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Rachel Pollack

Los 78 grados de sabidurfa


del Tarot
Arcanos Menores y Lecturas

EDICIONES DRANO
Argentina - Chile - Colombia - Espana
Mexico - Venezuela
Titulo original: Seventy-Eight Degrees of Wisdom. A Book of Tarot.
Part II: The Minor Arcana and Readings
Editor original: The Aquarian Press Limited
Traducci6n: Marta I. Guastavino

Reservados todos los derechos. Queda ri­


gurosamente prohibida, sin la autoriza­
ci6n escrita de los titulares del Copyright,
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© 1983 by Rachel Pollack


© 1987 by EDICIONES URANO, S. A.
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ISBN: 84-86344-40-9 (obra completa)


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lmpreso en Espafia - Printed in Spain


In dice

lntroducci6n 7

LOS ARCANOS MENORES 27


1. Las Varas 29
2. Las Copas 57
3. Las Espadas 85
4. Los Pentaculos 113
LAS LECTURAS 147
5. lntroducci6n a la adivinaci6n por el Tarot 149
6. Los tipos de lecturas 166
7. Como usar las lecturas del Tarot 224
8. Lo que aprendemos de las lecturas del Tarot 246
Para Joan Goldstein, que sabe que las mejores cartas
son las que dicen la verdad.
lntroducci6n

El mazo Rider

En 1910 la Rider Company, de Londres, public6 un nuevo


mazo de Tarot, disefiado por el conocido ocultista Arthur
Edward Waite y dibujado por Pamela Colman Smith, una
artista menos conocida, pero dotada de lo que se suele Ha­
mar «poderes psfquicos». Aparentemente, el propio Waite
no esperaba que las nuevas cartas haHasen mucho publico;
como todas sus obras, su libro sobre el Tarot se dirige prin­
cipalmente a personas ya interesadas por la tradici6n ocul­
tista. Y sin embargo el mazo Rider -asf termin6 por ser
Hamada la baraja- se conoce hoy en el mundo entero, no

7
s6lo en su version original, sino en ediciones piratas, en
mazos «nuevos» apenas modificados, en varies tamanos
diferentes publicados solamente por Rider, en ilustraciones
para novelas, libros de psicologfa, historietas y programas
de televisi6n. La sorprendente popularidad de este Tarot
esoterico en particular, con preferencia a centenares de
otros mazos, tanto tradicionales como modemos, se deriva
en gran parte de un aspecto de los naipes que el propio
Waite apenas si parece haber advertido: los dibujos de Pa­
mela Colman Smith, que revolucionaron los Arcanos Me­
nores.
En la apologfa que hizo de su mazo, Waite se esforz6
por defender ciertos cambios que introdujo en el diseno y
en la numeraci6n de las cartas en los Arcanos Mayores. Sin
embargo, quienes se acercan por primera vez al Tarot, en
su mayorfa, al comparar el mazo Rider (figura de la p. 7,
centre) con el mazo mas tradicional de! Tarot de Marsella,
por ejemplo (figura de la p. 7, izquierda), tendran que poner
mucha atenci6n para poder observar la mayor parte de tales
cambios. Por el contrario, en los Arcanos Menores veran
inmediatarnente la diferencia. En todos los mazos disefia­
dos antes de! Rider, las cartas que van de los numeros 1 al
10 de los cuatro palos llevan dibujos geometricos que inclu:
yen el numero correspondiente de espadas, bastos, oros o
copas. En esto se parecen a sus descendientes, los habitua­
les naipes de juego. En la mayor parte de los mazos, estos
disenos son simples y repetitivos. Como una excepci6n se
destaca entre ellos el trabajadfsimo mazo Crowley (figura
de la p. 7, derecha). El mazo Waite-Smith, sin embargo,
lleva una ilustraci6n en cada naipe.
Preocupado principalmente por los Arcanos Mayores,
mas esotericos, Waite no cay6 aparentemente en la cuenta
de c6mo esta rica diversidad de escenas podfa cautivar al
espectador com(m que buscaba tener una experiencia del
Tarot. En cierto sentido, la novedad misma de las cartas
aumenta su encanto. Allf donde los Arcanos Mayores nos
sorprenden al mismo tiempo con la antigiledad y con· 1a
complejidad de su simbolismo, los Menores, al no respon-

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der a una tradici6n pict6rica, se nos aparecen como escenas
tomadas directamente de la vida o, en algunos casos, de
la fantasfa.
El hecho de que Smith las dibujara en un estilo seudo­
medieval no parece molestar a la mayorfa de las personas,
pues la sensaci6n de vivacidad !es parece mas importante.
Casi todos los Arcanos Mayores nos muestran una figura de
pie o sentada; solo el Loco y el Mundo se mueven. Es mas,
danzan. Pero en los Arcanos Menores, todas las escenas
muestran algo que esta sucediendo, como si fuera un foto­
grama tornado de una pelfcula.
El contraste no es accidental. Los Arcanos Mayores re­
presentan mas bien fuerzas arquetfpicas que personas rea­
les. El Loco y el danzarfn del Mundo se mueven porque
solo ellos encarnan plenamente tales principios. Pero los
Arcanos Menores muestran aspectos de la vida ta! como
realmente la vive la gente. En los cuatro palos, y mas espe­
cialmente en las combinaciones que las cartas forman cuan­
do las disponemos para una consulta, encontramos un pa­
norama de la experiencia que nos da una penetraci6n cons­
tantemente renovada de las maravillas de la naturaleza
humana y de este mundo magico.
Debido precisamente a que nos muestra la vida corrien­
te y no un sistema formal, el mazo Rider no interesa a mu­
chos ocultistas. Mientras que muchas barajas posteriores
han copiado, con mas o menos variaciones, el mazo Rider,
hay otras -incluyendo las que podrfamos caracterizar
como «mas serias», como el mazo de Crowley o el BOTA
(Builders of the Adytum o Constructores del Santuario)­
que han vuelto a los antiguos disenos para los Arcanos Me­
nores. Ello se debe a que a sus creadores el Tarot, ya sea
como instrumento o en cuanto fuerza viviente, Jes intere­
saba como un sistema de organizaci6n y estructuraci6n de
practicas esotericas. Para ellos, el Tarot constitufa un vfnculo
vital con los sistemas mfsticos.
El mas importante de estos vfnculos es el que conecta
los cuatro palos con los cuatro mundos que describe la Ca­
bala. Los cabalistas consideran que el universo existe en

9
cuatro fases, de las cuales la mas pr6xima a nosotros (y la
mas alejada de la union directa con Oios) es el mundo ma­
terial, llamado Assiyah, el «Mundo de la Acci6n». Para mejor
entenderlos, los te6sofos medievales describieron cada
mundo como encamado en un Arbo! de la Vida, un dia­
grama de la ley c6smica. Ahora bien, la estructura del Arbo!
no cambia en los diferentes mundos. Cada arbol contiene
diez sephiroth, o arquetipos de la emanaci6n. (En el D�ez
de Pentaculos se encontrara el diseno mas com(m del Ar­
bo!.) Y aquf, por cierto, interviene el Tarot. Como cada uno
de los cuatro palos contiene diez cartas numeradas de uno
a diez, podemos colocar las cartas sobre las sephiroth para
tener asf una ayuda concreta en la meditacion. Y como las
sephiroth representan fuerzas arquetfpicas, la mayor parte
de los ocultistas prefieren diserios abstractos para simboli­
zarlas. Para ellos, una escena en la que se ven personas que
hacen algo -tres mujeres bailando o un grupo de mucha­
chos que pelean- solo sirve para apartar la atenci6n del
simbolismo etemo.
Algunos ocultistas van au.n mas lejos: creen que los dise­
rios geometricos de las cartas son portadores de un poder
psfquico que !es es propio, y que, mirando en profundidad
esos disenos en sus colores especiales, podemos producir
en el cerebra ciertos ef ectos bien definidos.
Muchas personas sin especial inclinaci6n hacia el esote­
rismo seguiran prefiriendo los antiguos mazos a cualquiera
de las interpretaciones modemas, incluso a las geometricas.
Para ellas, el sentido de una tradici6n, con significados que
han ido enriqueciendose durante siglos, lleva consigo un
poder que ninguna edici6n revisada puede igualar. En las
lecturas, se remiten a las antiguas formulas, y para ellas las
escenas detalladas de! mazo Rider constituyen una distrac­
ci6n. Con frecuencia, los lectores con mas poderes psfqui­
cos se valen de las cartas antiguas, ya que encuentran que
el propio caracter abstracto de los naipes numerados Jes
ayuda a activar la facultad clarividente.
Sin embargo, para la mayorfa de nosotros los diserios
repetitivos limitan muchfsimo el desarrollo de la intuici6n

10
que puede generarse ya sea exclusivamente en el estudio
de las cartas o usandolas en tiradas y consultas. Una vez
que hemos memorizado las formulas relacionadas con cada
naipe, se nos hace diffcil ir mas alla. En este libro he inten­
tado crear lo que yo llamo un Tarot «humanista», derivado
no solamente de las verdades esotericas, sino tambien de
las intuiciones de la modema psicologfa postjunguiana, para
dar asf una imagen mas completa de quienes somos, como
actuamos y cuales son las fuerzas que nos configuran y nos
dirigen. En una vision ta! de! Tarot, el objetivo no son los
significados fijos, sino mas bien un metodo mediante el cual
cada persona pueda obtener una mayor penetracion en la
vida. Por mas que el analisis de cada carta provenga en
parte de su uso en las lecturas, con los significados que
corresponden a la posici6n normal y a la invertida, lo que
ta! analisis revelara principalmente es la forma en que esa
carta enriquece nuestro conocimiento de la experiencia
human a.
Como el mazo Rider presenta escenas tan vfvidas, las
formulas o comentarios referentes a cada carta sirven sola­
mente como puntos de partida. Podemos meditar sobre las
propias imagenes y sobre la forma en que se combinan con
las otras que las rodean. En cierto sentido, entre estas figu­
ras y la imaginacion (y la experiencia) de cada persona se
establece algo asf como una sociedad. En todas las lecturas,
lo mismo que en cada meditacion o reflexion, podemos ver
en cada carta una experiencia nueva. Asf como las barajas
mas esotericas funcionan mejor para las disciplinas ocultis­
tas, y las mas antiguas para decir la buenaventura, el mazo
Rider es el indicado para quienes usamos las cartas princi­
palmente para tomar conciencia de nosotros mismos y de!
mundo que nos rodea.
Las imagenes de Smith ejercen su atractivo sobre la
gente por efecto de su accion, equiparable a la de una histo­
rieta. Nos fascinan a lo largo de! tiempo gracias a la realidad
de los significados que contienen. Se pregunta uno como
hizo su trabajo Pamela Smith. Por lo que sabemos, fue
creando sus imagenes sin apoyarse en tradicion alguna. En

11
mi libro sobre los Arcanos Mayores exprese la opini6n de que
probablemente Waite no especific6 estos disefios con la
misma claridad con que lo hizo para los naipes Mayores.
En su libro no hay referencia alguna a sus orfgenes, y tam­
poco defiende el cambio radical introducido, ta! como de­
fendi6 los cambios existentes en los Arcanos Mayores. Sus
interpretaciones, ademas, no utilizan de manera importante
las nuevas imagenes. Aunque describe brevemente cada
una de ellas, sus explicaciones son por lo com(m f6rmulas y
frases hechas («deseo, voluntad, determinaci6n, proyecto»),
que no difieren sustancialmente de los significados que se
!es atribuye en los mazos anteriores.
Algunos autores han afirmado (aunque yo no he encon­
trado ninguna prueba de ello en los escritos de! propio
Waite) que Smith dibuj6 las figuras como si fueran cuatro
libros de historietas, uno para cada palo. La calidad de! palo
determinaba el caracter de! relato, en el cual los naipes que
representan figuras cortesanas constitufan una familia, y las
restantes cartas, numeradas de! 1 al 10, eran las cosas que
!es suce.dfan. El llamado Tarot marroquf, basado con mucha
fidelidad en el mazo Rider, se ajusta a este sistema. Pero
esta explicaci6n de las imagenes por la historieta configura
una petici6n de principio. Lo importante sigue siendo la
relaci6n de la imagen con el significado.
Sospecho que Waite dio a Smith las f6rmulas que el
querfa ver ilustradas y quiza consult6 con ella c6mo serfa la
imagen, y que despues la condici6n de artista de Smith pre­
valeci6, operando en ocasiones con el simbolismo superfi­
cial, en tanto que otras veces su funcionamiento trascendfa
el nivel de la opci6n consciente. Las formulas de Waite se
derivan de diversas fuentes. El propio Waite habla en oca­
siones de significados contradictorios, como si hubiera con­
sultado a diferentes adivinos. Su disposici6n de las cartas
cortesanas tambien muestra la influencia de la Orden de!
Alba Dorada, una sociedad secreta de magos-mfsticos a la
cual pertenecieron en su momento tanto Waite y Smith
como Crawley y Paul Foster Case, el disefiador de! mazo
SOTA

12
En muchos casos, naturalmente, las imagenes son muy
simples y se relacionan directamente con los significados
que debfan ilustrar. El Cuatro de Pentaculos, por ejemplo,
muestra la imagen de un avaro, de alguien que se «aferra» a
la «seguridad de las posesiones». Pero cabe preguntarse si
es coincidencia o deliberaci6n que esos cuatro pentaculos
cubran la coronilla, el coraz6n y la garganta, y las plantas de
los pies, todo lo cual sugiere interpretaciones mas profun­
das que la simple avaricia. Y en muchos casos, la imagen
toca algo que hay dentro de nosotros y que trasciende el
significado oficialmente relacionado con ella. Fijemonos en
el Seis de Espadas: se supone que es «un viaje por agua». El
silencio onfrico y la tristeza implfcita en la imagen sugieren
el mftico viaje de las almas a traves de! rfo Estigio.
No es mi intenci6n presentar a Waite como desabrido ni
como insensible a las imagenes de su propio mazo. Hay
ocasiones en que sus comentarios, especialmente los refe­
rentes a las figuras, llevan nuestro entendimiento mas alla
de la simple lista de significados. En el Seis de Espadas ob­
serva que «la carga es ligera», y esto, unido al comentario
de Eden Gray, quien sefiala que «las espadas no hunden la
barca», nos lleva a la contemplaci6n de la imagen de un
viaje espiritual o emocional, en el cual cargamos con nues­
tros recuerdos y pesares. En el Dos de Varas, Waite pro­
pone dos significados opuestos, y despues dice que la ima­
gen «da una clave» para resolverlos. En otras ocasiones, sin
embargo, el significado propuesto contradice a la imagen,
como en el Dos de Espadas, donde se nos dice que una
poderosa imagen de aislamiento y defensa representa la
«amistad».
Desde que apareci6 la baraja Rider, algunos otros dise­
nadores de Tarots intentaron incluir una escena en cada
carta. Casi todos han rendido tribute a las imagenes de Pa­
mela Smith, algunos aproximandosele en forma muy estre­
cha, mientras que otros transformaban imaginativamente
las ilustraciones de! mazo Rider. No hay nada que los obli­
gue a usar esas imagenes, que no estan revestidas de la
autoridad de una antigua tradici6n, como los Arcanos Ma-

13
yores. Su autoridad se deriva de un logro creativo. No se
sabe por que, estas figuras, burdamente dibujadas, torpes,
con frecuencia fuera de toda proporci6n o perspectiva, ba­
sadas en unas ideas sentimentales de la Edad Media, han
guiado a millares de personas a una comprensi6n nueva,
no solo de las cartas, sino de sf mismas. De un solo trazo,
Pamela Smith cre6 una tradici6n nueva.

Los cuatro palos

Si bien en su presentaci6n de las cartas individuales Waite


se apart6 de la practica anterior, en su disposici6n de los
palos y de sus emblemas se mantuvo pr6ximo a los mazos
precedentes... con una unica excepci6n. Allf donde los vie­
jos mazos, remontandose nada menos que hasta el siglo xv
y la baraja Visconti-Sforza, usaban Varas (o Bastos), Copas,
Espadas y Oros, el mazo Rider sustituy6 estos ultimos por
Pentaculos, es decir, estrellas de cinco puntas encerradas
en discos de oro. Waite introdujo este cambio por dos razo­
nes. La primera, porque querfa que su cuarto palo repre­
sentara el alcance cabal de! mundo ffsico y no simplemente
el estrecho materialismo de! dinero y los negocios. Y en
segundo lugar porque querfa que los cuatro palos fueran
portadores de los cuatro instrumentos basicos de la magia
ritual. En realidad, las dos razones se reducen a una. Waite
sabfa que los magos usaban esos objetos, en parte, porque
simbolizan en forma concreta los diversos aspectos de! uni­
verso ffsico/espiritual.
La asociaci6n de estos cuatro emblemas tanto con la
practica de la magia como con la verdad espiritual subya­
cente en la vida se remonta por lo menos hasta la Edad
Media, epoca en la que encontramos sus equivalentes en
los objetos simb6licos de que son portadoras las doncellas
de! Graal. El propio Waite conocfa estos objetos por su ex­
periencia en las 6rdenes magicas. El mazo Rider tambien
los representa dispuestos sobre la mesa que hay delante de!
Mago en los Arcanos Mayores.

14
En el Tarot, como en la magia, los cuatro emblemas re­
presentan el mundo mismo y la naturaleza humana, al mis­
mo tiempo que el acto de la creaci6n (tanto la creaci6n de
cosas especfficas como la creaci6n continua de la evolu­
ci6n). Que ocupen un lugar sobre la mesa de! Mago signi­
fica que este -o esta- ha alcanzado el senorfo de! mundo
ffsico. En un sentido, ta! sefiorfo alude a los poderes reales
sobre la naturaleza que muchas personas buscan en la ma­
gia. Quienes usan el Tarot como disciplina esoterica sostie­
nen a veces que la meditaci6n y el ritual con los Arcanos
Menores daran al adepto el control de las fuerzas de la na­
turaleza. En su novela The Greater Trumps [Los triunfos
mayores], basada en el Tarot, Charles Williams lleva esta
idea a un extremo dramatico cuando el heroe genera un
huracan sacudiendo, juntas, todas las cartas asociadas con
el viento. En terminos psicol6gicos, el dominio o «senorfo»
sobre los Arcanos Menores significa haber llegado a com­
prender, en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea,
todas aquellas experiencias y fuerzas que aparecen repre­
sentadas en las cartas. Un «senor» es una persona que tiene
control sobre su vida, que es duefia -o duefio- de sf
misma.
Un objetivo ta! es mucho mas diffcil de alcanzar de lo
que mucha gente podrfa pensar. Significa saber realmente
quienes somos, tanto en los niveles inconscientes como en
los conscientes. Significa saber por que actuamos como lo
hacemos, conocer nuestros verdaderos deseos en vez de
las nebulosas ideas que la mayorfa de las personas tienen
de sus objetivos en la vida. Significa advertir las conexiones
entre experiencias cuyo vfnculo se nos aparece como mera­
mente aleatorio. El Tarot puede, por lo menos, ayudarnos a
incrementar el entendimiento que tenemos de todas estas
cosas. Y el punto a que cada persona llegue depende, entre
otras cosas, de la relaci6n que establezca con las cartas.
El numero cuatro ha figurado en forma muy destacada
en los intentos humanos por entender la existencia. Como
nuestro cuerpo nos sugiere este numero (el frente y la es­
palda, los !ados derecho e izquierdo), tendemos a organizar

15
nuestras percepciones del mundo, siempre cambiante, cla­
sificando las cosas en cuatro. La vision del afio como for­
mado por cuatro estaciones proviene tambien de los dos
solsticios y de los dos equinoccios. (Las culturas que no tie·
nen conocimientos astron6micos suelen dividir el ano en
las dos estaciones basicas, verano e invierno, o tambien a
veces en tres estaciones.)
El zodfaco contiene doce constelaciones, tres veces cua­
tro; por ende, encontramos los signos de la astrologfa divi­
didos en cuatro grupos de tres. Un signo «fijo» en cada gru­
po nos da los cuatro «puntos fuertes» del cielo. Son los cua­
tro que vemos representados en los Arcanos Mayores, en
las cartas del Mundo y de la Rueda de la Fortuna, como las
cuatro figuras que aparecen en los cuatro angulos de los
naipes. (La forma misma de las cartas, y para el caso la
mayorfa de las viviendas occidentales, clan testimonio de
nuestra tendencia a lo cuadrilateral. En la antigiledad, los
chinos jugaban con naipes circulares.) Las cuatro criaturas
simbolizan el zodfaco, pero se derivan de forma mas directa
de la vision de Ezequiel en el Antiguo Testamento, repetida
posteriormente en la Revelaci6n.
De los cuatro simbolismos, los dos que se refieren mas
directamente a los Arcanos Menores son los cuatro elemen­
tos de la alquimia medieval y las cuatro letras de! nombre
de Dios en hebreo, el Tetragramaton. Nuestro moderno
concepto de los elementos atomicos se deriva de una idea
mas temprana (que se origin6 en la antigua Grecia), seg(m
la cual todas las cosas en la naturaleza se han formado a
partir de cuatro constituyentes basicos: fuego, agua, aire y
tierra. Y no solamente encontramos esta idea en Europa,
sino tambien en culturas tan diversas como las aut6ctonas
de China y de America del Norte. Los elementos cambian
(>n ocasiones; a veces, los numeros cambian tambien de
cuatro a cinco, agregando el «eter» o Espfritu a los cuatro
<'lementos de la naturaleza (de la misma manera que mu­
<'hns culturas agregan el «centro» como una quinta direc­
d6n). El concepto basico, sin embargo, sigue siendo el
111bmo: que todo puede ser reducido a sus partes basicas,

I <,
que el mundo combina esas cualidades fundamentales de
infinitas maneras.
En la actualidad llevamos mucho mas lejos esa idea;
reducimos toda la materia a partfculas subat6micas (dejan­
do totalmente de lado la idea de Espfritu, a no ser en ciertas
teorfas rarificadas de la ffsica contemporanea) y considera­
mos desdefiosamente los «elementos» medievales como
combinaciones qufmicas muy complejas. Sin embargo, es­
tamos muy equivocados si pensamos que el antiguo sis·
tema ya no puede ensenarnos nada. Pues algo que caracte­
riza a la antigua vision -y, de hecho, a las visiones de casi
todas las culturas previas a la nuestra occidental y modema­
es la no-separaci6n entre teorfas y valores de orden ffsico,
espiritual, moral y psicol6gico. Para nosotros, el significado
espiritual de! elemento helio, digamos por poner un ejem­
plo, es mf nimo, cuando no simplemente inexistente. Para
los pensadores medievales, el elemento Fuego sugerfa una
vasta gama de asociaciones. Evidentemente, serfa un error
rechazar los grandes logros cognoscitivos de lo que llama­
mos la ciencia moderna, pero tampoco deberfamos recha­
zar las intuiciones de epocas anteriores.
En el Tarot, los cuatro elementos se presentan como
Fuego-Varas (Bastos), Agua-Copas, Aire-Espadas y Tierra­
Pentaculos (Oros). Los diferentes autores suelen dar varia­
ciones de este ordenamiento, de las cuales la mas frecuente
es intercambiar Varas y Pentaculos, sobre la base de que las
varas crecen de la tierra y las monedas se funden sobre el
fuego. Debido a las asociaciones mas amplias del fuego y
de la tierra, yo prefiero mantener el ordenamiento mas co­
mun. El fuego no es simplemente una herramienta del
hombre, sino una gran fuerza de la naturaleza, que se mues·
tra de la manera mas poderosa en el sol que hace brotar las
varas del suelo. La tierra no solo representa el suelo, sino
que.es, tradicionalmente, todo el universo material, de! cual
los Oros no representan mas que una pequefia parte, y los
Pentaculos una mucho mayor.
Si deseamos ver el mundo en funcion del numero cinco
en vez de! cuatro, incluyendo el Espfritu como centro, en-

17
tonces los, Arcanos Mayores representan el quinto ele­
mento, el Eter. El hecho de que lo situemos aparte de los
cuatro elementos Menores simboliza la intuici6n de que, de
alguna manera, el Espfritu existe en un nivel diferente de!
nivel del mundo ordinario. Al mismo tiempo, el hecho de
que para las lecturas los mezclemos todos nos ayuda a ver
que, en realidad, el Espfritu y la totalidad de los elementos
de Ip materia operan constantemente juntos. Trabajar con
el Tarot nos ayuda a entender las formas dinamicas en que
el Espfritu confiere significado y unidad al mundo material.
Un verdadero entendimiento de esta relaci6n' tanto en teo-
,
na como en la practica, constituye un gran paso en el avan-
ce hacia ese «senorfo» a que antes hicimos referenda.
Muches lectores conoceran la simbologfa de los cuatro
elementos por la astrologfa, con sus cuatro «triplicidades»:
e� F�ego (Aries, L;o �agit�rio), el Agua (Cancer, Escorpio,
. '.
P1 sc1s), el �re (Gemm1s, Libra, Acuario) y la Tierra (Tauro,
.
Virgo, Capncornio). Tambien la psicologfa junguiana utiliza
los cuatro elementos, relacionandolos con maneras basicas
de vivenciar el mundo. El Fuego representa la Intuici6n el
Agua el Sentimiento, el Aire el Pensamiento, y la Tierr� la
,
Sensacion.
En la astrologf a y en el pensamiento junguiano, Jos ele­
mentos representan tipos y caracterfsticas. En el Tarot ve­
mos estos tipos reflejados en las cartas cortesanas. Los pales,
como totalidad, muestran mas bien actividades y cualidades
de la vida que rasgos de la psicologfa individual. Dicho de
otra manera, que si en una lectura dominan las Varas no
dii:_em�s que la persona tiene un caracter «fogoso», sino
mas b1en que en ese memento esta pasando por muchas
experiencias de Fuego. Si estudiamos los cuatro pales por
separado, �s precisamente para aprender que es lo que que­
re�os decir al hablar de experiencias de Fuego, Agua, Aire
o Tierra. Y en las lecturas los estudiamos juntos para apren­
der de que manera la vida abarca y combina, en la realidad,
todos los elementos.
A manera de breve resumen, las Varas/Fuego represen­
tan la acci6n, el movimiento, el optimismo, la aventura, la

18
lucha, los negocios -en el sentido de la actividad comercial
antes que en el de las mercancfas-, los comienzos. Las
Copas/Agua representan la reflexion, las experiencias tran­
quilas, el amor, la amistad, el jubilo, la fantasfa, la pasividad.
Las Espadas/Aire representan el conflicto, las emociones
colericas o alteradas, la tristeza, pero tambien la actividad
mental, la prudencia, el uso del intelecto para entender la
verdad. Los Pentaculos/Tierra representan la naturaleza el
dinero, el trabajo, las actividades rutinarias, las relacio�es
estables, los negocios en el sentido de las cosas que se hacen
y se venden. Ademas, porque los Pentaculos son signos
magicos, representan lo magico de la naturaleza y lo mara­
villoso de la vida ordinaria, lo que no siempre se percibe,
pero que con frecuencia esta oculto bajo la superficie.
Si comparamos el Tarot con otro conocido sistema sim­
b6lico, las Varas y las Espadas representan situaciones
«yang» o «activas», en tanto que las Copas y los Pentaculos
representan las que son «yin» o «pasivas». Tambien pode­
mos sustituir, con referencia a los Arcanos Mayores, el yang
por el Mago y el yin por la Suma Sacerdotisa. Sea cual fuere
la terminologfa, estas distinciones se aclaran en virtud del
simbolismo de las imagenes. Tanto las varas como las espa­
das se utilizan para golpear; las copas, por otra parte, cum­
plen su funci6n recibiendo y conteniendo el agua, y a su vez
los pentaculos, ya sea en cuanto signos magicos o en cuan­
to dinero, pueden influir sobre el mundo sin moverse ffsica­
mente. De modo similar, el fuego y el aire estan en constan­
te movimiento, mientras que el agua y la tierra tienden mas
a la inercia.
Un poco de reflexion, acompanada de un vistazo a las
figuras, nos hara ver c6mo estas categorfas separadas se
mezclan efectivamente en la realidad. Tanto las Varas como
los Pentaculos tienen que ver con Jos negocios, pero tanto
las Varas como las Espadas indican conflicto. Copas y Varas
tienden a las experiencias felices y positivas, en tanto que
Pentaculos y Espadas suelen representar los aspectos mas
diffciles de la vida. Al mismo tiempo, Copas y Espadas abar­
can la gama general de las emociones, en tanto que Pen-

19
taculos y Varas hacen referenda a las actividades mas ffsi­
cas. Antes que mostrar separaciones rfgidas, las cartas tien­
den a formar combinaciones y a la difuminacion de todas las
distinciones.
En la primera parte exprese que el estudio de las lectu­
ras de! Tarot nos ensefia, por encima de todo, que ninguna
cualidad es buena ni mala, a no ser dentro de! contexto de
una situacion real. De las lecturas aprendemos tambien que
ninguna situacion, cualidad ni caracterfstica personal existe
en forma aislada, sino solamente en combinacion con otras.
En una lectura atendemos primero a las cartas individuales
en sus posiciones individuales, pero entendemos lo que la
lectura nos dice cuando vemos de que manera las cartas se
fusionan para formar un disefio completo. De modo similar,
estudiamos individualmente las cartas, pero solo las enten­
demos plenamente cuando las vemos en funcionamiento.
Los diferentes elementos no solo representan experien­
cias diferentes, sino tambien diferentes maneras de encarar
la vida. Una razon para estudiar los palos como totalidad es
que asf se ven las ventajas y los problemas que plantea cada
enfoque. Para cada palo, veremos un «problema» y un «Ca­
mino hacia el Espfritu». A modo de ejemplo, el problema
para las Copas es la pasividad, el Camino hacia el Espfritu
es el amor. Por mediaci6n de las diferentes imagenes vemos
como las experiencias relacionadas con las Copas hacen
aflorar estas cualidades.
Al disponer las cartas he seguido el ejemplo de Waite,
descendiendo desde el Rey hasta el As, en vez de! procedi­
miento contrario. Ya que los reyes (como sfmbolos tradicio­
nales antes que como realidad polftica) tienen la responsa­
bilidad de! mantenimiento de la sociedad, y puesto que el
rey da una imagen de madurez, cada uno de los cuatro
Reyes simboliza la version mas estable y sociable de su palo.
Los Ases, por su parte, significan unidad y perf eccion. Por lo
tanto, los Ases representan los elementos en su forma mas
pura. El As de Varas representa al Fuego como tal, y todo lo
que este significa, mientras que las otras trece cartas de
Varas muestran algun ejemplo especffico de! Fuego, ya sea

20
en una situacion (cartas 2-10) o como un tipo de personali­
dad (las cartas cortesanas).
En el mazo Rider vemos cada As sostenido por una mano
que sale de una nube. Este sfmbolo, que se ve tambien en
otros mazos, nos muestra que cada elemento es capaz de
conducirnos al misterio espiritual. Nos ensefia tambien que
toda experiencia es un don, proveniente de una fuente que
no podemos conocer conscientemente, a menos que reali­
cemos el profundo viaje espiritual que nos mostraron los
Arcanos Mayores. Por esta razon he puesto fin a cada palo
con el As.

El Tetragramaton

Aparte los cuatro elementos, deberfamos ver tambien el otro


sfmbolo implfcito en los cuatro palos, es decir, el de! nom­
bre de Dios. Encontramos las cuatro letras, Yod-Heh-Vau­
Heh, dispuestas en la Rueda de la Fortuna, la decima carta
de los Arcanos Mayores. Con graffa europea, las escribimos
YHVH, o en ocasiones IHVH. Dado que la Biblia no da
vocales para el nombre, de hecho no podemos pronun­
ciarlo; por Io tanto, simboliza la naturaleza incognoscible de
Dios, la separacion esencial entre Dios y el hombre, caracte­
rfstica de la religion occidental. Distintos autores han asig­
nado los nombres de Jehova, Jah o Jahve a estas letras,
pero esto conduce a la confusion. Cuando consultamos los
escritos de los cabalistas descubrimos que las letras no for­
man un «nombre», en el sentido humano de una etiqueta
que representa a una persona, sino que enuncian una for­
mula. Y esa formula describe el proceso de la creacion.
El Tetragramaton y los cuatro elementos no forman en
realidad dos sistemas separados, sino que son, de hecho, un
sfmbolo unificado. Cada uno de los elementos pertenece a
una letra: Yod-Fuego, Heh-Agua, Vau-Aire, Heh-Tierra,* y

*Estos vfnculos provienen de la tradici6n de! Tarot. Algunos cabalistas


usan un orden ligeramente diferente.

21
cuando aplicamos el nombre de Dios a los elementos esta­
mos completando el significado de sus diferencias simb6-
licas.
El proceso se desarrolla de la siguiente manera: Yod, o
el Fuego, simboliza el comienzo de cualquier empresa, la
primera chispa creativa, la energfa necesaria para arrancar.
En terminos mfticos, Yod indica que la chispa divina emer­
ge de! Dios incognoscible. En terminos psicol6gicos, repre­
senta el impulso a empezar algun proyecto especffico o una
nueva forma de vida. La primera letra Heh -Agua- sim­
boliza el comienzo real, cuando la chispa es «recibida» den­
tro de un modelo. Mfticamente, esto se refiere al Fuego de
Dios que toca las «Aguas de lo profundo», es decir, el caos
existente antes de que Dios comenzara a reordenar el uni­
verso. Psicol6gicamente, entendemos que nuestros planes
y esperanzas seran vagos e informes hasta que la energfa
de! fuego los penetre y nos ponga, efectivamente, a hacer
algo. Al mismo tiempo, la energfa inquieta de las Varas no
puede beneficiarnos a menos que le demos un prop6sito
definido.
La tercera letra, Vau, conectada con el Aire, simboliza el
desarrollo de! plan, el movimiento dirigido y con sentido
que hace que todo cobre forma. En su significado sagrado,
es el estadio de la creaci6n en que Dios dio al mundo su
forma fundamental. El aire representa el intelecto, y psico-
16gicamente Vau indica el proceso mental de pasar desde
un prop6sito a un verdadero plan que lleve a la realizaci6n
del proyecto.
Finalmente, la segunda letra Heh -Tierra- representa
la creaci6n terminada, la cosa misma. En terminos religio­
sos significa la materia, el universo ffsico, aquello que Dios
cre6 por mediaci6n de! proceso de las otras letras. En termi­
nos humanos, significa la consumaci6n de! objetivo.
Tomemos el ejemplo de un poema, que no se puede ini­
ciar sin un impulso hacia la poesfa y sin el deseo de expre­
sar algo. Al mismo tiempo, un deseo tal no va a ninguna
parte a menos que podamos escoger un tema determinado.
En cierto sentido
. ' el tema «recibe» el impulso de escribir.
22
Aun asf, el poema jamas se realizara a menos que trabaje­
mos sobre el, valiendonos de! intelecto y escribiendo varios
borradores para resolver los problemas que plantean las
imagenes, el ritmo, etc. Finalmente, el proceso acaba cuando
podemos tener ante los ojos el poema terminado y darselo
a leer a otros. Un poco de reflexion nos demostrara que la
misma evoluci6n se da respecto de cualquier acci6n, ya sea
construir una casa, fabricar vino o hacer el �mor.
Es obvio que el ultimo elemento, Tierra, esta un tanto
aparte de los otros. El matematico y ocultista P. D. Ous­
pensky ha expresado esta relaci6n en el diagrama siguiente:

AIRE

Una mirada a las letras hebreas nos ayudara tambien a


entender el simbolismo. Lef das de derecha a izquierda,
son:

Observese c6mo Yod, la letra de Fuego, apenas si tiene


forma; se asemeja mas bien a un punto, al destello de un
primer impulso. Observese tambien que las dos letras Heh
recuerdan vagamente tazas o jarros puestos boca abajo. La
primera «recibe» el impulso, la segunda «recibe» la totali­
dad de! proceso, y le da forma ffsica. Finalmente, n6tese
c6mo la tercera letra, Vau, es una extension de la primera,
Yod. El intelecto -Aire- toma la energfa del Fuego y le
irnprime una direcci6n definida.
Al principio pued� parecer que el cuarto elemento, Tie­
rra, puede existir independientemente. Sin embargo, para
23
que podamos encontrar alg(m significado en nuestras pose­
siones debemos entender los procesos creativos que Jes
dieron el ser. Cuando estudiamos los «problemas» que se
relacionan con cada palo, vemos que cada uno se plantea
(micamente cuando apartamos el palo de su relacion con
los otros. 0, en otros terminos, cuando nos volcamos dema­
siado hacia una sola direccion en la vida. El problema del
materialismo de la Tierra se contrarresta agregandole Copas
para darle apreciaci6n emocional. En la seccion sobre las
lecturas estudiaremos la manera en que se «afiade» un palo
a otro.

Las cartas Portales

Si los Arcanos Menores de la baraja Rider nos sirven princi­


palmente como un comentario de la vida corriente, no por
eso ignoran percepciones mas profundas ni nos apartan de
ellas. Por el contrario, la tendencia filos6fica de los naipes
nos lleva siempre en la direcci6n de las «fuerzas ocultas»
que confieren forma y significado a la experiencia ordinaria.
Una vision verdaderamente realista del mundo (por oposi­
cion a la ideologfa estrechamente materialista a la que por
lo com(m se considera «realismo») habra de reconocer la
energfa espiritual siempre presente dentro de las pautas
continuamente cambiantes de! mundo. Hoy por hoy, gran
parte de las principales corrientes cientfficas estan apartan­
dose de la idea de que fuerzas tales como el electromagne­
tismo sean estaticas y mecanicas, y encaminandose hacia
una imagen que nos las presenta como dinamicas y cons-
tantemente creativas.
El mazo Rider estimula positivamente esta manera de
ver, cuya celebracion se nos presenta en el Diez de Copas, y
la vemos en la forma mas directa en los Ases; donde cada
elemento esta presentado como un don.
Pero el mazo Rider hace algo mas que ensefiarnos esta
actitud. Ciertas cartas, si se las toma de la manera correcta
pueden ayudar a producirla. Antes nos referimos ya a I�

24
creencia ocultista en que la contemplacion de ciertos dise­
fios geometricos tiene efectos sobre el cerebro. De modo
similar, la union meditativa con determinadas cartas de los
cuatro palos nos aportara experiencias que van mas alla de
los significados especfficos de los naipes.
Son estas las cartas que yo llamo Portales, debido a la
forma en que nos abren una senda que va desde el mundo
ordinario al nivel interior de las experiencias arquetfpicas.
Cada palo posee por lo menos uno de estos naipes, y donde
hay mas es en los Pentaculos. T odas ellas comparten ciertas
caracterfsticas: significados complejos y con frecuencia con­
tradictorios, y una Extrafieza mftica que ninguna interpreta­
ci6n alegorica puede penetrar de! todo. Al escoger ciertas
cartas para que desempefien esta funcion no intento dar a
entender que otras no puedan hacerlo, sino solamente que
segun mi experiencia estas cartas, en particular, actuan de
esa manera.
En ocasiones, la Extrafieza de un Portal se hallara en la
superficie, pero en otros naipes solo se pone de manifiesto
despues de haber analizado intelectualmente la carta. Estos
ultimos casos demuestran algo muy importante, a saber,
que las percepciones externas e internas no se oponen entre
sf, sino que mas bien se refuerzan. La mejor manera de
aproximarse a una carta Portal es empezar por el conoci­
miento de los significados literates y simbolicos de! naipe.
Cuando los hayamos recorrido hasta donde ellos puedan
llevarnos, llegaremos a la senda de la Extrafieza que per­
mite trascenderlos.
El Tarot demuestra muchas cosas, algunas de ellas muy
inesperadas. Estas cosas emergen mediante la interpreta­
ci6n de las imagenes de sus naipes, nuestra union con
dichas imagenes en la meditacion, y tambien mediante la
vision de las combinaciones que se forman en las lecturas.
Si se las toma por separado, las cartas de los Arcanos Me­
nores nos presentan un vasto panorama de las experiencias
humanas. Juntas, y en union con las arquetfpicas cartas
Mayores, nos conducen a un conocimiento cada vez mas
amplio de la cambiante maravilla que es la vida.

25
LOS ARCANOS MENORES
1
Las Varas

De una manera u otra, los seres humanos hemos tornado


virtualmente a la totalidad de la naturaleza como sfmbolo
de la esencia espiritual de la vida. De todos los sfmbolos
naturales, el fuego se destaca como el mas poderoso. Ha­
blamos de la «chispa divina» del alma, de que alguien esta
«ardiendo de impaciencia» y, cuando una persona esta amar­
gada o desilusionada, decimos que su entusiasmo «se ha
,\pagado». Cuando Dios desterr6 a Adan y Eva del Jardfn
de! Eden, alejandolos de! Arbol de la Vida, instal6 en las
puertas un querubfn con una espada llameante para guar­
dar la entrada. Con su Cafda, los primeros seres humanos
,,� habfan alienado del fuego celestial. Cuando los yoguis,

29
mediante la meditaci6n y el ejercicio, hacen que se eleve la
kundalini, o fuerza espiritual, experimentan este ascenso
como un gran calor que sube por la columna vertebral.Y en
el mundo entero, los chamanes demuestran su poder espiri­
tual convirtiendose en senores de! fuego, danzando entre
las llamas o llevando brasas ardientes en la boca.
El fuego representa la esencia vital de la vida, que anima
nuestro cuerpo. Sin el nos convertimo� en cadaveres. El
famoso fresco de la Creaci6n, de Miguel Angel, nos muestra
una chispa que pasa del dedo de Dios al de Adan. Para des­
cribir los cambios qufmicos que sufre la comida en el est6-
mago decimos que el cuerpo «quema combustible». El fuego
simboliza la energfa misma de la existencia. Porque se eleva,
tendiendo constantemente hacia lo alto, el fuego repre­
senta el optimismo, la confianza, la esperanza. Para dar a
los seres humanos un toque de inmortalidad e inmunizarlos
ante las amenazas de aniquilaci6n de Zeus, Prometeo dio a
los hombres el fuego.
Como los Arcanos Menores se ocupan principalmente
de la variante externa de la experiencia, las Varas tienden a
ensenar c6mo se muestra el fuego interior en la vida ordi­
naria. Ademas de! conocimiento especffico que de el se ob­
tiene, un estudio de los Arcanos Menores demuestra c6mo
la experiencia terrenal se deriva de una base espiritual.
Las Varas, pues, representan antes que nada el movi­
miento. Ya sea que pierdan o que ganen, las Varas estan en
una pugna constante, no tanto a causa de problemas u ob­
jetivos reales, sino por simple amor al conflicto, a la ocasi6n
de usar toda esa energf a. En cuestiones de negocios, las
Varas representan el comercio y la competencia; en amor
simbolizan el romance, la declaraci6n amorosa, el acto de
conquista de un enamorado, antes que la propia emoci6n
amorosa. Las Varas nos inducen a encarar la vida activa­
mente y con ilusi6n.
Cuando el exito de las Varas es demasiado, como suce­
de con el Rey o con la figura de! naipe Dos, puede adue­
narse de ellas la melancolfa, porque las recompensas del
exito pueden inmovilizarlas. En otros momentos, como con

30
el Nueve o el Diez, hacen que el habito de pelear o de asu­
mir todos los problemas las ciegue para otras alternativas
mas pacfficas.
Sin embargo, la influencia de las Varas nos muestra sobre
todo gente que gana sus batallas. Mediante las Varas en­
contramos el Camino hacia el Espfritu en el movimiento, la
acci6n, el vivir por el gozo de vivir. Encuentran su expresi6n
mas poderosa en el Cuatro, al salir danzando de la ciudad
amurallada para celebrar el poder vivificante del Sol.
Y sin embargo, con toda esa energfa vitalizadora que se
expresa en el poder del Sol para extraer, literalmente, la
vida de la tierra, el fuego tambien destruye. Si no se la con­
trola y se la dirige, esa energfa calcina el mundo. Por eso
vemos que todas las cartas cortesanas de \(aras estan, de pie
o sentadas, en un desierto. A pesar de su optimismo y de su
avidez, las Varas necesitan la influencia suavizante de las
Copas, porque sin agua, el sol de! verano no aporta mas
que sequfa. De las Copas proviene, pues, un sentido de pi:o­
fundidad, asf como la capacidad de sentir y no solo de ac­
tuar. De las Espadas obtenemos un sentimiento de planifica­
ci6n y direcci6n para toda la energfa. De las Espadas pro­
viene tambien una conciencia del dolor y de! sufrimiento,
que equilibra el optimismo de las Varas y su espfritu de con­
quista. Y de los Pentaculos nos viene un sentimiento de
estar arraigados en el mundo real, una capacidad de disfru­
tar de la vida y no solamente de triunfar sobre ella.

31
Figura 1

El Rey

Tradicionalmente, en las lecturas, las cartas cortesanas de


cada palo representan personas que han de influir sobre la
vida de! sujeto, pero aunque con frecuencia es realmente
asf, estos naipes tambien pueden simbolizar al propio con­
sultante. Si se las toma aisladamente, es decir, fuera de!
contexto de lecturas especfficas, las dieciseis cartas cortesa­
nas ofrecen un abanico mas amplio de caracteres humanos.
Ya sea en una lectura o tomada aisladamente como objeto
de estudio, cualquiera de las cartas cortesanas indica una
persona que tiene o expresa las cualidades simbolizadas
por el naipe.
Un Rey (o un Caballero, o un Paje) no significa necesa­
riamente un hombre, ni una Reina una mujer. Muestran,
mas bien, las cualidades y actitudes simbolizadas tradicio-­
nalmente por esas figuras. Las funciones sociales especffi­
cas de un rey, de una reina o de un caballero evocan de­
terminadas experiencias y responsabilidades, que son las
que las cartas simbolizan con no menor frecuencia que la
edad o el sexo.
Tambien debemos evitar la idea de que una carta podrfa
simbolizar a un individuo durante toda la vida, en el sentido

32
de que se pueda decir de alguien «Es la Reina de Varas»,
creyendo que asf se resume la vida de la persona. Alguien
puede pasar durante un mes por una fase de Reina de Es­
padas, y al mes siguiente convertirse en un Caballero de
Copas, o bien tener simultaneamente ambas vivencias en
diferentes aspectos de su vida.
Un rey es un gobernante, responsable de! bienestar de
la sociedad. En el mazo Rider los cuatro Reyes llevan deba­
jo de la corona lo que Waite llama uncap of maintenance*.
Tradicionalmente, al rey le corresponde la responsabilidad
de! mantenimiento [maintenance] de su pueblo. Por consi­
guiente, todos los Reyes representan al mismo tiempo el
exito (porque el rey, finalmente, es supremo) y la responsa­
bilidad social.
El Rey de Varas expresa estas cualidades en los termi­
nos que le marca su palo. Indica una persona de mentali­
dad fuerte, capaz de dominar a otros mediante su fuerza de
voluntad. Su poder se deriva de una s6lida fe en su propia
justicia. El sabe la verdad; sabe que su metodo es el mejor, y
considera simplemente natural que los demas lo sigan.
Al mismo tiempo, muestra la energfa de las Varas con­
trolada y convertida en proyectos utiles o en carreras a largo
plazo. La naturaleza aventurera de las Varas puede hacer
que un persona asf se sienta inc6moda en este papel. El
Rey se inclina hacia adelante en su trono, como si quisiera
levantarse de un salto para correr en busca de experien­
cias nuevas.
Es sincere por naturaleza, ya que no ve raz6n para men­
tir ni valor en las mentiras. Es positivo y optimista por la
misma raz6n; la energfa de las Varas arde con tanta fuerza
en el que no entiende por que nadie habrfa de expresar
actitudes negativas.
Una personalidad tan fuerte puede mostrar tendencia a
la intolerancia; es incapaz de entender la debilidad o la de­
sesperaci6n, porque son cosas de las que el mismo no ha

*Gorro que solfa usarse como sfmbolo de dignidad oficial o alto rango.
(N. de la T.)

33
tenido experiencia. Este !ado impaciente del Rey podrfa de­
finirse con el lema: «Si yo puedo, tu tambien.» En cierta
ocasi6n, en una lectura, vi una expresi6n muy justa de lo
que se solfa Hamar «la brecha generacional»: el Rey de Varas
y el Loco, ambos llenos de energfa, y sin embargo, uno de
ellos es la esencia de la responsabilidad, y el otro la pura
imagen de! instinto y de la libertad.
Dos sfmbolos dominan la carta: el le6n, emblema de
Leo, y la salamandra, un lagarto legendario del que se crefa
que viyfa en el fuego. Los dos representan lo terrenal y lo
espiritual, ya que mientras que Leo indica los rasgos de per­
sonalidad que pertenecen al Fuego, la salamandra era uno
de los sf mbolos favoritos de los alquimistas. En su mejor
aspecto, el Rey es el senor de! Fuego creativo. Con su sen­
tido de! compromiso social, lo ha domesticado y puesto a
nuestro servicio. Observese que las salamandras que ador­
nan el manto se muerden la cola. El cf rculo cerrado significa
madurez y completamiento. Comparese esta imagen con la
t(mica del Caballero, donde la boca de las salamandras no
Jes llega a la cola.

Invertida
Cuando invertimos una carta alteramos en algun sentido su
significado principal, como si el impacto original se hubiese
bloqueado o vuelto a canalizar, o en algunos casos, como si
hubiera sido liberado. Algunos comentaristas del Tarot pre­
fieren hacer caso omiso de los significados invertidos, y es
verdad que en la meditaci6n o en la actividad creativa con­
sideramos generalmente todas las cartas como si estuvieran
en posici6n normal. Pero para las consultas o el estudio, los
significados invertidos duplican con creces los significados
posibles en el rnazo. Al mostrarnos el naipe desde un angulo
diferente, nos clan una comprensi6n mas amplia de lo que
este realmente significa.
En una lectura, si una carta cortesana se refiere a una
persona especffica (por su tipo ffsico, digamos, mas bien
que por las cualidades de] naipe), al aparecer invertida indica
que esa persona esta perturbada o bloqueada, o quiza que

34
tiene una influencia negativa sobre el sujeto. Por otra parte,
si consideramos las cualidades de la carta, cuando esta in­
vertida muestra dichas cualidades alteradas.
En posici6n normal, el Rey nos muestra a alguien pode­
roso e imponente, que sin embargo suele ser intolerante
con las debilidades ajenas. Si esta invertida, la carta nos
muestra ese fuego natural despues de que ha tropezado
con obstaculos e inconvenientes que podrfan haber asus­
tado o volcado hacia el cinismo a una persona menos ener­
gica. Pero como el es el Rey de Varas, no pierde su fuerza
sino que la atempera, muestra mas comprensi6n hacia los
otros y, al mismo tiempo, se endurece en su actitud hacia la
vida, que ya no se le aparece como una contienda tan fa.di.
Aquf es muy adecuada la formula de Waite:. «Bueno pero
severo, austero a la vez que tolerante.»

