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De los 4 Herodes

evangélicos: Herodes el
Grande, Herodes Antipas,
Herodes Filipo y Herodes
Agripa
por En cuerpo y alma

07 octubre 2013

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 Arqueología
 Judaísmo

Son los cuatro Herodes del Nuevo Testamento e


independientemente de que dediquemos a cada uno de ellos su entrada
correspondiente, no está de más que para empezar, aprendamos a
distinguir entre cada uno de ellos y los emplacemos en su adecuado
contexto.

El primero en el tiempo y en el Nuevo Testamento es Herodes el


Grande. Lo mencionan tanto Mateo como Lucas, en general, los
evangelistas de la infancia, no haciéndolo en cambio ni Marcos ni Juan.
Ambos lo sitúan en el entorno del nacimiento de Jesús, lo que, no poco
importante, nos da un dato de primera magnitud para situar dicho
nacimiento, que como ya vimos en su día, no pudo producirse después
del año -4 en que se produce la muerte de Herodes el Grande según
sabemos por el Quinto Evangelio, (disculpen Vds. la alusión en modo
alguno provocativa), la obra de Flavio Josefo.

Vamos ahora a por el segundo, Herodes Antipas. A la muerte


de Herodes el Grande, se reparten el reino cuatro de sus hijos
supervivientes (a los efectos no está de más señalar que Herodes el
Grande había hecho asesinar a por lo menos, otros cuatro de sus hijos),
a saber, Arquelao, que hereda la parte del león, Judea e Idumea,
aunque será rápidamente destronado por Roma para colocar la provincia
bajo sus órdenes directas; Filipo que hereda Iturea y Traconítida, al que
nos referimos a continuación; Herodes Antipas, el que ahora nos
interesa, que hereda Galilea; y Lisanias, que hereda Abilene. Todo ello
según refiere con precisión Lucas (ver Lc. 3, 1) perfectamente de
acuerdo con Flavio Josefo.

Las menciones a la persona de Herodes Antipas son continuas


en el Evangelio, la mayoría de las que se refieren a alguno de los
Herodes, y muy interesantes, a las cuales aún cabe añadir alguna otra
del máximo interés en los Hechos de los Apóstoles. A este Herodes
Antipas se refieren tres de los cuatro evangelistas, a saber, todos
menos Juan. Reinó, como decimos, sobre la Galilea en la
que Jesús pasa su infancia y realiza la mayor parte de su ministerio, no
en cambio sobre el Jerusalén en el que acaba sus días sobre la tierra, y
lo hizo entre los años 4 a. C. y 36 d. C., abarcando pues la práctica
totalidad de la vida de Jesús, todos menos algún día en su primera
infancia. Un largo reinado de cuarenta años en los que supo navegar en
aguas procelosas, aunque un movimiento inesperado en sus últimos
años le llevará a perder el trono.

A Herodes Filipo también existen referencias en el Evangelio,


aunque expresas sólo en el de Lucas -las hay indirectas en los
de Mateo y Marcos-, que se limita a citarlo como uno de los herederos
de su padre según hemos visto arriba, si bien nunca lo llama Herodes
Filipo, sino simplemente Filipo. Jesús llegará a pisar su territorio, como
saben bien los lectores de esta columna (pinche aquí si desea conocer
sobre el tema).

En cuanto a Herodes Agripa, por último, sólo existen alusiones


en los Hechos de los Apóstoles. Su reinado coincide pues con el
período apostólico, pero no con la vida de Jesús. De él sabemos que es
hijo de Aristóbulo, a su vez hijo de Herodes el Grande, lo que le
convierte en nieto de éste; que consigue reponer el reino de Israel a
dimensiones muy parecidas a las que disfrutara el primero de los
Herodes que estudiamos aquí, su abuelo, y que su reinado no será
excesivamente largo, durando apenas tres años, entre el 41 y el 44 d.C..