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COMPARTIENDO N0TAS

El trabajo social en Ia contemporaneidad

Ediciones de Ia UNLa.

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ÍNDICE
PRÓLOGO

INTRODUCCIÓN

TRABAJO SOCIAL: FORMACIÓN E INTERVENCIÓN PROFESIONAL


Raquel Castronovo: La identidad profesional. Esa construcción ilusoria.
Silvina Cavalleri: Repensando el concepto de “problemas sociales”. La noción de “situaciones
problemáticas”.
Silvana Garello y Julia Ponzone: Subjetividades inciertas, instituciones fragmentadas. Aportes para
una lectura de las actuaciones profesionales contemporáneas.
Francisco Marcos Carnevali: Ciencia y trabajo social. El indicador en el proceso de intervención.

Susana Yacobazzo, Ana Moreno, Cristina Sánchez y Graciela Quinteros : Algunas preguntas y
reflexiones sobre las prácticas pre-profesionales y la construcción de un perfil en dialogo con el contexto.
El Seminario de Microplanificación. Licenciatura de Trabajo Social de la UNLa.

TRABAJO SOCIAL: SUJETO Y CIUDADANÍA


María Cristina Melano: Saberes políticos y científico-técnicos del trabajo social en la construcción de
ciudadanía.
Graciela Giangiácomo: En busca del lazo social. Avatares de la subjetividad social en los albores del
nuevo siglo.
Claudia Pittari: El sujeto moderno: ¿son sus voces las que todavía escuchamos?

TRABAJO SOCIAL: PROBLEMÁTICAS CONTEMPORÁNEAS

Sergio Bertini: Redes solidarias de los trabajadores migrantes. Un estudio de caso en medio de la crisis

Ana Rosato: Algo sobre violencias, víctimas y victimarios: la “justicia” como valor.
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Algunas preguntas y reflexiones sobre las prácticas pre-profesionales y la construcción de


un perfil en dialogo con el contexto. El Seminario de Microplanificación. Licenciatura de
Trabajo Social de la UNLa.

por Ana Moreno, Graciela Quinteros,


Cristina Sánchez y Susana Yacobazzo1

Introducción

La idea de este artículo es reflexionar preguntarnos y abrir el intercambio acerca de las posibilidades de
construcción de un perfil de Trabajador Social en permanente diálogo con el contexto. Lo haremos a partir de
una experiencia de formación en el Seminario de Prácticas pre-profesionales (Microplanificación) tomando
como base, la experiencia en un centro de prácticas: la Cooperativa La Toma, iniciativa que nace al seno de un
movimiento social.

Nuestra idea inicial era mostrar varias experiencias en centros de prácticas con diferentes características. Para
éste artículo seleccionamos solo una.

Fundamentalmente, nos interesa mostrar cómo, a través de sucesivas aproximaciones, los Seminarios de
Práctica Pre-Profesional, proponen a los alumnos la inserción en el mundo profesional y cómo buscamos
acercarlos a la realidad de los posibles campos profesionales brindándoles un bagaje técnico-metodológico
que, por sus características, los habilite para la intervención efectiva en cualquiera de los niveles de abordaje
en los que deberán actuar ya sea, individual-familiar, grupal e institucional como así también en las
organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y comunitarias y preguntarnos acerca de nuestras
prácticas.

Propondremos algunas reflexiones acerca de la formación profesional basada en nuestra experiencia acerca
del rol que cumplen los Seminarios de Práctica en este proceso. Nos centraremos específicamente en el
Seminario de Microplanificación.

La experiencia que hemos sistematizado está enmarcada en la Licenciatura en Trabajo Social de la


Universidad Nacional de Lanús, Seminario de Microplanificación que se cursa en 3er año de la carrera.

En primer término ubicaremos los Seminarios de Práctica, dentro del Plan de Estudios centrándonos en éste
Seminario en el cual se desarrolló la experiencia que ha sido sistematizada. Se definirán las actividades del
mismo en el Área de Prácticas de la Licenciatura y se enunciarán brevemente los Objetivos que propone la
materia, el contrato entre las partes intervinientes, la propuesta pedagógica y la forma de evaluación.

Luego, nos referiremos específicamente a los Centros de Práctica, los actores intervinientes, los perfiles
esperados de cada uno de ellos, las dificultades que se han presentado y los debates que se generan.

Finalmente relataremos la experiencia e intentaremos algunas reflexiones tratando de dejar abierto un debate,
no solo sobre la formación, sino también acerca de los dilemas del ejercicio profesional contemporáneo.

1
Susana Yacobazzo: Lic. en Servicio Social. Psicóloga Social. Especialista en Planificación y Gestión Social- Instituto Universitario ISALUD.
Doctoranda en Salud Mental Comunitaria, UNLa Docente en la carrera de Trabajo Social, en la Lic. en Seguridad Ciudadana y del Módulo de
Planificación Estratégica en la Especialización en Abordaje Integral de problemáticas Sociales en el Ámbito Comunitario de la UNLa.
Cristina Sánchez: Lic. en Trabajo Social y Doctorando en Salud Mental Comunitaria (UNLa). Docente Instructora e investigadora (categoría IV) en la
carrera de trabajo social y en otras carreras de grado de la UNLa; se desempeña también como docente ayudante concursada en la carrera de trabajo
social de la UNLu.
Graciela Noemí Quinteros: Lic. en Trabajo Social. Maestrando en Sistemas de Salud y Seguridad Social – Instituto Universitario ISALUD. Docente
instructora e investigadora en la UNLa.
Ana Moreno: Lic. en Trabajo Social, UNLaM. Especialista en salud comunitaria, violencia familiar, tercer sector y movimientos sociales. Docente
instructora e investigadora en la carrera de trabajo social de la UNLa.
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Los seminarios de práctica pre-profesional.

El Plan de Estudios de la Licenciatura en Trabajo Social de la Universidad Nacional de Lanús, define la


especificidad del Trabajo Social como una intervención planificada de mediación entre las necesidades
sociales y los satisfactores de las mismas, dice textualmente citando a Susana García Salord “...un ejercicio
profesional. Es decir, la puesta en acción de un saber especializado, que, interpreta el problema social como
una realidad concreta, histórica, posible de modificar en cuanto objeto de intervención”2.