Figura 2

La Reina

La Reina representa el yin, es decir, las cualidades recepti­


vas de cada elemento. Muestra mas bien una apreciaci6n
de ese elemento que el uso social que el Rey hace de el.
Esto no significa que las Reinas indiquen debilidad, ni tam-

35
poco inacci6n, sino que el elemento se ha traducido en sen·
timiento y comprensi6n.
Repitamos que no hay por que aplicar estas cualidades
solamente a las mujeres. Si en una lectura vemos que la
Reina identifica a una persona s6lo por el tipo ffsico, enton·
ces naturalmente la Reina significa una mujer. Pero si de­
seamos aplicar las cualidades simb6licas a alguien, enton·
ces cualquiera de las cartas cortesanas puede representar
una mujer o un hombre. Y aparte de las lecturas, la Reina
de Varas representa una apreciaci6n determinada de la
vida.
En contraste con la ansiedad y la impaciencia de! Rey, la
Reina ocupa su trono como si estuviera plantada en el. Su
corona esta en flor, el vestido es de! color del sol. Entre
todas las Reinas, ella es la t'.inica que esta sentada con las
piemas separadas, como signo de la energfa sexual. Mues·
tra una apreciaci6n de la vida muy propia del Fuego, ca.Iida
y apasionada, muy s6lidamente puesta en el mundo. Como
el Rey, es sincera y directa; para ella no tienen sentido el
engafio ni la mala fe. Mas sensible que el Rey, se permite
amar la vida y al pr6jimo, y considera que el control y la
dominaci6n no tienen mas valor que el cinismo.
Un gato negro vigila el trono. En el folklore cristiano, el
Diablo dio a una bruja un gato negro para que la salvaguar­
dara de ataques. Aquf, el significado es menos melodrama­
tico. A veces, si una persona ama la vida, parece que el
mundo le respondiera, protegiendola de dafios y proporcio­
nandole experiencias jubilosas. No somos capaces de enten­
der c6mo sucede ta! cosa sin alcanzar el complejo conoci­
miento interior del universe que simbolizan las ultimas car·
tas de los Arcanos Mayores. Sin embargo, es algo que puede
suceder, y el gato negro nos muestra esta respuesta de la
naturaleza a alguien que se aproxima a ella inundado de
fogoso jubilo.

lnvertida
Como sucedfa con el Rey, cuando la Reina aparece inver·
tida muestra la reacci6n de una persona asf ante la contra-

36
riedad y el dolor. La naturaleza basicamente buena y las
actitudes positivas de la Reina, lo mismo que su energfa, la
vuelven inapreciable en situaciones de crisis o desastre. Po­
demos ver en ella el tipo de persona que se hace cargo de
llevar una casa cuando sus habitantes pasan por un memen­
to de crisis, y que al mismo tiempo les ofrece consejo, ayuda
y apoyo emocional, todo ello como fruto de un impulso
natural y no de un sentimiento del deber.
Al mismo tiempo, esta naturaleza bondadosa exige que
la vida le responda de manera positiva. Demasiados desas­
tres o una oposici6n demasiado encamizada de la vida (y el
punto debil de estas personas puede ser la tendencia a con­
siderar que la vida es «injusta») suelen hacer que aflore una
vena peligrosa: la persona puede amargarse, empezar a
mentir, ser infiel o ponerse celosa.

Figura 3

El Caballero

Los Caballeros traducen la cualidad de cada palo en movi­


miento. La energfa que en el Rey vefamos como un logro, y
como conciencia en la Reina, irrumpe aquf en una etapa
previa. En los Caballeros vemos las maneras de funcionar

37
de cada elemento. Al mismo tiempo, los Caballeros carecen
de la seguridad y la estabilidad de los Reyes y las Reinas.
Porque el Fuego mismo simboliza el movimiento el Ca­
ballero de Varas muestra esta cualidad en forma e;trema.
Dicho con palabras de algunos comentaristas, es «Fuego de
Fuego» o «Fu ego exaltado». Representa la ansiedad, la ac­
ci6n, el movimiento por el movimiento mismo, la aventura y
los viajes. Sin alguna influencia que la ate a la tierra, toda
esta excitaci6n puede disiparse mientras el Caballero intenta
volar en todas las direcciones a la vez. En conjunci6n con
un sentimiento de finalidad y con la ayuda de alguna in­
fluencia de Aire en la planificaci6n, el Caballero de Varas
puede proporcionar la energfa y la confianza en sf mismo
necesarias para un logro importante.
Observese que las salamandras de su tunica no se muer­
den la cola, lo que simboliza una acci6n incompleta, planes
que no llegan a cobrar forma. En contraste con el Rey, el
Caballero no ha hecho mas que iniciar sus aventuras.

lnvertida
Imaginemonos al joven Caballero. A diferencia del guerrero
experimentado, el joven busca el combate a la menor opor­
tunidad, porque necesita demostrar -y demostrarse- su
· coraje y su fuerza. Y sin embargo, es facil desmontarlo de su
caballo. Al no haberse puesto a(m a prueba, toda esa ansia
esta tenida de cierta fragilidad. La oposici6n lo confunde, e
incluso es causa de que sus grandes proyectos se desplo­
m�n estrepitosamente en torno de el. Como espera que
todo caiga ante el, es probable que se encuentre basica­
mente en desarmonfa con las personas o las situaciones
que lo rodean. Sus acciones se ven interrumpidas a medida
que se encuentra con que su naturaleza basicamente buena
no concuerda con las personas y las situaciones. En una lec­
tura, por lo tanto, el Caballero invertido es sfmbolo de con­
fusion, proyectos que se desvfan, colapso y desarmonfa.

38
Figura 4

El Paje

Los Pajes representan la cualidad de cada palo en SU estado


mas simple, en el puro disfrute de sf mismo de una manera
mas !eve y mas juvenil que la de la madura Reina. Ffsica­
mente, los Pajes hacen referencia a nifios. En relacion con
los adultos, indican un momento en que una persona expe­
rimenta algun aspecto de la vida simplemente como ta!, sin
el condicionamiento de presiones externas. En cuanto son
nifios, los Pajes suelen simbolizar los comienzos, el estudio,
la reflexion, las cualidades de los j6venes estudiantes.
Como las Varas simbolizan el comienzo, el Paje de Varas
indica especialmente la iniciaci6n de proyectos, y en parti­
cular un anuncio, dirigido al mundo y a nosotros mismos,
de que estamos preparados para iniciar algo, que puede ser
un «proyecto» (lo que puede referirse tanto a una relaci6n
como a un plan practico) o una nueva etapa de la vida. En
un nivel mas simple, el Paje puede representar un mensa­
jero, un mensaje o una informaci6n. En situaciones emocio­
nales, la simple ansia de! Paje alude a fidelidad en el amor o
en la amistad.

39
lnvertida
Mas calmo que el Caballero, al Paje los problemas no lo
sacuden tanto, pero sf lo sumen en la confusi6n y la indeci­
sion. Su ansia por comenzar tropieza con complejidades,
cuando no con una oposici6n directa que lo deja asustado
e incapaz de expresarse. Como sus cualidades basicas son
la simplicidad y la fidelidad (observese que muchas de las
salamandras de su traje estan cerradas, lo que no significa
proyectos terminados como en el caso del Rey, sino mas
bien una simple integridad del ser), cuando esta indeciso
puede mostrarse inestable y debil. La persona a quien apunte
esta carta necesita ya sea alejarse de la complejidad o bien
alcanzar la madurez suficiente para enfrentarse con ella. La
indecision continuada no puede conducir mas que a un
mayor debilitamiento de la resoluci6n y de la confianza en
sf mismo.

Figura 5

El Diez

Al estar tan relacionadas con el movimiento y la acci6n, las


Varas suscitan problemas. Constantemente en conflicto, lle­
gan a atraer enemigos y dificultades. Esto proviene en parte

40
de Ia falta de prop6sito y de plan, pero tambien de! placer
secreto que las Varas obtienen de cualquier contienda.
El Diez nos muestra, superficialmente, la imagen de una
persona cargada y oprimida por la vida, y especialmente
por la responsabilidad. La avidez propia de las Varas la ha
llevado a complicarse en tantas situaciones que ahora, pa­
rad6jicamente, esa misma energfa esta aplastada por los
compromisos y los problemas. El hombre quiere ser libre de
viajar, de buscar la aventura y compromisos nuevos, pero
en cambio se encuentra, como el joven universitario de un
barrio periferico, atrapado en una red de responsabilidades
interminables -financieras, familiares, laborales- que el
mismo se ha creado. Y no es que lo haya planeado; todo
eso creci6 en torno de el.
Vemos aquf el gran problema de las Varas. La energfa
del Fuego actua sin pensar, aborda problemas nuevos sim­
plemente porque estos la estimulan. Pero esas situaciones y
responsabilidades no desaparecen cuando la persona se
aburre de ellas y quiere pasar a algo nuevo. Se mantienen, y
son capaces de anegar el fuego que pareci6 conquistarlas.
En las situaciones emocionales, la carta nos muestra a la
persona que carga con todo el peso de una relaci6n. Hom­
bre o mujer, y sean cuales fueren los problemas, los conflic­
tos y la insatisfacci6n, es ella quien intenta suavizarlos. Con
la espalda inclinada, se esf uerza por mantener en marcha la
relaci6n, en tanto que probablemente, la(s) otra(s) perso­
na(s) ni reconoce(n) siquiera lo que esta pasando.
Tanto en las situaciones practicas como en las emocio­
nales, la persona ha asumido sobre sf la carga. Es ella -o
el- quien ha creado la situaci6n, y es necesario que se de
cuenta de que todavfa son posibles otras formas de abor­
darla. En situaciones asf, es probable que las cargas no sean
de! todo reales, o por lo menos que se las pueda evitar; de
hecho, pueden servir como excusa para no hacer nada real­
mente constructivo, como podrfa ser apartarse de una si·
tuaci6n negativa.

41
Invertida
Como muchas cartas, esta tiene mas de un significado posi­
ble, especialmente cuando esta invertida. En una lectura es
P?sible determinar parcialmente el significado mas apro­
p1ado (aunque a veces puede ser valido mas de uno, como
en el caso de una opci6n) por mediaci6n de las otras cartas
yen parte tambien mediante una intuici6n que solo pued�
desarrollarse con la practica. En el estudio, esta diversidad
de significados demuestra el hecho de que una situaci6n
puede cambiar de multiples maneras.
En el caso mas simple, el Diez de Varas invertido indica
que las cargas se han incrementado en numero yen peso,
hasta ta! punto que pueden aplastar, ya sea ffsica o emocio­
nalmente, a la persona. Al mismo tiempo, el naipe puede
significar que la persona se ha liberado de las cargas (quiza
porque se le habfan hecho excesivas para soportarlas). A
partir de aquf, la situaci6n vuelve a ramificarse. El o la con­
sultante, tarroja los palos porque se ha dado cuenta de que
puede usar para mejor fin la energfa? tO solamente se re­
bela contra las responsabilidades, sin hacer en realidad nada
constructivo? Una mujer a quien una vez le hice una lectura
describi6 la situaci6n como cuesti6n de tirar los palos hacia
adelante o hacia atras. Si los tiramos hacia atras, intentamos
seguir una direcci6n nueva; tirarlos hacia adelante, en cam­
bio, significa que volveremos a recogerlos y seguiremos
avanzando penosamente por el mismo camino.

42
Figura 6

El Nueve

Los Nueves ensenan la forma en que cada palo encara los


problemas y los compromises que estos exigen. El Fuego
implica gran fuerza, poder ffsico yun estado de alerta men­
tal. Emocionalmente, sin embargo, esta predilecci6n por la
pelea puede atrapar a las Varas en pautas conflictivas. En el
Nueve volvemos a ver la imagen de alguien que se ha en­
frentado con mucha oposici6n de los otros y de la vida;
pero en vez de· aceptarla, se ha defendido. El hecho de pe­
lear ha desarrollado sus fuerzas, y por eso el naipe nos
muestra un hombre musculoso yde mirada atenta. Las Va­
ras que hay detras de el pueden representar los recurses
con que cuenta en la vida, o tambien los problemas que le
acechan. Sea como fuere, el esta listo para la pr6xima pelea.
Observese, sin embargo, la rigidez de la postura, el horn­
bro contrafdo y levantado. Observese tambien la venda que
le rodea la cabeza, indicando una herida psfquica. El com­
batiente no es una persona completa. Ya sea por necesidad
o por habito, ha excluido toda conciencia de una vida mas
alla de! conflicto, yahora no busca otra cosa que la pr6xima
pelea, mientras sus ojos ven unicamente al enemigo, a veces
incluso despues de que el enemigo se ha rendido.

43
Invertida
Nuevamente, alternativas. En primer lugar, la defensa falla.
Los obstaculos y los problemas crecen demasiado para que
el, con su fuerza, pueda mantenerlos a raya. Existe, sin em­
bargo, otro significado: ir en busca de un enfoque diferente.
No debemos dar por sentado que la carta nos aconseja
siempre que abandonemos la lucha. Abandonar la actitud
defensiva significa correr un gran riesgo, porque, Lque su­
cede si los problemas que hemos mantenido a distancia
durante tanto tiempo se precipitan sobre nosotros? El con­
texto lo es todo, y en ocasiones el contexto exige esos horn­
bros poderosos y esos ojos penetrantes. Y sin embargo, ob­
servese cuanta energf a desperdicia la persona en el simple
hecho de mantenerse tensa y dispuesta para el combate. En
consultas especfficas, las verdaderas implicaciones de este
naipe solo pueden aclararse viendo como se combina con
las otras cartas.

Figura 7

El Ocho

El fuego implica rapidez y movimiento. Y aunque en oca­


siones este movimiento carezca de direcci6n, aquf vemos la

44
imagen de un viaje que toca a su fin, o de cosas que se com­
pletan. Cuando el Fuego encuentra su objetivo, los proyec­
tos y las situaciones llegan a un final satisfactorio. Las Varas
han llegado a tierra. Por consiguiente, la imagen de esta
carta implica la adicion de Pentaculos como fundamento de
la energfa de las Varas.
Con disposicion romantica, Waite las llama «flechas de
amor». Podemos verlo especialmente con un significado de
acci6n que se emprende en un contexto amoroso o de se­
duccion, o de declaraciones formuladas y aceptadas.

Invertida
Si esta dada vuelta, la imagen pasa a ser de continuidad, de
una situaci6n en que nada finaliza, especialmente cuando
se desea un final. Una situacion o actitud que simplemente
se mantiene sin que se aviste conclusion alguna. Si no se
puede evitar una situacion asf, entonces es bueno recono­
cerla y aceptarla, en vez de permitir que nos cause frustra­
ci6n o decepcion. Por otra parte, hay ocasiones en que no­
sotros mismos podemos producir esa calidad «de estar en el
aire», esperando que una situacion siga sin resolverse. Una
de las posiciones mas importantes en una lectura es la que
se llama «Esperanzas y Temores»; con mucha frecuencia,
resulta ser una profecfa que se autorrealiza.
Las flechas de amor, cuando estan invertidas, se con­
vierten en flechas de discusi6n y de celos. Los celos pueden
provenir de la incertidumbre y de la confusion, tanto en
nuestros sentimientos como en los de la otra persona.

45
Figura 8

El Siete

Como el Nueve, esta es una carta de conflicto, pero aquf


vemos la batalla como tal, y el efecto es estimulante. Con la
fuerza y el caracter positivo que les son propios, las Varas
esperan ganar, y generalmente ganan. Por obra del con­
flicto activo, la figura representada en este naipe se alza, por
encima de cualquier depresi6n, en el aire claro y embriaga­
dor. En cierto sentido, esta carta muestra un antecedente
del Nueve. Nos ponemos a la defensiva y nos compromete­
mos a pelear gracias a una experiencia anterior victoriosa,
de estar en la cima. Mientras la pelea continua, disfrutamos
de ella. Quienes estan bajo la influencia de las Varas necesi­
tan saber que estan vivos, precisan esa descarga de adrena­
lina que les muestre que el Fuego sigue circulando en sus
venas. S6lo mas tarde llega a aislarlos el habito constante
de la batalla.

lnvertida
Tai como lo sugiere la imagen, la persona esta usando la
excitaci6n del conflicto para superar la incertidumbre y la
depresi6n. La carta invertida indica estar sumido en la an­
siedad, la indecision, la confusion. En la posici6n normal,

46
expresaba no tanto que el sujeto tuviera el control de su
vida como que consegufa «mantenerse a flote» sobre ella.
En la posici6n invertida, ya no puede seguir postergando
las contradicciones. Por encima de todo, la carta previene
contra la indecision, y sugiere que, si la persona puede dar a
la acci6n un rumbo definido, la natural confianza en sf
mismo de las Varas volvera a superar las ansiedades y los
problemas extemos.

Figura 9

El Seis

A medida que van descendiendo hasta el As, las Varas se


fortalecen. El acento se desplaza de los problemas a la ale­
grfa, de la actitud defensiva al optimismo, hasta que con el
.
As Jlegamos a unificarnos con el Fuego dador de v1da. El
Seis senala un punto de inflexi6n. En el sistema del Alba
Dorada la carta lleva el nombre de «Victoria», y en ella
vemos �ealmente un desfile de victoria, en que el heroe,
coronado de laureles, va rodeado por sus seguidores. Sin
embargo, no ha llegado todavfa a su destino. (Esto es, natu·
ralmente, una ficci6n; lo mismo podrfa estar regresando a
casa. En este punto sigo a Waite.) Esta dando por sentada la

47
victoria. El optimismo produce, precisamente, el exito que
espera y desea.
Con frecuencia, aunque no siempre por cierto, se re­
quiere solamente una autentica fe en nosotros mismos para
encontrar la energfa necesaria para realizar lo que quere­
mos. Es mas, es esa fe lo que ha de inspirar a nuestros se­
guidores. El Seis (de cualquier palo) tiene que ver con la
comuI)icaci6n y los clones. Aquf, las Varas otorgan a la gen­
te que las rodea la fe que el Fuego tiene en la vida.

lnvertida
El verdadero optimismo crea la victoria. El falso optimismo,
que encubre nuestras dudas con la fanfarronerfa o el autoen­
gano, conduce al miedo y a la debilidad. La actitud que
muestra la carta cuando esta en posici6n normal no puede
ser fingida, porque cuando el optimismo no funciona se
convierte en su opuesto: en derrotismo, en la sensaci6n de
que los enemigos nos abrumaran, o de que la vida -o una
persona determinada- habra de traicionarnos de alguna
manera. Esta actitud se convierte con demasiada frecuencia
en una prof ecfa que se autorrealiza, porque la sospecha
puede inducir a la traici6n.

48
Figura 10

El Cinco

Nuevamente aparece el conflicto, pero mas !eve. Es parte


de la naturaleza de las Varas ver la vida como una batalla,
pero en su mejor sentido la batalla se convierte en una
pugna emocionante, que se busca ansios.amente. Los Cin­
cos, en general, muestran alguna dificultad o perdida, pero
el elemento Fuego convierte los problemas en competicio­
nes, viendolas como una manera que tiene la gente de co­
municarse con la sociedad, y tambien entre sf. Los j6venes
pelean, pero no para hacerse dano. Como nifios que juga­
sen a los caballeros, golpean unos con otros sus palos sin
pegar realmente a nadie. No tienen la intenci6n de destruir,
sino s6lo de competir por el puro gozo de la acci6n.

. Invertida
En posici6n normal, la incitante competici6n lleva implfcito
un sentimiento de las reglas y del juego limpio, porque sin
acuerdos cono.cidos se vuelve imposible hacer de la pugna
un juego. Invertido, el naipe indica que se abandonan las
reglas, que de hecho la batalla ha asumido un caracter mas
grave y peligroso. El sentimiento de! juego se convierte en
amargura o desilusi6n en la medida en que los participan-

49
tes tratan efectivamente de hacerse dano unos a otros. La
actitud de! Fuego, especialmente cuando no se ve fortale­
cida por la comprensi6n y la prudencia de las Espadas, exi­
ge que la vida responda positivamente y que no muestre su
aspecto mas cruel. El Cinco de Varas invertido vuelve a
traer a la memoria aquello de «el fuego se ha extinguido».

{a) Figura 11 (b)

El Cuatro

El numero cuatro, con su imagen de la plaza, implica estan­


camiento o solidez. Sin embargo, la irreprimible energfa de
las Varas no necesita vallas protectoras como, por ejemplo,
los Pentaculos. Es una energfa que no se dejara contener, y
por eso vemos a la gente marchando extaticamente hacia la
mas simple de las estructuras, confiando en que el sol disi­
para con su ardor cualquier nube perturbadora. La carta
representa un ambiente domestico rebosante con el opti­
mismo, la exaltaci6n y el regocijo de! Fuego. Lo mismo que
en el Seis, vemos que hay gente que sigue a los danzarines,
pero a diferencia de lo que pasaba en aquel naipe, donde
los soldados segufan al lfder carismatico, aquf la gente va
transportada por el jubilo .

. 50
Salen de una ciudad amurallada en busca de la enra­
mada abierta, 0 dicho de otra manera, SU espfrltu y SU CO•
raje los llevan de una actitud defenslva a otra de apertura.
Podemos contraponer esta Imagen a la de la Torre {figura
1 lb). Las dos figuras del Arcano Mayor estan vestidas de
manera muy similar (incluso en lo que se refiere a las tuni·
cas azul y roja) a las dos que aparecen en el Cuatro · de
Varas. En sus significados menos esotericos, la Torre mues­
tra la explosion que resulta cuando la gente deja que una
situaci6n represiva o desdichada se mantenga hasta alcan·
zar un nivel intolerable. En el Cuatro de Varas, el optlmismo
y el amor a la libertad llevan al pueblo, unido, a salir de su
ciudad amurallada antes de que esta se !es convierta en una
prisi6n como la Torre.

Invertida
Waite dice que esta carta no cambia aunque este al reves. El
jubilo es tan poderoso que no se lo puede bloquear. Pero
igualmente podrfamos afiadir que el Cuatro invertido segu·
ramente indica, como el Sol en los Arcanos Mayores, que la
felicidad en el ambiente no es tan obvia. Como sucede con
la familia de! Diez de Pentaculos, es probable que las perso­
nas que este naipe simboliza necesiten aprender a apreciar
lo que tienen. Existe otra posibilidad: que la felicidad en el
medio que rodea a la persona sea fuerte, pero no ortodoxa,
por lo menos en relaci6n con las actitudes y expectativas de
otras personas.

51
Figura 12

El Tres

El numero tres, en cuanto une en una nueva realidad al uno


y al dos (como la Emperatriz en los Arcanos Mayores), in­
dica combinaciones y logros. En cada palo, muestra el ele­
mento que le es propio en su madurez. Con las Varas, esto
significa realizaci6n. La figura se nos muestra fuerte, pero
calma, no amenazada. Los j6venes competidores de! Cinco
han alcanzado el exito, especialmente en los negocios, la
carrera, etc., aunque la carta implica tambien madurez emo­
cional. El ansia de las Varas no desaparece, pero aquf el
personaje envfa sus naves a explorar nuevos territorios
mientras el se queda atras. En contraste con el Caballero, la
imagen hace pensar en mantener una base s6lida en lo que
ya hemos realizado, ·mientras seguimos abriendo en noso·
tros mismos territories e intereses nuevos. A veces, en una
lectura, esto puede significar el mantenimiento de un com­
promiso basico con las relaciones existentes, sin por eso
dejar de buscar nuevos amigos o amantes.
Algunas cartas <lei Tarot adquieren significados especia·
Jes que solamente son validos para situaciones especfficas.
A una persona perturbada por el pasado o que esta a(m en
pugna con el, el Tres de Varas puede indicarle que llegara a

52
hacer las paces con sus recuerdos, que son como barcos
que atraviesan un ancho rfo para despues salir al mar. El sol
poniente, sfmbolo de satisfacci6n, ilumina el rfo -que sim·
boliza la vida emocional de una persona- con una ca.Iida
luz dorada.
En el Tres de Varas vemos la primera de las cartas Por·
tales (el palo de Varas, con su enfasis puesto en la acci6n,
contiene menos de estas cartas «intimistas» que cualquiera
de los otros). Metaffsicamente, el mar siempre ha suscitado
en los seres humanos la sensaci6n de la vastedad y de! mis·
terio <lei universe, mientras que los rfos simbolizan la expe·
riencia de! ego al disolverse en ese inmenso Mar. Los bar·
cos representan aquella parte de nosotros que se aventura
en la experiencia profunda, en tanto que el hombre expresa
la importancia de haber echado rafces en la realidad ordi­
naria antes de intentar ningun tipo de viaje metaffsico. Esta
explicaci6n esquematica no nos da mas que una debil som­
bra intelectual de los verdaderos significados de! naipe. Un
significado que aflora en la experiencia de unirnos con la
imagen hasta que las naves nos lleven a los ambitos desco­
nocidos de! sf mismo, de! ser interior. Significativamente, es
la adici6n de! Agua y la Tierra -en la forma de! mar y de la
roca- lo que encamina las imagenes hacia el maximo po·
tencial de! Fuego. Pero, pese a ello, la cualidad especial de
este Portal -la de la exploraci6n de lo desconocido- per­
tenece al Fuego.

lnvertida
Varies significados reflejan la compleja naturaleza de la car·
ta en posici6n invertida. Por una parte, puede aludir al fra­
caso de cualquier «exploraci6n» o proyecto (ya sea practice
o emocional), debido a «tormentas», esto es, a problemas
mayores de lo que habf amos previsto o esperado. Pero ad e­
mas puede significar llegar a interesarnos en nuestro medio
despues de un perfodo de distanciamiento y reflexion, pues
la imagen en posici6n normal transmite cierta sensaci6n de
aislamiento. Finalmente, puede indicar que a uno le pertur·
ban los recuerdos.

53
lI.

Figura 13

El Dos

Nuevamente una carta de éxito, en mayor medida aún que


el Tres, ya que aquí un hombre está de pie en un castillo y
tiene el mundo en sus manos. Sin embargo, la carta no es
portadora de la misma satisfacción que el Tres. El hombre
está aburrido; sus logros no le han servido más que para
aprisionarlo (una situación muy desagradable para el Fuego),
y el mundo que sostiene es muy pequeño. Waite compara
ese abatimiento con el de Alejandro, de quien se decía que
lloró después de haber conquistado el mundo conocido,
porque entonces ya no se le ocurría qué más hacer con su
vida (su muerte, acaecida poco después, dio indudable­
mente más pábulo a esta leyenda).
El comentario de Waite sugiere que, una vez que la ba­
talla está ganada, el amor al combate y al desafío, caracte­
rístico de las Varas, puede dejarlo a uno sin ninguna satis·
facción real por lo efectivamente logrado. Es obvia la com­
paración con el Cuatro (lo mismo que con el Diez}, en don­
de varias personas danzan, juntas, al salir de una ciudad
amurallada. Aquí, una persona está sola, encerrada por la
muralla de su propio éxito.

54
Invertida
Aquí encontramos una de las mejores formulaciones de
Waite: «Sorpresa, maravilla, encantamiento, turbación y
miedo.» Todos estos términos describen a alguien que de
un salto se precipita directamente en la experiencia nueva.
Cuando dejamos atrás las situaciones seguras y los éxitos
pasados para adentrarnos en lo desconocido, liberamos
tanta emoción y energía que no podemos evitar ni la mara­
villa ni el encantamiento ni tampoco el miedo que a ambos
acompaña. El naipe habla muy especialmente a las perso­
nas que han vivido durante largo tiempo en alguna situa­
ción desagradable o insatisfactoria, y que finalmente deci­
den hacer un cambio en forma imprevista.

Figura 14

El As

Un don de fuerza, de poder, de gran energía sexual, de


amor a la vida. Las hojas brotan con tal abundancia que se
desprenden, convirtiéndose en Yod, la primera letra del
nombre de Dios. La presencia de· letras Yod en todos los
Ases, salvo el de Pentáculos, indica que recibimos estas im­
portantes experiencias como un don de la vida. No pode-

55
mos causarlas ni producirlas por medios normales; nos lle­
gan como manos que salieran de las nubes. Sólo llegando a
los supremos estados de conciencia que nos muestran las
últimas cartas de los Arcanos Mayores podemos entender
las fuentes de esas irrupciones de energía elemental, pero
en las situaciones ordinarias basta con que sepamos experi­
mentarlas y apreciarlas.
En los inicios de una situación, ninguna carta podría se­
ñalar mejor comienzo. El As da disposición favorable y fuer·
za. Al mismo tiempo, es una carta que enseña humildad,
porque nos recuerda que en última instancia no hemos he­
cho nada, moralmente, para merecer el optimismo y la so­
breabundancia de energía que a veces nos permiten supe­
rar a los demás.

Invertida
Un As invertido implica en cierto modo el fracaso de esa
experiencia primaria. Esto puede significar simplemente que
la situación se vuelve en contra de nosotros o bien, espe­
cialmente con las Varas y las Espadas, que se nos hace im·
posible aferramos a esa fuerza y usarla de manera benéfica.
Por consiguiente, el As de Varas invertido puede significar
el caos, cosas que se desmoronan, ya sea porque simple­
mente todo ha salido así o porque nosotros lo hemos echa­
do a perder con demasiada energía mal dirigida. Esto puede
suceder en un nivel práctico, por exceso de actividad, por
comenzar demasiadas cosas nuevas sin consolidar los lo­
gros pasados; en el emocional, por haberse confiado excesi­
vamente en la amistad o simplemente por ser despótico; o,
finalmente, en el sexual, por la negativa a dominar un ape­
tito sexual demasiado fogoso.
Waite incluyó una lectura mucho más suave para el As
de Varas invertido: «Alegría que se nubla.» Entonces, este
naipe se vuelve como el Cuatro o el Sol; la maravilla y la
felicidad existen aun cuando nosotros no podamos, o no
queramos, verlas ante nosotros.

56
2
Las Copas

Si el Fuego simboliza la fuerza espiritual que da vida al uní·


verso, el Agua significa el amor que permite al alma recibir
esa fuerza. El sol hace que la semilla salga del suelo, pero
solamente cuando antes el agua la ha ablandado y alimen­
tado. El Fuego representa la acción, el Agua la ausencia de
forma o la pasividad. El Agua no es símbolo de debilidad;
más bien representa el ser interior, y ese lento adveni­
miento a la vida de la semilla. En situaciones extremas, fue­
go y agua son enemigos naturales; una riada extinguirá un
incendio, mientras que una llama puesta debajo de un reci­
piente convertirá en vapor la sustancia, de suyo informe, del
agua. Al mismo tiempo, la vida no puede existir ni crecer sin

57
una generosa mezcla de estos dos primitivos opuestos.
Esta paradoja llevó a los alquimistas y a otros estudiosos
a describir la transformación -que no es simplemente un
cambio, sino una evolución súbita de un estado fragmenta­
rio a uno integrado- como una unificación del Fuego y el
Agua, que se muestra en la imagen del hermafrodita (en la
sociedad tradicional, con su identificación estricta del sexo
y del papel sexual, ¿qué símbolo de los opuestos podía
haber, más poderoso que el hombre y la mujer?) y, más sim­
bólicamente, en la estrella de seis puntas. En esta antigua
imagen (muy anterior a su uso moderno como emblema del
judaísmo), el triángulo de Fuego, que apunta hacia arriba,
se une al triángulo de Agua, en equilibrio sobre el vértice,
para formar una imagen de la vida que se extiende en todas
direcciones· a partir de un centro unificado.
Como el agua en un río cambia constantemente, y sin
embargo el río mantiene siempre su carácter básico, los ríos
simbolizan el ser verdadero que se mantiene constante por
debajo de todos los cambios externos en la vida de una per­
sona. Así, en tanto que el Fuego simboliza lo que hacemos,
el Agua representa lo que somos.
Todos los ríos van a dar a la mar. Por más que nuestro
ego insista en nuestra separación del resto de los vivientes,
nuestros instintos -el lado de Agua que todos tenemos­
nos recuerdan nuestra armonía con el universo. La cultura
occidental ha puesto el acento en la idea del individuo como
algo único y separado del mundo. El Tarot no niega el ca­
rácter peculiar del individuo -más bien insiste en él, subra­
yando estrictamente la intransferibilidad de las lecturas­
pero describe en cambio al individuo como una combina�
ción de elementos (una carta astrológica, con sus doce sig­
nos y sus doce casas, nos enseña la misma lección). Y uno
de esos elementos sigue siendo la conexión básica de la
persona con el resto de la vida.
El palo de Copas muestra una experiencia íntima que
fluye en vez de definir, que se abre en vez de restringir. Las
Copas representan el amor y la imaginación, el júbilo y la
paz, un sentimiento de armonía y de maravilla. Nos mues-

58
tran que el amor es la Vía hacia el Espíritu; tanto el amor
que damos a los demás como el que recibimos de ellos, y de
la vida misma en sus momentos más felices.
En las ocasiones en que la vida exige acción, ya sea
emocional o física, las Copas representan el problema de la
pasividad. Todos los intentos de hacer algo, o de resolver
algún problema complicado, se disuelven en la vaguedad y
la apatía, o se quedan en sueños vacíos. Las Varas confie­
ren energía a las Copas, las Espadas definen y orientan esa
energía emocional, ayudándole a entender las cosas (aun­
que una tormenta de Aire agitará la disposición pacífica del
Agua), mientras que los Pentáculos vuelven a llevar las fan­
tasías al nivel de los proyectos reales.

Figura 15

El Rey

Como el Rey de Varas, el de Copas representa a su palo en


lo que tiene de responsabilidad social, realización y madu­
rez. Y, como sucedía con el Rey de Fuego, tampoco para
éste su posición de «mantenedor de la sociedad» es una
prenda que le caiga muy cómoda. Las Copas simbolizan la
imaginación creativa, y para alcanzar el éxito, el personaje

59
ha tenido que disciplinarse hasta el punto de llegar a supri­
mir sus sueños. El pez, símbolo de la creatividad, le cuelga
del cuello, pero no es más que un ornamento artificial. El
Rey ha orientado sus poderes creativos en busca de logros
socialmente responsables. Waite lo describe como un hom­
bre «de negocios, de derecho, de religión». En cierto sen­
tido, el Rey ha vencido a su palo; pero el agua necesita fluir,
no estar confinada.
Detrás de su trono, un pez vivo se eleva de un salto
entre las olas, señalando que la imaginación creativa se
mantiene viva aun cuando la hayamos relegado al último
rincón. De modo similar, su trono flota sobre el mar vivien­
te, y sin embargo, el Rey no toca el agua (compárese con la
Reina, figura 16), lo que indica que su éxito se deriva en
última instancia de la creatividad, por más que él haya con­
figurado su vida de tal manera que lo separe de, su propia
imaginación, juguetona y poética.
En su alcance extremo, la imagen hace pensar en alguien
que ha embalsado sus emociones y su imaginación. Mues­
tra también, con más moderación, a una persona que ex­
presa esas cualidades, pero no hace de ellas el centro de su
vida. La responsabilidad está antes que la expresión de sí
mismo.
El Rey no está mirando su copa; la sostiene de la misma
manera que sostiene el cetro, símbolo de su poder. Algunos
comentaristas ven en este Rey a una persona de emociones
perturbadas, incluso colérica y violenta, que habitualmente
suprime estos sentimientos hasta el punto de no tener con­
ciencia de ellos, y que mantiene siempre un exterior calmo.
Esta interpretación proviene de la idea de que los reyes
representan el Aire y, consiguientemente, el Rey de Copas
es Aire de Agua, las emociones perturbadas del Aire cubier­
tas por la influencia benigna del Agua.
En algunos contextos, especialmente artísticos, el Rey
asume un significado muy diferente. Como es el líder de su
palo, es capaz de simbolizar el éxito, el logro, la maestría y
la madurez en el trabajo artístico.

60
Invertida
Más complejo, y probablemente más perturbado que el Rey
de Varas, el Rey de Copas invertido tiende a la deshonesti­
dad. Cuando está en posición normal, usa su creatividad
para su trabajo; invertido, orienta sus talentos al vicio o a la
corrupción. Los estafadores también se valen de la creativi­
dad para progresar en su carrera, pero no diríamos de ellos
que son «responsables».
La carta puesta del revés puede significar que las emo­
ciones violentas del Aire emergen de su calma exterior, de­
bido quizás a la presión de los acontecimientos externos.
Visto desde un ángulo romántico, el Rey de Copas inver­
tido puede apuntar a un amante -en ocasiones una mujer,
pero con más frecuencia un hombre- deshonesto y do­
minante.
Finalmente, en relación con las artes el naipe invertido
puede sugerir que el logro de un artista ha resultado ser
insignificante, o que una persona no ha madurado todavía
y no tiene tras de sí una obra significativa. En una lectura,
este significado final se destacaría enérgicamente si la carta
apareciera en relación con ciertos Pentáculos invertidos,
tales como el Ocho o el Tres.

fi 1
Figura 16

La Reina

La de mayor éxito y la más equilibrada de las Copas, y en


ciertos sentidos de todos los Arcanos Menores, la Reina es
casi una versión mundana del danzarín del Mundo. Situada
entre la responsabilidad exterior del Rey y la pasividad del
Caballero, muestra la posibilidad de fundir la imaginación y
la acción, la creatividad y la utilidad social. Su trono, deco­
rado con sirenas en forma de querubes, se apoya en tierra,
lo que indica su conexión con el mundo exterior y con las
otras personas, una relación más real que la del Rey. Al
mismo tiempo, el agua fluye sobre sus pies y se confunde
con su vestido, lo que significa la unidad del sí mismo con la
emoción y la imaginación. El agua sugiere también fuerzas
inconscientes -las pautas espirituales subyacentes que nos
muestran los Arcanos Mayores- que alimentan la vida
consciente. La unidad del agua, la tierra y la Reina implica
que no alimentamos a la Imaginación dándole total libertad
de vagabundear a su antojo, sino más bien encauzándola
hacia una actividad valiosa, una idea que la mayoría de los
artistas suscribirían, y que vuelve a aparecer con más fuerza
en el Nueve de Pentáculos, emblema de las disciplinas
creativas.

62
Waite describe la copa que la Reina tiene en la mano
como creada por ella misma. Es (independientemente de
lo que podamos pensar de su estilo) la más elaborada de
todas las Copas, y simboliza el logro obtenido mediante el
uso de la imaginación. Obsérvese que tiene forma de igle­
sia. Hasta la edad moderna (y todavía hoy, en las culturas
más arcaicas), todas las formas del arte expresaban y glorifi­
caban la experiencia espiritual. La Reina mira con fija inten­
sidad la copa, mostrando el poder de la voluntad que dirige
y modela la fuerza creativa, sin suprimirla. Al mismo tiem­
po, su mirada sugiere que la persona creativa deriva su ins­
piración para la actividad futura de sus logros pasados.
Compárese la fiereza de su mirada con el aire soñoliento
del Caballero o con las nebulosas fantasías del Siete.
El poder de la voluntad por sí solo no llegará a unir la
imaginación y la acción. Únicamente el amor puede dar sig­
nificado a las acciones de la Reina y realizar sus objetivos.
Estos objetivos no son simplemente creativos en el sentido
extricto del arte, sino en el otro, más amplio, de hacer algo
íntegro y vivo a partir de las oportunidades y de los elemen­
tos que nos da la vida. Y pueden incluir metas emocionales,
especialmente la familia, porque si el Rey simboliza la socie­
dad, la Reina -tanto para los hombres como para las mu­
jeres- simboliza la familia.
Lo que es más importante es que en ella se unen con­
ciencia y sentimiento. Sabe lo que quiere y dará los pasos
necesarios para conseguirlo. Y sin embargo, actúa siempre
teniendo en cuenta el amor.
Waite habla de «inteligencia amante y de ahí el don de
la visión», palabras que sugieren que una visión tan jubilosa
de la vida sólo puede llegamos como un don, pero el amor
puede abrimos a la recepción de ese don y permitirnos re­
conocer su existencia. Con la inteligencia unida al amor
devolvemos el regalo, adueñándonos de la visión para hacer
con ella algo real y perdurable.

63
Invertida
En posición invertida, la Reina de Copas rompe esa unidad
de visión y acción. Vemos a una persona poderosa y con
ambiciones, que sin embargo es peligrosa porque no se
puede confiar en ella. El amor se ha perdido, y con él el
compromiso con valores más elevados que el propio éxito.
Si la persona se aparta un poco más del equilibrio, puede
llegar a la deshonestidad, e incluso a la depravación, por­
que sus fuerzas creativas están lanzadas fuera de control.

(a) Figura 17 (b)

El Caballero

En cuanto figura menos desarrollada que la Reina o el Rey,


el Caballero no ha aprendido a dirigir su imaginación hacia
el mundo. Por lo tanto, los sueños dominan esta carta, con
sus imágenes de una montura lenta y un jinete perdido en
las s�ducciones de su copa, símbolo de la imaginación. Al
mismo tiempo, la fuerza creativa es menos poderosa aquí
que en cualquiera de las otras cartas cortesanas de Copas.
Sólo un estrecho río fluye a través de una tierra reseca. El
Caballero no ha aprendido que la verdadera imaginación
!=r nutre de la acción antes que de la fantasía. Con esto
quiero decir que si no hacemos nada con ellos, nuestros
sueños seguirán siendo vagos y careciendo de relación con
el resto de nuestra vida.
Algo más podemos señalar en relación con la ensoña­
ción del Caballero, si nos preguntamos de qué se alimenta.
¿De principios interiores, como en el arte basado en mitos o
arquetipos, o de complacencia en sí mismo, como sucede
con el soñar despierto y con el arte escapista, ya sea en el
cine o en la literatura? El poeta inglés Samuel Taylor Cole­
ridge distinguía entre «imaginación» y «fantasía». Ambas
apartan la mente de la experiencia y de las percepciones
ordinarias. Sin embargo, mientras que la primera se deriva
de una percepción de la verdad espiritual subyacente y con­
duce a ella, la segunda no produce más que caprichos que
pueden interesar y excitar, pero que en última instancia ca­
recen de auténtico significado. Provienen del ego, más que
del inconsciente.
De su copa (compárese con la del Paje, figura 18) no se
asoma nada. Tampoco el personaje le ha dado la forma de
algo más grande de lo que era, como ha hecho la Reina. Un
Caballero es una figura comprometida con la acción. El Agua,
por otra parte, simboliza la pasividad. El simbolismo -Fuego
de Agua en el sistema del Alba Dorada- indica que los ele­
mentos no están reconciliados. Al negar este compromiso
básico con el mundo, el Caballero no permite que su imagi­
nación produzca nada.
Porque es un Caballero, el mundo exterior de la acción
y del sexo puede atraerle incluso mientras él va en pos de
sus pensamientos y fantasías. Su pasividad puede, en oca­
siones, ser una pose, casi exagerada con el propósito de
negar las tentaciones y los deseos que perturban su paz.
Desde el punto de vista del amor, el Caballero puede repre­
sentar un enamorado o enamorada que no quiere compro­
meterse, que es quizás atractivo, pero al mismo tiempo pa­
sivo, retraído o narcisista.
Estas duras imágenes del Caballero se refieren todas a
sus conflictos. Al mismo tiempo, el yelmo y los pies tienen
alas, el caballo es brioso en su lentitud. Y el Caballero se

65
parece a la Muerte {figura 17b), símbolo de transformación.
Si no se ve tironeado por la responsabilidad o el deseo, si va
en pos de una visión auténtica en vez de tratar de eludir los
compromisos externos, entonces el Caballero puede pene­
trar muy profundamente dentro de sí mismo, convirtiendo
la energía que le es propia en una exploración de su propio
mundo interior.

Invertida
De diversas maneras vemos que el Caballero reacciona fren­
te a las exigencias en aumento del mundo que lo rodea.
Ello puede significar simplemente que se anima a la acción,
o bien que sigue sus deseos más físicos. También puede
aludir a que una persona pasiva se ve empujada a la acción
o a un compromiso, y que eso no le agrada. Aun sin resis­
tirse exteriormente, la persona puede rechazar esas exigen­
cias. El resultado puede ser una muralla que se alza entre el
Caballero y las personas que le están haciendo asumir sus
responsabilidades. Esta actitud puede dar como resultado
una tendencia hipócrita o manipuladora y, en ocasiones,
mentiras y jugarretas.

66
Figura 18

El Paje

Al ser más joven de espíritu, como un niño, el Paje no sufre


el mismo conflicto con la responsabilidad ni con el deseo
sensual. Indica un estado o un momento en el cual la con­
templación y la fantasía son muy adecuadas para una per­
sona. No hay exigencias externas que perturben la tranqui­
lidad de su contemplación. Como resultado, el pez de la
imaginación lo mira desde el interior de su copa. Y él, entre­
tenido, lo mira a su vez sin la necesidad que tenía el Caba­
llero de penetrar tan profundamente dentro de sí mismo..
Aquí, la imaginación es su propia justificación.
El pez puede simbolizar también sensibilidad y poderes
psíquicos. Y como los Pajes tienen cierta condición estu­
diantil, el de Copas puede señalar a alguien en quien están
desarrollándose estos poderes, ya sea mediante un pro­
grama de estudio y meditación o porque esos talentos están
apareciendo por sí solos, pero de manera pacífica.

Invertida
En la posición normal hemos visto a una persona que de­
jaba burbujear ante sí su imaginación. Como el personaje
no hace nada con ellas, sus fantasías no le traen problemas.

67
Pero si intenta actuar en función de ellas, pueden condu­
cirle al error. Invertida, por tanto, la carta significa seguir
nuestras inclinaciones, actuar sin pensar o permitir que
nuestros deseos inmediatos nos seduzcan, especialmente si
van en contra de nuestro sentido común. Vemos el Paje
invertido cada vez que compramos algo que no necesita­
mos y que, en realidad, ni siquiera queremos; lo vemos
cuando hacemos promesas que no podemos cumplir o asu­
mimos compromisos que en realidad no significan nada.
En otras situaciones, si el Paje se refiere a una evolución
psíquica o a verdaderas visiones, cuando aparece invertido
nos muestra a una persona perturbada por ese tipo de vi­
siones. Es probable que mucha gente, en nuestro mundo
racionalizado, se asuste ante el surgimiento súbito de talen­
tos psíquicos -aun cuando hayan sido deliberadamente
buscados mediante un entrenamiento-. El Paje invertido
refleja ese miedo y nos recuerda que debemos calmarnos y
mirar tranquilamente el pez que se asoma de la copa que
somos nosotros mismos. En relación con Pentáculos, el
naipe indica la necesidad de que el consultante se afirme en
la realidad exterior para que no se vea arrastrado por sus
fantasías o visiones.

68
Figura 19

El Diez

Por ser el número más alto, el Diez significa en su plenitud


la cualidad del palo. En las Varas veíamos un exceso de car­
gas; en las Copas encontramos el júbilo y la maravilla de la
vida que se extienden a través del cielo. El Santo Graal, sím­
bolo del amor y de la gracia de Dios, constituye la base de
este naipe, que nos muestra cómo el amor, la imaginación y
la alegría llegan a nosotros como dones. La Biblia nos dice
que Dios hizo el arco iris como una promesa de que el
mundo no volvería jamás a sufrir una inundación de des­
trucción. Pero el arco iris es además portador de otra pro­
mesa todavía más positiva: que la vida nos da felicidad y no
sólo una ausencia de dolor.
El hombre y la mujer que muestra la figura entienden de
estas cosas. Abrazados, miran hacia arriba mientras cele­
bran el arco iris. Pero los niños danzan sin mirar hacia
arriba: simbolizan la inocencia, que toma la felicidad como
la condición natural de la vida. Los niños esperan la felici­
dad, pero no la dilapidan. Al mostrar una familia, la carta se
refiere principalmente a la felicidad doméstica, pero puede
indicar cualquier situación que provoque un brote de júbilo.
Se refiere en especial al reconocimiento de las cualidades

69
valiosas de una situación. Este significado se relaciona es­
pecialmente con las lecturas en que el Diez de Copas apa­
rece en contraste con el Diez de Pentáculos.

Invertida
Hay aquí dos variantes básicas. Primero, toda la emoción se
vuelve contra sí misma. Alguna situación muy cargada, por
lo común de orden romántico o doméstico, se ha descami­
nado y produce sentimientos violentos, de cólera o engaño.
En la práctica, el Diez invertido puede significar simple­
mente que una persona no reconoce o no aprecia la felici­
dad que la vida le ofrece.

Figura 20

El Nueve

Del regocijo profundo pasamos a los placeres más simples


de las festividades y el contentamiento físico. Como ya vimos
antes, los Nueves representan los compromisos que hace­
mos con la vida. Las Varas mostraban una defensa fuerte;
las Copas, más benignas, muestran la actitud de evitar la
preocupación y los problemas, concentrándose en los pla­
ceres ordinarios. A veces la gente reacciona con antago-

70
nismo ante esta carta, quizá porque desea verse a sí misma
más allá de la superficialidad. En ocasiones, especialmente
después de haber pasado por problemas o por un período
prolongado de trabajo duro, nada puede venirnos mejor
que simplemente pasarlo bien.

Invertida
Por una vez, el significado de la carta invertida representa
una mayor toma de conciencia o, para decirlo con la fór­
mula de Waite, «verdad, lealtad, libertad». En relación con
lo que significa la carta en posición normal, estas palabras
implican un rechazo de los valores superficiales, pero se
refieren también a situaciones muy enmarañadas u opresi­
vas, en las que, siguiendo empeñosamente el hilo de la ver­
dad, o manteniéndonos leales a nosotros mismos -o a los
demás, o a un propósito-, podemos alcanzar la victoria y
la liberación.

(a) Figura 21 (b)

El Ocho

La naturaleza apacible de las Copas tiende a adormecer­


nos, apartándonos de lo que tenemos que hacer. El Ocho

71
comienza (o termina) una serie de cinco cartas que se ocu­
pan del problema que tiene el Agua con la acción. En esta
carta vemos a alguien que da la espalda a una doble hilera
de Copas, todas de pie, que simbolizan una situación que
no sólo ha sido fuente de felicidad, sino que sigue siéndolo
efectivamente. En contraste con el Cinco, todas las Copas
están en pie; ninguna ha sido volcada. Y sin embargo, la
persona sabe que ha llegado el momento de irse. La ima- ·
gen sugiere uno de los verdaderos usos del instinto del
Agua: la capacidad de percibir cuándo algo se ha termi­
nado, cuándo es el momento de irnos, sin esperar a que
todo se seque o se desmorone a nuestro alrededor.
Vemos que la persona va trepando una colina, hacia un
terreno más elevado; ello implica pasar de una situación
menos significativa a otra que lo es más. Obsérvese la seme­
janza de la persona con el Ermitaño (figura 21 b). Para lle­
gar a alcanzar las alturas de la sabiduría del Ermitaño, debe­
mos empezar por dejar a nuestras espaldas las cosas ordi­
narias de la vida.
El Ermitaño nos recuerda que la imagen de la tierra no
significa necesariamente acción o compromiso en el sen­
tido ordinario, sino que puede sugerir casi lo opuesto: es
decir, un retraimiento de la actividad externa para buscar
una mayor conciencia de sí mismo. Al principio, parece que
la escena tuviera lugar de noche; pero cuando miramos
mejor, vemos que en realidad representa un eclipse, en que
la luna pasa a través del sol. Una fase de la luna, esto es, un
período de percepción interior, ha prevalecido sobre la acti­
vidad dirigida desde afuera. Al unir la imaginería lunar a
una escena de movimiento, la carta nos enseña que cultivar
un sentimiento más profundo de sí mismo es también una
acción. Recuérdese que el Ermitaño, al invertir la polaridad
sexual de la Suma Sacerdotisa (véase el libro sobre los Arca­
nos Mayores), combina la acción y la intuición en un pro­
grama preciso de conocimiento de sí.
Ya sea que interpretemos la figura en el sentido de que
se aleja del mundo o de que se acerca a la acción, la carta
simboliza el abandono de una situación estable. En su nivel

72
más profundo, esta carta actúa como un Portal, similar en
ciertos sentidos al Tres de Varas. Ambas elaboran la imagen
de un viaje hacia lo desconocido, pero mientras que la carta
de Fuego es atraída hacia el Agua, la carta de Agua es
�traída hacia el Aire. El Tres de Varas descompone el ego y
libera el espíritu de investigación, mientras que el Ocho de
Copas avanza desde la vaguedad del Agua hacia el conoci­
miento específico de los principios abstractos, simbolizado
por el ascenso a la montaña del Ermitaño.

