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Pedro Calderón de la

Barca
escritor español (1600-1681)

Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 17 de


enero de 1600-ibidem, 25 de mayo de
1681) fue un escritor español, caballero de
la Orden de Santiago, conocido
fundamentalmente por ser uno de los más
insignes literatos barrocos del Siglo de
Oro, en especial por su teatro.
Pedro Calderón de la Barca

Retrato de Pedro Calderón de la Barca por Pedro


de Villafranca, grabado calcográfico, Madrid, 1676
(Biblioteca Nacional, Madrid).
Información personal
Nacimiento 17 de enero de 1600
Madrid (España)
Fallecimiento 25 de mayo de 1681 (81
años)
Madrid (España)
Nacionalidad Española
Lengua materna Español medio
Religión Iglesia católica
Orden religiosa Orden Franciscana
Familia
Padres Diego Calderón
Ana María de Henao
Educación
Educado en Universidad de Alcalá
Reales Estudios de
San Isidro (1608-
1613)
Universidad de
Salamanca (Bachiller;
hasta 1615)
Información profesional
Ocupación Dramaturgo, poeta,
escritor y militar
Cargos ocupados Capellán
Movimiento Literatura del barroco
Géneros Poesía, teatro y
comedia
Miembro de Orden de Santiago

Biografía
Pedro Calderón de la Barca y Barreda
González de Henao Ruiz de Blasco y Riaño
nació en Madrid el viernes 17 de enero de
1600 y fue bautizado en la parroquia de
San Martín. Su padre, Diego Calderón, era
hidalgo de origen montañés (Viveda
Cantabria) y por herencia paterna había
asumido el cargo de secretario del
Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda,
sirviendo en él a los reyes Felipe II y Felipe
III. Se casó en 1595 con Ana María de
Henao, perteneciente a una familia
también de origen noble.[1] Pedro fue el
tercero de los seis hijos que el matrimonio
alcanzó a tener (tres varones y tres
mujeres, de los que solo cuatro pasaron
de la infancia: Diego, el primogénito;[nota 1]
Dorotea —monja en Toledo—;[nota 2] Pedro
y Jusepe o José[nota 3][nota 4] Estos
hermanos estuvieron siempre bien
avenidos, como declaró Diego Calderón en
su testamento (1647):

Siempre nos hemos


conservado todos tres
en amor y amistad, y
sin hacer particiones
de bienes... nos hemos
ayudado los unos a los
otros en las
necesidades y trabajos
que hemos tenido.[3]

Sin embargo tenían también un hermano


natural, Francisco, que ocultaron bajo el
apellido de "González" y fue expulsado de
la casa paterna por don Diego, aunque
este dejó escrito en 1615 que se le
reconociera como legítimo a no ser que
hubiera contraído matrimonio "con esa
mujer con quien trató de casarse", en cuyo
caso sería desheredado.[4]
D. Pedro Calderón de la Barca
Caballero del Orden de Santiago, Capellán de Honor
de S. M. y de Reyes Nuevos en Toledo, Poeta Cómico
en quien compitió la invención ingeniosa, con la
urbanidad y belleza del Lenguaje. Nació en Madrid
año 1601, y murió allí a los 81 años.

El linaje de los Calderón de la Barca es


muy antiguo y amplio. El padre fray Felipe
de la Gándara escribió un libro sobre esta
materia en 1661, cuyo capítulo XII.º "De
los Calderones de Sotillo, en la jurisdicción
de Reinosa", está dedicado a la rama a la
que pertenece el dramaturgo. El escudo de
la familia consistía en cinco calderones
negros en campo de plata y por orla ocho
aspas de oro en campo de gules; portaba
el lema "Por la fe moriré".[5]

Empezó a ir al colegio en 1605 en


Valladolid, porque allí estaba la Corte, pero
el padre, de carácter autoritario, decidió
destinarlo a ocupar la capellanía de San
José en la parroquia de San Salvador que
había reservado la abuela Inés de Riaño y
Peralta al hijo mayor de la familia que
fuese sacerdote.[6] Ya en Madrid, la familia
se instaló en 1607 en unas casas de la
calle de las Fuentes que hacían esquina a
la bajada a los Caños del Peral. Pedro
Calderón ingresó en el Colegio Imperial de
los jesuitas de Madrid en 1608, situado
donde ahora se encuentra el Instituto San
Isidro, y allí permaneció hasta 1613
estudiando gramática, latín, griego y
teología. Cuando ya llevaba dos años,
falleció su madre de sobreparto, así como
la niña a que dio a luz (22 de octubre de
1610)[7] En 1613 falleció también la abuela
Inés de Riaño y se abrió su testamento, en
que declaraba su voluntad de que el mayor
de sus nietos ocupase la citada
capellanía. Don Diego desenviudó al
casarse en segundas nupcias en 1614 con
la dama Juana Freyle Caldera, de buena
pero empobrecida familia; pero también el
padre falleció súbita e inesperadamente al
año siguiente, el 21 de noviembre de 1615.
Por este motivo Pedro, que había
ingresado en la Universidad de Alcalá el
año antes, tuvo que interrumpir sus
estudios para que se leyeran las abusivas
cláusulas del testamento, que
indispusieron a los hermanos contra su
madrastra,[nota 5] con la que entablaron un
pleito aun siendo menores de edad (el
mayor, Diego, tenía diecinueve años, pero
la mayoría de edad se otorgaba entonces
a los veinticinco), fallado con un concierto
fechado en Valladolid en 1618.[8] Doña
Juana se volvió a casar y los hermanos
quedaron desde 1616 bajo la tutela,
educación y manutención de su tío
materno Andrés Jerónimo González de
Henao. En el ínterin, el futuro poeta
marchó a la Universidad de Salamanca
(1615), donde en octubre de 1617 alquiló
una casa con otros estudiantes, uno de
ellos su primo Francisco de Montalvo, al
Colegio de San Millán. En junio de 1618
todavía no habían pagado y fueron
excomulgados.[9]

En 1619 se graduó de bachiller in utroque,


esto es, en ambos derechos, canónico y
civil, sin llegar a ordenarse como había
deseado su padre. En 1621 participó en el
certamen poético habido con motivo de la
beatificación de San Isidro y
posteriormente en el de su canonización,
en 1622, y ganó un premio tercero.

Decidió dejar los estudios religiosos por la


carrera militar y llevó una vida algo
revuelta de pendencias y juego. Hubo
también problemas en el ámbito familiar,
pues los hermanos hicieron declaración
oficial en 1621 de su estado de penuria y
tuvieron que vender un censo o renta de
bienes heredados para poder
subsistir.[nota 6] Además, en el verano de
ese mismo año él y sus hermanos Diego y
José anduvieron enredados en el
homicidio de Nicolás Velasco, hijo de
Diego de Velasco, criado del condestable
de Castilla, y tuvieron que refugiarse en
casa del embajador de Austria hasta que
lograron un concierto con los querellantes
que exigió el pago de una crecida
indemnización.[10] Acaso por estas
estrecheces económicas tuvo Pedro que
entrar al servicio de Bernardino Fernández
de Velasco y Tovar, VI.º duque de Frías y
XI.º condestable de Castilla, con quien
viajó por Flandes y el norte de Italia entre
1623 y 1625 participando en varias
campañas bélicas, según su biógrafo Juan
de Vera Tassis,[11] aunque falta
documentación que lo confirme, y en 1625
marchó como soldado al servicio del
citado Condestable. Su primera comedia
conocida, Amor, honor y poder, fue
estrenada con éxito en Palacio con motivo
de la visita de Carlos, príncipe de Gales, el
29 de junio de 1623, por la compañía de
Juan Acacio Bernal; siguió en ese mismo
año Judas Macabeo, representada por la
de Felipe Sánchez de Echeverría, así como
otras muchas; en 1626 el primogénito
Diego Calderón, ya mayor de edad, pudo
vender el oficio de Secretario del Consejo
de Hacienda de su padre en la persona de
Duarte Coronel a cambio de 15.500
ducados; con ello la familia logró salir de
sus apuros económicos.

Desde 1625, fecha de su comedia La gran


Zenobia, representada por la compañía de
Andrés de la Vega, Calderón proveyó a la
Corte de un extenso repertorio dramático:
El sitio de Bredá (1626), El alcalde de sí
mismo (1627), La cisma de Ingalaterra
(1627), y, en 1628, Saber del mal y el bien,
Hombre pobre todo es trazas, Luis Pérez, el
gallego, y El Purgatorio de San Patricio;
pero, en 1629, el irrumpir con sus
hermanos en sagrado persiguiendo a un
actor, concretamente en el Convento de
las Trinitarias de Madrid, donde se
encontraba la hija de Lope, le causó la
enemistad del monarca de la escena
cómica, Lope de Vega, y del famoso
orador sagrado gongorino fray Hortensio
Félix Paravicino. Calderón correspondió a
los ataques de este último burlándose en
un pasaje de su comedia El príncipe
constante, escrita en ese año, al igual que
La dama duende, su primer gran
éxito.[nota 7] Asimismo estrena en ese
mismo año de 1629 Casa con dos puertas,
mala es de guardar y, en el Real Sitio de la
Zarzuela, El jardín de Falerina. En 1630 ya
era lo bastante famoso como para que
Lope de Vega elogiara su talento poético
en El laurel de Apolo y en 1632 se ganó
también las alabanzas de Juan Pérez de
Montalbán en su Para todos. Ejemplos
morales. En 1633 escribe Amar después de
la muerte o El Tuzaní de la Alpujarra, según
José Alcalá-Zamora "la más apasionante
tragedia de guerra y de amor de nuestra
literatura".[12]

