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CAPí11JLO1. La semiótica de Peirc~ 9
1.1 El signo 10
1.2 Las ramas de la semiótica 26
1.3 Las categorías 26
1.4 Tipos de signos 29
1.5 Conocimiento de la realidad y tipos de inferencia 51
1.6 Peirce y el post-estructuralismo 57

CAPÍTULO n. La fundación saussureana 61


11.1El signo lingüístico 62
II.2 La lengua y el habla 70
11.3Inmutabilidad y mutabilidad del signo ...:.. 77
II.4 El valor 80
II.5 Sincronía y diacronía 89
II. 6 Relaciones sintagmáticas y relaciones asociativas 92
11.7Lengua, pensamiento, percepción y realidad 97
11.8La lengua como interpretante de todo sistema
semiológico 98
11.9Saussure y el estructuralismo 102
11.10¿Uno o dos Saussure? 103
Vit:!le, AIL'j:!ndra
--1
Estudio de los signos, El Pt:irce y Saussllrc.- 1:\ cd. 0;,1 n...,jlnp.- ¡
Buenos Aires : Eudeba, 2011 I
112 [1. ; 21x14 Clll.- (M:llerb!cs de cátedra. 1,

1. Semántic:!. 1. Título
eD!) 412

Eudeba
Universidad cle Buenos Aires Este libro se inserta en el marco de nuestra tarea docente
desempeñada en la cátedra de Semiología (cuya Profesora Titular
es Elvira Amoux) del Ciclo Básico Común, de la Universidad de
1a edición: marzo de 2002 Buenos Aires. Tiene, por lo tanto, como destinatarios privilegiados
P edición, 8a reimpresión: febrero de 2011 a los alumnos que cursan esta materia, pero aspira también a des-
pertar el interés de aquellos que, vinculados con las denominadas
© 2002 ciencias humanas o sociales, no han tenido la oportunidad de acer-
Editorial Universitari:l de Buenos Aires carse al pensamiento de quienes, en la modernidad, han sentado
Sociedad de Economí~l Mixta
las bases para el estudio de los signos: Charles Sanders Peirce y
Av. Rivadavia 1571/73 (033)
Ferdinand de Saussure.
Tel.: 4383-8025 / Fax: 4383-2202
Peirce (1839-1914) y Saussure (1857-1913) trabajaron simul-
W'Ww.eudeba.com.ar
táneamente sin entablar contacto entre ellos, pero compartieron
Diseii.o de tapa: Silvina Simondet el mismo contexto signado por la hegemonía del paradigma posi-
Corrección y composición general: Eudcba tivista en las ciencias del momento. En tanto filósofo, lógico y
epistemólogo, Peirce dialogó con la filosofía (se colocó del lado
de Duns Escoto contra los nominalistas,l se opuso a la noción de
Impreso en Argentina. evidencia de Descartes y partió de Kant para su teoría de las
Hecho el depósito que establece fa ley 11.723

No se pennite la reproducción total o p;¡rt'Í:1I de este lihro.


LA fOTOCOPIA
1. Duns Escoto fue un filósofo meclieval representante del realismo, para el

-----'~'------oo-
MATAAL' LIBRO ni su alm;¡ccnamknlo en un sistem:1 inform:ítico, ni su
transmisión en cllal411ier fornw o pOI' cualquier medio, que los universales, como "la dureza", existían en las cosas mismas; par'J. los
-io:ie'ctrófíiCü,'tn'Bcflnk'u, 10TOél>l)ia 'u'ütms Illcrodos, sin el nom!rtillistas, -en cambio, los universales eran puras convenciones que no
permiso previo del editor, respondían a hechos reales.
categorías), pero también con la matemática y la físic:::,de las que
tenía gran conocimiento. Como lingüista, Saussure se situó frente
a la empresa de la lingüística comparativa y la psicología
asociacionista de los neogl.lInáticos2 A diferencia de Peirce, su
teoría cle los signos -como veremos- fue en gré,n medida influida
por la sociología de Durkbeim 0858-1917).
La teoría de Peirce no despertó el reconocimiento de sus pa-
res (murió en la pobreza y desconocido), mientras que la cle SaUSSllre
no alcanzó durante su vida el éxito que luego tendría; la obra
sobre los signos de ambos, por otra parte, fue publicada en fonna
póstuma. Hoy, sin embargo, Peirce y Saussure son una referencia
indispensable para los estudios semióticos yío semiológicos:-O sus
textos son considerados fundadores de tradiciones discursivas que Cbarles Sanders Peirce elaboró una extensa obra de carácter
siguen siendo una y otra vez repetidas, refommladas, refutadas, fragmentario (reunida en los Coltected Papers)4 en la que siempre
pero nunca ignomdas. buscó construir y fundamentar una teoría de los signos como el
marco para una teoría del conocimiento. La semiótica de Peirce
tiene una perspectiva filosófica pues constituye una teoría de la
realidad y del conocimiento que podemos tener de ella por el
medio exclusivo del que disponemos: los signos. El único pensa-
miento que puede conocerse -sostiene Peirce- es pensamiento
en los signos, y como un pensamiento que no pueda conocerse
no existe, todo pensamiento debe existir necesariamente en los
signos. Dicho de otro modo, no podemos pensar sin signos.
Para Peirce la semiótica es equiparable a la lógica; por ello
afirma: 5

4. Los primeros seis volúmenes de los Collected Papers fueron publicados


por la Harvard University Press entre 1931 y 1935, bajo la dirección de
Charles Hartshorne y Paul Weiss. En 1958 se publicaron los siguientes dos
2. La lingüística comparativa consistía esencialmente en un estudio compara- volúmenes, bajo la dirección de Arthur Burks. Peirce intercambió durante
do del origen y evolución de las lenguas emparentadas en una familia nueve años gran cantidad de cartas con Lady Welby, en las que comentaron
común. Los neogramáticos, por su parte, concibieron la relación entre len- sus respectivas teorías sobre los signos y criticaron conjuntamente la obra de
gua y pensamiento como una mera asociación de una palabra con una idea Bertmnd Russell Principia Mathematica. Esta correspondencia fue publicada
de existencia autónoma, completa en 1977 bajo el título Semiotic and Significs. Tbe COrTespondence
3. Peirce utiliza el término "semiótica"; Saussure, "semiología". En la actuaJi- Between Charles S. Peirce and Lady Well:ryOndiana University Press).
--- -Ll:rd,son-a veces usados como equivalentes pero la mayoría de las veces 5. Aristóteles, los estoicos, los epicúreos y los escépticos también considerd-
remiten, res~ctiv,unente, a las propuestas teóricas de Peirce o a las de Saussure. ron a la semiótica como otro nombre de la lógica.
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.- .•.- - ..
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t¡ "La lógica, en su sentido general, es. como creo habe '10 demos-
[¡'aelo, otro nombre e1e la semiótica (<J11l-tEWl1'tKl1),
la do::trina cua-
el lugar de otra cosa, su objeto, de modo que despierta en la
mente de alguien un signo equivalente o más desarrollado al que
si-necesaria, o fonnal, e1e los signos"."
se denomina interpretaJlte. que aclara lo que significa el
relJreseJltamell V que a su vez representa al mismo objeto. En un
La semiórica entendida como otro nombre de la lógica tiene di~cionalio, por-ej~mplo, la secuencia de letras "perro" (la palabra
por objeto de estudio a la semiosis, palabra que Peirce toma del cuvo sianificado se busca) constituye un representamen que está
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filósofo epicúreo filodemo, para el que ella es una inferencia :l en el lugar de un objeto al que representa (provisoriamente pen-
paltir de signos. La semiosis, el instrumento de conocimiento de la semos en los perros de la realidad), y la definición que la acompa-
realidad, es siempre par;:¡ Pelrce un proceso tJiádico de inferencia ña, constituida a su vez por signos -otras secuencias de letras-,
medi:lnte el cual a un signo (llamado representamen) se le atribu- funciona como el interpretante que establece el significado del
ye un objeto a Futir de otro signo (llamado interpretante) que representamen. La señal caminera confolmada por un círculo rojo
rem.ite al mismo objeto,! Si alguien ve en la puerta de un negocio con una línea blanca horizontal colocada en la esquina de una
la imagen de una cruz color verde (representamen), por ejemplo, calle es otro representamen que representa un objeto, en este
comprende que allí hay una falmacia (objeto) a partir de un pro- caso el hecho de que allí cambia la dirección de los vehículos,
ceso semiótica de inferencia que consiste en que el pJimer signo cuyo interpretante es otro signo, como el de la lengua española
(representamen) despielta en su mente otro signo, como la pala- "dirección prohibida".
bra "falmacia" (interpretante), que lo lleva a conectar el primer
signo (representamen) con el objeto farmacia. Como se despren-
de de este ejemplo, la sem.iosis es una experiencia que hace cada
uno en todo momento de la vida, m.ientras que la semiótica cons- "Un signo o representamcn, es algo que, para alguien, repre-
tituye la teorb de esa experiencia, cuyos componentes formales senta o se refiere a algo en algún aspecto o carácter. Se dirige
son el representamen, el objeto y el interpretante. a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo
equivalente, o, tal vez, un signo más desarrollado_ Este signo
creado es lo que yo llamo el interpretante del primer signo. El
signo está en lugar de algo, su objeto. Está en lugar de ese
objeto, no en todos los aspectos, sino sólo con referencia a
El signo en Peirce recibe el nombre técnico de represe7ltmnen. una suerte de idea, que a veces he llamado el fundamento de!
El representamen es una ":ualidad material" (una secuencia de represenramen. 'Idea' debe entenderse aquí en cierto sentido
letras o de sonidos, una fo;-ma, U:1 color, un olor, etc.)" que está en platónico, muy familiar en el habla cotidiana; quiero decir, en
el mismo sentido en que decimos que un hombre capta la
6. Ver Peirce (1986: 21). idea de otro hombre, en que decimos que cuando un hombre
recuerda lo que estaba pensando anteriormente, recuerda la
7. Aunque la inferencia casi siempre sea consciente, la teoría de 1a inferen-
cia semiótica de Peirce es llna teoría lógica y no psicológica. misma idea, y en que, cuando e! hombre continúa pensando
____________. 8~~I;~galiños de Morentm (1983: 84) sostiene que "el término 'represenr:lmen' en algo, aun cuando sea por un décimo de segundo, en la
(... ) indica la existenCiade la [01111;\ pereeptual en que el signo consiste (próximo, medida en que el pensamiento concuerda consigo mismo du-
por lo tanto, al 'signiricante' saussuriano)".
rante ese lapso, ° sea, continúa teniendo un contenido similar,
es 'la misma idea', y no es, en cada instante del interv;¡lo, un;¡
idea nueva".?
Sobre el interpretante, Eco (1986: 85; 2000: 116)11 aclara que
Esta definición implica que existen tres condiciones para que es otro signo, o sea otra representación, que se refiere al mismo
algo sea un signo: objeto que e! representamen y que puede asumir diversas fomlas:

1. Condición necesaria pero no suficiente: el signo debe tener Un signo equivalente de otro sistema semiótico. Por ejemplo,
cualidades que sirvan para distinguido, por ejemplo una pala- e! interpretante de la palabra "perro" puede ser el dibujo de
bra debe tener un sonido particular diferente del sonido de un perro, es decir un signo de otro sistema semiótica respec-
otra palabra. Pero no basta percibir un sonido para reconocer- to del lenguaje verbal al que pertenece dicha palabra.
lo como signo. El dedo índice que apunta a un objeto, aunque se sobreen-
2. Segunda condición necesaria pero no suficiente: el signo debe tiende que se trata de "todos los objetos como éste". En el
tener un objeto, aunque la relación de! representamen con el caso de la palabra "perro" en tanto representamen, el
objeto no basta para hacer de uno el signo de otro. Para ello inrerpretanre puede ser entonces el dedo índice que apunta
es necesario un interpretante. hacia un perro.
3. Tercera condición necesaria y suficiente: la relación semiótica Una definición ingenua o dentífica formulada en el mismo siste-
debe ser triádica, comportar un representamen que debe ser ma de comurucadón, en la misma lengua que en la que es cons-
reconocietLcmr~o el signo de un objeto a través de un truido el representamen. Por ejemplo, para el representamen
interpreta.nte.1o "sal" el ínterpretante puede ser "cloruro de sacHo".
La traducción de! término a otra lengua. Por ejemplo, el
interpretante de la palabra del español "perro" puede ser la
palabra del inglés "dog". Peirce mismo se refiere a esta posi-
bilidad cuando sostiene que "si buscamos la palabra 'homme'
en un diccionario francés-inglés, veremos frente a la palabra
'homme' la palabra 'man' que representa 'homme' como re-
presentando la misma criatura bípeda que 'man' mismo
A continuación, comentaremos la definición del signo dada representa" Y En este caso, la palabra del inglés "man" funcio-
por Peirce precisando las nociones de inrerpretante, objeto y na como el interpretante de la palabra del francés "homme".
fundamento. La traducción del témúno a otro de la n1isma lengua mediante
un sinónimo. Por ejemplo, "remedio" para "medicamento".

11. El año consignado en todas las remisiones bibliográficas es el de las


ediciones consultadas. El año de las ediciones originales se aclara en la
~~'--~-'--"'~~~ _.~.~.---- .-.-. --_.2 ..\'erpe¡rce (1986: 22).
bibliografía.
10. Ver Deladalle (1996: 137). 12. Citado en Deladalle 0996: 126).
Una asociación emotiva con un valor fijo. Por ejemplo, el El interpretante inmecliato en tanto concepto permite relacio-
imerpretante de la palabra "perro" puede ser "fidelidad". nar un signo con un objeto sin considerar una situación comunicativa
concreta en la que dicho signo aparezca, por ello Peirce afirma que
En verdad, en todos los ejemplos anteriores podemos pensar se trata de una abstracción y de una posibilidad. El interpretante
la interpretación de un signo como la entiende Peirce: la traduc- inmediato de la palabra "fuego", por ejemplo, es la parte del signi-
ción de un signo en otro signo, el interpretante, que se correspon- ficado que se mantiene más allá de que sea dicha en un grito ante
de con el significado del primer signo. De allí que conciba al signi- un incendio o en un pedido para encender un cigarrillo.
ficado de un signo como "el signo al que éste debe traducirse" y
afirme que el significado "es, en su acepción primaria, la traduc-
ción de un signo a otro sistema de signos" .13
Hasta aquí hemos tratado al interpretante sin considerar en él Se trata del efecto particular que un signo provoca en la men-
diversos tipos, pero siguiendo a Peirce se pueden distinguir tres te de un intérprete en una situación concreta de enunciación, en
interpretantes de un signo: el interpretante inmediato, el un contexto determinado de utilización. Por ello Peirce sostiene:
interpretante dinámico y el interpretante final.
"Mi Interpretante Dinámico consiste en el efecto directo real-
mente producido por un Signo en su Intérprete ( .. ,) Mi
Interpretante Dinámico es aquel que es experimentado en cada
El interpretante inmediato es el interpretante pensado como acto de interpretación, y en cada uno de éstos es diferente de
el concepto o significado que comporta todo signo independien- cualquier otro (. ..) El Interpretante Dinámico es un evento sin-
temente de su contexto y de las circunstancias de su enuncia- gular y real".16
ción,l1 De allí que Peirce sostenga:
El interpretante dinámico es un efecto particular produci-
"MiInterpretante Inmediato es, en mi opinión, un concepto (.. .) do por el signo en un "aquí y ahora" que lo vuelve un aconte-
Podría describir mi Interpretación Inmediata como parte del efecto cimiento singular y real, frente a la abstracción y la posibilidad
del Signo que basta para que una persona pueda decir si el que atañen al interpretante inmediato. Este efecto singular pro-
Signo es o no es aplicable a algo que esa persona conozca vocado por el signo en un acto de comunicación específico
suficientemente (. ..) Mi Interpretante Inmediato está implícito en puede ser de naturaleza diversa: un sentimiento o una emo-
el hecho de que cada Signo debe tener su Interpretabilidad pe- ción, una acción, una idea o un pensamiento, incluso un razo-
culiar am~s de obtener un Intérprete ( ... ) El Interpretante Inme- namiento, etc. De esta manera, el interpretante dinámico de la
cliato es una abstracción: consiste en una Posibilidad".15 palabra "fuego" gritada ante un incendio, por ejemplo, puede
ser tanto sentir terror, salir corriendo o pensar en llamar a los
bomberos.
13. Citado en Eco 0981: 48). Jakobson (985), por su parte, se basa en
Peirceen sus reflexioneslingüísticassobre la traducción.
. - 14. Ver Savan 0980: 19).
15. Ver Peirce 0986: 109-110).
tlnal del signo conformado por la luz roja del semáforo, entonces,
será el húbito de detenerse.
El interpretante inmediato (el interpretante pensado como
Como afirma Ddaclalle (996), este interpretante presupone
concepto), el interpret::mte dinámico (el interpretl.l1te pensado
a los otros dos tipos de imerpretantes (inmediato y dinámico). El
como efecto real en el intérprete) y el interpretante final (el
interpretante final (también llamado "normal") es el interpretante
pensado como un hábito que hace posible la interpretación recu- interpretante pensado como hábito) son distinguidos por Peirce
rrente y estable de un signo. Por un lado, se trata de! hábito que desde un punto de vista teórico, pero son tres instancias de la
consiste en atribuir a un representamen un objeto y, por otra parte, interpretación de un signo que funcionan simultáneamente en un
del interpretante que despierta la unanimidad de los eruditos en un acto de semiosis.
campo del conocimiento.!7 El interpretante "ser humano adulto fe-
menino" para el representamen "mujer", por ejemplo, es fina! por-
que es un interpretante habitual y recurrente que atribuye de modo REPRESENTAMEN

estable a dicho representamen un objeto. El interpretante "HzO"


para e! representamen "agua" es asimismo un interpretante final,
~ INTERPREl'NTE
pues concita el consenso entre los expertos.
La siguiente definición dada por Peirce del interpretante final
destaca las consideraciones anteriores, es decir, que el interpretante ~
final permite que ante un signo "cualquier mente" llegue a un
"único resultado interpretativo";

"Mi Interpretante Final sería (. .. ) el efecto que el Signo produci-


ría sobre cualquier mente sobre la cual las circunstancias permi- En un primer momento, Peirce utilizó el término
: ~irían que pudíera ejercer su efecto pleno. Es el único resultado "pragmatismo" para referirse a su principio según el cual la creen-
interpretativo al que cada intérprete está destinado a llegar si el cia en la verdad de un concepto determina hábitos de conducta.
signo es suficientemente considerado" .18 La adopción de esta palabra por palte del filósofo William]ames
para calific2.r una propuesta filosófica con elementos opuestos a
Citando a Peirce, Eco 0981: 63) especifica que un hábito es "la sana lógica" segú;1 Peirce, hizo que la s.lstituyera por
"una tendencia a actuar de manera similar en circunstancias futu- "pragmaticismo". Sobre el principio del pragmatismo o
ras similares" y que "el interpretante final de un signo es este pragmaticismo, sostiene:
hábito como resultado". Por ello, el interpretante final es también
la regularidad en la disposición a actuar en el mundo y a intervenir "Dado que empleé la palabra Pragmaticismo, y como tendré
en las cosas que un signo despierta en su intélprete. El interpretante una vez más la ocasión de empleada, tal vez se:-ia bueno que la
explique. Hace alrededor de cuarenta años, mis estudios sobre
Bcrkeley, Kant y algunos otros ~espués de haberme convencido
- -17.Seguimos aquí a Deladalle (} 996, 103). de que todo pensamiento se hace mediallte Signos y que la medi-
18. Ver Peirce 0986, 110). tación adopta la lurma de un diálogo, de modo que conviene
hablar de la significación de un concepto- me condujeron a la debemos pensar, debe ser una aplicación de la doctrina cielo que
conclusión de que para adquirir el dominio completo de esta decidimos deliberadamente hacer, y, por consiguiente, una apli-
significaciónes necesario, en primer lugar, aprender a reconocer cación de la ética (la que, a su vez, adquiere el vercladero sentido
este concepto bajo toda suelte de disfl~lces,familiarizándoselo de sus operaciones gracias a la lógica).22
más posible con el mayor número de casos de ese concepto,
Pero esto, después de todo, no implica que se lo comprenda
verdaderamente; de modo que es necesario, además, que haga-
mos de él un análisis tan completo como sea posible. Pero in-
cluso así es aún posible que no tengamos una comprensión Peirce hace hincapié en que para que algo sea un signo "clebe
viva; y el único modo de completar nuestro conocimiento de su 'representar', como solealos decir, a otra cosa, llamada su 01<jeto".
naturaleza es descubrir y reconocer cuáles son exactamente los Sobre el sentido que le otorga a la noción de representar, afirma:
lübitos generales de conducta que una creencia en la verdad
del concepto (de cualquier tema y en cualquier circunstancia "Estar en lugar de otro, es decir, estar en tal relación con otro
concebibles) desalTollaríarazonablemente; es decir, qué hábitos que, para cieltos propósitos, sea tratado por cieltas mentes como
resultarían en última inswncia de una consideración suficiente si se fuera ese otro. Consecuentemente, un vocero, un diputado,
de esta verdad".1;> un apoderado, un agente, un vicario, un diagrama, un síntoma,
un tablero, una descripción, un concepto, una premisa, un testi-
La creencia en la verdad del concepto de estufa como obje- monio, todos representan alguna otra cosa, de diversas maneras,
to que calienta un ambiente, por ejemplo, desarrolla el hábito de para mentes que así los consider:ll1.(...) Cuando se desea distin-
conducta que consiste en prender una estufa cuando hace frío. guir entre aquello que representa y el acto o relación de repre-
Se entiende así que Peirce afirme que para el pragmatismo "el sentar, lo primero puede ser llamado el 'representamen' y lo
Interpretante Inmediato de todo pensamiento propio es la Con- segundo la 'representación'" .23
ducta"20 y que "el pragmatismo hace que la esencia de cada
concepto sea presentada dentro de una influencia sobre posi- Peirce sostiene que para atenuar las dificultades de su estudio,
bles conductas". 21 se referirá a los signos como si tuvieran un único objeto, pero aclard
El espíritu genuino del pragmatismo, entonces, consiste para que un signo (como una oración o un texto) puede tener más de
Peirce en considerar que el significado lógico de los conceptos se un objeto. En estos casos, se referirá a un "objeto complejo":
encarna en hábitos generales de conducta. Desde este punto de
vista, el pragmatismo sostiene que lo que nosotros pensamos debe "Un Signo puede tener más de un Objeto. Así, la oración 'Caín
ser entendido en términos de aquello que estamos dispuestos a mató a Abel', que es un Signo, se refiere tanto a Caín como a
hacer, por lo que Peirce plantea que la lógica, doctrina de lo que Abel, si no se considera -como se c!ebería- que se tiene un
'mau¡¡-' como tercer Objeto. Pero puede considerarse que el

