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4LA CIENCIA SECRETA

DE LOS BRAHMANES-
LOS
UPANISHADS
La ciPncia secreta de los Brahmanes

TRADUCCION Y COMENTARIOS
DE
PEDRO GUIRAO

Editora y Distribuidora Mexicana


Apartado 1975
México 1, D. F.
INTRODUCCION

Los libros sagrados de la India constan de cuatro colec-


ciones de textos sagrados, cuyos textos se refieren principal-
mente a himnos y oraciones. Esas cuatro coleccion;es se
denominan: Rigveda, Samaveda, l ahurveda y Atharvaveda.
Todos juntos constituyen los Vedas.
Pero cada uno de esos cuatro libros védicos lleva a guisa
de apéndice un grupo de escritos en prosa, denominados
Brahmana,s, en los cuales se explica el ceremonial con que
han de ser cantados los himnos contenidos en aquel libro, y
se explica el origen y significación de los ritos para los que
dichos himnos fueron compuestos. Las partes que contienen
los himnos y oraciones se denominan Samhitas.
Tenemos, pues, que en cada uno de los Vedas hay que
distinguir dos partes: el Samhita y el Brahmana, contenien-
do aquéllas las variaciones y explicando ésta los ritos.
Ahora bien, junto con los Samhitas o 1c on los Brahmanas,
aunque más frecuentemente con éstos, hay unos nuevos
apénd.iiees denominados Aranyakas y Upanishads: Los Aran-
yakas tratan generalmente de los ritos más recónditos, al
paso que los U panishads se refieren a especulaciones sobre
nroble~as metafísicos y cuestiones teológicas, que, si bien
han sido ya tratadas en las otras partes de los Vedas, están
expuestas aquí en forma mucho más sistemáticas.
Esta breve explicación, muestra, claramente la importan-
cia que tiere el conocimiento y estudio de los Upanishd'Js..

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que son como si dijéramos el núcleo sustantivo de los Vedas,
por exponerse en ellos la doctrina secreta del brahmanismo ~
estaban destinados a los ascetas que en su ancianidad se
retiraban a los bosques sagrados para hacer vida contem-
plativa.
Los Upanishads constituyen tratados filosóficos de una
profundidad jamás igualada en la historia de la filosofía y
se exponen en ellos los fundamentos filosóficos y el sentido
racional de la religión brahmánica.
En los Upanishads se niega la existencia de los dioses
·admitidos en las otras partes de los Vedas y se rechaza como
inútil todo el ritual de los sacrificios y ceremonias religiosas.
La religión no es ahí más que la preparación y la iniciación
a los misterios de la filosofía. El brahmanismo es, pues, para
la masa, un dogma y un ritual. pero para los iniciados es una
concepción filosófica, panteísta. En los Upanishads es donde
se expone esa doctrina secreta.
La iniciación al brahmanismo es, por consigiuente, larga,
y no alcanzan todos los iniciados ese supremo estado de co-
nocimiento de los misterios. El primer estado de iniciación
duraba en la antigua India desde la infancia hasta la virili-
dad; el discípulo abandonaba la mansión paterna e iba a
servir como criado a un maestro o gurú, a quien debía obe-
diencia ciega y cuyas enseñanzas debía recibir pasivamente ,
sin insinuar la menor objeción ni la menor duda.
Al llegar a la edad viril, c;omenzaba el segundo e s tado de
iniciación. El alumno abandonaba al maestro, fundab a una fa-
milia y cumplía fielm e nte todos los deberes familiares y cívi-
cos. que le había enseñado el gurú. Pero cuando los eabellos
empiezan a blanquear y el alumno ha asistido al nacimiento
de los hijos de sus hijos, puede darse comienzo al tercer es-
tado de iniciación ; puede el alumno abandonar una vida de
ascetismo y penitencia: Entonces puede ya discurrir por su

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cuenta acerca de los graves problemas de la vida y de l;¡i
muerte; puede estudiar los Upanishads y puede ser iniciado
en el significado secreto de todos los dogmas y ritos que has•
ta aquel momento había creído y practicado. Deja entonces
de creer en los dioses, para no admitir más realidad que la
del Ser Unico o Brahman.
La palabra Upanishad significa en sáscrito, conferencia,
sesión, diálogo, poniendo de manifiesto que los U panishads
transcriben enseñanzas y diálogos sostenidos en los sagrados
bosques por los más eminentes anacoretas. Pero estas ense-
ñanzas adquieren un valor de revelación divina; todos los
filósofos se vieron compelidos a amoldarse a ellas y a poner
de manifiesto como sus propias teorías no eran sino deduc·
ciones de la doctrina contenida en estos libros sagrados.
Esta tarea estaba llena de dificultades, pues los U panishads
son tratados bastante inconexos y en algunos puntos algo
contradictorios; se ve claramente que son el fruto de una
madura reflexión filosófica en diferentes ascetas. Max M ü-
ller cree ver en los V edms el desarrollo del pensamiento fi-
losófico-teológico de la raza aria, y pone de manifiesto como
el politeísmo de los himnos védicos se va transformando
hasta llegar a ,c onvertirse en el profundo idealismo de los
Upanishads.

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BRIHADARANYAKOPANSHAD
Se afirma primero la existencia del Attnan o Alma uni-
versal (uno de los superiores aspectos de _Brahma), sos·
teniendo que nuestras tilmas individuales, no son sino
emanaciones Je esa Alma universal, o, mejor Jicho, nuevas·
manifestaciones accidentales de la misma.
La muerte hace que nuestras almas se incorporen Je
nuevo al Alma universal, con lo cual pierd~n sus respectivas
con.ciencias individuales, pues toda concienc1"a implica co-
nocimiento, y todo conocimiento imp]ica distinción entre el
ser que conoce y la cosa conocida. Y a no puede haber con-
ciencia ni reconocimiento en el Alma universal, porque nada
puede haber extraño a ella.
Pero esta incorporación Je nuestras almas al Alma uni-
ve1·sal, no se verifica cada vez qu~ fallecemos. Las almas
individuales pierden su individualidad y su conciencia, pa-
sando as1 a animar nuestros cuerpos, y solamente podrán
dar fin a ese ciclo de renacimientos, fundiéndose en el Alma
U niversal, cuando hayan ido acumulando una gran cantidad
de actos buenos en sus sucesivas encarnaciones.
Tal es la doctrina que con una be11eza extraordinaria se
expone en este U panishad.

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CONVERSACION ENTRE Y AGNAVALKYA
Y MAITREYI

Y agnavalkya tenía dos esposas : Maitreyi y Katyayani.


la primera estaba algo versada en el conocimiento de Brah-
ma; la segunda era meramente una mujer.
Una vez que Y agnavalkya iba a abandonar su casa y su
familia para retirarse a hacer vida contemplativa en los bos-
ques .sagrados, dijo a su mujer:
-Maytreyi, os abandono para siempre, para hacer vida
d.e mendicante, pero antes quiero repartir mis bienes entre
tú y Katyayani.
Contestóle Maitreyi:
-No siento gran ambición por las riquezas, porque ¿la
posesión de todos los bienes del mundo me pueden dar la
inmortalidad?
-No,-contestó Y agnavalkya,-tu vida sería la vida de
los potentados, pero la riqueza no te haría inmortal.
-Entonces,-contestó ella-¿para qué quiero las rique-
zas? Ilústrame tú acerca de esta cuestión.
-Oh, tú a quien tánto he querido siempre,-le dijo su
esposo,-¡ cuánto me placen tus palabras! Pues bien, noble
mujer, te diré lo que sé acerca de ello.
Y dijo Y agnavalkya:
En verdad, la esposa, no es cara al esposo por el amor

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que ella hace sentir, sino por el amor hacia el Atman que en
ella reside.
En verdad, no son caros .los hijos por el amor que ellos.
hacen.
-En verdad, el esposo no es caro a la esposa por el amor
que sentir, sino por el amor hacia el Atman que en ellas
reside.
En verdad, no es caro Brahma por el amor que él hace
sentir, sino por el amor hacia el Atman que en el reside.
En verdad, no es caro el todo por el amor que el todo hace
sentir, sino por el amor hacia el Atman que en él reside.
En verdad, lo que importa es ver el Atman, oír el Atman ..
meditar acerca del Atman, amada Maitreyi, es lo que nos
hace conocer todas las cosas.
Brahma abandona a aquel que se figura que el Atman está
en algún lugar distinto del mismo Atman. El todo abandona
a aquel que se figura que el todo está en algún lugar fuera
del Atman. Pues lo es todo: los mundo~ y los dioses, los sa-
crificios, y los Vedas, los seres todos y el Universo entero.
De la misma manera que cuando un tambor es golpeado
no puede uno apoderarse del sonido que se escapa, pero pue-
de, no ohstante, cogerlo apoderándose del tambor o del ta-
ñedor.
De la misma manera que cuando una trompeta se hace
sonar, no puede uno apoderars!'l del sonido que se _escapa,.
pero puede, no obstante, cogerlo apoderándose de la trom-
peta o del trompetero ; y de la misma manera que se escapan
nubes de humo de una fogata que se ha hecho con leña verde,
asimismo se escapan todos los seres como emanaciones del
Ser Supremo. Esos seres son el Veda, la ciencia, los Upanis-
had:S, las glosas, loo comentarios, los objetos · de los sacrifi-
cios y de las libaciones, todos los mundos creados, tanto
visibles como invisibles, y todas las criaturas. Porque toda

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cosa en verdad, no es sino una emanación del Ser Supremo
y de la misma manera que cuando se echa un pedazo de sal
en el agua, esta sal se disuelve en forma que no puede luego
ser recogida, asimismo, en verdad, este gran ser se difunde
por todo lo creado.
Se manifiesta por medio de los seres terrenales y desapa-
rece con ellos. D~spués de la muerte, no hay conciencia
individual: he aquí la verdad.
Replicó entonces Maitreyi:
-Lo que tú me dices, señor, me desconsuela. ¿Es que
no tenemos conciencia después de morir?
Y contestó Y agnavalkya :
-En verdad, no digo nada que pueda desalentarte ni
desconcertarte. El Atman no se pierde ni se destruye, pues
es impere,c edero .
.Y aunque te digan que no ve, ten por seguro que ve, aún
no viendo, pues el vidente y la visión no pueden separarse
en él. Pero por otro lado, cuando todo se convierte en Atman,
no existe ningún segundo ser distinto de él y que por él pue-
da ser visto.
De la misma manera, el" pensador y el pensamie.n to no se
separan en él, pero por otra parte, cuando todo se convierte
en Atman, no existe ninguna cosa distinta del Atman y que·
por el Atman pueda ser vista o pensada.
Cuando hay dos seres diferentes el uno puede ver al otro.
el uno puede sentir al otro, el uno puede oír al otro, el uno
puede pensar al otro, el uno puede conocer al otro.
Pero cuando el hombre se ha convertido todo entero en
Atman, ¿cómo podrá ver y qué podrá ver? ¿cómo sentirá y
qué sentirá y qué podrá sentir? ¿cómo pensará y qué podrá.
pensar? ¿~ómo discernirá y qué podrá discernir?
Yagnavalkya se levantó y pronunció estas últimas pala-
bras:

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-Y a te he instruido bastante sobre este asunto, amada
Maitreyi ; he ahí la verdadera inmortalidad.
Y se alejó seguidamente en dirección at bosque.
r . -:- .
EL DIALOGO CON Y AGNAVALKYA
Kahoda Kaushitakeya preguntó en ,c ierta ocasión a Y ag-
navalkya lo siguiente:
-¿Quieres explicarme la naturaleza del Atman mani-
-festado y sin velo?
Y contestó Yagnavalkya:
-El Atman manifestado y sin velo, es tu Atman, que e!;!
-interior a todo. Es aquello que en ti se liberta del hombre,
de la vejez y de la muerte.
Tu Atman es interior a todo. Jamás podrás ver a aqu.e l
que ve mediante tu vista, ni oír a aquel que oye mediante
tu oído, ni pensar a aquel que piensa mediante tu pensa-
miento ni conocer a aquel que conoce mediante tu inteligen-
cia. Ese ser oculto es tu Atman, el cual es interior a todo.
Fuera de él sólo hay dolor y engaño.
Nadie le puede ver, pero él ve ; nadie le puede oír, pero
él oye; nadie le puede pensar, pero él piensa; nadie le
puede conocer, pero él conoce. Solamente él ve, oye, piensa,
y conoce Ese es tu Atman, el oyente interior, inmortal. Fue-
ra de él sólo hay sufrimiento y engaño.
Verdaderamente, los brahmanes proclaman que ese ser
imperecedero no es ni macizo ni sutil, ni corto ni largo,
carece de cuerpo, no ocupa espacio, carece de ojos, de oídos,
.de voz, de inteligencia y de nombre. Ignora lo que es la vejez,
·el temor y la muerte.
Sólo se le puede designar por la negación No, puesto que
carece de toda determinación. Es impalpable, indivisible y
heterogéneo respetco de las cosas de nuestro mundo.

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El conocimiento de este Atman libra a los sabios del
anhelo de sobrevivir en sus hijos, de la ambición por las
riquezas y del deseo por cualquier felicidad futura. Lo aban-
donan todo para convertirse en errantes pordioseros, pues
desear hijos, riquezas y prosperidades constituye deseo.
Es tan excelso tu conocimiento que hace despreciar la
ciencia, y por eso el sabio gusta volver a la sencillez del niño;
disgustado luego de esa misma sencillez, el sabio se hace
asceta; disgustado luego del ascetismo, se convierte en un
verdadero brahman.
Sintiendo el dominio de este Ser inmutable, el sol y la
luna verifican sus revoluciones, Sintiendo el dominio de es-
te Ser inmutable, el cielo y la tierra se mueven en el espacio.
Sintiendo el dominio de ese Ser inmutable, los díaS' y las
noches, las estaciones y los años se suceden indefectible-
mente. Sintiendo el dominio de este Ser inmutable, los ríos
corren en predestinadas direcciones y la nieve cubre los pi-
cos de las altas montañas. Sintiendo el dominio de ese Ser
inmutable, los hombres hoñoran a los elegidos y los dioses
aman a los que cumplen con los sagrados ritos.
Artabhaga preguntóle de esta suerte:
-Dime Y agnavalkya, cuando el hombre muere, su voz va
al fuego, su aliento vital al aire, su vista al sol, su pensamien-
to a la luna, su oído al cielo, su cuerpo a la tierra, su ser
Íntimo al éter, su cabellera a los árboles, ¿pero a dónde va a
parar el mismo hombre?
Contestó Y agnavaU:.ya:
-Dame la mano, amigo Artabhaga, que este conocimien-
to se ha hecho tan sólo para nosotros dos. Nada de lo que yo
te diga debes comunicar a nadie.
· Y retirándose los dos a un lugar solitario, conversaron
largamente. Y hablaban de los actos, es decir, Karma. Y pro-
clamaban la eficacia de los actos; por medio de actos puros,

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el hombre se hace puro; por medio de actos impuros, el
hombre se hace impuro.
De la misma manera que un obrero coge una maza de
barro y fabrica con ella una forma nueva y hermosa, asimis-
mo, cuando el Hombre se despoja de la fea forma de su
cuerpo, se fabrica así mismo una nueva forma hermosa de
dios, de genio, de hombre o de otro ser cualquiera.
Verdaderamente, su Atman, que está hecho de espíritu,
de agua, de tierra, de luz y de obscuridad, de goce y de dolor,
de inteligencia, de vida, de vista y oído, de espacio y viento,
.d e deseo y no deseo, de todo en fin, su Atman es el mismo
Brahma.
Tal cual obra, tal cual se conduce, tal cual se transforma.
Obrando bien, se hace bueno; obrando mal, se hace malo.
?e hace puro, mediante actos puros, e impuro mediante actos
impuros.
Dícese también que la escencia del Hombre está consti-
tuida por el deseo. Tal es su deseo, tal es su voluntad; tal es
su voluntad, tal es el acto que realiza. Y tal es el acto que
realiza, tales son los frutos que recoge luego.
He aquí la verdad secreta. El acto conduce al hombre a
su propio fin, y cuando ha obtenido el fruto de cada uno de
los deseos que ha experimentado en la tierra, abandona los
mundos que ha merecido según sus actos, para volver nue-
vamente a éste.
Tal es el destino de los hombres que experimentan de-
seos todavía. En cuanto a los que se han librado del yugo del
deseo, aquellos cuyo único deseo es el Atman se libran de ese
suplicio de las múltiples reencarnaciones, pues los soplos vi-
tales no les empujan después de la muerte. Identificados con
Brahma van ·a Brahma.
Cuando todos los deseos del corazón están destruidos, en·
tonces el mortal se hace inmortal. Se identifica con Brahma.

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De la misma manera que la piel de una serpiente muerta
está abandonada en un rincón, así quedaría nuestro cuerpo
después del fallecimietno. Pero el Atman que no tiene huesos
ni carne, el Atman que constituye el sostén de la inteligencia,
este Atman es el mismo Brahma, es el mismo Universo.
He aquí lo que noaotros somos ; sí, he aquí lo que nosotros
seremos. La desgracia más grande para un hombre la consti-
tuye el desconocimiento de esa verdad. Aquellos que la co-
nocen, se hacen inmortales; los otros vuelven a la rueda del
dolor.
Si el hombre conociese su Atman, diciéndose: «yo soy
esto», ¿cómo se resignaría a sufrir la serie indefinida de re-
encarnaciones en diversos cuerpos?
Aquél que ha encontrado y comprendido el Atman profun-
damente escondido en el cuerpo, se convierte en .señor de
todo lo creado ; el mundo está a disposición de él, pues, él se
identifica con el mundo.

LOS TRES DAS


Los dioses, los hombres y los genios acudieron cierta vez
al Padre y le dijeron los dioses:
-Señor, explícanos cuál es nuestro deber.
El Padre contestó con esta sola sílaba:
-«Dá».
Y añadió:
-¡Me habéis comprendido?
-Cierto,-contestaron los dioses. -Habéis querido de-
cir «Damyata», esto es: dominad vuestros apetitos.
-Así es,-replicó el Padre.
A continuación los hombres -preguntaron :
-Y nuestro deber ¿cuál es?
El Padre contestó asimismo: «Da». Y añadió: ¿Me ha-
béis comprendido?

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-Cierto,-contestaron los hombres. -Habéis querido
decir: «Datta», esto es: sed generosos.
-Así es-replicó el Padre. .
Los genios formularon la misma pregunta.
El Padre contestó asimismo: «Da». Y añadió: ¿Me ha-
béis comprendido?
-Cierto,--contestaron los genios. -Has querido decir
«Dayadvan», esto es : sed benévolos. .
Así es,-replicó el Padre.
Dominio de sí mismo, generosidad y benevolencia son las
tres virtudes que deben pregonarse.

LA HISTORIA DE LA CREACION
En el principio estaba el Y o solo, en forma de una perso-
nificación (Purusha). Mirando a su rededor nada vio sino-
ª sí mismo. El dijo primero: "Esto es Yo", por eso él fu-e
"Yo" de nombre. Por eso, si ahora un hombre es preguntado.
e'l d'ice primero
. : esto es : "Y o " .
Y dice después el otro nombre que pueda tener.
Antes de todo esto, quemó todos los males, por eso él era
una persona. Verdaderamente, el que sabe esto quema todo
lo que trate de estar delante suyo.
El temía, y esto es, alguno que esté solo, teme. El pensó:
"como no hay nada más que yo, ¿por qué debo temer?" En-
tnces su miedo pasaba.
¿Por qué debía él tener miedo? Verdaderamente, el mie-
do se levanta cuando hay más de uno. Desea a otro ser. El
era grande como un hombre y una mujer juntos. Hizo partir
a su "Yo" en dos y entonces se levantó, marido y mujer. Y
Yajñavalkya dijo: "nosotros dos somos esto (cada uno de los
dos) como la mitad de una concha". Y el vacío que allí había,
fue llenado por la mujer. El la abrazó y así nacieron hombres.

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Ella pensó: "¿Cómo puede él abrazarme, después de ha-
berme hecho de sí mismo? j Y o de·b o esconderme!".
Y ella se hizo vaca, el otro un tor 0 y la abrazó y de aquí
nacieron vacas.
Uno se hizo yegua, el otro caballo: uno {ue macho, el otro
hembra-asno. El la abrazó y de allí venían animales de un
casco.
Una fue chiva, el otro chivo; uno fue · oveja, el otro car-
nero: él la abrazó y los respectivos chivos y lanares nacieron.
Y así él crió cada cosa que existe en parejas, hasta la
hormiga ínfima.
El sabía: "Y o, verdaderamente, soy esta cr~ación, pues
Yo crié todo esto!" y él desde entonces es la creación y él
sabe de estas vidas, en ésta Su creación;
Sigue próxima la producción del fuego mediante fricción.
De la boca como de la cueva del fuego y de· las manois, él
creó fuego. Por eso. ambas manos y boca está:n desprovistas
de pelo, pues la cueva del fuego en su lado interior es pelada.
Cuando ellos dicen que haga sacrificio a éste· o a aquel
dios, cada dios es la manifestación de El, pues él e·s todos los.
dioses. -
Ahora, todo lo que es húmedo es creado por gérmenes;-.
esto es Soma. Hasta donde se extienda el universo, uno e~
el alimento; Agni el alimentado. Esta es la creación más;
alta de Brahma, cuando creó lo·s dioses de su p<nte mejor, y
cuando él, que era mortal, creó los inmortales. Por · eso erm
la crea.c ión más perfetca. Y él que lo sabe, vive en ésta su
más perfecta creación.
Todo esto no estaba descubierto. Fue descubierto en for-
ma y nombre, de manera que se podía decir: él, llamado tal
y tal es este uno. Por eso en el presente también está recono-
cido por nombre y forma, así que se dice: "el llamado tal y
tal es este uno".

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El (Brahma o Y o), entró allí a las verdaderas puntas de
las uñas de las manos, como una navaja cabe en su estuche
o el fue(!o en su lugar de fuego.
El no puede ser visto, pues al respirar, él es respiración
en Su nombre; al hablar, él habla por su nombre; vemos el
ojo por su propio nombre; al oído, ~l oído por Su nombre ; al
pensar, el pensamiento, por Su nombre.
Todos éstos son los nombres de sus actos y el que adora a
El en uno u otro, no lo reconoce, pues El está fuera de esto.
Dejad a los hombres adorar al "Y o", pues en el "Y o" todos
están_comprendidos.
Este ·~y o" es el camino de todas las cosas y mediante él.
uno conoce todo. Y como por las pisadas se puede encontrar
lo perdido, así el que conoce encuentra gloria y premio.
Está cercano a nosotros ; este "Y o", nos es más querido
que un hijo~ más preciado que las riquezas, más caro que
cualquier cosa.
Y si un~ . dijese que proclame a otro que no sea el "Y o"
amado, pierde lo q_ue lo es caro. Verdaderamente, así será.
Haz.le ad().far-al "Yo" sólo como amado. El que adora al "Yo"
.solo y amado, nunca perderá el significado de su querer.
Aqut ellos dicen: cuando los hombres dicen que conocien-
~o a Brahma, recibirán todas las cosas, ¿qué sabía aquel
J3rahma de dónde provenía todo?
Por cierto-, en el principio todo era Brahma y aquel Brama
se con ocía sólo a sí mismo, diciendo: "Y o soy Brahma ". De
esto, viene. Así cualquier cosa que Deva despertaba (a saber
Brahma), fue Brahma verdadero; y lo mismo con Rishis y
hombres.
El Rishi Vamadepa vio y entendió cantando "Y o era
Manu (luna), Y o era Sol". Por eso ahora el que comprende
0 u ~ El es Brahma, recibe todo y ni el Deva puede impedirlo,
pues El es su "Y o" en ellos.

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Ahora, si un hombre adora a otra deidad pensando que la
deidad es una y El otra, no sabe. Es como bestia para los
Devas. Pues como muchos animales alimentan un hombre,
así alimenta cada hombre a los Devas. Si solo un animal es
sacado, no es agradable; cuanto más, si muchos son sacados
Por eso no es agradable a los Devas que los hombres debie-
ran saber esto; .
Por cierto, en el principio era Brahma únicamente. Aquél.
siendo uno, no era "bastante fuerte. Se creó, además, el más
excelente Kshatra (poder), es decir, aquellos Kshatras (po-
deres) entre los Devas-lndra, Varuna, Soma, Rudra, Parjan-
ya, Y ama, Mrityu, lsana. Por eso allí nada es fuera ele Ksha-
tra, y por eso cuando los Rajasuya sacrifican, el Brahma está
sentado bajo los Kshatriyas. El confiere aquella gloria al
Kshatra solo. Pero Brahma es, sin embargo, el lugar ele na-
cimiento de Kshatra. Así, sin un rey es elevado, él se sienta
al final (del sacrificio) debajo de Brahma como su lugar ele
nacimiento. El que lo injuria, insulta su propio lugar de naci-
miento. Lo tendrá peor, porque ha insultado a uno mejor
que él mismo.
El no era bastante fuerte. El creó el pueblo, las clases de
Devas, los que por su orden distinto son llamados Vasus,
Rudras, Adityas, Visee, Devas, Maruts.
El no era bastante' fuerte todavía. El creó la casta Sudra,
como nutridor. Esta tierra es verdaderamente Pushan (el
alimentador); pues la tierra alimenta todo lo que tiene.
El no estaba bastante fuerte aún. Seguía creando la. ley
más excelente.
La Ley es el Kshatar (poder) de los Kshatras ;. por eso no
hay nada más elevado que la Ley. Por eso, hasta un hombre
débil gobierna al más fuerte con la ayuda de la ley, como son
la ayuda de un rey. Así es que la ley es llamada la verdadera.
Y si un hombre manifiesta lo que es verdadero, ellos dicen:

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éste manifiesta lo que es verdadero, ellos dicen : éste mani-
fiesta la ley; y si él proclama la ley, ellos dicen : él proclama
la verdad. Así los ¿os son uno.
Ahora bien; hay allí este Brahman, Kshatra, Vis y Sudra.
Entre los Devas existía aquel Brahman como fuego único,
entre hombres como Brahma; como Kshatriya mediante el
(divino) Kshatriya; como Vaisya por el (divino) Vaisya;
como Sudra por el (divino) Sudra.
Así que el pueblo desea para su estado futuro, estar entre
los Devas únicamente mediante el fuego del sacrificio; y
entre hombres por el Brahma, en estas dos formas existía
Brahma.
Ahora, si un hombre parte de esta vida sin haber visto su
verdadera vida futura (en el "Yo") entonces aquel "Yo", no
siendo conocido, no lo recibirá ni lo bendecirá, si no conoce
el Veda o no haya hecho alguna buena obra. Aun si él no co-
noce el "Yo", y ejecutara aquí en la tierra algún trabajo
grande y bueno, éste perecerá al final. Haz al hombre adorar
al "Y o" único, como su verdadera condición, su obra no
perecerá, ·ni lo que él desea, y obtendrá del "Y o" todo.
Por cierto, este Y o (del hombre ignorante) es el mundo
de todas las criaturas. Así, cuando un hombre sacrifica y de-
rrama vino, él es del mundo de los Devas; si repite los him-
nos, etc., es del mundo de los Rishis; si ofrece bizcochos a
los antepasados y trata de tener sucesores, es del mundo de
los padres; si da refugio y alimento a los hombres, es del
mundo de los hombres; si da forraje y agua a los animales,
es del mundo de los animales; si los cuadrúpedos, aves y
hasta hormigas viven en su casa, él es su mundo. Y si alguien
desea que su mundo no sea insultado, y sabe esto, no será
insultado. Por cierto eso es sabido y tiene buen fundamento.
En el principio, era el "Yo" solo, uno solo. El deseaba :
"que haya mujer para mí, que ·yo pueda tener procreación y

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que haya abundancia para mí, que yo pueda presentar sacri-
ficios". Ciertamente, éste es el deseo entero y si deseara más
no lo encontraría. Por esta razón sólo desea esto: "que haya
mujer para mí, para que yo pueda tener procreación y que
haya abundancia para mí, para que yo pueda presentar sa-
crificios". Y hasta que no obtenga cada una de estas cosas,
creerá que es incompleto.
Ahora bien; su complemento está hecho como sigue:
La inteligencia es su "Y o" (marido) ; el habla es la
mujer; l a respiración, el niño; el ojo todo bien terrenal. pues
con el ojo, lo encuentra el oído su bien divino, pues con el
oído lo percibe. El cuerpo (atman) es su labor, pues con el
cuerpo él tra'baja. Este es el sacrificio quíntuple, pues quín-
tuple es el animal, quíntuple el hombre, todo es quíntuple.
El que sabe esto, todo esto obtendrá.

