Está en la página 1de 12

LA MODERNIDAD: UN NUEVO ORDEN SOCIAL

Modernidad: conjunto de transformaciones llevadas a cabo en los países


occidentales a partir del siglo XVII, y que dan por resultado la construcción de un nuevo orden
social. Nuevo, puesto que significó una profunda transformación en las formas de producir
bienes, de ejercer la autoridad y de acceder al conocimiento.

Cambios que dan lugar a la denominada modernidad:

 El desarrollo de las formas capitalistas de producción de bienes,


caracterizadas por la incorporación de máquinas y una creciente división del trabajo
entre los distintos trabajadores, a partir de la cual cada uno de ellos pasó a ocuparse
de una tarea específica del proceso de producción.
 La conformación de una nueva estructura de clases sociales, debida
al desarrollo de la producción bajo formas capitalistas.
 La construcción de Estados nacionales y el desarrollo de formas
republicanas de gobierno, caracterizadas por una clara división de los poderes
(Ejecutivo, Legislativo y Judicial).
 El reconocimiento de la soberanía del pueblo, es decir, de la
capacidad del mismo de participar y decidir en las cuestiones que afectan a toda la
sociedad, entendiendo como pueblo al conjunto de los habitantes que eran
ciudadanos.
 El desarrollo del método científico de conocimiento, basado en el uso
de la razón, que reemplazo a las explicaciones religiosas y filosóficas dominantes
hasta entonces, y se aplicó a la resolución de los principales problemas que
preocupaban al hombre.
 La construcción de nuevas ideologías, entre ellas, el liberalismo y el
socialismo.

CAPITALISMO Y PRODUCCIÓN DE BIENES

La producción capitalista de bienes se caracteriza por:

 La propiedad privada de los medios de producción (tierras, maquinas,


edificios, herramientas, etc.). (PROPIEDAD PRIVADA: posesión de determinados
bienes por parte de un individuo, para su beneficio o disfrute exclusivo).
 El empleo de dichos medios como capital, es decir, como recursos
para la producción de bienes, con el objetivo de obtener –al cabo del proceso- más
recursos.
 La contratación de trabajadores y el trabajo de éstos a cambio de un
salario. (SALARIO: retribución que reciben los trabajadores por la venta de su fuerza
de trabajo, por un tiempo determinado, al dueño del capital)
 El cálculo y la búsqueda de máxima ganancia o beneficio por parte de
los productores. (GANANCIA O BENEFICIO: resultado que arroja la producción y
venta de los bienes producidos, una vez restados los costos de tales actividades).
 Un creciente empleo de tecnología, es decir, de conocimientos y
técnicas aplicadas a la producción de bienes y servicios.

En las economías capitalistas se establece lo que se denomina mercado nacional, a


partir de la comunicación de todo el territorio del país y la libre circulación de mercancías y

1
de trabajadores de una zona a otra. Todo esto favorece el desarrollo de la producción y el
crecimiento económico.

Los propietarios de los medios para la producción concentraron a los


trabajadores en fábricas, en las cuales quedaron sometidos a duras
condiciones de trabajo a cambio de bajos salarios. En la producción
fabril, cada trabajador se especializo en la realización de una tarea
específica y en el manejo de determinadas máquinas y herramientas.

CAPITALISMO Y ESTRUCTURA SOCIAL

Las formas de producción capitalistas modificaron la conformación de la estructura


social.

Las nuevas clases sociales se constituyeron según el lugar que tuvieron en el proceso
de producción de bienes económicos.

Conformaron la denominada burguesía industrial quienes poseían y controlaban los


medios de producción (máquinas, edificios, herramientas, etc.).

Aquellos que proporcionaban su fuerza de trabajo o mano de obra a los dueños de


los medios de producción, a cambio de un salario, conformaron la denominada clase obrera.

En el último siglo, el desarrollo de las economías capitalistas trajo aparejada la


conformación de nuevos grupos sociales cuya principal actividad económica consiste en la
prestación de servicios como la atención médica, la educación, la actividad bancaria, los
transportes, las comunicaciones, etc. Los investigadores los han denominado sectores
medios. Estos sectores están integrados por abogados, médicos, empleados del gobierno,
pequeños comerciantes, empleados y técnicos de las nuevas actividades industriales y
comerciales, etc.

