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APUNTE

Tribunales militares, ad hoc e híbridos


Contenido
INTRODUCCIÓN .................................................................................................................. 4
PRIMERA PARTE. TRIBUNALES MILITARES INTERNACIONALES ......................... 7

a) Debate sobre los tribunales de Tokio y Nüremberg .................................................... 8


b) UNWCC................................................................................................................... 9

Tribunal de Nüremberg (TIMN)............................................................................................. 9

a) Contexto histórico...................................................................................................... 10
b) Carta de Londres. Aspectos a considerar de su Protocolo ..................................... 10
c) Procesos de Nüremberg ............................................................................................. 14
d) Críticas a Nüremberg ............................................................................................. 18
e) Codificación de los Principios de Nüremberg ........................................................... 19

El Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente (IMTFE) ........................... 22

a) Contexto..................................................................................................................... 22
b) Procedimiento ........................................................................................................ 23
c) Diferencias con Nüremberg: responsabilidad estatal vs individual ........................... 24
d) Críticas ................................................................................................................... 26

SEGUNDA PARTE. TRIBUNALES AD HOC .................................................................. 28


Corte Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) ..................................................... 29

a) Resoluciones previas del Consejo de Seguridad ....................................................... 29


b) Resoluciones que establecen al Tribunal ............................................................... 30
c) Procedimiento ............................................................................................................ 31
d) Paneles especiales para Kosovo ............................................................................. 32

Corte Penal Internacional para Rwanda (TPIR). .................................................................. 32


Aspectos comunes de ambos tribunales ............................................................................... 34
TERCERA PARTE. TRIBUNALES HIBRIDOS O INTERNACIONALIZADOS ........... 41
Tribunal Especial para Sierra Leona. ................................................................................... 43

a) Contexto..................................................................................................................... 43
b) Creación del tribunal .............................................................................................. 44
c) Naturaleza jurídica y características del Tribunal Especial. ...................................... 45

Las Salas Especiales de Camboya. ....................................................................................... 50

a) Creación de las Salas Especiales ............................................................................... 51


b) Naturaleza y Características de las Salas Especiales. ............................................ 52
c) Críticas ....................................................................................................................... 55

Paneles Especiales de Dili para Timor Leste........................................................................ 56

a) Contexto..................................................................................................................... 57
b) Labor de la Comisión de Derechos Humanos........................................................ 58
c) Creación del Panel Internacional ............................................................................... 58
d) Naturaleza jurídica y características de los Paneles Especiales ............................. 59
e) Problema .................................................................................................................... 62

El Tribunal Especial para el Líbano ..................................................................................... 63

Mandato y competencia ................................................................................................ 63


Rasgos principales ........................................................................................................ 63
Organización del Tribunal Especial ............................................................................. 65

INDICE DE TRATADOS Y OTROS INSTRUMENTOS INTERNACIONALES


APLICABLES EN ESTOS TRIBUNALES......................................................................... 67
CUADROS COMPARATIVOS........................................................................................... 70
INTRODUCCIÓN

La experiencia del siglo XX demostró que en muchas ocasiones las jurisdicciones


nacionales eran incapaces de juzgar este tipo de crímenes, y que la comunidad internacional
no estaba dispuesta a conformarse y dejarlos sin castigo. La sociedad en general, y los
Estados, comenzaron a comprender la necesidad de instaurar tribunales internacionales, lo
que supuso un cambio en el concepto clásico de la soberanía, (para la cual las fronteras del
Estado son el límite territorial para la vigencia de las normas internas, y a su vez, un límite
ante el poder de otros Estados); ya que con la aparición de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos de diciembre de 1948, y posteriormente con la Convención Europea
sobre Derechos Humanos, de 4 de noviembre de 1950, y la Convención Interamericana de
Derechos Humanos (Pacto de San José), de noviembre de 1969, seguidas de otras cartas de
derechos similares, el respeto interno de los Derechos humanos se convirtió en una materia
que los Estados sometían a la jurisdicción de un tribunal supraestatal. Por ello, el ámbito
del Derecho más afectado por esta transformación del concepto de soberanía y nueva
situación de los Derecho humanos, ha sido el Derecho penal, que había sido la expresión
más pura de la soberanía del Estado, debido a la clara derogación del concepto del ius
puniendi como elemento central de la competencia exclusiva del Estado e integrante del
núcleo duro de la soberanía, ya que estamos frente a auténticas cesiones del ius puniendi
del Estado a Tribunales internacionales.

Esta determinación de poner fin a las violaciones masivas de los Derechos humanos se
refleja también en el desarrollo progresivo del Derecho penal internacional. En este sentido,
el Estatuto de la CPI ha contribuido a una codificación más precisa del mismo, entendido
éste como el conjunto de todas las normas jurídicas internacionales de naturaleza penal que
a una determinada conducta (el delito internacional) imponen consecuencias jurídicas
reservadas característicamente al Derecho penal y que son aplicables como tales
directamente.

El objetivo del Derecho penal internacional es acabar con la impunidad sometiendo a los
autores de dichos delitos a la justicia penal. Se trata de una combinación de principios
penales e internacionales, cuyos principios de la responsabilidad individual y del reproche
de una determinada conducta proceden del Derecho penal; mientras que las clásicas figuras
penales (de Nüremberg), en su calidad de normas internacionales, son atribuibles
formalmente al Derecho internacional, de tal forma que la conducta queda sometida a una
penalidad autónoma de Derecho internacional (principio de la responsabilidad penal directa
del individuo según el Derecho internacional)

Al respecto, es útil recordar que la jurisdicción como potestad dimanante de la soberanía


del Estado, consistente en juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, atribuida en forma exclusiva a
los juzgados y tribunales que la ostentan en toda su plenitud, se refiere únicamente a la
jurisdicción como “potencia” o poder Estatal; mientras que la competencia, como ha dicho
Gómez Orbaneja, es “la medida de la jurisdicción”, y puede definirse como el conjunto de
reglas que determinan la atribución de un asunto concreto a un órgano jurisdiccional
particular.
En resumen, es necesario proceder a un reparto o clasificación de la función de juzgar,
entonces la competencia determina cuándo y en qué medida la jurisdicción debe ser
ejercida por un cierto juzgado o tribunal de entre todos los demás, ya que si sólo existiera
un único tribunal no cabría plantear el estudio de la competencia puesto que a ese único
tribunal se le encomendaría el conocimiento de todos y cada uno de los asuntos que
pudieran suscitarse.

Los tipos penales que se consideran internacionales, con referencia a las normas que los
tipifican, deben analizarse desde su vigencia cronológico-territorial, que es distinta entre los
delitos. Ello hace que, para determinar qué instrumento es aplicable a un caso determinado,
se debe analizar cuál de ellos tiene vigencia en el territorio y el tiempo implicados. Pues en
Derecho Penal Internacional la aplicación del Derecho Consuetudinario tendría un interés
meramente teórico, dado que sería antijurídico juzgar y condenar a una persona sólo con los
fundamentos de este tipo de normas.

• crímenes de lesa humanidad (Estatuto de Nüremberg, Convención sobre


Imprescriptibilidad, Estatutos de los TTPPII ad hoc, Proyecto de Código y Estatuto
de Roma),
• el genocidio (Estatuto de Nüremberg, Convención contra el Genocidio, Convención
sobre Imprescriptibilidad180, Estatutos de los TTPPII ad hoc, Proyecto de Código y
Estatuto de Roma) y
• los crímenes de guerra (Estatuto de Nüremberg, Convenciones de Ginebra de 1949,
Convención sobre Imprescriptibilidad, Estatutos de los TTPPII ad hoc y Estatuto de
Roma).

El crimen de agresión no cuenta con una tipificación a esta escala y se tiende a considerarlo
dentro de los crímenes contra la paz (Estatuto de Nüremberg, art. 6.a, “Crímenes contra la
paz”). Distinto es el caso de la responsabilidad internacional de los Estados por la comisión
de un acto de agresión fundamentado en el derecho consuetudinario, lo que sería lícito, pero
no lo sería invocar esa norma consuetudinaria para procesar a una persona.

En cuanto al delito de Torturas como práctica reiterada en un Estado, tipificado en el


Convenio contra la Tortura, el mismo ha quedado subsumido en la categoría de Crímenes
de Lesa Humanidad, aunque no siempre la CPI tendrá competencia para juzgar a los
responsables de este tipo de delitos.

Características

Una de las características principales de los crímenes internacionales es que deben ser
cometidos por un grupo de personas (y, como también hemos mencionado, contra otro
grupo de personas), que nosotros llamamos “grupo activo”. El hecho de que una persona,
en forma aislada e individual, por motivos meramente personales cometa una de las
conductas subyacentes de cualquiera de los tipos penales internacionales, excluye la
existencia de un crimen internacional porque para que se presente éste es imprescindible
que la parte activa sea plural, y que haya al menos un nexo de conexión entre los móviles
que impulsan a las personas a cometer los hechos, porque tampoco estaríamos frente a un
crimen internacional si varias personas cometen los hechos, pero sin tener conocimiento de
que otras también lo están haciendo ni compartir sus móviles. Así, tenemos como ejemplos
que en el Estatuto de Nüremberg, la parte activa de los crímenes tipificados eran las
autoridades del partido Nacional Socialista (Nazi) en Alemania; en el Estatuto del TPIY,
cualquiera de las etnias implicadas: Serbios, Bosnios, Croatas o Musulmanes; en el Estatuto
del TPIR, los hutus contra los tutsies; en el resto de los instrumentos que contienen
tipificaciones en general, el grupo activo se puede extraer de cada tipificación.

• El tipo penal de los crímenes de guerra, como el mismo nombre lo indica, requiere
un conflicto armado con dos o más grupos enemistados, siendo cada uno de estos
grupos (o varios individuos del grupo) el hipotético grupo activo. Aunque el autor
de un crimen de guerra no sea militar y no esté actuando como tal contra el bando
enemigo, se requiere el conocimiento de esa situación bélica, de la calidad de
enemigo de la víctima e incluso, de la calidad de ésta de persona o bien protegido.
• Para los Crímenes de Lesa Humanidad, el tipo requiere un ataque generalizado y
sistemático. Si bien no se especifica que sea un grupo de personas, la generalidad y
sistematicidad del ataque dan idea de plan o confabulación.
• El crimen de genocidio no requiere acuerdo o plan por un grupo de personas
(aunque tampoco lo excluye). Sin embargo, es muy difícil pensar en una persona
aislada que quiera, por sí sola, “destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional,
étnico, racial o religioso” (Art. 2 de la Convención contra el Genocidio). A nuestro
entender será necesario que, como mínimo, se difunda públicamente la comisión de
actos genocidas por una o más personas, en cuyo caso el conocimiento y el hecho de
compartir las razones de esos actos genocidas actuarán como nexo entre todas las
personas que, asumiendo la intención genocida, dirijan sus actos a la comisión de
ese crimen.

La extrema gravedad de estos crímenes, que es la razón para que la Comunidad


Internacional se haya involucrado en su prevención y sanción, hace necesario que, para que
estas funciones se cumplan con efectividad, la responsabilidad por la comisión de uno de
los crímenes internacionales abarque a todas las personas de alguna forma relacionadas con
el mismo.

Debido a esa característica de hecho grupal que tienen los crímenes internacionales y a esta
necesidad de que la responsabilidad sea amplia, los instrumentos de Derecho Penal
Internacional contienen disposiciones que atribuyen responsabilidad, además del autor
material, a los cómplices, instigadores, conspiradores, los organizadores de los hechos, a
quienes se asocien para cometerlos y a quienes den órdenes en tal sentido. La Convención
sobre Imprescriptibilidad, extiende sus previsiones incluso a “los representantes de la
autoridad del Estado que toleren su perpetración” (art. 2 in fine).
PRIMERA PARTE. TRIBUNALES
MILITARES INTERNACIONALES
Los procesos de Nüremberg y Tokio sentaron un mito histórico al someter a juicio en la
llamada era moderna, a criminales de guerra que eran líderes de los estados agresores,
aseguraron la individualización de las acusaciones sanciones a personas concretas evitando
que la responsabilidad recayese en los pueblos alemán y japonés; contribuyen a rehabilitar
legalmente las víctimas del holocausto; y establecían por primera vez tribunales
multinacionales para aplicar el derecho internacional.

a) Debate sobre los tribunales de Tokio y Nüremberg


La opinión entre los gobiernos y juristas estaba dividida en la cuestión si la responsabilidad
individual penal por la guerra era reconocida en el Derecho Internacional y hubo una gran
confusión y controversia sobre lo que debía hacerse respecto a los crímenes contra la paz.

1. EEUU estaba fuertemente a favor de un proceso ante un tribunal internacional el


que decidiría si la guerra agresiva era un crimen internacional y si las guerras
llevadas a cabo por Hitler eran guerras agresivas y qué debería determinar la
responsabilidad de los líderes individuales.
2. Gran Bretaña se opuso a este plan. El gobierno de Churchill opinó que el Derecho
Internacional no reconocía el crimen de agresión. Churchill, cuya opinión era
compartida por el Secretario de Estado de EEUU Cordell Hull, quería que los
líderes nazis fuesen ejecutados apenas fuesen capturados o después de una breve
corte marcial. También, Francia objetó porque el concepto sobre la responsabilidad
penal individual por agresión era extraño al Derecho Internacional existente1.
Incluso, la URSS estaba contra el plan norteamericano.
3. La Unión Soviética objetó a un tribunal con jurisdicción para decidir si la guerra
agresiva era un crimen internacional, y si las guerras iniciadas por Alemania habían
sido guerras agresivas. Aquellas decisiones, indicó, no eran necesarias. La única
tarea de un tribunal internacional debería ser decidir qué personas eran culpables y
qué castigo deberían recibir. La URSS temía que un tribunal internacional pudiera
estar obligado a investigar la historia de las guerras alemanas y pudiera delatar la
vergonzosa conducta soviética en el protocolo secreto nazi-soviético del 23 de
agosto de 1939 entre Hitler y Stalin por el cual Polonia y Europa Oriental habían
sido divididas entre las dos potencias imperialistas.

El Reino Unido cambió su punto de vista contrario a la creación de una corte internacional
después que Churchill fuera derrotado en las elecciones de julio de 1945. Francia era
demasiado débil para oponerse al punto de vista americano y británico, mientras la URSS
consentía en la creación de una corte internacional a cambio de la promesa que las reglas de
procedimiento garantizaría el control sobre las evidencias presentadas.

1 Bert V.A. Röling, «Crimes against Peace», en: R. Bernhardt (ed.), Encyclopedia of Public International Law, vol. 1 (Amsterdam:
Elsevier, 1992), p. 874.
b) UNWCC
Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos académicos como Sheldon G. Glueck, Georg
Schwarzenberger y Hermann Mannheim consideraron el juicio de los jefes de la Alemania
Nazi como ilegales. Pero, sus argumentos no convencieron a la Comisión de las Naciones
Unidas para Crímenes de Guerra (UNWCC, United Nations War Crimes Commission),
creada el 20 de octubre de 1943 por EEUU, Gran Bretaña y otros 15 gobiernos aliados, con
la tarea de formular los crímenes por los cuales los vencidos debían ser procesados y
castigados, investigar y registrar evidencia de crímenes de guerra e identificar a los
individuos responsables.

La UNWCC redactó una lista de sólo crímenes de guerra convencionales. Inicialmente, esta
Comisión usó la lista de ofensas proyectadas en la Comisión de Responsabilidades de la
Conferencia de Paz de París de 1919, donde se incluía la “desnacionalización”, así como el
asesinato y maltrato de civiles. Como resultado surgió un Proyecto de Convención para el
Establecimiento de un Tribunal de Crímenes de Guerra de las Naciones Unidas.

La Comisión de encontró con dos problemas:

• la representación estadounidense en el Comité Legal de la Comisión utilizó el


término “crímenes contra la humanidad”, como ofensas cometidas contra
cualquier persona por razón de su raza o religión.
• la Comisión se encontró con que muchas de las conductas que tenían intención
de castigar no estaban sancionadas en el derecho internacional existente.
Además debía encontrar un texto que permitiese el castigo de conductas
cometidas contra los propios nacionales.

Después de un vivo debate, la UNWCC aconsejó a la Conferencia de San Francisco en


junio de 1945 que la guerra agresiva debía ser considerada como un crimen internacional en
el futuro. La UNWCC cambió su opinión respecto a la posición legal existente sólo en su
resolución del 30 de enero de 1946 después que había sido adoptada la Carta de Londres (8
de agosto de 1945) para el juicio de Nuremberg.

La Comisión funcionó hasta el 31 de marzo de 1948.

Tribunal de Nüremberg (TIMN)


El artículo 6to. del Estatuto del Tribunal Internacional de Nüremberg se trataron de tres
delitos que sirvieron de soporte al proceso; crímenes contra la paz (punibilidad de la
planificación, preparación y puesta en práctica de una guerra ofensiva) crímenes de guerra
(ius in bello) y crímenes contra la dignidad humana o a la humanidad. Estos tipos penales
sirvieron además como base para los esfuerzos que realizaría Naciones Unidas para
codificar los hechos sancionables por el derecho penal. La resolución 95 de 11 de
diciembre de 1946 la Asamblea General de ONU aprobó el juicio de Nüremberg y reforzó
estos supuestos como principios del derecho internacional, al igual que el lejano oriente
posteriormente.

a) Contexto histórico
Durante el transcurso de la guerra, los líderes aliados Délano Roosevelt, Winston Churchill
y Joseph Stalin, emitieron en 1942 una proclama en la cual anunciaban que terminado el
conflicto, todos aquellos jefes o líderes del militarismo de las naciones que conformaban el
Eje, serían juzgados por sus delitos. Esto fue ratificado durante las conferencias de Teherán
(1943), Yalta (1945) y Postdam (1946).

En los primeros años de la Segunda Guerra Mundial sólo se habían considerado juzgar
crímenes de guerra convencionales. Estos fueron los que estaban presentes en la
Declaración de Churchill y Roosevelt (25 de octubre de 1941), en la Declaración del
Palacio de St. James (Declaración Inter-Aliada sobre el Castigo de los Crímenes de Guerra,
13 de enero de 1942), y en la Declaración de Moscú sobre Atrocidades (30 de octubre de
1943).

También, se declaró que los «principales criminales de guerra cuyos delitos no tienen un
lugar geográfico particular» serían castigados bajo una decisión conjunta de los gobiernos
Aliados.

Fue Stalin, quien con ocasión del 26to aniversario de la Revolución Bolchevique, el 7 de
noviembre de 1943, solemnemente declaró «que todos los criminales fascistas que son
responsables por esta guerra» serían juzgados y castigados. Esta idea fue desarrollada en el
tratado de A.N. Trainin, La responsabilidad criminal de los hitlerianos (Moscú, 1944).

La cuestión del principio de legalidad en el derecho de Nüremberg recibió tres respuestas


diferentes. Para unos tanto el Estatuto del Tribunal Militar Internacional como la ley No 10
del Consejo de Control Aliado, respetaban la máxima nullum crimen, nulla poena sine lege.
Otros afirmaban que la regla había sido desconocida, pero justificaban el apartamiento de la
misma. Por último había quienes sostenían que el principio de legalidad había sido violado
y que eso viciaba el valor jurídico de los dos textos antes mencionados y de los juicios
realizados en consecuencia.

En febrero de 1945, en la Conferencia de Yalta se decide crear un tribunal para


juzgar a las más altas jerarquías del régimen nazi.

b) Carta de Londres. Aspectos a considerar de su Protocolo

El 15 de abril de 1945, tres días después de la muerte de Roosevelt, su sucesor en la


Casa Blanca, Harry S. Truman encargó a Robert H. Jackson, juez del tribunal Supremo de
los 50 Estados Unidos, que comenzase a organizar el Tribunal e iniciase los preparativos
para un gran proceso internacional. Jackson había manifestado que había llegado el
momento de establecer con claridad “que la guerra de agresión es ilegal y criminal”. En su
opinión, ese tipo de actividad, incluyendo las campañas “de exterminio, sometimiento y
deportación de civiles”, eran “crímenes internacionales” por los cuales “los individuos
son responsables”. Jackson, que representó a su país como fiscal en el juicio, es conocido
como padre del Proceso de Nüremberg. Él, por ejemplo, eligió la ciudad destruida en un
85%, debido a que tenía un gran palacio de justicia y dependencias carcelarias anexas
apropiadas para el caso (ya que desde la sala se podía pasar al penal evitando todo contacto
no deseado de los dirigentes nazis, y por otra, hacía completamente seguros los traslados de
los presos desde las celdas al tribunal), dándose por añadidura la revancha histórica de que
esta ciudad fue sede de los grandes fastos nazis y que en ella se publicaron buena parte de
las leyes antisemitas. Por supuesto, el impacto habría sido mayor si el juicio se hubiera
celebrado en Berlín, pero no había quedado en pie ningún edificio que pudiera albergar un
procedimiento judicial de estas características. La elección de Nüremberg hizo que la idea
propuesta de Stalin de que se realizase en Moscú quedase olvidada.

Por ello, aun cuando el Tribunal tendría su sede permanente oficialmente en Berlín,
el proceso se llevó a cabo en Nüremberg, y estuvo revestido de autoridad no sólo por el
Acuerdo de Londres, sino también por la llamada Ley número 10 (promulgada por el
Consejo Aliado en Berlín, el 20 de diciembre de 1945).

Tras largas discusiones, dicha idea se concretó el 8 de agosto de 1945, tres meses
antes de terminar la guerra, entre el lanzamiento de la bomba atómica de Hiroshima y la de
Nagasaki y garantizada la firma de la rendición alemana en Reims y Berlín (7 y 9 de mayo),
en Londres, en una reunión en que participaron representantes de Gran Bretaña, la Unión
Soviética, Estados Unidos y Francia para firmar un acuerdo para la formación de un
tribunal militar internacional que juzgara a los criminales más connotados de la guerra, la
Carta del Tribunal Militar Internacional (TMIN) o Estatuto de Londres, como anexo al
Acuerdo de Londres.

La Conferencia de Londres se celebró a puerta cerrada, sin que los demás países aliados
tuvieran acceso a ella; el Acuerdo de Londres, fue un acuerdo ejecutivo, no sometido a
ratificación de ningún parlamento. Al firmar el acuerdo las potencias aliadas actuaron en
nombre de todas las Naciones Unidas, pero todos los Estados miembros de la Organización
podían adherirse al Acuerdo y así lo hicieron posteriormente dieciocho Estados que
manifestaron su adhesión al tratado y al Estatuto.

Suscribieron el Acuerdo: Australia, Bélgica, Checoslovaquia, Dinamarca, Etiopía, Grecia,


Haití, Holanda, Honduras, India, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelanda, Panamá,
Paraguay, Polonia, Uruguay, y Venezuela.