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..
MANDUKYOPANISHAD

En este U panishad se resume la 'doctrina meta{1sica de


los Vedas. Viene a .decir que hay tres categorías de seres:
los objetos materiales, las imágenes mentales y el estado Je
éxtasi.s místico. La existencia de los objetos materiales se
declara ser la más ilusoria, por ser un mero producto de
nuestros sentidos; las imágenes menta.les se consideran co-
mo dotadas de una realidad algo mayor: el estado del éxtasis
m1stico se considera manifetstación de una realiJ-aJ mucho
más honda. Pero la verdadera realidad, el verdadero Ser,
es la suma de todas esas parciaJes realidades, y, mejor aún, ·
1a Causa misteriosa que ha dado origen a todas ellas, el Ser
Absoluto y no-manifestado: no se le. puede conocer, porque
su conocimiento le convértir1a en un ser manifestad"'.
Nótese la analog1a que hay entre esta teoría y el misterio
de la Trinidad, el cual adquiere en este Upanisl:aaJ una expli-
cación pante1sta.
l. Aum es la palabra. Todo este capítulo no es sino una
explicación de su desenvolvimiento en lo pasado, en lo pre-
sente y en lo futuro. Todo es Aum, incluso aquello que está
más allá de la triple concepción dél tiempo.
2. Brahman se identifica con Aum, lo mismo que con el
atman. Este atman se apoya en cuatro sustentáculos.
3. El primer sustentáculo es Vaisvanara; su esfera de
acción es el estado de vigilia. Conoce lo objetivo (que tiene

23
siete miembros y diecinueve bocas) y se deleita en la ma·
teria grosera.
4. El segundo elemento es T aijasa, cuya esfera de acción
es el mundo de los ensueños. Conoce solamente lo subjetivo
(que tiene también siete miembros y diecinueve bocas) y
encuentra fruición en la materia sutil.
5. El tercer sustentáculo es Prajna, cuya esfera de acción
es el sueño profundo sin ensueños, en que el durmiente nada
imagina ni ningún ensueño experimenta. En ese estado to·
das las cqsas se funden en una, que es una total fruición en
esta bienav~nturanza misma, que es la fuente luminosa que
comunica resplandoi: a lo objetivo.
6. El cuarto sustentáculo es Rey y Señor de todo. Es
omnisciente, -es el antaryamin, es el supremo manantial de
donde todas las cosas brotan, es el origen y el vértice final a
donde todas las cosas convergen.
1. Este cuarto es el que no es consciente de lo subjetivo,
el que no es consciente de lo objetivo, el que no es consciente
de una ·síntesis de entrambos, el que no es una conciencia
pura,' el que no es una masa· de total resplandor, el que no es
oscuridad. Es invisible, trascendente, incognoscible. Escapa
al razonamiento, al pensamiento, a la descripción. Es la úni-
ca escencia ele la conciencia, es el destructor de toda ilusión,
es e1 éter no reposado, es el Bienaventurado universal, es la
Unidad Una:.Tal es el incognoscible. Atman.
8. Este cuarto es el Atman, incluso en el que se refiere- a
la forma verbal; es el aumkara con sus partes. Los elemen-
tos son las partes y las partes son los elementos, siendo aqué-
llos a, u, m . .
9. La primera parte A es Vais 'vanara, cuya esfera de ac-
ción es el estado de vigaia, por razón de que lo penetra todo
y por rl:lzÓn d~ ser el primero. Aquél que conoce perfecta-

24
mente esta parte, tiene todos sus deseos realizados y marcha
por delante de las cosas.
10. La segunda pa,r te U es Taijsa, cuya esfera de acción
está en los ensueños por razón de su superioridad respecto
de la anterior y por razón de estar situada en medio. Aquel
que conoce esta parte, adquiere l<\ posesión de un conoci-
miento refinado hasta el más alto límite, no encuentra en sí
motivo de oposición con nadie, ni nadie de su estirpe ignora
a Brahman.
11. La tercera parte M es Prajna, cuya esfera de ac-
ción es el estado del que duerme, por ser ésta su exacta
representación y medida por este estado aquél en que todo
pierde su distinta individualidad. Aquél que conoce esta
parte, es capaz de medirlo todo y de sujetar todas las cosas
dentro de sí.
12. Aquél que carece de partes es el Cuarto, el indescrip·
tible, el que está liberado de la ilusión de la experiencia, el
henchido de bienaventuranza, el Primero sin Segundo. Es
aumkara. Aquél que realiza el Atman en sí mismo, difunde
su personalidad en el Gran Todo.
Aquí termina el Upanishad.

25
KATHOPANISHAD
Nachiketas comprendió que todos los seres vivientes es-
taban clestinaclos a perecer en las fauces ele la muerte. La
vida, que nos parece cosa agradable y bu11iciosa, no es sino
el comienzo ele nuestra agonía, es decir, de una agon1a con-
tinuada, puesto que la humanidad muere para renacer y
renace para morir de nuevo. ·
Entonces Nachiketas fue a visitar a la Muerte y ésta le
prometió tres dones a su elección. El último don que pidió
Nachiketas fue el de conocer el secreto del destino del hom-
bre una vez muerto. La Muerte se resiste a contarlo, pero por
fin accede y explica en la siguiente forma el secreto que en
e17a se encierra:
La sucesión ele las cosas existentes es una pertinaz ilu-
sión; nada ele lo que vemos con la mirada, existe. Los hom-
bres que creen en Ja existencia ele las cosas, y se deleitan
en el espectáculo ele e11as, están aherrojados por la Muerte.
Hay un medio ele escapar ele esta cárcel del Universo y ele la
11usión donde reina la Muerte, y este medio es soltar las
riendas de los sentidos que ponen freno al celeste caballo
ele la Razón y dejar que ést , contemple los grandes Seres
eternos. Una tal contem·Mación aleja la parte eterna del hom-
bre de su parte corporal y permite que aqué11a se remonte a
la región de los Grandes Seres. La 17usión de las cosas pierde
as1 su poder y la Muerte yace vencida a los pies del que ha
sabido obtener tal victoria.

27
El Ser Imperecedero reside en el inter;or de todo lo que
nace, pero los sentidos del hombre, están vueltos hac;a e1 ex-
terior para que no puedan divisarlo. Enfocando nuestro cono-
cimiento 'h.acia nuestro interior es como podemos seguir este
hilo divino que nos dará a conocer el Ovi11o cuya posesión
nos 'h.a de librar de la Muerte. El camino es tan delgado y
peligroso como el f;lo de una navaja, pero el que consigue
atravesarlo, se libra de toda inquietud para siempre.
Hé aquí en s1ntes;s lo que dice este Upanishad.

28
PRIMERA PARTE
Vajashravasa, un día, anhelando una recompensa, hizo
una ofrenda de todo lo que poseía. Tuvo, dice la historia, un
hijo llamado Nachiketas, el cual estaba animado de la más
profunda fe.
Y se dijo a sí mismo viendo unas vacas:
Si se excluye el agua que beben y la hierba que comen,
estas vacas han dado toda su leche y no tienen más fuerza
para amamantar. No gozan de la vida estos animales.
Dijo a su padre por dos :veces:
-¡Oh. querido padre! ¿a quién me ofrendarás tú?
Su padre le dijo:
Yo •te entrego a la Muerte.
N achiketas reflexionó:
-Y o soy el primero de un gran número de hombres, voy
en medio de un gran número. ¿Qué es lo que Y ama hará hoy
de mí? Si miro hacia las generaciones pasadas sólo veo ca-
dáveres; igual ocurrirá con los que vivimos. Como el trigo
un mortal se deseca, como el trigo un mortal renace.
Entonces Nachilt.etas, se fue a la morada de la Muerte
y estuvo en ella tres días, pues la Muerte estaba ausente.
Cuando la Muerte volvió, sus cortesanos le dijeron:
-Un Brahman introduce fuego en las casas que visita.
Para apaciguarle, los hombres le hacen una ofrenda. Trae
el agua, Vaisvasvat.
Esperanzas, comunión con los santos, palabras amables,

29
sacrificios, limosnas públicas, hijos, reses, de todo eso está
despojado el insepsato en cuya casa mora un Brahman en
ayunas.
Entonces la Muerte dijo:
-Por estas tres noches que has pasado en ayunas en mi
morada j oh Brahman ! huésped respetable, todas mis consi-
deraciones para tí y que el bien permanezca .c onmigo: píde-
me tres dones en compenasción.
Nachiketas .respondió:
-Que Gotama, mi señor padre, no esté intranquilo por
más tiempo. sosegado el espíritu y sin rabia contra mí, j oh,
Muerte! que me reconozca y me acoja cuando tú me ha-
yas dejado partir. Este es el primero d~los tres dones que
yo pido. .
-Con mi consentimiento, Anddalaki, hijo de Üruna, re-
conocerá a su hijo y será como el primero. Descansará sus
noches en paz, desvanecida su cólera, viéndote libertado de
la boca de la Muerte.
Nachiketas continuó:
-En el mundo celestial no hay el menor miedo, pues tú
¡oh Muerte! no le encuentras; el hombre no teme la yejez.
Habiendo dejado de sentir el hambre y la sed, está libre de
todo sufrimiento y alégrase en el mundo celestial.
Tu alma reverencio, ¡oh Muerte! conozco bien el fuego
que lleva al cielo; enséñamelo, pues estoy lleno de fe. En el
mundo celestial se está libre de la muerte. Este es el segun·
do don que pido : que me hagas ver el fuego que conduce
al cielo.
La Muerte respondió :
-Ahora te explico, j oh Nachiketas !el fuego que lleva
al cielo. Sabe que ei:;te fuego, encerrado en lugar se·c reto, es
a la vez el medio de llegar a los mundos sin fin y también
a su base.

30
Y acto seguido lo describió entonces este fuego, origen de
los mundos, qué piedras constituyen su basamento, cuándo
y cómo se disponen. Y Nachiketas ensayó. a su vuelta lo que
la Muerte le había explicado.
_ -Al momento te doy el tercer don. En adelante, sólo
bajo tu nombre, obrará este fuego. Toma aún esta guirnalda.
El triple Nachiketas, gracias a estos tres dones dominará
el nacimiento y la muerte; conociendo al dios adorable na-
c~do de Brahma omnisciente y comprendiéndole, irá para
.siempre a esta paz.
El triple Nachiketas conociendo esta tríada por esta cien-
-cia, practicará el rezo, antes de morir, arrojará los obstáculos
.de la Mu.e rte y dejando atrás todo sufrimiento, se alboroza-
rá en el mundo celestial.
. Este es tu fuego, Nachiketas, que lleva al cielo y que has
pedido-como segundo don. Es a tí, en verdad, a qiuen los pue-
blos tra~rán este fuego. Pide tu tercer don, j oh Nachiketas !
Nachiketas dijo:
-Te pido me resuelvas esa duda famosa del estado post-
mort:en del hombre: unos dicen que existe, otros que no
existe. Eso es lo que yo quisiera saber de ti. Esta es mi ter-
cera petición.
La Muerte respondió : _
-Los mismos dioses en otro tiempo dudaron sobre este
-punto .
. Esto en verdad, no es punto fácil de saber; sutil es esta
ley, Nachiketas, pídeme otro don; no insistas; evítame eso.
Nachiketas contestó:
-En verdad, los dioses dudaron sobre este punto; y tú,
j oh Muerte! afirmas que es peligroso conocerlo. No hay
nadie como tú que pueda hablar de ello. No hay otro don
que pueda igualarse a este.
La Muerte replicó :

31
-Pídeme hijos y nietos centenarios, abundantes reba-
ño·s , caballos, elefantes, oro; pídeme vastos territorios, y
pretende tú mismo tantos otoños como quieras.
Pide un don como la riqueza y el medio de vivir mucho
tiempo. Sobre la tierra inmensa Nachiketas, sé rey. Yo col-
maré todos tus deseos.
De los deseos difíciles de realizar sober la tierra, pide
tantos como te plazca: estas ninfas, con sus carros y sus
laúdes; jamás mortal ha tenido semejantes sirvientas. Sé
servido por ellas; yo te las doy. Pero no preguntes, j oh
Nachiketas !, por la causa de la Muerte.
Nachiketas respondió:
-··-¡Cosas de un solo día! El fuego, ¡oh Muerte! que un
hombre posee con todos sus poderes lo paralizan esas cosas.
Toda vida es corta. Para ti los carros, para ti las danzas y los
cantos.
Ningún hombre puede estar satisfecho con las riquezas.
¿Tendremos bienes cuando te apercibiremos? ¿Tendremos.
la vida ·en tanto tú dominarás? El don que me conviene es
éste que te he pedido.
¿Qué hombre puede gozar de la vida, ignorando lo que
va a ser de él después de morir?
Esta duda de los hombres, j oh Muerte! este que es del
firan más allá, enséñamelo . Nachiketas no pide ning'Ón otr<>
don que aquél que va hasta el secreto de todas las cosas.

32
SEGUNDA PARTE ·

He aquí las palabras ele la Muerte: ·


-Una cosa es lo justo y otra cosa es lo agradable; ambas
unen al hombre a objetos diferentes.Todo va bien para aquél
que escoge lo justo; el que elige lo agradable; falta al fin
que fue creado. ..- ·
Lo justo y lo agradable o.fréndase a los mor'tales; el sabio
elude los dos y los distingue, pero el sabio' prefiere lo justo
a lo agradable. El insensato se satisface · con lo agracla:'ble y
lo retiene.
Oh, Nachiketas, tú has abandon.a·do, después ele reflexio-
nar, estos deseos dulces de las formas ·agradables; tú has
rehusado esta guirnalda de los bienes, en la ' a"legría de los
cuales tantos hombres sucumben. e

Son dos vías muy distintas la ignoraneia y· }o" q-µe los


hombres entienden por sabiduría. Cr'éo que Náéhiketas tie-
ne sed de sabiduría y que los deseos de 1a muchedumbre
no le han dañado. · · ·
Viviendo en el seno de la ignorancia, est~ndo fabricada
por ellos mismos su sabiduría, se creen sabios y y~rran por
todos lados y extravíanse en la ilusión; son ciegos conduci-
dos por ciegos.
El porvenir jamás es revelado al distraído insensato des-
lumbrado por el brillo de las riquezas. «El mundo es único
y más allá no hay otro». Con vanidad e~to afirman, y afirman
a la vez que el mundo viene a mí.

33
Maravilloso es aquél que habla del Ser, de quien la mu-
chedumbre no tiene la suerte de oír el nombre, que muchos
no conocen aunque hayan oído hablar de él y grande es
aquel que le escucha; maravilloso es aquél que conoce a
Brahma, instruido por hombres capaces.
El Ser es difícil de conocer para los espíritus pequeños,
aunque de ello hahlen y en ello piensen frecuentemente; y
nadie ve que no le lleva en su pensamiento, pues El está
seguramente más allá de todo argumento.
Este pensamiento no se adquiere por reflexión. Unica-
mente puede saberse ·bien cuando es enseñado por otros. Y
por tanto-, tú ·lo has alcanzado. ¡Ah, tú estás muy seguro de
la verdad! Que podamos, oh Nachiketas, encontrar siempre
un mucha~ho estudioso como tú.
Yo &é que lo llamado por los hombres riquezas es fugaz,
porque lo .inmutable n0 puede conseguirse por lo que cambia
;eÍempre. Ese fuego ha sido encendido de cosas caducas, y
entre tanto poseo lo eterno.
Es dificil de contemplar al que siendo invisible, penetra
todas las cosas, reside en él corazón y ocúltase en la caverna.
El sabio, gracias a la práctica de la unión suprema, morando
en Dios, abandona la alegría y la pena.
Habiéndose comprendido y asido bien estas enseñanzas
y viéndose unido a la ley, el mortal se alegra y obtiene el
objeto en el que encuentra su regocijo.
A mi parecer, está ampliamente abierta la puerta para
Nachiketas.
Nachiketa~ dijo:
-Más que el orden, más que el desorden, más que el que
está y no está hecho, más que el pasado y el porvenir, como
tú lo veas, a~lárame cuál es la natuarleza de Brahma.
La Muerte respondió:
-Aquello en honor de a.:uien todas las ciencias sd"g'radas

34
cantan las alabanzas, a deseo del cual los hombres en-
tran al servicio de Brama, voy a describírtelo brevemente.
¡Es el Om!
En verdad esta palabra es Brahma; en verdad esta pala-
bra es lo Supremo; en verdad aquél que comprende esta
palabra, obtiene la cosa que desea.
Este medio es el mejor ; este medio es el más elevado;
aquél que conoce este medio, se hace grande en la mansión
de Dios.
El cantor del Om no ha nacido y no morirá nunca. No
viene de ningún sitio, ni jamás tuvo primavera. Sin naci-
fniento, eterno, perdurable, antiquísimo, permanece intacto,
aunque el cuerpo sea herido.
Si el homicida piensa que mata, si la víctima piensa que
está muerta, ni el uno ni el otro saben nada, Brahma ni mata,
ni será muerto.
Más pequeño que pequeño y más grande que grande, el
Atman reposa en el corazón de esta criatura.
Libertado del deseo, toda pena desaparece, y la: gran-
deza del Atman ve a Brahma por favor de Dios.
Sentado, viaja hasta lejos; acostado, recorre el espacio;
¿quién sino nuestro Atman puede conocer este Dios que goza
de la bienaventuranza, sin gozar de ella?
Los que conocen el Atman, sin cuerpo, en medio de los
cuerpos, los sabios que le conocen no tienen dolor nunca más.
Este Atman no se obtiene por explicación, ni por compren•
sión mental. ni por asidua instrucción; pero aquél que le
Clesea, es el que le obtiene. Para él el Atman revela su
forma verdadera.
Aquél que no ha cesado de producir mal, o que no domina
los sentidos, o que no concentra la mente o que no l;'ecog'e
la mente, es imposible que adquiera el Atman por el estudio
sólo.
TERCERA PARTE
Dobles, recogiendo el fruto de sus acciones en el mundo.
replegados en su corazón y en su esfera superior, los que no
conocen a Brahma, sobrepujan luminosos a los demás hom-
bres; lo mismo que los cinco fuegos y los tres fuegos.
Quisiéramos poseer este fuego que constituye un puente
para los que sacrifican a Brahma imperecedero, este ser su•
premo, esta otra ribera exenta de temor de los que desean
pasar.
Conoce el Atman como al conductor del carro y conoce
el cuerpo como el carro solamente. Conoce también la Razón
como el conductor y las impresiones como las riendas.
Se dice que los sentidos son los caballos; los objetos de
los sentidos son los caminos. Atman, sentido, e impulsacio-
nes reunidos, han recibido de los sabios el nombre de sentir.
Aquél que es presa de la ignorancia, no es dueño de sus
sentidos, los cuales obran lo mismo que los caballos indómi-
·tos de un conductor.
Pero el hombre sometido a la ra~Ón, tiene sentidos en su
poder, como la yunta bien dirigida de un coductor hábil.
Aquél que es presa de la no-razón, desaplicado y constan-
temente impuro, no piensa jamás en este fin de la existencia.
Pero el hombre sometido a la razón, aplicado y -constan-
temente puro, alcanza este fin de donde no se renace nunca.
Sí, el hombre que tiene inteligencia para ser conductor,
'c ogiendo fuertemente las riendas de Manas, llega al término
de su viaje, a la mansión de la divinidad suprema.

37
Más allá de los sentidos están las nociones; más allá de
las nociones, la mente impulsiva~ más allá de la mente, la
razón; más allá de la razón, el Gran Atman.
Más allá del Gran A tman, Ío Increado; más allá de lo
Increado, Purusa ; más allá de Purusa no existe nada ; Brah-
ma es el fin, Brahma es el fin último.
El Atman está oculto en todos los seres, sin manifestarse;
sólo es visto por las sutiles miradas dotadas de un espíritu
aguzado y penetrante. ,
El sabio debe concentrar sus sentidos en su mente; ésta
en la razón, en el Gran Atman; y este último en el Attnan
de Paz.
Levántate, despiértate, busca los Grandes Seres y oye.
Delicado es el filo de una navaja y difícil de examinar por
los mortales es asimismo este sendero.
Brahma es sin oído, sin tacto, sin forma, más allá de toda
extenuación, sin gusto y olfato, eterno, sin fin ni principio.
más grande que el Gran Atman inmutable. Siendo conocido
Brahma, el hombre escapa de la boca de la muerte.
Oyendo y transmitiendo esta a11tigua historia de Nachi-
ketas, el hombre inteligente vuélvese grande en la mansión
de Brahma.
Cualquiera que, maestro de sí mismo, recite en una
reunión de hombres piadosos este secreto supremo, o lo me-
dite en el momento de venir en ayuda de los que acaban de
morir, adquiere por este medio la inmortalidad; en aquel
momento adquiere la inmortalidad.

38
CUARTA PARTE

Aquel que no existe para sí mismo trasporta los sentidos


hacia el exterior; por esto el hombre mira alrededor suyo.
no al Atman interior.
Algún ~abio, deseando escapar a la muerte, aparta los
ojos y contempla este Atman interno.
Los insensatos persiguen los deseos exteriores y caen en
las f~uces de la muerte ampliamente extendidas ; el sabio, al
contrario, comprendiendo la segura inmortalidad, no desea
nada de las cosas inciertas de aquí abajo.
Aquello por medio de lo cual se percibe el color, el gusto,
el olor, el sonido, eLcontacto, la cópula y todo lo que existe
aquí abajo; aquello en verdad es Brahma.
Cuando el sabio se apercibe de este Gran Atman amplia-
mente abierto y por medio del cual se percibe el contenido
de la vigilia y del sueño, no tiene más sufrimiento.
Quienqu~era que conozca este manjar de miel, el yo vi-
viente, señor de lo que fue y de lo que será, no busca ya
sconderse ; éste en verdad es el Brahma .
. Aquel que surge al comienzo de las cosas, precediendo
las ag'uas y que produce ricos pensamientos·: el que proyecta
su mirada a todos lados, por toda Ja creación, l)enetrando
el corazón de todas las cosas y en ellas encerrado; éste en
verdad es Brahma.
Aquel que es la vida, que crea las energías, que distribuye
lo que nutre, que penetra el corazón y llega a la existencia
con las criaturas, este en verdad es Brahma.

39
Omnisciente, oculto en las maderas del fuego y llevado
como el niño por la madre, día tras día adorado por los hom-
bres de mente atenta que aportan sus regalos, éste en verdad
es Brahma.
Brahma de donde viene el Sol, a donde va cuando se es·
conde ; de Brahma dependen todos los poderes, nada en ver-
dad supera a Brahma ; éste en verdad es Brahma.
Este que está aquí, está también allá; éste que está allá,
se encuentra aquí; ele muerte en muerte va aquél que quiere
aquí abajo una ilusoria diversidad.
Brahma sólo puede ser obtenido por la mente, no hay
ninguna diversidad aquí abajo: ele muerte en muerte va
aquél que quiere aquí ·abajo una ilusoria diversidad.
Purusa, del tamaño de una pulga, reside en medio,.en el
interior, dentro <:lel Atman, señor del pasado y del porvenir;
el hombre no tiene ningún deseo ele ocultarse de Brahma;
aquél en verdad es Brahma.
Purusa, del tamaño de una pulga, como una llama pura
de todo humo, señor del pasado y del futuro, es el mismo
hoy que mañana ; éste en verdad es Brahma.
D~ la·misma manera que el agua cae en lluvia en un arro-
yo y desborda por encima de las colinas; así aquél que crea
las cosas diferentes, demanda las cosas fenomenales.
De la mism~ manera que el agua puta vertida en agua
pura, se identifica con ella; también ocurre así con el Atman
del sabio que posee la sabiduría ¡oh hijo de Gotama !
r · :· .
.- -

40
QUINTA PARTE

En un templo de once puertas, dominadas por aquellas


que no son nacidas de la conciencia directa, se ve a un hom-
bre que se domina a sí mismo, y no siente el dolor; cuando
es libertado, queda verdaderamente libre. Este es en verdad
Brahma.
El es el motor en el cielo luminoso y penetra en todo lo
que reluce en el ambiente, es el fuego en el altar y el convi-
dado en la casa; reside en d hombre y reside en los seres
más grandes que el hombre ; está en las costumbrs ; reside
en el éter; está en los seres que nacen en las montañas y en
los que nacen gracias a los ritos. El mismo es un maravilloso
rito.
De abajo arriba guía el soplo ascendente y proyecta de
arriba abajo el soplo descendente. El pigmeo que reside en
medio de ellos, efectúa su sumisión a El de un modo absoluto.
Del alma encarnada que, gracias a sus esfuerzos, consi-
g'ue libertarse del cuerpo, ¿qué queda aquí abajo? Este en
verdad es Brahma.
No es por el soplo ascendente, ni por el soplo descenden-
te por lo que viven los hombres; viven par otro Ser del que
todos dependen.
Quiero revelarte todavía el antiguo secreto de Brahma
y cuál es la naturaleza del Atman, oh Gotama, después de
la muerte. Helo aquí:
Ciertas almas vuelven a las matrices para tomar un cuer-

41
po; otras pasan a la inmortalidad según sus obras y según su
saber.
Purusa vela mientras los otros duer~en, apartando todo&
los deseos ; Brahma en verdad es puro, Brahma Brahman;
Brahma es justamente llamado inmortal; en Brahma todos
los mundos son conocidos; más allá de Brahma nada ocurre ;
este en verdad es Brahma.
De la misma manera que el fueg'o. aunque único, pene-
trando en el mundo, se hace semejante en forma a las di-
versas formas; así el Atman íntimo de toda la Creación,
aunque único, se hace semejante en forma a las formas in-
mutables, siendo sin embargo exterior a ellas .
.De la misma manera que el aire, aunque único, a su in-
greso en el mundo se hace semejante en formas a las lormas
diversas ; lo mismo el A tman Íntimo de toda la Creación,
aunque único, se hace semejante en forma a las formas in-
numerables, siendo sin embargo exterior a ellas.
De la misma manera que el Sol, ojo del Mundo, no está
manchado de las purezas exteriores que perciben nuestros
ojos; así este Atman Íntimo de toda la Creación, jamás es
manchado por ningún dolor causado por el mundo, pues El
es cosa diferente.
Los sabios que le contemplan en el interior de su yo.
único soberano, Atman íntirQ.o de la Creación entera que
traduce la forma única, poseen, ellos y no otros, la beatitud
que no perecerá jamás.
Los sabios que en su interior contemplan al que persiste
eternamente entre las cosas pasajeras, al que es la concien-
cia ele los que son conscientes, al que es único y atiende los
deseos ele muchos, esos sabios y no otros, poseerán la paz
que no perecerá jamás.
Ellos le conciben como Brahma, como la beatitud supre-

42
ma que toda descripción humilla. ¿Cómo, pues, puedo yo sa-
ber yo si Brama brilla, o si transpira a través de otras cosas?
Allí no brilla el sol, ni al luna, ni las estrellas, ni los re-
lámpago~; todavía menos el fuego. Cuando El brilla, todas
las cosas brillan según El; aquí abajo todas las cosas brillan
con Su esplendor.

