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MATERIA: INDEMNIZACION DE PERJUICIOS

PROCEDIMIENTO: SUMARIO

DEMANDANTE: ENRIQUE BALDOVINO RUIZ

RUT: 13.549.315-5

DOMICILIO:

ABOGADO PATROCINANTE: TOMAS ALONSO REYES ARANCIBIA

RUT: 14.388.166-0

DOMICILIO: SAN ANTONIO 510, OFICINA 301,


COMUNA DE SANTIAGO

DEMANDADO: EXPRESS DE SANTIAGO UNO S.A.

RUT: 7.388.236-2

DOMICILIO: CAMINO EL ROBLE 200, COMUNA DE


PUDAHUEL

EN LO PRINCIPAL: INDEMNIZACION DE PERJUICIOS; EN EL PRIMER


OTROSI: ACOMPAÑA DOCUMENTOS, CON CITACION; EN EL SEGUNDO
OTROSÍ: PATROCINIO Y PODER; EN EL TERCER OTROSÍ: NOTIFICACIÓN A
LA EMPRESAS QUE INDICA; EN EL CUARTO OTROSÍ: SOLICITA LO QUE
INDICA; EN EL QUINTO OTROSÍ: SOLICITA ABSOLUCIÓN DE POSICIONES
Y ACOMPAÑA PLIEGO DE POSICIONES. SEXTO OTROSÍ: LISTA DE TESTIGOS
S. J. L EN LO CIVIL DE SANTIAGO

ENRIQUE ANDRÉS BALDOVINO RUIZ, empleado, cédula de identidad


N° 13.163.512-5, domiciliado en calle Raúl Labbe 13166, depto. 422, comuna
de Lo Barnechea, a SS con respeto digo,

Que vengo en interponer demanda de indemnización de perjuicios, en


procedimiento sumario, en contra de Express Santiago Uno S.A., RUT
99577390 - 2, con domicilio en camino El Roble N° 200, comuna de Pudahuel,
ciudad de Santiago, por las siguientes razones de hecho y de derecho que a
continuación expongo:

Los Hechos:

Por sentencia definitiva de 27 de diciembre del 2017, se condenó en


Procedimiento Simplificado a don Carlos Alberto Gutiérrez Gutiérrez, chileno,
cédula nacional de identidad N° 5.800.252-6, como autor del cuasidelito de
lesiones graves en mi contra, conforme con los siguientes hechos que se
reproducen en la sentencia:
“Que con fecha 10 de febrero de 2015, siendo aproximadamente las 08:00, el
requerido, don Carlos Alberto Gutiérrez Gutiérrez, conducía el bus de la
locomoción colectiva, PPU ZN5849, por el corredor de buses de Avenida
Pajaritos de la comuna de Maipú, a una velocidad considerada como no
razonable y prudente, realizando una maniobra indebida de sobrepaso de
móvil al llegar a la intersección con la rotonda de Américo Vespucio, conducta
infractora de reglamento, perdiendo el control del móvil chocando a don
Enrique Baldovino Ruiz, quien se encontraba con su bicicleta esperando el
cambio del semáforo, provocándole lesiones graves según Informe Médico
Legal N° 394-2016 y su complemento de fecha 21 de junio de 2016, además
de chocar y generar daños a los vehículos PPU FHGK-99 conducido por Rodrigo
Andrés Puebla Jiménez, PPU GBLK-90 conducido por Reinaldo Erebaldo
Navarro Pereira, PPU FPKR-82 conducido Paulo Cesar Orellana Silva, bus PPU
FLXK-72 conducido por Fernando Felipe Aravena Vega, PPU DWYY-13
conducido Manuel Alberto Sánchez Arias, camión PPU ZN8920 conducido por
Manuel Jesús Berrios Araneda, motocicleta PPU OB168 conducida por Elías
Ariel Quilaqueo Neira, motocicleta PPU ID804 conducida por Cesar Augusto
Banguero Valencia, que se encontraban detenidos por semáforo funcionando.
Lo anterior, es corroborado mediante informe técnico pericial N° 116-A-2015
de la sección de investigación de accidentes de tránsito de Carabineros de
Chile (SIAT).”