19. Citado en Delac.blle0996: 207).


-3(}.".ler Peirce (-1986: 6-n 22. Ver Sini (985).
21. Ver Peirce 0986: 64). 23. Ver Peirce 0986: 43).
conjumo de Objetos constituye un único Objeto complejo. En lo modo: se trdta de la construcción semiótica de dos objetos inme-
sucesivo, y a menudo en otros futuros textos, los Signos serán diatos diferentes.26
tratados como si cada uno tuviera úni<..-amente un solo Objeto, a Expresiones referenciales como las nombradas son de gran
fin de disminuir las ditlcultades del estudio".2' utilidad para ilustrar las nociones de objeto inmediato y objeto
dinámico porque manifiestan cómo los signos (en el ejemplo
A su vez, Peirce distingue en el objeto dos tipos: el objeto dado, las palabras) construyen semióticamente los objetos de la
inmediato (interior a la semiosis) y el objeto dinámico (exterior a realidad a los que representan, en muchos casos (si no en todos)
la semiosis): guiados por consideraciones ideológicas. De esta manera, un
mismo objeto dinámico, como el ex presidente argentino Juan
"Esto es, debemos distinguir el Objeto Inmediato, que es el Domingo Perón, fue en la Argentina construido en tanto objeto
Objeto tal como es representado por el Signo mismo, y cuyo inmediato de modo negativo por la expresión "el tirano prófU-
Ser es, entonces, dependiente de la Representación de él en el go" en los círculos antiperonistas luego de 1955, mientras que
Signo; y, por otra parte, el Objeto Dinámico, que es la Realidad entre sus adeptos fue representado antes de su caída con la
que, por algún medio, arbitra la forma de determinar el Signo a expresión "el primer tmbajador":
su Representación".25 Según Peirce, el objeto dinámico tiene una existencia inde-
pendiente respecto del signo que lo representa pero para que el
signo pueda representarlo, este objeto debe ser algo conocido
REPRE5E!'<íAMEN para el intérprete, es decir, debe tener de él un conocimiento

D
colateral que es el resultado de semiosis anteriores:

O"JETO INTERPRETANTE "Objeto es aquello acerca de lo cual el Signo presupone un


conocimiento para que sea posible proveer alguna información
~ adicional sobre el mismo. No dudamos que habrá lectores que
digan que no pueden aprehender esto. Ellos pensarán que un
Signo no necesita estar relacionado con algo ya conocido de
Pensemos en el planeta Venus como objeto dinámico en el otra manera y creerán que no tiene ni pies ni cabeza afirmar que
sentido que le da Peirce en la cita anterior, un objeto de la realidad todo Signo debe relacionarse con un Objeto conocido. Pero si
considemdo fuera de la relación semiótica, independiente del modo existiera 'algo' que transmitiera información y, sin embargo, no
en que un signo lo representa. Dicho planeta suele ser designado, tuviera ninguna relación ni referencia respecto de alguna otra
según la época del año, mediante dos expresiones: "el lucero cosa acerca de la cual la persona a quien llega esa infOlmación
matutino" o el "lucero vespertino". Estas dos expresiones repre-
sentan a un mismo objeto dinámico (el planeta Venus) de distinto
26. Ilustrarlas nocionesde objetodinámico y de objeto inmediatocon el
planetaVenusno es inocente,pues 10 usa Frege(1974)para ejemplificarsus
nociones de belldell/lIng y sinn. Corno afirma Deladalle (1996: 166), el
------------ ~~------------·2;f.---Ver~Peirce (1986: 23).
objeto dinámicoes equiparableai belldell/l/./lg (objeto representado)y el
25. Ver Peirce 0986: 65). objetoinmediatoal si/m (modode presentacióndel objeto).
careciera de! menor conocimiento, directo o indirecto -y por es uno o varios rasgos o atributos de un objeto' que permiten
cierto que sería esa una muy e.'Ctraña clase de información-, e! identiflcarIo, es decir, los rasgos distintivos que lo diferencian de
vehículo de esa clase de información no sería llamado, en este otrOS objetos. Las expresiones antes mencionadas "e! lucero ma-
tutino" y "el lucero vespertino", en tanto representámenes, repre-
sentan al planeta Venus sobre la base de fundamentos diferentes
La exigencia de que el objeto debe ser algo conocido, ya (según la época de! año): e! primer representamen selecciona del
pensado, para que el signo pueda representado y dar informacio- objeto (Venus) el rasgo distintivo "matutino" y el segundo
nes suplementarias de él, lleva a Peirce a afirmar que el objeto representamen selecciona de! mismo objeto (Venus) el rdsgo dis-
tiene también la naturaleza de un signo, dado que pensamiento y tintivo ·'vespertino".
signo son en Peirce equivalentes: Estas mismas expresiones fueron usadas para ejemplificar CÓn1?
un mismo objeto dinámico (en este caso el planeta Venus) es
"Todo signo está puesto para un objeto independiente de él representado con dos representámenes que construyen objetos
mismo, pero no puede ser un signo de ese objeto sino en la inmediatos diferentes, lo que ahora podemos comprender mejor
medida en que éste tiene él mismo la naturaleza de un signo, del al advertir que es e! fundamento'del representamen lo que cons-
pensamiento".211 truye al objeto inmediato, es decir que el signo instituye al objeto
inmediato por medio del fundamento. De allí que Eco 0980: 82)
En síntesis, el objeto dinámico es e! objeto de una realidad afirme que el fundamento es "un atributo del objeto en la medida
que tiene una existencia independiente de la semiosis, pero para en que dicho objeto se ha seleccionado de determinada manera y
que el signo pueda decir algo de él es necesario que ya haya sido sólo algunos de sus atributos se han elegido como pertinentes
objeto de semiosis anteriores a partir de las que el intérprete tiene para la construcción del objeto inmediato del signo".
un conocimiento de dicho objeto, que es, por ello, concebido Por otra parte, Eco 0981 :51) ha planteado la hipótesis de
también como un signo. De esta manera, en un último análisis que el fundamento es un componente del significado del signo,
lógico los tres componentes formales de la semiosis entendido como la suma de rasgos semánticos que caracterizan su
Crepresentamen-objeto-interpretante) son signos. contenido. Esto es así porque estos rasgos semánticos, como 'hu-
mano', 'femenino', 'adulto' pard el significado del signo "mujer",
son a su vez los rasgos distintivos, atributos que diferencian al
objeto mujer de otros objetos, es decir, e! fundamento de dicho
signo. Para Eco, entonces, más allá de su distinción f0l111al,el fun-
Peirce afuma que el signo representa a su objeto "no en todos damento, el significado y el interpretante de un signo "son, de
los aspectos, sino sólo con referencia a una suerte de idea", que ha hecho, una misma cosa", pues sería imposible definir al funda-
llamado el fundamento 29 del representamen. Dicho fundamento mento si no es en cuanto signif¡cado, y definir algún significado
como no sea en forma de una serie de interpretantes.

27. Ver Peirce (1986: 24).


--:t8. -citado en DelildaIle (1996: 141).
29. El término inglés que usa Peirce par.! referirse al fundamento es "ground".
''Todos los pensamientos deben dirigirse ellos mismos a otros
pensamientos, puesto que tal es la esencia del signo"Y
Los componentes formales de la semiosis, dijimos, son el
representamen, el objeto yel interpretante. Dado que el imerpretante A su vez, como todo conocimiento es una relación entre sig-
es también un signo, está en lugar de un objeto y remite a su vez a nos, Peirce postula que todo conocimiento está determinado por
un interpretante. Este interpretante es, asimismo, un signo, que está otroS conocimientos:
en el lugar de un objeto y está ligado a un interpretante, que es un
signo, y así de modo ilimitado. Por esto Peirce afirma que un signo es: "No se puede poseer ningún conocimiento que no esté detem1i-
nado por un conocimiento anterior".32
"Cualquier cosa que determina a otra cosa (su interpretante) a
referirse a un objeto al cual ella también se refiere (su objeto) de Magariños de Morentín (1983: 86) destaca e! aporte que la
la misma manera, deviniendo el interpretante a su vez en signo, teoría de Peirce hace a la epistemología contemporánea:
y así sucesivamente ad infinitum".YJ
"El conocinúento tiene siempre por objeto a otro conocimiento
y nunca a la realidad en su pretendida pureza de no modificada
todavía por el pensamiento. Si, por tanto, el objeto de todo signo
debe ser algo ya conocido, es que también es signo. El sentido

OBJETO 6.., INTIRPRETANfE


(REPRESENTA.~EN)
recurrente del concepto de signo es uno de los aportes más
fructíferos de Peirce a la epistemología contemporánea".

Puesto que un interpretante es en general un signo más desa-

OBJETO 6.., INTERPRETANTE


(REPRESENTAMEN)
rrollado que el representamen, la cadena de la semiosis infinita
deterrrüna un paulatino aumento de! conocimiento sobre un obje-
to. ¿Pero toda semiosis es infinita? En verdad, la semiosis es virtual-
mente infmita, por eso hay que distinguir entre la semiosis infmita

OBJETO 6.., INfERPRbTANTE


(REPRESENTAMEN)
y la denominada "semiosis en acto", que le pone un término pro-
visional a la cadena cuando un interpretante final designa el obje-
to de un representamen en un acto semiótica particular.33

Un signo, por lo tanto, no está aislado, sino que integra una


cadena de semiosis: cada signo es a la vez interpretante del que lo
antecede e interpretado por el que le sigue. Como todos los pen-
samientos son signos, también se remiten unos a otros:
31. Citado en Deladalle (1996: 25).
32. Citado en Sini (1985: 27).
33. Ver Deladalle (19%: 103).
categorías, que son el objeto de reflexión de lo que Peirce deno-
mina alternativamente según sus diferentes escritos faneroscopía,
El hecho, dice Peirce, de que cada representamen se conecte fenomenología o ideoscopía.
con tres cosas (el fundamento, el objeto y ei interpretante) h:J.ce El térn1ino faneroscopía deriva de fanerón, equivalente a lo
que la ciencia semiótica tenga tres ramas: que los filósofos ingleses llamaron "ideas", entendido por Peirce
como "todo lo que está presente en la mente, del modo o en el
1. La gramática pura. Su finalidad es averiguar qué es lo verda- sentido que sea, corresponda a algo real o no".36De allí que Peirce
dero en el representamen utilizado por toda inteligencia cien- sostenga:
tífica como para que aquel pueda encarnar un significado.
Por ello, la gramática pura busca responder a la siguiente "Lo que yo llamo ·faneroscopía' es la descripción de lo que está"
pregunta: ¿cómo debe ser el representamen para poder frente a la mente o en la conciencia, 'tal como aparece,".37
encarnar al significado?
2. La lógica propiamente dicha. En palabras de Peirce, "es la Las tres categorías que postula Peirce son tres modos de ser
ciencia de lo que es cuasi-necesariamente verdadero de los del fanerón, tres maneras en que el fanerón está presente en la
represetltámenes de cualquier inteligencia científica para que mente, o en otras palabras, tres puntos de vista sobre él. Peirce
puedan ser válidos paf'd algún objeto, esto es, pard que pue- sostiene que todos los fanerones (o ideas) pueden ser pensados
dan ser ciertos. Vale decir, la lógica propiamente dicha es la desde tres categorías: la Primeridad, la Segundidad y la Terceridad.
ciencia formal de las condiciones de verdad de las represen- La categoría de primeridad implica considerar a algo tal como es
t.1.ciones".34 Por esto la lógica responde a la siguiente pregun- sin referencia a ninguna otra cosa; a su vez, la primeridad se vincula
ta: ¿en qué sentido es verdadero que un representamen esté con las ideas de libertad, posibilidad, indeterminación, comienzo, no-
en lugar de un objeto? vedad. Pensemos, como propone Savan (980), en una serie: el
3. La retórica pura. Tiene como finalidad "detenninar las leyes primero es libre e indeterminado porque se puede tomar cualquier
mediante las cuales, en cualquier inteligencia científica, un cosa como punto de partida, como comienzo de la serie (puede ser,
signo da nacimiento a otro, y, especialmente, un pensamien- por ejemplo, el número 5 o cualquier otro). Peirce da como ejemplo
to da nacimiento a otro pensamiento".35 La retórica pura con- de primero a la cualidad tomada independientemente de cualquier
cierne así al aumento "lógico" del conocimiento. realización existencial; en tanto tal, es una pum posibilidad indeterrni-
nada, como la dureza, lo áspero, el rojo o cualquier otro color antes
de estar manifest.1.dos en un objeto. En el signo, el representamen
(cualidad) se cOITesponde con la categoría de primeridad.

La concepción triádica del signo en Peirce (representamen-


36. Cit:ldo en DdadaIle (1996: 59).
objeto-interpretante) tiene como origen la divisiól! triádica de las
37. Citado en Deladalle (}996: 59). En cuanto a la ideoscopía, Peirce
0986: 86) la define como ·'Iadescripción y clasificación de las ideas que
pertenecen a la experiencia ordinaria o que surgen naturalmente en co-
-34: Ver Peirce 0986: 23). nexión con la vida cotidiana, sin tener en cuenta su grado de validez, ni
35. Ver Peirce 0986: 23). sus aspectos psicológicos".
L1 categoría de segundidad implica considerar a algo tal como El interpretante, como tercero, incorpora una auténtica rela-
es pero en relación con otra cosa, es decir, establecer una relación ción triádica, pues establece: a. La relación del primero
diádica que no involucre a una tercera cosa. Peirce vincula la cate- (representamen) con el segundo (objeto); b. Su propia relación
goría de segundidad con la idea de existencia y de hecho en con el segundo (objeto); c. E! hecho de que 13. relación entre el
bruto. Como ejemplos de segundo, se refiere a la caída de una primero (representamen) y el segundo (objeto) es la misma que
piedra en tanto hecho bruto, considerado como relación diádica la del segundo (objeto) con el tercero (interpretante).
entre la piedra y la tierra, en cuanto asunto exclusivo de la piedra Los tres constituyentes de la semiosis, el representamen, el
y de la tierra en un momento detenninado. Si pensamos en una objeto y el interpretante, son a su vez tricotomizados por Peirce
serie, el ptimero, en sí mismo, es sólo la posibilidad de la serie, es sobre la base de las tres categorías faneroscópicas, a partir de lo
el segundo quien introduce la e..xistenciade ella. Pero si algo fuese que se obtienen nueve tipos de signos:
analizado sólo en tém1inos de primeridad y de segundidad, ni la
ley, ni la regularidad existirían: en una serie el segundo podría ser
cualquier cosa (por ejemplo el número 6 o cualquier otro), yesta- PRIMERIDAD SEGUNDIDAD TERCERIDAD
ríamos ante una serie azarosa. En el signo, el objeto se correspon- REPRESENTAMEN Cualisigno Sinsigno Legisigno
de con la categoría de la segundidad, la de existencia, pero si nos OBJETO Ícono Índice Símbolo
limitáramos a la relación diádica entre un primero (el INTERPRETANTE Rema Dicente Argumento
representamen) y un segundo (el objeto) nos encontraríamos ante
una relación sin regularidad.
La categoría de terceridad es la que hace posible la ley y la
regularidad. En una selie, es el tercero el que introduce una pro-
gresión regular no azarosa mediante una ley (por ejemplo, "n +
1").,En el signo, el interpretante se corresponde con la categoría
de terceridad,:\H pues constituye una ley que pone en relación a El examen faneroscópico permite dividir al representamen
un primero (el representamen) con un segundo (el objeto) con el en cualisigno, sinsigno y legisigno. Peirce especifica que estos
que él mismo está en relación; de allí que Peirce afim1e: signos son clasificados conforme a la propia naturaleza material
del repesentamen.
"En su forma genuina, la Terceridad es la relación triádica que
existe entre un signo; su objeto y el pensamiento interpretador,
que es en sí mismo un signo, considerada dicha relación triádica
como el modo de ser de un signo":'9 Corresponde a la categoría de la primeridad porque es una
cualidad (un color, una forma, una textura, etc.) que en sí misma
es una mera posibilidad hasta que se manifieste en un sinsigno
(un signo existente):
38. Peirce también sostiene que J:¡ terceridad es el pensamiento mediador
que pone en relación un primero con un segundo. "Un Cualisigno es una cualidad que es un Signo. No puede ac-
39. Ver Peirce 0986: 92). tuar verdademmente como signo hasta tanto no esté formulado;
pero la formulación no tiene relación alguna con su carácter en (artículo) puede aparecer de quince a veinticuatro veces en una
tanto signo".'o página. En todas esas ocurrencias es una única y misma palabra,
el mismo legisigno. Cada una de esas instancias es una Réplica.
La Réplica es un Sinsigno. En consecuencia, todo Legisigno re-
quiere Sinsignos. c. . .) Tampoco la Réplica sería significante, si
Corresponde a la categoría de segundidad porque es cual- no fuera por la ley que la convierte en tal".12
quier cosa existente que es un signo. El sinsigno es una materiali-
zación del <..ualisignoy cobra significado gracias a un legisigno (un Por ejemplo, en la palabra "perro" escrita por una maestra
tipo general del que es la manifestación): con una tiza blanca en una pizarrón durante una clase, el
cualisigno sería la blancura y cierta textura propia de la tiza, qu<:
"Un 5insigno (la sílaba sin se toma para signit1car'que es una en tanto cualidades son meras posibilidades hasta que se encar-
única vez', como en las palabras inglesas single, simple, o en la nen en la palabra efectivamente escrita por la maestra en el
latina semel, etc.) es una cosa o un evento real y verdaderamente pizarrón. Dicha palabra es un sinsigno, un hecho existente en
existente que es un signo. Puede serIo únicamente a través de determinado contexto y en det~rminado tiempo y lugar, que
sus cualidades; de modo tal que involucra a un cualisigno, o en para existir involucra la blancura y la textura de la tiza, es decir,
realidad, a varios cualisignos. Pero esos cualisignos son de una un cualisigno. Si la maestra escribe dicha palabra y los niños la
natur..uezapeculiar y sólo forman un signo cuando están efecti- entienden es porque conocen el legisigno, la palabra en tanto
vamente formulados o encarnados":" integrante del sistema de la lengua española, que hace significante
al sinsigno (ia ocurrencia particular en el pizarrón). El legisigno
constituye como terceridad una ley, la ley de la lengua española
que relaciona determinado representamen (en este caso la se-
Se corresponde con la categoría de terceridad porque es una cuencia de letras que integran la palabra "perro") con determi-
ley que es un signo entendido como un tipo general integrddo en nado objeto, la clase de los perros.
un sistema organizado. El legisigno vuelve significante a los Pensemos en otro ejemplo, en un signo no verbal como uno
sinsignos, las manifestaciones "aquí y ahora" del legisigno: del sistema de señalización urbano: la imagen color negro de un
niño sobre un fondo amarillo que se coloca en las esquinas de las
"Un Legi.:,;igno es una ley que es un Signo. Esta leyes general- escuelas para que los conductores disminuyan la velocidad y es- .
mente establecida por los hombres. Todo signo convencional es tén atentos ante los niños que cruzan la calle. Este signo colocado
un legisigno (pero no recíprocamente). No es un objeto único en una esquina específica de una ciudad puede ser entendido,
sino un tipo general que, como se ha acorclado, será significante.
Cada legisigno significa por medio de una instancia de su aplica-
ción, que puede ser llamada una Réplica de él. Así, la palabra 'el' 42. Ver Peirce 0986: 29). Peircesostieneque todos los signos convencio-
nales (a los que llama símbolos)son legisignos"pero no recíprocamente"
porque no todos los legisignosson símbolos.Estosucede con los pronom-
bres demostrativos,que son para Peircelegisignospero no símbolos,pues
40. Ver Peirce 0986: 29).
no se asocian al objeto mediante un concepto general, como es el caso de
41. Ver Peirce 0986: 29). los símbolos.
por un lado, como un cualisigno, pura cualidad como el color signo del Tipo. Propongo que a tal Señal del Tipo se la deno-
negro y el color amarillo, mera posibilidad que tiene que encar- mine Instancia del Tipo·'.43
nJ.rse en un sinsigno para cobrar existencia. La señal en dicha
esquina específica es, también, un sinsigno, un signo singular Peirce insiste en que las palabras, ya sea entendidas como
colocado en un espacio y tiempo determinados, que necesita tipo (o legisigno) o como señales (o sinsignos) son -según la
del cualisigno para cobrar existencia. Dicha señal tiene signifi- tricotorma que veremos a continuación- símbolos:
cado porque es una manifestación, una réplica, de un legisigno,
un signo general del sistema de señalización que en tanto ley "'Todas las palabras generales, o definibles, sea en el sentido de
establece que la imagen de un niño en negro sobre un fondo Tipos o de Señales, son ciertamente Símbolos. Esto es, denré~1l1
amarillo representa la proximidad de una escuela. A su vez, los a sus objetos en virtud de la existencia de un hábito que asocia
automovilistas pueden comprender dicha imagen en tanto su significación con dichos objetos". 44
sinsigno porque conocen ellegisigno.
En otro fragmento, Peirce vuelve a referirse a las divisiones 1.4.2 ícono, índice y símbolo,
de los signos según la naturaleza del representamen y denomina
al cualisigno tono, al sinsigno señal y al legisigno tipo. De este Las categorías faneroscópicas de primeridad, segundidad y
modo afinna: terceridad aplicadas al objeto permiten obtener tres tipos de signos
denominados íconos, índices y símbolos. Asimismo, Peirce afirma
"'Generalmente se encuentran una veintena de 'el' o 'los' (artí-
que "la división en Íconos, Índices y Símbolos depende de las dife-
culos) en una página y, lógicamente, se computan como veinte
rentes relaciones posibles de un Signo con su Objeto Dinámico".45
palabras. Dentro de otro sentido de la palabra 'palabra', sin
embargo, sólo hay una palabra 'el' o una palabra 'los' y es
imposible que esta palabra sea ostensible en una página impre-
sa o en el discurso oral, dado que no se trata de una cosa
Un ícono es un signo que entabla una relación de semejanza,
Singular ni de un suceso Singular. No existe: sólo determina a
de analogía, con su objeto, como una fotografía o un dibujo; se
cosas que existen. A una Forma tal definidamente significante
trata, en palabras de Peirce, de "un signo puramente por similitud
propongo que se la llame Tipo. A un suceso Singular que acon-
con cualqUier cosa a la cual sea parecido".46 En tanto primeridad,
tece una vez y cuya identidad está limitada a ese único acaecer
o a un objeto o cosa Singular que está en algún lugar singular
43. Ver Pt:irce (1986: 66).
en cualquier instante, suceso o cOSa que sólo es significante al
44. Ver Peirce 0986: 72).
acontecer exactamente donde y cuando acaece, como por ejem-
45. Ver Peirce 0986: 65).
plo tal o cual palabra en determinada línea de determinada
página de determinado ejemplar de un libro, me arriesgaré a 46. Vel' Peirce 0986: 34). En otro fragmento, Peirce 0986: 30) afirma: "Un
ícono es un signo que se refiere al Objeto al que denota meramente en
lIamarlo Señal. Un cadcter significante indefinido, como por
vittucl de caracteres que le son propios, y que posee igualmente exista o no
ejemplo un tono de voz, no puede llamarse Tipo ni Señal. exista el Objeto. <. .. ) Cualquier cosa, sea lo que fuere, cualidad, individuo
Propongo llamar Tono a tal Signo. Para que sea posible usar existente o ley, es un ícono de alguna otra cosa, en la medida en que e~.
un Tipo, elebe estar encarnado en una Señal, la cual será un como esa cosa y en que es usada como signo de ella".
"r""
1
un ícono es un representamen que por su cualidad es similar 3. su
.,1
~t