El acuerdo fue diseñado por Jackson y otros expertos legales sobresalientes de Gran
Bretaña, Francia, y la URSS bajo el título de “Acuerdo de Londres sobre el Proceso y
Castigo de los Mayores Criminales de Guerra del Eje Europeo” del 8 de agosto de 1945
(que incluye como Anexo el Estatuto del TMI o Carta o Estatuto de Londres). Anexo iba el
Estatuto del Tribunal Militar Internacional, que tenía competencia para “el rápido y justo
enjuiciamiento y castigo de los mayores criminales de guerra del Eje europeo” (art. 1 del
Estatuto) que no tenían una localización geográfica precisa (art. 1 del Acuerdo de Londres).
Este Estatuto es válido también para Tokio.

El Estatuto estableció reglas para la composición y prácticas del tribunal. En términos


legales, los procedimientos establecidos en este texto son más cercanos al Derecho
continental europeo que al Common Law en cuanto a la producción de la prueba, el juicio
ante un tribunal compuesto por jueces y no por jurado y la generación de contraevidencia.
Se podía apelar ante el Alto Consejo Aliado de Control de la Alemania ocupada.

Dos fueron los principios rectores del TMIN:

1. la irrelevancia del carácter oficial, es decir, el carácter oficial del inculpado


no exime ni atenúa responsabilidad);
2. la irrelevancia de la obediencia debida.

La competencia territorial del tribunal se determinó de la siguiente manera:

• juzgar los delitos cometidos por los alemanes en el territorio de un país


ocupado;
• juzgar los crímenes que no pudieran ser determinados en un lugar geográfico
determinado.

El Estatuto constituyó el Derecho aplicable por el Tribunal que juzgó a la cúpula del
régimen nazi, como así también la base para el enjuiciamiento de los criminales de guerra
de lejano oriente, y de los criminales llamados “menores” que fueron juzgados por
Tribunales nacionales –tal como preveía la declaración de Moscú y el art. 4 del Acuerdo de
Londres de 1945-, o por Tribunales militares de ocupación – art. 6 del Acuerdo de Londres
de 1945-, al estar las disposiciones legales aplicables en todos los casos inspiradas en el
Estatuto de Nüremberg y conteniendo disposiciones similares.

En este acuerdo se tipificaron los crímenes a ser juzgados

1. Crímenes contra la paz2: o sea, planear, preparar, iniciar o amenazar con una
guerra de agresión, o una guerra que viole tratados, acuerdos o seguridades
internacionales, o la participación en un simple plan o conspiración para
lograr cualquiera de los antes mencionados.
2. Crímenes de guerra, o sea, la violación de las leyes y/o costumbres de la
guerra. Tales violaciones deben incluir, pero no estar limitadas a. asesinato,

2 Estatuto del TMI, art. 6 (pár. a), anexo al Acuerdo para la Persecución y Castigo de los Mayores Criminales de Guerra
del Eje Europeo (Acuerdo de Londres, 1945). a) Delitos contra la paz; A saber, planear, preparar, iniciar o hacer una
guerra de agresión que viole tratados, acuerdos o garantías internacionales o participar en un plan común o
conspiración para la perpetración de cualquiera de los actos indicados. Esto tiene relación con el artículo 2o. de la Ley
núm. 10 del Consejo de Control de Alemania, promulgada el 20 de diciembre de 1945, en el cual se concebía a la
agresión como: a) Delitos contra la paz: Iniciar invasiones de otros países y guerras de agresión en violación de leyes y
tratados internacionales, lo que incluye, entre otras cosas, planear, preparar, iniciar o hacer una guerra de agresión o
una guerra que viole tratados, acuerdos o garantías internacionales o participar en un plan común o conspiración para
la perpetración de cualquiera de los actos indicados.
maltrato o deportación para trabajo esclavizado o para cualquier otro
propósito de población civil de o en territorios ocupados, asesinato o
maltrato de prisioneros de guerra o personas en el mar, ciudades, pueblos y
aldeas, o devastación no justificada con fines militares.
3. Crímenes contra la humanidad, o sea, asesinato, extermino, esclavización,
deportación y otros actos inhumanos, cometidos contra cualquier población
civil, antes o durante la guerra, o persecuciones por motivos políticos,
raciales o religiosos, al ejecutar o en conexión con cualquier otro crimen
dentro de la jurisdicción del tribunal, en violación o no de leyes locales en el
país donde sean perpetrados.

Y otras tres clases de delitos (relativamente) menores, a saber:

1. El complot nazi.
2. La pertenencia a las Schutzstaffel (o SS)3.
3. El delito de opinión.

El 20 de diciembre de 1945, las potencias aliadas promulgaron la Ley No. 10 del Consejo
del Control Aliado (Control Council Law nº10), una especie de versión modificada del
Estatuto de Londres, en la cual se eliminó el nexo de los crímenes cometidos a una guerra,
dejando claro que el tribunal sería competente para conocer de los crímenes contra paz,
crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad. Con respecto a estos últimos,
estaban contenidos en el artículo II, párrafo 1:

(c) Crímenes contra la Humanidad: atrocidades y ofensas incluyendo, pero no


limitadas a, el asesinato, exterminio, esclavitud, deportación, encarcelamiento,
tortura, violación, o cualesquiera actos inhumanos cometidos contra una
población civil, o persecuciones por motivos políticos, raciales, o religiosos, sean o
no una violación de la legislación interna del país donde hubieran sido
perpetrados.
(d) Pertenencia a las categorías de grupo u organización declarados criminales por
el Tribunal Militar Internacional.

En esta definición “se prescindió en la descripción de los crímenes contra la


humanidad… de la exigencia de su conexión con los crímenes de guerra o el crimen contra
la paz, con lo que toda la jurisprudencia del Tribunal Militar Internacional dirigida a
restringir los crímenes contra la humanidad a los directamente conectados con la guerra
resultaba irrelevante para los tribunales nacionales, alemanes o extranjeros, que
aplicaron esta ley de ocupación.”

3 Las SS fueron una organización militar y de seguridad del Partido Nacionalsocialista Alemán de los
Trabajadores (NSDAP) en Alemania. La Waffen-SS, el ala militar de la SS, en contraste con la Allgemeine-SS, el ala
política, no evolucionó como un segundo Ejército alemán dentro de la Wehrmacht, que operaba junto al ejército regular
alemán, el Heer. A los miembros de las Waffen-SS se les consideraba soldados extraordinarios. Sin embargo, éstos
aplicaban una notable brutalidad contra civiles apresados y prisioneros de guerra.
Los Estatutos del Tribunal, basándose en un cuerpo bien establecido de derecho
internacional, la costumbre y la convención, dio definiciones específicas de los crímenes
contra la paz, incluida la conducta que contemplaba la "planificación, preparación,
iniciación y realización de una guerra de agresión... o la participación en un plan común o
conspiración para la realización de cualquiera de los anteriores "(los cargos 1 y 2 de la
acusación).

c) Procesos de Nüremberg
El 18 de octubre de 1945 se fijó la acusación de los 22 principales altos mandos
nazis, que incluía líderes del partido nazi, líderes militares y civiles, y 7 organizaciones que
formaban parte del Gobierno nazi. El juicio comenzó el 20 de noviembre de 1945.

Llegamos al proceso o más bien a los procesos, ya que en Nüremberg se celebraron


al menos doce juicios consecutivos, que llevaron ante los tribunales a 199 importantes
colaboradores de Hitler 4.

El tribunal estaba compuesto por cuatro miembros que representaban a cada uno de los
Estados signatarios del Acuerdo de Londres, y tenía competencia para “enjuiciar y castigar

4 La lista de los juicios es la siguiente:


• El Juicio de los doctores, seguido contra 24 médicos acusados de conspiración, crímenes de guerra y crímenes contra la
humanidad, incluyendo casos de esterilización forzosa y masiva de enfermos, el asesinato de 300.000 enfermos,
especialmente en hospitales psiquiátricos durante el Programa de Eutanasia Aktion T-4, colaboración o participación
directa en el confinamiento, tortura y exterminio de miles de personas en los campos de concentración así como la
realización de investigaciones médicas coercitivas, nocivas y letales contra prisioneros de guerra y civiles y contra
pacientes en hospitales y otras instituciones médicas.
• El juicio contra Erhard Milch, mariscal de campo alemán, acusado de graves crímenes en campos de concentración.
• El Juicio de los Jueces, seguidos contra 16 abogados y jueces que establecieron el aparataje jurídico nacionalsocialista. Y
fueron acusados y encontrados culpables de conspiración criminal, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad
entre los que se destaca la aplicación de las leyes de higiene racial y las leyes y decretos contra la población judía, por
ejemplo someter por orden judicial a los enfermos a esterilización médica o condenar a prisión y a pena de muerte a
judíos que tuvieron relaciones sexuales -probadas o no- con alemanes y condenar mediante orden judicial a miles de
personas a confinamiento en los campos de concentración.
• El Juicio de Pohl, seguido contra la oficina Endlösung, encargada administrativa de los campos de concentración y
exterminio. Su jefe era Oswald Pohl.
• El Juicio de Flick, seguido contra el industrial alemán Friedrich Flick, por la utilización de trabajo esclavo y crímenes
contra la humanidad.
• El Juicio a la IG Farben empresa química industrial alemana, que al igual que Flick y Krupp, usufructuó del trabajo
esclavo.
• El Caso austral o Juicio de los rehenes, en el cual se persiguió la responsabilidad del alto mando alemán por las masacres
y graves violaciones a las Leyes de la Guerra durante la Campaña de los Balcanes.
• El Juicio RuSHA seguido contra los promotores de la idea de pureza racial y del programa Lebensborn.
• El macabro Juicio a los Einsatzgruppen, seguida contra las brigadas de la muerte de las SS que practicaban el exterminio
local de los judíos por medio de los Einsatzgruppen.
• El Juicio de Krupp, seguido contra los dirigentes del famoso grupo industrial, por su participación en la preparación de la
guerra y la utilización de trabajo esclavo durante la guerra.
• El Juicio de los Ministerios, seguido contra los dirigentes del Estado Nazi por su participación en atrocidades cometidas
tanto dentro de Alemania como en los territorios ocupados.
• El Juicio del Alto Mando, seguido contra los generales del Ejército, Armada y Fuerza Aérea alemana, por la comisión de
graves y terribles atrocidades durante la guerra
a quienes, actuando a título personal o como miembros de organizaciones en interés de los
países del Eje europeo” hubieran cometido alguno de los crímenes enunciados en su art. 6.
En dicho artículo 28 Artículo 1 del Acuerdo de Londres: “Será establecido, después de
consultar con el Consejo de Control de Alemania, un Tribunal Militar Internacional para el
enjuiciamiento de los criminales de guerra, cuyos crímenes no tuvieren localización
geográfica particular, y que sean acusados individualmente o en su calidad de miembros de
organizaciones o grupos, o en ambas condiciones”.

En lo que se refiere al conocimiento del carácter criminal de los actos reprochados, es clara
la acusación del fiscal Robert H. Jackson ante el Tribunal Militar Internacional de
Nüremberg en la audiencia del 21 de noviembre de 1945, al referirse al fundamento
jurídico del proceso. Según Jackson:

"Los acusados tenían (…) pleno conocimiento del carácter criminal de sus actos, y por eso
se esforzaron por disimular sus infracciones. Se probará que los acusados Keitel y Jodl
fueron informados por consejeros jurídicos oficiales que las órdenes sobre la marca a
fuego de los prisioneros soviéticos, el encadenamiento de prisioneros de guerra ingleses y
la ejecución de miembros de comandos prisioneros, constituían netas violaciones del
Derecho Internacional. No obstante, esas órdenes fueron ejecutadas (…)".

"El cuarto cargo está basado en los crímenes de lesa humanidad, entre los cuales se
incluye sobre todo los asesinatos masivos, a sangre fría, de innumerables seres humanos.
¿Puede sorprender a los acusados que el asesinato sea tratado como un crimen?"

El fiscal afirmó:

"Puede decirse que ésta es una nueva ley, que no fue promulgada válidamente antes de la
comisión de los actos que sanciona, y que esta declaración de la ley los ha tomado por
sorpresa. No puedo negar, por supuesto, que estos hombres están sorprendidos de que esto
sea la ley; están sorprendidos de que exista una cosa tal como la ley."

De esta manera el Tribunal Militar Internacional de Nüremberg consideró que, en materia


de crímenes de guerra, los acusados habían violado un conjunto de normas de
comportamiento claramente establecidas por el derecho internacional con mucha
anterioridad a la sanción del Acuerdo de Londres en 1945 ya que habían sido recogidas por
las convenciones internacionales de La Haya (1907) y de Ginebra (1929).

El procedimiento de Nüremberg, que otorgó el debido proceso y un riguroso examen


médico forense, así como plenos derechos de defensa para el acusado, era en gran medida
el resultado de los esfuerzos de Jackson para garantizar que el juicio de Nüremberg no
pudiera ser impugnado como la "justicia del vencedor". En su discurso de 1945 a la
Sociedad Americana de Derecho Internacional, Jackson declaró: “No debemos usar las
fórmulas de procedimientos jurídicos para llevar a cabo o racionalizar asuntos políticos o
militares previamente resueltos. El proceso debe ser jurídico, y el procedimiento debe ser
justo".
La diferencia en el TMIN entre los crímenes de guerra y los de lesa humanidad es que la
penalización de los primeros servía de protección a los extranjeros, mientras que en los
segundos se incluían los crímenes cometidos contra los propios nacionales. Por lo tanto el
ámbito de aplicación del Derecho internacional se extendía también al interior del Estado
ya que se consideraba que determinados ataques contra individuos pasaban a tener
dimensión internacional cuando los mismos se dirigían sistemáticamente en contra de una
población civil.

En su discurso de apertura ante el Tribunal, Jackson declaró:

"Cualquier recurso a la guerra-a cualquier tipo de guerra-es un recurso a los medios que
son inherentemente criminales. Guerra, inevitablemente, es un curso de asesinatos, asaltos,
privaciones de la libertad, destrucción de la propiedad. Una guerra honestamente
defensiva es por supuesto legal y salva de la criminalidad a los que la conducen. Pero los
actos inherentemente criminales no pueden ser defendidos mostrando que aquellos que los
cometieron estaban inmiscuidos en una guerra, cuando la guerra por sí misma es
ilegal. Las muy mínima consecuencia legal que los tratados imponen al hacer guerras de
agresión ilegales, es despojar a aquellos que las incitan o patrocinan de cada defensa que
la ley pudiera dar, y dejar a los promotores sujetos al juicio por los principios usualmente
aceptados de la ley penal".

La responsabilidad de la criminalidad bélica alemana, debido a que era una política


sistemática, planificada y preparada antes de la apertura de hostilidades, y perpetrada sin
interrupción de 1940 a 1945, recayó sobre todos los acusados, líderes políticos o militares,
altos cargos de la Alemania nacionalsocialista, y líderes del Partido Nazi. En este caso
(como posteriormente ocurriría en otros), no se aplicó la teoría del hecho justificativo. La
teoría del hecho justificativo de una orden superior tiene en las leyes nacionales límites
fijos y definidos; no cubre la ejecución de órdenes cuya ilegalidad sea manifiesta. La ley
alemana, además, asigna tan sólo una norma limitada al concepto de justificación por
órdenes superiores. El Artículo 47 del Código de Justicia Militar alemán de 1940, aunque
mantiene en principio que una orden criminal de un superior descarga de responsabilidad al
agente, castiga a éste último como cómplice cuando se excede en las órdenes recibidas o
cuando actúa consciente del carácter criminal de la acción que se le ha ordenado.

Las órdenes de un superior no exoneran al agente de un crimen manifiesto de su


responsabilidad. Cualquier otra solución sería además inaceptable, ya que volvería inútil
cualquier condena.

Sin embargo, el Tribunal de Nüremberg, en su argumentación, confunde la diferencia entre


responsabilidad estatal y responsabilidad penal internacional, de tal manera que termina
justificando la eficacia del derecho internacional a través de la sanción penal al concluir
“Los crímenes contra el derecho internacional son cometidos por hombres, no entidades
abstractas, y solamente sancionando a los individuos que cometen estos crímenes pueden
hacerse cumplir las disposiciones del derecho internacional.” En realidad no parece haber
un fundamento para que el Tribunal de Nüremberg llegara a la conclusión de la
preexistencia de la responsabilidad penal internacional; sin embargo, a futuro, esta
resolución constituyó el precedente y fundamento para establecer la existencia de este
concepto básico del DPI.

El Tribunal rechazó las argumentaciones de la defensa de que planificar o


desarrollar una guerra no estaba definido con antelación como crímenes en derecho
internacional, con lo que la condena de los acusados violaría el principio encontraba
indicada en el título del Acuerdo sobre la persecución y que reitera en los artículos de la no
retroactividad de la ley penal5. Ni siquiera se tenía claro el término "criminal": no se definió
en ningún momento durante el proceso, así como tampoco se hizo con respecto a qué
organizaciones se habrían vuelto “criminales” 6.

La competencia ratione materiae se refiere al elemento material de la competencia,


es decir, al objeto de ella. Ese objeto se traduce en las diferentes funciones que una
autoridad puede ejercer legalmente. Según el párrafo 19 del Estatuto de Londres, el tribunal
no estaba sujeto a reglas de evidencia: era admitido cualquier medio de prueba si al tribunal
le parecía que tuviese mérito probatorio (El Tribunal no estará vinculado por las normas
técnicas relacionadas con la pruebas, debiendo adoptar y aplicar el procedimiento más
rápido y menos técnico posible, así como admitir aquellas pruebas que considere que
tienen valor probatorio) El tribunal estaba autorizado a aceptar material comprometedor sin
verificar previamente su fiabilidad y, a su vez, rechazar material exculpatorio sin necesidad
de fundamentarlo. En otras palabras, se podían falsificar piezas de acusación a discreción y
de la misma manera suprimir hechos justificatorios. El artículo 21 del Estatuto de Londres
decía que el tribunal no debía solicitar ninguna prueba para "hechos reconocidos
universalmente", sino sólo tomar conocimiento de éstos de oficio (El Tribunal no exigirá
que se acrediten hechos de conocimiento público, pero los tendrá en cuenta judicialmente,
aquellos documentos públicos oficiales e informes de las Naciones Unidas, incluidos las
actas y documentos de los comités creados en los diversos países aliados para investigar
crímenes de guerra, y los expedientes y conclusiones de Tribunales militares o de otro tipo
de cualquiera de las Naciones Unidas.) Asimismo, el tribunal decidía lo que constituía un
"hecho reconocido universalmente". A raíz de ello, la culpabilidad de los acusados estaba
predeterminada.

La sentencia del Tribunal Internacional Militar fue dictada a comienzos de octubre de 1946
en el juicio principal. De los acusados, 12 fueron condenados a morir ahorcados, tres fueron
condenados a cadena perpetua, cuatro fueron condenados a penas de prisión de entre diez y
veinte años, y tres, fueron absueltos. Los condenados a muerte fueron ejecutados el 16 de
octubre de 1946, suicidándose uno de ellos en la cárcel poco antes de la hora prevista para

5 Durante el proceso se reconstruyeron sucesos como el incendio del Reichstag, la Noche de los Cristales Rotos,
la anexión de Austria, los Sudetes, la invasión de Checoslovaquia, la de Polonia, la operación Barbarroja, la invasión
soviética, las técnicas de despoblación, las ejecuciones masivas, las prácticas médicas contra enfermos y deficientes, los
campos de concentración y exterminio -destinados sobre todo a la eliminación cruel y despiadada de la población judía-.
También se proyectaron imágenes en diapositivas y películas y testimonios escalofriantes de algunas víctimas.
6 Sobre el problema de la definición de criminales ver el Tomo XXII 310 [354]; véase también el Tomo XXII
129-135 [148-155] y sobre las organizaciones ver el Tomo XXII 240 [272-273]. Whitlock Porter, Carlos, Not Guilty at
Nuremberg (No culpable en el juicio de Nüremberg. Los Argumentos de la Defensa) Revised by and © Carlos Porter
1996
su ejecución. De las 7 organizaciones acusadas, 4 fueron declaradas organizaciones
criminales.

Posteriormente, bajo la ley del Control Aliado nº10, se celebraron 12 juicios adicionales
conocidos como “Subsecuentes Procedimientos de Nüremberg”, que fueron celebrados por
tribunales militares estadounidenses entre 1946 y 1949. En ellos se enjuiciaron los crímenes
cometidos en cada una de las cuatro zonas de la Alemania ocupada. Hubo 185 acusados, 30
sentencias condenatorias a muerte, 120 condenas a prisión, 1 condena in absentia y 35
absoluciones. Cada uno de los 12 procesos se concentraba en un grupo de autores, así
fueron acusados representantes de la profesión médica, de la administración de justicia, de
las fuerzas armadas, de la economía y de la industria, como también dirigentes del Estado y
del Partido Nacionalsocialista.

d) Críticas a Nüremberg
Sobre la competencia ratione loci, en Nüremberg se dio por supuesto que el tribunal
tenía competencia para juzgar las violaciones cometidas en territorio alemán o en cualquier
país ocupado por el régimen nazi. En el curso del proceso, se propusieron dos tesis para
suplir esta deficiencia jurídica: una que intentó excluir las responsabilidades individuales,
porque los actos eran cometidos en nombre del Estado, frente a la que sostuvo que la
responsabilidad individual de los dirigentes y la del propio pueblo alemán. Se pretendía que
fueran juzgados por un tribunal alemán, como ley territorial y ley nacional de los acusados.
Pero no podía ejercer esta ley como territorial porque los hechos imputados carecían de
localización geográfica precisa ni tampoco como nacional porque estaba, ella misma, como
acusada, por no hablar de los hechos que ocurrieron fuera del territorio alemán.

El asunto de los delitos es otro punto en contra de Nüremberg ya que las


transgresiones por los que se juzgaron a la mayor parte de los procesados no existían o no
estaban debidamente tipificadas. En Nüremberg se habló mucho de la Ley, pero no se
precisó a qué se aludía. Los Principios de Nüremberg se fueron redactando sobre la marcha,
ya que los fiscales antes y durante el juicio no tuvieron claro sobre qué delitos acusar: ya
vimos que la intención de aprobar una convención sobre el genocidio antes de que el
proceso se iniciara era para que se pudiera juzgar por ese delito a los acusados; la idea que
tenían los jueces sobre el crimen contra la humanidad era la esbozado en la Convención de
La Haya de 1907; el delito de agresión aún hoy, año 2009, es objeto de debate; los únicos
crímenes medianamente claros eran los de guerra (asesinatos, torturas y violaciones) que se
sabía perfectamente que eran contrarios a las Leyes de la Guerra.

Pese a las críticas que puede merecer dicho proceso histórico, Nüremberg presentó,
asimismo, efectos favorables. La novedad consiste en que, por primera vez, se trató la
responsabilidad individual y delegada en cuanto a los puntos anteriores pero incluyendo,
pese a que no estaban expresamente definidos antes de ello, los crímenes contra la
humanidad. La constitución de un tribunal militar internacional para el juzgamiento de
crímenes de guerra se presentó, entonces, como la justicia de los vencedores y posibilitó la
violación de muchos principios jurídicos y garantías de investigación y juzgamiento
procesal tan caros a la tradición legal occidental. En efecto, en el Reglamento para la
constitución del Tribunal Militar de Nüremberg se consideró sujetos a la jurisdicción del
Tribunal y generadores de responsabilidad individual, los crímenes contra la paz, los
crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad.

