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EL CIELO EN EL ISLAM

Edición de Fátima Roldán Castro


EL CIELO EN EL I SLAM

FÁTIMA ROLDÁN CASTRO (ED.)

Excmo. Ayto. de Almonaster la Real

Sevilla 2014
COLECCIÓN DE ESTUDIOS ARABOISLÁMICOS
DE ALMONASTER LA REAL, nº 13

2014

©
SECRETARIADO DE PUBLICACIONES
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

EXCMO. AYUNTAMIENTO
ALMONASTER LA REAL

SERVICIO DE PUBLICACIONES
UNIVERSIDAD DE HUELVA

©
FÁTIMA ROLDÁN CASTRO
(ED.)

DISEÑO, MAQUETA Y CUIDADO DE LA EDICIÓN


PEDRO BAZÁN CORREA

TIPOGRAFÍA
Textos realizados en tipo Jaghbub de cuerpo 11, notas en cuerpo 8
y cabeceras en versalitas de cuerpo 9

Printed in Spain. Impreso en España

CATALOGACIÓN DEL SECRETARIADO DE PUBLICACIONES


DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Serie: Historia y Geografía, nº 283

ISBN: 978-84-472-1586-7
(Universidad de Sevilla)

ISBN: 978-84-16061-34-1
(Universidad de Huelva)

DEPÓSITO LEGAL
SE-1.584-2014

IMPRIME
Pinelo Talleres Gráficos, S.L.

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reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico,
incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier almacenamiento
de información y sistema de recuperación, sin permiso escrito del
Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla y
del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva.
Í NDICE

INTRODUCCIÓN
Fátima Roldán Castro
(Universidad de Sevilla) .......................................................................................... 11

EL CIELO DEL ORIENTE: LENGUAS DIFERENTES Y LENGUAJE COMÚN


Fourat el Achkar (Socióloga y arquitecta)
Youssef Aschkar (Antropólogo especialista en Oriente Medio) ............................. 17

EL CIELO COMO INSPIRACIÓN. INFLUENCIAS EN LA ARQUITECTURA


DE AL-ANDALUS
Ana Almagro Vidal
(Arquitecto. Fundación Caja Madrid) .................................................................... 33

LAS CARAS DE LA LUNA: LA IMAGEN DEL ISLAM A TRAVÉS DE LA HISTORIA


DEL CINE OCCIDENTAL (I. BAJO LA LUNA LLENA)
José María Claver Esteban
(Universidad de Sevilla) .......................................................................................... 55

LAS CARAS DE LA LUNA: LA IMAGEN DEL ISLAM A TRAVÉS DE LA HISTORIA


DEL CINE OCCIDENTAL (II. DE LA MEDIA LUNA A LA LUNA NUEVA)
José María Claver Esteban
(Universidad de Sevilla) ........................................................................................ 117

APROXIMACIÓN A LA ANGELOLOGÍA EN LA MÍSTICA ISLÁMICA


Gracia López Anguita
(Universidad de Sevilla) ........................................................................................ 207

LO CONTEMPORÁNEO DE LA ARQUITECTURA ISLÁMICA


Jaime Montaner Roselló
(Arquitecto) ............................................................................................................ 229

LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE


DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA
Aurelio Pérez Jiménez
(Universidad de Málaga) ....................................................................................... 239

NAVEGANDO POR EL CIELO. INDICACIONES ASTRONÓMICAS


PARA ENCONTRAR LA ORIENTACIÓN CANÓNICA
Mònica Rius Piniés
(Universitat de Barcelona) .................................................................................... 265
APÉNDICE GRÁFICO 1
El cielo como inspiración. Influencias en la arquitectura de al-Andalus ............ 281

APÉNDICE GRÁFICO 2
Las caras de la Luna: la imagen del Islam a través de la historia
del cine occidental (I. Bajo la luna llena) ............................................................. 289

APÉNDICE GRÁFICO 3
Las caras de la Luna: la imagen del Islam a través de la historia
del cine occidental (II. De la media luna a la luna nueva) .................................. 297

APÉNDICE GRÁFICO 4
Aproximación a la angelología en la mística islámica ......................................... 305

APÉNDICE GRÁFICO 5
Lo contemporáneo de la arquitectura islámica .................................................... 311

APÉNDICE GRÁFICO 6
Las mansiones lunares. Adaptación árabe de una doctrina
astrológica antigua ................................................................................................ 319

APÉNDICE GRÁFICO 7
Navegando por el cielo. Indicaciones astronómicas
para encontrar la orientación canónica ............................................................... 327
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE
DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

AURELIO PÉREZ JIMÉNEZ


UNIVERSIDAD DE MÁLAGA*

EL CIELO EN EL ISLAM
* Este trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto de la Universidad de Málaga, FFI

2009-12353 financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España.


Las figuras citadas en este capítulo se reproducen en el Apéndice Gráfico nº 6 (pp. 319-326).
1

Cuando los árabes entran en la historia de las ciencias y de las creencias,


se encuentran con una larga tradición que, en el ámbito de los astros,
remonta sus orígenes sobre todo a Mesopotamia y Egipto. Con respecto a la
región asiática, aunque el hecho astronómico que determinó su religión
astral fue la marcha (oblicua en relación con el horizonte celeste) del sol por
el centro de una franja de estrellas de 12º de ancho que dividieron en
distintos sectores o constelaciones (el Zodíaco) su astro principal era la
Luna (Sim) que constituye con Shamash (el Sol) y con Isthar (Venus) la
tríada sagrada de los pueblos del Tigris y el Éufrates (fig. 1). El paso de la
luna por los signos tuvo ya gran importancia para las predicciones
astrológicas y hay indicios de que, hacia el siglo VI a.C. los babilonios
tenían una lista de diecisiete “constelaciones que están en el camino de la
Luna”, así como un Zodíaco de dieciocho signos relacionado también con
la Luna1. En cuanto a la división en veintiocho casas, que está en la base de
nuestra doctrina, estudios como los de Weinstock y Chatley las ligan a los
días propicios y adversos de los egipcios2.
En general la astrología griega, que debe su origen a las especulaciones
astrales de Mesopotamia y a la adaptación alejandrina del calendario solar
egipcio (basado en 36 sectores de 10º o decanos) al Zodíaco greco-babilonio
(12 sectores de 30º), tiene como elementos básicos el Sol, la Luna y los

1 La bibliografía relativa a las aportaciones astronómicas y astrológicas de Babilonia en

relación con el Zodíaco, es muy amplia. Una síntesis muy bien documentada puede verse en G.
Pettinato, La scrittura celeste. La nascita dell’astrologia in Mesopotamia, Milano, 1998. Más
detalles sobre la astrología babilonia, en U. Koch-Westenholz, Mesopotamian Astrology,
Copenhaguen, 1995 y D. Brown, Mesopotamian planetary astronomy-astrology, Groningen,
2000. Sobre la posibilidad de un origen mesopotámico de la doctrina de las mansiones lunares,
véase S. Weinstock, 1949, nota 69 y D. Pingree, 1963, 230, así como el excelente artículo de G.
Bezza, 1999 que hace una exposición clara de toda la doctrina.
2 Cf. J. Tester, 1990, 107-108.

