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2
Créditos
MODERADORAS
Maria_Clio88 & Mimi

TRADUCTORAS
Maria_Clio88 & Mimi

CORRECTORAS

3
Maria_Clio88 & Mimi

REVISIÓN FINAL
Mimi

DISEÑO
Moreline
Índice
Sinopsis 5 15 109 30 220

1 6 16 116 31 224

2 13 17 125 32 229

3 26 18 132 33 233

4 34 19 139 34 238

5 42 20 146 35 245

6 49 21 154 36 254

7 58 22 160 37 262

4
8 65 23 167 38 269

9 70 24 176 39 273

10 76 25 184 EPÍLOGO 284

11 83 26 188 SOBRE LAS AUTORAS 289

12 89 27 193

13 96 28 206

14 103 29 212
Sinopsis
LobsterShorts, 21
Deportista. Secretamente un genio de las ciencias. Sexy como la mierda.
LobsterShorts: Así que. Aquí va. Por su cumpleaños, mi novia
quiere… un trío.
SinnerThree: Entonces has acudido a la aplicación de encuentros
correcta.
LobsterShorts: ¿Has hecho este tipo de cosa antes? ¿Con otro chico?
SinnerThree: Todo el tiempo. Soy un jugador de igualdad de
oportunidades.
LobsterShorts: (¡grillos!)

SinnerThree, 21

5
Estudiante de finanzas. Secretamente un bailarín masculino. Sexy como la mierda.
SinnerThree: Bien, me apunto si tú lo haces. Mi vida es una especie
de desastre en este momento. Escuela, trabajo, estrés familiar. Oh, y vivo
al lado del tipo más molesto del mundo. Necesito la distracción. ¿Estás
seguro que quieres esto?
LobsterShorts: Podría quererlo un poco más de lo que estoy
dispuesto a admitir.
SinnerThree: Oye, no hay nada malo con empujar tus límites…
LobsterShorts: Dile eso al obseso del control de mi padre. Bueno. ¿Y
si este trío es incómodo?
SinnerThree: Entonces es incómodo. No es como si tuviéramos que
volver a vernos. ¿Cierto? Solo prométeme que no te enamorarás de mí.
LobsterShorts: Ahora eso me cambiaría la vida…
1
Un Extraño Para La Victoria

Keaton
—M
lindo.
ira —me susurra Annika al oído. Bajo la mesa, su
pequeña mano aprieta mi muslo, mientras su mejilla
gentilmente empuja mi barbilla hacia la puerta—. Es

—Sutil —me burlo antes de darle al objeto de su atención un vistazo

6
rápido. Solo es un chico alto con cabello castaño, nada especial por lo que
puedo decir—. ¿Qué tal si guardamos esta conversación para más tarde?
Pone los ojos en blanco.
—Ambos sabemos que no habrá una conversación, Keaton. Te gusta
seguir la corriente, pero en realidad no lo harás. —Esta vez, olvida bajar su
voz.
—¿Hacer qué? —pregunta uno de mis hermanos de fraternidad desde
el otro lado de la mesa. Tanner, Judd y yo habíamos ido al Starbucks del
campus por un café después de la práctica. La siguiente clase de Annika
es directamente al otro lado de la calle, así que vino a saludar antes de la
clase.
—Nada —le digo a Tanner.
Si puedes llamar a tu novia queriendo un trío con otro tipo “nada”.
Síp, mi novia quiere un trío. Y yo pensando que después de seis años
juntos Annika ya no podía sorprenderme.
Hemos sido inseparables desde el primer año de la secundaria. Sé
hasta el último detalle sobre ella, desde su preferencia de comida hasta
sus aversiones. Sé que se pone ansiosa en las colas largas, que estornuda
cada vez que percibe olor a canela, que le encanta la playa pero odia el
esquí.
Lo que no sabía es que mi novia fantasea con tríos. La primera vez
que sacó el tema pensé que estaba bromeando. ¿Annika Schiffer, heredera
de una fortuna de mobiliario para el hogar, quiere follar a dos tipos a la
vez? Sí, correcto.
Mi chica es la presidenta de su hermandad, lleva un collar de perlas
(y no del tipo divertido) a diario, y me hizo esperar hasta que tuvimos
dieciocho para perder nuestras virginidades. No me malinterpretes, no es
alguna perra rica altiva con un palo en su culo. Es divertida y cálida y
feroz cuando alguien intenta joder con ella o sus seres queridos.
Pero también es… solo lo diré: vainilla.
No pensé que hablara en serio sobre el trío hasta la semana pasada,
cuando le había preguntado qué quería para su cumpleaños y mencionó la
idea de nuevo.
Muevo mis labios a su oreja para que Tanner y Judd no puedan oír.
—No te preocupes, nena, habrá más que solo una conversación —digo
con voz ronca.
Se estremece y luego me da una sonrisa deslumbrante. Su rostro es
perfecto. Rasgos clásicos, labios mohínos y piel suave con la cantidad
perfecta de luminosidad. Trabaja duro y gasta un montón de dinero en esa
piel. He estado en su baño en su casa de la hermandad, así que he visto

7
todos los productos que se pone en el rostro para hacer que luzca tan
perfecto. Por no mencionar los tratamientos faciales mensuales, que
requieren que vuele a Nueva York cada mes porque esta pequeña ciudad
universitaria en la que vivimos no tiene un “esteticista competente”… sus
palabras, no las mías.
Ayuda que sus padres posean un helicóptero que puede acomodarse a
sus viajes mensuales. Sin embargo, no soy quién para juzgar. Mi padre
tiene su propio avión privado.
—No puedo esperar —dice antes de levantarse de mi regazo—. Ven
esta noche después de la práctica, ¿de acuerdo, cariño? Tengo que ir a
clase ahora.
—Te veré más tarde.
—Adiós, chicos. —Annika se despide con la mano de camino a la
puerta.
—¡Hasta luego! —grita Tanner. Y si no me equivoco, le da un vistazo
anhelante a su culo.
—Amigo —digo—. Si vas a follar con los ojos a mi novia, podrías al
menos ser sutil al respecto.
—¿Por qué? —discute Tanner—. Se sentiría halagada. Y deberías
saber la suerte que tienes. Además, soy inofensivo. —Me dirige una gran
sonrisa—. ¿Qué vamos a hacer este fin de semana, de todos modos? —
inquiere—. La competición de baile presidencial, ¿cierto?
Niego.
—Eso es, como, en dos semanas, hombre.
—¿En serio? ¿Por qué pensé que era antes?
—Porque eres estúpido —ofrece Judd útilmente.
Tanner le enseña el dedo medio antes de volverse hacia mí.
—¿Sabes qué vas a hacer para el tuyo ya?
No tengo ni idea. Y no, bailar no es en realidad un requisito para la
carrera presidencial de nuestra fraternidad. Pero solía serlo. Hace unas
décadas, los candidatos a presidente decidieron que una competición de
baile era la única manera de decidir quién era el más adecuado para
dirigir. De ahí nació la competición de baile presidencial. En las paredes de
nuestra sala de estar hay fotos viejas de hombres bien vestidos con cabello
peinado hacia atrás y chicas con faldas de vuelo de sus brazos.
Mi fraternidad tiene tradiciones antiguas que empezaron mucho antes
de la invención del vaso rojo. Pero estos días, Alfa Delta ha evolucionado.
O deteriorado, dependiendo a quién le preguntes. En lugar de perfeccionar
su twist y su mashed potato1, se espera que el candidato presidencial
deslumbre a los otros miembros planeando un evento alucinante. Estoy

8
hablando de épico. Monumental. El tipo de fiesta que será recordada en el
futuro.
Aunque, al igual que los movimientos de baile, no estoy del todo
seguro que planear una fiesta sea un indicador sólido para un buen
presidente. Claro, las fraternidades celebran un montón de fiestas, pero
hay un comité social para eso.
El rol de presidente es en realidad bastante patético, de acuerdo a
Reedsy, nuestro actual prez. Me apartó a un lado después de que
propusiera mi nombre en la carrera y admitió que es aburrido y que
debería reconsiderarlo. “Tanta jodida responsabilidad en tus hombros,
amigo”, se había quejado.
Por un momento, casi había abandonado. Para ser sincero, solo me
presento porque mi padre fue presidente de Alfa Delta en su auge, y mi
abuelo antes de él. Mi padre perdería su mierda si el legado Hayworth
terminara conmigo.
Así que tengo diez días para planear una fiesta legendaria.

1
Mashed potato: literalmente puré de patatas, es un baile creado en 1962 por Dee Sharp
y se basa en bailar moviendo rápidamente un pie para atrás inclinando el talón hacia
adentro y luego girarlo hacia afuera.
—¿Tal vez podemos contratar a un organizador de eventos? —sugiero.
—De ninguna manera —responde Judd de inmediato—. Si ese imbécil
de Bailey lo descubre, te impugnará.
—No puedes impugnar a alguien hasta que sea elegido —señala
Tanner.
Aun así, no quiero ser acusado de engañar. Qué dolor en el culo es
toda esta cosa.
—Podemos compartir ideas sobre esto el domingo por la noche.
Tenemos un juego que ganar el sábado.
—Oh, vamos a ganar —promete Tanner.
Pero no estoy tan seguro. No solo estoy preocupado por la ofensiva de
Northern Mass, creo que mi padre va a venir al juego. Así que ganar no es
siquiera suficiente. Si los jugadores de Northern Mass no están llorando en
sus cascos después del último cuarto, mi padre todavía me dará un
infierno en el almuerzo del día siguiente.
Y yo que pensaba que los fines de semana significaban relajarse.
—Bien —dice Judd—. Hablaremos sobre nuestra campaña después
de la otra reunión el domingo por la noche.
—¿Qué otra reunión? —Busco en mi cerebro y nada aparece.
—El comité de no iniciados —dice, tragando lo último de su café.
Oh, uf.

9
—No tengo que ir a esa. No estoy ahí este año.
—¿Pero te envié ese correo? —se queja Judd—. Te dije que te necesito
allí. La noche de iniciación es pronto y mi comité es patético.
—¿Quién está en él, de todos modos? ¿Qué has planeado? —Nota
para mí: estar convenientemente no disponible el domingo por la noche. No
hay manera de que me siente de nuevo en el comité de no iniciados. Tratar
con los no iniciados del año pasado fue un total dolor en el culo.
—Está Ahmad, que es inteligente pero aburrido. Paul, que es solo
aburrido. Owen, que es divertido pero no exactamente creativo. Y Paxton,
que simplemente es un imbécil. —Suspira—. Lo que sea. Al menos Bailey
no está esta vez. ¿Recuerdan lo aguafiestas que fue el año pasado?
Jodidamente odio a ese tipo.
No es un gran secreto. Judd ha tenido algo contra Luke Bailey desde
que el chico llegó a Alfa Delta en segundo año. Y di lo que quieras sobre
Judd, pero no es un imbécil a menos que sienta que le has dado una
razón. Es un hermano hasta los huesos, cree en la unión masculina, los
choques de cinco y, en su mente, una amistad no es oficial a menos que
hayan sangrado juntos, ido a fiestas juntos y cuidado de sus resacas la
mañana después.
Luke Bailey no se suscribe a esta filosofía. En el momento en que
resopló ante el intento de Judd de un choque de puños, se ganó un
enemigo en Judd Keller.
Desde entonces, su tumultuosa relación solo ha empeorado. Luke es
un imbécil arrogante cuando quiere serlo, y Judd odia sentir que está
siendo burlado o juzgado.
Oh, y entonces Bailey folló a la ex de Judd. También está eso.
—Gastas demasiada energía mental en ese chico —le informa Tanner
a Judd. Tanner es estudiante de psicología, así que está constantemente
repartiendo (bastante bien) consejos que todos mayormente ignoran—. Ser
rencoroso no es favorable a una sólida salud mental.
—Primero, di la palabra sólida una vez más y te golpearé. Sabes cómo
me siento sobre eso, hermano. —Indignación destella en los ojos de Judd—
. Y segundo, ¡Luke Bailey folló a mi novia! Nunca voy a dejar de estar
enojado con ese imbécil.
—Ex novia —intervengo, pero me gana un profundo ceño de Judd.
Somos compañeros de equipo y siento lealtad hacia él, pero no estoy
asustado de llamarlo por lo que es—. Therese y tú habían roto hace meses.
—Therese y yo nunca rompemos. Claro, nos tomamos breves
descansos, una pausa o dos. Pero es mi chica —dice Judd tensamente—.
Todos saben eso.
—Bailey dice que él no —añade Tanner.

10
—Y una mierda. Es un mentiroso. ¡Y ahora está intentando joder a K!
—gruñe Judd—. Se unió a la carrera presidencial para vengarse de mí.
Simplemente lo sé.
—¿Eso piensas? —Tanner luce escéptico—. Porque hacerlo solo para
molestarte sería algo propio de un sociópata.
—Sí —digo en acuerdo con una risa—. Bailey es un imbécil, pero no
puedo verlo aceptando la enorme responsabilidad de dirigir una
fraternidad solo para enseñarte el dedo medio metafóricamente. —Aunque
si soy sincero, no sé por qué Luke Bailey se presenta para prez. El chico
no ha mostrado mucho interés en las actividades de la fraternidad desde
que se nos unió.
—Totalmente lo haría —discute Judd.
—Oye, tenemos clase ahora —le recuerda Tanner a nuestro
enfurruñado amigo—. Deberíamos irnos.
—Bien. —Judd retira su silla y se levanta. Su mirada turbia
encuentra la mía de nuevo—. Hablo en serio, hombre. Bailey es malas
noticias, y necesitamos patearle el culo en esta campaña. No hay manera
de que le permita ser nuestro presidente.
—No te preocupes. No lo será.
Una vez mis amigos se han ido, dejo escapar un suspiro cansado. No
me importa particularmente el rencor de Judd contra Bailey en este
momento. Tengo un juego de fútbol que ganar, una campaña que planear
y un padre que impresionar.
Y una novia que complacer.
Voy al mostrador para rellenar mi bebida, luego me acomodo en mi
acogedora esquina en la cafetería y abro la aplicación que descargué
anoche. No le había mentido a Annika antes, tengo muy presente su
petición de cumpleaños. Solo necesito investigar un poco primero.
¡Bienvenido a Kink!
Añade una foto de perfil.
Añade una biografía.
Había querido rellenar todo esto anoche, pero mis hermanos de
fraternidad me metieron en una épica sesión de Red Dead Redemption 2
que duró hasta las tres de la mañana. Ahora, rápidamente me desplazo
por las fotos en mi teléfono hasta que encuentro una apropiada. Es de
Annika y de mí, tomada en Easthampton el pasado verano. Se ve muy sexy
en su diminuto bikini, y mis abdominales lucen bien, si puedo decir eso.
Corto nuestros rostros y cargo la foto.
Me salto la biografía por ahora, porque me siento impaciente. Quiero
ver lo que tiene que ofrecer esta aplicación más de lo que quiero romperme
el cerebro pensando en ciento cuarenta y cinco caracteres para describir

11
que mi novia quiere follar dos hombres al mismo tiempo.
En realidad, esa es prácticamente la clave.
Aun así, tengo curiosidad por revisar los bienes. Kink es una
aplicación para follar más que para tener citas, y me complace descubrir
que te deja buscar usuarios que han expresado interés en ciertos arreglos.
Cliqueo en el apartado de los tríos en la sección de búsqueda. Hay un
revelador número de opciones, combinaciones que ni siquiera se me
habían ocurrido. Annika quiere a otro chico, sin embargo, así que evalúo
las combinaciones más fáciles.
h/m/h
h/h/m
Mi dedo se cierne sobre el botón de h/m/h. La otra opción significa
que los hombres tienen permitido tocar, creo. Es el momento de la verdad.
Algunos chicos odiarían esta idea. Yo no, sin embargo. Soy un científico.
Experimentar es lo que hago.
Incluso soñé sobre tener sexo con hombres una vez. O dos. Nunca se
lo mencioné a Annika. Pero, ¿por qué lo haría? También he soñado con

2 Red Dead Redemption: videojuego de acción y aventura que transcurre en el Oeste.


conocer a un dragón que fumaba cigarrillos de clavo. Las cosas que mi
cerebro inventa mientras duermo no son de interés.
Pero estaría mintiendo si dijera que la sorprendente petición de
cumpleaños de Annika me quita las ganas. Lo probaré todo una vez. Y la
aplicación te permite cliquear en tantos apartados como quieras. Así que
después de mirar sobre mi hombro una vez solo para asegurarme que
nadie que conozca está mirando, clico ambas opciones y me acomodo en la
posibilidad de tomar un paseo por el lado salvaje.
El trío tiene que ser con un extraño, sin embargo. Estoy seguro que
ningún hermano de mi fraternidad rechazaría ayudarme a darle a mi chica
una noche para recordar. Bueno, excepto Dan, al que solo le gustan los
chicos. Y, bien, Bailey, que piensa que soy un imbécil. También pienso que
es un imbécil, así que supongo que estamos empatados.
Pero no puedo hacer esto con alguien que conozco. ¿Y si toda la noche
es incómoda como la mierda? Si es un hermano, todavía tendré que vivir
con él. Si es un compañero de equipo, todavía tendré que verlo en el
vestuario.
Y entonces está el escenario opuesto. ¿Y si no es incómodo como la
mierda? ¿Y si me gusta un montón?
Sí, no quiero a mis amigos juzgándome. Un extraño para la victoria,
entonces.
Me recuesto en mi silla y empiezo a investigar.

12
2
No Estadísticamente Improbable

Luke

E
stoy cuestionando todas las decisiones de mi vida esta noche. Y
todo por una máquina expendedora.
Aquí me encuentro, muriéndome de hambre en el centro de
estudiantes a las ocho de un jueves. No trabajo otro turno en el club hasta

13
mañana por la noche, así que estoy corto de efectivo. Por lo que pongo mis
dos últimos billetes de dólar en la máquina de aperitivos y pulso el botón
de los pretzels de mantequilla de cacahuete. La espiral de metal gira y la
bolsa empieza a moverse.
Mi estómago gorgotea en anticipación. Saltarme la cena para
entretenerme en el laboratorio de estadística no fue mi movimiento más
inteligente, supongo. Pero estoy intentando ahorrar dinero y tiempo, dos
cosas en corto suministro en mi vida.
Sin embargo, no soy un chico con suerte. Así que antes de que mi
escasa cena tenga la oportunidad de caer en mis manos, la espiral deja de
girar. Y mis pretzels quedan atrapados, pendiendo del estante, colgando
por una esquina de la bolsa de plástico. Atascados.
—Mierda —murmuro. Le doy a la máquina expendedora un rápido
puñetazo. Y nada sucede. Imagínate—. ¡Puta suerte de mierda!
—Es desafortunado… —concuerda una débil voz—… pero no
estadísticamente improbable.
Me vuelvo para ver a una chica delgada con gafas gigantes esperando
su turno con la maldita máquina.
—¿Alguna oportunidad de que también fueras a comprar pretzels de
mantequilla de cacahuete?
Niega.
—La mantequilla de cacahuete me pone en shock anafiláctico.
—Qué mierda. Eso es también mala suerte, pero no estadísticamente
improbable.
Sonríe.
—¿Quieres que te deje un par de dólares?
—No, gracias —digo rápidamente. Me aseguro de nunca pedir nada
prestado a los niños ricos con los que voy a la escuela. De esa manera,
cuando me gradúe con todos los honores y luego consiga el mejor trabajo
posible, nadie será capaz de decir que lo gané por su ayuda.
Le deseo suerte y salgo de la biblioteca. Mi única opción es ir a la casa
de Alfa Delta y hacerme otro sándwich de queso. Así que subo un poco
más la correa de mi mochila en mi hombro y me dirijo a la puerta.
Cruzar el campus arbolado siempre me hace sentir como un chico en
el plató de una película. Los ladrillos rojos. Las lámparas de gas vintage
arrojando círculos de luz amarilla en los caminos. Los jóvenes Rockefeller
y Carnegie, y cualquier otro que merezca una moneda, pasando junto a mí
en sus zapatos de marca.
Me encanta y lo odio al mismo tiempo. He pasado toda mi vida en las
afueras de esta ciudad. Nadie de la universidad nunca sale del campus a
menos que vayan al aeropuerto. Para ellos, es como si la ciudad no

14
existiera fuera de los caminos de baldosas.
Existe. Y no es bonita. Darby es una vieja ciudad industrial que cayó
en momentos duros más o menos un siglo después de que la universidad
fuese fundada. Solía ser pintoresca y saludable. Ahora es un total agujero
de mierda.
Cuando cumplí dieciocho, sin embargo, encontré un ticket dorado en
mi barrita de chocolate. En serio, fue casi mágico. El consejero de la
escuela me dijo que rellenara una aplicación para la universidad de Darby.
“La entrada no es exigida por la escuela para los locales. Solo prueba
suerte, chico. Nunca se sabe. Con tus notas, ya sabemos que entrarás en la
estatal. Esta aplicación es solo por diversión”.
La había entregado y luego lo había olvidado. Pero ese abril, recibí un
sobre grueso en el correo.
“Bienvenido a la Universidad Darby, fundada en 1804. Aquí está tu
beca”.
Un viaje gratis para el lugareño. Ni siquiera lo creí cuando leí la carta.
Al parecer, el estado de Connecticut había presionado a la universidad
para mejorar su relación con la ciudad. Y las becas para los lugareños
fueron el resultado.
La matrícula es gratis. Si puedo evitar que mi vida se derrumbe por
tres semestres más, tendré un grado de una de las mejores universidades
en América.
Desafortunadamente, la beca no cubre la pensión completa. Se
supone que los locales no necesitarían un lugar en los dormitorios. Y hasta
el año pasado, estaba bien quedándome en casa de mi madre.
Pero vivir en casa ya no es una opción para mí. Así que mis años en
Darby han sido acerca de eludir estar sin hogar y morir de hambre hasta
que pueda graduarme. Los dormitorios y los planes de comida son caros,
así que me uní a Alfa Delta y tomé la habitación más barata. Problema
resuelto.
Más o menos.
El año pasado, trabajé en dos trabajos de mierda hasta que encontré
uno mejor en un club. El nuevo trabajo me paga más por doce horas de lo
que solía cobrar por dos veces ese tiempo. Pero el horario me está
matando.
En el último año, mi carga de trabajo de la escuela será incluso más
brutal. Así que he estado pensando maneras de poder acortar mis horas
de trabajo. Hace dos semanas, durante un maratón de películas borracho
con un par de hermanos de la fraternidad, uno de ellos reveló algo que no
había sabido.
Hecho divertido: el presidente de la fraternidad no tiene que pagar

15
alquiler. Consigue una habitación gratis.
Una. Habitación. Gratis.
Por lo que, ¿adivina quién se presenta a presidente?
La casa de Alfa Delta es una enorme mansión antigua estilo Tudor a
las afueras del campus. Entro por la puerta como si poseyera el lugar.
Porque lo hago, al menos tanto como cualquier otro. No importa que no
sea la tercera generación de Alfa Delta como algunos de los niños bonitos
que viven aquí. Mis cheques no son devueltos y eso es realmente todo lo
que importa.
—Hola, chicos —saludo a cuatro de mis hermanos. Son las ocho y ya
que ninguno de estos chicos trabaja, están jugando al póquer.
—Bailey —gruñe Jako, mi amigo más cercano en la casa—. ¿Cómo lo
estoy haciendo?
Me muevo para quedar detrás de él y considero sus cartas. Tiene un
par de reinas y hay dos diez y un ocho sobre la mesa gracias al flop3.
Dobles parejas no es una mala mano, pero tampoco una muy buena. Judd

3
Flop: en póquer, se refiere al conjunto de tres cartas boca arriba que se colocan sobre la
mesa.
solo necesita un diez en su mano para tener un trío. Mientras miro, Judd
eleva la apuesta y Jako la ve.
Estudio el rostro de Judd por un segundo y determino que no tiene
un trío. Está de farol. Pero, por supuesto, no soy lo bastante tonto para
decirlo. Judd me odia. Así que solo espero y observo. Después del giro de
carta —la reina de corazones—, Jako tiene un full. Apuesta de nuevo y
todos los demás se rinden.
—Viste eso mayormente bien —le digo a Jako mientras recoge sus
ganancias—. Probablemente podrías haberle sacado más dinero a Judd si
hubiera apostado esa última ronda.
—De ninguna manera —discute Judd, porque ese tipo no puede
soportarme. Sin saberlo, follé con su ex el año pasado en una fiesta de
toga, lo cual es una seria violación del código de hermanos.
En mi defensa, realmente no fue malicioso. Therese era linda, yo
estaba un poco borracho, y ni una vez me mencionó el nombre de Judd.
No hace falta decir que fue la última fiesta de Alfa Delta a la que acudí.
Ahora solo voy a los eventos obligatorios.
Según Jako, todo el desastre podría haber sido evitado si mostrara
más “interés”. Ajá, al parecer no me intereso.
Esto es verdad, pero no todo es mi culpa. Desearía que mi vida en Alfa
Delta fuese más como una comedia de Hollywood, donde mis mejores
amigos y yo nos hiciéramos bromas a altas horas de la madrugada y

16
disfrutáramos la camaradería de nuestros locos años de universidad. Y tal
vez los otros chicos están viviendo ese sueño. Pero estoy trabajando como
un perro e intentando lidiar con un montón de cosas a la vez. Los chicos
aquí no tienen ni idea de cómo es ser yo.
Y no les digo, porque esa mierda es tanto oscura como aburrida.
Así que no me he molestado en llegar a conocer a todos los hermanos
y supongo que eso es un crimen enorme. Jako dice que habría sabido
sobre Therese si hubiera pasado incluso treinta segundos conversando con
Judd.
Pero, ¿por qué conversaría con Judd? Ha sido desagradable conmigo
desde el primer minuto que nos conocimos. En la vida, no todos van a
convertirse en mejores amigos para siempre. Algunas personalidades te
atraen, otras te repelen. Así que soy amigo de los hermanos con los que me
llevo bien e ignoro al resto.
O solía hacerlo, de todos modos.
Tristemente, esta estrategia perfectamente razonable necesita cambiar
si voy a ser elegido presidente de la fraternidad. No puedo permitirme tener
enemigos. Lo cual es la razón por la que me trago mi orgullo y me dirijo a
Judd.
—Jugaste realmente bien —lo elogio—. Muy buenas habilidades de
farol. No revelaste nada en absoluto.
Hay un incómodo silencio mientras me mira, su ceño frunciéndose
sospechosamente.
—¿Gracias?
Me encojo de hombros y me dirijo a las escaleras.
—¿Juegas una mano? —grita Jako detrás de mí.
—No puedo. Tengo un trabajo que escribir. —No es mentira. Aunque
un solo cumplido para Judd es todo lo que soy capaz de lograr. Además,
estoy hambriento.
Subo un tramo de escaleras y luego otro. Las habitaciones del tercer
piso consisten en un baño enorme y dos dormitorios con formas extrañas:
uno gigante, uno diminuto.
El mío es el dormitorio con tamaño de armario, obviamente. Es la
habitación más barata en la casa y la que nadie nunca elige. “Es, como, el
cuarto de los sirvientes”, dijo un chico durante la repartición de
dormitorios el año pasado.
Había pretendido hacerles a todos un favor al reclamar la minúscula
habitación, pero apenas puedo permitirme ni siquiera esto. Cuando llego a
la cima de las escaleras, hago una pausa en el descansillo, llaves en mano.
No oigo voces. O sonidos sexuales.

17
¡Dulce, dulce silencio! Keaton debe estar en el lugar de su novia.
Sí, el nombre de mi vecino es Keaton. Es peor que eso. Es Keaton
Hayworth III. ¿E incluso peor que eso?
Es mi oponente en la carrera para presidente.
La mayoría de los otros chicos piensa que es el ganador seguro. Y,
bien, marca todas las casillas presidenciales… sobre el papel. Les gusta a
casi todos. Su padre dirige una multinacional farmacéutica, así que
cumple el criterio de riqueza. Es un jugador de fútbol, por lo que tiene la
cosa del atleta.
Pero como dije, es todo sobre el papel. Fuera del papel, es un poco —
bien, un montón— egocéntrico. El presidente de la fraternidad tiene que
poner las necesidades de todos los demás antes que las suyas. No creo que
Keaton sea capaz de hacer eso, y los otros van a notarlo mientras la
campaña se desarrolla.
“Tonto” y “egoísta” serán definitivamente las descripciones que usaré
si decido dirigir una campaña de desprestigio contra el señor Deportista.
“Muy sexy” también funciona, aunque me mate admitirlo. Aun así, a
pesar de que el chico es guapo, no es mi tipo en absoluto. No me gustan
los deportistas ricos. Cuando estoy de humor para un chico, me gustan un
poco más rudos alrededor de los bordes. Pero, oye, si te gustan los chicos
ricos, Keaton es tu hombre.
Bloqueo nuestra puerta. Mi estómago está gruñendo como una bestia.
Pensarías que la cocina sería un buen lugar para guardar los
ingredientes de mi sándwich. Pero te equivocarías. Los chicos con los que
vivo se sirven lo que sea que haya en el refrigerador, porque no tienen
vergüenza. Y no pueden concebir un mundo donde esas últimas cuatro
rodajas de queso son todo lo que tengo para comer.
Aprendí esa lección de la forma difícil. Ahora, guardo mi comida en mi
habitación. Tengo un viejo refrigerador bajo mi escritorio. El compresor es
ruidoso, pero mantiene mi queso y mayonesa fríos. Y hay pan sobre el
escritorio.
Hacerme mi sándwich solo me toma un minuto. Lo pongo en papel de
plata y me siento en mi cama, mi teléfono en una mano para entretenerme
mientras me lo como.
Todavía tengo más que estudiar. Pero puedo pasar unos minutos en
un juego. O —y esto puede ser incluso más divertido—, desplazándome
por la aplicación Kink.
Ha pasado un tiempo desde que eché un polvo. Ha habido demasiado
trabajo de la escuela y demasiadas horas en el club. Últimamente, caigo en
la cama a altas horas de la madrugada e intento dormir unas horas hasta
que el señor Deportista empieza a reproducir rock clásico a todo volumen

18
mientras hace sentadillas y flexiones en su habitación. Apuesto a que en
casa tiene toda una zona para él. Guardar silencio para otros
probablemente nunca se le ha ocurrido.
La pantalla de la aplicación se carga, ofreciéndome una prometedora
pregunta.
¿De qué estás hambriento hoy?
Como si el sexo fuera una práctica mesa de buffet a la que pudiera
acercarme cuando fuera que sintiera la necesidad.
En realidad, es un punto de vista que encaja con mis apetitos
sexuales bastante bien. Algunas personas usan Kink para encontrar
compañeros que cumplirán una fantasía sexual precisa. Pero soy más un
buscador de variedad. Algunas veces estoy de humor para divertirme con
curvas y el toque más ligero de unas manos femeninas. Pero los chicos son
un montón de diversión en la cama también.
A veces, no tengo que elegir en absoluto. Kink también tiene una
sección para parejas buscando añadir alguien a sus camas. Eso es lo que
presiono ahora. Tríos esperando suceder.
Esta noche no hay espera para mí, por supuesto. Tengo que terminar
las tareas para dos clases antes de un fin de semana de turnos hasta tarde
en el club. Pero un chico puede soñar. Además, toma su tiempo cultivar
un trío. Tienes que asegurarte que todo el mundo está en la misma página.
Paso un par de imágenes que son familiares. Una fotografía muestra
una excitante pareja con la que ya me lo he pasado bien. Fueron
divertidos, pero el tipo es demasiado dominante para mi gusto. Quería que
me arrodillase, y le hice saber que no era una opción. Entonces hay una
pareja homosexual. No estoy de humor para dos tipos, así que la paso.
Y, ¡caray! Carne fresca. Hay una imagen de una pareja que nunca he
visto antes. Están en alguna playa. El bikini de ella no deja nada a la
imaginación. Tetas perfectas y un estómago tan plano que bien puede
estar en la portada de alguna revista.
El tipo tiene un brazo bien musculado alrededor de la pequeña
cintura de ella. Está un poco fornido, pero con buenas proporciones. Me
gustaría pasar las manos por esos abdominales cincelados y dentro de ese
bañador. Está estampado con pequeñas langostas, lo que me hace poner
los ojos en blanco.
Pero con todo, son una pareja sexy. Definitivamente atractiva. La
fotografía está cortada por los hombros, así que no puedo verles los
rostros. Pero eso es de sentido común. Mi imagen es igual.
Deslizo a la derecha.
La pantalla brilla. Hay coincidencia, cosita caliente, me indica la
aplicación.

19
—Ay, caramba —digo en voz alta, porque me gusta que mis
aplicaciones me halaguen. Luego me pongo serio para inspeccionar el
perfil.
Hombre, veinte años, en una relación con una chica, de veinte años.
Ella quiere un trío m/f/m para su cumpleaños. Estoy totalmente abierto a
eso. En busca de una noche para dentro de unas semanas.
Eso es todo lo que me da. Oh, y su alias es LobsterShorts, lo que me
hace reír. Al menos puede reconocer la ridiculez de ese costoso traje de
baño.
Mi alias es SinnerThree. Porque también reconozco la verdad.
Termino el sándwich y dejo el plato a un lado. El perfil del tipo tiene
un punto brillante en una esquina, lo que significa que está conectado en
la aplicación. Apostaría todo mi dinero (lo que es, bueno, nada) que se ha
hecho este perfil hace solo unas horas. Parece un poco verde. Pero eso no
me detiene. Apostaría el resto de mi inexistente fortuna a que nunca ha
estado frente a otro chico.
Volarle la mente es al menos parte de la diversión, ¿cierto?
Como regla, mantengo la localización de la aplicación apagada. No le
interesa a nadie dónde estoy. Pero cuando estoy intentando decidir si
participar, lo activaré solo por un instante para ver si puedo adivinar si
estoy mirando a otro estudiante de la universidad de Darby.
¿Con ese bañador? Probablemente. Pero, de todos modos, cambio la
opción.
Localización: a kilómetro y medio.
La apago de nuevo. Hmm. Kilómetro y medio es bastante cercano.
Podría ser un estudiante, o un interno del hospital. O —y este es el peor de
los escenarios—, un estudiante graduado que aparecerá para encargarse
del siguiente curso de negocios que tome. Bien, eso sería extraño.
Cierno el dedo sobre el icono de mensaje. No hay ningún daño en
charlar con él, ¿cierto? Lo pulso, luego envío el saludo estándar.
Hola.
No me hace esperar.
Hola.
Bonita fotografía de perfil.
Escribo. Porque halagar funciona.
Gracias. Eh… (Aparece un emoticón sonriente en pantalla). Nunca
chateé con un chico. Pero aquí vamos. Igualmente. Puedo ver que
estás ocupado con los abdominales.
No tienes ni idea. (Mis fuertes abdominales son mi pan de cada día).

20
¿Así que quieres un chico para un trío, pero te resulta extraño
charlar conmigo en una aplicación? ¿Cómo va a resultar eso para ti
en el cumpleaños de tu novia? Podrías —jadeo— ver mi verdadera
polla.
Bien podemos tratar la pregunta difícil de inmediato.
LobsterShorts: Cálmate. Solo dame un minuto para
acostumbrarme a la idea. Eres el primero con el que hablo.
SinnerThree: Oh, ¿te quité la virginidad? Estoy muy honrado.
¿Fui amable?
LobsterShorts: Me cambió la vida. Me siento una persona
completamente nueva.
Añade un emoticón poniendo los ojos en blanco y resoplo de risa. El
sentido del humor es una buena señal.
SinnerThree: ¿Quieres mostrarme sus hermosos rostros? Si
terminamos haciendo planes juntos, voy a verlos de todos modos.
Contesta de inmediato.
LobsterShorts: No puedo. No en una aplicación. Mi novia y yo
todavía no hemos hablado sobre cuándo revelar alguna información
personal.
SinnerThree: ¿No te preocupa que sea feo?
LobsterShorts: ¿Lo eres?
SinnerThree: Joder, no. En realidad, fui contratado en mi
trabajo porque complazco a las mujeres.
LobsterShorts: Bueno, mi dentista solía poner mi rostro en el
frente de su folleto, hasta que le pedí que se detuviese. Así que eso
está arreglado.
Me rio de nuevo.
SinnerThree: ¿Puedo darte un pequeño consejo? Si tu novia está
preocupada por la privacidad, quita lo del cumpleaños de tu perfil.
El genio de los ordenadores de tu vecindario podría cruzar datos con
las redes sociales con bastante facilidad y averiguar quién eres.
LobsterShorts: Jooooooooder. Vuelvo en seguida.
Efectivamente, la descripción de su perfil ha cambiado cuando
refresco la pantalla un minuto después.
Escribe un momento después.
LobsterShorts: Gracias. ¿Usas mucho la aplicación?
SinnerThree: Define mucho. Me conecto constantemente, pero no
tengo tiempo para muchos encuentros.
LobsterShorts: ¿Estudiante?

21
Miento. Porque tienes que mantener la distancia.
SinnerThree: A tiempo parcial. ¿Tú?
LobsterShorts: Estudiante. A tiempo completo.
Qué mierda. Preferiría follar con gente que no forma parte de la
comunidad de la universidad de Darby. Esas cosas son complicadas.
LobsterShorts: ¿Ya has hecho tríos con una pareja?
Contesto, sintiéndome como si estuviera en una entrevista de trabajo.
SinnerThree: Sí. No son tan fáciles de establecer como las
simples y viejas folladas. Pero cuando funciona, es la mayor
diversión que puedes tener.
LobsterShorts: Eso suena prometedor.
SinnerThree: Eres nuevo, ¿cierto? Confía en mí, es divertido ver
a una pareja empujar sus propios límites. Es como formar parte de
una grabación porno. Excepto que es real.
LobsterShorts: Entiendo por qué es excitante.
Y —no añado esto, pero es la mejor parte—, cuando se acaba, es el
fin. A diferencia de tener citas de verdad, no hay expectativas. Vamos por
caminos separados.
SinnerThree: Define qué clase de excitación estás buscando. ¿De
qué nivel estamos hablando?
Se toma unos segundos para responder.
LobsterShorts: No estoy seguro de qué estás preguntando.
Completamente nuevo, ¿recuerdas?
Sonrío, porque aprecio su sinceridad. Mucho.
Decido ser directo.
SinnerThree: De acuerdo, dijiste que fue idea de tu novia. Y
dijiste que estás abierto a ello. Pero, ¿abierto a qué? ¿Observar cómo
la follo? ¿Ella quiere mirarnos a nosotros? ¿Quieres mis manos
sobre ti o solo en ella? ¿Quieres follarme? ¿Quieres que te folle? Las
posibilidades son infinitas…
LobsterShorts: Caray. De acuerdo. Eso es mucho en lo que
pensar.
SinnerThree: No bromeo. Por esa razón esta mierda se establece
con tiempo. No puedes simplemente improvisar.
LobsterShorts: Aunque tienes que admitirlo, hay beneficios en
decidirlo sobre la marcha. ¿Cómo demonios sé qué quiero hasta que
lo pruebe?
Resoplo de risa.
SinnerThree: ¿Les pides a los camareros que te den a probar un

22
poco de todo antes de elegir tu comida del menú?
LobsterShorts: ¿Qué, como si eso fuese extraño? ¿¿¿Esperas que
elija entre la hamburguesa de taberna y el pescado con patatas
fritas sin conocimiento previo???
Este tipo. Espero que no me esté gastando una broma algún chico al
azar sin planes de seguir adelante, porque está empezando a gustarme.
SinnerThree: De acuerdo, mira. ¿Qué tipo de porno te gusta?
LobsterShorts: Del tipo desnudo.
Pulso el emoticón de los ojos en blanco.
SinnerThree: ¿Mujeres desnudas?
LobsterShorts: Sí.
SinnerThree: ¿Hombres desnudos?
LobsterShorts: Claro, ¿supongo? Miro mucho porno en grupo,
orgías, etc. Mujeres desnudas con hombres desnudos, en todo tipo de
combinaciones. No sé. Mi gusto en el porno es amplio. Soy más un
gourmand4 que un gourmet.

4 Gourmand: significa glotón, goloso.


Como si supiese qué significa eso. En realidad, busco el diccionario
en mi teléfono y tecleo gourmand. Me enoja no saber qué significa la
palabra. Es como si mi pobreza se estuviese mostrando.
Gourmand: alguien que está efusivamente interesado en la buena
comida y bebida.
Sabía que me gustaba este tipo.
SinnerThree: Pareces divertido. Si dos pollas en una película
porno no te quitan las ganas, es un buen augurio para ti. Pero hay
una diferencia entre verlo y hacerlo.
LobsterShorts: Cierto.
SinnerThree: ¿Puedo preguntarte algo? ¿Alguna vez has estado
con un chico?
LobsterShorts: No. ¿Por qué?
SinnerThree: Solo me preguntaba si habías estado tentado
antes.
LobsterShorts: He estado con mi novia un largo tiempo, así que
no es algo en lo que piense.
Solo en la habitación, niego. Esta es la razón por la que no me
involucro en relaciones. Cuando tengo un picor, necesito rascármelo.
LobsterShorts: Cuando mi novia dijo “hagamos un trío con un
chico” casi me tragué la lengua. Pero soy un poco temerario. Me

23
gusta el paracaidismo. Una vez comí un paquete de grillos por una
apuesta.
SinnerThree: Asqueroso. Puedo prometerte que estar desnudo
conmigo será más divertido que eso.
LobsterShorts: Es bueno saberlo. Aunque los grillos estaban
sazonados con chile y lima, y crujían agradablemente.
Dejo salir una carcajada.
SinnerThree: Oh, jodido Dios.
LobsterShorts: :) Solo te informo de que no me asusto con
facilidad.
SinnerThree: Bien. Pero todavía tienes que especificar qué
quieres sacar de este encuentro. Y cuán lejos estás dispuesto a
llegar. Piénsalo un poco, ¿de acuerdo? Como dije, los tríos son
divertidos, pero solo cuando las normas del juego están claras. Sin
decepciones, sin arrepentimientos.
LobsterShorts: Roger5.

5 Recibido.
SinnerThree: ¿Cómo has adivinado mi nombre?
Bromeo.
Ahora recibo un emoticón de ojos en blanco.
SinnerThree: Tengo que desconectarme. Tengo que escribir una
redacción para poder trabajar todo el fin de semana.
LobsterShorts: ¿Qué haces?
Claro. Como si fuese a decírselo.
SinnerThree: Todo lo que diré es que te reirías si lo supieses. Y,
espera… tengo una tarea para ti.
LobsterShorts: Como si necesitase más deberes.
Me pregunto dónde está ahora mismo. ¿La biblioteca? Es un poco
excitante pensar que pueda estar en público, discutiendo algo tan sucio.
SinnerThree: No, esta es una tarea del tipo divertido. Quiero que
imagines que voy a darte una mamada. Me permites bajarte la
cremallera. Luego alcanzo dentro de tus… ¿calzoncillos?
Hay un pequeño retraso.
LobsterShorts: Bóxer.
Contesta finalmente.
SinnerThree: ¿Debería seguir?

24
Otra demora.
LobsterShorts: Adelante.
SinnerThree: Alcanzo dentro de tus bóxer y ya estás duro para
mí.
Dejo de teclear y pongo el teléfono sobre la cama, espero.
Escribe un minuto después.
LobsterShorts: ¿¿¿¿¿Y????? Estoy aquí esperando con la polla
fuera. Bueno, metafóricamente.
Añade rápidamente.
Me rio tan fuerte que hace eco contra las paredes de mi pequeña
habitación.
SinnerThree: Eso es todo lo que voy a decir. Tu tarea es
completar el resto de este escenario. Infórmame mañana.
LobsterShorts: ¿Qué? ¿Me dejas a medias?
SinnerThree: Buenas noches, Lobsterman.
Cierro la aplicación. De todos modos, dejar a la gente colgando es mi
especialidad.
Y realmente tengo que escribir ese trabajo.

25
3
Compañeros Aceitados

Luke

P
aso la mayor parte del viernes metido en mi habitación,
apresurándome para terminar mi trabajo de economía. Los
fines de semana no son de ninguna manera propicios para
hacer tarea. Mi turno empieza a las nueve de la noche, y
aunque el club tiene una última llamada a la una, a veces trabajo un

26
turno de camarero en el club de al lado, el cual cierra más tarde. A
menudo no llego a casa hasta las cinco, dependiendo de cuánto tiempo
tome ducharme, cambiarme y hacer la caja.
Aun así, preferiría pasar el día durmiendo para estar bien descansado
para esta noche. O tal vez mandándome mensajes sexuales con
LobsterShorts. Desconectarme de la aplicación anoche fue dolorosamente
duro. Así como era el estado de mi polla. No tienes ni idea de cuán
excitante es ayudar a un chico a explorar su sexualidad.
Verás, la novia de Lobster no va a conseguir nada sorprendentemente
bueno del encuentro. En lugar de una polla, tendrá dos. Pero para
LobsterShorts… nunca ha tenido una polla en su boca antes. O puesto su
boca y manos sobre otro chico.
Maldita sea. Podría tener que masturbarme. Estudiar con una
erección va a ser imposible.
Justo estoy deslizando mi mano bajo la cinturilla de mis pantalones
deportivos cuando mi teléfono vibra.
Cuando veo el nombre, mi polla rompe el récord mundial para la
Pérdida de Erección Más Rápida. Y mis dientes se aprietan por propia
voluntad.
No quiero responder, pero también sé que mi madre seguirá llamando
hasta que lo haga. Cuando se trata de sus hijos, su dedicación es
incomparable. Oh, espera, ¿dije hijos en plural? Tonto de mí. Hay solo un
hijo por el que Marlene Bailey se preocupa, y seguro que no soy yo.
—Hola. —Sueno cortante, pero no puedo evitarlo—. ¿Qué pasa?
—Hola, cariño. Soy mamá.
—Sé quién eres. —Frunciendo el ceño, me siento y apoyo mi cabeza
contra la pared—. ¿Qué pasa? —repito.
—Solo… —Su tono toma una nota desesperada—. Todavía estás
enojado conmigo. Oh, Luke. Ha pasado un año… ¡no puedes odiarme para
siempre!
—No te odio.
—Entonces, por favor, no estés enojado. ¿Qué opción tenía?
—No estoy enojado —miento—. ¿Qué necesitas, mamá? Estoy un poco
ocupado en este momento.
—Yo… —Su voz se rompe y sorbe.
No me lo creo. Mi madre puede llorar a capricho. Y, confía en mí,
aprovecha al máximo esta habilidad. Toda mi infancia, la vi usar sus
lágrimas para envolver a sus muchos novios alrededor de su pequeño
dedo. Esa mierda funciona con mi hermano también. Pero nunca funcionó
conmigo. Siempre he visto a través de su acto de damisela en apuros.

27
—Mamá, en serio —digo con irritación—. Dime por qué has llamado o
te voy a colgar.
—Llamé para invitarte a la cena del domingo.
Casi dejo caer el teléfono. Eh. ¿Qué mierda de juego está jugando
ahora?
—Cena —repito, incapaz de evitar la suspicacia en mi voz.
—Sí, cena. —Hace una pausa—. Tenemos algunas noticias.
—¿Qué noticias? ¿Y quiénes son “nosotros”?
—Lo descubrirás en la cena —dice con terquedad.
—Ajá. ¿Y Joe estará en esta cena? —Solo pronunciar el nombre de mi
hermano mayor envía un remolino de náuseas a mi estómago.
Joe es la razón por la que no puedo vivir en casa. Hace un año salió
en libertad condicional de prisión, donde cumplió tres años por robo con
asalto. Tras su liberación, le preguntó a mi madre si podía volver a casa. Y
ella naturalmente dijo que sí. “No puedo esperar a estar en familia de
nuevo”, fueron sus palabras exactas.
Desafortunadamente, estar en familia significaba mirar a otro lado
mientras mi hermano reanudaba sus actividades ilegales. Y es una casa de
dos dormitorios, así que literalmente no había manera de escapar de Joe y
la escoria de sus amigos.
El segundo mes que Joe estuvo en casa, encontré unos tubos vacíos
de anestesia local en la papelera de la cocina.
“No tengo ni idea de qué es —había insistido Joe—. Tal vez mamá tiene
algún tipo de dolor”.
Pero reconozco a un mentiroso cuando veo uno. Con un poco de
ayuda del doctor Google, aprendí que la lidocaína es frecuentemente usada
para cortar cocaína y convencer a los compradores de que el producto es
de alta calidad. Lo confronté. Empezó a enloquecerme mediante engaños.
Y entonces encontré la pistola debajo del colchón. Cargada. No solo es
peligroso, es una descarada violación de la libertad condicional.
“No es mía —había dicho—. Bix la dejó ahí. No lo sabía”.
“No lo sabía —había repetido mi madre”.
Solo cree lo que quiere creer.
“No puedes quedarte aquí —había espetado yo—. Recoge tu mierda y
vete”.
“Oblígame”.
Todo lo que mamá añadió a la situación fueron sus lágrimas.
Así que la persona que finalmente se fue fui yo. No iba a compartir

28
habitación con alguien que indudablemente volverá a ser arrestado y
encarcelado. De hecho, me deja atónito que haya durado un año.
No he visto a Joe desde julio, cuando mamá me hizo sentir culpable
para ir a una “barbacoa familiar” en la que su último novio hizo perritos
calientes y luego los quemó. Oh, y se me pidió que llevara la cerveza. Por
supuesto, lo hice.
—Por favor, ven a cenar —me ruega mi madre de nuevo—. Ni siquiera
tienes que traer nada.
Soy un suertudo.
—Todavía no respondiste… ¿estará Joe?
—Por supuesto que Joey estará. Es su casa.
Reprimo un suspiro cansado.
—¿Sabe que me estás invitando?
—Fue su idea.
Donde estaba suspicaz antes, ahora estoy en modo completo de
desconfianza. ¿Fui idea de Joe invitarme?
Sí. Me gustaría evitar la situación de la Boda Roja, muchas gracias.
—Lo siento, estoy ocupado el domingo —le digo—. Si quieres
compartir tus grandes noticias ahora, soy todo oídos, de lo contrario, tengo
que colgar.
—Luke —se queja.
—De acuerdo, tengo que colgar, mamá. Hablamos más tarde.
Ambos sabemos que no hablaremos más tarde.
Cuando dejo mi teléfono sobre la caja de leche que funciona también
como mesita de noche, todo mi cuerpo se siente agotado. Sé que mucha
gente tiene familias jodidas, pero la mía es algo más. Un hermano mayor
que me arrastrará con él si se lo permito. Un padre inútil al que no he
visto desde que tenía dos años. Una madre reina del drama que
probablemente se casaría con su hijo mayor si la sociedad no lo viera mal.
Ni siquiera estoy bromeando aquí… el amor de mamá por Joey bordea lo…
espeluznante.
¿Supongo que debería considerarme afortunado de que su amor por
mí sea inexistente?
Qué suerte tengo.
Pasos suenan más allá de la puerta y me tenso instintivamente. No
importa cuánto tiempo haya vivido en Alfa Delta, todavía no siento que
pertenezco aquí.
Dice el hombre presentándose a presidente.

29
Joder. ¿En qué me estoy metiendo?
Un estallido de música hace eco a través del pequeño pasillo entre
nuestras habitaciones. “Sweet Emotion” de Aerosmith. Maravilloso. El
señor Deportista está en casa. Es hora de su entrenamiento antes de la
cena.
Miro a mi pila de libros de texto sobre mi escritorio mientras la voz
aguda de Steven Tyler se oye desde la habitación de Keaton. Si tuviera
dinero, lo invertiría en un par de auriculares que cancelan el sonido.
Desafortunadamente, no tengo dinero.

No estoy del mejor de los ánimos cuando llego a mi turno unas horas
después. Mi trabajo no está terminado y no fui capaz de dormir ni un
minuto gracias a Hayworth. Entiendo que es jugador de fútbol, pero jodido
Jesús, ¿cuántas horas de levantamiento de peso diarias requieren esos
idiotas?
Y justo cuando estaba quedándome dormido, su novia vino y pasó
una buena hora quejándose de una de sus hermanas de hermandad. Ni
siquiera tuvieron la decencia de tener sexo. Escucharlos follar habría sido
mucho más interesante que oír que una chica llamada Lindy le dijo a
Annika que sus mechas no lucían “naturales”. Lindy es claramente un
maldito monstruo.
No es necesario decir que estoy gruñón esta noche. Y hambriento.
Salivo ante la mera idea de todas las propinas que ganaré. Seré capaz de
alimentarme, finalmente.
—Llegas tarde —me informa mi gerente.
Entro en la zona de vestuarios.
—No, no es verdad. —Frunzo el ceño—. ¿Es verdad? —No hay reloj en
mi habitación, así que no puedo estar seguro. Pero normalmente soy
confiablemente puntual.
—Solo por un minuto —dice Heather, esbozando una sonrisa—. Solo
he estado esperando años a castigarte por llegar tarde. Es tal mierda lo
buen chico que eres.
Le devuelvo la sonrisa.
—Bien. Esa es la primera vez que alguien me llama buen chico.
Típicamente, se me dice lo malo que soy. —Le guiño a la morena mayor,
que pone los ojos en blanco.

30
Heather dirige uno de dos clubes gemelos: Jack’s y Jill’s. He estado
trabajando en Jill’s por casi un año, pero Heather y yo ya somos grandes
amigos. Es una antigua stripper que se casó con el dueño de su club
previo, y ahora los dos dirigen locales lado a lado.
Oh, ¿mencioné que soy stripper?
Algunos chicos prefieren llamarlo “artista masculino” o “bailarín
exótico”, pero yo lo llamo por lo que es. Paso dos noches a la semana
sacudiendo mi entrepierna en los rostros de mujeres felices y
desnudándome hasta un tanga. Por lo tanto, soy stripper.
—Bueno, serás uno pronto, chico malo, así que mejor ponte tu traje.
—Heather me palmea el culo sobre mis vaqueros y me empuja hacia el
largo estante de metal al otro lado de la habitación.
—¿Oye, Heather? —La detengo antes de que se aleje—. ¿Hay alguna
oportunidad de que pueda hacer un par de turnos como camarero en
Jack’s esta semana? Estoy corto de efectivo.
—Bueno, ¡claro, dulzura! —Me da una sonrisa feliz—. Pondré una
nota en la pizarra y veré si alguien necesita una noche libre. Pero es todo,
¿de acuerdo?
—Sí, totalmente. Hay una fiesta que tengo que celebrar, si puedes
creerlo. —Es profundamente irónico que la elección de la fraternidad llame
a esta cosa “competición de baile”. Porque si pudiera convertirme en
presidente bailando realmente, ganaría en un latido. Sin competición.
Pero no. Tengo que deslumbrar a mis hermanos con un buen
momento. Sin embargo, está bien, porque tengo un plan.
—Me alegra oírlo —dice—. Ahora ve a ponerte lindo.
Pongo los ojos en blanco y me dirijo a mi casillero en medio de la fila.
—¡Bailey! —llama George, uno de mis “colegas”. Está desparramado
en el cómodo sofá del vestuario, con el pecho desnudo y llevando un tanga
de licra de barras y estrellas. Agita un puñado de billetes hacia mí—.
Adivina cuánto dinero acabo de ganar.
Mi mirada descansa brevemente en la parte baja de su cuerpo.
—Hmmmm. La rutina del buen americano… Voy a suponer…
¿quinientos?
Las actuaciones con temas de América son inmensamente populares.
Supongo que el patriotismo pone a las chicas cachondas. Y no estoy
excluyendo a tipos homosexuales o bisexuales a propósito; Jill’s no atrae a
una multitud masculina. Tal vez es el nombre. En un fin de semana
ocupado, podríamos tener dos chicos, taaaal vez tres. La mayoría prefieren
los clubes homosexuales, sin embargo.
No puedo decir que los culpe. Jill’s es teatral. Es como la versión
Disney de desnudarse. Servimos a las salidas nocturnas de las chicas y

31
fiestas de despedida de soltera. El lugar solo está abierto los fines de
semana, sin embargo, excepto por las fiestas privadas. Por eso necesito
tomar turnos extra en el bar de al lado, el cual no paga ni de cerca tan
bien.
—¡Hice doscientos cincuenta! —exclama George.
Alzo mis cejas.
—Genial. —¿Y por la primera actuación de la noche? Esto es buena
señal para mí.
Contrario a lo que la gente cree, desnudarse no es dinero fácil. No
para un bailarín masculino de todos modos. Las mujeres pueden empezar
a trabajar y hacer una fortuna en una noche. Cuatrocientos, quinientos
dólares una noche, fácil. Los hombres lo tienen más difícil. Somos
contratistas, lo que significa que no tenemos un pago por hora (o un
salario… introduce mi risa ante la noción de recibir un salario). Nos pagan
en propinas. Punto. Nada más.
No mentiré… eso me asustó cuando Heather y Louis me contrataron.
¿Dejar mis dos trabajos de camarero para probar suerte en posiblemente
hacer dinero como bailarín? Jodidamente aterrador. Así que, en cambio, lo
que hice fue tomar dos fines de semana libres de mis otros trabajos y
probar lo de bailar.
Hice setecientos dólares el primer fin de semana. Mil doscientos el
segundo. Ya sabía que era un bailarín magnífico. Dame un ritmo sexy y
sensual y soy bueno. Pero resulta que soy incluso mejor desnudo.
Así que avisé a mis otros jefes el día después y aquí estamos.
—Eres mi nuevo héroe, G —le digo al gran y musculoso italiano.
—Hola —me saluda mi amigo Xavier.
—Hola. —Chocamos puños y me sigue a los estantes de la ropa—.
Bonito —digo, notando lo que lleva—. Me encanta empezar con la
actuación de bombero. —Es otra que gusta a la multitud.
—Luke. Hermano. ¿Cuándo vas a terminar de corregir mi ensayo? —
Un compañero bailarían, y compañero estudiante, se acerca. Brock atiende
a una universidad comunitaria cercana y se desnuda para pagar las
clases. También sirve mesas, se aventura con el paisajismo, camina perros
y trabaja en un lava-autos. El pobre chico está tan ocupado que me ofrecí
a corregir todos sus trabajos este semestre.
Soy un buen amigo. También soy idiota. Porque, puta mierda, apenas
tengo tiempo para escribir mis propios trabajos, mucho menos para
corregir los de otro.
—Te lo daré el domingo —prometo—. Dijiste que no se entregaba
hasta el lunes.
—Así es. Solo quería asegurarme que no lo olvidaste. —Palmea mi

32
hombro y luego llama a otro bailarín—. Oye, Lance, ¿robaste mis tirantes?
¡No puedo provocar incendios sin mis tirantes, hermano!
—Luke —regaña Heather—. Sales en diez. Desnúdate. Ahora.
—¡Alguien encendió un fuego debajo del culo de este! —bromea Lance,
que ya está vestido con su equipo de bombero y podría o no haber robado
los tirantes de Brock.
Me quito mi sudadera con capucha y camiseta interior, luego bajo la
cremallera de mis pantalones. Pero no me pongo el traje todavía. En
cambio, obedientemente espero a que George frote aceite por todo mi
pecho desnudo.
—El mejor trabajo del mundo, ¿eh? —Sus palmas se deslizan arriba y
abajo por mis abdominales y está sonriendo como si alguien le acabara de
dar un billete ganador de lotería. Lo gracioso es que a George no le gustan
los hombres. Solo piensa honestamente que frotarnos aceite mutuamente
y sacudir nuestros culos en el escenario es el mejor trabajo en el mundo.
—Eres un chico extraño, G.
—¡Oh, vamos, como si no lo pasaras en grande, Bailey! Buena
música, buena compañía, buena paga… Dime que no es jodidamente
impresionante.
Supongo que no está del todo equivocado.
—Mierda, sí, ahí están —dice Brock felizmente. Su cabeza rubia
asoma del armario de atrezo en el que estaba rebuscando, y alza un par de
tirantes rojos—. ¡Los encontré! —Y luego se baja la cremallera de sus
pantalones.
Hay un montón de bajadas de cremallera en esta habitación. Y no voy
a mentir, trabajo con algunos especímenes muy sexys. Pero mientras que
podría ser un idiota sobre algunas cosas, soy sabio cuando se trata del
lugar de trabajo. Como en: nunca, jamás, cago donde como. La mayoría de
los chicos en Jill’s saben que me muevo en ambos lados, y aunque uno o
dos se han insinuado no muy casualmente, fueron por… nada, dejé claro
que no estoy interesado en ir allí.
Aparezco, bailo, cuento mis propinas, me voy.
Oh, y a veces agito una enorme manguera de bombero y pretendo
estar rociando a mis aceitados compañeros.
Pero primero necesito mi atuendo. Me pongo una camiseta sin
mangas; usamos una marca especial y extra barata que literalmente
arrancaré de mi cuerpo un poco más tarde. Introduce los chillidos agudos
de júbilo de las féminas.
Luego me pongo unos pantalones de bombero amarillos con sus
tirantes rojos enganchados. Hay una chaqueta con broches que puedo
abrir uno por uno cuando llegue el momento. ¡Estamos aquí para

33
incendiar… sus bragas!
Sí, no es de extrañar que no le diga a nadie de Alfa Delta lo que hago
realmente para vivir. Este trabajo no es sutil. Mañana, seré un adormilado
desastre. El domingo estaré incluso peor. Pero tendré dinero para
comestibles, alquiler y gasolina. Y tendré parte del dinero que necesito
para el evento de la fraternidad que voy a celebrar.
Pero ahora mismo, es tiempo para un baile real. El que consigue las
mejores propinas, gana.
4
Mi Propia Siria Mental

Keaton

E
l domingo por la mañana me despierto cuando la alarma
suena a las diez.
Mi padre está en la ciudad. Es la única explicación por la
que pondría la alarma el domingo siguiente a una victoria de

34
fútbol y una noche de festejar intensamente, y bien merecido.
Annika está dormida a mi lado. Ambos estamos desnudos, pero estoy
bastante seguro que estábamos demasiado borrachos para tontear.
No hay momento como el presente, entonces.
Me giro hacia ella y rodeo con un brazo su cuerpo durmiente. Cierro
los ojos. Pero no me quedo dormido. Mi mente regresa a la conversación
por mensaje que tuve. Y la asignación que SinnerThree me pidió que
hiciese.
Completa el resto, había dicho.
Había intentado no pensar en ello los pasados dos días. Quiero decir,
este trío se supone que sea sobre Annika, no sobre mí. No se supone que
esté intrigado por SinnerThree o me pregunte cómo se sentiría tontear con
él.
Pero tiene razón. Si vamos a hacer esto, debería tener una idea de
cuán lejos quiero llevarlo.
Así que, bien. Haré la tarea. Quiero decir, ¿qué es lo peor que puede
suceder? ¿Tendré un orgasmo? Jesús, qué horror.
De acuerdo… hmmm. ¿Cómo quiero que se vea SinnerThree?
Musculoso. No hace falta decirlo. Paso mucho tiempo entrenando, así que
el físico es importante para mí. Un chico debería cuidarse. Aparte de eso,
no sé si tengo una preferencia. ¿Atleta o a la última moda? ¿Tatuajes y
piercings, o sin nada? Hay una versión excitante de todo, ¿cierto?
La mano de un hombre. Eso es todo lo que necesito para esta
fantasía. Una mano grande y dura envuelta alrededor de la base de mi
polla.
Mi polla se despierta.
Oh. De acuerdo, entonces. Supongo que nos gusta cómo suena eso.
Bajo una mano y la paso por debajo de mi creciente polla. Logro
desbloqueado.
La cuestión es, normalmente evito estos pensamientos. El sexo en
grupo es increíblemente excitante para mí, pero no fantaseo con chicos. Es
como un país peligroso y en guerra del que me mantengo alejado. Pero
SinnerThree dijo que tenía que hacerlo. Así que lo hace un poco menos
extraño.
Me permito imaginar una boca. Los labios recorriendo mi eje. Y no
unos labios cualquiera, hay una barba incipiente de un fin de semana, tal
vez. Está provocando mis muslos…
Y ahora tengo una erección, de forma bastante instantánea. Veranear
en mi propia Siria mental es sorprendentemente excitante.
Aparto la mano y beso a Annika en el hombro.

35
—Despierta, princesa. —Le doy a su suave culo un azote juguetón con
mi erección.
—Estoy durmiendo —gruñe.
Así que así es como es.
Solo un imbécil molesta a su novia durmiendo por sexo. Le doy un
pequeño apretón y luego salgo de la cama para ducharme y afeitarme.
Todavía no se ha movido cuando casi he terminado.
—¡Annika! —exclamo hacia la habitación—. Vamos, soldado. ¡En pie!
Muévete.
Un gemido ahogado es todo el sonido que escucho en la habitación. A
mi chica le gusta salir de fiesta, demasiado. Simplemente no es tan hábil
como yo. Annika siempre es un desastre la mañana posterior.
Mientras me seco el rostro, me doy cuenta que voy a tener que tomar
medidas drásticas.
Entrando en la habitación, tiro del edredón, exponiendo su espalda
desnuda. Y luego tomo mi teléfono de la cómoda y encuentro una canción
con ritmo que sé que le gusta. “Crazy in Love” de Beyoncé comienza a
sonar por mis altavoces último modelo.
—Te odio —protesta desde la almohada.
¿Tengo mano con las chicas o qué?
Una mirada al reloj revela que son casi las once.
—Levántate, princesa. Sabes que se enoja cuando llego tarde.
Annika gira su rostro adormilado hacia mí y dice tres palabras que he
estado temiendo.
—Ve sin mí.
Joder.
—Dijiste que vendrías.
—Es temprano.
—No lo es. —Subo el volumen de Beyoncé—. ¿Por favor? —suplico—.
Realmente quiero que vayas.
Milagrosamente, la almohada se aparta del perfecto rostro de Annika.
—De acuerdo. Pero solo si subes el volumen de la canción, así puedo
escucharla en la ducha.
—Claro, nena. —Es un trato fácil. Le subo más el volumen.
Annika sale de la cama, toma una toalla del gancho, la envuelve
alrededor de su cuerpo desnudo y se dirige a la ducha.
Gracias, joder.
Me estoy abotonando la camisa cuando escucho un golpe seco y un

36
grito desde el otro lado del pasillo.
—¿… demonios es esto? Voy a… —Lo que sea que esté diciendo mi
vecino es ahogado por Beyoncé.
El rostro malhumorado de Luke Bailey aparece en mi puerta abierta.
Está sin camiseta, y me pregunto de nuevo cómo es tan musculoso un tipo
que no hace ningún deporte. Su cabello oscuro está despeinado y tiene la
marca de la almohada en la mejilla, lo que lo hace parecer más infantil de
lo habitual. Pero arruina el efecto gritándome:
—¡Apaga esa mierda!
—No puedo hacerlo —chillo sobre la música.
Abre los ojos de par en par. Luego se acerca a mi altavoz y arranca el
enchufe de la pared.
Cae el silencio y tengo que admitir que no me importa. Aun así…
—¡Teníamos un trato! —grita Annika desde la ducha—. ¿Dónde está
Beyoncé?
—Beyoncé —gruñe Luke—, ¡está en el descanso del café! ¡Es domingo
por la mañana y llegué a casa a las cuatro de la madrugada!
—Tranquilízate —mascullo—. No es culpa de Annika que fueses de
fiesta hasta tarde.
—De fiesta hasta tarde. —Tiene los puños cerrados—. Sí, estuve fuera
hasta tarde pasándomelo bien.
Lo que sea, amigo.
—¿Tal vez cálmate un poco? De todos modos, nos vamos.
Pasa la mirada sobre mí, y no de un modo agradable. Capta mi
camisa Zegna y mis pantalones Armani.
—¿Té con la reina?
—Almuerzo con mi padre.
—Bien —dice, pero no me pierdo que pone los ojos en blanco—. Vete
cuanto quieras. —Se da la vuelta, desaparece en su habitación y da un
gran portazo.
Un tipo encantador. Qué sorpresa que no sea más popular. Por otra
parte, mi victoria presidencial está completamente asegurada.
Annika comienza a cantar Beyoncé en la ducha.
Pongo los ojos en blanco a todo el maldito mundo.

37
Cuarenta minutos después, me estoy disculpando con mi padre por
nuestra tardanza.
—Es totalmente culpa mía —admite Annika—. No salgo de casa sin
maquillarme.
—Vales la espera —asegura mi padre, besándola en la mejilla.
Mi padre odia cuando llego tarde, pero le encanta Annika. Así que
supongo que me voy a librar de esta.
—Buen placaje durante el segundo cuarto ayer —felicita mi padre
mientras me siento—. Buen partido.
—¡Gracias! —Desdoblo la servilleta sobre mi regazo, intentando no
mostrar cuánto significa ese cumplido para mí.
¿Muy patético? Tengo veintiún años y todavía intento complacer a mi
papi.
De hecho, acabo de leer un estudio donde un científico hizo
resonancias magnéticas a algunos perros. (En serio, no puedo imaginar
cómo. Quieto… ¡Buen chico!). Y averiguó que sus cerebros se iluminan con
el mismo entusiasmo por la alabanza que por la comida.
En otras palabras, soy tan listo como un golden retriever.
Mi chica abre el menú.
—Siempre tomo los huevos Benedict 6 y Keaton siempre toma tortitas
y tocino. Pero tal vez es momento para un cambio…
—Siempre dices eso. —Dejo caer la servilleta en mi regazo—. De todos
modos, siempre pides lo mismo. Tal vez tomaré los huevos Benedict.
Arquea una ceja perfecta sobre el menú.
—No te atrevas. Necesito un poco de tortitas y tocino.
Mi padre se ríe con buen humor.
—¿Cómo está tu padre? —le pregunta a ella—. Ha pasado un tiempo
desde que le di una paliza en el campo de golf.
—¿Te ha dado una paliza a ti en el campo de golf mientras tanto? —
cuestiono.
Papá hace un amago de darme una patada bajo la mesa. Esta es la
razón por la que quería aquí a Annika. Aligera nuestra relación a un nivel
soportable para mí. Papá se comporta más bobo cuando hay una chica
delante. O cualquiera, en realidad.
Annika no tiene ni idea de lo tensa que se está volviendo nuestra
relación últimamente. Aunque la graduación está a año y medio, la siento
inminente. La interferencia de papá en mi vida solo está empeorando, no
mejorando.
Afortunadamente, el camarero regresa para tomar nota. Mi padre pide

38
quiche y una mimosa.
—¿Un vaso también para la señorita? —pregunta el camarero. Pero
luego frunce el ceño—. Aunque necesitaría ver alguna identificación.
Mi chica niega.
—Enero, entonces. Finalmente seré legal. Solo huevos Benedict, por
favor, y un vaso de zumo recién exprimido.
Después de que el tipo se aleje, mi padre hace una simple pregunta:
—¿Tienen grandes planes para tu cumpleaños?
Annika abre los ojos de par en par, y cuando intento tragar saliva, se
va por el conducto contrario.
Bueno, papá, vamos a invitar a un hombre para que se desnude con
nosotros y nos haga corrernos a los dos juntos. Como se debe hacer.
Paso el siguiente par de segundos intentando no toser, pero Annika
me cubre contando una historia sobre diseñar camisetas para su

6Huevos Benedict: plato que consiste en dos mitades de un bollito inglés, una tostada, u
otros tipos de panes, generalmente cubiertos con jamón cocido, tocino o pastrami, huevos
escalfados y la muy popular salsa holandesa.
hermandad. Finalmente recobro el control de mi esófago justo cuando llega
a la parte graciosa.
¿Mencioné que le debo a esta chica mucho?
—¿Cómo fue su semana, señor Hayworth? —inquiere Annika
mientras llega nuestra comida.
—Te conozco desde que llevabas trenzas y aparato dental. ¿Cuántas
veces tengo que recordarte que me llames Keat? —se burla papá.
—Me esforzaré, señor Hayworth. —Guiña un ojo, pero a pesar de la
juguetona respuesta, sé que nunca le llamará “Keat”, Annika ya me ha
admitido que se siente extraña llamando a mi padre por el mismo nombre
que a mí. La confunde.
Afortunadamente, nunca ha tenido que estar en la misma habitación
que mi padre, mi abuelo Keaton y yo. La cabeza le daría vueltas.
—Mi semana fue bastante normal —comenta papá—. La pasé
hablando con los administradores en Columbia Prebysterian sobre nuestro
proyecto clínico. Pero nadie quiere hablar sobre mí… háblame de la
campaña, Keaton. ¿Has decidido qué vas a hacer para el baile?
Tomo otro sorbo de café, demorándolo.
—Aún no —admito, cuando ya no puedo seguir tragando—. Quiero
planear algo diferente, algo que no se haya hecho antes en la fraternidad,
pero estoy confundido.