Invertida
En ocasiones, el Ocho invertido indica simplemente la ne­
gación de la imagen básica de la carta: una negativa a aban­
donar alguna situación, una determinación a aferrarnos
aun cuando en lo profundo de nosotros mismos sepamos
que hemos recibido todo lo que podíamos recibir de ella.
Tal descripción caracteriza a muchas relaciones.
Generalmente, sin embargo, la carta invertida mantiene
su cualidad de percepción y de respuesta correcta. Significa
que el momento de partir no ha llegado, que la situación
seguirá brindándonos júbilo y teniendo sentido.
Una última posibilidad: la timidez, el abandonar una si­
tuación porque a la persona le falta valor para proseguir en
ella y sacarle todo el partido posible. Mucha gente hace de
esta actitud una pauta en su vida; inician relaciones, traba­
jos, proyectos, etc., y después huyen de ellos, ya sea cuando
surgen dificultades o cuando llega el momento de un com­
promiso auténtico.

73
Figura 22

El Siete

Con el Siete, el problema de las Copas aparece en su forma


más directa. La emoción y la imaginación pueden producir
visiones maravillosas; pero sin un fundamento, tanto en la
acción como en las realidades externas de la vida, esas imá­
genes fantásticas no pasan de ser ensoñaciones, «fantasías»
sin valor ni significado auténtico. Obsérvese que las visiones
abarcan la gama completa de las fantasías, desde la riqueza
(las joyas) a los laureles de la victoria, pasando por el miedo
(el dragón), la aventura (el castillo) e incluso los arquetipos
de la mitología: un rostro divino, una misteriosa figura ra­
diante y una serpiente, símbolo universal de la sabiduría
psíquica. Es un error pensar que las ensoñaciones no tienen
sentido a causa de su contenido; por el contrario, es fre­
cuente que surjan de necesidades e imágenes arquetípicas
profundas. Carecen de significado porque no se relacionan
con nada exterior a ellas mismas.

Invertida
Esta carta, invertida, significa una determinación a hacer
algo con los sueños. No significa rechazar las fantasías, sino
más bien hacer algo con ellas.

74
Figura 23

El Seis

En cuanto cartas de emoción benévola y de sueños, las


Copas significan dulces recuerdos. Hay veces en que esos
recuerdos representan verdaderamente el pasado; otras, es
probable que idealicemos el pasado y lo veamos a través de
un velo de seguridad y felicidad. El emblema de esta se­
gunda actitud es la infancia, representada como una época
segura, en la cual los padres, o los hermanos y hermanas
mayores, nos protegían y nos daban todo lo que necesitá­
bamos. A veces, una actitud así puede producir un senti­
miento de cálida seguridad que ayuda a la gente a enfrentar
sus problemas actuales. En. este sentido, la carta muestra
cómo el pasado (el enano) hace una ofrenda de recuerdos
al futuro, simbolizado por la niña. Otras veces, sin embargo,
una fijación en el pasado puede impedir que una persona
enfrente sus problemas actuales. El pasado puede distraer
del presente tanto como las fantasías pueden distraer del
futuro.
El Seis tiene otros significados, además del recuerdo.
Tanto éste como los de los otros palos muestran relaciones
basadas en dar y recibir. Aquí vemos la imagen de un maes­
tro o protector que da prudencia y seguridad a alguien que

75
podría ser un miembro de la familia, un estudiante o un
amigo.

Invertida
Como el Siete, el Seis invertido indica un movimiento hacia
la acción. Específicamente, alude a mirar más bien hacia el
futuro que hacia el pasado. Las dos cartas invertidas son
muy similares; la'diferencia es que el Seis muestra una acti­
tud, en tanto que el Siete indica pasos que se dan efectiva­
mente.
En otras ocasiones, según cuál sea el significado en posi­
ción normal, el Seis invertido indica recuerdos perturbados
(compárese con el Tres de Varas invertido), o un senti­
miento de alienación frente al pasado. También puede
mostrar el colapso de una relación basada en que una de
las personas proteja o enseñe a la(s) otra(s).

Figura 24

El Cinco

Los Cincos hacen referencia a la pugna, y en ocasiones al


dolor. Con las Varas veíamos la aventura de la competición;
las Copas nos enseñan la reacción emocional ante la pér-

76
dida. La imagen representa sufrimiento, pero también acep­
tación. Tres copas yacen derramadas, pero dos permane­
cen en pie, aun cuando por el momento la figura se concen­
tre sobre las otras tres. En las lecturas he visto con frecuen­
cia que esta carta se vincula ya sea con el Tres de Copas en
cuanto felicidad o esperanza que ha fracasado, o si no, con
el Tres de Espadas; las dos copas que siguen en pie han
sido referidas con frecuencia al Dos de Copas, es decir, el
apoyo recibido de un amante o un amigo.
La mujer (o el hombre; el carácter andrógino de la figura
indica que el dolor unifica los sexos) está de pie, rígida, en­
vuelta en un manto negro, el color del duelo. Necesita acep­
tar que alguna felicidad se ha desvanecido de pronto, que
un golpe la ha derramado. Todavía no puede darse cuenta
de que algo queda, porque primero tiene que entender y
aceptar la pérdida. Se pregunta uno si no ha volcado ella
misma las copas, ya sea por temeridad o porque eran hasta
tal punto parte de StJ vida que ya no las percibía. En el sen­
tido de toma de conciencia, la carta se relaciona con la Jus­
ticia, emblema de la verdad y de la aceptación de la respon­
sabilidad. En la postura y la vestimenta, recuerda al Ermi­
taño, que se envuelve en la capa de la sabiduría para que lo
sostenga en su empresa de mirar dentro de sí en busca de
una visión de su vida, la visión que aceptará en la Justicia.
El río representa el fluir del dolor, pero el puente simbo­
liza la conciencia y la determinación. Conduce del pasado
(la pérdida) al futuro (el nuevo comienzo). Cuando haya
aceptado su pérdida, la figura podrá volverse, recoger las
dos copas restantes y atravesar el puente en dirección a la
casa, símbolo de estabilidad y continuidad.
Con su profunda evocación de la nostalgia y el dolor, la
carta constituye otro Portal, que nos aporta ese sentimiento
de pérdida y separación espiritual que en el mundo entero
ha dado origen a los mitos de una caída o un exilio del
Paraíso.

77
Invertida
El significado básico de la carta puede cambiar de tres ma­
neras distintas cuándo aparece invertida. Primero, puede
significar que no se acepta la pérdida, y como consecuencia
de ello, implica falsos proyectos o errores. Segundo, puede
indicar apoyo proveniente de otros, amistad, ocupaciones e
intereses nuevos después de algún acontecimiento triste o
inquietante. Y finalmente, puede acentuar la conciencia de
lo que sigue siendo importante y permanente frente al do­
lor. En este sentido, la mujer se vuelve de las tres copas a las
dos. Aquí las dos copas simbolizan la base sólida de la vida
de una persona; se mantienen en pie porque no son tan
fáciles de derribar. Y la conciencia de ello indica que las tres
copas caídas simbolizan algo menos importante de lo que
pudo parecer inicialmente, en el momento de su destruc­
ción.

Figura 25

El Cuatro

En ocasiones, la pasividad de las Copas puede conducir a la


apatía. Lo que podemos llamar la «imaginación negativa»
nos hace verlo todo aburrido o sin valor. No parece que

78
haya nada por lo cual valga la pena levantarse, nada que
valga la pena hacer, nada digno de ser examinado.
Las tres copas simbolizan la experiencia pasada de la
persona. Aburrido por lo que la vida le ha dado, el joven no
reconoce las oportunidades nuevas que le ofrece la cuarta
copa. El parecido entre esa copa y el As hace pensar que las
nuevas posibilidades pueden conducir a la felicidad y la
satisfacción. La carta apunta a veces a la apatía resultante
de un ambiente opaco y nada estimulante.

Invertida
También aquí la inversión del naipe nos saca de nosotros
mismos, nos despierta para el mundo y sus posibilidades.
Se nos ofrecen cosas, relaciones e ideas nuevas. Y, lo que
es más importante, la carta invertida muestra entusiasmo y
el aprovechamiento de oportunidades.

Figura 26

El Tres

El Tres muestra una apreciación del significado y del valor


del palo. Debido a que el Graal está en la base del palo, el
Tres de Copas indica júbilo, celebración y, sobre todo, com-

79
partir la maravilla de la vida. Como si hubiéramos pasado la
crisis de la acción, las tres cartas finales en su totalidad, de
acuerdo con sus números, rebosan felicidad. Aquí vemos a
las mujeres celebrando, como en una cosecha. O bien ha
terminado una crisis, o el trabajo ha producido buenos re­
sultados.
Las tres mujeres están de tal manera entrelazadas que
se hace difícil decir de quién es cada brazo. Tanto en los
buenos momentos como en los malos, la carta muestra un
compartir la experiencia.

Invertida
También aquí se presentan varios significados. Antes que
nada, la carta en esta posición puede mostrar la pérdida de
algo que daba felicidad. Con mucha frecuencia indica que
lo esperado no se ha producido. Puede significar también el
fracaso de una amistad y la desilusión de descubrir que los
amigos no nos han apoyado cuando los necesitábamos, o la
dispersión de un grupo de amigos.
Otro significado muestra una corrupción del original. En
vez de una celebración compartida de los gozos de la vida,
encontramos lo que Waite, curiosamente, llama «exceso en
el goce físico y en los placeres de los sentidos». Es obvio
que con ello quería decir que se ignoraban los valores más
profundos. Vale la pena observar, sin embargo, que a la
mayoría de las personas esta frase, especialmente en cuan­
to predicción, no les parece en modo alguno displacentera.

80
(a) (b) (e)
Figura 27

El Dos

En muchos sentidos, esta carta actúa como una versión


menor de los Enamorados. En tanto que el triunfo enseña
el gran poder de las relaciones sexuales maduras, el Arcano
Menor pone el acento en el comienzo de una relación. El
Dos puede mostrar en las lecturas una unión o una amistad
que se prolonga, quizás en un nivel más ligero que el de los
Enamorados. Sin embargo, en el estudio, y muy común·
mente en la práctica, el naipe significa promesa de amistad,
comienzo de una relación amorosa.

81
En el triunfo vemos el Ángel, símbolo de la supercon­
ciencia. En el Dos de Copas vemos el león alado por en­
cima del caduceo de Hermes, símbolo de curación y sabidu­
ría. En ambos casos, la carta muestra cómo dos personas, al
unir sus distintas cualidades y capacidades por mediación
del amor, producen en sus vidas algo que trasciende lo que
cualquiera de las dos habría logrado sola. El león simboliza
la sexualidad, las alas el Espíritu. El amor engrandece el sig­
nificado del impulso sexual que nos acerca a él.
· En el libro sobre los Arcanos Mayores vimos cómo la
carta de los Enamorados puede servir como un diagrama
de la unificación del sí mismo. De una manera similar pode­
mos entender el Dos de Copas. En tanto que el hombre
simboliza la acción y el movimiento, la mujer simboliza la
emoción, la sensibilidad y una apreciación de la experien­
cia. Al unir estas dos cualidades, damos valor a nuestra
vida.
Obsérvese la semejanza del hombre con el Loco. En una
lectura en que salieron juntas ambas cartas, la consultante
era una artista que quería saber qué dirección debía seguir
su obra. Le preocupaba especialmente investigar si su arte
provenía de un auténtico centro en su vida, o si era un mero
ejercicio intelectual. Ahora bien, otros naipes indicaban que
la consultante había alcanzado un nivel de dominio técnico
de lo que venía haciendo, en tanto que el Loco, como resul­
tado, la mostraba dando el salto a un territorio nuevo. Pero
el Dos de Copas mostró que encontraría el éxito si vincu­
laba sus indagaciones y su capacidad técnica con el funda­
mento espiritual simbolizado por la mujer.

Invertida
De diferentes maneras, la carta invertida muestra el desmo­
ronamiento de los ideales que simboliza cuando está en
posición normal. Puede aludir a una relación amorosa o de
amistad que de alguna manera se ha agriado, especial­
mente debido a celos y pérdida de confianza. Puede signifi­
car, simplemente, el final de una relación. Según cuáles
sean las cartas que la rodean, el Dos de Copas puede refe-

82
rirse a una relación que se encuentra en peligro debido a
presiones internas o externas. Otra posibilidad es un enca­
prichamiento en el que las personas fingen, para los otros y
para sí mismas, que la relación amorosa tiene más impor·
tanela de la que en realidad alcanza. En una vena similar, la
carta invertida puede apuntar a personas que actúan como
si estuvieran viviendo una auténtica relación amorosa, aun­
que en realidad, para una de ellas -o para las dos-, no
tiene importancia.
Si consideramos que la carta significa el sí mismo, en­
tonces al salir invertida indica una escisión entre lo que ha­
cemos y lo que sentimos, entre la acción y la emoción.

Figura 28

El As

A partir de las emociones conflictivas del Rey, y pasando


por diversos grados de equilibrio entre celebración y pasivi­
dad, llegamos finalmente al As, emblema del amor que
apuntala la vida. El As de Copas tiene el significado inme­
diato de una época de felicidad y amor, un don de júbilo.
De la misma manera que el fuego hace el mundo, el amor le
confiere valor.

83
La imagen de Smith, con la paloma y la hostia, muestra
específicamente el Santo Graal, del que se decía que conte­
nía la presencia física del Espíritu Santo tal como opera en
el mundo. En las versiones más sutiles de la leyenda del rey
Arturo, no era realmente la caballería -esto es, una estruc­
tura moral- lo que mantenía unido el glorioso reino de
Arturo, sino más bien la presencia secreta del Santo Graal
oculto en la tierra. Cuando el Graal desapareció (porque los
caballeros de Arturo no supieron acercársele con un talante
espiritual), el reino se desintegró. La alegoría nos cuenta
que el mundo funciona principalmente no por sus leyes, su
orden moral y sus estructuras sociales, sino más bien por la
base espiritual que da significado a todas estas cosas y las
protege de la corrupción. Cuando consideramos la existen­
cia como algo que está destinado a ser conquistado (la for­
ma en que los caballeros de Arturo fueron en pos del Graal),
no alcanzamos más que el caos. Las Copas -el Agua­
simbolizan la receptividad. Al amor, y en última instancia a
la vida, no se lo puede atrapar, sino solamente aceptarlo.

Invertida
El As invertido siempre trae perturbación. Aquí vemos infe­
licidad, violencia, destrucción; es decir, las condiciones mis­
mas representadas en la leyenda del rey Arturo cuando el
Graal abandonó el reino. La carta invertida puede indicar
simplemente que los tiempos se han vuelto contra nosotros
y que no nos queda más que aceptar que la vida trae tanto
problemas como júbilo. La carta puesta del revés puede
indicar también que nosotros mismos ocasionamos nuestra
desdicha al no reconocer lo que nos ofrece la vida, o bien al
reaccionar violentamente cuando lo que necesitamos es
calma.

84
3
Las Espadas

En muchos sentidos, las Espadas son el palo más difícil. El


objeto mismo, un arma, significa dolor, cólera, destrucción,
y la imagen que pintan las Espadas es principalmente la de
estas experiencias. Y sin embargo, una espada también
puede simbolizar cortar con ilusiones vanas y problemas
complicados. Galahad, el caballero que alcanzó el Santo
Graal, no podía empezar su búsqueda espiritual mientras
no hubiera recibido su espada mágica de manos de Merlín,
el guía del reino. De modo similar, tampoco podemos em­
pezar nuestra propia indagación del valor y el significado
de la vida mientras no hayamos aprendido a reconocer y
. aceptar la verdad, por más dolorosa que sea.

85
Las Espadas pertenecen al elemento de Aire, el viento,
al que se considera con frecuencia el más próximo al Éter o
Espíritu. La palabra «espíritu» se relaciona directamente
con la palabra «aliento», y en hebreo la misma palabra quie­
re decir «espíritu» y «viento». Así como el aire está en cons­
tante movimiento, la mente no descansa jamás, se retuerce
y gira, a veces con violencia, otras con calma, pero siempre
en movimiento. Cualquiera que haya intentado meditar sa­
brá la persistencia con que se mueve la mente.
Relacionado con las Espadas está el problema de «pen­
sar sin fundamento», o lo que podríamos llamar «complejo
de Hamlet». La mente ve tantos aspectos en una situación,
tantas posibilidades, que se le hace imposible entenderla y
más aún actuar en ella. Dado que nuestra cultura ha insis­
tido siempre sobre la racionalidad, muchas personas ven
hoy el pensamiento, en general, como la causa de todos los
problemas de la vida. Con sólo que pudiéramos dejar de
pensar, nos dicen, todo funcionaría perfectamente. Pero
aun si eso fuese posible, nos advierte el Tarot, no nos bene­
ficiaría en absoluto. No superamos el problema de un ele­
mento proscribiéndolo o reemplazándolo por otra cosa, sino
más bien combinándolo con otros elementos. El hecho es
que cuanto más confundidos estamos más necesidad tene­
mos de nuestra mente, porque ninguna otra cosa puede
distinguir la verdad. Sin embargo, necesitamos también
combinar el Aire con el Agua, es decir, la emoción con la
receptividad. Precisamos combinarlo con el Éter, con el Es­
pfritu: con los valores profundos arraigados en la verdad
espiritual/psicológica, que vemos encarnados en los Arca­
nos Mayores. Entonces el problema del Aire se transforma
en el Camino, la sabiduría.
El problema más obvio que nos muestran las Espadas es
el del sufrimiento, el dolor, la cólera: el lado tormentoso del
Aire. Son cosas que no podemos superar ignorándolas, pero
podemos añadir a las Espadas el optimismo de las Varas, y
usar los Pentáculos para evadirnos de nuestras emociones
mediante un compromiso con el trabajo, la naturaleza y el
mundo exterior.

86
(a) {b) (e)
Figura 29 ,

El Rey
En cuanto sostén de la estructura social, el Rey representa
la autoridad, el poder y el juicio. Se adueña de la energía
mental del Aire y la usa para sostener y gobernar el mundo
con la agudeza de su mente y la fuerza de su personalidad.
Su corona es amarilla, del color de la energía mental, en
tanto que el manto es púrpura, el color de la sabiduría. El
tocado que le cubre la cabeza, una especie de caperuza, es
rojo, el color de la acción. El intelecto del Rey no existe por
sí solo, sino más bien por lo que puede hacer, en cuanto

87
instrumento de autoridad. De modo similar, su espada -a
diferencia de la de la Reina de Espadas o la de la Justicia­
no apunta directamente hacia arriba, hacia la pura sabidu­
ría, sino que se inclina ligeramente hacia la derecha, el lado
de la acción. La exigencia de actuar según sus juicios tiende
a desvirtuar el poder del juicio mismo, un hecho que pode­
mos observar si comparamos la situación de un observador
teórico de la política con la de alguien que gobierna un
país.
Además, el énfasis en un «realismo» de intención social
puede estrechar su punto de vista, llevándolo a un materia­
lismo muy limitado. Podemos ver al Rey de Espadas en el
hombre -o en la mujer- que se enorgullece de tener un
fuerte sentido común que no le deja tiempo para «tonterías
místicas». Estas personas ignoran generalmente hasta qué
punto su pensamiento depende, más que de la observación
de la vida, de preconceptos y prejuicios.
Obsérvese la semejanza de la figura con la del Empera­
dor. Podemos decir que el Rey es el representante del Em­
perador en el mundo real. En tanto que el triunfo encarna
el arquetipo del orden, el derecho y la sociedad, el Rey de
Espadas mantiene estos principios en la práctica.
Dos pájaros, el emblema animal de las cartas cortesanas
de Espadas, pasan volando por detrás del trono. El pájaro
simboliza la capacidad de la mente para llevarnos hacia el
elevado aire de la sabiduría, lejos de la pasión fogosa, de las
emociones acuosas y de la terrestre corrupción material. El
número dos, por otra parte, simboliza la opción, la tensión
constante entre el pensamiento abstracto y la acción que es
menester emprender en el mundo.
Pero si los pájaros simbolizan la capacidad de la mente
para volar por encima del mundo, representan también el
alejamiento que puede producir una actitud semejante.
Obsérvese que parece que el trono del Rey estuviera en las
nubes. Como el Rey de Varas, el de Espadas puede tender
a la arrogancia, ya que el poder de su mente y de su volun­
tad lo colocan por encima de las personas que lo rodean,
por lo general más confundidas. En términos sociales, la

88
imagen sugiere la tendencia de gobernantes y mandatarios
a divorciar sus juicios de las necesidades reales de la pobla­
ción. En términos más personales, vemos a este Rey remoto
en aquellos hombres o mujeres que son ásperos y fríos en
su tendencia a juzgar. Cuando aparece como marido o
amante, el Rey de Espadas indica con frecuencia una per­
sona dominante o controladora.
En su mejor sentido, el Rey de Espadas evoca la Justicia,
la carta que en los Arcanos Mayores está directamente de­
bajo del Emperador. Cuando se conecta con este triunfo, el
Rey representa la justicia social, las leyes prudentes, y sobre
todo un compromiso con la honestidad intelectual, y la ne­
cesidad de poner en práctica el conocimiento. Al igual que
la Justicia, y en esto es la única entre todas las cartas corte­
sanas, nos clava directamente la mirada, como un maestro
de sabiduría que nos obliga a reconocer y defender la ver­
dad.

Invertida
En posición normal, el Rey marcha por una estrecha línea
entre el intelecto comprometido y el poder por el poder
mismo. Invertido, tiende a caer hacia el lado negativo de
esa línea. Es la autoridad corrompida, la fuerza usada para
sus propios fines de poder y de dominio.
En las lecturas debemos tener siempre en cuenta esta
imaginería en toda su fuerza. El Rey invertido (o cualquier
carta cortesana invertida) puede aludir simplemente a al­
guna persona en dificultades. En relación con la Reina o el
Caballero, puede aludir a una relación difícil o a falta de
madurez (véanse, en la sección sobre lecturas, las relacio­
nes entre las cartas cortesanas del mismo palo). Cuando
sale aisladamente, sin embargo, simboliza la arrogancia de
una mente poderosa vuelta sobre sí misma y que reconoce
solamente su propio deseo de control.

89
Figura 30

La Reina

En cuanto representa el aspecto yin de su palo, ia Reina de


Espadas simboliza experiencias tanto de dolor como de sa­
biduría, y especialmente de la relación entre ambas. Tras
haber sufrido el dolor (en ocasiones, la carta significa viude­
dad) y haberlo enfrentado con coraje, aceptación y sinceri­
dad, la Reina ha encontrado la sabiduría.
La borla que le cuelga de la muñeca izquierda (el lado
de la experiencia) hace pensar en una cuerda cortada (com­
párese con el Ocho de Espadas, figura 35). Ella ha usado la
espada del intelecto para liberarse de la confusión, la duda
y el miedo; ahora, por más que se enfrente al mundo con el
ceño fruncido, abre hacia él la mano. Aunque las nubes se
juntan a su alrededor, su cabeza se mantiene por encima de
ellas, en el claro aire de la verdad. Un solo pájaro, símbolo
de la pureza de su sabiduría, vuela muy alto por encima
suyo. Su espada, como la de la Justicia y como la del As, se
eleva directamente hacia arriba.
En el sentido de que las mujeres sin poder sufren con
frecuencia a causa de las acciones de los hombres, la carta
se refiere específicamente a las mujeres. Por su carácter,
puede representar a personas de cualquiera de los dos

90
sexos, ya que ni el sufrimiento ni el coraje son exclusivos de
ninguno de ellos.

Invertida
La Reina invertida puede indicar una insistencia excesiva
en el dolor, alguien que hace que la vida parezca mucho
peor de lo que es, sin hacer caso de las cosas buenas que
hay a su alrededor. Puede también indicar una mentalidad
fuerte que se ha vuelto mala, especialmente como reacción
ante el dolor o las presiones provenientes de personas o
situaciones desagradables. En ocasiones, la Reina repre­
senta una persona tan enérgica que no sólo espera, sino
que exige que cuantos la rodean -e incluso la vida misma­
hagan lo que ella quiere.
. Cuando la gente se le opone, la Reina se vuelve malé­
vola, intolerante, fanática y, como el Rey, usa sus actitudes
para imponer su personalidad a las gentes que la rodean.
Ya sea que represente un exceso de dolor o de egoísmo, ha
perdido el compromiso con la verdad que caracteriza a este
naipe en posición normal.

91
Figura 31

El Caballero

El joven Caballero, cuya juventud hace que esté más libre


de responsabilidades sociales que el Rey y al mismo tiempo
menos atemperado por la experiencia, cabalga directa­
mente hacia el interior de la tormenta, blandiendo la es­
pada en su afán por superar todas las dificultades. Aunque
es valiente, hábil y fuerte, tiende también a la violencia, e
incluso al fanatismo. No reconoce límites.
Y sin embargo, con frecuencia no sabe cómo mantener
una lucha prolongada. Desea hacerse cargo de sus enemi­
gos y de los problemas de la vida, pero no puede manejar
una situación que exige un esfuerzo lento y laborioso.
Su ansia sugiere cierta inocencia, como la de un joven·
caballero que jamás ha perdido una batalla. Su bravura, su
habilidad, su disposición a atacar todos los problemas, pue­
den a veces (;?Cuitar el miedo de perder esa inocencia, esa
fuerte creencia'e� sí mismo. Pues, por dentro, él sabe que

todav1a le falta enfrentar y superar las grandes dificultades
de la vida. Opu/sto en muchos sentidos al Caballero de
Copas, dirige Vacía afuera toda su energía; quizá se siente
nervioso cuando tiene que quedarse en silencio y a solas
consigo mismo.

92
Invertida
Como sucedía con el Rey y la Reina, sus debilidades le ga­
nan. Es extravagante, descuidado, excesivo. Su carga se
convierte en una carrera desaforada, una respuesta errónea
a una situación que requiere un enfoque más tranquilo y
más cuidadoso.

Figura 32

El Paje

Una carta mucho más leve que las otras Espadas cortesa­
nas, el Paje representa un acercamiento a los problemas
muy diferente al del Caballero (obsérvese que, en tanto que
el Rey y la Reina insisten en la sabiduría, las dos cartas «más
jóvenes» tienen que ver en forma más inmediata con la cua­
lidad de conflicto propia de las Espadas). En vez de atacar­
los, el Paje cree que es suficiente con ponerse por encima
de ellos, para encontrarse en un nivel más alto. En vez de
resolver los conflictos o de enfrentar la oposición, el Paje se
distancia de todo ello.
Si la situación es tal que requiere ser encarada con dis­
plicencia, entonces la actitud desapegada del Paje es muy
beneficiosa. Pero si está en juego un problema más difícil,

93
entonces la actitud del Paje se hace difícil de mantener.
Exige «vigilancia», por decirlo a la manera de Waite, asegu­
rarse.de que la gente o las situaciones no se nos aproximen
demasiado. Gran parte de la energía del Paje se le va en
mirar por encima del hombro. Como estudiante ya un poco
mayor, Hamlet encamaba la actitud de observación e ironía
del Paje. Su situación, sin embargo, requería la manera
agresiva de encararla del Caballero.
Debido a esta calidad de desapego, el Paje puede en
ocasiones complacerse en espiar a otras personas -ya sea
en forma literal o figurada-, como una actitud hacia la vida.
Dicho de otra manera, es probable que considere la vida
humana como una especie de espectáculo curioso en el
cual espera no participar.

Invertida
Aquí vemos el efecto de la actitud distante del Paje en una
situación que requiere más fuerza. La vigilancia se con­
vierte en paranoia; parece que todos fueran enemigos. Lo
que empezó como un sentimiento de «Yo estoy por encima
de todo esto, no necesito preocuparme por ello», se con­
vierte en una obsesión con los problemas y en una aparente
incapacidad de hacer nada para resolverlos. Esos senti­
mientos de debilidad son endémicos en las Espadas, que
necesitan de las Varas para tener coraje y optimismo.

94
Figura 33

El Diez

De los cielos azules de las cartas cortesanas a la sombría


negrura del Diez y del Nueve. Así como en el Diez de Copas
se nos mostraba un desbordamiento de júbilo, el Diez de
Espadas nos colma de dolor. Pese a la crudeza de la ima­
gen, el naipe no representa la muerte, ni siquiera una espe­
cial violencia. Significa una reacción ante los problemas
más que los problemas mismos.
Para matar a alguien no se necesita más que una espa­
da. Las diez espadas en el cuerpo del hombre, incluida la
que tiene en el oído, hacen pensar en la histeria, en la acti­
tud adolescente de «nadie ha sufrido jamás tanto como yo»,
«mi vida está acabada», y cosas semejantes. Obsérvese que,
en contraste con el Nueve, el cielo se aclara a lo lejos y las
nubes negras abren paso al sol, y en contraste con el Dos o ·
con el Cinco, el agua está plácida y tranquila. La situación
no es tan mala como parece.

Invertida
Si damos vuelta el naipe, podemos imaginar que las espa­
das se desprenden de la espalda y caen. Waite describe esta
posición como un éxito y una ventaja, aunque no perma-

95
nentes. Estas ideas sugieren que cuando una situación cam­
bia, es probable que los problemas desaparezcan momen­
táneamente. Sin embargo, la persona debe ahora sacar par­
tido de este alivio introduciendo en su situación un cambio
real -ya sea mental o práctico, según la necesidad- de
modo que las cosas no vuelvan a estar como estaban. La
carta guarda relación con el Diez. de Varas invertido, donde
veíamos el peligro de volver a recoger los palos una vez que
la situación se ha calmado.

Figura 34

El Nueve

La imagen del sufrimiento más profundo, del más tre­


mendo dolor mental. Allí donde la Reina se libera convir­
tiendo el dolor en sabiduría, y el Tres sugiere la calma de la
aceptación, el Nueve muestra el momento de la agonía, de
la disolución. Las Espadas no se clavan en la espalda de la
figura, sino que están suspendidas en la oscuridad por en­
cima de ella. Muchas veces, el Nueve no se refiere a algo
que nos sucede directamente, sino a alguien a quien ama­
mos.
El amor es, de hecho, lo que colma la carta y le da sen-

96
tido. El dibujo de la colcha muestra rosas, símbolo de la
pasión, alternadas con los signos del zodíaco. En su sentido
más profundo, el naipe alude a una mente que toma sobre
sí todos los sufrimientos del mundo, el Lamed Vav (Hom­
bre Justo) de la leyenda judía.
¿Podemos ver alguna salida a un dolor tan terrible? Tan­
to Buda como Cristo vieron en el mundo un lugar de sufri­
miento interminable, y sin embargo ambos dijeron también
que la tragedia no es más que una verdad a medias, que el
universo visto en su totalidad nos brinda júbilo y paz. Y
Nietzsche habló de abrazar la existencia en forma tan com­
pleta, con sinceridad tan total y extática, que estemos ale-
. gremente dispuestos a repetir, interminablemente, cada
momento de nuestras vidas, a pesar del sufrimiento.

Invertida
Para el Nueve invertido, Waite ofrece una de sus fórmulas
más sugerentes: «Aprisionamiento, sospecha, duda, miedo
razonable y vergüenza. » Estas palabras configuran un esta­
do de ánimo, o más bien una progresión de estados, que se
da cuando la gente se retira dentro de sí para huir de algún
problema que no se atreve a enfrentar.
Lo mismo que con la carta en posición normal, el naipe
invertido alude a nuestra reacción ante algo exterior a no­
sotros, pero aquí ese algo es la opresión antes que la trage­
dia. La expresión clave es «miedo razonable», que puede
referirse, por ejemplo, a la opresión política, como la de las
minorías raciales o sexuales, o a la opresión social, al senti­
miento de ser un chivo emisario por razones de apariencia,
idioma o lo que fuere; o, simplemente, a la opresión perso­
nal de una familia o un cónyuge dominante. Lo importante
es que el problema es real, pero como no podemos abor­
darlo directamente tendemos a refugiarnos en nosotros
mismos, reprimiendo nuestra cólera y nuestro resentimiento.
La cólera vuelta sobre sí misma se convierte en depre­
sión, y ésta en sospecha. La persona de quien se rieron
cuando era niña porque tenía la nariz grande cree que to­
dos la miran. El negro cree que cualquier observación a su

97
trabajo es un menosprecio racial. Y la sospecha conduce
fácilmente a que uno dude y se avergüence de sí mismo.
Con frecuencia ni siquiera sirve de ayuda, por lo menos no
del todo, saber racionalmente que no hay razón para sentir­
nos avergonzados, que en realidad la vergüenza deberían
sentirla los que nos han oprimido o ridiculizado. A menos
que la persona oprimida e insegura de sí se decida a actuar,
expresando su enojo, e introduzca en su vida cambios rea­
les, la vergüenza profundamente reprimida no desapare­
cerá.

Figura 35

El Ocho

Del Nueve invertido pasamos a una imagen aún más clara


de la opresión. Vemos a una persona atada, rodeada de
espadas, y tras ella hay un castillo, símbolo de autoridad; la
mujer está de pie en el fango, imagen de la humillación y de
la vergüenza. Obsérvese, sin embargo, que las espadas, de
hecho, no la encierran, y que las cuerdas no le inmovilizan
las piernas, en tanto que quienes la han atado no aparecen
en la carta. En pocas palabras, que nada le impide que se
vaya, sin más ni más.

98
La clave de esta carta está en la venda que le cubre los
ojos, y que simboliza la confusión, las ideas opresivas, el ais­
lamiento respecto de otras personas que estén en situacio­
nes similares; lo que los liberacionistas políticos llaman
«mistificación», esto es, mantener sojuzgada a la gente no
por la fuerza directa, sino enseñándole a creer en su propio
desvalimiento. Dentro de esta forma notable que tiene el
Tarot de resumir una situación compleja, el naipe casi po­
dría representar un diagrama de la condición de los opri­
midos.
En un nivel muy diferente, el Ocho de Espadas actúa
como un Portal que se abre hacia una forma especial de
conciencia. Al identificarnos con ella llegamos a percibir
nuestra propia condición de ignorancia, algo que muchas
personas reconocen intelectualmente (paradoja de parado­
jas}, pero que en realidad no aceptan. Sin la iluminación,, o
lo que algunos sufíes y otros ascetas llaman «evolución
consciente», jamás podremos conocernos realmente a no­
sotros mismos ni al mundo; jamás podremos decir: «Esta es
la verdad; así es como son realmente las cosas.» El recono­
cimiento de la ignorancia es el primer paso hacia el verda­
dero conocimiento y, con frecuencia, el más difícil de dar.

Invertida
La libertad comienza cuando nos arrancamos la venda de
los ojos, cuando vemos con claridad cómo hemos llegado a
la situación en que estamos, cualquiera que ésta sea, qué
hemos hecho nosotros, qué han hecho los otros (en particu­
lar, aquellos que nos han inmovilizado, pero también otros
en situaciones similares}, y qué podemos hacer ahora. El
Ocho invertido significa, en general, liberación de alguna
situación opresiva; principalmente, se refiere al primer paso
de una liberación tal, es decir, a ver las cosas con la mayor
claridad posible.

99
Figura 36

El Siete

El tema de la lucha continúa. Aquí vemos la imagen de


alguien que emprende una acción contra los problemas. A
·veces, el naipe significa simplemente un acto de osadía, in­
cluso un golpe que mella el filo de la oposición. Con más
frecuencia, representa un acto impulsivo cuando lo que se
requiere es un plan cuidadoso.
La imagen nos muestra a alguien que con una sonrisa
sardónica se marcha con las armas de sus enemigos. No ha
atacado.el campamento, y ni siquiera puede llevarse todas
las espadas. La carta alude a proyectos y acciones que no
resuelven nada. No tan obvio, pero en ocasiones más im­
portante, es el.sentimiento de aislamiento que implica. El
hombre actúa solo, sin haber podido -o querido- conse­
guir que nadie lo ayudase. Si vamos un paso más allá, esta
carta puede indicar astucia, pero con la mácula de ocultar
habitualmente, y con frecuencia sin ninguna razón válida,
nuestros verdaderos planes o intenciones.

Invertida
El aislamiento completa un giro hasta convertirse en comu­
nicación, en particular en la búsqueda de consejo sobre lo

100
que hemos de hacer con nuestros problemas. Por más va­
liosas que puedan ser las orientaciones específicas, igual­
mente importante es la disposición de la persona a escu­
char y a buscar ayuda. La carta puede referirse algunas
veces al acto de encontrar ayuda, como cuando se consulta
con un intérprete, un terapeuta, o simplemente con amigos.
Como siempre, el valor de la imagen depende del con­
texto. Allí donde se requiere confianza en sí mismo, el Siete
de Espadas invertido puede apuntar a una dependencia
excesiva de otras personas, de quienes esperamos que nos
digan qué debemos hacer. Cuando la carta invertida apa­
rece en oposición con el Loco o con el Colgado, debemos
atender a las otras cartas para determinar qué proceder
-la independencia o la búsqueda de consejo- producirá
los mejores resultados.

Figura 37

El Seis

Una imagen extraña y poderosa, esta carta es, más que nin­
guna otra, la que ejemplifica cómo las ilustraciones de Pa­
mela Smith van más allá de las fórmulas de Arthur Waite.
The Píctorial Key [La clave gráfica] dice «viaje por agua,

101
ruta, camino, medio». Pero la imagen de una balsa crepus­
cular que transporta figuras ocultas a una isla boscosa su­
giere un viaje más espiritual; en el mito, Carente transpor­
taba a los muertos a través de la laguna Estigia. Un gran
silencio llena esta carta, un silencio como el de los cuadros
de Salvador Dalí.
Generalmente, esta carta no significa muerte, aunque
puede indicar duelo; tampoco muestra transformación, en
el sentido.en que la muestra la Muerte en los Arcanos Ma­
yores. Representa más bien un pasaje tranquilo por una
época difícil. Waite dice: «La carga es ligera», y Eden Gray
escribe: «Las espadas no hunden el bote». Aunque cargue­
mos con nuestros problemas, nos hemos adaptado a ellos:
no nos hundirán ni nos aplastarán. En un nivel simple, el
naipe significa funcionar en alguna situación difícil sin abor­
dar los problemas. Puede referirse a un problema inme­
diato o a una situación que se ha prolongado durante años.
Si miramos más profundamente vemos la imagen de un
dolor -del cual el duelo es un ejemplo, pero no el único­
que una persona ha padecido durante tanto tiempo que ya
no la hace sufrir, sino que se ha convertido en parte de
su vida.
Hay otro significado, menos perturbador: el de un pasa­
je tranquilo, ya sea físico (ciertamente, no hay que olvidar el
significado literal de un viaje} o espiritual, una época de
transición fácil. Obsérvese la pértiga negra del botero. El
negro indica potencialidad; allí donde no ha sucedido nada
decisivo, todas las cosas siguen siendo posibles. Si nos man­
tenemos calmos, no desperdiciaremos ni energía ni opor­
tunidades.
El Seis de Espadas es un Portal. Si lo miramos con áni­
mo sensible y después nos introducimos en la imagen, pro­
ducirá primero un efecto tranquilizador sobre la mente, y
después, lentamente, un sentimiento de movilización del
sí mismo.

102
Invertida
En un sentido, el equilibrio y la paz se perturban; el pasaje
ya no es sereno, porque el agua, símbolo de la emoción,
resulta removida. Así, la carta invertida puede sugerir un
viaje tormentoso, física o espiritualmente. Puede referirse
también a la idea de que cuando intentamos atacar un pro­
blema que viene de lejos, especialmente uno aceptado por
el consenso común de los interesados, agitamos la situa­
ción. Digamos, por ejemplo, que una situación insatisfacto­
ria u opresiva puede prolongarse tranquilamente durante
años, mientras uno de los miembros no decida hacer algo al
respecto. Tratar de retirar las espadas de la barca puede ser
causa de que ésta se hunda, ya que, después de todo, las
espadas están tapando agujeros.
En otro sentido, el Seis invertido puede mostrar comuni­
cación, recordándonos que en su posición normal las per­
sonas mantienen su compostura sin mirarse ni hablarse en­
tre ellas. Si las espadas simbolizan recuerdos desdichados,
contra los cuales el silencio es una defensa, entonces la co­
municación puede ser dolorosa. También puede dar co­
mienzo a la curación.

103
Figura 38

El Cinco

Una de las cartas mas diff ciles, y una de las razones por las
cuales algunas personas encuentran demasiado negativo el
mazo Rider. Y sin embargo, refleja una situaci6n real que la
mayorfa de nosotros tiene que vivir en alg(m momento.
Todos los Cincos muestran conflicto o perdida, y las
Espadas llevan esta idea al extremo de la derrota. En oca­
siones, el significado de! naipe se concentrara en la figura
grande <lei triunfador, que aparece en primer piano. Pero
mas com(m es que nos identifiquemos con las dos figuras
vueltas de espaldas, que han perdido alguna batalla, y aho­
ra el mundo entero Jes pesa: el agua inquieta, el cielo turbu­
lento. Un sentimiento de humillaci6n y de debilidad acom­
pafia a su derrota.
La imagen de un enemigo puede referirse a una per­
sona real, a una situaci6n general o a un fntimo sentimiento
de inadaptci6n. Una . ez hice una lectura para dos personas
que habfan sufrido a manos de un jefe perturbado y venga­
tivo, y que querfan saber si debfan llevarlo ante los tribuna­
les. Decidieron no hacerlo cuando el Cinco de Espadas in­
dic6 que perderfan el juicio, como pas6 efectivamente a
otras dos personas que sf lo demandaron.

104
lnvertida
La cualidad dolorosa se mantiene, aunque el acento puede
estar puesto en otra parte. Asf como el naipe en posici6n
normal indica el momento de la derrota, la posici6n inver­
tida se extiende al sentimiento de desesperaci6n que viene
despues. Es un estado diffcil de superar, aunque otras in­
fluencias, especialmente las simbolizadas por las Varas,
pueden ser una ayuda.
Las Espadas clan una vision mas pesimista que ninguna
carta de los Arcanos Mayores. Tomados aisladamente, nin­
guno de los palos Menores puede mostrar el verdadero
equilibrio de la vida; descomponen la experiencia en partes
y, consiguientemente, la deforman y exageran. Un exceso
de cartas de Espadas necesita, mas que cualquier otro palo,
del equilibrio de experiencias y actitudes provenientes de
los otros palos.

Figura 39

El Cuatro

Los Cuatros se relacionan con la estabilidad; para las desdi­


chadas Espadas, esto se expresa como descanso o incluso
como simple retiro. La imagen no es de muerte, sino de

105
retraimiento. A veces, la gente reacciona ante las dificulta­
des aislandose, ocultandose literalmente en su casa, o sim­
plemente atenuando sus reacciones emocionales para re­
fugiarse dentro de sf misma. Esta carta aparecio una vez en
una lectura para un hombre acostumbrado a tratar energi­
camente a todos los que le rodeaban. La carta le hizo ver
que cuando su agresividad fracasaba, o cuando la mascara
de seguridad se le hacfa demasiado pesada, se ocultaba de!
mundo antes que mostrar otro aspecto de sf mismo o de
intentar colaborar con los demas.
Sin embargo, si el proposito no es ocultarse, sino recu­
perar fuerzas, el retraimiento tambien puede conducir a la
curaci6n. El naipe puede significar que se evita una pelea
hasta que haya mas posibilidades de ganarla. De modo si­
milar, al retirarse durante un tiempo despues de haber reci­
bido una profunda herida, una persona se concede la posi­
bilidad de recuperarse.
Observese que el caballero yace en una iglesia, y que el
ventanal muestra a Cristo dando su bendicion curativa a un
suplicante. La imagen evoca al Rey Pescador de la leyenda
de! Graal, cuya herida ffsica reflejaba la dolencia espiritual
de! reino, y recuerda tambien a la Bella Durmiente. Ambas
figuras necesitaban que un extrafio las despertara. El Rey
siguio enfermo hasta que Galahad le trajo la bendicion de!
Graal, y la princesa, sfmbolo de! miedo neur6tico a la vida,
durmio hasta que el prfncipe, no permitiendo que la mara­
fia de espinas lo detuviera (el neurotico se vale de la fuerza
de su personalidad para erigir barreras contra las demas
personas), la despert6 por medio de la vitalidad de la ener­
gfa sexual (con un beso en la version de Disney, con el con­
tacto sexual en los cuentos populares). El retraimiento, aun
cuando su proposito sea la recuperacion, puede aislar a una
persona de! mundo, creando una especie de hechizo que
solo una energfa exterior es capaz de romper.

lnvertida
Si aparece invertida, la carta senala un retorno al mundo.
Que esto se produzca de manera tranquila o espectacular

106
depende de la situacion. A veces, la carta se refiere a la pru­
dencia, como si el caballero saliera cuidadosamente de su
santuario. En otras ocasiones, el Cuatro invertido puede
representar a otras personas que perciben la muralla e irrum­
pen a traves de ella: el prfncipe que viene en. busca de la
Bella Durmiente.

Figura 40

El Tres

El tftulo que da a este naipe


. el Alba Dorada es «Dolor». De
todos las naipes de Espadas, el Tres es el que representa
mas abiertamente el dolor de un corazon destrozado. Sin
embargo, con todo lo que tiene de sombrfa, la imagen trans­
mite cierta calma con la simetrfa de sus espadas. Ante el
verdadero dolor no podemos tener mas que una respuesta:
guardarlo en nuestro coraz6n, aceptarlo y superarlo. El
Nueve planteaba la cuestion de como seguir adelante des­
pues de una gran angustia. El Tres nos dice que no debe­
mos apartar de nosotros el dolor, sino hallar la forma de
interiorizarlo profundamente hasta que se transforme por
obra de! coraje y de! amor.
Una vez, en una lectura que hice para mf misma, des-

107
pues de una muerte en mi familia, el Tres de Espadas sali6
cruzado por el Tres de Copas. Primera pense que eso signi­
ficaba contraponer la alegrfa y la amistad al dolor. Dos car­
tas del mismo numero, sin embargo, significan con frecuen­
cia una transformaci6n. Y la carta que cruza a la primera
suele emerger de ella de alguna manera. Al profundizar en
la lectura, vi que las dos se relacionaban, no se oponfan. La
aceptaci6n y el amor pueden convertir el dolor en un re­
cuerdo gozoso, en un abrazar la vida.

Invertida
El proceso curativo se bloquea cuando nos negamos a la
aceptaci6n. Si algo en la vida se nos aparece como dema­
siado doloroso, es probable que lo apartemos, que intente­
mos no pensar en ello y que evitemos todo lo que nos lo
recuerde. Tai actitud hace que el dolor permanezca siem­
pre en nosotros, y en realidad incrementa su poder. Waite
escribe: «alienaci6n mental ... desorden, confusion». Una
lectura que hice para una mujer mostr6 en ella un gran
potencial para evolucionar en muchos terrenos, y sin em­
bargo el resultado aparecfa muy mediocre y debil. En la
posici6n de fondo estaba el Tres de Espadas invertido. Y
ella habfa hablado antes de c6mo. no habfa conseguido
jamas superar la muerte de su padre.

108
(a) Figura 41 (b)

El Dos

Un metodo para enfrentar problemas o contrariedades es


recluirlo todo detras de una muralla emocional. Si no deja­
mos que nada se nos acerque, nada podra herirnos. En
contraste con el Ocho, aquf la venda en los ojos no significa
estar confundido, sino cerrarlos deliberadamente. La figura
se ha puesto la venda para no tener que escoger entre el
amigo y el enemigo, pues esa opci6n se convierte en el pri­
mer paso que volvera a relacionarla con otras personas. Las
espadas estan listas para golpear a cualquiera que intente
acercarse. Representan el equilibria precario que se crea
entre la c6lera y el miedo; la primera quiere golpear, el se­
gundo quiere ocultarse, y asf, entre los dos, la persona se
mantiene en tension.
Observese, sin embargo, el efecto que tiene esta postura
sobre la mujer. Ante todo, los brazos cruzados excluyen y
afslan el coraz6n. La imagen de las emociones bloqueadas
se continua en la forma en que el vestido gris parece con­
fundirse con el asiento de piedra. Al mismo tiempo, el peso
de las espadas eleva el centro de gravedad desde el plexo
solar al pecho. Cuando una persona contiene sus emocio­
nes, la respiraci6n se vuelve superficial y el cuerpo se pone

109
rfgido. Parad6jicamente, el intento de frenar la emocion
vuelve mas emotiva a la persona, en cuanto no piensa ni
actua a partir de su centro, sino desde el pecho constrefiido,
y en vez de ver el mundo, ve su propia imagen por detras de
la venda que le cubre los ojos.
Comparese el Dos de Espadas con la Suma Sacerdotisa,
el numero 2 de los Arcanos Mayores. Ambas figuras estan
sentadas en posturas similares, pero mientras que la Sacer­
dotisa aparece relajada, la tension envuelva a la mujer de!
Dos de Espadas. Un velo separa a la Sacerdotisa de las
aguas de! inconsciente, oculto tras ella; a la mujer de los
ojos vendados ning(m velo la protege de! Iago desapacible
de sus emociones. Y sin embargo, ese estanque superficial
no es la misma agua que hay detras de la Sacerdotisa.
· El peso de las espadas puede facilmente desequilibrar a
la mujer y hacerla caer en las aguas agitadas. Al hacer que
nos concentremos en las emociones, una actitud defensiva
nos hace mas propensos a los estallidos, la c6lera y la his­
teria.

lnvertida
El equilibrio se ha perdido... o ha sido abandonado. 0 bien
la persona sucumbe ante la gente o los problemas que aco­
san sus defensas, o renuncia a la venda, ya sea para ver la
verdad o para comunicarse. Esta ultima experiencia puede
ser muy intensa, e incluso desgarradora para la persona, si
no recibe ayuda de! exterior.

110
Figura 42

El As

La ultima (o primera) carta de Espadas nos devuelve a la


verdadera esencia de! palo, es decir, al intelecto. Apun­
tando directamente hacia arriba en busca de la percepcion
verdadera, la espada traspasa la corona de! mundo mate­
rial. La sabidurfa nos lleva mas alla de las engafiosas ilusio­
nes y las limitaciones que la vida impone a la verdad espiri­
tual. Muchas cartas de Espadas se resienten de la falacia de
qu_e la vida no contiene mas que sufrimiento y dolor. Las
montafias simbolizan la «verdad abstracta», los hechos ob­
jetivos de la existencia, que no dependen de! punto de vista
ni de la experiencia personales. Los Arcanos Mayores nos
presentan esta verdad, y -mas que ninguna otra de las car­
tas Menores- el As de Espadas consigue llegar hasta el
quinto elemento. Sin embargo, el intelecto solo, divorciado
de la intuicion, no hara mas que llevarnos a nuevas falacias.
Para encontrar la verdad necesitamos el As de Copas, es
decir, el amor; y sin embargo, solo el intelecto puede llevar­
nos mas alla de la experiencia inmediata.
Muchas personas sostienen que solamente nuestras emo­
ciones expresan lo que somos realmente, que solo las reac­
ciones emocionales nos conduciran a la verdad. Con fre-

111
cuencia, sin embargo, las emociones son exageradas y ego­
tistas, o se complacen excesivamente en sf mismas. Pero
tampoco el intelecto solo aporta un verdadero conoci­
miento. Tanto la verdad como la conciencia de ella deben
provenir de un nivel mas profundo de la experiencia y los
valores espirituales. Por eso la mano viene de las nubes,
conduciendonos de nuevo al Espfritu.
El simbolismo de la verdad es igualmente valido para las
experiencias mundanas. En situaciones tales que nos hacen
sentir confundidos, oprimidos o emocionalmente perturba­
dos, la mente puede traspasar las brumas y desatar los nu­
dos para damos una clara comprensi6n de los hechos rea­
les. El As expresa la verdad en su forma mas valiosa. En
otro nivel, la carta significa simplemente la fuerza emocio­
nal, tanto el amor como el odio en sus formas extremas.
Observese la tension del puno. Las emociones tambien son
un don que nos permite experimentar intensamente la vida,
pero siempre son diffciles de contener, y mas diffciles a(m
de dirigir.