En la producción agrícola y ganadera bajo formas capitalistas, también se conformó


una clase de propietarios rurales, o burguesía agraria, dueña de las principales tierras y de
las herramientas para llevar a cabo la producción y otra, mucho más numerosa, de
trabajadores rurales asalariados, peones y jornaleros. En el ámbito rural se constituyó un
sector social de pequeños productores agrícolas, propietarios de la tierra que cultivan o de
animales y herramientas. Son los denominadas campesinos, que obtienen productos
destinados al autoconsumo y al mercado. Los campesinos suelen emplearse como peones
rurales en las propiedades de otros o contratar trabajadores durante distintas épocas del
año.

En los primeros momentos del desarrollo de la producción


industrial, la clase obrera permaneció en una situación de
explotación y miseria: salarios bajísimos: trabajo de
hombres, mujeres y niños durante jornadas de más de
catorce horas.

2
LOS ESTADOS NACIONALES

La existencia de Estados, como forma de organización política, se remonta a varios


siglos atrás; no siempre adoptaron las mismas características. Los investigadores distinguen
entre aquellos Estados a los que denominan tradicionales y los Estados modernos o
nacionales.

Los Estados tradicionales se caracterizan por:

 La incapacidad del gobierno para controlar la totalidad del territorio y la


escasa definición de los límites del mismo.
 La nula participación de la mayoría de la población en las decisiones que
adoptan quienes gobiernan.
 La imprecisa definición de los derechos y obligaciones, y el escaso
conocimiento de los primeros por parte de la población.
 La ausencia del sentido de pertenencia a una misma sociedad en la mayoría
de la población.

A diferencia de éstos, los Estados nacionales son aquellos en los cuales:

 Los territorios bajo la autoridad de un gobierno poseen fronteras claramente


señaladas, que los separan de otros Estados y son reconocidas por los
mismos.
 La autoridad central representa el poder supremo a lo largo de todo el
territorio, es decir, posee la capacidad de establecer y hacer cumplir las leyes
que considere valiosas para el bienestar de la sociedad.
 La mayor parte dela población participa a través de sus representantes en la
toma de decisiones.
 La mayoría de quienes viven dentro de las fronteras del sistema político son
ciudadanos, es decir, poseen idénticos derechos y obligaciones, y se
reconocen a sí mismos como parte de una Nación.

LA NACIÓN COMO CONCEPTO

El concepto Nación es uno de los más controvertidos de las ciencias sociales. No


obstante, los investigadores coinciden en considerar que sus elementos constitutivos
son: la existencia de un idioma, de una religión, de un conjunto de costumbres o
pautas de conducta y comunicación, de símbolos y creencias compartidos, así como la
memoria sobre un pasado en común. Todos estos elementos se construyen a través
del tiempo, se transmiten de generación en generación por medio de alguna forma de
relato y constituyen una identidad común entre los individuos, que define aquello que
une entre sí a los que pertenecen a una misma sociedad y aquello que los separa de
los miembros de otra.

LAS INSTITUCIONES DE GOBIERNO EN LOS ESTADOS NACIONALES

En los Estados nacionales existe un conjunto de instituciones, que configuran un


sistema político, mediante las cuales las gobernantes ejercen el poder. Entre ellas, las más
importantes son:

3
 El Poder Legislativo o parlamento, que establece los códigos, las normas y las leyes
válidas, las que son conocidas por todos los habitantes.
 El poder Judicial, que se encarga de establecer las sanciones que corresponden a
quienes no cumplen o actúan en contra de las normas establecidas.
 El cuerpo de policía, conformado por hombres y/o mujeres armados, que monopoliza
el uso de la fuerza física en el territorio, para garantizar el orden.
 Las Fuerzas Armadas, con capacidad para defender al territorio de las amenazas que
pudieran significar otros Estados.
 Organismos recaudadores, con capacidad para cobrar impuestos y aranceles (oficina
impositiva, aduana, etc.).
 Organismos de educación y cultura, tendientes a unificar a los habitantes del país,
mediante la transmisión de una determinada lengua, de una historia nacional, del uso
de símbolos patrios y el reconocimiento u olvido de héroes o acontecimientos del
pasado.
 Un sistema electoral, mediante el cual los gobernantes son elegidos por los
gobernadores.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII y en el siglo XIX, la “fe en la ciencia” pareció
abarcarlo todo, considerándose que con su intervención la humanidad tendería al progreso
indefinido.