Para nosotros los Seminarios de Práctica Pre-Profesional y en particular en el Seminario de


Microplanificación, (sobre el que nos extenderemos especialmente), trabajan en esta relación necesidad –
satisfacción pero no de manera exclusiva, sino que tiene un espectro mucho más amplio. A nuestro criterio la
satisfacción de necesidades es un primer nivel de trabajo que junto al desarrollo de capacidades y la gestión y
promoción de derechos contribuyen a la construcción de ciudadanía y al desarrollo humano. Comprende una
serie de dimensiones: ético- técnicas y ético-políticas con bases teóricas, epistemológicas y metodológicas
sobre las cuales entendemos nos debemos un debate más frecuente en el medio académico y también y
especialmente, en el medio profesional.

En principio diremos que hasta hace unos meses (Septiembre 2006), los Seminarios del Área de Prácticas de la
Licenciatura tenían una doble inserción, por una parte en el Área de Programas y Proyectos del Departamento
de Planificación y Políticas Públicas y por otra, en el Área de Prácticas de la Licenciatura.

Hablamos en pasado, porque debido a una reestructuración en los Departamentos de la Universidad, la


Licenciatura en Trabajo Social ha pasado a depender del Departamento de Salud Comunitaria, donde estuvo
originalmente cuando la UNLa tenía unos pocos Departamentos y Trabajo Social era una de las primeras
carreras que se ponían en funcionamiento.

Para bien o para mal la carrera de Trabajo Social tiene -desde el nacimiento del Estado- una vinculación casi
natural con las Políticas Públicas y en particular con las Políticas Sociales. La Salud es una Política Pública y
las clasificaciones son siempre arbitrarias. También es necesario decir que la mayoría de las Licenciaturas de
Trabajo Social a nivel Nacional están vinculadas al Área de las Políticas Sociales; en algunos casos son
Escuelas de Trabajo Social y en otros, como en la Universidad Nacional de la Plata, tienen el orgullo de ser
Facultad de Trabajo Social.

Con clara conciencia que este tema merece otro ámbito de discusión volvemos al tema propuesto. Los
Seminarios de Práctica son cuatro: Observación y Análisis de Problemáticas Sociales (1er año), de
Investigación Aplicada (2do), Microplanificación (3ro) y de Práctica Pre-profesional- Residencia (4to).

El seminario de microplanificación.

Este Seminario se ofrece en 3er año de la Licenciatura, es anual y tiene un desarrollo teórico-práctico.

El Seminario de Observación y Análisis de las Problemáticas Sociales (1er año) es la primera aproximación de
los alumnos a la realidad social, allí toman contacto con nuevos elementos para observar y analizar los
fenómenos y las problemáticas sociales.

El Seminario de Microplanificación, se encuentra ubicado entre otros dos el de Investigación Aplicada (2do
año), en el cual se genera un diagnóstico comunitario y/o Institucional que permite a los estudiantes detectar y
seleccionar situaciones problemáticas o necesidades susceptibles de generar un micro- proyecto de
intervención y el de Práctica Pre-profesional (4to año), ubicado en el último de la carrera. Este último conlleva
un alto compromiso de horas de prácticas, (8 hs. semanales) en Instituciones o Centros asignados a esos
efectos en los cuales se realizan actividades de práctica pre–profesional en los diferentes niveles de abordaje.

2
García Salord, S. (1991). Especificidad y Rol en Trabajo Social. Buenos Aires. Hvmanitas.
5

De esta forma se intenta que los estudiantes incorporen rutinas de ejercicio profesional en los diferentes
campos de trabajo, que definan especificidades y atributos del rol y como en los seminarios anteriores, el
alumno de cuenta de su actividad por escrito, cerrándose el proceso con un Plan de Investigación (4to)
relacionado con la Práctica Profesional acumulada en la carrera que será luego desarrollado en el Trabajo Final
de Graduación. La Licenciatura intenta de este modo garantizar que se visualice el proceso completo de
intervención profesional y esta idea, es apoyada en el último año por los Seminarios Optativos relacionados
con diferentes Campos de Trabajo y diversas posibilidades de inserción profesional a nivel público, privado,
ONG´s y otras Organizaciones Comunitarias.

La experiencia del Seminario que pretendemos compartir tiene como propósito propiciar un período de
práctica institucional donde los alumnos puedan articular los conocimientos teóricos adquiridos en otras
materias de la carrera, (anteriores o paralelas a la cursada del Seminario) dado que el mismo es anual. En él se
profundizan conceptos fundamentales sobre planificación estratégica social y participativa y sobre el ejercicio
profesional en una intervención concreta a través de la formulación, ejecución y evaluación de un micro-
proyecto social. Al mismo tiempo se intenta promover el conocimiento sobre el funcionamiento de las
Organizaciones en las que se realizan las prácticas. De este modo, tratamos que los alumnos realicen una
experiencia integral y directa en el quehacer cotidiano de los profesionales que desarrollan su tarea en
diferentes ámbitos, públicos y privados sin descartar la posibilidad de realizarlo también en organizaciones
comunitarias que no cuentan con referentes profesionales de Trabajo Social, decisión que discutiremos
oportunamente en este artículo.

Este Seminario es presentado a los estudiantes como un proyecto en sí mismo. Se realiza un contrato escrito
entre los Alumnos, el Docente a cargo y los Jefes de Trabajos Prácticos donde se establecen ciertas pautas que
constituyen las cláusulas del Contrato entre las partes y cuyo cumplimiento implica compromisos firmados,
ajustes y evaluaciones.

En el 1er cuatrimestre se va mostrando cómo, el Proyecto “Seminario de Microplanificación”, ha sido


formulado, es ejecutado y se evalúa en forma participativa. A partir de ese momento, los alumnos formulan su
propio proyecto en esta misma línea y en el 2do cuatrimestre se realizan los ajustes diagnósticos necesarios, se
ejecuta y evalúa el micro proyecto a partir de un diagnóstico situacional participativo respetando los objetivos
institucionales. Los estudiantes elaboran un Informe de Avance previo a la entrega del Informe Final. Éste
último incluye, la evaluación de resultados.

La propuesta pedagógica.

En cuanto a la propuesta pedagógica partimos del pensamiento complejo por la posibilidad que este brinda de
incluir más de un paradigma. Como lo plantea Valles3: “la teoría crítica y la perspectiva constructivista ofrecen
posibilidades de una integración amplia y multidimensional” y a nuestro criterio ambas perspectivas pueden
converger y nos dan la posibilidad de integrar una explicación más amplia acerca de la realidad y de la
cuestión social en particular.

Partimos de la base que si educar es un proceso interactivo y multidimensional donde se comunican ideas,
habilidades, destrezas y saberes y este hecho no ocurre a través de los genes, entonces se admite, que el
hombre aprende en contacto con otros, dentro de un entorno socio-histórico determinado.