Con estas y otras comedias fue


ganándose incluso el aprecio del
mismísimo rey Felipe IV, quien empezó a
hacerle encargos para los teatros de la
Corte, ya fuera el salón dorado del
desaparecido Alcázar o el recién
inaugurado Real Coliseo del Buen Retiro,
para cuya primera función escribió en
1634 El nuevo Palacio del Retiro.
Asimismo, eclipsada ya la estrella de Lope
en los teatros, se ganó el aprecio del
público en general en la década de los
treinta con sus piezas para los corrales de
comedias madrileños de la Cruz y del
Príncipe. En 1635 fue nombrado director
del Coliseo del Buen Retiro y escribió El
mayor encanto, Amor, La vida es sueño y El
médico de su honra, entre otros muchos y
muy refinados espectáculos dramáticos,
para los cuales contaba con la
colaboración de hábiles escenógrafos
italianos, como Cosme Lotti o Baccio del
Bianco, y expertos músicos para las
primeras zarzuelas que se escribieron,
como Juan Hidalgo. En estos encargos
palatinos cuidaba de todos los aspectos y
detalles de la representación y asistía
además a los ensayos. En 1635 se estrenó
en un escenario flotante del estanque del
Retiro El mayor encanto amor, sobre el
tema de Ulises y Circe, con efectos de
Lotti, del cual se conserva la Memoria para
esta pieza.[13] Y en el 24 de junio de 1636,
por ejemplo, se representó en el gran patio
del Palacio Real otra comedia aún más
aparatosa y complicada sobre tres
escenarios alineados que desarrollaban
tres acciones en tres continentes
separados: Asia, Europa y África: Los tres
mayores prodigios, también asistido por
Cosme Lotti.[13] Es más, Calderón fue el
que firmó el acta de creación del teatro
musical español el 17 de enero de 1657 al
representar la primera "zarzuela", El golfo
de las sirenas, que entonces se llamó
égloga piscatoria, en un lugar llamado La
Zarzuela adonde se solían desplazar las
compañías teatrales para solazar a los
reyes. Era una pieza en un acto con canto
y música, y por el lugar este género de
obras se llamaría en lo sucesivo zarzuelas.
De estas escribió además El laurel de
Apolo y La púrpura de la rosa, esta última,
también en un acto, ya una verdadera
ópera aunque todavía muy breve. Su autor
la denominó "representación música".[14]
En 1636 solicitó y obtuvo del rey el hábito
de caballero de la Orden de Santiago, para
cuyo disfrute fue necesario solicitar
dispensa del papa Urbano VIII, ya que su
padre había ejercido el cargo manual de
escribano, y, levantada la prohibición de
editar teatro en Castilla, su amigo y
discípulo Vera Tassis publicó la Primera
parte de sus comedias y al año siguiente
la segunda, hasta las nueve que llegó a
imprimir, si bien se conservan otras tres
impresas por editores menos cuidadosos.
En 1677 apareció, además, la primera
parte de sus Autos sacramentales, única
que imprimió.
En esta Primera parte se incluye La vida es
sueño y otras once piezas, con sus loas
correspondientes, que podrían fecharse
antes de 1630, a juicio de Don
Cruickshank. En 1637 escribe El galán
fantasma y entra al servicio del Duque del
Infantado y, aunque se suele decir que se
distinguió como soldado al servicio del
almirante de Castilla Juan Alonso Enríquez
de Cabrera durante la lucha contra el sitio
de Fuenterrabía (1638) que había sido
puesto por el duque de Enghien, futuro
príncipe de Condé, no está demostrado
documentalmente según Ángel Valbuena-
Briones; lo cierto es que participó su
hermano José, quien fue herido en la
pierna derecha; sí es verdad que Pedro
Calderón compuso entonces un Panegírico
dedicado al citado caudillo de las tropas
españolas.[nota 8] Por el contrario, sí
participó en la guerra de secesión de
Cataluña (1640) en la compañía de
caballería de coraceros al mando de
Álvaro de Quiñones. Estuvo en la toma de
Cambrils y fue herido en una mano en una
escaramuza cerca de Vilaseca, aunque la
guerra no era menos peligrosa que la
estancia en el mundo teatral de la Corte:
poco antes, en ese mismo año de 1640,
mientras se ensayaba una de sus
comedias para los carnavales en el
palacio del Buen Retiro surgió una disputa,
hubo cuchilladas y Calderón fue herido
también, algo que señala José Pellicer de
Ossau en uno de sus Avisos, el del 20 de
febrero en concreto.[15] Entró victorioso en
Tarragona y se portó con valentía en el
asalto a Martorell; tras intentar asediar
Barcelona, tuvieron que volver otra vez en
Tarragona, donde Calderón soportó con
entereza el asedio de franceses y
catalanes sufriendo hambre y viendo morir
de la misma a varios compañeros. Al fin el
20 de agosto de 1641 se logró rechazar el
sitio y Pedro Calderón volvió a la Corte a
informar al conde-duque de Olivares en
calidad de correo de Su Majestad.
Participó luego en el fracasado intento de
tomar Lérida (otoño de 1642) como cabo
de escuadra en la compañía de guardas
reales, en la vanguardia de la caballería
dirigida por Rodrigo de Herrera. De su
vocación militar guardó siempre un buen
recuerdo, como plasmó en unos famosos
versos:

Este ejército que ves /


vago al yelo y al calor,
/ la república mejor / y
más política es / del
mundo, en que nadie
espere / que ser
preferido pueda / por
la nobleza que hereda,
/ sino por la que él
adquiere; / porque
aquí a la sangre
excede / el lugar que
uno se hace, / y, sin
mirar cómo nace, / se
mira cómo procede. /
Aquí la necesidad / no
es infamia; y, si es
honrado, / pobre y
desnudo un soldado, /
tiene mejor cualidad /
que el más galán y
lucido; / porque aquí, a
lo que sospecho, / no
adorna el vestido el
pecho, / que el pecho
adorna al vestido. / Y
así, de modestia
llenos, / a los más
viejos verás / tratando
de ser lo más / y de
parecer lo menos. /
Aquí, la más principal
/ hazaña es obedecer; /
y el modo cómo ha de
ser / es ni pedir, ni
rehusar. / Aquí, en fin,
la cortesía, / el buen
trato, la verdad, / la
firmeza, la lealtad, / el
honor, la bizarría, / el
crédito, la opinión, / la
constancia, la
paciencia, / la
humildad y la
obediencia, / fama,
honor y vida son: /
caudal de pobres
soldados; / que, en
buena o mala fortuna,
/ la milicia no es más
que una / religión de
hombres honrados.
P. Calderón, Comedia
famosa. Para vencer a
amor, querer vencerle,
Valencia, 1689, pero
escrita en 1650

Por entonces se amplía el palacio del


Retiro y se construye un gran estanque de
agua, en cuya isla central estrenará en
1640 Certamen de amor y celos. Pero,
herido durante el citado sitio de Lérida,
obtuvo la licencia absoluta o retiro en
1642 y en 1645 una pensión vitalicia de
treinta escudos mensuales como
recompensa no solo de sus servicios, sino
de los de su fallecido hermano José en
Cataluña, aunque se pagó malamente y
tras reiteradas reclamaciones del poeta.
Estrena sus obras más ambiciosas, las
que requieren música (zarzuelas) y más
escenografía. Calderón es por entonces un
discreto pero activo cortesano y llega a
convertirse en un personaje muy
respetado e influyente, modelo para una
generación entera de nuevos dramaturgos
e incluso para talentos tan grandes como
los de Agustín Moreto y Francisco Rojas
Zorrilla, sus más importantes discípulos.
Es más, a partir de 1642 una importante
serie de autores franceses e ingleses
empiezan a imitar sus dramas y comedias
sin empacho, destacando en especial por
su constancia Antoine Le Métel d'Ouville,
Thomas Corneille y François Le Métel de
Boisrobert, mientras que otros imitan solo
piezas sueltas. Entre los ingleses
destacan William Wycherley, a quien pudo
conocer en persona en 1664 en Madrid,
cuando se publicaba la Tercera parte de
sus comedias y había acudido como
miembro de una embajada. Allí se incluye
El maestro de danzar, de la que tomó el
argumento para su The Gentleman
Dancing-Master (1672) y también había
adaptado Mañanas de abril y mayo en su
Love in a Wood (1671). John Dryden y
Aphra Behn también se inspiraron en
obras suyas estrenadas en vida de
Calderón.[16]
Monumento a Calderón en Madrid (Joan Figueras
Vila, 1878)

A mediados de los cuarenta, se convierte


durante unos años (de 1646 a 1649) en
secretario del VI.º duque de Alba,
Fernando Álvarez de Toledo y Mendoza,
para lo cual se trasladó a su castillo-
palacio de Alba de Tormes. Son
decretados sucesivos cierres de los
corrales de comedias a causa de los
fallecimientos de la reina Isabel de Borbón
(entre 1644 y 1645) y del príncipe Baltasar
Carlos (entre 1646 y 1649), también por
las presiones de los religiosos moralistas
contrarios al teatro, de forma desde 1644
no hubo representaciones escénicas.
Fallecidos sus hermanos José
(1645)[nota 9] y Diego (1647), a los que tan
unido estaba, el dramaturgo se sumió en
una crisis que coincide con la de España,
entre la caída del conde-duque de Olivares
(1643) y la firma en 1648 de la Paz de
Westfalia. Es más, hacia 1646 nace su hijo
natural, Pedro José,[17] y Calderón ha de
replantearse su vida.
Cesaron las crisis interior y exterior al
reabrirse los teatros en 1649, año en que
estrena El gran teatro del mundo; además,
ingresó en los terciarios (Tercera orden de
San Francisco) el 11 de octubre de 1650 y
se ordenó sacerdote el 18 de septiembre
de 1651. Precisamente ese año se publica
El alcalde de Zalamea con el título de El
garrote más bien dado y en 1652 se
representa en el Coliseo del buen Retiro La
fiera, el rayo y la piedra. Poco después
(1653) obtuvo la capellanía que su padre
tanto ansiaba para la familia, la de los
Reyes Nuevos de Toledo, y, aunque siguió
escribiendo comedias (por ejemplo, en
ese mismo año estrenó en palacio La hija
del aire) y entremeses, desde entonces dio
prioridad a la composición de autos
sacramentales, género teatral que
perfeccionó y llevó a su plenitud, pues se
avenía muy bien con su talento natural,
amante de la pintura y de las sutilezas y
complejidades teológicas. Nada más
llegado a Toledo ingresó en la Hermandad
del Refugio, institución que acogía a
pobres y enfermos y donde años más
tarde lo seguiría su discípulo Agustín
Moreto. Por otra parte, el cardenal
Baltasar Moscoso y Sandoval le encargó
componer unas canciones que glosaran la
inscripción Psale et sile o Canta y calla que
se lee sobre las puertas del coro de la
catedral toledana.

Siguió componiendo espectáculos para


los reyes en el Palacio del Buen Retiro y
para la fiesta teológica del Corpus, pero
ahora se inclina por los temas mitológicos,
huyendo así su fantasía de una realidad
tan áspera como la que demuestra el
fallecimiento de su hijo natural Pedro José
en 1657 y la firma de la Paz de los Pirineos
en 1659. Entonces ya era el dramaturgo
más celebrado de la corte. En 1660
escribe Celos aun del aire matan, Céfalo y
Pocris y La púrpura de la rosa, y en 1661
compone los dramas mitológicos Eco y
Narciso y El hijo del Sol, Faetón. Todavía en
1663 el Rey siguió distinguiéndolo al
designarlo como su capellán de honor,
hecho que lo obligó a trasladar
definitivamente su residencia a Madrid; en
1664 se publica la Tercera parte de sus
comedias, que incluyen otra obra maestra,
En la vida todo es verdad y todo mentira. La
muerte del monarca en 1665 marcó un
cierto declive en el ritmo de su producción
dramática. Es nombrado capellán mayor
del nuevo rey Carlos II en 1666. En 1672 se
publica la Cuarta parte de sus comedias y
en 1677 la Quinta.
A lo largo de su trayectoria teatral fue
algunas veces importunado por los
moralistas que veían con malos ojos los
espectáculos teatrales, y en especial que
los hiciera un sacerdote como él. A ellos
les contestó altivamente de esta manera:

