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DEBERES Y DERECHOS DEL USUFRUCTUARIO

Inventario y tasación de bienes por el usufructuario

Artículo 1006.- Inventario y tasación de bienes

“Al entrar en posesión, el usufructuario hará inventario y tasación de los bienes


muebles, salvo que haya sido expresamente eximido de esa obligación por el
propietario que no tenga heredero forzoso. El inventario y la tasación serán
judiciales cuando se trata del usufructo legal y del testamentario”.

El usufructuario, antes de entrar en el goce de los bienes, está obligado:

A formar, con citación del propietario o de su legítimo representante, inventario de


todos ellos, haciendo tasar los muebles y describiendo el estado de los inmuebles.

A prestar fianza, comprometiéndose a cumplir las obligaciones que le


correspondan con arreglo a esta sección.

Cuando se constituye el usufructo es obligación del usufructuario


hacer inventario de los bienes, tasarlos, además de prestar una garantía para
hacer frente a las posibles responsabilidades que puedan derivarse de la pérdida
de los bienes, de su deterioro, etc. Si no se cumplen estos dos requisitos, se
puede privar al titular del derecho de usufructo de la posesión de los bienes,
aunque no de sus rendimientos. El propietario puede dispensar (eximir) al
usufructuario de estas dos obligaciones.

Respecto a los bienes, el usufructuario tiene la obligación de:

 Cuidarlos y darles un uso normal.

 Abonar los gastos de conservación, mantenimiento o reparaciones


ordinarias que necesiten.

 Debe comunicar al propietario la necesidad de hacer reparaciones urgentes


que deba abonar o si se están produciendo actuaciones que pueden
lesionar de alguna forma el derecho de propiedad.
 Abonar las cargas e impuestos que graven el uso de la cosa como por
ejemplo, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles.

El precepto se origina en el artículo 937 del Código Civil de 1936. Introduce, sin
embargo, una novedad, al impedir que el propietario que tenga herederos forzosos
pueda eximir al usufructuario de la obligación de hacer inventario y tasación. La
norma es acertada, pues busca proteger a los herederos forzosos otorgándoles un
mecanismo de control sobre los bienes muebles dados en usufructo por el
causante. Empero, se le objeta porque no se justificaría el trato distinto del
heredero forzoso de quien no lo es, fuera de que se está proponiendo que el
heredero legitimario pueda también recibir su legítima por legado u otro título.

Por otra parte, tanto la actual norma como su antecedente se refieren a la facción
de inventario y a la realización de tasación solo cuando el bien o los bienes dados
en usufructo son muebles, excluyendo de esta regla a los bienes inmuebles. Sobre
este último punto, y considerando la afirmación de Beatriz Areán (p. 509) en el
sentido de que el inventario y la tasación tienen una fundamental importancia para
los fines de la determinación del objeto que se da en usufructo (que es lo que en
definitiva el usufructuario debe devolver al término del mismo), lo más conveniente
es que la regla se extienda también a los bienes inmuebles, como ocurre en la
legislación argentina. En efecto, el artículo 2846 del Código Civil argentino dispone
que el usufructuario debe hacer un inventario de los bienes muebles y un "estado"
de los inmuebles, con presencia del propietario o su representante.

Claro está que en el inventario constará la enumeración y la descripción detallada


de los muebles, y en el estado de los inmuebles se describirán las condiciones
físicas en que son entregados; todo esto con la finalidad de tener documentación
que permita luego constatar el estado de los bienes al momento de la devolución.
Otro aspecto que cabe destacar del artículo 1006 bajo comentario es el relativo a
la oportunidad en que debe realizarse el inventario y la tasación. La norma dice "al
entrar en posesión", es decir cuando el usufructuario ya se encuentra en posesión
de los bienes usufructuados, pudiendo advertirse que tal obligación no se exige
"antes de entrar en posesión", como un requisito previo. De este modo, la falta de
inventario o tasación no deberían impedir al usufructuario la toma de posesión de
los bienes, consecuentemente, de acuerdo a la norma, podría concluirse que el
constituyente no estaría facultado para oponerse a la entrega en caso que el
inventario o la tasación aún no estuvieren hechos.