39
—¿Qué planeó cuando se presentó a presidente? —cuestiona Annika
con curiosidad, la pregunta dirigida a mi padre.
Él sonríe.
—No quiero presumir, pero fue la mejor fiesta que he celebrado nunca
o he estado en toda mi vida. La mejor noche de mi vida, honestamente. —
Se ríe entre dientes—. Pasé seis meses planeándola.
Algo se retuerce en mi interior. ¿Seis meses? He escuchado a mi
padre hablar sobre esta fiesta, pero no es hasta ahora que me doy cuenta
de cuánto esfuerzo puso en ella.
—El verano antes, mi hermana Rosie y yo fuimos a un espectáculo del
Cirque du Soleil, y teníamos unos asientos VIP con acceso a una fiesta
para conocer a los artistas después.
Por supuesto que tenían asientos VIP. Papá compra la mejor versión
de todo.
—Estuve realmente impresionado. Pensé que un circo solo entrenaba
perros y payasos. Pero su espectáculo fue tan sobrecogedor y pulcro. Y
cuando leí el programa durante el intermedio, tuve una idea. Iban a venir
a Nueva Inglaterra durante el año escolar. Y le ofrecí a una docena de ellos
dos noches de alojamiento gratis en Alfa Delta a cambio de una actuación
privada.
—¡Genial! —alaba Annika—. ¿Una actuación en la casa?
—En una tienda en el jardín —contesta papá, tomando un sorbo de
su bebida—. Aunque no había sillas. Era más como una fiesta donde una
docena o así de invitados eran contorsionistas, malabaristas y acróbatas.
Contraté a un DJ que realmente entendió el ambiente. Y nuestros
invitados solo vestían de rojo y azul, como los artistas. Fue una
experiencia estar allí simplemente.
Sé que no está mintiendo. Las fotografías son épicas. Me siento
cansado solo pensando en ello. ¿Cómo demonios voy a pensar en algo
único? Y ahora la presión es doble. No solo necesito planear una fiesta
mejor que Luke Bailey, sino que tengo que mejorar el circo de las
maravillas de mi padre.
Y solo tengo dos semanas para lograr esto.
Maldito infierno.
Trago el resto de mi agua, deseando que el camarero pudiese darse
prisa y trajese la mimosa a la que cedí y pedí. A diferencia de Annika,
tengo veintiún años, y un chico necesita una bebida ahora mismo.
Vibra el teléfono de papá y baja la mirada para leer el mensaje.
—Lo siento. Saben que normalmente no permito teléfonos en la mesa,

40
pero los médicos en Columbia me están dando actualizaciones cada hora
del ensayo.
—¿Qué ensayo es ese? —indaga Annika.
—Tenemos un ensayo fase III sucediendo ahora mismo con una
medicación para la diabetes. Funciona engañando a tu metabolismo a que
se acelere mientras duermes.
Ella se inclina hacia delante.
—Eso suena fascinante.
—¿De verdad? —Papá se ríe—. Bueno, estoy contratando. Keaton no
puede molestarse en tomar mucho interés en los negocios familiares. Tal
vez puedas ocuparte tú en cambio.
Y ahí está… el pequeño ataque de hostilidad que siempre está entre
nosotros. Y aunque lo sé mejor, me lanzo a la batalla.
—Nunca dije que no estuviese interesado. Dije que primero quería
trabajar para otra persona.
Pero en realidad tiene razón. No estoy interesado. Voy a conseguir el
título en biología que él quería que obtuviese. Pero no quiero encargarme
de una farmacéutica. Simplemente no. Quiero conseguir una licenciatura e
investigar, preferiblemente en el campo de la biología marina. La ciencia
pura es mucho más interesante para mí que intentar vender pastillas a los
baby boomers7.
Así que estoy haciendo tiempo. Y discutimos sobre ello. Mucho.
—Bien —contesta él, ajeno a mi dolor—. Voy a preparar unas
prácticas para ti en el departamento financiero. Tendrás que presentar los
informes a Bo, así que… tendrás que trabajar para otra persona.
Ese es el mayor caso de mierda semántica que he escuchado nunca.
Bo trabaja para papá. Por lo tanto, estaría trabajando para papá, solo
estaría en… Espera.
—¿Qué? —exijo. ¿Acaba de decir financiero?
—Me escuchaste —afirma—. Sé que te gusta más la ciencia. Y habrá
mucho tiempo para eso. Pero para entender las grandes farmacéuticas
también tienes que ver cómo funciona la parte del dinero.
—Pero… hay otras prácticas a la que me voy a presentar —gruño.
—¿Como cuáles…? —indaga papá.
Cristo. No estoy listo para discutir la expedición de búsqueda a la que
me estoy presentando hasta que tenga una reunión con el estudiante
graduado que está a cargo. Y solo estamos en noviembre. ¿Quién tiene su
verano planeado en noviembre?
—Eso pensé —dice papá ante mi silencio—. Hablaremos de ello más
tarde. Oh, recursos humanos necesita tu currículum, ¿de acuerdo? Eso es

41
parte de los estándares de las prácticas. Envíame uno antes de las
vacaciones.
—Claro —farfullo. Pero no estoy completamente seguro. Solo hay dos
formas en que esto podría terminar, yo cediendo o él enfadándose de
verdad cuando deje de lado sus prácticas por unas que realmente me
interesan.
Esta es nuestra relación en pocas palabras: yo decepcionándolo y
sintiéndome mal por ello. Soy jugador de fútbol, es su deporte favorito.
Pero el equipo ha perdido dos temporadas desde que empecé en Darby, y
es dudoso que vayamos a ver el campeonato este año. Así que solo era
exitoso a medias ante sus ojos. Quería que fuese científico, así que me
especialicé en biología. Pero no bioquímica, lo que habría sido su elección.
Un futuro trabajo en su compañía puede ser nuestro último
enfrentamiento. Y realmente no sé quién va a ganar.

7 Baby boomers: término usado para describir a las personas nacidas durante la
posguerra. Entre 1946 y 1964.
5
Tu Masculino Bañador De Langostas

Keaton

N
o me relajo totalmente hasta esa noche cuando estoy
finalmente en casa solo.
Ahora que mi reunión del grupo de estudio ha
terminado, debería estar trabajando en el discurso de mi campaña y

42
pensando ideas para el baile, pero no estoy de humor para pensar en
planear una fiesta. Papá mató toda mi alegría.
Así que tomo mi teléfono y abro la aplicación que ha estado
llamándome desde que la descargué. Tengo mensajes de unos cuantos
chicos. Son los habituales qué tal y hola, pero ni siquiera me molesto. Voy
directo a la página de SinnerThree.
No me ha contactado otra vez. ¿Es raro que esté decepcionado?
Apartando ese pensamiento, escribo un saludo.
Hola, hombre. Domingo por la noche. Debería estar haciendo
tarea, pero estaba pensando en lo que me pediste.
Envío el mensaje y me tumbo. Ha sido un día frustrante. Estoy tenso
y en necesidad de liberación.
SinnerThree me pidió que considerara cómo me sentía sobre recibir
una mamada de un chico. Todavía es hipotético a este punto, pero el
hipotético yo no odia la idea. Quiero decir, al fin y al cabo, una mamada se
siente genial, ¿cierto? ¿De verdad importa quién te la haga? ¿No se sentirá
genial de todos modos?
Tantos factores para esta hipótesis… Es bueno que sea un científico.
Porque a los científicos no les asusta experimentar, ¿cierto?
Así que eso es lo que estoy haciendo mientras cierro mis ojos ahora.
Estoy imaginando a un tipo vagamente guapo inclinándose sobre mí. Y
estoy imaginando cuán bueno podría ser un chico dando una mamada.
Requiere de una polla conocer una polla, ¿cierto?
Entonces, voy más allá y me permito imaginar un rostro masculino
mirándome mientras chupa profundo en su garganta mi polla con un brillo
sucio en sus ojos.
Y… hmmm. Esa imagen es más arte que ciencia. Y me gusta la idea
un montón.
Mi teléfono suena con un mensaje entrante. Lo recojo de inmediato. Y
solo estoy un poco demasiado entusiasmado porque SinnerThree me haya
respondido.
SinnerThree: ¿Bien? ¿Bordaste mi asignación?
LobsterShorts: Estoy trabajando en ella ahora mismo.
SinnerThree: ¿Y?
LobsterShorts: Lo estoy haciendo bien.
SinnerThree: ¿Bien? ¿Como un trabajo de un notable bajo?
LobsterShorts: En mi familia, un notable bajo significa un
sermón y vergüenza pública. Estudio para sacar un sobresaliente.
SinnerThree: Qué panda de nerds, ¿no?

43
LobsterShorts: Claro. Pero no del tipo que son empujados en
taquillas. Se supone que sea el tipo de hijo que domina cada
competición solo porque puedo.
Cristo, no sé por qué compartí eso. Nos estamos saliendo del tema.
Me uní para hablar de pollas, no de mi mierda de vida familiar.
SinnerThree: Podría ser peor. Los imbéciles inteligentes son más
divertidos que los imbéciles tontos. Confía en mí.
LobsterShorts: Anotado. ¿Estás rodeado de imbéciles tontos?
SinnerThree: Solo cuando voy a casa. Lo cual es nunca a menos
que no pueda evitarlo.
LobsterShorts: Hombre inteligente.
SinnerThree: Pero suficiente sobre esos perdedores. Volvamos a
lo divertido. ¿Estás listo?
LobsterShorts: ¿Para?
SinnerThree: Yo, arrodillándome delante de ti. Tiro de tu
masculino bañador de langostas y lo quito.
Me siento y escribo una respuesta rápidamente.
LobsterShorts: Espera. ¿Estás odiando mi bañador favorito?
SinnerThree: ¿Lo estás retrasando? Estoy a segundos de tocar
tu polla, ¿y quieres hablar sobre tu bañador caro?
El hombre tiene un punto, supongo. Pero por otro lado, no me conoce.
LobsterShorts: Si estuvieras a segundos de tocar mi polla de
verdad, no creo que lo detuviera por una conversación. Pero solo
para que lo sepas, las langostas son geniales. Y no necesitan una
aplicación para encontrar sexo.
SinnerThree: De acuerdo, morderé el anzuelo. ¿Cómo encuentran
las langostas a sus compañeros?
LobsterShorts: La hembra hace pis sobre el refugio del macho. Y
el tipo es como OH NENA. Entonces, ambos se mean el uno al otro.
Ella entra en su guarida y muda. Él patea su ropa como un vestido
de baile de fin de curso. Luego, lo hacen al estilo misionero.
SinnerThree: Esos son un montón de detalles, amigo. No sé si
estar aterrorizado o excitado.
Genial. Ahora probablemente lo he asustado con mi conocimiento
enciclopédico sobre sexo entre crustáceos.
LobsterShorts: Por favor, continúa. Mi bañador de langostas
está descartado.
SinnerThree: ¿Estás en casa ahora mismo?
LobsterShorts: ¿Ahora quién está pidiendo demasiados

44
detalles? ¿Importa dónde sucede esta mamada ficticia?
SinnerThree: Me refería a si estás en casa DE VERDAD. Así
puedes cerrar la puerta y tocarte mientras te hablo.
¡Vaya! Mi polla se siente pesada para cuando termino de leer la frase.
Pero incluso mientras salgo de la cama y echo el cerrojo, no estoy seguro.
Hay una línea entre hablar y tocar que quiere que cruce.
¿De verdad voy a ir allí?
Bajo la cremallera de mis vaqueros y los tiro. Y —a la mierda—, me
quito mi bóxer también. Me siento en el borde de la cama, desnudo de
cintura para abajo. Entonces le contesto.
LobsterShorts: De acuerdo, la puerta está bloqueada. Los
pantalones son historia.
SinnerThree: Bien hecho, novato. No estaba seguro si querrías
seguir la corriente.
En realidad, no estoy seguro de nada. Pero tengo bastante curiosidad
sobre mi respuesta a su pequeña tarea. Y supongo que esta es una
manera lo suficientemente inofensiva de explorar la idea.
LobsterShorts: Hagamos esto. Háblame.
SinnerThree: Creo que debería ser al contrario. Dime qué estás
haciendo, y qué debería hacerte.
Oh.
Esa es una historia diferente, ¿no es así? ¿Esta fantasía tiene que ser
con mis propias palabras? Dejo mi teléfono en silencio y me pregunto
cómo empezar. Masturbarme en mi habitación no es exactamente una
actividad nueva para mí. Pero mi pulso está elevado de todos modos.
Porque masturbarme con ayuda de un chico lo es.
Y tal vez estoy tardando mucho, porque me empuja.
SinnerThree: ¿Estoy desnudo también?
LobsterShorts: No. Pero ahora te pido que te quites la camiseta.
Y la quitas por tu cabeza.
Pulso enviar y bajo la mirada a la foto de perfil de Sinner e imagino
ese conjunto de abdominales delante de mí. Y me sobresalta darme cuenta
que puedo imaginar a Sinner lentamente quitándose la camiseta,
asegurándose de flexionar su pecho para mostrarme lo que tiene.
Exhalo, preguntándome cuán lejos estoy dispuesto a llevar esto. Y por
qué es tan fácil reproducir el encuentro como una película en mi cabeza.
Entonces, sigo escribiendo.
LobsterShorts: Estoy sentado en el borde de la cama. Te
arrodillas delante de mí.

45
SinnerThree: Sí, de acuerdo. Estoy abajo. Mientras que no tenga
que llamarte “Amo”. No me va eso.
LobsterShorts: Anotado.
Y ahora lo estoy imaginando en el suelo delante de mí. Mirándome,
esperando una señal.
Uf. ¿Hace calor aquí?
LobsterShorts: Tengo que separar mis piernas un poco para que
puedas acercarte.
SinnerThree: Sepáralas ampliamente, ¿bien? Estoy arrodillado
entre tus piernas. Estoy poniendo mis manos en la parte interna de
tus muslos. Y ya te estás poniendo duro para mí.
De repente, me encuentro separando mis piernas más rápido que una
animadora haciendo los saltos. Porque realmente quiero esas manos sobre
mí. Pero, ¿cómo, exactamente?
Me estoy dando cuenta que tener sexo con la misma persona durante
tres años deja algunos espacios en mi imaginación. No es que no
encuentre mi vida sexual satisfactoria. Pero no sé cómo funcionan los
polvos casuales.
LobsterShorts: Solo continúa.
SinnerThree: Bien. Tal vez desearías que simplemente te tragara
hasta la garganta de inmediato. Ahorrarte la incomodidad. Pero no
lo hago, porque estoy un poco atacando tus nervios. Primero, pongo
una mano sobre tu muslo, y simplemente la miras.
Supongo que lo haría. Y, diablos. Puedo básicamente sentirla ahí
ahora mismo. Presiono mi propia mano contra mi carne desnuda y no es
bastante. Quiero más.
SinnerThree: Entonces, moviéndome lentamente, uso mi otra
mano para acariciar tus bolas y las acuno en mi palma.
Juro que estallo en sudor mientras mi mano baja para hacer lo que
ha descrito. Mi respiración se acelera mientras mi propia palma se desliza
bajo mi sensible saco.
SinnerThree: ¿Estás conmigo? Tócalas por mí, ¿de acuerdo?
Luego desliza tu pulgar por tu polla.
Dejo escapar un jadeo mientras me toco. Luego escribo una respuesta
con un pulgar torpemente.
LobsterShorts: Síp.
Mi polla se levanta por atención ahora. No es que normalmente
necesite mucho ánimo.
SinnerThree: Ahora me inclino y te tomo con mis manos. ¿Estás

46
circuncidado?
LobsterShorts: Sí.
SinnerThree: Mi pulgar está tocando la parte inferior de tu
polla. Y luego la punta. Hasta que finalmente me inclino y te
saboreo.
Solo en mi habitación, dejo escapar un gemido, deseando que una
lengua real estuviera de verdad rodeando la cabeza de mi polla. Mis
propios dedos son unos pobres sustitutos. Recojo mi teléfono y escribo con
una mano.
LobsterShorts: Entonces qué.
SinnerThree: ¿Todavía quieres esto?
LobsterShorts: Lo querría más si estuvieras realmente aquí de
rodillas con mi polla en tu boca.
Mierda, no puedo creer que haya escrito eso de verdad. Pero… es la
verdad. Imagínate.
SinnerThree: Bien. Acaríciate un poco más rápido. Y tengo una
pregunta para ti.
Con un gemido, reanudo el ritmo.
SinnerThree: Contéstame esto. ¿Seguirías divirtiéndote cuando
te mirara? Porque no estás viendo solo una boca talentosa. Estás
mirando a un chico que quiere follarte si alguna vez tiene la
oportunidad. No es que vaya a arruinar el humor y decirlo. Soy más
inteligente que eso. Te chuparé primero. Pero cuando te estés
acercando, acariciaré tu culo. Y si eso te hace gemir, presionaré mi
suerte y deslizaré la punta de mi dedo dentro.
Mis ojos se cierran, como si estuviera asustado de leer otra palabra.
La charla sucia de Sinner me tiene duro y doliendo. No sé qué significa
eso. Pero incluso desearía poder escuchar su voz. Hay algo vulgar sobre su
tono que no me importa en absoluto. Esto es cuánto te quiero y esto es lo
que conseguiré.
Al parecer, tengo un fetiche por la honestidad. ¿Quién lo diría?
Cuando abro los ojos, hay un nuevo mensaje.
SinnerThree: ¿Sigues conmigo?
No es fácil responder con una mano.
LobsterShorts: Sí. ¿También te estás masturbando?
SinnerThree: Ojalá. Pero no estoy en casa ahora mismo. Quiero
que termines ahora. Dime si esto ayuda…
Unos latidos pasan, mientras me acaricio lentamente. Pero puedo
sentir calor en mi rostro y mi pulso está palpitando por todas partes.

47
Necesito correrme.
Entonces, una fotografía aparece en mi pantalla. Veo vaqueros y una
camiseta negra que está subida para revelar un conjunto de fuertes
abdominales. Los vaqueros tienen la cremallera bajada. Y el chico lleva
ropa interior gris con un bulto prominente a la vista. Su mano está
extendida, por lo que solo su pulgar está tocando el bulto. Se está
acariciando solo ligeramente a través del algodón.
Y me golpea… puse a un chico duro. Un chico que quiere hacerme
una mamada y jugar con mi culo.
Mi teléfono se desliza de la cama hacia el suelo con un sonido
metálico mientras me masturbo con ganas. Está arrodillado delante de mí,
sus manos en mis muslos. Su cabeza se mueve mientras me toma
profundamente. Pongo una mano en su nuca para sostenerlo donde lo
quiero. Hay músculo ahí, no suavidad…
Ahí es cuando me corro por toda mi mano, acariciándome, deseando
que SinnerThree estuviera ahí para tragar todo lo que le doy.
Y entonces ha terminado. Estoy sentado aquí solo con una mano
pegajosa, mi corazón latiendo con fuerza. Me levanto y agarro una toalla de
papel del rollo que tengo en mi cómoda.
No sé qué acabo de aprender, excepto que… ni uno de mis
pensamientos estos diez minutos pasados tuvo nada que ver con Annika o
su cumpleaños.

48
6
A La Policía Le Encantará Eso

Luke

P
asan tres o cuatro minutos, pero LobsterShorts no me contesta.
Con disimulo, me he vuelto a subir la cremallera de los
pantalones bajo la mesa de la biblioteca. Y he apartado todos
mis libros.

49
Aun así. Pantalla en blanco.
No sé por qué debería importarme. Pero está comenzando a gustarme
el chico. Quiero decir… ¡sexo de langostas! Y aquí que pensaba que los
listillos eran aburridos. Lo admitiré. Quiero conocerlo.
Me suena el teléfono y lo miro inmediatamente. Pero solo es un
recordatorio de una reunión a la que tengo que ir en la casa de la
fraternidad.
Mientras me marcho de la biblioteca y camino por la oscuridad, casi
me estoy arrepintiendo de mi elección de presentarme a presidente. Las
reuniones son lo peor, y básicamente estoy firmando para un sin número
de ellas. La renta gratis para todo un año suena divina, pero, ¿merece la
pena el dolor de cabeza de dirigir una fraternidad?
Ugh. Sí. Creo que lo vale. Porque si no voy a pagar la renta, puedo
bajar mis horas de trabajo a una noche el fin de semana. ¿O si ahorrase
suficiente dinero durante el verano? Puede que ni siquiera tuviese que
trabajar en absoluto. Podría pasar mi último año centrándome solo en la
universidad, la graduación y planes de carrera.
Y en Alfa Delta. Pero estoy seguro que las labores de presidente no
serán la mitad de estresantes como trabajar hasta altas horas todo el fin
de semana.
Cuando llego a casa, encuentro otra reunión ya en proceso en nuestro
salón. Supongo que hoy es la noche de las reuniones. Jako, mi líder de
campaña, no ha llegado todavía, así que mataré el tiempo escuchando la
discusión del comité de no iniciados.
El líder del comité es Judd Keller. Así que opté por no participar este
año.
—¿Quién quiere ir primero? —pregunta Judd a los chicos alrededor
de la mesa—. Comentaremos ideas y luego elegiremos las ideas de
iniciación más locas y mejores.
Nombramos a nuestros no iniciados en septiembre, y han sido
miembros en probatoria desde entonces. Ahora, les hacemos pasar por
siete días infernales antes de finalmente convertirlos en miembros plenos.
El año pasado, estuve en este comité porque cada miembro tenía que ser
voluntario en algo, y al menos el comité de no iniciados era una tarea a
corto plazo. Pero fue una pesadilla, sobre todo porque Judd es jodidamente
molesto.
—Tal vez los novatos deberían hacer el reto del clip —sugiere un
veterano llamado Paul.
—¿El qué? —pregunta Judd—. ¿Qué es, como un ejercicio físico?

50
—No. Los dividimos en tres equipos o cuatro. Cada equipo consigue
un clip. Y tienen tres días para convertirlo en algo que valga la pena. En
este caso debería ser algo que puedan donar a la caridad. Cambian el clip
por un lápiz. Cambian el lápiz por un bolígrafo. Cambian el bolígrafo por
una grapadora. Y así en adelante. —Paul se encoge de hombros—. Lo
aprendí en una de mis clases de gerencia.
—¿Para qué? —cuestiona Judd.
—Un par de cosas. Hace que te sientas cómodo pidiendo cosas, lo que
es una habilidad vital. Tienes que estar dispuesto a escuchar un no, si
alguna vez quieres escuchar sí.
Judd comienza a burlarse:
—Creo que una vez lo leí en un libro de auto ayuda.
—No sé —comenta Ahmad Mithani—. Creo que me gusta. Es
agradable romper las reglas Haggar de novatadas.
Me rio, porque no puedo evitarlo.
—Espera, ¿hay un canon de novatadas?
Judd gira la cabeza en mi dirección.
—Qué demonios, Bailey. ¡Ni siquiera estás en este comité! Que te
jodan.
Pongo una sonrisa.
—Lo siento. Solo estoy esperando a que llegue mi comité. ¿Esta casa
está llena de comités o qué?
Paul se ríe suavemente.
—No me presten atención —aseguro. Hago un gesto de cerrarme la
boca con cremallera—. Me mantendré callado.
Aunque Judd está rojo de furia, no discute. ¿Qué va a hacer, sacarme
a patadas de mi casa? El comedor está junto al salón, que es donde se
supone que me encuentre con mi líder de campaña.
—No me importa el reto del clip —comenta Ahmad con un
encogimiento de hombros—. Es medianamente humillante, pero con un
propósito real.
—En su lugar, simplemente podrían donar dinero a la caridad —
murmura Judd—. Pero bien. Pónganlo en la lista de posibilidades.
Ahmad se levanta y se dirige a la pizarra en la pared. Borra un
enorme dibujo de una polla y pelotas gigante, porque, ¿qué otra cosa pone
la gente en una pizarra de una fraternidad? Con el rotulador escribe el
encabezado IDEAS, y debajo: Reto del clip.
—Bien, ¿alguien más tiene una idea que no me aburrirá hasta la

51
estupidez? —exige Judd.
—Tengo una genial —exclama Owen Rickman, uno de los compañeros
del equipo de fútbol de Judd—. Lo llamo nudillos sangrientos.
Judd asiente con aprobación.
—Nombre loco. Cuéntame más.
—De acuerdo, sacamos a esos idiotas de la cama, como a las dos de la
madrugada y los llevamos afuera. Se alinean en la pared trasera de la casa
y frotan los nudillos contra los ladrillos.
No mentiré… estoy fascinado.
Por la increíble estupidez de esta idea.
—¿Cuál es el punto de eso? —cuestiona Tim Hoffman, un veterano.
—Ver cuánto pueden durar, cuán duros son. Sus nudillos estarán
desgarrados y sangrando. Será muy gore, amigo.
Judd asiente de nuevo, sus ojos oscuros brillando.
—Y el tipo que menos dure recibirá la recompensa de lavar toda la
sangre de la pared y patio.
Tim resopla.
—¿Cómo es eso una recompensa?
—No lo es —indica Judd, poniendo los ojos en blanco—. Porque no
hay tal cosa como recompensa durante la semana infernal. Esos
perdedores necesitan sufrir.
¿Por qué?, casi espeto. ¿Por qué necesitan “sufrir”?
Para ser honesto, nunca he entendido el concepto de novatadas. Se
supone que se trate sobre formar vínculos, ¿cierto? ¿Crear amistades
duraderas con tus hermanos?
Pero ya vivimos en una casa juntos. Comemos juntos. Estudiamos
juntos. Compartimos baños. Somos los terapeutas unos de otros.
Sostenemos el cabello de nuestro hermano metafóricamente (o el cabello
literal si estamos hablando de los largos mechones surfistas de Jon
Munsen), cuando está vomitando en el retrete después de una fiesta.
¿Me estás diciendo que eso no crea un vínculo duradero?
¿Necesitamos ver a nuestros hermanos destrozarse los nudillos en una
pared de ladrillos en medio de la noche para solidificar esa amistad?
—Eh.
Me giro antes el sonido de la voz baja de Jako. Debe haber llegado del
gimnasio, porque está vistiendo una camiseta de tirantes empapada, unos
pantalones deportivos y zapatillas deportivas.
—Hola —murmuro, así no molesto la reunión de Judd.

52
—¿Te importa si me cambio rápidamente? —pregunta Jako—. Volveré
en cinco minutos.
—Sin problema —contesto.
Mientras Jako se gira, vuelvo a mirar hacia la zona del comedor.
—Mithani añade Nudillos Sangrientos a la lista —está diciendo
Judd—. ¿Siguiente idea?
Completando el grupo está Paxton Grier, el heredero de una fortuna
tecnológica. Su padre es un tipo de Silicon Valley que inventó un algoritmo
que comprime fotografías enormes, así que es lógico pensar que su hijo es
igual de listo e innovador, ¿cierto?
—En la fraternidad de mi hermano tienen esto llamado picnic de sexo
sandía.
Contengo un suspiro.
Ahmad se carcajea.
—Eso suena como una banda emo. —Se chocan las manos entre
ellos.
Judd, por supuesto, está atendiendo a cada palabra de Grier.
—Cuéntame más.
—Conseguimos unas cuantas sandías y montamos un picnic, así que
básicamente solo colocamos algunas mantas o manteles para contener el
desastre.
¿El desastre? Oh, chico, ya no me gusta cómo suena esto.
—Hacemos agujeros en las sandías, desnudamos a los perdedores y
hacemos que follen las sandías.
Owen lo celebra.
—Y el tipo que más aguante tiene que comerse lo que queda.
Ahmad hace sonidos de arcadas.
—Oh, mierda. Eso es muy asqueroso.
—Me encanta —declara Judd—. Escribe eso en la pizarra.
Verdaderamente me siento asqueado, y esto viniendo de un hombre
que traga cuando hace una mamada. Un hombre que estaba
intercambiando mensajes sexuales con otro hombre justo antes de esta
reunión. Pero la idea de forzar a otros chicos, sean heterosexuales u
homosexuales, a comer un trozo de sandía cubierto de semen me alarma
increíblemente.
A pesar del hecho de que ni siquiera estoy en el comité, doy un paso
adelante y carraspeo.
—No escribas eso —le ordeno a Ahmad.

53
Judd me dirige un ceño fruncido.
—No eres el presidente de esta fraternidad, Bailey.
—Aún —me burlo.
—No, nunca lo serás —gruñe—. Y tampoco eres el maestro de los no
iniciados. Yo lo soy. No estás al mando aquí.
—No, ¿pero sabes quién está al mando? La policía. —Me cruzo de
brazos flojamente—. Contacto sexual forzado durante una novatada va
contra la ley.
—Están llenando sandías —espeta Judd—. No unos a otros.
—Están siendo forzados a participar en una actividad sexual, lo cual
la mayoría de ellos hará porque están ansiosos por entrar en esta
fraternidad. Es un movimiento de poder para nosotros y… —Me detengo,
dándome cuenta que necesito una táctica diferente con Judd. Ansía el
poder. Así que necesito apelar a su… sentido de supervivencia, decido—. Y
si siquiera uno de esos novatos habla sobre lo que sucedió o lo considera
asalto sexual y le dice a la policía, puedes despedirte de Alfa Delta.
—Los soplones reciben su merecido —dijo Owen oscuramente.
—Sí, golpéalos lo suficiente para que reciban puntos —digo,
sonriendo educadamente—. A la policía también le encantará eso.
Owen me pone los ojos en blanco.
Para mi sorpresa, Judd agita una mano, probando que no es un
completo idiota.
—No, Bailey ha hecho un buen punto. Lo que sea que les hagamos a
estos cabrones, no puede ser abiertamente ilegal.
Jako aparece al pie de las escaleras, así que dejo a Judd y sus
compinches para aportar ideas que no involucren follar sandías.
—Ese chico es una verdadera pieza de trabajo —le murmuro a Jako.
—Síp —dice en acuerdo—. Pero esa pieza de trabajo tiene derecho a
un voto en esta elección, ¿y adivina quién necesita ganar ese voto, Luke?
Tú.
Me rio oscuramente.
—Sí, correcto. Incluso si me convirtiera en genio y le concediera tres
deseos, nunca me votaría. Va a muerte con Keaton Hayworth.
Jako asiente.
—Tal vez. Pero eso no significa que no seas capaz de hacerle cambiar
de idea.
Ja. ¿Lograr que Judd Keller cambie de idea sobre mí? Tendría una
oportunidad mejor intentando estar en el reparto de una temporada de
Bailando Con las Estrellas.

54
Una hora después, estoy hurgando en la cocina por un aperitivo.
Ahora que tengo un fajo de efectivo en mi billetera, puedo permitirme
agarrar una bolsa de patatas fritas. Tenemos una despensa de aperitivos
comunal que cualquiera de nosotros puede usar, siempre que
contribuyamos al fondo para aperitivos. Normalmente me abstengo. Esta
noche, lanzo un billete de diez dólares en el frasco y me atiborro.
Joooder. Olvidé cuán buenas estaban las patatas fritas. Tal vez es
bueno que normalmente esté demasiado arruinado para aperitivos o
carbohidratos. Mi sustento depende de asegurar que mis abdominales
permanezcan apretados y dignos de lamer.
Aun así, estoy disfrutando cada segundo de ello. Mientras mastico
ruidosamente, miro mi teléfono. Pero no hay mensajes de LobsterShorts.
¿Lo asusté? Releo nuestros mensajes, pero por lo que puedo decir, estuvo
conmigo cada paso del camino. Le gustó.
Mi último mensaje fue atrevido, sin embargo.
Quiero que termines ahora. Y me digas si esto ayuda.
¿Tal vez no le gustó la foto que envié?
Lo pienso, luego frunzo el ceño. Que se joda eso. Mi cuerpo es
jodidamente increíble. Por supuesto que le gustó.
Claro, admitió nunca seducir a un chico, o estar con uno. Tal vez la
mamada virtual no le afectó. Lo probó, no pudo ponerse duro. ¿O tal vez se
puso tan duro que se asustó?
No puedo negar que estoy decepcionado ante la idea de que podría
haber desaparecido. No me eliminó de Kink, eso es algo. Pero tampoco me
está enviando mensajes.
Leo por encima los mensajes de nuevo, pero cuando unos pasos se
acercan a la puerta, presiono mi dedo contra mi teléfono para cerrar la
aplicación.
—Hola —gruño cuando Keaton Hayworth aparece. Pero ni siquiera
responde.
Mi mirada sigue cautelosamente al señor Deportista mientras entra
en la despensa. Lleva pantalones deportivos y una camiseta roja sin
mangas, dándome asientos de primera fila para los bíceps. El tipo tiene
grandes brazos. Muy mal que su personalidad sea una mierda.
—Hola —gruñe finalmente, mientras meto otra patata frita en mi

55
boca. Mastico ruidosamente, continuando observando a Keaton.
Sale de la despensa con una barra de cereales. Una de esas blandas
con avellanas y cosas.
Ninguno habla. Lo cual es bastante normal. Supongo. Keaton y yo no
tenemos nada en común, así que las conversaciones entre nosotros son
raras. No tenemos problema quejándonos el uno al otro por poner música
demasiado alta, ¿pero intercambiar palabras significativas? No es nuestro
estilo.
Y aun así, lo detengo antes de que pueda salir de la cocina.
—Oye, espera.
Cuando se vuelve, noto que su rostro está sonrojado y se ve un poco
inquieto.
—¿Necesitas algo, Bailey? —espeta.
Dejo la bolsa de patatas.
—Hubo una reunión esta noche. ¿Para el comité de no iniciados?
—¿Sí? —Frunce el ceño—. No estoy en ese. ¿Así que?
Y aquí piso con cuidado.
—Sé que eres amigo de Judd, y pensé en darte un aviso. Tal vez
puedas hablar con él cuando ambos estén en el vestuario, golpeando el
culo del otro con toallas.
Una esquina de la boca de Keaton se curva.
—¿Es eso lo que piensas que los jugadores de fútbol hacemos en el
vestuario?
Los jugadores de fútbol que he visto en PornHub hacen mucho más
que azotar culos. Los follan. Pero me guardo eso para mí.
—A juzgar por la erección que tuvo esta noche ante la idea de ver a
otros chicos follar sandías, diría que sí, no me sorprendería que a Judd le
gustara el juego de azotar culos en el vestuario.
Los ojos de Keaton se ensanchan.
—Perdona, ¿qué?
—Tu hermano tiene algunas ideas jodidas sobre qué novatadas hacer
a nuestros no iniciados. Pensé que podrías intentar detenerlo. —Me encojo
de hombros—. Tal vez recordarle que el consentimiento y el MeToo 8 se
aplican tanto a hombres como mujeres. Preferiría pasar por la semana de
iniciación este año sin una demanda.
En serio, si quisiera problemas legales, podría simplemente vivir en
casa.
Keaton cruza esos impresionantes brazos y me mira fijamente.

56
—¿Te estás burlando de mí en este momento?
—¿Qué? ¡No! Jesús. Pregúntale. Tengo mejores cosas que hacer que
inventar malas ideas, Hayworth. Pero ambos sabemos que Judd solo
escucha a uno de nosotros, y no es a mí.
Levanta una mano y la pasa por su cabello despeinado. Avanza hacia
la puerta, como si se muriera por irse.
—Hablo en serio, Hayworth.
—De acuerdo, bien, hablaré con él. —Se detiene para mirarme—. Pero
si solo estás intentando crear problemas entre mi compañero y yo…
—Oh, por favor —espeto—. Estoy intentando evitarnos problemas. No
me importa una mierda la semana infernal siempre que nadie sea
demandado después.
—Cálmate —gruñe Hayworth—. A Judd le gusta hablar. Es
demasiado inteligente para ponernos en un peligro real.

8
MeToo: es un movimiento nacido en redes sociales en 2017 contra la agresión y el
abuso sexual a causa de las acusaciones de abusos sexuales contra el productor de cine y
ejecutivo estadounidense Harvey Weinstein.
—¿Inteligente? —espeto antes de poder pensarlo mejor—. Condujo un
camión U-Haul en un estacionamiento subterráneo, arrancando la parte
superior como en una lata de sardinas. Y su ex novia tuvo que cambiar la
tarjeta SIM de su teléfono porque no dejaba de llamarla desde números
diferentes.
El semental de mi vecino niega. Tiene barba incipiente, lo que solo
atrae más atención a su atractivo. Algunas personas tienen todas las
ventajas en la vida.
Excepto sentido común.
—Judd se preocupa por Alfa Delta —dice Hayworth—. Estoy seguro
que mantendrá su cabeza en el juego.
—Bueno, no estoy seguro —digo, solo para dejarlo claro—. Si esto se
convierte en un espectáculo de mierda, no voy a ser el chivo expiatorio.
—No se convertirá en un espectáculo de mierda. —Sus labios se
tensan—. ¿Has terminado?
—Caray. Alguien se está sintiendo gruñón esta noche. ¿Qué pasa,
Hayworth? —Chasqueo la lengua—. ¿Estás necesitado? ¿Tu novia rica no
está chupándote la polla lo bastante a menudo?
El rostro de Keaton se pone un poco pálido y, por un segundo, me
siento mal por ser tan bocazas. Pero mi remordimiento es breve, porque
Hayworth me gruñe y recurre a la réplica más infantil.

57
—Al menos tengo novia.
El bastardo arrogante sale de la habitación entonces con su barra de
cereales.
Miro su culo mientras se va, solo porque puedo.
7
El Sexo De Las Babosas Marinas

Keaton
—¿D esayuno mañana? —dice Annika en mi oído
mientras me preparo para la cama. Son solo
después de las once, pero he decidido terminar la
noche. Hoy fue un largo día y apenas acabé nada.

58
—No puedo —respondo, cambiando el teléfono a mi otra oreja para
poder retirar las sábanas—. Tengo práctica a las seis de la mañana, luego
una reunión con uno de los asistentes de mi profesor.
—¿A quién le importa una reunión con un asistente del profesor? —
gruñe—. No es como si fuera tu profesor.
—No, pero aun así es importante. —Más importante que nunca, en
realidad. Charlie dijo que podría tener noticias para mí mañana sobre
unas prácticas que está organizando.
Annika no lo sabe, sin embargo, porque no se lo he contado a nadie.
Dudo que lo consiga, de todos modos. Es más una fantasía culposa que
una opción realista.
—¿Por qué es tan importante? —cuestiona.
Y sin embargo, a pesar de su interés, lo cual aprecio, no le doy
detalles. De hecho, miento.
—Me está ayudando con un trabajo que vale el cincuenta por ciento
de la nota final.
—Bien. No desayuno, entonces. Cenemos con Lindy y Max.
—Pensé que estábamos enojados con Lindy. —Me quedo en
calzoncillos y me meto bajo las sábanas.
—Estábamos enojados, pero ya no.
Puedo prácticamente oírla poner los ojos en blanco.
—De acuerdo. Entonces supongo que mañana por la noche tenemos
una cita doble.
—¿Reservo para las ocho?
—Suena bien, nena.
Intercambiamos buenas noches y luego cuelgo y miro al techo por un
momento. ¿Por qué no le he dicho a Annika sobre el viaje de investigación
a Chile aún? Inicialmente, me dije que era inútil mencionarle el programa
de verano a menos que fuera algo hecho, porque realmente se siente más
como un sueño estúpido que nada.
Pero últimamente, he estado jugando con la idea de aplicar para la
escuela de postgrado el próximo año. Mi padre perdería su mierda. Pero es
mi vida, ¿no es así? Y el fondo fiduciario de mi abuelo lo cubriría, incluso
si mi padre me repudia.
Y podría muy bien tomar la opción nuclear si decido no trabajar para
él. Ha estado preparándome para ocuparme del negocio familiar desde el
momento en que anuncié que iba a graduarme en biología.
¿La cosa es? No quiero su trabajo. No quiero su vida.
Quiero pasar tres meses navegando por la costa de Chile, buscando
una raza de orca indocumentada. Es el tipo de programa práctico de

59
investigación que hace que los biólogos marinos en ciernes se corran en
sus pantalones.
Hablando de lo cual… nunca respondí a SinnerThree después de
nuestro pequeño experimento. Simplemente no sabía qué decir.
A él, o a mí mismo, honestamente. Me sorprendió cuán excitado me
puse al hablar con él. Cuando Annika me pidió hacer su cumpleaños
excitante, sé que no estaba pidiéndome explorar mi sexualidad con un
extraño en una aplicación.
Así que, después, necesité un minuto para enfriarme y comprender
toda la experiencia. Diablos, todavía lo hago.
Agarro mi teléfono de la mesita de noche y abro la aplicación. Por
supuesto, hay un mensaje esperando en mi bandeja de entrada. No recibo
notificaciones de Kink —sería demasiado incómodo que aparecieran
cuando estoy con los chicos—, así que no estoy seguro de cuánto tiempo
lleva ahí el mensaje.
Una rápida mirada a la hora me alivia un poco. Lo envió hace solo
quince minutos.
SinnerThree: Por favor, dime que el orgasmo no te mató. Quiero
decir, se me ha dicho que mi boca es peligrosa, pero nunca pensé que
sería mortal.
Me encojo y tecleo.
Hola, lo siento.
SinnerThree: ¡Está vivo!
LobsterShorts: ¡Estoy vivo! No pretendía dejarte colgado. Tuve
que ir por la cena, luego estuve lidiando con un par de cosas,
hablando con mi novia, etc.
SinnerThree: Pensé que tal vez te asusté.
Dudo. ¿Le digo la verdad? Supongo que es lo justo.
LobsterShorts: Me asusté a mí mismo, tal vez.
Hay un breve retraso, seguido por:
SinnerThree: Porque… ¿quedaste impresionado por el poder de
mi atractivo? ¿Te corriste?
Calor sube por mi espina. Va directo al asunto, ¿no es así? Claro,
¿por qué no debería? Estamos conversando en una aplicación llamada
Kink, por amor de Dios.
LobsterShorts: ¿Qué crees? Por supuesto que lo hice.
SinnerThree: ¿Y?

60
LobsterShorts: ¿Y qué?
SinnerThree: ¿Cómo fue? ¿Transcendental?
¿Cómo fue? Ni siquiera puedo empezar a responder a eso. Fue
ardiente, definitivamente. Lo disfruté, obviamente. Pero si me preguntas
cómo me siento sobre eso… todavía estoy inseguro. Y a pesar de que está
bromeando, no quiero que sea transcendental. El punto es divertirme un
poco sin cambiar mi vida.
LobsterShorts: Fue ardiente.
SinnerThree: Sería incluso más ardiente en persona.
Tengo la sensación de que podría tener razón. Y no estoy seguro de
cómo sentirme sobre eso. Así que no respondo de inmediato. Y aun así, de
alguna manera, este chico se las arregla para leerme la mente, incluso vía
chat de una aplicación.
SinnerThree: También lo piensas.
Tomo aliento, luego escribo con cuidado.
LobsterShorts: Sí, creo que podría ser más ardiente en persona.
SinnerThree: ¿Y? ¿Crees que quieres ir allí?
Dudo por un segundo. Joder. Supongo que… ahí va.
LobsterShorts: Creo que… sí. Lo hago.
Antes de que pueda responder, añado rápidamente otra frase.
LobsterShorts: Creo que a mi novia le gustará mucho mirar.
Casi al instante, la confusión se apodera de mí. Me he confundido a
mí mismo al mencionar a Annika. Pero el hecho de que no pensé en ella ni
una vez durante esa sesión de mensajes sexuales todavía no me sienta
bien.
SinnerThree: Dime sobre ella.
Ahora estoy receloso.
LobsterShorts: ¿Qué quieres decir? ¿Qué quieres saber
exactamente?
SinnerThree: Relájate, amigo. No estoy preguntando su nombre o
su número de la seguridad social. Dime qué le gusta en la cama.
Cómo le gusta ser tocada, follada… O dime más sobre el sexo de
langostas, si quieres. No soy quisquilloso sobre la charla sexual
mientras que alguien esté follando.
Me rio suavemente. Este chico es divertido, le concederé eso.
LobsterShorts: Estoy falto de hechos sobre el sexo de las
langostas en este momento. PERO… permíteme hablarte sobre las
babosas marinas.
SinnerThree: ODM9 sí. No puedo esperar esto. Espera. Déjame

61
desabrochar mis pantalones.
Esta vez, resoplo en voz alta. Sé que está bromeando y le sigo la
corriente.
LobsterShorts: En realidad, haré eso también. Tener nuestras
pollas fuera por este hecho divertido es tan apropiado.
SinnerThree: Polla fuera. De acuerdo. El sexo de las babosas
marinas. Ahora, cariño.
LobsterShorts: Bien… ¿estás listo para esto?
SinnerThree: Dámelo. Explota mi mente.
LobsterShorts: Las babosas marinas tienen peleas de penes.
Nada sigue a mi revelación.
Veo los tres puntos aparecer para indicar que está escribiendo. Luego
desaparecen. Reaparecen. Desaparecen.
Finalmente, llega un mensaje.
SinnerThree: Ni siquiera sé qué decir a eso. Supongo que…
¿¿por qué?? ¿¿Cómo?? ¿¿Por qué??

9 Oh, Dios mío.


No puedo dejar de reír mientras respondo.
LobsterShorts: Es exactamente como suena. Como dos espadas
chocando con un ruido metálico.
SinnerThree: ¿RUIDO METÁLICO? ¿Son sus penes de metal?
LobsterShorts: No lmao10. Bien, mala analogía. Básicamente,
hacen esgrima con sus pollas. La competición determina quién es el
activo y quién el pasivo.
SinnerThree. Oh, mi jodido Dios. ¿De verdad?
LobsterShorts: Lo juro. Mira “platelminto penes esgrima”.
Esperaré.
Y la gente se pregunta por qué estudio el comportamiento animal. Es
infinitamente fascinante.
Hay otra larga demora antes de que diga algo. Espero que esté
mirando una foto de penes de babosas marinas en este momento.
SinnerThree: Eres una cita divertida, Lobsterman.
LobsterShorts: No me gusta presumir, pero…
SinnerThree: Estaba a punto de sugerir que deberíamos hacer
eso cuando finalmente nos conozcamos. Decidir cuál de nosotros es
follado, pero no hay punto.
Mi pulso se acelera de inmediato. Este tema no debería ser ni la mitad

62
de interesante para mí de lo que es ahora mismo.
LobsterShorts: ¿Por qué es eso?
SinnerThree: Porque mi polla estaría en tu culo. Fin.
Trago, dándome cuenta que en realidad no odio esa idea. Intentarlo
todo una vez, ¿correcto? Por la ciencia.
LobsterShorts: Ajá, ¿así es como es? ¿Estás al mando?
SinnerThree: Mayormente, sí.
LobsterShorts: ¿Y si no me gusta eso?
SinnerThree: Entonces no seríamos sexualmente compatibles.
Pero tengo el presentimiento de que podría hacerlo. Gustarte, eso es.
O al menos, eres más abierto a ello de lo que un trío de cumpleaños
implica.
Bajo la mirada a mi entrepierna, donde mi bóxer está ya apretándose.
Es bastante duro discutir el punto. Está bastante duro, punto.
SinnerThree: Imagina esto: estoy detrás de ti. Mi mano está
envuelta en tu polla dura como una roca. Y te estoy masturbando
mientas te follo.

10 Lmao: siglas para “laughing my ass off”, en español partiéndote el culo de risa.
Ni siquiera puedo tragar ya, mi boca ha pasado de seca a
completamente árida. Se siente como si estuviera llena de algodón. Cada
palabra que acaba de escribir envía una descarga de lujuria por mi cuerpo.
Puedo imaginarlo. Y tiene razón. Creo… creo que tal vez quiero saber cómo
es.
Pero no es todo lo que quiero, y aunque mis dedos están temblando
mientras escribo, me las arreglo para dejar mis necesidades claras.
LobsterShorts: Eso suena tentador. Pero también lo hace lo
opuesto, yo follándote mientras te corres en mi mano. Así que,
naturalmente, mi cerebro científico se pone en marcha e inquiere:
¿cuál opción se sentiría mejor? Mi solución es, probemos ambas.
Eso es pura fanfarronería. Estoy bastante fuera de mi zona ahora
mismo. No me propongo a hombres para sexo. Pero tenía que intentarlo.
Escribirlo lo hace parecer incluso más real. Me lleva un paso más cerca del
borde. Y me pregunto si realmente tengo las pelotas para saltar. O si soy
todo charla.
Dios, me gusta la idea, sin embargo. Me gusta más de lo que nunca
antes me permití que me gustara. ¿Qué pensaría Annika de mí ahora
mismo?
¡Annika! El recordatorio es una vez más estremecedor. ¿Qué diablos
está pasando aquí? La conversación empezó con Sinner preguntando qué
le gusta a Annika en la cama y de alguna manera, se convirtió en los dos

63
discutiendo sobre follar al otro.
Aspiro un profundo aliento, intentando asimilar eso, justo cuando
una respuesta finalmente llega.
SinnerThree: Ya que esto probablemente solo es una hipótesis
científica, aceptaré el trato. ¿La primera vez? Tendría tu culo. ¿Si
hay una segunda vez? Tendrías el mío.
Tiene razón. Esto es todo charla sucia, de todos modos. Si alguna vez
me encuentro con SinnerThree, la noche será toda sobre Annika.
Entonces, ¿por qué es tan difícil recordarlo cuando hablo con él?
Mi polla está dura como una piedra en mi bóxer. Ausentemente paso
mi mano sobre ella y mis bolas empiezan a latir.
LobsterShorts: Tengo que irme. Se está haciendo tarde.
SinnerThree: Ajá. Siéntete libre de volver a ver mis fotos
mientras alivias algo de tensión en unos minutos.
Cristo.
LobsterShorts: Sal de mi cabeza.
SinnerThree: No es tu cabeza lo que quiero. Duerme bien y sueña
conmigo, cariño. O con babosas marinas.
El punto verde junto a su icono se apaga.
Dejo mi teléfono. Y luego deslizo mi mano por el elástico de mi bóxer.
Y hago lo que los chicos hacen cuando necesitan liberación. E intento no
pensar demasiado en por qué la necesito tan desesperadamente.

64
8
Se Vuelve Complicado

Luke

E
s otra semana brutal de tareas de la universidad y trabajo. Esas
sesiones extra de camarero me están matando. Pero al menos
mis planes para la competición de baile se están perfilando
perfectamente.

65
Desafortunadamente, el motor de mi moto está haciendo un sonido
extraño cada vez que giro en una intersección. Puede que solo sea la
cadena necesitando ajustarse, pero todas mis herramientas están en el
garaje de mi hermano.
Así es como me encuentro pasando por allí un domingo, como mi
madre me pidió. Además, comida gratis es comida gratis.
Aunque sentarse en nuestra pequeña mesa al lado de mi hermano
Joe no es fácil. ¿Esto siempre se sentía abarrotado? Y la única hablando es
mamá. Joe solo juguetea con la comida y asiente cuando cree que debería.
No es una mala estrategia realmente.
Joe se reclina en la silla como un rey mientras mi madre echa otra
porción de macarrones con queso caseros en su plato.
—También hay huevos revueltos —parlotea, ofreciéndole también ese
plato.
Lo juro por Dios, todo el tiempo que Joe estuvo en prisión, mi madre
paseo por nuestra casa con preocupación. Pero no se estaba preguntando
a sí misma: “¿Por qué mi chico resultó ser un criminal?”.
No nuestra madre. Se estaba preguntando si tendría suficiente de
comer.
No me ofrece repetir, y tengo demasiado orgullo como para alcanzar el
plato. Así que termino el agua de mi vaso y pido que me disculpen:
—Necesito ir al garaje y encontrar una llave inglesa, ¿de acuerdo? —
Aparto mi silla.
—¡Espera! —exclama ella—. No llegué a tener la oportunidad de
contarte las noticias.
Me detengo, alerta.
—De acuerdo, ¿qué sucede?
—¡Vamos a comenzar un negocio de mantenimiento! —anuncia,
aplaudiendo—. Haré todas las reservas. Joe irá a hacer las reparaciones.
Mierda. ¿Porque todo el mundo quiere dejar entrar a un convicto a
sus casas?
Me toma un gran autocontrol evitar decir lo que pienso.
—Eso es genial, mamá. Puede ser muy bueno para ambos. —Y es
cierto que Joe no puede encontrar trabajo fácilmente. Si rellenas esa
casilla en una solicitud de empleo, convicto, nadie te llama de nuevo.
De nuevo, si hubiese pensado en eso antes de allanar casas para
robar televisiones de plasma, tal vez no sería un perdedor de veintiséis
años que todavía vive de su mami, ¿no es así?
Hago un movimiento para levantarme, pero mamá pone una mano en
mi muñeca.

66
—Cariño, necesito un favor. ¿Tendrías quinientos dólares para poder
invertir en nuestro negocio?
—Invertir —repito estúpidamente. Esa es la palabra que, tal vez,
usarías para un pequeño fondo mutuo. Darle dinero a mamá y Joe sería
tan productivo como prenderle fuego.
No, menos productivo. Al menos puedes cocinar un malvavisco en las
llamas.
—Solo un incentivo —comenta ella—. Tenemos costes de inicio.
Necesitamos una escalera extensible, y necesitamos anunciarnos en el
periódico.
—¿Internet no sería más barato? —cuestiono antes de poder
detenerme. Los negocios me interesan. Pero no puedo ofrecer ayuda a esta
triste aventura. No seré atraído a sus problemas.
Hay mucho de eso.
—¡Tal vez! —dice mamá, agarrándome la muñeca. Probablemente es
obvio cuánto necesito irme de aquí.
—No tengo dinero extra ahora mismo —explico, esperando terminar la
conversación—. Me gustaría ayudar, pero no puedo.
Ella pestañea hacia mí. Y luego pestañea un poco más. Es momento
para otra actuación de lágrimas y culpa.
—Le debo a mi fraternidad setecientos dólares para el viernes —
insisto, lo que es cierto—. Y todavía necesito comer y comprar gasolina
para mi moto… —Suspiro.
—Solo esta vez —suplica—. Por favor, piensa en ello.
—Oh, lo haré. —Eso sale sonando más oscuro de lo que quería—.
Veré qué puedo hacer.
Lo cierto es que si tomo más turnos detrás de camarero el próximo fin
de semana, puedo juntar el dinero. Pero le he dado dinero antes, y nunca
lo devuelve.
¿Por qué eso está bien? Como, en serio. Si simplemente dijese que
tenía que ser un regalo, no un préstamo, no me sentiría tan usado cuando
me pidiese dinero.
Me escapo al garaje en paz. Si tengo algo de suerte, el sonido que está
haciendo mi moto es solo la cadena suelta. Encuentro mi llave de torsión y
me arrodillo para echar un mejor vistazo.
Bien, la tensión se va un poco. Puedo hacer esto.
O tal vez no puedo. Necesitas algo de peso en la moto para tener bien
la tensión. ¿Tal vez hay una solución? Saco el teléfono para buscar una
solución en Google. Honestamente, poner algunos ladrillos en equilibrio

67
sobre la moto sería más fácil que pedírselo a un miembro de la familia.
Hay un nuevo mensaje en Kink, así que lo abro, porque no tengo
autocontrol. LobsterShorts y yo continuamos mandándonos mensajes esta
semana. Es divertido hablar con él. Nuestras charlas siempre comienzan
de la cosa más aleatoria antes de cambiar inevitablemente a sexo.
Es un patrón, creo. Lobster está atraído por mí, y probablemente los
hombres en general. Pero se siente culpable por ello. Cada vez que lo
excito, desaparece por un día o dos. Luego siempre vuelve.
LobsterShorts: Hoy el chisme sobre el comportamiento animal es
sobre los canguros.
Hay un enlace, así que lo pulso. La pantalla se llena con un vídeo de
un canguro, todo bien. Y está…
¿En serio?
SinnerThree: ¿Es un canguro masturbándose?
Su respuesta llega tan rápido que sé que ha estado esperando por mí.
LobsterShorts: Por supuesto que lo es. ¿Realmente crees que el
ser humano sería el único en descubrir que puedes sacarle brillo a tu
propio mástil?
SinnerThree: Supongo que he visto a un perro lamerse las
pelotas. Pero pensé que necesitabas pulgares oponibles para volverte
loco.
LobsterShorts: Los delfines montan un objeto inanimado. U
ocasionalmente un buzo.
SinnerThree: ODM. ¿Montado por un delfín? Cállate.
Estoy sentado en el suelo del garaje riéndome.
LobsterShorts: Muchos primates se masturban, incluidas las
hembras. Los murciélagos incluso se masturban mientras están
colgados bocabajo. Y sí, se convierte en un desastre.
Estoy muerto.
—¿Qué es tan divertido?
Alzo la mirada rápido mientras mi hermano gira la esquina.
—Nada —contesto, mandando un rápido mensaje. Tengo que irme,
el imbécil de mi hermano está justo frente a mí. Guardándome el
teléfono en el bolsillo, me levanto.
—Mira, sobre el dinero —comienza Joe.
—¿Eso es sobre lo que quieres hablar? Quelle surprise11. —Lo enoja
cuando le recuerdo que estoy estudiando francés. O que soy bueno en
algo, en realidad.

68
—Mira —continúa, sin morder el anzuelo—. Tengo una idea mejor.
No puedo esperar a escuchar esto.
—¿Vives en esa fraternidad, con esos niños ricos? Todo lo que
necesitamos es un ordenador, Lukey. Solo uno costará más que los
quinientos dólares que mamá quiere.
Mi presión sanguínea se cuadruplica en dos segundos.
—Esa es la peor idea que has tenido nunca. Ahora todos los
ordenadores tienen esa aplicación: encuentra mis cosas. La policía
aparecerá en tu puerta una hora después. ¿Realmente quieres volver a
prisión?
—¿No te gusta mi idea? —se burla—. Entonces danos el dinero,
pequeño marica. Ambos sabemos que puedes.
Intento controlar mi furia. Solo mi hermano usaría un insulto odioso
mientras intenta convencerme de que le dé dinero.
—Estoy pensando, ¿de acuerdo? Hazme uno de los favores más fáciles
del mundo y siéntate en la moto. Necesito ajustar la tensión.

11 Qué sorpresa (en francés).


Espera un momento, y creo que realmente está tan furioso que no
hará esta pequeña cosa por mí. Pero luego pasa una pierna y pone su peso
en la moto.
Agradecido, me siento y rápidamente uso la llave de torsión en los
tornillos.
—Mira, no es como si realmente tuviese quinientos dólares extra,
tendría que trabajar algunas horas extra. Y solo si puedo conseguir los
turnos.
—¿Y qué tal si haces eso? —sugiere—. Si no lo haces, le diré a mamá
cómo consigues la mayor parte de tu dinero, y no es sirviendo en un bar.
Es algo bueno que no pueda ver mi rostro, porque hago un mal
trabajo ocultando mi sorpresa. ¿Cómo demonios sabe sobre mi trabajo en
el club?
Respiro hondo y lento, luego lo desafío.
—No me importa si se lo dices a mamá. No le importa una mierda
mientras pueda tratarme como un cajero automático.
Pero también estoy echándome un farol. Me importa mucho quién
sabe sobre mi trabajo. Si Joe se lo dice a mis hermanos de fraternidad, eso
sería peligroso para mi futuro. Si gastan una broma tomándome
fotografías o filmando mi culo en el escenario, esa mierda volaría por
internet. Y si está atado a mi nombre real…

69
No puedo dejar que suceda. El año que viene estaré presentándome a
trabajos por todo el país. Y “stripper masculino” no puede ser lo primero
que aparezca cuando alguien busque mi nombre.
No hay nada malo con bailar. Hacer striptease. Lo que sea. Pero no
puedo soportar ser el blanco de una broma.
—Entonces que sean seiscientos —comenta Joe mientras toqueteo la
cadena de la moto—. Uno de esos cien me los entregas privadamente.
¡Que te jodan!, quiero gritar. Que te jodan a ti, que jodan a mamá, que
jodan a todo este puto planeta.
Pero no lo hago.
—De acuerdo —acepto en cambio.
Como si tuviese otra opción.
9
¿En serio, Lobsterman?

Luke

I
nteractuar con mi familia nunca falla en ponerme del peor de los
humores, lo cual hace difícil concentrarse en estudiar más tarde
esa noche. Con el tiempo, me rindo. Mi trabajo de historia
económica puede esperar hasta mañana. En serio, todo lo que
queda hacer es modificar unos pocos párrafos, escribir la conclusión y

70
luego revisarlo. Si intento hacer algo de eso mientras mi cerebro no
funciona correctamente, terminaré teniendo que trabajar en ello mañana
de todos modos.
Así que me dejo caer en mi cama y abro Kink. Hablar con
LobsterShorts siempre me levanta el ánimo. Cliqueo en la bandeja y sonrío
cuando descubro un mensaje de él ya esperándome.
LobsterShorts: Me desperté esta mañana y me masturbé con una
foto de tus abdominales. Y entonces pensé… ¿estoy masturbándome
con abdominales? ¿Por qué no me ha enviado ese bastardo una foto
de su polla aún?
Resoplo ruidosamente. Síp, en dos segundos este tipo se las ha
arreglado para hacerme reír. En mi vida normal, apenas rio, y si lo hago,
normalmente es irónicamente. Pero Lobster evoca diversión genuina en mí.
Es bobo y sexy y esto es exactamente lo que necesito esta noche. Olvida mi
trabajo. Esto es mucho más divertido.
SinnerThree: Eh. ¿Por qué no ME has enviado una foto de TU
polla?
LobsterShorts: Nunca la pediste.
Sí, nunca la pedí porque pensé que lo espantaría. Pero si se está
sintiendo juguetón de nuevo, me parece totalmente bien. Tal vez me dejará
hacer que se corra otra vez en tiempo real.
SinnerThree: Te diré qué. Quid pro quo. Fotos de pollas serán
intercambiadas. Además, si tu chica está dispuesta, no me
importaría alguna de sus tetas y culo.
Ya que sus dos mensajes previos aparecieron en segundos, el retraso
que encuentro alza mi guardia un poco. ¿Fue mi solicitud impertinente?
Pero no, no puede ser. Lobster propuso un trío, y todo lo que he visto
de su chica hasta ahora es una foto de ella en bikini. Si voy a acostarme
con ambos, sería agradable ver fotos… de ambos.
Y aun así, ni una vez has compartido mensajes sexuales sobre este
supuesto trío…
Me tenso. Y no en la región sur de mi cuerpo. Mis hombros se tensan
mientras dejo que la inquietante idea me invada.
LobsterShorts: Déjame ver qué puedo hacer.
La vaga respuesta frunce mis labios. Algo está molestándome. Tal vez
mis sospechas son completamente absurdas, pero no puedo evitar hacer
una pregunta directa.
SinnerThree: ¿De verdad hay una novia, Lobsterman?
Esta vez, el largo retraso no me sorprende. De hecho, estoy

71
convencido de que podría ser más evidencia para apoyar mis dudas.
Lobster apenas menciona a su novia. Sí, su foto de perfil representa dos
personas, una de las cuales es claramente una chica sexy. Y no creo que
sea un montaje o algo, estoy seguro que tuvo una novia en un punto. O,
diablos, tal vez todavía lo hace y solo es el trío lo que es falso.
Pero tengo la sensación de que este chico no quiere que los folle a él y
a su novia. Quiere que lo folle. Punto.
LobsterShorts: Lo siento. Estoy confundido. Sí tengo una novia,
no mentiría sobre eso. ¿No entiendo por qué piensas que lo haría?
Decido actuar con cuidado. Porque, después de todo, me gusta hablar
con él. No estoy listo para perder esta conexión todavía. Pero tampoco
tengo tiempo para juegos.
SinnerThree: Es solo que nunca la mencionas durante nuestras
charlas.
Su respuesta aparece mientras todavía estoy tecleando.
LobsterShorts: Eso no es verdad. Una vez dije que le gustaría
mirarnos.
SinnerThree: Cierto. Dijiste eso. Pero… no la incluyes en estas
sesiones sexuales virtuales. Si vamos a hacer un trío, ¿no
deberíamos discutir cómo encaja el tercer miembro de esta tarea?
LobsterShorts: Por supuesto, tienes un punto. Pensé que
estábamos intentando averiguar si puedo manejar sexo con un chico
sin gritar ni huir por la puerta.
SinnerThree: Cariño. Creo que establecimos eso en nuestra
primera conversación. No huirás por la puerta. Gritar… tal vez ;) En
realidad, más como gemir. Muy alto.
LobsterShorts: Alguien está seguro de sí mismo.
SinnerThree: Sí. Lo estoy. Pero en fin… sí. No estoy preocupado
si disfrutarás o no mi presencia. Ahora estoy preocupado sobre cómo
reaccionarás a mí estando alrededor de tu chica.
LobsterShorts: ¿Qué quieres decir?
SinnerThree: Quiero decir, voy a tocarla, te das cuenta de eso,
¿verdad?
LobsterShorts: Obviamente.
Mis labios se fruncen otra vez. Hay algo muy desenfadado sobre cómo
respondió a eso. No puedo averiguar si está poniendo un frente, actuando
como si no le molestara la idea de su novia acostándose con otro. O si
realmente no le importa una mierda.