Culminado el conflicto, se estableció una Comisión para la codificación del derecho


internacional, que tenía como principal tarea la formulación de un código de delitos contra
la paz y seguridad del género humano. Sus primeros resultados aparecieron en el año 1950
y, para mediados de 1954, existía ya un Proyecto de Código Penal Internacional y de Corte
Penal Internacional

e) Codificación de los Principios de Nüremberg

La fragilidad de la argumentación y de la legitimidad del Tribunal y sus determinaciones


fueron la razón por la cual la Asamblea General de las Naciones Unidas tuvo que ratificar
los principios generales que se deducen de la experiencia de Nüremberg, de su Carta y de
sus resoluciones. En pleno desarrollo del juicio de Nüremberg, el 13 de febrero de 1946 la
Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 3 (I) sobre Extradición y castigo de
criminales de guerra en la que "toma conocimiento de la definición de los crímenes de
guerra, contra la paz y contra la Humanidad tal como figuran en el Estatuto del Tribunal
Militar de Nüremberg de 8 de agosto de 1945" e insta a todos los estados a tomar las
medidas necesarias para detener a las personas acusadas de tales crímenes y enviarlas a los
países donde los cometieron para que sean juzgados. Luego, ese mismo año, en su
Resolución nº 95 (I) del 11 de diciembre de 1946 sobre los “Principios de Nüremberg”, en
donde mantuvo la exigencia de la conexión entre los crímenes contra la humanidad y la
situación de guerra. Esto llevó a un debate doctrinal que acabó con la desconexión de los
crímenes contra la humanidad de los crímenes contra la paz. Los primeros sólo podían
juzgarse en una situación de guerra mientras que los segundos ocurrían en períodos de paz.
Esto llevó a que lejos de solucionarse el problema se complicara más todavía, cuando hubo
que diferenciarlo del crimen de genocidio. Esta resolución confirmó los principios de
Derecho internacional reconocidos por el Estatuto del Tribunal de Nüremberg y la
sentencia de éste.

Relacionada con la resolución 95 tenemos la 96 adoptada el 22 de noviembre de


1946, en donde se pedía al Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) que
preparara un borrador para una Convención sobre el crimen de genocidio. Esto, en el
entendido de que un crimen contra la humanidad (que no estaba definido) era diferente a un
crimen de genocidio (que no existía). El mérito de la resolución fue de Cuba, India y
Panamá, que solicitaron al Secretario General incluir en la agenda de la sesión de la
Asamblea General el tema del delito internacional de genocidio. Es interesante la
argumentación del representante de Cuba, el profesor Ernesto Digo ya que para él, como
para sus colegas panameños e indios, los juicios de Nüremberg excluyeron penar ciertos
crímenes de genocidio porque habían sido cometidos antes del comienzo de la guerra (lo
cual sabemos que no era cierto, sino que fueron cometidos en la guerra) lo que haría que
quedaran impunes ya que en el proceso debía aplicarse el principio nullum crimen sine lege
(lo que no se aplicó en Nüremberg). Era necesario que el genocidio fuera declarado un
crimen internacional antes de que el proceso se iniciase, y quien debía dictarlo así era la
Asamblea General, que debido a representar a la comunidad internacional cualquier medida
que tomara al respecto “estaría investida de autoridad incontrovertible.” La mayoría de la
Asamblea (incluyendo a la Unión Soviética) apoyó la idea de que el ECOSOC iniciara el
trabajo de crear un proyecto de convención. Llama la atención de que no fuera la Comisión
para el Desarrollo del Derecho Internacional la que se encargara de la tarea, y no hemos
investigado los motivos.

En la resolución, se distinguió entre los crímenes de genocidio y de homicidio al


describir al genocidio como “una negación del derecho de existencia a grupos humanos
enteros” y al homicidio como “la negación a un individuo humano del derecho a vivir”.
Esto es importante para efectos de comprender el asunto del individuo en la Convención: la
muerte de un individuo particular debe enmarcarse en el deseo de la destrucción total o
parcial del grupo del que el individuo es un componente y no es genocidio cuando se mata
a una o más personas integrantes del mismo mientras no se pruebe esa intención de
aniquilación.

Posteriormente, la Asamblea General solicitó, en virtud de la resolución 177(II), a la


Comisión de Derecho Internacional que codificara dichos principios. Bajo la Resolución
177 (II), párrafo (a), de la Asamblea General, la Comisión de Leyes Internacionales fue
creada para "formular los principios de las leyes internacionales reconocidas en la Carta del
Tribunal de Nüremberg y en la Sentencia de dicho Tribunal." En el transcurso de las
consideraciones sobre este tema, la cuestión giró en torno a si la Comisión debería, o no,
comprobar la extensión en la que los principios contenidos en la Carta y la sentencia
constituyen principios de las leyes internacionales. La conclusión fue que desde que los
Principios de Nüremberg fueron ratificados por la Asamblea General, la tarea encomendada
a la Comisión no era expresar ninguna apreciación de estos principios como principios de
las leyes internacionales sino simplemente formularlos. El texto siguiente fue adoptado por
la Comisión en su segunda sesión. El Informe de la Comisión también contiene
comentarios sobre los principios

- Principio I: Cualquier persona que cometa actos que constituyan un crimen bajo las
leyes internacionales será responsable y por consiguiente sujeto a castigo.

- Principio II: El hecho de que las leyes internas no impongan castigo por un acto que
constituya un crimen bajo las leyes internacionales no exime a la persona que
cometió el acto de su responsabilidad bajo las leyes internacionales.

- Principio III: El hecho de que una persona que ha cometido un acto que constituye
un crimen bajo las leyes internacionales sea Jefe del Estado o un oficial responsable
del Gobierno no le exime de la responsabilidad bajo las leyes internacionales.

- Principio IV: El hecho de que una persona actúe bajo las ordenes de su Gobierno o
de un superior no le exime de la responsabilidad bajo las leyes internacionales,
siempre que se demuestre que tenía posibilidad de actuar de otra forma.
- Principio V: Cualquier persona acusada de un crimen bajo las leyes internacionales
tiene el derecho de un juicio justo ante la ley.

- Principio Vl: Los crímenes que se enumeran a partir de aquí son castigables como
crímenes bajo las leyes internacionales:
o Crímenes contra la paz: La planificación, preparación, iniciación o
comienzo de una guerra de agresión, o una guerra que viole los tratados
internacionales, acuerdos o promesas; La participación en un plan común o
conspiración para el cumplimiento de cualquiera de los actos mencionados
en (i).
o Crímenes de Guerra: Las violaciones de las leyes o costumbres de la guerra
que incluyen, pero no están limitadas a, asesinato, trato inhumano o
deportación como esclavos o para cualquier otro propósito de la población
civil de un territorio ocupado, asesinato o trato inhumano a prisioneros de
guerra, a personas sobre el mar, asesinato de rehenes, pillaje de la propiedad
pública o privada, destrucción injustificada de ciudades, pueblos o villas, o
la devastación no justificada por la necesidad militar.
o Crímenes contra la humanidad: Asesinato, exterminio, esclavitud,
deportación y cualquier otro acto inhumano contra la población civil, o
persecución por motivos religiosos, raciales o políticos, cuando dichos actos
o persecuciones se hacen en conexión con cualquier crimen contra la paz o
en cualquier crimen de guerra.
- Principio VII: La complicidad en la comisión de un crimen contra la paz, un crimen
de guerra o un crimen contra la humanidad tal y como fueron expuestos en los
Principios VI, es un crimen bajo las leyes internacionales.

En resumen, estos principios establecen el reconocimiento de la responsabilidad penal


internacional y las condiciones básicas para el establecimiento de la misma.

Los principios anteriores son la base del DPI y a lo largo de su desarrollo se han ampliado,
modificado y complementado con otros principios, pero incluso instrumentos
internacionales tan complejos como el Estatuto parten de esta base, establecida hace 60
años. Los Principios de las Leyes Internacionales fueron reconocidos en La Carta del
Tribunal de Nüremberg y la Sentencia del Tribunal. El Estatuto y la sentencia de
Nüremberg son derecho vigente de conformidad con la Resolución 95 (I) de la Asamblea
General de la ONU de 11 de diciembre de 1946, que confirmó los principios de derecho
internacional reconocidos en ambos documentos y así lo ratificó la Convención sobre la
imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad de 1968
[art. 1 (a)]. Adoptado por la Comisión de Leyes Internacionales de las Naciones Unidas,
1950.
El Tribunal Penal Militar Internacional para el
Lejano Oriente (IMTFE)

Una vez terminada la guerra en Asia, el 15 de agosto de 1945, el ejército de los Estados
Unidos ocupó la totalidad de Japón y gran parte de las antiguas colonias asiáticas de este
país. La idea del IMTFE surgió el 26 de julio de 1945, cuando los aliados anunciaron en la
Declaración de Potsdam su intención de proceder a la detención de los (presuntos)
criminales de guerra japoneses y juzgarles por la práctica de crímenes contra la paz,
crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Desde ese momento se inició la
persecución y detención de los altos miembros del Estado y Ejército nipón. En paralelo con
el Juicio de Nüremberg, se constituyó un Tribunal Penal Militar Internacional para el
Lejano Oriente, con el fin de juzgar a los imputados de los crímenes recogidos en el
Estatuto o Carta de Londres del 8 de agosto de 1945.

Se celebró simultáneamente al de Nüremberg aunque en condiciones diferentes.

a) Contexto
Si en el caso de Nüremberg hubo un debate que hemos indicado previamente, con respecto
a Japón, las actitudes fueron diferentes. Los EEUU quería principalmente un proceso de las
personas responsables por erigir el «ataque traicionero» contra Pearl Harbor. Pero, desde
que los procesos de Nüremberg estaban desarrollándose, hubiera aparecido una negación de
los principios del tribunal si los líderes japoneses no hubieran sido juzgados por crímenes
contra la paz. Los procesos de Nüremberg obligaron la realización del proceso de Tokio,
aunque el medio ambiente asiático no era ideal para demostrar la criminalidad de la
agresión. La guerra japonesa fue vista por muchos asiáticos como una guerra de liberación,
una guerra para expulsar a las potencias coloniales occidentales que habían obtenido su
posición dominante por guerras agresivas exitosas.

En el caso de los acusados de Tokio, la lista la elaboró Douglas Mac Arthur,


Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en el Pacifico, el 16 de enero de 1946, en
virtud de los poderes absolutos que se le otorgaron con la rendición incondicional del 2 de
septiembre de 1945. Esta lista (mencionando a sospechosos de criminales de guerra Clase
A, o sea, acusados de planificar, preparar o iniciar una guerra de agresión) formaba parte de
la Carta de Tokio, en la que se preveía la constitución, la jurisdicción y el funcionamiento
del Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente. El escenario fue Academia
de Guerra de Tokio, en el barrio residencial de la capital, donde tenían su sede varios
ministerios, es uno de los poquísimos edificios que quedaron en pie en esa zona. A
diferencia de los 10 meses que duró Nüremberg, este duro casi tres años, ya que empezó el
3 de mayo de 1946 y no terminó hasta el 12 de noviembre de 1948, presidido en este caso
por el juez australiano Sir William Flood Webb.
b) Procedimiento

El Tribunal estuvo compuesto por un panel de jueces elegidos entre los países victoriosos
de la guerra. Estos países fueron: los Estados Unidos, la URSS, Gran Bretaña, Francia, los
Países Bajos, China, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, India y las Filipinas. El Tribunal se
constituyó por primera vez el 3 de agosto de 1946 en Tokio, y fue disuelto después de
cumplir su labor el 12 de noviembre de 1948. Este proceso se aplicó sólo a la jerarquía
residente en Japón mismo, ya que se realizaron juicios ad-hoc en diferentes lugares de Asia
contra individuos particulares (miembros del Ejército y la Administración japonesa, por lo
general).

La fiscalía del Tribunal estuvo dirigida por el estadounidense Joseph Keenan, y contó con
fiscales de todos los países que nombraron jueces en el Tribunal.

Se determinaron, al igual que en Nüremberg, cuatro grandes crímenes o delitos:

- Crímenes contra la paz y crímenes de guerra, que se basaban en la existencia de una


premeditación para alterar la paz y la existencia de asesinatos, torturas, violaciones
contrarios a las Leyes de la Guerra.
- Crímenes contra la humanidad cuando se trataba del exterminio y muerte en masa.
- Genocidio cuando se trataba de la misma muerte en masa pero de grupos étnicos
determinados.
- Complot de guerra entendido como proceso para atentar contra la seguridad interior
de un Estado soberano.

En el caso del Tribunal de Tokio, no estaba especificado la competencia ratione temporis y


ratione loci. La competencia ratione personae determinaba que el Tribunal se establecía
para enjuiciar y condenar a los principales criminales de guerra del Lejano Oriente (art. 1)
acusados, bien a título individual, bien como miembros de organizaciones (art. 5 “a)
Delitos contra la paz: A saber, planear, preparar, iniciar o hacer una guerra declarada o
no declarada de agresión que viole tratados, acuerdos o garantías internacionales o
participar en un plan común o conspiración para la perpetración de cualquiera de los
actos indicados".). La competencia ratione materiae estaba determinada por el art. 5 que
comenzaba diciendo que se incluían en los crímenes a juzgar los crímenes contra la paz, así
como también los crímenes de guerra convencionales, y los crímenes contra la humanidad.

Se contempló el período de la Segunda Guerra Mundial, aunque se incluyeron algunos


incidentes particulares como la Masacre de Nanjing o Nankín.

Durante mucho tiempo fue polémica la exclusión del Tribunal del Emperador Hirohito,
siendo que fue la cabeza visible del imperio en toda su expresión, y otorgó con su
consentimiento tácito o efectivo, de legalidad en los crímenes cometidos por sus
conciudadanos. De los acusados originalmente, murieron de causa natural durante el juicio
el ex-canciller Yosuke Matsuoka y el almirante Osami Nagano. Okawa Shumei sufrió un
colapso nervioso durante el juicio y no fue inculpado. A diferencia de los Juicios de
Nüremberg, el TIPLE no absolvió a ninguno de los acusados.

¿Cuáles fueron los delitos por los que se juzgó a los acusados?

1. Preparación, inicio, y ejecución de una "guerra de agresión" contra la Unión


Soviética (la Unión Soviética atacó al Japón 2 días después de Hiroshima en
violación de un pacto de no-agresión; en ese mismo día se firmó el Acuerdo de
Londres, en conformidad con lo cual se llevó a cabo el proceso de Nüremberg);
2. preparación, inicio, y ejecución de una "guerra de agresión" contra Francia (esto
no tenemos claro las bases a menos que fuera agresión o intento de agresión a
posesiones francesas)
3. bloqueo ilegal marítimo y bombardeo sin distinción de las poblaciones civiles
(lo que suena irónico pensando en el incidente del Barco Negro que acabó con el
Shogunado en Japón)
4. juicio ilegal de "criminales de guerra" ante un tribunal militar (caso contra Hata
und Tojo; véase también U.S. vs. Sawada, probablemente la acusación más
repugnante e hipócrita de todas; las víctimas fueron 7 norteamericanos acusados
de bombardear sin distinción poblados japoneses, en que 80.000 mujeres y niños
perecieron quemados vivos); y
5. canibalismo. No se pretendió que los acusados hubieran devorado a nadie
personalmente7.

c) Diferencias con Nüremberg: responsabilidad estatal vs


individual

El 26 de julio de 1945, en la Declaración de Postdam, lo cuatro Aliados anunciaron su


intención de perseguir a los oficiales japoneses de mayor rango por los mismos crímenes
por lo que los nazis fueron perseguidos. Así, el Tribunal Militar Internacional para el
Lejano Oriente o abreviadamente denominado “Tribunal de Tokio” se crea mediante la
Declaración del Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en el extremo Oriente
(general Douglas Mc Arthur) el 19 de enero de 1946. Aquí encontramos la primera
diferencia ya que el Tribunal de Nüremberg fue creado mediante un tratado internacional y
el Tribunal de Tokio a través de una orden ejecutiva.

7 Lo del canibalismo no es broma. Entre los procesos en los cuales esta acusación pretende haber sido "probada"
se hallan, entre otros, U.S. vs. Tachibana Yochio and 13 others, Mariana Islands, 2-15 agosto de 1946; Commonwealth of
Australia, V. Tazaki Takehiko, Wewak, 30 noviembre de 1945; Commonwealth of Australia vs. Tomiyasu Tisato,
Rabaul, 2 abril de 1946; y el más complicado de todos los procesos de crímenes de guerra, el International Military
Tribunal for the Far East (IMTFE), [Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente] supervisado personalmente
por Douglas MacArthur, que comenzó en el mes de mayo de 1946 y que duró hasta diciembre de 1948. Véase The Tokyo
Judgement, vol. 1, pp. 409-410, University of Amsterdam Press, 1977, pp. 49.674-5 del registro literal mimeografiado.
El Estatuto de dicho Tribunal fue redactado solamente por los norteamericanos y era muy
similar al Estatuto de Nüremberg en cuanto a la definición de los crímenes a enjuiciar
enumerados en su art. 5, siendo ellos los crímenes contra la paz, crímenes de guerra y
crímenes contra la humanidad. Sin embargo el Estatuto de Tokio incorpora una serie de
adaptaciones que respondían al deseo de atender a las críticas que ya se habían dirigido al
anterior texto y, sobre todo, a la necesidad de tener más en cuenta al conjunto de los países
aliados.

Por ejemplo, a diferencia del Estatuto de Nüremberg, el Estatuto de Tokio definía a los
crímenes contra la paz haciendo referencia a “una guerra declarada o no declarada de
agresión”. La diferencia en la definición de los crímenes contra la paz contenida en los dos
estatutos puede deberse a que la Alemania nazi inició y llevó a cabo diversas guerras de
agresión sin declaraciones de guerra. La Comisión de Crímenes de Guerra de las Naciones
Unidas concluyó que las diferencias en la definición que figuraba en los dos estatutos eran
puramente verbales y que no afectaban a la sustancia del derecho que rige la jurisdicción
del Tribunal para el Lejano Oriente, respecto de los crímenes contra la paz en comparación
con el Estatuto de Nuremberg.

La organización del Tribunal de Tokio era diferente ya que a pesar de que los Estados
Unidos eran prácticamente la única potencia que ocupaba militarmente Japón, en el
banquillo de los jueces estaban representados los once Estados frente a los que Japón había
declarado la capitulación42, y si en Nüremberg sólo hubo jueces europeos y
norteamericanos, en Tokio los hubo también asiáticos. Además, a diferencia del Tribunal
de Nüremberg, el presidente, los miembros del Tribunal y el procurador general eran
nombrados por el Comandante Supremo, y la sentencia dictada debía ser confirmada por él.
Había un solo fiscal norteamericano asistido por 10 fiscales adjuntos.

El Tribunal juzgó a 28 miembros de la cúpula del Gobierno japonés entre los que no se
encontraba el Emperador del Japón. Las sentencias que dictó el Tribunal entre el 4 y el 12
de noviembre de 1948 se aprobaron por mayoría de votos y siguieron de cerca el
razonamiento del Tribunal de Nüremberg, rechazando los argumentos de la defensa por los
mismos motivos que el de Nüremberg. Todos los acusados fueron considerados culpables.
Se dictaron siete penas de muerte, pero la mayor parte de los acusados fueron condenados a
cadena perpetua. El general Mc Arthur consintió en transmitir las apelaciones de dos de los
condenados al Tribunal Supremo de los Estados Unidos, pero este declinó su competencia
al no ser el Tribunal de Tokio un Tribunal de los Estados Unidos43. Tal como sucedió con
el enjuiciamiento de los crímenes cometidos en el curso de la guerra en Europa, junto a este
Tribunal actuaron paralelamente otro tipo de Tribunales de carácter militar, de ocupación y
nacionales que juzgaron casos menores.

Para Estados Unidos y para MacArthur, el veredicto sin embargo no fue lo que
esperaba. A diferencia de lo que pasaría en Alemania, en Japón el veredicto distinguió
entre responsabilidad individual y estatal. La idea del juicio fue sancionar a Japón mediante
una penalización militarista, no en una completa humillación como fue en el caso de
Alemania. Pero el enfoque concentrado en la culpa individual y no colectiva también
socavó uno de los objetivos del proceso: que el pueblo japonés reconociera y asumiera su
responsabilidad por lo ocurrido durante la guerra, idea que fue planteada por Henry
Stimson. La responsabilidad del Estado fue menor a la que tuvo que asumir Alemania:
disolver el ejército o redactar la nueva Constitución de Japón (incluyendo el Artículo IX,
que explícitamente renunciaba a perpetuidad a la guerra) o una “limpieza” de simpatizantes
japoneses con la guerra, que afecto a 200 mil militares, líderes gubernamentales y
empresariales y todos aquellos que hubieran participado activamente en el militarismo. Si
bien esta purga fue mucho menor que la que ocurrió en Alemania, afectó a uno de cada
cuatro ejecutivos del mundo empresarial, lo que, al igual que ocurrió en el caso alemán,
debilitó el esfuerzo de reconstrucción, debido a la falta de personal calificado para hacer
que el país funcionara. MacArthur tenía la esperanza de reformar el estado japonés desde su
base logrando una reforma agraria, económica y social. No pudo hacerlo, porque para ello
tenía que acabar con la figura del emperador y ya vimos, no había el menor indicio de que
los japoneses quisieran colaborarle. Luego la Guerra Fría y la Revolución China de Mao se
encargaron para que Estados Unidos abandonara la idea de reformas y se pasó a la
colaboración.

d) Críticas

Se ha criticado a este tribunal por varias razones. Las más importantes son:

- Norteamericanismo: El Tribunal y su fiscalía fueron dirigidas casi exclusivamente


por nacionales de los Estados Unidos, y fueron los que tuvieron mayor peso a la
hora de dictar las condenas y su posterior indulto.

- Unilateralismo: Sólo fueron juzgados los crímenes cometidos por los países del Eje,
no así en situaciones como el bombardeo atómico en Hiroshima y Nagasaki y el
bombardeo aéreo sobre Tokio, descritos como crímenes contra la humanidad o el
ataque soviético que pudo configurar un atentado contra la paz.

- Casos de Corea y China: El Tribunal no investigó o lo hizo deficientemente cuando


tuvo delante las graves atrocidades cometidas por el Ejército Nipón cuando
invadieron y ocuparon militarmente China y Corea. Pese a esto, en el caso de China,
se llevaron a cabo procesos ante 13 tribunales propios que dieron como resultado
504 condenados y 149 ejecuciones.

- Hirohito: El emperador nunca fue juzgado en razón del ejercicio de la jefatura del
Estado, y al contrario, se le otorgó inmunidad.

- Guerra química y bacteriológica: Nunca se investigó o sancionó los graves y


dramáticos testimonios de pruebas biológicas en prisioneros y ciudadanos comunes
en China durante la ocupación. Se informó de aplicación de guerra química,
prohibida incluso antes de empezar la guerra chino-japonesa en 1933.