En el caso del usufructo convencional, si después de entregados los bienes, el


usufructuario no cumpliera con esta obligación, el constituyente no tendría otra
salida que exigirlo por vía judicial, la misma que de todas maneras debe
emplearse para el inventario y tasación de bienes en caso de usufructo legal y
testamentario. Sobre este tema, el Proyecto de Código Civil de 1982 contenía una
fórmula más favorable para los intereses del propietario, pues en cuanto a la
oportunidad del inventario y tasación el artículo 224 establecía que el usufructuario
debla cumplir con esta obligación "antes de entrar en el goce (léase posesión) de
los bienes"; agregando que en caso de tomar la posesión sin inventario y sin
oposición del nudo propietario, podía ser obligado a hacerla en cualquier tiempo.
No obstante lo expresado sobre este punto, nada impide que en el título
constitutivo del usufructo se pacte o disponga que el inventario y la tasación deben
efectuarse antes de la entrega de los bienes.

Se entiende de la prohibición contenida en el numeral comentado, que el


usufructuario no debe realizar las referidas modificaciones sustanciales aun
cuando éstas supongan mejorar o aumentar la utilidad que se pueda obtener del
bien. El precepto reproduce el numeral 940 del Código Civil de 1936, suprimiendo
la segunda parte relativa a las "plantaciones del fundo", posiblemente por
considerarse que la referencia era necesaria al estar dicha hipótesis cubierta por
la regla general, en ausencia de una norma sobre propiedad rústica.

Obligación del usufructuario de prestar garantía.

Artículo 1007.- Obligación de prestar garantía.

“El usufructuario está obligado a prestar la garantía señalada en el título


constitutivo de su derecho o la que ordene el juez, cuando éste encuentre que
puede peligrar el derecho del propietario”.
La norma reproduce el numeral 939 del Código derogado, instituyendo la
obligación de prestar garantía que tiene el usufructuario, cuando así lo establezca
el título constitutivo de su derecho. La obligación existirá también cuando así lo
determine el juez, si encuentra que puede peligrar el derecho del nudo propietario.
Nótese sin embargo que la obligación de prestar garantía no es generalizada, sino
que surge únicamente en las dos hipótesis antes referidas. Esta garantía,
evidentemente, se constituye con el fin de asegurar que el bien será restituido en
buenas condiciones al momento de la extinción del usufructo. A diferencia de otras
legislaciones como la argentina, por citar un caso, que solo admiten la constitución
de fianza (artículo 2851), para nuestro ordenamiento la garantía a que se refiere la
norma bajo comentario puede revestir cualquier modalidad, de acuerdo con el
título constitutivo o a criterio del juez que la imponga. En ese sentido, puede
tratarse de una garantía personal o real, en cualquiera de las clases y
modalidades permitidas por el ordenamiento jurídico.

Por último, es claro que el monto de la garantía exigida por la norma, como señala
Beatriz Areán (p. 510), debe ser suficiente para cubrir, según el caso, el valor del
bien mueble o el importe de los eventuales deterioros que el usufructuario podría
causar al inmueble objeto de usufructo. Y con respecto al tiempo de la garantía, se
entiende que debe cubrir todo el plazo del usufructo. No obstante lo señalado,
puede ser que en estas materias (monto y tiempo de la garantía) se acuerde algo
distinto.

Explotación del bien

Artículo 1008.- Explotación del bien.

“El usufructuario debe explotar el bien en la forma normal y acostumbrada”.

Explotación del bien dado en usufructo.

El precepto busca preservar una de las características más importantes del


usufructo, cual es la obligación de devolver el bien al propietario, conservando su
naturaleza y sustancia.
Evidentemente, cualquier explotación del bien que fuese contraria a la naturaleza
del mismo podría determinar que éste sufra perjuicios que atenten contra los
derechos del nudo propietario.

Lucrecia Maisch von Humboldt ha criticado la excesiva parquedad del precepto,


pues se limita a tratar sobre la explotación del bien, sin pronunciarse sobre otros
aspectos igualmente importantes para su adecuada conservación cuando se
produzcan perturbaciones en el derecho, asegurar el bien y, fundamentalmente,
restituirlo con sus accesorios y mejoras al término del usufructo. En efecto, la
norma se limita a reproducir el texto del artículo 929 del Código derogado, por lo
que en un intento de salvar esta insuficiencia, en la propuesta contenida en el
Proyecto de 1982 se complementó la fórmula sobre la base de lo dispuesto en los
artículos 2863, 2870, 2871 Y 2872 del Código argentino, el artículo 999 del Código
italiano, y los artículos 993 y 1002 del Código mexicano.