43
SEXTA PARTE

El anciano es viejo árbol que no verá otra aurora, con


las raíces en alto y las ramas abajo. Brahma verdaderamente
es puro, Brahman, Brahman es llamado inmortal justamente ;
en Brahma están contenidos todos los mundos ; más allá de
Brahma, nada sucede ; este es en verdad Brahma.
más allá del Gran A tman, el Supremo Increado.
Todo lo dotado de movimiento, sale de Brahma el cual
vibra en la vida; un terror formidable se produce cuando·
Brahma levante en alto un arma. Los que conocen a Bra·h ma
serán inmortales. ·
Es de temer de Brahma que el fuego abrase ; de temer-
que el sol dé su luz; de temer que las nubes y el aire, y la
muerte, con el fuego y el sol. prosigan su ruta.
No se puede saber aquí abajo, antes de desechar el cuer-
po, en cuanto se ha calculado en los mundos de la creación
la duarción del período para ser reencarnado.
Como en un espejo; como en un sueño en el mundo de
las sombras; como se ven los objetos dentro de las aguas;
como en el mundo de los cantos; como la sombra y la luz;-
así se es en el mundo de Brahma.
El hombre que conoce al ser formado por los sentidos
como distinto del ser verdadero y ve cómo se eleva y se ocul--
ta en el momento en que el otro ser viene a la existencia,_
ese tal es sabio y no sufre.
Más allá de los sentidos está la mente; más allá de:

45
la mente, está la esencia suprema; más allá de la esen-
cia, el Gran Atman; más allá clel Gran Atman, el Supremo
Increado.
Más allá de lo increado, en verdad está Purusa ; El lo
abarca todo y excede en mucho al poder del análisis. Si se le
conoce, el mortal está libre y entra en la inmortalidad.
Su forma no se presenta en el campo de la visión, pues
ningún hombre le contempla con sus ojos. Es revelado por
la mente, por el dominio de la mente en el corazón. Aquellos
que conocen a Brahma, se hacen inmortales.
El momento en que las cinco inteligencias están apaci-
guadas y la razón no se mueve, constituye el estado superior.
Se denomina Yoga esta forma dominante de los sentidos ;
el hombre estj vigil~o entonces, porque Yoga va y viene.
Puesto que El no puec;le ser alcanzado ni por la palabra,
ni por la mente, ni por la vista ¿por quién será alcanzado, si
no por aquél que dice: «Es El».
No solamente debe ser el «Es El», sino también el
<No es El». Cuando El ha sido realizado primeramente como
«es El», entonces la verdad real se favorece.
Cuando todos los deseos son expulsados del corazón,
entonces el mortal cámbiase en inmortal; aquí abajo adquie-
re en verdad a Brahma.
Cuando aquí abajo todos los nudos del corazón están
desatados, el mortal hácese inmortal. Tal es la enseñanza.
Del corazón parten cien y un canales. Por el centro de la
cabeza pasa el centésimo primo. Por él se eleva y se alcanza
la inmortalidad; los otros que van en todas direcciones, sir-
ven para abandonar el cuerpo.
Purusa, del tamaño de una pulga, el Atman íntimo, resi-
de eternamente en el corazón de todo lo que nace; de su
propio cuerpo se debe extraer. El con paciencia, como la
hierba sale de su grano. Imperecedero y puro, el hombre

46
<lehe conocerle, el hombre debe conocer a este Ser puro e
imperecedero.
Habiendo aprendido así la Sabiduría enseñada por la
Muerte y todas las reglas de Yoga, puro de toda mancha,
poseedor de Brahman, Nachiketas se liberó también de la
muerte. Esto, en verdad, ocurrirá asimismo con todo aquel
que conozca así al Atman supremo.

47
PRASHNOPANISHAD
Se contesta en este Upanishad a seis preguntas.
La primera versa sobre la creación. Se afirma que Brah-
ma emitió un pensamiento creador y dio nacimiento a las
dos primeras realidades: la Substancia y la Villa. La Vida
está representada en el mundo material por el Sol, y la Sµbs-
tancia está representada en el mundo material por la Luna.
El pensamiento cientifico del autor es que las dos primeras
realidades cosmológicas son la materia (Ja Substancia, 1a
Luna) y la energía (la Vida, el Sol), es decir: un principio
material pasivo y un firincipio energético activo.·
El hombre debe procurar apartarse del mundo lunar de
las substancias y unirse al mundo solar de la vida. Para eso
tenemos que arrancar de ra1z todos nuestros deseos, desde-
ñar las cosas todas del Universo y converti~nos en una pura
Jlama espiritual que sea una chispa de la -actividad primor-
dial que ocnstitm1e el princiipo macho Jel Universo. De lo
contrario, nos identificaremos con la substancia y renace-
remos constantemente en la materia. .
La segunda pregunta versa acerca Je cuáles fuerzas man~
tienen la vida en las cosas, o, me.ior Jiclio, manúenen su
existencia, pu.es para los indios del Universo e-s un ser vivo.
A primera vista parece gue son los cuatro elementos de las
cosas 11 nuestras facultades de conocer (pues en buen idea-
lismo, las cosas exjsten solamente).
La tercera pregunta versa acerca de cómo Jia venido esta
vida a 1as cosas creadas. Las vidas de cada una de las cosas

49
son deste'.llos de una Vida única y superior: e1 prana, pero Ja
Vida o el prana no es sino la sombra de una act;vidad espi-
ritual que es el principio o fuente de donde la vida brota.
Esta Alma divina se denomina Atman, y una participación
o destello de e11a es al Alma del Universo, que está encerra-
da en el Sol y de allí se refleja a su vez en las cosas y en
las criaturas·.
La cuarta pregunta versa acerca de cuáles son los pode-
res o actiiliclades que .muestra el alma humana. Se afirma
que son tres: la actividad inferior o de los sentidos, la acti-
vidad media o ele la imaginación y del pensamiento impuro,
y la actividad.su_{Jerior o del pensamiento absolutamente abs-
tracto y fiu~o. El hombre que consiga matar las dos formas
inferiores . de su pensamiento, y dar vida solamente a 1a
forma absúacta superior, ese se hace inmortal. Esta forma
superior halla su expresión en el éxtasis místico, que conce-
de, junto con la inmortalidad, el poder sobre .l as cosas mien-
tr-as se permanece en este mundo.
La quinta pregunta versa acerca de las virtudes místicas
y poderes Je. la-:6alabra sagrada Om, cuyo significado se ex-
plica en Mandukyopanishad. Se afirma que aquél que sólo
· conoce a Brahma en su aspecto material, queda relegado al
mundo de los ' hombre~: aquél que lo conoce a la vez en su
aspecto material y. en su aspecto mental, vive en el mundo
-1ntermedio 1unar ·de los renacimientos, y que aquél que 1o
.conoce en su tri-P e asfiecto material, mental y puramente
-espiritual. vive en el mundo suf,remo solar del Nirvana,
libre de reitacimi~nto t/ Je .Pecado.
La sexta pregunta ~ersa ~cerca de Brahman como crea-
dor, y se afi~ma que la muerte respetará a aquél que conoce
a B1·altma como foco del cua.1 toclas las cosas han emanado.

50
PRIMERA PREGUNTA

Sukeshan Bharadvaja, Satyakansa Shaibya Sauryayani


Garya, Kausalya Ashvalayana, Vaidarbhi Bhargava y Ka-
bandhin Katyayana, eran en verdad devotos de Brahman;
Brahman era su fin. Buscando al supremo Brahman piensan :
«El nos dirá directamente todo lo que a El concierne>, y
apasionadamente fueron en busca del instructor Pippalada.
Entonces, éste observó su hablar y dijo:
-Pasad todavía un año en la .c ontc;:mplación, la disciplina
y la fe. Entonces a vuestra voluntad, poseeréis las contesta•
ciones a vuestras preguntas; y, si podemos, en verdad, os
lo diremos todo.
Así, cuando el momento llegó, Kabandhin Katyayana se
adelantó y preguntó:
-¿De dónde vienen estas criaturas al mundo, Maestro?
Este contestó:
-Deseando Prajapati las criaturas, por su pensamiento
crea lo pensado. Así, emitiendo su pensamiento creador.
· piensa crear una pareja y al momento emana a la existencia:
la substancia y la vida. Las dos -piensa él- crearán para
mí múltiples criaturas.
Ahora bien, el sol es la vida y la luna es la substancia;
y la substancia es en verdad todo esto : lo que es formal y
lo que no es formal; así la forma se hace substancia.
Cuando el Sol sale al este, baña con sus rayos . las co-
rrientes vitales del oriente; cuando ilumina al sur, al oeste.

51
al norte, al nadir, al zénit, al universo entero, baña con sus
rayos todas las corrientes de vida.
Este es Purusa presente en todo, que reviste toda forma,
toda vida, todo fuego que se ~leva. Esto está expresado por.
este versículo : ·
«j Revestido de todas las formas, echo de oro, sendero
supremo, única luz, manantial de calor, coronado de ~il
rayos, presente en cien formas, vida de la creación, el sol
se eleva!».
El señor de la creación, es además el año y tiene dos
senderos, el meridional y el septentrional. Por esto los que
no hacen consistir sus -ejercicios en sacrificios y en limosnas
públicas, no adquieren el mundo lunar, sino que vuelven a
nacer. Estos adoradores, deseosos de posteridad, se engañan
sobre el sendero meridional. El sendero del procreador es
en verdad la substancia.
Pero por el sendero septentrional, por la contemplación,
la disciplina, la fe, la sabiduría: buscando el Atman, alcanzan
el Sol. Brahma es seguramente el fin de las vidas, Brahma
es inmortal, Brahma es el fin supremo; de Brahma no rena-
cen jamás; Brahma está al fin. Es esto, porque está escrito:
«Se dice que, montado sobre cinco pies y poseyendo
doce formas, lndra, desde las alturas de los cielos, vierte
en lluvia las corrientes de vida ; otros declaran que reside
omnisciente sobre siete ruedas de siete rayos».
El mes, también es el lndra de la creación; la mitad
.csombría es la substancia, la mitad clara es la vida. Por eso
ofrecen su sacrificio estos adoradores durante la mitad cla-
ra y los otros durante la oüa quincena.
El lndra de la creación es todavía día y noche-el día es
la vida, la noche la substancia. Apuran en verdad la vida
aquéllos que se unen en amor durante el día; pero si se
unen de noche, eQ verdad es según la disciplina.

52
El lndra de la creación, es además el sustento; de él
viene la semilla y de la semilla provienen las criaturas.
1 Aquellos, pues, que, de toda verdad, obedezcan esta regla
impuesta por el lndra del~ cre~ción, motivan el nacimiento
de un par de seres; verdaderamente en ellos es donde exis-
te este mundo de Brahma. Mas en aquéllos que poseen la
verdad y la disciplina, la verdad está establecida.
Para ellos, sin deshonra, es el otro mundo de Brahma;
en ellos no hay ni engaño, ni injusticia, n~ pecado. Tal fue
la .contestación del instructor.

53
SEGUNDA PREGUNTA
Vaidarbhi Bhargaba le formuló acto seguido su pregunta:
-Maestro, en verdad, ¿cuántas fuerzas mantienen la
criatura? ¿cuál hace brillar en ella la vida? ¿cuál de entre
ellas es la mejor?
El maestro dio la contestación:
-Esas fuerzas en verdad son; el éter, el aire, el fuego,
el agua, la tierra, la palabra, la voz, la mente, la .vista y el
oído. Todas, emitiendo su luz, declaran: Nosotras mantene-
mos el conjunto y apoyamos este haz.
La Vida les dijo:
-No vayáis de pronto ~ caer en el error. Soy yo quien
pot esta quíntuple división de mí misma, reúno y sostengo
este haz.
Ellas fueron incrédulas. Orgullosa la Vida, dirigiose en
cierto modo por debajo de ellas. Cuando se levantó, se le-
vantaron al punto todas; y cuando ella volvió de nuevo a su
sitio, cada uno volvió al suyo. De la misma manera que las
abejas vuelan todas tras su reina y se colocan en donde
ella se coloca, así también lo hicieron la mente, el oído, la
vista. Persuadidas cantaron estas loanzas a la Vida:
«Ella anima como el fuego, es el sol, da la lluvia, es el
señor; ella es el aire, la tierra y la substancia luminosa, lo
que es y la nada, lo que jamás muere.
«Como los rayos de una rueda en su eje, todas las cosas
están sujetas a la Vida: los tres Vedas, el sacrificio, el gue-
rrero y el santo.

55
»Tú eres el Señor de las criaturas y vives en la semilla;
de este germen renaces, semejante a ti misma. Para ti apor-
tan sus ofrendas estas criaturas ¡oh, Vida! puesto que tú eres
la base de todas las vidas.
»Para los poderes, tú eres el más eficaz proveedor; la
principal ofrenda a los muertos ; la verdad vencida para los
videntes. TÚ eres el Atharvan de Angirarah.
»Por tu vida, tú eres Indra j oh Vida!, por la protección
que tú concedes eres Indra; tú. eres quien se difunde en el
espacio; tú eres el sol, el señor de la luz.
»Cuando envías la lluvia ¡oh Vida! estas criaturas se
arrebatan de alegría. Y piensan: «en ella habrá el sustento
que tanto nec!esitamos». .
»Tú estás al otro lado de la iniciación ; j oh Vida! único
vidente, destructor universal, señor de la existencia. Noso-
tros percibimos tu sustento. Tú eres nuestro sustento, oh tú,
que respiras ei: el espacio puro.
»Propicia, concédenos esta forma tuya que reside en la
palabra, en al vista y en el oído, que se envuelve en to1110
de la mente, j oh, no te alejes!
»Todo esto. existiendo en los tres mundos, está bajo el
imperio de la Vida. Protégenos como una madre a sus hijos;
concédenos también prosperidad y sabiduría.

56
TERCERA PREGUNTA

Kansalya Ashvalayana ac~rcóse en seguida y formuló


esta pregunta: ·
-Maestro, ¿de dónde proviene esta vida? ¿de qué modo
ha penetrado en este cuerpo? ¿de qué manera cuando está
dividida en sí misma, igualmente vive? ¿qué es lo que oca-
siona su partida? ¿cómo conserva el mundo interno y el
mundo externo?
Bl le respondió :
-He ahí unas preguntas difíciles. Te creo muy ans10so
de conocer a Dios. Contestaré, pues.
Del Atman es de donde procede esta vida. De la misma
manera que el hombre proyecta una sombra, de la misma ma-
nera aquél proyecta esta; por la acción de la mente, entra
en el cuerpo.
Del mismo modo que un rey nombra a sus ministros y
les dice: «Gobernad estas ciudades, gobernad esas villas»,
de la misma manera esta vida fija otras vidas en sus di-
versos estados.
Coloca la vida inferior en las regiones inferiores ; por la
boca y la nariz, fija la vida superior en el ojo y la oreja; dis-
tribuye igualmente el don que le es ofrecido; siete llamas
se le elevan. ·
Ahora bien, en el corazón es donde reside el Atman. El es
el origen de cien y un senderos ; él es cien en cada uno, y en
cada uno de estos últimos, mil veces setenta y dos ramifica·

57
ciones. En todas circula la vida, afectándolas profundamente.
Por la centésima primera, la vida ascendente llega a la
mansión pura, cuando se educa con pureza; al mundo del
pecado, si se educa con pecado; con las dos, a la tierra de
los hombres.
El sol es la vida superior del mundo externo; puesto que
cuando sale, es él quien esparce su gracia sobre la vida su-
perior situada en los ojos.
La fuerza inherente a la tierra, para el hombre, es lo que
mantiene la vida inferior; el éter que está en medio, es la
vida igualatoria; el aire es la vida penetrante.
El fuego es la vida ascendente; por esto el hombre cuyo
fuego está extinguido, va de nuevo a la existencia, sus sen ..
tidos subsisten en su mente.
Cualquiera que sea su pensamiento, le lleva a la vida
superior; esta vida superior unida al fuego, unida al Atman,
le conduce a su mundo conforme la haya constituido.
El sabio que comprenda así la vida, no verá disminuir sus
descendientes; se hará inmortal. Está escrito a tal objeto:
«Poseyendo este conocimiento del amanecer, de la lle-
gada, de la mansión, de la quíntuple división, y de la natura•
leza Íntima de la vida superior, el hombre adquiere la in-
mortalidad, sí, el hombre adquiere la inmortalidad».

58
CUARTA PREGUNTA
Sauryayani Garygya le hizo esta pregunta:
-¿Cómo; ¡oh Maestro !reposan en el hombre esos po•
deres? ¿cómo velan en él? ¿cuál de estos poderes es el que .
ve lqs sueños? ¿a cuál pertenece esta bondad? ¿sobre cuál
están cimentadas todas las otras fuerzas?
Le respondió :
-Garygya, así como los rayos solares, cuando se ocultan,
se unen todos en el astro radiante, y cuando sale reaparecen
idénticos; lo mismo exactamente, todo esto se parece en la
mente, al poder superior.
Por eso en ese momento el hombre no oye, ni ve, ni sien-
te, ni gusta, ni toca, ni habla ni discierne, ni peca, ni excreta,
ni se daña; está en un estado parecido al sueño.
Los fuegos vitales no velan, pues, en este templo. El fue-
go familiar en verdad, es la vida inferior. La vida que con-
mueve es el segundo fuego. La vida superior es el tercer
fuego, porque se parece al fuego familiar, estando iluminado
durante el sueño. Y a causa de que ella distribuye equitati-
vamente esta doble ofrenda-la inspiración y la expiración-
la vida nivelan te es el sacerdote; la mente es aquello en cuyo
nombre se ofrece el sacrificio y el fruto del sacrificio es la
vida ascendente, pues lleva todos los días el benefiico del
sacrificio a Brahma. ·
En estado de sueño, la mente goza de toda su grandeza:
todo lo que fue visto, lo ve de nuevo; todo lo oído, Óyelo
nuevamente; todas sus experiencias en diversos países y re-
giones, las siente aún con mucha reiteración. Lo ya visto y
no visto, lo ya oído y no oído, lo experimentado y lo no expe-
rimentado, lo existente, todo lo ve ella; todo existe, sí; ella
lo percibe todo.
59
Cuando la luz deslumbra este poder, no comprende los
sueños ; entonces es cuando se produce en el cuerpo la
beatitud.
De la misma manera, oh amigo, que los pájaros anidan
en el tronco familiar, de la misma manera esto es todo seme-
jante en su esen.c ia suprema.
La tierra y su forma sutil, el agua y su forma sutil, el
fuego y su forma sutil, el éter y su forma sutil; la vista y lo
visible, el oído y lo auditible, el olfato y los olores, el gusto
y los sabores, el tacto y lo que se puede tocar, la voz y lo que
puede de.c irse, las manos y lo que ellas pueden coger, el órga-
no de lo voluptuosidad y aquello con lo que se puede gozar,
el órgano de la excreción y lo que puede ser arrojado, el
impulso y lo que él puede investigar, la razón y lo que puede
ser razonado, lo que crea el Y o personal y los objetos que
puede acomodarse ; la imaginación y lo que puede ser ima·
-ginado, la iluminación, y lo que puede ser iluminado, la vida
y lo que la vida debe sostener.
Esto es El, que ve, toca,· oye, siente, gusta; esto es El, la
mente impulsiva y reflexiva, el agente, el conocimiento de
sí, el hombre. El tiene su fundamento en el Atman supremo
e indestructible.
En verdad, va al Ser suprerqo e indestructible aquel que
conoce este algo supremo e indestructible que no tiene ni
sombra, ni cuerpo, ni sufrimiento. Aquel que verdaderamen·
te conoce a Brahma, ni sufrimiento. Aquel que verdadera-
mente conoce a Brahma, amigo mío, hácese omnisciente.
Está escrito sobre este particular.
«Aquel que verdaderamente, oh mi amado, conozca a
este Ser imperecedero, en el que yo semejase a todos los
poderes, las vidas, y las criaturas, aquél invade omnisciente
todas las cosas.

60
QUINTA PREGUNTA

Después vino Satyakansa Shaibuya, que le preguntó:


-Y aquél de entre los hombres que hasta la hora de la
muerte cumple e.sta me~itación sobre Om, ¿que mundo.
obtendrá?
El le respondió :
-Lo que se llama Om, en verdad Satyakansa, es a la, vez.
Brahman superior y Brahman inferior; por ello, quien conoce
a Om, aÍcanza seguramente por su medio a uno u otro.
Si medita sobre uno solo de sus aspectos, iluminado por
esta meditación, muere pronto al mundo de los sentidos.
Las armonías creadoras le conducen al mundo de lo&
hombres; allí, poseyendo la contemplación, la disciplina y la
fe, conoce la grandeza.
Pero si medité! sobre sus dos aspectos, muere entonces al
mundo mental. Las armonías regeneradoras le llevan al es-·
paci.o, al mundo lunar, y después de haber pÍ'obado allí la
potencia, vuelve a este mundo.
Y si, con Üm imperecedero, medita sobre Purusa ~upre­
mo, pero bajo tres aspectos, muere al esplendoroso mundo-
so1ar. De la misma manera que una serpiente se escurre·
fuera de su piel, así se liberta él del pecado. Por fas armo-
nías preservatrices es conducido al mundo de Brahma v
contempla al Purusa superior en el océano de la Vida, ~1
Purusa presente en el templo de todo hombre, en su cuerpo.
Hay sobre esto dos versículos: ·

61
«Cuando los tres aspectos, que, tomados separadamente,
llevan a la muerte, están asociados en una indisoluble unión
y son emple-ados en acciones internas, externas e interme-
dias bien acabadas, el sabio no se estremece».
Por las armonías creatrices, van al mundo; por las armo-
nías regeneratrices, al espacio intermedio; lo que conceden
las armonías preservatrices, lo saben los videntes.
Solamente sobre el buque de Om, consigue el sabio a
Brahma, que está en la paz, libre de la decrepitud y de la
muetre, Atman supremo.

62
SEXTA PREGUNTA

Por fin, Sukeshan Bharadvaja vi.10 y dijo:


-Hiranyanabha, príncipe de Kosala, ven a mí, oh Maes-
tro, y contéstame esta pregunta: ¿Conoces oh Bharadvaja,
al hombre de las seis fases?
Yo digo a este príncipe :
-No la conozco; si le conociera ¿cómo no decírtelo?
El' hombre que miente se extermina hasta la raíz. Por
esto no digo palabra engañadora. Montó sobre su carro, y
silencioso, se fue.
-Esta pregunta te planteoyo ahora, ¿Dónde está este
Hombre, este Purusa?
El le respondió :
-Aquí mismo, en el cuerpo, amigo, está Purusa de quien
diez y seis fases brotan a la existencia.
El pensó:
-Si yo me manifiesto ahora, ¿sobre qué me manifestaré?
y si yo vivo ahora ¿sobre qué viviré?
Pensando así, produjo la vida; fijó la vida, y después el
éter, el aire, el fuego, el agua, la tierra, la sensación, el im-
pulso, el sustento, después del sustento, la virilidad, la con-
templación, lais fuerzas-pensamientos, las acciones, los
mundos, y en los mundos creó el nombre y la forma.
De la misma manera que los ríos que van hacia el Océa-
no, le alcanzan al momento, absórbense en él, pierden su
nombre y su forma y llámanse simplemente el Océano; tam-

63
bién así las diez y seis fases de este Ser sin cesar en vela,
tendiendo hacia el hombre, piérdense en él cuando le alcan-
zan; su nombre y su forma perecen, llamándose simplemen-
te El Hombre o Purusa. El inmortal no tiene ninguna fase.
A tal objeto está escrito este versículo:
«Aquel en quien, como los rayos en su eje, las fases están
reunidas, conocedle como Purusa digno de ser conocido;
entonces .para ti, la muerte no tendrá dolor».
Dijo:
-He aquí todo lo que yo sé del supremo Brah~an. No
hay nada superior a El.
· Llenos de respeto dijeron:
-Tú eres en verdad nuestro padre, puesto que nos has
hecho atravesar hasta la ribera opuesta a la no sabiduría;
j Salud a los videntes supremos, a los videntes supremos
salud!
Así termina el Upanishad.
KENOPANISHAD
La enseñanza que se 'desprende de este U panisliad es que
la inteligencia es incapaz de obtener el conocimiento de Dios
en su esencia recóndita, del Dios no manifestado. 51' pudiese
ser conocido, se dar1a el absurdo de que sería manifestado
por la inteligencia aquello precisamente por quien la inteli-
gencia se manifiesta. Si Dios manifiesta la inteligencia y la
inteligencia a su vez manifestara a Dios, la inteligencia se.
equiparar1a a Dios y tendría poder divino. EJ Dios que nos
es manifestado por la inteligencia es una creación de ésta y
constituye a lo sumo una vaga sombra Je] Dios recóndito.
¿Cómo podremos aproximarnos al conocimiento de Este?
Por medio del éxtasis, pues, siendo nosotros átomos disper•
sos de Dios, rompiendo nuestra personalidad e identificán-
donos en la totalidad de las cosas, es como podremos po-
nernos en contacto con Ja divina esencia.
I
¿Quién ordena a la mente se coloque sobre su terreno?
¿En virtud de qué mandato la vida resplandece? ¿En virtud
de qué orden los hombres envían esta palabra? ¿Qué dios
envía el ojo y la oreja?
Aquél que es el oído del oído, la mente de la mente, la
palabra de la palabra, es también el ojo del ojo. Cuando li-
bertados los prudentes abandonan este mundo, conviértense
en inmortales.
Aquí no llega, ni la vista, ni la palabra, ni la mente; no
sabemos, no vemos como se puede explicar. El Brahma co-
nocido, es distinto del más allá de lo desconocido, así lo
hemos aprendido de lo~ que nos han enseñado sobre esto.
Eso que no es revelado por ninguna palabra, sino que
revela la palabra, eso, conocedlo, ciertamente como Brahma.
no lo q1'e se adora aquí abajo. ·
Eso que nadie imagina con la mente, pero que imagina la
mente, eso, conocedlo ciertamente como Brahma, no ·lo que
se adora aquí abajo. .
· Eso que nadie oye con el oído, pero por quien el oído es
percibido, eso, conocedlo ciertamente como Brahma, ,no lo
que se adora aquí abajo. . · . · · · ·. ·
Eso que nadie inspira por medio de la respiración,,; pero
por el cual el aliento es inspirado, eso, conocedlo ciertamen-
te como Brahma, no lo que se adora aquí abajo.
II
•.
EL MAESTRO

--Sí, tú piensas: «Yo le conozco bien», tú conoces muy


poco de Brahman. Te es preciso averiguar qué forma de El
eres tú, qué forma de El reside en las potencias. Pienso que
tú no le conoces.