La investigación y la práctica profesional como actividad humana, no está ajena a la producción-


reproducción del sistema. Las corrientes positivistas pretenden construir un saber sin sujetos. Las estrategias
cualitativas, no positivistas, plantean simultáneamente una dimensión, ética, epistemológica y metodológica
que incluye la subjetividad como una dimensión del proceso de conocimiento. No por eso deben descartarse

3
Valles Miguel S. (s/f) Técnicas Cualitativas de Investigación Social. Reflexión metodológica y Práctica Profesional. Madrid. Proyecto Editorial
Síntesis Sociología. P. 57.
6

las estrategias cuantitativas ya que las mismas aportan información necesaria, sobre todo acerca de la
magnitud y distribución de los problemas y nutren nuestras descripciones del contexto.

El Constructivismo radical sustenta la interdependencia entre el observador y lo observado y no admite una


realidad objetiva, independiente del observador, igual para todos y anterior a la experiencia. Por el contrario la
realidad aparece como el producto de la percepción individual y de la comunicación entre pares por lo cual se
construye socialmente y esto, se aplica perfectamente a la práctica profesional.

Otra fuente que nutre el marco conceptual del Seminario es la Planificación Estratégica en los términos
inicialmente planteados por Carlos Matus4 y luego desarrollados por otros autores, (en la Argentina Mario
Robirosa y Julio Testa). También consideramos los aportes de Villasante5 y colaboradores en relación a la
Investigación-Acción Participativa.

En 1977 Matus6 publica su teoría de la planificación a la que denominó “planificación de situaciones” y le da


un sentido dinámico, con dimensiones técnicas y políticas que hasta ese momento no eran consideradas en la
planificación tradicional, hablaba de “una realidad no absolutamente previsible y controlable”, planteando al
mismo tiempo que debíamos operar (actuar, intervenir) en situaciones de “poder compartido y falta de
consenso”, con lo cual, indicaba que no hay una única realidad definida y eterna sino diferentes realidades o
mundos, intereses y percepciones y además y centralmente, está presente el problema del poder. Por lo tanto
las categorías centrales fueron “poder y conflicto”.

Refiriéndose a la planificación tradicional Matus decía7: “Los valores, los aspectos culturales, el modo de
producción, el modelo de hegemonía, las relaciones de poder, subyacen como invitados de piedra al mundo de
estas disciplinas. Totalmente anti-dialéctico, este modelo normativo tiene como categoría central, la eficiencia.
Surge de ahí, el concepto costo-beneficio es decir cuantificar solo en términos monetarios los costos de la
intervenciones”. Y agregaba: “éste modelo supuso que la realidad es controlable, que no hay incertidumbre,
omite la dinámica social” pero también reconoció posteriormente que ese modelo aportó “estudios socio-
económicos sobre Latinoamérica” que luego se transformarían en “diagnósticos, construcción de indicadores”
y le otorgarían a la planificación “status de método”8.

La Licenciatura en Trabajo Social de la UNLa, instalada en la Argentina, (Conurbano de la Provincia de


Buenos Aires), en otro momento histórico, habiendo atravesado diversas crisis y a punto de atravesar una de
las más importantes de la historia del país se inicia en 1998.

Este Seminario se dicta por primera vez en el año 2000. Hoy estamos sólo ante un pequeño camino recorrido y
nos planteamos reflexionar acerca de los aportes de la Práctica Pre- Profesional a la construcción de un perfil
profesional dinámico en diálogo con el contexto.

Nos quedará pendiente profundizar la reflexión y el debate acerca de la producción de conocimientos, los
aprendizajes recíprocos en interacción con los actores sociales y los posibles aportes a la construcción de un
proyecto de sociedad.

4
Matus C. (1985) Planificación, libertad y conflicto. Cuadernos de “IVE-PLAN”. Venezuela.
5
Villasante, T., Montañes, M., y Martí, J. (2000) La investigación social participativa Construyendo ciudadanía. Red CIMS. Red de Colectivos y
Movimientos Sociales. España. El viejo Topo.
6
Matus, C. (1983) “Planeación Normativa y Planeación Situacional”, en revista Trimestre Económico. Vol 50 Nº 199. Venezuela. P. 172.
7
Matus, C. (1972) Estrategia y plan. México. Siglo XXI.
8
Gonzalez Andrada, A. (1997) Material de trabajo de la cátedra Formulación de Proyectos y Programas Sociales. Especialización en Gestión Social.
Cita Documento de Trabajo Nº3 serie CEGEP. Buenos Aires. ISAlUD.
7

Los centros de práctica.

En el año 2006 se dictó el Seminarios de Microplanificación en Turnos Mañana y Noche con un total de
aproximadamente 80 alumnos distribuidos en 13 Centros de Práctica con diferentes características, en ámbitos
públicos, privados y comunitarios. El número de alumnos como de Centros varía año a año.

Para la conformación de la actual base de Centros de Práctica con la que hoy se que cuenta hemos pasado por
varias etapas. La Universidad tiene pocos años de funcionamiento (10) la Licenciatura (9) por lo cual se han
vivido diferentes procesos en este sentido. Durante los primeros años se recorrían las organizaciones dentro
del radio de la Universidad y se establecían contactos institucionales a través de la Dirección de la Carrera, los
docentes titulares y los Jefes de Trabajos Prácticos.

Hoy, algunas organizaciones toman contacto con la Carrera y solicitan constituirse en Centros de Práctica y/o
éstos siguen siendo aportados por docentes o Jefes de Trabajos Prácticos para su evaluación.

Desde el año 2005 se ha incorporado un Coordinador Técnico con experiencia como jefe de trabajos prácticos
y como docente, que cumple una importante función en cuanto a una primera evaluación de los centros de
práctica.

Los criterios de selección.

Para la selección de los Centros de Práctica se toman indicadores tales como apertura real a la incorporación
de grupos de alumnos en situación de aprendizaje y la disposición de los profesionales (referentes) para
acompañar la tarea docente en terreno. Si se trata de servicios institucionales formales, se evalúan las
posibilidades de la organización de asumir dentro del ámbito institucional, el desarrollo de una tarea por parte
de los alumnos que incluye análisis de situación, formulación, ejecución y evaluación de un proyecto o varios
direccionados a colaborar en la resolución de alguna de las problemáticas que la organización atiende, con
participación de los alumnos o con la colaboración de los mismos según el caso.