Invertida
La tension del pufio falla y da cabida a delirios, ideas y sen­
timientos confuses, emociones avasalladoras. Los senti­
mientos mas violentos dominan a los benevolos. Sin tener
un claro sentido de la realidad, la mente puede ser presa de
los errores creados por la emoci6n. Los problemas se exa­
geran; todo, incluso las atracciones, parece mas importante
de lo que en realidad es. En situaciones asf, el As de Espa­
das invertido nos dice que nos dominemos e intentemos
hallar un sentido equilibrado de la realidad.

112
4
Los Pentaculos

Nuestra cultura tiene una larga historia de desprecio de!


mundo ffsico. Vemos como una humillaci6n el hecho de
que Adan haya sido creado de barro... «de polvo eres, y al
polvo volveras». En ingles, por ejemplo, dirt significa «sucie­
dad» y tambien «tierra», y se utiliza como insulto. A las
emociones y los pensamientos abstractos se los considera
«superiores» a cualquier cosa que exista en la realidad. Y
sin embargo, asf como un cuadro es el resultado final de la
concepci6n de un artista, tambien podemos ver el mundo
moral como producto de la fuerza creativa de Dios. Para
nosotros, la creaci6n significa el mundo de nuestros senti­
dos. Por mas lejos que podamos llegar en nuestras medita-

113
ciones espirituales, debemos iniciar y terminar esos viajes
aqu(... o, si no, perdemos en el proceso.
Un famoso cuento cabalfstico ilustra esta necesidad de
un «fundamento». Mediante el estudio y la meditaci6n, cua­
tro rabinos entraron en el Parafso. El rabino Ben Azai al­
canz6 un extasis tal que inmediatamente cay6 muerto. El
rabino Ben Zoma, abrumado por la intensidad de la expe­
riencia, se volvi6 loco. El rabino Ben Abuysh tuvo una vi­
sion de algo que parecfan dos dioses, en contradicci6n con
el dogma basico de! monotefsmo, y se convirti6 en ap6stata.
S6lo el rabino Akiba entr6 pacfficamente en el Parafso y en
paz sali6 de el. El cuento se puede explicar en funci6n de!
simbolismo de! Tarot. El rabino Ben Azai fue demasiado
lejos en la direcci6n de! Fuego, y se calcin6. El rabino Ben
Zoma dej6 que sus emociones (Agua) prevalecieran sobre
la raz6n. El rabino Ben Abuysh, abrumado por la energfa de
las Espadas, tom6 demasiado al pie de la letra lo que vio y
lo que habfa lefdo en las Escrituras. El rabino Akiba, al ser
capaz de equilibrar los otros elementos en la Tierra, enten­
dio su experiencia ta! como debfa entenderla.
En su forma inicial de Oros, los Pentaculos representa­
ban principalmente el materialismo, en el estrecho sentido
de! dinero y el trabajo. En el mazo Rider siguen viendose
estas importantes cualidades, y de hecho los Pentaculos
clan expresion al problema de llegar a interesamos tanto
por estas cosas que nos olvidemos de todo lo demas: lo
contrario, en cierto sentido, de lo que le sucedio al rabino
Akiba. El mazo Rider, sin embargo, afiade al cuarto palo la
dimension, mas vasta, de la naturaleza. No solo echamos
rafces en nuestro trabajo, sino en el amor por el mundo que
nos rodea.
En cuanto signo magico, los Pentaculos simbolizan la
«magia» de la creacion ordinaria. Tornado en sus terminos
mas simples, esto significa la belleza de la naturaleza, el
jubilo de un trabajo satisfactorio. Pero el simbolismo es por­
tador de un significado mas profundo, que se insinua en la
historia de! rabino Akiba. El mfstico o el mago no funda­
menta simplemente el sf mismo de manera negativa, usan-

114
do el mundo como opuesto de la experiencia espiritual. Mas
bien -porque es portador de una realidad mas firme que la
de los otros elementos, porque no conduce tan facilmente a
la confusion, la concepci6n erronea o el abuso- el mundo
natural nos abre el camino a nuevas experiencias mfsticas.
El mismo caracter terrenal de la vida cotidiana asegura,
en virtud de una especie de ley de reciprocidad, que tales
cosas posean una «magia» mayor que las atracciones mas
inmediatas de los otros elementos. Es esta una paradoja
que no podemos entender inmediatamente; necesitamos
sopesarla y experimentarla. Hay dos hechos, ambos refe­
rentes a los Pentaculos/Tierra, que apuntan a su verdadero
valor. Primero, al estudiar las cartas de los lfderes religiosos
antiguos y modemos, el astrologo Ronnie Dreyer ha descu­
bierto que entre ellos predominan los signos de Tierra. Se­
gundo, el palo de Pentaculos contiene mas cartas Portales
que ninguno de los otros.

(a) Figura 43 (b)

El Rey

El caracter mundano de los Pentaculos va muy bien con la


responsabilidad social del Rey, que nos presenta la imagen

115
misma de! hombre que triunfa en los negocios o en su pro­
fesi6n. La despreocupaci6n con que esta sentado en su trono
y el afecto con que mira a su pentaculo -que es aquf el
sfm�olo de su capacidad y de sus logros- muestran que
esta satisfecho con la vida. Es generoso, e incluso valiente,
aunque no especialmente dado a la aventura. El rol de Rey
no lo frustra, como frustra al Rey de Varas y al de Copas.
Quizas en una etapa anterior de su vida y de su carrera
pueda haber sufrido por obra de la impaciencia o de la
duda. Ahora, su exito ha justificado su vida, y le permite
relajarse y disfrutar de ella.
Disfrutar de la vida significa tambien estar pr6ximo a la
naturaleza. Aunque en el fondo se eleva su castillo -sfmbo­
lo del lugar dominante que ocupa en la sociedad-, el esta
sentado en su jardfn, con flores en la corona y el manto
decorado con uvas, sfmbolo de la dulzura de la vida. Incluso
las hojas y las flores clan la impresi6n de fundirse con el
manto, asf como el agua se mezclaba con el vestido de la
Reina de Copas. Para el, la vida es buena, y tiene la inten­
ci6n de disfrutarla.
Hubo una vez que en una lectura el Loco sali6 cruzado
por el Rey de Pentaculos (las dos cartas se parecen mucho
en su combinaci6n de colores). La conjunci6n forma un
buen ejemplo de lo que yo llamo tiempo vertical y tiempo
horizontal, esto es, los mundos interior y exterior. El Rey
simboliza la actividad ordinaria, los logros, la posici6n social,
el exito, mientras que el Loco representa la libertad espiri­
tual interior que permite a una persona disfrutar de tales
cosas y edificar sobre ellas sin verse atrapada en una estre­
cha visi6n materialista. Considerense dos personas con el
mismo mundo exterior: ambas triunfadoras, respetadas,
adineradas. Y sin embargo, interiormente una de ellas puede
estar tensa, frustrada o temerosa, en tanto que la otra no ha
perdido su jubilo ni su paz.
Si vemos en el Loco el comienzo de los Arcanos Mayo­
res, y al Rey de Pentaculos como la carta final de los Meno­
res, entonces los dos estan en los extremos opuestos de!
Tarot. Pero esta polaridad solo es valida si vemos las cartas

116"
alineadas. Si las imaginamos en cfrculo, entonces el Loco y
el Rey de Pentaculos Hegan a unirse.

Invertida
El Rey esta destinado al exito. lnvertido, tiene una connota­
ci6n de fracaso, o simplemente de mediocridad. La falta de
realizaci6n genera insatisfacci6n, sentimientos de debilidad,
y duda. Si lo tomamos de otra manera, podemos ver que el
Rey invertido simboliza la corrupci6n de la idea de! exito, la
imagen de un hombre o de una mujer que recurre a cual­
quier medio para conseguir sus objetivos.
Si describimos al Rey de Pentaculos como alguien que
necesita una conexi6n vital con la naturaleza (y, pese a los
supuestos contemporaneos, no todos la necesitan), el Rey
en posici6n invertida representa el estado de un ser ampu­
tado de ese fluir rejuvenecedor. El resultado de la ruptura
es insatisfacci6n, debilidad e incluso peligro psfquico.

(a) Figura 44 (b)

La Reina

Asf como el Rey esta sentado delante de un castillo, el trono


de la Reina, enmarcado de rosas, esta en medio de un cam-

117
po. Mientras que el Rey simplemente mira su Pentaculo,
ella lo sostiene con ambas manos, plenamente consciente
de la magia de la naturaleza y de la fuerza que obtiene de
ella. Mas que cualquier otra de las cartas Menores, esta re­
presenta el amor por el mundo y la unidad con el. El conejo
que aparece en el angulo inferior derecho no solo repre­
senta la fertilidad sexual, sino tambien la fructificacion espi­
ritual de una vida que ha encontrado su propio ritmo en el
mundo que la rodea.
Sus cualidades, lo mismo que el simbolismo sexual, la
relacionan con la patrona de los Pentaculos, la Emperatriz.
Al mismo tiempo, en cuanto figura Menor, es portadora de
un atributo que falta en el triunfo arquetfpico de la pasion:
la conciencia de sf. La Reina se conoce y cree en sf misma, y
en la magia de su vida. En las lecturas, esta cualidad de con­
fiar en sf misma es, con frecuencia, la mas importante.
Si el Rey estaba junto al Loco, la Reina combina con el
Mago. Como el, lleva una t(mica roja sobre una camisa
blanca; los dos estan rodeados de hojas y flores; un cielo
amarillo vierte su luz sobre ambos. Asf como el Mago mani­
pula las fuerzas ocultas en el mundo, la Reina de Pentacu­
los se une con 'dichas fuerzas, permitiendoles que a traves
de ella fluyan al interior de su vida cotidiana.

lnvertida
En las lecturas, la Reina en posici6n invertida puede sig­
nificar que, en alguna situacion especffica, el consultante no
conffa en sf mismo. De modo mas general, se refiere a debi­
lidad psfquica, porque separar a la Reina de su conexi6n
vital con la tierra produce, mas aun que en el caso de! Rey,
nerviosidad y confusion. Se genera asf miedo e incluso fo.
bia, desconfianza de los otros y especialmente de sf misma,
lo cual la lleva a dudar de sus capacidades y de su valor
como persona. Esta separaci6n significa algo mas que estar ·
aislada de las plantas y de los animales. Alude mas bien a
una perdida de! ritmo diario en la vida, a una insatisfacci6n
con la totalidad de! medio, y a una incapacidad de apreciar
lo que este tiene para ofrecer.

118
En una lectura, la Reina invertida no solo sefiala estas
caracterfsticas en el sujeto, sino que sugiere un doble reme­
dio. Primero, un refuerzo de la confianza; la persona ha de
insistir en sus logros y buenas cualidades, y puede hacerlo
mediante la meditaci6n sobre la Reina en posici6n normal.
Segundo, un arraigo de las emociones en las cosas natura­
les, en los placeres comunes, en un trabajo satisfactorio.

Figura 45

El Caballero

La responsabilidad de la acci6n recae en el Caballero,


destacando las cualidades practicas de! palo. Al mismo tiem­
po, negar la natural tendencia de! Caballero a la aventura
tiende a deformar y limitar su actitud hacia la vida. El Caba­
llero· es responsable, trabajador, estoico. En su mejor sen·
tido, esta profundamente arraigado en el mundo exterior y
en la simplicidad, una cualidad sugerida por la forma en
que el caballo se planta firmemente en el suelo, mientras su
jinete permanece erguido.
Aunque tambien el sostiene un Pentaculo, no lo mira,
sino que en cambio observa fijamente por encima de el. El
simbolismo hace pensar que ha perdido de vista la fuente y

119
el significado de su fuerza en la vida. Al dedicarse a cuestio­
nes puramente practicas, se ha aislado de las cosas mas
profundas ?e la Tierra.

lnvertida
A veces, el naipe en posici6n invertida significa un desper­
tar de esas otras formas de conciencia, pero mas frecuente
es que muestre un fracaso -o una exageraci6n- de las vir­
tudes mas evidentes del Caballero. Su firmeza se intensifica
hasta convertirse en inercia, su tesonera responsabilidad
cede el paso a la ociosidad. Una personalidad apacible, si
va demasiado lejos, se debilita y se deprime, especialmente
si su placidez encubrfa un deseo reprimido de aventura o
de progreso.
El Caballero de Pentaculos, invertido, puede ocasional­
mente indicar una crisis. Si una persona ha dedicado su
vida a un trabajo o a otra actividad externa similar, y se ve
despojada de ese significado -por un despido o una jubila­
ci6n, por ejemplo-, es probable que el desaliento y la de­
presi6n la abrumen. Otro ejemplo serfa una mujer que haya
dedicado su vida a sus hijos, y que se encuentre ahora con
que han crecido y se han alejado de ella.
Aunque es ciertamente raro que significados tan extre­
mes se den en lecturas reales, no por eso dejan de estar
implfcitos en la paradoja basica de este naipe: profunda­
mente enraizado en la magia que lo sustenta, pero sin tener
conciencia de ella, el Caballero se identifica con sus funcio­
nes. Necesita descubrir la verdadera fuente de su fuerza,
dentro de sf mismo y en la vida.

120
Figura 46

El Paje

En contraste directo con el Caballero, el Paje no mira nada


mas que su pentaculo, que sostiene delicadamente en el
aire. Asf como el Caballero es el trabajador arquetfpico, el
Paje representa al estudiante, perdido en sus estudios, fasci­
nado, que poca preocupaci6n siente por ninguna otra cosa.
Y sin embargo, participa de la naturaleza practica del palo,
en cuanto simboliza el trabajo efectivo del estudiante, el
estudio y la erudici6n, por contraposici6n con la inspira­
ci6n, simbolizada por el Paje de Copas.
El estudiante funciona aquf como un sfmbolo; no es que
el Paje tenga que referirse a alguien que efectivamente es­
tudia, sino simplemente a alguien que aborda cualquier ac­
tividad con esos atributos de fascinaci6n, de compromise
extreme, de importarle menos la posici6n social y otras gra­
tificaciones que el trabajo como tal.

lnvertida
Una vez mas el Paje aparece como lo contrario de! Caba­
llero. En realidad, los dos se reparten las dobles cualidades
de los Pentaculos: el espfritu practice y la magia. Asf como
el Caballero, sin su trabajo, se desalienta y cae en la inercia,

121
el Paje, sin su sentido de! esfuerzo, se entrega a la extrava­
gancia y la disipaci6n, lo que Waite llama la «prodigalidad».
En ocasiones, ·sin embargo, la carta puede significar simple­
mente que uno se relaja despues de una tarea diffcil, como
un estudiante despues de los examenes.

Figura 47

El Diez

Una de las cartas Menores mas simb6licas y en la que se


superponen mas significados, el Diez nos muestra la ima­
gen misma de! Portal que se abre a las experiencias ocultas
en las cosas ordinarias. Como el Diez de Copas, se ocupa
de la vida domestica, pero mientras que en el naipe de
Copas hombres y mujeres celebran el don, aquf la familia
no advierte la magia que los rodea. Superficialmente, la
carta representa el hogar establecido, la vida buena, una
posici6n c6moda y segura en el mundo. Sin embargo, pare­
ce que las personas en cuesti6n dieran por sentada toda esa
comodidad; la seguridad se Jes hace aburrida o sofocante.
En contraste con el Diez de Copas (las dos cartas suelen
aparecer juntas en las lecturas), aquf no parece que hubiera
comunicaci6n entre los miembros de la familia. El hombre y

122
la mujer estan mirando en sentido contrario, aunque la
mujer dirige una mirada ansiosa al hombre, por encima de!
hombre. El nino se cuelga nerviosamente de su madre, pero
aparta la vista. Y ninguno de ellos adl{ierte al anciano que
esta mas alla de la arcada.
Aunque la carta expresa una escena mundana, esta cu·
bierta de signos magicos. Los diez pentaculos forman el
Arbo! cabalfstico de la Vida, que no aparece en ninguna
otra parte en el mazo. Observese tambien la varita magica
apoyada en la arcada, que no aparece tampoco en ninguna
otra carta Menor. Tambien la arcada muestra, en relieve,
una balanza en equilibrio (justamente por encima de la ca­
beza de! anciano). Ahora bien, la balanza representa la Jus­
ticia, y ademas, las fuerzas sutiles que impiden que el mun­
do cotidiano se desintegre en el caos. Al hablar de «fuerzas
sutiles» no me refiero solo a las llamada !eyes «ocultas»,
como la de polaridad, ni a la ley de las correspondencias
(como es arriba, asf es abajo). La expresi6n se aplica ade­
mas a las formas de operar generalmente mas aceptadas de
la naturaleza, como la gravedad o el electromagnetismo. No
porque los aprendamos en la escuela debemos considerar
menos maravillosos esos fen6menos. El hecho es que no
damos importancia al universo simplemente porque fun­
dona tan bien.
Mas aun que las otras imagenes, el anciano evoca la
magia. Se asemeja a la imagen, presente en todas las cultu­
ras, de! dios o de! angel que viene, disfrazado de mendigo o
de viajero, a visitar a una familia, y que tras haber puesto a
prueba sus virtudes de hospitalidad y generosidad, !es deja
un regale magico. En el caso de Abraham y Sara, los ange­
les Jes dieron un hijo, Isaac. En muches relates de este tipo,
s6lo los perros reconocen al visitante (asf como en otros
cuentos los perros son los Cmicos que huyen de! Diablo
cuando este se aparece disfrazado). Dado que no han se­
pultado sus instintos en el esceptico racionalismo humane,
los perros son capaces de sentir la llamada de lo maravi·
lloso.
Ahora bien, la mayorfa de estos relatos insisten en la

123
chaqueta remendada de! visitante) porque se los habfa
dado la diosa Atenea. Ulises volvfa de! mundo fantastico al
domestico; destruy6 el mal que encontr6 en su casa y resta­
bleci6 el orden moral. Sin embargo, antes tuvo que pasar
por la vivencia de lo que habfa mas alla, donde tambien el
Diez de Pentaculos nos lleva.

Invertida
Si el sentimiento de estar aburrido de la vida va en aumen­
to, puede llevarnos a correr riesgos, especialmente financie­
ros o emocionales. En ocasiones, segun cuales sean los con­
textos o los resultados previstos, los riesgos se justifican; por
ejemplo, el Loco junto al Diez de Pentaculos invitarfa al
juego. Otras veces, los riesgos no provienen tanto de la ne­
cesidad como de la impaciencia con lo que ya tenemos.
Esta situaci6n se agudiza cuando el Diez de Pentaculos
aparece con el Diez de Copas.
El paralelismo con Ulises se acentua mas cuando la car­
ta sale invertida. La mayorfa de los problemas de aquel
heroe se derivaron de una vena de temeridad que lo lle­
vaba a cometer actos de osadfa precisamente en los peores
momentos. La necesidad de jugarselo todo estaba en con­
tradicci6n con sus cualidades basicas de cautela, habilidad y
prevision. Y sin embargo, la insensatez mantenfa el equili­
brio. Sin ella, Ulises no habrfa visto el mundo mas alla de!
hogar y de la familia a los cuales finalmente regres6.

125
(a) Figura 48 (b)

El Nueve

En cuanto cartas materiales, los Pentaculos se refieren al


exito y a lo que este significa en la vida de una persona. A
diferencia de la figura que aparece en el naipe Diez, aquf la
mujer tiene clara conciencia de las cosas buenas que hay en
su vida. Su mano se apoya en los Pentaculos, con el pulgar
enganchado en un tallo de la vid. Uno de los significados
basicos de la carta es la conciencia; especialmente, concien­
cia de sf y de la capacidad de distinguir lo que tiene impor­
tancia en la vida, los objetivos que realmente nos exigen
nuestro mejor esfuerzo. La carta significa exito, pero no
simplemente beneficios materiales; significa igualmente el
sentimiento de seguridad, la certidumbre que da el saber
que uno ha hecho las opciones correctas y ha llevado a
cabo las acciones necesarias para alcanzarlas. Los pentacu­
Jos que crecen en los arbustos simbolizan una vida produc­
tiva y activa.
Aquf el «exito» no significa tanto logros mundanes como
triunfar en la «creaci6n» de nosotros mismos a partir de los
materiales que nos proporcionan las circunstancias y las
condiciones de nuestra vida. Y la «certidumbre», en su sen­
tido mas fuerte, quiere decir algo mas que mirar hacia atras

126
y ver que hemos hecho lo que debfamos. Significa tambien
la capacidad de saber allf donde los otros s61o pueden con­
jeturar. El Nueve de Pentaculos representa el emblema de
esta cualidad, el verdadero sello de la persona evolucio­
nada (un tema que se profundizara al final de Ia secci6n
sobre lecturas); por consiguiente, el estudio y la meditaci6n
sobre esta carta nos ayudaran a conseguir esa certidumbre.
Hemos visto que los Nueves muestran compromises y
opciones, un tema que aparece tambien en los Pentaculos.
La mujer esta sola en su jardfn. Para lograr lo que tiene, ha
tenido que renunciar a la companfa habitual. En las lectu­
ras, este simbolismo no significa que la carta aconseje inevi­
tablemente renunciar a una relaci6n, pero sf que exhorta a
confiar en sf mismo y a refugiarse en una cierta soledad
para perseguir los objetivos.
La imagen de la figura 48b, ligeramente diferente de la
versi6n oficial de! mazo Rider (figura 48a), proviene de una
edici6n norteamericana de hace varies anos. En este Nueve
de Pentaculos una sombra oscurece el rostro de la mujer y
las uvas que hay al !ado derecho de la carta. Es evidente
que la figura se aparta del sol. El simbolismo sugiere un
sacrificio. Para hacer de su vida lo que ella quiere, esta mu­
jer ha tenido que renunciar no solamente a la companfa,
sino tambien a cosas tales como la espontaneidad, las dis­
tracciones y la temeridad. Si el sacrificio nos parece dema­
siado grande, quizas eso signifique que no valoramos lo
suficiente las gratificaciones que proporciona el cultivo de sf
mismo.
La imagen de! ave lleva mas lejos estas ideas. Cazador
por todo Jo alto, el halc6n simboliza el intelecto, la imagina­
ci6n, el espfritu. La caperuza, sin embargo, lo somete a su
senora, es decir, a la voluntad consciente. Por consiguiente,
aunque a primera vista el naipe signifique exito, con un
conocimiento mas fntimo este significado primario pasa a
ser el de disciplina. Y la entrada por el Portal de esta carta
nos ayudara a alcanzar el jubilo de la verdadera disciplina,
la que no mutila, sino que eleva.

127
lnvertida
Las cualidades de la carta quedan negadas o trastocadas:
de ello se derivan falta de disciplina y fracaso; proyectos
que se emprenden y despues se abandonan; una incapaci­
dad de canalizar la energfa y orientarla hacia fines utiles. En
esta posici9n, la carta puede significar que no sabemos lo
que queremos o lo que es realmente importante para noso­
tros. La falta de conocimiento de sf mismo genera irrespon­
sabilidad y perfidia, tanto hacia los otros como hacia noso­
tros mismos.

Figura 49

El Ocho

Para los Pentaculos, el .camino hacia el Espfritu no pasa


tanto por el exito, ni siquiera por la percepci6n de! valor de
las cosas ordinarias, como por el trabajo que nos permite
llegar a apreciarlas. El Nueve nos muestra la disciplina; el
Ocho nos muestra el entrenamiento que nos aporta a la vez
disciplina y habilidad.
El trabajo, ya sea ffsico, artfstico o espiritual (el suff Idries
Shah habla de! «trabajo» como de la mas basica de las doc­
trinas de! sufismo), no puede alcanzar exito si la persona no

128
piensa mas que en el resultado final. Muchos artistas y escri­
tores han dado testimonio de este hecho, advirtiendo a los
esperanzados que si solo quieren enriquecerse o llegar a
ser famosos, jamas lo conseguiran. Tiene que importamos
el trabajo mismo.
Por eso vemos al aprendiz perdido en su tarea. Y sin
embargo, el trabajo necesita tambien tener alguna relaci6n
con el mundo exterior. Por mas que sigamos nuestras pro­
pias normas y nuestros instintos, o que busquemos nues­
tro propio desarrollo, el trabajo que hagamos carecera de
signi!icado si no sirve a la comunidad. Por consiguiente,
.
detras de su t1enda -aunque a la distancia- se alza una
ciudad, con un camino amarillo (el amarillo representa la
acci6n mental) que permite ir de la ciudad al taller y vice­
versa.

lnvertida
Cuando sale invertida, la carta sugiere principalmente im­
paciencia y las situaciones que de ella resultan: frustraci6n,
ambiciones no cumplidas, envidia o celos. Estas cosas pue­
den provenir de la actitud que lleva a fijarse solamente en el
exito y no en el trabajo que lo consigue. Tambien pueden
originarse en un trabajo insatisfactorio, es decir, una activi­
dad o carrera que no requiere habilidad ni compromise per­
sonal alguno, ni da motives de orgullo.

129
Figura 50

El Siete

De la imagen de! trabajo pasamos a la de su recompensa.


Como el Nueve, el Siete muestra los pentaculos como un
resultado viviente de! esfuerzo de la persona. Un trabajo
significativo aporta algo mas que beneficios materiales; la
persona tambien crece. El Siete ensena ese momento en
que se puede mirar con satisfacci6n lo que se ha logrado,
que puede ser tan vasto como una carrera, o tan simple
como un proyecto inmediato. La carta da a entender que,
sea lo que fuere lo que se haya construido {incluso relacio­
nes entre personas), ha llegado a un punto en que puede
crecer por sf mismo, y que la persona puede tomar distancia
frente a su obra sin que esta se desplome.

lnvertida
Para muchos, un trabajo significativo es algo inaccesible. En
general, el Siete invertido apunta a una insatisfacci6n que
lo impregna todo, a esa sensaci6n de estar atrapado que
nos producen los trabajos o los compromisos insatisfacto­
rios. Ademas, el Siete invertido puede significar cualquier
insatisfacci6n o ansiedad especffica, en particular prove­
niente de alg(m proyecto que no marcha bien.

130
Figura 51

El Seis

Las dos cartas siguientes, relacionadas por su simbolismo,


destacan entre las mas complejas de los Arcanos Menores,
e incluso de todo el mazo. Demuestran al mismo tiempo la
diferencia entre niveles de interpretaci6n y esa dimension
extra que yo llamo el Portal, porque mientras que el Cinco
permite multiples significados, el Seis nos muestra el propio
mecanismo de! Portal.
Superficialmente, el Seis de Pentaculos ilustra la idea de
repartici6n, de generosidad, de caridad. Observese sin em­
bargo que los personajes forman una jerarqufa en que uno
esta por encima de los otros dos. La carta, por consiguiente,
significa una relaci6n en la cual una persona domina a las
otras. Es cierto que esta da, pero siempre desde una posi­
ci6n de superioridad. La balanza esta equilibrada: esas rela­
ciones suelen ser muy estables, precisamente porque las
personas estan bien emparejadas. Asf como una de ellas
desea dominar, la(s) otra(s) desea(n) que la(s) dominen. La
posici6n inferior no implica realmente debilidad; es fre­
cuente que la persona dominada instigue a la relaci6n, y de
hecho insista sutilmente en mantenerla, cuando la que de­
sempena el papel dominante quiza quiera cambiar.

131
A veces la jerarqufa no indica una persona, sino mas
bien una situaci6n -de fndole emocional, econ6mica o lo
que sea- que domina a una persona o a un grupo. Es pro­
bable que Jes de muy poco, pero lo suficiente para impedir·
Jes que busquen otra cosa. Esto puede suceder con un tra­
bajo que da beneficios materiales, pero escasa satisfacci6n
o poca probabilidad de progresar; o con una relacion en
que las personas son desdichadas, pero se sienten c6mo­
das; o con una situaci6n polftica en que la gente reconoce
que esta oprimida, pero no quiere poner en peligro la poca
seguridad que tiene.
La carta tiene una relaci6n (deformada) con todas aque­
llas de los Arcanos Mayores (el Hierofante, los Enamorados,
el Diablo y otras) en que alguna fuerza reune o reconcilia
los opuestos de la vida. Aquf nada se reconcilia verdadera­
mente, pero la situaci6n se mantiene equilibrada y en mar·
cha.
Hasta ahora, los significados subrayan a los dos mendi·
gos, pero, i,que hay del donante? Aunque muestra genero­
sidad, el equilibrio de la balanza indica que no da esponta­
neamente, sino que calcula que es lo que cree poder permi·
tirse. Dicho de otra manera: da lo que no echara de menos.
Emocionalmente, esto simboliza a una persona que se rela­
ciona con verdadera facilidad con las otras, y sin embargo,
siempre contiene sus sentimientos mas profundos.
Como ya dijimos, la relaci6n se genera por ambas par­
tes. Muchas personas no aceptan de los demas mas que
«clones» limitados. Es probable que una demostraci6n de
afecto muy intensa, por ejemplo, las averguence o las asus­
te. Lo mismo puede ser valido para quienes se ofenden por
la «caridad» e incluyen en esa categorfa cualquier ofreci·
miento de ayuda. Por lo tanto, el Seis de Pentaculos puede
indicar que se da a la gente lo que esta es capaz de re­
cibir.
He subrayado estas palabras porque implican algo que
va mas alla de su significado literal. Inconscientemente, la
mayorfa de las personas calculan lo que clan de acuerdo
con lo que los demas esperan de ellas; asf evitan sentirse

132
inc6modas o hacer que los demas se sientan inc6modos.
Por otra parte, para poder conscientemente dar a la gente
lo que necesita y puede usar (y no lo que tal vez cree que­
rer), uno debe haber alcanzado un alto grado de conoci­
miento de sf mismo y de la psicologfa humana en general.
Son realmente pocas las personas que alcanzan este nivel
al dar; muchos creen percibir lo que el otro necesita cuando
en realidad estan proyectando sobre esa persona sus pro·
pias exigencias y sus miedos. En cuanto fuente de informa­
ci6n mas objetiva, el Tarot puede ayudarnos a entender
nuestras propias necesidades o las de los demas. Debido a
estos significados, el Seis de Pentaculos se relaciona con el
Nueve en el contexto de aquella carta como emblema de
la certidumbre.
La idea de dar a la gente lo que es capaz de recibir tiene
tambien un significado religioso. Tanto los mfsticos como
los esoteristas suelen decir que la verdad oculta en el seno
de una religion determinada puede ser casi lo opuesto de lo
que esa religion parece decir en la superficie. Por ejemplo,
mientras que quiza la doctrina nos ensene a controlar nues­
tros deseos con pensamientos piadosos, tal vez el ocultista
intente hacer aflorar sus necesidades mas ocultas para tra·
bajar con ellas. Esta escisi6n existe porque la mayorfa de las
personas no solo son incapaces de toda forma de trato con
las ensefianzas religioso-psicol6gicas en su forma no suavi­
zada, sino que no estan dispuestas a intentarlo siquiera. E
incluso muchas de las que lo intentan, encuentran que la
verdad Jes es imposible de asimilar. Recuerdese al rabino
Ben Abuysh, que perdi6 la fe cuando le pareci6 ver dos
Dioses.
Idries Shah nos cuenta la fabula de dos hombres que lle­
gan a una tribu sumamente temerosa de las sandf as, a las
que consideraban demonios. El primer viajero intenta de-
cirles la verdad, y lo lapidan por hereje. El segundo acepta
su ortodoxia, se gana la confianza de la gente y lentamente
va educandola. Como este relato, el Seis de Pentaculos in­
dica la forma en que la religi6n, lo mismo que las ensefian·
zas esotericas, nos da lo que somos capaces de recibir.

133
Waite, al describir esta carta, dice «una persona con aspecto
de mercader»; no un mercader, .sino una persona «con as­
pecto» de serlo. Y Nietzsche, en As( hablaba Zaratustra,
hace que un ermitano diga a Zaratustra: «Si quieres acer­
carte a ellos, no Jes des mas que una limosna, y deja que te
la pidan.» Si Jes das mas, nadie te escuchara.
Sin embargo, Lquien es esta persona con «aspecto» de
mercader? LEs simplemente un maestro o representa una
doctrina religiosa o psicol6gica? La balanza sugiere algo
mas: la Justicia, que representa la verdad, no s6lo en cuanto
«informaci6n correcta», sino como fuerza viviente que man­
tiene unido al universe y lo equilibra. En el Diez de Penta­
culos vimos esta fuerza representada por el anciano en la
arcada; aquf se nos aparece como el mercader. La vida nos
da lo que necesitamos, lo que podemos usar. Especial­
mente cuando nos colocamos en posici6n de recibir.
La gente que trabaja con meditaci6n o con el Tarot, o
con disciplinas similares (lo mismo que quienes hacen un
trabajo artfstico), observan. con frecuencia un fen6meno cu­
rioso. Parece como si la vida conspirase para darles lo nece­
sario para ayudarles en su camino. No es que Jes de un
empuj6n, pero sf apenas un empujoncito en el memento
precise. He aquf un ejemplo. En la epoca en que estaba tra­
bajando con estos significados de! Seis de Pentaculos, me
hice a mf misma una lectura de Tarot, en la que el Seis sali6
cruzando al Caballero de Copas. Lo entendf en el sentido
de que serfa beneficioso para mf mantener una disposici6n
anfmica meditativa. Ahora bien, esto sucedi6 algunos meses
despues de la muerte de mi madre, y mientras visitaba a mi
padre empece a usar una mezuzah (una especie de amu­
leto judfo) de mi madre. La mezuzah llevaba una inscrip­
ci6n con el nombre Shaddai, en el que reconocf uno de los
nombres de Dios, aunque no sabfa que significaba. Dos o
tres dfas despues de la lectura asistf con mi padre en una
sinagoga a los oficios de! Sabado (algo que yo no habrfa
hecho por mi cuenta). Por el camino vi el nombre Shaddai
en una joya expuesta en un escaparate y mencione mi cu­
riosidad respecto de su significado.

134
Cuando mire el pasaje de la Biblia correspondiente a la
lectura de ese dfa, descubrf una nota que explicaba el signi­
ficado de Shaddai. Traducida como «Todopoderoso», la pa­
labra proviene de una rafz hebrea que significa «subyugar»,
pero se relaciona tambien con una palabra arabe que quiere
decir «benevolencia, donaci6n de regales». El libro no solo
respondi6 a mi pregunta inmediata, sino que me dio una
mayor comprensi6n de! Seis de Pentaculos. El «mercadeP>
simboliza la fuerza de la vida, que no solo nos da lo que
necesitamos y podemos recibir, sino que tambien puede
subyugarnos (aunque ordinariamente no lo haga si no lo
deseamos) con el milagro espiritual. Y toda esa compren­
si6n intuitiva (que, por haberla experimentado, significaba
mas para mf de lo que habrfa significado intelectualmente,
como idea), la habfa alcanzado yo poniendome literalmente
en posici6n de recibir, es decir, yendo con mi padre a la
sinagoga.
El Seis de Pentaculos nos ensena que el valor de estu­
diar el Tarot u otras disciplinas no reside simplemente en el
conocimiento especffico que de ello se obtiene, sino tam­
bien en la disposici6n de animo que se crea por el acto de
hacerlo. El trabajo mismo nos cambia. Mediante el meca­
nismo de las cartas Portales podemos cultivar consciente y
deliberadamente esos cambios. Al contemplar las figuras y
unirnos a ellas nos permitimos recibir sus clones.

Invertida
Los significados posibles se relacionan con los de la carta
en posici6n normal. Indican falta de generosidad y egofsmo
cuando lo que se espera es compartir. En ocasiones, esto se
refiere a una situaci6n en que la persona esta en una posi­
ci6n de superioridad. Entonces, el (o la) donante es capaz
de dar con mayor libertad, sin calcular lo que puede o no
permitirse, sino compartiendo realmente. Otras veces, la
carta sen.ala el resentimiento de las personas que reciben la
caridad, o su contrapartida, la piedad.
Con frecuencia, el Seis invertido indica que alguna si­
tuaci6n estable, pero basicamente desigual o insatisfactoria,

135
se ha roto. Que esto de o no origen a otra mas libre o mas
equilibrada dependera de diversos factores, entre los cuales
no es el menos importante el deseo y el valor de los partici­
pantes para seguir adelante con un proceso que ha sido ini­
ciado por ellos mismos o por algun agente exterior.
Finalmente; como es natural, la carta en esta posici6n
significa no estar en posici6n de recibir, ya sea porque nos
aislamos espiritualmente o porque dejamos pasar alguna
oportunidad practica, quizas a causa de nuestra arrogancia
o nuestra desconfianza de los motives ajenos.

(a) Figura 52 (b)

El Cinco

Los diversos significados de esta carta ilustran una vez mas


el problema de la certidumbre que analizaremos en la sec­
ci6n destinada a las lecturas. 2,C6mo podemos saber con
seguridad que significado es valido para una situaci6n real?
Al mismo tiempo, los significados muestran c6mo una situa­
ci6n puede encaminarse por direcciones muy diferentes.
Los Cincos ilustran algun genero de conflicto y perdida;
cuando se trata de Pentaculos, esto significa sobre todo
problemas materiales, como pobreza o enfermedad. Obser-

136
vese que los personajes, aunque encorvados y tullidos, so­
breviven. Esta carta puede indicar amor, especialmente el
de dos personas que se mantienen unidas en una mala si­
tuaci6n. Puede darse el caso de que las penurias se hayan
convertido en uno de los principales factores que las man­
tienen juntas, de modo que el alivio de sus problemas mate­
riales puede poner a prueba su unidad; tambien es proba­
ble que las personas crean que eso puede suceder, y que
por eso teman al cambio.
Observese que las figuras pasan delante de una iglesia.
Pues bien, como lugar de asilo, la iglesia representa des­
canso y alivio ante la tormenta. Las dos personas, sin em­
bargo, no la ven. Los seres humanos pueden acostumbrarse
a cualquier cosa, y cuando esto sucede, es frecuente que no
vean las oportunidades de cambiar, y que se resistan incluso
a poner termino a sus problemas. Si comparamos estas per­
sonas con los mendigos arrodillados de! naipe Seis, vemos
que el Cinco representa el orgullo y la independencia, lleva­
dos en ocasiones al punto de la estupidez ante un autentico
ofrecimiento de ayuda.
Al examinar mas atentamente la carta podemos descu­
brir otros significados alternatives, y hasta opuestos. La ima­
gen no muestra ninguna puerta de la iglesia. Como sucede
hoy con muchas iglesias que cierran sus puertas cuando no
hay oficios religiosos, parece que esta hubiera dejado fuera
a la gente. El asilo no ha servido de nada. Vemos aquf ante
todo un comentario sobre la religion moderna, a la que mu­
ches acusan de haber fracasado en la tarea de consolar y
curar las almas perturbadas de los fieles. En un nivel mas
simple, en muchos pafses las iglesias se han enriquecido a
expensas de! pueblo. Aquf tambien cabe comparar el Cinco
con el Seis. Allf, el mercader puede simbolizar la iglesia se­
cular moderna, que da la asistencia material que puede (o
que quiere), en tanto que de las necesidades espirituales de
la gente nadie se ocupa.
Podemos decir que el parrafo anterior nos ofrece una
interpretaci6n «sociol6gica» de la iglesia sin puerta. Si, en
cambio, ponemos el acento en las personas, tendremos una

137
vision psicologica. A veces podemos encontrarnos en una
situacion en que las fuerzas externas -las instituciones so­
ciales, Ia familia, los amigos, etc.- no pueden ayudarnos, y
debemos enfrentarnos solos con el problema.
Podemos extender esta idea a una interpretacion «ma­
gica» u ocultista. En el libro sobre los Arcanos Mayores ana­
lice como el mago -o maga-, al embarcarse en un curso
de evolucion personal, se enfrenta con la Iglesia estable­
cida, que tradicionalmente actua de intermediaria entre los
seres humanos y Dios. La opcion puede traer consecuen­
cias tanto practicas como polfticas. Si el mago tropieza con
fuerzas psfquicas peligrosas, entonces Ia religion tradicional
no puede (por no hablar de que no quiera) ayudarle a ven­
cerlas. Comparese el Cinco de Pentaculos con el Hiero­
fante, el numero 5 de los Arcanos Mayores. Allf (figura 52b},
dos suplicantes se someten a una doctrina que Ios orienta
en todas las situaciones. Aquf (figura 52a), las personas han
rechazado esas doctrinas, o simplemente han descubierto
que no venfan al caso.

lnvertida
El significado que da Waite es «caos, desorden, ruina, con­
fusion». Esto sugiere que las cosas ta! como se las vefa en la
posicion normal se han desbaratado. Las personas ya no
sobreviven. Por mas que la situacion inmediata pueda pare­
cer mucho peor, a veces conduce a una mejora. Cuando la
gente se acostumbra al sufrimiento, es probable que un co­
lapso la libere. El que ahora puedan o no consfruir algo mas
positivo depende parcialmente de ellas mismas, y parcial­
mente de Ia influencia y de las oportunidades que las ro­
deen.

138
Figura 53

El Cuatro

Lo primero que vemos es la imagen de un avaro, y por


extension, el hecho de depender, para sentirse seguro, de la
comodidad y Ia estabilidad materiales simbolizadas por el
numero Cuatro. A manera de respuesta a los problemas y
dificultades que nos mostraba el naipe anterior, el hombre
se ha provisto de una capa protectora contra cualquier pro­
blema economico (o de otra fndole) que pudiera surgir en el
futuro. Sin embargo, asf como en el Cinco vefamos dos per­
sonas, aquf hay una sola, cuya necesidad de seguridad per­
sonal excluye a los demas.
En cuanto signos magicos, los Pentaculos simbolizan la
energfa psfquico-emocional basica. Aquf, el hombre usa sus
pentaculos para aislarse de! mundo exterior. Con ellos se
ha cubierto los puntos mas vitales: la coronilla (que aquf es
literalmente una corona), Ia garganta y el corazon, y las
plantas de Ios pies. La gente que hace meditacion con los
chakras reconocera que los dos primeros son puntos vitales
de conexion con el Espfritu y con las demas personas. Cu­
brirnos Ios pies simboliza un bloqueo que nos separa de!
mundo circundante. Sin embargo, el hombre no puede pro­
tegerse la espalda. Siempre seguimos siendo vulnerables a

139
la vida, por mas centrados en nosotros mismos que procu­
remos estar.
En ciertas situaciones, el Cuatro, considerado general­
mente como una «carta problema», puede ser muy apro­
piado. Cuando la vida se ha desintegrado en el caos, el
Cuatro indica la creaci6n de una estructura, ya sea por me­
diaci6n de las cosas materiales u orientando hacia adentro
la energfa mental y emocional. La carta sigue siendo una
imagen del egofsmo, pero a veces el egofsmo puede ser
precisamente lo que se necesita. Generalmente, la gente
que medita con el aura, al termino de cada meditaci6n
cumple con el ritual de «sellar» el aura en los puntos de los
chakras. Esta practica impide a la vez las filtraciones de su
propia energfa, y que el sf mismo se vea anegado por in­
fluencias externas.
Finalmente, en un nivel muy profundo, el Cuatro de
Pentaculos simboliza la forma en que la mente humana es­
tructura y confiere significado al caos de! universo material.
Esta idea no contradice el concepto de fuerzas que equili­
bran la naturaleza, tal como las describen el Diez y el Seis.
Mas bien lo complementa, al mostrar que la gente no solo
percibe aquellas fuerzas, sino que de hecho las ayuda a fun­
cionar. El que los seres humanos existamos en el universo
como creadores y no como meros observadores pasivos
constituye uno de los puntos de encuentro entre las ense­
nanzas mfstico-esotericas y la ffsica contemporanea.

Invertida
Aquf la energfa se libera. El acto puede significar generosi­
dad y libertad -si la posici6n normal indica avaricia o en­
cierro dentro de nosotros mismos-, pero tambien puede
representar la incapacidad de establecer un lazo que man­
tenga unida nuestra vida y la estructure. Una vez mas, re­
cordemos que en cada situaci6n concreta el significado de­
pende de otras influencias.

140
Figura 54

El Tres

Volvemos aquf al tema de! trabajo, visto tanto en su sentido


literal como en cuanto sfmbolo de evoluci6n espiritual. El
hombre situado a la izquierda es un escultor, un maestro de
su arte. La carta aparece a veces en relaci6n con el Ocho de
Pentaculos, lo que significa que el esfuerzo y la dedicaci6n
laboral han dado como resultado -o lo daran- el dominio
y la maestri'a.
A la derecha estan de pie un monje y un arquitecto, que
sostienen los pianos de la iglesia. Juntas, las tres figuras sig­
nifican que el mejor trabajo combina la habilidad tecnica
(Aire) y la comprensi6n espiritual (Agua) con la energfa y el
deseo (Fuego). Observese c6mo los pentaculos forman un
triangulo de Fuego, con la punta hacia arriba, que nos
muestra c6mo el trabajo puede elevarnos a niveles superio­
res, en tanto que debajo de ellos hay una flor situada dentro
de un triangulo de Agua, que apunta hacia abajo y simbo­
liza la necesidad de que ese trabajo arraigue en la realidad
del mundo y en las necesidades de la comunidad. En cuan­
to reflejo de esta dualidad, la carta -como el Nueve- hace
referenda al trabajo concrete, y sin embargo puede ser
tambien un sfmbolo de! ser interior evolucionado. Estos dos

141
significados no se excluyen redprocamente. Como obser­
vamos antes, el trabajo manual, hecho a conciencia y con
animo comprometido, puede ser el vehfculo de la evoluci6n
de} sf mismo.
Parte de! significado de esta carta reside en el hecho de
que un simbolismo tal de la evoluci6n psfquica haya de
darse en el ambito mundane de los Pentaculos, y no en las
imagenes, con frecuencia mas ex6ticas, de los otros pales.

Invertida
Mediocridad: el trabajo, ffsico o espiritual, va mal, con fre­
cuencia debido a ociosidad o debilidad. En ocasiones �I
significado se extiende a una situaci6n general en la �ue
poco sucede: las cosas contim'.ian, ya sea empeorando 0
mejorando, siempre al mismo paso lento.

:u:

Figura 55

El Dos

Como el' Dos de Espadas, el Dos de Pentaculos se mantiene


en un equilibrio precario, aunque en general este es mas
feliz. En realidad, lo que vemos en la imagen de! juglar es la
idea misma del equilibrio. Hay veces en que la carta signi-

142
fica hacer malabarismos con la vida misma, manteniendolo
todo en el aire al mismo tiempo. Pero mas simplemente,
expresa la idea de disfrutar de la vida, pasandolo bien, de
manera similar a como la muestra el Nueve de Copas, aun·
que mas ligera: aquf vemos una danza antes que una fiesta.
Como tantos Pentaculos, la carta implica que hay una
magia oculta en sus placeres ordinarios. El juglar sostiene
sus emblemas magicos dentro de un lazo o cinta que forma
el signo de infinite, el mismo que aparece por encima de la
cabeza del Mago, y de la mujer en la Fuerza. Hay gente que
cree que el desarrollo espiritual se produce s6lo en memen­
tos de seriedad. Pero el placer y la diversion tambien pue­
den ensefiarnos mucho, siempre y cuando Jes prestemos
atenci6n.

lnvertida
Aquf el juego se vuelve forzado: Waite dice «disfrute simu­
lado». Enfrentados con alg(m problema que no queremos
enfrentar, o con la presi6n social que nos exige no armar
por ello un alboroto, es posible que finjamos, tanto ante
nosotros mismos como ante los demas, que nos tomamos
todo a la ligera. Pero lo mas probable es que fracasemos en
este acto de malabarismo.

143
Figura 56

El As

El don de la Tierra: naturaleza, riqueza, seguridad, vida go­


zosa. S6lo en este As no hay ninguna letra Yod cayendo del
cielo. La Tierra, en su totalidad y en su s6lida realidad, pro­
duce su propia magia.
Hemes visto con las otras cartas (principalmente con el
Diez) c6mo la magia se mantiene muchas veces oculta a
nuestros ojos simplemente porque vemos sus resultados
como algo muy habitual. Aquf, la mano ofrece sus clones en
un jardfn, un lugar al abrigo <lei mundo silvestre que se ve
mas alla de el. Mediante la obra de la civilizaci6n, la huma­
nidad da forma a la materia prima de la naturaleza, convir­
tiendola en un medic seguro y c6modo.
El trabajo espiritual nos encamina al reconocimiento de
la magia en las cosas normales, tanto en la naturaleza como
en la civilizaci6n, y despues nos anima a trascenderlas,
aproximandonos a ese conocimiento mas vasto que simbo­
lizan las montanas. La salida de! jardfn forma un arco muy
similar al laurel de la victoria que rodea al danzarfn de!
Mundo. Al termino de los Arcanos Menores, el As de Penta­
culos nos muestra una vez mas c6mo, cuando estamos lis­
t·· el Portal se abre siempre hacia la verdad.
Invertida
Como los clones materiales existen de una manera en que
no existen los clones de los otros Ases, en este caso son mas
susceptibles de abuse. El As de Pentaculos invertido puede
significar todas las formas en que la riqueza corrompe a la
gente: el egofsmo, la competencia desenfrenada, la descon­
fianza, la dependencia excesiva de la seguridad y el con­
fort.
Tomado de otra manera, el jardfn puede representar a
veces una protecci6n, proveniente de los acontecimientos o
de otras personas, frente a los problemas de la vida. Si la
carta esta invertida, indica que esta protecci6n se ha termi­
nado, y que la persona debe hacer frente a sus problemas; o
que la persona desea seguir aferrandose a ese refugio una
vez llegado el memento de abandonarlo. Como el Ermitano
invertido, puede simbolizar una negativa a crecer, y especf­
ficamente, a independizarnos de nuestros padres.
En otras ocasiones, sin embargo, el As invertido puede
significar el reconocimiento (como el Ocho de Copas en
posici6n normal) de que ha llegado el memento de dejar
atras lo familiar y de atravesar el Portal que nos conduce a
las montanas de la sabidurfa.

145
LAS LECTURAS
5
Introducci6n a la adivinaci6n
por el Tarot

El uso de los naipes de Tarot para hacer lecturas -o «adivi­


naci6n», para dar a la practica su verdadero nombre- ha
sido motive de controversia por lo menos desde el siglo
xvm, epoca en que los ocultistas iniciaron, desde su punto
de vista, el estudio «serio» de las cartas. Parad6jicamente, al
mismo tiempo que muchos ocultistas miran con desden la
adivinaci6n, la mayorfa de las personas no saben que pueda
haber otro prop6sito en el estudio de! Tarot.
Muy al comienzo de su historia, las cartas de Tarot fue­
ron a parar a manos de los zfngaros o gitanos, probable­
mente cuando estos entraron en Espana, provenientes del
norte de Africa (aparentemente, las cartas habfan llegado a
Espana desde Italia o Francia). Los zfngaros no nos han
aportado informaci6n alguna sobre ningun uso particular o
secrete que hayan podido hacer de las cartas. Publica­
mente, por cierto, las usaban para hacer dinero diciendo la
buenaventura: a los ricos en camaras privadas donde nadie
pudiera enterarse de sus secretes, a los pobres en tiendas y
caravanas, durante ferias y festivales.
En la actualidad muchas personas siguen creyendo que
los zfngaros inventaron el Tarot, pese a que hay claras prue­
bas en contra de esta teori'a. La asociaci6n entre gitanos y

149
naipes sigue siendo tan fuerte que en algunos pafses las
mujeres que se dedican a leer profesionalmente acostum­
bran a llevar pai'iuelos multicolores, faldas con volantes y
pendientes de oro (y los hombres, pantalones bombachos,
chalecos de brocado y un solo pendiente), y adoptan nom­
bres como «Madame Sosostris» para satisfacer al publico.
Es probable que la larga asociacion de las lecturas de!
Tarot con puestas en escena baratas explique, por lo menos
en parte, el desprecio o la falta de interes que muchos estu­
diosos de! Tarot han mostrado hacia la adivinacion. En
cuanto ven en el Tarot un diagrama y un instrumento de la
evolucion consciente, los ocultistas y quienes se interesan
por el esoterismo rechazan automaticamente el uso de las
cartas como anuncio de «extranjeros altos y morenos» o de
herencias misteriosas. Y sin embargo, al ver unicamente los
abusos, y no las posibilidades mas profundas que ofrecen
las lecturas, son esos mismos ocultistas quienes limitan el
verdadero valor de! Tarot.
He aquf el comentario de Arthur Edward Waite sobre la
adivinacion, en su libro The Pictorial Key to the Tarot [La
clave grafica de! Tarot]: «La asignacion de un aspecto adivi­
natorio a estas cartas es la historia de una prolongada im­
pertinencia.» Esto nos conduce a una interesante paradoja.
Porque desdei'iaban el aspecto adivinatorio, Waite y otros
que pensaban como el extendieron el abuso de las lecturas.
La forma despectiva en que escribieron sobre el tema ha
fijado en la mente de muchas personas la imagen de inten­
tos triviales de predecir el futuro. En cuanto a la mera cues­
tion de por que escribieron sobre el tema, solo podemos
conjeturar que ellos o sus editores supusieron que el pu­
blico esperaba este enfoque. Despues de todo, incluso hoy
a la mayorfa de las personas que toman un libro sobre el
Tarot Jes interesan mas los mensajes misteriosos que nada
que tenga que ver con el logro de una transformacion psf­
quica. Por cierto que los libros sobre Tarot que mejor se
venden dan las formulas mas simples para los significados
de las cartas; y al mismo tiempo, prometen la totalidad del
conocimiento.