EL DISCIPULO

-Yo no pienso que le conozca bien, ni por otra parte que


no le conozca. Aquél de entre nosotros que conociese a Brah-
ma, lo sabría y también que yo no sé que no le conocía .

EL MAESTRO

Aquel que le cree descubierto por el éxtasis encuentra


en verdad al eterno. Gracias .al Atman, encuentra la fuerza,
gracias a la sabiduría adquiere la inmortalidad.
Sí, aquí abajo, un hombre conoce a Brahma, entonces
está en la verdad; si aquí abajo no le conoce, entonces está
en la gam ruina. Viendo el Atman en todas las cosas, cuando
el prudente abandona este mundo, hácese inmortal.
III
Tú sabes que un día acaudillando Brahman, a los dioses.
resultó vencedor, y así cuando Brahman fue victorioso, los
,d ioses fueron victoriosos. Ellos pensaron: «Nuestra es esta
victoria; nuestro, en verdad, este triunfo».
Conoció El su pensamiento y se presentó delante ele
ellos. No le reconocie.ron.
-¿Qué maravilla es ésta ?-gritaron.
Dijeron al Fuego:
-Descubre tú, que lo sabes todo, lo que pueda ser esta
maravala.
--Sea-dijo.
Corrió a El y Brahman le preguntó:
-¿Quién eres tú?
-¡Bien! Y o soy el Fuego, yo soy el Fuego omnisciente.
-¿Qué poder tiene en ello tu yo? -dijo Brahman.
- j Puedo abrasar todas las cosas de la Tierra!
Brahman colocó delante del Fuego una paja y le dijo:
-¡Quema eso!
Se lanzó sobre ella y, a pesar de toda su fuerza. no la
pudo quemar.
Entonces se apartó de Brahman y dijo:
-No puedo descubrir qué es esa maravilla.
Entonces los dioses dijeron al Aire:
-Aire, descubre qué es esta maravilla.
-lré,-dijo.

69
Corrió a Brahman, que le preguntó:
-¿Quién eres tú?
-¡Bien! Soy el Aire,--clijo,-el que eopla en el espacio.
-¿Qué poder tiene tu yo?-dijo Brahman.
-Puedo transportarlo tocio sobre la Tierra.
Brahman puso una paja delante de él.
-Traspórtala-dijo.
El Aire se lanzó sobre ella y a pesar de toda su :fuerza.
no pudo hacerla mover.
Entonces se alejó de Braman y dijo:
-No he podido descubrir qué es esta maravilla.
Entonces los dioses dijeron a lndra:
.-Tú, lndra; descubre lo que pueda ser esta maravilla.
-Sea-dijo.
Corrió a El, pero Brahman desapareció.
Y en su mismo lugar, encontró lndra una mujer maravi-
llosamente bella, Urna toda vestida de oro.
El le preguntó qué era esta maravilla.

70
IV
-¡Es Brahman !-dijo ella.-En la victoria de Braiiman,
triunfáis todos.
Entonces solamente, se dieron cuenta de quién era Brah·
man.
Así pues, estos dioses: el Fuego, el Aire e lndra, sobre~
pasaron a los otros, por decirlo así, puesto que ellos se acer-
caron más , a El; fueron los primeros en saber que El ~ra
Brahman.
Y por consecuencia también lndra sobrepasa, por decirlo
así a los otros dioses, porque se acercó más a El y fue el
primero en saber que El era Brahman.
He aquí lo que se dice con este motivo : El ha brillado
rápido como un relámpago, como un parpadeo. He aquí expli·
cado lo que concierne a las fuerzas de la creación.
Ahora, he aquí lo que conciern~ al Atman:
Lo que va a Brahman, por decirlo así, es la mente; por
ella, con varias repeticiones, el hombre acuérdase de Brah-
man; esto es la verdadera imaginación.
«Anhelo de todo», se la llama con precisión. Se la debe
adorar cuando se está anhelante de todo; aquél que conozca
este Dios, en él. en verdad, pone el mundo entero su deseo.
«j Maestro!» enséñame la ciencia sagrada, has dicho tú.
La enseñanza sagrada te ha sido dada ya. Te hemos relatado
la ciencia sagrada ; pero solamente en lo que concierne a
Brahman.

71
La práctica, la crítica de sí mismo y el ejercicio conve·
niente constituyen su base; las ciencias sagradas son sus
miembros; la verdad es su lugar de reposo.
Aquél que la conoce así, destruyendo el pecado, en el
mundo supremo celeste y sin fin permanecerá inmutable,
inmutable permanecerá.
Así termina el Upanishad.

72
SHVESTAHVAT AROPANISHAD
El Alma universal se ha dejado arrastrar por la rueda de
1a existencia y se ha dejeclo triturar por e71a, dando origen
asi a las almas individuales. Estas se ven condenadas a ;r
y venir de unos cuerpos a otros en sucesión interm;nable, a
no ser que Jleguen a descubrir son partes del Alma Universal,
pues en tal caso, son libradas de su fatigosa misión y gozan
d_e una reposada inmortalidad, perdiendo su forma ind;v;dua1.
E1 Alma Un·i versal se encuentra potenc;a1mente, por lo
tanto, en cada alma incliv;dual, y cada una ele éstas puede
ftoner a aqué1Ja de manifiesto, valiéndose de la meditación.
La ciencia del Yoga es aquélJa que se proftone 1a absor-
ción del individuo con el Alma Universal, en Brahmct y en
e1 Purusa. que son aspectos 'diversos de Brahman.
Esto dice en s1ntesis el U panishacl.

73
PRIMERA PARTE

Aquellos que hablan de Brahma nos dicen lo que es Brah-


man, como causa; de dónde procedemos, por qué subsisti-
mos; en dónde encontramos descanso; qué es lo que debe-
mos dominar para observar la disciplina de aquél que cono-
ce a Brahm.
El tiempo, la cosa en sí, la ley, los elementos primordia-
les, la materia y el espíritu, deben servir de objeto de
meditación. El encadenamiento de estas causas, no es la
obra de Atman; el Atman supremo no es el regente de la
causa, del dolor y el placer.
Estos hombres han contemplado por la meditación, ocul-
ta en su propia voluntad, la energía de la Divino que rige
únicamente todas las causas, del tiempo al espíritu.
Considerémosle ahora como una rueda con un eje triple•
mente circulada, con diez y seis llantas, cincuenta rayos y
veinte nudos, formada de todas las cosas, atada con una
cuerda, girando en tres sentidos y cuya única ilusión provie-
ne de dos causas.
Considerémosle también como un río de cinco corrientes,
nacidas de cinco fuentes, con recodos peligrosos, cuyo ma-
nantial principal es el quíntuple conocimiento, con cinco
remolinos, cuya resaca es la quíntuple pena, con cincuenta
brazos y cinco niveles.
En el manantial de toda vida, amplia base de todo, en
esta rueda esférica de Bram, está puesta en movimiento

75
el alma pasajera; pero si medita sobre Atman, el ordenador
considerado como diferente de la rueda se ve honrada por
El desde este momento y llega al estado donde la muerte
no existe.
Sobre este Brahman supremo se ha cantado también:
en El está el tres. El también es la base última de toda co-
rrupción. Cuando conocen la diferencia separando estos
cuatro, los conocedores de la sabiduría, se funden en Brahm,
están unidos a Brahma, y son separados de la materia. ·
Este todo muy unido: lo que perece y lo que no perece,
lo que está revelado y lo que no lo está, se sostiene por el
ser de potencia; al contrario, el yo impotente está aherroja-
do porque prueba el placer y el dolor; pero en cuanto conoce
.a Dios, es libertado de toda cadena.
El conocedor y el no conocedor, el potente y el impoten-
te, no han tenido nacimiento; como tampoco aquel ser único
que probó todos los objetos por probarlos. Pero cuando el
Atman infinito, omniforme, puro de toda acción, conoce esta
tríada, alcanza el estado de Brahm.
Lo que es perecedero es el objeto, pero inmortal y co-
rruptible es lo que recoge todas las cosas y las conserva.
Sobre el Atman y sobre lo que perece, reina el Dios único.
Gracias a la meditación y a la unión constante con El,
;Sobreviene a la larga el fin de toda creación.
El conocimiento de Dios produce la liberación del alma;
·con el aniquilamiento del dolor viene el término de los na-
cimientos y de las muertes; cuando se contempla al yo se-
-parado de su cuerpo, se obtiene en tercer lugar el poder
absoluto. Es puro e impasible.
Brahma debe ser conocido siempre como colocado en el
Atman; fuera de él, en verdad, nada es conocido. Cuando se
ha tratado del que ~usta, de la cosa gustada y del ordenador,
todo ha sido dicho. Es el triple Brahm.

76
De la misma manera que la forma exterior del fuego.
vuelve a su manantial, y no puede ser percibida hasta que
no haya alguna destrucción de su forma sutil, y no pueda de
nuevo brotar de los dos palillos, de la misma manera los
dos Brahmas se encuentran en el cuerpo gracias al poder
del verbo.
Considerando el cuerpo como madera inferior y Üm
como madera superior, el frotamiento continuo de la medi-
tación nos permite contemplar a Dios, que de no ser así,
permanece oculto a nuestra mirada.
Como el aceite en las semillas, la manteca en la cre-
ma, el agua en les manantiales y el fuego en las maderas,
así encuentra al Attnan en el yo aquel que le busca ieon sin-
ceridad y meditación.
Este Atman, penetrando todas las cosas, como la manteca
penetra la leche, y teniendo su raÍz en la meditación y en
el conocimiento de sí mismo, este Brahman constituye el
tema sublime de la enseñanza sagrada, de la enseñanza sa-
grada constituye el tema libre.

77
SEGUNDA PARTE

Uniendo en verdad las fuerzas del mental .Y de la razón,


semejan desde luego la luz del fuego de Savitri, llega·d o so-
bre la tierra.
Una vez está el mental unificado, nos establecemos en la
criatura del divino creador, para tratar de obtener el cielo.
. Unificando con su mental las fuerzas que llevan al cielo,
y con la razón, el espacio luminoso, Savitri las produce pa-ra
formar la potencia luminosa.
Los cantores del Cantor, el poderozo autor de los cantos,
unifican el mental, unifican las fuerzas de la razón. El único
conocedor de nuestras obras ha instituido los ritos sagrados,
tal es la alta loanza del divino Savitri.
Hacia Brahman me postro lleno de respeto, hacia Brah-
man, más viejo que nosotros. Que mi loanza caiga sobre el
.sendero del Prudente. Que todos lqs hijos del Inmortal, que
residen en las moradas celestes quieran escucharme.
. . Allí donde el fuego levántase en torbe1linos, donde no
alc:Jnza. el viento, donde la savia desborda, allí elévase el
mental.
.. En la criatura del Creador es donde precisa adorar el
antiguo Brahm. Has de Brahm tu refugio; tu pasado no cae-
. rá :sqbr~ ti. . . · ... ' .
Con el cuerpo erguido y el mental concentrado, el sabio
atraviesa esta vida montado en el bajel de Bram.
Dominando en su cuerpo las fuerzas, apaciguadas todas

79
las funciones, deb]ita la fuerza vital, se debe respirar sólo
por la nariz. Como un carro arrastrado por caballqs fogo:soe,
el prudente debe tener en su mano el mental, con toda su
atención.
En el fondo de un retiro bien oculto, protegido del viento,
el suelo llano y limpio, sin guijarros ni arena, complacido el
mental por sus rumores, sus arroyos y su sombra y no h a-
biendo nada penoso a la vista, es donde el hombre debe
entregarse al Yoga.
Cuando en Yoga aparecen previamente las formas si-
guientes: rocío·, humo, sol, viento, fuego, punto luminoso,
relámpago, cristal y luna, indican a Brahm.
En el quíntuple, cuando el poder de Yoga entra e n acti-
vidad y el hombre levántase del seno del éter, del a ire , del
fuego, del agua y de la tierra, no hay ni enfermedad , n i de-
crepitud, ni dolor, pues posee una forma salida del fuego del
Yoga.
Del mismo modo que una esfera pulida pero cubie rta de
fango, vuélvese brillante cuando se ha lavado; así el alma, ,
adquiriendo la visión de la realidad del Atman, y unificada.
obtiene su fitt perfecto y se ve libre de toda pena.
Cuando, con la realidad del Atman a manera de lámpara,
el hombre contempla la realidad de Brahman; conociendo
al Dios sin origen, inmutable, puro de toda substancia , está
libre de todos los lazos que le aprisionan.
Este Dios, en verdad, está en todos los puntos del espa-
cio. He aquí que hace largo tiempo nació; está ahora en
germen. Nació, nacerá y mantiénese detrás de todos los
que nacen,
¡Al Dios presente en el f·1ego, en el agua, penetrando el
universo entero, presente en las plantas, en los reyes de los
bosques, a El, a Dios, salud, sí, salud!

80
TERCERA PARTE
El único tejedor, que con sus poderes soberanos rige el
mundo, sigue bien con sus poderes soberanos; aquéllos que
conocen al único que subsiste en el origen y en el ser, há-
cense inmortales.
Sí, el único Rudra, que rige todos los mundos con sus
poderes soberanos, no está allá en lugar de otro. Detrás de
todos los que nacen, se mantiene ; al término de los tiempos,
el protector reconcentra en sí todos los mundos que él había
creado.
En todos lados tiene ojos, en todos lados, caras; brazos
también en todas direcciones; pies en todas partes.
Aquél que es de los dioses la fuente de donde todos bro-
tan, el señor de todas las cosas, el Ruclra, poderoso vidente;
que trae a la existencia el antiguo germen luminoso, ¡ojalá.
se una a nosotros en la pura razón.
Esta forma muy misericordiosa es, oh Rucha, tu forma
benéfica desnuda de sus temores; hacien<lo res-plande<Cer
nuestras virtudes. j Dirige tus miradas hacia, nosotros, oh Tú,
en quien el placer es la destrucción ! . . ..
Vuélvenos misericordiosa esta arma que tú .oprimes en
tu mano, presto a lanzarla, oh tú que preserva.e de la ruina.
j No golpees ni al hombre, ni al mundo!
Cuando se conoce, más allá de este mundo·, a Brahman
.superior, el Ser potente oculto en toda criatu;ra según su
forma. ÚJ:tico Señor que recubre todas las cosas, el hombre
se hace inmortal.

81
Y o conozco a este Hombre potente, a Purusa semejante
al sol, situado más allá de las tinieblas; conociéndole a El,
El y sólo El se pasa al otro lado de la muerte; no hay otro
saber.
Como un árbol solitario enderézase silencioso en el espa-
cio luminos-:>; aquél a qiuen nada sobrepuja en grandeza o
en pequeñez, en sutilidad o en inmensidad. Purusa llena
todos los espacios.
Aquéllos que cOnocen este todo, es decir, a Brahma, sin
forma, ni miseria , hácense inmortales ; los que no le conocen
siguen experimentando el dolor.
Aquél en quien las caras, las cabezas, y los cuerpos· son
los de todos los seres, manteniéndose en el secreto refugio
de toda alma, el Señor, está esparcido por todo el Universo.
Por consiguinte, ·puesto que El penetra todas las cosas es
misericordioso.
El es el potente monarca, Purusa. El es el que dirige la
esencia hacia esta paz de perfecta pureza, soberano, inago-
table luz.
Purusa~ de la talla de una pulga, íntimo Atman, reside en
el corazón cle todo lo que nace; por la mente y por el dominio
,.le 1a mente en el corazón, se revela El. Los que conocén a
Ihahma, hácense inmortales.
Purusa, en los millares de cabezas, en los millares de
ojos, en· los millares ele pies cubriendo todas las partes ele
la Tierra, mantiénense más allá a diez anchuras de dedo,
Purusa es en verdad este todo; lo que a sido y lo que será,
el Señor-de ·inmortalidad que domina desde lejos a todos los
otros.
Pos'!yendo en todos lados manos y pies, en todos los sen-
t'dos ojos, cabezas y rostros, en todas partes orejas, en el
mundo reside· Brahma, envolviendo todas las cosas.
Haciendo manifiestos todos los mundos de los sentidos,

82


a pesar de no poseer ningún sentido, maestro de todo, señor
universal, Brahma es el refugio inmenso del mundo.
Aunque encerrado en la ciudad de nueve puertas, que es
el cuerpo, como alma que va y viene, vibra por fuera, dueño
de todos los mundos, móviles e inmóviles.
Sin manos, sin pies El se mueve, El coge, sin ojos, ve,
oye sin orejas; conoce todo lo que puede ser conocido y sin
embargo, nadie le conoce. Se le llama el primero, el po-
tente, Purusa.
Más pequeño que pequeño y por tanto más grande que
¡trande, en el corazón de esta criatura r.eposa el Atman.
Brahma, puro de todo deseo ,le ve, sin inquietud, por favor
de Dios. .
Yo conozco al antiguo e incorruptible, al Atman universal.
que penetra todos los mundos con su potencia omnipresente;
en donde sólo los insensatos manifiestan el nacimiento y la
muerte, aquellos que hablan de Brahman, lo manifiestan
eternamente.
CUARTA PARTE

Aquél que único e incoloro, dispone con un fin determi-


nado los innumerables colores; quien a su término, vuelve
a su origen t odo e l universo, aquél es Dios; j ojalá nos una-
mos a E l en la razón pura !
Brahma es el fucg'o; Brahma, el sol; Brahma, el aire;
Brahma._también la luna; Brahma. en verdad, la luz; Brah-
rna, B rahm; Brahma, las aguas; Brahm, el creador.
T ú t e hace mujer, hombre, adolescente, niña también;
anciano, apoyas tus pasos con un bastón; naces, con la faz
envuelta a todos lados.
T ú eres la mosca azul. el pájaro verde y la bestia con los
o jos roj izos; la nube que lleva el rayo en su seno, eres cada-
una de las estaciones y los mares sin origen.
T ú te haces mujer, hombre, adolescente, niña también;
todos los mundos.
S i este espíritu único y que no ha tenido nacimiento, re-
posa en los brazos de la naturaleza única y sin origen, roja.
blanca y negra, Únese a ella y da nacimiento a una innume·
rable progenie semejante a sí misma. Pero cuando ha gozado
de ~u-: maravillas le abandona el Señor que no ha tenido
nac1m1ento.
Dos compañeros de alas espléndidas, eternamente jun-
tos, posáronse sobre el mismo árbol. Uno de ellos devora el
fruto sabroso; absteniéndose, el otro lo mira.
Aunque posado sobre el mismo árbol, el hombre, sumer-

85
gido en la impotencia, lamentóse lleno de ilusión. Pero en
cuanto ve a su compañero adorado, lleno de potencia, y en
cuanto contempla su grandeza, su dolor, se desvanece en
el acto.
En el absoluto supremo está la esfera de los cantos,
donde reposan todos los dioses. A aquél que no sabe esto.
¿de qué le servirán los can tos? Los que lo conocen, son en
verdad. los que viven.
Cantos, saérificios, ritos, voces, el pasado y el porvenir
y lo que enseñan las ciencias sagradas; el maestro mágico,
hace que de esto salga todo.
El hombre debe saber que esta potencia mágica es la
naturaleza, y que el maestro mágico es el Señor todo poten-
cia. Todo lo que se mueve está circundado por los que consti-
tuyen sus miembros. ,
Conoicendo como al señor y dispensador de los benefi-
cios, al Dios que es preciso reverenciar, a Brahma, qu"e es
único y preside todo nacimiento, en quien todo se reúne y
se disuelve, así es como se entra para siempre en la paz.
Aquél que es de los dioses el manantial y el crecimiento,
el Señor de todas las cosas, el Rudra, poderoso vidente que
ve nacer perpetuamente al germen luminoso, ¡ojalá a la ra-
zón pura nos una !
i A aquél que de los dioses es el maestro supremo, y en
quien están fundados los mundos, que reina sobre las cria-
turas de dos y cuatro pies; a Dios, el Ka, ofrecemos nuestro
culto con nuestras ofrendas !
Más sutil que sutil, interior en esta selva de la vida,
autor de todas las múltiples formas, abrazándolo todo, aun-
que único; si le conocemos como misericordioso, obtendre-
mos la paz para toda la eternidad.
En verdad, El es el guardián del mundo para toda la du-
ración de los tiempos, el señor universal disimulado en todas

86
las criaturas; en quien están unidas las miradas de Brahm
y las energías divinas. El que lo conoce rompe los vínculos
de la muerte.
Muy raro, parecido de alguna manera a esta esencia in-
finitamente más rara que la manteca clarificada, si le cono-
cemos bajo Su forma misericordiosa, oculto en toda criatura,
abrasándolo todo, aunque único, conociéndole Dios, nos
libraremos de todos los vínculos.
Es el Dios, autor de todas las cosas, alma suprema, para
siempre establecido en el corazón de todo lo que nace. Se
nos revela por el mental. por el dominio de la mente en el
corazón. Los q_ue conocen a Brahma hácense inmortales.
Cuando se ha alcanzado el más absoluto es la condición
adorable del señor; de Brahma, en verdad, ha salido la
antigua sabiduría.
Brama no puede cogerse, ni por arriba, ni por abajo, ni
por en medio; nada ay igual a Brama, cuyo nombre es gran
gloria.
Su forma no aparece en el campo de la visión y ningún
hombre le contempla con sus ojos. Presente en el corazón,
por el corazón y por el mental es revelado. Aquéllos que sa-
ben estas cosas, hácense inmortales.
Ser sin origen, exclama acercándosele alguna alma an-
gustiada,-¡ oh destructor! con tu faz misericordiosa, vela
siempre sobre mí.
j Oh! no seas hostil a nuestros hijos, a nuestra descen-
dencia, a la duración de los días, a nuestros rebaños, ni a
nuestro corcel; en tu cólera, Rudra, no destruyas a nuestros
hombres potentes; ofrendas en mano, te dirigimos nuestras
perpetuas súplicas.

87
QUINTA PARTE
Dos realidades hay en el Brahman absoluto, supremo e
infinito, que en El se agazapan ocultas: la sabiduría y la no
sabiduría; inmortal, en verdad, es la sabiduría. Aquel que
domina a la vez la sabiduría y la no sabiduría es otro.
Este Dios, preside a todo nacimiento, a todas las formas,
a todas las matrices; con su sabiduría ha nutrido al viden-
te, al recién nacido, al ser de oro, al origen de los tiempos
y ha protegido su nacimiento.
Este Dios~ disponiendo diversamente cada una de las
redes en su campo del Universo, las retira luego. Del mismo
modo el maestro, instruyendo a sus señores, ejerce la uni-
versal soberanía; es la gran alma de El.
De la misma manera que el Sol brilla en todas las direc-
ciones : arriba, abaio y oblícuamente; de la misma manera
también El, Dios bienaventurado, que es preciso revenren-
ciar. reina solo sobre aquéllos que deben su ser al nacimiento.
Aquel que es matriz d~ todas las cosas, hace llegar a la
madurez la naturaleza original y transformará todo lo que
ha de llegar a la madurez, El, solo, reina sobre este U:ni-
verso y es quien extenderá su imperio sobre todas las cosas
por tales medios.
Brahma es el secreto de las enseñanzas sagradas que
está oculto en el Veda; Brahma es conocido de Brahma, co-
mo matriz de Brahma. Los dioses antiguos y los sabios que
conocieron a Brahma, unidos a Brahma, en verdad se han
hecho inmortales.

89
Aquél que es la causa de los mundos, es el autor de las
acciones hechas en vista de un resultado; es también el re-
,c olector del punto de las obras. Ümniforme, rige de tres
maneras, siguiendo tres sentidos ; señor de la vida, se mue-
ve según sus obras.
Aquél que en nuestro cuerpo tiene el tamaño de una
pulga pero de aspecto semejante al sol, poseyendo la volun-
tad y la conciencia del yo, aparece como punta de aguja a la
luz de la razón, pero aparece de otro modo a la luz del Atman.
Este yo viviente debe ser considerado como un fragmen-
to de cabello, cien veces dividido en cien partes y, sin em-
bargo, está juzgado digno por quien no tiene fin.
No es mujer, en verdad, ni hombre, ni juntamente hombre
y mujer; cualquier forma que revista, con ella se identifica.
Por la voluntad, el contacto, los sentidos, las ilusiones,
por absorción del alimento y la bebida, su yo puede crecer y
nacer. Sucesivamente, el alma, según sus obras, reviste las
formas en lugares diversos.
En virtud de su propia naturaleza, al alma reviste las
formas múltiples, groseras y sutiles. Gracias a las maneras
de su actividad y gracias a las maneras de sus formas esen·
ciales, aparece como oyente en la asociación, y, sin embargo,
es otro.
Cuando se conoce a Dios, sin principio ni fin, oculto en
la selva del corazón, autor de todo, poseedor de numerosas
forrr..,s abrasándolo todo, aunque único, se está libertado de
todas las trabas.
Aquél que no puede ser comµrendido más que en su pro-
pia existencia, llamado «sin nido», causa del ser, autor de
la disolución, misericordioso creador de las fases de la crea·
ción; los que conocen este Dios, desechan el cuerpo.

90
SEXTA PARTE
Algunos videntes inducidos en error pretenden, que el yo
de la naturaleza es la causa primera de otros tiempos. Pero
es la grandeza de Dios en el mundo quien imprime su movi-
miento a la rueda de Brama. ,.
Aquél por quien todo está siempre envuelto, el conocedor
y autor del tiempo, creador de los mundos, poseedor de toda
sabiduría; dirige en verdad todas las obras.
El mundo debe ser considerado como tierra, agua-; fuego,
aire y éter.
Completando, pues, esta evolución, volviendo a atrás,
juntando creación a creación. El las unifica con uno, dos,
tres, con ocho, con el tiempo también, y, con los modos suti-
les de su propia naturaleza.
Aquél que está comprometido en las obras regidas por
estos modos, debe esforzarse en unificar todas sus natura-
lezas. Efectuada esta resolución, destructor de las obras que
tiene acabadas, estas obras perecen y hácense distinto de la
creación.
Aparece como causa primera el agente por quien la uni-
ficación es efectuada, más allá del triple tiempo, sí, más allá
del tieml)o en sí mismo, pero solamente cuando· se ha ado-
rado al Ser uniforme, infiltrado en la naturaleza, el Dios que
es necesario adorar, residiendo en su mental.
El est.á más allá del árbol mundial, del tiempo y de las
formas; es distinto de ellos aquél que abandona este vasto
coniunto, pero solamente cuando se conoce el purificador
de los pecados que la ejecución de la ley, el señor de domi-
nio, residiendo en el yo, inmortal refugio de todo.

