Está en la página 1de 82

EXPERIENCIAS DE INVESTIGACION

EN PSICOLOGIA SOCIAL
COMUNITARIA
F.H. Eduardo Almeida Acosta
Departamento de Educación y
Psicología
Universidad Iberoamericana Puebla
02 de septiembre de 2003
RESUMEN
Esta comunicación presenta la
experiencia de investigación desarrollada
por el Doctor Francisco Humberto
Eduardo Almeida Acosta, profesor –
investigador de la facultad de Psicología
de la UNAM, de 1976 a 1997, y al mismo
tiempo académico comisionado en la
BUAP de 1989 a 1997. Actualmente es
docente investigador de la UIA-Puebla.
La mayor parte de sus investigaciones a
lo largo de 25 años las ha desarrollado
como miembro de una ONG, PRADE,
A.C., que trabaja desde 1973 en la Sierra
Norte de Puebla en tareas de promoción
social. El texto presenta tres partes: En
una primera el autor describe su
trayectoria y expone las orientaciones
teóricas de sus trabajos. En la segunda
presenta las modalidades de
investigación-acción-compromiso que
han conformado sus aproximaciones
metodológicas. En la tercera, haciendo
un recorrido de sus publicaciones,
presenta los aportes que sus labores de
investigación han hecho a la Psicología Commented [S1]: ¿Son válidas las inquietudes del autor?

Social Comunitaria. Commented [S2]: ¿Cuáles son esas inquietudes?


 Preocupación por la situación nacional
Palabras clave : Experiencia, ONG, o Implica procesos de liberación
o Apropiación de bienes
o La liberación implica ampliar la democracia
comunidad, investigación, teoría, acción, Desvinculación Universidad-Realidad
o Inadecuaciones teóricas-metodológicas
psicología comunitaria. o Buscar enfoques apropiados
o Investigación-Compromiso-Participación
Valoración de capacidades
2 Desarrolladas
Por desarrollar
INTRODUCCIÓN o Aumentar posibilidades de Ser, Estar, Hacer:
Conocimiento de realidades
Locales
En la elaboración de este informe intento Regionales
oReflexión crítica
condensar aspectos importantes de mi oAcción
Desazón por dificultades de pensar una psicología que

proyecto personal como ciudadano, responda a necesidades, urgencias y demandas sociales.


o La psicología social olvidó su origen interdisciplinario
Ubicada en las ciencias sociales
como científico social y como psicólogo. Su objeto: producir conocimientos:
Comportamientos interpersonales
Su interacción con alineamientos
Convergen en él tres inquietudes: a) estructurales.
Sesgo y condicionamiento ideológico explícito:
Preocupación por la situación nacional y Desde el ser humano
Para el Ser humano
los problemas sociales que afectan a
nuestra población, en aspectos de
desigualdad, discriminación y
sufrimiento. Entiendo que esta
problemática es compleja,
multidisciplinaria y multisectorial, y que
implica procesos de liberación de
capacidades reprimidas, descuidadas y
mal empleadas de una numerosa
población del país; y que además incluye
la apropiación por las mayorías de los
bienes de todo tipo generados por el
conjunto de la sociedad; y que para este
proceso de liberación es necesario
ampliar los márgenes democráticos en la
vida cotidiana de los mexicanos. b)
Inquietud por la desvinculación
universidad-realidad social y por las
inadecuaciones teóricas y metodológicas
en el estudio de los procesos
psicosociales. Esta preocupación se ha
manifestado en la búsqueda de enfoques
apropiados. La búsqueda se ha ido
concretizando en modalidades de
investigación-compromiso-participación
que son aproximaciones científicas que
incluyen la valoración de las capacidades
de los niños, jóvenes, adultos, y
ancianos, desarrolladas y por desarrollar;
el conocimiento de las realidades locales
y regionales, la reflexión crítica y la
acción como generadores de
conocimientos relevantes para
profundizar en las necesidades,
carencias y potencialidades de la gente
como medios para incrementar sus
posibilidades de ser, estar y hacer; c)
Desazón ante la dificultad de pensar y
desarrollar una psicología que responda
a las necesidades, urgencias y
demandas sociales de las grandes
mayorías nacionales. A mi modo de ver,
en gran parte el problema teórico y
metodológico de la psicología social
viene del olvido de su origen
interdisciplinario (Torregrosa et al. 1983).
Pienso que sería
3
aventurado negar su ubicación y su
necesidad entre las ciencias sociales.
Tiene su objeto propio que conceptualizo
en forma amplia como la producción de
conocimiento en el área de los
comportamientos interpersonales y en la
de los alineamientos estructurales en
cuanto interactúan con los anteriores.
Por esto considero la
interdisciplinariedad como algo
indispensable para el desarrollo de la
psicología social. Mi enfoque psicosocial
tiene un sesgo y un condicionamiento
ideológicos explícitos: Desde el ser
humano, para el ser humano. Las
temáticas que he seleccionado y
selecciono se enfocan al enfrentamiento
de situaciones sociales concretas, a
problemas básicos nuestros, a
exigencias y necesidades de nuestro
contexto histórico, cultural y social, tal y
como se manifiesta en lo local.
INQUIETUDES TEORICAS
Se ha dicho que en la configuración de
las experiencias de promoción social,
educación popular e investigación
participativa, los equipos abocados a
esas tareas se han originado sea por la
insatisfacción con el trabajo político de
los partidos, sea por la desvinculación
social del trabajo académico de las
universidades, o bien por la irrelevancia
del trabajo religioso de las iglesias. En mi
caso personal mi trayectoria se inicia por
una fuerte motivación de tipo religioso de
anunciar el evangelio a los pobres
(Sauvage et Campos, 1976), por un
llamado de Dios a un éxodo, a
integrarme a una comunidad para la
edificación de un mundo nuevo, por
medio del trabajo escolar centrado en los
niños y en su preparación para la vida.
Esto me llevó incluso a prepararme para
un trabajo de tipo misionero a través de
la educación. La inquietud por lo social y
por las incoherencias personales y
grupales de los equipos de trabajo en los
que me vi comprometido me fueron
orientando en la búsqueda de nuevos
derroteros. Desde muy temprano el
concepto y
4
realidad de comunidad se fueron
perfilando como un hilo conductor
importante en mi trayectoria. Fue así
como mi experiencia de maestro de
primaria, de secundaria y de normal me
hizo interesarme por la psicología como
fundamento científico clave de las tareas
educativas. Para mi tesis de licenciatura,
siendo profesor de tercero de secundaria
me propuse estudiar los procesos
psicosociales involucrados en lograr
hacer de un grupo de estudiantes
inicialmente no cohesionados una
verdadera comunidad educativa.
(Almeida, 1969). De cualquier manera,
después de recibirme como psicólogo,
trabajé en la organización de centros de
orientación educativa y psicológica en
escuelas privadas del sur de la república,
y me ocupé de atender casos
individuales de problemas psicológicos
de maestros, estudiantes, y padres de
familia. El contacto con las realidades
sociales del sur del país me hizo
reflexionar sobre la necesidad de una
psicología más relevante para responder
a los problemas nacionales. Por ello
escogí hacer una maestría en psicología
social y al ver que no existía ninguna en
el país decidí en l969 inscribirme en la
maestría en psicología laboral que era la
que más se aproximaba a mis intereses.
En el curso de estos estudios tuve la
fortuna de tener como maestro al Dr.
Carlos Gómez Robleda, exalumno de la
universidad de Cornell, quien me
propuso competir para una beca para
hacer allá el doctorado en psicología
social. Pasé ocho meses en la ciudad de
Washington D.C. aprendiendo inglés, me
enteré de las investigaciones que
desarrollaba Urie Bronfenbrenner en
Cornell sobre la ecología del desarrollo
humano y me propuse lograr trabajar con
él. Así lo hice, y aunque no fue mi
director adscrito de tesis, finalmente fue
quien me orientó en esa investigación.
En ella convergieron mis inquietudes
sociales y se plasmaron en un estudio
que vinculaba educación y psicología.
Transcribo a continuación la síntesis que
hizo Bronfenbrenner de mi trabajo de
doctorado:
5
“ Trabajando en zonas residenciales de
bajo nivel socioeconómico, en la ciudad
de México, Almeida (1976) ofreció un
curso de preparación, de ocho semanas
de duración, sobre el desarrollo infantil,
en un caso solo para maestros, y en el
otro, para maestros y padres a la vez. En
cada uno de los cuatro barrios, se asignó
al azar una clase de los niños de sexto
para el tratamiento experimental (padres
y maestros), y otra para el grupo testigo
(sólo maestros). Las sesiones de
preparación, de dos horas por semana,
estuvieron dirigidas por personas que
vivían y trabajaban en las cercanías.