Algunos de estos requisitos no se cumplen en la práctica y esto, nos ha llevado a no renovar convenios con
algunos Centros. Además, se han dado otras situaciones que no encuadran dentro de estas premisas y hemos
tenido que tomar decisiones para cada caso en particular. Nos estamos refiriendo a la demanda que durante
estos años (especialmente durante la crisis 2001-2002 y en adelante) surgió de las Organizaciones
Comunitarias y Movimientos Sociales que solicitaron la colaboración de la Universidad en lo procesos de
construcción de respuestas a necesidades y urgencias. Fue esta demanda la que nos desafió a dar respuestas
rápidas y a pensar propuestas de trabajo compartidas entre los alumnos, las organizaciones comunitarias, los
docentes del Área de Prácticas y la Dirección de la Carrera.

La experiencia que relataremos se enmarca en esta opción por lo cual, no vamos a abundar aquí.

Como se asignan los estudiantes a los centros de prácticas.

En general a comienzos del año se dedica un tiempo a compatibilizar no solo distancias, posibilidades horarias
(laborales) de Estudiantes, Jefes de Trabajos Prácticos y Organizaciones sino también y en lo posible,
preferencias.

Es necesario plantear, que muchas de éstas cuestiones vienen resueltas del Seminario anterior y de lo
contrario, se realizan ajustes en función de nuevas necesidades, pero, estas decisiones se consensuan y forman
parte de pensar el Seminario en sí como un proyecto participativo donde existen también negociaciones entre
actores y análisis acerca de la viabilidad de las propuestas.
8

Los perfiles de los posibles actores intervinientes en el proceso de formación.

Perfil del docente a cargo del seminario de Microplanificación.

El mismo debe contar con amplia experiencia profesional en el Área de Planificación y Gestión de Proyectos,
capacidad para generar articulación teórico-práctica en los procesos de formación del rol profesional, provocar
debates acerca de las prácticas profesionales y capacidad de conducción, negociación, formación de equipos,
comunicación y gestión, en el ámbito académico.

Perfil del supervisor académico o jefe de trabajos prácticos.

Debe contar con experiencia profesional (mínimo 3 años), buen manejo de grupo, fundamentos teóricos
sólidos, capacidad de escucha, buena lectura institucional, operatividad, buena disposición y habilidad para
negociar con las organizaciones, los profesionales y los diferentes grupos intervinientes.

Perfil del referente institucional.

Cabe aclarar que en la experiencia sistematizada no hubo referente institucional profesional, tema que se
explicará durante el desarrollo.

Desde lo normativo-“ideal” debiera tratarse de un profesional con experiencia (mínimo de 2 o 3 años en


ejercicio de la profesión), con conocimiento de la organización en la cual está inserto, las problemáticas y los
posibles modelos de abordaje de las mismas y un bagaje teórico que pueda compartir con los alumnos. Que
cuente con disposición a recibir grupos de alumnos e incluya la posibilidad de estar expuesto a la crítica y
abierto a nuevas propuestas en el ejercicio de la profesión. En el caso particular que desarrollaremos los
referentes institucionales no- profesionales, son los integrantes de la Cooperativa y el Jefe de Trabajos
Prácticos que es instructor, supervisor en terreno cumple una doble función como referente profesional.

Qué se espera de los alumnos al finalizar el seminario.

 Que puedan realizar análisis de situación, incluyendo las perspectivas de los diferentes actores
intervinientes.
 Que conozcan los lineamientos actuales de las Políticas Públicas, en particular las Políticas
Sociales.
 Que puedan pensar en términos de Desarrollo Social Participativo.
 Que estén capacitados para formular, ejecutar, y evaluar Microproyectos Sociales y que aporten
propuestas de solución a las necesidades específicas de cada organización y/o comunidad en la que
desarrollen sus prácticas.

Obstáculos y/o situaciones a resolver.

La experiencia de estos años de trabajo nos ha permitido individualizar:

En el contexto. Siguiendo a Marta Picado Mesén9 podemos decir que es necesario “determinar las
dimensiones económicas, sociales, políticas y culturales de los cambios que se están produciendo y que
requieren de un análisis del contexto social, cultural y político de cada país constituyéndose éste en un nicho
desde y para la investigación y la intervención en Trabajo Social” y aquí, nos parece importante destacar que
la construcción del perfil debe ser siempre dinámica y adecuada a las necesidades del contexto ya que, la

9
Picado Mesén, M. (2004) “Algunos planteamientos para repensar la formación profesional en Trabajo Social”, en ALAETS, La cuestión Social y la
Formación Profesional en Trabajo Social en el contexto de las nuevas relaciones de Poder y la Diversidad Latinoamericana. XVIII Seminario
Latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social. Buenos Aires. Espacio. P. 133.
9

cristalización de las visiones acerca de qué trabajadores sociales deben formarse lleva a volver inoperantes las
futuras intervenciones.

En los Centros de Práctica. En general y en particular en los Centros de Práctica más formalizados existe un
bajo nivel de construcción de visiones institucionales compartidas, que obedecen a diferentes circunstancias
que requerirían de un análisis histórico e institucional en cada caso, sobre todo considerando los cambios
operados en el Estado como organizador de visiones compartidas (oficiales u opositoras). Tal vez existe un
excesivo formalismo representado en procedimientos rutinarios y burocráticos creados por las organizaciones
sin diálogo con el contexto y también y por el mismo motivo, excesivas propuestas de solución desde la oferta
con poca escucha de las necesidades reales de los usuarios y/o beneficiarios.

Estas circunstancias llevan a los Trabajadores Sociales (en el mejor de los casos) a re-crear prestaciones y
servicios para adaptarlos a las situaciones que se pretenden resolver pero, solo en pocos casos se logra instituir
en las organizaciones, un debate abierto y permanente acerca de cómo crear, readaptar y/o recrear respuestas
frente a la cuestión social actual, generar redes y sinergias, racionalizando al mismo tiempo, los recursos
humanos y materiales.

Cuando se trata de organizaciones comunitarias encontramos bajos niveles de formalización y organización


que pueden constituirse en “obstáculos” o en “espacios para la inserción y la construcción conjunta”. Este
tema en particular lo abordaremos brevemente en la sistematización de la experiencia que presentamos.

En la función de los Referentes Institucionales. A partir del contacto y el intercambio permanente hemos
podido arribar en conjunto a la conclusión que, como todos estamos atravesados por el contexto social e
institucional, cuando no logramos incluir en nuestra cotidianeidad una práctica reflexiva, de supervisión, de
revisión de conjunto o de capacitación permanente, reproducimos los modelos de las prácticas sociales
dominantes de modo acrítico.

En los Jefes de TP y el Docente a cargo. Compartimos las mismas dificultades que los referentes quizás, con
una instancia que puede ser facilitadora para esta reflexión que es, la mixtura entre la actividad académica y
la inserción profesional en diversos ámbitos laborales que a veces, nos brindan otros espacios para el debate,
la reflexión y la capacitación permanente.