El conocimiento basado en el razonamiento, la observación y la experimentación,


permitió importantes avances en la comprensión de los fenómenos físicos y en la posibilidad
de actuar sobre la naturaleza, ya sea para modificarla o para extraer de ella nuevos recursos.
La mayoría de los descubrimientos e investigaciones científicas fueron aplicados a la
producción de bienes e impulsaron el desarrollo de las economías capitalistas. Ciencia y
tecnología fueron dos pilares del crecimiento de las economías de países que, como
Inglaterra y, posteriormente, Estados Unidos, pasaron a ser predominantes a escala mundial.

Por entonces, la rapidez con que desarrollaron durante la segunda mitad del siglo XIX
los cambios económicos promovidos por la industrialización, llevó a muchos pensadores de
los países capitalistas europeos a considerar que estas sociedades progresarían
indefinidamente. La idea de un progreso sin límites de las sociedades capitalistas constituyo
la base del sistema de ideas denominado positivismo.

EL POSITIVISMO Y LA “EVOLUCIÓN” DE LAS SOCIEDADES

Los positivistas sostenían que las sociedades se hallaban en una permanente evolución,
y que avanzaban desde formas más “primitivas” a formas más modernas, como las que
caracterizaban en ese entonces a muchas de las sociedades europeas. Estaban
convencidos de que la sociedad, al igual que la naturaleza, funcionaba por medio de
leyes que podían ser estudiadas y explicadas.

LIBERALISMO Y SOCIALISMO

Entre las principales ideologías presentes en la modernidad, se encuentran el


liberalismo y el socialismo.

4
El liberalismo fue desarrollado originariamente por la burguesía europea, en los
siglos XVIII y XIX, para poder justificar los cambios que se hallaba protagonizando,
especialmente en relación con las nuevas formas de producción de bienes y con el ejercicio
del poder político en la sociedad.

Para aquellos liberales, un Estado moderno estaba integrado por individuos libres e
iguales ante la ley.

Los liberales defendían el respeto al individuo y la no intervención del Estado en la


economía. En el plano político, adherían al “estado de derecho” –es decir, a las leyes que
limitan el ejercicio del poder de los gobernantes- y a la división de poderes.

El socialismo surgió, hacia mediados del siglo XIX, como crítica a las consecuencias
del desarrollo de las economías capitalistas.

Los socialistas del siglo XIX consideraban que el sistema capitalista generaba una
creciente desigualdad social entre una minoría propietaria de los medios de producción y una
mayoría de trabajadores asalariados. También afirmaban que, a medida que se desarrollaran
las relaciones capitalistas de producción, los primeros aumentarían su riqueza mientras los
trabajadores empeorarían sus condiciones de vida.

Según los socialistas, dado que esta situación llevaría a la agudización de los
conflictos entre ambas clases sociales, la construcción de una sociedad más justa e igualitaria
requería la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción.

ECONOMÍA AGROEXPORTADORA Y EXCLUSIÓN POLÍTICA (1880-1916)

A comienzos de la década de 1880, habían concluido las luchas civiles, el Estado


central logró afianzar su autoridad sobre todo el territorio y se abrió, entonces, un período
caracterizado por el crecimiento de la producción y la estabilidad política.

Hasta mediados de siglo, los principales productos de exportación habían sido cueros, carnes
saladas y otros derivados de la producción ganadera. Posteriormente, la fuerte demanda
externa estimuló la producción de cereales y lanas.

En Argentina, se cumplieron durante el período 1862-1916 las normas legales para la elección
y sucesión del presidente. Éstas impedían la reelección inmediata del presidente, en el caso
de su renuncia o muerte, designaban como su reemplazante al vicepresidente.

