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CONTEXTO HISTÓRICO DE JANE AUSTEN

La vida de Jane Austen y su creación literaria coincidió con una de las épocas de
mayores transformaciones en la historia británica, marcada por diversas
revoluciones en el exterior, y una situación de inquietud dentro de las fronteras. La
firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, en 1776, señaló
el inicio de una revolución americana, al que le siguió la Revolución Francesa en
1789. Durante las dos décadas siguientes, Gran Bretaña se vio involucrada en el
proceso revolucionario francés y en las Guerras Napoleónicas. Estos conflictos
tuvieron como consecuencia una gran inestabilidad económica. La clase obrera
inglesa sufrió las consecuencias de esta inestabilidad. Los pobres, tanto en la
ciudad como en el campo, sufrían por el precio del pan, que beneficiaba a
granjeros y arrendatarios. Esta situación se revertió cuando los campesinos no
pudieron pagar sus rentas.

Las diversas leyes contribuyeron a la diferenciación entre la vida del campo y la


urbana. La Revolución Industrial continuó su avance y, aunque el nivel de vida a
principios del XIX era mejor que durante el siglo anterior, el hecho de que los
sectores pobres de la sociedad estuvieran concentrados en algunos núcleos de
las ciudades conllevó que se viera como un problema común y no individual; lo
que trajo consigo diversas revueltas sociales. Sin embargo, la situación era muy
distinta entre la aristocracia y el nuevo estamento que apareció durante esta
época, la gentry. Esta nueva clase social, de gran influencia, incluía tanto a los
terratenientes como a profesionales de diversas áreas. La mayor parte de las
tierras estaban en manos de un número relativamente bajo de familias, que
aseguraban su permanencia a través de diferentes lazos legales. Esto también
influyó en la concepción de la familia y de la mujer.

Los matrimonios se convirtieron en la fórmula para preservar el nivel social o


mejorar la situación económica. Las aspiraciones familiares y la dependencia
económica de la mujer convirtieron el matrimonio en un objetivo principal de las
mujeres de esta clase social. Junto con esto, también se iniciaron algunos
movimientos de defensa de los derechos de la mujer por parte de personalidades
como Mary Wollstonecraft, que con 15 elementos propios de la Ilustración,
defendió la igualdad de las mujeres respecto a los hombres. A la precariedad de
finales del siglo XVIII le siguió el periodo de la Regencia, que comenzó
oficialmente en 1811. A causa de la enfermedad mental del rey George III, su hijo
recibió el cargo de príncipe regente. Este periodo terminó con la coronación del
Príncipe de Gales como George IV el 19 de julio de 1821; aunque se suele hablar
de la Época de la Regencia para referirse a los primeros años del siglo XIX hasta
el inicio del mandato de la reina Victoria en 1837. Durante este periodo, el príncipe
regente favoreció el desarrollo de las artes y las ciencias.

Un cambio significativo, que tuvo lugar durante la época en la que vivió Jane
Austen, fue la expansión de la literatura y de las obras impresas en Inglaterra. A
principios de 1800, la mayoría de la población de clase media y superior sabía
leer, y estas tasas fueron creciendo en todos los estratos sociales durante los
siguientes años. También aumentó el número de novelas publicadas, hasta
convertirse en el género predominante durante el primer cuarto de siglo. Esto se
vio favorecido por la bajada del precio de los libros, aunque seguían siendo
inaccesibles para una gran parte de la población. Hecho que se agravó con los
impuestos a la cultura (taxes on knowledge), que alcanzaron su cima durante la
carrera literaria de Austen. Estos impuestos se debieron, en parte, al deseo de
limitar el acceso a la información de las clases bajas, dentro del contexto de la
Revolución Francesa. Los libros se daban a conocer a través de las críticas y,
aquellos que no podían permitirse comprarlos, podían beneficiarse de bibliotecas
circulantes o clubes de lectura. Durante este periodo hubo también un gran
desarrollo urbano, unido al crecimiento industrial. Pero no todas las ciudades
giraban en torno a la industria, sino que había algunas como Bath y Brighton, que
se convirtieron en lugares propicios para las relaciones sociales y el
entretenimiento de las clases medias-altas, entre las que se incluye la gentry,
mencionada anteriormente, que fue el entorno principal para las novelas de Jane
Austen

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