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UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LAS RONDAS


CAMPESINAS

AUTORES

CHÁVEZ CHIRA RUDYT

CORREA RAMOS ANGY

JIMENEZ MELENDRES YENY

SIANCAS SOSA FRANKLIN ALEXIS

VILLEGAS ROJAS ANDERSON

DOCENTE:

EDUER BERNILLA RODRÍGUEZ

PIURA, PERÚ

AGOSTO, 2019
CAPÍTULO I: LAS RONDAS CAMPESINAS EN EL PERÚ
1.1 ANTECEDENTES

1.1.1 LAS COMUNIDADES CAMPESINAS EN EL PERÚ

Tres hechos que caracterizan al Perú como país (las mismas que comparte
con México). Son la variabilidad entre costa, montaña y selva, un país
eminentemente campesino, y la comunidad campesina sigue siendo un componente
importante en su dinámica. Años atrás se señaló que la comunidad “no es solamente
la institución más antigua, sino la más importante- en términos sociales y
demográficos- que existe en el país”.
La violencia en el Perú y otras partes de américa latina. La comisión de
verdad y reconciliación, después de la caída del gobierno de Fujimori en el año
2000, representa un antes y un después en este proceso sostenido de violencia.
Dicha comisión está presidida por salomón Lerner Febres, quien recibió el encargo
de investigar los sucesos ocurridos durante “los veinte años de violencia de origen
político iniciado en 1980”. En su informe final, ha concluido que la cifra más
probable de víctimas fatales en estas dos década supera los 69 mil peruanos(a)
muertos o desaparecidos a manos de organizaciones subversivas o por obra de
agentes del estado”. Esta comisión por un lado, representa un notable avance.
Por otro lado la necesidad de instalar una comisión de verdad y
reconciliación es en sí una señal de fracaso, más aun si tomamos en cuenta que
nunca se llega a una total reconciliación, pues siempre quedan amarguras y deudas
por pagar y cobrar: lo más importante en el estudio del conflicto es que nunca
termina, por más que se intente, su esencia es un intento consciente por aniquilar al
otro, es decir, esta contiene elementos de monologo y, de alguna manera, se puede
considerar como lo contrario de la democracia, que es un dialogo.
El sistemático maltrato se colocó en la línea divisora entre mestizos,
indígenas y otros, esto convierte al Perú en un país netamente racista; “de cada
cuatro víctima, tres fueron campesinos(a) cuya lengua materna era el quechua,” esto
está señalado en el informe final de la CVR. (Nora, 1991)
Las rondas campesinas surgen, en la sierra norte del país en la segunda mitad
de los setentas, pasada la reforma agraria, en un contexto social y cultural de
población andina pero sin propiedad comunal de la tierra. En las provincias del
centro de Cajamarca (chota, Hualgayoc-Bambamarca, Cutervo), algunos
hacendados habían fragmentado las tierras con anterioridad a la reforma agraria
generando un patrón extendido de minifundio, por lo que la reforma solo reconocía
algunas comunidades campesinas donde todavía quedaban haciendas y pudo
expropiar dichas tierras. Leyendo trabajos respecto a las rondas campesinas, se
apreciara la identidad cultural propia con instituciones andinas, las
contraprestaciones de fuerza de trabajo para la construcción de casas, la producción
y el trabajo comunal (ayni, minga), el pago a la tierra, las celebraciones rituales
familiares y colectivas. De la tierra, sin embrago, todavía la reproducción de la vida
social material y cultural están marcada por la lógica de la reciprocidad andina.
La reforma agraria produjo una trasformación de poder y autoridad en las
zonas rurales, el poder de las haciendas fue sustituido por importante funcionario
estatal y las autoridades comunales, donde se reconocieron comunidades
campesinas. Pasado el impulso de la reforma agraria se produjo el abandono estatal,
del campo y la agudización de la pobreza. En el norte se sintió abandono estatal, en
ausencia de la haciendas y escasez de autoridades comunales, le siguió la
agudización de problemas de seguridad, como el robo ´por bandas organizadas y
entre vecinos, esto hiso evidencia de la necesidad de respuesta de carácter supra
familiar entre población minifundista. Ante esto surgió la nueva forma organizada,
las autodenominada “rondas campesinas”. Al inicio se llamaban “rondas” a los
grupos de vigilancia nocturna, pero luego las rondas se convirtieron en un sistema
de base comunal propio. La población de base cultural andina, pero carente de un
sistema de autoridad comunal propia, encontró en las rondas la forma de organizarse
comunalmente en torno a una asamblea en la que participa toda la población de
estancia o aldea y un comité directo elegido democráticamente.
A partir del éxito contenido en el control del abigeato, las RC empezaron a
cumplir otras tareas. Las asambleas permitieron un espacio privilegiado para
representar y discutir todo tipo de conflictos y problemas, y tomar decisiones
consensuadas. Las rondas ampliaron sus funciones hacia tarea de desarrollo
comunal, gobierno local e interlocución con el estado. La práctica de soluciones de
conflicto y problema vía asambleas, el apoyo mutuo para rondar y realizar obras
comunitarias, la apertura de nuevos espacios de comunicación y reciprocidad, las
celebraciones colectiva por los aniversarios de rondas y la reinvención de la”
identidad” randera sentaron las bases para la recreación de la comunidad. Así se
convirtieron las rondas en una nueva forma de autoridad comunal andina que ejerce
su autoridad dentro de su ámbito territorial (comunidad, aldea, caserío) en
coordinación con las rondas vecinas. (Alpanchis, 2002)