72
SinnerThree: Voy a besarla. Voy a tener mi boca en sus tetas, en
su clítoris. Mi polla podría estar dentro de ella.
LobsterShorts: Soy muy consciente de eso.
¿Está siendo brusco? Eso sonó a la defensiva. Joder, realmente
desearía que fuera más fácil leer el tono vía mensaje.
LobsterShorts: Ese es todo el punto de un trío, Sinner. La
tocarás, la tocaré. Me tocarás, ella y yo te tocaremos.
SinnerThree: ¿Y te parece totalmente bien?
LobsterShorts: ¿Estaría en esta aplicación si fuera lo contrario?
Intento pensar en la mejor manera de responder, pero cuando estoy
escribiendo las palabras, insiste.
LobsterShorts: ¿Por qué más estaría en esta aplicación?
SinnerThree: Un montón de tipos bicuriosos, u homosexuales en
el armario, usan aplicaciones como Kink para representar las
fantasías que no pueden realizar en la vida real. Lo cual está bien.
El sexting es sexting12. No me importa por qué alguien está aquí.
Supongo que lo que digo es que si fueras uno de esos tipos curiosos y

12 Sexting: intercambiar mensajes sexuales.


no hubiera novia, estaría bien con eso y no habría necesidad de
pretender.
LobsterShorts: Hay una novia, lo prometo.
SinnerThree: Bien.
LobsterShorts: ¿Estás decepcionado por eso? Lmao
honestamente no puedo decirlo.
¿Lo estoy? No puedo descifrar completamente lo que está tirando de
mi estómago. Me gusta hablar con este chico. Es fácil. Y claramente somos
sexualmente compatibles, al menos en el papel. Pero también miré su
perfil porque en el momento, realmente estaba de humor para un trío.
Disfruto follar mujeres. Lo disfruto mucho. Y no puedo negar que su chica
tiene un cuerpo asombroso que me excita tanto como el suyo lo hace.
SinnerThree: No hay decepción por mi parte. Estoy muriendo por
poner mi boca en ustedes dos.
LobsterShorts: ¿Es así?
SinnerThree: Síp. Tu chica tiene tetas fenomenales. ¿Son tan
sexys bajo ese bikini como parecen?
LobsterShorts: Síp. Respingonas, llenan perfectamente las
manos. Pezones rosas oscuros, y se ponen muy duros cuando está
cachonda.
SinnerThree: ¿Cuánto tiempo han estado juntos? Si no te

73
importa que pregunte.
En la parte trasera de mi mente, se me ocurre que estoy alejándome
del tema del sexo, pero la pregunta estaba en la punta de mi lengua, y
tenía que escribirla. No me importaría hacerme una idea de su relación
antes de lanzarme a la mezcla.
LobsterShorts: Años. Desde la secundaria.
SinnerThree: ¿Es la única chica con la que te has acostado?
LobsterShorts: Sí. ¿Y supongo que te has acostado con cientos?
SinnerThree: ¿Cientos? ¿Estás loco?
SinnerThree: Más como miles… ;)
LobsterShorts: Ojos en blanco.
SinnerThree: En serio, he follado un montón de mujeres. Más
mujeres que hombres, para ser honesto.
LobsterShorts: Ah. Encuentro eso sorprendente.
SinnerThree: ¿Por qué?
LobsterShorts: Porque suenas tan confiado sobre esta acción
chico con chico. Hablas como si lo hubieras hecho incontables veces.
SinnerThree: Bueno, quiero decir, lo he hecho. Simplemente no
tanto como con chicas.
LobsterShorts: ¿Qué te gusta más? ¿Hombres o mujeres?
SinnerThree: Esa es una pregunta cargada. Son dos tipos muy
diferentes de experiencias.
LobsterShorts: ¿Has tenido alguna relación larga, chico o
chica?
SinnerThree: Salí con una chica en la escuela durante un año. Y
con un chico durante dos meses el primer año de universidad.
LobsterShorts: ¿Había una preferencia ahí?
SinnerThree: No realmente. A veces, es más fácil hablar con un
chico, sin embargo. No estoy diciendo que los hombres no sean tan
emocionales como las mujeres, obviamente tenemos emociones. Pero
siento que las conversaciones profundas con las chicas a veces son
más duras. Esperan que lea sus mentes, o que me sienta de la misma
manera que se sienten en reacción a ciertas situaciones.
LobsterShorts: Lo sé, ¿verdad? Mi novia espera que sepa lo que
está pensando y sintiendo todo el tiempo. Claro, hemos estado juntos
por tanto que prácticamente lo hago lmao.
SinnerThree: ¡Ja!
LobsterShorts: Pero es verdad… no es la más fácil con quien

74
hablar. Piensa que cada problema tiene una solución, y ese no es
siempre el caso. A veces, hay muchas soluciones y necesitas analizar
cada una antes de decidir un curso de acción.
SinnerThree: Sigo olvidando que eres un científico aburrido. ¿Es
tu novia una nerd de la ciencia también?
LobsterShorts: Nah. No es ni de cerca tan genial como yo.
SinnerThree: Ojos en blanco dos.
LobsterShorts: Es maravillosa. Es inteligente, honesta, feroz
cuando la molestas. Te gustará.
Dudo solo por un latido antes de escribir:
SinnerThree: ¿Y supongo que la amas?
LobsterShorts: Síp.
Sin duda de su parte. Excepto que entonces lo sigue con:
LobsterShorts: Es mi mejor amiga. Hemos estado juntos por
años.
SinnerThree: ¿Cómo se siente sobre el trío?
LobsterShorts: Fue su idea, ¿recuerdas? Su petición de
cumpleaños.
SinnerThree: Cierto, lo sé. Me refiero a cómo se siente sobre un
trío CONMIGO. Le has contado sobre mí, ¿verdad?
LobsterShorts: Eh.
Mis cejas se alzan. ¿Está de broma? ¿No le ha contado al tercer
miembro de nuestro trío sobre el chico con el que ha estado
intercambiando mensajes sexuales por casi dos semanas ahora?
LobsterShorts: Antes de que saltes a conclusiones, no es por lo
que dijiste antes, sobre chicos bicuriosos y novias falsas. Es real. Es
la mejor. Y no le he contado sobre ti aún porque hasta ahora estaba
todavía, no sé, “investigándote”. Ella significa mucho para mí y no
quiero a cualquier chico intimando con ella, ¿sabes?
Todo lo que dice tiene total sentido.
Y aun así… no le creo.
Con cuidado, pregunto:
SinnerThree: De acuerdo. ¿Cuándo planeas decirle sobre mí?
¿Cuándo vamos a hacer esta cosa?
LobsterShorts: Le diré esta semana, ¿si eso te hace sentir
mejor?
No estoy seguro si lo hace o no, así que no respondo. Simplemente le
dejo seguir escribiendo.
LobsterShorts: Respecto a cuándo… su cumpleaños es justo

75
después del descanso de Navidad. El cuatro de enero. Es incluso en
fin de semana. ¿Eso funciona?
Los fines de semana son complicados para mí, porque es cuando
bailo. Pero si esto realmente sucede, lo haré funcionar.
SinnerThree: Claro. Los apuntaré a ambos para sexo alucinante
el cuatro de enero.
LobsterShorts: Perfecto. Ella y yo hablaremos esta semana sobre
todo.
SinnerThree: No olvides decirle sobre mi enorme polla.
LobsterShorts: Resoplido. Será el primer asunto en la agenda.
Ahora, ¿qué hay si la sacas y me envías esa foto de tu polla?
SinnerThree: Pronto. Habla con tu chica primero.
LobsterShorts: Lo haré.
10
Éxito A Cualquier Medida

Keaton
—¡N
ovatos! —gruño hacia la barra establecida en una
esquina de la gran carpa—. Tienen diez minutos
para destapar esos barriles.
—¿Cuántos para empezar? —pregunta

76
Jimmy en su acento sureño.
—Tres. No… cuatro. Empezaremos esta fiesta justo cuando las
puertas se abran a las diez.
La última semana ha sido un puro infierno, entre los entrenamientos
de fútbol, estudiar para los finales y planear esta fiesta. Pero lo superé,
maldición. Va a ser genial.
—¿Keat? —llama Tanner desde la entrada de la carpa—. ¿Estás
esperando un florista?
—Oh, mierda. Sí. ¿Te encargarás de ello? Vas a recibir unos cien leis.
Tanner frunce el ceño.
—¿Como las patatas fritas?
—¡No! Jesús. Es un collar de flores. En Hawái.
—Uh, claro. —Desaparece.
—¿Flores? —comenta secamente Luke Bailey. Está de pie en medio de
la carpa, supervisando mi trabajo—. Eso no ha podido ser barato.
Lo ignoro, aunque no está equivocado. Eso me costó un buen dinero.
Aunque no me importa. Hay alguna clase de presupuesto para la fiesta,
pero estoy seguro que lo sobrepasé. La única forma de planear esto
rápidamente era evitar mirar los precios. Además, a mi padre no le
importará. No si lo estoy gastando para asegurarme la presidencia.
—¡Keat! —Tanner regresa, cargando una caja gigante de leis a la
carpa—. Hay como unas ciento cincuenta chicas de fraternidad afuera
esperando a entrar. —Su sonrisa es de oreja a oreja.
—¿Solo ciento cincuenta? —bromeo. Pero si vamos a calcularlo en la
asistencia, esto es pan comido—. Mantén eso cerca de la puerta. Vas a
darle uno a cada chica que entre. Y no olvides la regla, ¿de acuerdo? El
código de vestimenta es solo traje de baño. No… que sea ropa de playa —
indico, cambiando de idea. No todo el mundo quiere vestir un traje de
baño en público—. Solo tiene que parecer como si lo intentasen.
—¿Vamos a congelarnos los culos? —se queja Jako. Está de pie junto
a su amigo Luke, y ambos parecen disgustados.
—¿Crees que no he pensado en todo? Bueno, lo he hecho. —
Chasqueo los dedos a los novatos en la esquina—. Es el momento, chicos.
Enciendan las lámparas.
Jimmy se apresura a cumplir mi orden. Un momento después, el
cálido brillo naranja de las lámparas de calor ilumina nuestros rostros.
Luke y Jako inclinan los rostros hacia arriba, admirando el trabajo
manual. Jako en realidad silba.
—Por amor de Dios —se queja Bailey—. Intenta no parecer tan
impresionado.

77
Su amigo se ríe.
—Amigo, estamos en la playa. En diciembre.
—Qué original —se mofa Bailey con una sonrisa—. Una fiesta playera
en una casa de fraternidad. ¿Quién lo habría pensado? —Pone sus odiosos
ojos en blanco.
Aunque en parte tiene razón. Muchas fraternidades han hecho fiestas
playeras… en primavera. Llenar nuestro patio con dos cargas de arena no
es una idea nueva. ¿Pero hacerlo en este momento del año? Muy divertido.
—Mira, Bailey. Gracias por la útil crítica. Pero esto va a ser
alucinante, la única fiesta de invierno en el campus con invitados medio
desnudos bailando hasta el amanecer. Y ni siquiera destrozará nuestra
casa, como pasa en la mayoría de fiestas en invierno. De nada.
Luke mira alrededor, la furia brillando en su expresión. Pero también
veo un indicio de envidia.
Y debería tener envidia. He pensado en todo. Además de la cerveza de
gran calidad, hay un montón de bebidas con una pequeña sombrilla en
ellas. La banda de tambores de acero que contraté está calentando,
dándole a todo un sonido tropical. Cuando terminen su actuación, mi DJ
se hará cargo y pondrá el lugar en llamas.
Los hermanos ya están impresionados. Y como conozco a todo el
mundo muy bien, elegí los detalles cuidadosamente. La mitad de esos
barriles está lleno de la cerveza favorita de Paxton. Y la otra mitad está
lleno de roja. El ponche tiene ron, que le encanta a Owen y Zimmer. Y el
DJ es el favorito de Munsen. Incluso conseguí algunos aros para un
concurso posterior, porque a Mithani le encanta menear las caderas.
La mejor parte es que organicé todo esto en tres días. Una vez dejé de
entrar en pánico sobre cómo hacer una fiesta revolucionariamente original,
y comencé a preguntarme qué le gustaría a mis amigos, se volvió fácil.
A quién no le gusta la playa, ¿verdad?
A todo el mundo excepto a Luke Bailey, aparentemente. Pero a este
tipo no le gusta nada, y sabía suficiente como para intentar impresionarlo.
—Será mejor que te prepares —amenaza—, porque tienes ciento
cincuenta mujeres afuera.
—Lo sé. —Sonrío.
—En trajes de baño —añade—. En el frío.
Oh, joder. Miro el reloj.
—¡Tanner! Abre esas puertas temprano. No hagas esperar a mi
público.
—Claro, amigo —confirma mi amigo—. Pero, uh, no estás preparado.
—¿Qué? —Miro alrededor de nuevo. Estoy listo. La arena es perfecta.

78
La calefacción está encendida. Las bebidas están preparadas, y la música
ha empezado.
—Le has dado mucha importancia a que todos teníamos que vestir
trajes de baño —explica Luke, quitándose la camiseta para revelar sus
abdominales, que es muy aficionado a mostrar—. ¿Dónde está el tuyo?
Bajo la mirada. Visto pantalones anchos y zapatillas deportivas.
Joder.
—Volveré enseguida —comento, y luego corro hacia la parte trasera
de la carpa.
Puedo escuchar al imbécil de Bailey riéndose mientras me marcho.
Esta fiesta es increíble, y solo es un mal perdedor.
—¿Traje de baño? —pregunta Annika cuando paso junto donde ella y
su amiga Linda están la última fila de luces alrededor del perímetro.
—¡Sí! —grito—. ¡Volveré de inmediato!
—¡Una fiesta genial, cariño! —exclama—. ¿Me reservarás el primer
baile?
—¡Sabes que sí! —Cruzo el césped, luego subo los escalones de dos en
dos.
Es así para cada gran fiesta que he planeado en Alfa Delta, siempre
hay un pequeño detalle que se pierde en la confusión. Incluso mientras
estoy desbloqueando apresuradamente la puerta de mi habitación, me
pregunto dónde están mis bañadores. No me los he puesto desde el
verano.
Al momento en que estoy dentro, abro el cajón superior, apartando
los calzoncillos, buscando los estampados con las langostas rojas. Pero no
está aquí. Abro el siguiente cajón, ahora frenético. Y el siguiente.
Nada. Pero de repente me golpea; estoy buscando el incorrecto. Ese
traje de baño está en la casa de los Hamptons. Abro el cajón superior de
nuevo y saco mi otro bañador favorito al primer intento. Es azul, con
veleros amarillos y blancos.
Me bajo los pantalones, me pongo el bañador y suspiro con alivio.

Mi fiesta es un éxito en todos los sentidos. Quedo cuarto en el


concurso del aro, porque el anfitrión tiene que hacer una buena actuación.
El DJ es genial y los novatos hacen un buen trabajo sirviendo a todo el

79
mundo, y los halagos que he recibido esta noche solo siguen
amontonándose.
Para la una de la mañana, estoy alegremente borracho, con arena
entre los dedos de los pies. El ponche se ha terminado, pero la cerveza
todavía está flotando. La pista de baile está abarrotada, con Annika y yo en
el centro.
—Mira —indica, apretándome el brazo que tengo a su alrededor—.
Tanner está teniendo una buena noche.
Después de una rápida mirada alrededor, está tendido contra un
tiburón inflable besándose con una linda chica en bikini. ¡Vamos, Tanner!
A veces le falta confianza. Pero no esta noche al parecer.
¿Ves? Mi fiesta playera es buena para el alma. Me estoy sintiendo
muy presidencial.
La música se ralentiza y aprieto a Annika contra mi pecho, una mano
en su cadera. Vigilo mi dominio, admirando a todos los felices fiesteros.
—¿Qué ves? —pregunta Annika sobre su hombro—. ¿Como qué
animal nos estamos comportando esta noche? Ninguno, ¿cierto? Los
animales son demasiado inteligentes para eso. —Señala a algunos novatos
borrachos practicando pulsos en la barra.
—Demonios no, no lo son —susurro en su sien—. Están estos monos
en las St. Kitts que roban cócteles y se emborrachan. Su tolerancia al
alcohol es diferente entre la comunidad, justo como los humanos. Tienes
tus bebedores sociales, que constituyen la mayor parte. Y luego tienes
unos cuantos a los que no les gusta el alcohol, y unos cuantos chicos de
fraternidad borrachos.
Annika se gira en mis brazos y me sonríe.
—Eres impresionantemente fascinante, Keaton Hayworth tercero. —
Presiona su cuerpo contra mí, y baila más cerca. Apoyo la barbilla en su
hombro y giramos lentamente, nuestros pies descalzos en la arena.
Está suave y cálida contra mí, acariciando sus pechos firmes contra
mis pectorales. No hemos tenido sexo en más de una semana, mi libido
tiende a esconderse bajo tierra como una marmota asustada cuando estoy
estresado. Tampoco me he mandado mensajes sexuales con SinnerThree.
Intercambiamos algunos mensajes de vez en cuando, pero parecía que
estaba tan ocupado como yo.
Annika también ha estado agobiada, y como hemos estado juntos
durante cinco años, una semana sin sexo no es algo por lo que realmente
nos preocupemos. Hemos pasado por sequías más largas, y ninguno se ha
quejado nunca.
La fiesta ruje a nuestro alrededor. Pongo la mirada en Dan Zimmer, el
único hermano en Alfa Delta que es abiertamente homosexual. Nunca lo

80
he visto al acecho. Pero —puta mierda—, tiene la lengua en la garganta de
algún chico. Mientras observo, inclinan las cabezas para un mejor ángulo.
El otro, algún tipo rubio con bañador amarillo brillante, rodea con un
fuerte brazo la cintura desnuda de Dan. Están pecho contra pecho
mientras devoran la boca del otro, un beso hambriento tras otro.
Cuando la conquista de Dan desliza una mano sobre su culo y le da
un sucio apretón, mi polla comienza a sentirse pesada y llena. Sé que
debería apartar la mirada. Llevo los labios al cuello de Annika y beso su
cálida piel.
Pero todavía puedo verlos. Los estoy mirando abiertamente mientras
se besan, chocando sus pechos desnudos. Y me pregunto cómo se siente
eso; unos duros pectorales contra los tuyos. Un camino feliz, tal vez.
Maldición. Me fuerzo a cerrar los ojos, pero la imagen todavía está ahí,
provocándome. Esta curiosidad mía se está volviendo un verdadero
inconveniente. Y mis intercambios con SinnerThree solo lo intensifican.
Le había prometido que le hablaría a Annika de él esta semana, pero
lo había estado retrasando. Con el deseo pulsando en mi sangre ante la
vista de la demostración cariñosa en público de Dan y la sensación de los
grandes pechos de Annika presionados contra mi pecho, decido que ahora
puede ser el momento.
—Puede que haya encontrado un candidato para nosotros. —Me oigo
susurrarle al oído a Annika.
—¿Qué quieres decir? —murmura, acariciándome perezosamente la
nuca con sus manos entrelazadas.
—¿Tu regalo de cumpleaños? —explico.
Repentinamente, mi chica se echa hacia atrás y me mira.
—¿Quieres decir…? —Se le corta la respiración, y no puedo
interpretar la mirada en sus ojos. ¿Creo que no es anticipación?
Y aun así, cuando pregunta “¿Quién?” me encuentro callándome.
Por alguna razón jodida, no quiero decirle lo increíble que es
SinnerThree. Annika y yo hemos sido un equipo desde el instituto. Hicimos
—hacemos—, todo juntos. Compartimos amigos, comida, experiencias.
Esta conexión por aplicación que tengo con Sinner… ahora mismo es solo
mío. Sé que pronto no lo será. Pronto necesitaré compartirlo con Annika.
Y solo… no. Todavía no.
No estoy seguro de qué voy a decir cuando abro la boca, pero
afortunadamente, me libro de decir nada.
—Hayworth… —llama la voz gruñona de Luke Bailey.
Estaba teniendo una medio erección, pero desaparece en el momento
que Bailey se acerca. Probablemente tiene ese efecto en mucha gente.

81
—¿Sí? —Arqueo una ceja. ¿Va a decirme cuánto apesta esta fiesta?
¿Que se lo está pasando terriblemente mal? Porque la última vez que lo vi
estaba flirteando con una de las hermanas de fraternidad de Annika bajo
una enorme palmera inflable.
—Puede que apestes, pero esta fiesta no. —Es lo que consigo.
No puedo evitar resoplar. De Bailey, eso es un halago.
—¿Eso significa que estás aceptando la derrota? Si es así,
humildemente acepto esta presidencia.
Se ríe entre dientes.
—Que te jodan. Nadie está aceptando nada. Un buen político es
amable con su oponente cuando está a punto de aplastarlo.
Señalo con la mano la elaborada fiesta que planeé hábilmente.
—¿Aplastarme? Amigo, mira a tu alrededor. Te machaqué esta noche.
Bailey sonríe.
—Sigue diciéndote eso.
Se marcha y Annika y yo miramos su espalda por un momento. Sus
sinuosos músculos se flexionan a cada paso que da, y… bien, tal vez su
culo se vea demasiado bien en ese ceñido pantalón azul.
A mi lado, Annika suspira suavemente.
—Ese tipo puede que sea un imbécil, pero está bueno.
Retuerzo un mechón de su cabello.
—No te imagines nada. Ninguno de los dos va a follarlo.
Gira la cabeza con sorpresa, y me toma un momento darme cuenta
que está sorprendida por la suavidad de mis palabras, cuán casual y
fácilmente acabo de hablar sobre acostarme con un chico.
Alza lentamente una de sus delicadas cejas.
—Hmmm. Realmente has estado pensando mucho sobre esa petición
de cumpleaños… —Titubea—. Tal vez deberíamos ir arriba y hacer algunos
calentamientos.
—¿Calentamientos?
—Ejercicios con los que estamos familiarizados —responde,
pellizcándome el culo—. Solo para prepararnos antes del gran evento. No
podemos ir al gran evento en frío.
Le beso el cuello.
—Creo que entiendo lo que quieres decir. De acuerdo, vámonos. El
entrenador necesita que le soples el silbato.
Annika se ríe contra mi pecho, y luego la giro hacia la salida y nos
dirigimos arriba.

82
11
¿También tú, Judd?

Keaton

L
a fiesta de Bailey es el domingo por la noche.
No, ese no es el principio de un mal chiste, Luke Bailey es
el chiste. Porque…
¿Quién diablos planea una fiesta en un domingo por la

83
noche?
Y ni siquiera he llegado a la clave del chiste aún. No solo Bailey ha
programado su evento en domingo (dos noches después de la mejor fiesta,
cortesía de este humilde servidor), ni siquiera es una fiesta real. Es una
cena. Y no nos dejó invitar gente.
Sí… tengo la presidencia en el bolsillo.
Judd y yo intercambiamos una mirada divertida cuando tomamos
asiento. El comedor no es lo bastante grande para albergar a todos los
hermanos. Por lo que Bailey ha preparado mesas largas en la sala de estar.
Y mientras que hay suficientes asientos para todos, no es exactamente el
lugar más espacioso.
—Dulce festival de salchichas —se burla Judd de Bailey.
Luke solo guiña. Está vestido con una camisa de vestir azul oscuro,
con un blazer encima, y pantalones elegantes. Solicitó que todos
apareciéramos en vestimenta medio formal, trajes, chaquetas, toda la cosa.
Así que estamos apilados como sardinas alrededor de esta mesa, vestidos
como un grupo de jóvenes republicanos. Fies-taa.
Cuando Bailey se coloca a la cabeza de la mesa, noto a otros chicos
compartiendo miradas. Parece que mi oponente no va a ganar ningún
punto de sus electores. Literalmente traje la playa a Darby en mitad del
invierno. Él planeó una cena.
Jaque mate.
—¿Vino de dos dólares? —exclama Owen, alcanzando una de las
botellas de vino sobre la mesa—. ¿En serio vas a servirnos esta mierda?
¿No pudiste pagar algo mejor?
Una vez más, Luke parece impertérrito por la crítica.
—Lo mejor que pude hacer con el presupuesto que se nos dio. —Se
encoge de hombros—. Y no voy a servirte nada. El personal de catering se
encarga de eso.
Como si fuera el apunte, la puerta separando el comedor de la sala de
estar se abre y dos bonitas rubias la cruzan contoneándose. Son seguidas
por dos morenas llevando bandejas con canapés.
—Oh —farfulla Owen.
No estoy seguro si está respondiendo a Bailey o expresando su
sorpresa, la cual solo permanece en su expresión un nanosegundo antes
de que sus ojos se oscurezcan con apreciación.
Las cuatro chicas son hermosas, saludando a todos con sonrisas
deslumbrantes. Dos de ellas empiezan a servir vino en el vaso de cada
hermano. Las otras dos… no, haz eso cuatro. Cuatro sexys chicas están
ahora sirviendo alas de pollo de aspecto delicioso, mientras cada chico en

84
la habitación mira con asombro. Incluso Dan, al que no le gustan las
chicas, parece intrigado por nuestras camareras.
Frunzo el ceño, disparándole a Bailey una mirada de “qué tramas”,
pero ofrece otro encogimiento de hombros despreocupado. Luego esboza
esa sonrisa arrogante a una morena explosiva cuyas tetas son tan grandes
que están estirando la parte frontal de su camisa blanca abotonada.
Las seis… oh, por toda la mierda, haz eso ocho. Ocho camareras están
ahora paseándose alrededor de las mesas, sonriendo mientras nos sirven.
Todas llevan uniformes idénticos: camisas blancas remetidas en faldas
cortas negras. Y todas llevan tacones negros, algunos de los cuales
parecen demasiado altos para camareras. Pero como Annika siempre me
dice, los tacones altos pertenecen a cualquier ocasión.
Mis hermanos de Alfa Delta están devorando los aperitivos. Retiro un
camarón con ajo de su pequeña brocheta y lo meto en mi boca. Oh, eso es
bueno. Bailey podría haber comprado el vino barato, pero hizo un trabajo
decente con los aperitivos.
Con eso dicho, no hay manera de que una cena vaya a superar mi
fiesta de la playa. No me importa si este camarón fue pescado del golfo y
preparado por Thomas Keller13. La playa gana a la cena.
—Mmmmfhfhg —murmura Judd mientras mete una bola de queso en
su boca. Está intentando hablar incluso mientras sigue masticando.
—¿Qué fue eso? —inquiero con diversión.
Traga y se vuelve inteligible.
—Dije “prueba estas bolas de queso”. Son jodidamente excelentes.
—¡Gracias! —exclama una complacida voz femenina. Una de las
rubias toca el hombro de Judd—. Las preparé yo.
Judd la mira, sonriendo lascivamente.
—Una mujer que sabe cómo manejar bolas. Me gusta.
Espero que esté horrorizada, pero solo guiña y se mueve por la línea
para ocuparse de Ahmad. Supongo que esta compañía ha participado en
suficientes eventos universitarios para estar acostumbrados a chicos de
fraternidad cachondos diciendo cosas inapropiadas.
Judd se inclina más cerca de mí y murmura:
—Tienes esto en el bolsillo, hermano. Esta cena es patética.
Y aun así, a la cabeza de la mesa, Luke Bailey está completamente
tranquilo, o tal vez no es consciente de nuestras reacciones. No solo de

85
Judd y mía, sino de todos. Incluso el director de su campaña, Jako, porta
una mirada de desconcierto, como si no pudiera entender por qué Luke
escogería una cena elegante solo de chicos para la competición.
Las sexys camareras quitan nuestros aperitivos, rellenando nuestros
vasos de vino, y llega el siguiente plato: una ensalada de aguacate y
melocotón que está malditamente deliciosa. Después de eso va el entrante,
filete a la pimienta, con patatas gratinadas y judías verdes. Incluso hay un
plato vegetariano para Munsen, que no come carne. No paso por alto la
manera en que los hermanos devoran todo.
Por primera vez en toda la noche, una astilla de preocupación perfora
mi estómago. El camino hacia el corazón de un hombre es a través de su
estómago… Mierda, esa expresión es un dicho por una razón. A los
hombres les gusta la comida. A los hombres les gusta ser alimentados. A
los hombres les gusta especialmente ser alimentados por mujeres sexys
con grandes pechos.
No hay una copa menor que C en la habitación. Y las camareras
parecen no tener escrúpulos sobre agitar sus tetas en nuestros rostros.
—Déjame rellenar eso para ti —arrulla una de ellas mientras
prácticamente se echa encima de la espalda ancha de Paxton Grier.

13 Thomas Keller: famoso cocinero estadounidense.


Su teta izquierda está presionándose contra su mejilla mientras vierte
el líquido burbujeante en su copa de vino. La lengua de él prácticamente
rueda de su boca y cae en su filete a medio comer.
Entrecerrando mis ojos, miro a Luke de nuevo. Está en una profunda
conversación con Tanner. Lo cual no es la vista que quiero ver. Tanner
está firmemente en mi esquina. Es mi amigo más cercano en la casa
después de Judd. No hay manera en el infierno de que tenga permitido
votar por Bailey.
Mentalmente obligo a su conversación a terminar, pero fracaso.
Tanner echa la cabeza hacia atrás y ríe por algo que Luke acaba de decir.
Maldita sea. Estoy perdiendo a Tanner. Y entonces una de las sexy
seductoras pone una mano sobre el hombro de Judd y se inclina para
susurrarle algo al oído, y de repente, temo por el alma de Judd también.
Para el momento en que nuestros entrantes son retirados a la cocina,
mi nuca se siente muy caliente y mi chaqueta demasiado ajustada. Estoy
genuinamente preocupado de que Bailey se esté ganando a todo el mundo.
La cena fue asombrosa, no puedo negarlo. Y ciertamente, no puedo negar
que toda la buena vista en la habitación es un golpe de genio.
Necesito que esta noche termine antes de que Bailey anote más
puntos. Acabamos de terminar el plato principal, así que supongo que
ahora irá el postre, y entonces terminaré con esta mierda.
Excepto que Luke Bailey tiene otras ideas.

86
Después de que el último plato es retirado, carraspea para llamar la
atención de todos.
—Caballeros —dice cuando la habitación se queda en silencio—. Si
me complacen y alzan sus copas.
Judd pone los ojos en blanco. Hago lo mismo en respuesta. ¿Supongo
que es hora para el gran discurso que a nadie le importa una mierda oír?
Pero complacemos al chico. Todos toman sus copas, esperando.
El brindis que espero no llega.
—Eh, ¿vas a decir algo? —se burla Judd.
—Nah —replica Luke arrastrando las palabras.
—¿No vas a hacer un brindis? —gruñe Owen.
—Nop.
—Entonces, ¿por qué mierda estamos todos sosteniendo nuestras
copas? —exige Tim.
—Oh, no fui claro sobre eso, lo siento. Solo quería que levantaran sus
copas para hacer espacio en la mesa. —Su mirada se mueve brevemente a
un punto detrás de la cabeza de Tim.
—¿Espacio para qué? —pregunta Ahmad con confusión.
Miro sobre mi hombro siguiendo la mirada de Luke. Una de las
camareras, una pelirroja alta, está inclinándose sobre un ordenador
portátil cerca del centro de entretenimiento. Sospecha surge en mi sangre
en el mismo momento que un estallido de música invade la casa.
—El entretenimiento —le grita Luke a Ahmad. Su mirada arrogante
nos recorre—. Es hora de la parte divertida, chicos. Pueden mirar, pero no
pueden tocar.
Ese astuto hijo de puta…
Antes de que pueda parpadear, tres de las mujeres han saltado sobre
las mesas, pavoneándose sobre el mantel blanco en sus tacones altos. Un
ritmo sensual suena en la habitación, sacudiendo las paredes, vibrando en
el suelo. Cuando la canción ofrece un agudo golpe de platillo, una de las
chicas se arranca su camisa de vestir blanca, revelando un sexy sujetador
rojo. Apenas contiene sus tetas, las cuales se derraman sobre las copas de
encaje.
—Oh, Dios mío —gime Judd felizmente.
Su reacción es compartida por todos los chicos en la habitación, Dan
incluido. Nuestro único hermano gay literalmente se pone de pie y empieza
a mover sus caderas contra una de las chicas que todavía está en tierra.
Claro, parece gustarle más la canción que la chica, pero aun así. Me siento
traicionado, y Dan y yo ni siquiera somos cercanos.
Caos explota alrededor de mí. El seductor trío sobre la mesa menea

87
sus caderas, bailando con sexys y sinuosos movimientos que provocan
vítores y silbidos en los otros veintitrés chicos en la habitación. Y, jódeme,
realmente pueden moverse. Es sexy, con caderas balanceándose y culos
meneándose cerca de los muy felices rostros de mis chicos. Pero es un
espectáculo real también.
Jodidamente increíble.
Estoy demasiado impresionado por este inesperado giro de los
acontecimientos para apreciar completamente a las hermosas criaturas
medio desnudas bailando expertamente para nosotros.
Fulmino con la mirada a Bailey, que simplemente me sonríe.
—¿Quién necesita cambio de veinte? —grita mientras rodea la mesa—
. Es educado dar propina a nuestras animadoras. —Está haciendo las
rondas, ofreciendo fajos de billetes pequeños a nuestros hermanos, que
sacan sus billeteras.
Ese jodidamente malvado genio. Comida y strippers. Realmente
conoce el camino al corazón de un hombre.
—¿Quién está listo para el strip póquer? —grita Jako desde la puerta
de la cocina. Había desaparecido justo después de que terminara la cena, y
ahora sé por qué; más allá de sus anchos hombros, veo las tres mesas de
juego que ha preparado en nuestro comedor.
Ya no está “confuso” por Bailey. Obviamente Jako era consciente de lo
que pasaba todo el tiempo.
—¡Joder, sí! —grita Judd en respuesta.
Ah, diablos. Todos saben cuánto ama Judd el póquer. ¿Y ahora
estamos hablando de póquer desnudo?
Un jodidamente malvado genio.
Judd se mueve hacia delante, con un musculoso brazo colgando
alrededor de los hombros de una curvilínea bailarina con grandes ojos
verdes. De camino a la cocina, el traidor de mi mejor amigo se detiene para
palmear el hombro de Luke Bailey.
—Épico —le dice a Bailey—. Esto es jodidamente épico.
¿También tú, Judd? ¿También jodidamente tú?
Mientras enfurezco internamente, siento la mirada de alguien sobre
mí. Giro mi cabeza tensamente y encuentro a Bailey sonriéndome de
nuevo. Su gran mano se alza, sus largos dedos agitándose en un saludo de
“jódete”. Sus ojos marrones expresan un sentimiento muy claro.
Juego. Set. Partido.

88
12
Demasiado Mal Que Odie Compartir

Luke

E
l lunes, tenemos nuestra reunión capitular, donde repasamos el
calendario, el presupuesto y cualquier problema que pueda
surgir. Son tan terriblemente aburridas como suenan, aunque
entiendo por qué son necesarias.

89
Si no llegas antes para estas reuniones, no consigues asiento, pero
aunque llego cinco minutos antes del horario, todavía soy relegado a un
sitio de pie contra la pared.
Hasta que Tanner, de toda la gente, dice:
—Bailey, siéntate aquí. Anthony, aparta tu culo.
Intento no alzar las cejas. He estado recibiendo muchos elogios de los
chicos después del éxito anoche, pero Tanner es del Equipo Keaton.
¿Desde cuándo los amigos de Keaton me piden que me siente con ellos? ¿Y
sacando a Anthony del sofá, además? ¿Esta es una dimensión alternativa?
Aun así, no voy a mirarle los dientes a caballo regalado.
Me siento en el sofá junto a Tanner, mientras lentamente el
estudiante de segundo año, Anthony, se dirige hacia la pared.
—Oye —comenta Tanner—. Adivina quién me envió un mensaje esta
mañana.
—¿Quién?
—Cassidy —contesta, y hay un tono sonrojado en sus mejillas—. Voy
a llevarla a cenar el viernes.
Asiento con aprobación.
—Bien hecho. Es una chica dulce. —De hecho, Cassidy es una de mis
bailarinas favoritas en Jack’s. Me llevo bien con todas las mujeres, pero
siento algo especial por Cassidy, no solo porque es muy dulce, sino porque
ambos crecimos en Darby. Los locales tenemos que cuidarnos entre
nosotros.
—No puedo creer que seas amigo de todas esas strippers —protesta
Paxton desde el otro lado de Tanner. Suena envidioso—. Eso es
jodidamente genial, hermano.
Simplemente me encojo de hombros. Pero en el interior, alzo el puño.
Arrasé con mi fiesta de ayer. Incluso Hayworth lo sabe; su gesto era más
oscuro que una tormenta mientras observaba a todos sus amigos bailar y
flirtear con mis chicas hasta altas horas de la madrugada.
Cassidy y compañía tampoco se están quejando. Les pagué un salario
por hora por servir la cena, pero luego los hermanos les pusieron mucho
más dinero en efectivo en las manos. Y nadie llevó las cosas demasiado
lejos, gracias a Dios. Solo tuve que recordarle a un hermano borracho de
segundo año que no estaba permitido tocar a las bailarinas.
—¿Vamos a empezar o qué? —gruñe Judd desde el otro sofá—. Tengo
mierda que hacer.
Brad, nuestro secretario, pasa lista en una carpeta. Junto con enviar
comunicados a nuestros correos electrónicos, este debe ser su único
trabajo. Nada de habitación gratis para ti, imbécil.

90
—De acuerdo, señoritas —comienza Reed, nuestro presidente—.
Tenemos muchos puntos de importancia que tratar antes de darnos un
festín de perritos calientes, cerveza y el partido de hockey. Vamos, Bruins.
¡Primero! Una investigación sobre una cosa que se ha perdido. ¿Alguien ha
visto el desatascador que pertenece al baño del segundo piso? Si esto es
alguna clase de broma, ¿podemos terminarla?
Me siento mientras varias teorías son elaboradas y rechazadas.
Alguno hace una moción para comprar un nuevo desatascador y la moción
es aprobada.
Mi mente vaga, al igual que mi mirada. Keaton está sentado en uno
de los sillones frente al sofá, vestido con una camisa de vestir, las mangas
enrolladas un poco para exponer sus antebrazos musculosos. Tengo que
preguntarme si se puso esa camisa para verse más presidencial. O si
enviar camisas a la lavandería es simplemente más fácil para él que hacer
la colada como una persona normal. Tal vez simplemente le gusta vestir
como un modelo de Vineyard Vines.
Lucho contra un bostezo, pero al menos no soy el único. Anoche fue
alucinante. No creo que hoy nadie se levantase antes del mediodía. Excepto
tal vez Keaton, ya que dejó mi fiesta temprano y se fue arriba para
enfurruñarse. Ahora Reed está hablando sobre la tabla de tareas para
limpiar la cocina.
—Este semestre fuimos por orden alfabético. El siguiente vamos a
hacerlo al contrario.
Cuando sea presidente, vamos a tener que animar estas reuniones.
Retiro la tapa de la taza de café que compré y trago lo que queda justo a
tiempo para escuchar a Reed decir:
—Y ahora, cada uno de nuestros candidatos presidenciales tendrá
noventa segundos para responder la siguiente pregunta. ¿Por qué quieres
ser presidente el año que viene? Empezaremos con Keaton.
Reed establece el cronómetro de su teléfono y el contador comienza a
moverse.
Aun así, Keaton se toma un momento reflexivo antes de abrir la boca:
—Es divertido, pero tengo dos respuestas diferentes a esta pregunta.
La obvia es que mi padre fue presidente de Alfa Delta en 1988, y antes de
eso, mi abuelo fue presidente en 1962. Así que esto es lo que hace mi
familia. Y esto me da una buena perspectiva de lo que realmente importa
aquí… no el desatascador perdido del baño verde, sino cómo asegurarse
que Alfa Delta todavía estará aquí para las siguientes cien clases de
graduados.
No hay forma que alguna vez pudiese competir con ese tipo de legado.
Que es la razón por la que, si gana, la habitación gratis irá al chico que

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menos la necesita.
—Pero, honestamente, mi historia con este lugar no es mi razón
verdadera para presidirlo. —Keaton frunce el ceño—. Es algo bueno,
¿cierto? Porque no es una razón suficiente. En realidad estoy aquí porque
son mi gente. Cuando llego a casa cada día, siempre hay alguien con quien
hablar. Siempre hay un partido puesto en la televisión y alguien para decir
“¿Qué pasa? Toma asiento”. La verdadera razón por la que quiero ser
presidente es porque me preocupo por este lugar y no puedo pensar en un
mejor uso de mí…
—Tiempo —interrumpe Reed.
Keaton señala con el pulgar hacia Reed.
—Lo que él dijo. —Y todo el mundo tiene una risa para nuestro
musculoso favorito de sangre azul.
Así que, ¿ahora qué se supone que haga? Todo eso de “son mi gente”
nunca funcionaría conmigo. Así que mi instinto me sugiere que un poco de
honestidad puede ser el mejor curso de actuación.
Demasiado malo que odie compartir.
Todas las miradas están en mí mientras Reed restablece el
cronómetro.
—Bien, Luke. ¿Qué hay de ti?
—Mi historia con este lugar no podía ser más diferente. —Hola,
honestidad—. No tengo un legado familiar aquí. Crecí en esta ciudad, a la
sombra de la universidad. Cuando era niño, vería todos los autos europeos
alineados en el patio el día de mudanza. Tenían pegatinas en la parte
trasera de escuelas de las que nunca había oído hablar. Preguntaría
“¿dónde demonios está Choate?”.
—No es nada interesante —intercede un hermano, y se gana una serie
de risas.
Ignoro la interrupción.
—Me dijeron, no importa, niño, tu escuela es esta con las barras en
las ventanas y los detectores de metales en la puerta de entrada. Pero
resulta que, si te esfuerzas un montón, todavía puedes llegar a Darby. Y
corrí a Alfa Delta cuando llegué aquí porque quería toda la experiencia
universitaria completa. —De acuerdo, no del todo honesto aquí. Pero no
puedo decir exactamente, Vine a la fraternidad porque mi hermano es un
delincuente—. Hoy me estoy presentando a la presidencia porque creo que
este puede ser el lugar para todo el mundo.
Miro los rostros alrededor de la habitación y estoy consiguiendo
algunos asentimientos. Así que esto está conectando con alguna gente, al
menos.
—En otras palabras, ¡déjenme llevar la antorcha… así esas noches de

92
alitas y póker y fiestas en primavera serán la regla del lugar! —Mientras
alzo un brazo pomposamente, mi cinismo es recompensado con una risa.
Pero apenas tengo tiempo para dejar correr el reloj—. Y para que conste,
resulta que soy bueno en las finanzas. Así que me gustan algunos de los
trabajos que a otra gente no. Durante mi mandato como presidente quiero
implementar un nuevo sistema de contabilidad informatizado para hacer
que la casa se lleve sin problemas. Así hay más tiempo para todo lo
divertido. Gracias por su… —Lo dejo a medias y miro a Reed.
—¡Tiempo! —dice, pulsando el teléfono. Luego se ríe—. ¿Ven eso?
Ustedes esbirros están en buenas manos sin importar a quién vayan los
votos en enero. Con eso, declaro esta reunión clausurada. ¡Hockey y
perritos para todos!
Suena un grito, y me levanto de mi silla.
—Buen trabajo, hombre. De primera —comenta Ahmad mientras me
golpea en la espalda—. Una fiesta genial también.
—Amigo, fue una locura —dice entusiasmado Owen Rickman, otro de
los amigos de Hayworth.
—Ese es un gran halago, amigo mío. —Logro mantener un gesto serio.
—Oigan, ¿Bailey? ¿Hayworth? Esperen un segundo. —Tim Hoffman
nos está haciendo señas para que nos acerquemos—. Necesito sus recibos
de las fiestas.
—Oh, claro. —Busco en el bolsillo, feliz de que me lo pidan. Puse el
dinero para la fiesta y estoy contando con que me lo reembolsen para
conseguir la renta para este mes. Además, también me salté los turnos del
viernes por la noche, así podía vigilar la fiesta de Keaton—. Aquí están
todos mis recibos, además de una hoja de cálculo impresa con los totales.
—Muchas gracias —contesta—. ¿Keaton?
—Oh, uh… —Keaton frunce el ceño—. Iré arriba y veré qué puedo
encontrar. ¿Cuál era el presupuesto? Solo traeré los recibos por ese total.
—Mil doscientos dólares —explica Hoffman—. Pero, amigo, ese era
todo el presupuesto. No se les permitía superarlo.
—Yo cubriré el resto —insiste Keaton.
—No. —Niega Hoffman—. La razón de la competición de baile es hacer
la mejor fiesta dentro de ese presupuesto.
En el silencio que sigue, me doy cuenta de qué acaba de suceder.
Keaton rompió las reglas de campaña. Mucho, si el color de su rostro es
un indicativo.
Y puede que acabe de ganar la presidencia.
—Está justo ahí, en el manual —intervengo lentamente. Pero de

93
repente estoy celebrándolo en el interior.
Nuestro tesorero frunce el ceño.
—Oye, ¿Reed? —llama a nuestro presidente—. Tenemos una
situación. Hayworth sobrepasó el presupuesto, lo que va contra las reglas.
—¿De verdad? —Reed pone atención en nuestra dirección—. ¿Cuánto
lo sobrepasó?
Todos los ojos se posan en Hayworth.
Keaton agacha la cabeza.
—Fácilmente gasté el triple.
—Esa es una grave violación de las reglas —exclamo, solo en caso de
que no esté claro.
—¡No lo sabía! —espeta—. Jesús. Solo estaba intentando hacer una
buena fiesta.
—Ajá. Buen trabajo. —Mi risa es despiadada—. Definitivamente
necesitamos elegir a un presidente que no se molesta en leer el manual.
Sus ojos azules destellan y abre y cierra sus grandes manos de nuevo.
Al tipo no le gustaría nada más que agarrarme y lanzarme a través de la
habitación.
Así que, por supuesto, le sonrío. Porque nunca sabía cuándo
callarme.
—¿Chicos? —Reed se lleva dos dedos a la boca y deja salir un silbido
agudo hacia la habitación de la televisión—. ¡Vuelvan aquí un segundo! No
hemos acabado.
Un gemido colectivo se alza entre los hermanos. Puedo sentir su
frustración. Muy cerca de la libertad.
Después de que Reed explica la situación a los chicos, no le lleva
mucho a la mayoría establecer sus límites.
Mi amigo Jako salta a la lucha.
—Obviamente Keaton debería ser descalificado.
—¿Quién lo dice? —exige Keaton.
—Lo dice el sentido común —responde Jako con una sonrisa—. Y la
honestidad. Decencia. Respetabilidad…
—¿Descalificarlo? —espeta Judd, interviniendo—. Nadie va a ser
descalificado.
—Keaton hizo trampas —gruño.
—Sin saberlo —asegura Keaton rápidamente—. Lo hiciste sonar como
un complot para derrocar al gobierno. ¡Que reine el caos! ¡Nunca se
encontrará el desatascador! —Pone los ojos en blanco. Pero su cuello
todavía está sonrojado de vergüenza.

94
—Esto es estúpido —declara Judd—. K es honesto como el que más.
—Malditamente cierto —comenta otro, y hay sonidos de acuerdo.
Siento a todos mis nuevos aliados alejándose como una voluta de humo.
Y ahora me doy cuenta que esto no es tan simple. Keaton debería
retirarse inmediatamente. Pero si no lo hace, y hago un gran escándalo de
esto, voy a parecer un imbécil por echarlo por un tecnicismo.
Maldición.
—Lo sé —interviene Owen, alegremente—. ¡Tengamos otra ronda de
fiestas! Será una segunda oportunidad.
—No —espetamos Keaton y yo al unísono. Luego nos miramos el uno
al otro con el mismo ceño de irritación. Pero oye, al menos coincidimos en
algo.
—No hay presupuesto para otras dos fiestas —señalo—. Y los
presupuestos importan. Ese es el punto.
Sí, sueno como un imbécil.
—Por no mencionar que las vacaciones de invierno empiezan en
cuatro días —recuerda Judd—. ¿Hemos acabado con esto? Keaton cometió
un error. Lo siente. ¿Realmente quieren excluir al probable ganador por un
tecnicismo?
En realidad, yo lo haría. Pero todo el mundo me está mirando. Todos
quieren un perrito caliente y ver la televisión. Estoy en el medio.
—¿Saben qué? —decido apresuradamente—. Solo digamos que el
candidato Keaton debería ir a leer las reglas de la fraternidad que tanto
quiere dirigir. Pero es cierto que la fiesta no es la medida más importante
de un hombre.
—Cierto. —Asiente Owen—. Tenemos medidas de pollas para eso.
—Así que voy a dejarlo pasar —afirmo, como si toda la cosa fuese
conmigo—. Keaton cometió un error sin mala intención.
Reed pestañea.
—De acuerdo, hombre. Esa es la solución más fácil.
Meto las manos en los bolsillos y me encojo de hombros.
—Ahora veamos un poco de hockey.
La mayoría de hermanos se giran de nuevo hacia la habitación de la
televisión, donde estarán de pie hasta que la parrilla esté caliente y los
perritos calientes estén listos. Estoy listo para seguirlos, cuando Keaton
me detiene.
—Bailey… —Se aclara la garganta, como si realmente fuese a matarle
hablar conmigo—. Mira, lo siento.

95
—Ajá —contesto, sin darle nada—. Qué son unos cientos de dólares
para ti, ¿cierto? Ups. Aunque una fiesta genial.
Se estremece.
—La tuya también fue, uh, bastante buena.
—Gracias, hombre. Pero ya lo sabía.
—No tienes que ser un imbécil, Bailey, estoy intentando disculparme.
—No soy un imbécil si dejo que tu lamentable culo siga en la
competición —siseo—. No olvidemos lo que realmente sucedió aquí. La
jodiste y dejé que te salieses con la tuya. Fin. —Con eso, lo empujo para
pasar y me marcho.
13
Muy Generoso

Keaton

E
s el día de Navidad y estoy literalmente en el paraíso. Estoy
sentado en una tumbona al lado de la piscina privada en la villa
de mis padres alquilada para nuestras vacaciones en Costa
Rica. El sol se ha puesto casi completamente, pero el cielo

96
todavía tiene un tono rosado y anaranjado, y los azulejos azules de la
piscina parecen brillar bajo la luz dorada. Una agradable brisa alborota mi
cabello y calienta mi rostro, y el cóctel de mango y piña que estoy bebiendo
es perfecto para después de cenar.
Entonces, ¿por qué me siento tan melancólico?
Oh, cierto. Porque mi familia me hace querer arrancarme el cabello.
Durante la cena, mi madre siguió empezando frases con: “Este verano,
cuando estés viviendo en casa…”
Pero no estaré en casa si puedo evitarlo. Y desde que temo discutir
esto, todavía no les he contado sobre mi aplicación para el viaje a Chile.
¿Cuál es el punto, a menos que sea aceptado?
Pero entonces mi padre dijo:
“Enhorabuena por tu pasantía en finanzas. Deberías tener el papeleo
justo después de las vacaciones”.
“Ni siquiera apliqué aún —había replicado, como el tonto que soy.
Y papá solo agitó una mano, como si no importara.
“No entregué el currículum”.
“Lo entregué por ti —replicó”.
Ahí es cuando me puse del mismo tono de rojo que mi bañador de
langostas.
“Tú… ¿qué? ¿Falsificaste mi currículum? —Mi voz había sido alta y
loca”.
Es bueno que sea demasiado joven para tener un aneurisma
espontáneo.
“Nada en él es falso —había dicho en un tono arrogante que me hizo
querer darle un puñetazo—. Mi asistente hizo un buen trabajo. Todo son
hechos, sin relleno. Y es solo una formalidad, de todos modos. ¿Crees que el
departamento de relaciones públicas te rechazaría?”.
“Sé que no lo harán —había espetado—. ¡Pero ese no es el punto y lo
sabes! No quiero que mi padre escriba mi currículum. O su secretaria”.
“Vigila tu tono —había reprendido mi madre. Porque, por supuesto, ella
lo respaldaba—. Algunas personas matarían por todas las ventajas que
tienes”.
Ahí fue cuando tuve que salir de la habitación. Y todavía no le he
contado a ese arrogante imbécil entrometido sobre mis planes de verano.
Es mi gran mentira por omisión que quiero hacer algo más científico.
Así que estoy aquí sentado solo. Hirviendo de rabia. En Navidad.
Necesito hablar con alguien que me entienda. Y esa persona es Annika.
Además, necesitamos planear su inminente celebración de

97
cumpleaños. Esa es mi omisión número dos. De hecho, vi a Annika en
casa de sus padres justo antes de que nos fuéramos para volar aquí. La
visita a los Hamptons no fue solo una excusa para recuperar mi confiable
bañador de langostas. También es cuando había planeado finalmente
enseñarle el perfil de SinnerThree y decirle que había encontrado un
compañero potencial. Pensé que podríamos tomar una foto juntos y
enviársela.
Divertido, ¿verdad?
Pero en el último minuto, me di cuenta que tenía un problema. Que
ella podría desplazarse por nuestros mensajes. Nuestros muy extensos
mensajes.
Toda mi comunicación con Sinner se suponía que fuera trabajo
preliminar. Pero mientras me desplazaba (y desplazaba y desplazaba) a
través de horas de conversación y mensajes sexuales, lo vi con nuevos
ojos.
¿Cómo se ve engañar? Porque creo que podría verse así: charla sexy y
confidencias compartidas. Charlas a altas horas de la noche y bromas.
No soy un infiel. Seguro que no quiero serlo, de todos modos. Y ya que
su cumpleaños está a solo semana y media de distancia, el punto pronto
será irrelevante.
Así que no le enseñé la aplicación. En su lugar, esperé hasta ahora.
Abro Kink y tomo capturas de pantalla del perfil de Sinner y de nuestras
primeras conversaciones. Luego lo envío.
Ahora simplemente estoy sentado aquí, esperando su llamada o
respuesta. Ausentemente, observo a un pequeño lagarto escalando la
pared hacia el tejado de paja de nuestra villa. Desaparece en un pequeño
hueco y estoy celoso por un momento, porque me encantaría desaparecer
ahora mismo. Estar encerrado con mis padres puede ser muy agobiante. A
veces realmente desearía no ser hijo único. Sería agradable tener un
hermano o dos para actuar como amortiguador cuando sea que la familia
me saca de quicio.
Mi teléfono suena y lo recojo rápido. Pero no es Annika. Es mi
hermano de fraternidad, Munsen.
Amigo, gracias. Haré buen uso de ello.
Hmm. El mensaje no tiene mucho sentido para mí, pero mensajes al
azar de mis amigos son bastante comunes.
Pero entonces, recibo otro agradecimiento solo un momento después.
¡Dinero para cerveza! Ustedes chicos son los mejores.
¿Dinero para cerveza?
Mi teléfono suena y esta vez es Annika.
—¡Hola! —digo brillantemente.

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—Esto es interesante, Keat —dice, pero su tono es cauteloso—. ¿Qué
sabes sobre este chico, además de sus abdominales?
—Es un estudiante a medio tiempo en Darby. No graduado, creo.
—¿Hay estudiantes a medio tiempo en Darby?
—Uh… —Nunca había notado este detalle. Pero no creo que pueda
nombrar a otro a medio tiempo, ahora que lo pienso—. ¿Aparentemente?
No suena convencida.
—¿Qué más sabes sobre él?
—Ha estado con parejas antes. Le gusta la emoción.
—¿Sabes su verdadero nombre?
—Aún no. Porque eso es quid pro quo, y no iba a darle tu nombre a
un extraño.
—De acuerdo, bien. Pero, ¿y si es peligroso?
—Annika. —Mi tono es gentil—. Pensé que querías hacer esto.
—Lo hago —dice rápidamente—. Pero pensé que escogeríamos a
alguien más… verificable. Las aplicaciones me ponen nerviosa.
Me rio nerviosamente, porque no es que su vacilación sea una locura.
—Toda la cosa es una aventura —admito—. ¿De verdad piensas que
permitiría que te sucediera algo?
—No, por supuesto que no. Pero podríamos preguntarle a alguien que
conozcamos.
—¿En serio? No tengo el hábito de pedirles a mis amigos que se
desnuden conmigo. ¿Y si están disgustados? Entonces tengo que evitarlos
hasta la graduación. No… más tiempo. Estaremos en la reunión de los diez
años, bebiendo nuestra primera cerveza del fin de semana, y lo veré al otro
lado del camino. Y sus ojos se entrecerrarán. Ahí está el pervertido que
quería verme la polla.
Estalla en risitas nerviosas.
—De acuerdo, punto hecho. Pero podría haber hecho las preguntas.
Es menos raro viniendo de mí.
Supongo que eso es verdad.
—¿Le preguntaste a alguien?
—No —admite—. No estaba segura que fuéramos a hacerlo.
—¿En serio? —¿Annika duda de mí?—. Pero dije que lo haría, y así lo
hice. Al menos la preparación, de todos modos. Ha sido muy educacional.
Me hizo un montón de preguntas que no hemos considerado. Como quién
toca a quién. Dice que tenemos que pensar esas cosas por adelantado.
Se queda muy silenciosa por un minuto.

99
—¿Cómo decidimos?
—Bueno, eso depende de ti en cierto modo. Nunca en realidad dijiste
qué querías de esta experiencia. Y va a llegar pronto. Así que dime qué
quieres que pase.
—Eh, supongo… —Se ríe nerviosamente de nuevo—. Quiero la
sensación de ser abrumada con pasión. Como, doble es el toque. Doble es
el deseo.
Puedo trabajar con eso.
—Entonces, ¿estás a bordo con dejarle tocarte?
—Por supuesto. Pero, ¿vas a dejar que te toque también?
—Eh. —De nuevo, me pateo por no tener esta conversación en
persona. Necesito ver su rostro—. No tengo problema con eso. ¿Crees que
debería?
No sé cuánto tiempo le toma responder, pero se siente como un año.
—Sí. Creo que debería. Y creo que deberías tocarlo también.
—¿Eso… —mi voz en realidad se rompe—… te excita?
—Eh. Sí. Lo hace. —Hace una pausa—. ¿Pero te excita?
Pensarías que habría esperado esta pregunta y preparado una
respuesta. Pero, honestamente, me detiene en seco.
—Yo… —Jesús—. Supongo que vamos a descubrirlo.
Síp, tomé la salida del cobarde.
Carraspea.
—Así que, ¿crees que este chico parece normal? ¿Que es solo algún
despreocupado estudiante al que a veces le gusta acostarse con dos
personas a la vez?
—Sí, así es. Exactamente.
—De acuerdo. Pero no quiero que sepa nuestros nombres hasta que lo
conozcamos. Solo en caso de que alguien esté engañándote.
—Bueno… —Supongo que no soy tan paranoico—. ¿Qué hay de fotos
de nuestros rostros?
—No —dice con énfasis—. Creo que preparamos todo. Y si aparece,
genial. Y si no, no hemos perdido nada.
Sonrío.
—¿Y si aparece y es feo?
—Entonces bebemos una copa por educación y luego pretendemos
acobardarnos, nos disculpamos profusamente y salimos como el infierno
de allí.

100
Se me escapa una risa.
—¿Salir de dónde? ¿Dónde debería suceder esto?
—Necesitamos una habitación de hotel, por supuesto.
—Por supuesto —acepto, aunque está muy por delante de mí como
siempre—. Reservaré una suite con un jacuzzi.
—Y si todo es un desastre, nos emborracharemos con champán y
reiremos sobre ello en el jacuzzi.
—Sabía que eras especial —digo, y se ríe.
Así que, esto podría haber ido peor.
Después de colgar, me estoy sintiendo bastante bien durante un par
de minutos. Pero entonces, reviso mis mensajes y hay una reciente pila de
agradecimientos ahí. Uno es de Tanner.
Amigo, ¿en serio? Es generoso, pero… ¿en serio?
Mi estómago cae. Tengo que preguntar.
¿Por qué estoy recibiendo todos estos mensajes de
agradecimiento?
Cuando su respuesta llega, es incluso peor de lo que había supuesto.
Tu padre envió a todo el mundo una tarjeta regalo de 50$ para
el Darby Brew Pub. Me alegra un poco que no lo supieras. Porque es
un poco una cosa de besa-culos que hacer.
¿Qué mierda?
Por favor, dime que estás bromeando. ¿Estás seguro que es de
nosotros?
Un minuto más tarde, recibo una captura de pantalla del correo de
Tanner. Su carta regalo está esperando, cortesía de Keaton Hayworth Jr.
Dejo escapar un gemido. Se acabó el paraíso.
Me levanto de mi tumbona y pisoteo dentro de la villa, donde mis
padres están lado a lado, bebiendo café y leyendo sus respectivos libros.
—¿Les enviaste a todos tarjetas regalo? —acuso a mi padre—.
¿Sobornándolos? ¿En qué estabas pensando?
—No fue un soborno —replica, riendo—. Fue un regalo.
—Y una mierda.
—Lenguaje —regaña mi madre.
—Lo siento, mamá. Pero eso es una M total, papá. ¿En serio estás
intentando comprar una elección de fraternidad? ¿Como si importara?
—Keaton. —Me mira sobre sus gafas de leer—. ¿Hice algo generoso y
estás molesto por eso? La presidencia se verá genial en tu currículum.

101
¡Mi maldito jodido currículum de mierda!
—¡Es hipócrita! —grito—. ¡Probablemente va contra las reglas! Y ya
rompí las malditas mismas reglas accidentalmente.
Parpadea.
—No mencionaste eso antes.
—Sí, ¡porque no es muy divertido parecer estúpido delante de ti! —
bramo—. Siempre eres muy generoso con tus opiniones cuando cometo un
error.
Mi padre hace una mueca como si estuviera saboreando algo amargo.
—Cálmate. No va contra las reglas si un ex alumno da a cada
miembro activo el mismo regalo. Si tú lo hubieras hecho, entonces tal vez
entendería el argumento, pero…
Ira chisporrotea a través de mí como electricidad chasqueando de un
cable dañado.
—Deberías haberme preguntado. Esta no es tu elección. No tiene nada
que ver contigo. —Excepto que lo hace y ambos lo sabemos. Nunca me
habría presentado en primer lugar si él no hubiera querido que lo hiciera—
. Parezco un imbécil ahora.
Mi padre se encoge de hombros.
—¿Y qué? Los imbéciles ganan. Sabes que eres el mejor para el
trabajo. No hagas esto más complicado de lo que tiene que ser.
Me doy la vuelta y me largo antes de decir algo que lamentaré. Estoy
aquí atascado con él por siete días más. Y esos son seis más de los que
puedo soportar.

102
14
Jodidamente Increíble

Luke
J
odidamente increíble. ¿Cincuenta dólares para el Darby Brew
Pub? Si recibí uno de esos, entonces lo mismo sucede con todos
los miembros de Alfa Delta. ¿Quién hace eso?
Keaton es un gran y épico imbécil.

103
Me giro en la cama y gimo. No debería gastarlo, ¿cierto? Si lo gasto, es
aceptar dinero del enemigo. Bueno, no dinero. Grandes hamburguesas
jugosas y el tipo de cerveza que realmente no me puedo permitir.
—¡Que te jodan Keaton Hayworth tercero! —grito al techo.
Afortunadamente, nadie más está aquí para ser testigo de mi
momento de locura. Soy el único miembro de Alfa Delta sin ningún lugar
mejor al que ir en Navidad.
Más temprano me pasé por mi antigua casa, donde tuve la gran
fortuna de encontrar a mi madre sola. Le permití que me alimentase con
un trozo de tarta de calabaza mientras le entregaba el dinero que había
pedido que le “prestase”.
“Este es tu regalo de cumpleaños —expliqué mientras le entregaba el
dinero”.
“¡Lukey! Sabes que te lo habría devuelto”.
No sé nada de eso.
“Feliz Navidad, mamá”.
Honestamente, es un regalo para mí mismo para evitar la decepción
cuando no me lo devuelva.
Su regalo de Navidad fue un gorro de lana con el logo de los Patriots.
Nunca había estado interesado en el fútbol, pero esa es mi madre.
Antes de irme, había dejado un sobre cerrado sobre la almohada de
Joe con los cien dólares que me había pedido. Luego le envié un mensaje
con la fotografía, porque realmente no confiaba que mi madre no se lo
quedase.
En serio, ¿quién necesita una familia? Son agotadores.
Toda la cosa llevó una hora, incluyendo el tiempo de desplazamiento.
Ahora estoy dando vueltas en la casa vacía de la fraternidad, sintiéndome
un perdedor solitario. Ya que todas las tiendas están cerradas, ayer me
provisioné un poco. Tengo comida y abajo tengo una televisión de setenta
pulgadas para mí solo.
Cuando este lugar está lleno de chicos de fraternidad, normalmente
desearía que todos se callasen. Pero, Dios, esto está tan silencioso ahora
mismo que el silencio está presionando en mis tímpanos.
Tomo mi teléfono y lo desbloqueo, preguntándome si LobsterShorts
está por ahí. ¿Qué probabilidades hay?
Buenas, al parecer. Hay un nuevo mensaje de él.
LobsterShorts: Jodidamente odio las vacaciones, ¿y cuál es su
maldito punto?
Estallo en risas.

104
SinnerThree: ¡Y que lo digas, hermano! Me llevó mucho tiempo
darme cuenta que las Navidades son una maldita estupidez.
Finalmente lo entendí cuando tenía trece años. No solo me di cuenta
finalmente que nadie iba a sorprenderme con un regalo decente, la
convivencia hace enloquecer a la gente. Mi madre y abuela solían
emborracharse y gritarse la una a la otra.
LobsterShorts: Ay. Creo que esta noche voy a estar gritando
borracho. Mi familia es realmente buena con los regalos. Pero
apestan en las relaciones.
SinnerThree: ¡Pero, oye, regalos!
LobsterShorts: Eh. Soy demasiado mayor para que se me compre
con la última consola de videojuegos. El regalo que quiero es respeto.
Mi padre es un gran imbécil. Pensé que estaríamos peleando sobre mi
plan para el verano, pero todavía no hemos hablado de eso y ya nos
estamos increpando el uno al otro. ¿Cuál es tu regalo soñado?
Eso es algo que no me he molestado en preguntarme a mí mismo.
SinnerThree: Ganar la lotería. No quiero decir solo por ganarla.
Solo quiero dejar de preocuparme por el dinero. Conseguir el dinero
para la renta cada mes siempre es una prueba. Siempre acabo
comiendo ramen y latas de alubias en algún punto del mes.
Luego lo releo y me pregunto qué demonios estoy haciendo.
SinnerThree: Es como el día de auto-compadecerme. Dime algo
divertido sobre animales.
LobsterShorts: Veamos. Las ratas se ríen cuando les haces
cosquillas.
SinnerThree: ¡De ninguna manera!
LobsterShorts: Los colibrís comen el doble de su peso cada día.
Aunque también lo hago yo.
SinnerThree: Bueno, eres un chico en crecimiento.
LobsterShorts: En más formas que una ;)
Lo sigue con un:
Como en, estoy creciendo ahora mismo…
Y luego —oh, joder, sí—, una imagen aparece en el hilo de la
conversación. Está creciendo muy bien. La polla dura en la imagen me
hace salivar. Han pasado meses desde que me he acostado con alguien. No
por la falta de interés, sino por la falta de tiempo. El trabajo, la
universidad y la fiesta se han apoderado de todo el tiempo que podría
haber pasado encontrando sexo. Y provocar a LobsterShorts en la
aplicación solo lo ha empeorado. Puedo estallar por toda mi frustración
acumulada.

105
En la fotografía, su pulgar descansa justo sobre la cabeza de su polla,
como si se hubiese sacado la imagen mientras acariciaba ese punto
sensible. Mi cuerpo responde a la visión erótica, mi polla alzándose bajo
mis pantalones deportivos. Luego noto la cintura de la prenda que ha
apartado para exponerse, y me estoy riendo incluso mientras deslizo la
mano bajo la mía.
SinnerThree: ¿¿¿Estás vistiendo el bañador de langostas???
LobsterShorts: Por supuesto. Es mi favorito.
Envía otra fotografía y me rio con más fuerza. En esta, ha hecho zoom
en una de las langostas rojas, con su mano formando un pulgar hacia
arriba al lado.
SinnerThree: ¿Por qué vistes bañador, idiota? No me digas que
fuiste a algún lugar cálido para las vacaciones mientras estoy
atrapado aquí en la tierra de las ventiscas.
LobsterShorts: Está bien. No te diré eso.
SinnerThree: ¿Así que todavía estás en Connecticut?
LobsterShorts: No. Me escapé a la playa. ¿Lo siento?
SinnerThree: Será mejor que lo estés. No estaba mintiendo con
la ventisca. Anoche tuvimos veinte centímetros de nieve.
LobsterShorts: Yo te daré veinte centímetros.
Y lo hace. O al menos eso creo. Seré más capaz de juzgar el tamaño
de su polla cuando ponga las manos en ella en persona, pero en las
imágenes se ve casi tan grande como la mía. Y estoy bien dotado, como las
mujeres ondeando billetes en Jill’s pueden atestiguar.
SinnerThree: Sí. Por favor, dámelo. Estoy de un humor de
mierda y estamos en vacaciones. Necesito el regalo de tu polla.
LobsterShorts: Pronto. Primero muéstrame la tuya.
SinnerThree: Haré algo mejor. Espera.
Me bajo los pantalones deportivos y los aparto de una patada,
poniéndome cómodo en la cama. Pongo un par de almohadas debajo de mi
cabeza, me agarro la polla con una mano y sostengo el teléfono con la otra.
Una rápida mirada a la pantalla me asegura que no estoy revelando
ninguna evidencia incriminadora sobre mi identidad. Todo lo que será
capaz de ver es mi polla, mi mano y el estampado de la colcha. Creo que
estoy a salvo.
Rara vez envío videos por esta misma preocupación. Terminar en
alguna recopilación de gente masturbándose en PornHub no me preocupa
tanto como que alguien averigüe quién soy. Si voy a ser multimillonario
cuando tenga treinta años, no puedo tener videos pervertidos míos
flotando en internet. A menos que consiga mis millones construyendo un

106
imperio como el de Hugh Hefner… Tal vez considere eso.
Por el momento, estoy ocupado masturbándome para Lobsterman.
Oh, Joder.
Es la respuesta inmediata después de enviarle un video de cinco
segundos de una caricia perezosa.
Luego dice:
MÁS.
Maldito avaricioso.
Sonriendo, decido provocar. Cierro los dedos en un puño, que deslizo
lentamente a la base, luego con la misma lentitud lo deslizo hacia arriba.
Cuando alcanzo la punta, doy un ligero giro y aprieto. La cámara captura
perfectamente la gota de pre-semen que se forma.
Pulso Enviar.
LobsterShorts: Tienes una polla muy ardiente.
Mi respiración se acelera. Me acaricio más rápido, gimiendo
silenciosamente, antes de darme cuenta que ya no me estoy grabando o
respondiendo a LobsterShorts. El calor en mi sangre y el dolor en mis
bolas distrayéndome.
LobsterShorts: ¿Qué, no puedo decir eso?
Trago saliva a través de mi boca seca y detengo la mano.
SinnerThree: Lo siento. Me quedé atrapado acariciándome. ¿No
puedes decir qué?
LobsterShorts: Que tienes una polla ardiente.
SinnerThree: Dios, no, definitivamente dilo. Eso es lo que me
distrajo ;)
LobsterShorts: Bien. Envía otro video. Quiero ver más.
SinnerThree: ¿Te estás masturbando ahora?
LobsterShorts: Obviamente.
Sonrío hacia el teléfono. Se ha vuelto más y más atrevido con cada
conversación, cada mensaje sucio. Y ha pasado un tiempo desde que ha
desaparecido. Últimamente, está volviendo por más casi al instante, en
lugar de esconderse por su culpa. No… no creo que se siga sintiendo
culpable por esto.
Ya que no puedo grabarme y leer sus mensajes al mismo tiempo,
busco en mi mente para proveerme de la estimulación que necesito. Me
imagino a Lobsterman arrodillándose entre mis piernas, bajando la cabeza
sobre mí. Sus labios están envueltos apretadamente alrededor de mi polla,
la lengua lamiendo toda la longitud cada vez que me toma profundamente.
Me imagino mis dedos entrelazándose en su cabello… ¿pueden
entrelazarse? ¿Es largo? ¿Rapado? Me doy cuenta que nunca he pensado

107
en preguntar. Y ahora mismo no me importa. Bien. Hay suficiente cabello
para que mis dedos lo agarren, para tirar mientras empujo las caderas y
follo su boca.
Respiraciones entrecortadas proveen de banda sonora a mi video
sucio. Un gemido. Un gemido tortuoso mientras mi mente conjura la
imagen de mí corriéndome en la boca de Lobster y él aceptando
alegremente cada gota.
Exploto en la vida real, casi soltando el teléfono mientras el clímax me
recorre. Al parecer, la cámara funciona con una habilidad casi inexistente,
porque estoy temblando y gimiendo demasiado fuerte para mantener el
teléfono estable. Supongo que el trabajo de camarógrafo en la próxima
película de Martin Scorsese está descartado; y aun así, a juzgar por la
respuesta de Lobster a mi obra maestra, acabo de crear un ganador para
el Premio de la Academia.
LobsterShorts: Jooooooooooooder.
LobsterShorts: ¿Si quiera te das cuenta de lo sexy que fue eso?
No puedo responder, porque mi cuerpo se ha hundido en el colchón.
Mis extremidades están débiles por el orgasmo y mis abdominales
pegajosos por ello.
Finalmente recupero la respiración justo cuando el mensaje de un
video llena nuestro chat. Encuentro la fuerza para pulsarlo, y en un
instante estoy de nuevo sin respiración. No dura ni siquiera diez segundos,
pero es suficiente para volver a endurecerme un poco, lo que no creería
posible.
Mordiéndome el labio, observo su fuerte puño trabajar su polla.
Escucho el gemido ronco que deja salir cuando se corre.
Me late el pulso a toda velocidad mientras tecleo un mensaje
tembloroso.
SinnerThree: De acuerdo. Jesús. Suficiente, amigo. Tenemos que
follar. En persona. Como, ahora mismo.
LobsterShorts: El 4 de enero, ¿recuerdas?
SinnerThree: ¿Prometes que no me dejarás plantado? Porque,
joder, necesito esto.
LobsterShorts: No te dejaré plantado. Yo también necesito esto.
No se me escapa que escribió “yo” y no “nosotros”. Lo que hace que
me pregunte si su novia ya no es parte de la ecuación.
Pero aplasta esa idea al añadir:
Mi novia y yo estaremos en la suite del Grand Windsor. Así que.
¿El sábado alrededor de las nueve?

108
Eh. Sí, por favor. Solo tengo que averiguar cómo hacer que esto
suceda sin perder el trabajo. Las noches de sábado en Jill’s son mucho
dinero. ¿Tal vez pueda empezar a medianoche en lugar de a las diez? Pero
eso es asumir que tres horas es suficiente tiempo para todo lo que he
planeado.
Aunque resolveré algo. Siempre lo hago.
SinnerThree: Allí estaré.
15
Pide Un Deseo, Cariño

Keaton

D
ejar el paraíso y regresar a la “tierra de la ventisca”, como
Sinner la llama, no es algo sobre lo que normalmente estaría
entusiasmado, pero prefiero dormir desnudo en una cama de
nieve que pasar cinco segundos más con mi padre.