Según la hipótesis del investigador, la
participación de los padres produciría un
aumento de la motivación y el
aprendizaje por parte de los alumnos,
como consecuencia del mayor
entendimiento mutuo y de los
compromisos valorativos convergentes,
por parte de los padres, los maestros y
los niños.
Los resultados de Almeida son
instructivos, tanto por su metodología
como por su esencia. La diferencia entre
el grupo experimental y el grupo testigo
resultó ser significativa en cuanto a la
mayoría de las medidas obtenidas,
cuando se les compara con los
individuos dentro de los tratamientos, tal
como suele hacerse en los experimentos
psicológicos. Pero ninguno de los efectos
del tratamiento resultó significativo
cuando se lo comparó con un término de
error adecuado, basado en las
diferencias entre clases experimentales y
clases testigos similares, dentro de los
barrios. (En otras palabras, el efecto
experimental supero las variaciones
entre los individuos, pero no entre los
barrios). Este fenómeno se produjo
porque el tratamiento fue efectivo en
algunos barrios, pero no en otros. Sin
duda, en algunos barrios, los grupos
testigos presentaron también avances
significativos, aunque no tan
considerables como los alcanzados en
las clases experimentales.
6
Como en uno de los barrios el par de
clases estaba situado en dos escuelas
diferentes, se le ocurrió a Almeida que
alguna característica del barrio (como las
relaciones entre la escuela y la
comunidad o las tensiones grupales)
podría explicar los efectos diferenciales.
Por lo tanto, regresó a cada uno de los
barrios y entrevistó a los padres, a los
maestros y al personal de la escuela. En
el transcurso de esta indagación,
Almeida descubrió que las escuelas que
habían presentado los mayores avances
estaban situadas en los barrios que
tenían las redes sociales más
desarrolladas, con la consecuencia de
que algunas familias del grupo
experimental estaban en comunicación
con otras del grupo testigo, y viceversa.
En estas circunstancias, no sólo las
clases experimentales, sino también las
de los grupos testigos, presentaron
mejoras, posiblemente como
consecuencia de la difusión horizontal.
Incluso, cuando Almeida volvió a la
ciudad de México para realizar las
entrevistas de seguimiento, descubrió
que uno o dos padres de los barrios
experimentales estaban actuando como
líderes en una repetición del programa
de participación de los padres, a petición
y beneficio de las familias que habían
pertenecido al grupo testigo.
(Bronfenbrenner, 1987).”
Me he permitido citar en extenso estos
párrafos porque reflejan cómo mi
investigación de doctorado me orilló a
complementar el uso de métodos,
técnicas e instrumentos de tipo
cuantitativo con los de tipo cualitativo
para entender y explicar mejor los
fenómenos acontecidos durante mi
investigación-intervención. Esto indica ya
el giro de mis trabajos como investigador
que se verá reforzado cuando intenté
replicar mi investigación de doctorado en
1978-1979 en tres escenarios mexicanos
diferentes: una comunidad indígena, un
pueblo mestizo y una colonia del Distrito
Federal y me volví todavía más
consciente de la inadecuación del uso
unilateral de la metodología cuantitativa
para entender procesos
7
sociales complejos (Almeida et al, 1987).
Al referirme a los resultados obtenidos
en ese estudio por medio de la aplicación
de una prueba psicológica, concluyo lo
siguiente junto con varios de mis
estudiantes de psicología de posgrado
de la UNAM.
“ La aplicación de la prueba de Premisas
Socioculturales [Alpetetajtolmej, en
nahuat, que significa ‘decires del pueblo’]
en tres localidades culturalmente
diferentes ha llevado a una serie de
reflexiones interesantes a partir de la
teoría que la sustenta, de las
características de las pruebas, de su
modo de aplicación y de las
explicaciones alternativas que suscita un
conocimiento más amplio de los tres
medios culturales.
Pensamos que el uso de la prueba tiene
mayor validez cuando se lleva a cabo en
el medio cultural que le dio origen, y que
es preferible decir que mide “machismo
familiar” a juzgar por el contenido de sus
reactivos. La aplicación de la escala en
los otros dos medios, el rural mestizo de
Cuetzalan, y el rural indígena de
Tzinacapan, se llevó a cabo con fines
exploratorios y los datos que se
obtuvieron deben ser interpretados con
cautela, ya que las mentalidades de esos
medios difieren en aspectos importantes
de la de México, D.F.
Los datos obtenidos dan, a primera vista,
la impresión de una gradual evolución
desde un medio indígena tradicional,
pasando por un medio transicional, hacia
un medio urbano liberal. Pensamos que
esta visión es simplificadora ya que cada
medio cultural en donde se aplicaron las
premisas socioculturales tiene su
consistencia propia y que las relaciones
entre unos y otros son más complejas y
conflictivas que lo que describe un
continuum tradicionalismo-liberalismo.
Por ello en conclusión se sugiere, que al
interpretar los datos del test, se tomen en
cuenta datos estructurales, psicosociales
y culturales que provienen de otras
8
fuentes. Sólo a manera de propuesta,
que parcialmente hemos seguido, se
sugiere un marco ecológico
interpretativo:
Tznicapan es un pueblo indígena
Nahuat, caracterizado por una relativa
homogeneidad de sus habitantes en lo
económico y en lo escolar, en donde el
padre más que la madre se involucra en
la educación escolar de sus hijos y en
donde se da un conflicto cultural
incipiente.
Cuetzalan es una población mestiza
caracterizada por una relativa
heterogeneidad en lo económico y una
relativa homogeneidad en la escolaridad.
En ella el padre se involucra menos que
en Tzinacapan en la educación escolar
de sus hijos pero más que en la colonia
Nápoles de México, D. F.
Por otra parte en Cuetzalan el choque
cultural entre la mentalidad Nahuat y la
mentalidad mestiza agudiza problemas
de identidad y con ello nos parece que
propicia un machismo más intenso y
cualitativamente diferente al de San
Miguel Tzinacapan.
La muestra estudiada en el Distrito
Federal se caracterizaba, a lo opuesto de
la del medio indígena, por una relativa
heterogeneidad en lo económico y en la
escolaridad. El rol del padre en cuanto a
la educación escolar de los hijos es casi
nulo. Aquí el conflicto cultural indígena
mestizo ya no es patente.
Para terminar, queremos insistir que en
estudios de personalidad y de
comportamiento, las pruebas
psicológicas sólo pueden utilizarse como
fuentes de datos complementarios junto
a otras técnicas tales como historias de
vida, entrevistas, observaciones
sistemáticas de interacciones” (Almeida
et al, 1987).
9
En estos textos queda manifiesta la
transición que se fue dando
paulatinamente en la orientación de mis
investigaciones. Todavía entre 1978 y
1981 participé en proyectos de tipo
predominantemente cuantitativo tales
como un estudio internacional sobre
factores psicológicos que inciden en los
roles y estatus de la mujer (Almeida y
Sánchez, 1983; Almeida et al, 1983) en
donde se detectó, en las muestras
urbanas estudiadas en Francia, Túnez,
Estados Unidos y México, un cambio
gradual positivo en los supuestos sobre
los roles e identidad sexuales y una
disminución en los estereotipos
desfavorables a las mujeres. También
dirigí la investigación “un sistema para
analizar la opinión pública acerca de la
coyuntura nacional” (Almeida, Díaz
Guerrero, y Sánchez, 1980) en la que se
aplicaron diversos instrumentos
psicológicos y en la que se detectó una
mayor tendencia al tradicionalismo en los
entrevistados de orientación política de
derecha, intermedia en los del partido en
el gobierno, y menor en los de
preferencia por la izquierda. En 1980 y
1981 colaboré también en el programa
“educación básica y recuperación” de la
Dirección de Planeación de la Secretaría
de Educación Pública, en la formación de
docentes-investigadores, encargándome
fundamentalmente de tres comunidades,
una maya en Quintana Roo, otra
purépecha en Michoacán y otra nahuat
en Veracruz (Álvarez y Almeida, 1981).
