Está en la página 1de 501

Acerca de este libro

Esta es una copia digital de un libro que, durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido
escanearlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo.
Ha sobrevivido tantos años como para que los derechos de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de
dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es
posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embargo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras
puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir.
Todas las anotaciones, marcas y otras señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como
testimonio del largo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted.

Normas de uso

Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un
trabajo caro. Por este motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por parte de terceros
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas.
Asimismo, le pedimos que:

+ Haga un uso exclusivamente no comercial de estos archivos Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares;
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales.
+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está llevando a
cabo una investigación sobre traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos
propósitos y seguro que podremos ayudarle.
+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine.
+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que, por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La legislación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de
autor puede ser muy grave.

Acerca de la Búsqueda de libros de Google

El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de todo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas
audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página http://books.google.com
RIQUEZA

DE LAS NACIONES.

y'
INVESTIGACION

DE LA NATURALEZA

Y CAUSAS

DE LA

RIQUEZA DE LAS NACIONES.

Otra escrita en Inglés por Adam Smíth , Doflor en Leyes,


í Individuo de la Real Sociedad de Londres y de Edimburgo:
Comisario de la Real Hacienda en Escocia: y Profesor
de Filosofía Moral en la Universidad
de Glasgow.
ta traduce al Castellano el Lic. D. JosEr Aionso Ortii,
con varias Nota»» é Ilustraciones relativas á España.

TOMOL

3íJ¿4 -----
/Y/33

En Valladolid:
En la Oficina de la Viuda é flijos de Santander,'
Año de Mflccxciv.
• - .T
I

¿ a : ' j AA A A' ¿ ví

CATEDRAT¡CO
DE LA UNIVERSIDAD CINTRAL

ájfíijsgt«slrcn Coteg toird*|Padrt<t


yAÉL'sDGÜD Y GRASADA.:..- .
AL EXC.MO SEÑOR

DON MANUEL DE GODOY,


ALVAREZ DE FARIA, RIOS, SANCHEZ ZARZOSA:
Duque db la Alcudia , Grande de EspaSa db
primera clase: gentil-hombre db camara di
S. M. con rxercicio: Regidor perpetuo db LA
Ciudad de Santiago: Caballero de la insignh
Orden del Toyson db oro: Gran Cruz de la
Real y distinguida de Carlos III. Comendador
de Valencia del Ventoso en la de Santiago:
Capitán General db los Reales Exercitos:
Inspector, y Sargento Mayor del Real Cuerpo
de Guardias deCoíips: Consejero db Fstado, t
Primer Secretario del Despacho universal:
Secretario de la Reyna : Superintendenib
cbneral de correos , postas,
- í Caminos: &c. . »

SEÑOR:

a Economía Política reducida d


un Sistema p'dBico bien comh'nados
y sostenido con vigor, es el objeto
principal del , poder de un Ministro
celoso y amante del bien universal;
por consiguiente lo ha de ser de su
protección la Investigación de los prin
cipios en que aquel sistema se funda.,
como que es la Ciencia que dirige
con sus luces los aciertos : esta es la
Obra del Dr. ¿ídam Smith, y aquella
la razón que tuve para haber aspi
rado al honor de que se publicase mi
Traducción condecorada con el norii~
bre de V. E. Desde luego creí que
una producción de esta especie había
de lograr benigno acogimiento , aun
que por lo que tiene de mia nofuese
acreedora á suerte tan feliz; y con
efeBo hallé por mi fortuna que no
me habia animado en vano mi con
fianza; pues movido V.E. de los vi
vos deseos de que -se extiendan por
la Nación los mas sólidos conoci
mientos de- Economía "civil , .'para ¡que
ayuden y faciliten las, benéficas, jnten
dones de S. M. acerca de la prospe
ridad de sus Vasallos , no dudó pres
tar su autoridad con tan pequeña
ocasión , aunque por tan gran mo
tivo. -\
— Estas miras , y aquellos deseos,
qué V. É. se dignó significarme en
términos tan expresivos , y que mi
reconocimiento no puede menos de no-
táeiar- al público en obsequio de lo que
á'V.E. se debe de justicia, traen
ya _ consigo mismos un elogio mas
ériérgico que el que pudieran desem
peñar*- los- rasgos mas eloqüentes :
manifiestan en V. E. un animo dis-
fue-stó en favor de la cultura de las
*¿$rPés,y de las Ciencias , que es aque*
tía oculta mano que conduce al pue*
'tío industrioso por las sendas de la
-aplicación al término de su opulencia-,
'de sü> perfección , y de su gloria: ella
^s > lá 'q'ue firma , y recomienda? el mé
rito dé un. laborioso Magistrado: ella
(la qw.decide del carácter popular dq
un Ministro digno. El bien comun\ ,
que es el móvil de las acciones del *
hombre público , alienta su conducta
aun quando su mano liberal se ex- )
tiende a dispensar beneficios particü-^
lares; y siendo aquel el objeto que se
propuso V. E. al distinguirme con,
tan no merecido favor , este debe tam
bién mirarse como un estímulo gene-,
ral tpara que todos se interesen en
sus respectivos adelantamientos baxo
tan felices auspicios : en mi concepto
fué esta una gracia particular en su,
concesión , pero en su influencia tras*
cendental.
ji esta sola insinuación ceñi
ré mis expresiones por no degradar
con groseros encomios las apreciables
prendas que por este, y por tantos
otros títulos , ilustran a V. E. espe
cialmente quando se presentan al pú?
blico con mayores realces que los que
pudiera darlas mi pluma : y como
•por . otra parte considero el generoso
corazón de V. E. superior d todos
aquellos sentimientos de vana com
placencia que suelen hallar los espí
ritus débiles en unas alabanzas que
el Varón recto tiene siempre por li
sonjas , he creído un desempeño mas
propio de la obligación de favorecido
contentarme con dar d la Nación un
testimonio ingenuo de gratitud por
las singulares honras de que es deu
dor dV. E.

Señor Exc.mo

Josef Alonso Ortiz,


. ' vi:.' ••
INDICE

DE LOS CAPITULOS DEL TOMO


Primero.

INTRODUCCION Y PLAN DE LA OBRA.

LIBRO I.

De las taufas del adelantamiento y per


feccion en las facultades productivas de)
trabajo j y del orden con que se dis
tribuye naturalmente su producto entre
las diferentes Clases del pueblo.
Cap. 1. De la Division del trabajo 7.
Cap. II. Del principio que motiva la divi
sion del trabajo 20.
Cap. lili Que la division del trabajo tiene
sus límites segun la extension del merca
do público 27.
Cap. IV. Del origen y uso de la Moneda. 34.
Cap. V. Del precio Real y Nominal de
toda mercadería , ó del precio en tra
bajo , y el precio en moneda. .... 49.
Cap. VI. De las partes integrantes ó com
ponentes del precio de toda mercadería. 80.
Cap.-VII. Del precio natural, y del ac
tual ó mercantil de toda cosa permu
table- . . 92.
• Cap« VI-II. De los Salarios del trabajo.
Seccion I. 107.
Seccion II. • * . * • . 121.
• Cap: IX; De las ganancias de los Fondos. 145.
Cap. X. De los salarios , y de las ganan
cias segun los* rdií erante*, fmpleos del
trabajo , y deMüs Fondos." 165.
Parte I..Lle las .desigualdades ..qpe^dinja-íQ
tian de la naturaleza de los empleos
mismos. . ' .. : ..1
Seccion 1 166.
,§eeciomI^. 7¿.««\Vi\V\ V.OY^CWVi'QA
Parte II. Desigualdades que produce la
Política de Europavi:j j 1
Seccion I , • •
Seccion II .,»•.,'»...-?.''» * :. 229.
Seccion III. ,«.,,: . ..,'»• :''n>.)* ,4 235-
Cap. .XI, De la, Renta, de. Ja Tierra- i . 250.
Parte I., De .aquellas , producciones' de. Ja t
tierra que dexan siempre :renia. á su
. Dueño. . . . . . . ,' ,« . • . .'. 254'.
Parte. íI. De aquellas producciones de la . >
.tierra que unas veces dan renta :y:9trj» :
no. » ,." .:• «, »i. [•^t: v í!]»í..28Q«
Parte MI. De las variaciones, en la pró*;/4
porcion entre los valores respectivos de
aquellas especies de produccion de la.
tierra que dexan siempre renta al Due.ño
del Terreno, y las que no siempre Ja, j
dexan. . . . , . ...•,»?,» i.. • .•'•, p 3°3«
Digresion sobre las variaciones del va-.r .3
lor de la plata en el discurso de loi r
quatro siglos precedentes en el mer- 3
cado de Europa. • ñ :, i'l
Primer periodp. .. . . . .. .. .. ., . , , . . , 307.
Periodo segunde», .. . + v j |,.:y . 33*.
Periodo'" tercero. I :i j , ,.¿
Seccion ¿ . '. ... . . , . . . ,: . . . .; . 335.
Seccion II» . • ...... •' • 35**
Variaciones en la proporcion entre los res
pectivos valores del Oro y de la Plata. 368.
Fundamentos para conjeturar que el valor
de la Plata continúa todavía baxando. . 378.
De los diferentes efectos que causan los
progresivos adelantamientos de las tres
especies de producciones rudas de la
tierra • . . . . 379.
Primera Especie 480.
Segunda Especie 383.
Tercera Especie 405.
Conclusion de la Digresion sobre las varia- .
ciones del valor de la plata. ..... 421.
Efectos que producen los progresos y ade
lantamientos en el precio real de las Ma-
nufacturas 430.
Conclusion del Capítulo 438.
Tabla de los precios de los granos en In
glaterra en moneda Inglesa, y reduc
cion á moneda Castellana. 445*
Tabla delos precios de la Fanega de trigo,
y de la de cebada en tierra de Castilla. . 456.
Noticia de las tasas del trigo y de la ce
bada que ha habido en España desde el
Reynado de Don Alonso, el Sabio. . . . 462.
' • •■¡*v I . • I I. ,f ■
' l.


•* ' . : . 1 - i
«•."■ ■ i: i t. . '.. >
EL TRADUCTOR.

13espues de aquel fagrado vínculo de Reli


gión y de Moral que une al hombre intima
mente con Dios"', y con fus femejantes , único
apoyo ó bafa fegura de su verdadera felicidad,
ocupa el lugar primero el de aquel interés ge
neral que en lo Político , y Económico liga i
los hombres entre sí para formar una fociedad
civilizada. El defempeño de las varias obliga
ciones que en efle último se imponen reciproca
mente las gentes por un derecho en que las auto
riza su misma condición de racionales y libres, y
por consiguiente fociables, es infeparable del cum
plimiento exáclo de Jai que en el primero las
impufo Dios, la Naturaleza, y el Hombre mismo
porque en virtud de éftas folamente- puede obrar
justicia y odiar la iniquidad : pero los princi
pios en que unos y otros interefes se fundan,
los medios de su regulación , y las confeqüen-
cias que de ellos se deducen , en beneficio Ó
daño déla fociedad humana, fon enteramente
diftintos , aunque de ningún modo contrarios:
todos rectamente entendidos miran al fin último
de la felicidad verdadera , y se dirigen á él
por rumbos diferentes con recíproca comuni
cación : pero fus qualidades pueden inveftigarfe
prescindiendo los unos de los otros , como
..con diftintos objetos lo hacen todas las Cien
cias Naturales , sin elevar fus conocimientos &
lo fobrenatural. De los interefes Religiofos y
Morales tratan las Ciencias fublimes , que no
fon del afunto de nueftra Obra : de los pura
mente civiles habla ja Ecc/nop^ía £plítica; y ella
es el objeto d^^ifeHrá^IrA'^ftigá-cfon.
No sé si acertaié á explicar la idea que he
concebido de la que vulgarmente fuele formarfe
de; ,efta.;Ef<©jjo.m^a , Política.; f'onf ,lo corqeri sé,
cj^nsjjdfira^qpiflq (f ¡.en^^qg al¡id }¿ud«íultd) qneíhag
bjlua¿á vuno,s;.,l\pj]iVi€* fm^s a^álíatnawopara.)eb
y^Wi ^líp^L'^refes^íp^yj^ íj^pH vado^', ^
que fuele,: cjarfe: e1: mifte/ii^fp título: del D'Dn de?
gobierno , talento . genio itfduftriofo ,-iiy^ otros
nombres» a}uj:iv,os<: £ aquejla^expadician que fue-
Je^pro^'Brift0 uiips.jflejiftesififeoKps íqlua. en. otros»
tcyVita.^n.j su^^negx^i^cioneíliTdoíntflttas: v .como»
e.u .los: reglamen^osj pública ,ud¡nigjdcip á que erí
la fociedad. reine la abundancia , el decoro , y
ha. conveniencia. Los gue. , rio pueden dar ,unai
ya^on ulterior de:efto,Sjac.i£ru>s se, contentan con,
exprefar su^qnf^a^ id^lcwur^t nboii)'re;de:T-ind
gubernativo, ,,ppn. que $Üt$&kr\zm al^qu^lográj
un exí.to feliz en el manejo de aquellos infere-!,
fes : conocen que sin aquel espíritu económico
no puede haber ¡vlagiftrado , Cabeza de pueblo,
rti Gefe. de. fociedad .capaz, de, condiícitla; á' 4»u
prosperidad,: .piíaun.padcei de fdmiliasí.qué puedía
traer al lene» 4p.U (bya aquella, fruga.bebid y par'¿
simonía que la ba de hatet' dichofaen su CdrU
dicion y eftado «espectivo. Otros parando su
consideracion, en. |o mecánico puramente cono
cen, U Econo^í i:,poír íi,tfc iefcj5los . mas palpables',
pero. groJL.ra Vfc. fupíi'ficialmen.te : efto es/adi
vierten,, por q:u '?, ^vá, 1 p ttt de n menos ¡ aquel ofu
dep eftablecidp :de. he.chjo,! era la, fociedad de los
hombres^ en que cada uno procura manejar fus
negocios de mod,o que. le . rindan/mayores uti
lidades : ven que los que pueblan las Ciudades
trafican y negocian por grangear las produc
ciones del campo ; y que los que habitan en
éfte se fatigan por obtener con el fruto de fus
labores lo que fabrican los primeros ; afanan
do fe unos y otros por la pofesion del teforo-
que les facilita quanto puede en aquel orden
defearfe , que es el oro y la plata , signos fo
famente de la verdadera riqueza : últimamen
te que los mas aplicados y expertos procuran
mejorar las artes r inventan medios que faci
liten y perfeccionen fus obras, y hacen todos
fus exfuerzos por facar mayor ganancia con
menor trabajo. Todo efto entienden por Eco
nomía , y sin duda es en diftintos conceptos
objeto y efefto de ella i pero no pafan al co
nocimiento de fus caufas ,. j la indagación de
fus principios , ni i la consideración de fus co
nexiones , relaciones , orden , y confeqüencias:
y aunque fon muchos los que hablan de Eco
nomía , fon muy pocos los que se hallan capa
ces de darla una refta difinición.
Varios Escritores Clásicos de entre nuestros
Españoles se desdeñaron sin duda de aquellas
vulgaridades , y elevandofe fobre el mecanismo
íluftraron la materia con fus fuperiores luces,
logrando defterrar muchas infenlatas preocupa
ciones. Diflinguieronfe en nueílra Nación el Dr.
Sancho de Moneada , Ulloa , Albarez de Ofo-
rio» Martinez de la Mata publicados por el
Ejcmo. Sr. Conde de Campomanes en el Apén
dice á su digna obra de la Educación Popu
lar , escrita én nueflros dias por efte iluflre Ma~
giftrado : Navarrete manifeíló su fuego en fus
Discurfos para confervacion de Monarquías, Za—
bala, y fus Companeros su celo por e! bien í
déla Nacion en su Miscelanea. Económico-Po- •
lí tica ; D. Bernardo Ward fus defeos del ade- '
lantarniento de la induftria en su Proyecto Eco- >
nómico , y i efte tenor otros varios , cuyos co
nocimientos fon acreedores á la fama , y al apre
cio que merecieron fus escritos. Todos ellos , y :
muchos mas hablaron con ingenuidad respe- 1
tuofa , discurrieron con agudeza , se fundaron
f.ilidamente , abrazaron la razon sin preocupa
ciones , y en una palabra defempeñaron util- '
mente su objeto : pero es cierto , que no trata
ron de reducir la materia á un; método cierf-;.'
tifico , á un siftema generaJ : escribieron fobre
aquellos puntos á que les dieron ocasion las con:-
sultas , las repreícntaciones al Soberano , el de
seo de reformar ciertos abufos , las particula
res obfervactones de ciertas circunltancias , Ca--''
sos , y paifes , y las experiencias propias .y t
agenas en ciertos ramos : ó bien eftablecierOn
unos breves métodos de enfeñ^nza para algunas »
artes, úohcios, ó los elementos mas obvios para
todos en general en su respectiva educacion:
en todo lo qual escribieron ciertamente con ven
tajas grandes para el público , y manifestaron 7
las acertadas ideas que tenias concebidas de la r
Policía Económica ; pero quién duda que no
se pararon á tratarla como verdadera Ciencia: '
efto es, no difpusieron una bafa de principios
elementales en que antes de descender á los par
ticulares se demoftrafen los efeclds por fus a'ni-
verfales caufas : lin siftema general 'que ¿xpo- '-
niendo las ideas econó nicas de un modo abftrac- •
to, aunque fundado, al reducirlas á práctica fofo
se añadiefe. la dificultad de la aplicacion de ellaaA
i las circunftancías'pattrcntarei del pal» , <M
terreno , ó de la fociedad , al modo que fucedfe
-en todas las demás Ciencias exactas, que no fon
de mera especulación. Efte objeto tan gTande
■ como importante fué el que se propufo nueítro
-Autor», y>el que defempeñó como ninguno has*
-ta ahora. i . ■»
-'Adam Smith después de haber exorcitadó
fus fuperiores talentos en varias Universidades
'de la Gran-Bretaña , y especialmente en la de
-Glasgow , condecorado con los' Grados de Doc
tor en Leyes , y de Maeftro ó Profefor público
de Filosofía Moral , dió 4 conocer fus adelan
tamientos en su apreciable obra de la Theoría de
sentimientos Morales que roetec'ó de su Nación,
el aplaufo á que es acreedora : y extendiendo des
pués fus ideas á nuevas empre/as pensó hacefr
á la Gran-Bretaña el ferviciode arreglar bajo da
un siftema de principios todos los conocimien
tos económicos en que tantos adelantamientos
tiene acreditados aquella Nación , y en efefto
después de un escrupulofo eítudio de la materia,
para cuya penetración le facilitaba un genio sin
gular para efta especie de especulaciones , dió
á luz su ponderada obra de la Invrjligacion de
la naturaleza y caucas de la Riqueza de las Na
ciones , en el año de 1775 : á que hizo algunas
adiciones en los de 1783 , y%f siendo prueba
inconteftable de la aprobación' del público las*
numerof?s , y repetidas ediciones que en tan'
corto tiempo se han hecho de una prodúceioni
tan feliz ; y el anhelo con que ha sido folici-
tada de las demás Naciones de Europa tradu
ciéndola á fus respectivos idiomas. Merecio el1
Autor fer citado en; varias ocasiones antes1 de*
*sa muerte en la respetable Afarhblea del Par
lamento Británico, como Juez propuefto por la
<dignidad y jfulidéz de fus escritos para las con
troversias economicas mas complicadas; cuya
círcunftancia jes á mi parecer el mayor elogio
jque puede darfe á fus obras , para quien conoz
ca el caracter de aquellas Cámaras ; y una au
toridad extrínfeca á fus escritos muy conside
rable , si la necesitafen para su recomendacion:
habiendo sido confeqüencia de aquel aprecio
univerfal que se hacia de fu profunda inteligen
cia en puntos de economía política haberle con
fiado el Minifterio, sin previa folicitud de su par
te , la Comifaría general de las Rentas de la Co
rona en el Reyno .de Escocia.
. . La Obra pues de su Inveftigacion es sin duda •
«na produccion magiftral , muy singular en su
género ; y los que no quieran confefarta del todo
perfe&a no negarán por lo menos que con ella
preparó el Autor un camino que otros no abrie
ron para Jos adelantamientos fucesivos de un
ramo de ciencia tan importante. He dicho , que
trató la Economía en un metodo cientííico ; pero
por éfte no entendemos el que defearia acafo
un escrupulofo Dialéctico , en que llenando pa
ginas de divisiones, definiciones , y argumenta
ciones se hubiefe confeguido formar una ferie
inutil de queftiones Etimológicas , de ambigue
dades de palabras , y de futilezas de. un ingenio
extragada con la coftutnbre de fuscitar á cada
pafo disputas nominales , método mucho mas re
pugnante al objeto económico que al de qual-
quiera otra ciencia : sino un siftema ordenado
por principios , demoftrado por caufas , compro
bad* ,C9n efeoos , é inteligible de todos como
'•corresponde 5 un aíunto tan palpable. Trata del
principio univerfal de toda riqueza , que es el
trabajo productivo del hombre : de las rentas de
la tierra , y de las ganancias de los fondos que
se emplean en todas las negociaciones de una
fociedad : habla de las producciones rudas del
-campo , de las manufacturadas , de fus compa
raciones y valores intrínfecos y «xtrínfecos : de
la relacion y proporcion que dicen con el sig
no , ó moneda que conftituye la riqueza nomi
nal : de los progrefos de las Naciones ; de fus
caufas, y de :las de su decadencia : <le los sifte-
mas mercantil y agricultor : de las obras , y es
tablecimientos publicos ; de los gallos del Es
tado , de las expenfas del Soberano , y de los
fondos que deben fufragar á todas ellas : ulti
mamente de quanto puede iníluir univerfal jr
originariamente en la opulencia de qualquiera
Nacion en todas fus diferentes circunftancias y
variaciones ; descendiendo despues para com
probacion de fus discurfos á varias particulari
dades tan nece&rias como curiolas.
Prescinde en sus reflexiones de aquellos
respectos puramente políticos que miran á las
obligaciones y qualidades de un Soberano y de
un vafallo como tales : á las ventajas ó desventa
jas de las diferentes especies de gobiernos : y
i la administracion de la justicia y quando
loca algun punto de ellos lo hace folamente
en orden á la parte económica , ó á las re
laciones de mas 6 menos utilidad en los in-
terefes , sin mezclarfe en la tendencia bien
generofa, bien opresiva de la Autoridad legí
tima del que manda fobre la situacion del que
obedece ; y mucho menos se introduce en dis-.
patas relativas á las fupremas potestades , evi
tando con efta moderacion aquel escollo tan
comun de los que escriben en materias tan oca
sionadas á la sátira y á , la detraccion. . . , l i.[
El eftjlo de fu locucion es mas conforme
al de un ^\utor elemental que pretende demostrar
por principios, que al de un Escritor que soli>-
.cita perfuadir con elegancia : por consiguiente
fucede ufar de términos y expresiones que pue.i-
den Uamarfe facultativas, sin atender tanto á
Jo castizo del idioma como á dexarfe entender
con claridad: : no es efto desconocer 1* ele
gancia de la lengua , sino considerar no fer. efte
un lugar, el mas oportuno para ufarla : de cu*
ya razon no puede menos de convencerfe el
que haya leido Escritos metódicos de qualquiera
Ciencia óuArte ;, en los quales no Tolo le en
cuentra un idioma peculiar, digamoslo asi, de
cada facultad , sino que no pueden exponerse
ciertos puntos sin aquellas frafes Tecbnicas , que
en una fola expresion dicen lo que aun. con
muchas proposiciones- no quedaría bien expli
cado. Por la misma razon se hallarán á veces
en la Traduccion, algunos términos que mira
dos por la escrupulosidad del Diccionario po
drían parecer algo bárbaros ; pero que atendida
la materia se deberán tener por facultativos y
propios : reflexionando sobre todo que si Ios.
términos logran explicar bien los conceptos solo
por efto cumplen con el oficio de voces signi—
¿cativas. . »
Como al pasar el Autor de los principios
univerfales á ciertos puntos particulares que los.
comprueban , trata de muchas cofas peculiares
a- la Gran-Bretaña, á la Francia , y á otros paifes,'
tríe pareció rriuy conducente añadir en algunas 5
advertencias marginales lo que en aquellos ca- '
sds encontré de particular en España , para que 1
er lector pudiese Con mas oportunidad aplicar
sús reglas- generales á las circunstancias del país
en que vive : ó bien sirviefen de noticias curio
sas que ílustrafen algún 'tanto la materia. No
he pretendido con ellas entrar en una formal '
diséusion dé lo acertado , ó errado de las má
ximas^ del Autor : ni formar un tratado parti
cular sobre lo que puedan ó no influir en núes- '
tros interefes Nacionales ; por que las cortas
noticias que en la materia alcanzo no son para
emprender dría obra tan difícil; quedando satisfe
cho con haber trabajado algo por mi parte ert
obsequio del lector , y mayor utilidad del que
pretenda • Jia'cer aplicación de aquellas reglas í
los casos particulares de su nación; quedan
do siempre mucho que trabajar y discurrir 4'
los que alcancen superiores conocimientos. Todo
lo que se halla en el contexto de lá obra es '
originalmente de nuestro Autor ; y lo que se
encuentra en notas marginales , ó apéndices, es
fruto de mis tareas , en' que he procurado no
dé'cír cosa 'qüe no'-vává apoyada- en autores clá- '
sicos y regnicalas aunque no haya usado de
la~ desconfianza, de citarles.
Solo resta advertir, que es necesario leer '
ellos difeurfos con mucha reflexión , por que
«obre ser su sentido en todas partes profundo,
es en muchas fumamente.metafísico , y necesita
á veces de repetidas lecturas para penetrar el
espíritu de sus aferciones : que es exactísimo
en sus datos, por que fué escrupuloso en la in
dagación de los hechos , y no afirmó cofa que ó
bo hubiefe examinado por sí , 6 no le hubiese
«do demoftrada por documentos auténticos : que
aunque su obra pueda mejorarfe se le debe por
lo menos el haber prefentado en ella un mo
delo de imitación: y últimamente , por lo que
hace á la Traducción , que como en las varias
ediciones que se han hecho del original Inglés
se han añadido por el Autor muchas cosas que
no se hallan en todas las traducciones que en
otros, idiomas se han publicado ,, hemos arregla
do la nuestra á la edición octava , y última que
se ha dado á luz de su original ; bien que
fuprimjéndo algunas particularidades, pero muy (
pocas, ó por absolutamente impertinentes á nues
tra, nación ,. ó, por ser poco conformes á Ja
Santa Religión que profesamos , proteftando con
ingenuidad] que quitadas » en nada se adultera
el fondo de la Obra-,. y no expurgadas nada aña
den á su perfección y complemento , como pue
de con facilidad: desengañarfe qualquiera que
confulte con imparcialidad el Original : en to
do lo qual si no he confeguido el acierto no
ha sido por falta de un deseo vivo y sincero
de ser útil al público ; cuya circunftancia, y
el hecho de dar á conocer á la Nación unos
escritos tan singulares , y un autor tan digna
mente aplaudido de la Europa , pueden hacer--
rot acreedor á la indulgencia.
INVESTIGACION

DE LA NATURALEZA

Y CAUSAS DE LA RIQUEZA

DE LAS NACIONES.

Introduccion y Plan de la Obra.

El trabajo anual de cada Nacion es el fon


do que la lurte originalmente de todas aque
llas cofas neceíarias y útiles para la vida que
se confumen anualmente en ella; y que con
sisten siempre ó en el producto inmediato de
aquel trabajo , ó en lo que con aquel produelo
se adquiere de las demas Naciones.
Segun pues aquella proporcion que elle
produ&o , ó lo que con él se adquiere, guar
de con el número de los que han de confu-
mirlo, asi la Nacion estará mas 6 menos abas
tecida de las cofas necefarias y útiles que mas
conduzcan para su ufo ó su necesidad.
Pero esta proporcion no puede menos de
regularfe en todo país por dos distintas circuns
tancias: la primera por la pericia, destrezaj y
juicio con que se aplique generalmente su
trabajo: y la feguhda por la proporcion que
se guarde entre el número de los que se em
plean en el trabajo útil , y el de los que no
están utilmente empleados. Sea el que fuere el
Tomo L i
2 Introducción.
fuelo , el clima , ó la extensión de territorio de
qualquiera Nación, la abundancia, ó la escaféz
de su Curtido ó abastecimiento anual no puede
menos de depender en aquella particular si
tuación de las dos circunstancias dichas.
Y mas parece depender esta abundancia ó
escaféz de la primera que de la fegunda. En
tre las Naciones falvages de cazadores ó de pes
cadores todo el que se halla hábil para tra
bajar se dedica mas ó menos á alguna labor ó
trabajo útil, y procura en quanto está de su
parte proveerle de las cofas necefarias y útiles,
extendiendo también sus miras á aquellos que
en su familia ó fon demasiado tiernos de edad,
ó demasiado ancianos, ó bien están enfermos,
ó por qualquiera otra caufa inhabilitados para
falir á caza, ó para ocuparfe en la pesca; pe
ro estas Naciones se hallan sin embargo de
estoen tal extremo de pobreza, que por falta
de lo necefario su ignorancia y su barbarie,
fuele reducirlas freqüentemente á la miferable
fatalidad, ó de destruir directamente á fus pro
pios hijos, á fus ancianos, á los enfermos de
prolijas dolencias, ó de abandonarles al terri
ble desconfuelo de perecer de hambre , ó de
fer devorados de las fieras. En las Naciones
civilizadas y laboriofas es todo al contrario;
aunque baya un gran número de individuos
que no trabajen abfolutamente , confumiendo
acafo diez veces ó ciento mas que aquella m,a-
yor parte de los que trabajan, el producto en
tero del trabajo común de la fociedad toda es
tan fuperabundante y fecundo que basta para
proveer con profusión á toda la comunidad: y
un trabajador por pobre que fea, y de la cíale.
Introducción. 3
mas abatida, como sea frugal é industriólo
puede gozar de mayor cantidad de provisio
nes necefarias y útiles para la vida , que la
que en su situación es capaz de adquirir un
falvage de aquellas Naciones incultas.
Las caufas de este ventajofo adelantamiento
en las facultades ó principios productivos del
trabajo, y el orden con que se distribuye su
producto en las diferentes clafes y condiciones
de la fociedad fon el afunto del Libro primero
de esta Investigación.
Sea el que fuere el estado actual de peri
cia , destreza , y juicio con que se trabaje en
qualquiera Nación , la abundancia ó la escaféz
de su mantenimiento anual no puede menos de
depender , durante su constitución , de la pro
porción entre el número de los que anualmente
se emplean en labores útiles y el de los que
no están de esta fuerte empleados. El número
de operarios útiles y productivos , como se ve
rá después , es en todas partes proporcionado
á la cantidad del fondo ó capital empleado en
darles que trabajar , ó á aquel modo particu
lar de emplear este caudal1 ó fondo: por tanto
el fégundo Libro trata de la naturaleza del
fondo capital, del modo con que se va au
mentando ó acumulando gradualmente, y de las
diferentes cantidades ó porciones de trabajo que
«e ponen en movimiento fegun los diferentes
modos de emplearlo. 1 « <i;:
"-i /Las: Naciones medianamente adelantadas en
pericia, destreza , y juicio para la aplicación*
del trabajo han feguido planes muy diverfos
en la dirección general de él : los quales no
todos han sido igualmente favorables á la gran
4 Introduccion".
deza de su producto. La política económica
de unas Naciones se ha empeñado en fomen
tar extraordinariamente la industria rústica , y
la de otras la urbana. Apenas fe hallará un»
Nacion que haya tratado co/i igualdad una y
otra especie de industria. Desde la ruina del
Imperio Romano la política de Europa ha sido
mas favorable á las artes, manufacturas, y co
mercio , que pertenecen á la industria urbana,
que á la agricultura , que es la rústica. , Laj
circunstancias pues que han inducido á esta
política se explican en el Libro tercero.
Aunque estos diverfos planes fueron acato
formados en su principio por los intereses par
ticulares, ó por la preocupacion de cierta clafc
de gentes , sin conocimiento ni prevision algu
na de las confeqüencias que de ellos debieran
feguirfe bien favorables, bien adverfas at inte.*
rés comun de la fociedad, no por esto han
dexado de dar motivo ú ocasion á varias teo*
rías ó tratados especulativos de economía po
lítica ; de los quales unos ponderan la impor
tancia de la industria urbana, y. otros la de
la rústica. Estas teorías han tenido una influen
cia muy considerable no folo en las opiniones
de los Sabios , sino en la conducta política de
los Príncipes y Estados foberanos. Por tanto
en el Libro quarto se procura explicar con la
claridad posible , y examinar á fondo aquellos
diferentes sistemas, y los principales efe&os
que han producido en distintas épocas y Na
ciones. , .
En eftos quatro primeros Libros se trata de
examinar en qué consista la renta del gran
cuerpo de la fociedad, ó qual fea la natura-.
Introducción. 5
leza de aquellos fondos que la han provisto de
su mantenimiento anual en diferentes Naciones
y siglos. "El quinto y último trata de las rentas
del Soberano ó de la República : en el que
se procura demostrar en primer lugar quáles
fean los gastos necefarios de un Soberano , y
de una República ó Comunidad arreglada de
gentes : quáles deban deducirfe de la contri
bución general del cueipo entero; y quáles de
una parte sola , ó de ciertos miembros de la
fociedad: en fegundo lugar quáles fean los mo
dos y medios diferentes con que todo el co
mún pueda fer obligado á contribuir para los
gastos ó expenías interefantes al cuerpo en ge
neral; y quáles las ventajas , ó los inconvenien
tes principales que de cada uno de estos me
dios pueden refultar: y en tercero y último qué
caufas ó razones hayan podido inducir á los
mas de los Gobiernos modernos á empeñar par
te de sus rentas, ó á contraer deudas públicas;
y qué efecTos hayan producido estas deudas
nacionales en la riqueza real de la Nación res
pectiva, que es el producto anual de sus tierras,
j del trabajo de la fociedad.
I / • :
' " 1 !

. . - ) ••<>; *>o s r

i
7

LIBRO I.

-De LAS CAUSAS DEL ADELANTAMIENTO


-,:,y perfeccion en las facultades productivas
- del trábajo ; y del orden con que su pro
ducto se distribuye naturalmente entre las
diferente» clases del Pueblo.
•;. ,, ••v.; .\ " ~ ./ :. ' . '

; '• * :;..CAPnrLQ.i.; 'V; '..r/,'

De /a division del trabajo.

JLjos mayores adelantamientos en las faculta,


des, ó.principios productivos del trabajo, y la
destreza, pericia, y acierto coh que éste se
aplica y dirige en la fociedad no parecen efec
tos de otra caufa que de la division del tra
bajo mismo.
.i Esta division en los negocios en general de
la fociedad se entenderá mas facilmente consi
derando el modo con que obra en ciertas ma
nufacturas ó artefactos particulares. Comunmen
te se cree que esta division es mucho mayor
en algunos negocios de poca importancia ; pero
cree asi po porque en realidad, fea menos
.Cppsider^daj y alendada en .los de mayor Sentí*
dad,, . si'np pqrque en ^aquellas manufacturad que
se destinan á furtir á un pequeño número de
gentes de cofas de poca importancia dtbe fer
también rnejipr el número de I03 pperajios, y
8. Riqueza de las Naciones.
por consiguiente todos los que se emplean en
los cliverfos ramos, de aquella obra por lo co-
mun fuelen estar dentro de una fola cafa, ú
oficina, y aun á'la vista de todo espectador.
Por el contrario en aquellas grandes manufac
turas destinadas á proveer las exigencias gran
des del cuerpo en comun cada uno de ,rkis ra
mos particulares que abraza aquella labor em
plea un número tan grande de operarios que
es imposible juntarles en un folo obrador. JDon
dificultad podrémos ver de un golpe mas que
á los que se emplean en un ramo. Aunque en
estos pues en realidad, pueda dividirfe la obra
en un número de partes mucho mayor que
en los que se emplean en trabajos ó labores
de muy poca ó ninguna utilidad, la division
del trabajo no puede fer tan obvia; y por con
siguiente eg . siempre menos ' considera'da. ^ *
. Pongamos el exempld enl una manufactura
de pura vagatela, pero de cuya division de" tra
bajo en sus operaciones es muy vulgar' la no
ticia, qual es la obra de la fábrica de alfileres:
un operario de estos , no habiendo sido edu
cado por principios en Msú 'oficio ( que la" di
vision del trabajo calificó de distinto artefacto)
ni .teniendo noticia del ufo de las rríaquinas
que en él se empican (á cuya invencion dió
acafo motivo la division misma ) apenas podríá
acabar , aunque aplicafe toda su industria , un
alfiler ai .dia: por: lo» nierios Íes cierto que no
podría hacer veinte. Pero en el estado en que
en et dia se halla' este oficio ' :nr> folto ' es un
artefacto particular ' la obra entera ó total de
un alfiler, sino que incluye cierto número de
ramos t de los quales cada uno constituye un
eficio
Libro I. Cap. I. 9
oficio distinto y peculiar. Uno tira el metal ó
alambre % otro lo endereza, otro lo corta, el
quarto1 lo afila, el quinto lo prepara para po
nerle la cabeza; y el formar ésta requiere dos
ó tres distintas operaciones ; el colocarla es otra
operación particular; es distinto oficio el blan
quear todo el alfiler ; y muy diferente también
el de colocarlos ordenadamente en los papeles:
conque el importante negocio de hacer un al
filer viene á dividirfe en diez y ocho ó mas
operaciones distintas: las quales en unas cofas
se forxan por distintas manos, y en otras una
mano fola forma tres ó quatro diferentes. He
visto un laboratorio de esta especie en que folo
habia empicados diez hombres , de los que cada
uno por consiguiente exercía dos ó tres distin
tas operaciones de ellas. Pero aunque eran muy
pobres , y muy mal provistos de las máquinas
necefarias , quando se exforzaban á trabajar ha
cían cerca de doce libras de alfileres al dia.
En cada libra habría mas de quatro mil de me
diana magnitud ; por consiguiente estas diez per-
fonas podian hacer cada dia mas» de quarenta
y ocho mil alfileres : cuya cantidad partida en
tre diez tocaría á cada uno hacer at dia quatro
mil y ochocientos. Pues si estos hubieran tra
bajado feparada é independientemente , y sin
haber sido educados por principios en el oficio
peculiar de cada uno, ninguno ciertamente hu
biera podido llegar á fabricar veinte alfileres al
dia, y acafo ni aun uno folo: que es decir,
que no haría ciertamente la vicentesima qua-
dragesima parte, y acafo la quadrimilesima oq-
togentesima de los que al prefénte fon capaces
de hacer en confeqüencía de una división propia,
Tomo I. 2
io Riqueza de las Naciones."
y de una juiciofa combinación de sus diferen
tes operaciones
En todas las demás manufacturas y artefac
tos fon muy femejantes á los de, este oficio fri
volo los efectos de la división del trabajo; aun
que en muchas de ellas ni éste puede admitir
tantas fubdivisiones , ni reducirle á una fencilléz
tan exacta de operaciones : no obstante la di
visión del trabajo, en quanto pueda fer admi
sible , produce en todo oficio y arte un pro
porcional adelantamiento de las facultades pro
ductivas de él. Es de creer que estas ventajas
hayan sido caula de la feparacion que vemos
de oficios , tráficos , y empleos. Esta feparacion
se ve con mas generalidad y perfección en los
paifes que están elevados á mas alto grado, de
industria y cultura , siendo por lo común obró»
de muchos en un estado culto lo que de uno
folo en una fociedad ruda y poco cultivada.
.En todo país culto y adelantado el labrador no
.es mas que labrador, y el artefano no mas que
.artefano. Aun el trabajo necefario para produ
cir una manufactura completa se reparte por lo
general entre muchas manos. ¿ Quántos y quán
distintos oficios no se emplean en qualquiera
de los ramos de las manufacturas de lino, y lana,
i desde , los. que cultivan aquella planta, y cui
dan del bellon hasta los blanqueadores y apren
sadores de los texidos, y hasta los tintoreros
ly .fastres? La agricultura por su naturaleza no
admite tantas fubdivisiones del trabajo; ni hay
entre sus operaciones una feparacion tan com
pleta como entre las de las manufacturas. Im,-
posible es feparar los exercici¡os- del ganaderp
cy del labrador tanto como se feparan los mi-
Libro I. Cap. I. 11
nisterios del carpintero y del herrero. El que
hila es por lo regular distmta perfona del <jue
texe ; pero el que ara, el que caba , el que
siembra, el que siega, y el que recoge el gra
no fuele fer uno mismo : como que las dife
rentes estaciones del año van variando las oca
siones de ufar fucesivamente de estas distintas
especies de trabajo, es imposible que un hom-
tre esté constantemente dedicado á una fola la
bor de ellas. La imposibilidad de hacer una fepa-
racion tan entera de los diferentes ramos de la
labor en la agricultura es acafo la razon porque
el adelantamiento de las facultades productivas
del trabajo en esta arte no siempre concuerda con
los progresos que se hacen en las manufacturas.
'Es cierto que las Naciones mas opulentas exce
den por lo comun á sus vecinas tanto en ellas co
mo en la agricultura; pero es muy regular el
aventajarfe mas en aquellas que en efta. Sus tier
ras se ven generalmente mejor cultivadas, y co*
mo que se invierte en ellas mas dinero y mas tra
bajo producen mas , á proporcion de la exten
sion , y de la fertilidad natural de su terreno:
pero la superioridad de su producto rara vez
excede de la proporcion de aquel mayor tra
bajo, y mas exponías. En la agricultura el tra
bajo del país, rico no siempre es mas produc
tivo que el del país pobre: ó por lo menos nun*-
ca excede tanto en lo fecundo como el traba
jo en las manufacturas. El grano del país rico
no siempre podrá tener el mismo grado de bon
dad , y caso que lo tenga no siempre podrá fer
tan barato en el mercado como lo puede fer el
del pais pobre. El trigo de Polonia , en un mis
mo grado de bondad , es tan barato como el
iií Riqueza de las Naciones.
de Francia , sin embargo de la mayor opulen
cia , y mayores adelantamientos de esta última
nación. El trigo de Francia en las provincias fe
races de este grano es tan bueno , y los mas
años casi del mismo precio que el de Inglater
ra , aunque en adelantamientos y en riquezas
acaso Francia es inferior á esta : sin embargo
de que las tierras de Inglaterra están mejor cul
tivadas que las de Francia, y las de esta na
ción mejor que las de Polonia. Pero aunque un
país pobre , no obstante la inferioridad de
su cultivo , pueda en cierto modo competir con
el tico en la bondad y valor de sus granos;
nunca podrá' pretender femejante competencia
•en las manufacturas ; á lo menos quando éstas
correspondan á las circunstancias del fuelo , del
clima, y de la situación de un país rico. Las
fedas de Francia fon mejores y mas baratas
tjue las de Inglaterra , porque las manufactu
ras de feda ( á lómenos en las prefente* cir
cunstancias de los altos impuestos que se pagan
en la introducción de la feda en rama) no fon
proporcionadas al estado de esta nación : pero
las de metales, y telas de lana de Inglaterra
fon sin comparación fuperióres á las de Fran
cia, y mucho mas baratas en igual grado áe
bondad. En Polonia se asegura no haber mas
manufacturas qúe aquellas mas groseras , y do
mésticas sin las que país ninguno puede fubsis-
tir con conveniencia. I
Este considerable aumento que un «rismb
número de manos puede producir ert la cantidad
de la Obra en confeqüencia dé- la division'dél
trabajó nace de tres circunstancias diferentes:
Libro I. Cap. I. 13 .
de la mayor destreza de cada operario particu
lar : del ahorro de aquel tiempo que comun
mente se pierde en pasar de una operación á
otra de distinta especie : y por último de la in
vención de un número grande de máquinas que
facilitan y abrevian el trabajo, habilitando á un
hombre para hacer la labor de muchos.
En primer lugar el adelantamiento en des
treza hace que el artífice aumente la cantidad
de obra que es capaz de producir : y la divi
sión del trabajo , como que reduce la obra del
hombre á una operación sola y simple , y como
que el operario hace aquel oficio único destino
de su vida , no puede dexar de aumentar con
siderablemente la destreza del artífice. Un her
rero que por diestro que fea en el manejo del
martillo no se haya acostumbrado á hacer cla
vos , si en alguna ocasión se vé precifado á
intentarlo , feguro es que apenas podrá hacer al
dia doscientos ó trescientos, clavos , y aun és
tos de muy mala figura y formación. El her
rero que estubiese acostumbrado á hacerlos,
pero que no fuese este su único oficio , rara
vez , y esto haciendo los mayores exfuerzos,
podría llegar á fraguar al dia ochocientos. Yo
he visto á varios mozos de edad como de veinte
años, que por no haber tenido otro oficio que
el hacer clavos , quando lo exercian , podia
cada uno hacer al dia mas de dos mil y tres-
•tientOs. El hacer un1 clavp es ¡sin duda alguna
¿na obra de fes mas' fencillas : una misma per-
fona mueve los fuelles , exfuérza ó modera el
-foplo fegun el fuego que se necesita , caldéa
el hierro , y forja las partes principales del cla
vo ; y aun al formar la cabeza tiene que mu
14 i Riqueza de las Naciones.
dar de instrumento. Aquellas diferentes opera
ciones en que está fubdividido el trabajo de ha
cer un alfiler , ó un boton de metal , son cada
una de por sí mucho mas fencillas , y por con
siguiente es mucho mayor la destreza del opera
rio ,,. como que no se ocupa en toda la vida
en otro ministerio. La velocidad con que se
forman algunas de estas operaciones en las ma
nufacturas excede á quanto puede figurarse uno
que nunca las ha visto , fobre la destreza de la
mano del hombre.
En quanto á lo fegundo la ventaja que se
faca de aprovechar aquel tiempo que por lo
regular se pierde al pafar de una especie de
labor á otra, es mucho mayor de lo que á pri
mera vifta puede imaginarfe.
Es imposible pafar con mucha prefteza de
una obra á otra quando la fegunda fe hace en
sitio diftinto, y con inftrumentos enteramente
diverfos. Un texedor de una aldea ó lugar corto
que al mismo tiempo cultive alguna porcion de
terreno no podrá menos de perder una gran
parte de tiempo al pafar desde el telar al cam
po, ó al volver desde el campo á su telar. Quan
do las dos labores pueden hacerle en un mis
mo sitio no hay duda que se perderá mucho
menos tiempo , pero aun en efte cafo es la pér
dida muy considerable. No hay hombre que no
haga alguna paufa aunque pequeña para pafar
la mano de un empleo á otro. Quando princi
pia la nueva obra rara vez le parece fuave de
llevar, y hasta pafado algun tiempo no se afi
ciona á ella ; no está para ello , fegun los mis
mos artefanos se explican, y por algun rato mas
bien es juego que aplicacion el principio de
Libro I. Cap..I. 15
aquella labor. La costumbre de pararfe , ó de
hacer paufas , y la de una aplicacion floxa é
indolente que naturalmente , y aun por nece
sidad , adquiere un artefano que se vé obli
gado á mudar á cada hora de labor y de ins
trumentos , y de emplear fus manos en veinte
modos de vivir , le hace por lo regular de-
xado y perezofo , y aun en las ocasiones mas
urgentes incapaz de una aplicacion vigorofa.
Aquel deícuido , aquella desidia en un punto
tan importante como la destreza que no tie
ne , es fundente caufa para limitar la canti
dad de obra que feria capaz de producir.
En quanto á lo tercero y último , quién
habrá que no conozca lo mucho que facilita
y abrevia el trabajo la aplicacion y la maqui
naria propia. Eiia verdad no necesita compro-
barfe con exempjos , y asi folo diré, que la in
vencion de aquellas máquinas que facilitan y
abrevian el trabajo parece debida en su origen
á la division del trabajo mismo. Quando un
hombre tiene puefta toda su atencion en un
objeto folo eftá en aptitud mas propia para des
cubrir los medios mas oportunos y expeditos
para tocar en el punto defeado.que quando su
imaginacion se disipa con la mucha variedad
de materias; y como en confeqüencia de la
.division del trabajo fixa su atencion natural
mente en un objeto folo y simple , unO ú otro
de aquellos que se emplean en algun ramo par
ticular de un artefacto es muy regular que enr
cuentre en breve con el método mas facil y
pronto de perfeccionar su operacion , en quanto
lo permita la , naturaleza de la obra que cmT
prende. Un.a gran pa/te de l*s máquinas era?
ffi Riqueza de las Naciones.
píeadas en aquellas manufacturas en que se halla
muy fubdividido el trabajo fueron en su origen
inventos de algún artefano, que embebido siem
pre en una simple operación , hizo conspirar
todas sus ideas en busca del método y medio
mas fácil de hacerla y perfeccionarla. Qualquie-
ra que se haya ocupado en visitar las oficinas de
eftas manufacturas habrá vifto muchas y buenas
máquinas inventadas por los mismos operarios
para facilitar cada uno el ramo peculiar de su
obra. En las primeras máquinas que se inven
taron para toftar ó afar , fe ocupaba infepara-
blemente un muchacho en abrir y cerrar alter
nativamente la comunicación entre el afador y
el cilindro fegun que ascendía ó descendía ■ el
embolo de ella : uno de estos muchachos de-
feofo de ir á jugar con sus compañeros.' not&
que atando una cuerda desde la extremidad del
valbo ó puertee-illa ■ que franqueaba la comuni
cación á la otra parte de la máquina el valbo
podía abrirfe y cerrarfe sin su asiftencia „ con
lo que quedaba en libertad para irfe á dtven-
tir con los otros niños de su edad: y de efte
modo uno de los mayores adelantamientos que
se han verificado en estas máquinas desde su
primer invento debió su descubrimiento á un
muchacho que quería jugar con sus compañe
ros , y para confeguirlo necesitaba excufar al
gún trabajo.
No por efto podrá decirfe , que todos los
adelantamientos de la maquinaria1 han sido ii>-
ventos de ios mismos que las ufaron en siis
oficios. Muchos de ellos progrefos han sido
efectos de la deftreza de los que han hecho las
máquinas mismas, habiendo tomado1 por oficio
Libro I. Cap. I.
la conílruccion de ellas: y algunos otros de la
penetración de los que llamamos. filófofos, ú hom
bres contemplativos en la especulación tilofofi-
ca, cuyo ministerio no es hacer sino obfervar
todas las cofas ; y quienes por este respe&o fon
á veces capaces de combinar las virtudes físicas
y activas de los objetos mas defemejantes y
defunidos. Con los progrefos y adelantamientos
de la foc"iedad la Filosofía y la especulación
llegó á fer, como qualquiera otro empleo, una
ocupación y dellino peculiar de cierta clase de
ciudadanos : y como qualquiera otro empleo
también eftá aquella fubdividida en un número
grande de ramos diferentes , cada uno de los
quales da cierta ocupación peculiar á distintas
clafes de Filófofos, cuya fubdivision de empleos
en la Filofofía, asi como en los demás exercí-
cios , perfecciona la deftreza, y ahorra mucho
tiempo que se perdería de lo contrario. Cada
uno pues de los individuos de la fociadad se
hace mas experto , se produce mas obra en todo
el cuerpo común de ella, y las ciencias y ar
tes reciben una perfección y aumento consi
derables. . ■ •
La multiplicación grande de producciones,
que en todas las artes dimana de la división
del trabajo , es lo que en una fociedad bien
ordenada produce aquella opulencia univerfal
que se extiende hasta por las clases inferiores
del pueblo. Todo trabajador , todo artefano
tiene mas obra propia de que difponer que la
que necesita para si mifmo ; y qualquiera de
los otros artefanos y trabajadores , como que
se hallan todos en la misma situación , están
en aptitud de cambiar gran „ cantidad de fus.
Tomo I. 3
iS Rioüeza Wlas Naciones."
propios bienes por otra igual de los ágenos, 6
por el precio , que es lo mismo , de igual can
tidad de los otros. El uno provee al- otro de
io que le hace falta , y este á aquel recipro
camente , y de este modo viene á difundirfe
en todas las clafes de la fociedad una pleni
tud general y admirable.
Obfervense las conveniencias que disfruta
un artefano , ó un jornalero en un páís civili
zado y activo y se verá que excede á toda com
putación el numero de gentes que concurren
á fuministrarle aquellas conveniencias , procu
rándomelas cada uno con una parte aunque le-
■ve de su industria. Una capa , ó una manta
de lana , por exemplo , que eubre á un pobre
jornalero por grofera que sea es producción
del trabajo junto de una multitud de operarios
diferentes. El pastor , el que fepara las clafes
de lanas , ei cardador , el tintorero , el hilan
dero, al texedor , el batanero , el fastre , y otros
muchos , todos tienen que juntar sus operacio
nes para llegar á completar una producción
tan. grofera y tan basta. ¿Quantos tratantes y
harrieros ademas de esto no se habrían emplea
do antes de aquella labor en transportar los
materiales de unos á otros de aquellos mismos
artefanos, que á veces fuelen vivir en pueblos
muy distantes ? Qué comercio , qué navegacio
nes , quantos artífices y construCtorcs .de ma
rina , quantos marineros , quantos fabricantes
de velas y jarcias , no. se emplearían para con
ducir folamente las drogas , ó ingredientes de
que ufa el tintorero , las quales fuelen traerfe
de las parte* mas remotas del mundo ? Y qué
variedad de trabajos, y de laboratorios no se nc«?
■ Libro I. Cap. 1'. i§
tesita para formar los instrumentos del más ru
do y basto de aquellos artefactos ? Dexando
aparte las complicadas maquinas del buque del
marinero , del batan del labandero , y del te
lar del texedor, considerefe folamente que va
riedad de labores y de trabajo se requiere para
llegar á concluir aquella simple maquina de las
.tixeras con que el esquilador corta la lana de
una obeja. £1 minador , el constructor del hor
no para fundir la materia mineral , el leña-
dor, el carbonero, el que hace la mafa del
crifol , el que lo forma , el obrero que asiste
al horno , el del martinete , el forxador , el
herrero, todos deben juntar fus artes rcfpec-
tivas para producir el feneillo artefacto de unas
tixeras. Si pafamos á examinar del mifmo modo
todas las partes de que confian fus pobres ves
tidos, y el miferable aparato de su cafa , la
/afpera camifa que cubre fus carnes, los za-
,patos que defienden fus pies , la cama en que
defeansa con todos los artículos que la com
ponen, el hogar en que prepara su rustico ali
mento , el carbón de que ufa para este inten
to facado de las entrañas de la tierra , o cor
lado dejos dtiros troncos , y acafo conduci
do alli á expenfas de dilatadas navegaciones
por inmensidad de mares ; todos los utensi
lios de su triste cocina , el humilde fervicio de
su mefa, el cuchillo, los platos de madera ó
bárro ,. las diferentes manos empleadas en pre
parar su pan j y su vino.., la vidriera , ó en
cerado que le sirve de abrigo , para que sin
impedir la luz le referVe del viento y déla llu
via, con todos los conocimientos y máquinas
que se necesitan para preparar aquel . feliz, y
lo Riqueza de las Naciones.'
•preciofo invento , sin el que en las regiones
frias apenas podrían habitar los humanos , jun
tamente con los instrumentos innumerables de
indispenfable ufo para todos los artefanos , y
operarios que fe emplean en tan diverfos mi
nisterios como fon necefarios para proporcio
nar á un infeliz tan excafas conveniencias : si
nos paramos, digo, á examinar todas estas cofas,
y á considerar la variedad de trabajo que se
emplea en qualquiera de ellas , verémos palpa
blemente , que sin la concurrencia de millares
de hombres la perfona mas humilde de una
fociedad civilizada no podría proveerfe de
aquellas cofas que se tienen por mas baxas y
defpreciables en el estado abatido de un pobre
jornalero , en que vive gustofo y acomodado.
Y i la' verdad que comparada su situacion con
el extravagante luxo del Grande no puede me
nos de parecer simple y frugal; pero con todo
efo acafo es tambien cierto , que el obstentofo
estado de un Principe Europeo no excede tan
to al de un rustico industriofo y fiugal,como
•el de este ultimo excede al de muchos Reyes
-Africanos , que fon dueños abfolutos de las
.vidas y libertad de diez mil , ó mas falvages
defnudos. - • '»

CAPITULO II.

Det principio que motiva ta división del


trabajo. ' »

sta division del trabajo , que tantas venta


jas trae á la fociedad , no es en su origen efec
to de una premeditacion humana que prevea, f

f
Libro I. Cap. II. ÍT
se proponga como fin intencional aqnella ge
neral opulencia que la división dicha ocasio
na : es como una confequencia necefaria, aun
que lenta y gradual , de cierta propensión ge
nial del hombre que tiene por objeto una uti
lidad menos extensiva ; la propensión , es á fa-
ber , de negociar , cambiar ó permutar una
cofa por otra.
No es de nuestro proposito inquirir, sies
ta propensión es uno de aquellos principios
ocultos de que en la naturaleza humana no
puede darfe, en su linea , ulterior razón , ó si
es , fegun parece mas probable, una confequen
cia de la razón del hombre , de su difeurso,
y de su facultad de hablar. Lo cierto es , que
es común á todos los hombres , y que no se
encuentra en los demás animales , los quales
«ffi conocen , ni pueden tener idea de contrato
alguno. Dos perros que corren una mifma lie
bre, fuele parecemos, que obran con algún con-
.cierto. Cada uno de ellos la ostiga á veces
-hácia su compañero , ó procura interceptarla
quando el otro la echa hácia él ; pero quién
ha de dudar que esto ni es, ni puede fer efec
to de convenio entre ellos , sino de la concur
rencia accidental de la propensión de ambos
hácia un mismo objeto, y á un tiempo mismo.
Nadie habrá vifto que un perro haga con otro
-un cambio deliberado de un huefo que le haya
ofrecido la fuerte. Nadie vió jamas á un ani
mal significar á otro con sus gesticulaciones , y
articulaciones guturales, efto es mío, aquello es
tuyo; ó yo quiero dar ello por aquello. Quan
do á un bruto falta alguna cofa que quiere con-
feguir de un hombre, ó de otro bruto, no tie
td Riqueza de las Naciones?
ne mas medio de persuasion que grangear cofl
alhagos la gracia de aquel de quien él aprehen
de que ha de recihir lo que busca. Un cachorro
acaricia á su madre , y un perro procura con
mil alhagueños movimientos llamar la atencion
de su dueño quando se sienta á comer , si ve
que no le dan el alimento que necesita. El hom
bre con una razon fuperior á aquel instinto usa
de las mismas artes con sus hermanos, y quan
do no halla otro modo de inducirles á obrar
conforme á sus intenciones, procura grangear-
les la voluntad por medio de geftiones ferviles
y lifongeras. Pero no en todos tiempos se le
ofrecen ocasiones oportunas de hacerlo asi. En
una fociedad civilizada se ve siempre obligado
á la cooperacion y concurrencia de la multitud,
porque su vida toda apenas puede fer periodo
fundente para grangearfe la voluntad de un
corto número de perfonas. En casi todas las
demas callas de animales cada individuo de la
especie, luego que llega á eftado de maduréz,
principia á vivir en uno de entera indepen
dencia , y en efte eftado natural puede decirfe
que en cierto modo no tiene necesidad de otra
.criatura viviente. Pero el hombre se halla siem
pre constituido, fegun la ordinaria providencia»
en la necesidad de la ayuda de su femejante,
íuponiendo siempre la del primer Hacedor : y
aun aquella ayuda del hombre en vano la es
peraría siempre de la pura benevolencia de su
próximo ; por lov que la confeguira con mas
feguridad interefando en favor fuyo el amor
propio de los otros , en quanto á manifeftarles
que por utilidad de ellos tambien les pide lo
que defea obtener. Qualquiera que en materia
Libro I. Cap. II.' *j
fle interefes eftipula de otro , se propone hacer
efto : „ dame tu lo que me hace taita , y yo te
„ daré lo que te falta á tí." Efta es la inteligen
cia de femejantes compromisiones ; y efte es el
modo de obtener de otro mayor parte en lo»
buenos oficios de que necesita en él comercio
de la fociedad civil. No de la benevolencia del
carnicero , del vinatero, del panadero , sino de
sus miras al interés propio es de quien espe
ramos y debemos esperar nueftro alimento. No
imploramos su humanidad , sino acudimos á su
amor propio; nunca les hablamos de nueftra»
necesidades , sino de sus ventajas. Solo el men
digo confia toda su fubsiltencia principalmente
á la benevolencia y compasion de sus conciu
dadanos: y aun e\ mendigo no pone en ella
toda su confianza. Es cierto que la caridad de
un pueblo compasivo le fuministra todo el fon
do de su subsistencia ; pero aunque efte prin
cipio sea el que al fin de un analisis le pro
vea de todo lo necefario para la vida, ni se
lo fuminiftra ni puede fuminiftrarfelo por
el orden con que va el pobre necesitándolo.
La mayor parte de sus urgencias ocasionales se
toan remediando por el mismo eftilo que la»
del refto del pueblo, por contrato, por cám-
bio, y por compra. Con el dinero que se le
da de limosna compra la comida : los vellidos
viejos que uno le da los cambia por otro»
tifados tambien pero que le vienen mejor, ó
ios da en cámbio de albergue, de comida, ó
de dinero, con el que se habilita para comprar
comida, ó vellido, ó para pagar cafa en que
yivir , fegun lo exija su necesidad.
%■£ Riqueza las NacTones.
Como que la mayor parte de los buenos
oficios que de otros recibimos , y de que ne
cesitamos, los obtenemos por contrato, ó por
compra , esta misma difposicion permutativa es
la caufa original déla división del trabajo. En
una tribu inculta de cazadores , ó de pastores
principia uno por exemplo á hacer arcos y
flechas con un poco de mas destreza y primor
que otro : cambia su obra por ganado , ó por
caza con sus compañeros ; y encuentra al fin,
que de esta manera puede adquirir mayor por
ción de aves , y refes que si fuefe él mifmo
al campo á aquellos exercicios. Por amor á su
propio interés adopta como por oficio principal
luyo la construcción de faetas y de arcos , y
viene por ultimo á constituirfe como en una cla
se de armero. Aventajafe otro en formar cu
biertas para fus pobres chozas , ó para encer
rar fus muebles, y. por este medio principia, á
fer útil de un modo particular á fus compa
ñeros : estos le remuneran aquel fervicio con
caza y con ganado, hasta que halla las ven
tajas de s,u interés^ en dedicarfe enteramente
4. aquel empleo , y profefar^ una efpecie de
.carpintería rústica. Del njisma modo otro se
hace herrero , y curtidor otro , ó aderezador
de pieles que fon las vestiduras comunes del
falvage. Y de esta fuerte la certeza de poder
cambiar toda aquella parte de trabajo propio
¿jue-. excede dé fu confumo por la parte del
produclo del trabajo ageno que á él le hace
falta , estimula al hombre para aplicarfe á una
ocupación particular, para cultivar , y condu
cir á su debida perfección el talento , ó genio
que le habilita para cierta especie de labores.
Libro I. Cap. II. 25
No es tan grande como vulgarmente fe ima
gina la diferencia de los talentos naturales de
los hombres: y aquella variedad de genios que
parece distinguir á algupos en ciertas profesio
nes, quando llegan á tocar un grado de per
fección , las mas veces mas bien es efecto que
caufa de la división del trabajo. La diferencia
entre los caracteres mas defemejantes , como
entre un Filosofo y un efportillero , parece pro
ceder no tanto de la naturaleza como del ha
bito , costumbre, 9 educación. En los prime
ros periodos de la vida de aquellos , como á
los feis ó siete años de su edad , ferian aca
so muy femejantes , y ni fus padres ni fus
compañeros podrían advertir diferencia alguna
notable. A poco tiempo principiaron á ocupar*
les en diferentes destinos : y entonces principió
3 formarfe alguna idea de la diferencia de ta
lentos , la que fué creciendo por grados hasta
que la vanidad del filósofo ni aun. quifo que
le llamaren su femejante. No verificandofe la
aptitud para el cambio y la venta , cada homr
bre tendria que grangear por sí y para sí todo
Jo necefario y útil para su fusténto y conve
niencia. Todos entonces hubieran tenido las
rnifmas obligaciones que cumplir , idénticas
obras que hacer , y no hubiera habido aque
lla diferencia de empleos que da motivo ahora
para . una variedad, tan , grande de genios y de
talentos como fe nota en los hombres..
Esta mifma difposicion permutativa que fo
menta aquella diferencia de talentos tan admi
rable entre los de profesiones distintas , es ¡a
que hace que fea útil esta diferencia misma.
Muchas caitas de animales , reconocidos por
Tomo I. 4
aS Riqueza de las Naciones?
de una efpecie , reciben de la naturaleza . dij-
tinciones mas notables de inftintos , que lasque
fe ven en el genio de los hombres antes de la
coítumbre, ó de la educación. Un Filofofo rio'
és tan diferente por la naturaleza en genio y
talento de un Efportillero , como es diftingui-
do por ella un maftin de un galgo , un galgo
de un podenco , ó este de un alano. Sin em
bargo de que estas diftintas castas de anima
les fon de una mifma especie apenas pueden,
fervirse de algo unas á otras. La fuerza del'
maílín , por exemplo , no la vemos foítenida
de modo alguno de la veloz carrera del gal
go , de la fagacidad del gozque , ni de la do
cilidad del que guarda los ganados. Los efec
tos de efta diferencia en los inftintos no pue
den traerse por medio de la permutación, com
pra , ni venta á un cumulo de caudal, ó fon
do, ni pueden contribuir en lo mas leve al
bien común y comodidad de la especie. Cada
animal de por sí se vé en la precisión de fos-
lenerfe y defenderfe por sí folo con total in
dependencia ; ninguna ventaja faca de aquella
variedad de inftintos con que la naturaleza dis
tinguió á los de su efpecie. Entre los hombres
por el contrario, los genios y talentos mas de-
femejantes fon de alguna utilidad reciproca:
Jlas 'producciones diferentes de fus talentos res
pectivos' vienen como á reunirfe por medio-' dé
la disposición perrrititativa en un fondo comuá
"de donde cada uno puede facar aquella por
ción que le haga falta de la producción agena.
Libro 1. . . &"j

CAPITULO III.

Que la división del trabajo tiene sus límites segun


la extension del mercado público.

Cjomo el poder, permutativo , ó la facultad


de cambiar una cofa por otra, es lo que mo
tiva la division del trabajo , lo extensivo de
efta division no puede menos de regularse y
ceñirfe por la extension de aquella facultad;
ó en otros terminos , fegun lo extenfq que fea
el mercado publico. (*.) Quando efte es corto,
ó poco considerable , ninguno se anima á de-
dicarfe enteramente á un empleo ó destino , por
falta de difposicion para permutar el fobrante
producto del trabajo propio ( que es la parte
<jue excede aJ propio confumo ) por aquelía
que necesita del produAo del trabajo ageno.
Hay ciertas efpecies de induftria , aun ert-
tre las clafes ínfimas , que no pueden foftc-
nerfe sino en poblaciones grandes. En una que
no lo fea no podrá mantenerfe un efportille-
jfcj:, ó, mozo de carga con folo efte oficio. Una
villarft q.í.una, a;)dea: [,es .paira él una esfera muy
Jacinta:., aun' «na pob^apon que tenga merca
do ordinario fuele no poderle ds^r ocupacion
conftante ... En las caferias , ó lugares muy pe
queños que se hallan situados á distancia gran
de unos de otros , como suele fuceder en al
gunas montañas caái, desiertas , como las de Es-

(*) Per mercada pútíico te entiende . ein toda la obra ge


neralmente aquel gran teatro de negociacion , permuta , com
pra y venta que forman todas las naciones del mundo , ^6
.todos los individuos, de cada nacion entre sí» : :
c$ Riqueza de las Naciones.
coc'a, y en varias partes de España, qual-
quiera artefano tiene que fer á un tiempo car
nicero , panadero , &c. para su refpeótiva fa
milia. En ellos lugares apenas se hallarán á dis
tancia v. gr. de veinte millas dos herreros, dos
carpinteros , dos albañiles , y asi de los demas
oficios. Las familias que viven extraviadas,
como á ocho ó diez leguas , ó millas del mas
cerca de aquellos , tienen que aprender á for
mar para fus ufos un gran número de piezas
de aquellas obras para que en una poblacion
grande llamaría al ' artefano, ó al obrero. Los
trabajadores del campo , y los operarios de uri
lugar ruftico, las mas veces tienen que apli-
carfe á todos aquellos ramos de induftria que
tengan entre sí tal afinidad que puedan emplearfe
en ellos los mismos materiales , y casi los mis
mos iníYrumentos. Un carpintero , por exem-
plo , en aquellas circunftancias tiene que ocu-
parfe en 'quantas obras 'se hacen de madera;
"un herrerp en quantas se forxan de metales;
el primero no es folo carpintero , sino torne
ro , carretero , empalmador &c. Los oficios del
segundo aun tienen' 'irías variedad. "Imposible
es que en semejantes lugares pueda' mante-
'nerfe un artífice con una Tola labó'rí Ün hom
bre' que á razon de mil clavos al dia conftru-
yefe al año mas de trescientos mil, no podría en
femejante situacion vender' ni permutar un millar
acafo de ellos : quiere decir , que en un' año ri0
facaría el prodú&o del trabajo de íolo un dia. -,
Como la conduccion por agua es mas apro-
. posito que la conduccion por tierra para fran
quear un mercado mas extenfo á todo género
de induftria-, toda efpecie de efta principia n*.
Libro I. Cap. III. 29
turalmente á fubdividirfe y perfeccionarfe en
las coftas marítimas , ó cerca de las riberas de
los rios navegables : y por lo comun ellos pro-
grefos no fe comunican tierra adentro hafta
mucho tiempo defpues. Un carro convoyado de
dos hombres , y tirado de quatro caballos lleva
de una parte á otra una carga ciertamente gran
de de mercaderias ; pero una embarcacion con
ducida por ocho hombres v. gr. transporta en
el mifmo tiempo , ó en mucho menos , quaren-
ta y nueve veces mas que conduxo el carro,
fegun el buque de la nave : cuya verdad com
prueba el autor con el siguiente exemplo. Un
carro de ancho carril convoyado de dos hom
bres , y tirado de ocho caballos lleva en el es
pacio de unas feis femanas , y trae de Edim
burgo á Londres ocho mil libras de pelo en
mercaderias , ó quatro toneladas : un buque tri
pulado de feis ú ocho hombres en casi el mis
ino tiempo , y haciéndofe á la vela entre los
puertos de Londres y Leith , trae y lleva fre
cuentemente doscientas toneladas, ó quatrocien-
tas mil libras de mercaderías. Luego feis ú ocho
hombres por medio de la conduccion por agua
pueden llevar y traer de Edimburgo á Londres
'én él mifmo tiempo quarenta y nueve veces mas
que un carro con ocho caballos, y dos hombres; y
para traerlas por tierra fe necesitarían cien hom-
;bres y qtíatrócientos 'caballos. En efte cafo fó-
-'bre' las doscientas tórielkdas de mercaderías
conducidas al porte tnas barato de tierra desdfe
'Londres a Edimburgo es necefario cargar el
"mantenimiento de cien hombres , y ct fultento
y desgracias ' de quatrocientos caballos, con las
quiebras y roturas que habría que remediar en
go Riqueza de las Nacíones."
cincuenta carros , quando fobre igual cantidad
de mercaderías conducidas por agua folo hay
que añadir el mantenimiento de feis ú ocho
hombres , y las quiebras y desmejoras de un
buque de carga tan leve como de doscientas
toneladas, y lo que se apreciafe por el riesgo
y la menor feguridad. Si entre las dichas pla
zas no hubiefe mas comunicacion que la de
tierra , de modo que no pudiefen tranfpor-
larfe de una á otra mas mercaderías que las
que por su valor fon mucho mas considera
bles que con refpecto á su pefo , no, habria
entre ellas mas que una parte muy pequeña
de aquel gran comercio que al prefente las
enriquece ; y por consiguiente feria mucho
menos el fomento que darian á su reciproca
induftria. Hubiera muy poco , ó ningun comer
cio entre las partes diftantes y remotas en el
jnundo. Qué mercaderías podrían fufrir en fu
precio los portes de tierra , si fuefe factible,
defde Calicuta á Londres , ó deíde Philipinas
á Cadiz ? Y quando hubiefe cofas tan precio
sas que pudiefen foportar en su valor ellos
gallos y coftes , que feguridades , ni, que pre
cauciones baftarían para conducirlas falvas por
los diftritos inmenfos de tantas barbaras, nacio
nes ? Pues todas ellas Ciudades mercantes tier
nen al prefente un comercio reciproco muy
considerable , y franqueandole mutuamente fu's
.mercados fomentan admirables pr.ogrefos en la
.induftria de unos y otros pueblos. . ,.,
Siendo , tales las ventajas de'' la conduccion
por agua es cofa muy natural que los prime
ros progrefos de la induftria y , del arte se fo
menten donde aquella comodidad ofrece ai inun
! Libro I. Cap. III. rgT

do un mercado franco para toda efpecie de


produelo del trabajo del hombre , y que aque
llos progrefos fean mucho mas tardos en las
partes internas del país. Ellos lugares de tierra
4 dentro no pueden tener en mucho tiempo
mas mercado para fus cofas que el que le pro
porcione la concurrencia de los territorios ve
cinos mas próximos, feparados de las collas, y
de las riberas de los rios navegables. Por con
siguiente la extensión de fus ferias , ó de su
mercado ordinario no podrá fer en mucho
tiempo mas que á proporción de las riquezas
y población de aquellos limitados paifes , con
lo 'que fu fomento y perfección habrán de fer
pofleriores á los progresos del vecino. Las Co
lonias Inglefas de la America Septentrional,
fian , feguido conílantemente fus ellablecimien-
tos todo lo largo de las coilas del mar, ó ri
beras navegables , sin querer apenas internar-
fe en el país feparandofe de ambas.
—*' Las Naciones primeras en cultura y civili
zación , fegun las hiílorias mas autenticas , fue
ron las que habitaban las coilas del mar Me
diterráneo. Eíte mar , que es el mayor lago de
quantos en el mundo se conocen , como que
no tiene aquel violento fluxo y refluxo de
marea que el océano , y por consiguiente no
•es, combatido de mas olas que las que indis-
penfablemente mueve el viento , tanto por la
tranquilidad de fus aguas, como por la mul
titud de ! fus Islas , y proximidad á fus playas,
■ fué fumamente favorable á la infancia de la na
vegación , quando por la ignorancia de la car
ta marina; no ofaban los hombres perder de vis
ta las coilas , y por la imperfección del arte de
32. Riqueza de las Naciones
conftruccion no se atrevian á entregarfe á las
procelofas ondas del Oceano. El pafar las co
lumnas de Hercules , ó ellrecho de Gibraltar
fe tenía antiguamente por la expedicion mas
atrevida y admirable de la navegacion. Mucho
antes de los Phenicios y Cartaginefes la inven
taron los Nauticos mas peritos de aquellas re
motas edades, pero en mucho tiempo aquellas
fueron las únicas Naciones que lo intentaron.
De todos los paites pues que se extendian
por las coftas del Mediterraneo, Egipto fegun
parece fue el primero en que se cultivaron y
recibieron con alguna perfeccion las manufactu
ras , y la agricultura. El Egipto Superior por
parte ninguna se aparta mucho de las riberas
del Nilo: y en el Inferior Egipto se parte elte rio
en diferentes canales , que ayudados un poco
del arte parece haber franqueado la comuni
cacion por aguí no folo á todas las ciudades
grandes , sino á las poblaciones de poca con
sideracion , y aun á muchas aldeas , y cafe
rías de aquellos campos , casi del mifmo modo
que lo hacen al prefente en Holanda el Rhin
y el Mofa, es muy verisímil que la exten
sion y comodidad de efta navegacion interna
fuefe una de las caufas principales de unos
progrefos tan tempranos como los de Egipto.
Los de la agricultura y manufacturas pa
rece tambien haber sido muy antiguos en las
provincias de Bengala en la. India Oriental, y
en algunas tambien del Imperio de la China:
aunque lo remoto de efta antiguedad no se nos
haya afegurado baftantemente por hiftoria al
guna autentica de efta parte del mundo. En
"Bengala se parte el Ganges , y varios rio$
cau
Llbro I. Cap. III. 33
caudalofos en muchos grandes canales , como
el Nilo en Egipto. En las provincias Orienta
les de la China forman también varios brazos
algunos grandes rios , con cuya reciproca co
municación se fomenta una navegación inter
na mucho mas extenfa que la del Nilo, ni el
■Ganges , y mayor acafo que la de ambos jun
tos. Es de advertir, que' ni Egipcios, Indios,
1\i Chinos dieron jamas fomento alguno al co
mercio extrinfeco , ó con extrangeros, y por
consiguiente que de fola su navegación inter
na recibieron la opulencia admirable de sus
eftablecimientos.
Todas las partes interiores del Africa , y
todas aquellas que en Asia se extienden hacia
el Norte del Ponto Enxino , y el Mar Caspio,
nigua Scythia , la moderna Tartaria , y Si-
~ jarece. haber estado en todas , las edades
ido fumergidas en la mifma barbarie
izacion en que al prcfente las vemos,
le Tartaria es el Océano Glacial , ó
iflado , aVie no admite franca navegación ; y
aunque por aquellos paifes corren algunos de
los rios mas caudalofos del mundo, unos y
otros 'ellán á 'tanta diftancia 'para la comodidad
del comercio reciproco que no puede -facili
tarte su comunicación. En Africa no hay pie-
lago alguno como el de los mares Báltico y
Adriático en Europa ; el Mediterráneo y el
Euxino en Europa y Asia ; ni como los gol
fos de , Arabia , Persia , India , Bengala , y Siam
en Asia , para conducir el comercio á las par
tes internas del continente : y los rios grandes
de Africa eftán á tanta diítancia unos de otros,
que no pueden franquear una navegación in-
Tomo I. 5
54 Riqueza de las NACioNEsr
terna de consideracion. (*) Fuera de efto el co
mercio que una Nacion puede hacer por minis
terio de un rio que no se parte en varios
canales , y que pafa por otro territorio antes
de defembocar en el mar , nunca puede fer
muy considerable : porque siempre eftará en
mano de aquella nacion que ocupa el territo
rio medio cortar la comunicacion entre el mar
y el pais mas alto. Por efta razon la navega
cion del Danubio en los Eftados de Baviera,
Auftria , y Hungría es de muy poca utilidad
con refpe&o á lo que podria fer si quálquie-
ra de aquellos Circuios pofeyese enteramente el
rio , ó todo fu curfo nafta su defembocadero
en el mar Negro.

.CAPÍTULO IV, .
'' , , , muni-
Del origen y uso de la Monedavdades
Utca con-
na vez introducida la división dei ftiCafe-
el producto del propio es muy poco lo (Jkc.
puede fuminiftrar al hombre de tantas cofas co
mo necesita. Para fubvenir á la mayor parte,
de sus necesidades -tiene que permutar ó cam
biar aquella porcion fobrante del producto de
su trabajo , ó la que excede de su confumo,
por otra tal porcion del producto del ageno,
fegun que lo exige su necesidad, ó su conve
niencia. De modo que el hombre vive con la

(*) Todo este plan recomienda en gran manera el venta


joso provecio de abrir canales de comunicacion en las pro
vincias internas del Rey no : obras que en España se hacen
mas asequibles por la fácil comunicacion con ambos Marei,
y' por la multitud de los rios que corren por sus distritos.
Libro I. Cap. IV. gg
permutacion , ó viene á fer en cierto modo Mer
cader ; y toda fociedad • como una compañía
mercante, ó comercial.
A los principios de aquella division la ap
titud permutativa, ó facultad de permutar no
podia menos de fer muy confufa y embarazefa
en sus operaciones. Supongamos que un hom
bre tenia de una mercadería ó provision mas
de lo que para sí necesitaba, y que otro te
nia menos: el primero se alegraría sin duda
de poder diaponer de aquel fobrante , y el le-
gundo de adquirir la parte que á él íaltaba y
el otro tenia de fobra : pero si acontecía que
efte último nada tuviefe de lo que el primero
necesitaba no podría bacerfe entre ambos cam
bio , ó permutacion alguna. El carnicero , por
exemplo, tenía en su tabla mas carne que la
que por sí podia confumir , y el tabernero, y
ganadero defeaban comprar parte de ella ; si
eftos nq tenian á la fazon otra cofa que dar
en cambio por la carne que las producciones
de sus respectivos oficios, y el carnicero es
taba ya de antemano provifto de vino y pan,
ninguna permutacion podia hactrfe entre ellos:
con que ni el uno podia fer mercader rcspecto
de los otros dos , ni eftos sus compradores ; y
todos tres ferian de poco provecho unos para
otros. Quien duda \me para evitar eftos gra
ves inconvenientes no habría hombre prudente
en todos los periodos de la fociedad desde el
primer eftablecimiento de la division del tra
bajo, que no procurafe manejar sus negocios,
y fus interefes de modo que en todos tiempos
pudiefe en quanto eftaba de su parte grangear
para sí , ademas del produ&o peculiar de su
Riqueza de eas Naciones.
induftria propia , cierta cantidad de qualquiera.r
otra mercadería, producto, ó provision de aque
tlas que él debiefe creer habian de reufar muy.
pocos permutar por el producto de su propia
induftria.
Para efte fin es muy verisimil que fuesen
fucesivamente meditadas , y elegidas muchas co
fas diferentes. En las edades mas rudas de la
fociedad, se dice, haber sido el ganado el ins
trumento comun del comercio : y aunque no
pudo menos de fer muy incomodo elle medio
de permutacion, hallamos freqüentemente va
luadas las cofas en aquellos remotos tiempos
por el número de ganado que por ellas se da
ba en cambio. Las armas de Dyomedes, dice*
Homero, no coftaron mas que nueve bueyes,
peto las de Glauco ciento. En la Abiffinia , se
afegura , haber sido la fal el inftrumento del
comercio , y de los cambios : en algunas coftas
de la India cierto genero de conchas : pefeado
falado en Newfundlandia : el tabaco en la Vir-^
ginia : la azucar en algunas de las Colonias
Inglefas de las Indias Occidentales : los cueros^
ó curtidos en algunos otros payfes ; y aun en
Efcocia hay en el dia un lugar donde se dice
fer una cofa muy comun el que un artefano
lleve clavos en lugar de moneda á la panade
ría , y á la taberna.
Pero en todos los paifes se han refuelto ya
los hombres por razones irresiftibles á dar la
preferencia para eíle ufo á los metales. Ellos
no folo pueden confervarfe con menos perdida
que qualquiera otra cofa , pues apenas se ha
llará una menos expueíta á perecer , sino que
pueden fer divididos sin menoscabo en el nu
.: Libro L Cap. IV. 37
mero de partes que se quiera con la ventaja
de poder volver á reunirías fácilmente por me
dió de la liqüacion ; qualidad que no tiene
otra alguna de las cofas mas durables , y cir-
cunílancia que fobre todas las demás hace á
los metales mas aproposito para inftrumentos
del comercio , y de la circulación. Un hombre
que necesita comprar fal , por exemplo , y no
tiene mas que ganado que dar en cambio , se
ve obligado á comprarla haíla en una cantidad
equivalente á un buey , v. gr. ó hafta el valor
de una obeja entera ,. y de una vez. Pocas po
dría comprar menos cantidad de fal , por que
lo que habia.de dar por ella no podría divi
dirte sin perdida : y si era mayor la cantidad
que necesitaba, por lamifma razón se veria obli
gado á comprarla triplicada ó quadruplicada^
hafta el valor, es á faber, de tres ó quatro bue
yes , tres ó quatro obejas. Por el contrario si
en lugar de obejas ó de bueyes tiene metal que
dar en cambio putde con facilidad pioporcio-
nar la cantidad de eñe con la de la merca-»
deria que por entonces necesita.
Para efte efeclo se ha ufado en varias na
ciones de diferentes efpecies de metales. El
hierro fué entre los Efpartanos el inflamiento
común del comercio : <1 cobre entre los anti
guos Romanos : y el oro y la plata entre las
paciones ricas y comerciantes.
A los principios se ufaron para el intento
eftos metales en barras tolcas sin cuño ni fello:
y asi nos dice Plinio(*) por autoridad de un
antiguo eferitor llamado Timéo , que haíla tiem-

(*) Pün* Hist. Nat. lib. 33. cap. 3.