Conforme con los antecedentes de la carpeta de investigación del


Ministerio Público, el Bus de la locomoción colectiva PPU ZN5849, pertenece a
la empresa Express de Santiago Uno S.A., conforme con el Parte Policial N°
1154, del 11 de febrero del 2015.

Producto de la acción imprudente del chófer del Bus indicado, resulté con
lesiones de carácter grave, consistentes en una Luxofractura de mi tobillo
derecho tipo B, fractura de tibia y peroné derechos, con diáfasis y expuestas,
lesión arterial, fractura de malar y maxilar cerrada, fractura de hueso nasal y
fractura dental simple.

Estas lesiones me provocaron secuelas físicas relevantes y permanentes.


A la fecha, debo usar apoyo para desplazarme (bastón) y no me fue posible
continuar con mi trabajo.

Pero también hubo secuelas síquicas. Depresión y trastorno de


adaptación. También trastorno por estrés post traumático. Todo lo anterior,
derivado del profundo impacto emocional que supuso para mi vida diaria tanto
las lesiones sufridas como sus consecuencias permanentes.

Las lesiones sufridas y que se describen en esta presentación, fueron


refrendadas por el Informe Médico Legal N° 394-2016 y su complemento de
fecha 21 de junio de 2016. Este antecedente fue determinante para establecer
las lesiones.
La responsabilidad del chófer fue principal, pero no únicamente
determinada por el Informe técnico pericial N° 116-A-2015 de la sección de
investigación de accidentes de tránsito de Carabineros de Chile (SIAT).”

Atendido estos antecedentes, solicité la evaluación pertinente para


obtener la declaración de mi grado de invalidez. La resolución final (luego de
apelar de la resolución de febrero de este año), establece en lo pertinente que
padezco una “rigidez severa de tobillo” en mi extremidad inferior derecha con
múltiples lesiones plástico deformantes de pierna con hipoestesia. Rigidez de
ortejos. Marcha con stepage y dolor crónico.

En mi extremidad inferior izquierda padezco de un defecto músculo-


cutáneo en muslo.

También me fue evaluado un trastorno por estrés post traumático


secuelar.

Todo lo anterior, derivó en que la evaluación Médica de reclamos del


Ministerio de Salud determinara que padezco una incapacidad total equivalente
al 50%, conforme con documento que acompaño en un otrosí.

Desde el punto de vista de las secuelas emocionales, he padecido desde


el atropello de depresión, tristeza, angustia vital, insomnio, irritabilidad,
frustración y como parte del estrés postraumático tres cosas básicamente: re
experimentación del hecho, pues al hacer actividades normales tengo el temor
de volver a sufrir un hecho como el vivido, además tiendo a la evitación de la
temática, de conversar de ello; y síntomas como estar alerta, tener insomnio,
pesadillas con contenido asociado a situación vivida.
EL DERECHO

No cabe duda alguna VS. que en el caso de autos nos encontramos frente un
caso de responsabilidad civil extracontractual, cuyas bases fundamentales de
regulación se encuentra en los artículos 2314 y siguientes del Código Civil.

Especial consideración nos merece en este aspecto lo que señala el


artículo 2320 de dicho cuerpo normativo, que establece, a modo ejemplar,
casos de responsabilidad por el hecho ajeno:

Artículo 2320, “Toda persona es responsable no sólo de sus propias


acciones, sino del hecho de aquellos que estuvieren a su cuidado.

Así el padre, y a falta de éste la madre, es responsable del hecho de los


hijos menores que habiten en la misma casa.

Así el tutor o curador es responsable de la conducta del pupilo que vive


bajo su dependencia y cuidado.

Así los jefes de colegios y escuelas responden del hecho de los discípulos,
mientras están bajo su cuidado; y los artesanos y empresarios del hecho
de sus aprendices o dependientes, en el mismo caso.

Pero cesará la obligación de esas personas si con la autoridad y el


cuidado que su respectiva calidad les confiere y prescribe, no hubieren podido
impedir el hecho.”

