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La pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida

sostenibles. La pobreza es un problema de derechos humanos. Entre las distintas manifestaciones


de la pobreza figuran el hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda digna y el acceso limitado
a otros servicios básicos como la educación o la salud. El alivio de la pobreza es más una conjetura
que una ciencia, y la falta de datos sobre el impacto de la ayuda plantea preguntas acerca de cómo
proporcionarla. para poner fin a la pobreza, debemos lograr que el crecimiento beneficie a los más
pobres, y una de las medidas más eficaces en ese sentido es reducir el elevado nivel de desigualdad,
en particular en los países donde residen muchas personas pobres. Algunas medidas que se
proponen para el alivio de la pobreza son:

1. Desarrollo y nutrición en la primera infancia: Estas medidas ayudan a los niños durante los
primeros 1.000 días de vida, pues las deficiencias nutricionales y la falta de desarrollo
cognitivo durante este período puede ocasionar retrasos en el aprendizaje y menor
rendimiento escolar en etapas posteriores de su vida.

2. Cobertura universal de salud: Proporcionar cobertura a los habitantes excluidos de los


servicios asequibles y oportunos de atención de la salud reduce la desigualdad y al mismo
tiempo aumenta la capacidad de las personas para aprender, trabajar y progresar.

3. Acceso universal a educación de calidad: La matriculación escolar ha aumentado en todo el


planeta y ahora, en lugar de lograr que los niños asistan a la escuela, es necesario poner
énfasis en garantizar que todos los niños, en todas partes, reciban una educación de calidad.
En la educación de todos los niños se debe asignar prioridad al aprendizaje universal, los
conocimientos y el desarrollo de aptitudes, así como a la calidad de los docentes.

4. Tributación progresiva: Los impuestos progresivos equitativos permiten financiar las


políticas y los programas estatales que son necesarios para equiparar las condiciones y
transferir recursos a los habitantes más pobres. Asimismo, se pueden diseñar sistemas
tributarios que permitan reducir la desigualdad y al mismo tiempo mantener el coste de
eficiencia en un nivel bajo, lo cual nos lleva al punto siguiente.

5. Construir y ampliar sistemas de protección social: Estos programas proporcionan un ingreso


básico a las familias pobres, que les permite enviar a sus hijos a la escuela y brinda a las
madres la posibilidad de acceder a servicios básicos de atención de la salud. Cuando las
familias viven en el campo, pueden utilizarlos para comprar semillas, fertilizantes o ganado
y para afrontar las sequías, inundaciones, pandemias, crisis económicas u otras
perturbaciones potencialmente devastadoras además de sumar esfuerzos para brindar
alimentos en el mercado interno, lo cual está relacionado con el punto 1. Se ha comprobado
que reducen considerablemente la pobreza y crean oportunidades tanto para los padres
como para los niños.

6. Infraestructura rural, en particular caminos y electrificación: La construcción de caminos


rurales reduce el coste del transporte, conecta a los agricultores rurales con los mercados
donde venden sus productos, permite que los trabajadores se trasladen con más libertad y
promueve el acceso a las escuelas y los centros sanitarios. En Guatemala y Sudáfrica, por
ejemplo, la electrificación de las comunidades rurales ha contribuido a incrementar el
empleo de las mujeres. Asimismo, la electricidad hace que las pequeñas empresas familiares
sean más viables y productivas, lo que es especialmente útil en las comunidades rurales
pobres.

7. Apoyo al incremento de la esperanza y calidad de vida. Garantizar el acceso a los servicios


de salud pública que faciliten la prevención y tratamiento oportuno de padecimientos
diversos, favorece el aumento de la esperanza de vida de las personas. Una sociedad con
acceso a la salud, mejora su fuerza de trabajo, lo que fortalece el logro de las actividades
económicas de las comunidades.

8. Incentivos para la generación de empleos e ingresos. Esto es eliminar las barreras y


aumentar la capacidad de la población pobre de ganarse la vida. Esto conlleva incrementar
su acceso al crédito, los servicios, los recursos naturales y otros activos, mejorar su
capacidad para gestionar los riesgos y vincular la agricultura a pequeña escala a los
mercados y sistemas alimentarios. Entre los pueblos indígenas existen altos índices de
discriminación para la inserción laboral en los sectores económicos de manufactura y
servicios. Estas son prácticamente las únicas áreas a las que tienen oportunidad de acceder
dada su preparación escolar. La principal razón por la cual son excluidos es que son
considerados individuos poco preparados o no aptos para desarrollar tareas de alta
responsabilidad. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

9. Acceso universal a educación de calidad: La matriculación escolar ha aumentado en todo el


planeta y ahora, en lugar de lograr que los niños asistan a la escuela, es necesario poner
énfasis en garantizar que todos los niños, en todas partes, reciban una educación de calidad.
En la educación de todos los niños se debe asignar prioridad al aprendizaje universal, los
conocimientos y el desarrollo de aptitudes, así como a la calidad de los docentes.

Algunas de estas medidas pueden reducir rápidamente la desigualdad de ingresos y otras generan
beneficios en forma más gradual, pero ninguna es una solución milagrosa. No obstante, todas se
asientan en pruebas sólidas y muchas están dentro de las posibilidades económicas y técnicas de
los países. Si bien la adopción de las mismas políticas no implica que todos los países obtendrán los
mismos resultados, estas políticas han sido eficaces repetidamente en contextos diferentes en todo
el planeta. Estas políticas generan mejores resultados cuando se combinan con un crecimiento
sólido, una buena gestión macroeconómica y mercados laborales que funcionan adecuadamente,
crean empleo y permiten que los habitantes más pobres aprovechen esas oportunidades.