109
Fue insufrible todo este viaje, constantemente molestándome sobre
las prácticas de finanzas en su compañía. Y cuando no estaba aplicando
presión sobre el trabajo, estaba acosándome sobre la presidencia de Alfa
Delta, ofreciendo “sugerencias” sobre cómo ganar votos.
No hace falta decir que estoy feliz de estar en casa cuando inhalo el
frío aire de enero después de salir del avión familiar. Mi familia va a pasar
otra semana en Costa Rica, así que tuve el avión para mí solo durante el
viaje a Connecticut. Me dio un montón de tiempo para pensar en mañana
por la noche.
El día D. O, más bien, la noche T. El trío. El gran ménage a trois.
¿Estoy nervioso? Sí. ¿Excitado? También sí. ¿Aterrorizado?
Tal vez un poco.
No tengo ni idea de qué esperar. Mi novia declaró que la idea de que
tocara a un tipo y viceversa la excita, pero, ¿y si tiene el efecto opuesto en
la vida real? ¿Y si se asusta cuando vea la realidad? ¿Y si yo me asusto?
Incluso después de un vuelo de cinco horas, durante el cual estuve
solo con mis pensamientos, mi mente todavía está acelerando mientras
paso por aduana y tomo un Uber en el aeropuerto. Y sigue acelerando
cuando despierto a la mañana siguiente. La mañana del sábado.
Alias el día T.
Es el cumpleaños de Annika, idiota. No olvides esa parte.
Oh, cierto. Me estoy adelantando.
Alcanzo mi teléfono y llamo a mi novia.
—¡Rápido! —grito cuando responde—. ¡Encuéntrame en la licorería,
cumpleañera! Necesito tu identificación.
Su suave risa cosquillea en mi oído.
—Eres tan tonto.
—¿Eso es un no? Porque ahora tienes veintiuno, lo cual significa que
no hay razón para que no puedas comprarme alcohol.
—Son las once y media —se burla—. ¿De verdad quieres un trago
ahora mismo?
—Nah. —Me rio, luego me enderezo y me froto los ojos con una
mano—. Reservaremos los tragos para esta noche.
Hay una pausa breve.
—¿Nena? —pregunto.
—Lo siento, sí, estoy aquí. Y sí, creo que va a haber un montón de
tragos esta noche.
No puedo decir si su tono es vacilante o distraído. Lo último, decido al

110
oír una oleada de voces femeninas en el otro extremo de la línea.
—¿Qué está pasando en esa casa de hermandad? —pregunto con una
risa.
—Las chicas me están preparando un almuerzo de cumpleaños. No te
preocupes, no me pasaré con las mimosas. Espera un segundo, cariño… —
La voz de Annika es amortiguada mientras se dirige a alguien más—. ¡Ya
bajo, ya bajo! Keaton acaba de llamar para desearme un feliz cumpleaños.
—Hay un sonido susurrante—. Oye, he vuelto. Pero tengo que irme. Lindy
dice que mi presencia es requerida abajo.
—Espera —digo antes de que pueda irse—. Hay una cosa más.
—¿Qué?
La pongo en altavoz, presiono reproducir en la canción que he
preparado y “Crazy in Love” de Beyoncé resuena de mi teléfono. Dejo la
canción reproducirse por unos diez segundos antes de apagarla y decir:
—Feliz cumpleaños, Ani.
—Oh, Keaton. —Su voz tiembla ligeramente—. Realmente te amo.
—También te amo.
Colgamos y voy desnudo hacia el baño para vaciar mi vejiga y tomar
una ducha. Me estoy secando el culo cuando la puerta del baño se abre de
repente.
Me doy la vuelta y Luke Bailey se halla en la puerta, una mirada
amarga en su rostro.
—¿Te importa? Casi he terminado aquí.
—¿Te importa? —repite—. ¿O estás determinado a conseguir la
presidencia con sobornos?
Mierda.
—No va contra las reglas que mi padre haga regalos —digo, atando la
toalla alrededor de mi cintura.
—Debería estarlo —espeta.
El chico tiene razón. Privadamente, todavía estoy mortificado por el
comportamiento de mi padre. Pero tampoco soy un gran fan del ceño de
Luke. Y no voy a entregarle la presidencia solo porque mi padre es un
ambicioso hijo de puta. Bailey sería un presidente terrible.
—¿No crees que la gente puede decidir por sí sola? —inquiero,
abriendo el armario para buscar mi desodorante. Pero no he desempacado
aún, así que no está ahí.
—Creo que haces el papel del chico divertido y despreocupado muy
bien. Pero en realidad eres una conspiradora pequeña perra.

111
Me rio, porque está tan equivocado. Doy dos pasos hacia él, porque
está bloqueando mi camino hacia mi maleta en mi habitación.
Se mantiene firme.
—¿En serio? —digo con voz arrastrada—. ¿Quieres discutir aquí en el
baño sobre eso?
Su ceño se profundiza mientras da un paso a un lado. Pero entonces
el bastardo se queda en la puerta de mi habitación, donde empiezo a
rebuscar en la maleta sobre la cama. Saco un puñado de bañadores,
pensando en arrojarlos sobre la cama.
Pero, mierda. Bailey piensa que soy exactamente el tipo de niño rico
mimado que acaba de llegar a casa de unas vacaciones tropicales. Y lo soy,
así que no es como si pudiera discutir el punto.
Dejo caer la ropa en la maleta y me vuelvo, bloqueando su vista de
mis cosas.
—¿Tienes algo sustancial que decir? O solo estás aquí para quejarte.
—Solo… —Suspira—. Si necesitas engañar para impresionar a todo el
mundo, ¿por qué siquiera molestarse?
—Por qué ciertamente —digo suavemente. N siquiera Luke Bailey
puede bajarme el ánimo hoy. Incluso si tiene razón, estoy de demasiado
buen humor—. Ahora, si me disculpas, tengo lugares en los que estar.

La suite del hotel que reservé es alucinante. Con un jacuzzi, una


cama gigante y una televisión de setenta pulgadas. Incluso la comida que
pedí al servicio de habitaciones es deliciosa.
Pero en algún punto entre los buñuelos de cangrejo y las exquisitas
rebanadas de pastel de chocolate, me doy cuenta que Annika está
nerviosa.
No comió mucho, noto. Y ahora, mientras enciendo la vela que traje
para poner sobre su trozo de pastel, veo inseguridad cuando la luz aletea
en sus ojos.
—Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz… —Hago manos de jazz, y
realmente exagero mientras canto—. Cumpleaños feliz, querida bragas
sexys…
Me da una tímida sonrisa, pero no me mira a los ojos.

112
Termino la canción con entusiasmo.
—Pide un deseo, cariño. Siéntete libre de pedir uno sucio sobre mí.
Inhala, me mira a los ojos y… duda.
Espero con impaciencia, porque todos saben que no puedes clavar tu
tenedor en el pastel antes de que la cumpleañera esté lista. Y se ve
delicioso. Puedo casi saborearlo. Honestamente, soy como una bola gigante
de anticipación esta noche. Ha sido una lucha no seguir revisando la hora.
Sinner ya está probablemente de camino aquí. Faltan quince minutos
para las nueve.
Annika retira su silla de la mesa.
—No sé, Keaton. No creo que pueda hacer esto.
—Es solo un deseo, nena. Y mira esa cera… está a punto de gotear en
tu glaseado.
Se inclina y sopla la vela rápidamente. Luego, se sienta de nuevo y
suspira.
—Keaton, ¿de verdad hay un chico de camino aquí?
Asiento.
—¿Por qué mentiría sobre eso?
Annika se muerde el labio inferior. Entonces me lanza una bola curva.
—Creo que deberías decirle que no venga.
—Espera, ¿qué? —Mi tenedor se cierne sobre mi trozo de pastel.
—Yo… —Traga visiblemente—. No quiero hacerlo.
—¡Annika! —Dejo mi tenedor con un sonido metálico—. Esta fue tu
idea. No podemos simplemente mandarle un mensaje para decir olvídalo.
—¡Claro que podemos! —chilla, levantándose de su silla y cruzando la
habitación para mirar por la ventana.
Está oscuro afuera, así que en realidad no puede ver mucho. Cuando
se vuelve para enfrentarme, no paso por alto la miseria nadando en sus
ojos.
—Me equivoqué —gime, y sus mejillas enrojecen lentamente, ya sea
por vergüenza o por ira. Lo primero, sospecho—. Esta no soy yo. Pensé que
podría ser otra persona por una noche, y Dios sabe que nuestra vida
sexual necesita una sacudida. Pero no puedo desnudarme con un extraño.
No puedo.
—Pero… —Respiro hondo y me doy cuenta que mi corazón late con
fuerza. No hay manera de que pueda dejar colgado a Sinner ahora—. Se
suponía que esto sería una aventura. Solo estás nerviosa, como esa vez
que tomamos esa clase de buceo. Eso resultó bien.

113
—No. —Niega vehementemente—. Esto no es lo mismo. Estaba
intentando ser divertida y atrevida. Y estaba intentando darte algunas
pistas de que necesitábamos una renovación.
—Una… ¿renovación? —Estoy tan confundido ahora mismo—. ¿Es
eso un tratamiento de spa?
—¡No! —chilla—. Me refiero al sexo, Keaton. Estamos atrapados en la
rutina. Pensé en sugerir un trío y que te darías cuenta que necesitábamos
poner más esfuerzo en el dormitorio. Podrías simplemente haber comprado
esposas sexys y aceite de masaje comestible.
De repente, es muy importante que la haga entender.
—Me pediste esto —digo tensamente—. Y lo hice.
—No puedo, Keaton. Lo siento.
—Solo te estás echando atrás porque es un extraño sin rostro —
insisto—. Vamos a conocerlo y luego decidimos.
Una vez más, suena miserable.
—¿Qué logrará eso? Solo me avergonzaré ante alguien en persona. De
esta manera, nunca sabrá cuál de nosotros se acobardó.
Y ese es exactamente el problema. Considero a Sinner un amigo. Y si
me echo atrás ahora, no entenderá que no fue por mí.
No sé por qué me molesta tanto. Pero realmente lo hace.
—Me estás haciendo parecer un imbécil —murmuro. Tomo el tenedor
y lo clavo en mi trozo de pastel sin tocar. Y luego doy un gran bocado. El
sabor a chocolate explota en mi lengua, pero no elimina el destello de
resentimiento que estoy experimentando.
Ni siquiera puedo mirar a Annika ahora mismo. Si nunca hubiera
pedido un trío, no me encontraría en esta posición en absoluto. No habría
hablado con Sinner. Y no habría querido tan desesperadamente conocerlo.
—Keaton —dice en voz baja—. La gente probablemente es dejada
plantada en estas cosas todo el tiempo. Tiene que saberlo.
—Estoy seguro que lo hace. Pero no son plantados por mí.
Alejo el pastel de chocolate. La fuerza de mis emociones me está
confundiendo. Annika tiene todo el derecho a decir que no a un encuentro
sexual que no quiere. Solo un imbécil se enojaría con su novia por
expresar su incomodidad, por elegir echarse atrás. Pero estoy enojado.
Estoy enojado porque… mierda. No. No es ira lo que siento, me doy cuenta
con consternación. Esa opresión en mi garganta, esa irregularidad en mi
pulso.
Es decepción.

114
Ese es el verdadero problema, ¿cierto? Quería esto mucho. Ella no
tiene ni idea. Diablos, yo no tenía ni idea.
—Por favor, cariño —ruega—. Lo siento mucho. Sé que esto es
incómodo. Supongo que simplemente no nos imaginé haciéndolo en
realidad.
Otra ráfaga de incredulidad recorre mis venas.
—Siempre mantengo mis promesas. ¿Por qué pensarías que no
íbamos a hacerlo?
—¡Lo siento! —sisea, sus ojos brillando—. Pero tienes que enviarle un
mensaje ahora. Podría aparecer en cualquier momento. O podría hacerlo
yo. —Cruza la habitación para tomar mi teléfono de la mesita de noche.
Mierda.
Desbloquea la pantalla y se desplaza por mis aplicaciones.
—¿Cómo es? Le diré que soy la que se echó atrás…
Hay un golpe en la puerta. Tres toques.
Nuestros ojos se encuentran.
—¿Puedo dejarle entrar? —susurro.
Despacio, niega.
Mierda.
Yendo hacia la puerta, intento pensar en qué diré cuando salga y me
disculpe. Eso será incómodo, pero al menos puedo decir mi parte. Tal vez
es feo, de todos modos. Tal vez me reiré de esto mañana.
Tal vez esta sensación enferma y triste en mi estómago desaparecerá.
Preparándome, abro la puerta.

115
16
Muchos Feos

Luke

D
espués de llamar a la habitación 409, no sé qué hacer con las
manos. Este momento, cuando estás de pie afuera,
esperando a conocer a tu follada por primera vez… es la parte

116
más estresante.
Hay voces en el interior. Las de un hombre y una mujer. Así que debo
estar en el lugar correcto. Pero nunca he estado en este hotel. Nunca le di
una mirada de soslayo. Es el tipo de lugar en que la gente rica se queda en
los fines de semana de los padres.
Honestamente, nunca se me ocurriría alquilar una habitación de
hotel solo para divertirme. ¿Quién hace eso?
Escucho a alguien acercándose a la puerta, y se me tensa el
estómago. No juzgues, es un acto reflejo para alguien que suele estar en
un escenario sin camiseta. Estoy poniendo una sonrisa amistosa en el
rostro cuando la puerta se abre, y…
¿Qué de…?
¿Estás jodiendo conmigo?
—¿Hayworth? —espeto—. ¿Qué estás…? Yo solo… —Mi cerebro está
yendo atrás rápidamente. Debe ser la puerta equivocada. Ya estoy
cerrando la mano alrededor del teléfono, así puedo revisar los datos.
Pero luego miro su rostro y sé que no ha habido ninguna
equivocación. Sus orejas repentinamente están rojas, y abre y cierra la
boca como un pez. Rápidamente sale al pasillo y cierra la puerta tras él.
—Me estás jodiendo —sisea Keaton Hayworth III—. ¿Es alguna clase
de broma?
—No sé —gruño—. ¿Lo es? Dime tú.
—¿Creaste una identidad falsa para burlarte de mí, Bailey? —De
repente se ve furioso.
—¡No! —exclamo—. Pero ahora que lo mencionas, ¿ese fue tu juego?
—¡No! —espeta. Luego mira de un lado a otro en el pasillo—. Y
mantén la voz baja.
—¿Por qué? ¿Ahora estás visitando los barrios bajos? —Estoy
demasiado lleno de energía nerviosa para comportarme como un humano
racional. Me acerco un paso.
Baja la mirada. Nuestros pechos casi tocándose.
—Apártate, ¿lo harías?
—¿Por qué? ¿No vas a invitarme a entrar? —Realmente no veo que
esto vaya a ninguna parte, pero voy a hacer que lo diga—. Esto fue todo
idea tuya. ¿Te echaste atrás?
Su rostro se sonroja aún más.
—Ha habido un cambio de planes.
—Apuesto a que sí. —Estoy a unos siete centímetros de su rostro, y
puedo ver la furia y la frustración emanando de él—. Es algo bueno que

117
cancelase un turno de trabajo para tu pequeña fantasía.
Pestañea y veo el sudor goteando de su línea del cabello. Solo estoy
comenzando a aceptar que realmente Keaton es LobsterShorts. ¿Es el tipo
que odia la Navidad y sabe qué animales se masturban?
¿Me hizo reír y luego hice que se corriese? Si las cabezas estallando
fuesen algo real, la mía estaría detonando ahora mismo.
Pero luego abre su bocaza y me recuerda cómo es realmente entre
nosotros.
—Si te vas ahora tal vez puedas llegar para tu turno.
Pongo los ojos en blanco, porque ese es un comentario muy de Keaton
Hayworth III. Apostaría que nunca ha tenido un trabajo en su vida.
—Tal vez. Pero el jefe todavía estará molesto conmigo. Y todavía
llegaré tarde… —Me doy cuenta que no hay razón para explicarlo.
—Lo siento —dice con tensión.
Doy un paso atrás. Y luego otro.
—¿Sí? Sientes que sea alguien que ya odias, ¿eh? Mejor suerte en tu
próximo emparejamiento en la aplicación, entonces.
Girándome, camino hacia los ascensores.
—¡Eso no es lo que pasó! —grita detrás de mí.
Pero no me molesto en escuchar qué excusa me daría.

—No lo entiendo —comenta Lance varias horas después. Sacude su


cabeza rubia con confusión—. ¿Por qué aceptarías follar a tu hermano de
fraternidad si no te gusta?
—¡No accedí a follar a mi hermano de fraternidad! Yo… —Apoyo el
rostro entre las manos e intento mantener la compostura.
Pensarías que después de cuatro horas tras la gran sorpresa, habría
encontrado un modo de recuperar la compostura, ¿eh? Pero no. Todavía
estoy conmocionado. Así que en el momento en que los gorilas cerraron las
puertas del club, colapsé en el taburete más cercano y comencé a tragar
tequila.
La mayoría del equipo se fue, pero algunos de mis compañeros
bailarines se quedaron para hacerme compañía. Brock y George no habían
dejado de reírse desde que les conté qué sucedió antes en el hotel, pero
Lance todavía no lo entiende.

118
—Era una follada anónima, Lance —gruño entre mis palmas—.
Hemos estado hablando en Kink e íbamos a conocernos por primera vez
esta noche.
—El tipo de la fraternidad, su novia y tú —comenta Lance.
—Sí. —Alzo la cabeza y quito la botella de tequila de la fornida mano
de George. Dejamos de usar vasos de chupito hace una hora. Son casi las
tres de la madrugada, estamos medio desnudos, todavía recubiertos de
aceite y discutiendo el hecho de que casi follé con mi némesis esta noche;
estos son momentos para beber directamente de la botella.
—Así que fuiste a reunirte con ellos y resultó que los conocías en la
vida real.
—Sí.
Inclina la cabeza.
—No lo entiendo.
—¡Qué no entiendes! —exclamo.
—¿Intercambiaron fotografías?
Asiento.
—Aunque sin rostros.
—¡Sin rostros! —grita con incredulidad—. ¿Por qué no?
—Estoy con Lance en esto —interviene Brock desde detrás de la
barra. Todos los camareros se fueron a casa, así que está usurpando su
dominio. En este momento, está girando una coctelera de acero inoxidable
como si fuese Tom Cruise en Cocktail. Su pecho desnudo brilla con las
luces de neón de los carteles de cerveza tras él—. ¿Por qué te reunirías con
una potencial follada sin ver sus rostros? ¿Querías ser asesinado esta
noche?
—Su novia no se sentía cómoda mostrando sus rostros —murmuro. Y
ahora sé por qué. Annika Schiffer es la heredera de una fortuna de
mobiliario para el hogar que vale billones; su padre es como la versión
americana de quien posee IKEA. Por supuesto que no quiere su rostro
esparcido por alguna aplicación dedicada al sexo pervertido.
Cristo. Aunque quién lo hubiese pensado. ¿Annika Schiffer en un
trío?
Al igual que Keaton.
Resisto la urgencia de volver a hundir la cabeza entre las manos.
Keaton es LobsterShorts. Todo este tiempo, he estado compartiendo
mensajes sexuales con mi maldito hermano de fraternidad. Peor, el
hermano de fraternidad que se presenta contra mí en las elecciones a la
presidencia. El hermano de fraternidad que no puedo soportar.
Es muy duro de conciliar. Porque puedo soportar a LobsterShorts.

119
Jodidamente me gusta LobsterShorts. ¿Cómo demonios son la misma
persona?
—¿Y si ambos fuesen feos? —exige George—. ¿Sabes cuánta gente fea
hay en esas aplicaciones?
—Muchos feos —dice Lance con solemnidad—. Es una epidemia.
Tomo otro rápido trago de la botella de tequila.
—Me aseguró que no lo eran.
George parpadea con inocencia.
—¡Oh, menudo alivio! Un pervertido al azar en Kink te aseguró que él
y su novia ansiosa de dos pollas no eran feos.
Brock resopla.
—De verdad, hermano. Toda la gente fea va a asegurar que no es fea.
—Solo tenía la sensación de que ambos eran excitantes, ¿de acuerdo?
—comento irritado. Oh, caray. Esta noche soy un borracho gruñón. No
creo que nunca haya sido gruñón cuando estoy borracho. Normalmente
soy la bomba.
Esa probablemente es mi señal para irme.
Bajo mi cuerpo borracho del taburete.
—Voy a irme, chicos. La habitación está empezando a dar vueltas. —
Cuando mis pies se encuentran con el suelo, mi cuerpo se tambalea
ligeramente—. Gracias por hacerme compañía.
—En cualquier momento —dice George, y aunque mi visión está un
poco borrosa, no me pierdo la compasión en su mirada—. Siento que
tuvieses una noche de mierda, amigo.
—¿Qué vas a hacer cuando llegues a casa? —pregunta Lance con
curiosidad—. Quiero decir, ¿vas a hablar con él?
—¿Esta noche? De ninguna manera, es mitad de la noche. —Aunque
incluso si fuese mitad del día, todavía no podría imaginarme hablando con
Keaton sobre esto.
Nop. No se volvería a discutir sobre esto. Si saca el tema, puedo
simplemente fingir que no sé de qué está hablando. Fingir una amnesia.
Fuera del club, me meto en el asiento trasero de un Uber. Odio gastar
el dinero, pero me estoy sintiendo demasiado mareado para el autobús.
Nunca he vomitado mientras usaba el transporte público, y no pretendo
comenzar ahora.
Para cuando el conductor estaciona frente a la casa de Alfa Delta, ya
no tengo el estómago revuelto. De hecho, mi compostura finalmente parece
haber vuelto, y me siento más centrado —y sobrio—, mientras arrastro mi
cansado culo por la puerta de entrada.

120
Arriba, lo primero que hago es darme una rápida ducha. Mientras me
lavo el aceite que queda en mi pecho con las manos enjabonadas, intento
procesar que sucedió esta noche, con objetividad. Quiero decir… es un
poco divertido si piensas en ello. ¿Cuáles son las probabilidades de que la
pareja con la que quería follar fuesen Keaton y Annika? Muy extraño,
¿cierto?
¿Y realmente es un gran problema? A pesar de exigir saber si
Hayworth me estaba gastando una broma por internet, realmente no creo
que estuviese haciendo eso. Creo que este desastre simplemente es una
gran coincidencia.
Estamos en la universidad. La gente experimenta cuando está en la
universidad. Keaton y Annika estaban buscando animar su vida sexual
con un tercer integrante, y resulté ser el tercer integrante que reclutaron.
Ninguno sabía la identidad del resto. Fue simple y llanamente mala suerte.
No, no es tan importante a menos que lo volvamos así, decido
mientras salgo de la ducha. Tomo una toalla del colgador y me la envuelvo
alrededor de la cintura. Luego paso una mano por el espejo lleno de vaho y
estudio mi reflejo borroso. Me veo cansado.
Ha sido una larga noche.
Vuelvo descalzo a mi habitación. Justo cuando estoy cerrando la
puerta, se abre, casi derribándome.
Llevo la mano a la toalla antes de que pueda deslizarse por mis
caderas.
—¡Qué mierda! —gruño mientras Keaton entra a mi habitación.
—¿Me estás preguntando qué mierda? —gruñe en respuesta—.
¿Dónde demonios has estado? ¡Son las tres de la madrugada! He estado
esperando por ti durante horas.
Lo miro.
—¿Estás enfadado conmigo por llegar tarde a casa? ¿Quién eres, mi
abuela?
—Mira —espeta mientras cierra la puerta. Noto que se asegura que
está bloqueada antes de alzar la voz—. ¿Por qué estabas esta noche en el
hotel, Bailey? Nada de mentiras. ¿Por qué demonios estabas allí?
—Porque me invitaste —contesto entre dientes.
—No te invité. Invité a SinnerThree. —La furia se muestra en su
expresión—. ¿Por qué estabas fingiendo ser otra persona en la aplicación?
Me quedo boquiabierto.
—¿Estás de broma? No estaba fingiendo una mierda, Hayworth.
SinnerThree es mi alias. Uso Kink todo el tiempo.

121
Niega con terquedad.
—No te creo. No creo que folles con tipos.
No puedo evitar reír.
—¿Por qué? ¿Porque nunca te busqué y dije “Oye, Keaton, soy
bisexual”? ¿Por qué haría eso? No somos amigos.
—Así que estás diciendo que eres bisexual.
No puedo decir si es una acusación. De cualquier modo, pongo los
ojos en blanco.
—Sí, lo soy. ¿Tienes algún problema con eso? —Respondo mi
pregunta antes de que él pueda—: Espera, por supuesto que no, porque
aparentemente también lo eres.
Keaton se congela.
Lo que me hace darme cuenta que antes se estaba balanceando sobre
los pies. Estudio su hermoso rostro y noto que sus mejillas están
sonrojadas y sus ojos azules no están completamente centrados. También
ha estado bebiendo.
—No soy bisexual —murmura finalmente.
—¿Pansexual? ¿Homosexual?
—Tampoco eso —dice tenso.
Me rio de nuevo. Bajo, sin humor.
—Ajá. ¿Entonces por qué invitaste a otro tipo a la cama contigo y
Annika?
—No digas su nombre —ordena.
—¿Por qué no? ¿Está aquí? —Asiento hacia la puerta—.
¿Escondiéndose en tu habitación?
—La llevé a casa.
—Lástima. Debe estar deprimida por no realizar su fantasía. —Inclino
la cabeza con desafío—. ¿O era tuya?
Hace una mueca con furia.
—Que te jodan. Estaba siendo honesto con todo. Ella quería un trío
para su cumpleaños. Y luego se echó atrás en el último momento. Lo que
fue un maldito alivio, porque si te hubiese visto entrar en esa habitación
de hotel, se hubiese vuelto loca.
—Genial. Increíble. Así que salió bien para todos los involucrados.
Esquivamos una maldita bala. —Todavía estoy sosteniendo la toalla por un
lado—. ¿Puedes irte ahora, por favor?
—No. —Se pasa ambas manos por su cabello rubio oscuro—. No
hasta que resolvamos esto.

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—¿Resolver qué? —cuestiono con cansancio—. Fue una tonta
coincidencia. No te tendí una trampa, tú tampoco me la tendiste. Soy
bisexual, eres bicurioso. Lo que sea. Ya está.
—¿Ya está? —repite, y ahora hay una nota de desesperación en su
voz—. ¿Te das cuenta de lo avergonzado que estoy? ¿Averiguando que he
estado hablando contigo todo este tiempo?
Ni siquiera me siento insultado, porque me siento igual.
—Únete al club, imbécil. Tampoco estoy emocionado. —Le he contado
cosas a este chico que nunca le he contado a nadie. ¿Mi relación con mi
familia? ¿Mis problemas de dinero? Sí. Hablando sobre sentirse
avergonzado.
—Si alguna vez piensas en decirle esto a alguien, te patearé el puto
culo —advierte Keaton. Da un paso adelante, y aunque sus piernas
parecen más estables, su respiración es entrecortada, forzada—. Lo digo
en serio, Bailey. ¿Todo eso sobre lo que hablamos? Todas las cosas que h-
hemos… hecho. Nadie lo sabrá nunca, ¿me oyes?
—¿Qué? —digo con mofa—. ¿Estás asustado de qué pensará Judd si
sabe que fantaseas con chupar pollas?
Keaton aprieta la mandíbula.
—¿Asustado de que Tanner deje de ser tu amigo si sabe cuán
desesperadamente quieres una polla en tu culo?
Sus ojos brillan.
—Cuidado, Bailey.
Simplemente sonrío.
—Hmmm. ¿Qué crees que dirían si supiesen que has estado
mandándote mensajes sexuales con uno de tus hermanos de fraternidad
durante semanas?
—¿Me estás… chantajeando? —escupe.
—¿Qué?
—¿Estás amenazando con hablarle de esto a mis amigos si no, qué,
me retiro de la votación?
Estoy sorprendido.
—Por supuesto que no. —Mierda, pero puedo ver por qué pensó que
lo estaba haciendo—. No te estoy chantajeando, Hayworth. Solo te estaba
provocando. ¿Crees que yo quiero que alguien sepa esto? De ningún modo,
hombre. Mi vida sexual no es asunto de nadie más que mío.
Ante la palabra “sexo”, Keaton pasa la mirada de mi pecho desnudo a
la toalla, y luego torpemente la baja a sus pies.
Resulta difícil respirar. Se siente como si Keaton estuviera tomando

123
todo el aire en la habitación con sus profundas y rápidas respiraciones.
—Mira, no es tan importante —digo con dureza—. Solo fue… mala
suerte.
—¿No es tan importante? —ruje—. ¡Estás hablando en serio ahora
mismo! —Toma otro aliento, luego baja la voz a un tono torturado—.
¡Hemos visto videos de cada uno masturbándose! ¡Ibas a follarte a mi
novia! Hablamos de tener sexo el uno con el otro.
Está entrando en pánico. Puedo verlo en su rostro, en la forma en que
su pecho se mueve con cada palabra susurrada.
—Y no puedo fingir que no me excitó, que fue alguna broma jodida
que te estaba gastando, porque viste lo que me provocó. —Vuelve a
pasarse las manos por el cabello. Su amplio pecho tiembla salvajemente—.
Me viste correrme.
—¿Y? —A pesar de mi intento de sonar casual, mi pulso se acelera.
Está escupiendo todas estas cosas tan y tan sucias, y que Dios me ayude,
pero me está encendiendo.
—Que no está bien —contesta—. No quiero que sepas todas estas
cosas sobre mí. No confío en que no las uses contra mí. No confío en ti, no
me gustas y si hubiese sabido que eras SinnerThree, nunca habría…
—¿Nunca me habrías dicho que tengo una polla ardiente? —provoco.
—Jódete…
—Jódeme, sí —interrumpo, riéndome sombríamente—. Eso es
exactamente lo que querías hacerme, ¿recuerdas, Keaton? Querías
follarme. Querías que te follase. Me deseabas. Querías esto…
Lo sujeto por la nuca y lo beso.

124
17
Una Cosa Más

Keaton

U
na ardiente boca de repente se aferra a la mía.
Maldita puta mierda.
Está besándome. Luke Bailey está besándome y mi

125
cerebro no puede encontrarle el sentido. ¿Por qué su lengua se está
deslizando dentro de mi boca como si perteneciera allí?
Gruñendo, empujo su pecho.
—Qué demonios… —Pero dejo de hablar porque su cuerpo duro como
roca no cede mucho gracias a mi empujón y ahora mis palmas están
presionadas contra los pectorales más duros que jamás he sentido.
Diablos, los únicos pectorales que jamás he sentido.
El cuerpo de Bailey es irreal. Y ahora la lengua del imbécil está en mi
boca de nuevo. Gimo con sorpresa cuando el placer se dispara a través de
mí y juro que lo oigo reír, o tal vez también está gimiendo. No lo sé, estoy
demasiado perdido. Demasiado excitado, y demasiado confuso.
Estoy jadeando por aire para el momento que me las arreglo para
alejar mi boca. Son las tres de la madrugada y estoy borracho. Esa es la
única explicación razonable para lo que acaba de suceder aquí.
—¿Por qué paraste? —Bailey jadea—. Ve por tu novia y hagámoslo.
Sabes que quieres. —Su mirada es un desafío lleno de lujuria.
—Me dejó —farfullo. O, más bien, el vodka lo hace.
Sus ojos se amplían.
—¿Repite?
—Me dejó. Primero, cambió de idea sobre el trío. Y luego, después de
despedirte, dijo, “Keaton, solo estaba intentando animar nuestra vida
sexual porque creo que está llegando a su fin. Seamos solo amigos”.
Siento una puñalada justo en el corazón solo diciéndolo en voz alta.
Annika cree que ya no somos excitantes juntos.
—Jesús. Lo siento, hombre. —Extrañamente, suena como si lo dijera
en serio.
Y todavía no puedo callarme.
—Dijo, “no se suponía que te excitaras tanto sobre tener sexo con otra
gente. Se suponía que te excitaras más sobre tener sexo conmigo”.
—Eso es una mierda —espeta Bailey—. Entonces, ¿por qué lo sugirió?
Pensé que toda la cosa fue su idea.
—Lo fue. —Me siento en el borde de su cama porque estar en pie no
está funcionando para mí muy bien. Y, joder. La colcha de cuadros… es la
del video que me envió. Estaba aquí todo el tiempo. Podría haber sabido
que era él si fue un poco más observador.
—Eso es frío —comenta.
Cuando lo miro otra vez, se está poniendo unos pantalones
deportivos. Lo que significa que acabo de perderme la vista de su culo

126
desnudo.
Jódeme. Me la perdí.
—¿Tal vez es solo una pelea? —inquiere, poniéndose una camiseta
sobre su torso musculoso—. Tal vez se besarán y reconciliarán por la
mañana.
—No lo sé. Hizo esa cosa en la que implicó que si de verdad estuviera
prestando atención, habría entendido que ese trío era un grito de ayuda.
“Solo quería animar las cosas”, dijo. “Pensé que harías una contraoferta al
trío”.
—¿Contraoferta? —repite Luke.
—Sí, como traer a otra chica en su lugar. O algún juego de rol. No sé.
—Me levanto de nuevo porque sentarme en la cama de Bailey es una mala
idea. Tengo que dormir este vodka—. Todo lo que sé es que sí la amaba. Y
no fue mi idea romper. Pero dice que ya no la excito, y no sé cómo
recuperarme de eso.
—¿Todavía te excita? —pregunta Bailey.
Estoy demasiado borracho para detener la mueca en mi rostro.
—A veces. Claro. —Pero me estoy empezando a dar cuenta que
intercambiar mensajes sexuales con SinnerThree fue casi la cosa más
excitante que me sucedió en el dormitorio.
¿No es eso triste?
—Bueno… —Bailey carraspea—. Respira hondo.
—Debería… —Hago un gesto vago hacia mi dormitorio.
—Sí —dice en acuerdo—. Oye, hablaba en serio, Hayworth. Nunca
diría una palabra. Sobre… ya sabes. —Levanta su teléfono de su escritorio
para indicar lo que quiere decir.
—Uh, gracias. Tampoco diré nada. —Considero la expresión seria en
su rostro y decido que está diciendo la verdad. Y luego me golpea que tuve
mi lengua en su boca hace unos minutos. ¿En serio sucedió eso?
Y, Jesús, ¿de verdad me gustó tanto? Lo hizo, maldita sea. Y ahora
estoy mirando fijamente.
—¿Estás bien? —dice cautelosamente.
—¿Cómo lo supiste? —pregunto de repente.
Pone los ojos en blanco.
—Te lo dije, no lo sabía.
—No sobre eso. No me refiero a eso. Cómo descubriste que, uh… —No
puedo terminar la frase—. No importa. —Doy un paso hacia la puerta.
—Oh —dice despacio, el entendimiento llenando su voz—. ¿Que me
gustan los chicos?
Me detengo y me doy la vuelta.

127
—Sí. Eso.
—Empecé joven, honestamente. Notar chicos era una de mis aficiones
desde noveno grado en adelante. Y uno de los chicos en mi pequeño
círculo en la escuela resultó ser gay. Y notó que tenía una cosa por el
equipo de campo a través. —Su risa es forzada—. Así que se aseguró de
invitarme a quedarme en su casa cuando sus padres pasaran la noche
fuera. Realmente no era mi tipo, pero éramos el campo de entrenamiento a
mano del otro.
—¿Y eso te parecía bien? —Me oigo preguntar.
—Sí. —Juega con los bordes de su teléfono—. Verás, nunca me sentí
como si encajara en ningún lugar, jamás. No en casa. Ni en la escuela. Así
que no dejé que mi sexualidad me asustara. ¿Qué es una cosa más?
—Una cosa más —repito lentamente.
—Ve a la cama, Hayworth —dice, señalando a la puerta—. Creo que lo
necesitas.
—Sí —digo, mi voz espesa. Es probablemente el mejor consejo que he
recibido en un largo tiempo—. Qué jodidamente horrible día.
Hace una mueca.
—Nunca hablaremos de esto de nuevo.
—Correcto. Buenas noches.
Entonces, salgo como el infierno de allí. Me tambaleo hacia mi
habitación y cierro la puerta. Mi teléfono está sobre la cama, así que lo
recojo. Y por la pura fuerza de la costumbre, toco la pantalla de bloqueo
para ver si hay alguna notificación de Kink.
No hay, por supuesto.
Se me ocurre que debería eliminar la aplicación.
Pero no lo hago. Aún no.

El día siguiente, me despierto pasado el mediodía, solo saliendo de la


cama cuando mi necesidad por analgésicos se vuelve más fuerte que mi
necesidad de desaparecer bajo la colcha.
Todo se siente desolador. Normalmente, el domingo me reuniría con
Annika para almorzar, o mi padre si está en la ciudad. Pero hoy no tengo
planes, así que pido una pizza del único lugar que entrega. No es ni

128
siquiera una buena pizza.
Y luego me encuentro con Bailey cuando estoy recogiéndola del
repartidor. Acaba de volver de la tienda de comestibles, al parecer. Subo
las escaleras, pensando en evitarlo en la cocina. Pero, maldita sea, me
sigue los dos tramos de escaleras, cargando su bolsa de comestibles.
—¿Por qué no guardas eso en la cocina? —murmuro, lo cual se
traduce a: ¿por qué tengo que verte cuando sigo avergonzado?
—Porque la gente toma mi comida —gruñe, dándole a su puerta un
empujón con su cadera—. Obvio. —La cierra con un ruidoso clic.
Ahí es cuando recuerdo que Bailey —SinnerThree— una vez escribió
sobre dinero. Que era una preocupación constante para él. Que no
siempre tenía suficiente para comestibles a final de mes.
Ataco mi pizza de sabor promedio, sintiéndome malhumorado y
acorralado.
¿Y qué decía ese viejo dicho? No hay descanso para los estúpidos. De
acuerdo, no es exactamente así. Pero cuando miro mi correo, aprendo que
tengo no una sino dos reuniones de fraternidad hoy. Hay una reunión de
la casa. Y antes de eso, una charla —espera por ello— con los candidatos
oficiales a la presidencia.
Así que unas horas más tarde, me encuentro frente a frente por
segunda vez hoy con el hombre que más quiero evitar. Reed, nuestro
presidente, nos ha reunido a Bailey, a los chicos que se presentan sin
oposición a tesorero y a secretario, y a mí.
—De acuerdo, chicos —dice Reed después de cerrar la puerta del
comedor—. En media hora, la casa decide quién será el vaquero en jefe.
Pero antes de que la votación suceda, solo quería repasar unos detalles.
Porque a veces parece que los hermanos firman para estas cosas por
optimismo o lealtad o lo que sea, sin saber lo que involucra el trabajo.
Silbo, sintiendo como si este comentario estuviera dirigido a mí. Pero
no estoy en absoluto confuso por esto. Ya sé que la presidencia hará mi
último año más duro que nunca.
—Aquí están las descripciones de los trabajos para ustedes —dice
Reed—. Reconocerán la primera parte de manual de la fraternidad. Pero
debajo de eso he añadido algunas notas sobre las consideraciones
prácticas.
—Gracias, Reed —dice Bailey en voz baja—. Esto es genial.
—Gracias, hombre —repiten los otros.
Cuando Reed me entrega sus notas, leo por encima los largos
párrafos e intento no suspirar. Los detalles siguen por cinco páginas.
—La descripción del presidente fue la más difícil de escribir —dice—.

129
He usado la palabra “pacificador” un montón. Los chicos no siempre
escuchan. Sin embargo, la responsabilidad la tienen ustedes. Los
estatutos son muy claros sobre esto. Por lo que, digamos, su mejor amigo
tiene alguna estúpida idea sobre los rituales de iniciación, tienen que
detenerlo. —Me da una mirada intencionada.
Mierda.
—Entendido —digo tensamente.
—No es un trabajo que siempre los haga populares —añade Reed.
—Yo debería ser perfecto entonces —comenta Bailey, y los otros
chicos se ríen.
—Pero, oigan, al menos pueden ganar su habitación gratis —dice
Reed.
—¿Habitación gratis? —pregunto, alzando la mirada.
Cuatro pares de ojos curiosos me miran.
—¿No sabías sobre la habitación gratis? —pregunta Jon Munsen, que
se presenta a secretario—. Casi hace que merezca la pena.
—Correcto. —Me siento diez pasos detrás de todos los demás—. Sí, lo
recuerdo —miento.
—Bien, ¿alguna pregunta más? —inquiere Reed. Espera, pero nadie
menciona nada—. De acuerdo. Voy por la urna al ático. Y empezaremos la
reunión de la casa en quince minutos o así.
La habitación se queda en un silencio tenso.
Bueno, estoy tenso, de todos modos. Munsen y Edwards están
jugando con sus teléfonos. Bailey también golpetea en su teléfono,
luciendo despreocupado.
Pero me siento como si estuviera saliéndome de mi piel. Ya no puedo
recordar por qué me presenté para presidente de Alfa Delta. Para
complacer a mi padre, supongo. Me pregunto qué dirá cuando le cuente
que Annika me dejó. Ni siquiera puedo imaginar la mirada de decepción en
su rostro.
¿Y por qué siquiera importa eso? Tengo veintiún años, casi veintidós.
Mi teléfono vibra con una notificación. Y no puedo creerlo, pero es de
Kink. Abro el teléfono bajo la mesa y encuentro que SinnerThree me ha
enviado un gif. Es de… un vaquero arreando chicos por la llanura.
El mensaje dice:
Que gane el mejor imbécil.
No puedo evitarlo. Alzo los ojos y lo encuentro mirándome. Y ese hijo
de puta guiña.
Maldito Bailey. No quiero que me guste el chico.

130
La habitación se llena con mis hermanos de fraternidad. Ocupan el
resto de asientos a la mesa y luego el asiento de la ventana y toda la
habitación a lo largo de las paredes.
—Aquí vamos, chicos. —Reed pone una pila de papeletas sobre la
mesa y luego pasa más alrededor de la habitación—. Oh, y tomen algunos
lápices —dice, poniendo un lapicero sobre la mesa.
Reed es genial en esto, me doy cuenta. Es un buen presidente, y
también paciente. Un verdadero vaquero.
Miro al otro lado de la mesa a Luke, cuya barbilla está apoyada en su
mano. Me pregunto si sabe que probablemente no puede ganar. Hay
demasiados jugadores de fútbol en la fraternidad, y votarán por mí solo
por defecto. Y soy más amigable también. He pasado más tiempo jugando
al póquer y viendo deportes en la sala de estar.
Bailey no. Trabaja un montón, creo. Me estoy dando cuenta que
probablemente tiene que trabajar todo el tiempo solo para mantenerse a
flote. Me lo contó cuando estaba hablando con SinnerThree.
Está toqueteando sus cutículas en este momento. Como si no le
importara si gana o no. Pero de repente me doy cuenta que probablemente
es muy importante para él. El presidente consigue una habitación gratis el
próximo año.
Esa parte no me afecta en absoluto. El alquiler aquí ni siquiera es
muy alto…
—La reunión se da por iniciada —dice Reed con calma—. Pensé que
votaríamos primero, solo para poner las papeletas en orden. ¿Alguien tiene
alguna pregunta sobre la elección? Gana la mayoría. En el improbable
caso de un empate, volvemos a votar una vez y si eso no aclara las cosas,
los oficiales de turno rompen el empate. —Espera—. ¿Sin preguntas?
Mi ritmo cardíaco se acelera y alzo mi mano.
—¿Oye, Reed? —Todos se vuelven para mirarme—. Cambié de idea. —
El resto sale como un vómito de palabras de puro alivio—. La presidencia
no es realmente mi cosa, y probablemente no soy la personalidad correcta
para ello. Así que retiro mi nombre de consideración. Todavía estoy feliz de
hacer trabajo de comité, pero, uh, tacha mi nombre de las papeletas.
Judd gime audiblemente.
Reed solo parpadea.
—¿Estás seguro, hombre?
—Totalmente —digo, sintiéndome genial por primera vez en todo el
día—. Tengo suficiente en mi plato. —Y mi padre puede simplemente
aceptarlo. Si quiere que un Hayworth sea presidente de Alfa Delta, puede

131
volver a Darby y presentarse de nuevo.
Que se joda su opinión. Que se joda todo.
Hay un murmullo inquieto en la habitación. Y luego cometo un error
al mirar a Luke Bailey. Supongo que pensé que vería alivio en sus ojos.
Ahora la habitación gratis es suya.
¿En su lugar? Me está mirando con asesinato en sus ojos.
18
Señor Presidente

Luke

N
o hay una votación real. Nadie más se postula en el último
minuto para desafiarme. Después de semanas compitiendo
con Keaton por una posición que solo quería porque me
evitaba el dinero de la renta, soy proclamado presidente de

132
Alfa Delta. Por defecto.
El resentimiento rueda por mi estómago mientras me siento durante
el resto de la reunión. De algún modo logro no saltar sobre la mesa de café
y darle un puñetazo en la mandíbula a Keaton Hayworth.
¿A qué maldito juego está jugando ahora? Me están temblando las
manos con furia, así que las presiono contra mis muslos y mentalmente
urjo a Reed a que deje de balbucear. No me importa que la semana
infernal comience mañana, o que se nos estén acabando los productos de
limpieza. Necesito respuestas de Keaton Hayworth III.
Pero una vez Reed determina que la reunión terminó, es imposible
tener a Hayworth a solas. Judd y sus otros compañeros de fútbol lo
arrastran a la cocina, y sus voces apresuradas y enfadadas me dicen que
tampoco están emocionados por su repentina decisión.
Apretando la mandíbula, mantengo un ojo en la puerta de la cocina,
pero no parece que estén terminando.
—¡Señor presidente! —Jako se acerca y me da una palmada en el
hombro—. ¡Lo logramos!
—No, no lo logramos —murmuro—. Gané por defecto.
—¿A quién le importa? Todavía tenemos el resultado que queríamos.
Vamos, salgamos a celebrarlo. Unos cuantos vamos a llevarte a Cinnibar…
a nuestra cuenta.
Tomo una respiración tranquilizadora. Es un gesto bonito, y cualquier
otra noche saltaría ante la idea de cerveza gratis. Pero Keaton y yo
tenemos cosas que hablar. Abro la boca para mentir, luego me doy cuenta
que no hay razón para ello.
—Estoy esperando para hablar con Hayworth —comento a Jako—.
Quiero saber por qué demonios hizo eso.
Jako aprieta los labios pensando.
—Sí, fue un poco extraño. Pero… ganaste. ¿A quién le importa por
qué se retiró?
—Me importa a mí. —Detrás de Jako, veo a varios de nuestros
hermanos deambulando, esperándonos—. Chicos, vayan primero —
apremio—. Me encontraré allí con ustedes después de hablar con
Hayworth.
—Bien. —Me vuelve a dar una palmada en el hombro—. Pero no
tardes mucho. —Para los demás, grita—: Los veo a todos en Cinnibar. ¡El
último en llegar paga la primera ronda!
Casi soy aplastado por la estampida resultante. A pesar de los
numerosos niños ricos en la fraternidad, nadie quiere pagar con sus

133
preciosas asignaciones. Mientras tanto, Keaton y sus amigos todavía están
discutiendo en la cocina. Cuando me acerco, escucho a Judd gruñir:
—¡No mi presidente!
Ahogo una risa. Oh, por el amor de Dios. No he tomado el mando
todavía y ya soy una etiqueta.
Están hablando una eternidad. Tanto de hecho, que tomo el teléfono
del bolsillo y abro Kink.
SinnerThree: Tengo que hablar contigo. Ahora.
Sin respuesta, obviamente, pero me complace escuchar el sonido de
la notificación en la cocina. Bien. Espero que alguien le pregunte a Keaton
quién le está enviando un mensaje. Estará demasiado avergonzado para
admitir que usa Kink, y acelerará esta conversación.
Pero eso no sucede. En cambio, para mi incredulidad, Keaton, Judd y
sus amigos salen de la cocina y pasan junto a mí mientras se encaminan a
la puerta de entrada.
—Hayworth —gruño a su espalda—. ¿Unas palabras?
Tensa sus amplios hombros. Mira hacia mí, su expresión un poco
avergonzada.
—No puedo. Tenemos que ir a un sitio. Felicidades por la presidencia.
Y luego se ha ido.
Miro la puerta. ¿Me está jodiendo? Merezco respuestas, maldición.
Simplemente no puede renunciar a la elección en el último segundo.
Tecleo furiosamente en el teléfono de nuevo.
SinnerThree: Eres un imbécil.
Como esperaba sin respuesta.
Niego unas cuantas veces, permaneciendo allí en medio del salón. El
silencio es ligeramente desconcertante. Cada hermano de fraternidad se ha
ido al Cinnibar con Jako, o se ha ido con Keaton. Y ni siquiera puedo
disfrutar de la soledad, porque todavía estoy enojado por las acciones de
Keaton.
Me entregó la presidencia. ¿Por qué? ¿Fue por pena? Quiero decir,
tenía que serlo. Había parecido genuinamente sorprendido al averiguar
que el presidente conseguía una habitación gratis, y sabía que yo no tenía
mucho dinero. Obviamente sumó dos y dos. Antes de LobsterShorts habría
asumido que sumar dos y dos sería algo difícil para el señor Deportista.
Pero ahora lo sé mejor. Keaton no es un imbécil tonto. Estudia la carrera
de biología y es más inteligente de lo que deja ver.
Me dirijo arriba, el resentimiento todavía revolviéndome el estómago.
Le envío un mensaje a Jako para hacerle saber que solo me voy a cambiar
de ropa y luego me encontraré con todo el mundo en el bar.

134
Completo la primera parte, poniéndome unos pantalones rasgados y
una camiseta negra, pero me suena el teléfono antes de salir de la
habitación. Es una alerta de Kink.
LobsterShorts: ¿Cómo soy un imbécil? Querías que me retirase.
SinnerThree: Quería que te retirases cuando rompiste las reglas
básicamente dos veces en diez días como un imbécil. No por pena.
Y eso, justo ahí, es lo que realmente me molesta. Keaton tenía
asegurada esta elección. Yo habría recibido un buen montón de votos,
claro, pero ambos sabemos que aun así habría perdido.
SinnerThree: No necesito tu pena, amigo.
LobsterShorts: No fue pena. Nunca quise ser presidente.
SinnerThree: Mentira.
LobsterShorts: Cierto. Mira, ¿podemos hablar sobre esto más
tarde? Estoy con los chicos.
SinnerThree: Sí, lo sé. Te vi escabullirte, ¿recuerdas?
LobsterShorts: No te estaba evitando. Judd quería irse. Una
fiesta de pijamas en Beta Kappa.
SinnerThree: ¿Vas a ir a una fiesta de fraternidad? ¿En serio?
LobsterShorts: Lo siento. Les sugerí que debíamos pasar por
Cinnibar. Jako nos envió un mensaje para ir. Pero Judd está… cómo
digo esto con tacto... disgustado por el resultado de las elecciones.
Significado: se niega a apoyar mi victoria al celebrar conmigo y el
resto de los chicos. No es que yo esté celebrando. Estoy sentado en el
borde de mi cama, de mal humor.
SinnerThree: También estoy disgustado. Eso no estuvo bien.
Esta vez no recibo respuesta, incluso después de que pasan cinco
minutos. Imagino que Keaton y sus amigos están rodeados por un montón
de chicas de fraternidad borrachas vestidas con pijama ahora mismo; así
que me obligo a dirigirme al bar.
Cinnibar es el bar más lujoso del campus. Los otros dos son
principalmente visitados por la gente del fútbol (un rechazo directo) o el
equipo de remo (alerta de pretenciosos), pero Cinnibar ofrece una multitud
tranquila y una atmósfera relajada. De hecho, esta noche solo estamos
miembros de la fraternidad en el lugar.
Por la siguiente hora, bebo con mis hermanos de fraternidad,
aceptando extrañamente los elogios y aceptando felizmente las bebidas
gratis. Incluso algunos de los chicos de los que no soy cercano, como
Paxton Grier y Edwards, son agradables conmigo; aunque en el caso de
Paxton es porque está intentando convencerme de que le prepare una cita
con una de mis amigas strippers. Estoy intentando eludir su súplica

135
incesante cuando me llega un mensaje de LobsterShorts.
—Espera un segundo —le digo a Paxton, todo mientras rezo para que
lo deje. Lo que parece probable, porque apenas parpadeo y se está
arrastrando hacia un trío de lindas morenas.
LobsterShorts: Siento que estés molesto, ¿de acuerdo? Pero no
fue pena, o algún plan malvado por mi parte. Nunca lo quise. Mi
padre lo quería para mí.
Su confesión aleja un poco de mi amargura. LobsterShorts —quiero
decir, Keaton—, mencionó en numerosas ocasiones que tenía una relación
difícil con su padre.
Tal vez su padre lo empujó a presentarse a presidente. Quiero decir,
ese truco de las tarjetas regalo que el señor Hayworth hizo la semana
pasada apestaba a desesperación.
LobsterShorts: Y sí, lo de la habitación gratis cimentó mi
decisión de retirarme, pero confía en mí, retirarme estuvo en mi
mente desde que la competición comenzó. En todo caso, saber que
estás corto de dinero fue la excusa que necesitaba para echarme
atrás.
Suspirando, tecleo.
Bien. Te creo. Pero podías haberme advertido que ibas a hacer
eso.
LobsterShorts: No sabía que iba a hacerlo hasta que lo hice. En
fin. Felicidades.
SinnerThree: Gracias.
Alejo el teléfono y acepto el nuevo vaso de cerveza. Ahmad me lo pone
en la mano. Voy por la tercera cerveza, pero mi tolerancia es alta así que
apenas me siento aturdido.
Joder. Gané la elección. Finalmente lo estoy asimilando ahora que mi
enfado se ha disuelto. El año que viene no tengo que pagar la renta, y ese
peso que repentinamente desaparece de mi pecho hace que me eche hacia
delante con alivio. Cristo. Esto va a ayudar. Mucho.
—Tu primera orden del día está clara —está comentado Ahmad. A
diferencia de mí, su tolerancia es una mierda y está visiblemente borracho.
Mejillas sonrojadas y una torpeza extrema.
—¿Lo está? —bromeo.
—¡Síp! Otra cena —declara—. ¡Esa comida, amigo! ¡Taaaaaan buena!
Jako se ríe desde el otro lado de la cabina.
—Espera, ¿quieres otra cena por la comida? ¿No por las chicas?
—También pueden venir, supongo. Pero solo si traen esas bolas de

136
queso.
Todos estallamos en risas. Pero mi diversión es interrumpida cuando
mi teléfono suena de nuevo.
LobsterShorts: Esta fiesta apesta. ¿Cómo está el bar?
Frunzo el ceño a la pantalla. ¿Por qué me está enviando un mensaje?
Está en una fiesta. Sus manos deberían estar sosteniendo una bebida o
una chica excitante, no su teléfono.
SinnerThree: Es increíble. Sintiéndome bien y mareado. ¿Y cómo
podría apestar una fiesta de hermandad de pijamas? ¿No están
todas en lencería picante?
LobsterShorts: Lo están. Pero… no sé. No puedo acercarme a
ninguna de estas mujeres, Sinner. Se siente mal. Como si estuviese
intentando reemplazar a Annika.
Encuentro interesante que todavía me llame Sinner. Supongo que
también está teniendo problemas combinando mis dos identidades. Sinner
y Luke Bailey. LobsterShorts y Keaton Hayworth. Hay cuatro personas en
esta ecuación cuando solo debería haber dos.
SinnerThree: Ella te dejó, amigo. Tienes que lidiar con ese hecho
y seguir adelante.
LobsterShorts: Lo haré. ¿Pero quién dice que tenga que lidiar
con ello esta noche?
SinnerThree: Bien visto. Con eso dicho, un rebote nunca hirió a
nadie. He escuchado que hace sentir mejor a la gente.
LobsterShorts: Nah. Te lo dije, se siente mal follar con otra de
estas chicas. Especialmente chicas de hermandad. Estaría pensando
en Annika todo el tiempo.
LobsterShorts: Nada de mujeres para mí esta noche.
SinnerThree: ¿Qué hay de hombres?
Hijo de puta.
¿Por qué envié eso? Parece —no, es—, insinuante. Y no debería estar
coqueteando con este chico. Todavía me estoy reprochando besarlo
anoche. Ese fue un movimiento estúpido.
Pero el problema con pulsar Enviar es que la otra persona todavía
recibe el mensaje, porque jodidamente pulsaste Enviar.
LobsterShorts: ¿Es un desafío, Bailey?
Oh, chico. Usó mi nombre. La mierda se vuelve real.
SinnerThree: Solo estoy diciendo, si follar esta noche con una
mujer va a recordarte a Annika, tal vez hazlo con alguien que no
pueda recordarte a ella.

137
LobsterShorts: ¿Alguien con pene?
SinnerThree: ¿Por qué no?
LobsterShorts: ¿Alguien como tú?
Miro la pantalla durante tanto tiempo que atraigo la atención de mis
compañeros de cerveza.
—¡Bailey! ¡Oye! —exclama Hoffman—. Paxton pagó un buen dinero
por esta ronda de cervezas. Si no vas a beberla, pásamela.
Paxton chilla:
—¡Oye! Si no la quiere, ¿por qué tienes que quedártela tú? ¡Yo la
pagué!
Ausentemente deslizo mi pinta de cerveza hacia Paxton.
—Quédatela. Volveré enseguida.
Ignorando la mirada curiosa de Jako, salgo de la cabina y me dirijo a
un lugar silencioso al final del bar. El corazón me late más rápido de lo
normal y hay una agitación en mi entrepierna que está haciendo difícil
concentrarme. Releo el último mensaje de Keaton, considerando cómo
responder.
Pasa un buen minuto antes de obligarme a admitir la verdad, pero
una vez lo hago… no hay debate sobre qué contestar.
SinnerThree: La casa está vacía ahora mismo. Te reto a reunirte
conmigo allí en quince minutos.
Ahora estoy en ascuas. Mi pulso se acelera, la sangre me retumba en
los oídos. Siento el cuerpo caliente y tenso, y no hay forma que
simplemente pueda volver a la mesa y tomar otra cerveza.
Apago el teléfono, así no estaré tentado de mirar la pantalla.
Me marcho y me dirijo a casa.

138
19
Gold

Keaton

E
cho un vistazo a la fiesta y veo todos los rituales de
apareamiento habituales. Judd está rellenando su vaso de
plástico rojo mientras le cuenta chistes a una mujer de la
hermandad en un camisón transparente. Ella se ríe y él

139
extiende la mano para tocar su codo.
En serio, el ritual de apareamiento del escarabajo pelotero —donde el
macho hace rodar una mierda para impresionar a sus amigas femeninas—
, es menos predecible que esta fiesta.
Ni siquiera puedo mantener una conversación porque sigo pensando
en Luke jodido Bailey, y preguntándome si su reto era solo una bravata, o
si realmente fue a casa como dijo.
Si aparezco en la casa ahora mismo, ¿me estará esperando? O guardó
su teléfono y ordenó otra cerveza, diciéndose: Eso enseñará al imbécil.
Se desconectó de la aplicación también. No hay punto verde en su
nombre. Me retó y luego desapareció antes de que pudiera decir algo. Tuvo
la última palabra. Odio a ese jodido chico.
Lo odio, y también quiero que me haga una mamada.
Con ese pensamiento, dejo mi propio vaso rojo y me dirijo a la puerta.
Ni siquiera miro a Judd, porque seguro como el infierno no quiero que me
pregunte a dónde voy.
Es una caminata de tres minutos a la casa de Alfa Delta, y me obligo
a caminar lentamente. No tengo prisa por parecer un imbécil si realmente
no se encuentra allí.
¿Tras qué estoy siquiera? Exhalo un cálido aliento y aparece ante mí
como humo en el frío aire de enero. Me siento a la deriva esta noche. Sigo
alcanzando mi teléfono para mandarle un mensaje a Annika y entonces me
doy cuenta que ya no estamos juntos. Y el mensaje que recibí de mi padre
no es un consuelo. Me felicitó por mi presidencia. Ni siquiera preguntó si
había ganado. Simplemente lo asumió.
La casa está oscura mientras me aproximo. Desbloqueo la puerta
principal y entro al silencio. Cuando cierro la puerta, el sonido hace eco.
Mierda.
Me dirijo a las escaleras, porque tengo que saber. No hay un alma a la
vista en el primer o el segundo piso.
Pero entonces oigo la música.
Mi pulso salta mientras subo el último tramo. Y, por supuesto, Bailey
está en casa. Tiene algún tipo de música saliendo de sus altavoces
baratos, un ritmo que está en alguna parte entre R&B y electrónica.
Lo que sea que es, está lo bastante alto para que no me oiga
acercarme. Así que tengo una vista privada de él mientras se posa en el
borde su la cama, alzando y bajando sus piernas mientras balancea una
mancuerna a través de sus tobillos para subir la apuesta en el
entrenamiento.
No lleva camiseta y sus mejillas están sonrojadas por el esfuerzo de

140
usar cada músculo que tiene para levantar ese peso. Sus abdominales
desnudos tiemblan mientras hace otra repetición con la música sonando
sensualmente en el fondo.
Por un largo minuto, simplemente acecho ahí como un rarito y
observo. Y me gusta lo que veo, maldita sea. Tal vez es un efecto
secundario de la completa destrucción de mi vida, pero me siento atraído
por Luke jodido Bailey.
Esos abdominales, sin embargo. Y ese sinuoso torso. Ni un gramo de
grasa sobre él en ninguna parte.
—Hola —digo finalmente, porque no puedo quedarme aquí para
siempre sin ser atrapado.
Lo he sobresaltado. Su barbilla gira hacia mí, esos ojos oscuros
clavándose en mí mientras frunce el ceño. El movimiento desestabiliza el
ejercicio que está haciendo. A cámara lenta, la mancuerna se inclina y cae
de sus pies. Y la pérdida del peso lo desequilibra.
Luke rueda al pie de su cama y al suelo con un golpe sordo y un uf.
Y hago lo que cualquier hombre con sangre roja haría en este
momento. Me rio.
—Joder —gruñe desde el suelo.
—No te levantes —digo, intentando no morirme de risa. Y luego lo
sobresalto de nuevo cuando me siento a su lado en el suelo.
Se vuelve hacia mí con sorpresa en su rostro.
—No esperaba que aparecieras.
—Sí, tampoco esperaba aparecer.
No dice nada por un momento, y soy demasiado consciente de cuán
cerca estamos sentados, y del sexy ritmo de la canción llevando el compás
de mi latido.
—¿Qué música es esta?
—Chet Faker —dice con una sonrisa astuta—. La canción se llama
“Gold”. ¿Te gusta?
Olvido responderle porque su boca está a solo unos centímetros de la
mía ahora. Y estoy teniendo un vago y borracho recuerdo de anoche. Su
lengua en mi boca.
Luke ladea la cabeza, estudiándome. Probablemente soy tan sutil
como un ladrillo mientras miro su boca, preguntándome si otro beso suyo
sabría tan sucio y peligroso como el primero.
Se mueve, y como que me preparo para saborearlo de nuevo. Pero en
el último segundo, cambia de dirección y sus labios van a mi cuello en su
lugar. Hola, piel de gallina. Palmea mi barbilla, apartándola del camino,
haciendo espacio para una fila de lentos y sucios besos con la boca abierta

141
bajo mi barbilla.
Hago un inarticulado sonido de sorpresa. De repente, toda la tensión
en mi cuerpo me está matando. Necesitando moverme, levanto mis manos
hacia su duro pecho. El calor y el músculo contra mis palmas son otra
sorpresa para mi sistema.
Y para el suyo también. Hace un suave sonido de ánimo mientras mi
pulgar acaricia un pezón plano. Cuando se endurece bajo mi toque,
susurra una maldición contra la esquina de mi boca. Aun así, me hace
esperar por el beso. Estoy vibrando con anticipación para el momento en
que finalmente me saca de mi miseria, alzándose sobre sus rodillas para
reclamar mi boca.
Jodeeeeer. Mi cuerpo vibra con expectación ante el rasguño de su
barba incipiente contra mis labios. Inhalo la ahumada esencia a cerveza y
profundiza el beso de inmediato. Mi boca se abre como la de un pájaro
hambriento, y su lengua entra y me apalea con sensación.
Es abrumador. Mi cabeza golpea contra el colchón cuando se sumerge
por más, pasando una pierna sobre mi cuerpo, aterrizando en mi regazo
mientras posee mi boca.
Estamos pecho contra pecho y mi polla salta ante la proximidad.
Mientras tanto, mis manos ceden a la tentación, vagando por su torso,
explorado los planos de su espalda.
Todo ese músculo. Y su ruda boca. Es tan diferente de besar a una
mujer. Jodidamente me encanta. Dejo caer mis manos a su duro culo y
aprieto.
Rompe el beso, echándose hacia atrás, mirándome.
—No estás asustado.
—¿Qué? —digo con voz ronca—. ¿Eso es un requisito?
Se ríe de repente, y el sonido va directo a mi polla.
—No. Lo que sea. Quítate la ropa si eres tan valiente. —Baja una
mano por mi pecho y la piel erizada se redobla, como si nadie nunca antes
me hubiera tocado.
Lucho contra un estremecimiento cachondo y luego me quito mi
chaqueta de fútbol.
—Apártate de mí si quieres hacer que me corra.
—Oh, lo hago —dice, levantándose de repente. Sus pantalones
deportivos tienen un muy marcado bulto en la parte delantera. Y cuando
me atrapa mirando, baja la mano y la pasa sobre el algodón. Luego se aleja
y cierra la puerta de una patada, echando el cerrojo.

142
Me levanto del suelo y la sangre se apresura a mi rostro mientras me
quito mi camiseta. Esta puesta en acción me da una oportunidad para
pensar en lo que estoy haciendo. Desnudarme para Luke Bailey.
Síp, pensar está sobrevalorado.
Por suerte para mí, escoge ese momento para quitarse sus
pantalones, inclinándose muy ligeramente, ofreciéndome una vista de
todos sus músculos desde un nuevo ángulo, y un muy musculoso culo
estirando la tela elástica de unos calzoncillos bóxer negros.
Me quito los zapatos y los vaqueros con manos temblorosas, todavía
observándolo.
—No tienes, como, vello corporal.
Resopla.
—Mantenimiento profesional.
—¿Qué quieres decir…? —No tengo la oportunidad de terminar la
pregunta porque acecha en mi espacio personal y me besa de nuevo. Toma
mi nuca en una mano y devora mi boca sin preámbulo.
Siento mis calcetines caer de mis manos. Me da un empujón y me
siento duro sobre la cama.
—Así es —susurra contra mi boca—. Túmbate y toma más.
Alguien se está sintiendo agresivo esta noche. Debería molestarme,
pero no lo hace. Estoy demasiado ocupado tumbándome sobre la misma
colcha en la que hizo un video corriéndose para mí.
Un momento más tarde, baja su cuerpo sobre el mío y jadeo cuando
toda esa suave piel hace contacto con la mía. Recibo un solo y sucio beso
antes de que deslice una mano más allá del elástico de mi bóxer,
palmeando mi polla.
Jadeo en el siguiente beso mientras mis dedos de los pies se curvan.
Si dejar a tu hermano de fraternidad tocar tu polla está mal, entonces
no quiero ser bueno.
—Eres muy sexy, para un deportista musculoso —murmura, besando
mi garganta—. Prueba que nada es justo.
Trago mientras su boca cruza mi clavícula y luego va más abajo.
Acaricia mi polla con un agarre firme, y estoy apretando cada músculo en
mi cuerpo, preguntándome qué va a hacer después.
Soltándome, de repente se sienta y monta a horcajadas mis caderas,
sus abdominales ondeando. Es ágil, me doy cuenta. Mirarlo moverse es
casi tan bueno como dejarlo besarme. Baja la mano y pellizca mis pezones
al mismo tiempo.
—¡Ah! —Las chispas de dolor solo intensifican mis sobreexcitados
sentidos—. Haz eso de nuevo.

143
Se inclina y muerde uno en su lugar, frotando su pelvis contra la mía.
Hay dos capas de tela entre nosotros, pero aun así, siento el calor de su
polla mientras se frota contra la mía.
—Mmm —dice, bajando por mi pecho con besos, sus dedos
burlándose de mi camino feliz—. ¿Quieres mi boca?
—Sí —digo con voz ronca.
—¿En serio? Pídemelo bien.
Gimo cuando tira de mi bóxer. Levantando mis caderas, dejo que me
los quite y los tire. Mi polla goteante se balancea libre y me abofetea en el
estómago.
—Bonito —susurra, sus manos subiendo ligeramente por mis muslos.
Se inclina y pasa sus labios por mi cadera, mordiéndome ligeramente en la
piel sensible justo al lado de mi pubis. Levanta su cabeza y me preparo
para su boca, pero no llega. Solo su aliento acaricia mi polla mientras toca
mis bolas con una mano—. Aún no te oí pedirlo —dice gruñón—. ¿Cuán
desesperadamente quieres esto?
Muy desesperadamente, parece ser.
—Por favor —gruño—. Chúpala.
—Conciso. —Se ríe—. Un hombre de pocas palabras. De acuerdo,
Keaton Hayworth tercero. Ganas mi boca alrededor de tu polla.
Levanto mi cabeza mientras me toma en su mano. Sí. Y observo
mientras esa gruñona boca se abre para engullir la cabeza de mi polla. A la
primera pasada perfecta de su lengua experta, casi grito con apreciación.
Pero entonces, levanta sus ojos oscuros a los míos, su boca llena de mí, y
tengo que tensar los músculos de mis muslos para evitar correrme justo
en ese momento.
Jesús. No me humillaré. No totalmente todavía de todos modos.
Me hundo en la cama, obligándome a relajarme mientras me toma
profundo. Mis caderas ruedan porque simplemente tienen que hacerlo. Y
de alguna manera, mi mano ha encontrado su camino a su cabello, como
si teniendo una mano sobre él pudiera controlar la experiencia.
Lo cual es ridículo. Nunca me he sentido menos en control que ahora
mismo.
Y eso me encanta muchísimo.
Gime y luego traga a mi alrededor. Siento mi polla golpear el fondo de
su garganta y mis dedos de los pies se curvan. El hombre es muy bueno
en esto. Mis dedos se aprietan en su cabello mientras me trabaja con
rítmicas chupadas y lamidas.
Intento hacerlo durar, pero es demasiado bueno. Demasiado

144
abrumador.
—Tengo que correrme —susurro, moviendo mis caderas una y otra
vez—. Cuidado.
Solo gime y luego me da una buena y dura chupada.
Y todo termina salvo el grito. Arqueo la espalda y vierto cada gramo de
mi frustración en su boca dispuesta. Estoy mareado con alivio mientras
traga todo lo que le doy. Cuando no puedo soportarlo más, colapso en su
cama de nuevo.
Jesucristo. Tal vez Annika tenía un punto sobre nuestra vida sexual.
La música todavía golpea a través de mis venas y estoy sonrojado y
agotado y más satisfecho de lo que puedo recordar estar alguna vez.
Luke no lo está, sin embargo. Se ha quitado su bóxer y montado mis
caderas de nuevo.
—Tócame —dice, levantando mi mano de la cama y envolviéndola en
su polla.
Apenas soy funcional, pero capto que estoy sosteniendo la polla de
otro hombre por primera vez. Baja sus manos a cada lado de mí y embiste
en mi mano. Esos ojos oscuros me observan mientras se estira sobre mí.
Esa mirada ardiente por sí sola hace que mi piel se caliente incluso más de
lo que ya está.
—¿Te gusta lo que ves? —Me las arreglo para murmurar.
—Me gusta demasiado. —Jadea—. No hables, sin embargo, a menos
que sea para decir que quieres mi polla en tu boca. Nop, espera. —Sus
músculos se tensan—. Demasiado tarde.
Su polla salta en mi mano y entonces se está corriendo en calientes
chorros que se derraman sobre mi estómago.
Pero el gemido ronco que deja escapar es tragado por el sonido de
ruidosa risa desde abajo. Oh, mierda. Alguien está en casa. Un grupo de
varios, por como suena. No suelo entrar en pánico, pero el estallido de
ansiedad que se desata dentro de mí hace que salga de debajo de él y
ruede de la cama de Bailey.
La prueba de su clímax gotea por mi abdomen, pero tengo tanto
pánico por la posibilidad de ser atrapado que ignoro el desastre. Solo tomo
mi ropa del suelo y abro la puerta, corriendo a la ducha.

