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REPORTAJE

Escuelas en el Sahara
El único fruto que crece en el desierto

El conflicto político, las duras condiciones de la zona y la dependencia total de la ayuda internacional
determinan el día a día de unos 35.000 escolares saharauis. Sin embargo, los veintisiete años de exilio no
han consumido una infinita paciencia que lucha por garantizar la formación de estas generaciones, desde
pequeñas guarderías entre paredes de adobe hasta dos gigantescos internados para jóvenes.

Clara Ponte, periodista

“Cuando terminó la época colonial, en 1976, los universita- tos”, añade. Actualmente residen en la hamada, la zona más
rios saharauis no pasaban de veinte y sólo una era mujer. Nin- inhóspita del desierto del Sahara, unas 180.000 personas, de
guno había acabado entonces sus estudios y el índice de analfa- las que al menos 35.000 son niños.
betismo alcanzaba el 96% de nuestra sociedad. Con la nueva
situación que se presentó, la ocupación marroquí, una de las
prioridades que se marcó el Frente Polisario, pese a la falta de Pequeños entre paredes de adobe
medios, fue proporcionar educación a todo el pueblo.” El que
habla es Ali Mahamut, durante aquellos primeros años minis- Ese mismo año, Mahicha escapaba embarazada de su pri-
tro de Educación y actualmente director del internado 12 de mer hijo del Sahara Occidental, que hasta entonces había sido
Octubre, y su historia es la génesis del sistema educativo saha- una provincia española más. Todos en su casa, desde ese pri-
raui y de sus campamentos de refugiados en Tinduf, al sur de mogénito hasta su nieto de 3 años, han escuchado el relato de
Argelia. Ese año se creó la Comisión de Enseñanza, que agru- aquel exilio que dura ya veintisiete años. Lo que en principio
paba a los primeros universitarios responsables de levantar de iba a ser una situación provisional ha dado paso a una sociedad
la nada un sistema educativo. “La iniciativa no llegó a consoli- establecida en la que comienzan a aparecer actividades impen-
darse y los bombardeos obligaron a instalar los campamen- sables hace unos años, como el comercio, y en la que la educa-

Disponen de pocos
libros: por ello este
joven se esmera en
copiar los ejercicios
en su cuaderno
Santi Rubio.

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ción se ha convertido en un bastión en el que trabajar continua-