«Yo, señor, juzgué siempre, dejándome


llevar de humanas y divinas letras, que el
hacer versos era una gala del alma o
agilidad del entendimiento que no alzaba
ni bajaba los sujetos, dejándome a cada
uno en el predicamento que le hallaba... Y
aunque es verdad que ocioso cortesano
la traté con el cariño de habilidad hallada
acaso, no dejé de desdeñarla el día que
tomé el no merecido estado en que hoy
me veo, pues para volver a ella fue
necesario que el señor don Luis de Haro
me lo mandase de parte de Su
Majestad... sin haber tomado la pluma
para otra cosa que no fuese fiesta de Su
Majestad o fiesta del Santísimo... merced
[que] me ha retirado la objeción de no sé
quién que juzga incompatibles el
sacerdocio y la poesía... [si] es justo... no
se me obste; y si es malo, no se mande».
(1651)[18]

Pese a tantos honores, al final de su vida


sufrió algunas estrecheces económicas,
hasta el punto de que en 1679 se le
concedió por cédula real una ración de
cámara en especie para que pudiera
abastecerse en la despensa de palacio "en
atención a sus servicios de tantos años a
esta parte y hallarse con tan crecida edad
y con muy cortos medios";[19] pero con
motivo del primer matrimonio de Carlos II
y el domingo de Carnaval del 3 de marzo
de 1680 compondrá su última comedia,
Hado y divisa de Leonido y de Marfisa,
inspirada en los libros de caballerías. Se
estrenó en el teatro del Buen Retiro, con
música de Juan Hidalgo, y dirigió la
tramoya el célebre pintor Dionisio
Mantuano, construyendo la escenografía
Josef Candi, artista valenciano discípulo
de Cosme Lotti. En ese mismo año envía
una lista de sus obras al duque de
Veragua, que se la había pedido, y al
siguiente escribe su último auto
sacramental, El cordero de Isaías. Tras
dictar testamento el 20 de mayo, falleció a
las doce y media de la mañana del
domingo 25 de mayo de 1681, dejando a
medio terminar el auto sacramental
encargado para ese año, La divina Filotea.
Su entierro fue austero y poco ostentoso,
como deseaba en su testamento:
«Descubierto, por si mereciese satisfacer
en parte las públicas vanidades de mi mal
gastada vida».[20] Su cuerpo fue enterrado
en la capilla de San José de la iglesia de
San Salvador, donde estuvo durante ciento
cincuenta y nueve años. Así dejaba
huérfanos los teatros quien fue
considerado uno de los mejores escritores
dramáticos de su
época.[21][22][23][24][25][26][27][28]

Legó sus bienes a la Congregación de


sacerdotes naturales de Madrid, a la que
pertenecía, y sus manuscritos a su fiel
amigo el cura de San Miguel, Juan Mateo y
Lozano. En 1682, el Vicario de Madrid
encargó a un amigo de Calderón, el
trinitario fray Manuel de Guerra y Ribera,
que redactara una "Aprobación" a la
Verdadera quinta parte de comedias de don
Pedro Calderón, y su entusiasmo le hizo
excederse tanto que, en vez de las pocas
líneas habituales escribió una auténtica
apología de 47 folios del teatro de su
tiempo y en especial del de su amigo, lo
que suscitó algunas respuestas por parte
de los enemigos del teatro.[29] Los
madrileños dedicaron a su memoria una
hermosa escultura en mármol de Juan
Figueras y Vila que fue situada en la plaza
de Santa Ana en 1880, frente al castizo
Teatro Español.

Obra
La obra teatral de Calderón de la Barca
significa la culminación barroca del
modelo teatral creado a finales del siglo
XVI y comienzos del XVII por Lope de
Vega.

Según el recuento que él mismo hizo el


año de su muerte, su producción
dramática consta de ciento diez comedias
y ochenta autos sacramentales, loas,
entremeses y otras obras menores,[30]
como el poema Psale et sile (Canta y calla)
y piezas más ocasionales. Aunque es
menos fecundo que su modelo, el genial
Lope de Vega, resulta técnicamente mejor
que aquel en el teatro y de hecho lleva a su
perfección la fórmula dramática lopesca,
reduciendo el número de escenas de esta
y depurándola de elementos líricos y poco
funcionales, convirtiéndola en un pleno
espectáculo barroco al que agrega
además una especial sensibilidad para la
escenografía y la música, elementos que
para Lope de Vega tenían una menor
importancia.
Autógrafo de El mágico prodigioso, 1637

Utiliza frecuentemente piezas anteriores


que refunde eliminando escenas inútiles;
disminuye el número de personajes y
reduce la riqueza polimétrica del teatro
lopesco. Igualmente, sistematiza la
exuberancia creativa de su modelo y
construye la obra en torno a un
protagonista exclusivo. En cierto modo,
purga el teatro de Lope de sus elementos
más líricos y busca siempre los más
teatrales. Ángel Valbuena-Briones ha
señalado que en su estilo cabe distinguir
dos registros:
En un primer grupo de obras Calderón
reordena, condensa y reelabora lo que
en Lope aparece de manera difusa y
caótica, estilizando su realismo
costumbrista y volviéndolo más
cortesano. En ellas aparece una rica
galería de personajes representativos de
su tiempo y de su condición social,
todos los cuales tienen en común los
tres temas del teatro barroco español: el
amor, la religión y el honor.

En el cultivo de este último tema destaca


Calderón en obras como El alcalde de
Zalamea, en que se enfrentan el honor
individual (o lo que es lo mismo, la
dignidad humana, no costumbre social o
externa) de un labrador rico, Pedro Crespo,
cuya hija ha sido violada por un aristócrata
capitán de los tercios del famoso general
don Lope de Figueroa, con el honor
corporativo o esprit de corps de este
último. En este drama, una de las obras
maestras de Calderón luce la verdad
humana de los caracteres y la sabiduría y
experiencia del héroe, Pedro Crespo, que
aconseja así a su hijo Juan antes de que
marche a la milicia con unos versos
justamente célebres:

Por la gracia de Dios,


Juan, / eres de linaje
limpio, / más que el
sol, pero villano. / Lo
uno y otro te digo; /
aquello, porque no
humilles / tanto tu
orgullo y tu brío, / que
dejes, desconfïado, / de
aspirar con cuerdo
arbitrio / a ser más; lo
otro, porque / no
vengas desvanecido / a
ser menos. Igualmente
/ usa de entrambos
designios / con
humildad; porque,
siendo / humilde, con
recto juicio /
acordarás lo mejor / y
como tal, en olvido /
pondrás cosas, que
suceden / al revés en
los altivos. / ¡Cuántos,
teniendo en el mundo /
algún defecto consigo,
/ le han borrado por
humildes; / y cuántos,
que no han tenido /
defecto, se le han
hallado, / por estar
ellos mal vistos! / Sé
cortés sobre manera; /
sé liberal y esparcido, /
que el sombrero y el
dinero / son los que
hacen los amigos; / y
no vale tanto el oro /
que el sol engendra en
el indio / suelo, y que
conduce el mar, /
como ser uno
bienquisto. / No hables
mal de las mujeres; /
la más humilde, te
digo, / que es digna de
estimación; / porque al
fin de ellas nacimos. /
No riñas por cualquier
cosa; / que cuando en
los pueblos miro /
muchos, que a reñir se
enseñan, / mil veces
entre mí digo: /
«Aquesta escuela no es
/ la que ha de ser».
Pues colijo / que no ha
de enseñarse a un
hombre / con destreza,
gala y brío / a reñir,
sino a por qué / ha de
reñir; que yo afirmo /
que, si hubiera un
maestro solo / que
enseñara prevenido, /
no el cómo, el por qué
se riña, / todos le
dieran sus hijos
En otras ocasiones aborda las pasiones
amorosas que ciegan el alma, en especial
los celos patológicos que aborda en El
mayor monstruo, los celos o en El médico
de su honra, entre otros dramas.
En su segundo registro, el dramaturgo
inventa, más allá del repertorio
caballeresco, una forma poético-
simbólica desconocida antes de él y que
configura un teatro esencialmente lírico,
cuyos personajes se elevan hacia lo
simbólico y lo espiritual. Escribe
entonces fundamentalmente dramas
filosóficos o teológicos, autos
sacramentales y comedias mitológicas
o palatinas.

El alcalde de Zalamea. Detalle del monumento a


Calderón de Madrid (Joan Figueras Vila, 1878)

Calderón destaca sobre todo como


creador de esos personajes barrocos,
íntimamente desequilibrados por una
pasión trágica, que aparecen en El príncipe
constante, El mágico prodigioso o La
devoción de la cruz. Su personaje más
conocido es el desgarrado Segismundo de
Polonia de La vida es sueño, considerada
como la pieza cumbre del teatro
calderoniano. Esta obra, paradigma del
género de comedias filosóficas, recoge y
dramatiza las cuestiones más
trascendentales de su época: la libertad o
el poder de la voluntad frente al destino, el
escepticismo ante las apariencias
sensibles, la precariedad de la existencia,
considerada como un simple sueño y, en
fin, la consoladora idea de que, incluso en
sueños, se puede todavía hacer el bien.[30]
Tiene esta obra varias versiones hechas
por él mismo. También se apunta en ella,
aunque muy en segundo plano, el tema de
la educación, tan desarrollado
posteriormente en el siglo XVIII.

En este segundo registro, lleva a su


perfección el llamado auto sacramental,
pieza alegórica en un acto de tema
eucarístico destinada a representarse el
día del Corpus. Por mencionar sólo
algunos, citaremos El gran teatro del
mundo o La cena del rey Baltasar.

En cuanto a dramas filosóficos, su obra


maestra es, sin duda, La vida es sueño; El
médico de su honra y El alcalde de Zalamea
en cuanto al drama de honor, aunque hay
también piezas comparables como El
pintor de su deshonra (h. 1648) o A secreto
agravio secreta venganza (1635).

El escondido y la tapada. Detalle del monumento a


Calderón de Madrid (Joan Figueras Vila, 1878)
El secreto a voces y La dama duende son
cimas en cuanto a comedia de enredo, con
otras muchas menos conocidas de capa y
espada como El escondido y la tapada, No
hay burlas con el amor, Casa con dos
puertas mala es de guardar o Mañanas de
abril y mayo, que anticipa el género de la
comedia de figurón, aunque una pieza
suya como Guárdate del agua mansa
posee ya uno, el estrafalario don Toribio
de Cuadradillos.

Tienen carácter melodramático comedias


como No hay cosa como callar (h. 1639),
No siempre lo peor es cierto (entre 1648 y
1650) o La niña de Gómez Arias (h. 1651),
que poseen una mayor introspección y se
acercan al universo trágico.

Comedias palatinas son El galán fantasma


(1629), Nadie fíe su secreto, Manos
blancas no ofenden (h. 1640), o El secreto
a voces (de la que se conserva un
manuscrito autógrafo de 1642).

Se acercó al drama histórico con piezas


como La gran Zenobia (1625), La cisma de
Ingalaterra, Amar después de la muerte, o El
tuzaní de la Alpujarra (1659) o El mayor
monstruo del mundo (1672).
Dramas filosóficos y simbólicos son La
hija del aire en sus dos partes, donde se
pinta la ambición sin límites de la reina
Semíramis, asesina de su marido Nino, y
Las cadenas del demonio (de atribución
dudosa).

