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ANEXO 1

FICHA DE IDENTIFICACIÓN DE TRABAJO MONOGRÁFICO

Título: Artrosis de rodilla.

Autor: Edilson Alcides Vargas Arone

Fecha: 22/11/2019

Código de estudiante: 55350

Carrera: Medicina

Asignatura: Anatomía II

Grupo: B

Docente: Walter Huanca Mullisaca

Periodo Académico: II-2019

Subsede: La Paz

Copyright © (2019) por (Vargas Arone Edison Alcides). Todos los derechos reservados.
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RESUMEN:
La rodilla es la articulación más voluminosa del cuerpo humano y se sitúa en la unión de
los dos brazos de palanca óseos más largos del organismo (fémur y la tibia). Los
principales grupos musculares que le dan movilidad: cuádriceps crural, bíceps crural y
tríceps sural. Estos factores contribuyen a que sea una de las articulaciones más
traumatizadas y las secuelas de estas lesiones pueden generar una enfermedad artrósica.
La artrosis de rodilla o gonartrosis es la alteración de la superficie articular de uno o más
de los tres compartimentos que componen esta articulación: femorotibial interno y
externo. Esta alteración ocurre a consecuencia del desgaste y pérdida del cartílago
articular y por el desarrollo de lesiones asociadas: formación de osteófitos marginales,
quistes subcondrales, etc. Asimismo, el dolor es el principal síntoma de la artrosis de
rodilla, otro síntoma característico es la sensación de rigidez al flexionar la articulación.
En lo que respecta al tratamiento este se puede realizar de diversas formas, esto dependerá
del avance y cuan grave es la artrosis. En los casos más leves se usan antiinflamatorios,
también se recurre a la fisioterapia, y si la artrosis es grave se recurre a la cirugía.

Palabras clave: Artrosis de rodilla, articulación de rodilla, causas, síntomas, tratamiento.

ABSTRACT:
The knee is the most voluminous joint in the human body and is located at the junction
of the two longest bony lever arms in the body (femur and tibia). The main muscle groups
that give mobility: crural quadriceps, crural biceps and sural triceps. These factors
contribute to making it one of the most traumatized joints and the sequelae of these
injuries can lead to arthritic disease. Knee osteoarthritis or gonarthrosis is the alteration
of the articular surface of one or more of the three compartments that make up this joint:
internal and external femorotibial. This alteration occurs as a result of wear and loss of
articular cartilage and the development of associated lesions: formation of marginal
osteophytes, subchondral cysts, etc. Also, pain is the main symptom of knee
osteoarthritis, another characteristic symptom is the sensation of stiffness when flexing
the joint. With regard to treatment, this can be done in various ways, this will depend on
the progress and how severe the osteoarthritis is. In milder cases, anti-inflammatories are
used, physiotherapy is also used, and if osteoarthritis is severe, surgery is used.

Key words: Knee osteoarthritis, knee joint, causes, symptoms, treatment.

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TABLA DE CONTENIDOS

Introducción ..................................................................................................................... 66
Desarrollo ........................................................................ Error! Bookmark not defined.
Anatomía ................................................................... 7Error! Bookmark not defined.
Superficies articulares............................................ 7Error! Bookmark not defined.
Fibrocartílago o meniscos interarticulares ............. 7Error! Bookmark not defined.
Medios de unión .................................................... 8Error! Bookmark not defined.
Sinovial .................................................................. 9Error! Bookmark not defined.
Movimientos ........................................................ 10Error! Bookmark not defined.
Definición de artrosis de rodilla .............................. 10Error! Bookmark not defined.
Causas ...................................................................... 10Error! Bookmark not defined.
Síntomas .................................................................. 11Error! Bookmark not defined.
Clasificación ............................................................ 11Error! Bookmark not defined.
Artrosis primaria .................................................. 11Error! Bookmark not defined.
Artrosis secundaria .............................................. 12Error! Bookmark not defined.
Diagnostico .............................................................. 12Error! Bookmark not defined.
Tratamiento.............................................................. 13Error! Bookmark not defined.
Tratamiento no farmacológico............................. 13Error! Bookmark not defined.
Tratamiento farmacológico.................................. 14Error! Bookmark not defined.
Círugia ..................................................................... 14Error! Bookmark not defined.
Evolución ................................................................. 15Error! Bookmark not defined.
Bibliografía y Referencias ........................................................................................... 1616
Apéndice ...................................................................................................................... 1717

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LISTA DE TABLAS Y CUADROS
Tabla 1. Factores de riesgo para la progresión y desarrollo de síntomas o discapacidad de la
osteoartrosis de rodilla.