mente y al que proteger. Estudiar junto al malecón
Mohamed, el benjamín de esta familia, ha comenzado a ir a
la guardería hace unos meses, después de cumplir los 3 años.
Tras superar los primeros días de timidez, su vitalidad y sus tra- Cuando comenzaron a instalarse las primeras escuelas, en la década
vesuras se han hecho notar tanto en la clase que la profesora ha
de los setenta, Ali Mahamut recuerda: “No había cuadernos ni carpetas,
pedido a la familia que se lo lleve a casa. La guardería no es un
pero sí una disciplina interna que permitía su funcionamiento”. Las jai-
ciclo obligatorio en este sistema educativo, pese a ser uno de
los más antiguos. La lucha armada contra el ejército marroquí mas (‘tiendas de campaña’, originariamente de pelo de camello y hoy
dejó a su suerte a las mujeres saharauis en los campamentos en día de loneta) se ampliaban en función de los alumnos. Sin embargo,
de refugiados. Fueron ellas las que comenzaron a levantar esta esa escasez de medios únicamente garantizaba la alfabetización. Paí-
sociedad gracias a una pulcra organización que incluyó desde ses como Libia, Argelia o Cuba reconocieron la existencia de la Repúbli-
el primer momento las guarderías, para que las madres pudie- ca Árabe Saharaui Democrática y comenzaron a firmar acuerdos con
ran cumplir con sus tareas comunitarias. sus instituciones que permitían enviar a grupos de niños para que obtu-
Hoy en día cada daira (poblado que forma parte de una wila- vieran una formación más amplia.
ya o provincia) dispone de una guardería y una escuela, aun- El primogénito de Mahicha, Mohamed, fue uno de aquellos primeros
que, según Ali Mahamut, esta distribución comienza a que- escolares viajeros. Tras finalizar los cursos iniciales en la escuela de
darse pequeña. Otra de las características de este exilio ha sido
Hausa, la misma en la que ahora estudian sus hermanas pequeñas,
el boom que ha experimentado la natalidad, una autodefensa
continuó durante un par de años en el internado 12 de Octubre. Y des-
ante la inferioridad numérica frente a Marruecos que ha llena-
do las escuelas. Mahicha, por ejemplo, comparte su casa con de allí, con sólo 10 años, hasta Cuba. Él y sus compañeros fueron la
sus ocho hijos y su nieto, mientras su marido, aún hoy, perma- primera generación que cambió la arena y las piedras por el malecón
nece en la línea de guerra (el conflicto quedó congelado en caribeño. Hasta el momento de ingresar en la universidad, el régimen
1991 tras la firma de un plan de paz auspiciado por la ONU). castrista les cede unas instalaciones en las que viven y estudian entre
Los niños y niñas asisten a las guarderías desde los 3 hasta los compatriotas, incluso con el profesorado saharaui. Quince años des-
5 o 6 años. La mayor parte del tiempo se emplea en jugar o can- pués, con un título de economista, médico, psicólogo o maestro bajo
tar. En la del 27 de Febrero, un grupo del primer curso repite “Va- el brazo, regresan a su “cautiverio” en el desierto.
mos a jugar a la orilla del mar”, uno de los sones tradicionales “El mayor esfuerzo del Ministerio de Educación tiene que centrarse
que recuerdan la tierra perdida, ahora que el único mar es de are- en la educación primaria, dado que es el ciclo más numeroso”, subra-
na. Ésta es una de las guarderías más numerosas de los campa-
ya Ali Mahamut. La pugna durante casi treinta años ha sido importan-
mentos por una sencilla razón: el 27 de Febrero es un centro de-
te, pero resulta imposible asumir más competencias con los medios
dicado a la educación de mujeres. Algunas diplomadas en el
extranjero imparten clases para formar a enfermeras, educado- de que se dispone.
ras, etc. dentro de los campamentos, o hacen seminarios y char-
las sobre orientación jurídica o psicología. Y, tal y como explica
Jadicha, secretaria de Cultura de la Unión de Mujeres Saha-
rauis, se ofrecen las importantes clases de español: “El único ticas. Todos copian con rapidez el ejercicio que en otro tiempo
vehículo de relaciones entre los dos países, amenazado por la in- podían ver en sus libros. Ahora hay escasez de material, la ma-
fluencia de los vecinos francófonos”, como Argelia o Marruecos. yor parte procedente de la ayuda internacional, y ésta es la úni-
En las clases de la guardería, tiras de lana, botellas de plástico ca forma de impartir la clase, tal y como explica su profesora.
y algunos papeles de colores se utilizan para adornar las viejas A partir de este curso, los alumnos tienen un fuerte incentivo
paredes de adobe. En la misma aula unos bailan en corro, otros para trabajar: sólo los mejores podrán disfrutar de un verano fue-
disfrutan de los escasos juegos y algunos permanecen al lado ra del desierto. Varios países, entre ellos España, promueven esta
de una de las profesoras pintando. Durante el mes de abril cada iniciativa denominada Vacaciones en Paz. Familias extranjeras
clase está atendida por varias educadoras, que pasan su perio- acogen a estos niños durante los meses de julio y agosto para li-
do de prácticas después de estudiar en el 27 de Febrero. Moha- brarles de las altas temperaturas que en esa época azotan la ha-
med ha cambiado estas clases por los juegos en la arena y la mada. Yoguiha no habla más español que el que todos los niños
compañía de su madre, sus tías y su abuela, que al atardecer lo saharauis conocen –¿cómo te llamas?, ¿de dónde eres? o ¿tienes
llevan a ordeñar las cabras de la familia. caramelos? son parte de un vocabulario innato–, pero éste será el
primer verano que pase fuera del desierto y cerca del mar, en Ala-
cant. “Cuando regresan de España tienen la mente más abierta,
Matemáticas y promesas en la madrassa de Hausa han aprendido español, pero también han conocido otro país,
otra cultura y otras costumbres”, recuerda uno de los profesores
Mientras tanto, las hijas menores de Mahicha acuden a sus de español en la escuela de Miyec, en la provincia de Ausserd.
clases en la madrassa (‘escuela’) de Hausa, uno de los seis po- Éste es, probablemente, el mayor incentivo de los estudian-
blados de la provincia de Smara. Un total de cuarenta y dos pro- tes, aunque no el único, que les lleva a competir en sus notas
fesores atienden a los 862 alumnos y alumnas de este centro, para poder regresar el verano siguiente. Pero a esos premios
aunque la cifra puede aumentar en cualquier momento dada hay que unir la fuerte conciencia que se imprime en las clases
la creciente afluencia de hijos de nómadas que, durante la épo- de estar disfrutando del esfuerzo de toda la sociedad. “Los pro-
ca de sequía, se establecen en los poblados para subsistir. fesores tenemos la obligación de recordarles que se están be-
Yoguiha está en la fila de las alumnas, paralela a la de los chi- neficiando de un servicio gratuito.” Quizá por esta conciencia-
cos, que espera marcialmente para entrar en la clase de segun- ción social, los propios estudiantes junto a sus profesores han
do. La jornada vespertina comienza con una clase de matemá- de encargarse de la limpieza del centro una vez por semana.

