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La Cuarta Revolución Industrial es un proceso de desarrollo tecnológico e industrial que está

vinculado con la organización de los procesos y medios de producción, al igual que las tres
anteriores.

La primera vez que se comenzó a hablar de todos estos avances como una Cuarta Revolución
Industrial fue en el año 2011. El elemento clave de la Cuarta Revolución Industrial son las fábricas
inteligentes, cuya principal característica es una mayor adaptabilidad a las necesidades de la
producción y una mejora en la eficiencia de los recursos.

Esta Cuarta Revolución Industrial se centra en los sistemas ciberfísicos, la robótica, el internet de
las cosas, la conexión entre dispositivos y la coordinación cooperativa de las unidades de
producción de la economía.

Los fundamentos de la Cuarta Revolución Industrial


La Cuarta Revolución Industrial supone el último capítulo, hasta el momento, de las diferentes
revoluciones industriales (primera, segunda y tercera) que ha vivido la Humanidad. En este cuarto
caso, los fundamentos sobre los que se levanta son:

 El internet de las cosas.


 Robótica.
 Dispositivos conectados.
 Los sistemas ciberfísicos.
 El «hágalo usted mismo» (cultura maker).
 La fábrica 4.0. (ciber fábrica o smart-industries).

La robótica, como una de las ramas más vanguardistas e innovadoras del ámbito de la ingeniería
juega en este contexto un papel de primera magnitud. Se espera que la nanotecnología, la
inteligencia artificial, los drones y las impresoras 3D servirán para modificar diferentes aspectos de
nuestras sociedades actuales. Espacios como la medicina, la industria de alta precisión o las
relaciones laborales sufrirán un importante impacto con esta nueva revolución industrial.

Sin embargo, la realidad es que aunque estos elementos suponen la base de la Cuarta Revolución
Industrial, no podemos entender que se tratan de elementos que se encuentran consolidados. De
hecho, cabe interpretar que actualmente estamos inmersos en este proceso, con la variabilidad y
la impredecibilidad que ello supone en relación con el resultado del mismo.

Los cambios en el mundo laboral


El mundo del trabajo y la configuración del mercado laboral serán algunos de los ámbitos donde
las repercusiones serán más importantes. Según algunas previsiones, se perderán 5 millones de
puestos de trabajo en 15 países industrializados en los próximos años, como consecuencia de la
robotización y mecanización de cada vez más tareas. Esta posibilidad crea un espacio de
incertidumbre, dado que serán muchos los trabajadores y trabajadoras a los que afectará la
expansión de un nuevo modelo productivo. Especialmente podrá aumentar el desempleo en
sectores vinculados a mano de obra no cualificada y cuyas tareas son más mecánicas y manuales,
así como las de carácter administrativo.

No obstante, gracias a la Cuarta Revolución Industrial, también se abrirán nuevas ventanas de


oportunidad, con la aparición de nuevos mercados para la mano de obra. En este sentido, se
espera que con los nuevos avances aparezcan nuevas profesiones cuyas tareas se centren en la
producción de estas nuevas tecnologías, en los análisis de datos, relacionadas con capacidades
digitales o en tareas comerciales especializadas en los nuevos productos. También en ámbitos de
dirección, donde será clava la creatividad y la creación de nuevas ideas y productos, en un
mercado en constante cambio y rápida obsolescencia.

La economía del presente y del futuro


Además de los cambios en el ámbito laboral, los avences se dejerán sentir, y en algunos casos ya lo
ha hecho, en muy diferentes aspectos. La nueva economía que se avecina tendrá un alto
componente de digitalización. De tal modo, se considera que algunos de los impactos que ya se
pueden percibir están relacionados con la volatilidad geopolítica, la expansión de internet y del
cloud computing, los avances en la computación y los Big Data, la popularización de la economía
colaborativa, la flexibilidad del mercado laboral o la transición a unas economías más verdes,
conscientes de las limitaciones de los recursos naturales.

Se espera, junto a estas repercusiones, que aparezcan otras, como el desarrollo de nuevas formas
de energía, más limpias, la proliferación de robótica y automoción autónoma o, incluso, aspectos
relacionados con la ciberseguridad y los ciberataques.