Ya desde 1977 empecé a residir
alternativamente entre una comunidad
indígena en donde me casé y establecí
mi hogar permanente y en la ciudad de
México a la que iba para dirigir un
seminario de posgrado en la UNAM
durante una semana cada mes. Desde
entonces he venido trabajando como
investigador, docente y profesional en el
medio indígena rural y en el medio
urbano académico. Mi presencia y mi
acción en estos dos escenarios se han
fecundado mutuamente. A partir de 1982
los trabajos de investigación y de
formación de investigadores en el medio
rural se incrementaron con la creación de
un centro de
10
investigación en Tzinacapan como parte
de la experiencia de diálogo intercultural
y cambio social que se estaba
desarrollando ahí desde 1973 (Almeida
et al, 1983). A lo largo de varios años,
más intensamente entre 1982 y 1992, se
fue dando una retroalimentación
recíproca entre la acción sinérgica y el
diálogo reflexivo entre miembros de la
comunidad y el equipo emigrado del
medio urbano a esa comunidad, lo que
dio origen a la creación de una red de
organizaciones independientes que
luchaban por un desarrollo autocentrado
y un auténtico poder popular (Almeida y
Sánchez, 1985) a partir de tres grandes
líneas de estrategia, de autodesarrollo,
de etnodesarrollo y de ecodesarrollo
(Sánchez, 1985). Durante ese tiempo
participé en el proceso intercambiando
mi experiencia y mis vivencias tanto con
los miembros de las organizaciones de
base como con los participantes en mi
seminario taller de la facultad de
psicología de la UNAM y a partir de 1989
también con compañeros de la BUAP. El
proceso de Tzinacapan ha sido ya
descrito a lo largo de los años en
numerosas comunicaciones a nivel local,
regional, nacional, e internacional. La
tensión entre los actores endógenos y
los actores exógenos se fue resolviendo
en una coalición cultural gracias a la cual
las organizaciones locales fueron
adquiriendo conocimiento y poder. Las
funciones de dirección, supervisión y
asesoría se fueron consolidando lenta
pero progresivamente en manos locales
y los sujetos exógenos fueron
adquiriendo carta de pertenencia a la
comunidad como miembros de las
organizaciones compartiendo trabajo y
vida. Ese proceso como todo lo vivo no
ha sido lineal y muchas veces ha
rectificado su ruta. Ha sido y sigue
siendo ‘una experiencia abierta a la
experiencia’ como la definió la
psicoanalista Sonia Gofman. Mi papel
como psicólogo social en este proceso
ha sido reflexionar y colaborar a
desarrollar en las organizaciones el
hábito de pensar acerca de los
comportamientos interpersonales y de su
interacción con los alineamientos
estructurales, “ modesta y prácticamente-
como diría Marcel Mauss- usando el
sentido común, que en
11
política es el sentido de lo social, o dicho
de otra manera, el sentido de lo justo”
(Citado por Desroche, 1983). La
investigación ha estado presente desde
el inicio del proceso y ha sido clave en el
proceso de movilización popular. La
discusión grupal sobre situaciones y
problemas ha sido tal vez el
procedimiento más frecuente a lo largo
de los años. De lo que se ha tratado es
de colaborar al proceso de
transformación de las condiciones
sociales, económicas y políticas. Por ello
la población que se considera para la
investigación participativa adquiere su
propia identidad en base a esa finalidad.
Se ha tratado de que se incremente el
nivel de conciencia. Todo esto implica
que se intente romper la dicotomía entre
sujeto y objeto para que la población
tome el control de su situación, que
pueda analizar sus datos y los interprete
consensualmente. Como los datos
muchas veces provienen del discurso
natural, la información no se presta a la
reducción a números. No se trata de
verificar hipótesis sino de comprender el
conjunto de elementos que inciden en
una situación social que se percibe por el
sujeto endógeno como problema. Se
busca interpretar los datos por medio de
interrogantes con respecto a procesos y
causas, pero no se busca confirmar
hipótesis de impacto de una variable
independiente sobre una variable
dependiente.
De hecho la investigación que se ha
realizado ha buscado ser ciencia, pero
sus resultados nomotéticos han sido sin
proporción con el esfuerzo
desempeñado. Ha tratado de ser ciencia
en cuanto a método y rigor, no tanto en
cuanto a resultados. Todos sus
postulados quedan expuestos a multitud
de circunstancias imprevistas.
En la experiencia de Tznicapan se ha
tratado de hacer ciencia social en cuanto
a que se ha buscado aproximar criterios
de rigor y sistematización (Stromquist,
1985). La validez se obtiene recogiendo
datos detallados de los participantes en
las organizaciones y actividades, datos
que sirven para la reflexión que identifica
coyunturas y contextos de los problemas.
12
La tendencia a patrones de respuesta de
“deseabilidad social”, por ejemplo, queda
prácticamente descartados. La
confiabilidad se establece en base al
análisis de la realidad desde diversas
perspectivas: automonografías, actas,
discusiones grupales, relatos,
autobiografías. Además en el pueblo,
prácticamente todo mundo se conoce, y
es fácil verificar deformación de hechos.
La realidad se reconstruye
colectivamente por actores-autores y por
autores-actores. La verosimilitud de la
interpretación de los datos se basa en el
juicio de aceptación que sobre ella dan
las organizaciones o grupos de acción,
es decir en un consenso social. La
interpretación en la investigación
participativa descarta toda pretensión de
“neutralidad”. La generalización se puede
hacer en base a inferencias lógicas,
pudiendo hacer predicciones a partir de
la experiencia de San Miguel a otros
grupos sociales tomando en cuenta
semejanzas en relación a factores
étnicos, culturales, económicos y
políticos. Es la generalización que se
hace a partir del estudio de caso.
Como resultados del esfuerzo de
investigación existen ya numerosos
productos: sistematizaciones para –
participativas de la experiencia en su
conjunto (Sánchez y Almeida, 1978;
Almeida y Sánchez, 1985; Sánchez,
1985; Sánchez y Almeida, 1986;
Sánchez y Almeida, 1988; Sánchez y
Almeida, 1992; Almeida, 1999; Sánchez
y Almeida, 2003); sistematizaciones de la
experiencia de las organizaciones
(Vázquez et al, 1985a 1985b y 1985c;
Flores y Contreras, 1987; Islas y
Sánchez, 1987; Almeida et al, 1990;
Almeida et al, 1991; Almeida, 1997;
Almeida, 2002; Almeida, Felix y
Vázquez, en prensa, 2003) recuperación
de la historia del pueblo (Argueta et al,
1984; Almeida y Sánchez et al, 2001)
rescate de la tradición oral (Reynoso y
Sánchez, 1984; Argueta et al, 1994);
rescate de la tradición documental
(Almeida, 1985) se clasificó y se puso
bajo resguardo toda la documentación
civil del pueblo que se venía destruyendo
en un tapanco.
13
En todo este proceso de investigación
han participado activamente por lo
menos cincuenta habitantes del pueblo.
La producción simultánea del
conocimiento y la transformación social,
desde esta perspectiva, solo es posible
si, y sólo si, se conjugan en una relación
sinérgica de fecundación mutua, por un
lado el saber popular y su capacidad
creadora y por el otro el conocimiento
científico y la creatividad de los
académicos.
Desde el punto de vista ideológico, que
condiciona la acción sinérgica de
investigación, no se parte ni de una
“neutralidad” ni de un credo doctrinario
sino de un conjunto de ideas-fuerza: a)
Valoración de la autonomía, en particular
frente a las macroinstituciones, para
crear espacios que permitan alternativas.
b) Interés por la PRAXIS entendida como
aproximación entre teoría y práctica,
como práctica social; y relativo interés
por las teorías totalizadoras, sobre todo
si desconocen los aportes teóricos
populares. c) Voluntad de simetría en los
intercambios entre lo endógeno y lo
exógeno. Para lograr esto se habla en la
experiencia de una actitud recíproca de
“despojarse, asumir y comprometerse”
(Sánchez y Almeida, 1986). d) Tendencia
a evitar la especialización, buscando
para todos y cada uno en la experiencia
oportunidades de trabajo intelectual,
manual y creativo, buscando una acción
global, y no sectorializada. e) Noción de
la importancia de la participación popular
para que el pueblo sea el sujeto
protagónico de su propia historia, para
que puedan plasmarse en la realidad los
valores de vida y dignidad.
La experiencia de investigación
desarrollada en la Sierra ha permitido
formular ciertos principios orientadores
cuando se trata de la formación
académica de investigadores
universitarios. “Se trata de los principios
sustanciales a esta modalidad de
investigación
14
centrada en el trabajo con
colectividades... ellos van dando
horizontes al trabajo mismo, actúan
como propósitos a lograr en el trabajo
con la población” (Lima, 1983, 125).
Estos principios son:
1º. Centrarse en las necesidades
humanas. Constituyen la motivación que
hace posible el proceso de
transformación social. Consideramos tres
tipos: las de autoconservación, las
sociopsicológicas (interactuar,
organizarse, reconocerse, aprender (Fals
Borda, 1985)), y las de desarrollo pleno
(ocio, diversión, amistad, reflexión,
autorrealización (Yurén, 2003)).