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EL CIELO EN EL ISLAM

planetas (en un orden fijado por los pitagóricos, Luna, Mercurio, Venus, Sol,
Marte, Júpiter y Saturno) y el Zodíaco. Las influencias astrales están
determinadas, por tanto, por la personalidad de los planetas, las relaciones y
configuraciones entre ellos, las peculiaridades de los signos (ya sea por las
figuras que se les han atribuido, por sus condiciones estacionales o por su
relación con los elementos y sus cualidades) y la distribución del Zodíaco
entre los planetas. Secundariamente se da especial relevancia a algunas
estrellas de los signos que eran conocidas desde antiguo por los griegos,
como las Pléyades, las Híades, Antares y a otras constelaciones
extrazodiacales, pero cuya ascensión y declinación viene asociada a
determinados signos. Es el caso de estrellas como Orión, Perseo, Andrómeda,
Cefeo y Casiopea, la Copa, Argo, el Altar, la Serpiente, la Lira, el Perro, etc.,
que, todas ellas junto con los signos, conforman el catálogo de estrellas de
Arato comentado por Eudoxo, luego por Hiparco y, finalmente, por Tolomeo,
ya en el siglo II de nuestra Era. Pues bien, en cuanto a la distribución del
Zodíaco entre los planetas, las doctrinas habituales en la astrología
helenístico-romana son las siguientes:

1) La de las casas (fig. 2): al Sol se le adjudica Leo y a la Luna Cáncer y


a cada uno de los demás planetas (comenzando por Mercurio) el resto
de signos sucesivamente, que serán casas diurnas y nocturnas.
2) La de los términos (fig. 3): Cada signo es dividido en 5 sectores de
extensión variable que se asignan a cada uno de los planetas siguiendo
criterios diferentes todavía no definitivamente aclarados y que
implican un cierto caos en cuanto a su distribución3.
3) La de los decanos (fig. 4): Como los decanos egipcios eran treinta y
seis y los signos doce, cada signo se dividió en 3 sectores de 10º que
se adjudicó primero a los antiguos decanos y, a finales del primer
milenio antes de Cristo, a los planetas y las luminarias. Para la
distribución se comenzó por Aries y Marte (el signo era además casa
del planeta) y los demás decanos se dieron a los astros sucesivos en
orden descendente (Venus, Mercurio, Luna, Saturno...). De este modo

3 Cuando Tolomeo, en el Tetrabiblos, se ocupa de esta cuestión, existían dos distribuciones,


una de los caldeos y otra de los egipcios, que sirvieron de base al sabio grecorromano para
proponer otra nueva, que introduce ligeras modificaciones en el orden de los planetas que tutelan
los términos de los distintos signos (los tres órdenes pueden verse en A. Bouché-Leclerq,
L’Astrologie grecque, París, 1899 [repr. Aalen, 1979], 206-215).

242
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

todo el Zodíaco quedó distribuido entre las siete estrellas principales


de la astrología griega4.

Los romanos primero, los indios después y por último los árabes adoptaron
y enriquecieron con componentes nacionales propios este panorama
astrológico. El papel de los árabes, en particular, fue muy importante; pues gran
parte de la astrología griega se conservó gracias a sus traducciones. Entre los
autores griegos que mejor conocemos por las traducciones árabes está Doroteo
Sidonio, que escribió un poema astrológico a finales del siglo I d.C. y es citado
constantemente en las fuentes medievales. En esta tarea de transmisión destaca
sobre todo el nombre de Albumasar (IX), pero también otros como el judío
Mashallah (VIII/IX) y los árabes Alkindi (IX), Albiruni (X/XI), Meshala y Haly
Abenragel (XI), cuya obra, traducida al castellano en la corte de Alfonso X El
Sabio, pasaría luego al latín; hoy podemos leer la versión castellana gracias a
Georg Hilty, que editó los primeros 5 libros en 1954 y los tres últimos en 2005.
Naturalmente, no es nuestra intención aquí hacer una presentación detallada
de la astrología antigua, de la que me contento con los componentes ya
pergueñados. Pero sí quiero prestar especialmente atención a una división del
Zodíaco que no existe como tal en los textos antiguos (al menos en los que nos
han llegado) y que, atestiguada en la astrología india, tuvo gran popularidad
entre los árabes. Se trata de la doctrina de las mansiones de la luna (fig. 5) que
no es más que un zodíaco lunar integrado en el zodíaco solar (algo similar a lo
que la astrología alejandrina hizo con los antiguos decanos egipcios).
La importancia de estas mansiones5 está determinada por el papel especial
que nuestro satélite tuvo en la Antigüedad tanto para la astrología como para la
astrometeorología (las mareas, el crecimiento de las plantas, el comportamiento
de las personas y animales, las condiciones atmosféricas, etc., todavía se
refieren a la luna y a sus distintas fases en su recorrido por el Zodíaco, del que
viene a completar un signo cada dos días y medio aproximadamente).
Por supuesto, en el mundo grecorromano ya había calendarios lunares, los
selenodromia o lunarii que atribuían determinadas influencias a cada uno de

4 Para esta doctrina y las implicaciones astrológicas, religiosas y culturales de los Decanos, es
prácticamente definitiva la excelente monografía de W. Gundel, Dekane und Dekansternbilder. Ein
Beitrag zur Geschichte der Sternbilder der Kulturvölker. Mit einer Untersuchung über die
altägyptischen Sternbilder und Gottheiten der Dekane von S. Schott, Hamburg, 1936 (repr.
Darmstadt, 1969).
5 Un estudio de conjunto sobre el origen de las mansiones (también tratado de forma sucinta

por G. Bezza, 1999) es el artículo de Yampolski, 1960.

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EL CIELO EN EL ISLAM

los días del mes, de acuerdo con las fases de la luna y, a veces, sin referencia
a los signos zodiacales. La presencia de estos calendarios fue constante en la
astrología antigua y luego en la medieval6 y su principio básico puede
explicar el más antiguo calendario de influencias que conocemos en
occidente, que son los Días del poema hesiódico (c. VIII/VII a.C.)7.
Pero ante lo que nos encontramos ahora es diferente. En los lunarios se
hacen prescripciones para cada uno de los 30 días de cada mes (o signo
Zodiacal). En la doctrina de las mansiones, en cambio, se hace un reparto del
Zodíaco entero en 27 (entre los indios) / 28 sectores de 12º 1/2 ó 12º 1/3 cada
uno que completan realmente el recorrido de la Luna a lo largo de él de
conjunción a conjunción. El sistema se encuentra en su totalidad en el libro
La cronología de las naciones antiguas de Albiruni, un autor del siglo X/XI8
(fig. 6) que, frente a fiAbdallh b. Muslim Aljabalı, quien atribuye la paternidad
a los árabes, reivindica el papel de los persas (corasmianos y sogdianos) en su
transmisión a éstos9. El mérito de los árabes, según él, fue la versificación y
la adaptación rítmica a la prosa de la doctrina por razones mnemotécnicas,
que facilitaron la pervivencia entre campesinos y personas incultas. Pues
bien, parte de la bibliografía moderna acepta el origen árabe10, aunque lo más

6 CCAG, III (1901), 32-40, Dies Lunae, ed. F. Cumont; CCAG, IV (1903), 142-145
(Selenodromion), ed. D. Bassi & AE. Martini; CCAG, VIII1 (1929), 199 (De Lunae effectibus), ed. F.
Cumont; 200-217 (Amicitia seu inimicitia Lunae cum planetis), ed. F. Cumont; 217-219 (De viginti octo
mansionibus Lunae), ed. F. Cumont; CCAG, VIII2 (1911), 125-134m (Anonymi fragmentum de
revolutionibus lunae), ed. C. AE. Ruelle; CCAG, VIII3 (1912), 179-187 (Lunaria duo), ed. P.
Boudreaux; CCAG, IX1 (1951), 138-156 (De mansionibus Lunae), ed. St. Weinstock; CCAG, X (1924),
71-76 (Lunarium), ed. A. Delatte; 96-97 (Lunarium), ed. A. Delatte; 196-200 (Lunarium), ed. A.
Delatte; CCAG, XI1 (1932), 134-144 (selenodromion), ed. C.O. Zuretti; CCAG, XI2 (1934), ed. C.O.
Zuretti: 153 (Dies Lunae); 157-162 (Lunarium); CCAG, X (1924), 121-126 (Davidis et Salomonis
Lunarium), ed. A. Delatte; Lunarium (Melampo), CCAG, IV (1903), 110-113, ed. A. Olivieri; Lunarium
(Melampo), CCAG, XI2 (1934), 154-156, ed. C.O. Zuretti; CCAG, VII (1908), 181-187 (Eudoxi
Selenodromium secundum cyclum duodecim annorum), ed. F. Boll; Selenodromion (Zánates), CCAG,
IV (1903), 139-142, ed. D. Bassi & AE. Martini; Selenodromion, 142-145, ed. D. Bassi & AE. Martini.
7 Tema que hemos tratado hace tiempo (A. Pérez Jiménez, “Los Días de Hesíodo: Estructura

Formal y Análisis de Contenido”, Emerita, XLV [1977] 105-123). CCAG, VII (1908), 101 (Pεri.
tw/n th/j Sεlh,nhj h`mεrw̃n), ed. F. Boll.
8 Cf. The Chronology of Ancient Nations, trad. Ed. Sachau, London, 1879, cap. XXI, 335-

357; en la primera página de su exposición menciona ya las principales fuentes árabes


(Alkuthümı, Ibhim b. Alsarrı Azajjj, Yahy b. Kunsa, Abü-Hanıfa Aldınawarı, fiAbü-
Muhammad Aljabalı y Abü-Alhusain), aunque luego la inicia con la doctrina de los indios.Véase
el cuadro, con los nombres árabes, cosmianos y sogdianos, en p. 227.
9 The Chronology..., 226-227.
10 J. H. Holden, 20062 (1996), 150.