"Hay muchos diagr.lmas que no se parecen, en su aspecto visi-


objeto, aquello a lo que sustituye, de allí que Peirce sostenga:
t ble, a sus respectivos objetos; el parecido se produce únicamen-

"Un Ícono es un Representamen cuya Cualidad Representativa


i
t
te entre las relaciones de sus respectivas partes entre sí. Pode-
mos mostrar las relaciones entre las diferentes clases de signos
es una Primeridad de él en tanto Primero. Esto es, una cualidad mediante un cuadro sinóptico:
que el Ícono posee en tanto cosa lo vuelve apto para ser un
Representamen. Así, cualquier cosa es apta para ser un Sustituto Íconos
de otra cosa a la que es similar"Y Signos Índices

Los íconos son clasificados por Peirce de acuerdo con el modo


1 Símbolos

de primeridad que comparten con su objeto. De esta manera, Esto es un ícono. Pero en el único aspecto en que se parece a su
considera los siguientes tipos de íconos: objeto es en que la llave muestra que las tres clases íconos,
índices, símbolos están relac;onadas las unas con las otras, así
a. Las imágenes. son los íconos que comparten cualidades sim- como las tres están relacionadas con la clase general de los
ples del objeto, como su color, su forma, su tamaño, etc. Son signos, tal como realmente ocurre, de manera general".""
íconos imágenes, por ejemplo, los cuadros, los dibujos, los
grabados, las fotografías. En el lenguaje natural, las c. Las metáforas: Peirce sostiene que se trata de íconos que
onomatopeyas tienen una naturaleza icónica, pues guardan guardan un paralelismo con su objeto. En efecto, una metá-
analogía con el sonido que representan. Peirce, por su parte, fora es un tipo de ícono porque implica una relación de
afirma que en todas las escrituras primitivas, tales como los similitud, según algunos teóricos entre los referentes de dos
jeroglíficos, se puede encontrar este tipo de íconos. expresiones o según otros entre el contenido de ellas. Pero
b. Los diagramas: son los íconos que comparten relaciones de ya sea entre referentes o entre contenidos, siempre se trata
las partes de su objeto por medio de relaciones análogas en- de una relación de semejanza que hace posible la metáfora.
tre sus propias partes, es decir, existe en el ícono una analo-
gía entre las relaciones de las partes del representamen y las Peirce destaca que la "única manera de comunicar una idea
del objeto. Por esto, el organigrama de una empresa o los directamente es mediante un ícono" y que su obselVación directa
diseños producidos por la infografía (como las denominadas pem1ite revelar verdades no previstas del objeto; de allí la impor-
"tortas"), por ejemplo, son diagramas, pues las relaciones en- tancia del uso de los íconos en textos con una función didáctica y
tre sus propias partes guardan analogía con las relaciones de en las comunicaciones que buscan la simplificación y la rapidez
las partes del objeto que representan. en la interpretación de los mensajes.
Los llamados cuadros sinópticos también son íconos diagrdmas.
Sobre ellos, afirma Peirce:

47. Ver Peirce 0986: 46). Peirce agrega: "Un representamen por Primelidad
nü&í n'jás gülilmentepuede tener un Objeto similar"y "un Signo por Primeridad
es una imagen de su objeto".
Finalmente, Peirce aclara que un signo sigue siendo un ícono Para Peirce, los índices se distinguen de los íconos y de los
aun cuando el objero al que representa no exista:i9 símbolos por tres rasgos característicos:

"Un ícono es un signo que poseería el clcicter que lo vueive signi- a.. C~recen, a diferericia de les fCüflOS, de todo parecido signifi-
ficativo, aun cuando su objeto no tuviera existencia; tal como un cativo con su objeto.
trazo de lápiz en un papel que representa una línea geométriCl·'.w b. Se refieren, a diferencia de los símbolos que designan clases
de objetos, a entes individuales, unidades individuales, con-
De allí que Peirce acentúe que el ícono no tiene una co- juntos unitarios de unidades o continuidades individuales.
nexión dinámica con el objeto al que representa, característica c. Dirigen la atención a sus objetos por una compulsión ciega.
que le atribuye a los índices:
Desde el punto de vista psicológico, agrega Peirce, la acción
"El Ícono no tiene conexión dinámica con el objeto que representa; de los índices depende de asociaciones por contigüidad, y no de
simplemente acontece con él que sus cualidades se asemejan a las asociaciones por parecido (como yn los íconos) o de operaciones
de ese objeto, y excitan sensaciones análogas en la mente para la intelectuales (como en los símbolos). Sin embargo, aclara, debe-
cual él es una semejanza. Pero, en realidad, está desconectado de mos reconocer que comúnmente es difícil encontrar un signo que
ellos. El Índice está conectado físicamente con su objeto".'¡ sea solamente un índice, lo mismo que reconocer un signo que
esté absolutamente desprovisto de cualidad indicial.
En el caso de los índices, Peirce mismo se detiene en brindar-
nos numerosos ejemplos:

En tanto segundidad, un índice es un signo que entabla con el "Examinemos algunos ejemplos de índices. Veo un hombre
objeto una relación existencial, de modo que participan los dos de con un andar balanceado, lo cual es probablemente una indi-
una misma experiencia, como es el caso, por ejemplo, de una cación de que se trata de un marinero. Veo un hombre de
nube negra como índice de que va a llover. Por esto Peirce afirma: piernas algo curvadas, con pantalones de pana, polainas y
chaqueta. Son probablemente indicaciones de que es un jine-
"Un Índice es un signo que se refiere al Objeto que denota en te o algo parecido. Un reloj de sol, o un reloj cualquiera,
virtud de ser realmente afectado por aquel Objeto".52 indican qué hora del día es. Los geómetras colocan letras
sobre las diferentes partes de sus diagramas y luego Usan le-
tras para indicar dichas partes. (. .. ) Unos golpecitos en una
49. Entendemos aquí "objeto" en tanto objeto dinámico, existente en la
realidad. La propuesta de Peirce es similar a la de Frege, para quien los puerta cerrada son un índice. Cualquier cosa que atraiga la
signos pueden tener sentido (equiparable al objeto inmediato) pero no atención es un índice. Cualquier cosa que nos sobresalte es
referencia (equiparable al objeto dinámico), como en el caso de la palabra un índice, en cuanto marca la articulación entre dos partes de
"uniCOlnio".
una experiencia. Así, un tremendo tronar indica que algo con-
50. Ver Peirce 0986: 59).
siderable ha sucedido, aUl1que no sepamos exactamente de
51. Ver Peirce 0986: 58).
qué se trata, pero puede ser probable que podamos conecrar-
52. Ver Peirce 0986: 30). lo con otra experiencia.
Un barómetro con marcas bajas, conjuntamente con la hume- conexión real entre su meme y el objeto; y si e! pronombre
dad de! aire, es un índice de próxima lluvia; es decir, suponemos demostrativo logra esto -sin lo cual su significado no es com-
que las fuerzas de la naturaleza establecen una conexión proba- prendida- es él quien establece dicha conexión; por lo tanto es
ble entre la marca baja del barómetro, el aire húmedo y la lluvia un índice. Los pronombres rebtivos quien y cual provocan acti-
inminente. Una veleta es un índice de la dirección de! viento: en vidad de observación de manera casi ~J.náloga, sólo que con
primer lugar porque toma la misma dirección que e! viento, de ellos la atención debe ser dirigida a las palabras que los han
modo que existe una real conexión entre ambos; y en segundo precedido. c. .. )
lugar, estamos constituidos de tal manera que el movimiento de Algunos índices son instrucciones más o menos detalladas so-
la veleta en determinada dirección atrae nuestra atención hacia bre lo que el receptor debe hacer para colocarse a sí mismo en
esa dirección; y cuando vemos que gira siguiendo las variacio- conexión directa de experiencia, o de otro tipo, con la cosa
nes del viento, estamos forzados por las leyes de la mente a significada. Por ejemplo, los boletines de la Guardia Costera que
pensar que esa dirección está conectada con el viento. La estre- dan latitudes y longitudes, cuatro o cinco datos de los objetos
lla polar es un índice que nos indica hacia dónde se orienta uno prominentes, etc., y dicen qlje en detenninado lugar hay una
si busca el Norte. (. .. ) roca o un arrecife o una boya o un faro. Aunque existan otros
Cuando un conductor grita '¡cuidado!' a un peatón para llamar elementos en tales instrucciones, de todos modos son funda-
su atención y hacer que se ponga a salvo, en la medida en que mentalmente índices c..
.)5.~
se trata de una palabra significante es, como veremos más ade- También es un índice la presencia del síntoma de una enfemle-
lante, algo más que un índice; pero en la medida en que está dad (siendo el síntoma en sí mismo un legisigno, o sea un tipo
destinada simplemente a actuar sobre el sistema nervioso del general de carácter definido; sólo al considerárselo acaecido en
que la oye y hacer que se aparte, es un índice, porque lo que se un caso particular de una enfermedad dada es un sinsigno).54
busca es ponerlo en real conexión con el objeto, que es su
propia situación en relación con el vehículo que se aproxima. En las lenguas naturales, Peirce considera también como índi-
Imaginemos que dos hombres se encuentran en un sendero en ces a los cuantificadores algún, cada, ninguno, cual-
del tipo
medio del campo, y que uno de ellos le dice al otro: 'La chime- quier, quienquiera, todos, nadie y del tipo de parte, algo, al-
nea de aquella casa está incendiándose'. El otro mira en derre- guien, un, cierto, uno, alguno, "porque infom~lO al receptor cómo
dor y percibe una casa con persianas verdes y una galería, cuya debe escoger uno de los objetos en cuestión" y "significan que el
chimenea humea. Sigue caminando algunos kilómetros, y en- receptor tiene libertad para seleccionar cualquier instancia de su
cuentra a otro peatón. Actuando como un tonto, le dice: 'La
chimenea de aquella casa está incendiándose'. '¿Qué casa?', pre-
preferencia dentro de los límites expresados o sobreentendidos
,v.
gunta el otro. 'Oh, una casa con persianas verdes y una galería',
contesta e! tonto. Pregunta nuevamente el otro: '¿Dónde está la 53. Ver Pt::irce 0986: 50-53).
casa?' Está buscando algún índice que le pennit~¡ conectar su 54. Ver Peirce 0986: 94). Vimos que para Peirce todo símbolo es un
alarma con la casa en cuestión. Las palabras por sí solas son legi~igno pero no viceversa, a lo que parece responder este ejemplo, pues
el smtoma de la enfermedad puede ser un legisigno, pero Peirce se limita
insuficier.tes para lograr esto. Los pronombres demostr~ltivos 'ésta',
a tratado como un índice. Deladalle (996) sostiene que el síntoma en el
'aquélla' son índices, puesto que promueven que el receptor cuerpo del paciente es un índice par;¡ el médico que lo revisa, pero expli-
utilice sus poderes de observación para poder establecer una cado por un profesor en una cátedr.l de medicina es un símbolo.
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que la aseverdción deberá aplicarse a esa instancia"." Por otra par- las diferentes disciplinas (como los símbolos usados por el ál-
te, afirma queun pronombre posesivo es doblemente un índice: gebra, la química o la física), los signos que integran sistemas
"Primeramente, indica al poseedor; en segundo lugar, admite una de comunicación creados por el hombre como sustitutos de las
modificación que, sinticticamente, lleva hi atención a b palabra lenguas naturales (como el Morse), los signos de la notación
que denota la cosa poseída".56 Asimismo, los nombres propios musical, de las insignias militares, los signos utilizados por la
también son índices, pues entablan una conexión real con el obje- publicidad (como los i.,otipos y los logotipos), ete. De allí que
to al que representan.57 Peirce afirme:

"Un Símbolo es un signo que se refiere al Objeto que denota en


vittud de una ley, usualmente una asociación de ideas generales
El símbolo es un representamen que se refiere a su objeto que operan de modo tal que son la causa de que el Símbolo se
dinámico por convención, hábito o ley. Peirce apela a la etimolo- interprete como referido ~l dicho Objeto".o~
gía de la palabrd símbolo para aclarar qué entiende por ella:
Por otra parte, los símbolos' se caracterizan porque denotan
"La palabra Símbolo tiene tantos significados que sería dañar al clases de objetos, a diferencia de los índices, que se refieren a un
lenguaje agregarle otro nuevo. No pienso que la significación existente particular:
que le adscribo, la de un signo convencional, o bien depen-
diente de un hábito (innato o adquirido), sea tanto un nuevo "Como ya hemos visto, un símbolo no puede indicar ninguna
significado como una vuelta al significado original. Etimoló- cosa particular; denota una clase de cosas"."')
gicamente, significa algo arrojado conjuntamente ( ... ) Pero los
griegos usaron 'arrojar conjuntamente' con mucha frecuencia Por ello, Peirce aclara que sin el uso de índices es imposible
para designar la realización de un contrato o convenio. Ade- designar aquello de lo que se está hablando:
más, se puede eAContrar que, efectivamente, se usa el vocablo
'símbolo' tempranamente y con frecuencia para significar una "Ninguna aseveración fáctica puede hacerse sin recurrir a al-
convención o un contrato",';8 gún signo que sirva como índice. Si A le dice a B: '}-by un
incendio', B preguntará '¿Dónde?', como consecuencia de lo
De esta manera, todos los signos que integran un sistema cual A deberá forzosamente recurrir a un índice, aun cuando
convencional, que responden a una ley que les asigna un sólo quiera referirse a algún lugar no definido del universo
interpretante y los relaciona con un objeto, son símbolos: los signos real, pasado y futuro. De lo contrario, sólo habrá expresado
de la escritura, de los sistemas de señalización, los signos utilizados en que hay una idea tal como la de incendio, la cual no daría
ninguna información, porque, salvo que ya fuera conocida, la
palabra 'incendio' sería inteligible. Si A señala con su dedo al
55. Ver Peirce (1986: 53).
56. Ver Peirce 0986: 53).
57. Ver. Peirce 0986: 72). 59. Ver Peirce (1986: 30).
58. Ver Peirce 0986: 57). 60. Ver Peirce fl986: 'S8).
fuego, el dedo se conecta dinámicamente con el incendio, tan- mismas sean íconos, dado que, salvo excepciones, no entablan
to como si una alarma de incendio automática lo hubiera diri- una relación de semejanza con el objeto).
gido indicando dicha dirección; y, al mismo tiempo, promueve Como ya dijimos, para Peirce todo símbolo es un legisigno y
que los ojos de B se vuelvan a esa dirección. que su atención en tanto tal detem1ina él sus réplicas O sinsignos:
se concentre en el incendio y que su entendimiento reconozca
que se ha dado respuesta a su pregunta. Si, en cambio, la "El SÚTIbolo es, en sí mismo, un tipo general o ley, esto es, un
respuesta de A hubiese sido 'a mil metros de acá, más o me- Legisigno. En caráeler de tal, actúa a trJvés de una Réplica. No sólo
nos', la palabra 'acá' es un índice, dado que tiene exactamente es generJ.1 en sí mismo; también el Objeto al que se refiere es de
la misma fuerza que si hubierJ señalado un punto preciso del naturaleza general. AhorJ. bien, aquello que es general tiene su ser
terreno entre A y B"."1 en las instancias que habrá de determinar. En consecuencia, debe
necesari~unente haber instancias existentes de lo que el Símbolo de'-
nota, aunque acá habremos de entender por 'existente' existente en
el universo posiblemente imaginario al cual el SÚTIbolose refiere".(,3
"Cualquier palabra común, tal como 'dar', 'pájaro', 'matrimonio',
puede constituir un ejemplo de símbolo. Es aplicable a cual- Peirce hace hincapié en que pensamos sólo mediante signos
quier cosa que pueda realizar la idea conectada con la palabra; mentales que tienen una naturaleza mixta (puesto que intervie-
pero, en sí misma, no idemifica esas cosas" .1>2 nen símbolos, pero también íconos e índices) y vincula los símbo-
los con los conceptos (las ideas generales a las que se refiere en
Para que pueda hacerla, el símbolo debe combinarse con un su definición de símbolo) afirmando que la parte simbólica de
índice, como en las expresiones "este pájaro" o "nuestro matrimo- nuestro pensamiento son los conceptos:
nio" (recordemos que los pronombres demostrativos y posesivos
son índices). En esta línea, Peirce sostiene que en una frase del "Pensamos sólo en signos. Estos signos mentales son de natura-
tipo "Ezequiel amaba a HuIda", Ezequiely Huida son índices (pues leza mixta; las partes simbólicas de los mismos se denominan
los nombres propios son índices); y agrega que a la palabra ama- conceptos. Si un hombre elabora un símbolo nuevo, lo hace
ba asociamos el ícono mental de una persona enamorada de otra. mediante pensamientos que involucran conceptos. De modo que
En síntesis, cuando usamos el lenguaje nos valemos de símbolos un nuevo SÚTIbolo sólo puede nacer a partir de otros símbolos.
en tanto que las palabras se relacionan con el objeto mediante c...) Un símbolo, una vez que ha nacido, se difunde entre la
una convención, hábito o ley, pero también utilizamos índices gente. A trJ.vés del uso y de la experiencia, su significado crece.
que son los que nos penl1iten conectar nuestro enunciado con los Palabras tales como fuerza, ley, riqueza, matrimonio, comportan
objetos del mundo al que nos referimos y, finalmente, también para nosotros significados muy diferentes de aquellos que te-
intervienen íconos, en tanto íconos mentales con los que asocia- nían para nuestros bárbaros antepasados".64
mos las palabras (lo eL::" l no significa sostener que las palabras
63. Ver Peirce (1986, 31). La clase de objetos denotada por los símbolos
"ogro" o "dragón", por ejemplo, tendrá instancias existentes en el universo
61.. Ver Peirce 0986, 60). de los cuentos de hadas.
62. Ver Peirce 0986: 57). (;!;. V'.'1" Peirce 0986: 58).
En la cadena de la semiosis infinit:l, los símbolos remiten a ·'Un Términu es simplemente un nombre correspondiente a una
otros símbolos. Pero esta semiosis es social y eshistórica, de allí clase, o un nombre propiamente dicho"."!>
que el significado de los símbolos se modifique con el tiempo y
con el uso. La aceptación de que e! significado de los símbolos De esta manera, todos los nombres comunes ("un nombre
depende de su uso (no de la razón o de una norma) es, destaca correspondiente a una dase") y los nombres propios ('un nom-
Deladalle (1986), otra huella del pragmatismo de Peircc. bre propiamente dicho") son remas.G7 En el siguiente argumento
Finalmente, cabe aclarar que la distinción entre íconos, índi- (razonamiento):
ces y símbolos tiene un carácter funcional, pues lo que es índice
en una semiosis puede ser símbolo en otra. Nada es en sí mismo Todo perro es un animal
un ícono, un índice o símbolo: es el análisis de una semiosis dada Snoopy es un perro
lo que dirá la "naturaleza" de sus constituyentes. Snoopy es un animal