En los alumnos. Además de las dificultades compartidas, encontramos alumnos que ingresan con dificultades
de comprensión teórica y, de acuerdo a nuestra experiencia éstas pueden estar determinadas no solo por la
capacidad intelectual del estudiante sino por los déficit formativos en los niveles medios y por las diferencias
socio-culturales de base en general, por falta de igualdad de oportunidades. Otras de las dificultades
observadas son de índole psico-emocional y existen también, casos más complejos difícilmente abordables
desde el ámbito estrictamente académico.

Para atender adecuadamente las dificultades de aprendizaje mencionadas en primer término, realizamos al
inicio de la cursada actividades de diagnóstico sobre los conocimientos y habilidades previas de modo de
poder anticipar el posible rendimiento y, de acuerdo a los resultados obtenidos, algunos de los instrumentos
utilizados como elementos transformadores son la propia interacción con el grupo de pares, las tutorías
personalizadas y el contacto con otras formas de organización.

La solución a estos problemas requeriría a nuestro criterio, otro tipo de curso de ingreso (actualmente el curso
de ingreso está en revisión y se han incorporado cursos intensivos y cuatrimestrales con apoyo de tutorías) que
tienden más a la nivelación, dado que, las materias de grado no constituyen un lugar adecuado para iniciar este
proceso, pero sí, para darle seguimiento. Repensar estos espacios dice del compromiso de la Universidad con
la igualdad de oportunidades.

Con respecto a los problemas psico-emocionales, los más simples pueden resolverse con contención por parte
de los mismos grupos de alumnos, de docentes y la supervisión. Muchas de éstas situaciones han sido resueltas
10

de este modo observándose en los alumnos cambios significativos no solo en su rendimiento sino también, en
su relacionamiento en general.

Con respecto a los casos más complejos, aún no contamos con resortes institucionales para poder abordarlos
adecuadamente en términos de consejería y posterior derivación a tratamiento u otros.

Es importante destacar aquí que, siendo el Trabajo Social una profesión que opera especialmente en la trama
social, familiar y en las modalidades vinculares entre personas, grupos y organizaciones y que, muchos de
estos trastornos psico-emocionales se hacen manifiestos al momento de interactuar en los Centros de Práctica
con problemáticas particulares, se requiere de un nivel de estabilidad emocional suficiente que pueda contener
las situaciones que se presentan. Estas situaciones constituyen una importante responsabilidad en términos
éticos en relación a la Comunidad con la cual se trabaja. De hecho, estas problemáticas se presentan, no solo
en la formación sino también en la vida profesional.

Resulta imprescindible discutir y llegar, al menos en el ámbito académico a algunos acuerdos en este sentido
dado que, estos alumnos, no siempre tienen bajo rendimiento pero pueden presentar serias dificultades en el
trabajo con las comunidades y dilemas éticos derivados de tales situaciones.

La modalidad de evaluación.

Para dar cumplimiento a esta tarea, se realizan evaluaciones parciales del proceso a través de varias
modalidades. Luego del tratamiento de los aspectos teóricos, la supervisión en el aula y en terreno está a cargo
de los Jefes de Trabajos Prácticos con la intervención puntual del docente si resultara necesario

Cada Jefe de Trabajos Prácticos realiza por lo menos 2 informes parciales formales (cuatrimestrales) sobre la
actuación de su grupo de alumnos que es discutida en reuniones de equipo en la medida de lo posible y
realizan un informe final, integrador del proceso.

La utilización de técnicas específicas para identificar un proyecto, la programación detallada y el proyecto


formulado son los medios a través de los cuales se realiza la evaluación del aprendizaje de los alumnos en el
1er cuatrimestre. En el segundo se lo hace a través de los informes de avance sobre la marcha del proyecto y
finalmente a través del Informe integrador de todo el proceso.

Los criterios de evaluación del desempeño de los alumnos tienen varios aspectos a saber:
De los conocimientos: de la temática, apropiación y puesta en práctica, precisión y claridad conceptual
De las actitudes. Dedicación, compromiso con la tarea, colaboración, ética en sus intervenciones.
De las habilidades. De comunicación, creatividad, iniciativa y toma de decisiones.
De los Registros de campo, Diseño de Proyecto, Informes de Avance y Final. Claridad, precisión, coherencia,
entrega en tiempo y forma.

Todos estos criterios y algunos otros aspectos son registrados en una planilla que los instructores completan en
forma cuatrimestral con un comentario abierto al final y una nota conceptual sugerida.

La experiencia: cooperativa La Toma.

La Cooperativa La Toma del Sur forma parte del Movimiento Territorial de Liberación (MTL), se conformó
con integrantes de distintos distritos: Avellaneda, Berazategui, Lanus, Lomas de Zamora y Quilmes. La
Cooperativa se originó en el año 2004, como una búsqueda de alternativas de promoción comunitaria que
permitiera superar la situación de extrema necesidad que atravesaba un gran número de familias desocupadas.

Se inició con la organización de actividades para dar solución a las problemáticas más urgentes de sus
integrantes y “poco a poco se fueron” generando servicios “no excesivamente estructurados” tales como
11

comedores, merenderos y copa de leche. Los ingresos provenían de los Planes Jefes y Jefas de Hogar
organizados de un modo peculiar.

En diciembre del año 2003, ya tenían presente la idea de concretar la realización de un emprendimiento
productivo superador que permitiera recuperar fuentes de trabajo y empleo genuino y ocuparon el galpón
ubicado en la calle Ricardo Gutiérrez al 800, de la localidad de Dock Sud, partido de Avellaneda. A partir de
la instalación en dicho galpón, en abril del 2004, se inició una tarea de difusión de las actividades que se
llevarían adelante. En este andar, a partir de inquietudes de los alumnos y de las necesidades del grupo
comunitario surgió la demanda de acompañamiento y asistencia técnica y tomamos la decisión de
insertarnos en un Centro de Práctica con una organización incipiente y sin referente institucional
profesional. Se firmó un convenio entre la Universidad Nacional de Lanús y la Organización existente en ese
momento, la idea consensuada era que se constituyera en Cooperativa y que ésta fuera al mismo tiempo un
espacio de prácticas pre-profesionales para los estudiantes de la carrera de Trabajo Social que colaborarían en
el proceso mismo de conformación.

Estos primeros estudiantes (2), acompañaron al grupo con apoyatura técnica en la formulación de distintos
proyectos, y en el fortalecimiento del vínculo del grupo con el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos
acompañando tareas de inserción comunitaria, vinculándose con instituciones educativas oficiales y
organizaciones barriales, ofreciendo charlas orientadas al trabajo de la Cooperativa, su conformación y las
ventajas del reciclado como propuesta laboral y como alternativa para mejorar las condiciones del medio
ambiente.