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LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

probable es que sus precedentes estén en Babilonia y su elaboración, como


doctrina, en la literatura helenístico-romana de la que podrían haberla tomado
los indios. Holden, por ejemplo, dice que cada uno de los sectores se llamó
manzil (plural manazil = “stopping places”) y que se tradujo al latín como
mansiones; pero lo cierto es que el término griego monh, (con que se conoce la
“mansión” en los manuscritos medievales) ya existe en la astrología griega,
primero como nombre de determinados términos de Mercurio en Escorpio
(Critodemo)11 o de algunos grados de Libra12 y también en el tratado de
Hefestión (c. 400 d.C.)13 del que puede derivar la traducción latina; los indios
les dieron el nombre de nakshatra y se trata de estrellas o grupos de estrellas que
pertenecen al signo zodiacal correspondiente a la mansión o a constelaciones que
ascienden o, quizá a veces, que declinan, con ese signo14.
En cualquier caso, el sistema en sí, aunque por algunos indicios es posible
que se conociera en la astrología antigua, gozó de gran popularidad entre los
árabes que dieron nombre a las distintas mansiones y sobre las que trataron
ya, como hemos dicho, en el siglo IX, desde un punto de vista
astrometeorológico, Alkindi y Albumasar. Según señala Albiruni, la serie
comienza con al-Sharatan (“los dos signos”) que corresponden a las estrellas
b y g de Aries (los cuernos del Carnero, al-Nath); aunque también dice que
en algunos libros herméticos ha encontrado que la serie comienza con las
Pléyades, porque el equinoccio vernal coincide con su ascensión; este autor
añade que los indios comienzan la serie con la mansión Krittika que
representa a las Pléyades y que asciende en el zodíaco fijo de ellos en 28º
52’Tau15. Esos nombres a menudo se refieren a las estrellas que determinan la

11 Véase Hübner, 1995, I, 199: V8.3: avpo. moi,raj ib , ε[wj iq , o[ria Ermou/
` \ Monh,\ εvpi,tropoi
gi,nontai kai. dioikhtai, (= “del grado 12 [de Escorpio] hasta el 19 son límites de Mercurio:
Mansión; pues nacen procuradores y administradores”); cf. idem, II, 173.
12 Liber Hermetis in Hübner, 1995, I, 219: in vicesimo quinto gradu [et minutis triginta

<sex> oritur... vocatur Mansio, quia qui hos habuerint in horoscopo, numquam
peregrinabuntur, sed in operibus fessi sunt (= “en el grado vigesimoquinto [y treinta y <seis>
minutos, sale... Se llama Mansión, porque los que los tienen en el horóscopo, jamás viajarán, sino
que están fatigados en sus faenas.”).
13 I 21.3: “Los vientos que soplan desde el norte o incluso desde otra parte del horizonte en

el momento de la caída (de un cometa) o de su detención (monh/j) significan abatimiento para


aquellos lugares que están próximos y sobre los que soplan”.
14 D. Pingree, The Yavanajataka of Sphujidhvaja, Harvard, 1978, 393-397. La doctrina en la

astrología india, además de por Pingree, ha sido objeto de estudio por E. Burger, 1866.
15 The Chronology..., 342. Con estas consideraciones, el proprio Albiruni está remontando la

fijación de las mansiones al tiempo en que el punto del equinoccio vernal correspondía a Tauro
y no a Aries, fijado por él en más de 3000 años antes de Alejandro.

245
EL CIELO EN EL ISLAM

mansión (p. ej. Thuraya = Pléyades, Dabharan = Aldebaran, la estrella más


brillante de las Híades), al signo dominante (Dhibana = Pinzas del escorpión)
o a otras razones que ignoramos (Gharf = La cubierta). Pero lo cierto es que
las estrellas en cuestión y algunos de dichos nombres pueden identificarse con
estrellas extrazodiacales y partes de los signos habituales desde Homero y
Hesíodo para el calendario agrícola o para la navegación; o con otras
catalogadas por Arato, Eudoxo, Hiparco y Tolomeo; o con los paranatéllonta,
cuya ascensión u ocultación en determinados grados de los signos y cuyos
efectos astrológicos se indican en los manuales astrológicos de Teucro de
Babilonia, Manilio, Doroteo, el Liber Hermetis o Fírmico Materno, por citar
sólo algunos de los más importantes. Pues bien, la importancia concedida a
las estrellas del cielo alejandrino y, a veces, la posición con que se fijan en
una u otra mansión parecen apuntar a un origen de la doctrina en el tránsito
al primer milenio d.C., es decir, a la época helenístico-romana, cuando se
difunden los principales tratados astrológicos que conservamos.
Aunque quizá hay que considerar exagerada la identificación de cada una
de las mansiones con constelaciones clásicas griegas, como hace el Parisinus
graecus 241916 (sin duda una reivindicación bizantina de la teoría que busca
competir con los nombres árabes de aquellas), otras indicaciones, como la
precisión de Arcturo para la mansión decimocuarta (17º-30º Vi, lo que
corresponde perfectamente con la ascensión de esta estrella, fijada, según
Gémino, por Calipo en el 17º Vi, por Eudoxo en el 19º Vi y por Euctemón en
el 20º Vi) o Antares para la decimoctava (8º-21º Sco = Calipo 16º Sco, según
Calipo), que leemos en el Vaticanus graecus 105617 bien podrían remontar al
cómputo helenístico de las mansiones, cuya tradición se habría mantenido en
Egipto, en la lista copta citada por Kircher18. En esta línea habría que
interpretar la identificación iconográfica de la mansión decimosexta (fig. 7)19
con un escorpión, lo que nos lleva a la época anterior a Augusto, cuando

16 CCAG V3 (1910), 91-93: Andrómeda, Flecha, Cabra, Águila, Delfín, Liebre, Arión,
Auriga, Lira, Cabritillos, Corona, Pléyades, Híades, Cefeo, Proción, Reyezuelo,
Vendimiador, Centauro, Antares, Arcturo, Perro, Ave, Catera, Argo, Ofiuco, Milano, Asno
y Caballo.
17 CCAG V3 (1910), 90-91, Codex Vaticanus graecus 1056 (s. XIV), fol. 136r y págs. 91-93.
18 A. Kircher, 1643, 50-52.
19 La mayoría de las figuras correspondientes a las mansiones se han tomado del Ms. Suppl.

turc 242 (incluido en la bibliografía como Anónimo), del que recogemos además la información
transmitida a partir de los trabajos y traducciones de Carboni y De Bunes Ibarra & Türkçelik.

246
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

todavía en la astrología helenística los platos de Libra eran las pinzas del
Escorpión; algo recuerda Albiruni al respecto20 y, en la tradición alfonsina del
Codex Vaticanus Reginensis, la iconografía recoge ambas situaciones, Libra
(fig. 8) en el catálogo atribuido a Plinio y Escorpio (fig. 9) en la miniatura de
las mansiones contenida en el fol. 11.
La iconografía medieval tiene normalmente que ver con el nombre –p.
ejemplo, en la primera, las dos estrellas o los cuernos de Aries están bien
representadas en los dos brazos con cabeza de conejo que vemos en el ms.
turco parisino (fig. 10) y en la decimocuarta, donde la imagen no corresponde
más que con la denominación “Los peces” de la misma (fig. 11)–; pero, otras
veces, ofrece rasgos típicos del signo al que pertenece la mansión, así se
explican los cuernos del híbrido que vemos en la mansión quinta (fig. 12),
correspondiente a Tauro, o en la cabeza de león de la mansión décima, cuya
2ª parte son los 8º primeros de Leo (el nombre de la mansión significa “La
frente del león”, fig. 13); o corresponden a los paranatéllonta de los signos
en esos grados, como es el caso de la mansión decimotercera (fig. 14) cuya
iconografía representa un perro, que tiene que ver con Canis Minor y Canis
Maior, paranatéllonta de 16º Vi, según Feraboli21; la imagen, por otra parte,
responde a la interpretación habitual del nombre (de la que se aparta
Albiruni22) “perros ladradores” y que encuentra su correspondencia en
Ioannes Angelus, 1488 (fig. 15).