91
j Ojalá le reconozcamos como al supremo Señor de los
señores, el Dios supremo de los dioses, el rey de los reyes,
soberano del universo, el Dios que es necesario adorar!
El no tiene ni resultado, ni medios de acción; nadie es
semejante a El, nadie le es superior. Su potencia suprema
ha sido cantada. Su sabiduría y S"Ll fuerza no residen más
que en El mismo.
Nadi7 en el mundo es su maestro ni su señor; nadie
absolutamente le representa. Es la causa de acción. Nadie
le a engendrado; nadie es su soberano maestro.
i Ojalá El, único Dios que semejante a la araña, envuél-
vese con hilos formados con su aspecto objetivo, siguiendo
la ley de su naturaleza, nos conceda la vuelta a Brahman.
Es el único Dios, oculto en toda criatura, introducido en
todo, el Atman Íntimo de cada ser, escrutador de las obras,
presente debajo de todas las criaturas; El es el timón, el
sujeto puro, superior a todas las maneras.
El ser potente en el seno de los impotentes innumera-
bles, que multiplica el germen único. Los prudentes que le
contemplan en su yo poseen, ellos y n-o otros, la beatitud que
dura siempre.
El eterno de los eternos, conciencia que encierra la con-
ciencia de todo ser; una vez conocido el Dios que es necesa-
rio conocer por medio de la santa ciencia y del arte sagrado,
el mortal está libertado de todas sus trabas.
Allá no brilla el sol, ni la luna, ni las estrellas, ni los
relámpagos; todavía menos, el fuego.
Cuando El resplandece, todas las cosas resplandecen
tras El. Del esplendor de Brahman todo· lo de aquí abajo
resplandece.
Es el creador de todas las cosas, poseedor de toda la sa-
biduría, no teniendo otro origen que El mismo, autor del
tiempo, creador de las formas, dotado de la sabiduría uní-

92
versal, rey de la naturaleza objetiva, señor de los mundos.
de la causa de la generación, del estado libre y aprisionado.
Está, en verdad, unido a Brahma, el inmortal, residiendo
como señor, El es el conocedor, el que penetra todas las co-
sas, el protector de esta esfera, dirigiendo siempre este mun-
do mundable; no se sabría encontrar otra causa a los movi-
mientos del mundo y de los astros.
Es Aquel que desde la antigüedad dispone el Brahma y
que, en verdad, penetra en él todas las ciencias, en este Dios
que ilumina la conciencia individual, causa de libertad, quie-
ro buscar mi refugio.
Es el ser indiviso, dominando la actividad, en la paz per-
fecta ,en quien no se encuentra ninguna falta, puro de toda
mancha, puente supremo que lleva a la inmortalidad, seme-
jante al fuego perpetuo de los tizones rojos.
Cuando, como una alfombra, los hombres arrollen el cie-
lo, entonces, y solamente entonces, cesará el dolor para los
que conocen a Dios.
Conociendo pues a Brahm por la fuerza de la meditación
y por favor de Dio s, y realizando la forma superior de vida,
es como se muestra a nosotros la suprema verdad, en toda
su plenitud.
Este secreto supremo, contenido en la ciencia final de la
eabiduría, enseñado en los pasados siglos, no debe ser en-
señado a aouél oue no posee la paz perfecta, o que menos-
precia el deber filial, <' que rompe la regla de la disciplina.
Para aquél que ofrece a Dios la devoción suprema, y a
su instructor como a Dios, estas verdades con toda certi-
dumbre resplandecerán para esta alma grande, para esta
alma grande resplandecerán.
El únicamente, en este universo, va y viene: El es el
fuego: El penetra las aguas. Conociéndole a El y sólo a El,
se pasa más allá de la muerte ; no hay otro sendero.

93
MUNDAKOPANISHAD
Se expone aquí la doctrina revelada por Brama a Athar-
van, cuya revelación consta de dos partes: la referente a los
ritos y la referente a Ja ciencia secreta. Insiste en la insufi-
ciencia de Jos ritos, sacrificios y obras de caridad para alcan-
zar la beatitud eterna, ya que ésta sólo se puede obtener por
la compenetración intelectual con Brahman.
Esa ciencia secreta pasa lueqo a ser expuesta en forma
algo oscura. Primeramente se afirma la existencia del Brah-
ma inferior, es decir, del Brahma que preside el mundo ma-
terial, para exponer luego que debajo de ese Brahma hay
otro Brahma superior que comunica vida al primero. Pero
todav1a hay otro Brahma más recóndito que no puede ser
conocido por los sentidos, ni por el entendimiento, ni por
medio al_quno humano, sino que se manifiesta y revela por
un ibérrimo acto de su voluntad a aque1los hombres a quie-
nes quiere revelarse. Ese procedimiento es análogo a 1o que
luego se ha 7lamado la gracia divina, y puede intentarse su
adquisición por la anulación de todo deseo.

95
PRIMERA SECCION

I
De todos los poderes, Brahma nació él primero y es
autor de todas las cosas y guardián del mundo. Es quien
enseñó a Atharvan, primogé'nito de sus hijos, la ciencia sa-
grada de la cual _dependen todas las otras ciencias.
La ciencia que Brahman comunicó a Atharvan, Atharvan
a su vez la enseñó a Angir: éste la enseñó a Satyavaha
Bharadvaja, y Bharadvaja a Angiras, bajo sus dos formas:
superior e inferior.
Entonces Shaumaka, rico propietario, viendo a Angiras,
le hizo esta pregunta :
-¿Cuál es la cosa, oh maestro, que una vez conocida,
hace conocer todo esto?
Le contestó.
-Hay dos ciencias a conocer : la superior y la inferior;
siempre ha sido así, dicen los que conocen a Dios.
La inferior es el Rig-Veda, el Yajur-Veda, el Sama-Veda,
el Atharva-Veda, las reglas de los discursos, la etimología,
las leyes de la. prosodia y los signos del cielo.
La superior es aquella por la cual es conocido Brahma,
que es indestructible.
Brahma, a quien nadie puede ver ni coger, que no tiene
afines, ni casta, ni ojos, ni orejas, ni manos, ni pies ; el eter·
no Brahma, omnipresente y esparcido por todo, muy sutil;

97
el inagotable Brahma, origen de toda criatura, puede ser
descubierto por hombres de todas partes, si son sabios.
Como la araña se¡!re¡!a su hilo, como las plantas crecen
sobre la tierra, como los cabellos y los pelos salen del hom-
bre, así del imperecedero Brahma proceden todas las cosas.
Brahma concentró su pensamiento, se extendió, y de allí
nació la substancia; de la substancia la vida, la mente, el ser,
los mundos y la inmortalidad; así produjo las obras santas.
De aquél que conoce todas las cosas y que es absoluta-
mente sabio, pues el pensamiento reconcentrado es conoci-
miento puro_, de ~l proceden a la vez el Brahma inferior y
el nomhre, la_forma y la substancia.

98
II
Esto también es verdad. Las obras que cambiaron en los
man tras videntes, surgieron múltiples en la segunda edad;
cumplidas diariamente, oh Vosotros, que amáis la verdad;
para vosotros es el sendero que conduce al mundo del mérito.
Cuando la llama hiere y el fuego está bien encendido en
medio de la substancia sacr,i ficada, Clebéis arrojar vuestras
ofrenc,las, separadas en dos y ofrecidas con fe.
Todo sacrificio que no sea la observancia de la luna nue-
va, de la luna llena, las series de cuatro meses, el año nuevo,
la hospitalidad, los favorables, la jerarquía de las potencias
y de todas las reglas, destruye hasta la séptima envoltura
los mundos de aquél que le ofrece.
He aquí los nombres de las siete envolturas tortuosas
del fuego: negro, terrible, rápido como el pensamiento, es-
ca~lata, con humo, centelleante y la llama luminosa, ilumi-
nándolo todo.
A aquél que sacrifica en tiempo conveniente, los rayos
solares le conducen a los altos lugares donde reside el Señor
de las potencias, el Unico. .
Hay que pronunciar estas palabras: Venid, venid a noso-
tros, ofrendas radiantes de luz; a lo largo de los rayos sola-
res elevad a este sacrificador, pronunciando dulces palahras
y cantando: «Allí está tu cielo puro, adquirido por las obras
puras».
Estas son las fórmulas precarias, hechas de diez y ocho

99
formas del sacri{iico sobre las cuales se dice que reposa el
rito inferior. Los que lo consideren como el más eficaz, llegan
bien pronto a la decrepitud y a la muerte. Por lo demás.
siendo hecha por ellos mismos su sabiduría y creyéndose
sabios, viven en el seno de la no sabiduría y vagan errantes
por la ilusión. Son ciegos conducidos por ciegos.
Dotados de formas numerosas, sumergidos en la igno-
rancia, los insensatos están poseídos de este vanidoso pen-
samiento: «Nosotros hemos logrado nuestro fin». Por causa
de sus deseos, los ceremonialistas no consiguen el saber~
reinciden miserablemente cuando su mundo de mérito toca
a su fin.
Sumido~ en la ilusión, imaginan que el sacrificio y las
obras de caridad pública tienen un valor supremo y no cono-
cen nada mejor: éstos a su vez, cuando han gustado la altura
del cielo merecido por sus buenas obras, vuelven 'a este mun•
do o a un mundo inferior.
Pero los que cumplen con celo las prácticas místicas en
las densas selvas, llenos de fe, prudentes observadores de
la regla de la mendicidad y puros de toda mancha, transpór-
tanse por la puerta del Sol al lugar donde reside Purusa, el
Atman que nadie puede agotar.
Teniendo estudiado el mundo que constituyen las accio-
nes, hechos en vista de una recompensa, aquél que ama a
Dios debe unirse al renunciamiento. Lo increado no será
obtenido nunca por lo creado. Para encontrar a Brahma,
aquél que pone su última resolución en Dios, debe ir con
entusiasmo hacia un instructor versado en la ley.
Y aquél que busca la verdad con la ·mente perfectamente
serena y los sentidos dominados, el sabio le expondrá con
toda exactitud esta ciencia sagrada, gracias a la cual, el
hombre llega al conocimiento de lo verdadero, del Purusa
incorruptible.

100
SEGUNDA SECCION
I

Esto también es verdad. De la misma manera que de el


f uego brotan en mil direcciones chispas de idéntica natura-
leza, así también innumerables criaturas proceden del inco-
rrup tible Brahma y a él retornan.
Luminoso y sin forma es en verdad este Purusa; exterior
e in terior; evidentemente no nació jamás; domina la vida
y la mente; puro e incorruptible hasta el más allá.
De El nacen la vida, la mente y todos los sentidos, el éter,
e l aire, el fuego, el agua y la tierra, siendo el sostenedor
de todo.
La substancia ígnea es una cabeza; sus ojos son el sol
y la luna; sus orejas son los puntos cardinales; su voz, las
leyes manifiestas; su vida es el aire; su corazón, el Uni-
verso; la tierra es para sus pies; es en una palabra el Atman
Íntimo de toda criatura.
De · El viene el fuego, en donde lo ardiente es el sol; la
lluvia viene de la luna; sobre la tierra están las plantas; en
la mujer pone su semen el hombre; así es que de Purusa
proceden las innumerables criaturas.
· De El proceden los cantos del Rig, del Sauca y del Yajur
la iniciación y el culto, el sacrificio y los dones, las prácticas
de los t iempos y los mundos de donde la luna y el sol vierten
la purificación.

101
De El nacen los dioses en diversas legiones, los ángeles.
los hombres, los animales, los pájaros, la vida superior y la
inferior, las cosechas, las prácticas místicas, la fe, la disci-
plina y la regla.
Siete energías vitales proceden de El, siete combustibles;
manantiales de luz, estos siete mundos donde están activas
las energías vivientes, secretamente escondidas, siete en
cada una.
De El proceden todos los océanos y todas las plantas y
la -savia también, porque en verdad el Atman interiór se
une a la criatura.
Este todo es toda la verdad en Purusa; acción, pensa-
miento y también el sublime Brahma, el inmortal. Amigo,
aquél que sabe que El reside eri el corazón, desata desde
aquí abajo el nudo de la ignorancia.

102
II

Se dice que es luminoso por sí mismo, que está oculta-


mente activo, que es hogar potente donde tiene en su centro
todo lo qu nos engaña, que nos abre y nos entorna el ojo.
Brahma es a la vez ser y no ser; que siendo el más grande,
domina el intelecto de toda creación. ·
Este que está lleno de luz, en qiuen se agazapan los
mundos con sus habitantes; este es Brahma que es la voz
y la muerte. Brahma es toda esta verdad, Brahma es inmor-
tal, Brahma es el fin a lograr. Alcánzalo amigo mío.
Cogiendo el ar.c o, de que habla la enseñanza, que es arma
potente, coloca en él la flecha mediante la meditación, tenla,
firmemente aguzada y uniendo tu mente con el pensamiento
de Brahman, amigo querido, dispara y alcanza este fín, que
no hay otro sino la incorruptibilidad de Brahma-. .
Om es el arco, el tiro es el Atman, el fin se llama Brahma
y éste no puede ser alcanzado más que por la fijeza del
pensamiento, el cual deberá hundirse en Brahma como la
flecha en el objeto.
El cielo, la tierra y el espa,cio están entrelazados, la men-
te y todas las vidas también. El y solamente El lo conoce
por ser el Atman. Toda otra palabra es superflua; El es el
puente que lleva a la inmortalidad. Es algo así como el eje
de la rueda en el cual convergen todos los radios ; este «El»
es activo, apareciendo bajo formas diversas. Con el Om,

103
medita así sobre el Atman. «La Paz sea .c on vosotros que
habéis atra:'vesado las tinieblas!».
Aquél que conoce todas las cosas y posee toda la sahidu-
ría, a quien corresponde este esplendor del mundo, en una
palabra: este Atman, está en verdad oculto en el radiante
santuario de Brahma; el éter de la naturaleza de la mente.
dueño de la vida y del cuerpo, también está oculto en el
sustento, puesto que él puso en medio de él su corazón. De
todos lados le contemplan los sabios y le conocen cara a cara,
_v iéndose así iluminados con el resplandor de toda la verdad
y dominando la muerte.
El nudo clel corazón está desatado, todas las dudas están
esclarecidas ; las obras perecen cuando los dioses Brahma
(superior e inferior) fueron vistos.
En la radiante envoltura superior del hombre, está Brah-
ma indiviso, sin mancha; Brahma es la pura claridad de
todas las luces que conoce a los que se conocen a sí mismos.
Ni el sol, ni la luna, ni las estrellas brillan, ni los relám-
pagos, ni menos todavía el fuego. Cuando El brilla, todas las
cosas brillan después de El; de la magnificencia de Brahman,
es de donde brillan todas las cosas de aquí abajo.
Sí, este inmortal Brahma está delante, Brahma está de-
trás, a derecha y a izquierda, extendiéndose por encima y
por abajo. En verdad, Brahman lo es todo. El es lo mejor.

104
TERCERA SECCION

I
Dos compañeros con las alas espléndidas, se posan juntos
eternamente sobre el mismo árbol: uno de ellos devora el
fruto deleitable; el otro lo mira y se abstiene.
Como posado sobre el mismo árbol, el hombre sumer-
gido en la impotencia, se lamenta lleno de quimera. Pero en
cuanto ve a su compañero adorable, lleno de potencia y
grandeza, su dolor se desvanece.
Cuando el vidente quiere ver al Ser de ·color de oro, al
Creador lleno de potencia, al Purusa, origen de Brahman ;
entonces, ya sabio, se desembaraza: del bien y del mal y
puro de toda mancha, .consigue la identificación suprema.
En verdad es la Vida, Brama que envía sus llamas a to-
da la creación. El sabio que le conoce, no habla de otro, sino
que vive en el Atman y en el Atman encuentra su alegría.
Este Atman no puede ser alcanzado más que por la ver-
dad y la meditación, por el conocimiento puro y la constante
disciplina. Está en medio de los cuerpos, hace de luz traslú-
cida y la contemplan los hombres ejercitados y lavados de
sus culpas. -
Sólo conquista la verdad, no las mentiras; gracias a la
verdad ensánchase el sendero que siguen los dioses, donde
los videntes, cuando los deseos están extinguidos, marchan

105
hacia al mansión de Brahma que contiene el más maravilloeo
tesoro de la Verdad.
Brahma, de un brillo celeste, de naturaleza superior al
pensamiento, resplandece inmenso y más que extraordina-
rio; más que lejano, más que cercano; resplandece en todos
los que ven y escóndese en su corazón.
No es discernible ni por el ojo, ni por la palabra, ni por
los otros poderes, ni por la meditación únicamente, ni por las
mismas obras santas. Tan sólo por la serenidad de la sabi-
duría, colocada la mente en la esencia pura, es como puede
contemplarse en el éxtasis a Brahma, que es indivisible,
Este Atman útil debe ser conocido por la mente cuando
la quíntuple vida ha sido absorbida en él. La mente 'd e la
criatura está completamente recubierta de vidas; cuando
estas vidas están purificadas, irradia a lo lejos el Atman.
Cualquier mundo que el hombre de ciencia pura haga
venir a la existencia en medio de su pensamiento, cualquier
deseo que él acaricie le es concedido. Luego aquel que desea
prosperar rinda homenaje a aquel que conoce el Atman.

106
II

Conoce este Brahman supremo, retiro donde todo reposa.


El resplandece claramente para sí. En verdad, los que son
librados del deseo rinden culto a Purusa, y llegan más allá
del imperio del origen.
Aquel que sumergido en los desos suspira tras ellos, por
sus deseos recuperará nacimiento en un lugar cualquiera;
de ahí que el hombre perfecto en sí mismo, desvanece sus
deseos para evitar la reencarnación.
Este Atman no puede obtenerse por explicación, ni por
comprensión mental, ni por frecuente obstrucción; le obtiene
aquél que El elige. Para él, el Atman revela su forma propia.
Este Atman no puede obtenerse por el hombre que carece
de fuerza, ni por la meditación indispensable; pero aquél
que prudentemente se esfuerza por su medio, su Atman
entra en la . morada de Braman.
Habiendo encontrado su satisfacción en la sabidurfa,
eliminados todos los deseos, en la paz perfecta, los videntes
se unen completamente con el Todo, consiguie. do por todas
partes a Brahma que penetra todas las cosas, unidos al
Atman.
Comprendiendo en toda su integridad lo qu(: significa el
conocimiento del fin de la sabiduría, purificados en su esen-
cia (por la práctica del Yoga destructor) d A Y o engañoso
a través de los mundos divinos, al término de todas sus exis-

107
tencias llegan a la inmortalidad; así como los ascetas son
libertados.
De la misma manera que Jos ríos, corriendo hacia su fin,
van al Océano y pierden en él su nombre y su forma, así el
sabio librado del nombre y de la forma, va al Purusa radian-
te, al otro lado del Más Allá.
Aquel que verdaderamente conoce este Brahma supre-
mo, hácese Brahma El mismo; entre los conocidos de este
hombre, nadie seguramente ignora Brahman. Así para más
allá del dolor y más allá del pecado; libre de las trabas ocul-
tas, hácese inmortal.
Así está cantando por el Rik: «A los autores de obras
justas que conocen la Escritura en que el fin es Brahm, que
llenos de fe ofrecen su culto al Unico Vidente, en verdad a
ellos de be ser enseñado el saber de este Brahman ; sí, a
aquellos que observan su voto según la regla».
Tal es la verdad que Angiras, el Vidente, en los tiempos
antiguos explicó. Nadie que no observe el voto, comprenderá
esta verdad. ¡Salud a los videntes supremos; a los "llpremos ._.,-
videntes salud!
Aquí termina el Upanishad.

108
AITAREYOPANISHAD
Relata cómo el Alma universal creó los manJos. Y u'ia
vez que los hubo creado, buscó en enos un lugar donde Ella
misma pudiera alojarse; a este efecto hizo una incisión en
el órgano genital del hambre y se refugió a171. Con tan inge-
nioso procedimiento, el hombre transmite su vida y su alma
a sus descendiente, y el Alma universal tiene asegurado un
refugio, pues no tiene más que trasladarse Je los cuerpos
decrépitos a los que nacen a la vida.
Es éste un Upanishad relativamente fácil de comprender;
y está escrito con un encanto tal, que constituye una veNla-
dera joya literaria.

l~
PRIMERA PARTE
En un principio era, en verdad, el Atman sólo. No existía
nada. El pensó :
Manifestaré al momento los mundos.
Manifestó los mundos así; el abismo, los rayos de luz,
la muerte, las aguas. El abismo, más allá del cielo luminoso,
tiene por sostén el cielo; el espacio intermedio, los rayos lu-
minosos; la tierra, la muerte; más abajo están las aguas.
El pensó:
He aquí creados los mundos. Pongamos al momento re-
gentes para ob'servarlos. Y con las aguas formó al Hombre.
Meditó sobre sí mismo. Bajo los efectos de la medita·
ción, su boca abrióse como un huevo, y de su boca salió la
palabra; de la palabra, el fuego.
Abriéronse después sus narices; de sus fosas nasales sa-
lió la vida superior, y de esta vida el aire.
Abrense sus ojos; de sus ojos sale la vista y de la vista,
el sol.
Abrense sus orejas; de sus orejas sale el sonido. y del
sonido, los puntos cardinales.
Abrese la piel; de su piel sale el vello, y del vello las
plantas y los reyes de los bosques.
Abrese su corazón ; de su corazón sale la mente y de la
mente, la luna.
Abrese su organo excretor: de él sale la vida; de esta
vida, la muerte.
Abrense sus partes ocultas ; de ellas salen el semen y
3el semen, las aguas .

111
SEGUNDA PARTE
Creados ya estos poderes, los dejó caer en este potente
océano.
Los sometió entonces al hambre y a la sed.
Y le dijeron: señaladnos un lugar clonde podamos tomar
en paz los alimentos.
Les trajo una vaca y dijeron: Esto no es suficiente para
nosotros.
Les trajo un hombre. j Ah! muy bien,-gl'Ítaron-Sí, en
verdad, el hombre es una cosa bien hecha.
Les dijo:
-Penetrad en vuestros lugares respectivos.
El fuego, haciéndose palabra, entró en la boca; la vida
haciéndose aire entró en las narices ; el sol, haciéndose la
vista, entró en los ojos; los puntos cardinales, haciéndose el
sonido, entraron en las orejas; las plantas y los reyes de los
bosques, haciéndose vello, entraron en la piel; la luna, ha-·
ciéndose mente, entró en el corazón; la muerte, haciéndose·
la vida descendiente, entró en el órgano excretor; las aguas.
haciéndose semen, entraron en las partes ocultas.
El hambre y la sed dijeron entonces:
-Asignadnos un lugar.
Les respondió :
-0.s asigno, en verdad, vuestra parte en meclio de los
dioses; os hago su.s asociados. '
Por esto. cuando se hace alguna ofrenda a algún poder,
el hambre y la sed descuentan su parte.

113
•'
TERCERA PARTE

Tuvo este pensamiento:


He aquí ahora los mundos y sus guardianes; para ellos
crearé ahora la nutrición.
Meditó sobre las aguas; gracias a esta meditación de las
aguas, nació la forma. Esta forma, en verdad, que vino a
la existencia, es la nutrición.
Ahora bien, la forma, al ser creada, intentó esconderse.
Con la palabra, El hubiera querido cogerla; con la palabra.
El no pudo cogerl~. Si El la hubiera cogido con la palabra.
en verdad, se hubiera el hómbre saciado con sólo hablar
de la nutrición.
Con el soplo, El hubiera querido cogerla; con el soplo
El no pudo cogerla. Si El la hubiera cogido con el soplo. se
hubiera el hombre saciado con sólo respirar la nutrición.
Con la vista El hubiera querido cogerla: con la vista no
podo cogerla. Si la hubiera cogido, en verc!ad. con la vista. se
ubiera el hombre saciado con sólo contemplar la nutrición.
Con el oído hubiera deseado cogerla; con el oído. no pu-
do co~erla. Si la hubiera, en verdad, cogido con el oído. oyen-
do solamente la nutrición, se hubiera saciado el hombre.
Hubiera querido cogerla por medio del tacto : con el tacto
no pudo cogerla. Si la hubiera, en verdad, cogido con el tacto.
toc:mdo solamente la nutrición, se hubiera saciado el hombTe.
Hubiera queri~o cogerla por medio de al mente; con
la mente no pudo cogerla. Si la hubiera cogido con la mente.

115
se hubiera el hombre saciado pensando solamente en la
nutrición.
Por medio de la cópula hubiera querido cogerla; no pudo
cogerla con la cópula. Si él la hubiera, en verdad, cogido por
medio de la cópula, apareándose solamente con la nutrición,
se hubiera saciado, el hombre,
Por medio de la excreción, El esforzóse en cogerla. La
cogió. Es la excreción quien se apodera de la nutrición.
Es ella quien encuentra su substancia en la nutrición.
Tuvo este pensamiento: ¿Cómo esta cosa existe sin mi?
¿Por dónde penetraré en ella?
Concibió este pensamiento:
--Si el discurso está producido por la palabra; la respi-
ración, por el soplo; 1a visión, por la vista; la audición, por
el oído; el tocar por el tacto; el pensamiento, por la mente;
la excreción, por el órgano excretor y la cópula, por el órga-
no generador, ¿qué seré yo a mi vez? ¿qué es 1o que me
constituye a mí?
Habiendo cortado esta extremidad, (el órgano genera-
clor), El entró por esta puerta. Es la puerta llamada «rajada»;
es el lugar de beatitud. Posee tres residencias, tres estados
ele sueño; esta sala, esta otra sala, y esto.
Cuando El nació. distinguió las criaturas. ¿Por qué se ha-
bla así de otro ?-diio.
Entonces vio al Hombre, en verdad como Brahma, como
el supremo Brahma. Esto es lo que yo he visto,-dijo.
Por esto Su nombre es: «vio esto»; «vio esto» es su nom-
bre, en verdad. Siendo «vio esto» los dioses, le llaman mis-
teriosamente «este que es visto» ; pues los dioses en verdad
aman el misterio; sí, es el misterio lo que los dioses aman.