38 RlQ.ÜEZA DE LAS NACIONES.
po de Servio Tullio no tuvieron los Romanos
moneda acuñada , sino que ufaron de barras de
cobre sin marca para comprar quanto necesi
taban. Ellas barras rudas y groferas hacian en
aquellos tiempos las funciones de moneda.
El ufo de los metales en una difposicion.
tan tofca padecia dos inconvenientes muy con
siderables : el primero la incomodidad de pe-
farlos : y el fegundo el probarlos al toque , ó
contrallarlos. En los metales preciofos en que
una pequeña diferencia en la cantidad la hace
muy grande en el valor , el trabajo de pelar
los con exactitud requiere quando menos unas
pefas y pefos muy arreglados : y en el oro par
ticularmente es efta una operación fumamen-
te delicada. En los metales mas groferos , ó
baños en que un pequeño yerro diria muy
poca diferencia , feria i la verdad mucho me
nos reparable la exactitud ; pero nunca dexaria
de fer muy embarazofo el que á cada pafo que
un pobre tuviefe necesidad de comprar una
cofa que valiefe , por exemplo , dos quartos»
se hubiefe de pefar la pieza que tuviefe efte
valor. La operación de contrallarlos es mucho
mas embarazofa y difícil , y aun es incierta
siempre qualquiera prueba á no defhacerfe al
guna parte del metal con fus difolventes pro
pios. Antes pues que se eílableciefen las mone
das de cuño, siempre eílaba el pueblo expuefto
á los fraudes y engaños mas groferos á no pa-
far por aquellas prolixas y enfadofas operacio
nes : pues en lugar de un peso de plata pura,
ó puro cobre podia recibir en cambio de fus
bienes una mafa de metales adulterada con ma
teriales mas baxos y baratos , aunque al pare-
Libro I. Cap. IV. 39
cer fuefen metales finos. Para precaver eftos.
abufos , facilitar los cambios , y fomentar por
eñe medio el comercio y la induftria , se ha
tenido por necefario en quantos payfes han
hecho algunos progrefos considerables , fixar un
fello publico fobre cantidades ciertas de cier
tas metales , como de los que se ufan en nues
tros payfes para comprar todo genero de mer
caderías. Aqui tuvo su origen la moneda acu
ñada , y los oficios públicos de- las casas de
moneda tuvieron aqui su principio : eftableci-
mientos de la mifma efpecie que los fellos pú
blicos de géneros , ó de papeles : pues todos
convienen en fixar por medio de una feñal pu
blica la cantidad y bondad uniforme , ó la au
toridad que debe darfe á lo que se encuentre
asi marcado , quando llegue el cafo de facarse
al sitio publico de su despacho.
Los primeros fellos públicos de eíla efpe
cie que se fixaron en los metales corrientes
llevaron el fin folamente de afegurar lo que era
mas dificil é importante en la moneda , que era
la finura y bondad del metal : y fueron fegun
parece muy femejantes á la marca eRerlina que
se pone én Inglaterra en los platos y demás
piezas de plata , ó á la marca que se grava en
Efpaña en las alhajas de plata ú oro de ley
por los contralles, la qual colocada en un lado de
la pieza folo se dirige á afegurar la finura y la
calidad del metal , pero no su pefo. Abraham
pefó á Ephrón los quatrocientos siclos de plata (1)

(1) Sido era una moneda -que usaban los Hebreos; y era,
de dos especies , una llamada del Santuario , y otra Siclo
de la Congregación : la primera pesaba 4 ochavas Castellanas,
que componen media onza , y. el Siclo de la Congregación
la mitad , 6 dos ochavas solamente.
4o Riqueza de las Naciones.
-que se convino á pagar por el campo de Mach-
pelah : y no obftante que efta moneda se
decia corriente en el mercado público se re
cibia por peso y no por cuenta , del mismo mo
do que al presente las barras de oro, ó de
plata marcadas. Las rentas de los antiguos Re
yes Anglo-Saxones se dice haberse pagado e«n
especie , efto es , en provisiones y utensilios
de todos generos , y no en moneda efectiva.
Guillchno el Conquiftador introduxo en aquel
.Rey no la coftumbre de que se pagasen en mo
neda ; pero efta en muchos tiempos no se re
cibió en el Echiquier por cuenta, sino por peso.
Lo embarazoso y diíícil de pesar con exac
titud eftos metales dió motivo á la inftitucion
de los cuños ; cuyas marcas cubriendo ambos
lados de la pieza , y á veces los bordes con
cordoncillos , se propusieron los Principes ase
gurar no folo la finura , sino el peso del me
tal : con cuya operacion principiaron á reci
birse las monedas por cuenta, ó numeracion, y
no con el inconveniente incomodo del peso.
Los nombres , ó denominaciones que á es
tos cuños se pusieron, parece , haber expresa
do en su origen el peso¿ ó cantidad de metal
contenida en la pieza. En tiempo de Servio Tul-
lio, que fué el primero que acuñó moneda en
Roma , el As Romano , ó Pondus , contenia
una libra Romana de buen cobre. Dividiase
del mismo modo que la libra llamada de Tro-
yes , ó Troya , entre los Ingleses , á faber , en
doce onzas , de las quales cada una contenia
una onza real de cobre de calidad. La libra
Efterlina en tiempo de Eduardo I. contenia en
Inglaterra una libra de peso llamado de Tower
, í de^
I

Libro I. Cap. IV. 41


■de plata de finura conocida. Eíla libra , deno
minada de pcfo de Tower , parece haber sido
algo mas que la Romana , y algo menos que
la de peso de Troyes. Eíla ultima no se intro-
duxo en el monetario Inglés halla el año 18.
del Reynado de Enrique VIH. La libra Fran
cesa contenía en tiemi o de Cario Magno una
de Troyes de plata de conocida finura. La Fe
ria de Troyes en Champaña era en aquel tiem
po freqüentadá de todas las Naciones de Eu
ropa, por lo que fueron generalmente eítima-
'dós y conocidos los pesos y medidas de un
mercado tan famoso. La libra de moneda Es-
rocesa desde tiempo de Alexandro I. halla el
de Roberto Bruce, contuvo una libra de pla
ta del mismo peso y finura que la libra Eíler-
'lina Inglesa. (2) Los peniques Ingleses , Esco

ba) Aunque la Libra pesante, ó de peso, ha sido siem


pre muy conocida en España , no lo ha sido tanto la libra
numaria, ó en calidad de moneda como en Inglaterra, Fran-
cia-, y otras Naciones : no obstante en tiempo de los anti
guos Godos se usó generalmente la Libra Numaria, aunque
era la misma Romana , por que al principio del Reynado
de- aquellos en nuestras tierras tro res fué fácil de mudar
absolutamente el cuño de las monedas. Siguieron usándose las
.Romanas , y aun en los siglos medios, después de la irrup-
xion de los Moros en España , desde el octavo al undécimo
se halla , haberse usado de la cuenta por libras , como apa
rece por varias donaciones hechas en aquel tiempo á algunos
.Monasterios , y por la imposición de penas convencionales en
algunos contratos en tiempo de D. Silo, de D. Alonso el
Magno , y otros Reyes de aquella Era : y aun en tiempos
posteriores, como en ,el Reynado de D.Alonso el Emperador,
quando se hacía mención de pena convencional contra el in
fractor de un pacto, se expresaba por libras de oro. Pero se
gún fueron introduciéndose las monedas peculiares de los Go
dos fue extinguiéndose el uso de la Libra. Numaria ; de suerte
que en el día solo conocemos las Libras de Cataluña , de
TOMO I. 6 Va.
42 Riqueza de las Naciones."
ceses, y Franceses contuvieron también en su ori
gen un peso real de penique de plata, que es
la veintena parte de una onza , y la vicente-
sima quadragesima de una libra. El Shelin tam
bién parece haber sido en Inglaterra denomi
nación de cierto peso. Quando el trigo ejlé á
doce Shelmes la quartera .(*) dice un antiguo
eítatuto de Enrique III. el paw vendido por un
Farthing pesará once Shelines , y quatro Peni
ques. No obftante la proporción entre el She
lin y el Penique, y entre el Shelin y la Libra
no parece haber sido tan confiante y uniforme .
como entre el Penique y la libra. Durante la
primera raza de los Reyes de Francia , el fuel-
do , ó Shelin Francés , contuvo en diferentes
ocasiones cinco , doce , veinte , quarenta , y
quarenta y o'cho Peniques. Entrelos antiguos
Saxones parece haber contenido en cierto tiem
po un Shelin cinco Peniques folamente ., y ,no
es del todo improbable , que eíta moneda fue-
fe tan variable entre ellos como lo era entre
los Francos. Desde tiempo de Cario Magno en
tre los Franceses , y desde Guillelmo el Con-
quiítador entre los Ingleses parece haber sidq

Valencia, de Aragón, y de Navarra. La Libra Catalana


vale en moneda castellana 10. rs. vn. y 25 mrs. La Valetv-
ciana desde el arreglo del año de 1707 equivale á 15. rs. vn.
castellanos. La Aragonesa, 6 Jaquesa desde el 14* de Di
ciembre del año de 1718 vale 351^ dinerillos ,. 6 10 rs. vtt.
y 10 mrs. castellanos con muy poca diferencia. La Libra de
Navarra vale 3 rs. 4 ± mrs. y, puede agregarse • á- estas la We
Mallorca que equivale á un peso de .plata de 15 rs. y a mrs.
vellón Castellanos.
(*) La Quartera es medida de ocho bushe-les ó fanegai
Inglesas: y contiene de nuestra medida Castellana cinco' fa
negas , dos celemines , quatro quartillos-, y doaejdiez y nu«ve
avos -de ¿martillo» t ... • ] ■ •; :.i -Jul oj l.oi ¿¡U - > ■";>
.1 / O JL Ji '
Libro I. Cap. IV. 43
uniformemente la misma la proporción entre la
Libra , el Shelin , y el Penique , aunque el va
lor de ellas haya variado mucho en diferen
tes ocasiones. (3) Porque en los mas países del

(3) En España es asunto muy intrincado el discernimiento


éxafto de la multitud de monedas antiguas , sus variaciones,
y equivalencia reciproca de sus valores : aun los Autores que
miraron la materia como debe creerse de quien escribe de
intento sobre ella no pudieron desenredar aquel confuso caos,
por lo que nos contentaremos , por dar alguna noticia , con
insinuar, que el arreglo de las Monedas propiamente Cas
tellanas , sin mixtura del cuño Romano que tanto tiempo si
guió usándose entre los Godos y no puede buscarse en época
mas antigua que la Era del Rey D- Alonso el Sabio, el qual
notando la confusión y poco orden que la revuelta de los
tiempos había introducido en las Monedas mismas Romanas,
y entre las que se usaban peculiares del país , puso en planta
el proyecto de su arreglo y y en efecto adoptando el ¡yjara-
vedí antiguo de Oro, que era la sexta, pane de una onza
de este metal, con arreglo á él , como á moneda Cardinal
para el cómputo de- los valores y divisiones , mandó fabricar
Maravedises de Plata con este orden : el Maravedí de plata
llamado Blanco por ser de este metal , y llamado también
Alfonsi, Bueno, y -Burgalcs : el Maravedí Prieto, ó Negro
de plata con mixtura de cobre : y otro Marau.d! llama
do también Blanco , pero conocido comunmente con el nom
bre de Noven. La equivalencia de estos Maravedises era
la siguiente : el Maravedí Bueno Burgates equivalía á la sexta*
parte del Maravedí antiguo de oro que diximo»-, el que es-
ronocido también por el nombre de Alfonsi de oro , de mo
do que seis Blancos Alfonsíes hacian un Alfonsi de oro, y
por consiguiente tenian los seis medio Marco de plata de á
ocho onza* , con que correspondía á cada Maravedí cinco ochar
vas y dos tomines, cuyo- valor equivalía á 13 rs. 11 mrs.
y un tercio de nuestra Moneda acUial. El Maravedí ' Prieto
v'ejnia á ser una tercera parte del Blanco , y contenía quatro
Maravedises Noveiics de los que fabricó después: su valor 5 rs.
y 10 mrs. de nuestra presente Moneda. El Maravedí Noven'
era la decima parte del Blanco Burgales de modo que tenia
esta equivalencia: quatro Novenes hacian un Prieto, diez un
Blanco , y sesenta un Alfonsi de oro ; y conteniendo 1 adar
me a granos y de plata valia 45 mrs. y j de ahora.
44 Rique'za de las Naciones.'
mundo creo , que unas veces por necesidad»
otras por poca experiencia , por preocupacion,
ó mal consejo , y otras por una razon de es
tado , no muy bien entendida, algunos Principes

Este fué el principal arreglo que hizo en las Monedas


del Rey Don Alonso X por los años de 1253 y 1284, aun
que en tiempo de este Principe, se dice, que se . introduxe-
ron tambien los Excetentes Mayor , y Menor , ó Castettaa»
doble y sencillo , que se arreglaban por el Marco de ocho
onzas, tallando este en 24 Excelentes Mayores , y 48 Me
nores. En los Reynados posteriores se fueron labrando otra*
muchas Monedas que duraban mas ó menos segun la volun
tad de los Reyes que las acuñaban , siguiendo por norte prin
cipal para las divisiones el Maravedí de oro antiguo , hasta
que principió á ser el peso y medida Cardinal para tallar las
monedas el Marco Real , llamado de Colonia , y despues
Marco de Burgos, y Marco Castellano; este tenia de peso
ov¡íü oiuas , cala onza ocho drachmas , ú ochavas Castella
nas'? la ochava seis obelos , ó tomines : cada tomin tres qui
lates : cada quilate quatro granos ; y el grano se arreglaba por
iuno de trigo , ó uno grueso de cebada. Asi lo estableció por
Ley el Rey Don Alonso XI. la que confirmaron los Reyes
Católicos, Fernando V. ¿ Isabel , y Felipe II. por una Prag
mática que se halla en el Lib. 5. Tit. 13. Le, .1. de la Re
copilacion.
En tiempo de los Reyes Católicos se verificó la segunda
época del m;jor arreglo de monedas Castellanas entre los años
• de " 1474 y i5iS, Estos en las Cortes celebradas en Madri
gal cu el de^ 1476 acordaron las Monedas que se acuñaron
d^spuss con los nombres de Aguilas, Coronas , y Castellanos;
¡as quales eran de oro ; y sus valores se hallan explicados en
las Leyjs 1, 2, y siguientes tu. 22. lib.5. Recop. Estable
cieron tambien el valor del Maravedí , al que arreglaron las
Blancas, que despurs acuñaron , y se reducía á cerca de utj
ochavo ) (, dos Maravedises de 1os que ahora conocemos. Fi-
jtido el valor de este Maravedí arregló á él los valores d^
las demás monedas , como las Doblas Enriqueñas de oro . lac
de la Vanda , los Florines, los Reales de plata, los Mara
vedises Enriqueuos , y las Blancas : pero corrieron las anti
guas monedas entre las nuevas hasta la Ordenanza fecha en
Medina del Campo en 13 de Junio de 1 .l97 en que se pro-
kibió el uso de toda moneda antigua. En consecuencia de
Liüko I. Cap. IV. 45
y Eftados Soberanos han folido disminuir por
grados la cantidad real de metal que debian
contener originalmente las monedas. El As Ro
mano en los ultimos periodos de la Republi
ca quedó reducido á la vigesima parte de su
valor original , y en lugar del peso de una
libra vino á pesar media onza. La libra In
glesa , y el Penique contendrán al presente
una tercera parte folamente de su valor anti
guo : la libra y Penique Escoces como una

esto mandó que el Maravedí que habia hecho labrar se di-


Tidlese en dos Blancas con una levísima mixtura de plata;
dispuso que todos los contratos y venus se ajustasen por
Maravedises : y ordenó que 34 de estos fuesen el precio y
valor del Real de plata que entonces mandó labrar , cuyoj
maravedises dobles , y reales duran hasta nuestros días.
La tercera Epoca del arreglo mas exacto de nuestra!
monedas se ha de fixar en la entrada de la Casa de Borton,
felizmente reynante , la qual desde el principio se ha ido* em
peñando en reformas lo, mucho que faltaba de enmendar en
esta parte. Varios Decretos del Sr. Phelipe V. se du.gicron(
£ este fin , " y especialmente el del año de 17*8 en que
mandó erigir una Real Junta de Moneda , cuyas Ordenanza!
prescribiesen el ensayo , talla , y modo de labrar las Mone
das de ley , en especiat en los Pesos y medios Pesos fuertesy
sacando .68 rs. de Plata de cada Mirco , que vienen á com
poner 8 4 Pesos fuertes en cada ocho onzas de plata! finar
sucesivamente se fué perfeccionando 'el cuño , cofr especiali.*
dad desde el ano de 1747, y en los R;y nados sucesivos
hasta el presente en que ha quedado la nonada de plata y
oro con la proporcion entre sí de uno á diez y seis , á que
por eL interés de la Nacion ha tenido á bien el Gobierno re
duciría. Conozco pues que es una noticia, muy sucinta é in^
completa la que aquí se. ha dado de las' monedas antimias y
modernas ^de España pero. no siendo asunto proporcionado
para una' nota una materia tan vasta é intrincada, me be epn4
tentado con esta insinuacion , por haberlo executado asi tam
bien el autor con respetto á las monedas de su país. Consulte
el que quipra mayor instruccion á Dufresne , Cantos Beni-
tez , Garcia Caballero , Marien de Arrospide , Scc4\^ '•• "il
46 Riqueza de las Naciones.
trigesima fexta : y la Libra y Penique Frances"
folo una fexagesima fexta parte de su antiguo
valor. (4) Por medio de eftas operaciones los
Principes y Eftados Soberanos que las hicie
ron se habilitaron en la apariencia para pagar
sus deudas , y cumplir con sus contraidas obli
gaciones con una cantidad menor que la que
en otro caso hubieran necesitado : pero fué en
la apariencia folamente , porque en realidad los
acreedores fuéron defraudados en una gran
parte de lo que les era debido» Todos los deu
dores del Estado gozarian tambien del mismo
privilegio , y podrían pagar con menos, canti
dad, aunque con la misma fuma nominal del
nuevo cuño, todo lo que habian tomado con el
antiguo. Por consiguiente estas operaciones fué
ron siempre favorables al deudor, pero ruino
sas á los acreedores , y á veces, han ocasiona
do revoluciones mayores, y mas univerfales en
ios. caudales y haberes de los particulares que

. (4) Las variaciones en la proporcion Je las monedas con res


pecto í: la division matenal de ellas , tallando por exemplo un
marco en veinte , treinta ,. sesenta , 6 mas partes , en distin
tas epocas, y circunstancias , aunque traigan alguna confu
sion , 110. causan perjuicio substancial : la variedad perjudicial,
y de la que sin duda habla,á el autor , es la que se veri
fica en la. proporcion entre el valor intrinseca de la masa de
metal fino. de. que se compone la moneda , y el extrinseco nu
mismatico , quando.se hallan , estos dos valores desproporcio
nados :. por que todo aquello que el valor extrínseco excede del
^ue intrinsecamente se da á la plata, ú oro que contiene la mo
neda , en calidad de mercantil , y lp que cueste el mone*
dage o Cuño,, es un valoren que se defrauda á toda la Na
cion : pues ni el comercio ,. ni el precio real de las merca
derías se proporciona al valor extrínseco de la moneda sino at
intrinseco que corresponde á la parte de metal que conten
ga de \eys .S. : ... • , -
Libro I. Cap. IV.. I \f
las que pudiera haber traido una pública ca
lamidad.
De efta fuerte vino á adoptarle la moneda
por inftrumento univerfal del comercio , por
cuya intervencion se compran , venden, y per
mutan los bienes y meicaderias de todos gé
neros en todas las Naciones civilizadas. Exá-
minemos ahora quales fean las reglas que ob-
fervan comunmente los hombres en la permu
tacion de unos bienes por otros, y en el cam
bio por medio de moneda : cuyas reglas fon las
que determinan lo que puede llamarse valor
relativo ó permutable de las cofas.
Debe notarse , que la palabra Valor tiene
dos diítintas inteligencias ; porque á veces signi
fica , la utilidad de algun objeto particular, y
otras aquella aptitud , ó poder que tiene para
cambiarse por otros bienes á voluntad del que
posee la cosa. El primero podrémos llamarle
valor de utilidad ; y el fegundo valor de cam
bio. Muchas cosas que tienen mas del de uti
lidad fuelcn tener menos del de cambio ; y por
ei contrario á veces las que tienen mas do efte
tienen muy poco, ó. ninguno del otro.: , No hay
una cosa mas util que el agua , y apenas 'coji
ella se podrá comprar otra alguna , ni habrá
cosa que pueda darse por ella á cambio : por
el contrario un diamante apenas tiene valor in-
txinseqp de: utilidad , y pos Id comun pueden
permu.tajisfl ppr él 'muchos bienes de grán ivaka..
Para inveftigar pues los principios que re
gulan^ el valor permutable de las mercaderías
procuraré manifeftar primeramente, qualfeala
mensura real de efte valor perfnutativo , ó en que
consifta el precio real de todas las mercaderías.
48 RiQü-tÍA'Dá las Naciones
, ■ j En ' secundo lugar quáles: fean las diferen
tes partes de que se compone este precio real.'
Ultimamente quáles las circunstancias dife
rentes que unas tacéis levantan y otras baííarf
la estimación natural', ít ordinaria de algunas
ó de todas las partes conítituyentes' del precio;
ó quáles sean las caufas que á veces impiden
que el precio mercantil, eílo es, el aftual pre
cio del mercado de efeclos permutables , coin
cida exactamente con lo que puede llamarse
precio natural de ellas,
Procuraré explicar con la' claridad posible
eftos tres puntos en los tres capítulos siguien
tes ; para lo que debo implorar encarecidamente
Ja paciencia y la atención de mis lectores: la
paciencia para exáminar y reveer un plan tan
.circunstanciado que en algunas pártes ha de"
parecer prolixo sin necesidad : y la atención pa-i
ra discurrir fobre lo que aun después* de quaritá
explicación y claridad pueda yo dar á un pun
to tan intrincado no podrá menos de quedar
en cierto grado obscuro. Mas quiero ser proli-
-xo en muchas partes , y correr el riesgo de mO-4
]esto por/.hacerme mas inteligible y claro <, qué
ipor no molestar un poco mas' dexar incompleta
la explicación : especialmente quando estoy per
suadido á que por mucho que trabaje en acla
rar <in objeto tan abstracto por su misma na
turaleza no puede metioí de quedar rh-ucha obs-<
curidad que remover por el lector mismo.

í
Libro I. 49

CAPITULO V.

Del precio real y nominal de toda mercadería,


ó del precio en trabajo , y precio en ■
* moneda. 1

Todo hombre es rico ó pobre fegun el grado


en que puede gozar por si de las cosas nece-
farias, útiles y deleytables para la vida humana: y
una vez introducida en el mundo la división-
del trabajo es muy pequeña parte la que
de ellas puede obtener con folo el trabajo pro
pio. La mayor porción incomparablemente tie
ne que grangearla , y fuplirla del trabajo age-
no , por lo qual ferá pobre ó rico á medida
de la cantidad de ageno trabajo que él pue
da tener á su disposición , ó adquirir de otro:
y por lo mismo el valor de una mercadería con
respe&o á la persona que la posee , y que ó
no ha de usarla , ó no puede consumirla sino
cambiarla por otras mercaderías , es igual á la
cantidad de trabajo ageno qñtí con ella quede
habilitado á grangear. El trabajo pues es la me
dida , ó mensura real del valor permutable de
toda mercadería
El precio real de qualquiera cosa , lo que
realmente cueíta al hombre que ha de adqui
rirla , es la fatiga y el trabajo de su adquisición.
Lo que vale realménte para el que la tiene ya
adquirida, y ha de disponer de ella , ó ha
de cambiar por otra, es la fatiga y el trabajo
de que á él lé ahorra , y cuelta á otro. Lo
qué se compra por dinero , ó se grangea por
medio de otrds bienes-, se adquiere con el tía-
Tomo I. 7
50 Riqueza de las Naciones.
bajo lo mismo que lo que adquirimos con la
fatiga de nueílro cuerpo. El dinero , ó ellos
otros bienes nos excusan de aquel trabajo : pero
contienen en sí cierta cantidad de él, que no-
fotros permutamos por otras mercaderías que se
fuponen tener tambien el vakir de otra igual
cantidad. E1 trabajo pues fué el precio primi
tivo , la moneda original adquirente que se
pagó en el mundo por todas las cosas permu
tables. No con el oro , no con la plata , sino
con el trabajo* se compró originalmente en el
mundo todo genero de riqueza : y su valor para
los que la poseen , y tienen que permutarla
continuamente por nuevas producciones , es pre
cisamente igual á la cantidad de trabajo que
con ella pueden adquirir de otro.
La riqueza, como dice Mr. Hobbes , es.
cierta especie de poder : pero el que ó ad
quiere , ó hereda un opulento patrimonio , ó un
caudal considerable , no necesariamente adquie
re , ni hereda un poderío político , ni una
poteftad civil ó militar : su riqueza podrá ofre
cerle medios para adquirir todo ello , pero la
mera posesion de ella no trae .consigo precisa
mente aquel gran poderío , ó poteftid de pre
ferencia ; lo que trae inmediata y directamen
te es un poder grande de adquirir , y de com
prar , cierto imperio , cierta prepotencia fobre
todo trabajo ageno , y fobre todo el producto
de efte trabajo que se halla á la fazon en es
tado de venta. Su riqueza pues ferá mayor ó
menor á proporcion de efte , poder , ó de la
cantidad de trabajo ageno , ó de su producto,
que es lo mismo, que aquella riqueza le ha
bilita para adquirir, El valor permutable pue*
\ .: - . i
' > Libro I. Ca?. V. 51
de qualquicra cosa siempre ferá igual exáfla-
mente á elle poder de que revifte él mismo
á su dueño , ó propietario.
Pero aunque el trabajo es la medida real
<lel valor permutable de todas las mercaderías,
por lo regular rfoJ se eftiman por efte \alof.
Las mas veces es cosa muy difícil asegurar con
certeza la proporción entre dos diftintas can
tidades de trabajo. El tiempo que se galle en
<ios especies diferentes de obra no siempre pue
de determinar por sí folo efta proporción ; y é»
necesario que entren en cuenta los grados dis
tintos de dureza ó fatiga , de talento y pericia
que en la respectiva operación se emplean. Pue
de verificarse ter.er mucho mas trabajo la peno
sa obra de una hora lola , que una labor de
dos ó tres siendo mas fuave y fácil su opera
ción : y mas trabajo también en la aplicación
del talento por espacio de una hora no masa
un empleo que cueíte diez años de eftudio, ó
de aprendizage , que en la induftria de un mes
entero en un empleo mas obvio y de menos
delicadeza. Pero no -es fácil hallar una men
sura exacta tanto dé lo penoso de un trabajo,
como del grado de pericia y talento que para
él se necesita. Es cierto no obítante que en el
cambio reciproco de producciones de diftintas
especies de trabajo siempre media cierta equi
dad regulativa ; la qual se ajulta no á una me
dida exáfita , sino al eftado que toma en el mer
cado la compra y venta, fegun aquella grosera
igualdad que baila , aunque no fea perfecta y
exacta , para el arreglo de las negociaciones
de la vida común.
5? Riqueza de las Naciones.
Fuera de efto para el cambio mas bien se
compara una mercadería con otra que con el
trabajo ; por lo qual parece mas natural efti-
marse su valor permutable por la cantidad de
otra mercaderia que por la del trabajo ageno
que efta puede adquirir. La mayor parte de
las gentes tambien mas entienden que quiere
decir cantidad de una mercaderia , que cantidad
de trabajo : aquella es un objeto palpable y cía*
.ro , y efta es una nocion abftracta , que aun
que baítantemente inteligible , no es tan obvia
jñ natural. ,•'í.. , , . ,„ .• , . \ . . ,
Pero desde que cesó el trato de rigorosa
permutacion, y principió á tenerse la moneda
.por inñrumento comun del comercio , es mas
freqüente cambiar qualquiera mercaderia por
.dinero que por otra cosa. El carnicero, por
,exemplo , rara vez da carne al panadero , ni
«1 tabernero por pan ni por vino ; sino que la
lleva primero al mercado donde la da por di
nero , y despues lo cambia por vino y por
.pan. La cantidad de dinero que lleva por la
jc.arne regula tambien las cantidades de pan y
tvin0.por que despues, la cambia ; luego para él
'es mas .natural y obvio estimar el valor de su
carne por la cantidad de moneda , que es la
mercaderia con que hace inmediatamente el
.cambio , que por la de vino y pan , con que
.i>o cambia la carne sino mediante la mercade-
j:ia de la moneda : y es mas regular decir , que
el utensilio de efte carnicero vale tres ó qua
tro reales por libra, que el que vale tres ó
quatro libras de pan , ó tres ó quatro quarti-
llos de vino. De aqui es fer mas freqüente es
- . Libro I. Cap. V. gij
timar el valor permutable de toda mercaderia por
la cantidad de dinero , que por la del trabajo,
ó la de otra mercaderia con que pueda cambiarse:
• El oro y la plata , como que admiten va
riación en sus valores lo mismo que qualquierl
otra cofa , fon unas veces mas caros , otras mas
baratos , unas mas fáciles , y otras mas difíci
les de adquirir. La cantidad de trabajo que
una de aquellos metales puede adquirir , ó la
cantidad de otros bienes por que pueda cam
biarse la del trabajo , depende de la abundan
cia ó escasez de las minas que al tiempo que
•le hacen los cambios acontezca fer conocidas y
laboreadas. El descubrimiento de las abundan
tes minas de America reduxo el valor del oro
y de la plata en el siglo diez y seis á cerca
:de una tercera parte menos de lo que habian
.valido antes ellos metales. Según vá cortando
menos trabajo facar de las minas para el mer
cado publico , va siendo menos también el tra
bajo de otra especie que con ellos se puede
adquirir : y aun no es eíta la única alteración que
ha padecido el valor de eílos metales, fegun nos
enfeña la hilloria. Pues asi como si continuamen
te eítuviese variando en su mensura lá medida
de espacio , como un pie natural , una toesa,
un palmo , no podria fer medida exafta regu
lante de otra , asi una mercaderia que varié
continuamente en su propio valor nunca podrá
fer medida exafta del valor de otra mercade
ria. Iguales cantidades de trabajo en todo tiem
po , y en todo lugar ferán de igual valor para
,el trabajador , en suposición de un ordinario
agrado de falud , y de fuerzas , y de una mis-
vina pericia y deftreza para sus operaciones : h
54 RlO.UE.iA DE LAS NACIONES.
misma porcion de comodidad propia , de liber
tad , y de reposo tendrá siempre que facrifi-
car. El precio que da en trabajo siempre ven
drá á fer uno mismo , fea la que fuese la can
tidad de los bienes que reciba en recompensa
y cambio. De ellos bienes unas veces podrá
comprar mas, otras menos; pero variará el va
lor de ellos , no el del trabajo que los ad
quiere. En todo tiempo , y en todo lugar aque
llo es mas caro realmente que cuefta mas tra
bajo adquirir , y aquello . es mas. barato que se
adquiere con mas facilidad y menos .trabajo;
Efte pues , como que nunca varía en su valor
propio , é intrínseco , es el unico precio , ulti
mo , real , y eftable por que deben eftimarse,
y con que compararse deben los valores de las
mercaderías en todo tiempo y lugar. Efte es
su precio real , y el de la moneda precio no
minal folamente.
Pero aunque para el trabajador siempre fean
de igual valor iguales cantidades de trabajo,
para la persona que emplea á aquel , ó da que
trabajar, unas veces parecen de mas, y otrai
de menos ; por que adquiriendo ellas cantida
des de trabajo ageno unas veces por mas y otras
por menos bienes , ó mercaderías , con respec
to i él varía el precio del trabajo como el
de las demas cosas : en el primer caso le pa
rece mas caro , y en el fegundo mas barato,
pero en realidad los bienes ó cosas , y no el
trabajo fon los mas caios, ó mas baratos.
En ella comun inteligencia puede decirse
que el trabajo tiene tambien precio real y no
minal. El real se deberá decir que consifte en
la cantidad de las cosas necesarias y utiles que
Libro I. Cap. V. 55
por el se reporta , ó adquiere ; y el nominal en
la del dinero : en cuyo fupuefto el trabajador
ferá rico, ó pobre , bien ó mal remunerado i
proporción del precio real, no del nominal de
su trabajo. m .
La proporción entre ellos dos precios de las
mercaderías y del trabajo no es un punto de
mera especulación , sino de mucha importan
cia en su utilidad pra&ica. Un mismo precio
real es siempre de un mismo valor ; pero un
mismo precio nominal lo fuele tener muy di
verso por razón de las variaciones en el valor
del oro y de la plata. Asi pues quando se verij
de , ó enagena un terreno reservándose el ven
dedor cierta renta perpetua, es de mucha im
portancia para la familia en cuyo favor se hace
la reserva que aquella renta no quede asignada
en cierta fuma de dinero : por que en efte caso
eftaría su valor expueíto á dos diftintas espe
cies de variación : una , aquella que proviene
de las diferentes cantidades de oro ó plata que
en tiempos diferentes pueda contener el cuño,
ó moneda de una misma denominación : y otra,
aquella que dimana de los diferentes valores
de iguales cantidades de oro y plata en dife
rentes tiempos.
Muchos Príncipes y Eítados Soberanos han
creído interés suyo , aunque temporal y tran
sitorio, la diminución de la cantidad de metal
puro que debian contener fus monedas : y ape
nas habrá habido uno que imagine tenerlo en
aumentarla. En consequencia de cuyo princi
pio , eítoy persuadido á que en todas las Na
ciones han ido disminuyéndose consecutivamen
te , y rara vez aumentándose las cantidades de
56"; Riqueza de las Naciones.
ley contenidas en 'Sus monedas : y eftas varia-'
cíorüs no pueden menos de disminuir las mas
veces el valor de las rentas en dinero.
El "descubrimiento de las minas de Ame
rica disminuyó en Europa el. valor de la plata,
y del oro. klta diminucion se fupone comun
mente , aunque fegun yo pienso sin prueba al
guna cierta , ir todavía gradualmente cada vez
é mas. Si hacemos efta fuposicion, ó si efto es.
cierto , eftas variaciones fon por su naturaleza
mas bien disminuyentes , que aumentativas del'
valor de las Tentas pecuniarias , ó* en dinero,
aun quando se haya estipulado en el contrato
que se paguen no en tal y tal cantidad de mo
neda de cierta denominacion , como pesetas,
doblones, &c. sino en tantas onzas de plata
de tal determinada calidad. " , ' 9
Las rentas que se reservan pagaderas en
granos han -conservado siempre su valor mu-:
cho mejor que las reservadas en moneda , aun
quando no se haya alterado la denominacion del
cuño. Por el eftatuto XVIII. de la Reyna Isabel
de Inglaterra fué mandado , que todo cuerpo,
ó comunidad que tuviese haciendas , ó propie
dades reservase la tercera parte de sus rentas1
lo menos pagaderas en granos ; y que si efta
no se pagaba en especie , se regulasen fus pre
cios por los corrientes en el mercado publico
mas cercano. El dinero que se faca de efte
grano aunque originalmente viene á fer la ter
cera parte de toda la renta, se vé por expe
riencia , fegun el Dr. Blackftone , fer por lo
regular al pr.esente cerca de un duplo de lo que
valen , ó montan las otras dos terceras partes;
Por efta cuenta aquellas rentas antiguas que se
pa
"Llbro I. Cap. V. 57
pagan en moneda á eftos cuerpos ó comunida
des han llegado á baxar cerca de una quaria
parte de su antiguo valor : ó valen poco mas
de una quarta parte del grano á que equiva
lían anteriormente : y eíto sin embargo de que
la moneda Inglesa en su denominación ha pa
decido muy poca , ó ninguna alteración desde
los Reynados de Phelipe y María : y un mis
mo numero de Libras , de Shelines , ó de Pe
niques han conservado casi la misma cantidad
de plata de ley : con que eíla degradación de
las rentas en dinero de aquellas Comunida
des ha dimanado enteramente de la degrada
ción en el valor de la plata misma.
Quando erra degradación va junta con la
diminución de la cantidad contenida en el cuño
de una misma denominación , la perdida ferá
mucho mayor. Dígalo Escocia en donde las
denominaciones del cuño han padecido mayo
res variaciones que en Inglaterra : y digalo la
Francia que las ha tenido mayores que la Es
cocia ; pues algunas antiguas rentas , en su ori
gen muy considerables , han quedado por efta
causa reducidas á casi nada. (*)
A-anque supongamos dos épocas las mas dis
tantes entre sí , siempre será cierto que en ellas
iguales cantidades de trabajo ferán adquiridas,

(*) No creo se necesiten muy prolixas investigaciones para


confirmar esta misma verdad en España ; pues nadie ignora
que las rentas de las antiguas Fundaciones , de Dotaciones .[ y
gracias que en el tiempo de su concesión solian ser suficien
tes para mantener una familia con opulencia , al presente sue
len no alcanzar para cumplir las cargas que por lo regular
traen anexas.

Tomo I. 8
58 Riqueza de lasNaciomes.
con una proporcion mas proxima con mucho,
por iguales cantidades de grano , que es el sus
tento de todo trabajador, que por igual canti
dad de oro ó plata , y aun de qualquiera otra
mercaderia. Luego iguales cantidades de grano
á diltancia de tiempo ferán con mas proxima
proporcion de un mismo valor real : 6 habili
tarán al dueño de ellas , que es lo mismo , para
adquirir con una proporcion mas proxima una
misma cantidad de trabajo ageno. Será cfto asi,
digo, con proporcion mas proxima que con
igual cantidad de otra mercadería , porque aun
iguales cantidades de grano no podrán hacerlo
con exactitud , sino proporcionalmente. La fub-
siltencia del trabajador, ó el precio real del
trabajo, como se hará ver mas adelante , va
ría mucho fegun las diferentes circunílancias:
es mas abundante en una focíedad que camina
a la opulencia que en. la que permanece im-
movil en su cílado: y mas en efta que en la
que va decayendo en vez de ir adelantando.
Oualquiera otra mercaderia adquirirá en ciertos
- tiempos mayor ó menor cantidad de trabajo á
proporcion de la .mayor ó menor íubsiftencia,
<» mantenimiento que con ella pueda adquirirse
en aquel tiempo y cftacion. Por tanto pues una
.renta reservada en grano no eftá expuefta £
mas variaciones que á las de la cantidad de
trabajo ageno que cierta cantidad de grano pue
da adquirir: pero una renta reservada en qual
quiera otra especie no folo eftá expuefta á ellas
variaciones, sino á las que pueden ocurrir en
.quanto á la cantidad de grano que pueda ad
quirirse por cierta cantidad de las otras merca
derías.
Libro I. Cap. V. 59
Es necesario advertir que aunque el valor
real de una renta en granos varía mucho menos
de siglo á siglo que una renta en dinero , va-»
ría mucho mas que eíta de un año á otro. El
precio pecuniario del trabajo , como se demos
trará mas adelante , no fluclúa de año á año
con las fluctuaciones del precio pecuniario de
los granos , por que en todas partes, se regula
el primero no por el ocasional ó accidental del
fegundo, sino por el fixo , ordinario , ó medio
regulado por el resultado de cierto numero de
años consecutivos. El precio común , ó medio
de los granos tiene también su regulante en el
valor de la plata , y en la abundancia ó esca
sez de las minas que furten de aquel metal,
ó en la cantidad de trabajo que es necesario
emplear , y por consiguiente del grano que tie
ne que consumirse para poner la plata en es
tado de venta , ó extraerla de las minas y Ta
carla ál mercado. Eñe valor de la plata aun
que á veces varía mucho de siglo á siglo, nunca
es asi de año á año ; permaneciendo por lo re
gular casi el mismo por espacio de medio si
glo , ó de uno entero: y por la misma razón
puede también continuar siendo casi idéntico
durante igual periodo el precio común pecunia
rio del grano , y con eíle el pecuniario del
trabajo ; por lo menos con tal que la fociedad
permanezca por otros respectos también en casi
el mismo eftado. En eíle tiempo el precio ca
sual del grano puede fer doble un año que otro,
ó fluctuar por exemplo desde cinqueuta á cien
reales la fanega : y por consiguiente quando el
grano efté á eíle ultimo precio fer doble no
íblo el valor nominal , sino el real de una ren
6o- Riqueza de las Naciones.
ta en granos ; en cuyo caso doblará la canti
dad de trabajo , ó de las demás mercaderías que
pcdrá con sus rentas adquirir ; por que entre
eílas casuales fluctuaciones por lo regular con
tinuará siendo el mismo siempre , ó casi el
mismo el precio pecuniario del mismo trabajo, y
con él el de las demás mercaderías , ó las mas
de ellas.
Parece pues evidente que el trabajo es la
mensura universal y mas exacta del valor , la
Unica regla fegura , ó cierto precio , con que
debemos comparar y medir los valores diferen
tes de las mercaderías entre si en todo tiempo
y lugar. Todos conceden que no podemos es
timar el valor real de las cosas de un siglo á
otro por las cantidades de plata que se hayan
dado por ellas : tampoco lo podemos eftimar de
año á año por las cantidades de grano : por las
de trabajo sí que podemos computarlo de año
á año y de siglo á siglo con toda la exactitud
posible. De un jsiglo á otro el grano es mejor
mensura que la plata , porque en eñe periodo
iguales cantidades de grano podrán adquirir las
mismas de trabajo con una proporción mas pró
xima que iguales cantidades de plata. De año
á año por el contrario la plata es mejor men
surante que el grano por igualdad de razón.
Pero aunque en los eftablecimientos de ren
tas perpetuas , y en contratos vitalicios , ó de
larga duración íea muy importante diftinguir en
tre los precios real y nominal , es por lo re-,
guiar de muy poca utilidad efla diftincion en
las compras y ventas eventuales , que es el
trafico mas común y ordinario de los
hombres.
Libro I. Cap. V. '.' 61
En un ^nismo tiempo y lugar los precios
real y nominal de toda mercadería se propor
cionan exactamente entre si. El mas ó menos
dinero que uno faque de una mercadería en el
mercado de Londres, por exemplo, le habili
tará en aquel mismo lugar y tiempo para ad
quirir mas ó menos trabajo agcno : luego en;
eftas circunftancias el dinero es la mensura
exacla del valor real permutable de toda mer
cadería. Pero efto se verifica asi folamente en
fuposicion de la identidad de tiempo y lugar.
Aunque en lugares diñantes no se halla una
proporción regular entre el precio real y el no
minal de las mercaderías , el mercader que con
duele sus efedos de uno á otro folo debe con
siderar el valor nominal , ó pecuniario , ó la
diferencia de la cantidad de plata en que los
compró y la en que le convenga venderlos.
Media onza de plata en Cantón en la China
puede adquirir mayor cantidad tanto de tra
bajo como de las cosas necesarias para la vida,
que una onza del mismo metal en Londres. Por
tanto una mercadería que se venda por la me
dia en Cantón puede fer alli mas cara realmen
te , y de mayor importancia real para el que
en aquel lugar la tenga , que una que se ven
da por una onza en Londres para el que la
posea en efta capital. No obftante si un mer
cader de eíte ultimo lugar puede comprar en
Cantón por , media onza de plata una mercade
ría que venda después en Londres por una,
ganará un ciento por ciento, como si una onza
en Londres fuese exactamente del mismo valor
que média en Cantón. Para femejante persona se
rá de muy poca importancia que la inedia orua
6fl\ Riqueza .de las Naciones.'
le pudiese habilitar en Canton para grangear
mas trabajo ageno , ó mayor cantidad de man
tenimientos., que lo que podia habilitarle una
entera en Londres. La una en efte ultimo lu
gar siempre le habilitará para adquirir en el
mismo doble .cantidad de aquellas cosas, que
para, lo que le puede habilitar media, quando
efte mas para lo que le habilita la entera es
puntualmente lo que le hace falta.
Como el precio nominal ó pecuniario de
los, bienes , ó cosas es el que decide y deter
mina por ultimo lo. prudente ó imprudente de
compras y ventas , y por el que se regulan
casi todas las negociaciones de la vida comun,
quando en ellas se versa precio , no es de ma
ravillar que el nominal fea en todo mas aten
dido que el real. , '.
Pero en una obra como la que escribimos
puede fer de i mucha utilidad comparar los di
ferentes valores reales de una mercadería fegun
los diversos tiempos y lugares , ó notar los di
ferentes grados de aquel poder disponer del
trabajo de otros pueblos y gentes que aquel
valor real haya dado á. los dueños de aquella
mercadería en diferentes ocasiones : en cuyo
caso es necesario que comparemos no tanto
las diferentes cantidades de plata por que co
munmente se ha vendido , quanto las diferen
tes cantidades' de trabajo que ellas diftintas de
plata podian haber adquirido. Para efto es ne
cesario fuponer , que apenas podián fer cono
cidos :con . exactitud en tiempo alguno los pre
cios corrientes del trabajo en lugares y tiem
pos muy diftantes : los precios de los granos,
aunque en poco$ pueblos §e ponen por asiento
• Libro I. Cap. V. 1 63
regular en libros de memorias , con todo por
io general fon mas fabidos , y nos dan de ellos
noticias mas frequentes los Escritores. Con es
tos pues nos debemos contentar , no por qué
siempre eftén en debida y exafta proporción
con los precios corrientes del trabajo , sino por
que nos aproximan todo lo posible 2 aquella
proporción : de cuya especie ferán varias las
comparaciones que se nos ofrecerán mas ade
lante. -
Con el motivo de los progresos que Fué ha<-
ciendo la induftria tuvieron por conveniente las
■Naciones comerciantes acuñar en moneda di
versos géneros de metales : el oro para los pa
gamentos de mas consideración y quantiosos^
la plata para las negociaciones de \in valor mo
derado ; y el cobre , ó algún otro metal bailo
para las de poca consideración. Pero siempre
aquellas Naciones tuvieron , ó reputaron uno
de ellos por medida peculiar regulante de los
valores : cuya preferencia parece haberse dado
siempre á aquel metal que vino á fer casual
mente el primero de que usaron respectivamen
te para inítrumento común del comercio por
que habiendo principiado á usarlo por norma
quando.no tenian otra moneda continuó por
-lo regular después en la misma posesión , aun
.quando ya no les obligaba á ello la necesidad.
De los Romanos se dice no haber conoci
do mas moneda que la de cobre haíta que como
unos cinco años antes de la primera guerra Pú
nica (*) principiaron á acuñarla de plata ; por
lo que el cobre continúa siendo la mensura real

(*) Plin. lib, 33'. cap. 3.


64 Riqueza de'' las Naciones.
del valor en aquella Repiiblica. Hallamos en la
hiftoria , que en Roma se hacian todas las cuen
tas , y se computaba el valor de todos los Pre
dios ó en Asses , ó en Sextercios. El As fué
siempre denominacion de moneda de cobre: la
palabra Sexíeríius significa dos Alies y medio;
con que aunque el fextercio fuese moneda de
plata , su valor se eftimaba por la numeracion
del cobre. En Roma quando uno debia una
fuma grande de dinero se decia , que tenia una
.gran cantidad de cobre ageno. '
Las Naciones Septentrionales que erigieron
su dominacion fobre las ruinas del Romano
Imperio parece haber usado desde el principio
d e sus eftablecimientos de la moneda de plata,
y no haber conocido para elle efe&o en mu
chos siglos despues ni el oro, ni el cobre. En
Inglaterra huvo , monedas de plata en tiempo
de los Reyes Saxones : pero de oro se acuña
ron muy pocas hafta el tiempo de Eduardo III.
y ningunas de cobre hafta el Reynado de Ja-
cobo I. de Bretaña, (t) En Inglaterra pues, y
por igual razon , fegun creo , en todas las Na
ciones modernas de Europa se arreglaban to
das las cuentas , y computaban el valor de to
das las mercaderías y predios , por la plata:
y asi quando queremos expresar la mucha ri
queza de una persona rara vez usamos ni del
nu-
(+) En España se usaron indiferentemente monedas de co
bre y de plata en los primeros siglos del Imperio de los Go
dos , como que corrian mixturadas las Romanas con las Go
das : usaronse tambien desde muy antiguos tiempos las de oro;
pero la Epoca del primer arreglo de ellas , dexamos ya dicho
en otra nota, que debe fixarse por los años de 1253. en «l
Reynad» del Rey D, Alonso X,
Libro I. Cap. V. 05
numero de Guineas en Inglaterra , ni de do
blones de á ocho en España , sino de Libras
Efterlinas allí , y de plata, ó pesos fuertes acá.
' Antiguamente ci¡eo haber sido común en to
dos los paifes no eftar obligados los acreedores
á admitir pagamento alguno que no fuese en
moneda de aquel metal que se consideraba pe-
culiarmente norma y menlura de los valores* En
Inglaterra no se !t¿Vo por legítimo pagamento
el de la moneda de oro hasta muchos tiempos
después de haber sido introducido en calidad
de dinero : porque la proporción de los valo
res del oro y de la plata entre sí , ni se fixó,
íñ fué publicamente autorizada por ley ni pu
blicación , sino que se dexó al arbitrio de lo»
negociantes en el mercado. Si un deudor ofre
cía en oro la paga de su deuda, el acreedor
podia ó desecharla enteramente , ó admitirla ba
jo aquella valuación en que ambos se convinie
sen sobre el valor del oro. Aun al presente en
aquel Reyno el cobre no es pagamento legal
sino en el cambio de las monedas pequeñas de
plata. -En este eftado era algo mas que una
mera diltincion nominal la que habia entre el
metal que servia de medida cardinal de los va
lores, y el que no 'se consideraba regulante.
Con el tiempo, y al paso que los pueblos
fueron gradualmente haciendo mas familiar el
ufo de diferentes metales acuñados , y por con
siguiente informándose mejor de la proporción
entre sus respectivos valores, se tuvo por conve
niente en los mas paifes determinar ó fixar esta
proporción , y declarar por una ley pública, que
una guinea por exemplo de tal peso y finura
se cambiase por veinte y un shelines , ó un
Tomo I. 9
66 Riqueza de las Naciones.
doblon de i ocho escudos por diez y seis peso»
duros , y que, fuese pagamento legítimo para
una deuda de aquella suma. En este estado y su-
puefta una proporcion legal de esta especie la
distincion entre los metales que son claves del,
valor, y los que no lo son es muy poco mas
que una distincion nominal. ,
l No obstante , qualquiera alteracion que se
verifique en eíla arreglada proporcion princi
piará á hacer efta diftincion de mucha importan
cia. Si por exemplo el valor fixado á un Do-
blon de á ocho escudos quedafe reducido á siete,
ó levantado á. nueve, todas aquellas cuentas
que se hubiesen ajuftado en plata , y aquellas
obligaciones que se hubiefen contraído, expre-
fando para el pagamento cierta moneda de plata,
en uno y otro caso se podrían hacer los pagos
con la misma cantidad de este metal ; pero se
necesitaría muy distinta cantidad de oro; mayor,
es, á faber , en el primer cafo, y menor en el
fegundo: en cuyas cjrcunftancias parecería, la
plata mas invariable que el oro en su valor.
La plata mensuraría el valor del oro , y no éfte
el de aquella; porque el valor del oro depen
dería de la cantidad de plata porque pudiera
ó no cambiarse Pero esta diferencia nacería úni
camente de la costumbre de hacer Jas cuentas,
9 de expresar las cantidades ó fumas en uno
de aquellos metales precifamente. Qualquiera de
los Vales de Mr, Drummond en que se expre-
faban veinte y cinco¿ ó cinquenta Guineas, des
pues de lá alteracion de la especie dicha, aun
podria pagarse con las mismas guineas que an
tes: feria, digo, pagable aquel Vale con las
mismas monedas de oro que antes de aquella
Libro I. Cap. V. 67
alteracion, pero no con las mismas cantida
des de plata : y asi en un pagamento de efta
especie el oro parecería mas invariable en su
valor que la plata : y efta no mensuraría ya
al parecer al oro , sino éfte á la plata. Lue
go si hubiera sido general la costumbre de gi
rar las quentas , expresar los Vales obligato
rios , y contraer las obligaciones en la forma
dicha, ya el orO',y no la plata hubiera siÜtt
la clave , ó el regulante' de todos los demas
valores.
En realidad mientras permanece cierta pro
porcion fixa entre diíerentes metales , ó sus res
pectivos valores en moneda , el valor del mas
precioso es el que regula el de las demas mo
nedas. Doce Peniques de cobre contienen en
Inglaterra media libra avoirdvpois (*) de cobre
no de la mejor calidad, la qual antes de re
ducirse á moneda pocas veces vale siete Peni
ques en plata. Pero como por la regulacion de
Valores se manda que doce Peniques se cam
bien por un Shelin , en el mercado se consi-
deian aquellos como del valor de un Shelin,
y puede grangearse uno de eftos por doce de
aquellos. Aun antes de la reforma de la mo
neda de oro en la Gran Bretaña efte metal, ó
á lo menos aquella parté que , de él circulaba
en Londres y sus contornos , eftaba por lo ge
neral menos degradado en su peso que la ma
yor parte de la plata : y sin embargo de efto
veinte y un Shelines desgaftados se considera
ron siempre equivalentes á una Guinea , aun-

(*) Avoirdupois es una especie de peso cuya libra contiene


diez y seis onzas.
6» Riqueza de las Naciones.
que menos desgaftada. Las ultimas regulacio
nes volvieron á poner el cuño de oro de aquc-
Jla Nacion en toda aquella proximidad á su
peso real que puede verificarse en la moneda
corriente de un Reyno : y la orden que alli
tienen para no recibir en las oficinas el oro sino
por peso parece corroborar aquel pensamiento.
El cuño de plata alli continúa en el mismo
cftado de degradacion en que eftaba antes de
]a reforma del oro : no obftante en el merca
do publico veinte y un Shelines de efta pla
ta desgaftada y de inferior condicion se con
sideran todavía equivalentes á una Guinea del
mievp reformado , cuño.
La reformacion de la moneda Inglesa de
©ro ha levantado evidentemente el valor dela
plata acuñada que le sirve de cambio. En la
casa de moneda de aquella Nacion una libra
de peso de oro se acuña en quarenta y qua-
tro Guineas y media , que í veinte y un She
lines cada una equivalen todas á quarent»:, y
.feis libras , catorce Shelines , y feis Peniques
en plata : luego una onza del tal cuño de oro
vale 3 lib. 17 Sh. 10.-5 din. en plata. (1) En

,- (1) La Libra en Inglaterra es la que sirve de' clave para


1í talla ó division de las monedas efectivas , pero en España
es el Marco de ocho onzas la cantidad cardinal á que se ar-
' reglan aquellas divisiones. Ya hemos dicho en otra parte que
.este Marco se compone de onzas , ochavas , tomines ,. y gra-
:nos , en cuyo supuesto la particion que de las monedas efec
tivas de oro se hace es la siguiente : de un Marco de ocho
onzas de oro se tallan ó sacan ocho Doblones y medio de
Tí ocho. escudos , con el peso cada Doblón de siete ochavas y
media , dos granos , y dos de diez y siete avos de grano. Las
•subdivisiones que en moneda efeñiva tiene cada Doblon de í
ocho son las de dos Doblones de á quatro Escudos, quatto
de á dos , y ocho monedas que se llaman Escudos , las qua
Libro I. Cap. V. 69
Inglaterra impueílo ninguno , ó vasallage se
paga en moneda: y el que lleva una librado
peso real, ó una onza de oro en paila á la
Casa de la Moneda faca la misma libra , y

Ies corren todas con el nombre de moneda Nacional de oro:


pero hay otra que llaman Provincial que es el medio Escu
do , ó Veintén de oro , dos de los quales componen el Es
cudo propio.
El valor extrinseco ó numario del Doblón de á ocho Es
cudos , y respetivamente el de sus monedas dividentes , hl
sido vario segun las distintas épocas de su cuño , por que los
anteriores al año de 1772 valen 321 rs. vn. y 6. ms. y los
labrados desde 16 de Julio de aquel año 320 rs. justos. Pero
en el oro Provincial , que es el Veintén , ó medio Escudo,
te debe advertir que aunque ni vanó de peso ni de ley has
ta el año de 1786 , como en el de 1779 varió de valor ex
trinseco la moneda de oro , todos los acuñados hasta el dicho
año de 86 tuvieron el valor de 20. rs. y de 11 y i de este
modo : valieron 20 rs. hasta el año de 79 : y valieron 21
y £ hasta el de 86 : pero habiéndose labrado nuevos en este
ultimo año con distinto peso y ley. principiaron á valer los de
este nuevo cuño 20 rs. cabales , igualando de cite modo diez
y seis de ellos el valor de un Doblón de á ocho Escudos^
En quanto al valor intrinseco , ó de la pasta del oro dé
que estas monedas se componen , que es lo que se llama la
- ley de la Moneda , ha variado también , y varía según loi
quilates que de oro puro se las dan : para cuya inteligencia
debe saberse , que el Marco Castellano es también el que re
gula esia ley de la moneda , pero con diferente división que
la que se hace de él para su peso , pues para la Ley se di
vide el Marco en 24 quilates , cada quilate en 4 granos , y
cada grano en ocho panes , ó avos. Como la moneda nun
ca se fabrica sin liga de metal extraño , todo lo que en su
posición de un peso fixo se añada de este es lo que le fal
ta de quilates del fino, y segun las variaciones que esta mix
tura tenga, asi ha de variar necesariamente la moneda en su
valor intrínseco : padeciendo ademas de esto la variación que
suceda tener la parte del oro en el precio mercantil. Esto
supuesto desde el año de 1706 hada el de 1730 tuvo el
Doblón de á ocho Escudos , ( y respetivamente las moneda»
que hemos dicho que le subdividen ) la ley de «2 quilates, y
los dos reliantes hasta los 34 , de liga, y habiendo sido su peso
7.
70 Riqueza de las Naciones.
y la misma onza de pefo real acuñada sin de
ducción alguna. Tres libras, diez y siete She-
lines, y diez peniques y medio se dice ser el
precio del oro en moneda Inglefa, ó la canti¿
dad de oro acuñado que la Casa de la Mone
da vuelve por otro tanto oro en pasta.
En Inglaterra antes de la reforma de la mo
neda de oro el precio real de este metal en
pasta fué muchos años: 3. lib. 18. y á veces 19
shel. y muy freqüentemente 4 lib. por onza.
Siendo muy probable que rara vez excediesen
de la onza de ley las monedas degradadas que
contuviesen aquella fuma. Desde la reforma del
cuño del oro la pasta de este metal rara vea
pafa en el mercado de 3 lib. 17 shel. y 7. din.
por onza. Antes de dicha reformación el pre
cio mercantil del oro era siempre algo mas , ó
algo menos que su precio en moneda j pero

7 Ochavas y 3 Tomines fué su valor intrínseco 288 rs. y


12 ms. vn. Desde el año ¿e 1730 hada el de 1772 tuvo
Si quilates y 4t de quilate. Desde el de 72 hafta el de 79 fue-
ion 21 ¿de quilate los que se le dieron de ley , en cuyo
año ultimo aunque no varió en ley ni peso , como varió el
valor del oro por Real Pragmática de 16 de Julio , pagán
dose ya en palla mas caro , principió a valer el Doblón en
su intrínseco 290 rs. y 33 ms. vn. En el año de 1785 se
labró moneda de oro de á 21 quilates : en el siguiente que
dó reducido á. 21 ; pero las variaciones en el valor de la pas
ta hicieron que quedase el valor intrinseco del Doblón de í
ocho en razón de 300 rs. y 14 ms. vn.
En el Veintén ó medio Escudó , no varió la ley del qui
late hasta el año de 1786 , desde el qual se mandó acuñar
con la de 20 quilates y un grano poco mas , con que quedó
su valor intrinseco í razón de 18 rs. y 22 ms. vn. Efte va
lor intrinseco es el nivelante del comercio, por lo que no ha
brá sido enteramente inútil extenderse algo mas en efta nota
que lo que parecía exigir la materia.
Libro I. Cap. V. 71
desde que se verificó aquella , siempre ha que
dado inferior al del oro acuñado. Pero su pre
cio en el mercado siempre ha sido el mismo
para el efefto de pagarse en plata , ó en oro.
La última reforma pues de este metal en In
glaterra no folo levantó el valor del oro acu
ñado, ó de la moneda de oro, sino el de la
plata , asimismo acuñada , con proporción al oro
en paita, y probablemente con proporción í
todas las mercaderías ; aunque como en el
aumento del precio de estas influyen tantas
otras caufas,el aumento del valor de las mo
nedas de plata ú oro con respecto á ellas
nunca puede quedar tan perceptible , y distin
guido.
En la Casa de la Moneda de Inglaterra un*
libra de pefo real , ó de ley de plata en paila
se acuña en fefenta y dos Shelines, y por con
siguiente ellos componen la libra real de pefo(*):
y cinco Shelines y dos Peniques por onza es
el precio numismático de la plata en aquella Na
ción , ó la cantidad de plata acuñada que da
la Cafa de Moneda por otra tanta de ley en

(*) La libra de peso es muy diltinta de la libra mima


ría Inglesa , que llaman Efterlina : efta es una Moneda ima
ginaria que equivale , según su precio fixo y estable aunque
varíe por razón del cambio , á 90 rs. vn. , contiene 20 She
lines , y cada uno de ellos vale 4 rs. y 17 mrs. castellanos:
el Shelin tiene 1 2 Peniques , que vale cada uno 1 2 £ ma
ravedises de Castilla : y Peniques y Shelines son monedas efec
tivas de plata. Ella equivalencia es la que dan á estas mone
das todos los Escritores Ingleses , aunque he visto variarla en
nuestros Autores Españoles , y esta misma computación es 1»
que sigue nuestro Autor en toda su obra ; por lo qual noso
tros seguiremos en adelante la misma , siempre que se ofrezca
reducción de moneda Inglesa á corriente Castellana.
72 Riqueza de las Naciones.
pafta. (2) Antes de la reforma del cuño del
oro el precio de la plata de ley en pafta en
el mercado público fué fegun las ocasiones el
de cinco Shelines y quatro Peniques la onza;
ó
(2) En las Casas de Moneda de España é Indias la ta
lla de ellas se gobierna , como diximos por Marco de ocho
onzas , el qual para las monedas de plata se divide ó parteen
ocho pesos duros y medio , de peso cada uno de 7 ochavas
y i Y 2 granos ; con el valor numismatico de 20 rs. Vn.
Las subdivisiones de estos Pesos , y los valores respeciivos de
las monedas inferiores son bien notorios , por lo que se ad
vertirá solamente que los Pesos , medios pesos , y las monedas
que subdividen al Mexicano, que son las Pesetas, medias Pese
tas , y Reales columnarios se llaman propiamente moneda Na
cional ; y las cinco monedas en que se divide el Peso duro de
España , llamadas vulgarmente Pesetas ; las medias Pesetas , y
los Reales de vellon de 34 maravedises se conocen por mo
neda Provincial.
La ley ó finura de los metales de todas ellas se gobier
na tambien por el Marco Castellano , el qual para este efecto
en la Plata se divide en 12 dineros , y cada dinero en 24 gra
nos : de modo que lo que falte de estos doce dineros de pla
ta fina á una moneda es lo que tiene de liga , y sobrepre
cio del coste del cuño , para lo que se cargan dos reales por
marco de peso. Esto supuesto la moneda de plata ha tenido
muchas vanaciones en su ley en distintas epocas , y por con
siguiente en su valor intrinseco. El Rey Phelipe V. mandó
que el Marco de plata se tallase en el año de 1706 en 84 rs.
«Je plata, dando la ley de 11 dineros y 4 granos. En el de
1707 hizo que se tallase en 75 rs. de plata , con la ley de
10 dineros : dos años despues mandó dividir el Marco en
68 rs. y su ley 11 dineros y 2 granos. En el año de 1716
continuó la fabrica de á 75 rs. de plata el marco , y la ley
de 10 dineros, cuya moneda quedó corriente aun en el dia con
el nombre de Provincial : pero ahora parece tener la moneda
Nacional la ley de 10 dineros , y 20 granos , quedando el
valor intrinseco del Peso duro , y respefTivamente en sus di
videntes , en razon de 18 rs. y 12 mrs. vn. Pero las pesetas,
y reales de plata provinciales la ley de g dineros y 18 gra
nos, con el valor intrinseco de 3 rs. y 23 mrs. vn. salvo
error , ó equivocacion , que no es difícil en materia de tanta
delicadeza , y en que ha habido tanta confusion , y variedad.
Libro I. Cap. V. . 73
ó bien cinco Shelines y cinco Peniques ; cinco
y seis ; cinco y siete; y muchas veces cinco
y ocho ; aunque siempre fué el mas común el
de cinco Shelines y siete Peniques por onza.
Desde la reformación del cuño de oro decayó
el precio mercantil de la plata en pasta hasta;
el de cinco Shelines y tres peniques la onza:
á c inco y quatro; y á cinco y cinco, de cuyo
último precio no creo que baxase vez alguna.
Pero aunque el mercantil decayese tan consi
derablemente desde aquella reformación, no de
cayó tanto el numismático.
En la proporción que guardan en Inglaterra
los metales acuñados , el cobre está reputado
por mucho mas , y la plata por algo menos de
sus valores reales.> En. las negociaciones y giro
de Europa una onza de oro fino se cámbia por
unas catorce de plata fina err monedas Fran
cesa, y Holandefaren moneda Inglesa se cám
bia por cerca de quince , esto .es , por alguna
mas plata que lo que vale una onza de oro? se*
gjjjn 'kt estimacioríi connüD'qiie i la da la Europa,,
Pero, asi como el^alio preciov que se* daxaliCQ-;
bre acuñado en ínglatarra no ha levan tddo ¿Un
precio mercantil , ó en pasta , aun dentro.de;
aquella misma Nación, asi tampoco se ha re
bajado el mercantil, de la plata en palla por
la rebaja del precio i que da á efte metal el cuño
Ingles.;. JLa; plata en pa|ta. conferva su misma-
proporción con el oro, por . la misma razón que
la conserva con la plata la pasta del cobre.
En el Reynadode Guillelmo III. época pos
terior á la reforma que en Inglaterra se hizo
de fa moneda de plata , el precio de este me-
tá éha'páfta continuaba siendo algo mastajUo<.
Tomo I. io
74 Riqueza de las Nacíonei
que su precio en moneda. Mr. Locke atribuía
aquel alto precio al permifo de extraer del Rey-,
no la plata en barras, y la prohibicion de exe-
cutarlo asi en moneda. Este permifo de' ex-«
traccion , decia él , hacía que la demanda , ó
los pedidos de plata en pasta fuefen mayores
que los pedidos en moneda. Pero quien duda
que el comun de las gentes del pueblo á quie
nes hace falta la plata en moneda para los ufos
comunes de compras y ventas, es mucho ma-'
y-or feguramente que el de los que necesitan
de la pafta, ó para extraerla, ó para otros ufos
clomefticos. En el dia subsiste en Inglaterra el
permiso de extraer el oro en pasta, y la pro
hibicion de extraerlo en moneda, y < con todo
el precio del oro en' barra, es mas bajo'que «1¿
del acuüado. Entonces estaba el cuño de :plata
en aquella Nacion comio está al presente, en
muy baja proporcion con respe&o al oro,; y
la moneda de .oro ( que en' aquel tiempo se
fuponía necesitar tambieh-de reforma) era, co- t
mO, es áho'ra'í iel regulante del valor real de
toda moneda. Y: psiocomo la reforma de la mo
neda de plata no redaxo, entonces su precio en
pasta al bajo del cuño, asi es muy verisímil
que fucediefe ahora :con igual reformacion.
§i se reduxefe alli la moneda de plata, ó
si se! aproximafe á su peso real y ley 'tanto co- !
mol la de oro al fuyo, es muy probable. que ¿
u»a Guinea (*) fegun la prefente proporcion se
cambiafe por mas plata en moneda que la que-

,{*) La Guinea es una Mpneda efe&iva de oro', que con- ,


vene 21 Shelincs de plata 5 .por. lo que.ju equivatencia ea:,
Moneda Castellana , siguiendo ta reducción que henos dicho.
utfaP de 94 R(, y if kmi vi. . lU,u'- ' h~Ji ; ™
Ot OU.O 1
. Libro I. Cap. V. 75*
podia cambiarla en pafta. Conteniendo la mo
neda de plata todo su pefo real hallarían uti
lidad los negociantes en derretirla para ven
derla en paila por oro acuñado, y después cam
biar efte oro por plata en moneda para vol
verla á derretir en la misma forma : cuyo in
conveniente folo parece poder evitarfe alteran
do la proporción.
Eíle inconveniente feria menor acafo, si la
plata se regulafe para el monedage tanto mas
fobre la proporción con el oro , quanto ahora
eftá de menos ; con tal que al mismo tiempo se
mandafe que el pagamento legal en plata de
qualquiera deuda no excediefe de una Guinea,
asi como no excede el de Cobre de" un Shelin,
para que de efte modo el deudor no defrau-
dafe al acreedor pagándole en plata, porque va
lia mas , asi como no puede ser defraudado al
presente en confeqüencia de la alta valuación
que tiene el cobre. Los banqueros padecerían
algo en efta regulación ; por que quando acu
den á ellos muchos acreedores de una vez, pro
curan ganar tiempo pagando en monedas de
Sixpence (*) ó feis peniques ; y con aquel re
glamento se precavería el que uíafen de efte
defacreditado medio de evadir el pronto pa
gamento. Se verian por consiguiente obligados
á eonfervar en. todo tiempo- en arcas mayores
: cantidades de moneda que ahora guardan ; y
aunque pudiefe ser efta determinación muy in
comoda para ellos, sería de mucha feguridad
para sus acreedores.

(*} Six-pens es moneda efeíliva de plata, que equivale á seis


Peniques, (t medio Shéün ; y vale en moneda Castellana s 1
"•¡6 Riqueza de las Naciones.
Tres libras, diez y siete Shelines, y diez
Peniques y medio ( 350 Rs. y 14 mrs. Castella
nos ) que es el precio numario del oro de In
glaterra, no contienen ciertamente aun en el
excelente cuño nuevo de este metal mas que
una onza de oro de ley, ó puro, y por con
siguiente aquella cantidad no podrá comprar mas
oro puro en paila que la onza. Pero efte mis
mo oro acuñado.es mas util que en pafta; por
que aunque en Inglaterra es libre el monedage,
el oro que se lleva en pafta á la Casa de Mo
neda nunca puede volver á su dueño acuñado
hasta despues de algunas femanas , y á veces
de considerables dilaciones de algunos meses.
Efta dilacion equivale á una pequeña deuda , y
hace que el oro en moneda valga algo mas que
igual cantidad en palla. Si en el cuño Ingles
Ja plata estuviese apreciada conforme á su pro
pia proporcion con el oro, es muy regular que
su precio en pafti fuese algo menor que el que
se la da en la Cafa de la Moneda despues de
acuñada aunque no se reformafe su cuño , pues
se regularía el valor aun del prefente degra
dado de la plata por el valor de la moneda
excelente de oro con que pudiera ser cam
biada.
Una corta imposicion, 6 feñoreage sobre el
acuñadero del oro y dela piala, en d*inde es
libre á todo vafallo ir á acuñar sus metales i
la Cafa pública de Moneda , aumentaría proba
blemente la fuperioridad de ellos en moneda
fobre igual cantidad en pafta. En cuyo cafo el
monedage añadiría al valor del metal acuñado
la proporcion del impuefto , por la misma ra
ton que las hechuras alimentan el valot dé la
•Libro-'I. Caé.-V, ' 7^
-plata á proporción de ellas* La fuperioridad de
la moneda con respeclo á la paila precavería
su fundición, y la extracción se. contendría.
Si por alguna urgencia pública acaecía ser ne-
cefario extraer alguna moneda, la mayor parte
de ella volvería al Reyno sin diligencia alguna
para ello ; por que afuera solo podría venderse
por el valor que tuviese en paila , y dentro val
dría mas de lo que pefaba; por lo qual habría
una conocida utilidad en volverla á internar en
el Reyno. En Francia habia fobre el mone-
dage un tributo impuesto de ocho por ciento,
con lo que la moneda Francefa que fale de
aquel Reyno vuelve á él de propio movimiento.
Las fluctuaciones accidentales del precio mer
cantil del oro y de la plata en paita provienen
de las mismas causas que las que se verifican
en las demás mercaderías. Las freqüentes pér
didas de estos metales por varios accidentes que
acaecen por tierra y mar: la continua consump-
cion de ellos en bruñidos, fobredorados y pla
teados , y otros artefactos de platería , en ga
lones , brocados y bordados , lo que se desgaíla
en las monedas, y en las baxillas , y otras pie-
.zas de- uso común, hace indispensable en los
paifes que tienen minas de propiedad una con
tinua importación para reparar aquellas pérdi
das , y ellos desfalcos. Los negociantes conr
ductores' de eftós-metales es muy regular que pro
curen proporcionar sus remesas , é internacio
nes á aquellas1 cantidades que crean han de des
pachar inmediatamente. Pero á pefar de todos
sus cálculos unas veces negocian bien, y otras
mal. Quando llevan, é introducen mas palla que
Ja que • h*ce falta en -el país, por no corre»
78 Riqueza dk las Naciones.
los riesgos, las incomodidades , y coftes devol
verse con ella , .fuelen abrazar el partido de
vender parte de ella por un precio algo mas
Jaaxo que el corriente comun. Pero por el con
trario quando conducen menos que lo que exi
ge la demanda mercantil , venden sus metales á
un precio mas alto. Pero quando aun en me
dio de estas fluctuaciones accidentales el precio
mercantil bien del oro, bien de la plata perma
nece unifúime y conftante muchos años con
secutivos, valiendo ó lo mismo , ó poco . mas
ó menos que el precio del cuño, debemos creer
Seguramente que esta íuperioridad, ó inferiori
dad conftante y uniforme de precio proviene de
alguna caufa que en el eftado actual del mo-
nedage hace que la cantidad acuñada sea de
mas ó menos valor que igual cantidad en palla
de la que se pienfa contener la moneda. La
conftancia y uniformidad de un . efecto' que se
xeproduce continuamente fupone uniformidad y
conftancia de caufa proporcionada,' ,
La moneda de qualquiera país particular en
cierto tiempo y lugar es una,, mensura, del va-
Jo r masamenos exacta ; segun que la corriente
.corresponda mas ó menos exactamente, á ,$u ley,
¿ fegun que contenga mas ó menos del oro,
.ó plata puros que debe contener. Si en In
glaterra, por exemplp , quarenta y quatjo Guir
neas y media contienen exáctamente. una vJibia
de peso de ora de ley , ú pnce onzas de^prp
fino, y una de, liga , el cuño Ingles del ar^
íería:nna medida tan exacta del actual valor de
las mercaderías quanta podia admitiii la natu
raleza de la cosa en cierto tiempo y, [lugar. Pero
SÍ.cgq eL.d§sgafte>:..'B #gradaciop . :%uarepjto j
quatro Guineas y media no contienen toda la
iibra de peso real, : aunque fea' la diminución
en unas piezas mas que en otras , la mensura
del valor vendrá á - quedar' expuefta á ,1a mis
ma incertidumbre á que 4o ' eíían todos los de-
mas géneros de pesos y medidas. Como rara"
vez sucede que las monedas correspondan exac
tamente á su ley, los1 mercaderes procuran
arjuftar el precio de sus -efeótos no i lo que
efta mensura -del valor debe tener dé peio y*
de ley sino á lo que por, alguna experiencia1
han hallado que tiene efectivamente. Tor con
siguiente efte desorden en la moneda hace que
el precio de las mercaderías se ajufte no i'
la cantidad de pura plata, ú oro puro que deba
aquella contener, sino: á la que contiene ac
tualmente. ■ > ■■«•'■'
- Es de advertir que por1 precio pecuniario de¡
los bienes , ó mercaderías entiendo siempre la'
cantidad de oro puro , ó pura plata en que se
venden , sin atender á la denominación de la'
moneda. Seis Shelines y ocho Peniques , por'
exempla,1 en tiempo f!del Rey Edgardo I. les
considero como un mismo precio pecuniario'
que al presente una Libra Efterlina ; por que'
aquellos contienen , con la proximidad mayor
que es faftible , la misma cantidad de plata
pura.;,¡ '. ; ;i j" . '¡..-i < >f...\ onor r> r.w \t
-i"'1 '! > f l . nifiL.- >' y , í>.v/i ."■ J-) ot'ti .'''rtc)inl
8o RlQ,tíEZA DE LAf NACIONES.

CAPITULO VI.

De las pdrtes integrantes ó componentes del prc—


• txo de toda mercadería* . i

aquel eltado piimitivo y grosero que fu~


ponemos preceder en la fociedad á toda acu
mulacion de fondos, y propiedad de tierras , la.
unica circunftancia que puede dar regla para
la permutacion reciproca de unas- cosas por
Otras de diltinta especie parece fer la propor
cion entre las diferentes cantidades de trabajo
que se necesitan para adquirirlas. Si en una
nacion de cazadores , por exemplo , cuefta por
lp comun doble trabajo matar un Caftor que un
Gamo, el Caftor naturalmente se cambiará, ó
merecerá cambiarse por dos Gamos. Es muy na
tural que una cosa que por lo coniuu es pro
ducto del trabajo de dos dias, ó de dos horas,,
merezca doble que la que lo es de una hora, ó,
de, yn dia* ,'; , ,: v .th r, t
t. Si' una especie de trabajo es mas: dura y fa
tigosa que-otra , ferá. : tambien muy natural que
se atienda i eíla ; fuperior fatiga, y diíicultad:
y que el producto del. trabajo difícil de una hora
se, cambie por el de dos horas del mas facil. Y
si una especie de trabajo requiere un grado .ex
traordinario de deltreza , é ingenio , la eftima-
cion que los hombres hagan de ella deftreza dé
al producto un valor fuperior al que se debe
á folo el tiempo empleado en él. Eftos talen
tos rara vez se adquieren sino á fuerza de una
prolixa aríf¡cacion , y asi el valor extraordina
rio que darían los hombres á su producto ven
dría.
Libro I. Cap. VI. 81
dría a fcr una razonable recompensa del tiempo
y del trabajo que feria necesario gañar en ad
quirirlos. En el eftado mas culto de la fociedad la
consideración ó las circunftancias de superior
fatiga y mayor deftreza se aplica regularmente
6 los falarios del trabajo: y algo de efto no pudo
menos de haberse verificado también en aquel
periodo mas grosero de la fociedad de loj
hombres. ■> :;• ¡.
En elle eftado la cantidad del tr?bajo em
pleado comunmente en producir una mercade
ría es la única circunftancia que puede regular
la cantidad de trabajo ageno que con ella se pue
de adquirir , ó de que con ella puede un hom
bre disponer, i : ■; , ■ ' .
Quando llega á juntarse algún fondo en po
der de los particulares varios de elfos procuran
regularmente emplear el suyo en dar que tra
bajar al induftrioso , á quien fuminiftran mate- ■
ríales y mantenimiento con el fin de íácar algún
prodüfto , ó provecho de la venta de la obra de"
eftc , ó de lo que su trabajo añade de valor 4
los materiales mismos. En el cambio de una ma
nufactura completa, bien fea por dinero , bien;
por ¡'trabajo , 6 por otras mercaderías , adema»
de lo -que pueda fer fuficiente para pagar el
valor de los materiales , y los falarios de los ope
rarios , es necesario darse algo por razón de
las ganancias que corresponden al emprenden
dar de .aquella obra que expuso sti caudal á>
la- contingencia. El valor que el fabricante aña
de á los materiales se resuelve en tal caso er*
dbs partes , de las quales la una paga los fala
rios de los operarios,, y la otra las ganancias:
del^qpe losu emplea, fobre el) fondo entero»; de
Tomo L- tx
8« R tqi/ e/za de' lIas" N:ácíon bj.
tnatcráales»y falarios adelantados. Mitigan©
duda se interesaría 'en emplear aqwelíós' tfaba-í
jadoies á :no prometerseudela' venta Üela obv?
de ellos algo mas de lo suficiente para reem-
plazar sti fondo : ni tendría:intcrés .en empáear
mas bien un caudal grande que uno pequeño:
á no haber de arreglarse las ganancias ^eon pro
porcion á la cantidad del fondo empleado' .''
Acaso habrá quien imagine que efta« ganan-i
cias que correspondían al fondo no fon :. otra
cosa que un ' nombre diftinto que se da á lo.*
islarios de un trabajole :oierta especia > como
es :el de clfc» inspeccion :, d dileccion i; I pbrft ' foní
cosa, enteramente diltinta , se :rigen^y, regulan pof'
principios muy diferentes , y no guardan pro-!
porcion con la cantidad , fatiga, ni deftrez^ de
efte fupnefto trabajo de direccion, Eftas gá«3ñ¿>
cias se: regulan enteramente por el :valor' »deh
• fondo empleada ,t y.fonK.náas. 'ó menos fegun»:etí
«aenos ó mas , caudal que :por' ella.á ,se-empJeaa
Supongamos por exeinpki' que' en cierto'hágar[
en donde las regulares ganancial andaréis de ío*
fondos que circulan em matrafacturas 'fon'fcl diez!
por ciento , hay dos tuanufa&uras jdiferentbs¿t
enir.cada, una de las quales tse: emptean -teintel
hambres ¿ precio dequíncei libias: al afijo «ada,
uno. Supongamos también que los materiales
rudos que anualmente se gaftan en la una cues
tan fetecientas. libras folamentei , y los Wü^noi'
qjud: entran en ' la otra impottah'siete roi4. £!1 caJ>
pkal anualmente empkado, en'3a.pri.m^*a/j'imon£Í
tará enjefta fuposicion ¿ un mil li'bía$iifo1arnflEn'-''
te4»y.el empleado en la fpgundai ascenderá á'
siete, mit y trescientas. A razon 'pues de unt
diez:per:,oieího el fabrwótHe deiápiiincrii se pro^*
tt .JL'OuuT
-Libro I. Cap,' VI. 83
meterá una ganancia anual de cien libras fo-
lamente ; y el - de la fegunda de fetecientas y
treinta. Pues sin embargo de que sus ganancia.3
fon tan diferentes el trabajo que tuvieron en
su dirección, ó simple inspección pudo fer muy
bien el mismo , o con nluy poca diferencia en
una y otra manufactura. En todas las grandes
fabricas el trabajo de inspección fuele encomen
darse á cierta persona que haga de capataz, ©
fobreítante ; los lalarios que á efta persona se
den fon los que verdaderamente expresan el
valor del trabajo que llaman de inspección : y
aunque quando se feñalan eítos falarios se atien
de.; regularmente, no 'fola á su trabajo y pericia*
sino* áilai confianza que en él se, deposita , nun*-
ca dicen proporción regular con ek capital cuyo
manejo se les ha confiado :. y el'dueño del fon
do , aunque de eíle modo queda descargado del
trabajo aquel , i espera no obftante que fus ga
nancias se commensunen á su; caudal. Por, tan
to en el precio de las mercaderías las ganan
cias correspondientes al capital , ó los produc*
tos del fondo , conílituyen un principio de ya+
lor enteramente diftinto de los fajarios deJi tra
bajo-, y regulado también por principios. totiai+
mente diversos*.* -y ;:-.< » 1 , n> -. ■ .•■¡¡j ji>
¡Efto fupuefto la cantidad: de trabajo que se
emplea comunmente en la .labor t< ó producción
de.tóda mercadería, nunca puede fór h* -única»
circunstancia que: regule la cantidad que cor»
ella puede adquirirse, ó que por ella pueda eamf.
biarse : es evidente que hay otra cantidad adi
cional que. conresponde , y se debe á las ga
nancias de aquel fondo que adelanta los falarios
y lujoiuiftjra lost materiales para , aquel. trabajo*
84 Riqueza de las Naciones.
Desde el momento en que las tierras de un
país principian á reconocer el dominio , ó pro
piedad de feñores particulares , ellos como to
dos los demás hombres fuelen desear coger don
de nunca fembraron , y exigen rentas aun por
el producto natural , y silveftre del terreno. La
leña , :1a madera de un bosque, la yerba del
-campo , los frutos silveftres de la tierra , que
quando ella eftaba indivisa y comunal folo cos
taban el trabajo de cogerlos , principian á te
ner cierto precio adicional , ó á añadírseles cier
to valor* que antes no tenian. Los hombres tie
nen ya que pagar la licencia de cogerlos : jr
quando se cambian ellos frutos, por dinero , por
trabajo ageno , ó por otros frutos hay que con
siderar fobre el trabajo de cogerlos , y fobre
las ganancias del fondo que emplea á eftos tra
bajadores, el precio de la licencia del Señor
■del terreno , cuya quota conftituye la que se
llama Renta de la tierra : conque en el precio
de la mayor parte de las mercaderías efta Renta
viene á. conftituir un tercer principio de va>
4or , u origen de nuevo precio mas en las cosas.
- 'En esta fuposicion ni la cantidad del tra
bajo regularmente empleado en la producción
de una mercadería, ni las ganancias del fondo
que adelantó los falarios y fuminiftró los ma
teriales de aquel trabajo , pueden fer las úni
cas cirfiunftancias regulantes de la cantidad del
ageno de que pueden disponer ¿ ó con que pue
den cambiarse. Es necefario tener á la vifta una
tercera circunftancia que es laRenta de la tierra;
por lo que efta mercadería tendrá que exigir
cierta cantidad adicional de trabajo ageno que
habilite al que la vende para pagar aquella Renta.
Libro I. Cap. VL 85
El valor real de todas las diftintas partes
componentes del precio de las cofas viene de
efta fuerte á menfurarfe por la cantidad del tra
bajo ageno que cada una de ellas puede ad
quirir, ó para cuya adquisicion habilita al due
ño de la cosa. El: trabaja rio folo menfura el
valor de¿ aquella parte de? precio que se resuelve
en él , sino de -las que se refuelven en ganan
cias del fondo, y Renta de la tierra.
En toda fociedad pues el precio de las co
sas se refuelve por último analisis en una ú otra
de estas partes, 6 en las tres á un tiempo: y
todfcs tres entran en composicion de aquel prei.
cio con mas ó menos ventajas , ó con mas. 6
menos parte en él , feguñ los progresos ó ade
lantamientos de la fociedadk
En el precio del trigo, por exemplo, una
parte paga 'la. renta" del Señor de la tierra , otra
los falarios y "mantenimiento de obreros , y ga
nados de apero , y la tercera la ganancia del
Arrendatario , ó Colono : cuyas tres partes com
ponen el total precio del grano ó inmediata
mente , ó á lo menos como primeros principios
en que por un ahalisis retrogrado se resuelven.
Diráse acafo, que aiin fe necesita de una quarta
parte componente de aquel precio , que es lo
que se invierte en la reparacion del ganado,
y aperos de labranza , para cuyo reemplazo es
necefario cargar algo al valor del grano : pero
tambien se debe considerar que el precio de
los inftrumentos dé labranza , como un caballo,
muía, ó qualquiera animal que trabaja, y to
das las demas cofas necefarias para las labores
del campo, va ya compuefto de las mismas tres
partes conftituyentes de los precios en general*
86 RigirtZA de las Naciones.
á faber , de la renta de la tierra en qufe 'se man
tienen , del trabajo de darles; pienfo , y pafto,
.y cuidarles , y de las ganancias del labrador que
adelanta tanto las rentas de esta tierra , como
los falarios de efte trabajo, Luego aunque el
precio del grano pague el precio particular de
-aquel animal y de su mantenimiento, el , total
.vendrá ,a resolverse ó inmediatamente, ó, coma
en primer origen, , en las mismas tres partes ds
renta , trabajo', y ganancias,
i : En el precio de la harina es necefario con
tar el: del trigo , el de )a.s ganancias del mo-
Jinerp* y loa {alarios de s:us criados : en: :ei pre»
,ci0f.4el.pan :*e habtátn . de añadir las ganancias
del panadero , y . los falarios de? sus, mozos ó tra.f
bajadores : y en ambojs el Trabajo de transpor
tar, el, trigo desde la cafa ¡del dabr.ado"^ al mo
lino , y desde/el molino, á tla, del ¿.panadero^
juntamente congas: ganancias de los que ade-r
laptaion los falariog,* y eí eofte de, aquel tra<r
bajo. En las mismas partes se refuelve el pre
cio v.g. de} Uno, y cáñamo, E$ el de los íe-
xidos tendremos que añadjr el precio ¿de los fa
larios del raftrillador, :dei hilandero,, deí texe-,
dor, del blanqueadof&c. y: la? ganancias tam
bien de . los' respectivos ; empleantes ; y asj de
todas las demas cofas, :; y ,
En las de. mas labor y maniobra la parte
de precio , quje /componen , los falarios del tra-
bjajq y las :ganancias .del fondo, es mayor! :!quq
l,a que^cciijjlituye lamenta de Ja tierra. C)oni loa
prpgrefos qlio va haciendo una .manufactura no
íbjp &e aumentan las ganancias ., sino que cada,
»na de cftas va siendo mayor sucesivamente,
P»?a«% V.a íjeíjdo • naayojc tambien: M. £ojufo. dst
.tivoi I.a©A>í VL : ',i |f
Amrie se derivan. El! ,Giaí|i4ta4» 'q^tí JeWjlleü el
texedory por 'exeftiplo ¿hiérpuete' fnehdá0 dfc feí»
toaVOr .)cjWfeii'eí'^iie :e«iplea?;su» baartáerdVpor^
<}tte ' aque}, fco ' sofy> reetnplazá 'ta* ganancias de
éfte, únTi , qiíd pagu adem&s; los ~folariQs'lde sosf
epeíratieís Qü oficiales : leiíectyieí-'y'' las ganancias
aj ,íft4i*e Hab'id:e: pt&fkfQiotiar* léÜ'oxt,tíft'So' de'
lúnCapitalU.iq on ab obsJta n.5 *¿; ':;.•';•{
No obftante^ en &sTt$CÍe^d*^'^gWaddanti
tadas ,h;ay ,¿kft.to n&raerq aunque ,*orto tle mer
caderías- cuy os 'preciosfc ¡se refuelven en dos par
tes fo4atfaent&« 'qué^ttfti Vos* fa&arlbs de4<!trWbajoy
y¿ slas gatíandas deittfondo': y'»c*rorri6mefo,,i«ai>
oop tadá^itfi qtie? &"ant«GedemWr'^6':otras''qu4
eonftvriiyew: ws Aprecios por ' ios ^salario s, unicas
mente.' ,jfcn el precio del pescado : m.aritimo ; pos

cadop, y otra' íah ganancias :dei :capital eínplea-i


áw '• íeac 'la "peáca *, :i .rar* vez» ser V,erificaí en efté
género :*entaí de 'la ,tie*ra'«* 4Uel¿ • atfnqtevcoa
m.o diré 'despues hay 'Cafos en .que sucede; Na
es asi en la pesca de' los ;ríos en la' mayor pane de
Europa. La pesca' del falmo«'paga' ren«a , y ^aun-
quB-efta-no 'puedB.'illafnarfei'propiamente' de la
tierra, '.equiv ató 4,tñ\»,iy^»t& patte'del: precia
de aquel pescado piMateo'iqcomo; tos , ÍÜariosi, yt
tes ganancias. En algunas partes de' Escociava-;
fias gentes pobres y miserables hacen trato y
grángería :encoger, k tasv.X)ri4las: del.jmar aque*
Has piedias dé> virio» cedorea ,i conocidas' coróun-
mente^por: eLno^bíeAtóiPefófcrdeiEraocia. El
precio que porlellasTpagamloá' Lapidarios 'es pu
ramente el v«lori'deitós'falayios'cVel trabajo de
cogerlas ,' sjii^bceriqr :parte£ alguna en él; ta: reu-
tM'i, ni ta* ^attaijcia#¿íÍ33Yü'iq I? vd'wi uu¡» uíu
»"í3qf
88 Riqueza di las Naciones.
Sin embargo de efto el precio de toda merca*,
deria en general ó ha de componerse de algun»
de efta* partes, ó de las tres juntamente como
integrantes, y conftituyentes : porque qualquiera
parte que refte despues de pagada la renta de
la tierra , si la hay, y el precio de todo el tra
bajo empleado; en cogerlas» manufacturarlas, y
ponerlas en eftado de venta , no puede menos
de' lér ganancia, de alguno, *\.. .j ./! •
. Pues asi como el precio , ó valor permu
table de cada mercadería en particular , y to
mada ,feparadameute ,se resuelve por ultimo ent
unaióíe,n otra,, <> en todas eftas tres partes, asi
todas las mercaderías , ó cosas permutables , que
componen, como juntas en un cuerpo, el pro-
ducto anual de una Nacion se hade reducir ne-
cesaiiamente á las mismas , y todas ellas se dis
tribuirán entre. l0s:jhabitantes del país ó como
íalarioss del trabajo, ócomo ganancias de fondo, ó.
como renta de ia tierras. El todo de lo que anual
mente ó se coge, ó se produce por el trabajo
de una foeiedad , o el precio total de efte pro
ducto , que es lo mismo , te. diftribuye de efte
modo entre los varios miembros que la compo
nen» Salarios, ganancias, y rentas fon las tres fuen
tes fecundas de todo prodaño , y de todo valor
permutativo. Todas las rentas , utilidades y oben-
ciones vienen por ultimo á derivarse de una de
aquellas tres partes » de dos , ó de todas ellas,
- i Toda et que percibe: rentas de algun fon
do propio » ó la* ha de facar de su trabajo , ,6i
de su capitat , ó ' de fus tierras. Lo que percibe
por su trabajo se llama falario : lo que dima-,
»a del capital, manejado», ó empleado por el, mis
mo que recibe el provecho , ganancia i lo que
per
Libro I. Cap. VI. 89
percibe de aquel mismo capital por medio de otra
persona á quien se lo preñó para que grangease
con él, usura , ó réditos del dinero, que es aque
lla compensación que el que tomó preílado con
el fin de emplearlo paga al que se lo preftó por
la ganancia que con el uso del dinero hizo ó
pudo hacer. De cuyo produelo parte correspon
de al que tomó á su cargo el emplearlo á ries
go suyo , y con su trabajo , y parte al dueño
del capital , porque dió al otro aquel medio de
grangear , pudiendo él mismo haber facado por
otra parte su utilidad empleándolo por si. El
interés del dinero, ó la usura de elle modo
entendida es siempre una renta derivativa , que
si no se paga del mismo producto ó ganancia
que del capital se ha facado , debe pagarse de
otro qualquiera fondo ó renta ; á menos que el
que recibió la cantidnd preítada fea un hom
bre prodigo , y disipado , por que en eñe caso
habrá de contraer una fegunda deuda para pa
gar el interés de la primera. Los réditos que
dimanan enteramente de la tierra propia se lla
man de \in modo específico renta , y pertenece
al feñor de aquella. Lo que percibe el Labra-
<dor proviene parte de su propio trabajo , y par
te de su fondo ó caudal empleado en las labo
res. Para elle la tierra agena no es masque un
inftrumento que le habilita para ganar los Hila
rios de su trabajo , y facar el produfto de su
caudal. Toda contribución , toda renta , todo sa
lario , pensión, ó reconocimiento annuo de qual
quiera especie viene á derivarse originalmente,
mediata ó inmediatamente de los Tálanos , de las
ganancias , ó de la renta de la tierra.

Tomo I. 12
1
90 Riqueza de las Naciones.
Quando las tres especies corresponden se
paradamente á diílintas personas fon muy fá
ciles de diltinguir ; pero quando pertenecen á
una misma fuelen con facilidad confundirse , í
lo menos en la inteligencia vulgar.
Un hacendado que labrase por sí fus pro
pias tierras , después de pagar las expensas del
cultivo , ganaría la renta de feñor , y los pro
vechos de labrador arrendatario , ó colono. En
eíte caso puede muy bien llamar producto ó ren
ta á toda su ganancia, y confundir de elle modo
á lo menos en el lenguage común , la renta pro
piamente tal con la ganancia. En eltas circunltan-
cias se hallan las mis de las Provincias Bri
tánicas en la América Septentrional , y los Efta-
blecimicntos de la India Oriental. La mayor parte
de aquellas Incolas labran sus propias haciendas,
y por consiguiente rara vez se oye entre ellos el
nombre de renta , sino de producto ó ganancia.
Los colonos , labradores de agenas tierras,
rara vez emplean para sus labores diítintos so-
breítantes , ó directores. Por lo general trabajan
también con fus propias manos, aran , siembran,
&c. en cuyo caso lo que les queda de fus cose
chas después de pagar la renta al feñor, no folo
reemplaza aquel capital que emplearon en el
cultivo, juntamente con las ganancias regulare»
del fondo , sino que les paga los falarios que ga
naron en calidad de obreros , y de fobreltantes,
ó capataces : y no obítante efto todo lo que
-reíta pagada la renta, y reemplazado el capital,
fuelen ellos llamar ganancia; pero quien duda que
en cita van comprendidos los falarios de su tra
bajo ; pues los gana el labrador en folo el he
cho de ahorrarlos. En eíte caso se ven clara
•Libro I. Cap. VI. 91
mente confundidos los falarios con las ganan
cias fegun el fentido vulgar.'
1 ¡0n fabricante , 0" artesano independiente,
que tiene caudal bailante tanto para comprar
materiales , como para mantenerse hafta poner
«u obra en eílado de venta , no folo gana los
(alarios de un operario jornalero que trabaja
-bajo de un maeftro , sino el producto que elle
•maeftro faca de la venta^desu. manufactura. Pero
á todo ello llaman generalmente ganancia : lue
go en efte caso también se confunde cita con los
falarios del trabajo.
Un jardinero, que cultíva'-tin ^pequeño huer
to con sus mismas manos reúne en su persona
los tres diíliiuos caracteres de'feñor, colono,'y
jornalero : y tus productos le pagan la renta del
primero, las ganancias del fegundo , y los fala
rios del tercero. Y con todo en. efte caso , como
que aquel produelo total se considera comun
mente como una mera compensación de su tra
bajo , se confunden también con los falarios de
elle la renta , y las ganancias.
En un país civilizado fon muy pocas las mer
caderías cuyo valor permutable consifte única
mente en el trabajo , porque en laá mas de ellas
concurren , y contri bWfen la renta de la tierra,
y las ganancias de los fondos : por tantoel pro
ducto anual de femejante fociedad ferá siempre
fundente para adquirir, ó disponer de mucho
mayor cantidad de trabajo ageno que la -qtíe sé
emplea precisamente en preparar aquellas mer4
cadenas para su -v^nta. Si la fociedad emplease
añual¡me»te todo el trabajo que cada año pue
de comprar , ó grangear en el mercado , como
que anualmente se aumentaría en gran manera
92 Riqueza de las Na ciones.
efta cantidad de trabajo , en cada año fucesiva-
mente iría siendo mas y mas su producto. ¿Per©
donde hay un país en que todo el producto
anual se emplee efectivamente en mantener so-
lamente al induftrioso? Los ociosos consumen
en todos ellos una gran parte del producto age-
no : y fegun fean las porciones que se diftribu-
yan anualmente entre eftas dos clases tan con
trarias , asi crecerá ó se disminuirá cada año
su ordinario valor , ó bien continuará invaria
ble todos los años con muy poca diferencia.

. -CAPITULO VIL J

Del precio natural , y del aBual ó mercantil de


toda cosa permutable.

