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La deontología y la psicoética dentro de la salud y el actuar profesional

Mitchell Daniela Pacheco Perea


1.094.284.437

Para entender, integrar y separar lo conceptos de deontología y psicoética dentro de sus

campos más extensos: la ética y la moral, se debe llegar a la convergencia de estos en un

macrosistema sistema que englobe sus componentes en un mismo accionar. Así pues, la salud

es este elemento fundamental que permite la articulación deseada.

Ésta, comprendida dentro del modelo salutogénico de Antonovsky e integrado desde la

biopsicosocialidad que, según Almedom (2005) consiste en una evaluación integral de la

salud con carácter de intervención y recoge conceptos tales como la personalidad resistente,

dureza y resiliencia, con un enfoque interdisciplinar (Como se cita en Juárez, 2011). De allí

parten entonces dos términos importantes para los fines de este ensayo: La evaluación

integral y la interdisciplinaridad. Ambos términos requieren de la ética para lograr un

abordaje eficiente; ésta involucra un conjunto de reflexiones teóricas y que se ocupa de la

conducta deseable dentro de un contexto social, manteniendo como objeto de estudio la

moral. Particularmente, la ética profesional habla de los requerimientos y estándares sobre

los cuales se mueve un personal de la salud; siempre considerando las normas morales,

sociales, religiosas, legales y jurídicas de un contexto determinado para su posible

entendimiento. En su sentido más estricto, la ética, en los distintos aspectos de la vida, se ve

englobada por el concepto de bioética y, por extensión, de la psicoética, que mantiene sus

tres ejes o lineamientos bases para la aplicación correcta de la ética en la psicología: Los

principios de beneficencia, de no maleficencia y el principio de justicia. Todo ello regido por


las últimas normas mencionadas, que indican unas leyes establecidas que mantienen como

fin último –en teoría- la protección de estos tres principios. Frente a esto, nace la deontología,

que busca establecer estos patrones que deben cumplir los profesionales y que permite

mostrar el espectro sobre el cual éste puede actuar, estableciendo deberes e implicando la

perspectiva de cada profesional. En comparación a la psicoética, podría decirse que la

diferencia radica en la inclusión del paciente como componente primordial, de aquí a que

también se valoren sus perspectivas, derechos y deberes.

Sobre lo anterior, podría deducirse el fin último de los conceptos anteriormente descritos,

pues se encuentra inmerso en cada uno de los significados y objetivos de estas ramas que

derivan de la ética como facultad humana que permite la regulación de los grupos sociales.

Este fin resulta ser el salvaguardar la integridad humana y la protección de sus derechos; y

es posible reflejar estas bases en muchas de las normas psicoéticas básicas como la

confidencialidad, la fidelidad a los acuerdos, la prestación de los servicios profesionales con

respeto al paciente y a los códigos sobre los cuales se rige su actuar profesional.

Volviendo a la premisa inicial, se concluye este ensayo superponiendo la comprensión del

ser humano y de su salud como un objeto y objetivo para muchos de los campos de estudio

que requieren conocer y saber hacer sin sobrepasar los límites que invaden el bienestar y la

integridad de este; por ello, esa integralidad señalada inicialmente requiere de una buena

interrelación entre los campos y/o las ciencias, permitiendo así un pragmatismo óptimo que

mantenga a la salud como foco atencional, sin descartar a los sujetos –seres humanos o

animales- implicados.
Bibliografía

Juarez, Fernando. El concepto de salud: Una explicación sobre su unicidad, multiplicidad y


los modelos de salud. International Journal of Psychological Research, vol. 4, núm.
1, 2011, pp. 70-79 Universidad de San Buenaventura Medellín, Colombia