CRONOLOGÍA PRESIDENTES Y VICEPRESIDENTES EN ARGENTINA (1880-1916)


1880-1886 Julio. A Roca – Francisco Madero
1886-1890 Miguel Juárez Celman – Carlos Pellegrini
1890-1892 Carlos Pellegrini (por renuncia de Juárez Celman)
1892-1895 Luis Sáenz Peña – José E. Uriburu
1895-1898 José E. Uriburu (por renuncia de Luis Sáenz Peña)
1898-1904 Julio A Roca – Norberto Quirno Costa
1904-1906 Manuel Quintana – José Figueroa Alcorta
1906-1910 José Figueroa Alcorta (por fallecimiento de Manuel Quintana)
1910-1914 Roque Sáenz Peña – Victorino de La Plaza
1914-1916 Victorino de La Plaza (por renuncia de Roque Sáenz Peña)

5
Los cambios en la economía argentina

El desarrollo de la producción de bienes primarios para la exportación, se llevó a cabo


a partir de un conjunto de transformaciones en la producción agrícola-ganadera. Los
principales cambios fueron: la incorporación de nuevas tierras a la producción y de mayor
cantidad de mano de obra y la mejora de la infraestructura de transporte y comunicaciones.
Una vez desarrollados estos cambios, en las últimas décadas del siglo XIX, se produjo un
importante aumento de la producción y exportación de bienes de origen agrario,
fundamentalmente de trigo, maíz, lino, ganado bovino y ovino.

El crecimiento de la producción agrícola-ganadera. A partir de la década de 1880, la


producción agrícola logró satisfacer las necesidades de alimento de la población y, hacia
1890, el país se había convertido en un importante exportador de cereales, maíz y lino.

La producción ganadera, por su parte, había experimentado importantes cambios. Se


incrementó la explotación del ganado ovino, que supero a la del vacuno, y se mejoraron los
planteles de animales mediante modificaciones en la alimentación y la cruza con animales
europeos.

A fines del siglo XIX, las principales innovaciones técnicas en la producción ganadera
fueron los nuevos métodos que reemplazaron el salado de la carne por su congelamiento.
Estas nuevas técnicas llevaron a la instalación de la industria frigorífica y al envío del producto
a largas distancias en vapores con depósitos refrigerados. A comienzos del siglo XIX, se
sustituyeron totalmente las exportaciones de ganado en pie por los envíos de carne
congelada y, en 1905, Argentina había desplazado a EE.UU. como principal exportador de
carne de bovino y de oveja al mercado británico.

Los primeros frigoríficos instalados en el país eran de capital inglés, aunque,


posteriormente, empresas estadounidenses con mejor tecnología pasaron a ocupar una
porción importante del mercado.

La incorporación de nuevas tierras para la producción. En la segunda mitad del siglo


XIX, había en Argentina grandes extensiones de tierra improductiva, junto con otras
pertenecientes a los indígenas.

El gobierno y los principales propietarios de tierras coincidían en la necesidad de


acabar con los ataques indígenas a las propiedades e incorporar sus territorios a la
producción agrícola y ganadera. Con este objetivo, durante la presidencia de Avellaneda
(1874-1880), se organizó una expedición a lo que se denominaba “desierto”, aun cuando en
él habitaban cientos de miles de personas. En 1877, Julio Roca, entonces ministro de Guerra,
propuso expulsar a los indígenas al sur de Río Negro.

La campaña militar culmino cuatro años después con la victoria de las fuerzas
estatales. Al cabo de la misma, 14000 indígenas habían sido sometidos y sus tierras
incorporadas al territorio controlado por el gobierno nacional. La mayor parte de las nuevas
tierras pasaron a ser propiedad de estancieros de la provincia de Buenos Aires; otras fueron
rematadas o utilizadas para pagar los servicios prestados por los militares de alto rango.

La incorporación de capitales. El desarrollo de la economía agroexportadora


necesitó de capitales. Éstos fueron obtenidos, fundamentalmente, mediante la solicitud –por
parte del gobierno- de préstamos en el exterior. Estos préstamos fueron utilizados para la
construcción de puertos y caminos, la instalación de agua corriente en diferentes áreas de

6
cada ciudad, la ampliación de la red de telégrafos y, principalmente, para la extensión de las
líneas de ferrocarriles.