Sin duda alguna, la relación de las mansiones con los signos, una de cuyas
divisiones astrológicas tiene que ver con los elementos y sus cualidades
–fuego (Ari, Leo, Sag), tierra (Tau, Vi, Cap), aire (Ge, Li, Aq) y agua (Ca,
Sco, Pi)–, explica sus efectos meteorológicos23. Desde el punto de vista

20 The chronology, 347 (consists of two brilliant stars, separated from each other as far as five

yards [= Libra]). El nombre viene de zabana (“empujar”).


21 1993, 552-553.
22 The Chronology, 346.
23 Como veremos a continuación, sin menoscabo de la importancia astrológica de las

mansiones, esta perspectiva astrometeorológica es especialmente importante en la tradición árabe


sobre la doctrina (cf. D. S. Rice, 1957 y P. Kunitzsch, autor de un artículo de conjunto importante
sobre las mansiones en la cultura árabe, 1987).

247
EL CIELO EN EL ISLAM

astronómico, Albiruni, que es quien hace una exposición más detallada sobre
la naturaleza y condiciones de este particular zodíaco lunar, se centra en ese
tipo de influencias de las distintas mansiones, más que en las astrológicas24.
Así, a propósito de la mansión tercera (Pléyades), la importancia de la lluvia
producida por su aparición, que sirve de interpretación para el nombre, según
el astrónomo árabe25, motiva la imagen del ms. turco (fig. 16). Ese sesgo
astrometeorológico de la doctrina es prioritario en los principales astrólogos
árabes, como Alkindi y Albumasar; el segundo, en su Introductorium in
astronomiam (fol. A4r), recomienda tenerla en cuenta y precisa su
importancia para los cambios meteorológicos en el tratado De revolutione
temporum de acuerdo con las prescripciones de los indios; en cuanto a
Alkindi, recoge esas influencias astrometeorológicas en su tratado De pluviis
(cap. VIII); ambos autores precisan que seis mansiones son secas (albutain,
albara, aatars, alkebconda, alfragal, raukaden), mientras que las demás son
intermedias (aunque anathe es templada), ni secas ni húmedas. Semejante
división de las mansiones sin duda remonta a la clasificación griega de los
signos según los elementos y las cualidades aristotélicas y se percibe también
en algunos de los textos conservados, como en el del manuscrito
cromwelliano; éste, salvo para la tercera mansión, considera la naturaleza
ígnea, térrea, ventosa y acuática de los signos correspondientes, con alguna
errónea excepción (la quinta y la novena)26. No parece ajena, por otra parte,
a los calendarios griegos que, en efecto, al tratar de los signos y las estrellas
que ascienden con ellos, a veces introducen esas referencias
meteorológicas27. Precisamente ese es el caso del comienzo de Virgo, parte
de esta mansión, sobre el que Calipo (citado por Gémino) señala que en 5º Vi
sopla viento y truena y cesan los etesios28.

24 The Chronology, cap. XXI, 335-336. Dice al respecto: “To complete the representation of

this science, only one more chapter is required, that of the risings of the Lunar Stations in the days
of the solar year. For this science is practised on account of its general uselfutness for the purpose
of prognosticating all meteorological occurrences which revolve together with the Lunar Stations”.
25 The Chronology, 343.
26 De la quinta, que es de Tauro y Géminis, dice que es de fuego y seca, siendo así que el

primer signo es de tierra y el segundo de aire, mientras que de la novena (Cáncer) dice que es
térrea, cuando el signo es de agua.
27 Albiruni también recoge para los días del mes una relación de fenómenos meteorológicos

fijados por astrónomos griegos como Metón, Euctemón, Dositeo, Calipo, Hiparco, Filipo,
Metrodoro, etc. (The Chronology, 233-267).
28 Gem., Elementa astronomiae, 214 Manitius.

248
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

Pero a nosotros más que los detalles astronómicos y los efectos


meteorológicos de las mansiones, lo que nos interesa subrayar aquí son sus
influencias astrológicas.
En cuanto a la importancia astrológica de la doctrina, especialmente
marcada por la tradición india29, podemos afirmar que, en general, indios y
árabes reflejan creencias de la astrología helenística asociadas a los signos o
a los planetas vinculados con las mansiones. También el catálogo del
manuscrito cromweliano es novedoso en este sentido, pues es el único que las
vincula sistemáticamente a alguno de los siete planetas. Cierto que las razones
de dicha asociación no están claras; sin embargo, podemos formular algunas
hipótesis al respecto que, al menos, son verosímiles. Son las siguientes:
1) La doctrina de las casas explica la asociación de la mansión tercera
(Aries) con Marte, de la cuarta (Tauro) con Venus, de la octava (Cáncer) con
la Luna, de la decimoséptima (ocho grados son de Escorpio) con Marte, de la
decimonovena (cuatro grados son de Sagitario) con Júpiter, de la
vigesimosegunda (Capricornio) con Saturno y de la vigesimoséptima (Piscis)
con Júpiter. Dada la semejanza entre los símbolos de Venus (2) y de Mercurio
(1), a menudo confundidos en la tradición manuscrita, es posible que la
adscripción de la decimotercera (Virgo) al primero y de las decimoquinta y
decimosexta (Libra) al segundo, sea un error de transmisión y tengamos que
invertir las tutelas, que responderían igualmente a la doctrina de las casas.
2) La doctrina de los términos parece justificar la adscripción de la primera
mansión a Júpiter y de la segunda a Venus, ya que los grados de Aries en que
comienzan ambas mansiones (1º y 12º) son términos de estos planetas
respectivamente. También el grado inicial de la cuarta (8º Tauro) es término
de Venus. Para la adscripción de la decimoséptima (Libra/Escorpio) a Marte
ha podido contribuir, además de la doctrina de las casas (que asocia el planeta
a Escorpio) el hecho de que los dos últimos grados de Libra y los siete
primeros de Escorpio son términos de Marte. Esta doctrina explicaría
igualmente la relación de la mansión decimonovena (que comienza en 21º
Escorpio) con Júpiter, ya que ese grado inicial es término de este planeta.
También el 8º de Acuario (comienzo de la mansión vigesimoquinta) es el
primer término de Venus, planeta con el que se asocia esta mansión.

29 Albiruni, The Chronology, 335. Cf. The Yavanajataka, cap. 72.8-26, 172-176 Pingree (cf.

comentario en 393-398, donde pueden verse otros autores y obras indias sobre el tema).

249
EL CIELO EN EL ISLAM

3) La naturaleza de los paranatéllonta:


La vinculación de la Luna, como luminaria de especial sentido astrológico,
con el Zodíaco se encuentra ya en textos griegos. En Doroteo Sidonio, V16.8
ss. leemos, a propósito de los matrimonios, los efectos de ésta: “I will make
clear to you the condition of the Moon in the twelve signs”. Y, aunque no se
mencionan las mansiones, sí que se establecen comportamientos distintos de
su acción en partes concretas de un mismo signo, que permiten suponer un
conocimiento de la doctrina. Así, de Tauro se hacen distinciones entre el
comienzo y el final, que tienen un comportamiento negativo, y el centro, que
es positivo (V16.10); a propósito de Géminis se distingue entre la 1ª mitad y
la segunda (11). De Escorpio se habla de unos efectos en los primeros grados
y otros distintos al final del signo. Y lo mismo sucede con Capricornio, donde
Doroteo señala diferencias entre el comienzo, la mitad y el final.
Muchos de nuestros textos, al menos el de Haly Abenragel, el del
cromweliano y los del Cod. Regin. Lat. 1283, contienen prescripciones
astrológicas relacionadas con la mayoría de las actividades humanas. Es
destacable la relación que tienen esas prescripciones con las que encontramos
en las katarchai30 de autores griegos como Doroteo y Máximo. Así que, aun
suponiendo que la doctrina en sí no sea de factura griega, lo que parece
innegable es que la relación entre las influencias de los signos en la literatura
mencionada y las que se atribuyen a las mansiones de la luna en los textos
posteriores, demuestra una dependencia de éstos respecto de aquéllos. Por
supuesto, el astrólogo tiene en cuenta sistemáticamente la condición de las
mansiones para los nacimientos individuales y las cualidades y defectos del
nacido, ya sea varón o hembra, lo que responde a la importancia de la
horoscopia en la astrología helenística. Pero, en cuanto al resto de actividades
humanas, se cubren prácticamente todas ellas, como es la dietética, la
ganadería, la agricultura, la economía familiar, los oficios, la higiene
personal, la vida pública (relaciones con el rey, la guerra, los cautivos) y
cuatro campos que sistemáticamente encontramos tratados en los textos
astrológicos griegos: el matrimonio, los esclavos, la construcción y los viajes.
Podríamos hablar de todos ellos; pero para no alargar demasiado esta
contribución nos limitaremos a las relaciones de pareja y, de acuerdo con el
tema principal de este libro, donde varios capítulos se refieren a la

30 Reciben este nombre las cartas astrales con que el astrólogo fija el momento más adecuado

para iniciar una actividad (por ejemplo, un juicio, un banquete, un viaje, una intervención
quirúrgica, la búsqueda de un fugitivo, etc.).