Los nombres comunes "pelTo" y "animal" y el nombre propio


"Snoopy" son remas.
Por otra parte, Peirce sostiene:
Mediante la división faneroscópica de! interpretante, se obtie-
nen tres tipos de signos: rema, dicente y argumento. Sobre ellos "Un Rema es un Signo que, para su Interpretante, es un Signo de
sostiene Peirce: Posibilidad cualitativa, vale decir, se entiende que representa tal
o cual clase de Objetos posible".6B
"Según su relación con su interpretante significado, un signo es:
o un Rema, o un Dicente o un Argumento. Esto corresponde al ¿Por qué Peirce vincula al rema con la posibilidad y la cuali-
viejo terno Término, Proposición y Argumento, modificado para dad, correspondíentes a la categoría de primeridad? Es que el rema
que sea aplicable a los signos en general" 6; es significado por su interpretante en cuanto conjunto de cualida-
des de naturaleza ge'1eral que definen una clase de objetos. El
rema "pelTo", por ejemplo, es significado por su interpretante con
las cualidades generdles 'animal', 'mamífero', 'canino'·, que en tan-
to primeros son una purd posibilidad.
En tanto primeridad, un rema es todo signo considerado aisla-
damente (sin relación a alguna otra cosa), que en sí mismo no es
ni verdadero ni falso, como casi todas las palabras, con excepción
de "sí" y "no". Al hacer corresponder su noción de rema con la de
ténnino, Peirce afirma:
66. Ver Peirce (1986: 94).
67. Los sintagmas nominales, como "la mortalidad humana", son también
considerados remas por Peirce.
68. Ver Peirce (1986: 31).
El dicente, también llamado decisigno, se corresponde con El argumento se corresponde con lo que denominamos co-
una proposición, como "Todo peno es un animal". Sobre este tipo múnmente un razonamiento, de allí que Peirce afim1e:
de signo afirma Peirce:
"Un 'Argumento' es todo un proceso de pensamiento que tiende
"Un Signo Dicente es un signo que, para su interpretante, es un razonablemente a producir una creencia definida. Una 'Argu-
signo de existencia real" ."9
mentación' es un argumento que se desarrolla a partir de premisas
formuladas de manera definida",73
"Defino a un dicente como un signo representado por su
interpretante significado como si estuviera en una relación real Un argumento tiene así la función de inducir al intérprete'a
con su Objeto (o como que es así, si ello fuera aseverado)"?' cambiar su pensamiento:

Se entiende así por qué el signo dicente se ubica en la cate- "Un Argumento es un Signo que tiene la forma de tender a ac-
goría de segundidad, que es la de la existencia. Como sostiene tuar sobre el Intérprete a través de su propio autocontrol, repre-
Deladalle (1996: 168), una proposición es un signo complejo que sentando un proceso de cambio de pensamientos o en signos,
involucra a un rema y a un índice, como en. "Todo perro es un como si se tratase de inducir ese cambio en el Intérprete".71
animal" (donde "perro" y "animal" son remas y "todo" un índice).
Peirce, por su palte, hace hincapié en que "no existe proposición Un argumento debe involucrar a signos dicentes, o premisas;
que pueda ser expresada con prescindencia de índices".71 sobre la conclusión de un argumento, Peirce sostiene:
En tanto que el interpretante significa al dicente como estan-
do en una relación real con el objeto, una proposición es el objeto "En lo que concierne a otra proposición, llamada la Conclusión,
clel acto de juzgar. Sobre el juicio afirma Peirce: a menudo declarada y tal vez requerida para completar el Argu-
mento, ella representa simplemente al interpretante (. .. ) Hay di-
"Un juicio es el acto mental por el cual quien juzga procura ferencias de opinión entre los lógicos con referencia a si el
establecer sobre sí mismo la verdad de una proposición"72 Interpretante forma o no parte del Argumento; ya pesar de que
tales opiniones no han resultado del análisis exacto de la esen-
A diferencia del rema, que no es ni verdadero ni falso, la cia del Argumento, tienen derecho a gravitar. Quien escribe esto,
proposición, que está en relación real con el objeto, o será verda- aun sin tener absoluta confianza, se inclina fuertemente a pen-
clera o será falsa. sar que la Conclusión, aunque represente al Interpretante, es
esencial para la completa expresión del Argumento"."

69. Ver Peirce (1986: 31).


70. Ver Peirce (1986: 95). 73. Incluido en DeladalJe 0996: 190).
-1L Ver Peirce (1986: 72). 74. Ver Peirce 0986: 67).
72. Ver P~irce (1986: 32). 75. Ver Peirce (1986: 32).
La conclusión de un argumento es para Peirce necesariamen- pero Eco (1998: 73) sugiere que probablemente un matiz de
te un interpretante, aunque no todo interpretante sea la conclu- rojo que se utiliza para connotar "cardenal" responda a este
sión de un argumento. El interpretante de un argumento lo repre- tipo de signo.
sena como una inSBncia de una clase genera! de argumentos que Sinsigno remático icónico: en tanto ícono, es cualquier obje-
en su conjunto tenderá a la verdad. En el argumento "Todo perro to en la medida en que alguna cualidad en él hace que de-
es un animal, Snoopy es un perro, Snoopy es un animar' se trata termine la idea de un objeto. Al ser un ícono puede ser sólo
de la clase de los argumentos deductivos con la forma Todo A es interpretado como un rema o signo de esencia. Porque es
B, C es A, C es B. un sinsigno, corporiza a un cualisigno. Peirce ejemplifica este
Los argumentos son tricotomizados en tres tipos según la cla- tipo de signo con un diagrama individual, como e! triángulo
se de inferencia en la que se basen: abductivos (abducción), que representa al signo según él lo concibe, ubicado en ~n
deductivos (deducción) e inductivos (inducción), que serán co- lugar determinado.
mentados en e! apartado 1.5. Sinsigno indicial remático: al ser un índice, es cualquier objeto
de la experiencia directa que llama la atención hacia un obje-
to que es la causa de su pre~encia. En tanto sinsigno, es una
réplica de un legisigno. Además, es un rema. Peirce da el
ejemplo de un grito espontáneo. Eco (1998: 73) afirma que
La combinación de los signos obtenidos'mediante la tricoto- probablemente responde a este tipo de signo e! grito "¡CO-
mía de! representamen (cualisigno, sinsigno, legisigno), de! ob- che!" (por un lado un sinsigno como réplica de un legisigno
jeto (ícono, índice y símbolo) y de! interpretante (rema, decisigno, -la palabra como tipo de la lengua española-, y por otra par-
argumento) origimnian veintisiete clases de signos. Sin embargo, te un rema) usado para indicar la apalición de un automóvil y
sobre la base de dos principios (un primero no puede determi- llamar la atención de quien está por cruzar.
_.nar a otra cosa que a un primero, un tercero sólo puede ser ¡ 4. Sinsigno indicial dicente: Peirce ejemplifica con una veleta
e determinado por un tercero), Peirce excluye combinaciones t (en un campanario o en otro lugar específico) que indica la
porque son semánticamente imposibles y obtiene como resulta- i dirección del viento. Es un sinsigno porque es la réplica de un
do diez clases de signos:
.
~
!
legisigno, un tipo de un sistema organizado (la veleta como
objeto-signo en nuestra cultura) y es un índice porque se ve
1. Cualisigno remátíco icónico: es un cualisigno porque es cual-
; realmente afectado por el objeto (la dirección del viento). Es
;r
quier cualidad en la medida en que es un signo, por ejemplo un dicente porque blinda una infom1ación fácticd que puede
"rojo". Dado que una cualidad (un primero) es todo lo que es ser considerada verdadera o falsa, como "hay viento del norte".
exclusivamente en relación a sí misma, puede sólo denotar a 5. Legisigno icónico remático: es el tipo general del que el
un objeto en viI1ud de alguna similitud común con él, por lo sinsigno icónico remático es una réplica, de allí que Peirce dé
que es un ícono. Como una cualidad es una mera posibilidad el ejemplo de un diagrama pero con prescindencia de su
lógica, sólo puede ser interpretada como un rema o -dice individualidad de hecho.
Peirce- un signo de esencia (recordemos que el rema repre- Legisigno indicial remático: Peirce ejemplifica con los pro-
sent;,J.las cualidades diferenciales de un objeto, las que lo ha- nombres demostrativos considerados como tipos y como ín-
cen ser lo que- es y no otra cosa). Peirce no brinda ejemplos, dices que confieren existencia e identifican a un individuo en
la clase de objetos representada por un rema. Es el cáso del complicado llegar a determinar a qué clase pertenece un signo",
pronombre "este", por ejemplo, ligado al nombre "perro": pues los signos pueden asumir características diversas según los
"este perro". La réplica de un legisigno indicial remático es un casos y las circunstancias en que los utilicemos.
sinsígno indicia! remático.
7. Legisigno dicente indicial: en tanto legisigno es el tipo del
que el sinsigno dicente indicial es una réplica. Por lo tanto,
sería la veleta como signo tipo codificado en nuestra cultura.
8. Símbólo remático legisigno: Peirce ejemplifica con un nom- Dado que un conocimiento remite a otro conocimiento y que
bre común (como la palabra "perro"), que se conecta con su el objeto del signo es también un signo en tanto pensado en
objeto mediante una ley y un concepto general. El símbolo semiosis anteriores, Peirce afirma:
remático, como cualquier símbolo para Peirce, es necesaria-
mente un legisigno o un tipO.76Es curioso, señala Eco 0998: "La cuestión es: ¿en lugar de qué otra cosa está el pensamiento-

74), que para Peirce la réplica de un símbolo remático legisigno signo, qué es lo que nombra, cuál es su suppositum? Sin duda la

sea un sinsigno indicial remático y no un símbolo remático cosa exterior cuando se piensa en una cosa exterior real. Pero,

sinsigno, como si la réplica del tipo abstracto "perro" fuera con todo, cuando el pensamiento está detemlinado por un pen-

siempre "este perro" (del que estoy hablando). samiento previo del mismo objeto se refiere sólo a la cosa deno-

9. Símbolo dicente legisigno: es el caso de una proposición ordi- tando este pensamiento previo".n
naria. En tanto símbolo, está conectada con su objeto median-
te una asociación de ideas generales. Por ser un símbolo, es La semiosis infinita no es por lo tanto una propiedad exclusi-
un legisigno: tiene una existencia abstracta de tipo general. va del conocer, sino además y al mismo tiempo una propiedad de
Un símbolo clicente legisigno es un signo compuesto en la lo real. Si bien estas afirmaciones tienen una resonancia
medida en que necesariamente involucra a un símbolo remático idealista,78 para Peirce el mundo no depende de nosotros y de
para expresar su información (como el nombre común "pe- nuestra intención de interpretado:
rro"), y un legisigno remático indicial para inclicar al sujeto de
tal infoffilación (como el pronombre demostrativo "este"). "No hay nada que exista en sí mismo en el sentido en que no

10. Argumento simbólico legisigno: es la fOffila abstracta de un esté en relación con la mente, aunque las cosas que están en

razonamiento, por ejemplo la de un silogismo (todo A es B, e relación existan, sin ninguna duda, fuera de esa relación".79

es A, e es B).
Por otra parte, Peirce no es un relativista, distingue entre las
No resulta fácil ubicar a todos los signos en esta taxonomía. cogniciones verdaderas y las falsas, las primeras son cogniciones
Eco (1998: 74), citando al propio Peirce, hace hincapié en que "es

77. Ver Peirce 0988: 101-102).


76. Peu-ce aclar.l que los pronombres demostrativos no son SÚ11bolosremáticos 78. Sobre el problema dd conocimiento de la realidad en Peirce, ver
legisignos sino que son legisignos remáticos indiciales porque no transmiten Sini (985).
un concepto general y, por lo tanto, no son símbolos. 79. Citado en Sini 0985: 29).
cuyos objetos son reales y las segundas tienen objetos irreales. Verón 0980: 74), por su parte, destaca que la noción de co-
;.Pero qué es "10 real" para Peirce? Es el acuerdo, el consenso de munidad en Peirce resulta clave porque ella es la fuente de legi-
una comunidad sobre lo que es considerado públicamente verda- timidad de la verdad y de lo real. Al mismo tiempo, señala:
dero y que, vimos, determina h{ibitos de conducLl:
"En el contexto de la teoría peirciana, esta comunidad es una
"La opinión sobre la cual esün destinados finalmente a coincidir suerte de comunidad ideal, que estaría sólo guiada por el razo-
todos los investigadores es lo que entendemos por verd~ld, y el namiento lógico y el método científico. ¿Ingenuidad? Ciertamen-
objeto representado por esa opinión, es lo real" .&1 te, y ella se ubica con mayor precisión en el pensamiento liber.J.1
en formación, en una sociedad capitalista en plena expansión.
Peirce enuncia el principio de que no tenemos ninguna con- Bien entendida, es imposible en la actualidad seguir a Peirce en
cepción de lo absolutamente incognoscible, por ello lo que se esta idea imprecisa de una comunidad homogénea que tiende
piensa en las cogniciones verdaderas es lo re:.l.l,t:.l.1
como realmen- indefinidamente a la verdad".

te es. Por eso afirma:


Si bien Peirce no avanza en la reflexión de cómo las divisio-
"No hay nada, pues, que impida que conozcamos las cosas nes sociales e ideológicas inciden en la semiosis, Verón considera
exteriores tal como realmente son, y lo más probable, así, es que que la teoría de Peirce abrió el camino para el estudio de las
las conozcamos en un sinnúmero de casos, aun cuando nunca relaciones entre la producción del sentido, la construcción de la
podamos estar absolutamente seguros de conseguirlos en cual- realidad y el funcionamiento de la sociedad.
La comunidad homogénea de la que habla Peirce, por otra parte,
quier caso específico".Hl
"tiende indefmidamente a la verdad" porque para él la ciencia es
Asimismo, Peirce es un realista, pues afirma que los universa- siempre prospectiva y la cadena de semiosis implica un aumento del
conocimiento sobre el objeto representado, Sin embargo, su concep-
les, que llama "generales", existen en las cosas:
ción de la ciencia es también falibilista, pues reconoce que toda creen-
"Es perfectamente real que todas las cosas blancas poseen la
cia es provisoria y está sujeta a una cótica continua.
blancura, pues esto no es más que decir, en otro orden de pala- En cuanto al modo como conocemos, Peirce rechaza la pos-
bras, que todas las cosas blancas son blancas; pero, dado que tura según la cual existen conocimientos surgidos mediante la in-
es verdad que las cosas reales son blancas, la bl~ncura es real.
tuición, afitmando, por el contrario, que todo conocimiento surge
Es un real que sólo existe en virtud de un acto de pensamiento
de un proceso de inferencia.83 Peirce postula tres tipos lógicos de
que lo conoce, pero éste no es un pensamiento arbitrario o
inferencia que hace conesponder con las categorías de primeridad,
accidental, dependiente de una idiosincrasia cualquiera, sino uno
segundidad y terceridad:81
que persiste en la opinión final".32
83. Creemos que un conocimiento surgió de la intuición cuando es un
conocimiento lo suficientemente familiar como para que no nos exija nin-
gún tipo de reflexión, pero en verdad ha nacido de una inferencia. Todo
80. Cirado en Deladalle 0996: 172). contenido de la conciencia, todo pensamiento, es par.l Peirce un signo que
resulta de un;J.inferc::ncia.
81. Ver.Peirce 0988: 119).
82. Ver Peirce (1988: 67).
a. Abducción: consiste en elaborar una conjetura, en plantear sucesivamente de esta bolsa, todas estas papas son blancas;
una hipótesis explicativa como base de un r.lzonamiento; de por lo tInto todas las papas de esta bolsa son blancas. En este
allí la siguiente definición de Peirce: caso se entiende por qué la inferencia inductiva se corres-
ponde con la segunclidad y b indici:.llic.bd, pues las premisas
"Abducción, en el sentido que yo le doy a esta palabra, es cual- manifiestan una correspondencia f:tctica entre el hecho de
quier razonamiento, petteneciente a una clase amplia, de la cual que las papas fueron sacadas de determinada bolsa y el he-
la adopción de una hipótesis expli<.:ativa es el tipo"."5 cho de ser blancas, y la conclusión se establece sobre la base
de esa relación indicia!.
Peirce ilustra la abducción considerando este ejemplo: alguien
ve sobre la mesa unas papas que son todas blancas, entre diversas
bolsas que hay en la habitación sólo una contiene papas blancas,
por lo tanto -infiere- las pa pas que están sobre la mesa fueron Estas papas fueron sacadas de esta bolsa CASO
sacadas de esta bolsa. La abducción no brinda ninguna celteza, Estas papas son blancas RESULTADO
pero se justifica porque es "la única esperanza de pautar racional- Todas las papas de esta bolsa son blancas REGLA
mente nuestra conducta futura".
En el ejemplo se comprende por qué la abducción se corres- c. Deducción: se corresponde con la tercelidad y con el símbolo
ponde con la categoría de primeridad, y también con la iconicidad, porque en este tipo de inferencia el punto de paltida es una
puesto que la hipótesis está basada en la cualidad de la blancura, ley general. Por ejemplo: todas las papas de esta bolsa son
en la semejanza entre las papas de la bolsa y las que éstán sobre blancas, estas papas fueron sacadas de esta bolsa, estas papas
!a mesa. son blancas. Como se observa en el ejemplo, este tipo de
La abducción es una inferencia que obedece al siguiente inferencia constituye un silogismo. La inferencia decluctiva
esquema:86 obedece al siguiente esquema:

Estas papas son blancas RESULTADO Todas las papas de esta bolsa son blancas REGLA
Todas las papas de esta bolsa son blancas REGLA Estas papas fueron sacadas de esta bolsa CASO
Estas papas fueron sacadas de esta bolsa CASO Estas papas son blancas RESULTADO

b. Inducción: "presupone que es verdad de todo un conjunto lo Peirce se opone al postulado positivista de la prillucía de la
que es verdad de un número de casos del mismo, tomados inducción en el proceso de conocimiento, pues la inducción no
aleatoriamente".:>7 Por ejemplo: estas papas fueron sacadas puede generar una idea nueva (ni tampoco la deducción). Por
II ello plantea que todas las ideas novedosas de la ciencia nacen
I gracias a la abducción, cuyo fruto es la postulación de una ley.
i
¡
1 85. Ver Peirce (1986: 70). Todo conocimiento, el científico pero también el cotidiano, cons-
1 86. Sobre la .'.bducción y los esquemas que representan los tipos de inferen- tituye para Peirce un proceso hipotético-deduetivo-experimental
._L__ --ch,-veF Bonfantini (987). compuesto de tres momentos a los que les corresponde un tipo
87. Ver Peirce (1988: 94). de inferencia: 1Q abducción, que plantea una l1ipótesis sin fuerza

I
_.~.
~~l"
..
~-;;;

'!
i
f

probatoria; 2 deducción, que extr.le de la hipótesis diversas con-


2
1
.. 1 "Hay una razón, una interpretación, una lógica, e:r el curso que
1
secuencias; 32 inducción, que pone a pllJeba dichas consecuen- sigue e! progreso científico, y esto prueb~l indiscutiblemente a
cias, con lo que se verifica o no la hipótesis. t los ojos de aquel que tiene percepciones de relaciones raciona-
PaD Peirce b opacidad de formular hipótesis, es decir, de ! les () significativas, que la mente dd hombre debe haber sido
producir abducciones, es una suerte de instinto en el hombre, lo puesta en el diapasón de la verdad de las cosas para descubrir
que da cuenta de que su mente está en annonía con la naturaleza: lo que descubrió",8~

"Lt ciencia modema fue consuuida siguiendo el modelo de Galileo,


quien la hizo \xL~arse en il lume nílturale. Este profeta verdadera-
mente inspi.rado había dicho que, entre dos hipótesis, había que
preferir la más simple C. . .) Sólo cuando una larga experiencia me La teoría de los signos de Peirce, en particular su noción de
obligó a danne cuenta de que cada nuevo descubrimiento probaba semiosis infinita, ha sido retomada por el post-estrl.lcturalismo. El
que me había equivocado, mientras que aquellos que habían com- crítico norteamericano ]onathan Culler ha caracterizado a este
prendido la mi.'Cima como la entendía Galileo habían develado el movimiento oponiéndolo al estrUcturalismo:
secreto, entonces se me cayó la venda de los ojos y mi mente se
despeltó a la resplandeciente luz del día que es la Hipótesis más "El estructuralismo se convielte en una serie de proyectos siste-
simple en el sentido de la m{15fácil y la más' natural, la que sugiere máticos y científicos -se define a la semiótica, en este sentido la
el instinto, la que hay que preferir, por la razón de que si el hombre sucesora del estructuralismo, como la 'ciencia' de los signos- y
no tiene una inclinación natural en almonía con la naturaleza, no los oponentes al esttucturalismo son diversos disidentes post-
tiene la menor 0pol1unidad de comprender la naturaleza. Numero- estructuralistas que afirman la imposibilidad tlnal de sus proyec-
sas pruebas de este hecho primero y positivo, que se refiere tanto a tos y exploraciones. En términos más simples: los estructuralistas
mis propios estudios como a 1<15investigaciones ajenas, me han toman a la lingüística como modelo y tratan de desarrollar 'gra-
contlmudo en esta opinión; y cuando llegue a exponerlas en un máticas' -inventarias sistemáticos de elementos y de sus posibi-
libro, su despliegue convencerá a todos. (. ..) e! hombre posee en lidades combinatorias- que explicarían la fonna y el significado
cielto grado un poder adivinatorio, primero o delivado, como el de de las obras literarias: los post-estructuralistas investigan la forma
una avispa o un ave, entonces se representan masiv:U11entecasos en que se subvielte este proyecto a causa de los funcionamien-
que demuesU":ll1que cielta confl:mza patticular en una hipótesis, tos propios de los textos, Los estructuralistas están convencidos
que no debe confundirse con una celteza dogmática, tiene un de que el conocimiento sistemático es posible; los post-
valor apreciable como signo de! valor de esta hipótesis".&! estt'ucturalistas afirman la imposibilidad de este conocimiento".90