Para lograr el crecimiento de la producción, los principales estancieros invirtieron


capital en sus explotaciones rurales: éste se destinó a l instalación de aguadas y molinos, el
alambrado de los campos, la importación de reproductores europeos, la incorporación de
tanques australianos y el sembrado de alfalfa para alimentar los planteles de ganado.

Posteriormente, numerosos capitales se incorporaron a la producción, a partir de la


instalación de los denominados frigoríficos.

Alentados por el éxito de las importaciones de carne enfriada, la industria de los


frigoríficos creció notablemente a través de las inversiones de capitales extranjeros.

Los estancieros más ricos invirtieron importantes sumas de capital en la importación


de animales reproductores de las razas más valiosas de europa.

LAS ESTANCIAS

En la segunda mitad del siglo XIX, la estancia se construyó en la unidad de producción


capitalista, característica de las principales áreas ganaderas ubicadas a ambas márgenes del
Río de la Plata (Argentina y Uruguay). A su alrededor se organizaba, no sólo la producción,
sino la casi totalidad de la vida rural.

En las estancias, la tierra era explotada de manera extensiva por el estanciero, el cual
perseguía permanentemente un mejor aprovechamiento del trabajo de los peones y de la
tecnología disponible. La mayor parte de la producción se destinaba a la exportación y el
resto abastecía el mercado interno. A lo largo de gran parte del siglo, además de las
actividades productivas por las cuales recibían a cambio un salario, en numerosas ocasiones
se requerían sus servicios como fuerza de contención frente a los ataques de los indígenas
a la propiedad del estanciero.

LA INCIPIENTE ACTIVIDAD INDUSTRIAL

La expansión de la economía agroexportadora estimuló el desarrollo de una incipiente


actividad industrial, especialmente en el sector de la economía ligado a la producción de
materias primas y alimentos para la exportación, tales como: frigoríficos, molinos
harineros, material ferroviario, máquinas agrícolas, etc. También, se desarrollaron las
primeras actividades industriales en los rubros de alimentos, vestimenta y calzado, en los
cuales el precio de los productos resultaba más bajo que el de los bienes importados. Las
primeras industrias se radicaron en la zona del litoral, donde se concentró el 70% de los
establecimientos que producían el 80% de los bienes industrializados. Las industrias más
importantes, las que elaboraban productos primarios, estuvieron controladas por los
grandes propietarios de tierras. El gobierno central, por medio de la Ley de Aduanas de
1876, estableció un arancel para numerosos bienes importados, con lo cual benefició a
las industrias del país. No obstante, no estableció un sistema de crédito que permitiera
el desarrollo de la industria local.

7
El problema de la mano de obra

El incremento de la producción de bienes primarios requería de un mayor de número


de trabajadores. En la producción ganadera se ocupaba a pocos trabajadores. La producción
agrícola, en cambio, necesitaba mucha mano de obra debido a la diversidad de tareas que
incluía: las tierras para sembrar debían prepararse en una época determinada del año, plantar
las semillas, cuidar las plantas y cosechar los granos también en un corto plazo de tiempo.

Frente a la escasez de la población en las zonas rurales se buscó, desde el gobierno,


atraer a gran cantidad de inmigrantes para el trabajo agrícola. Así, entre 1870 y 1914 llegaron
al país extranjeros (6 millones). No todos se quedaron, pero el 50% de los que ingresaron se
radicaron definitivamente. La mayoría provenía de Italia y España.

Los diferentes gobiernos favorecieron la llegada de trabajadores inmigrantes en las


zonas que aún estaban ocupadas por indígenas o en las tierras públicas. Así, los primeros
inmigrantes se establecieron en Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, y recibieron tierras y
subsidios, transformándose en colonos agrícolas.

En la provincia de Buenos Aires, la situación fue diferente: allí los grandes estancieros
evitaron la subdivisión de las tierras y la instalación de colonias agrícolas. Sólo los primeros
que llegaron pudieron acceder a la propiedad de la tierra, sobre todo porque, hacia fines del
siglo XIX, la casi totalidad de las tierras cultivables pertenecían ya a grandes propietarios, y
únicamente quedaba la posibilidad de trabajar en ellas como peones o alquilándolas. Hacia
1895, el 8% de la población rural inmigrante era propietaria de tierras.