A través del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, se asesoraron sobre la organización y la


recolección de cartón dentro de un marco cooperativo esta idea, sumado a la posibilidad de acceder a un
préstamo que facilitara el inicio de actividades, entusiasmó al grupo inicial y dieron inmediato comienzo al
trabajo de acopio de materiales. Básicamente, reciclado de papel y plástico.

La incipiente Cooperativa, aún no formalizada se había planteado Objetivos, Metas y Actividades:


 Consolidar la actividad productiva favoreciendo el desarrollo organizacional;
 Fomentar la adquisición del equipamiento tecnológico que incorpora valor agregado al trabajo
realizado;
 Desarrollar una Red Comunitaria que tienda a erradicar el trabajo individual del recolector;
 Incorporar gradualmente conceptos de solidaridad, cooperación y organización, a los efectos de
recuperar los derechos ciudadanos.
 Creación de 400 puestos de trabajo
 Devolución de los Planes Jefes y Jefas de Hogar o rotación de los mismos.
 Procesamiento del material: compactado y molido de plástico y compactado de papel;
 Sistematización y centralización de la recolección;
 Optimización de recursos;
 Disminución de gastos fijos;
 Aumento de la productividad;
 Capacitación/apropiación de conocimientos técnicos específicos;
 Articulación con la comunidad;

Para agosto del mismo año, nucleaban y se relacionaban con aproximadamente 380 personas en la tarea de
recolección y acopio. La actividad principal consistía en la recolección y compactado de materiales reciclables
Se compactaban 2.500 kilos de plástico, cartón y papel por semana, los cuales generan un ingreso de $650
(precio de venta, promedio, $0.26 por kilo). La totalidad del material recolectado se trasladaba hasta el Centro
Concentrador de materiales (del Instituto Movilizador), ubicado en Munro. Este traslado generaba un gasto en
concepto de transporte de $120, lo que sumado a los $180 que implicaba el traslado desde los distintos centros
de acopio hasta el galpón propio de Avellaneda, reducía casi un 50% los ingresos producidos semanalmente.
Si a esto se le agregaban los gastos necesarios para el mantenimiento de la actividad cotidiana en Avellaneda y
12

las del centro de recepción de materiales, la actividad resultaba económicamente inviable. Además, a las
dificultades financieras que demoraron el avance del proyecto, se sumaron “la falta de conocimiento o
conexiones con instituciones oficiales que tornaron más complicada la situación”10.

En busca de superar la situación planteada, se relacionaron con una Cooperativa de Bahía Blanca, cuya
actividad principal es el reciclado de papel. Firmaron un convenio con dicha organización mediante el cual,
lograron convertirse en “proveedores del material a reciclar”, obteniendo de esta forma una importante mejora
en el precio de venta.

Junto a esta iniciativa, comenzaron a incursionar e indagar, en el procesamiento del material plástico
recolectado, cuyo valor una vez seleccionado y molido se incrementaba en alrededor de cuatro veces. Esto
también generó una significativa mejora en los ingresos de todo el grupo, lo que permitió proyectar un
aumento en la distribución de las ganancias pero fue necesario incorporar equipos:

1 compactadora, 1 molino para plásticos, 1 auto elevador para la carga y traslado de materiales en las
diferentes etapas del procesamiento, 1 camión para facilitar la descentralización de la recolección, de
tal forma que, los recolectores no tengan necesidad de trasladarse hasta el galpón, organizando así,
centros de almacenamiento locales, 1 camión semi remolque para el traslado del material enfardado.

En agosto del 2005, se produjeron avances sustanciales en relación a los objetivos plateados con cambios en
 Lo Económico y la distribución de las ganancias
 El incremento de la participación de los sujetos involucrados, la toma de decisiones, el fortalecimiento
de la conciencia critica en cuanto al trabajo en conjunto.
 La vinculación con otras Cooperativas y Empresas Recuperadas, el intercambiando las experiencias y
el apoyo recíproco,
 La recepción de donaciones de particulares: (permitieron la adquisición del molino).

Para esa fecha se habían incorporado mayor cantidad de alumnos de la Universidad Nacional de Lanús (más
de 10) al trabajo con los integrantes de la Cooperativa, realizaban sus prácticas y diseñaban proyectos que
surgían del seno mismo de la organización y de los diferentes actores intervinientes en el proceso. Así
surgieron y se implementaron además de todas las acciones de asesoramiento acompañamiento, la facilitación
de conexiones y la gestión conjunta de recursos: biblioteca popular, apoyo escolar para los hijos de los
recicladores, espacios culturales y de contención para niños y jóvenes, proyectos de capacitación sobre
seguridad laboral y capacitación interna en primeros auxilios y prevención en salud.

En el trascurso del año 200611, hubo modificaciones respecto de las relaciones entre el Instituto Movilizador
de Fondos Cooperativos y La Toma. La Cooperativa se desvinculó del mismo debido al “desinterés”
manifestado por el Instituto en los últimos tiempos en relación a este proceso. Sin embargo, este hecho
impulsó el contacto de la Cooperativa con otras fuentes de financiamiento y apoyo económico. En este marco,
se obtuvieron nuevos centros de distribución y acopio, (producto de la movilización y negociación del
conjunto de los cooperativistas trabajadores), búsqueda y acceso a nuevos nexos cooperativos y comunitarios.
Hoy, finalmente cuentan con Personería Jurídica a nivel Provincial.

Se mejoraron las condiciones edilicias ligadas a una mejor convivencia y la seguridad laboral (revocado de
paredes, cambio de instalación eléctrica, cambio de aberturas internas: ventanas, vidrios y puertas, cambio de
instalaciones sanitarias), todo esto, dentro del proyecto de seguridad laboral y condiciones de trabajo más
saludables incluidas en el proyecto de prevención en salud y primeros auxilios. Respecto al equipamiento,
agregaron: 4 lavadoras, construyeron 4 piletones (10.000 Kg. por semana), 1 molino de plástico (3.000 Kg. por
semana).

10
Cervera Novo, D. y Barboza, C. (2004) Informe de Avance. Seminario de Microplanificación. Licenciatura en Trabajo Social. UNLa. Lanús.
11
Álvarez, F., Drago, M., Méndez, M., Paternóster, S., Rot, S. y Zelazqui, M. (2006) Informes de Avance. Licenciatura en Trabajo Social. UNLa.
Lanús.
13

Actualmente hay 27 cooperativistas trabajando de manera continua en la producción diaria, distribuidos en tres
turnos de 8 horas de trabajo, teniendo como distribución de ganancias, un ingreso de $20 diarios
aproximadamente y dando trabajo a más de 300 personas en la recolección, con un ingreso variable.
Recuérdese que al inicio eran beneficiarios de un Plan Jefes y Jefas de Hogar.