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LISTA DE GRÁFICOS E IMÁGENES
Imagen 1. Estudio radiológico de la OA de rodilla. A. Telerradiografía de la extremidad afectada.
B. Proyección AP demostrando una OA de predominio en el compartimento medial, lo cual se
logra apreciar de mejor forma en la proyección de Rosenberg (D). Tanto en la proyección lateral
(C) como en la axial de rótula (D) se aprecian cambios precoces. (E) Proyección axial de rótula
donde se aprecian osteofitos mediales y esclerosism subcondral.
Imagen 2. Anatomía de la articulación de la rodilla.

Imagen 3. Radiografías anteroposterior de rodillas en carga y lateral de la rodilla


izquierda, donde se aprecia gonartrosis y genu varo de la rodilla izquierda.

Imagen 4. Las inyecciones de ácido hialurónico son más efectivas en estadios iniciales e
intermedios de la artrosis de rodilla, y deben repetirse en el tiempo.
Imagen 5. Radiografía postoperatoria de prótesis total de rodilla posteroestabilizada en
la rodilla izquierda.

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INTRODUCCIÓN

La rodilla es una de las articulaciones del esqueleto humano en la que con más frecuencia
se desarrolla artrosis. La razón de la gran frecuencia de la artrosis de rodilla, en
comparación con otras articulaciones del cuerpo, es porque la rodilla es una articulación
"de carga", es decir, tiene que soportar el peso del cuerpo y de los objetos que
transportamos, cuando permanecemos de pie o cuando nos desplazamos caminando,
corriendo, subiendo o bajando escaleras. La articulación de la rodilla está formada,
principalmente, por la unión entre dos huesos: el fémur y la tibia, que, junto con el peroné,
forma la estructura de la pierna situada por debajo de la rodilla. Además del fémur y de
la tibia, en la articulación de la rodilla existe otro hueso fundamental para su correcto
funcionamiento, la rótula. En el interior de la rodilla todos estos huesos se encuentran
recubiertos de cartílago, que sirve para evitar el roce de hueso con hueso en los
movimientos de la rodilla, facilitando el deslizamiento y amortiguando los golpes.
Precisamente es el desgaste con el paso de los años y el envejecimiento de los cartílagos
lo que da origen a la artrosis

La osteoartritis (artrosis [OA]) es uno de los principales problemas de salud a nivel


mundial debido a su alta prevalencia, siendo considerada la causa más común de
incapacidad permanente en mayores de 65 años, en los países en que se ha estudiado,
presentándose la mayor frecuencia de esta enfermedad al nivel de las rodillas. La OA fue
definida clásicamente como una condición degenerativa articular caracterizada por
pérdida progresiva del cartílago articular, hipertrofia ósea marginal (osteofitos) y cambios
en la membrana sinovial, sin embargo hoy se reconoce que en esta enfermedad existe un
patrón génico y proteómico de características inflamatorias similar a lo encontrado en
enfermedades tan diversas como la artritis reumatoide o el síndrome metabólico, por lo
que actualmente se reconoce el componente inflamatorio como parte fundamental.
El diagnóstico de la artrosis de rodilla es sencillo. Se basa en el interrogatorio que realiza
el médico al paciente sobre las características de los síntomas, seguido de una exploración
de la articulación de la rodilla, con la evaluación de los movimientos de la misma. El
diagnóstico se confirma mediante la práctica de una radiografía de las rodillas, en las que
el médico puede ver los signos inconfundibles y característicos de la artrosis. Los análisis
de sangre y las denominadas "pruebas reumáticas" son siempre normales en esta
enfermedad.
Las opciones de tratamiento son diferentes en función del grado de avance de la artrosis
y la medida en que incapacita al paciente. En los casos más leves, además del uso de
antiinflamatorios y la fisioterapia para fortalecer los músculos que se insertan en la
articulación para que amortigüen con mayor eficacia los efectos del impacto que ocasiona
el movimiento, cabe la posibilidad de inyectar ácido hialurónico para que actúe como
lubricante. La cirugía correctora puede estar indicada en pacientes jóvenes con

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alteraciones del eje mecánico de la rodilla o a los que se ha practicado una ostetomía con
el fin de desplazar el efecto de carga del lugar donde se ha producido una lesión.