En todo país, ó comunidad de gentes hay


cierto precio ordinario , ó fentado , asi de los
falarios, como de las ganancias de quantos em
pleos se hacen del trabajo , y de los fondos;.
Efte se regula naturalmente, como verémos ma*
adelante, parte por las circunftancias generales
del: país , de su riqueza , pobreza , y condicion
progresiva,,: eftacionaria, ¿declinante; y parte
por, :la naturaleza misma .del empleo particular.
:,H,ay tambien. en todafocledad un precio me-
4¡o, ó una, regulacion ordinaria de las rentas
de la tierra , que se gobierna asimismo parte por
las circupftancias dichas de cada. Provincia , y
parte p'¡iir la fertilidad natural del terreno.
Eftos precios comunes, y ordinarios puede»
llamarfe naturales tanto can respecto á los lác
lanos, como á las ganancias, y rentas, en aquel
tiempo y lugar eu que generalmente prevalecen.
Libro I. Cap. VII. 93
Quando el precio de una cofa ni es mas ni
es menos que lo fuficiente para pagar la rema
de la tierra , los íalarios del trabajo , y las ga
nancias del fondo empleado en criarla , prepa
rarla , y ponerla en eftado y lugar de venta se
gun sus precios naturales, ó comunes, se dice
que la cosa se vende por su precio natural.
Vendese entonces por lo que piecifamente
mcijece , ó por lo que realmente cuefta al que
la conduce al mercado, ó pone en eftado de
venta: porque aunque en el. modo comun de
hablar lo que se llama primer, cofte. de. una, cofa
ao' comprende.. las :ganancias de la perfora quf
ta vende, quien duda que en reídidad: si es£*
la veridiefe á un precio que no rindiefe el rcr
guiar de las ganancias en su respectivo país¿
perdería evidentemente en el trato; pues em
pleando aquel mismo fondo de qualquiera otro
modo , hubiera facado aquella ganancia. ;Fue/.»
de efto, su ganancia es su renta , puefto que es
el único fondo de su fubsiftencia, y mantenimien
to.: Asi como todo aquel tiempo en que eltá
preparando la cqsa para venderla adelanta á sus
operarios. los falarios, :y el fu (lento , asi tambiea
i¿3 adelanta' i : sí mismo su mantenimiento y fub-r
«ftenci'a > la' qual debe proporcionarse^ aque
lla ganancia que razonablemente puede esperar
de la venta de su obra. Si efta pues no Je rinr
de ella ganancia no podrí decirse ¡conr <yerd»d
que ; se fie, ha pagado el cofte de ella. i
, :! , :Aunque ql^precíQ.i.4 qMQta deefta.garíaAcif
no siempre es el mas bajo á que puede á veces
vender un negociante fus mercaderías , por lo
Wenos' es er^maá bajo í que razonablemente pue
de darlas atendidas las circünftáncias del tietí¡iíl
94 Riqueza de lAs Naciones.
po en que las vende : especialmente quando en
el trafico respectivo hay perfecta libertad , ó eftá
en país en que puede mudar de negociacion
«iempre que quiera.
El precio actual á que comunmente se ven
den las mercaderías es el que llamamos precio
del mercado, el qual puede fer ó el misino hau
tUral , ó fuperior ó infefior á efte. j . 'V
. Ll precio actual dicho en cada cofa: en par
ticular fe regula por la proporcion entre la can
tidad que de ella hay actualmente en el mer
cado ¿ y la concurrencia de los que defean pa
gar el precio natural de ella , ó todo el valor
de la renta, trabajo, y ganancia que se haya
verificado tener halla haberla conducido allí pa
ra su venta. Ellos concurrentes pueden llamarle
compradores, ó empleantes efectivos, y su fo-
ticírud por «1 género con una disposicion efi-
i*az: de comprarlo por su jufto valor, Ta de
manda efectiva ; (*) pues' que efta es causa fu-
ficiente para la efectiva conduccion de los géne
ros al mercado. Esta demanda es muy diferente
de la general ó ineficaz. Un pobre en cierto modo
puede decirle que pide , defea, ó necesiia un co
che, y fupongamos tambien que puedfeien efecto
tenerlo ; pero su demanda , no- es' propiamente
efectiva, pues que por fatisfacer aquellos de
feos ineficaces fuyos nunca ferá llevada al mer
cado. aqueiHa mercaderia;' fc''u...v p c:,:
Quando la cantidad del' género • que sé lleva
S Vendeír,' ho alcanza paraí la efectiva demanda,
i330v s »iii'.""¡ 'j[ ¡j i: «,?f d emu b vj o.Ci.tih Cn
'(*) Esta expresion debe :tenerte muy. presento , por <jue
«curre í cada paso en el-dtscurso de e¿ta <ol>ra'; y. :acato n»
Jiw..otrai ig¿s,e£eitfvc* , y^quc explique mejor todo aquel ten.
üdo en menos palabras. ' '
Li » ro I. Cap. VII. 95
no puede fatisfacerfe toda aquella cantidad que
piden los que eftán dispueftos á pagar el valor
íntegro de la renta , (alarios , y ganancias que
corresponden al género hasta haberle puesto en
aquel eílado. Por no quedarle sin aquellas mer
caderías habrá quien efté dispuefto á pagar algo
mas de aquel valor total de ellas. Principiará
entonces entre los compradores cierta compe
tencia, y el precio del mercado fubirá mas ó
menos fobre el natural fegun que aquella falta
aumente mas ó menos el empeño de llevarlas.
La escaféz misma habrá de ocasionar mas ó
menos competencia fegun que fea de mas ó me
nos importancia para los competidores la adqui
sición de aquella mercadería : y de aqui nace
aquel exorbitante precio que toman en el blo
queo , por exemplo, de una plaza, los géneros
de primera necesidad para la vida , como fuce-
de también en una hambre , ó calamidad uni
versal.
Por el contrario quando la cantidad condu
cida al mercado excede de la demanda efecti
va no puede venderse toda entre aquellos que
eftan dispueftos á pagar el valor integro de las
rentas, falarios, y ganancias que coftó la merca
dería hafta su efectiva conducción al lugar de
su venta. Parte de ella tiene que venderse á
los que no quieren pagar tanto , y aquel infe
rior precio que eftos dan por ella rebaja el pre
cio general de todo el mercado. Entonces cite
bajará mas ó menos con respeclo al natural
fegun que la abundancia del genero aumente
mas ó menos la competencia de los vendedo
res ; ó fegun que les fea mas ó menos impor
tante* vender fu mercadería inmediatamente, ülta
96 Riqueza de las Naciones.
misma abundancia en los generos que facilmen
te se pierden , ó deterioran ocasionará mayor
competencia por su despacho entre los vende
dores , que los que fon de mas duracion , ó mas
«(proposito para conservarse.
Quando la cantidad conducida al mercado
es bañante, y no mas , para fatisfacer la deman
da efectiva , el precio del mercado queda exac
tamente en su natural , ó á lo menos quanto
prudencialmente puede creerse que se aproxi
ma á él. Toda la cantidad del género se des
pacha á razon de efte , y no podrá despachar
se en mas. La competencia de los empleantes
obligará á los vendedores á acetar efte precio,
pero no les precisará á otro menor.
Como que el valor mercantil de toda mer
cadería conducida al mercado corresponde re
gularmente á la demanda efectiva , es interés de
todos ios que emplean fus tierras , su trabajo,
y fus caudales en ponerla en aquel eftado, qute
su cantidad no exceda de la efectiva deman
da : y es interés de todo el pueblo que nunca
fea menos.
Si alguna vez excede de la demanda, alguna
de las partes componentes de su valor se habrá
de pagar á menos precio que su natural. Si efta
parte es la renta de la tierra, el interés de los
dvieños hará que se excafee su produccion : y
si es falario, ó ganancia, el interés del traba
jador en el un cafo, y del empleante en el otro
hará que retiren parte de su trabajo, ó de su
caudal de aquel empleo: cort lo que la canti-
' dad que se conduzca al mercado ferá i? muy
poco tiempo la que bafte únicamente para fa
tisfacer la demanda efectiva: y con efta ope
ra
• l/iBHo L Cap. VIL 97
ración todas las partes componentes del precio
volverán al nivel de su valor respectivo, y el
todo á su precio natural.
Si por el contrario la cantidad conducida
al mercado fuese alguna vez menos que la que
necesita la efectiva demanda , alguna de las par
tes componentes de su precio levantará fdbre
el natural. Si es renta el interés de los due
ños hará que preparen enos mas tierras para
el cultivo de aquel fruto : si es falario , ó ga
nancia el interés, respectivo de trabajador, y
empleante les obligará á emplear en ello mas
¿rabajo , ó mas caudal : muy présttv la cañti-
dad que de aquel género, se lleve al mercado
átcanzará para la demanda efectiva t con cuyá
Operación 'tafnibién todas las parte* componen
tes del précio' baxar'án' hasta et áhrel de su va*
h>r ,y el rodo 3 su precio natural*.
'■• Este viene á íer como un precio céntrico
hacia donde gravitan todos los precios de las
mercaderías.. Varios accidentes pueden á vecei
tenerlos fuspenfos ít diítancia, y otras forzarlos*
algo mas abajo de su céritro mismo : pero feaii
ios que fuefcn. los obftacülos que les impidirri
su descanfo en él ,/ aquellos nunca1 cefan de gra-¿
vitar conforme 4 su propensión»
De efte modo pues toda la cantidad de la
induftria empleada anualmente én conducir al
ihercado5, ó poner en eftado de venta qualqnie-
fa mercadería corresponde á la demanda efec-i
tiva. 'Narri raímente la rnduftria procura llevar
aquella cantidad p"récila que es suficiente y n*
fflas para fatisfacer la dicha demanda, y nuncá.
cfxcedér de cfta ¿antidad.

Tomo/I. 1$ k
9& Ri<¿u£tf »£ i*astNaci°nes."
( : ,Perq en ciertos empleos, una misma> canti-.
(Jad de induitria producirá; en diftintos años
muy diftintas porciones , de mercaderías; y en
oíros dará, de sí la , misma , ó casi la misma. Un
mismo numero de obreros producirá en el cam
po en años diftintos muy diferentes cantidades>
4e trigo , vi,no_\ ac'eyte , y otras producciones;
pero un- mismo numero de hilanderos , y texe-
dores producirá en cada año por un cómputo
regular casi la misma cantidad de lienzos , ó
telas. En cierta especie de induftriia el producto,
medio es el que regularmente puede cprresponder
ppr. ,-tpdos .respeñe^. ,4 la;, efe£Üva,, demanda,
pomo su actual produ£lo es freque-ntemente mu
cho mayor , ó mucho menor que el medio v._.q¿
conmutativo , la cantidad que -de ¡eftas mercader-,
rías se lleve al mejeaejo ó excederá ,conside-.
rablemente , ó quedará del mismo,, niqdo ^esca-f
$a ¡ con , respecio á;la demanda efe.cT.jva. , Y . asi
aun quando efta demanda permaneciese siempre
la misma, el precio del mercado ai aquellas co
sas eftará expueftq á infinitas flu&uaciopes , y
unas veces excederá en; mucho , y, otras ni con
inupho ¡llegará á su precio natural. En las otras
especies de induítria en que es, el mismo siem
pre, ó casi el mismo, el producto de iguales can
tidades de trabajo, puede muy bien coincidir
£Íte por lo regular con la demanda efectiva: por
lo que mientras efta permanezca en un mismo
eftado el precio de aquellas mercaderías se man
tendrá también lo mismo, ó se aproximará to
do quanto puede creerse á su precio natural.
Que los precios de lienzos , texidos , y otras co-f
sas como eftas no eftán expueíjtos á, tantas ni tan,
grandes fluctuaciones como los del trigo , no
Libro I. Cap. VII. 99
habrá i quien no tenga convencido la expe
riencia, t'.l precio de las primeras varía fola-
mente con las variaciones de la demanda efec
tiva : el de las íegundas no folo con eftas, sino
con las de la misma cantidad que puede ó no
llevarse al mercado, que fon mayores y mas
freqüentes. " -s n. ..
- Las fluctuaciones accidentales , y por cierto
tiempo folamente del 'precio mercantil de qual-
quiera cosa recaen principalmente fbbre aque
llas partes de precio que se reducen á falarios,
y ganancias : porque la que se resuelve en renta
de la tierra apenas tiene en ello influencia alguna-.
•Una renta fixaen dinero ninguna impresión reci*-
be de aquellas variaciones , ni en su valor, ni en
su valuación. La que consiíle en cierta canti
dad de fruto recibe alguna en quanto á su va-
Jor anual ^erj' .'todas las fluctuaciones acciden
tales , y temporarias del precio de eftc fruto ea
el mercado : pero, apenas siente alteración en su
computación anua) r porque al eftablecer las
clausulas del contrato el feñor y el colono pro-
Curanpor un juicio prudente ajustar el precio no
ocasional y- transitorio , sino el medio , ó mas
confiante de aqurelf,producto» r.. Mi '■ > '
c i 'Litas fluctuaciones obran tanto en el valor,
como en la valuación de falarios y ganancias»
fegun que el mercado eítá mas 6 menos provis
to de mercadería, ó de trabajo :í de obra hecha,
ó de obra por hacer. Un luto publico "levanta
el precio déla ropa negra de que el merca
do eftá por lo regular escaso ren tales' ocasio
nes ; y aumenta las ganancias de los mercade
res que tienen á la fazon cantidad considera
ble de ellas. Ningún efecto produce en los sa~
iOO RlQUEZA DE LAS N.ACIQ^ES.
larios de los texedores , por que 4 la Cazon el
mercado eftá escaso de mercaderías;, :o.o de trar
bajo, ! de obia hecha. , no de obra por hacer:
pero levanta los jornales de los iaüres , por que
en eft'? respecto eftá escaso de trabajo., y s«
verifica una demanda efectiva de . obra por ha
cer , mas que de obra hecha. Aquella misma
causas fcaxa el precio de. la» ropas de otro co-
lpr. .yj de. Feda , y por tanfcobaxa tambien la
ganancia de los mercaderes que por casualidad
tienen en aquella ocasion cantidades considera-

«que se Ocupan en prepararlas durante aquellos


ípis , .ó doce mesas en que se icontienfe :la deman-
.da ef^Q.iVa de. tales generos,; y el mercado en
tonces abundare :mercaderías<)?! de trabajo de
efta especie. , » . i c. . y. ,.:*'. ,
. Pero aunque el precio comun j ó dei mer
cado eftá continuamente gravitando , digamoslo
asi» hqcia el piecia natural;,, á veces ciertos
accidentes., otras las causas; naturales , y las or*
denes tambien de la ;polieía.,i economica, fuelen
en muchas, mercaderías mantener :por, «mcho
tiempo y en gran mapeca. fobre: e\ precio na»
tural el del mercado ., ó comil a.l;: .!. u..i^.iví
Quaado por aumentarse la demanda efectiva
de alguna mercadería particular levanta su pre.a
cio mercantil fqbre el natural , los que emplear!
fus fondos en, furtir de ellas el mercado cuu
dan pQr.lo general de ocultar efta novedadb
Quando 'se llegan á faber las grandes ganancias
que otros se prometen, les inducen á .emplear fuá
caudales en el mismo genero ; y á poco tiem
po fobra para íatisfacer la demanda , y el pre
cio del mercado viene á xeduciráe ¿ aujnaturaj.
LiftRo I. Cap. VIL'T lCh
y acaso a' mucho mas baxo precio. Si el mer
cado eftá diftante del lugar de sus abaftecedo-
res pueden á veces tener oculta elle monopo
lio años enteros , y en todo efte tiempo disfru
tar sin rival de sus extraordinarias ganancias;
pero no hay duda que fon muy dificiles de guar
dar mucho tiempo fecretos de efta especie :
la ganancia extraordinaria no puede durar mas
que mientras efté ignorado , ó muy poco mas*
i vLos fecretos en las, manufacturas fon mas fa
ciles de guardar que los del comercio á no-
gociacion^ Un tintorero que descubre un modo
ventajoso de dar cierto color particular cotv
materiales' que cueftan la mitad de los queco-J
munmente usan otros para et mismo fin t puedo
con facilidad disfrutar de la ventaja de su des.4
cubrimiento mientras viva, y aun dexar el se-»
creto legado i su posteridad. Ellas ganancia*1
extraordinarias que con» ello haga nacerán dek
alta pfeciq «jue se le paga por su trabajo pe.J
culiar : peroiaunque propiamente consillert em
los altos falatios de su trabajo , como se repi
ten fobre cada una de las partes de su caudal,
y; como todas ellas en aquel respecto dicen pro
porcion con él , se consideran vulgarmente como»
ganancias extraordinarias de su fondo , ó capital.'
E1 encarecimiento!- dei ; precio del mercadoj
es ciertamente efecfco!ác varios accidentes par-»
ticulares; pero cuya, iníluencia puede durar mu»
chos años confecutivos. .sí^i..j.. . :, ,, . .n
_ Hay frutos. naturales ' cjucf requieren tales
circunftancias., de suelo :y.: situacion que to-í»
da la tierra( que ea .ciectos paifes' es apta para*
su producción puede no fer fuficiente para sa*
tisfacer laudcmaada. «fe£tiva¿ Don la cantidad
lozi Riqueza de lasNaciones.
que de eftos fiutos se lleve al mercado irá 4
parar á poder de aquellos que dan guftosamente
mas de lo que es (unciente para pagar por sus
precios naturales la renta de la tierra que los
produxo, los íalarios de los obreros, y las ga
nancias del fondo empleado en su labor, y en
ponerlos en eftado de venta. Eñas mercaderías
pueden continuar vendiendose siglos enteros á
un precio muy alto ; en cuyo cafo la parte que
excede en efte precio es la que se reduce á
la. renta de la tierra, pues efta es la que se
paga entonces sobre su precio natural. Las ren
tas de aquellas tierras que producen unos fru
tos singularmente eftimados ,. como de algunos
viñedos de España y i Francia en eiertos fuelos
felice» en ; eñe ramtí, no guardan proporcion
regular coíi las de otros terrenos igualmente
felices y cultivados, pero fob re otros artículos^
en los mismos contornos. Y : por el contrario-
Ios falarios ó jornales de loá obreros , y . las ga
nancias de los fondos empleados en poner aque
llos frutos en triado de venta, rara vez falei*
«Je su natural proporcion con los de otras co
sas que se llevan tambien al mercado de los;
mismos territorios. Eftos encarecimientos del pre
cio fon evidentemente efectos de unas causas na-¿
tuírales que pueden impedir el que la efetliva
demanda se vea jamas fatisfecha abunda ntemen.»
te., y que pueden continuar obrando del mis
mo modo siempre. .ioyí.ij ,J.:.' . n,.' ,: : ...j
í ,.' Un fimnáopolio.,/)ó pmüfegio exclusivo , con
cedido á un individuo, 'ó i una compañía co~,
merciante ppodúcei el imismouefie^lofcqueiun se-L'
creta dallado privadamente: en jup r tráfico ¿ ó en
una manufactura. Eos monopolizas mantcmen-
4?; siempre e^cafp.j y jnal¡ .proveo 'el mercado,
j¡.no fatisfaciendo jamas la efc&iva demanda,,
venden sus géneros á mucho mas caro precio
que el natural, y suben sus emolumentos , bien,
sean de. falarios , bien de ganancias , hasta un,
valor excesivo fobre , su : natural proporcion^ .,
: : Él, preqip monopolio' ej*. siempre el mayor,,
y mas alto á que puede ascender el valor de,
una cofa: el natural por el contrario, como
que es el predio del libre comercjo, ó com
petencia libre,, es el menor .y mas bajo á que,
puede commodamente regularse,; y el que tiehen,
la> mercaderías, no en todas ocasiones, sino^
ppr espacio de periodos considerables. El pri
mero es el mayor que puede exigirse de los,
compradores. j ó el mas. alto :á, que,, ,3^, fupone'
que, estos pueden condescender,:, .^1 feguudp el,
rnajs \ bajola que pueden reducirte, los yendedo-
res para con pnuar su tráfico sin pérdida. ,
.„ La. misma tendencia tienen, aunque no en
un mismo grado los privilegios exclusivos, ,de;
los cuerpos , los eftatutos ¡de apre|idizage , .y:
todos aquellos reglamentos que restringen en,
ciertas negociaciones particulares la libre com-
petencia , concediéndolo todo á un corto riu-
mero de los que se emplean en aquellos ramos.,
Estas reftricciones son especie, de, monopolio, er^
un fentido lato , y. Cor» capaces de mantener : si-,
glos enteros , en ciexjps negocios e'l precio^co^
mun del . mercado fpbre el natural, j y aun^ ex^
tenderse efte encarecimiento á los (alarios del
trabajo , y las ganancias del fondo. Pero efte,
encarecimiento , podrá durar aquel tiempo fpla-,
mente, que no quieran, corregirlo..; ó que,se.,per-^
¿mía por ros,' eftjatii,to.s jj.^eglánenjio^ de p#j,
iicía, economica.
t&4i Riqueza 6» las Naciones.
El precio mercantil de cierto genero parti
cular puede continuar mucho tiempo fobre su
precio natural ; pero el precio inferior á eft&
nunca puede fer durable. Inmediatamente quí'
de'vériivque la rebaja de una parte del precior
natural, el interesado que conoce la perdida re
tirará desde luego de aquel empleo 6 la tierra,
ó el trabajo , ó el caudal nafta en la cantidad
que baile para no llevar mas produccion de
aquel genero al mercado que la que correspon
da precisamente á la demanda.efectiva : coni
Cuya operacion muy prefto el precio del mer
cado levantará otra vtz hafta su natural. Efte
feria por lo menos el caso en donde hubiese'
perfecta libertad de comercio.
Los mismos eftatutos de aprendizage , ú or
dena nzas de Gremios , y compañías » que quán¿.
dü prospera una 'manufactura: habilitírn á sus in
dividuos pará levantar '¿XOrbitántemerite fus sa'íí
la ríos fóbre la qftota naturaí tes obligan tam
bien en decayendo á baxai-los excesivamente con'
respecto al natural prfccio. Y ast conto en el un'
caso eftas ordenanzas excluyen á muchos del'
empleo en aquellas manufacturas * asi en el otra'
excluyen al mismo grerriio , ó compañi» de mu
chos empleos mas que haría en ellas mismas.
Fero los efectos de femejantes eftatutos gre
miales no fon tan variables en baxar los precios'
de los jornales de los operarios » como en le
vantarlos fobre su qüota natural. La' influencia*
dé ellos eri el primer caso puede durar siglos'
enteros i pero en el fegundo folo el tiempo de*
la' vidá de aquellos operarios qiie aprendie-:
fon el oficio en tiempo 'de prosperidad'; por¿
«pie¿ ruego truc efto* mueren cí nuínero de los'
Libro I. Cap. VII. 105
que despues aprenden aquel modo de vivir ven
drá á proporcionarse fegun la experiencia con
lo que requiera la efectiva demanda , y no mas.
Toda política que hiciele que en ciertos ramo*
particulares , por siglos enteros, y en continuadas
generaciones bajafen los falarios del trabajo , y
las ganancias de los fondos mas allá de su pre
cio natural, feria tan violenta como la del In-
doftan , y la de la antigua Egipto , en donde
todo hombre eftaba obligado por principio su-
perfticioso de religion á feguir la ocupacion de
fus padres ; y en donde se fuponia cometer uno
*1 mas :abominable facrilegio en mudar de un
oficio' á otrOjó de una negociacion á otra.
Efto es lo que por ahora me ha parecido ne
cesario advertir en quanto á fepararse el precio
comun del mercado del precio natural tanto
transeunte como permanentemente en qualquiera
mercadería*. .p '••.'.' : '.'u i.
El precio naturaí mismo varía tambien con
las íluctuaciones del peculiar que tiene cada una
de ;fus partes componentes, falarios , renta , y ga
nancias: y en toda fociedad varia efte fegun
ftj"«: circanftancias, su. riqueza ó; pobreza , y su
«ftado progresivo, eftacionario, ,ó • decadente*
Eírl los : qjiatro capítulos siguientes procuraré
explicar con.la. diftincion y. claridad, posible las
causas de eíías diferentes variaciones peculia
res de cada parte-
En el primero moftraré quales fean las cir~
cunftancias que determinan naturalmente el pre
cio de los falarios , y de que modo iníluyen
en eftas circunítancias la riqueza ó pobreza,,
y el eftado progresivo , eítacionario , ó retro
grado de una fociedad.
Tomo I. 14
tO& RlQ,Üt3EArDE LAS'N ACldTN ES.
•r. ,En el fegundo procuraré manifeñar qüalesi
fean las circunftancias que prefcriben natural
mente la qüota de las ganancias : y de' que modo
tambien aquellas mismas diferencias del eftado
de la fociedad obran en dichas circunftancias.
Aunque los falarios y las ganancias pecu
niarias , ó en dinero , fean muy diferentes en
empleos diftintos del trabajo , y de los fondos,
no obftante se advierte siempre cierta propor
cion entre los falarios pecuniarios de diferentes,
empleos del trabajo , y las ganancias asimismo-
pecuniarias entre losjdiv¡easos ,empleos . de; los
fondos : cuya proporcion,, como se verá des
pues , depende en gran parte de las diferentes
leyes de policía económica ,de la. fociedad , á
país en que se manejan. Pero en efta propon»
cion es muy poco ,lo: que obra, ila : riqueza ó
pobreza del pavs:, ,iii:igu. :condiotQn jpíPgresiva^
eftacionaria , ó decadente : sino que permanece
«iempre la misma, ó casi identica en todos es
tos diferentes eftados : por ,lo que en tercerí'lo-'
gar haré ver las difer.eutesi circunftancias : :qufc
regulan efta proporcion»'! i • ••i v : s<mttn\
j En quarto y último procuraré deraoriftrar;
quales fean las que regulan, las rentas de .&»
tierras, y alzan ó bajan el precio real de lis!
diferentes íuftancias que producen. • ™.r.'-;v.i
-i Jt\\.,t '.j...j.J: .. >•.,•» '.b :.í:.í,t:'>

_.-,.':'•.'.?'''.". '.'.:! j, j ifitrorn OT d.h | b fl.'i


- •' '•, . id i tn ::,',•':.. V: wi»rin: jiin»
r." . . ,. », "i. / , . • ,: to\ .'o '.ti
,. ¿ i • .. ' .' :: , : : :..'"::i't zrlí ^
u i: i , i/i- . .•.:.{ ' í1' í:3 I' Y

¿i .1 i'
Limo I. 1O7

\ CAPITULO VIII.

De los ¡alarios del trabajo.

1 - ■ Sección I.

JBjL' producto del trabaja es la recompensa na-


> tu ral, ó el falario del trabajo mismo. Eñ aquel
-primer eftado de las cofas que fuponemos ha-
-ber precedido á la propiedad de las tierras , y
á la acumulación de fondos, todo el producló
«del» -trabajo pertenecía al trabajador:' ni en él
-había propiietaíio, ni otra perfona con quien par-
~ tirio por derecho de feñorío 6 dominio.
-i - Si efte eftado hubiera permanecido, los fala-
; ríos del nrabaj(v, ó' su recompensa hubieran ido
aumentándose al paso que creciendo las facu-1-
-tades- productivas, á cuya perfección dió fomen
to la ^división del< trabajo. Todas las cofás hu
bieran ' ido abaratándose gradualmente : ó hu
bieran ido' produciéndose con menos cantidad
-de trabajo; y como en efte eftado las cosas pro
ducidas habian de permutarse naturalmente por
otras de igual cantidad de trabajo ageno , hu
bieran sido adquiridas también por menos can
tidad del propio. i ri'j >. .1 ■ >
Pero aunque todas las cofas hubieran efta-
-d© en realidad mas baratas , algunas de ellas al
-parecer hubterah sido tenidas por mas caras que
antes, y se hubieran permutado por mayor can
tidad de otro* biene». ¡ Supongamos por exem-
-plo que en los' mas de los1 negocios hubieran
-adelantado una décima parte las facultadesi pro-
- «tactivas: del trabajo* y que en cierto negocie»
io8 Riqueza de las Naciones
articular no habian adelantado mas que un do
le , oque el' trabajo, 'de ílii: á\á hubiefe podi
do producir folamente dos veces mas de can
tidad de .obra que antes: en el cambio del pro
ducto de un dia por el del trabajo de otro dia
la cantidad de obra diez veces multiplicada en
el primer empleo folo podría comprar una can
tidad no mas que duplicada en el fégundoljíji
efte ultimo qualquiera cantidad partícejfía, cinco
veces mas cara que antes ; pero en realidad se
ría dos veces mas barata; por que aunque ne
cesitase para adquirirla de una cantidad de otrQs
bienes, icinco veces: mayorr tambien, es i cierto
que no <necesitaría mas que . usa mitad rdé;ria
cantidad de; trabajo tanto paral compnarla , ¡co
mo para producirla : por consiguiente esta ad
quisicion ¿ra ya dos veces mas facil ,que había
~ sido: antes» ) ,up • • i*». w'.;., ' tn' »'•.i*•
Pero aquel eftado primitjvo, en. que ; el tra
bajador gozaba de todo el. ppoduño de su pro
pio trabajo no. podia permanecer 'despues de
introducida la propiedad de tierras , y la acu
mulacion de fondos. Por tanto debemos fupo-
ner que ni aun raftros: quedare»» de aquel es
tado muclio tiempo antes dtt que se verificafen
los progresos considerables: :que* se han hecho
en nuestros siglos en las facultades , ó princi
pios productivos del trabajo l y asi no ferá del
caso empeñarnos ep mas indagaciones sobre qui
ces • pudieran haber! sido sus efectos ,..en. la. re
compensa, .ó falarios del trabajó». í t?. •/', :;...in-.
.Desde que, una tierrit. priincipiaiá cotao«»r
dueño , ó propietario principia, el Señor tam-
-bien á, exigir una parte de todo: quanto pro-
duelo puede facar de ella el labrador , ó tra
Libro I. Cap. VIII. 1O9
• bajador*, por lo que su renta es la primera de
ducción que se hace del producto del trabajo
"<[ue se emplea íh la labor de la tierra. <•
Rara vez puede prefumirfe , que la perfona
que la labra tenga para mantenerse otro fondo
que aquel hasta ia colección de los frutos. Su
subsistencia se le adelantará por aquel que tenga
fuficiente fondo para fuplirla, esto es , por el
labrador que emplea su caudal en efte ramo,
y que no tendria motivo , ni eftimulo para em
plearlo i no tener parte en el producto de aquel
trabajo: ó á menos que no tuviera la esperan
za de reemplazar fu capital con alguna ganan
cia mas: con lo que esta ganancia misma vie
ne á ser la fegunda deducción que se hace del
producto de aquel trabajo que se emplea en la
tierra. ■.: i . • . ; • ->
'.11 A la misma deducción de ganancia está sii-
jeto el producto de qualquiera otro trabajo. En
todas! las artes y manufacturas la mayor parte
de los operarios necesitan de un empleante que
les adelante los materiales de su obra , sus fa-
larios, y su fuftento hafta concluirla Efte par
ticipa del «produftp del trabajo de ellos ; ó del
valor que se añade i los materiales adelantado*,
en cuya participación consifte su ganancial ^
Sucede también que un artesano indepen
diente tenga por sí fuficiente caudal para ade- ,
lantar los materiales de su obra , fuplir 'los fk-
-larios , y mantenerfe hafta concluir y perfeCció-
.nar su manufactura. Efte es á un tiempo féñdr
y operario, y goza: de todo el producto déí¡u
trabajo , ó de todo el valor que fe añade1 a
los materiales en que lo emplea. Reúne en sí lo
<jue regularmente se diftribwye diftintas-péí»-
tío Riqueza pi las Naciones.
sonas, qnefon las ganancias del fondo , y los
falarios del trabajo. ¡j
Pero eftos casos no fon muy freqüentes,y
¡en todos los países de Europa hay veinte traba
jadores que sirven bajo de un amo , ó de un
:maeftro para uno que trabaje independiente; y
en todas partes se entiende por falario del tra
bajo aquella recompensa que se le da quando
el trabajador es diftinta persona del dueño del
.caudal que en él se emplea. ^ . ¡ .- ;
.]•,!■ Los falarios del trabajo en todas las Nacio-
.nes se acomodan al convenio que por lo común
.«e hace entre ellas dos partes; cuyos intereses
.de ningún modo pueden considerarse los mis
mos. El operario defea Tacar lo mas, y el em-
¿pleante dar lo menos que pueden. Los primeros
eílán siempre dispueftos á concertar medios de
Jéyíntar , y los feguudos de bajar los falario»
,del . trabajo. • ~o'n;. ?■:> oLiTOTM b
Pero notes difícil de preveer, Tegun lo que
• de ordinario se experimenta , qual de eftos dos
.partidos en ciertas ocasiones habrá de llevar la
..vewtajia ; y habrá de obligar al otro á condesé
pender, á' fus paclos», Los empleantes;, ó dueños,
tcOmo rnefros en numero , pueden con mas facili
dad concertarse ; y ademas de efto las Leyes por
Jo regular autorizan en eftos las combinacio
nes;, y las ,prohiben en los otros. Pues por lo
.cornufr) ;se ve .que hay eftatutos que prohiben^ el
Je¡y*a'|ar. el precio, de las cosas , pero no, el ba-
-jaili) ¡ efto es ;,vejitajofó , y. aquello perjudicial.
iEn¡fen>ejantes Contiendas no pueden dexar de
jjleyar . siempre la ventaja los dueños. , Un fe*,
«íiqf [de tierras , un labrador, un fabrica nte, ¿
«a comercian^ neo , aunque en todo un año no
LlbroI. Caí. VIIL^ .J! tiii
empleen trabajador alguno , por lo general ten-,
drán con que mantenerse , Tacando de los fon-í
dos , ó caudales anteriormente adquiridos : mu7
chos , ó los mas de los operarios , óí trabajado^
res no podrán mantenerse una femana : poeoi
podrán fubsiftir un mes, sin trabajar ; y apena»
habrá uno que lo pueda hacer, un año encero*
A largo espacio de tiempo tanto el trabajado*
como el fabricante , el comerciante , y el hacen-r
dado se necesitarán reciprocamente , pero nunc»
feráen los fegundos efta necesidad tan inmediata.
~.j í p.aral ve» • se | oye hablar , dirá alguno , de
conciertos que hagan, ó combinaciones que íor+
raen para aquel fin los Amos hacendados , ó
fabricantes ; y se oye muchas de los que haqen
los obreros , y los oficiales. Pero el que ima-t
gine¡jque..por i q,«e no ,;se oye hablar de ello
comunmente no lo executan aquellos , tengase
por tan ignorante del mundo como de la ma
teria. Los dueños siempre y en todo lugar es
tán como en una especie de concierto tacito,
pero con ftante :y .uniforme de no levantar los
^alario», del : , trabado uh punto mas allá , de, su
citado comun , ó precio natural. E1 violar fcfta
especie de !paÓ» se tiene. 0n, todas aparte», por 'tí
accion mas ' impopular , ó mas contra eL bien
comun , y por cierto género de baldon para ur»
hacendado , ó un fabricante entre los de su cía-.
*e, £s cierto que, ^r-a .)ve* «e habla de femei
jantes conciertos; * y combinaciones , por que 1q
regular es no causar novedad las cosas que se
tienen por ordinarias , y fabidas , digamoslo asi:
pero á veces tambien lps artesanos' se concierT
*an. particularmente para bajar, los fajarios algo
de su precio, regular. , £4os egr^ciej. tos se , hi'»
Juq
í'i* Riqueza di las Naciones,
ceti' siempre con la, mayor precaucion y sigilo
haíla el momento mismo de su execucion •, y
quando los operarios > ó jornaleros pierden sin
resiftencia la demanda, como fucede de ordina
rio ., por mucho que fea su resentimiento ape
nas osan explicarse con el refto del pueblo en
algunos países. Otras veces aquellas combina
ciones fon resistidas ' animosamente por un con
cierto contrario defensivo de loa trabajadores»
ü -Operarios : los quales tambien aun sin nece
sidad de fer provocados fuefen concertarse para
levantar los 'precios de fus falariosj Los pre
textos de que regularmente se valen fon el alto
precia de ios comeftiblcs , y las grandes ga¿
ftancias que á cofta de su trabajo hacen fu»
amos , ó maeftros : pero fean ofensivas , ó de
fensivas eftas combinaciones de los depefidien-
tesi, siempre se habla mucho de.ellas. Deseoso*
•étfii que el proyecto ise diápenga.'' prontamente
favor suyo' recurren á las armas del clamor»,
deí ultrage , y aun de la violencias obran coA
aquella inconsideracion y frenesí propio' de lo$
desesperado*,, pretendiendo viol¿rlter¡4 fus' amos;
fus maeftros á' que condesciendan en fu»
fólicitudes» Los fabricantes, y íbs:' hacendado»
J>or: otra- parte claman del mismo modo qu»
ellos , y acuden 4 lla autoridad del Magiftrado.
civil', y á la rigurosa execudion de aquella»
teyesi que Atele haber eftáblecidas. en ¡ alguna»
$ía*itíhes .contra los criados * trabajadores, ofif
ftiateS:,, ó, jornaleros. • Eík)» poeSs 'teces ó rrin.i
gu:na facan fruto) de la yiolebeia'de tales con
ciertos tumultuosos ; los quales 'parte. por. la in
tervencion: del Magiftrad^ porcia fiaperiOr
<u>nítaticia de los dueños , y en Jas mas ocasiones
pOE
■ Libró I. Cap. VIII. '" 113
por la necesidad en que se halla la mayor parte
de artesanos y jornaleros de. fometerse al po
deroso para ganar su fuftento , acaban en re±
cibir los fautores de aquellos alborotos el cas
tigo merecido.
Pero aunque siempre los Dueños ganan las
ventajas del partido en citas y lemejantes con-í
tiendas con sus operarios y jornaleros , hay nrj
pbftante cierto grado de donde parece impoi
sible que baje el precio de los falarios por cierto
espacio de tiempo aun en las especies ínfimas»
y clafes inferiores del trabajo» »
El hombre siempre ha de vivir, y mantea
nerfe con su trabajo ; por consiguiente su fa-
Jario ha de alcanzar por lo menos pata su man
tenimiento. Es indispenfable también las mas ve*
ees que ganen algo mas que su fuftento; por-t
que de otro modo feria imposible mantener unj*
familia; y entonces la raza de aquellos traba¿
jadores nunca palana de la primera generación.
Por eíla razón dice Mr. de Gantilloh , que los.
obreros comunes, ó trabajadores de inferior cla
se , deben ganar en todas partes un dohla
quando ' menos de loque bafte para su. propio
fuftento, para que <cacta • qnai 'hecho el cém^
puto uno con otro , pueda mantener dos hij«¡sj
fuponiendo que 'la labor de la muger,' 'que tiej
ne que cuidar de todos ellos , apenas alcanzara
para remediarfe á sí misma. Sí es. racional ai
cómputo que fuete hacerle, de que la mitad da
los que nacen mueren antes de la juventud , los;
trabajadores mas pobres ferá necefario que und
con- otro pienfen en ganar- el lúftento de qua-
tre* niños, paita que les vivan dos quando me
aos: y el. mante«iíruena.tt para quatro hijos d&¡
Tomo I. 15
114 Riqueza, de las Naciones.
tierna edad se fupone generalmente fer el mis-:
no, ó casi, que el de un hombre hecho y ro-
bufto. El trabajo de un esclavo util , añade el
mismo Autor, se regula merecer doble de lo
que cuefta mantenerle ; y no cree efte Escritor
que el trabajo de un operario libre deba te-
nerfe por menos que el de un esclavo. Sobre
todo siempre es cierto, que para fuftentar una
familia de trabajadores de la clafe mas abatida,
el trabajo de marido y muger debe fer pagado
en algo mas que lo precisamente necesario para
el propio alimento : pero en qué proporcion deba
hacense efte computo no pretendo examinar.
Pero hay á veces ciertas circunftancias que
conftituyen á los trabajadores en el estado ven
tajoso de poder levantar considerablemente la
qüota de fus falarios fobre la dicha computacion,
que ciertamente es la mas baja que puede con-
siderarfe compatible con la humanidad.
Quando en un país se vá gradualmente ve
rificando la escasez de los que viven de sus
falarios, operarios, jornaleros, y criados de qual-
quiera especie: quando una Nacion vá cada año
empleando mayor numero que el empleado en
el anterior , no tienen necesidad entonces los
pperarios , ó trabajadores de combinarse , ni ha
cer expresos conciertos para levantar el precio
de fus falarios. La escasez de manos ocasiona
íina competencia grande entre los amos , quie
nes se exfuerzan á porfía por llevarles consigo,
y rompen voluntariamente los límites de la com
binacion, c , , . .• , ; • : ,
La busca de operarios, es evidente, que
no puede aumentarse sino á proporcion del
Aumento que tengan los fqndos deftinad.os á
Libro I. Cat. VIII. 115
pagarles los falarios. Ellos fondos fon de dos
especies ; ó una renta fuperiorálo que es preci
samente necesario para el propio mantenimien
to : ó un caudal que exceda de aquella canti
dad que hayan de emplear fus dueños.
Quando un Señor , uno que tiene renta , ó
un hombre adinerado tiene mayores emolumen
tos que los que juzga fuficientes para íoftener
su familia, emplea ó todoelrefto, ó parte del
fobrante en mantener uno , 6 dos criados de obs-
tentacion : y si efte fobrante se aumenta , au
menta también él el numero de criados.
Quando un artesano independiente , como
por exemplo un Texedor , ó un Zapatero , lle
ga á juntar m?s caudal que el fundente para
comprar los materiales de su oficio , y para man
tenerse hafta poder disponer de la nueva obra
en que trabaja , con lo restante emplea por lo
regular uno ó mas oficiales , para hacer ma
yor ganancia con el trabajo de ellos. Aumen»-
tase efte fobrante , y se aumenta también por
kL_eomun el numero de oficiales.
Con que la escasez , y busca de los que vi
ven de fus falarios r ó jornales crece á medida
que se aumenta la renta , y el caudal de todo
país ; y no es posible que asi no se verifique
por los modos regulares. El aumento pues de
renta , y de caudales es el incremento mismo
de la riqueza nacional : luego con el aumento
de efta riqueza se aumenta también natural
mente la escasez y necesidad de hombres que
viven de fus falarios : y ambas cosas van por
lo regular siempre juntas.
No es la aftual opulencia de una Nación,
«no su continuo aumentar progresivamente x ft>
:Ti6 RiquYzaí'dx.Oxí NacicIn es.
ique motiva el encarecimiento , ó alza de los:fas-
Jarfos del trabajo : por tanto no en los países
-mas ricos „ sino en los mas activos, ó en aque
llos que caminan sin parar á mayor riqueza , es
en donde eüán mas altos aquellos falarios. Iru-
íglaterra pocos años hace era, y aun es en el
,dia4 un país .mas rico que las Provincias de la
America beptentrional :' pero los (alarios del tra>-
bajo eílaban mas altos en eftas que en aquella.
-En la Provincia de Nueva Yorck (*) los ofii-
-ciales, ú operarios, y los jornaleros del cam>-
po ganan tres Shelines y feis Peniques , que es
tío mismo que en el diados Shelines Efterlinos;
(9. rs. vn. Cafteilanos) los Carpinteros de Arma
da diez , y á efte tenor otros operarios y on>
.ciales , cuyos precios fon mas con mucho que
lo que ganan en Londres : y la misma diferenf-
icia se halla en todas las demas Colonias de Ame-
.rica : adviniendose que el abafto de todos los
comeftibles, y provisiones eftá tambien mas bajo
en aquellas regiones que en Inglaterra. No se
ha conocido alli todavía una carestía. En las
• temporadas mas calamitosas han .tenido siem-
..pre baftante para sí mismas ¿ aunque no haya
habido fobrantes para exportacion. Si el precio
pecuniario del trabajo es mas alto allí que aquí
tambien lo ferá á proporcion el precio real, ó
. la efeftiva facultad de disponer , y de adquirir
todo lo necesario y util para la vida, que es
• lo que aquel precio trae al trabajador/ , c
.%:f': Pero adnque la America Septentrional no
..es tai» rica como Inglaterra, es un pais mas

: {*) Escrib'iase ésto ántes de que se verificase la aftual in-


^depeaderjcia de esta Provincia ; pero muy cerca ya del ajjo
í'775 en que principió iaquella' sabida revolución Americana.
Libro I. Cap. VIII. Itf
fcftivo , y adelanta á pasos mas rapidos á ma
yor riqueza cada vez : pues no hay una fe nal
taas decisiva de la prosperidad de un pais que
:el aumento del numero de fus habitantes. En
4a Gran Bretaña, y en qualquiera nacion Eu
ropea se dá por fupuefto que no doblan el nu
mero de fus habitantes en menos tiempo que
*1 de quinientos años. En las Colonias Ingle
sas de la America se ha vifto , y se ve dupli
carse aquel numero en el corto espacio de veinte
•y cinco. No hay que decir que en los tiempos
presentes es efecio efta multiplicacion de habi
tantes de las continuas transmigraciones de las
nuevas familias que de elle continente pasan a
aquellos establecimientos , sino de la multiplica
cion de la especie. Los que en aquellos paises
tienen la felicidad de vivir hafta una edad avan
zada fuelen ver en su familia baila el numero
'de cinquenta á cien descendientes fuyos ; y ello
con mucha freqüencia. El trabajo se remunera
•alli de modo que en vez de fervir de carga una
^numerosa prole es un manantial inexhaulto de
•opulencia , y de prosperidad para los padres. El
trabajo de cada hijo antes de eftar en ellado de
poder falir de la casa de fus padres se regula
•por cien libras de ganancia pura al año papa
'eftos. Una viuda joven con quatro ó cinco hi
jos de mediana edad , que entre las mas de las
,clases de Europa feria un impedimento casi íri-
•superable para un fegundo matrimonio, es allí
• folicitada como un caso de fortuna para un fe
liz establecimiento. Lo que valen los hijos es
uno de los mayores Fomentos para los matrimo
nios : y por tanto no nos debemos admirar que
,•e casen tan jovenes las gentes en aquellas re*
n8 Riqueza de las Naciones.
giones. Pues sin embargo del aumento grande
que se origina de tan tempranos casamientos,
se eftan quexando siempre en aquellas Colonias
de que les faltan manos para trabajar. Parece
pues que allí la escasez de operarios , y el au
mento de los fondos para pagar fus falarios
van con mas aceleracion que el tiempo que ne
cesitan para encontrar á quien emplear en el
trabajo. ,
Por grande que fea la riqueza de un país
como efté mucho tiempo eltacionaria , ó sin au
mentarse incesantemente , no hay que creer que
se aumente el precio de los falarios del trabajo
por los medios ordinarios. Los fondos deftina-
dos á pagarlos , la renta , y el caudal de fus ha
bitantes podián fer de la mayor extension, pero
si continuan mucho tiempo en un mifmo eílado
ó una extension casi identica , ferá muy facil
,dar de trabajar anualmente á todos fus opera
rios ; y ellos en el año siguiente ferán mas en
numero que los que se necesiten. Apenas podrá
verificarse escasez de manos , ni los dueños de
los fondos competirán entre sí por llevar tra
bajadores. Por el contrario las manos se mul
tiplicarán regularmente de fuerte que ferán mas
de las que puedan emplearse. Habrá una conftante
escasez de deftino en que trabajar,y los operarios
competirán á porfía por ocuparse en losque haya:
en cuyo caso si los falarios habian sido antes
mas que lo fuficiente para mantener al traba
jador , y habilitarle para suftentar su familia,
su misma competencia , y el interés de los amos
los reducirá muy prefto al precio mas bajo que
es compatible con la humanidad , y conftitucion
civil. La China ha sido muchos tiempos uno de
Libro I. Cap. VIII. nc/
los países mas ricos , eílo es, mas fértiles , mas
cultivados, mas induftriosos , y mas poblados
del mundo : pero también parece haber eftado
muchos tiempos eftacionario , ó sin adelantar
mas y mas. Marco Polo que los visitó mas de
quinientos años hace describe su cultivo , su in-
duftria , y su población casi en los mismos tér
minos que los viageros de nueftra era. Y acaso
quando Polo los vio habria ya mucho tiempo
que habian adquirido aquella plenitud de rique
zas que les permitían fus leyes , y su conftitu-
cion. Las relaciones de todos los viageros, aun
que varias en otros puntos, convienen en lo bajo'
de ios falarios del trabajo en aquella región; y
en la dificultad con que un trabajador Chino
podia mantener su familia. Qualquiera de ellos
se contenta con haber adquirido á la noche un
poco de arroz después de haber eftado traba
jando todo un dia. Aun es peor, si cabe, la con
dición de un artesano. En vez de esperar des
cuidadamente en fus laboratorios que les busquen
fus parroquianos, como fucede en Europa, tie
nen que andar continuamente por las calles con
los inftrumentos de fus oficios respectivos ofre
ciendo su servicio, y casi mendigando la labor.'
No hay en Europa nación tan pobre que pue
da, comparar su miseria con la de la clase in
ferior de un pueblo de la China. Se asegura
generalmente que en las immediaciones á Can
tón hay centenares , y aun millares de familias
que no conocen habitación en tierra , y que se
ven reducidos á vivir en pequeños Barcos , ó
Canoas dentro de los rios y canales. El alimen
to lo encuentran con tanta dificultad que riñen
por coger los desperdicios que se arrojan al agua
120 Riqueza de las Naciones.
del bordo de las embarcaciones Europeas. Uri
perro muerto , ú otro animal peftifero es para
ellos un manjar igual al del mas delicado
alimento en otros paises. Hay quien diga , que
allí se íomenta el matrimonio no por la uti
lidad de los hijos » sino por tener que deftro-
zar para fatisfacer el hambre. En todas las Ciu
dades, grandes fuceden por las noches muchas de
ellas monftruosidades, y se encuentran los niños ó
muertos en las calles , ó anegados en el agua:
y aun se añade que el exercicio de l'acrihcio
tan horrible , é inhumano, es. empleo nominado
con que algunos ganan el fuftento, . " 3
No obftante la Chma aunque al presente la
fupongamos eftacionaria , no vá ciertamente en
decadencia. No se encuentran poblaciones casi
desiertas de habitantes. Nunca se ven abando
nadas tierras que una vez. se cultivaron : y por
lov mismo, no puede i»e:nQS de. fer cierto que
se pra&ican todos, los. años las^ mismas , ó casi
ks mismas labores por lo qual no pueden dis
minuirse fensiblemente los fondos deftinados á
ellas : y la clase inferior del pueblo trabajador
hará todos fus, exfuerzos „'sin embargo de lo
escaso de ¡su mantenimiento , por que por un
camino, ó por otro- continúe la propagacion
de su especie, y no se disminuya el numero.
De otro modo sería todo ello en un país
en que fuesen fensiblemente decayendo, los fon
dos deftinados á mantener el trabajo.. Cada año
iria siendo menos que en el anterior la folicitud
por. «rudos y trabajadores en toda clase de em*
pieos, y ofi,cios. Muchos operarios délos que
aprendieron deftinos de alta clase , viendo que
lio hallaban su iubsiíteucia en ellos,, se darjan
por
.,.u:. i~. Libko I. Cap. Vltf. 12*
por muy contentos con encontrar trabajo en los
de clase in¡erior. Efta viendose recargada no
folo del numero de operarios propios sino de
los que concurrían á ella de otras clases , lle
garla á tenef en su favor , una. competencia tan
grande de los que desearían emplearse , que re
duciría los {'alarios del trabajo á la miserable y
escasa fubsiftencia de la persona del trabajador.
Muchos no hallarían que trabajar aun bajo de
tan' duras condiciones , y quedarían ó reduci
dos á la mendicidad,,* .expueftos á perpetrar
las mayores enormidades. La miseria , el ham
bre , la mortandad prevalecerían muy prefto en
tre aquella gente desdichada , y de ella pasa
ría el contagio :a : ^as clases fuperiores , baftá
que .el numero de los habitantes !del rpaís que
dase reducido <al que pudiese;,fac¡linen£:e'fcrfTjen?»
tarse con :4as/ r,eotis, ?y cauda Les queien él país
fuesen quedando, ó que escapasen de la calami
dad que hubiese ocasionado, aquella ruina. Eftc
puede ifer el: eftado aftual ¿. á, et pioximo , do
feengajagjyrf de algunos latros cíLablecimientos
Ingleses en la I ncUá) iGbiientaL : un.pais na.»
turalmente fertil y que ha eftado muchos tiem
pos antes despohfa'do , donde rípor consiguiente
no puede fer muy dificil hallar el fuftento ne-r
ce$ario.,:y, cdn i tadoi mucoen.; dei hambrq y de
miseriajde trescíentaViquatrc^ntaimil personas
en.stm ^añol^i eJÜrmas ; muy .afectos de que/losi
fpjlidpsi deftinados para , eh fufte.nt©. .del pobre :traj
bajadoni eftan muy proximos .á, sa: total ruinan
La diferencia del genio y espirituí de la Cons
titucion Britanica que gobierna y protege. .Jag^
Colonias Ame nicanas ,.y el de la Compañía. intuí
Unte jrue. tpgrimej y domuia la ilfuiiaupióantaLj
Tom, 1. ' it$
;
122 RVqúkza'oe' las Naciones.
no puede acaso ponerse, mas patente ni ¿ma
yor prueba que la de los diferentes eftados jr
cireunftancias de ambos eftablecimientcs' en los
-dos, diftíntos Emisferios. ••. . ."i ?••'j.j ; », ;
i'i J Ji,a abundante recompensa del trabajo así
<omo es efectó necesario , asi es tambien eí fim-
toma mas feguto de los progresos de la riqueza
•nacional. El escaso fuftento del pobre traba
jador , por el contrario, es. el que indica f^gii-
•ramente ó que las cosas se mantienen en una
situacion eftacionaria., ó , que van cadá vez á
.mayor decadencia. ! .,'. h: ,,'uim:. j ' vi ••ve i: í
- En la Gran Bretaña al presente los falarioe
del trabajo parecen evidentemente mayores que
lo que precisamente bafta para el fuftento de
la familia del trabaja'doií 'Pa^a ' convencer -de
ella verdad á los I cttritisos; Dorfefoá 'necesario «mü
prender una calcuhioion . pr,olix:a y enfadosa de
qual pueda fer la fuma menor que para efto
se necesita: por, que hay muy claros fyntoma»
dé que /en toda aquella nacion no eftán los
falarios: 'deL: trabajo al preordinas bajp que e«
ccasnpaÉrble .ccwií la humanidad, sí 'ns ¿,ntvhiA
-m.i) zodoum obüih sd onp ': íinat 3tn''rf.ísiüi
:))"aii';:i>:i. » /"Se¿ciow . IL

3Eb primen lugar en casi toda la Gran-Bre


taña hay ! dtftirici0níTentre.'Jos falarios éo vera-i
Bo'y .los de invierno aun «n lás infimas clases
de. tcabajo.i .En • ei ', verano i úqn. ..por lo!:' regulan
mas altos , sin embargo de que en él invierno
cueftá mas ¿iAin trabajador mantener .su fa
milia por ios gallos extraordinarios de carbon,
ó , kña y otro* utebsilio^.. Siendo pues mas 'loj
fálanos quando ci gallo es menos , parece cvú.
Óí .1 .Mi/i' "
Libro I. Gap. Vlll. '. 123
dente que no eíián regulados por los gaftos del
trabajador, sino por la cantidad ó fupuefto va
lor de la obra. Un operario sin duda ahorrará
parte de eftos falarios de verano para fuplir los
mayores gaftos del invierno : y asi en el es
pacio de todo el año no excederán de aquello
que baíía folamente para mantener su familia el
año entero. Un criado , ó un esclavo, ó aquel
que absolutamente dependa de otro para su dia
rio alimento , ó inmediata fubsiftencia , no pue
de tratarse de eíie modo : y asi su manteni
miento diario se proporcionará á su diaria
necesidad. . , . . . .. . , . . ...
En fegundo lugar en la Gran Bretaña no
fluclúan los falarios , del trabajo con las varia
ciones que las provisiones padecen en sus precios.
Eftas. varían en todas partes de un año á otro,
y í veces de mes á mes ; y sin embargo el
precio pecuniario del trabajo se mantiene uni
forme en algunos lugares medio siglo conse
cutivo : en femejantes lugares los pobres, tra
bajadores mantendrán, y no mas » fus familias,
en los años caros : con conveniencia en tiem-
P¡9¿ de :moderada plenitud : y con abundancias
§n3casos de extraordinaria barattujra- En años
pajados se, vió en: Inglaterra, una. alza exorbi
tante en el precio de jos abaftos , ,y no haberla,
padecido sensible el de los falarips .del trabajo.
Elta, alza, de falarios mas. es efecto de la esca-
fé?,,$e ,Opprarios,ri d trabajadores que de la. va->
fiaron ^etv^ej., precio de las .prp visiones. ,; ¿
. .¿ , , Ep ¡ t^rce^: ,lugar, asi, . <cpmo¡ el.,yrgciq [deleftas
yfaj¡íaj mas, . de ,¿anp i.-, año que ,á¡bs ;: íala.ríqs iá^t
trabajo , asi eftos . varían mas que las. prpvisio-.
«ejj dp Jugar , a lugar. Los precios del, pari^ y de?
At\ Rl'QUEfcA DE LAS NACIONES.
5a 'carne fuelen fer casi los mismos en todo ei
Reyno. Eftas y las mas de las cofas que se
venden por menor, que es el modo de com
prarlas el pobre, (on por lo general tan ba
ratas ó mas en las poblaciones grandes , que
en los cantones remotos de un país , por las
razones que se expondrán en otro lugar: pues
sin embargo de efto los falarios' del trabajo en
«na poblacion grande y sus contornos son qua-
tro ó cinco veces mayores, ó un veinte, y veinte
y cinco por ciento mas caros que á algunas
millas dediftancia. Diez y ocho peniques al dia
(6. rs. y 25. mrs. vellon) pueden reputarse en
Lóndres por precio comun del trabajo : á pocas
millas de distancia baja hafta quince, y catorce
peniques. Diez de ellos se tiene por comun
precio en Edimburgo y sus vecindades; á po
cas millas baja á ocho peniques ; y elle es el
precio corriente del trabajo del campo en la
mayor parte de los paifes' bajos de Escocia,
donde várían los falarios mucho menos que en
-Inglaterra. Una diferencia como efta entre lo»
precios del trabajo que pOr lo regular no pa
rece baftante para que los hombres pasen dé
ana feligresía á otra., es fuficiente párál ques¿
verifique la transportacion de las míts abulta.i
áás 'rhereadeiías no foló 'de una á otra feligre
sía , sino de un extremo á otro del reyno, y
4mn desde un confín del mondo al otro confín,
cuya 'operacion las reducé á aquel nivél mayor
que puede en efto veríf?cáfse. Supiiéííb 'quahtd
íe ftfia^tíifcho : por los Filósofosjfobterift: iricbns-
ferícfipj'íyí varíáhiridád^nhrriana ,'y 'Jsin' :embargá
de ?eH'd , se vé por experiencia , 'que no hay en
*l mundo mercadería 'pdr i ab ultada que fea¿
Libro I. Cap. VIII. 125
feti difícil de transportar de un lugar i otro,
tomo lo es un hombre. Vemos que un pobre
trabajador aunque con eftrechez mantiene su fa
milia en aquellas partes del Reyno en que eftá
en un grado Ínfimo el precio del trabajo; pues
con quanta comodidad no podrá hacerlo donde
es fubido , y se paga con explendidez?
En quarto lugar las variaciones en el pre
cio del trabajo no solo no correfponden en
tiempo ni en lugar á las de las provisiones, sino
que fuelen fer enteramente opueftas.
El grano, común fuílento del pueblo, eftá
mas caro en Escocia que en Inglaterra , de
donde recibe aquella todos los anos grandes
cantidades. El trigo Inglés se debe vender mas
Caro en Escocia , país donde es conducido que
en Inglaterra , país de donde se conduce : pero
con proporción á su calidad no puede decirse
que se vende mas caro que el trigo mismo
Escoces que viene al mercado en concurrencia
Con el primero. La calidad del grano se acre
dita principalmente por la cantidad de flor , ó
de harina que rinde en el molino ; y con res
pecto á efto el Ingles es*tan íuperior al'Esco-
ees que aunque parezca muchas veces mas caro
Si se atiende á la medida , es generalmente mas
barato en realidad , atendido el peso. El pre
cio del trabajo por el ' Contrario es mas caro
en Inglaterra que en Escocia : pues si en efta
parte del Reyno puede un trabajador mante
ner buenamente su familia > podrá en la otra
fóftenerla con abundancia. El pan de cebada
fuminiftra en 'Escocia el principal alimento á la
mayor parte de la gente común ; y por lo ge*
aeral ea todos aquellos países- el fuílento de
t,z6i Riqueza de las Naciones.
la clase inferior es mas escaso y reducido que
en Inglaterra. Pero eíta diferencia en el modo
de alimentarse no es causa , sino efecto de la
diferencia en los falarios ; aunque por una preo
cupación muy eftiaña se oye decir comunmen
te que no es efecto , sino causa. No es un hom
bre rico y otro pobre por que el uno gañe co
che , y el otro ande á pie: sino por el contra
rio el uno anda á pie , y el otro en coche por
que eñe es rico , y el otro pobre.
En todo el discurfo del siglo pafado, con
tando , un año con. otro, elluvo el grano en to
dos los Reynos de la Gran Bretaña, mas caro
que en el prefente: y la prueba es mas con-
cluyente, si cabe, en Escocia que en Inglaterra.
Eíta verdad se vé alli foftenida con la eviden
cia de las ferias públicas, y de las valuacio
nes anuales hechas bajo juramento fegun el es
pado de fus mercados en todas las especies
diferentes de granos de los territorios varios de
la Escocia. Si una prueba tan direfta necesi
tase de confirmación por otro medio indirecto,
diríamos que eito mismo ha fucedido en Fran
cia , y probablemente, en las mas partes de
Europa : aunque con respecto á Francia es mu
cho mas clara la prueba. Pero aunque es cier
to que en Inglaterra y en Escocia eüuvo el
grano algo mas caro en todo el pasado siglo,
que en el presente , lo es igualmente también
que los falarios del trabajo eftu vieron mas ba-j
ratos., Si los trabajadores entonces pudieron fus-
tentar fus familias.1, podrán ahora con mas co
modidad. En el siglo próximo pasado los, fala
rios regulares del trabajo del campo eftuvieron
a razón de feis peniques en verano ( 2 \ rs. vn.J
y cinco en invierno en la mayor parte de Esco
cia. Tres fhelines por femana, que es muy cerca
del mismo precio , se continuan pagando en al
gunas partes de aquellas Montañas , y de fus
Islas Occidentales. En .casi lodo el país llano loi
falarios mas comunes íon ál presente ocho pe
niques al dia : diez, y á veces un fhelin en loa
contornos de Edimburgo hacia la parte que con
fina con Inglaterra , probablemente por razon de
efta proximidad , y: en algunos otros parages don
de ¿n los ultimos tiempos ha habido mucha es
casez de trabajadores , como hacia Glascow,
Garrón, Ayr-Shíre , Scc. En Inglaterra princi
piaron mucho mas temprano los adelantamien
tos- de la agricultura , Wranufacturas y 'comer-
cid :'por consiguiente por eftos progresos ha de-'
bido' crecer ía ibuscajiy necesidad de trabajado-
fes',;,ji por''Jo mismo el precio del trabajo. En
consequencia de ello los falarios 'han sido, y
debido fer mas altos en Inglaterra que en Es
cocia en el siglo pasado y el presente. Desde
aquel tiempo han ido levantando constderable-
tftente ; pero:'poi* razon de lá - variedad grande
Con :que , se 'han pagádd 'en diftintas partes 'sd
hace muy difícil la indagacion del quanto.
En el año de 1614 en Inglaterra la paga de un
Soldado de I nfare ria era 'como ahora ocho pe-:
niquf?s'at'Sdte;íQuandb -Sfc^fta'bleeiáPeftá' qüota
stjpnfifc ; üOij'jíft »ruo :í3 7 , i.j.in fJi: i ::l <, :. ',>
Ei^Andjttílcia y 'en' CástHIá . laí : Vieja- 'pú'&e conside-
tarse el jornal de un , Obrero , ' 4 rs.' y J 1 i, hacha Jarcom-
putacion media entre lot de veranijé: invierno : en esto vie
nen á esiar casi iguales ambas Provincial , y sin embargo el
Í:recio de los granos en Andalucra es sjempre mixjho mas
tutor ea esta parte. * • \. ,»'
128, Riqueza de las Naciones.
se arreglaría sin duda al falario regular de un
trabajador del campo , que es la clase de gentes
de donde por lo comun fale el mayor numero
de Soldados. Lor Hales , Jufticia de Inglaterra,
que escribia en, tiempo del Rey Carlos II. del
Bretaña , computa en diez Shelines cada lema-
na , ó veinte y feis libras al año ( 2340 rs. vn.),
el gafto necesario de la familia de un trabajador,
componiendose efta. de feis personas , Padre,"
Madre , dos hijos habiles ya para el trabajo^ Yi
dos. todavía inutiles, Si con su trabajo no pue
den llegar á , ganar cftp , lo que Les falte lo harj:
de grangear , dice aquel autor , ó pidiendo ó ro-i
bando : y, ,11o tenemos duda en que ene escritor
examinó con mucho esnaetp la materia. £»
el año de 1688. Mr, Gregorio King, cuya peri
cia en la A rithmetica política es tan ponderada
dei Dr. Dayenant x compptq el ordinario feab.e»
de los trabajadores , ó criados no domefticos,
en quince libras al año ,por familia , conftando
cfta de tres, personas y .media , unas con. otras»
E.fte calculo. aunque al ^aNcef diferente coin
cide en la ^fuftancia con.el del: juicioso Hales»
por que ambo* fupqnen fer el gaAo femanal de
aquellas familias unos veinte peniquesi por ca-i
beza. Pues tanto el haber pecuniario, cprno et
gafto de ellas se, .ha , aumentado, consideiable-
mente desdq enMmiGes.en tpdp aquel' Rftynp^en.
unos lugares mas ,, y en otros menos ; aunque
acaso enpqcas parces., ó en ningun|a:, con :aque
lla exorbitancia quei tanto ser' pondera, en el pu^
blico , quando se trata del aumento de los fala-;
" ' " '•' '', ' : ''' ' ; .' . ,'. b .ríos'
**r* , Kkivy of the ^or-tu^ .07 ^ s,:, J ^
Llbro 11 Cap. VIII. ; ttg
ríos del trabajo que al presente se verifica. Es
necesario fuponer que en ninguna parte puede
hacerse una regulación exa£la del precio del tra
bajo , por pagarse á veces en un mismo lugar
y una misma especie de él precios muy diferen
tes , no folo fegun la deítreza de los operarios,
sino fegun la franqueza ó desinterés de los amos.
Donde ellos falarios no eftin regulados por ley
positiva , lo mas que se puede asegurar es qual
fea el precio regular ó corriente ; y la experien
cia ha enseñado que jamas pueden tasarse con
exactitud y propiedad por ley , aunque se ha
intentado, bien que en vano, muchas veces.
La recompensa real del trabajo , ó la canti
dad real de viveres y utensilios que aquella pro-
eura á los trabajadores ha crecido en el presente
siglo en mayor proporción que su precio |>ecu-
«iario. No folo el grano ha baxado algo en aquel
Rey no , sino otras muchas cosas de que el po
bre induftrioso faca cierta variedad agradable de
alimentos. Las patatas, por exemplo, no valen al
presente en Inglaterra la mitad de lo que valian
tMrinta ó quarenta artos hace. Lo mismo puede
«tetíirse de otros mantenimientos comunes en
aquel pais : producciones que antes folo se bene
ficiaban con la hazada , se labran ahora con el
arado : todo genero de huerta , ó de legumbres
íe iba puefto mucho mas barato. La mayor parte
de'las manzanas j y' de las cébotóas que se con
sumían en la Gran hfetaña en el siglo pasado se
llevaban de Flandes. Los1 progresos grandes erí'
las manufacturas toscas tanto de lino, como de>
lana fuminiñran á los trabajadores ropas mas bá
salas y- mejores : y los adelantamientos en las<
ftianuf4áUwas baftas de metales les furterji de ias-J
Tomo I. 17
13» Riqueza de las Naciones.
trunientos mas comodos, y baratos para sus res
pectivos oficios ; como tambien de piezas mas
acomodadas para el uso de fus cocinas. El ja
bon, la fal , las velas, las pieles, y los licores
fermentados se han encarecido ciertamente en,
gran manera: por razon especialmente de las mu
chas contribuciones que fobre eílos géneros se
han impuefto. Pero la cantidad que de ella$
puede necesitar un trabajador para su gafto , es
tan corta, que el aumento de su precio no. pue
de inutilizar la baja que se verifica en tantas
otras cosas mucho mas necesarias. Et comua
lamento de que el luxo se introduce hafta cri
las infimas clases del pueblo , y de que al pre-
fente un pobre trabajador no se contenta con
aquel alimento , aquel vellido , y aquella habi
tacion que fatisfacía en otros tiempos fus de*
seos , nos debe convencer de que no folo se ha.
aumentado el precio pecuniario , sino la recom>
pensa real del trabajo. . • ''
Si efte adelantamiento en las circunftancia*
de las clases inferiores del pueblo debe mirarse
como ventajoso , ó como perjudicial á la focie-i
dad ¿ es una qüeftion cuya respuefta y decision
á primera vifta parece muy clara y fencilla. Los
criados , los trabajadores , y los operarios de es
pecies diferentes componen la mayor parte con.
mucho de toda fqciedad politica , y culta : pues
como se hade mirar, como perjui-io del todo,
la jf£ntaja conocida de la mayor parje ?, Nin
guna fociedad feguramente puede florecer ni fer;
feliz siendo la mayor parte de fus miembros po
bre y miserable. Fuera de efto es muy confor
me i la equidad que aquellos que alimentan,:
wft$n.¿: y albergan á todo. bL CttatpOi, dfi&puebl%
C .1 Ci 14 O i'
Libro I. Caí. VIII." 131
en común, de tal modo participen del produflo
del trabajo propio que también ellos eñén razo
nablemente alimentados , vellidos, y albergados.
La pobreza no hay duda que desanima los
matrimonios , pero no los impide totalmente ; y
aun parece en cierto modo favorable para la ge
neración. Una Montañesa fana , aunque medio
hambrienta, fuele tener veinte hijos: y una da
ma delicada , fina , y regalada apenas es capaz
de dar uno á luz , y generalmente se este-
1 riliza en pariendo tres ó quatro. La, efterili-
dad que vemos tan común entre las mugeres de
calidad , es mui rara entre las de inferior gerar-
-quia: El ardor lascivo , quando el vicio inflama
las pasiones folo por recrearlas , debilita , y á
veces deftruye enteramente la procreación.
01: ;Pero la misma pobreza aunque no fea obs
táculo para la generación , lo es muy grande para
la crianza de los hijos. Prodúcese , y germina la
tierna planta , pero si es en un fuelo muy fri»,
ó en un clima muy deftemplado , á poco tiempp
>se marchita y muere. Es muy común en kís
-Montañas de Escocia , fegun me han informado
f muchos, no. tener dos hijos vivos Hha Madre qire
ha folido parir veinte. Varios oficiales de grandb
-experiencia me han asegurado, que lexos dé ha
ber podido hacer reclutas para sus regimientos,
-no han podido aun fuplir la falta de pífanos
•y tambores de los niños que han nacido de fus
-mismos foldados ;i siendo asi que con dificultad
'¿¿^hallarán mas criaturas infantes en otraiparte
-qué en, las barracas de los foldados ¿ y fus inmet-
-diaeiones : pero fon muy pocos los que llegai» á
-lá edad de trece ó catorce años. En algunas
'tpaptes muyeren por lo, regular antes de la edad
• t3« Riqueza, de las Naciones.
de quatro : en otras antes de los . siete ; y en
las mas sin llegar á la de diez. Y toda ella mor
tandad se advierte generalmente entre los hijos
de aquella gente comun que no puede cuidar
les con aquel esmero , y con aquellos medios de
- fubsistencia que lo hacen las de mejor condi
cion : por lo qual aunque los matrimonios de
aquellas fon mas fecundos , en los de ellas se
ven llegar mas hijos á su madurez. Comprue-
. base efta verdad advirtiendo que en los hospi
tales d^ expósitos, y entre los niños que se crian
:,por cáridad en las feligresías se verifica ma-
-yor mortandad que aun entre los de, la gente
pobre y comun, pero de padres vivos, y co
nocidos. .
Todos los animales se multiplican á pro-
-porcion de los medios de su fubsiftencia , y no
hay especie que pueda multiplicarse mas allá de
aquella proporcion. En una fociedad civil folo
,«ntrc las gentes de inferior clase del pueblo
:puede la escasez de alimentos poner limites á
la multiplicacion de la especie humana : y efto'
tño puede .verificarse de ptro modo que deftru-
•yendo aquella escasez una gran parte de lo»
jiijos que producen fus fecundos matrimonios.:
Siendo asi la abundante recompensa del tra
bajo, como que Ies habilita de medios para criar
á fus hijos , y por consiguiente para criar ma
yor número, tiene cierta natural tendencia á e*-
itender , y ampliar aquellos limites. Es. de ad
vertir tambien que produce precisamente efte
-cfefclo á proporcion de la falta que hay , ,y. bus
ca de trabajadores. Si la escasez de ellos vá
siendo mas fucesivamente por fer mayores lo»
ifbndos que van dandoles qne trabajar , la mayar
. r j v Lí»rp» I. Gap< VIIL f I .7 Jg|
jretíoropensa del trabajo irá también fomentand»
de tal modo ios casamientos , y el numero de
trabajadores por consiguiente , que llegarán es
tos á eftado de poder fatisfacer con su numero
aquella sucesiva demanda de manos trabajado
ras con un aumento continuado de la pobla
ción. í>i, se verifica en algún tiempo, fer su nu
mero menor que el que se necesita , muy preílo
se verán fubir los íalarios del trabajo ; y si ma-
yor se verá bajar á proporción de aquella mul
tiplicación. El mercado se hallaría en el un caso
tan falto de manos trabajadoras, y en el otro tan
fobrado , que habria de fubir y bajar el precio al
.grado que exigian las circunftancias de la focie»
jjad. Asi es como la escasez de hombres , al mj-
..do que las mercaderías , regula necesariamente U
^producción de la especie humana: la aviva quan-
.do vá lenta ; y la contiene quando se aviva de>
.jnasiado. Efta misma demanda por hombres» , ó
Solicitud y busca de manos trabajadoras que ha
cen falta para el trabajo, es la que regula, y de
termina el eftado de su propagación en el or
den civil , en tpdos; lps paisés del mundo : enj la
..America Septentrional ,'ein, la Europa-, y en la
China:- la que. la-. ha hechoirapida en la prime-
jra , lenta en la fegunda ¡ y enteramente' elta.-
cionaria en la ultima. , i,
El gallo de un esclavo, se dice vulgarmen
te, que es á eofta( deLf?»or 5 y el de un criado
libre, no. á- coftair4eljin90,( íiriojá fu^ ¡propias
.xxpensafs : pe>EQ el coltesy el gallo del?,libre vie-
,ne á fer en realidad^taníii Expensas- .del .amo,
-Como el del esiclayo á las del feñor. Los diarios
que se pagan á jornaleros , y criados de qual-
quiera clase deben fer tales que bailen para que
í§4 RlQtfBiA JfiB ;L'AÍ NACIONES^
.en general continúe ta raza de' criados y jtíru
naleros , á proporcion de la demanda de eftos
progresiva, eftacionaria , ó 8ecadente. Pero aun
que el gallo y cofte de un criado libre fea en
realidad á expensas de su amo , le cuefta sin
duda menos á efte que un esclavo. El fondo
deftinado , si asi puede decirse , para 'reparar
'los menoscabos de un siervo , por lo comun
•eftá manejado por un dueño descuidado , ó un
mayordomo negligente , ó lo que es peor inte-
«resado contra el feñor : el deftinado á iguales
:oficios para un' criado libre fílele manejarse por
^el «mismo :criado, interesado en economizarlo.To-
dos los desordenes que generalmente se advier
ten en ,el gobierno economico del rico prevale
cen en el caudal primero : la parsimonia, fru
galidad, y atencion del pobre se encuentran na
turalmente en el icgundo : y, en un modo tan di
ferente de: manejarse , el mismo eftado del ma
nejo exige pop su naturaleza para $u expediciob
mayor ó menor gallo: .Por experiencia pues de
.todos los siglos y.naciones' ,créo ser evidente,
¿que» las labores becha«';pOrí hombres» libres falen
Siempre mas baralás'ádos amos , qtfe la* que ha-
<0t¿ los esclavos ;: :pafa: fvti feñores; ', .¥ ¿eft^se v&
-*s» .attó en Bofton ,< en híueva Yorck j. 'y>kn ¥i-
ladelfia donde fon tan altos los falarios del
,trabajo»' -v .Vj'.) '•»', • .'• ' íh... : i
oh. i La^quaittiic«aVreCompleiís¿,'el 'alto 'precio dél
¿trabajo í- fesGefecÍo,de'4a' riqueza'' progresiva efe
-bivrfadrinJ^iy esi^iisa ^deíi atomeft«oqd« «p*ffc*»-
««iíM». ¡Quei?tarse) «le ¡eUaPJeá.fcb¿fegftttt*se3Üa, urta,
• causa . y de un i efefto , , qju« ' conftituyeft' 'la pi*-. '
blica prosperidad'/. ' am,iKi.í':[ s nr^::.q o? -».p
.» ¡ ; Libro I. CAr.VHL 11 135
_• --¡Es digno también de notarse, que el eftado
en que parece fer mas feliz y. foportable la con
dición del pobre trabajador , y de la, mayo rapar
te ,del común , pueblo¡:, es ; aquel^ que se .Mansa
progresivo , ó en¡que lafociedad no cesa de ade*
lantar ; siendí) efte mas ..ventajoso que a^iielj en
que ya ha adquirido toda la plenitud de fus ri
quezas. La condición del pobre es dura. en el
citado eíldcipnario , ó en que ni adelanta ni atra
sa la nación ; y.'ef miserable ea el decadente
de la. í;foci,edád. £1 progresivo es en realidad el
prospero , el alegre , el deseado. de todas las cla
ses del pueblo : el eftacionario es trille : el de
cadente mulüo y melancólico. .• . .
,L* recompenfa liberal y generofa del tra
bajo fpmentt 1.a propagación , anima y aumenta
el pueblo ¿ochjftripfp.. ¡Los falarios de) trabaja
fon los .ehV.nfculos de la induítria ; Ja qual coma
qua,lquiera ptra qiialidad del hombre eiv.il ac
perfecciona al pafo que se fomenta. Un. man
tenimiento abundante aumenta las fuerzas cor
porales del trabájadp#(, y la¡. agradable esperanza
desmejorar de cpftdipiph, ¡y do acabar ¡apafo, sus
dias en.i plenjtud) yLifiiOrjvemeflflia'.fÍQtt, circuns-i
taneias que le anirqani i ppnei; en ■ movimiento
todos sus exfuerzos. £n confeque.ncia de' eílo
bailamos que donde los falarios del trabajo, fon
crecidos los operarips fpi) ,,mas a&ivps , mas ,4in
ligentesí;,y, ¡mas] exp§djto,s;jque dojide , fon cor
tos : roas ; en Inglaterra,, ppri exe.roplo , que efl
Escocia: mas en las cercanías -de las Ciudades
que en las Aldeas remotas. Es ,yerdadi,quc hay
Ártefanos que quando pueden ganar,en quatro
dias lo que les baila : para mantenerse toda la
femar», .«fi;,cMryiUaimSRttr:fllWfof' foxttqi
136 Riqueza di las Naciones.
reftantes : pero efto no se verifica en la ma
yor parte de ellos. Por lo comun todo opera*
rio á quien se le paga liberalmente una pieza
de su obra se eftimula á trabajar tanto que á
veces pierde con el extremo la falud , ó gafta
su robuftéz en pocos años. Un Carpintero en
Londres se da ya por fupuefto que no dura
en su robufto vigor arriba de ocho años. Casi
lo mismo fucede allí en otros muchos oficios
€n que se paga por piezas á los operarios^ co
mo fucede generalmente eíi las mas de las ma
nufacturas : y aun en el trabajo del campo en
ks provincias en que los jornales fon mas altos
que lo regular. No hay arteíano cuya clafe no
efté' fujeta á cierta dolencia peculiar por la ex
cesiva apticacion á sus respectivas labores. Ra-
ftiaafeini i' grah Medico Ita.HánO » Rescribió un li
bro' '^aftipulár fcbre cftate* enfermedades. Gene
ral rhe'Áíe fió tenemos.. á tftieít'fb&'foldados por la
clafe mas induftriofa det púeblo ; y con todo
en Ocasiones en que han sido empleados en al
guna obra particalar t y «Iteh sjdb pagados ge-
fcerditonerite'p©* piezas/ sus : oflckles se'hafc 'vifttí
á iveee&' r/teéifáitos- 'á-eftípttlat ¿btt el que les ha
empleado ¿:qub' ft&. lljs. fea permitido ganar' mas
que háfta cierta cantidad al dia, fegun el pre
cio de sus respectivas tafeas. Halla haberfe ve
rificado eft* eftipulácion se ha folido experi-*
rrie-rftar la ^tfettora''íSoft: de- su • falud con el tra-
tíajo^'eíXcesivo,-^ bien • por emutación v "ó bien
por kl :defeo Jafe *ahfét ganancia, lía excesiva
aplíc&cíOri de. tos íquMrO primeros ckas' de. \íl
femana fuete fe* tambien ta caufa rea.1 de la
Ociosidad Ád'itís tres reftaitfes, de; que tanto se
q*wlx*W gendjymííflte , fós- encante*. » A : .^A
Libro I. Caf. VIII. 137
bajo grande tanto de cuerpo , como de espí»
ritu , continuado varios dias confecutivos , se si
gue naturalmente en el hombre un defeo gran
de de descanfo ; el qual es casi irresiftible á no
impedirlo ó la fuerza, ó una urgente necesidad.
Es propensión de la naturaleza el defear que se
la alivie con alguna indulgencia; con el descanfo
unas veces , y otras aun con la diversión , ó
diftraccion de los negocios. La falta de efta
condescendencia fuele traer peligrosísimas con-
feqüencias, y en ciertas ocasiones tan fatales
que tarde ó temprano vienen á originar la en
fermedad peculiar de aquel oficio, ó exercicio.
Si los maeñros artefanos, los fabricantes, y los
amos diefen gratos oidos á las voces de la ra
zón y de la humanidad, feria en ellos mas fre-
qüente moderar mas bien que incitar al exce
sivo trabajo á los operarios». y criados aplica
dos y expertos. Creo fer evidente, en toda es
pecie de labor, que eL hombre que trabaja con
la moderación que debe para trabajar con cons
tancia, no folo- conferva mas tiempo su falud,
sino que en el discurfo del año hace mas labor
que el que se aplica, imprudentemente á ella.
< t^uieren decir algunos , que en Jos años ba
ratos los operarios fon generalmente mas ocio-
fos, y en los caros mas trabajadores que lo.
qué Ton , de: ordinario en los años moderados:
de donde concluyen que una fuhsiftencia abun
dante relaxa la induftria¿ y la. cortedad del ali-í
mentó la aviva,, y Ja fomenta. Quc quando la.
plenitud es extraordinaria puede hacer perezo-,
ios á algunos trabajadores; no puede con razón.'
dudarfe : pero que produzca efte efefto en el
Biayot número y que. Jos hombres en . generaL
Tom. I. 18
138 Riqueza de las NacionesT
trabajen mas quando eftán mal alimentados que
quando lo están bien ; mas quando eftán ex
tenuados que quando sus espíritus respiran ani
mólos ; quando eftán freqüentemente enfermos,
que quando se sienten con fana falud , no me
parece lo mas probable. Los años de careftía
6e ha experimentado fer por lo general años
de epidemias y mortandades entre la gente co
mún : cuya circunftancia Cola bafta para dis
minuir el produelo de su induftria.
En los años de abundancia los criados de
todas clases dexan generalmente á sus amos , y
fian su mantenimiento á lo que pueden gran-
gear con su propia induftria. Pero la misma
baratura de provisiones, como que aumenta el
fondo deftinado á mantener á aquellos depen
dientes anima á los amos, especialmente si fon
labradores, á empjear mayor numero de' ellos.
Los . labradores en efte cafo se prometen mas
utilidad de sus granos manteniendo para el cul
tivo algunos obreros mas que vendiéndolos en
el mercado al bajo precio que corre. Aumen
tase entonces la busca de jornaleros al mismo
tiempo que se disminuye el número de los que
fe ofrecen á efte fervicio: con lo que por lo
regular en los años baratos fube el precio de
los falarios del trabajo. " •< 1. - - • t.¡ " , •
En los años de escaféz la dificultad, é in-
certidumbre de hallar modo de ganar su vida
hace á toda aquella gente: volver á porfía á su
fervicio. Pero como entonces el fondo destina
do á mantenerles es menor por caufa del alto
precio de las provisiones, los amos mas bien
tratan de disminuir que de aumentar aquel nu
mero. En eftos años también el arte fono inde
Libró I. Cap. VIII. 139
pendiente confume por lo general el corto fon
do con que se habia furtido de materiales , y
tiene que entrar en la cíale de jornalero para
ganar su fuftento. Son mas á los que falta tra
bajo , qne el trabajo que hay que poderles dar:
muchos eftán prontos á aceptarlo en términos
mas equitativos que de ordinario, con lo que
los falarios de criados , y operarios bajan con
siderablemente en los años caros.
Los amos pues, ó empleantes de toda espe
cie, facan generalmente mas ventajas de sus cria
dos, operarios, ó empleados en lósanos caros
que en los baratos: les encuentran mas humil
des, fumifos , y aplicados en los primeros que
en los feguudos ; y por efto generalmente pon-
.deran ellos mas los años, caros, como mas fa
vorables i la induftria.. los feñoires dé tierras,
-y los labradores , dos clafes las mas dilatadas
que hay entre los- amos, tienen ademas de éfta
otra razón para alegrarfe de los caros. Las ren
tas de los unos, y las ganancias de los otros
dependen en gran parte del precio de las pro-
-visiones. Imaginar que los hombres han de tia-
bajarmás/quando trabajan para owos,que quan-
..do lo . hacen para sí mismos, es el penlamiento
mas abfurdo y ridículo. Quien duda que un
(artefano independiente ha de fer mas laboriofo
que un jornalero , ó: un dependiente, aunque
¡se le pague por piezas su . trabajo ?i l¿l uno dis
fruta de todo el produelo de su induftria, y el
otro la. parte con el amo. El , uno en su eftadp
feparado é independiente eftá menos expuefto á
la tentación de las malas compañías : cuyas cos
tumbres vemos fer tan perjudiciales reciproca*
mejate unos 4 otros en las fábricas de, manu-
140 Riqueza de las Naciones.
facturas en que hay mucho número de oficia
les. Tampoco puede dexar de fer mas venta-
jofa la condición de un Artefano maeftro in
dependiente que la de aquellos operarios afa-
: lanados por mefes, ó por años, y cuyos jor
nales, y mantenimiento fon los mismos traba
jen mucho ó poco. Los años baratos por su ten
dencia natural caufan un aumento de propor
ción de los Artefanos independientes fobre los
-jornaleros, y dependientes de todas clafes: y
los caros disminuyen eíta proporción , y fupe-
rioridad. : « ' '
Ün Escritor Francés de grandes conocimien
tos, y de un talento grande, Mr. Meífance, pre
tende demoftrar, que los pobres trabajan mas
■ en los años baratos que en los caros, compa-.jft.
rando la cantidad y valuación de los artefactos
ó mercaderías hechas en eílas dos diferentes si
tuaciones en tres diftintas manufacturas : una la
de los texidos de lana baila conducidos i Elbeuf:
otra la de los lienzos: y la tercera la de las de fe-
da: cuyas mercaderías circulan por todos los dis
tritos de Rúan. Por la relación que prefenta, fa-
-cada de los regiftros públicos , se vé, que la
cantidad de eftas manufacturas ha sido general
mente mayor en los años baratos que en los caros:
y mas grande respectivamente en los mas baratos,
y menos en los mas caros. Todas tres fegun
parece fon manufacturas eftacionarias , ó en que
aunque su producto varíe algo de un año á otro,
fe mantienen en el pie de no ir ni adelante
ni atrás.
Las manufacturas de lienzos en Escocia , y
las de lana bafta en el diftrito occidental de
Yorck , fon de las que van adelantando conti
. .'. Libro I. Cap. VIII. '* *4t
nuamente , y su producto por lo general aumen
tando en cantidad y valor, aunque con algunas
variaciones. Pero habiendo examinado las cuen
tas que de su producto anual se han publicado,
no he podido de modo alguno percibir en ellas
■que fus variaciones tengan connexíon alguna
con la careftia ó baratura de los tiempos. En
el año de 1740, que lo fué de grande escasez,
parece haber decaido ambas considerablemente;
pero en el de 1756, que fué también año de
•gran careftia, hizo la manufactura Escocesa pro
gresos grandes y visibles. La manufactura de
Yorck declinó, y su producto no fué tanto co
mo habia sido en el año de 1755 hasta el de 1766.
después de la revocación de la Acta del iello
Americano. En efte ultimo año y en el siguiente
excedió en mucho á quanto habia ascendido
antes , y asi ha continuado harta ahora desde
entonces.
El producto de todas aquellas grandes ma
nufacturas que se fabrican principalmente para
venderlas en tierras diftantes , no tanto ha de de
pender de la baratara ó careftia de los tiempos
en los paises de donde se llevan , quanto de las
circunftancias que influyen en la demanda efec
tiva de ellas en los paises en que se consuman;
de la paz ó de la guerra ; de la prosperidad ó
decadencia de otras manufacturas rivales ; y del
buen ó mal humor de fus principales compra
dores , ó empleantes. Ademas de efto fabemos,
que nunca puede entrar en los asientos de los
regiftros públicos mucha parte de las obras que se
trabajan en los años baratos. Los criados que
dexan á fus amos se conftituyen en la clase de
independientes ; y las mugeres se vuelven á las
142 Riqueza de las Naciones.
casas de fus padres ó parientes , y se ocupan en
hilar v. g. para telas caseras para sí , ó para sus
familias. Aun los artesanos mismos no siempre
trabajan para vender, sino que fuelen emplear
mucho tiempo en obras para su uso , y el de los
fuyos. El produÜo pues del trabajo de eftos por
lo regular no se cuenta , ni ocupa lugar en los
regiftros públicos , que es de donde se facan
las memorias que fuelen publicarse con tanta
obftemacion y bambolla : y por las que ni los
comerciantes , ni Los artesanos , ni los fabrican
tes podrán nunca asegurar con certeza, ni meó
nos anunciar con seguridad la prosperidad ni
decadencia de los grandes Imperios.
Aunque las variaciones en el precio del tra
bajo no fulo no siempre corresponden á las del
precio de las provisiones., sino que fon las mas
yeces opueftas , no por eso debemos inferir que
el precio de las provisiones no tenga influen
cia alguna en el del trabajo. El precio pecunia
rio de efte se regula por dos precisas circuns*-
tancias : la demanda , ó busca de trabajadores,
y el precio de ios abaftos' necesarios para la
vida. La primera fegun que la poblacion es pro
gresiva , eftacionaria , ó decadente , asi determi^
na la cantidad de cosas, de primera necesidad
que deben , ó pueden darse al trabajador : y el
precio pecuniario del trabajo se contrae á lo que
se requiere para comprar aquella cantidad de
utensilios. Y aunque efte precio pecuniario del
trabajo es á veces alto donde eftá bajo el de
las provisiones , dehemos fuponer que eftaría
mucho mas fubido, en fuposicion de continuar
la misma demanda , si el precio de las. provi
siones fuese, mas alto tambi.ejv ;i-.h^íh...^.. .:.
Libro I. Cap. VIH. " 143
Sube pues á veces el precio pecuniario del
.trabajo en tiempo de plenitud , y baxa en el de
.escaséz, por que en el primero se aumenta la
demanda por trabajadores , y en el fegundo se
disminuye considerablemente.
En un año de una plenitud extraordinaria
é imprevifta se encuentran en poder de los que
deftinan fus caudales á la indultria fondos fu-
fccientes para mantener , y emplear mayor nu
mero de gentes industriosas , que el que se em
pleó en el año anterior : y elle número extraor
dinario no siempre puede fer habido. Aquellos
á quienes hacen falta operarios se empeñan i
porfía en llevarles consigo , y efta competencia
en los amos levanta á veces tanto el precio real
como el pecuniario del trabajo.
Lo contrario fucede en los años de impre
vifta , y extraordinaria careftía , y escaséz : los
fondos deftinados á los empleos de la induftria
fon menos que fueron en el año anterior.. vJue-
da sin deftino un número grande de gentes que
folicitan á porfía emplearse en qualquiera ; con
lo que baja á veces el precio real , y el pecu
niario de su trabajo. En el año de 1740 que
fué en Inglaterra de mucha careftía hubo mu
chísimas gentes que pedian que trabajar por folo
el alimento diario : y en los siguientes de pleni
tud apenas se encontraban operarios jornaleros.
La escaséz de los años caros , disminuyen
do la demanda por trabajadores , mira por su
tendencia á bajar el precio del trabajo , asi como
el alto precio de los comeftióles a levantarlo.
La plenitud del año barato por el contrario, como
que aumenta la demanda por trabajadores , hace
que levante el precio de ellos , al mismo tiem
*44 Riqueza de las Naciones.
po que la baratura de las provisiones tira á ba-
jailo : con que vienen á contrabalancearse es
tas dos opueftas causas en las. variaciones ordi
narias del precio de las provisiones : cuya cir-
cunftancia es en parte la razon por qué los fa-
larios del trabajo fon en todas partes mas efta-
bles y fixos. que el precio de las mercaderías y
provisiones.
La alza de los falarios del trabajo aumenta
necesariamente el precio de muchas cosas , por
razon de aquella parte que se resuelve en todas
en aquellos, falarios ; y en otra tanta parte tira
por su tendencia á disminuir su consumo tanto
dentro , como fuera del reyno„ Pero la misma
causa que hace levantar los falarios , que es el
aumento del fondones por si. aumentativa de las
facultades productivas , y hace que una cantidad
mas pequeña de trabajo produzca mayor canti
dad de obra_ El dueño, del fondo que emplea
un numero grande de operarios , procura por
su propia utilidad hacer una division y diftri-
bucion de operaciones que dispongan á los ope
rarios á producir la mayor cantidad de obra
posible. Por la misma razon, cuida de proveer
les de los inftrumentos, y maquinas mas'apro-
posito : y efto que se verifica en un ramo par
ticular de indullria , se extiende por la misma
razon á quantos componen en comun la focie-
dad. Quanto mayor eis su numero mas fubdi-
visiones se hacen de empleos , y de clases dis
tintas. Quanto mayor fea el numero de las ca-*
bezas. que se empleen en inventar las maquinas
mas propias para la execucion mas facil de una
obra, tanto mas ha de fer por lo regular lo
saucho, y io bueno de la invencion.. Hay puea
mu"-.
. Libro I. Ca». VIII. 145
muchas cosas que en conseqüencia dé eftos ade
lantamientos llegan á producirse con tanto me
nos trabajo que antes , que la diminución de la
cantidad de efle hace mucho; mas que compen
sar el aumento de su precio en los falarios.