2º. Centrarse en la participación-
compromiso recíproco sujeto endógeno-
sujeto exógeno de involucrarse en tareas
comunes de reflexión y acción. Esto
requiere que el sujeto exógeno tienda a
ser “redundante “ (Fals Borda, 1985) y
que el sujeto endógeno se incorpore en
las actividades de solidaridad y
colaboración.
3º. Centrarse en la organización. No
basta con unirse es preciso organizarse
para incorporar a la población y canalizar
demandas. Este principio se refiere:
- A fortalecer las organizaciones locales
tradicionales.
- A consolidar las que se vayan creando.
- A articular esas organizaciones para
que funcionen, no se interfieran y
favorezcan la participación.
- A coordinarse salvaguardando
autonomía, en redes locales, regionales,
estatales, nacionales e internacionales.
4º. Centrarse en el conocimiento. Para
que el pueblo pueda llegar a convertirse
en el sujeto protagónico de su propio
destino, así como también los miembros
de los equipos exógenos, necesitan
ambos elevar su nivel de conocimiento.
Por ello el sujeto endógeno necesita ser
consciente de sus relaciones sociales, de
su tarea y de su competencia.
15
5º. Centrarse en el poder. Esta debe ser
una intencionalidad fundamental de la
experiencia: La creación de un poder
popular o como diría Fals Borda (1985)
de un contrapeso político popular.
APROXIMACIONES
METODOLOGICAS
Como ya se dijo, la aproximación
metodológica que se ha empleado en los
trabajos de investigación de, en, y con la
comunidad ha sido la investigación-
compromiso-participación. Entendemos
por ello una investigación que se ha
llevado a cabo con la participación de
miembros de la región indígena y por
miembros del equipo de profesionales
que se insertó en la comunidad de San
Miguel Tzinacapan. La finalidad ha sido
producir conocimientos al transformar la
realidad y en el proceso ir creando el
PODER ACTUAR y tratando de ser
sujetos protagónicos de las propias
historias. Equipo y pueblo, a través de
las organizaciones, sociedades y
actividades que se han ido desarrollando
y de cada una de las personas que se
han ido involucrando han generado y
utilizado capacidades investigativas que
se aplican al propio quehacer cotidiano.
A través de los años se ha creado un
conjunto de procedimientos que permiten
a la comunidad, a cada organización,
actividad o grupo mantener
retroalimentación entre la acción y la
reflexión, captando opiniones y
percepciones en los diversos procesos
comunitarios y en las interrelaciones. Los
procedimientos que se fueron perfilando
como de mayor utilidad en la
investigación participativa en Tzinacapan
han sido la automonografía, el diario de
acontecimientos, el croquis, la
microhistoria, el registro de reuniones y
la autobiografía razonada. Las fuentes
principales de información histórica han
sido la Tradición Oral y la Tradición
Documental. Las fuentes principales de
información cotidiana han sido el diálogo
grupal, las
16
conversaciones informales y las
narraciones. Cada organización,
sociedad o actividad tiene una historia,
objetivos y estrategias, estructura y
dinámica, métodos y tácticas de trabajo,
vinculaciones locales, regionales y
nacionales. La automonografía los
describe, el croquis los sitúa. El diario de
acontecimientos permite mantener
actualizada la automonografía. El
proceso de actualización permanente de
ésta es un elemento primordial de
autoevaluación. La Tradición Oral y la
Tradición Documental del pueblo aportan
datos fundamentales para el análisis de
la realidad global y para el conocimiento
de los escenarios de acción y de vida en
los cuales se insertan las organizaciones
y las actividades. La microhistoria es la
concretización de la recuperación
histórica. El diálogo grupal y las actas del
mismo, así como las conversaciones
informales y las narraciones son las
fuentes principales de información
contemporánea. A continuación
describimos brevemente algunas de las
técnicas que se han mencionado.
Automonografía.- Es la descripción
permanentemente actualizada de sí
misma, llevada a cabo por cada
organización, sociedad o actividad. El
proceso de mantener al día la
automonografía forma parte del sistema
de autoevaluación. Es tanto más válida y
completa cuanto mayor es el número de
miembros de la organización, sociedad o
actividad que participan en la elaboración
de la misma. El proceso a seguir en la
elaboración de la automonografía es el
siguiente: 1º. Se elabora una pre-
monografía, por dos o tres miembros de
la organización o actividad con la
dirección de los más capacitados en
investigación.
2º. Se complementa la pre-monografía
con los testimonios vivos de la mayoría
de los miembros de la organización o
actividad, con la supervisión de los más
capacitados en investigación. Esta es la
monografía. 3º. Se mantiene al día la
monografía con la participación de los
miembros de la organización o actividad.
En esta etapa los más capacitados en
investigación ya sólo asesoran. Esta es
la automonografía. Con este
17
procedimiento en l985 tres
organizaciones campesinas de
Tzinacapan escribieron su
automonografía que presentaron en el
ITESO de Guadalajara como ponencias
en un encuentro de la red de
organizaciones de promoción llamada
PRAXIS, A.C. (Almeida y Sánchez, J.,
1985).
Croquis.- El croquis de la comunidad, de
la organización, de la sociedad o de la
actividad, es el medio por el cual quedan
localizados en un espacio gráfico los
puntos de más interés para los miembros
de las mismas. En una hoja tamaño carta
se dibuja un gran círculo que se divide
en cuatro partes por medio de dos ejes
transversales, se determina en el
espacio cuál es un punto central
geográfico de referencia y a partir de allí
se sitúan los elementos del grupo
interesado. La elaboración participativa
del croquis ayuda a que los miembros se
conscienticen acerca de la existencia,
localización y utilización de recursos.
Puede romper la visión microrural. El
croquis se actualiza permanentemente
por los miembros de la comunidad, de la
organización o de la actividad. Para
elaborar el croquis los pasos son los
siguientes: 1º. Elaboración de un pre-
croquis por unos miembros del grupo
interesado, bajo la dirección de los más
capacitados en investigación. 2º.
Elaboración del croquis con la aportación
de la mayoría de los miembros y con la
supervisión de los más capacitados. 3º.
Mantenimiento al día del croquis con la
asesoría de los más capacitados.
Diario de acontecimientos.- Este es el
equivalente a lo que tradicionalmente se
ha llamado el diario de campo. Es la
reseña por escrito de los
acontecimientos más notables de cada
día en los que se ha visto envuelta la
organización, sociedad o actividad. Esta
reseña es llevada a cabo por lo menos
por un miembro. El ideal es que cada
miembro la realice. El proceso de
mantener al día el diario de
acontecimientos forma parte del sistema
de autoevaluación. Para que sea útil en
este proceso es necesario llevarlo a cabo
regularmente y redactarlo según un
formato y sistema flexibles convenidos
en común. Para lograr el establecimiento
18
del hábito de documentar
sistemáticamente las actividades es
necesario: 1º. Motivar a la formación del
hábito por medio de hacer conscientes a
los participantes de la necesidad de
contar con datos de primera mano para
dar informes, solicitar apoyos, respaldar
puntos de vista. Aquí tiene lugar una
acción directa de los más capacitados en
investigación. 2º. Ejercitar en la
formación del hábito. Para esto es
necesario propiciar la ejercitación y llevar
el diario de acontecimientos por parte de
la mayoría de los miembros. En esto se
requiere un trabajo de supervisión. 3º. Se
ha adquirido la práctica permanente de
escribir el diario. Los más capacitados en
investigación asesoran a los miembros.
Por medio de esta técnica varios
campesinos líderes de las
organizaciones pudieron realizar
recuperaciones históricas de su
participación en la creación y desarrollo
de sus grupos, como las que han
quedado plasmadas en el libro
“Conocimiento y acción en Tzinacapan”
(Almeida y Sánchez, 2001).
La microhistoria .- La microhistoria de la
comunidad es el medio por el cual se
refuerza la identidad local, se conoce el
proceso seguido en el desarrollo de
dicha identidad y se aprende para
mejorar la construcción del futuro a
través del desarrollo de la conciencia
crítica colectiva. La elaboración
participativa de la microhistoria ayuda a
que los probladores se conscienticen
acerca de los aspectos mencionados
anteriormente. La microhistoria se
mantiene al día gracias a la participación
de todos los pobladores, de las
instituciones tradicionales y de las
organizaciones populares. La
automonografía, el diario de
acontecimientos y el croquis, son
auxiliares valiosos en este trabajo. La
Tradición Oral y la Tradición Documental
del pueblo son piezas clave en la
reconstrucción colectiva de la
microhistoria de la comunidad. El
proceso a seguir en la elaboración de
una microhistoria es el siguiente: 1º
Recuperación de la Tradición Oral del
pueblo. 2º. Recuperación de la Tradición
Documental del pueblo. 3º. Elaboración
de una primera versión de la
microhistoria por un grupo local de
investigadores con la asesoría de una
persona
19
capacitada en el uso de esta técnica. 4º.