150
Mas importante que dilucidar por que se molestaron en
escribir sobre el tema es el simple hecho de que pocos es­
pecialistas en esoterismo hayan intentado disipar la imagen
trivial de la adivinacion. Esta indiferencia se ha extendido
incluso a la totalidad de los Arcanos Menores. Como las
cartas Menores van asociadas con las lecturas, muchos libros
serios sobre el Tarot las tratan muy a la ligera, si es que las
tratan (el comentario de Waite se aplicaba solamente a los
Arcanos Mayores). El libro de Paul Foster Case sobre el
Tarot solo da las formulas mas escuetas en una especie de
apendice al final. Otros libros no tratan mas que las cartas
Mayores. La obra de Crowley The Book of Toth [El libro de
Tot] es practicamente el unico de los estudios esotericos
modemos que profundiza en el significado de los Arcanos
Menores, relacionandolos con un complicado sistema as­
trologico.
En cuanto a los metodos para hacer las lecturas, los es­
tudios esotericos mas importantes no nos han dado mas
que una pobrfsima informacion, consistente en unas pocas
«tiradas» o disei'ios para disponer las cartas, con unas for­
mulas a modo de explicacion de las diferentes posiciones.
En esto tambien, la excepcion es Crowley, quien presenta
un sistema complicado de lecturas, mediadas por un «reloj»
astrologico.
El impacto de la psicologfa profunda y de la astrologfa
humanista ha llevado a muchos autores contemporaneos a
buscar un uso mas serio de la adivinacion. Desdichada­
mente, al tratar las lecturas de manera tan displicente, los
primeros autores crearon una tradicion formada por formu­
las de las cuales a los modemos Jes ha resultado diffcil des­
prenderse. Asf, nos seguimos encontrando el mismo tipo de
explicaciones para los Arcanos Menores, en el estilo de
«Todo no se ha perdido todavfa; aun puede haber buena
suerte» (Douglas); y con las mismas descripciones breves de
las tiradas, con explicaciones del tipo de «el mejor resultado
posible» para las posiciones. En la lfnea iniciada por Crow­
ley y otros, varios libros contemporaneos han intentado
ampliar el significado de los naipes vinculandolos no sola-

151
mente con la astrologfa y la Cabala, sino con el I Ching, la
psicologfa junguiana, el tantrismo e incluso con las mitolo­
gfas de America Central. Establecer estas vinculaciones
ayuda al entendimiento, especialmente a las personas con
un conocimiento previo del otro sistema (serfa interesante
ver un libro, digamos, sobre psicologfa de la gestalt que ex­
plique su tema en funci6n de la correspondencia con el
Tarot, y no a la inversa). Aun asf, en cualquier estudio cui­
dadoso de! Tarot se ha de seguir poniendo el enfasis en las
cartas mismas, y en el uso que !es cabe en la meditaci6n y
en las lecturas. En esta secci6n de! libro esperamos dar una
idea de lo complejo y profundamente instructive que puede
ser el Tarot en cuanto instrumento adivinatorio.

El sentido com(m

Mucha gente dice que las lecturas de! Tarot «le dan miedo».
A lo que aluden con eso es, primero, a la incomodidad de
que algo pueda dejar al descubierto sus experiencias, al
mismo tiempo que sus miedos y esperanzas mas fntimos; y
en segundo lugar, a que un mazo de cartas pueda hacer ta!
cosa. Esas personas suelen acercarse inicialmente al Tarot
como si fuera un juego, especialmente si es un amigo o un
pariente quien echa las cartas, y no tienen que pagar por la
lectura. Entonces barajan los naipes con una sonrisa for­
zada, porque se sienten tontos; el lector hace la tirada, ta!
vez buscando los significados en un libro, y 1lega lo incref­
ble: ahf aparece el trabajo nuevo, o el amante infiel o -si el
lector lo encara con un poco mas de sutileza- el miedo a la
enfermedad o una dolorosa rebeli6n contra uno u otro de
los padres.
-Esto lo estas sacando de lo que ya sabes de mf -di­
cen, o si no-: Eso ya lo sabfas con mirarme, Lno? En rea­
lidad, no es que lo hayas visto en las cartas.
Y entonces, a la vez siguiente que alguien Jes habla de
tirar las cartas, se rfen y contestan que no, gracias, que a
e11os esas cosas les dan miedo.

152
La verdad es que el future le da miedo a mucha gente
que no espera que le suceda nada bueno. Se conforman
con que las cosas sigan igual, en un equilibrio de dolor y
felicidad con una gran dosis de aburrimiento y frustraci6n y
un nivel mfnimo de desdicha; pero incluso una estabilidad
asf se Jes aparece como improbable. A los ojos de la mayo­
rfa, las cosas no pueden menos que empeorar; y lo mas pro­
bable es que empeoren.
Las lecturas del Tarot nos ensefian muchas cosas mas
alla de la informaci6n determinada que obtenemos de ellas.
Una de esas cosas es el predominio de! pesimismo. Si todas
las cartas de una persona salen positivas, radiantes de pro­
mesas de felicidad, la persona dira probablemente:
-LAh, sf? Pues lo creere cuando lo vea.
Pero si una sola carta expresa una insinuaci6n de difi­
cultades o de enfermedad, la respuesta se convierte en:
-Oh, si yo ya lo sabfa. Y ahora, Lque voy a hacer?
Con una actitud tal, imagfnese el lector c6mo crece el
miedo, y quizas el resentimiento, cuando la temida informa-
ci6n Jes 1lega a partir de un mazo de naipes.
Hay tambien otro aspecto en esta cuesti6n de aceptar
las cartas. La gente que va a hacerse leer el Tarot, con fre­
cuencia tiene la actitud de querer que le «muestren» algo.
Como consideran que la adivinaci6n es algo «magico» (aun­
que en realidad no sepan lo que eso significa), quieren que
el lector Jes demuestre que tiene poderes magicos. Para
ellos, el valor de la lectura reside en la precision con que
armonice con lo que e1los ya saben de su vida, con el agre­
gado, naturalmente, de un pelfn de informaci6 nueva. Para
asegurarse de que el lector -o la lectora- es «honesto», le
ocultan de su vida todo lo posible. Recuerdo una mujer que
vino a pedirme consejo por cuestiones de trabajo. Durante
toda la lectura me mir6 (o mir6 las cartas) con aire inexpre­
sivo, sin darme indicaci6n alguna de si lo que yo le decfa
lenfa algun sentido para e1la. Despues, sin embargo, repas6
una por una las cartas, explicandome c6mo se relacionaban
directamente con su experiencia del memento.
En otra ocasi6n yo habfa prometido a una amiga que le

153
harfa una lectura en Arbo! de la Vida (vease p. 208) como
regalo por su vigesimo primer cumpleai'ios. Cuando le con­
to a alguien en el despacho que se iba a hacer leer las car­
tas, la mujer le aconsej6, alarmada:
-Oh, pero no debes hacer eso. No sabes las cosas que
hace esa gente. Se van al ayuntamiento y al registro civil
para averiguar todos tus datos, cuando naciste, donde vi­
ves...
Mi amiga no le dijo que yo ya sabfa todas esas cosas.
A esas personas no parece ocurrfrseles que cuando pier­
den su tiempo y su dinero es cuando solo han aprendido
cosas que ya sabfan, junto con una marai'ia de hechos nue­
vos. Parece que se olvidaran de que no han pedido la entre­
vista para poner a prueba al lector, sino para buscar. con­
sejo. Cuanto mas podrfa haber aprendido la mujer sobre su
carrera, si me hubiera dado oportunidad de profundizar en
las relaciones entre las cartas, en vez de limitarse a verificar
hasta que punto me aproximaba yo a los hechos.
Detras de! miedo y de! escepticismo se oculta el mismo
problema: las cartas de! Tarot ofenden al «sentido comu.n»,
es decir, a la imagen de! mundo que tenemos en com(m y
que es, generalmente, la que nos ensei'ia la sociedad. A esa
imagen la consideramos «cientffica», aunque solo en el es­
tricto sentido historico de esa palabra, en cuanto significa la
vision propagada por los cientfficos oficialmente reconoci­
dos (lo que excluye, por ejemplo, a los astr6logos y los yo­
guis) desde el siglo XVII. Ironicamente, las propias ciencias
naturales, y en especial la ffsica, se estan apartando de la
idea de un universo estrictamente mecanicista. Sin embar­
go, el retraso cultural asegura que la mayorfa de las gentes
sigan pensando en la ciencia en terminos de! siglo XIX.
Es decir que la vision «con sentido comu.n» de! mundo
que se genero en una cultura -la europea- ha predomi­
nado durante no mas de unos doscientos o trescientos
ai'ios, y ha empezado ya a desvanecerse. Es imposible negar
los logros alcanzados por esta vision, sean cuales fueren sus
inconvenientes. La mayor parte de las personas que denun­
cian la ciencia no pueden ofrecer nada en reemplazo de

154
ella, a no ser la nostalgia de un pasado visto a traves de los
ojos de! romanticismo, pero que jamas existio. El peligro
que actualmente representa la humanidad para la natura­
leza da un ironico testimonio de la medida en que la raza
humana ha conseguido superar las grandes amenazas -el
hambre, las fieras, la enfermedad, etc.- que, en su momen­
to, represento para ella la naturaleza. Pero aceptar los lo­
gros de la ciencia no nos obliga a proscribir todas las demas
contribuciones al conocimiento humano.
La ciencia occidental modema se inicio como un movi­
miento conscientemente ideologico, que se oponfa en forma
deliberada a la vision religiosa de! mundo de su epoca. Los
primeros en practicarla y en teorizar sobre ella, como Fran­
cis Bacon, se consideraban revolucionarios que proponfan
una relacion totalmente nueva con la naturaleza, una rela­
cion que irfa mas alla de ensanchar y enriquecer el conoci­
miento. La ciencia, predicaban, crearfa un mundo nuevo.
Incluso hoy, en cuanto institucion, la ciencia conserva un
caracter dogmatico y evangelico. La fama y la popularidad
de Immanuel Velikovsky se derivaron, en parte al menos,
de! histerismo con que lo atacaron los cientfficos (que en
Holanda, la tierra de la tolerancia, intentaron conseguir que
el gobiemo prohibiera los libros de Velikovsky). Y recuer­
dese tambien la organizacion formada recientemente por
Carl Sagan, Isaac Asimov y otros con el fin de atacar la
popularidad de la astrologfa.
Lo interesante es que al mismo tiempo que la reputa­
cion de la ciencia tradicional pasa por momentos diff ciles,
su vision del mundo sigue, en terminos generales, sin ser
cuestionada. Con cierta justificacion y cierta confusion, la
gente culpa a los cientfficos por las diversas amenazas que
pesan sobre la vida en la tierra. Y sin embargo, el «sentido
comu.n» sigue aludiendo al mundo creado por la ciencia de
los siglos xvm y XIX: ta! es el poder de! condicionamiento.
GComo podemos caracterizar, pues, este sentido «co­
mu.n» (compartido, ordinario)? Pues porque insiste, princi­
palmente, en que entre acontecimientos, objetos o pautas
no puede existir mas que una sola forma de relacion, que es

155
la de causa ffsica directa. Si empujo algo, se cae. Eso tiene
sentido. lTiene sentido que si pienso en algo, se caiga? lO
que se caiga un edificio si golpeo una maqueta?
La persona «con sentido comun» dice que no, que si las
cosas suceden asf eso es coincidencia, palabra que significa
que dos o mas cosas tienen una relaci6n en el tiempo; han
coincidido, pero no tienen ninguna otra relaci6n. La causa­
lidad sigue estando limitada a la acci6n ffsica observable.
Pero la ciencia, incluso en su perfodo mas mecanicista,
durante los dos ultimos siglos, tuvo que ampliar este con­
cepto a lfmites dudosos para poder explicar el mundo ob­
servable. La Tierra y los otros planetas se mueven alrededor
del sol. Esto es un hecho demostrable. Podemos calcular las
relaciones matematicas de estos cuerpos en movimiento
hasta tal punto que descubramos otros cuerpos nuevos gra­
cias a un movimiento irregular de los ya conocidos (Nep­
tune y Plut6n fueron descubiertos de esta manera). Pero los
hechos no explican c6mo sucede esto. No hay manos gi­
gantescas que empujen a la Tierra ni tiren de ella para ha­
cerla girar alrededor del sol. Sin embargo, la regularidad del
movimiento no nos permite que lo llamemos coincidencia.
Por ende, los cientfficos se inventaron conceptos tales como
los de «Ieyes naturales» y «campos de fuerza». A la misma
persona que nos dice que «no tiene sentido» que alguien
derribe una silla con el pensamiento le parecera perfecta·
mente sensate que la «gravedad» haga que la tierra gire
alrededor del sol.
lQue decir, pues, del antiguo punto de vista, el de la
«correspondencia», para el cual la relaci6n entre objetos y
acontecimientos es de similitud? Para el «tiene sentido» que,
empujando un modelo en escala, alguien pueda derribar
una silla. Y tiene sentido que la posici6n de los planetas en
el memento del nacimiento haya de influir sobre la perso­
nalidad.
De hecho, en la actualidad coexisten ambos puntos de
vista, aunque el que afirma la correspondencia sigue siendo
el menos respetable. Ciertas plantas se asemejan a 6rganos
humanos. Hay personas (especialmente los sanadores alter·

156
natives o de la «nueva era») que afirman que tiene sentido
que tales plantas ayuden a mantener sanos los 6rganos que
se Jes parecen. Otras personas diran que lo que tiene sen­
tido es que las dos cosas no tengan nada ver una con otra.
El «sentido» de los dos grupos no tiene nada en comun.
A pesar de esta «no·comunidad», los dos puntos de vista
se superponen a veces. La gente que desea justificar la as­
trologfa a los ojos de la mayorfa suele invocar la «ley» de la
gravedad para explicar las influencias astrol6gicas, pese al
hecho de que el tipo de influencia que se atribuye a cada
planeta depende en gran medida de las asociaciones mito-
16gicas que las antiguas civilizaciones asignaron a cada uno
de ellos.
Supongamos que aceptamos el antiguo sentido com(m;
lnos ayuda eso a aceptar el hecho observable de que las
lecturas del Tarot reflejen con precision la vida de una per·
sona? De hecho, las interpretamos de acuerdo con el con­
cepto de correspondencias: la pauta de las cartas barajadas
refleja la pauta de los acontecimientos. Sin embargo, para
muchos que creen firmemente en el sentido de la astrolo·
gfa, el Tarot sigue siendo ofensivo. Los planetas forman una
pauta fija y especffica en el momenta del nacimiento, una
pauta determinada retrospectivamente por el memento de
la creaci6n, cuando la gravedad los coloc6 en sus 6rbitas
predecibles. Pero en los naipes barajados no existe tal de·
terminaci6n. Ademas, los planetas son seres poderosos, que
se mueven trabajosamente por el cielo, y las cartas parecen
tan triviales que se pregunta uno c6mo podemos aceptarlas.
Para muchas personas, la autoridad de la astrologfa se
deriva de la vastedad del cosmos y, en ultima instancia, de
Dios. Tiene «sentido» que algo tan pequeifo como un ser
humano haya de recibir su personalidad de los vastos movi·
mientos de los planetas. Y por mas que la gente pueda
avergonzarse de decirlo, sabemos quien empez6 poniendo
en movimiento las estrellas y los planetas. Pero a los naipes
los barajan gentes como nosotros. Y si vuelven a barajarlos,
el disefiQ que obtienen es diferente. Entonces, lc6mo es
posible atribuirles ningun significado serio?

157
Tras esta ultima pregunta se oculta un supuesto muy
importante: que solamente las pautas fijas son reales. El
hecho es que la vision de! mundo basada en la idea de
correspondencia puede mostrar igual tendencia a adoptar
actitudes mecanicistas que la que se ·basa en la idea de ley
natural. Ambas clan por supuestas sin fundamentarlas la
cuestion de Dios o la de las causas primeras. Asf como nin­
guna de las dos explica c6mo llego a existir el mecanismo
-las !eyes naturales o las pautas de! zodfaco-, tampoco
ninguna exige realmente que nos preocupemos por ello.
Dios ya puede haberlo puesto todo en movimiento, pero
ahora el mecanismo funciona solo. Aunque un buen astr6-
logo se vale de su intuicion para interpretar un horo?copo,
la carta puede levantarla cualquiera que tenga cierto en­
trenamiento.
El Tarot, en cambio, es mas bien dinamico que determi­
nista. Ninguna regla fija rige la forma en que una persona
ha de barajar las cartas, y siempre es posible volver a bara­
jarlas. (Yo he llegado a hacer hasta seis lecturas para una
pregunta, y cada vez obtuve basicamente la misma res­
puesta, aunque con variaciones importantes, pero muchas
de las cartas volvfan a aparecer en cada una de ellas. La
observacion de que algo funciona, de todas maneras, no
explica c6mo funciona.)
En la decada de los afios treinta, Carl Jung y Wolfgang
Pauli decidieron estudiar las «coincidencias significativas».
Jung se intereso en el tema a partir de la astrologfa y de los
experimentos con el I Ching, que lo asustaron de modo
muy semejante a como el Tarot asusta a la mayorfa de las
personas. Pauli abordo el tema desde una participacion
mucho mas personal, ya que parecfa perseguido por las
coincidencias como por un perro fie! y con frecuencia torpe.
Las investigaciones de ambos no llegaron en realidad
mucho mas alla de la etapa de proclamar que tales coinci­
dencias existen, y que tras ellas debe de haber alguna espe­
cie de principio subyacente. Los autores afiadieron, sin em­
bargo, una palabra nueva a los lenguajes de! mundo: sin­
cronicidad. Los acontecimientos son sincr6nicos cuando no

158
los conecta ninguna causa observable y, sin embargo, existe
entre ellos un significado. Por ejemplo, si necesitamos con­
sultar cierto libro inhallable, y sin tener noticia de tal necesi­
dad alguien se nos aparece en casa con un ejemplar de!
libro, a esta conjunci6n la llamamos sincronica.
Con frecuencia, la gente usa la palabra «sincronicidad»
a la manera de un conjuro contra las dificultades filos6ficas
planteadas por los acontecimientos que no tienen causa
aparente. Cuando sucede algo aparentemente imposible,
decimos: «Es la sincronicidad», y esquivamos asf el agravio
al sentido comun. Jung y Pauli, por supuesto, vefan algo
mas que eso en el termino. Estaban tratando de sugerir la
posibilidad de que un «principio acausal» conectase los
acontecimientos de manera tan segura como los principios
causales de las leyes naturales. Dicho de otra manera, que
si reunimos informaciones en forma aleatoria y libre de las
conexiones causales de la direcci6n consciente, entonces la
sincronicidad acausal las vinculara de manera significativa.
Lo importante aquf es observar que el principio de sincroni­
cidad solo puede actuar en un terreno previamente despe­
jado de la influencia de! principio causal. 0, con otras pala­
bras: para dar al principio ocasion de que funcione se nece­
slta un metodo cualquiera de producir pautas aleatorias,
que tanto puede ser barajar naipes como arrojar monedas.
En cierto sentido, la adivinaci6n se deriva realmente de
una vision de! mundo mas antigua a(m que la de las corres­
pondencias. Una vision que llamamos «arcaica», y en la que
Oios o los dioses estan presentes en cada momento, to­
mando parte activa en el destino y en el funcionamiento del
universo. En un mundo asf, nada sucede obedeciendo a
ninguna ley, sino mas bien porque Dios decide hacer que
suceda. Para esta concepcion no es la gravedad, sino la
Gran Madre, lo que hace que la primavera siga al invierno.
E igualmente podrfa hacer que no fuera asf.
Para los pueblos que partfan de este punto de vista, la
comunicaci6n con los dioses no solo era posible, sino nece­
saria. No solamente querfan mantener felices a los dioses, o
por lo menos evitar su colera, sino que era Cttil tener alguna

159
idea de que era lo que estos se proponfan. Aquellas gentes
que no confiaban en que las !eyes naturales pudieran pre­
decir ni en los movimientos mensurables de los planetas,
tenfan que preguntar y pedir.
Podfan comunicarse con los dioses de dos maneras. Pri­
mero, era (y es) posible entrar en trance y visitar a los dioses
en sus retiros celestiales, ta! como han hecho siempre los
grandes chamanes. Mas facil -y menos peligroso- era
dejar que los dioses hablaran en c6digo, es decir, mediante
la adivinaci6n, valiendose de los dados, las entran.as de los
animales, el vuelo de los pajaros, los tallos de aquilea o
las cartas.
Pero, <,por que estas pautas obtenidas al azar han de
configurar el discurso de Dios? Lo mismo que con la sincro­
nicidad, la respuesta es porque son aleatorias, porque ofen­
den a nuestro racional sentido comun; saltan por encima de
la manera ordinaria, momentanea, que tiene la gente de
experimentar la vida. Como los suenos, se aventuran fuera
de! lenguaje, aherrojado por la 16gica, de la humanidad
consciente. Y al salirse asf de el, lo trascienden.
Para esta vision arcaica, Dios esta presente en todas las
cosas y en todos los acontecimientos. Dios esta continua­
mente hablandonos. Pero nuestra percepci6n limitada nos
impide percibir esta comunicaci6n. Y esta bien que esta
limitaci6n exista. Como !es ensen6 la experiencia a los tres
rabinos que entraron con el rabino Akiba en el Parafso, el
discurso de Dios nos avasalla, nos ciega. La verdad, como
vimos en la primera parte de este libro, es que el velo de!
ego no s6lo existe como una limitaci6n embarazosa, sino
como algo que misericordiosamente nos separa y nos salva
de! verdadero poder de! universo. El prop6sito de! trabajo
esoterico no es simplemente retirar el velo, sino mas bien
entrenar al sf mismo para que sepa hacer el uso adecuado
de! cegador relampago que es la palabra de Dios. Si pese a
todo queremos, en cuanto personas normales, obtener al­
guna informaci6n proveniente de Dios -es decir, de mas
alla de nuestras propias y limitadas percepciones- necesi­
tamos una manera de ver de! otro !ado de las anteojeras

160
que nos afslan de! mundo de la Verdad. Necesitamos pro­
ducir' la sincronicidad.
Cualquier artificio que produzca una pauta «aleatoria»
servira a esta funci6n. Es posible que todos los trebejos que
la gente usa para los juegos de azar hayan servido origina­
riamente para la adivinaci6n, y por la misma raz6n. Los
dados, los naipes, las ruletas que giran, todos pasan a traves
de! control que la mente consciente puede ejercer sobre
el resultado.
Identificar algunas de las antiguas rafces de! Tarot (y no
estoy sugiriendo que el Tarot como ta! se remonte a los
tiempos antiguos, sino que sf lo hacen los conceptos subya­
centes en su funcionamiento) no basta para explicarlo a las
mentes modernas. Sin embargo, ciertos aspectos de la vi­
sion arcaica de! mundo han comenzado a reaparecer, ata­
viados· adecuadamente con la moderna terminologfa de la
ffsica y de la psicologfa profunda, y ya no con el lenguaje
mitol6gico que habla de dioses y diosas. Y uno de esos ter­
minos es «sincronicidad».
La moderna teorfa de los quanta sugiere que, en el nivel
mas basico, la existencia no sigue ninguna regla o ley deter­
minada. Las partfculas interactuan al azar, y lo que observa­
mos como !eyes naturales son de hecho agregados de pro­
babilidad que clan la apariencia de determinismo, de ma­
nera semejante a como una moneda arrojada al aire el nu­
mero suficiente de veces dara como resultado un numero
parejo de caras y cruces, de modo tal que alguien podrfa
pensar que una «ley» de! equilibrio requerfa una distribu­
ci6n pareja. (De hecho, mucha gente cree que la «ley de!
promedio» puede regir el resultado de algun aconteci­
miento en particular -«Ya has fallado tantas veces que por
la ley del promedio esta vez tiene que salirte bien»-, cuan­
do lo que sen.ala la probabilidad es precisamente lo opues­
to, es decir, la imposibilidad de predecir acontecimientos
especfficos.)
Al mismo tiempo que la ffsica va carcomiendo el uni­
verso de las !eyes fijas, tambien la psicologfa moderna. (o
por lo menos algunas de sus ramas) ha empezado a tener

161
en cuenta las teorfas no-racionales de! conocimiento. Allf
donde los pueblos arcaicos hablaban de los «otros mun­
dos» o de la «tierra de los dioses», hoy en dfa hablamos del
«inconsciente». Los terminos cambian, pero la vivencia que
designan es la misma: un ambito del ser donde no existe el
tiempo y donde el conocimiento no se limita a las imagenes
que nos transmiten los sentidos. Y los metodos usados para
«contactar con el inconsciente» no han cambiado desde los
que se empleaban hace miles de afios para hablar con los
dioses: son los suenos, el trance (<lei cual la libre asociaci6n
freudiana es una especie de versi6n menor), el arrojar mo­
nedas.
Asf llegamos a la noci6n de que el Tarot funciona preci­
samente porque no tiene sentido. La informaci6n existe, y
nuestro inconsciente ya la conoce. Lo que necesitamos es
algo que actue como un puente para llevarla a la percep­
ci6n consciente.
Como ya senalamos, alcanzar este nivel de conexi6n,
esta sincronicidad del sentido no-comun, no depende del
sistema que usemos. El Tarot, el I Ching, los dados, las hojas
de te, todo sirve en realidad a la misma funci6n; todos pro­
ducen informaci6n aleatoria. Quizas en el futuro aparezcan
formas mas «modernas» de producir pautas aleatorias. La
mas «pura» podrfa ser un sistema de adivinaci6n basado en
los movimientos y en los saltos energeticos de las partfculas
subat6micas, porque es en este nivel, el mas basico, donde
podemos ver la implicaci6n mas importante de la sincroni­
cidad: que la existencia no sigue !eyes deterministas rfgidas
en las cuales todos los acontecimientos se deriven de cau­
sas fijas. Y sin embargo, al mismo tiempo los acontecimien­
tos tienen significado. 0 mejor dicho: el significado emerge
de los acontecimientos. De todos los precipitados y subitos
torbellinos de partfculas emerge la materia s6lida. De las
acciones y experiencias separadas que forman la vida de
una persona emerge una personalidad. Del acto de mezclar
las cartas de! Tarot emerge una toma de conciencia.
Si cualquier artilugio puede proporcionar un signifi­
cado, lpor que el Tarot? La respuesta es que cualquier sis-

162
tema nos <lira algo, pero la cualidad de ese algo depende de
los valores que contenga el sistema. El Tarot contiene una
filosoffa, un esquema de c6mo evoluciona la conciencia
humana, y un vasto compendia de la experiencia del horn·
bre. Al barajar las cartas establecemos un interjuego de
todos esos valores.
Podrfamos objetar que al asignar una filosoffa a las car­
tas se destruye su objetividad en la funci6n predictiva de
acontecimientos. Los valores y las interpretaciones del horn•
bre se han inmiscuido en un sistema que, eso aparte, es
puro. Creo que una idea asf proviene de un malentendldo
respecto de lo que es «objetividad». El Tarot es objetivo
porque no se contamina con la decision consciente, pero
no es imparcial. Por el contrario, tiende a impulsarnos en
ciertas direcciones: hacia el optimismo, la espiritualidad, la
creencia en la necesidad y en el valor del cambio...
Los significados para las cartas que este libro ofrece dejan
amplio margen a la interpretaci6n del lector; mas aun, la
exigen. Y esto se debe a que la lectora o el lector experi·
mentado aporta a su trabajo mucho mas que un conoci­
miento detallado de los naipes y de sus significados tradi·
cionales. No menos importante es su sensibilidad, con res·
pecto a las imagenes y a la persona que, nerviosa y emocio­
nada, esta ahf mirando fijamente las cartas. Un buen lector
no se limita simplemente a repetir los significados fijos tra­
dicionales, sino que mas bien encuentra interpretaciones y
significados nuevos que ensanchan esas pautas.
En tanto que algunas personas desean una lectura obje­
tiva y desconffan de la interpretaci6n, otras sostienen que
un lector no debe usar ningun significado definido, sino tra­
bajar siempre a partir de lo que el o ella «siente» que son las
imagenes en ese momento. Sin embargo, esta actitud limi­
tara al lector a la reducida variedad de sus propias percep­
ciones, que provendran siempre, parcialmente al menos, de
sus propias experiencias y de su condicionamiento cultural.
Muy pocas personas han alcanzado un nivel de conciencia
en el cual puedan escapar de! prejuicio de su propia histo­
ria. A la mayorfa de nosotros, las emociones nos nublan la

163
intuici6n. El subconsciente cierra el paso al inconsciente.
(En la pagina 192 hay una nota donde se aclara la diferen­
cia entre «inconsciente» y «subconsciente» .)
A un lector que conffa en los sentimientos se lo puede
apartar de la verdad tanto como encaminarlo hacia ella.
Pero hay otra raz6n por la que debemos trabajar con los
significados tradicionales pertenecientes a las imagenes. Si
no usamos la sabidurfa que otros han incorporado a las car­
tas, estamos privandonos de su experiencia y de su conoci­
miento. El entrenamiento para la lectura reside en parte en
el simple estudio de las cartas, pero tambien depende de ir
cultivando un sentimiento personal de ellas mediante la
practica, la meditaci6n y el trabajo creative.
Las lecturas de! Tarot nos ensenan muchas cosas. Una
de las mas valiosas es ese necesario equilibria de lo subje­
tivo y lo objetivo, de la acci6n y la intuici6n. Recientemente,
la ciencia experimental ha «descubierto» que las dos mita­
des de! cerebro no desempenan la misma funci6n; el hemis­
ferio izquierdo (que rige el !ado derecho del cuerpo) se
ocupa de las actividades racionales y lineales, en tanto que
el hemisferio derecho (que rige el !ado izquierdo de! cuerpo)
se encarga de las actividades intuitivas y creativas. (Aparen­
temente, los zurdos funcionan en el sentido inverse, y en
ellos el !ado derecho del cuerpo se ocupa de la intuici6n y el
izquierdo de la racionalidad.) Este «descubrimiento» trae a
la memoria la discusi6n sobre si fue Col6n, Leif Ericson o
san Brendan quien descubri6 America. Asf como los indios
llevaban miles de anos viviendo allf, los practicantes del
esoterismo conocfan desde hacfa siglos la escisi6n de! ce­
rebro.
Cuando una persona ha mezclado las cartas del Tarot,
el lector, si es diestro, las toma con la mano izquierda y las
dispone con la derccha. Lo hacemos asf para dar un poco
mas de enfosis a la necesaria combinaci6n de intuici6n y
conocimiento consciente. La mano izquierda ayuda a cana­
lizar la sensibilidad, pero damos vuelta las cartas con la de­
recha porque queremos que el cerebro racional explique de
manera intuitiva el diseno.

164
En mi libro sobre los Arcanos Mayores senale que las
lecturas participan tanto del principio del Mago como de!
de la Suma Sacerdotisa, de la conciencia y de la intuici6n.
Podemos ir mas alla y decir que hacer lecturas del Tarot
ayuda a alcanzar el equilibrio y la unidad de estos principios
en sus estados practices de voluntad y de apertura. Cada
vez que hacemos una lectura afirmamos nuestra voluntad
para imponer significado a las pautas disenadas por el caos.
El acto no solamente hace pensar en el Mago (el nu.mere 1),
sino tambien en la Rueda de la Fortuna (el numero 10).
Esta ultima carta ofrece una vision de! mundo en el tiempo
(recuerdese la version de Wirth, en que la Rueda descansa
en una barca -la conciencia- que flota sobre el mar de la
existencia). Sin embargo, el significado impuesto por la con­
ciencia s6lo alcanza verdadero valor si nos abrimos a las
imagenes y al influjo que estas ejercen sobre nosotros. Por
consiguiente, las lecturas del Tarot sugieren la Suma Sacer­
dotisa (numero 2), pero tambien el Colgado (nu.mere 12),
imagen de una conexi6n tan fntima con la vida que deja­
mos de vernos como algo separado de ella o que se le opo­
ne. Y la carta que relaciona los triunfos 10 y 12 puede tam­
bien representar el emblema mismo de las lecturas del Tarot:
la Justicia, con su balanza eternamente equilibrada, no por
una cuidadosa ponderaci6n de los opuestos -tanto de in­
tuici6n por tanto de conocimiento objetivo-, sino por un
vivo compromise con la verdad.

165
6
Los tipos de lecturas

Los primeros pasos

Los lectores que tienen verdaderos clones «psfquicos» (mas


raros de lo que mucha gente cree) pueden simplemente
tomar unas pocas cartas de cualquier parte de! mazo, dis­
ponerlas sin ajustarse a ninguna pauta determinada y usar­
las como estfmulo para entrar en trance, o simplemente
para liberar la informaci6n proveniente de fuentes incons­
cientes.
Para la mayorfa de las personas, sin embargo, una tirada
es una ayuda para encontrar el significado en una consulta.
A medida que va sacando los naipes de la parte superior
de! mazo, el lector los coloca en posiciones especfficas, cada
una de las cuales tiene sus propios significados, como «in­
fluencia pasada» o «esperanzas y temores». El concreto sig­
nificado de esa carta es entonces una combinaci6n de la
imagen y de la posici6n. A partir de los significados simb6li­
cos de todas las cartas ha de emerger -eso esperamos­
una pauta organica.
Sea cual fuere la disposici6n que use el lector, lo pri­
mero, antes de mezclar las cartas, es la elecci6n de una de
ellas que represente al sujeto o «consultante», como se suele
llamar a la persona que las mezcla. Escogemos la carta de!
consultante y la dejamos aparte por dos razones. Primero,

166
para que la persona que mezcla pueda concentrarse en la
imagen y evitar que la atenci6n se disperse. Segundo, para
que el mazo se reduzca entonces a setenta y siete, que es
siete, el numero de la voluntad, multiplicado por once, el
numero de! equilibrio.
Algunos autores sugieren que en todas las lecturas se
use el Loco para representar al consultante. Con frecuencia
los lectores escogen alguna otra carta Mayor, segun sus fa­
voritas. Yo generalmente no apruebo esta practica, porque
las cartas Mayores simbolizan fuerzas arquetfpicas, en tanto
que el sujeto es una persona viva que existe en un tiempo y
en un lugar especfficos. Ademas, sacar un triunfo del mazo
hace desaparecer la probabilidad de que esa carta aparezca
en algun memento de la lectura.
La mayor parte de los lectores prefieren usar alguna de
las cartas cortesanas para representar al consultante. Tradi­
cionalmente, los Pajes han representado ninos (hay quien
ve en la perdida de la virginidad la frontera entre la nifiez y
la edad adulta), los Caballeros hombres j6venes, las Reinas
mujeres y los Reyes hombres mayores. y mas maduros.
Quienes han lefdo la Clave grafica de Waite recordaran
su desconcertante equiparaci6n de los Caballeros con hom­
bres mayores de cuarenta anos, y los Reyes con hombres
mas j6venes. Este sistema proviene de! Tarot Cabalfstico
de! Alba Dorada, en cuyo mazo los Caballeros representan
el Fuego, y el Fuego, tal como cabfa esperar de una orden
de magos, se encuentra a la cabeza de los palos. Por consi­
guiente, los Caballeros de! Alba Dorada representan hom­
bres maduros. Pero el mazo de! Alba Dorada (como el Tarot
de Crowley) no contiene Reyes, ni Pajes, para el caso; cons­
ta de Caballero, Reina, Principe y Princesa. Es coherente
que un Prfncipe represente a un hombre menor que un
Caballero, pero no lo es que lo haga un Rey, y la mayorfa de
los lectores no se ajustan en este punto a las instrucciones
<le Waite, aun cuando usen su mazo.
El sistema tradicional contiene un sfmbolo para un hom­
bre joven, pero ninguno para una mujer joven. Como las
mujeres no pasan de la nifiez a la plena madurez en forma

167
mas brusca que los hombres, a mf me resulta util hacer que
los Caballeros, como los Pajes, representen a los dos sexos.
De hecho, como los Reyes y las Reinas simbolizan valores
diferentes y distintas maneras de enfocar la vida, tambien
ellos pueden representar tanto a un consultante var6n como
a una mujer. Una ex alumna i:nfa, una psicoterapeuta que .se
vale de! Tarot como aproximaci6n a los problemas de sus
clientes, sigue esta practica. A menos que vea una clara
indicaci6n en contrario, yo escojo generalmente a una Reina
para representar a una mujer, y a un Rey para un hombre.
Recuerclo, sin embargo, a un hombre que me impresion6
fuertemente como la Reina de Espadas, con su gran senti­
miento de tristeza. Cuando le ensefie la carta y se la des­
cribf, se mostr6 totalmente de acuerdo.
Una vez que el lector y el cliente se han puesto de
acuerdo sobre la figura, deben escoger el palo. Esto lo hace
generalmente el lector, siguiendo uno de los metodos si­
guientes. El primero es el color. Las Varas -o en todo caso,
el palo que representa el Fuego- representan personas
rubias o pelirrojas, las Copas gente de pelo y ojos castano
claro, las Espadas pelo y ojos castafio oscuro, los Pentacu­
los pelo y ojos negros. No hace falta pensar mucho para ver
las desventajas de este sistema. Ademas de ser general­
mente arbitrario, convierte a la mayorfa de los chinos en
Pentaculos, a la mayorfa de los suecos en Varas, y asf su­
cesivamente.
Un sistema mas objetivo se vale de los signos astrol6gi­
cos. Tai como ya se dijo, los cuatro elementos significan sig­
nos zodiacales, ademas de los palos de! Tarot. La mayorfa
de las personas conocen su signo solar, y si no, el lector
puede determinarlo facilmente preguntando la fecha de!
cumpleafios. Por cierto que la mayorfa de los astr6logos
dicen que el signo solar no es mas que una duodecima par­
te de la carta de una persona, y es probable que otro ele­
mento domine.
En mi trabajo me resulta util estimular el interes de! su­
jeto dejando que sea el -o ella- quien escoja el palo. Des­
pues de haber decidido yo el nivel (Reina, Rey, Caballero o

168
Paje), retiro de! mazo los cuatro naipes adecuados y los
coloco delante de la persona. Si esta conoce en parte el
simbolismo de! Tarot, le pido que no tenga en cuenta los
atributos formales y escoja basandose simplemente en su
reacci6n ante las imagenes.
Por lo comun no interpretamos esta carta, que llama­
mos el «Significador». Representa a la persona en su totali­
dad, antes que ningun aspecto relacionado c9n esa carta.
En algunas situaciones, no obstante, la elecci6n adquiere
importancia. Supongamos que una mujer casada elija para
representarse a sf misma a la Reina de Copas; si el Rey de
Copas aparece en la lectura, es probable que represente al
marido, o mas exactamente -puesto que la lectura con­
templa la situaci6n desde el punto de vista de! consultante-,
la influencia que el marido ejerce sobre ella. Si el marido
tiende a ser inmaduro o a depender de la mujer, entonces
es posible que aparezca el Caballero en vez de! Rey.
Otras cartas de! mismo palo tambien pueden represen­
tar al sujeto y no a otra persona. Si el sujeto elige para
representarse al Rey de Varas, entonces la aparici6n de la
Reina puede indicar el asomarse de un aspecto mas «feme­
nino», de apreciaci6n y receptividad. Si el consultante es un
Caballero, entonces la aparici6n de! Rey o de la Reina pue­
de representar inmadurez o regresi6n, o una actitud mas
juvenil.
En estos casos podemos hablar de cambios «verticales»,
es decir, que se mueven hacia arriba y hacia abajo por el
mismo palo. Los cambios «horizontales» estan constituidos
por la aparici6n de una o mas cartas de! mismo nivel, pero
de diferentes palos. Si la persona ha escogido la Reina de
Espadas, la aparici6n en la lectura de la Reina de Copas
puede indicar un cambio en ella. Estas «transmutaciones»,
que asf las llamo, suelen ser portadoras de gran significado.
La cuesti6n de c6mo interpretar las cartas cortesanas
-si como alguien mas o como un aspecto de! sujeto- no
deja de ser, para la mayorfa, uno de los elementos mas cliff­
dies en el memento de leer el Tarot. Generalmente, hace
fi\lta experiencia y una intensa sensibilidad hacia las cartas

169
para que le ayuden a uno a dar la interpretaci6n correcta, e
incluso los lectores con mucha practica se encontraran con
frecuencia frente a alternativas desconcertantes.
Despues de la elecci6n de! Significador se procede a
mezclar las cartas. Si la persona no viene a hacer una pre­
gunta determinada, le indico que haga un vado mental y se
concentre en sus manos, o simplemente en el Significador.
Si la lectura se refiere a una cuesti6n especffica, le pido que
se concentre en ella, e incluso que la formule en voz alta
para grabarla mas firmemente en la mente.
El metodo con el cual se baraje no tiene importancia,
siempre y cuando se lo haga a conciencia; es menester que
algunas cartas sean puestas de! reves para permitir la apari­
ci6n de significados invertidos. Un metodo qtie suelo reco­
mendar consiste en extender las cartas sobre la mesa o el
suelo (muchos lectores hacen siempre sus lecturas sobre el
panuelo de seda que usan para envolver el mazo), y des­
pues, con ambas manos, desparramarlas todas sin orden ni
concierto, como un nino que juega en el barro. Despues le
digo a la persona que vuelva a reunir los naipes. Ademas de
ser muy completo, este metodo encarna un valioso simbo­
lismo. Cualquier lectura de! Tarot representa una pauta
personal que emerge de! caos de las combinaciones posi­
bles. lncluso si no leemos mas que diez cartas, el mazo todo
lleva la impronta de la persona que lo mezcl6 por ultima
vez. Al desparramar el mazo, lo devolvemos al caos; cuan­
do volvemos a juntarlo, esta configurado por la nueva
pauta.
Una vez mezcladas las cartas, el sujeto debe separarlas
en tres pilas, de la siguiente manera. Con la mano izquierda,
saca una pila de la parte superior de! mazo y la coloca a la
izquierda; despues, de esa pila vuelve a quitar otra y la co­
loca a la izquierda.
Ahora interviene el lector, y tambien en este punto hay
desacuerdo sobre la forma de volver a componer el mazo.
Hay quienes simplemente levantan la pila de la derecha
con la mano izquierda, la colocan sobre la de! medio, y des­
pues ponen estas dos pilas sobre la de la izquierda. Otros

170
suspenden la mano izquierda a unos centfmetros por enci­
ma de cada pila hasta que !es parece percibir una emana­
ci6n ca.Iida de una de ellas, y la colocan entonces sobre las
otras dos.
De cualquier manera que sea, cuando se ha vuelto a for­
mar el mazo, el lector empieza, valiendose de la mano dere­
cha, a dar vuelta las cartas y a colocarlas en la tirada o dis­
posici6n que haya decidido seguir. De ellas hay centenares,
y de las tres que se presentan aquf, una es invenci6n mfa, en
tanto que las otras dos son variaciones sobre temas tradi­
cionales. Cualquier libro sobre el Tarot seguramente ofre­
cera al lector otras disposiciones.

La Cruz Celta

A lo largo de! tiempo, esta disposici6n ha resultado ser la


mas popular. La Cruz deriva su nombre de su forma: una
cruz de brazos iguales (una carta a cada !ado de! centro),
con cuatro cartas alineadas de abajo arriba a modo de
Baculo (figura 59).
Tai como cabfa esperar, los comentaristas no estan de
acuerdo sobre el significado de las distintas posiciones y la
descripci6n que clan de ellas. Algunos, como Waite y Eden
Gray, sugieren al lector una especie de ritual que se ha de
pronunciar mientras se disponen los naipes: «Este lo cubre»
o «Este esta debajo de el». Otros prefieren una fraseologfa
mas convencional. El sistema que usemos no tiene impor­
lancia, en tanto que sea siempre el mismo. Los significados,
Lal como los describe a continuaci6n, son los que yo uso. Se
ajustan al Sistema tradicional, aunque con algunos cambios.

La cruz pequefia
De cualquier manera que se tire. la Cruz Celta, las dos pri­
meras cartas forman con la primera de todas -el Signifi­
cador- una cruz pequena. La carta Cubierta se coloca di­
rectamente encima del Significador, y la segunda se atra­
viesa horizontalmente encima de ella.

171
Ahora bien, generalmente la carta Cubierta representa
alguna influencia basica sobre el sujeto, una situaci6n gene­
ral o punto de partida para la lectura. La segunda, que
siempre se lee en posici6n normal, sin tener en cuenta c6mo
haya salido del mazo, representa en los sistemas tradiciona­
les una «influencia opositora», que va en contra de la pri­
mera. En la practica, es posible que la carta Oposici6n cons­
tituya una segunda influencia que refuerce la primera.
Por ejemplo, supongamos que la carta Cubierta fuese el
Loco, que indica la condici6n de seguir los instintos a des­
pecho de lo que pudiera parecer una conducta mas sen­
sata. Si el Loco estuviera cruzado por la T emplanza, podrfa­
mos hablar de oposici6n, ya que la Templanza se refiere
generalmente a cautela. Pero si el que lo cruza es el Caba­
llero de Varas, las dos cartas tenderfan a reforzarse redpro­
camente, y de hecho serfa posible que los naipes restantes
sefialaran la necesidad de una influencia mas apaciguadora
para equilibrar tanta ansiedad.
En mi trabajo he llegado a considerar de una manera
ligeramente diferente las dos primeras cartas, a las que no
llamo Cubierta y Oposici6n, sino Centro y Cruce. Respecto
de su significado, las llamo los aspectos «interior» y «exte­
rior»; o, en ocasiones, las considero como el tiempo «verti­
cal» y «horizontal» o, simplemente, como «ser» y «hacer».
La carta Centro muestra alguna cualidad basica de la per·
sona, o bien la situaci6n de la persona. La carta Cruce mues­
tra de que manera afecta esa cualidad a la persona, o c6mo
se traduce en acci6n. Dicho de otro modo: la primera mues·
tra que es la persona, la segunda c6mo actua.
Considerese el ejemplo ilustrado en la figura 57. El Loco
indicarfa una persona con una tendencia a correr el albur, a
seguir el instinto. Si la T emplanza lo cruza, eso significarfa
que, cuando se trata de actuar, la persona tiende a una acti·
tud mas cuidadosa, en la que la energfa instintiva se com·
bina con consideraciones mas practicas.

172
Figura 57

Otro ejemplo ayudara a aclarar este punto, el mas va­


lioso en la lectura de una Cruz Celta. El As de Copas en el
Centro indicarfa una epoca de felicidad en la vida de una
persona, o mas exactamente, una probabilidad de ser feliz,
ya que los Ases representan oportunidades. Si el Diez de
Copas cruzara el As, los dos juntos darfan a entender que la
persona reconoce las oportunidades y es capaz de usarlas.
Pero si el As estuviera cruzado por el Cuatro de Copas, de
ello se desprenderfa un significado dif erente: una actitud
apatica impide que la persona aprecie lo que le ofrece la
vida. La apatfa, sin embargo, no anularfa la oportunidad.
He insistido sobre la cruz pequefia debido a su impor­
tancia. En algunas lecturas, las dos primeras cartas alcanzan
a contar toda la historia, y el resto de ellas proporcionan los
detalles. Tai como se ve en mi libro sobre los Arcanos Ma·
yores, las expresiones «tiempo vertical» y «tiempo horizon­
tal» se derivan de ciertas interpretaciones simb6licas de la
crucifixion, para las cuales la Etemidad, encamada en Cris·
to en cuanto Hijo de Dios, interseca el movimiento «hori­
zontal» de la historia, esto es, la muerte de un ser humano
unico. A los mfsticos cristianos, el hecho de la crucifixion Jes
permite -mediante la meditaci6n sobre la cruz y otros me­
todos de identificaci6n con Cristo- introducir un sentido

173
del tiempo «vertical» en los hechos horizontales de su pro­
pia existencia ffsica. En muchas otras culturas, la imagen de
una cruz simboliza las cuatro direcciones horizontales a lo
largo de la superficie terrestre, en tanto que el centro, el
lugar de encuentro de las cuatro, sugiere la direcci6n esen­
cialmente vertical del centro. La cruz, por consiguiente, sim­
boliza tambien al propio Tarot: los cuatro brazos son los
cuatro palos, y el centro los Arcanos Mayores.
En funci6n de las lecturas, el simbolismo de la cruz puede
ensenar de que manera la sustancia, o sea el ser interior de
una persona, puede fundirse con la forma en que esta actua
en el mundo. Vale la pena repetir aquf el ejemplo original
que me sugiri6 el simbolismo del tiempo cruzado. Fue una
lectura hecha para un hombre inseguro sobre la direcci6n
de su vida. En ese momenta tocaba a su fin una antigua
relaci6n amorosa, y su carrera como cantante profesional
no se habfa concretado. La lectura se inici6 con la Suma
Sacerdotisa, cruzada por el Hierofante. Ahora bien, estos
dos naipes, a los que en ocasiones se llama la Papisa y el
Papa, representan a primera vista valores contradictorios.
La Suma Sacerdotisa es la imagen del instinto, el misterio,
la inmovilidad, en tanto que el Hierofante, como predicador
de una doctrina por la cual la gente puede regir su vida,
representa la ortodoxia, la conducta planificada, la claridad.
Consiguientemente, parecfa que los dos simbolizaran enfo­
ques incompatibles de la vida. Pero cuanto mas miraba yo
ambas figuras, con su imaginerfa religiosa, mas tendfa a
pensar en conjunciones y no en opuestos. Casi parecfa que
los dos prescribieran una manera de hacer frente a la vida.
La Suma Sacerdotisa indicaba que, dentro de sf, ese hom­
bre llevaba cualidades de instinto y entendimiento que quiza
no pudieran aflorar nunca por completo, pero que podfan
dar sustancia a su vida. El Hierofante, por su parte, mos­
traba que en su vida diaria el consultante necesitaba un
plan de acci6n mas racional; necesitaba organizarse y tomar
decisiones definidas para lograr lo que querfa. Pero esos
planes y esa actitud practica funcionarfan mejor si estaban
respaldados por sus propios instintos y por su conciencia

174
fntima que apoyandose en ideas convencionales acerca de
los fines y los comportamientos adecuados. Cuando intente
explicarle c6mo podfan complementarse esas cualidades, el
hombre me dijo de pronto c6mo se vefa a sf mismo en una
oposici6n constante, oscilando entre dos polos, cediendo
primero a sus deseos -o, simplemente, a su pasividad­
para despues pasar al otro extremo, a una acci6n ortodoxa­
mente dirigida, como podfa ser buscarse un trabajo «res­
ponsable», en vez de insistir en su vocaci6n de cantante.
Parte de la misi6n que me cupo en la lectura fue ensenarle
c6mo podfan colaborar esas cualidades.