Evidentemente, todas estas particularidades que se desarrollarán en los próximos años, o al


menos así se espera, implicarán cambios, retos, posibilidades y peligros. Lograr minimizar los
aspectos más negativos, al tiempo que se maximizan los elementos positivos, será una de las
principales prioridades que tendrán que gestionarse. Y, en ello cobrará gran importancia, sin duda,
la capacidad de regular de un modo adecuado todo este proceso y sus repercusiones…

Algunas noticias recientes han expuesto con explosiva nitidez hasta qué punto nuestro país ya
se encuentra inmerso en los desafíos de la llamada cuarta revolución industrial, ese tsunami
de innovaciones tecnológicas y científicas que impondrá nuevos paradigmas a las sociedades
del siglo XXI.
Uno de los principales bancos del país es burlado por una banda de hackers asiáticos; el
gobierno anuncia que aplicará impuestos a la economía digital; un estudio de abogados
participa en una startup legal que operará con inteligencia artificial; una inmobiliaria planea
instalar cargadores gratuitos para vehículos eléctricos en sus edificios; la gigante Amazon
podría escoger a Chile como sede de un nuevo data center regional.
Ciberseguridad, inteligencia artificial, robótica, electro-movilidad, comercio electrónico. Cuando
temas como éstos ocupan espacio en las secciones noticiosas es porque ya son parte de la
agenda pública contingente. Suponen cambios con los que el país deberá lidiar —más bien,
ya debe lidiar— desde la política pública, la organización económica, la sociedad civil y el
sistema político, porque afectarán todas y cada una de las facetas de la vida en sociedad.
Sin duda ningún país podrá sortear estos desafíos sin turbulencias y tensiones, pero los que
se adapten mejor empezarán en el ámbito de las ideas, esto es, tomando conciencia de las
nuevas realidades y trabajando a partir de ellas.
Por desgracia, hay pocas señales de que Chile haya emprendido a paso firme ese camino.
Basta pensar en nuestro debate reciente sobre educación y empleo, por mencionar sólo dos
áreas que serán genuinamente revolucionadas en las próximas décadas: cuando un país en
vías de desarrollo sitúa el eje de la discusión en ideas como la universidad gratuita y la
sindicalización obligatoria, es porque no ha entendido hacia dónde se mueve el mundo….

La cuarta revolución industrial viene generando grandes cambios en la forma de trabajar a


nivel mundial, y el sector minero no es la excepción.

El uso de analytics para mejorar la toma de decisiones, la utilización de inteligencia


artificial para agilizar los procesos y la robótica para disminuir el riesgo de accidentes en la
fuerza laboral, son algunas de las prácticas que se vienen implementando en el sector.

Sin embargo, estos nuevos desafíos que trae consigo esta etapa tecnológica, también se
podrían traducir en riesgos si es que no los tratamos con el debido cuidado.

“Hoy en día, las empresas mineras tienen la gran oportunidad de optimizar sus procesos a
través de la digitalización”, señaló el socio de Impuestos de EY Perú, David Wharton.

Refirió que en los últimos 30 años la productividad ha sido siempre el principal enemigo
de la industria, por lo tanto, para que este fenómeno no se siga prolongando, es muy
importante que se trabaje con miras a aprovechar las bondades que trae consigo la cuarta
Revolución Industrial.

“Como en todo fenómeno disruptivo, la gestión de riesgos no es ajena a estos cambios,


por lo que también es importante que se le preste la atención debida antes de que se
tome cualquier decisión en la empresa”, indicó.
Para entender cuáles son los riesgos más relevantes en torno a la minería en la cuarta
Revolución Industrial, EY Perú preparó la siguiente información:

1) Licencia para operar:


La licencia para operar es uno de los principales riesgos en la industria minera. La mejor
manera de prevenirlo es que las mineras transmitan entre sus stakeholders (comunidades,
clientes, proveedores y gobiernos) la idea de que la minería es una actividad
absolutamente necesaria y valiosa para la sociedad; y que toda la industria viene
operando de forma responsable, cuidando el medio ambiente y salvaguardando la
integridad de sus trabajadores.
Asimismo, también es importante que se difunda información sobre los impactos de sus
proyectos –por ejemplo, lo que se prometió en un inicio, lo que se entregó una vez
finalizada la operación y la forma en cómo se midieron los impactos–.