1.2 RONDA CAMPESINA


1.2.1 ORIGEN

Las rondas nocturnas o campesinas como las conocemos en la actualidad;

inicia en la serranía del departamento de Cajamarca a mediados de la década de 1970;

lugar en donde la población rural empieza a organizarse en pequeños grupos de

vigilancia para salvaguardar el bienestar social de la comunidad, que afrontaba una

crisis delincuencial (abigeos).

Las rondas campesinas nacen en un ambiente donde el estado no cumple con

sus mínimas obligaciones para con una parte de la población (zona rural); esta

incapacidad del estado para resolver sus problemas por razones como la escasez de

personal y la corrupción e inaccesibilidad para administrar justicia en diversas zonas

del país; provocaron la reacción de dichos pobladores. (Leif Korsbaek, 2018)

Al principio de 1990 se calculó la existencia de más de 3,500 rondas que

aglutinan alrededor de 280,000 ronderos, esto en la sierra norte, en Cajamarca y

Piura. (Leif Korsbaek, 2018)

1.2.2 CONCEPTO

Según EL DECRETO SUPREMO Nº 025-2003-JUS, en el capítulo I, artículo

2 dice “Son Rondas Campesinas, las organizaciones sociales integradas por

pobladores rurales, así como las integradas por miembros de las comunidades

campesinas, dentro del ámbito rural.


1.3. RONDAS CAMPESINAS Y JUSTICIA COMUNAL
Las rondas campesina; han existido desde antes de la conformación del estado;

las llamada justicia comunal; aunque fue ignorada durante la época colonial y gran parte

de la historia republicana, esta jurisdicción nunca dejó de existir. La justicia comunal

paso de ver casos de seguridad a la resolución de todo tipo de conflictos y problemas.

Las rondas campesinas han logrado resolver problemas que el gobierno central

reconoce como conflicto de su competencia pero de proceso largo y tedioso como:

demanda por robos menores, demanda por alimentos cuando no hay pruebas de

filiación, denuncia por amenazas o daños de brujería; los cuales también afectan a los

pobladores; estos tipos de casos eran resueltos por los campesinos en cuestión de horas

y en el lugar de los hechos; teniendo presente al infractor y el dañando, como testigo a

toda la comunidad; quienes actuaban como garante.

Tipos de rondas:

a) En estancias o caseríos donde no hay comunidades campesinas así reconocidas,

las cuales representan a la autoridad comunal para el gobierno local; actuando

como administrador de justicia, el desarrollo local, la representación y la

comunicación con el estado.

b) Donde hay comunidades campesinas o nativas, las rondas campesinas son

órganos de seguridad y justicia de las mismas.

c) En el nivel zonal, distrital y provincial, las rondas campesinas son

Organizaciones supra-comunales para atender problemas de justicia y

organización.
Las rondas campesinas no requieren de un reconocimiento constitucional ni legal

específico pues gozan de personalidad jurídica y reconocimiento de las mismas.

