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Indigenismo

Del indigenismo regional a los estudios urbanosDel indigenismo regional a los


estudios urbanos
En el periodo que va de 1940 a 1970, la antropología nacional se consagra al
estudio de las relaciones entre las comunidades indígenas y otros sectores, para
dar sustento a la política del Estado mexicano en la materia. A partir de los
setenta, diversifica los temas de su interés, pues investiga asuntos relativos
al campesinado y las ciudades.
Los estudios regionales representan un avance en relación con los estudios
de comunidad porque permiten entender las relaciones sociales a que se
sujetan los grupos indígenas del país.Las principales modificaciones de la
perspectiva antropológica en el lapso mencionado se agrupan en dos
vertientes: por un lado, el abandono de los análisis de la comunidad
indígena en aras de una perspectiva regional, lo que implica dirigir la
investigación de la cultura hacia los vínculos sociales de los indígenas
con otros sectores de la sociedad mexicana; por otra parte, a consecuencia
de lo anterior, las estrategias propuestas para el cambio sociocultural
que, sin desechar la acción educativa, requieren estudios capaces de
explicar dichos vínculos. En estas dos vertientes, son las relaciones
interétnicas las que aclaran el porqué de las condiciones de la población
indígena. La antropología amplía el enfoque de su análisis para dilucidar
dichas relaciones tomando en consideración el contexto regional, nacional
e, incluso, internacional. Julio de la Fuente y Gonzalo Aguirre Beltrán
son los principales antropólogos que impulsan la perspectiva de los
estudios interétnicos regionales.
La obra de Aguirre Beltrán Regiones de refugio adopta la perspectiva dual
folk/urbano* utilizada por el antropólogo estadounidense Robert Redfield
para estudiar la comunidad de Tepoztlán, en el estado de Morelos. Así,
Redfield sostiene que en México hay dos grandes polos socioculturales: la
sociedad moderna e industrial y la sociedad campesina e indígena
tradicional. Las ideas de Aguirre Beltrán respecto al cambio sociocultural
se orientan a restructurar las relaciones entre ambos polos y son la base
para determinar las acciones del indigenismo gubernamental a través del
Instituto Nacional Indigenista.

Fotografía tomada por Luis Buñuel en México, Distrito Federal, para


preparar la película Los olvidados (1950).
Al considerar al campesino como parte de una sociedad mayor, las
indagaciones antropológicas amplían su campo de interés e integran otras
ciencias sociales como la economía y la sociología.A partir de los setenta
sobresale en el ámbito académico la labor de Ángel Palerm, quien
contribuye al desarrollo de la antropología mexicana mediante diversos
estudios sobre Mesoamérica y el campesinado, con base en los postulados de
Julian Steward.
La publicación de la obra colectiva De eso que llaman la antropología
mexicana (1970) marca el surgimiento de una importante corriente
impugnadora del indigenismo antropológico que, a su vez, refleja los
cambios de la perspectiva teórica y política del quehacer social ocurridos
a finales de los años sesenta.
A partir de los años cuarenta, la antropología mexicana realiza
importantes aportes para explicar las relaciones sociales que impiden el
desarrollo de las comunidades indígenas, al estudiarlas desde una
perspectiva regional. La crítica a la política indigenista amplía los
campos de investigación y así proliferan los estudios sobre el campesinado
y la ciudad. Durante los setenta, los estudios antropológicos se ocupan
sobre todo de analizar la esfera económica y las relaciones sociales.
Adquieren gran importancia las investigaciones sobre el campesinado
mexicano, sus relaciones con otros sectores sociales y su futuro. La
necesidad de estudiar el campesinado como parte de una sociedad mayor
obliga a la antropología mexicana a ampliar sus fronteras teóricas e
incorporar otras disciplinas al análisis (economía, sociología y ciencia
política). Muchos jóvenes antropólogos adoptan una perspectiva marxista
para estudiar la sociedad mexicana.
Ante el crecimiento de la mancha urbana y el surgimiento de los primeros
movimientos urbano-populares, los antropólogos comienzan a interesarse en
la metrópoli, las corrientes migratorias campo-ciudad y las formas de
supervivencia de los sectores populares. Surgen los estudios pioneros
sobre cultura urbana y obrera en México, los cuales abren nuevos campos de
investigación, y se consolida así la antropología urbana en el país.