Dramas religiosos y hagiográficos son La


devoción de la Cruz (h. 1625), El Purgatorio
de San Patricio (1640), El príncipe
constante (h. 1629), cuya representación
tanto había de influir sobre la concepción
teatral de Jerzy Grotowski, y El mágico
prodigioso (1637), obra que influyó
poderosamente en el Fausto de Goethe, al
que prestó algunos pasajes enteros.
Calderón empezó a interesarse por las
comedias mitológicas al sustituir a Lope
de Vega en 1635 como dramaturgo de
cámara. Rápidamente se adaptó a las
condiciones del gran espectáculo
cortesano con piezas como El mayor
encanto, Amor, de ese año, y otras como El
golfo de las sirenas, El monstruo de los
jardines, Fieras afemina Amor, La fiera, el
rayo y la piedra (1652) o La púrpura de la
rosa (1660) entre otras muchas. De este
género es la ópera, con música de Juan
Hidalgo, Celos aun del aire matan, que el
propio Calderón parodió en su comedia
burlesca Céfalo y Pocris.
La Danza de la Muerte. Detalle del monumento a
Calderón de Madrid (Joan Figueras Vila, 1878).

Pero el género que monopolizó el maestro


fue el de los autos sacramentales, desde
los de aire medievalizante como El gran
teatro del mundo (considerado por la
crítica como su obra maestra en el
género) o El gran mercado del mundo a los
de pretexto mitológico, como Andrómeda y
Perseo o Psiquis y Cupido. Otros: La cena
del rey Baltasar, La vida es sueño, El divino
Orfeo (del que hizo dos versiones
separadas por casi treinta años), La nave
del mercader (1674) etcétera. Calderón es
el maestro indiscutido de este género, en
el que ya los personajes se han convertido
en puras abstracciones conceptuales o
pasionales.

Compuso asimismo Calderón bastante


teatro menor, por ejemplo entremeses
como El triunfo de Juan Rana.

Otra clasificación es la siguiente:

Tragedias: El médico de su honra, A


secreto agravio, secreta venganza; El
pintor de su deshonra; La hija del aire;
Comedias serias: La vida es sueño; El
alcalde de Zalamea; El mágico
prodigioso.
Comedias cortesanas: El hijo del sol,
Faetón. La fiera, el rayo y la piedra; El
monstruo de los jardines; Eco y Narciso.
Comedias de capa y espada: La dama
duende; Casa con dos puertas mala es
de guardar; No hay burlas con el amor.
Comedias mitológicas: El mayor
encanto, amor.
Autos sacramentales: El gran teatro del
mundo; El gran mercado del mundo; La
cena del rey Baltasar; La protestación de
la fe; El verdadero dios Pan.[31]
El teatro cómico de Calderón
Durante un tiempo se subestimó el teatro
cómico de Calderón, pero últimamente ha
sido revalorizado, pues ciertamente
compuso obras maestras en el género que
pueden ser calificadas como comedias de
enredo, como La dama duende, Casa con
dos puertas, mala es de guardar o El galán
fantasma, y no descuidó el teatro menor.

Los personajes de Calderón


Aunque Calderón sabe a veces acertar a
crear personajes humanos e inolvidables,
como Pedro Crespo, la mayor parte de las
veces es cierto lo que dijo Marcelino
Menéndez Pelayo:

Los personajes de
Calderón apenas
aciertan con la
expresión natural y
sencilla, sino que la
sustituyen con
hipérboles, discreteos,
sutilezas y lluvia de
metáforas... Tienen
verdad relativa e
histórica, carecen de
la verdad humana,
absoluta y hermosa
que estalla en los
rugidos de león de los
personajes de
Shakespeare.

De igual forma, los personajes de Calderón


han sido comparados con algunos de sus
contemporáneos. Harold Bloom,
analizando los componentes de la obra de
Goethe, toma el ejemplo del Fausto y
superpone a sus protagonistas con los de
Calderón:[32]

En las grandes obras


de Calderón , al igual
que en el Fausto, los
protagonistas se
mueven y tienen
existencia de un
indeterminado ámbito
entre el personaje y la
idea; son metáforas
sostenidas de un
complejo de
preocupaciones
temáticas. Esto
funciona
maravillosamente en
los casos de Calderón
y Lope de Vega, pero
Goethe quería
alternar las dos
maneras de
personalidades y
temáticas, y se tomó la
libertad de abandonar
el modelo
calderoniano y
regresar al cosmos
shakesperiano
siempre que le viniera
en gana.
Harold Bloom (1994)

Por otra parte, los personajes femeninos


de Calderón son excesivamente
hombrunos y no poseen la feminidad y
viveza natural de las mujeres de Lope,
aunque, cuando se trata de mujeres
investidas de autoridad, este defecto se
transforma en una virtud, y así
encontramos a auténticas encarnaciones
de la ambición, como la reina Semíramis
en las dos partes de La hija del aire.
En el apartado masculino, Calderón posee
un repertorio de personajes inolvidables
como Segismundo, Don Lope de Figueroa,
Pedro Crespo, el Príncipe Constante o ese
prototipo de uno de los personajes más
frecuentados por Calderón, el marido
enloquecido de celos que representa el
Don Gutierre de El médico de su honra;
estos celosos patológicos que abundan en
los dramas de Calderón razonan
férreamente, pero las conclusiones de sus
silogismos se asientan sobre sospechas y
pasiones desatadas, por lo que el
resultado de sus largas cavilaciones dan
en el absurdo dramático; por eso les
encuentra sustancia trágica Calderón.
La dramaturgia calderoniana
Calderón reduce el número de escenas
que habitualmente empleaban Lope de
Vega y sus seguidores, porque cuida más
la estructura dramática; restringe
igualmente la abundante polimetría del
teatro anterior a octosílabo, endecasílabo
y alguna vez heptasílabo; también
empobrece el repertorio estrófico a fin de
lograr más unidad de estilo. En vez de
buscar temas nuevos, que también,
prefiere usar temas ya desarrollados por
los comediógrafos anteriores de Lope o de
su escuela, que reescribe suprimiendo las
escenas inútiles, débiles, sobrantes o poco
funcionales, o añadiendo las que cree
necesarias; es decir, refundiéndolas. Por
demás, sigue los mismos mecanismos y
convencionalidades de la comedia
lopesca, con las aportaciones añadidas de
Antonio Mira de Amescua, Tirso de Molina
y Juan Ruiz de Alarcón, pero burlándose a
veces de esos mecanismos recurriendo a
la metateatralidad.[33] Su estilo utiliza las
galas formales del culteranismo, pero
también lo vulgariza con una serie de
metáforas en torno a los cuatro elementos
que todo su público podía entender, lo que
lo vuelve más accesible. Asimismo,
emplea símbolos en sus comedias,
muchas veces tomados de la filosofía
neoplatónica que tanto le influyó:[nota 10] la
caída del caballo, que representa la
deshonra o la alteración del orden natural;
las casualidades no casuales, el
significado profundo de la luz y la
oscuridad; el equilibrio natural entre los
cuatro elementos, y algunas técnicas
dramáticas como la profecía u horóscopo
inicial en la obra, que crea expectativas
engañosas para el público, por ejemplo en
La cisma de Inglaterra o en la misma La
vida es sueño. Calderón se da cuenta a
veces de lo artificial y mecánica que
resulta la fórmula dramática barroca y por
ello se permite a veces hacer juegos o
bromas metateatrales permitiendo a sus
actores hacer comentarios jocosos sobre
los tópicos que les salen al paso y se ven
obligados a seguir.

Monumento a Calderón de la Barca en la Plaza de


Santa Ana (Madrid).

Con Calderón de la Barca adquirió plena


relevancia en la comedia barroca la
escenografía —lo que él llamaba
«memoria de las apariencias»— y la
música (se considera a Calderón el primer
autor de libretos de zarzuelas), en
búsqueda de un espectáculo barroco
integral que uniera las diversas artes
plásticas. Con este fin colaboró
estrechamente con escenógrafos italianos
como Cosme Lotti. La carpintería efímera
teatral se convirtió en un elemento clave
en la composición de sus obras, en
especial de los autos sacramentales, que
de esa manera se transformaban en
complejos emblemas alegóricos preñados
de simbolismo moral:
El itinerario de la escuela dramática
española describió así una línea circular
que comienza con la idea de la
representación como espejo de
costumbres para pasar a concebir el
género como un arte que crea una
realidad poético-ideológica. En otras
palabras, del arte abierto de Lope de
Vega se pasó a la manera intelectual,
perfecta, deshumanizada de Calderón,
que alcanzó valor universal a través del
emblema y del símbolo.[35]

Lenguaje y estilo
En cuanto a su lenguaje, es manejado con
solemnidad, enfatizando la belleza con el
uso de antítesis, metáforas e hipérboles;
Calderón hace brillar su dominio de la
retórica y, aunque podría estimarse que es
la culminación teatral del culteranismo,
procura que las metáforas puedan ser
fácilmente desatadas por su público
reiterando un mecánico sistema de
referencias cruzadas en torno a los cuatro
elementos y recurriendo a una Retórica de
fáciles paralelismos, oposiciones,
simetrías y diseminaciones y
recolecciones, o repitiendo los conceptos
para que calen y sean entendidos:

En un día el sol alumbra / y falta; en un


día se trueca / un reino todo; en un día /
es edificio una peña; / en un día una
batalla / pérdida y victoria ostenta; / en
un día tiene el mar / tranquilidad y
tormenta; / en un día nace un hombre / y
muere; luego pudiera / en un día ver mi
amor / sombra y luz, como planeta; /
pena y dicha, como imperio; / gente y
brutos, como selva; / paz e inquietud
como mar; / triunfo y ruina, como guerra;
/ vida y muerte, como dueño / de
sentidos y potencias. / Y habiendo tenido
edad / en un día su violencia / de
hacerme tan desdichado, / ¿por qué, por
qué no pudiera / tener edad en un día /
de hacerme dichoso? ¿Es fuerza / que se
engendren más despacio / las glorias
que las ofensas? (P. Calderón, El alcalde
de Zalamea, 969-994)

Usa cultismos sin empacho, algunos


incluso condenados por Lope de Vega en
su Arte nuevo de hacer comedias (1609),
como hipogrifo. En sus personajes se
acusa un característico frenesí razonador:
los personajes calderonianos piensan de
modo férreo e impecablemente lógico,
aunque sus premisas sean de hecho
absurdas; de esa manera, los
característicos maridos calderonianos se
enloquecen de celos y justifican sus
crímenes de forma impecable pero
éticamente absurda, abundando en su
lenguaje nexos de subordinación lógica
causal, consecutiva, condicional,
concesiva o final. La metaforización sufre
también ese proceso de logicismo
mecánico y desarrolla en exclusiva el
citado sistema de símbolos fundado en la
combinatoria de los cuatro elementos.
Abundan los juegos metateatrales,[36]
pues no se le ocultaba al propio autor el
convencionalismo a que había llegado la
fórmula lopesca:

Estéril poeta es éste / pues en un campo


le falta / yedra jazmín o arrayán / para
esconder unas damas [...] Pero, ¿no ves
que estamos detrás / de San Jerónimo, y
basta / que finja tapias? Y aun esas /
plegue al cielo que las haya (P. Calderón,
Hombre pobre todo es trazas)
ARCEO: Y si el galán y la dama / están ya
desengañados, / aquí acaba la comedia.
/ DON PEDRO: ¿Oísteis ya el desengaño,
/ don Juan? / DOÑA ANA: No soy tan
dichosa yo. / DON PEDRO: ¿Cómo así?
DOÑA ANA: Como cuando / yo entré,
solo vi un hombre / que, atrevido y
temerario, / se echaba por la ventana /
que hay, señor, a esos tejados. / ARCEO:
Pues no acaba la comedia... (P. Calderón,
Mañanas de abril y mayo)
También son frecuentes los diálogos
fragmentados «al alimón», en que dos o
más personajes se van continuando y
terminando las frases que dejan a medias
sucesiva y simétricamente. Por otra parte,
la intratextualidad de Calderón es muy
fuerte, pues el autor a veces reutiliza o
reescribe textos de unas comedias o
autos en otros, autoparodiándose con
intención cómica o imitándose a sí mismo
conscientemente.