145
20
El Universo Decidió

Luke

—S
ubo tus cincuenta —anuncia Judd, sonriendo hacia
mí.
Miro mis cartas. Estamos jugando al póquer
descubierto esta noche y tengo dos pares: dieces y

146
ochos. Es la “mano del hombre muerto”, la misma que Wild Hickok estaba
sosteniendo cuando le dispararon en la nuca en algún salón del Salvaje
Oeste. Si veo la apuesta de Judd y perdiese cincuenta dólares, además de
los diez de la apuesta inicial, seré hombre muerto. Mi año de renta gratis
no comienza hasta el otoño, lo que significa que el dinero sigue siendo
escaso.
Pero sospecho que Judd está de farol. Y me estoy sintiendo arrogante
esta noche.
Nah, me he estado sintiendo arrogante desde que tonteé con Keaton.
Ha estado evitándome durante tres días, y por alguna razón, eso me hace
sentir… ¿victorioso, tal vez? Me gusta tener ventaja, lo cual no es una
posición que jamás haya sentido que tuviese con Keaton Hayworth III.
—Lo veo —digo despreocupado, deslizando mis fichas al centro de la
mesa.
Judd alza las cejas.
—¿De verdad?
En la silla junto a mí, Tanner comienza a reírse.
—Creo que acabas de atraparlo en un farol —comenta, golpeándome
en el brazo.
Sonrío.
—Veámoslas —indico a Judd.
Apretando la mandíbula infeliz, Judd muestra sus cartas. Tiene un
par de reinas y nada más.
Pongo las cartas sobre la mesa y atraigo la pila de fichas hacia mí.
Genial. Hay más de cien dólares ahí. Mañana voy a comprarme un bistec
para cenar.
—La mano del hombre muerto —remarca una voz familiar mientras
Judd le da la vuelta a mis cartas.
Me tenso ligeramente. Keaton aparece, mirando mi mano ganadora.
—Síp —confirmo, echándole un vistazo—. Solo que esta no viene con
una bala.
—¿Una bala? —pregunta Ahmad sin comprender.
—Es la mano que un famoso pistolero estaba jugando antes de que lo
matasen de un disparo —explica Keaton.
Noto que no se ha encontrado una sola vez con mis ojos, ni siquiera
cuando lo miré. Cobarde. Todavía recuerdo la forma en que se marchó
corriendo de mi habitación el domingo por la noche, como si tuviese el culo
en llamas. Demonios, ni siquiera había puesto las manos en su culo
todavía.

147
Y a juzgar por la forma en que ha estado manteniendo las distancias,
nunca lo haré.
Pero seamos honestos, probablemente es lo mejor. No puedo negar
que disfruté haciéndole una mamada, y definitiva desearía haber tenido la
oportunidad de follarlo, pero el universo claramente decidió que no estaba
destinado a ser. Y estoy bien con eso. Follar con un hermano de
fraternidad es una idea tan terrible como follar con un compañero de
trabajo. Muy cercano a casa.
Afortunadamente, parece que Keaton y yo estamos en la misma
página sobre no repetir.
—¿Te apuntas a la siguiente ronda? —le pregunta Judd a su mejor
amigo.
Espero que Keaton lo rechace. Pasa un instante de silencio mientras
la incertidumbre pasa por sus rasgos.
—Claro —acepta repentinamente—. Deja que tome una cerveza.
¿Alguien quiere otra?
Tanner y Jako aceptan su oferta, y un momento después, Keaton
vuelve de la cocina con dos Sam Adams y una Dos Equis para él. Uh.
¿Bebe Dos Equis? Esta es la primera vez que he prestado atención a su
elección de cerveza. Y también es la primera vez que tengo que detenerme
a la fuerza de admirarlo.
Antes, una mirada rápida de admiración no era algo sobre lo que me
estresaba, pero ahora me encuentro esforzándome por no entretenerme en
su apariencia. Pero se ve demasiado bien en esos vaqueros caros y un
suéter ajustado gris que se estira sobre su imposiblemente ancho pecho.
Mientras Judd baraja las cartas para una nueva ronda, bebo mi
cerveza y charlo con Jako y Ahmad sobre el nuevo semestre. Jako es un
estudiante de economía, y compartimos clase de negocios este periodo, un
seminario sobre marketing. Ahmad está estudiando biología, y casi me
arrepiento el preguntarle sobre su horario, porque termina atrayendo a
Keaton a la conversación. Agh. Sigo olvidando que también está
estudiando biología.
—Ecología marina va a ser genial —comenta Keaton mientras ordena
sus cartas.
—Emocionado de abastecerte en tu conocimiento de rituales de
apareamiento, ¿eh? —comento sin pensar, luego me maldigo por mi
estupidez.
Keaton se ve sorprendido, pero se recupera rápidamente.
—Nah, pienso que será más sobre medioambiente y patrones de
población, hábitats marinos, ese tipo de cosas.

148
—Es súper fascinante —interviene Ahmad—. La tomé el año pasado.
Estudio mi mano, intentando decidir qué cartas dejar. Finalmente
dejo dos, pongo dos dedos en la mesa y tomo los reemplazos que Judd me
pasa. Tengo un par de ases. Nada mal. Pero no lo suficientemente bueno
para aceptar la apuesta de veinte dólares de Tanner. Así que me retiro,
todo mientras trato ignorar el hecho de que Keaton tiene la mirada sobre
mí.
Su intensidad quema un agujero en un lado de mi cabeza.
Estúpidamente, echo un vistazo. Un cálido escalofrío me recorre. La
mirada que me está dando está llena de calor.
Pero cuando nuestras miradas se fijan, rompe el contacto visual,
bajando la mirada a las cartas.
Judd va de farol de nuevo, pero está vez funciona. Tanner, Keaton y
Jako se retiran, y Judd gana el montón. Mientras se juega la siguiente
mano, me vibra el teléfono. Antes siquiera de revisarlo, sé exactamente de
quién es el mensaje.
LobsterShorts: Deja de mirarme así.
Tengo que esforzarme por no reír.
Disimuladamente, escribo una respuesta, manteniendo el teléfono
bajo la mesa.
SinnerThree: ¿Estás bromeando? Eres tú quien me desviste con
la mirada. No soy un trozo de carne, Hayworth.
Sonriendo, me llevo la cerveza a los labios.
LobsterShorts: Entonces, ¿por qué quiero devorarte ahora
mismo?
Comienzo a toser. Un ataque de tos fuerte y ruidoso que realmente
hace que Tanner se incline para darme palmadas en la espalda varias
veces.
—¿Estás bien, hombre? —pregunta preocupado.
—Bien —digo ahogadamente. Las mejillas sonrojadas, miro a
Hayworth y ahora es quien sonríe. No puedo creer que acabe de decir eso.
Es una declaración audaz para un hombre que salió de mi habitación
como un corredor olímpico después de que nos hiciésemos correr el uno al
otro.
Me vibra el teléfono de nuevo. Casi estoy aterrorizado de comprobarlo,
pero luego me doy cuenta que es una llamada. La intranquilidad me
recorre cuando veo el nombre de mi hermano.
—Eh, esta vez me retiro —indico cuando Judd comienza a repartir—.
Una llamada importante.
De nuevo, siento la mirada de Keaton sobre mí, pero lo ignoro y me
meto en la cocina para responder la llamada de Joe.

149
—¿Qué sucede? —exijo en voz baja.
—Oye, necesitamos más dinero para el negocio —dice Joe sin
preámbulo.
Cierro los dedos de la mano izquierda sobre la encimera de la cocina.
—Pareces tener la impresión de que soy un cajero automático,
hermano mayor. Lo que no soy. —Mi tono es más tenso de lo que están
mis músculos.
Suena irritado.
—¿Qué problema hay? Sé que tienes el dinero.
—En realidad, no lo tengo. Y en caso de que lo olvidases, acabo de
darles a mamá y a ti quinientos dólares. —Con un extra de cien para él
como soborno—. ¿Ya lo han gastado?
—Sí, ya lo gastamos. —El sarcasmo gotea de la línea—. Es lo que
sucede cuando tienes un negocio, imbécil. Gastas dinero.
—Ajá, y también haces dinero. ¿Cómo va esa parte? —Bajo la mirada
a mis nudillos y noto que están blancos. Me obligo a relajar mi agarre en la
encimera.
—Estamos poniendo las cosas en marcha —contesta mi hermano—.
No puedes esperar que consigamos beneficios inmediatamente.
—Claro, y no puedes esperar que sea el único inversor de este
espectáculo de payasos que llevas.
—¿Espectáculo de payasos? —La furia llena su tono—. ¡Imbécil
hipócrita! ¿Así es como ves a nuestra madre? ¿Es un payaso? Trabajó sin
descanso para asegurarse que había comida en la mesa y…
—No estoy llamando payasa a mamá —interrumpo—. Tú eres el
payaso, Joey. No sabes nada de cómo llevar un negocio, y no voy a darte
otro centavo a menos que me presentes un plan de negocios apropiado
para esta mierda de mantenimiento, junto con un plan de devolución del
pago, es la única forma en que vas a conseguir más dinero de mí.
—Pequeño marica…
Cuelgo. Luego me inclino hacia delante y respiro hondo. No me calma.
De hecho, simplemente me marea un poco y me pone más ansioso. La
última vez que presenté pelea por el dinero, Joey amenazó con decirle a la
gente de mi vida que hacía striptease para ganar dinero, y cedí. Pero no
voy a volver a ceder. La cuestión sobre la escoria como Joe es que, si cedes
una vez, siempre volverán por más.
Fue un error pagarle. En este punto, prefiero ser descubierto como
stripper que estar atrapado bajo el pulgar avaricioso de mi hermano.

150
—¿Todo bien?
Me giro hacia la puerta. Keaton permanece allí con lo que parece ser
preocupación genuina en sus ojos azules.
Por alguna razón, la visión de él me sienta mal. Tal vez son los
pantalones de diseño que probablemente cuestan más de lo que gané en el
trabajo el último fin de semana. O su perfecto corte de cabello despeinado
hecho por un barbero que yo nunca podría costear. No necesito su
preocupación. O su pena. O cualquier cosa de él, en realidad.
—Está bien —gruño.
Claramente no me cree, porque se acerca. Sus pasos son largos, su
expresión imperturbable. Cualquiera que leyese mi lenguaje corporal, el
nubarrón ensombreciendo mis rasgos, se alejaría en otra dirección. Pero
no él.
—¿Qué sucede? —murmura.
—Nada. Está todo bien, Hayworth. —Doy un paso—. Juguemos al
póquer.
—Nah.
Pongo los ojos en blanco.
—Tú mismo.
Pone una mano en mi bíceps.
—Vamos, Bailey.
Bajo la mirada a sus dedos. Su pulgar me acaricia ligeramente el
hombro. Trago saliva.
—¿Vamos, qué? Te lo dije, está todo bien. —A pesar de mí mismo,
una burla se alza en mi garganta—. Además, ¿repentinamente estamos
hablando de nuevo? Me has estado ignorando durante tres días.
En el momento que digo las palabras, me arrepiento. No quiero que
Keaton sepa que lo noté, o que me molesta.
—No te estaba ignorando. Estaba trabajando en un ensayo y no
quería ninguna distracción.
—¿Qué ensayo? Buen intento, pero estamos a principios de trimestre.
—¿Y por qué de repente estoy actuando como una pequeña perra? Debería
estar agradecido de que haya estado evitándome. Significa que he sido
capaz de evitar la extraña conversación de la mañana siguiente donde
tendría que decirle que no estoy interesado.
—Fui seleccionado para las prácticas a las que me presenté —
murmura Keaton—. Los solicitantes finales tienen que enviar una
redacción de doscientas palabras.
—Ajá. —Aunque sus ojos cuentan otra historia. Y como no siempre
hago lo mejor para mí, no lo dejaré ir—. Si te asustaste, simplemente

151
podrías decirlo. No serías el primer tipo que no puede soportar la verdad.
Se encoge ligeramente.
Suspiro, porque lo que he dicho es cierto, incluso si no fue muy
sensible.
—No pasa nada. No es importante. —Lo rodeo y salgo de la cocina,
encaminándome a las escaleras.
Para cuando he subido unos cuantos escalones, escucho otros pasos
detrás de mí. Me está siguiendo al segundo piso. Y luego continúa al tercer
piso, maldición.
—¿Qué? —exclamo, girándome frente a nuestro baño—. ¿Tienes algo
que decir?
—Sí. —Baja la voz—. Tienes razón. Me asusté. Pero no solo porque
eres un chico.
—¿De verdad? Entonces, ¿por qué? He tenido suficientes tipos
queriendo que los hiciese gritar, solo para después cambiar de idea y decir
que es algo antinatural o una mierda así.
Keaton resopla.
—Cualquiera que use la palabra antinatural para describir el sexo no
ha pasado tiempo en la naturaleza. La naturaleza es cruda, burda y apta
para cualquier cosa. Soy demasiado científico para decir eso.
—Entonces, ¿qué es? —Si está diciendo la verdad, probablemente
estoy a punto de ofenderme más. Si no es porque sea un hombre,
¿entonces es personal?
—Me asustó que quisiese… —Un estallido de risas proviene de una de
las puertas cerradas de la segunda planta. Solo son unos hermanos
jugando a videojuegos o viendo una película.
Nuestras miradas se encuentran, y la suya es cautelosa. Luego aparta
la mirada. Lo observo tomar la pizarra blanca de su puerta. Es una pizarra
donde puedes dejarle mensajes. Supongo que necesito una de esas para el
año que viene cuando sea presidente.
Keaton quita la tapa del rotulador con los dientes y escribe.
Contengo la respiración cuando leo lo que ha escrito.
Me asustó que fueses un chico. Y que te dejase tomar el control.
Parte de mí quiere olvidar que sucedió. Gran parte de mí quiere
repetirlo.
Ah, joder. Nuestras miradas se encuentran una vez más, y hay calidez
en sus ojos. Borra la pizarra con el puño, tapa el rotulador y vuelve a
colgar la cosa en la puerta. Luego se gira, baja los escalones corriendo y

152
vuelve, asumo, a la partida de póquer.
Todo lo que puedo hacer es mirar tras él un largo momento. Estoy
sorprendido, aunque tiene sentido. Si Keaton ha estado follando a la
misma chica desde que eran adolescentes, supongo que mi culo mandón
sería un poco educacional.
Pídemelo amablemente, había exigido.
Por favor, chúpala, había dicho.
Una sonrisa malvada se extiende en mi rostro, justo ahí en el pasillo.
Mientras desbloqueo la puerta de mi habitación, me gusta saber que le he
volado la cabeza.
Disfrutó de mi culo mandón. Le gustó tanto que ni siquiera podía
decirlo. En cambio, tuvo que escribirlo en una pizarra.
Permanezco en el centro de mi habitación mientras la implicación de
ello se asienta. La confusión de Keaton, su reticencia a vocalizar sus
necesidades… es una mala señal.
Una señal muy, muy mala.
Es bueno y está bien tener un poco de diversión casual con un amigo
que sabe en lo que se está metiendo. Y simpatizo con la confusión sexual
de Keaton, incluso si no la comparto.
Pero somos vecinos, y vamos a ser hermanos de fraternidad durante
otro año y medio. Es una mala idea que vuele su mente. Mucho más
llevarlo al abismo.
Saco el teléfono del bolsillo y abro la aplicación. Solo me toma un
segundo hacer lo correcto.
Lo siento, no estoy interesado. Tú y yo somos una mala idea.

153
21
La Puntuación Salva Vidas

Keaton

P
ongo todo lo que tengo en mi ensayo para las prácticas. Quiero
decir, es la única luz brillante en mi semana de mierda. Mi
novia fue vista cenando con un jugador de lacrosse. Mi ex
novia, eso es. ¿Cuándo me acostumbraré a decir eso?

154
Mientras tanto, mi sexy vecino dejó perfectamente claro que no
ampliaré mis horizontes con él de nuevo pronto. Y en lugar de sentir alivio,
despierto cada mañana imaginando sus labios envueltos alrededor de mi
polla. Y oyendo su voz diciéndome que me tumbe y lo tome.
Creo que quiero hacerlo de nuevo. Al menos una vez más. O tal vez
diez. No sé qué significa eso exactamente, pero los pensamientos, las
fantasías, no se van.
Y porque la vida es cruel, parece que me lo encuentro por todas
partes ahora. Nuestro nuevo horario del semestre debe estar más alineado
que antes, porque está desnudo en la ducha cuando sea que necesito el
baño. O está hablando con el camarero lindo en mi cafetería favorita
cuando voy allí entre clases.
Jódeme. Estoy soltero, estoy un poco deprimido y estoy muy
cachondo, con un acompañamiento de confusión sexual también.
Por otro lado, soy un hombre que no se queja. Así que no oirás
ninguna queja de mí. Pero la temporada de fútbol ha terminado, y mi
estatus de soltero me deja con un montón de tiempo libre.
No tengo nada que hacer hasta el viernes por la noche, cuando
descubro que es el cumpleaños de Owen.
—¡Tienes que venir con nosotros, Keat! —dice—. Va a ser épico.
—¿A dónde vamos? —inquiero, intentando sonar animado. Tal vez
una noche de juerga mejorará mi humor.
—Cumple veintiuno —dice Tanner—. ¡Hora de ir a los bares de tetas!
—Solo quieres ver a Cassidy bailar de nuevo. —Ha salido con la
bailarina que conoció en el fiesta de Luke dos veces ya.
—¡Demándame! —Mi amigo se encoge de hombros—. Vamos a tener
un gran momento. Un poco caro, pero solo cumples veintiuno una vez,
¿cierto, Owen? —Palmea al chico en la espalda.
Por lo que así es como me encuentro duchándome para salir.
Naturalmente, Luke está en nuestro baño cepillándose los dientes
cuando entro. Abro la ducha y luego me quedo ahí en mi toalla mientras el
agua se calienta.
—Un grupo de nosotros vamos a salir por el cumpleaños de Owen —
digo incómodamente—. Deberías venir.
—Tengo que trabajar —replica—. ¡Hasta luego! —Se va sin casi darme
una mirada.
Correcto.
—¿Quién es el conductor designado? —pregunta Owen mientras nos
apilamos en dos autos, incluyendo el mío.
Silencio.

155
Dejo escapar un gemido.
—¿En serio? ¿Me trajeron para que pudiera ser su Uber?
—Podemos tomar un Uber real —señala alguien.
Gruñendo, arranco el auto. El club de striptease que mis amigos
escogieron no está cerca, y supongo que preferiría conducir y beber solo
dos cervezas que depender de aplicaciones de vehículos compartidos.
Me dirigen tierra adentro, cerca de los casinos, a un gran
estacionamiento delante de dos clubes. Uno de ellos se llama Jack’s y el
otro Jill’s.
Salimos del auto. Lo bloqueo y sigo a mis hermanos hacia los
edificios. Van hacia la izquierda hacia Jill’s en lugar de a la derecha.
—Eh, ¿chicos? —Me detengo y estudio los edificios. No hay tetas de
neón u otra marca vulgar para distinguir los dos. Pero estoy bastante
seguro que Jill’s está dirigido a las mujeres—. ¿No queremos Jack’s?
—Bueno, Zimmer no está aquí —dice Owen—. Y claramente al resto
de nosotros nos gusta Jill’s.
Que tú sepas. Pero ese no es el punto.
—Pero hay un apóstrofe. Jill’s es posesivo…
—¿Quieres decir que Jill es una perra celosa? —bromea Tanner, y
todos ríen.
—No, yo… —Suspiro—. Adelante. Ya lo verán. Será la divertida lección
de gramática de esta noche. ¿Quién consigue el primer baile de regazo?
—Cassidy dice que no hacen bailes de regazo aquí —comenta
Tanner—. Tristemente.
No lo lamentarás en más o menos un segundo. Si tengo razón, este
grupo no querrá un baile de regazo en Jill’s.
Tanner abre la puerta y alegremente hace a todos pasar.
Soy el último. Y no paso por alto el ceño de confusión en el rostro de
la anfitriona.
—Buenas noches, chicos —dice—. Creo que debería señalar que…
Pongo un dedo sobre mis labios.
—Esto no debería tomar mucho, pero me divertirá.
Se ríe y luego se encoge de hombros.
—Sin cobro por cubierto, entonces.
En efecto, después de tres pasos más, mis chicos tienen un vistazo
del escenario, donde cuatro hombres llevando solo tangas y chaparreras
están corcoveando por el escenario para recibir gritos de ánimo de la
audiencia de femenina.

156
Siete hermanos de fraternidad se quedan rígidos con sorpresa.
—¿Ven? La puntuación salva vidas —les grito justo cuando la canción
termina.
—Oh, mierda —dice Tanner.
—¿Estamos en el lugar equivocado? —pregunta Owen.
De verdad espero que sus tutores estén a punto este semestre.
Necesitamos que mantenga su nota media alta para poder avanzar en la
post temporada el año siguiente.
Siete chicos se apresuran a salir por la puerta antes de que pasen dos
segundos.
Riendo, me detengo delante de la anfitriona de nuevo.
—Eso valió totalmente la pena. Gracias por eso.
—Sucede al menos una vez cada hora —dice con una sonrisa—.
Supongo que podríamos cambiar los nombres para hacerlo más obvio.
—¿Pero dónde está la diversión en eso? —señalo.
Chocamos los cinco justo cuando una nueva canción comienza. Es
esa canción de Sam Smith, “Promises”. Me vuelvo hacia el escenario
instintivamente. Un muy sonoro y femenino chillido de júbilo se alza sobre
la música mientras un chico sexy con cabello oscuro se pasea sobre el
escenario en una camisa blanca, pantalones ajustados grises, una
chaqueta a juego y una corbata roja. Y entonces hago una feroz doble
toma.
A menos que esté perdiendo mi mente, es Luke jodido Bailey.
Soy vagamente consciente de que mi mandíbula está colgando
mientras se pasea descalzo hacia un escritorio y una silla que han sido
puestas en el escenario. Sam Smith ya está cantando sobre todas las cosas
que quiere hacerme mientras Luke empieza a mover sus caderas con el
ritmo sensual.
Jesús. La música pasa por su cuerpo como una corriente. Apenas
está bailando, y aun así los movimientos son de alguna manera un ciento
diez por ciento sexo mientras se quita la chaqueta y la cuelga sobre la silla.
Luego afloja la corbata. Es casi casual, como si estuviera solo con la
música y el balanceo de sus caderas con el sexy ritmo.
Las mujeres chillan como si hubieran ganado un auto de Oprah.
Y no puedo alejar la mirada. Estoy pegado al suelo mientras Luke
desliza la corbata de seda de su cuello con un tirón lento y sensual. Un
estremecimiento recorre mi espalda como si pudiera sentirlo yo mismo, el
deslizamiento de la seda sobre algodón.
Sobre el escenario, su mirada es distante. No hay contacto visual con
la multitud. No consiente, porque no lo necesita. Cada ojo en la habitación

157
ya está clavado en sus dedos mientras lentamente desabotonan esa
afortunada camisa, mientras sus caderas hacen círculos y se balancean.
El efecto es completamente voyerista, como si estuviera mirando sus
pensamientos privados mientras se prepara para el sexo.
Entonces, tira la camisa lejos y entra en acción, brincando sobre el
escritorio con un salto que desafía la gravedad. Un foco ilumina esos
abdominales dorados mientras ondean y se flexionan. Y desliza una mano
más allá de su polla como si no pudiera soportar cuán sexy es.
Tampoco puedo soportarlo.
La multitud enloquece mientras él rota, exhibiendo esos ajustados
pantalones mientras un centenar de mujeres suspira. Es una jodida
genialidad, porque esto es la realización de algún deseo serio justo aquí.
Luke está interpretando el rol del sexy director ejecutivo. Puede proveer
para ti y luego ir a casa para hacerte gritar.
Oh, y ahora podemos también apreciar que está bien dotado, porque
esos pantalones ajustados revelan cada cresta y bulto de su hermoso
cuerpo.
Quítatelos, ruega mi libido. Y luego quítame los míos también.
Le dije a Luke que la mayor parte de mí quiere follar con él de nuevo.
Ese ya no es el caso. Todo de mí lo quiere. Justo aquí, justo ahora… nunca
he querido nada, o a nadie, más.
Adiós, confusión sexual. Porque confuso es lo último que me estoy
sintiendo en este momento. No hay duda… me gustan los chicos.
Especialmente ese sobre el escenario.
Mientras estoy teniendo mi momento eureka, Luke respira hondo y
luego se vuelve en la dirección de una barra de metal que está a casi dos
metros del escritorio. Mi pobre pequeño cerebro está haciendo las
matemáticas cuando Bailey salta a través del aire como un Superman
lateral, con sus brazos primero, atrapando la barra con ambas manos.
Y entonces simplemente como que cuelga ahí, las piernas estiradas
rectas, su cuerpo perpendicular hacia la barra. La maniobra requiere o
una increíble fuerza superior o un acuerdo de información privilegiada
especial con la gravedad.
—Vete a la mierda —espeto, preguntándome cómo es eso siquiera
físicamente posible.
Una garganta es aclarada a mi lado.
Me giro, pero es solo la anfitriona, mirándome con una expresión
divertida en el rostro.
—¿Tal vez estás en el lugar correcto después de todo?

158
Mierda.
—Lo siento. —Siento la sangre apresurándose a mi rostro mientras
intento recuperarme. Mis hermanos de fraternidad ya se han ido hace
tiempo.
Pero no puedo resistir una mirada más al escenario. Bailey tiene una
pierna alrededor de la barra ahora. Está girando despacio, casi
casualmente, sus músculos ondeando mientras las mujeres chillan.
Billetes de dólar caen sobre el escenario como una ventisca.
Me fuerzo a alejar la mirada, saliendo del club por el camino por el
que entré. El frío de enero me golpea cuando estoy afuera. Aspiro el aire
helado, intentando enfriar mi sobrecalentado cuerpo. Me toma un minuto
poner mi expresión de juego de nuevo.
Finalmente, voy a Jack’s y abro la puerta, viendo a Tanner caminando
hacia mí.
—¿Qué te pasó, hombre? Iba a enviar una partida de búsqueda.
—Revisaba el auto —murmuro—. Pensé que había olvidado
bloquearlo.
Su brazo aterriza sobre mis hombros.
—Ven. Te pedí una cerveza. El lugar es genial.
Lo dejo llevarme a una mesa donde mis hermanos están todos
sentados, comiéndose con los ojos a las mujeres bailando en varios lugares
alrededor de la habitación. Las mujeres llevan tangas y poco más. Pero ni
siquiera las veo. Estoy atrapado dentro de mi cabeza, lo cual se ha
convertido en un muy complicado lugar.
Luke Bailey es stripper. Bailarín masculino. Como sea que se llame.
De ahí conocía a las mujeres que reclutó para la cena de la competición.
Son sus compañeras de trabajo.
Qué es más sorprendente: ¿el hecho de que Bailey se quite la ropa por
dinero? ¿O que quiera que quite la mía?
Me acomodo para una larga noche de ver mujeres menear sus culos
mientras cuido de dos cervezas y un gran secreto. No, dos secretos. Uno
sobre Luke y uno sobre mí.

159
22
Música. Música Alta.

Luke

E
n el invierno, no conduzco la moto por la autopista, lo que
significa que me veo obligado a usar el autobús para llegar al
trabajo. La peor parte de mi viaje a casa desde el trabajo son
los últimos quinientos metros. Cuando salgo del autobús cerca

160
del centro estudiantil, mis músculos ya se han tensado y el viento de enero
me golpea el rostro.
Camino a las dos de la madrugada en silencio. Cuando desbloqueo la
puerta de la casa de la fraternidad, hay un brillo azul proveniente de la
sala de la televisión. Paso junto a tres chicos jugando a un videojuego.
Pero, por lo demás, la casa está en silencio mientras subo dos tramos de
escaleras hasta alcanzar mi puerta. La desbloqueo en la oscuridad.
La cama me llama, pero primero necesito una ducha. Sin ninguna
ceremonia, me quito toda la ropa y me dirijo al baño. El caliente chorro de
agua es como el abrazo de un amante. Echo un generoso montón de
champú y froto todo el sudor y aceite corporal hasta sentirme finalmente
humano de nuevo.
Cuando apago la ducha, escucho música. Música alta.
¿En serio? ¿Keaton va a poner los altavoces a todo volumen por la
noche? Voy a asfixiarlo.
Apresuradamente, me paso la toalla por mi cabeza húmeda, luego la
ato alrededor de mi cintura, preparado para reprenderlo. Pero cuando
salgo del baño, me detengo por completo. Esa canción. Es “Promises” de
Sam Smith y Calvin Harris.
Un escalofrío me recorre la columna vertebral, porque no puede ser
una coincidencia. El señor Clásicos del Rock no desarrollaría una
repentina afinidad por mi canción en solitario dos horas después de que la
bailase.
¿Lo haría?
Mientras permanezco allí en el descansillo, intentando averiguar qué
hacer, noto que Keaton ha cerrado la puerta a las escaleras, aun así, dejó
la puerta de su habitación entreabierta. Doy un paso hacia su puerta,
abriéndola de un empujón.
Está oscuro en la habitación de Keaton, excepto por el brillo de su
sistema estéreo y las luces exteriores. Pero es suficiente para mostrarme el
cuerpo de un muy desnudo Keaton tumbado sobre las sábanas deshechas.
—¿A qué mierda estás jugando? —siseo—. Con esta canción. ¿Ahora
me estás amenazando?
Se sienta parcialmente, apoyándose sobre un musculoso brazo.
—¿Me veo como una jodida amenaza? —Se lleva la mano a su polla
dura y la acaricia—. Acércate.
La sangre bombea por mi… todo. Pero no está claro si estoy sintiendo
más furia o deseo. Sí, un Keaton desnudo es algo hermoso. Pero no jodas
conmigo sobre mi trabajo.
Cruzo la habitación hasta sus caros altavoces y bajo el volumen.

161
—Habla —espeto—. ¿Por qué esta canción? ¿Dónde estuviste esta
noche?
—¿Dónde crees? Los chicos entraron al club equivocado por un
segundo. Y he estado duro desde entonces.
Bajo la mirada de nuevo, porque es tarde y soy débil. Su gran mano
está envuelta alrededor de su contorno. El recuerdo de tomarlo en mi boca
me golpea como una ola de calor. Cierro los ojos e intento concentrarme en
lo que importa.
—¿Quién estaba contigo?
—Un grupo de chicos. No lo vieron.
—¿Estás seguro?
—Estoy seguro. Jesús. —Keaton se deja caer sobre las almohadas—.
De todos modos, ¿a quién le importa? Eres como un sexy Spiderman, y
todas las mujeres estaban gritando por ti.
Con un resoplido, me acerco a la cama, mirándolo, dejando que mi
enfado gane.
—Como de costumbre, Keaton Hayworth tercero, no tienes ni idea de
cómo funciona el mundo real. No puedo convertirme en una broma en
internet justo antes de comenzar a solicitar trabajo.
Keaton suspira.
—¿Estás enfadado? Por supuesto que estás enfadado. Es tu reacción
por defecto a todo. —Mete las manos tras la cabeza, su bello cuerpo en
exhibición—. Bien. Ven aquí y castígame por atreverme a pensar que eres
excitante cuando bailas. ¿Supongo que el baile privado que había planeado
se cancela?
—¿Castigarte? —Se me rompe la voz al decirlo, porque es tarde y…
Bien, me gusta mucho esa idea. Demándame. Cierro la puerta de su
habitación y la bloqueo.
Cuando me giro, está sonriéndome, como si acabase de ganar alguna
apuesta consigo mismo.
—La arrogancia no se ve bien en ti —comento, moviéndome para
cernirme sobre él—. Quítame la toalla.
—Se ve muy bien en mí. —Se apoya sobre un codo con prisa. Luego
estira el brazo y da un rápido tirón a mi toalla—. Oh, mira quién desea mi
cuerpo —indica cuando mi casi erección aparece a la vista.
—Cállate. —Pongo una rodilla sobre la cama—. Tengo algo mejor que
puedes hacer con tu boca. —Tomo su nuca y empujo para desestabilizarlo.
En un instante, me he arrodillado frente a él justo con el peso exacto.
—Oh, mierda —dice sin respiración mientras entrelazo los dedos en

162
su cabello y tiro de él hacia mí.
Solo la forma en la que me está mirando —los ojos entrecerrados con
curiosidad y deseo—, me provoca una erección completa para cuando
siento su aliento en mi piel sensible.
—Hagamos que esa boca inteligente haga algo útil —señalo mientras
desliza por primera vez la lengua sobre mi erección.
¡Y buen Dios, la vista! El rostro aristocrático de Keaton descendiendo
hacia mi polla. Gime silenciosamente mientras abre la boca y experimenta
con tomar mi cabeza en su interior.
Estallo en sudores cuando su lengua me saborea. Y me muerdo el
labio cuando hunde las mejillas y chupa. Enlazo los dedos en su suave
cabello mientras lentamente chupa arriba y abajo, buscando un ritmo.
—Buen… chico —digo jadeante. Pensaba que estaba cansado. Pero
hola, adrenalina. Me encuentro moviéndome lentamente con la canción. Mi
canción. Las grandes manos de Keaton encuentran mi cadera mientras
tuerce el rostro para tomar más de mí.
Esto vence a mi usual rutina del viernes por la noche.
No intenta tomarme hasta el fondo de la garganta, pero no duda en
usar una mano para jugar con mis bolas. Hace esto casualmente, como si
tal vez hubiera pasado mucho tiempo pensando en cuánto desea probar mi
polla.
Estoy emocionado de que esto esté sucediendo realmente. Un poco
demasiado emocionado, tal vez. Después de solo unos minutos del
tratamiento estrella, siento mi clímax acumularse como una tormenta.
Pero ahora estoy completamente despierto y sintiéndome goloso. No estoy
listo para que esto termine. Así que lo aparto de mí, y me mira con ojos
salvajes y hambrientos.
—¿No es bueno? —pregunta con rudeza.
—Demasiado bueno —le aseguro, pasando la mano por su cabello
rebelde que ya he despeinado—. ¿A qué estás dispuesto?
—¿Honestamente? A cualquier cosa.
Alzo su hermosa barbilla.
—No digas eso si no lo dices en serio.
—¿Qué si lo hago? —Se tumba de espaldas, su expresión una extraña
mezcla de timidez y confianza—. Tengo condones y lubricante.
—¿En serio? —Una ola de calor me recorre el cuerpo—. ¿Me quieres
sobre ti?
—Sí, lo quiero. Y rápido. —Dobla una rodilla, la invitación
inequívoca—. Antes de que ambos nos imaginemos lo extraño que será

163
esto después.
No está equivocado. Y tal vez si no fuesen las dos de la mañana y no
estuviese duro como una barra de hierro, haría algo diferente. Todo el
montaje es irresistible. ¿El sexy hermano de fraternidad que quiere ser
follado? Hacen porno gay así porque la vida real en verdad no funciona así.
Excepto que esta noche lo hace.
Keaton estira uno de esos brazos musculosos para abrir la mesita de
noche. Ya estoy ahí, pasando mi cuerpo sobre su enorme pecho,
alcanzando en el cajón. Cierro la mano alrededor de una botella y una tira
de condones, y los dejo en la cama al lado de nuestros cuerpos.
Sus manos están ocupadas haciendo otras cosas, como amasarme el
culo y acercarme. Bajo mi boca a la suya en un beso abrasador. Gruñe con
felicidad y tomo ventaja de sus labios separados, encontrando su lengua
con la mía. Cristo, me gusta besarle. Nuestras pollas se alinean juntas. Me
encanta lo duro que está por mí.
Quiero darle la vuelta y penetrarlo con fuerza, pero no hago eso. Esta
es su primera vez, así que opto por un lento acercamiento, acariciándole el
cuerpo con las manos mientras nos besamos. Ligeramente acaricio la
arruga de su culo. Y aunque mis dedos son suaves, mis palabras son
rudas y sucias.
—¿Preparado para que mi polla llene este dulce culo?
—Sí —contesta ahogadamente.
—¿Mañana vas a enloquecer?
—No lo sé —dice jadeante, besándome de nuevo—. Simplemente
lidiaré con ello mañana.
De acuerdo, entonces. Su impaciencia es tan excitante. Tomo el
condón, preparándome, pero no lo follo todavía. Lo preparo, deslizando un
dedo cubierto de lubricante en su apretado pasaje. Provoco y exploro, y
está jadeando por aire para cuando añado otro dedo.
—Deja de provocarme —murmura—. Dámelo.
Lamo mi labio inferior, luego me inclino para chupar la cabeza de su
polla. Sus caderas se alzan del colchón, pero el gemido que hace está
entrelazado con frustración.
—Tu boca no. Dame tu polla.
Alzo la cabeza y le ofrezco una sonrisa perezosa.
—¿Por qué debería hacer eso?
—Porque lo quiero. —Sus mejillas están sonrojadas de deseo, y está
comenzando a retorcerse contra mis dedos—. Más importante, porque tú lo
quieres. —Fija sus ojos azules directamente en mi rabiosa erección.
Pero luego recuerdo lo que parece excitarlo aún más.

164
—Puede que te lo conceda si me lo pides de forma agradable.
Deja salir un resoplido.
—Por favor.
—¿Por favor qué?
—Por favor, fóllame —gimotea.
Azoto su culo solo una vez, pero con fuerza.
—¿Esto es mío?
Jadea.
—Sí. Hazlo.
Dios, es tan gratificante ver lo necesitado que lo he vuelto. Me pongo
de rodillas y guío mi erección a donde está suplicando por estar. Keaton
entrecierra los ojos mientras espera el siguiente movimiento. Se ve
increíblemente sexy tumbado debajo de mí. Estoy tentado a estirar una
mano y encender la lámpara de la mesita, pero la oscuridad también tiene
su atractivo. Follar en la oscuridad siempre hace todo tan… sucio.
Peligroso.
Se me acelera el pulso mientras lentamente acomodo la punta de mi
polla dentro del culo más apretado que me he encontrado jamás. Mierda.
No duraré mucho. Esto ya se siente imposiblemente bueno y acabo de
empezar.
—Ohhhh, joder —susurra Keaton mientras me deslizo otro
centímetro—. Esto es… diferente.
Ahogo una risa.
—¿Diferente malo, o diferente bueno?
—Diferente. Extraño. Pero también increíble. Ve más profundo.
Así que lo hago. Me apoyo sobre los codos y doy un ligero empujón, y
luego otro, hasta que su cuerpo cede y estoy completamente hundido en
su interior. Oh, chico, oh, chico. Sí, esto no va a tomar mucho.
Echo mi cuerpo hacia delante hasta que puedo darle un beso en los
labios antes de susurrar:
—Tu culo es tan malditamente apretado. Estoy a cinco embestidas de
correrme.
Keaton mordisquea un lado de mi garganta.
—Eso no es divertido. —Y luego alza las caderas en un empujón
tentativo, y veo las estrellas.
Hundo los dedos en su cintura, así lo detengo de moverse.
—Voy a decirte lo que va a suceder —indico con voz ronca—. Vas a
comenzar a acariciarte esa gran polla mientras estoy hundido en tu

165
interior. Vas a acercarte al borde, pero no te correrás hasta que te lo diga,
¿de acuerdo?
Asiente, sin palabras, observándome con sus ojos llenos de deseo. Su
respiración es elaborada mientras baja la mano a su entrepierna.
Keaton comienza a acariciarse y trago un gemido. Estoy doliendo por
moverme, pero ahora mismo estoy rozando demasiado el borde. Así que me
satisfago observándolo darse placer.
No sé si alguna vez he visto algo tan sexy.
Tomando una lenta respiración, me echo hacia atrás y comienzo a
moverme. Le rodeo los gruesos muslos con los brazos y bombeo las
caderas. E inmediatamente sé cuándo golpeo su próstata porque le titubea
la mano y deja salir un gemido de impotencia.
—Justo ahí —susurro—. Ahí es donde me necesitas.
—OmijodidoDios. —Jadea, temblando.
Aparto su mano del camino y alcanzo su polla.
—¿Quieres correrte?
—Sí —masculla, moviendo las caderas—. Desesperadamente.
—Aguanta. —Me muerdo el labio y aparto la mirada de él mientras
empujo con fuerza de nuevo. Es demasiado sexy para describirlo; dichoso
y jadeando por mí. Cada movimiento de mi polla amenaza con
deshacerme. Lo masturbo y penetro al mismo tiempo.
No puedo resistir. Simplemente es demasiado bueno. La tensión se
asienta en mis pelotas y siento el borde de placer deslizándose hacia mí.
—Córrete —mascullo entre dientes—. Ahora, Hayworth.
Deja salir un gemido estrangulado y luego todos sus músculos se
tensan a la vez.
Y estoy acabado. Mi clímax me atrapa y pierdo el ritmo mientras me
corro sin poder hacer nada, vaciando toda mi alma en su apretado cuerpo
y luego aterrizando de forma extraña sobre su torso.
Dos grandes manos tiran de mí sobre su pecho. Su lengua impaciente
invade mi boca justo cuando el semen caliente estalla entre nosotros. Me
froto contra su polla y gime audiblemente en el beso.
—Cristo —farfullo contra sus labios un momento después, mientras
mi corazón acelerado falla en el intento de tranquilizarse.
Keaton me aparta de él y tengo que salirme para moverme. Con
manos torpes me quito el condón y lo ato, apenas abriendo los ojos.
En realidad, me lo quita y desaparece. Mi cabeza es pesada sobre su
almohada. Necesito levantarme, pero mis extremidades están demasiado

166
cansadas.
Estoy contemplando moverme cuando Keaton regresa. Se inclina
sobre mí y me pregunto si está a punto de sugerir que me marche. Pero,
en cambio, me besa el cuello. Luego pasa una cálida toalla sobre mis
abdominales y pecho.
—Gracias —murmuro, todavía necesitando moverme.
Pero después de un largo día, seguido por un largo turno,
rematándolo con un sexo impresionante, el agotamiento finalmente me
reclama, y estoy dormido antes de que Keaton siquiera conteste.
23
No Seguro De La Etiqueta

Keaton

H
ay un hombre desnudo extendido en mi cama.
Situación: pequeño ataque de pánico.
Solo pequeño, sin embargo, porque bloqueé la puerta

167
anoche. Así que a menos que uno de nuestros hermanos decida patear la
puerta, las posibilidades de alguien descubriendo a Luke Bailey en mi
cama son escasas.
Ruedo sobre mi costado y pongo un brazo bajo mi cabeza. Luke está
bocabajo sobre el colchón, desnudo, un brazo musculoso curvado sobre la
almohada que me robó en algún momento de la noche.
Mi mirada recorre las líneas fuertes de su ridículo cuerpo. Ahora
entiendo por qué es tan musculoso, pasa sus fines de semana bailando,
tonificando su cuerpo duro y trabajando esos músculos con fuerza. Siento
una palpitación al sur, y es más que solo una erección mañanera.
Calor hormiguea en mi pecho mientras recuerdo lo que hicimos
anoche. El poderoso cuerpo de Luke aplastando el mío, sus caderas
moviéndose en el mismo ritmo sensual que cuando bailó para esas
mujeres gritando. Solo que no estaba bailando. Me estaba follando sin
sentido.
De acuerdo.
Así que soy bisexual. Pruebo eso en mi cabeza. A los científicos les
gusta etiquetar cosas. Soy un científico. Pero la idea de etiquetarme no es
cómoda aún. Además, el conjunto de datos es pequeño todavía. Fue solo
una noche. Y esa otra vez. Y el beso.
Además de todos esos mensajes en la aplicación…
Un gemido soñoliento interrumpe mis pensamientos, y de repente sus
ojos se abren.
—¿Me estás mirando dormir, Hayworth? —murmura—. Porque eso es
espeluznante.
—Estaría durmiendo si algún imbécil no hubiera reclamado todas las
almohadas. —Le doy una mirada intencionada.
Su expresión se pone más alerta y mira la almohada con la que ha
estado acurrucándose, como si acabara de darse cuenta que está allí.
—Ah. Lo siento. Sí, soy un ladrón de almohadas. Un acaparador de
mantas también. Además… —Se detiene incómodamente, luego se sienta y
pasa sus dedos por su cabello despeinado—. Normalmente no duermo con
gente. No estoy seguro de la etiqueta.
No me sorprende oírlo. Compartir una cama con alguien requiere de
un nivel de confianza que Luke Bailey no parece sentir hacia mucha gente.
Estoy bastante seguro que la única razón por la que se quedó en mi
habitación fue porque estaba muy cansado.
—En fin. —Antes de que pueda parpadear, se levanta—. Necesito
ducharme y trabajar en mi entrevista de finanzas.
Mis ojos devoran su cuerpo con hambre mientras rebusca por la
toalla que llevaba anoche. Oh, jódeme. Quiero masturbarme con él de

168
nuevo.
—¿Trabajas esta noche otra vez? —pregunto con voz ronca.
—Sí. —Envuelve la toalla en su cintura, ofreciéndome una mirada
severa—. Y ni siquiera pienses en aparecer en el club.
—¿Por qué no? ¿No puedes actuar si alguien que conoces está en el
público?
—Algo así. —Se dirige a la puerta—. Hasta luego, Hayworth.
—Espera.
Se detiene, pero no se da la vuelta. Frunzo el ceño. Obviamente está
deseando irse, y no me gusta. ¿Está asustado por anoche? Joder, ¿soy un
mal polvo? Mi lista de compañeros sexuales es breve: Annika. Y ahora
Luke Bailey.
La inseguridad me invade.
—¿Estamos bien? —pregunto a la parte trasera de su cabeza.
Mira sobre su hombro, asintiendo con brusquedad.
—Sí. Claro.
Entrecierro mis ojos hacia él.
—Anoche… ¿fue bueno?
Hay una larga pausa. La nuez de Adán de Luke sobresale cuando
traga. Cuando habla, su voz es un poco ronca.
—Fue mejor que bueno —dice antes de salir por la puerta.

Paso el resto de la mañana solo en mi habitación, intentando


concentrarme en el ensayo que estoy escribiendo para las prácticas en
Chile. La fecha de entrega es el lunes y he estado luchando con ello toda la
semana. Se supone que escriba sobre los dones intelectuales únicos que
puedo ofrecer al equipo científico.
Como si ese no fuera un tema intimidante. Y hoy no puedo
concentrarme porque mi mente sigue derivando a anoche.
Tuve sexo con un hombre. Y no estoy enloqueciendo al respecto. No
mucho, de todos modos. ¿Y por qué es eso?
Además, ¿por qué me importa que Bailey se largara tres segundos
después de despertar en mi cama? No es como si hubiera esperado que
nos acurrucáramos y actuáramos acaramelados. Apenas nos conocemos.
Diablos, no hace mucho lo odiaba.

169
Pero me molesta que se fuera, porque no sé qué significa. ¿Y hemos
terminado con solo una vez? ¿Tuvo mi culo y ahora está en busca de un
nuevo hombre, o mujer, con quien follar? Desearía poder hablar con
alguien, saber su opinión sobre esto, ¿pero a quién en la tierra le contaría?
No voy a confiar en Judd o cualquiera de mis otros compañeros de equipo.
Y de ninguna manera voy a buscar el consejo de un hermano de
fraternidad.
La única persona con la que normalmente hablaría está conectando
con algún jugador de lacrosse.
Mi garganta se aprieta por el pensamiento de Annika. Nos hemos
conocido desde siempre. Es mi mejor amiga y no puedo creer que ya no
seré capaz de hablar con ella.
¿Por qué en el infierno no puedes?, apunta una voz.
Muevo mi mirada de mi ordenador portátil a mi iPhone en el borde del
escritorio. Después de un momento de duda, agarro el teléfono y busco un
nombre familiar. Dudo de nuevo, luego le mando un mensaje.
Yo: Hola. Sé que hemos roto, pero solo quería ver cómo estás.
Espero que eso esté bien. No estoy intentando que volvamos. Solo…
extraño a mi mejor amiga.
Ni treinta segundos pasan antes de que mi teléfono suene. No puedo
evitar sonreír cuando veo el nombre de Annika.
—Hola —digo suavemente.
—Hola —replica su voz familiar—. Estoy bien y… también te extraño.
Una ola de emoción aletea a través de mí.
—Odio no hablar contigo.
—También lo odio. Sigo queriendo llamar o mandarte un mensaje,
pero he estado intentando mantener mi distancia, darte espacio, ¿sabes?
—Hace una pausa—. Todavía creo que romper fue la mejor decisión para
nosotros, Keaton. Pero tal vez no lo manejé con el mayor tacto. Yo… —
Suena incómoda—. No estaba intentando implicar que eres malo en la
cama.
—Lo sé.
—Pero la chispa solo… se apagó. Para mí, al menos.
Trago. Quiero a Annika. Realmente la quiero. Pero tanto como odio
admitirlo, la chispa se apagó para mí también. Mira cuán excitado me tuvo
Luke anoche. Mira cuán desesperado me hizo sentir. No recuerdo la última
vez que el sexo con Annika fue tan explosivo.
Posiblemente nunca. ¿Y qué significa eso?
—Lo entiendo —digo roncamente—. Y quería decir lo que dije en ese

170
mensaje. No te estoy pidiendo que seas mi novia de nuevo, pero sí quiero
que seamos amigos.
—Me encantaría eso —dice Annika. Su voz se atora y la conozco lo
bastante bien para saber que está luchando contra las lágrimas—.
Siempre voy a quererte, Keaton.
—Y yo a ti. Yo… —Me detengo cuando oigo una voz amortiguada al
otro lado de mi puerta. Creo que es la de Bailey y juro que hay una nota de
ira en su tono—. Tengo que irme, en realidad —le digo a mi ex novia—.
¿Pero tal vez podemos tomar café o almorzar en algún momento esta
semana?
—Eso suena perfecto —dice felizmente—. Te enviaré un mensaje con
mi disponibilidad.
—Genial. Hasta luego, nena. —Ya estoy saliendo al pasillo, hacia la
puerta cerrada de Luke. Su voz es más alta ahora, y definitivamente está
enojado por algo.
—… claro que aparecerá… De ninguna manera… Vamos, mamá. Es
un hombre adulto, y no es mi responsabilidad. —Hay una larga pausa.
Entonces, Luke suelta un gruñido que me hace dar un paso atrás—. ¡Por
toda la mierda!
Probablemente no debería estar escuchando a escondidas. Está
hablando con su madre y claramente hay alguna animosidad ahí. No es
asunto mío.
Y aun así, no me voy.
—Bien, ¿de acuerdo? Bien —espeta Luke. Lo oigo empezar a pisotear
por su habitación—. Veré si puedo pedir prestado un auto… —Pisoteo,
pisoteo—. No, no puedo tomar mi moto. Las carreteras están cubiertas de
hielo. —Pisoteo, pisoteo—. Te veré pronto. Solo relájate. Por favor. Me estás
estresando.
Sus pasos van hacia la puerta, la cual se abre tan rápido que no
tengo tiempo a retroceder a mi habitación. Los ojos de Luke se ensanchan
al verme antes de entrecerrarse con desagrado.
Atrapado. Me encojo de hombros tímidamente.
—Lamento haber escuchado a escondidas —le digo—. Oí gritos y
quería asegurarme que todo está bien.
—Bueno, no lo está —espeta, sus movimientos bruscos mientras sube
la cremallera de su sudadera negra con capucha—. Lo siento, pero no
tengo tiempo para esto. El imbécil de mi hermano está desaparecido y mi
madre acaba de hacerme sentir culpable para que lo busque.
Va hacia la puerta al final del pasillo, pero lo detengo antes de que
llegue a las escaleras.

171
—Bailey.
—Te lo dije, Hayworth, no tengo tiempo…
—Oí que necesitas un auto —interrumpo.
Se detiene en seco, lanzándome una mirada cautelosa sobre su
hombro.
—Sí. Lo hago.
Asiento despacio.
—De acuerdo. Déjame agarrar mis llaves.

—Ve por la izquierda aquí, si no te importa —dice Luke desde el


asiento del pasajero donde está mirando su teléfono—. Es justo aquí. Si no
está en casa de Bix, entonces me rindo. Simplemente volveremos.
—¿Por qué tu madre está tan preocupada por tu hermano pasando la
noche fuera? —Tengo que preguntar—. ¿Es menor de edad?
Luke resopla.
—Tiene veinticuatro. Pero la última vez que no fue a casa, estaba en
la cárcel. Le preocupa que vuelva a ser arrestado, supongo.
—Oh, mierda. —Eso no era lo que esperaba que dijera.
—Sí, mi hermano es malas noticias. Sus amigos y él son la razón por
la que no vivo en casa. Estaciona por aquí. Esto solo tomará un segundo.
Antes de que siquiera detenga el auto, ha salido. Va hacia una
pequeña casa verde destartalada con una escalera de entrada combada.
Luke toca varias veces antes de que alguien finalmente abra la
puerta. Un tipo corpulento con la cabeza afeitada sale y le da a Luke un
empujón.
Y estoy fuera de mi auto y caminando hacia ellos un segundo más
tarde.
—Calma —dice Luke casualmente. Me da una mirada de advertencia.
Tranquilo—. Bix solo estaba mostrando su aprecio por sacarlo de la cama a
las dos de la tarde un sábado.
—En serio —dice el tipo con voz ronca.
—Necesita su sueño de belleza —añade Luke. El tipo grande arremete
contra él de nuevo, pero Luke se aparta con una sonrisa burlona.
—Aún eres un pequeño mocoso, Baby Bailey.

172
—Lo sabes. ¿Puedes decirle a Joe que llame a mamá, para que pueda
seguir con mi jodido día?
—Claro, amigo. —Chocan los cinco y me relajo.
Pero incluso cuando desaparece en la casa, otro hombre llena la
puerta. Se ve como un Luke mayor y más relleno.
—¿Qué mierda quieres?
—Nada de ti. Solo llama a mamá para que deje de explotar mi
teléfono.
—Es una perra controladora.
Luke alza las manos.
—Se preocupa. Obviamente estás bien. Solo mándale un mensaje a la
señora. Te tomará dos segundos. —Se vuelve para salir del pequeño
porche.
Pero su hermano se mueve más rápido, agarrando a Luke de la
chaqueta.
—Necesito cuatrocientos dólares.
Luke se ríe, pero puedo oír la tensión ahí.
—Sí, yo también.
—¿Trabajaste anoche? —pregunta el imbécil.
—Por supuesto. Y todo va al alquiler y a comprar los libros de texto
que no pude permitirme cuando el semestre empezó. ¿Sabes cuánto
cuestan esas cosas? No, espera, supongo que no.
El hermano de Luke literalmente lo tira por el escalón del porche. Y
estoy cerrando la distancia entre ellos un segundo más tarde.
—¡Oh, mira aquí! —El hermano imbécil me nota finalmente—. Debes
ser el nuevo novio.
—Correcto —espeta Luke—. ¿Porque cada chico en mi fraternidad es
mi juguete sexual? Pensé que era el único Bailey que ve porno gay. ¿Cuál
es tu canal favorito en Hamster, hermano?
Oh, diablos. Me preparo.
En efecto, Joe salta. Pero veloz Luke ya lo está esquivando.
—Pequeño maricón —gruñe Joe, sus manos en puños.
—¡Oye! —rujo—. Vete a la mierda ya.
Joe se vuelve hacia mí y hago las matemáticas sobre qué puño
bloquear. Pero parece pensarlo mejor, lo cual significa que al menos tiene
un pequeño cerebro en esa cabeza. Es un tipo grande, pero también yo. ¿Y
adivina quién está en mejor forma?
Lo aplastaría en segundos.

173
—Vámonos —dice Luke en voz baja—. Esto es estúpido. Mándale un
mensaje a mamá —insiste sobre su hombro mientras camina hacia mi
auto.
—Que te jodan. —Es la respuesta de su hermano.
Entramos en el auto. Luke se derrumba en su asiento y cierra los
ojos.
—Lo siento —murmura—. No puedo creer que mordiera su anzuelo.
No digo nada. El hermano de Luke es claramente un imbécil con
problemas de ira. Ni siquiera puedo pensar en una comparación divertida
con un animal para animar a Luke. No hay modelo en el reino animal para
el comportamiento autodestructivo.
A veces, los animales son mucho más inteligentes que los humanos.
El teléfono de Luke suena y responde de inmediato.
—Mamá, está bien. Solo su habitual estúpido ser. Se quedó en casa
de Bix. Lo vi ahora con mis propios ojos.
—Dijo… —No capto el resto de la pregunta de su madre.
—No me dijo nada. Me pidió dinero y me amenazó y a mi amigo.
Momentos divertidos con Joe.
Mueve el teléfono y oigo la respuesta de su madre.
—Lukey, ¡gracias! Estoy tan aliviada.
—El punto, mamá, es que ya no voy a hacer esto. Si Joe no va a casa,
llama a otra persona para buscarlo.
Aleja su teléfono de su oreja para colgar, pero ella sigue hablando.
—Luke, cariño, Joe hizo nuestro segundo trabajo ayer, colgando
algunas persianas verticales.
—¿De acuerdo? —dice él, llevándolo a su oreja de nuevo—. ¿Eso está
bien? ¿Qué tiene que ver conmigo? —Escucha más cotorreo con una
expresión dolida en su rostro.
Me detengo en una señal de stop, porque estoy perdido y necesito que
me diga cómo volver al campus.
—No dijo nada sobre el dinero del trabajo. —El suspiro de Luke es
cansado—. Y si tuviera que adivinar, se lo bebió todo. Pero puedes hablar
eso con Joe.
Lo siguiente que oigo desde su teléfono es un ruidoso llanto.
—¡No activarán la calefacción hasta que pague, cariño! ¡La casa está
fría!
—¿Qué?
—Le debo a la compañía del gas y el dinero que hicimos ayer se

174
suponía que era para pagar.
Luke gime.
—¿Cuánto?
—Debo cuatrocientos cincuenta.
—Solo tengo doscientos.
Hay más balbuceo de su madre después de eso. Capto “buen chico”. Y
“te quiero”.
Cuelga y luego habla con voz plana sin mirarme.
—¿Puedes girar a la derecha en Calhoun y luego estacionar? Última
parada, lo juro.
—Claro —digo, intentando mantener mi voz neutral. Pero no siento
calma. Mi padre es un imbécil, pero está intentando darme mierda. La
familia de Luke son unos imbéciles que solo quieren desangrarlo.
Saca su billetera, retirando algo de dinero. Luego sale del auto en el
minuto en que me detengo.
Lo veo subir los escalones hacia una pequeña casa de ladrillo. Una
mujer aparece en la puerta en una bata desgastada, un cigarro metido
entre dos dedos. Intenta que él entre, pero Luke la rechaza, le da el dinero
y luego cierra la puerta.
Está en el auto un instante después.
—Gracias —gruñe.
Espero.
—¿Podemos irnos ahora? Esto ya es lo bastante vergonzoso.
—En cualquier momento. Solo tienes que decirme cómo regresar al
campus.
Se vuelve hacia mí rápidamente.
—Estamos a unos tres kilómetros. —Señala al semáforo en la
distancia—. Esa es la calle de la universidad.
—Lo siento, nunca dejo el campus. —Conduzco.
—¿Por qué lo harías? —Suspira—. Desearía no hacerlo tampoco. Y
nunca voy a responder al teléfono de nuevo. Nunca.
Entonces, vuelve su cabeza hacia la ventana y no me habla durante el
resto del viaje en auto.

175
24
Avergonzado, Supongo

Keaton
J udd está en la sala de estar cuando Bailey y yo cruzamos la puerta
de entrada. Alza la cabeza, abriendo los ojos de par en par y luego
entrecerrándolos ante la visión de nosotros.
—Hola —dice.

176
—Hola —repito, quitándome las botas—. ¿Dónde está todo el mundo?
—Es sábado por la tarde y las eliminatorias de la NFL empiezan este fin de
semana. La casa debería estar llena.
—En el bar —contesta Judd—. Todo el mundo fue a ver a los Patriots
jugando contra los Chiefs.
—¿Por qué no fuiste?
Mi amigo levanta la lata de cerveza.
—Hombre. ¿Por qué debería gastar mi dinero en emborracharme en
una habitación abarrotada donde no puedo escuchar el partido, cuando
puedo beber aquí gratis y realmente llegar a prestar atención a lo que está
sucediendo?
Bien visto.
Mi visión periférica atrapa un pequeño movimiento, y lo siguiente que
sé es que Luke se encamina a las escaleras.
—Voy a tomar una siesta —murmura sin mirar atrás.
Estoy tentado a ir tras él, pero Judd me está observando. Así que, en
su lugar, me acerco al sofá, dejándome caer en la otra esquina. Señalo al
pack de seis latas de cerveza en la mesa de café.
—¿Te importa si tomo una?
—Adelante.
Tomo una lata y la abro. Es solo cuando el líquido frío se desliza por
mi garganta que me doy cuenta que no he desayunado o comido, así que
mi primera comida del día es una cerveza. Como si fuese una señal, me
gruñe el estómago fuertemente, haciendo que me levante.
—Estoy hambriento —anuncio—. ¿Quieres algo de la cocina?
—Nah, estoy bien. —Judd tiene la mirada fija en la televisión.
Después de hacerme dos sándwiches de mantequilla de cacahuete y
mermelada, regreso al sofá a devorarlos. Pero para ser honesto, no estoy
demasiado centrado en el partido de fútbol. La urgencia de ir a la
habitación de Luke Bailey solo se hace más fuerte. Quiero entender qué
demonios sucedió hoy en la ciudad. Su hermano claramente es un
pequeño rufián y, por lo que parece, un criminal. ¿Y su madre exigiéndole
dinero así? Salvaje.
Tiene sentido que se uniese a esta fraternidad para escapar de su
familia. Pero quiero saber más. No puedo creer que haya compartido un
piso con ese tipo durante más de un año y acabe de averiguar que tiene un
hermano mayor. Que hace striptease para sobrevivir. Demonios, que
estudia negocios. Estoy un poco avergonzado de no haber hecho el mínimo
esfuerzo para llegar a conocer al tipo.

177
Aunque en mi defensa, Bailey ha sido un imbécil conmigo desde el día
que nos conocimos.
—De acuerdo. ¿De verdad?
El tono incrédulo de Judd se filtra entre mis pensamientos. Miro
hacia él.
—¿Qué? —pregunto entre mordiscos de mi sándwich.
—¿Realmente vamos a fingir que no acabas de llegar a casa con
Bailey? —exige—. ¿Qué demonios estabas haciendo con ese perdedor?
Retraso el responder tomando otro enorme bocado.
—Necesitaba que lo llevasen —contesto con la boca llena.
—¿Eh?
—Necesitaba que lo llevasen a la ciudad.
—¿Y lo llevaste tú?
—Sí. ¿Cuál es el problema?
—¿En serio me estás preguntando eso? —Judd me está mirando
como si lo hubiese traicionado personalmente—. Bailey es un imbécil,
amigo. ¡Y básicamente te robó la presidencia!
—Primero, no siempre es un imbécil. —La defensa mediocre de Bailey
simplemente sale de mi boca de ese modo, porque es acertada. El chico es
tan espinoso como un puerco espín, pero parece tener sus razones.
Judd resopla.
—Y no me robó la presidencia. Me retiré.
—¡Sí, y todavía no me has dicho por qué! —Judd deja la lata de
cerveza sobre la mesa de golpe—. Simplemente dijiste que cambiaste de
idea…
—Cambié de idea —protesto.
—Y ahora estás actuando como si estuvieses completamente bien con
Imbécil Bailey estando a cargo de nuestra fraternidad, lo que es
jodidamente inaceptable, y ese ni siquiera es el golpe más fuerte, Keaton…
el verdadero golpe es que he tenido que saber por Therese que Annika y tú
rompieron. ¿Qué demonios? —Judd escupe su furia como un motor de
auto muriéndose. Se queda callado. Quieto.
La sorpresa me silencia por un momento. ¿Judd está molesto
conmigo? Honestamente no tenía ni idea.
—Oh. —Me aclaro la garganta—. Oh… yo… ah, lo siento, hombre.
Yo…
—Olvídalo —murmura, alcanzando su bebida de nuevo.
—No, no voy a olvidarlo. Realmente lo siento —digo con dureza—.

178
Debería haberte contado lo que Annika, pero… estaba avergonzado,
supongo. Estabas todo feliz volviendo con Therese, y no quería admitir que
me dejaron.
Arquea una ceja.
—¿Te dejó?
Asiento.
—Joder. No lo sabía. Therese solo dijo que rompieron. —Judd deja
salir un profundo suspiro—. También lo siento. Quiero decir, imaginaba
que con el tiempo me hablarías sobre lo de Annika, pero no estabas
diciendo nada, y has estado actuando completamente extraño
últimamente…
—¿Extraño? —intervengo. Mierda. ¿Sabe algo?
—Como distante —aclara. Aprieta la mandíbula—. Y luego esta
mañana te veo irte con el maldito Luke Bailey…
—Necesitaba que lo llevasen —repito—. No somos mejores amigos ni
nada de eso. —La negación me quema en la garganta. Excepto que
realmente no somos amigos. Simplemente le permití follarme anoche.
Pero eso es top secret14. Judd no puede saberlo nunca.
Un revoloteo de pánico llena mi garganta. Cristo, ¿en qué me he
metido? No estaba entrando en pánico esta mañana cuando me desperté
junto a Bailey. Y cuando recuerdo el sexo, tampoco evoca mucha ansiedad.
Pero esto, la idea de decirles a mis amigos que… me gustan los
hombres. O, oh, Dios, ¿decírselo a mis padres? ¿Cómo demonios van a
reaccionar? Mira la familia de Luke, por amor de Dios. Nunca he conocido
a nadie que parezca más seguro sobre su sexualidad, y aun así el propio
hermano de Luke lo llama maricón.
No. Definitivamente no estoy listo para compartir esto con nadie.
—Lo siento si he estado distante —añado—. Estuve atrapado entre los
finales, las vacaciones y este lío con Annika. Por no mencionar que nuestra
temporada terminase de forma tan pobre después de ganar de forma tan
aplastante… —Tan mal como me siento por ello, sacar el tema del fútbol es
un movimiento calculado por mi parte. Es un método ensayado y bueno
para distraer a Judd Keller.
—Lo sé, ¿cierto? —se lamenta—. No puedo creer que New Hampshire
llegase tan lejos en la temporada baja. Somos como un millón de veces
mejores que esos cabrones.
—¿Verdad?
—La próxima temporada, voy a encargarme de la defensa —dice Judd

179
firmemente—. Dano fue un capitán de mierda. Tuvo muy mala moral, y
sabes lo importante que es la moral cuando se refiere a…
Lo ignoro. De nuevo me siento mal haciéndolo, pero mi mente está en
otra parte. Esto con Luke es confuso. Estoy salvajemente atraído por él y
quiero tener más sexo, eso lo sé. Pero aparte de eso, si es amistad o algo
más… no tengo ni idea.

Luke duerme hasta la hora de la cena. Lo sé porque estoy estudiando


en mi habitación y no escucho nada en su habitación hasta llegadas las
seis de la tarde. Luego una sinfonía de sonidos: pasos en el pasillo, la
ducha abriéndose, el agua corriendo. Después de su ducha, lo escucho
regresar a su habitación. Suena la música y mis mejillas se sonrojan ante
el sonido del ritmo seductor. No es la misma canción que bailó anoche,
pero muy similar.

14 Alto secreto, ultra secreto.


Me pregunto si está calentando para su turno en Jill’s esta noche.
Y mira eso, mi polla está dura.
Me paso ambas manos por el cabello, el libro de texto de biología en
mi regazo completamente olvidado. Luke Bailey definitivamente está
entrometiéndose en mi cabeza. No solo es esta recién encontrada atracción
hacia él haciéndome actuar “extraño” frente a mis amigos, sino que
aparentemente ahora ni siquiera puedo pensar en el chico sin desarrollar
una erección de gran tamaño.
A la mierda. Dejo el libro en la cama y me dirijo a la puerta. A su
puerta. Ni siquiera llamo, simplemente entro en la habitación de Luke sin
anunciarme. Porque, oye, si se está masturbando, incluso mejor. Iré ahí y
terminaré por él.
Pero no se está masturbando. Está sentado con las piernas cruzadas
sobre la colcha estampada, mirando la pantalla de su ordenador.
Mordiéndose el labio inferior con frustración.
—Hola —digo sobre la música.
Alza la mirada. Inmediatamente la sospecha llena su expresión y me
pregunto si habrá alguna vez donde me vea y su emoción instintiva no sea
la desconfianza. Eso espero.
—¿Qué sucede? —pregunta, volviendo a poner la mirada en la
pantalla.

180
Cierro la puerta y me adentro en la habitación. Cuando paso junto a
su altavoz son cables, bajo el volumen.
—Quería ver si, ah, querías pizza para cenar —miento, porque está
totalmente ocupado y estoy seguro que me rechazará si sugiero tontear—.
Todos vamos a pedir.
Me lanza una mirada astuta.
—Eso es todo.
—Sí. —Me meto las manos en los bolsillos de los pantalones
deportivos—. Bueno, no.
Luke sonríe.
—Querías follar, ¿eh?
Exhalo.
—Sí.
Una risa ronca llega a mis oídos.
—Creé un monstruo. —Se ríe de nuevo, y luego señala su ordenador
portátil—. Por mucho que me gustaría follarte hasta volverte loco, estoy un
poco ocupado. Y antes de que lo preguntes, no está yendo bien. Todo este
día ha sido un enorme desastre.
—Cuando llueve, escampa.
Eso me gana un dedo medio.
—Gracias por eso, oh, sabio.
Sonriendo, me siento a los pies de su cama.
—¿Qué está mal ahora? ¿Olvidaste tu tarea o algo?
—Nunca olvido una tarea. —Su tono duro me indica que está diciendo
la absoluta verdad. Dudo que este chico haya faltado a clase en su vida.
Claramente trabaja duro.
—Entonces, ¿qué es?
—Un contratiempo —contesta, pero la frustración regresa a su
mirada, desmintiendo sus palabras casuales—. Para mi clase de finanzas,
una parte importante de la nota final es una entrevista establecida esta
semana con el director financiero con una firma de capital de riesgo de
Stamford, pero la secretaria de ese malnacido acaba de enviarme un correo
electrónico para decir que se va temprano de la ciudad. Y no volverá en
tres semanas.
—Mierda.
—Sí. —Teclea algo en su ordenador—. Ya tenía todas mis preguntas
preparadas. Pero ahora estoy enviando correos a todos los directores
financieros de Connecticut pidiendo una entrevista. Y el lunes tendré que
hacer algunas llamadas en frío.