De esta manera, se evita un riesgo grande: no cumplir con lo prometido; y los


stakeholders pueden estar enterados de lo que se viene haciendo, evitando que surjan
altercados en un futuro cercano.

2) Efectividad digital:
La globalización y la digitalización son procesos que afectan a todas las industrias y la
minería no se debe quedar atrás. Por lo tanto, es necesario que las mineras implementen
cuanto antes y de manera efectiva la automatización y la digitalización de sus procesos
para aliviar la carga laboral y crear un recorte de costos.

Para esto, es necesario que el CEO y la visión de la empresa se vean integradas con la
implementación de dichas innovaciones. Caso contrario, se convertirá meramente en un
cambio tecnológico.

Si una minera logra crear una mina digital y, al hacerlo, comienza a acercar los niveles de
efectividad de todos sus equipos a lo que se ha logrado en la industria manufacturera, la
minera puede ser realmente disruptiva y emerger como un actor dominante en el
mercado.

3) Ciberseguridad:
A medida que la transformación digital obliga a las organizaciones a adoptar tecnologías
emergentes y nuevos modelos de negocios, la ciberseguridad debe convertirse en un
factor de crecimiento clave.

Según el Estudio Global de Seguridad de la Información 2018-2019 elaborado por EY, el


54% de las compañías mineras tuvo por lo menos un incidente que involucraba a la
ciberseguridad en el último año. Para disminuir este porcentaje, es necesario que la
ciberseguridad pase a ser concebida como una inversión a largo plazo.

4) Futuro de la fuerza laboral:


Con la transformación digital, las mineras han comenzado a requerir empleados con
mayores habilidades tecnológicas y especialización, es por esto que hay una tendencia a
apostar por atraer una fuerza laboral millenial.
Sin embargo, si bien es necesario contar con nuevos mecanismos que permitan atraer a
una fuerza laboral más joven, es también importante mantener las habilidades esenciales
que se necesitan y encuentran en la fuerza laboral antigua…..

La cuarta revolución industrial se caracteriza por la relación de las tecnologías


digitales, biológicas y físicas. Hay que aclarar que aún no estamos en ella,
estamos en el borde e inicio de esta gran revolución. Ahora la pregunta es ¿Qué
pasará con la minería y esta cuarta revolución industrial?, ¿Cómo se relacionan
estos dos temas?, ¿Qué impacto tendría la cuarta revolución industrial en la
minería? Estas y muchas otras preguntas más intentaremos resolverlas en este
nuevo post.

Probablemente el problema más grande que enfrentará el sector minero en el


área comercial es la actividad digital. La inteligencia artificial cambiará los
métodos y formas de hacerlo todo, por lo tanto, se empezarán a implementar
tecnologías digitales en el sector minero, donde varios estudios dicen que la
implementación de estas tecnologías ayudaría a obtener más eficiencia sin
necesidad de realizar grandes inversiones en el sector, sino mejorando cada vez
más los modelos tecnológicos para las excavaciones, obtenciones y trabajo de
minerales. Ahora el punto es que mucha mano de obra sería reemplazada por
inteligencia artificial, esto probablemente tendría consecuencias sociales,
económicas y hasta culturales, donde los países en vías de desarrollo tienen que
afrontar.

Por otro lado, sabemos que la minería y el medio ambiente son dos temas que
han estado en la mira en muchos países. Se han creado leyes y normas que
regulan y promueven responsabilidad, conciencia y respeto por el medio
ambiente. Por lo tanto, las tecnologías digitales tendrán un papel importante
para este tema, pues muchas de estas tecnologías están ayudando desde ya a
tener una ecología sana y sostenible. Un ejemplo de esto es la nanotecnología
que ayuda a limpiar ríos contaminados, donde depura y genera agua.

La cuarta revolución industrial es una realidad y con el tiempo se realizarán más


avances tecnológicos para reemplazar inclusive la mano de obra. La minería
tendrá que enfrentar nuevos desafíos para ir a la par con esta revolución y al
mismo tiempo seguir siendo regulada para un trabajo amigable y responsable con
el medio ambiente, porque lo que sí sabemos es que estas tecnologías digitales le
seguirán apostando a un ecosistema sano y sostenible.