Otras críticas se basan en que, además, se estableció retroactivamente que la


obediencia debida no podía actuar como eximente, sino sólo como atenuante. También se
cuestiona el haber permitido la celebración de juicios in absentia e imponerse la pena de
muerte.
SEGUNDA PARTE. TRIBUNALES AD HOC
Son dos Tribunales creados ad hoc por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas,
para el enjuiciamiento de los presuntos responsables de genocidio y de otras violaciones
graves del Derecho humanitario bélico, cometidas en el territorio de la antigua Yugoslavia,
y en Ruanda y sus Estados vecinos, puesto que las atrocidades cometidas en estos
territorios contra la población musulmana, y la minoría tutsi respectivamente

• La Corte Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY, 1993) y


• La Corte Penal Internacional para Ruanda (TPIR, 1994)

Se les llama “ad hoc” porque fueron creados en virtud del Capítulo VII de la Carta de las
Naciones Unidas para juzgar un número indeterminado de casos relacionados con hechos
concretos.

Corte Penal Internacional para la ex Yugoslavia


(TPIY)

La gravedad de las infracciones al Derecho Internacional Humanitario cometidas desde


1991 con ocasión del mortífero conflicto armado que devastó a las Repúblicas desgajadas
de la Antigua Yugoslavia (informes de asesinatos en masa, de detenciones y violaciones de
mujeres masivas, organizadas y sistemáticas, y de la continuación de la práctica de la
depuración étnica, inclusive para la adquisición y la retención de territorio), determinó la
adopción por parte del Consejo de Seguridad (ONU), el 25 de mayo de 1993, de la
Resolución 827, por la que se crea un Corte Penal Internacional ad hoc para castigar a los
presuntos responsables de aquellos crímenes. Ese es el Corte Penal Internacional para el
Enjuiciamiento de los Presuntos Responsables de las Violaciones Graves del Derecho
Internacional Humanitario Cometidas en el Territorio de la ex Yugoslavia desde 1991.

Es preciso señalar que el Consejo se sintió autorizado para crear por vía de autoridad y
como si fuese un órgano legislativo el mencionado tribunal, al entender que la situación de
la antigua Yugoslavia constituía una amenaza a la paz y seguridad internacionales, lo que le
permitió actuar dentro del marco del Capítulo VII de la Carta.

a) Resoluciones previas del Consejo de Seguridad

El Consejo de Seguridad adopta una serie de resoluciones, que derivan en la creación del
Tribunal:

• Resolución 713, de 25 de septiembre de 1991, por la que el Consejo de Seguridad


profundamente preocupado por los combates en Yugoslavia y recordando su
responsabilidad de mantener la paz y la seguridad internacional, insta
enérgicamente a todas las partes a que observen estrictamente los acuerdos de
cesación de fuego del 17 y 21 de septiembre de 1991 y a que arreglen pacíficamente
sus disputas mediante negociaciones. También decide, con arreglo al Capítulo VII
de la Carta de la ONU, que todos los Estados pondrán en vigor de inmediato un
embargo general y completo a todas las entregas de armamentos y pertrechos
militares a Yugoslavia.
• Luego dicta la Resolución 764 (1992), de 13 de julio, en la que se reafirmó que
todas las partes tienen el deber de cumplir las obligaciones impuestas por el
Derecho internacional humanitario, especialmente los Convenios de Ginebra de 12
de agosto de 1949, y que quienes cometieran u ordenaran la comisión de violaciones
graves de los Convenios eran responsables personalmente de dichas violaciones. Y
además, la Resolución 771 (1992), de 13 de agosto, en la que se exigió que todas las
partes y los demás interesados en la ex Yugoslavia y todas las fuerzas militares en
Bosnia y Herzegovina pusieran término de inmediato a todas las violaciones del
Derecho internacional humanitario.
• Por último la Resolución 780 (1992), de 6 de octubre, en la que el Consejo de
Seguridad pide al Secretario General que, con carácter urgente, establezca una
Comisión de expertos imparcial, encargada de examinar y analizar la información
presentada de conformidad con las resoluciones 771 (1992) y 780 (1992), junto con
cualquier otra información que la Comisión de expertos pudiera obtener, con objeto
de presentar al Secretario General las conclusiones a que llegase sobre las pruebas
de graves transgresiones de los Convenios de Ginebra y otras violaciones del
Derecho internacional humanitario cometidas en el territorio de la ex Yugoslavia.

b) Resoluciones que establecen al Tribunal


El Tribunal fue establecido en virtud de dos resoluciones claves, habilitantes sobre la base
del Capítulo VII de la Carta de la ONU.

• La primera de ellas es la Resolución 808 (1993), de 22 de febrero, en la que el


Consejo de Seguridad reafirmando y recordando las anteriores Resoluciones 713
(1991); 764 (1992); 771 (1992) y 780 (1992), y convencido de que “en las
circunstancias particulares que reinan en la ex Yugoslavia, la creación de un
Tribunal internacional … contribuiría al restablecimiento y el mantenimiento de la
paz”, decide “que se establezca un Tribunal internacional para el enjuiciamiento de
los presuntos responsables de las violaciones graves del Derecho internacional
humanitario cometidas en el territorio de la ex Yugoslavia desde 1991”. Finalmente
pide al Secretario General que presente en el plazo máximo de 60 días un informe
que “incluya propuestas concretas y… opciones para dar cumplimiento eficaz y
rápido a la decisión… teniendo en cuenta las sugerencias que a este respecto
formulen los Estados Miembros”.
• La segunda de ellas, es la Resolución 827 (1993), adoptada el 25 de mayo, en la que
una vez más el Consejo de Seguridad reafirma la Resolución 713 (1991) y todas las
resoluciones pertinentes posteriores (sobre todo la resolución 808 de 1993 del
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde, invocando lo dispuesto en el
Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, estableció el Tribunal Internacional
para el enjuiciamiento de los presuntos responsables de las violaciones graves del
Derecho internacional humanitario cometidas en el territorio de la antigua
Yugoslavia desde 1991) aprueba el informe del Secretario General, y decide
establecer un Tribunal internacional con la finalidad exclusiva de enjuiciar a los
presuntos responsables de graves violaciones de Derecho humanitario, y con ese
mismo fin aprueba el Estatuto por cuyas disposiciones deberá regirse el Tribunal.

El Tribunal queda finalmente constituido el 17 de noviembre de 1993 y tiene su sede en la


ciudad de La Haya (Países Bajos) funcionando bajo las normas establecidas en el Estatuto
del Tribunal, el que fue enmendado por las resoluciones del Consejo de Seguridad 1166
(1998) del 13 de mayo de 1998, 1329 (2000) del 30 de noviembre de 2000 y 1411 (2002)
del 17 de mayo de 2002.

El Tribunal informa anualmente a la Asamblea General y al Consejo de Seguridad.

c) Procedimiento

La norma del Estatuto del Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia es la que las penas
impuestas por el Tribunal se limitarán a las de prisión. Para fijar la duración de la pena, el
Tribunal se guiará por la práctica general relativa a las sentencias de prisión aplicadas por
los tribunales de la ex Yugoslavia (artículo 24 (1) del Estatuto). Una norma similar contiene
el Estatuto del Tribunal Internacional para Ruanda, con referencia a los tribunales de
Ruanda (artículo 23 (1) del Estatuto).

Otra norma es que los crímenes deberían figurar explícitamente, pues no está en absoluto
claro cuáles son los crímenes contra la humanidad. Por esa razón en el artículo 5 del
Estatuto del Tribunal Internacional para Yugoslavia, se incluyeron explícitamente varios
crímenes: asesinato, exterminio, esclavitud, deportación, encarcelamiento, tortura,
violación, persecución por motivos políticos, raciales o religiosos y otros actos inhumanos.

Una clara indicación de los bienes jurídicos protegidos por la represión del crimen de lesa
humanidad ha sido dada por el Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia en su decisión
del caso Endemovic:

"Los crímenes de lesa humanidad son serios actos de violencia que dañan a los seres
humanos al golpear lo más esencial para ellos: su vida, su libertad, su bienestar físico, su
salud y/o su dignidad. Son actos inhumanos que por su extensión y gravedad van más allá
de los límites de lo tolerable para la comunidad internacional, la que debe necesariamente
exigir su castigo. Pero los crímenes de lesa humanidad también trascienden al individuo,
porque cuando el individuo es agredido, se ataca y se niega a la humanidad toda. Por eso
lo que caracteriza esencialmente al crimen de lesa humanidad es el concepto de la
humanidad como víctima".
d) Paneles especiales para Kosovo
Al finalizar la guerra de Kosovo –desarrollada entre el 24 de marzo y el 10 de junio
de 1999, y que enfrentó a Yugoslavia con las fuerzas de la OTAN- se creó por resolución
del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estableció una Administración
Transitoria (UNMIK).

Ante la falta de una infraestructura judicial operativa, la UNMIK previó dos tipos de
Paneles Especiales conformados por tres jueces (uno extranjero y dos nacionales), similares
a los establecidos en Timor Oriental. Reglamentos 1999/24 y 2001/9 de la UNMIK

Estos Paneles Especiales aplican el código penal Yugoslavo anterior al 24 de marzo


de 1999 (antes de los bombardeos de la OTAN).

Lo que sucede con estos Paneles es que el carácter prevalente del Corte Penal
Internacional para la Ex Yugoslavia se ocupe de los crímenes más masivos en Kosovo, en
los que se acusa a dirigentes políticos. Además, sólo se ocupa de la protección y promoción
de los Derechos humanos, y no cuenta con un tribunal, un panel o una sala fijos, sino que se
incorporan magistrados internacionales al sistema judicial nacional para abocarse a cada
caso particular

Corte Penal Internacional para Rwanda (TPIR).


Con posterioridad, el 8 de noviembre de 1994, el Consejo de Seguridad dicta una nueva
Resolución por la que crea un segundo Tribunal ad hoc, el Tribunal Corte Penal
Internacional para el enjuiciamiento de los presuntos responsables del genocidio y otras
violaciones graves del derecho internacional humanitario cometidas en el territorio de
Rwanda y de los ciudadanos rwandeses presuntamente responsables de genocidio y otras
violaciones de esa naturaleza cometidas en el territorio de Estados vecinos entre el 1° de
enero y el 31 de diciembre de 1994 (TPIR).

Este Tribunal, localizado en Arusha (República Unida de Tanzanía), fue establecido en


virtud de la Resolución 955 (1994) del Consejo de Seguridad del 8 de noviembre de 1994;
el estatuto adjunto define su mandato. El estatuto fue enmendado por las siguientes
resoluciones del Consejo de Seguridad: 1165(1988) del 30 de abril de 1998, 1329 (2000)
del 30 de noviembre de 2000, 1411 (2002) del 17 de mayo de 2002, 1431 (2002) del 14 de
agosto de 2002 y 1512 (2003) del 27 de octubre de 2003.

El Tribunal informa anualmente sobre sus actividades a la Asamblea General y al Consejo


de Seguridad.

La Resolución 955 (1994), manifiesta la preocupación por los informes que indicaban que
en Ruanda se había cometido genocidio y otras violaciones sistemáticas, generalizadas y
manifiestas del Derecho internacional humanitario, y determinaba que dicha situación
constituía una amenaza para la paz y seguridad internacionales, por lo tanto, el Consejo de
Seguridad establece un Tribunal internacional con el exclusivo propósito de enjuiciar a los
responsables de genocidio y otras graves violaciones de esa naturaleza cometidas en el
territorio de Ruanda, y en el territorio de Estados vecinos, cometidos por ciudadanos
ruandeses, entre el 1 de enero de 1994 y el 31 de diciembre de 1994, y con ese fin, aprueba
el Estatuto del Tribunal.

El Consejo de Seguridad había recibido previamente una petición del Gobierno de Ruanda,
en la que declaraba que un Tribunal similar al ya existente para la ex Yugoslavia podría
contribuir a promover la paz y la reconciliación entre las partes aún en conflicto y evitar
elementos desestabilizadores. No obstante, no sólo el Gobierno de Ruanda pidió al Consejo
de Seguridad la constitución del Tribunal, sino que como miembro no permanente del
Consejo, participó en las deliberaciones relativas al Estatuto del TPIR. Sin embargo, a pesar
de la iniciativa ruandesa para la instauración del Tribunal, la Resolución 955 (1994) se
adoptó con un solo voto en contra, y el mismo fue el voto ruandés, motivado por cuestiones
como la ausencia de la pena de muerte o la competencia temporal del Tribunal, ya que el
gobierno pretendía que la misma abarcara desde 1991 cuando se produjeron varios
asesinatos que podrían considerarse como preparatorios del genocidio de 1994.

Más tarde, en la Resolución 977 (1995) de 22 de febrero de 1995, el Consejo decide que la
sede del Tribunal sería la ciudad de Arusha (República Unida de Tanzania), aunque en
Kigali (Ruanda) funciona una oficina o delegación del Tribunal vinculada a la sede.

22 ruandeses fueron ejecutados públicamente el 24 de abril de 1998 después de haber sido


acusados en los tribunales locales por crímenes cometidos durante la campaña de genocidio
orquestada por el anterior gobierno de Ruanda. Entre más de 346 personas que siguieron un
proceso en los tribunales de Ruanda, cerca de un tercio han sido sentenciados a muerte y
otro tercio a cadena perpetua. El resto ha recibido sentencias menores. Sólo 26 han sido
absueltos y hay más de 125.000 personas que aún esperan un proceso.

La semana siguiente a las 22 ejecuciones públicas, Jean Kambanda, primer ministro de


Ruanda durante los 100 días en que la mayoría Hutus pretendía exterminar a los Tutsis,
admitió ante el Tribunal de Ruanda que era culpable de cometer un crimen de lesa
humanidad y otros cinco cargos relacionados con genocidio. Kambanda es el funcionario
de gobierno de más alto rango que haya sido retenido por el Tribunal, que ha capturado a
25 sospechosos acusados de desempeñar papeles importantes en relación con las masacres
en las que cerca de medio millón de Tutsis y sus simpatizantes fueron asesinados. De
acuerdo con el reglamento del Tribunal de Ruanda, Kambanda no puede ser procesado en
los tribunales de Ruanda por los mismos crímenes, por lo tanto, tienen una sentencia de
cadena perpetua porque dicho Tribunal no aplica la pena de muerte. Pero el fiscal del
Tribunal Stephen Buckley ha especulado en una entrevista en el Washington Post, que
Kambanda podría eventualmente reducir su periodo en la cárcel si coopera en otros casos. 8
El hecho que Kambanda pueda obtener una sentencia reducida mientras que otros acusados
son ejecutados públicamente molesta a muchos ruandeses. Tal como lo indica la periodista
australiana Pamela Bone:

8"Ex-Leader in Rwanda Admits to Geno-cide: Hutu Premier Pleads before UN Tribunal," Washington Post, 2 de mayo,
1998, p. A1.
Las personas procesadas bajo el sistema judicial de Ruanda no son principalmente los
cabecillas del genocidio. Estos están siendo procesados en Arusha, Tanzania, por una
Corte Penal Internacional de las Naciones Unidas para Ruanda. El Tribunal de las
Naciones Unidas debe aún obtener una condena. Y las Naciones Unidas se opone a la pena
de muerte. Esto significa que aquellos que planificaron e incitaron el genocidio pasarán
algunos años en las cárceles de Europa si son condenados, mientras que otros criminales
menores tendrán la pena de muerte. Esto no parece ser justicia para muchos ruandeses. 9

Aspectos comunes de ambos tribunales

Materialmente, estos Estatutos son similares al de Nüremberg: Se tipifican ciertas


conductas, en forma retroactiva hacia hechos ya acaecidos, y se crean órganos
jurisdiccionales para procesar a los responsables de ellas. Su objetivo no es la prevención y
persecución de los delitos que tipifican a escala internacional ni nacional sino que tienen
objetivos específicos, concluyendo la vigencia de la norma con la consecución de esos
objetivos.

En general, todo instrumento penal internacional que instituye un organismo jurisdiccional


enuncia el principio de la responsabilidad individual, como una de las formas de la
competencia de ese Tribunal. Así, ambos Estatutos contienen una formulación de este
principio como la competencia de los Tribunales sobre las personas naturales (Art. 7 inc. 1.
del Estatuto del TPIY y Art. 6 inc. 1. del Est. TPIR), amén de que el mismo principio surge
de otros artículos de los Estatutos (Ej: los que tratan las formas de autoría y participación).

Los artículos citados establecen en forma directa la responsabilidad penal individual de las
personas que hayan planeado, instigado, ordenado la comisión o colaborado en ella, o
hayan sido autores materiales de los crímenes tipificados en cada uno de los Estatutos.
Dado que esas tipificaciones se refieren a actos cometidos en circunstancias concretas de
tiempo y lugar, este principio no es general sino que se refiere a un número de casos
limitado por esas circunstancias. Por ello su redacción remite a los delitos tipificados en
esos Estatutos.

Competencia

La competencia que los Estatutos atribuyen a estos tribunales comprende:

Competencia material: Al Corte Penal Internacional para la antigua Yugoslavia se le


atribuye competencia para juzgar “graves violaciones del Derecho Internacional
Humanitario”; por su parte, el Corte Penal Internacional para Ruanda tendrá jurisdicción

9 Pamela Bone, "The Roar of the Crowd and the Pitiless Pursuit of Justice," The Age, 7 de mayo, 1998, p. 17.
para “los hechos de genocidio y las violaciones graves al Derecho Internacional
Humanitario”.

Como sus nombres lo indican, estos tribunales se crearon sólo para juzgar los que se
consideren delitos contra el derecho internacional, no teniendo jurisdicción sobre hechos
comunes o de derecho penal interno.

Los crímenes sobre los cuales estos tribunales pueden ejercer su competencia son:

1. Genocidio: Este crimen está tipificado en el Art. 4 del Estatuto para el TPIY y en el
Art. 2 del Estatuto para el TPIR. Ambos artículos cuentan con tres incisos de los
cuales: El inc. 1º declara que la tipificación siguiente es sólo a los fines de la
competencia del Tribunal; y los incs. 2º y 3º, son una copia exacta de los arts. 2 y 3
respectivamente, de la Convención contra el Genocidio por lo cual nos remitimos a
esa sección de este trabajo.
2. Crímenes de Lesa Humanidad: La tipificación de estos crímenes puede dividirse
en dos secciones, una cláusula introductoria que contiene dos condiciones generales
que deben encontrarse presentes para que los hechos puedan ser calificados de
crímenes contra la humanidad, y una enumeración de las conductas subyacentes. La
cláusula introductoria es distinta en cada uno de los Estatutos, mientras que la
enumeración de conductas subyacentes es idéntica; por ello, transcribiremos por
separado las primeras y en forma conjunta la segunda.
i. Estatuto del TPIY, Art. 5: “Crímenes contra la humanidad. El Tribunal
Internacional tendrá competencia para enjuiciar a las personas
responsables de los siguientes crímenes cometidos durante un conflicto
armado, ya sea de carácter internacional o interno y dirigidos contra
cualquier población civil...”
ii. Estatuto del TPIR, Art. 3: “El Tribunal Internacional para Ruanda tendrá
competencia para enjuiciar a los presuntos responsables de los crímenes
que se señalan a continuación, cuando hayan sido cometidos como parte
de un ataque generalizado o sistemático contra la población civil por
razones de nacionalidad o por razones políticas, étnicas, raciales o
religiosas...” (El subrayado en negrita es nuestro, para marcar las
diferencias entre ambos artículos).

Conductas subyacentes, idénticas en ambos artículos:

a) Homicidio intencional;
b) Exterminio;
c) Esclavitud;
d) Deportación;
e) Encarcelamiento;
f) Tortura;
g) Violación;
h) Persecución por motivos políticos, raciales o religiosos;
La diferencia en las cláusulas introductorias se debe a la adaptación de cada
Estatuto al conflicto concreto para el cual se redactó.

• En el caso de Yugoslavia se exige una conexión con el conflicto armado, ya sea


de carácter interno o internacional. Ocurre que al iniciarse el conflicto se trataba
de un solo Estado plurinacional, Yugoslavia, que a lo largo del conflicto se
escindió en tantos otros como naciones lo formaban: Serbia, Croacia, Bosnia-
Herzegovina, Macedonia, Eslovenia y Serbia y Montenegro. Debido a lo
complicado que resulta determinar la calificación del conflicto en interno o
internacional o, en su caso, cuándo dejó de ser interno para ser internacional y
en qué estado se encontraba cuando cada hecho fue cometido, se prefirió incluir
ambas categorías, a efectos de no dejar de lado ninguna posibilidad. Pensamos
que este tipo de conflictos será cada vez más habitual debido a la complejidad
de los conflictos posteriores a la caída del Muro de Berlín y a la expansión cada
vez mayor y más preocupante del fenómeno terrorista.
• El Estatuto del TPIR exige que el hecho sea parte de un ataque generalizado o
sistemático y por razones de nacionalidad, políticas, étnicas, raciales o
religiosas; mas no se refiere expresamente a un conflicto, que requiere ataques
recíprocos de parte de ambos bandos, ya que el conflicto ruandés consistió en
los ataques que dirigieron los Hutus contra los Tutsies.

En ambos casos, los ataques deben ir dirigidos contra una población civil.

3. Crímenes de Guerra: En este aspecto se diferencian sustancialmente ambos


Estatutos, ya que el caso de la ex Yugoslavia fue enfocado principalmente desde el
punto de vista de un conflicto armado (guerra), aunque se evitó en el Estatuto
otorgarle la calificación de internacional o no. Por ello el Estatuto desarrolla más el
capítulo de crímenes de guerra, remitiéndose a las Convenciones de Ginebra en
general y según cual resulte aplicable. Por el contrario, el caso de Ruanda fue
considerado preponderantemente como un genocidio del grupo étnico mayoritario
entre la población (los Hutus) contra la minoría racial Tutsi, tipificándose sólo los
crímenes de guerra cometidos en conflicto armado no internacional (art. 3 común a
los cuatro Convenios de Ginebra).

Competencia territorial y temporal.

• En el caso de la antigua Yugoslavia, su competencia se limita territorialmente al


territorio de ese Estado; y temporalmente, al período que comienza el 1º de enero de
1991 y no tiene fecha de finalización (art. 8 del Estatuto).
• En el caso de Ruanda, se otorga al Tribunal jurisdicción sobre los hechos ocurridos
entre el 1º de enero de 1994 y el 31 de diciembre del mismo año, en el territorio de
Ruanda o en el de los Estados vecinos, “en cuanto atañe a graves violaciones del
derecho humanitario internacional cometidas por ciudadanos de Ruanda”.
La jurisdicción de ambos es concurrente con la de los tribunales nacionales, si bien los
TT.PP.II. tienen supremacía no solamente sobre la jurisdicción de los Tribunales internos
de la ex Yugoslavia y de Ruanda, sino también respecto a cualquier otro tribunal, según se
infiere del Art. 9 del Estatuto para el TPIY y el Art. 8 del Estatuto para el TPIR, que
prescriben que cualquier instancia jurisdiccional (el TPI o los órganos nacionales) tendrá
jurisdicción sobre estos hechos; mas el Tribunal Internacional está facultado para solicitar
al nacional que se inhiba en un determinado asunto, ante lo cual éste debe obedecer.