116
CUARTA PARTE

Ante todo, el germen está en el hombre. Este semen es


el vigor sacado de todos sus miembros. Lleva en sí mismo
su yo. Cuando lo siembra en la mll.jer, le da nacimiento. Es
su primer nacimiento.
-Unese entonces al yo de la mujer, semejante a sus pro-
pi'Os miembros; y así no le causa ningún daño. Ella nutre a
su yo y al que ha venido a ella.
Siendo su nodriza, su deber es el de nutrirle. La mujer
lleva el germen; cuando es niño, es el hombre quien conti-
núa su sustento. Continuando así el sustento desde su naci-
mi~nto, nutre realmente su yo, para la perpetuación de estos
mundos; pues es así como se perpetúan estos mundos. Es su
segundo nacimiento.
Hace de este segundo yo su sui:;tituto en el cumplimien•
to de las buenas obras. Cuando en este momento, este otro
yo ha hecho su deber, obtiene la suma de sus años y desapa-
rece. Después de su partida de aquí, en verdad, renace. Es
su tercer nacimiento. ,
El sabio ha dicho respecto a este asunto:
Estando todavía en el germen, yo conocía todos los na-
cimientos de los dioses Cien jaulas de hierro me encarcela-
ban aquí abajo, pero yo me desembaracé de ellas.
Poseyendo este conocimiento, tomando su vuelo a la di-
solución de su cuerpo, en este luminoso mundo celeste y obte-
niendo todos sus deseos, hácese inmortal, hácese inmortal.

117
QUINTA PARTE

-¿Quién es este A tmari que nosotros adoramos? ¿Es el


poder por medio del cual se vé, o aquél por el cual se oye.
o aquél por el cual se perciben los olores, o aquél por el cual
se articula la palabra, o aquél por el cual se distingue lo dul-
ce de lo amargo?
Este corazón y esta mente; esta conciencia; la general
y la particular, la conciencia distintiva y la sabiduría; la ra-
zón, la percepción, la tirmeza; el pensamiento, la penetra-
ción, la memoria; la imaginación, la decisión, la tuerza; el
deseo, la sujeción: éstas son las diversas maneras de nom-
brar la sabiduría.
Este Brahma, este rey de los dioses, este señor de la
creación; todos aquellos dioses; aque11as cinco criaturas:
tierra, aire, éter, aguas y luces; aquellos diforentes seres
nacidos del huevo, nacidos de la matriz, nacidos del sudor,
nacidos por división: caballos, rebaños, hombres, elefantes;
todo lo que respira, marcha y vuela, y lo que permanece in-
móvil, todo esto tiene a la sabiduría por guía, está colocado
en la sabiduría. El universo tiene por guía la sabiduría; la
sabiduría es s{i tundamento. La sabiduría es Brahm.
Gracias a este Atman, al remontarse hacia este luminoso
mundo celeste, obteniendo así todos sus deseos, hízose in-
mortal; inmortal se hizo.
Así termina el Upanishad.

119
T AITTIRIYOPANISHAD

Está escrito en estilo metafórico, como tratando de man·


tener velada la do.ctrina que ah1 se expone.
Trata de la unión del hombrt: con Brahma, que es la su·
prema aspiración de toda la filosof1a brahmánica. Señalla cin ..
co especies de grandes uniones en las cinco esferas de rea-
lidades en orden ascendente: el mundo material, la luna, el
conocimiento, la humanidad y el alma. Pero al replicar cómo
se verifica la unión en e71as, se ve que emplea un lenguaje
tan metafórico, que resulta dif1cil comprender eJ sentido eso·
térico del texto. Se afirma que la unión tiene lugar por medio
de la palabra, y se ve claramente que la palabra es lndra,
el dios creador, el Verbo cristiano.
Esa unión del alma con Brahma es el conocimiento de
Brahma y ofrece como premio la unión con Brahma, e:~ de-
cir, la inmortalidad.
Pero para lograr esa unión con Brahma, precisa que e'}
hombre haya despertado a los otros hombres que dom;nan en
su inte~or. Dentro del hombre material de carne y hueso,
está el hombre que le da vida y movimiento, algo as1 como
lo que ~e ha Jlamado luego el alma sensh;va; dentro de este
h ombre de alma sens1'tiva, está el hombre que conoce las
cosas materiales; dentro del hombre que conoce las cosas
materiales, e.stá el hombre que conoce Jas ideas puras, el
que es capaz de unirse con Brahma mediante el conocimien-
to; dentro del lzombre que conoce )as ideas puras, está el

121
hombre capaz de sumirse en éxtasis místico y de unirse ver-
dadera e 1ntimaemnte con el Brahma supremo, con el m ismo
Brahman por un acto del amor.
El que se une as1 con Brahman, goza de la inmortaliclacl
y fo rmando parte de Brahma, participa de su omnipotencia.

122
PRIMERA PARTE
j Om ! Que Mintra nos sea propicío; que Varun nos sea·
propicio; que Aryaman nos sea propÍ,¡::ÍO; propicios también
lndra, y Brihaspati; que Vishnú nos sea propicio en los
grandes peligros. j A Brahman, saludo! j Saludo a tí, Vayu !
Eres en verdad Brahman manifestado; eres tú a quien yo
llamaré Brahm manifestado; te llamaré justicia, te llamaré
verdad. Que Brahma me proteja; que Brahma proteja al
instructor; protégeme, protege al instructor.
j Üm ! j Paz, Paz, Paz!
j Üm ! Explicaremos ahora el modo de cantar; sonidos,
ritmo, duración, fuerza, equilibrio y unión de los sonidos. La
lección de los cantos está explicada así.
j La Gloria sea con los dos; con los dos también el es-
plendor de Brahman !
En seguida explicaremos la santa doctrina de la un;Ón,
con cinco puntos de vista: en relación el mundo·, a la luz, al
conocimiento, a la descendencia, y al Atman. Estas son las
grandes conjunciones con los nombres que se les dan.
Primeramente, el tema del mundo: el primer elemento
es la tierra; el segundo, el cielo; el espacio intermedio, su
unión; el a ire, el medio po:r; el cual están unidos.
He ahí por lo que se refiere al mundo.
Ahora, el tema de la luz; el fuego es el primer elemento;
el segundo, el sol; su unión es el agua; el relámpago, ~l me-
dio· por el cual están unidas. He ahí por lo que se refiere a
la luz.

123
He aquí ahora por lo que concierne al conocimiento : el
instructor es el primero: el segundo elemento es el alumno;
la sabiduría, su unión; la instrucción, el medio por el cual
están unidos.
He ahí por lo que se refiere al conocimiento.
Ahora el sujeto de la descendencia : la madre es el pri-
mero; el segundo elemento, el padre; la descendencia, su
unión ; la procreación, el medio por el cual están unidos. He
aquí por lo que se refiere a la descendencia.
Ahora, el sujeto, del Y o: la mandíbula inferior, el pri-
mero; la mandíbula superior, el segundo elemento; la pala-
bra, su unión; el lenguaje, el medio por el cual están unidos.
He .aqu~ por lo que se refiere al Y o. Tales son las grand.es
conJunc1ones.
Aquél que conozca estas grandes conjunciones que aca- .
ban de enseñarse, prueba la unión con el esplendor de Brah-
man, con la progenie, el rebaño, el alimento y las cosas aná-
logas, y con los mundos celestes.
j Domine El, el toro multiforme que conduce la grey, do-
mine los c::mtos, El, que es emanado de la inmortalidad más
potente que los cantos; pueda El, señor de potencia, darme
la fuerza de la sabiduría! ¡De la inmortalidad, oh Dios, que
soy el rapaz! j Que mi cuerpo esté lleno de vida; más dulce
que la miel mi lenguaje; mis orejas, que oigan con frecuen-
cia! Tú, Om, eres el velo de Dios, oculto en el seno de la
sabiduría; guarda lo que tengo s~bido.
Y a que de sí mismo concede, has que haga acrecentar
perpetuamente mi vestido, mi rebaño, mi alimento y mi ne·
cesidad toda, cuando me des la fortuna, concédeme espesa
grey. j Que esta ofrenda sea una ofrenda agradable!
j Que puedan venir a mí aquéllos que deben ser instrui-
dos de Brahman ! j Que mi otrend? sea agradable!

124
¡Que yo sea famoso en el pueblo! ¡Que mi ofrenda sea
agradable!
¡Que yo, oh bienaventurado, penetre en tu yo! Qué mi
ofrenda sea agradable!
¡Que tu yo, oh bienaventurado, pueda penetrar en mí!
¡Que mi ofrenda sea agradable !
¡Que en tu yo, río de miel corriente, pueda ser purifica-
do ! ¡Que mi ofrenda sea agradable !
¡Como las aguas descendiendo de las montañas, y como
los yos pasando en la muerte de los días, que así todos los
que deben ser intstruidos de Brahman. oh conservador. ven-
gan a mí de todos lados! ¡Que mi ofrenda sea ag'radahle !
j Tú eres mi refugio, oh, ven a mí! _
¡ Bhuh ! j Bhuvah ! j Suvah ! ¡Tales son en verdad tres
son:dos, tres palabras potentes.
Y he aquí una cuarta, que ha enseñado el poderoso hijo
del sa.crificador: ¡ Mahah ! Brahma es Brahma: Brahma es
el Annan; sus miembros son los otros dioses.
¡ Bhuh ! en verdad este mundo. j Bhuvah ! en verdad el
mundo intermedio. ¡ Suvah ! en verdad, el otro mundo.
¡ Mahah ! en verdad el sol. Es del Sol de donde, en toda
verdad, todos los mnndos sacan su potencia. j Bhuh ! en ver-
dad el fuego. i Bhuh ! en verdad el aire. j Suvah ! en verdad
el Sol. j Mahah ! en verdad la Luna. Es de la luna, en toda
verdad, de donde todas las luces sacan su potencia.
j Bhuh ! en verdad los versículos del Rig. j Buvah ! en
verdad los versículos del Sama. j Suvah ! en verdad los can-
tos del Y ajur. j Mahah ! Brahma en verdad. Es de Brahma,
en toda verdad, de donde los Vedas sacan su potencia
j Bhuh ! en verdad la vida superior; j Bhuvah ! en verdad in-
ferior. j Suvah ! en verdad la vida penetrante~ j Mahah ! en
verdad el alimento. Es en verdad del alimento, de dond~
todas las vidas poseen su potencia.

125 .
Así estas cuatro palabras están cuadruplicadas; de cua-
tro en cuatro están dispuestas las palabras poderosas. Aquél
que las conoce, conoce a Brahma; todos los dioses le llevan
sus ofrendas.
En el espacio luminoso, en el interior del corazón reside
este Hombre poseyendo la mente y sobresaliendo de la
muerte Heno de resplandor.
Entre los dos pilares de la garganta, como un adorno col-
gante, está el sendero donde nace Indra; en el sitio donde
comienzan los cabellos, separando las dos superficies del
cráneo.
j Bhuh ! así se mora en el fuego. j Bhuvah !así en el ai~e.
j Suvah !así en el sol. j Mahah !así en Brahma.
Así se consigue el imperio sobre sí mismo, se adquiere
la maestría de la mente, se hace uno maestro de la palabra,
maestro de la vista, maestro del oído, maestro de la inteli-
gencia. Después se llega a Brahma, cuyo cuerpo es el espa~io
luminoso. cuyo yo es verdad, y en quien la mente encuentra
la bondad, llena de paz, dominando la muerte. Adora pues
así. oh tú, que estás preparado para la antigua ciencia.
La tierra, el espacio intermedio, y el cielo, los puntos
cardinales y sus direcciones medias; el fuego, el aire, el sol,
la luna y los espacios estelares; el agua, las plantas, los reyes
de las selvas ; el espacio luminoso en sí mismo, el yo de las
cosas: he aquí lo que atañe a las criaturas.
Ahora, lo que se refiere al yo; vida superior, vida infe-
rior. vida penetrante, vida ascendente, vida igualante; vista,
oído. mente, palabra, tacto; piel, carne, músculo, hueso y
médula. Terminado este análisis. el vidente exclama:
-Quíntuple en verdad es todo: j Gracias a lo quíntuple,
• El sostiene lo quíntuple !
El Om es Brahma. Om es este todo.
¡ Om !así se asegura.

126
Vosotros que sabéis más sobre las palabras i Üm ! cantad:
empezaron a cantar.
Con Om comienzan los cantos de Sama.
¡ Om, Shom ! Así principian las recitaciones.
¡ Om ! Así contesta el sacerdote del Yajur.
¡ Om ! Así da su asentimiento el gran sacerdote.
¡ Om ! Así da su adhesión aquél en nombre del cual es
ofrecido el sacrificio.
¡ Üm ! dice el Bramana al momento de instruir, así puedo
adquirir Brahman. Adquiere así Brahman seguramente.
La rectitud es necesaria, pero el estudio y la instrucción
también; y la verdad, asimismo, pero también el estudio y
la instrucción y la práctica del ascetismo, pero también el
estudio y la instrucción; y la conquista de la suerte, pero
también el estudio y la instrucción, y los fuegos, pero tam-
bién el estudio y la instrucción: y las costumbres sociales,
pero también el estudi.o y la instrucción; y los hijos, pero
también el estudio y la instrucción; y la procreación, pero
el estudio y la instrucción; y la atención debida a la perpe·
tuación de la raza, pero también el estudio y la ilustración.
Basta la verdad sola, asegura Rathitar, que dice la ver-
dad; bastan las prácticas ascéticas, dice Paurushishti, que
lleva este género de vida. El estudio y la instrucción bastan,
-dice Naka Maudgalya, puesto que en ellos radica la prác-
tica del ascetismo y la obtención de la verdad.
Yo soy el destructor del árbol de la ilusión; mi gloria
está como el pico de una montaña. Y o soy supremamente
puro ,igual al Ser inmortal, al corazón del corcel, tesoro des·
lumbrante, supremamente bueno, sumergido en la inmorta-
lidad. Trishanku enseña así la sabiduría.
Enseñada la santa escritura, el maestro instruye así a
su discípulo :
-Di la verdad; observa la ley. No te dejarás desviar de
127
tu estudio. Cuando tenga hecha el instructor la ofrenda acep-
tada no interrumpirás la línea de tu descendencia.
No debes estar desviado de la verdad, ni de la ley, ni
de las buenas obras, ni de la suerte, ni del estudio o de la
instrucción, ni de tu deber hacia los dioses y los antepasados.
Trata a tu madre como a una diosa; a tu padre como un
dios; trata a tu maestro, como un dios también a tu huésped.
Unicamente las acciones deben retener tu atención.
Dirijamos nosotros mismos la conducta que se debe se-
guir; la que se debe seguir y no otra.
Cuando los santos, más grandes que nosotros mismos,
toman sus asientos, tú no debes pronuRcÍar palabra.
Las ofrendas deben estar ofrecidas por un espíritu respe-
tuoso; por un espíritu irreverente no debe hacerse ninguna
olrenda; es necesario dar con gracia y con modestia; los
dones deben ser ofrecidos con juicio; es preciso que a la
ofrenda se acompañe de simpatía.
Pero si alguna duda se levantase en ti respetco a las
obras o a la conducta, observa como se conducen los Brah-
manes serios, maestros de sí mismos, celosos y dulces,
amantes de la ley y tal como se conduzcan ellos en tal caso,
debes tú conducirte.
Y en las materias sujetas a la crítica, si son Brahmanes
serios, maestros de sí mismos, celosos y dulces y amantes
de la ley, como se conduzcan en tal caso, debes conducirte
también tú.
Tal es la ordenanza, tal es la recomendación; tal es la
enseñanza sagrada del Veda. tal la instrucción. Es así como
debes cumplir la ley es así en verdad como la ley debe ser
cumplida.
j Om ! Que Mitra nos sea propicio, que Varum nos sea
propicio; que Aryaman nos sea propicio; propicio también
lnd.ra y Brihaspato; que Vishnu nos sea propicio en los gran-

128
des peligros. j A Brahman, saludo! Saludo a ti, Vayn. Eres
en verdad Brahman manifestado ; eres tú aquél a quien yo
he llamado Brahm manifestado ; yo te he llamado justicia;
te he llamado verdad. Brahma me ha pro-tegido; Brahma ha
protegido al instructor; me ha proteR"ido, ha protegido al
instructor.
j Üm ! j Paz, Paz, Paz!

129
3EGUNDA PARTE
-¡ Üm ! Que El nos proteja a los dos, que fü esté satisfe-
cho de nosotros! Que nuestro estudio esté iluminado. Que
no haya ninguna contrariedad.
j Üm ! j Paz, Paz, Paz!
¡O~! Aquel que conoce a Brahm, llega a lo Supremo. A
este objeto se ha cantado lo que sigue : . .
Verdad, sabiduría, eterno, Brahm; aquél que te con.oi;:e.
oculto en el secreto, en el sl.lpremo y luminoso espacio, ob-
tiene todos sus deseos, viéndose unido a Brahman por la
potencia creadora en los cantos. ·
De Brahma, de este Atman, el espacio luminoso ha veni-
do a la existencia; del espacio luminoso, el aire;' del aire, el
fuego; del fuego, el agua, del agua; la tierra; de la tierra,
las p-lantas; de las plantas, el alimento y del alimento el
hombre. .
Este es verdaderamente el hombre inferior, constituido
por la esencia del alimento. Esta es su cabeza; éste su
lado derecho; éste, su lado izquierdo; éste es su yo; sobre
eso está cimentado. A este objeto también hay escrito un
versículo:
«Es del alimento de donde en verdad proceden las cria-
turas terrestres y por el alimento viven. El alimento es el
más antiguo de todos los seres; por esto se le llama alimento
de todos. Del alimento nacen los seres; cuando han nacido
crecen por el alimento. De él nútrense, de él se alimentan
las cosas; por esto se le llama alimento».

131
Aquel otro yo formado por la esencia del alimento, es un
yo formado por la vitalidad y también en verdad, está hecho
a imagen del hombre. Según que el otro se parezca al hom-
bre, éste también se parece al hombre.
Su cabeza es la vida superior; la vida penetrante, su de-
recha; la vida inferior, su izquerda; el éter, su yo; la tierra
es aquello sobre lo que él está cimentado. También hay es-
crito un versículo sobre esta cuestión.
«A la Vida deben los dioses su vida y también los hom-
bres y las bestias. La vida es verdaderamente el campo de
existencia de los seres; por esto se llama.la Duración de Jor;
d1as de todos. Obtienen toda la duración de los J1as desea·
da, los que miran la Vida como Brahman. La Vida es en
verdad el más viejo de todos los seres; por esto se llama
duración Je los días de todos».
El ser incorporado en éste, está también encarnado en
el primero,
Aquél otro formado por la vitalidad que mora en el inte-
rior. es un yo formado por la mente ; de la mente está lleno
este ser. El también está hecho a semejanza del hombr·e.
Según que el otro se parezca al hombre, éste también se
parece al hombre.
Su cabeza es el Y ajur-Veda; el Rig es su derecha; eu
izquierda el Sama-Veda ; la prescripción, su yo; el A tharva-
V eda, aquello sobre que está cimentado._Sobre este punto
también está escrito este versículo:
«Una vez que el mortal ha logrado vislumbrar al Ser que
no es posible alcanzar por la palabra ni por la mente, ya no
eiente temor».
El ser incorporado en éste, es el mismo que se encarna
en el precedente.
Aquél otro ser formado por la mente y en el interior, es
un yo formado por la razón; de ello está lleno. El también

132
está hecho a semejanza del hombre. Según que el otro se
parezca al hombre, éste parécese al mismo hombre también.
Su cabeza es la fe; la justicia, su derecha; la verdad, su
izquierda; el yoga, su yo. A este objeto también, está escri-
to el siguiente versículo:
«En eÍ estado más allá del ser, en verdad, estaba al prin-
cipio todo esto; de allá, verdaderamente nació esto como ser.
Brahma creó a Sí mismo, su yo ; por eso es llamado «creado
por Sí mismo».
Lo que es en verdad creado por sí mismo es verdadera•
mente el néctar. Este espíritu, teniendo este néctar, hácese
una. cosa de beatitud. Y ¿quién podrá vivir, en verdad, quién
respirará, si el mundo en su esencia no tiene beatitud? Es
eato verdaderamente quien proporciona la beatitud.
Cuando el espíritu se recrea en esta visión y se funde
en este yo sublime que está más allá de toda definición, es
cuando encuentra con toda certidumbre su apoyo en el
s;n temor.
Pues si se establece sobre esto la menor diferencia, el
temor se convi.erte en terror para aquél qu posee un conoci-
miento irreflesivo. El versículo siguiente, está esérito a este
objeto:
«Es por temor y gracias a El, que los vientos so-plan; por
temor, que el sol se eleva; por temor y gracias a El, que el
fuego y la nieve siguen su curso; la muerte se adelanta».
Viene en seguida la cuestión del objeto de la beatitud.
Supongamos un hombre joven todavía, estudioso, lleno de
buenas esperanzas, de firme resolución, de un vigor perfec-
to y que toda la tierra esté para él llena de bienes; tal es la
unidad de la beatitud humana.
Cien veces esta beatitud humana es la unidad de la beati-
tud de los hombres semejantes a las hadas y del hombre

133
versado en la ciencia sagrada, lejos de los peligros de la
pasión.
Cien veces la beatitud de las hadas es la beatitud de es-
tos espíritus desaparecidos, cuya morada es el mundo de
largo reposo, y del hombre versado en las ciencias sagradas,
lejos de los peligros de la pasión.
Cién veces la virtud de los e s píritus que moran en el mun-
do de largo reposo, es la unidad de beatitud de los dioses
que nacen en el mundo de la generación, y del hombre ver-
sado en la ciencia sagrada, lejos de los peligros de la pa sión.
Cien veces la beatitud de los dioses nacidos en el mundo
de la generación, es la unidad de la beatitud de los dioses-
adeptos que, por su esfuerzo llegan a los dioses, y del hombre
versado en la ciencia sagrada , lejos de los peligros de la
pasión.
Cien veces la beatitud de los dioses-adeptos es la unidad
de la beatitud de los dioses superiore s y del hombre versado
en la ciencia sagrada, lejos de los peligros de la pasión.
Cien veces la beatitud del Rey de los dioses es la unidad
de la beatitud del Instructor de los dioses y del hombre ver-
sado en la ciencia sagrada, lejos de los peligros de la pasión.
Cien veces la beatitud del Instructor de los dioses es la
unidad de la beatitud del Señor de la creación, del hombre
versado en la ciencia sagrada, lejos de los peligros de la
pasión.
Cien veces la beatitud del Señor de la creación es la tmi-
dad de la beatitud de Brahman y del hombre versado en la
ciencia sagrada, lejos de los peligros de la pasión.
Aquél que está aquí en el hombre, y Aquél que está allá
en el Sol, en verdad son Uno.
El hombre que tiene este conocimiento a su marcha de
este mundo, transcurre en este yo formado por la mente;
después en este yo formado por la razón; por fin, en este yo

134
lleno de beatitud. A este objeto también está escrito el ver-
sículo siguiente:
«Aquél de quien toda palabra retumba sin haberla alcan-
zado, conociendo la beatitud de Brahman, no tiene ningún
objeto de temor».
«Ningún pensamiento en verdad le turba: ¿Por qué no
he obrado santamente, por qué he pecado? Aquél que a estos
males preserva su yo; aquél sabe estas cosas». Tal es la en-
señanza sagrada.
¡Om!

135
TERCERA PARTE

¡ Om ! Que nos proteja a los dos; que esté contento de


nosotros! j Que creamos con fuerza; que nuestro estudio
esté iluminado! Que no haya ninguna contradicción.
¡Oh! j Paz, Paz, Paz! j Harih Üm !
Bhrigu, hijo de Yaruna, vino hacia Varuna, su padre.
~eñor, enseñadme Bráhm,-dijo . .
Su padre le explicó ante todo la nutrición, la vida, la
vista, el sonido, la mente y la palabra.
Después le dijo:
-Esfuérzate en conoc~r a Brahma, de donde nacen en
verdad las criaturas, qué finalidad tienen, a dónde van cuan·
do dejan esta tierra, Brahma es Brahm,-dijo.
Bhrigu reflexionó. Después de haber reflexionado con-
cluyó:
-La nutrición es Brahma. De la nutrición, en verdad,
nacen las criaturas; por la nutrición subsisten cuando han
nacido; a la nutrición van cuando mueren.
Con esta conclusión, volvió a su padre Y aruna.
-Señor, enseñadme a Brahm,-dijo.
Su padre contestó:
-Esfuérzate por la reflexión en descubrir a Brahm. La
reflexión es Brahm.
Bhrigu reflexionó: Después de haber reflexionado for-
muló esta conclusión:
-La vida es Brahm. Es de la vida, en verdad, de donde

137
nacen estas criaturas; para la vida subsisten una ~ez naci-
das; a la vida van cuando mueren.
Con esta conclusión se acercó de nuevo a Varuna, su
padre.
-Señor, enseñadme a Brahm,-dijo.
Su padre le respondió :
-Procura por la reflexión descubrir a Brahm. La re-
flexión es Brahm.
Bhrigu reflexionó. Después de haber reflexionado, for-
muló esta conclusión:
La mente es Brahm. De la mente en verdad es de donde
nacen las criaturas; por la mente subsisten cuando han na-
cido; a la mente van cuando mueren.
Con esta conclusión volvió a su padre Varuna.
-Señor, enseñadme a Brahm,-dijo.
Le respondió:
-Procura por la reflexión descubrir a Brahm. La re-
flexión es Brahm.
Bhrigu r~flexionó. Después de haber reflexionado, con-
cluyó así:
-La razón es Brahman. De la razón, en verdad, es de
donde nacen las criaturas; por la razón subsisten una vez
nacidos; a la razón van cuando mueren.
Con esta conclusión fue de nuevo hacia su padre.
-Señor, enseñadme a Brahm,-dijo.
Su padre le contestó:
-Esfuérz:\te nor la reflexión en conocer a Brahman. La
reflexión es Brah.m.
Bhrigu reflexionó. Después de haber reflexionado, :for-
muló esta conclusión :
La beatitud es Brahman. De la beatitud es de donde en
realidad nacen las criaturas; por la beatitud subsisten cuan-
do han nacido; a la beatitud vuelven cuando mueren.