(Fajardo, 2002)

1.3.1 JUSTICIA COMUNAL O SISTEMAS JURÍDICOS DE LOS

PUEBLOS INDÍGENAS

Es el conjunto de sistemas conformados por autoridades, normas (orales

y/o escritas) y procedimientos propios, a través de los cuales los pueblos

indígenas regulan la vida al interior de sus comunidades para resolver conflictos.

(DESARROLLO, 2010)

La justicia comunal busca responder a las realidades y necesidades de

nuestro tiempo. Para la justicia comunal no existe una pelea o un ganador, sino

una serie de problemas que solucionar, buscando mejorar la calidad de vida de

los integrantes de su comunidad.

Las normas que aquí rigen tienen su base en sus creencias religiosas,

valores y la forma de vida de cada pueblo, y algunos aún mantienen sus

autoridades tradicionales, pero otros ya se han ido adaptando a las nuevas

instituciones y formas de organización.

Muchos tiene un concepto errado de lo que es justicia comunal, el más

relacionado es el linchamiento, pero el linchamiento es un delito en el que el

proceso y confusamente mata o lesiona a un reo. La justica comunal tiene bases

muy sólida, mientras que los linchamientos reúnen a grupos violentos que son

todo antagonismo de cualquier institucionalidad, justica comunal es la buscar

castigar, a través de sanciones físicas (como ejercicios y de masa (castigo físico


por los familiares o mujeres)) y resarcir el daño; siendo el objetivo central la

reparación de la víctima y la reintegración del ofensor.

1.3.2 LA LUCHA POR LA LEGALIDAD

En la década de los setenta y los ochenta la sociedad rural ha


experimentado expresiones propias de carácter local o regional por el tema de
las tenencias de tierra y las condiciones de desarrollo de la vida rural, debido a
ello es que los agricultores se organizaron para garantizar la defensa de sus
intereses. En el Perú las Rondas Campesinas surgen como una forma de
organización propia de la población campesina de algunas zonas de nuestro país.
Se inician como organización de autodefensa frente al alarmante aumento de
robo de ganado, animales y bienes muebles en general y porque el Estado a
través de la autoridad política no tuvo la voluntad de actuar, fue indiferente o no
tenía capacidad de acción. (Truffin, 2006: 157-160).

Luego de décadas de existencia y mucha lucha, El primer avance


normativo en el reconocimiento de las Rondas campesinas se produjo en 1986,
con la ley núm. 24571. Con su emisión: Al indicar que las rondas deben regularse
por las normas que rigen a las comunidades campesinas, si bien no las convierte
en comunidades campesinas, sí reconoce la naturaleza comunal de las rondas.
Lamentablemente, en 1988 las Rondas campesinas fueron puestas bajo el control
del Ministerio del Interior y durante los años de violencia política perdieron su
autonomía legal. A escala internacional, en 1989 el Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoció a las poblaciones
indígenas y tribales los derechos de autogestión y de administración de justicia.
En cuanto a la administración de justicia se afirmaba que "en la medida que ello
sea compatible con el sistema jurídico nacional y con los derechos humanos
internacionalmente reconocidos, deberán respetarse los métodos a los que los
pueblos interesados recurren tradicionalmente para la represión de los delitos
cometidos por sus miembros"(Defensora del Pueblo, 2004: 24; Ruiz Molleda,
2007: 153).
Perú ratificó este convenio, que entró en vigencia el 2 de febrero de 1995,
mientras la Constitución de 1993 reconoce el derecho a la identidad étnica y
cultural, y afirma el principio del pluralismo jurídico estipulado en el art. 149:
"Las autoridades de las Comunidades Campesinas y nativas, con el apoyo de las
Rondas campesinas, pueden ejercer las funciones jurisdiccionales dentro de su
ámbito territorial, de conformidad con el derecho consuetudinario, siempre que
no violen los derechos fundamentales de la persona”. Sin embargo, el texto de
mayor importancia para las Rondas campesinas es la ley núm. 27908
promulgada por francisco Toledo en 2003. Ésta confirma el reconocimiento de
las Rondas como organización de vigilancia y de administración de justicia en
cuanto apoyan a las comunidades campesinas:

Reconoce personalidad jurídica a las Rondas campesinas, como formas


autónomas y democráticas de organización comunal, pueden establecer
interlocución con el Estado, apoyan al ejercicio de las funciones jurisdiccionales
de las Comunidades Campesinas y nativas, y colaboran a la solución de
conflictos y realizan funciones de conciliación extrajudicial conforme a la
Constitución y la Ley, así como funciones relativas a la seguridad y a la paz
comunal dentro del ámbito territorial. Los derechos reconocidos a los pueblos
indígenas y Comunidades Campesinas y nativas se aplican a las Rondas
campesinas en lo que les corresponda y favorezca.

En el artículo 7 de la citada ley se afirma que las Rondas pueden ejercer


actividades en beneficio de la paz comunal: "Las Rondas campesinas en uso de
sus costumbre pueden intervenir en la solución pacífica de conflictos suscitados
entre los miembros de la comunidad u organizaciones de su jurisdicción y otros
externos siempre y cuando la controversia tenga su origen en hechos ocurridos
dentro de su jurisdicción comunal".

El peligro es que la aplicación de estos textos en stricto sensu impide el


reconocimiento de las Rondas independientes y criminaliza a los ronderos. Sólo
una interpretación que aceptara extender la aplicación del artículo 149 de la
Constitución y de la ley 27908 a casos similares permitiría la protección de la
mayoría de Rondas campesinas autónomas de Cajamarca (Defensora del Pueblo,
2004: 24; Ruiz Molleda, 2007: 153).
El artículo 7 de la ley 27908 afirma que las Rondas campesinas pueden
aplicar justicia "conforme a la Constitución y la Ley"; sin embargo, la
convención de la OIT dice que tal justicia debe ser "compatible con el sistema
jurídico nacional y con los derechos humanos internacionalmente reconocidos".
Ahora bien, la Declaración de los Derechos Humanos afirma en su artículo
quinto que "nadie será sometido a torturas, penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes". Pero el problema surge cuando la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU precisa que "los castigos físicos son incompatibles con la
prohibición de la tortura y de otros tratamientos inhumanos o degradantes"

En la situación actual de las Rondas los castigos físicos representan el


modo de actuación de la justicia campesina, lo que le permite tener un poder
coercitivo real. Así, las Rondas se encuentran en una doble contradicción: se
reconoce su existencia y su función de administrar justicia, pero no son
aceptados sus métodos para ejercer la justicia. En consecuencia, por una parte,
se les reconoce un estatus, y por otra se les niega la posibilidad de obrar de
conformidad con el mismo.

2.4. EL RECONOCIMIENTO DEL PLURALISMO LEGAL EN EL PERÚ

La carta constitucional de 1993 y el convenio 169 de la OIT, son normas


fundamentales que deben ser interpretadas conjuntamente ya que consagran un
modelo de pluralismo legal interno. Cabe recalcar que como criterio interpretativo
debe utilizarse el artículo 35 del convenio, en el cual se establece que priman las
normas que otorgan más derechos o ventajas a los Pueblos indígenas.

En el artículo 149 de la constitución política del Perú de 1993, menciona que,


mientras no se violen los derechos fundamentales de la persona, las autoridades de
las comunidades campesinas y nativas con el apoyo de las Rondas Campesinas,
pueden ejercer sus funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial
conforme al derecho consuetudinario.

Por otro lado, el convenio 169 de la OIT, en los artículos 8 inciso dos y 9
inciso uno, artículos que se complementan entre sí; establecen que dichos pueblos
con autonomía para ejercer sus funciones jurisdiccionales (de acuerdo al derecho
consuetudinario) pueden conservar sus costumbres e instituciones propias siempre
que estas no sean incompatibles con los derechos fundamentales definidos por el
sistema jurídico nacional ni con los derechos humanos internacionales reconocidos.