Figura 58

175
La Base
Despues de la cruz pequena, el lector dispone la carta si­
guiente directamente debajo del Centro. Esta posici6n re­
presenta la Base de la lectura, es decir una situaci6n o su­
ceso -generalmente, aunque no siempre, perteneciente al
pasado- que ha ayudado a crear la situaci6n actual. Dada
la forma en que estamos configurados por nuestro pasado,
hay veces que esta carta explica y relaciona entre sf a todas
las otras. En una ocasi6n hice a una mujer una lectura signi­
ficativa sobre las dificultades que tenfa para relacionarse
con su marido; el Emperador en la posici6n de Base indi­
caba que la relaci6n de la consultante con su padre segufa
a(m dominando su sexualidad inconsciente, y le impedfa
resolver sus problemas presentes.
Generalmente, la Base no muestra un tema tan amplio,
pero con frecuencia indica efectivamente una situaci6n pre­
via, en especial si existe una relaci6n con el numero o el
palo de una de las dos primeras cartas. Considerense estas
tres cartas: el Mago cruzado por el Cinco de Copas, y de­
bajo de ellas el Cinco de Espadas (figura 58). El Mago, en
cuanto representa lo que es la persona, muestra una perso­
nalidad fuerte, sumamente creativa y dinamica. El Cinco de
Copas, sin embargo, indica que la persona esta en ese me­
mento preocupada por alguna perdida, de modo que esa
personalidad poderosa esta amortiguada. Si lo expresamos
en funci6n de las imagenes, dirfamos que el Mago ha recu­
bierto su deslumbrante vestimenta roja y blanca con una
capa negra. El Cinco de Espadas, sin embargo, muestra que
la perdida se inici6 como una derrota humillante y dolo­
rosa. Esta derrota es lo que ha oscurecido el fuego del
Mago. Pero el paso de Espadas a Copas muestra que se ha
iniciado ya un proceso de renovaci6n. La persona puede
empezar a ver que la situaci6n es m@tivo de pesar y no de
vergiienza. Lo que hace posible este movimiento son las
cualidades del Mago, actualmente ocultas, pero todavfa ac­
tivas en la vida de la persona.

176
El Pasado Reciente
La carta siguiente se coloca a la izquierda de la cruz pe­
quefia, y lleva el tftulo de Pasado Reciente. El nombre, en
realidad, no es adecuado, porque la diferencia entre esta
posici6n y la Base no reside tanto en la dimension temporal
como en su influencia sobre la persona. El Pasado Reciente
se refiere a hechos o situaciones que afectan al sujeto, pero
que han perdido importancia o la estan perdiendo. Gene­
ralmente, se refiere en efecto a sucesos recientes, pero hay
veces que puede aludir a alguna cosa que se remonta a
mucho tiempo o tuvo gran importancia. En el ejemplo que
citamos, de la mujer cuyo padre la afectaba con tat intensi­
dad, si el Emperador hubiera aparecido en el Pasado Re­
ciente y no en la Base, habrfa indicado que el bloqueo es­
taba diluyendose en su vida, y que ya no la afectarfa tanto
en el futuro.

El Desenlace Posible
La carta siguiente va directamente encima de la cruz pe·
quena. Hay quienes Haman a esta posici6n el Mejor Desen­
lace Posible. Sin embargo, con cierta practica se ve que este
tftulo optimista peca de limitado. Si aquf aparece, ponga­
mos por caso, el Nueve de Espadas, mal se lo puede llamar
el «mejor» resultado. Por eso, como muchos otros, yo de­
signo simplemente a esta posici6n como el Desenlace Posi­
ble. Ahora bien, como a la carta final la llamamos el Desen­
lace, es probable que haya quien se desconcierte ante los
dos terminos. Por «posible» entendemos, en primer lugar,
una tendencia mas general que puede resultar de las in·
fluencias que nos muestra la lectura, pero que por el mo­
mento sigue siendo vaga y que quiza nunca llegue a reali­
zarse. Significa simplemente que la persona marcha en esa
direcci6n.
A veces la relaci6n entre el Desenlace Posible y el De­
senlace inciuye causa y efecto. El Desenlace Posible puede
resultar del Desenlace. A modo de ejemplo, supongamos
que el Desenlace muestra el Ocho de Pentaculos, y el De­
senlace Posible muestra el Tres. El Ocho indica que la per-

177
sona pasara por un perfodo de trabajo duro y de diffcil
aprendizaje. El Tres indica que es probable que ese esfuer­
zo produzca el resultado deseado: una gran habilidad y el
exito.
En ocasiones el Desenlace Posible indica un resultado
mas tentativo que el Desenlace. He aquf un ejemplo, to­
rnado de una lectura que hice hace varios anos para una
mujer que se habfa presentado a solicitar un trabajo, y que­
rfa saber que probabilidades tenfa de conseguirlo. La carta
de! Desenlace indicaba demoras e incertidumbre, pero el
Desenlace Posible anunciaba el exito. Cuando la mt.ijer fue
a informarse, le dijeron que habfan tornado a otra persona,
pero la habfan puesto a ella en lista de espera. Varios dfas
despues, la llamaron para decirle que la otra persona habfa
cambiado de parecer, y que querfan contratarla a ella. Lo
posible se habfa realizado.
Hay otra manera de comparar el Desenlace Posible con
el Desenlace, en especial si los dos, en vez de complemen­
tarse, como en los ejemplos citados, se contradicen, o si
muestran una relaci6n directa, como puede ser el mismo
palo o el mismo numero. En estas situaciones, leo el Desen­
lace Posible como algo que podrfa haber pasado, pero que
no sucedera. En ese caso, hay que estudiar las otras cartas
para hallar la raz6n de que haya de producirse, en cambio,
el Desenlace.
Supongamos que en la posici6n de! Desenlace Posible
salga la Estrella, indicando que la persona puede terminar
sintiendose muy libre, llena de esperanzas, abierta a la vida.
Supongamos ademas que entonces sale el Diablo como
Des en lace efectivo, indicando sumisi6n a una situaci6n
opresiva. GQue es lo que ha fallado? Si, por ejemplo, tuvie­
ramos el Nueve de Espadas en la posici6n de la Base, eso
nos darfa un indicio, porque dirfa que la persona lleva den­
tro de sf un sentimiento de vergilenza y de humillaci6n que
proviene de debilidades y miedos de! pasado, y que el «apri·
sionamiento» simbolizado en el Nueve le impide realizar las
potencialidades de la Estrella.
Estos ejemplos nos ayudaran a ver que el verdadero sig·

178
nificado de una lectura de! Tarot no se deriva de las cartas
especfficas, sino de las configuraciones que estas forman
al unirse.

El Futuro Inmediato
El ultimo brazo de la Cruz se situa a la derecha del motivo
central. Colocado en oposici6n al Pasado Reciente, lleva la
designaci6n de Futuro Inmediato, y muestra alguna situa­
ci6n que la persona tendra que enfrentar pronto. No alcan­
za la misma dimensi6n de totalidad que el Desenlace, sino
que mas bien constituye otra influencia, en este caso la de
los acontecimientos. Si una situaci6n se inici� de cierta
manera, pero termina de otra muy diferente, entonces la
raz6n puede estar en que el Futuro Inmediato introduce
una situaci6n o una persona nueva, que cambia la direc­
ci6n. Por otra parte, si el Desenlace es muy diferente, en
cuanto a su caracter, del Futuro Inmediato, esto podrfa indi­
car que la situaci6n venidera no tendra efectos perdurables.
Por ejemplo, si aparece el Cinco de Varas en el Futuro In·
mediato, y el Tres de Copas en el Desenlace, eso puede
indicar que la persona pasara por un perfodo de conflicto
con sus amigos, pero que ese conflicto no durara mucho, y
dejara lugar a la cooperaci6n y a vfnculos mas estrechos.
Con frecuencia una informaci6n asf puede ayudar mucho a
una persona, en cuanto le asegura que la situaci6n no du·
rara. Y si se diera el caso opuesto (es decir, una situaci6n
feliz que dejara paso a una desdichada), el lector puede
esperar simplemente que la persona pueda usar bien la in·
formaci6n. Las malas noticias son siempre mas diffciles de
dar que las buenas.
Despues de haber formado la Cruz, el lector da vuelta
las cuatro ultimas cartas, que va disponiendo de abajo hacia
arriba, a la derecha de la Cruz. El diseno final es el siguiente:

179
DODD
D

D
180
El Consultante
La carta inferior del Baculo representa al Consultante, y no
se refiere a la persona en su totalidad, sino a alguna forma
en que ella contribuye a la situaci6n. lQue actitudes mues­
tra el sujeto? lQue es lo que esta haciendo, que pueda afec­
tar a la situaci6n que describen las otras cartas? Suponga­
mos que en una lectura que se inici6 con el Dos de Copas,
en la posici6n de! Consultante aparece el Dos de Espadas.
Esto harfa pensar que al sujeto se le hace diffcil abrirse a la
nueva relaci6n indicada por la primera carta. Su comporta­
miento tenso, e incluso hostii, afecta en gran medida a la
situaci6n general. El Desenlace indica el resultado del con­
flicto.

El Ambiente
Asf como el sujeto afecta a la lectura, la afectan tambien las
personas y las situaciones generales en que aquel se en­
cuentra. A la octava carta la llamamos el Ambiente o la
influencia de los «otros». Si una carta cortesana aparece en
esta posici6n, senalara generalmente una persona que in­
fluye sobre el sujeto. De no ser asf, la carta puede mostrar
ya sea el efecto de una persona importante o de una situa­
ci6n mas general. Con frecuencia, indicara si el ambiente
favorece u obstruye la, direcci6n en que se encamina el su-
""j!to. Por ejemplo, en una lectura referida al trabajo, el Cinco
d,e Varas invertido en la posici6n de! Ambiente sugerirfa
4ue una atm6sfera de hostilidad, fraude y traici6n competi­
tiva esta haciendo desagradable ese trabajo.
En ocasiones, el Ambiente indica mas bien al propio
consultante que a otras personas. Muestra de que manera
reacciona el sujeto frente a su medio. En una lectura que
hice hace alg(m tiempo, el Cuatro de Espadas en el Am­
biente revel6 el habito de la persona de retraerse ante cual­
quier conflicto con quienes la rodeaban.

Las Esp<eranzas y los Temores


Por encima de! Ambiente se encuentra una posici6n similar
al Consultante, pero definida en forma mas nftida. Es la que

181
llamamos Esperanzas y Temores, porque muestra de que
manera afectan las actitudes que la persona tiene hacia el
futuro a la forma en que llegan a resolverse las cosas. Es fre­
cuente que esta carta domine, o poco menos, la lectura,
especialmente si el Desenlace es muy diferente de! Desen­
lace Posible e indica que lo que parece probable, final­
mente no sucedera. La influencia que se expresa en esta
carta puede actuar en favor o en contra de la persona. Su­
pongamos que la lectura se refiere a una relaci6n amorosa,
y que la mayorfa de las cartas tienden al exito, con el Dos de
Copas como Desenlace Posible. Sin embargo, el Desenlace
muestra a los Enamorados en posici6n invertida, un claro
signo de que la relaci6n anda ma!. Si la carta de Esperanzas
y Temores era el Tres de Espadas, senalarfa en el consul­
tante un miedo al sufrimiento que le ha impedido asumir el
compromise emocional necesario. Otras veces, una carta
muy positiva en esta posici6n, tal como pueden ser la Estre­
lla o el Seis de Varas (ambas cartas significan esperanza),
indicarfa que la actitud de la persona puede condicionar ,.
el exito.
Hay ocasiones en que esta posici6n y la de la Base o el
Consultante colaboran muy estrechamente, y entonces la
Base explica los orfgenes de las actitudes <lei sujeto hacia el
futuro. Por ejemplo, si en la posici6n de Esperanzas y Te­
mores apareciera el Dos de Copas invertido, y el R)cho de
Espadas fuera la Base, esto indicarfa que un trasfondo de
celos provoca una actitud muy negativa para la cd'R�
ci6n de la relaci6n.
Observese en este ultimo ejemplo que el Dos de Copas
invertido podrfa representar un temor, pero tambien podrfa
representar una esperanza. Llamamos a esta posici6n Espe­
ranzas y Temores, en vez de darle el nombre mas habitual
de Esperanzas o Temores. La terminologfa escogida refleja
el hecho de que con frecuencia ambos van juntos (algo que
me senal6 por primera vez mi alumna-terapeuta). En situa­
ciones de trab.ajo es frecuente que la gente desee y tema
simultaneamente el exito, en tanto que en las relaciones
personales son muchos los que temen al amor que buscan,

182
o los que -a medias conscientemente- albergan la espe­
ranza de ser rechazados. La dualidad de Esperanzas y Te­
mores se muestra en su forma mas energica en aquellas
cartas que se refieren al cambio, o bien cuando de situacio­
nes encerradas y sofocantes se sale hacia otras mas abier­
tas.
La Muerte, el Ocho de Copas, el Dos de Espadas inver­
tido y el Cuatro de Espadas se refieren todas a estos temas
de la libertad y el cambio. Algunas otras son el Diablo inver­
tido, el Ocho de Espadas y la Estrella. Muy frecuentemente,
si el sujeto y el lector examinan juntos la actitud <lei primero
de ellos hacia una de estas imagenes en la posici6n de Es­
peranzas y Temores, se revela una ambivalencia. El encie­
rro es mas seguro que la libertad. Como el componente
desagradable -el miedo al amor (o al exito), o la esperanza
<lei rechazo (o <lei fracaso)- se mantiene con frecuencia
oculto para los deseos conscientes, el descubrimiento de
esta ambivalencia puede ayudar al sujeto a crear lo que el
-o ella- realmente quiere.
Ver c6mo funciona reiteradamente esta dualidad en su­
cesivas lecturas ensena al lector algunos hechos basicos re­
ferentes al condicionamiento. El subconsciente -el mate­
rial reprimido al cual podrfamos considerar el estrato infe­
rior de! ego (y volvemos a remitir a la nota de la pagina
192)- es basicamente conservador, e incluso reaccionario.
No solo se resiste a cualquier cambio, sea este deseable o
desagradable, sino que tambien prefiere manejarse en todas
las situaciones de la misma manera que se manej6 en situa­
ciones Similares de! pasado. Para muchas personas, cada
amigo o amante nuevo se convierte en el escenario para la
repetici6n de la historia con mama y papa. Encaramos cada
problema o cada tarea nueva tal como aprendimos a hacer­
lo de pequenos. No importa si aquella forma de hacerlo nos
condujo al exito; eso cuenta menos que la seguridad de
tener una pauta fija para aferrarnos a ella. El subconsciente
empieza por atender a la seguridad, antes de tener eh cuen­
ta otras consideraciones. Y la seguridad se obtiene median­
te la repetici6n.

183
Ahora bien, este mecanismo oculto de repetici6n de las
pautas pasadas tiene un intrfnseco valor de supervivencia.
Cuando se plantean problemas nuevos, podemos manejar­
los porque automaticamente el subconsciente los compara
con los problemas anteriores, y despues los adjudica a la
respuesta ya confeccionada. A menos que la persona desee
embarcarse en un programa deliberado de crecimiento per­
sonal (como el que se disefia en los Arcanos Mayores), este
sistema funcionara bastante bien, y es probable que no sea
necesario entremeterse con el. Sin embargo, si la persona
se encuentra con que sus relaciones amorosas naufragan
una y otra vez en el mar de la amargura y de los celos, o si
se queda en repetidas ocasiones sin trabajo, harfa bien en
examinar la forma en que el subconsciente insiste en dispo­
ner situaciones nuevas que reiteran los modelos del pasa­
do. Una manera de, por lo menos, iniciar una investigaci6n
tal pueden ser las lecturas del Tarot, con su enfasis en la
experiencia pasada y en que es realmente lo que espera­
mos y lo que tememos.

El Desenlace
Viene, finalmente, el Desenlace. Esta carta reune y sintetiza
todas las otras. Mas aun, las equilibra y muestra que influen­
cias son las mas fuertes, y de que manera colaboran en la
producci6n del resultado. En ocasiones, el Desenlace ...sera
un acontecimiento. Entonces, la cuesti6n importan¢ es
c6mo se produjo, y no solamente en que consiste. Si._ el
sujeto lo considera un acontecimiento desagradable, pued'e---....__
mirar las otras cartas para ver que influencias trabajan en
esa direcci6n, con la esperanza de poder modificar la situa­
ci6n. Si el Desenlace se le aparece como deseable, una ob­
servaci6n similar puede ayudarle a fortalecer aquellas in­
fluencias, ya marcadas, que puedan tender a ese resultado.
La Cruz Celta, como cualquier otra disposici6n, consiste
en un numero fijo de cartas. Si el lector y el sujeto encuen­
tran que la respuesta es ambivalente, pueden dar vuelta
algunas cartas mas, sin ajustarse a una pauta fija, o bien
hacer una nueva lectura. Cuando saco mas cartas, general-

184
mente procuro no pasar de cinco (pidiendo a veces al su­
jeto que escoja el numero), aunque hay veces que la lectura
inicial me ha servido de base para dar vuelta la mayor parte
del mazo. Por lo comun al lector principiante se le hace mas
diffcil interpretar cartas sacadas al azar, y por consiguiente
evita usarlas.
En· algunos casos podemos hacer lecturas ulteriores para
obtener mas informaci6n sobre una carta especffica en la
primera lectura. Podrfamos tener que preguntar algo sobre
una persona a la que se hace referenda en la posici6n del
Futuro Inmediato. En esta situaci6n, algunos lectores usan
la carta en cuesti6n como Significador para la lectura si­
guiente. Asf como el Significador original ayud6 a la per­
sona a concentrarse en sf misma, la nueva carta le ayuda a
concentrarse en la pregunta que ahora se formula.

Ejemplo de una lectura


Antes de dejar el tema de la Cruz Celta me gustarfa presen­
tar como ejemplo una lectura que hice algunos meses antes
de escribir este libro. (Es mi deber aclarar que la consultante
me dio su consentimiento para incluirla.)
Hice esta lectura para una mujer que acababa de gra­
duarse de abogada, habfa iniciado recientemente una nueva
relaci6n amorosa y, en general, daba la impresi6n de ser
feliz y de estar satisfecha de su vida. Pese a ello, cuando fui
dando vuelta las cartas tuve una sensaci6n inmediata de
tristeza. Como conffo mas en las cartas que en mi impresi6n
consciente, pregunte a la consultante si ultimamente se ha­
bfa sentido triste. Para sorpresa mfa, me dijo que sf.
Las cartas habfan salido de la siguiente manera: como
Significador, la mujer escogi6 la Reina de Pentaculos. Las
dos primeras cartas eran el Tres de Varas cruzado por el
Caballero de Copas. La Base era la Muerte, el Pasado Re­
ciente el Nueve de Espadas, el Desenlace Posible el Cinco
de Espadas invertido, y el Futuro Inmediato el Mundo in­
vertido. La Consultante era el Seis de Copas invertido, el
Ambiente el Tres de Copas, las Esperanzas y los Temores la
Torre, y el Ermitano el Desenlace (figura 60).

185
Figura 60
Ejemplo de lectura de una Cruz Ce/ta

186
Empece dando a la consultante una intepretaci6n gene­
ral. Ella estaba pasando por una epoca de transicion en la
cual muchas pautas y modelos antiguos iban agonizando.
El efecto de todo ello era no solo euforia, sino tambien miedo.
La tristeza se originaba en la comprension de lo que habfa
perdido, como tambien el el hecho de que habfa crecido y
cortado los vfnculos con su ninez. La situaci6n no se resol­
verfa con demasiada rapidez, y existfa incluso la probabili­
dad de que evolucionara ma!, en especial si la consultante
se dejaba asustar por el Futuro Inmediato, que indicaba
estancamiento, y adoptaba una actitud muy negativa. Sin
embargo, las personas que la rodeaban le brindaban muchf­
simo apoyo, pero en ultima instancia era ella quien debfa
hallar la solucion.
Claro que todo aquello era muy general. Despues pasa­
mos a estudiar las cartas una por una. La que cubrfa al Sig·
nificador -el Tres de Varas- indicaba en primer lugar sus
logros inmediatos, y no solo haberse graduado en Derecho,
sino haber obtenido matrfcula de honor. Porque mientras
hablaba�os de lo que habfa hecho, la mujer me cont6
c6mo, antes de haber ido a la facultad de derecho, nunca se
habfa tornado muy en serio su vida ni sus propias capacida­
des. Ahora habfa alcanzado un punto en el que no s6lo
tenfa conciencia de su propia fuerza y de su inteligencia,
sino que el hecho de haber logrado terminar su carrera de
manera brillante le habfa dado una base so Iida para buscar
trabajo en el futuro. Ya antes de que profundizaramos en
estos hechos, lo que ellos significaban se hacfa patente en la
imagen de! hombre de pie sobre el acantilado, mientras en­
vfa sus barcos a explorar nuevas tierras.
Pero el Tres de Varas tiene tambien otro significado,
muy adecuado a esta lectura. Implica una actitud contem­
plativa mientras una persona pasa revista a sus recuerdos.
De hecho, esa mirada retrospectiva sobre su vida provenfa
de la sensaci6n de realizacion. Las cosas logradas hacfan
que la consultante cobrara conciencia de que su antigua
vida se habfa acabado. Al mismo tiempo, los barcos que se
aventuran en aguas desconocidas simbolizaban su situa-

187
ci6n de no saber realmente que harfa a continuaci6n, ni
siquiera que forma habrfa de tomar su vida en el futuro.
La imagen de realizaci6n y de exploraci6n estaba vincu­
lada con otros aspectos de la vida de la mujer, y no sola­
mente con la carrera. La consultante habfa iniciado recien­
temente una psicoterapia, y se habfa incorporado ademas a
un grupo de apoyo, llamado «el cfrculo de curaci6n». Estas
dos actividades incrementaban la sensaci6n de novedad y
de cosa desconocida, pues, aunque le dieran confianza y fe
en sf misma, tambien le dificultaban el empefio de seguir
aferrandose a las antiguas pautas.
Ahora bien, el Caballero de Copas estaba cruzando el
Tres de Varas, y aquf el segundo naipe aparecfa en gran
medida como una consecuencia de! primero, porque el Ca­
ballero de Copas significa interes por uno mismo, mirar ha­
cia adentro. Juntas, las dos cartas decfan que en el centro
de su vida, en aquel memento, la mujer estaba contem­
plando el pasado, pensando en lo que f- a sido su vida y
esperando el futuro. Pero, de todos I�Caballeros, el de
Copas es el menos relacionado con la acci6n; cuando se
trataba de dar pasos practices, la consultante se sentfa
muy indecisa.
Debajo de la cruz pequena apareci6 la Muerte, la pri­
mera carta Mayor. La Muerte subrayaba la experiencia de
ver c6mo se extingufa el pasado. Durante toda su vida, la
mujer habfa mantenido ciertas pautas, ciertas formas de re­
lacionarse con el mundo, con las otras personas, consigo
misma. Ahora, en virtud de sus logros, esas antiguas formas
ya no le servfan. Casi sin aviso previo, se encontraba aislada
de los modelos seguros, sin tener mucha idea de c6mo en­
frentar el futuro. Estas pautas se aclararon mas al conside­
rar los naipes que representaban a la Consultante y el De­
senlace, pero en ese memento, lo importante era, simple­
mente, ver que lo viejo -fuera cual fuese la forma que hu­
biera adoptado- se habfa extinguido.
Observese el parecido de! Caballero de Copas con la
Muerte. Como el triunfo se encontraba en la Base -el ptt­
sado-, y la carta Menor en el presente, podemos decir que

188
el Caballero era una evoluci6n practica a partir del arque­
tipo de la Muerte. Es decir, que en lo profundo ella experi­
mentaba la perdida de su vida anterior, pero en la superficie
se encontraba falta de confianza, tanto en el nivel emocio­
nal como en el practice, sobre c6mo debfa actuar en ese
memento.
El Pasado Reciente provenfa directamente de la Base, y
demuestra c6mo las dos posiciones pueden existir casi en el
mismo marco temporal. Oicho de otra manera, que la Base
no apareci6 primero para despues ceder el paso al Pasado
Reciente, sino que, como la cruz pequefia, el Pasado Re­
ciente provenfa de la pauta general que se mostraba en la
Base. Ahora bien, el Nueve de Espadas indica dolor, sufri­
miento. En ocasiones, puede ser sfmbolo de duelo. En este
caso, podemos entender lo de! «duelo» como una metafora.
La persona por quien la consultante estaba de duelo era
ella misma, porque ya hemos visto en la Base que algo ha­
bfa «muerto», algo que no era dafiino sino que, simple­
mente, habfa perdido significado. Sin embargo, el hecho de
que su vida lo hubiera superado no impedfa que la consul­
tante echara de menos ese algo: su antigua forma, segura y
c6moda, de tratar con el mundo. Tampoco la carta sugiere
que en realidad echara de menos su manera de ser anterior
porque temfa a la vida. La tristeza era aquf mas autentica y,
de hecho, coexistfa con el ju.bile y la emoci6n, no menos
reales, que yo habfa percibido ya antes de la lectura.
Las cuatro primeras cartas han insistido sobre su vida
interior; las dos siguientes muestran la capacidad de! Tarot
para indicar tendencias y acontecimientos, y en particular
para hacer una advertencia. Primero, el Desenlace Posible.
El Cinco de Espadas invertido indica una derrota que pro­
duce vergilenza y humillaci6n. Su presencia aquf mostraba
que, pese a todo lo que la mujer ya habfa conseguido, toda­
vfa sus esfuerzos podfan quedar en nada. Ahora bien, a
veces la carta de! Desenlace contradice obviamente al De­
senlace Posible, sefialando que, por alguna raz6n, la posibi­
lidad no se convertira en realidad. Aquf, la relaci6n era mas
sutil. El Ermitano era un buen indicador de que la consul-

189
tante no perderfa lo que habfa ganado, pero no garantizaba
nada. La mostraba como bien encaminada, pero sefialaba
que aun no habfa llegado, por lo menos en el sentido prac­
tice. Por ende, el Cinco de Espadas segufa siendo una posi­
bilidad, y el Tarot advertfa a la mujer que hiciera todo lo
posible -recurrir al apoyo de sus amigos, no ceder a sus
miedos, especialmente durante los perfodos de estanca­
miento- para evitar ese resultado.
El Mundo invertido representa el no-movimiento, la falta
.
de exito y la incapacidad de organizar las cosas. Como el
Futuro Inmediato, indicaba que su vida seguirfa siendo ines­
table durante algun tiempo, sin que avanzara mucho en su
carrera ni en otros sentidos. Vemos, por ende, que ese nue­
vo ser que se mostraba como posible podfa resultar derro­
tado si no llegaba a alcanzar resultados practices. El hecho
de que el Tarot hubiera advertido a la consultante de ese
perfodo de estancamiento podfa ayudarle a superarlo, lo
mismo que el hecho de saber que se trataba s6lo del Futuro
Inmediato y no de! Desenlace.
Despues de la Cruz viene el Baculo. La primera de las
cuatro cartas, el Seis de Copas invertido, estaba en la posi­
ci6n de la Consultante. Y aquf encontramos una indicaci6n
mas clara de que era lo que se habfa extinguido. El naipe,
cuando esta en posici6n normal, muestra una nifia en un
jardfn, con una figura de mayor tamafio que le hace un
regalo. lmplica protecci6n y seguridad, y alude al nifio cuyos
padres se ocupan de todas sus necesidades. Aquf, sin em­
bargo, la carta aparecfa invertida. Junto con las otras cartas,
especialmente la Muerte y el Ermitano, la Imagen daba a
entender que la consultante habfa abandonado aquella for­
ma de vida aislada y protegida. Al analizar esta carta se vio
con claridad que en realidad la mujer habfa pasado casi
toda su vida con los padres, que la trataban como su «hi­
jita», y que les habfa permitido esa actitud por la seguridad
que representaba para ella. Y ni siquiera en ese memento,
seg(m me explic6, sus padres -y especialmente el padre­
podfan aceptar que la hija habfa crecido, y que debfa tomar
sus propias decisiones y correr sus propios riesgos. Y a ella

190
misma, naturalmente, el cambio se le habfa hecho diffcil de
aceptar. Ir a la facultad de derecho habfa sido el primer
paso, antes de! cual ella nunca se habfa tornado a sf misma
con la seriedad suficiente para hacer algo importante. Al
mismo tiempo, la universidad habfa sido otro «jardfn», es
decir, una situaci6n en la que no tenfa que tomar decision
alguna, sino que se limitaba a seguir una pauta estricta que
le imponfan desde afuera. Cuando le lleg6 el memento de
examinarse, se asust6, y la verdad era que acudi6 a un tera­
peuta para que le ayudase a aprobar. Y la terapia la ayud6,
pero hizo ademas otras cosas: le hizo ver que ya no era una
nifia que podfa dejar que otros decidiesen por ella. De esa
perdida provenf a la tristeza.
La carta siguiente era, en algunos sentidos, la mas im­
portante, como tambien la mas sencilla de interpretar de
toda la lectura. El Tres de Copas en la posici6n de! Ambien­
te indicaba gran apoyo de sus amigos, y representaba en
particular al «cfrculo de curaci6n» y al terapeuta. Su impor­
tancia residfa en el hecho de que mostraba hasta que punto
podfa contar con el apoyo exento de toda crftica de aque­
llas personas, un apoyo especialmente importante ante la
posibilidad de verse derrotada por un perfodo de estanca­
miento. El Tres de Copas no muestra, en modo alguno,
apoyo en el sentido de caridad ni de sacrificio de sf. Las tres
mujeres esta� bailando juntas. La gente que rodeaba a la
consultante fa fortalecfa, simplemente, por estar con ella,
por compartir sus experiencias y dejarse, a su vez, apoyar
por ella. Observese tambien el contraste entre el Tres y el
Seis. Aquf las mujeres son todas iguales; el naipe no trans­
mite ninguna sensaci6n de protecci6n ni de mimos.
El Tres de Copas tenfa una conexi6n «horizontal» con el
Tres de Varas en el Centro. Algunas de las influencias basi­
cas en esa imagen -la figura firmemente plantada en lo
alto de la colina- se derivaban de! apoyo que le brindaba
el medio. Aun cuando la mirada retrospectiva sobre su vida
y la exploraci6n de posibilidades nuevas fueran actividades
esencialmente solitarias, la consultante podfa extraer fuer­
zas y valor de la gente que la rodeaba.

191
En la posici6n de Esperanzas y Temores estaba una de
las imagenes que mas miedo inspiran en el Tarot: la Torre,
que significa destrucci6n, derrumbe, experiencia dolorosa.
Es evidente que representaba el temor de la mujer de que,
sin saber c6mo, todo lo que habfa logrado se dispersara. Un
miedo que podfa facilmente convertirse en una profecfa,
que podfa autorrealizarse, conduciendo al Cinco de Espa­
das invertido, en especial si un exito inmediato no venfa a
tranquilizar y animar a la consultante.
El miedo exagerado remitfa al Seis de Copas y al hecho
de que el naipe apareciera invertido. Bien podfa la consul­
tante haber renunciado a una actitud infantil en que se sen­
tfa protegida; bien podfa haber estado considerando su vida
con emocionada expectativa; en ella segufa habiendo una
parte que pensaba: «LC6mo puedo hacer algo asf? Ahora
estoy sola. Ya nadie me protege, y tengo que tomar mis
propias decisiones.» Y de aquf se pasa a: «No puedo hacer
esto. No tengo fuerzas para tanto, todo se me va a desmo­
ronar.» Cuando surgiera oposici6n o demora, el miedo po­
drfa aduenarse de ella, haciendo que la situaci6n se pare­
ciera al presentido desastre, y entonces el pensamiento a
medias consciente podrfa ser: «LVeis? Si yo sabfa que no
podfa hacerlo. LPor que habre renunciado a aquella protec­
ci6n?» Durante la lectura analizamos la posibilidad de que
la Torre representara tambien una esperanza subcons­
ciente. El subconsciente, un 6rgano a la vez muy conserva­
dor y muy estupido,* se negara con frecuencia a aceptar la

*No se ha de confundir el «subconsciente» con el «inconsciente», entre


cuyos atributos se cuenta tanto el coraje como el verdadero conoci·
miento. Del uso de estos terminos como sin6nimos ha resultado una
gran confusi6n. Aquf me valgo de\ termino «subconsciente» p�r� desig·
nar el material -deseos, angustias, miedos, esperanzas- repnm1do por
la mente consciente en su trato con las realidades externas de la vida. El
«inconsciente» alude a la energfa basica de la vida, un ambito de\ ser que
trasciende el ego personal. El subconsciente, a pesar de sus cualidades
secretas, es en realidad una extension del ego. En un sentido, abarca el
dominio absoluto <lei ego. aquel ambito donde este no tiene ningun com­
promiso con la realidad. Porque no le preocupan las consecuencias. el
subconsciente es el que, con ta\ de evitar una conversaci6n desagrada­
ble, nos lleva a cruzar la calle sin ver que viene un camion. El incons·

192
perdida de una situaci6n que considera segura. No importa
que la persona sepa, conscientemente incluso, que jamas
podra regresar a la protecci6n parental. El subconsciente
no acepta la realidad, y facilmente puede convencerse de
que el fracaso de los planes actuales tendra por resultado
un retorno a aquella seguridad.
Tomar conciencia de esas actitudes ocultas es un paso
muy importante para llegar a superarlas, porque el sub­
consciente depende en gran medida del ocultamiento; ello
es evidente si pensamos en las veces que hemos abrigado
alguna angustia secreta, solo para descubrir, cuando la ex­
presamos en voz alta, que la banalidad misma de la idea
basta para hacer que se nos borre de la mente. Una lectura
del Tarot puede actuar de esta manera en cuanto identifica
el material oculto y nos hace ver sus posibles consecuen­
cias: en este caso, el Cinco de Espadas.
En la posici6n del Desenlace aparecfa el Ermitano. Lo
primero que hay que observar respecto de esta carta es que
no anuncia exito ni fracaso. En contraste con el Tres de
Varas y el Cinco de Espadas, no indica probables conse­
cuencias practicas, sino que apunta en cambio a aquellas
cualidades de la propia consultante que nos mostraran, a su
vez, de que manera enfrentaba la nueva situaci6n.
El significado mas obvio del Ermitano se deriva de su
nombre y de su imagen basica. En este caso mostraba a la
consultante enfrentando la vida sola. Ahora bien, esto no
querfa decir que perdiera o rechazara el apoyo proveniente
de su medio. En todo caso, indicaba la necesidad de valerse
de tal apoyo todo lo posible. Porque el Ermitano sen.alaba
que, por mas que otros pudieran ayudarle, ella debfa tomar
sola las decisiones. Como la figura en el Tres de Varas, el
Ermitano esta solo, de pie en lo alto de su montana.
La soledad de! Ermitano, sin embargo, no existe como

ciente, por otra parte, nos equilibra y nos brinda apoyo al unirnos con la
gran fuente de vida que trasciende nuestro ser individual. En los Arcanos
Mayores, el Colgado nos ofrece una poderosa imagen de esta conexi6n
vital.

193
un fin en sf. En los Arcanos Mayores simboliza el acto de
distanciar la conciencia del mundo y de los acontecimientos
externos para considerar su significado. Y por cierto que la
idea de significado se adecua perfectamente bien a esta lec­
tura en particular. Tener el Ermitano como Desenlace signi­
ficaba que los miedos, las demoras y las posibles derrotas
no importaban tanto en realidad ... una vez que la consul­
tante aceptara su situaci6n. Es mas, el Ermitano simboli­
zaba directamente la psicoterapia.
Al mismo tiempo, apuntaba tambien al exito de su acep­
tacion de la nueva vida, porque en su aspecto mas arquetf­
pico esta carta significa sabidurfa, verdadero conocimiento
del alma, obtenido mediante el retire y la introspecci6n. La
montana de! Ermitano, lo mismo que el arbol del Colgado,
representa la conexi6n de la mente consciente con la sabi­
durfa y la energfa vital del inconsciente.
En cuanto Desenlace, por lo tanto, el Ermitano indicaba
que la mujer llegarfa a entender y a aceptar los cambios que
ella misma, a medias conscientemente, habfa introducido
en su vida. El simbolismo de la montana relacionaba la ul­
tima carta con la primera, el Tres de Varas. La relaci6n, a su
vez, senalaba el exito, tanto emocional como practice.
Finalmente, el Ermitano, que significa tambien madu­
rez, mediante su conciencia, llevaba adelante el proceso
que se habfa iniciado en el Seis de Copas invertido, el des­
mantelamiento de la dependencia infantil. Mostraba a la
consultante que la situaci6n se resolverfa cuando ella resol­
viera su vacilaci6n y sus miedos. A la larga, la montana de!
Ermitano no representaba en modo alguno el aislamiento,
sino simplemente una cualidad que la mujer, entonces, ape­
nas estaba empezando a hacer consciente: la seguridad en
sf misma, la confianza en su propia capacidad y en sus
juicios.
Como el Desenlace mostraba mas bien una conjetura
que un resultado, decidf dar vuelta una carta mas para tener
una indicaci6n de c6mo podrfan finalmente concretarse los
acontecimientos. La carta fue otro tres, el Tres de Pentacu­
los. Como indicadora de logro y de maestrfa, mostraba el

194
exito a largo plazo que se vefa demorado en el Future ln­
mediato.

El Cicio del Trabajo

Pese a su poder, la Cruz Celta funciona principalmente como


un instrumento descriptive, que nos muestra las diferentes
influenc:ias que obran sobre una situaci6n, aunque a menu­
do lleve implfcita la acci6n («Encara cuidadosamente el
problema, procurando organizarlo todo antes de pasar a la
acci6n», o «Con esta persona las cosas no iran bien. Si dejas
que se aleje volveras a ser tu mismo»). Pero en ocasiones, el
o la consultante se encuentra sin respuesta a la pregunta:
«GQue debo hacer?» Y aunque no es frecuente que el Tarot
ofrezca sugerencias tan concretas como «Ponte a estudiar
alfarerfa» o «Ve a visitar a tu abuela», sf puede indicar el
tipo de acci6n o el punto de vista que necesita una persona,
dejando que sea ella quien resuelva los detalles especfficos.
Como ejemplo sencillo, el Ocho de Pentaculos puede acon­
sejar a alguien: «Sigue empenandote en lo que estas ha­
ciendo, que, aunque te lleve tiempo, finalmente dara buen
resultado.»
Hay otras cuestiones, mas sutiles, que se plantea a veces
la gente despues de una lectura hecha segun la Cruz Celta:
GY si tuviera en cuenta otras influencias diferentes? GY si no
tomara precisamente esta actitud hacia el future, o aten­
diera a algo diferente en mi pasado? GC6mo modificarfa
eso el desenlace? 0, dicho de otra manera: GCuales son los
cambios posibles que puedo introducir?
Para que se destaquen mas las posibilidades de orienta­
ci6n y consejo, he ideado una nueva disposici6n de las car­
tas, basada en parte en la Cruz Celta y en parte en mi pro­
pia distribuci6n de los Arcanos Mayores, en la que apare­
cen tres innovaciones. Primero, todo el enfoque tiende mas
a aconsejar que a describir. Segundo, la tirada es abierta:
despues de haber llegado a la ultima posici6n, el lector
puede seguir sacando cartas, hasta diez veces Ja cantidad

195
inicial. Claro que eso .se puede hacer en cualquier lectura,
pero no en posiciones definidas. La estructura de! Cicio de!
Trabajo, como Barno a esta tirada, permite que el lector
repita varias veces las posiciones originales. El efecto es
permitir que se pueda considerar la situaci6n desde diferen­
tes angulos.
La tercera innovaci6n se refiere a que las cartas se leen
combinadas. Hay muchas tiradas (aunque por cierto no
todas, y un ejemplo es la disposici6n en Arbo! de la Vida,
que estudiaremos luego) en las que se leen las cartas indivi­
dualmente, aunque intentemos combinar sus significados
como en la Cruz. En el Cicio de! Trabajo, sin embargo, las
posiciones incluyen la idea de combinaciones. Los lectores
que conozcan mi libro sobre los Arcanos Mayores recorda­
ran que mi interpretaci6n divide los triunfos, una vez puesto
aparte el Loco, en tres lfneas de siete cartas cada una; en
esta division, cada lfnea representa una etapa de evoluci6n
diferente. Quizas el lector recuerde tambien que cada lfnea
se descompone ademas en tres partes. Las dos primeras
cartas significan el punto de partida de la lfnea, los arqueti­
pos o cualidades basicas que la persona debe usar para ir
pasando por las experiencias que muestra esa lfnea. Las
tres cartas de! medio representan el trabajo principal de la
lfnea, lo que la persona debe aprender o superar. Y las dos
ultimas cartas nos ensenan· el resultado. Asf, por ejemplo,
en la primera lfnea el Mago y la Suma Sacerdotisa indican
los arquetipos basicos de la vida; la Emperatriz, el Empera­
dor y el Hierofante muestran los diferentes aspectos de!
mundo exterior que hemos de enfrentar cuando crecemos,
y los Enamorados y el Carro simbolizan el desarrollo y el
triunfo de! individuo. El Cicio de! Trabajo se aduena, adap­
tandola, de esta estructura tripartita.

La disposici6n: posiciones y significados


La lectura se inicia escogiendo el Significador y mezclando
los naipes de la misma manera que con la Cruz Celta. De
modo similar, las dos primeras cartas forman una cruz pe­
quefia, que se interpreta de manera muy semejante a la de

196
la disposici6n anterior, acentuando quizas algo mas, en este
caso, que la carta que cruza al Centro es un desenlace o
desarrollo de la primera.
Despues de la cruz pequena, el lector da vuelta siete car­
tas y las dispone en hilera debajo de! Significador, y no alre­
dedor de este, colocando la carta de! medio debajo del Sig­
nificador y de] Cruce (figura 61 ).
Esta If nea forma el ciclo basico, y la lectura puede limi­
tarse a estas nueve cartas. Sin embargo, si despues de haber
interpretado esta lfnea el lector y el consultante desean mas
informaci6n, o simplemente ver las cosas desde otro an­
gulo, el lector da vuelta una segunda lfnea de siete cartas
directamente debajo de la primera, y asf sucesivamente
hasta que el significado se aclare.
En cada lfnea, las dos primeras cartas forman el punto
de partida. Sus significados especfficos se derivan de la Cruz
Celta; la primera es la Experiencia Pasada, que se interpreta
casi como la carta Base en la disposici6n anterior. La se­
gunda representa las Expectativas, la actitud de la persona
hacia el future. En la practica, interpretamos esta carta de
man era muy semejante a la posici6n de Esperanzas y Te­
mores en la Cruz Celta. Las dos cartas, juntas, muestran lo
que ha sucedido y lo que la persona espera, teme o simple­
mente cree que sucedera.
Las tres cartas siguientes se apartan mas decididamente
de la Cruz Cetta. Muestran lo que yo llamo el Trabajo, es
decir situaciones, influencias o actitudes que la persona
puede usar o debe superar. En la Cruz, las posiciones repre­
sentan pautas bastante fijas. Las cosas son como son. En el
Cicio, las cartas indican posibilidades, e incluso oportunida­
des. Es un sistema que insiste en la forma en que la persona
crea la situaci6n, y en c6mo puede cambiarla.
Cuando empece a practicar esta forma de lectura asigne
un significado a cada posici6n. La carta de] centre represen­
taba al Consultante, la que estaba a la izquierda a los Otros,
y la de la derecha los Acontecimientos. No tarde en descu­
brir que era mejor no asignar a ninguna una cualidad espe­
cffica, sino mas bien interpretarlas en conjunto, simple-

197
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198
mente como aquello con que la persona tiene que trabajar
en la situaci6n de que se trata, una combinaci6n de posibili­
dades. Al mi-smo tiempo, vale la pena tener presentes las
tres designaciones, porque cualquiera de ellas puede ser
util para delimitar el significado en determinadas lecturas.
Tratare ahora de dar un ejemplo de las tres como com­
binaci6n. Supongamos que el tema de una lectura es ese
antiguo motivo favorito: un nuevo idilio. Una mujer ha co­
nocido a alguien que le gusta, pero no sabe que es lo que el
hombre en cuesti6n siente por ella, ni si ella debe hacer
algo con sus sentimientos. En la lectura, la secci6n del Tra­
bajo muestra el Cinco de Varas, el Ermitano en posici6n
invertida y el Dos de Copas (figura 62).
Es evidente que el Dos de Copas indica que el hombre
siente por ella algo similar, lo mismo que sucederfa en la
Cruz Celta. Pero aquf, ademas, la carta aconseja a la mujer
que hable con el hombre de sus sentimientos. Sugiere tam­
bien que es mucho lo que ella tiene que ganar estando con
esa persona, y que la relaci6n amorosa, independiente­
mente de lo que dure, afectara intensamente su vida.

Figura 62

199
mente como aquello con que la persona tiene que trabajar
en la situaci6n de que se trata, una combinaci6n de posibili­
dades. Al mi-smo tiempo, vale la pena tener presentes las
tres designaciones, porque cualquiera de ellas puede ser
util para delimitar el significado en determinadas lecturas.
Tratare ahora de dar un ejemplo de las tres como com­
binaci6n. Supongamos que el tema de una lectura es ese
antiguo motivo favorito: un nuevo idilio. Una mujer ha co­
nocido a alguien que le gusta, pero no sabe que es lo que el
hombre en cuesti6n siente por ella, ni si ella debe hacer
algo con sus sentimientos. En la lectura, la secci6n del Tra­
bajo muestra el Cinco de Varas, el Ermitano en posici6n
invertida y el Dos de Copas (figura 62).
Es evidente que el Dos de Copas indica que el hombre
siente por ella algo similar, lo mismo que sucederfa en la
Cruz Celta. Pero aquf, ademas, la carta aconseja a la mujer
que hable con el hombre de sus sentimientos. Sugiere tam­
bien que es mucho lo que ella tiene que ganar estando con
esa persona, y que la relaci6n amorosa, independiente­
mente de lo que dure, afectara intensamente su vida.

Figura 62

199
El Ermitano refuerza estas ideas. Aquf, su posici6n in­
vertida no significa inmadurez, sino mas bien la idea de que
no es este el momenta para la soledad. En cambio, como
mas ganara la mujer es comprometiendose en la relaci6n.
El Cinco de Varas, sin embargo, senala que la situaci6n in­
cluye un conflicto. Como este naipe aparece en posici6n
normal, no indica amargura, ni siquiera una perturbaci6n
grave que la mujer deba tratar de evitar. Muestra, en cam­
bio, una cualidad vivificante en la pelea de los personajes,
algo que los exalta en vez de agotar sus fuerzas. Y como
todo esto ocurre en la secci6n de! Trabajo, implica que ella
debe, antes que empenarse en evitar el conflicto usar la
energfa que por mediaci6n de el se libera.
Que el Ermitano aparezca entre las dos cartas indica
quiza que la mujer se ha pasado algun tiempo apartada del
trato con otras personas, y que ahora desea (o necesita)
regresar al mundo. Por una parte, puede usar su nueva rela­
cion para que la ayude a salir de sf misma. Por otra, se en­
contrara con que el contacto con otras personas es motivo
de disputas y competencia, y que debe aprender no solo a
aceptar esas cosas, sino a usarlas.
Observese que las tres cartas no se limitan a mostrar lo
que es, sino que senalan direcciones y potencialidades, co­
sas con las que hay que trabajar. Consideremos ahora dos
posibles puntos de partida para esta lectura imaginaria, y
las diferentes maneras en que modifican las cartas de! Tra­
bajo. Ante todo, consideremos el significado si las dos pri­
meras cartas fuesen el Cinco de Copas y el Tres de Copas,
ambas relacionadas por la imagen de las tres copas. La pri­
mera de las cartas, en la posicion de la Experiencia Pasada,
indica la perdida de algo -muy probablemente el final de
una relacion amorosa- y constituye el antecedente de!
Ermitano. Por lo tanto, la Experiencia Pasada nos dice que
la etapa de! Ermitano se produjo como reaccion ante un
acontecimiento, pero es una reacci6n que ahora la mujer
puede dejar detras de sf. El Tres refuerza esas ideas de un
nuevo compromiso, y muestra una actitud muy optimista,
que le permitira superar los conflictos que se planteen.

200
Supongamos en cambio que el punto de partida hubie­
ran sido Espadas, y espedficamente el Ocho, seguido por el
Cuatro. El Ocho indica una historia de represion, aisla­
miento y confusion, en tanto que el Cuatro hace pensar que
esa situaci6n pasada ha dejado cicatrices a la consultante,
ya que al estar en la posici6n de las Expectativas muestra
un deseo de esconderse del mundo y de evitar comprome­
terse con otras personas. Al mismo tiempo, el Cuatro repre­
senta el temor -o la creencia- de tener que pasar la vida
sola, sin que nadie irrumpa en la iglesia cerrada para des­
pertarla de su sueno y devolverla al mundo.
Con un punto de partida asf, las cartas de! Trabajo indi­
can una oportunidad importante para la persona, dicien­
dole que esa relaci6n podrfa sacarla de su solitaria condi­
cion de Ermitano. Ha llegado el momento de salir, y si ha­
cerlo significa conflictos y discusi6n, es menester aceptarlos,
e incluso usarlos para comprometerse mas con la vida.
Las dos ultimas posiciones en la Ifnea vuelven a destacar
la idea de combinaci6n. En cuanto Desenlace y Resultado,
van mas alla del uso unico que la Cruz Celta hace del De­
senlace como resumen de la lectura. El Desenlace indica
c6mo evolucionaran probablemente las cosas. Por su parte,
el Resultado indica la reacci6n de la persona ante tal evolu­
ci6n o el, efecto que esta tendra sobre la vida de la persona.
Este efecto puede ser tanto una experiencia como una acti­
tud. Por ejemplo, puede indicar un acontecimiento o una
modificaci6n ulterior que se produce a causa del Desen­
lace. El Cinco de Copas seguido por el Ocho de Copas sig­
nifica que la persona pierde algo, o que algo termina mal, y
como resultado de ello, la persona decide abandonar la em­
presa, irse a otra parte o iniciar una nueva fase en la vida.
0 bien la carta que esta en la posici6n del Resultado
puede mostrar el efecto que tiene psicol6gicamente el De­
senlace. Un ejemplo clasico es la Torre seguida por la Estre­
lla, lo que indica que una explosion en la vida de la persona
conducira a una liberaci6n de esperanza y energfa. Este
ejemplo ilustra tambien la gran importancia potencial que
tiene el no ver solamente el Desenlace, sino tambien lo que

201
viene tras el. Si una lectura solo mostrase la Torre y no,
como resultado de ella, la Estrella, dejarfa al consultante
con un sentimiento de devastaci6n.
Es muy frecuente que la primera lfnea de una imagen
tan fuerte que la persona ya no necesite mas informaci6n,
pero hay otras veces en que, tras haberla lefdo, se queda un
poco confundida, o simplemente desea ver la sitµaci6n des­
de un punto de vista diferente. En un caso asf, el lector
puede disponer otra lfnea de cartas directamente debajo de
la primera. Las posiciones siguen siendo las mismas, y las
siete cartas siguen estando relacionadas con la cruz peque­
fia originaria, que deline6 la situaci6n basica. Y sin embar­
go, como empezamos desde un punto de partida distinto, la
lfnea nos permite ver la situaci6n de diferente manera.
Ademas de la nueva informaci6n obtenida, este metodo
ayuda a resolver una cuesti6n que plantean muchas perso­
nas respecto de las lecturas de! Tarot: «Si volviera a hacerlo,
saldrfan cartas diferentes, de modo que Lc6mo es posible
que estas que han salido signifiquen realmente algo?» La
respuesta es que las nuevas cartas nos permitiran ver la
misma situaci6n desde un punto de vista distinto.
Es muy frecuente, cuando un lector lee una Cruz Celta y
despues vuelve a mezclar los naipes para hacer una nueva
lectura, que en ella aparezcan muchas de las mismas cartas
u otras de significado similar. En un par de lecturas que hice
para un matrimonio (separadas por otra, hecha para una
persona diferente), seis de las diez cartas fueron las mismas,
y la carta del Ambiente, en la lectura de la mujer, era la
misma que se us6 como Significador para el marido. El Ci­
cio del Trabajo, como de hecho excluye la posibilidad de
que vuelvan a aparecer las mismas cartas, tiende mas a
mostrar diferentes aspectos de la situaci6n.
A veces, la segunda lfnea sera casi un espejo de la pri­
mera, lo que indica que la situaci6n esta tan encaminada en
ese sentido que a la persona no le sera facil cambiarla. Otras
veces, el Desenlace-Resultado mostrara una alternativa para
la primera If nea, y entonces el lector debera estar atento a
los puntos de partida y a las cartas del Trabajo.