Sobre todo en su teatro menor, su uso de


la comicidad llega a resultar casi ubuesco
en boca del gracioso, subvertiéndose,
entre otras convenciones, el sagrado
sentido del honor mediante el mecanismo
de la parodia oblicua.[37] Y así, en El
toreador, cuando un noble le dice a Juan
Rana: ¿Y la honra, el honor? ¿Eso os
escucho?, responde este: Bien decís: el
honor me aprieta mucho, lo que reitera en
otra ocasión: La reputación me ha puesto /
en lance tan apretado / que el honor es lo
de menos. En cuanto a la nobleza de
sangre, bien se dice en La casa de los
linajes: "¿Hay persona de más sangre /
que una mondonguera?". Incluso se
subvierte el patriarcalismo machista, y
cuando la esposa de Juan Rana insiste en
que vengue su honra mancillada dice este:
Desafiadle vos, que a vos os toca (P.
Calderón de la Barca, El desafío de Juan
Rana).[38]

Pero el recurso al que Calderón recurría


con más confianza, porque satisfacía su
deseo de jugar con abstracciones y
conceptos (algo que también podía ejercer
en la comedia mitológica) era la alegoría.
De hecho, configuró ya definitivamente
sobre este recurso el género del auto
sacramental, pieza alegórica en un acto de
tema eucarístico que se representaba en
la festividad cristiana del Corpus Christi,
con gran aparato escenográfico. Calderón
la definía así:
La alegoría no es más / que un espejo
que traslada / lo que es con lo que no es,
/ y está toda su elegancia / en que salga
parecida / tanto la copia en la tabla / que
el que está mirando a una / piense que
está viendo a entrambas (P. Calderón, El
verdadero dios Pan)

Pero a Calderón no se le ocultaba la


artificialidad convencional del género y lo
resumió burlescamente, de nuevo
mediante el recurso a la metateatralidad:

...Estaba en estilo puesto / que empiece


el Hombre pecando, / que acabe Dios
redimiendo / y, en llegando el pan y el
vino / subirse con él al Cielo / al son de
las chirimías... (P. Calderón de la Barca,
Lo que va del hombre a Dios)

Temas e ideología
La formación jesuita de Calderón lo llevó a
asimilar el pensamiento de San Agustín y
Tomás de Aquino a través de la
interpretación de Domingo Báñez, Luis de
Molina y Francisco Suárez, y así Menéndez
Pelayo lo creyó aristotélico, aunque la
crítica moderna (Michele Federico
Sciacca, Jack Sage, Ángel Valbuena-
Briones) ha valorizado la enorme
importancia que tuvo en Calderón la
filosofía neoplatónica. Junto a esto se
percibe en su teatro un profundo
pesimismo a pesar de la autonomía y
validez de la acción humana. Sus obras
siempre suelen centrarse en la oposición o
confrontación entre:

La razón y las pasiones


Lo intelectual y lo instintivo
El entendimiento y la voluntad.

Monólogo de Segismundo

Acto II, escena 19. Monólogo de Segismundo.

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La vida es una peregrinación, un sueño, y


el mundo es un teatro de apariencias. Su
pesimismo está atemperado por su fe en
Dios y por el fuerte racionalismo que
asimiló de Tomás de Aquino. El sentido de
la angustia de muchos de sus personajes
lo aproximan al existencialismo cristiano
contemporáneo y al pesimismo de Arthur
Schopenhauer:

¿Qué es la vida? Un
frenesí.

¿Qué es la vida? Una


ilusión,
una sombra, una
ficción,
y el mayor bien es
pequeño.
¡Que toda la vida es
sueño,
y los sueños, sueños
son!

Asimismo Fernando, el príncipe constante,


exclama así poco antes de morir
consumido por su propia voluntad:

Pero, ¿qué mal no es


mortal / si mortal el
hombre es, / y en este
confuso abismo / la
enfermedad de sí
mismo / le viene a
matar después? /
Hombre, mira que no
estés / descuidado. La
verdad / sigue, que hay
eternidad / y otra
enfermedad no
esperes / que te avise,
pues tú eres / tu mayor
enfermedad. / Pisando
la tierra dura / de
continuo el hombre
está, / y cada paso que
da / es sobre su
sepultura. / Triste ley,
sentencia dura / es
saber en cualquier
caso / cada paso ¡gran
fracaso! / es para
andar adelante, / y
Dios no es a hacer
bastante / que no haya
dado aquel paso.
El príncipe constante,

La vida es sueño. Detalle del monumento a Calderón


de Madrid (Joan Figueras Vila, 1878).

Calderón posee un concepto


providencialista de la historia, antigua o
contemporánea, que es huella de la
voluntad divina y por lo tanto posee un
sentido, aunque Dios no permita que lo
encontremos en la vida terrenal, y
contempla esa misma voluntad en el
mundo natural, ordenado según los cuatro
elementos y donde se puede leer el plan y
la promesa de Dios, aunque no adivinar su
sentido último.

El repertorio temático de Calderón es


amplio y se trata con muy diversas
variantes; el honor; la relación del hombre
con el poder y, en relación con esto, la
libertad y la responsabilidad moral o el
conflicto entre realidad e ilusión, frecuente
en la estética barroca del desengaño.
Trata de una forma particular los celos
patológicos y los conflictos edípicos.

Reivindicación tradicionalista de su
figura

Dos siglos después de su muerte, los


tradicionalistas reivindicarían su figura, al
considerarlo un defensor de la fe católica
y del modo de vida preliberal en España. Al
conmemorar el bicentenario de Calderón,
Menéndez Pelayo afirmaría en un
polémico brindis en El Retiro en 1881:

Brindo por lo que


nadie ha brindado
hasta ahora; por las
grandes ideas que
fueron alma e
inspiración de los
poemas
calderonianos. En
primer lugar, por la fe
católica, apostólica,
romana, que en siete
siglos de lucha nos
hizo reconquistar el
patrio suelo y que, en
los albores del
renacimiento, abrió a
los castellanos las
vírgenes selvas de
América [...] Por la fe
católica que es el
substratum, la esencia
y lo más grande, y lo
más hermoso de
nuestra teología, de
nuestra filosofía, de
nuestra literatura y de
nuestro arte [...]
Brindo por la nación
española, amazona de
la raza latina, de la
cual fue escudo y
valladar firmísimo
contra la barbarie
germánica y el
espíritu de
disgregación y de
herejía que separó de
nosotros a las razas
septentrionales.
Brindo por el
municipio español,
hijo glorioso del
municipio romano y
expresión de la
verdadera y legítima y
sacrosanta libertad
española, que
Calderón sublimó
hasta las alturas del
arte en El Alcalde de
Zalamea [...].

En suma, brindo por


todas las ideas, por
todos los sentimientos
que Calderón ha
traído al arte;
sentimientos e ideas
que son los nuestros,
que aceptamos por
propios, con los cuales
nos enorgullecemos y
vanagloriamos.
Nosotros, los que
sentimos como él, los
únicos que con razón
y justicia y derecho
podemos enaltecer su
memoria, la memoria
del poeta español y
católico por
excelencia, del poeta
de todas las
intolerancias e
intransigencias
católicas, del poeta
teólogo, del poeta
inquisitorial a quien
nosotros aplaudimos y
festejamos y
bendecimos, y a quien
de ninguna suerte
pueden contar por
suyo los partidos más
o menos liberales que,
en nombre de la
unidad centralista a la
francesa, han
estragado y destruido
la antigua libertad
municipal y foral de la
Península, asesinada
primero por la casa de
Borbón y luego por los
gobiernos
revolucionarios de
este siglo. Y digo y
declaro firmemente
que no me adhiero al
Centenario en lo que
tiene de fiesta
semipagana,
informada por
principios que
aborrezco y que poco
habían de agradar a
tan cristiano poeta
como Calderón si
levantara cabeza.[39]

La escuela dramática de
Calderón
La depurada fórmula dramática
calderoniana y su particular estilo fueron
imitados por importantes ingenios que,
como el madrileño, refundieron obras ya
compuestas por Lope y sus discípulos al
mismo tiempo que componían piezas
originales. Los más importantes entre
estos autores fueron Francisco de Rojas
Zorrilla y Agustín Moreto, pero también
hay que contar entre sus discípulos a
Antonio de Solís y Rivadeneyra, Juan
Bautista Diamante, Agustín de Salazar, Sor
Juana Inés de la Cruz, Cristóbal de
Monroy, Álvaro Cubillo de Aragón y
Francisco Bances Candamo. Otros autores
que siguieron a Calderón y alcanzaron
algún éxito fueron además Juan de
Zabaleta, Juan de la Hoz y Mota, Jerónimo
de Cáncer, Juan de Matos Fragoso,
Alejandro Arboreda y Antonio Coello, que
escribieron frecuentemente en
colaboración; también Juan Vélez de
Guevara, hijo del celebérrimo dramaturgo
Luis Vélez de Guevara; Antonio Martínez
de Meneses y Francisco de Leiva.

Obras más importantes


datables

La selva confusa,
Piezas comedia de
dramáticas enredo (1622).
Amor, honor y El príncipe
poder, comedia constante, drama
histórica (1623). histórico (1629).
La cisma de La banda y la flor
Inglaterra, drama comedia (1632).
histórico (1627). La cena del rey
Casa con dos Baltasar, auto
puertas, mala es sacramental
de guardar, (1632).
comedia de El mágico
enredo (1629). prodigioso, drama
La dama duende, religioso (1637).
comedia de El mayor
enredo (1629). monstruo del
mundo, drama de El alcalde de
honor (1637). Zalamea, drama
El médico de su de honor (1651).
honra, drama de La hija del aire,
honor (1637). drama histórico
Los dos amantes (1653).
del cielo, drama El gran teatro del
religioso (1640). mundo, auto
El secreto a sacramental
voces, comedia (1655).
palatina (1642) Guárdate del agua
El pintor de su mansa, comedia
deshonra, drama de enredo (1657).
de honor (1650). Eco y Narciso,
drama mitológico
(1661). A secreto agravio
Hado y divisa de secreta venganza.
Leonido y de Armas de la
Marfisa (1680). hermosura, Las.