» CAPITULO IX.
i >
■ De* las ganancias de los Fondos. ■

fubir1 ó bajar laís ganancias de los Fondos


depende 'de las mismas causas que dijimos en
los falarios del trabajo ; del eftado , es á faber,
progresivo, ó decadente de la riqueza de la
fociedad : pero eftas Causas producen ambos
ftfe&os de un modo muv diftinto. : 1 ; >' «>»-/\-t
1 Aquel aumento del fondo que dfximos le¿.
«fantaba -los falarios es por su natursleía y ten
dencia disminucnte de la ganancia. Quando se
emplean en un mismo trafico los fondos- de mu
chos comerciantes ricos la reciproca competen
cia entre ellos es potf si diiywriwtiva de la ga-».
fiatícia : con que quáiído se1' verifica en toda la
fociedad en com-un igual aumento de fondos
entre los varios ramos dé tráficos que la com
ponen , una igual competencia tto podrá menos
de -producir en todos ellos el «tismo efefto.
.r >No' es- fácil asegurar como dexamos insinúa-i
é'&>¡> qual' fea el precio medio regular de los sa-¿
kwk>s del trábajo aun en uírt foN> • lugar ,;y en
determinado tiempo :1o unicci á que podremos
arribar ferá- á inferir quales fean los falariqs qué
se acoftumbran pagar mas de ordinario : pues.
*uni eftaíicorrjputacion apenas pue<k¡ hacer.se «io»
Tomo I. 19
146 RiqOí'za dc l'as NacioKes.
respecto á las ganancias de los fondos. La ga
nancia es por su naturaleza tan vária y fluc-
:tuante, que aun la persona misma del empleante
.fuele á veces no poder asegurar qualTca el ren
dimiento anual que por lo regular le dexa. ln*
fluyen en ella no folo las variaciones de los pre
cios de las cosas que se consumen , sino la bue
na ó mala fortuna para con fus compradores,
y otros muchos accidentes á que eftá expuefta,
bien en la conduccion de las mercaderías por
mar y tierra , bien en fus mismos almacenes)
y tiendas. Por lo qual no folo. varia U' ..'ganan
cia de año á año , sino de dia en dia , y aun
de hora en hora. Mas diñcil ferá por consi
guiente asegurar qual fea la ganancia regular , y
,fixa de los diferentes traficos y empleos de un
reyno vafto : y absotutamente imposible indagar
Xon cierto grado d£ leguridad y precision qual
Jiaya podido fef •antiguamente , 6 en tiempos
algo remotos. ' '••
Pero aunque fea imposible efte computo de
Jegura precision fobre las ganancias de los fon
dos con la diferencia de tiempos pasados y pre
sentes j puede no obftante formarse alguna idea
lio muy falible por «1 interés del dinero, ó qüota
de la usura. Puede eftablecerse por maxima ge
neral que en qualquiera parte en que el uso de
la moneda pueda rendir grandes utilidades , gran
cantidad tambien se habrá de pagar por efte uso,
y que quanto menos se gane, menos se dará
por usarla. Efto fupuefto quando la qüota co
mun mercantil del interés varía en qualquiera
pais podemos asegurar tambien que varían en
él las ganancias de los fondos, bajarán si aquel
baja, y subirán si aquel fube.: luego la qüota
'H .1. o:- , i'
Libro I. Cap. IX. .' 147
del interés podrá guiarnos para formar alguna
idea de los progresos de las ganancias.
Por decreto de Enrique VI II. fué prohibida
en Inglaterra , y declarada ilegal toda usura, ó
interés que pasase de diez por ciento. En el rey-
nado de Eduardo VI. prohibió el celo religioso
todo genero de ella , aun en calidad de interés
mercantil : pero eña prohibición , como otras
muchas de su especie , se dice , no haber produ
cido efeÉto alguno, y acaso haber aumentado mas
bien que disminuido el mal. La Reyna Isabel re
novó el eftatuto de Enrique VIII. en el Cap. 8.
del 13. y prosiguió siendo el diez por ciento el
precio legal de la usura hafta la Conftitucion 21
de Jacobo I. que la reftringió al ocho por cien
to. Fué reducida al seis poco después de la res
titución de Carlos al Trono : y por la Cons
titución 5. de la Reyna Ana se limitó al cinco.
Todas ellas diversas regulaciones parece haberse
hecho con mucha jufticia y oportunidad. Todas
ellas siguiéron , y no precedieron de modo al
guno al computo mercantil, ó precio del interés,
efto es , aquella qüota que pagan comunmente
;lp& comerciantes de crédito por .las cantidades
preñadas , ó impueílas. Desde el Reynado de
Ana parece haber sido en Inglaterra el cinco
por ciento de interés mas bien fuperior que
inferior al precio común mercantil : por que an
tes, de la guerra pasada el gobierno tomó pres
tamos al tres por ciento : y los particulares de
crédito en Londres , y en otras muchas partes
de aqueL Rey no á tres y medio ,. quatro , y qua-
tro y medio lo mas. (1)
(1) No se trata a<ju¡ , como se infiere del mismo conten
ta- }. de la usura lucrativa , conocida generalmtnte por el ter
mino
148 Riqueza de las Naciones.
Desde el tiempo de Enrique VIII. la rique
za , y las rentas de la Gran Bretaña han ido
continuamente adelantando, y aun parece que

mino generico .de nsura , prohibida como llicita por todos de


rechos , que es dar algo mas de la suerte principal por ra
zon dc.1 simple mutuo , sino de la usura que llaman compen
sativa , ó interes mercantil del dinero á ganancias. Efte interes
en España ha variado tambien en diversos tiempos , como en
Inglaterra , y las tiernas Naciones. En tiempo de los Godos,
como manifiestan varias leyes del Fuero Juzgo , en especial
la 8. tit. 5. del lib. 5. se permitía esta usura en la cantidad
"de tres siliquas , ú ociaba parte de un sueldo , el qual se di
vidía en veinte y quatro de ellas , que eran todas la sexta
parte de una onza, cantidad de plata que tenia el sueldo.
Cuyo interes venia á equivaler á un doce y medio por ciento.
Ella quota se aimentó despues á un catorce : pero en el
año de 1534 los Reyes Don Carlos y Doña Juana en Ma
drid á la peticion 36 de las Cortes : en Toledo en el año
»de 39 í la pet. 87 : y en Valladol,d en el de 48 4 la pet.
^8. enablecieron por ley , que eflá recopilada y es la 9. tit.
18. lib. 5. que, en los contratos en que por derecho eftaba
permitida no se pudiese llevar por ella mas que a razon de
10 por 100.
Phelipe IV. en vida de los enormes excesos que come
tían los Cambiftas , y otras personas en los trueques de la
moneda de calderilla por plata ú oro, llevando por razon de
interes halla un veinte y cinco y treinta por ciento , eftable-
ció una ley en Pragmatica fecha en Madrid á 8 de Marzo det
año de 1625 , que es la 19. tit. 2t. lib. 5. de la Recop. man
cando que los premios del cambio de las monedas de cobre
por plata ú oro no excediesen del mismo 10 por 100 baxo
de severas penas.
Efte mismo Rey en atencion á la mutacion de los tiem
pos y de las cosas , por una Pragmática dada en Madrid en.
14 de Noviembre .de 1652 , que se halla al Auta 16. tit 2if
lib. 5. derogando las leyes anteriores , y qualesquiera eflatu-
tos y coftumbres en contrano, rnandú que los intereses que
se hubiesen de pagar. por qualesquiera contratos , obligaciones
ó negocios , en que conforme á derecho se pudiesen llevar usu
ras , aunque fuesen tocantes a la Real Hacienda , no pudie
sen exceder, ni excediesen de un 5 por 100 al año, sin em
bargo Je pacto 6 convencion contraria <jue entre tai partes so
c. . . »n«
Libro I. Cap. IX. "" 149
en el curfo de sus progrefos han dirigido fus pa
sos con demasiada, aceleracion. No íblo se co
noce que han ido adelantando, sino que han
adelantado aceleradamente. Los falarios del tra
bajo no han cefado de fubir en el mismo pe
riodo : y en la mayor parte de los infinitos ra
mos de sus tráficos y manufacturas no ha cefado
de disminuirse la qüota de las ganancias de
«us fondos.
Mayor caudal se requiere por lo general
para girar qualquiera especie de trato en un
pueblo grande, que en un lugar pequeño. Los
caudales grandes empleados en qualquiera de
los ramos del tráfico, y el número de los com
petidores ricos en ellos reducen generalmente
el producto de las ganancias á un punto mas

interpusiese. Yá efla qüota citaban reducidas en el año de i6gg.


aunque en el de 1705 se vé ya haber baxado al 3 por loo.
,solamente.
En el de 1764. reynando el Sr. Carlos III. á representacion
de los Gremios Mayores de Madrid , y á consulta del Con
sejo , y de una junta expresamente Formada para examinar lo
julio de aquella solicitud , se expidió una Real Cedula fecha
en el Buen Retiro en 10 de Junio del año dicho en que se
mando , que pudiesen celebrarse cdntratos de dar i merca
deres , y tratantes dinero á interés , no excediendo elle det
tres por ciento quando el sujeto que lo daba no era comer
ciante; pero que siendolo pudiese exigir el 5 considerada en
«mbos. casos aquella usura como interes mercantil de un diner»
que se daba para negociar : i cuya qüota en el dia reciben
í interes todas las compañías , y negociantes particulares de la
Corte en los contratos regulares y comunes de efla especie.
No pertenece á ella materia aquel 6 por 100 de Interei
que es permitido llevar al meneílral , ó artesano por la demo
ra , ó retardacion de la paga de su obra , entendiendo su per
cepcion desde la interpelacion judicial que se haga á sus deu
dores , mandado asi por Cedula de 16 de Septiembre de 1784.
y 6 de Diciembre de 85 pues elta mas bien es una especie
¿e usura punitiva ; pero puede ser de importancia su aotitií.
15° Riqueza de las Naciones.
bajo en el primero que en el fegundo : pero
los falarios del trabajo al contrario , mas altos
fon siempre en una gran Ciudad, que en una pe
queña Aldea. En una Ciudad a6tiva y traficante
los que tienen caudales grandes que emplear,
es lo mas comun no poder conseguir todos los
operarios que quisieran, y empeñándose á por
fía en llevar cada uno quantos puede , efta com
petencia levanta los falarios , y rebaja las ga
nancias. En los paifes cantones, ó partes re
motas de un país fuele po haber tantos fondos
que emplear para poder foftener á todos los que
defean ocuparfe en algun trabajo ú oficio : y
compitiéndofe eftos por grangearlo rebajan los
falarios , y ocasionan en las ganancias del fondo
muchas ventajas.
En Escocia aunque la qüota legal del inte
rés es la misma que en Inglaterra , el precio
mercantil de él eftá por lo regular mas alto.
Rara vez los hombres de crédito toman allí
preftado para sus giros á menos de un cinco
por ciento. Aun los banqueros particulares de
Edimburgo dan un quatro por ciento fobre sus
Vales promiforios , cuyo pagamento puede pe-
dirfe en parte , ó en todo al arbitrio del acree
dor. Los banqueros de Londres no dan interés
por el dinero que en ellos se deposita. Hay po
cos tratos que no puedan girarle con menos
caudal en Escocia que en Inglaterra : luego la
qüota comun de la ganancia ha de fer algo
mayor. Ya hemos dicho que los falarios de!
trabajo eñán mas bajos en Escocia que en In
glaterra: el país tambien es no folo mucho mas
Jobre , sino que los pafos con que camina
A.mejor condicion, por que no hay duda en
Libro L Cap. IX. 151
<jue va adelantando, fon mucho mas lentos, j
tardíos.
La qüota legal del interés en Francia no se
ha regulado en todas las épocas del presente
siglo por su precio mercantil. En el año de 1720
quedó reducida desde el cinco al dos por ciento:
en el de 1724 se levantó al tres y medio: en
«1 de 25 volvió á levantar hafta el cinco. Por
los años de 1766 durante el Minifterio de Mr.
Laverdy, quedó reducida al quatro por ciento.
-El Abate Terray la volvió á levantar al cinco.
El penfamiento que se propusieron en muchas
de- ellas violentas reducciones del interés fué
preparar el camino para aminorar las deuda»
públicas: proyecto que no fué aquella la pri
mera vez que se ha pueílo en execucion. La
Francia al prefente no es país tan rico como
Inglaterra : y aunque la qüota legal de la ufura
las mas veces ha eftado mas baja en Francia
que en la Gran-Bretaña, la mercantil ha se
guido el rumbo contrario : por que en aquel
Reyno como en otros tienen mil caminos por
donde eludir la Ley. Las ganancias del comer
cio, me han asegurado algunos comerciantes
Inglefes que han traficado en aquel país, fer
mayores en Francia que en Inglaterra: y por
efta razón no hay duda en que muchos vafallos
de la Gran-Bretaña han preferido emplear fus
caudales en un país en que no eftá en su ma
yor auge el comercio, que no donde aquella
clafe eítá tan respetada como en Inglaterra. Los
falarios también eílán mas altos en étta que en
Francia. Si se pafa desde Escocia á Inglaterra
se advierte que la diferencia de los trages, y
el porte del común pueblo de uno y otro país
152 Riqueza de las Naciones.
eftá indicando la diferente condicion de la ri
queza de unos y de otros. Mayor es el con
tralle quando se paJ'a desde Francia á la Gran-
Bretaña, porque aunque Francia es mas rica
que. la Escocia, no parece que adelanta á tan
acelerados pafos. Es opinion comun del vulgo
que se va generalmente atrafando : opinion muy
mal fundada á mi parecer con respecto á Fran
cia, y abfolutamente improbable con respecto í
Escocia, si se considera como eftá al piefente
efte país , y como eftaba unos. veinte ó treinta
años hace. ;
Las provincias de Holanda por otra parte á
proporcion de la extension de sus territorios,
y el número de sus habitantes, es un país mu
cho mas rico que Inglaterra. El Gobierno
allí toma preftado al dos por ciento: y los par
ticulares de crédito al tres. Los falarios del tra
bajo éftan mas altos tambien en aquella Re-
publica : y es bien febido que los Holandefes
comercian con menores ganancias que pueblo
alguno de Europa. No ha faltado quien diga
que el comercio 'Holandés va decayendo: y pue
de muy bi,e 1* fer efto cierto de algan ramo par
ticular dte sus tráíicos ; pero aquellos síntomas
parecen: 'indicar fuftcientemente que no es ge
neral su decadencia. Los comerciantes eftán
acoftumbrados ya á declamar la decadencia del
eotwefrcio guando se disminuye la qüota de la»
ganancias': aunque la- diminucion de efta es ef
efecto mas natural de sd prosperidad , ó deque se
emplean en él mayores fondos que antes. En
la última guerra que tuvo Inglaterra con Fran-»
«ia, antes de la que rompió con España, ga-
tiÁtpa .ios. Holandeses todo d comeici© extjírt-
Libro I. Cá*. IX- ' 153
feco de transporte que tenia la Francia , de que'
aún retienen una gran parte. Las grandes fumas
que tienen en los Bancos de Francia é Ingla
terra , que se decia ascender años pafados en
la. fegunda á quarenta millones de libras, aun
que creamos que hay en ello algo de, exage
racion : las cantidades grandes que preftan á los
particulares de aquellos paifes en que el interés
está mas alto que en sus provincias , fon cir-
cunftancias que prueban demoftrativamente la re
dundancia de sus fondos; ó que eftos han eré-»
cldo á mas de lo que ellos mismos pueden em
plear por sí con una ganancia regular en las
negociaciones propias de su país : pero de nin
gun modo prueban que ellas hayan decaído eA
él. Pues asi como, el caudal de un particular
puede aumeníarfe á mas de" lo que él puedí
emplear sin embargo de que continúe siemprí
Creciendo el Fondo ¿festivamente empleado, asi
tambien pued'e fuceder al caudal ó fondo de
ána nacion entera.. • '
~ ' Eh los Eftablecimientos Inglefes de la Amé
rica Septentrional', y. eh las. Colonias de las Indias
Occidentales ,. no rolo fon mas altos que eft
Ingla.íerra los falaiios del trabajo' sino la ufura,
& interés del dinero, y 'por consiguiente las
ganancias de los fondos. En diferentes Colo
nias corria en el año de 75 tanto el piecio
legal como el' mercantil del interés desde feis
{r ocho por ciento/ No. ohftante efto el altó
precio de los falarios, y el de las ganancias 4
un tiempo mismo fon dos cofas que muy rara
Vez van juntas, i no verifica rfe la particulari
dad de las circunstancias que concurren en las Co-
loniaVíAmericanas. Una nueva. Colonia no. puede.
Tomo I. 20
^54 Riq.ü'eza ds las Naciones.
menos de eftar excasa por algun discurfo de tiem
po de operarios , ó trabajadores, á proporcion de
la extension de su territorio, con respeóto á otros
palies grandes de mucho tiempo eftablecidos.
Tiene aquella mas tierras que caudales para cul
tivarlas. El que tiene fondos se aplica aJ cul-
tivo. de las partes mas fertiles, y de mejor situa
cion , como fon las mas proximas al mar, ó
á las riberas de rios navegables. Eftas tierras
se adquieren tambien á un precio mas bajo que
el que corresponde á su producto natural. El
fondo empleado en la adquisicion , y mejora
miento de ellas no puede menos de rendir una
ganancia grande; y por consiguiente reditúan
para pagar mayores intereses , ó ufuras. La rá
pida acumulacion de fondos en un empleo tan
provechoso, y productivo habilita al plantador
p, colono para aumentar el número de manos
pon mas aceleracion que el discurfo de tiem
po que necesita para encontrarlas en un efta-
blecimiento todavía reciente : y por lo mismo
Jos operarios que encuentre han de fer abun
dantemente pagados , y aun gratificados. Segun
ya creciendo La Colonia van gradualmente dis
minuyéndose las ganancias de aquellos fondos.
Luego que se hallan ocupadas las tierras mas
fértiies, y mejor situadas.es necefario que ha
gan grangería los Colonos, aunque sea con me
nos utilidad, con el cultivo de las inferiores en
fecundidad y situacion , y por consiguiente no
se pueden dar tantos interefes fobre el caudal
que en ellas se emplea. Por ella razon en la
mayor parte de las Colonias Inglesas ha bajado
considerablemente el interés en el discurlb de
efte siglo. Segun que han ido aumcntandofe sus
Libro I. Cap. IX. • ' 155
riquezas , sus adelantamientos , y su poblacion,
se ha ido disminuyendo aquella usura. Pero los
falarios del trabajo no bajan con la diminu
cion de las ganancias de los fondos. La deman
da y escaféz de trabajadores se aumenta al p?.fo
que crece el caudal que los emplea, fean las
que Fueren sus ganancias : y aun despues que
eftas se disminuyen no folo puede ir en au
mento el capital, sino aumentarfe con mucha
mas aceleracion que antes: y eflo se verifica
tanto en las Naciones induftriofas que van siem-'
pre adelantando en riquezas , como en los par
ticulares individuos que las componen. Un fon
do grande aunque con ganancias cortas se au
menta por lo general mas pronto, que un Ca
pital corto con ganancias grandes. El dinero
trae' dinero, dice un proverbio vulgar, pero
verídico. Quándo uno lleva poco por un gé
nero que vende, vende mas, y es su ganancia
•mayor : y la gran dificultad del comercio sok>
eftriva en facar efta corta ganancia. La cone
xion entre el aumento de los fondos y el fo
mento de lá induftria , 'ó aumento de la deman
da por trabajo util y queda ya explicada en par-
" te , íiero se •e^t'pO'ndrá 'con mas extension quan
do tratemos de la acumulacion de los fondos.
" 'Lá adquisicion de un nuevo territorio ,' 'ó
' de un "nuevo' ramo de comefcio, puede alguna
i:vez ; levantar ^las gafiá&eisís' dé los fondos, y
•'con elte fiíbifrel ; interés ¿ auto ei> un país que
vaya gradualmente adelantando siempre en la
adquisicion de riquezas. No : siendo suficiente
el caudal del país para abracar todo el manejo
'de erta, nueva negociacion que , se ofrece por
las nuevas adu^iuskiones á-»las gentes entre quie-.
. ijjG RlQUEZAiDC l\S NxtlOMES.
nes se reparten , se aplica aquel fondo general
4 aquellos ramos fulamente que pueden rendir
.mayores ganancias. Parte de lo que antes se
.empleaba en otras negociaciones se retira de
«lias, y se emplea en las nuevas, y mas ven
tajolas. En todos los antiguos ramos del tráfico
de la nacion queda reducida á menos la com
petencia de los traficantes : por consiguiente el
mercado público queda mas excafo de aquellas
mercaderías. Sube el precio de en^as mas ó me
ónos á proporcion; y rinde, mayores ganancias
-á jos que, en ellas comercian : Jos ,quales por
. lo , mismo pueden, tomar dinero á interés có;a
.mayor ufura para el que lo impone. Conclui-
, da la guerra del año de 61 no fulo Jos par-
. ticulares en Inglaterra sino mqcbas, de las ma-
, yores compañías ,de Londres, tomaron por .aj-
. gun tiempo cantidades preñadas íbbre un cmqo
.por ciento de interés siendo asi que antes, np
habian pafado del quatro ó quatno y' medio.
.La aqcesion grande de. territorios y comercio
..que; les traxeron á las manos las a,dq.uisiqq-
-pes ,$u'$: hicierpn,.en. la ^Vmérica Septentrional
-yt,.cn »'^.i.Indias Pccidentales, respctndjerá ¡tn^y
.bien de efta verdad, sin ni?ce$vdad /de Aponer di
minucion alguna en el fonida Capital de lá pa
cion. Porque un nuevo ingrefo de negociacion
,|an grande necefariamente hujbo, de: disiflinuir
al manejarla la , cantidad qutj jse : empleaba en
tin ;gs^n número, de ciertos ísamos. particulares,
:tn • .que quedando m.enojr ja, .competencia.. ¿H*
ganancias no pudieron menos de fer mayores.
Mas adelante se ofrecerá oportunidad de referir
••las gasones, que :me hat\. hecho' cree,r , que el
4»ndo,. iva.cipnal: .de' .1% Qran-Pretaña no se, di,í
.? f Sí O i If^P'X- C^?- IXr , «í *57
mínuyó con ,los gormes gallos de la guerra
mencionada. ' r.
La diminucion de los fondos capitales de la
fociedad, ó de aquellos que se deltinan á la
conservacion de la induftria , rebaja los falarios
del trabajo, y levanta al mismo pasolas ganan
cias de los fondos mismos ; por consiguiente los
intereses , ó usuras. Bajando los falarios del tra
bajo los dueños de aquellos fondos que van que
dando en la fociedad pueden poner fus gen.ros
/enseftado, de venta con .menos gallos : y como
:que, se empican, en ellos menos caudales que ana
les, pueden tambien venderlos mas caros.,, Sus
mercaderías cuellan menos al dueño , y las ven
de por mas ; con que aumentandose de dos mo
dos fus gapancias pueden tomar tambien dinero
^ maypr j¡iterés, ,Lo« exorbitantes caudales tan
.facil y. aceleradamente adauirjdos enjBengala , y
jen otros lEftjibíecimientos^Brit^nicos ^e ,1a Ipdia
.Oriental pueden fatisfaQernps de q:ue quando los
/alarios del trabajo eftán mas bajos , fon mas al
tas las ganancias de los fondos en aquellos casi
.arruinadas pajses. L^ mismo, , se veriíica á pro-
.porcipn sen el injerís., £n ftengala s,e preftaregiv
jarmente i, los labradores á^quarenta,, cinqúei^-
ta , y fesenta. por ' cip,pto ~:,y,c,on Ja. proxima co
secha se afianza su pagamento. Asi como unas
ganancias que pueden foportar tanta usura pue
den absorver erj.sj , pjcpmprjenáer. paja ellojo»-
jda-la xeqta, del 'dueño,, eje, la ,tjefra.^.gsi .tambien
,iana,: usura tan enqrme,: ,guede a^spr.verse todas
jas., gana,ncia;s. !An,tes,, de.Ja, íqiaa ::4e'í*i &epA-
.blica de Roina parece , haber sido muy comun
„\ina usura parecida a ,efta en. las Provincias que
158 Riqueza t>z las Naciones^
Proconsules. Bruto , que se tenia por moderado,
preñaba dinero en Chipie á quarenta y cinqueri-
ta por ciento , como lo dicen las Cartas de
Ciceron.
En un país que hubiese adquirido todo aquel
complemento de riquezas de que fuese capaz la
naturaleza de su fuelo , clima, y situacion ; que
"no pudiese adelantar ya mas , pero que tampoco
fuese declinando á menos , tanto los falarios del
trabajo , como las ganancias de los fondos ferian
probablemente mas bajos que en otros países en
que no concurriese aquella circunftancia. En una
nacion completamente poblada á proporcion de
lo que ó su terreno puede mantener, ó fus fon
dos emplear, la competencia de los operarios por
tener que trabajar feria tan grande que bajarían
los falarios del trabajo haíta un grado en que
apenas ferian. ya fufi'cieritéi.para mantener el nú
mero de trabajadores i' y cxWnb' que el p'aís efta-
ba ya completamente' pobládo, no podría au
mentarse mas el número de aquellos. En un país
enriquecido con aquella plenitud de caudal pro
porcionada 'á .las' riegociaciones que pudiese gi-
"far, tío habría rabio que no abrazase toda la can
tidad de que era füseeptible la naturateza y éxL
tension del trafico nacional. La competencia fe
ria tambien proporcional , y la mayor que podría
"verificarse , y por consiguiente las ganancias de
"ios fondos ; todo' lo, posible bajas. • '". »• i,: )
í:'JK Pero' qué'p^is en' el mundo habrá llegala £
^fémej án te gradó de perfeccion , ni dé opuíéW-
~cia? La tíhina ,' fegútr se rros pinta , há eftado mu
cho tiempo eftacionaria, y parece haber adqui
rido todo aquel complemento de riquezas com
batible' ton la • 'írntoaléza-de fusr leyesV'y «oafti»
; : , Libro L.Cab. IX. •. 159
tucion ; pero efte complemento puede fer muy
inferior á lo que pudiera acaso admitir la na
turaleza de su fuelo , clima , y situacion con
otra conftitucion , y otras leyes mas políticas.
Ún pais que desprecia el comercio extrangero,
y que folo en dos ó tres puertos de fus vaftos
dominios da abrigo á las embarcaciones de na
ciones extrañas, no puede girar la misma can
tidad de negocios , que si rigiesen diftintos re
glamentos fobre efte importante punto. En un
pais ademas, de ello donde aunque el rico , y el
que posee gruesos capitales goze de la mayor se
guridad, apenas vive feguro el pobre , y el que
folo ha podido grangear un caudal escaso , es
tando expueftos siempre á fer insultados , con
el pretexto de jufticia , por el pillage , el robo,
y la eftafa de los Mandarines fubalternos , la
cantidad de los fondos empleados dentro de él en
los diferentes ramos de trafico y comercio inte
rior no puede fer tan grande, ni proporcionada
á lo que es capaz de admitir la naturaleza , y
extension de aquellas negociaciones. En todos
aquellos ramos la opresion del pobre no puede
menos de ocasionar el monopolio del rico , elj
qual engrosandose con una especie de trafico
exclusivo podrá hacer cada vez mayores fus ga-
jlancias. Dicese pues , que el doce por ciento
es la qüota ordinaria del interés , ó usura en la
China ; donde, por consiguiente las ganancias del
fondo habrán de fer fundentes para foportar
contra sí un interés tan desmedido.
Un defecto de la Ley podrá alguna vez le
vantar la usura , ó qüota del interés á mas alto
grado que el que corresponde al eltado actual de
un pais en quanto á su riqueza ó pobreza. Quan
ido Riqueza dí ¿as Naciones.
do la ley no prescribe los límites que^deben te
ner los contratos quedan los Banqueros casi en
el mismo pie que un bancarrota, ó negociante
de un credito dudoso ; aun en los países mejor1
arreglados. ' La incertídumbre de cobrar el dine
ro pueftado hace que el que prefta exija el mis-¿
mo interés de todos que el que exigiría de'urf
bancarrota , u hombre fospechoso en su credito..
Entre las Naciones 'barbaras que inundaron las
Provincias, Occidentales del Romano Imperio se
dexó .p'or muchos siglos 4 la buena fé de ' los
Contrayentés la forlrhacio'n , y formalidades de los
contratos. Apenas habia uno en que intervinie
se la autoridad publica de la Ley , 'ni de Tri
bunal de jufticia : á cuya causa puede» en gran
parte atri,buírse aqÜeHá•exórbitai>ciaüá, que llegó,
¿n aquellos ticní'pois''fa qüota/de ra° usura.
< . EL' prohibir: enterameníé'^la^usura ,. ó'interést,
mercantil' del 'Hihéro /'ñó'és' Vrió'do' de' precaver
la. Muchos necesitan, de tomar para fus' nego
ciaciones cantidades adelantadas y ninguno
preftaría sin prometerse la utilidad qüe del uso
de sü ¡ di'neró pihedt'resá'Ttár .como es: regular que
resulte',-y Tég¿fric'brVesp'ónd'e no' fplo 'á la gahah-
éia'qufe con. aqüeT dinero' puede grangearse , sind
SÍ riesgo á que' se expone el que tiene que eva
dir u'n'a Ley que se lo prohibe. A efta causa , y
á ía cíín'éífttdd 'r|é recobrar el dinero preftado á
los ni ere aderes",')^ río:'á.:. la pobreza det país es
^"Tíl^tilb $¥fíb^e':'Kfrl: Üe'Montésquiea. :er"altoí
precio de la uSurá'rehWe''10s Mahometanos. '
. El predio ''m^s':ibajó 'á' que; deben reducirse
las ganancias de los fondos ha: de fer algo mas
qúe'fo purarriehte baftante para cubrir las per
didas, accidentales."á ' que: tftá expüefto todo
era-.
Libro I. Cap. IX.
empleo de un capital. El refto de todo efto es
lo que se llama ganancia neta, ó pura. Lo que
se entiende vulgarmente por ganancias no íolo
comprende eñe refto liquido , sino quanto se saca
para reemplazar las pérdidas extraordinarias: y.
ti interés que el que toma dinero puede y debe
pagar ha de fer proporcionado no á éftas , sino
á aquella ganancia pura.
Del mismo modo la qüota mas baja del in
terés es necesario que fea algo mas qué lo su
ficiente para compensar las pérdidas ocasionales
á que eftá expuefto el que prefta fegun una re
gulación prudencial. Quando efto no se verifica
asi, la caridad ó la amiftad ferán los únicos mo
tivos que tuvo, el mutuante parapreftar, en cuyo
taso no deber^ llevar juftamente interés alguno.
_:..,En un país que baya adquirido aquella pleni
tud de riquezas de que es xapaz fegun fus cir-
cunftancias ; en que cada ramo en particular ten
ga ya toda aquella cantidad de caudal que pue-j
de emplearse-en él, asi como no puede menos
de, fer muy corta la qiiota : de las ganancias deí
fejido *. asi también <habrá de fer baja á propor-
lion la. del; interés del¡ dinero „ y tanto que ferá
imposible mantenerse con fus caudales los que los
peftinani á préftamos ,; ó imposiciones en po
der de negociantes, 4 no fer hombres fumamen-
fe ; poderosos, , Todos los de mediano cauda* se
verían obligados 4 emplear por sí mismos fus
fondos. Sería indispensable que todos los hom
bres de dinero fuesen. negociantes , ó se deftina-
sen al tráfico minuto ; á cuyoeftado parece estar
muy próxima la Holanda ; en donde es una cosa
muy mal vifta no fer comerciante un Ciudadano.
JLa, necesjdad hace que lo fean todos; y no hay
Tomo I. Sil
162 Riqueza de las Naciones.
duda que la costumbre es la que conftituye el
bien ó mal parecer en el público. Tan ridiculo
como parece no veftir al uso del país , tanto lo
es. el no vivir como los demas viven en las co
sas indiferentes. Asi como en un campamento mi
litar no parece lo mas propio un hombre de pro
fesion civil , y aun se pone i riesgo de verse de
sairado , asi y mucho mas parece mal un ocioso
entre gentes embebidas en negociaciones ¿ y
tráficos. *' ; f: ,
f '' ;Puede llegar á fer la qüota de la ganancia.
tan baja , que el precio' de las mercaderías , aun
el mas alto , pero que se ha hecho ya precio
ordinario, se necesite casi todo para pagar la
parte que se resuelve en renta de la tierra , y so
lo réfte lo que es puramente suficiente para paw
gar el trabajo de prepararlas , y ponerlas en es
tado de venta, aun pagando el trabajo al menor
precio en que puede págarse, que es el mante
nimiento , ó comida del trabajador. El operario
por un medio ú otro ha 'de haber-sido manteni-:
oo mientras ha duradé la obra ; pero el feñor dé'
ta tierra puede no haber sido ' pagado. No eftán
muy lexos de efte infimo: precio las' ganancias
del comercio que giran en Bengala los criados,
6 dependientes de la Compañía de, la India
Oriental 'V R » .' •'- :
*". !La proporcion que la quota: mercantil del
interés dice , ó debe decir ¡ con la ordinaria de
la ganancia pura , varía necesariamente fegun
tjue baja ó fube la ganancia misma. El doble
del interés es lo que en la Gran-Bretaña llaman
ios comerciantes , buena , moderada , y razona
ble ganancia : términos que no creo quieran de
cir otraíeoía que ganancia ordinaria t ó regular.
Llbro I. Cap. IX. 163
En un país en que la pura ascienda á un ozho>
ó un diez por ciento , puede fer cosa razona
ble llevar por interés la mitad de efta cantidad
en los tratos en que se versen fumas , ó capita
les preftados. El capital eftá á riesgo del que lo
recibió de otro , asegurándoselo al que se lo
preftcV^. un quatro , ó un cinco por ciento en la
mayor parte de las negociaciones puede fer fu-
ficiente para compensar el riesgo de la asegura
cion, y bailante recompensa del cuidado y tra
bajo de emplearlo. Pero no debe fer la misma
efta proporcion entrela usura y la ganancia pura
en los paises en que la qüota ordinaria de la ga
nancia fea ó mucho mas alta, ó con extremo mas
'baja. Siendo muy baja efta ganancia no debería
llevarse por usura una mitad , por que feria in
terés excesivo ; y siendo mucho mas alta podría
el interés ferio tambien i proporcion.
En los paises que van siempre adelantando
en riquezas el precio bajo que fixa la.opulencia
en las ganancias de las mas mercaderías viene i
fer como una compensacion de los altos valores
de los falarios del trabajo para el tfe&o de atem
perar el precio de aquellas, y hacer que eftos pai
ses puedan venderlas tan baratas como fus ve
cinos menos adelantados , ó que van á pasos mas
lentos , entre quienes ha de fer forzosamente
mas bajo el precio de los falarios dichos.
En realidad las altas ganancias fon por sí
mas aumentativas del precio de la obra , que los,
Falarios altos. En una manuíactura de lienzos,
"pqr exemplo , si a todos fus diíerentes operarios^
como raftrilladores del lino , hilanderos , texedo-
res &c. se les pagase fus falarios con un aumen
to de dos quartos al dia » feria necesario au**
164 Riqueza de las Naciones.
mentar el precio de la pieza de lienzo , pero en
foló aquello que coftase dé mas á razón de los
dos quartos por persona de las que se habian
empleado en aquella pieza , multiplicado por el
número de dias en que habian trabajado los ope
rarios. Aquella parte pues de precio que erkaque-
íla mercadería se resuelve eti falarios del tra
bajo levantarla en cada uno de los eílados de la
dicha manufactura folo con proporción arith-
inética á efte aumento de falarios. Pero si las
ganancias de los diferentes empleantes del dicho
género de labor se levantasen un cinco por
ciento, v. gr. aquella parte del precio de la mer
cadería que7 se resuelve en ganancia del fondo,
levantaría en cada uno de los varios eftados de
la manufactura á proporción geométrica de efta
alza de ganancia. Él empleante en raftrilladores
al vender SU linó raftrillado exigiría aquel cin
co por ciento más fobfe el valor de los mate
riales y falarios qué adelantó á fus oficiales. El
que emplease á los hilanderos facaria el mismo
fobre-precio después de cobrar él valor del lino
íaítrillado que compró , y los Malarios que ade
lantó á fus operarios peculiares : y él texedór, «
Su empleante , otro cinco por ciento' mas fobre el
Valor del hilado, y los falarios de los que texieron.
Para el efeclo de fubir el precio de las mercade
rías la alza de los falarios obra del mismo modo
que influye la usura simple en la acumulación de
débitos \ y la alza de la ganancia como la usu
ra . compuerta o usura de usuras. Los mercade
res' y fabricantes se quexan comunmente de los
malos efectos de la fubida del precio de los sa
larios del trabajo, porque les aumenta él de la
tnercaderia , y se disminuye en consecuencia de
Libro I. Cap. IX. 165
ello el despacho de su obra. Nada dicen del au
mento de las ganancias , ni de fus malos efectos:
guardan un profundo silencio en quanto á las
conseqüencias de su propia utilidad , y se que-
xan amargamente de las ganancias agenas.

CAPITULO X.

De los satarios , y de las ganancias según


la variedad de empleos del trabajo , y
los de fondos.

-Los diferentes empleos del trabajo y de los


fondos que necesariamente se verifican dentro de
un mismo territorio en toda Sociedad, no pue
den menos de fer unos mas ventajosos que otros;
pero todas eftas ventajas y desventajas en gene
ral ó han de eílar perfectamente iguales, ó han
de gravitar perpetuamente hácia cierto centro
de igualdad. Si en un mismo territorio se veri
ficase un empleo ó evidentemente mas , ó cier
tamente menos ventajoso que otro, naturalmen
te en el un caso concurriría á empearse en él
tanta gente , y en el otro tan poca , que se ve
rían muy en breve volver á su nivel todas aque
llas ventajas , igualandose proporcionalmente con
las de los demas empleos. Asi á lo menos fuce-
deria en una fociedad en que se dexasen ir las
cosas por su curso natural , en que hubiese en
eftas negociaciones una perfeQa libertad civil, y
én donde cada hombre fuese enteramente libre
para elegir la ocupacion que tuviese por mas
conveniente , y mudarla siempre que lo tuviese
i bien dentro de los limites de la julticia, y de
a' razon. E1 interés racional de cada uno haiia
i6S Riqueza de. las Naciones.'
eficazmente que buscase cada quat el deftino
ventajoso , y que huyese del que lo era menos.
Los falarios pecuniarios, y las ganancias de
la misma especie fon á la verdad en las diversas
naciones de Europa extremamente diferentes en
los empleos respectivos del trabajo y de los fon
dos. Efta diferencia nace parte de ciertas circuns
tancias de los empleos mismos,que bien en la rea
lidad bien en la aprehension de los hombres, les
recompensan á eftos á su fatisfaccion' en unos con
mas ganancia , y en otros con menos: y parte de
los varios rumbos de la Política de Europa, que
en Nacion ninguna permiten aquella perfecta li
bertad de empleos y deftinos arbitrarios, unas ve
ces con mas , y otras con menos fundamentos.
La consideracion y exámen de aquellas cir-
cunftancias'variantes, y las de la Política de
la Europa fobre efte punto dividirá en dos par
tes efte capítulo.

PARTE I.

D E LA S DES IGUALDAD ES QU£


dimanan de la naturaleza de los empleos
mismos.
, ,: . . . '. j
Seccion I.

La, cinco circunftancias siguientes fon las que


principalmente influyen para que en unos em
pleos fea mayor que en otros la ganancia pe
cuniaria , fegun han llegado á alcanzar mis me
ditaciones : la primera lo agradable ó desagrada
ble de los empleos mismos : la fegunda la faci
lidad y poco cofte , ó la dificultad y galtos para
Libro I. Cap. X. 167
aprenderlos : la tercera la conftancia ó incons
tancia del empleo actual en ellos : la quarta la
mayor ó menor confianza qué hay que deposi
tar en los que los exercen : y la quima la pro
babilidad ó improbabilidad del buen exito, ó
feliz fuceso.
En quanto á la primera , no habrá quien du
de que los falarios del trabajo varían fegun la
facilidad , ó dificultad , limpieza ó fuciedad, hon
radez ó bajeza del empleo. Por efta razon en
las mas partes un oficial de Saftre gana menos,
tm año con otro, que uno de Texedor, porque
la obra de aquel es mucho mas facil : un oficial
Texedor gana menos que un Herrero , porque
ía obra de aquel aunque no fea mas facil es
siempre mas limpia. Un Herrero aunque es
un artesano no gana tanto en doce horas como
un Carbonero en oeho en las minas de piedra
de efta especie, no siendo efte mas que un tra
bajador , ó mero jornalero , y no artífice como
el otro: pero la obra del Herrero no es tan fucia,
es menos peligrosa, se hace con luz natural , y
no se trabaja en fubterraneos. El honor hace tam
bien" una gran parte de recompensa en los em
pleos mas bien mirados del mundo : y asi en la
parte de pura ganancia pecuniaria apenas habrá
una cosa completamente recompensada , sin que
entre alguna otra circunftancia que califique de
varios modos aquella compensacion, como pro
curaré ir explicando. Lo agradable ó desagra
dable de un empleo produce el efeélo contrario:
el oficio de Carnicero es un exercicio odioso, y
que se considera en parte como brutal , pero
por lo mismo fuele fer de los mas provechosos.
El oíicio mas deteftable de todos los oficiosas
168 Riqueza de las Naciones.
el del Verdugo , aunque fea el executor público
de la J'ufticia , y & proporcion de la cantidad de
trabajo que pone en su obra acaso, no hay otro
mas bien pagado.
La caza y la pesca en aquel rudo y primiti
vo eftado de la fociedad humana fué el empleo
mas importante del género humano : y quedan
do con el tiempo, y con la adelantada cultura
de las gentes , en los terminos de una de las di
versiones mas agradables, siguieron los hombres
por gufto lo que habian principiado por nece
sidad. Por efto en el eftado culto , y adelan
tado de la fociedad fon por lo regular muy po
bres las pocas gentes que siguen por oficio lo
que las mas por pasatiempo. Asi han sido los
pescadores desde el tiempo de Theocrito: (*) ni
eftá en mejor situacion el cazador de oficio en
las mas partes del mundo. La complacencia
fencilla y natural que en eftos empleos se en
cuentra hace que se ocupen en ellos mas gen
tes que las que pueden arriesgarse á vivir de
fus producios ; y el fruto de su trabajo viene al
mercado tan barato á proporcion de su cantidad,
que apenas puede rendir para alimentarse esca
samente los que trabajan en ello por oficio.
Lo desagradable , y lo mal reputado de un
empleo, iníluye tambien en las ganancias de los
fondos del mismo modo que en láíqüota delos
falarios del trabajo. ¿ Un Tabernero , jamas due
ño de ta casa en que trabaja, y expuefto siem
pre al vergonzoso trato., y á los insultos de los
borrachos y de las . gentes de la clase ínfima del
pueblo , como se ha de decir que exexce un
Libro I. Cap. X. 169
oficio agradable, ni de crédito? pues con todó
eso en Inglaterra, y en otras Naciones acaso
no se encuentra un oficio que rinda mas con
menos fondos.
En fegundo lugar varían los falarios del tra
bajo por la facilidad ó dificultad , y mas ó me
nos cofte en el aprendizage de un oficio.
Quando se conftruye una máquina muy cos
tosa debe esperarse que la obra extraordinaria
que con ella haya de hacerse pueda reempla
zar, antes de gallarse ó maltratarse , el capital
invertido en ella con las ganancias regulares. ú
ordinarias por lo menos. Un hombre educado á
expensas de mucho trabajo y tiempo en qual-
quierade aquellos oficios que requieren una des
treza y pericia extraordinarias debe compararfe
á una de ellas coñosas maquinas. La obra qué
aprende es necesario que le reemplace ademas
de los comunes falarios todas las expensas de su
educación , á lo menos con unas ganancias re-
guiares y proporcionadas á cierto capital que sé
gradué fer equivalente á aquellos coftes y gas^
tos: y es necesario también que efio se verifique
dentro de un periodo de tiempo razonable , con
respecto á la incierta ;Jdtiracioritfe la vida hu
mana , á femejanza dé'Ta computación que se
hace con respeño á la duración , aunque mas
cierta, de la m*áquina. ' _ ' ', ' '■ '
La diferencia entre los falarios de un tra
bajo de mucho' talento y 'de otro mas común
iftá 'ftindada en'éfle principio. ; La Política dé
'Eiirópa corisidera trabajo de talento y pericia el
de todos los fabricantes , y artesanos mecánicos;
y el de lais gentes del campo lo tiene por frai-
bajo común. Parece que fupone fer el de los
Tomo I. «2
170 Riqueza de las Naciones.
primeros de una especie mas fina y delicada fy
¿o ferá puede fer en muchos casos ; pero por
lo regular es muy al contrario , como procuraré
ir demoltrando. Las Leyes y las coltumbres
de Europa para llegar á calificar á una perfona
para exerceruna de tas especies del trabajo dicho
imponen la necesidad de un aprendizage, aun
que con diftintos grados de rigor en cada parte:
y aquellas mismas leyes dexan libre el fegundo
trabajo á qualquiera que en él quiera exercitarse
sin mas circunftancia reftrictiva. En el discurfo
:del aprendizage todo el trabajo del aprendi?
cede á beneficio del Maeftro : y aun en muchos
casos tienen que mantener al apiendiz todo aquel
tiempo fus padres , ó fus parientes. Aun se
fuele dar dinero por que se les enseñe un ofi
cio. Los que no pueden dar dinero, dan tiem
po , efto es , quedan ligados con la obligacion
de trabajar para los Maeftros algunos años, ma»
que los del aprendizage regular: circunstancia
:que aunque no siempre es ventajofa al Maes
tro por razon de la holgazanería que motiva
en el aprendiz , es siempre contraria y des
ventajosa á éfte. En el frabajo del campo por
el contrario mientras el,,trabajador eftá ocupado
en los ramos mas fáciles,, de su exercicio
aprendiendo los mas diííciles , y su trabajo pro
pio es el que le mantiene en los diferentes efta-
dos graduales de su profesion. Luego es muy
conforme á razon que los falardos de, los oficiales
mecanicos , íabricantes , ó artesanos de Europa
fean algo mas altos que los de los obreros del
campo. En conseqüencia de efto eftán aquellos,
y les conftituyen fus fuperiores ganancias, en un
cftado , ó gerarquia de mas consideracion entre
-a ' .i c.
Libro I. Cap. X. 171
el tomun pueblo. Pero efta fuperioridad es ge
neralmente muy corta, por que los falarios dia
rios , ó femanales de los operarios en qualquiera
de las manufacturas comunes , como las ordina
rias de lino ó lana , fon en las mas partes, por
un cómputo regular , muy poco mas que los joi
nales de un obrero. El empleo de aquellos es
ciertamente mas eftable y uniforme, y compu
tado el año en junto , pueden fer algo mayores
fus utilidades ; pero no parece exceder de aque
llo que es bailante meramente para compensar los
fuperiores gaftos de su educacion.
-= La enfeñanza en las Artes de ingenio y pro
fesiones libeiales aun es mas prolixa y coftofa.
Por tanto la recompenfa de Letrados y Médi
cos, de Pintores, Escultores, y Arquitectos debe
fer mucho mas liberal y ventajofa, como lo es
en efecto.
, Las ganancias del fondo fon las que me
nos impresion reciben de la facilidad ó dificul
tad del aprendizage del oficio en que aquel ca
pital efté empleado. Todos aquellos medios de
emplear caudales ó fondos, que con tanta va-r
riedad se prefentan en las Ciudades popnlofas,
en realidad vienen á fer ó igualmente fáciles,
ó igualmente dificiles de aprender. No parece
que pueda fer mucho mas intrincado un ramo
úe comercio, interno, ó externo que otro, en
fuposicion de aprendidos los principios que ri
gen el comercio en general de una Nacion.
En tercer lugar varían lo*, falarios del tra
bajo en diferentes ocupaciones por la conftan-
cia ó inconílancia de empleo.
El empleo, ó el tener actualmente que tra
bajar , es mucho mas conílante en unos oficios
17a, Riqueza .de: 1/A.s Naciones.
que en otros. En la mayor parte de las mir
nufacluras puede un operario eftar* casi feguro
de que hallará todos los dias del año en que
ocuparfe. Un Albañil al contrario fuele no te
ner que trabajar en tiempos fumamente frios,
q extremamente calorofos, y en las eftaciones'
templadas depende tambien su empleo efe&ivo
del capricho ageno, ó de la cafualidad: por con
siguiente efta expuefto á no tener jamas en que
cmplearfe : y en efta fuposicion lo que gane
quando efté ocupado en su exercicio rto, fald
tendrá que mantenerle mientras efté ociofo¿ si4
no compensarle de algun modo aquellos angus
tiolos y defesperados momentos que le han dd
eftar trayendo á su imaginacion á cada pafo la
trille idea de, /su situacion precaria. Por efta
razon vemos que en donde computan casi iguai
les á los jornales del trabajador del .campo la
mayor parte de los falarío's de :los: Artefanos,
los de los Aibañiles fuelen fer generalmente un
doble mas que éftos. Donde los Obreros ganan
quatro ó cinco pefetas á la femana los Aibañiles
ganan siete ú ocho: donde l©s uno6 Éeis, los otros
nueve ó diez; «y donde nueve « diez aquellos
como en Londres , éftos quince ó diez y ochoi
y sin embargo de efto no creo que haya oíicio
mas facil de aprender que el Albañilage ; pues
.vemos queden tiempos desproporcionados para
.mejor deftino los mas de los que no tienen ofi
cio se dedican á efte exercicio. Los altos fa-
larios pues de efta clafe de gentes no fon re-
compenfa de la pericia en el arte , sino de la
incertidumbre , ó inconftancia de empleo, ó ac
tual trabajo., . , . ,,, .« r
Un Carpintero de onra gmefa execce , al pá
ifccer á lo menos* un oficio de mas pericia 6
ingenio que un Albañil : y en las mas^ parte»
sus falarios fon algo mas bajos que los de éfte,
aunque efto no es general. Su empleo, ó actual
ocupacion , aunque depende del capricho de los
que quieran llamarle', no' es tari dependiente
eomo el del Aíbañil; ni su oficio eftá tan ex-
puefto á las continuas interrupciones de lo llo
violo del tiempo, y de otras intemperies.
' Quando los oficios que por su naturaleza
d*n que hacer conftantemente, no pueden por
algdna ' caula extraordinaria executarlo así eri
cierto krgar particular, los falariotf de sus ofU
cíales levantan siempre ' muc{ibfnias '<fiié á Ti
proporcion que debieran (obre los jornales de
lotfvobreros del campo; En Londres todos los
Oficiales lartefanos eftán "expueftos ' i fer emplea
dos' ó despedidos de m¿ Maeftros' cadsü' dia; é
cada femana del mismo modo 'que 'en "otráí
partes tos' jbrftaletos/ La cíale inferior' áb
telanos, como i Jets oficiales de Saftre agarran ai
dia11 media corona ( 1 1 rs". y 8. mrs.. ) aunque el
jornal ordinario de un trabajador del campa sfc
regula en díez',y ocho periiquesy (6.'rsí y 25'.
mta ) Err Vas :poblaciones cortas :¿ como Luga:-
res , y Aldeas , los falafrbs d© i Aquellos opera
rios faftres apenas igualan á los jornales del
campo: pero ett Londres (ueleri los de aquel
oficio no tener que trabajar en, varias tempo
radas del año, especialmente eh el Eftío.
, guando á la inconftancia jde' 'ocupacion se
agrega' Ib desagradable y facio de ' la obra fuele
levantar el falario de la labor; mas ordinaria
mucho mas que el de los Artefanos mas dies
tros, ó' dje; oficio de mayor pericia. "Un Car
yfa Riqueza dé' las Naciones.
bpnerOf. por exemplo, que trabaja i destajo en eW
Carbon de. piedra .:se fupone ganar en Newcastle
doble por lo comun, y, en muchas partes- de.
Escocia triple de un jornal del campo. L.o alto:
de sus falarios nace de lo fatigoío , de te>-defa-
g rada ble, y de lo fu ció de su obra. Su ocu
pacion pjiede fer tan durable y conftant© co-«
B»o él quiera. Los Alzadores del carbon exer-t
cen en Londres un oficio ú ocupacion que en
\o penofo , fucio , y defagradable iguala , si no
excede, al de los Carboneros : y por razon de
Ja inevitable irregularidad del arribo de los bar
cos que conducen aquel utensilio ¿ no, puede
menos de fer muy inconftante el acíual empleo
de ellos. Pues si el Carbonero , ó el que faca
de los fubterraneos el carbon de piedra , gana
por lo. comun doble, ó triple de los jornaleros
ácl campo,, no ferá extrañó que los Alzadores
gaí^n :iquatro /ó cinco veces jnas, En: la indaT
^aciprl) que. anps ; hace $e. mandó hacer de la
condicion y eftado de ellos trabajadores se halló!
Kjue fegun el precio á que se les pagaba enton»
•ees podian ganar desde feis á diez Shelines al
dia: y feis íjhelines eran cerca-del quadruplo
de ui) jqrnal del campo :en Londres :• y .en , tpdo
ramo de tráfico,, ó; negociacion lomas bajo de las
ganancias comunes se considera siempre aquella
qüota que se paga al mayor número. Por exor
bitantes que parezcan las dichas ganancias si
fuefen algo mas de lo fuficiente para tompenfaj
Jo defagradable de las eircunfta:n§ias,.dd exer-
cicio aquel:, feria tan grande el númefo.de :kas
competidores para aquel trabajo,, como que es
.un exercicio que n° tiene privilegio .exclusivo,
„que las reduciría muy en breve al precio mas
bajo.
.? Libro I. Cap. X. ^ 175
►o' La conftancia ó inconftancia de empleo na
da puede influir en las ganancias ordinarias del
fondo, ó no fon las circunftancias que por su
naturaleza las menfuran : por que el que el fon-
-do efté ó no actualmente empleado no consiste
-en el comercio en general, sino en el Comer
ciante, j . ■ 1 '. • .
En quarto lugar varían los falarios del tra
bajo fegun la mayor ó menor confianza que en
los operarios se deposita. j< bv:
u?. ; Los falarios de los qficiales Plateros , ó Jo-
.yéroá fon en todas partes fuperiores á los de
;otros! muchos operarios no folo de igual, sino
de íuperior ingenio, por razón de los precio-
fos metales, y piedras preciofas que manejan.
,< Fiamos nueftra falud á un Médico: nues
tros bienes, y á veces nueftra vida¡ y 'nueftra
¿eputacion á , un Letrado ; ó á un Procurador
.en nueftra aufencia. Efta confianza no puede
depositarle en gentes de mediana , y mucho me
nos de baja condición; por tanto la recompen
sa debe fer tal que pueda foftenerles en ef ran*.
,go¡' que requiere en la fociedad una confianza
<le «íta especie. El dilatado tiempo de la tda¿.
xacion de éftos, los gallos de su énfeñanizaj com
binados con las demás circunftanciás, levantan
.mucho mas el cómputo que lo que parece que
merecía su mero trabajo. .; :,.[ -y - .;/ n«. '.■.•"4
nQuando uno emplea su caudal fojamente en
qualqKjiera especie de tráfico, n© se vérrfi'ca en
.ello agena confianza^ ;el crédito que pueda ó no
eftablecer entre las gentes no depende de la
naturaleza misma de aquella negociación, sino
(de la opinión que ellas: formen dei¡ caudal del
empleante, r de jiU probidad , y de su prudencia;
-31
f}6 Riqueza di. las: Nacion es.
.por. lo que i la diferencia de ganancias ea los
diveríos ramos que gira no puede provenir de
los diftintos. grados de confianza que en él se
.hayan . depositado, oq : n i a .?,>.. : '..íi
-:., En quinto: Ittgar varían los falarios del trá*
Jíajo ;en :sus, difepentes empleos fegun la proba»-
bilidad del éxito malo ó bueno que puede te
ner .el. exercicio» ; :. i !, ;, 1
.La, probabilidad que pueda haber Cobre si
uno que se aplica á aprender un oficio faldri
.bien ó, mal califkádo para aquel deftíno en su
«tafeñfcnfca., es muy varia fegün la variedad mis-
.ma dfc los exercicios sin número que se hallan
en una fociedad. En la mayor parte de los ofi
cios mecánicos es \ casi feguro et buen éxito:
pero en Jas profesiones liberales^ muy incierto.
&i0 uop .aplica. k, i\í hijo í.Zapateso.le queda
mby:,po<!a} duda. íbbre si. .llegará. á, ifO' á' apren
der í hacer un par de zapatos ; pero ü le des
tina al eftudio del Derecho conocerá , que de
veinte, uno llegará i verfe capaz de mantenerfe,
despues de muchos tiempos de dispendios¿con
tfolit* ^quel iexereidio: en virtud de:$uTufteif£nGi&
-yiíde , su) hnrero trabajo; En un juego; det Tuerte
óncifa:el que faca el preruio viene á ganar co-
ido :lo que perdieron los que, Tacaron las céduí-
•las. en blanco. En una profesion en .que se des
gracian veinte para uno! que. llega á maduré»,
: uooi:: Úebb. ülevar . respjpctivamente n te» > mas
.,de aqudl«s ganancias o^je hubieran : feoadibifiqs
<Veinte ísiihpbierawi'íalidA aptos p'ata m eaercri.
jdio.. Un Juer,, ó:un Abogado , que acafo á los
quarenta años de edad , y ©tras veces de pro
fesion ,iiprincipia á ganar alg<y en su cartera5,
.cómobnoj ha aie Tefc:4udo: ;q:ae Reciba alguna
re
Libro L Cap. X. 177
retribucion no folo por los gaftos y trabajo de
una educacion tan prolixa y coílofa , sino en
consideracion á fer tan penofa la carrera, que
para que uno gane es necefario que se des
gracien veinte que no pudieron arribar al cfta
do de perfeccion. A veces parecen demasiado
extraordinarias, las remuneraciones de algunos
Letrados, y Jueces, pero por mucho que lo pa
rezcan nunca llega á fer igual la recompensa!.
Hágase un cómputo en qualquiera pueblo de
quanto pueden anualmente ganar , y quanto ex
pender anualmente todos. los. oficiales ú opera
rios de los diíerentes oficios.comunes , como de
Texedores ,. Zapateros, Saftres, &c. y se hallará
que^ la primera fuma excede con mucho á la
fegunda : pero hagale la misma computacion con
respecto á, los Profefores del Derecho, ó Juris*
confultos en: todas las clafes diferentes que se
hallan en los tribunales, y se verá que sus ga
nancias anuales apenas. alcanzan á sus anuales
gallos, aun quando las primeras se regulen por
un alto precio, y los fegundós por el mas bajo.
La fuerte pues deh Letrado eftá muy lejos de
fer una rifa perfefcta::y tanto ella como las de-
jmas proíesiones liberales: 'y. honoríficas eftán muy
•diftaiites de fer bien recompenfadas en punto de
,ganancia pecuniaria..
Sin embargo eftas profesiones guardan
•8« debida, proporcion con . las demas ocu
paciones.,ry no: .obftante lo poco ventajofo
itte" sus gantincías.ífón. muchas. las gentes de es
píritu genérofo que:: acuden á poríía á ella carre
ja. Dos • cáu fas Hay que principalmente la re
comiendan : .la primera aquella reputacion que
acompaña generalmente al que llega á aventa-
Tomo I. 23
178 RrQUEZA DE LAS NaCIOVES.
jarse en ella , y feñalarfe por su fuperior pe
ricia; y la fegunda aquella confianza que todo
hombre tiene en mas ó menos grado de su
buena fortuna mas que de su propia habilidad,
para ganar su fuftento.
El aventajarfe en una profesion en que fon
pocos los que llegan á una medianía es la fe-
ñal mas decisiva de un genio ó talento fuperior.
La admiracion pública que se conciban ellos
genios diftinguidos hace siempre una gran par
te de su recompenfa , mayor ó menor fegun
el grado de su diftincion : compone una gran
parte del premio en un Médico : algo mayor
acafo en un Jurisconfulto : y el todo puede de-
cirfe en la Poesía , y Filosofía.
Hay tambien ciertas habilidades agradables,
y entretenidas cuya profesion exige del público
cierto grado de admiracion , pero cuyo exercicio
por oficio de ganancia se considera conftituida
en cierta clase de proftitucion , fea por razones
juftas, ó fea por preocupaciones vulgares. Por
tanto la recompensa pecuniaria de los que por
oficio la exercen debe fer baftante no folo para
pagarles el trabajo , et tiempo , y los gallos que
necesitaron para adquirir aquellas habilidades,
sino para retribuir ó compensar aquel cieito des
credito que acompaña á su exercicio, usandolo
como medio de ganar la vida. Las crecidas re
muneraciones de los Cómicos, Operiftas, Baila
rines, Jugadores de manos, y otras gentes de elta
clase, van fundadas fobre eftos dos principios ,en
algunas partes; es á faber,la rareza y mérito de. una
habilidad fobresaliente : y el descredito con que
emplean fus talentos. A primera villa parecerá
.la cosa mas absurda el que por una parte des
Libro í. Cap. X. 179
preciemos fus personas , y por otra remuneremos
fus habilidades con una profusion tan liberal:
pero bien mirado lo uno es consequencia nece
saria de lo otro. Siempre que la opinion , ó la
preocupacion publica dexe de fer la que es en
efte punto no podrá menos de disminuirse la re
compensa pecuniaria de tales exercicios. Se apli
cará á ellos mayor numero de gentes , y la con
currencia hará que baxe muy prefto el precio
de su trabajo, tftas habilidades , aunque nada
comunes, no fon tan raras como vulgarmente se
imagina : las poseen muchas gentes con gran
•perfeccion , pero se desdeñan de hacer uso de
ellas en publico : y se verían muchas mas perso
nas capaces de adquirirlas si su exercicio se lle
gase á tener por honorífico , ó á lo menos por
honroso.
E1 relevante concepto que la mayor parte de
los hombres fuelen tener de si propios, y de
fus talentos , es un mal muy antiguo , y muy
-reprehendido en todos los siglos por Filosofos, y
Moralistas : pero generalmente no fe ha hecho
tanto alto en la absurda presumpcion que tiene
tambien el hombre de su propia fortuna , sin em
bargo de que, si cabe, es mas universal. No hay
hombre que en un eílado tolerable de falud y ,
robustez no tenga alguna parte de aquella idea
presumptuosá. La casualidad de la ganancia es
siempre mas ó menos ponderada de todos : pero
la de la perdida pocas .veces advertida ; ape
nas habrá uno que no la disculpe ; y ninguno
que la pondere en mas de lo que es.
• Que la fuerte, ó la casualidad de una ganan
cia e6 pOr ltí. coma n rétry recomendada por los
mas , nos lo acredita k coacurrencia general a
180 Riqueza de las Naciones.
rifas , fuertes , y loterías : sin embargo de que en
el mundo no se ha vifto todavia , ni creo que se
verá una lotería perfecta en su linea ; efto es, en
que la ganancia compense toda la perdida ; por
que en efte caso el Banquero nada podría pro
meterse , y ninguno la entablaría. En las lote
rías eftablecidas en Inglaterra los billetes , ó pa
garés no fon en realidad dignos del precio que
por ellos pagan los fubscriptores originales., .jr
con todo se venden despues por veinte ,• treinta,
y quarenta por ciento adelantado : y la causea
:de efta negociacion no es otra que una vana es
peranza de ganar alguno de aquellos premios
.grandes que se prometen en la fuerte. Los mas
.prudentes no tienen por insensatez pagar una
.¿peaueña. fu upa por la contingencia :de poder ga
nar diez , ó veinte mil libras ; sin embargo de
jtjue conocen ., que aun aquella corta Cantidad es
ijn veinte , ó un. treinta por ciento mas de lo que
merece el premio de la fuerte misma. En una
Jqteria en que el premio no exceda de veinte li
bras, aunque por otros respectos se acerque mas
•á las rifas que se llaman perfectas, que Jas lote-
-rias . comunmente eftablecidas , es feguro que no
• habria la. misma folicitud por billetes. P.or tener
mas fuerte que esperar hay quien compre infi
nidad de pagarés , y quien tome parte en los de
otros : pero no hay una proposicion ma,s cierta
.en las Mathematicas que la de que quautps. mas
. billetes: se. aventuren es . mayor la perdida que
opftr upa regla general se debe razonablemente
esperar : de cuya verdad es una prueba no pe
queña , el que si uno tomase iodos los vales, ó
pagarés del juego perdería ciertamente una can-
. tidad determinada x que es la que ha de ganar
f íj': JilBRO I. £,AF. .• ,H l8i
necesariamente el Banquero : luego quanto ma
yor fea el número de billetes , no tocando la
fuerte , mas se ha de acercar el jugador á aque
lla fegura perdida , por mas que se pondere que
en la multitud cabe mejor la casualidad.
. , •Que el caso de la perdida es por lo general
poco atendido, y nunca, ponderado mas de lo
jque merece, se ve claramente en la moderada
ganancia de los aseguradores. Para conftituir un
feguro bien del ries.golide Juego, hien de naufra
gio ent todo igenero.de tila tico es. necesario que
x:l pr.emto,£ea ifuacienie ..para, oompensar las. per~
dida& -comunes:, paigar las, expensas ,,del mane
jo.; y :de xa r una ganancia ,á lo menos como la
.que pudiera tacarse si hubiese empleado el ase
gurador , .aquel: capital en qualquiera ramo del
•comercio iconouin; ;E,1 rque ^n o paga nías queefto
(paga unicafnente lo que etv reaflidad vale el cies-
•gQ'\tegutado t'ái el .menor precio en que puede
icreer se ba ede otorgar por otro qualquiera un
feguro. Pero aunque algunos han folido hacer
ganancias con los negocios de aseguracion , son
:muy posos ios que habían 'hecho grandes cau-
jdales t: de^cuya consideracion se deoca .inferir que
no' es.imas ventajosa en efta ¡negaaiacion la aba
lanza ordinaria de perdidas y ganancias que
nen, las demas del comercio en que tantos
-hacen fortuna. Pues sin embargo de la moderada
-ganancia , ój deí :premio que regularmente se da
«pWJjagon del feguro,,los mas envilecen en su con-
-sideracion et riesgOiquando ^e trata de pagarlo.
. Por lo general en un reyno, de veinte casas diez
y nueve , Ó noventa y nueve de ciento, ,no eftan
aseguradas del riesgo del incendio los maríti
mos Suelen lla:nar mas la atencion de los comer
182 Riqueza de las Naciones.
,ciantes , :y es mucho mayor el número de las
Naves que falen aseguradas, que el de las que no
lo van: pero sin embargo hay muchos que se ha
cen i la vela en las eftaciones mas peligrosas
y aun en tiempo de guerra sin feguro alguno;
lo qual puede hacerse á veces sin proceder con
tra las reglas generales de la prudencia , espe*.
cialmente , quando es una compañía comercian^,
te, ó un mercader poderoso que cuenta» con
veinte ótieinta baxeles en el mará riesgo suyo^
por que en efte caso la fuerte de los unos pue
de fervir de feguro equivalente al íracaso de al
guno de los otros ; y el premio que se ahorra ib-*
bre el cargamento de todos puede aun mas que
compensar aquellas perdidas que pueden temer
se fucedan en el discurso de toda la .navegacion»
Pero por lo comun efte menosprecio de la ase
guracion para el embarco de mercaderías , del
mismo modo que para el resguardo de almacei-
nes , es un efecto de poca calculacion , y de un
presumptuoso desprecio del riesgo. •'' .o"
• £fta lisongera esperanza de buen fuceso desa
tendiendo el riesgo mas imminente en ningun
periodo de la vida eftá mas viva, ni es mas aten».
dida que al elegir un joven su profesion. Quan
poco poderoso lea el miedo del infortunio para
abatir la esperanza de un lucro meditado ,'isc
ve con evidencia en aquella disposicion placen
tera con que fuelen las gentes mas comunes alis
tarse generofamente por foldados , y marineros
sin atender los riesgos de una campaña : dispo-
sicion que nunca es tan fervorosa aun entre gen-
. tes de mejor clase para emprender la carrera de,
- las letras , ó de las Artes liberades. '• •• • '-^
-X 3* .' . u »í'.;....j.; ,.• ».. i:: ,itA\.s,:; 4 t ..a
Libro >Ij Gap¿ X. 1831
Bien fabido es lo que se expone á perder
un foldado : no obftante los jóvenes voluntarios
sin pararse en el riesgo que les amenaza nunca
se alistan mas guítosos que á los principios de
una nueva guerra en algunos países marciales;
y aunque apenas pueden llegar á tener la fuerte
de un ascenso se prometen no sin razón mil oca
siones de ganar honor, y adquirir diílinciones
que á veces fuelen no verificarse: (t) la paga
que se les da no puede menos de fer mas corta

•' (^) Qúe-'d fin que se proponen los jóvenes que se alis
tan voluntarios para una nueva guerra sea un ascenso, y unos
Honores y distinciones que á' veces suelen no verificarse ; y¡
que estas lisongeras esperanzas sean bastantes para hacer des
atender el riesgo á que se exponen , es una proposición que
con verificarse - en algunos particulares basta para probar el
pensamiento del Autor, qual es hacer ver, que en las em
presas, de fortuna, y. de. negociación es muy común desaten
der el peligro y mal suceso de muchos. , y ponderar la suerte*
fehz de pocos,: pero habiendo de entenderse en toda su ge
neralidad es enteramente falso , que el único motivo de ate
tarse los jóvenes mas gustosos al principio de .una nueva guerra1
que en otras ocasiones , y de no atender al riesgo que les
amenaza, sea el meditado fin de un ascenso, ó de v.na dis
tinción , que ó no se . verifica, ó no. puede menos de rea'.t'-;
jarse» en muy pocos : 1 muy corto poder tendría esta esperan?,a¡
para el efctla á no concurrir otros incentivos mucho mas fuer-
Ij^Sry eficaces ; de que bastará referir algunos por mas obvios
y por .mas comprobados por los sucesos dé la historia. Una1
animosidad nacional , por exemplo , entre dos Estados de mu
cho tiempo enemigos., da mas soldados á una Corona qué
quantos premios pudieran prometerse á sus Vasallos: no son
ppcos losicxemplares que tiette de esto la Oran -Bretaña , do n¿
(le hubo tiempo en :que para apaciguar sus inquietudes itttefrf
linas observó el Gobierna la máxima 'de publicar la guerri
á Francia , en cuyo caso se veían acudir á. sus vanderas - vo>-
luntarios sin número : la diferencia en el Culto, V ¿' ver aja*
da su Religión por una contraria Setla ha sido en muchos
casos, y en casi todas las Naciones, un estímulo, y un re
sorte que ha puesto ea movimiento á los ánimos mas amor-
ú-
\
tfi^ Riqueza de' lastNacjonis.
que eljornal de qualquierai trabajador , y. fus'ífa-
tigas mucho mayores que las de efte en el ac\ual
fervicio.. . ^ ...
Los acafos de la fortuna en el mar. no es-
t¿n tan: deftituidos: de ventajas. como los: del
exercitQ. Se ve muchas veces que se embarca
con consentimiento y gufto de fus Padres en la
Gran Bretaña un hijo de un artesano ; pero alis
tarse por foldado jamas. En exercer por slmis-
ibo algun oficio; 6. negociacion no hay quien no

tiguados , aun de las gentes no solo agenas de aspirar i hí


pretender recompenias y ascensos , sino las menos aproposito
para la profesion Militar ; las exhortaciones benignas de uir
Soberano, amado de sus pueblos, á unos vasallos á quienes
pudiera hablar mandando , y no pidiendo , han producido las
mas veces un enthusiasmo tan generoso , y tan universal , que
no .ha habido clase, estado, ni condicion de ciudadanos que
no 'haya acudido a ofrecer sus ¿personas y sus bienes sin? otro,
objeto queu el: servicio ; de sti' patria : no . siendo ca'isa menos
poderosa para alistarse, voluntarios aquella noble emulacion que.
se , fomenta entreoíos', pueblos , y sus honrados habitantes al' vef
que sus parientes., sus amigos , sus paysanos se alistan para'
una campaña , en qne cada uno parece disputarse la gloria
de ser: primero: ¿quintos exemplos de este ardor marcial y.
patriotico no nos ofrece España en las. circunstancias :de ' la'
presente guerra. oán la. Francia ? . En' todos estos casos, jt' enV
otros u:tuchod-,::n0 , otea un fin meditad»: de ascensos y ttistiríH
cÍQnes.,:.sinOüuna dispasiiion y generosidad de animo :, avivad*
de Ta .fermentaciou' universal , que /no ' tanto es causa de des.»
atender el riesgo ,. como de despreciar el peligro ; de posponerlo
& cierta especie de eroioidad gcnéiica ,qa© caracleriza el pa
triotismo; y de prescindir, de las miras interesadas de los pre.>
na,i»(j , recompensas , . < y .salarios dti un trabajo que no guankt
pTopércion ."Coa. :ellas , -aunque sin lentos inorpueda • Verificaría.
Jbstosr salanes pues ,„byi estos premios) son- .siémpre unés *íim»í
¿ios ,den necesidad , .peno,, no .siempre son el estímulo y el fin
intencionat de aquellos atistamienibii: : y: 'con ,esta timitacion
debe aplicarse : la doÉtrina del' Autor á la materia de que
trata., acreditando enanismo contexto ser esta la genuina ín-
4eügenc¡a de sus proposiciones*' w.: . ,''r ,»
.. .:. Libro I. Cap. X.. " 185
se prometa alguna fortuna ; pero ninguno que la
espere de lo que otro ha de hacer. Un Gran
Almirante no es en tanto grado objeto de la ad
miracion publica , como un Gran General , y los
mayores fucesos en el fervicio de Marina pro
meten una fortuna menos brillante en la opinion
vulgar de las gentes que igual hazaña por tier
ra. Lo mismo se advierte en los grados respec
tivos de fus .oficiales : por las reglas de gradua
cion un Capitan de Navio es un Coronel del
Exercito.y con todo eso parece que no tiene
entre los del pueblo aquella autoridad , mando,
y caracter , que el Coronel de un Regimiento;
por que éfte luce mas su representacion á la vis
ta de las gentes ; quando el otro la exerce á
bordo de una nave en alta mar , y á la vifta uni
camente de fus fubalternos. Los premios gran
des en qualquiera especie de fuerte fon los 'me
nos , y. los mas numerosos fon los que menos
valen : por ello los marineros tienen por lo co
man mas falarios », y, mas grado que un Toldado
laso : y la esperanza de elle mayor premio es
lo que eftimula á abrazar aquel , defti no- Aun*
<ju&' la pericia y deítreza qu,e: enqellbs se: 'nece
sitares. mucho: mayor que la. de casi todos; los ar
tesanos , y aunque toda da vida de aquellos vie
ne á 1er una continuada escena de riesgos , é
incomodidades, todo efto junto, mientras eftán
en la fiase de meros marineros, apenas tiene otra
recompensa que aquel vano placer de exce,derf
y de preferirse á otros. : Sus pagas ' no ion maT
yores que los jornales comunes de un trabaja
dor del campo en aquel diftrito ó puerto en
donde se regulan los falarios del marinero que
se hade embarcar. Como eftán .continuamente
Tomo I,. 24
186 RiqV¿za bs .¿as Naciones."
pasando de puerto á puerto la paga mensual de
ios que se hacen á la vela en los muchos de la
.Gran Bretaña eílá mas proxima á un nivel ge
neral que la de los diferentes operarios de dis
tintas provincias del reyno : y el precio ó qüo-
ta que se arregla en el puerto principal de don
de íale , y á donde entra el mayor numero de
fus Marineros, que es Londres , es el que re
gula el de todos los demas puertos de aquella
nacion. En Londres los {alarios de la mayor
parte de operarios de todas clases viene á 1er
un doble de los de Edimburgo ; pero los
marineros que falen de aquel puerto rara vetf
ganan fobre tres ó quatro Shelines mas al mes que
ios que falen de Leith ; y por lo regular no es
tan grande la diferencia. En tiempo de paz , y
en el fervicio mercantil la paga de un marinero
en Londres es de una Guinea hafta veinte ysie-
te Shelines al mes poco mas ó menos. (*) Un
trabajador del campo en el mismo territorio pue
de ganar al mes quarenta á quarenta y cinco
Shelines , á razon de nueve , ó diez á la. fema-
na : es .cierto que al marinero se le da su racion;
ademas de la paga pero el valor ' de eftas pro
visiones jamas acaso excederá de lo que mon
ta la diferencia que hay en los falarios de unos
y otros : quando efto fuceda alguna vez no ferá
el exceso ganancia para el marinero , pues no
puede participarla eon su familia, muger , ó hi
jos , á quienes fuele tener que mantener de todo
lo necesario epn fola la paga pecuniaria. ; - j
— ' í ' ' ) i ' :» r
(*) Una Guinea equivale i 94. rs. y 17. mrs. vn. segun
ta reduccion regular , sin atender á la variacion que suele ha
ber en el giro del carnbio : y contiene 21. Shelines , i ra»
Iton de 4. rs, y 17. mrs, v«i cada uno»
l- ¿ .1 / : i
Libro I. Caí. X. 187
El haberse libertado de los peligros como
por un cabello, fegun la expresión vulgar, en
una vida tan aventurada, en vez de delanimar
i los jóvenes, parece que les hace mas reco
mendable aquel deftino. En la Gran-Bretaña
fuele una tierna madre repugnar el que un hijo
íuyo vaya á Escuela que efté en Puerto de Mar,
por que la vifta de los baxeles , la converfa-
cion y cuentos de las aventuras de los Mari
nos no les lleve embelefados á aquella carrera,
£1 prospecto diftante de los contratiempos é in
fortunios , quando nos prometemos poder falir
de ellos con el espíritu y la deftreza nunca nos
es muy defagradable ; por consiguiente no hace
levantar el precio de los falarios de efte tra
bajo. Lo contrario se verifica donde de nada
puede valer la deftreza ni el valor: y asi ení
los tráficos en que se conoce aquella contin
gencia fon siempre muy altos los falarios, es
pecialmente quando el riesgo es lo expuefto de
la falud : por lo que conftituyendo éfte la cir-
cunftancia de defagradable no puede menos de
tener influencia en el valor , ó precio de los
falarios del trabajo, comprendiéndose en el ca
pitulo general de que hemos hablado.