202
Ejemplo de una lectura
Una vez hice una consulta para una mujer que tenfa un
amante celoso. En teorfa, ninguno de los dos esperaba que
el otro fuese mon6gamo, pero la mujer sabfa que si ella iba
con alguien mas -y habfa aparecido alguien mas- su
amante se alterarfa. Querfa que la aconsejara sobre lo que
debfa hacer, e hicimos la. lectura con el Cicio del Trabajo
(figura 63a).
Antes de la lectura comente con la consultante que en
situaciones asf es frecuente que aparezca el Tres de Copas,
en posici6n normal si las cosas van bien, e invertido en el
caso contrario. La tirada se inici6 con el Tres de Copas in­
vertido; cruzado por el As de Copas. La combinaci6n mos­
traba que, pese a los celos y las discusiones, la consultante
podfa obtener gran felicidad de la situaci6n si consegufa
resolverla en forma adecuada. La primera lfnea se iniciaba
en forma muy positiva con el As de Pentaculos como la
Experiencia Pasada, y el Sol como una Expectativa suma­
mente optimista para el futuro. Ahora bien, el As de Penta­
culos, ademas de mostrar felicidad y placer, transmite tam­
bien un clima de seguridad, de una situaci6n protegida y
aislada. Durante algun tiempo, la mujer y su amante no se
habfan relacionado mucho con otras personas, constru­
yendo en cambio, como lo muestra el simbolismo del As, un
recoleto «jardfn» emocional en torno de ellos (estaban, de
hecho, viviendo en una remota casa en la campifia galesa).
El Sol muestra a un nifio que sale a caballo de un jardfn.
La mujer esperaba ahora tener mayor libertad para aventu­
rarse en experiencias mas abiertas. Y como el As de Penta­
culos se habfa convertido en el memento de la consulta en
el As de Copas, por lo menos como posibilidad, las cartas
mostraban que la consultante habfa comenzado a aflojarse
y a dejar fluir sus emociones sin tener en consideraci6n la
seguridad.
El Trabajo acentuaba aun mas la sugerencia de libertad.
La Estrella, la Torre y el Mundo, todas cartas de la ultima
lfnea, mostraban en primer lugar la potencia de la situaci6n.
En el centro, la Torre simbolizaba las tormentosas batallas y

203
Ejemplo de una lectura
Una vez hice una consulta para una mujer que tenfa un
amante celoso. En teorfa, ninguno de los dos esperaba que
el otro fuese mon6gamo, pero la mujer sabfa que si ella iba
con alguien mas -y habfa aparecido alguien mas- su
amante se alterarfa. Querfa que la aconsejara sobre lo que
debfa hacer, e hicimos la. lectura con el Cicio del Trabajo
(figura 63a).
Antes de la lectura comente con la consultante que en
situaciones asf es frecuente que aparezca el Tres de Copas,
en posici6n normal si las cosas van bien, e invertido en el
caso contrario. La tirada se inici6 con el Tres de Copas in­
vertido; cruzado por el As de Copas. La combinaci6n mos­
traba que, pese a los celos y las discusiones, la consultante
podfa obtener gran felicidad de la situaci6n si consegufa
resolverla en forma adecuada. La primera lfnea se iniciaba
en forma muy positiva con el As de Pentaculos como la
Experiencia Pasada, y el Sol como una Expectativa suma­
mente optimista para el futuro. Ahora bien, el As de Penta­
culos, ademas de mostrar felicidad y placer, transmite tam­
bien un clima de seguridad, de una situaci6n protegida y
aislada. Durante algun tiempo, la mujer y su amante no se
habfan relacionado mucho con otras personas, constru­
yendo en cambio, como lo muestra el simbolismo del As, un
recoleto «jardfn» emocional en torno de ellos (estaban, de
hecho, viviendo en una remota casa en la campifia galesa).
El Sol muestra a un nifio que sale a caballo de un jardfn.
La mujer esperaba ahora tener mayor libertad para aventu­
rarse en experiencias mas abiertas. Y como el As de Penta­
culos se habfa convertido en el memento de la consulta en
el As de Copas, por lo menos como posibilidad, las cartas
mostraban que la consultante habfa comenzado a aflojarse
y a dejar fluir sus emociones sin tener en consideraci6n la
seguridad.
El Trabajo acentuaba aun mas la sugerencia de libertad.
La Estrella, la Torre y el Mundo, todas cartas de la ultima
lfnea, mostraban en primer lugar la potencia de la situaci6n.
En el centro, la Torre simbolizaba las tormentosas batallas y

203
204
las emociones abrumadoras puestas en juego. Sugerfa tam­
bien el peligro de que la seguridad de su relaci6n quedara
deshecha por los rayos de los celos y de! resentimiento.
Ahora bien, en este caso particular la Estrella no indicaba
una liberaci6n que se alcanza despues de la Torre, como
habrfa sido en el caso de estar al final de la lfnea. Mas bien,
advertfa a la consultante que necesitarfa optimismo y una
actitud sumamente abierta en lo referente a sus propios
deseos y emociones. El Mundo indicaba tambien opti­
mismo, e implicaba la posibilidad de combinar los objetivos
opuestos, a la vez una relaci6n estable y la libertad.
Y sin embargo, pese a todas esas influencias positivas,
las cartas finales parecfan muy poco promisorias. El Ocho
de Espadas seguido por el Diablo daba a entender que la
consultante harfa un intento de liberarse de las cualidades
sofocantes de su situaci6n. El Resultado, sin embargo, mos­
traba que probablemente no lo conseguirfa. La feliz y c6-
moda seguridad del As de Pentaculos se habfa convertido
en una represi6n diab6lica, en virtud de la cual ella y su pri­
mer amante estaban encadenados a una situaci6n que nin­
guno de los dos querfa realmente.
En procura de obtener otro punto de vista -y ademas,
de entender que era lo que habfa ido mal en la primera
lfnea-, dispusimos una segunda hilera de naipes (figura
63b).
Esta lfnea empez6 de manera mas sobria. En la Expe­
riencia Pasada aparecfa el Siete de Espadas, indicador de
intentos no muy entusiastas de salir del encierro de su vida.
Ello implicaba que anteriormente la consultante nunca ha­
bfa planteado con firmeza la cuesti6n ni se habfa enfren·
tado con los problemas reales que esta implicaba. Esta carta
sola apuntaba a las razones por las cuales el Diablo conse­
gufa hacerse valer: la mujer jamas habfa intentado resolver
que era lo que debfa hacer; nunca se habfa enfrentado con
su amante ni con los problemas que existfan entre ellos.
La segunda carta llevaba mas lejos esta idea. La Justicia
no s6lo mostraba la esperanza de que todos fueran mas
bien «justos» antes que represores o egofstas, sino tambien

205
un deseo de verlo todo con claridad y de enfrentar su pro­
pia verdad, es decir, lo que el/a habfa hecho con su vida y,
ademas, las reacciones de los otros. Con una actitud mucho
mas dura e implacable que la de! Sol, la Justicia simboli­
zaba un compromiso con la realidad, con la creaci6n de un
verdadero futuro para sf misma. Observese que el Sol nos
presenta un nifio, libre y sin responsabilidades: el opuesto
de la Justicia.
El Trabajo en esta lfnea -el Nueve de Copas, el Cuatro
de Pentaculos, la Rueda invertida- continuaba el tema de!
realismo. El Nueve de Copas mostraba la necesidad de
equilibrar la presi6n emocional con alg(m placer ligero. Por
otra parte, la Rueda invertida indicaba la capacidad de
abrirse paso entre las confusiones en juego. Mostraba igual­
mente la necesidad de controlar la situaci6n, de negarse a
permitir que la Rueda de los acontecimientos se aduefiara
de ella, llevandola allf donde acertara a rodar. La Justicia se
convertfa entonces no en una mera esperanza, sino en el
camino principal para apartarse de la pasividad y la subje­
tividad.
De las tres cartas del medio, el Cuatro de Pentaculos
result6 ser la mas interesante, especialmente al compararia
con la Torre, situada encima. Allf donde el triunfo habfa
mostrado a la consultante desintegrandose bajo el impacto
de los intensos sentimientos ajenos, el Cuatro de Pentacu­
los la mostraba autoprotegiendose. La mostraba aferran­
dose a sus propias necesidades, a su propia comprensi6n
de la situaci6n, a pesar de la presi6n que sobre ella ejercfan
sus dos amantes. Las dos cartas que rodean a la central le
indicaban dos maneras de hacerlo; primero, disfrutando, y
valiendose de ese placer para mantenerse fntegra, y en se­
gundo lugar, entendiendo lo que habfa sucedido, y por que
habfa sucedido. La Rueda invertida a la derecha indicaba la
necesidad -y la oportunidad- de poner efectivamente en
juego su esperanza de Justicia, es decir, de esforzarse por
entender el verdadero significado de todos los cambios que
estaban ocurriendo en su vida.
Mientras analizabamos estas dos lfneas, la mujer dijo

206
207
que le daba la impresi6n de que la primera era lo que debe­
rfa querer, y la segunda lo que realmente querfa. La gente
que la rodeaba hablaba tanto de «libertad» y de relaciones
abiertas sin consecuencias dolorosas que ella se sentfa pre­
sionada para desear ese tipo de comportamiento «solar».
Pero en realidad, le importaba mucho mas la Justicia, la
verdad. El resultado de! punto de partida de la segunda
lfnea, mas aspero y realista, mostraba el sentido de lo que
decfa la consultante. En la posici6n de! Desenlace estaba
la Reina de Varas, con el Seis de Varas como Resultado. La
Reina indicaba que, al considerar antes la Justicia que un
Sol excesivamente optimista, la mujer encontrarfa la alegrfa
y el sentido de su propia fuerza. Llegarfa a depender mas
de sf misma que de la situaci6n externa, y de ello obtendrfa
la confianza y la fe de! Seis, un optimismo capaz de arras­
trar consigo a otras personas.

El Arbol de la Vida

Cualquier lectura de! Tarot se origina en un momento de­


terminado; al describir las influencias y tendencias, se ex­
tiende hacia el pasado y el futuro. Las formas mas breves
tienden a extenderse solo lo suficiente para esclarecer al­
guna situaci6n determinada. Pero cuando empezamos a
conocer mejor las cartas, podemos buscar un metodo que
nos de una imagen mas amplia de! lugar que una persona
ocupa en el mundo. Ese entendimiento mas completo es lo
que nos proporciona la lectura que sigue, el Arbo! de la
Vida, en la que nos valemos de todo el mazo, y cuyo al­
cance es similar al de la carta natal astrol6gica (aunque
quiza se concentre mas estrictamente en el dominio espi­
ritual/psicol6gico).
La imagen de! Arbo! proviene de la Cabala, y en el mazo
Rider podemos verla en el Diez de Pentaculos, dibujado de
la siguiente manera:

208
0
0 0
0 0
0
0 0
0
0
En la meditaci6n con los Arcanos Mayores usamos prin­
cipalmente las veintid6s posiciones o vfas entre las diferen­
tes sephiroth (las diez posiciones). En adivinaci6n usamos
las propias sephiroth, adaptando sus connotaciones y nom­
bres clasicos para que puedan servir como posiciones en
una tirada, similares a la Base, el Consultante, etc., de una
Cruz Celta, pero de alcance mucho mas amplio. Las des­
cripciones y los tftulos cabalfsticos son necesariamente abs­
tractos; contienen una descripci6n mfstica de la creaci6n y
de la estructura de! universo, e igualmente un camino hacia
un mayor c�nocimiento de Dios. Por eso quienes, como yo,
usamos el Arbo! de la Vida para practicar la lectura del
Tarot, hemos escogido significados mas terrenale�.

La estructura del Arbol


Hay dos pautas basicas:

(a) (b)

209
El diagrama (a) destaca. los niveles de conciencia. El
triangulo superior es el que se mantiene mas proximo a
Dios, de quien emano el punto original de luz para crear la
primera sephirah. A medida que la luz de la creacion via­
jaba a traves de los diferentes triangulos, se diluyo -e in­
cluso hay quienes dicen que se corrompio- cada vez mas,
hasta que en la ultima y solitaria sephirah quedo contenida
dentro del mundo ffsico de came, rocas y agua. (Por ci·erto
que una descripcion tan breve desfigura enormemente la
filosoffa cabalfstica, y si la cloy aquf es solo para dar cierta
vision del fundamento de la lectura que sigue el Arbo! de
la Vida.)
El concepto de un descenso de la luz se usa en adivina­
cion de la siguiente manera: como lo que queremos es des­
cribir la vida de una persona, consideramos que cada trian­
gulo es un aspecto de esa persona, usando un sistema tri­
partito similar a las tres lfneas de los Arcanos Mayores. El
triangulo superior significa la existencia espiritual de la per­
sona, y apunta hacia arriba, sefialando el potencial mas ele­
vado de! sujeto. El de! medio apunta hacia abajo, hacia la
manifestacion, y representa las maneras que tiene la per­
sona de enfrentarse con el mundo exterior y los asuntos
practices de la vida. El triangulo inferior vuelve a apuntar
hacia abajo, pero esta vez hacia los ambitos secretos de! sf
mismo. Representa los impulses inconscientes y la energfa
imaginativa. Tambien podemos referirnos a los triangulos
como superconsciente, consciente e inconsciente.
La posicion inferior, situada aparte, no representa una
cualidad personal, como las otras, sino el mundo exterior
donde vive la persona. Podemos considerarla similar al
Ambiente en la Cruz Celta, pero en un nivel mucho mas
amplio.
El diagrama (b) se deriva de la idea de polaridad o de
fuerzas 9puestas. En la Cabala, los !ados derecho e izquier­
do de! Arbo! significan la forma en que Dios dirige la exis­
tencia. El pilar derecho, el de la Gracia, tiende a la expan­
sion. Sus cualidades abren y ensanchan. El pilar izquierdo,
llamado de la Severidad, tiende a la contraccion, acen-

210
tuando las cualidades que limitan. Uno de ellos da, el otro
quita, y asf contribuyen a la conservacion de la energfa.
Pero si solo existieran estas dos fuerzas, el universo oscilarfa
descontroladamente entre ambas, expandiendose y contra­
yendose sin pausa. Por eso el pilar de! medio representa la
Reconciliacion, una mezcla y armonizacion de los dos prin­
cipios. Observese que la ultima sephirah, que simboliza la
existencia ffsica, cae en el pilar de! media. En el mundo
material, los elementos arquetfpicos se funden en una for­
ma estable.
La imagen de las tres columnas aparece en forma me­
nos abstracta en la version que da el mazo Rider (lo mismo
que en varias otras) de la Suma Sacerdotisa. El pilar oscuro
representa la Severidad, el claro significa la Gracia. La Suma
Sacerdotisa cumple la funcion de la Reconciliacion, equili­
brando en su perfecta inmovilidad los opuestos de! yin y
el yang.
Asf como necesitamos una version «practica» de los trian­
gulos, nuestro proposito requiere tambien una interpreta·
cion mas directa de los tres pilares. Por consiguiente, usa·
mos una pauta recurrente para cada triangulo. La posicion
de la izquierda tiende hacia los problemas que se originan
en ese nivel, la de la derecha presenta los beneficios o una
direccion positiva. La posicion de! media describe la cuali·
dad misma, en la que las oposiciones se confunden. Estas
distinciones se aclararan cuando consideremos individual­
mente las sephiroth.
Algo mas hay que decir sobre la estructura. Los cabalis­
tas dibujan el camino recorrido por la luz de la creacion
como un zigzag, al que a veces se hace referenda al hablar
de! rayo de Dios. Un zigzag que comienza mas alla de la pri­
mera sephirah (porque la verdadera esencia de Dios sigue
siendo incognoscible y trasrr.mdente), y cuyo recorrido es
este:

211
En la meditaci6n usamos esta imagen principalmente
para ayudamos a ascender a traves de las sephiroth hacia
la union con aquel aspecto de Dios que experimentamos en
el extasis mfstico. Dicho de otra manera, a traves de la me­
ditaci6n desandamos el camino de! rayo, como si estuviera­
mos desenmarafiando el universo para llegar a su fuente. El
rayo que se abate sobre la Torre en los Arcanos Mayores
simboliza esta luz de la iluminaci6n.
Otra forma de meditaci6n, que se combina con la magia
ceremonial, intenta seguir hacia abajo el camino del rayo, o
mas bien, atraerlo sobre la persona. Este uso de los princi­
pios cabalfsticos para la magia, llamado la «Cabala Prac­
tica», basa buena parte de su operaci6n en la idea de que el
ritual y la meditaci6n adecuados pueden atraer sobre el
mago un relampago no solo de comprensi6n, sino tambien
de gran poder. A quien sigue estas practicas ocultas se le
advierte que no ha de buscar ese poder para su ventaja per­
sonal, sino solamente con fines que sirvan a la comunidad.
(Estas advertencias en contra de posibles abusos le clan a
uno a veces la impresi6n de ser similares a las advertencias
que aparecen en los libros pornograficos: «Este material es
exclusivamente para uso medico».)

La tirada
En adivinaci6n seguimos el recorrido del rayo de manera
mucho mas mundana, como metodo para disponer las car-

212
tas. Para hacer una lectura seg(m el Arbo! de la Vida, se
saca primero el Significador como en los otros metodos, y
se lo coloca en lo alto de la superficie de lectura (como es
obvio, para disponer setenta y ocho cartas se necesita mu·
cho espacio}. Cuando el sujeto ha mezclado y cortado el
mazo, el lector dispone las cartas boca abajo, asf:
1
3 2
5 4
6
8 7
9
10
El Significador permanece expuesto por encima de la
lectura. Cuando ya estan dispuestas las diez primeras car­
tas, el lector dispone sobre ellas otras diez, y asf sucesiva­
mente, hasta que en cada lugar haya una pila de siete car·
tas. Ahora bien, al haber sacado el Significador, en el mazo
quedan setenta y siete cartas, once veces siete. Por ende, al
lector le quedaran siete cartas extra. Muchos cabalistas ha­
blan de una undecima sephirah «invisible», a la que se co­
noce como Daath, o Conocimiento. Generalmente, los ca­
balistas colocan esta sephirah extra en el pilar del medio,
entre las sephiroth primera y sexta, es decir, entre el trian­
gulo superior y el de! medio. En las lecturas del Tarot la
situamos al costado, o bien en la pa rte inferior, y la leemos
despues de todas las otras. El hecho de que no la vayamos
disponiendo ordenadamente con las otras cartas, sino que
simplemente usemos para ella las siete cartas «sobrantes»,
subraya su peculiaridad. La pila de Daath no pertenece a
ninguna de las areas generales de influencia, y algunos lee­
tores piensan que se refiere al futuro inmediato.

213
Cuando empece a hacer lecturas basadas en el Arbo! de
la Vida, usaba la pila Daath como un comentario general,
·una informaci6n adicional que se aplicaba a la totalidad de
la lectura. Desde entonces le he encontrado un significado
mas especffico, que es el de Transformaci6n.
En mi libro sobre los Arcanos Mayores describf la idea,
derivada tanto de la Cabala como de la moderna mecanica
cuantica, de que un cambio no se produce como una altera­
ci6n gradual, sino como un salto de un estado a otro. Pode­
mos ir aproximandonos a los cambios con anos de prepa­
raci6n gradual, pero el cambio real y efectivo se da como un
salto a traves de un abismo. Dejamos de ser una cosa y nos
convertimos en otra. En esos momentos de transformacion
podemos, en ocasiones, percibir la Nada esencial que sub­
yace en toda existencia fija. Hay quienes describen a Daath
como aquel aspecto que percibe esta verdad del abismo.
Otros apuntan que Daath relaciona la Sabidurfa (sephi­
rah 2) y el Entendimiento (sephirah 3) por mediaci6n de
sus cualidades de conciencia y reflexion. De hecho, «Daath»
significa «Conocimiento».
Sin perder de vista estos significados, descubrf que era
un valioso recurso usar la pila Daath como una descripcion
de los medios por obra de los cuales cambia una persona.
Relacionada con la totalidad de la lectura, esta sephirah
destaca las conexiones que establece una persona entre los
diferentes niveles. Las diferentes sephfroth/posiciones tien­
den a mostrar distintos niveles y condiciones del ser. La pila
Daath nos ayuda a ver de que manera nos movemos entre
ellos. Por eso le he dado el nombre de Transformaci6n.

Las posiciones y los significados


GCuales son, pues, las posiciones especfficas de las sephi­
roth? La lista siguiente es la que yo uso, basada en parte en
sugerencias tomadas de diversos comentarios. La ofrezco
como gufa y como un sistema posible, pero quienes quieran
trabajar especfficamente con el Arbo) de la Vida querran
formular sus propias posiciones. Usando la pauta numerica
que aparece en la pagina 213, las posiciones son:

214
1 Kether o la Corona - La suprema evoluci6n espiritual
Con esto aludimos a las cualidades mejores y mas autenti­
cas de la persona, y a los caminos por los cuales esta llega a
tales niveles. La Corona no siempre mostrara cualidades
muy positivas o jubilosas. Algunas personas alcanzan lo
mejor de su evoluci6n mediante la lucha o la tristeza. Re­
cuerdo una lectura en que la Torre ocupaba el centro de la
lfnea Kether, con la Estrella a dos cartas de distancia. Al
consultante se le hacfa muy diffcil evolucionar de manera
estable. Tendfa siempre a pasar por ciclos de tension, explo­
sion y liberaci6n, un tema que resonaba durante toda la lec­
tura, hasta el final, en que el Diablo aparecfa en el centro de
su Ifnea Daath.

2 Hokmah o la Sabidurfa
La segunda sephirah, Hokmah o la Sabidurfa, representa la
Inteligencia Creativa, las formas en que la persona avanza
hacia el objetivo de la Evolucion Suprema. Relacionada ge­
neralmente con la If nea de la Corona, esta sephirah destaca
mas bien el proceso de la evoluci6n que su resultado. Por
ejemplo, si el Sol aparece en la lfnea de la Corona, lo inter­
pretaremos como jubilo y libertad, apreciados por sf mis­
mos. Si apareciera en la Inteligencia Creativa, pensarfamos
en aquellas cualidades como medios para alcanzar cual­
quier cosa que hubieramos visto en la Corona. Como la pri­
mera lfnea, la Inteligencia Creativa tambien puede incluir
cartas diffciles o desagradables, como representaci6n de lo
que la persona usa para crecer.
Cuando aparecen tales cartas, es importante considerar­
las no solamente en relaci6n con su funci6n -para ver c6mo
la persona puede usarlas de manera creativa-, sino tam­
bien en relaci6n con las otras cartas de la lfnea. Por ejem­
plo, supongamos que el Nueve de Varas apareciera en
Hokmah. El lector insistirfa primero en la fuerza y la deter­
minacion, mas que en la rigidez inherente al naipe. Pero
supongamos que en la misma lfnea apareciera tambien el
Cuatro de Varas; entonces, hay que ver el Nueve como par­
te de un ciclo de defensa y apertura, en que ambas se ayu-
clan y fortalecen recfprocamente. Y como aparecen en la
segunda lfnea de) triangulo de) Espfritu, pensarfamos en
ellas no simplemente como un ciclo que repite una y otra
vez la misma experiencia, sino como una espiral que con­
duce a las imagenes, sean las que fueren, que aparecfan
en Kether.
Se ha de tener en cuenta que, obviamente, la lectura de)
Arbo) de la Vida exige mucha experiencia con las cartas y
con la adivinaci6n para obtener resultados adecuados. El
lector no solo debe interpretar siete cartas para cada posi­
ci6n, sino que cada posici6n debe relacionarse con las otras.

3 Binah o el Entendimiento
El triangulo se completa con Binah, el Entendimiento. En la
Cabala, la diferencia entre Sabidurfa y Entendimiento se
refiere principalmente a la forma en que el alma contempla
a Dios y se autocontempla. En la experiencia, mas terrenal,
de una lectura, podemos considerar como Entendimiento
aquellas experiencias que frenan nuestra evoluci6n, es de­
cir, las Penas y las Cargas. Aquf, las cartas muestran las limi-
. · taciones de la persona, y esta vez es necesario adaptar las
imagenes mas positivas a los terminos de la lfnea. Al mismo
tiempo, el tftulo original, el Entendimiento, nos lleva a con­
siderar la forma en que pueden ser superadas estas limi­
taciones.
El triangulo de! medio representa los aspectos mas co­
rrientes de la vida, y aquf comenzamos con los dos !ados y
terminamos en el medio.

4 Gevurah o el Juicio
En la posici6n opuesta a los Logros Terrenales se encuentra
Gevurah, o el Juicio, que representa las Dificultades. Estas
pueden incluir cualquier cosa, desde problemas de dinero a
soledad. En una lectura, la Reina de Espadas en esta Ifnea
me indic6 que la consultante era viuda.

5 Hesed o la Misericordia
La quinta sephirah representa los Logros Terrenales, lo cual

216
significa aquello que la persona ha de alcanzar en la vida en
los dominios de) trabajo, el hogar, el dinero, los amigos, etc.
Por lo com(m, la Jfnea acentuara factores de exito antes que
de fracaso. Tambien puede indicar las maneras en que los
Logros T errenales afectan al caracter de la persona. Los
tres triangulos forman un disefio Cmico, un hecho que por lo
comun se pone cada vez mas de manifiesto a medida que
se avanza en la lectura y las relaciones se muestran con mas
fuerza. Por lo tanto, sera frecuente que las preocupaciones
trivial es de los Logros Terrenales reflejen la conciencia es­
piritual de la Fuerza Creativa que esta por encima de esta
posici6n. Muchas veces, la comprensi6n de las posiciones
inferiores en el Arbo) sera la clave que permita volver atras
e interpretar las supertores.

6 Tifereth o la Belleza
La punta de! triangulo representa a Tifereth, la Belleza. En
las lecturas, me valgo de esta posici6n para indicar la Salud.
Usar el Tarot para diagnosticar problemas ffsicos especffi­
cos puede ser una operaci6n muy engafiosa, aunque hay
sugerencias para hacerlo, relacionando por lo general las
cartas con aspectos astrol6gicos o con otros sistemas. Se­
gun mi experiencia, es mejor obtener de la Ifnea un cuadro
mas general, que no tenga en cuenta solamente el estado
ffsico, sino tambien la salud emocional y espiritual.
Una recomendaci6n: observese cuales son los elemen­
tos que dominan. La abundancia de Varas sugiere buena
salud general durante toda la vida de la persona, aunque,
naturalmente, naipes como el Diez o el Nueve de Varas, lo
mismo que cuando las cartas de este palo aparecen inverti­
das, pueden indicar lo opuesto. Las Copas y Espadas tien­
den a revelar la condici6n emocional y espiritual de la per­
sona, en tanto que los Pentaculos suelen sefialar una salud
mas debil, o la necesidad de ocuparse mas del cuerpo. El
Cinco, por ejemplo, serfa una clara advertencia. Un predo­
minio de Arcanos Mayores en la lfnea es mas diffcil de inter­
pretar, y su significado depende de las cartas que aparez­
can. La Fuerza, naturalmente, indicarfa buena salud en ge-

217
neral, la Templanza una enfermedad evitada mediante pre­
cauciones, en tanto que el Diablo podrfa significar malestar
o hipocondrfa. A veces, una (mica carta Mayor puede sim­
bolizar alguna situaci6n especial que ha aparecido o apare­
cera en la vida de la persona. Las secuencias temporales en
esta Ifnea, y en el Arbo I en su totalidad, son un problema
diffcil, especialmente para el lector principiante.
El tercer triangulo tiene que ver con el inconsciente, y en
particular con las pulsiones imaginativas y sexuales. En el
volumen sobre los Arcanos Mayores consideramos la idea
de que el superconsciente, o energfa y conciencia espiritual,
consista en el inconsciente, transformado y vuelto cons­
ciente. A este respecto, es frecuente que el Arbo) muestre
conexiones muy fuertes entre los triangulos superior e infe­
rior, en tanto que el nivel medio -las experiencias cons­
cientes de la persona- forma un vfnculo entre los dos.
Aµtes describf al subconsciente como el !ado reprimido
de! ego, distinto del inconsciente, que es la energfa vital de
la persona. Ninguno de estos triangulos aborda especffica­
mente este sentido de! subconsciente. Este material mante­
nido en secreto puede aparecer en cambio a Io largo de
toda la lectura, dejando al descubierto problemas, agresivi­
dad o deseos insatisfechos. Lamentablemente, la amplitud
de! tema no me permite dar ejemplos detallados. (Y me dis­
culp? por caer en algo que se asemeja a las oscuras insinua­
ciones que encuentra uno a menudo en los libros de ocul­
tismo: «Aquf no puedo decir ya mas sobre el tema.») S6lo
quiero senalar que podemos ver el funcionamiento de! sub­
consciente en las contradicciones aparentes, por ejemplo,
del Dos de Espadas, que aparece como un bloqueo en la
lfnea de la Fuerza Creativa.

7 Netzach o la Eternidad
La septima sephirah, Netzach, significa la Eternidad. En este
sistema, la he usado como representaci6n de la Disciplina,
las formas en que la persona puede poner en funciona­
miento su imaginaci6n. Al decir «disciplina» no me refiero
al tipo de reglas estrictas que normalmente evoca la pala-

218
bra, sino a la direcci6n y al entrenamiento deliberados que
simboliza el halc6n encapuchado de! Nueve de Pentaculos.
Bajo una disciplina ta!, el poder creativo no resulta confi­
nado ni se debilita, sino que, estimulado, se libera. Ello ocurre
porque el beneficio que rinde a nuestra vida esta cualidad
de! inconsciente se incrementa mas cuanto mas la dirigi·
mos. Esto es algo que saben bien la mayorfa de los artistas y
las personas que han trabajado seriamente en ocultismo.
La mayorfa de las personas que no trabajan deliberada­
mente con la energfa inconsciente se encuentran con que
permanece simplemente latente. Es posible que lleven una
vida que parezca mon6tona, o que se consideren personas
carentes de toda creatividad. En algunos casos, sin embar­
go, el inconsciente es tan fuerte que puede hacer irrupci6n
por sf solo, provocando el caos o incluso la locura. Recuer­
do una lectura (no era un Arbo) de la Vida) que hice a un
hombre que habfa pasado por un colapso nervioso grave
despues de una serie de intensas experiencias psfquicas. En
la lectura apareci6 el Nueve de Pentaculos, pero tambien el
Ermitano, como indicaci6n de que un maestro capaz podrfa
canalizar la energfa que tan dolorosamente habfa irrum­
pido en su vida. La disciplina, en el mejor de los sentidos,
representa el proceso de elevar el inconsciente y transfor­
marlo en energfa creativa.
Como la mayor parte de las personas no se sienten mo­
vidas, ni menos aun impulsadas, a trabajar en el dominio de
lo «psfquico» o del ocultismo, generalmente encontramos
preocupaciones mas corrientes reflejadas en esta posici6n,
posici6n que puede referirse, aunque no necesariamente, al
trabajo artfstico. Para algunas personas, el inconsciente se
expresa en una carrera, o en la creaci6n de un hogar acoge­
dor y calido para su familia. Lo importante en esta lfnea es
que muestre la formaci6n o el trabajo necesarios para que
la persona haga a Igo con potencial creativo. Si en esta If nea
aparecen cartas bloqueadas, como el Ocho de Espadas, eso
puede ser muy significativo para toda la lectura, ya que una
parte muy importante de nuestra vida depende de la libera·
ci6n de la energfa inconsciente.

219
8 Hod o la Reverberaci6n
Del otro !ado de! triangulo encontramos Ia octava sephirah,
la Reverberaci6n. El tftulo adivinatorio para esta lfnea -Amor
y Sensualidad- hace generalmente que el consultante se
ponga alerta y escuche con gran atenci6n. Esta lfnea mues­
tra el impulso sexual de! individuo y la forma en que sus
necesidades funcionan en la practica, es decir, lo que quiere
y lo que obtiene. Seg(m las personas, esta lfnea puede ser
tambien la clave para todas las otras, aunque tal vez no con
tanta frecuencia como cabrfa esperar.
Observese que la posici6n de! Amor y la Sensualidad se
encuentra en el !ado restrictivo de! Arbo!, en tanto que la
Disciplina aparece del !ado de la expansi6n. Esta construc­
ci6n refleja el hecho de que con frecuencia nuestros impul­
sos sexuales nos dominan, haciendonos hacer cosas que de
otra manera evitarfamos, o impidiendonos la liberaraci6n
de potencialidades pertenecientes a otros campos. La Disci­
plina, por otra parte, se vale de la energfa imaginativa,
orientandola en la direcci6n de la transformaci6n hacia lo
espiritual. Es dable que las cartas sexuales no aparezcan en
la posici6n de Amor y Sensualidad, sino en la de Disciplina,
lo que sugiere que la persona evoluciona por mediaci6n de!
amor, ta! como lo simboliza el angel que se eleva entre el
hombre y la mujer en los Enamorados. Para personas asf, el
amor es tanto una disciplina como una tentaci6n o una
debilidad.
Debo afiadir que la aparid6n del Amor y la Sensualidad
en el lado de la Restricci6n no exige que la interpretemos
como un problema. Si las cartas muestran satisfacci6n y
libertad, entonces es ciertamente ese el sentido en que de­
bemos interpretarlas.

9 Yesod o el Fundamento
La novena sephirah, Yesod o el Fundamento, representa la
Imaginaci6n, que de muchas maneras constituye el auten­
tico fundamento de! sf mismo. Para la mayorfa de las perso­
nas, que no se plantean programas de autocrecimiento, el
inconsciente jamas llega a hacerse consciente. No por eso

220
deja de ser la fuente y la fuerza impulsora de la personali­
dad. Tenemos un atisbo de esta energfa en actividades tales
como los suenos, las fantasfas, los deseos... dicho de otra
manera, lo que habitualmente llamamos la imaginaci6n.
Pero al llamar lmaginaci6n a la lfnea del Fundamento, de
hecho aludimos a mucho mas que esas manifestaciones. El
termino representa aquf la energfa misma, enroscada por
debajo de la personalidad consciente, que envfa sus deste­
llos hacia el mundo exterior. Los naipes que salen en esta
li'nea revelan la configuraci6n y el animo del inconsciente
de la persona. Con frecuencia se relacionan muy directa­
mente con la lfnea de la Evoluci6n Suprema, situada por
encima de ellos.

10 Malkuth o el Reino
Debajo de la Imaginaci6n se encuentra Malkuth, o el Reino,
es decir, el mundo que rodea a la persona. Aqui' vemos las
influencias externas, las otras personas, las situaciones per­
sonales tanto como las sociales y polfticas. Generalmente,
por cierto, las indicaciones de estas fuerzas exteriores apa­
recen en el curso de toda la lectura. En una lectura que
hice, el Emperador -representante de! marido dominante
de la mujer- apareci6 en el centro miS!J10 de la lfnea de la
Salud, es decir, en el centro exacto de! Arbo!. Sin embargo,
la ultima lfnea destaca las influencias externas y demuestra,
ademas, el efecto de estas sobre el sujeto. Podemos consi­
derar esta posici6n como similar al Ambiente en la Cruz
Celta, pero mucho mas expandida.

Daath
Finalmente llegamos a Daath. Aunque la dejamos aparte
de! Arbo! al sacar las cartas, muchos lectores preferir�n si­
tuarla debajo de Malkuth, con lo que se obtiene un Arbo!
simetrico que, al mismo tiempo, demuestra graficamente
c6mo hay conexiones subyacentes en todas las posiciones.
A veces, estas cartas haran clara referencia a una situa­
ci6n determinada que aparece arriba, en uno de los tres
triangulos. Generalmente, a las cartas que salen en la posi-
ci6n de. Daath no Jes asignamos una funci6n especffica,
como lo hacemos con las otras lfneas. Como el Loco en los
Arcanos Mayores, Daath se mueve entre todas ellas, unien­
do entre sf las cosas, ayudando a que la pauta general se
aclare mas en la mente de! lector y de! sujeto.

La imagen del Arbo! en su totalidad, las setenta y ocho


cartas de brillantes colores, puede ser un espectaculo incref­
ble; a veces lo he fotografiado, haciendo una copia para mf
y otra para el sujeto. Yo recomendarfa a los lectores que se
hicieran un esquema de! Arbo!, marcando las posiciones y
los naipes individuales. A la mayorfa de las personas tam­
bien Jes resulta util grabar una cinta de cassette, que vuelve
accesible en cualquier memento esa enorme cantidad de
informaci6n.
Si el lector y el consultante han iniciado un programa
reg�lar de lecturas, entonces grabar y registrar por escrito
un Arbo! de la Vida puede ayudar a que aquellas sean mas
efectivas. ,Con frecuencia, es mejor no hacer inmediata­
mente el Arbo!, sino mas bien empezar por una o dos lectu­
ras «pequefias» para hacerse una idea de cuales son los
prob}emas en la vida de esa persona. Entonces, un Arbo! de
la Vida ofrecera una vision amplia de! sujeto, que tanto este
como el lector podran usar como punto de referenda en
sucesivas lecturas.
Para hacer una lectura de este tipo se necesita un gran
conocimiento de las cartas y de las formas en que estas se
combinan. Recuerdese que el astrologo que prepara una
carta natal puede, generalmente, levantarla por anticipado
y estudiar sus caracterfsticas antes de .tener que explicarse­
las al sujeto. Pero una lectura de! Arbo! de la Vida, como
cualquier lectura del Tarot, funciona mejor cuando inter­
pretamos las cartas a medida que vamos tirandolas.
Recuerdese tambien que cada lfnea contiene siete car·
tas. Cada lfnea constituye, en sf misma, una lectura. En oca·
siones, las siete cartas se presentan como un grupo de ex­
periencias individuales, pero lo mas frecuente es que se
forme un disefio dentro de la lfnea. Nuestra comprension
")')
....
L.,r
de la lfnea puede ir, digamos, de izquierda a derecha, casi
como si leyeramos un relato; o podemos concentramos en
la carta central como tema dominante, e interpretar parcial­
mente las cartas que la rodean de acuerdo con sus posicio·
nes. Con frecuencia me he encontrado con una clave im·
portante en la simetrfa: las cartas uno y siete se relacionan
entre sf, lo mismo que la dos y la seis, etc. 0 bien las tres car·
tas de la derecha pueden mostrar una caracterfstica, en tanto
que las de la izquierda apuntan a algima otra, posiblemente
contradictoria. Cada Ifnea es portadora de su propio movi·
miento, de su propia perfeccion.

223
7
Como usar las
lecturas del Tarot

El valor de una lectura depende, por lo menos para el con­


sultante, de lo que este haga despues con ella. A las perso­
nas que vienen a hacerse una lectura por curiosidad, o
como si se tratara de un juego, lo mas probable es que no
las afecte vitalmente, como si se tratara de un espectaculo
que ven desde la platea. Pero este es un espectaculo que !es
concierne, y si la lectura significa algo real, querran sacar de
ella alguna utilidad practica.
Lo primero de todo es que ni el lector ni el sujeto pue­
den sacar provecho alguno de la lectura a menos que la en­
tiendan. Por consiguiente, el lector debe cultivar su habili­
dad para la interpretaci6n, y la mejor manera de conse­
guirlo es la practica. Un principiante no puede presuponer
una gran profundidad de conocimiento; se trata simple­
mente de continuar con la practica. No te preocupes si no
puedes ver c6mo armonizan entre sf las cosas, ni te sientas
confundido por todas las interpretaciones posibles de una
car..a aislada. Despues de un tiempo, empezaras a darte
cuenta de cosas que te habrfan pasado inadvertidas cuando
apenas comenzabas.
Estudia: Aprendete los significados que te ofrezca cual­
quier libro que te impresione como valioso, y despues co-

4
mienza con el proceso de hacerte tu propio libro. C6mprate
un buen cuaderno y ve anotando en el tus descripciones,
asf como los sentimientos y las vivencias que te movilice
cada carta. Puedes hacerlo con palabras, imagenes, diagra­
mas o cualquier medio que signifique algo para ti. En el
mismo cuaderno -o en otro- resume las lecturas que
hagas y lo que hayas aprendido de ellas. Si alguna lectura te
ensena algo nuevo, referente a alguna carta, a alguna com­
binaci6n de ellas o a todo el mazo, an6talo tambien.
No des por sentado que sabes lo que ya has aprendido.
Todos tenemos ciertos prejuicios, y con el correr de! tiempo
tendemos a recordar algunos significados y a olvidar otros.
Con frecuencia, parece que una carta no tuviera sentido
porque, llevados por el habito, insistimos en interpretarla de
determinada manera, cuando otro significado que quizas
hemos olvidado aclararfa inmediatamente el mensaje. Por
lo tanto, de cuando en cuando, incluso cuando ya creas que
conoces de memoria todas las cartas, vuelve a pasar revista
a tus notas y tus libros. Te quedaras sorprendido ante lo
mucho que sigues aprendiendo.
Llevar un cuaderno de notas sirve tambien a otro fin. Tai
como ya dijimos, las lecturas de! Tarot nos ayudan a alcan­
zar el equilibrio entre la intuici6n y la acci6n, entre la Suma
Sacerdotisa y el Mago. Tomar notas es una manera practica
de lograrlo, porque en ella se combinan nuestras propias
impresiones con las ideas que hemos aprendido en los li­
bros. Y hacer tu propio libro es especialmente importante si
eres de esas personas que creen en lo que aprenden de un
libro o de un maestro. El lector eres tu, y en cualquier situa­
ci6n las cartas estaran frente a ti y frente a nadie mas. Sin la
capacidad de responder instintivamente a las imagenes,
jamas seras capaz de escoger entre las interpretaciones po­
sibles, y mucho menos de encontrar un significado nuevo
que sea precisamente el que requiere esa lectura.
Todos poseemos la capacidad de responder intuitiva­
mente, pero -como cualquier otra facultad- este tipo de
percepci6n nos exige que la cultivemos. Y para eso tambien
sirve un cuaderno. Ademas de recopilar algo permanente a

225
lo que podemos remitirnos mas adelante, el hecho mismo
de ponerlas por escrito da mas consistencia a las ideas. 0
bien puede ser que encuentres que las ideas originarias van
ampliandose porque, al escribirlas, se te ocurren cosas
nuevas.
Tambien puedes ejercitar la intuici6n dedicando tiempo
a las imagenes, mirandolas, mezclandolas, combinando re­
lates con ellas, y sobre todo olviddndote de lo que se su­
pone que significan. Olvfdate del simbolismo cuando pres­
tas atenci6n a los colores, las formas, el tacto y el peso de
las cartas.
A medida que el lector se va hacienda mas competente,
las lecturas se vuelven mas valiosas. El principal elemento
que obtenemos de una lectura es informaci6n, pero la infor­
maci6n puede ser de diferentes tipos. A las personas capa­
ces de percibir las tendencias ocultas que van configurando
toda nuestra vida, el Tarot puede ensen.arles que forma es­
pecial van asumiendo esas tendencias en un memento dado.
A otras, las lecturas pueden mostrarles los resultados pro­
bables de determinada situaci6n o decision. Buscar un tra­
bajo nuevo, iniciar una relaci6n amorosa, escribir una no­
vela, son todas actividades terrenales, aparentemente muy
alejadas de las preocupaciones mfsticas de los Arcanos Ma­
yores. Sin embargo, son estas las cosas que la mayorfa de
las personas buscan en las lecturas de! Tarot; y de hecho,
son tambi�n las maneras en que verdaderamente crece­
mos, porque son las formas en que nos comprometemos
con la vida, y constituyen la realidad que emerge de las ten­
dencias espirituales subyacentes. Una lectura puede ayu­
darnos a examinar las posibles consecuencias de tales ac­
ciones y decisiones.
Las lecturas de! Tarot pueden, por ende, dames infor­
maci6n. Pero actuar de manera acorde con esa informa­
ci6n, especialmente si va en contra de nuestros deseos, sigue
siendo muy diffcil.
Podemos recurrir a innumerables subterfugios para ne­
gar la validez de las lecturas del Tarot. Podemos decirnos,
por ejemplo, que no es mas que un mazo de naipes. Pero

226
incluso quienes no hacen de lado tan facilmente las predic­
ciones de! Tarot pueden pensar: «Ahora que ya se lo que
dice, puedo tomar mis medidas para asegurarme de que las
cosas no salgan asf. » Por la epoca en que empezaba yo a
usar los naipes de Tarot, hice una consulta sobre algo que
querfa hacer, aunque reconocfa que era peligroso. Las car­
tas indicaron un desastre, precisando ademas muy clara­
mente la forma que este asumitfa. «Bueno, ahora que ya he
visto cuales son los peligros -me dije-, puedo hacer lo ne­
cesario para evitarlos. » Seguf adelante con lo que me pro­
ponfa, y la situaci6n result6, hasta el ultimo detalle, ta! como
lo habfan predicho las cartas. Como evidentemente yo no
habfa aprendido la lecci6n, volvf a tirarmelas, no con la es­
peranza de que me dijeran la verdad, sino en busca de algun
mensaje tranquilizador. Por aquel entonces estaba usando
un libro de significados, y cuando busque el de la carta que
estaba en la posici6n de la Base, el texto me dio como inter­
pretaci6n: «Has dejado de seguir un buen consejo. »
El problema que se plantea al tomar una decision ba­
sada en una lectura del Tarot es que nunca sabemos c6mo
habrfan sido las cosas en caso de haber actuado de otra ma­
nera. Supongamos que una estudiante piensa en dejar l�
universidad y las cartas le sefialan inequfvocamente que no
debe hacerlo. Si la consultante sigue el consejo, jamas sabra
que podrfa haber sucedido si, en cambio, hubiera obrado
segun sus deseos. Claro que todo el sentido de la lectura re­
side en que efectivamente nos dice lo que habrfa sucedido.
Pero siempre podemos preguntamos: «<,Y si no hubiera sido
cierto?» Una predicci6n, especialmente si proviene de un
mazo de naipes, jamas puede transmitir el mismo impacto
que una experiencia real. La curiosidad, por sf sola, puede
llevarnos a hacer cosas desastrosas.
Hace falta valor para superar la curiosidad y el deseo.
Hace algunos an.cs lef que el poeta Allen Ginsberg y una
mujer que era su amante estaban pensando en tener un
nino. Hicieron una lectura, no recuerdo si con el Tarot o
con el I Ching, y como recibieron una predicci6n negativa,
renunciaron a la idea. No se hasta que punto deseaban

227
realmente tener un hijo, pero recuerdo que me admir6 su
fuerza para resistirse al deseo. En una ocasi6n, no fui a una
conferencia que me parecfa valiosa, porque las cartas me
anunciaron consecuencias desagradables. Reconocfa que,
por lo menos en relaci6n con lo que yo podfa haber apor­
tado a la situaci6n, lo que las cartas indicaban era verdad.
Pero, aun asf, se me hizo diffcil hacer caso de la predicci6n y •
no seguir adelante con el proyecto.
Podemos inventarnos unas excusas verdaderamente
maravillosas para evitar la flagrante verdad de una lectura.
Si las cartas nos merecen demasiado respeto para declarar
simplemente que lo que dicen es un disparate, con frecuen­
cia buscaremos ciertas «falsas» imagenes para no dar cre­
dito a la lectura. tNo parece acaso que la carta de! Desen­
lace no tiene nada que ver con la situaci6n? En vez de inter­
pretarla a la luz de las otras, preferimos rechazar la lectura
en su totalidad.
Algunos libros aconsejan que jamas se haga uno sus
propias lecturas, para no caer en la falta de objetividad. Du­
rante largo tiempo, una amiga y yo nos lefamos las cartas
una a otra, porque ninguna de las dos estaba demasiado se­
gura de ser capaz de interpretar objetivamente sus propias
tiradas. Y cuando yo empece a hacer mis propias lecturas,
todavfa se me hacfa diffcil no caer en diversas trampas men­
tales para esquivar las imagenes desagradables. Mi treta fa­
vorita funcionaba de la siguiente manera: no podfa ignorar
las cartas que no me gustaban, o simplemente declarar que
mentfan o exageraban, porque me habrfa parecido dema­
siado burdo. Entonces, buscaba en la lectura alguna imagen
muy positiva, como podfa ser el As de Copas, y me decfa:
«Esto no puede ser verdad, de semejante foll6n no puede
salir nada bueno. » Y entonces, sobre la base de que si esa
carta no tenfa sentido ninguna de las demas podfa tenerlo,
restaba importancia a toda la lectura. Otra treta a la que re­
currfa era echar las cartas en forma muy despreocupada, de
modo que si aparecfa algo malo podfa decirme: «Bueno,
esta tirada en realidad no vale, no la estaba hacienda en
serio. » Solo pude empezar a hacer mis propias lecturas

228
cuando empece a tratarlas de la misma manera que trataba
una lectura para un tercero: a mezclar cuidadosamente las
cartas, a trabajar con las imagenes, a tratar de sacar alguna
orientaci6n respecto a lo que tenfa que hacer (o no hacer).
Una lectura no siempre dara un sf o un no inequfvoco
en respuesta a una pregunta. Puede, simplemente, mostrar
una compleja trama de tendencias e influencias. En ocasio­
nes, la lectura no implica una elecci6n, debido a una situa­
ci6n existente que no es facil de evitar. Entonces hay image­
nes y significados especfficos que adquieren gran importan­
cia. El Tarot puede ayudamos a precisar cuales son los ele­
mentos importantes en la situaci6n, aquellos sobre los cuales
es preciso trabajar mas para cambiar o producir el desen­
lace predicho.
La gente puede usar la idea de «Ahora que se lo que
dice ya puedo hacer algo al respecto» como excusa para
obrar seg(m sus deseos. Sin embargo, lo dicho sigue siendo
valido. Quiza tengamos una actitud muy pesimista, o un
miedo exagerado, o una esperanza irrazonable. Reconocer
estas cosas nos ayuda a ·tener una perspectiva mas clara.
Tai vez nuestra experiencia pasada rija nuestro comporta­
miento o confunda lo que esperamos de] futuro. Saber
conscientemente todo esto puede ser el primer paso para
superarlo. Tambien puede ser que las cartas nos muestren
los celos o el animo vengativo de alguna persona, y enton­
ces podremos hacer lo necesario para liberarnos de su in­
fluencia. 0, si las cartas nos muestran el amor y el apoyo de
alguien, sabremos que podemos confiar en esa persona.
Todas estas cosas exigen algun tipo de respuesta que las
vuelva reales. No podemos esperar valemos de la amistad
de alguien, si nosotros mismos no nos abrimos a esa amis­
tad. Siempre que sea posible, el lector debe tratar de indi­
car al sujeto los pasos definidos que este ultimo puede dar
para sacar mejor partido de la informaci6n. Si el lector no
puede recomendar una lfnea de acci6n concreta, debe
entonces senalar el ambito en el cual tiene que trabajar el
sujeto.
Por encima de todo, el lector debe aprender a sacar de

229
la lectura una pauta coherente. Con frecuencia, los lectores
principiantes se aprenden las cartas y avanzan hasta el pun­
to en que tienen la habilidad necesaria para interpretar cada
imagen en su posici6n especffica. Al final de la lectura, el su­
jeto se encuentra ante una marana de puntos dif erentes y
sin ninguna idea clara de c6mo se ensambla todo eso. Un
buen lector es capaz de resumir en unas pocas oraciones lo
que expresa la lectura. Yo, generalmente, intento hacerlo
tanto al comienzo como al final de la lectura, para imprimir
en la mente de! sujeto los puntos mas importantes. El Am­
biente, tes un apoyo o un obstaculo? Las Expectativas de la
persona, da ayudan o le hacen dano? tEl Desenlace apor­
tara un Resultado valioso? El sujeto necesita que estas cues­
tiones le sean respondidas, no solamente en toda su com­
plejidad, sino tambien de una manera tan simple como sea
posible. tY c6mo se deriva una cosa de otra? tDe que ma­
nera colabora el pasado en la formaci6n de! futuro? tQue
es lo que la persona aporta a la situaci6n global?
Junto con la coherencia existe la necesidad de un enfo­
que positivo. No es suficiente con pintar las cosas como
son. La persona quiere saber que tiene y que no tiene que
hacer. Si las cartas muestran algo bueno, el sujeto todavfa
necesita saber c6mo ayudar a que eso suceda. Y si lo que
muestran es un desastre, el lector debe decirlo, pero tam­
bien puede decir que es -si hay algo- lo que puede hacer
la persona. tQue es lo que produce ese Desenlace desagra­
dable? tNo se pueden alterar o evitar esas influencias?
tC6mo se las puede contrarrestar, o por lo menos amorti­
guar? tQue elementos hay que muestren otras posibilida­
des? tPodemos esperar que en la situaci6n se origine algo
bueno? Si el Desenlace se genera en alguna lfnea de acci6n
determinada, tdebe abandonarla la persona? Cuando ha­
cemos una lectura de Tarot para alguien, asumimos la res­
ponsabilidad de tratar de orientar a esa persona en una di­
recci6n positiva.
Mas alla de las sugerencias especfficas de hacer esto
antes que lo otro, se encuentra un campo mas vasto de ac­
ci6n posible, derivado de las maneras en que se equilibran

230
entre sf los palos. En la introducci6n a cada palo considera­
mos sus problemas y la forma en que podfamos «afiadir»
otros palos/elementos. En la practica, esta adici6n es con
frecuencia diffcil de lograr, porque significa alterar la pauta
que se mostr6 en la lectura misma. Sin embargo, por esta
misma raz6n vale la pena intentarla en situaciones en que
la lectura muestra un callej6n sin salida si la persona se
queda con los elementos dados.
La forma mas directa de hacer intervenir una influencia
exterior es valerse de simples sugerencias. Si la lectura in­
dica la necesidad de la influencia cimentadora de los Pen­
taculos, el sujeto puede tratar de hacer cosas de tipo ffsico,
como pueden ser deportes o jardinerfa, o de prestar mas
atenci6n a actividades mas terrenales, tales como el trabajo,
. el estudio o las labores de la casa. Si la lectura muestra una
necesidad de las cualidades acuosas de las Copas, entonces
el lector pude enfatizar los suefios y las fantasfas de! sujeto,
y puede sugerir actividades como la meditaci6n o el dibujo.
Una persona puede satisfacer una necesidad de Varas vol­
viendose ffsicamente mas activa, compitiendo con otras
personas o empezando proyectos nuevos. Y la necesidad
de Espadas requiere que la situaci6n de! sujeto sea abor­
dada de manera sensata y cuidadosamente sopesada. Lo
importante de estas recomendaciones es que pueden ir mas
alla de la lectura. Se ocupan tanto de las cartas que no apa­
recen como de las que sf lo hacen. Por consiguiente, los lee­
tores principiantes deben usar cuidadosamente este me­
todo, para no dar por sentado demasiado conocimiento y
control de su parte.