Responsabilidad penal

En estos Estatutos, los principios que rigen la determinación de la responsabilidad son,


según el art. 7 del Est. TPIY y el art. 6 del Est. TPIR:

• Improcedencia del cargo oficial, ya sea político, civil o militar como causal de
eximente ni de atenuación de la pena;
• El superior tendrá responsabilidad penal en los hechos cometidos por sus
subordinados, siempre que haya tenido conocimiento de ellos o si había razones
para saberlo y no adoptó las medidas necesarias para evitarlos o para sancionar a
los inferiores. Esta norma se nos presenta como un desarrollo del elemento que
incorpora la Convención sobre Imprescriptibilidad: Responsabilidad de las
autoridades que toleren la perpetración de crímenes contra el Derecho
Internacional.

Este supuesto de responsabilidad por omisión requiere dos elementos:


o El primero de ellos, el elemento cognitivo, se puede presentar bajo dos
formas: Que el superior haya sabido o haya tenido motivos para saber
que sus subordinados iban a cometer o habían cometido un crimen.

El primero de estos supuestos (que haya sabido) se asimila a la


complicidad.

o El segundo (que haya tenido motivos para saber), implica negligencia


dado que el superior contaba con la información suficiente para tener
conocimiento de que sus subordinados estaban cometiendo o iban a
cometer un delito; sin embargo, hizo caso omiso de esa información.

El segundo elemento es la omisión que caracteriza a esta atribución de


responsabilidad. Ante el conocimiento o la información que poseía, el
superior no tomó todas las medidas a su alcance para impedir o reprimir
ese delito.
• Cumplimiento de orden superior: El cumplimiento de una orden en ningún caso
implica causal eximente de pena pero puede ser un atenuante, si el Tribunal
determina que así lo exige la equidad.
Como se observa, se ha cambiado el requisito de la posibilidad de opción moral
por uno más amplio, el de la equidad según lo considere el Tribunal. La orden
puede emanar de un superior jerárquico o de un gobierno, ya que así lo
establecen los Estatutos. Este nuevo elemento del gobierno es interesante,
porque, a nuestro entender, una orden puede adoptar cualquiera de las formas en
que se puede expresar un gobierno: Leyes, decretos, decisiones judiciales,
resoluciones, etc. En ningún caso se considerará causal eximente de pena el
acatamiento de una orden contenida en cualquiera de estas fuentes de normas
jurídicas.

Non bis in idem

Ambos estatutos enuncian la prohibición de la doble persecución o non bis in idem, que
está expresado en el art. 10 del Estatuto para el TPIY y el 9 del Estatuto para el TPIR,
ambos idénticos entre sí y con tres incisos que formulan esta garantía con algunas
diferencias respecto a como la conocemos en Derecho Penal interno, ya que en estos casos
el principio debe desdoblarse entre dos niveles jurisdiccionales, el interno y el
internacional.

O sea, ninguna persona que haya sido juzgada por el respectivo Tribunal Internacional por
violaciones graves del DIH podrá ser juzgada nuevamente por un tribunal nacional.

Pero no es un principio absoluto. Expresamente se autoriza al Tribunal Internacional a


juzgar nuevamente a una persona que ya ha sido juzgada por un tribunal nacional, pero sólo
si el tribunal nacional:

• Calificó el hecho como delito común y no de Derecho Internacional;


• No actuó en forma imparcial o independiente; o
o Actuó con el objeto de sustraer al acusado de una declaración de
responsabilidad penal internacional; o
o actuó sin la debida diligencia.

En estos casos, se garantiza al acusado que, ante el caso de una nueva condena, se
descontará el tiempo que haya transcurrido en prisión en virtud de la anterior.

Esto permite un nuevo juicio es de recta justicia, ya que estamos frente a crímenes que en la
mayoría de los casos están al menos consentidos por el gobierno de un estado; entonces es
lógico que si se deja la justicia en manos del sistema interno de un Estado, éste intentará
preservar la impunidad de los responsables. Eso es lo que autoriza al Tribunal Internacional
a abrir un nuevo proceso, ya que éste se considera más independiente e imparcial que uno
interno.
Lo que está prohibido, a tenor de los incisos tercero de estos artículos, es la doble pena.
Cuando en sede internacional se revoque la sentencia interna y se aplique otra condena al
acusado, se tendrá en cuenta el período de tiempo en que éste ya haya estado privado de la
libertad en virtud de la condena anterior. Lo contrario sería, como advertimos al principio
de este párrafo, cumplir, por un hecho, una condena mayor a la que impone la sentencia
válida (la internacional, ya que la interna habría quedado revocada).

Apelación

En ambos Estatutos se habilita un recurso de apelación contra las decisiones de la Sala de


Primera Instancia, ante una Sala de Apelaciones, fundado en un error de derecho que
invalide la decisión o en un error de hecho que haya impedido que se haga justicia. Una
particularidad de estos dos tribunales ad hoc es que comparten una misma Sala de
Apelaciones.

Imprescriptibilidad

Estos instrumentos no mencionan en su articulado la imprescriptibilidad de los delitos en


ellos tipificados. A pesar de ello, estos crímenes son imprescriptibles por las siguientes
razones:

a) Los Estatutos no prevén plazos de prescripción;


b) Existen dos normas internacionales que enuncian el principio de la
imprescriptibilidad de los crímenes internacionales: El Convenio sobre
Imprescriptibilidad y el Estatuto de Roma. Aunque ninguno de estos fueran
aplicables, ellos cristalizan una norma consuetudinaria que preexiste a los Estatutos,
que fuera recogida en las sentencias tardías en los juicios contra los criminales de
guerra nazis, y que otorga a los crímenes internacionales el carácter de
imprescriptibles, aunque no haya una norma escrita que así lo disponga.

Los Estatutos para los Tribunales Penales Internacionales para la Ex Yugoslavia y para
Ruanda, en sus arts. 24 y 23 respectivamente, establecen que las Salas de Primera Instancia
sólo podrán imponer penas privativas de la libertad, basándose en las actuaciones
jurisdiccionales previas de los tribunales nacionales del estado sobre el cual actúen y
teniendo en cuenta factores tales como la gravedad del delito y las circunstancias
personales del condenado. También podrán secuestrar los elementos adquiridos por medio
de conductas ilícitas y reintegrarlos a sus legítimos propietarios.

Estas son las únicas reglas relativas a las penas que contienen los Estatutos ya que, a
diferencia de lo que ocurre en el derecho penal interno, la tipificación sólo describe la
conducta a ser sancionada pero no atribuye ninguna clase ni medida de pena para la misma.
De la jurisprudencia emanada hasta el presente de ambos tribunales, podemos extraer que,
ante iguales tipos penales, el TPIR ha aplicado penas más severas que las del TPIY.

Estos Estatutos no hacen mención del principio de autonomía ni de supremacía del Derecho
Internacional tal como lo hemos visto en instrumentos anteriores. Pero el art. 9 del TPIY y
el art. 8 del TPIR, a pesar de que establecen la “Jurisdicción concurrente” de los Tribunales
Internacionales con respecto a los nacionales, en sus inc. 2 establecen la primacía del
Tribunal Internacional, que podrá en cualquier momento solicitar al tribunal nacional su
inhibición, ante lo cual éste deberá obedecer. En este caso, se trata ya no de la supremacía
del Derecho Internacional por sobre el interno, sino de un Tribunal Internacional por sobre
uno interno.
TERCERA PARTE. TRIBUNALES
HIBRIDOS O
INTERNACIONALIZADOS
Los llamados “Tribunales internacionalizados” o “híbridos” (aunque el grado de
“internacionalidad” puede variar considerablemente entre unos y otros), son de naturaleza
mixta tanto a nivel del personal, internacional y nacional, como respecto al derecho
aplicable. Y al igual que el TPIY y el TPIR, pero a diferencia de la Corte Penal
Internacional, son creados para hacer frente a situaciones concretas, por un período de
tiempo determinado, y son el resultado de una conjunción de factores muy diversos de
origen político e histórico.

Una de las principales diferencias con los tribunales ad hoc es que forman parte de la
estructura judicial del país en que funcionan sin ser per se órganos subsidiarios de las
Naciones Unidas. Además la competencia es concurrente pero con prevalencia respecto de
los Tribunales nacionales.

Otra diferencia es que los Tribunales para la exYugoslavia y para Ruanda tienen un
funcionamiento lento y costoso, costo que recae en Naciones Unidas. Esto motivó la
necesidad de arbitrar mecanismos diferentes que pudieran hacer frente a estas situaciones
de forma más eficaz, hasta la puesta en funcionamiento de la Corte Penal Internacional. Los
híbridos son financiados tanto por donaciones internacionales como por los mismos países
donde funcionan, además de por Naciones Unidas

En los casos que veremos, se han establecido mecanismos de jurisdiccionales excepcionales


negociados y acordados a iniciativa de las mismas autoridades estatales interesadas,
creándose de esta manera nuevas formas de represión institucionalizada de crímenes de
Derecho Internacional. Además, se han establecido mecanismos para perseguir, investigar y
castigar crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra,
además de determinados delitos ordinarios, cometidos en relación con las violaciones
masivas de los derechos humanos perpetradas en estos Estados.

No se incluye el Tribunal Especial para el Líbano, debido a que no ha tenido un


funcionamiento regular. También está excluido el Tribunal Especial Iraquí, creado por el
Estatuto nº1, de 10 de diciembre de 2003, adoptado por el Consejo de Gobierno Iraquí, ya
que constituye un tribunal especial de carácter nacional, financiado completamente por el
Gobierno de Irak, con algunos elementos internacionales tales como el derecho aplicable,
puesto que aplica Derecho penal internacional y Derecho humanitario junto con su Derecho
interno.
Tribunal Especial para Sierra Leona.
El conflicto de Sierra Leona no tiene origen en motivaciones étnicas o religiosas, sino
principalmente en los intereses económicos, sobre todo, por el control de los conflictivos
diamantes que han provocado los continuos enfrentamientos entre el gobierno y los
rebeldes.

a) Contexto
La República de Sierra Leona, estuvo bajo dominio británico hasta 1960, año de su
descolonización y en el que empezaron a germinar los conflictos que desembocaron en una
de las guerras civiles más largas y crueles del siglo XX. A partir de 1971, año en que el país
rompe definitivamente todos los lazos con Gran Bretaña, se suceden una serie de golpes de
estado y enfrentamientos entre partidos políticos, hasta que en marzo de 1991, combatientes
del Frente Revolucionario Unido (FRU) inician una guerra desde la parte este del país,
cerca de la frontera con Liberia, para derrocar al Gobierno militar de partido único del
Congreso de Todo el Pueblo. El gobierno democrático fue derrocado por el Consejo
Revolucionario de las Fuerzas Armadas que suspendió la Constitución y prohibió los
partidos políticos. El golpe fue condenado por la comunidad internacional, la
Commonwealth expulsa a Sierra Leona, la Organización para la Unidad Africana (OUA)
condena expresamente el golpe y el Consejo de Seguridad de la ONU impone sanciones a
Sierra Leona. Tras varios años en los que los ataques del FRU no cesaron, se intenta la paz
entre el gobierno y el FRU con el Acuerdo de Abidján (Costa de Marfil, 30 de noviembre
de 1996), pero el acuerdo fracasó a causa de un golpe de estado militar en mayo de 199788,
fecha a partir de la cual se recrudecen aún más las hostilidades y la violencia en Freetown,
capital de Sierra Leona, así como en el resto del país.

A pesar de que un mes más tarde la Junta militar fue expulsada del poder por la ECOMOG
(Grupo de Observadores Militares) de la CEDEDAO (Comunidad Económica de los
Estados de África Occidental), el restablecimiento del régimen democrático no supuso el
fin de las hostilidades ya que el FRU no cesaba en sus operaciones militares, dejando un
rastro de incendios, destrucción y violencia extrema contra la población civil, a la que
sometieron a toda clase de tropelías como amputaciones, mutilaciones, y violaciones, que
dejaron como saldo entre 5.000 y 6.000 personas muertas y una gran cantidad de viviendas
destrozadas.

En febrero de 1995, el Secretario General de las Naciones Unidas había designado un


enviado especial que trabajó en colaboración con la OUA (Organización de la Unidad
Africana) y la CEDEAO (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental). En
1996 designan un nuevo enviado especial que, como el anterior, fracasó en su intento por
negociar la paz, por lo que el 8 de octubre de 1997 el Consejo de Seguridad impuso un
embargo de petróleo y armas90 hasta que en junio de 1998 crea la UNOMSIL (Misión de
Observadores de las Naciones Unidas en Sierra Leona), y el Secretario General nombra a
Okelo como Representante especial y Jefe de Misión.
En 1998, las fuerzas de África occidental presentes en Sierra Leona, obligaron al Consejo
Revolucionario de las Fuerzas Armadas a devolver el poder al Gobierno que había sido
elegido democráticamente dos años antes. Al ser expulsados, estas fuerzas se unieron al
RUF y pusieron en marcha una campaña generalizada de asesinatos, violaciones,
mutilaciones, secuestro y destrucción denominada no living thing, que significaba eliminar
cualquier rastro de vida, sobre todo en el este y norte del país.

El 22 de octubre de 1999, el Consejo de Seguridad da por terminado el mandato de la


UNOMSIL, y autoriza la creación de la UNAMSIL (Misión de las Naciones Unidas en
Sierra Leona), una nueva y mucho más grande misión con el objetivo de ayudar al
Gobierno y a las partes en la aplicación de las disposiciones del Acuerdo de Paz de Lomé.

La UNAMSIL ha sido una de las operaciones de las Naciones Unidas que ha obtenido más
éxito, habiéndose desplegado inmediatamente después del brutal conflicto civil que produjo
como saldo unos 75.000 muertos y muchos más mutilados. Las Naciones Unidas
desarmaron unos 72.500 combatientes, de los cuales 20.000 eran niños-soldado, y
orientaron un proceso de paz hacia la creación de un nuevo gobierno nacional supervisando
elecciones democráticas y reasentando a miles de refugiados.

b) Creación del tribunal


A pesar de que el 17 de octubre de 1998 Sierra Leona firmó el Estatuto de Roma del Corte
Penal Internacional, que fue ratificado el 15 de septiembre de 2000, este último sólo puede
conocer de los delitos perpetrados con posterioridad al 1 de julio de 2002 (fecha de entrada
en vigor del Estatuto de Roma), por lo que se hacía necesaria la creación de otra
jurisdicción que no dejara impunes los delitos cometidos con anterioridad a esa fecha.

El Tribunal Especial con sede en Sierra Leona se estableció el 16 de enero de 2002


mediante acuerdo entre las Naciones Unidas y el Gobierno de Sierra Leona de conformidad
con la Resolución 1315 (2000) del Consejo de Seguridad, de 14 de agosto de 2000. En
dicha Resolución, el Consejo de Seguridad, preocupado por los gravísimos crímenes
cometidos en el territorio de Sierra Leona contra la población civil del país, el personal de
la ONU y el de otras organizaciones humanitarias; y por la situación de impunidad
prevaleciente, pide al Secretario General que negocie un acuerdo con el Gobierno de Sierra
Leona para crear un Tribunal Especial independiente.

En este caso, Naciones Unidas no lo creó por instancias del Consejo de Seguridad, sino a
petición del mismo gobierno de Sierra Leona, a través de una carta de 12 de junio de 2000
redactada por su presidente, Ahmad T. Kabbah – antiguo funcionario de las Naciones
Unidas -, dirigida al Secretario General, en la que pide asistencia para enjuiciar a los
miembros superiores del FRU por los crímenes contra el pueblo de Sierra Leona y por
haber tomado como rehenes a contingentes de mantenimiento de paz de la ONU. Por ello,
el Secretario General adopta una serie de medidas en respuesta a dicha solicitud que figuran
en el quinto informe dirigido al Consejo de Seguridad de 31 de julio de 2000.
En la Resolución 1315 (2000), el Consejo de Seguridad efectúa una serie de
recomendaciones respecto de la competencia material y personal del futuro Tribunal, y
hace hincapié en la importancia de que el mismo vele por la imparcialidad, independencia y
credibilidad del proceso, en particular en lo que respecta a la condición de los jueces y los
fiscales, por lo que pide al Secretario General que envíe un equipo de expertos y presente
un informe al Consejo de Seguridad sobre la aplicación de esta resolución y el
establecimiento del Tribunal especial.

En respuesta a lo encomendado por el Consejo de Seguridad, el 4 de octubre de 2000, el


Secretario General presenta su informe, en el que analiza el marco jurídico y el
funcionamiento práctico del futuro Tribunal Especial, y en cuyo anexo acompaña el
acuerdo entre las Naciones Unidas y el Gobierno de Sierra Leona, y en Apéndice el
Estatuto del Tribunal Especial.

c) Naturaleza jurídica y características del Tribunal Especial.

El carácter jurídico del Tribunal Especial queda determinado por su instrumento


constituyente, que a diferencia de los Tribunales Internacionales para la ex Yugoslavia y
Ruanda, que fueron establecidos en virtud de Resoluciones del Consejo de Seguridad y
constituidos como órganos subsidiarios de las Naciones Unidas, el Tribunal Especial, a
pesar de haber sido creado por impulso de una Resolución del Consejo, queda establecido
por un acuerdo entre las Naciones Unidas y el Gobierno de Sierra Leona, siendo, por lo
tanto, un Tribunal sui generis de jurisdicción y composición mixtas basado en un tratado, y
con personalidad jurídica propia.

El hecho de haber sido constituido mediante un acuerdo bilateral, supone que sólo vincula a
ambas partes (las Naciones Unidas y Sierra Leona), y no es oponible a terceros Estados.
Además, al no ser un Tribunal nacional creado por una ley interna, ni un Tribunal
internacional stricto sensu, para que pueda desplegar todos sus efectos a nivel interno es
necesario que Sierra Leona lo incorpore a su legislación interna de conformidad con sus
disposiciones constitucionales.

El Tribunal se denomina “Especial” ya que es un Tribunal creado específicamente para


Sierra Leona teniendo en cuenta las especiales circunstancias del conflicto, la brutalidad de
los crímenes cometidos y la corta edad de los presuntos responsables.

El Tribunal es mixto porque su Derecho aplicable comprende tanto el Derecho


internacional como la legislación de Sierra Leona y se compone de magistrados, fiscales y
personal de apoyo administrativo tanto internacionales como sierraleoneses. Los
magistrados internacionales son elegidos por el Secretario General. En este sentido en el
caso de los Tribunales para la ex Yugoslavia y para Ruanda, el que no se incluyera en
ningún puesto a nacionales del país más directamente afectado se consideró una condición
para la imparcialidad, objetividad y neutralidad de los Tribunales.

El Tribunal Especial tiene jurisdicción concurrente con los Tribunales de Sierra Leona y
primacía respecto de éstos (art. 8 ETESL), por lo que puede presentar en cualquier etapa
del procedimiento a cualquier Tribunal nacional de Sierra Leona una petición de inhibitoria
de jurisdicción. Sin embargo, el Tribunal Especial tiene primacía sobre los Tribunales
nacionales de Sierra Leona pero no sobre los Tribunales de terceros Estados, por lo que
también carece de facultades para pedir la entrega de un acusado de un tercer estado y
obligar a sus autoridades a atender dicha petición, tal como sucedió cuando dictó una orden
internacional contra el ex presidente de Liberia, Charles Taylor. Sin embargo, el art. 10 del
Acuerdo entre la ONU y el Gobierno Sierraleonés prevé que el Tribunal pueda celebrar
acuerdos con terceros Estados para el ejercicio de sus funciones y para su funcionamiento.

Está compuesto por tres órganos: las Salas, la Fiscalía, y la Secretaría (art. 11 del Estatuto).
Las Salas de Primera Instancia y de Apelaciones, estarán integradas por un número de
magistrados independientes no inferior a ocho ni superior a once. Tres magistrados
formarán parte de la Sala de Primera Instancia y cinco constituirán la Sala de Apelaciones
(art. 12 del Estatuto). Los fiscales e investigadores, con experiencia en crímenes
relacionados con el género y en justicia de menores (art. 15 del Estatuto), son los
encargados de la investigación y el enjuiciamiento de las personas sobre las cuales recaiga
la mayor responsabilidad por las infracciones de Derecho internacional humanitario y por
los crímenes tipificados en la legislación de Sierra Leona. Cuenta con la asistencia de un
fiscal adjunto sierraleonés y de los demás funcionarios internacionales y de Sierra Leona.

En cuanto a las normas procesales aplicables serán las del Corte Penal Internacional para
Ruanda que estén vigentes a la fecha del establecimiento del Tribunal Especial, las que
serán aplicables mutatis mutandis, a la sustanciación de los procesos ante el mismo. Los
magistrados del Tribunal Especial podrán por unanimidad enmendar o adoptar otras reglas
cuando las aplicables no resuelvan una situación concreta o no lo hagan adecuadamente. A
tales efectos podrán orientarse en la Ley de Procedimiento Penal de Sierra Leona de 1965
(art. 14 del Estatuto).

Otra característica del mismo, es que al no estar dentro del sistema de las Naciones Unidas
o de cualquier otra organización internacional, su presupuesto depende de contribuciones
voluntarias de la comunidad internacional.

Competencia ratione loci y ratione temporis.

El art. 1 del Estatuto establece la competencia espacial del Tribunal, determinando que el
mismo juzgará las infracciones graves del Derecho internacional humanitario y el Derecho
de Sierra Leona cometidas en el territorio de ese país.

Si bien de hecho la guerra civil de Sierra Leona comenzó el 23 de marzo de 1991, cuando
las fuerzas del Frente Revolucionario Unido (FRU) entraron al país desde Liberia y
emprendieron una rebelión para derrocar al gobierno, las partes concluyeron en la elección
del 30 de noviembre de 1996, fecha de la concertación del Acuerdo de Paz de Abidján,
como fecha de comienzo de la competencia del Tribunal Especial (art. 1 del Estatuto)
Dicha fecha ofrecía la ventaja de situar el conflicto de Sierra Leona en perspectiva, sin
ampliar innecesariamente la competencia del Tribunal, dando lugar a que los delitos más
graves cometidos por todas las partes y los grupos armados quedasen sujetos a esa
competencia.

Competencia ratione materiae.

El Tribunal tiene competencia por razón de la materia tanto respecto de los crímenes
previstos en el Derecho internacional humanitario, como también respecto de los previstos
en la legislación de Sierra Leona, comprendiendo los asesinatos en masa, ejecuciones
extrajudiciales, mutilaciones generalizadas, la violencia sexual contra las niñas y mujeres,
la esclavitud sexual, el secuestro de miles de niños y adultos, los trabajos forzados y el
reclutamiento forzado para grupos armados, el saqueo y el incendio de grandes poblaciones
urbanas y aldeas.

En reconocimiento y respeto al principio de legalidad, en particular el de nullum crimen


sine previa lege, y de la prohibición de que las leyes penales tengan carácter retroactivo, el
Secretario General consideró que los crímenes internacionales ocurridos en Sierra Leona
tenían carácter de crímenes de Derecho internacional humanitario con arreglo al Derecho
internacional consuetudinario al momento en que presuntamente se cometieron, por lo que
la costumbre internacional constituyó la base para la jurisdicción material del Tribunal.