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Cruzando el enorme patio en torno al cual se levantan las au-


las, se encuentran los cursos de tercero a sexto. En estas clases
estudian las hermanas de Yoguiha: Benifa e Hicha. Benifa está
en quinto y habla un perfecto castellano. En la de tercero, sin
embargo, comienzan a dar los primeros pasos con el idioma.
Los alumnos rellenan frases sencillas y, tal y como sucede en Es-
paña, la diferencia entre b y v se les atraviesa. “Mi padre me ex-
plica muchas cosas nuevas”, lee en alto el joven profesor remar-
cando una uve que les está resultando imposible pese a los
intentos. Durante toda la clase una niña permanece en pie junto
al encerado, tomando notas a duras penas sobre su cuaderno.
No se trata de un castigo, sino de uno de los problemas que más
afecta a la población saharaui: el constante azote de la arena sus-
pendida en el viento unido a la fuerza del sol suele producir en-
fermedades en la vista de difícil solución. Los ojos de esta niña
no le permiten alejarse más de dos metros del encerado.
El año que viene Benifa, como su hermana mayor Hicha,
podrá continuar en casa mientras estudia el último curso que
se imparte en los campamentos. Sin embargo, esta situación
es excepcional dentro del sistema educativo. Sólo las escuelas
de las provincias de Smara y Dajla imparten ese último curso,
Santi Rubio.
es decir, son “autosuficientes”. El resto de escolares se ven obli-
gados a trasladarse hasta los dos internados que existen en los
campos de refugiados: el 9 de Junio y el 12 de Octubre.