Además, se señala que, en la medida en que sus costumbres e instituciones


propias sean compatibles con el sistema jurídico nacional y con los derechos
fundamentales reconocidos, se deberá respetar los métodos a los que estos pueblos
recurren tradicionalmente para la represión de los delitos cometidos por sus
miembros.

CAPITULO II RONDAS CAMPESINAS EN PIURA

CAPITULO III DERECHO COMPARADO

3.1. RONDAS CAMPESINAS EN ARGENTINA


Normas consuetudinarias, creencias religiosas y prácticas sociales que influyen en el
derecho a la tierra diferenciado por género.

Las comunidades las rondas y pueblos indígenas reinterpretan y aplican el derecho


consuetudinario, estrechamente vinculado a la cultura e identidad étnica, a la
estructura familiar, social y religiosa de la comunidad, de la lengua y de los valores
culturales.

Históricamente los campesinos indígenas poseyeron tierras comunitariamente, en


campos abiertos, siendo el uso comunitario de la tierra una costumbre arraigada y
protegida en la cultura.

En las comunidades aborígenes de chaco y Formosa la distribución de los bienes se


diferencia según el grado de parentesco, edad sexo y distancia que separe a un
pariente de otro, pero nadie de la comunidad queda excluido, salvo por situaciones
tradicionales sumamente graves es ahí el papel de las rondas que se forman para hacer
cumplir el pacto dado entere ellos. Los ancianos son los referentes de consulta
permanente en todas las decisiones por adoptar.

Las transacciones realizadas sobre un campo comunero consisten en cesiones de


derechos y acciones sucesorias y posesorias y se llevan a cabo entre o con personas
que detentan documentos de diversa calidad jurídica sobre esas tierras, llamados
“derechosos”, los comuneros tienen el uso indiviso del campo de pastoreo. Los
rodeos se manejan de manera individual. Por lo general, son familias de etnias
indígenas con pautas agrarias semejantes.

3.1.1. Autoridades tradicionales

Las cualidades del líder o cacique, se convierten en relevantes solo en la


relación del grupo con el exterior. Los líderes de los diferentes pueblos fueron
guerreros.

El consejo de ancianos cumple un rol importante respecto al conocimiento de


su gente tradiciones y es visto como un intercesor ejemplo en la comunidad
de Amaaicha del valle-Tucumán.

Consejos de cacique en los pueblos guaraníes-misiones encargadas de


mantener al tanto de lo que pasa en los alrededores del país, así como
advirtiendo de los peligros que pueden sufrir futuramente.

3.1.2. Prácticas de hecho en herencia/sucesión

Los usos y costumbres de trasmisión hereditaria consisten en cesiones de


derechos y acciones sucesorias y posesorias. La ley no establece distinciones
por género, pero hay prácticas de herencia en virtud de las cuales, por
acuerdos Familiares queda el varón a cargo de la exportación agrícola,
compensando a la heredera mujer con otros bienes.

Discrepancias/vacíos entere derecho escrito y derechos consuetudinarios.

El derecho está al margen y a veces en contra del derecho escrito. Sus formas
de propiedad suelen ser atípicas, con regímenes de comunidad que no son
condominio, con trasmisión de derechos que ignoran la escritura pública, con
trasmisiones sucesorias sin declaratoria de herederos, con inscripción y
documentos de dudosa eficacia, con títulos donde los límites son confusos
con subdivisiones que son minifundios, con poseedores de buena fe o sin ella
que se creen propietarios y que nunca ocuparon la tierra, y con tierras fiscales
que no se sabe si realmente lo son. Es ahí el choque entre los derechos legales
y consuetudinarios, por un lado, las rondas campesinas o tribus, comunidades
cada una de ellas a la cabeza de su líder, cacique o patriarca luchara por
defender su posición a reservar las tierras y bienes que posee, pero al no estar
registradas legalmente, terminan sufriendo el atropello y abuso de gente de la
ciudad que con interés económicos arremeten contra estas comunidades,
valiéndose del conocimiento legal.