Lectura en colectivos (grupos
tradicionales, organizaciones populares,
grupos de acción, familias) de la primera
versión de la microhistoria. 5º.
Aportaciones en colectivo para mejorar y
completar la primera versión. 6º.
Redacción por un grupo local de la
nueva versión. 7º. Lectura en
colectivos... y así se continúa el proceso
de redacción-lectura-redacción... El libro
“Les oíamos contar a nuestros abuelos”
(Argueta et al, 1994) que es la
etnohistoria del pueblo de San Miguel
Tzinacapan se realizó de esta manera, y
fue publicado en nahuat y en español.
Recuperación de la Tradición Oral.- La
Tradición Oral como lo dice su nombre
es la forma como se transmite a través
del tiempo la historia, las leyendas, los
cuentos, y todo tipo de relatos acerca de
la vida de un pueblo. Cuando se habla
de recuperar la Tradición Oral se refiere
al trabajo de poner por escrito esa
oralidad con el fin de asegurar su
vigencia. En la experiencia de
Tzinacapan este trabajo de recuperación
lo inició un maestro rural con el fin de
elaborar materiales apropiados de
lectura. Varios jóvenes de la comunidad
se interesaron en este proyecto. Así se
formó un Taller de Tradición Oral para
recoger transcribir, traducir, difundir en
publicaciones bilingües, y hacer objeto
de reflexión crítica los cuentos y relatos
indígenas. Se logró así configurar un
“corpus” de más de quinientos relatos,
leyendas y cuentos indígenas. Varios de
estos relatos y cuentos se han publicado
en ediciones locales populares y han
servido como materiales didácticos y de
valoración de la propia identidad en
aulas escolares y en reuniones de
organizaciones populares.
Recuperación de la Tradición
Documental .- En la mayoría de los
pueblos y comunidades nacionales
existe una cantidad enorme de
documentos oficiales que se van
deteriorando debido a la acción del
polvo, la humedad, el viento y los
roedores. Uno de los miembros del
pueblo más capacitados en investigación
se dio cuenta de que esto acontecía en
su comunidad. El era regidor de su
pueblo y lo descubrió cuando el
presidente auxiliar le
20
solicitó buscar documentos en un
tapanco para precisar los linderos de la
jurisdicción. Se consiguieron diez
archiveros metálicos y mil folders para
poner a resguardo los documentos y
poder iniciar su clasificación.
Documentos que datan desde finales del
virreinato hasta nuestros días se han
bajado de tapanco, se han “limpiado” y
actualmente están debidamente
clasificados. Este esfuerzo ha rendido ya
sus frutos porque la comunidad cuenta
con la posibilidad de acceso a esta
información. Hay investigadores
universitarios que se han beneficiado ya
de la consulta de los documentos.
El Diálogo Grupal.- El mejor método para
reunir información, compartir
percepciones y evaluar acciones es la
discusión en pequeños grupos, sobre
todo en donde predomina la tradición
oral frente a la palabra escrita. Las
conversaciones informales y las
narraciones son las principales fuentes
de información y las formas
acostumbradas de exponer las
percepciones y opiniones. La suma de
las percepciones subjetivas y opiniones
de un buen número de personas nos
permite acercarnos a cierta objetividad.
La discusión colectiva debe hacerse
según el deseo y el ritmo de las
organizaciones populares y de la
población local, sin manipulación. El
Diálogo Grupal es la mejor ocasión para
observar si se comparten ideas, si existe
comunicación mutua, si hay apertura a
las opiniones de los demás.
Las Actas del Diálogo Grupal.- Es el
procedimiento por el cual se registra por
escrito el desarrollo de los intercambios
de percepciones y opiniones entre los
participantes en una discusión colectiva.
Durante el diálogo es conveniente anotar
las percepciones y opiniones expuestas
tan literalmente como sea posible. Al
final del diálogo se reescribe el texto,
tratando de dar coherencia a las notas
tomadas y haciendo sobresalir los
acuerdos tomados. Este trabajo es tarea
del secretario designado para levantar el
acta, pero conviene que lo hagan todos
aquellos que participan en el diálogo y
que quieran ejercitarse en esa tarea.
21
Proceso a seguir en la capacitación para
levantar Actas en los Diálogos Grupales:
1º. Motivar a participar en la tarea de
levantar actas: Ejercitar en la práctica de
escribir, en la forma de concentrar la
atención. Acción directa de los más
capacitados en investigación. 2º.
Ejercitar en la práctica: Propiciar la
ejercitación en levantar actas por parte
del mayor número posible de miembros
de la organización, sociedad o actividad.
Aquí se requiere la supervisión de los
más capacitados. 3º. Queda establecida
la práctica común de tomar notas
durante los diálogos grupales. Los más
capacitados asesoran.
A continuación se presentan dos
esquemas de sistematización que se han
utilizado en la experiencia de
Tzinacapan:
ESQUEMA PARA LA
SISTEMATIZACION LOCAL Y
REGIONAL DE LA ACCION DE CADA
ORGANIZACIÓN, SOCIEDAD O
ACTIVIDAD
ACTIVIDADES DE LA ORGANIZACIÓN
(Por etapas)
ACUERDOS
PRODUCTOS APRENDIZAJES
PROBLEMAS
LIMITACIONES
SIGNIFICADO
(Lo Cualitativo)
NOTA: Este esquema fue elaborado por
el GRUPO 4 de PRAXIS, A.C. y se utilizó
en Tzinacapan para la EVALUACIÓN-
PLANEACION de Noviembre de 1984 a
Enero de 1985.
22
ESQUEMA PARA DESCRIPCIÓN,
ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DEL
PROCESO DE DESARROLLO DE LAS
ORGANIZACIONES
PERIODOS EN EL PROCESO DE
DESARROLLO DE LA ORGANIZACION
RETOS
PROBLEMAS QUE SE ENFRENTARON
PERSPECTIVAS
NOTA: Este esquema fue elaborado para
recuperar información por el TALLER
COLECTIVO que se constituyó en Julio
de 1985 para redactar las ponencias que
se presentaron en el Seminario “Retos
actuales de la Economía Social y sus
perspectivas”, Guadalajara, Jalisco,
PRAXIS-ITESO-UCI, del 14 al 19 de
Octubre de 1985. (Almeida y Sánchez,
J., 1985).
APORTES
¿Cuáles han sido los aportes de todo
este proceso personal y colectivo de
investigación-compromiso-participación?.
Mi trabajo de investigación y los trabajos
de los que hemos venido participando en
la experiencia de Tzinacapan se
caracterizan por una inquietud
permanente por entender, tratar de
explicar y hacer algo por enfrentar los
problemas sociales.
23
Creo que la mejor manera de referir
algunos de los aportes y hallazgos de
este esfuerzo es reproducir en este
escrito lo que hemos ido reportando a lo
largo de los treinta años de la
experiencia que se ha venido
desarrollando entre la población nahuat
del municipio de Cuetzalan y un equipo
de profesionales “PRADE” constituido en
la localidad por urbanos emigrados a esa
población.
En septiembre de 1978 publicábamos en
la revista América Indígena (Sánchez y
Almeida, 1978) lo siguiente:
“El análisis de la situación de San Miguel
nos refleja una triple problemática en la
que están implicados todos los aspectos
de la realidad...
- La dependencia económico política
- El conflicto de culturas
- El problema ecológico demográfico.
Esta triple problemática, claramente
existente en la región y con diferentes
modalidades en la nación y de hecho en
toda América Latina exige una respuesta
a todos los niveles: familiar, económico,
político y cultural. Supone una nueva
forma de percibir las relaciones ciudad-
campo y una nueva forma de organizar
el espacio humano. La respuesta
auténtica requerida, nos plantea las
exigencias de una acción política que
dinamice las posibilidades de autonomía
e interdependencia evitando el
condicionamiento por los polos de poder
industriales, capitalistas o socialistas.
Nos exige asumir creadora y
participativamente las contradicciones
culturales para lograr una identidad
regional y nacional. Nos lleva a
cuestionar.... la estructuración de la
economía y los modelos de consumo
que llevan a la desintegración del medio
ambiente, la disminución de la calidad de
vida y la injusta distribución del ingreso...