Dramas Aurora en
Copacabana, La.
Alcalde de
Cabellos de
Zalamea, El.
Absalón, Los.
Amado y
Cadenas del
aborrecido.
demonio, Las.
Amar después de
Celos, aun del
la muerte o El
aire, matan.
tuzaní de la
Alpujarra. Cisma de
Ingalaterra, La.
Apolo y Climene.
Darlo todo y no Estatua de
dar nada. Prometeo, La.
De un castigo tres Exaltación de la
venganzas. Cruz, La.
Devoción de la Fiera, el rayo y la
Cruz, La. piedra, La.
Dos amantes del Fieras afemina
cielo, Los. amor.
Duelos de amor y Fineza contra
lealtad. fineza.
Eco y Narciso. Fortunas de
En esta vida todo Andrómeda y
es verdad y todo Perseo.
es mentira (1664). Golfo de las
sirenas, El.
Gran Cenobia, La. Luis Pérez el
Gran príncipe de Gallego.
Fez, El. Mágico
Hija del aire, La prodigioso, El.
(dos partes). Mayor encanto
Hijo del Sol, amor, El.
Faetón, El. Mayor monstruo
Hijos de la del mundo, El.
fortuna, Teágenes Médico de su
y Cariclea, Los. honra, El o El
José de las celoso de su
mujeres, El. honra.[40]

Judas macabeo. Monstruo de los


jardines, El.
Laurel de Apolo,
El.
Ni amor se libra Príncipe
de amor. constante, El.
Niña de Gómez Purgatorio de San
Arias, La. Patricio, El.
Origen, pérdida y Púrpura de la
restauración de la rosa, La.
Virgen del Saber del mal y
Sagrario o Las del bien.
tres edades de
Segundo Escipión,
España.[40]
El.
Postrer duelo de
Sibila de Oriente,
España, El.
La.
Pintor de su
Sitio de Breda, El.
deshonra, El.
Tres afectos de
amor, Los.
Tres justicias en Amigo, amante y
una, Las. leal.
Tres mayores Amor, honor y
prodigios, Los. poder.

Comedias Antes que todo es


mi dama.
Acaso y el error,
Argenis y
El.
Poliarco.
Afectos de odio y
Astrólogo fingido,
amor.
El.
Agradecer y no
Auristela y
amar.
Lisidante.
Alcalde de sí
Banda y la flor, La.
mismo, El.
Basta callar.
Bien vengas, mal, Dar tiempo al
si vienes solo. tiempo.
Cada uno para sí. Desdicha de la
Casa con dos voz, La.
puertas, mala es De una causa, dos
de guardar. efectos.
Castillo de Dicha y desdicha
Lindabridis, El. del nombre.
Conde Lucanor, El. Empeños de un
Con quien vengo, acaso, Los.
vengo. Encanto sin
Cuál es mayor encanto, El.
perfección. Escondido y la
Dama duende, La. tapada, El.
Fuego de Dios es Jardín de Falerina,
el querer bien. El.
Galán fantasma, Lances de amor y
El. fortuna.
Guárdate del agua Maestro de
mansa. danzar, El.
Gustos y Manos blancas no
disgustos son no ofenden, Las.
más que Mañana será otro
imaginación. día.
Hado y divisa de Mañanas de abril
Leonido y de y mayo.
Marfisa.
Mejor está que
Hombre pobre estaba.
todo es trazas.
Mujer, llora y Puente de
vencerás. Mantible, La.
Nadie fíe su Secreto a voces,
secreto. El.
No hay burlas con Selva confusa, La.
el amor. Señora y la criada,
No hay cosa La.
como callar. También hay
No siempre lo duelo en las
peor es cierto. damas.
Para vencer amor, Autos
querer vencerle. sacramentales
Peor está que
(Por orden
estaba.
alfabético)
Primero soy yo.
A Dios por razón Año santo en
de estado (1650- Madrid, El (1615–
1660). 1652).
Alimentos del Árbol del mejor
hombre, Los fruto, El (1661).
(1676). Arca de Dios
A María el cautiva, El (1673).
corazón (1664). Cena del rey
Amar y ser amado Baltasar, La
y divina Filotea (1634).
(1681). Cordero de Isaías,
Andrómeda y El (1681).
Perseo (1680). Cubo de la
Año santo de Almudena, El
Roma, El (1650). (1651).
Cura y la (¿1645?).
enfermedad, La Espigas de Ruth,
(1657-1658). Las (1663).
Devoción de la Gran Duque de
misa, La (¿1637?). Gandía, El
Diablo mudo, El (¿1639?).
(1660). Gran mercado del
Día mayor de los mundo, El (¿1634-
días, El (1678). 1635?).
Divino Jasón, El Gran teatro del
(antes de 1630). mundo, El (¿1634-
Divino Orfeo, El 1635?).
(dos versiones). Hidalga del Valle,
Encantos de la La (¿1634?).
culpa, Los
Humildad Lepra de
coronada de las Constantino, La.
plantas, La Lirio y la azucena,
(1644). El (1660).
Iglesia sitiada, La Llamados y
(antes de 1630). escogidos
Indulto general, El (¿1648–1649?).
(1680). Lo que va del
Inmunidad del hombre a Dios
Sagrado, La (¿1640?).
(1664). Maestrazgo del
Jardín de Falerina, Toisón, El (1659).
El (1675). Misterios de la
Laberinto del misa, Los (1640).
mundo, El (1677).
Mística y real Orden de
Babilonia (1662). Melchisedech, El.
Nave del Órdenes militares,
mercader, La Las (1662).
(1674). Pastor Fido, El
No hay instante (¿1677?).
sin milagro Piel de Gedeón,
(1672). La.
No hay más Pintor de su
fortuna que Dios deshonra, El.
(¿1653?).
Pleito matrimonial
Nuevo hospicio de del cuerpo y el
pobres (1688). alma, El (1634).
Nuevo Palacio del Primer flor del
Retiro, El (1634). Carmelo, La
(antes de 1650). Redención de
Primero y cautivos, La
segundo Isaac (hacia 1672).
(¿antes de Sacro Parnaso, El
1659?). (1659).
Primer refugio del Santo rey don
hombre y Fernando, El
probática piscina, (primera y
El (1661). segunda parte)
Protestación de la [1671].
fe, La (1656). Segunda esposa y
Psiquis y Cupido triunfar muriendo,
(1640). La (¿1648-1649?).

¿Quién hallará Semilla y la


mujer fuerte?. cizaña, La (1651).
Serpiente de Tu prójimo como
metal, La (1676). a ti (segunda
Siembra del Señor, redacción) [antes
La (anterior a de 1674].
1655). Universal
Socorro general, redención, La. A tu
El (1644). prójimo como a ti.

Sueños hay que Vacante general,


verdad son La (1649).
(1670). Valle de la
Tesoro escondido, Zarzuela, El
El (1679). (¿hacia 1655?).

Torre de Babilonia, Veneno y la triaca,


La. El (1634).
Verdadero Dios Baile de las
Pan, El (1670). jácaras (parte 2).
Viático cordero, El Baile de la
(1665). plazuela de Santa
Vida es sueño, La Cruz.
(segunda Baile de los
redacción) [antes zagales.
de 1674]. Entremés de la
Viña del Señor, La barbuda (partes 1
(1674). y 2).

Teatro breve Entremés de la


(bailes, casa de los
entremeses, linajes.
jácaras y
Entremés de las
mojigangas)
carnestolendas.
Entremés de la Entremés de
casa holgana. guardadme las
Entremés del espaldas.
convidado. Entremés de los
Entremés de los instrumentos.
degollados. Entremés de las
Entremés de don jácaras (parte 1).
Pegote. Entremés del
Entremés del desafío de Juan
dragoncillo. Rana.

Entremés del Entremés de la


escolar y el melancólica.
soldado. Entremés de la
Entremés de la pedidora.
Franchota.
Entremés del Entremés del
mayorazgo. sacristán mujer.
Entremés de la Entremés del
plazuela de Santa toreador.
Cruz. Entremés del
Entremés de la triunfo de Juan
premática (partes Rana.
1 y 2). Jácara del
Entremés del reloj Mellado.
y genios de la Mojiganga de la
venta. garapiña.
Entremés de la Mojiganga de los
rabia (parte 1). guisados.
Entremés del robo Mojiganga de los
de las Sabinas. ciegos.
Mojiganga de la recreación del
muerte. Rey.
Mojiganga de la Obras en
pandera. colaboración
Mojiganga del
La bárbara de los
Parnaso (parte 2
montes (la
de la Rabia).
primera jornada
Mojiganga del de Tomé de
pésame de la Miranda, las otras
viuda. dos de
Mojiganga de Calderón).[40]
Juan Rana en la Margarita
zarzuela. preciosa, La (con
Mojiganga de los Juan de Zabaleta
sitios de y Jerónimo de
Cáncer y Prodigio de
Velasco). Alemania, El (con
Más hidalga Antonio Coello y
hermosura, La Ochoa).
(con Juan de Proezas de
Zabaleta y Frislán, y muerte
Francisco de del Rey de Suecia,
Rojas Zorrilla). Las (con Antonio
Monstruo de la Coello y Ochoa).
fortuna, El (con Troya abrasada
Juan Pérez de (con Juan de
Montalbán y Zabaleta).
Francisco de Yerros de
Rojas Zorrilla). naturaleza y
aciertos de la
fortuna (con vísperas
Antonio Coello y sicilianas, Los.[41]
Ochoa). Palabra en la
Obras atribuidas mujer, La.[40]
Mujeres cuando
Castigo en la
quieren, Las.[40]
traición, El.
Honra, confusión
Primer blasón del
y amor.[40]
Austria, El.
Huyendo vence el
Que busca la
honor. [42]
mojiganga, El.
Casamentero,
Saco de Amberes,
El[40]
El.
Mejor testigo es
Agravios
Dios, El.[40]
satisfechos y
El prodigio de Perdón castiga
Alemania.[40] más, El.[40]
Paciencia de Job, Marco Antonio y
La.[40] Cleopatra.[40]
Pedir con mal
intento, El.[40]