138
Tal es la historia de Bhrigu, hijo de Varuna, fortificado
en el supremo éter. Aquél que sabe estas cosas, está forti~
{icado; poseedor de nutrición, nútrese del sustento. Se hará
grande por la nombradía.
Na~ie debe murmurar de Ja nutrición: tal es la regla. La
vida es esencialmente un fenómeno de nutrición, pues el
cuerpo es un consumidor de alimento. El cuerpo está coloca-
do en la vida y la vida está colocada en el cuerpo: así esta nu-
trición está establecida en esta otra nutrición. Aquél que
conoce esta nutrición colocada en la otra, se ve robustecido;
poseedor de nutrición, se nutre de nutrición. Se hace gran-
de por el esplendor de Brahma, grande por la nombradía.
Nadie debe menospreciar la nutrición; tal es la regla.
El agua en verdad,- es nutrición; el fuego es consumidor
de la nutrición. El fuego está colocado en el agua; el agua
está colocada en el fuego; así esta nutrición está colocada
en la otra nutrición. Aquel que conozca esta nutrición coloca-
da en la otra, es robustecido. Poseyendo la nutrición, hácese
consumidor de la nutrición. Hácese grande por la posteridad,
grande por la nombradía.
Es preciso multiplicar la nutrición, tal es la regla.
La tierra, en verdad, es nutrición. Consumidor de nutri-
ción es el éter ; el éter está puesto en la tierra; la tierra está
puesta en el éter; así una nutrición colocada en otra, se ve
robustecido. Poseyendo nutrición, hácese consumidor de
nutrición. Hácese grande para la posteridad, grande por su
nombradía.
Nadie en la casa debe desviarse: tal es la regla.
El hombre debe, pues, por todos los medios procurarse
una abundante nutrición. La nutrición, se dice, está prepa-
rada para vida, está colocada en el cuerpo: así esta nutri-
ción está establecida él. Esta nutrición siendo preparada de
una manera muy atractiva, la nutrición se presenta a él muy

139
atrayente; esta nutrición, siendo preparada de una manera
modesta, la nutrición se presenta a él modesta. Esta nutri-
ción, siendo preparada de manera muy poco deseable, la
nutrición se presenta muy deseable a aquel que posea este
conocimiento. De las siguientes maneras se debe• conside-
rar a Brahman; como función de adquisición, en la palabra;
como función de conservación, en los alientos; como acción,
en las manos; como impulso, en los pies; c~mo excreción en
el órgano correspondiente.
De todas estas diversas maneras los hombres le deben
conocer. Y también deben conocerle:
Como alegría, en las lluvias; como energía, en el relám-
pago; como fama, en los rebaños; como claridad, en las
luces; como perpetuidad, en la raza; como victoria, sobre
la muerte, en la descendencia; como voluptuosidad, en los
medios de procrea<;ión; como todo, en el espacio luminoso.
Si el hombre medita sobre Brahma, considerado como
función, consigue una base segura.
Si el hombre medita sobre Brahma, considerado como
potencia, hácese potente.
Si el hombre medita sobre Brahma, considerado como
mente, hácese inteligente.
Si el hombre medita sobre Brahma, considerado como
obediente, todos sus deseos estarán sometidos a su voluntad.
Si el hombre medita sobre Brahma, considerado como
encanto mágico, se hará poseedor de poder sobrenatural.
Si el mismo hombre medita sobre Brahma considerado
como destrucción resultando de un encanto, en torno de él
perecerán sus rivales odiosos, sus rivales aborrecidos.
Aquél que está aquí en el hombre y aquel que está allá
en el Sol, constituyen un ~olo Ser.
Aquél que posee este conocimiento, a su marcha de este
mundo, atravesando en el yo constituido por la esencia !Je

140
la nutncwn, en el yo constituido por la vitalidad, en el yo
constituido por la mente, en yo constituido por la razón, en
el yo de beatitud lleno; atravesando todos estos mundos, en-
contrando la nutrición que desea y la forma que anhela, se
inmortaliza cantando esta canción :
j Oho ! j oho ! j oho ! j Yo soy nutrición; nutrición, yo; yo,
nutrición! j Comedor de nutrición! j Autor del canto, autor
del canto, autor del canto!
j Primogénito de la justicia! j Superior a los dioses, co-
razón de lo inmortal ! j Aquél que me da, seguramente me
conserva. Y o, nutrición, comedor de nutrición, me nutro.
Penetro el mundo entero, luz comparable al Sol!
Así canta aquél que posee este conocimiento.
Así termina el Upanishad.

141
ISOPANISHAD

Es una bri17ante y fogosa invocación al Alma universal,


que nada nuevo J;ce al lector que ha leido atentamente lo~
U panishads precedentes.
¡ Aum, sagrada palabrn ! ¿No cambian continuamente to-
das las cosas del mundo? Renuncia pues a ellas, discípulo de
la ve rdad, ya que son sombras vanas. Pon tu corazón, tus
anhelos en el ser inmutable, ya que la riqueza se disipa con ·
las cosas transitorias.
La vida de un hombre es demasiado corta para que pue-
dan realizarse los anhelos que su corazón ansía ; renuncia
pues a toda aspiración terrena, ya que de todos modos te
has de ·ver defraudado.
Aquellos que, llevados de sus deseos insensatos, matan
el destello del Alma Universal que en ellos alienta. viven
en un mundo lleno de tinieblas y en análogos mundos tene-
brosos revivirán sin cesar una vez muertos.
El Alma universal es inmutable; a pesar de que se mue-
ve por todo lo creado con rapidez vertiginosa, jamás será
alcanzada por los sentidos y hacia Ella corren los vientos
que agitan campos y ciudades.
Esa Alma universal se mueve permaneciendo inmóvil;
está lejos permaneciendo cerca; es la médula de todo lo
que existe, siendo a la vez su exterior corteza.
Verdaderamente te digo, que nunca se separará del Alma
universal aquel que ve el Alma universal en tod-ais las cosas
y que ve todas 'las cosas en el Alma universal.
Libre está de todo dolor aquel que sabe no son las cosas

143
smo el Alma universal; ningún error puede cometer aquel
que una vez ha contemplado la Unidad suprema.
El Alma universal lo penetra todo , lo ilumina todo, lo
purifica todo, muestra su cuerpo espiritual hecho de pura
luz. Existiendo en sí, dispone del destino de las cosas y de
los hombres. ,
Tan necios son los sabios como los ignorantes. Aquel
que ha conseguido ir más allá de la sabiduría y de la igno·
rancia, es el vencedor de la muerte y el conquistador de la
inmortalidad.
Hacia las negras tinieblas marchan los que llevan su in-
teligencia sumergida en la ignorancia; hacia negrurae máe
tenebrosas van aquelos que creyendo saber algo, dicen que
una coea ee el no ser.
Pero aquel que pisotea juntamente el ser y el no-eer,
considerándolos indistintamente como velos que ocultan
el disco de oro de la verdad, ese tal po·see la verdadera
sabiduría.
¡Arranca violentamente ese velo, oh Tú gran noclri.za
del mundo, a fin de que¡ueda ver yo su rostro luminoso!
¡Sol de soles, V erda de verdades, Logos de la Creación,
aparta por un momento tus rayos, retén por un momento tu
luz, permíteme contemplar tu forma, la más bella de todas
las existentes! Aquel que en tu seno yace, ese soy mismo.
No me importa ya que mi cuerpo se convierta en polvo,
ni que el vital soplo de mi aliento se disperse por los espacios.
Aum.
j AlM:\ mía, acuérdate de tus actos: acuérdate de tus
actos, alma mía!
i Fuedo divino llévanos por el recto sendero de la inmor·
talir!ad. Divinidad conocedora de todos nuestros actos, extir-
pa de nosotros el mal, como sarmiento muerto.
Aquí termina el Upanishad.

144
KAUSHITAKIUPANISHAD 1

EL CANAPE DEL BRAHMA


Deseoso Kitra Gangyayani de ofrecer un sacrificio, eligió
como principal sacerdote suyo a Aruni Uddalaka. Massaruni
envió en su lugar a su hijo Svetaketu, diciéndole : "(){rece tú
el sacrificio por él". Llegado que hubo Svetaketu, preguntole
Kitra: "Hijo de Gautama, ¿Hay en el mundo algún lugar
oculto donde tú puedas dejarme? ¿O acaso se trata del otro
camino, y lo que tú vas a hacer es dejarme en el mundo
adonde lleva ese otro camino?".
Respondió Svetaketu, diciendo: "No lo sé. Pero deja que
lo pregunte al maestro". Y habiéndose acercado a su padre,
le preguntó: "Kitra me ha hecho esa pregunta; ¿qué debo
contestarle?".
Díjole Aruni: "Tampoco lo sé yo. Sólo después que haya-
mos leído en la propia mansión de Kitra el pasaje pertinente
del Veda, conseguiremos lo que otros no dan, a saber, la
ciencia. Anda; iremos allá los dos juntos".
Dicho esto, cogió una lámpara de aceite, y llevándola en
la mano, como si fuese discípulo, se acercó a Kitra Gang'ya-
yani y le dijo: "¿puedo acercarme a vos?".
Respondió Kitra: "Gautama, digno sois de Brahma, por-
que no os habéis dejado llevar del orgullo. Venid, aquí, que
yo os lo haré saber claramente".
Y dijo Kitra : "Los que parten de este mundo van a la

145
luna. La luna con su primera mitad, la brillante, les llena
el espíritu de deleites, con la otra mitad, con la obscura, los
despide para que renazcan. Verdaderamente la luna es la
puerta del Svarga, que quiere decir mundo celestial.
''Ahora bien, si el hombre pone reparos a la luna y no se
mues tra contento de vivir allí, la luna lo deja en libertad.
Pero si el hombre no pone reparo, ella lo manda a esta tie-
rra en forma de lluvia; y entonces, según las obras que hu-
biere hecho y la ciencia que hubiere adquirido, renace en
diferen tes sitios, en forma de gusano, de insecto, de pez, de
ave, de león, de jabalí, de serpiente, de tígre, de hombre o
de lo qüe fuere; Vuelto así a la tirra, alguien, un sabio pongo
por caso, le pregunta: "¿Quién eres?". Y él tendrá que res-
ponder: "De la sapiente luna, que, al nacer compuesta de
quince partes dispone las estaciones; de la luna, hogar de
nuestros antepasados, se trajo el germen. A este germen, o
sea a mí, los dioses de que se hace mención en el Pañkagni-
vidya, lo depositaron en un hombre activo, y mediante un
hombre activo me trajeron a una madre. Luego yo, desarro-
llándome hasta que nací, ser que vive por meses, doce o
trece, existí junto con mi padre, que también vivió por años
de doce o trece meses, a fin de que yo conociese al verdade-
:ro Brahma o no lo conociese. Concédeme, pues, vosotras, ¡oh
estaciones !, que alcance yo la inmortalidad, esto es. el cono-
cimiento de Brahma. Por esta verdad que acabo de decir,
por este mi afán que comienza con mi estancia en la luna y
ter.mina con mi nacimiento en la tierra, soy semejante a una
esta ~ión . v sov el hiio de las estaciones".
" ¿ Q u1en
· · eres
. · 1" , pregunta de nuevo e 1 sa b'10. "Yo soy
tu.
tú". resoonde. Entonces lo deja libre para que siga adelante.
"A 'la hora de la muerte, habiendo llegado a la senda de
los dioses, va al mundo de Agni (el fuego), al mundo ele Vayu
(El Aire), al mundo de Varuna, a1 mundo de lndra, al mun-

146
do de Pragapati, al mundo de Brama. En ese mundo se hallan
el lago Ara, los montes llamados Y eshitha, el río Virgara.
esto es, sin edad, el árbol Ilya, la ciudad de Salagya, el pala-
cio Aparagita, esto es, inconquistable, los porteros lndra y
Pragapati, el vestíbulo de Brahma, llamado Vibhu (construi-
do por Vibhu, egoísmo), el trono Vikakshana, esto es,_ per-
cepción , el canapé Amitaugas, o sea, resplandor sin fin, y el
dilecto Manasi, ·esto es, mente y sú imagen Kakshushi·, el
ojo, ouienes como si cogiesen flores, se ocupan en tejer los
mundos, y los Apsaras, los Ambas o escrituras sagradas, y
Ambayavis o entendimiento, y los ríos Ambayas que condu..'.
cen al conocimiento de Brahma. Este es el mundo a que se
aCPrca quien conoce el Paryanka-vidya. Dícele Brahma;
"Corred, siervos a su encuentro, con la adoración que se me
debe,
a mí, ,,a llegado al río Vigara. al sin edad, y no enveje-
cera nunca .
"Entonces le salen al encuentro quinientos Apsaras,-- cien-
to con guirnaldas en las manos, ciento con ungüento en las
manos, ciento con perfumes en las manos, ciento con adere-
zqs e n las manos, ciento con frutas en las manos. Lo engala-
nan con galas dignas de Brahma, y, así engalanado con las
galas de Brahma, el conocedor de Brahma se adelanta hacia
Brahma: Llega al lago Ara y lo cruza con la mente; en tanto
que quienes llegan hasta él sin conocer la verdad, perecen
ahogados. Llega a los montes llamados Y eshitha; se retiran
y huyen de él. Llega al río Vigara lo atraviesa, solo con su
mente y allí se despoja de sus acciones buenas y malas.
Los parientes que le son queridos se quedan con lo bue•
no, los parientes que no le son queridos con lo malo que ha
hecho. Y como el hombre que conduce un carro puede mirar
a entrambas ruedas sin que lo toquen, así mirará el el día
y a l:;¡ noche, a las obras buenas y a las inalas y a todas las
pare-ias, a todas las cosas correlativas, tales como la luz y

147
las tinieblas, el calor y el frío. Libre de bienes y libre de
males, él el conocedor de Brahma, se adelanta hacia Brahma.
"Acércate al árbol Ylya y le llega la fragancia de Brahma.
Acércase a la ciudad de Salagya y le llega el sabor de Brah-
ma. Acércase al palacio Aparagita y le llega el resplandor de
Brahma. Acércase a los porteros de lndra y Pragapati y se
escapan de él corriendo. Acércase al vestíbulo Vibhu y le
llega la gloria del Brahma y piensa él: "Brahma soy". Acér-
case al trono Vikakshana. Los pies orientales de ese trono
son los versos del Samán, Brihad y Rathantara; los pies occi-
dentales, los versos del Samán, Sakvara y Raivata. Ese
trono es Pragña, el conocimiento, porque mediante el cono-
cimiento, el conocimiento propio ve claro. Acércase al canapé
Amitaugas. Ese canapé es prana, que significa locución. Sus
pies orientales son el pasado y el futuro; sus pies occidenta-
les son la prosperidad y la tierra; los versos del Samán,
Brihad y Rathantara son lo-s dos lados longitudinales del
canapé, el Norte y al Sur; los versos del Samán, Bhadra y
Yagñayagñiga son los lados transversales, a la cabeza y a
los pies, al Este y al Oeste; el Rik y El Samán son las sába-
nas que van a lo largo, al Este y al Oeste y el Y agus las Sába-
nas atravesadas, al Sur y al Norte; cojín es el rayo de luna;
albo cobertor, el Udgitha; almohada, la prosperidad. Sentado
está Brahma en este Canapé, súbese primero con un solo pie.
"Dícele entonces Brahma: ¿Quien eres?, y responderá:
.. y o soy el que se parece a una estación ; el hijo soy de las
estaciones, que brotó de la comba del espacio infinito, de la
luz, del luminoso Brahma. La Luz, el origen del año, que es
el pasado, que es el presente, que es todos los vivientes, es
el mismo. Tú eres el mismo. Lo que tú res soy yo". Dícele
. B ra h ma : " ¿ Yo quien
. ' soy.?" . Respon d. era' e'l : "L o que es, 1o
verdadero". Pregunta Brahma: "¿Qué es lo Verdadero?".
Dícele : ''.Lo que es diferente de los dioses y de los sentidos

148
eso es Sat; pero los dioses y los sentidos son Tyam. He aquí
por qué con ese nombre de Sattya, o verdadero, se designa
todo esto que es: Todo esto eres tú. Y lo mismo dice tam-
bién el verso: Este gran rishi, cuyo vientre es el Y agus, cuya
cabeza es el Samán, cuya forma es el Rik, ha de ser tenido
por imperecedero, ha de ser tenido por Brahma".
" Dícele Brama: "¿De qué manera consigues mis nom·
b res mascul1nos. . ?" . R espon d era:
, "Con e 1 a l'iento " . P regunta-
'
le Brahma: "¿De qué manera mis nombres femeninos?".
Responderá: "Con la locución" pregunta Brahma : "¿De qué
manera mis nombres neutros?". Responderá: "Con la men-
te ., . " ¿ D e que, manera 1os o1ores ?" . . "Con 1a nariz . " . •• ¿ D e
que, manera 1os son1'd os.?" . "C on 1a ore1a . " . " ¿ D e que, manera
1os sabores ?" . . "C on 1a 1engua " . " ¿ D e que' manera 1as acc10- .
nes ?. " . "Co n e 1 cuerpo " . " ¿ De que, manera 1a a 1egria, , e l de-
leite y la progenie?". "Con el órgano". "¿De qué manera las
.
caminatas . . "C on 1os pies
?" . " . " ¿D e que' manera 1os pensa-
m ientos, lo aue se ha de conocer y desear?". "Sólo con el
pensamiento".
Dícele Brahma : "Agua es en verdad este. mundo mío,
todo el mundo de Brahma, y tuyo es".
"Cuanto triunfo, cuanto poder pertenece a Brahma, ese
triunfó y ese poder lo obtiene quien sabe esto, sí, quien
-sabe esto".

149
*
EL CONOCIMIENTO DEL ESPIRITU VIVIENTE

"Prana (aliento) es Brahma'', dijo Kaushitaki. "De este


prana que es Brahma, la mente es el mensajero, el lenguaje
el mayordomo, el ojo el guarda, la oreja el noticiero. Quien
reconoce a la mente como mensajero del Prana, queda po-
seído del mensajero. Quien reconoce el ojo como· guarda,
queda poseído del guarda. Quien reconoce a la oreja como
noticiero, queda poseído del noticiero.
"A ese Prana, que es Brahma, llevan una ofrenda todas
estas deidades, la mente, el lenguaje, el ojo, el oído; aunque
él. por su parte, no la pide; y de la misma manera aquel que
sabe esto, llevan una ofrenda todas las criaturas, aunaue él.
por su parte no la pide. .
"El Upanishad o voto secreto de aquel que sabe esto, es:
"¡No mendigues!". Tal sucede cuando un hombre que, des-
pués de recorrer una aldea mendigando sin conseguir nada,
se sienta y dice: "Jamás comeré nada de lo que dé ·esa gen-
te", y entonces los que antes lo habían rechazado le instan
a. que acepte sus limosnas; y lo mismo pasa también ·con
aquel que no mendiga y a quien la voluntad caritativa· ruega
con encarecimiento, diciéndole: "Permite que te démos".
'Prana (aliento) es Brahma ", pro&iguió diciendo Paingya.
"Y en ese prana que es Brahma, el ojo viene tras el lenguaje
para corroborarlo, la oveja viene tras el ojo para corroborar-
lo, la mente viene tras la oreja para corroborarla, y el espí-
ritu viene tras la mente para corroborarlo. A ese prana, que

151
es Brahrna, todas estas divinidades le llevan una ofrenda, a
pesar de que él no la pide. "No mendigues" es el Upanishad
o voto secreto de aquel que sabe estas cosas. Tal sucede
cuando un hombre, después de recorrer una aldea mendi-
gai:.do sin conseguir nada, se sienta y dice: "Jamás comeré
nada d e lo que dé esa gente", y entonces los que antes lo
había n rechazado le instan a que acepte sus limosnas, y lo
mismo pasa también con aquel que no mendiga, pero a quien
la voluntad caritativa ruega encarecidamente diciéndolo:
"P ermlte
. que te demos " . -
"Síguese ahora el logro del tesoro supremo, el espíritu.
El hombre que anhele conseguir este tesoro supremo en una
noche clara de luna llená o de luna nueva, bajo el Nakshatra
de buen agüero, doblando la rodilla derecha ofrezca en un
cazo oblaciones de aceite, después de haber aparejado el
fuego. Dirá: "La Divinidad llamada lenguaje es la que con-
sigue : consígame ella lo que deseo de aquel que lo posee y
puede concederlo. j Svaha a ella!". "La divinidad llama.da
prana es lo que lo consigue; consígame ella esto de él. j Svaha
a ella f '. "La divinidad llamada mente es la que lo consigue;
consÍg'Rme ella esto de él. j Svaha a ella ! ".
"Entonces, después de aspirar el olor del huíno y de fr.o-
tarse los miembros con ungüento de aceite de manteca cla-
rificado, caminando en silencio, declare su deseo, o mande
un ~ensajero. Es seguro que se le cumplirá su deseo.
"Sígueze ahora el Daiva Smara, el deseo que han . de
cumplir los dioses. El hombre que desee que lo ame algún
hombre ·o mujer, o algunos hombres o mujeres, ofrezca en
alguno de lo s t iempos antedichos y de la misma manera que
antes, oblaciones de aceite, diciendo: "Ofrezco tu oreja en
mí, yo que estoy solo aquí. Svaha ". Ofrezco tu mente en mí,
yo que estoy so1o aqu1. , Svaha " . "Ofrezco tu conoc1m1ento
. .
en mí, yo que estoy solo aquí, Svaha". Entonces, después de

152
aspirar el olor del humo y de frotarse los miembros con un·
güento de aceite de manteca clarificado, caminando en si-
lencio, esfuércese por ponerse en contacto o hable al viento,
para que el viento lleve sus palabras a la persona cuyo amor
desea conseguir. Es seguro que consigue ese amor, que pien-
san en él".
"Sigue ahora la restricción instituida por Pratardana, hi-
jo de Divodasa; la llaman el Agni-Hotri interior. El hombre,
mientras habla no puede respirar; por lo tanto el hablar
ofrece su respiración en sacrificio. El hombre, mientras
respira , no puede hablar; por lo tanto al respirar ofrece su
habla en s~crificio. Que esté despierto o dormido, siempre
está ofreciendo estas dos oblaciones interminables e inmor-
t~les. Todas las demás oblaciones que existen (por ejemplo,
las del Agni-hotri común, que consiste en leche y otras cosas),
tienen su término. Los antiguos, sabiendo que este es el
mejor Agnihotri, no ofrecían el Agni-hotri común.
"Uktha es Brahma ", dijo Sushatabhringara. "Medite en
el Uktha en cuanto se identifica con el Rik, y todos los seres
lo alabarán como el me1or. Medite en él en cuanto se identi-
fi.'ca con el' Y a~us y todos los seres se congregarán delante
de él, como el meior. Medite en él en cuanto se identifica
con el Samán, y todos los seres le harán reverencia a él como
al mejor. Medite en él en cuanto se identifica con el poder,
me di te e n él en cuanto se identifica con la gloria, medite
en él en cbanto se identifica con el resplandor. Porque así
CQmo el arco es la más poderosa de todas las armas, la más
lflo rio.s.'.l, la más e s pléndida, así quien sabe estas cosas es
el más noderoso de todos los seres, el más glorioso, el más
e srlé n dido. El Adhvaryu considera q.ue el fuego del altar que
se usa en el sacrificio es él mismo. En él entreteje al Adha-
v aryn la parte Yagus del sacrificio en la parte Y agus entre·
teje el Hotri la parte Rik del sacrificio. Y en la parte Rik

153
entreteje el Udgatri la parte Samán del sacrificio. El, el
Adhavaryu o prana, s.e identifica con el triple conocimiento;
él es en verdad idéntico con el prana. Quien sabe estas cosas
se identifica con él, es decir, se hace prana.
"Vienen en seguida las tres especies de meditación de
Kaushitaki, el conquistador de todas las cosas. Kaushitaki,
el conquistador de todas las cosas, adora al sol que nace,
después de echarse encima la cuerda sacrifical, traer agua
y verter por trf!\s veces el cáliz con agua, diciendo: "TÚ
eres el libertador; líbrame de pecado". De la misma mane-
ra adora al sol cuando llega al cenit, diciendo : "TÚ eres el
sumo libertador; en grado sumo, líbrame del pecado". De la
misma manera adora <tl sol poniente diciendo: "Tú eres el
libertador completo; líbrame completamente del pecado".
Con lo cual aparta completamente de sí cualquier pecad~
que haya cometido tanto de día como de noche. Y de la
misma manera aquél que sabe estas cosas, adora al sol de
modo seme.iante, y aparta completamente de sí cualquier
pecado que haya cometido, así de día como de noche.
"En segundo lugar, todos los meses del año, en la época
de la luna nueva, adore a la luna tal como se la ve en ponien-
te. de la misma mane~a qúe se dijo tratándose del sol, o
bien, dirija la palabra a la luna, teniendo asidas dos briznas
de ·hierba, y diciendo: "¡Oh, tú, que eres la señora de la
alegría inmortal, por ese jtentil corazón mío que mora en la
luna. nunca tenga yo que llorar desgracias que sQbreveng"an
a mis
. h'. , ..
IJOS • •
"Los hijos de quien así adora a la luna, no morirán por
cierto anteJS que él. Esto por lo que toca al hombre cuyos
hijos han nacido ya.
"Ahora por lo que toca a aquel cuyo hijo no ha nacido
aún. Susurre los tres versículos del Rik:
"Medra, i oh Soma!, veng'a a ti el vigor". "Venga a ti

154
leche, venga a ti alimento", "Venga a ti ese rayo que alegran
los Adityas".
"Meditando que haya estos tres versículos del Rik, dirá:
"No medre a costa de nuestra respiración, de nuestra pro-
genie, de nuestro ganado; aquél que nos odia y a quien
odiamos medre a costa de su respiración, de su progenie,
de su ganado. Así vuelvo yo a la vuelta del dios, vuelvo de
nuevo a la vuelta de Aditya". Dichas estas palabr_a s, y le-
vantando el brazo derecho hacia Soma, déjelo que se vaya
otra vez.
"En tercer lugar, adore de la misma manera el día de la
luna llena cuando la vea aparecer por el oriente, diciendo:
"TÚ eres Soma, el rev, el sabio, el de las cinco bocas, el
señor de las criaturas. Una de tus bocas, · es el Brahmán;
con esa boca devoras a los reyes; por esa boca hazme devo-
rador de alimento. Una de tus bocas es el rev; con esa boca
devoras al pueblo; por esa bo·ca hazme devor~dor de alimen-
to. Una de tus bocas es el halcón; con esa boca devoras pá-
jaros; por esa boca hazme devorador de alimento. Una de
tus bocas es fuego; con esa boca devoras a este mundo; por
esa boca hazme devorador de alimento. Hay en ti una quinta
boca, con esa boca devoras todas las cosas; por esa boca
hazme devorador de alimento. No mengües a costa de nues·-
tra vida, de nuestra progenie, de nuestro ganado; aquél que
nos odia y a quien odiamos mengüe a costa de su vida. de
· su progenie, de su ganado. Así vuelvo yo la vuelta al dios,
vuelvo yo de nuevo a la vuelta de Aditya". Dichas estas pala-
bras, levantando el braz.o derecho, déjelo irse otra vez.
"Luego, después de haber dirigido estas preces a Soma,
cuando esté con su esposa, golpéele a ésta el corazón, dicien-
do: "¡Oh hermosa que has alcanzado la alegría inmortal
por la cual has hecho entrar tu corazón en Pragiapati !, que