Dos internados, dos gigantes


Los demás –los 2.400 niños internos de las provincias de
Ausserd y de El Aaiún– han tenido que separarse de sus fami-
lias para poder continuar con las clases. En cierto modo es la ley
de la oferta y la demanda: si la madrassa tiene un número sufi-
ciente de alumnos, imparte también el sexto curso; en el caso
contrario, los dos internados asumen este último peldaño de la
educación primaria. Desde luego no se trata sólo de tener una
cifra suficiente de estudiantes, sino también de poseer los re-
cursos para atenderlos. La superpoblación infantil es un arma
de combate más, preparada para el anhelado regreso al Sahara
Occidental que hoy ocupa Marruecos. Ningún dato, ningún
detalle, ningún rincón de los campamentos se escapa de tener
una explicación política y dirigida a la lucha contra el invasor,
con la esperanza puesta en el retorno. Ali Mahamut no duda en
hablar de una “formación politizada y focalizada en nuestra
causa”, desde sus comienzos hasta hoy en día. “Nuestra situa-
ción exige la politización en la enseñanza”, repite, al tiempo
que reconoce que su cargo, como director del internado 12 de
Octubre, es también un cargo político.
La práctica de estas tesis es fácil de encontrar: desde la bande-
ra que hondea en el centro de todos los patios hasta los prepara-
tivos para el trigésimo aniversario del comienzo de la lucha ar-
mada del Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y
Río de Oro (Polisario), el 20 de mayo. En el colegio de Chederia
(Smara), una estremecedora voz atraviesa el patio. La puerta de
la clase de segundo está abierta de par en par: mientras uno
Santi Rubio.
de los pequeños entona la voz principal del himno saharaui, el
resto contesta casi a gritos, haciendo alarde de fuerza y coraje,
como si se tratase de pequeños soldados.
Los internados constituyen una de las características pro-
pias y más antiguas del sistema educativo saharaui. Su origen
se remonta a los primeros años de la década de los ochenta. El 9
Del aula a la biblioteca, un espacio esperpéntico donde no existe de Junio, por ejemplo, nació después de fijar la capital adminis-
el concepto de préstamo de libros
trativa, Rabuni. Es uno de los pocos puntos en los que hay agua
y el internado se sitúa a cinco kilómetros de la Administración.

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El aprendizaje del español


es una columna vertebral
del sistema educativo
saharaui
Santi Rubio.

Alberga a los 1.200 alumnos procedentes de El Aaiún. En su español íntegramente a unos alumnos que ya llevan tres años
entrada sorprenden las torres de corriente eléctrica, una de estudiando esta lengua; a esto habría que añadir la práctica que
esas ausencias que únicamente se perciben cuando reapare- muchos tienen después de pasar los veranos en España.
cen. Además de tener cerca agua, el centro es uno de los pocos Además del español, se imparten siete horas y media de ára-
lugares de los campamentos de refugiados que cuenta con un be (gramática, lectura y poesía), siete y media de matemáticas,
lujo como la luz eléctrica. hasta completar un total de veintiocho horas lectivas a la se-
Las dimensiones gigantescas de estos centros les confieren mana con materias “menos importantes” como historia, geo-
cierto aspecto de prisión, más aún cuando se repara en la torre grafía, naturales, dibujo o gimnasia, que sólo se practica en
de vigilancia en uno de los flancos del complejo. El 9 de Junio horario escolar durante media hora. Se procura educar a los es-
cuenta con dos edificaciones de dormitorios, un comedor y dos tudiantes de forma similar a los argelinos. Todos los que con-
bibliotecas (una árabe y otra española), además de los aularios tinúen deberán hacerlo en el país vecino.
y las zonas destinadas al profesorado. Mohamed, el encargado Ali Mahamut recuerda que aquella Comisión de Enseñanza
de educación de este complejo en el que trabajan sesenta profe- nacida en 1976 era una organización “exenta de expertos y pe-
sores, se apresura a comenzar la visita por la biblioteca de es- dagogos pero con muchas ganas de crear un sistema propio”.
pañol. Es imprescindible transmitir el mensaje del esfuerzo Como amanuenses, comenzaron a redactar algunos libros de
que se hace para mantener los lazos con la antigua colonia. texto. Sin embargo, fue inevitable fijar la vista en los programas
Valle-Inclán descansa al lado de los cuentos, las novelas in- de los países vecinos: “Incluso en el de Marruecos”, sonríe Ma-
fantiles o las obras de Jorge Semprún. La biblioteca española es hamut. Su aplicación de forma experimental se abandona to-
una habitación esperpéntica que nada tiene que ver con el con- talmente en 1982, cuando nace un sistema propio, pero in-
cepto occidental. La falta de estanterías ha obligado a apilar la fluenciado especialmente por Argelia: “Es lógico, dado que la
mayoría de los libros, donados por particulares o entidades mayoría de nuestros alumnos acaban allí. De este modo evita-
públicas y privadas españolas, en un rincón sin ningún tipo mos el choque cultural.”
de orden. Todos los alumnos deben acudir a esta biblioteca al Pero en las evaluaciones, además de todas esas asignaturas,
menos una vez a la semana. El concepto de préstamo de libros cuenta también la disciplina, una materia que sirve para evaluar
no existe, así que todo el que quiera leer tiene que hacerlo den- el comportamiento de cada alumno. De nuevo entran en juego
tro de la sala ocupada por una enorme mesa y algunas sillas. los incentivos: “Cuando terminan las clases, el tiempo se suele
Mohamed explica que es imprescindible establecer los gru- emplear en las competiciones deportivas y los cánticos tradicio-
pos, dado que el espacio es limitado y sólo puede acoger a una nales. En estas competiciones, los mejores reciben un estímu-
veintena de estudiantes al mismo tiempo. lo: algún material de aseo, calzado, libretas para utilizar en clase
El español constituye una columna fundamental en el siste- o excursiones, adentrándose unos kilómetros en el desierto pa-
ma educativo saharaui. En este internado, el alumnado recibe ra dormir fuera, al aire libre”, explica el encargado de educación.
cinco horas y media semanales de ese idioma, a las que habría Otro de los grandes incentivos está en la biblioteca de árabe.
que sumar la hora de biblioteca. El profesor imparte la clase en Hace un mes que se ha abierto, después de configurar su colec-