La existencia misma del progreso científico es una pllJeba Uno de los mayores representantes del post-estructuralisl11o
para Peirce de que la mente del hombre ha sido puesta en cHapa- es el filósofo francés ]acques Derrida, quien en su libro De la
són con la verdad de las cosas:
gramat%gía apela a la teoña de los signos de Peirce parJ funda- Para Eco (998), Derrida realiza una lectura idealista e insatis~
mentar su propuesta filosófica, denominada deconstnlcción, y su factoria de Peirce, por lo que no se pueden considerJr equivalen-
consiguiente posición sobre la interpretación. tes la deriva deconstructivista y la semiosis infinita, ni tampoco
Derrida se opone a un concepto de interpretación que se plantear, como hacen algunos deconstructivistas, que ante la au-
basa en la idea de un significado definitivo atribuible a un texto, sencia de la intención del autor y del referente, la lectura es un
vinculado con la intención de un sujeto o con el referente que proceso de libre asociación "donde la voluntad de los intérpretes
representa. Por el contrario, un texto es concebido como una sacude los textos hasta darles la fom1a que sirva a sus propósitos".
máquina significan te que produce un infmito diferimiento del sig- Para fundamentar su cñtica a Derrida, Eco esgrime, entre otros, los
nificado, que nunca logra fijarse: cada significante del texto está siguientes argumentos:
en correlación con otro significante, de tal manera que nada que-
da fuera de la cadena significante, que procede ad infinitum. Un a. No es válido basarse en la teoría de Peirce para afinnar que
texto produce así una deriva infinita de interpretaciones, ninguna no existe nada fuera del texto, puesto que Peirce mismo sos-
de las cuales es concluyente. tiene que toda semiosis está ?eterminada por un objeto diná-
Derrida denomina "Iogocentrismo" y "metafísica de la presen- mico que es "la Realidad que de alguna manera contribuye a
cia" a la postura fLlosóficaque postula la existencia de un significado determinar al signo".
(denominado "trascendental") que pondña un término tranquilizante b. El interpretante final detiene, aunque sea provisoriamente, el
a la deriva del significante yal diferimiento del significado. Apelando proceso sin fin de la interpretación.
a Peirce, a su noción de semiosis infinita y a sus reflexiones sobre el c. Cualquier comunidad de intérpretes de un texto determina-
carácter de signo del objeto representado, Derrida sostiene que la do, pard poder ser la comunidad de intérpretes de ese texto,
"cosa misma" (el llamado "referente") es siempre un representamen
inserto en la cadena de semiosis ilimitada, lo que lo lleva a afmnacio- I debe aicanzar un acuerdo, aunque no definitivo y de manerd
falible, sobre el tipo de objeto del que se está ocupando.
nes extremas del tipo "No existe nada fuera del texto":

"Peirce va más lejos en dirección a lo que hemos denominado


anteriormente la des-eonstrucción de! significado traScendenal, el
1 d Desde que una comunidad concuerda sobre una interpretación
detem1ihada se crea un significado que, si no objetivo, es por lo
menos intersubjetivo y está privilegiado respecto de cualquier
otra intetpretación obtenida sin consenso de la comunidad.
cual, en uno u otro momento, pondría un término tranquilizante a e. La semiosis es virtualmente ilimitada, pero nuestras finalida-
la remisión de signo a signo. Hemos identificado ellogocentrismo des cognitivas organizan, encuadran y reducen esta serie in-
y la metafísica de la presencia como e! deseo exigente, poderoso, determinada e infinita de posibilidades. En el curso de un
sistemático e irreprimible de dicho significado trascendental. Aho- proceso semiótico nos interesa saber sólo lo que es relevante
ra bien, Peirce considera lo indefinido cle esta remisión como el en función de un determinado universo de discurso y acto de
criterio que permitiría reconocer que se trata de un sistema de comunicación.
signos. Lo que inaugura el mouimiento de la significación es lo que
hace imposible su interrupción. La cosa misma es un signo".91 Las remisiones a Peirce en los debates actuales en tomo de la
interpretación y de sus límites son una prueba de la vigencia y
fecundidad de su teoría de los signos. También lo es el hecho de
que semiólogos y analistas del discurso interesados en las relaciones
entre la ideología, la producción social de! sentido y la construc-
ción de la realidad, como Eliseo Verón, se remonten a Peirce para
fundamentar muchas de sus propuestas sobre esta problemática.

Ferdinand de Saussure es el fundador de la lingüística moder-


na y quien ha sentado las bases de la semiología, disciplina cuyo
objetivo es el estudio de los signos en e! seno de la vida social.
Saussure busca fundamentar la lingüística y definir su objeto de
estudio, la lengua, entendida como "sistema de signos que expre-
san ideas", comparable por ello "a la escritura, al alfabeto de los
sordomudos, a los ritos simbólicos, a las formas de cortesía, a las
señales militares, etc. Sólo que es el más importante cle todos
estos sistemas" CCLG, 43).92 Tal definición de la lengua presupone
la de signo lingüístico, la que a su vez remite a la de signo; de allí
que Saussure conciba la existencia de una ciencia, la semiología,
que nos enseñe "en qué consisten los signos y cuáles son las leyes
que los gobiernan" CCLG, 43).93
La lingüística es una parte de la semiología, que está referida
a los signos lingüísticos, de modo que "las leyes que la semiología
descubra serán aplicables a la lingüística" CCLG, 43). En efecto,

92. Todas las citas de Saussure provienen del Curso de lingüística geneml,
abreviado en CLG. El número que le sigue corresponde a la página de la
edición de Editorial Losada.
93. Saussure sostiene que la semiología "sería pa11e de la psicología social,
y por consiguiente de la psicología general".

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para Saussure el problema lingüístico es e.<>encialmentesemiológico'


por ello si se quiere "descubrir la verdadera naturaleza de laclen~
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que las ideas preexisten a los signos lingüísticos. Veamos enton-
ces qué afirma Saussure:
gua, hay que empezar a considerada en lo que tiene de común
con todos los otros sistemas de! mismo orden" CCLG, 44). A su 1 "La unidad lingüística es una cosa doble, hecha con la unión de
dos términos (oo.) Lo que el signo une no es una cosa y su
'vez, porque la lengua está integrada por signos enteramente arbi-
tI"ariosy es el más complejo y el más extendido de los sistemas de
expresión, pard Saussure "la lingüística puede erigirse en modelo
general de toda semiología, aunque la lengua no sea más que un
I nombre, sino un concepto y una imagen acústica. La imagen
acústica no es el sonido material, cosa puramente física, sino su
huella psíquica. (. ..) El carácter psíquico dll nuestras imágenes
acústicas aparece claramente cuando observamos nuestra len-
sistema particular" CCLG,44).
gua materna. Sin mover los labios ni la lengua, podemos hablat:-
La importancia de la perspectiva de Saussure sobre la se-
nos a nosotros mismos o recitamos mentalmente un poema (...)
miología consiste en afirmar la fecundidad del modelo de la len-
El signo lingüístico es, pues, una entidad psíquica de dos caras,
gua para las investigaciones futuras sobre todos los sistemas de
que puede representarse por l~ siguiente figura:
signos; de allí la pertinencia de exponer en una introducción al
estudio de los signos los conceptos básicos planteados por
Saussure para la lingüística. Dichos conceptos se articulan en
pares de opuestos Csignificado-significante, lengua-habla, muta-
bilidad-inmutabilidad, sincronía-diac.fonía, relaciones sintagmáticas-
relaciones asociativas) que toman el pensamiento de Saussure
marcadamente dicotómico y binario.
Saussure fue profesor de lingüística general en la Universidad
de Ginebra, donde dictó tres cursos durante 1906-1907, 1908-
1909 Y 1910-1911. Su obra capital, e! Curso de lingüística gene-
Estos dos elementos están íntimamente unidos y se reclaman
ral, publicada en 1916, no fue escrita por él sino por sus discípu-
recíprocamente. Ya sea que busquemos el sentido de la palabra
los Charles BalIy y Albert Sechehaye, sobre la base de las notas
latina arbor o la palabra con que el latín designa el concepto de
personales entregadas por su viuda y los apuntes tomados por sus
alumnos en particular del tercer curso. Basándonos en ese texto, a 'árbol', es evidente que

continuación presentamos las propuestas principales de Saussure


sobre el estudio de la lengua.

Saussure se opone a que se considere el signo lingüístico como


una entidad unitaria, entendida como el nombre de una cosa, lo
-- que implicada concebir a la lengua como una nomencIaturd (una
lista de términos que se corresponden con las cosas) y suponer
las vinculaciones consagradas. por la lengua son las únicas que por ejemplo, se expresaría como el conjunto integrado por
nos aparecen confomles a la realidad, y descartamos cualquier 'animal', 'mamífero', 'canino', 'masculino'; la imagen acústica a él
otra que se pudiera imaginar (...) Y proponemos conservar la asociada también es psíquica, pues, como afirma Saussure, "no es
palabra signo para designar el conjunto, y reemplazar concepto el.,:,onido", sino el recuerdo del ':'anida,
e imagen acústica respectivamente con significado y significante; El signo lingüístico así definido posee dos características pri-
estos dos últimos términos tienen la ventaja de señalar la oposi- mordiales, enunciadas por Saussure en dos principios.
ción que los separa, sea entre ellos dos, sea del total de que
fomlan parte" (CLG, 91-93).

Saussure acentúa que el signo lingüístico es una entidad biplánica,


integrada por dos planos (significado y significante), de modo que El signo lingüístico es arbitrario, lo cual significa que la unión
ninguno de los dos planos tomados aisladamente conforma un sig- entre el significado ye! significante es inmotivada, es decir, pura y
no: es la unión del significado y e! significante que lo constituye. exclusivamente convencional. Es de resaltar que la definición de
Para que sus alumnos entendieran mejor sus enseñanzas, Saussure arbitrariedad se refiere únicamente a la relación entre el plano del
utilizó múltiples analogías que comparan lo que sucede en la len- signiflcante y el de! significado, sin remisión al objeto al que e!
gua con otros campos. En este caso sostiene: signo representa. En efecto, Saussure afirma:

"Muchas veces se ha comparado esta unidad de dos caras con la "El lazo que une el significante al significado es arbitrario; o
unidad de la persona humana, compuesta de cuerpo y alma. La bien, puesto que entendemos por signo el total resultante de la
comparación es poco satisfaL'toria. Más acertadamente se podria asociación de un significante con un significado, podemos decir
pensar en un compuesto químico, el agua, por ejemplo: es una más simplemente: el signo lingüístico es arbitrario.
combinación de hidrógeno y de oxígeno; tomado aparte, ninguno Así, la idea de sur no está ligada por relación alguna interior con
de estos dos elementos tiene las propiedades del agua" (CLG, 127), la secuencia de sonidos s-u-r que le sirve de significame; podna
estar representada perfectamente por cualquier ocra secuencia
Saussure hace hincapié en la relación de interdependencia de sonidos. Sirven de prueba las diferencias entre la~ lenguas y
entre el significante y el significado: referimos a un significante la existencia misma de lenguas diferentes C..)
implica, necesariamente, postular la existencia de un significado La palabra arbitrario necesica también una observación. No debe
al que está asociado. Asimismo, es importante destacar que el dar idea de que el significame depende de la libre elección del
signo lingüístico es una unidad de naturaleza psíquica, pues am- hablante (ya veremos luego que no está en manos del individuo
bos planos también lo son. El concepto está archivado en la men- el cambiar nada en un signo una vez establecido por un grupo
te de los hablantes de una lengua, y puede ser descripto como un lingüístico); queremos decir que es inmotivado, es decir, arbitra-
haz de elementos mínimos de significado (que la semántica es- rio con relación al significado, con el cual no guarda en la rea-
tructural denominó semas),94 de modo que el concepto "perro", lidad ningún lazo natural" (CLG, 93-94).
i
I

___________
.. 1_
Saussure aclara que lo que se denomina símbolo, a diferencia
del signo lingüístico, "tiene por carácter el ser nunca completamente
arbitrario" (CLG, 94) porque siempre hay algo de vínculo natuml, que le están asociados. diez. nueve. veintinueve
por ejemplo.
es decir de motivación, entre el significante y el significado. El e ..); tomados separadamente, diez y nueve están en las mismas
símbolo de la justicia, una balanza. por ejemplo, no puede ser condiciones que veinte. pero diecinueve presenta un caso de
n:emplazado por cualquier otro. como un carro, pues entre la motivación relativa. Lo mismo sucede con peral, que evoca la
balanza (plano del significante) y la justicia <plano de! significado) palabra simple pera, y cuyo sufijo -al hace pensar en rosal,.fmtal,
existe una relación motivada. etc.; nada de eso ocurre con cerezo.ji-esno. haya. etc." <eLG. 155).
A partir de esto, Saussure considera dos posibles objeciones
que podrían hacerse al principio de la arbitrariedad del signo lin- Saussure plantea entonces que la arbitrariedad es una cues-
güístico. En primer lugar, podría afmnarse que en las onomatopeyas, tión de gí..ldos, pero insiste en que, cuando aparece, la motivación
como tic-taco glu-glu, hay un lazo natural entre el significan te y en la lengua nunca es absoluta y que los elementos que compo-
el significado; en segundo lugar, lo mismo podría afirmarse de las nen dichas palabíds (diez, nueve, pera. etc.) son completament~
interjecciones, como ¡ay!, que parecen dictadas por la naturaleza. arbitrarios, es decir, inmotivados. Por eso se refiere a lo arbitrario
Saussure refuta estas posibles objeciones sosteniendo que: absoluto (como diez y nueve) y a lo arbitrario relativo (como
diecinueve) en el conjunto de los signos de una lengua.
a. Las onomatopeyas y las interjecciones son escasas y de im- Verón (1993) analizó e! Curso de lingüística general como
portancia secundaria en una lengua. texto fundador de la lingüística moderna y destacó la deuda que
b. Tal\to en unas como en otras intervienen convenciones que la noción de arbitrariedad de Saussure tiene con el pensamiento
determinan que no sean las mismas en las diferentes lenguas, del sociólogo Émile Durkheim. quien en su libro Les formes
lo que vuelve su origen simbólico, natural. en parte dudoso. A élementaires de la vie réligieuse presenta una concepción de lo
la onomatopeya de! español guau guau, por ejemplo, le co- simbólico como algo que reposa sobre relaciones arbitrarias, no
rresponde en francés auaoua yeo alemán wauwau; a la in- naturales, entre el símbolo y lo que él representa.95
terjección de! español ¡ay! le corresponde en francés are! y
en alemán au/
c. En el caso de las onomatopeyas, una vez introducidas en la
lengua, quedan más o menos sujetas a la evolución fonética, Saussure se interroga sobre la posibilidad de que, una vez
morfológica, etc., que sufren las otras palabras, lo que es una establecida la semiología, incopore a su estudio los sistemas de
prueba de que han perdido su carácter simbólico para adqui- signos enteramente naturales, como la pantomima. Aunque con-
rir e! de! signo lingüístico en general, que es inmotivado. cede que esto sea posible, hace hincapié en que dicha ciencia
deberá focalizar los sistemas de signos basados en la arbitariedad,
Sin embargo, en otra parte de! CLG, Saussure afim1a que e! que son para él los que mejor realizan el procedimiento
principio fundamental de lo arbitrario del signo no impide recono-
cer que en algunos casos el mecanismo de formación de palabras
95. Se observa que Durkheim, cuando se refiere a la arbitrariedad conside-
hace intervenir en los signos cierto grado de motivación:
ra la relación con el objeto, mientras que Sallssure se limita a 1;\ relación
interna entre el significante y el significado del signo. Por otra parte, Saussure,
"Asrveínte es inmotivado, pero diecinueve no lo es en el mismo a diferencia de DlIrkheim. usa el rénnino símbolo en los casos en que hay
grado, porque evoca los términos de que se compone y otros motivación en dicha rdación.
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semiológico. Por eso la lingüística, que estudia signos completa- arbitrarios y otros no. Por otra parte, Eco distingue entre aquellos
mente arbitrarios, puede ser unmoclelo general para la nueva signos en los que la convención interviene desde la producción,
ciencia que postula. como en las palabras, los sistemas de señalización, etc., y aquellos
Saussure nos dice que "todo medio de expresión recibido de en los que la convención interviene sólo en la lectura, en la inter-
una sociedad se apoya en principio en un hábito colectivo o. lo pretación. Los fenómenos naturales, como una nube negra que
que viene a ser lo mismo, en la convención" (CLC, 94), aunque significa "lluvia próxima", no son producidas convencionalmente,
puedan distinguirse diversos grados de motivación. Los signos pero se transforman en signos cuando un aprendizaje cultural,
de cortesía, ejemplifica, están dotados con frecuencia de cierta cuando un sistema de convenciones les asigna un significado.
expresividad natural o motivación (piénsese en los chinos, que
saludan a su emperador postrándose nueve veces ante él), pero
no están menos fijados por una regla que obliga a emplearlos.
La arbitrariedad, entonces, es otra vez planteada por Saussure
como una cuestión de grados, que son indirectamente proporcio- El significante del signo lingüístico, por ser de naturaleza acús-
nales a la motivación: cuanto más motivados son los signos menos tica, "se desenvuelve en el tiempo únicamente y tiene los carac-
arbitrarios son, y viceversa. El signo lingüístico, puramente con- teres que toma del tiempo: a) representa una extensión, y b) esa
vencional e inmotivado, es completamente arbitrario; pensemos, extensión es mensurable en una sola dimensión; es una línea"
en cambio, en la señal caminera que consiste'en la imagen de una (CLC, 95). Saussure afirma que si bien este principio es evidente,
vaca y que significa "animales sueltos", ¿es completamente arbi- no se ha apreciado su importancia, equiparable a la del primer
traria? No lo es, puesto que la unión entre el significante (la ima- , principio, dado que todo el mecanismo de la lengua depende
gen de la vaca) y el significado ("animales sueltos") está basada también de la linealidad del significante.
en algo más que en una convención, hay motivación: la vaca es Los elementos del significante lingüístico se presentan uno
u.n animal que suele aparecer en una ruta rodeada de campos y tras otro, forman una cadena, a diferencia de "los significantes
este es un buen motivo para que integre el significante de una I visuales (señales marítimas, por ejemplo), que pueden ofrecer
señal que significa "animales sueltos". complicaciones simultáneas en varias dimensiones" (CLC, 95).
Eco (988) hace hincapié en que arbitrario no quiere decir Pero, ¿cuáles son estos elementos que componen el significante
exactamente lo mismo que convencional, pues arbitrario -diji- lingüístico, es decir la imagen acústica? Se trata de los fonemas,
mas- es lo pura y exclusivamente convencional, es decir, lo in- definidos posteriormente a Saussure como unidades mínimas y
motivado. Para que haya un signo, aclara Eco, siempre debe haber autónomas del plano de la expresión cuyo contraste permite
una relación instituida entre un significante y un significado sobre distinguir significados.
la base de una convención establecida por un código.96 De este En efecto, los fonemas no poseen en sí mismos un significa-
modo, todos los signos son convencionales, pero algunos serán do, pero el contraste entre ellos permite distinguido. Tomemos
como ejemplo los siguientes signos:

96, Eco (1988: 172) define al código como "la regla de emparejamiento de paso
elemenros de la expresión con elementos dd. contenido, después de haber peso
organizado en sistema formal ambos planos", piso
Ellos poseen diferentes significados gracias a la oposición en- el circuito sea completo. Sean. pues, dos personas, A y S, en
tre lal, lel e IV, que en tanto unidades autónomas reaparecen en conversación:
otros signos. Los fonemas tienen una naturaleza psíquica, pues
son un conjunto de rasgos distintivos -explicaremos más adelante
esta noción al referimos al concepto de ualor- que están archiva-
dos en la mente de los hablantes de una lengua, integrada por un
sistema fonológico particular.