DESARROLLO.

Anatomía.
La articulación de la rodilla, o articulación femorotibial, une la pierna con él fémur. Es
una articulación troclear. (Latarjet, 2000)

Superficies articulares: Tres piezas óseas: la extremidad inferior del fémur, la


extremidad superior de la tibia y la rótula.

a) Extremidad inferior del fémur: Presenta en su parte anterior una polea, la


tróclea femoral, con dos carillas laterales inclinadas hacia un surco redondo y
obtuso, que es la garganta de la tróclea. En la parte inferior del hueso, las dos
carillas laterales se separan una de otra para dejar sitio a la escotadura
intercondílea, la cual, como indica su nombre, separa el cóndilo interno del
externo. La carilla articular se extiende, por debajo de la tróclea, por la cara
inferior de cada cóndilo y sube luego hasta llegar a la cara posterior del mismo.
Con mucha frecuencia se encuentra, en el límite respectivo de las dos superficies
condílea y troclear, una línea de separación representada por cresta obtusa, detrás
de la cual se encuentra un surco más o menor profundo. Esta línea, línea cóndilo
troclear, dirigida oblicuamente de fuera a dentro y de delante atrás, está en
relación, en la situación vertical con el borde superior de los cartílagos
semilunares. En esta fresco, la superficie articular del fémur está cubierta por una
capa de cartílago hialino, cuyo grosos es de 2.5 a 3 milímetros. (Latarjet, 2000)
b) Extremidad superior de la tibia: Presenta, para la articulación de la rodilla, sus
dos cavidades glenoideas, interna y externa, separadas por la espina de la tibia y
las dos superficies rugosas pre y retroespinal. En estado fresco las dos cavidades
glenoideas están cubiertas por una capa de cartílago hialino, cuya porción más
gruesa corresponde a la parte media de cada cavidad glenoidea. (Latarjet, 2000)
c) Rótula: Presenta, para la articulación de la rodilla, su cara posterior, con una
superficie articular prolongada en sentido transversal y dividida por una cresta
roma longitudinal en dos carillas laterales, una interna y otra externa. Está en
relación con la tróclea femoral.

Fibrocartílago o meniscos interarticulares: La concavidad poco acentuada glenoideas


tibiales se adapta mal a la convexidad mucho más pronunciada de los cóndilos femorales.
Para que haya concordancia entre ambas superficies articulares, existen entre cóndilos y
las cavidades glenoideas dos fibrocartílagos, uno externo y otro interno. Los dos tienen
la forma de una lámina aplanada de arriba abajo, de forma semilunar, cuyo grosor va
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disminuyendo de la periferia al centro. Presentan: una cara superior, cóncava para el
cóndilo, una cara inferior, casi plana para la tibia; una circunferencia externa o borde
externo, convexa, notable por su grosos, una circunferencia interna o borde interno,
cóncava muy delgada, que mira al centro de la cavidad glenoidea, dos extremidades o
astas, una anterior y otra posterior.

El extremo describe un círculo casi completo, en forma de O, el interno no describe más


que tres cuartas partes y hasta a veces dos terceras partes del círculo, formando una C.
Los dos quedan interrumpidos por la espina de la tibia. Ambos cartílagos semilunares se
fijan en la tibia por medio de manojos fibrosos que parten de sus astas. El extremo se fija,
por su asta anterior, en la superficie triangular preespinal, por su asta posterior, en el
tubérculo interno de la espina de la tibia. El interno se inserta por su asta anterior en el
borde anterior de la meseta glenoidea tibial, por su asta posterior, en la superficie
retroespinal. Recuérdese que los dos fibrocartílagos semilunares están unidos entre sí, en
su parte anterior, por medio de una pequeña cinta transversal: el ligamento transverso o
ligamento yugal.