181
—¿Qué sucede si no encuentras a nadie?
—No tengo ni idea. —Su tono se vuelve triste—. Tendré que pedirle
ayuda a mi profesor, lo que daría una mala imagen de mí. Y
probablemente me enviará a algún joven ex alumno que esté dispuesto a
echarme una mano.
Una idea aparece en mi mente.
—Deberías venir mañana a un almuerzo.
Luke me mira.
—Eh. Sí. No veo cómo eso resuelve mi problema de ningún modo,
pero, gracias, ¿supongo? Aunque voy a rechazarlo.
Le sonrío.
—¿Oh, de verdad? ¿Vas a pasar de un almuerzo con el director
ejecutivo de una compañía farmacéutica? Emitieron acciones convertibles
la semana pasada. Es lo único sobre lo que pudo hablar mi padre durante
las vacaciones.
Hay una pausa.
—Espera… ¿de verdad?
—¿Por qué no? Mi padre conduce desde Long Island la mayoría de los
domingos para almorzar conmigo. —En realidad, para mantenerme
controlado—. Te estoy invitando a que te unas a nosotros mañana, idiota.
De hecho, deja que compruebe algo… —Salto de la cama y voy a mi
habitación para tomar el teléfono.
Intento no pensar demasiado en ello mientras escribo un mensaje a
mi padre. Porque, ¿no acabo de asustarme ahí abajo sobre revelar que me
siento atraído por los hombres? ¿Y si papá nos ve a Luke y a mí juntos y
de algún modo sabe que follamos?
Llevar a Luke al almuerzo tiene el potencial de crear un caos con el
que no quiero lidiar, y, aun así, cuando regreso a la habitación de Bailey,
no puedo detenerme de pulsar enviar.
—¿A quién le enviaste un mensaje? —De nuevo, todo el rostro de
Luke está lleno de desconfianza.
—A mi padre. Le pregunté si estaría dispuesto a tener una entrevista
contigo mañana.
Luke se queda boquiabierto. Luego la cierra de golpe.
—Hayworth. —Las dos sílabas están llenas de un borde afilado.
Levanto la mirada del teléfono.
—¿Qué?

182
—¿Qué demonios es esto? ¿Alguna clase de caso de caridad? —Se le
sonrojan las mejillas—. Te lo dije, no necesito tu pena.
—No es pena. —Ofrezco un encogimiento de hombros, mi cerebro
trabajando para decirlo de un modo que no enfadará a Luke Bailey. Estoy
descubriendo que puede ser susceptible cuando se trata de recibir ayuda—
. Este es un movimiento completamente egoísta por mi parte. Odio
sentarme en estos almuerzos del domingo. Normalmente tengo a Annika
ahí como intermediaria, pero, bueno, sabes qué sucedió con eso. Además,
no le he contado a mi padre que he perdido las elecciones. De este modo
puedo dejarte ese honor a ti.
Es Luke quien termina sonriendo.
—Haciendo que haga tu trabajo sucio, ¿eh? Cobarde.
El teléfono me vibra con un mensaje.
Papá: Tu hermano de fraternidad es más que bienvenido, hijo.
Debo decir, estoy muy contento que finalmente tomes interés en los
negocios. Estoy ansioso por hablar sobre los pormenores de las
acciones convertibles con ustedes, chicos.
—Papá dice que está feliz de hablar contigo —informo a Luke—. Así
que, ¿qué dices? ¿Me permites que te use desvergonzadamente, así no
tengo que enfrentarme a solas con mi padre?
—Seguro. Acepto.
Y aunque estoy contento de que Bailey aceptase mi ayuda, encuentro
increíble que solo accediese cuando pensó que lo estaba usando. Alguien
ayudándolo por bondad es totalmente inconcebible para él, y maldita sea
si no es una de las cosas más tristes que me he encontrado jamás.

183
25
Presentable

Luke

C
uando mi alarma suena el domingo por la mañana a las
nueve y media, paso mis piernas por el lado de la cama y me
obligo a despertarme. Tuve otro largo turno en el club
anoche, seguido por un largo viaje en autobús a casa. Pero

184
ahora necesito verme elegante y encantar al señor Keaton Hayworth Jr.
para darme los suficientes detalles sobre su estructura de capital para
escribir un trabajo.
Mi problema no puede ser posiblemente tan fácil de resolver, ¿no? No
confío en ello.
Voy a la ducha y luego me afeito con cuidado. Mis ojos están
inyectados en sangre por la falta de sueño, pero no hay nada que pueda
hacer al respecto. En mi habitación, miro en mi armario. El próximo año
tengo que hacer entrevistas para trabajos. Voy a tener que comprar al
menos dos trajes, algunas camisas más bonitas y zapatos.
Así que solo añade eso a la larga lista de cosas para las que necesito
ahorrar.
Ahora, sin embargo, me pongo mi mejor camisa y mi único par de
pantalones caqui. Luego, me estudio en el espejo.
El chico devolviéndome la mirada luce presentable. No hay nada
sobre mi reflejo que diga: stripper con una familia jodida, del lado
equivocado de la ciudad. Aunque nadie me confundiría con Keaton o
alguno de sus amigos ricos. Algún día lo harán, sin embargo. No pararé
hasta tener todo lo que quiero.
Y cuando eso suceda, no estaré cerca de Darby, Connecticut. No
puedo esperar a dejar este lugar atrás.
Estoy listo para irme en el momento en que oigo a Keaton entrar en la
ducha. Espero en mi escritorio, leyendo todo lo que puedo encontrar sobre
acciones convertibles y sobre la farmacéutica Hayworth Harper.
—Toc, toc —dice el joven heredero de la compañía desde mi puerta—.
Iba a preguntarte si estabas listo, pero puedo ver que lo estás.
—Síp. —Agarro mi cuaderno de mi escritorio—. Hagamos esto. ¿De
verdad piensas que responderá mis preguntas?
—Claro que lo hará. Hablar sobre él y su negocio es la cosa favorita de
papá en el mundo.
Agarro una chaqueta y lo sigo abajo. La casa está en silencio, porque
casi todos duermen hasta tarde los domingos. Subimos al BMW de Keaton
por segunda vez en dos días. Y ambas veces me las he arreglado para no
comentar su elección de vehículo.
Bien por mí.
—Así que —digo mientras avanzamos por la zona costera, donde
todos los restaurantes caros del país están. Mi tarjeta de crédito me odiará
por esto—. ¿Cuál es mi papel aquí, además de entrevistar a tu padre?
—Ah —dice Keaton—. Tu papel es ser alguien a quien no conoce lo
bastante bien para criticarme frente a ti. Eso es todo lo que tienes que

185
hacer. Oh, y gastar de su tarjeta de crédito.
—No puedo dejarle pagar —replico—. No si me está haciendo un
favor.
—Pfft —dice Keaton—. Por supuesto que puedes. Para eso son los
padres.
—¿En serio? No lo sabría. —Lamento el comentario tan pronto como
sale de mi boca.
Keaton se vuelve de inmediato hacia mí con una mirada de disculpa.
—Mierda, lo siento. Para eso deberían ser los padres, de todos modos.
Una ola de vergüenza se apodera de mí. No puedo creer que Keaton
presenciara el espectáculo de mierda que es mi familia ayer.
—Siguiendo adelante.
—Estamos cerca —dice—. Y a tiempo, por una vez. Papá estará
atónito.
—¿Normalmente llegas tarde?
—Annika —murmura, y luego suspira.
—¿Todavía te sientes mal por eso? —Tengo genuina curiosidad.
Quiero decir, no pareció tan roto sobre ella el viernes por la noche…
—Un poco —gruñe—. Pasamos un montón de tiempo juntos. Tomará
un tiempo acostumbrarme a no tenerla alrededor. Y papá estará
decepcionado. —Niega—. Quiere a Annika. Y me preguntará qué diablos
hice mal.
Y en efecto, lo primero que el padre de Keaton dice cuando el anfitrión
de este restaurante ligeramente anticuado con paneles de madera nos lleva
a su mesa es:
—¡Keaton! ¿Y Luke? Es genial verlos a ambos. ¿Pero dónde está
Annika?
Keaton espera hasta que he estrechado la mano de su padre y ambos
estamos sentados y sosteniendo enormes menús impresos en pergamino.
Entonces, dice:
—Sobre Annika. Me dejó.
Su padre se recuesta en su silla de repente, como un hombre
abofeteado. Como si estuviera atónito porque una mujer rechazara alguna
vez a un hombre Hayworth.
—¿Por qué?
—No hay una razón en particular —dice Keaton, con cuidado—. Solo
quería ampliar sus horizontes. O algo. —Tira del cuello de su camisa,
luciendo incómodo.
—¿Qué está bueno aquí? —pregunto, cambiando de tema.

186
—Todo —dice el señor Hayworth—. Cuando estoy muy hambriento,
pido el filete y los huevos. El quiche es excelente también.
El camarero sirve café. El señor Hayworth ordena una mimosa, pero
pido un simple jugo de naranja.
—Tendré los panqueques y el tocino —dice Keaton.
—Me gustarían los huevos Benedict —digo, pasando mi menú.
El señor Hayworth ríe y no tengo ni idea de por qué.
—Eso es lo que Annika pide —dice.
Mi mirada colisiona con la de Keaton, y luego ambos alejamos la
mirada rápidamente.
—Tendré el quiche —dice el señor Hayworth, sin notar nada.
Pero todavía siento un escalofrío de incomodidad. Si no fuera por esta
entrevista que tan desesperadamente necesito hacer bien, nunca habría
venido. Mi vida sexual hasta ahora ha sido preparada para evitar conocer
a los padres de la gente con la que estoy follando. Y no es como si
empezara ahora.
Sin embargo, aquí estamos. Me siento como un fraude, como es
habitual. Estoy interpretando el rol de alguien que encaja en la
universidad de Darby. Seguiré interpretándolo hasta que algún día, con
suerte antes de morir, sienta que realmente pertenezco.
—¿Cuál es tu carrera, hijo? —pregunta el señor Hayworth.
—Negocios, con especialización en finanzas, señor. —Rompo un bollo
por la mitad y muevo una porción de mantequilla del plato de mantequilla
a mi plato del pan a la izquierda. Estas son cosas que aprendí hace tres
años en YouTube cuando estaba intentando conseguir un trabajo de
camarero en un restaurante decente. Pero son cosas que se le enseñaron a
Keaton desde el nacimiento.
—He preparado unas prácticas en finanzas para Keaton durante el
verano —dice—. Pero sería genial si pudiera tomar cursos de finanzas el
próximo año también.
—Vaya, parece una gran oportunidad de verano.
Miro a Keaton, que de repente le da un montón de atención a
extender mantequilla en su bollo. ¿Y no me dijo que estaba aplicando para
algún tipo de beca de investigación para el verano?
Hmm. Si su padre no sabe eso, no voy a ser el que dé las noticias. Al
menos ahora sé que Keaton no estaba mintiendo cuando dijo que no le
gustaban los almuerzos con su padre.
Carraspeo.
—Realmente estaba esperando que pudiera decirme sobre ese trato de

187
acciones convertibles que acaba de hacer. Específicamente, ¿por qué
convertibles?
—¡Ah, por supuesto! —dice el señor Hayworth. En realidad está
sonriendo. Como si le estuviera preguntando sobre su hijo favorito. Y tal
vez lo hago—. Las compañías farmacéuticas aman las convertibles. La
deuda viene a un interés razonable, porque los compradores están
esperando que nuestro desarrollo de productos consiga la aprobación de la
FDA15, lo cual llevará a una subida de las acciones.
Abro mi cuaderno y hago clic con mi bolígrafo.
—¿Cuán razonable es el interés?
—Bueno, si das un vistazo a los diferenciales en el LIBOR16 de la
industria farmacéutica…
Empiezo a garabatear. Y escribo todo lo que dice.

15FDA: siglas para agencia de alimentos y medicamentos de Estados Unidos.


16
LIBOR: es una tasa de referencia diaria basada en las tasas de interés a la cual los
bancos ofrecen fondos no asegurados a otros bancos en el mercado monetario mayorista
o mercado interbancario.
26
Siempre Invito Yo

Keaton

D
ejo de escuchar unos dos segundos después de que mi padre
comience a hablar. No hay nada menos interesante que los
(irónicamente llamados) tipos de interés.
Pero Luke se implica en esta mierda como pez en el

188
agua. Está tomando notas y haciendo preguntas complementarias, usando
términos que no entiendo y nunca lo haré.
A mi padre también le encanta. Todo lo que ha querido siempre es
que tome interés. Pero realmente no entiendo por qué. El hombre
difícilmente está hambriento de atención. Dirige un negocio donde
literalmente cientos de personas se aferran a todo lo que dice.
Tampoco está terriblemente interesado en mí, a menos que esté
hablando de uno de sus temas favoritos. Que son, más o menos en orden,
negocios, fútbol y Alfa Delta. Eso me hace sentir una puñalada. Está bien
entusiasmarte con uno de tus intereses. ¿Pero asumir que tus cosas
favoritas deberían ser importantes para todos los demás? Es egocéntrico y
estúpido.
El camarero deja el plato frente a mí, y mi humor se aligera un poco.
Me centro en el plato de tortitas y tocino. Carbohidratos, sal y grasas son
completamente reconstituyentes.
Por un tiempo, Luke está demasiado ocupado tomando notas para
comer. Pero luego, finalmente él y mi padre se ponen a comer, todavía
hablando de “potencial al alza” y “volatilidad implícita”, lo que sea que es
eso.
Soy irrelevante para esta comida, y es glorioso.
—Muchas gracias —dice Luke cuando finalmente se quedan sin
pequeños detalles nerds que discutir—. Voy a conseguir una A en esta
redacción.
—Deberías —contesta mi padre, bebiendo su mimosa—. Tienes
controlada toda la parte analítica. Keaton también va a aprender todo eso
este verano.
Joder.
—Disculpen un segundo —comenta Luke, apartando la silla—. ¿El
servicio de hombres está…?
Señalo hacia la esquina trasera de la habitación y luego ese cabrón
me abandona aquí con mi padre. Se aleja de la mesa, y lo sigo con la
mirada, porque me siento indefenso y me estoy dando cuenta que tengo un
fetiche por la confianza.
—Un gran chico —señala mi padre después de que Luke haya
desaparecido en el baño. Hace un gesto al camarero por más café—.
También es un Alfa Delta, ¿verdad?
—Sí —susurro—. En realidad, es nuestro presidente electo. —Bien
puedo aclarar eso ahora.
Papá parpadea.
—No, lo eres tú.

189
—No es cierto. —Niego—. Me retiré el día de la elección, porque en
realidad no quiero ser presidente y él sí.
—¿Por qué? —cuestiona mi padre con un jadeo.
—¿Por qué alguien querría ser presidente? Buena pregunta.
Su rostro se sonroja.
—No cambies de tema, Keaton. ¿Por qué te retiraste?
—Soy un miembro leal de la fraternidad, papá. Me encanta Alfa Delta.
Pero solo me estaba presentando porque querías que lo hiciese. Y esa no
era una razón suficientemente buena.
—¿Pero por qué no querrías estar a cargo? Eso no tiene sentido.
—Porque no soy tú. Y eso tendría todo el sentido si alguna vez
pudieses comprender que también tengo intereses. Que son tan válidos
como los tuyos.
—Vigila tu tono —sisea.
—Lo vigilo todo el tiempo —susurro—. Pero entonces no me escuchas.
Ahora Luke se está acercando a la mesa, así que papá cierra la boca.
No hará una escena. No es su estilo.
En cambio, hace un gesto para pedir la cuenta.
—Escuché que debo felicitarte —le dice a Luke—. Eres el próximo
presidente de Alfa Delta.
—Gracias, señor —agradece Luke cuidadosamente—. Mi primera
orden de negocios será llevar las finanzas con Quickbooks17. Ahora mismo
están usando el método de contabilidad de recibos en una caja.
—Ay. —Mi padre se ríe entre dientes—. Es bueno que nos saques de
la edad de piedra.
—Lo intentaré. —Alza una mano justo cuando llega el camarero, así
que el chico le da la cuenta a Luke.
—Oh, no —interviene papá—. Siempre invito yo.
—Ya me he ocupado de ello —asegura Luke, abriendo la cartera para
añadir una propina a la cuenta y firmar el recibo—. Me salvó con mi clase
de finanzas, y estoy agradecido.
Debe haberle dado una tarjeta de crédito al camarero cuando fue al
servicio. Astuto.
Papá sonríe ante este pequeño truco. No le importa el dinero, pero
puedo decir que Luke le ha impresionado.
¿No es hilarante? Ambos estamos un poco obsesionados.
Luke le da las gracias profusamente antes de irnos.
Papá le desea la mejor de las suertes. Y luego saca una tarjeta de

190
negocios del bolsillo.
—Llama a este número el lunes. Pídele a mi secretaria que te dé la
dirección de correo electrónico de Chad Christy, el tipo que lleva el
programa de becarios del verano. Y cuando escribas a Chad, asegúrate de
decirle que te envío yo.
Luke pestañea.
—Gracias, señor. Lo aprecio.
—Un placer. Fue genial conocerte. Y llámame esta noche, Keaton.
Tenemos una conversación por terminar. —Ni siquiera me mira a los ojos
cuando dice esto.
¡Qué alegría!
Volvemos a nuestro auto, y dejo que el motor se caliente.
—No puedes simplemente aceptar un favor sin pagar la cuenta, ¿no
es así?
—No —contesta.

17 Un paquete de software de contabilidad.


—Aunque bien podrías llamar para esas prácticas. Estoy seguro al
setenta y cinco por ciento que va a haber una vacante inesperada en el
departamento de finanzas.
Luke alza la mirada.
—¿Ni siquiera sabe que te presentaste para lo del barco?
—No. No quería tener esa pelea hasta que tuviese la carta de
aceptación. —Va a ser mucho peor que la pelea que acabamos de tener.
—No puedo aceptar las prácticas.
—¿Seguramente no consideras eso caridad? —resoplo—. Cada
compañía tiene unas prácticas fáciles.
—No, quiero decir que no puedo pagarlo. Pagarán un salario, pero no
será suficiente para vivir en Nueva York durante tres meses. Y no estamos
exactamente a una distancia razonable desde aquí. ¿Tu padre conduce
durante dos horas para un almuerzo cada semana?
—En realidad no. Toma el ferri desde Huntington en Long Island. Lo
hace para evitar ir a la iglesia.
Salgo del estacionamiento y me dirijo hacia el campus, sintiéndome
disgustado con la vida. Luke quiere las prácticas, pero no puede
permitírselo. Yo no las quiero en absoluto y no debería tener que hacerlo.
—¿Qué dirá cuando te marches para tus prácticas? —pregunta Luke.

191
—Que soy un vago y un desagradecido. Que me niego a trabajar con
todo mi potencial.
—Pero nada de eso es cierto.
—¡Luke Bailey! —chillo—. Creo que acabas de hacerme un cumplido.
Prometo no permitir que se me suba a la cabeza.
—¿Por qué me invitaste hoy, de todos modos? —inquiere—. Está
enojado por la presidencia.
—Pasamos por esto. No puede discutir conmigo frente a ti. Además,
sabía que arreglaría tu problema con ese trabajo.
—Sí. Pensé que tal vez lo hiciste para reclamar favores sexuales.
—Es posible hacer un favor solo porque sí, ¿sabes?
—Posible, pero extraño —contesta.
—Eres todo un personaje. Puede que reclame favores sexuales solo
para darle un descanso a tu mente.
Me da una mirada acalorada que puedo sentir incluso sin apartar los
ojos de la carretera.
—Tal vez no será solo mi mente la que esté descansada.
—Ahora estás hablando. —Estiro una mano sobre la consola y deslizo
los dedos sobre su entrepierna. Mi incipiente descaro sorprendiéndome—.
¿Cuándo? ¿Ahora?
—Debería escribir primero ese trabajo.
Gimo.
Se ríe.
—De todos modos, probablemente estés dolorido.
—¿Y? —Los atletas no se quejan del dolor.
—Y eso está fuera de discusión.
No puedo evitar aferrarme a la molestia que llena mi pecho.
—¿Para siempre? —me encuentro preguntando. La mirada que me da
me dice que sabe exactamente qué estoy pensando.
—Por hoy.
Esa tensa sensación en mi pecho se aligera. Mi voz suena demasiado
ronca, y demasiado necesitada, cuando digo:
—Pero… ¿va a suceder de nuevo?
Su baja risa entre dientes calienta el aire entre nosotros.
—Sí —dice finalmente alargando la palabra—. Va a suceder de nuevo.

192
27
Días de Sándwich de Pavo

Keaton
ABRIL

L
as rutinas son una cosa divertida. Crecen sigilosamente en ti.
Como, un día te despiertas y comes sándwich de pavo, y

193
entonces, dos meses pasan y has comido sándwich de pavo
cada día y piensas: Ah. Supongo que como sándwiches de pavo
diariamente ahora.
Aunque en este caso, el sándwich de pavo es un eufemismo para sexo
ardiente con un chico.
Los días se han convertido en semanas. La nieve se ha derretido y la
primavera está en el aire. Y así lo está mi polla. Los cálidos dedos de Luke
rodean la base de mi polla. Da una lenta caricia y gimo suavemente.
Son las nueve y media de la mañana y estamos en mi cama,
desnudos y cachondos. El primer par de veces que se quedó en mi
habitación, me preocupó que uno de nuestros hermanos pudiera
atraparnos, pero con el tiempo mi ansiedad se desvaneció. Bailey y yo
somos los únicos aquí arriba en el tercer piso, mi puerta tiene un cerrojo, y
los únicos chicos que podrían irrumpir son Judd y Tanner, quienes están
fuera de casa a las seis de la mañana los días de semana para práctica de
béisbol.
La mano libre de Luke acaricia la grieta de mi culo. Probablemente no
tenemos tiempo para follar ahora, pero solo el indicio me pone más duro.
No hay forma de negar cuánto me gusta. Mi próstata es mi nueva mejor
amiga. Y cuando estamos apresurados, hay una docena de otras maneras
divertidas de corrernos. Bailey da las mejores mamadas del planeta.
Lo que no me da mucho son palabras. Es un bastardo reservado y
casi imposible de leer, por lo que, a veces, es un desafío estar a su
alrededor. Por ejemplo, esta mañana le pregunté si podía ir al club esta
noche para ver su actuación, y en lugar de responder, simplemente me
besó y empezó a frotar mi polla.
Funcionó también. Por eso he olvidado quejarme estos pasados
minutos. Su beso es profundo y hambriento. Mis manos exploran los
músculos de su espalda y su estrecha cintura. Solo cuando estamos
besándonos me permite tocarlo donde quiera.
Suspira felizmente, acariciándome. Es casi suficiente para hacerme
olvidar la pregunta que le hice.
—No respondiste —murmuro contra sus labios—. Tal vez solo
apareceré esta noche, de cualquier manera.
De inmediato, me arrepiento de decir eso, porque sus manos dejan mi
polla.
Un par de severos ojos se clavan en mi rostro.
—No. —Su tono brusco no da lugar a discusión—. Mi trabajo está
fuera de los límites. Ya te lo dije.
—¿Qué es tan importante? —protesto, todo mientras deseo que me
toque de nuevo—. Eres sexy cuando te desnudas. Estoy hablando del nivel
de ardiente de Magic Mike.

194
—Sé que soy sexy cuando me desnudo, es mi trabajo ser sexy. —Para
mi decepción, sale de la cama. Su enorme erección se balancea y golpea
sus apretados abdominales—. Necesito concentrarme cuando estoy en el
trabajo. Que aparezcas sería una distracción.
—Bien. No lo haré —prometo—. Ahora, ¿volverás aquí y terminarás lo
que empezaste? —Aparto la sábana de la parte inferior de mi cuerpo y mi
erección se alza para decir hola.
—Nah.
—¿Por qué no? —exijo.
Pasa su lengua por su labio inferior.
—Porque me disgustaste.
Resoplo con risa.
—¿Hablas en serio ahora mismo? ¿Te disgusté?
—Sí, por mencionar la mierda del trabajo. Tu gran boca te cuesta mi
boca. —Los ojos de Luke brillan peligrosamente—. Los chicos malos son
castigados, Hayworth.
Ohhh. Veo a dónde va esto y no voy a mentir, estoy totalmente a
bordo. Como lo está mi polla, a juzgar por la manera en que se pone
imposiblemente dura.
Luke no pasa por alto la respuesta de mi cuerpo. Pero cuando deslizo
mi mano por mi estómago hacia mi entrepierna, me detiene con un rápido:
—Manos a tus lados.
—Pero estoy cachondo —me quejo.
—No me importa. Manos a tus lados. —Cuando dudo de nuevo, se
burla—: No me hagas pedírtelo una tercera vez.
Mi boca se seca. Lentamente, presiono mis palmas en el colchón a
cada lado de mí.
—Bien. Ahora, túmbate ahí y déjame follarte con los ojos. —Se agarra
a sí mismo con un puño.
Oh, Cristo. ¿Es así como va a ser? ¿Va a torturarme masturbándose y
forzándome a mirar? Solo mirar.
Bombea su polla y, síp, al parecer así es precisamente como va a ser.
Los ojos de Bailey vagan con hambre por mi cuerpo desnudo mientras
se acaricia. Quiero imitar lo que está haciendo, pero se me ha ordenado no
moverme. Así que simplemente me tumbo ahí, más duro que un poste y
doliendo por liberación. Cuando su puño se mueve más rápido, mi
respiración se vuelve laboriosa.
—Estás deseando poder masturbarte ahora, ¿no es así? —se burla
Luke.

195
Mi mirada está pegada a la suya.
—Sí —farfullo.
—No mires a mi rostro. Mira a mi polla. Mira cuán duro estoy.
Bajo mi mirada. Oh, Jesús. Es la cosa más sexy en el mundo.
—Lo quiero —murmuro a través de mi garganta árida.
—¿Qué fue eso? —se burla.
—Lo quiero —repito, más claro esta vez.
Luke inclina su cabeza pensando. Al sur, se está masturbando, lenta
pero deliberadamente.
—¿Qué quieres?
—Tu polla.
—Nah —dice de nuevo—. Vas a mirarme correrme. Y no vas a decir
otra palabra, hacer otro sonido, hasta que lo haga. Y entonces, tal vez, te
dejaré correrte también. Pero solo si me demuestras que puedes seguir las
reglas.
Sus reglas. Las reglas que he estado siguiendo durante más de dos
meses. No me malentiendas, me encanta que me dé órdenes en la cama.
Me excita ferozmente. Pero su temperamento de “a mí manera o de ninguna
manera” se extiende a más allá del dormitorio y, por alguna razón, estoy
empezando a resentir eso.
Ahora mismo, sin embargo, solo resiento no ser capaz de darme
ningún alivio.
—Entonces —dice Luke arrastrando las palabras—. ¿Vas a seguir las
reglas?
Asiento sin palabras.
Con una sonrisa seductora, se acaricia de nuevo.
—Joder —masculla—. Te ves tan sexy ahí tumbado. Me pones tan
duro, cada vez.
Me muerdo el labio para detener un gemido. Si hago un sonido, se
detendrá. Hemos estado juntos las suficientes veces para que sepa que
Bailey no hace amenazas vacías.
Deja escapar un sexy jadeo y creo que se está acercando.
Y mientras que disfruto mirar, también quiero tocarlo. Así que le
ruego con mis ojos. Ven aquí. Lamo mis labios. Saboréame. Poséeme.
Evita mis ojos, poniendo esa mirada enfocada en mis cuádriceps y
luego levantándola a mi tensa polla. Pero tal vez la cosa telepática que
estoy intentando hacer está funcionando. Porque levanta su barbilla y me
muestra esos oscuros ojos.

196
Y solo por un segundo, veo algo ahí que me gusta muchísimo. Es
posesión, con un extra de necesidad.
Ven aquí, ruego internamente. Justo donde te necesito.
Se mueve rápido, extendiendo su cuerpo sobre el mío, mordiendo mi
hombro.
—Mastúrbame —susurra—. Rápido.
No necesito que me lo pida dos veces. Meto una mano entre nuestros
cuerpos y tomo a ambos en mi mano.
—Joder —susurra, antes de besarme con fuerza.
Jodidamente me encanta. Me abro para él, invitándolo a entrar. Gime
en mi boca mientras lo acaricio rápido y sucio, la manera en que le gusta.
Hace un sonido roto y abro mis ojos para verlo caer sobre el borde. Es
tan hermoso cuando se corre, todo ojos brillantes y gemidos desesperados.
Sus mejillas se sonrojan oscuramente.
Por una vez, nuestras miradas se encuentran mientras se estremece y
palpita en mi mano.
—¡Ah! —Jadea, perdiéndose en el momento. Estiro mi cuello y lo beso
de nuevo, necesitando estar ahí mientras se corre.
Mi mano está empapada, y se presiona sobre mí, rozando su polla
contra mi piel hipersensible.
—Ahora tú. —Respira—. Adelante.
Me encanta cuando me dice que me corra, y mi cuerpo está activado y
listo. Tres o cuatro caricias son todo lo que toma hasta que estoy
chupando su lengua y gimiendo contra su boca, corriéndome en mi mano.
Colapsa sobre mí con un suspiro sudoroso, y no oigo nada sobre el
latido golpeando en mis oídos.
Sonrío hacia el techo. Hola, endorfinas. Gracias por pasarse.
Luke besa mi cuello lentamente. Me gusta un montón. Y paso mi
mano limpia despacio por la curva de su culo.
Esta parte dura cinco segundos, sin embargo. Y luego Luke se
endereza y agarra toallas de papel.
Hace eso cada vez, o se levanta o se da la vuelta. Como si quedarse en
mi espacio fuera a romper una de sus muchas reglas.
—Tengo que darme una ducha antes de finanzas —dice ahora.
—Bailey —lo llamo antes de que pueda irse.
Hace un sonido de gruñido mientras se vuelve para mirarme.
—Lo juro por Dios, Hayworth, si mencionas otra vez lo de visitarme en
el trabajo…

197
—No, no es eso —le aseguro—. Solo iba a invitarte al almuerzo del
domingo de nuevo.
Traga visiblemente.
Ja. Sabía que eso llamaría su atención. Y no paso por alto la
indecisión que cruza su expresión mientras medita sobre la invitación.
Hemos pasado por esto varias veces antes: invito a Luke al almuerzo con
mi padre, Luke duda, y luego o rechaza la oferta o accede. Cinco de ocho
invitaciones, ha sido lo último, resultando en él una vez más sirviendo
como amortiguador para mi padre.
Inicialmente, estaba un poco consternado dado que Luke y mi padre
se llevan como conejos en celo. Pero cada vez que llevo a Luke al almuerzo,
es un amortiguador increíble. Diablos, incluso es mejor que Annika
cuando se trata de aplacar a mi padre. Hablan de negocios todo el tiempo
y juego Candy Crush en mi teléfono.
Sin embargo, ya nunca pide los huevos Benedict.
—Nah —dice, ahora—. No puedo este fin de semana. Pero gracias por
la invitación.
Frustración llena mi estómago mientras lo miro salir de mi
habitación. Lo juro, este chico es tan difícil. Es como si estuviera
determinado a mantener a todo el mundo a distancia.
Y todavía tengo que ir al almuerzo, maldita sea.
Me tumbo aquí sintiéndome mal por mí durante un momento. Y
entonces, la solución perfecta se presenta ante mí. Agarro el teléfono de la
mesita de noche y abro mis favoritos. Toco un número que ya no marco
muy a menudo.
—¡Hola, Annika! —digo cuando responde—. ¿Quieres venir al
almuerzo del domingo? ¿Por los viejos tiempos?
Probablemente solo estoy imaginándolo, pero juro que Luke gruñe un
poco en la habitación de al lado.

Y claramente soy un genio, porque el almuerzo con papá va


totalmente bien. Annika ordena los huevos Benedict y habla un montón.
Además, es genial ponerme al día con ella. Así que soy un ganador en la
vida.

198
Ahora estamos en mi habitación, escuchando música y teóricamente
estudiando para un examen de economía que nos aburre profundamente.
Ni siquiera puedo culpar a mi padre por hacerme tomar esta clase. Es un
requerimiento de Darby.
—¿Qué crees que preguntará sobre comercio internacional? —le
pregunto a mi ex, esperando que tenga un mejor manejo de este material
que yo.
—Keaton, estoy viendo a alguien —dice Annika de repente.
Me toma un segundo darme cuenta que hemos cambiado de tema.
—¿Pensé que ya estabas saliendo con un jugador de lacrosse? —
pregunto con cuidado. Annika y yo somos amigos todavía, pero no
hablamos de nuestras vidas sexuales. Obviamente, no puedo discutir la
mía. Y había supuesto que me oculta la suya por respeto por haberme
dejado.
—Oh, no estaba saliendo con él —dice—. Solo necesitaba una cita
para un par de fiestas. Ambos sabemos que el lacrosse es un deporte
estúpido. Nunca podría dejar pasar eso en algo a largo plazo.
Estallo en carcajadas, porque Annika siempre podía hacerme sonreír.
Saca su kit de maquillaje y empieza a juguetear con varios tubos y
botes que guarda ahí. Es una pista de que está nerviosa. Todavía la
conozco muy bien.
—La cosa es —dice, inspeccionando su lápiz de ojos—. Estoy súper
obsesionada con este chico que estoy viendo. Y sé que esa obsesión no es a
menudo una emoción sana, pero esto es tan diferente para mí. Es
excitante.
—Y me estás diciendo esto porque… —Realmente no puedo
entenderlo—. ¿Necesitas que te diga que está bien?
—Supongo. —Alza sus ojos de su espejo—. En realidad, no sé si es mi
chico para siempre. De hecho, probablemente no lo es. Pero me siento
como si esto fuera algo que necesitaba hacer.
—Quieres decir que él es algo que necesitabas hacer. —Sale sonando
un poco malicioso.
Pone expresión compasiva.
—Mira, estoy seguro que tenías razón —digo en voz baja—. Ahora lo
entiendo. —Obviamente tenía razón sobre que no éramos sexualmente
compatibles. Diablos, todavía asimilando mi sexualidad—. Ya ni siquiera
estoy enojado.
—¿En serio? —Se sienta recta y deja su bolsa de maquillaje a un
lado—. Estoy bastante aliviada de oírte decir eso. Nunca quise herirte. De

199
hecho, sería genial si pudieras conseguir una pequeña dosis de lo que
estoy teniendo.
Me muerdo la lengua. Porque si está follando a un chico, estoy
teniendo eso.
No es que se me permita decirlo.
Paso la mirada al estéreo, que en este momento está reproduciendo
una canción de Sam Smith. No escucharía a este tipo en absoluto si no
fuese por cierta obsesión mía. Pero tampoco puedo explicar eso. Y,
honestamente, me enoja. Mentir cansa muy rápido. Y no estoy
acostumbrado a embotellar mis sentimientos.
—Hay alguien —admito—. No estoy cómodo discutiéndolo contigo.
Pero quiero que sepas que lo entiendo. Ambos necesitábamos hacer
algunos cambios e intentar algunas cosas.
Annika jadea como si acabase de escuchar sobre unas rebajas en
Bergdorf’s.
—¿De verdad? ¿Quién? Ya me arrepiento de sacar el tema.
—Espera, ¿por qué?
—¡Bueno, uh! —Se sienta derecha en medio de la cama—. Porque
ahora estoy desesperadamente curiosa y dijiste que no me lo dirías.
Resoplo.
—Solo comparte una migaja, Keaton. —Pestañea hacia mí sus
preciosos ojos.
—No. Y deja de preguntar. —Tomo un sorbo de mi café y me escondo
tras la taza.
—¿Es una dominatriz?
Repentinamente me ahogo con mi café.
—¡OhDiosmío, lo es! —chilla Annika—. Lo sabía. ¡Lo adiviné!
—Tú… ¿qué? —balbuceo.
—Lo adiviné, Keaton. Eres sumiso. Eso era lo que faltaba. ¿Prefieres
ser flagelado o atado?
—¡No! No estás ni… —Me trago mi negación. No puedo discutir con
ella porque no quiero que siga haciendo conjeturas.
—¿Dónde la conociste? —exige Annika—. ¿Hay como una mazmorra
sexual por aquí? Leí Cincuenta Sombras de Grey.
Simplemente mátame ya.
—Sé que crees que estoy protegida. —Traga saliva con fuerza—. Pero
tengo intuición. Sabía que necesitabas algo que no podía darte. Y sé que es
privado, pero… —Suspira—. Odiaba la sensación de que siempre te estaba
decepcionando.

200
—¡Annika! Jesús. Nunca me decepcionaste. Solo que empezamos
juntos cuando éramos muy jóvenes.
—Lo entiendo. También sé que romper contigo era un gran riesgo.
Hay días en los que me pregunto si en algún momento miraré atrás y
pensaré “Keaton fue el mejor hombre de mi vida y era demasiado joven
para darme cuenta”.
—Oh, eso nunca sucederá. —¿Pero es una gran chica o no? Bajo la
taza de café y salto sobre ella, rodeándola con los brazos, pero luego
poniendo un dedo bajo sus costillas donde sé que tiene cosquillas.
—¡Oh, Dios mío! Apártate de mí, bestia.
Pero no la suelto mientras chilla de risa.
—¿Todo bien por aquí? —El rostro de Luke aparece en la puerta. He
aprendido a pasar por alto ese ceño que tiene, pero ahora mismo parece
extra malhumorado.
—Hola, señor Presidente —saluda Annika—. Me gustaría presentar
una queja formal sobre tu compañero de casa aquí. Es grosero hacerle
cosquillas a la gente a la que superas en peso. —Da una mayor atención a
la expresión de Luke—. ¿Estamos siendo demasiado ruidosos?
Se encoge de hombros.
—Tengo trabajo que hacer, pero tal vez solo cerraré su puerta.
—En realidad, será mejor que me vaya de todos modos —indica
Annika, apartándose de mí—. No somos buenos compañeros de estudio
para este examen de economía porque ambos la odiamos. ¿También la
tienes este trimestre? —le pregunta a Luke.
Niega.
—La tomé en mi primer año como diversión.
—Ugh. —Ella se estremece—. ¿Qué más haces por diversión?
¿Impuestos sobre la renta? ¿Cirugía oral?
—Claaaaaro —responde lentamente—. Cirugía oral. ¿Cómo lo
adivinaste?
No puedo evitarlo. Una sonrisa se apodera de mi rostro y me muerdo
el interior de la mejilla para evitar reírme. Cuando miro a Luke, tiene un
férreo control sobre su humor, por supuesto. Nadie tiene una expresión de
póquer como Luke Bailey. Pero lo conozco muy bien para ver el
nanosegundo de humor en sus ojos.
—Eres un tipo divertido, Bailey. No importa lo que digan. —Annika
mete un montón de cosméticos en su bolso y salta de mi cama—. Tú
también, Keaton. Gracias por los huevos Benedict.
—¡En cualquier momento!

201
Me lanza un beso en su camino a la puerta. La sonrisa que le doy es
un poco más grande de lo necesario, tal vez. Pero si es lo más malvado que
hago en toda la semana, entonces supongo que no es tan malo.
—¿Un almuerzo divertido? —cuestiona Luke, todavía permaneciendo
en mi puerta.
—Claro. Papá solo hizo dos comentarios sobre nosotros volviendo
juntos. Así que eso es todo. —Pongo los ojos en blanco solo pensando en
ello.
—¿Ella quiere? —pregunta Luke, tumbándose en mi cama, bocabajo.
—No. Está viendo a alguien nuevo, y está obsesionada con él. Sus
palabras. —Me siento en el borde de la cama, una mano en la espalda de
Luke—. ¿Por qué?
Se encoge de hombros sin girarse para mirarme.
—Estás celoso. Conociéndote, es solo un poco. Pero todavía no
quieres decirlo.
—No tengo ninguna razón para esta celoso —contesta—. No somos
una pareja.
—Pero somos exclusivos —señalo. Esa fue mi gran exigencia. No me
siento cómodo con la idea de él acostándose con otros, especialmente
mientras todavía me estoy haciendo a la idea de que estamos
acostándonos el uno con el otro. Y ya que Luke es fan del sexo fácil y
conveniente, le pareció bien.
—Sí. Lo somos.
—Entonces, ¿por qué no nos llamarías una pareja? —cuestiono—.
¿No es esa su definición?
Se gira, rompiendo el contacto con mi mano.
—Porque, ¿cuál es el punto? En cualquier momento te cansarás de
este acuerdo. Y volverás a tener citas con gente que puedas llevar a casa
con tu papi.
—Porque la opinión de mi padre es jodidamente importante para mí
—resoplo.
—Oh, por favor. —Se sienta—. Obviamente lo es, o si no ya le habrías
dicho que no planeas trabajar en su compañía.
—Eso simplemente es retrasar lo inevitable. Lo que es exactamente lo
que estás haciendo tú. Creo que estás realmente feliz de salir conmigo
mientras no tengas que llamarlo por lo que es.
—¿Pero por qué importa? —indaga. Cambia su peso y frunce el ceño
ante algo que encuentra en las almohadas, es el lápiz de ojos y espejo de
Annika. Abre el espejo y lo inspecciona—. ¿Qué cambiaría si lo llamásemos
salir? No es como si realmente quisieses que nadie supiese este secreto.

202
Me muerdo el labio con fuerza. Porque tiene razón en su mayoría. En
su mayoría. No ansío extrañas conversaciones con mis amigos y
compañeros de equipo. Y la idea de la gente riéndose a mis espaldas me da
escalofríos.
Por otro lado, reconocer mi sexualidad está comenzando a sentirse
inevitable. Mi atracción hacia Luke no es algo aislado. Mi atracción hacia
los hombres está aquí para quedarse y seguir ocultando ese sentimiento se
siente mal ahora. Hace que el secreto se sienta enorme.
—Mira —reto—, dices que no mientes sobre tu sexualidad. Entonces,
¿por qué debería hacerlo yo? Ahora mismo miento todo el tiempo, y es
agotador. —Hace que el secreto se sienta oscuro cuando, en cambio,
necesito sentirme bien por ello.
Solo me mira durante un minuto.
—No puedo ser presidente de esta fraternidad y también follar con
uno de los hermanos. ¿Siquiera puedes imaginar lo que la gente diría?
—Ya tenemos un hermano homosexual —señalo—. ¿Y desde cuándo
te importa lo que piense la gente de ti? —Solo me está evitando porque
cree que estoy necesitado.
—No lo hace, pero… —Luke se frota la barbilla con la mano—. No soy
tú. No soy querido. Los chicos dirían alguna mierda seriamente fea si un
día estableces una asamblea una noche y dices “Oh, para que conste, si
escuchan gemidos en la tercera planta es porque he descubierto que soy
bisexual y ahora soy el nuevo juguetito de Bailey”. Tu amigo Judd se
volvería loco.
Lo haría. Es cierto.
—No todos son Judd.
—Algo bueno —resopla Luke.
Nos quedamos en silencio, solo mirándonos el uno al otro con cautela.
Me pican los dedos por tocarlo. Quiero usar el pulgar para suavizar el ceño
entre sus cejas. Me gusta Luke Bailey. Mucho. Ese es mi otro secreto. Y
olvida a mis hermanos de fraternidad; es Luke Bailey quien no puede
soportar eso.
—¿Sabes qué creo? —dice repentinamente—. Creo que necesitas
justificarnos. Como si no estuvieses completamente de acuerdo con follar
con un chico. Y si te dices que es más que sexo, te sentirás mejor.
—Eso no es cierto —protesto. Y sal de mi cerebro.
—Te doy un poco de miedo, y necesitas darle forma en algo que es
más familiar. Pero nunca funcionará.
—¿Y eso por qué?
Se baja de mi cama con un suspiro.

203
—Voy a poner esto en términos que puedas entender.
—Será mejor que sea bueno.
—Eres un labrador canela.
—Soy… ¿qué?
—Un perro. Un perro grande y feliz atrapando frisbees en la playa con
sus amigos. Eres un animal gregario.
Resoplo.
—Y tú eres… ¿un pitbull?
—Ni de cerca. Soy un gato en el callejón —afirma—. Solo estoy de
paso. Sin collar. No muy amistoso. Nada bueno atrapando frisbees…
—Lo entiendo. Jesús. —No es la peor analogía. Aunque creo que
secretamente Luke quiere ser un perro y unirse a la manada. No lo
admitirá. Pero el tipo entró en una fraternidad, por el amor de Dios.
Asegura que fue la forma más barata de encontrar un lugar donde vivir.
Pero digo que es una tontería. Luke no admitirá todas las cosas que
quiere.
¿Aunque quién soy yo para criticarlo? Un tipo que deliberadamente
ignoró su atracción hacia los hombres durante muchos años no puede ir
por ahí señalando lo que ignora otra gente.
En cambio, me tumbo en la cama a su lado y paso un dedo sobre su
frente, suavizando su ceño. Cierra los ojos.
Gato callejero mi culo.
Lo rodeo con un brazo y también permite esto. Pero incluso mientras
comienza a pasar los dedos por mi cabello, comenta:
—Necesitas pensar en nosotros como unas vacaciones, Hayworth. Las
vacaciones se sienten suficientemente reales. Pero siempre terminan.
Como todo lo bueno.
—De acuerdo, eso es excepcionalmente cínico. Incluso para ti. ¿Qué
sucede hoy contigo? —Estiro el brazo y también le hago cosquillas en las
costillas—. Tan malhumorado.
Aleja mi mano como una mosca.
—Problemas de trabajo. Anoche había un olor horrible en los baños.
Todos lo notamos. Bien, Heather acaba de enviarme un correo electrónico
para decir que es un problema grave de fontanería. Así que el club estará
cerrado el próximo fin de semana. Y tal vez el fin de semana siguiente a
ese.
—Oh, mierda. —Pongo una palma en su brazo y le doy un apretón. No
puedo dejar de tocarlo. Lo haría todo el tiempo si me lo permitiese—. Lo
siento mucho de verdad. ¿Puedes trabajar de camarero al lado, en cambio?
—Probablemente no, ya que habrá muchos voluntarios. Y los

204
camareros no piden ayuda en el fin de semana muy a menudo.
—Eso apesta —comento.
Lo que no digo es que puedo prestarle dinero. O darle dinero. Ambas
cosas son ciertas, pero no quiere que se lo ofrezca.
—¿Cualquier cosa que pueda hacer? —inquiero en su lugar.
Se gira.
—¿Tal vez eso que haces en mis hombros? ¿Por favor? Creo que forcé
algo anoche.
Me levanto de la cama, cerrando y bloqueando la puerta. Luego
regreso a la cama, poniéndome a horcajadas sobre Luke y poniendo las
manos en sus hombros. Los sujeto con fuerza, hundiendo los pulgares,
masajeando el músculo tenso que encuentro bajo las manos.
Gime con felicidad.
—Eres mi persona favorita de todo el puto mundo.
Puede que incluso sea real. Solo espero que sea suficiente para mi
corazón avaricioso. Presiono mi suerte.
—¿Quieres que veamos juntos esa película francesa esta noche? ¿Esa
para tu clase?
—Tal vez —murmura—. Ya veremos.
Pongo los ojos en blanco. Señor Esquivo. Bajo las manos a sus
trapecios y gime de felicidad. El sonido hace cosas agradables a mi
interior. Así que no puedo evitar inclinarme y darle un beso en la nuca.
El afecto me resulta fácil, maldición. Soy un labrador canela.
Demándame. Le doy a Bailey un masaje tremendo, salpicado con besos. Y
cuando lo he convertido en un charco relajado de hombre, extiendo mi
cuerpo sobre su espalda y suspiro.
—Ahora, estoy excitado.
—Por supuesto que lo estás —pronuncia alargando las palabras—.
Soy irresistible. Esa es la razón por la que no podemos ver juntos la
película más tarde. Se supone que tome notas. En cambio, terminaré
follándote.
—O viceversa —me burlo, empujando las caderas contra su culo—.
Sabes que tarde o temprano lo tendré.
No dice nada.
—Es algo bueno que realmente no seas un gato callejero.
—Claro que sí.
—No. Lo sabría.
Gira la cabeza a un lado.

205
—¿Voy a aprender algo extraño sobre el sexo de los gatos ahora
mismo?
Sonrío y le acaricio la mejilla con los labios.
—Un gato macho tiene púas en la mitad trasera de su pene.
—Cállate.
—Es cierto. Te enviaré una fotografía más tarde. —Le doy un beso en
el cuello.
—Por supuesto que lo harás. —Con un movimiento tipo ninja, se
aparta de debajo de mí. Pero luego me toma entre sus brazos—. Gracias
por hacerme sentir mejor.
—En cualquier momento. —Si solo me lo permitieses lo haría más a
menudo.
Lo beso en lugar de decirlo en voz alta.
28
Un Hermano Llamado Joe

Luke

M
e vibra el teléfono con una notificación mientras me estoy
cambiando a mis pantalones cortos de deporte. Cuando lo
miro, es un mensaje de LobsterShorts.
¿Sal marina y vinagre, o barbacoa?

206
¿Antojo de patatas?
No me gusta aceptar cosas de él. Lo sabe.
Escribe.
Dijiste que irías a dar una vuelta conmigo. Iba a llevar
aperitivos.
Nada para mí. Voy a salir a correr.
Después de pulsar enviar, me arrepiento de mi respuesta. Las patatas
fritas suenan bastante bien ahora, y Dios sabe que estoy hambriento. La
cena casi con seguridad será otra lata de sopa y algunos trozos de queso.
Estoy atrasando hacer la compra porque solo tengo cien dólares para
pasar la siguiente semana. O más, dependiendo del problema de tuberías
en Jill’s.
Pero mi arrepentimiento es más que eso. Sé que no me matará
aceptar una bolsa de patatas de Keaton. No me mataría pasar más tiempo
con él, o decirle más a menudo cuánto me gusta su compañía.
Aunque no lo hago. El afecto no me resulta natural, diciéndolo
suavemente. Y he estado al límite desde que Keaton sacó a colación las
palabras “P” y “S”. Y no, no me refiero a polla y sexo. Me encantan esas
palabras. Estoy hablando de él preguntando si somos una pareja,
señalando que estamos saliendo.
Joder. ¿Cómo llegamos a esto? He tenido arreglos de amigos con
beneficios anteriormente, pero ninguno ha durado más de tres meses. Y
claramente Hayworth está desarrollando sentimientos.
Lo veo en la forma en que me mira. Es una combinación inquietante
de fascinación, ternura y frustración. Lo veo morderse mucho la lengua,
como si quisiese profundizar más en mi psique, quitándome las capas
como una cebolla.
Me gusta mucho Keaton. Pero nadie llega a hacer eso.
Normalmente soy bueno manteniendo mi armadura. No dejo que
nadie vea lo que no quiero que vean. Pero se está haciendo más difícil
hacer eso con Keaton. Realmente me gusta el chico. Me hace reír. Me hace
correrme. Pero esta charla de pareja y salir hace que me pique la piel con
disconformidad. Hace que quiera huir.
Afortunadamente, ahora que la primavera está aquí, soy capaz de
volver a mi rutina de correr. Así que me ato las zapatillas y dejo el teléfono
sobre la mesa con todo menos mis llaves.
Luego bajo las escaleras y me dirijo directamente afuera. Me encanta
sentir el viento golpeándome el rostro mientras mis zapatillas cruzan el
pavimento. Encuentro mi ritmo mientras me dirijo al final de la calle.

207
Hay un gran sendero cerca del campus, y hoy lo recorro dos veces,
esperando que los cinco kilómetros de soledad ayuden a aclarar mi mente
atontada.
Pero la intranquilidad que estoy sintiendo con mi arreglo con
Hayworth se aferra a mi como pegamento y me persigue de vuelta a casa.
Estoy sudando a través de mi sudadera para cuando llego corriendo a la
casa de Alfa Delta. Cuando abro la puerta, Jako está posado en una silla
que nadie usa al final de las escaleras, viéndose preocupado.
—¿Pasa algo malo? —digo jadeando.
—¿Tal vez? —contesta—. Dime tú.
Inmediatamente estoy en guardia. La preocupación en sus ojos hace
saltar mi alarma interna. ¿Por qué me está mirando así? ¿Es sobre
Hayworth?
Oh, mierda. ¿Y si Jako fue arriba anoche para encontrarme, o algo por
el estilo, y escuchó los gemidos ahogados de Keaton mientras lo follaba
hasta dejarlo sin sentido en la ducha?
Mi cerebro se pone en modo control de daños. Solo porque escuchase
a dos tipos follando, eso no significa que esos tipos tuviésemos que ser
Keaton y yo. ¿Tal vez puedo fingir que estaba con algún tipo al azar? Tal
vez…
—Tienes un hermano llamado Joe, ¿cierto?
Parpadeo.
No esperaba que dijese eso. Y una vez lo hace, mi siguiente
pensamiento es: Mierda.
—Sí —contesto lentamente—. ¿Por qué?
—Acaba de estar aquí.
Enderezo la espalda.
—¿Aquí? —repito.
—Sí. —Jako se levanta y mete las manos en los bolsillos—. Dijo que
necesitaba hablar contigo. Le comenté que habías salido a correr y aseguró
que necesitaba dejarte una nota en la habitación.
—¿Lo dejaste subir? —Puedo escuchar el pánico en mi voz—. Por
favor, di que no.
—Bueno, le pedí que me mostrase una identificación. Y lo hizo. Así
que le indiqué dónde estaba tu habitación y subió.
Sin otra palabra, corro pasando junto a Jako y subo dos escalones a
la vez. ¿Qué robaste, Joe?
Jako está justo detrás de mí.
—Amigo, lo siento. Parecía un poco extraño, pero es tu hermano. Se

208
parece mucho a ti. Pero ni siquiera sabía que tenías un hermano.
Mi tono es más tenso de lo que está mi espalda.
—Sí, hay una razón para eso.
En la cima de las escaleras, veo que mi puerta está abierta. Eso no es
sorprendente, ya que Joe aprendió a abrir una cerradura antes de
aprender a afeitarse, y las cerraduras de nuestras habitaciones no son
exactamente cerraduras de seguridad.
Estiro la mano y pruebo con la puerta de Keaton. Está cerrada y
tengo mi primer indicio de alivio.
Si Joe me robó, no es el fin del mundo. Además, soy tan pobre que
apenas hay dinero en mi habitación.
O había. Seguro, el cajón inferior de mi escritorio está un poco
abierto. Ahí es donde guardo mi lata de café. Cuando lo abro por completo,
la lata está vacía.
—Mierda —maldice Jako—. Lo siento mucho.
Pero en serio, estoy mayormente aliviado.
—Amigo, no es culpa tuya. Y de todos modos no importa tanto. Solo
tenía cien dólares ahí. ¿Cuánto tiempo estuvo fuera de tu vista?
—Tres minutos, máximo.
—Muy bien —contesto, dándole una sonrisa—. Podría haber sido
peor. No te preocupes por ello.
—¿Tal vez deberíamos decirle al resto de chicos que no le permitan
entrar? —sugiere Jako, manoseándose el cabello con los dedos.
—Supongo que sería mejor hacer eso. En la próxima reunión —
confirmo. No puedo esperar a escuchar qué tiene que decir Judd sobre
eso. Lo único rescatable es que Keaton no estaba en casa cuando apareció
Joe. No quiero a mi hermano convicto cerca de follamigo.
Venga ya.
La voz desaprobadora trae un trozo de culpa. De acuerdo, eso fue
duro. Keaton es más que un follamigo. Somos amigos.
Venga ya, exclama la voz de nuevo.
Que te jodan, le contesto.
—Gracias por el aviso, hombre. —Palmeo a Jako en el hombro.
—Por supuesto. ¿Un póquer después?
—Tal vez. Necesito una ducha y revisar una tarea, pero estaré libre
más tarde esta noche.
Es realmente extraño no tener planes. Por primera vez en una
eternidad, realmente tengo todo el fin de semana libre. Es un descanso
muy necesitado. Y con los finales llegando, puedo seguir adelante con mis

209
trabajos de curso, así no estoy corriendo para escribir ensayos en el último
minuto.
—Genial —comenta Jako. Luego desaparece por las escaleras y yo
desaparezco en la ducha. El sudor de mi carrera se desliza por el desagüe,
pero ningún montón de agua ardiendo puede lavar la capa de disgusto
mugriento evocado por la visita de mi hermano.
No, no una “visita”. Un robo.
Cierro los ojos bajo el fuerte chorro. Mi disgusto se disuelve en
vergüenza. Tampoco puedo quitarme eso de la piel. ¿A alguien le extraña
por qué no confío en nadie? Mi propio hermano acaba de robarme. Mi
madre es una sanguijuela.
¿Por qué demonios quiere Keaton salir conmigo, de todos modos?
¿Qué está mal con él?
Hablando del diablo, está sentado en mi cama cuando entro después
de mi ducha.
—Hola —saluda.
—Hola. —Me dirijo al armario y tomo unos calzoncillos—. ¿Qué
sucede?
—¿Está todo bien? Pareces tenso.
—Nah, estoy bien. —No menciono a Joe. Sé que no debería esperar a
la próxima reunión para contárselo a Keaton, pero… Un suspiro se aloja
en mi pecho. No quiero ver los ojos de Keaton suavizándose con
compasión. No quiero que intente hablar conmigo de ello.
—Genial —contesta—. Ahora vístete. Hagamos un viaje.
Realmente no estoy de humor.
—¿Puede esperar? Necesito revisar mi redacción.
Inclina la cabeza.
—¿La que cuya fecha no es hasta dentro de dos semanas?
—Sí, pero…
—Pero nada. —Con una sonrisa engreída, se pone en pie—. Vámonos.
Lo prometiste.
Miro su espalda musculosa mientras sale de la habitación. Lo juro,
nada asusta a este hombre. Puedo mirarlo fijamente y fruncirle el ceño
todo un día, y no pestañeará. Mi modo meditabundo no lo molesta. Mi
negación a hablar de mis sentimientos no prueba su paciencia. Es una
roca estable, y no lo entiendo.
¿No se da cuenta que está malgastando su tiempo?
Y, aun así, a pesar de mi reticencia a bajar la guardia a su alrededor,
me encuentro montándome en el asiento del pasajero del BMW de Keaton

210
veinte minutos después. Nadie dijo que fuese listo.
—Vamos a salir a cenar —indica mientras sale a la carretera—. Voy a
secuestrarte, porque quiero un filete.
Un aumento impulsivo de furia hace que me recueste contra la
tapicería de cuero y cierre los ojos. Milagrosamente, no digo nada
maleducado. De hecho, no digo nada. Respiro hondo.
—Eres un buen amigo, Keaton. —Sabe que estoy teniendo una crisis
financiera. También ha logrado no ofrecerme dinero. Lo que aprecio
mucho.
Es suficientemente listo para no decir nada más.
Respiro hondo otra vez.
—Así que, ¿a dónde vamos… Outback? ¿Longhorn? —pregunto,
nombrando los dos únicos asadores cerca de Darby.
—Sí. —Es su respuesta, lo que no me dice nada. Con suerte iremos a
Longhorn. Su filete es para morirse.
Una ligera llovizna cae sobre el parabrisas mientras Keaton deja el
campus y se dirige directamente a la autopista. El Bluetooth se enciende, y
un momento después, una voz familiar estalla por los altavoces del auto.
Miro hacia él con una sonrisa irónica.
—¿En serio vamos a escuchar Beyoncé ahora mismo?
Me devuelve la sonrisa, bajando el volumen.
—Annika compartía una lista de canciones conmigo en Spotify. La
Reina B es su número uno.
Me da un vuelco el estómago. Por el amor de Dios. El tirón de celos es
completamente indeseado. ¿Qué me importa si Keaton todavía es mejor
amigo de su ex novia?
Aparto la mirada de su rostro a sus manos, observando mientras
tamborilea los dedos sobre el volante. Tiene unas manos tan sexys. Y un
rostro sexy. Un cuerpo sexy.
Estoy tan ocupado admirándolo que me lleva varios minutos antes de
darme cuenta que todavía estamos en la autopista. Salir del campus a un
restaurante no necesita tanto viaje.
Frunzo el ceño.
—¿Adónde vamos?
Me guiña un ojo.
—¿No te gustaría saberlo?
—Sí —digo con irritabilidad—. Me gustaría saberlo. ¿Nos dirigimos a
Hartford?
—No.

211
Mi molestia incrementa. Algo en su expresión satisfecha me está
afectando de mal modo.
—Entonces, ¿dónde? —exijo.
Keaton lanza una sonrisa diabólica en mi dirección.
—Eso es para que yo lo sepa y tú lo descubras.
29
Dejarse Llevar

Keaton

E
sta podría haber sido una mala idea, decido una hora más
tarde. La expresión de Luke mientras estudia nuestra suite del
hotel en Stonington no es tan… alentadora como había
esperado. Un músculo se contrae en su mandíbula cuando su

212
mirada se posa en la enorme cama con cuatro postes en el centro de la
habitación. Entonces se vuelve hacia mí y suspira.
—¿Cuánto te estás costando esto?
Sé que he sobrepasado un límite al sorprenderlo con un fin de
semana lejos. Pero parece que no está preocupado por la intimidad de
hacer un viaje tanto como por el coste. Así que esas son buenas noticias.
—Honestamente, no mucho —le aseguro—. Todavía no es temporada
alta.
—Bien, entonces déjame pagar la mitad —dice de inmediato.
—De ninguna manera. Este es mi regalo de cumpleaños para ti.
Le sigue el silencio.
Luke me mira fijamente por tanto tiempo que empiezo a sentirme
incómodo. Meto mis manos en los bolsillos de mis vaqueros y me muerdo
el labio nerviosamente.
—Jako y Ahmad hablaron en el comité de planificación de fiestas
sobre organizar algo para el próximo fin de semana —digo cuando Luke no
habla—. Así que pregunté qué pasaba el próximo fin de semana y Jako
dijo que era tu cumpleaños.
Luke todavía no responde.
—Por lo que pensé, oye, tiene este fin de semana libre, así que tal vez
lo sorprenderé con una celebración temprana de cumpleaños —termino
débilmente.
La incomodidad que estoy sintiendo no es nada comparado con la
versión intensificada que veo en los ojos de Luke Bailey.
Oh, chico, esto fue una mala idea, de acuerdo. No esperaba que
saltara de alegría, pero no pensé que estaría tan desalentado por mis
esfuerzos.
—Planeaste un fin de semana lejos para celebrar mi cumpleaños —
murmura.
Trago.
—Sí.
—¿Qué más planeaste? Qué exactamente vamos a hacer este fin de
semana, además de follar en esa gran cama. —Hace un gesto vago hacia la
enorme cama.
Encuentro sus ojos.
—Esta noche, comeremos filetes en el restaurante del hotel. Mañana
por la tarde, vamos a ir a un festival de cerveza artesanal en Mystic.
Asiente despacio.
—De acuerdo. ¿Y?

213
Me conoce bien.
—Uh, Sam Smith tiene un concierto en Mohegan Sun. Compré
entradas —murmuro. Los asientos son en la fila delantera, en el centro.
Pero no menciono eso. Probablemente sumaría, descubriría el precio de las
entradas y tendría una crisis nerviosa.
Luke deja escapar un aliento irregular.
—Hayworth —dice roncamente—. Yo…
Trago de nuevo.
—¿Tú qué?
Vacila.
—Yo… —Está tragando visiblemente también—. Tengo que ir al baño.
Volveré enseguida.
Para mi consternación, va al baño privado y cierra firmemente la
puerta. Me siento en el borde de la cama y paso una mano por mi cabello.
Mierda. Me siento tan idiota. Como Annika puede atestiguar, tiendo a
dejarme llevar cuando se trata de ocasiones especiales. Quiero decir,
organicé un trío para su cumpleaños, por toda la mierda. Y para su
cumpleaños el año pasado, la llevé a París.
El dinero nunca ha sido un factor para mí. Mi fideicomiso es enorme.
No gasto de ahí a menudo, pero cuando lo hago, no me contengo.
Pero Bailey no es Annika. Annika creció con tanta riqueza como yo.
Bailey no.
Soy tan tonto. Por supuesto que ha enloquecido por todo esto.
Cuando la puerta del baño se abre, medio espero que un enojado
Luke venga hecho una furia hacia mí y exija ser llevado a Darby.
En su lugar, me encuentro mirando a un Luke afectado cuyos
oscuros ojos están ligeramente bordeados de rojo.
—Hayworth —comienza. Luego se detiene—. Keaton.
Permanezco sentado.
—¿Estás bien? —inquiero con cautela.
Niega lentamente.
Joder. Abro mi boca, preparado con una disculpa, pero me
interrumpe con un gemido estrangulado.
—Quiero estar molesto contigo. De verdad lo hago. Porque esto es tan
jodidamente extra. Una cena habría sido suficiente regalo de cumpleaños.
En realidad, mucho más que suficiente. ¿Pero una cena y dos noches en
este elegante hotel y un festival de cerveza y un concierto? ¿Estás loco?
Una vez más, abro mi boca para decirle que a todos los Hayworth nos

214
gusta celebrar. Está en nuestra sangre. Nuestra barbacoa anual en la
playa es legendaria.
Pero una vez más, habla primero.
—No estoy molesto —dice con impotencia—. No estoy molesto porque,
¿sabes que la última vez que alguien recordó mi cumpleaños, mucho
menos lo celebró, fue en la secundaria?
Frunzo el ceño.
—¿Ni siquiera tu familia?
Luke ríe amargamente.
—Especialmente ellos. La última vez que mi madre me deseó un feliz
cumpleaños fue cuando cumplí dieciséis. —Niega unas pocas veces—. No
puedo creer que hicieras esto.
—Pero no estás molesto —aseguro.
—No mucho. Estoy jodidamente conmovido, ¿de acuerdo? Incluso si
quiero golpearte por hacerme sentir de esta manera… ¡oye! ¡Borra esa
sonrisa de tu rostro! Esto no es divertido.
Junto mis labios para luchar contra mi diversión.
—No, es un poco divertido.
El ceño de marca de Bailey retuerce su sexy boca. Noto que sus
puños están apretados a sus lados, y más risa burbujea en mi garganta.
Quiero burlarme de él sobre esto, o tal vez solo asegurarle que está bien
sentirse conmovido, que tiene permitido aceptar este regalo, pero no quiero
presionarlo más de lo que ya he hecho.
Así que me levanto del colchón y le doy a su culo un pequeño azote.
—Bien, ¿has terminado de quejarte? Porque estoy hambriento.

La cena es genial. La compañía es incluso mejor. Bailey y yo de


alguna manera nos bebemos dos botellas de vino, así que estamos alegres
por la mayor parte de nuestra comida. La camarera lo sabe y se burla de
nosotros sobre nuestra creciente embriaguez. Y para el momento en que
firmo la factura con nuestro número de habitación, estoy medio erecto
porque, para mí, borracho = cachondo.
Es decir, tengo mi lengua en la boca de Luke antes de que pueda
siquiera cerrar la puerta de la suite.
—Eres la persona más hambrienta de sexo que jamás he conocido —

215
murmura contra mi codiciosa boca.
—Lo amas —murmuro en respuesta. Ya estoy quitándole la ropa.
Aprieta mi culo y me guía hacia la cama. Luego, estoy de espaldas y él
sobre mí, y nos estamos besando y manoseando duro. Sus dedos
toquetean mi cremallera, bajándola mientras su lengua llena mi boca y me
vuelve loco.
Pero a través de la niebla de lujuria, registro el persistente pitido de
mi teléfono. Lo había dejado en la habitación cuando fuimos a cenar, y no
está en silencio o vibración.
—Ugh, déjame apagar eso —gimo contra los labios de Luke—. Va a
molestarme.
—Date prisa —gruñe, luego rueda sobre su espalda y frota su
erección sobre sus pantalones.
Sonriendo, me levanto de la cama hacia el escritorio. Planeo poner el
teléfono en modo silencio, pero las notificaciones en la pantalla captan mi
atención. Dos llamadas perdidas de mi padre. Lo cual normalmente solo
ignoraría. Pero también envió un mensaje después de que sus llamadas no
fueran respondidas, y lo que leo antes de que la notificación se corte es
suficiente para disparar mi alarma interna.
Papá: ¡Supongo que las felicitaciones están en orden! Acabo de
ver los cargos del hotel en tu… (leer más).
Miro a la cama, donde Luke está totalmente follándome con los ojos.
—Oye, lo siento, tengo que leer este mensaje.
Luke alza una ceja.
—¿Algo importante?
—No estoy seguro. Ahora mismo solo es confuso. —Desbloqueo la
pantalla para leer el resto del mensaje de papá.
Cuando he acabado, estoy tan enojado que no me sorprendería si
Luke comentara sobre el humo saliendo de mis orejas.
Papá: ¡Supongo que las felicitaciones están en orden! Acabo de
ver los cargos del hotel en el estado de cuenta de tu tarjeta y tu
madre señala que debe significar que Annika y tú han vuelto. ¡Ambos
estamos emocionados de oírlo, hijo!
No es necesario que me llames esta noche. Supongo que Annika
y tú están ocupados disfrutando su fin de semana lejos. Pero
tenemos que hablar cuando regreses. ¿Hay también un cargo en la
tarjeta de crédito de una aplicación para un programa de verano?
Será mejor que eso no interfiera con la práctica en finanzas que
prometiste que harías. Llámame mañana.
—¿Está todo bien? —cuestiona Luke.

