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Historia y usos del concepto de género.

Fabiola Vergara Silva.

La historia del concepto de género es muy interesante pues transita de un inminente sentido
crítico a una categoría de análisis que se ha dejado domeñar de cierta forma por el sistema patriarcal en
medio del cual surgió, convirtiéndolo en una categoría que se presta para confirmar el binomio hombre
– mujer.
En un principio la categoría de género tuvo la pretensión de diferenciar las construcciones
sociales y culturales de la biología (…) Suponían que con la distinción entre sexo y género se podía
enfrentar mejor el determinismo biológico y se ampliaba la base teórica argumentativa a favor de la
igualdad de las mujeres (Lamas, 1996) a pesar de ello, se dan particularidades, tales como en Francia
en que hubo reticencias a utilizar el concepto y se prefería usar otros términos y no utilizar la palabra
“género”.
La categoría de género entre otros usos, propuso una relectura sexuada de los acontecimientos y
fenómenos históricos, pasando de una mirada masculina naturalizada a una visión desde el enfoque de
género “desnaturalizadora”. También se habla en el texto de Thébaud, que gracias a la irrupción del
concepto género, fue posible realizar un desplazamiento del grupo a sus componentes y a sus
diferencias internas, y en la heterogeneidad del grupo de las mujeres y del de los hombres, todo ello
puede ver sus antecedentes en la lucha de que se dio en su momento por cambiar los estudios de la
mujer a los estudios de las mujeres, y abogar con ello por la consideración de la multiculturalidad.
A lo largo de los últimos veinte años investigadores y pensadores de diversas disciplinas han
utilizado la categoría género de diferentes maneras. Aunque muchas cuestiones dificultan una
unificación total en el uso de esta categoría, podemos distinguir entre dos usos básicos: el que hable de
género refiriéndose a las mujeres y el que se refiere a la construcción cultural de la diferencia sexual,
aludiendo a las relaciones sociales de los sexos (Lamas, 1996).
En cuanto a usar “género” como relativo a las mujeres, es interesante ver que en historia, como
en otras áreas, el género, término abstracto, puede percibirse con portador de menor radicalidad que la
historia de las mujeres, menos ligado al feminismo, mas aceptable y con mas facilidad de integración
(Thebaud, 2006), sin embargo , cuando se usa la palabra género en distintos ámbitos, es común que se
despierte la vinculación con mujeres y más aún directamente con feminismo, y un consiguiente
rechazo, si a quienes les ocurre esto, supieran como es la conceptualización de género a la luz de las
teorías queers actuales se darían cuenta que al feminismo “no le conviene” afirmarse en un concepto
que podría quedar absoleto.
En Chile, si bien el concepto género esta permeando lentamente la ejecución de
proyectos sociales, aún se siente una clara relación con las mujeres. Si se habla de perspectiva de
género, se piensa en que características particulares tienen las mujeres y con ello hacer adaptaciones
“amigables”. Las políticas públicas ha funcionado con un concepto de género “domesticado”, y se
pierde mucho de su potencia transformadora, cuando se usa solo para acomodar prácticas y no
cuestionar realidades.
Un ejemplo del uso del concepto de género, tuvo como hito las políticas con enfoque de género
impulsada en el gobierno de Michelle Bachelet, en las cuales, se tomaron medidas tales como exigir
cuotas de participación de mujeres en instancias comunitarias (solo importaba su presencia), o el
impulso a la construcción de salas cuna, que priorizó la concepción de mujer, como madre. En esto se
ve como en vez de cuestionar solo se sensibilizaron las prácticas a los estereotipos ya creados acerca
de lo que es una mujer.
Si consideramos que la cultura marca a los seres humanos con el género y el género marca la
percepción de todo lo demás: lo social, lo político, lo religioso, lo cotidiano. (Lamas, 1996) podemos
comprender que en cuanto a las dificultades del uso de esta categoría de análisis, cuando se luchó por
abarcar todas las particularidades de lo “social” y “cultural” en la palabra “género”, no se vislumbró tal
vez, que si se escindía el componente cultural de lo que se consideraba biológico, se estaría
“cristalizando” aun más lo que se supone viene por naturaleza, es decir, se dejó en la palabra “sexo”
una palabra que se refería a lo irreductible: los órganos sexuales dicotomizados.
Cuando los defensores del binomio hombre-mujer, vieron en el concepto género todo lo
sociocultural, pudieron defender con mayor facilidad la idea respecto a que el género es lo opcional, sin
embargo, en cuanto a sexo, no hay mucha elección... se nace hombre o se nace mujer.
A pesar del descubrimiento del sexo biológico y su imposible bicategorizacion, las prácticas
científicas de una sociedad que no puede concebir individuos que no sean hombres o mujeres en su
totalidad,han intentado borrar toda forma de ambigüedad sexual (Thebaud, 2006), prueba de ello ha
sido por ejemplo, en Chile, la promoción de una universidad chilena de terapias curativas para sanar la
homosexualidad, una intolerancia a no cumplir con el papel o rol asignado “ de manera completa”,
“ser bien hombre, ser normal” y en base al adjetivo de terapias curativas: estar sano.
Esta la principal contradicción del concepto género... que al existir, podría fortalecer la visión
biologisista de la diferencia de los sexos. Thebaut refiere al respecto que la historia de la distinción
sexo/género tiene mucho que enseñarnos, a reserva de volver a poner en cuestión o a relativizar los
usos actuales de la categoría de análisis, basta con observar que aún en nuestro país el concepto de
género, se asocia directamente a sexo biológico, utilizando indiscriminadamente en diversos tipos de
documento el siguiente diagrama: “marque su sexo: femenino o masculino”. Sin duda hay
“malentendidos”.
Cuando se piensa en la reticencia a utilizar el enfoque de género en distintos campos, llama la
atención que en historia, solo se haya manifestado una voluntad más firme de imponerlo a comienzo de
los años 2000 (Thébaud, 2006), siendo la razón esgrimida: el temor de no ser comprendidas. Es de
esperar que este miedo a la incomprensión no paralice los intentos por incorporar el enfoque de género
cada día mas en nuestra manera de percibir el mundo y analizar la realidad.

BIBLIOGRAFIA

Lamas, Marta (1996a) "Usos, dificultades y posibilidades de la categoría de género", en El Género:


La Construcción cultural de la diferencia sexual, Marta Lamas Comp, UNAM-PUEG,
Miguel Angel Porréa, México D.F., pp. 327-366.

Thebaud, Francoise (2006) “Género e historia en Francia: los usos de un termino y de una categoría de
análisis”. Cuadernos de Historia Contemporánea” vol.28. Universidad de Avignon.