Los crímenes sobre los que tiene competencia el Tribunal Especial se dividen en dos
grupos: los que son de derecho internacional y los contemplados en la ley de Sierra Leona,
cuando se considerara que una situación o un aspecto concreto no estaba regulado en el
Derecho internacional o lo estaba de manera inadecuada. Por lo tanto, el Derecho interno de
Sierra Leona aparece como subsidiario, llenando las lagunas que pudiera dejar el Derecho
internacional.

Los primeros son los siguientes:

• La lista de crímenes de lesa humanidad establecida en el art. 2 del Estatuto, sobre


los que tiene competencia el Tribunal, sigue la enumeración incluida en los
Estatutos de los Tribunales Internacionales para la ex Yugoslavia y para Ruanda,
que a su vez se basaron en el art. 6 del Estatuto de Nüremberg. No se exige
vinculación entre los crímenes con la existencia de un conflicto armado. Quedan así,
comprendidos en la lista de crímenes de lesa humanidad el asesinato, exterminio,
esclavitud, deportación, encarcelación, tortura, violación, esclavitud sexual,
prostitución, embarazo forzado y cualquier otra forma de violencia sexual, y la
persecución por motivos políticos, raciales, étnicos o religiosos, quedando la
posibilidad de estar comprendidos “otros actos inhumanos” no enumerados
específicamente en el artículo.
• El art. 3 del Estatuto incluye las infracciones graves del art. 3 común a los
Convenios de Ginebra, de 12 de agosto de 1949 relativos a la protección de las
víctimas de los conflictos armados y del art. 4 del Protocolo Adicional II de los
Convenios, de 8 de junio de 1977. Se les reconoce como crímenes de guerra.

Quedan comprendidas las siguientes infracciones: a) los actos de violencia contra la


vida, la salud o la integridad física o mental, el asesinato, los tratos crueles, la
tortura, la mutilación y cualquier otra forma de castigo corporal; b) las sanciones
colectivas; c) la toma de rehenes; d) los actos de terrorismo; e) los ultrajes contra la
dignidad personal, los tratos humillantes, la violación, la prostitución forzada y
cualquier forma de atentado contra el pudor; f) el saqueo; g) las condenas dictadas y
las ejecuciones efectuadas sin sentencia previa dictada por un Tribunal constituido
regularmente; y h) la amenaza de cometer cualquiera de los actos precedentes.

• El art. 4 del Estatuto contiene otras infracciones graves del Derecho internacional
humanitario que, con arreglo al Estatuto de la Corte Penal Internacional, se
reconocen como crímenes de guerra. Dentro de estas infracciones se incluyen: los
ataques contra la población civil en cuanto a tal, o contra civiles que no participan
directamente en las hostilidades; los ataques contra personal, instalaciones,
materiales, unidades o vehículos participantes en una misión de mantenimiento de
paz o de asistencia humanitaria, siempre que tenga derecho a la protección otorgada
a civiles u objetos civiles con arreglo al Derecho internacional de los conflictos
armados. El delito tipificado en el art. 4 b) del Estatuto del Tribunal Especial
entraña la individualización de un grupo concreto que es objeto de ataques dentro
del grupo de civiles, sujeto a una protección general, dado que su misión
humanitaria o de mantenimiento de la paz requiere una protección especial. Sin
embargo no se considera un delito más grave que los ataques a civiles en
circunstancias similares y por consiguiente, no lleva aparejada una pena mayor.

• El secuestro o reclutamiento forzado de menores de 15 años de edad para grupos o


fuerzas armadas a los efectos de utilizarlos para participar activamente en las
hostilidades. La prohibición de reclutar niños menores de 15 años se consignó por
primera vez en el art. 4, párrafo 3 c) del Protocolo adicional II de 1977 a los
Convenios de Ginebra. Diez años después, la prohibición de reclutar a los niños
menores de 15 años en las fuerzas armadas fue establecida en el párrafo 3 del art. 38
de la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 y de 1998. Más tarde el
Estatuto de la Corte Penal Internacional tipificó como delito el reclutamiento y lo
calificó como crimen de guerra.

Los Delitos tipificados con arreglo al Derecho de Sierra Leona son los malos tratos a niñas
con arreglo a la Ley de prevención de la crueldad contra la infancia, de 1926; y los
relacionados con la destrucción indiscriminada de bienes, particularmente el incendio
provocado, de conformidad con la Ley de daños dolosos, de 1861.

Con respecto al crimen de genocidio, debido a la falta de pruebas de que las grandes
matanzas en masa ocurridas en Sierra Leona hayan sido perpetradas contra un grupo étnico,
racial o religioso identificado con intención de aniquilarlo como tal, el Consejo de
Seguridad no incluyó el crimen de genocidio en su recomendación y el Secretario General
tampoco consideró apropiado incluirlo en la lista de los crímenes internacionales sobre los
cuales tiene competencia el Tribunal Especial.

Competencia ratione personae.

El art. 1 del Estatuto del Tribunal establece que el mismo está facultado para someter a
juicio a quienes les quepa “la más grande responsabilidad” por las infracciones graves del
Derecho internacional humanitario y el Derecho de Sierra Leona. Aunque la expresión
abarca ciertamente los dirigentes políticos o militares, también puede considerarse que les
cabe “la más grande responsabilidad” a otras personas que ejercían autoridad a niveles
jerárquicos inferiores, teniendo en cuenta la gravedad del delito o su comisión en masa. El
Secretario General aclara que esta expresión no ha de considerarse un baremo o un límite
mínimo, sino una orientación para que el Fiscal adopte una estrategia de acusación y
decisiones de procesamiento en determinados casos.

La limitación al número de acusados y la competencia concurrente con los Tribunales


sierraleoneses significa que el resto de criminales podrán ser enjuiciados por los Tribunales
internos, lo que implica una dualidad de regímenes entre los acusados perseguidos y
juzgados, tal como ocurre con otros Tribunales penales internacionales, así como de las
penas y modalidades de ejecución, sobre todo porque la pena de muerte no está prevista en
el Estatuto del Tribunal Especial, pero sí en el Derecho interno sierraleonés.

El dilema moral se plantea con los menores entre 15 y 18 años de edad (solían nombrarse
“generales de brigada” a niños de 11 años), puesto que la gravedad de los delitos cometidos
permitiría que estuvieran sujetos a la competencia del Tribunal y quedarían incluidos por la
expresión “personas a las que cabe la mayor responsabilidad”. La cuestión se plantea
porque los niños utilizados como combatientes eran inicialmente secuestrados, reclutados
por la fuerza, sometidos a abusos sexuales y a todas las formas de esclavitud y adiestrados
(frecuentemente bajo la influencia de las drogas) para matar, mutilar e incendiar. Esto daba
a la situación planteada unas características específicas que no podían ser ignoradas y que
había que solucionar.

Finalmente, el art. 7 del Estatuto, intentando equilibrar la cuestión, excluye a los menores
de 15 años de la competencia del Tribunal y establece un régimen especial para los
menores comprendidos entre 15 y 18 años al momento de la comisión del delito. Por ello,
en el art. 7 y en el resto del articulado del Estatuto, se plasman normas reconocidas
internacionalmente en materia de administración de justicia de menores y garantías de que
los delincuentes menores de edad serán tratados con dignidad y sentido de su valía,
teniendo en cuenta su edad, la conveniencia de promover su rehabilitación y reinserción en
la sociedad y de que asuman un papel constructivo en ella.

Asimismo se establece que al procesar delincuentes menores de edad el Fiscal velará por no
poner en peligro el programa de rehabilitación de los menores y por recurrir a los
mecanismos alternativos para la verdad y la reconciliación que existan. Del mismo modo,
los Magistrados, al fallar la causa en la que se encuentre un delincuente juvenil no podrán
imponer la pena de privación de libertad, sino que deberán decretar alguna medida de
protección y reinserción para el menor dentro de las medidas de carácter correctivo y
educativo enumeradas en el párrafo 2 del art. 7.

En los párrafos 2 y 3 del mismo art. 1, se prevé que el Tribunal tenga competencia para
juzgar las infracciones cometidas por el personal de las fuerzas de mantenimiento de paz y
personal conexo presente en Sierra Leona, previa autorización del Consejo de Seguridad,
cuando el Estado de envío no esté dispuesto a realizar una investigación, o a incoar un
juicio, o verdaderamente no pueda hacerlo. Ello implica que el Tribunal tiene competencia
subsidiaria respecto de los crímenes cometidos por los soldados y el personal asociado a las
misiones de mantenimiento de paz, teniendo el Estado de envío primacía sobre la
jurisdicción del Tribunal Especial. En todo caso, al ser previamente necesaria la
autorización del Consejo de Seguridad, se exige al Fiscal demostrar la incapacidad de
enjuiciamiento del Estado de envío, colocándolo en una situación muy delicada frente al
mismo.

Además, tal como sucede con otros Tribunales Internacionales ad hoc, el Tribunal Especial
establece la irrelevancia del cargo oficial del acusado, cuestión que no lo exime de la
responsabilidad penal ni constituye motivo para la reducción de la pena. Tampoco la
obediencia debida es exonerante de responsabilidad, pero puede tenerse en cuenta para
reducir la pena si el Tribunal considera que es necesario en interés de la justicia. También
se prevé la responsabilidad del superior jerárquico, que no queda exonerado de
responsabilidad por los actos cometidos por sus subordinados cuando hubiese sabido o
hubiese tenido motivos para saber que el subordinado estaba por cometer esos actos, o los
había cometido y no hubiese tomado las medias que fuesen necesarias para prevenirlos o
castigarlos.

Las Salas Especiales de Camboya.


Lo que se conoce como el genocidio camboyano fue ejecutado por el régimen de Pol Pot y
su partido de los Khmers Rouges o Jemeres Rojos, a través de una guerrilla de ideología
maoísta y la declaración de una nueva era denominada “Camboya Año Cero”, que significó
la evacuación de todas las zonas urbanas hacia el campo, la desaparición de la moneda, el
mercado, la escuela, la literatura, el arte y la religión, además de la eliminación sistemática
de los opositores y sus familias y de todo aquello considerado atentatorio a los principios
del Estado. Las cifras de las muertes durante el régimen de Pol Pot son aún inciertas, pero
se estiman en no menos de dos millones de personas de todas las edades y condiciones,
contando no sólo las personas exterminadas sino también los fallecidos por inanición,
epidemias y otros casos.

Con la invasión de Vietnam en 1979 y el derrocamiento de Pol Pot empieza un lento y


doloroso descubrir de la realidad vivida por dicho país.

A partir de 1993, las Naciones Unidas, solicitan el enjuiciamiento de los crímenes de guerra
cometidos por los altos dirigentes de los Jemeres Rojos.
El 11 de abril de 2002, Camboya ratificaba el Estatuto de Roma por el que se crea la Corte
Penal Internacional.

a) Creación de las Salas Especiales


Las negociaciones comienzan el 21 de junio de 1997, cuando los dos Primeros Ministros de
Camboya 111envían una carta al Secretario General de la ONU, en la que solicitan la
asistencia de las Naciones Unidas para hacer comparecer ante la Justicia a los responsables
del genocidio y de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el período de la
Kampuchea Democrática. La propuesta del Secretario General fue que se estableciera un
Tribunal internacional para el enjuiciamiento de los dirigentes del Khmer Rouge, pero
dicha propuesta no es aceptada por el Gobierno camboyano y por lo tanto se paralizan las
negociaciones.

Una vez más, el 17 de junio de 1999, el Gobierno camboyano solicitó a la ONU el envío de
un grupo de expertos, no para la creación de un Tribunal internacional, sino para que les
ayude a redactar una legislación en la que se estableciera un Tribunal nacional especial para
enjuiciar a los acusados de los crímenes internaciones más graves cometidos durante el
período del Khmer Rouge, entre 1975 y 1979. A tal efecto se reanudaron las negociaciones
durante dos años y medio, hasta que en febrero de 2002, el Secretario General concluyó que
las mismas no podían proseguir.

Entre tanto, el 10 de agosto de 2001, el Gobierno de Camboya promulga la “Ley sobre el


Establecimiento de las Salas Especiales en los tribunales de Camboya para el
procesamiento de los crímenes cometidos en el período de la Kampuchea Democrática”.
Dicha Ley disponía que la asistencia internacional para el establecimiento y
funcionamiento de las Salas Especiales se prestara por conducto de las Naciones Unidas.

El 18 de diciembre de 2002, la Asamblea General de la ONU adopta la Resolución 57/228


(2002) en la que ve con buenos ojos la promulgación de la Ley sobre el establecimiento de
las Salas Especiales, y solicita al Secretario General reanudar sin demora las negociaciones
con las autoridades camboyanas para llegar a un acuerdo sobre el establecimiento de Salas
Especiales, con asistencia internacional, en la estructura de los tribunales de Camboya, y
también le pide que presente un informe sobre la aplicación de dicha Resolución
incluyendo recomendaciones para el funcionamiento eficiente y económico de las mismas.
También, recomienda que las Salas Especiales tengan jurisdicción material sobre los
mismos asuntos que constituyen el ámbito de la “Ley sobre el establecimiento de las Salas
Especiales en los Tribunales de Camboya para el procesamiento de los crímenes cometidos
en el período de la Kampuchea Democrática”; y que tenga competencia personal respecto
de los altos dirigentes de Kampuchea Democrática y aquellas personas a quienes incumba
mayor responsabilidad por dichos crímenes.

Otra de las cuestiones sobre la que pone énfasis, es la garantía de que las Salas ejerzan
jurisdicción de conformidad con las normas internacionales de justicia, equidad y debidas
garantías procesales; y que los jueces y fiscales posean las cualidades de imparcialidad,
independencia y credibilidad del proceso.

Poco después, el 26 de febrero de 2003, en la resolución 57/225, la Asamblea General


también pide al Secretario que presente un informe sobre la situación de los Derechos
Humanos en Camboya. Tras dos rondas de negociaciones en Nueva York y Phnom Penh,
ambas partes llegan a un borrador de Acuerdo, que se publicó el 17 de marzo de 2003.

En cumplimiento de la Resolución 57/228, el Secretario General presenta el informe el 31


de marzo de 2003, sobre los procesos contra el Khmer Rouge. El él referencia las
negociaciones llevadas a cabo hasta la fecha y analiza la implementación de la Salas
Especiales, acompañando el proyecto de Acuerdo al que habían arribado las partes.

El 5 de mayo de 2003, el Representante Permanente de Camboya ante la ONU envía una


carta al Secretario General, en la que manifiesta acoger favorablemente el proyecto de
Acuerdo, pero se siente disconforme por el informe presentado por el Secretario General,
porque considera que no ha valorado suficientemente los esfuerzos del Gobierno
camboyano por arribar a dicho Acuerdo.

Finalmente, el 6 de mayo de 2003 la Asamblea General, con algunas modificaciones,


aprueba el Acuerdo que es firmado en junio de ese mismo año por el Gobierno de
Camboya.

b) Naturaleza y Características de las Salas Especiales.


El Acuerdo por el que se establecen las Salas Especiales, constituye un acuerdo
internacional entre la ONU y Camboya, que debe ser aplicado conforme a los requisitos del
Derecho de los Tratados, especialmente los principios consagrados en los arts. 26 y 27 de la
Convención de Viena que establecen que todo tratado debe ser cumplido por las partes de
buena fe (pacta sunt servanda) y que las partes no podrán invocar disposiciones de su
Derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado.

Además el mismo Acuerdo dispone que tendrá fuerza de ley en Camboya una vez que haya
sido ratificado (art. 31). Por lo tanto Camboya está obligada a velar por que su legislación
nacional sea conforme con el Acuerdo, y en caso de que no fuera así de enmendar su
legislación en ese sentido. Camboya sólo podría enmendar su legislación interna de modo
que fuera compatible con lo dispuesto en el Acuerdo, que por lo tanto cumpliría la función
esencial de ofrecer garantías, vinculantes en Derecho internacional, de que las Salas
Especiales tendrían la estructura y la organización que en él se estipulan y que funcionarían
y ejercerían sus facultades con arreglo a los procedimientos que en él se establecen.

En cuanto a la naturaleza jurídica de las Salas Especiales, las mismas son creadas en virtud
de la legislación nacional de Camboya y por lo tanto son Tribunales nacionales de
Camboya, integrados en la estructura judicial de ese país.
Además, las Salas tienen competencia exclusiva para juzgar los crímenes que caen dentro
de su jurisdicción.

Se contemplan en total cinco órganos:

• la sala de Primera Instancia (con tres magistrados camboyanos y dos magistrados


internacionales )
• la Sala de la Corte Suprema (que ejercerá las funciones de sala de apelaciones y de
sala de última instancia se compone con cuatro magistrados camboyanos y tres
magistrados internacionales);
• los fiscales (fiscal camboyano y el fiscal internacional) y los jueces de instrucción
(uno de nacionalidad camboyana, y uno internacional);
• la Sala de Cuestiones Preliminares (encargada de solucionar las diferencias entre los
jueces o los fiscales, se compone por cinco magistrados, tres de los cuales son
camboyanos y dos internacionales); y
• la Oficina de Administración (prestará servicios a las Salas Especiales, la Sala de
Cuestiones Preliminares, los jueces de instrucción y la Fiscalía). El Director de la
Oficina será un nacional camboyano, nombrado por el Gobierno, y habrá un director
adjunto nombrado por el Secretario General (art. 8 del Acuerdo ONU-Camboya).

Todos ellos tienen composición “mixta”, es decir que están compuestos por funcionarios y
magistrados camboyanos, y funcionarios y magistrados internacionales, pero la Sala de
Primera Instancia, la Sala de la Corte Suprema, y la Sala de Cuestiones Preliminares tienen
mayoría de magistrados camboyanos123. En este sentido, se diferencia del Tribunal
Especial para Sierra Leona en el que los magistrados internacionales son elegidos
directamente por el Secretario General, porque en las Salas de Camboya los jueces
internacionales son nombrados por el Consejo Superior de la Magistratura a propuesta del
Secretario General.

En cuanto a las normas procesales, los fiscales, los jueces de instrucción y las Salas
Especiales aplicarán los procedimientos ordinarios establecidos en la legislación de
Camboya. Sin embargo, en el caso de una materia no regulada específicamente o que
hubiera dudas sobre su interpretación o aplicación, podrá acudirse en busca de orientación a
las normas procesales de carácter internacional (art. 12.1 Acuerdo ONU-Camboya).

Además, el Acuerdo estipula que las Salas Especiales ejercerán su jurisdicción de


conformidad con los principios internacionales de justicia, equidad y garantías procesales,
enunciados en los arts. 14 y 15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de
1966. También dispone que los derechos del acusado consagrados en dichos artículos del
Pacto habrán de ser respetados a lo largo de todo el juicio, haciendo mención específica del
derecho de los acusados a ser asistidos por un defensor de su elección así como la
posibilidad de que contrate, o le sea asignado, un abogado defensor que no tenga
nacionalidad camboyana (art. 13 del Acuerdo ONU-Camboya).
Al igual que el Tribunal Especial para Sierra Leona, las Salas Especiales dependen de
contribuciones voluntarias de la comunidad internacional ya que no están dentro del
sistema de las Naciones Unidas.

Competencia ratione loci y ratione temporis.

La competencia temporal de las Salas Especiales se limita a los crímenes cometidos en el


período comprendido entre el 17 de abril de 1975 y el 6 de enero de 1979, y la competencia
temporal no está explícitamente mencionada pero la misma se circunscribe al territorio de
Camboya. Así lo establecen el art. 1 y el art. 2 del Acuerdo ONU-Camboya, disponiendo
este último que el Acuerdo será de aplicación en Camboya por conducto de la Ley sobre el
establecimiento de las Salas Especiales.

Competencia ratione materiae.

Las Salas Especiales son competentes para entender sobre los crímenes enumerados en el
Capítulo II de la Ley nacional de Camboya de 10 de agosto de 2001 sobre el
establecimiento de las Salas Especiales para el procesamiento de los crímenes cometidos en
el período de la Kampuchea Democrática, tal como fue aprobada y modificada por el
Parlamento camboyano con arreglo a su Constitución (art. 2 del Acuerdo ONU-Camboya).
Luego, el art. 9 del Acuerdo ONU-Camboya enumera los crímenes de su competencia,
punibles con arreglo al Derecho internacional, haciendo remisión a instrumentos
internacionales, entre ellos: el genocidio según se define en la Convención para la
prevención y la sanción del delito de genocidio de 1948; los crímenes de lesa humanidad
según se definen en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998; y las
infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 1949.

También figuran los siguientes crímenes de Derecho común, tipificados en el Código penal
de 1956, tales como: el homicidio, la tortura y la persecución religiosa.

El Código penal de 1956 establecía un plazo de prescripción de 10 años para los delitos
comunes, pero el art. 3, párrafo 2 de la ley camboyana de 2001 amplió dicho plazo por
treinta años más, por lo que los crímenes de Derecho común perpetrados en los años de los
Khmers Rouges prescriben entre 2015 y 2019.

Asimismo se incluyen las siguientes infracciones de los convenios internacionales en los


que Camboya es parte: la destrucción de los bienes culturales durante conflictos armados en
circunstancias prohibidas por la Convención de La Haya de 1954 para la protección de los
bienes culturales en caso de conflicto armado, y los delitos contra personas
internacionalmente protegidas en circunstancias prohibidas por la Convención de Viena de
1961 sobre Relaciones Diplomáticas.

Competencia ratione personae.

La competencia de las Salas Especiales se limitará a los crímenes cometidos por los más
altos dirigentes de la Kampuchea Democrática y aquellos a quienes incumba la mayor
responsabilidad por los crímenes de la competencia ratione materiae y ratione temporis de
las Salas (art. 2 de la Ley sobre el establecimiento de las Salas Especiales y arts. 1, 5.3, y
6.3 del Acuerdo ONU-Camboya).

c) Críticas
La credibilidad de esta nueva jurisdicción está puesta en duda. La comunidad internacional
y diversas ONGs han señalado la precariedad y las deficiencias del sistema judicial
camboyano. La independencia y competencia de los magistrados, como las constantes
violaciones de normas de Derechos humanos figuran entre las preocupaciones más
importantes.

La ley sobre el establecimiento de las Salas Especiales no prevé la posibilidad de


responsabilizar a aquellos que hubieran participado en la planificación, instigación,
asistencia, o complicidad. Además, la elección de sólo enjuiciar a los más altos dirigentes
de la Kampuchea Democrática, no coincide necesariamente con la lista de los principales
responsables de graves violaciones a los Derechos humanos, en la medida que ciertos altos
cargos no sabían lo que sucedía, o no participaban en las decisiones, mientras que ciertos
dirigentes locales, así como dirigentes de centros de interrogatorio o de tortura, que no eran
altos cargos del partido, jugaron un rol importante en la comisión de los crímenes.

Ello porque se consideró que ampliar las persecuciones hubiera creado instabilidad política
y un movimiento de pánico en el seno de la sociedad camboyana, ya que durante el régimen
de Pol Pot era difícil distinguir, en los niveles más bajos, las víctimas de los miembros
activos del partido.