3.2. Ecuador
El ecuador, como país intercultural y plurinacional recoge en su memoria social todas
las costumbres, mitos, leyendas y tradiciones que trasforman en direccionamiento
para el desarrollo del país en todas sus áreas, ya que complica ene el derecho
consuetudinario de los pueblos originarios del ecuador su forma de actuar, ya en el
presente gracias a la revolución ciudadana, han podido socializar y aplicar, de forma
coercitiva el modo de vida.

Después de muchas etapas de conquista y dominio español el proceso de amerindio


pasa por periodos de tamizaje, que tenían como objetivo desaparecer los rasgos
culturales de la cosmología andina.

Las demandas de reconocimiento cultural de los pueblos indígenas y originarios del


país, han puesto en duda la vigencia de un sistema jurídico mono cultura, aun
teniendo en cuenta el escenario del multiculturalismo constitucional que recorrió las
reformas constitucionales latinoamericanas desde la aprobación del convenio Nª. 169
por parte de la organización internacional de trabajo de 1989.

La nueva constitución del 2008, en la que se define como estado plurinacional de


derechos, reconociendo la coexistencia de una diversidad de sistemas jurídicos.

La idea es que se establezca el reconocimiento de una realidad histórica de ejercicio


de derechos consuetudinarios.

Asimismo, este pluralismo jurídico es visto como un proceso de construcción de otras


formas jurídicas que identifican el derecho en los sectores mayoritarios de la
sociedad, y de respuestas institucionales a procesos de transición de una sociedad
marcada por la colonialidad hacia una construcción social y estatal de carácter
intercultural y plurinacional, en donde se compila todas las costumbres, tradiciones,
leyendas y mitos ancestrales.

En los últimos cuatro años de vigencia de la carta magna, la coexistencia de la justicia


ordinaria y la justicia indígena no ha estado exenta de conflictos respecto de los
alcances de la jurisdicción administrativa y justicia indígena de la adaptación de
procesos a los derechos humanos, de los mecanismos de coordinación entre
autoridades estatales y autoridades indígenas, entre otros.

En este país existen varias formas de solucionar problemas por ello le llaman
pluralismo jurídico, teniendo su base legal en el art.425 de la carta magna; en caso
de conflicto entre normas de distinta jerarquía, la corte constitucional, las Juezas y
jueces, autoridades administrativas y de servicio público, lo resolverán mediante la
aplicación de norma, jerarquía superior

a) Forma MASC (método alternativo de solución de conflictos), los mismos que


están amparados en el art. 190 de la constitución: se reconoce el arbitraje, la
mediación y otros procedimientos alternativos para la solución de conflictos.
b) Una segunda forma es la justicia indígena o justicia de las rondas campesinas,
amparada en el art. 171 de la constitución, trata de llegar a una solución
respetando las costumbres, tradiciones y rituales de su jurisdicción, donde el
poder de decisión lo tiene la comunidad a través de sus autoridades indígenas.
c) Una tercera forma es la justicia ordinaria, art. 182 de la constitución: de la
corte nacional de justicia tendrá jurisdicción en todo el territorio nacional y
su cede estará en quito, esta estructura por la corte nacional de justicia, corte
provincial de justicia, tribunales y juzgados de paz.

3.2.1. Bases constitucionales para el derecho colectivo (justicia indígena) a manos de


las rondas campesinas.

Art. 11.3 que nos habla de los principios y derechos con una aplicación inmediata,
donde los derechos humanos cumplen un rol de acción afirmativa en los pueblos y
comunidades indígenas a través de las rondas campesinas. Del art. 56 al 60 habla
de los derechos de las comunidades, rondas, pueblos nacionalidades indígenas.