24
Lo importante no es sólo plantearse
cómo aumentar la producción, el cuánto
producir, sino preguntarse: ¿qué
producir?, ¿para quién?, ¿con qué
técnicas?, y ¿para qué estilo de vida?...
La inserción [del equipo de profesionistas
en la región] fue... progresiva y tomando
en cuenta determinadas actitudes que
podríamos resumir en tres palabras:
despojarse, asumir y comprometerse.
Estas actitudes han favorecido el
conocimiento desde dentro de la
comunidad indígena, y su dinamización,
así como el cuestionamiento de los
valores que provienen del mundo urbano
industrial....
Se trata pues de un proceso intenso a
partir de un pueblo, pero que ya empieza
a tener repercusiones regionales, por
difusión, por contagio y por
promoción...en otros pueblos”
En septiembre de 1984 durante el XXIII
Congreso Internacional de Psicología en
Acapulco concluíamos nuestra ponencia
con estas palabras:
“Un equipo de mestizos y un pueblo de
nahuats han ido conociendo y actuando
juntos desde hace once años. Juntos
han querido y quieren contribuir a un
desarrollo que dinamice una cultura
clave del México actual, manteniendo
vital su herencia secular, su respeto por
la naturaleza, su sensibilidad por el
espíritu y su gozo en la vida sencilla.
Juntos van generando en la comunidad
un medio cultural y estructural que
favorece habilidades de expresión en
nahuat y español. Juntos han ido y van
cobrando conciencia de que es
necesario confrontar con cuidado la
modernización para preservar la vida
armoniosa de esta región nahuat, en
peligro de ser absorbida y destruida por
esa misma modernización. Juntos van
aportando
25
su pequeña contribución a la visión de un
nuevo México, reconocidamente
pluriétnico” (Almeida y Sánchez , 1985)
En octubre de 1985 en una reunión que
organizó PRAXIS, A.C. en el ITESO de
Guadalajara (Almeida y Sánchez, J.,
1985), al describir y analizar el desarrollo
de las tres organizaciones campesinas
de Tzinacapan escribíamos:
“... el esfuerzo se ha caracterizado en la
creación de una red de cuatro
organizaciones independientes que
luchan por un desarrollo autocentrado y
por un auténtico poder popular. La
interacción y la tensión entre los actores
endógenos y los actores exógenos se ha
ido resolviendo con una coalición
cultural, gracias a la cual las
organizaciones van adquiriendo
conocimiento y poder. Las funciones de
dirección, supervisión y asesoría van
consolidándose en manos locales y los
miembros del equipo PRADE van
adquiriendo carta de ciudadanía como
miembros del pueblo y miembros de las
organizaciones, en simetría de trabajo y
vida”.
En 1986 en una sesión presidida por
Orlando Fals Borda durante el XI
Congreso Mundial de Sociología en
Nueva Delhi, al final de nuestra ponencia
(Almeida y Sánchez, 1986)
presentábamos las siguientes
reflexiones:
“ La iniciativa local de potenciación de
San Miguel Tzinacapan, como la mayoría
de las numerosas que hay en México,
tiene como propósito potenciar a la
gente. Poder sobre su destino y sobre
sus recursos. Poder sobre su cultura y su
identidad social. Poder sobre su entorno.
La senda al poder comprende un
concepto de poder localmente arraigado,
usado y desarrollado por la gente en su
vida
26
cotidiana. El problema de la democracia
es el de las formas de compartir el poder.
La estrategia de potenciación en San
Miguel ha sido la inserción, la
interdisciplinariedad, la acción global y la
tensión frente a las instituciones. Los
factores inhibidores internos han sido
activismo, paternalismos y conflictos de
liderazgo entre los miembros del equipo
y también rivalidades entre facciones en
el pueblo, actitudes sumisas ante los
aparatos gubernamentales, y el
paternalismo oficial. Los factores
facilitadores internos han sido la acción
sinérgica y la relación simétrica entre
equipo y comunidad. Motivación,
responsabilidad y habilidades de ambos,
trabajando juntos, han sido la fuente
principal de acción participativa exitosa.
Los factores facilitadores externos
incluyen programas gubernamentales
que han podido ser capitalizados por
organizaciones locales; instituciones
académicas y de financiamiento que han
colaborado, y redes de iniciativas locales
de potenciación en las que se ha
participado. La participación se ha
logrado emprendiendo programas y
actividades a través de un proceso de
concientización, información y diálogo.
La estrategia de interdisciplinariedad y
acción global ha sido decisiva al ofrecer
oportunidades múltiples y diversificadas
de ser participantes activos en el
proceso, según interés y habilidades
personales. La participación como
compartición de poder no puede
sostenerse sin un trabajo permanente de
construir organización en términos de
coordinación, no de subordinación. El
conocimiento como poder es un
elemento clave del proceso de
potenciación. Provee a la gente de poder
negociador para propósitos económicos,
políticos y hasta académicos. Un
aprendizaje importante ha sido que para
mantener los avances, los éxitos de cada
tarea, es necesario sentarse, pensar y
hablar. Se requiere modestia y
tenacidad. La iniciativa local de
potenciación de
27
San Miguel Tzinacapan ha sido “una
experiencia abierta a la experiencia”, ha
sido, como el “ave fénix”, una que nace
cada vez de sus cenizas”.
En 1986 en la revista Medellín en un
artículo que nos solicitó la dirección de la
revista (Sánchez y Almeida, 1986)
escribíamos:
“ Tratar de realizar algo parecido a una
red regional de cooperativas
independientes, a un florecimiento
cultural neo-nahuat y a un distrito
agropolitano económico y ecológico en
esa microregión es probablemente una
utopía inalcanzable. Pero en todo caso
es menos ilusa que pretender alcanzar
en el país un bienestar social económico
y político siguiendo el actual modelo de
desarrollo. Pueblo y equipo tratan de ser
conscientes de que todo ese esfuerzo y
esa lucha se dan en un mundo
“deteriorado” en el que el dolor, la muerte
y el mal están presentes. En la medida
en que el compromiso se ha ido
profundizando, las dificultades y la
lentitud del proceso se han ido haciendo
más evidentes; la ambivalencia del ser
humano y la propia ambivalencia de los
miembros del equipo y del propio pueblo
más manifiestas”.
Invitados por los obispos de América
Latina a una reunión preparatoria de la
Asamblea general del CELAM que
tendría lugar en Santo Domingo con
motivo de los 500 años de la llegada de
los europeos a América y en donde se
reflexionaría sobre la actitud de la iglesia
católica con relación a los indígenas,
presentamos en Santiago de Chile un
trabajo que llevó por título “La cultura
india (indígena): desde abajo, desde
adentro” (Sánchez y Almeida, 1988) ahí
concluíamos lo siguiente:
28
“ En esta comunicación hemos querido
transmitir, a partir de nuestra
experiencia, cuatro ideas que nos
parecen importantes:
- Que las comunidades indias no son
enclaves y que no ocupan sólo un lugar
secundario en el conjunto
latinoamericano. Son realidades
humanas que representan no sólo
nuestras raíces, sino parte importante de
la dinámica actual de nuestra identidad.
Son realidades que interpelan a
Occidente pero no sólo al Occidente
tecnológico, capitalista y socialista, sino
al cristianismo de Occidente. Su realidad
y su destino nos conciernen
existencialmente y nos llaman a la
autocrítica como civilización y como
Iglesia en esa civilización.
- Que el problema de la explotación está
vigente, es fundamental y es complejo.
Está vigente con toda su realidad de
violencia presente y potencial. El querer
utilizar el concepto de cultura como
englobante de la realidad y hablar de
evangelización de las culturas, puede
minimizar esta realidad que nos interpela
a arriesgar nuestras vidas en la
construcción de la justicia y la paz.
- Que toda cultura es ambigua y a todos
nos toca continuar desentrañando la
ambigüedad de la cultura India y de la
cultura Latinoamericana con la
profundidad y con la autocrítica que eso
supone.
- Que no sin dificultad se está dando un
pluralismo cultural al que debemos estar
atentos, y que interpela no sólo a los
Estados sino a las estructuras, al estilo
de vida y a la acción de la Iglesia”.
Invitados por el Instituto Mexicano de
Psicoanálisis (Almeida y Sánchez, 1989)
a presentar nuestra experiencia, el 8 de
septiembre de 1988, concluíamos
nuestra participación con estas palabras:
29
“ Es y ha sido un intento de reubicar al
científico social más cerca de la práctica,
del saber popular y del saber colectivo.
Se va poniendo en práctica una
investigación-acción participativa que es
también una investigación-vida.