Hay que remarcar que durante la negociación, las Naciones Unidas dejaron “una puerta de
salida” que pone término a la cooperación, para el caso de que las Salas Especiales no
funcionaran de acuerdo a lo establecido. Así el art. 28 dispone que si el Gobierno Real de
Camboya modifica la estructura u organización de las Salas Especiales o las hace funcionar
de manera no conforme a lo dispuesto en el presente Acuerdo, las Naciones Unidas se
reservan el derecho a poner término a la asistencia financiera o de otra índole.

A pesar de ello, con la creación de las Salas Especiales en el seno de los tribunales
camboyanos para juzgar a los altos mandos del régimen de la Kampuchea Democrática,
Camboya tiene la oportunidad de única de romper con el círculo vicioso de la impunidad.
En 2007 han sido detenidos varios altos mandos, que aún quedaban con vida, y que
ocupaban puestos de responsabilidad en aquella época, tales como el Jefe de Estado de la
entonces República Democrática de Kampuchea o el viceprimer ministro y titular de
Exteriores, que han sido acusados de “crímenes de guerra y contra la humanidad”. Las
Salas Especiales han acelerado los procesos para el 2008, debido a la edad de los antiguos
dirigentes, para que la muerte no los libere de la justicia, tal como sucedió con Pol Pot o su
lugarteniente.
Paneles Especiales de Dili para Timor Leste.

Se conoce de esta manera a una de las sedes de tribunales que se constituyeron en Timor
Leste (o Timor Oriental)

Dili es una de las ciudades de esa isla, y es en ella que se estableció el Tribunal de Distrito
con competencia exclusiva sobre los “delitos graves” tales como el genocidio, crímenes de
guerra, crímenes contra la humanidad, asesinato, delitos sexuales y tortura (Sección 10.1,
Reglamento UNTAET 2000/11). Además para el ejercicio de dicha tarea, el mismo artículo
establecía que se crearían Paneles de expertos, dentro del Tribunal de Distrito de Dili, y
que, además, dichos Paneles no excluían la jurisdicción de un futuro Tribunal Internacional
para Timor Oriental con competencia sobre dichos delitos 10.

La jurisdicción exclusiva significaba que los Paneles Especiales del Tribunal de Distrito de
Dili eran los únicos con competencia para juzgar dichos delitos considerados graves, siendo
incompetente cualquier otro Tribunal de Distrito que quisiera entender en los mismos. Esta
es la diferencia que existe con los otros Tribunales que juzgan delitos contra el Derecho
humanitario; a excepción de las Salas Especiales de Camboya que también tienen
jurisdicción exclusiva; ya que la mayoría de dichos Tribunales ad hoc tienen jurisdicción
concurrente con los Tribunales nacionales pero con primacía en cuanto a éstos una vez que
el Tribunal internacional se ha adjudicado el caso, y con la Corte Penal Internacional ya que
esta última tiene un sistema de jurisdicción alternativa con los Tribunales nacionales,
basada en el principio de complementariedad.

Por ello, los Paneles Especiales del Tribunal de Distrito de Dili estaban compuestos por dos
jueces internacionales y un juez timorés. Asimismo, los Paneles Especiales de la Corte de
Apelación de Dili, también estaban compuestos por dos jueces internacionales y uno
timorés salvo en caso de especial importancia o gravedad en los que se crearía un Grupo de

10 Con posterioridad, la UNTAET emitió el Reglamento 2000/15, de 6 de junio de 20001, por la que se
establecían los Paneles Especiales con jurisdicción exclusiva sobre los “delitos graves”, dentro del Tribunal
de Distrito de Dili y de la Corte de Apelación de Dili, compuestos tanto por jueces timoreses e internacionales
nombrados de conformidad por el Reglamento 1999/3137 de la UNTAET. En relación con dichos crímenes,
el Reglamento estableció que los Paneles Especiales podían solicitar la inhibitoria de cualquier otro Panel o
Tribunal de Timor Oriental, que tuviera un caso pendiente (Sección 1.4).
Además, siguiendo la Resolución 1272 (1999), la UNTAET estableció la Dependencia de Delitos Graves
subordinada por ley a la Oficina del Fiscal General. Dicho órgano fue una unidad de élite de investigadores de
la Policía Internacional durante la Misión de Naciones Unidas en Timor Oriental, encargada de investigar los
asesinatos en masa y traslados forzosos, además de los asesinatos, secuestros, torturas y otros delitos contra la
humanidad cometidos en Timor Leste entre el 1° de enero y el 25 de octubre de 1999, y entablar los procesos
judiciales relativos a dichos crímenes.
5 jueces, tres de los cuales serían internacionales y dos timoreses (Sección 22.1 y 22.1,
Reglamento UNTAET 2000/15).

a) Contexto
Los portugueses llegaron a la isla de Timor en 1512 y durante cuatro siglos usaron el
territorio para fines exclusivamente comerciales. En 1960 la Asamblea General de la ONU
incluyó a Timor Oriental en la lista de territorios no autónomos, ya que hasta ese momento
era administrado por Portugal. En 1974 estalla la guerra civil entre los que están a favor de
la independencia y los que quieren la integración con Indonesia. Portugal se retira ya que es
incapaz de controlar el territorio, entonces Indonesia lo ocupa militarmente y lo convierte
en su 27ª provincia. Naciones Unidas nunca reconoce esta integración, y tanto la Asamblea
General como el Consejo de Seguridad solicitan la retirada de Indonesia.

Los Gobiernos de Indonesia y Portugal negociaron, el 5 de mayo de 1999 en Nueva York,


la realización de una consulta popular, bajo la supervisión de la misión de las Naciones
Unidas. También establecieron que dicha misión supervisaría el período de transición a la
espera de la decisión del pueblo de Timor Oriental.

Las condiciones exigidas por las Naciones Unidas no se cumplieron y se pudo constatar que
a partir del anuncio de mayor autonomía por parte del Gobierno de Indonesia, la milicia
comenzó a intimidar y amenazar a la población. Milicia, grupos paramilitares y miembros
del ejército de Indonesia atacaron a la población civil antes y después del referéndum; en
este marco se constataron desplazamientos masivos de civiles hacia Timor Oeste, provincia
de Indonesia. Se cree que unas mil cuatrocientas personas, partidarias de la independencia,
fueron asesinadas, y un número no determinado de ciudadanos fue víctima de otras
violaciones de Derechos humanos; más de un cuarto de millón de personas fueron
desplazadas hasta Indonesia y la infraestructura y las propiedades fueron saqueadas y
destruidas.

Ante la campaña de violencia, saqueo e incendios por todo el territorio, la ONU decide
crear una fuerza internacional para intervenir en la región (Resolución 1236, 1246, 1262, y
sobre todo 1264, y 1272 en donde se exige que los responsables de las violaciones graves
de los Derechos humanos, sean obligados a comparecer ante la justicia. Posteriormente, en
las Resoluciones 1319 (2000), 1338 (2001), 1410 (2002), 1543 (2004) y 1599 (2005)132
reiteraría dicha exigencia). En septiembre de 1999, el Consejo de Seguridad creó una fuerza
multinacional para restablecer el orden, y un mes más tarde las Naciones Unidas asumieron
la administración transitoria de Timor Este y Oriental (UNTAET, Resolución 1272), con
mandato para ejercer la autoridad ejecutiva y legislativa, incluida la administración de
justicia, la seguridad, establecer una efectiva administración en el territorio y de reforzar la
capacidad de autogobierno y las condiciones de desarrollo de la comunidad timorense.

Mientras tanto, el 19 de octubre de 1999, la Asamblea Consultiva del Pueblo Indonesio


reconocía oficialmente los resultados de la consulta. El 30 de agosto de 2001, nuevamente
los timoreses orientales acudieron a las urnas para elegir la Asamblea Consultiva cuya tarea
era escribir y adoptar una nueva Constitución. Dicha Constitución entró en vigor el 22 de
marzo de 2002, y tras celebrarse elecciones Xanana Gusmao fue elegido presidente. La
República Democrática de Timor-Leste alcanza finalmente el 20 de mayo de 2002 su
independencia total, el 6 de septiembre se adhiere al Estatuto de Roma, y el 27 de
septiembre de ese mismo año es admitido como Estado miembro de Naciones Unidas.

b) Labor de la Comisión de Derechos Humanos

En enero de 2000, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas solicitó al


Secretario General que estableciera una comisión internacional de investigación para reunir
información sobre las violaciones de los derechos humanos y los actos susceptibles de
constituir infracciones al Derecho internacional humanitario cometidos en Timor Este
desde que se anunció el referéndum en enero de 1999. La Comisión Internacional de
Investigación para Timor Oriental, establecida por la ONU, concluyó que se habían
cometido violaciones graves y sistemáticas de Derechos humanos y del Derecho
internacional humanitario, y recomendó la creación de un Corte Penal Internacional.

La comisión constató la comisión de los siguientes hechos:

• intimidación y terror para impedir a la población ejercer libremente sus opciones


políticas, dirigidos contra los grupos pro independencia, después del referéndum en
forma generalizada a modo de venganza;
• asesinatos y matanzas;
• violencia de género (debido a que los hombres habían huido hacia las montañas, las
mujeres fueron objeto de agresiones sexuales en forma cruel y generalizada);
• ataques contra personal del UNTAET, otros organismos humanitarios y periodistas,
por parte de las milicias y de las Fuerzas Armadas de Indonesia;
• destrucción de bienes;
• desplazamiento de personas (antes de la consulta para protegerse de los ataques,
después de la consulta miles de personas fueron reunidas y trasladadas a Timor
Occidental);
• destrucción de las pruebas de los hechos perpetrados.

También se comprobó la intervención en estos hechos de las milicias fueron las


responsables de estos hechos, guiados por el ejército de Indonesia y por el Gobierno de
Timor Oriental. En algunos casos se comprobó la intervención directa de miembros de las
Fuerzas Armadas de Indonesia.

La Comisión proponía establecer un Tribunal Internacional de Derechos Humanos,


integrado por jueces nombrados por las Naciones Unidas, con participación de timorenses e
indonesios, con sede en Indonesia y con jurisdicción universal.

c) Creación del Panel Internacional


En el año 2000, la UNTAET emitió un reglamento por el cual se organizó la estructura
judicial timorense; dentro de esta estructura creó un Panel Internacional con jurisdicción
sobre los crímenes más graves perpetrados entre el 1° de enero y el 25 de octubre de 1999,
fecha en que se estableció la Administración Transitoria de las Naciones Unidas para Timor
Este.

De esta forma, dentro de la administración de justicia timorense se establecieron unos


Paneles Especiales con jurisdicción exclusiva sobre los siguientes crímenes: genocidio,
crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, homicidio, delitos sexuales y tortura.

Estos Paneles Especiales están conformados por una mayoría de jueces extranjeros.

A su vez, la Resolución de la UNTAET efectúa la descripción de los crímenes que serán


objeto de estos Paneles Especiales, adecuándola a las descripciones que efectúa de los
mismos el Estatuto de la Corte Penal Internacional y las definiciones que aparecen en los
elementos de los crímenes efectuados por la Comisión preparatoria para la CPI.

Durante el año 2002, estos Paneles Especiales dictaron sentencias en 12 casos de muerte y
dictaron la primera condena por crímenes contra la humanidad de muerte, deportación,
tortura y persecución.

En esta sentencia, el Panel Especial aplicó los Elementos de los Crímenes del Estatuto de
Roma y la jurisprudencia internacional de los Tribunales Especiales para Ruanda y la Ex
Yugoslavia.

d) Naturaleza jurídica y características de los Paneles


Especiales

La UNTAET tomó medidas concretas para lograr la justicia y la reconciliación, y para


juzgar a los responsables de los crímenes cometidos. Así, a través del Reglamento 2000/11,
de 6 de marzo de 20001, la UNTAET reguló el funcionamiento y la organización de los
Tribunales durante el período de administración transitoria en Timor Oriental. El poder
judicial de Timor Leste se compuso por Tribunales de Distrito y por un Tribunal de
Apelación (Sección 4, Reglamento UNTAET 2000/11).

Los Tribunales de Distrito se separaron en cuatro áreas geográficas (Sección 7.1,


Reglamento UNTAET 2000/11), siendo ellos:

• Dili,
• Baucau,
• Suai
• Oecusse
Se nombraron nueve jueces para el tribunal de Dili, nueve para el de Baucau, un juez para
el tribunal de Oecussi y cuatro jueces para el tribunal de Suai. Además de un Fiscal
General, un Fiscal General Adjunto, cinco fiscales en el tribunal de Dili, tres en el tribunal
de Baucau, uno en el tribunal de Oecussi y dos en el tribunal de Suai, y nueve defensores
públicos para todo Timor Oriental.

Los Tribunales de Distrito tenían competencia material para juzgar sobre todas las materias
en calidad de Tribunales de primera instancia (art. 6 del Reglamento 2000/11), y se
diferencian entre sí en cuanto a su competencia territorial.

Los Paneles Especiales fueron de composición mixta, siguiendo la práctica establecida en


los distintos Tribunales creados con participación de Naciones Unidas, con el objeto de
garantizar la independencia, objetividad e imparcialidad en el proceso.

En el ejercicio de su jurisdicción, los Paneles podían aplicar:

o Derecho timorés promulgado de acuerdo a la sección 2 y 3 del Reglamento


1999/1 de la UNTAET y cualquier otro Reglamento o Directiva emitida con
posterioridad por la UNTAET; y
o Tratados y principios y normas de Derecho internacional, incluidos los
principios del Derecho internacional de los conflictos armados ampliamente
reconocidos (Sección 3.1, Reglamento UNTAET 2000/15).

Con posterioridad, el 13 de julio de 2001, en virtud del Reglamento 2001/10, la UNTAET


estableció la Comisión para la Acogida, la Verdad y la Reconciliación a fin de determinar
la verdad en relación con las violaciones de los Derechos humanos ocurridas entre 1974 y
1999 y promover la justicia, la reconciliación y los Derechos humanos.

En diciembre de 2004, la Dependencia de Delitos Graves presentó sus autos de acusación


finales. El Consejo de Seguridad pidió que para mayo de 2005 hubiesen concluidos todos
los juicios.

Competencia ratione temporis.

En cuanto a la competencia temporal de los Paneles Especiales, los delitos graves debían
haber sido cometidos entre el 1 de enero y el 25 de octubre de 1999 (Sección 10.2,
Reglamento UNTAET 2000/11, y Sección 2.3 Reglamento UNTAET 2000/15).

Competencia ratione materiae.


De acuerdo a la Sección 10.1 del Reglamento UNTAET 2000/11, y a la Sección 1.3 del
Reglamento UNTAET 2000/15, los Paneles Especiales del Tribunal de Distrito de Dili
tenían competencia sobre los siguientes delitos graves: Genocidio, crímenes de guerra,
crímenes contra la humanidad, asesinato, delitos sexuales y tortura (Sección 4 a 9,
Reglamento UNTAET 2000/15).
En cuanto a la calificación del delito de genocidio, coinciden con la establecida en la
Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio, de 9 de diciembre de
1948, entendiéndose por tales la matanza de miembros del grupo, lesiones graves físicas o
mentales, sometimiento a condiciones de vida que acarreen la destrucción física parcial o
total, imposición de medidas para impedir nacimientos, y el traslado forzoso de niños,
siempre que sean perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo
nacional, étnico, racial, o religioso como tal.

Respecto a los crímenes contra la humanidad, la Sección 5 del Reglamento UNTAET


2000/15 sigue el criterio sostenido por el ETPIR, la CPI y el ETESL en el sentido de que no
se exige vinculación entre los crímenes con la existencia de un conflicto armado, y sólo
deben haber sido cometidos como parte de un ataque generalizado y sistemático contra una
población civil, con conocimiento de dicho ataque.

La enumeración de los crímenes comprendidos no es taxativa, ellos son:

o asesinato;
o exterminio;
o esclavitud;
o deportación;
o encarcelación;
o tortura;
o violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo o esterilización
forzada, y cualquier otra forma de violencia sexual;
o persecución fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos,
culturales o religiosos;
o desaparición forzada de personas;
o el crimen de apartheid,
o y otros actos inhumanos.

En la definición de crímenes de guerra, la Sección 6 del Reglamento UNTAET 2000/15


sigue textualmente al art. 8 del Estatuto de la Corte Penal Internacional.

Además de los crímenes enumerados, los Paneles Especiales de Dili tienen competencia
para juzgar otros crímenes como la tortura, el asesinato o los delitos sexuales. La Sección 7
del Reglamento UNTAET 2000/15 define al crimen de tortura como cualquier acto que
cause dolor o sufrimiento grave, tanto físico como mental, a una persona que el acusado
tenga bajo su custodia o control. Sin embargo no se entenderá por tortura el dolor o los
sufrimientos que se deriven únicamente de las sanciones lícitas o que sean consecuencia
normal o fortuita de ella.

Y finalmente al asesinato y los delitos sexuales se regirán por lo establecido en el Código


Penal de Timor Leste (Sección 8 y 9 del Reglamento UNTAET 2000/15).

Competencia ratione personae y ratione loci.


En lo relativo a la competencia personal, los Paneles Especiales tienen competencia sobre
las personas naturales, que hayan cometido alguno de los crímenes sobre los que tienen
competencia los Paneles Especiales; o haya ordenado, solicitado o inducido a otro a
cometerlos; haya facilitado, ayudado, o haya contribuido de cualquier forma a que sean
cometidos; y serán individualmente responsables (Sección 14, Reglamento UNTAET
2000/15), con independencia del cargo oficial que ostenten, o si el crimen ha sido cometido
en cumplimiento de una orden de un superior jerárquico (Sección 15 y 16, Reglamento
UNTAET 2000/15).

La competencia espacial se circunscribe al territorio de Timor Oriental (Sección 2.5,


Reglamento UNTAET 2000/15, en concordancia con la Sección 7.3, del Reglamento
UNTAET 2000/11).

Además respecto a la competencia personal y territorial, los Paneles Especiales tienen


“competencia universal”, lo que implica que tienen competencia si el delito grave de que se
trate fue cometido dentro del territorio de Timor Oriental; si fue cometido por un ciudadano
de Timor Oriental; o la víctima del delito grave fue un ciudadano de Timor Oriental
(Sección 2.1 y 2.2, Reglamento UNTAET 2000/15).

e) Problema
Concluidos los procesos judiciales, el Gobierno de Timor Leste ha seguido adelante en su
labor para enjuiciar a los acusados por la Dependencia de Delitos Graves que aún no han
sido juzgados, continuando con el modelo de tribunal de los Paneles Especiales. Hasta el
momento se han detenido varios sospechosos y varios antiguos milicianos están en prisión
preventiva a la espera de juicio. Asimismo, en lo que constituye el primer juicio luego de la
conclusión del proceso relativo a los delitos graves, se inició el proceso contra un antiguo
miliciano acusado de crímenes de lesa humanidad, ante un tribunal formado por dos jueces
internacionales y un juez timorés.

Los resultados de los Paneles Especiales de los Tribunales de Distrito no han sido buenos,
prevaleció la incertidumbre jurídica y la inestabilidad, triunfando la impunidad. Se ha
investigado y enjuiciado dos quintas partes de los más de 1.339 asesinatos registrados en
1999. El problema es que la gran mayoría de los acusados por delitos graves permanecen
fuera del país.
El Tribunal Especial para el Líbano

Mandato y competencia

El 13 de diciembre de 2005, el Gobierno de la República Libanesa pidió a las Naciones


Unidas que establecieran un tribunal de carácter internacional para enjuiciar a todos los
presuntos responsables del atentando que tuvo lugar el 14 de febrero de 2005 en Beirut y
causó la muerte del ex Primer Ministro Libanés Rafiq Hariri y otras 22 personas. Con
arreglo a la resolución 1664 (2006) del Consejo de Seguridad, las Naciones Unidas y la
República Libanesa negociaron un acuerdo sobre el establecimiento de un Tribunal
Especial para el Líbano. Una vez aprobada la resolución 1757 (2007) del Consejo de
Seguridad, de 30 de mayo de 2007, las disposiciones del documento anexo a ella, incluido
el Estatuto del Tribunal Especial que figuraba como apéndice, entraron en vigor el 10 de
junio de 2007.
El mandato del Tribunal Especial para el Líbano es enjuiciar a los responsables del atentado
de 14 de febrero de 2005 que causó la muerte del ex Primer Ministro Rafiq Hariri, y
provocó la muerte o lesiones a otras personas. La competencia del Tribunal puede
ampliarse más allá del atentado con bomba de 14 de febrero de 2005 si el Tribunal
determina que otros ataques ocurridos en el Líbano entre el 1° de octubre de 2004 y el 12
de diciembre de 2005 están conectados conforme a los principios de la justicia penal al
atentado de 14 de febrero de 2005 y son de naturaleza y gravedad similares. Esa conexión
podrá consistir, entre otras cosas, en una combinación de los siguientes elementos:
intención de delinquir (móvil), finalidad de los ataques, naturaleza de las víctimas, patrón
de los ataques (modus operandi) y autores. Los delitos cometidos después del 12 de
diciembre de 2005 podrán incluirse en la competencia del Tribunal bajo los mismos
criterios si así lo deciden el Gobierno de la República Libanesa y las Naciones Unidas, con
el consentimiento del Consejo de Seguridad.

Inicio

Rasgos principales

Ley aplicable:

El Tribunal Especial aplica la ley nacional, ya que el Estatuto dispone que serán de
aplicación las disposiciones del Código Penal del Líbano relativas al enjuiciamiento y
castigo de los actos de terrorismo y los crímenes y delitos contra la vida y la integridad
personal, entre otros.

Exclusión de la pena de muerte y los trabajos forzados:

El Tribunal aplicará el derecho penal libanés sin perjuicio de la exclusión de penas como
las de muerte y trabajos forzados, que pueden aplicarse en otras circunstancias según la ley
libanesa. El Tribunal Especial está facultado para imponer penas de privación de libertad o
de cadena perpetua. Las penas se cumplirán en el Estado designado por el Presidente del
Tribunal Especial de entre una lista de Estados que hayan manifestado estar dispuestos a
aceptar a personas condenadas por el Tribunal.

Carácter internacional:

El carácter internacional del Tribunal Especial para el Líbano se hizo constar expresamente
en la petición que el Gobierno del Líbano cursó al Secretario General de las Naciones
Unidas para que estableciera un tribunal encargado de enjuiciar a los responsables del
atentado de 14 de febrero de 2005. También se incluyó de forma expresa en el mandato que
el Consejo de Seguridad otorgó al Secretario General en su resolución 1664 (2006) para
que negociara un acuerdo con el Gobierno del Líbano destinado a establecer un tribunal de
carácter internacional. Las Naciones Unidas y el Gobierno del Líbano acordaron que el
tribunal tendría una composición mixta, con la participación de magistrados libaneses e
internacionales y un fiscal internacional. Las normas de justicia del Tribunal, incluidas las
garantías procesales, se basarán en las más altas normas internacionales de justicia penal
que se aplican en los demás tribunales internacionales.