216
Me doy cuenta que he estado aquí de pie como una estatua de
mármol, fulminando con la mirada mi teléfono.
—No —replico—. No lo está. —Me vuelvo y voy a la cama, donde dejo
caer el iPhone en la mano de Luke—. ¿Puedes creer a este hombre?
Luke lee el mensaje. Sus cejas se alzan de nuevo y me da una mirada
incrédula.
—¿Mira el estado de tu tarjeta de crédito?
—Síp. —Apenas puedo pronunciar una sílaba, mi garganta está tan
apretada con ira—. La tarjeta está conectada a mi fideicomiso, y papá tiene
acceso a eso. Estoy acostumbrado a que mire en qué gasto el dinero, pero
esto… esto es una mierda. —Exhalo con dureza—. ¿Qué mierda le pasa?
Me está vigilando, para empezar. Y nunca le prometí hacer las prácticas.
¿Así que solo está examinando mi tarjeta de crédito una noche de viernes,
conectando los puntos de mi vida?
—Ciertamente es intrusivo —dice Luke en acuerdo.
—Mierda, y conociéndolo, contactará a Annika también. Y ella está
saliendo con otro. Probablemente se sentirá humillada.
—Oh, vamos, en realidad no haría eso, ¿no?
Me siento de nuevo en la cama. Froto mi rostro con mis manos,
gimiendo con agravio.
—Eso es absolutamente algo que haría, y ha hecho. Quiero decir,
estamos hablando del hombre que envió tarjetas regalo a todos los
miembros de la fraternidad de su hijo para ganar votos. Ya no puedo lidiar
con esto, Bailey. Es mi padre, y le quiero, pero, puta mierda, necesito que
me deje en paz.
—Entonces díselo.
Con una sonrisa irónica, levanto mi cabeza.
—En serio. Quieres que le diga a mi padre que me deje en paz. Plan
sólido.
Luke se sienta también, viniendo detrás de mí de rodillas. Para mi
sorpresa, curva sus dedos sobre mis hombros y empieza a amasar la carne
tensa.
—Cristo, estás tan rígido como una tabla. Respira, Hayworth.
Respiro, pero no hace nada para difuminar la hostilidad que estoy
sintiendo.
—Ya no puedo soportarlo —repito.
—Entonces díselo —repite Luke.
Risa escapa de mí.

217
—Deja de decir eso.
—No. —Masajea un nudo de tensión entre mis omóplatos. Sus manos
son fuertes, ásperas. Se sienten como el paraíso—. Porque eso es
exactamente lo que tienes que hacer, decirle cómo te sientes.
—Lo he hecho —protesto—. No escucha.
—Entonces oblígalo a escuchar. —Los pulgares de Luke siguen
trabajando en ese terco nudo—. Como alguien que es bastante habilidoso
tratando con padres tóxicos, te prometo que la única manera de salvar tu
cordura es estableciendo límites claros. Podría haber continuado viviendo
en casa después de que Joe saliera de prisión, habría sido mucho más
barato y me habría ahorrado mucho estrés. Pero mi bienestar mental era
más importante. Le dejé claro a mi madre que ya no iba a ser minado por
ella o Joe. Sí, le doy dinero a veces, pero es solo porque no sería capaz de
dormir por las noches sabiendo que su calefacción está apagada. Pero
estoy intentando con fuerza no permitir su mal comportamiento más, y
definitivamente no tolero la mierda narcisista con la que intenta
manipularme.
Me quedo callado, porque me aterroriza que deje de hablar si digo
algo. Esta es la primera vez que ha hablado tanto de su familia. No, de sus
sentimientos. Luke Bailey no comparte.
—Pero entiendo que es difícil. Cuando le doy un centímetro, mamá
todavía me usa sin vergüenza —dice gruñonamente—. Siempre lo hace.
Joe era su favorito, pero todos sabíamos que ese niño no iba a ninguna
parte. Yo, por otro lado, era inteligente, ambicioso, motivado. Tenía dos
trabajos para cuando cumplí quince. Ella sabía qué hijo iba a ser el que la
mantuviera, y usaba cada truco para hacerme sentir culpable para darle lo
que fuera que quisiera.
Alzo una mano para cubrir la suya en mi hombro, la acaricio y atrapa
la mía ahí con su pulgar.
—Así que, sí —termina—. No es fácil. Pero realmente estoy intentando
no permitírselo más. Y eso es lo que estás haciendo con tu padre, le estás
dejando salirse con la suya con su mal comportamiento, y mientras sigas
dejando mierda pasar, él continuará haciéndolo.
Trago el bulto en mi garganta.
—Entonces, ¿qué sugieres que diga? Porque he intentado pedirle que
retroceda, y no ha funcionado.
Luke besa mi nuca.
—Sí, le has pedido. Y lo que te estoy diciendo que hagas es decírselo.
Esta es tu vida, no la suya. No tiene nada que decir en qué eliges hacer
con ella. Eso significa que no puedes dejar que te meta en más cosas,
presentarte a presidente de la fraternidad, estas prácticas financieras, sin
ofender, pero vas a apestar en eso.

218
—No hay ofensa —murmuro—. Odio los negocios, y particularmente
odio las finanzas.
—Exactamente, y necesitas ser firme sobre eso. Dibuja tu línea en la
arena, cariño. Cuando volvamos a la universidad, tienes que llamarlo y
decir: “Papá, así es como es. No voy a hacer unas prácticas en tu compañía
este verano. Voy a ir a Chile a jugar con Shamu…
Me rio. Y me pregunto si se da cuenta que acaba de llamarme cariño.
Pero no lo menciono, porque probablemente le daría otro ataque de pánico.
—Es más, si sigues fisgando en mis cuentas bancarias y haciendo
juicios sobre mis compras, voy a aplicar para otra tarjeta de crédito a la
que no tengas acceso. Además, no voy a volver con Annika. Soy bisexual y
estoy pasando el fin de semana con un chico. De hecho, estoy a punto de
hacerle una mamada.
Me doblo en un ataque de risa.
—Oh, ¿es así? —exijo entre risas—. ¿Estás a punto de recibir una
mamada?
Abandonando el masaje, Luke me gira para que estemos frente a
frente. La combinación de calor y ternura en su rostro me hace
estremecer.
—Ven aquí, Keaton.
Keaton. Normalmente me llama Hayworth, y siempre suena como si
estuviera manteniendo su distancia. Pero no hoy.
—Estoy esperando. —Curva su dedo.
Así que me muevo, empujándolo sobre la cama como un cachorro
muy entusiasta.
—¿Tienes algo que necesitas decir?
—Sí. —Su voz es ronca—. Eres bastante genial. Eso es todo. Ahora
olvida a tu avasallador viejo y bésame.

219
30
Mi Mejor Idea

Keaton

—L
a cuarta marcha es genial, ¿notaste eso? —inquiero,
reclinándome en el asiento del pasajero. Luke
preguntó si podía conducir a casa, y estuve muy
feliz de aceptar.

220
Simplemente estoy muy feliz. Anoche lo fue todo.
El concierto fue un buen momento. Permanecimos allí a los pies del
escenario bailando, las manos de Luke en mis caderas. Y, naturalmente,
cuando regresamos al hotel, estaba preparado para tener otra sesión de
ejercicio en la enorme cama.
“¿Estás dolorido? —me había preguntado Luke entre besos”.
“Un poco —había admitido. Habíamos sido dos locos la noche
anterior—. Pero los atletas no nos quejamos del dolor”.
“Claro, pero… —Se había abierto el botón de los vaqueros—. Entonces,
tal vez sea mejor que me folles”.
Lo había dicho así. Como si estuviésemos decidiendo entre
champiñones rellenos o alitas de pollo en el menú de los aperitivos. Pero
no lo cuestioné. No soy estúpido. Media hora después, lo había tenido
agarrando el cabecero y gimiendo mi nombre.
Salir de la ciudad había sido mi mejor idea desde la de hacer una
fiesta playera en invierno. Mi mejor idea de todos los tiempos.
—Sí, la cuarta marcha consigue una potencia increíble —concuerda
Luke, bajando de marcha para hacer un cambio de carril solo por
diversión—. Y se siente que la quinta es para velocidad de crucero.
—Ajá. —El sol es cálido en mi rostro, así que cierro los ojos—. Nunca
había salido con nadie que quisiese discutir sobre mi cambio de marchas
manual.
Me doy cuenta de mi error en el momento en que lo digo.
—Sabes qué quiero decir —murmuro.
Está callado durante unos segundos.
—No, lo hago. Nos estamos encaminando en esa dirección, Keaton. Lo
entiendo ahora.
Estoy tan sorprendido que realmente dejo de respirar.
—No tiene sentido que discuta ese tema. Solo espero que sepas que
tienes a un novato entre manos. Probablemente lo haré todo mal.
—No estoy preocupado —contesto rápidamente.
—¿De verdad? Deberías estarlo. La gente va a notar cuánto tiempo
pasamos juntos. ¿Qué vamos a decir?
—Todavía no he pensado en eso —admito—. También soy un novato.
En esto. ¿No podemos solucionar eso a nuestro propio tiempo?
—Tal vez —concede—. Mientras no haya ninguna fuga en nuestro
equipo de seguridad top-secret. Como Tanner tomando tu teléfono y
abriendo la aplicación equivocada…
Resoplo.

221
—Tengo a esa cabrona bien escondida. Pero probablemente haya un
momento en el futuro en que sientas menos que es importante, ¿cierto?
Este semestre termina justo en unas semanas. El año que viene ya serás
presidente…
Ahora lo he hecho de nuevo. He asumido que estaremos juntos el año
que viene.
—Supongo que no será algo tan importante —comenta Luke—. Con el
tiempo.
Nos quedamos en silencio de nuevo, pero toda mi perspectiva ha
cambiado este fin de semana. Toda mi paciencia ha valido la pena.
¿Luke Bailey reconoce que somos una pareja? Pellízcame.
Cuando me desperté esta mañana, Luke estaba dormido acurrucado
contra mi espalda, rodeándome con el brazo. Fue tan pacífico que me
quedé quieto todo lo que pude, solo para hacer que durase. Y cuando
finalmente se despertó, no se apartó al momento. En cambio, me dio un
beso entre los omóplatos.
Quiero eso de nuevo. Y me gusta mucho. Siempre he sabido que la
convivencia en pareja se sentía bien para mí. La parte que no entendía es
que funciona incluso mejor para mí cuando la otra mitad es un hombre.
Aquí está la parte que no le he contado a nadie, incluso a Luke. Estoy
empezando a preguntarme si la bisexualidad es la etiqueta correcta para
mí. Últimamente, mi sexualidad está más inclinada hacia los hombres que
las mujeres. Últimamente noto hombres por todas partes. Como si me
hubiese quitado una venda y comenzase a ver a todo el mundo de forma
diferente. Los bíceps, cuádriceps y glúteos bien formados de los hombres
de Darby, Connecticut, repentinamente están por todos lados. Lo que es
extraño, porque he estado rodeado de atletas toda mi vida.
Aunque antes puede que admirase a un tipo haciendo sentadillas
pensando, bonita silueta. Estos días solo pienso… bonito.
—Estás pensando mucho por ahí —dice Luke mientras pasa junto a
un Toyota.
—Está todo bien. Estoy bien alimentado. Hace sol.
—Estás sintiendo el cálido brillo de la satisfacción sexual —comenta y
luego se ríe entre dientes—. Pero todas las vacaciones terminan, Hayworth.
En el momento en que lleguemos a la ciudad, tendrás que poner una
expresión neutral cuando todo el mundo pregunte dónde has estado.
—¿Y qué si lo hago? Solo quería pasar un poco de tiempo contigo. Y
voy a seguir haciéndolo. No es asunto de nadie excepto nuestro.
—Sí, de acuerdo. —Se aclara la garganta—. Suena bien para mí.
Me rio, porque la disconformidad en su tono es difícil de pasar por

222
alto.
—Adelante, ríete —dice—. Pero lo estoy intentando.
—Sé que lo haces. —Estiro el brazo sobre la consola y le aprieto la
mano.
Me devuelve el apretón.

Es todo diversión y juegos hasta que regresamos a la ciudad. No hay


dónde estacionar en College Street mientras nos acercamos a la casa de
Alfa Delta.
—A veces encuentro un lugar en Elm —sugiero.
Se está moviendo por la calle a unos veinticinco kilómetros por hora.
Pero, aunque Luke condujese más rápido, no habría forma de que nos
perdiésemos a todos nuestros compañeros de casa en el patio delantero, o
el auto de policía estacionado al frente con las luces encendidas.
—Puta mierda —dice Luke—. ¿Qué crees que sucedió?
—No tengo ni idea. Al menos no hay una ambulancia. Estaciona
detrás de los policías.
Lo hace. Y abro la puerta y salgo.
—¡Hayworth! —grita Judd. Se acerca a mí—. ¿Has visto a Bailey?
El instinto hace que me gire a mirar al auto. Luke ya está en pie,
abarcando todo con la mirada.
—¿Por qué? —cuestiono con la voz entrecortada. Porque estoy seguro
que he visto a Bailey. Todo el fin de semana. Todo el mundo nos está
mirando ahora.
¿Ya jodí esto?
Dos policías se acercan a nosotros.
—¿Uno de ustedes es Luke Bailey?
—Soy yo —responde Luke, su tono cauteloso—. ¿Por qué?
—Aléjese del auto.
Luke cierra la puerta de mi auto y me lanza las llaves. Su rostro ya
está blanco.
—¿De quién es este vehículo?
—Mío —afirmo inmediatamente.

223
Pero ni siquiera están mirando en mi dirección.
—Luke Bailey, por favor, ponga las manos en el capó del auto. Tiene
derecho a permanecer en silencio. Cualquier cosa que diga podrá ser
usada contra usted en un juzgado. Tiene derecho…
—¿De qué se trata? —gruñe Luke.
—¡Manos en el auto!
Pone las manos en el capó inmediatamente.
—Tiene derecho a un abogado. Si no puede permitirse uno, se le
asignará uno de oficio. ¿Entiende los derechos que acabo de leerle?
—Sí —contesta Luke—. Pero…
El siguiente sonido que escucho es el chasquido de unas esposas en
las muñecas de mi novio.
—Mierda —dice Judd—. Van a meter a Bailey en la cárcel.
31
No Puedo Respirar

Luke

E
stoy en la parte trasera de un auto de policía, y no puedo
respirar.
Keaton acaba de ver a los policías ponerme las esposas.
Toda mi fraternidad acaba de verlos meterme en el auto. Hay

224
una jodida jaula entre el chico en el asiento delantero y yo. Ni siquiera sé a
dónde me llevan.
Todo lo que sé es que nunca he estado tan asustado como ahora.
Mi respiración sale demasiado rápido, en ráfagas rápidas. Pero, aun
así, no puedo inhalar suficiente aire. Como si me estuviera ahogando aquí
atrás.
—¿Puede… abrir la ventana? —Jadeo—. No puedo respirar.
—Estás respirando perfectamente —dice el policía en el asiento del
pasajero.
—No, yo… —La alarma me recorre—. Me siento mareado.
—Solo estás hiperventilando —dice el conductor—. Respira por la
nariz.
¿Hiperventilando? Pensé que eso era una broma para las series de
televisión. Junto mis labios y respiro por la nariz. Pero se siente horrible.
Como si me estuviera asfixiando. Y mis brazos están atrapados detrás de
mí, torpes e inútiles.
¿Qué diablos está sucediendo?
Cuarenta minutos después, mi respiración ha vuelto a la normalidad.
Pero todo lo demás es todavía un caos. La policía saca mi billetera de mi
bolsillo y usa mi identificación para meterme en su sistema.
—¿Cuál es el cargo? —inquiero.
—Robo.
—¿Qué? ¿De qué?
—¿Dónde está tu identificación de la universidad? —pregunta uno de
los policías.
—En un cordón… ¿en mi habitación? —supongo—. No es una norma
que tenga que llevarla. —Mi bravata es débil—. No robé nada. ¿Por qué
estoy aquí?
No responden. Y luego soy guiado por el humillante procedimiento de
tomarme las huellas. Al menos ya no llevo las esposas.
Toman una foto policial. Me paro frente a esa cosa que muestra tu
altura. Y me vuelvo hacia el lado cuando me lo piden.
Quiero morir todo el tiempo.

225
—¿Por qué incluso estoy aquí? —sigo preguntando. Pero nadie me
explica. Mi mente se arremolina con las posibilidades. No son muchas.
Esto tiene que ver con Joe. Estoy seguro, incluso si no puedo adivinar
cómo.
Finalmente, alguien me lleva a una sala de interrogatorio. Es apenas
más grande que un armario.
—¿Ahora me dirán por qué estoy aquí? —cuestiono.
—Vas a ser el que hable, y voy a hacer las preguntas —dice el policía.
Tiene cabello gris con corte militar, y no tiene cuello.
—De acuerdo, hágame preguntas —gruño. Tal vez aprenderé algo.
—¿Qué edificios del campus abre tu identificación de estudiante?
Su primera pregunta me sobresalta y no me dice nada.
—Bueno, un montón. El gimnasio. La biblioteca. Los edificios de
clases. Al igual que la identificación de cualquiera. —Mi mente se acelera.
¿Qué podría estar buscando?
—¿Y dónde está tu identificación ahora mismo?
—Está… No tengo ni idea. ¿Probablemente en mi escritorio? No la he
necesitado desde el viernes.
—Ajá. —Su tono es incrédulo—. ¿Tienes una gorra de los Red Sox?
—Claro. Como la mitad de la gente en Nueva Inglaterra.
—¿De qué color?
—Uh, negra con un logo rojo en la parte delantera. Aunque no la llevo
a menudo. Solo cuando mi cabello está muy mal.
—¿Estuvo ayer tu cabello muy mal?
—En absoluto.
Abre una carpeta y saca una sola hoja de papel. Es una foto
pobremente reproducida de un chico sosteniendo algo delante de su
cuerpo. Ni siquiera puedes ver su rostro, pero lleva una gorra de los Sox
que se parece mucho a la mía.
—¿Quién es este?
—Ese eres tú, chico listo. Esta foto es de ayer. Tienen cámaras de
seguridad en el laboratorio de informática. Lamento si no lo notaste antes.
Parpadeo ante la foto. ¿Podría ser mi hermano? Esta foto apesta.
—No estaba en ninguna parte cerca de aquí ayer —digo, reacio a
suponer por qué piensan que soy yo.
—¿Sí? Tu identificación inició sesión en el sistema tres veces. Una vez
en la biblioteca Vanderbilt y dos veces en la escuela de negocios.

226
—Oh, Jesús. —Ahora lo entiendo—. Mire, mi hermano irrumpió en mi
habitación el viernes. Pensé que solo tomó dinero. Obviamente tiene mi
identificación. Apostaría dinero en ello.
—¿Tu hermano?
—Sí. Joe Bailey. Solo tengo un hermano. —Estoy divagando ahora,
pero mi cerebro está ocupado juntándolo todo. Tomó mi identificación y la
usó para vagar por el campus buscando ordenadores. Fue a la biblioteca
primero, pero ese espacio era demasiado público.
La escuela de negocios habría estado más tranquila en fin de semana.
—¿Dices que irrumpió en tu habitación? ¿En la casa de la
fraternidad?
—Sí, forzó la cerradura de la puerta de mi dormitorio. Pensé que solo
me quitó mi dinero. No noté la identificación. O la gorra. En realidad, creo
que tiene la misma gorra.
El policía frunce el ceño.
—¿Te robaron y no lo reportaste?
Mi corazón se hunde.
—Fue solo un poco de dinero. Y él cree que tiene derecho a tomar mis
cosas. Estuve aliviado cuando no tomó nada que perteneciese a otra
persona. ¿Y cuál siquiera sería el punto en reportarlo? Mi madre toma
dinero de mí en cada oportunidad que tiene. —Odio todo lo que estoy
diciendo. Suena horrible. ¿Quién me creería si vengo de una familia así?
—Pero este eres tú —dice el policía, deslizando la foto hacia mí.
—No, no lo soy. —Clavo mi dedo en la foto—. Y no tomé lo que sea
que está sosteniendo. ¿Fue en el laboratorio de informática, ha dicho?
—¿Lo hice? No lo recuerdo.
—Oh, por favor. —Su tono es exasperante—. No voy a asumir la culpa
por esto. Joe no es el tipo más inteligente. Si va por él, todavía tendrá lo
que sea que robó. Es la razón por la que ya no vivo en casa.
—¿Estás acusando a tu propio hermano de esto?
—¡Sí! —Aunque suena horrible. Como si todos fuéramos una panda
de delincuentes—. Sí —digo de todos modos—. Porque claramente tenía la
intención de hacerme lo mismo.
El policía se rasca la cabeza.
—Entonces, alguien roba tu dinero y tu identificación. Y no te
preocupas del por qué, ¿eh? ¡Ups! —Levanta sus manos—. Parece un poco
conveniente, eso es todo.
—¡No! No me di cuenta que la identificación había desaparecido. Me
dirigía fuera de la ciudad.

227
—¿A dónde?
—Eh… —Mierda. ¿Qué diablos puedo decir a eso?
—Eres el hermano inteligente, ¿cierto? ¿El estudiante universitario?
Le dices a tu hermano que te vas de la ciudad. También le dices dónde
encontrar tu identificación.
—¡No! No es así.
—¿A dónde fuiste, de todos modos?
—Yo… —Estoy tan jodido.
—¿Fuiste con alguien más? ¿Te quedaste en un hotel? ¿Usaste una
tarjeta de crédito o tu EZPass18?
Si solo hubiera usado una tarjeta de crédito. Pero por supuesto que
Keaton pagó por todo. Y no hay manera de que pueda arrastrar a Keaton
Hayworth III a esto.
Resulta que no soy el hermano inteligente en absoluto.
—Necesito un abogado —digo despacio. Debería haber dicho eso de
inmediato.

18 EZPass: sistema electrónico usado en muchos de los peajes de Estados Unidos.


—¿Estás seguro? Eso solo se ve culpable. Si estabas fuera de la
ciudad, eso es fácil de probar, ¿cierto? Podemos resolver esto como
hombres.
—Como hombres. —Suspiro. Sí, nunca voy a decirle cómo pasé mi fin
de semana—. No, necesito un abogado para desenredar su mierda de
teoría.
—¿Tienes alguien a quien llamar?
Y esa es la gran pregunta de mi vida, ¿verdad? No conozco a ningún
abogado o sé cómo encontrar uno rápidamente. Llamar a casa está fuera
de cuestión. Mamá no es de ayuda y Joe quiere que vaya a la cárcel por él.
Keaton, sin embargo. Sabría exactamente a quién llamar. Pero no lo
arrastraré a esto.
—¿Cómo consigues un abogado de oficio? —le pregunto al policía.
—Prepárate para esperar —dice—. Les avisaré.
Se levanta de su silla y sale de la habitación.
Oigo el clic del cerrojo cuando me deja atrás.

228
32
Mi Cerebro Está Lleno de Ruido Blanco

Keaton

S
iempre pensé en mí mismo como la clase de tipo que mantiene
la calma y siempre sabe qué hacer en una emergencia. Una vez,
rescaté a una pareja ahogándose en el océano, y todo el mundo
alabó mi comportamiento frío y mi rápido pensamiento.

229
Bueno, eso ahora ha desaparecido. Mi cerebro está lleno de ruido
blanco. Mi habilidad para pensar ha abandonado la habitación. Y todo por
la mirada en el rostro de Luke mientras el policía lo metía en la parte
trasera del auto patrulla.
Era pánico. Auténtico terror.
—¿Dónde estaban, de todos modos? —me pregunta Tanner. Estamos
en el salón de la fraternidad. Estoy sentado en un sofá con el teléfono en la
mano. Pero no puedo pensar en qué hacer.
—Fuera de la ciudad —contesto.
—¿Para qué?
—Solo salir de la ciudad —espeto—. ¿Desde cuándo necesito dar
explicaciones?
—Tiene una buena razón para tener curiosidad —argumenta Judd—.
Los policías buscaron en la habitación de Bailey. Tenían una orden. Reed
tuvo que abrírsela, y pasaron como cuarenta minutos allí.
—¿Buscando qué? —digo con la voz rota. He estado en la habitación
de Luke docenas de veces. No es muy grande, y no hay nada que esconder.
Lo único que me sorprendió de la habitación de Luke fue el pequeño
refrigerador bajo el escritorio donde guarda queso y manzanas.
—Ni idea —contesta Judd—. Pero no puede ser bueno.
—Tendrá algo que ver con su hermano —interviene Jako—. Ese tipo
es espeluznante, e irrumpió en la habitación de Luke el viernes.
—Espera. ¿Lo hizo? —pregunto—. Bailey no me lo contó.
Todo el mundo me mira.
No sé qué hacer. A Luke no le gusta que nadie sepa sobre su vida.
Definitivamente no quiere que nadie sepa sobre nosotros. Y, por otro lado,
la policía acaba de llevárselo en el auto patrulla. No puedo fingir que no
me importa lo que suceda ahora.
—¿Reed? —llamo, buscando a nuestro presidente.
—¿Sí? —Está justo detrás de mí.
—¿Qué se hace si alguien es arrestado? No puedo pensar
correctamente ahora mismo.
—Bueno, necesitas un abogado si van a presentar cargos. Alguien que
hable por ti en la lectura de cargos.
Bien, de acuerdo.
—¿Cómo sabemos si le leerán los cargos?
—Le leyeron sus derechos —comenta Tanner—. No lo hacen si solo te
llevan para hacerte unas preguntas, ¿cierto?

230
—No lo sé. —Y ahora mismo me siento muy ignorante. Ver programas
policiales en la televisión no me da mucho con lo que seguir—. Si fuesen
llevados a la comisaría, ¿qué querrían que hiciesen sus hermanos de
fraternidad?
Hay otro silencio y alzo la mirada a los rostros de mis amigos. Todos
me miran con expresiones que van desde la ignorancia a la sospecha.
—No veo cómo esto es nuestro problema —asegura Judd.
Y eso me enoja.
—¿En serio? Si fueses tú, ¿se supone que solo fuese arriba y
terminase mi trabajo de biología?
—Pero la policía no vino a buscarme —argumenta Judd—. Así que no
es relevante. ¿Qué tienes con Luke, de todos modos?
Lo ignoro. Tomo mi teléfono y pulso el número de mi padre.
Afortunadamente, me responde al instante.
—¡Keaton! Hablemos sobre esas prácticas…
—Papá —interrumpo—. Olvídalo ahora mismo. Necesito ayuda. Luke
Bailey está en problemas.
Le lleva un segundo responder.
—¿Cuál es el problema, Keat?
—Volvíamos a la ciudad…
—Pensé que estabas en un hotel con Annika.
—Solo porque lo creyeras no significa que se volviese realidad —
gruño—. Pasé el fin de semana en un hotel. Pero no con Annika.
Hay otro silencio y me pregunto si voy a tener que deletreárselo.
—Oh. —No se me escapa el peso de entendimiento que pone en la
palabra.
—Sí.
—Oh —repite.
Suspiro.
—Puedes recomponerte de eso más tarde. Ahora mismo necesito que
te centres en esto; Luke fue arrestado en el momento en que volvimos.
¿Qué haces si alguien es arrestado?
—¿Alguna idea de los cargos?
—No tengo ni idea. Y por lo que pude saber, tampoco él. Pero su
hermano es un mal bicho y conoce bien las actividades ilegales.
—Necesitas un abogado defensor —dice papá de inmediato.
—¿Conoces a alguno?
—Tiene que ser alguien que ejerza en Connecticut. Dame veinte

231
minutos.
La línea se corta. Aunque mi cerebro lo está asimilando, así que me
siento allí con el teléfono en la oreja un buen instante antes de levantar la
mirada.
Una docena de hermanos de fraternidad me están observando,
boquiabiertos.
—¿Qué? —espeto.
—¿Bailey y tú…? —Tanner no puede obligarse a terminar la frase.
—¿Nos fuimos de fin de semana? —lo reto—. Sí.
—Uh… —Simplemente parece perplejo.
Y no puedo soportar esto ahora mismo.
—Lo que sea que estés pensando, adelante, piénsalo. Tengo que
estacionar el auto antes de que se lo lleve la grúa. Y tengo que conseguir
un abogado para Bailey. —Me levanto.
—Estacionaré tu auto —se ofrece Tanner. Extiende la mano por las
llaves—. Me encargo de esto. Solo ocúpate del resto.
—Oh. —Respiro hondo—. Gracias.
Le entrego las llaves.
Nadie más se mueve.
—Por favor, dime que Luke Bailey y tú no están… —Judd parece a
punto de vomitar.
Al parecer todo el mundo olvidó cómo terminar las frases mientras
estuve fuera.
—¿Y qué si lo estamos? No es asunto de nadie.
—Jesús —sisea—. Eso explica muchas cosas.
—¿Sobre qué? —gruño.
—Te convirtió —dice Judd—. Así podía hacerse con la presidencia.
Convirtió al tipo heterosexual. Eres una gran muesca en su cinturón,
¿cierto? ¿También te pidió dinero?
—¡QUE TE JODAN! —grito, levantándome.
—Nah, no me va eso —espeta Judd—. No importa lo buenas que sean
las mamadas. ¿También te enseñó eso?
Y ahí es cuando me lanzo a por él.

232
33
Abierto A Un Acuerdo

Luke

S
oy metido en una celda con otros cinco tipos. Hay bancos a lo
largo de las paredes, pero ningún otro mobiliario. Nadie siquiera
alza la mirada hacia mí cuando entro, y eso es perfecto. Me
hundo en un banco e intento no pensar. Porque cada

233
pensamiento que tengo es horrible.
Incluso si de alguna manera me las arreglo para salir de aquí mañana
sin cargos, ¿me mantendrá la universidad de Darby? ¿Pueden revocar mi
beca por tener un hermano que roba?
Y luego está la fraternidad. Hay alguna línea sobre legalidad en el
manual de los miembros en alguna parte. Si eres condenado por un
crimen, creo que pueden echarte.
No puedo ser condenado. Por nada. Incluso si consigo una multa en
lugar de tiempo en prisión, arruinaría mi vida. Estoy a trece meses de
conseguir mi grado. ¿Si consigo un antecedente criminal en su lugar?
Trabajos de mierda por el resto de mi vida.
En algún punto, mi nombre es llamado de nuevo. Soy metido en otra
sala de interrogatorios, donde un abogado de oficio en un traje demasiado
ajustado me hace todas las preguntas relevantes.
—Sé que mi hermano hizo esto —le digo tan alto como puedo—. ¿Lo
investigaron? Puedo darle su dirección.
La garabatea en tal vez la vigésima página de su cuaderno, bajo la
pila de otros casos que ya hay ahí.
—Pelearé para que la fianza sea establecida en tu lectura de cargos —
dice.
—¿Cómo funciona eso?
—Si la establecen por cinco mil dólares, pagarías setecientos
cincuenta a un fiador de fianza, que manda el resto.
Setecientos cincuenta dólares. No tengo ese dinero. Mi familia seguro
como el infierno que tampoco lo tendrá. Puta mierda. Estoy atrapado aquí,
a menos que le pida a Heather o a los chicos de Jill’s sacarme de aquí.
Keaton lo pagaría, por supuesto. Pero preferiría deberles a todos los
demás en el planeta que pedírselo.
Mi abogado se prepara para irse solo unos minutos después. Es obvio
que su única meta es sacarme con fianza mañana.
—Trabajaremos en el caso cuando tengamos una fecha para el juicio
—dice—. ¿Estás abierto a un acuerdo?
—¡No! —Jesús—. No lo hice. Y tengo una coartada. ¿Puede llamar al
hotel y preguntarles si tienen cámaras de seguridad?
—Ajá —dice, haciendo clic en su bolígrafo de nuevo—. Cuando
tengamos una fecha para el juicio. Claro.
Nunca me he sentido tan impotente como ahora mismo.
Me llevan de nuevo a la celda, donde me desplomo en un banco y

234
pongo mi cabeza en mis manos. Haría cualquier cosa para rebobinar este
fin de semana a un punto donde podría haber hecho algo diferente. Como
llamar a la policía por Joe después de que irrumpiera en mi habitación.
Si solo.

—¡Bailey! Bailey. ¿Bailey?


Me despierto de un sobresalto, golpeando mi cabeza contra la pared
de cemento.
—Aquí. —Jadeo.
—Tu abogado está aquí para preparar tu lectura de cargos.
Me levanto y mi espalda se queja. Pasé la noche encorvado,
intentando dormir sin tener un lugar para tumbarme. Mi boca se siente
asquerosa, y mi camiseta probablemente huele a antro.
¿Así es como tengo que enfrentar a un juez?
Entumecido, sigo al oficial uniformado hacia la pequeña sala de
interrogatorio. Acabamos de alcanzar la puerta cuando oigo mi nombre de
nuevo desde el pasillo.
—¿Luke Bailey? ¿Dónde puedo encontrar a Luke Bailey?
—Aquí —digo, confuso, mientras el hombre con barba grisácea en un
impecable traje de raya diplomática avanza hacia mí. Lleva una cartera
con cierres de latón.
—Bien, bien. ¿Cuánto tiempo tenemos? —le pregunta al oficial.
—Unos veinte minutos.
El hombre nos pasa de un empujón para entrar en la pequeña
habitación y su cartera se posa sobre la mesa con un golpe sordo.
—Estás despedido —le dice a mi abogado de oficio—. Deja el
expediente del caso.
Mi abogado se levanta con un chillido de su silla contra el linóleo.
—¡Espere! —digo, entrando en pánico—. No puede despedir a mi
abogado.
—Soy tu nuevo abogado —dice el señor Raya Diplomática, abriendo
su cartera—. Robert Grant, abogado habilitado. Siéntate, estamos
perdiendo tiempo.
El otro abogado sale de la sala sin una palabra.

235
—Pero… —Cierro mi mandíbula, porque este hombre está abriendo
un ordenador portátil ya y en su pantalla veo una foto del hotel donde
pasé el fin de semana.
Así que me callo y me siento frente a él.
—La hora del hotel son las once de la mañana del domingo.
¿Recuerdas cuándo ustedes dos se fueron?
—Uh, no hasta después de las once y media como muy pronto,
porque almorzamos en el restaurante del hotel —explico, todavía atontado
por una noche dormitando en un banco—. ¿Quién le dio esa información?
Alza la mirada.
—Keaton Hayworth Junior, o tercero, lo que sea. El chico Hayworth.
El hotel está sacando rodaje de los ascensores también. Tu nombre no
estaba en la reserva, lo cual es una lástima, pero no es lo más importante.
Mi investigador encontrará a alguien detrás de recepción que te recuerde.
Estoy sin palabras por un segundo.
—¿Quién le contrató?
—Los Hayworth. Ahora háblame de tu hermano. ¿Todavía reside en
esta dirección de Calhoun Street? —Vuelve la pantalla de su ordenador
hacia mí, y es una toma de Google Earth de la casa de mi madre.
—Sí —digo despacio—. Sé que tomó mi identificación y la usó para
robar lo que sea que haya desaparecido.
—Ajá —dice el abogado, tecleando como loco—. Totalmente plausible.
Pero no tenemos que resolver este caso para los imbéciles perezosos que te
arrestaron. Vamos a demostrar que no estabas cerca de Darby el sábado.
Saben cuándo fue robado el lugar, tienen la filmación de mierda para
probarlo. —Me mira sobre su pantalla—. Esa toma que me enseñaron era
pura mierda. Hay otra filmación que enseña el rostro de tu hermano.
Apostaría dinero en ello.
—De acuerdo. —Carraspeo—. ¿Cuánto cobra?
—No es relevante en los siguientes dieciséis minutos. Oye, ponte esto.
—Mete la mano en su cartera y saca una camisa de vestir, todavía
envuelta en plástico—. Y estos. —Saca unos pantalones caquis con las
etiquetas todavía puestas—. Keaton supuso tu talla. Apresúrate. Oh, y…
—También pone desodorante sobre la mesa.
Me levanto y me quito mi camiseta, arrojándola justo en la papelera
en la esquina. Me quitaría mi piel también, si pudiera. Nunca quiero ver
este lugar de nuevo, y no necesito ningún recordatorio de que estuve aquí.
Ponerme la camisa que Keaton compró para mí es solo ligeramente
más cómodo, sin embargo. No puedo creer que tuviera que hacer esto por
mí.
No siento nada más que vergüenza.

236
Cuando estoy medio presentable y el señor Grant me ha hecho
cincuenta preguntas en quince minutos, soy acompañado por un alguacil
hacia una sala abarrotada, donde el juez está sentado en el estrado, varias
personas convocadas delante de él.
Tomo asiento en otro banco.
Mi elegante abogado —mi nueva persona favorita—, está siseándole a
otro hombre al lado de la sala.
—Esto es un ACD —dice Grant—. Se ve mal si encierras a un
universitario antes de los exámenes, cuyo único crimen es compartir ADN
con un imbécil que ya has condenado.
El otro hombre hace una mueca.
—La universidad se ve mal si esto sale en las noticias —dice Grant, y
suena como una amenaza—. Y cuando la universidad se ve mal, tu jefe
recibe una llamada.
Mi abogado es un tipo aterrador. Y ni siquiera entiendo lo que está
diciendo.
—¡Caso 418636! —exclama el alguacil en el frente.
—Esos somos nosotros —dice Grant, chasqueando sus dedos. Me
levanto y me muevo hacia él como un perro bien entrenado—. Yo hablo por
ti —añade por lo bajo—. Solo responde “Sí, señoría” cuando el juez
confirme tu nombre.
Y eso es lo que hago.
Dos minutos después, el fiscal del distrito —que es el tipo con el que
hablaba mi abogado—, dice:
—Hemos llegado a un acuerdo de ACD.
No sé qué significa eso, pero el juez gruñe. Le entrega una hoja de
papel al fiscal.
—Queda libre sin fianza por ACD. —Luego golpea su mazo y levanta
otros papeles sobre su escritorio.
—Gracias —le murmura Grant al fiscal—. Sabia decisión. Mi cliente
estará disponible para ti cuando sea necesario. —Luego, Grant toma mi
codo en su mano y me lleva por el pasillo hacia la puerta.

237
—¿Qué acaba de pasar? —pregunto cuando hemos alcanzado el
vestíbulo.
—ACD significa aplazamiento para la contemplación de la
desestimación.
—Pero, ¿qué pasa con la fianza? —inquiero cuando suelta mi brazo.
—Sin fianza. Eres libre de irte. Les daré pruebas sólidas de tu
coartada. Mientras tanto, la oficina del fiscal intentará encontrar al
verdadero ladrón y luego desestimarán tu caso definitivamente. Así que no
seas arrestado por nada más, chico. No bebas y conduzcas. No violes
propiedad privada. Ni siquiera te saltes una señal de stop.
—¿De acuerdo? —Mi cabeza está girando.
—Y si van a interrogarte sobre tu hermano, llámame cuando te
sientes con ellos. No tienes que acercarte a la estación de policía. Pero
necesitas ser de tanta ayuda como sea posible. Llámame por cualquier
cosa.
—Lo haré.
—Ahora tomemos tus efectos personales para que puedas ir a casa.
Y eso hacemos.
34
Ébola

Luke

A
parentemente contraje el ébola en prisión.
Bueno, no realmente. Pero basado en el silencio y las
miradas que me encuentro cuando entro en la casa de Alfa
Delta, claramente pensarías que era portador de una

238
enfermedad mortal.
Miradas recelosas siguen mis movimientos cuando entro en la sala de
estar. No veo a Keaton por ninguna parte, pero sí a Judd, Tanner y
algunos otros sentados en el sofá, dejando los mandos de la videoconsola
sobre sus regazos ante mi entrada. En el comedor, Jako y Zimmer están
inclinados sobre una pila de libros. Alzan la cabeza cuando me ven, y Jako
se pone de pie inmediatamente.
—¡Bailey! —exclama con alivio, y es la única persona en la habitación
que parece feliz de verme. De nuevo, me pregunto dónde está Keaton. He
tratado con fuerza de no pensar en él. Pero ahora tengo que hacerlo.
Vio a la policía meterme en su auto. Siento náuseas cada vez que
recuerdo eso.
—Hola —saludo a todo el mundo, torpemente metiendo las manos en
los bolsillos traseros.
—¿Cómo fue la prisión? —interviene Judd.
Le lanzo una mirada que haría temblar a la mayoría de la gente. Pero
no a Judd. Sabía que mis compañeros harían preguntas, pero me pone de
los nervios que Judd sea quien lidere esta inquisición. También tiene un
ojo morado, lo que solo lo hace lucir más como el hosco vándalo que es.
—No estuve en prisión —contesto lo más sereno que puedo—. Pasé la
noche en el calabozo.
—Lo mismo.
—No, no es lo mismo para nada. —Mis piernas tensas me llevan al
centro de la sala de estar. Paso la mirada sobre los chicos en el sofá y el
resto que lentamente están llenando la habitación—. Tengo un anuncio
que hacer —indico a todos.
—Oh, no hay ninguna necesidad en absoluto —se mofa Judd. Se
levanta y se acerca a mí, por lo que estamos frente a frente con la mesa de
café en medio—. Ya sabemos demasiado sobre ti. —Mira alrededor—. No
hay forma de que vayas a ser presidente.
Nuestro presidente actual aparece a mi lado, poniendo los ojos en
blanco.
—Keller —regaña Reed—. Suficiente.
Judd hace una mueca.
—¿Lo dices en serio? ¡Tu reemplazo acaba de ser arrestado, Reedsy!
—Y liberado —interfiero—. Los cargos serán desestimados. No robé
nada.
—Robaste todo —dice Judd con voz cansina—. Eres asqueroso.
—Y no sabes qué demonios estás diciendo —gruño—. El viernes

239
cuando volví de correr, Jako me hizo saber que mi hermano mayor, Joe,
pasó por aquí.
Jako se adelanta con un asentimiento.
—Cierto, pero…
—Estaba preocupado —continúo—, porque Joe cumplió condena por
allanamiento de morada hace un tiempo. Así que fui a investigar y
descubrí que me robó algo de dinero de la habitación. En ese momento
pensé que solo fue dinero, pero resultó que… —Tomo otra respiración—.
También me robó la identificación de Darby. —La vergüenza y el disgusto
me revuelven el estómago—. Y luego la usó para robar algunos
ordenadores de la universidad.
—Mierda —murmura Jako.
—¿En serio? —Judd no se está creyendo nada—. ¿Se supone que eso
nos haga sentir mejor? —Se gira hacia Reed—. ¡Acaba de admitir que
permitió que un convicto vagase sin compañía por la casa!
Jako habla de nuevo, su tono duro.
—No, yo hice eso. Yo dejé entrar al hermano de Luke en la casa, así
que cualquier cosa que robase es culpa mía.
—No, no lo es —digo firmemente—. Es culpa mía.
—Malditamente cierto —comenta Judd con malicia—. Jodidamente he
acabado con esto. Voto para que recusemos al chupapollas como
presidente…
—Judd —espeta Reed.
—¿De nuevo con esta mierda? —protesta Zimmer justo detrás de mí—
. ¿Cuántas oportunidades tiene, Reed? Silencia su mierda o yo también he
acabado.
Mi pobre cerebro cansado está intentando mantenerse al día. Aunque
“chupapollas” es una de las palabras favoritas de Judd. Suena como si
supiese…
—Eh —dice una voz tensa desde las escaleras.
Giro la cabeza y Keaton está justo ahí, caminando hacia mí. Con sus
ojos azules me echa una mirada de la cabeza a los pies, como si estuviese
evaluándome por algún daño.
Pero, Cristo, todo el daño lo tiene él. Keaton tiene el labio partido.
Tiene ojeras y hay una tensión en su expresión que nunca he visto.
—Cállate, Judd —espeta Keaton ahora—. Si alguien va a ser
expulsado de Alfa Delta, eres tú.
—¿Sí? —El imbécil da un paso hacia Keaton—. Sometámoslo a
votación. Puede que no resulte como crees. ¿Vas a venir y participar? ¿O
vas a asustarte y dejar que Bailey tome todas las decisiones?

240
Keaton palidece, y los demás parecen prepararse. Hasta que Tanner
se interpone entre Judd y Keaton, manteniéndolos separados.
—Vuelvan a sus esquinas.
Tomo aliento. ¿Qué está sucediendo ahora mismo?
—Jodidamente fuera de lugar —gruñe Keaton.
—Tengo que ir arriba —murmuro. No solo necesito quitarme el olor a
perdedor de mi cuerpo, sino que estoy demasiado cansado para pensar. Si
Judd vuelve a abrir la boca estoy seguro que lo golpearé. Y luego realmente
seré expulsado de Alfa Delta. Justo como espera. Me giro hacia las
escaleras, pasando junto a Reed y Zimmer.
—Tu follamigo estará arriba de inmediato —se burla Judd.
Me congelo mientras el silencio cae entre nosotros. Pero luego tengo
que girarme. Y está claro, todo el mundo me está observando,
preguntándose qué diré.
Estoy demasiado sorprendido para hablar. Porque… ¿todo el mundo
lo sabe? Jesucristo. ¿Cuándo sucedió? ¿Y por qué? Keaton podría haber
inventado un millón de excusas a por qué estábamos juntos cuando
aparecimos en el auto. Quiero decir, obviamente le reveló la verdad sobre
nuestro fin de semana al abogado, porque aparecía en el acta como mi
coartada oficial.
¿Pero se lo contó a la fraternidad?
El de Keaton es el último rostro que miro. Está pálido, sus labios en
una línea firme. Cuando me ve mirándolo, cierra los ojos.
Oh, joder.
—Lo siento —masculla.
—Sí, estoy seguro de eso —murmuro. Estoy seguro que siente
haberme conocido.
Keaton se estremece, pero no sé si es por mis palabras, o porque hay
alguien golpeando la puerta de entrada ahora mismo.
—¡Luke Bailey! —chilla una voz desde el otro lado de la gruesa puerta
de roble—. ¡Que alguien me ayude!
Estoy cruzando el vestíbulo y abriendo la puerta de golpe en un
instante.
—Mamá —saludo hoscamente en cuanto veo su rostro bañado en
lágrimas—. Cálmate.
Intenta pasar junto a mí a la casa, pero aprieto mi agarre en la
puerta, manteniéndola fuera.
—¿No vas a dejarme entrar? —Solloza.

241
—No es necesario —susurro—. ¿Por qué estás aquí?
—¡Lukey! ¡Tienes que venir a casa ahora mismo! ¡Se llevaron a Joey!
—¿Cuándo?
—¡Justo ahora! Esos cerdos aparecieron y lo acusaron de robar
ordenadores o algo así. —Lloriquea—. ¡Le arrestaron y se lo llevaron!
Tenemos que ir y sacarlo. Tienes que pagar la fianza…
—No. —Cierro la puerta detrás de mí, así estamos solos en la entrada.
—¿Q-q-qué? —Le tiembla la voz, y está sorbiendo por la nariz
repetidamente—. ¿Q-qué quieres decir con no? Es tu hermano. Necesita
ayuda.
—Sí, necesita ayuda —coincido—. Pero no va a venir de mí, mamá.
¿Esos ordenadores que robó? Intentó culparme de ello.
Como siempre, mi madre defiende apasionadamente a Joe.
—Estás equivocado. ¡Joe nunca haría eso!
—Lo haría y lo hizo. —La amargura llena mi garganta—. Robó mi
identificación e irrumpió en la universidad, mamá. Y dejó que me echasen
la culpa de ello. —Su voz no es la única que está temblando—. Y-yo pasé
la noche en el calabozo. Cristo… ¿sabes lo desmoralizador que fue?
—Necesitamos pagar la fianza de Joey —dice sin reconocer ninguna
palabra que he dicho—. ¡Solo son setecientos cincuenta dólares! Y luego
tenemos que ocuparnos del abogado…
—No —repito, con furia esta vez—. No pagaré su fianza. De hecho, si
por alguna razón el sistema de justicia falla y no le envían a prisión por
esto, pediré una orden de alejamiento contra él. —Tomo aliento—. No
quiero volver a poner los ojos en Joe Bailey.
Hay un breve silencio de sorpresa.
Cuando habla de nuevo, no espero lo que dice.
—Pequeña mierda desagradecida —gruñe mi madre—. ¡Te das cuenta
de cuánto ha hecho por ti! ¡Cuánto hemos hechos ambos por ti! Te di la
vida…
Me quedo boquiabierto.
—¿De verdad? ¿Vas a ir ahí, en serio?
—¿Y ahora tienes la oportunidad de salvar la vida de tu hermano y lo
estás abandonando? ¿Simplemente vas a dejar que vaya a prisión? —Sus
sollozos crecen—. ¿Quién eres? ¡No eres mi hijo! ¡Mi hijo nunca haría algo
así! ¡Lo juro por Dios, Luke, si vas a hacer esto ya no vas a ser mi hijo!
Siento perfectamente el hueco dentro de mí cuando dice eso. Nunca
antes ha usado la opción nuclear, pero me siento extrañamente calmado
de todos modos. Porque siempre íbamos a terminar aquí.

242
—De acuerdo —susurro finalmente.
Los sollozos de mamá se cortan inmediatamente.
—¿De acuerdo? —repite, enderezándose—. ¿Pagarás la fianza?
—No. —Intento tragar el enorme nudo en mi garganta. Fallo—. De
acuerdo, entonces supongo que tú y yo hemos terminado. Sácame del
testamento, mamá. —Mi risa frágil.
—Pequeña mierda —sisea—. Sin lealtad. Justo como tu padre.
—Mamá —digo jadeante, el insulto atrapándome completamente con
la guardia baja. Es el insulto más profundo que me ha dirigido. Toda mi
vida se ha referido a él como “el hombre cruel que nos hizo un favor
cuando se marchó”.
—Es cierto —asegura—. Estoy segura que terminarás tan solo como
él.
Eso no es algo que se suponga que las madres les deseen a sus hijos.
De nuevo, ¿cuándo esta mujer ha sido una madre para mí? Pero incluso
sabiendo eso, una ola de pena me recorre al mismo tiempo. Entonces, esto
es todo. La última conversación que compartiremos. Debería sentir alivio,
pero en cambio estoy destrozado.
Tomando una respiración, doy un paso atrás hacia la puerta.
Mientras me giro, no me pierdo los rostros en la ventana. La gente está
observando a mi madre sacarme de su vida, como si estuviesen viendo una
pelea en un partido de hockey.
Abro la puerta y entro. Sin otra palabra a la mujer que me dio la vida,
cierro la puerta de nuevo y la bloqueo. Luego corro por las escaleras —
todas—, y escapo a mi habitación.
La ducha me espera. Giro el grifo a una temperatura abrasadora y me
quito la ropa.
Lástima que la vergüenza no se lave.

—Bailey.
La voz ronca de Keaton me alcanza mientras me pongo una camiseta
limpia. Está en la puerta, la preocupación escrita por todo su hermoso
rostro.
—¿Estás bien? —pregunta.

243
—No lo sé. ¿Importa? —Toda la fraternidad acaba de ser testigo de la
explosión de mi vida en veinticuatro horas. Básicamente estoy entumecido
para ahora.
Se acerca, como si fuese a abrazarme. Pero simplemente no puedo
soportarlo ahora. Doy un extraño paso a un lado y me inclino sobre el
escritorio, hojeando mis papeles.
—¿Cuánto costó el abogado? Necesito establecer un plan de pago con
tu padre.
—No habrá ningún plan de pago —contesta, dejando salir su
irritación.
—Sí, lo habrá. No quiero que tu padre me rescate. No quiero a nadie
rescatándome.
—¿Ni siquiera yo?
—Especialmente tú. No hace ni veinticuatro horas señalé que Alfa
Delta odiaría esto. —Señalo entre su cuerpo y el mío—. Supongo que no
me equivoqué.
—No importan —aseguran rápidamente.
—¿Para nada?
Traga saliva con fuerza.
—Lo que sea. No me importa.
—Pero tal vez a mí sí.
—No —espeta—. Es una salida fácil. ¡Solo estás buscando una excusa
para no salir de tu zona de confort! La mierda se pone difícil y me apartas
de nuevo.
—¿Cómo te sorprende? No me gusta deberle nada a la gente. Lo
sabes. Odio sentirme como una pequeña mierda desagradecida.
—¡Entonces no lo seas! —exclama—. Y no estoy hablando de dinero.
Eso está más allá de tu control. Cuando se refiere al amor, eres un jodido
tacaño. Como si fuese a matarte admitir que te importa.
Aunque me mataría. Porque cuando miro a Keaton Hayworth III, veo
el tipo de hombre que nunca puede ser mío. Lo que sea que cree que ve en
mí se le pasará con el tiempo. Un día pronto se despertará y se preguntará
qué demonios está haciendo con un granuja al que nadie más se interesa
en amar. Su obsesión desaparecerá. Tal vez es porque se canse de mi
mierda. O tal vez otro chico más malo llame su atención.
De cualquier modo, nunca íbamos a durar. Nunca he estado más
seguro de nada en mi vida.
—Solo fue una follada, Keaton —murmuro.
—No lo fue.

244
—¿Sí? ¿Cuándo cambiaste las reglas? ¿Esto es como la elección otra
vez? ¿Cambias las normas y me pongo en fila?
Su cuello se enrojece inmediatamente.
—¡No puedes seguir echándome ese error en cara!
—Cometes muchos errores, aparentemente. Fui el mayor.
Pregúntaselo a alguien de abajo. Adelante.
Parpadea, sus ojos enrojecidos. Luego alza su barbilla aristocrática
un par de centímetros. Y se va de mi habitación.
35
Tan Grueso Como Tu Mano

Keaton

O
tro domingo. Otro almuerzo con papá.
Excepto que nada es en absoluto lo mismo. Acabo de
pasar las dos semanas más solitarias de mi vida, y no sé
dónde encontraré la energía para ser amable con mi padre.

245
Esta vez, he cambiado el lugar. Tenía que salir de la casa de Alfa
Delta. Así que cuando las clases terminaron el viernes, me metí en mi auto
y conduje hacia Nueva York para el fin de semana.
Pero, mierda, incluso conducir me hizo pensar en mi salida con Luke.
El último fin de semana que pasé lejos de la escuela fue tan asombroso.
Esta vez, no hay festival de sexo ni besos borrachos. Me quedo en el
pequeño apartamento de mi padre en el centro de la ciudad durante el fin
de semana. Es donde duerme cuando no quiere volver a Long Island
después de largas noches en el trabajo.
El domingo por la mañana, voy desde Midtown a Upper West Side.
Nuestro plan es tener el almuerzo del domingo en Good Enough to Eat. Los
Hayworth saben cómo celebrar. Y este lugar tiene rodajas de tocino tan
gruesas como tu mano. Es casi lo bastante bueno para curar mi dolor.
Casi.
Dos largas semanas han pasado desde el arresto de Luke y todavía no
me habla realmente. O duerme conmigo. O incluso me mira a los ojos.
De hecho, está evitando la casa por completo.
Y yo también, si soy honesto. Atrapo a mis amigos dándome miradas
de soslayo a veces. No es que piense que les preocupa atrapar piojos de
gay o cualquier cosa. Es más que no pueden pensar en qué decir.
Cualquiera con ojos puede ver que Luke y yo no estamos en buenos
términos. Pero supongo que piensan que no puedes usar las mismas
palmaditas y desafíos de tequila para superar una ruptura con un chico.
Aunque Tanner se ofreció a salir conmigo y emborracharme. Y Dan
Zimmer me ofreció incómodamente su oído si tenía algunas preguntas
para él. “Podría enseñarte el apretón de manos secreto”, había bromeado.
Pero los rechacé. No estoy de humor para que nadie me haga sentir
mejor, supongo. Así que mi triste rostro continúa disuadiendo preguntas.
Y todavía estoy recibiendo miradas en el rango de curiosas a preocupadas.
Y a veces, es Luke quien me mira a escondidas. En esas raras
ocasiones, cuando ambos estamos alrededor, veo lamento en sus ojos. No
es muy bueno ocultándolo.
Sé que todavía me quiere. Sé que nunca dejó de hacerlo. Pero no
puedo obligar a alguien a superar sus problemas y amarme. Sé que nunca
ha tenido a nadie de confianza en su vida, y realmente quiero ser esa
persona. Pero, ¿y si está demasiado roto para dejarme?
Luke es algo así como un animal callejero abusado. De acuerdo,
ahora estoy comparando al chico que me gusta con un perro. Pero los
animales son lo mío, así que en realidad es un halago por mi parte. De
todos modos, ves estos desgarradores videos de perros abusados que
progresan con el tipo correcto de atención. Ganan peso y sus pelajes se

246
vuelven brillantes. Si crees a YouTube, son los animales más leales en el
mundo.
Pero si lees la suficiente literatura sobre comportamiento animal,
sabes que no siempre termina de esa manera. Algunos perros nunca
superan su terror.
Cuando llego a la esquina de Columbus Avenue y West 85th, ya estoy
deprimido. Pero pongo una expresión agradable y cruzo la calle para
reunirme con mi padre.
Hoy es el día en que finalmente le diré cómo conducir por la rampa de
salida de mi vida. Así que al menos tengo un plan.
Es un cálido día de principios de mayo, así que reviso las mesas
exteriores primero. Y… ¡mierda! Mi madre es la primera persona que veo.
Está sentada junto a mi padre.
Estoy siendo atacado en equipo. Impresionante.
—Hola, chicos —digo, enderezando mi espalda. Lo que sea que puedo
decirle a un padre, supongo que puedo decírselo a los dos.
—¡Keaton! —Mi madre se levanta de su silla—. ¡Hola, cariño!
La beso en la mejilla y me obligo a sonreír.
Las mesas son estrechas y mi padre está atrapado a su lado, así que
me ofrece un apretón de manos. Como hacen los hombres de verdad.
Para ser justos, no ha dicho una palabra sobre mi pequeña
revelación. Honestamente no sé qué piensa sobre mí ahora mismo. Pero no
cambia mi mensaje.
Tomo asiento y el camarero aparece. Tiene acento australiano y gafas
de montura gruesa. Es bastante lindo. Cosas así simplemente saltan a mi
cabeza todo el tiempo ahora y no intento eliminarlas como solía hacer. Por
lo que, al menos, tengo eso sucediéndome.
—Tomaré el desayuno completo —digo antes de que pueda siquiera
ofrecerme un menú—. Y café. Gracias.
Mis padres ordenan y luego todos solo nos miramos por un segundo.
—¿Cómo has estado? —inquiere papá finalmente.
—Bien. El final del semestre es siempre duro.
—Espero que estés durmiendo suficiente —dice mamá.
—Mucho, en realidad. —Carraspeo. Dormir no es realmente un
problema ahora que estoy solo en mi cama cada noche—. Además… —
Decido soltarlo todo antes de comer—. Recibí esto la semana pasada. —
Saco un pedazo de papel de mi bolsillo y lo desdoblo. Se lo entrego a mi
padre y observo mientras lo hojea.

247
Bienvenido a la Expedición Orca, dice. Partiendo desde Valparaíso,
Chile, el 19 de mayo.
—Logré entrar y quiero ir —digo—. No cuesta nada…
—Ese nunca fue el problema —señala papá.
—Solo digo. —Suspiro—. Querías que hiciera un grado en biología.
—O química. O fianzas —añade papá.
—En finanzas nunca iba a suceder —le aseguro—. No es ni
remotamente interesante para mí. Y sería terrible en ello. Me gusta mucho
la biología, sin embargo. Y quiero estudiar comportamiento animal en la
escuela de postgrado después de dejar Darby.
Sus hombros se hunden.
—¿Pero por qué? Un doctorado tomará cinco años si eres rápido y
siete si eres lento. Eso retrasará tu empleo en Hayworth Harper durante
años.
—Esa es la cosa, papá. No quiero trabajar para ti. Me encanta la
investigación. Voy a ser un académico.
Gime.
—Lo juro por Dios, ¿no puedes ser solo gay? ¿Tienes que ser un
académico también? Es como una daga en el corazón.
Mi mandíbula se abre tanto como la de una pitón antes de comer.
El silencio en la mesa dura varios segundos, hasta que mamá
finalmente habla.
—Cariño, ¿es serio con ese chico? —cuestiona.
—No —murmuro—. Pero desearía que lo fuera.
Mamá parpadea.
Papá traga visiblemente.
Busco las palabras correctas, pero, por suerte, el camarero lindo
regresa. Pone una taza de café delante de mí.
—Gracias —digo con genuina gratitud. Porque realmente necesito algo
que hacer con mis manos.
—Keat —dice mi madre, cubriendo la mano de mi padre—. Háblanos.
—¿Qué quieren que diga? —Envuelvo mis manos incómodamente
alrededor de la taza—. ¿Que soy gay? Porque… sí. Creo que lo soy.
Papá salta ante la parte de “creo”.
—Entonces, ¿no estás seguro?
Tomo aliento. Luego lo libero en una rápida ráfaga.
—No, estoy seguro —admito—. Supongo que estaba intentando
suavizarlo para ustedes, chicos. Pero estoy seguro de esto. Mi relación

248
con… —Me detengo, parafraseando—. Estar en una relación con un chico
me dio todas las respuestas que ni siquiera sabía que estaba buscando.
Mamá asiente lentamente.
—¿Annika…? —Deja la cuestión colgando, pero no estoy totalmente
seguro de qué está preguntando.
—Annika no lo sabía —digo con un encogimiento de hombros—. En
realidad, ni siquiera se lo he dicho aún. Pero si les preocupa que, no sé,
estuviera usándola o engañándola… no lo estaba. —Mi tono es firme,
porque es la absoluta verdad—. La quería y nuestra relación era real para
mí. Pero siempre había algo que… faltaba, supongo. Algo que no se sentía
completamente bien.
Esta vez, papá es el que asiente.
—Siempre se sintió muy platónico para nosotros —dice de mala gana.
Lo miro con sorpresa.
—¿En serio? Todo lo que hacías era hablar sobre cuánto querías que
nos casáramos.
Se encoge de hombros.
—Porque es una chica maravillosa y será una esposa maravillosa para
algún hombre afortunado. Pero si estamos todos siendo honestos ahora
mismo, tu madre y yo notamos que su relación parecía falta de pasión.
Mamá suspira.
—Sí lo notamos.
Tengo que sonreír.
—¿Y no podrían habérmelo dicho?
Ambos rompen en risas nerviosas.
Tomo un trago de café, luego bajo la taza de nuevo.
—No puedo creer cuán geniales están siendo sobre todo esto.
Papá arquea una ceja.
—¿Pensaste que te desheredaríamos? —dice irónicamente—. ¿Es que
me parezco a tu tío Chris?
Mamá es rápida en salir en defensa de su hermano.
—¡Christopher no desheredó a Madeline! Solo congeló su fideicomiso
hasta que completara su programa de rehabilitación.
Mi prima Maddie se rompió la espalda hace unos años y se volvió
adicta a los analgésicos. El tío Chris no estuvo emocionado.
Afortunadamente, está limpia ahora.

249
Supongo que no señalaré que mi padre acaba de comparar mi
sexualidad con una adicción a las drogas. Tienes que escoger tus batallas.
—Así que no están desheredándome —me burlo.
Papá pone los ojos en blanco.
—Por tu orientación sexual, no, Keaton. ¿Por tu traición? Todavía
estoy considerándolo.
—¡Keat! —regaña mamá, ligeramente golpeando su hombro.
—¿Y si vienes a trabajar al departamento financiero después de la
expedición? —sugiere con esperanza.
De alguna manera sabía que preguntaría eso.
—Vuelvo a mitad de julio —admito—. Pero no quiero las prácticas.
Simplemente no las quiero. Y ambos sabemos que no las merezco. Pero
conozco a alguien que lo hace.
—¿Quieres que contrate a Bailey? —Me devuelve el papel—. Estoy
bastante seguro que ya se le hizo una oferta.
—¿En serio? —Este es un detalle que no había oído—. ¿La rechazó?
—Le preguntaré a Bo. —Papá saca su teléfono de su bolsillo y teclea
en la pantalla.
—¿Es peligroso este viaje? —pregunta mi madre. Está tomando un
turno con mi carta de Chile ahora.
—En realidad no —respondo—. Es en un barco de investigación en el
océano. Pero no vamos a bucear con tiburones, mamá. Estaríamos
buscando una nueva especie de ballena.
—¿Una nueva especie? —Pone una expresión escéptica.
—Lo sé, ¿verdad? Hay un extraño tipo de ballena asesina que la gente
ha reportado de vez en cuando en cincuenta años. Pero nunca ha sido
filmada o etiquetada. Esta expedición apunta a probar que existe.
—¿Cómo es eso más importante que curar la diabetes? —inquiere mi
padre.
—Nunca dije que lo fuera. Pero mis intereses son mis intereses. Y
nadie nunca te dijo qué estudiar.
—El infierno que no —resopla—. ¿Crees que tu abuelo era un hombre
fácil? Solía rebuscar en mi mochila los exámenes corregidos y regañarme
por cada problema de matemáticas fallado.
—¿Y crees que eso es horrible? —lo desafío—. Porque cuando analizas
los cargos de mi tarjeta de crédito para comentar sobre mi vida, es más o
menos lo mismo.
Se encoge.

250
—Eres un adulto, Keaton. Lamento si te hice sentir como si estuviera
controlándote.
Lo estabas. Contengo la crítica, sin embargo, porque no ayudará a
conseguirme lo que quiero.
—Voy a ir a Chile. Y luego a la escuela de postgrado. Lamento si
querías que dirigiera la compañía algún día. Es una idea agradable, pero
no creo que sea en el mejor interés de nadie.
Suspira. Entonces su teléfono suena y lo recoge.
—Bo parece pensar que Luke quería las prácticas pero no creyó que
pudiera hacerlo funcionar. Bo le ofreció una posición no remunerada.
—Oh. —Siento un dolor justo entre mis costillas por Luke. ¿Un
trabajo que quiere pero no puede permitirse? Eso es simplemente cruel—.
Luke no puede trabajar en unas prácticas no remuneradas. Apenas tiene
suficiente dinero ahora mismo para comer. Trabaja por la noche hasta
tarde cada fin de semana solo para pagar el alquiler.
—¿No hay ayuda financiera para eso? —pregunta mi madre.
—Tiene una beca académica completa. Pero solo cubre la matrícula. Y
su madre llama cada par de semanas pidiendo dinero.
Mi padre se recuesta en su silla, una mirada de disgusto en su rostro.
—¿Qué clase de madre le pide dinero a su hijo?
—Su clase.
Papá levanta el teléfono y empieza a teclear de nuevo.
—Cariño, ¿en la mesa? —se queja mi madre.
—Solo un segundo —dice—. Le estoy diciendo a Bo que le ofrezca a
ese chico un verdadero trabajo de verano y uno de nuestros estudios
corporativos en Hoboken.
Me pregunto si Luke me matará por interferir. Por otro lado, ¿qué
diferencia hace? No me habla actualmente. Si consigue este trabajo, estará
mejor y todavía sin hablarme.
Síp. Merece la pena.
El camarero pone un plato delante de mí, lleno de huevos revueltos,
dos panqueques grandes con mantequilla de fresa y dos gruesas rodajas
de tocino.
Las cosas están mejorando. Y enfrentémoslo, todo lo malo en mi vida
cae en la categoría de problemas del primer mundo.
Así que tomo mi tenedor y como.

251
Cuando estamos terminando el desayuno, mi madre me convence de
visitar la exhibición Vermeer en el museo Metropolitano de Arte con ella.
—Vamos, cualquier buen hijo gay miraría arte con su madre.
Prácticamente escupo mi café sobre la mesa. Pero ya que mis padres
están aceptando mi cambio de carrera —por no mencionar mi
sexualidad—, mucho mejor de lo que pensé, accedo a ir con ella de todos
modos.
Para el momento en que vuelvo a Darby, ya es de noche. Subo las
escaleras al tercer piso con la habitual cantidad de agitación.
Últimamente, siempre estoy tratando de escuchar la llave de Luke en la
cerradura, así puedo accidentalmente aparecer en el rellano al mismo
tiempo.
Sutil por mi parte, lo sé.
Esta noche, sin embargo, llego justo a tiempo. Luke está saliendo de
nuestro baño e incapaz de alcanzar la seguridad de su dormitorio antes de
que llegue.
—Hola —digo en voz baja.
—Hola. —Mete las manos en sus bolsillos—. Si tuviste algo que ver
con la oferta de trabajo que acabo de recibir, lo aprecio.
—¿Qué oferta de trabajo? —digo tensamente.
Pone sus asombrosos ojos oscuros en blanco.
—Bien. Adelante, grítame un poco más. Podría haber empujado a mi
padre a revisar tu aplicación de verano. Pero es solo porque me preocupo
por ti.
La mirada de Luke cae al suelo.
—Gracias —dice tan bajito que apenas puedo oírlo—. Estoy seguro
que en realidad no lo merezco.
Y antes de que pueda discutir, se mete en su habitación y cierra la
puerta.

Dos tortuosas semanas más pasan. No soy alguien que se rinda


fácilmente, pero está empezando a parecer que esta vez no tengo elección.
Luke todavía me mantiene a distancia y me voy a Chile mañana.

252
Podría ser el momento de terminarlo.
—De ninguna manera —exclama Annika con furia por el manos
libres. Me está haciendo “compañía” mientras empaco para mi expedición,
y claramente no está feliz con las conclusiones a las que he llegado—. No
vas a terminarlo, Keaton. Te preocupas por ese chico.
—Sí, pero no se preocupa por mí —protesto.
Resopla ruidosamente.
—¡Ja! Por supuesto que se preocupa por ti. ¿Por qué si no está
evitándote tan duro? Está huyendo de sus sentimientos.
No puedo creer que estemos teniendo esta conversación, pero no
puedo negar que se siente bien hablar con alguien al respecto. Judd y yo
apenas hablamos, y mientras que estoy en buenos términos con Tanner y
los otros, no es como si nos sentáramos a hablar de mi recién descubierta
homosexualidad.
Había estado nervioso como el infierno el día que le conté a Annika,
pero fue un gran apoyo de inmediato y casi me sentí estúpido por pensar
que podría no serlo. Es mi mejor amiga y su cálida respuesta a mis
noticias solo prueba que siempre lo será.
—Tal vez. Pero no cambia el hecho de que no estamos juntos. —He
estado intentando socavar las defensas de Luke desde su arresto, sin
resultado. Es un hombre terco y es obvio que los eventos del pasado mes
no solo lo avergonzaron, sino que lo enviaron directamente a su estado
estándar de pura desconfianza—. Me voy mañana por la mañana —digo
tristemente—. Y ni siquiera se ha despedido aún.
—Aún —repite—. Estoy segura que lo hará.
No estoy seguro en absoluto. Estos días, Luke está o encerrado en la
biblioteca o trabajando en Jill’s. Está tan determinado a mantener su
distancia de mí que no me sorprendería si no viniese a casa esta noche en
absoluto.
—Se ha acabado, Ani. No sé qué más hacer para llegar a él. Nunca va
a abrirse completamente a mí. O a cualquiera, de hecho.
Suspira suavemente.
—Oh, cariño. Lo siento. Pero aun así no creo que debas rendirte.
Antes de ser arrestado, se estaba abriendo a ti. ¿Cierto? Estaba hablando
sobre sí mismo, sus sentimientos, ¿ese tipo de cosas?
—Sí, pero lo de los sentimientos es un poco exagerado. La única vez
que creo que estaba siendo realmente transparente conmigo fue cuando
estábamos hablando en la… —Me detengo de repente. La aplicación.
Eso es, la respuesta. Luke nunca ha sido genial en las interacciones

253
frente a frente, fuera de la variedad sexual. Pero cuando estábamos
conociéndonos en Kink, fue tan sincero, tan hermosamente honesto, que
fue una de las razones por las que quise conocerlo.
—Tengo que irme —le digo a mi ex novia—. Acabo de pensar en algo.
—¡Oooh! ¿Cuál es el plan?
—No es un plan, en realidad. Te contaré más tarde.
Después de colgar, arranco una hoja de papel de un cuaderno y
empiezo a escribir. Mi último mensaje para él, este hombre del que nunca
esperé enamorarme, es breve y dulce.
L—Me voy mañana y solo quería decir adiós. Espero que este no sea un
adiós para siempre. Realmente espero eso. Por ahora, voy a darte el espacio
que tan obviamente necesitas. Pero tengo una petición. Solo una, y prometo
que no es locamente irrazonable.
No me elimines en Kink.
Con amor,
KHIII
Luego la deslizo bajo su puerta y espero lo mejor.
36
¿A Quién Estoy Engañando?