La meditacion

Hasta ahora, hemos considerado las respuestas practicas a


la informaci6n obtenida de una lectura. Pero una lectura de
Tarot no es exactamente la serie de palabras que la descri­
ben; es mas bien una serie de imagenes. Y la respuesta mas
directa a una lectura depende de que se trabaje con las ima-

231
genes mismas. Para la gente que conoce bien las cartas, o
que tiene cierta experiencia con la meditaci6n, se hace posi­
ble trabajar directamente con las imagenes para ayudar a la
concreci6n de los efectos asociados con ese naipe. No hay
nada de impreciso ni de misterioso en este proceso. Exige
tanto concentraci6n como sentimiento instintivo, y no reem­
plaza los pasos practicos, aunque ayuda a que se vuelvan
mas accesibles. Si en una lectura aparece la Fuerza como
algo necesario para nuestra vida, tpor que no dejar que la
carta misma nos ayude a darnosla?
Ademas de la meditaci6n como tal, yo suelo recomen­
dar a la gente que lleve consigo una carta determinada, y
que trate de mantenerse consciente de que la tiene consigo,
sacandola de cuando en cuando para mirarla y conside­
rando su significado. Esa conciencia constante tambien
ayuda a mantener en foco la totalidad de la lectura.
La meditaci6n tambien puede ayudarnos a introducir
nuevas influencias desde fuera de la lectura. Supongamos
que la Estrella no aparezca en la lectura, pero que nosotros,
como lectores, creamos que deberfa estar presente. Dicho
de otra manera, nos parece que el arquetipo de la Estrella
simboliza exactamente aquellas cualidades que necesita la
persona. Entonces podemos mostrarle la carta, y hablar con
ella de las ideas asociadas con la imagen. Sin embargo, vale
mas darle la posibilidad de una vivencia directa de la carta.
El metodp es, brevemente, el que sigue. Empezamos
por llevar al sujeto a un estado meditativo, ayudandolo a
que se relaje, a que respire profundamente, y a liberar asf
todos los pensamientos y las tensiones que obstruyen su
conciencia. Cuando el sujeto ha alcanzado este nivel (que
con cierta experiencia podremos percibir), empezamos a
ofrecerle sugerencias que lo lleven a adentrarse en la carta.
Las sugerencias pueden ser una descripci6n de la carta
para montar la escena (con la Emperatriz, por ejemplo:
«Estas en un jardfn Ueno de flores, a traves del cual corre un
rfo. Hay una mujer reclinada en un divan... ») o, mas simple­
mente, imagenes basicas como el sol, el agua, el viento, que
pertenezcan a las cualidades arquetfpicas de! naipe.

232
Por lo comun, lo mejor es que esas sugerencias iniciales
sean tan simples como sea posible. Al describir la carta, no
debemos tratar de incluir todos los detalles. Es mejor dejar
que el sujeto cree sus propias impresiones, mientras el lee­
tor se limita a funcionar como un gufa que lo anima a con­
tinuar.
Podemos mantener la experiencia en este nivel basico, o
bien llevarla mas lejos, haciendo sugerencias mas comple­
jas o empezando a hacer preguntas («Que ves?», «tQue
esta haciendo la persona?», «tPuedes ofr algo?»), de ma­
nera que el consultante empiece a fantasear mas alla de
nuestras directivas. A veces, la meditaci6n permite que la
persona tenga una vivencia nueva y diferente de los ele­
mentos arquetfpicos. En otras ocasiones, las cosas pueden
ir aun mas lejos; las imagenes se transformaran, liberando
algun contenido de especial intensidad dentro de la per­
sona. Varias veces, despues de haber dirigido una medita­
ci6n en grupo, trabajando con una clase, alguien ha venido
a decirme que la meditaci6n le habfa permitido resolver
algun problema o bloqueo emocional que arrastraba desde
hacfa tiempo. Estos aparentes descubrimientos, como es
natural, se originaban en las personas mismas, que ya esta­
ban preparadas -y lo habfan estado durante cierto tiempo­
para pasar de su estado presente a otro nivel, pero no po­
dfan decidirse a dar el salto. La meditaci6n Jes permitfa ha­
cerlo sin que se dieran cuenta hasta que ya habfa suce­
dido.
La meditaci6n tambien puede ayudar al sujeto a enten­
der en forma mas profunda y mas personal una carta deter­
minada. Cierta vez hice una meditaci6n con una consul­
tante para quien el Emperador constitufa una imagen re­
mota, casi aterradora, y en todo caso nada atractiva. Em­
pece por montarle la escena: la estrecha imagen de un de­
sierto de piedra que daba sobre una vasta llanura donde se
amontonaban los subditos del Emperador. Cuando le pedf
que describiera a esas gentes, la mujer las vio a todas enca­
puchadas -es decir, sin cara- e inclinadas, ocupadas en
tareas que las hacfan parecer robots. La expresi6n cruel y

233
colerica de\ Emperador hada que la gente no se atreviera a
mirarlo. El pueblo simbolizaba a la mujer y su mala disposi­
ci6n a aventurarse mas profundamente en el naipe.
Entonces le dije que hiciera precisamente eso, no limi­
tarse a mirar al Emperador, sino encaminarse directamente
hacia el. Cuando la consultante actu6 esa fantasfa, sucedi6
algo extrai'io. El desp6tico Emperador se convirti6 en una
especie de tftere inofensivo, en tanto que por detras de el se
elevaba algo asf como un gran fantasma o figura espiritual,
hermosa y benevola. La reacci6n de miedo y aversi6n ante
la estructura social que simboliza el Emperador habfa ce­
dido el paso a un sentimiento de la estructura espiritual
subyacente en el universo.
Esta experiencia no s6lo dio un sentido mucho mas am­
plio de la significaci6n profunda de\ Emperador a la consu/­
tante, sino que tuvo el mismo efecto para mf. Con ella pude
ir mas alla de la imagen de! Emperador en cuanto sociedad
y llegar al significado mas oculto de la carta en cuanto sim­
boliza al propio cosmos. Cada vez que proponemos a al­
guien una meditaci6n, nosotros mismos participamos en
ella.
Al mismo tiempo, s6lo podemos guiar a otras personas
en este tipo de ejercicios despues de haber tenido nosotros
cierta experiencia con ellos. Quien sea un principiante en
meditaci6n debe darse cuenta, sobre todo, de que se trata
de una actividad que tiende a funcionar mejor cuanto mas
se la practica. Si nunca se ha intentado meditar, puede ser
que produzca un poderoso efecto la primera vez, pero lo
mas probable, sin embargo, es que resulte diffcil concen­
trarse, o simplemente que uno se encuentre ffsicamente in­
c6modo al tratar de estar sentado sin moverse. Hay que se­
guir intentandolo, y si es posible, recurrir a un maestro que
nos ensei'ie los elementos basicos de la respiraci6n y de
la postura.
No es mi intenci6n recomendar ninguna tecnica esped­
fica para alcanzar un estado meditativo. Sobre el tema abun­
dan los libros y las clases, y muchas personas se encontra­
ran con que necesitan ensayar un poco hasta encontrar el

234
metodo que mejor responda a sus necesidades. Aunque la
mayor parte de estas tecnicas se pueden adecuar para tra­
bajar con el Tarot, las mas facilmente adaptables son aque­
llas que ponen en juego la visualizaci6n (a diferencia de las
que se apoyan en salmodiar [un mantra o una melodfa] o
en lograr un completo vado mental).
Son muy diferentes los metodos usados para iricorporar
las cartas a la meditaci6n. Algunas personas empiezan con
los ojos cerrados, y no miran el naipe mientras no han al­
canzado cierto estado; otras hacen lo contrario: comienzan
mirando atentamente la carta hasta alcanzar cierta unidad
con ella, y despues cierran los ojos y dejan que a partir de
ahf sigan fluyendo las imagenes. Otras sostienen la carta
frente a ellas con el brazo extendido y la van acercando len­
tamente hacia el plexo solar, para «incorporarla al aura».
De cualquier manera que se comience, recomiendo al
lector que trabaje con las imagenes y los sentimientos que
le movilice la carta, y no con el simbolismo que haya apren­
dido a asociar con ella, que procure dejarse afectar por la
imagen, permitir que sus reacciones afloren a la superficie y
dejar luego que se alejen' de el antes de que lleguen a blo­
quear experiencias ulteriores. A veces, para mf ha sido una
ayuda mirar la carta sin enfocar los ojos, de modo que los
sfmbolos y las formas concretas se disuelvan en colores y
figuras.
En otras ocasiones, especialmente cuando doy un tema
de meditaci6n a alguien, prefiero ignorar la imagen y suge­
rir alguna escena asociada con ella. Por ejemplo, con el
Loco, en vez de ese personaje especffico con su vestimenta
multicolor, suelo usar una imagen mas simple, la de la cima
de una montafia iluminada por el sol. Es mas importante
conseguir que el sujeto (o uno mismo) se situe en la escena
que ajustarse exactamente a la carta.
Tambien el movimiento o la postura puede ayudar en la
evocaci6n de ciertas cartas. Para el Mago, esta la posibilidad
de ponerse de pie -o de sentarse- con un brazo levan­
tado «hacia el cielo» y el otro apuntando a la tierra.
Hay veces que la meditaci6n no ira mas alla de una toma

235
de contacto con el naipe, o de! descubrimiento de nuevas
ideas sobre la carta y sobre uno mismo. Otras, nos encon­
traremos «adentrandonos» en la carta, es decir, encontran­
donos a nosotros mismos dentro de la imagen, participando
activamente en alguna situaci6n con los personajes de la fi­
gura. Esto puede suceder de una forma tal que nos arrebate
y nos encontremos con todo nuestro ser puesto all(, y no
aqu{. Pero lo mas probable es que lo vivenciemos como una
fantasfa que transcurre delante de nosotros, sin que perda­
mos la conciencia de nosotros mismos sentados en el suelo
o reclinados en la cama. De cualquiera de las dos maneras,
son vivencias intensas que se hace diffcil expresar con pala­
bras. Encarnan un significado a la vez personal y arquetf­
pico, ya que mientras que las cartas nos presentan image­
nes de un significado muy profundo, lo que nosotros haga­
mos con tales imagenes resulta de nuestras propias necesi­
dades y experiencias.
Varias personas, entre ellas P. D. Ouspensky y Joseph
d'Agostino, han intentado poner por escrito sus meditacio­
nes con el Tarot para que sirvan como ejemplo o gufa. En
mi opinion, esas descripciones no transmiten realmente la
vivencia de la carta que cobra vida, de! practicante que se
convierte en parte de la imagen. Cada persona experimenta
cosas diferentes en esos momentos. Por ejemplo, con la
Fuerza podrfa ser que te encontraras corriendo con el le6n,
o que te vieras envuelto por el cha! floreado de la mujer, o
que te convirtieras en la mujer o en el le6n; incluso, como
me sucedi6 una vez, podrfa pasar que la mujer soltara al
le6n para que este te saltase encima, clavandote las garras
y mordiendote.
Puedo ofrecer algunas sugerencias mas. Si no hay una
imagen determinada que te atraiga para trabajar con ella,
puedes hacer una lectura, o simplemente ir recorriendo el
mazo hasta que una carta te «atrape» y te encuentres den­
tro de ella. Entonces ponla delante de ti y comienza una
meditaci6n normal. Toma conciencia de la imagen, dejando
de !ado cualquier idea previa que puedas tener sobre ella.
Puedes tener los ojos cerrados o abiertos; eso depende de

236
lo que sea mejor para ti; la mayor parte de las personas en­
cuentran que prefieren tener los ojos cerrados, por lo menos
cuando la fantasfa se inicia. Procura ver y sentir que tu
mismo estas allf, en ese lugar, con esas personas y esos
animales.
Como ya dijimos, si estas hacienda hacer una medita­
ci6n a otra persona debes darle sugerencias que le permi­
tan entregarse a la imagen. Tambien es posible que des­
pues de experimentar un poco quieras usar tu mismo tales
sugerencias. Para trabajar con el Colgado, yo recurro con
frecuencia a la imagen de ir trepando por un arbol grande,
deteniendome a distintas alturas para mirar hacia la tierra y
el mar que van quedando por debajo de mf, y al cielo y las
estrellas que hay arriba. Tambien puedes simplemente que­
rer una descripci6n de la carta, que puedas escuchar con
los ojos cerrados. Si quieres trabajar con este tipo de gufas,
podrfa resultarte util grabar antes una cinta, para que tu
mente consciente no tenga que estar ocupada recordando
que viene luego. Procura hacer la grabaci6n de modo que
queden suficientes espacios de silencio para permitirte reac­
cionar. Tambien podrfas incluir en Ia cinta el comienzo de la
meditaci6n, es decir, las instrucciones para la relajaci6n, para
respirar profundamente, etc., o bien dejar simplemente un
prolongado silencio inicial. De cualquiera de las dos mane­
ras, la mayorfa de las personas prefieren poner en marcha
la grabaci6n al comienzo y dejar que lleguen las instruccio­
nes sin tener que tomar una decisi6n consciente. Por su­
puesto, puedes usar una y otra vez la misma cinta, prepa­
rando pies [como se dice en teatro], para las diferentes car­
tas. 0 tambien puedes hacer una grabaci6n general, con las
instrucciones para relajarte, entrar en contacto y unirte con
el naipe, y asf sucesivarnente.
Lo mas importante es procurar no dirigir ni controlar lo
que vaya surgiendo. Esto es valido tanto para guiar las me­
1

ditaciones de los demas como para las propias. Aquf, la


lfnea divisoria es muy tenue. Si la direcci6n es muy debil, la
atenci6n no se mantendra; si es excesiva, no se permitira
que la imaginaci6n de! sujeto vaya creando su propio mun-

237
do. Lo mismo que sucede en otras situaciones, la experien­
cia es la mejor gufa. Tanto si trabajas solo como si lo haces
con otros, procura no anticipar tus vivencias, y no temerles.
La mayorfa de las personas no tienen suficiente respeto por
su imaginaci6n; creen que pueden entender cualquier cosa
que ella les muestre. Si ven de pronto imagenes de mons­
truos o demonios, o de muerte, creen que eso significa algo
terrible que viene desde su propio interior, algo con lo que
no quieren enfrentarse. Pero la imaginaci6n es mucho mas
sutil que ellas, y funciona a su manera, de acuerdo con sus
propias reglas. Es frecuente que lo que en un primer mo­
mento pareci6 inquietante se convierta luego en motivo de
inspiraci6n. Jung llamaba a la imaginaci6n «el 6rgano del
inconsciente». Si se la deja que se aduefie de nuestra ca­
beza, nos llevara allf donde a la mente consciente no se le
hahrfa ocurrido ir. .. o no se habrfa atrevido.
Todo esto es valido especialmente para las cartas Porta­
les, lo mismo que para los Arcanos Mayores, cuya silenciosa
cualidad de Extrafieza nos lleva mucho mas alla de los sig­
nificados literales que se asocian con ellos. Al mismo tiem­
po, como representan efectivamente ciertas cualidades,
pueden tambien ayudarnos a lograr esas cualidades. Si es
util que uno lleve consigo una carta, lo es mas aun llevar un
Arcano Mayor o un Portal. Son imagenes poderosas que
tienen un efecto propio. El acto de mirar el Nueve de Penta­
culos y dejarse penetrar por el le ayuda a uno a crearse una
disciplina, asf como llevar el Seis de Pentaculos o la Suma
Sacerdotisa, y mirarlos, ayuda a enfocar la conciencia de
manera receptiva.

La creaci6n de un «mandala»

Hasta el momento hemos considerado las maneras de inte­


grar en nuestra vida la influencia de cartas aisladas. Pero
una lectura contiene muchas cartas que funcionan en con­
junto. Para hacer que una lectura cobre vida, encuentro que
es un valioso recurse la creaci6n de lo que yo llamo un

238
«mandala», una pauta o disefio formado por varias cartas,
entre las cuales es posible incluir no solamente las de la lec­
tura, sino otras cuyas cualidades refuercen la direcci6n de
las orientaciones que esta ofrece. Este acto de afiadir deli­
beradamente naipes que no son parte de la lectura vuelve a
extender el equilibrio entre consciente e inconsciente. La
lectura se ha adentrado en los dominios inconscientes del
conocimiento para presentar una imagen de la situaci6n tal
como existe ahora. Por mediaci6n de! mandala, y de la in­
troducci6n de nuevas cartas sacadas deliberadamente del
mazo, podemos extender o transformar la situaci6n.
He aquf un ejemplo de un mandala en el que no fue ne­
cesario sacar mas cartas, porque la propia lectura nos ofre­
ci6 todas las imagenes que necesitabamos. El siguiente Ci­
c:lo del Trabajo (figura 64) hacfa referenda a una mujer que
se sentfa aislada de la gente que la rodeaba, a pesar de
tener algunas amistades aparentemente buenas.
La Cruz ejemplificaba perfectamente la situaci6n: el Dos
de Pentaculos cruzado por el Seis de Espadas mostraba su
situaci6n central de fingir que disfrutaba de la vida y de sus
relaciones con otras personas (el Dos de Pentaculos), con lo
que daba la sensaci6n de funcionar bien («las espadas no
hunden el bote»), en tanto que mantenfa su incapacidad
para relacionarse con la gente que la rodeaba. Como la
mujer de! bote, permanecfa silenciosamente envuelta en
su sudario.
Brevemente, interprete las otras cartas de la siguiente
manera: el Ermitano invertido en la posici6n de la Expe­
riencia Pasada mostraba la realidad de las amistades. Al
mismo tiempo, la comparaci6n de] Ermitano con la Suma
Sacerdotisa, que apareci6 al final, sugerfa que la consul­
tante no habfa aprendido a usar creativamente su senti­
miento de soledad, a desarrollar su individualidad. El Ocho
de Espadas invertido en la posici6n de las Expectativas
mostraba un deseo de entenderse a sf misma y de entender
la situaci6n, para asf poder liberarse de esta. Reflejaba tam­
bien el !ado polftico de! problema, ya que buena parte del
aislamiento de la mujer provenfa de que era miembro de un

239
Figura 64
Ejemplo de una lectura de/ Cicio de/ Trabajo

240
grupo minoritario, cuyas experiencias ninguno de sus ami­
gos compartfa. En cierto nivel, se encontraba sola. Pero, en
vez de apreciar su propia peculiaridad entre la gente que la
rodeaba, la consultante se empenaba en ocultar sus propias
experiencias en su intento de armonizar con esa gente.
Las tres cartas en la posici6n de! Trabajo eran el Rey de
Varas invertido, la Muerte invertida y el Diez de Pentaculos
invertido. El hecho de que hasta ese momento hubieran sa­
lido todas las cartas invertidas, y sin embargo varias de ellas
-como el Ocho de Espadas invertido- sugiriesen una lec­
tura positiva, mostraba la necesidad de cambio. El Rey des­
cribfa una actitud que la consultante debfa tomar hacia sf
misma y hacia los demas: decidida, y sin embargo, tolerante
con la confusion y la debilidad. La Muerte invertida, en
cuanto inercia, indicaba el peligro de no hacer nada. La ne­
cesidad de ponerla en posici6n normal qued6 subrayada
cuando la comparamos con el Seis de Espadas, situado por
encima de ella. Esa carta nos muestra un viaje cuyo modelo
es el viaje de las almas muertas. Para liberarse de! bote de!
aislamiento, de! sentimiento de estar viva a medias, la con­
sultante tendrfa que completar su viaje «muriendose», es
decir, renunciando a esa personalidad que se habfa acos­
tumbrado a las relaciones superficiales y al aislamiento fn­
timo. El Diez de Pentaculos invertido indicaba que para
conseguirlo tendrfa que poner sobre el tapete la seguridad
de su situaci6n presente, y forzar a sus amistades, c6modas
pero limitadas, a alcanzar niveles de mayor intensidad.
El As de Espadas, en la posici6n de! Desenlace, mos­
traba tanto la actitud fuerte como la mentalidad aguda y
perceptiva que la consultante necesitarfa -y encontrarfa­
para movilizar su situaci6n. El Resultado de ese Desenlace,
el Ocho de Varas, indicaba el exito en la empresa. La carta
es portadora de sugerencias de amor y amistad. Simboliza
un viaje -el viaje espiritual, que se hace por agua- que va
llegando a su fin. Y en forma mas directa, significa que la re­
presi6n de! Ocho de Espadas se transforma en energfa
positiva.
Entonces <limos vuelta cinco cartas mas, disponiendolas

241
en una pauta de tres por debajo de las cartas del Trabajo, y
despues una y una debajo del Centro. (No habfa ninguna
raz6n especial para proceder asf en vez de disponer otra
If nea; fue simplemente una opci6n intuitiva, y al seguirla se
comprob6 que valfa la pena.) Las tres cartas sugirieron nue­
vas actitudes y maneras de encarar la situaci6n. Primero, la
Rueda de la Fortuna invertida indicaba los cambios que
querfa hacer la consultante. La posici6n invertida sugerfa
dificultades, y reforzaba el elemento de riesgo implfcito en
el Diez de Pentaculos (recuerdese que la Rueda es tambien
10). El Cuatro de Pentaculos aparecfa debajo de la Muerte
invertida. Implicaba a la vez la idea de liberar energfa y la de
mantener una estructura en su vida, al tiempo que la con­
sultante cuestionaba el modelo de sus amistades. La tercera
carta continuaba con este significado. Al salir debajo del
Diez de Pentaculos invertido, el Diez de Copas insistfa en
que, al mismo tiempo que corrfa esos riesgos, la mujer de­
bfa seguir teniendo conciencia del amor autentico que sen­
tfan por ella sus amigos. Se referfa tambien a la idea de que
no debfa dudar de la persona con quien convivfa, porque
en esa relaci6n recibfa un apoyo total, y a ese don debfa res­
ponder con su confianza.
La Suma Sacerdotisa indicaba que, en cierto sentido, la
mujer seguirfa estando sola, ya que todavfa la gente que la
rodeaba no compartirfa su formaci6n ni sus experiencias. El
silencio de la Suma Sacerdotisa, sin embargo, no es el silen­
cio del Seis de Espadas. Aunque silenciosa hacia los otros,
en la Suma Sacerdotisa se adivina una intensa comunica­
ci6n interior, una aceptaci6n y un conocimiento de! sf mismo,
de esa parte de su ser que una persona no puede expresar a
los demas en terminos racionales y concretos. La carta se
dirigfa especialmente a la mujer, que era poeta y habfa es­
crito recientemente un poema en que se valfa de la meta­
fora de un lenguaje privado para expresar, precisamente,
esa idea de un conocimiento profundo que no es accesible
mas que para el propio sujeto.
Debajo de la Suma Sacerdotisa sali6 la Emperatriz, el
otro aspecto de! arquetipo femenino. Tai como explico en

242
mi libro sobre los Arcanos Mayores, las dos cartas se com­
plementan, porque la Emperatriz significa un apasionado
compromiso con la vida y la amistad, no como oposici6n a
la percepci6n interior de la Suma Sacerdotisa, sino como
resultado de ella. Desde una posici6n de aceptaci6n de sf
misma, la mujer podrfa entregarse abiertamente a las perso­
nas que la rodeaban.
Tras una lectura tan poderosa, la mujer quiso seguir tra­
bajando con las imagenes. Construimos entonces un man­
dala (figura 65) para la meditaci6n y el estudio. Empezamos
con la Muerte como el centre, ya que la transformaci6n se­
gufa siendo la clave. Debajo de la Muerte venfa la Suma Sa­
cerdotisa a la izquierda, lo que aludfa al hecho de que la co­
rnunicaci6n interior debe ser parte de! proceso para que la
Muerte produzca verdaderos resultados. El As de Espadas a
la derecha representaba la agudeza mental. Y arriba estaba
la Emperatriz, para asegurar la deseada nueva manera de
relacionarse con el mundo exterior.
Acto seguido, colocamos cartas en los cuatro angulos,
en torno de la estructura, empezando por el Seis de Espa­
das y el Ocho de Varas en la parte inferior, a la izquierda y a
la derecha. Las cartas mostraban el viaje y su anticipado
final. Para los angulos superiores usamos el Ocho de Espa­
das invertido y el Rey de Varas invertido: la acci6n que se
deseaba realizar y la actitud que se necesitaba para produ­
cirla. Finalmente, como «patas» del mandala colocamos el
Diez de Copas debajo del Ocho de Varas, y el Diez de Pen­
taculos invertido debajo del Seis de Espadas. Las imagenes
quedaron entonces como se puede ver en la pagina si­
guiente:

243
Figura 65
Ejemplo de un mandala

244
Si tienes un mazo de naipes del Tarot Rider, col6calos
rnmo en el diagrama (figura 65) y mfralos un rato. Observa
que para la meditaci6n puedes concentrarte en una carta,
como podrfa ser la Muerte en el centro, o bien dejar que la
lot:alidad de la estructura se instale en la mente, quiza mo­
vlendo un poco las imagenes. Como el mandala contiene
lodos los elementos, con los triunfos en el medio, la mujer
podfa mantener el equilibrio asimilando la imagen.
Si estudias cuidadosamente una disposici6n, empiezan
r1 aparecer relaciones nuevas entre las cartas. El Ocho de
Espadas y el Ocho de Varas forman evidentemente una pa­
rnja, lo mismo que el Diez de Copas y el Diez de Pentaculos
lnvertido. Tambien el Ocho de Varas y el Rey de Varas in­
vertido nos daran nuevos significados al considerarlos jun­
los, lo mismo que el Ocho de Espadas invertido y el Seis de
Espadas. Como hemos vuelto a distribuir la lectura en un
clisefio geometrico, podemos trazar lfneas, triangulos, etc.,
que constantemente nos descubren ideas y pautas nuevas.
En cierto sentido, el mandala crea lecturas nuevas para las
mismas imagenes.
Para construir un diseffo de esta clase, escoge las cartas
rnas importantes de la lectura y ve trabajando desde el cen-
1 ro hacia afuera, tratando de construir la imagen en forma
organica. Coloca las cartas que se necesiten como apoyo en
la base, y las que simbolicen objetivos en la parte alta. No
dudes en introducir cartas que no hayan aparecido en la lec-
1 ura original si sientes que hay una fuerte necesidad de las
cualidades que ellas representan. Si ves que se necesita la
Templanza, por ejemplo, col6cala debajo del centro; o si la
lectura muestra un deficit en el cultivo de la fuerza de vo­
luntad y de la disciplina, podrfas disponer por encima de!
mandala, a modo de objetivo, el Carro junto al Nueve de
Pentaculos. De esa forma te haces cargo de la lectura y la
abres, de manera que te permita incluir lo que tu intuici6n
te dice que necesita el consultante.

245
8
Lo que aprendemos
de las lecturas del Tarot

La mayor parte de las personas consultan el Tarot en busca


de informaci6n especffica. Quien entiende un poco mas las
cartas quiza considere la lectura como un medio de encon­
trar orientaci6n. Y quien sigue una serie de lecturas segura­
mente ve en ellas un metodo para mantenerse en armonfa
con las pautas cambiantes de la vida. Pero pasarse largo
tiempo leyendo las cartas es descubrir muchas cosas que
van mas alla de la informaci6n personal.
Hemos visto ya algunas de estas cosas. Una es la reac­
cione pesimista de la gente ante las lecturas. Otra, mas im­
portante, es la forma en que las lecturas de! Tarot exigen
-y por ende crean- un equilibrio entre lo subjetivo y lo obje­
tivo, lo intuitive y lo racional, la impresi6n inmediata y el co­
nocimiento establecido, los !ados derecho e izquierdo del
cerebro. No podemos crear un equilibrio ta] por el solo
hecho de quererlo. Tenemos que permitirle que crezca, y
las lecturas de! Tarot ayudan a que eso suceda.
Perp el Tarot nos ensena tambien otras cosas. Nos en­
sena a prestar atenci6n. Cuando empezamos a aprender de
que maneras actua la gente, y de que maneras actua el
mundo sobre ella, nos afirmamos cada vez mas en el habito
de observar lo que otros hacen y lo que nosotros mismos

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hacemos. Supongamos que una persona se enferme cada
vez que se aproxima un dfa de fiesta o unas vacaciones. Eso
puede prolongarse durante anos sin que ella establezca la
relaci6n y vea todas esas dolencias como una treta sub­
consciente con que intenta evitar algun problema o alg(m
temor asociado con las vacaciones. Una lectura de Tarot
puede hac�r que tome conciencia de ese problema... y hace
que el lector tome conciencia de un ejemplo mas de manio­
bras inconscientes. Precisamente, la practica de leer el Tarot
nos ayudara a descubrir esas tretas de! comportamiento,
tanto en nosotros mismos como en los demas.
Una vez que empezamos a prestar atenci6n a lo que ha­
cemos y a lo que sucede como resultado, advertimos toda
clase de cosas, y no solamente en las lecturas, sino tambien
en la vida diaria; pautas de c6lera y confianza, de esperanza
y miedo; la forma en que nuestra reacci6n ante diversas si­
tuaciones puede provenir de nuestro propio interior antes
que de la situaci6n misma. Nos volvemos mas conscientes
de la forma en que nos manejamos con el trabajo y con los
amigos, de nuestras tendencias a desplazar la responsabili­
dad, ya sea alejandola de nosotros («No es justo» o «Mira lo
que me hiciste») o atrayendola sobre nosotros («Es todo
culpa mfa»). Observaremos, por ejemplo, que con frecuen­
cia decir «Es todo culpa mfa» no es mas que una treta para
no tener que ver lo que realmente hemos hecho. Al conver­
tirlo en una situaci6n de todo o nada, hacemos que sea facil
�vitar una autentica evaluaci6n de la situaci6n.
Prestar atenci6n hace que sea un poco mas diffcil depri­
mirse o manipular a otras personas. A medida que observe­
mos las sutiles razones por las cuales la gente llora o se en­
fada o acusa a los demas, sabremos por lo menos un poco
sobre nosotros mismos cuando hacemos esas cosas.
Las lecturas de! Tarot hacen que tomemos conciencia
de la maravillosa variedad de la naturaleza humana. A me­
dida que las mismas cartas aparecen en interminables com­
blnaciones diferentes, se nos hace claro que la gente siem­
pre puede producir algo nuevo. Al mismo tiempo, la nove­
dcid se superpondra siempre a las pautas subyacentes. Me-·

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diante las lecturas aprendemos, en general, las formas en
que el pasado afecta a las personas, las formas en que sus
esperanzas y sus miedos ayudan a crear el futuro. Pero lo
que siernpre nos sorprendera son tanto las situadones pa·
sadas como las expectativas futuras especfficas.
Tambien aquf aprendemos el habito de prestar aten­
ci6n, porque si empezamos a interpretar automaticamente
las cartas sobre la base de libros autorizados o de lecturas
anteriores, perdemos de vista la verdad, y las lecturas se
vuelven superficiales y confusas. Llevemos un registro de
lecturas pasadas, claro que sf, pero no simplemente para
usarlo en busca de ejemplos para el trabajo futuro; puede,
en carnbio, ayudarnos a tener presentes la variedad y la no­
vedad constante del comportamiento hurnano.
Observese que, como cuando crea un equilibrio, el Tarot
no se limita simplernente a ayudarnos a prestar atenci6n:
nos obliga a que lo hagamos, si queremos que nuestras lec­
turas den buenos resultados. Las lecturas de! Tarot actuan
como una especie de programa de ejercicios psfquicos que
refuerzan los musculos perceptivos.
Lo que la gente hace con la informaci6n que obtiene de
las lecturas de! Tarot puede ensefiarnos algunas lecciones
importantes sobre el libre albedrfo. Muchas personas consi­
deran que la cuesti6n de! libre albedrfo es una cuesti6n ab­
soluta; o bien hacemos elecciones constantes, o actuamos
de acuerdo con el destine. Para plantearlo en un contexto
mas moderno, <,hacemos lo que hacemos como una elec·
ci6n deliberada de ese memento, o como resultado de toda
una vida (o de muchas vidas) de condidonamiento?
Desde el punto de vista de! Tarot, esto se convierte en
una cuesti6n practica. Si en cualquier memento actuo libre­
mente, <,c6mo es posible que las cartas puedan predecir lo
que hare? <,Que significado puede tener la lectura si mi
elecci6n sigue estando totalmente abierta hasta el mo­
mento en que hago algo? <,O es que algun poder me obliga
a actuar de la rnanera que han predicho las cartas?
Estos problemas se resuelven si renunciamos a enfocar
la cuesti6n de manera absoluta, viendolo todo en funci6n

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de blanco o negro. Entonces diremos que podemos retener
siempre el libre albedrfo, pero que raras veces lo usamos.
Nuestro condicionamiento, nuestra experiencia pasada, y
sobre todo nuestra ignorancia de todas estas cosas, tienden
a encaminarnos en ciertas direcciones. La lectura refleja
estas influencias y nos muestra cual es su resultado posible.
Las cartas no obligan a que la situaci6n tenga determinada
salida. Simplemente, reflejan la manera en que se combi­
nan las influencias en la vida real. Cuando llega el momenta
de actuar, podemos tomar una decision diferente, y sin em­
bargo, no lo hacernos. Una y otra vez en la vida, con poco
conocimiento consciente, renunciamos a nuestra libertad
de elecci6n, dejamos que sean nuestros condicionamientos
y nuestra historia los que nos muevan. Lo hacemos, en
parte, por ignorancia, y en parte por dejadez. Es mucho mas
f acil seguir un condicionamiento que actuar basandose en
decisiones verdaderamente conscientes.
Cuando yo «deje de seguir un buen consejo», cuando
me dije: «Ahora que ya hice la lectura, puedo asegurarme
de que esas cosas malas no me sucedan», cuando seguf
adelante con mi proyecto original y di margen a que se
plantearan los problemas anunciados, demostre que no es­
taba usando mi libre albedrfo; lo evitaba al mismo tiempo
que aparentaba estar actuando en funci6n de el. Este tipo
de cosas se repiten una y otra vez, y el acto de hacer lectu­
ras de! Tarot nos muestra en forma muy vfvida las multiples
maneras en que la gente niega su libertad. Y esta relaci6n
entre libertad y condicionamiento es una de las formas de
conocimiento mas valiosas que nos aporta el Tarot.
El Tarot nos ensena ademas la importante lecci6n del
contexto. Por mas valiosa que nos parezca una cualidad
considerada en forma abstracta, en realidad nos afecta uni·
camente en el contexto de otras influencias. Las lecturas
nos lo demuestran en forma practica, como en el caso de la
mujer que buscaba c6mo hacer frente a los celos de su
amante. Un naipe al que habitualmente se considera posi·
tivo, como el Sol, tendfa en realidad a un ma! resultado,
porque al estar esperando el Sol la consultante no se en·

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frentaba con las exigencias de la situaci6n, y dejaba que las
ideas de los otros se impusieran a lo que ella querfa.
Junto con el contexto aprendemos las formas en que se
equilibran entre sf los elementos de la vida. Ante todo,
vemos c6mo los palos y las cartas especfficas se combinan
para formar una situaci6n unificada, en la cual ningun palo
es mejor ni peor que ninguno de los otros. A menudo, los
astrologos se encuentran con que los clientes esperan que
ciertos signos dominen en su carta, y se muestran decepcio­
nados e incluso avergonzados si aparecen otros.
De modo similar, algunas personas que saben un poco
de Tarot se sentiran reconfortadas si en una lectura predo­
minan las Varas o las Copas, se asustaran si hay muchas Es­
padas, y la encontraran trivial e incluso insultante si el pre­
dominio es de los Pentaculos. Algunos aceptaran sola­
mente una lectura que tenga muchos Arcanos Mayores,
porque solo !es parecen importantes los triunfos, con sus
implicaciones de poder y de conciencia espiritual.
Pero incluso los Arcanos Mayores no constituyen mas
que un elemento que carece de sentido sin los otros. Los
estudiamos aisladamente para precisar su sabidurfa y su
poderosa descripci6n de la existencia, pero en la practica,
para entender el mundo hay que mezclar lo espiritual con
lo mundano, lo feliz con lo triste, el amor con la c6lera.
Las cartas nos ensenan aun otro equilibrio, uno que se
insinua en la balanza de la Justicia. lC6mo se relaciona el
pasado con las posibilidades futuras? i,C6mo combinamos
los efectos de nuestra propia decision con las influencias
de! mundo exterior? lQue queremos decir cuando afirma­
mos asumir la responsabilidad de nuestra propia vida? i,Sig­
nifica eso que creamos o controlamos todo lo que nos su­
cede? Tai como en el caso de! libre albedrfo, a muchas per­
sonas Jes gusta pensar en la responsabilidad en un sentido
absoluto. 0 bien el mundo nos configura por entero, o tene­
mos un control total de nuestras vidas. Las lecturas de! Tarot
nos hacen dar cuenta cabal de que la situaci6n de una per­
sona en cualquier momento dado se deriva de una combi­
nacion de todas estas circunstancias. Asf como algui_en de

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muy baja estatura no puede esperar convertirse en jugador
profesional de baloncesto, tampoco debe considerar que
loda su vida estara dominada por su estatura.
Aquellos que aceptan esta idea en teorfa bien pueden
preguntar: lQue es lo que pesa mas, la situacion o la res­
ponsabilidad personal? i,Cual es la que realmente controla
al individuo? Pero las lecturas del Tarot nos demuestran
que poco sentido tienen esta pregunta y otras similares. En
algunas lecturas, la posicion de! Consultante y la de Espe­
ranzas y Temores predominan claramente. En otras, los fac­
tores determinantes resultan ser la Base o el Ambiente; todo
esto depende de la persona y de la situaci6n.
Las lecturas de! Tarot nos ayudan a cultivar la confianza
en nuestras propias percepciones. En parte, esto se debe al
conocimiento obtenido, y en parte a la necesidad de hacer
opciones y atenerse a ellas. i,Cual de los significados de un
naipe es valido para un caso determinado? Una carta corte­
sana, lhace referenda al sujeto, a alguna otra persona o a
un principio abstracto, como el Rey de Espadas que simbo­
liza la ley y la autoridad, o la Reina de Copas que repre­
senta la creatividad? A medida que vamos haciendo mas
lecturas, nos encontramos con que nos sensibilizamos mas
para las respuestas a estas cuestiones y a otras similares.
Como resultado, la confianza en nuestro entendimiento y
nuestra intuici6n va en aumento.
Otra cuesti6n es que perfodo abarca una lectura. Con la
Cruz Celta o el Cicio de! Trabajo, la respuesta puede incluir
desde unos pocos dfas a algunos anos, no solamente hacia
el futuro, sino tambien hacia el pasado. A veces, para un
adulto, la lectura puede extenderse hacia atras hasta la in­
fancia. Tambien el Arbo! de la Vida, por mas que general­
mente de una vision global de la vida, en ocasiones puede
referirse a un perfodo mas breve, si la persona esta pasando
por una epoca de cambio intenso.
Los diferentes perfodos que abarcan las lecturas, espe­
cialmente las mas breves, dependen de dos elementos. Pri­
mero, de la situaci6n de la persona y de la pregunta que for­
mule. Algunas cuestiones, tales como asuntos practicos o

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jurfdicos y ciertas situaciones emocionales, pueden dar como
resultado una respuesta que se concreta en cuesti6n de
pocos dfas. Con otras -la resoluci6n de conflictos emocio­
nales, las relaciones profundas, la evoluci6n espiritual o ar­
tfstica- puede ser necesario mas tiempo hasta que la lec­
tura se concrete, lo cual no significa que hayan de pasar
anos sin que las lecturas «se cumplan». Aquf no estamos
hablando de predicciones, sino de! desarrollo de pautas que
se despliegan lentamente a medida que pasa el tiempo.
En segundo lugar, estan los diferentes niveles que puede
tocar el consultante mientras mezcla las cartas. A veces,
este evoca situaciones superficiales que no duran mas que
muy breve tiempo; otras, la persona puede barajar el mazo
y, no se sabe por que, llegar al centro mismo de la experien­
cia. E incluso, en este caso, puede ser que la lectura muestre
en toda su profundidad el pasado o que refleje el potencial
de evoluci6n personal futura.
Tambien puede ser que el nivel alcanzado no dependa
en absoluto de la actitud de la persona que mezcla las car­
tas. Pero, generalmente, esta actitud tiene su importancia.
Lo mas probable es que alguien que ve una lectura como
una broma o un juego condicione una lectura superficial; la
persona que considera en profundidad una pregunta, que
mezcla cuidadosamente los naipes e intenta percibir el mo­
menta exacto para detenerse y cortar el mazo obtendra, ge­
neralmente, una lectura mas o menos significativa. Sin em­
bargo, hay veces en que ni siquiera una tesitura tan cuida­
dosa conseguira profundizar por debajo de los aconteci­
mientos mas superficiales <lei futuro inmediato, mientras
que en otras ocasiones, con la mas desaprensiva de las
mezclas, el consultante se encontrara repentinamente en­
frentado con una poderosa imagen de su vida entera. Para
el lector, momentos asf son fuente de interes y emoci6n.
Incluso es dable que la pregunta misma no tenga impor­
tancia. A veces alguien pregunta c6mo va su trabajo, y re­
cibe una respuesta referente a su nueva relaci6n amorosa...
especialmente si esa cuesti6n le ocupa mas espacio mental
que Ia efectivamente formulada. 0, como sucedi6 en el caso

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de la mujer que descubri6 que su sexualidad estaba blo­
queada por sus conflictos con el padre, la lectura puede res­
ponder aportando material de algun otro sector.
GC6mo sabemos, pues, que es lo que nos dice la lectura?
Algunas cosas se hacen obvias ya al ver las imagenes de los
naipes. Si preguntamos por trabajo, y nos aparecen los Ena­
morados y el Dos de Copas, es probable que la lectura no
se refiera al trabajo, sino al amor. Como lector principiante,
sin embargo, no puedes contar con que descubriras todas
las sutilezas. Solo la experiencia te ayudara a abrirte paso
hasta el coraz6n mismo de! laberinto. A medida que sigas
con las le�turas, iras percibiendo estas cosas. Y la intensifi­
caci6n perceptual se hara extensiva a otras partes de tu vida.
A veces, sean cuales fueren nuestra experiencia y la
agudeza de nuestra intuici6n, cometeremos errores. Podrfa
suceder que considerasemos simb6licamente a los Enamo­
rados, cuando estan anunciando una relaci6n amorosa con
una persona a quien el consultante no ha conocido todavfa.
En realidad, de esta incapacidad de saber exactamente que
es lo que significan las cartas podemos aprender una lec­
ci6n muy valiosa: podemos tomar conciencia de la lgnoran­
cia. Y si he escrito la palabra con mayuscula es para subra­
yar su cualidad esencial. En tanto que la mayor parte de!
conocimiento que vamos reuniendo en la vida es, en reali­
dad, muy superficial y externo, la Ignorancia esta en la base
misma de nuestra existencia. Ante todo, somos ignorantes
de la verdadera naturaleza de las cosas. Lo que sabemos
de! mundo esta sujeto a la limitaci6n de nuestros 6rganos
sensoriales. Para que veamos las palabras que hay en esta
pagina, es menester que se refleje en ella la luz que han de
recibir nuestros ojos. Entonces, el nervio 6ptico transmite
los impulses al cerebro, que los convierte en otros y los dis­
pone en pautas significativas que nuestra conciencia en­
tiende como un lenguaje. Pero no podemos conocer direc­
tamente, en el sentido de fundimos con algo que esta ahf
fuera. Solo podemos convertir el universe en impulsos,
pautas, sfmbolos.
De modo similar, porque existimos en forma ffsica, de-

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bemos ir planteando y resolviendo nuestra vida dentro de
los lfmites del tiempo. Esto significa, entre otras cosas, que
no podemos realizar todos nuestros potenciales, porque
siempre debemos optar por hacer una cosa y no otra, den­
tro de los pocos afios de que disponemos. Una persona que
tenga capacidad para ser tanto bailarfn como hombre de
negocios tendra que escoger entre lo uno y lo otro. Y, sea
lo que fuere lo que elija, tendra que trabajar muchos afios
antes de llegar efectivamente a su objetivo. El tiempo signi­
fica tambien que muchas veces no podemos saber las con­
secuencias de nuestras acciones, por la sencilla razon de
que por lo menos algunas de ellas tal vez no se hagan evi­
dentes hasta muchos anos despues. A veces, las consecuen­
cias de nuestras acciones no se nos aparecen a nosotros,
sino a otras personas. Algo que hacemos en cierto lugar
puede afectar a personas que viviran allf mucho despues de
que nos hayamos mudado, o incluso de que hayamos muer·
to. En la forma mas simple: el tiempo significa que las cosas
deben suceder antes de que podamos conocerlas.
La meditacion con el Ocho de Espadas como Portal
puede incrementar nuestra conciencia de la lgnorancia. Las
lecturas del Tarot -y los errores que cometemos al tratar
de interpretarlas- pueden demostrar en forma mas directa
la Ignorancia. Una lectura llega, de hecho, mas alla del tiem­
po, destacando la autentica pauta que incluye el pasado y el
futuro. El disefio aleatorio de los naipes nos lleva a saltar
por encima de las limitaciones de la conciencia. Y sin em­
bargo, esa conciencia limitada es la que debe interpretar la
lectura. Experimentamos a la vez el verdadero estado del
universo, en el cual todas las cosas existen juntas, y nuestro
propio conocimiento de el, sumamente esclavizado al tiempo.
Experimentamos a la vez la verdad y la ignorancia.
El otro lado de la Ignorancia es la Certidumbre, el es­
tado de conocimiento de la realidad, y no de las impresio­
nes y los sfmbolos que nuestra limitada conciencia se forma
de ella. Mucha gente considera que el extasis, la unidad con
la luz de Dios, es el objetivo supremo de! mfstico o del ocul­
tista. Pero, como lo demuestran los Arcanos Mayores del

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Tarot, el relampago del extasis no es mas que un paso a lo
largo del camino. La meta es la Certidumbre, el estado de
conocimiento allf donde antes solo podfamos conjeturar.
2,Cual es la verdadera causa de cualquier accion ais­
lada? 2,Cuales seran sus consecuencias, no solo para la per­
sona que ha actuado, sino para otras, tanto conocidas como
desconocidas? Las pocas personas que han alcanzado la
Certidumbre pueden ver las causas y consecuencias en el
seno de la accion misma. Los demas solo podemos hacer
conjeturas, tanto respecto de esto como de mil cosas mas.
Seguimos siendo Ignorantes.
Pero aun cuando no podamos acertar con la verdadera
interpretacion de una lectura del Tarot, la lectura, como ta!,
trasciende ese estado lgnorante y sometido al tiempo. La
lectura, independientemente del lector, es vehfculo de Cer­
tidumbre. Y si trabajamos lo suficiente con las cartas, com­
parando nuestras interpretaciones con los acontecimientos
subsiguientes, entregandonos cada vez mas a las imagenes,
cultivando nuestra intuicion, entonces a veces podemos lie­
gar a experiencias de Certidumbre, de conocimiento del
verdadero significado de algo. Y si bien tales experiencias
tienen su propio valor, como mas nos sirven es dandonos
un sentido de la orientacion. Nos ayudan a percibir que es
lo que queremos lograr.
Finalmente, la practica de las lecturas del Tarot nos en­
sena a(m algo mas. Como no son neutrales en su actitud
hacia la vida, como encarnan ciertos puntos de vista y cier­
tas creencias y renuncian a otros, los naipes nos cambian.
Con el tiempo -siempre con el tiempo- empezamos a ver
el equilibrio de las cosas, la armonfa estable en el seno de!
constante fluir y cambiar de la vida. T omamos conciencia
de lo Extrafio que esta siempre a la espera mas alla de
nuestra experiencia ordinaria, aprendemos a reconocer los
clones que hemos recibido de la existencia, y nuestra propia
responsabilidad de entenderlos y de usarlos. Y por encima
de todo, empezamos a captar la verdad que el Tarot trata
tie transmitirnos: el universo esta vivo, y lo que podemos
saber de nosotros mismos podemos saberlo de todo.

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