El punto de partida del circuito está en el cerebro de uno de


Influido por el interés positivista en deslindar las ciencias, ellos, por ejemplo en el de A, donde los hechos de conciencia
Saussure reflexiona sobre cuál es el objeto de estudio propio de la que llamaremos conceptos se,hallan asociados con las represen-
lingüística y afirma que lejos "de preceder e/ objeto al punto de taciones de los signos lingüísticoso imágenes acústicas que sir-
vista, se diría que es el punto de vista el que crea al objeto" (CLG, ven a su expresión. Supongamos que un concepto dado desen-
36). Esta operación realiza Saussure cuando recorta dentro de/len- cadena en el cerebro una imagen acústica correspondiente: éste
guaje el que será el objeto de estudio de la lingüística: la lengua. es un fenómeno enteramente psíquico, seguido a su vez de un
En efecto, Saussure afirma que la lengua no es igual al lengua- proceso fisiológico: el cerebro transmite a los órganos de la
je, sino sólo una parte de él, aunque esencial. El lenguaje en tanto fonación un impulso correlativo a la imagen; luego las ondas
tal no puede constituir un objeto de estudio puesto que tomado sonoras se propagan de la boca de A al oído de B: proceso
en su conjunto: puramente físico. A continuación el circuito sigue en B un orden
inverso: del oído al cerebro, tr,msmisiónfisiológicade la imagen
"Ellenguaje es multiforme y heteróclito; a caballo entre diferen- acústica; en el cerebro, asociación psíquica de esta imagen con
tes dominios, a la vez físico, fisiológico y psíquico, pertenece el concepto correspondiente. Si S habla a su vez, este nuevo
además al dominio individual y al dominio social; no se deja acto seguirá -de su cerebro al de A- exactamente la misma mar-
clasificar en ninguna de las categorías de los hechos humanos, cha que el primero y pasará por las mismas fases sucesivas que
porque no se sabe cómo desembrollar su unidad" (CLC, 37). representamos en el siguiente esquema:

Para deslindar la lengua, objeto homogéneo, en el conjunto


heterogéneo de/lenguaje, Saussure parte de la descripción del
circuito del habla, es decir, del circuito de la comunicación:
c. Comepto
i. IT714fI~ acúJti:~
"Para hallar en el conjunto del lenguaje la esfera que corres-
ponde a la lengua, hay que situarse ante el acto individual que
-pern).ite reconstituir el circuito de la palabra. Este acto supone
por lo menos dos individuos: es el mínimum exigible para que
¡
. ....:.¡ La lengua no es una función del sujeto hablante, es el producto
Es necesario añadir una facultad de asociación y de coordina- l que el individuo registra pasivamente: nunca supone premedita-
ción, que se manifiesta en todos los casos en que no se tr.lte 1
¡ ción, y la reflexión no interviene en ella más que paca la activi-
nuevamente de signos aislados; esta facultad es la que desempe-
dad de clasificar.
ña el primer papel en la organízación de la lengua como sistema.
El habla es, por el contrario, un acto individual de voluntad y
Pero para comprender bien este papel, hay que salirse del acto
de inteligencia, en el cual conviene distinguir: l°, las combina-
individual, que no es más que el embrión del lenguaje, y enca-
ciones por las que el sujeto hablante utiliza el código de la
rarse con el hecho social.
lengua con miras a expresar su pensamiento personal; 2°, el
Entre todos los individuos así ligados por el lenguaje, se estable-
mecanismo psicofísico que le permita exteriorizar esas combi-
cerá una especie de promedio: todos reproducirán -no exacta-
naciones" (eLG, 39-41).
mente- los mismos signos unidos a los mismo conceptos.
¿Cuál es el origen de esta cristalización social? ¿Cuál de las dos
La caracterización que hace Saussure de la lengua y del habla
partes del circuito puede ser la causa? Pues lo más probable es
puede ser sintetizada en el siguiente cuadro:
que no todas participen igualmente.
La parte física puede descartarse desde un principio. Cuando oímos
hablar una lengua desconocida, percibimos bien los sonídos, pero,
LE..1'\GUA HABLA
por nuestra incomprensión, quedamos afuera del hecho social.
Objeto homogéneo Objeto heterogéneo
La parte psíquica tampoco entra en juego en su totalidad: el lado
Fenómeno psíquico Fenómeno psíquico, ftsiológico
ejecutivo queda fuera, porque la ejecución jamás está a cargo
y físico
de la masa, siempre es individual, y siempre el individuo es su
Hecho social Acto individual
árbitro; nosotros lo llamaremos el habla (parole).
El individuo la registra
Lo que hace que se fom1en en los sujetos hablante s acuñaciones
pasivamente Acto de voluntad
que llegan a ser sensiblemente idénticas en todos es el funciona-
miento de las facultades receptiva y coordinativa. ¿Cómo hay
Código I Uso individual del código

que representarse este producto social para que la lengua apa-


rezca perfectamente separada del resto? Si pudiéramos abarcar
Saussure acentúa que la lengua es la parte social dellen-
la suma de las imágenes verbales almacenadas en todos los indi-
guaje y que sólo existe en virtud de una especie de contrato
viduos, entonces nos toparíamos con el lazo social que constitu-
establecido entre los miembros de la comunidad; el individuo
ye la lengua. Es un tesoro depositado por la práctica del habla
por sí solo no puede crearla ni modificarla y tiene necesidad de
en los sujetos que pertenecen a una misma comunidad, un sis-
un aprendizaje para conocer su funcionamiento. Asimismo,
tema gramatical virtualmente existente en cada cerebro, o, más
destaca que la lengua, no menos que el habla, es un objeto de
exactamente, en los cerebros de un conjunto de individuos, pues
naturaleza concreta, los signos lingüísticos por ser psíquicos no
la lengua no está completa en ninguno, no existe perfectamente ..
son abstracciones, dado que las asociaciones entre significantes
más que en la masa.
y significados, ratificadas por el consenso colectivo, y cuyo con-
Al separar la lengua del habla (langue el paro/e), se separa a la
junto constituye la lengua, son realidades que tienen su asiento
vez: '1°, lo que es social de lo que es individual; 2°, lo que es
en el cerebro.
esencial de lo que es accesorio y más o menos accidental.
::.~
::1---
,
"

Por otra p:lIte, Saussure aclara que existe una interdepen- decir, descrito por una revista de modas a través de! lenguaje
dencia entre la lengua yel habla. La lengua es necesaria para articulado, no existe, por así decirlo, 'habla': es una Lengua en
que el habla sea inteligible y produzca todos sus efectos, pero el estado puro. Según e! esquema de Saussure, una lengua sin
habla es a su vez necesaria para que la lengua se establezca Habla resultaría impensable; si, por el contrd.rio.esto resulta aquí
(históricamente, el hecho de habla precede siempre a la len- posible se debe a que la lengua de la Moda no procede de la
gua); oyendo a los otros es como cada uno aprende su lengua 'masa hablante', sino de un grupo de decisión, que elabora vo-
materna, que no llega a depositarse en nuestro cerebro más que luntariamente e! código y, por otro lado, a que la abstracción
al cabo de innumerables experiencias. Finalmente, el habla es la inherente a toda lengua ha sido materializada, en este caso, bajo
que hace evolucionar a la lengua. la forma de lenguaje escrito: e! vestido de moda (escrito) es la
Saussure no descarta que se pueda estudiar el habla, el uso indi- lengua a nivel de la comunicación verbal. En e! vestido fotog~a-
vidual de la lengua, en lo que concede podría denominarse una lin- fiado (suponiendo, para simplificar, que no vaya acompañado
güística del habla, pero la sitúa en un lugar secunclario y subordinado de una descripción verbal) la Lengua emana siempre de!fashion-
a lo que denomina "lingüísticapropiamente dicha", o la lingüísticaen group, pero no se nos da ya en su abstracción, ya que el vestido
tanto ciencia primera, cuyo objeto de estudio es la lengua. fotografiado aparece siempre 'sobre una mujer individual. Lo que
Verón (1993) ha remarcado que el Curso de lingüística gene- hallamos en la fotografía de moda es un estado semi-sistemático
ral es "completamente extraño a toda concepción comunicacional del vestido; en efecto, por una parte, la Lengua de la moda debe
del lenguaje" (Saussure parte del circuito de la comunicación, que inferirse en .este caso de un vestido pseudo-real y, por otra parte,
da cuenta del habla, sólo para deslindar la lengua). Por otra parte, la persona que lleva e! vestido (la modelo fotografiada)es, si así
sostiene que el "carácter involuntario de la lengua, la pasividad de puede decirse, un individuo normativo, elegido en función de
los sujetos hablantes, la imposibilidad de estos últimos para cam- su generalidad canónica y que, por ello, representa una 'pala-
biar nada, todo esto remite a la sociología de Durkheim", quien bra' cristalizada, privada de cualquier tipo de libertad
"elaboró con mayor detalle todo lo concerniente a la naturaleza combinatoria. Es decir, como ya había apuntado Tl1lbetzkoy,en
'involuntaria' de los hechos sociales: exterioridad, sujeción, impo- el vestido puesto (o real) volvemos a encontrar la distinción clá-
sición del exterior sobre los individuos". sica entre lengua y habla: la Lengua 'vestimentaria' está constitui-
da: 1) por las oposiciones de elementos, partes o 'detalles' cuya
variación detemlina un cambio del sentido (llevar una boina o
11.2.1 La lengua y el habla en otros sistemas un sombrero de copa no tiene el mismo significado);2) por las
semiológicos reglas que determinan la asociación de los elementos en su dis-
posición a lo largo del cuerpo o unos sobre otros. El habla
Barthes 0971: 29), siguiendo la propuesta de Saussure de to- 'vestimentaria' comprende todos los fenómenos de fabricación
mar como modelo a la lingüística para el estudio de cualquier siste- anómica (en nuestra sociedad ya casi no quedan) o de presen-
ma de signos, aplicó, entre otros, al sistema del vestido los concep- cia individual (corte de! vestido, grado de limpieza, de uso, ma-
tos de lengua y habla. De esta manera afirma: nías personales, libre asociación de los distintos elementos)".

"Es-r:lecesariodistinguir aquí tres sistemas diferentes, según la Asimismo, Barthes aplica los conceptos de lengua y habla al
sustan~ia inherenre a la comunicación. En el vestido escrito, es sistema de la comida:
"Consideremos ahora otro sistema de signos: la alimentación. parcialmente en el caso de la comida, para la mayoría de los de-
No será difícil hallar aquí la distinción saussureana. La lengua más sistemas semiológicos la lengua está elaborada no por la "masa
culinaria está constituida: 1) por las reglas de exclusión (tabúes hablante", sino por un grupo de ciecisión (el caso de la moda lo
ilustra claramente). Por otro lado, en el lenguaje existe una gran
que todavía han de determinarse (del tipo, por ejemplo, de: desproporción entre la lengua, un conjunto finito de reglas, y las
salado! azucarado); por las reglas de asociación, ya se:t simul- "hablas", que son prácticamente infinitas. En la comicb. hay toda-
táneas (a nivel de un manjar) o sucesiva (a nivel del menú); 3) vía una importante variación combinatoria a nivel del habla, pero
por los protocolos en uso, que quizá funcionen como una en los otros sistemas semiológicos la amplitud de las variaciones
especie de retórica culinaria. En lo que respecta al 'h:tbla' cu- combinatorias y de las libres asociaciones de elementos es débil,
lin:tria, sumamente rica, comprende todas las variaciones per- es decir, el habla es "pobre".
sonales (o familiares) ele preparación y asociación (se podría
considerar la cocina de una familia, que subyace a un cierto
número de costumbres, como idiolecto). El lvfenú, pongamos 11.3Inmutabilidad y mutabilidad
. ,
del signo
por caso, ejemplifica muy bien la función de la lengua y dd
habla: cada menú se constituye con referencia a una estructura
(nacional, regional y socia!), pero esta estructura se llena de
distinta forma según los días y los usuarios; exactamente igual Saussure sostiene que con relación a la idea que representa,
que una 'forma' lingüística se llena a partir de las libres varia- el significante aparece elegido libremente, pero que con relación
ciones y combinaéiones que necesita un locutor para un deter- a la comunidad lingüística que lo usa no es libre, es impuesto. Es
minado lenguaje. La relación entre la lengua y el habla seria en como si se le dijera a la lengua "elige", pero ai1adiendo "será ese
este caso bastante similar a la que hallamos en el lenguaje: es, signo y no otro signo" (CLG, 97). No sólo un individuo es incapaz
a. grandes rasgos, el uso, es decir, una especie de sedimenta- de modificar la elección hecha, sino que la masa misma no pue-
ción de las palabras, lo que constituye la lengua culinaria. Sin de ejercer su poder sobre una sola palabra: está atada a la len-
embargo, los fenómenos de innovación individual (recetas in- gua tal cual es. Por eso la lengua no puede equipararse a un
ventadas) pueden adquirir un valor institucional. Contrariamente contrato puro y simple, pues constituye una ley admitida por
a lo que sucede con el sistema del vestido, aquí falta la acción la comunidad como una cosa que se sufre, no como una regla
de un gnlpo de decisión: la lengua culinaria se constituye úni- libremente consentida.
camente a partir ele un uso ampliamente colectivo o de un La lengua siempre se nos aparece como una herencia de una
'habla' puramente individual". época precedente, como un producto recibido de las generacio-
nes anteriores que hay que tomar tal cual es. De allí que el proble-
Barthes remarca que la extensión semiológica de los concep- ma del origen del lenguaje ni siquiera deba ser planteado para
tos de lengua y habla plantea ciertos problemas. Por un lado, en lo Saussure, pues "el único objeto real de la lingüística es la vida nor-
que respecta a la dialéctica entre la lengua y el habla. Dentro del mal y regular de una lengua ya constituida" (CLG, 97). ¿Pero por
I
! sistema lingüístico, en la lengua no se incorpora nada que antes qué el factor histórico de la transmisión de la lengua la domina
~~"-"-'------,---.---.- -----tio liayastdoprobado en el habla y, de modo recíproco, el habla enteramente excluyendo todo cambio lingüístico general y súbito?
1, :: es posIble si no está basada en el resmo de la lengua. saIvo Saussure da varias repuestas a este interrogante:
El carácter arbitrario del signo: para que algo sea cuestiona-
do es necesario que se base en una norma razonable, pero
esto no sucede en la lengua porque es un sistema arbitrario
de signos.
La multitud de signos necesarios para constituir cualquier len- "El tiempo, que ~egurd la continuidad de la lengua, tiene otro
gua: un sistema de signos compuesto de pocOs elementos efecto, en apariencia contradictorio con el primero: el de alterdr
puede ser reemplazado por otro, pero los signos de una len- más o menos rápidamente los signos lingüísticos, de modo que
gua son innumerables. en cierto sentido, se puede hablar a la vez de la inmutabilidad y
El carácter demasiado complejo del sistema: el sistema de la de la mutabilidad del signo" (CLG, 100).
lengua es un mecanismo complejo que sólo se puede com-
prender con la reflexión, por lo que hasta quienes hacen uso En verdad, ambos hechos son solidarios, el signo está en'
cotidiano de ella ignoran profundamente el sistema que la condiciones de alterarse porque se continúa' en el tiempo. El
constituye. Como la masa es incompetente para transformar principio de alteración se funda en el principio de continuidad,
la lengua, sería necesaria la intervención de especialistas, pues la infidelidad al pasado eS sólo relativa, de modo que
gramáticas, lógicos, etc., pero Saussure sostiene que las siempre domina "la materia vieja". Para Saussure, la continui-

, injerencias de este tipo no fueron exitosas.


La resistencia de la inercia colectiva a toda innovación lingüís-
dad del signo en el tiempo, unida a la alteración en el tiempo,
es un principio de la semiología general, que se confirma, por
ejemplo, en los sistemas de escritura, en el lenguaje de los
i tica: constituye la respuesta de más peso para Saussure. Las
r otras instituciones sociales, como los ritos religiosos o las pres-
cripciones de un código, nunca ocupan más que a cierto nú-
sordomudos, etc.
Cualesquiera sean los factores de alteración, siempre condu-

I
L
mero de individuos a la vez y durante un tiempo limitado; la
lengua, por el contrario, es usada por los individuos el día en-
tero, está extendida en toda la masa, es m::mejada por ella. Esto
cen a un desplazamiento de la relación entre el significado y el
significante. En latín el verbo necare, "matar", por ejemplo, ha
dado en francés no.ver; "ahogar", y en español anegCl1~donde se
1 hace que la lengua sea la institución que menos se presta a las observa que se modificó tanto la imagen acústica como el con-

L
L
iniciativas, pues la masa es percibida por Saussure como un
factor de conservación, como algo naturalmente inerte.
cepto, es decir, que hubo un desplazamiento en la relación entre
el significado y el significante. .

r¡ Para Saussure existe un vínculo entre la convención arbitra-


La incapacidad de la lengua en defenderse contra los factores
que desplazan dicha relación es una consecuencia de la arbitrarie-
¡
i ria, en virtud de la cual es libre la elección que une un significante dad del signo lingüístico, puesto que ésta plantea teóricamente la

i con un significado, y el tiempo, gracias al cual la elección se libertad de poder establecer cualquier posible relación entre la
materia fónica y las ideas. La lengua se diferencia en esto de todas
i1 haya ya fijada. Porque el signo es arbitrario no conoce otra ley
que la de la tradición, y precisamente por fundarse en la tradi- las otras instituciones sociales (l<Jscostumbres, las leyes), en las
I ción puede ser arbitrario. que en mayor o menor medida existe "una acomodación necesa-

......
-J--- ria entre los medios empleados y los fines perseguidos", es decir,
una relación en la que está presente, con menor o mayor intensi-
dad, la motivación.
.~

Para que la lengua se altere son necesarios dos factores, el identidad en sí mismos, sino que sólo pueden ser caracterizados a
tiempo y la masa hablante. Si se tomara la lengua en el tiempo', partir de las relaciones opositivas con los otros elementos del
sin la masa hablante, probablemente no se registraría ninguna al- sistema. En efecto, el valor es la relación de oposición de un
teración; inversamente. si se considerara la masa hablante sin el elemento de b lengua con los otros que lo rodean, de modo que
tiempo no se vería el efecto de las fuerzas sociales que operan ese elemento es lo que los otros no son. Lo que importa de los
sobre la lengua. elementos son sus diferencias con los otros, puesto que ellas
El siguiente esquema diseñado por Saussure sintetiza su pro- permiten delimitados, de allí que Saussure conciba a la lengua
puesta sobre la inmutabilidad y la mutabilidad: como un sistema de diferencias.
Saussure sostiene que para entender por qué la lengua es un
i
1 sistema de valores.puros, basta considerar los dos elementos que
,i ~
i entran en juego en su funcionamiento: las ideas y los sonidos. El
I pensamiento en sí mismo, antes de las segmentaciones operadas
I por la lengua, es como una nebulosa en la que no se pueden
¡ reconocer conceptos: es una masa amarfa, carente de toda forma
I y organización. Por otra parte, los sonidos por sí mismos también
están indiferenciados. La lengua realiza una serie de subdivisiones
Masa
contiguas en el plano indefmido de las ideas confusas (A) y sobre
hablante

...lI
el plano no menos indeterminado de los sonidos (B). Saussure
representa esto con el siguiente esquema:

I ·
I
.

. B'
I •
·
I
·
1

¡
I • : • t ,

"Ya ahora la lengua no es libre, porque el tiempo permitirá a las


fuerzas sociales que actúan en ella desarrollar sus efectos, y se .1
!1 ~
llega al principio de continuidad que anula la libertad. Pero la : : : : i :
i
continuidad implica necesariamente la alteración, el desplaza-
miento más o menos considerable de las relaciones" CGLG,104).
I
r ~'
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: ~ . ~.

I :

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I
fA:
• •
:
• •
I

La lengua sirve así como una intermediaria entre el pensa-


1104.1La lengua como pensamiento organizado en 1 miento y el sonido, deslindando unidades recíprocas en el plano
la materia fónica del pensamiento (A) y en el plano del sonido (B): en el primero
1,
¡ delimita conceptos (ideas), en el del sonido imágenes acústicas.
'-'~Para?aussure, concebir la ~ngua como un sistema de valores .1 Ambas unidades constituyen, pues, un signo lingüístico. La combi-
r
implica afim1ar que los elementos que la integran no poseen una nación entre aquellos dos órdenes que provoca la lengua produce
una fom1a, no una sustancia,97 pues la lengua "da forma", organiza, ¿cómo es que el valor, así definido, se confundiría con la signi-
crea un sistema en aquello que estaba amorfo, desorganizado. Y, ficación, es decir, la contraparte de la imagen auditiva? Parece
fundamentalmente, la lengua es una forma porque las unidades imposible equipar.lr las relaciones figuradas aquí por las flechas
que deslinda no pueden ser consider3.das en sí mismas, como horizontales con las que están representadas en la tigura ante-
elementos aislados, sino dentro del sistem3. que ella organiza. rior por las flechas verticales C..)
La lengua, al segmentar las unidades en el plano del pensa- Para responder a esta cuestión, consignemos prin1ero que, in-
miento y las unidades en el plano de! sonido, establece un siste- cluso fuera de la lengua, todos los valores parecen regidos por
ma de oposiciones en e! que dichas unidades pueden ser identifi- ese principio p.lradójico. Los valores están siempre constituidos:
cadas. Saussure remarca que la "segmentación de unidades recí- 1º. Por una cosa desemejante susceptible de ser trocada por otra
procas, la elección que se decide por tal porción acústica para tal cuyo valor está por determinar.
idea es perfectamente arbitraria" (CLG, 137) Y que esto es así 2º. Por cosas similares que se pueden comparar con aquella
porque las unidades sólo son identificadas dentro de un sistema cuyo valor está por ver.
de valores enteramente relativos. De esta manera, las nociones Estos dos factores son necesarios par.! la existencia de un valor.
de arbitrariedad y de valor son correlativas. Así, parJ. determinar el valor 'de una moneda de cinco francos
hay que saber: 12 que se la puede trocar por una cantidad deter-
minada de una cosa diferente, por ejemplo, de pan; 22 que se la
11.4.2 El valor lingüístico considerado en su aspecto puede comparar con un valor similar del mismo sistema, por
conceptual ejemplo, una f10neda de un franco, o con una moneda de otro
sistema similar (un dólar, etc.). Del mismo modo una palabra
puede trocarse por algo desemejante: una idea; además, puede
compararse con otra cosa de la misma naturaleza: otra palabr.l.
"Puesto que la lengua es un sistema en donde todos los términos Su valor, pues, no estará fijado mientras nos limitemos a consig-
son solidarios y donde el valor de cada uno no resulta más que nar que se puede 'trocar' por talo cual concepto, es decir, que
de la presencia simultánea de los otros, según este esquema: tiene tal o cual significación; hace falta comparada <;on otros
valores similaf'~s, con las otras palabras que se le pueden opo-
ner. Su contenido no está verdaderamente determinado más que

itJndo,@igntlO.@Signdo.
.•..
@
por el concurso de lo que existe fuera de ella. Como la palabra

...... .....•. .--- forma parte de un sistema, está revestida, no sólo de una signifi-
cación, sino también, y sobre todo, de un valor, lo cual es cosa
Sign~. Signk. Sign~. muy diferente' (CLG, 138-139).