Todos los procesos descriptos contaron, en las diferentes etapas con grupos de estudiantes que, realizando sus
prácticas Pre-Profesionales, acompañaron, impulsaron alentaron y co-gestionaron recursos junto a los
integrantes de la Cooperativa.

En relación a estas prácticas, hay que destacar que los proyectos que se realizaron y se están ejecutando,
fueron gestados a partir de demandas concretas ya sea por parte de la dirigencia y/o de los cooperativistas en
general.

Se han proyectado para el año en curso (2007), capacitaciones en temas relacionados con la economía social,
los movimientos cooperativos y las normativas y regulaciones de la actividad en sí.

Reflexiones, preguntas y propuestas.

Creemos que es necesario debatir cuestiones que hacen a la construcción del rol y a la determinación de
Perfiles Profesionales estrechamente vinculados a la formación universitaria de los Trabajadores Sociales y en
particular a las prácticas pre-profesionales como espacios privilegiados de síntesis teórico-práctica en el
proceso de formación, ya sea que éstas se den en ámbitos no convencionales o más formales, (ambos
atravesados por los procesos políticos, económicos, sociales y ambientales) y elegimos hacerlo en el marco de
esta experiencia, la del Seminario, en interacción con la Cooperativa La Toma.

Para nosotros, éstos espacios de aprendizaje así creados permiten acompañar los procesos de manera integral
y producir “saberes” que, siendo conceptualizados en conjunto, enriquecen nuestras prácticas y aportan a la
producción de conocimientos que deberán ser puestos al servicio de un proyecto de sociedad más justa.

Es sabido que la cuestión social en la actualidad se manifiesta en forma muy diferente a la conocida
anteriormente, más relacionada con las condiciones de trabajo y de explotación. Hoy además, se caracteriza
por la exclusión social entendida como desafiliación de vastos sectores de población que quedan
“desenganchados” del mercado de trabajo y con ello, de la participación política y social más amplia.

Esta realidad, sumada al estancamiento de los sistemas productivos y la disminución acelerada y progresiva de
los puestos de trabajo, la caída de los ingresos, la concentración de los mismos en sectores minoritarios, la
desarticulación del sistema de protección social asociado a procesos políticos que han asumido el llamado
“discurso único” como camino apropiado; han fomentado mayor dependencia y sometimiento y un proceso de
pérdida de la legitimación política de los Estados que tienen hoy algunos signos de recuperación en varios
países de Latinoamérica pero no, sin dificultades y contradicciones.

Sin embargo, al seno de los Movimientos Sociales, se han ido gestando otros espacios de construcción, que
han adoptado diversas dinámicas y estrategias que han generando dispositivos de fortalecimiento,
posibilidades de consenso y han instalando el conflicto como eje transversal de su existencia para remover
estructuras que parecían fijas e inamovibles. A veces en la vertiente de la Economía Social o del Desarrollo
Local, otras desde la militancia política u otros tipos de experiencias.

Resulta poco frecuente, encontrar un análisis situacional exhaustivo acerca de las distintas modalidades que,
por ejemplo, en el Conurbano bonaerense, están asumiendo estas experiencias y también la identificación más
o menos precisa acerca de los factores que constituyen sus dificultades, potencialidades y amenazas en el
entorno local, las debilidades y capacidades de las mismas organizaciones, las oportunidades contextuales -
14

tanto en los ámbitos micro como macro sociales- y las trayectorias de los grupos sociales y organizaciones
comunitarias que están desplegando procesos de economía social, en sus diversas modalidades.

Entonces nos preguntamos ¿La economía social debe entenderse como una estrategia para mejorar la calidad
de vida de la población en términos generales? ¿Constituye de algún modo una forma de superación y
desarrollo para cada sujeto como tal? ¿Qué otra cosa es? ¿Construye en la práctica otra lógica de intercambio?
¿El Trabajo Social debe y puede acompañar estos procesos? ¿Cómo? ¿Qué compromisos va a asumir el
colectivo profesional en este sentido? ¿Bajo que formas de ejercicio profesional? ¿La investigación sobre estos
procesos, la sistematización de experiencias son instrumentos útiles para producir conocimientos que aporten
a otro proyecto societario?

Por otra parte, la metodología y el instrumental para capacitación, fortalecimiento y promoción de estas
experiencias requiere ser permanentemente revisado, reformulado y re-creado para no caer en tendencias
formalistas que pretendan adecuar la realidad a los formatos técnicamente pre-establecidos en tanto emergen
estas nuevas dimensiones y particularidades en los distintos procesos.

Creemos que es necesario por tanto, identificar y analizar las especificidades que asumen los requerimientos
de capacitación, fortalecimiento institucional, organización grupal y replicabilidad de las experiencias. Que
son imprescindibles los análisis situacionales participativos en estos desarrollos y co-pensar nuevas propuestas
en ámbitos territoriales particulares que constituyen un desafío permanente y dinámico para la especificidad
profesional del Trabajo Social.

Es también importante resaltar la relación que tienen, la cuestión social, las políticas sociales y la intervención
profesional como línea teórico-metodológica constitutiva en la formación de los futuros Trabajadores Sociales.
Entendemos que se deben formar profesionales que puedan preguntarse: ¿cuáles son los valores presentes en
nuestras acciones profesionales y cuáles sus implicancias ético-políticas?

Todos nosotros, profesionales, docentes, alumnos, como actores involucrados debiéramos preguntarnos ¿cómo
somos afectados por las diferentes manifestaciones de la “cuestión social”, en nuestra vida diaria y en nuestra
intervención profesional? ¿Cuáles son los espacios que vamos creando para reflexionar y decidir sobre: “¿en
qué intervenir, para qué, cómo, y con quiénes?”, como lo expresa Margarita Rozas 12 y volver a preguntarnos:
¿Cuánta de la incertidumbre que crea la problematización de distintos aspectos de la cuestión social, afectan el
proceso de aprendizaje de los alumnos en la construcción conjunta de conocimiento?

¿Cuánto de la precariedad laboral que sufren en su ejercicio profesional los Trabajadores Sociales, afecta el
rendimiento de los referentes institucionales o de los docentes en el aula? ¿Cómo pensar las Políticas Sociales,
los espacios de intervención profesional, los ejes de la formación, las líneas teórico-metodológicas y una ética
que posibilite mejorar las respuestas a la cuestión social actual?