En ella se aclara el panorama del derecho y libertad que se les concede a las
comunidades y rondas campesinas que se han formado, para que las mismas puedan
aplicar la justicia indígena, conservando y desarrollando las propias formas de
convivencia comunitaria. Art.76.7. determina que los seres humanos no pueden ser
discriminados por ninguna cuestión, brindándose la igualdad de entendimiento en
el proceso, art.76.7. Tanto la justicia ordinaria como la indígena nadie puede ser
juzgado dos veces por un mismo caso, de esta manera y con muchos artículos más
escritos en la constitución de dicho país, se queda resguardada la seguridad en la
validez de aplicación de la justicia en las diferentes comunidades a manos de las
rondas campesinas, con la salvedad que, sin importar el derecho ordinario o
indígena, tendrá que prevalecer os derechos fundamentales de las personas en
cuanto es prioritario.

CAPITULO IV JURISPRUDENCIA

STC 02765-2014-PA/TC

El TC se pronuncia sobre los límites de la administración de justicia dentro de las


comunidades campesinas y nativas. Específicamente resalta las garantías mínimas
que deben protegerse a favor de los integrantes de dichas comunidades.

A través de esta importantísima sentencia emitida por el Tribunal Constitucional, se


precisa los alcances de la jurisdicción que ejercen las comunidades campesinas y nativas.
Así como las garantías mínimas que se deben respetar dentro de tales jurisdicciones, entre
ellos el derecho fundamental al debido proceso y todos los derechos conexos a este.
Además, el TC enfatiza que la decisión tomada no equivale a ir en contra de la autonomía
de la jurisdicción de una comunidad, sino de proteger los mínimos indelegables de los
derechos fundamentales que ninguna jurisdicción puede obviar.

Bajo el desarrollo de estas premisas, el TC declaró fundada la demanda de amparo


interpuesta por cuatro ciudadanos contra las autoridades de la Comunidad Campesina de
Montevideo (municipio distrital de Montevideo, en Chachapoyas, Amazonas) y del
comité de la ronda campesina del lugar, para que se deje sin efecto un acta de asamblea
general en el extremo que sancionan a los accionantes con su destitución de la comunidad
y la devolución de sus terrenos a la comunidad.

Al respecto el Colegiado advierte que en los procesos iniciados por comunidades


campesinas y nativas, se debe garantizar el derecho fundamental al debido proceso. Ello
implica que la persona acusada debe tomar conocimiento certero de los hechos que se le
atribuyen, a fin de poder articular una estrategia de defensa; y, en la medida de lo posible,
las faltas y sus respectivas sanciones deben estar adecuadamente reguladas en el estatuto
de la comunidad y, de no ser ello factible, las decisiones deberán adoptarse sobre la base
del derecho consuetudinario. Asimismo, la persona acusada debe tener la oportunidad y
el tiempo necesario para preparar su defensa, lo que conlleva la posibilidad de que pueda
presentar y sustentar sus argumentos.
Por otro lado, el TC también señaló que para que las comunidades campesinas y nativas
puedan ejercer la jurisdicción comunal deben contar con algunos presupuestos. Estos son:
A) autoridades comunales para ejercer la jurisdicción y tomar decisiones administrativas;
B) la facultad de competencia para resolver el conflicto jurídico que ocurra en su
territorio, de conformidad con su desarrollo histórico-cultural, su derecho
consuetudinario y, en general, su particular sistema normativo; C) procedimientos que
permitan una mínima garantía de los derechos fundamentales de los procesados y los
agraviados; y, D) la potestad para hacer efectivas sus decisiones y que estas sean
definitivas.

En virtud de todo lo señalado, al resolver el caso el TC explicó que no existía duda sobre
la potestad de la comunidad campesina demandada para ejercer jurisdicción comunal,
pues su existencia jurídica está plenamente reconocida. Sin embargo, consideró que esta,
al sancionar a los demandantes, no respetó las garantías mínimas del derecho fundamental
al debido proceso, pese a la presencia del juez de paz y la certificación que realiza a las
firmas del acta de la asamblea, pues en el desarrollo de las investigaciones en torno a las
supuestas faltas cometidas por los recurrentes, no se garantizó que estos ejerzan su
defensa, ni se hizo referencia a alguna normativa concreta que regule las faltas atribuidas,
ni el fundamento de la sanción aplicada Por lo que el TC ordenó a la Comunidad
emplazada se aplique un nuevo proceso, donde se respete las garantías del derecho al
debido proceso, específicamente en lo relacionado al derecho de defensa de los
accionantes, sin embargo ello no significa que los accionantes se mantengan como
comuneros, puesto que podría ir en contra de la voluntad de la comunidad en este nuevo
proceso.