' Sección II»

lEn todos lot i empleos que se hagan de los


fondos varía la qüota ordinaria de fus ganan
cias mas ó menos- fegun la certeza ó incer-
tidumbre de la recompenfa , ó de lo que en»
el comercio se llaman retornos. Eftos fon pop
Jo general menos inciertos en el comercio in
terno que en el extern© j y en unos rarnos d*
1 88 Riqueza De, xas Naciones.
efle mas que en otros : menos inciertos en la
América Septentrional para la Gran-Bretaña, que
en la Jamayca. La qüota ordinaria de sus ga
nancias levanta mas ó menos fegun el riesgo;
pero íegun creo nunca á proporción igual, ó
que; lo compenfe plenamente. Las quiebras fon
mas ' freqüenles en los\ tráficos' mas arriesgados.
El mas azarofo de todos los comercios es el
ilícito, ó el del contrabando, aunque también
és el mas lucrativo quando fale felizmente la
aventura ; pero es el camino real de una quie
bra casi fegura. La prefumptuofa esperanza del
buen éxito obua en efte como en todos los
demás cafos, y es la que induce á tantos aven
tureros á emprender un trato tan arriesgado,
gue á veces la competencia del número. reduce
la ganancia á una qüota tan baja que- no al
canza i compenfor de. modo alguno el riesgo
á que se exponen. Pira que se compenfafe com
pletamente no folo debían sus utilidades ren
dir las ordinarias ganancias del fondo, y reem
plazar las pérdidas accidentales^ sino producir
piia .utilidad extraordinaria que \afemejafe> es-*
tos aventureros á los aseguradores. "Yl q^uien du
da que si las utilidades del contrabandifta fue-
fen fuficientes para todo eíto no podrían fer tan
comunes como fon las quiebras de sus cauda
les, ó á lo menos no ferian mas que las de
gifos [comercios lícitos y regulares, «otot ¡, ; ,¿
_ De las cinco circunílancias que influyen en
la .variación de los falarios del trabajo folas dos
bacen variar las ganancias del fondo : ellas fon
l.o agradable ó defagradable de la negociación,
y... el< riesgo ó feguridad en su giro. En quanta
i.te primera se nota muy, <poca diferencia en-*
Libro I. Cap. X. 189
tre la mayor parte de los empleos elidimos de
los fondos, y muy considerable en los del tra
bajo : y en quanto á la fegunda aunque fea
cierto que con el riesgo levanta la ganancia,
00 siempre es en juña proporción con él. Pa
rece feguirfe de todo efto, que en una misma
fociedad, reyno, ó provincia las comunes ga
nancias de los fondos en general se aproximan
mas á cierto nivel en los varios empleos de
sus Capitales, que los falarios pecuniarios del
trabajo : y asi es en realidad. La diferencia en
tre el honorario de un buen Jurisconfulto , y
de un Médico dieftro , y los falarios de un tra
bajador del campo, es evidentemente mayor que
la que puede encontrarfe entre las varias ga
nancias ordinarias de los ramos diferentes del
comercio. Fuera de efto aquella aparente difo-
nancia que fuele prefumirfe entre los diftintos
ramos del comercio mismo , es por lo general
una preocupación nacida de no pararnos á dis
tinguir lo que debe considerarfe en ellos como,
falarios del trabajo de lo que debemos reputar
ganancia de un capital..: j vi
... En Inglaterra ha llegado á fer proverbio pa
ra denotar una utilidad exorbitante „la ganan
cia, de Boticario." En realidad fuele no ser es
ta mas que unos juftosy razonables falarios
de su trabajo. La facultad del Boticario es una
materia mucho mas prolixa y delicada que la
de qualquiera artefano, ó fabricante : y la con^
fianza que en él se deposita es sin compara
ción de mucho mayor importancia. Es el Mé
dico del pobre en los mas cafos , y en algunos
aun del rico, quando el riesgo no es conside^
sable: por tanto su recomponía debe fer cqr^
ígo "Riqueza de las Naciones." ^
respondiente á aquella pericia, y á efta confian
za : y todo el precio de ella fale por lo regu
lar de la venta de sus drogas, aunque todas es
tas vengan , en quanto á su comercio , á costar-
le muy poco dinero. Pues aunque las venda á
trescientos, quatrocientos , ó á un mil por cien
to de ganancia , como no se exceda en el to
do de eftas consideraciones, puede fer todo ello
una recompenfa razonable de los falarios del
trabajo que le cuefta; porque el unico camino
que tiene para cobrarles es cargarlos en el pre
cio de la venta de fus drogas. Y así la mayor
parte de aquellas utilidades parecen ganancias
de un capital, y fon en realidad falarios de su
trabajo disfrazados en utilidades del fondo.
En un pequeño puerto de mar un Especiero
con una tienda de poca consideracion ganará
un quarenta ó cinquenta por ciento fobre un
caudal de cien libras folamente de fondo» y un
Comerciante de todos géneros en el mismo lu
gar apenas podrá ganar un ocho ó diez fobre
un fondo de diez mil. El tráfico del Especiero
puede fer necefario para el abafto, y convenien
cia del pueblo, y lo reducido del despacho al
mismo tiempo no permitir que se emplee ma
yor capital en. ello. El hombre no falo debe
vivir de su trato, sino vivir fegun las circuns
tancias que elle requiere: tiene un corto capi
tal ; no lo, admite mayor su negociacion; es ne
cefario para el pueblo ; ,y el que lo maneja se
ve en la precision de emplear poco , y íaber
mucho, por . que á lo. .menos es indispenfable
que fepa leer, escribir,, y contar; y eílar ins
truido en. las calidades de cinquenta ó fefenta
especies de^gétieros.» y mercaderías,* de su.s. pre-.
Libro I. Cap. X." '" t$v
cios, de fus utilidades para el confumidor, j
de los mercados en que pueden comprarfe mas
baratos, y mejores. En una palabra tiene que
pofeer todos los conocimientos de un gran co
merciante, pues para ferio no hay mas incon
veniente que el faltarle un fondo grande. Una
corta ganancia al año no es bañante recom-
penfa para un hombre adornado de tantas ca
lidades , y tan útil al público de aquel pue
blo. Deducido pues por razón de falarios todo
aquello que al parecer es ganancia exorbitante
de su fondo, vendrá á quedar efta en realidad
en una regular utilidad de efta especie : luego
en efte c^fo también la mayor parte de eítas
crecidas ganancias vienen á fer falarios del tra
bajo.
. La diferencia que se advierte entre las apa
rentes ganancias del comercio por menor y las
del por mayor , es mucho menos en una capital
que en las aldeas y lugares de corta población.
Donde pueden emplearse diez mil pesos , por
exemplo , en un comercio de especería los fala
rios del trabajo del especiero componen una
cantidad muy corta con respeclo á la real ga
nancia del fondo empleado : y por tanto las
ganancias que se ven en los tenderos ricos del
por menor eftan en efte caso mas próximas al
nivel de las que hacen los comerciantes por
mayor. Por efta razón los géneros que un ten
dero vende en las Ciudades grandes fuelen es
tar mas baratos que en. los. Pueblos pequeños
del contorno. La especeria , por exemplo , efta
en aquellas generalmente mas barata : y tan ba
ratos como en los Lugares por lo menos los
Utensilios del pan y de la carne, no habiendo
i. i
192 Riqueza de' las Naciones.
causas extraordinarias que los encarezcan. Nb>
cuesta mas la conduccion del genero de espe
cería á una gran Ciudad , que á un Pueblo cor
to : aunque cuefta mucho mas conducir á ella
los ganados , y los granos por llevarse por lo
comun de mayores diftancias. Como que el pri
mer cofte de la especería es el mismo en ambas
partes , eftos generos no pueden menos de fer
mas baratos donde se le cargan menores ganan
cias. El cofte primero del pan y dela carnees
mas caro en las Ciudades que en los Lugares
cortos x con que aunque la ganancia fea menos
no quedan mas baratos ni mas caros en una
parte que en otra , sino igualmente cajfos ó ba
ratos. En eftos. ultimos articulos de primera ne
cesidad las mismas causas que disminuyen la
ganancia que en ellos aparece fon las que au
mentan su cofte primero. Lo extensivo del mer
cado , q su grande despacho , da empleo á ma
yores caudales , y disminuye la ganancia ; pero
como que por lo mismo que hay mas caudales
empleados es necesario traer ya las pr'^sio-
nes de lugares, mas diftantes , se aumenta con
los; portes el cofte primero de la cosa. La dimi
nucion dfe la una por efta caufa y el aumento de
efte por la otra' las mas. veces vienen como á
equilibrarse ; de donde puede deducirse una ra
zon muy probable del por qué siendo tan dis
tintos ios precios del grano y del ganado en las
varias Provinoias de .Híni'Reyno , hay eftado en
que . se a;dvierte:n casi! iguales los del pan y los,
de"fca,oa:rne; ::.) icq , K.mtx; i t\.
- Aunque por lo general fon mas cortas las
ganancias, del comercio mayor y menor en una
Ciudad Capital que en una de cprta poblacion»
ca
Libró I. Cap. X. 193
en la primera fuelen hacerse muchos caudales
grandes de pequeños principios , y apenas se ve
rifica uno en la fegunda. En los lugares cortos
por razón de lo limitado del mercado publico
nunca puede ex tenderse tanto el trafico como
el fondo. Por tanto aunque en ellos la qüota
de las ganancias de un particular parezca muy
alta la fuma total de ella no puede llegar á fer
de mucha consideración , y por lo regular nun
ca fon proporcionadas ! al empleo anual de fuá
caudales. En las Ciudades grandes por el con
trario puede exienderfe el tráfico gradualmente
á medida que van aumentandofe los fondos : y
él crédito de un comerciante fobrio y equita
tivo se aumenta aun mucho mas pronto que su
caudal. • Extiendefe su tráfico á proporción de
ambos aumentos» y lia fuma total, de' fus gau
rancias á proporción de fu ..tráfico: y después
de acumulado mayor fondo se extienden tam
bién mas fus ganancias, Pero sin embargo de
eílo rara vez se hacen grandes caudales aun en
fes Ciudades populólas por un ramo folo de un
regular y bien manejado comercio, sino-á füer-í
ta de larga vida » de induftriáy de frugalidad,
y de atención. Es. cierto que fuelen grangearfe
tinas fortunas repentinas en aquellos lugares por
medio de le* que llaman comercio de especu
lación : pero es por que el comerciante especu
lativo no exefee un giro regular , fixo , y es
table de comerció 1 Un año emplea en granos,
otro en vinos , el siguiente en uno y otro , ó
en azúcar , cacao , &c. Se arrojad qualquiera
negociación que á su parecer puede rendirle
ganancias extraordinarias , y la dexa quando le
parece que yal eftas se iguakn á las que pueden-
Te m o L 25
494 R I O, U E¿A B JE £S . N ACJtp N E S.'
facarsc de qualquiera otro trato comun, Por es
to ni fus ganancias, ni fus perdidas pueden guar
dar una proporcion regular con las de un ramo
fixo ::y.TeiUbie; de coiatírcio. Con dos ló tres fe
lices, especulaciones de eftas puede ua emplean
te resuelto adquirir un caudal considerable ; peto
tambien eftá expueílo á perderlo con fola una
especulacion desgraciada. Efta especie de comer
cio no puede aventurarse :sino en las Ciudades
grandes ; y folp en., los lugares . de un extenso
giro; y: correspondencia es donde puede adqui-,
rirse la inteligencia y; .deftreza que para ello se
requieren. 1 , , : •,
Aunque las cinco circunftancias arriba dichas
pqasionan desigualdades notables en los falarios
d&l ¿rabajo , y e,n<Jas ganancias, de kis fondos
del modo quefiyáy explicado , ninguna produ
cen en» las ,ventajado . desventajas , ,bien reales,
bien: imaginarias de los diferentes empleos de
uno y otro. La naturaleza de ellas circunftan
cias es tal que en los primeros, equivale á una
corta:, ganancia , pee un ia,r¡4 jj^en, jas fegundas
viení ¿á. contrapefar , una ganancia:, i grande. £
,i.,.!j:íyo para que no baya desigualdad en eftas
ventajas ó desventajas de los empleos diferen
tes , no considerados cada uno de por si,.sino
como en un globo , ó cuerpo en general , fon
necesarias tres cofas, fupuefta una perfecta liber
tad en Jos individuos.de ,upa. fociedád para
abrazar cada uno el deftino que mas le acomo
de. Rn primer lugar los empleos que se hagan,
ó á cuyo tráfico se dediquen , deben fer bien
conocidos y manejados, y eftablecidospor mucho
tiempo en el país : en fegundo deben eftar en su
tur.fftj pedina^o, , ó aquel que^ podernos llamar
^. .»! u •"• *
eftado natural : y en . tercero es necesario qué
sean los únicos empleos que hagan los que se
ocupan en ellos.
£n quanto á lo primero los empleos en que
puede haber, la igualdad de que se habla Ion los
bien conocidos , manejados , y eftablecidos de
largos tiempos en el. territorios. ' . '■'
Suplidlas iguales las demás circunstancias
los falarios del trabajo fon generalmente mas
altos en un tráfico nuevo que en los antiguos.
■ Quando un fabricante proyeclifta emprende
.una nueva manufactura es necefario que efti-
mule á fus operarios , al fepararles de otros
delfines, consignándoles., falarios mas crecidos
que los que pueden ganar en los oficios que
antes tenian , y mas que aquellos que la natu
raleza de la nueva fabrica exigiría en otro caso:
y no puede menos de páfar mucho tiempo an
tes de poder el fabricante aventurarse ,á igualar
aquellos jornales con los comunes. Las manuv
fafturas cuya demanda efectiva nace ' de la md*
da , ó del capricho , eftán en una continuada
vicisitud, y rara vez duran , en .aprecio tanto
tiempo que puedan llegar al eftado de manu^
factiiras antiguas.. Al contrario aquellas cuya de
manda eftriva en la utilidad ó necesidad de los
confumidores -, por que eftas eftán menos ex-
pueílas á las mudanzas del «capricho , y pueden
confervar el mérito y feguridad de< buscadas
ppr siglos, enteros. Por cuya razón, es muy re
gular que en las. de la -primera especie. lean mas
altos, losifálarips^del trabajo que en las de la fe-
gunda. Birmingham , por exemplo , trata en las
manufacturas de moda , y Shefíield en las de
■utilidad positiva,: y, en confequencia de aquer
196 Riqueza de las Naciones.
.líos principios se ve , que los falarios del tra
bajo en ambas ciudades corresponden exacta
mente á efta diferencia.
El eltablecimiento de una manufactura nue
va , de un nuevo ramo de comercio , ó de un
•proyecto nuevo de agricultura es siempre una
especulacion en que se promete el proyectifta
ganancias extraordinarias. Eftas fon unas veces
muy grandes , pero otras , que fon las mas , muy
.al contrario : y siempre es cierto que no dicen
proporcion con las de los traficos eftablecidos
de antiguo en el paisj Si el proyeéto fale bien
al principio fon ciertamente grandes : pero al
paso que aquel tráfico se va haciendo comun,
bien conocido, y antiguo la competencia mis
ma las reduce ya al precio ó nivel de las ga
nancias comunes,.. / . . .
- En quanto á lo fegundo , la igualdad en el
todo de las ventajas ó desventajas de los empleos
diferentes del trabajo, y de los fondos, folo pue
de tener lugar en el eítado ordinario , que pue
de decirse natural de los empleos mismos.
La folicitud ó busca de operarios , de qual-
•quiera especie de trabajo es: Unas' veces mas y
,otras menos que lo regular , ú ordinario. En el
primer cafo fuben mucho las ventajas de un em
pleo respecto de otro , y en el í'egundo bajan
igualmente de su regular eftado. La necesidad
de obreros es mayor en tiempo de cofecha que
en lo demas del año ; y por lo mifrno fuben lps
jornales á proporcion de la demanda. En tiem
po de una guerra en que se facan del fervicio
mercantil para la Real Armada quarenta ó cin-
quenta mil marineros , crece necefariamente con,
•la escafez la demanda de ejlos para las eaibar
.•-a , tíiLiB'R©/.L Caí. X. : 'A toy

radones mercantes , y .por consiguiente fubea


fus pagas á proporción nafta mas de una mitad.
Lo contrario se vé en una manufactura que va
decayendo , por que muchos operarios por n©
dexar su antiguo exercicio se contentan con
menores falarios que los que en otro cafo cor
responderían á la naturaleza misma del trafico:
Las ganancias de los fondos varían con las
alteraciones de los precios de las mercaderías
en que se emplean. Quando el precio de uná
fube fobre su qüota ordinaria , las ganancias dei
fondo , ó á lo menos de alguna parte de él , pa-
fan de fus antiguos limites : y quando aquel ba
ja , bajan eftas también. Todas las mercaderías
.eftan expueftas á las variaciones del precio; pero
unas mas que otras. En todas las que produce
la induftria del hombre la cantidad que de ella
emplea anualmente se regula de necesidad por
la demanda efectiva anual ; de tal modo que el
producto ordinario de la induftria , ó la obra
que regularmente ponga en eftaido de venta,
debe en todo lo posible equilibrarfe con el con
fumo anual. En algunos tráficos, hemos dicho
ya, que una misma cantidad de induftria pro
ducirá siempre la misma , ó casi la misma de
obra. En las manufacturas de lino , ó lana , por
exemplo, un mismo número de manos fabricará
anualmente casi una misma cantidad de eftofas
de lienzo, ó paño : y las variaciones de fus pre
cios folo pueden verificarse por alguna acciden
tal alteración en la demanda de aquellas merca*
derias. Un luto publico levanta el precio de las
telas negras : pero en los lienzos y paños que
comunmente se confumen como es por lo regu
lar casi uniforme su demanda , lo es tambieA
198 Riqueza de ¿as Naciones."
por lo comun su precio. Pero hay otros empleos
en que no siempre una misma cantidad de in-
duílria produce identica cantidad de obra. La
induftria ruftica, por exemplo, producirá en años
diferentes muy d: (tintas cantidades de granos,
vino , azucar , tabaco &c. Por lo qual el pre
cio de ellas mercaderías varía no folo con las '
variaciones de la demanda de ellas , fino con la
'de sus cantidades que fon mucho mayores y mas
frequentes , íiendo de elle modo fumamente
fluctuante > y con la variacion de los precios de
las mercaderias varían tambien las ganancias de
fus empleantes. Acerca de ellas mercaderías
fluctuantes es en lo que se emplean principal
mente las operaciones de los comerciantes es
peculativos. Procuran comprarlas quando prefu-
men prudentemente que ha de fubir su precio;
y venderlas si recelan que puede bajar dentro
de poco tiempo. . : ..'l..u. , •
En quanto i lo tercero , folo puede verifi
ca rfe igualdad entre las ventajas ó lo contrario
de los diferentes empleos del trabajo y del fon
do, quando fon los unicos en que se emplean los
.que se ocupan en ellos. 1 f. , ;
:(¿uando! uno se.mantiene con un empleo so-
io , pero que, no: le Ocupa todo su tiempo, suele
en los intervalos trabajar en otro qualquiera
oficio con menos falario que lo que parece cor
responder á la naturaleza de aquel tráfico mis-
jinoi En muchas partes de Escocia hay todavía
.cierta .dafe de gentes, llamadas Cottagzrs, aunque
:al prefente , es ya mucho menor su número, que
dignen á fer como unos Criados fueltos de Seño
res de tierras, ó de Colonos labradores. El falario
,que reciben por lo. regular de fus Amos es una
,Casa , un pequeño huerto para legumbres , yerba
para mantener una baca , y á veces una por
cion de tierra de inferior calidad para fembra-
dio. Quando , el Amq necesita del trabajo de
eftos les da ademas dos quartillas de havena á
la femana, que valdrán unos diez y feis peni
ques efterlinos. En lo mas del año casi nin
guna necesidad tiene el amo del trabajo de es-
íqs, criados; y el cultivo de aquella pequeña
posesion que les da tampoco es fundente para,
ocuparles todo el tiempo que queda á su dis
posicion. Quando ellas gentes eran mas nume
roías que al prefente , se dice , que se ofrecían
á qualquiera para trabajar por mucho menor pan
ga que los demas obreros. E,n toda Europa era
muy comun en tiempos antiguos ella clafe de
hombres. En los paifes de mal cultivo y peor
poblacion no podían los^Señores y Colonos pro-
veerfe de otro modo de trabajadores para sus
labores, quando por razon de la eltacion ne
cesitaban de un número extraordinario. Aquel
jornal . diario , que accidentalmente recibia , e^
Obrero de su Amo „era c^erítame,nte mucho me
ntís que, el precio jiegular de su trabajo: pero
aquella pequeña posesion de que hemos habla
do antes componía una gran parte de su jufto
precio: y sin embargo deslio ha habido escri-.
tpres que sin atender mas que; i aque)la;recom-
penfa diaria ó femanal, haciejndpl^ eí todo de
los falarios de aquellos trabajadores, se han em
peñado en hacernos ver como cofa maravillofa
lo bajo de los falarios del trabajo en los tiem
pos antiguos, quando fe han dedicado á hacer
el cómputo ó,, coleccion de precios de los pa¡,
too Riqueza bi las Naciones.
' El produfto de un trabajo como cfte no
puede menos de eftar en el mercado á un pre
cio mas bajo que lo que de otro modo cor
respondería á su naturaleza. Las medias en niu-¡.
chas partes de Escocia fon un género de puntó
hecho á mano, mas barato que el que en otras
partes pudiera hacerle en telar. Son produño
de la labor de criados y trabajadores que ga
nan la mayor parte de su alimento y fuftento
diario con otros exercicios. Mas de mil pares
de tilas medias se llevan anualmente de Esco
cia á Leith á precio de cinco á siete peniques
el par, (de dos i tres reales vellón poco mas
6 menos.) En Learwich, pequeña Capital de
las Islas Escocefas el jornal regular de un obrero
es como unos diez peniques al dia: y en las mis
mas Islas hacen medias de lana de precio de
una Guinea cada par, y de aqui arriba, que es
un precio exórbitante.
El hilado de lino efta en Escocia casi en
las mismas circunftancias que el punto de me
dia,' por que lo exercen criados y trabajadores
pagados para otros fines mas principales. Nó
podrían mantenerle: los que penfafen ganar alli
sil Vida con Tolo ellos exercicios , ó cada uno de
ellos Teparadamente. Eri' las mas partes de Es
cocia ha de fer muy buena hilandera la que
llegue á ganar veinte peniques á la femana , ó
siete reales, y diez y siete maravedises de vellón
Caílellanos. . '-i' '
En los paires opulentos es por lo general
tan ex ten (o el mercado, ó el despacho tan gran
de y pronto, que' qualquiera tráfico es capaz
de i emplear todo' el 'trabajo -, y; totío el caudal
de qualquiera que lo exerza. En los pailes pobres
es
. h v v. Libro I. Gap/. "X». '. 201
es por lo regular donde hay aquella folicitud
de los hombres vividores por tener que traba
jar; y por ocupar en alguna otra coía el tiem
po que le dexa libre su principal trabajo: aun
que algo que áefto se parece fuele haber tam
bien en las Capitales de naiíes, ricos. Creo que
no hay en Europa nacion alguna en donde las
rentas de las Cafas fean mas caras que en la
Corte de Londres; y sin embargo no hay pue
blo en donde á proporcion de su poblacion se
encuentre un : quarto , ó habitacion mas barata
de alquiler. No fo lo fon' mas baratas las vivien
das en Londres que en París , y Madrid , sino
mucho mas que en Edimburgo, fupwcfto un
mismo grado de conveniencias : y aunque pa
rezca á alguno una paradoxa extraordinaria, no
dude, que lo: earo .de Ja renta de la cafa por
¿ntero . es caufa: de io .barato de los, fiibarrienu
dos de sus particulares habitaciones. Lo firbidíi
de elle ramo en ¡Londres no nace fotattienre de
4as caulas :qne do encarece'n tambien en otras
Capitales, que es lo caro del trabajo, el alto
:precioi de los materiales' :de' edificacion , y re'-
ipsros ., <pie es npcefariorcondiicir atti de mucha
«diftancia ,: y fobre todo de lo.exórbitarute de'' las
-íentas. de las tierr,a,s, .como que cada. hacendado
.en Londres tiene todo el caracter de un Mo-
-nopoliíla , exigiendo freqüentemente mayor ren-
¿ta de«arra yugada, de mala tierra en una'Ciu-
'dad ,. que de ciento de la me'jdr calidad en Us
-Aldeas diJ3.an.res : sino : que dimana tambien ^n
parte de los ufos y. coíhimbres peculiares de aquel
pueblo, en donde el arrendatario para tomar
una cafa de habitacion tiene que formalizar el
arrendamiento de toda ella por el pie, siendo
Tomo I. 26
202 Riqueza de las Naciones.
el único obligado y responfable al dueño que
se la arrienda: por que en Inglaterra por cafa
de habitación se entiende quanto se comprehen-
de debajo de sus techos. En Francia , en Es
paña, en Escocia, y en otras partes de Europa
no se entiende por Cafa arrendada mas que el
departamento ó quarto que cada uno quifo pa
ra su familia con confentimiento del dueño. Un
Comerciante, Fabricante, ó Maeftro Artefano
en Londres se ve obligado á tomar en arren
damiento toda una Cafa en aquella parte de la
Ciudad que le acomoda para el despacho de
sus géneros: la tienda la tiene en el portal, y
*u familia habita en la Guardilla; y como para
sí no necesita de todo el reílo de las habita
ciones de la Cafa, procura fubarrendar las vi
viendas. á otras familias, que no las pagan sino
á precios muy cómodos , validas de la necesidad
en que el principal arrendatario eítá de acepi
tarlos , para ayudar á pagar el exorbitante del
total de ella: haciéndole cargo al mismo tiem
po que él no ha de mantener su familia con
el produelo del fubarriendo sino con el de.su
oficio, ó comercio. En París y en Edimburgo
hay. gentes que no tienen mas rentas, ni oficio
para mantenerfe que el negocio de ellos fub-
arriendos, y asi el precio de ellas particulares
viviendas fuele fer excesivo, como que su pro
duelo tiene que pagar no folo la renta de la
Cafa que ellos toman en arrendamiento , sino
las ganancias que de eíla negociación se pro
meten ellos fubarrendadores.
Libro I. Cap. X.

PARTE II.

Desigualdades que produce la Política de


rí . , ( Europa. ■

Sección I.

-A demás délas desigualdades que ocasionan las


caufas arriba dichas en las ventajas ó desven
tajas en general de los varios medios de em
plear el trabajo y los fondos , aun en donde
se verifica una perfcfta libertad mercantil , hay
otras de mucha mas importancia que produce
.en ellos la Política de Europa , restringiendo
aquellas libertades. Ello lo hace de tres modos
.principalmente : el primero limitando la com
petencia de algunos empleos á un numero mas
corto de los que de lo contrario entrarian cA
.ellos : el fegundo aumentándolo en otros mas
de lo que feria por sí naturalmente : y el ter
cero reftringiendo la libertad de la circulación
del trabajo y de los fondos tanto de empleo á
empleo como de lugar á lugar. ■'
En quanto al primer modo de obrar aque
lla desigualdad la Política de Europa , refrin
giendo la competencia del numero de los que
(de lo contrario eftarian prontos á entrar en
aquellos empleos, ocupan el primer lugar los
privilegios exclusivos de las incorporaciones , ó
gremios , que fon los medios de que principal^
mente se vale para ello. >
El privilegio exclusivo de un cuerpo , ó de
vn trafico incorporado en gremio , reftringe ne-
cefariamente la competencia , en el pueblo en
204 Riqueza ni l'as Na.c\on es.
que llega á eftableccrfe, entre aquellos á quie
nes se les concede privativamente la libertad
de tratar en aquel ramo. El requisito mas efen-
cial para obtener eüa libertad es haber fervido
en el mismo pueblo. un áprendizage baxo de
un Maeltro aprobado en el oficio. Las orde
nanzas gremiales prefcnben £ veces harta el nu
mero de aprendices de que no puede exceder
.Maeftro alguno ; y por lo' comun el de los años
jqitc el aprendiz eftá obligado áfervirle. El fin
jrje ieftas ordenanzas reftrictivas (*) e$ redueir'to
ccmciurrencia á , un numero much*> menor qufc
^L, ;que .podría abrazar aquel, • tranco > ú oficio.
La limitacion del numero de aprendices hace la
reltriccion di recta ; y la indirecta es el termino
dilatado del aprendizage , que no obra con me-
.nos. eficacia que la directa , pues aumenta las
ipxpenfas ide la educacion, y el tiempo de la en-
feñanza.: i .ji .:j o! .»!.• ji.•• :.j i'!»'')
En ShefField ningun Maeftro Cuchillero
puede tener mas que un aprendiz' :por ordenan-
Ka de su Gremio. En Norfolk y Norwich no
puede exceder de, dos un Texedbr ¿ bajo ta pena
de cinco libras por. cada mes ^qutíies tenga : y
en toda Lnglatén-a ningun Sombrerero puede te
ner mas que dos del :mismo modo : cuyo exem-
plo figuieron los Eftublecimientos, ó Colonias In-
glel'as ; partiendo la pena de las mismas cinco
libras entre el fisdo , y iel delator. Ambas Or
denanzas aunque autorizadas por una Ley púbiir
ca. fueco.n indudablemente dictadas :del mismo
espíritu gremial que las introduxo en Shefíield.

, (*) Se entiende la tendencia de ellas, no precisamente a


intencion de quien las establece , 6 permite.
, Libro I. Cap': X. 205
Los Pafamaneros de Londres no habia un año
que habian formado gremio quando eftablecie-
ron una ordenanza en que mandaban que nin-
,gun Maeftro tuviefe mas que un aprendiz , y
«n caso de neceíidad dos quando mas : eftatuto
para cuya derogacion se necesitó de una atta
peculiar del Parlamento.
En toda Europa parece haber sido antigua
mente el termino comun del aprendizage el es
pacio de fíete años aplicados á la enfeñanza
de qnalquiera de los oficios incorporados en
gremios. Todas eftas incorporaciones se llama-
•í&n 'aivtigu'amente Universidades : que es á la
•verdad el término latino mas ' propio para figni-
ficar unos cuerpos de efta especie. La Univer
sidad de Herreros, la Universidad de Saftres&c.
fon. expresiones que á cada pafo se encuentran
-e'n ios antiguos cartapacios de las Ciudades. Eh
los principios del eftablecimiento de los cuerpos
-dd literatura que se llaman al prefente Vniver-
sidades propiamente , aquella regulacion de cier
to numero de años de eftudio que debia , y de
be preceder al grado de Maeftro en Artes , pa-
-rece tomada. de igual eftatuto en el aprendizage
de los oficios comunes , cuyos gremios , ó in
corporaciones fneronmucho mas antiguas. Asi co
mo era requisito necefario para hacerle Maestro
y tomar aprendices en .ellos oficios el haber es
tado trabajando por espacio de fíete años baxo
la. poteftad y direccion de un Maeftro aproba
ba j' asi el haber eftudiado fíete' años en la es
cuela de uno de Literatura lo era tambien para
habilitar á un Eftudiante al grado de Maellro,
Cathedratico , ó Doctor ( palabras synónimas Cn
aquel tiempo ) en las Artes liberales , y para te
2o5 Riqueza de las Naciones.
ner escolares, ó aprendices ( terminos igualmen
te fynonimos ) que eftudiaíen baxo su enfeñan-
za v direccion.
Por el Eftatuto V. de la Reyna Ifabel de In
glaterra , llamado comunmente el del Aprendi-
zage , fué decretádo , que ninguna perfona ea
adelante exerciese oficio alguno , trafico , ni mi-
nifterio de los que entonces se conocian en
aquel reyno á no haber fervido en el un apren-
dizage de fiete años quando menos : y lo que
antes no habia sido mas que un reglamento de
algunas ordenanzas particulares de gremios se
autorizó por una Ley positiva general , exten
siva á todos los oficios , y traficos mercantiles
de Inglaterra dentro de las Ciudades : por que
sin atender á que la voz de eftatuto es muy ge
neral , y parece comprender claramente á todo
el Reyno , ha sido limitada su extension inter
pretativamente á los mercados urbanos , ó de
las Ciudades, teniendo prefente que en los lu
gares cortos por lo regular se ve obligada una
fola perfona á exercer varios oficios diferentes,
fin la circunftancia de haberlos aprendido por
espacio de fiete años: siendo, efto indispenfa-
ble por la conveniencia misma de los pueblos,
y no fiendo fuficiente las mas veces el numero
, de fus habitantes para dar á cada oficio perfo-
nas que lo exerzan como unico deftino.
Por otra interpretacion del rigor de fus pa
labras fué reftringido tambien aquel, eftatuto:.&
aquellos oficios folamentc que , habia entonces
eftablecidos en Inglaterra , fin extender su de
terminacion á los que han ido introduciendose
, de nuevo. Efta limitacion ha dado motivo á
. varias diftinciones ridiculas , que se han adop
Libro I. Cap. X. S07
tado por maximas generales de su policía , y
foq tan fatuas como inutiles. Han llegado á la
infenfatez de afegurar, por exemplo , (fue un
Maeftro de Coches no pueda hacer por sí , ni
emplear oficiales en conftruir ruedas para ellos,
fino que las hayan de comprar de los Maeftros
Ruederos ; por que efte ultimo oficio lo habia ya
antes del eftatuto de la Reyna Ifabel. Por el
contrario un Ruedero aunque jamase haya fer
vido aprendizage con ningun Maeftro de Coches
puede hacerlos por sí , ó emplear oficiales en
efta obra : por que el oficio de hacer Coches no
eftá comprendido en aquel eftatuto , por no ha-
berfe conocido entonces todavia en Inglaterra.
Las manufacturas de Manchefter , Birmingham,
y Wolverhampton , tampoco se incluyen ea
aquella Ley por la misma razon.
En Francia la duracion del aprendizage va
riaba fegun las Ciudades, y los oficios. En Pa
rís se requieren cinco años quando mas en un
número grande de ellos; pero antes de repul
tarse calificado para Maeftro es necesario que
sirva cinco mas en calidad de oficial afalariado
en muchos de aquellos oficios : en cuyo tiem
po se les llama Compañeros del Maeftro, y efta
especie de fervidumbre de eftatuto" Compañerage,
término barbaro, pero significativo de lo que se
pretende explicar.
En Escocia no hay Ley general que regule
univerfalmente la duracion de los aprendizages:
y asi efte término es muy diferente en aquellas
provincias en diftintos oficios y gremios. (*) En
(*) En España se atienen i. la costumbre, 6 4 las orde
nanzas particulares de los Gremios respe&ivos para la dura
cion del aprendizage ; y asi varía su reglamento segun los oíi
cios , las Provincias , j aun los Pueblos.
208 Riqueza de la.s Naciones.
los que es muy dilatado eRe termino puede re
dimirse parte de -él pagando una corta canti
dad : y aun el libertarle de la obligacion de
incorporarfe en gremio fuele dispeníarie en mu
chas Ciudades de aquel Reyno por muy poco
dinero. Los lienzos y los cáñamos fon dos de
las mas principales manufacturas de aquel pais,
y tanto los Texedores de ellas , como los de
aquellos oficios que les sirven de un modo subal
terno , como los que hacen tornos para hilar,
pueden exercer sus oficios en qualquiera Ciu
dad Gremial sin pagar multa alguna. Tres años
fon en Escocia los que se requieren de apren-
dizage en los oficios mas delicados por regla
general ; y acafo no habrá en Europa una Na
cion en que fean menos opresivas las ordenan
zas gremiales en todos los oficios generalmen
te, (i)

(i) Establecer un mismo número de años para el apren


dizaje en general sin distincion de oficios es un pensamiento
mucho mas absurdo que establecerlo muy largo ; porque ni to
dos los oficios son igualmente faciles ó difíciles de aprender;
ni en todos se usa de iguales instrumentos ; ni para todos se
requiere igual grado de talento y destreza : tanta variedad hay
en estos artículos como en los oficios mismos : luego no pue
de menos de ser un pensamiento absurdo hacer que iguale el
,tiempo la desigualdad de los principios facultativos de la.en
señanza. La mas ó menos dificultad en la materia technica,
y en la delicadeza del manejo de los instrumentos respectivos,
/lebe ser el pnffcipio regulante del tiempo que se prescriba al
aprendizaje : y este mas debe 'ser objeto de las ordenanzas par
ticulares de- los peritos en los oficios respectivos , aunque las
.autorice el Gobierno, que.de una Ley general -:que esté pa-
•deciendo á cada momento excepciones indispensables. Estable
cer aprendizaje con estas precauciones no solo será titil , sino
necesario , por que solo una educación arreglada: por princi
pios y [a aplicacion constante á cierto determinado oficio pue-
. d? ;. ser qausá ,de la perfeccien que se desea en cada 'uno de
Libro I. Caí*. X. 209
La propiedad que el hombre tiene en su
propio trabajo es la bafa fundamental de todas
las demas propiedades, y por lo mismo debe ser
el derecho mas fagrado é inviolable en la fo-
ciedad. 1 odo el patrimonio del pobre consiste
en la fuerza y deftreza de sus manos, y eftor-
barle que emplee su deftreza y sus fuerzas del
modo que le parezca mas aproposito sin inju
ria del proximo es una violacion manifiefta de
un derecho tan incontextable. Es una real y ver
dadera ufurpacion de la jufta libertad del tra
bajador , y del que tiene facultades baftantes
para emplearle : pues á uno y á otro se les im
pide que busquen el modo de vivir mas conve
niente i su genio, y á su con ftitucion , y que
el que da que trabajar á otro tenga á su
arbitrio la eleccion de la perfona. ti juzgar si
«no es ó no apto para emplearfe en una cofa
puede con mucha feguridad fiarfe al que tiene
el interés inmediato en ello. Aquel defeo que
tanto se pondera en un Legislador de evitar el
que se emplee en qualquiera deftino privado,
ó cuyos interefe& fon de los particulares, una
peri'ona que no fea aproposito para ello, es cier
tamente importuno, y á veces opresivo.,.
r "; ••• " t ' .i". ' » l.1
(¿los respectivamente ; porque como en otra parte reílexiona
nuestro autor ( en el Cap. I. de esta obra ) el hombre quando
llene toda su atencion puesta en un solo objeto , sin disipar
sb imaginacion ' con -variedad de materias, está mucho. mas
apto para descubrir los medios de farihíáf la .mayor perfec
cion de :la obra trV «pie. se,,emplea no 'solo adiestrandose en el
manejo de sus instrumentos , sino, aun inventando nuevas má
quinas , y nuevos me'odiís para 'simpliíicar sus operaciones, sub»
dividir oportunamente su trabajo , y producir mas obra y mas
bien acabada en menos tiempo , y á 'menos coste.

Tomo L 27
*io Riqueza nÉ las Naciones.
i E1 eftablecimiento de un largo, y fixo apren-
dizage no puede dar feguridad alguna de que
no faldrá á venta publica manufactura que no
efté bien fabricada: por que quando efto se verifi-
a no es por lo regular por defe&o de pericia , ó
•p " falta de habilidad, sino por fobra de malicia:
.y ei dilatado termino de un aprendizage nunca
podrá evitar el fraude ni la mala fé : por lo qual
para precaver efte abufo son necefarias otras
leyes del todo diferentes. Mucho mayor fegu
ridad dan á un comprador la marca, y fellos
que fuelen ponerle en los metales, y en los
paños , que quantos eftatutos pueden haberfe in
ventado en el mundo fobre aprendizages. A qué
comprador puede ocurrirle el extravagante pen-
famiento de si la obra que compra con las mar
cas que acreditan su calidad, habrá sido ó no
fabricada por uno que haya pafado siete años
de aprendiz en el oficio ? Si la obra es buena
la compra , y si no la menosprecia.
Lo dilatado del aprendizage tampoco hace
por sí que los jovenes se acoftumbren á la
induftria. Todo el operario que trabaja por pie
zas £s por lo regular muy induftriofo y apli
cado,, por que del exercicio de su induftria fa
ca á proporcion el beneficio : pero un aprendiz
es casi imposible que no fea propenfo á la ocio
sidad , y lo es en efecto casi siempre, porque
de no ferio no recibe interés alguno inmediato.
En los oficios y deftinos de clafe infima y aba
tida puede decirfe que folo puede hacerlos fo-
portables la recompenfa: los que eftán mas pro
ximos á disfrutarla abrazan con mas gufto y com
placencia el trabajo, y por consiguiente tienen
mas motivo para habituarfe mas dulcemente i
Libro I. Cap. X. 211
la induñria. Un joven parece mny natural que
conciba cierta aversión al trabajo quando ve que
en mucho tiempo no puede Tacar fruto de su
fatiga : y asi se vé por experiencia que la ma
yor parte de los adultos que se deftinan á
aprendices de .oficios desde la caía de candad
.en que se criaron fon por lo común haraga
nes é inútiles ; por que como fon pobres , y
cueíla mas al Maeftro mantenerles , es mayor el
número de años que se les hace fervir el apren-
dizage. ¡;. '.' ••
Éfte era enteramente desconocido de los an
tiguos ; pero apenas se encuentra Código mo
derno donde no ocupen un artículo muy con
siderable las obligaciones recíprocas de Maes
tros y Aprendices. Las Leyes Romanas guar
dan en efto un profundo silencio. No conozco
palabra Griega ni Latina, (y aun creoque pue
de uno atreverfe á alegurar que no la hay ) que
exprefe la idea que nofotros concebimos ahora
.eri eíla voz Api endiz ; un criado, es á faber,
obligado á trabajar en cierto oficio particular
i beneficio de su amo y ma-.ft.ro por el termino
íxo de cierto numero de años , con la condi
ción de que efte le ha de enfeñar aquel oficio
.mismo.
Finalmente de modo ninguno fon necefarios
los largos aprendizages : aun las artes que fon
muy fuperiores á los oficios comunes , como por
exemplo, la de hacer reloxes de bolsillo , no con-
.tienen un rñifterio tan grande, y de inteligencia
tan intrincada que necesiten de muchos años
de inftruccion. La invención primera de tan pre
ciosas máquinas , y las de algunos primorofos
inftxumentos que se emplean en su fabrica ,. ng.
vil Rr'jUEZ.A de las Naciones.
iiay duda que fueron efecto de una profunda
meditacion , y de mucho tiempo de trabajo ; y
puede justamente contarfe entre los esfuerzos
mas felices que se han vifto haber hecho el in
genio humano. Pero despues de inventadas , y
•bien entendidas, el explicar á un joven comple
jamente el modo de aplicar los inftrumentos,
y de conftruirlas , folo necesita de las lecciones
de muy pocas femanas , y acaso ferian muy su
ficientes las de pocos dias ; á que podia añadirfe
algun tiempo mas para adquirir algun manejo
aunque torpe de los inftrumentos ; poique la
deftieza de la mano aun despues de fer oficia
les no se adquiere sino á fuerza de practica y
experiencia. El mismo tiempo y aun menos feria
tal vez baftante para aprender los demas oficios
mecanicos. Quien duda que un joven se exerci-
taria con mas ahinco y atencion , si desde muy
al principio trabajase como oíicial jornalero,
siendo pagado á proporcion de su poca obra,
poniendo en fus manos los articulos mas grofe-
ros y faciles del oficio , y pagando él mismo los
materiales que echase á perder por impericia , ó
poca defíreza. Su educacion entonces feria mu
cho mas eficaz , y siempre menos odiofa y cos-
tofa. El Maeftro no ganaría tanto , por que per
dería los falarios que ahorra del aprendiz mien
tras dura el aprendizage , y acaso al fin vendría
á fer el aprendiz mismo el que perdiefe, por que
.en un oficio facil de aprender tendría muchos
.competidores , y quando llegafe á fer buen ofi
cial fus falarios ferian mucho menos que fon en
4a conftitucion actual. El mismo aumento de
¿competencia reduciria las ganancias del Maes
tro al pafo que bajafen.los (alarios de los oficia
. .. ...jLibro I. Cap. X. 21 §
les. Todos los oficios , todos los tratos , todas
las negociaciones perderian en interefes , pero
el publico ganar'.! mucho , como" que por elle
medio las obras del artefano faldrian á venderle
á precios mas equitativos.
Para impedir efta reduccion de precios , jr
por consiguiente la moderacion de falarios y ga
nancias , reftringiendo la competencia del nume
ro que ciertamente ocasionaría, fue para lo que
parece haberfe eftablecido los Gremios , y la
mayor parte de fus ordenanzas. Para erigir un
Gremio , ó Incorporacion no se necesitaba an
tiguamente mas autoridad en la mayor parte
de Europa' que la de la Ciudad en que se es-
tablecia. En Inglaterra fué necefaria tambien una
Cedula Real : pero allí efta prerrogativa mas pa
rece haberfe refervado á la Corona para facar
dinero , que ^iara proteccion y defensa de la li
bertad comun contra femejantes monopolios : por
que con pagar al Rey cierta cantidad se conce
dia sin reparo alguno ; y quando qualquiera cla
se de artefanos , ó tratantes se agregaban á gre
mio sin aquella cedula , eftos delitos , llamados
allí adulterinos , no se caftigaban fegregando el
cuerpo ilegalmente formado , sino obligando a
los contraventores á pagar cierta multa por el
permifo de ufar fus ufurpados privilegios. (*) La
inmediata infpeccion del gremio , y de fus or
denanzas para el gobierno privativo de fu eco-
nomia , era privativa tambien de la Ciudad gre
mial : y todas las deliberaciones que fobre ello
se tomaban procedian no del Rey sino de los
individuos mifmos del gremio general.

f i (*) Vease X Madox , Firma Burgi , p. 26. &c


214 Riqueza de las Naciones.
El gobierno economico de las Ciudades gre
miales venia a eltar enteramente en peder de
tratantes y de artefanos : y era interés claro y
manifiefto de cada clafe particular de ellos el
que jamas abundafe el mercado publico de las
especies respectivas de su induftria : que en rea
lidad era mantenerlo siempre excafo. No habia
especie de gremio que no eftuviefe siempre pen- '
fando en cltablecer nuevos reglamentos propios
para el intento , y con tal que fuefe efto permi
tido á su clafe , no hallaban inconveniente en
que las demas hiciefen lo mifmo. En confequen-
cia de ellos principios cada gremio venia á obli
gai fe á tomar las materias que necesitaba com
prar dentro de la Ciudad en mas alto precio
que las hubiera comprado de lo contrario : pero
tambien por lo mismo quedaban autorizados
para vender fus generos igualmente caros : de
moda que en el trafico y negociacion de unos
con otros entre las diferentes clafes de gremios
de una Ciudad ninguno perdía con eftos regla
mentos : y todos ellos ganaban en la negocia
cion con los demas confumidores del pueblo y
del pais : siendo asi que el trafico que enrique
ce á una Ciudad no es el que se giia por los
gremios entre sí , sino por ellos entre el comun
del pueblo.
Todo pueblo viene á derivar del campo, ó
de la tierra, toda su fubsiftencia , y todos los
materiales primeros de su induftria: eftos los
paga despues de dos maneras; ó volviendolos
trabajados ó manufacturados ; en cuyo cafo se
aumenta, el precio de eftos materiales con los
falarios del trabajo , y con las ganancias de sus
dueños , 6 inmediatps empleantes; 4 enviando

i
Libro I. Cap. X. " Í15
alguna parte tanto del produ&o rudo , como
manufacturado que viene de otros paifes , ó de
las partes mas remotas del mismo país en que
se manufacturan ; en cuyo calo tambien se au
menta el precio original de los materiales di
chos con los falarios de los operarios , los poi
tes de las mercaderías, y las ganancias de los
negociantes que emplean en ellas. En lo que
gana en el primer ramo cónsiflen las ventajas
que faca una Ciudad de sus propias manufac
turas: y en las utilidades que faca del fegundo
las de su comercio interno y externo : y los
falarios del trabajo, y las ganancias de los fon
dos componen el total de lo que se adquiere
en ambos. Qualquiera reglamento pues que mi
re á aumentar los jornales de los operarios, ó
las ganancias de los empleantes mas de lo que
sin tales reglamentos ferian, es un eftatuto, que
habilita á una Ciudad para que compre con me
nor cantidad de trabajo propio el produóto de
mayor cantidad de trabajo campeftre ó ruftico:
luego femej antes reglamentos dan á los nego
ciantes y artefanos de la Ciudad una fuperio-
riclad tan^grande como perjudicial fobre los due
ños de las tierras, fobre los labradores, y so
bre los trabajadores del campo; quebrantando
aquella igualdad natural que se verificaría de
lo contrario entre el comercio reciproco de la
negociacion urbana y ruftica. El producto en
tero anual de una Ciudad, ó del trabajo de la
fociedad en comun, se divide anualmente en
tre eftas folas dos clafes : y mediando aquellos
reglamentos gremiales es mucho mayor porcion
la que se reparte entre los habitantes de la Ciu
dad que la que les correspondería en otro cafo;
8i6 Riqueza de las Naciones.
y por consiguiente mucho menor la que jus
tamente pertenecería á los del campo sin aque
llos eftatutos. (2) El

(2) Las incorporaciones gremiales , y sus peculiares esta


tutos fueron sin duda antiguamente una materia muy poco
meditada en España segun la facilidad de permitirse su aso
ciacion , y segun el excesivo número que se halla de estos
Cuerpos en todas las Ciudades ; pues alguna cuya poblacion
acaso no llega á seis mil vecinos cuenta el número de cinco
Gremios Mayores , y veinte y cinco que llaman Menores :
la experiencia ha ido dictando ideas muy distintas : se van re
mediando algunos perjuicios , aunque quedan muchos mas que
remediar ; y vemos que hace ya algun tiempo que el Go
bierno se desvela en el fomento de la Nacion sin tas preo
cupaciones que regían antes en una materia tan importante.
Que todo genero de Monopolio fué siempre la cosa que mas
odiaron nuestras leyes antiguas y modernas , no creo que lo
pueda poner en duda quien haya saludado el cuerpo de nues
tra legislacion ; y tampoco habrá quien dude , que la libertad
en la negociacion de todo genero de mercaderías y manu
facturas del Rey no es la llave que franquea el tesoro de la
Nacion. A todo esto es diametralmente opuesta la asociacion en
Gremios que por lo regular están cargados de privilegios ex
clusivos que traen consigo por necesidad el estanco y el mo
nopolio : sin que pueda haber leyes capaces de contenerles,
mientras por otra parte se franqueen unos medios tan faciles
de eludirlas. No obstante aunque no pueden menos de ser
perjudiciales aquellas Incorporaciones gremiales de 'Mercaderes
y Tratantes cuyo objeto directo es la compra y venta , pu
dieran .considerarse utiles aquetlas qué solo mirasen á la peri
cia y adelantamiento technico , no mercantil , de Artes : ó Ma
nufacturas , si pudieran hallarse tales condiciones que separa
sen en la práctica unos objetos tan intimatnante unidos.
Que esta sea la intencion de nuestro Gobjcrtio se dexa
muy bien discurrir por aquel desvelo con que se m.indan
e.fcáminar en el Supremo Cornejo de Castilla lodas las Or-'
cLnanz'as que se hayan de. establecer en qualqntera Gremio
particular: la intervencion que en sus juntas ha de tener ta.
autoridad pública del Juez territorial ; la precisa intervencion
del l'rocurador Síndico general tula ereccion de qualquiera
de estas incorporaciones , para' qne haciendo' las veces del pú
blico exponga los perjuicios que á- esto pusde|i 6 no. seguirse,
y
' Libro I. Cap. X. iíf
El precio real que la Ciudad paga por los
abaftos, utensilios y materiales que anualmente
introduce es la cantidad de manufacturas, y gé-

y otras precauciones prudentísimas , pero que nunca pueden


ser suficientes para quitar radicalmente un mal tan envejecido.
Si estos Gremios , estas Incorporaciones no tuviefen otro obr
jeto que el arreglar su gobierno económico para el fomento
del oficio ó arte , la enseñanza por exemplo de aprendices,
el tiempo que debian trabajar sus oficiales , las horas en que
no hubieran de poder faltar de su destino , eflablecer fondos co
munes para compra y fomento de máquinas é instrumentos;
para remediar al pobre Artesano que se inhabilitó trabajando,
para los gastos de enseñanza de huerfanos menores hijos de
pobres Artesanos, alivio de la viuda honesta y aplicada, y
otros objetos tan loables como utiles , no habría elogios que
bastasen para publicar el mérito , y la utilidad de Asociacio
nes y Gremios : pero quien no ve que este será siempre un
sistema imaginario , y que al ponerse en práctica ;a mira del
interés y de la negociacion se llevaria como se lleva tedas
las atenciones , valiendose de todos los privilegios que las leyes
les conceden con el fin unicamente del fomento, y de la perfeccion
ríe Artes y Manufacturas , para estancar enire sus Individuos
incorporados de un modo ú otro un mono; o'io b )restvo f
odiado por. las leyes mismas. Los Gremios pues tienen por
sí una tendencia perjudicial ; y será un caso muy raro que se
halle uno que se contenga dentro de los límites legales , y
de ro justo de las intenciones del Gobierno. En efecto en
nuestros dias se van quitando muchas ridiculas restricciones
^uc los Miembros incorporados habían ido autorizando por
ordenanzas inconsideradas , pero bien dirigidas al propio inte
rés : se adopta por los Ministros que nos gobiernan la ma
xima de que no hay modo de fomentar las fábricas como
dc.xarlas que fabriquen libremente , sin mas restriccion que las
que cuidará el comprador de poner naturalmente al fabricante
no comprandole el género mal fabricado : se abolieron las mar
cas de los texidos , las calidades y número de hilos que de
bian contener , como si no pudiera igualar esta diferencia Ib
desigualdad de los precios , finalmente se desterraron muchas de
aquellas limitaciones que aniquilaban la industria nacional apro
vecha. dose los Extrangeros de la contraria libertad que ellos
disfrutaban con ventaja erj sus manufacturas.
Tomo I. 28 Tan
218 Riqueza de las Nacionrs.
neros que anualmente tambien se facan de ella.
Quanto mas caros se venden eftos, mas baratos
se compran los otros ; con lo que la induftria
rúftica queda tanto menos fomentada quanto mas
ventajoía la urbana.
Que la induftria que se cultiva en las Ciu
dades de qualquiera parte de Europa es mas
ventajoía que la que se exercita en los cam
pos, sin fer necefario moleftarfe en una com
putacion mas prolixa , se ve patentemente en
Una observacion muy obvia y fencilla. No hay
país en Europa donde no se encuentren cien
perfonas por lo menos que hayan grangeado
grandes caudales de pequeños principios con el
tráfico y las manufacturas, que son los artícu
los de la induftria urbana , por una que haya
llegado á adquirirlo con las producciones ru
das de la tierra, beneficiada por el cultivo que
es el objeto de la ruftica. Luego en la induftria
de las Ciudades eftán mejor compenfados los
falarios del trabajo , y fon mayores las ganan
cias de sus fondos que en la del campo: y co
mo el caudal y el trabajo busca siempre como
de propio movimiento el empleo mas ventajofo,
acuden naturalmente á las Ciudades, y desierta»
de las campiñas.

Tan perjudiciales como son las imprudentes Ordenanzas de


los Gremios , y Cuerpos exclusivamente privilegiados, por tan
ventajosas se tienen por la experiencia las Compañías volun
tarias , y libres , pero no exclusivas : por que estas encierran
todas las ventajas que se ponderan en la asociacion en Gre
mios ; y la libre competencia de otros que pueden mezclarse
en su mismo tráfico ó negociacion precave los perjuicios del
monopolio, j la sujecion del público al «rbitrio de los pri
vilegiados.
Libro I. Cap. X. tig
Los habitantes de una Ciudad como que vi
ven juntos pueden combinarle para qualquier
proyecto con mucha facilidad. No hay tráfico
ni negociación por de poca consideración que
fea que no-haya llegado á incorporarle en gre
mio en un lugar ó en otro: y aun donde no se
ha verificado ella incorporación prevalece siem
pre el mismo espíritu gremial , la embidia de
los progrefos del foraftero , la repugnancia en
tomar aprendices, y la aversión á comunicar
los fecretos technicos de su trato , ú oficio : y
muchas veces en juntas libres y voluntarias sin
la formalidad de gremios se adieltran para im
pedir las libres competencias de fus rivales que
no pueden prohibir por ordenanzas: y entre
aquellos oficios y tráficos los que ocupan ó em
plean menor numero de manos fon los que con
mas facilidad ó se congregan en gremios , o for
man aquellas combinaciones. Media docena, por
exemplo de Cardadores de lana bafta para dar tra
bajo á mil hilanderos y texedores : concertán
dole en no tomar aprendices no folo se apropian
exclusivamente el oficio , sino que reducen toda
la manufactura á cierto genero de esclavitud y
fujecion á ellos , y levantan el precio de su tra
bajo á mas alto grado con mucho que lo que
merece la naturaleza de su labor.
Los habitantes del Campo , disperfos en lu
gares diltantes , no pueden con facilidad coin-
binarfe : y no folo no han formado gremio en
las mas partes de Europa , (*) sino que jamas ha

(*) En la Ciudad de Valladolid donde esto se escribe, hay


Gremios de Labradores , y de Cosecheros , que son los due
ños de Viñas : y no dudo que los habrá también en otras
partes de España. 1
«20 RlQWEZA DE LAS NACIONES.
prevalecido entre ellos el espirita gremial. Nunca
se ha tenido por necefario el aprendiz age para
caliíicar á un hombre de labrador , sin embargo
de lo extensivo , é intrincado de efte ramo , si
ha de fer bien manejado , pues exceptuando las
ciencias exafctas , y las profesiones de artes libe
rales , no hay exercicio que requiera tanta varie
dad de conocimientos , y experiencias. Los in
numerables volumenes que fobre él se han es
crito en todos idiomas pueden convencernos de
que en Nacion ninguna culta ó barbara se ha
mirado la materia como de facil comprehension:
y de todos eftos volumenes en vano pretenderá
qualquiera facar aquel conjunto de conocimien
tos de tantas y tan diftintas operaciones como
pofee el mas ruftico labrador, sin embargo det
desprecio con que les tratan algunos de ellos au
tores poco considerados. No hay arte acafo , ni
oficio mecanico cuyas operaciones todas no pue
dan simplificarfe en el corto espacio de dos pa
ginas , y exponerfe en muy pocas láminas fu
mecánica : y en efecto asi se ven explicadas mu
chas de ellas en la Hiftoria de las Artes que se
publicó por la Academia de las Ciencias en Pa
rís. La direccion de unas operaciones que á cada
mudanza de tiempo se varían , y que á cada ac
cidente de los muchos á que eííán expueftas, se
mudan , requiere mucho mas juicio , y discer
nimiento que las que fon siempre las mismas
ó casi idénticas las operaciones.
No folo el arte labrantil , ó direccion gene
ral de las operaciones de la agricultura , sino mu
chos ramos fubaiternos de ella requieren mucha
mas pericia y experiencia que la mayor parte de
los oficios mecanicos. Los que labran el bronze
Libro I. Cap. X. ttt
Ó el hierro trabajan en unos materiales y con
unos inftruraentos cuyo temperamento, ó temple
es siempre casi el mismo: pero el que ara la tier
ra con una yunta de bueyes, ó un par de muías
trabaja con inftrumentos cuya fanidad , folidez,
fuerzas, y temperamento varian infinito á cada
pafo : y la misma variacion padece la condicion
de los materiales de su labor ; por lo que ambas
cofas requieren para su manejo mucho juicio y
discrecion: y sin embargo vemos que rara vez
se halla en efto defectuofo un jornalero del cam
po por eftupido que nos parezca. Elle hombre
ignorante eltá .enteramente negado al trato focia-
ble que se encuentra eu las Ciudades ; y fus voc
ees , y lenguage fon por su rulticidad dificiles
de entender para el que no elle acoftumbrado á
oirles : pero su entendimiento hecho á conside
rar la gran variedad de objetos que se le prefen-
tan es generalmente muy fuperior al de otros,
cuya atencion eftá todo el dia ocupada en una
ó dos simples operaciones. Quan fuperior fea la
clafe infima de los del campo á las de igual ge-
rarquia. en las Ciudades , es muy patente á qual-
:quiera que por precision , ó por curiosidad ha
ya tratado con ambas. En la China , y en Indos-
tan tanto la clafe ruftica, como los jornales de
fus trabajadores eftan colocados en un grado fu
perior á los de todo genero de artefanos. Asi lo
feria en todas partes si no prevaleciefe tanto el
espiritu gremial, y jas ordenanzas de fus incor
poraciones.
La fuperioridad que la induftria urbana tie
ne fobre la ruftica en todas partes de Europa
no es enteramente efeQo de la incorporacion en
Gremios , y fus ordenanzas , hay tambien otros

i
222 Riqueza de las Naciones.
reglamentos generales que la apoyan. Los creci
dos impueftos fobre las manufacturas extrange-
ras , y fobre todos los generos introducidos por
los extraños para fomentar los nacionales , cami
nan al mismo fin , y producen el mismo efecto. (*)
Los estatutos gremiales habilitan á los habitan
tes de las Ciudades para levantar fus precios sin
temor de que la competencia, que no hay, de fus
paifanos pueda hacer que no les compren fus ge
neros. Los otros reglamentos les afeguran con
tra los rivales extrangeros. Efta alza general de
aquellos precios caufada por ambos capítulos vie
ne por ultimo analisis á pagarfe por los hacen
dados , labradores , y trabajadores del campo, que
rara vez se habrán opuefto al eftablecimiento
de tales monopolios. Por lo general ni tienen in
clinacion ni agudeza , ó travefura para entrar en
combinaciones : y el clamor , y la fofiftería de
algunas de las gentes de comercio y trafico les
perfuaden facilmente á que lo que es realmente
interés de cierta clafe particular de la fociedad
lo crean igualmente del todo de ella. •»
En la Gran-Bretaña parece haber sido an
tes mayor que en eftos tiempos la fuperiondad
de la induftria urbana fobre la ruftica. Los fa-
larios del trabajo del campo se aproximan mu
cho á los de los operarios de la ciudad , y las
ganancias de los fondos empleados en la agricul
tura á las de los deftinados á manufacturas , con
mas proxima proporcion que la que habia , fe-
gun se dice , en el figlo pafado , y principios del

(*) Estos altos impuestos son indispensables por otra parte


' para el fomento de la industria Nacional : y para igualar la ba
lanza con iguales eftatutos de las Naciones extrang'eras.
Libro I. Cap. X. 423
prefente. Efta mudanza puede mirarfe como con-
fequencia necefaria, aunque remota, de cierta es
pecie de fomento extraordinario que se ha dado
alli á la misma induftria urbana. El fondo que
se acumula en efta fuele fer á veces tan gran
de que no puede ya emplearfe con las mismas
ganancias que folia emplearfe en aquel ramo.
Efta induftria tiene fus límites como qualquiera
otra cofa , y el aumento del fondo , fomentando
la competencia, reduce, ó rebaja las ganancias.
Reducidas eftas á menos, la induftria urbana sa
ca fus fondos al campo , si puede decirfe asi , en
donde creando una nueva demanda , ó folicitud
de trabajo rural aumenta neccfariamente los fa-
larios de efte. Derramase aquel caudal por toda
aquella campiña , y empleado en la agricultura
aquel fondo fe le reftituye al campo , con cuya
fuftancia en mucha parte se habia acumulado en
la Ciudad. Mas adelante procuraré demoftrar
que los mayores adelantamientos de la agricul
tura se han debido en toda Europa á la redun
dancia de los fondos acumulados primeramente
en las Ciudades : y haré ver al mismo tiempo,
que aunque por efte medio han llegado algu
nos paifes á un grado considerable de opulen
cia , es fin embargo muy lento , muy incierto,
y expuefto á las interrupciones de innumerables
accidentes : y contrario por todos respectos al
orden regular ó natural de las cofas. Los inte-
refes, las preocupaciones , las Leyes , y las cos
tumbres que dieron ocasion á ello , procuraré
exponerlas con la claridad posible en los libros
tercero y quarto de efta Inveftigacion.
Rara vez se verán juntarfe los de una misma
profesion ú oficio „ aunque fea "con motivo de
524 Riyi'EZA DE LAS N AVION ES.
diversion , ó de otro accidente extraordinario,
que no concluyan fus juntas y fus converfacio-
rtes en alguna combinacion ó concierto contra,
el beneficio comun , conviniendofe en levantar
tos precios de fus artefactos , ó mercaderías. Es
casi imposible impedirlo, por una Ley que íea.
exactamente obedecida , por que un rigor exce
sivo en prohibir que eftas gentes se juntafen con
qualquiera motivo feria incompatible con la jus
ta libertad de los buenos ciudadanos. Pero ya que
Ja Ley no pueda totalmente impedir eftas jun
tas á lo menos no facilite los medios de celebrar
las , ni las autorice de utiles , ó necefarias.
Una oidenanza gremial que mande, y obligue
á todos los de una profesion á fentar fus nom
bres , casas , y oficios en un libro de regiftro pu
blico facilita aquellas afambleas. Eftrecha cierta
conexion entre gentes que acafo de otro modo
ni aun se conocerían en una Poblacion grande;
y ofrece á cada individuo de aquel gremio una
guia que le conduzca á donde encuentre con la
mayor facilidad con su compañero.
Un eftatuto que dé facultades á los indivi
duos de un mismo exercicio para imponerfe cier
tas contribuciones en beneficio del pobre, del
enfermo, de la viuda, del huerfano, de los del
mismo oficio precifamente , hace ya eftas juntas
necefarias. (*)
La afociacion de Gremios no folo las hace
necefarias, sino que se obliga á muchos á con
descender en los conciertos que forman eftas

(*) Quándo estas juntas para piadosos fines se consideren


necesarias debe haber una suma vigilancia en que jamas se for
men, ni aun con este pretexto, sin que en ella presidan sus Jue
ces privativos, ó en su defetto las Justicias territoriales.
- IaiíW I. Cap. X. ,'.
juntas contra su voluntad, por que la mayor
parte de los votos hace Acia decisiva y obli
gatoria aunque los demas. iiidi«.ídiiios.)a resillan.
En un tráíico á. negociacion 'Ubre,, ó sin las
trabas del gremio v'i>ws»cá puede verificarse utiji
combinacion efectiva 'sin unánime confentunien-
to de todos y cada uno de sus individuos; y
quando se haga no puede durar mas tiempo que
el que tarde en'. mudar de penfamiento qual-
quier'a de' elfosv La mayoríh de votas, puede, en
un Gremio autorizar una Ordenanza que im
ponga ciertas penas á los contraventores; y cfta
circunftancia rio puede menos de reftringir la
libre competencia con mucha mas eficacia que
qualquiera,cómbinaciori, ó concierto voluntario.
Aquel pretexto con que generalmente pre
tenden alucinarnos de que los gremios fon ne-
cefarios para el .mejor arreglo del trato ú ofi
cio , carece abfolutamente de fundamento. No
•fiay una disciplina mas ordenada ni mas eficaz
-para qualquiera arteiano que la que fobre ellas
tienen', no gremio , siná fus cotüpradores , á
quienes llamatti'yulg'armenteí enuunas Provin
cias fiis marchantes , V bií ^otras i parroquianos.
-El''témoi. de perder Jua, géneros i les contiene
para el fraude , y ¡corrige su negligencia , y una
incorporacion exclusiva debilita efta disciplina,
-jpb^Rjue'eft-'efte cafo noipuedei ntanósi.de haber
%pferaftosen'qu¿lqtíiera^ramo , conduzcanfe bien
-ú ' nial : y e.fta, es. la raKflWi pnnvgue , en muy.pQ-
~é'as, Ciudades Gremiales. se hplla un . Artefano
"fobrefaliente , ni buenos oficiales por Jo general
auft en: aquellos ramos de imayor necesidad) y
-despa chob $ í . uno : qu i e re í , tom a r , ume .jo b ra i bien
»*3:¿iátta 4ieñ« -qU GMGttái¿»k das pkábl mi cuíes^ }¡bm
Tomo I5 8o
126 RlQ.ÜfZA DE X AS.NACIONES.'
'en que no hay privilegios exclusivos; y en don-
.de por lo mismo el Artefano no encuentra mas
apoyo que el de su propia habilidad, deftreza,
y aplicacion : en cuyo caíbles lo mas lamenta
ble que fuele fer necefario entrar el genero eip
4a Ciudad gremial con todos los riesgos del
contrabando.
De efte modo la Política de Europa ha ¡i-
.mitado la competencia de algunos empleos á me
nor número que et que .ea Otro cafo se em
plearía en ellos , y por este medio ha ocasior
nado en las mas partes impremeditadamente una
desigualdad de mucha consideracion en las venr
tajas ó desventajas en general de los diferentes
.empleos del trabajo .y ,de lo.s fondos, de la for
ciedad. , , ,, i :,j l»> :.:
, í•• ' I -n¡ u\, :,.tji :i i . !, ,:,:

-En fegundo lugar la, Política de Europa, aur


mentando la competencia en algunos ramos mu
cho mas de lo que ella fe(ía,ipori su ¡tendencia na
tural, ha ocasionado otra : des¡guajda.d; de,, especie
opuefta en Ja general distribucion,, de .aquellas
ventajas ó desventajas, deylos empleo^ diferen
tes del trabajo y de l©> fondos, de^iaifociedad
.misma.. . J„m .. ' .•[i ,:, , . ,]j %. . . ::í
.y.' Llegó á tenerse por. punto de taji^a impor-
itancia! .el qiíe::cierta..número de jp,ye#es fue^se
educado en ^algunas profesiones ,i que uflaín ve«-
ces' el público j!.y otras la piedad de; yarioj fun
dadores particulares eftablecieron pensiones, E4-
cuelasí y fondas, perpetuos para efte plausjble
'intento^' pero f en algunas partes el número ex,-
»cwíiva de aquéllas. fundaciones tra©,á,ftiejtta pr<>.
tl v,i¿uT
Libro I. Cap. X. 227
Fesíon muchos mas que los que en otro caso
penfarian en abrazarla. En algunos paifes de la
Chriftiandad , fegun creo, la educacion de mu
cha parte de los Eclesiafticos se debe i eftos
medios de enfeñanza. Muy pocos fon los que
eligen aquella carrera á sus propias expenfas con
respecto á los que, en confeqüencia de su vo
cacion, fon educados con los fubsidios de aque
llas fundaciones. Lo penofo , lo dilatado y eos-
tofo de aquella educacion no puede procurar
á ellos eftudiantes una recompenfa proporcio
nada á sus gaftos por razon del número ex
cesivo de los que por confeguir algun eílable-
cimiento se tienen que contentar con una
recompenfa mucho menor que la que corres-
ponderia á tan respetable gerarquia: haciendo
de elle modo que la concurrencia de los pobres
lleve á ellos el empleo que debia eftar en los que
no lo son tanto para que pudiefen foftener su ca
racter. No seria cofa decente comparar á un
Parroco, & á un Capellan con un operario, ó
jornalero de un oficio comun en quanto á las
circunftancias de su eftado , y su perfona por
.razon de su caracler venerable: pero el efti-
pendio de un Capellan ó un Parroco , en donde
íon pagados á fueldo , puede muy bien equipa-
xarfe en cierto modo sin desdoro á los falarios
de, un jornalero que gana su vida con un hon
rado trabajot En ciertas Naciones todos los Ecle
siasticos nfon recompenfados por las funciones de
,éw minifterip fegun el convenio que con sus ífes-
pectiyos fuperiores conciertan. Halla mediadds
del siglo catorce el eftipendio comun de un
-Parroco en Inglaterra eran cinco marcos de
plata, que equivalen á diez libras de la pre
•228 Riqueza de. xas Nación es.
fente moneda In-glefa (go© rs. vn.) según regu
laron los Decretos de Varios Concilios de aque
lla Nación : y en la misma época se regulaba
la paga de un Maeítro Lapidario en quatro
peniques diarios que contenían la misma can
tidad de plata que un Shelin de la moneda
actual ( 4 rs. y 17 mrs. vn. ) y el jornal de uu
oficial del mismo Arte fué regulado en tres pe
niques, que equivalen á nueve de la moneda
prefente, ( 3 rs. 12 ^ mfs. vn. ) (*) Los falarios
pues de ellos dos Operarios, fuponiendales to*
do el año empleados ¡, eran muy fuperiores, al
eliipendio de un Párroco :: y fuponiendo sin em-
pleiv á aquel Maeltro la tercera parte del año,
quedaban sus falarios perfectamente iguales con
los de un Cura empleado, y trabajando siem
pre. El Eítatuto XHi do Ja Reyna Ana , decía-
naba al Cap. i2i;n„ <|u€ ; por quanco la .falta, del
.,¿iiificiente fu limito, de Ips Barrocos habia^ hecho
y,qué en varias, partes- eítaVaefeB los 'Guras mal
M dotados, se daba facultad al Obispo .para que
„fe5alafepor escrito , bajo su firma, y lidio <, un ,
•¿¿fúñeteme eftipeíidio , o, ayuda d«„csiftá que ni
^, excfediefe.qdc: clnquenla lijaras, al tañolj ni ba-
^,jafe de veinte."1 En: al ,eftadp pudente dé In
glaterra se tiene por un; e,ftipendio muy razonan
ble de un Párroco el de quarenta libras al Jiña;
-y sin- embargo de una Acta. del Parlamento que
-asi lo dispone hay Curas que áo goizan aun
:de veinífii ; Muchos oficiales ganan; en Londres
-ha"fta quarenta i y apenas, se hallará .en aquella
; Metrópoli un Artefano aplicado en qualquiera
I 'i ■ , 1. ' ■' (i ' ' »
(*.).ATta« el -Estatuto de Trabajadores ¿ que eí el xxv. de
. . 1ííB.RO.I.'CaP. X. 229
especie de oficio que no pafe de las veinte:
aunque efta fuma no excede de los jornales que
comunmente, ganan los trabajadores del campo
en muchas Feligresías rurales. Siempre que se
ha penfado en eftahleCer Ley para regular fa-
Isuiios! en los operarios , ha sido :por lo comun
para bajarlos , nunca para fubirlos: pero las que
se han dirigido á los Eclesiasticos siempre han
mirado ú fubirlos, no á bajarlos; y á obli
gar al los Rectores de las Feligresías i dar algo
mas que áquel eseafo mantenimiento que al->
gunos de sus Curas.se ver* obligados á aceptar
por su niiferable situacion, favoreciendo aquellos
Estatutos la dignidad y decoro debido á la Igle
sia , y á su eftado. (3) Pero, en ambos cafos he
tóos vifto quedar la, Ley iluforia , por que ni
se ha .podido confeguin levantar a los Eclesias.*
ticos el elbipendio., ni bajar los: falárlos al tra-;
bajador conforme á las intencaones' del 'Efbatuto:
por que nunca ha podido elte impedir el que
los unoiu acepten menos de la qüota , legal por
razf»n de. la indigeneja..de. su situaaiun , y
multitud: .de, sus competidores i.xñ á los, otros el
-'i'.' u \.j',l V r.yV31 lo l/b<U ¡¡OJ tí) Mi '.!' ' l
- (3) Esta: cornpaTacioili entre. . los e'tipencjiot "de ' los Parrocos,
x los, salarios de los operarios: comunes . no tiene lugar con
buena proporcion en la, constitucion. .Eclesiastica ¿e España:
pues e¿ bien sabido que en nuestra Nacion no están arregla
dos aquellos ' 'a'ícicrta qUWa' estipendiaría' en ' calidad de jornal
<omo en Inglaterra; simo ¡que conáiáteii eh la paite de Diez-
inoí segiw ;,u varia dí^nibuciojíi,. jen donde sé perciben por
los Curas, 6 por estatuto , ó por costumbre , , ó por privilegio:
en las Primicias : Derechos Parroquiales: y'en'algunas partes
en Beneficios anexos & los Curatos : en piadosas fundaciones
tn favor de Parroquias '&c. Por lo quaVen unos Obispados son
muv pingues y y en .Otros muy escasos l6s subsidios de los
"Curas ,:£:ParrtK:c/s.,r" '• .í "''L,.:r,M ''. »*• , T'-'
230 Riqueza ds las Naciones.
que reciban mas por razon de la contraria com
petencia de aquellos que se prometen mayores
ganancias en darles que trabajar aunque fea á
mas caro precio.
Los Beneficios quantiofos,y otras Dignida
des Eclesiasticas foftienen con decoro el honor
de la Iglesia sin embargo de las abatidas cir-
cunftancias de algunos de sus miembros indi
gentes. El lespeto que todos tributan á aquella
digna Profesion hace tambien parte de la re-
compenfa, fupliendo lo corto del eftipendio en
los miembros necesitados. En algunos paifes de
la Iglesia Catholica se encuentran sin duda ven
tajas grandes en feguir la carrera Eclesiastica;
pero la esperanza misma de sus grandes aco
modos hace que lá abrazen tanto número de
gentes de todas clafes que acafo no la abraza
rían por fola su vocacion , que excede con mu
cho al de quantos empleos puede franquearen
ella una Nacion; y • quedando la mayor parte
indigente, y reducida á aceptar qualquiera efti
pendio por corto que fea, el abatimiento de su
fortuna, y á veces la mendicidad, hacen que
rio se trate con todo el respeto y decoro de
bidos á unas perfonas que no pueden de efte
modo foftener sin desdoro su dignidad. Un nú
mero mucho mas moderado de Beneficios Ecle-
siafticos , y de las perfonas que hubiefen de ob
tenerlos traeria á la carrera de los Sacros Or
denes hombres mas fabi'os , mas decentes, y mas
respetables. (4) " ' 1 "!.'•,••

(4): Ninguno que registre la. antigua disciplina de la Igle^


Jia puede dexar djt convencerse dej-desyelo, con que todos
Jos Concilios, y Prelados Sarítos se empe^a^on en,',no acrer
tentaj. iadissretaaicms el numero de los eclesiásticos » por no
«te?
Libro I. Cap. X. t 131
. ' Si en las profesiones en que no hay bene
ficios como en la Jurifprudencia , y Medicina
se .educafe igual número de Jovenes á expen-
fas, 4el Publico , ó de Fundaciones particulares
feria tan grande la concurrencia que baxaria %
.un extremo laftimofo, ¡la recompenfa pecuniaria
de su trabajo como que en eftos deftinos compo
nen la parte principal de la recompenfa los lu
cros eventuales. Segun el modo de penfar del
.mundo 110 tendría á bien un Padre rico educar
á fus hijos en, ellas á fus propias expenfas : ,,y
.quedarían a¿¡.yetlas ,carreras deftinadas para los
desgraciados y pobres cuyo número , y cuyas
.necesidades harian que se contentafen con un
.eftipendio , tan corto , que ocasionarla un abatU
miento indeicorofo^en, unas, profesiones tan digT
: namente. i;espet,adas, :U:. ,;.,,] •• :íl j
- Aquella, desgraciada clafe de hombres,, íJa,.
jiiiados geqe;ralmcn$e, literatos,, se halla a.1 pr,e-
:fente en algunas partes en, la situacion que en el
.cafo dicho eftanan Jurisconfultos y Medicos.
.Muchos , de ¡ellos fueron .educados en sus. prin
cipios^ .para .el Eftadc» Ecjesiaftico. , y. ha^lajyiase
1.,'t '.,Uli ',<.! S fe'.' !.::);., .::,'[ :'U ol lOCI O , . T!.J7¡». [
idtxarles. /mcpn^ruQ} en perjuicio; deJ'decoEOj ¡leí Estado »,J, Pf
no^ tlenar ministerio tan importante ;y. s^graa^ . de honT^ijes
ineptos Secundum meritum, 'vet. reiitum Ecclcsiarum numerus ¿r-
' dihetur , ' di'ce el Canon .62 del' Concilio Niceno, .lo recite el
• Biikiliense', muchos Synodos Romanos., y .quantas Aásás ,Con-
< 4¡fofcsob#blarfrj.,de {a,,m^ter)a, <Lf . jt¡^itqicío tjf; M Qb-
. ciplíiu jhji tfaido.perjijjcioVimuy considerables al iqismo Estado
Eclesiastico y Civit ,' piles no .basta á reprimirlos todo el celo
junto de los ObispDs 'j 'Preládos' í: y ' , clamarán ' itiuíilmehte
. contra ellos Escritores .Sagrados y profanos mientras : jno ,se
, corte la causa de' í '.daño que es el numero excesivo de lps
Ordenados, y la licencia ilimitada de fundar Capellanías. Vea
se entre otros al Político' Navarrete Disc. \9. 43'. y 44. ;
tgi R iqué'za" d5 las Nacion es.
incongruos para las Ordenes tomaron diferen
tes nimbos en la carrera de las letras para po-
dcrfe foftener , y como fueron educados ó á ex
ponías del publico, ó de fundaciones pias, con
cluido el tendino de fus' curios en que 'ya piin-
cipió á faltarles aquel fubsiclio , sin haber con-
fegiiidó un' decente eftableci'micnto , la recoma
peída de su trabajo quedó reducida á una por
cion casi veryonzofa..
Antes de la invencion pródigiofa'de ' la Ttn:-
prenta el uni'co empleó' en que podía a'dquirUf
algo por íu's "talemos y pericifei un' hombre d*
letras era el de MaeftrO , ó 'Preceptor , en que
comunicaba á otros los conocimientos que ha
bía adquirido rJort su propio trabajo' y experien
cia , y: 'feguramentd era un deftino ma's util para
él , y mas provechofo para 'el publico que el'de
ts c rib i r u iVi ca men te p a rá q u é gárraTe3 • ti W 1 rn pre-
fótM, 6 un "Librero- án cuyo-trafo díó' motivo. fe.
invencion del Arte Typograplíico. El tiempo, el
cftudio , el genio , los conocimientos , y la apli
cacion que se reqíiieren para" '¿alificar .de emi-
'iie)rrt;fei.,S 'uó •Ki^lWo-'^dé' q'tralqu4eii'a:.cíejiri'a' fofa
mayores, ó por lo menos iguales á los que fon
^eífií'áí'ios pira, acredita* 'do gran'' prscíieo á un
Juriscónfulto ó á un Medico l pero la recomperi-
,sa , comun de los Maeftr,ós no dice, proporcion
con la de ellos facultativos^ por que. el .ejercicio
ííé los unos efti ljeno de gente pobre qiie debió
°su feduíác'ron^ria^'aVi'dad •a¿enSV#''énJeÍ de los
• Otros .JiUtjifaií educados lo$ mas;a expenlasde lus
Padres ., o .pacientes bier» iratíomodados. Es corta,
larrecompenfa de.'adueftqS-,Mae,ílros particulares,
'"pero lo' Feria" hVíicrip' má¿'¿' 'si''.de' , entre ellos no
hubieran abrazado tantos la carrera de Escritores
que
Libro I. Cap. X. 233
que imprimen obras para comer. Los nombres de
Escolar y de mendigo batí llegado 4 equivocarse
en muchos paifes de Europa ; en donde hay
Vniversidades en que fus Re&ores defpachan
licencias por escrito á fus Escolares para pe
dir limosna.
En aquellos tiempos antiguos en que no se
conocian tantos fondos de la especie dicha para
la educación de la juventud indigente en las pro
fesiones liberales , y facultades mayores , vemos
que fueron mucho mas considerables las remu
neraciones , ú honorarios de los Profefores , ó
Maeftros^ públicos. Yfocrates , en el que llamar!
Discurfo contra los Sophfftas , arguye de incon-
fequentes á los Maeftros de su tiempo :„ hacen
„ dice , las promefas mas magnificas á fus Esco-
„ lares, y toman á su cargo la emprefa de enfe-
„ ñarles á fer fabios , á fer felices ,. á fer judos,
y en recompenfa de Un férvido tan impottan-
¿ te eftipulan la vil remuneración de quatro ó
„ cinco Minas. (*} Los que enfeñan á faber , con-
„ tinua el mismo , deben fer primero fabios ellos:
„ ¿pues si un hombre fuefe á vender una alha
ja que valiefe tanto como la fabiduria , y la
„ vendiefe por aquel precio-, no le tendrían por
„ un loco ? „ Eñe Autor no exageró ciertamente
en elle pafage aquel eftipendio , pero es cierto
que no era menos que lo que es regularmente en
nueftros tiempos. Las quatro Minas no equiva
len á menos que á cinquenta onzas de plata , que
en moneda prefente dé España pafarian de

(*) Una Mina Attica , ó Griega, de que habla el Au


tor , pesaba toa Drachmas Atticas , ú Ochas Castellanas , que
contenían una Libra de 12 f onzas de peso de plata.

Tomo L 30 '
234 RIQUEZA DE LAS NACIONES.
mil rs. vn. y no menos que efta fuma se daba
por cada Escolar en Athenas á los macftros emi
nentes de aquellos tiempos. Yfocrates mismo
pedia diez Minas por cada Discípulo: y quan-
do enfeñaba en Athenas, se decía , que tenia
halla cien Escolares : y yo entiendo que elle fue
se el número de los que atendian i un tiempo
á un mismo Curfo de leclura t número que no
debe parecer extraordinario: en una Ciudad tan
populofa , y para un Maeíiro tan famofo ; y que
enlcñaba lo que en aquel tiempo era mas apre-
ciable que todas las ciencias , como era la Rhe-
torica : en cuya fuposicion por cada Curfo de
lectura debió percibir mi] Minas : las mis. ñas que
se dice tambien por Plutarco haber sido su re
gular Didaclront ó ellipendio por la enfeñanza.
De otros muchos Maeltros eminentes de aquella
antiguedad se fabe haber juntado caudales gran
des. Gorgias hizo un prelente de su propia es
tatua de oro macizo al Templo de Delphos ; y
no hemos de fuponer que gaftó en ella todo lo
que habia adquirido en su vida. Su modo de
portaife , como el de Hippias , y Protagoras,
otros dos maeltros famofos de aquel tiempo , se
pinta por Platón como explendido hafta el gra
do de obftentofo y foberbiq. De Platon mismo
se cuenta haber gallado un tren magnifico y fun-
tuolb. Ariftoteles defpues de haber sido Ayo de
un Alexandro , y liberalisimamente remunerado
de elle Emperador , y de su Padre Philipo el
Grande , no tuvo por cofa indecoroía, ni menos
digna de su elevacion , volverá su escuela de en
feñanza publica en Athenas. En aquellos tiem
pos debieron no fer tan comunes los maeltros de
las ciencias como en los nueftros, y aun como
■ . • Libro I. Cap. X. 235
llegaron á fer dos ó tres siglos después folamente,
en que el número, y la competencia rebajó las
ganancias, y abatió el respeto y veneración que
antes se les tenia. Pero sin embargo de eílo los
mas eminentes de ellos gozaron siempre de uré
grado muy elevado de consideración , fuperior
con mucho á qualquiera de igual Profesión en'
nueftros tiempos. Los Athenienfes enviaron á
Carneades, el Académico, y á Diogenes el Eftoi-
co , con una folemne Embajada á Roma; y aun
que Athenas no era ya como antes el folio de la
Grandeza, era no obftante todavía una Ciudad
independiente, y una República respetable. Car
neades también era Babylonio de nacimiento, y
como jaulas hubo en el mundo un Pueblo mas
amante del Extrangero que Athenas , no podría
menos de haber merecido por efta razón mayor
consideración y aplaufo entre los Athenienfes.
Pero efta desigualdad puede fer mas venta-
jofa que perjudicial al publico : algo degrada
rá la profesión de un Maeího , pero el mode
rado cofte de la educación literaria es fegura-
mente una ventaja que compenfa fuperabundan-
temente eñe leve inconveniente. Mayores uti
lidades facaria también el publico si los Cole
gios y Escuelas publicas eftuviefen en una cons
titución mas razonable y ordenada que en la que
se hallan en la mayor parte.

Sección III.

En tercer lugar la Política de Europa co-'


harta la libre circulación del trabajo , y de los
fondos tanto de empleo á empleo, como de lu
gar á lugar , con lo que ocasiona en algunos ca-
%$6 Riqueza de las Naciones.
fos otra desigualdad entre las ventajas ó desven
tajas en general de fus diferentes empleos.
Los Eftatutos de Aprendizage reftringen la
libre circulación del trabajo de empleo á empleo
aun en un mismo lugar : y los privilegios exclu
sivos de los cuerpos la cohartan de un lugar á
otro aun en un mismo empleo.
Sucede freqiientemente eftar ganando en un
oficio los operarios falarios quaníiofos mientras
en otros tienen que contentarfe fus oficiales con
el mero alimento. El uno fuele eftar en un gra
do progresivo de adelantamiento , y por lo mis
mo aumentandofe en él cada dia la necesidad de
manos trabajadoras ; y el otro decayendo dia
riamente abunda cada vez mas de operarios.
Ambas manufacturas fuélen hailarfe á un. tiem
po en el mismo pueblo , ó en un mismo terri
torio á lo menos , sin que el un oficio pueda
fervir de refugio al otro. En unos cafos puede
fer perjudicial el eftatuto de aprendizage , y en
Qtros efte eftatuto, y el privilegio esclusivo de
los Cuerpos incorporados en gremio. Hay mu
chas manufacturas cuyas operaciones fon tan fe-
mejantes que los oficiales de qualquiera de ellas
pudieran con mucha facilidad mudarfe á la otra,
sj no se lo impidiefen aquellas imprudentes orde
nanzas. El arte de texer lienzos , y telas lifas de
feda , por exemplo , es casi del todo igual. El
de texer eftofas de lana es algo diferente y pero
efta diferencia es de ,tan .corta consideración que
qualquiera texedor de lienzos , ó de fedas po
dría en muy poco tiempo haoerfe un razonable
oficial de ellas. Si .qualquiera pues de eftas ma
nufacturas experimentaba alguna decadencia po
drían fus oficiales encontrar muy fácil recurfo
Libro I.Ca*. X. «37
en las otras que eftuviefen en mas próspera si
tuación : y fus falarios ni fubirian tanto en ella»
ni bajaran con tal extremo en la decadente. Por
un eltatuto particular eftá franca para qualquie-
ra perfona en Inglaterra la manufactura de los
lienzos , pero como no es oficio muy cultivado
en aquella nación efte texido no puede fervir
de recurfo general para los oficiales de las otras
quando van á decadencia : los quales en las pro-*
rincias en que se halla eftablecido el forzado
tprendizage no enctientian mas asilo que la ca
ridad de fus feligresías , ó trabajar como jorna
leros en el campo , en la albañilería , ó en otros
exercicios duros y penofos á que no tienen acos
tumbradas fus fuerzas, y por lo mismo fon me
nos aproposito para ellos que para otra qualquie-
fa manufactura que dixefe alguna femejanza con
el oficio que antes exercian.
Todo aquello que impide la libre circula
ción del trabajo de un oficio á otro, la coharta
también en las ventajas de los fondos. La can
tidad de Capital que puede ó no emplearfe en
un ramo depende en mucha parte de la can
tidad de trabajo que puede ocuparse en él.
No obftante las ordenanzas gremiales cohartan
menos la libre circulación de los fondos de un
lugar á otro que la del trabajo. Es mucho mas
fácil á un rico mercader obtener en qualquiera
parte el privilegio de contratar dentro de una
Ciudad gremial , que i un pobre Artesano con-
feguir trabajar en ella.'-
La cohartacion que las ordenanzas gremiales
eftablecen en fia circulación del trabajo es co
mún , fegun creo,,á toda Europa;: pero las res
tricciones extraordinarias que en elle articulo
238 Riqueza de las Naciones.
imponen las Leyes relativas á los pobres fon pe-
culiarisimas á Inglaterra , fegun lo que alcan
zan mis noticias. Consiften aquellas en las difi
cultades que un pobre encuentra para confea
guir vecindad , ó domicilio , y obtener facultad
para exercer su oficio en otra qualquiera parte
que no fea su propia feligresia. En aquella Na
cion • las ordenanzas gremiales folo cohartan el
trabajo del artefano, ó artilla ; pero las Leyes
domiciliares se extienden á cohartar halla el de
los trabajadores del campo. Es muy del cafo
dar aqui alguna noticia del origen , progrefos,
y eftado aQual de efte deforden, como que á
mi modo de entender es uno de los mayores
yerros que ha cometido la Política Económica
de aquella Nacion en efte ramo. ,
Quando por la fupresion general de los Mo<-
nafterios quedaron los pobres privados de la ca
ridad y limosnas de aquellas cafas ieligiofas, des
pues de algunas tentativas infru&uofas que para
el alivio de ellos se hicieron , fué mandado per
el eftatuto 43 de la Reyna Ifabel , cap. 2. que
toda Parroquia fuefe obligada á íocorrer á fus
pobies : y que fuefen nombrados cada año Pro
tectores propios que con los Rectores de las
Feligresías recogiefen por prorrateo Parroquial
la fuma competente para el efecto.
Como en virtud de efte Eftatuto quedó cada
Parroquia obligada á mantener fus propios po
bres , yino á hacerfe .una qüeftion de fuma im
portancia' , quales fuefen los pobres propios de
cada Parroquia: la que despues de muchos de
bates vino al cabo á decidirle por los Eftatutos
a3* yi14.de Carlos II. en , que se mandó que
cualquier» .que residiefe de asiento quarenta dias

,
Libro I. Cap. X. 239
feguidos en una Feligresia ganafe vecindad en
ella ; pero que dentro de elte termino fuefe li
cito á las jufticias á quexa de los Rectores , ó
Proteclor de pobres , remover al recien llegada
á la Parroquia en que ultimamente hubiefe resi
dido ; á menos que tubiefe ó renta de diez li
bras al año , ó fianza que poder dar para des
cargo de la Feligresia en que de nuevo entrafc
á fatisfaccion de los Jueces de ella.
En confequencia de ella determinacion se co
metían tales fraudes , que á veces los oficiales
de Jufticia de la Feligresia folian introducir clan-
deftinamente fus pobres en otra , donde tenien
doles ocultos los quarenta dias de la Ley ga
naban la vecindad en ella , libertando de la car-:
ga de matenerles á la Parroquia á que legitima-
mente pertenecían. Para evitar efto se mandó
por el Eflatuto I. de Jacobo II. que los qua-
ienta dias de pacifica residencia para ganar ve-:
«andad se contaíen desde el en que se diefe no
ticia de ella por escrito , del lugar de su mora
da , jj,. del número de su familia á qualquiera
de los Celadores , ó Rectores de la Parroquia
adonde fuefen á vivir.
Pero tambien parece que los Comisionados
Felijrefes no eran mas comedidos con respecto
á sus pobres, que con los de las demas Parro
quias : y muchas veces condescendian en eftas
intrusiones , recibiendo las noticias , y no dan
do mas paso en cumplimiento de las Ordenes.
.Y como se fuponia que cada perfona de la Par
roquia eflaba particularmente interefada en pre
caver en lo posible que se le cargafe con el
numero de los intrufos, se mandó por un, Es
tatuto de, Guilleitno III. que los quarenta dias
«4© Riqueza de laí Naciones.
de residencia pacifica; no se coniafrn baña que
se hiciese su publicación por proclama en la
Iglesia en el Domingo próximo después de dicho
el Oficio Divino. • , .- .
„ Por ultimo, dice el Dr. Burn ,, efta espe-
„ cié de vecindad ganada por quarenta dias de
„ residencia contados desde la publicación por
,j escrito, rara vez se podía coníeguir: y el ineen-
„ to de eñas Acias no tanto era el que no se.
„pudiefen ganar vecindades, como el evitar que
„se adquiriesen clandestinamente:: pues aquel dar
„ la noticia no era otra cofa que dar poder á.
„las juflicias para que les removiefen. Pero si
„las circunftancias de la perfona eran tales que
„se pudiele dudar si era ó no removible , po-
„dria compeler á la Parroquia á que le diefe
„ vecindad pacifica dexandoíe continuar los qua-
„ renta dias de residencia; ó removiéndole, pro-
„ base aquella,, qual fuese la jufta caufa de eftav
„violenta remoción." . •
Efte Eftatuto hacía casi impracticable para
un pobre ganar vecindad nueva en Parroquia
alguna por el antiguo medio de la quarentena
de habitación. Pero para que no pareciese que
el Gobierno cerraba enteramente todos los ca
minos de mudar los pobres de Feligresías, fran
quearon otros quatro por donde podia ganar fe
vecindad sin dar noticia de la residencia ni
publicarfe por proclamas. El primero era con
tribuir con las cargas é impueftos Parroquialess
el fegundo fer elegido en qualquiera de los ofi
cios añales de la Parroquia , y fervirlo el año
entero : el tercero asiftir á un aprendizage : j
el quarto entrar á fervir con falario de criado
por. un año, continuándolo entero en el fervicio
El*
Libro L Cap. X. 241
Ninguno puede adquiiir vecindad por qual-
quiera de los dos primeros medios sin publico
confentimiento de toda la Feligresía , la qual eílá
siempre muy atenta á las confeqüencias que pue
den feguirfe de admitir á un recienvenido que
no tenga mas que su trabajo perfonal para man
tenerle , bien haciendole contribuir en los pror
rateos parroquiales , bien eligiendole para qual-
quiera Oficio público.
Por los dos ultimos medios ningun cafado
podia regularmente ganar vecindad en Parro
quia agena : raro aprendiz lo es : y en quanto
á los Criados eftá dispuefto } que ninguno que
fea cafado pueda ganar la vecindad por el fer
vido del año como la gana el foltero. El efeQo
principal que ha producido efte domiciliage de
fervicio ha sido abolir en parte aquella anti
gua coftumbre tan ufada en Inglaterra de obli-
garfe á fervir por un año qualquiera Criado:
coftumbre tan autorizada que aun en el dia,
si no se exprefa en el contrato el tiempo que
hade fervir, se entiende tacitamente la obliga
cion legal del año. Pero ni los Amos quieren
siempre dar de efte modo el derecho de' ve
cindad, ni siempre los Criados aceptarlo ; por
que como efta larga residencia dexa libres de
la carga á las Feligresías en que anteriormente
residieron, tienen que perder sus domicilios ori
ginarios en los lugares de su nacimiento , el
de sus padres, y el de sus parientes.
Es evidente, que ningun operario indepen
diente, bien fu efe Artefano, bien trabajador del
campo, habia de querer ganar nuevo domicilio
por aprendizage, ni por fervicio: y el quede
ellos se pafaba á otra Parroquia á ejercer sii
Tomo I. 31
242 Riqueza de las Naciones.
oficio en ella por aplicado que fuefe siempre elu
taba expuefto á que le echafe de su vecindad
el capricho de un Parroco , ó de un celador, i
no tener ó un fondo que le rindiefe diez libras
de renta al año , cofa casi imposible á un pobre
que no tuviefe mas caudal que su trabajo para
mantenerfe: ó una fianza que dar de no fervir de
carga á la nueva Parroquia, que eftaba siem
pre al arbitrio de las Jufticias de paz el acep
tarla, ó tenerla por fuficiente : para cuya fegu-
ridad no querian admitir menor cantidad que
la de treinta libras , no creyendofe fuficiente una
hacienda libre que coftafe menos , para descar
gar á la Feligresía de las obligaciones de man
tener en su cafo al nuevo domiciliado. Quien
no vé que efta es una fianza que apenas podrá
darla uno entre mil de los que se mantienen
de su trabajo : y con todo efo en algunas par
tes aun se piden mayores feguridade*.
Para reltituir pues de algun modo aquella li
bre circulacion del trabajo que enteramente ha
bían arruinado femejantes Éftatutos se introdu-
xo la invencion nueva de los certificados. Por
los Eftatutos 8. y 9. de Guillelmo III. se man
dó, que qualquiera Parroquia eftuviefe obligada
Á recibir á todo aquel que Uevafe certificacion
de la en que habia vivido ultimamente confor
me á las Leyes , firmada del Rector , y del ce
lador de pobres , y confirmada de los fufticias
de paz : que efta perfona no pudiefe fer removi
da por fola la razon de poder fervir de caiga
á la nueva Feligresía , mientras no llegale el cafo
en que fuefe efectivamente onerofa , y que en
tonces la Parroquia que habia dado la certifi
cacion quedafe obligada 4 fatisfacer á la otra los
Libro I. Cap. X. 243
gaftos que hubiefe ya hecho en la manutencion
de aquel pobre , y los que hiciefe para su re
mocion. Para dar mayores feguridades 2 la Par
roquia á donde iba a vivir cfte hombre certi
ficado , fe mandaba ademas por el mismo Efta-
tuto , que para vivir en ella baftale lo dicho,
pero para adquirir domicilio fuefe indispensable
ó pcTeerla renta de diez libias anuales: ó fervir
por sí un oficio parroquial un año entero : por
consiguiente que ni por fervicio de criado, ni
por aprendizage , ni por pagar los impueftos par
roquiales se ganafe vecindad. Por el Eftatuto
12 de la Reyna Ana se mandó tambien que ni
criados , ni aprendices de eítos hombre» certi
ficados ganaíen domicilio en la Feligresía en
que residieíen con efte motivo folamente. (5)
Hafta que terminos haya reftituido la libre
circulacion del trabajo efta invencion de certi
ficados, mejorando lo que anteriormente habian
arruinado los antiguos Eíiatutos , podemos infe-

(5) Ninguno de ellos imprudentes reglamentos tenemos en


España, en donde mas favorable el Gobierno ala justa liber
tad del ciudadano , permite á todo vasallo de cualquiera calidad
y condicion que sea vivir en la Provincia , Ciudad , Lugar,
6 Feligresía qu? mas le acomode para su modo de ganar el
sustento propio , y de su familia. Todo artesano pobr« , ó ri
co puede cxercer su oficio donde le parezca , y aun en los
Pueblos gremiales se ven Cada dia estas permisiones sin nece
sidad aun de incorporarse en sus gremios , como pudiera pro
barse con muchos exemplares : y para precaver los inconve
nientes que de áqui pueden resultar en quanto 4 la facilidad
fie ocuttarse de este modo . los fugitivos per delitos, por desa
plicados , y hombre s de mal vivir, estan con el rrayor acierto
arreglados los Estatutos que hablan sobre pesquisa y castigo de
»agos : y las. muchas leyes que tratan sobre meccligos , espe
cialmente desde la Ley 6, hasta la 19. «leí tu, 12. hb. i, d«
244 Riqueza de las Naciones.
rirlo de una juiciofa reflexion del Dr. Burn:
„ es cofa muy obvia , dice , que hay algunas bien
„ fundadas razones para pedir eftos certificados
„ á los que vienen ó eftablecerfe de nuevo en
„ un lugar : es á faber , para que las perfonas
„ que vivan baxo de ellos no puedan ganar el
„ domicilio ni por fervicio , ni por aprendizage,
„ ni por dar noticia de su residencia , ni por
„ pagar las contribuciones parroquiales : para
„ que los amos no puedan domiciliar criados,
„ ni los Maeftros aprendices: para que si llegan
„ al cafo de fer onerofos se fepa con certeza á
„ donde se les ha de enviar ; y que la Feligresía
„ quede pagada de las expcnfas de su remocion
„ y coíle de su mantenimiento entretanto : y para
„ que si caen enfermos y no pueden fer remo-
„ vidos , la parroquia que les certificó prosiga
„ en los. gaftos de su manutencion : sin cuyas cer-
„ tificaciones nada de efto podria verificarfe.
„.Y ellas mismas razones harán que las Parro-
„ quias no concedan indiscretamente fus certifi-
„ cados: por que no hay duda en que si asi no lo
s> hiciefen se verían cargadas ellas de otros cer-
tificados agenos acafo de peor condicion. „ La
rnoral de efta obfervacion parece fer , que toda
Feligresia debe exigir con rigor los ceitificados
de los que en ella entran , y no 'debe conceder
los con facilidad. „Es cierto , prosigue el mismo
„ autor en su Hiftoria de las Leyes de Mendi-
„ gos , que en efta materia de certificados se ha-
„ Ha una cofa la mas dura del mundo , qual es
„ poner en manos de un oficial publico de la
„ Parroquia la prision vitalicia de un hombie,
,-, sin reparar en el inconveniente que se le pue-
„ de feguir de tener su domicilio precifamentc
Libro I. Cap. X. *45
„ donde le es perjudicial , y no poder con faci-
„ lidad adquirirlo donde le fea ventajoío."
Aunque ellos cef6¿4cados no llevan consigo
teftimonio alguno de su buena conducta, y aun
que nada mas contienen aquellas certificacio
nes, que el que la perfona á quien se dan es de
la Parroquia certificante , pende no obftante el
darlos ó no del arbitrio del Oficial público de la
Parroquia. En cierta ocasion se trató de obligar
á los Rectores de las Feligresías á conceder á
todo el que los pidiefe aquellos certificados,
dice el Dr. Burn, pero' el Tribunal del Banco
del Rey se opufo á ella Acia, calificandola de
atentado.'
Aquella grande desigualdad de precios en
los (alarios del trabajo que se encuentra co
munmente en Inglaterra entre lugares muy po
co diftantes entre sí , se atribuye con algun fun
damento á la prohibieron legal fobre pafar sin
certificaciones los pobres Artefanos de un lugar
á otro, y de una á otra Feligresía á exercer
sus. oficios. Un hombre folo puede á veces pro
porcionar hacerlo sin la circunftancia de la cer
tificacion , pero qualquiera que' con familia lo
intentafe podia eftar feguro de que le echarían
de todas partes : . y si aquel hombre fblo des
pues de haber mudado de elle modo de do
micilio se cafafe feria' tambien ciertamente ex-
pel .do de la Feligresía. Por efta razon no siem
pre puede fuplirfe la falta de manos en un luj-
gar ó Parroquia por la abundancia de otra, co
mo fucede en Escocia, y en qualquiera parte en
que no haya ella ridicula invencion para do-
miciliarfe. En ellos paifes aunque fuban por al
gun tiempo los falarios^del trabajo dentro del
146 Riqueza de las Naciones.
diftrito de una poblacion grande , ó en donde
haya falta de trabajadores con respecto á los
que se necesitan , van bajando gradualmente fe-
gun van apartandose las diftancias de aquella
Ciudad, halla quedaren el nivel ordinario del
país : pero aunque encontremos en todas par
tes algunas diferencias en eftos precios, nunca
las hallamos tan exorbitantes como en Ingla
terra, entre lugares proximos unos á otros, en al
guna otra Nacion : pues ea aquella es mas dificil
á veces pafar la raya de una Feligresía para
otra, que un brazo de mar, ó la colina de
una aspera montaña que fuelen fer términos na
turales divilorios, que ocasionan entre Nacio
nes : diverfas inevitables diferencias en los fa-
larios del trabajo de los paifes vecinos.
Hacer falir de una Feligresía á un hombre
que no ha cometido delito para ello , quando
ya .la ha elegido para domicilio es una mani-
íiefta violacion de la juila libertad de un buen
Ciudadano. El populacho de Inglaterra, tan ce-
.lofo de sus ponderadas libertades como igno
rante de, los derechos en que confiften , como
la gente comun de qualquiera otro país, ha es
pado fuñiendo por mas de un siglo sin clamar
.por, el remedio ella desmedida opresion. Aun-
.que algunos hombres de juicio y fuposicion se
han quexado varias veces de etíe daño con. un,
jamas ha llegado á fer objeto del clamor po
pular como lo, ha sido el decreto general de
.prision, en que se autorizaba para , ella á los
Oficiales de jufticiaj pues auaque efta Acia es
indudablemente opresiva na lo es tanto , t>i con
mucho, como la de la otra prohibicion. Me, atre
vo á afegurar , quej&p^nas, se. hallará ea lngla-

/
Lisro L Cat. X. 247
terra un pobre artefano de quarenta años de
edad que no haya fufrido alguna vez la«
extorsiones de efte eftatuto de domicilio.
Concluiré pues cfte largo discurfo con la ob-
fcrvacion de que aunque antiguamente fe acos
tumbró tafar los precios de los falarios , prime
ro por leyes generales para todo el reyno , y
despues por ordenes particulares de las jufticias
territoriales, ambas practicas han llegado á des-
ufarfe enteramente. „Por experiencia de mas de
,i quatrocientos años, dice el Dr. Burn , parece
„ que era ya tiempo de abandonar la idea de fi-
„ xar determinados limites á lo que por su na-
„ turaleza no es capaz de una limitacion tan
,1 prolixa : por que si todas las perfonas de un
„ mismo oficio han de fer iguales en las pagas
„ se acabará la emulacion , y no fe dará fomcn-
„ to á la iuduftria , ni al ingenio. „
, No obftante efto en Inglaterra fuele todavía
el Parlamento regular los falarios de ciertos
exercicios , y en determinados lugares. El efta
tuto VIII. de Jorge III. prohibe baxo feveras
penas a todos los Saftres de Londres , y de cin
co millas en contorno dar , y á los oficiales re
cibir mas de dos Shelines y siete peniques y me
dio al dia, á no fer en un cafo extraordinario co
mo el de un luto general. Siempre se ve que en
quantas panes se pienfan regular por la legis
lacion las diferencias entre maeftros y oficia
les fon los primeros los principales promotores
de aquellos reglamentos : y por lo mismo quan-
do el eftatuto favorece mas,al oficial es por lo
regular jufto y equitativo ; pero no es asi quando
es en favor de los maeftros que manejaron el re
glamento. En confeqüencia de efto aquellas le
248 Riqueza de las Naciones.
yes que mandan que se pague al oficial en dine
ro, y no en generos, es enteramente equitativa
y jufta , por que no impone carga alguna al
maeftro , y favorece al oficial ; folo les precifa
á que paguen en moneda aquel mifmo valor que
querrian acafo pagar en mercaderías, hfta Ley
es en favor de los oficiales : pero el eftatuto
VIII. de Jorge III. es en beneficio de los Maes
tros. Quando ellos se conciertan en hacer re
baja en los falarios de fus oficiales vienen á con-
venirfe en una especie de pacto de no pagarles
mas que halla tanta cantidad baxo de cierta pe
na , y ello se les autoriza : pero quando los ofi
ciales se unen á no aceptar menos de cierta can
tidad por su trabajo imponiendo cierta pena al
contraventor del pacto , les caftiga la Ley fe-
veramente ; y quien duda que para proceder im-
parcialmente debería tratar á los maeftros con
igual feveridad : pues el eftatuto dicho de Jor
ge III. no folo da fuerza de ley , sino que es
timula para aquella mifma regulacion que pudie
ran hacer por combinacion los maellios contra
fus oficiales. Parece pues muy bien fundada la
quexa dt ellos contra un proyecto que pone en
igual situacion al mas induftriofo y aplicado que
al mas holgazan é inepto.
Tambien era muy comun en tiempos anti
guos fujetar á tafa las ganancias de los merca
deres y tratantes, fixando los precios de los abas
tos de primera necesidad del mismo modo que
todas las demas mercaderías. La tasa del pan
y el grano es, fegun creo , la reliquia que ha
quedado mas notable de eíla antigua coftumbre.'
En donde hay cuerpos con privilegios exclu
sivos feria mas del cafo fixar los precios de
Libro I. Capí X. 249
las cofas de primera necesidad : pero en don
de no los hay la competencia libre hará que
se arreglen con mas equidad que la tafa misma.
El método de fixar la tafa del pan en Inglaterra,
eftablecido por el eftatuto 31 de Jorge II. no
pudo introduciife en Escocia por un defefto que
contenia la misma ley ; pues fu execucion pen-
dia del oficio del Alguacil del mercado , y elle
no le habia en aquel Reyno : cuyo defecto no
se remedió hafta que lo hizo el eftatuto 3. de
Jorge III. La falta de la tafa no produxo en
aquel reyno perjuicio alguno conocido , ni el es
tablecimiento de ella utilidad fensible. (*) No
obftante en la mayor parte de las Ciudades de
Escocia hay un gremio de panaderos que recla
man ciertos privilegios exclusivos , aunque no
fe les guardan exactamente.
La riqueza , ó pobreza pues de una Nación,
su eftado progresivo , eftacionario y ó decaden
te no tienen la mayor influencia en la propor
ción ó desproporción que se halle erttre los fa-
larios , y ganancias , ó fus qüotas , en los dife
rentes empleos del trabajo y de los fondos : por
que las alteraciones que de aquellas caufas na
cen en las negociaciones publicas , vienen á in
fluir al fin igualmente en todos los empleos , y
oficios : por lo qual la proporción entre ellos
siempre quedará la misma por mas que alteren
el eftado general de la riqueza ó pobreza de
la Nación su condición progresiva , eftaciona-
ria y ó decadente* < ><
i» •••• •.•'•< • • --•( >

(*) De esta tasa en España habrá' lugar de hablar des


pués en lugar mas oportuno*
Tomo L. g*
250 Riqueza, de las Naciokeí.

