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Entrevista a Markus Gabriel, joven y filósofo.

23-10-2018

¿Cuál es el problema metafísico principal que plantean los sistemas de comunicación virtual en
la configuración de la identidad y de las relaciones humanas en la actualidad?

La idea fundamental que plantea la estructura de los medios de comunicación digital desde el
punto de vista metafísico es la función de autorrepresentación del individuo, lo cual explica el
éxito de algunas redes sociales como Facebook. Este tipo de medios digitales se convierten en
un escaparate de autorrepresentación en el que compartimos una serie de imágenes que
proyectamos acerca de nosotros mismos, por lo que el mercado de Internet vende
continuamente representaciones de lo que querríamos ser, con todo lo que ello conlleva en
cuanto a confusión de nuestra identidad y realidad. Las grandes fuerzas empresariales han
constatado este fenómeno y se han incorporado a la lógica de Internet para explotarlo
económicamente, porque nosotros mismos les vendemos de forma gratuita las imágenes de
esa vida que, en el fondo, sólo es la vida que querríamos tener. La mercantilización de nuestra
identidad es una manipulación que, en realidad, parte de nosotros mismos.

¿En qué medida escogemos vivir a través del autoengaño de las redes para eludir la realidad y
el pensamiento, como sucede con la pastilla azul de Matrix?

Sin duda, las redes sociales son máquinas de autoengaño. Nadie ostenta tanto poder de
manipulación y engaño como el que nos infligimos a nosotros mismos. No es que Donald
Trump manipule al pueblo americano, sino que es el pueblo americano el que se autoengaña
asimilando esta dinámica de las redes sociales. Esa es la trampa, que hoy funciona muy bien,
porque el autoengaño es siempre más fuerte y más poderoso que la manipulación directa.

Por tanto, ¿el ser humano elige vivir encadenado a un mundo de sombras, como el que
planteaba el mito de la caverna de Platón, antes que en la verdad?

Creo que esa metáfora, que sirve a tantas realidades, se ajusta perfectamente a esta. En
realidad, Platón inventó la no-realidad de las herramientas de comunicación, porque el mito
de la caverna que todos conocemos se basa en un sistema de imágenes en movimiento, en la
oscuridad, que no se corresponde con la realidad. La invención del cine tiene mucho que ver
con el mito de la caverna como medio de expresión. Y El Sofista, ese texto maravilloso de
Platón, habla del poder de los demagogos en la democracia antigua, que puede extrapolarse
hoy al contexto de los medios de comunicación de masas, porque Platón ya hablaba de las
redes de transmisión de ideas demagogas que hoy representa Internet. Por tanto, Internet es
la culminación perfecta del poder de la demagogia que planteaba Platón en la antigua Grecia.
Marshall McLuhan advirtió que "somos robots cuando nos involucramos acríticamente con
nuestras tecnologías". ¿Cree que despertaremos de ese "narcisismo-narcótico" al que, en
palabras de este teórico de la comunicación, nos inducen las formas de interacción virtuales?

Cuando hablamos de la alienación del pensamiento o de la identidad tenemos que tener en


cuenta que esa opción depende de nosotros, porque, en el fondo, seguimos siendo libres. Es
decir, la utilización de las redes sociales y sus efectos en la sociedad dependen de nuestras
acciones. A menudo, utilizo el símil del coche para ilustrar este ejemplo: en un inicio, en el siglo
pasado, no existían ni las normas de circulación, ni los límites, así que conducíamos nuestra
vida en medio del caos. Bueno, pues en el contexto de la era digital nos encontramos en la
misma tesitura, puesto que introducir normas y límites en medio del caos depende de
nosotros. En este sentido, esta puede ser la gran oportunidad para la Unión Europea.

¿En qué sentido?

Si en un futuro próximo inventamos e introducimos la ética para la inteligencia artificial y para


Internet, el futuro será europeo. A fin de cuentas, ni las potencias norteamericanas ni las
chinas están interesadas en que se regule Internet, porque se da una situación análoga a la del
Lejano Oeste, donde ninguna potencia quiere perder el control de las tecnologías.

¿En qué aspectos cree que el menoscabo de las humanidades a favor de las tecnologías en el
sistema educativo nos ha adocenado como sociedad?

A mi modo de ver, en el fundamental, que es en la conciencia y la reflexión. En primer lugar, se


ha producido la radicalización de lo que en filosofía se denomina "naturalismo", que es la idea
de que la única forma de conocimiento e, incluso, de salvación para los seres humanos se
encuentra en las ciencias naturales y en los avances tecnológicos. Esta visión se ha incorporado
también a nuestras universidades, donde cada vez hay una menor presencia de las carreras de
humanidades a favor de las carreras técnicas. El problema radica en que la tecnología no
puede entender lo que hace, precisamente porque lo hace. Volviendo al símil anterior, no es lo
mismo conducir un coche que saber que se está conduciendo un coche; son dos
planteamientos totalmente diferentes. Las humanidades y, sobre todo, la filosofía, son la
reflexión acerca de lo que hacemos y por qué lo hacemos. Por eso, los grandes dictadores de
nuestro tiempo atacan la filosofía, porque quieren erradicar el pensamiento, que es lo mismo
que el espíritu crítico.

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