4.1. PROBLEMA
Encontramos muchas incoherencias en el Decreto Legislativo 1015, después de
evaluar su constitucionalidad a la luz de las sentencias de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos y los Tratados de la Convención Americana y el Convenio 169
de la OIT. La norma en cuestión ha establecido un procedimiento para la venta de las
tierras de las comunidades, con una facilidad que antes no existía y que pone en duda
la labor promocional de las comunidades por parte del estado. Un primer problema
es que la legislación se ha realizado sin que se tome en cuenta las
costumbres y los antecedentes de las Comunidades. Un segundo tema está vinculado
al peligro de extinción de las comunidades. Finalmente se considera que estas tierras
son similares a cualquier otra propiedad del Código Civil, pero no se ha evaluado que
las tierras son necesarias para la propia supervivencia de las comunidades. No puede
dejarse de lado la deuda histórica que la sociedad tiene con las organizaciones
sociales campesinas, cuya existencia se remonta a tiempos anteriores a la creación
del Estado peruano. Tampoco debe olvidarse que, durante más de dos décadas del
siglo XX, cuando la violencia social y política sacudió al Perú, la mayoría de los
alrededores de 70 000 muertos causados por los enfrentamientos, según cálculos de
la Comisión de la Verdad y Reconciliación, fueron pobladores rurales, sobre todo
comuneros.

4.2 NORMATIVIDAD

Los antecedentes constitucionales de las comunidades, en el siglo XX, lo


vislumbramos en la Constitución de 1920 artículo 58 que “reconoce existencia legal
de las comunidades indígenas”. La Constitución de 1933, artículo 207 señalaba
“tienen existencia legal y personería jurídica”. La Constitución de 1979, contenía 3
artículos5 que desarrollaban el tema de las Comunidades. En la Constitución de 1993
se aborda en dos artículos.

En la Constitución de 1979 se respeta y protege las tradiciones de las Comunidades,


en la Constitución de 1993 se respeta la identidad cultural.

• En la Constitución de 1979 reconocen la personería jurídica de las Comunidades y


en la de 1979 reconocen a las comunidades como personas jurídicas.

• En la Constitución de 1979 se reconoce la inembargabilidad, imprescriptibilidad e


inalienabilidad de sus tierras. En la Constitución de 1993 solo la imprescriptibilidad.
• En la Constitución de 1979 se fomenta las empresas comunales y las empresas
cooperativas. En la Constitución de 1979 señala que se garantiza la propiedad de la
tierra en forma privada y comunal o cualquier otra forma asociativa.

• La Constitución de 1979 exigía votación calificada y razones de interés para la


comunidad para desprenderse de tierras, la Constitución de 1993 declara la libre
disposición de las tierras. Al respecto el Dr. Guillermo Figallo Adrianzen señala que
“esta modificación reviste una gran importancia teórica, pues marca el inicio del
retorno al exacerbado liberalismo de mediados del siglo XIX.”

Puede apreciarse a la luz de esta apretada síntesis que la constitución de 1993 es


menos proteccionista si lo comparamos con la constitución de 1979. Veremos
entonces si la Constitución de 1993 resulta el único parámetro constitucional para
evaluar el D. Leg. 1015.

BIBLIOGRAFÍA

Alpanchis, R. (2002). Reconocimiento pleno de las rondas campesinas y el pluralismo legal.


cusco: Alpanchis.

DESARROLLO, M. F. (2010). JUSTICIA COMUNAL EN EL PERÚ. COOPERACIÓN ALEMANIA AL


DESARROLLO- GTZ.

Fajardo, R. Y. (2002). HACIA UN RECONOCIMIENTO PLENO DE LAS RONDAS CAMPESINAS Y EL


PLURALISMOSOCIAL. Alpanchis: Justicia comunal en los andes.

Nora, B. (1991). La ronda campesina en el Peru. leik korsbaek, 10.