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Avance con Pese a las dificultades para proporcionar una educación ta desconfianza entre las familias. Algo más de una decena
discapacitados digna, el empeño de cubrir las necesidades sociales en su de niños acudía entonces a las clases: “Hubo que hacer pro-
más amplio sentido es asombroso. La Escuela de Discapa- paganda y ganar confianza.”
citados de Tichla, en la provincia de Ausserd, atiende a Las profesoras son conscientes de que, además de en-
unos 170 niños deficientes, de todos los niveles y con cual- señarles dibujo o trabajos manuales, su trabajo consiste en
quier tipo de discapacidad. Una veintena de profesoras, en- normalizar su vida, para que puedan vivirla de forma pareci-
tre ellas once tituladas en Psicología y Enfermería (el resto da a sus hermanos, con horarios y una cierta rutina de traba-
se forma en los campamentos), se encarga de todo. Ellas jo. En los grupos con retraso mental leve, los niños aprenden
aseguran que el trabajo se complementa perfectamente, materias como matemáticas. Cada alumno trabaja de forma
unas tienen formación y otras, experiencia. individual, apoyado por la profesora, imprescindible en casos
En una de las clases hacen trabajos de carpintería y cos- como los de ceguera. El colegio no cuenta con ningún mate-
tura. Después los productos se pondrán a la venta para po- rial en braille. En cuanto a los sordos, una delegación del País
der mantener la escuela. Los propios alumnos se encargan Vasco pudo enseñar el lenguaje de signos a una de las alum-
de mantener la limpieza del centro, tal y como hacen los nas, que ahora sirve de intérprete para el resto.
compañeros de otros centros. Las clases suelen hacerse mediante juegos, para captar
Las profesoras aseguran que muchos vinieron con una la atención de alumnos “con atención dispersa”, según las
deficiencia total, y ahora han notado un ligero avance. Pe- profesoras. Las instalaciones de las que disponen siguen
se a que algunos niños carecen prácticamente de movili- la tónica general de los campamentos: edificios de adobe,
dad, la escuela no cuenta con ningún tipo de transporte. con paredes desconchadas y suelos cubiertos de alfombras.
Algunos tienen que recorrer grandes distancias práctica- El material de rehabilitación, fisioterapia, los medicamen-
mente arrastrándose. tos o simplemente el material pedagógico son inexisten-
El centro de Tichla funciona desde 1994. Manuha, logope- tes. La mayoría del alumnado ocupa su tiempo haciendo
da en el colegio desde sus inicios, asegura que las dificulta- trabajos manuales con los materiales disponibles, también
des fueron muchas al empezar, también porque existía cier- escasos.