Aunque la pahbra del español carnero o la del francés mouton


pueden tener la I11Jsmasignificación que la palabra del inglés sheep,
dice Saussure, no tienen el mismo valor, puesto que al hablar de
sU:5talncia
si-sus elementos tuvieran una identidad una porción de cernida ya cocinada y servida a la mesa, en inglés
propia y autónoma respecto de los otros elementos que la integr.ln. se dice multon y no sheep. La diferencia de valor radica entonces
en que a la palabrJ sÍJeep se le opone en inglés un segundo ténni- Saussure aclara que si "las palabras estuvieran encargadas de
no, mutton, lo que no sucede en español y en francés. representar conceptos dados de antemano, cada uno de ellos
Saussure especifica: tendría, de lengua a lengua, correspondencias exacIas para el sen-
tido; p'ero esto no es así" (eIG, 140). Por ejemplo, en espa~o! se
"Dentro de una misma lengua todas las palabras que expre- usa el verbo aiquilarindiferentemente por "dar en alquiler" como
san ideas vecinas se limitan recíprocamente: sinónimos como por "tomar en alquiler", de modo que alquilo puede aparecer
recelar, temer, tener miedo, no tienen valor propio más que tanto ~n un cartel que un propietario ponga en su vivienda, como
por su oposición; si recelar no existiera, todo su comenido en el-enunciado de quien la elige para vivir y dice la alquilo. En
iría a sus concurrentes c...) Cuando se dice que los valores alemán, en cambio, se emplean dos términos distintos: mieten y
corresponden a conceptos, se sobreentiende que son pura- vermíeten, respectivamente.98
mente diferenciales, definidos no positivamente por su conte- Como v.¡,:uos,Saussure se interesa en distinguir el valor de la
nido, sino por sus relaciones con los otros términos del siste- significación, que depende de aquel. Por ello afirma:
ma. Su más exacta característica es la de ser lo que los otros
no son" (CLG, 140).

'animado' 'humano' 'femenino' 'masculino' 'adulto'

"hombre" + + - + +

"mujer" + + + - +

"niño" + + - + - Así quiere decir que en español un concepto 'juzgar' está unido

b~" + + + - - a la imagen acústica juzgar, en una palabrJ., simboliza la signifi-


cación; pero bien entendido que ese concepto nada tiene de
inicial, que no es más que un valor determinado por sus relacio-
Los elementos escritos en la primera línea horizontal ('anima- nes coIÍ. los otros valores similares y que sin ellos la significación
do', 'animal', 'femenino', 'masculino', 'adulto') son los rasgos no existiría" (CLG, 141).
semánticos (semas) cuyo conjunto, dijimos, constituyen los con-
ceptos. En el cuadro se observa con claridad que los conceptos Para Saussure, la noción de valor se aplica a todos los térmi-
(escritos en la primera línea vertical entre comilias) cobran identi- nos de las lenguas, como a las entidades gramaticales. De este
dad en la relación de oposición con los otros conceptos vecinos,
de modo que el concepto de hombre es lo que no son los otros
('masculino' respecto del concepto de "mujer" y de "niña", 'adul- 98. Las diferencias del sistema de "labres entre las lenguas constituyen
·-16"respecto.delos conceptos de "niño" y de "niña'). frecuentemente parte de los problemas que deben superar los traductores.
modo, el valor de un plural en española en francés no coincide En la línea superior están escritos los rasgos distintivos sobre
de! todo con el del plural en sánscrito, porque el sánscrito posee los que se oponen los fonemas lb!, Im/ y Ip!: labial, rasgo com-
tres números en vez de dos. En efecto, al plural se le oponen el partido por los tres, puesto que en todos hay que acercar los
sin.m..l!af
'-' v J el dU31 , ITl1er"trd
.....; c rrue
'-t. en•.~ 1.., •.- At~'s rl,v....
'-..J •.•..•••...•.•.••.
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"-.i.>.s •.u.•.•....••.•..•..
' •. <.:.u.
'-''''-'o
•...•..•.•..•.•. labios para pronunciados; nasal. que da cuenta de que el aire sale
le opone sólo el singular. por la nariz, y sonoro, que se refiere a si vibran las cuerdas voca-
les. En este microsistema, se observa con claridad que el fa nema
Im/, por ejemplo, cobra identidad en su relación opositiva con los
!lA.3- El valor lingüístico considerado en su aspecto demás, de modo que él se caracteriza por ser lo que los otros no
material son: nasal, a diferencia de Ibl y /pl (pues el aire en éstos no sale
por la nariz sino por la boca) y sonoro, a diferencia de Ipl (pues al
Para Saussure, lo que importa en las palabras no es el sonido pronunciar este fonema no vibran las·cuerdas vocales).
por sí mismo, sino las diferencias fónicas qJe penniten distinguir Los fonemas, dijimos, no son sonidos, sino que representan
una palabra de todas las otras, el significante lingüístico está así categorías abstractas de características de emisión; los fonemas así
constituido "únicamente por las diferencias que separan su ima- entendidos son un haz de rasgos distintivos cuya presencia o au-
gen acústica de todas las demás" (CLC, 141). Como lo hizo al sencia pennite distinguidos entre sí. Un mismo fa nema puede ser
explicar el valor desde el punto de vista conceptual, Saussure pronunciado de modos diversos según las zonas geográficas, como
vuelve a vincular la noción de valor en tanto reláciones diferencia- sucede por ej~mplo con la Ir/ entre diversas zonas de la Argenti-
les con la noción de arbitrariedad: na, pero lo que importa son las invariancias que constituyen las
diferencias de ese fonema con los otros dentro del sistema fonoló-
"Puesto que no hay imagen vocal que responda mejor que otra a lo gico del español.
que se le encomienda expresar, es evidente, hasta a priori, que Saussure ejemplifica la noción de valor desde el punto de
nunca podrá un fragmento de lengua '~star fundado, en último vista material apelando a otro sistema semiótica, la escritura:
análisis, en otra. cosa que en su no-coincidencia con el resto. Arbi-
trario y diferencial son dos cualidades cJITelativas" (CLG, 142). "Como idéntico estado de cosas se comprueba en ese otro siste-
ma de signos que es la escritura, lo tomaremos como témúno de
Los fonemas también son entendidos como entidades comparación para aclarar toda esta cuestión. De hecho:
opositivas, negativas y relativas, puesto que lo que los caracteriza 12, los signos de la escritura son arbitrarios; ninguna conexión,
es e! hecho de que no sean confundidos unos con otros. Tome- por ejemplo, hay entre la letra t y el sonido que designa.
mos como ejemplo los siguientes fonem:ts: 2º, el valor de las letras es puramente negativo y diferencial; así
una misma persona puede escribir la t con variantes tales como:
labial nasal
Ibl + -
Iml + +
Ip! + - ~
I
Lo único esencial es que ese signo no se confunda en su escri-
tura con el de la 1, de la d, erc.
3", los valores de la escritura no funcionan más que por su
Para Saussure todas las ciencias, y más aún aquellas que traba-
oposición recíproca en e! seno de un sistema definido, com-
jan con valores, dében distinguir los dos ejes sobre los qüe se
puesto de un número determinado de lerras. Este carácter, sin
sitúan los objetos que estudian:
ser idéntico al segundo, está ligado a él estrechamente, porque
ambos dependen de! primero. Siendo el signo gráfico arbitrario,
poco importa su forma, o, mejor, sólo tiene importancia en los
límites impuestos por e! sistema.
4º, el medio de producción del signo es totalmente indiferente,
porque no interesa al sistema (eso se deduce también de la pri-
mera característica). Escribamos las letras en blanco o en negro,
en hueco o en relieve, con una pluma o con unas tijeras, eso no
tiene importancia para la significación (. ..)
1. El eje de las simultaneidades A-B. Concierne a las relaciones
Todo lo precedente viene a decir que en la lengua no hay más
entre cosas coexistentes, con exclusión de toda intelVención
que diferencias. Todavía más: una diferencia supone, en gene-
del tiempo. En este eje se ubica la noción de sincronía, que
ral, términos positivos entre los cuales se establece; pero en la
designa un estado de lengua.
lengua sólo hay diferencias sin términos positivos. Ya se considere
2. El eje de las sucesiones C-D. En este eje sólo se puede conside-
el significante, ya el significado, la lengua no comporta ni ideas
rar una cosa a la vez, pero en él están todas las cosas del primer
ni sonidos preexistentes al sistema lingüístico, sino solamente
eje con sus cambios respe<.:tivos. Aquí se ubica la noción de
diferencias conceptuales y diferencias fónicas resultantes de ese
diacronía, que designa una fase de la evolución de la lengua.
sistema. Dicho de otro modo, la lengua es una forma y no una
sustancia Nunca nos percataremos bastante de esta verdad,
Saussure ilustra las nociones de sincronía y diacronía con dos
porque todos los errores de nuestra terminología, todas las ma-
analogías. La primera consiste en comparar la sincronía con el cor-
neras incorrectas de designar las cosas de la lengua provienen
te transversal de un vegetal y la diacronía con el corte longitudinal:
de esa involuntaria suposición de que hay una sustancia en el
fenómeno lingüístico" (eLG, 143-144).

"...si se corta transversalmente el tronco de un vegetal, se advier-


te en la superficie de la sección un diseño más o menos compli-
cado; no es otra cosa que la perspectiva de las fibms longitudinales,
U~':~~f
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le
1
¡

que se podrán percibir practicando otrJ. sección perpendicular a. tenemos el paralelo del hecho diacrónico con todas sus particu-
la primera. También aquí cada una de las perspectivas depende laridades. En efecto:
de la otrJ.: la sección longitudinal nos muestrJ. las fibras mismas a) Cada jugada de ajedrez no pone en movimiento más que una
que constituyen la planta, y la sección transversal su agnlpacíón en sola pieza; lo mismo en la lengua, los cambios no se aplican mis
un plano particular; pero la segunda es distinta de la primera, pues que a los elementos aislados.
ella pelmite comprobar entre las fibras ciertas conexiones que nun- b) A pesar de eso, la jugada tiene repercusión en todo el sistema:
ca se podrian percibir en un plano longitudinal" ceLe, 113). es imposible al jugador prever exactamente los límites de ese efec-
to. Los cambios de valores que resulten serán, según la coyuntura,
Como se desprende de la cita, esta primera analogía sostiene o nulos o muy graves o de importancia media. Una jugada puede
que la sincronía, el corte transversal del vegetal, es lo que se co- revolucionar el conjunto de la partida y tener consecuencias hasta
rresponde con el plano sistemático, el de las conexiones de la3 parJ. las piezas por el momento fuem de cuestión. Ya hemos visto
fibras del vegetal en un punto del tiempo. que lo mismo exactamente sucede en la lengua.
La segunda analogía presentada por Saussure, a la que le otor- c) El desplazamiento de una pi~za es un hecho absolut,unente
ga más fuerza demostrativa,consiste en comparar el juego de la distinto del equilibrio precedente y del equilibrio subsiguiente.
lengua con una partida de ajedrez, donde ubica nuevamente el El cambio operado no pertenece a ninguno de los estados: aho-
sistema en el eje de la sincronía: ra bien, lo único importante son los estados.
En una partida de ajedrez, cualquier posición que se considere
"Pero de entre todas las comparaciones que se podrán imaginar, tiene como carácter singular el estar libertada de sus anteceden-
la más demostrativa es la que se hace entre el juego de la lengua tes; es totalmente indiferente que se haya llegado a ella por un
y una partida de ajedrez. En ambos juegos estamos en presencia camino o por otro; el que haya seguido toda la partida no tiene
de un sistema de valores y asistinlOS a sus modificaciones. Una la menor ventaja sobre el curioso que viene a mirar el estado del
partida de ajedrez es como una realización artificial de lo que la juego en un momento crítico; para describir la posición es per-
lengua nos presenta en forma natural. Veámoslo de más cerca: fectamente inútil recordar lo que acaba de suceder diez segun-
En prinler lugar un estado del juego corresponde enteramente a dos antes. Todo esto se aplica igualmente a la lengua y consagra
un estado de lengua. El valor respectivo de las piezas depende de la distinción rJ.dical entre lo diacrónico y lo sincrónico. El habla
su posición en el tablero, del mismo modo que en la lengua cada nunca opera más que sobre un estado de lengua, y los cambios
término tiene un valor por oposición con todos los otros términos. que intervienen entre los estados no tienen en ellos ningún lugar.
En segundo lugar, el sistema nunca es más que momentáneo: No hay más que un punto en que la comparación falla: el juga-
varía de posición a posición. Verdad que los valores dependen dor de ajedrez tiene la intención de ejecucar el movimiento y de
también, y sobre todo, de una convención inmutable, la regla de modificar el sistema, mientras que la lengua no premedita nada;
juego, que existe antes de iniciarse la partida y persiste tras cada sus piezas se desplazan --Q mejor se modifican- espontánea y
jugada. Esta regla admitida una vez para siempre existe también fortuitamente; la metafonía de Hande por hanti, de Gaste por
en la lengua: son los principios constantes de la semiología. gasti produjo una nueva formación del plural, pero también hizo
Por último, para pasar de un equilibrio a otro, o -según nue3t:ra· surgir una forma verbal como tragt por t,-agit, etc. Para que la
------··-------·.----.-.-.tefrfiinología- de una sincronía a otra, basta el movimiento y paltida de ajedrez se pareciem en rodo a la lengua, sería necesa-
cambio de un solo trebejo: no hay mudanza general. Y aquí - rio un jugador inconsciente o ininteligente. Por lo demás, esta
diferencia única hace todavía más instructiva la compar.lc:on, fundadas en el carácter lineal de la lengua y son entabladas por
porque muestra la ahsoluta necesidad de distinguir en lingüística elementos copresentes en el discurso, por eso se llaman relacio-
los dos órdenes de fenómenos. Pues, si los hechos diacrónicos nes in praesentia. Saussure afirma:
son irreductibles al sbtema sincrónico que condicionan cuando
la voluntad preside un cambio de esta clase, con mayor razón lo "Los elementos se alinean uno tras otro en la cadena hablada.
serán cuando ponen una fuerza ciega en lucha con la organiza- Estas combinaciones que se apoyan en la extensión se pueden
ción de un sistema de signos" (ClG, 113-114). llamar sintagmas. El sintagma se compone, pues, de dos o más
unidades consecutivas (por ejemplo: re-leer. contra todos; la
Saussure distingue así las dos partes de la lingüística, que bien uida blllllana; Dios es bueno; si hace buen tiempo, saldremos,
deslindadas serán sucesivamente objeto de su estudio (sin embar- etc.). Colocado en un sintagma, un término sólo adquiere su
go, el estudio sincrónico de la lengua tiene la primacía en Saussure, valor porque se opone al que le precede o al que le sigue a'
puesto que éste es el plano del sistema): ambos" (CLG, 147).

"La lingüística sincrónica se ocupará de las relaciones lógicas y Como se observa en los ejemplos provistos por Saussure, el
psicológicas que unen términos coexistente s y forman un siste- siJl!agma evoca la idea de un orden de sucesión (no podemos
ma, tal como aparecen a la conciencia colectiva. decir * leer-re) y un número determinado de elementos (en este
La lingüística diacronica estudiará por el contrario lus relacio- caso dos, rey leer). No todos los sintagmas tienen el mismo grado
nes que unen términos sucesivos no percibidos por una misma df~ fijeza, las frases hechas en las que el uso impide cualquier
conciencia colectiva, y que se reemplazan unos a otros sin for- Ca mbio o todos los tipos de sintagmas construidos sobre formas
mar sistema entre sí" (CLG, 124). regulares pertenecen él la lengua, Sin embargo, Saussure advierte
que en el dominio del sintagma no hay un límite definido entre el
Saussure critica a la lingüística anterior porque estuvo total- hecho de lengua, testimonio de la tradición y del uso colectivo, y
mente absorbida por la diacronía y a ciertos lingüistas en particular el hecho de habla, que depende de la libertad individual.99
porque no pudieron distinguir bien entre los estados y las sucesio- En cuanto a las relaciones asociativas, se trata de relaciones in
nes, Respecto de la gramática tradicional, considera irreprochable absentia, pues las entablan elementos que no están copresentes
que se haya centrado en la sincronía, en un estado de lengua, en el discurso sino que constituyen una serie mnemotécnica vir-
pero le objeta que sea normativa y que promulgue reglas en vez tuaL En efecto, estas relaciones ya no se basan en la extensión
de describir los hechos lingüísticos. sino qu~ su sede está en el cerebro formando parte de "ese tesoro
interior que constituye la lengua de cada individuo" (elG, 148). A
partir de un elemento presente en el discurso, asociamos en la
11.6 Relaciones sintagmáticas y relaciones mente otros elementos ausentes que tengan una analogía en el
asociativas significado o en el significante con ~quel.

Estos dos tipos de relaciones se corresponden con dos formas


denuestra~ctividad cerebral y ambas son indispensables para el 99. Sobre este punto, Saussure aclarJ que la oración, el tipo de sintagma por
funcionamiento de la lengua. Las relaciones sintagmáticas están excelencia, es un hecho de habla, no de lengua.
Tomemos como ejemplo el témlino enseiianza, que puede de una semejanza en el plano del significado o del significan te.
evocamos en la memoria instntcción, aprendizaje, educación, Las relaciones asociativas se corresponden con el eje de la selec-
ete., sobre la base de una analogía de significado, o templanza, ción de las unidades lingüísticas, mientras que las relaciones
esperanza, tardanza, etc., sobre la base de una analogía en el sintagmáticas se corresponden con el eje de la combinación de
significante. En las relaciones asociativas, los términos no se pre- ellas en el discurso.
sentan ni en un orden fijo (podemos asociar primero instntcción Jakobson ha vinculado los dos ejes del lenguaje a dos tipos de
a aprendizaje, o viceversa) ni en un número definido (nos es afasia. El afásico que tiene una perturbación en el eje de la selec-
imposible decir de antemano cuál será la cantidad de palabras ción no consigue encontrar la palabra adecuada ante un objeto,
sugeridas por nuestra memoria a partir de enseñanza). Sin em- pero logra combinar correctamente el sintagma sustitutivo: ante
bargo, Saussure advierte que en algunos casos esta última caracte- un cuchillo, por ejemplo, dirá "sirve para comer". El afásico que,
rística puede faltar, como en los paradigmas de flexión, en cuyo sufre perturbaciones en el eje de la combinación, por el contrario,
caso se suele hablar de relaciones paradigmáticas. sólo alcanzará a alinear palabras sin encontrar el modo de articular-
Podemos sintetizar la caracterización de las relaciones las en frases dotadas de un sentid? completo.
sintagmáticas y asociativas con el siguiente cuadro:

REIAOONES
SlNTAGMÁ11CAS RElAool\'ESASOClATIVAS 11,6.1 Los dos ejes del lenguaje en otros sistemas
In praesentia In absentia semiológicos
Carácter lineal Serie mnemotécnica virtual
Barthes (1971) explica que los dos ejes del lenguaje (sintag-
Orden fijo Orden no fijo mático y asociativo) postulados por Saussure se encuentran en
Número definido de elementos Número no defmido de otros sistemas de signos. Asimismo, afirma que el eje sintagmático
elementos se corresponde con el habla (la combinación de elementos selec-
cionados de la lengua) yel asociativo, al que prefiere llamar para-
Las relaciones sintagmáticas y las asociativas son comparadas digmático, se corresponde con la lengua, es decir, con el sistema,
por Saussure con la columna de un edificio. La relación que la eje de la selección, pues de él el hablante selecciona los elemen-
columna entabla con el arquitrabe hace pensar en una relación tos que combina en el sintagma, el habla. La aplicación de los dos
sintagmática: se trata de dos unidades (un número definido de ejes del sistema lingüístico al sistema del vestido, la comida, el
elementos) copresentes en el espacio y en un orden fijo. A su mobiliario y la arquitectura es sintetizada por Barthes en el si-
vez, si el alquitrabe es de estilo dórico, evoca en la mente la guiente cuadro:
comparación con los otros dos estilos, jónico y corintio, que son
elementos no presentes en el espacio y que pueden ser recorda-
dos en distinto orden.
Como se desprende claramente de esta analogía, para Saussure
un elemento dado de la lengua entabla al nlismo tiempo relacio-
..._ ..-._._.--_.-.._ -.l----.----.-.-~nessintagmáticas con aquellos copresentes en el discurso y
asociativas con los que están ausentes pero son evocados a partir
._--~ ... -....
:,."-;~.:..- -"';- "--
,--- ;.

i
¡
I -----...¡
¡Vestido Gll.lpOde prendas, de las panes
Yuxtaposición en un mis-I Para Saussure, no '~xiste pensamiento fuera del lenguaje, pues-
1
i o de los cJetaHesque no pueden I1:'U ve:;(iuo de elen1l'rllü.) i to que las ideas no preceden él las 5ubdivisiones operadas por b
¡levarsé contémporcineamen¡e diferellles: falda-blusa_!
lengua, que le otorgan al pensamiento una forma paIticular según
I sobre un mismo lugar del cuer- chaqueta
po, y cuya variación cOITespon-
.
sea el sistema de valores que establezca. En esta misma línea, el
I
I
de a un cambio del sentido ex- lingüista Émile Benveniste 0985, a) ha hecho hincapié en que
presado por el vestido: toca- "no podría existir pensamiento sin lenguaje" y que la "'forma' del
I
I
do/boina/sombrero de ala
ancha. etc. I
pensamiento es configurada por la estructura de la lengua".
Jurij Lotman y Boris Uspenskij (979), semiólogos soviéticos
I Comida Grupo de alimentos afines v Concatenación real de lus
~
i
de la llamada "Escuela de TaItu", influida por el estructuralismo, .
di~ímiles en los cuales se elio~ pbtos elegidos a lo largo! sostienen que el trabajo fundamental de la cultura es organizar
un plato en función de un ek-
de la comida: es el menú.¡ estructuralmente al mundo que rodea al hombre. Esto es posible
temlinaclo sentido: bs varieda- porque la cultura ha desarrollado en su interior un 'dispositivo
des cle los Drimeros platos, de
a~ados o dessert.
I estereotipizador' estructural, cuya f1.lt'ción es ejercida por ellen-

!
I guaje natural, que les proporciona a los integrantes de un grupo el
sentido intuitivo de la estructuralidad. En efecto, es función de las
El "menú" del restaurante actualiza ~l1lll~os
planos: la lectu- '
ra honzontal de los primeros platos, por ejemplo, corres- lenguas transfomur los realia en palabras, con lo que obligan él los
po~de al SIstema;la lectura vertical del menú corresponde hombres a interpretar como estructuras fenómenos cuya
al slntagma.