En ese sentido, el artículo 217 del Proyecto establecía, además, que el


usufructuario podía usar el bien por sí mismo o por interpósita persona,
administrarlo y arrendarlo, precisando que tenía derecho a servirse de los bienes
que se gastan o deterioran de acuerdo a los usos a que están destinados,
debiendo devolverlos en el estado en que se encuentren al término del usufructo,
pero con la obligación de indemnizar el deterioro sufrido por dolo o negligencia.
Asimismo, el artículo 225 del mencionado Proyecto agregaba
complementariamente que el usufructuario debía usar y explotar el bien como lo
haría su propietario, empleándolo para el destino al cual se encontraba afectado
antes del usufructo; y restituyéndolo al término de su derecho con todos sus
accesorios, mejoras y accesiones.

Prohibición de modificar el bien usufructuado

Artículo 1009.- Modificacion en el bien usufructuado.

“El usufructuario no debe hacer ninguna modificación sustancial del bien o de su


uso”.
Modificaciones al bien dado en usufructo.

Nos encontramos aquí con otra norma tendente a preservar el derecho del nudo
propietario, salvaguardando la restitución del bien en condiciones de adecuado
uso. A decir el usufructuario "no podrá hacer un uso irracional que perjudique a la
cosa misma, en su sustancia material, ni al nudo propietario cuando éste vuelva a
tener el dominio perfecto sobre la cosa.

Se entiende de la prohibición contenida en el numeral comentado, que el


usufructuario no debe realizar las referidas modificaciones sustanciales aun
cuando éstas supongan mejorar o aumentar la utilidad que se pueda obtener del
bien. El precepto reproduce el numeral 940 del Código Civil de 1936, suprimiendo
la segunda parte relativa a las "plantaciones del fundo", posiblemente por
considerarse que la referencia era necesaria al estar dicha hipótesis cubierta por
la regla general, en ausencia de una norma sobre propiedad rústica.

Obligación del usufructuario de pagar tributos y rentas.

Artículo 1010.- Deber de pagar tributos y rentas.

“El usufructuario debe pagar los tributos, las rentas vitalicias y las pensiones de
alimentos que graven los viene”.

Tributos, rentas y pensiones que gravan el bien

Se ha mantenido la norma que contenía el numeral 935 del Código Civil de 1936,
estableciéndose la obligación del usufructuario de pagar los tributos, las rentas
vitalicias y las pensiones de alimentos que gravan los bienes. Lucrecia Maisch van
Humboldt ha criticado la falta de distinción entre el usufructo constituido a título
gratuito y aquel a título oneroso. En efecto, dadas las distintas circunstancias que
acompañan la constitución de uno y otro, lo lógico hubiese sido establecer también
obligaciones distintas en lo que al pago de cargas y tributos se refiere. Se trata,
empero, de una norma contra la que cabe pacto distinto al no ser de orden
público.
Cabe mencionar que en el Proyecto de Código Civil de 1982, la mencionada
jurista proponía, en efecto, la distinción antes referida disponiéndose en el artículo
226 inciso 1) que la obligación de asumir los tributos y servicios relacionados con
el bien correspondía al usufructuario cuando el usufructo fuese a título gratuito y,
aunque la norma no era muy precisa, se entendía que tal obligación le era exigible
al nudo propietario y no al usufructuario en caso de usufructo a título oneroso.

Por otro lado, es pertinente señalar que en caso de inmuebles los tributos que
gravan el bien son básicamente el impuesto predial y las tasas por servicios
públicos o arbitrios municipales. En el caso del impuesto predial, de acuerdo al
artículo 9 del D.Leg. N° 776, Ley de Tributación Municipal, corresponde pagarlo al
propietario del inmueble, que viene a ser el sujeto pasivo del impuesto. En cuanto
a las tasas (alumbrado público, parques y jardines, serenazgo), si bien éstas
tienen relación directa con el bien, el propietario no es designado expresamente
en la ley como sujeto pasivo del impuesto, limitándose a señalar el artículo 68
inciso a) de la referida norma, que las tasas se pagan por la prestación o
mantenimiento de un servicio público individualizado en el contribuyente. Sin
embargo, tal como, suele ocurrir en la práctica, nada impide que la obligación de
pago del impuesto y/o de las tasas mencionadas sea trasladada al ocupante del
inmueble si fuere persona distinta al propietario; esto es al arrendatario, al
comodatario o al usufructuario, según el caso.