ción gracias a los libros que los propios alumnos han aportado. Servicios para atender la cotidianidad
Pero además cuenta con uno de esos pequeños milagros de la zo-
na: siete ordenadores dispuestos para utilizarse y poder apren- Para poner orden en tan numerosa comunidad, una educa-
der informática en un colegio cuyas sillas, muchas veces, care- dora o educador (según el sexo de los alumnos) permanece
cen de respaldo. Todos los grupos de escolares acuden una hora a constantemente atendiendo las habitaciones. Tratan de aten-
la semana a esta sala para adquirir algunos conocimientos bási- der “los problemas diarios”, de poner orden cuando comienza
cos de informática, pero sólo los mejores reciben una segunda una discusión por apagar o encender la luz para estudiar, o de
hora de clase durante sus descansos, aprendiendo sencillos pro- mantener a raya la higiene. “Hacemos la labor de toda madre
grama de ofimática. También se ofrece la posibilidad a los profe- con su hija”, resume una de las educadoras del 12 de Octubre.
sores, en horario nocturno, de utilizar las computadoras. Tal concentración de población infantil requiere también al-
Unos sesenta maestros se hacen cargo de estos niños, que pa- gunos servicios médicos, más aún cuando los centros “urba-
san la mayor parte del año dentro del internado. Pese a que úni- nos” están a varios kilómetros de distancia. El 12 de Octubre
camente imparten el sexto curso, como explica Mohamed: “Esto cuenta con un dispensario y un “hospital” atendido por un médi-
también puede cambiar todos los años”. Durante este año esco- co, enfermeros, auxiliares, un farmacéutico y un encargado.
lar, los alumnos que debían cursar grados superiores han sido Suelen tratar enfermedades estacionales (diarreas, resfriados...)
acogidos en Argelia para continuar con su formación. Pero en el con los medicamentos que manda la ayuda internacional.
caso de que el Gobierno argelino decida recortar el número de es- La sala de ingresos está preparada para acoger hasta die-
tudiantes, el internado deberá impartir las clases correspondien- ciséis niños y dieciséis niñas, en una habitación contigua. Si no
tes. La eventualidad persigue continuamente a este sistema edu- hay ningún ingreso, estas habitaciones están vacías, sin ni si-
cativo, que, sin duda, supera cualquiera de estos baches gracias a quiera camas: “Sólo la montamos en caso de que sea necesa-
esa proverbial paciencia árabe: “Un árbol de raíces amargas y rio.” Las condiciones de esta habitación son como las del resto
dulces frutos”, como recuerdan constantemente. de los edificios: paredes resquebrajadas, pintura levantada y la
Las habitaciones son el único lugar “privado”. En los recreos o omnipresente arena, que se cuela por todas partes.
antes de comer algunos grupos se reúnen junto a sus camas Este equipo médico se encargaba en otro tiempo de elaborar
para charlar o hacer ejercicios de clase, claro que la mayoría pre- una dieta específica para niños con problemas de diabetes o pa-
fiere, acostumbrada a los espacios abiertos, deambular por el ra celiacos, ambos casos bastante frecuentes entre la población
enorme patio. Una treintena de niñas comparte habitaciones saharaui. Últimamente la ayuda internacional ha disminuido,
que cuentan únicamente con literas: ni mesas ni sillas ni arma- y con ella los alimentos que llegan a los campamentos: “Ahora
rios; sólo una cama identificable por las mantas que algunos tra- los niños con alguna de estas dolencias tienen que aguantar
en de casa, o por las fotografías de la selección de fútbol española con la comida que se da a los demás.”
que pegan en la pared. La escasa ropa o los enseres personales se Una treintena de cocineros se encarga de los dos comedores
custodian en un armario común fuera de las habitaciones. del internado. Ellos mismos elaboran el pan cada noche: es el

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REPORTAJE

Un pequeño milagro:
siete ordenadores en un
colegio donde las sillas
carecen de respaldo
Santi Rubio.