Lo anterior guarda concordancia con lo establecido en el artículo 1437


del Código Civil que dispone que “Las obligaciones nacen…ya a consecuencia
de un hecho que ha inferido injuria o daño a otra persona, como en los delitos
y cuasidelitos…”, y con lo que establece a su vez el artículo 2314,

De este modo, el dependiente, al causar las lesiones y padecimientos


que me afectan y me afectarán permanentemente en mi vida, hace
responsable al empresario atendido a que éste actuó bajo el cuidado de aquel,
y que

Al efecto, y para que proceda la indemnización de perjuicios por


responsabilidad civil extracontractual, los requisitos son:

a) una acción libre de un sujeto capaz,

b) realizada con dolo o negligencia,

c) que el demandante haya sufrido un daño,

d) que entre la acción culpable y el daño exista una relación causal


suficiente.

Conforme con la sentencia, estos elementos han quedado


suficientemente establecidos.

Respecto de la responsabilidad del empresario, esta se funda claramente


en el ya citado artículo 2320, inciso 4°, segunda parte. Al respecto, debemos
tener claro cuáles son los fundamentos para hacer responsable a la empresa
EXPRESS DE SANTIAGO UNO S.A. del hecho cometido por uno de sus
dependientes. Los elementos de esta responsabilidad son:

1.- Existencia de un vínculo de subordinación o dependencia entre una


o más personas. No cabe duda que este requisito se cumple, por cuanto don
Carlos Alberto Gutiérrez Gutiérrez, al momento de causar el daño, conducía
un bus de la locomoción colectiva, PPU ZN5849, perteneciente a la
demandada, en la ruta habitual a la que estaba destinado, y dentro del horario
que le había sido indicada por la empresa.

2.- Que ellas sean capaces de delito o cuasidelito civil. Esto lo zanja el
artículo 2319 del Código Civil, señalando quienes no son capaces de delito o
cuasidelito civil. A contrario sensu, los que no quepan en la categoría ahí
señalada, son plenamente capaces de cometer delito o cuasidelito civil, como
es el caso.

3.- Que la persona que este al cuidado de otra o de sus bienes haya
cometido un hecho ilícito. Esta situación quedo demostrada en el
procedimiento simplificado, en el cual fue condenado el dependiente de la
empresa en cuestión, don Carlos Gutiérrez Gutiérrez.

4.- Que se pruebe la responsabilidad del subordinado, responsabilidad


que fue acreditada, como ya se dijo, en el procedimiento simplificado, cuya
sentencia se acompaña en esta publicación.

No cabe duda entonces, Su Señoría, que en este caso se cumplen todos


y cada uno de los requisitos que señala la ley para que concurra
responsabilidad por el hecho ajeno, señalado en el referido artículo 2320.

En cuanto al inciso final del citado artículo, no estamos ante el caso ahí
prescrito, por cuanto la empresa tenía instrumentos (registros de tiempo del
recorrido, cámaras de vigilancia, Sistema de Posicionamiento Global (GPS)),
que le habría permitido, con un actuar medianamente diligente, evitar la
conducción temeraria de parte de su empleado.

DAÑOS:

Tomando en cuenta lo señalado, Su Señoría, es que puedo asegurar que


los daños que me ha producido toda esta situación pueden desglosarse de la
siguiente forma:

Por concepto de Daño Emergente, que se entiende como aquella


ganancia que se perdió como consecuencia del hecho ilícito, en este caso,
debido a los costos en que tuve que incurrir por tratamientos médicos y
psicológicos, así como la perdida de mi bicicleta, la suma de $
Por concepto de Lucro cesante, entendiendo por tal aquella perdida de
una utilidad económica futura, en este caso, la que conlleva la perdida de mi
trabajo, con la consiguiente disminución de mis ingresos, la suma de $

Por concepto de daño moral, es decir, aquel que se produce por el


menoscabo de carácter psíquico, relativo al dolor y sufrimiento que esta
situación me ha producido, la cifra de $

En total, Su Señoría, los daños que toda esta situación me han producido
han sido considerables, los que evalúo en la suma de $

POR TANTO:

De acuerdo con lo expuesto, y lo dispuesto en los artículos 2314, 2320,


2329 del Código Civil, 680 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, y
demás normas legales pertinentes,

SOLICITO A S.S.: Tener por interpuesta demanda de Indemnización de


Perjuicios Extracontractuales contra EXPRESS DE SANTIAGO UNO S.A.,
acogerla a tramitación, y en definitiva, condenar a la demandada a la suma de
_________________, o a aquella que Us. Estime pertinente de acuerdo al
mérito de autos, con expresa condenación en costas.

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