Medios de unión.
Un ligamento capsular o cápsula y seis ligamentos periféricos que refuerzan aquella
cápsula (ligamentos anteriores, posteriores, laterales y cruzados).

a) Ligamento capsular o cápsula: Representa como siempre, una especia de


manguito fibroso, que se inserta: por arriba por su circunferencia superior,
alrededor de la extremidad inferior del fémur, a cierta distancia del revestimiento
cartilaginoso, por abajo por su circunferencia inferior, alrededor de la extremidad
superior de la tibia del revestimiento cartilaginoso. Este manguito fibroso está
interrumpido en dos puntos: en su parte anterior, para contener la rótula, en su
parte posterior, frente a la escotadura intercondílea, donde está remplazado por
los dos ligamentos cruzados. Debe tenerse en cuenta que, a nivel de la interlínea
articular femorotibial, la cápsula de la rodilla está íntimamente adherida a la
circunferencia externa de los fibrocartílagos semilunares, quedando dividida de
esta manera en dos porciones: la una superior o supramenísquea, relativamente
muy extensa, y la otrá, inferior o inframenísquea, muy pequeña. (Rouviere, 2016)
b) Ligamento anterior: Llamado también ligamento rotuliano, está representado
por una cinta fibrosa, muy gruesa y resistente, que va desde el vértice de la rótula
a la tuberosidad anterior de la tibia. Su cara anterior se halla en relación con la
aponeurosis femoral y la piel. Su cara posterior está en relación sucesivamente de
abajo arriba, con una bolsa serosa, la bolsa pretibial, que la separa de la tibia, con
una masa caluloadiposa, llamada paquete adiposo anterior, que la separa de la
articulación. Morfológicamente, hay que considerar el ligamento rotuliano como
tendón terminal de los cuádriceps crural, interrumpido por la rótula. (Rouviere,
2016)
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c) Ligamento posterior: Está constituido por una parte media y dos laterales. Las
partes laterales, completamente confundidas con la cápsula, forman, por detrás de
los cóndilos, dos casquetes fibrosos, uno interno y otro externo cuya cara anterior,
cóncava se adapta al cóndilo correspondiente. La parte media está en relación con
los espacios intercondílea e interglenoideo. Está formada por un conjunto bastante
irregular de fibras verticales u oblicuas que se entrecruzan en todos sentidos. Estas
fibras son de dos clases, proceden de los músculos próximos o bien son fibras
propias. (Rouviere, 2016)
d) Ligamentos cruzados: Situados en la escotadura intercondílea, se distingue,
según la situación respectiva a nivel de su inserción lateral, en anterior y posterior.
El ligamento cruzado anterior se inserta, por abajo, en la parte anterointerna de la
espina de la tibia y en la superficie rugosa preespinal. Desde este punto se dirige
oblicuamente arriba, atrás y afuera, para ir a terminar en la parte posterior de la
cara profunda del cóndilo externo. El ligamento cruzado posterior se inserta, por
abajo, en la superficie excavada en forma de escotadura que se encuentran detrás
de la espina de la tibia. De aquí va oblicuamente hacia arriba, adelante y adentro,
para terminar en la parte anterior de la cara profunda del cóndilo interno. Como
se ve, los dos ligamentos cruzados, orientados en diferente sentido, se entrecruzan
doblemente, primero en sentido anteroposterior y después en dirección
transversal.

