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TODO LO QUE TE OCURRE PROCEDE DE MI

David Wilkerson Today

WEDNESDAY, NOVEMBER 24, 2010

EL VIENTO DEL ESPÍRITU

Aquellos que subieron al Aposento Alto (ver Hechos 1 y 2) amaban a Jesús


fervientemente. Ellos habían aprendido en la escuela de Cristo. Habían hecho milagros,
sanado enfermos, y echado fuera demonios. Eran compasionados, sacrificados, amaban
a las almas, ¡pero todavía no estaban capacitados para ser testigos!

Ellos habían estado cerca cuando él sudó gotas de sangre. Lo habían visto colgando en
la cruz y habían visto su tumba vacía después de que él había sido resucitado. Habían
comido con él y habían hablado con él en su cuerpo glorificado. Habían visto a Jesús en
el monte transfigurado en su eterna gloria. ¡Lo habían visto ascender al cielo! Pero,
¡todavía no estaban listos para testificar de él!

¿Por qué no pudo Pedro haber ido a la muchedumbre que se había juntado en Jerusalén
e inmediatamente testificarles de su resurrección? ¿Acaso no había sido él
personalmente testigo de ese evento? Ellos necesitaban el poder del Espíritu Santo para
hacerlo.

Pedro pronunció una poderosa declaración al Sumo Sacerdote: “Nosotros somos


testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que
lo obedecen” (Hechos 5:32). Por las palabras del Espíritu Santo habladas a través de
Pedro, (los sacerdotes) “oyendo esto, se enfurecían y querían matarlos” (Hechos 5:33).

Esteban, lleno del Espíritu Santo, predicó a los líderes religiosos: “¡Duros de cerviz!
¡Incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como
vuestros padres, así también vosotros…Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus
corazones y crujían los dientes contra él” (Hechos 7:51, 54).

Cuando usted emerge después de haber buscado a Dios, lleno del Espíritu Santo, usted
podrá pararse delante de sus compañeros de trabajo, de su familia – delante de
cualquiera – y su testimonio provocará una de dos reacciones. O ellos clamarán, “¿Qué
debo hacer para ser salvo?, o ellos querrán matarlo. Usted estará hablando palabras que
cortarán el corazón.

Si usted busca lo milagroso en el edificio de una iglesia, usted se desilusionará. Si usted


hubiese visitado el Aposento Alto unas horas después que el viento sopló, el fuego
cayó, y el edificio se sacudió, esperando experimentar algo milagroso, usted se hubiera
desilusionado.
Vea usted, ¡el viento del Espíritu sacó a todas las personas hacia afuera, a las calles, al
mercado! Usted pudiera haber preguntado, ¿Dónde está el avivamiento, el viento
sobrenatural? ¿Me pueden mostrar las lenguas de fuego?” Y lo hubiesen llevado a usted
afuera, a ver a los 120 testigos en las calles, ¡predicando sobre Jesús en el poder del
Espíritu Santo! Ahí estaba el avivamiento – ¡y ahí está siempre! ¡Ese es el
derramamiento! ¡El viento, el fuego, el Espíritu – está ahora en los testigos de Dios!