Pensamos en la construcción de un perfil profesional flexible, que aporte en términos de proyecto societario y
que acerque soluciones creativas.

Siguiendo con el desafío de aportar elementos para abrir el debate acerca de nuestras prácticas, nos resulta
interesante, volver a leer a Gustavo Parra cuando dice13: “...el Trabajo Social como profesión, es expresión de
diversos proyectos sociopolíticos, y consecuentemente, produce diversas prácticas ante los procesos sociales;
creemos que aquellos profesionales comprometidos con los sectores populares, debemos tener la capacidad
teórica y practica de buscar caminos singulares que nos permitan superar prácticas cristalizadas, rutinarias y
burocratizadas”. Parra cita también a Manrique Castro, Manuel14 cuando dice, “...esto nos permite señalar que

12
Rozas, M. (2004) “Como asumir el Estudio de la cuestión Social y las Políticas Sociales en la formación profesional en Trabajo Social”, en ALAETS,
La cuestión Social y la Formación Profesional en Trabajo Social en el contexto de las nuevas relaciones de Poder y la Diversidad Latinoamericana.
XVIII Seminario Latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social. Buenos Aires. Espacio. Pp. 175-178.
13
Parra, G. (2001) Antimodernidad y Trabajo Social. Orígenes y expansión del Trabajo Social Argentino. UNLu. Buenos Aires. Espacio.
14
Parra, G. Op. cit.
15

al referirnos al Trabajo Social no podemos hacer abstracción de la profesión como una realidad a-histórica o
externa a las condiciones estructurales y a las particulares condiciones históricas, económicas y políticas en las
cuales logró su profesionalización”.

A nuestro criterio Marilda Iamamoto15 nos permite avanzar un poco más allá cuando dice: “Es la existencia y
comprensión de ese movimiento contradictorio” el que “abre la posibilidad para que el Asistente Social se
coloque al servicio de un proyecto de clase alternativo a aquel para el cual es llamado a intervenir...” “A pesar
de haber sido constituida para servir a los intereses del capital, la profesión no reproduce monolíticamente
necesidades que le son exclusivas: también participa, al lado de otras instituciones sociales, de las respuestas a
las necesidades legítimas de sobrevivencia de las clases trabajadoras, frente a sus condiciones de vida, dadas
históricamente".

Nos debemos un debate más amplio que incluya no solo a las Unidades Académicas sino a todo el colectivo
profesional para repensar y profundizar estas temáticas, aún cuando se nos haga difícil pensar en términos de
clase cuando la cuestión más fuerte hoy es la exclusión social, lisa y llana.

Repensar un perfil profesional posible, en atención al contexto podría definirse en la línea que aporta Maria
Lorena Molina16, que abriendo el debate dice: “Un perfil profesional es aquel conjunto de funciones,
actividades y tareas que debe ejecutar un profesional como respuesta a problemas propios de su campo, en un
contexto social e histórico determinado de acuerdo a los principios éticos, fundamentos teóricos y
metodológicos que orientan una profesión”.

“El perfil tiene una relación dialéctica con los procesos socio-históricos. Es configurado por éstos en tanto
desde allí se construyen las bases de la legitimidad funcional y social de una profesión y es desde donde se
delimitan los escenarios laborales. Un perfil profesional, condensa el perfil académico sustentado en un
proyecto pedagógico, ético y político comprometido con la construcción de un mundo con equidades”.

Entonces cuando co-pensamos, las pequeñas intervenciones que se llevan a cabo a través de los micro-
proyectos formulados en el Seminario como así también en nuestras prácticas profesionales, lo hacemos
convencidas de la necesidad de crear una masa crítica de iniciativas que “nos movilicen” y “movilicen a las
organizaciones y comunidades” a encontrar sus propios caminos, a enriquecer sus propios modos de
respuesta.

El corazón de este proyecto educativo, es este cruce entre formación y tarea. Se aprende y se enseña, haciendo.
Se trata de una inversión social productiva que, cuando más se la usa, más crece. Entendemos que si
trabajamos en la construcción de visiones compartidas que superen los compartimentos e incorporen las
lógicas particulares a un espacio de construcción colectiva de sentido, estaremos creando instancias
potenciales de acción que excedan el mero “fortalecimiento institucional”.

En este mismo sentido pretendemos trabajar al interior de la Carrera y de la Universidad, es decir que, aquello
que pensamos para las organizaciones y las comunidades es lo que también deseamos en relación a nuestras
organizaciones profesionales y académicas. Allí también existe una tarea por realizar.

A partir de los cambios generados en el lazo social, todos estamos en proceso de aprendizaje de nuevas formas
de relación y construcción. En este marco, la formación de profesionales de Trabajo Social adquiere nuevas
dimensiones. En una “modernidad líquida”17, en un contexto de actores diversos, intentamos juntos, producir
sentido.

15
Iamamoto, M. (1997) Servicio Social y División del Trabajo. Brasil. Cortez.
16
Molina, M. (2006) “La formación profesional: avances y problemáticas que complejizan la construcción de un perfil profesional en la sociedad
actual”, en UNLP, La Formación de la intervención profesional: hacia la construcción de proyectos ético políticos en el Trabajo Social. Encuentro
Latinoamericano de Trabajo Social. Buenos Aires. Espacio.
17
Bauman, Z.. (2002) Modernidad Líquida. México. Fondo de Cultura Económica.
16

Finalmente ponemos nuevamente a la discusión este aporte que nos hace Nora Aquin18 que nos invita al
debate diciendo “es un momento crucial para debatir en torno al conflicto, en torno a las concepciones de
sujeto, en torno a la ciudadanía, en torno al largo proceso de permanentes y sofisticadas vigilancias y
evaluaciones para comprobar, como expertos, la existencia y la permanencia de los requisitos que los habilitan
para ser tratados como pobres. Es un momento excepcional para debatir con el pensamiento tecnocrático y
conservador de nuestra profesión, para ver que se dice frente a este proceso de politización de las necesidades.
Y hay que dar el debate, porque en esta Argentina, hoy mismo y al mismo tiempo, nos topamos con
trabajadores sociales que colaboran con las fuerzas de seguridad en el desalojo de fabricas tomadas, y con
trabajadores sociales que entregan su saber especializado a las nuevas formas de acción colectiva”.

El debate, sigue abierto.

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18
Aquín, N. (2005) “Movimientos Sociales, Conflicto y Trabajo Social” en El Trabajo Social y la Cuestión Social. 1er Congreso Nacional de Trabajo
Social del Centro de la Provincia de Bs. As. Buenos Aires. Espacio.