CAPITULO XI. »

' De la Renta de la tierra.

3La renta considerada como un precio que se


paga por el uso de la tierra es por lo regular la
mayor que puede extenderle á pagar, fegun
las circunftancias del predio, el Colono que lo
lleva en arrendamiento, Al ajuftar las condicio
nes del contrato procura siempre el Señor no
dexar al Colono mas parte de producto que lo
que es puramente baftante para que pueda los-
tener el fondo de donde se ha de furtir para la
siembra , pagamento de jornales , compra , y
mantenimiento del ganado , y demas aperos de
labranza , juntamente con aquellas regulares ga
nancias que en el respectivo diftrito fuelen pro
ducir los fondos deftinados á la agricultura. Y
cfto es lo menos con que puede contentarfe un
Colono para no perder; y lo masque regular
mente le quiere dexar el Propietario : y toda
aquella parte de producto , ó el precio de ella»
que es lo mismo , que exceda de lo que hemos
dicho procura refervarlo el Señor para sí como
renta de su tierra , que sin duda es la mayor que
Un Colono puede dar en las actuales circunftan-
cias dtl fuelo que cultiva. Es cierto que á ve
ces la liberalidad , ó lo que es mas freqüente la
ignorancia del dueño, hace que acepte menos
de aquella proporcion : y á veces tambien , aun
que es mas raro , la ignorancia del arrendatario
hace que ofrezca al Señor de ella mayor canti
dad , y se contente con menos aprovechamiento^ y
que los que fuelen facar los demas labradores
Libro I. Cap. XI. Í51
del diftrito : pero la porcion arriba dicha es la
que puede considerarte como renta natural de
la tierra , ó la que regularmente debe rendir
aquel fuelo.
Acafo habrá quien imagine , que no es otra
cofa la renta de la tierra que aquella moderada
ganancia que el Señor de un predio puede fa-
car de un fondo empleado en la mejora que ha
ga en fu fuelo : pero aunque efto fea asi en al
gun caso particular no puede fer efta la regla ge
neral que ha de regir en la materia» El Señor
de un predio pide , y en efecto faca renta aun
de la tierra no mejorada ; y quando se verifica
que hace algun mejoramiento ó abono en ella,
la ganancia ó interés que, de ello faque es una
parte adicional á la antigua renta con que
refarce ,los , gaftos , y .percibe las regulares ga
nancias ,del fondo .empleado en ellos. Fuera de
eíio no siempre eftas mejoras se cortean por el
Señor , sino que se fuplen del ft.ndo ó caudal
del Colono : y quando llega el cafo de la re
novacion del contrato exige el dueño por lo
comun alguna renta mas , abonando antes el ca
pital invertido en las mejoras » como si las hu->
Jaiefe hecho desde luego con su propio caudal.
Tambien fuele exigirfe alguna renta por un
terreno que por su naturaleza es incapaz de
mejoramiento. La Alga es una especie de plan
ía marina que despues de quemada dá de fus ce
nizas Sal Alkali , muy util paia la barrilla, vi
drio, , y jabon. Se cria en varias partes de la
Gran-Bretaña , particularmente eu Escocia , y
unicamente entre aquellas piedras ó rocas que
te cubren dos. veces ul dia con la marea : y por
.$uíu,igu,ieute doude no puede aumentarle su pro*
25* Riqueza de las Naciones.
ducto por la induftria humana : sin embargo de
efto el dueño del terreno , cuyo predio rodean
las orillas marítimas en donde se crian aquellas
yerbas , faca renta de él del mismo modo que
de las tierras de pan-llevar.
En las inmediaciones á las Islas de Escocia
es el mar extraordinariamente abundante de pes
ca , que hace una parte muy considerable del
alimento de fus habitantes : pero para poderfe
aprovechar del producto de fus aguas es nece-
fario tener propiedad en las tierras vecinas : en
cuyo cafo las rentas de aquellos predios no fon
á proporcion folamente del producto de su fue-
lo , ó de lo que el Colono puede facar de la
labor del terreno , sino tambien de lo que rin
de la pesca. Parte de efta renta se paga en aque
llos paifes en pescados : cuyo exemplo tíos con
vence de que la renta de ía tierra entra tam
bien como parte conponente del precio de aquel
abafto.
La renta pues de la tierra considerada co
mo un precio que se paga por el ufo de ella,
es regularmente un precio monopolio. No es to
talmente proporcionado á lo que el Señor pue
de haber gallado en el mejoramiento de su ter
reno , ó á lo que él pudiera facar por sí , sino
á lo que el Colono puede extenderfe á dar sin
perdida fuya.
Por ün modo regular nunca podrá facarfe
al mercado público mas parte de producto de
la tierra, que aquel cuyo precio ordinario fea
suficiente para pagar , ó reemplazar los fondos
empleados en ponerlo en eftado de venta, jun
tamente con las ganancias regulares de efte Ca
pital. Si el precio corriente excede de efta pro
Libro T. Cap. XI. 253
porcion la parte excedente irá á buscar la renta
de la tierra , ó á aumentar la qiiota de ella.
Sino excede, aunque pueda ponerse el fruto
en e (lado de venta sin perdida del colono, no
podrá dexar renta al Señor del predio : y el
que el precio de aquellas producciones de la
tierra fea mas ó menos que la dicha propor
cion depende del eftádo de la demanda efe&iva
de las mismas producciones.
Hay ciertas especies de frutos cuya deman
da, y despacho no puede menos de fer siem
pre de tal calidad , que haga que su venta rin
da siempre mayor precio que el que es sufi
ciente para pagar gallos y coftes de la prepa
racion de ellos halla ponerlos en eftado de ven
ta : y hay otros frutos que unas veces dan, y
otras no pueden rendir elte precio fuficiente.
Los primeros darán siempre renta al dueño del
predio que los produce: pero los fegundos va
riarán en ello fegun las circunllancias.
Es necefario tener prefente que lo que lla
mamos renta de la tierra entra en la compo
sicion del precio de los efeclos vendibles de dis
tinto modo que los falarios del trabajo; y las
ganancias de los fondos. Lo alto ó lo bajo de
falarios y ganancias es caufa de que baje ó lu-
ba el precio : pero lo alto ó lo bajo de la renta
es efecto de las circunllancias del precio. El
valor de las cofas es mas ó menos, fegun es
menos ó mas el de los falarios y ganancias : y
fer efte precio bajo ó alto ; ó mas ó menos
que lo fuficiente para pagar aquellos falarios , y
las ganancias aquellas, es lo que hace que la
Tenta de la tierra fea mas ó menos; ó que no
haya abfolutamente renta.
*54 Riqueza de las Naciones.
La consideración pues de aquellas especie»
de frutos ó producciones de la tierra que de
xan renta siempre: la de aquellas que unas ve
ces la dexan x y otras no : y la inveítigacion
de las variaciones que se verifican en diílin-
tos periodos de adelantamiento en el valor re
lativo de las dichas especies de ruda produc
ción , bien se comparen entre sí , bien con las
ya manufa-ftu radas , dividirán elle Capítulo ea
tres partes.

PARTE I.

De aquellas producciones de la tierra que dexan


siempre renta á su dueño*

Como que el hombre multiplica naturalmente


su especie á proporción de los medios de su
Xubsiüencia , como todos los demás animales, el
alimento siempre ha de fer una cofa necefa-
riamente buscada , y anhelada con mas ó menos
ahinco» Elle alimento siempre ferá capaz de ad
quirir, ó de disponer de cierta cantidad de tra
bajo ageno , fea grande ó pequeña: y nunca
faltarán períonas que eftén en aptitud, y quie
ran, trabajar por adquirirlo. La cantidad del
trabajo que el alimento pueda adquirir, ó de
mandar de otro no siempre ferá igual á la que
pudiera foltener, si se manejafe con economía,
por razón de los. altos precios á que fuelen
^ftar los falarias del trahüjo : pero siempre po
dra disponer de tanta cantidad de trabajo quanta
pueda mantener fegun la qüota ordinaria que
,»e eje á, cierta, especie de trabajo en los resT
pctUvoi dülntóí.
Libro I. Cap. XT. ¿5$
Pero la tierra en qualquiera situacion pro
duce por lo regular mayor cantidad de alimento
que el puramente (unciente para mantener to
do el trabajo que se necesita para ponerlo en
cftado de venta , fofteniendolo del modo maí
franco y liberal que fea proporcionalmente po
sible. El fobrante es siempre mas tambien que
el que baila para reemplazar el fondo emplea
do en aquel trabajo, con sus respectivas ganan
cias; luego el alimento necefario es una produc
cion de la tierra que dexa siempre renta al due
ño del terreno.
Las malezas ó matorrales mas desiertos de
Norway y Escocia producen algunas especies
de paftos para ganados , cuya leche y cuyos re
centales son siempre mas que fuficientes para
pagar y foftener todo el trabajo necefario de
fus crias , fatisfacer las ordinarias ginancias del
fondo que emplea el dueño del ganado, y para
rendir alguna renta al Señor de aquel terreno.
Efta es mayor ó menor á proporcion de la bon
dad del pafto ; por que una misma extension de
terreno no folo mantiene mayor numero de ga
nado, sino que reduciendote elle á menos es
pacio no es necefario tanto trabajo para cui
darle , ni para coger su producto. El dueño de la
tierra gana por dos caminos , por el aumento
del producto natural , y por la diminucion del
trabajo que es necefario para cortearlo y man
tenerlo. '
La renta de la tierra no folo varía por ra
zon de la fertilidad del terreno , fea el que fue
re su producto , ó producciones , sino por razon
de su situacion , fea la que fuere su fertilidad:
Un terreno que cité proximo a una Ciudad dá
256 Riqueza de las Naciones.
mayor renta que otro igualmente fértil pero mas
diñante de grande población. Aunque no cues
te mas el cultivo en uno que en otro, siempre
ha de fer mas coftofa la conducción del pro-
dudo al mercado , como que se trae de lugar
mas remoto. Por lo mismo hay que mantener
de su fondo mayor cantidad de trabajo ; y no
puede menos de disminuirfe aquel fobrante que
refta después de las ganancias del labrador , y
de la renta de su dueño. Fuera de efto en las
partes mas retiradas de qualquiera pais la qüota
de las ganancias , como antes hemos demoftra-
do,es poi lo regular mas alta que en los con
tornos de las Ciudades grandes : luego habrá
siempre de tocar al Señor del terreno alguna par
te aunque pequeña de efta diminución de
fobrante.
Los caminos reales, los canales, y los ríos
navegables, como disminuyen las expenfas de la
conducción , aproximan , puede decirfe , las par
tes mas remotas del pais , hafta situarlas casi en
un mismo nivel que las que eftán realmente mas
próximas á una población numerofa. El mayor
fomento que puede darfe al comercio y comu
nicación del hombre civil fon aquellos medios
de facilitar la conducción 1 fomentan el cultivo
de los territorios diitantes , que siempre han de
componer necefariamente la mayor parte de la
extensión de un pais : fon ventajofos á las Ciu
dades , como que se oponen al monopolio de los
que cultivan los : mas, vecinos! predios; y aun
fon útiles para ellos mismos ; porque aunque se
introducen al mercado algunas mercaderías ri*
vales, también franquean nuevo despacho para
las propias. £1 monopolio es el mayor enemigo
Libró I. Cap. XI. 257
de la negociación juila y moderada de las co
fas de la fociedad : y por regla general jamas
debe fer permitido, sino quando en virtud de
la libre competencia de otros en un mismo tra
fico se ve obligado cada uno á recurrir á él en
defensa de fus propios caudales. Unos cinquenta
años hace que los Condados de las proximida
des de Londres se quexaron al Parlamento de
aquella libertad ilimitada que se permitía de
abrir caminos reales para todos los Condados,
y Provincias remotas de aquel Reyno: alegan
do por razón que los paifes mas remotos, como
que pagaban el trabajo á un precio mucho mas
bajo que ellos, podrían vender tan baratos fus
granos y fus forrages que no dexasen lugar á la.
venta de los fuyos , con conocida ruina de su
cultivo , y perdida de fus rentas : pero sin em
bargo de eftas aparentes razones los caminos
se abrieron, las rentas de los que se quexaban
te han levantado , y se ha mejorado desde aquel
tiempo en gran manera su cultivo. ..■ ' >
■ Un campo de fementera , ó tierra de pan-
llevar de moderada fertilidad produce mucha
mas cantidad de alimento para el hombre , que
el mejor pafturage de igual extensión. Aunque
el cultivo del primero necesita de mas trabajo»
el fobrahte que queda después de pagada la si
miente , y todo el laboreo, es también mucho
«nay» f.' Si fuponemos, por exemplo, que una libra
de carne no ha merecido mas precio que una
de pan, aquel mayor fobrante de producción
•en el grano con respecto al del pafto no po¿-
•drá menós de fer en todas partes de mayor va.*
iar , y constituir un fondo mas grande tanto
para las ganancias del labrador como para tas.
Tumo L §3
«58 Riqueza de las Naciones.
rentas del dueño: y asi en efecto parece ha-
berfe verificado generalmente en los rudos prin
cipios de la agricultura.
Pero en el discurfo de varios periodos han
sido muy varios también los valores relativos de
estas dos diltintas especies de alimento , pan y
carne. A los principios las tierras incultas, que
ocupaban entonces los mayores diftritos, era
ban abandonadas á las fieras, y á los ganados.
Habia por consiguiente mas carne que. pan; y
este por lo mismo era el alimento para cuya
adquisición habia mas concurrencia, aumentán
dose de consiguiente su precio. Ulloa nos dice,
que quarenta ó cinquenta años hace valía re
gularmente en Buenos Ayres quatro reales de
plata un buey escogido, ejitre doscientos. ó tres
cientos: nada dice del precio del pan , acafo
por no haber hallado en el cofa notable. Uní
buey , dice , coílaba alli muy poco mas que
\q. que valía el trabajo de paitarle. Pero el
grano en parte ninguna puede cogerse sin mu
cho trabajo; en un, país próxim© al rio de
la Plata, y en un tiempo en que-* era aquella
la ruta directa de Europa á las minas del Potosí,
DO podia. eítar muy barato el precio del tra
bajo. De otra manera es quando el cultivo ex
tiende su beneficio á la mayor parte del terreno
de un país. Entonces hay mas grano que car
ne: muda la competencia su giro, y el. precio
de eíia se hace mayor que el de aquel.
Ademas de efto quando el cultivo, se ex
tiende demasiado , las tierras que quedan incul-
-tas son ya infuficientes para fatisfacer la deman
da efectiva de carnes : es necefario entonces em
plear alguna parte de las tierras cultivadas en
Libro I. Cap. XI. 259
cría y pafto de ganados: cuyos precios por lo
mismo deben fer capaces de pagar no fo!o el
trabajo necefario de criarles y parlarles, sino
la renta del Señor del terrerío , y las ganancias
que el labrador podia haber facado de aquella
misma tierra habiéndola empleado en el cultivo
de siembra. El ganado que se cria en terrenos-,
ó montes incultos se vende en el mercado por
pefo y bondad al mismo precio que el que se
cria en tierras de cultivo y labor. Los propie
tarios de aquellos montes se aprovechan de la
coyuntura , y levantan las rentas de sus terre
nos á proporción del precio á que la carne se
vende. No hace todavia un siglo que en mu
chas partes de las Montañas de Escocia eftaba
mas barata la carne que lo que en todo tiem
po habia podido bajar el pan de centeno: la
unión de efte Reyno con el de Inglaterra fran
queó un nuevo mercado á aquellos ganados: y
«e ve que al prefente su precio ordinario es
tres veces mayor que á principios de efte siglo:
desde cuyo tiempo se han triplicado , y aun
quadruplicado las rentas de las tierras de aquellas
Montañas. En casi toda la Gran-Bretaña una
libra de la mejor carne vale mas al prefente
que dos del pan mas blanco y mejor : y en
los años abundantes llega á tres y quatro libras
la diferencia. . ! 1 <
Asi es como en los progrefos que van ha
ciendo los adelantamientos de la fociedad la
renta , y las ganancias del pafto en tierras in
cultas vienen á regularfe en cierto modo por
las ganancias y la renta de las tierras de cul
tivo; y eftas por la renta, y las ganancias de
los granos. El trigo, como las deinas simien-*
260 Riqueza de las Naciones»
tes fon de cofecha anual : la carne necesita pára
ello quatro ó cinco años de cria hasta su de
bida madurez. Aunque una yugada de tierra no
pueda producir igual cantidad de alimento en
una especie y otra , la menor cantidad puede
c o m pe nfar fe con la fuperioridad del precio. Si
excede la ventaja de ella compenfacion , muy
prefto se convertirá en pafto mas tierra de pan
llevar: y sino llega, ó no alcanza á aquella
compenfacion , parte de la tierra que era de
pallo se convertirá en pan llevar del mismo
modo. :,,
Pero ella igualdad, que íefulta entre la renta
y las ganancias de yerbas , y granos : efto es,
de la tierra cuyo producto inmediato es el fus-
tento del ganado, y la.. que arroja como inme
diata produccion el alimenta del hombre , Gala
mente puede tener lugar quarvdo se trata de la
mayor parte de las tierras de un gran país:
por que en algunas situaciones locales en par
ticular se verifica todo ío contrario: y la renta
del herbage es mucho mayor que la que pue
de facarfe del cultivo , de los granos.
Asi pues en las inmediaciones á una pobla
cion numerofa la demanda efectiva por leche,
ó lacticinios , y por forrages para caballerías*,
juntamente con el alto precio de la carne, con-,
tribuyen casi de continuo á levantar el valoí
de las yerbas fobre la que puede llamarfe pro
porcion natural de ellas con el grano. Ella ven
taja local es evidente que no puede corrruni-
carfe á las tierras mas diftantes»
Ciertas cincunftancias particulares han sido
«aufa á veces de que algunos paifes se hagan
im populofos , que todo su territorio:, á feme
Llbro I. Cap. XI. tSt
janza de las tierras proximas i una gran Ciu
dad , no ha sido ya baftante para producir ni
las yerbas, ni los granos que se necesitaban para
el mantenimiento de sus habitantes. Sus tierras
en efta situacion se han empleado regularmente
en la produccion de patios, por que como cofa
de ••mas bulto y menos duraciones mas difícil
de conducir de tierras remotas : y el grano que
es el principal alimento del pueblo ha sido ne-
celario introducirlo de paifes extraños. Holan
da se halla al prefente en efta situacion : y en
la misma parece haber eftado una parte muy'
considerable de la antigua Italia en tiempo de
las prosperidades Romanas. Un buen pallo, de
cía Caton , como Ciceron nos reíiere , era la
cofa mas util en que podia emplearfe el ma-»
nejo de una hacienda particular: un pallo me
diano la fegunda: uno malo la tercera ; y folo
en quarto lugar el cultivo del arado. Y á la
verdad que la agricultura femental de aquella
parte de la antigua Italia mas contigua á Ro
ma, no podia menos de eftar muy desmejora
da por caufa de las contribuciones de trigo que
se hacían freqüentemente al pueblo , ó del todo
gratuitas, ó á precios demasiado bajos. Elle tri
go se llevaba de los paifes conquiftados , que
en lugar de otras contribuciones folian obli-
garfe á fuminiftrar la decima del produélo de
sus tierras á razon de cierto precio eftablecido
en favor de la Republica. El bajo precio á que
se diftribuia elle grano deprimía el del que po
dia conducirfe desde Lacio , antiguo territorio
fuburbano de Roma , y por consiguiente habia
de defanimar el cultiva de aquel país.
262 Riqueza de las Naciones.
En una campiña abierta cuyo producto prin
cipal fea el grano un termino acotado para pas
to rentará por lo regular mas con mucho que
ninguna tierra de pan-llevar en el mismo terri
torio. Es muy necefario para el mantenimiento
del ganado que, se emplea en el cultivo del gra
no, y en elle cafo la alza de su renta no :*e
paga del precifo valor del propio producto, co
mo fucede en la renta de la tierra de grano
del mismo terreno , cuyo cultivo depende de la
produccion de pafto. La renta de ellos cotos
tambien decaería si alguna vez las tierras inme
diatas se acotalen igualmente para los paftos di
chos. Las grandes rentas que rinden en Esco
cia las tierras asi acotadas no dependen de otra
cofa que de la escaféz de cotos ; y su alto
precio durará unicamente lo que dure efta es
caféz. La ventaja de los cotos tambien es ma
yor quando fe deftinan á paftos que á femen-
tera : por que en el primer cafo se ahorra mu
cho trabajo en la guarda del ganado ; y ade
mas de elto palla mejor quando eftá libre de
las turbaciones de paltores y de perros.
Pero donde no se verifica la ventaja local
de la especie dicha , la renta y las ganancias
de los granos , ó de qualquiera otro vegetable
que sea alimento comun del pueblo , es lo que
regula necefariamente la renta y ganancia de la
tierra que sea aproposito para producirlos.
El ufo de los paílos artificiales, como na-
vos , zanahorias , berzas , y otros herbages , que
se dan como equivalentes , alimentan en muchas
partes mayor número de .ganados que los que
se fullentan de yerba natural ; y efto parece que
debia haber disminuido aquella fuperiondad que.
Libro I. Cap. XI. t6$
en todo país cultivado tiene fobre el pan el pre
cio de la carne. Asi en efecto parece haber su
cedido : y no faltan fundamentos para creer que
por ella razon fola el precio dela carne en el
mercado de Londres es mucho mas bajo al pre-
fente que á principios del ultimo siglo con res-
pecio , ó proporcion al precio del pan.
En el apendice á la vida del Principe En
rique dexó el Dr. Birch una relacion de los
precios á que regularmente habia pagado aquel
Principe la carne. Dice , que los quatro quar-
tos de un Buey de feiscientas libras de pefo le
coílaban por lo comun nueve libras y diez She-
lines , ó poco mas : efto es , treinta y un Sheli-
nes y ocho peniques cada cien libras , ó cada
quintal. El Principe Enrique murió en 6 de
Noviembre del año de 1612. á los diez y nueve
de su edad.
En el mes de Marzo del de 1764 se trató
en el Parlamento de indagar las caulas del alto
precio de los baftimentos en aquel tiempo : y.
entre otras pruebas que para el cafo se hicieron
se dió teftimonio por un comerciante de Virgi
nia de que en Marzo del año anterior había él
mismo provifto su embarcacion á veinte y qua
tro , y veinte y cinco Shelines el quintal de car
ne de baca, precio que fegun él ereia era el
mas corriente entonces , y el ordinario y regu
lar de efte comeftible , pues eh el de 1764. que
se tenia por año caro , habia comprado igual
cantidad y peso por veinte y siete Shelines. Sin
embargo pues de efte alto precio deLaüa de 64
era quatro Shelines y ocho peniques rnas barato
que el ordinario que pagaba el Principe:Enrique:
debiendole advertir que la carne de buey es 1»
$64 Riqueza de las Naciones.
mas aproposito para las prevenciones de viages
tan diñantes. En efta y otras inveftigaciones que
fobre efte aballo hizo el Parlamento de Ingla
terra se hallo siempre , que en la actualidad
cftaba mucho mas barato que lo que de ordi
nario eñuvo en tiempo de aquel Príncipe.
En los doce primeros años del siglo pafado
el precio medio del mejor trigo en el Merca
do de Windfor fué el de %. lib. 18. Sh. 3 din.
la Quartera de nueve Busheles , ó fanegas de
Winchefter. Luego en aquellos años eñuvo el
trigo mucho mas barato , y la carne mucho mas
cara que en los doce precedentes al de 1764.
inclufo el ultimo.
En todos los paifes de grande extension la
mayor parte de las tierras ellá empleada en la
produccion de alimento para los hombres , ó de
paftos para las beftias. Las rentas y las ganan
cias de ellas regulan las ganancias y las rentas de
qualquiera otra tierra de cultivo. Si otro terreno
rindiefe menos utilidad muy prefto se vería fem-
brado de las primeras especies : y si alguno de-
xafe mas muchas de las tierras de granos y pas
tos se emplearían en el tal producto.
Todas aquellas producciones que necesitan
de mayores expenfas. originales para el abono da
fus tierras , ó mayor gafto para su cultivo anual
nafta preparar el fueto.de modo que las pro
duzca ,. dartipor lo comun las unas, mayor ren
ta , y las otras mayores ganancias que el grano y
palta. Pero efta fuperioridad rara vez ascende
rá á mas. que á un razonable^ huerés , ó cora-
$>enfack>n. de aquel <fuperior gafto.
En una huetita . fontal , ó en una de legum
bres y verduras tanto la renta del Señor del
Libro I. Caí. XI. 265
predio , como las ganancias del hortelano fon
generalmente mayores que las que se lacan del
grano , y de las yervas de pallo: pero tambien
se necesitan mayores gallos para poner la tierra
que las ha de producir en eftado de hacerlo; por
Jo qual se debe al dueño mayor renta : requie
re tambien una atencion mucho mas prolixa.y
una pericia fuperior : las co fe chas fon mas pre
carias , y por tanto el precio de ellas ademas
<ie compenfar las perdidas ordinarias de qual-
quiera otro fruto de la tierra debe dar de si algo
mas que equivalga á aquel mayor riesgo, á feme-
janza de los feguros mercantiles.El porte general
mente humilde, y siempre moderado de los hor
telanos puede fatisfacernos de que su mayor pe
ricia nunca es abundantemente recompenfada.
En algunas partes de Europa el divertido y del i-
ciofo exercicio de ellos es tan comun á los ricos
por diveríion , que fuele fer muy poca ó ningu
na la ventaja que queda á los que lo exercen.
por oficio ; por que aquellos que pudieran fer
los que mas despacho , ó gallo hiciefen de aque
llas producciones , se furten por lo regular de
fus propios huertos.
•Las utilidades que el Señor de un predio sa
ca de aquellos primitivos abonos de fus, tierras,
ó preparacion para que puedan fer utiles , nun
ca parece haber sido mayores que las puramente
fuficientes para compenfar las expenfas origina
les de tales mejoramientos. En la 'agricultura an
tigua la parte que se fuponia rendir producto
de mas valor, despues de los viñedos , era una
huerta de buen regadío. Pero Democrito que
escribió De re rvjlica cerca de dos mil años ha
ce , y que habia sido reputado de los antiguos
Tomo L 34
266 RtOUÉZA DE LAS NaCiONES."
por un gran maeftro del arte , opinaba que no
hacía muy bien el que formaba de primera plan
ta una huerta de verduras y legumbres. Las
ganancias , decia , nunca pueden remunerar los
coltes de una tapia , ó cerca de piedra ; y las que
se forman de tierra , ó de otros materiales de
biles se desmoronan con las lluvias y las intem
peries del inyierno de modo que necesitan de
continuos reparos. Columela que refiere efta opi
nion de Democrito no la contradice, pero pro*'
pone un metodo muy economico de cercarla»
de cambrones , ó espinos que , decia, haber vis
to por experiencia fer de mas duracion , y mas
dificiles de penetrar; pero cuyo arbitrio no debia
haber sido conocido en tiempo de Democrito. (*)
Paladio adopta la opinion de Columela , que ya
habia sido recomendada por Varron. Segun el
juicio de ellos antiguos el producto de una huer
ta no habia llegado á exceder de lo fuficiente
para pagar el cultivo , ó laboreo extraordina
rio , y gaftos de regadio ; por que en paifes tan
aridos y fecos se tenia por mas conveniente , y
aun necefario entonces y ahora ,.hacer conducir
por cauces el agua para el riego de la huerta.
En toda Europa se tiene ya por cierto que una
huerta no merece mas cerca ni tapia que la que
insinua Columela : pero en la Gran-Bretaña , y
en otros paifes mas Septentrionales no puede
criarfe la fruta delicada sino á beneficio de,cu
biertas , y paredes fuertes : y por lo mismo su

(*) En varias partes de España he visto la costumbre de


hacer estas cercas con espinos , zarzas , y higueras de lis que
llaman chumbas , que son aun mas difíciles de penetrar por la
disposicion de sus ojas , y sus agudas puntas , como asimis-
tao de piui , y etios arbustos muy aproposito para eue íin.
Libro I. Cap. XI. 267
precio en aquellos paifes no puede menos de fer
fuficiente para pagar gaftos de reedificacion , y
de todos aquellos articules sin los que no pue
de llegar el fruto á madurez. Por lo comun en
la Gran-Bretaña eftas paredes defensivas de las
intemperies para las frutas sirven tambien á las
huertas de vallados que las cercan, ahorrando de
cfte modo nuevos gaftos que no podrían pagar
los pioducios de las legumbres folas.
Que una viña ya plantada , y cuidada hafta
tu dtbida madurez y peifeccion , era la parte
mas preciofa de la negociacion mftica, parece ha
ber sido indudable en la antigua agricultura,
como lo es en la moderna en los pailes de vi
ñedos. Pero si era ó no ventajofo el plantarla
de nuevo fué una disputa muy reñida entre los
antiguos agricultores Italianos , como nos insinua
Columela. Efte autor, como amante verdadero
de todo cultivo curiofo , decide en favor del
viñedo , y procura demoftrar comparando gaftos
con ganancias que es un adelantamiento muy
util : pero eftas comparaciones entre ganancias
y gaftos en los nuevos proyectos fon siempre
muy falibles; y en ramo ninguno con mas ra
zon que en la agricultura. Si las ganancias que
se hacían én femejantes plantaciones hubieran
sido tan grandes como él quiere perfuadirnos,
nunca se hubiera movido disputa fobre ello:
aun en el dia efte punto es materia de contro
versia en los paifes de viñas. Los Escritores
de agricultura que hablaron en eftos paifes , y
fueron amantes y promovedores del mejor cul
tivo , por lo general se inclinan á favorecer la
opinion de Columela por el viñedo. En, fran
ela el desvelo con que los antiguos dueños de
268 Riqueza de las Naciones.
viñas cuidan de que otros no las planten nue
vas , parece que hace también á favor de aque
llos autores , y'-que indica una cierta y general
perfuasion á ello en los que han tenido y de
bido tener largas experiencias de que efta espe
cie de cultivo es al prefente mas útil en aquel
pais que otro alguno. (*) No obviante hay opi
nión alli que foftiene que efta fuperior ganan
cia no puede durar mas que lo que permanez
ca cierta ley que se publicó relativa á efte cul
tivo. En el año de 1731 se expidió una Orden
del Consejo en que se prohibía la plantación
de nuevas viñas , y la renovación de las viejas
cuyo cultivo se hubiefe interrumpido por espa
cio de dos años, sin una licencia exprefa del
Soberano en virtud de informe del Intendente
de la Provincia respectiva , certificando que ha
biendo examinado el terreno habia hallado no
fer capaz de otra cultura con alguna utilidad.
£1 motivo de efta orden fué la excafez de gra
nos y paitos , y la abundancia viciofa de los vi
nos. Pero si efta fuperabundancia hubiera sido
cierta , ella misma sin orden particular del Con-
fejo hubiera precavido la plantación de nuevas
viñas , reduciendo las ganancias de su cultivo
jji menor proporción con respecto á las que se
harían en granos y paitos. Y en quanto á la

(*) Lo mismo se hace patente en muchas partes de Es*


paña , en donde de'xando muchos labradores el .cultivo de tier
ras -dé pan-llevar han inundado las campiñas y los montes de
Viñedos : y en eíeQo en muchos lugares les han hecho pode
rosos; en otros aScionados al cultivo con regulares ganancias;
y en ninguno han quedado perdidos ; cuyos exemplares se
ven muy repetidos en infinitos pueblos de Castilla donde no
« conocía antes nías cultivo que el' del grano»
Libro I. Cap. XI. " 269
fupuefta excafez de eftos como ocasionada de
la multitud de viñas , debe notarfe , que en par
te ninguna de Francia se halla mejor ni mas cul
tivado el grano que en las provincias de viñe
do por todos aquellos terrenos que fon capa
ces de producirlo , como en Borgoña , Guiena,
y Languedoc. Las numerosas manos empleada»
en una especie de cultivo animan necefariamen-
te para la ctra, afegurandola la venta y despacho
de su propio producto : y el disminuir el nú-
rrero de los que fon capaces de pagarlos es cier
tamente el medio mas feguro de disminuir el
cultivo de los granos : y ella especie de polí
tica feria como la que se propusiefe promover
la agricultura defanimando las manufacturas y
las artes.
La renta y las ganancias de aquellas pro
ducciones que necesitan de un cofte extraor
dinario en su origen para disponer la tierra para
ellas , ó de un gafto anual grande para su cul
tivo, aunque fean i veces fuperiores á las que
da de sí el terreno de grano y palto, no obs
tante quando no hacen mas que compenfar aquel
gafto extraordinario , en realidad vienen á re
gularse por las ganancias, y. ta renta de aquellas
colechas generales.
Sucede á veces fer tan corta la cantidad de
tierra , que fuele fer aproposito para cierta es-
pecig de,, produccion que no alcanza su fruto
á fatisfacer la:efe£t.iva demanda. Todo su p'id*
ducto puede despacharfe entre los que eftán dis-
puí-ftis^ á pagar mas de lo . que es puramente
fu!,ci¿;.te para:: compenfar rentas, falarios, y ga
nancias invertidas en su cultivo , y en. prepa
rarlas nafta el eftado. de ^uc.Yjeotajpor sus pre*
tjo Riqueza de las Naciones.'
cios comunes, ó conforme á aquellos que fae-
len pagarle por qualquiera de las produccio
nes de otra especie de terrenos. El fobrante
del precio aquel, despues de fatisfechas todas las
expenfas de abono y cultivo, puede en elle cafo,
y folo en efte , no guardar una proporcion re
gular con igual fobrante en el de granos y pas
tos, y aun puede excederle en cierto grado, de
cuyo excefo pertenecerá la mayor parte á la
renta del feñor del terreno.
Aquella proporcion pues que regularmente
te verifica entre las rentas y ganancias de los
vinos con respecto á las de los granos y pas
tos, debe entendeife, que tiene lugar con re
lacion á aquellas viñas que no producen otros
vinos que los comunes: los que fe pueden bene
ficiar en qualquiera otro terreno, aunque ligero
ó arenofo ; y que no tienen una recomendacion
especial fobre una mediana calidad y fabor.
JEftas viñas folamente fon las que pueden ad
mitir en un país la competencia del numero;
pues no hay dada que ella no puede tener lu
gar en terrenos de calidad especial. •• ' • 1
No hay fruto en que mas influya la varie
dad de terrenos que el vino. Saca de algunos
un gufto que no hay cultivo , ni artificio ca
paces de darfelo al criado en otro. Elle gufto
ó real ó imaginario se limita á veces á un cor
to numero de viñas ; otras se,: extiende k un
diftrito entero .aunque de poco territorio; y ár
veces á una parte muy considerable de una Pro
vincia. La cantidad que de ellos puede ponerse
en ellado de venta nunca llega á fatisfecer la
efectiya demanda ; ó la demanda de aquellos
,que eílán djsfwieíYoíJ á -pagar la rentad las ga
.» • - Libr» I. Cap. XI. «71
náncias y los falarios que fueron necefacios pa
ra prepararlos y ponerlos en eftado de venta.
Segun el precio ordinario, ó el que se da por
Jos demas vinos comunes : por tanto toda la
.cantidad de los especiales puede despacharle
entre los que eftán prontos á dar mas de lo que
monta aquel precio comun ; cuya circunftancia
los alza fobre los demaj vinos ordinarios. La
diferencia es mas ó menos fegun que la cali
dad, la abundancia, ó escaféz hace que sea ma
yor ó menor la concurrencia de los comprado'-
res : y fea la que fuere efta diferencia siempre
cede principalmente en beneficio del dueño del
terreno, ó renta de, la tierra. Pues aunque ge
neralmente femejantes viñedos se cultivan con
mas cuidado y. esmero, el precio extraordinario
de efte vino no tanto paiece efe&o como caufa
:de ' efta./esmerada cultura. , Qualquiera perdida
que por negligencia, se verifique en un producto
tan precipfo es de tanta consideracion que obli
ga aun á los ,mas descuidados á poner en ello
toda su atencion. Una pequeña parte de efte
^lto precio es baftante para pagar los falarios
del trabajo extraordinario que pueda necesitar
su cultivo; y para fatisfacer las ganancias d^l
fond^ que extraordinariamente se pone en mo
vimiento para sus labores.
Las Colonias de azucar que pofeen las Na
ciones Europeas en las Indias Occidentales pue
den compararse con las viñas exquisitas. Todo
el producto de ellas no alcanza á fatisfacer la
demanda efectiva de Europa, y por consiguien
te puede despacharse entre los que cftán pron
tos á dar mas que lo fuficiente para pagar la
renta , las ganancias , y. los, falarios que se. ini.
t.fi Riqueza, de las Naciones.
vierten en preparar aquel producto conforme ála
qüota á que fuelen pagarse las comunes pro
ducciones de su misma especie. En Cochinchina
se vende por lo comun la azucar blanca y fina
por tres Piaftras el quintal , que son como unos
fefenta rs. de vn. Caftellanos, como nos dice en
fu? viages Mr. Poivre , curiofo obfervador de
la agricultura de aquel pais. Lo que alli se lla
ma un quintal vendrá á pefar desde ciento y
cinquenta á doscientas libras de pefo de Paris,
con que viene á reducirle el precio aquel á una
quarta parte de lo que se paga comunmente por
la azucar morena que se trae á Europa de las
Colonias Inglesas ; y no es ni aun la fexta par
te del precio de la blanca. La mayor parte de
las tierras cultivadas de Cochinchina se emplean
en trigo, y arroz , que es el alimento comun
del pueblo aquel: con lo que los respectivos
precios del trigo, deL arroz , y de la azucar
je ven alli en la balanza de una proporcion
natural ; ó aquella que regularmente pueden ad
mitir las diferentes cofechas de la mayor paVte
de tierras cultivadas, y lo que compenfa al due
ño , y al labrador por un computo prudencial,
de todo quanto haya podido 1er cofte original
para la preparacion del terreno , y gallo anual
de su cultivo. Pero en las Colonias Inglefas
de azucar no dice efte producto tan igual pro
porcion con el del trigo, y el arroz ; ó aque
lla proporcion que hay entre las otras produc
ciones de los Campos en Europa , y en Ame
rica. Se dice generalmente , que un plantador
de Cañas para azucar se promete siempre que
folo el Rom , y la miel le dexen el cofte de
todo, el cultiro, v qua la azucar lea una ganancia
pu
Libro L Cap. XI. 273
pura. Si efto es cierto , que no se pretende ase
gurar , viene á fer como si un labrador de gra
nos se prometiefe facar todas fus expenfas dela
paja , y que todo el grano quedafe de ganancia
neta. En efecto vemos fer muy comun com
prar las Compañías de comerciantes de Londres
y de otras Ciudades mercantiles vallos territorios
en las Colonias de azucar, prometiendofe culti
varlos con ganancias grandes por medio de fac
tores y agentes , sin embargo de la gran distan
cia del continente v y de la incertidumbre de su-
cefo por la falta de adminifti acion de jufticia
<file se experimenta en aquellos territorios : y
tio hemos vifto una que baya intentado cofa se
mejante aun en las fertiles y cercanas tierras de
Escocia , y de Irlanda, ó en las Provincias de
la America Septentrional tan aproposito para gra
nos ; sin embargo tambien de que por la mas
exaóta adminiftracion de jufticia de eftos paifes
podia con. mas feguridad esperarfe un fuceso
feliz.
En Virginia y Maryland es preferido por
mas util el cultivo del tabaco al del trigo. El
tabaco podia cultivarfe con ventaja en muchas
partes de Europa ; pero en casi todas se ha he
cho uno de los principales ramos de contribu
cion publica , y era emprefa mas ardua recogei
cada uno de los particulares labradores eftos
impueftos que cargar el tributo en su impor
tacion á las Aduanas , ó Cafas de Adminiftracion.
Por efta razon eftá en la mayor parte de Eu
ropa prohibido el cultivo de efta planta : y efta
prohibicjon concede, sin intentarlo, cierta espe-
tie^ deí monopolio á aquellos paifes en que es
pejwuickí ru: .caluyo. : y como la. Virginia j
Tomo L 35
274 RlQÜEZA DE LAS NACIONES.
■Maryland producen la mayor cantidad, aquella»
-Provincias fon las que sin embargo de algunos
competidores facan las mayores ventajas de efte
monopolio. No obftante efto el cultivo del ta
baco no parece tan ventajofo como el de la
azúcar. Nunca he oido decir que haya habido
en Inglaterra mercaderes ricos que hayan deíli-
nado fus capitales á las Colonias en que se cria
el tabaco, embiando á ellas criados i ó faftores
tan ricos como los que embian á las plantacio
nes de la azúcar, ó como jos que vienen pode-
rofos de las Colonias donde efta se beneficia.
Aunque fegun la preferencia que las Colonias
de tabaco dan- al cultivo de ..efta .planta Cobre
la labor del grano, debe creérfe>, que la de
manda de tabaco en Eurppa no eítá plenamente
fatisfecha , es no obftante muy probable que lo
efté mucho mas que la de azúcar: y, aunque el
afctual precio del tabaco es mas de, lo* inficien
te para compenfar rentas de tierra, íalarips de
trabajo , y ganancias del fondo empleado ea
prepararlo halla el eftado de venta , si compa
ramos efte precio con eL que tienen los granos,
nunca guarda tan alta proporción como el exor
bitante de la azúcar. Los plantadores Inglefes
del tabaco han manifefiado ya el mismo temor
del número que el que demoftraron los plan
tadores, Francefes de las viñas. Por una afta de
la Afamblea han limitado efte cultivo al núme
ro de seis mil plantas , que se regulan rendir uo
millar de tabaco por cada Negro desde diez y seis
á fesenta años de edad. Un negro que cuida de
«na cantidad como efta de tabaco , se fupone po
der cuidar alli de quatro y ugadas,para, maiz. Por
precaver también la fuperabun.dajicia de tabaco*
. ,, Libro I. Cap. XT. " 275
dice el Dr. Douglas , (*) aunque creo que mal
informado , que los mismos Colonos han que
mado en los años fertiles mucha cantidad de
aquella planta , del mismo modo que fuelen ha
cer los Holandcles con la especería. Si se nece
sitan eftos violentos medios para confervarla su-
perioiidad de su precio fobre el de los granos
no podran fer fus ventajas de mucha duracion.
Efte es el modo con que la renta de la tier
ra cultivada, cuya produccion es el alimento del
hombre, regula las rentas de la mayor parte de
las demas de cultivo. Ninguna produccion parti
cular podrá mucho tiempo rendir menos, porque
inmediatamente se haria otro ufo de aquella tier
ra : y si daba algo mas, feria por que la canti
dad de tierra que fuefe aproposito para aquella
produccion no feria baftante para latisfacer la
demanda efectiva de aquel genero.
En Europa el trigo es la produccion prirr-
.eipal de la tierra que sirve para alimento del
.hombre : y asi i excepcion de algunos territow
rios particulares la renta de las tierras de pan-
llevar es la que regula en lo mas de Europa
la de las otras tierras cultivadas. Ni España ni
la Gran-Bretaña tienen que embidiar ni los vi'-
ñedos de Francia, ni los olivares : de Italia ,?po*
que á excepcion de algunos territorios partí»,
culares las rentas de todas eftas eftán regula
das por las de la tierra de trigd ^ ó granos , en
tjue la fertilidad d¿l terreno de las dos Nacioí-
tires 1 dichas de ningun modo. . es inferior al? de
Italia, ni al de Farancta. . ' •• A f,b wv : . .<j
-; : Si ,en algun país, el alimento mas regular f
i j ic, i'y'í.A , f.j', * j.. ' . ,.«,.,•ii: \.,
276 Riqueza dí las Naciones.
favorito del pueblo es un vegetable, de cuy*
planta una tierra comun con la misma ó casi
la misma labor produce mayor cantidad que la
•que rinde la mas abundante de trigo, la renta
-del Señor de ella , ó el fobrante de aquel ali-
-mento que debe quedarle despues de fatisfecho
el trabajo , y reemplazado el fondo del labra
dor con sus regulares ganancias , feria necefa-
riamente mas considerable. Qualquiera que fue
se el precio á que se pagafen en aquel país
los /'alarios del trabajo , elle mayor fobrante
podria siempre mantener mayor cantidad de tra
bajo , y por consiguiente habilitar al dueño del
terreno para comprar .adquirir ó disponer de
mayor cantidad de él.! El valor real de su ren*-
tá, aquel poder ó facultad! para adquirir real
mente las cofas necefarias y utiles para la vida
de que podia fuñirle el trabajo ageno , feria
-indispenfablemente mucho mayor, u i i.''.
. Un campo de arroz '.ptodu<aa imncha masícariv
-tidad de efte alimento que eL terreno mas fer¿-
-til <Je trigo. Dos cofechas al año ^dc treinta á se
senta Busheles, ó fanegas^Ingleís^s, cida una , se
¿dice, que ¡éá .el . produólo rregulartíde Una:,yuí.
•¿adagüe: tterba.! Aunqpensu /cultivo niecesi te de
mas, itiabájajqaeda/ihO'Obítar^te inay'ir, fobra,nte
^lespues de pagados todbs stts faláTiosi/En^aque-
«Mos pai fes en . que el arroz es el .alimento mas
ítífado.dc^ pueblo, y. donde se mantienen c¡OBi,6l
-princípalmenlíe ibs ilabradoresíj eldobraateajue/dv
sefte' cpreduétoi corresponda :de • renta,at <Señor 2 fto
puede menos de fer mayor que el'qiíe qmeda del
^puklvp dakttrigx>;,'Eíri: lalCarolinaiiisy^enjcáíi to
das las Colonias Britanicas de América, en que
sus Colonos fétÉp^r-l^'camtfr* '^iejño> .y1 UC^a
Libro I. Cap. XI. 877
dores á un tiempo de sus tierras, y en donde
por consiguiente se confunde la renta , con, las
ganancias, se ha experimentado que el cultivo
del arroz es mas mil que el del trigo ; aun
que sus campos no producen mas que una co-
fecha al año , y aunque por la prevalencia de
las coftumbres Europeas no es en ellas el arroz
el vegetable que mas se eftima para alimento de
sus habitantes.
El campo aproposito para arroz es el terre
no de vega, ó llanuras abundantes de aguas.
Ellos campos fuelen ser por su mucha hume-r
dad poco conducentes para el trigo , paftpsj, vi-»
ñas, y demas vegetables que sirven de alimento,
al hombre: y las tierras utiles para eftas i pro
ducciones fuelen no ferio para la de arroz: jí
asi aun en los paifes donde efte fe cr:i»: Cp&
abundancia , la renta: de las: tierras que lo. prpr
ducen no pueden regular ¿Jas de las otrasv por
np poderfe convertir :unas .y otras en, ufo reci
proco de shs labores respectivas. ,M| f::,i.Jí,iüj
El alimento que produce un terreno fem*
bradp de patatas no es iofetioir. en .cailtidádiial
,prpdwítp de una tierra de arrpaihy. «0 jmjuy :fu-
pesvipr: al de ainabd«i pan-^levajv, Cada iyugada
de tierra rendirá doce mil peía* de patatas ppr
dos .mil .que rendiría de. trigo. Es verdadique
Jo nutritivo de, £Ítas dos, diftintas. sspeíifiSj^
alimento ¿íaues precííaments proppneápjiadthá su
pefoiiipof razon de.: ta natt*raleza:eq>ü&ftk deilí*
patatas.: perp .concedido) queb la , mitad dbiptgft
ílerefta legumbreife* agua , que es mucha co¿v
te der i una yugada de ellas próduciráráua,eo efta
^uppsi«ion :stei8 i»iiilpefas dfiifólidotialjmeniJj, ,quf
xs tres veces mas. que lo. que puede dar. .de. s,í .de
$78 Riqueza de las Naciones.
alimento (olido el trigo por cada yugada. Una de
patatas también se cultiva con menos gallo , por
que el descanfo que se da á la hoja de tierra
en donde se fembró trigo es mas que equiva
lente á la labor extraordinaria que las patatas
necesitan. Si efte vegetable se hubiese extendi
do en Europa como el arroz en algunos paifes»
y se: llegase á hacer alimento común del pue
blo , ocuparia las mismas tierras de labor que
ahora el trigo y otras especies de granos, con
la ventaja de que una misma cantidad de tierra
cultivada podria mantener mucho mayor numero
de gentes : y suíientandose con ellas general-
menté los trabajadores del campo quedaria para
el dueño un (obrante mucho mayor que en las
otras especies después de fatrsfechos los falarios
del trabajo, y las ganancias del fondo emplea
do en su cultivo: la población se aumentaría,
y fubirian las rentas á mas alta proporción.
-n -La' .'ti erra que es buena para patatas lo es
también para qualquiera otra especie de vege
table útil : y si llegaban á ocupar otra tanta
cantidad de tierras como ahora el trigo, podrían
-también regular muy bien, como efte grano lo
fc'áce al prefente , la» "rentas' de la mayor parte
de las demás tierras cultivadas* '
: l ;'En algunas partes del Condado de Lancas,
fégutn se cuenta , es el. pan de avena un alimen-
< *o tina* apetecido ¡del pueblo común y trabaja
dores descampo que el *de trigo, y lo mismo
ítecpídó siempre ¡decir de Escocia. No obltanté
-dudo algo de su; verdad.> Aquellas gentes que
^ft' Escocia; se ¿limeístao xle ¿ordinario con el
pan dé: avena^íni' ía<i> pdc.ql¿í»eguiar!tati fuer-
tes y gabardas , ni robuttas jcqmo^astque en In*.
glaterra en igual clafe se mantienen con pan de
trigo. Ni trabajan ccin tanto exfuerzo, ni ven
con tanta perspicacia : y como esta diferen
cia■' no la vemos entre las gentes de otra ge-
rarquia de uno y otro país, parece dexarfe in
ferir demostrativamente , que el alimento de la
gente Común en Escocia no es tan conforme
á la complexión humana como el de sus ve
cinos de igual clafe en Inglaterra. No fucede
asi con las patatas. Los carniceros, los mozos
de cordel, los porteadores de carbón, y aquellas
infelices rameras que viven de su prostitución
en Londres , hombres aquellos los mas robus
tos, y mugeres ellas., aunque abatidas, las ma»
bellas que pueden hallarfe en todos los domi
nios de la Gran-Bretaña entre la gente común,
hacen ó componen la mayor porción de su ali
mento de aquella raiz , y fon por lo regular
del rango Ínfimo de la plebe de Irlanda. No
hay alimento que pueda dar una prueba tan real
y decisiva de su fubílancia nutritiva, y de su
conformidad con la complexión natural del
hombre. ! •— :■ •■ .•..< n ■ - > ¡j-.u . í
El inconveniente que , tiene la extensión ¡del
cultivo de eíte ramo ,es. lo difícil de ,conferyar
efte fruto ¡todo el año , y Jo imposible de en^
silarle por espacio mas largo ,como el ^tfigoi.
pl miedo de no poderlo vender ; todo antes de
que principie á malearfe , ó podrirfe es: el prin
cipal obftaculo que se ofrece para np caidoptarr
lo, como el pan de trigo, para > alimento co-r
mun de todas las diferentes clafes-del pueblo.
s8o Riqueza dí las Naciones.

. ' , PARTE II.

De aquellas producciones de la tierra que unas


veces dan. renta , y otras no.

ÍEl alimento del hombre parece fer la unica


produccion de la tierra que siempre y necefa-
riamente'da alguna renta al dueño del terreno:
todas las' demas especies que el fuelo produce
la reditúan unas veces, y otras no , fegun la va
riedad de circunftancias que para ello influyen.
Despues del alimento las dos mayores necesida
des del hombre en el mundo fon el vellido y
la habitacion.
La tierra en su eftado primitivo y grofero
da de sí mas materiales para vellido y alber
gue de mayor numero de hombres , que para
alimento de ellos ; pero en e\ eftado achual de
mejoramiento y cultivo fuele á veces tributar
mas alimento , y abaftecer de él á mayor ' nu
mero, que de materiales para cafa y vellido, á
lo menos en los términos que ellos los quieren,
y en la' .disposicion e» .que unicamente eftán
dispueftos á pdgarlosi'lEn'el'Un 'eftado hay siem
pre abundancia ^e los dichos materiales, y por
configurente fon generalmente de muy poco ó
ningun valor: y en et otro,' siempre excaféz,
y por lo mismo eftimados en altos precios; En
«1 eftí/do 'primero se' defechan como inutiles los
aites J, y tos^qíúe fe «tifcítt' lio se consideran dig-
ivós' de. tós <va'lb* <j(ie el del trabajo y colla
de prepararlos para el ufo, y por consiguiente
no puede su precio dexar renta para el dueño
del terreno que los produce; en el legundo eftado
•' -i Libro I. Cap. XL" 281
se ufa de todos , y por lo común es mayor lai
demanda efeeliva que la cantidad para fatisfa-
cerla. Nunca falta quien dé algo, mas por ellos
que lo que es puramente fuhciente para pagar
las expensas de su preparación halla el eílado
de venta ; por lo qual su precio rinde alguna
renta para el feñor. 1
Los primeros materiales de que ufaron los
hombres para cubrir su desnudez fueron las pie
les de animales corpulentos. Entre las Nacio
nes de cazadores, y paílores , cuyo alimento
consifte principalmente en las carnes de ellos
animales al mismo tiempo que el hombre se
furte de alimento se provee de vellido , aun con
mas abundancia de materiales que los que por
si puede gallar : por consiguiente no habiendo
en femejantes paifes un comercio extrinfeco para
el fobrante , la mayor parte de ellos se ha de
arrojar como cofa de ningún valor: y ella fué
probablemente la caufa de que las Naciones
Americanas tubiefen por tan despreciables fus
cueros , antes dé fer descubiertos aquellos paifes
por los Europeos , con quienes al prefente cam
bian fus fobrantes , por mantas , armas de fuego,
y aguardientes. En el a£lual eftado comercial
del mundo descubierto aun las Naciones mas
barbaras , como haya entrado en ellas la propie
dad y división de las tierras , conocen y piiac-,
tican en cierto grado algún genero de comer-,
ció extrínfeco de ellos efeftos; y fuele haber en
los diílritos mas ricos de entre ellas tanta con
currencia á la compra de aquellos materiales que
fus tierras producen para veílirfe , y que ni pue-
den, beneficiarfe ni confumirfe dentro de ellas,
que llega á fubir fu precio 4. mas de lo que cues-,
Tomo I. 36

1
282 Riqueza de las Ñaci9nis\
ta el principal y conducción á los paifes mas
opulentos : cuyo {obrante precio, ó aquello que
refla después de dichas expenfas , viene á cons
tituir alguna renta para el Señor del terreno.-
Ouando se confumía dentro de las Montañas la
mayor parte de fus ganados, la exportación de
fus cueros era el articulo mas considerable del
comercio de aquel país , y lo que por eiloJ se
daba en cambio conílituia cierta renta para los
dueños de aquellas heredades en que los gana
dos paílaban. La lana de Inglaterra , que en
tiempos antiguos ni podia confumirfe , ni ma-
nufachirarfe dentro del reyno , hallaba un des
pacho muy ventajofo en los paifes de Flandes,
en aquella época muy ricos , y muy induftrio-
fos ; y el precio de ella añadía algo á la renta
de la tierra que la producía. En todos aquellos
paifes1 que eílén tan mar cultivados como lo esp
iaban entonces Inglaterra y las Montañas de Es
cocia , y que no tengan algún comercio .éxtrin-
feco , eltarán necefariamente tan de fobra los
materiales para el ruftico vertido que en tales
naciones se acoRumbra gaftar, que la mayor par
te habrá que abandonarla por inútil j yla que
se confuma nunca podrá llegar á rendir renta
para el Señor.
Los materiales que se necesitan para fabri
car una habitación , ó formar un albergue para
el hombre no fon por lo común de tan fácil t
transportación á grandes diftancias como los que»
sirven para el veftido ; por lo qual no fon ob
jeto tan proporcionado para el comercio extra
ño. Quando el país que los produce abunda de
ellos por lo común fon de ningún valor para el
dueño del terreno , aun en el actual eftado del
Libro R Caf. XI. 5283
comercio del mundo. Una buena cantera en las
cercanías de una Corte daria á su dueño una
renta grande ; pero eftando en un pais remoto
y pobre feria de ningun aprecio. Las vigas para
edificios fon de un valor grande en un pais cul
to- y populofo , y la tierra que las produée de-
xa una renta considerable : pero en muchas par
tes de la America Septentrional , por exemplo,
«1 dueño de femejantes terrenos se daria por muy
bien férvido de que hubiefe quien quisiera fa
ca r de fus heredades la mayor parte de los cor
pulentos arboles que alli se crian. En las Mon
tañas de Escocia se cortan los arboles , y se dexa
podrir la madera en el fuelo , sin aprovechar
se mas que de fus cortezas , por falta de caminos
reales j y dé conducción por agua para fus vi
gas. ''Quándo los materiales pues para edificar
abundan en un pais en ellos términos, la par
te que de ellos se usa apenas es digna del tra
bajo , y cofle de su corta y pulimento. Ninguna
renta dexa á su dueño, pues elle por lo gene
ral concede el ufo de ellos sin mas fecompenfa
que el rubor que cuefte al que se los pida. No
obftante ello los mismos materiales podrán de-
5car renta al: Señor de ellos si hay una nación
rica que folicite extraerlos de fus tierra?. Laís
maderas de Nonvay , y de todas las Cofias del
Báltico , qué nunca podrian encontrar despa
cho dentro del terreno en que se crian , con el
comercio que se hace en ellas en varias partes
de Europa ,; especialmente en la Gran-Bretaña,
fuelen dexar crecidas'rentas á fus propietarios* '
" < Los paifes fon mas ó menos populofos no'i
proporción del número de gentes que lus pro
ducciones pueden veítir , ó albergar, sino del que
284 R.IQ.ÜEZA PE LAS NaÍIONES.
pueden mantener. Quando Hay fuñido de. ali»
mentos es muy fácil encontrar vellido y habi
tación : pero aunque se tenga habitación y ves
tido fuele no encontrarfe el alimento. En alguna^
partes aun de.los Dominios , mas. opulentos , I9
que précjfanwjnte se llama albergue puede, fa*
bricarfe con un día de trabajo de un hombre
folo : y los géneros de vertido fenctllo, y los mas
simples de todos que fon las pieles de los ani*
males grandes , aunque cueften algias frabajo y
tiempo el prepararlos para el ufo,, nanea es .mu
cho el que &e. necesita. Entre las Naciones bar
baras y falvages ferá indudablemente bailante
para proveer á fus habitantes de vertido y de al
bergue , una centesima parte, ó menos >. del tra
bajo anual de toda la Nación ; y to.das las oa-f
venta y nueve partes redantes , si es que alean-»
zan , no excederán del trabajo que se necesita
anualmente para furtirles de alimento.. ¡
Pero quando una familia puede proveer dé
alimento á dos, por razón de los mejoramien*
tos en el cultivo de las tierras-, : el - trabajo de
una mitad de la fociedad vendrá á ,fer fundente
para furtirla de alimento á toda : la otra mitad,
ó á lo menos la mayor parte de ella > puede por
consiguiente emplearfe en proveerla de las,der
.mas, cofas , y fatisfacer las urgencias, necesida-
,des y ó caprichos de toda la nación. El vertido,
la casa , y lo que entra en el nombre de tren y
equipage fon los objetos principales de las ne*
cesidades , y de los caprichos del hombre.: Un
rico no confume por sí mas alimento que fuj}
pobre: en calidad puede fer muy diferente , j
fu preparación mas delicada y fatigofa , pero en
la cantidad ferá muy corta, la diferencia. Pete*
. Libro I- Car, XI. , 285
eomparefe el espaciofo palacio , y el aparato
grande del uno con la milera choza , y los har-
rapiezos del otro, y se hallará que la diferencia,
de albergue y veftido en quanto al furtido dfl
las partes de que se cotrjponen es casi tan . gran-»
de en calidad como en cantidad. El apetito del
comer , el defeo de alimento eftá ceñido en to
do hombre á la corta capacidad de su eftoma-
go , y de su digeftion ; pero el defeo de con
veniencias j de. aparato , de edificios, de vestid
dos, de trenes , de equipages ni tiene termino;
|)i conoce limites en la foberbia humana. Todos
aquellos puesque tienen mas facultades para dis?
poner de mas alimento , ó por mejor decir , lOy
dos los que tienen mas alimento de que d'sP°-r
ner que elique para, si mismos individualmente
necesitan, ó que por si pueden confiimir , eñá»
dispueflps á cambiar el fobrante , ó el precio de
él „ que.es lo mismo , por conveniencias de la
otra especie. Todp lo que refta despues de satis
fecho aquel primer limitado defeo se invierte., ó
se deftina á fatisfacer los demas defeos que' ca
da vez parecen mas ilimitados en el hombre, .£,1
pobre por confeguir su alimento ;se exercitaiCn
lifongear.y fatisfacer los caprichos del xicpuy
para afegurar mejor fus ganancias se empefia £
porfía con otros en perfeccionar fus obras , y en
proporcionarlas á precios mas equitativos. El níi:-
meco de los operarios se aumenta al paso que
crece la cantidad de alimentos , y eftos ^iriedjdjt
de los adelantamientos del cultivo j y corno la
naturaleza de fus exercicios y negocios admite
cada vez mas fubdivisipnes del trabajo , es in-
dispenfable tambien que vayan aumentandpfe en
mayor ,proppr.cion quq. los .operarios, ..los ma^e»
286 Riqueza dé las Naciones.
íiales que sirven para fus obras: y de todo efte
conjunto de progrefos y operaciones proviene
íquella efectiva demanda que se verifica en las
daciones cultas de materiales de todas especies
para las obras bien necefarias, bien utiles de la
invencion humana , para ereccion de edificios,
prevencion de vertidos, equipages, y lucimientos
domefticos ; para cuyas gratificaciones busca la
aftucia y la codicia del hombre en las mismas
entrañas de la' tierra los fosiles , los minerales,
los metales, y las piedras mas preciofas.":'
De elle modo pues el alimento es el prin
cipio , la fuente original de la renta ; y qual-
quiera otra parte de las producciones de la tierra
que fcan capaces de darla , deriva la porcion
de valor que conílituye renta de los adelan
tamientos que tengan las facultades productivas
'del trabajo para la produccion de alimento ,por
razon de las mejoras en el cultivo de las tierras.
Las demas producciones de la tierra no siem
bre' dan renta', aunque por sí sean capaces de
darla. En los paifes mas adelantados en el cul
tivo no es siempre la demanda de ellas tan
cfeíliva que las haga rendir mas precio, ó mas
Valor que ' el Suíiciente unicamente para pagar
jeF trabajo, y reemplazar el fondo, con sus ga
nancias regulares , que es necefario emplear has
ta ponerlas en eftado de venta. Y el fer , ó no
li demanda de elle modo efectiva, depende de
las eircunftancias que en ella influyen.
* , ,JST ufiamina de carbon de piedra , por exem-
plo, es capaz 6 no de producir renta á su due
ño, depende parte de su fertilidad, y parte de
feu situacion. Una mina de qualq.uiera especie
puede ctecftfe que. es eíkril, ó fecunda fegua
.- - Libró L Cap. XI. ¿87
que es' mas ó menos la cantidad de materia mi
neral que puede facaríe de ella con cieita can
tidad de trabajo , con respefck» á la que coa
igual trabajo puede facaríe de las demas minas
de su especie! ' , , - :i -» : ,
Algunas minas carboneras , aunque eftén ven-
tajofamente situadas, no pueden beneficiarse por
razon de su efterilidad : y no alcanzando su
produüo á fatisfacer el gallo, menos podrán
dexar ganancia , ni producir renta para el due
ño. Otras hay cuyo producto apenas es fufi-
eiente para pagar el trabajo, y reemplazar con
las ganancias regulares el fondo empleado en
sus labores: rinden alguna utilidad al que em
prende su beneficio ; pero ninguna renta á su
dueño". Eftas por consiguiente folo pueden be-
nehciarfe por el dueño mismo, el qual en elle
eafo facajiái las , ganancias ordinarias del capital
que en ¿ellas emplea. En Escocia hay muchaj
minas que folo de efte modo pueden laborear
se : el dueño no había de darlas á otro que las
beneficiafe sin que. le pagase alguna renta por
ello ; y ninguno por otra parte las tomaría can
una condicion que no podria cumplir sin per
dida fuya. ' : r, /• : ;! • , : '.j 1 '! ;
Otras .minas de eftas aunque baftantcmente
fecundas por sí, no pueden beneficiarse por
caufa de su situacion. Podria facarfe de ellas
con el trabajo ordinario, y aun con menos, una
cantidad de mineral fuficiente para fatisfacer los
gaftos de su labor ; pero ella cantidad no po
dria venderte comodamente si la mina se halla
en un país tierra adentro , apenas habitado,
y sin caminos , ni proporciones para una con
duccion, marítima , ó de rios' navegables. . ^
a88 Riqueza be las Naciones.
- El carbon de piedra es el combustible mas
dcfagradable del mundo : lo es mucho mas que
kt leña, y el carbon que de ella se hace; y:
mucho menos faludable tambien : y por lo mis
mo siempre es el confumo del de piedra mu
cho menor que el de efte carbon.
El precio de efte ultimo varía tambien se
gun el eftado de la agricultura del país, casi
del mismo modo, y por las mismas razones que
el precio del ganado. Un terreno rudo, ó sin
cultivo abunda por lo regular de leña , como
que en efte eftado se cubre la faz de la tierra
de embarazoíos bosques de tan poco valor para
su dueño , que las mas veces daría graciofa-
mente el producto de su desmonte, al que em-
prendiefe el coftofo trabajo de su corta. Segun
va adelantando la agricultura los progrefos mis
mos de sus labores van aclarando los bosques
y matorrales por una parte , y por otra va de
cayendo su espefura con el aumento del ganado,
que en sus terminos se apacienta. Efte aunque
no: se aumenta con la induftria humana en la
misma proporcion que con ella se aumenta el
grano, por que efte es casi enteramente efecta
de efta induftria, se multiplica no obftante con
el cuidado del hombre, el qnal en tiempo opor
tuno, 6 en el de plenitud se provee de lo que
le ha de fervir de mantenimiento en el de es-
cafez : le proporciona asimismo mayor cantidad
de pallo que el que la tierra por si podria ofre
cerle sin cultura; y exterminando tambien á sus?
contrarios les alégura la quieta fruicion de quan-
to la fecundidad de la tierra ofrece próvida &
sus ganados. Quando se dexan correr libremente?
por montes y bosques numerofos hatos de ellos,'
aun
Libro I. Cap. XI. 289
aunque no deftruyan lós arboles viejos y cre
cidos , impiden el que crezcan sus renuevos; y
de modo se aniquilan, que en el discurfo de
un siglo puede quedar un monte enteramente
arrafado. En llegando efte cafo levanta el pre
cio de la leña: el dueño que no facaba antes
utilidad alguna de su terreno principia á per
cibir renta de sus cortas; y aveces halla que
acafo no podría emplear sus mejores tierras con
mas utilidad en otro cultivo que el plantío de
arboles y bosques , en que la grandeza de las
ganancias de sus cortas compenfafe lo tardo de
sus utilidades. Tal parece fer el eftado actual
de la Gran-Bretaña en efte ramo, en donde las
ganancias de un plantio fuelen fer iguales , ó
mayores que las del mejor cultivo de las tierras
de granos, y de paftos, aunque el dueño que
planta los arboles tarde mucho tiempo en per
cibir sus rentas: bien que en efta materia de
be principalmente atenderfe á las ventajas de la
situacion del territorio; por que en un país de
adelantado cultivo , que abunde , por exemplo,
de minas de carbon de piedra , ferá acafo mas
yentajofo que el plantío conducir á él la leña
y la madera de otro terreno extraño , en que
por su cultivo fea tan abundante como ba
rato efte utensilio: y asi se ve que en la nueva
poblacion de Edimburgo , pocos años hace efta-
blecida , ó formada , no se encontrará acaso una
astilla de madera Escocefa.
Quando el confumo del. carbón de piedra,,
y del de palo es igual en les lugares que abun
dan indiferentemente de uno y otro, es leguro,
que en femejantes diftritos, y en tales circuns
tancias , lea et que fuere el precio de ambos»
Tomo I». 37
29O RlOTJEZA DE LAS NACIONES.
•el del carbon de piedra eftá en el roas alto í
"que puede regularmente llegar. Asi parece ve
rificarse en algunas partes de Inglaterra , espe
cialmente en el Condado de Oxford , donde es
•muy comun, aun en los hogares de los pobres,
y gente comun, mezclar para hacer lumbre ambos
carbones : y por lo mismo no puede al 1 i fer
muy grande la diferencia del confumo de ellos
dos combuftibles.
En todos los paifes en que se benefician las
minas de ella especie , el precio del carbon de
piedra jamas llega a aquel grado de altara ; por
que si no fuese barato efte combuftible en ellos
no podría fufrir fobre su precio los coftes de
una conduccion diftante por! mar,' ó por tierra.
Solo podría vende rfe una cantidad muy corta,
y tanto los operarios de efta maniobra , como
los dueños de efte combuftible conseguirían ma
yor interés en vender mucha' cantidad á bajo
precio que en vender poca al precio mas alto.
En efte foíil como en: todos los demas quien
regula el precio del minerahes la mina mas fe
cunda que fuccda hallarfe en el diftrito. Tanto
el' propietario del terreno , como el que:. toma
ta • labor de él á su catfgo ,considei'aW, el uno
qud pueda llevar mas renta , y el otro que debe
facar mas ganancia de vender algo mas barato
que sus vecinos: eftos entonces se ven obli
gados á darloi al mismo precio, aunque no lo
puedan hacer tan comodamente , y aunque' á
veces disminuyan l y otras pierdan absolutamente
rentas y ganancias. Algunas minas se abandoi.
pan enteramente, y otras no pudiendo fuminis-
trar- renta folo pueden beneficiarfe por sus mis*
Utos '.propietario;. , : • ,.. i > . ¿, *„ •• t
. Libro I. Cap, XI. ,7 291
El precio mas bajo á que puede venderfe
por espacio de algun tiempo el carbon de pie
dra , ú otro qualquiera fofil, es como en laJ
demas mercaderías aquel que fea por lo menos
fuftciente para reemplazar con las ganancias or
dinarias el fondo que es necefario emplear baíla
ponerlo en eftadq de venta. En una mina car
bonera que no pueda por su naturaleza dexar
renta al Señor de! terreno , sino que ó ha de
beneficiarse por él mismo, ó abandonarse en
teramente, se acercará mucho á efte precio in
fimo el del mineral que laque.
La porcion del valor que llamamos renta tie
ne generalmente en las minas , aun las que fon
capaces de rendirla, una parte mucho mas pe
queña en el precio , que en las mas de las res
tantes producciones de la tierra. La renta de un
predio fuperficial se computa generalmente por
una tercera parte del todo de su producto : y
efta por lo regular es una renta cierta , é in
dependiente de las cafuales variaciones de las
cofechas. En las minas de carbon se tiene por
una renta grande un quinto de lo que produ
cen : la regular es un diezmo •> y es muy rara
la que eftá reducida á qüota fixa y eftable , pues
en las mas eftá pendiente de las variaciones ac
cidentales de su producto. Efta incertidumbre es
tan grande , que en aquellos paifes en que se
tiene por un precio moderado para la compra de
]a propiedad de una tierra el equivalente á la
renta de treinta años ; para la propiedad de una
mina se tiene por . muy buen precio el de diez.
El valor de una mina de Carbon para el
propietario consifte tanto en su s,itmeion como
en su fecundidad : pero, el de uua mina meta
292 Riqueza de las Naciones.
Tica mas depende de la fecundidad que de su si
tuacion. Los metales baftos , y con mucha mas
razon los finos, despues de feparados de la ma
dre tierra , fon de tal valor que pueden foportar
los cortes de una conduccion dilatada por mar y
tierra. El despacho de los metales nunca eftá li
mitado á los lugares proximos á la mina que los
produce, sino que se extiende por todo el am
bito del mundo. El cobre del Japon hace un
articulo grande del comercio Europeo : el hier
ro de España lo hace : en Chile y el Perú : la
plata de efte tiene franco pafo no folo para
Europa , sino desde efta para la China.
El precio del Carbon de piedra en Weftmor-
land puede tener muy poca influencia en el de
Newcaftle ; y el de igual mineral en el Lionés
ninguna : las producciones de minas tan diftan
tes no fon capaces de originar competencia en
tre unas y otras ; pero las de las minas metali-
ras la caufan efectivamente por diftantes que es-
ten entre si : por eña razon el precio de los me
tales baftos , y mucho mas el de los preciofos
en qualquiera de las minas mas fecundas del
mundo no puede menos de influir en el precio
de los minerales de las otras aunque .edén en los
paifes' mas diftantes del univerfo. El precio del
cobre en el Japon no puede dexar de influir en
el que tenga efte metal en las minas de Europa.
El precio de la plata en el Perú , ó la cantidad
tie trabajo y de los demas bienes que pueden
comprarle con ella alli, no puede menos de te
ner una influencia grande en el precio de efte
mismo . metal no folo en las minas de Europa,
sino en las de la China. Despues de descubier-
tas las minas plateras del Perú quedaron aban*
Libro I. Cap. XI. 193
donadas las mas de las que se beneficiaban de
efte metal en la Europa : por que el valor de
él quedó tan baxo , ó reducido que el producto
de ellas no pO'dia ya foportar los gallos de su
laboreo , ni reemplazar' con ventaja el alimen
to , el vellido , y el albergue , utensilios que se
confumian neceíariamente en aquellas operacio
nes de beneficiarlas. Ello mismo fucedió á las
minas de Cuba , y de Sto. Domingo ; y aun i
las antiguas del Perú desde el descubrimiento
de las del Potosí.
Regulandole pues en cierto modo el precio
de los metales de qualquiera mina por el que
se verifica tener la materia mineral en la mas
fecunda 'de su especie que haya en el mundo
descubierto , lo mas que se podrá conseguir en
la mayor parte- de todas las otras minas menos
fecundas ferá compenfar muy poco mas de lo que
importen lasexpehfas necefarias, y ferá muy rara
la que fea capaz de rendir á su dueño una ren
ta desconsideracion. Luego jo que llamamos
renta de la tierra en la mayor parte de las mi
nas tiene muy pequeña parte en la composicion
del precio de los metales baftos , y mucho me
nor en el de los finos y •preciofos ; el trabaje» , f
la ganancia fon las partes componentes mas esen
ciales en 'éV»' '• Vi nJ : •"' , ''
Una fexta parte de todo el produeto es lo
que se regula por un precio medio de la renta
que'dexan las minas de eftañó de Cornwailles,
^ue fon las mas fértiles que se conocen en el
mundo de efte metal ¿ cómo nos áfegura Mr.
Borlace , Vice-Tntendente de ellas. Algunas rinT
den mas, añade el mismo , pero otras no llegan
át aquella fexta parte :, y efta misma qüota es 1¿
294 RlQUTEZA PJ.r)Lf *N,A,CJONES.
de la renta que dexan varias minas fecundísi
mas de plomo en la Escocia.
En las minas de plata del Perú , nos dicen
Frezier y Ulloa,queel propietario no exige re
gularmente mas canon , condicion , 6 reconoci
miento del que fubscribe á la emprefa de bene
ficiarlas , que el de que el empresilta muela en
el molino de aquel la tierra mineral, ú Ore me
tálico , pagandole la maquila , ó renta compe
tente por aquella, operacion. Halla, el año de
1736 es cierto que ascendia el impuefto de Es
paña á una quinta parte de la plata de ley des
pues de beneficiada , cantidad que hafta aquel
periodo podia considerarle ferlaqüota de la ren
ta efectiva de la mayor parte de Jas minas de
plata del Pejú,, que eran, las mas ticas que se
habian conocido halla entonces en el mundo. Si
no hubiera habido elle impuefto efta quinta par.?
te naturalmente hubiera quedado á beneficio, del
dueño del terreno; y se hubieran laboreado otras
muchas minas , que no ¡fe beneficiaban por no
poder su producto fobreljevar efte impuefto. El
del Duque de Cornwailles fobre eL eftaño se
íupone ascender á mas del cinco por ciento ; ó
Vna vigesima parte de^ va^or tota] í; y fea la que
fuere, su,. proporcion cqq:.ej. prpdutto ,no, hay
duda que pertenecería al Se'ñor de la,mína , si
el eftaño quedate libre de aquella contribucion.
Pero si añadimos una vigesima parte á una fex-
ta hallaremos que ,e,l toial de una renta regular
de una mina.de eltañp ^de, Cornwailjes era toda
la regular, renta de una mina .de Plata del Perú
con la proporcion detiece á doce. Pero en el dia
¿as del Perü no pueden fatisfacer aun efta leve
fenta á sujdueño ¡ .y.lajmposicip^^fobte la plata^
Llbro I. Cap. XL • 195
quedó reducida en el año de 1736 de una quinta
á una decima parte : y aun efte impuefto último es
fuficiente para tentar al contrabando mas que lo
es el de la vigesima fobre el eftaño: por que el
fraude no puede menos de fer mucho mas facil
en los metales mas preciolos que en los que abul
tan mas y valen menos. El impuefto de España
no se paga tan exactamente , fegun se dice,, co^
mo el de Cornwailles fobre el eftaño, por con-'
siguiente el capitulo de renta hace mayor parte
de precio en las minas mas fecundas de elle ul
timo metal , que en las mas fertiles de la plata.
Despues de reemplazado el fondo que se em
plea en el beneficio de' las minas ,'y. las ordina-i
rias ganancias de efte capital , el residuo que
queda al propietario parece fer mayor en los
metales baftos que en los finos.
Tampoco fon por lo comun muy grandes las
ganancias de los 'empresiftas de minas de plata'
en el Perú. Los autores mas respetables , y me
jor informados nos cuentan, que un hombre que
emprende el laboreo de una nueva mina se tie
ne por un especulativo muy proximo á una quie
te** , o adaío 'á una entera ruina , y por efta ra
zon se cxcufan todos á ligar con él fus intere-'
fes. El minar , fegun parece, se mira allá del mo
do mismo que acá , como una loteria en que la'
fuerte de ganancia nunca puede compenfar lo ex
ptícfto á facar cedulas' en blanco , aunque la'
exorbitancia de' algunas aventuradas emprefas
y el exito feliz en ellas fuele tentar á muchos
aventureros á gaftar fus caudales en proyectos
tan azarofos é inciertos. '
i Pero como el eftado faca una parte muy con-'
siderable de sus rentas del producto de las mi-
tgS RlQBEZA DE LAS NACIONES.
ñas de la Plata , las leyes Peruanas dan todos los
fomentos posibles al descubrimiento y beneficio
de nuevas minas. Qualquiera que descubre una,
tiene facultad para medir doscientos quarenta
y feis pies de largo hacia donde se fupone ir
la veta del mineral , y casi otro tanto de ancho:
se le hace dueño de efta porción de mina, y la
puede beneficiar sin dar renta alguna al Señor
del terreno. El interés del Duque de Cornwailles
le ha movido á un reglamento casi idéntico en
aquel antiguo territorio. En las tierras abiertas
qualquiera perfona que descubre una mina de
eílaño puede marcar fus límites hafta cierta ex
tensión, cuya operación se llama amojonarla
mina. El que fixa ellos hitos se hace dueño real
de. ella, y puede beneficiarla por sí mismo, ó
darla en arrendamiento á otro sin confentimien-
to del Señor del terreno , á quien no obílante
debe pagarfele cierto canon » ó corto reconoci
miento de su di recio dominio, fbbre. el benefi
cio de la mina. En ambos calos se fujeta el in
terés del particular propietario al interés y be
neficio publico. ;■
El mismo eftimulo se verifica en el Perú para
el descubrimiento y beneficio de nuevas minas
de oro ; y en elle el impuello no asciende a mas
que á la vigésima parte del metal que de ellas
se faca puro. En otro tiempo fué la quinta , y
después la decima como en la plata ; pero se
vio por experiencia no poder foportar aquella
obra ninguna de ellas gabelas. Si es raro , dicen
Frezier y l lloa, el que ha hecho su fortuna
con las de plata , mas lo es el que la ha podido
Qonfeguir con buscar minas de oro. Efta vigésima
parte parece íer toda la renta que puede pagarle
al

( 4
Libro I. Cap. XI. 297
al dueño en las mas de las minas de oro en Perú
y Chile. F.üe metal también es mas expuefto al
contrabando que la plata , no folo por el mayor
valor íuyo con respecto á su bulto , sino por
razón del modo peculiar de criarlo la natura
leza. La plata rara vez se encuentra virgen sino
como los mas de los metales , mezclada con
otras materias minerales de las que es impofible
fepararla en tal cantidad que fattsfaga el coíle
sino á fuerza de operaciones protixas y labo-
riofas , que no pueden executarfe bien no siendo
en las Casas-fabricas delti nadas á f ile fin ; y por
consiguiente sin exponerle á fer descubierta la
operación por los dependientes del Rey. El oro
por el contrario se encuentra por lo regular vir
gen ; á veces en pedazos de buen tamaño ; y
aun quando se halla con alguna mezcla de are
na , tierra, ú otros cuerpos extraños , pueden
fepararfe de él. con una operación- muy fenci-
11a , y pronta , que puede executarfe en una cafa
particular por qualquiera que tenga y use de una
corta cantidad de mercurio. Pues si tanto se de
fraudan las; rentas reales en los impueltos de la
plata , quanto no se defraudarán en los del oro?
y por tanto en el precio del dro no puede me
nos de tener una parte mucho mas pequeña la
renta de la tierra que en la plata.
El precio mas baxo á que pueden venderfe
los metales preciólos , ó la cantidad más peque
ña de otros bienes que con él pueden comprar
se , ó cambiarfe en un espacio de tiempo bailan
te considerable , se regula por los mismos prin
cipios que gobiernan en quanto á hxar el' pre
cio ordinario mas baxo de las demás mercade
rías , y efectos. El fondo que se necesita em-
lüMO I.. 38
198 Riqueza de las Naciones."
picar ; el alimento, el veítido, la habitación que
es necefario ufar , y confumir en facar los me
tales de las minas , prepararlos , y ponerlos en
eftado de cambio y venta , ion los artículos que
determinan aquel precio : es necefario pues por
lo menos que el produQo reemplace aquel ca
pital con fus regalares ganancias.
Pero en quanto al precio mas alto no pare
ce necefario fea determinado por otra circuns
tancia que la a£tual escafez ó abundancia de
los mismos metales. No se regula ni determina
aquel por el precio de alguna otra mercadería,
al modo que diximos del Carbón de piedra por
el precio del de leña , en que ninguna escafez
lo puede levantar á mas alto grado. Auméntele
la escafez del oro hafta cierto punto , y la par
tícula mas pequeña podrá llegar á fer mas pre-
ciofa que un diamante, y por consiguiente -á
cambiarfe por una cantidad mucho mayor de
otros efe£ios< , .:\ ■>■■. > . >:'.>'
¡ El anhelo que comunmente se verifica por
estos metales preciosos proviene parte de su
utilidad, y parte de su mi fm a belleza natural.
A excepción del hierro no hay acafo me
tal mas útil que la plata y el oro .: como que
están menos expuestos al orin y 4 la impure
za se pueden conservar limpios y tersos con mas.
facilidad; y por esta razón prescindiendo del
articulo -de su valor , es mucho mas apreciable
la batería de mesa, cocina, y otros utensilios
de estos metales. Una cafetera de plata es mas
estimable por lo limpia que una de peltre , co-
hi&,¿ ó estaño; y por la misma calidad de la
limpieza Jo es mas una de oro que una de plata.
El. mérito intrínseco de ambos para el uso deL
.:•• LtiRo I. Cap. XI. • 299

Tire nace tambien de la hermosura de ellos , la


qual les hace de un modo peculiar mas apro-
posito para el ornato de vestidos, y baxillas.
, No hay pintura , tintura , ni colorido que igua
le á lo explendido del dorado. La escasez por
otra parte recomienda mucho mas el merito de
su belleza. Entre las gentes ricas el mayor pla
cer de un poderoso , y aun el goce de sus ri
quezas , suele consistir principalmente en la obs-
tentacion de las riquezas mismas , las quales nun
ca parecen á su vista mas completas que quando
se ven demostradas por aquellas señales decisivas
de opulencia que ninguno puede poseer sino el
rico mismo. A los ojos de estos obstentosos se
realza con la escaséz el mérito de qualquiera
cofa preciosa , y se hace mas apreciable quan
do cuesta mucho trabajo juntar una cantidad
considerable de ella : cuyo trabajo ninguno
puede pagar sino él. Esta clase de gentes es
tán siempre dispuestas á pagar por cosas se-
. mejantcs un precio superior al de las que son en
, realidad de mas valor intrínseco , pero mas
.comunes. Estas circunstancias pues de belleza,
utilidad, y escasez son el origen fundamental
del alto precio de aquellos metales , ó de la
gran cantidad de otros efectos con que :pueden en
todas partes cambiarse. Este valor del oro y de
la plata fué antecedente á la eleccion que de
ellos se hizo para moneda , y aun su calidad
intrínseca fué lo que les habilitó para dalles
aquel destino. No obstante el hecho de estar
ya empleados en las funciones de moneda pudo
contribuir despues á encarecer su valor, como
que por esta caufa principió i ser mayor su de
manda j, y menor la cauijdad que puede em-
plearse en otros usoa.
30o Riqueza de las Naciones.
La demanda, ó solicitud por piedras pre
ciosas solo proviene de la hermosura de ellas.
De ninguna utilidad real son en sí mismas, v
solo pueden servir de ornato ; pero el mérito
de su belleza se ha encarecido con la escasez,
ó bien por la dificultad de hallarlas, ó por lo cos
toso del beneficio de sus minas. Los salarios
del trabajo, y las ganancias del fondo constitu-
• yen las ma* veces el todo de este alto precio; por
que la renta es por lo regular ninguna aun en
las minas mas fecundas de aquellas preciosida
des. Quando el celebre Diamantista Tavernier
visitó las minas diamantinas de Golconda , y
Visiapour , se informó de que el Soberano de
, aquel país, á cuya utilidad se beneficiaban, ha
bía mandado que las cegasen todas, á excep
cion de las que daban las piedras mas gran
des y preciosas : porque segun parece no con
sideraba el propietario las otras dignas de ser
-beneficiadas.
n i Como el precio tanto de los metales, co
mo de las piedras preciosas se regula en todo
,el mundo por el que tienen en las minas res
pectivas mas abundantes , la renta que de qual-
; quiera' d£ ¿Has pnede grangear el dueño de la
:propiedad no se proporciona á su abfoluta , sino
á la que puede llamarfe. relativa fecundidad ,ó
fuperioridad fobre las demás minas de su especie.
Si se descubriefen otras nuevas tan fuperiores á
zlas del Potosí , como eftas lo fon á las de Eu-
'ffOpa , el Va4ñr de la plata llegaría á baxar tan-
'.to que no podrian ya beneficiarfe aquellas. Arí-
' tes del descubrimiento de las Indias occidenta
les Españolas las minas fecundas de la Europa
-podiau haber, de xack> á los dueños tanta renta
i a, Liairo I. Cap. XI. ') 301
como al prefente las del Perú. Aunque fuese me
nor la cantidad de plata podría haberle cambia
do por igual cantidad de otros efectos 5 y la par-
;te correspondiente al propietario le hubiera faa-
, bilitado para comprar , ó disponer de igual can
tidad de trabajo ageno , ó de otras mercaderías:
bien entendido que el valor de su producto y
de su renta , ó la renta real que rindieíen al pu
blico , y al dueño particular , viene á fer para
el cafo una misma cofa.
Las minas mas abundantes de preciofos me
tales , y de piedras preciofas añaden muy poco
á Ja riqueza real del mundo. Un producto cuyo
alto valor depende principalmente de su esca-
féz se habrá de degradar, necefariarnente con la
abundancia: un fervicio de plata, y otros frivo
los ornatos de trenes y de equipages podrian
comprarle entonces :con muy poca cantidad de
trabajx> , y con menor de otros efectos y mer
caderías : y acafo feria efta la unica ventaja qtíe
ganaría .el mundo con la abundancia de aquellos
metales.
De otra fuerte es la utilidad de los predios,
y fondos fuperñciales : el valor de sus .produc
ciones y de fus rentas es proporcionado no á
sil relativa, sino á su abfoluta fertilidad. La
tierra , ó el fuelo que produce cierta cantidad
de alimento, de vellido, ó de materiales para
habitacion siempre podrá mantener, veftir, y
albergar cierto numero de perfonas , y fea la que
fuese la porcion que toque al dueño del terre
no, siempre producirá en efte una demanda pro
porcionada de trabajadores, y de las demas co
tas que para foltener el trabajo necesiten. El
valor de una tierra por efteril que fea no se
jos RlqüezaIje' las NÍaciones.
disminuye por tener al lado otra mas fecunda:
antes bien fuele aumentarfe con el incremento
del valor de efta. El numero grande de gen
tes que mantienen las tierras fértiles hace que
se vendan muchas de las producciones de la
efteril que no podrian haberfe vendido entre
las perfonas solas que ella era capaz de haber
fuftentado.
Todo aquello que aumenta la fecundidad
de la tierra para la produccion de alimentes
no folo engrandece el valor de las heredades
mismas en que se hacen aquellos mejoramien
tos, sino el de otras muchas á que no- alcan
zan fus mejoras; porque crea una nueva de
manda por el producto de eftas no mejora
das. La gran caufa de que haya la demanda
que en el mundo vemos por metales y pie
dras preciofas , asi como de otras comodida
des, y frivolas obftentaciones , como ornatos,
vellidos , equipages , trenes, y oirás vanidades
orgullofas de la fobervia , no es otra que la abun>-
dancia de alimento de que puede disponer el pue
blo en confeqüencia del adelantamiento de Jas
tierras , fobre lo que para sí propio necesita cada
uno en su confumo. Efte alimento no folo cons
tituye la parte principal de las riquezas del mun
do, sino que la abundancia de él es }a queda
valor á los demas ramos de la opulencia. Quan-
do fueron descubiertos por los Españoles los po
bres habitantes de Cuba y Sto. Domingo, se vió
.que llevaban ellos por adorno pedacitos de oro
.pendientes de fus cabellos, y de fus veftiduras.
. Valuabanles como pudieramos nofotros unas pie
dras de algun mas aprecio que las comunes , y
. Jos consideraban como dignos de cogerle preciU
." ,' '•. Libro I. :Cía*. XI. 303
Famente , pero no de reufarfe á qualquiera que
les pidiefe aquel metal. En eí'ecto daban á fus
huespedes á la primera foheitud , ó insinuacion
mas leve, de aquellos pedacitos de su adorno,
sin penfar que en ello hiciefefl un regalo consi
derable. Pasmados quedaban aquellos Isleños al
ver ei aRhelo de los Españoles por una cofa que
ellos consideraban tan frivola ; y no tenian no
ticia de que pudiefe haber país en el mundo en
donde eftuviefe tan de fobra el alimento , que
tan escafo andaba entre ellos, que por una cor
tó porcion de aquellas bagatelas brillantes se die
se guftofamente lo que, podia baftar para man
tener acafo una familia muchos años. Si se les'
hubiera hecho entender efto á aquellos Isleños
no les hubiera admirado el anhelo de los Es
pañoles. , •
'. . •.. : :'.i,' i'! '. '• !, '.j, : , .' . '. 1

.. r) parte tñ:t ] "v ' ';"


,)..'» r '..', ; ; :.; .. } ; < , r
DE LAS VARIACIONES EN LA
proporción entre ¡os valores respectivos lie aque-
; Has especies de produccion de, ta tierra que
.dexan siempre renta al dueño .del' terreno,
" y de las que no siempre la ' dexan..• 1

E. t. : • . :
1 aumento progresivo del alimento en con-
fequencia de los adelantamientos en el cultivo no
puede dexar de aumentar tambien la demanda
de las demas producciones de la tierra , que no
sirviendo para el fuftento se aplican por el hom
bre ó á ufos utiles , ó á mero ornato : por con
siguiente parecía deber creerfe que en todo el
304 Riqueza de las Naciones.
discurfo de dichos adelantamientos folo pudie-
•e haber una variacion en los valores compa
rativos de aquellas, dos difttntas especies de pro
ducciones. El Yalor es. á faber de aquel pro
ducto que no siempre da renta debería íubir
conftantemente i proporcion del que la dexa
siempre. Segun que fuefe adelantando el arte y
la induftria ferian mas buscados , ó feria ma
yor la demanda de todo genero de materiales
para vellido, y cafa, de los fosiles y minera
les, utiles , de los preciofos metales , y de las
piedras preciofas i se cambiarían eftos por ma
yor cantidad de alimento , y cada vez irian sien
do, mas caros. Asi ha fucedido por lo negular
en las mas cofas , y hubiera fucedido en todas
si. á. veces ciertos particulares accidentes no hu-
biefen aumentado el furtido de algunas de ellas
en mayor porcion que la que exigia la deman
da efectiva, de las. mismas.. , ,.
EL valor por exemplo de una Cantera de
piedra franca no puede menos de encarecerfe
con el aumento de la poblacion y mejoias del
pais vecino , ó comarcano, especialmente quan-
do no hay otras de su especie^ en los contornos;
pero . el valorde una mina de plata no puede
crecer con el aumepto, de los progreíbs del pais
inmediato , aunque no haya otra de su especie
á. diflancia de mil millas. La venta del produc
to de mía. Cantera rara vez. podrá exienderfe á
mas de un corto número de mitlas en contorno,
y asi: su demanda ferá siempre á proporcion de
los progrefos de la poblacion y cultura de aquel
peque ño diftrito l pero la venta del produóio de
una mina de plata se extiende por todo el es
paciólo ambito del mundo conocido. A menos
. pu-.
Libro I. Cap. XI. 305
pues que todo el univerfo en general eñe gra
dualmente caminando á mayor aumento y po
blacion , con el mejoramiento folo de un pais
proximo al sitio de una mina de plata , por es
paciolo que fea, no podemos fuponer que ha
ya de ir creciendo la demanda de aquel metal
de modo que encarezca su valor. Y aun quan-
do al mundo en general le fupusieramos gra
dual é incefantemente adelantando , si en el dis-
curfo de fus mismos progrcfos se descubrían
nuevas minas mas fecundas que las hafta allí
descubiertas , aunque se aumentafe la demanda
de la plata , fuperabundaría de tal modo el fur-
tido de ella , que no podria menos de decaer
el precio real de efte metal : efto es , cierta can
tidad de plata , una libra por exemplo , iría
gradualmente equivaliendo , ó comprando me
nor y menor cantidad de trabajo ageno : ó se
ria cambiada por menor porcion de grano , que
es el principal fuftento del trabajador. ,
El gran mercado de la plata es la parte co
mercial , y civilizada del mundo.
• Si con el adelantamiento y progrefos en co-
anun de las Naciones se aumentafe la demanda
de efte metal en efte univerfal mercado i.sLn que
creciefe al mismo tiempo y en la misma pro
porcion el furtido de él , su valor iria enca
reciendole á proporcion del precio del grano:
qualquiera cantidad de plata podria cambiarfe
por mayor cantidad de efte produQo : ó en otros
terminos > el precio medio , ó regular del grano
iria siendo gradualmente mas barato.
Si por el contrario por algun accidente se
aumentafe el furtido en algunos años feguidos
en mayor proporcion que lo exigiefe la deman-
Tomo I, 39
306 Riqueza de las Naciones.'
da efectiva de plata , efte metal iría siendo cada
vez mas barato : ó en otras voces , el precio
regular pecuniario del grano iria siendo mas
caro gradualmente, sin embargo de todos los pro-
grefos y adelantamientos que fupongamos en el
cultivo de todas las Naciones.
Pero si por otra parte fuefe al mismo tiem
po creciendo el furtido de aquel metal halla
igualar la proporcion con su demanda efectiva,
continuaría cambiandofe conftantemcnte por ca
si la misma cantidad de grano , y el regular pre
cio de elle feria siempre casi el mismo sin em
bargo de los progrefos mismos de las Nacio
nes cultas.
Eftas tres combinaciones parecen contener
en sí quantos eventos pueden acaecer en la ma
teria en todo el discurlo de los piogrefos y ade
lantamientos de las Naciones : y en el espacio
de los quatro siglos precedentes al en que vi
vimos , si juzgamos por lo acaecido en Ingla
terra y Francia , parece haber tenido lugar cada
una de las tres combinaciones en el mercado
univerfal , ó negociacion mercantil de la Euro
pa en comun , y casi por el mismo orden que
se referirá en la digresion siguiente.
Libro I. Cap. XI. 307

DIGRESION

SOBRE LAS VARIACIONES DEL


valor de la plata en el discurso de los quatro
siglos precedentes en el mercado
de Europa.