Ediciones históricas de obras


de Calderón
Primera parte de Comedias de don Pedro
Calderón de la Barca, Madrid, por la
viuda de Juan Sánchez, a costa de
Gabriel de León, 1636
Segunda parte de Comedias de don
Pedro Calderón de la Barca, Madrid, Por
María de Quiñónez, 1637 (Parte segunda
de comedias del celebre poeta don Pedro
Calderon de la Barca [...], que
nueuamente corregidas publica don Juan
de Vera Tassis y Villaroel [sic], en Madrid,
por Francisco Sanz, 1683)
Tercera parte de Comedias de Don Pedro
Calderón de la Barca, Madrid, por
Domingo García Morràs, a costa de
Domingo Palacio y Villegas, 1664
Cuarta parte de Comedias de Don Pedro
Calderón de la Barca, Madrid, por
Bernardo de Hervada, a costa de
Antonio de la Fuente, 1674
Verdadera Quinta parte de Comedias de
don Pedro Calderón de la Barca que
publica Don Juan de Vera Tassis y
Villarroel, Madrid, Por Francisco Sanz,
1682
Sexta parte de Comedias de don Pedro
Calderón de la Barca que nuevamente
corregidas por sus originales publica don
Juan de Vera Tassis y Villarroel, Madrid,
por Francisco Sanz, 1683
Séptima parte de Comedias de Don
Pedro Calderón de la Barca que
nuevamente corregidas, publica Don
Juan de Vera Tassis y Villarroel, Madrid,
Por Francisco Sanz, 1683
Octaua parte de comedias del celebre
poeta español don Pedro Calderon de la
Barca [...], que corregidas por sus
originales publica don Iuan de Vera
Tassis y Villarroel, en Madrid, por
Francisco Sanz, 1684
Novena parte de Comedias de Don Pedro
Calderón de la Barca que nuevamente
corregidas, publica Don Juan de Vera
Tassis y Villarroel, Madrid, Por Francisco
Sanz, 1691
Ed. facs. de las nueve partes en The
comedias of Calderón. A facsimile
edition, ed. de D. W. Cruickshank y John
E. Varey, Londres, 1973, 19 vols.
Las Comedias de ~, cotejadas con las
mejores ediciones hasta ahora
publicadas, corregidas y dadas a luz por
Juan Jorge Keil, Leipsique, publicado en
casa de Ernesto Fleischer, 1827-1830, 4
vols.
Comedias de don Pedro Calderón de la
Barca: colección más completa que
todas las anteriores hecha e ilustrada por
Juan Eugenio Hartzenbusch, Madrid, M.
Rivadeneyra, 1848-1850, 4 vols.
Biblioteca de Autores Españoles, 7, 9,
12, 14
Autos sacramentales, alegoricos, y
historiales de Don Pedro Calderón de la
Barca, Obras posthumas, que saca a luz
don Pedro de Pando y Mier, Parte
Primera, Madrid, En la Imprenta de
Manuel Ruiz de Murga, 1717, 6 ts. (ed.
Autos sacramentales alegóricos y
historiales del phenix de los poetas / el
español, Don Pedro Calderón de la Barca,
cavallero del Orden de Santiago, capellán
de honor de S. M. y de los Señores Reyes
nuevos de la Santa Iglesia de Toledo;
obras pósthumas que saca a luz Don
Juan Fernández de Apontes, Madrid, en
la Oficina de la Viuda de Don Manuel
Fernández e Imprenta del Supremo
Consejo de la Inquisición, 1759-1760, 6
vols.
Ignacio Arellano (dir.), Autos
sacramentales completos de Calderón,
Pamplona-Kassel, Universidad de
Navarra-Edition Reichenberger, 1992-
2009)
Entremeses, jácaras y mojigangas, ed. de
E. Rodríguez y A. Tordera, Madrid,
Castalia, 1983 (reeds. 1990, 2001)
Teatro cómico breve, ed. de M.ª L.
Lobato, Kassel, Reichenberger, 1989
Obras completas, ed., pról. y notas de
Ángel Valbuena Briones, Madrid, Aguilar,
1952-1956, 3 vols. (t. 1. Dramas, t. 2.
Comedias, t. 3. Autos sacramentales,
recopil., pról. y notas por Ángel
Valbuena Prat)
Autos sacramentales, ed. de Enrique Rull
Fernández, Madrid, Biblioteca Castro, 8
vols., impresos 3 desde 1994.
Comedias, ed. coordinada por Luis
Iglesias Feijoo, Madrid, Biblioteca
Castro, 6 vols. desde 2007.

Obras de creación inspiradas


en argumentos calderonianos
Comedias verdaderas, 1726

Antoine Le Métel d'Ouville, L'Esprit follet


(París, 1642), imitación de La dama
duende.
Antoine Le Métel d'Ouville, Jodelet
astrologue (París, 1646), imitación de El
astrólogo fingido de Calderón.
Thomas Corneille imita El astrólogo
fingido de Calderón en su pieza Le Feint
Astrologue (1647, impresa en Ruan y
París, 1651), y es imitado asimismo por
John Dryden en su An Evening's Love al
año siguiente.
François Le Métel de Boisrobert imita
Casa con dos puertas mala es de guardar
en L'Inconnue (París, 1655)
Philippe Quinault imita El galán
fantasma en su Le Fantôme amoureux
(1657)
François Le Métel de Boisrobert imita La
vida es sueño en su novela La vie n'est
qu'un songe (1657)
Thomas Corneille imita Casa con dos
puertas mala es de guardar y Los
empeños de un acaso en Les
engagéments du hazard (Ruan y París,
1657)
Celos aún del aire matan (1660), Ni amor
se libra de amor (1662), La estatua de
Prometeo (1670), El hijo del sol, Faetón
(1675), Contra el amor desengaño (1679)
y Hado y divisa de Leonido y Marfisa
(1680), son óperas con libreto de
Calderón y música de Juan Hidalgo.
George Digby adapta No siempre lo peor
es cierto en su obra Elvira, or the Worst
not Always True (1664)
John Dryden inspira su The Indian
Emperour (1665) en El príncipe constante
Música para El secreto a voces (1671)
de Giovanni Maria Pagliardi.
William Wycherley inspira su Love in a
Wood (1671) en Mañanas de abril y
mayo de Calderón.
William Wycherley inspira su The
Gentleman Dancing-Master (1672) en El
maestro de danzar de Calderón.
John Dryden inspira su The Assignation
(1672) en Con quien vengo, vengo de
Calderón
Aphra Behn inspira su The Young King
(1679) en La vida es sueño de Calderón.
Aldimiro overo, Favor per favore (1683) y
La Psiche o vero Amore innamorato
(1683), óperas y música de Alessandro
Scarlatti y libretos de Giuseppe
Domenico de Totis, inspirada la segunda
en Ni amor se libra de amor.
La púrpura de la rosa (1701), ópera con
música de Tomás de Torrejón y Velasco
y libreto de Calderón.
Alain René Lesage imita Peor está que
estaba de Calderón en su comedia Don
César Ursin, representada en 1707 en
París con éxito.
Fieras afemina amor (1724), ópera con
música de Giacomo Facco y libreto de
Alejandro Rodríguez.
Manos blancas no ofenden (1761), ópera
de José de Herrando.
Il y a bonne justice, ou le Paysan
magistrat (1778), comedia de Jean-
Marie Collot d'Herbois inspirada en El
alcalde de Zalamea.
Isabelle et Fernand ou L'Alcalde de
Zalaméa (1783), comédie mêlée
d'ariettes de Stanislas Champein, con
libreto de L. - F. Faur sobre El alcalde de
Zalamea.
Liebe und Eifersucht (1807), con música
de E. T. A. Hoffmann y libreto de A. W.
Schlegel, traducido de La banda y la flor.
Ulysses und Circe (1807), ópera de
Bernhard Romberg a partir de El mayor
encanto, amor.
En 1814 publica Nicolás Böhl de Faber
en El Mercurio Gaditano un artículo
titulado «Reflexiones de Schlegel sobre
el teatro traducidas del alemán» donde
se reivindica la obra de Calderón
introduciendo el Romanticismo en
España.
Das Leben ein Traum (1818), ópera con
música de Friedrich Ludwig Seidel sobre
La vida es sueño.
El poeta Percy B. Shelley escribe en
noviembre de 1820 una carta a Thomas
L. Peacock donde dice que "No leo más
que griego y español: Platón y Calderón
son mis dioses".
Der Graf Lucanor (1845), traducción de
El conde Lucanor de Calderón por
Joseph von Eichendorff
Die geistlichen Schauspiele Calderons
(1846–53), 2 vols., de Joseph von
Eichendorff.
Calderon, his Life and Genius, with
Specimens of his Plays (1856), ensayo y
antología del irlandés Richard Chenevix
Trench.
Música incidental para Der wundertätige
Magus (El mágico prodigioso), 1865, de
Josef Gabriel Rheinberger.
Dame Kobold (1870), ópera de Joachim
Raff con libreto de Paul Weber sobre La
dama duende.
Música incidental para Der Richter von
Zalamea (1883) de Engelbert
Humperdinck.
Pedro de Zalaméa (1884), "grand-opéra"
de Benjamin Godard, con libreto de
Léonce Détroyat y Armand Silvestre, a
partir de El alcalde de Zalamea.
Dommeren i Zalamea (1892), ópera de
Christian Frederik Emil Horneman, sobre
El alcalde de Zalamea.
The Humours of the Court (1893), una
comedia de Robert Bridges inspirada en
El secreto a voces de Calderón.
Der Richter von Zalamea (1899), ópera
con música de Georg Jarno y libreto de
Viktor Blüthgen, sobre El alcalde de
Zalamea.
Dos canciones de Der Richter von
Zalamea (1904), con música de Richard
Strauss, con la traducción de Rudolf
Presber.
Dame Kobold (1916), ópera con música
y libreto de Felix Weingartner sobre La
dama duende.
Manuel de Falla, música incidental para
la representación del auto sacramental
de Pedro Calderón de la Barca El gran
teatro del mundo que se realizó en la
Plaza de los Aljibes de la Alhambra el 27
de junio de 1927.
Der Sünde Zauberei (1929), ópera de
Walter Courvoisier sobre la traducción
de Eichendorff de Los encantos de la
culpa.
Laurenca, Johannisnacht, música
escénica para de Carl Schadewitz
(1887-1947).
La vita è sogno (1941), ópera en tres
actos con libreto y música de Gian
Francesco Malipiero, sobre La vida es
sueño.
Circe (1944), ópera con libreto y música
de Werner Egk, rehecha después como
Siebzehn Tage und vier Minuten (1966),
las dos sobre El mayor encanto, amor.
Pedro Crespo oder der Richter von
Zalamea (1944), ópera popular de Arthur
Piechler.
El alcalde de Zalamea (1946), zarzuela
con música de Henri Collet.
Il mago, ópera inacabada de Licinio
Recife, con libreto de Emilio Mucci sobre
El mágico prodigioso.
El poeta Boris Pasternak decide en sus
últimos años traducir la obra de Pedro
Calderón de la Barca.
Le théâtre du monde (1956), ópera de
Heinrich Sutersmeister, con libreto de
Edmond Jeanneret, sobre El gran teatro
del mundo.
Dame Kobold (1964), comedia musical
de Gerhard Wimberger sobre la
traducción de Hugo von Hofmannsthal
de La dama duende.
Calderón (1966), pieza teatral de Pier
Paolo Pasolini, está inspirada en La vida
es sueño, y fue llevada a la televisión
para la RAI en 1981 sobre la versión del
teatro estable de Friuli-Venezia Giulia,
por Giorgio Pressburger. La obra ya
había sido representada por Luca
Ronconi.
Francisco Nieva hace los figurines para
La dama duende en 1966.
El famoso montaje de El príncipe
constante que realizó el director de
escena polaco Jerzy Grotowski realizó
en Breslavia en 1968, con interpretación
de Ryzsard Cieslak, influyó en su
concepción dramática del teatro pobre.
Hus med dubbel ingång (1970), comedia
lírica con música de Hilding Constantin
Rosenberg, sobre Casa con dos puertas,
mala es de guardar.
El divino Orfeo (1984), ópera de Minao
Shibata, con libreto de Sumiko Shibata
sobre El divino Orfeo.
Mahmud Ali Makki traduce al árabe El
alcalde de Zalamea de Calderón de la
Barca (1993).
El mayor monstro los celos (1997), ópera
de Josep Soler i Sardà
Música incidental para El gran teatro del
mundo (1998) por Antón García Abril.
Calderón es un personaje en la novela El
sol de Breda (1998) de Arturo Pérez-
Reverte
La novela de Giannina Braschi Estados
Unidos de Banana (2011) se inspira en
La vida es sueño.
Albert Camus hizo una adaptación de La
devoción de la cruz al francés, publicada
por Gallimard.