250
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

arquitectura, también señalaremos los efectos de las mansiones antiguas en el


ámbito de la construcción. Los tratados más completos distinguen como
fuente a los indios, Doroteo y los persas. En el caso de Doroteo (como en
otros listados atribuidos a Plinio y Hermes) no podemos asegurar la
autenticidad de su origen, pues la importancia de estos nombres (sobre todo
Doroteo y Hermes) en la astrología medieval, particularmente en la árabe,
hace muy posible que se trate de listas espurias, puestas bajo su autoridad. Sin
embargo, nos gustaría pensar que hay un fondo de verdad en la autoría de la
doctrina bajo estos nombres.
Después de estas consideraciones generales previas, pasemos a relacionar
con detalle lo que dicen los distintos autores a propósito de cada una de las
mansiones, primero en lo que atañe a los comportamientos dentro de la pareja
y, luego, sobre la construcción:

1) Prescripciones relacionadas con el matrimonio:


A propósito de las relaciones de pareja es evidente que, en algunos casos,
la relación con las fuentes grecorromanas se rastrea con cierta seguridad. Por
ejemplo, que las tres primeras mansiones sean negativas para el matrimonio
(fig. 17) es cuestión asumida por todos los autores (Picatrix incluso propone
la primera como el momento oportuno para hacer talismanes que pongan
enemistad entre marido y mujer31); pero lo que más nos interesa aquí es la
precisión del manuscrito cromweliano32 a propósito de Doroteo; pues, cuando
le atribuye la opinión de que “es contrario para el contrato matrimonial”,
añade que “incluso todo el signo de Aries”. Nuestra hipótesis es que esa
indicación viene de un conocimiento del proprio Doroteo, que en sus
katarchai considera malo para el matrimonio todo el signo: “Si el matrimonio
tiene lugar cuando la luna está en Aries, entonces el matrimonio no tendrá
ningún bien en él” (V16.9). La prescripción se hace extensiva incluso a la
tercera mansión, también mala para Doroteo, pese a que Kancaf el indio la
considera buena33. La posibilidad de que la opinión negativa de Doroteo para
el final de Aries afecte, más que al signo, a la tercera mansión, cobra fuerza

31 I 4,2 (p. 9 Pingree): Debet eciam poni pro radice ad discordiam et inimiciciam inter virum
et uxorem ponendam.
32 CCAG IX1, 141: `O dε. Dwro,qεoj lε,gεi εvnanti,on εi=nai εivj suna,llagma gamiko,n, avlla.

to. o[lon zw|,dion tou/ Kriou/.


33 CCAG IX1, 142: Ò Dwro,qεoj lε,gεi\ εvnanti,on εvsti. sunalla,ssεin ga,mon; pero dice Kancaf

(Cod. Regin. Lat. 1283, fol. 15r): “La tercera mansión es Çoraya, e es buena pora fazer imágenes
e obras que pertenescen a mugieres e pora confictionar melezinas convinientes a ellas”.

251
EL CIELO EN EL ISLAM

cuando leemos que este autor considera también negativos para el matrimonio
los primeros grados de Tauro (que en la distribución de las mansiones
completarían los últimos de Aries): “Si la Luna está en Tauro, en su comienzo
o en su final, entonces el matrimonio no tendrá bien, pues indica que la mujer
será infiel a su marido” (V16). También en la cuarta hay contradicciones en
las fuentes. Los testimonios árabes atribuyen a Doroteo una influencia
negativa de esta mansión para el matrimonio; y, sin embargo, en sus
katarchai, la mitad de Tauro a la que corresponde la mansión se juzga
positiva para el matrimonio. Pues bien, la posibilidad de que esto responda a
una tradición griega de la doctrina nos la brinda ahora el Cod. Vat. Gr. 1056,
que la considera buena para el matrimonio (igual que Doroteo). Pero es que
incluso el juicio negativo de los árabes encuentra precedentes en los textos
griegos; pues Máximo, con mención expresa de las Híades, afirma que quien
se case en Tauro será motivo de risa para los vecinos malhablados y su cama
le dará sinsabores: “ya que la que se case en estos días no gustaría de un solo
lecho...”34. En el apéndice I pueden verse todos los detalles sobre este tema del
matrimonio, por lo que aquí sólo referiremos algunas particularidades que tienen
que ver con la astrología imitativa griega. Virgo, que se identifica con la
virginidad, es malo para casar con una mujer doncella, pero bueno para hacerlo
con una viuda (mansión decimotercera y decimocuarta, Doroteo); también son
malos los signos de Marte (Aries, primera, segunda y tercera, y Escorpio,
decimoséptima y decimoctava: el texto de Abenragel precisa que cuando la Luna
se encuentra aquí con Marte) y de Saturno (Capricornio, vigesimosegunda a
vigesimocuarta y Acuario, vigesimocuarta a vigesimosexta). A propósito de
Escorpio el problema suele venir por el adulterio de la mujer o porque la mujer

34 Max., 5.82: εiv dε. <ko,raij :Atlantoj> o`mh.n avnu,h|si kε,lεuqon,/ h] kai. mainomε,nh|sin εvϕ’
< `Ua,sin> ivnda,llhtai,/ ai[tε kat’ εuvkrai,rhtoj εvrugmh,loio ϕε,rontai/ Sidoni,ou <Tau,roio,> kai.
εvj do,mon avrtu,noio/ ε[dnoij bri,qousan clidanh.n εvlikw,pida nu,mϕhn,/ h= t’ a]n gεi,tosi ca,rma
dushlεgε,εssin a;goio/ xunh.n ovqnεi,oisin ε;cwn duspε,mϕεlon εuvnh,n\/ ouv ga,r kεn stε,rxεiεn εvno.j
lε,coj h;masi toi/sdε/ ghmamε,nh, ouvd’ εiv no,on aivnεto.n ’Ikariw,nhj/ hvε. kai. Euva,dnhj Kapanhi,doj
εvntu,naito/ hvε. kai. ’Arsi,pphj εvrikudε,oj, hvε. kai. auvth/j/ Laoda,mhj, h[t’ aivε.n εvp’ avnε,ri
porsu,nousa (= “Si [la Luna] recorre el mismo camino que las hijas de Atlante/ o incluso se
muestra a las enloquecidas Híades, /que se dejan llevar con el mugiente Toro sidonio de
hermosos cuernos, y entonces metieras en tu casa una delicada novia de ojos vivos cargada de
regalos de boda, sin duda te llevarías un motivo de risa para los vecinos maledicientes, teniendo
un lecho intratable, compartido con extraños; pues no se contentaría con un solo lecho la
desposada en estos días, ni aunque tuviera el irreprochable espíritu de la hija de Icario/ o de
Evadne la de Canapeo/ o de la gloriosa Arsipa o incluso de la propia Laodama, que siempre
honrando a su esposo, ...”).

252
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

no llega virgen al matrimonio (lo que nos recuerda el comportamiento mítico de


Ares y Afrodita, los amantes adúlteros, identificados ahora con Marte y Venus).