PRIMER PERIODO.

lEn el año de 1350. y algun tiempo antes , pa


rece no haberfe eftimado en menos el precio
de una Quartera de trigo (*) en Inglaterra que
en quatro onzas de plata , Twer-wcight , ó Pelo
de la Torre , equivalentes á unos veinte Sheli-
nes de la prefente moneda Inglefa , ó cerca de
noventa rs. vn. Caftellanos. Desde efte precio
parece haber ido decayendo hafta el de dos on
zas , igual al de cerca de diez Shelines de la
actual moneda , precio en que hallamos eftima-
da aquella medida á principios del siglo deci
mo fexto , y al que parece haber continuado has
ta por los años de 1570.
En el de 1350. el veinte y cinco del Rey-
nado de Eduardo III. de Inglaterra , fué efta-
blecido el que alli llaman Eítatuto de trabaja
dores. En el preambulo se queja mucho de la
infolencia de los criados de fervicio que inten
taban levantar sus {alarios en perjuicio de fus
amos : y por tanto ordena que todo criado , y
-. ., 1
(*) Hemos dicho ya en otra parte que cada Quartera se
compone de ocho Busheks , ó fanegas Inglesas , que viene
" a ser cada una 7 Celemines y 3 7j (juanillos castellanos ; por
Ib que equivale la Quartera '> 5 Fanegas , 2 Celemines , y
juanillos medida Castellana.
3p8' Riqueza de las Naciones.
obrero se contentafe en adelante con los mis
mos falarios y víveres ( baxo cuya expresión se
entendía en aquellos tiempos vellido y comida)
que se les habia folido dar en el año 20 de su;
Reynado, y. los qualro precedentes: y que en.vir
tud de elle eílatuto el trigo que entrase en la
porción á ellos correspondiente en parte nin
guna se estímale en mas precio que 10 peni
ques quando mas cada Bufhel ; quedando siem
pre á elección de los amos el darlo en dinero-
ó en especie. Luego en el año 25 del Reynado
de Eduardo III. diez peniques por Bushel s/j
tuvo en Inglaterra por un precio muy modera-,
do del trigo , pues que se necesitó de, un eíla
tuto particular para obligar á los trabajadores y
criados á aceptarlo en la provisión común , ó
regular de fus víveres : y habia sido tenido es-r
te precio por muy razonable diez años antes,
pueílo que el eílatuto se refiere á eñe periodo
que era el año diez y seis de su Reynado. En,
eíle año mismo diez peniques contenían cerca
de media onza de plata , y era casi igual á me
dia Corona de la prefente moneda Inglefa (u,
rs. 8-j ms. vn. Caílellano) Quatro onzas de pla
ta pues , Pefo de la Torre , -iguales á feis ShelU-
nes y ocho peniques de aquel tiempo , ó cerca
de 20 Shelines del prefente ( 90. rs. vn. Caste
llanos) se tuvieron por un precio moderado de
cada Quartera de á ocho Busheles de trigo.
, Este estatuto es seguramente una guia mas,
cierta para valuar el precio moderado , ó me
dio del trigo en Inglaterra en aquellos tiempos,
que el computo de los precios de algunos años
particulares de que generalmente han hecho
mención algunos escritores con ocasión de al-
Libro I. Cap. XI. 309
guna extraordinaria careza ó baratura de los gra
nos , pues en estas circunstancias es muy difí
cil formar un juicio cierto del precio ordina
rio de los granos por sus relaciones. Hay tam
bien otras razones que inducen á creer que i
principios del siglo catorce y algun tiempo an
tes no baxó el precio comun del trigo de qua-
tro onzas de plata por Quartera , ni el de otros
gianos á proporcion.
En el año de 1309. Rodulpho de Born,
Piior de S. Agustin de Cantorbery, dió un fun-
tuoso festin por causa de su inltallacion , de cu
yos gastos y regalos conservó Guillelmo Thorn
no solo la lista material , sino los precios de al
gunas de sus especies particulares. Consumieron
se, en aquellas fiestas cinquenta y tres Quarteras
de trigo que costaron diez y nueve libras, ó siete
Shelines y dos Peniques cada Quartera , equival
gentes en cada una a veinte y un Shelines y seis
peniques de la presente moneda Inglesa , que
reducidos á reales vn. Castellanos componen 96,'
y :25 5 ms. por quartera. Consumieronse tam.r
bien cinquenta y ocho de cebada molida para
cerbeza , que costaron diez y siete libras, y diez
Shelines ; ó seis Shelines cada quartera , igua
les á la cantidad de unos diez y, ocho de la
actual moneda. En tercer lugar se gastaron vein
te Quarteras de avena ,, que tuvieron de coste
quatro libras , ó quatro Shelines cada una; equi
valentes á unos doce de la actual : de cuya cuen
ta .se infiere tambien no haber guardado alli
\os precios de la cebada y avena la ordinaria pro-
po/cion que suele guardar ton los del trigo.
Y es de advertir que no se hace allí memo
ria de ellos precios por razon de su extraor
jio Riqueza de las Naciones." "*
dinaria careza ó baratura , sino incidentemente,
y como precios que se pagaron fencillamentc
por las excesivas cantidades de granos que se
consumieron en unas fieftas tan famofas por su
magnificencia.
En el año de 1262. el cinquenta y uno de
Enrique III. de Inglaterra , fué renovado un an
tiguo eftatuto llamado Asiento, ó tasa del pan y
de la Cerbeza , que aquel Rey dice en el preám
bulo haber sido arreglado en tiempo de fus pro
genitores. Es muy probable fuefe tan antiguo,
como de tiempo de Enrique II. lo menos ; y
aun puede fer tanto como la Conquifta de aquel
Reyno por Guillelmo de Normandia. Efte efta
tuto arregla el precio del pan fegun todas las
variaciones que podian acontecer en el del tri-
.go desde un Shelin hafta veinte de la moneda
de aquel tiempo. Pero eftatutos de efta especie
no se fixan precifamente en el precio medio del
grano, sino que prescriben el del pan con aten
ción á las alteraciones extremas de alza y baja
de valores fegun los tiempos y circunftancias,
y miran con igual cuidado lo mas y lo me
nos que pueden fubir y bajar fus precios. En
confequencia de efto es menefter creer que el
precio medio de una quartera de trigo quando
se eftableció la vez primera aquel eftatuto que
continuó bafta el año 51 de Enrique III. era el
de diez Shelines de seis onzas de plata , Peso
de la Torre , equivalentes á cerca de treinta de
los añílales. No debemos pues tener dificultad
en fuponer , que el precio medio del trigo no
fue menos de una tercera parte del mas alto en
que aquel eftatuto reguló el precio del pan : ó
que no pudo fer menos de feis SheJines y ocha
Libro I» Cap. XI.
peniques de la moneda de aquellos tiempos,
que contenían quatro onzas de plata , Pefo de
la Torre.
De todos eflos hechos se puede con bas-
tante razon inferir , que á mediados del siglo
catorce , y algun tiempo antes se faponia no
fer menos de quatro onzas de plata, Pefo de
la Torre , el precio medio y ordinario de cada
Quartera de trigo en Inglaterra ; que reducido
á medida , y moneda nueftra vendría á falir la
fanega Caftellana á unos nueve rs. de vn.
Desde mediados del siglo catorce hafta prin
cipios del quince fué gradualmente bajando hasta
una mitad el precio medio, ó regular del trigo en
Inglaterra ; de modo que vino á valer la quar-
tera de ocho Bufheles folas dos onzas de plata,
Pefo de la Torre, ó diez Shelines de la pre-
fente moneda Inglefa , equivalente á 45 rs. vn.
Caftellanos ; y asi continuó eftimandofe hafta el
año de 1570. En el libro de cuentas domefti-
cas de Enrique V. Duque, ó Conde de Nor-
thumberland, que se apuntó en el año 1512.
se hallan dos precios diftintos de aquel grano:
en uno eftá computado á razon de feis Sheli
nes , y ocho Peniques la Quartera ; y en el
otio á cinco y ocho folamente : y en el mismo
año feis Shelines y ocho peniques no contenian
mas que dos onzas de plata , equivalentes á diez
Shelines de la prefente moneda.
Desde el año 25 del Reynado de Eduar
do III. hafta principios del de Ifabel^ en que
corrió el espacio de mas de doscientos años, se
consideró un precio muy razonable y modera
do del trigo , ó lo que podemos llamar un pre
cio medio , el de feis Shelines y ocho Peniques
¿12 . Riqueza de las Naciones.
antiguos % como se ve por varios eftatutos. Pero
la cantidad de plata contenida en aquella fuma
nominal fué siempre disminuyendo fucesíva-
mcnte en todo aquel periodo en. fuerza de
varias alteraciones que se fueron haciendo en
las monedas : bien que fegun parece el aumen
to del valor de la plata babia compenfado de
tal modo fu diminucion en la cantidad conte
nida en la fuma nominal del cuño , que el go
bierno no tuvo' por necefario eftablecer nuevos
reglamentos fobre el cafo»
Asi pues en el año de 1436. se mandó , que
se pudiefe extraer el trigo de aquel Reyno sin
especial licencia siempre que su precio bajase
al de feis Shelines , y ocho peniques la Quar-
tera : y en el de 1463. que excediendo el mis
mo grano de dicho precio se pudiefe introdu
cir el extrangero ; habiendo considerado muy
razonable efta qüota aquel gobierno para et
reglamento de extraccion, ó introduccion de
aquel grano. Luego en aquella época se consi
deraba un precio moderado y regular para el
trigo la cantidad de feis Shelines y ocho peni
ques la Quartera , cuyas monedas contenían de
plata lo que ahora trece Shelines y quatro pe
niques que es una tercera partemenos que lo
que contenia la misma fuma nominal, en tiem
po de Eduardo III.
Por los eñatutos I. y II. de Phelipe y Ma
ría en el año de 1554. y por el I. de la Rey-
na Ifabel en el de 1558 fué prohibida en cier
to modo la faca , ó extraccion del trigo siem
pre que el precio de la Quartera excediefe de
feis Shelines , y ocho peniques , que entonces
folo contenían dos peniques mas de plata que
la
Libro T. Cap. XI. 313
la que al prefente contiene igual fuma nominal.
Pero se experimentó muy prefto que prohibir
la extraccion del grano quando su precio efta-
ba tan bajo era lo mismo en realidad que pro
hibirla absolutamente : y por tanto en el año de
1562. por. el eftatuto V. de Ifabel fué permitida
la exportacion desde ciertos Puertos siempre que
el precio de cada Quartera no excediefe de diez
Shelines, que contenían casi la misma cantidad
de plata que igual fuma nominal al prefente.
Luego efte precio era el que se consideraba enton
ces el mas moderado y razonable ; cuya com
putacion coincide casi con el libro de cuentas del
Conde de Korthumberland en el año de 1512.
Que en Francia el precio medio del grano
fué del mismo modo mucho mas bajo á fines del
siglo quince y principios del diez y feis , que
en las dos Centurias precedentes, es cofa ave
riguada por Mr. Dupié de S. Mauro , y por
el elegante Autor del Enfayo fobre la policía
de granos,: y lo mismo es muy probable haya
fucedido en la mayor parte de Europa (1) du
rante el mismo periodo.

(1) Por lo que hace á España confieso haber encontrado


dificultades, para mi invencibles, en la investigacion que inten
té hacer sobre los precios de los granos en aquellos tiempos,
unas per la naturaleza misma de la cosa , que es casi inave
riguable por razon de las turbulencias de los negocios en nues
tra Nacion en aquella época de inquietudes , y desarreglos,
que no pudieron dexar memorias bastante auténticas, que faci
litasen aquella indagacion ; y las otras por que aun quando ha
yan quedado ¿fias lian sido para mí inasequibles. Solo se me
ofreció el recurso de las tasas legales qup en aquellos tiempos
se .pusieron á los granos ; pero estas en primer lugar no fue-
. ron continuadas , sino en largos periodos interrumpidas á que
jas del Reyno, yá instancias de las Cortes ; y en segundo
lugar están ellas muy lejíos de poder ofrecernos una balanza
, . TOMO I. • ' 40 fiel
314 Riqueza dz las Naciones.
Efta fubida del valor de la plata con pro
porción al grano ha sido enteramente efeÉlo del
aumento de la demanda de aquel metal en con-
íequencia de los adelantamientos en la cultura

fiel para la computación de los valores medios de los granos,


en que solo puede servir de regulante el precio que hubiera,
dado 4 ellos la excaséz ó la abundancia de las cosechas , y
|a alza ó baja que introduxese la competencia en suposición
de un libre comercio ; por que una ley positiva que fixa el
Íirecio á que se ha de pagar en el mercado , quita al grano la
ibertad de subir mas ó menos en sus valores según su tenden
cia natural. N.o obstante si solo se trata de saber , como aquí
pretendemos , entre diflantes periodos en qual de ellos estuvie
se mas caro ó mas barato el grano según un cómputo pruden
cial , me parece que podrán servirnos las tasas para el efecto,
por que aunque estas nunca den el precio medio natural, tam
poco es regular que se desv.asen exorbitantemente de su valor:
esto supuesto podrimos también decir , que en España , asi
como en Inglaterra y Francia , estuvo el grano á mucho raai
bajo precio a fines del siglo quince y principios del diez y
seis que en las dos Centurias precedentes ; por que en el año
de 1502. el Rey Fernando el Católico , examinando los va
lores que los años anteriores habian tenido el trigo , y lace-
bada, puso la tasa de ellos á precio de 3 rs. y 8 mrs. el del
primero , y á 60 mrs. el de la segunda ; como consta del
lib. 5. tit. ult. de la Recop. el Rey D. Alonso XI. habia
publicado la suya en el año 1350. poniendo el trigo á 9. mrs.
de plata la fanega , y la de cebada á 5 rs. Henrique II. en las
• Cortes celebradas en Toro en el año de 1371. habiendo pues
to una tasa general á todos los géneros , fixó el precio del tri
go en 15. mrs. y el de la cebada en 10. Si por la expresión
general de mrs. se ha de entender en tiempo de aquellos Re
yes, como lo demuestran varios Escritores , los llamados Blan
cos Novenes , equivalente cada uno de ellos á 45 $ de los
de nuestra aftual moneda , el precio de la tasa del trigo de
D. Alonso XI. equivale á 12 rs. vn. de nuestros tiempos:
y el de la del Rey D. Enrique á 20 rs. vn. y aun miando
entendamos ahora por rs. de plata de los 'que valen 68 mrs.
los 3 rs. en que puso su tasa el Sr. Fernando V. siempre la de
D.Alonso XI. fué una mitad mas alta, y la de D. Enrique mas
de dos tercios mas cara que la del Rey Católico : luego í
fines del siglo quince y principios del diez y seis tuvo el tri-
go
Libro I. Cap. XI. 315
de las Naciones, por que enfurtido de elle en
todo aquel tiempo fué regularmente el mismo
que antes habia sido : ó bien por que habien
do permanecido en el mismo grado la deman
da hubiefe ido disminuyendofe el furtido , por
haberfe ido apurando las minas que entonces se
conocian , y por consiguiente aumentandofe los
coftes de beneficiarlas : ó puede por últimoha-
ber sido efefto en parte de una , y en parte
de otra de efias dos circunftancias. A fines del
siglo quince y principios del diez y feis la ma
yor parte de la Europa fué aproximándole á me
jor forma de gobierno que la que habia regido
en tiempos anteriores. La mayor feguridad del
vafallo promovia naturalmente la induftria , y los
adelantamientos en todas materias ; y con el in
cremento de las riquezas no podia menos de au-
mentarfe también la demanda de metales preció
los ,- y de otras materias de luxo. Como que ya
era mayor el producto anual de las Naciones
necesitaba de mayor cantidad de moneda para
circular : y el mayor número de pueblos ricos
mayor cantidad de efte metal para fus particu
lares ufos. Es muy regular fuponer también, que
la mayor parte de las minas que entonces abas
tecían á Europa habían ido apurando mucho mas,
y siendo mas expensivo el cofte de beneficiarlas:

go quando menos toda aquella baja en su precio con respec


to á las Centurias precedentes: si esta no es demoftracion,
por que los periodos que mediaron entre aquella* tasas refe
ridas fueron largos , y pudieron caber en ellos muchas varia
ciones , será á lo menos una probabilidad muy bien fundada,-
juficiente para creer , que las diferencias habrán estado sin da
da en los precios particulares de los años , pero no en el cal
culo general que se forme de un siglo mas caro con otro mal
barato.- -
316 Riqueza de ias Naciones.
especialmente si advertimos que muchas de ellas
se eftaban laboreando desde el tiempo de los Ro
manos. ,, . •• • ',.,,:
No obftante efto ha sido opinion de la ma
yor parte de los que han escrito fobre los pre
cios de las cofas en los antiguos tiempos , que
desde los de Julio Cefar hasta el descubrimien
to de las minas de America el valor de la pla
ta fué continuamente disminuyendo. Habian
abrazado eña opinion parte por las obíerva-
ciones que habian hecho fobre los precios de
los granos , y fobre el de las demas produc
ciones rudas de la tierra ; y parte por aque
lla ide,a vulgar de que asi como la cantidad de
la plata se va naturalmente aumentando al paso
mismo que se adelanta la riqueza de un pais,
asi su valor va disminuyendofe á medida que
se., aumenta su cantidad.
En quanto á fus observaciones fobre loi
precios de los granos parece haber sido tres las
circuníiancias que pudieron influir principal
mente para que adoptafen aquella opinion.
La primera es, que en tiempos antiguos to
das las rentas se pagaban en especie , ó en cierta
cantidad de grano , de ganado , de aves domes
ticas , &c. pero á veces folia estipular el due
ño de las tierras, que habia de quedar á su
arbitrio exigir del Colono ó en especie , ó en
una suma equivalente de dinero la paga anual
de su renta. El precio en que de elle modo se
commutaba cierta cantidad de cofa por cierta
de dinero se llamó en Escocia precio de Con
version. Como la eleccion eftaba siempre de
parte del Señor , era necesario para la feguri^ /
dad del Colono que el precio de Conversiort
Libro I. Cap. XI. 317
fuese mas bien inferior que fuperior al precio
medio ó regular del mercado publico : y en
confequencia de efta maxima folia fer poco mas
de la mitad de elle precio medio. En la ma
yor parte de Escocia continúa todavía la mis
ma coftumbre con respecto á las rentas de aves
domeílicas , y en otras partes aun con respe&o 4
al .ganado. Acafo hubiera fucedido lo mismo
en quanto á las rentas de granos , si no hubie
ran derogado ella coftumbre los eftablecimien-
tos de las» tafas publicas ; que fon unas valua
ciones anuales por eh juicio de una regulacion
del precio medio de todas especies de granos^
y 'fegun las" calidades diftintas" de cada una,
siguiendo por norma el preeio actual comente
en. los respectivos' »diftriíos. (*) Ellos eílableci-
mientosldierón fuficie?ite feguridad á los Coló*,
ñas ,' y. mucha mas 'conveniencia á los dueños
de las' tierras para convertir, fegun ellos se ex*-
plicanv'ilacrenta del'' trigo en el precio de la
tafa publica anual , mas bien que en el que pue
de prehxarfe por claufula exprefa del contra
to. Pero ios Escritores que formaron las colec
ciones d;e los precios de los antiguos tiempcrs
parece haber equivocado muchas veces lo cjue
en Escocia llaman precio de Conversion con lo
que era el actual del mercado. Fleedwod con-
fiefa haber padecido alguna vez ella equivoca
cion;' pero como efte escribió su libro con otro
diftinto; objeto «oiquifo hacer efta confesion has
ta despues de haber eftampado quince veces uti
precio por otro. El precio que él fixa es el
.. i, j:.:.;: ..;) . .l> ' • « '"-'3 • :' ' 1 ' '
: .E*ft* especies; Ae tasas no son tan perjudiciales como
l« g^e^alea .^ue^^braf.aa. sin djstin^jpn.j p con ffl.uyi poca , M>-
d as las provincias 'fe un Reynoí
3 18 Riqueza de las Naciones.
de ocho Shelines cada Quártera de trigo : cuya
fuma en el año de 1423. en que principia su
cuenta , contenia la misma cantidad de plata
que: diez y .feis Shelines de la actual moneda:
pero en el de 1562. en que la concluye, no
contenia ya mas que lo que contiene al pre-
fente la misma suma nominal.
La fegunda circunñancía que les induxoá.
aquel error fué el modo poco exacto con que
algunos antiguos copiftas trasladaron algunds es
tatutos fobre las tafas , y : otros. :.que aunque
bien trasladados fueron muy mal reflexionados
por el gobierno. '« « ,' v . ,. ' . '.
Los antiguos eftatutos de tafas parece haber
principiado siempre determinando qual debiera
Jer el precio del pan y de la cerbeza , quando
el del trigo y el de la .cebada elluvíefen en el
.grado infimo , y procedido gradualmente feña-
lando los precios fegun que eftas dos especies
de grano fuefen levantandolos fuyos fucesiva-
mente fobre aquel mas bajo precio. Pero los
que copiaron ellos eftatutos tuvieron comun
mente por bailante copiar la regulacion en quan-
to á los tres ó quatro bajos precios primeros;
ahorrandofe el trabajo de escribir los ulteriores,
por juzgar que aquello era fuficiente para de-
jnoftrar qué proporcion debía obfervarfe en los
mas altos. • .
, Asi en la tasa que se hizo del pan y de la cer-
.beza en el año cinquenta y uno de Enrique III.
de Inglaterra, se reguló el precio del primero por
¡les diferentes del trigo desde, un Shelin hasta
veinte cada quartera , de la moneda de aquellos
tiempos: y vemos que en los Manuscritos de que
*e sacaron las copias para imprimir todas lasedU
_j LBfto I. Cap. XI. r 219

ciones de los estatutos anteriores á la que pu


blicó Mr. Ruffhead , nunca copiaron los Escri
tores ésta regulacion mas allá del precio de do
ce Shelines. Por lo qual varios autores inducidos
de esta defectuosa transcripcion , concluyeron
con algunos visos de razon que el precio ordi
nario y medio del trigo en aquel tiempo fué
el de seis Shelines la quartera , iguales á diez y
ocho de la moneda actual. '.
En el Estatuto del Tumbrc (a) y el Pillory, (b)
publicado casi por el mismo tiempo se reguló
el precio de la Cerbeza sobre seis peniques de
aumento al respectivo de la cebada en grano,
contando desde dos Shelines hasta quatro la quar
tera : pero aquellos quatro Shelines no fueron
considerados como el precio mas alto á que po-
dia ascender el valor de aquel grano en los di
chos tiempos , sino que se pusieron por exem-
plo de la proporcion que debia observarse en
todos los precios ulteriores ; cuya verdad puede
inferirse de las ultimas palabras del Estatuto mis
mo : et sic deinceps cresceiur vel dnninuetur per
sex denarios. La expresion es muy grosera,
pero su inteligencia muy clara ; á saber : „ el
„ precio de la cerbeza debe de este modo dismi-
„ nuirse ó aumentarse a razon de seis peniques
„ ó dineros de aumento sobre el precio de la
cebada. „ En la formacion de efte Estatuto anduvo
el gobierno tan negligente como los copistas en
la traslacion de otros.
En un antiguo manuscrito del Regiam Ma-
yestatem , viejo Codigo legal Escoces, hay un

(a) Especie de asiento en que la Justicia ponia á las mu-


geres para castigarlas. ,
(b) ' Sitio de vergüenza publica. '
320 Riqueza de las Naciones.
Estatuto de tasa en que se regula el precio del
pan según todas las diferencias del trigo desde
diez peniques á tres Shelines el Boíl Escocés,
igual medida que una media quartera Inglesa,
ó quatro Bufheles. Tres Shelines Escoceses, en
el tiempo en que se supone establecido este regla
mento , eran equivalentes á unos nueve Esterli-
nos de la presente moneda Inglesa , ó cerca de
quarenta reales y medio Castellanos. Mr. Rud-
diman en su prefacio al Diplómala Scotice de
Anderson , parece inferir de aqui, que el precio
mas alto á que podia llegar en aquel tiempo el
trigo era el de tres Shelines; y que diez pe
niques , un Shelin , ó quando mas dos, eran los
precios regulares ú ordinarios. Pero consultados
los, manuscritos se ve con evidencia , que to
dos los precios dichos están allí puestos como
exemplo solamente para' la proporción que de
bía guardarse entre los respectivos del trigo y
del pan. Las ultimas palabras del Estatuto son:
Reliqua judicabis secundum proscripta habendo
respectum ad precium bladi: „ juzgarás de los de-
„ mas casos según lo que queda dicho arriba
„ en orden al precio del trigo."
La tercera circunstancia que les induxo á
aquel yerro fué el Ínfimo precio á que solia á
veces comprarfe el trigo en aquellos tiempos remo
tos.; infiriendo de aqui x que asi como el pre
cio Ínfimo estuvo entonces mas bajo que en tiem
pos posteriores , asi también lo debería estar res
pectivamente el precio medio. Pero podían ha
ber advertido , que en la época de que hablan
los precios supremos eran tan superiores como
los Ínfimos inferiores á quantos posteriormente
se conocieron. Y asi en, el año de 1270. feñala
Flecdwod
'.t' . Lib*0 -1. Cap í XI. 321
Fleedwod dos precios de la Quartera de trigo,
el uno de quatro libras y diez y seis Shelines
de la moneda de aquel tiempo , equivalentes
á catorce libras y ocho Shelines de la, presente:
el otro de seis libras y ocho Shelines , equiva
lentes á diez y nueve , y quatro Shelines de la
actual moneda. A fines del siglo quince y prin
cipios del diez y seis no puede hallarse un precio
que aun se aproxime á la extravagancia, de estos.
El precio del grano , que por su naturaleza está
expuesto á las alteraciones de los tiempos , varía
mucho mas en las fociedades turbulentas y desor
denadas, en que la interrupcion del comercio, y
de .la libre comunicacion impide que la pleni
tud de un distrito remedie la excasez del otro.
En la desordenada situacion de Inglaterra bajo
el mando de los Plantagenetas , que la gober
naron desde mediados del siglo doce hasta fines
del quince , pudo muy bien gozar de plenitud
una Provincia , y otra á corta distancia sufrir
todos los horrores dela hambre, ó por haber sido
destruidas sus co>echas por algua accidente del
tiempo; ó por las irrupciones de algun Baron, mal
vecino;ó porque mediando el territorio de algun
magnate enemigo no pudiesen socorrerse reci
procamente los que estaban i ambos extremos.
Bajo del vigoroso gobierno de los Tudores, que
dominaron á Inglaterra el ultimo tercio del si
glo decimo quinto, y todo el decimo sexto com
pleto , no se vió Baron alguno que fuese bas
tante poderoso para levantar inquietudes contra
la publica feguridad.
Al fin de este Capitulo hallará el lector todos.
Ios precios del trigo que se han podido recoger
de Fleedwod desde el año de. 1202. hasta el
Tomo I. 41
•322 RioüEZA DÉ l/ís Naciones.'
de 1597. reducidos por el Autor á la monedx
actual Inglesa : los quales se hallan ordenado»
por particiones de á doce años, y al pie de ellas
:el precjo medio que se deduce de cada divi
sión. (2) En aquel dilatado periodo no pudo reco
cer Fleedwod mas precios que los de ochenta
años , de modo que faltaban quatro para comple
tar la ultima división de á doce í los. que hemos
fuplido de las relaciones del Colegio de Eton por
lo respectivo á los precios de los años de 1598,
99, 600, y 601 ; que es la única adiccion que á
ellos se ha hecho. Notará el Lector que desde
principios del siglo trece hasta mediados del diez
y seis vá gradualmente bajando el precio medio
de cada año ; y que á mediados de esta ultima
centuria principia á levantar otra vez. Es cierto
que los precios que recogió Fleedwod fueron
los mas notables por lo extraordinariamente ba
ratos, ó caros, pur lo qual no pretendo defender,
que haya de sacarse de ellos una conseqüencii
infalible-, pero con tal que prueben algo, aun
que sea remotamente , como lo prueben con

(1) A la tabla del Autor hemos añadido la reducción de


bus valores á moneda Castellana : y después una, de los pre
cios de los granos en España desde el año de 1.675 nasta <M
de 1792 : formando seis divisiones ; las tres primeras de í 26.
años cada una ; y la guana de i u ; deduciendo el precio
medio por las relaciones bastante fidedignas que he recibido
del corriente que tuvo en Burgos en todo aquel periodo. La
quinta división se compone de los años que corrieron desde
que se abolió la tasa en el de 1765 hasta el último q'uiñque-
tib1 : 'deduciendo los precios de los que tuvo él grano en lo«
principales mercados de Castilla :. y por ultima división el
quinquenio hasta el año de 1792. poniendo el precio ínfimo
y. supremo según los principales mercados de España. FinaU
mente para mayor .ilustración se añade una noticia de toda*
los tasas de granos que hemos tenido en nuestra Nació»,1 '■•>
.'"., Libró I. Cap. XI. 323
segundad , es bastante para confirmar la cuenta
que aquí pretendemos ajustar. Fleedwod mismo,
como los demas Escritores , se empeña en per
suadirnos á que en todo efte periodo ha ido con
tinuamente decayendo el valor de la plata en
confeqüencia de su progresiva abundancia ; pero
los precios de los granos que el mismo nos ex
hibe :no veo que puedan concordar con efta
opinion ; concuerdan si exactamente con la que
Mr. Dupré , y con la que yo he procurado
demoftrar. Ellos dos Autores han sido los que
con mayor vigilancia , y exactitud han formado
la coleccion de los precios antiguos de las co
fas ; y es muy. de notar , que sin embargo de
fer ambos. de opiniones tan contrarias , hayan
concordado tanto en la relacion de los hechos,
con especialidad con respecto á los precios de
los granos; ,: ¡3 ( (,:, « :.,, i\: í.L.: 1.
No tanto pues, del bajo precio del trigo
coroq del de las demas rudas producciones , ó
producciones no manufactuiadas de la tierra^
es de donde han inferido los Escritores mas
juiciofos el gran valor de la plata en aquellos
remotos tiempos. El trigo como que participa
algo de las especies de induftria , eftaba en aque
llas groferas epocas algo , ó mucho mas caro que
la mayor parte, de las demas producciones pro-
porcionalmente ; efto es, que. los demas efec
tos , ó generos 110 manufacturados , como .fon
ganados , aves . domefticas , yerbas , &c. cuya
proposicion es con evidencia cierta. Pero eftá
baratura respectiva no era efecto del alto valor
de la plata , sino del bajo de eftas mercaderías^
No era por que la opiata en aquellos tiempos
pudiefe comprar , ó .reprefentar mayor cantidad
324 Riqueza de las Naciones.
de trabajo , sino por que aquellas especies no
podian comprar , ó reprefentar tanta cantidad
como en tiempos de mas opulencia , y adelan
tamiento. La plata no puede menos de eftar mas
barata en America que en Europa ; en el pais
á donde se conduce á expenfas de largos via- -
^es , coftofos fletes , y feguros de mar. Veinte
y ', un peniques y medio Efterlinos , dice Ulloa,
que valia en Buenos- Ayres no mucho tiempo
hace un Buey escogido entre quatrocientos ó
mas , cuyo valor equivale á quatro rs. de pla
ta Caftellanós. Mr. Byrou.dice , que el precio
de un buen caballo en. la ;Capital de Chile eran
diez y feis Shelines, Efterlinos , ó Jetenta y dos
rs. de vn. En un pais naturalmente fértil , pero
por la mayor parte inculto , asi como puede ad-
quirirfe el ganado , y cofas femejantes con muy
corta cantidad de trabajo , eftas especies ¡ tam
poco pueden -disponer: ni ^comprar mas que otra
cantidad mby^ pequeña», Elb bajo precio pecu*
niario en que fon vendibles no es una prueba
real de que él valor dé la plata eftá en aquel
pais- .muy alto , sino de que eftá muy bajo el
valor real de aquellas; mercaderías, vi ■<■.>. i ■>..:'.■:
-. Es : íiecefarip teñer> siempre prefiérate. j que
el trabajo y y na una .mercadería particular, ó
uñar especie de mercadería, es la menfura real
del valor tanto de: la plata , como de todas las
demás cofas -pérmiítablesi n i.-. ..u¡. r .-.o!
ü' uf ero ' cp los paifes incultos , y apenas ha
bitados , como que los ganados , las aves man-
fasr, y otras especies como eftas fon esponta
neas producciones de lá tierra , ó de la natu-
Tatezai; las; cria efta por í \o itomun en mayores
¿cantidades que las, pueden confumir fus habir
Libro I. Cap. XI. 325
tantes ; en cuyo grofero eftado es mucho ma
yor la producción que la demanda. Luego fe-
gun los diferentes eftados de la fociedad , y las
épocas de fus adelantamientos equivaldrán es
tas cofas á muy diferentes cantidades de tra
bajo.
En qualquiera eftado de la fociedad , y fean
los que ftiefen los progrefos de fus adelanta
mientos , el grano siempre es un producto que
tiene mucha parte de la induftria humana. El
producto de toda especie de induftria es siem
pre correspondiente , con mas ó menos exacti
tud , á su regular confumo: efto es , el furti-
do de femejante producción se acomoda á la
demanda regular de ella. Fuera de efto en ca
da época , y en cada eftado de adelantamien
to en un mismo fuelo , y clima la colección
de igual cantidad de grano necesitará por una
computación media de igual cantidad de tra
bajo : ó del precio de igual cantidad, que es
fu equivalente : por que el continuo aumento
de las facultades productivas del trabajo en un
eftado progrefivo de cultivo va fiempre balan-
ceandafe ,mas ó menos por el continuado in
cremento del precio del ganado, principal inftru-
mento de la agricultura. Por todas eftas razo
nes debemos perfuadirnos á que en qualquiera
eftado de la fociedad , y fean los que fuefen
los progrefos de su cultivo , iguales cantidades
de grano irán siendo mas ó menos equivalen
tes á iguales cantidades de trabajo con mayor
proporción que qualquiera otra especie de pro
ducción ruda de la tierra. Según efto en todos
los diferentes eftados de riqueza y de adelan
tamiento es el grano, como tenemos notado,
326 Riqueza de las Naciones.
una menfura del valor mucho mas exá&a que
qualquiera otra especie de mercadería : y por
lo mismo debemos en todo cafo juzgar del va
lor de la plata , mas bien comparandolo con
el del grano , que con el de otra qualquiera
produccion.
Fuera de efto el trigo , ó qualquiera vege
table que fea alimento comun y apetecido ge
neralmente por el pueblo , conítituye en todo
pais civilizado la parte principal de la fubsis-
tencia del trabajador. En confeqüencia de la ma
yor extension de la agricultura produce la tier
ra mayor cantidad de ellos que de los que fir-
ven de paftos para el ganado; y el trabajador
se mantiene en todas partes con aquel alimen
to , fea el que fuere , que eftá mas barato y
abundante. Las comidas de carnes , á no fer
en unos paifes muy adelantados en donde fe
paga con magnificencia el trabajo , hace una
parte muy corta del alimento de aquellos ; las
aves doméfticas mucho menor ; y las demas co
fas delicadas casi ninguna. En Francia , y aun
en Escocia sin embargo de que en efte paia
eftá mucho mejor pagado el trabajo , rara vea
un trabajador prueba manjares de carne , á no
fer en un dia feftivo , ó con algun motivo ex
traordinario: por lo qual el precio pecuniario del
trabajo mas depende del precio medio , ó comun
del grano , que es el fuftento ordmario del tra
bajador , que del de la carne > ó de qualquiera
otra produccion de la tierra. Por lo mismo el
valor real del oro y de la plata , la real can
tidad de trabajo de que ellos metales pueden
.disponer , mas bien depende de la cantidad de
grano que pueden comprar , que de la de las
Libro I. Cap» XI. 327
Carnes, 6 de otra producción qualquiera que
puedan adquirir. •,
No hubieran sin duda deslumhrado á mu
chos Autores inteligentes las fuperficiales obser
vaciones que hicieron sobre los precios de los
granos , si no hubiera influido al mismo tiem
po para su preocupación aquella noción vulgar,
de que á proporción del aumento que va to
mando la cantidad de la plata con el incremento
de la riqueza en una nación va disminuyéndose
«u valor : idea destituida enteramente de fun
damento.
Por dos distintas caufas puede aumentarse
en un país la cantidad de los metales precio
sos; ó con el aumento de las minas que los pro
ducen : ó con el incremento de la riqueza del
pueblo por multiplicarle su trabajo. La primera
caula va siempre feguida de una diminución
aiecefaria. en el valor de los metales ; pero la
segunda de ningún modo.
Quando se descubren nuevas minas , mas
abundantes que las anteriores , fale al mercado,
hay enseñado de venta mayor cantidad de
sus metales ; y como harta entonces permanece
todavía ta misma la cantidad de todas las de-
mas cofas que con ellos pueden comprarse, igual
cantidad de metal tiene que cambiarse ya por
una porción mas pequeña de las otras merca
derías: y asi todo el aumento de metales que
refulte en un país de la mayor abundancia de
nuevas minas, va acompañado necefanamente de
otra tanta diminución de su valor. \
Pero q-uando es la riqueza de la nación la
que se aumenta; quando va siendo mayor cada
vez el producto anual de su trabajo, no puede
328 Riqueza de las Naciones.
menos de irse necesitando mayor cantidad de
dinero que haga circular aquel incremento de
producciones y mercaderías: y como el pueblo
tiene mas especies , ó eíe&os que dar por la
moneda , puede naturalmente adquirir mayor
cantidad de plata con su trabajo. Aumentase por
necesidad la cantidad de las monedas ; y se au
menta también la plata por utilidad, y por obs-
tentacion : y á conseqüencia de ello no puede
dexar de adelanlarfe también la finura , el gus
to , y la curiosidad en artes y en oficios: en
cuyo cafo asi como las artes no han de fer peor
recompenfadas en tiempos de opulencia que de
necesidad , asi et oro y la plata no han de ser
mas mal pagados por caula de la riqueza.
Con la riqueza de una nación levanta na
turalmente el precio del oro y de la plata, á
no reducirlo á menos algún descubrimiento acci
dental de minas mas abundantes ; y qualquiera
que sea el eftado de ellas siempre es natural
mente mas alto en un país rico que en uno
pobre. El oro y la plata buscan siempre, co
mo las. demás mercaderías , aquel mercado en
que se da por ellos mas precio ¡ y este mayor
precio no se da sino en los paises.que pue
den soportarlo. Es necefario recordar, que el
trabajo e& el precio analítico que se viene á
pagar por qualquiera cofa ; y en los paifes en
que se paga bien y con igualdad su precio pe
cuniario ferá á proporción del modo de man
tenerse , ó alimentarle el trabajador. El oro pues
y la plata se habrán de cambiar naturalmente
por mayor cantidad de alimento en un país rico
que en uno pobre ; en un país que abunde de
alimentos que en uno en que no se,eqcuentre
es
Libro I. Cap. Xí. 329
esta abundancia. Si estos dos paifes están entre
sí muy diftantes , la diferencia puede ser muy
grande ; por que aunque los metales huyen, di
gamoslo asi , del peor , y buscan el mejor mer
cado , puede fer por la diftancia muy dificil
tina transportacion de modo quantiofa que fea
capaz de equilibrar los precios en ambos. Si los
paifes dichos, eftán por su situacion contiguos
puede fer casi imperceptible la diferencia , por
que en este cafo ferá muy facil la transporta
cion. La China es un país mas rico que nin
guno de quantos se encuentran en Europa ; y
en eftas dos partes del mundo es muy grande
ra diferencia de precios en los alimentos. El
arroz en la primera es mucho mas barato que
lo es el trigo en la fegunda. Inglaterra es
un país mucho mas rico que Escocia : y con
todo la diferencia de los precios pecuniarios de
los granos entre ambas es tan corta que ape
nas es perceptible. Atendida la proporcion de
la cantidad ó medida del trigo , en Escocia pa
rece mucho mas barato que en Inglaterra, -pero
mirada su calidad es ciertamente algo mas caro.
Escocia recibe de Inglaterra anualmente gran
des acopios de granos : y toda mercadería ha
de eftar naturalmente mas cara en el país á que
se lleva que en el de donde se faca ; pues con
todo eso atendida la proporcion de calidad , ó
cantidad de harina que puede facarse del trigo
Inglés, no puede venderfe en Escocia á precio
mas caro que el mismo grano Escoces que vie
ne con él á competencia.
La diferencia entrelos precios pecuniarios
del trabajo en la Chin a y en Europa es todavia
mayor que la que hay entre los del alimento;
Tomo I. 42
33° Riqueza de las Naciones.
porque en Europa está mas alta la recompen
sa real del trabajo que en la China , como que
este pais tiene un estado de inacción, ó esta
cionario, y la Europa va progresivamente ade
lantando. El precio pecuniario del trabajo es
tá mas bajo en Escocia que en Inglaterra, por
que lo está también la recompensa real de él;
pues aunque la Escocia adelanta progresiva
mente , es á pasos mas lentos que la Inglaterra:
la freqüencia de emigraciones en la una , y lo
raro de ellas en la otra convencen fuhciente-
mente , que la demanda por trabajo es muy dife
rente en ambos paises ; y es necesario tener siem
pre presente , que la proporción en la recom
pensa real del trabajo entre diferentes paises no
se mide por la actual riqueza ó pobreza de ellos,
sino por su condición progresiva , estacionaria,
ó decadente , como diximos en otra parte.
El oro y la plata pues son de mayor valor
en los paises ricos, y de menor en los mas pobres:
por lo qual en las naciones salvages , como que
son las mas miserables del mundo , no tienen
aprecio ni valor alguno.
El grano está siempre mas caro en las pobla
ciones , ó Ciudades grandes que en los lugares
cortos , ó aldeas apartadas de ellos : pero esto
no es efecto de la baratura real de la plata, sino
de la real careza del grano mismo. El conducir
la plata á una población grande no cuesta mas tra
bajo que conducirla á un lugar corto que esté
apartado de grandes poblaciones ; pero sí cuesta
mucho mas llevar el trigo.
Por la misma razón que se encarece el grano
en las Ciudades grandes es su precio mas caro en
algunos paises ricos y comerciantes como los ter
Libro I. Cap. XI. 331
ritorios de Holanda y Genova. Estas tierras no
producen lo bastante para mantener a sus habi
tantes. Son ricos en industria , y diestros en sus
artefactos y manufacturas : en toda especie de
maquinaria que facilita y abrevia el trabajo: en la
navegación , y en los demás medios de comercio
y conducción; pero son pobres de granos; y como
es necesario llevarlos de otros paises, no puede
menos de añadirse al precio de ellos los costes
de su conducción. El mismo trabajo cuesta llevar
la plata á Amfterdam que á Dantzick ; pero
cuesta mucho mas llevar el trigo: y por tanto
el coste real de la plata será casi el mismo en un
lugar que en otro, pero el del trigo habrá de ser
muy diferente. Disminuyase la riqueza real de
Holanda y Genova quedando el mismo el nume
ro de sus habitantes ; disminuyanse sus facultades
para abastecerse de distantes paises , y entonces
el precio del trigo en vez de bajar con aquella
diminución en la cantidad de su plata, que no
puede menos de acompañar á la dicha supuesta
decadencia , ó como causa, ó como efecto, subirá
hasta el grado en que fuele encarecerse en una
calamidad pública. Ouando nos faltan las cosas de
primera necesidad nos desprendemos de las fu-
perfluidades, cuyo valor asi como sube en tiempo
de opulencia y prosperidad , asi baja en tiempo
de pobreza y de miseria : pero todo es al con
trario en las cosas de primera necesidad : el pre
cio real de éstas , la cantidad de trabajo que
' pueden ellas adquirir, levanta en tiempo de po
breza y carestía, y baja con la opulencia y pros
peridad, tiempos siempre de abundancia que es la
que constituye un estado próspero y opulento.
El grano es de primera necesidad ; la plata de
fuperüuidad y luxo.
332 Riqueza de las Naciones.
Qualquiera que haya sido el aumento de
la cantidad de metales preciosos en el periodo
que corrió entre mediados del siglo catorce y
todo el discurso del quince, dimanado del aumen
to de la riqueza, y adelantamientos de las nacio
nes, no puede por su naturaleza y tendencia ha
ber sido caufa de diminución en sus valores, ni
en la Gran-Bretaña, ni en las demás partes de
Europa. Si los que formaron las colecciones de
los precios de las cosas en tiempos antiguos con
respecto al dicho periodo , no tuvieron razón
bastante para inferir la diminución del valor de
la plata de las observaciones que hicieron sobre
los precios tanto del grano , como de las demás
mercaderías , mucho menos fundamento tuvieron
para inferirla de quantos aumentos podian supo
nerse en la riqueza, y en la cultura de las nacio
nes.

PERIODO SEGUNDO.

Sin embargo de la gran variedad de opiniones


en que se han dividido los eruditos acerca de los
progresos del valor de la plata en el periodo pri
mero , de que hemos hablado, todos van unáni
memente conformes en quanto al segundo.
Desde el año de 1570 hasta el de 1640, por
espació de cerca de setenta, tomó un rumbo en
teramente opuesto la variación en la propor
ción entre los valores de la plata y del grano.
Aquel metal baxó en, su. valor real , ó debia
cambiarfe por una cantidad mas pequeña de tra
bajo que antes; y el trigo subió en su precio no
minal ; y en vez de ser su precio común dos
onzas de plata por quartera en Inglaterra, ó unos
Libro I. Cap. XI. 333
diez Shelines de su actual moneda, llegó á subir
hasta el de seis, y ocho onzas de aquel metal.
El descubrimiento de las abundantes minas
de América parece haber sido la única causa
de semejante diminucion en el valor de la plata
con proporcion al del trigo. Asi fe supone por
quantos discurrieron sobre esta materia ; y no ha
habido jamas disputa ni sobre la verdad del he
cho, ni sobrela certeza de la causa. La mayor
parte de la Europa adelantaba en este periodo
en todo genero. de industria , y por consiguiente
crecia la demanda efectiva de la plata: pero el au
mento de su surtido parece haber excedido tanto
al de su demanda , que no pudo esta impedir
que bajase considerablemente su valor. Debe
advertirfe no obftante , que el descubrimiento
de las minas de la América no tuvo influen
cia sensible en los precios de las cosas en el
reyno de la Gran Bretaña hasta los anos de
1570: aunque las del Potosí , habian sido des
cubiertas mas de veinte antes ; y aunque su in-
fluxo produxo todo su efecto en España, y en
otras partes de Europa;
Desde el año de 1595 hasta el de 1620,
parece haber sido el precio medio de cada Quar-
tera de á nueve Busheles del mejor trigo en
el mercado de Windsor, fegun los libros de
asiento del Colegio de Eton , dos libras, un She-
lin t y seis, y nueve de trece avos de peni-
. que. De',. cuya., , sunia' , omitiendo el quebrado, y
deduciendo una novena parte , viene á salir el
precio de la quartera de ocho Busheles á razon
de 1 lib. 16 Sh. y 10 \ pen. y deducida des
pues tambien de esta suma la novena parte con
omision del quebrado , para igualar la diferen
334 Riqueza de las Naciones.
c!a entre el trigo superior y el mediado, viene
á reducirse el precio medio á i lib. 12 Shel.
y 8 | pen. ó unas seis onzas y un tercio de
plata. \
Desde 1621 parece haber sido el precio me
dio de la misma medida de trigo , y fegun las
relaciones mismas , 2 lib. y 10 Sh. de que ha
ciendo las mismas deducciones que en la cuenta
anterior , vino á fer el precio medio de cada
quartera de ocho Busheles i lib. 19 Sh. y 6.
pen. ó como unas siete onzas y dos tercios
de otra de plata. (3)

(3) En el tiempo en que el Autor habla comprendió en


España la tasa de los granos las principales épocas , con muy
cortas intermisiones; y en todas ellas se advierte que su precio
siempre va subiendo , nunca bajando. El Rey Phelipe II. en el
año de 1558 estableció la del trigo á razón de 310 ms. Ta
fanega , y la de cebada á 140. Este! mismo Principe en Se-
govia en 1566. dexó la de trigo en aquel precio , y subió la
de cebada hasta 187 mrs. y después en Madrid en 8 de Oc
tubre de 1571 , no alteró la de cebada , y subió la del trigo
al precio de 1 1 rs. vn. El mismo Rey en Lisboa año de
1582 la puso á 14 rs. y la de cebada á 6. Vuelto á España
.repitió la tasa del trigo en el año de 1598 á 14. rs; vn* y la de
cebada á 7. El Sr. Phelipe III. alteró estos precios en el año
de 1600 y les subió á 18 rs. la fanega de trigo , y la de ce
bada á 9. Según esto puede decirse que en todo el discurso
del siglo diez y seis fué subiendo sucesivamente el precio de
los granos , puesto que tantas alteraciones se vió precisado i
.hacer en sus precios el Rey Phelipe II. nunca para mode-
, rarlo , y • siempre para encarecerlo. Si las tasás pudieran ^er s'e«
,gura regla para estas computaciones de los valores de las co
sas podía- iórmarse aqui un criterio muy exacto de los que tu
vieron los granos en dicho tiempo , pero ya hemos insinuado
que no pueden ser balanza fiel para el intento , y que solo pue
den dar una idea muy vaga de si bajan ó si suben algo las
cosas entre distantes y dilatados periodos.' ;•
Libro I. Cap. XI. 335

PERIODO TERCERO.

Seccion I.

JEntre los años de 1631 y 1640 , ó hacia


1636 , parece haber sido la época en que en In
glaterra llegaron á completarle los efectos del
descubrimiento de las minas de América en
quanto á la baja que padecía en todas partes
el valor de la plata : y parece tambien que nun
ca llegó á bajar mas que lo que bajó en aquel
tiempo con proporcion al precio del grano. Tam
bien se cree haber levantado algo en el dis
curro del prefente siglo ; y aun es verisimil que
hubiefe principiado ya á veriíicarfe asi á fines
del pafado.
Desde el año de 1637 hafta el de 1700.
que fueron los sesenta y quatro ultimos del
pafado siglo , fué el precio medio de la quar-
tera de trigo en el mercado de Windfor, por
lo que demueftran aquellas memorias , 2 lib.
11. Shelines y ^ de penique, que fon 1 Shelin
y j¡ de penique mas caro que en los diez y seis
años anteriores. Pero en el discurfo de eftos
fesenta y quatro años parece haber ocurrido
dos accidentes que no pudieron menos de pro
ducir en Inglaterra una careftía grande de trigo;
mayor que la que regularmente pudiera haber
ocasionado la desigualdad de la intemperie: los
quales por tanto fon muy fuficientes para dar
alguna razon de la mayor altura del precio
de los granos sin fuponer ulterior degra
336 Riqueza de las Naciones.
dación en el valor de la plata. (4)
El primero de eítos acontecimientos fué la
guerra civil , que interrumpiendo el cultivo y
la labor de los campos , y de fanimando el co
mercio, no pudo menos de levantar el trigo i
mas alto precio que el que pudieran haber oca
sionado las intemperies de las eftaciopes rigo-
rofas del año. Eftá influencia se extendió ne-
cefariamente mas ó menos por todos los mer
cados de aquel reyno ; pero especialmente por
los "contornos de Londres que tenian que pro
veerle de mayores diílancias. En el año de 1648
parece haber sido el precio del mejor trigo en
el mercado de Windfor 4 lib. y 5 Shelines la
quartera de nueve Busheles : y en el de 1649.
quatro libras folarnente. El excefo de ellos dos
años fobre 2 lib. y 10 Shel. ( precio medio de
los diez y feis anteriores) fon tres lib. y cinco

(4) Desde el ano de 1631 hasta el de 1699 las noticias


que se hallan de las tasas de los granos no nos dan motivo
para creer que subiese notablemente el precio de ellos , pues
eo el dicho año de 631 se confirmó por el Rey D. Phelipe IV.
la tasa de 1 3 rs. la fanega de trigo , yo la de cebada , que
fué la misma que su predecesor había establecido en 1600. Pero
no nos pueden servir de tegla estas tasas para la computación,
pues por las relaciones del mercado de Burgos se ve , que en
los veinte y seis años últimos del siglo pasado , por consiguien
te en tiempo en que corría la tasa de á 18 rs. la fanega de
trigo , sale por precio medio común á aquel periodo el de
20 rs. y 23 ms. y dentro de él hubo años en que se vendió
á 20. á 28. á 36. á 40. y aun á 48. sin embargo de la tasa.
Confirma estó mismo, el que en el año de t6gq. en vez de
bajar la tasa de los granos subió desde 18, á 28. rs. vn. en
que se fixó el precio de la fanega de trigo ; y este bajó en vez
de subir ; pues en los dos periodos de á veinte y seis años cada
uno de Jos cincuenta y dos primeros de este siglo filé mucho
menos su valor que en los 26 últimos del siglo pasado. Véase
la tabla al fin del capitulo.^ ■
Libro I. -Cav. XI. 337
Srhelines , que repartidos entre los fefenta y
quatro últimos años del siglo pafado vendrán
a ccrrponer aquella pequeña alza que parece
haberle verificado en ellos. Pero' ellos no fue
ron los únicos altos precios que ocasionaron
aquellas difensiones civiles, aunque fueron sin
duda los mas altos. - -»
£1 fegundo íucefo fué el premio ó gratifi
cación que se concedió por la 'extracción de-
granos en el año de 1688. Muchos han creido,
que este premio fobre la extracción , animando
y dando mayor fomento á la siembra, puede
haber ocasionado , y podrá siempre ocasionar
con el discurfo de algún tiempo mas abundan
cia de grano, y por consiguiente mayor baja
en sus precios respectivos en el mercado interno
del Reyno , que la que sin aquellas gratifica-»
ciones se hubiera verificado, ó puede verificarse.
Pero quan lexos eílé efte premio de extracción
de poder producir femejante efe fio en tiempo
alguno, lo examinaremos después de intenta; f
al prefente folo diré, que entre los años de 1688
y 1700 no pudo haber bailante espacio para
que aquel arbitrio pudiese haber producido ba
ratura ni abundancia. En eñe corto periodo .no
pudo producir otro efecto que el de levanta*
el precio de los granos del Reyho, fomentaní.
do la extracción del fobrawte de cada año, y
eftorvando por tanto que la abundancia de uno
pudiefe fuplir la (¿srcaíaz ' del otro. Efta , que
prevaleció sin duda en Inglaterra desde el año
de 1693 hafta el dé 1699:, aunque efetto de la
deftemplanza de las estaciones, y que fe verificó
en la mayor parte de la Europa, no pudo me
óos de encarecer el grano; haciendo mayor la
Tomo I. 43
338 RlQÜEZA DR LAS NACIONES^
«areftía el premio de exportación. En confe-
qüencia de efto fué neccfario prohibirfe ulte
rior extracción de granos por espacio de nue
ve mefes en la Gran-Bretaña en el año de 1699.
Otro acontecimiento ocurrió en el mismo
periodo que aunque, no pudiese producir escaféz
de granos, ni acafo aumento alguno en la can
tidad real de plata que por ellos se pagase, no
cpudo menos de ocasionar algún aumento en la.
(fuma nominal. Efte fué el desmejoramiento gran-
.de en la moneda de plata, cercenada, ó ami
norada en la paite intrinfeca del metal de ley
•jque: antes contenía. Efte mal habia principia-
.¿o en el Revnado de Carlos II. de Inglaterra,
¿y habia ido fucesivamente agravándose nafta el
(año de 1695: en cuyo tiempo la moneda cor
riente de plata, como vemos en Mr. Lowndes,
.citaba por una computación media cerca de vein-
ite,y - cinco por ciento mas baja de su ley. Pero
Aa:.,íurma nomirial que conftituye el precio mer
cantil de tdda cofa, vendible , se regula nece
sariamente no tanto por la cantidad de plata
/que fegun ley debe contener la moneda, quan-
¿o--, por, la que contiene efectivamente según re
fute del enfayo¡ que de ella fe haga. Por lo
íjjjal. efta fuma nominal es necefariamente ma-
.ypjr quando la moneda eftá degradada de su
í¡cyl , que quando eftá mas próxima á su talla
íegal. . : - .' ; 1 ........
ai- •■> P,Of Ip .que hace á todo el siglo prefente
<ij , Inglaterra, nunca h'a eftado el cuño de plata
jdealjaqueila Nación ,mas degradado de su ley
iqftt I07 que ge halla actualmente. Pero aunque
desmejorado se ha ido fofteniendo su valor por
<ej jde Ja moneda de oro con que se ha id*
Libro I. Cap. XI. '' 339
cambiando: pues aunque efta moneda de oro
eftaba tambien degradada antes de su última re
fundicion , no lo eftaba tanto como la de plata.
Pero en el año de 1695 ya no pudo foftenerse
el valor de la de plata por el de la de oro,
por que entonces se cambiaba una Guinea por
treinta fneünes de la moneda degradada. Antes
de la reforma de la de oro el precio de la
plata en barra rara vez excedió de cinco fhe-
Jines y siete peniques la onza , que no viene
á fer mas que cinco peniques íubre el valor
de la misma onza acuñada. Pero en el año de
1695 valia cada onza de plata pura en pafta
seis shelines y cinco peniques, que son quince
peniques fobre el valor del cuño. (*) Aun an
tes de la refundicion de la moneda de oro se
fuponía, que la moneda de oro ó plata com»
parada con efte metal en pafta no eftaba ma»
de un ocho por ciento iníerior á su ley: pe
ro en el año de 1695 se fupone haberle de
gradado de aquel valor hafta mas de veinte y
cinco por ciento : no obftante efto á princi
pios del actual siglo, efto es, inmediatamente
despues de la iefundicion mandada hacer por
el Rey Guillelmo, quedó la mayor parte de la
moneda corriente de plata mucho mas proxi
ma á su ley, ó su legítimo pefo , que lo eftá
al prefente. Tampoco ha habido en todo elle
siglo en la Gran-Bretaña calamidad alguna pú
blica de mayor consideracion , como lo es una
guerra civil , que pudiera ó haber interrumpido
el cultivo de las tierras, ó defanimado el co
mercio interno del país. Y aunque las gratifi-

{.*) Vea*e el Ensayo <le Lowude» , p. 68,


J
34© Riqjjkza de las Naciones.
caciones fobre la extracción de granos, que tan
to lugar han tenido en todo el discurío del siglo
pijefente, n© hayan dexado de levantar algo el
precio del trigo fobre lo que de lo contrario
hubiera eftado fegun las actuales circunítancias
del; cultivo, de sus campos , como el premio de
exportación ha tenido ya bailante tiempo para
haber, podido producir todo su efefto , fegun
las ventajas que se le hielen atribuir, como es
fomentar la agricultura, y aumentar la cantidad
de granos en el mercado interno, puede fupo-
Ijerfe*. fegun eñe siítema (cuyo error manifesta
ré en otro lugar.) qjue ha hecho bajar por una
parte el precio del trigo tanto como pudiera
haber fubido por otra :. y aun hay quien fupon-
ga que las gratificaciones por la extracción han
hecho todavia mucho, mas. En confeqüencia de
fcodo edo. en ..losi fefenca y quatro años prime-
tos del prefente siglo parece, haber sido el pre
cio regular , ó medio r, de- cada quartera de á
nueve B-usheles del mejor trigo en el mercado
d? Windfor, por lo que arrojan las cuentas del
Colegio de Eton , 2 libras, 10 Shelines, y 6|£ di-
i^erosr , ó; pesiiques-, qué viene á. fer cerca de
diez ,ShjeiUoes;<, ó ,feife ^peniques, ó mas de un>
>¿dinte . y ¡ cinco por ciento mas barato que lo
que habla eftado en los fefenta y quatro años
últimos del siglo pafado: (t) y cerca de nueve
Shelines y Súi,, peniques menos que lo que ha-
bja -sido íen( los diea y. feis años anteriores, at
o'. ■■..:'».)'•■' . :i v, I ■■! ü t i ■- .- c !'•<': i
^^)' Pj>r..k> qye regulti eji Espaiia eq el, mercado de Burgos,
en- los- 26 aííó.i primeros dal 'siglo presente estuvo el precio
rffdíó"- da la fanega de trigo utios seis reales mas barato que
en los 26 últimos del pasado : pero en las épocas posteriore»
ha ido siempre |^¡e,(£dp.v.y/^,ll*ÍJV\lfe.íA ^ Gapil^
Libro I. Cap. XI. 341
de 1636 ; época en qne puede fuponerfe haber
producido todo su efecto en Inglaterra el des
cubrimiento de las abundantes minas de Amé
rica: y cerca de un Shelin mas barato que en
los veinte y feis precedentes al de 1620, en
que no podia fuponerfe todavía que hubiese
producido su efecto completamente aquel des
cubrimiento. Segun efta cuenta pues el precio
regular del trigo mediado en los fefenta y qua-
tro años primeros de efte siglo en Inglaterra
viene á fer como unos treinta y dos Shelines
la quartera de ocho Busheles , ó fanegas Ingle-
fas, cuya fuma equivale á unos 144 rs. vellon
Caftellanos.
Comparados pues los «valores del trigo y de
la plata parece haber subido algo el de este me
tal en el discurso del siglo presente ; y acaso ha
ber principiado á subir á fines del anterior.
En el año de 1687 el precio de la quarte
ra del mejor trigo en Windfor fué 1 lib. 5 Shel.
y 2. pen. mas bajo que lo que habia eftado
desde el año de 1595. En el de 1688, Gregorio
King , famofo por sus conocimientos en ellas
materias , estimó el precio medio del trigo en
los años de moderada plenitud en tres ShelU
nes y seis peniques la fanega Inglesa; ó vein
te y ocho Shelines la quartera para el labra
dor. Por precio del labrador , creo deber en-
tenderfe lo mismo que precio de contrata , ó
aquel á que fuele el labrador contratar su ven
ta por cierto numero de años con algun em
pleante en granos. Como un contrato de efta
especie excufa al labrador de las incomodida
des y gastos de facarlos al mercado , su precio
por lo general es mas bajo que el que se su*

1
54* RlQUKZA DE LAS NACIONES.
pone medio en el mercado público ; y según
esta computación fué como Mr.King juzgó haber
sido en aquel tiempo el precio medio del tri
go en Inglaterra los veinte y ocho Shelines
por quartera : y yo eftoy muy feguro de que
este fué su precio ordinario en los años regu
lares antes de la escaséz general que se verifi
có en aquel Reyno por un continuado destem
ple de las eílaciones que ocasionó una ruina con
siderable en sus cofechas.
En el año de 1688 fuéron publicadas por
el Parlamento las gratificaciones sobre la ex
tracción de granos. Los labradores ricos, que
entonces componían mayor numero de vocales
en el cuerpo legislativo que al presente , sostu
vieron la opinión de que el valor de los gra
nos iba padeciendo notable decad ncia. Las gra
tificaciones , ó premio por la extracción, era
un expediente para levantarlo artificiosamente
á mas alto grado que el que habia tenido en
tiempo de los Reyes Carlos I. y II. cuyo premio
debia tener lugar hasta que el trigo llegase á valer
á quarenta y ocho Shelines la quartera ; esto es
20 Shelines , mas caro que en lo que Mr.
King habia eitimado aquel mismo año fer el
precio para el labrador en tiempos de mode
rada plenitud. Si fus cálculos merecen algo de
aquella alta reputación con que han sido univer-
falmente recibidos , quarenta y ocho Shelines
cada quartera de trigo era un precio que .no po
día en aquel tiempo esperarle sin una escaléz
, extraordinaria , ó sin una circunfiancia como la
de las gratificaciones fobre su extracción. Pero
rio eftaba todavía perfeclamente eítablecido el.
gobierno del Rey Guillermo en aquella época;


Libro I. Cap. XI. 343
ríe» se hallaba en eftado de reufar cofa alguna
á los ricos labradores , de quienes eftaba á la
fazon füücitando el primer eftablecimiento de
la anual contribución fobre las tierras.
El valor de la plata pues con proporción
al del trigo habia levantado algo antes de aca
bar el siglo pafado ; y asi parece haber conti
nuado la mayor parte del prefente ; aunque la
violenta operación de las gratificaciones fobre la
extracción de granos no pudo menos de impe
dir que fuefe tan conocida y palpable aquella
alza como lo hubiera sido sin ella en el eftado
aclual del cultivo de los campos de Inglaterra.
Como que aqu^ premio ocasionaba en los
años abundantes una faca extraordinaria , levan
taba necefariamente el precio del trigo á mas de
lo que por sí hubiera fubido en aquellos años
-jin aquel fomento para su extracción : por que
el meditado fin de femejante eftablecimiento
fué adelantar el cultivo manteniendo alto el pre
cio del grano.
Es cierto que en los años de grande esca-
féz se fuspendia generalmente la extracción; pero
-Ja que se habia hecho en los abundantes no podia
menos de confervar su influencia en los eftéri-
les ; pues por caufa de ella no podia fuplirfe la
escaféz de los unos con la plenitud de los otros.
Luego tanto en unos como en otros las grati
ficaciones fobre la exportación levantan el pre
cio del trigo á mayor altura que la que tendría
naturalmente , atendido el a&ual eftado de la
agricultura : y asi si en los fesenta y quatro años
primeros del siglo prefente eftuvo en Inglaterra
mas barato el grano que en igual número de años
últimos del pafado , lo hubiera eftado mas á no
344 Riqueza de las Naciones.
haber mediado la violenta operación de las gra
tificaciones.
Pero dirá acafo alguno, que sin ellas no hu
biera llegado el cultivo al eftado en que eirá al
prefente. Quáles hayan podido fer los efeños
de femejante eftablecimiento , y quál fu influen
cia fobre la agricultura del país , se manifefta-
rá después quando se trate directamente de
las gratificaciones , ó premios fobre la extrac
ción de granos : folo diré por ahora , que efta
fubida del valor de la plata con proporción al
trigo no ha sido un hecho peculiar á Inglaterra;
pues es cofa ya obfervada haber tenido lugar
en Francia en el mismo periodo , y casi en la
misma proporción , como lo notaron los tres
fidelísimos , diligentes , y laboriofos Colectores
de los precios del trigo, Mr. Dupré de San-Mau
ro , Mr. Meífance , y el Autor del Enfayo fo
bre la policía de granos. Pero en Francia eftu-
vo prohibida por Ley la extracción de ellos
hafta el año de 1764 ; y es algo .difícil de creer,
que casi una misma diminución de precio que
tuvo lugar en efta nación sin embargo de la pro
hibición , fuefe en la otra efefto del extraordi
nario fomento , ó eftimulo atribuido á la ex
portación. (4) .

(4) Si en España hubiésemos de juzgar «fe la proporción


entre los valores del grano y de la plata por lo que arrojan
las tasas legales parece que debíamos decir que el valor de efle
metal lexos de haber subido en el discurso de efle siglo y ti
lles del anterior , ha bajado considerablemente ;.. pues como
hemos ya notado ha ido siempre propotcionalmente subiendo
el del .trigo: y aun con un exceso grande de unos años á otros
en un corto periodo; puerto que desde "el año de 1631 hafla
el de i6gg corrió el precio del trigo según la tasa á 18. rs.
la t4De¿% ; y desde este ultimo ano en adelante subió al valór
Libro I. Cap. XI. 345
Mas propio ferá considerar eíla variación en
el precio pecuniario del trigo como efcño de
alguna gradual en el valor real de la plata en
el mercado de Europa , que de baja en el va
lor real del grano. Ya hemos dicho , que á lar
go discurfo de tiempo es eñe una menfura mas
exá£ta de los valores que la plata, y que qual-
quiera otra mercadería. Quando descubiertas las
abundantes minas de América subió el precio
pecuniario del trigo tres y quatro veces mas que

¿e 28 la misma medida. Fuera de esto por la proporción que


1; adviene entre la plata .y . el oro parece confirmarse la mis
ma opinión de la baja en el valor del primer metal; por que
á mediados del siglo pas.'do estaba la proporción entre aquellos
metales, según la ley de nuestras monedas, de 1 á 14 j siguió
de 1 á iu y en el año de 17118 ya estaba de 1 á 16: y
aunque volvió á estar de 14 -j y de 1 á 15 j- ascendió
muy pronto otra vez de 1 á 16. No obstante puede ser cierta
la opinión de que haya ido subiendo algo el valor de la plata
en el discurso del siglo presente y fines del pasado , por que
estas variaciones en la proporción de ella con el oro puede
muy bien atribuirse no á la baja de la plata, sino á alguna
subida del valor del oro, como pretende demostrarlo Arros-
pide en su Proemio al Tomo IV. de la Biblioteca de Co
merciantes. Y en quanto á los valores que en duho tiempo
han tenido los granos , especialmente en Castilla , dexand».
aparte las Tasas como insuficientes para probar tanto esta opi
nión como la contraria , por que el precio de ellas no es el
lúe ha tenido ni debido tener el grano , sino del que na
debia pasar , es cierto que por lo que resulta del valor que
^uvo el trigo en el mercado de Burgos , ( y acaso seria lo
ín mo proporcionalmente en las deinas partes de España, ) en
os cinq.ienta y dos años primeros de este siglo fué bastante
Mas barato que en igual periodo de los últimos del siglo pa
sado :. y esto sin embargo de que el abandono de la labor
y cultivo del campo que no pudo menos de verificarse en las
guerras de sucesión con la Casa de Austria , y varios años
epidémicos y calamitosos, no dexarían de ocasionar exraseces
y carestías que debieron levantar el precio de los granos mu
cho mas que lo que de otro modo hubieran valido,
Twmo I. 44
346 Riqueza de las Naciones.
l abia eftado antes, se atribuyó generalmente' es
ta mudanza no á la alza del valor real del gra
no , sino á baja del valor real de la plata. Si
en los fefenta y quatro años primeros de eñe
siglo baxó algo el precio nominal del trigo con
respecto á como eítaba en los fefenta y quatro
últimos del pafado, deberémos del mismo mo
do atribuir ella mudanza no á la baja del va
lor real del grano, sino á la alza del de la plata
en el mercado de Europa.
El alto precio del trigo en los doce ó diez
y ocho años próximos ha hecho ciertamente
fospechar , que en Europa continúa bajando
todavía el valor real de aquel metal; pero en
Inglaterra parece haber sido aquel fucefo un
efecto palpable de la extraordinaria adversidad
de intemperies en las eftaciones del año; y por
tanto no debe mirarfe como un efeclo perma
nente, sino como un evento tranfeunte y acci
dental. Las fazones dé los tiempos fueron én
los años pafados muy poco favorables en la ma
yor parte de Europa; y los defordenes de Po
lonia aumentaron mucho la escaféz en todos
aquellos paifes que en los años eftériles folian
furtirfe de fus mercados. Un periodo tan dila
tado como el de doce años para malos tempo
rales casi continuados, no es cofa muy común,
pero tampoco tan singular, que qualquiera que
examine la Hiftoria de los precios de los gra
nos en. los pafados tiempos, no encuentre á ca
da pafo exemplOs de la misma especie. No fon
mas raros diez años de extraordinaria escaféz
que otros tantos de. plenitud extraordinaria. Sin
duda el bajo precio del trigo, desde el año de-
1741 al .de 1750 puede ponerfe en contraposi-
Libro I. Cap. XI. 347
cion del alto que tuvo en los diez siguientes.
En aquellos el precio medio de cada quartera
de nueve busheles del mejor trigo en el mer
cado de Windfor, fegun las cuentas del Co
legio de Eton , no fué mas que 1 lib. 13. Shel.
y g y Peniques : que viene á fer cerca de 6
Shel. y 3 Pen. mas bajo que el de los fesenta
y quatro años primerqs de efte siglo en In
glaterra.
Fuera de cfto las gratificaciones fobre la ex
traccion no pudieron menos de impedir que ba-
xafen los granos todo lo que debieran haber ba-
xado naturalmente en los años que corrieron
desde el de 1741 hafta el de 1750 : en los qualcs
la cantidad de granos de todas especies , que se
cuenta extraída de la Gran-Bretaña , ascendió,
por lo que demueftran los asientos de las adua
nas , nada menos que á ocho millones veinte y
nueve mil ciento cinquenta y seis quarteras , y
un bushel. Las gratificaciones pagadas por su ex
traccion compusieron la cantidad de 1,514,962.
lib. 17. Shel. 4 \ Peniques : . y en conseqüencia
de efto Mr. Pelman , primer Miniftro en aquel
tiempo , hizo prefente á la Camara de los Co
munes en el año de 1749. que en los tres an
teriores se habian expendido en gratificaciones
cantidades exorbitantes y escandalofas. Mucha
razon tuvo entonces efte Miniftro para hacer
efta reprelentacion , pero en el año siguiente
la tuvo mucho mayor; por que en él folo as
cendió el premio de exportacion á 324,176. lib.
10 Shel. y 6 Pen. No es necefario pararfe á
probar quanto haría levantar el precio de los
granos fobre su eftado natural en el mercado
interno de la Gran-Bretaña , aquella violenta , y
348 RlQÜEZA DE LAS NACIONES.
como forzada extraccion de ellos fuera del
rey no.
En las liftas que se colocan al fin de efte
capítu lo podrá ver el lector los diez últimos
años de que hablamos feparados de los demas:
y podrá tambien advertir que en los diez an
teriores eñá mas bajo, aunque no tanto, que
el precio comun de los fefenta y quatro años
primeros de efte siglo, el del trigo en aquel
corto periodo: sin embargo de que el año de 1740
fué de una escaféz extraordinaria. Los veinte
años éftos, anteriores al de 1750 pueden muy
bien colocarfe en contraposicion de los anteriores
al de 1770: pues asi como en aquellos veinte fue
ron mas baratos los precios de los granos con
respecto al que comunmente ha sido en todo
el siglo en junto, sin embargo de la interven
cion de uno ó dos años muy caros : asi los ul
timos veinte han sido mucho mas caros sin em
bargo de que tambien se hayan verificado en
el intermedio algunos años muy baratos, como
lo fué el de 1759.. Que los veinte años prime
ros de que hemos hablado no eftuviefen mas
diftantes en lo barato del precio general del si
glo , como lo eftuvieron en lo caro los ultimos
veinte, no puede atribuirle á otra cofa que al
premio de la extraccion. Aquella mudanza fué
demasiado pronta para poderle aplicar á la del
valor de la plata, que siempre es lenta y gra
dual. Lo repentino de un efecto folo puede atri-
buirfe á una caula que obra con la misma pron
titud ; y en el cafo prefente folo puede fer aque
lla , ó una variacion accidental de los tiempos,
ó fazones.
Llbro I. Cap. XI. 349
En la Gran-Bretaña ha subido tambien en el
discurfo de efte siglo el precio pecuniario del
trabajo ; pero no tanto parece haber sido efec
to de la diminucion en el valor real de la pla
ta en el mercado de Europa , como del incre
mento que ha tomado en aquel reyno la de
manda por trabajadores , ó busca de operarios
que trabajen, ocasionada de la prosperidad gran
de y casi uhiverfa) del país. En Francia , que
no ha prosperado tanto , se ha notado haber, ido
bajando gradualmente el precio pecuniario del
trabajo con el nominal del grano desde media
dos del siglo pafado. Tanto en eílos años como
en el prefente siglo , se dice , haber sido los jor
nales del trabajo rural como una vigesima parte
del precio medio de un Septitr de trigo , medi
da que contiene poco mas de quatro Busheles
de Windíor , y que apenas compondrán dos fa
negas Caftellanas. En la Gran-Bretaña , la paga
ó recompenía real del trabajo , que como he
mos dicho en otra parte con fifte en las canti
dades reales de las cofas de necesidad y con
veniencia que se dan al trabajador por él , ha
crecido considerablemente en el discurfo del si
glo prefente. , La fubida pues de fu precio pe
cuniario no ha sido , fegun creo , efetto de di
minucion en el valor real de la plata en Euro
pa , sino de una alza considerable que se ha ve
rificado en la Gran-Bretaña del precio real del
trabajo ; particularidad que dimana de las cir-
cunítancias prosperas de aquel pais.
Por algun espacio de tiempo despues deL
primer descubrimiento de las minas de América
la plata continuaría sin duda vendiendole á su
precio anterior , ó poco menos. Las ganancias
350 Riqueza de las Naciones.
de los mineros ferian algún tiempo también muy
grandes , y mucho mas alias que su qüota regu
lar : pero los que traian aquel metal á Europa
hallarían muy prefta que no podían fixar á tan
alto precio lo que conducían ya anualmente á
ella. La plata iría cambiandofe gradualmente por
menor cantidad de otras mercaderías : su precio
por consiguiente iría bajando al mismo pafo has
ta equilibrarfe con el natural, efto es , aquel que
fuefe juftamente í'uficiente para pagar fegun fus.
regulares qiiotas los falarios del trabajo , las ga
nancias del fondo empleado , y la renta de la
tierra , coíles que eran necefarios hafta poner
aquel metal en eftado de venta. En la mayor
parte de las. minas de plata del Perú el impuefto
del Rey de España, que ascendía á la decima
paite del produelo entero de ellas , venia á abfor-
ver en si lo que podia fer renta de la tierra. Efta
contribución , ó impuefto fué á los principios
la mitad de todo el producto mineral : poco des
pués baxó á una tercera parte , después á la quin
ta , y por ultimo á-la décima. Efta parte parece
fer en la mayor de aquellas minas todo el rema
nente después de reemplazado el fondo del em-
presifta de la obra, con fus oidinarias ganancias;
y íc tiene generalmente por cierto , que aun
que ellas ganancias fueron algún tiempo exor
bitantes , al prefente fon todo lo menos que pue
den fer compatibles con los coíles del beneficio
de las minas.
En el año de 1504. quarenta y uno antes
que se descubriefen las minas del Potosí , que
dó reducida la imposición de España á la quinta
parte de la plata regiftrada. (*) En el discurfo,

(*) Sulorzano, vok t,.


Libro L Cap. XI. 351
de noventa años, ó antes del de 1636. tuvieron
tiempo fuficiente eftas minas, que fon las mas
fecundas de America , para producir v todo «u
efectd , ó para reducir el valor real de la plata
en Europa á todo lo que podia bajar , mientras
continuaban pagando al Rey de España aquel
impuefto mismo. Noventa años es un periodo
muy baftante para reducir qualquiera mercade
ría á su precio natural quando no interviene mo
nopolio : ó bien al precio mas bajo á que pue
de venderfe sin pérdida por un espacio consi
derable de tiempo mientras se pague una misma
contribucion.
Acafo ha podido reducirfe mas todavía en
Europa el valor de aquel metal , y hacerle in-
dispenlable tambien bajar la imposicion fobre él
á una decima parte , como fucedió en el año de
1736: y puede fer asimismo que hubiera sido
necefario baxarlo halla una vigesima como fu-
cedió con el impuefto fobre el oro ; ó bien
dexar de beneficiar las minas que adtualmente
se laborean en America. Lo que ha impedido
que efto fuceda asi ha sido probablemente el
aumento gradual de la demanda por plata , ó la
progresiva extension del' mercado de Europa'
para el produelo de las minas Americanas : y es
ta misma demanda no folo ha confervado alto'
el valor de la plata , sino que ha hecho que suba
algo mas de lo que eftaba á mediados del si-'
glo pafado.
Z5~ R.IQUE2A DE LAS NACIONES.

SECCION II.