Sinovial
Muy extensa y compleja, la estudiaremos sucesivamente en su parte anterior, su parte
posterior y sus partes laterales. Por delante comienza en borde de la tróclea femoral, en
el límite del revestimiento cartilaginoso. Desde este punto se dirige hacia arriba y tapiza
el hueco supratroclear y la cara anterior del fémur, en una extensión vertical de 4 o 5
centímetros. Luego se refleja a lo largo de la cara profunda de los cuádriceps y llega hasta
el borde superior de la carilla rotuliana, donde queda interrumpida. Después vuelve a
partir del borde inferior de esta misma carilla, se extiende de delante atrás sobre el paquete
adiposo anterior y llega de esta moto hasta la tibia por delante de la inserción inferior del
ligamento cruzado anterior. Por detrás, la sinovial articular se aplica contra la cara anterior
de los ligamentos cruzados. Luego reflejándose hacia atrás, cubre las dos caras laterales
de los ligamentos citados y llegando hasta el ligamento posterior de la articulación, tapiza
completamente en dirección de dentro afuera las partes laterales de este último ligamento
y va a continuarse con las porciones laterales de la sinovial. A los lados, la serosa articular
tapiza de arriba abajo las partes laterales de la cápsula articular hasta el borde superior
del fibrocartílago semilunar, donde queda interrumpida. Vuelve a partir del borde inferior
de este fibrocartílago, desciende hasta la inserción tibial de la cápsula y vuelve a subir a
lo largo de la tibia, para ir a terminar alrededor el revestimiento cartilaginoso de las
cavidades glenoideas. La sinovial de la rodilla queda, pues dividida por los cartílagos
semilunares en dos porciones: una superior o supramenísquea y otra inferior o
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inframenísquea. Además de la prolongación anterior o subcrural, la sinovial de la rodilla
envía hacia atrás otras dos prolongaciones: una que pasa por debajo del poplíteo y otra
por debajo del gemelo interno. Existen asimismo gran número de franjas sinoviales, muy
especialmente por delante a derecha e izquierda de la rótula y también por encima del
ligamento adiposos anterior. (Latarjet, 2006)

Movimientos
Dos movimientos principales, de flexión y de extensión, a los cuales deben añadirse
movimientos de rotación y de inclinación laterales. La flexión y la extensión son
movimientos por los cuales la cara posterior de la pierna se acerca a la cara posterior del
muslo, en el primer caso, y se separa de la misma en el segundo. Se efectúan alrededor
de un eje transversal que pasaría por las inserciones femorales de los ligamentos laterales
y de los ligamentos cruzados. Téngase en cuenta que el eje de rotación no es fijo sino que
varía de posición a medida que se ejecutan el movimiento. Debe tenerse presente también
que los cóndilos femorales no solamente ruedan sobre las cavidades glenoideas
subyacentes, sino que al propio tiempo se deslizan sobre las mismas. El camino recorrido
por la pierna para pasar de la extensión a la flexión varía de 130 a 160°. Los ligamentos
laterales se ponen tensos al verificarse la extensión y limitan este movimiento. Los
movimientos de rotación se ejecutan alrededor de un eje vertical que pasa por el tubérculo
interno de la espina de la tibia. (Reichman, 2007)

Definición de artrosis de rodilla.


La artrosis de rodilla es una alteración de la superficie articular de uno o más de los tres
compartimientos que componen esta articulación: femorotibial interno, femorotibial
externo. Asimismo, la artrosis de rodilla, es también conocida con las siguientes
denominaciones: Artrosis de rodilla, gonartrosis, artropatía degenerativa, osteartrosis,
osteoartritis, artrosis deformante, artritis senil.

Causas.
Esta alteración ocurre a consecuencia del desgaste y pérdida interior del cartílago articular
y por el desarrollo de lesiones asociadas: formación de osteófitos marginales, quistes
subcondrales, etc. No se sabe. La causa de la artrosis de rodilla igual que el resto de tipos
de artrosis, se cree que es la consecuencia de una suma de factores genéticos y
ambientales. Entre los factores ambientales que aumentan el riesgo de padecer artrosis
destacan la edad (a mayor edad más probabilidad de tener artrosis), determinadas
ocupaciones o actividades laborales y el excesivo ejercicio físico. Otras veces la artrosis
de rodilla se produce como resultado de una lesión o anomalía previa de la articulación
tales como lesiones de los meniscos, de los ligamentos o del hueso articular, tras fracturas
óseas intraarticulares. Asimismo, existen factores de riesgo para que se produzca la
artrosis de rodilla, estos factores se muestran a continuación:

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Tabla 1. Factores de riesgo para la progresión y desarrollo de síntomas o discapacidad
de la osteoartrosis de rodilla.
Modificables Potencialmente No modificables
modificables
Sobrecarga articular Trauma mayor Edad avanzada
Obesidad Defectos propioceptivos Sexo femenino
Debilidad muscular Atrofia de cuádriceps. Raza
Actividad física pesada Laxitud articular Trastornos endocrinos
Enfermedad inflamatoria Trastornos metabólicos
articular Factores genéticos
Trastornos congénitos

