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LA SOLEDAD E INCOMUNICACIÓN HUMANA.

La literatura contemporánea se sumerge en la mente del individuo, explorando desde


su conciencia, el mundo y la propia identidad.
La soledad e incomunicación del hombre contemporáneo muestran un individuo
alienado (enajenado, desequilibrado, incapaz de ajustarse a la sociedad) en un mundo
percibido como hostil, la relación con los otros se va tornando inaccesible. El mundo
se debate en un continuo desequilibrio preconizando futuros inciertos. El ser
humano, a pesar de vivir entre las masas se siente más solo e incomunicado, cada
vez se hace más individual.
La soledad es, quizá, una de los temas más frecuentes en la literatura contemporánea
y surge como producto de la profunda crisis que afecta al ser humano del siglo XX, al
enfrentarse a diario a la experiencia de vivir en un mundo hostil, incierto y, en muchas
ocasiones, desolador. Este sentimiento no corresponde únicamente a una soledad
física, sino más bien a una soledad interior o existencial, que supera la categoría
netamente psicológica para entrar de lleno en el plano de lo metafísico o abstracto. El
desarraigo y la melancolía que afectan a muchos de los personajes, cuya condición
habitual es cercana a la marginalidad, contribuyen a aumentar el sentimiento de
aislamiento e incomunicación.

LA SOLEDAD E INCOMUNICACIÓN HUMANA.


La literatura contemporánea se sumerge en la mente del individuo, explorando desde
su conciencia, el mundo y la propia identidad.
La soledad e incomunicación del hombre contemporáneo muestran un individuo
alienado (enajenado, desequilibrado, incapaz de ajustarse a la sociedad) en un mundo
percibido como hostil, la relación con los otros se va tornando inaccesible. El mundo
se debate en un continuo desequilibrio preconizando futuros inciertos. El ser
humano, a pesar de vivir entre las masas se siente más solo e incomunicado, cada
vez se hace más individual.
La soledad es, quizá, una de los temas más frecuentes en la literatura contemporánea
y surge como producto de la profunda crisis que afecta al ser humano del siglo XX, al
enfrentarse a diario a la experiencia de vivir en un mundo hostil, incierto y, en muchas
ocasiones, desolador. Este sentimiento no corresponde únicamente a una soledad
física, sino más bien a una soledad interior o existencial, que supera la categoría
netamente psicológica para entrar de lleno en el plano de lo metafísico o abstracto. El
desarraigo y la melancolía que afectan a muchos de los personajes, cuya condición
habitual es cercana a la marginalidad, contribuyen a aumentar el sentimiento de
aislamiento e incomunicación.

LA SOLEDAD E INCOMUNICACIÓN HUMANA.


La literatura contemporánea se sumerge en la mente del individuo, explorando desde
su conciencia, el mundo y la propia identidad.
La soledad e incomunicación del hombre contemporáneo muestran un individuo
alienado (enajenado, desequilibrado, incapaz de ajustarse a la sociedad) en un mundo
percibido como hostil, la relación con los otros se va tornando inaccesible. El mundo
se debate en un continuo desequilibrio preconizando futuros inciertos. El ser
humano, a pesar de vivir entre las masas se siente más solo e incomunicado, cada
vez se hace más individual.
La soledad es, quizá, una de los temas más frecuentes en la literatura contemporánea
y surge como producto de la profunda crisis que afecta al ser humano del siglo XX, al
enfrentarse a diario a la experiencia de vivir en un mundo hostil, incierto y, en muchas
ocasiones, desolador. Este sentimiento no corresponde únicamente a una soledad
física, sino más bien a una soledad interior o existencial, que supera la categoría
netamente psicológica para entrar de lleno en el plano de lo metafísico o abstracto. El
desarraigo y la melancolía que afectan a muchos de los personajes, cuya condición
habitual es cercana a la marginalidad, contribuyen a aumentar el sentimiento de
aislamiento e incomunicación.