Notas
1. Diego Calderón de la Barca nació en
Madrid en 1596. Por el testamento de
su abuela Inés de Riaño sabemos que
estaba en México en 1612. Se
desposó con Beatriz Núñez de Alarcón
en febrero de 1622 y en 1623 tuvieron
un hijo, José Antonio Calderón, que
fue abogado de los Reales Consejos y
relator del de Guerra y Justicia,
ayudando varias veces a sus padres y
tíos en asuntos legales y casado en
1653 con la viuda Agustina Antonia
Ortiz y Velasco. Este sobrino de Pedro
Calderón vivió en la calle de las
Fuentes y albergó en ella al hijo natural
de su tío el dramaturgo Pedro José,
pero enloqueció y murió en 1658,
cuando ya había fallecido también
Pedro José en 1657. En cuanto a su
padre Diego, a principios de 1629 él y
su hermano el dramaturgo Pedro
participaron en una reyerta en la calle
Cantarranas, hoy Lope de Vega, en la
que el cómico Pedro de Villegas,
hermano de la famosa actriz Ana de
Villegas, fue herido gravemente. Tras
hacer testamento en Madrid el 13 de
noviembre de 1647, falleció en ese
mismo año.
2. Dorotea Calderón de la Barca nació en
1598; entró como novicia en el
convento de Santa Clara la Real
(Toledo) antes de los catorce años y
profesó en dicho convento de la Orden
de San Francisco.
3. José Calderón, muy querido por sus
hermanos, nació en Valladolid en
1602. Hizo la carrera militar, en la que
llegó a alcanzar el empleo de teniente
de maestre de campo general; fue
herido en la pierna derecha durante el
sitio de Fuenterrabía en 1638 y murió
en la guerra de Cataluña el 23 de junio
de 1645.
4. Un antepasado suyo fue Hernando
Sánchez Calderón, señor de la Torre
de Viveda, cerca de Santillana,
provincia de Santander. Un hijo de este
caballero, Álvaro Calderón, pasó a
Aguilar de Campoo, en donde residió
casado con Mencía Sanz; tuvo tres
hijos, Pedro, Juan y Francisco; el
primogénito fue a vivir a Sotillo,
jurisdicción de Reinosa; el nieto de
este, Diego Calderón, se instaló en
Boadilla del Camino, en Tierra de
Campos, provincia de Palencia. Su
hijo, Pedro Calderón, fue a Toledo, en
donde trataría con la rica heredera
Isabel Ruiz, con la que contrajo
matrimonio hacia 1570. Se instalaron
en Madrid, y don Pedro obtuvo el
puesto de secretario del Consejo y
Contaduría Mayor de Hacienda, en el
que le sucedió su hijo don Diego,
padre del poeta, hacia 1595.[2]
5. El primogénito don Diego estaba ya de
vuelta de Nueva España cuando
ocurrió el luctuoso e inesperado
suceso, y en el testamento se hacía
referencia explícita a que dicho hijo
mayor no contrajera matrimonio con
cierta persona con la que trataba ni
con una prima hermana suya so pena
de desheredarlo. Se hacía también
declaración de un hijo natural,
Francisco González Calderón, a quien
se acusa de mala conducta.
6. Información y licencia para vender un
censo para los alimentos de los hijos
de Diego Calderón de la Barca hecha
ante Nicolás Gómez, en Madrid, 22 de
marzo de 1621: "Decimos que
después de la muerte de los dichos
nuestros padres no se ha hecho
partición de bienes y todos están en
comunidad y hasta ahora no hemos
tenido ni tenemos curador de nuestras
personas y bienes y de presente
estamos enfermos y desnudos y
tenemos la necesidad de curarnos y
vestirnos".
7. José Calderón, hermano del
dramaturgo universal, fue gravemente
estoqueado por un actor, Pedro de
Villegas, en las cercanías del
monasterio y, este, en su fuga, fue a
cobijarse "en sagrado" al interior del
cenobio trinitario. Una gran turba, que
con gran alboroto y pulsiones
vengadoras, igualmente pendencieras,
perseguía al malhechor —en la que
figuraba el hermano del herido, Pedro
Calderón de la Barca, «facedor de
dramas»— se adentró abruptamente a
la clausura monacal en pos del
espadachín, profanando así el recinto
religioso según los cánones entonces
vigentes. El escándalo fue muy grande
en el beato Madrid de entonces,
porque creó un conflicto de
jurisdicción entre la justicia civil y los
fueros religiosos. Empero, José
Calderón curó de sus heridas y su
agresor, semanas después del
incidente, volvió a las tablas como si
nada hubiera sucedido.
8. Pedro Calderón de la Barca, Panegírico
del excelentísimo señor don Juan
Alonso Enríquez de Cabrera y Colona,
almirante de Castilla... 1638.
9. José Calderón era militar y murió en la
defensa del puente de Camarasa
sobre el Segre, cerca de Balaguer, el
23 de junio de 1645.
10. En España, debido a la crítica de
Menéndez Pelayo y a los dicterios de
la generación del 98, entre paradojas y
palinodias, no se quiso estudiar al
autor de La vida es sueño en la
corriente neoplatónica de su época
«[...] al llegar a Calderón se le
encasillaba como un aristotélico, lo
que ha ocurrido hasta en
interpretaciones relativamente
recientes, sin que quisieran percatarse
de las raíces platónicas de su teatro.
Tal actitud provinciana apoyaba una
limitada visión del genial
dramaturgo...».[34]

Referencias
Convendría separar las
referencias propiamente dichas de
las notas al pie.
1. Ana María de Henao era hija de don
Diego González de Henao, escribano
de número y regidor de la villa de
Madrid y de doña Inés de Riaño; esta
última fundó en su testamento el
patronato de la capilla de San José en
la iglesia de San Salvador, derruida en
1842, según Ángel Valbuena-Briones,
"Revisión biográfica de Pedro Calderón
de la Barca", en su Calderón y la
comedia nueva, Madrid: Austral, 1977,
p. 252.
2. Valbuena-Briones, Á. op. cit., p. 252.
3. Valbuena-Briones, Á. op. cit., p. 263.
4. Sliwa, Krzysztof. op. cit., p. 31. Al cabo
este Francisco González Calderón fue
acogido en casa de uno de sus
sobrinos en calidad de criado, el
abogado José Antonio Calderón
(1623-1658), hijo de Diego, quien
también mantenía en su casa a otro
hijo natural, pero este de su tío Pedro
Calderón, Pedro José. Francisco
González Calderón estaba aún vivo,
pero viejo, en 1655.
5. Fray Felipe de la Gándara, Descripción,
origen y descendencia de la muy noble
y antigua casa de Calderón de la
Barca, Madrid: José Fernández de
Buendía, 1661. Á. Valbuena-Briones,
op. cit., p. 260, nota.
6. Sliwa, Krzysztof. Cartas, documentos y
escrituras de Pedro Calderón de la
Barca Henao de la Barrera Riaño
(1600-1681) y de sus familiares, fénix
de los ingenios y lucero mayor de la
poesía española. Valencia:
Universidad de Valencia, 2011, pp. 21-
22. https://books.google.es/books?
id=ZjuTpIhx07QC&dq=Calder%C3%B3n
+imitado&hl=es&source=gbs_navlinks
_s
7. Sliwa, Krzysztof. op. cit. p. 21.
8. Ángel Valbuena-Briones, op. cit. p.
254.
9. Cf. Enrique Rull, "Vida y obra de Pedro
Calderón de la Barca", en P. Calderón
de la Barca, El gran teatro del mundo.
Ed. de E. Rull, Penguin Clásicos, 2015,
p. 21.
10. Á. Valbuena-Briones, op. cit., p. 254.
11. Juan de Vera Tassis, "Fama, vida y
escritos de don Pedro Calderón", en la
Verdadera quinta parte de comedias...
Madrid: Francisco Sanz, 1682.
12. Cf. José Alcalá-Zamora, "El siglo de
Calderón", en Historia 16, VI, núm. 66,
(octubre, 1681), p. 48.
13. Cf. Enrique Rull, op. cit., p. 24.
14. Enrique Rull, op. cit., p. 26.
15. Á. Valbuena-Briones, op. cit., p. 260.
16. John Dryden tomó de El príncipe
constante su The Indian Emperour,
1665 y de Con quien vengo vengo su
The assignation, 1672. Aphra Behn
tomó de La vida es sueño su The
Young King (1679). Cf. Jorge Braga
Riera, Classical Spanish Drama in
Restoration English (1660-1700), John
Benjamins Publishing, 2009, p. 65.
17. Según Ángel Valbuena-Briones, op.
cit., p. 255, nota, habría nacido entre
1648 y 1650 y fue criado por su
sobrino (hijo de Diego) el abogado
José Antonio Calderón (1623-1658);
Pedro José murió en 1657.
18. Sliwa, Krysztof (2008). «Papel de don
Pedro Calderón de la Barca al
Patriarca» . Cartas, documentos y
escrituras de Pedro Calderón de la
Barca. Universitat de Valencia.
19. Valbuena-Briones, Á. op. cit., p. 267
nota.
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Calderón de la Barca» . El Mundo.
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Segunda parte>>, de Goethe: el poema
contra-canónico.». El canon
occidental. Barcelona: Anagrama -
Colección Compactos. pp. 226-227.
ISBN 9788433966841.
33. Cf. José María Valverde, "Calderón:
formalismo y crisis histórica", en
Historia 16, VI, núm. 66 (octubre de
1981), pp. 53-58.
34. Ángel Valbuena-Briones, op. cit., p. 11.
35. Valbuena-Briones, Ángel. "La poética
de Calderón", en Calderón y la comedia
nueva, Madrid: Espasa-Calpe, 1977, p.
45.
36. J. M.ª Valverde, op. cit.
37. Evangelina Rodríguez y Antonio
Tordera, "Entremés y cultura en
Calderón", en Historia 16, VI, núm. 66,
(octubre de 1981) p. 63.
38. E. Rodríguez y A. Tordera, op. cit..
39. Hibbs-Lissorgues, Solange (1994).
«Los centenarios de Calderón de la
Barca (1881) y Santa Teresa de Jesús
(1882): un ejemplo de recuperación
ideológica por el catolicismo
integrista» . Hommage à Robert
Jammes: 552.
40. G. Vega García-Luengos, op. cit.
41. Vega García-Luengos, Germán (1994).
«Treinta comedias desconocidas de
Ruiz de Alarcón, Mira de Amescua,
Vélez de Guevara, Rojas Zorrilla y otros
de los mejores ingenios de España» .
Criticón, núm. 62.
42. G. Vega García Luengos, op. cit.

Enlaces externos
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Calderón de la Barca.
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Virtual Cervantes.
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