Síntomas.
El dolor es el síntoma más frecuente y se localiza en la articulación afectada. Inicialmente
el dolor se desencadena con el uso de la articulación, mejorando con el reposo. A medida
que progresa la enfermedad, el dolor es más continuo, apareciendo en reposo e incluso
por la noche interfiriendo con el sueño. No existe siempre una correlación entre la
intensidad del dolor y el grado de daño estructural articular; la correlación más estrecha
es en la artrosis de cadera seguida de la rodilla, siendo peor en la mano y en las apófisis
espinosas de la columna. El origen del dolor en los pacientes con artrosis es multifactorial,
dependiendo tanto de estructuras articulares como periarticulares. Entre las causas del
dolor están:

- Incremento en la presión intraósea secundario a una obstrucción intravenosa.


- Estiramiento periostal secundario a la formación de osteofitos.
- Microfracturas subcondrales.
- Hipertrofia sinovial que origina inflamación.
- Distensión capsular, distensiones ligamentosas y contracturas musculares.

La rigidez es otro de los síntomas característicos de la artrosis; aparece después de un


período de inactividad y puede existir también rigidez matutina. La duración de la rigidez
es siempre corta en el tiempo, esto la diferencia de la rigidez de las enfermedades
inflamatorias. En la artrosis de rodilla, por ejemplo, es menor de 30 minutos. Asimismo,
La incapacidad funcional es una consecuencia importante de la artrosis, hasta el punto de
que es la principal causa de incapacidad en ancianos.

Clasificación.
La artrosis de rodilla puede ser primaria o secundaria.
a) Artrosis primaria (También llamada primitiva o idiopática). No reconoce una
causa definitiva, es más frecuente en las mujeres, a menudo bilateral, comienza

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alrededor de los 50 años e intervendrían en su desarrollo factores hormonales,
metabólicos, mecánicos y hereditarios.
b) Artrosis secundaria. Desencadenada por toda noxa que lesiones el cartílago
articular, por ejemplo:
- Postraumática: Secuelas de fracturas, luxaciones, inestabilidad crónica por
deficiencia ligamentaria, traumatismos deportivos repetidos.
- Sobrecarga: Obesidad, deportes con sobrecarga (Pesas, saltadores).
- Inflamatoria: Diversas formas de artritis, reumatoidea, gotosa, psoriásica,
lúpicas, hemofílica y también procesos infecciosos por lesiones penetrnates,
fracturas expuestas, etc.
- Neuropáticas: Por alteración de la sensibilidad profunda en la tabes y la
siringomielina.
- Secuela de lesiones osteocartilaginosas: En la adolescencia (Osteocondritis
disecante o enfermedad de Koenig) o en los ancianos (Osteonecrosis de cóndilo
femoral o enfermedad de Ahlback).
- Secuelas quirúrgicas: Meniscectomías, elementos intrarticulares extraños:
cuerpos libres osteocartilaginosos, elementos metálicos, etc.

Los factores mecánicos alterados tendrán como consecuencia una pérdida del equilibrio
entre la resistencia del cartílago articular y la carga que éste deba soportar. Se reconocen
causas articulares (Se debe tener en cuenta que una incongruencia o desnivel en la
superficie del cartílago articular suele conducir a la aparición de una lesión artrósica) y
extraarticulares (En esta encontramos a las alteraciones del eje femorotibial, en la longitud
de los miembros inferiores, en otras articulaciones)

Diagnóstico.
El diagnóstico se basa en los síntomas que explica el paciente junto con la exploración de
la rodilla. En algunas ocasiones, si el paciente presenta hinchazón de la rodilla puede
extraerse líquido articular para analizarlo y confirmar que las características son las
típicas de la artrosis. La realización de radiografías también es útil para confirmar el
diagnóstico ya que aparecerán los hallazgos típicos de la artrosis y permitirán establecer
un pronóstico según la rodilla se encuentre más o menos desgastada. No es necesaria la
realización de análisis de laboratorio para confirmar la presencia de artrosis aunque en
algunas ocasiones se solicitan para descartar otros procesos.

