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Los retos de la antropología contemporáneaLos retos de la antropología

contemporánea
Los avances en microelectrónica, telecomunicaciones y biotecnología, entre otros
campos, parecen abrir nuevas oportunidades de desarrollo y bienestar social en
el mundo, pero surgen en contextos de profundas desigualdades sociales y serios
problemas ecológicos de alcance mundial. Los desafíos para la antropología son
tan enormes como lo son las dificultades actuales.
Según algunos antropólogos, asistimos a un proceso de involución social
puesto que el desarrollo tecnológico solamente ha generado nuevos
problemas, por ejemplo en el terreno ecológico.Sin haber abandonado el
estudio de temas como el parentesco, el ritual y el simbolismo, así como
la organización social y política de diversas culturas, la antropología
tiene entre sus retos actuales explicar la dominación política, la
diferencia de clases, la desigualdad entre los géneros y la violencia.
Además, ante los procesos de integración mundial debe pasar la prueba de
explicar la formación de nuevas identidades culturales y el
fortalecimiento de las ya existentes. La identidad cultural ha aglutinado
diversos sectores e, incluso, sociedades enteras en torno al
reconocimiento de la diversidad cultural y la autonomía política y
cultural. Las reivindicaciones culturales han sido tan trascendentes como
para generar nuevas naciones, aunque también se han usado como pretexto
para violar los derechos humanos y justificar masacres. La guerra que dio
lugar al desmembramiento de la antigua Yugoslavia es un buen ejemplo de lo
anterior, ya que con el pretexto de realizar una "limpieza étnica" en las
nuevas naciones se cometieron atrocidades.
La irrupción de conflictos interculturales ha provocado profundas
transformaciones políticas y el surgimiento de nuevas naciones en la
última década del siglo XX, hechos que la antropología debe ayudar a
explicar y solucionar.La antropología se ha dedicado, entre otros
problemas, a explicar las causas de estos fenómenos culturales y sus
contradictorios resultados.
Además de los problemas mencionados, y más allá de las probables
soluciones que en el campo de la investigación médica puedan alcanzarse,
uno de alcance mundial es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(SIDA). Muchos antropólogos se dedican actualmente a estudiar los valores,
costumbres y patrones de conducta sexual de distintos grupos sociales y en
diferentes sociedades fustigadas por esta enfermedad, para evaluar las
pautas de contagio, proponer posibles estrategias de contención y
participar en la aplicación de las mismas.
La discusión sobre si la antropología se inscribe en el campo de las
ciencias sociales o en el de las humanidades ha resurgido en el debate
actual; pero, quizá más allá de la discusión sobre el lugar que ocupa, lo
importante ha sido hasta el momento su utilidad para estudiar las
distintas manifestaciones de la cultura. Los retos de la antropología
también se relacionan con sus alcances teóricos y metodológicos, así como
con la posibilidad de abordar con objetividad e imparcialidad su campo de
estudio, pues han surgido posiciones que critican tanto los grandes
sistemas teóricos de la disciplina como la validez del conocimiento
generado por ella y sostienen que éste se halla matizado por el contexto
cultural donde se produce. Este argumento lo esgrimen quienes equiparan el
conocimiento científico con el pensamiento religioso. Otras posiciones
continúan afirmando que es posible abordar y explicar los fenómenos
culturales desde una perspectiva científica.
A consecuencia de esta polémica, pero también por el interés de los
antropólogos, éstos han modificado su estrategia de investigación. Por
ejemplo, han integrado a sus resultados de estudio los puntos de vista de
quienes antes actuaban exclusivamente como informantes, mientras que otros
han convertido la antropología no solamente en una disciplina que pretende
comprender las diversas culturas, sino en una herramienta para buscar
soluciones a los problemas que las afectan, conforme a esquemas de
colaboración con sus representantes.

El gobierno sudafricano creó Soweto, en la provincia de Gauteng, como


residencia para la población negra. La mayoría de los miembros de ésta se
veían obligados a trasladarse diariamente a Johannesburgo, la capital de
Sudáfrica, para laborar. Primera manifestación multitudinaria de protesta
por el racismo en el complejo urbano de Soweto, Sudáfrica, 16 de junio de
1976.