2) Prescripciones relacionadas con la construcción:


Por último, veamos algunos rasgos generales del comportamiento de las
mansiones en relación con los edificios y construcción de las ciudades. La
doctrina astrológica griega establece que son positivos para la construcción
los signos de tierra (Tau, Vi y Cap) y, por estación, los sólidos, es decir,
aquellos que fijan la estación de primavera (Ta), de verano (Leo), de otoño
(Sco) y de invierno (Aq). Son en cambio malos los trópicos, tanto para
construir como para fundar ciudades35.
Pues bien, esta doctrina, con algunas excepciones, se refleja bien en el
comportamiento de las mansiones. Así, al menos para la presumible fuente
griega (Doroteo; no hay coincidencia aquí con las de los indios), las de Tauro
(cuarta y quinta, fig. 18) son buenas para fundar una ciudad “e o odifiço que
fizeren en ela sera firme e estavel” (Abenragel-Dorocius); también son
buenas para echar cimientos, iniciar o terminar la construcción de un edificio,
las de Virgo (duodécima y decimotercera); y de las Capricornio (vigesimosegunda
a vigesimocuarta) solo tenemos referencia a su valor positivo para la
construcción. En cuanto a los signos sólidos, las mansiones de Leo (décima a
duodécima, fig. 19) son buenas para la construcción (en este punto coinciden
todas las fuentes), tanto por su solidez como por la estabilidad de los
cimientos que se pongan durante ellas; en cuanto a las de Escorpio
(decimoséptima a decimonovena) se hacen precisiones similares (a propósito
de la decimoctava, el Ms. cromweliano confirma el motivo: kalo.n dε. kti,zεin
dia. to. stεrεo.n tou/ zwdi,ou = “buena es para construir por la solidez del signo”);
y para las de Acuario (vigesimocuarta a vigesimosexta, fig. 20) vuelven a
precisarse sus cualidades de firmeza, estabilidad y duración de los edificios o
cimientos. Respecto de la última, sin duda la indicación del Cod. Regin. Lat.
1283, “e por affirmar los edifficios e las prisiones de los presos”, aunque
atribuida a los indios, tiene que ver con el papel desempeñado en la astrología
grecorromana por Saturno, planeta de las prisiones y cautivos, una propiedad
que le viene desde los tiempos de la Teogonía de Hesíodo, cuando Zeus tras
vencer a su padre Crono (Saturno) en la titanomaquia, lo encerró entre
cadenas en el Tártaro36.

35 Cf. A. Pérez Jiménez, 2004, 178-179.


36 A. Pérez Jiménez, 1999, 2009, 152-156.

253
EL CIELO EN EL ISLAM

En fin (para más detalles remito al Apéndice II) no se debe construir ni en


la mansión primera y tercera (Aries, trópico y fuego), ni en la octava y novena
(Cáncer, trópico y agua); en cambio, respecto de las de Libra, no tenemos
indicación alguna para la decimoquinta y decimosexta (en las que el signo es
mayoritario), mientras que, para la decimoséptima, encontramos contradicciones
entre el carácter negativo motivado por su condición de signo trópico (indios)
y el positivo (Doroteo) que se puede deber tanto a la parte correspondiente de
Escorpio, como a la estabilidad supuesta para la balanza. Por último, igual
que Cáncer (signo de agua), tampoco Piscis (sólo hay datos para la mansión
vigesimoséptima) es bueno para la construcción.

254
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

APÉNDICE I
INFLUENCIAS DE LAS MANSIONES SOBRE LA PAREJA, SEGÚN LOS PRINCIPALES TEXTOS

La primera y todo Aries es mala para casarse (Doroteo). En la primera


Picatrix dice que habrá enemistad entre hombre y mujer y es el momento
de hacer talismanes para poner discordia entre ellos y entre los amigos.
Kako.n gunai/ka εvparεi/n (“bueno para tomar mujer”, Paris. 2424). “E otrosí
la pornás raíç pora meter discordia e nemiztad entre marido e mugier e
entre dos amigos, que se tornen enemigos, e por meter gresgo entre dos
compañeros” (Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a). Doroteo considera malo
para el matrimonio todo el signo de Aries (“If the marriage takes place
when the Moon is in Aries, then the marriage will have no good in it”,
V16.9), una idea que tiene en cuenta el ms. cromweliano, refiriéndose
precisamente a este poeta: O ` dε. Dwro,qεoj lε,gεi εvnanti,on εi=nai εivj
suna,llagma gamiko,n, avlla. kai. to. o[lon zw,|dion tou/ Kriou/ (“Doroteo dice que
es contrario para un contrato matrimonial, pero incluso todo el signo de
Aries”). Como vemos el efecto negativo se hace extensible también a la
mansión segunda (hasta el grado 25º).
La segunda es mala para casarse: “E diz Arogius que non e bein de casar”
(Doroteo). “cásate” (Suppl. turc. 242).
La tercera es mala para concertar matrimonio (Doroteo). “e pora dañar el
casamiento ante que sea fecho” (Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a). En la 3ª
se suscita la afección entre marido y mujer. Buena para casamientos
(Kancaf). “e por meter amiztad entre marido e mugier” (Indios, Ms. Regin.
Lat. 1283a). Aquí hay excepción respecto de Doroteo, que sigue
considerando el comienzo de Tauro (la mansión incluiría el final de Aries
y el comienzo de Tauro) negativos para el matrimonio: “If it is in Taurus
in its beginning or at its end, then the marriage will have no good in it as
it indicates that the woman will be disloyal to her husband”.
La 4ª no es buena para casarse y, si se hace, la mujer será prostituta (Doroteo,
cf. persas), “e en todos (feitos) a louva Dorocius se non que (a) auorrece
eno casamento apartada mente” (Abenragel-Doroteo). “e por meter
discordia entre marido e mugier” (Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a). En la
cuarta talismán para sembrar la discordia entre marido y mujer. Kako.n
poih/sai ga,mon (“malo hacer matrimonio”, Paris. 2424). Esto no
concuerda con Doroteo, para quien la mitad de Tauro (la mansión
comprende 8º-21º Tauro) es buena para casarse, pero sí con el Cod. Vat. Gr.
1056: avgaqh. ...εivj ga,monj (“buena... para matrimonios”; “if the Moon is in

255
EL CIELO EN EL ISLAM

the middle of Taurus, then it will be good for the marriage”, V16.10), ni
parece coincidir con las prevenciones de Máximo, aunque él lo extiende a
todo Tauro y, por tanto, no sólo a las Híades, como en nuestra mansión,
sino también a las Pléyades (que determinan la mansión tercera, positiva
para el matrimonio). No obstante, las razones por las que no es bueno el
matrimonio en esta casa cuarta deben mucho sin duda al poeta griego, que
dice que quien lleve a su casa una novia en Tauro (y concreta las locas
Híades) será motivo de risa para los vecinos malhablados y su lecho le
dará sinsabores: “pues la que se case en estos días no gustaría de un solo
lecho...”.
La quinta “è boon pera casar” (Abenragel-indios); “e por meter paz e
avenentia entre marido e mugier” (Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a); es
buena, en cambio, para suscitar la buena voluntad entre ambos. Kalo.n...
ga,mon poih/sai (“bueno... hacer matrimonio”, Paris. 2424); “será beneficioso
contraer matrimonio” (Suppl. turc. 242). El acuerdo que hay entre las
fuentes al respecto concuerda (también para las mansiones sexta y
séptima) con el efecto positivo que atribuye Máximo a Géminis: “pues
introducirás en tu habitación una esposa que salvará tu casa”, aunque no
con Doroteo, para quien tanto el final de Tauro como la 1ª mitad de
Géminis son malos para el matrimonio (“if the Moon is in Gemini in the
first half, then it will not be good, but if it os in the other half it will be
good”, V16.11).
La sexta: “e casarás” (Kancaf).
La séptima: “e por meter paz e avenentia entre marido e mugier” (Indios, Ms.
Regin. Lat. 1283a). Aquí (segunda mitad de Géminis), sí hay concordancia
con las prescripciones de Doroteo.
La octava: “E diz Dorocius que o casamento que for en esta mansion durara
poco en auença e depois dasuir-s’an” (Abenragel-Doroteo). “e non es
buena pora apartarse con mugieres” (Kancaf). En la octava se hacen
talismanes para favorecer el amor y la amistad. “No te cases” (Suppl. turc.
242). El efecto negativo de Cáncer en la casa octava (no tenemos
prescripciones para la novena) coincide con el que atribuyen al signo
Máximo y, antes que él, Doroteo: “Avoid marriage when the Moon is in
Cancer” (V16.12).
La novena: kalo.n ...εivj ga,mouj kai. o`mili,aj (“buena... para matrimonios y
relaciones”, Parisinus graecus 2419).
La décima: “Dizen os Indios que quando a Lua for en esta mansion, è boa
pera casar” (Abenragel-indios). “nin te apartes con mugieres” (Kancaf).