Asimismo, ante el paciente con sospecha clínica de osteoartrosis de rodilla se debe


investigar los siguientes antecedentes y datos clínicos: Historia familiar y factores de
riesgo de osteoartrosis, rigidez articular < 30 minutos, dolor articular intenso de
instalación insidiosa que incrementa la bipedestación prolongada, deformidad ósea,
contractura, rigidez y crepitación de la rodilla al movimiento. Derrame articular, sin
incremento a la temperatura local. Por otra parte tenemos al diagnóstico diferencial, en el
cual existen, básicamente, dos objetivos a perseguir: descartar la presencia de una
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enfermedad inflamatoria e identificar aquellos pacientes que presentan una artrosis
secundaria.

Tratamiento.
Gran parte del éxito del tratamiento de la artrosis radica en su correcto diagnóstico, es
decir, en descartar acertadamente otras posibles causas de dolor o patologías asociadas a
la artrosis. Asimismo, el tratamiento debe ser individualizado y ajustarse a la articulación
afectada. Los objetivos del tratamiento de la artrosis son: controlar la sintomatología,
mantener la función articular y reducir al máximo la progresión de la artrosis. De acuerdo
a estos objetivos, el tratamiento de la artrosis se puede clasificar en dos grandes grupos
terapéuticos:

a) Tratamientos modificadores del síntoma, que son aquellas opciones terapéuticas


(farmacológicas o no) que reducen la sintomatología (el dolor) del paciente.

b) Tratamientos modificadores de estructura, que son aquellas opciones terapéuticas


capaces de reducir, frenar o revertir la destrucción del cartílago articular.

El origen del dolor en la artrosis no es totalmente conocido. La inflamación puede estar


presente y puede causar dolor debido a la estimulación directa de las fibras nociceptivas
aferentes primarias o por sensibilizar a estas fibras nerviosas a estímulos mecánicos o
químicos. Además, el dolor tiene un componente central, y situaciones como la ansiedad,
la depresión y el aislamiento social pueden influir en la percepción del dolor. Asimismo,
en la actualidad sabemos que la etiopatogenia y las manifestaciones clínicas de la artrosis
no son iguales en todas las articulaciones. La artrosis de la columna es diferente a la
artrosis que afecta a las articulaciones de las extremidades. Los recientes avances en la
etiopatogenia de la artrosis han conseguido que el tratamiento evolucione y sufra
importantes cambios.

Tratamiento no farmacológico.
Existen una serie de normas que el paciente con artrosis debe conocer. En primer lugar,
se le debe explicar la naturaleza de la enfermedad para provocar actitudes positivas. La
terapia ocupacional puede desempeñar un papel importante en la educación del paciente.
Conviene dar consejos sencillos sobre economía articular, enseñarle medidas
encaminadas a reducir la carga que soportan las articulaciones. Se ha demostrado que la
disminución del peso en pacientes obesos reduce la sintomatología y retarda la
destrucción progresiva del cartílago articular. El uso del bastón ayuda a mitigar el dolor,
reduciendo también el riesgo de caídas. El ejercicio aeróbico desempeña un importante
papel en la protección de la articulación porque incrementa la fuerza muscular y mejora
el flujo sanguíneo en la articulación, la nutrición del cartílago y el rango de movilidad
articular. Por este motivo, fortalecer la musculatura próxima a la articulación (el

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cuádriceps en la rodilla o abductores o extensores en la cadera) con ejercicios isométricos
es también beneficioso. El empleo de calzado adecuado puede ayudar a mitigar el dolor
de las articulaciones de las extremidades inferiores. En ocasiones, se pueden corregir
alteraciones de la alineación (genu varum o valgum) incorporando al calzado unas
sencillas cuñas laterales. El calor y el frío (diatermia, ultrasonidos, infrarrojos, baños de
parafina, almohadillas eléctricas, etc.) pueden ser útiles para aliviar el dolor ocasionado
por la artrosis.

Tratamiento farmacológico.
En este grupo se incluyen los fármacos modificadores de síntomas de acción rápida, como
los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), y fármacos modificadores
de síntomas de acción lenta, los llamados SYSADOA (Symtomatic Slow Action Drugs
for Osteoarthritis).