I
I

Mobil""o Grupo de las va riedades


"estilísticas" de un mismo mue-
Yuxtaposiciónclelos l11ue-¡
bles dIferentes en un mis-
I
estructuralidad no es evidente. Como la estructura de las lenguas
influye en gran medida en la mente de los hombres y en muchos
aspectos cle la vida social, Lotman (978) concibe a las lenguas
ble (una cama). naturales como sistemas modelizadores primarios del mundo, en
mo espacio (cama-arma- ,
rio-mesa, elc.). I el sentido en que modelan nuestra visión del mundo, nos brin clan
un modelo de él. En sus ret1exiones sobre el texto artístico. Lotman
Variaciones estilísticas de un Concatenación de los de- I entiende al arte como un sistema de modelización secundario del
mismo elemento de un edifi-
talles a ni~:eJdel coniun-! mundo, de modelización porque el arte nos proporciona también
cio, diferentes form,!s cle los 10 del eddlCio.
tejados, cle los balcones. de los modelos del mundo y secundario porque se superpone al primer
portales, etc. .
_1 modelo dado por la lengua. Asimismo, Lotman sostiene que todos
los otros sistemas semióticas, incluido el arte, se construyen to-
mando como modelo a la lengua, en una postura similar a la que
defenderá Benvenisle -lo veremos en el siguiente apartado-,
cuando afirme que la lengua es la gran matriz semiótica, la estruc-
tura modeladora de los ctros sistemas de signos.
Eco (1988: 124), por su parte, plantea como un prol)lema
no del todo resuelto 12 relación entre estructura de la lengua, el
.,
.
:;i.5~·
.

-,.~

pensamiento y la percepción de la realidad. Por un lado, sintetiza sostiene que el mundo de las imágenes, como ocurre en los comics,
la llamada hipótesis Sapir-Whorf, que sostenía "queincluso las ma- la publicidad, el cine, la foto periodística, suele exigir la presencia de
neras de entender las relaciones espaciales y temporales, o de un mensaje lingüístico, que está en relación de anclaje (ofrece una
causa efecto, cambian según los pueblos, y de acuerdo con las guía de lectur:! que lir!1iL'l los múltiples sentidos que puede tener una
estructuras sin tácticas de la lengua hablada. Nuestro modo de ver imagen) o de relevo (una relación de redundancia con ella).
de comprender la realidad física como sistema de relaciones, esr.d. Todo esto lleva a que Barthes invierta la relación planteada
determinado por las leyes (desde luego no universales) de la len- por Saussure entre la lingüística y la semiología, ya no se trata de
gua con la que hemos aprendido a pensar".
que la primera esté incluida en la segunda, sino de que la semio-
A partir de esto, Eco retorna el conocido ejemplo de la lengua logía sea una parte de la lingüística. La semiología es así entendida
de los esquimales, que tiene cuatro palabras en lugar de nuestra como una translingüística, "cuya materia consistirá unas veces el?
palabra "nieve", lo que plantea para él la cuestión de saber si el mito, en el cuento o en el artículo periodístico, y otras en obje-
dicha lengua tiene cuatro palabras porque los esquimales perci- tos de nuestrd civilización, en la medida en que éstos sean hablados
ben instintivamente, por cuestiones de supervivencia, cuatro ti- (a través de la prensa, los carteles, ,las entrevistas, la conversación y
pos de nieve, o si perciben cuatro tipos de nieve porque están quizá también el lenguaje interior, de orden fantasmático)".loo Esta
condicionados por la existencia de cuatro palabras. De este modo, translingüística tiene por objeto las grandes unidades significantes
formula el siguiente interrogante:
del discurso y servirá a las investigaciones que se realizan en la
antropología, la sociología, el psicoanálisis y la estilística.
"¿La lengua se segmenta en signos aislados, en los que nos basa- La postura de Bartbes de considerar al sistema lingüístico como
mos par.! organizar la realidad perceptiva, o bien nuestro modo
el interpretante de todo sistema semiológico y de ampliar el cam-
de percibir la realidad obliga a la lengua a segmentarse de mane-
po de la semiología al análisis de los discursos reaparece cuando
ra determinada?"
Benveniste (1987) reflexiona sobre las relaciones que pueden
entablar diferentes sistemas semiológicos y sobre los dos tipos de
sentido que produce la lengua.
11.8La lengua como interpretante de todo En primer lugar, Benveniste sostiene que un sistema
sistema semiológico
semiológico se caracteriza por su modo de operación (la manera en
que el sistema actúa, especialmente el sentido al que se dirige, la
Barthes (1971) afirma que las imágenes, los objetos, los com- vista, el oído, etc.), su dominio de validez (donde se impone el
portamientos pueden significar, pero nunca de modo autónomo ,
sistema y debe ser reconocido u obedecido), la naturaleza y el
pues todo sistema semiológico tiene que ver con el lenguaje por número de los signos y el tipo de funcionamiento que une los
el siguiente motivo básico: percibir lo que una sustancia significa
signos y les otorga función distintiva. En e! sistema de! semáforo,
implica recurrir necesariamente a la segmentación de la lengua,
por ejemplo, e! modo de operación es visual, el dominio de validez
porque "no hay sentido que no esté nombrado, yel mundo de los es e! desplazamiento de vehículos por caminos, los signos están
significados no es más que el mundo del lenguaje". El semiólogo
constituidos por la oposición cromática binaria verde-rojo, a veces
siempre se topa con el lenguaje, ya sea porque le sirve como
modelo para estudiar los otros sistemas de signos, o porque, como
en las imágenes, el lenguaje los acompaña. En efecto, Barthes
con una fase intem1edi~1 ama 'U d '
fu ' , n a e sill1ple tra .' "
nC1onamiento es una relac1'o'n d' l ' nSIC1on.y el tipo d.e conSistiría en identificar las unidaues, en describir sus diferencias,
,¡ e a telnanCla (
nel( ad) verde/roJ'o ql'e" 'fi -.' nUnCI de simulta_ sus marcas distintivas y en descubrir criterios cada vez más sutiles
, Slgnl lCa canuno -lb' I ,

Por otra parte Beov ' , .' 'lertoicammo cerrado, de distintividad. Lo semántico, en cambio, se refiere a otro modo
, emste ::;e1l1terroa'l 'b 1
que los sistemas semióticos ent- bj' D' ~o re as relaciones de: significancia que es engendrada por el discurso, que plantea
a an entre 51 ' d
presenta tres posibilidades: ' , a paI1lr e lo qUe problemas vinculados con la lengua en cuanto productora de
mensajes específicos, situados en determinado contexto. En el
a, Cna relación de . d ' orden de lo semántico, Benveniste ubica la problemática de la
,', , engen ram1ento, relación '
::;lstemas diStintos y c t' qUe vale para dos enunciación, es decir, la puesta en funcionamiento de la lengua
- on emporane05 pero d' 1
(como en el caso del le be ' e 19ua naturaleza en un acto individual de su utilización.101
a la to que engend l'
construido a partir di" ra e Slstem~l BraiIIe Benveniste propone superar la noción de Saussure de signo
b ' e pmner slstema) ,
, Una reh1"ión d h l' .. como principio único de! que dependería la estructura y el fun .....
, - e amo ogla, qUe establece u '
Cla entre las partes d d '.', n,1 corresponden_ cionamiento de la lengua, lo que se haría mediante dos caminos:
e os Sistemas semió(, '
de la anterior eS"a rel- " teos, A d1ferencia en el análisis intralingüístico, abriéndose a la significancia semán-
, •.• <lClan no es vetifi la,' ,
en virtud cle Conexiones ,~cac , smo que se ll1staura tica, es decir, al estudio del discurso; en el análisis translingüístico
que qU1en mterpret' 1 '
cubre o establece e t d ' ' a os slgnos des- de los textos, de las obras, planteando una metasemántica basa-
n re os SIstemas d' (
ejemplo, observa una homol~ ía 1S111tOS. ~anovsky, por da en la semántica de la enunciación. Benveniste postula así una
y la filosofía escolástica. g entre la arqUltectura gótica semiología que llama "de segunda generación" que se corres-
c. Una relación de interpretancia ' pondería, entonces, con la semiología como translingüística pro-
sistema interpretant ' ,es deCIr, la relación entre un puesta por Barthes.
e y un Slstema int el
aparece aquí como el i t erpreta o, La lengua El semiólogo imliano PaoIo Fabbri (1995,1999), polemizando
n erpreClnte de tod '
pues puede categorizar ' . o SIstema semiótica, con la tradición en la que se inscriben Barthes y Benveniste, defien-
, e ll1terpretar todo 't
ll1c1uso a ella misma ' SlS ema de signos, de la postura de que "es posible que unas fonnas de signos distintos
, m1entras qUe los ot .
den ser interpretados " ros SlStemas no pue- del lenguaje verbal sean capaces de organizar formas del conteni-
por Sl m1smos sin recurrir a la lengua.
do, o significantes, que el lenguaje verbal no es necesariamente
Para Benveniste la lengua constitu, , capaz de transmitir". De este modo, afirma que en un cuadro, por
la estlUCturd modelado d l ~e la gran matnz semiótica, ejemplo, existe una organización del sentido que recurre a unida-
ra e os otros Slstem' d '
producen los rasgos y mod d ', as e SIgnos, que re- des expresivas que no coinciden con lo que pueden descubrir las
dad dos e aCCIon de h l
e la lengua es una ,< engua. Esta propie- palabrdS en el cuadro. Lo mismo sucede para Fabbri en una película
. , ,consecuenc1a de s .' ,
slstema slgnificante dad u preemll1enc1a como
, o que ella a d'[' ,
mas, combina dos modos d " 'f" 1erenc1a de los otros siste-
e slgn1 teancia (d d
que Benveniste denom' " , . e pro ucir sentido) 101. P~nsada d~sd~ Saussur~, la significancia semiótica se correspond~ría con
ma sem1ot1co y ~' '
da cuenta del modo de' 'f'. ' Sem,lnt1co, Lo semiótico la noción de lengua, pues se acerca ,11 signo tomado fuera d~ todo contexto
.., . slgn1 lCanoa que es p . 'd ' sociohistórico, mientras qu~ la semántica se vincula con la noción de habla,

.~ L
..._.

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glllStlco y que lo const't
, '
'
1 uye como un1clacl e'
.. _~n~1 unic~ cuestión: ¿este elemento es un ~i;:;>
e por S1 o por no. Por ell ti . ¡- ,"
1~:
IOp10 el sIgno lin-
1, d
o :~le plantea
que se respon-
pues lleva a considemr el conte:\:to en el que un conjunto de signos es
comunicado en tanto discurso, En palabms de Benveniste 0985, b) el discur-
so es "la lengua asumida por el hombre que habla, y en la condición de
, o OCl 1zar la slgnificancia semiótica intersubjetividad, única que hace posible la comunicación lingüística",
100
o en un ballet, por lo que "hay que librarse de una semiótica con- di.."tinguir entre los objetos y los sistemas de rasgos distintivos. que
''>endda de que todo depende de las palabras, de significados que les dan su significado o valor. En el estudio del vestuario, por
de alguna manera pueden decirse y describirse lingüísticamente". ejemplo, un antropólogo o un sociólogo deberían reconstruir el
sistema de relaciones opositivas que los miembros de una socie-
dad asimilan y que revelan al usar ciertas prendas como indicadoras
de un estilo de vida o de un pape! social determinados. De este
modo, se ocuparían de las características de las prendas que las
Se ha denominado estrueturafu,mo a la adopdón de la lingüística transforman en signos y, como los lingüistas, intentarían volver
como modelo por parte de las ciencias sociales, siguiendo el camino explícito el conocimiento implíCito del sistema que hace posible
que Saussure había esbozado para la semiología. En 1961, en el dis- que las personas, en una sociedad, comprendan mutuamente s,:
curso inaugural de su cátedra en el ColU:ge de Francia, Claude Lévi- comportamiento y se comuniquen.
Strau.<;sdefmió a la antropología como una rama de la semiología y En la crítica literaria, el estructuralismo aplicó las categorías y
homenajeó a Saussure como el hombre que había trazado los funda- los métodos dela lingüística al análisis de las obras literarias con e!
mentos para una concepción adecuada de dicha disciplina. En un fin de encontrar la estructura suoyacente que produce su signifi-
célebre artículo de 1945, "El análisis estructural en lingüística y en cado. Se centr&en e! análisis inmanente de los textos literarios y
antropología", 102ya había propuesto a la lingüística, específicamente con la pretensión de constituir una ciencia de la literatura tendió a
a la fonología, como modelo para la antropología. Para analizar los buscar la invariancia y lo universal que se manifestaba en las obras
fenómenos significantes se debía postular la existencia de un sistema particulares. Asimismo, la crítica estructuralista tuvo predilección
subyacente de relaciones, y verificar si el significado de los elemen- por la confección de taxonomías e inventarias sistemáticos de
tos u objetos individuales no era el resultado de sus reladones opositivas elementos y sus posibilidades combinatorias que expresarían la
con otros elementos u objetos en un sistema de relaciones del que forma y el significado de las obras literarias.
los miembros de una cultura no tenían conciencia. Las reflexiones citadas de Barthes sobre e! sistema de! vesti-
El lingüista Nikolai Trubetzkoy, uno de los fundadores en 1926 do, la comida, el mobiliario o la arquitectura, finalmente, son un
de! Círculo Lingüístico de Praga, que sentó las bases de la fonolo- buen ejemplo de cómo el estructuralismo se expresó en los pri-
gía a partir de las propuestas de Saussure, había destacado tem- meros estudios semiológicos mediante la aplicación a signos no
pranamente las implicaciones metodológicas de la teoría fonológica verbales de las nociones pensadas por Saussure para la lingüística.
para las ciencias sociales. Así como la fonología se interesaba por
los rasgos distintivos que son funcionales en una lengua determi-
nada, investigando cuáles son las diferencias fónicas que están
ligadas a diferencias de significado,103 las ciencias sociales debían
En sus últimos años de vida, Saussure redactó numerosas no-
tas, que nunca se atrevió a publicar, en las que planteó la teoría de
102. Este artículo fue incorporado, como capítulo I1,a su libro Antropología que los poetas latinos habían ocultado, deliberadamente, anagramas
estntctural, publicado en 1958.
de nombres propios en sus versos. Su objetiVO era descubrir un
103. La fonética, en cambio, se preocupa por las propiedades de los sonidos sistema suplementario de signos, un conjunto especial de conven-
efectivos del habla.
ciones para producir sentido, por lo que escribió muchos cuadernos
----, ~~~-.: --_.
Alejandra Vitale

con observaciones sobre varios tipos de anagramas (letras disper- estaría en un camino opliesto al del Cuno de lingüística general
sas en el texto, a veces en orden, a veces en pares o en triadas, y fundaría el intento de una nueva manera de leer, activa y libera-
etc.). UH En las primeras trece líneas de De Rentm Natura de da de las restricciones convencion:1l'es de los signos.
Lucrecio, por ejemplo, que constituyen una invocación a Venus, Para CulJer 0979: 92,),sin emb:trgo.la obn de Saussure sobre
encontró tres anagramas del nombre griego de esa diosa: Afrodita. los anagJ:lmas no es, en sí misnu, una C1iticaclel signo ni un inten-
Saussure consideraba que los anagramas tenían una relevan- to de destruir las convenciones con el fin de dejar libres a los
cia respecto del contenido de los versos y focalizaba aquellos que lectores para que produzcan el sentido de los textos de acue!'clo
se repetían a lo largo de un texto, no un anagrama ocasional, a sus propios medios. Saussure planteó que los anagramas est:.l-
posiblemente fruto de una coincidencia. Reunió un número ele- b:.ln gobernados por convenciones suplementarias muy estrict:ls
vadísimo de casos, pero había dos cuestiones que lo llevaron a y consideró que revelaban un nombre propio que fortalecía, qo
dejar inédito su trabajo. En primer lugar, el problema de la inten- subvertía, lo que el texto decÍ:.l, como lo demuestra su lectura
ción era decisivo, pues si los anagramas respondían a una conven- ana gramática de Lucrecio.
ción de la poesía latina, ¿por qué no había ninguna referencia en
los textos clásicos a la práctica anagramática? En segundo lugar, la
información que manejaba Saussure sobre la probabilidad estadís-
tica de los anagramas del tipo que descubrió no era conclusiva.
A pesar de que algunos críticos sugirieron que toda esta tarea
fUe producto de una locura de Saussure o la consideraron como
un "escape",105 el psicoanálisis lacaniano y la crítica literaria post-
estmcturalista (como la reunida en tomo de la revista Tel Que/) la
aclamaron. Para el psicoanálisis, los anagramas por él descubiertos
serían un caso particular de "la insistencia de la letra en el incons-
ciente", que Freud sugirió en su Psicopatología de la vida cotidia-
na afirmando la importancia de las conexiones puramente verba-
les (repeticiones de una misma palabra con sentidos diferentes,
aproximación de palabras de sonoridad similar, etc.) en las opera-
ciones del inconsciente. Para los post-estructuralistas, influidos por
Denida, el trabajo de Saussure sobre los anagramas constituiría un
deseo de romper con ellogocentrismo y su concepción del signo
como correspondencia biunívoca entre un significante y un signi-
ficado (también cuestionada por el psicoanálisis). Dicho trabajo

104. Starobinski (971) publicó extensos extractos de los cU;ldemos de


_Saussuresobre los anagramas.
10'i. Este últimó es el caso de Benveniste 098'i, d.
Peirce y Saussure han coincidido básicamente en que el pen-
samiento del hombre es sólo pensamiento en los signos, en que
éstos constituyen hechos sociales que adquieren un significado en
el interior de una comunidad y en que no son entidades aisladas
sino que integran cadenas o sistemas con otros signos. Por otra
parte, la distinción hecha por Peirce entre ellegisigno yel sinsigno
se correspondería con la de lengua y habla planteada por Saussure,
en tanto ellegisigno sería un elemento de la lengua, del sistema,
y el sinsigno un elemento del habla, del uso del sistema. Sin em-
bargo, están insertos en contextos epistemológicos y campos cul-
turales diferentes que los llevan a reflexionar sobre los signos a
partir deinterrogantes distir'ltos: ¿cómo conocemos la realidad?, se
pregunta Peirce; ¿cuál es el objeto de la lingilistica?, plantea Saussure.
Otras diferencias se desprenden de sus obras. El pensamiento
de Peirce es tricotómico y el de Saussure binario: Peirce incorpora
al objeto en su definición de signo; Saussure, en cambio, lo exclu-
ye de la suya. Peirce se interesa en la relación entre los signos y la
realidad; Saussure no lo hace. Si Peirce es antipsicologista, Saussure
considera a la semiología como parte de la psicología. Pero, tal
vez, la diferencia primordial entre ellos sea que Peirce adopta una
perspectiva pragmática que analiza los efectos que los signos pro-
vocan realmente en sus intérpretes y los hábitos de conducta que
les despiertan, mientras que Saussure -al deslindar la lengua de!
habla- desprecia el uso de los signos como objeto de estudio.
La teoría de Saussure expresada en el Curso de lingüística
general ha sido clave para el desarrollo del estructuralismo; sus
estudios largamente olvidados sobre los anagramas, en cambio,
fueron recuperados por el post-estructuralismo. Peirce, por su parte,
Bibliografía
también ha sido retomado por e! post-estructuralismo, especial-
mente en su vertiente deconstructivista.
Al desechar el uso de la lengua como objeto de estudio, las
propuestas de Saussure difícilmente resultan útiles para pensar la
relación entre los signos y la dimensión histórico-ideológica de la
producción del sentido. La teoría de Peirce, en cambio, se mani-
fiesta muy fecunda en este punto: la noción de objeto inmediato,
por un lado, abre el camino para plantear que los factores ideoló-
gicos inciden en el modo en que el objeto es representado por el
signo; la noción de semiosis infmita, por otra parte, resulta compa- Bonfantini, tvIassimo: 1Lz semiosi e l'abduzione. Milán, Bompiani, 1987.
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EdiciÓn original de 1976.

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