256
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

En la décima talismán para suscitar el amor entre hombre y mujer. “En


esta mansión farás imagen por meter amor entre marido e mugier” (Indios,
Ms. Regin. Lat. 1283a). “cásate” (Suppl. turc. 242). “rompe la promesa de
matrimonio... cásate” (Suppl. turc. 242). En esta mansión entra Leo, un
signo considerado en su totalidad positivo para el matrimonio por
Doroteo, aunque introduce algunos matices: “If the Moon is in Leo, then
it will be good for the marriage except that each one of the man and the
woman will not maintain the property of his companion, that he will spoil
and waste it, and the two of them will bring down the level of the property
of others”.
La undécima: “cásate... relacionarse con mujeres será bueno” (Suppl. turc. 242).
La duodécima: es buena para un compromiso matrimonial (indios); la
duodécima “è boon... pera casar” (Abenragel-indios); la duodécima es
mala para hacer bodas (persas). “No te cases” (Suppl. turc. 242). Leo es
bueno; las dudas pueden venir determinadas por los grados de Virgo que
hay en esta mansión.
La decimotercera: “è boa de...casar” (Abenragel-indios); “non es buena... pora
vistas de mugieres” (Kancaf); es buena para casarse con una viuda (indios),
pero es malo acostarse en ella con una esclava (Doroteo): “E diz Dorocius:
O que en esta mansion casar con mulher que non for escossa, non durara se
non poco tenpo.” (Abenragel-Doroteo). Kako.n gunai/ka zhth/sai (“malo
buscar mujer”, Paris. 2424); “e por complir el casamiento” (Indios, Ms.
Regin. Lat. 1283a). La precisión que hacen los indios a propósito de que es
bueno casarse con una viuda se encuentra ya en Doroteo para Virgo: “If the
Moon is in Virgo, then marriage to a widowed woman will have good in it,
but as for a virgin it will not be good.” (V16.14).
La decimocuarta: “Dizen os Indios que quando a Lua for en esta mansion,
è boa pera casar conmulher que non è escossa” (Abenragel-indios). En
la decimocuarta haz una boda (indios), pero Doroteo dice que no es
bueno casarse, porque la virgen convivirá poco y se irá rápidamente,
mientras que la viuda será prostituta. “E dize Dorocius que o que casar
en ela con mulher escossa non durara en uun se non poco tempo, mais
con outra non è mal” (Abenragel-Doroteo). Esto sí que coincide con
Doroteo para Virgo (supra). “No es buena ...pora ningún casamiento”
(Kancaf). En la decimocuarta talismán para que se amen el hombre y su
mujer): “En esta mansión farás imágenes pora meter abenencia entre
marid e mugier” (Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a). “No te cases” (Suppl.
turc. 242).

257
EL CIELO EN EL ISLAM

La decimoquinta es mala para casarse, porque significa separación (Doroteo);


“e por partir marido e mugier, que nunqua se ayunten más” (Indios, Ms.
Regin. Lat. 1283a). En la decimoquinta para separar a hombre y su mujer
e impedir que se vuelvan a juntar. Kalo.n gunai/ka εvparεi/n (“bueno para
tomar mujer”, Paris. 2424). De nuevo coincidencia con las prescripciones
de Doroteo para Libra: “If the Moon is in Libra, then the marriage will not
have good in it, but courtship and requesting will be good in it” (V16.15).
La decimosexta no es buena para casarse (indios), pues la mujer se morirá
(Doroteo): “E dize Dorocius que è maa pèra casar en ela, e o casamento
que for feito en ela a poco tenpo se desauiran” (Abenragel-Doroteo); “e
por meter mal ...entre marido e mugier” (Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a).
En la decimoséptima quien se case con una virgen, será víctima de adulterio,
pero es buena para casarse con una viuda (Doroteo): “E diz Dorocius que
o que casar en ela non achara a esposa escossa... e è boa para meter amoor
antre dois, que o que puger amoor con alguun, estando a Lua en esta
mansion, que sera amoor duravel pera senpre” (Abenragel-Doroteo).
Quien tome mujer en la decimoctava, estando la luna con Marte en la misma
mansión, ésta habrá sido seducida antes del matrimonio (Doroteo): “E diz
Dorocius que o que casar con mulher e a Lua for en esta mansion con
Mares, que a non achara uirgen” (Abenragel-Doroteo). Kalo.n... ga,mouj
poih/sai (“es bueno... hacer matrimonios”, Paris. 2424); “y no te cases”
(Suppl. turc. 242).
La decimonovena: “E diz Dorocius que o que casar con mulher e a Lua for en
esta mansion outrossi con Mares, que a non achara escossa” (Abenragel-
Doroteo). Kako.n ...gunai/ka εvparεi/n (“Malo... para tomar mujer”, Paris.
2424); “ni te cases” (Suppl. turc. 242).
La vigésima es mala para casarse (persas).
En la vigesimoprimera no conviene casarse (Doroteo): “E disse Dorocius que
a mulher a que leixar seu marido ou a que uiuvar seendo a Lua en esta
mansion nunca casara ja mais” (Abenragel-Doroteo). “Diz Dorocius que o
que casar seendo a Lua en esta mansion desauira-se de sa mulher ante que
se ajunte, e se ajuntaren en uun morrera o omen ante de seis meses ou se
desauira de maa maneira e partir-s’an e a mulher trazera mal a seu marido”
(Abenragel-Doroteo); “e pora mugier, que se parte de su marido” (Indios,
Ms. Regin. Lat. 1283a). En la vigesimoprimera y vigesimotercera,
talismán para separar una mujer de su marido.
Si uno se casa con la luna en la vigesimosegunda, al punto estarán solos y luego se
separarán; el marido morirá y la mujer se dedicará a la prostitución (Doroteo).

258
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

En la vigesimotercera, talismán para separar una mujer de su marido Si uno se


casa en la vigesimotercera, al punto se separarán, pues la mujer se dedicará
a la prostitución (Doroteo): “E diz Dorocius que non è boa pera casar, que a
mulher sera torticeira e treedeira mal a seu marido e non ficaran en uun se
non poco tenpo” (Abenragel-Doroteo); “e por partir ell omne de su mugier”
(Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a). “pero no te cases” (Suppl. turc. 242).
En la vigesimocuarta durará poco el matrimonio y se separarán (Doroteo): “E
diz Dorocius que non è boa pera casar, que poco duraran en uun”
(Abenragel-Doroteo); “non è boa...nen casar en ela” (Abenragel-indios).
En la vigesimocuarta, talimán para suscitar la benevolencia entre marido y
mujer; “e por aver aben<en>tia la mugier con su marido” (Indios, Ms.
Regin. Lat. 1283a).
La vigesimoquinta es buena para casarse (indios) o media (Doroteo): “mais
non è boon pera casar” (Abenragel-indios). “E diz Dorocius que non è boa
pera casar, que poco duraran en uun” (Abenragel-Doroteo). En la
vigesimoquinta, talismán para separar a la mujer de su marido y para ligar
una mujer a un hombre y un hombre a una mujer impidiéndoles unirse.
Kalo.n ga,mouj poih/sai kai. εuvwci,an (“bueno hacer matrimonios y banquetes”,
Paris. 2424); “e por partir el marido de la mugier... e por legar el omne con
la mugier e la mugier otrossí, que non pueda iazer el varón con ella”
(Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a).
La vigesimosexta: “E diz Dorocius que non è boa pera casar, que sinifica que
poco durara de conson” (Abenragel-Doroteo).
La vigesimoséptima es buena para casarse (indios): “e è boa pera casar”
(Abenragel-indios); “e por destorbar el casamiento, que non se faga”
(Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a).
La vigesimoctava es buena para casarse (indios): “e è boa pera casar”
(Abenragel-indios). En ella, talismán para repartir paz y concordia entre
marido y mujer; “e por abenentia entre marido e mugier” (Indios, Ms.
Regin. Lat. 1283a). “Casarse...te será provechoso” (Suppl. turc. 242).
avgaqh. ...εivj ga,mouj (“buena... para matrimonios”, Cod. Vat. Gr. 1056). La
única voz discordante es kalo.n εvn panti. plh.n εivj dεsmou.j kai. ga,mouj
(“bueno en cualquier cosa, salvo para ataduras y matrimonios”, Parisinus
graecus 2419).