- Analgésicos: Si para controlar el dolor es necesario emplear fármacos, el primero


recomendado es el paracetamol a dosis de 2-4 g/día. Éste ha demostrado ser un
fármaco eficaz, pues controla el dolor en el 40% de los pacientes. Además es un
fármaco seguro. Los analgésicos opiáceos débiles (tramadol y codeína) son
fármacos eficaces y seguros en el paciente artrósico, siempre y cuando se vigilen
estrechamente los efectos secundarios en los ancianos. Se pueden utilizar solos o
asociados a paracetamol. Cuando con lo anterior no es suficiente para evitar que
el paciente anciano se inmovilice por el dolor, se puede recomendar la utilización
de analgésicos opioides mayores, como el fentanilo transdérmico.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Recomendados en los pacientes que
no responden al manejo no farmacológico ni a los analgésicos (paracetamol u
opioides débiles). Se recomienda empezar con dosis analgésicas, y si no es
suficiente se pasa a dosis antiinflamatorias. El tratamiento con AINES está
indicado desde el principio si existen datos de inflamación articular,
principalmente derrame sinovial. Por el riesgo elevado de gastropatía asociada a
AINES se debe combinar con gastroprotección con un inhibidor de la bomba de
protones. El tratamiento con inhibidores de la COX -2 tiene el beneficio de tener
menos riesgo de gastropatía, pero aumenta el riesgo cardiovascular, por lo que se
deben usar con precaución en ancianos y a dosis bajas. La aplicación de cremas o
geles con AINE (o con capasicina) es también una alternativa que ha demostrado
ser eficaz, principalmente en la artrosis de rodilla. Se recomiendan como
tratamiento complementario al resto del arsenal terapéutico.

Cirugía.
La cirugía está indicada cuando el resto de los tratamientos no logra controlar el dolor o
el paciente se encuentra muy invalidado por la enfermedad. El objetivo de la cirugía es
atenuar el dolor, recuperar parte de la función de la articulación, o corregir una

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deformidad. En la artrosis de rodilla se pueden realizar las siguientes técnicas: Realizar
lavados de la articulación, eliminando adherencias y cuerpos extraños. Osteotomía que
permite, cortando cuñas de hueso, realinear y colocar la articulación en posición correcta.
Artroplastia que consiste en sustituir total o parcialmente las zonas enfermas de la
articulación de la rodilla, utilizando prótesis artificiales formadas por componentes de
metal, plástico y cerámica.

Evolución.
La artrosis de rodilla es una enfermedad crónica que se desarrolla a lo largo de muchos
años. No siempre es progresiva y, en general, la mayoría de los pacientes puede llevar
una vida normal. Hoy en día no existe un tratamiento curativo pero sí tratamientos para
que los síntomas que origina la artrosis de rodilla se puedan aliviar permitiendo que el
paciente tenga la mejor calidad de vida posible.

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Bibliografía y referencias.

Reichman, E. (2007) Urgencias emergencias. España, Marbán.


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=sci_arttext&pid=S1025-02552012000600014&lng=es&tlng=es.

16
Apéndice

Tabla 1. Factores de riesgo para la progresión y desarrollo de síntomas o discapacidad de la


osteoartrosis de rodilla.

Modificables Potencialmente modificables No modificables


Sobrecarga articular Trauma mayor Edad avanzada
Obesidad Defectos propioceptivos Sexo femenino
Debilidad muscular Atrofia de cuádriceps. Raza
Actividad física pesada Laxitud articular Trastornos endocrinos
Enfermedad inflamatoria articular Trastornos metabólicos
Factores genéticos
Trastornos congénitos

Imagen 1. Estudio radiológico de la OA de rodilla. A. Telerradiografía de la extremidad afectada.


B. Proyección AP demostrando una OA de predominio en el compartimento medial, lo cual se
logra apreciar de mejor forma en la proyección de Rosenberg (D). Tanto en la proyección lateral
(C) como en la axial de rótula (D) se aprecian cambios precoces. (E) Proyección axial de rótula
donde se aprecian osteofitos mediales y esclerosis subcondral.

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Imagen 2. Anatomía de la articulación de la rodilla.

Imagen 3. Radiografías anteroposterior de rodillas en carga y lateral de la rodilla


izquierda, donde se aprecia gonartrosis y genu varo de la rodilla izquierda.

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Imagen 4. Las inyecciones de ácido hialurónico son más efectivas en estadios iniciales e
intermedios de la artrosis de rodilla, y deben repetirse en el tiempo.

Imagen 5. Radiografía postoperatoria de prótesis total de rodilla postero estabilizada en


la rodilla izquierda

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