Luke

S
on las nueve de una mañana de un día de julio y he estado ante
mi escritorio durante una hora y media. Estoy lleno de café
gratis de oficina y ya he terminado el proyecto que Bo me dio la
pasada noche al irse.

254
Este escritorio es mío por las próximas seis semanas. Pero voy a hacer
que cada una de ellas cuente.
Bo —mi jefe y el director financiero—, finalmente llega, su teléfono
presionado contra su oreja.
—Ajá. ¿Y por qué nos importa si nuestras opciones son aumentar la
oferta? Correcto. Entendido. ¿Pero no podemos cubrir ese interés de
riesgo? —Se sienta en su silla y empuja el ratón de su ordenador para
encender el sistema.
Me encanta trabajar aquí, y desearía poder oír el otro lado de esa
llamada.
En su lugar, organizo los impresos que he preparado y grapo las
páginas. Y cuando Bo cuelga, salto antes de que alguien pueda robar su
atención.
—¡Hola! Buenos días. Aquí están las tarifas que me pediste. —Dejo
caer los papeles en su escritorio.
Parpadea.
—¿Los ingresos convertibles?
—Sí, ¿ves? —Paso la primera página para enseñarle todos los datos
que reuní de su terminal Bloomberg—. Sé que dijiste que solo querías las
compañías farmacéuticas, pero agregué un par de fábricas de
equipamiento médico porque los datos son muy pequeños.
—Solo te pedí esto a las ocho anoche.
—Seguro. Pero tu terminal tiene los datos que necesitaba, así que me
senté después de que te fueras y lo terminé. Así que, ¿qué es lo siguiente?
—Desayuno —dice—. Y leer tu informe. Luego te pediré que empieces
a mirar la deuda preferencial porque nuestros banqueros quieren hablar
sobre una obligación a largo plazo.
—¡Genial! —digo con evidente entusiasmo.
Se ríe.
—Búscate una vida, chico. No puedo mantenerme al día contigo.
—Eres mi vida este verano. —Ni siquiera estoy bromeando. Me están
dando alojamiento y pagándome un salario terrorífico. Estoy pasando todo
mi tiempo aquí, aprendiéndolo todo. ¿Qué si no voy a hacer, de todos
modos? Tengo que ahorrar cada centavo que pueda. Mis libros de texto
para el próximo semestre no van a comprarse solos.
—Y aprecio eso —dice Bo—. Pero soy viejo y necesito cafeína y
carbohidratos. Los directores del hospital que entretuve anoche pueden
aguantar el alcohol. —Saca su billetera del bolsillo de la chaqueta de su
traje—. Yo pago, tú compras. Huevos revueltos con tocino y queso cheddar
en un panecillo. Y…

255
—… capuchino doble con leche descremada y canela.
—Buen hombre. —Me entrega un billete de veinte—. Leeré tu informe
mientras no estás.
En mi camino hacia el ascensor, me detengo en el escritorio de su
asistente administrativa.
—Marcy, voy a Lenny’s por el desayuno. ¿Hay algo que pueda traerte?
—Luke Bailey, eres un encanto —dice, entregándome un billete de
cinco—. No sé qué haré cuando vuelvas a la escuela. Alimentarme sola,
supongo. Por favor, cómprame un bollito. De cereal o arándonos. No puedo
decidir. Y mi té habitual.
—Sí, señora.
Cinco minutos después, estoy recitando nuestra orden y luego dando
un paso a un lado para esperar por ella.
Honestamente, complacer a la gente en Hayworth Harper ha sido más
fácil de lo que jamás pensé. Todo lo que tienes que hacer es prestar
atención y hacer preguntas. Estoy pasándomelo genial. Y me siento más
en calma, de alguna manera. Como si todo fuera a funcionar bien para mí
con el tiempo.
Realmente necesitaba salir de Darby-jodida-Connecticut.
La tienda está llena de gente vestida como yo, camisas planchadas y
pantalones, a pesar del calor del verano. Zapatos de piel e identificaciones
corporativas en cordones o clips. No me importa ser un burro de carga. Va
a sacarme de Darby para siempre.
La orden de alguien es llamada y la línea avanza. Mi teléfono vibra en
mi bolsillo con una notificación. No voy a mirarla. La fila no es tan larga.
De acuerdo, ¿a quién estoy engañando? Totalmente voy a mirarla.
Al principio, no creí que fuera buena idea dejar a Keaton mandarme
mensajes este verano. Sabía que lo había herido. Y mientras que no estoy
orgulloso de ello, es difícil expresar cuán profundamente enloquecido
estuve por un viaje de una noche a la cárcel. Durante semanas después de
eso no pude dormir. Mi hermano casi se las había arreglado para joder
toda mi vida en un solo fin de semana.
Me sentí contaminado, si no tóxico. Y no quería derribar a nadie más
conmigo.
Cuando mi terror finalmente empezó a agotarse, fue demasiado tarde.
Keaton había dejado de darme la expresión de cachorro apaleado, y estaba
muy emocionado por su viaje a Chile. No quería complicar su vida, así que
lo dejé ir.
Ahora lo extraño terriblemente.
El teléfono en mi bolsillo está gritando mi nombre. Keaton es mi gran

256
debilidad, así que lo saco y abro nuestra aplicación favorita. Una de las
primeras cosas que hice después de que se fuera a Chile fue buscar en
Google los lugares a los que se dirigía. Y aprendí que las aguas sobre las
que viajaría su expedición tienen, según National Geographic, “el peor
clima del mundo”.
Honestamente, eso me asustó casi tanto como una noche en la cárcel.
Así que a pesar del hecho de que cada nuevo mensaje de Keaton es —
obviamente— prueba de vida y que realmente no necesita ser abierto
rápidamente, lo hago de todos modos. Porque un mensaje de él todavía es
el momento destacado de mi día.
Hoy abro la aplicación para encontrar una foto de un mar en calma y
un amanecer púrpura. E increíblemente, un grupo de delfines
diversamente rompiendo la superficie del agua.
Día 47: Tenemos mares en calma, lo cual es agradable, pero
todavía sin orcas. Anoche en la cena estuve pensando en ti.
Montones de cosas me hacen pensar en ti, pero esta vez, fueron
langostas. ¿Recuerdas ese mensaje en el que te conté cómo tienen
sexo las langostas? Estaba seguro que ibas a bloquearme solo por
ser raro.
Pero ya que estás leyendo estos mensajes, aquí hay algo que
probablemente no sabes sobre las langostas de Chile. ¡No tienen
pinzas grandes! Las pinzas simplemente no están donde deberían.
Ves las patas y luego la antena. Y… sin grandes pinzas. Lo cual
significa: 1) se ven más como bichos, y 2) el emoticón de la langosta
está TOTALMENTE MAL aquí.
Quiero decir, el mundo está sacudido.
Además, todavía te extraño. Y me pregunto qué estás haciendo
ahora.
Hasta la próxima actualización. —K.
—¿Bailey? ¿Bailey?
Alzo la barbilla de golpe cuando me doy cuenta que el chico tras el
mostrador ha estado llamando mi nombre.
—Gracias —digo rápidamente, tomando la bolsa y la bandeja
moldeada de papel con las bebidas. Salgo por la puerta y voy a la oficina.
No he estado hablando con Keaton porque me prometí que no jugaría
con sus emociones. Pero siento el tirón. Sería muy fácil volver a nuestra
conversación familiar. Y a la cama, por supuesto. Algunas noches lo
extraño tan desesperadamente que mi pecho duele. Es mi único
remordimiento.
El resto de mi vida se siente tan optimista ahora. Como si tal vez

257
pudiera tener algunas de las cosas que nunca creí merecer.
El vestíbulo de Hayworth Harper está lleno. Paso mi identificación por
el sensor y la puerta se abre. Cada vez que hace eso me siento
irracionalmente feliz. Perteneces aquí, dice.
Hay un ascensor que está a punto de irse, así que entro cuando las
puertas empiezan a cerrarse. Todos en el ascensor se ven un poco tensos y
no me doy cuenta de por qué hasta que una voz dice:
—Luke Bailey.
Alzo la mirada hacia el rostro de Keaton Hayworth Jr., y me doy
cuenta que me he metido en el ascensor con el director ejecutivo.
—Hola, señor. Buenos días.
—¿No lo son? —Se ríe—. Veo que has ido a la tienda por Bo. Después
de anoche, necesitaba un sándwich de huevo, ¿no es así?
—Podría haber un poco de verdad en eso, señor.
Se ríe entre dientes.
—A Keaton le gustan esos sándwiches de huevo también. Creo que
podrían ser la única cosa que alguna vez le gustó sobre el día de Lleva a
Tu Hijo al Trabajo. ¿Has sabido de mi hijo últimamente? No debería haber
buscado en Google su expedición. Dice que esa parte del Pacífico tiene, y
cito…
—¿El peor clima del planeta?
—Leíste esa página también, ¿eh?
Ambos damos un paso a un lado para dejar salir a algunas personas
del ascensor. Saco mi teléfono de mi bolsillo y abro la aplicación, poniendo
la foto para que cubra toda la pantalla.
—¿Ve? Navegación suave hoy.
Mira la foto.
—Eso es solo increíble. Estoy feliz de verlo. —Me devuelve mi teléfono
con un suspiro—. Si no hubiera sido tan avasallador el año pasado, podría
estar recibiendo esas fotos también.
De acuerdo, incómodo. Mantengo la boca cerrada, porque me niego a
opinar sobre las habilidades paternales del jefe en un ascensor lleno de
compañeros de trabajo.
—Al menos va a venir pronto —dice—. Solo dos semanas y media
más.
Mi estómago se sacude, y no es por el ascensor. Sabía que la
excursión de verano de Keaton era más corta que mis prácticas. Pero no
puedo creer que solo queden dos semanas y media. ¿Cómo me convierto

258
en un hombre completamente nuevo en dos semanas y media?
No puedo, obviamente.
El ascensor alcanza el piso ejecutivo y las puertas se separan y ambos
salimos.
—Será mejor que le des ese sándwich a Bo antes de que expire en su
escritorio. —El señor Hayworth pone una mano en mi hombro—. Gracias
por enseñarme la foto.
—En cualquier momento, señor. —Dependiendo de la foto.
Honestamente, mandarle mensajes a Keaton era una de las cosas
más divertidas que tuve todo el año. Y entonces dejé que mi jodida vida lo
arruinara.
Entrego la comida y bebida a mis agradecidos colegas y tengo cuidado
al darles el cambio.
Luego, vuelvo a mi escritorio con el sándwich que compré para mí.
Dejó la bolsa sobre el escritorio. Tomo una foto de la bolsa y abro la
aplicación en mi teléfono.
Voy a responderle. Merece eso, y mucho más. Todavía soy un
desastre. Y todavía somos complicados. Pero al menos puedo responder a
un jodido mensaje.
Dijo que era tacaño con el amor, y tenía razón. En realidad, no estoy
seguro que eso cambie alguna vez. Pero si hay alguien en el mundo por el
que podría cambiar, ciertamente es él.
Querido Lobstershorts, vi a tu padre hoy. Me preguntó si sabía
de ti. Espero que no te importe que le enseñara la foto que me
enviaste. Estaba muy feliz de verla y, honestamente, un poco
deprimido porque no hayas estado en contacto.
También me dijo que te gustan los sándwiches de Lenny’s.
Definitivamente soy un fan.
DL; NL19: Mis fotos no son ni la mitad de buenas que las tuyas,
pero quiero que sepas que me estoy recomponiendo. En su mayoría.
Bueno, probablemente todavía soy el mismo desastre que siempre
conociste. Sé que te mereces algo mejor que lo que te di. No sé si
alguna vez seré material de novio. Pero estoy trabajando en mi
actitud.
Voy a comer este sándwich ahora y luego a recopilar un informe
sobre intereses de la deuda preferencial a través de la curva de
rendimiento. Lo cual es divertido, lo prometo.
Cuídate. Sigue enviando fotos. Aunque soy un inútil en las
relaciones, todavía espero cada una de ellas.
Pulso enviar y luego como mi sándwich.

259
Una hora después, estoy redactando una bestia de hoja de cálculo
cuando mi teléfono vibra con un nuevo mensaje. Mi codicioso corazón
piensa de inmediato: ¡Keaton!
Hola ahí, psique torturada. Soy yo de nuevo.
Sin embargo, no es él. Pero es casi igual de bueno. El señor Grant, mi
abogado, me ha enviado un correo exactamente de una línea:
Los cargos fueron oficialmente desestimados hoy. Se ha
terminado. ¡Cuídate!
No dice si Joe fue condenado o no. Antes de irme de Darby, fui
interrogado por un detective que tomó notas sobre la visita de mi hermano
a la fraternidad y sobre mi identificación robada. Y Jako tuvo que hacer lo
mismo.

19
DL; NL: siglas para “demasiado largo, no leer”.
No sé si mi hermano está detrás de las rejas o no ahora mismo,
porque bloqueé su número de teléfono y el de mi madre. Eso se siente…
como una mierda, sinceramente. Pero tengo que mantenerme fuerte. Si los
dejo meterse en mi vida, me desangrarán, emocional y financieramente.
Y si no los elimino completamente, pasaré los próximos veintiún años
esperando por alguna clase de epifanía que nunca llega. Lo sentimos. Te
queremos.
Es vergonzoso cuánto quiero oír eso. Y nunca lo haré.
Pero tengo a los intereses para consolarme. Hago algunas entradas
más en mi hoja de cálculo y luego me quedo atascado y tengo que ir al
cubículo del colega de Bo y hacer una pregunta.
—¿Oye, Jim? ¿Pongo la doble-A y la doble-A-negativa en la misma
columna?
—Síp —dice—. Claro.
—Gracias.
—¿Oye, Bailey? —grita el hombre más joven cuando estoy a punto de
irme.
—¿Sí?
—Vas a aplicar para volver después de la graduación, ¿verdad?
—Realmente no lo sé. —Necesitaría una vacante para empezar.

260
—Vas a recibir un montón de ofertas —dice Jim, tirando de su
corbata—. Solo no olvides nuestro número, ¿de acuerdo?
—No te preocupes, no lo haré. —Un montón de ofertas. Ese es un
concepto tan extraño para mí—. ¿Cómo funciona el programa de
reclutamiento, de todos modos?
—Lo revisaré —dice—. Creo que hay algún tipo de extra para los
chicos que firman con nosotros antes de Año Nuevo.
—En serio —digo lentamente. ¿Podría tener un trabajo cinco meses
antes de la graduación? ¿Y un extra?—. Eso podría bajar algunas de las
horas de mi horario de trabajo en el segundo semestre.
—¿Qué haces durante el año escolar? —pregunta.
Oh, mierda.
—Trabajo en un club.
—¿Camarero? ¿Portero?
Solo está conversando y nunca debería haber mencionado un trabajo
en la escuela. Pero no es buena idea mentir a mi futuro empleador. Jim
podría incluso ser mi jefe si termino aquí el próximo año.
—Soy artista masculino —le digo con una sonrisa que es más
confiada de lo que me siento—. Podrías llamarlo stripper.
—¡Ja! —Golpea el escritorio—. Esa es buena, chico. Ahora, ¿cuánto
tiempo hasta que termines ese informe?
—¿Media hora? —chillo.
—Genial. Estaré esperando.
Aliviado, me alejo.
Un montón de ofertas. Esa frase se repite en mi cabeza mientras
vuelvo a mi escritorio. Y cuando me siento en mi silla ergonómica, algo
poco familiar se despliega en mi pecho.
Creo que podría ser optimismo.

261
37
Cecina

Keaton

—¡A
h, compañero! ¿Cecina?
Alzo la mirada del libro mientras Mateo
entra en el minúsculo compartimento que hemos
estado compartiendo los pasados cinco meses.

262
Extiende la mano, ofreciéndome un troco de
cecina.
Casi tengo una arcada.
—¿En serio? ¿Quieres que te mantenga despierto toda la noche
mientras estoy desparramando mis entrañas en la pobre Lucy? —Asiento
rudamente hacia el cubo rojo brillante debajo del pequeño escritorio que
está clavado al suelo del compartimento.
Todo en esta habitación está asegurado. Con la forma en que el
Esmeralda se balancea, sube, baja y se hunde, nada está a salvo. Incluso
Lucy, mi cubo de vomitar, está asegurado por una cuerda de escalada a
una pata de la mesa.
No voy a mentir, el mar y yo no somos los mejores amigos. No soy
novato en un barco, y normalmente me encanta estar en mar abierto, pero
esta extensión de océano junto a Cabo de Hornos es brutal. El mar está
picado y el viento está soplando constantemente. Después de cinco
semanas, mi estómago se ha asentado en su mayoría, pero cuando hay
tormenta como esta noche, intento no comer.
Mi compañero de cuarto, por otro lado, es adicto a comer. Nunca
verás a Mateo sin comida en las manos. Cecina, fruta, barritas de cereales,
esas pipas que muerde y escupe por la borda cada mañana. Es asombroso
que esté tan delgado, considerando todo lo que se mete en la boca.
—¡Dios mío! —exclama, palideciendo—. No, por favor, no saques a
Lucy. No puedo volver a pasar por eso.
Le sonrío. Honestamente, tuve suerte teniendo un compañero tan
genial. Mateo es un estudiante de grado de la universidad de Miami, y este
es su tercer verano en una expedición como esta. También habla
fluidamente cuatro idiomas, y me ha estado enseñando las frases más
sucias. A Luke le encantaría.
Ugh. Estaba esperando no pensar hoy en Luke. Pero a quién trato de
engañar, pienso en él cada día. Le he enviado mensajes sin parar desde
que dejé Darby, pero aparte de ese mensaje sobre los sándwiches y mi
padre, ha estado decepcionantemente callado.
—El doctor VanBoerk va a preparar una partida de póquer en la
galería —comenta Mateo mientras muerde su cecina. Mastica fuertemente
antes de hablar de nuevo—. Le dije que pronto estaríamos ahí.
Gimo, dirigiendo la mirada al pequeño ojo de buey. Ya se ha puesto el
sol, así que realmente no puedo ver nada, pero el incesante bamboleo del
barco me dice que las olas probablemente son bastante grandes. La última
vez que intentamos jugar al póquer durante una tormenta, las fichas
siguieron rodando de la mesa de la galería y saltando al suelo.

263
—Vamos, ¿qué otra cosa vas a hacer? —incita Mateo—. ¿Leer? ¡Lees
demasiado, Keaton! ¡Ven a experimentar la vida!
Escondo una sonrisa. Supongo que “experimentar la vida” significa
jugar a las cartas con un montón de científicos sabiondos, incluyendo
nuestro capitán holandés cuyo mejor amigo es un delfín llamado Pippy. El
doctor VanBoerk dirige un santuario de vida marina en Florida, donde él y
su equipo rescatan animales afectados por los vertidos petroleros y los
rehabilitan. Es un tipo increíble.
Así que me levanto de la litera de abajo y me uno a Mateo y al resto
en la galería. Jugamos al póquer mientras el Esmeralda salta en las
furiosas olas como un corcho en la botella de vino. Después de eso, Mateo
y yo volvemos a nuestra litera. Se duerme casi inmediatamente. Me
aseguro de usar cada señal de mierda del wifi para enviar un rápido
mensaje.
LobsterShorts: Tormenta de nuevo esta noche. Lo juro, ¡me estoy
tomando las pastillas contra las náuseas como caramelos!
Para mi sorpresa, Luke responde en segundos.
SinnerThree: ¿¿Todavía con mareos??
LobsterShorts: Solo cuando el mar está salvaje. Lo que aquí,
aparentemente, es todo el tiempo.
SinnerThree: ¿Qué estás haciendo despierto tan tarde?
Es pasada la medianoche en Chile, así que solo pasadas las once en
Connecticut.
LobsterShorts: Jugando al póquer con el equipo. Perdí cincuenta
dólares.
SinnerThree: Por supuesto que lo hiciste. Apestas en el póquer.
Sonrío a la pantalla. Joder, lo he extrañado. Echaba de menos el fluir
de la conversación entre nosotros. Que es la razón por la que me mata no
tener señal.
LobsterShorts: Debería irme. Mañana necesito levantarme a las
seis. Solo quería darte las buenas noches rápidamente.
SinnerThree: ¿Un gran día planeado?
LobsterShorts: ¡Eso espero! Soltamos anclas hace cuatro días y
todavía nada de Gran Willy. ¡Mañana será el día!
SinnerThree. Dios. Eres tan tonto. ¡Buena suerte!
Apago el teléfono y lo meto en el cajón del escritorio, luego arrastro mi
cuerpo bajo la fina manta y me quedo dormido con una sonrisa en el
rostro.

264
La mañana siguiente, todo el mundo vuelve a estar en modo
expedición. De acuerdo a los informes, la especie de orca misteriosa que
estamos persiguiendo fue vista en las mismas coordenadas hace menos de
una semana. Varios reportes describen ver una pequeña manada de orcas
asesinas. Una en realidad nadó cerca de los buques pesqueros, y dos
pescadores reportaron que la orca parecía más pequeña de lo normal, y
con una estrecha y puntiaguda aleta dorsal que no ves normalmente en
una orca usual.
He estado llamando a nuestro amigo elusivo Gran Willy. Pero de
nuevo, Willy y su equipo están determinados a permanecer escondidos.
Aunque no puedo quejarme. Estoy de pie en la proa de un barco de
búsqueda de cincuenta metros, con el sol brillando en mi rostro. Claro,
fuera hace viento, pero hoy es más bien una brisa cálida que una racha
helada. Junto a mí, Mateo está usando una navaja retráctil para pelar un
mango.
—¿Estás emocionado de volver a casa y ver a tu amigo? —pregunta
mientras se mete un trozo de fruta en la boca.
Siempre se refiere a Luke como mi “amigo”. No creo que sea
homófobo, no parece incómodo con la idea de que estuviese saliendo con
un hombre antes de enrolarme en este viaje. Así que siempre lo dejo pasar.
—No sé si lo haré —admito—. Es verano, y normalmente me quedo en
nuestra casa de Easthampton. Luke está en algún lugar en Hoboken.
—Entonces deberías ir a Hoboken a estar con él. —La brisa se filtra
bajo el cabello castaño de Mateo, que le llega al hombro, revolviendo los
largos mechones.
Resoplo.
—Mi padre me matará si me pierdo la barbacoa Hayworth anual.
—Entonces ve después de eso. Quieres verlo, ¿no?
—Por supuesto. —Tanto que me duele el corazón. Pero desde que me
fui, Luke ni una vez ha mencionado volver a vernos.
—Entonces ve. —Mateo come otro trozo de mango—. Haz el primer
movimiento.
Considero el consejo por el resto de la mañana, pero no llego a
ninguna conclusión. Si soy honesto, no quiero hacer el primer movimiento.
Ya lo hice antes de irme. Intenté hablar con él, conectar con él, llegar a él.
Me alejó.
Y desde que me he ido, le he enviado mensajes cada día. He dejado

265
más que claro que estoy pensando en él y que lo echo de menos. Que
quiero que seamos una pareja, una pareja realmente comprometida,
cuando vuelva.
Y es distante.
Así que, ¿por qué debería ser quien luchase por nosotros? ¿Y cuál es
siquiera la razón para luchar por alguien que no quiere amarte?

La mañana siguiente es más de lo mismo. Sin señales de Gran Willy,


así que Doc VanBoerk organiza un viaje para observar un banco de
merluzas de la Patagonia. Que es tan jodidamente fascinante que estoy
sonriendo de oreja a oreja para cuando me estoy quitando mi
equipamiento de submarinismo.
No puedo creer que casi fuese a unas prácticas de finanzas en las
farmacéuticas Hayworth Harper. ¡Y pensar que me habría perdido ver la
merluza de la Patagonia!
Estoy tan emocionado que le envío un mensaje a Luke vía Kink en el
momento que vuelvo al buque. Aunque es en medio del día de trabajo, me
responde al instante. De hecho, los últimos días sus respuestas han sido
rápidas y seguras. Es casi suficiente para alzar mis esperanzas. Casi.
SinnerThree: Tengo muchas bromas sabiondas que podría hacer
ahora mismo. Pero... solo voy a decir, ¿felicidades por cazar una
merluza?
Estoy horrorizado mientras tecleo.
¿¿Cazar?? ¿Estás loco, Bailey? Solo estamos observando.
Ningún pez fue dañado en el transcurso de esta expedición.
SinnerThree: JAJAJA. Supongo que probablemente no es buena
idea cazar una merluza. ¿Tienen dientes, asumo?
LobsterShorts: Unos puntiagudos.
SinnerThree: Cristo. Sí. Mantente alejado de esa pesadilla.
Nunca, nunca, nunca comería algo llamado diente-pez20.
LobsterShorts: Odio desmoralizarte, pero... ya lo has hecho.
SinnerThree: ¡Qué! ¡Explícate!
Estoy temblando de risa mientras escribo una respuesta. Joder, he
echado esto mucho de menos.
LobsterShorts: La merluza de la Patagonia tiene un alias.

266
También se conoce con el nombre de mero chileno. ¿Lo que creo que
es lo que pediste en el restaurante en Stonington?
Inmediatamente me arrepiento de sacar el tema de nuestro fin de
semana en el hotel. Ahí es cuando Luke fue arrestado y todo se destrozó
para nosotros. Mierda. Definitivamente ahora va a abandonar.
Para mi sorpresa, no lo hace.
SinnerThree: ¿En serio? ¡Ese fue el mejor pescado que comí!
¿Por qué tiene dos nombres?
LobsterShorts: Porque algún marinero en su día pensó que la
merluza necesitaba un nombre más atractivo para el mercado
americano de pescado. Fue con mero chileno.
SinnerThree: Buena idea.
LobsterShorts: Pero suficiente sobre mí. ¿Cómo va el trabajo?
SinnerThree: Es increíble.
Espero por más detalles, pero no vienen. Dejo salir un suspiro.
LobsterShorts: Me alegro de oírlo.

20
La palabra en inglés para merluza es toothfish (tooth: diente; fish: pez, pescado).
SinnerThree: Hablando de trabajo, debería volver a ello. Sigue
informándome sobre la caza de Gran Willy.
Se desconecta, y me quedo animado y desanimado a partes iguales.
De nuevo, se alejó. Pero pidió que lo mantuviese informado. Así que... eso
es un progreso.
¿Cierto?

LobsterShorts: ¡¡¡ADIVINA QUÉ VI HOY!!!


SinnerThree: ¿Me atrevo? ¿Podría ser...?
LobsterShorts: ¡A Gran Willy! Y no solo a él. Había unos veinte
de ellos en la manada. Y mierda, cariño, fueron espectaculares. Ni
siquiera puedo describir la experiencia. Fue... hermoso. Como ver
esas criaturas que nadie sabía que existían simplemente nadando
junto al bote. Nos rodearon durante horas, casi como si sintiesen
curiosidad por nosotros como nosotros por ellos. Me dejó sin aliento.
Espero a que Luke conteste algo ingenioso. Tal vez molestarme, o, si

267
se está sintiendo atrevido, burlarse de mí por mi gran alegría al ver unas
ballenas.
No hace nada de eso.
SinnerThree: Te he extrañado.
Me quedo sin respiración. ¿Lo he leído mal? Parpadeo un par de
veces, pero esa frase sigue igual. Me ha extrañado.
Estoy temblando mientras me siento en la cama. Por mucho que
quiera balbucear una y otra vez sobre las ballenas, esto es mucho más
monumental.
LobsterShorts: También te he extrañado.
Sin respuesta.
LobsterShorts: ¿Puedo verte cuando vuelva?
SinnerThree: Estamos en la misma fraternidad. Me verás todo el
tiempo.
LobsterShorts: Eso no es lo que quiero decir, y lo sabes.
Sin respuesta.
LobsterShorts: ¿Bailey?
Sin respuesta.
La frustración oprime mi garganta. Maldición. Siempre es un paso
hacia delante y dos hacia atrás con este hombre.
LobsterShorts: Sé que todavía estás ahí. Sé que estás leyendo
esto, y sé que solo huirás de nuevo si intento presionar el tema. Así
que esto es lo que va a suceder, Luke Bailey. Vuelvo a casa en dos
semanas. Aterrizaré en el JFK y me dirigiré directamente a casa de
mis padres en Easthampton.
Respiro hondo y me pregunto si soy un idiota. ¿Hay razón para esto, o
estoy persiguiendo a alguien que simplemente no está interesado en mí?
Quiero creer desesperadamente que Luke se siente igual, pero se niega a
comunicarse conmigo, así que no puedo estar seguro sobre sus
sentimientos. No puedo estar seguro de nada.
LobsterShorts: Nuestra barbacoa anual Hayworth es el día
después de que regrese. El veintidós de julio. Esta es tu invitación
oficial.
Todavía sin respuesta, pero no estaba esperando una. Casi puedo
imaginarme a Luke en este momento, sentado en su escritorio del trabajo,
o tal vez tomando la comida solo en algún lugar. Sus hermosos rasgos
arrugados con ansiedad, clavándose los dientes con fuerza en el labio
inferior mientras contempla cada palabra que estoy escribiendo.
LobsterShorts: Te extraño y quiero estar contigo. Quiero una
relación contigo. Y ya no estoy interesado en oír excusas. A mi

268
familia no le importa. En la fraternidad se harán a la idea. Tus
dudas no tienen nada que ver con ninguna de las excusas que me
diste el mes pasado. Tiene todo que ver con que tienes miedo. De mí,
de confiar en alguien. De amar a alguien. Y te estoy diciendo, aquí y
ahora, no tienes nada que temer. Pero lo que tienes que hacer es
decidirte. Decidir si valemos la pena el riesgo.
Aunque me mata teclear el siguiente mensaje, necesita decirse.
LobsterShorts: Voy a darte hasta medianoche. Si no apareces,
entonces eso significa que no estás preparado para darle una
oportunidad a nuestra relación. Si no es así, entonces... no tendré
otra opción que seguir adelante. No puedo aferrarme a ti para
siempre.
Estoy respirando con fuerza mientras termino mi épico discurso.
LobsterShorts: Ven a Easthampton, Luke. Arriésgate.
38
Nuestro Superpoder

Keaton

C
omo ya he dicho, los Hayworth saben cómo celebrar una
fiesta. Es nuestro superpoder. Hay un gran horno para
ahumar carne en la playa. Los camareros del catering con
gorros de papel nos sirven sándwiches de carne asada y

269
muslos de pollo picantes. Hay ponche de ron y cerveza, y música para los
doscientos invitados.
La barbacoa anual es mi fiesta Hayworth favorita. Era mi favorita. La
arruiné este año. He pasado las últimas horas aquí de pie mirando la playa
como un idiota, preguntándome si cierto moreno excitante va a bajar del
tranvía que mi padre contrató para llevar a la gente desde la estación de
tren a nuestra fiesta.
Aunque Luke no está ahí. Observo el tranvía alejarse de nuevo, vacío.
Ya son pasadas las ocho.
—Keaton —grita Annika—. Detente.
Me giro hacia ella con un suspiro.
—Lo siento.
—Come uno de estos. —Me pone un plato delante, lleno de canapés—.
Son de pepino y ensalada de cangrejo.
Eso suena bien. Me meto uno en la boca y mastico. Es bueno volver a
estar en tierra. Es bueno estar en una playa de agua prístina bajo el sol,
rodeado de gente que me quiere y no tiene miedo a decirlo.
¿Por qué me siento tan miserable?
—Ahora prueba esto. —Annika me ofrece una copa de ponche. Está
más dulce de lo que me gusta, pero tomo un sorbo de todos modos—.
Ahora ven aquí —insiste mi ex novia mandona, apretando su mano con
una manicura perfecta en mi muñeca—. Vamos a jugar al bádminton.
Me rio, porque Annika no es una gran fan del deporte.
—No tienes que hacer esto.
—Sí, tengo que hacerlo. Estoy cansada de ver esa mirada abatida en
tu rostro. Solo sé amable. —Deja nuestra comida y bebida, y luego me
entrega una raqueta.
Me agacho bajo la red para tomar mi posición.
—Oh, no, de eso nada. Tu sitio es este. —Señala el lado contrario de
la red, donde no seré capaz de mirar el tranvía.
Sí, me conoce bien.
—Además, si te dejo tomar ese lado, jugarás distraído. Serás golpeado
en la cabeza por el volante y los chicos te llamarán Cíclope.
Me rio de nuevo, y no es difícil imaginar por qué pasé tanto tiempo
con Annika. Tal vez ya no somos sexualmente compatibles, pero es una
gran amiga.
—Cabeza alta, Hayworth —dice mientras saca.
Devuelvo el volante con calma, y pronto compartimos unas rápidas

270
voleas. Juego cada golpe intentando no sacarla, sino tratando de mantener
el volante en juego. Estoy seguro que puede decir que me lo estoy tomando
con calma con ella. Pero de todos modos intenta marcarme un punto.
Y luego tiene éxito, escucho el sonido del tranvía acercándose y me
pierdo el siguiente lanzamiento.
Annika se deja caer de rodillas en la arena, como Serena declarándose
victoriosa en Wimbledon. Me muevo para girarme y me chilla:
—¡No, Hayworth! ¡Quédate conmigo! ¡No vayas hacia la luz! —Se
levanta y mira hacia el tranvía. Niega una vez, aniquilando todas mis
esperanzas.
Solo soy un chico en una playa con nada más que su bañador favorito
de langostas esperando a que el hombre correcto me ame.
—Sacas tú —indica Annika alegremente.
Volvemos a nuestro partido, y me permito ser distraído.
—¡Yo juego el siguiente! —anuncia Henry, el hermano pequeño de
Annika.
—Claro, amigo. —Le devuelvo el volante a Annika, disfrutando del sol
en mi rostro. Es invierno en Chile, así que las temperaturas veraniegas son
un bálsamo para mi alma.
Cuando vuelvo a escuchar el tranvía, no me giro. Golpeo el volante
por encima de la red.
Aunque Annika da un pequeño chillido de sorpresa y me lo devuelve
de forma descuidada. Me pierdo el siguiente lanzamiento porque ya me
estoy girando.
Un chico ha bajado del tranvía. Su cabello oscuro brilla bajo el sol.
Llevando unas gafas de sol de espejo, un polo y unos pantalones caqui,
observa la multitud con cierta incertidumbre.
—¡Luke! —grita Annika.
Gira su hermoso rostro en nuestra dirección.
Ahí es cuando Jim, un tipo de la división de finanzas, se acerca a él,
dándole una palmada en la espalda, luego estrechándole la mano.
Veo a Luke dirigir la mirada hacia mí, luego de nuevo a Jim. Luke no
puede ser maleducado. Probablemente reporta a Jim en el trabajo. Es
arrastrado a una conversación.
—Oh, mierda —maldice Annika—. Deberíamos ir a rescatarlo.
—No, está bien —contesto, lanzándole la raqueta a Henry—. Soy
paciente. Y no quiero hacer una escena.
Luke tampoco necesita eso. Ahora está rodeado por hombres de
Hayworth Pharma. Y aunque estoy impaciente, es genial ver a cuánta
gente conoce. Alguien le entrega una cerveza. Bo, el director financiero, se

271
adelanta y le presenta a más gente.
Espero.
—Esto es tan romántico —susurra Annika detrás de mí—. Casi es
libre. Excepto... ¡maldición!
Ahora Luke es atrapado por Marcy, la secretaria de Bo. Está
claramente entusiasmada. Le palmea el brazo y le pellizca la mejilla.
Cuando lo abraza, Luke me mira directamente sobre su hombro. Oh, Dios
mío, vocaliza.
Estallo en risas, y Annika se tapa la boca y se ríe entre dientes.
—¿Quién es ese tipo? —pregunta el hermano de Annika, girando la
raqueta en las manos.
—Es mi... —Trago con fuerza—. Novio —digo con cautela, esperando
que sea cierto.
—De verdaaaaad —contesta Henry, alargando la palabra, sonando
asombrado.
Espero que sea cierto, de todos modos. ¿Vendría a esta fiesta después
del ultimátum que le di y me rechazaría?
De cualquier modo, estoy a punto de averiguarlo. Se aparta de Marcy
y comienza a cruzar la arena. Me tenso mientras saluda a un par más de
tipos, pero logra no ser atraído.
Dios mío, es guapo. Estoy atontado en la arena, simplemente aturdido
de nuevo por su paso decidido y arrogante con los hombros cuadrados. No
me muevo hasta que me alcanza y se quita las gafas de sol, revelando una
expresión vulnerable.
—Hola, Lobsterman —murmura—. Alguien me dijo que perderme esta
fiesta sería un enorme error.
—Es cierto —aseguro, cerrándoseme la garganta—. Sería una maldita
vergüenza.
Y ni siquiera sé quién se mueve primero. Pero está en mis brazos un
instante después. Nuestro abrazo pasa tan rápido que se le derrama la
cerveza. La sostiene a un lado y se ríe, mientras que con la mano libre me
abraza por la espalda baja.
Pongo los labios en su cuello e inhalo.
—Dios, te extrañé.
—Lo mismo digo —afirma en voz baja—. Siento haber sido tan
imbécil.
—No estás tan mal —tartamudeo mientras se me cierra la garganta de
nuevo—. Mejor tarde que nunca. —Inhalo profundamente una vez más su

272
olor, luz de sol y loción de después del afeitado aromática. Luego me obligo
a dar un paso atrás.
Luke le da un vistazo descarado a mi cuerpo.
—Tienes razón. Es una playa hermosa.
—¿No lo es? —Annika suelta una risita, recordándome que no
estamos solos.
Aunque solos suena realmente bien ahora.
—¿Por qué no le muestras esto a Luke? —sugiere ella.
La chica es un genio.
—¿Puedo mostrarte los alrededores?
—Soy todo tuyo —contesta. Y luego hace algo que nunca he visto
hacer a Luke Bailey. Se sonroja. Es adorable.
—Váyanse los dos. Tengo un partido de bádminton que ganar.
—Como si fuese posible —se burla su hermano.
Me aclaro la garganta.
—¿Quieres el recorrido?
39
Es Una Plataforma Soleada

Luke

—C
laro —contesto con voz ronca. Esta obviamente es
una fiesta genial, pero ahora mismo me siento muy
en carne viva. Demostrarle a la gente que me
importa no me resulta fácil. Siento como si me

273
arrancasen la piel, exponiendo cosas que nunca he visto a la luz del día.
Además, ha pasado mucho tiempo desde que he estado a solas con
Keaton.
—Entonces por esta dirección —indica, señalando el interior, donde
asumo que está la casa.
Lo sigo por el camino desde la playa y descubro que la fiesta es el
doble de grande de lo que había asumido. El camino de la playa da paso a
un césped bien cuidado y una magnífica zona de piscina.
—¿Hay sillas en la piscina? —pregunto, intentando darle sentido al
diseño.
Keaton se ríe entre dientes.
—Esa parte de la piscina solo tiene una profundidad de diez
centímetros. El agente inmobiliario lo llamó “plataforma soleada”, lo que
demonios sea eso. Pero en un día caluroso es el lugar donde estar.
Honestamente, parece el cielo. Invitados descalzos están tumbados
sobre las seis tumbonas en el agua. Con bebidas en la mano, están
viviendo el sueño.
Pero está abarrotado. Varios asistentes a la fiesta detienen a Keaton y
le dan palmadas en la espalda.
—¡K3! —exclama un hombre mayor—. ¿Cómo va la universidad?
—Genial, señor Brown —responde, dándole al hombre uno de los
rechazos más amables. Sigue adelante—. Te presentaría a todos aquí —
comenta rápidamente—. Pero como que te quiero para mí.
—Anotado —contesto—. No puedo decir que esté de humor para
socializar cuando puedo tener una visita privada contigo.
Esto me gana una lenta mirada del chico sexy sin camiseta con
bañador de langostas.
Mi impaciencia, junto con la extensión de la casa Hayworth, hace que
el viaje a la casa parezca más largo. Pasamos junto a una casa de la
piscina, un pabellón cubierto con una zona de bar, una carpa que acoge a
un DJ y unas cien personas más tomando bebidas tropicales.
—Solíamos tener una pequeña casa en la playa, como la gente rica
normal —explica Keaton mientras pasamos por el borde de la multitud—.
Pero luego papá encontró este lugar cuando yo estaba en el instituto. —
Pone en blanco sus hermosos ojos—. Esa locura de piscina. La playa
privada. Las pistas de tenis de tierra batida. —Señala las pistas valladas—.
¿Juegas?
—¿Al tenis? ¿Qué crees, Hayworth?
Me da una sonrisa avergonzada.
—Creo que me gusta cuando me sorprendes, eso es todo. Y el tenis

274
encajaría contigo, porque eres rápido con los pies.
—Ah, caramba —digo con mi usual actitud tranquila. Pero el halago
me golpea directo en el pecho—. Tal vez puedas enseñarme.
—¿Sí? —Se alegra—. Eso sería muy divertido. El entrenador de tenis
que mamá tiene es atractivo, solo digo.
Estallo en risas.
—¿Hombre o mujer?
—Oh, es hombre. Un tipo con pantalones blancos ajustados.
—¿Tu madre sabe que piensas que es atractivo? —Todavía estoy
tratando de entender a la familia de Keaton.
—Por supuesto. Hemos tenido largas discusiones sobre su
sensualidad, y que no queremos servir la pelota en la red cuando está
observando. —Me guía a la entrada principal de la casa.
Y finalmente alcanzamos la casa en sí misma; una estructura
moderna baja que parece como algo que verías en la portada de una
revista de arquitectura. Hay un vestíbulo que no sé si es exterior o interior,
es completamente abierto en un lateral. Pero Keaton pasa junto a eso para
llevarme alrededor del lateral, donde hay una mampara ordinaria a la
cocina.
Mantiene la puerta abierta y entro en una cocina ridículamente
enorme que está rebosante de camareros.
—Oh, por el amor de Dios —sisea Keaton, sujetándome del codo y
guiándome a través de la locura—. Esto parece la estación Grand Central.
Salimos de la cocina por el otro lado, entrando en un espacio
silencioso. Es un gran pasillo con arte en las paredes y una gruesa
alfombra bajo nuestros pies.
Somos los únicos aquí. Al fin. Así que hago lo que se tiene que hacer.
Tomo a Keaton con ambas manos y lo pongo de espaldas contra los
modernos azulejos de piedra en la pared. Luego alzo una mano a su
perfecta mandíbula con barba incipiente y lo beso. Con fuerza.
—Uf —dice contra mis labios. Le toma unos tres segundos
sobreponerse a su sorpresa. Y luego dos manos me acercan a él.
Como dije, no estoy acostumbrado a exponerme. Pero justo en este
segundo, no tengo elección. Keaton me separa los labios con la lengua y
gimo en el momento en que lo saboreo. ¿En qué estaba pensando?
Necesito a este hombre. Y aunque formar parte de una pareja no me
resulta fácil, tengo que intentarlo. Nadie se me ha metido bajo la piel como
él. Nadie me ha necesitado nunca como él.
Ni una persona.
Es aterrador.

275
Aun así. No me aparto todavía, porque las cosas que quiero son más
grandes que mi miedo. Quiero su boca contra la mía, y quiero el murmullo
de placer que hace cuando le devuelvo el beso. Y quiero el suspiro de
felicidad que dejo salir cuando me abraza.
Sí, lo tengo mal.
No me aparto hasta que ambos necesitamos aire. Incluso entonces,
apoyo mi frente contra la suya y lo miro a los ojos.
—Te extrañé mucho. —Tres pequeñas palabras. Tan difíciles de
pronunciar, pero su rápida sonrisa hace que valga la pena.
—También te extrañé —murmura.
Me echo hacia atrás para enderezarme y mirar alrededor. Este lugar
es como un museo. Arte por todas partes.
—Así que esta es la mansión Hayworth, ¿eh? Aquí es donde sucede la
magia.
—¿No es odioso? —Keaton extiende los brazos ampliamente—.
Probablemente estés disgustado.
Me giro hacia donde hay otro enorme salón y más ventanas que dan
al océano. Incluso aquí puedes escuchar el bajo rugir de las olas.
—No pienso eso en absoluto. Creo que es una casa increíble. Y
honestamente, algún día espero poder averiguar cómo poseer una así.
—Uh. Tal vez podríamos tenerla a medias —sugiere Keaton—. Oye,
¿trajiste una bolsa?
Bajo la mirada a la alfombra, donde mi bolsa de deporte cayó en
algún momento después de saborear el beso de Keaton.
—Sí, solo por si acaso tuviese un lugar donde necesitase quedarme.
Aunque hay un tren que vuelve a Penn Station a las once. Y otro justo
antes de las dos de la madrugada.
Keaton se inclina y toma mi bolsa del suelo.
—Vamos —indica.
—¿A dónde nos dirigimos? —Lo sigo por un pasillo.
—A mi habitación. Obvio. —Me guía hacia una gran puerta de
madera. La superficie está toscamente tallada, como la madera de playa.
Aun así, se abre fácilmente para revelar una habitación increíble. Las
grandes ventanas están abiertas, y la música del DJ traspasa unas
exquisitas cortinas blancas y hay una tabla de surf suspendida en la
pared.
También hay una cama enorme, a la que intento no mirar.
—¿Surfeas? —pregunto, porque parece divertido.

276
—Un poco. En los Hamptons no siempre hay grandes olas. Los chicos
a los que realmente les interesa pasan mucho tiempo conduciendo por los
alrededores buscando acción.
—Como yo en las aplicaciones en los viejos tiempos —bromeo.
Keaton se gira con una expresión seria en el rostro.
—¿Pero no últimamente?
—No —murmuro—. Conocí a este chico genial y en cierto modo perdí
el gusto por los polvos rápidos. —Aparto la mirada, porque los viejos
hábitos nunca mueren.
Puede que la habitación de Keaton sea elegante, pero está habitada.
Hay una pila de papeles colocados sobre una cómoda al lado de un bonito
frisbee. (¡Ven, es un labrador canela!). Y también... ¿un sombrero de copa
negro?
—Quédate aquí conmigo esta noche —pide—. Realmente quiero que lo
hagas.
—Sí, también lo quiero. —Me obligo a mirarlo de nuevo, y sé que
puede ver cuánto lo deseo realmente—. Pero solo... —Cruzo la habitación y
tomo el sombrero de copa—. Solo si puedes decirme por qué tienes esto en
tu habitación. ¿Atracaste a alguien de ochenta años?
Se ríe.
—No, pero me lo puse para una boda.
—¿Hay evidencias fotográficas? —cuestiono.
—Probablemente. Además, ese sombrero es sexy —insiste—. Cuando
me lo pongo, las chicas se sienten atraídas por mí como las polillas al
fuego.
—Ajá. Veamos. —Lo giro en mi mano y luego me lo pongo en la
cabeza. Luego muevo el cuerpo en un movimiento de ola al ritmo de la
música, solo para hacer reír a Keaton.
Aunque no lo hace.
—Concluyo mi caso. Te ves sexy cuando haces eso.
—¿Sí? —Giro el sombrero en mi cabeza y lo deslizo a la derecha,
girándolo de nuevo—. Hmm. Ves, si todavía bailase, intentaría hacer algo
con esto. Los accesorios son divertidos. —Me giro, lo lanzo al aire y luego
de algún modo me deslizo al lugar correcto para hacer que aterrice en mi
cabeza.
—Continúa —comenta Keaton, dejándose caer a los pies de la cama
para observarme—. ¿Echas de menos bailar?
—No —contesto, y luego lo pienso por un momento—. No realmente.
No me gustaba tener que estar “encendido” cuando no lo sentía. Pero tenía
sus momentos. Esa barra me mantenía en una forma impresionante. Y a

277
veces... —me azoto el culo y me muevo hacia la cama con una sonrisa
sucia—... a veces todas esas miradas sobre mí eran divertidas. Cuando
toda la multitud está gritando por ti, ese es un momento genial.
—Así que, ¿cómo harías una nueva rutina? —pregunta, sentándose—.
Hazlo para mí.
—Hmmm. De acuerdo. —Sé que Keaton siempre ha querido verme, y
nunca se lo permití. Esta noche es la noche, entonces. Hice todo el viaje
hasta aquí para darle al hombre lo que quiere—. Esta canción funciona
bastante bien, honestamente. Tiene un buen ritmo estable.
La canción es “Girls Like You” de Maroon Five. Giro las caderas y dejo
que la voz de Adam Levine me llegue al alma. Con un movimiento de
muñeca, me quito el gorro y lo mantengo entre mis manos.
Un rápido movimiento en una caída fingida hace que Keaton abra los
ojos de par en par.
—Oh, demonios, sí —exclama riéndose—. Continúa.
Levantándome de nuevo, giro las caderas al ritmo de la música.
Keaton tiene su ardiente mirada fija en mí, y amo su atención. Sin bajar el
ritmo, me quito los zapatos y los alejo de una patada. Me pongo el
sombrero y cruzo la habitación moviendo sinuosamente hombros y torso.
Luego comienzo con los botones de mi camisa, abriéndolos uno a uno.
Cuando me paso las manos por mi pecho desnudo, Keaton se deja
caer de espaldas en la cama con un gemido.
—Estoy muerto —dice—. Tres meses sin ti y ahora esto. Es la mejor
clase de tortura.
—Entonces está funcionando —replico, añadiendo algún trabajo de
pies mientras me observa con ojos amplios—. Desnudarse se trata de
provocar.
—Eres genial provocando —gruñe—. Ven aquí ya.
—Oh, me gustaría. Pero no puedo follarte durante una fiesta en casa
de tus padres. —Cualquiera podría mirar por la ventana, o entrar aquí
buscando el baño.
Suspira.
—Supongo que no. ¿Quieres ir a nadir? Tal vez eso enfriará el fuego
en mi bañador.
—Claro, LobsterShorts. Llévame a nadar.
Se sienta y me sonríe, y esa sonrisa me vuelve estúpido.
¿Cómo me tomó tanto tiempo confiar en este hombre?
—¿Keaton?

278
—¿Sí?
—Te amo. Y lamento no haber podido descubrir antes cómo superar
mi propia mierda y simplemente ser tu chico.
Traga.
—¿Puedes serlo ahora?
—Quiero. Si me dejas intentarlo.
Se levanta de la cama.
—Ven aquí. —Me abraza—. Tenemos que ir a nadar ahora, de lo
contrario voy a atacarte.
—De acuerdo —le susurro al oído.
—También te amo. Sé que es más fácil para mí llegar ahí de lo que fue
para ti. No te culpo por tus cicatrices.
—Gracias —murmuro. Envuelvo mis brazos alrededor de su amplio
cuerpo y suspiro—. ¿De verdad vamos a salir y pretender que no estamos
contando los minutos hasta que podamos quitarnos los bañadores el uno
al otro?
—Tengo una idea —dice—. Sígueme.
Sale de la habitación y me apresuro tras él por otro pasillo que no
noté antes. Agarra dos toallas de rayas de playa de un estante y continúa.
Salimos de la casa de nuevo. Pero no volvemos a la fiesta. Cruzamos
un lado oscurecido del césped y luego una entrada pavimentada con
piedras blancas.
—¿Todo esto es tu propiedad? —cuestiono.
—Nop. —Me lleva más lejos, hasta que veo otra casa y otra piscina—.
Vamos a la casa del vecino.
—¿Por qué? ¿Dónde está el vecino?
Señala con el pulgar a su casa.
—Disfrutando de la comida y el alcohol gratis, cortesía de mis padres.
La señora Pennyworth no estará en casa durante horas. Cerró la fiesta el
año pasado.
Por supuesto, la casa de la vecina está oscura. El cielo es de un
profundo azul ahora, dirigiéndose a negro. Las únicas luces aquí son las
de la piscina, bajo el agua.
Keaton tira las toallas en una silla. ¿Y luego? Se quita su bañador de
langostas y lo tira también. Desnudo, camina hacia el borde de la piscina y
se zambulle.
Los Hayworth realmente saben cómo celebrar una fiesta. No se

279
equivocaba respecto a eso.
Rápidamente me quito mi traje, mirando sobre ambos hombros,
esperando que nadie esté observando. Pero nadie lo está. Lo sigo en el
agua, la cual está a una temperatura sorprendentemente cómoda.
Estos son los Hamptons. Es climatizada, por supuesto.
—Vaya —digo cuando salgo por aire de nuevo—. Me gusta tu forma de
pensar. —Nado hacia Keaton, que se sienta sobre lo que resulta ser un
banco bajo el agua—. Esta piscina es agradable.
—Pero no tiene una plataforma solar —dice Keaton con burla.
—Tienes razón. Un pedazo de mierda, entonces. La renovaré después
de comprarle el lugar a la señora Pennyworth.
Sin embargo, Keaton no se ríe. Envuelve un brazo alrededor de mis
hombros y besa mi cuello.
Dejo escapar un cálido aliento. Y mientras su boca hace un lento viaje
por mi piel, cierro los ojos y dejo que la sensación aleje todo pensamiento
de mi mente. En solo segundos, mi piel está erizada y mi polla dura. El
agua cálida choca contra mi cuerpo y gimo.
—Sí —susurra—. Ven aquí.
Esta noche no parece raro en absoluto dejar que Keaton me dé
órdenes. Subo a su regazo voluntariamente, montando a horcajadas sus
grandes muslos.
—Me encantan los Hamptons —digo mientras me inclino y lo beso.
Se ríe contra mi boca y luego me pierdo en su beso.

Dos horas después, estamos sentados en la cocina de Keaton. Los


últimos camareros están empacando a nuestro alrededor y Keaton y yo
estamos compartiendo una bandeja de comida. Una bandeja de verdad.
Somos como vikingos en un banquete.
Si los vikingos comían costillas de res asadas y ensalada de cangrejo.
La primera de lo que promete ser muchas más aventuras sexuales
nos ha dejado hambrientos. Así que tengo las manos ocupadas y una boca
llena de comida cuando una mujer bien vestida con el bronceado de
Keaton entra en la cocina.
—¡Ahí están! —dice brillantemente.

280
Oh, mierda. Busco torpemente una servilleta e intento masticar más
rápido. Puedo sentir mi rostro enrojeciendo. Y no es solo el desastre. Es el
conocimiento de lo que su hijo y yo estuvimos haciendo hace solo un
rato…
—Mamá —dice Keaton, sorbiendo de su copa de ponche—. Este es
Luke.
Se ríe de nosotros.
—No se levanten. ¿Dirían que esto es más como leones alimentándose
o…?
—Hienas, tal vez —replica Keaton—. Los leones toman turnos.
—Es un placer conocerla, señora Hayworth —logro decir después de
tragar.
—Igualmente —dice, poniendo una mano en mi hombro mientras
pasa junto a mí. A todos los Hayworth les gusta tocar, al parecer—. ¡He
oído tanto sobre ti!
Mi rostro podría estar permanentemente rojo ahora. Y no me sonrojo.
Nunca. Por otro lado, nunca antes conocí a la madre de mi novio.
—¿Cuántas semanas de verano quedan? —pregunta, volviéndose para
contemplarnos—. Ahora que Keaton está en casa, espero verlos, chicos,
aquí cuando sea que puedan.
—Oh, eh, eso es muy generoso —tartamudeo.
—Seis fines de semana —dice Keaton alegremente—. Me aseguraré
que Luke tenga el horario del tren cuando se vaya mañana.
—Perfecto. —Bosteza—. Este verano ha sido triste. No hay nadie en la
piscina a menos que celebremos una fiesta. Qué desperdicio, ¿verdad?
Simplemente incrementaré nuestro pedido de comestibles. —Le da a
nuestra desastrosa bandeja una mirada irónica—. Hay mezcla de
panqueques en el armario, Keaton, y tocino en el refrigerador. Buenas
noches, chicos. Necesito quitarme estos zapatos.
Sus pasos se alejan por el pasillo. Y soy dejado preguntándome qué
acaba de pasar. ¿No lo sabe? Nadie es tan genial sobre el compañero
masculino de su hijo.
—Deberías ver tu rostro en este momento. —Keaton mete un gran
montón de guacamole en su boca y me sonríe.
—Pero… —Ni siquiera sé por dónde empezar.
—Cuatro cosas la hacen feliz —dice, contándolas con sus dedos—. Mi
padre, yo, gastar dinero en sitios de moda y alimentar a la gente. Puntos
extra si papá y yo no estamos peleando y si ponemos nuestros platos en el

281
lavavajillas.
Miro la bandeja, esperando que encaje en el lavavajillas. Lo haré
funcionar.
—Así que, ya sabes, tienes que montarte en ese tren cada viernes y
venir a quedarte aquí.
—Eh… —Trago—. De acuerdo. Si estás seguro.
—Oh, estoy seguro. —Deja caer su voz—. Mis padres van a fiestas
una o dos noches cada fin de semana. Por todos los Hamptons. Durante
horas.
—¿Es eso cierto?
Sonríe.
—Vamos a divertirnos tanto.
Después de limpiar nuestro festín (y que la bandeja esté asegurada en
el lavavajillas), nos preparamos para la cama en el baño privado de
Keaton. Sus padres tienen su propia ala, gracias a Dios.
—Estoy saliendo con el hijo del jefe —bromeo mientras subimos a su
enorme cama—. ¿Crees que será malo para mi carrera en la industria
farmacéutica?
Keaton hace un sonido irritado y me acerca más.
—Estoy saliendo con el presidente de la fraternidad. ¿Crees que eso
me conseguirá un mejor número en la repartición de habitaciones?
—Oye, ahora. No puedo actuar con favoritismo.
—Lo sé, puntilloso. —Se ríe—. Hay algo que tengo que decirte sobre la
repartición de habitaciones, de todos modos. Tenemos un residente
menos.
—¿Qué? ¿Quién?
Carraspea.
—Recibí un mensaje de Judd ayer. Me preguntó por qué no lo había
invitado a la barbacoa de la playa este año.
Ruedo y miro a Keaton. Está oscuro, pero todavía puedo ver el
contorno de su sonrisa.
—¿Qué le dijiste?
—Le dije que era porque te había invitado, y que no pensé que querría
venir. Pero también le dije: “Siéntete libre de convencerme que estoy
equivocado. Podríamos ir a algunos bares gay después de la barbacoa”.
Un resoplido de risa escapa de mi garganta.
—No lo hiciste.
—Lo hice. No es que siquiera sepa dónde encontrar los bares gay.
Pero no va a avasallarme. Solo quería dejar eso claro.

282
—¿Qué respondió?
—No contestó a mi mensaje en absoluto. Y entonces, media hora
después, le envió un correo a Munsen.
—Nuestro nuevo secretario.
—Síp. Y fui añadido. Judd dijo que lo omitiera del alojamiento ya que
iba a alquilar un apartamento fuera del campus. Agregó que ya no le
gustaba la vibra de la casa.
Hago un sonido gruñón.
—Y se aseguró que vieras esto, solo para ser un imbécil y hacerte
sentir mal.
—¡Síp!
—¿Funcionó? —pregunto.
Despacio, Keaton niega.
—Adiós y hasta nunca. Y ya que es el peor del grupo, estoy un poco
aliviado. No tengo que escuchar su mierda sarcástica en otoño cuando
volvamos juntos a la escuela y no nos molestemos en esconder nuestra
relación.
Espero a que la pequeña llamarada de pánico me golpee, pero no
llega.
—Bueno, de acuerdo entonces. —Pongo mi cabeza sobre la almohada.
Puedes oír el océano desde la cama de Keaton. ¿Cuán genial es eso?—.
Aun así no puedes tener un buen número en la repartición de
habitaciones. —Sonrío en la oscuridad.
—No quiero uno. Estaba pensando en tomar tu vieja habitación.
—¿Por qué? —exclamo—. Nadie quiere esa habitación.
—Bueno, si tomaras la mía, podríamos compartir una planta de
nuevo.
—Oh —digo despacio. Esa es una buena idea. Excepto por una cosa—
. Quédate la más grande. No me importa. Ya sé dónde están todas mis
cosas allí. Dormiré en tu habitación de todos modos.
Keaton se mueve, cubriéndome con su cuerpo.
—Sabes que no me importa el tamaño de la habitación, ¿cierto?
—Sí. Entendí eso.
—Este año va a ser genial de cualquier manera.
—Claro que sí —susurro.
Otra ola choca contra la playa mientras lo acerco más por un beso.

283
EPÍLOGO
Keaton

—E
s linda... —Lamiéndose el labio inferior, Luke asiente
hacia el otro lado de la habitación abarrotada. Esta
noche, Alfa Delta está lleno de gente, más de cien
personas hacinadas mientras la música alta hace
eco a través de la casa de la fraternidad—. ¿Qué piensas?
La nota sensual en su voz hace que entrecierre los ojos. ¿Está

284
sugiriendo lo que creo que está sugiriendo? Porque en el casi año que
hemos estado juntos, ni una vez ha dado indicios de que nos estuviésemos
perdiendo algo en la cama. Demonios, lo vi borrar la aplicación Kink de su
teléfono.
¿Y ahora me está diciendo que quiere invitar a una chica al azar a
nuestra cama? ¿Esto es lo que ha estado intentando discutir conmigo la
última hora?
Mi confusión muere cuando pongo los ojos en la hermosa rubia a la
que Luke está sonriendo. Es Annika.
—Oh, que te jodan —gruño, pero ambos nos reímos. Mi ex novia nos
ve mirándola y responde con un gesto de la mano entusiasta. Luego se gira
de nuevo al chico alto vestido con un polo con el que ha estado flirteando
toda la noche.
—¿Qué? —cuestiona Luke inocentemente—. Tiene un culo genial.
Pongo los ojos en blanco.
—No va a suceder.
Acerca la boca a mi oído. Un cálido escalofrío me recorre la columna
vertebral.
—No te preocupes, el único culo que estaré follando esta noche será el
tuyo, Hayworth.
Oh, demonios, sí. El deseo crece en mi entrepierna y mi polla pasa a
estar semidura.
Bailey claramente sabe qué ha provocado su maliciosa promesa a mi
región inferior, porque me guiña un ojo y dice:
—Abajo, chico. Primero tenemos que hablar.
—¿Sobre esta fiesta? —No puedo ver de qué hay que hablar.
—Bueno, claro. Tenemos que sonreír y asentir, y fingir que la fiesta de
Anthony no es lo más malditamente patético que haya visto jamás.
Reprimo una risa. Quiero decir, tiene razón. Anthony Triboli, uno de
los dos candidatos presidenciales a Alfa Delta, planeó una fiesta común y
corriente. Sin decoración, ni tema, solo barriles de cerveza y Doritos.
Pero supongo que no todas pueden ser playas en el patio trasero y
strippers.
—Nadie superará nuestras fiestas —le susurro a Luke al oído. Luego
le muerdo el lóbulo de la oreja, solo porque está justo ahí.
No puedo escuchar su gemido en respuesta sobre el golpeteo del bajo,
pero percibo un estremecimiento recorrer su musculoso cuerpo. Estoy
tentado a deslizar una mano por su sinuosa espalda y apretarle el culo,

285
pero me refreno. Pensarías que después de un año saliendo, habríamos
superado la fase de la luna de miel, ese frenético periodo donde todo lo que
quieren hacer es arrancarse la ropa el uno al otro. Pero no es así.
No es que me esté quejando.
—¿Qué crees que ha pensado Gregg para mañana? ¿Cerveza-Pong?
¿Una excitante partida de dardos? —se burla Luke.
—Hmm, no, creo que tiene algo loco bajo la manga. —Le doy un
codazo a mi novio en el brazo—. Mira su rostro.
Ambos nos centramos en Gregg Merkowitz, que está de pie junto a la
puerta de la cocina, con una expresión engreída mientras observa el
trabajo de su competidor. Sí, Gregg cree que tiene esto ganado. Para ser
honesto, no me importa cuál de ellos gane. Ambos son sólidos, inteligentes
y el que gane será un buen presidente. Así que probablemente usaré una
moneda para elegir mi voto.
Luke pone la mirada en mí, un brillo contemplativo en sus ojos.
—¿Crees que echaremos de menos este lugar el año que viene? —
Vamos a graduarnos en mayo, y nos mudaremos de Alfa Delta poco
después de eso.
—¿Honestamente? No lo echaré de menos —admito.
No me entiendas mal, echaré mucho de menos a los chicos, pero estoy
ansioso por tener algo de privacidad real. Luke y yo planeamos encontrar
un apartamento juntos. Eso esperamos, de todos modos. Depende de en
qué programa de postgrado termine. Y Luke estará trabajando para la
compañía de mi padre.
—Tampoco lo echaré de menos —confirma—. Pero te echaré de menos
cuando llegue junio.
—Lo mismo digo. —Un par de semanas después de nuestra
graduación, voy a salir en otra expedición de orca con el doctor
VanBoerk—. ¿Es de lo que querías hablar? ¿El Gran Willy Remix? —Ese es
el nombre que le da Luke a la expedición, y el tonto nombre es pegadizo.
Incluso los correos del profesor tienen “GWR” como título en el asunto
estos días.
—No, ven aquí un segundo, ¿de acuerdo? Quiero mostrarte algo.
Me giro para seguirlo, pero Owen nos detiene.
—¡Atrapados! —exclama con una sonrisa. Luego mira la hora en su
teléfono—. ¡Eh! ¡Jako! Yo gano. ¡Todo el mundo me debe veinte dólares!
—¿Por qué? —Ahora mismo estoy confuso. La cerveza mala debe estar
subiéndoseme a la cabeza.
—Te estás escapando a tu nidito de amor con Bailey a las diez en
punto. Tenemos una apuesta.

286
—No nos estamos escapando a ninguna parte —insisto—. Bailey dice
que tiene que mostrarme algo.
—Sí, su polla —se burla Owen.
—Espera, ¿hay una apuesta? —pregunto, repentinamente molesto—.
¿Quién apostó por medianoche? —En realidad, me encantaría
escabullirme arriba ahora mismo. Pero ahora tengo algo que probar,
maldición.
—Nadie tiene medianoche —interviene Jako—. No somos tan
estúpidos. Cuando el tercer piso se sacude, no vayas a tocar.
—Si pones “Love Shack” de nuevo, te mataré —gruño. Luke y yo
recibimos nuestro justo montón de bromas. Solo estoy malhumorado
porque es bien merecido.
—Sean indulgentes con estos chicos —dice Tanner, acercándose y
poniendo los brazos sobre Bailey y sobre mí al mismo tiempo—. Si no
fuese por ellos, no tendría un gran anuncio que hacer.
—Espera, ¿qué? —pregunto. No siendo consciente de ningún gran
cambio en su vida. Ya entró en la escuela de leyes de su primera elección.
Se va a mudar a California este verano.
—Cassidy va a venir conmigo en otoño. A Stanford. —Sonríe.
—¡De ninguna manera! —grito—. ¿Es en serio?
—Es la única. —Deja salir un suspiro de felicidad—. Mis padres no
están contentos. Siguen diciendo que soy demasiado joven para mudarme
al otro lado del país con alguien. Lo que realmente quieren decir es que no
quieren que conviva con una stripper. Pero es una lástima. Cassidy es la
mejor.
—Oh, por favor —protesto—. Hasta que no les has contado a tus
padres que eres gay y que cambias de rumbo académico, realmente no has
probado su amor.
Luke se aclara la garganta.
—Esta es una charla divertida, niños, pero realmente necesito
mostrarle algo a Keaton.
—¡Sigue siendo tu polla! —exclama Owen con una risa. Porque no
puedes llevarlo a ninguna parte.
Luke está imperturbable.
—Ya la ha visto. Ve a tomar unos Doritos. Mi chico y yo tenemos que
hablar.
—Hablen lo que quieran —dice Jako—. Mi apuesta es para las diez y
media.
Negando, Luke me lleva al vestíbulo, donde están los buzones.

287
—Al fin. Me estoy muriendo aquí. —Saca un sobre de mi buzón y me
lo entrega.
—Espera, ¿es...? —Jadeo ante el remitente, que dice universidad de
Columbia. Es mi primera elección de universidad. Si entro en el programa
de postgrado de Columbia, podremos vivir juntos en Manhattan al
empezar el otoño. Sopeso el peso del sobre en mi mano—. ¿Dirías que es
grueso o fino?
—¿Se están tocando el uno al otro, chicos? —grita Owen desde el
salón—. Si se están manoseando ahora mismo, necesitaremos una
decisión sobre dónde deja eso la apuesta.
Ambos lo ignoramos. Nos estamos mirando el uno al otro.
—Ese sobre tiene un gran grosor, cariño —murmura Luke—. Hay más
que una hoja de papel ahí. Nadie diría que te jodan en tres o más páginas.
Ábrelo.
Pero no lo hago. No todavía.
—Siempre está Rutges si no logro entrar en Columbia. Podría no ser
Miami o Los Ángeles.
—Ábrelo —urge. Luego me sonríe—. Va a salir bien.
—¿Estás intentando gafarme? —grito.
Bailey me quita el sobre, pone la esquina entre sus dientes y
realmente lo muerde. Es juguetón y ridículo. Luke es más divertido de lo
que solía ser, ahora que se siente más cómodo con su vida. Estallo en
risas mientras sacude el trozo de papel como un perro y luego lo saca de
sus dientes.
Por un largo momento no tomo la carta de él. Pero luego la agarro y
rompo el extremo, sacando las páginas. Se desdobla en mis manos.
Bienvenido al programa de graduación en Artes y Ciencias...
—¡SÍ, CARIÑO! —grita Luke—. ¿Adivina quién va a buscar
apartamento en Upper West Side esta primavera?
Y no sé quién se mueve primero. Pero, un instante después, le he
empujado contra el puesto de buzones, y me está manoseando el culo
mientras nos besamos.
—¿Quién tiene las diez y cuarto en la apuesta? —chilla alguien.
—Ignóralos —susurra Luke contra mi boca.
Y lo hago. Porque la persona que más importa está justo aquí entre
mis brazos.

Fin

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SOBRE LAS AUTORAS
SARINA BOWEN
Sarina Bowen es la autora de treinta de
los libros más vendidos de USA Today,
incluyendo: la serie True North, Him/Us y
la serie WAGs de las que es coautora con
Elle Kennedy, la serie The Ivy Years y los
Brooklyn Bruisers. ¡Y más!
¿Estás buscando una historia de
amigos a amantes o tal vez incluso un libro
sobre un bebé secreto? Puedes leer una lista
de los libros de Sarina desglosados por
tropo y estilo.

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ELLE KENNEDY
Una autora de las más vendidas del
New York Times, USA Today y Wall Street
Journal, Elle Kennedy creció en los
suburbios de Toronto, Ontario, y tiene una
licenciatura en ingles de la universidad de
Nueva York. Desde una edad temprana,
supo que quería ser escritora, y
activamente empezó a perseguir ese sueño
cuando era una adolescente.
Elle actualmente escribe para varias
editoriales. Le encantan las heroínas
fuertes y los héroes alfas y sexys, ¡y justo el
suficiente calor y peligro para mantener las
cosas interesantes!
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