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Contra el racionalismo absoluto del idealismo romántico, es la filosofía de Arthur


Schopenhauer (1788-1860). Schopenhauer a conciencia, pero se opone
tenazmente al idealismo en el sentido de que niega la identidad de realidad y
racionalidad y sostiene, por el contrario, el carácter íntimamente irracional de la
realidad.

Shopenhauer, El mundo como voluntad y como representación, expresa a la


perfección sus tesis fundamentales. Por una parte, el mundo es representación
(esto es, conocimiento), y la representación implica un sujeto que conoce y un
objeto conocido, de manera que ninguno de estos términos puede negarse para
aventajar al otro; por otra parte, en su realidad más profunda, el mundo es
voluntad, esto es, voluntad de vivir, voluntad ciega e irracional, sin justificación ni
meta. El mundo como representación está dominado por el principio de
causalidad y se extiende el tiempo y el espacio. Por el contrario, la voluntad se
sustrae al principio de causalidad y a las formas del espacio y el tiempo.

De esta esclavitud de la voluntad puede liberarse el hombre en dos modos. El


primero es el del arte. El arte es la contemplación de las ideas. Schopenhauer
emplea este término en el sentido platónico de una forma eterna o modelo
individualizado y multiplicado en el mundo de la representación por obra del
espacio, el tiempo y la causalidad. Sin embargo, la liberación de la voluntad de
vivir, por medio del arte, es temporal y parcial. Otro es el camino de la liberación
radical.

Para liberarse de esta condición, que supone en el individuo un surgir continuo de


necesidades, y fuera del individuo un contraste y una rivalidad perenne entre
diversos individuos, es decir, injusticia; los grados sucesivos de la justicia, la
compasión y la ascesis.

La justicia nos permite reconocer la ilusoriedad del principium individuationis.

Mediante la compasión o piedad el individuo se ven en el dolor del prójimo su


propio dolor.

Esta liberación se conquista con el ascentismo, por medio del cual el individuo
procura mortificar y reducir al mínimo incluso la voluntad de vivir. Schopenhauer
busca la confirmación de esta tesis en la filosofía hindú, en el budismo y en los
místicos cristianos y ve en la superación de la voluntad de vivir el único acto de
libertad auténtica que le es posible al hombre.
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Posición netamente realista fue la que asumió, contra el idealismo, el filósofo y


pedagogo Johann Friedrich. Herbart, nacido en Oldemburgo, en 1776, fue
discípulo de Fichte y de Schiller en Jena.

Posteriormente terminado que hubo sus estudios y empezaba la enseñanza


universitaria en Gotinga, fue llamado a Königsbert, para que se hiciera cargo de la
cátedra que había ocupado Kant.

En 1833, después de haber esperado en vano suceder a Hegel en Berlín, volvió a


Gotinga donde enseñó casi hasta su muerte, acaecida en 1841.

Veamos, pues, que la influencia de Pestalozzi sobre Herbart no se manifestó en el


aspecto de los intereses fillantrópicos y sociales tan visos en el gran zuriqués y
adoptados en parte por Fröebel. Herbart, observaba que el hombre ³es educado
incesantemente por las circunstancias: necesita del arte que lo fabrique, que lo
construya, de modo que adquiera la forma justa y que la verdadera novedad del
método pestalozziano consistía en eso, ³en que más que ningún otro método
precedente comprende.

Herberth rechaza la rancia analogía que ve al educando como una planta y al


educador como un jardinero, dado que, de acuerdo con la acción ejercida por las
circunstancias sobre el hombre, éste puede convertirse en ³una bestia selvática´ o
en la ³razón misma hecha persona´.

Para Herbart la alteridad, la extrañeza es una característica esencial e ineliminable


de la realidad, la cual es un conjunto de reales, necesariamente múltiples.

La metafísica de Herbart marca, pues, un retorno a la posición de Leibniz.

Según Herbart, un tal conocimiento metafísico es posible en cuanto es confirmado


a través del estudio profundo de la experiencia, tanto interna (psicología) como
externa (filosofía de la naturaleza), dado que las relaciones entre los reales se
barruntan en las relaciones entre los fenómenos.



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La psicología de Herbart, aunque basada en los fundamentos apriorísticos de que
se ha hecho mención, representa una de las expresiones más completas y
orgánicas del asociacionismo.

El alma no es el objeto propio de la psicología porque también ella es un real


simple e inmutable.
Herbart puede hablar de una estática y de una mecánica del espíritu y aboga por
la introducción del cálculo matemático en la psicología, preludiando así una de las
ambiciones más características de la psicología experimental.

Según Herbart, la teoría de la organización óptima de la personalidad es la


estética, que abarca, a un tiempo, el arte bello y a la moral. Las ideas morales
están referidas a estos mismos caracteres y son las siguientes: la libertad interior,
la perfección, la benevolencia, el derecho y la equidad.



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La pedagogía tiene fines propios planteados por la ética, pero los medios, como es
obvio, se los proporciona la psicología. Ahora bien, educar en vista de la
perfección. La psicología de Herbart, otra cosa que velar por una estructuración lo
más amplia y sólida posible de la ³masa aperceptiva´.

El concepto herbatiano de los intereses está ligado con su principio de la


instrucción educativa. Los intereses son, en cierto modo, las resultantes de las
fuerzas de atracción o repulsión que poseen las diversas representaciones.

³El interés ±dice Herbart- es el concepto cardinal de la instrucción. Se pueden


distinguir varios tipos de intereses, ante todo, según que se refieran al
conocimiento o a la participación en actividades comunes con más de una
persona.

El individuo puede desarrollar unilateralmente sólo un tipo de interés, o bien, en el


ámbito de cada tipo, ciertos intereses particulares y no otros: uno y otro tipo de
unilateralidad son combatidos por Herbart.

Herbart considera que le mejor modo para conseguirlo consiste, que provoque una
viva participación afectiva y ofrezca, al mismo tiempo, una rica variedad de
motivos aptos para toda suerte de desarrollos.

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Herbart formuló ciertas distinciones y reglas didácticas que han corrido con una
fortuna acaso superior a su mérito. La educación no se basa sólo en la
instrucción, sino también en el gobierno y la disciplina. La diferencia entre
gobierno y disciplina consisten en que el gobierno es una acción extrínseca.

Por otra parte, esta distinción favoreció la difusión del método herbaritano en la
Alemania del siglo XIX, pues conciliaba la tradicional tendencia al orden con la
aspiración a la autonomía moral defendida con tanto vigor por los kantianos y
poskantianos.
Herbart mismo había distinguido entre penetración o profundización de una
experiencia nueva, fruto de una concentración en el objeto aislado que nos
presenta, y reflexión, que es el acto que pone la nueva experiencia.
EL EMPIRISMO PSICOLOGISTA. EL ANARQUISMO.
El idealismo había menoscabado el valor de la experiencia, cuyos testimonios
considera nulos si la razón no los justifica especulativamente.

Dos pensadores alemanes, Jakob Friedich Fries (1773-1843) y Friedich Eduard


Beneke (1798-1854), estiman las construcciones del idealismo perfectamente
arbitrarias y juzgan que la única guía posible para el conocimiento humano es la
experiencia interior.

El individualismo anárquico de Max Stirner (1806-1856) representa una oposición


extrema al universalismo de Hegel, que había pretendido negar y disolver al
individuo.

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Kierkegaard niega la raíz misma de la diálectica hegeliana: el supuesto de que la


realidad sea, en cuanto racional, necesaria, y que todo lo que es debe ser. En la
realidad, Kierkegaar ve no un proceso racional único y continuo, sino un complejo
de posibilidades.