INMIGRACIÓN Y PROPIEDAD RURAL

La actividad agrícola, especialmente en las provincias del litoral, fue impulsada por el gobierno
a través de la subdivisión de la tierra en pequeños lotes, que fueron entregados a campesinos
inmigrantes europeos decididos a cultivarlas, es decir, a colonos agrícolas. Hasta 1895, el gran
desarrollo agrícola se basó en la actividad de estos colonos, principalmente en la zona central
de la provincia de Santa Fe. A comienzos del siglo XX, la venta de sus tierras por parte de
muchos de ellos y la disminución de las políticas del gobierno tendientes a conformar nuevas
colonias sobre tierras públicas, llevaron a la transformación de muchos trabajadores
inmigrantes en arrendatarios, es decir, en trabajadores que alquilaban las tierras para
cultivarlas, o en peones asalariados de los grandes propietarios. La situación económica de los
arrendatarios era variable, ya que dependían de los precios internacionales de los productos
que obtenían, y de los costos de alquiler de la tierra y del transporte de los productos hacia
las zonas de comercialización.

La dominación política en la Argentina agroexportadora

La clase dominante. En nuestro país, se hallaba conformada por los propietarios de las
mejores tierras, quienes realizaban una variada gama de actividades, desde la agricultura y
la ganadería hasta la producción industrial y el manejo de las finanzas.

La base del poder económico de estos grupos residía en el control conjunto de la propiedad
de la tierra, las principales casas comerciales dedicadas a la exportación e importación y los

8
únicos bancos existentes en el país. De este modo, la clase dominante concentró la mayor
parte de los recursos económicos.

INTEGRACIÓN ECONÓMICA Y REDES DE FAMILIAS

Los grupos de mayor poder político y económico se hallaban por lo general integrados en
redes de familias constituidas, muchas veces, mediante alianzas matrimoniales. Éstas
participaban de las mismas asociaciones que reunían a los grandes propietarios rurales y
comerciantes del país. Llevaban una vida de ostentación y residían en la ciudad de Buenos
Aires, habitando grandes mansiones construidas de acuerdo con estilos arquitectónicos
europeos.

Las características del sistema político

El ejercicio del gobierno, a lo largo de las presidencias que se sucedieron entre 1862 y
1916, se caracterizó por la concentración del poder político y económico en un grupo
minoritario de la sociedad. Quienes ocupaban cargos en el gobierno, eran seleccionados
entre los miembros de unas pocas familias, y la competencia electoral sólo reflejaba la
diferente influencia personal que poseían algunos miembros “notables” de la sociedad.

Los “notables” conformaban los denominados clubes electorales. Para formar parte
de estas agrupaciones políticas no era necesario poseer convicciones firmes sobre las
principales cuestiones a resolver desde el gobierno. Los clubes sólo tenían por objetivo
permitir que determinadas personas, integrantes de la minoría que participaba en política
durante este período, se presentaran como candidatos ante cada elección.

La participación política electoral durante el período era sumamente escasa entre


aquellos pocos que estaban habilitados para hacerlo (varones nacidos en el país). Existía una
clara indiferencia a la hora de participar de las farsas electorales armadas por el gobierno para
cumplir con lo indicado por las leyes vigentes. En éstas, votaban los empleados del gobierno,
los peones de estancia y algunos trabajadores urbanos, no inmigrantes.

Durante el período, la mayoría de los trabajadores no tenían candidatos que


representaran sus intereses, y su participación se limitaba a interpretar,
mediante numerosas presiones, las indicaciones de aquellos de quienes
dependían laboralmente.

EL FRAUDE ELECTORAL

A lo largo de toda la segunda mitad del siglo XIX, las elecciones en Argentina se
caracterizaron por la confección de padrones adulterados y el apoyo del gobierno a
candidatos seleccionados por el mismo. Las irregularidades no se limitaban a la etapa previa
a los comicios; posteriormente, si alguna agrupación opositora, que expresaba a sectores
desplazados de los acuerdos entre los grupos dominantes, lograba presentarse al acto
electoral, se impedía el voto del mayor número posible de sus simpatizantes, se hacía votar
varias veces y con distintos apellidos a los partidarios del gobierno, y, si alguien pretendía
impedirlo, se lo expulsaba por la fuerza.