Psicólogos, sociólogos, antropólogos,
campesinos, amas de casa y educadoras
describen, analizan e interpretan su
práctica social. Cada lugar de trabajo es
productor de saber social. No se da
prioridad a las teorías que gozan de
reconocimiento académico, se procura
confrontarlas con las realidades
concretas y cotidianas. No se da
prioridad al empiricismo, se procura
explicitar las teorías implícitas en las
prácticas cotidianas de los actores
sociales. Se busca elaborar teoría de la
práctica social que no sea ni asignación
forzada de ideas extrañas a una práctica
real, ni empiricismos ignorantes de su
carga teórica. Se trata por lo tanto de un
proceso permanente de elaboración
teórica”.
A petición de Sandra Castañeda y Miguel
López de la UNAM contribuimos con un
artículo titulado “ Educación Popular en
San Miguel Tzinacapan” para su libro
“Antología. La psicología cognoscitiva del
aprendizaje” (Almeida et al, 1989).
Después de exponer los criterios, la
estrategia, los métodos y acciones
desarrollados en relación a la educación
concluíamos: “en síntesis, se ha
desarrollado una ecología favorable al
desarrollo intelectual vinculada a la
movilización y a la organización en el
pueblo y en la zona”.
Invitados de nuevo por el Instituto
Mexicano de Psicoanálisis presentamos
en 1991 las orientaciones
epistemológicas de nuestros trabajos de
investigación. La ponencia se tituló
30
“La relación humana simétrica: fuente de
acción y de conocimiento” (Sánchez y
Almeida, 1991). De ese texto extraemos
lo siguiente:
“ Si la inteligencia humana abarca mucho
más que la razón instrumental, si el
conocimiento del hombre exige poner en
juego la totalidad de la inteligencia,
creemos que el conocimiento será tanto
más cercano a la realidad cuanto más
profundamente vincule al sujeto con la
realidad por conocer, y a partir de esa
vinculación buscar los distanciamientos
que dan la perspectiva necesaria. La
constante relación del proceso de San
Miguel con otras realidades académicas
y sociales, por parte tanto del equipo
como de los campesinos, ha permitido
esa distanciación necesaria. Inmersión-
distanciación es una dialéctica
cognoscitiva que se ha empleado en
Tzinacapan. La relación humana
simétrica, el conocer al transformar la
realidad, y el producir conocimiento
desde abajo y desde adentro son las
principales características de la
epistemología de San Miguel. Desde ese
punto de partida se ha producido, si no
ciencia, sí sabiduría social, lo que
probablemente es más importante”.
Invitados a participar en el Congreso de
la ANFECA (Almeida y Sánchez, 1992)
celebrado en Zacatecas en 1991 se nos
pidió reflexionar acerca de las
perspectivas de la sociedad rural a partir
de nuestra experiencia. Hablando de los
problemas del campo mexicano y de los
nuevos desafíos que se le avecinaban
con el Tratado de Libre Comercio
escribíamos:
“A corto plazo, la lucha por lograr esa
participación (la del sector social agrario)
y los intentos por ofrecer alternativas al
esquema de integración económica
desarrollado por los gobiernos de
Estados Unidos, Canadá y México son
relevantes. Y hay que decirlo, en todo
esto posiblemente la gran ausente de
entre
31
las ciencias sociales ha sido la psicología
social. Sin embargo, lo que está en
cuestionamiento es todo el proceso
civilizatorio en el que estamos inmersos
y en el que nos sumergimos cada vez
más. En el largo plazo, las ciencias
sociales y entre ellas la psicología social,
tienen un papel fundamental que
desempeñar: este es crear, a partir de la
vida cotidiana, los contextos y
coyunturas que permitan a individuos,
grupos, comunidades e instituciones no
estar sólo expuestos a lo que unos
cuantos deciden para sus vidas”.
De 1989 a 1997 se dio una colaboración
con la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla. Ahí se desarrolló
un proyecto (Sánchez, Almeida y
Cházaro, 1992) que se inspiró en los
aprendizajes de la experiencia de San
Miguel y que buscó ampliar el trabajo en
comunidades rurales cercanas a la
ciudad de Puebla. Se trabajó en Calpan,
San Buenaventura Nealtícan y San
Francisco Ocotlán, gracias al diálogo y a
la sinergia universidad-comunidad, que
sería el equivalente del proceso PRADE-
Tzinacapan.
“ El proyecto comprende un diagnóstico
efectuado en común por las dos partes,
la activación-reactivación de recursos
locales, la creación-recreación de
organizaciones, la optimización-
búsqueda de oportunidades de acción, el
desarrollo de líderes intelectuales
endógenos, la vigorización de
tradiciones, la apropiación-creación de
innovaciones, el desarrollo de talento
creativo. En síntesis la búsqueda implica
la construcción-reconstrucción, rural,
étnica y ecológica”.
Como parte de la reflexión de la
experiencia hemos comunicado también
nuestro pensar acerca del equipo. En la
ponencia presentada en 1995 en el
Congreso Interamericano de
32
Psicología que tuvo lugar en San Juan
de Puerto Rico se exponía “la vida
comunal de un equipo de promoción”:
“ El equipo es un hecho social, no sólo
una conexión intersubjetiva. Es una
realización de trayectorias históricas, un
grupo de origen predominantemente
clasemediero, comprometido en el medio
rural en procesos locales y cotidianos de
transformación social y desarrollo
humano. Valiéndose de su capital
escolar, de su identidad social y de su
capacidad de elaborar y articular
sistemas de valores y creencias se ha
constituido en agente político del sistema
social, opuesto al autoritarismo vigente y
al economicismo imperante. Ha
desarrollado capacidad de influencia
social coyuntural como resultado de
estrategias de supervivencia a corto
plazo y de estrategias de cambio
psicocultural a largo plazo. Es consciente
de la no pertinencia de sus valores con
los del consenso político autoritario del
Estado, con los del consenso político
autoritario de la Iglesia”.
En un texto de celebración (Almeida y
Sánchez, 1997) con motivo de la muerte
del Dr. Henri Desroche, quien fue un
animador permanente de nuestra
experiencia, expresamos:
“Quisiéramos decirle aquí: no está usted
solitario porque usted ha sido solidario.
Tenga por seguro que la continuación de
su trabajo queda asegurada. Nada mejor
para reafirmar nuestra esperanza
compartida y nuestro recuerdo
agradecido que recordar el texto con el
cual Usted termina su libro ‘El Proyecto
Cooperativo’... Roger Bastide sorprende
la palabra última del que espera a la
esperanza: Hermana mía, ¿qué tal si
recomenzáramos?”.
33
Para terminar esta recolección de textos
nos queremos referir al libro “Las
Veredas de la Incertidumbre. Una
experiencia de relaciones interculturales
y supervivencia digna” (Sánchez y
Almeida, en revisión para publicación)
que presenta una visión amplia, crítica y
esperanzadora de la experiencia y que
tiene por objetivo construir conocimiento
en torno a este proceso de relaciones
interculturales y de transformaciones
sociales que se inició en 1973. En este
libro se analiza el paso de la utopía de
autodesarrollo, etnodesarrollo y
ecodesarrollo, que parecía irse
cristalizando a fines de los ochenta, a un
horizonte de supervivencia digna,
coalición de culturas y prevención de
desastres, más congruente con la
ruptura que provocó, entre otras cosas,
la inserción a la dinámica de la
globalización. El espíritu de este libro es
recuperar una búsqueda tenaz y
compleja de veredas en este peregrinaje
que es la vida humana, considerando lo
contradictorio y lo paradójico de la
condición humana y con el intento de
construir conocimiento útil para la
fraternidad.
34
BIBLIOGRAFIA
Almeida, Eduardo (1969) Procesos
psicosociales en un grupo escolar de
enseñanza media. México, D.F.: UNAM,
Tesis de Licenciatura en Psicología.
Almeida, Eduardo (1985) La psicología
social y la economía social. Ponencia
presentada en el IV Congreso Mexicano
de Psicología. México, D.F., 15-19 de
noviembre.
Almeida, Eduardo (1988) Aportes de la
psicología en la participación comunitaria
en atención primaria a la salud. En
UNAM- UDUAL. México a diez años de
Alma Ata. México, D.F. : Autor.
Almeida, Eduardo (1997) Vida comunal
de un equipo de promoción. En Montero,
Maritza (coord..) Psicología y
Comunidad. Caracas, Venezuela :
Universidad Central de Venezuela.
Almeida, Eduardo (1999) Work and
organization through intercultural
dialogue. Concepts and Transformation
4, 205-223.