Asimismo, se advierte que la norma bajo comentario no menciona a los "servicios"


relacionados con el bien usufructuado, notándose que en el caso de inmuebles
normalmente existen diversos servicios públicos que benefician al bien, tales como
energía eléctrica, agua y desagüe, servicio telefónico, entre otros; los mismos que
igualmente correspondería que sean asumidos por el usufructuario, por
interpretación extensiva de este artículo 1010 o por aplicación analógica del
artículo 1681 inciso 3) sobre obligaciones del arrendatario. Por otra parte, en lo
concerniente a las rentas vitalicias y pensiones de alimentos que eventualmente
graven los bienes dados en usufructo, el artículo 1010 dispone que el
usufructuario asume el pago de las mismas.
Cabe precisar que, desde el punto de vista técnico-jurídico, esta circunstancia no
otorga al usufructuario la calidad de deudor directo de tales obligaciones frente a
los respectivos acreedores (rentista o alimentista), pues él no es el constituyente
de la renta y tampoco el obligado a prestar alimentos conforme a ley, sino que ha
recibido el bien usufructuado con las cargas ya impuestas, las mismas que han
sido establecidas para que las cumpla el nudo propietario. Empero, y no obstante
lo expresado, creemos que en caso que el usufructuario no cumpliera con lo
dispuesto en el artículo 1010, es decir no pagara o dejara de pagar las cuotas de
la renta vitalicia o de la pensión de alimentos, el rentista o el alimentista, según el
caso, estarían legitimados para exigir el pago tanto al nudo propietario como al
usufructuario o a ambos a la vez; al primero en su calidad de obligado directo y
principal, y al segundo por haber asumido la obligación de pago en virtud de la
constitución del usufructo según mandato del artículo 1010.

Derecho de subrogación del usufructuario.

Artículo 1011.- Subrogación en el crédito hipotecario.

“Si el usufructuario paga la deuda hipotecaria o el interés que ésta devenga, se


subroga en el crédito pagado”.

Bienes hipotecados

Nos encontramos frente a un típico caso de subrogación legal, prevista por el


artículo 1260 inciso 2) del Código Civil, es decir, la de quien paga una deuda ajena
por tener legítimo interés. En esta hipótesis, el usufructuario se subroga de pleno
derecho en el lugar del acreedor hipotecario en razón del importe pagado,
sustituyéndose en todos los derechos, acciones o garantías de este último hasta
por el monto de lo que hubiese pagado (artículo 1262 del Código Civil). La norma
reproduce el numeral 936 del Código anterior, que igualmente consideró la
hipótesis de que el bien materia de usufructo estuviese gravado con garantía
hipotecaria, concediendo al usufructuario la posibilidad de pagar la deuda o el
interés, en lugar de que lo haga el nudo propietario, produciéndose la consecuente
subrogación. Puede advertirse que la disposición comentada se refiere a la "deuda
hipotecaria", comprendiendo en la hipótesis a un usufructo sobre bien inmueble
hipotecado, por lo que cabe preguntarse si la norma es aplicable respecto de
bienes muebles usufructuados que se encuentren gravados con garantía
prendaria, en este caso ¿el usufructuario podrá pagar la deuda o el interés y
subrogarse en el lugar del acreedor prendario? Sin duda la respuesta es
afirmativa; no hay razón para dar trato distinto a estas situaciones. Sin embargo,
puede además afirmarse que bien vistas las cosas, era innecesario mantener una
norma como la del artículo bajo comentario en el Código vigente, ya que de todos
modos en virtud de la regla general antes mencionada (artículo 1260 inciso 2), el
usufructuario tiene la posibilidad de hacer el pago de la deuda hipotecaria o
prendaria y subrogarse en el lugar del acreedor.