9
Los cambios y el comienzo de la oposición al orden político y económico

Los cambios producidos en la economía transformaron a la sociedad argentina. La


entrada masiva de inmigrantes provocó un gran aumento de la población, en especial en las
provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. En ellas, crecieron notablemente
las principales ciudades y comenzaron a desarrollarse el sector de servicios y las actividades
industriales relacionadas con la economía de agroexportación.

La mayoría de la población se concentraba en las grandes ciudades, sufriendo


dificultades para conseguir vivienda o habitando en los denominados conventillos. Percibían
bajos salarios por más de 12 horas de trabajo, que eran insuficientes para proveerse una
buena alimentación o mantener un estado saludable.

Hacia fines de siglo, la población trabajadora se hallaba repartida por partes iguales
entre las actividades agropecuarias, la industria, los servicios y aquellos que no poseían una
ocupación fija, sino que trabajaban como jornaleros o peones estacionales.

LAS CONDICIONES DE VIDA DE LOS TRABAJADORES INMIGRANTES EN LAS GRANDES CIUDADES

Dado que sus expectativas de acceder a la propiedad de la tierra se vieron frustradas por su
inexistencia, la mayoría de los inmigrantes terminaron estableciéndose en las grandes ciudades
como Buenos Aires, Córdoba o Rosario, en las cuales existía la posibilidad de encontrar trabajo en
los puertos, en la construcción de edificios y desagües, o en algunos de los talleres industriales
que comenzaron a establecerse a fines del siglo XIX. En 1904, el 50% de la población de la ciudad
capital del país era extranjero. Las condiciones de vida de los inmigrantes eran muy malas. Las
ciudades no contaban con la infraestructura suficiente como para albergar a tanta gente, y ésta
terminó habitando en antigua mansiones abandonadas por la epidemia de fiebre amarilla de
1874, convirtiéndolas en conventillos en los que se hacinaban varias familias por cuarto.

Las organizaciones de la clase obrera

Las pésimas condiciones de trabajo vigentes en el país y la nula acción del Estado en
su control, llevó a muchos trabajadores a buscar los medios para modificar esta situación. De
este modo, fueron construidas las primeras organizaciones obreras, partidos y gremios o
sindicatos. Estos últimos, agrupaban a quienes realizaban una misma actividad (portuarios,
panaderos, etc.), para intentar resolver en forma colectiva los problemas que afectaban al
conjunto.

En 1869, se fundó el Partido Socialista, el cual se proclamó defensor de los intereses


obreros y, en 1901, se creó la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), ORGANIZACIÓN
que intentó agrupar a todos los gremios existentes.

Los reclamos obreros frente a los abusos y las condiciones de trabajo impuestas por
dueños de las empresas se plasmaron en actos, huelgas y manifestaciones. El gobierno, en
defensa de los intereses de la patronal, respondió haciendo uso de la violencia, sea está
directa, enviando al ejército o a la policía para reprimir a los trabajadores, o bien dictando
leyes, como la de residencia de 1902, que establecía la expulsión del país de aquellos obreros
extranjeros señalados como responsables de las protestas sociales. Pero, a pesar de la
represión, éstas no dejaron de expandirse.

10
EL PARTIDO SOCIALISTA EN ARGENTINA

El Partido Socialista argentino fue fundado en 1896, por Juan Bautista Justo. Desde sus
primeros años intentó adaptar las ideas socialistas a la realidad argentina. Para difundirlas, los
socialistas publicaron en el periódico, el cual llegó a tener influencia en Uruguay y Brasil.