155
nunca tengas tristezas a causa de tus hijos". Con esto, no
morirán tus hijos antes que ella.
"En seguida, si un hombre ha estado ausente y vuelve
a. su casa, bese la cabeza de su hijo, diciendo: "Tú brotas
de cada uno de los miembros; tú naciste del corazón; tú,
hijo mío, eres, en realidad, yo mismo; vive cien cosechas.
"Lo llama por su nombre, diciendo: "Piedra seas, hacha seas,
oro macizo seas: tú, hijo mío, eres, en verdad, luz; vive
cien cosechas". Pronuncia el nombre del hijo, y luego lo
abraza, diciendo: Así como Pragapati, el señor de las cria-
turas, abraza a sus criaturas, para felicidad de ellas, así yo
te abrazo a ti" (y pronuncia el nombre). Luego le susurra
a la oreja derecha, diciendo: j Oh tú, Maghaban el ligero,
dale a él! "¡Oh lndra !, otóq;tale tus mejores deseos", le
susurra a la oreja izquierda. Bésele la cabeza tres veces,
diciendo: "No interrumpas la línea de nuestro linaje; no
l)adezcas. Vive cien cosechas de vida hijo mío, te beso en
la cabeza, pronunciando tu nombre". Luego, por tres veces
emite un sonido sobre la cabeza de su hijo, diciendo: "Emito
sobre ti el sonido bajo de las vacas'.
"Sigue luego el Daiva Parimara, que es el morir de los
dioses, la absorción de las dos suertes de dioses antes men-
cionados en el prana o Brahma.
"Este Brahma resplandece mientras arde el fuego, y
muere ,c uando no arde, el resplandor se va únicamente al
sol; el prana, la vid~, el principio que mueve al aire.
"Este Brahma resplandece mientars se ve el sol, y muere
cuando no arde, el resplandor se va únicamente a la luna;
la vida, al aire.
"Este Brahma resplandece mientras se ve la luna, y
muere cuando no se ve. Su resplandor se va únicamente al
relámpago; su vida, al aire. ·
"Este Brahma resplandece mientras brilla el relámpag'o.1

156

· y muere cuando no brilla. Su resplandor se va al aire ; y la


vida, al aire.
"Así, pues, todas estas divinidades, fuego, sol, luna, re-
lámpago, entran en el aire, y allí aunque muertas, no se
desvanecen. Y del mismo aire tornan a resurgir. Y esto por
lo que concierne a las divinidades. Ahora, lo tocante al
cuerpo . .
"Este Brahma resplandece mientras uno habla, y muere
cuando uno deja de hablar. Su resplandor se va únicamente
al ojo; la vida, al aliento.
"Este Brahma resplandece mientras uno ve con el ojo,
y muere cuando uno deja de ver. Su resplandor se va única-
mente a la oreja; la vida al aliento.
"Este Brahma resplandece mientras uno oye con la oreja,
y muere cuando uno deja de oír. Su resplandor se va única-
mente a la mehte: la vida al aliento.
"Este Brahma resplandece mientras uno piensa con la
mente, y muere cuando uno deja de pensar. Su resplandor
se va únicamente al alient'O: y la vida, al alient.o.
Así pue·s, todas estas divinidades (sentidos, y demás)
entran únicamente en el aliento o vida, y allí, aunque muer-
tos, no se desvanecen, y del mismo aliento tornan a resurgir.
Y si las dos montañas, la del septentrión y la del mediodía
se moviesen, procurando aplastar al que sabe estas cosas,
no lo aplastarían. Pero aquellos a quienes odia mueren en
torno de él.
"Sigue luego el Nishreyasadana, o sea el reconocimiento
de la superioridad del aliento o de la vida por los demás
dioses. Disputando entre sí estas divinidades, el habla, el
ojo, la oreja, la mente, acerca de quién era la mejor de
todas, se salieron de este cuerpo; y el cuerpo, privado del
aliento, se quedó yerto, como un palo. Entró entonces en él
el habla; mais a pesar de hablar con el habla, permaneció_

- 157
inmóvil. Entonces entró en él el ojo, mas, a pesar de hablar
con el habla y ver con el ojo permaneció inmóvil. Entonces
entró en él la oreja; mas a pesar de hablar con el habla y
ver con el ojo y oír con la oreja, permaneció inmóvil. Enton-
ces entró en él la mente; mas, a pesar de hablar con el habla
y ver con el ojo y oír con la oreja y pensar con la mente, per-
maneció inmóvil. Entonces entró en él el aliento: y al punto
se levantó. Todas estas divinidades, reconociendo entonces
la suoerioridad de la vida y comprendiendo que solamente
la vida es la conciencia, se salieron de este cuerpo con todas
estas cinco especies de vida, y quedándose en el aire, por
conocer que la vida había entrado en el ai-e y se habían su-
m~rgido en el éter, se fueron al cielo. Y de la misma manera,
aquél que sabe estas cosas, reconociendo la superioridad del
rrana y comprendiendo que solamente la vida es la concien-
c:a, en compañía de todos aquélloii se sale de este cuerpo.
Y a no cree más en este cuerpo, y. reposando en el aire y su-
meritiéndose en el éter, se va al cielo, se va allá donde están
los dioses. y llegado a este cielo, aq_uél que sabe estas cosas
se hace inmortal con la inmortalidad que disfrutan los dioses.
"Sigue lue¡to la entrega qne hace el padre a su hijq; la
cual declaran de este modo. El padre, hallándose a punto de
partir. llama a su hijo, después de esparcir por la casa hier-
ba fresca, encender el fuego sacrificial, colocar cerca de él
una vasija de ag'ua con jugo lleno de arroz y vestirse él mis-
mo con un vestido nuevo de color blanco. Pónese encima de
su hijo de manera que sus órganos estén en contacto con los
de éste, o bien, sentándose delante de él. le hace entrega.
Dice el padre: "Deja que pong'a en ti mi habla". Dice el hijo:
"En mí recibo tu habla". Dice el padre: "Deja que ponga en
ti mi olfato". Dice el hijo: .. En mí recibo tu olfato". Dice
el padre: "Deja que ponga en ti mi ojo''. Dice el hijo: .. En
mí recibo tu ojo". "Deja que ponga en ti mi oreja". Dice el

158
hijo: "En rhÍ recibo tu oreja". Dice el padre: "Deja que
ponga en ti mi sentido del gusto". Dice el hijo: "En mí recibo
tu sentido del gusto". Dice el padre: "Deja que ponga en ti
mis acciones". Dice el hijo: "En mí recibo tus acciones".
Dice el padre: "Deja que ponga en ti mi placer y mi dolor".
Dice el hijo: "En mí recibo tu placer y tu dolor". Dice el
padre: "Deja que ponga en ti la felicidad, la alegría y la
generación". Dice el hijo: "En mí recibo tu felicidad, tu
alegría y la generación". Dice el padre: "Deja que ponga en
ti mi andar". Dice el hijo: "En mí recibo tu andar". Dice
el padre: "Deja que ponga en ti mi mente". Dice el hijo:
"En mí recibo tu mente". Dice el padre:- "Deja que ponga
en ti mi ciencia". Dice el hijo: "En mí recibo tu ciencia".
Pero si el padre se hallare muy enfermo, basta con que diga
brevemente: "Deja que ponga en ti mis espíritus", y el hijo:
"En mí recibo tus espíritus'.
"Luego el hijo da una vuelta alrededor de su padre, dán-
dole la derecha, y se va. El padre lo llama: "vayan siempre
en pos de ti la fama, el honor y la gloria del semblante". En
seguida el padre, mirando por encima de su hombro izquier-
do, v cubriéndose el rostro con la mano o con la orla de su
vestido, dice: "Séate dado obtener los mundos celestiales
y el cumplimiento de todos tus deseos'".
"Si el padre se restablece, quedará bajo la autoridad
de su hiio o andará errante como un asceta. Pero si par-
te, desr:idanlo como debe ser despedido, sí, como debe ser
despedido.

159
VIDA Y CONCIENCIA

Pratardana, el hijo de Divodasa, rey de Kasi, guerrean-


do y forcejeando, llegó hasta la mansión de Indra. Díjole
lndra; "Pratardana, déjame hacerte un regalo, a tu elec-
ción". Re,s pondió Pratardana .: "Elegid vos por mí lo que ten-
gáis por más provechoso para el hombre". Díjole lndra:
"Quien elige, no elige por cuenta de otro". Replicó :Pratar-
dana: "Pues ,,,entonces ese regalo que hay que elgir,_ no es
rega1o para m1 • . .
Empero, lndra no se apartó de la verdad, porque lndra
es la verdad. Díjole, pues, lndra: "Unicamente conóceme a
mí; lo que yo tengo por más provechoso para el hombre es
que me conozca a mí. Y o maté al hijo de T vashtri, el. de. las
tre~ cabezas~ a los fanáticos Arunmukas yo los entregué a
los lobos; rompiendo muchos tratados, di muerte en el cielo
a la gente de Prahlada, en el firmamento a la gente de Pulu-
ma, e~ la tierra a la gente de Kalakañga. Y en ninguna de
estas ocasiones me tocaron a mí ni un solo cabello. Y quien
sabe esto de mí, hiciere lo que hiciere, no recibirá ep. su
vida el menor daño, ni aunque asesinar~ a su madre, ni
aunque asesinare a su padre, ni aunque robare, ni aunque
diere muerte a un brahmán, si fuere a cometer un pec_ado,
no perderá el 1color del rostro. Yo soy prana; medita f;\ohre .
mí en cuanto soy el que tiene concienc~a de sí, nda e inmo~­
talidad. La vida es prana, y prana es la. vida. La, inmortali-
dad· es prana y es la inmortalidad. Mientras que prana habita

161
en este cuerpo, es cierto que en él hay vida. Merced a prana
consigue la inmortalidad en el otro mundo; merced al ver-
dadero concepto de ciencia. Quien medita sobre mí en
cuanto soy vida e inmortalidad, logra en este mundo su
plena vida y alcanza en el mundo de Svarga la inmortalidad
y la indestructibilidad".
Dijo Pratardana: "Hay aquí quienes sostienen que los
prana3 se hacen, uno, pues de lo contrario, nadie podría
hacer que mediante la palabra muchos a la vez entendieran
el mismo nombre, viesen ,c on los ojos la misma forma, oye·
sen oon' las orejas el mismo sonido, pensasen con la mente el
mismG ·pensamiento. Después que se han hecho uno, los
prana captan estas cosas, todos juntos y cada uno de ellos.
Al ver ·el ojo, todos los pranas ven con él. Al oír la orej.a,
todos los pranas oyen con ella. Al pensar la mente, todos· los
pranas piensan con ella. Al respirar el prana, todos los pra-
.
nas . res.piran con e'l" .
'iVer:dad es", d.i.jo lndra; "mas, con tod"O esto, entre los
pranas' hay sus preeminencias. Hombres hay que viven sin
habla, puesto que vemos m\.idos. Hombres hay que viven sin
vista,. .puesto que· vemos ciegos. Hombres hay que viven sin
oído, vuesto que vemos sordos, Hombres hay que viven sin
entendimiento, puesto. que vemos niños de pecho. Homb-res
hay que viven ·sin hra~s o .sin piernas, puesto que así los
vemos. Mas el ·prana.. sólo .es conciencia de sí mismo, y des-
pués que se ha despojado ele este cuerpo, lo hace resurgir.
Por eso se dice,•.•A él solo, ieomo ·Uktha, adórelo el hombre".
Lo.q;ue es el.-prana, eso mismo es el prag'ña, pues es la ·oon·
cie.neia ele sí mismo; ·'Y lo que es el ·prag'ña, eso mismo ·es
el p1'ana; porq_ue : iuatos ,.viven en este cuerpo y juntos se
salen :de él. · Esto es .la ·evidencia, ..esto es la inteligencia.
~uanda el hombre dormido no ve ninpn .sueño, . ee hace· un.o
con ·el...p.rana solo. Entonces, absorto como está en el prana,

162
viene a él el lenguaje con todos los nombres, la mente con
todos los pensamientos. Y al despertarse, saltan de él chispas
en todas direcciones, como de un incendio; y de esa manera
salen del yo los pranas, cada cual a su sitio; y de los pranas.
los dioseis; y de los dioses, los mundos.
"Y he aquí la prueba y la explicación de ello, cuando un
hombre se ha11a tan enfermo que está a punto de morir y va
cayendo en la debilidad y en el coma, se dice: "Se le ha ido
el pensamiento, no oye, no ve, no habla, no piensa".
Pues bien, en aquel punto y hora se hace uno con el
pirana solo. Entonces, estando como está, absorto en el prana,
vi.ene a él el lenguaje con todos los nombres, el ojo con to-
das las formas, la oreja con todos los sonidos, la mente con
todos los pensamientos. Y al sali.r del cuerpo, sale con to-
dos ellos.
"'A quien está absorto en el prana, el lenguaje le entrega
todos los nombres; de modo que mediante el lenguaje
adquiere todos los nombres. La nariz le entrega todos los
olores; de modo que mediante la nariz adquiere todos los
olores. El ojo le entrega todas las formas, de modo que me-
diante el ojo adquiere todas las formas. La ·o reja le entrega
todos los sonjdos, de mo.d o que mediante la oreja adquiere
to.el.os los sonidos. La mente le entrega todos los pensamien-
tos, de manera que mediante la mente adquiere todos los
pensamientos. Esta es la absorción total en el prana. Y lo
que es el prana, eso mismo es el pragña, que es la concien-
cia ele sí mismo; y lo que es el pragña, eso mismo es el prana.
Porque juntos viven estos dos en el cuerpo, y juntos se salen
de él". · ' ·
.. Ahora vamos a explicar de qué manera se hacen uno
todas las .c osas en esa conciencia de sí mismo. El len~uaje
ea una porción del pragña, o conocimiento coneciente ·de sí
mismo; eu objeto es el mundo -que está fuera. La nariz es

163
una porc10n de él; su objeto es el olor, que está fuera. El
ojo es una porción de él; su objeto es el sonido, que está
fuera. La lengua. es una porción de él; su objeto es su propia
acéión, que está fuera. El cuerpo es una porción de él; su
objeto son el placer y el dolor, que están fuera. El órgano es
una porción de él; su objeto es la felicidad, la alegría y la
prC1le, que están fuera. Los dos pies sop una porción de él; su.
objeto son los movimientos, que están fuera. La mente e-s
una porción de él; su objeto son los pensamientos y deseos,
que están fuera.
"El conocimiento consciente de sí mismo, al tomar pose-
sión del lenguaje, adquiere todas las palabras. Al tomar po- -
sesión de la nariz, adquiere todos los olores. Al tomar
posesión del ojo, adquiere toda:s las formas. Al tomar pose-
sión de la oreja, adquiere todos los sonidos. Al tomar po-
sesión de la lengua, adquiere todos los sabores. Al tomar
posesión de ambas manos, adquiere todas las acciones. Al
tomar posesión del cuerpo, adquiere placer y dolor. Al tomar
posesión del órgano, adquieTe felici~ad, alegría y prole. Al
tomar posesión de los pies adquiere los movimientos. Al to-
mar posesión de la mente, adquiere los pensamientos.
"Porque sin la conciencia de sí mismo, el lenguaje no da
a conocer al yo palabra alguna. "Mi mente estaba ausente",
dice; "por eso no percibí esa palabra'. Sin conciencia de sí
misma, la nariz no da a conocer ningún olor". Sin conciencia
de sí mismo el ojo no da a conocer ninguna forma. " Mi
mente estaba ausente", dice; "por eso no percibí esa for-
ma". Sin conciencia de sí misma, la oreja, no da a conocer
ningún sonido. "Mi mente estaba ausente", dice, por eso
no percibí ningún saber. "Sin conciencia de sí mismas, am-
bas manos no dan a conocer ninguna acción. "Nuestra mente
estaba ausente" dicen, por eso no percibimos ninguna ac-
ción". Sin conciencia d:e sí- mismo, el 'cuerpo no da a cono-

164
cer ningún placer ni dolor. "Mi mente estaba ausente", dice;
"por eso no percibí e•se placer o ese dolor". Sin conciencia
de sí mismo, el Órgano no da a conocer ninguna felicidad, ni
alegría ni progenie. "Mi mente estaba ausente", dice: por
eso no percibí esa felicidad o esa alegría o esa progenie".
Sin concincia de sí mismos,! ambos pies no dan a conocer
ningún movimiento. "Nuestra mente estaba ausente", dicen:
'por eso no percibimos ese movimiento". Sin conciencia de
sí mismo, no se da nin:;tún pensamiento, no se puede cono-
cer nada de cuanto ha de conocerse.
"Nadie trate de averiguar q\.lé es el lenguaje, conozca
al que habla. Nadie trate de averiguar qué es el olor; conoz-
ca al que huele. Nadie trata de averiguar qué es la forma:
conozca al que ve. Nadie trata de averiguar qué es el sonido;
conozca al que oye. Nadie trata de averiguar qué es el sa-
bor; conozca al que gusta. Nadie trate de averiguar qué es
la é'.cción; conozca a la gente. Nadie trate de averiguar qué
son el -placer y el dolor; conozca al que goza o padece. Nadie
trate de averiguar qué son la felicidad, la alegría, la proge-
nie: conozca al que conoce la felicidad, la alegría, la progenie.
Nadie trate de averiguar qué es el movimiento: conozca al
que se mueve. Nadie trate de averiguar qué es el pensamien-
to; conozca al pensador. Estos diez sujetos (el que habla,
huele, ve, siente) dicen tener relación con la conciencia de
sí mismo; los diez objetos (el lenguaje, los sentidos, la
mente dicen relación a los objetos. Si no hubiese objetos,
no habría sujetos; si no hubiere sujetos, no habría objetos.
Porque en cualquiera de los dos partes solas nada podría
realiz,arse. Pero el yo del pragña, o sea, la conciencia, y del
prana o sea la vida, no son mu.C'hos, sino uno. Porque, así
C'?mo en la:s ruedas de un carro la llanta está fija en los
rayos y los rayos en el cubo, así los objetos, que son la cir-
cunferencia, están fijos en los sujetos, que son los rayoe, y

165
los sujetos en el prana. Y dicho prana, que es la potencia
que vive y respira, es en realidad, idéntico con el pragña,
que es la conciencia de sí mismo, bendita, imperecedera,
inmortal.
Ni se acrecienta con la acción buena ni disminuye con la
mala. Porque es el yo del prana y del pragña el que hace que
obre el bien aquél que él desea conducir acia arriba de estos
mundos; y él es el que hace que obre el mal aquél que él
desea conducir hacia abajo de estos mundos. Y él es el
custodio del mundo. El es el rev del mundo, él es el amo
del universo. Y él es mi yo (el de 'Indra). j Conózcasele como
tal ; sí, conózcale como tal!

166
CHHANDOGYAPANISHAD

LA ESENCIA SUTIL
ENSER ANZA DE UDDALAKA ARUNI
A SU HIJO SVET AKETO
"Como las abejas, hijo mío, hacen la miel recolectando
los jugos de distantes árboles y reduciendo el jugo en una
forma.
"Y como esos jugos no tienen distinción, pudiendo así
decir: "Y o soy el jugo de éste o de aquel árbol, de la misma
manera, hijo mío, todas estas criaturas, cuando ellos hayan
sido sumergidos en la verdad (tanto en un sueño ·pro{undo
como en la muerte), no sabrán que han sido sumergidos en
la Verdad.
"Cualquier cosa que sean esas criaturas aquí, sea un león,
o un lobo, o un cerdo, o un gusano, º' un mosquito, o. un in-
secto, eso volverán a ser siempre y siempre.
"Ahora, eso que es la e·sencia sutil, en todo lo que existe
tiene su ser, Es la verdad. Es el Ser, y tú oh Svetaketu, lo
oficias. .
"Por favor, señor, informadme más"-dijo el hij-0:
"Así será, hijo mío "-contestó el padre.
Esos ríos, hijo mío, corren, el oriental (.como el Ganga)
hacia el oriente, y el occidental (como el Sindhu) hacia el
occidente. Ellos van de lago en lago. Se hacen verdadera-
mente, un lago.

167
Y como esos ríos, cuando están en el lago, no 1saben si
son ese o quel río.
"De la misma manera, hijo mío, todas esas criaturas,
cuando han vuelto de la "verdad", no saben que han vuelto
de la Verdad. Cualquier cosa que sean aquí, león, lobo. cer-
d?, gusano, mosquito, insecto, eso volverán a ser siempre y
siempre.
"Bsto, lo que es le esencia sutil, en todo lo que existe
tiene su ser. Es el Ser, y tú oh Svetaketu, lo oficias.
"Por favar, señor, informadme más"-dijo el hijo,
"Así será, hijo mío "-contestó el padre.
"Si alguien trata de herir la raíz de este gran árbol aquí,
sangrará, pero vivirá. Si hiriera su tronco, sangrará, pero
vivirá. Si hiriera su copa, sangrará pero vivirá. Penetrado
por el Sr. viv;_ente, este árbol se mantiene firme, nutriéndo-
se y alegrándose.
"Pero si el Ser viviente deja una de suls ramas, esa rama
.se marchitará; si se aleja de una segunda, esa rama tam·
bién se marchitará: si se aleja de una tercera, se marchita-
rá. Si se deja todo el árbol, todo éste se marchitará. Exacta·
mente de la misma manera hijo mío, sabe esto". Eso habló:
"Este Cuerpo, verdaderamente se marchita y muere
cuando el Ser viviente lo ha dejado; el Ser viviente no
muere.
"Esto, lo que eis la sutil esencia, en todo lo que existe
tiene su Sr. Es el Ser, y tú, Svetaketu, lo oficias.
"Por favor señor, informadme más "-dijo el hijo.
••A1sí será, hijo m~o"-contestó el padre.
"Tráeme desde allí una fruta del árbol de nyagrodha"
•• Aqui• tiene
. una, Senor
- ".
"Pcirtela".
"E· sta· partl'd a, Senor
- ".
•• ¿Qu.e ves all'?"
i ..

168
"Estas semillas infinitesimales".
"Parte una de ellas".
"Está partida, Señor, ..
.. ¿Que, es 1o que ves a 11'i .?" •
"Nada, Señor".
El padre dijo: "Hijo mío, esa esencia sutil que no l_)er-
cibes allí, de esa verdadera esencia existe ese gran árbol
nyagrodha.
"Créelo, hijo mío. Esto, que es esencia sutil, en todo lo
que existe tiene su Ser. Es la verdad. Es el Ser, y tú oh Sve-
taketu, lo oficias".
"Por favor señor, informádme más"-dijo el hijo.
"Así será, hijo mío"-contestó el padre.
"P on esta sa1en agua, y despues , esperame
' en 1a manana
... ".
El hijo hizo como le habían ordenado.
El padre le dijo entonces: "Tráeme la sal que has puesto
anoche en agua".
"El hijo, habiéndola buscado, no la encontró, pues na-
turalmente estaba disuelta.
El padre dijo: "Gusta de la superficie del agua. ¿Cómo
es?
-El hijo contestó: "Es salada".
"Gusta del medio. ¿Cómo es?
-El hijo contestó: "Es salado".
"Gusta del fondo. ¿Cómo es?
-El hijo contestó: "Es salado".
El padre dijo: "Tíralo y luego espérame".
Así hizo el hijo; mas la sal existe para siempre.
Entonces el padre dijo: "Aquí, en consecuencia, en este
cuerpo, ciertamente, tú no percibes la Verdad, mi hijo;. pero
allí está verdaderamente.
"Esto, lo ciue es la sutil esencia, en todo lo que existe
tiene su Ser. Es el Ser, y tú Svetaketu, lo oficias.

169
"Por favor señor, informadme más "-dijo el- hijo.
"Así será, hijo mío "-contestó el padre.

EL VERDADERO BRAHMA
Todo esto es Brahma. Dejad meditar al hombre sobre
esa palabra visible como principiando, terminando y alen-
tándose en ella.
Ahora bien; el hombre es una criatura de la voluntad.
De acuerdo con lo que su voluntad es en este mundo, así
será cuando se haya alejado de esta vida. Dejad por eso
tenerle esta voluntad y creencia :
El inteligente, cuyo cuerpo sea espíritu, cuya forma sea
luz, cuyos pensamientos sean verdad, cuya naturaleza sea
como éter, del que provienen todas las obras, todos los de-
seos, todos los dulces olores y gustos; que contiene todo
esto, quien nunca habla, y nunca está sorprendido.
El es Mi Ser dentro del corazón, más chico que un grano
de arroz, más chico que un grano de cebada, más chico que
una semilla de mostaza,, más chico que un grano de alpiste
o una semilla de alpiste. El también es Mi Ser dentro del
corazón, más grande que la tierra, más' grande que el cielo,
más grande que el firmamento, más grande que todas las
obras, todos los deseos, todos los dulces olores y gustos.
quien contiene todo esto, quien nunca habla y quien nunca
está sorprendido, él es Mi Ser dentro del corazón, aquel es
Brahma. Cuando yo haya partido de aquí obtendré ese Ser.
El que tiene e.Ea fe no tiene duda. Esto dijo Sandilya, sí,
esto dijo.

EMANCIPACION
Hari, Om. Aquí está esa ciudad de Brama (el cuerpo), y
en él el palacio, el pequeño loto de corazón, y aquel pequeño

170
éter. Y lo que existe en el pequeño éter es lo que debe ser
buscado y entendido.
Y si ellos le dijeran: "Respecto a aquella ciudad de Brah-
ma y el palacio en ella y el -pequeño éter en medio del co-
razón, ¿qué es lo que merece ser pensado o entendido?".
Entonces les contestará: "Tan grande como ese éter,
es el que está en el corazón. Ambos, cielo y tierra están con-
tenido en él; ambos, fuego y aire, ambos, sol y luna, rayo
y qstrellas, y lo que hay de El en el mundo, y lo que no es,
todo está contenido en él".
Y si ellos le dijeran: "Si todo lo que existe está conteni-
do en aquella ciudad de Brahma, todo ser, todo deseo,
¿cuando cae se rompe?
Entonces él debe responder: "Por la edad del cuerpo,
· el éter no envejece; por la muerte del cuerpo, el éter no
muere. Esa es la ciudad verdadera de Brahma. En ella están
contenidos todos los deseos. Esto es el "Y o" libre de pecado,
libre de edades, de muerte y tristezas, de hambre y sed; es
el que nada desea, mas lo que es necesario imaginar. Aho-
ra, si el pueblo de .la tierra sigue como le ha sido ordenado,
confíe en el sujeto al cual está ligado, sea continente o pe·
dazo de tierra.
Y si lo que aquí en la tierra ha sido adquirido por es-
fuerzo, sucumbe, así sucumbe lo que es adquirido para el
otro mundo en sacrificios y otras buenas obras ejecutadas
en la tierra. Aquellos que parten de acá sin haber descu-
bierto el "Yo" y sus deseos verdaderos, para aquéllos no
hay libertad en ningún mundo. Pero los que parten de aquí
después de haber descubierto el "Yo" y sus deseos verdade-
rois, para ellos hay libertad en cada mundo.

171
INDICE

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

Brihadaranyakopanishad .. ... ........... ..... .. . 7

Mandukyopanisliad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

Katlwpanishad 27

Prashno_panishad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49

Kenopanishad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65

Shevest'J.shataropanishad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73

Mundakopanishad ............................. 95

Aitareyo/ianishad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109

T aittiríyopanishad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 121

Isopanisliad ................................... 143

Kaushitakiupanisliad 145

Ch.handoqyapanishad 167
Se terminó de imprimir este libro. el día 28
de mayo de 1974 en los tall~res Cooperativa
Modelo, S. C. L. de Comonfort ·H. México 2.
D. F. Consta la Edición de 3,000 ejemplares.