único momento del día en el que se pone en marcha el motor que impone el desierto –reconoce Ali Mahamut–. Los proyectos
que da luz al colegio. Mientras los maestros hacen guardia, un de cooperación ayudan, pero muchas veces no se garantiza la
centenar de alumnos come a toda prisa para dejar pasar a los si- continuidad, lo que produce una situación muy inestable.”
guientes. El comedor está abierto desde las 12.30 hasta las Pese a esas contadas ausencias en el internado, la gran ma-
14.30, dos horas en las que deben comer los 1.200 niños y yoría permanece interna. La escasez de vehículos y la dureza de
niñas del 12 de Octubre. A la escasez de alimentos (se nutren los viajes hace imposible que los niños puedan trasladarse con
de los que proporciona la ayuda internacional: pasta, arroz y cierta frecuencia. Pasan la mayor parte del año viviendo en co-
lentejas casi exclusivamente) hay que unir la de vajilla, lo que munidad dentro de estos centros auspiciados por el Gobierno,
obliga a estar constantemente fregando platos durante las dos que cubre sus necesidades. El último viernes del mes es el día
horas de comedor. Los más rápidos del turno comienzan a de las visitas. Los padres tienen la posibilidad de acercarse para
tamborilear los cubiertos contra los platos hasta que alguno de pasar la jornada con sus hijos. Únicamente en vacaciones (si-
sus vigilantes les castiga a permanecer con los cubiertos en al- milares a las de España) los niños abandonan el centro para
to, manos alzadas, para que el comedor no se convierta en un volver a casa. Entonces es el propio Ministerio de Educación el
campo de batalla. que envía camiones para recoger a los estudiantes. Un centro
En todo caso, ésta no es la época en la que hay más niños in- como el 12 de Octubre, con 1.200 alumnos, cuenta con un par-
ternos. La Semana Santa suele ser temporada de visitas de las que móvil de cuatro vehículos: una ambulancia, un coche para
familias de acogida en el extranjero. Son muchas las ausencias la administración, el coche particular del director y un camión
tanto en el 12 de Octubre como en el 9 de Junio. El colegio les que no funciona.
permite regresar unos días a sus casas para poder estar con Tampoco los profesores se trasladan diariamente, aunque sí
unos invitados que estos niños no podrán volver a visitar. Su lo hacen los fines de semana. Mientras tanto, por muy preca-
edad, entre 12 y 13 años, queda fuera del privilegio de escapar rias que sean las condiciones del centro o del trabajo, nunca fal-
de los rigores del verano. Todos entienden que este sistema da ta una tetera dispuesta a brindar los tres poéticos tragos: el pri-
una oportunidad a los demás niños, pero no pueden evitar que mero amargo como la vida, el segundo dulce como el amor y el
se les entristezca la mirada al hablar de las vacaciones en Es- tercero suave como la muerte. Tomar té es un ritual que prelu-
paña, que no volverán a repetir. dia momentos de relajación y tertulia, aunque un alumnado
Otro detalle delata estas visitas: lápices y cuadernos nuevos, ca- de 1.200 niños no deje mucho tiempo para la tranquilidad.
misetas del Real Madrid e incluso una pequeña Game Boy en el Pero ésta no será la mayor distancia que separe a los niños de
patio desconciertan en este escenario. La buena intención de los sus familias. El próximo curso todos los alumnos de estos in-
“padres españoles” crea en muchas ocasiones grandes diferen- ternados, pero también Hicha, la hija de Mahicha, que estudia
cias entre el alumnado. Sin embargo, la aportación de las fami- sexto en el colegio de Hausa, y sus compañeros, deberán aban-
lias es básica, especialmente en cuanto al material escolar: “Estos donar los campamentos rumbo a Argelia, en su mayoría. El se-
internados son demasiado enormes para cubrir las necesidades gundo ciclo únicamente puede estudiarse en el extranjero.

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