Sus principales demandas se hallaban en relación con las condiciones de vida y de trabajo de
los obreros, entre ellas, la jornada laboral de 8 horas. Aun cuando reclamaron activamente una
distribución más justa de la riqueza, los socialistas no realizaban críticas a la política
agroexportadora y librecambista de los gobiernos. Tampoco cuestionaban las inversiones
extranjeras, ni sostenían una política de nacionalización de las empresas de capital extranjero
dedicadas a la explotación petrolera o prestadoras de servicios públicos, puesto que
consideraban que todos estos elementos eran sumamente importantes para el desarrollo
económico necesario para avanzar, luego, en la búsqueda de una nueva sociedad. Las
elecciones y la participación en el parlamento eran los medios privilegiados por los socialistas
para alcanzar los objetivos de cambio social, rechazando las acciones violentas. Si bien recibían
el apoyo electoral de los miembros de la clase obrera, sus dirigentes pertenecían, en su gran
mayoría, a los sectores medios. Puestos a conseguir votos para sus candidatos, propusieron a
los inmigrantes que adoptaran la nacionalidad argentina para poder, así, participar de las
elecciones.

El Partido Socialista alcanzó cierta fuerza entre los trabajadores ferroviarios y obtuvo su mayor
cantidad de votos en las zonas habitadas por grupos obreros conformados por antiguos
inmigrantes, como en el barrio de la boca. Aunque pocos, los diputados socialistas lograron,
en 1905, la aprobación de las primeras leyes sobre descanso dominical y regulación del trabajo
de las mujeres y niños.

Sectores medios y oposición electoral. Los orígenes de la Unión Cívica Radical

A comienzos de la década de 1890, el gobierno del presidente Juárez Celman se


hallaba inmerso en una importante crisis económica. Asimismo, una enorme corrupción lo
rodeaba. Esto favoreció la conformación de un movimiento opositor integrado por quienes
estaban excluidos del gobierno: la Unión Cívica.

Esta organización política se conformaba por distintos sectores sociales, entre los
cuales se encontraba un importante grupo de jóvenes universitarios pertenecientes a
familias de propietarios de tierras y comerciantes, y varios políticos con amplia trayectoria,
tanto en la Capital Federal como en la provincia de Buenos Aires. Asimismo, recibía el apoyo
de exportadores, algunos pequeños propietarios rurales y grupos católicos opuestos a la
política educativa.

LA “REVOLUCIÓN” DE 1890

La crisis económica de 1890 afectó a numerosos sectores de la población, y llevó a la


organización de las primeras manifestaciones serias de la oposición al gobierno. Estas
estuvieron lideradas por Bartolomé Mitre y Leandro Alem, quienes sólo tenían en común el
rechazo al gobierno de Juárez Celman. En julio de 1890, se produjo un levantamiento armado
promovido por la oposición, el cual fue reprimido por el ejército nacional. No obstante, si bien
los opositores fueron derrotados militarmente, el gobierno del presidente Juárez Celman perdió
toda legitimidad y éste debió presentar su renuncia.

11
LA CRISIS ECONÓMICA DE 1890

Los últimos años de la década de 1890 estuvieron caracterizados por un gran crecimiento
económico. Las inversiones británicas, a través de préstamos al gobierno, crecían
constantemente, posibilitando la entrega por parte del gobierno de numerosos créditos. En
su mayoría se destinaron a la compra de tierras y propiedades. Por su parte, el gobierno
había iniciado varias obras públicas con los préstamos obtenidos en el exterior. En 1890, las
economías de los principales países capitalistas de Europa entraron en crisis, con lo cual se
produjo una fuerte reducción de las importaciones y de los créditos a los países
latinoamericanos. Esta situación puso en dificultades al gobierno argentino encabezado por
Juárez Celman. Frente a la imposibilidad de colocar la producción agropecuaria, sus precios
y los de la tierra descendieron notablemente. Al mismo tiempo, se produjo la paralización
de la mayor parte de las obras encaradas por el gobierno. Todo esto llevó al descrédito del
gobierno, a la ruina y la miseria de amplios sectores de la población, y a la amenaza de
profundos conflictos sociales.

Los diferentes gobiernos del período incorporaron a varios miembros de la Unión


Cívica a su gestión. Pero un importante sector de la misma, liderado por los universitarios, se
negó a formar parte del sistema político que definían como “el régimen”. En 1891, ese sector
fundó la Unión Cívica Radical (UCR) y, con el apoyo de varios miembros del ejército,
intentaron en dos oportunidades, 1893 y 1905, acceder al gobierno mediante el uso de la
fuerza, pero fracasaron en ambas.

12