Independencia, imparcialidad, eficiencia:

El Estatuto del Tribunal Especial incluye varias garantías para proteger su independencia.
Establece un proceso transparente y riguroso para el nombramiento de los funcionarios del
Tribunal, en particular los magistrados y el fiscal, y contempla que las Salas estarán
integradas por magistrados libaneses y magistrados internacionales. El nombramiento de
una mayoría de magistrados internacionales, un fiscal internacional y un secretario tiene
por objeto garantizar la independencia, objetividad e imparcialidad de las actuaciones
judiciales del Tribunal Especial. Además, para asegurar la imparcialidad en beneficio del
acusado, el Estatuto incluye disposiciones destinadas a proteger sus derechos, incluido el
establecimiento de una Oficina de Defensa que desempeñará sus funciones con
independencia. El Estatuto también incluye disposiciones que garantizan el derecho de las
víctimas a presentar sus opiniones y observaciones cuando el Tribunal lo considere
oportuno. Por otra parte, para garantizar la eficiencia del Tribunal, el Estatuto incluye
disposiciones que reconocen facultades ampliadas al Tribunal para adoptar medidas
encaminadas a acelerar las actuaciones y evitar cualquier trámite que pueda causar
dilaciones indebidas. Por consideraciones de justicia y equidad, así como de seguridad y
eficiencia administrativa, el Tribunal Especial tendrá su sede fuera del Líbano, en la zona
urbana de La Haya (Países Bajos).

Mecanismo mixto de financiación:

El 51% de los gastos del Tribunal Especial se sufraga con cargo a contribuciones
voluntarias de los Estados, mientras que el Gobierno de la República Libanesa corre con el
49% de los gastos.
Entrada en funcionamiento:

El Tribunal Especial comenzará a funcionar en una fecha que determinará el Secretario


General en consulta con el Gobierno del Líbano, tomando en consideración los progresos
de la Comisión de Investigación en el desempeño de sus funciones. Asimismo, el Secretario
General desearía disponer de contribuciones suficientes para financiar el establecimiento
del Tribunal y 12 meses de su funcionamiento, más promesas iguales a los gastos previstos
de los 24 meses siguientes de funcionamiento del Tribunal.

Inicio

Organización del Tribunal Especial

El Tribunal Especial está integrado por cuatro órganos: las Salas, el Fiscal, la Secretaría y
la Oficina de Defensa.

Las Salas:

Las Salas están constituidas por un Juez de Instrucción internacional, una Sala de Primera
Instancia (tres magistrados: uno libanés y dos internacionales), una Sala de Apelaciones
(cinco magistrados: dos libaneses y tres internacionales) y dos magistrados suplentes (uno
libanés y otro internacional). Un único magistrado internacional actúa como Juez de
Instrucción. El Juez de Instrucción examina y confirma las acusaciones y también puede
dictar órdenes de detención o traslado y cualesquiera otras resoluciones que puedan ser
necesarias para la práctica de las investigaciones y la preparación de un juicio justo y sin
dilaciones.

Todos los magistrados deben ser personas de alta consideración moral, imparcialidad e
integridad con amplia experiencia judicial.

El Secretario General designa a los magistrados previa consulta con el Gobierno del Líbano
y por recomendación de un comité de selección que está integrado por dos magistrados, que
formen o hayan formado parte de un tribunal internacional, y un representante del
Secretario General.

Los magistrados libaneses (cuatro*) son designados por el Secretario General a partir de
una lista de 12 personas presentada por el Gobierno de la República Libanesa a propuesta
del Consejo Superior de la Magistratura del Líbano.

Los magistrados internacionales (siete*) son designados por el Secretario General sobre la
base de las candidaturas presentadas por los Estados Miembros y por personas
competentes.

Los magistrados son designados por un período de tres años y pueden ser reelegidos para
un nuevo período.
El Fiscal:

El Fiscal es designado por el Secretario General, previa consulta con el Gobierno y por
recomendación de un comité de selección que está integrado por dos magistrados, que
formen o hayan formado parte de un tribunal internacional, y un representante del
Secretario General. El Fiscal es designado por un período de tres años y puede ser reelegido
para un nuevo período.

Al Gobierno de la República Libanesa, en consulta con el Secretario General y el Fiscal,


corresponde designar un Fiscal Adjunto libanés para que preste asistencia al Fiscal en el
cumplimiento de sus funciones.

El Fiscal y el Fiscal Adjunto deben gozar de alta consideración moral y tener el más alto
nivel de competencia y amplia experiencia en la realización de investigaciones y la
sustanciación de causas penales.

El Fiscal está encargado de la investigación y el enjuiciamiento de los responsables de los


delitos que sean competencia del Tribunal Especial.

La Secretaría:

La Secretaría consta de un Secretario y los demás funcionarios que sean necesarios. El


Secretario es designado por el Secretario General y es un funcionario de las Naciones
Unidas. Desempeña el cargo por un período de tres años y puede ser reelegido para un
nuevo período.

Bajo la autoridad del Presidente del Tribunal Especial, la Secretaría está encargada de la
administración del Tribunal y de prestarle servicios.

La Oficina de Defensa:

Una Oficina de Defensa de carácter independiente está encargada de proteger los derechos
de defensa, redactar la lista de posibles letrados defensores y facilitar apoyo y asistencia a
los letrados defensores y a quienes tengan derecho a recibir asistencia jurídica. El Jefe de la
Oficina de Defensa es nombrado por el Secretario General, en consulta con el Presidente
del Tribunal Especial.

Además de los órganos mencionados, existe un Comité de Gestión establecido en virtud de


las consultas celebradas entre las Naciones Unidas y el Gobierno del Líbano. Entre las
funciones del Comité de Gestión destacan prestar asesoramiento y orientación normativa
sobre todos los aspectos no judiciales del funcionamiento del Tribunal Especial y examinar
y aprobar su presupuesto anual.
INDICE DE TRATADOS Y OTROS INSTRUMENTOS INTERNACIONALES
APLICABLES EN ESTOS TRIBUNALES

• Carta Africana de los Derechos del Hombre y de los Pueblos: Establece los
derechos humanos y de los pueblos en el ámbito africano (Nairobi [Kenia], 27 de
octubre de 1981).
• Carta de las Naciones Unidas: Tratado creador de este organismo (San Francisco
[EE.UU.], 25 de abril de 1945.
• Convención Americana de los Derechos Humanos (Convención de Costa Rica):
Establece los derechos fundamentales para el ámbito americano (San José de Costa
Rica, 22 de noviembre de 1969).
• Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes: A.G.,1984
• Convención contra todas las formas de Discriminación contra la Mujer:
A.G.,1979.
• Convención contra todas las formas de Discriminación Racial: A.G., 1966.
• Convención Europea para la protección de los Derechos Humanos y las
Libertades Fundamentales: Establece los derechos fundamentales para el ámbito
europeo (Roma, 4 de noviembre de 1950).
• Convenciones de Ginebra de 1949: Codifican el Derecho Internacional
Humanitario.
• Convención para la prevención y castigo del crimen de Apartheid: A.G., 30 de
noviembre de 1973.
• Convención para la prevención y el castigo del Delito de Genocidio: A.G., 8 de
diciembre de 1948.
• Convenio sobre la Imprescriptibilidad de los Delitos de Guerra y de Lesa
Humanidad: A.G., 1968.
• Convención sobre la Seguridad del Personal de las Naciones Unidas y el
Personal Asociado: A. G., Resolución 49/59, de 1994.
• Convención sobre los Derechos del Niño: A.G., 1989.
• Convenio de Ginebra para el Mejoramiento de la suerte de los Militares
Heridos en los Ejércitos en Campaña (Ginebra, 1864).
• Convenio de Tokio sobre infracciones y otros actos cometidos a bordo de
aeronaves: 14 de septiembre de 1963.
• Convenio de La Haya para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves:
16 de diciembre de 1970.
• Convenio de Montreal para la represión de los actos ilícitos contra la seguridad
de la aviación civil: 23 de septiembre de 1973.
• Convenios de La Haya de 1899: Comprenden: Convenio para la reglamentación de
las leyes y costumbres de la guerra terrestre y Convenio para la reglamentación
pacífica de los conflictos internacionales (La Haya, 1899)
• Convenios de La Haya de 1907: De contenido similar a los anteriores (La Haya,
1907).
• Declaración de Moscú: 30 de octubre de 1943.
• Declaración de San Petersburgo de 1868 con el objeto de prohibir el uso de
determinados proyectiles en tiempo de guerra: 11 de diciembre de 1868.
• Declaración Universal de los Derechos del Hombre: Res. Nº 127 A (iii) de la
A.G., 10 de diciembre de 1948.
• Elementos de los crímenes: Texto adoptado por la Asamblea de los Estados Parte
de la CPI el 9 de septiembre de 2002, durante su 1ª sesión en Nueva York, del 3 al
10 de septiembre de 2002 (Documentos Oficiales ICC-ASP/1/3).
• Estatuto del Tribunal de Nüremberg: Forma parte de los Tratados de Londres.
• Estatuto para el Corte Penal Internacional para la ex Yugoslavia: Resolución
Nº 827 del Consejo de Seguridad, de 25 de mayo de 1993: Dicta el Estatuto para el
Corte Penal Internacional para la antigua Yugoslavia.
• Estatuto de la Corte Penal Internacional, Roma, 17 de julio de 1998,
enmendado mediante actas de rectificación del 10 de noviembre de 1998, 12 de
julio de 1999, 30 de noviembre de 1999, 8 de mayo de 2000, 17 de enero de 2001 y
16 de enero de 2002, documento de la ONU A/CONF.183/9 (en lo sucesivo,
“Estatuto de la CPI”).
• Estatuto del Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente: Proclama
Especial del Comandante Supremo de las Potencias Aliadas, 1946.
• Pacto Briand-Kellog: Intentaba eliminar el recurso a la guerra por parte de los
Estados. Paris, 27 de agosto de 1928.
• Pacto de la Sociedad de las Naciones: Está incluido en los Tratados de Versalles.
• Pacto sobre Derechos Civiles y Políticos: Firmado en consecuencia y como
concreción y reglamentación de la Declaración Universal de Derechos del Hombre.
A.G., 16 de diciembre de 1966.
• Pacto sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales: Firmado en
consecuencia y como concreción y reglamentación de la Declaración Universal de
Derechos del Hombre. A.G., 16 de diciembre de 1966.
• Principios de Nüremberg: Principios Derecho Internacional reconocidos por el
Estatuto y por las Sentencias del Tribunal de Nüremberg, redactados y comentados
por la Comisión de Derecho Internacional de la Asamblea General de la O.N.U.
(1950).
• Protocolos Adicionales a las Convenciones de Ginebra de 1949: Completan y
amplían las Convenciones mencionadas (Ginebra, 1977).
• Proyecto de Código de Crímenes contra la Paz y la Seguridad de la
Humanidad: Aprobado por la Asamblea General en 1996.
• Reglas de Procedimiento y Prueba: Texto adoptado por la Asamblea de los
Estados Parte de la CPI, el 9 de septiembre de 2002 durante su 1ª sesión en Nueva
York, del 3 al 10 de septiembre de 2002 (Documentos oficiales: ICC-ASP1/3).
• Resolución 96 (I) de la Asamblea General de la ONU: Declara el genocidio como
delito de Derecho Internacional. A.G., 1946.
• Resolución Nº 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU: “Declaración de
concesión de independencia a los países y pueblos coloniales” (1960).
• Salas Especiales para Camboya: “Ley sobre el establecimiento de las Salas
Especiales en los tribunales de Camboya”, (NS/RKM/0801/12), promulgada el 10
de agosto de 2002, modificada el 27 de octubre de 2004 (NS/RKM/1004/006) (“Ley
sobre el establecimiento de las Salas Especiales”); Acuerdo entre las Naciones
Unidas y el Gobierno Real de Camboya relativo al procesamiento, con arreglo al
derecho de Camboya, de los crímenes cometidos durante el periodo de la
Kampuchea Democrática, 6 de junio de 2003 ( “Acuerdo ONU-Camboya”). En
virtud del art. 2 del Acuerdo, éste se aplica en Camboya a través de la Ley sobre el
Establecimiento de las Salas Especiales, tal como fuera aprobada y modificada.
• Salas Especiales para Timor-Leste: Reglamento n.º 2000/15 de la UNTAET
(Administración transitoria de las Naciones Unidas en Timor Oriental) sobre el
establecimiento de salas con jurisdicción exclusiva sobre delitos graves,
UNTAET/REG/2000/15, 6 de junio de 2000, ( “Reglamento de las Salas Especiales
de Delitos Graves”), Reglamento de la UNTAET n.º 2000/11 sobre la organización
de los tribunales en Timor-Leste, 6 de marzo de 2000, UNTAET/REG/2000/11
(Reglamento 2000/11 de la UNTAET”)
• Tratados de Londres: Ponen fin a la segunda guerra mundial, e incluyen el
Estatuto del Tribunal de Nüremberg (Londres, 1945).
• Tribunal Especial para Sierra Leona: Acuerdo entre las Naciones Unidas y el
Gobierno de Sierra Leona sobre el Establecimiento de un Tribunal Especial para
Sierra Leona, 16 de enero de 2002, en el Informe de la misión de planificación
sobre el establecimiento del Tribunal Especial para Sierra Leona, transmitido por el
Secretario General al Presidente del Consejo de Seguridad mediante nota fechada 6
de marzo de 2002, documento de la ONU S/2002/246 ( “Acuerdo ONU-Sierra
Leona”); Estatuto del Tribunal Especial para Sierra Leona, 16 de enero de 2002
(“Estatuto del Tribunal Especial para Sierra Leona”).
CUADROS COMPARATIVOS
Comparación Corte Penal, Tribunal de Ruanda y Tribunal de Yugoslavia
Disposición CPI TPIR TPIY
Instrumento Constituyente Estatuto de Roma de la Corte El Estatuto del Tribunal El Estatuto del Tribunal
Penal Internacional. 17 de junio Internacional de Rwanda; Internacional; adoptado el 25
de 1998 adoptado el 8 de noviembre de de mayo de 1993
1994
Entidad Fundadora Conferencia Diplomática de El Consejo de Seguridad de El Consejo de Seguridad de
Plenipotenciarios de la ONU ONU, que actúa de conforme ONU, que actúa de conforme
con Capítulo 7 de la Carta de con Capítulo 7 de la Carta de
ONU ONU
Sede La Haya Arusha, la República Unida de La Haya (Art. 31)
Tanzania (Resolución 977 del
CS, 22 de febrero de 1995)
Permanente Sí No No
Jurisdicción – Dimensiones Sólo jurisdicción futura; no Limitadas a actos que Limitada a actos que ocurrieron
Temporales retroactiva. Sólo se puede tratar ocurrieron entre el 1 de enero después de 1991 (Art. 1)
de actos que ocurrieron después de 1994 al 31 de diciembre de
de julio de 2002 (Art. 11, 24, 1994 (Art. 1, 7)
126)
Jurisdicción – Dimensiones No se aplicarán a un conflicto o Limitadas a actos cometidos en Limitadas a actos que
Geográficas a una región específica. el territorio de Rwanda y a ocurrieron en el territorio de ex
Algunos límites sobre la ciudadanos ruandeses Yugoslavia (Art. 1)
jurisdicción explicados (Art. responsables de actos ocurridos
12) en territorios vecinos (Art. 1, 7)
Jurisdicción- Ofensas Limitados a genocidio, Limitados a genocidio, Limitados a incumplimientos
crímenes de lesa humanidad, crímenes contra la humanidad, de las Convenciones de
crímenes de guerra, como y a violaciones del Artículo 3 Ginebra de 1949, violaciones
definidos (Art. 5-8) en las convenciones de Ginebra de las leyes o de las costumbres
y del Protocolo Adicional II de Guerra, genocidio, y
Cada delito está definido (Art. crímenes contra la humanidad;
2-4) Cada delito está definido (Art.
2-5)
Jurisdicción- Exclusividad La jurisdicción es La jurisdicción coincide con las La jurisdicción coincide con las
complementaria a la cortes nacionales, pero la TPIR cortes nacionales, pero la TPIY
jurisdicción penal nacional. tiene primacía sobre las cortes tiene primacía sobre las cortes
CPI no puede juzgar en un caso nacionales, y puede pedir que nacionales, y puede pedir que
que está siendo o que ha sido las cortes nacionales que las cortes nacionales estén en
auténticamente investigado o defieran su competencia (Art. deferencia a su competencia
procesado a nivel nacional 8) (Art. 9)
(Art. 1, 17)
Estructura General Cuatro organismos: La Tres órganos: las Cámaras Tres órganos: las Cámaras
Presidencia, Salas de (consta: tres cámaras de juicio (consta de tres cámaras de
Cuestiones Preliminares, de y una cámara de apelaciones), juicio y una cámara de
Juicio, Apelaciones; El Fiscal; el Fiscal, y la Secretaría (Art. apelaciones), el
y la Secretaria (Art. 34); 10) Fiscal, y la Secretaría (que
sirve las Cámaras y el Fiscal
(Art. 11)

Procedimiento Generales del Procedimientos Detallados se Los mismos que los de la CPI, Los mismos como los de la
Juicio establecen por el Estatuto pero menos detallados (Art. 20, CPI, pero menos detallados
(Parte 6, Art. 62-76) y RPE, RPE) (Art. 21, RPE)
que están públicamente
disponibles. Los
procedimientos ponen en
práctica requisitos que son
comparables con las debidas
garantías procesales en las
primeras 10 enmiendas a la
Constitución de los EUA.
Excepto: En la presunción de
inocencia, el derecho a un
abogado, el derecho al silencio,
el derecho al interrogatorio, y
el privilegio contra la auto
incriminación
Imposición de la Pena de No; la pena máxima es la No, la pena máxima es la No, la pena máxima es la
Muerte cadena perpetua prisión (Art. 23) cadena perpetua (Art. 24)

Derecho a Apelar Sí; Razones: errores de Sí; Razones – errores de hecho Sí; Razones – errores de hecho
procedimiento, errores de o de derecho (Art. 24, 25) o de derecho (Art. 25, 26)
hecho o de derecho, otras
situaciones que afecte la
imparcialidad o la fiabilidad de
procedimientos o decisiones
(Parte 8, Art. 81-85)
Papel del Consejo de El CS puede remitir casos a la El TPIR fue establecido por el El mismo que el de la TPIR
Seguridad Corte (Art. 13(b)); puede pedirCS. El CS estableció (Las Resoluciones del CS del
que la Fiscalía de la CPI difiera
parámetros para su TPIY)
la Investigación (Art. 16) jurisdicción: actúa como
mecanismo para asegurar
conformidad en estados que se
nieguen a cooperar; Crea un
fondo de jueces permanentes y
no permanentes para un juicio
son elegidos.
(Resoluciones del CS del
TPIR)
Procedimientos de Referencia Los casos son remitidos al El Fiscal puede iniciar Los mismos que los del TPIR
Fiscal por los Estados (Art. investigaciones ex oficio o (Art. 18)
13(a), 14), el CS (Art. 13(b)), o sobre la base de información de
el Fiscal inicia la Investigación cualquier fuente, incluso
(Art. 13(c), 15) gobiernos, órganos de ONU, OI
y ONG (Art. 17)
Obligación a Cooperar Provisiones extensas sobre la Los Estados deben cooperar La misma que la del TPIR (Art.
cooperación internacional y la con la investigación y a la 29)
asistencia judicial entre condena de personas acusadas,
autoridades nacionales y la no hay elaboración real de esta
Corte (Parte 9, Art. 86-102) obligación (Art. 28)
Financiación Gastos encargados por Estados Gastos encargados por el Los gastos son del presupuesto
que han ratificado el Estatuto presupuesto regular de ONU regular de las ONU (Art. 32)
de Roma (Parte 12, Art. 113- (Art. 30)
118)
Enmienda del Instrumente Después de solamente siete Enmendada por el CS de ONU Enmendada por el CS de ONU
Constituyente años después de la entrada en de conforme con sus en conforme con sus
vigor del Estatuto (Art. 123) procedimientos de votación procedimientos de votación

Art. = Artículo;
CPI =Corte Penal Internacional;
TPIR = Tribunal Penal Internacional de Ruanda,
TPIY = Tribunal Penal Internacional de Ex – Yugoslavia;
RPE = Reglas para Procedimiento y Evidencias;
CS=Consejo de Seguridad;
ONU = Naciones Unidas
Comparación Tribunales híbridos

Tribunal Especial Salas Especiales Salas Especiales


Disposición para Sierra Leona para Camboya para Timor Leste

Instrumento Constituyente Acuerdo entre la ONU y el Ley sobre el establecimiento de Reglamento 2000/15 de la
Gobierno de Sierra Leona, 16 de las Salas Especiales en los UNTAET, 6 de
enero de 2002 tribunales de Camboya (NS/ junio de 2002; Reglamento
RKM/080/12), promulgada el 2000/11 de la UNTAET, 6 de
10 de agosto de 2002, marzo de 2000;
modificada el 27 de octubre de
2004;

Entidad Fundadora ONU y el Gobierno de Sierra acuerdo entre la ONU y el resolución 1272 del Consejo de
Leona Gobierno de Camboya, firmado Seguridad, 25 de octubre de
el 6 de junio de 2003 1999
Sede Freetown, Sierra Leona Phnom Penh, Camboya Dili, Timor- Leste

Permanente No No No
Derecho aplicable Derecho Derecho penal Leyes de Timor-
humanitario / camboyano Leste / derecho
derecho / derecho internacional,
de Sierra Leona humanitario y incluso el
consuetudinario humanitario
/ convenios
internacionales
reconocidos por
Camboya
Audiencias Públicas Públicas Públicas
Carga de la prueba Culpable más No estipulado No estipulado
allá de toda duda
razonable
Juicios in absentia No estipulado No estipulado En principio,
no es posible,
pero se permiten
excepciones
Pena más severa Prisión por Prisión perpetua Prisión por un
determinado plazo no superior
número de años a 25 años
Competencia temporal Desde el 30 de 17 de abril de 1 de enero de
noviembre 1975 – 6 de 1999 – 25 de
de 1996 enero de 1979 octubre de 1999
Competencia física Los principales Dirigentes Competencia
responsables superiores y universal
de violaciones principales
graves del derecho responsables
internacional de los crímenes
humanitario cometidos en
Kampuchea
Democrática
Competencia territorial Territorio de Sierra Territorio de Competencia
Leona Camboya universal
dirigentes
superiores y
principales
responsables
de los crímenes
cometidos en
Kampuchea
Democrática)
Competencia en razón de Crímenes de Guerra Genocidio Genocidio
materia Crímenes de lesa Humanidad Crímenes de Guerra Crímenes de Guerra
Crímenes tipificados en la Crímenes de lesa Humanidad Crímenes de lesa Humanidad
legislación de Sierra Leona Crímenes definidos por la Otros crímenes: asesinato,
ley camboyana que crea las delitos sexuales y tortura
Salas Especiales
Competencia Competencia Competencia exclusiva Competencia exclusiva
concurrente concurrente;
respecto de prevalecen las
los tribunales decisiones del
nacionales Tribunal Especial
para Sierra Leona
Comisión de Sí No Sí
la Verdad y la
Reconciliación
en paralelo