Almeida, Eduardo (2002) Sueño y
realidad de una experiencia de
interacción cultural y sobrevivencia
digna. VI Congreso “Al encuentro de la
psicología mexicana”. Puebla, México,
del 20 al 23 de noviembre.
Almeida, Eduardo and María Eugenia
Sánchez (1983) Psychological factors
affecting change in women’s roles and
status : A cross-cultural study.
International Journal of Psychology.
18(1/2) 3-35.
Almeida, Eduardo et María Eugenia
Sánchez (1997) Une espérance
partagée. Un souvenir reconnaissant. En
Emile Poulat et Claude Ravelet. Henri
Desroche. Un passeur de frontières.
Hommage. Paris : L’Harmattan.
Almeida, Eduardo y Javier Sánchez
(comps.) (1985) El trabajo en la tierra
baldía. Cuetzalan, Pue. y México, D.F. :
PRADE y PRAXIS.
Almeida, Eduardo y María Eugenia
Sánchez (1985) Cultural interaction in
social change dynamics. In Rogelio Díaz-
Guerrero (ed.). Cross-cultural and
national studies in social psychology.
Amsterdam : North Holland
Almeida, Eduardo y María Eugenia
Sánchez (1986) Microexperience and
participatory action: A Mexican rural
village. Paper presented at the XI World
Congress of Sociology, New Delhi.
August 19.
Almeida, Eduardo y María Eugenia
Sánchez (1989) La psicología
participativa: intuiciones a partir de una
experiencia interdisciplinaria. En IMPAC.
Anuario 1989. México, D.F. : Instituto
Mexicano de Psicoanálisis A.C.
35
Almeida, Eduardo y María Eugenia
Sánchez (1992) La psicología social y las
perspectivas de la sociedad rural a partir
de un experiencia rural comunitaria.
Revista Contaduría y Administración.
173. 5-14.
Almeida, Eduardo y María Eugenia
Sánchez (2001) Conocimiento y acción
en Tzinacapan. Autobiografías
razonadas. Puebla, Pue. : UIAGC, UV
(Xalapa y Poza Rica) UAEM (Toluca).
Almeida, Eduardo, Antonio Vázquez,
Luis Félix y María Eugenia Sánchez
(1991) La participación en un proyecto
de empedrado en una comunidad rural.
En IMPAC. Cuadernos II México, D.F. :
Instituto Mexicano de Psicoanálisis.
Almeida, Eduardo, Graciela Rodríguez,
Dolores Mercado, Marcela Rivero y
María Eugenia Sánchez (1983).
Psychological characteristics of male and
female students and the status of women
in Mexico. International Journal of
Psychology. 18 (1/2) 67-81.
Almeida, Eduardo, Javier Ramírez,
Arturo Limón, Eduardo de la Fuente,
María Eugenia Sánchez (1987)
Aplicación de la prueba de premisas
socioculturales en tres medios escolares
culturalmente diferenciados. Revista de
Psicología Social y Personalidad. 3 (1)
35-49.
Almeida, Eduardo, Luis Felix y Antonio
Vázquez (en revisión 2003) Participatory
processes in the paving of a rural
community.
Almeida, Eduardo, Maria Eugenia
Sánchez, Antonio Vázquez, Luis Felix,
Miguel A. Salazar, e Ismael Chávez
(1989) Educación popular en San Miguel
Tzinacapan. En Castañeda, Sandra y
Miguel López O. Antología. La psicología
cognoscitiva del aprendizaje. México,
D.F.: UNAM.
Almeida, Eduardo, María Eugenia
Sánchez, Blas Soto, Luis Felix y Virginia
Pérez (1983) Development of a
participatory research center as part of
an ongoing rural development program.
The Journal of Applied Behavioral
Science. 19 (3) 295-306.
Almeida, Eduardo, Rogelio Díaz-
Guerrero y María Eugenia Sánchez
(1980) Un sistema para analizar la
opinión pública acerca de la coyuntura
nacional. México, D.F.: INCCAPAC y
Sistema Nacional de Evaluación.
Almeida, Eduardo, Wulfrano Torres y
Manuel Martínez (1990) Aportes de la
psicología al proceso de desarrollo
comunitario. En AMEPSO. La Psicología
Social en México, Vol. 3 México, D.F. :
Autor.
Álvarez, Isaías y Eduardo Almeida
(1981) Informe de diagnóstico sobre 23
localidades. Proyecto de Educación
Básica y Recuperación. México, D.F.:
SEP, Dirección General de Planeación.
36
Argueta, Yolanda (coord.) (1994) Les
oíamos contar a nuestros abuelos.
Etnohistoria de San Miguel Tzinacapan.
México, D.F.: INAH.
Argueta, Yolanda, Pedro Cortés, Miguel
Ponce, Eleuterio Salazar, Miguel Angel
Salazar y Pierre Beaucage (1984) La
etnohistoria como autoestudio. Ponencia
presentada en Cuetzalan en preparación
del II Encuentro Multidisciplinario sobre
la Sierra Norte de Puebla. 30 de
noviembre.
Bronfenbrenner, Urie (1987) La ecología
del desarrollo humano. Barcelona :
Paidós, pp. 273-274.
Desroche, Henri (1983) Pour un traité
d’économie sociale. Paris: Coopérative
d’Information et d’Edition Mutualiste.
Fals Borda, Orlando (1985)
Conocimiento y poder popular. Bogotá:
Puente de Lanza y Siglo XXI.
Flores, Lucio y Consuelo Contreras
(1987) Don Inocencio Flores de la Cruz
de San Miguel Tzinacapan, Puebla En
Jacobo Grinberg. Los chamanes de
México, Vol. I. 111-127. México, D.F.:
Alpa Corral.
Islas, Elena y María Eugenia Sánchez
(1987) Doña Rufina de Puebla. En
Jacobo Grinberg. Los chamanes de
México. Vol. II, 181-198. México, D.F. :
Alpa Corral.
Lima, B.A. (1983) El investigador
propulsor y el trabajo de base. En
Vejarano, G. (comp.) La investigación
participativa en América Latina.
Pátzcuaro, Mich. : CREFAL.
Reynoso, Alfonso y María Eugenia
Sánchez (1984) Rescate, difusión y
reflexión crítica de la Tradición Oral
Nahuat de la región de Cuetzalan, Sierra
Norte de Puebla. En CEPEC-PRADE.
San Miguel Tzinacapan. Investigación
Participativa. Puebla, Pue. : CIC-UAP.
Cuaderno No. 7.
Sánchez, María Eugenia (1985) Une
communauté indienne mexicàine en
développement synergique : 1973-1984.
Paris : EHESS, Thése de Doctorat.
Sánchez, María Eugenia and Eduardo
Almeida (1992) Synergistic development
and participatory action research in a
Nahuat community. The American
Sociologist. 23 (4) 83-99.
Sánchez, María Eugenia y Eduardo
Almeida (1978) Experiencia comunitaria
en San Miguel Tzinacapan. América
Indígena. 28 (3) 607-630.
Sánchez, María Eugenia y Eduardo
Almeida (1986) Despojarse, asumir y
comprometerse. Medellín. 12 (47) 381-
410.
Sánchez, Maria Eugenia y Eduardo
Almeida (1988) La cultura India
(indígena): desde abajo, desde adentro.
En ILADES. Cultura y evangelización en
América Latina. Santiago de Chile :
Ediciones Paulinas e ILADES.
37
Sánchez, María Eugenia y Eduardo
Almeida (1991) La relación humana
simétrica: fuente de acción y de
conocimiento. En Seminario de
Sociopsicoanálisis. Cuadernos II.
México, D.F.: Instituto Mexicano de
Psicoanálisis, A.C.
Sánchez, María Eugenia y Eduardo
Almeida. Las veredas de la
incertidumbre. Una experiencia de
relación intercultural y supervivencia
digna. Libro en proceso de revisión.
Sánchez, María Eugenia, Eduardo
Almeida y Sergio Cházaro (1992) La
psicología comunitaria como tarea de
reconstrucción. Revista Psi y Qué, 1 (1)
22-30.
Sauvage, Michel et Miguel Campos
(1977) Jean-Baptiste de la Salle.
Annoncer l’Evangile aux pauvres. París :
Beauchesne.
Stromquist, Nelly (1985) Algunas
consideraciones metodológicas sobre la
investigación-acción. Foro Universitario.
(56) 47-56.
Torregrosa, José Ramón y Bernabé
Sarabia. (1983) Perspectivas y contextos
de la Psicología Social. Barcelona :
Editorial Hispano Europea, S.A.
Yurén, Teresa (2003) Educación, valores
y globalización. Curso impartido en la
Universidad Iberoamericana Puebla, el
10 de junio.

También podría gustarte