Desde el descubrimiento primero de la Amé


rica ha ido tomando una extension gradual, 6
siendo cada vez mas cxtenfo el mercado y des
pacho del producto de sus minas de plata.
Desde la época de aquel descubrimiento la
Europa en general ha ido fucesivamente ade
lantando. Inglaterra, Holanda, Francia, Alema
nia, aun Suecia , Dinamarca, y Rusia, han ida
perfeccionandose progresivamente en agricultu
ra, artes, y manufacturas: Italia r.o ha camina
do por lo menos hácia atras ; por que la deca
dencia de elle Reyno precedió á la conquifta
del Perú ; y aun parece que desde entonces'se
ha ido recuperando en gran manera: España
y Portugal es una parte muy pequeña de Eu
ropa ; y España no ha decaído tanto como vul
garmente se fupone. (*) A principios del siglo»
diez y feis era España un país empobrecido aun
con respecto á Francia , la qual desde entonces
ha adelantado considerablemente. Fué adver
tencia muy plausible, aunque no tan bien fun
dada como se fupone, la que el Emperador Car
los V. hizo en los freqüentes viages que con
*u espíritu marcial empiendió por los paifes de
Flaudes, y otras partes de Francia: iefte Rey
decia, que quando pasaba á estas Provincias lo
encontraba todo en ellas, por que todo allí abun
daba, y quando volvia á España advertía, que

(*) El motivo de la decadencia de España en manufac


turas despuea del descubrimiento de la América se «pondrá
*ou individualidad en otra parte de e«ta Obra.
Libro I. Cap. XI. 353
le faltaba todo. (*) Efte mayor produfto progre
sivo de la agricultura, y manufacturas de Eu
ropa ha necesitado indispeníáblemente de un
aumento gradual de la cantidad .de plata para
facilitar , y foftener su general circulacion : y
ademas de efto el mayor número de ricos no
puede menos de haber necesitado de un pro
porcionado incremento del mismo metal para
los demas ufos que de él se hacen por los
poderofos.
Fuera de efto la America misma es un nue
vo mercado para el producto de fus propias mi
nas : y como fus adelantamientos en agricul-'
tura , induftria , y poblacion fon mucho mas
rapidos que los de los paifes mas activos de la
Europa , su demanda tambien no puede menos
de fer mucho mayor. Las Colonias Inglefas fo-
lamente abrieron á la plata un nuevo mercado
que antes no se conocía , en que se necesita
un progresivo aumento muy considerable de
aquel metal para fus ufos particulares , y para
la circulacion de su gran' comercio. Nuevos'
mercados fon tambien la mayor parte de los es
tablecimientos Españoles , y Portuguefes. Nueva
Granada , Yucatan , Paraguay , y el Brasil , an-

(*) El espiritu de conquista con que se distinguió la Casa


de Austria, no pudo menos de causar estos tristes efectos : sa
caba las gentes de España despoblando sus campiñas , y deca
yó la agncultura : sacaba su dinero y sus riquezas , las qualcs
circulaban en las provincias extrañas en que las prodigaban
sus expediciones , con lo que España quedó pobre , y ellas
ricas. P^l Emperador Carlos V. dixo bien ; pero en su mana
estuvo el remedio de este daño. Sucedieron tiempos mas feli
ces, y prosperaron las cosas.

. Tomo I. 45 J
354 Riqueza de las Naciones^
tes de su descubrimiento por los Europeos, no
conocían mas habitantes que unos falvages en
tre quienes no eran conocidas las artes , ni la
agricultura : y al prefente florecen en aquellas
regiones ambos ramos. México y Perú, aunque
no pueden reputarfe enteramente por mercados
nuevos para la plata , fon á lo menos ahora mu
cho mas extensivos que eran antes. Sin embar
go de quanto se ha ponderado en los maravi-
llofos cuentos que con nombre de hiílorias se
han publicado fobre el eftado brillante y esplen
dido de aquellos paifes en los antiguos tiempos,
qualquiera que lea con un poco de juicio y dis
cernimiento distinguirá evidentemente , que en
quanto á la finura de las artes , del comercio,
y de la agricultura eítaban sus habitantes todos
poco menos ignorantes que al presente los Tár
taros de la Lkrania. Los Peruanos , que era la
nación mas civilizada de ambas , aunque ufa
ban el oro y la plata para algunos adornos , no
habian acuñado moneda de especie alguna. Todo
su comercio se reducía á puro cambio , ó per
mutación , y apenas se conocia entre ellos una
cómoda división del trabajo. Los mismos que
cultivaban las tierras tenían que fabricar fus
propias cafas , hacer fus vellidos , fus calzados,
los utehsilios para fus necesidades domefticas,
y los inftrumentos para la agricultura. Los po
cos artífices que folia haber entre ellos , se dice,
que eran mantenidos por el Soberano , por fus
Nobles , y por fus Sacerdotes ; y es muy regu
lar que fuefen fus siervos , ó quando mas fus
criados. Una fola manufactura no vemos que se
haya comunicado á Europa de las antiguas Cor
tes de México, y del Perú. El exeixito Es
Libro I; Cap. XI. " 353
panol , que folia no exceder de quinientos hom¿
bres , y á veces no llegaba á la mitad de efte
numero , hallaba en todas partes muchas difi
cultades para subsiftir por falta de alimento. Las
hambres mismas que se dice haber ocasionado
eftas tropas en qualquiera país que ocupaban»,
ó por donde pafaban , manifieftan que aquellas
hiftorias que pintan fus territorios como popu-
lofos , cultivados , y abundantes , fon entera
mente fabulosas. Digan lo que quieran los que
afirman que el . gobierno de los Españoles en la
America no es. tan faborable á la agricultura, y
fomento de la poblacion , como el de las Co
lonias Inglefas , siempre es cierto, que van ade
lantando nueftras poblaciones con mucha mas ra
pidez que pais ninguno de Europa. Un fuelo
fecundo , y un clima feliz , la abundancia , y
baratura de terrenos , circunftancia comun á to
das las Colonias , fon unas ventajas tan grandes
que baftan para compenfar muchos de tos defec
tos que no puede menos de tener un gobierno
que eftá tan diftante de la Cabeza de la Jufticia.
ÍYezier, que visitó el Perú en el año de 1713 des
cribe á Lima como de veinte y cinco á veinte y
©cho mil vecinos. Ulloa, que residió en el mismo.
país entre los años de 1740 y 46 la pinta ya de mas
de cinquenta mil : y la misma diferencia se ad
vierte en fus relaciones fobre la poblacion de
varias otras Ciudades principales de Chile y del
Perú : y como que no se hallan fundamentos
baftante folidos para dudar de su verdad , tam
poco hay razon de dudar que fus progresivos
aumentos han sido mayores que en las Colonias
Inglesas. America pues es un nuevo mercado
para el producto de fus propias minas , cuya de*
356 Riqueza de las Naciones."
manda no puede menos de aumentarfe con mas
rapidez que en los pailes mas aítivos de la
Europa.
En tercer lugar las Indias Orientales fon
otro mercado nuevo para el producto de plata
de la America : y un mercado que desde el
primer descubrimiento de aquellas minas ha es
tado confumiendo mayores cantidades cada vez
de aquel metal. Desde aquella época fué au
mentándole continuamente el comercio directo
entre la América y las Indias Orientales que se
hacía por medio de los Galeones de Acapulco;
V el indirecto que se hacía por la via de Eu
ropa ha ido creciendo aun en mayor proporción.
En el siglo diez y feis eran los Portuguefes la
única Nación Europea que foftenia un comer
cio arreglado con las Indias Orientales : en los
últimos años del mismo siglo principiaron los
Holandefes á intrufarfe algo en efte monopolio,
y en pocos años expelieron á los otros de fus
principales eftablecimientos en la India. En casi
todo el discuríb del siglo diez y siete dividie
ron entre sí ellas dos Naciones la parte mas
principal del comercio Oriental : aumentandofe*
el tranco del Holandés aun en mayor propor
ción que decaía el de los Portuguefes. Los In-
glefes y Francefes giraban algo en la India en
el siglo paf'ado , pero efte comercio se ha au
mentado considerablemente en el prefente. El
trafico de la India Oriental de Suecos y Dina-
markefes principió en nueftro siglo : y aun los
Moscovitas comercian ahora con la China en
una especie de Carabanas que hacen fus trán
sitos por tierra , cruzando la Siberia , y la Tar
taria nafta. Pekin. El comercio de la India Orien-,
Libro I. Cap. XI. 357
tal de tochs eftas Naciones, á excepcion de la
Francia que quedó en efte ramo muy arruina
da en las pafadas guerras del siglo , ha ido sin
cefar en un continuo aumento. El confumo pro
gresivo delos generos dela India en Europa,
es fegun parece tan grande , que motiva un con
tinuado incremento de empleo de caudales en
ellos. El Té , por exemplo , era una cofa muy
poco ufada en Europa antes de mediados del
pafado siglo : y al prefente el valor del que se
conduce á fola Inglaterra por la Compañía Orien
tal para el confumo de aquellos nacionales , as
ciende al año á mas de millon y medio deli
bras Efterlinas : y aun efta cantidad no es su-'
ficiente , puefto que se eftá introduciendo con
tinuamente de contrabando por los puertos de
la Holanda , de Gotemburgo, y de la Francia,
el tiempo en que en ella prosperaba la Com
pañía de lá India. El confumo de la porcelana
de China , y . de la' especería de las Molucas,'
de la Mufelina de Bengala , y de otros innu¿-
merables artículos , se ha aumentado casi en la
misma proporcion : acafo puede afegurarfe , que
en todo el siglo pafado la Compañía lnglefa de
la India Oriental , por sí fola g antes de la re
duccion del número de fus Navios ¿ ocupaba
tantas toneladas ó mas en aquel comercio, que
todas las de los demas Baxeles Europeos jun
tos de los que giraban el mismo trafico.
• Pero en las Indias Orientales ^particularmente
en Yndostan, y en la China i estaba mucho
mas alto que en Europa el valor de los meta»
les pieciofos, quando principiaron este comer
cio los Europeos ; y aun continúa todavía del
mismo modo. En aquellos países de arroz que.
358- Riqueza de i¿as Naciones.
«Tan generalmente dos y tres cosechas al añbjj
mas abundante cada una de ellas que todas las
de trigo , no puede meaos de extenderse mas
Ja abundancia del alimento que en qualquiera
país de trigo de igual extensión de territo
rio : femejantes países han de estar por consi
guiente mas poblados: en ellos también los ricos¿
como que tienen mas sobrante alimento de que
disponer después de lo que para sí necesitan,
tienen con que comprar mayor cantidad de tra
bajo ageno. Por esto el tren , y el séquito de;
un Grande de la China, ó de Indostan es por
todos respectos mas numeroso y esplendido que
ej de los Vasallos mas poderosos de la Europa»
La misma superabundancia de alimento que tie-c
r*en á su disposición les habilita para dar ma
yores cantidades de él por todas aquellas produc
ciones raras y singulares que la naturaleza tri-,
buta en cortas cantidades , como son las piedras,
y los metales preciosos , objeto grande de la
Competencia de los ricos. Aunque las minas pue*
que abastecen á las Indias Orientales sean tan
abundantes, ó las mismas que surten á la Europa»
no podían menos de ser cambiadas aquellas mer
caderías por mayor cantidad de alimento allí
que en Europa : pero ademas de esto es cierto,,
que las minas que surtían de aquellos metales 4
la India eran mucho menos fecundas, y aun coa;
mas extremo las que la proveían de preciosas;
piedras, que las que surtían el mercado de Euro
pa : y por consiguiente se habrían de cambian
los metales mismos en el, Oriente por mucho-;
mayor cantidad de piedras preciosas , y con mas.;
razón por mayores cantidades de alimento que»
$n Europa. Estaría, dujja mucho mas. baje*.
Libro" I. Caí. XI. 85$
en aquellos países que en eftos el precio pecunia
rio de los diamantes, que es la mayor de quan-
tas superfluidades gasta el hombre , y de los
alimentos , que es entre todas las cosas de la que
mas necesita: pero el precio real del trabajo;
la cantidad real de las cosas necesarias para la
subsistencia de la vida que se paga al trabajador,
estará mucho mas bajo , como hemos dicho ya,
en la China é Indostan, que son los dos grandes
mercados de la India , que en parte alguna de
la Europa. Por consiguiente los salarios del tra
bajo no podrian allí comprar tanta cantidad de
alimento , y como el precio pecuniario de este
es mucho mas bajo en la India que en Europa, el
pecuniario también del trabajo está allí al doble
menos , por razón de la corta cantidad de ali
mento que en él puede comprarfe, por una parte,
y por otra por causa del bajo precio del ali
mento mismo. Esto supuesto en todos los paises
que se supongan de igual estado en artes y ma
nufacturas ó industria, el precio pecuniario de la
mayor parte de sus artefactos y producciones ha
de estar á proporción del pecuniario del traba
jo: y en manufacturas, artes, é industria en
general la China y el Indostan aunque infe
riores á la Europa , no lo son mucho con res
pecto á algunas naciones de ella. Es consiguien
te pues que el precio pecuniario de la mayor
parte de las manufacturas efté en aquellos gran
des Imperios mucho mas bajo que lo que se '
vé en qualquiera parte de nuestro continente.
En lo mas de la Europa también los coftes de las
conducciones por tierra aumentan en gran ma
nera tanto el precio real como el nominal de sus
manufacturas. Cuesta mas trabajo ¿ y por con
369 Riqueza de las Naciones.
siguiente mas difiero, conducir los materiales , y
reconducir del. mismo modo la obra manufac
turada á sus mercados. En Indostan y en China
la extensión, y variedad de su navegación inter
na excusa de mucho trabajo de éste, y por con
siguiente de muchas expensas; por cuya razón
ha de bajar mucho mas tanto el precio real como
el nominal de la, mayor parte de sus manufactu
ras. Por todas estas caufas es , y ha sido siem
pre un comercio muy ventajoso el de los me
tales preciosos conduciéndolos desde Europa
á la India: apenas habrá mercadería que llegue
BÍ con mucho á la estimación de ellos en aque
lla parte del mundo : ni efecto de quantos tie
ne Europa , que á proporción del trabajo y de
las. demás cosas que cuestan . pueda conducido
allí comprar , y disponer de mayor cantidad de
trabajo, y de mercaderías Indianas. Es mas ven
tajoso también llevar á aquellas regiones la plata
que el oro , por que en la China , y en los
mas de los mercados de la India la propor
ción entre aquellos dos metales puros está como
de 1 á 10. ó quando mas de 1 á 12: quando
en Europa guarda la de 1 á 14: 1 á 15: y 1 á
16. Esto es, en la China diez onzas de plata,
ó quando mas doce pueden cambiar una de oro;
y en Europa se necesitan lo menos catorce de
la primera para verificar este cambio ; asi se ha
visto que . el .principal articulo del cargamento
de los baxeles^ Europeos que se fletan para la
India es la plata ; y lo era también el de los
Galeones de Acapulco que salían para Manila.
Según esto ia plata del nuevo mundo parece
ser una , de las principales mercaderías en que
«Ai £ffvpjea e\ j^mejccio. de Jos dp,*,. ¿extremos.
Libro I. Cap. XI. 361
6 cabos del continente opuesto : y por medio
de este metal , ó comercio de plata se han lle
gado á ver tan intimamente unidas estas dos
distantes regiones del globo. '
Para surtir mercados tan distantes es nece
sario que la cantidad de plata que se traiga anu
almente de las minas no solo sea suficiente para
el continuo incrementole la moneda , y demas
usos que de este metal hacen los paiseí activos, y;
que van progresivamente adelantando , sino para
reparar aquella continuada consumpcion , per
didas y desgaste que ocasiona indispensablemente
su uso. ' ' ;" ' ; ' r :, '
Me parece ser cosa muy ¿palpable la c'onsúrñp-'
cion continua de los metales preciosos 'en el' des
gaste de las monedas v piezas de fervicio , tanto
con el ufo de unas, como con el ufo y lim
piaduras de las otras: y efte folo deterioro y
pérdida , como que es de una rñercadetíia cuyd
confumo es tan extensivo, no puede ínenos dá
necesitar efe cantidades grandes "para 'síí reem
plazo. La consumpcion de ellos metales mis
inos en algunas especies de manufacturas, aun
que, en el todo no fea tan grande acafo como
,su gradual desgafte'¿«s no óbltante mucho mas
obvia y palpable, como que :es mas ' rapida y
necesita, de menos tiempo para notarfe. En las
manufacturas de Birmingham. folameiite se dice
.que asciende á mas de cinquenta mil libras Es
terlinas .la .cantidad de oró y plata. «fue' se con*.
fume en dorar y platear , y por consiguiente
hué se descalifica^ como qirei ^ ya' p^ara
'lettipre como parte de los • falsos metales fobre
}ue s:£ pone. Per^aqui podemos formar alguna
deade quan exorbitante, puede fet la confump-
Tomo I. 46
362 Riqueza de ias Naciones.
cion anual en todas las demás partes del mun
do juntas, tanto en las manufacturas de la es
pecie de las de Birmingham , como en cintas,
bordados, eílofas de oro y plata, fobredora-
dos, y otras infinitas buxenas de ufo común.
Tampoco puede dexar de desgaílarfe , y perderfe
enteramente mucha cantidad en los transportes
de una parte á otra por mar y tierra í especial
mente si paramos al mismo tiempo la atención
en aquellos Gobiernos del Asia, en que es una
coftumbre casi univerfal esconder teforqs en las
entrañas de la tierra, cuya noticia fuele pere
cer con la perfona que los ocultó : coftumbrei
que no puede menos de ocasionar perdidas de
fumas considerables de aquellos metales.
Las cantidades de oro y plata que entran en
Cádiz y Lisboa ( incluyendo no folo las regis
tradas , sino las que pueden introducirfe anual
mente por contrabando ) ascienden fegun los
computos mas exaHos á mas de feis millones
Efterlinos al año , ó mas de veinte y siete mi
llones de pefos fuertes.
Siguiendo la cuenta de Mr. Meggens , (*) el
ingrefo anual , ó importación de metales pre-
ciofos á España, hecha la regulación media de
feis años desde el de 1747 á 1753 , ascendió
en plata á un millón , ciento y un mil , ciento
y siete libras de pefo : y en oro á quarenta y
nueve mil , novecientas , y quarenta : que á ra-
zon de fesenta y dos Shelines , pefo de Troya, la

i* ) El Apéndice al Mercader Universal p. 15. y 16. el


Iqual no te imprimió hasta el ano de 1756 , tres después de
la publicación de aquel libro , que nunca tuvo segunda edi
ción : por cuya razón el Apéndice se encuentra en muy po
cos exemplares : y corrige varios yerros del libro dicho.
., Libro I. Cap. XI. 363
plata asciende en moneda Inglefa á 3,413,431.
lib. y 10 Shel. Efterlinos ; 015,360,441 j Pefos
fuertes : y el oro á razon de quarenta y qnatro
Guineas y media la libra de Troya , compone
la cantidad de 2,333,446. lib. y 14. Shel. Efter
linos ; ó unos 10,500,510. Pefos : y juntas am
bas cantidades fon en moneda Inglefa 5,746,878.
lib. y 4 Shel. Efterlinos; y en moneda Casi-
tellana 25,860,951 .i Pefos fuertes. De cuya cuen
ta y regiltros da efte Autor una relacion tan
exácta y circunftanciada , que exprefa los parti
culares sitios de donde se extraxo el oro y la
plata , y la cantidad' que cada particular traia
conforme á regiftro. Hace' despues el computo
del metal que podría haber entrada de contra
bando ; y fobre todo su opinion queda eftable-
cida como de un pefo considerable en virtud
de la experiencia grande de efte juiciofo Co
merciante. -', .", , . \ ':.
-, Segun el eloqüente Autor , á veces bien in
formado , de la Hiftoria Filofofica y Política de
tos Eftablecimientos Europeos en las dos Indias
la conduccion anual de los metales de oro y
plata regiltrados para España , por una regula
cion media de once años desde el de 1754, has
ta él de' 1764. ascendió' 3 13,984,185 |. de piezas
de á diez rs. de plata , ó pefos fuertes mexica
nos por año ; pero por razon de lo que podia
haber entrado por alto fupotte haber podido lle
gar el total anual de su conduccion á 17 mi
llones de pefos. Ta,mb¡en hace efte una rela
cion individual de los sitios de donde se extra
xo el oro y la plata , y de las cantidades parti
culares de cada metal que traia regiftradas cada
una de aquellas fumas. Añade después que si
364 Riqueza dé las Naciones.
hemos de juzgar de ja cantidad de los que
anualmente se conduce del Brasil á Lisboa por
¿o que monta el impueíto del Rey de Portu
gal , á razón de un quinto de aquel metal , se
.podrá valuar en diez y feis millones de Cru
zados , (*) ó quarenta y cinco millones de li
bras Francefas , equivalentes á unos dos millo-
jsesj Eíterlinos , ó cerca de nueve millones de
pefos fuertes Mexicanos .:. peto por razón de lo
que puede haberfe introducido de contrabando
se puede añadir muy bien la fuma de ocho
mas. (5)

(*) E| Cruzado Velho de á 400 Reis Portugueses , de que


parece hablar aquella cuenta , importa 10 Rs. y 26. mrs. vn.
"Castellanos: aunque desde el año de 1750 hay otro Cruzado
■de á 480 Reis , que llaman Cruzado de oro , que equivale
i 13 Rs. de nuestra moneda.
¿g) Como no es de la mayor importancia , para el fin que
scritor se propone en este lugar , la averiguación e^ác^k
de estas cuentas , de modo que llegue á sabersé con indivi
dualidad' las cantidades 'precisas dé oro y plata , que han en
trado hasta aqui , y que entran anualmente en España, fuetia,
de que es impracticable una cuenta exacta en esta materia por
infinitas razones, bastará sin duda el que sigamos la mism*
computación media , que hizo el Autor de la Historia de los
-Establecimientos Europeos en las dos Indias, citado por el nuesi-
tro , regulando el ingreso anual en -unos diez ,y siete millones
de pesos fuentes ; por que esta misma computación es la que
hacen 'nuestros políticos Regnícolas desde tiempos muy anti
guos. En cuya suposición desde el año de 1764 en que aca
ba su cuenta el Autor de aquella Historia, hasta el de 1798
en que esto escribíamos , podemos añadir á la suma total los 1 7
millones de pesos por año , sin pararse en cortas diferencias:
"párá cü^a' confirmación , ó mas bien, para curiosidad podre
mos -insinuar aqui las computaciones que forman en la mate-
-ria los políticos Navarrete y Z abala. > 1 r. '■' «'J
Este ultimo Escritor hace mencipn/ de. un Memorial pre
sentado por Don Luis de Castilla al Rey Felipe H. en que
demuestra á este Monarca, que desdé él año de 1492 en
-que se^ descubrieron las Indias hasta el de 1595, que eran
cien-
Libro I. Cap. XI. 365
Otras muchas cuentas autenticas , aunque ma
nuscritas , confirman la dicha computación del
ingrefo anual de millones en España , con muy
poca diferencia en sus relaciones.

ciento y tres años cabales , habían entrado en España en oro


y plata registrados mas de dos rail millones de Pesos fuertes.
Navarrete haciendo después la misma computación en su
"Libro de Conservación de Monarquias, dice , que desde el año
de 1519 hasta el de 1617 , habían entrado mil quinientos
treinta y seis millones de pesos , por cuya cuenta corresponde
í cada año quince millones de aquella moneda. Zabala dedu
ciendo de la cuenta de Navarrete aquel numero de años que
se incluían ya en la de Don Luis de Castilla, viene á juntar
«n todo lo conducido de Indias á España desde el descubri-
.miento de aquel nuevo Mundo hasta el año de 1617, dos
,mil trescientos treinta millones de pesos fuertes. Sobre
la cuenta misma de Navarrete forma Zabala la que corres
ponde desde el año de 1617 hasta 1731 ; y regula su com
putación á quince millones por año ; añadiendo , ser esta una
regulación muy moderada , por que según el cómputo de al
gunas flotas del siglo pasado y del presente ha debido ascen
der á mucho mas : cuya advertencia concuerda muy bien con
los 17 millones de pesos que computa el Autor de aquella
Historia. No obstante ajustada la cuenta á razón solamente
de quince millones por año viene á componer toda la canti
dad de oro y plata que ha entrado en España por registro
desde el descubrimiento de las Indias en el año de 1492 nasta
el de 173-1- j'» por la computación del citado Zabala, quatro
mil , y quarenta millones de pesos fuertes.
Esto supuesto contando ahora nosotros desde el año dicho
.de 1731 hasta el presente de 179a, á razón de diez y siete
millones por año , que es el cómputo de aquel exáclo Autor
arriba citado , y cuyo exceso de los dos millones que van
desde diez y siete a los quince que adopta Zabala para su
regulación , dice él mismo , que pueden mtiy bien añadirse
por causa de lo que ha excedido en muchos años aquella
cantidad, hallaremos que este periodo de 61 años comprende
mil , treinta y siete millones de pesos fuertes los entrados por
registro : y junta esta cantidad á la de los quatro mil y qua
renta anteriores vendrá á componer la de cinco mil , setenta
y siete millones de pesos lo menos lo que según el cómputo
de los PjaJítkos, habrá entrado por registro en España desdte
$66 Riqueza de las Naciones.
Pero todo efto que se conduce anualmente
á Cádiz y á Lisboa , eftá muy lexos de fer la
del producto total de las minas de la America:
desde su continente mismo se envia todos los
años directamente á Manila en los Galeones de
Acapulco mucha parte de aquellos metales : otra
gira en el contrabando entre los Españoles y las
demás Naciones Europeas ; y sin duda otra par
te ha de quedar dentro del pais que los produ
ce. Fuera de efto las minas de America no fon
las únicas de oro y plata del mundo ; aunque
fean con mucha diferencia mas fecundas que to
das. El producto de quantas se conocen fuera
de ellas es de ninguna consideración én com-
paracioji de las Americanas ; y es muy fabido
también que la mayor parte de fu produño se
conduce del mismo modo anualmente á Cádiz
y LisBoa. Efto fupuefto la confumpcion fola de
las manufacturas de Birmingham que gaftan de
eftos metales , computada á razón de cinquen-
ta mil libras Efterlinas al año , es igual á la cen
tesima vigésima parte de aquel anual ingrefo á
razón de feis millones Efterlinos anuales : lue
go por un computo regular la confumpcion anual

el descubrimiento de las Indias hasta el presente año de 1792S


importando muy poco para el caso un yerro computatm) de
algunos millones. - .
Zabala por ultimo , y otros con él aseguran que lo intro
ducido por alto ascendería quizas á otro tanto : después con
desciende en que se computase la mitad de esta ultima can
tidad , la que une á la primera suma , y deduciendo su total
Sroduclo , asegura , que puede muy bien creerse que la mitad
e lo que monta todo él es lo que puede regularse de ex
tracción por los Extrangeros de nuestras Indias ; cuyas dos
sumas unidas componen el total de la extracción de plata y oro
de aquellas minas para nuestro Continente : sin contar lo que
se lleva directamente al Oriente por las naves de. Acapulco.'
Libro I. Cap. XI. 367
de plata y oro en iodos los paifes del mundo
que ufan eftos metales puede acafo fer casi igual
á todo el producto anual de fus minas : y el so
brante ferá lo escafamente baftante para fatis-
facer y furtir la demanda progresiva de ellos
fegun que van adelantando cada vez mas los
paifes : y á veces tambien puede no haber al
canzado el furtido á la demanda, hafta los ter
minos de hacer que haya levantado el precio
de ellos en Europa.
La cantidad de bronce y de hierro que se
extrae anualmente de fus minas , y se confume
en el mercado , es sin duda , y sin comparacion
mayor que la del oro y de la plata : pero no
por efto se ha de creer, que van á multiplicar-
fe eftos metales de modo cjue exceda fu abun
dancia á la demanda efechva, y que por con
siguiente han de ir á bajar de precio notable
mente : pues qué razon puede autorizar que lo
imaginemos asi del oro , ni de la plata ? Los
metales baftos , aunque mas duros se deftinan
tambien á ufos mas fuertes , y como que fon
tambien de menos valor no se pone tanto cui
dado en su économica confervacion. No por efto
habremos de afegurar que los metales preciofos
fon efencialmente ingaftables , ó que. no puedan
perecer ; antes bien eftán expueftos á perderfe,
á desgaftarfe , á deteriorarfe , y á confumirfe
por muchos caminos.
Pero el precio de los metales todos , aun
que expuefto á variaciones lentas y graduales,
varía menos de año á año que el de casi todas
las demas especies de producciones rudas de la
tierra : y el del oro y la plata es aun menos
expuefto á repentinas variaciones que el de los
368 Riqueza di las Naciones.
otros metales. La duración misma de ellos es
el fundamento de su extraordinaria conftancia
en el precio. El trigo que en efte año , por
exemplo , se faca al mercado , eftará casi todo
confumido ya en el que viene : y mucha parte
del hierro que se facó de la mina doscientos ó
trescientos años hace ; y el oro que acafo ha
brá dos ó tres mil que falió de la fuya , se es
tará , puede fer , ufando cómodamente todavía.
Las cantidades diferentes de trigo que en dis
tintos años puedan haber furtido el confumo del
mundo siempre habrán sido á proporción muy
próxima del producto de cada uno de los años
respectivos ; pero la proporción entre las dife
rentes mafas de hierro que puedan ufaife en dos
años, apenas recibirá influencia alguna de la di
ferencia accidental en el producto de fus minas
en aquellos dos años mismos : y la proporción
dicha en el oro recibirá mucho menos influxo
de la. accidental variación en el produfto de las
fuyas : y asi aunque el producto , ó cantidad de
producción de las minas metálicas pueda variar,
y con efecto varíe mas de un año á otro , que
el producto de la mayor parte de las tierras
de labor , efta variación no produce el mismo
efecto en el precio de los metales , que el que
caufa en el íuyo la variedad en la producción
del grano.

VARIACIO NES EN LA PROPORCION


entre los respeElivos-. valores del oro y de¿ t-
la plata.

A ntes del descubrimiento de las abundantes


minas de la America eítaba regulado el valor
del
: 'Libro' t Cap. XI. " '369
tro fino con respecto al'. de la plata de ley en
•diferentes cafas efe ttioiVe'üa kfe Europa, entre
las proporciones de uno á die¿'j y de unó 2 doce:
Tefto es , que Una onza de oro fino se fuponia
valer de diez á doce de plata. A mediados del
pafado siglo fubió á la proporción de uno á
Catorce , y de uno a quince. E1 oro levantó en
su valor nominal , ó en la, cantidad dé plata con
tjué debia cambiarfej pero ambos metales ba-
xaron en su valor real , ó en la cantidad de
trabajo ageno de que podian disponer ; bien que
la plata baxó en efte valor mucho mas que el
Oto:; por que sin embargo de que las minas de
ambos en la America excedian en ÍO fecundas
á quantas hafta allí se habían conocido , debió
de kr muchá mas la fertilidad de las de la pla
ta que las del otro metal. (6)

(6) Por ios valores que se han dado á las monedas intrín
secamente en las Casas de Moneda de España resulta una va
riacion grande entre las proporciones del oro á la plata se-
un las distintas épocas de antes y despues del descubrimiento'
e la Aménca : pero su proporcion en general confirma, la que
¿stablece nuestro Autor como comun i toda ¡la Europa. Én
tiempo del Rey B. Alonso X. por 'los anos de 1 253 estaba
la proporcion como de 1 á 10; ó que una 'onza de oro fin»
valia diez de plata fina: y asi permaneció hasta el Reynado de
Fernando V. en el que desde: el año de 1474 se alteró la
proporcion, y quedó énJ la de i' i, i'o'|. C#mo desde aquet'
tiempo principiaron ya á íáescubrirs'e' las abundantes minas. de
la América, se advierte que fué sucesivamente baxandoel va
lor de la plata r^y ^hjerido. et nominal <dél 010 erutodos los.
periodos siguientes. Por Mos años .puf» de .153.7 reinando
Cartas Ir íué te 'prí,póWn:ídec í á1 t&,£.L ' En tiempo de Fe-'
lipe II. en el de 1566 subió de 1 á 1 2 .yV ; en el de Felipe
III. por los' años deirt sqTj'fué y'a de 1 a. fgi^ Felipe IV. en'
dde 1652 estableció '' la proporcion de 1 á i« ^ : Carlos II.
en 1686 la de 1 ^151% el Sr. Felipe V. desde el año de 172Í
«nsayó la moneda toji U de 1 á ¿6 ten tiempo d^l Sr, Carlos III«
TOMO 1, 4ji Hi
370 Riqueza, de las Naciones."
Las grandes cantidades de plata que se en
vían anualmente de Europa á.las Indias Orien
tales han ido reduciendo gradualmente el valor
de aquel metal con proporcion al oro en algu
nos Establecimientos Ingleses. En la Casa de
Moneda de Calicutta se supone digna una on
za de oro fino de quince de fina plata del
mismo modo que en Europa ; graduandolo se
gun parece por el valor que tienen aquellos me
tales en el mercado de Bengala. En la China
está la proporcion entre el oro y la plata en ra
zon de uno á diez , y de uno á doce como en
Europa antiguamente,; pero en el Japon se dice
que está siempre, como de uno á ocho.
La proporcion entre las cantidades de oro
y plata conducidas anualmente á Europa, se
gun el cómputo de Mr. Meggen , es como de uno
i veinte y dos : ó que por una onza de oro
que entre en nuestro continente entrarán unas
veinte y dos de plata. La gran cantidad que
anualmente se extrae de este ultimo metal para
la India Oriental, supone aquel Autor , que re
duce la cantidad hasta quedar en Europa en la
proporcion : de uno á catorce , ó de uno á quin
ce , que es la misma que tiene en sus valo
res : por que segun piensa :este Autor parece
que la proporcion de/ lós valores .del' oro y de,
la plata debia ser la misma que la que se ha
lla entre sus cantidades : y asi estarla necesa
riamente de'uriO fá Veinte",y' dos ár no extraero
ste tanta; canfid'acf^ J.erd ; rip,: ^áy tal' necesidad;
9-i' : oi. i" no : •:j r l i a i oh o,\\:, c») i v, lo , -!» '*
tyviefoa las ítionfcapj ,;sqguh rías' .fliferentefi Gircunstartcias, la¿
pioporciones de ji á 14 ^ de t á 15 y . ultirtiameníe de 1 á i6:.,
e& (jje perniánece fcn el felizí Reynado ¿e nuestro Monarca,
l}„Gnf\w JY^jovs .pjo& guarde. :. t , ., ,.... ..:. », . «
ti* J^, «i .v.i.'
Llbro I. Cap. XI.' ' '371
tfe que la ordinaria proporcion entre los respec
tivos valores de dos mercaderías se equiparé
con las de sus cantidades. El precio de un Buey
que valga por exemplo diez doblones es ciento
cinquenta veces mas que el de un corderillo
que valga una peseta ; y por esto no había
mos de inferir el absurdo de que por cada
buey que entrase en el mercado habian de en
trar ciento y cinquenta corderos: 'y el misma
absurdo sería asegurar , que por que en un
lugar se cambiale un doblon de á ocho escudos
por diez y seis pesos fuertes , solo se hallaría
en el mercado, feria, ó lugar diez y seis on
zas de plata por cada una de oro que hubiese
entrado en él. . . . » ' , .v,: ''
Por lo iegular en el mercado universal del
mundo ha de ser mayor la cantidad de plata con
respeQo á la cantidad de oro , que el valor de
cierta cantidad de oro lo es al de una igual
cantidad de plata. Toda la cantidad de qual-
quiera mercadería que se lleva al mercado mas
barata , es por lo comun no solo mayor en
la cantidad misma , sino aun en el conjunto
de su valor, con respecto al valor y cantidad
en comun de otra mercadería mas cara : toda
la cantidad de granó, por exemplo, que se con- A
duce anualmente al rnercado no solo es mayor,
aino de mas valor total que la de carnes: és
tas que la cantidad de gallinería: y la de galli
nería mas que la de otras aves especiales. Siem
pre hay mayor numero de compradores para '
lo mas barato que paia lo mas caro ; por lo *
qual rio solo puede despacharse mayor canti- '
dad de ello , sino mas valor. Es decir , que la
cantidad de una mercadería barata excede mas á •
¿7* Riqueza de las Natiokes7
la cantidad de una cara , que excede el' valor de
jesta al valor de aquella. Quando comparamos
el oro y la plata , id merodería barata es la
plata , y la cara es el oro : por tanto debe
mos inferir, que en el mercado general del
inundo no. solo habrá mayor cantidad de plata,
•ino que el valor de ella montaiá mas que el
de las cantidades del oro. Cotege un hombre
rico , ó pobre, las cantidades que tenga de am
bos metales , y hallará que por lo regular no
solo excede en cantidad su plata á su oro , si
no que tiene mas valor en aquella que en este,
especialmente fj se compiran todos los hom
bres unos con, ptros. Suelen tener tambien mu-'
chas porciones grandes de plata , no solo ea
moneda , sino en alhajas de servicio , sin te
ner una sola pieza en oro , y aun los que las
tienen de este metal, por lo tómun son de tal
especie que nunca ascienden ,á un valor con
siderable , como son hebillas , caxas , reloxes,
y otras vagatelas de . este genero. En la Gran-
Bretaña la moneda de pro prepondera conside
rablemente sobre la de plata en sus valores,
pero esjto, no sucede, en todos los demas , países:
pues,, por lo, comun ptepondera siempre el de
láT moneda de : plata al úde la, de oro. En Fran
cia, laj sumas gr uidas se pagan siempre en aquel
metal , y es muy diucil sacar mas oro que el
que comodamente puede llevarfe en un bolsi
llo. Pero sea la que fuere la cantidad y valor
de las monedas de oro, siempre es cierto, que
e£ ^dos Jqs: ^pajses, e.} superior, valor de las,
baxillas de pla^a ^cpmpensari , y aun sobrepuja
ra . con mucho excesp preponderancia que
PÍe4* .\*Jw,.JtyuM°9.,M. el cupo . det ouo
Libro I. Cap. XI. 373
metal, pues esta solose verifica en algun país
particular, y con respcto á la moneda solamente.
Aunque en cierto sentido ha sido siempre,
y es muy probable sea en adelante , mas bara
ta la plata que el oro , por otros respectos puede
decirse todo lo contrario, á lo menos en quanto
al estado actual del mercado de España. Qual-
quiera cosa puede llamarse mas cara, ó mas ba
rata, no solo en orden á su absoluto alto ó
bajo precio , sino en quanto á la graduacion
respectiva de aquel precio mismo segun que se
aproxima mas ó menos , ó eftá mas ó menos
cerca del mas bajo que puede tener en cier
to largo periodo. Este mas bajo precio se en
tiende aquel que á lo que alcanza unica
mente es á reemplazar con una ganancia mode
rada el fondo que es necesario emplear hasta
poner la mercadería en estado de venta. En el
estado pues del mercado Español el oro está
ciertamente mas proximo á su mas bajo precio
posible que la plata ; esto es en aquel precio
que nada dexa de renta para el dueño del
terreno, y por consiguiente no entra en su va
lor como parte componente de modo alguno,
afno que se resuelve enteramente en salarios y
ganancias. El impuesto de España sobre las mi
nas del oro no es mas que una vigesima par
te de este metal , ó un cinco por ciento : pero
el de la plata asciende á una decima , ó un
diez por ciento lo menos. Estos impuestos, co
mo ya hemos dicho, vienen á embeber todo lo
que habia de ser renta de la tierra en la ma
yor parte de las minas 'de oro y de plata de la
America Española : y la carga impuesta sobre
el oro no se paga con tanta exactitud conto la
J74 RtQ.ÜEZA DE LAS NACIONES.
de la plata. Las ganancias tambien de los em prests-
tas que benefician las minas de oro, como que en
estas es mas raro hacer fortuna , no pueden me
nos de ser en general mas moderadas que las
de Jos que benefician las de plata : y por tanto
como que el oro Español dexa menos renta al
dueño del terreno , y menos ganancias al era-
presifta, no puede dexar de ellar en España mas
proximo al mas bajo precio á que es posible
traerfe á ella , que la plata al fuyo en eíla mis
ma nacion : y asi computados todos los gallos
de cada uno de eftos metales, parece muy re
gular , que la total cantidad del uno no pueda
venderfe con tanta comodidad en el mercado
Español, como la total del otro. El impuefto
del Rey de Portugal fobre el oro del Brasil es
el mismo que el que tenia antiguamente carga
do E.',paña fobre la plata de México , es á faber,
una quinta parte de aquel puro metal. Asi pues
es cofa muy dudofa , si con respecto al mer
cado general de Europa la mafa total del oro
Americano que á ella se conduce , viene , ó no,
al precio mas proximo al mas bajo posible, con
re^peclo al en que viene la plata : ó si el oro
eRá mas cerca de su precio mas bajo , que la
plata del fuyo.
El piecio de los diamantes y de otras pie
dras preciofas está acaso mas cerca del precio
mas bajo que puede tener, en Europa , que el
oro del suyo. .i
Aunque no es probable pueda dexar de im
ponerse contribucion sobie las materias de me
ra superfluidad y luxo , por ser tan propias
para filo , como las piedras preciosas , y co-
n»o el oro y la plata , que tan considerables
Libro I. Cap. XI 375
rentas traen al estado, la imposibilidad misma
de pagar hasta cierta suma hace que se modere
la cantidad del impuesto; y por esta causa fue
indispensable , que en el año de 1736 se baxa-
se aquella contribucion en España desde una
quinta parte que se pagaba en la plata á una
decima: y con el tiempo acaso sería necesario
baxarla algo mas, como lo fué en el oro hasta
una vigesima. Que en las minas de plata en la
América Española, como todas las demas , van
siendo cada vez mas costosas en su laboréo , por
razon de la mayor profundidad á que es nece
sario penetrar las obras, y por cau a del mayor
trabajo para sacar el agua , con otras circuns
tancias que hacen mas diíícil el beneficiarlas,
es cosa muy sabida de quantos han examinado
el estado de aquellas minas.
Eftas caufas , que equivalen á una escaféz
gradual de los metales { porque una mercade
ría puede con razon llamarfe mas escafa quan-
do es mas difícil , y mas coftofo juntar hafta
cierta cantidad de ella ) no pueden menos de
hacer que fuceda con el tiempo alguno de es
tos tres cafos : el primero , que un aumento pro
porcionado del valor del metal compenfe el ma
yor cofte de su beneficio : el fegundo , que una
reduccion proporcional del impuefto reíarza en
teramente el aumento del dicho cofte: y el ter
cero , que ambos medios juntos la compensen
por partes proporcionadas : cuyo tercer even
to es , á mi parecer , el mas probable. Asi co
mo el oro alza en su precio con proporcion
al de la plata sin embargo de la reduccion del
impuefto que fobre él se exigía : asi la plata
levanta su precio con proporcion al trabajo, y
376 Riqueza de las Naciones.
á las demás mercaderías , no obftante la rei
duccion co nsiderable del fuyo.
Eftas fucesivas rebaxas, ó rediicciones del im-
pueílo fobre la plata , aunque no podrian pre
caver del todo el aumento del valor de ella en
Europa , lo podrian ciertamente retardar mas
ó menos, En su confeqüencia se trabajarían!
otras muchas minas que sin aquella rebaxa del
impuefto no podrian beneficiarfe por caufa de"
no poder dar de si para fatisfaeerle : y la canti
dad de plata vendible feria entonces algo mayor,
y algo menos su valor por consiguiente. Y asi
en virtud de la reducción del impuefto del aña
de 1736, aunque en el dia.no pueda afegurar-
s,e que el valor de la plata fea en realidad mas
bajo que lo que eftaba antes de la rebaxa misma,
es muy probable que efté por lo menos un diez
por ciento mas bajo que lo que hubiera eílado
si la Corte de España hubiera continuado exi-«
giendo la contribución antigua.
Los hechos que hemos fentado , y los argu
mentos que hemos propuefto me inducen á creer
por cofa muy cierta , ó á conjeturar á lo menos,
que sin embargo de aquella reducción de los iin-
pueftos ha principiado á levantar algo el valor
de la plata en el mercado de Europa en el dis-
curfo del siglo prefente : bien que la opinión
mas fegura que íbbte materia tan dudofa puede-
formarle nunca debe llegar á perfuasion de una1
firme creencia. El aumento, ó alza de elle va-,
1 >r , en fuposicion de que fea cierto ¿ ha: sido
tan corto, que sin embargo de quanto qneda'
expuefto aun puede fer muy dudofo para mu^-
chos, «o fulo si se ha verificado ' ya , sino si ha
podido verificarfe ; ó si por el contrario ha ido»
efee- -
Libro I. Cap. XI. 377
efeftivamente bajando en el mercado de Europa
el valor de la plata ; y continúa todavía descen
diendo mas.
Es necefario advertir que fea la que fuefe
la importación, ó introducción anual del oro
y de la plata, no puede menos de llegar un pe
riodo en que la confumpcion de eftos metales
fea igual i aquel anual ingrefo. La confump
cion , ó desgalte ha de crecer al pafo que se
aumente la mafa general de el , ó acafo en ma
yor proporción. Según que se aumenta la mafa,
ó la cantidad total, disminuye su valor:fon aque
llos metales mas ufados , se cuidan menos , y
por consiguiente va su desgafte á mas pafos
largos que el aumento de fu cantidad en gene
ral : y por tanto después de cierto periodo ha
de quedar igual con efta operación á la anual
importación de ellos , con tal que efta intro
ducción no vaya gradualmente creciendo ; cofa
que no puede fuponerfe en los tiempos y cír-
cunftancias prefentes.
Si después de quedar igual con la intro
ducción anual la anual consumpeion , fuese dis-
minuyendofe su ingreso , llegaría el desgaste á
exceder por algún tiempo á la introducción.
La masa de eftos metales puede ir disminu-
.yendofe gradual é infensiblemente , y su valor
ir levantando con la misma graduación, hafta
que volviendo á quedar estacionaria su impor
tación , la confumpcion ó defgaste anual se aco
mode gradual é infenfiblemente también á lo
que puede softener aquella anual introducción.

Tomo I. 48
378 Riqueza de las Naciones.

FUNDAMENTOS PARA C 0 N-
geturar que el valor de la plata con
tinúa todavía laxando.

E, incremento de la riqueza general de Euro


pa , y aquella idea popular de que asi como
con efte aumento crece la cantidad de los metales
preciolos, asi su valor se disminuye á medida que
crece su cantidad , pueden acaso inducir á
muchos á creer , que el valor de aquellos
metales continúa todavia baxando en el mer
cado general de Europa : en cuya opinion pue
de confirmarles aquel gradual aumento de pre
cio que se vé en muchas especies de las rudas
producciones de la tierra.
Que aquel incremento de cantidad en los
metales preciosos que refulta en las naciones
del de su riqueza, no es por su tendencia
diminutivo del valor de ellos, he procurado
demoftrarlo antes. El oro y la plata buscan el
pais rico por la misma razon que todas las de-
mas cosas de finura y luxo : no por que en él
sean mas baratas que en los paifes pobres, si
no por que se da mas por ellas , que es lo
mismo , que por ser mas caras : la superioridad
del precio es lo que las atrae , y en quanto
cesa esta superioridad dexan ellas de acudir
tambien.
A excepcion del trigo , los granos de todas
elpecies , y otros vegetables , cuya produccion
depende de la induftria humana en la mayor
parte , todos los demas generos de rudo pro
ducto de la tierra , como ganados , aves, fosiles,
y minerales naturalmente se encarecen mas
Libro I. Cap. XI. 379
i medida que la sociedad va adelantando en
riqueza y perfeccion , como tambien hemos
probado en otro lugar: y asi aunque estas mer
caderías lleguen á cambiarse por mayor can
tidad de plata que antes , no se seguirá de aqui,
que la plata se haya abaratado realmente , ó
que no pueda este metal disponer de tanta can
tidad de trabajo como antes , sino que aquellas
mercaderías realmente se han encarecido , ó pue
den disponer, ó comprar mas trabajo ageno que an
tes podian. No folo pues se aumenta con los pro
gresos y adelantamientos de una nacion el pre
cio nominal de las cofas , sino el real. La alza
en el precio nominal no es folamente efcclo de
la degradacion del valor de la plata , sino de
la alza del precio real de las demas merca
derías.

DE LOS DI FERENTES EFECTOS


: que causan los progresivos adelantamientos
de las tres especies de producciones
rudas de la tierra.

-Estas especies diferentes de rudas produccio


nes pueden divid rfe en tres clafes. La primera
que comprende aquellas que apenas pueden mul-
tiplicarfe á fuerza de indultna humana. La fe-
gunda las que pueden recibir multiplicacion á
proporcion de la demanda : y la tercera aque
llas en que lo eficaz y efectivo de la indultria
eftá ceñido á ciertos limites ; ó bien es incierta
su eficacia. En el discurfo de los adelantamien
tos graduales de la riqueza puede fubir el pre
cio de las primeras hafta un grado de extra
vagancia que no conozca limites ni rellriccio
380 Riqueza de las Naciokes.
nes. El de las fegundas aunque puede alzar mu
cho reconoce no obftante cierto termino de que
no puede pafar á lo menos en un periodo gran
de de tiempo. Y el tercero, ó el precio real de
las terceras , aunque su tendencia natural es ir
levantando siempre con los adelantamientos mis
mos , puede sin embargo fuceder que en fupo-
sicion de un mismo grado de ellos progrefos,
continúe inalterable, y á veces levante mas ó
menos al pafo que la variedad de accidentes hace
que fean mas ó menos felices en la multipli
cación de ellas especies de producciones rudas
los esfuerzos de la ¡nduílria humana.

PRIMERA ESPECIE.

]El primer genero de ruda producción , cu


yo precio real levanta en el difcurso de los ade
lantamientos de la fociedad , es el de aquella
cuya multiplicación apenas puede decirse que
está en poder de la induítria de! hombre. Con
siste en aquellas cofas que la naturaleza pro
duce en ciertas cantidades limitadas , y que
siendo de naturaleza perecedera es imposible
acopiarlas para su confervacion. Tales son las
aves raras y singulares, los peces, los animales
de caza y monteria , y otras de efte genero.
Quando se aumenta la riqueza , y con ella el
luxo que siempre la acompaña, no puede me
nos de tomar también incremento la demanda
de ellas especies; y no hay esfuerzo en la indus
tria humana que sea capaz de multiplicar el
surtido que habia antes del aumento de la de
manda : y como permanece la misma , ó casi
la misma la cantidad de estas mercaderías al mis
Libro I. Cap. XI. 381
mo tiempo que se atimenta el pedido de ellas,
puede llegar su precio á un grado de estrava-
gancia , que no parece reconocer limite ni res- .
triccion. Aunque se quisiese dar por una galli
na chocha, ó por un faisan v. g. cien doblo
nes, no seria capaz la induftria humana de ade
lantar muchos pasos para su multiplicacion. A
esta cansa pueden generalmente atribuirse aque
llos exorbitantes precios que solian pagar los Ro
manos por algunas aves raras, y peces extraor
dinarios. No fueron estos precios conseqüen-
cia de lo bajo de la plata en aquellos tiem
pos, sino del alto valor de aquellos generos raros
que no podia multiplicar á su arbitrio la hu
mana induftria. El valor real de la plata estaba
mas alto en Roma algun tiempo antes y despues
de la ruina de la Republica , que lo está al
presente en la mayor parte de Europa. Tres
fextercios , iguales á seis peniques esterlinos,
era el precio que pagaba la Republica por el
modio de trigo del diezmo de Sicilia : bien que
efte precio podría ser algo inferior al mercantil
comun , por fer una especie de carga que se
impufo á los Sicilianos el tener que vender á
Roma su trigo á aquel bajo precio. Quaudo
tenian necesidad de mas tugo que el que mon
taba el diezmo de Sicilia , eftaban obligados por
pacto á pagar lo demas que á él excediefe á ra
zon de quatro fextercios , ó ties rs. de vn. cada
celemín : cuyo precio era probablemente el que
se tenia por moderado y razonable en aquel
tiempo , ello es , el precio medio , ú ordinario.
El valor pues de la plata debió fer en aquellos
antiguos tiempos con respecto á los prefentes
como de una proporcion de tres á quatro á la
382 Riqueza de las Naciones.
inverfa ; eílo es, que tres onzas de plata podrían
entonces haber comprado igual cantidad de tra
bajo y mercaderías que quatro ahora. Quando
leemos en Plinio (*) que Seyo compró un rui-
feñor blanco para regalar á la Emperatriz Agri-
pina, en feismil fextercios , equivalentes á unas
fesenta y feis libras , trece Shelines , y quatro
peniques Efterlinos , ó unos cinco mil , nove
cientos , cinquenta y cinco rs. vn. moneda Cas
tellana : y Asinio Celer (t) compró un Mugil
en ocho mil fextercios , puede muy bien for-
prendemos la extravagancia de ellos precios por
una avecilla , y por un pescado ; pero bien con
siderado puede por otra parte parecernos con ra
zon no tan exorbitante su cantidad. El precio real
de aquellas piezas de regalo , la cantidad de tra
bajo , y los alimentos que se gallarían halla al
canzarlas , feria acafo una tercera parte mas
que lo que fuena ahora aquella extravagante
fuma nominal. Seyo dió por el Ruifeñor la fa
cultad de disponer de una cantidad de trabajo
igual á la que pudieran al prefente los cinco
mil , novecientos , cinquenta y cinco rs. vn. y
Asinio Celer dió por el Mugil la facultad de
disponer de una cantidad igual á la que pudie-
ian ahora ochenta \y ocho libras Efterlinas,
ó mas. La exorbitancia pues de estos precios
no tanto fué efecto de la abundancia de plata, co
mo de las facultades que aquellos Romanos te
nían para disponer de mucho mas trabajo
ageno, y de muchos mas alimentos que los que
para si mismos necesitaban. La cantidad de pla
ta que tenían á su disposicion era mucho me-

(*) Lib. iq. cap. 29. (+) Lib. 9. cap. 47.


Libro I. Cap. XI. 383
nor , que la que en los tiempos prefentes hubie
ran necesitado para disponer de igual cantidad
de trabajo ageno , y de mantenimientos , ó es
pecies de alimentos , y víveres.

SEGUNDA ESPECIE.

3-Ja segunda suerte de producciones rudas, cu


yos precios se encarecen con el discurso de los
adelantamientos de la sociedad , es la de aque
llas que la induftria humana puede multiplicar
á proporcion de la demanda. Consifte en aque
llas plantas , y animales utiles , que en los
paifes cultivados produce la naturaleza con
tal abundancia que son de muy poco ó nin
gun valor , y que segun va adelantando el
cultivo es necesario que se vaya esforzando
su produccion , ó cria. En el discurfo de los
progresos del cultivo dicho , por espacio de un
largo periodo , va disminuyendo su cantidad al
mifmo tiempo que se aumenta la demanda de
aquellas efpecies : entonces su valor real , la
cantidad de trabajo que para su compra se nece
sita , y la de que ellas mismas podrán dispo
ner con respecto á otras efpecies , va levan
tando gradualmente, halla llegar á tan alto gra
do que ya su precio las hace tan ventajosas
y utiles como qualquiera otra cosa de las que
la induftria humana pudiera criar en la tierra
mas fertil y cultivada. En llegando á este punto
no puede ya pafar su careza mas adelante ; por
que muy en breve se verá aplicar á su produc
cion mas tierra , y mas induftria que antes, de
modo que vuelva otra vez á baratarfe.
384 Riqueza de las Naciones.
Quando el precio del ganado , por exemplo,
ljega á tan alto grado , que es tan ventajoso
cultivar las tierras para pastos artificiales , co
mo para coger alimento para el hombre , no
puede ya pasar de allí : por que si asi suce-
diefe se reduciría á pafto la mayor parte de la
tierra de labor. Segun se va extendiendo por
las tierras él arado va difminuyendofe la can
tidad de paftos silveftres : disminuyese la de
carnes para comer , que antes producía el cam
po naturalmente sin trabajo ni cultivo; y au
mentandole el numero de los que tienen en su
poder trigo , ó granos , ó lo que viene á ser lo
mismo , el precio de estas especies para dar á
cambio por la carne, se aumenta la demanda
del ganado : entonces sube el precio de ella, y
por consiguiente irá tambien fubiendo gradual
mente el del ganado , halla llegar á un precio
tan alto , que pueda fer mas provechofo em
plear las tierras fertiles en paftos , que en la
siembra de alimento para el hombre. Pero no
puede verificarfe que la agricultura efté tan ade
lantada que llegue á alzar el precio del ganado
hafta un extremo tal por mucho tiempo: y hasta
haber llegado á efta altura no puede menos de
ir" .fubiendo continuamente, como el país efté
del todo adelantado en fus posibles progrefos. En
Europa hay muchas tierras en que no ha llega
do todavía á efta altura el precio del ganado.
En Escocia no habia fucedido antes de la union
de aquel reyno con Inglaterra: y si el ganado
Escoces hubiera eftado siempre ceñido á folo el
mercado de Escocia, siendo efte un país en
que es tan grande la cantidad de tierras qqe
no pueden aplicarfe á otros ufos que al de pastos
pa
Libro I. Cap. XI. 385
para ganados , nunca podria haber llegado á
eílar tan alto su precio que hubiera sido útil
cultivar las tierras para paitarles. En Inglater
ra , con especialidad en los contornos de Lon
dres , llegó á efta altura el ganado á principios
del siglo pafado ; pero se verificó asi mucho an
tes de que fucediefe lo mismo en las provin
cias mas remotas de aquel reyno , en donde
aun al prefente hay territorios en que no ha
tocado á tal extremo aquel precio. Pero de
quantas fubftancias diferentes componen eíta se
gunda especie de ruda producción la que pri
mero fube su precio con los progrefos del cul
tivo de un pais es indudablemente el ganado:
hafta que eñe ha llegado á la altura de que
emos hablado , no es posible por lo regular
querías tierras del país , por aproposito que fean
para el cultivo , hayan tocado al grado de su
perfección en las labores de la agricultura. (1)

(1) En el estado rudo de una sociedad la abundancia de


ganados que se mantienen de sus pastos silvestres hace des
preciable su valor , si es que t eñen alguno : fomentada la
agricultura entra la labor y el cultivo en muchas" de aquellas
tierras que ocupaban antes los pastos ; y al paso que va ex
tendiéndole por ellas el arado va reduciéndose el numero de
los ganados , cuyo valor se aumenta con la reducción misma
de su numero : los progresos de la agricultura aumentan la
población , ésta reciprocamente hace que sea mayor e\ numero
de las tierras de labor , y este aumento mismo disminuye ra
da vez mas el de los ganados que de otra suerte se apacen
tarían en ellas ; de modo que el fomento y la perfección de
la agricultura puede ser en cierto modo incompatible con la
cria excesiva de ellos, si se han de apacentar de yerbas sil
vestres , ó en campiñas , y dehesas incultas : este parece ser
el caso de nuestro Autor, y cuya certeza es á mi parecer
demostrativa. En un país en que las crecidas ganancias . y
conocidos intereses que se prometen los ganaderos liaren que
te multipliquen un numero los hatos de ganados , que suelen
T OMO I. 49 inun-
386 Riqueza de las Naciones.
Fuera de cito en todos aquellos predios que
eftan diftantes de las Ciudades grandes , efto es,
en la mayor parte de los campos de un país,
feria muy coltofo conducir el eíiiercol ó las

inundar la» campiñas mas fértiles , no puede menos de ir de


cayendo visiblemente la labor y el cultivo del campo, al paso
que vayan aumentandole los caudales que se adquieren con
apella especie de industria, porque enriqueciendose el gana
dero , y empobreciendose el labrador va el primero apoderan
dose de las tierras que habían de ser de labor , y reducien
dolas & pastos ; cuya operacion es como una especie de re-
- troaccion al estado rudo de la sociedad contra los progresos
de la agricultura, y contra la poblacion por consiguiente; ha
ciendo que un corto numero de ganaderos poderosos reduzca
•a un estado mui proximo de miseria á la multitud de labra
dores que podían de lo contrario ser felices en muchas de
las provincias en que se verifica aquel desorden. Asi ha sido
en efecto en algunos territorios de España , en que las ga
nancias de la cria de ganados por el comercio de lanas han
solido producir muchos perjuicios para la agricultura, no tanto
por el uso , como por el abuso irresistible de algunos pode
rosos ganaderos. Los repetidos recursos de los pueblos contra
ellos , y las sabias providencias que para moderar aquellos ex
cesos se han expedido por el Supremo Consejo de Casulla,
han remediado muchos daños, experimentados desde muchos
años á esta parte : siendo una prueba bastante convincente de
la verdad de estos hechos el Expediente consultivo que desde
el año de 1766 y 67 pende en el citado Real y Supremo
Consejo , sobre la decadencia de la agricultura en estos Rey-
nos , y medios de repararla.
Encargóse por la via de Estado á este superior Tribunal
que examinase sus causas , y remediase I js daños de que tanto
se quexaban los pueblos ; y en efefto se mandó por orden
circular á las Justicias, Intendentes, y Corregidores de lo»
distritos, que informasen respetivamente con certeza y con
libertad sobre el estado de sus territorios, y causas dela de
cadencia en ellos ; y cumpliendo con tan acertada orden , se
advierte en dichos informes , ir todos acordes , por lo respec
tivo á tierras de ganados , en que el abuso de los pastos , y
el poder de los ganaderos era la causa inmediata , é incon
testable de la decadencia de la agricultura en ellas , y aún que
podia ser de su total ruina. Entre otros el Marques de Males»
Libro I. Cap. XI. 387
materias putridas para el abono de fus tierras,
y asi la cantidad que de ellas se hallarán bien
cultivada ferá á proporcion del abono que ellas
mismas den de sí : y efte habrá de fer propor-

ptna , Intendente de Ciudad-Rodrigo , informa estar quatro


de los principales Campos de aquel distrito, despoblados, y
reducidos á vaqueriles con abandono de la labranza , por ha
berse apoderado de todas sus tierras los ganaderos para pas
tos , y que las pocas que se labraban era por que el infeliz
vecino las volvía á tomar á estos en subarriendo á tan caro
precio que apenas podian sacar producto de sus labores ; sin
que por esta razon se infiriesen mayores ventajas en la cria
de los ganados que si les criasen los mismos labradores en
sus tierras de pasto y labor alternativamente , y sí solo una
prepotencia en el poderoso sjanadero que disminuia la porta
cion , y arruinaba enteramente la agricultura ; añadiendo :
„ los que tienen por primer objeto la cria de ganados , como
,, que con ello solo consiguen hacerse poderosos , y no tocan
la miseria de los otros c on la experiencia , aparentan siem-
„ pre la necesidad de pastos , sin llegar á conocer, que los
labradores y ganaderos , siendo unos mismos , y mas en
„ numero , promueven la abundancia de uno y otro ; lo que
j, no puede negarse, y se conocerá teniendo presente, que
, , aquella Ciudad en el siglo pasado y principios del corriente
„ era de mas de quadruplicada poblacion : los pueblos de su par-
tido la tenían mayor ; y la lograban casi todos los despo-
,, blados con Iglesias abiertas.,, A lo mismo conspiran en
sustancia los informes de los Sexmeros Procuradores Genera
les de tierra de Salamanca , y Ledesma.
El Procurador Síndico de la Ciudad de Sevilla despues
de haber expuesto á aquella Audiencia varias causas sobre la
decadencia en las tierras de labor , dice : ., y siendo la causa
de disminuirse cada día estas tierras el exceso del ganado
„ merino trashumante , sus privilegios , y el abuso , y demasiada
extension que hace de ellos el poder de sus dueños , á esta
se debe atribuir principal y unicamente la escasez de las
tierras de labor , su excesivo precio , y la decadencia de la
„ agricultura.,, Y prosigue diciendo, que si antes se labra
ban , por exemplo , en el Reyno de Sevilla un millon y seis
cientas mil fanegas de tierra , en el día no se cultivan mas
que ochocientas mi! ; por que el labrador ocupaba ciertas de
hesas alternativamente en pasto y labor , y pastaba ganados
es
Riqueza de las Naciones.
cionado al número de ganados que fobre ellas
se apacenten. La tierra se abona principalmente
de dos maneras ; ó paftando en ellas los ga
nados , ó manteniendo á ellos en el eftablo , y

estantes ; y despues los trashumantes se apoderaron de las tierras


que nunca volvían á la labranza ; de modo que estos excesos,
prosigue, ,, ocasionarán en Andalucía la ultima ruina de la
,, Agricultura , al modo que está muy cerca de verificarse en
la Extremadura : cuya desgraciada Provincia que en tiempos
„ mas felices era el granero de Andalucía , apenas coge hojr
en años abundantes el trigo necesario para su sustento; de
modo que si la cosecha es solo mediana necesita de los
„ auxilios de Andalucía , como ya se verificó en el año de
,,1765, con admiracion de los' que saben la fertilidad de
,, aquel terreno.,,
Finalmente á estas reflexiones , y otras & ellas alusivas,
están reducidas casi todas las que en dicho expediente se
exponen como causas de la decadencia de nuestra Agricultura
en las provincias en que se crian ganados en pastos silvestres;
estos mismos daños exforzó siempre la Provincia de Extre
madura , poniendolos repetidas vexes en la consideracion de
S. M. hasta que movido su Real Animo de las justas causas
que motivaban sus quexas proveyó de remedio expidiendo su
Real Cedula de 24 de Mayo de este año de 1793. Habiase
mandado ya en el pasado de 83 por el difunto Monarca
Carlos III. que se formais una Junta de Ministros de su
Consejo , para que atendida la necesidad de combinar los
intereses del Concejo de la Mesta y los de la Provincia di
cha , con los generales del Estado en su legislacion agraria,
como fundamento que ha de ser siempre de su felicidad,
examinase los daños que se padecian , viese el modo de cor
tarlos radicalmente en los puntos referidos con respecto á la
Cabana Real, y ganados privilegiados, y con el menor per
juicio posible de los particulares , y consultase los medios
que juzgase mas oportunos pira beneficio general de todos.
Cumpliólo asi dicha Junta haciendo presente su parecer en
Consultas de 8 de Febrero, 21 de Marzo, y 26 de Mayo
del año pasado de 1786 : las quales y los seguros informe*
que por varias otras partes se dignó tomar S. M. ( que Dios
guarde ) motivaron en el presente de 93, la Real Cedula ci
tada ; en la qual despues de tomar varias providencias acerca
de la conservacion de Montes , y el üsufruÉlo de su Arbo
lado
Libro I. Cap. XI. 389
conduciendo despues el eftiercol i las tierras.
Pero mientras el precio del ganado no fea su
ficiente para pagar tanto la renta , como las
ganancias ordinarias , que debe dexar una tierra

lado para ciertas especies de ganados ; del aprovechamiento de


terrenos incultos que pueden limpiarse y cultivarse con qual-
«piiera genero de labor, ó. especie de frutos que mas aco
moden al cultivador ; y del repartimiento de tierras Concejiles
segun la Circular del año de 1770 ; pasa á remediar cierto»
abusos introducidos en el uso de los pastos para cria de ga
nados , y que sirven de obstaculo 4 los progresos de la labor,
6 de la Agricultura ; y para ello ,, declara por de pasto y
labor todas las Dehesas de Extremadura, á excepcion de
„ aquellas que los Dueños ó los Ganaderos probases instru-
mentalmente , y no de otra manera , ser de pu*b pasto, y
,, como. tales autenticas , y comprendidas en la Ley 23. tit. 7;
„ lib. 7. de la Recopilacion , por el Sr. D. Felipe II. expe-
„ dida en la Ciudad de Badajoz , entendiendose solo de puro
„ pasto las que no se hubiesen labrado veinte años antes , ó
„ despues de la publiaacion de la expresada Ley , entrando
,, por consiguiente a labrarlas en la parte que corresponda í
los vecinos por el precio del arrendamiento.,,
Esta Ley del Sr. Felipe II. de que aqui se hace men
cion , y que fué expedida en 14 de Octubre del año de 1580,
suponía otra publicada en Madrid en el de 1552 por el Em
perador Carlos V. Doña Juana , y el Príncipe Don Felipe,
Gobernador en ausencia , en que se mandaba „ que todas las
,, Dehesas que se habian rompido de ocho años á aq-.ella
„ parte en el ganado obejuno, y de doce en el bacuno , se
,, reduxesen á pasto.,, El empeño que habia por tierras de
labor en aquel tiempo , época de mayor poblacion , hizo que
abandonandose enteramente la cria de los ganados , fuese aquella
Ley muy poco obedecida ; y que repetidas las quexas al Rey
Felipe publicase la citada, en que se expresa, que „ viend»
que muchos dueños de dehesas las habían rompido para
,, labrar en fraude de aquella Ley y en perjuicio , y con no-
„ table carestía de carnes , de lanas , paños , <S¿c. mandaba
para su remedio , que todas las Dehesas que se avefSguase
„ haber estado á pasto por lo años continuos , tanto antes
„ romo despues de la fecha de aquella Ley de Don Carlos,
,, quedasen reducidas á paílo , y 1'0 se pudiesen romper bajo
,, la pena de. mil maravedís por cada hanega la primera vez,
Y
390 Riqueza d* las Naciones.
cultivada , ni podrá el labrador ufar de ellas
para pallar el ganado , ni menos lo podrá man
tener en el eftablo para conducir después al
campo el abono. En el eftablo folo puede man-

y doble por la segunda : y permitía que lo que estuviese


M rompido antes del tiempo señalado en la Ley de D. Carlos,
,, pudiera, usarse para labor.,, Cuyo contexto entendido queda
bien clara la determinación de la Real Cédula de que al
presente hablábamos.
En ella se manda también que en las Dehesas de pasto
„ y labor , sea la parte que se señale para esta , la mas in>
mediata á los pueblos , haciéndose los repartimientos con
„ proporción á las yuntas , y siendo comprendidos en peque-
,,ñas porciones los Pegujaleros: y que ademas de la parte
„ destinada, á la labor se separe la necesaria para el pasto
„ de cien cabezas de ganado lanar por cada yunta , cuyo
numero se considera preciso. Por ultimo debe disponer la
„ Justicia que entre las tierras que se cultiven de las Dehe-
sjs destinadas á la labor no se dexen huecos , ó claros al-
gunos : y que en cada dehesa de labor que tenga una
extensión compe tente haya precisamente Casa abierta con
los aperos necesarios en la parte que se labre, observándose
}, lo mismo en los despoblados que se repartan , desquagen,
5, y limpien quando en una ó mas suertes de las que se re-
partan , ó reúnan por titulos legítimos haya tal extensión de
s, termino que asi lo exija: bien que todas estas providen-
„ cias no se entiendan por ahora mas que con las Dehesas
íe se arriendan , quedando excluidas las que los dueños
„ disf
sfrutan por si mismos , ó con ganados propios.,,
Ella determinación remedia gran parte de los daños que
la prepotencia de los ganaderos causaban al estado de la agri
cultura , y que dexamos expresados arriba : y seria de desear
que iguales providencias se extendiesen por los términos de
otras provincias que padecen iguales extorsiones , en quanto
lo permitiese la variedad de circunstancias , y el eflado res
pectivo de su población , labores , y palios : por ultimo la al
ternativa de patio y labor seria un medio muy conducente
para.conseguir las ventajas de la agricultura sin perjuicio de
ía cria de tos ganados : cuyo método está aprobado por quan-
tos han reflexionado con acierto sobre el punto.
No hay duda en que también en muchas partes los labra
dores han roto con sus labores lai dehesas que pertenecían
' con
LinRO I. Cap. XI. 391
tener al ganado el producto de la tierra culti
vada , por que coger el pafto silveftre de las
incultas , y conducirlo para apacentarle , ade
mas 4e fer muy dificil , feria mas coftofo , y
menos provechofo á la Talud de los animales:
luego si el precio del ganado no es fuficiente
para refarcir, y pagar el producto de la tierra
cultivada que Ies sirve de alimento quando se
les fuelta á que ellos mismos la paften, mucho
menos podrá fer baftante para fatisfacerlo quan
do por mantenerle en el eftablo hay que aña
dir el nuevo cofte y trabajo de cogerlo , y con
ducirlo. Supueftas eftas circunftancias ferá im
posible mantener mas ganado domefticamente
que el que fea indispenfable para las labranzas.
Efte no puede fuminiftrar abono fuficiente para
todas las tierras de fu labor ; y asi el poco que
produce se habrá de refervar para el terreno
que mas lo necesite , como la tierra mas efteril,
ó la que se halle mas proxima al eftercolero:
eftas por lo mismo eftarán siempre en mejor
condicion , y mas dispueftas para la labor : las
demas , ó la mayor parte de ellas , ferá nece-

con legítima causa á los Ganaderos para paitos : lo qual ha


dado motivo á infinidad de quexas y expedientes en nueftros
Tribunales : y sin duda alguna á la publicacion repetida de
las dos citadas Leyes de D.Carlos I. y de D.Felipe II. que
son la 22, y 23 del libro 7. tit. 7. Recop. pero si se dexasen
animosidades de una y otra parte , creo que podrian prospe
rar ambos ramos en nuestra peninsula sin perjuicio reciproco;
por que la abundancia de terrenos felices para uno y otro ofre
ce quantas proporciones se pudieran desear : no siendo el nu
mero de haoitantes en España , ni tan corto que mire des
poblada la mayor parte de sus fértiles campos , abandonan-
dolos para pastos , ni tan grande que necesite de incomodar
al ganadero para extender y fomentar su agricultura.
392 Riqueza de las Naciones.
fario acafo abandonarlas al fin , por que ven
drán á producir un milerable fruto , apenas su
ficiente para mantener un ganado ruin y ham
briento. Pero si fuponemos qualquiera de eftas
tierras , por miferable que fea , paitada por es
pacio de cinco ó feis años del ganado mas ruin,
podrá al cabo de ellos fer arada , y aplicada al
produclo de qualquiera grano con grandes ven
tajas y utilidades, dexandola descantar luego que
eüé exhauíla de fubftancia, y volviéndola á re
ducir á pafto por otro periodo de tiempo ; cuyo
método se experimentará fer el mas lucrativo si
alternativamente se disponen eftas operaciones en
diílintas ojas de las tierras mas efteriles que ten
ga el labrador. Efte era el siftema general de
las tierras de Escocia antes de la unión con In
glaterra. Rara vez exceden de una tercera ó
quarta parte de las heredades de un labrador,
y aun á veces no pafan de una quinta , las tier
ras que se mantienen siempre abonadas , y en
buen eftado de cultivo : el refto jamas se abo
na , y lo único que se hace es dexar descan-
far por algún tiempo la oja. En efte siftema, ó
modo de cultivar , es evidente , que aquellas tier
ras capaces por sí del mejor cultivo , apenas
producen una mitad de lo que pudieran pro
ducir : pero por poco ventajofo que se crea efte
método , lo fuele hacer iridispenfable el bajo
precio del ganado : y si sin embargo de haber
en algunos paifes tomado bailante altura efte
precio , se nota todavía en su fuerza aquel sis
tema , es sin duda un efecto de ignorancia , y
de aquel bárbaro apego á las coílumbres cie
gas de fus antepafados : pero en las mas par
tes es á mi parecer confeqüencia de los eftor
Libro I. Cap. XI. , 393..
vos inevitables que el curfo natural de las co~
fas opone al eftablecimiento .de qualqui&ra nue
vo siftema .aunque -fea mejor., y mas :ventajoso»
que el antiguo. Entre ellos obftaculos puede
contarle la pobreza de los Colonos , que fue-
len no haber tenido tiempo para adquirir un
repuefto de ganado fuficiente para cultivar com
pletamente, y abonar con esmero fus campiñas:
y la misma altura del precio del ganado , que
por otra parte feria util para poder mantener
mucho para el cultivo de las tierras , hace mas
dificil su adquisicion : asimismo el no haber te
nido tiempo todavía para poner fus tierras en
eftado de mantener efte mayor repuefto , es otra
dificultad , en fuposicion de que ya hayan sido
capaces de adquirirlo. El aumento del caudal
del labrador , y el mejoramiento de las tierras
fon dos eventos que ocurren siempre infepara-
bles í ó á lo menos no puede fuceder el uno mu
cho antes que el otro.. Sin algun aumento del
fondo no puede por los medios regulares haber
mejoramiento en' las tierras : y sin adelantamien
tos visibles en ellas es imposible que haya in
cremento considerable en el fondo ; por que de
otro modo no feria la tierra la que le fomen-
tafe , sino otra, caufa: extraña , ó. extrinfeca. Es
tos obllaculos, que naturalmente resillen el efta-
blecimiento de mejor siftema , folo pueden re-
moverfe con largo tiempo de frugalidad , y , de
induftria en el labrador ; y acafo necesitará mas
de. uíi .siglo la abolicion: total del siftema anti
guo. Muchas ventajas facó la Escocia en su co
mercio con la union con la Inglaterra , pero
la mayor acafo fué la del aumento del precio
de fus ganados ; por que ella alza no folo hai
Tomo I.. /jo,
394 Riqueza de t as Naciones."'
dado valor á las tierras montuofas , sino que
acafo ha sido la caufa de los adelantamientos
'que ha tenido en los paifes bajos, y llanura»
de fus territorios. (2)
En todas las nuevas Colonias en que la canti
dad grande de tierras incultas hace que por
■muchos años no puedan aplicarse i otros usos
que á paito de ganados , se ve que en breve
tiempo las hacen ellos abundantísimas : y en
todas, las cosas la abundancia es una premisa
cierta de la baratura. Aunque supongamos que
todo el ganado que se halla en las Colonias
Europeas de la America , fué originalmente
conducido desde nueftro continente , es cierto
que se multiplicó alli tan presto, y de modo
que llegaron al despreciable valor de que de-
xasen á los Caballos hacerse silvestres y monta
races, apacentandofe por los bosques sin dueño
que les pastorease , ni quien pensase en traer
les ni usarles como animales domefticos. Harta
haber pasado mucho tiempo después del esta
blecimiento de las Colonias no pudo ser útil
mantener ganado con el produfto de las tierras
cultivadas. Las mismas caufas pues,, la falta de

(2) El sistema ele agricultura alternativo de pallo y labor


en tierras tanto particulares como comunes , es bien conocido
en España , como lo demuestran las ordenanzas de los pueblo»
relativas á lo que debe observarse acerca de los pastos de los
ganados estantes , y de los cotos que se señalan para simple-
pasto de los trashumantes : lo indican los expedientes conti
nuados que se suscitan por los labradores contra los privile
giado1; de la Mesta sobre usurpar estos para pasto solo , 1*
yue está destinado á pasto y labor : y últimamente la expe
riencia de varias provincias en que se executa asi , especial
mente por algunos labradores de caudal , y número de tierra»
suficientes para aquella alternativa.
.? -. :: - Llbro I. Ga?. XI. 395
.abonos , y la de proporcion entre el fondo eirt-'
pleado en el cultivo y la tierra destinada á
. cultivarfe, habian de introducir allí un sistema
de agricultura muy semejante al que dexamos
,arriba insinuado. Mr; Kalm , viagero Sueco,
haciendo relacion de la agricultura de algu-
tnas de las Colonias Inglefas , segun las halló
en el año de 1749, hace la obfervacion de
que apenas pudo encontrar en ellas el carác
ter de la Nacion matriz , tan diestra en los
jramos de agricultura. Apenas dan á sus tier
ras, dice aquel viajante, abono alguno pa-
-ra la preparacion de sus siembras, sino qué
quando queda exhaufto un pedazo de tierra,
rompen^y cultivan otro que ha eftado defcan-
sado , y apurada la suftancia de efte pafan i
otro, y asi sucesivamente. Al ganado le de~
san vagar por los bofques , y tierras incultas,
donde casi perecen de hambre ; por que en al
gunas de ellas ha quedado extinguida hasta la
yerba por haberla cogido sus naturales antes
de sazon , y por configuiente antes que hubie-
. ra podido dexar por su natural operacion fus
femillas. Estas fon unas yerbas que acafo se*,
rian las mejores que se criarían en aquella par-
, te de la América Septentrional ; y quando se
eftablecieron allí los Europeos la vez prime
ra , solian criarfe muy espefas ¿. y tan fuertes
que levantaban tres y quatro pies en alto. Un
-pedazo de tierra que en el tiempo en que aquel
escribia , apenas podría mantener una baca, en
tiempos mas antiguos podia , segun se asegu-
.raba entonces, mantener quatro; y cada una
haber dado quatro veces mas leche que la que
entonces era capaz de dar. La escaféz de paito*.
$96 RlQUÍZA DE. LAS NÁClOMKíV
■habia ocasionado, fegun su opinión , la desme
jora de los ganados, los quales no podian menoi
de ir decayendo fenfiblemente de una á otra
generación.
Aunque quando el alto precio del ganado
llega á hacer que fea útil cultivar las tierras
para paitarle, es ya quando ha pafado mucho
tiempo d spues de haber principiado los pro-
•grefos , y los adelantamientos de la fociedad,
no obltante de quantas especies componen efte
fegundo genero de rudas producciones de la
-tierra, la del ganado es la primera que con
los adelantamientos de un país principió á le-
.vantar su precio;: y asi hafta que éfte llega al
grado á que puede llegar no parece posible
ique se haya verificado todo aquel adelanta
miento y perfección que puede verificarfe en
Ja agricultura en algunas partes de Europa.
Entre las primeras especies de rudas pro
ducciones que llegan i tener un alto precio se
coloca generalmente el ganado ; pero en al
gunas partes de Europa no debe entrar en efte
.número el venado , ó gamería. El precio de efte
•en la Gran-Bretaña ¿ aunque en su linea parece
■extraordinario, apenase es fundente para com-
penfar los gaftós *de¡ tm icóto para apacentarles,
-como lo faben todos los que tienen alguna ex
periencia fobre los paitos délos ciervos. Si de
otra fuerte fuera muy pronto se hubiera •he-
¿cho efte pafto ruri: articulo común , é' intere-
¡fante en ia labranza:' de. Jos campos., ,al modo
-que jo aFuó: el - mantener aquellas pequeñas aves
.llamadas Tordo* entre los antiguos Romanos:
xuyo producto, nos afeguran Varron y Colunic-
<¿a , haber sido de grande 'Utilidad. El cebar ,*ó
Libro I. Caí. XI 397
engordará los Hortulanos, aves de palo que
llegan Hacas á aquellos paifes , se dice , que lo
es tambien en algunas partes de Francia : y en
España en varios lugares cebar delicadamente
Pollos Capones , Pavos, y otras aves domefticas
de feguro despacho. Si el Venado conti•iúa cotí
el credito que tiene en la Gran-Bretaña , y la
, riqueza y el luxo de aquella nacion sigue au
mentandole como de muy pocos años á ella
parte , es muy probable , que llegue el precio de
aquella carne á un grado extraordinario con res-*
pecio al que ahora tiene.
Entre aquel periodo de tiempo en que por
-razon de los adelantamientos de la fociedad lle
ga á su mas alto precio un articulo tan nece-»
fario como el ganado comun , y el en que llega
al fuyo uno de tanta fuperfluidad y luxo co
mo el Venado , hay cierto espacioío interva
lo en que van arrivando gradualmente á fu»
mas altos valores otros muchos articulos de ruda
produccion , mas ó menos pronto respetiva
mente fegun las diferentes circunftancias-
' ^En muchas cafas de campo , ó haciendas de
-labor puede mantenerfe cierto número de ga
llinas , ó de otras aves de especie doméfttca , con.
las barreduras de graneros , y de eftablos. Ella»
como que se crian con lo que de otro modo se
fcabia de perder, en vez de carga y cofte , vie
nen á fer un ahorro económico ; y por lo poco
que al labrador le cueftan .puede tambien ven
derlas por muy poco. Lo mas de lo que de ellas-
se faca es pura ganancia , y por bajo que fea
• «u precio apenas podrá verificarle que lo fea
tanto que defanime la cria , y mantenimiento de
aquellas que fulo con las íubras se fultenua.
398 Riqueza di las Nacióme».
-En los paifes defaliñadamente cultivados , y
que apenas se ven en fus campiñas habitantes,
la gallinería que del modo dicho se mantie
ne y cria es por lo regular mas que fuficiente
para fatisfacer su efecliva demanda : y en efte
eftado fuele fer un manjar tan barato como Va
carne común : pero toda la cantidad de ella es
pecie de aves , que de eíla fuerte puede mante
ner el labrador , es muy corta con respeño á la
que fuftenta el campo de las carnes comunes ; y
-lo que bufea el luxo y la riqueza es lo mas raro,
y efto es lo que tiene por mas apreciable: por tan
to fegun van tomando incremento la riqueza y el
Juxo de un país en confeqüencia de los adelan
tamientos del cultivo , el precio de la gallinería,
y de otras aves domefticas no puede menos de
ir ascendiendo fobre eí de las carnes comunea
nafta que por ultimo llegue á grado tan alto
que fea ventajofo y lucrativo cultivar de in
tento la tierra para íolo alimentar aquellas avesi
en llegando á efte eftado ya no puede pafar de
aquí y por que si pafafe se veria muy prefto apli
cada tanta tierra á aquel produfto que bajaría
-otra vez su precio , y por consiguiente la utili
dad de efta labor.
En algunas Provincias de Francia, y en va
rios lugares de España se tiene por un artí
culo de mucha economía rural la cria y sus
tento de gallinas y pavos; y baftantemente útil
para animar al labrador á criar en sus tierras
cantidad considerable de maiz , y otros géneros
de Amientes para el intento. En Inglaterra no
se coníidera por de tanta importancia; pero cier
tamente eftán allí mas caras eftas aves que en
España, y que en Francia , y aun recibe aquella.
Libro I. Cap. XI. 399
Nacion grandes furtidos de ellas del extrangero.'
En el dis-urfo de los adelantamientos de un
país , aquel periodo en que llega al precio mas
alto qualquiera mantenimiento de ciertos anima
les , es el que eftá mas proximo á la practica
general de cultivar tierras para el intento. Al
gun tiempo antes de extenderfe generalmente
ella pra&ica, la escaféz no puede menos de le
vantar los precios ; luego que se hace general
se inventan tambien nuevos modos de mante
nerles que habilitan al labrador para que de un
mismo pedazo de tierra faque mayor cantidad
de aquellos alimentos: y entonces la abundan
cia no folo les obliga á venderlos mas bara-,
tos, sino que en realidad pueden hacerlo asi
comodamente en confeqüencia de los mismos
adelantamientos; por que si no lo pudiera ha
cer con utilidad feria aquella abundancia de
muy poca duracion. Por efta caufa la introduc
cion que en muchas partes se ha verificado de
algunos vegetables y raices, como navos , za
nahorias , y otras de efta especie, ha hecho que
baxe algun tanto el precio de la carne comun,
como se ve en los contornos de Londres, y en
varias partes de Galicia en España. ,
-n El cerdo, que encuentra su alimento entre
la inmundicia , y el eftiercol, y que devora gus-
tofamente muchas de las cofas que abominan
aun los demas animales , es una especie que se
cria generalmente como ahorro al modo que la
gallinería. Todo el tiempo en que pudiera criarfe
y mantenerfe de elle modo económico hafta: un
mutnero de ellos fuíiciente para fatisfacer la
efectiva demanda , se verificaría falir efte generó
al mercado £ un precio aiuqho mas bajo que
4,oo Riqüeza til ias Naciones.
qualquiera otro de carne común. Pero quando'
¿i, demanda excede , al aballo que puede dar
aquel numero, quando se hace ya necefario criar
de intento vegetables- que mantengan aquella
especie de animales > del mismo modo que para
apacentar el demás ganado, no puede menos de
ir levantando su precio , buscando la propor
ción ó mas alta ó mas baja con el de la de-
mas carne común, legun que la naturaleza del
país, ó el eítado da su agricultura, y de sus
montes hacen mas ó menos coftofo el paito , y
cebo de los cerdos que el de los otros anima
les. En Francia, fegun Mr. Buffon , el precio
de la carne de puerco es casi igual al de la
de baca r en algunas partes de la Gran-Bretaña
eftá algo mas íubido ; y en casi toda España
es indudablemente mas alto que el de la carne
de baca, ó de buey..
El gran precio que tienen los cerdos en la
Gran-Brttaña, asi como el de la gallinería, se
atribuye generalmente a la diminución del nu
mero de cotarreros , ó gentes pobres que loa
fuelen criar : cofa que en todas las naciones
de Europa ha sido siempre un indicante feguro
del adelantamiento , y mejora del cultivo, pero
que¡ al mismo tiempo ha < contribuido á levan
tar aquellos precios „ mas ó menos tarde fegun
las circunítanciask Asi como las familias pobres,
por infelices que fean , pueden sin perjuicio
fuyo mantener un perro , asi los habitantes del
campo , por pobres que generalmente se repu
ten, pueden ir foftenieodo , á ua cerdo»,, ó un
corto numero; de; aves domefticas sin desfalco'
foyo. -Las escalas fobras de su pobre mefa , el
fkero la leche , y la manteca, que ert algunos.
Libro I. Cap. XI. 401
paifes abundan aun en las chozas miferables del
pobre trabajador , ofrece proporciones para ali
mentar á aquellos animales , y lo que les pue
da faltar faben ellos mismos buscarlo por los
campos vecinos sin daño de sus dueños. Dis-
minuyendofe el numero de las pobres gentes
que Ajelen ufar de eftas economías, aquella cierta
cantidad de ellas provisiones que nada folian
coftar á sus criadores, no puede menos de dis-
minuirfe tambien en mucha parte, y levantar
proporcionalmente el precio de ellas , si se han
de buscar por otros caminos los medios de man
tenerlos y criarlos : y asi mas tarde ó mas tem
prano , verificandofe progrefos grandes en los
adelantamientos de un país , habran de llegar
aquellas especies al mas alto precio : ó á aquel
valor que fea capaz de pagar el trabajo, y el
xofte del cultivo de la tierra que ha de dar pa-
-ra el fultento de ellas , como fucede en efecto.
La quefería, ó negociacion en quefos,y otras
especies de lacticinios, fué tambien en su origen
un genero de ahorro , como el de los cerdos, y
gallinería. El ganado que se cria en las cam
piñas produce mas leche que la que necesita la
misma madre para alimentar fus cachorros , y
el dueño de ellos para el confumo de su fami
lia : y en ciertas eftaciones del año da mas que
en otras. AI mismo tiempo puede afegurarfe, que
acafo no hay en el mundo una produccion mas
facil de corromperfe , y perecer que la leche;
pues en la eftacion calurofa , que es quando mas
abunda , apenas podrá confervarfe un dia entero.
El dueño de aquel ganado acopia mucha par
te para una femaiía, por exemplo , convirtien-
4ola en manteca fresca : poniendola falad,a.
Tomo I. 51
402 Riqueza de las Naciones.'
la conferva un año ; y haciéndola quefo la con-
fcrva muchos. Parte de eñe fúrtido guarda
para su propia familia: y el relio lo vende ai
mejor precio que le es dable ; el qual pocas
veces ferá tan bajo que le defanime á continuar
en aquellas operaciones. Si el precio es en rea
lidad Ínfimo manejará sin duda eíta negocia
ción perezofamente , y apenas tendrá por conve
niente, ni útil disponer una cafa , ó llámele
fabrica , para el intento , sino que executará fus
maniobrasen su mismo hogar , acafo entre la
inmundicia , el humo , y la fetidez de su po
bre choza , y defaliñada cocina , como fucede
en los mas de los lugares de provincias de que-
f'ería. Las mismas caufas que encarecen el pre
cio de la carne común , que fon el aumento de
la demanda , y la diminución al mismo tiempo
del número de los ganados que pueden mante-
rerfe á tan coftofas expenfas , en confeqüen-
cia de los adelantamientos de un pais , enca
recen también el de fos quefos , cuyo precio
eítá necelariamente dependiente , y anexo al de
las carnes , y á los coftes de paltos para los ga
nados. El aumento mismo del precio puede ya
pagar mayor cuidado, mas trabajo, y mas lim
pieza. Hacefe el trato del quefo digno ya de
la atención del que lo dispone , y el mismo
aumenta y mejora 4a cantidad , y la calidad
-gradualmente: haíta que por ultimo llega á
ílibir tanto que se tiene por ventajofo em
plear parte de las tierras mas fértiles , y mejor
cultivadas en paitar, y engrafar los ganados para
el fin. folo de la quefería; y en llegando! á
eíte punto ya no puede pafar de allí ¡ por que
si pafafe se destinarían mas tierras al intento,
Libro I. Cap. XI. 403
y baxarían otra vez sus precios. En la mayor
parte de la Gran-Bretaña parece haber tocado
ya á aquel grado de altura , pues se emplea en
ello mucha porcion de las tierras mas fecundas.
En Escocia no se ha verificado todavía efte cafo
i no fer en las cercanías de algunas poblacio
nes grandes , pues no se han deftinado tantas
tierras á efta especie de cultivo , aunque por
otras caufas ha aumentado el valor de aquellos
generos algunos años hace , por no habeiíe re
putado todavia su alza fuficiente para adoptar
aquel siftema: no obltante tampoco se tiene por
mas ventajofo en la mayor parte de Inglaterra
emplear las tierras en efto, que en el cultivo
de los principales granos ; y en