259
EL CIELO EN EL ISLAM

APÉNDICE II
INFLUENCIAS DE LAS MANSIONES EN TAREAS DE CONSTRUCCIÓN

En la primera hay que hacer talismanes para destruir una construcción antes
de que se termine (Picatrix).
La segunda es buena para construir una ciudad (ka,stra kti,zεin, indios);
“construye” (Suppl. turc. 242).
La tercera: avgaqh. ...εivj ta. kti,smata (“buena... para las construcciones”, Cod.
Vat. Gr. 1056); sin embargo, en otros textos: “no levantes edificios”
(Suppl. turc. 242).
La cuarta es buena para construir una ciudad (indios y Doroteo), “e o odifiço
que fizeren en ela sera firme e estavel... E diz que è mui boa pera troda
maneira de edificios” (Abenragel-Doroteo). “En esta mansión farás las
imágenes que quisieres fazer por dañar alguna villa o alguna cibdad o
algún edificio, que quisieres que non dure e que vaya pora mal” (Indios,
Ms. Regin. Lat. 1283a). En la 4ª se hace un talismán para maldecir un
edificio o ciudad que no se quiera que comience y conducirlos a la
destrucción. Kalo.n qεmε,lion qεi/nai (“bueno poner cimientos”, Paris. 2424);
avgaqh. εivj katabolh.n qεmεli,wn (“buena para echar cimientos”, Cod. Vat.
Gr. 1056). No está de acuerdo el manuscrito turco: “erigir edificios... no
será bueno” (Suppl. turc. 242).
La quinta es buena para renovar una construcción; y para construir (Doroteo).
La sexta, para sembrar discordia entre ciudades y pueblos.
La octava es mala para construir (persas).
En la novena, se hace un talismán para destruir casas.
En la décima la construcción será sólida (Doroteo): “E diz Dorocius que o
edificio que i for feito duravel è” (Abenragel-Doroteo). En la décima,
talismán para reforzar edificios y terminarlos. Kalo.n ...kti,sai oivkh,mata
(“bueno construir viviendas”, Paris. 2424); avgaqh. εivj katabolh.n ktisma,twn
(“buena para echar cimientos”, Cod. Vat. Gr. 1056).
En la undécima las construcciones serán fuertes (Doroteo): “E diz Dorocius
que os edificios e os cimentos que i foren (feitos) seran duravees”
(Abenragel-Doroteo). También para que sean firmes y estables. Kalo.n qεi/nai
qεmε,lia pu,rgwn kai. polisma,twn kai. oivkhma,twn (“bueno poner cimientos
de torres, ciudades y viviendas”, Paris. 2424); “los edificios que
construyas serán sólidos” (Suppl. turc. 242).
La duodécima es buena para construir (indios): “Dizen os Indios que quando
a Lua for en esta mansion, è boon pera todo edificio començar”

260
LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

(Abenragel-indios). Kalo.n qεmε,lia qεi/nai, εvnoikia,sai (“bueno poner


cimientos, levantar casas”, Paris. 2424).
La decimotercera es buena para construir (Doroteo): “e boa è pera começar
edificios” (Abenragel-Doroteo). La decimotercera, para terminar los edificios.
La decimoséptima es mala para construir (persas); “e odificio que i for feito
seera firme e estavel” (Abenragel-Doroteo). En ella, talismanes para
afirmar los edificios y estabilizarlos. La decimoséptima es buena para
construir (indios), por la solidez del signo (Doroteo), “E os edifiços que i
foren (feitos) seran firmes” (Abenragel-Doroteo).
Decimoctava: “Dizen os Indios que quando a Lua for en esta mansion, que è
boa pera todo edificio” (Abenragel-indios). En la decimoctava, talismanes
para edificar y afirmar los edificios. Kalo.n qεi/nai qεmε,lion (“bueno poner
cimiento”, Paris. 2424), avgaqh. εivj ϕutεi,an ϕutw/n kai. ktisma,twn (“buena
para plantar plantas y edificios”, Cod. Vat. Gr. 1056).
La decimonovena es buena para construir (persas).
Vigésima: “construye un edificio” (Suppl. turc. 242).
La vigesimoprimera es buena para construir (indios): “Dizen os Indios que
quando a Lua for en esta mansion, que è boon pera todo edifiço começar”
(Abenragel-indios). En ella, talismanes para consolidar los edificios: “En
esta mansión farás imágenes por affirmar los edificios” (Indios, Ms. Regin.
Lat. 1283a). avgaqh. εivj katabolh.n qεµεli,wn (“buena para echar cimientos”,
Cod. Vat. Gr. 1056).
La vigesimosegunda: avgaqh....ktisma,twn (“buena... de construcciones”, Cod.
Vat. Gr. 1056).
La vigesimotercera es buena para construir (persas).
La vigesimocuarta es buena para construir (persas).
La vigesimoquinta: “e o edificio qeu i fizeren sera boon e firme e duravel”
(Abenragel-Doroteo). La vigesimoquinta es buena para equilibrar los
edificios; es sólida para construir (Doroteo); “e es pora començar los
edifficios” (Indios, Ms. Regin. Lat. 1283a); kalo.n εivj para,phxin ka,strou
(“buena para consolidar un pueblo”, Parisinus graecus 2419).
La vigesimosexta: “e o edificio que i fizeren sera boon e firme e duravel”
(Abenragel-Doroteo). En ella, talismanes para consolidar los edificios; “e
por affirmar los edifficios e las prisiones de los presos” (Indios, Ms. Regin.
Lat. 1283a).
En la vigesimoséptima, talismanes para impedir la construcción de edificios.

261
EL CIELO EN EL ISLAM

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264
APÉNDICE GRÁFICO 6

LAS MANSIONES LUNARES. ADAPTACIÓN ÁRABE


DE UNA DOCTRINA ASTROLÓGICA ANTIGUA

AURELIO PÉREZ JIMÉNEZ

EL CIELO EN EL ISLAM
ÍNDICE DE FIGURAS
Imágenes citadas en páginas 239-264

1. Tríada sagrada de los babilonios (Sim, Samash, Isthar). Museo del Louvre.
Fotografía del autor.

2. Casas diurnas y nocturnas de los planetas.

3. Términos planetarios, según el sistema egipcio.

4. Los treinta y seis decanos planetarios.

5. Mansiones lunares, según Kancaf el Indio (Cod. Reg. Lat. 1283, fol. 18v).

6. Mansiones décima a vigesimoctava. The Chronology of Ancient Nations, trad. Ed. Sachau,
London, 1879, 228.

7. Mansión decimosexta. Dhibana (Ms. Suppl. turc 242, fol. 36r).

8. Mansión decimosexta. Plinio. Libra (Ms. Vat. Reginense lat. 128, fol. 21r).

9. Mansión decimosexta. Escorpión (Ms. Vat. Reginense lat. 128, fol. 11r).

10. Mansión primera. Sharatan (Ms. Suppl. turc 242, fol. 35v).

11. Mansión decimocuarta. Simak (Ms. Suppl. turc 242, fol. 35v).

12. Mansión quinta. Haq `a (Ms. Suppl. turc 242, fol. 35v).

13. Mansión décima. Jabha (Ms. Suppl. turc 242, fol. 35v).

14. Mansión decimotercera. `Awwa (Ms. Suppl. turc 242, fol. 35v).

15. Angelus. 16º Vi. Canis maior y minus (Ms. CPG 832, fol. 48r).

16. Mansión tercera. Pléyades (Ms. Suppl. turc 242, fol. 35v).

17. Las tres primeras mansiones (Aries), según los indios: matrimonio (Ms. Vat. Reginense lat.
128, fol. 23v).

18. Mansiones cuarta y quinta (Tauro), según los indios: construcción (Ms. Vat. Reginense lat.
128, fol. 23v).

19. Mansiones undécima y décima, según los indios: construcción (Ms. Vat. Reginense lat.
128, fol. 23v).

20. Mansiones vigesimocuarta, vigesimoquinta y vigesimosexta, según los indios: construcción


(Ms. Vat. Reginense lat. 128, fol. 23v).
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El Cielo en el Islam
se acabo de imprimir
el día 17 de septiembre de 2014
en los Talleres de Antonio Pinelo,
estando al cuidado de la edición
Pedro Bazán Correa
Excmo. Ayto. de Almonaster la Real