Está en la página 1de 233

UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE CHILE

FACULTAD DE HUMANIDADES
DEPARTAMENTO DE HISTORIA

EL MOVIMIENTO DE POBLADORES DEL GRAN SANTIAGO.


1970-1973

BORIS MOISÉS COFRÉ SCHMEISSER

PROFESOR GUÍA: MARIO GARCÉS DURAN,


DOCTOR EN HISTORIA.

TESIS PARA OPTAR AL GRADO DE MAGÍSTER EN HISTORIA, MENCIÓN


HISTORIA DE CHILE.

SANTIAGO, CHILE.
2011
© Boris Moisés Cofré Schmeisser.

0Queda prohibida la reproducción parcial o total de esta obra en cualquier


forma, medio o procedimiento sin permiso por escrito del autor.

2
Dedicatoria

A los pobladores organizados que luchando por mejorar sus condiciones vida,
transformaron la sociedad.

3
Tabla de contenido

Páginas
Introducción……………………………………………………………….. 7-28

Capítulo 1
Las tomas de sitios y organizaciones en los campamentos, en el 29-84
Gran Santiago. 1970-1973…………………………………….….………

Capítulo 2
Las movilizaciones por viviendas definitivas y equipamientos
urbanos, en el Gran Santiago, 1970-1973………………………………. 85-112

Capítulo 3
Las organizaciones de pobladores surgidas en torno al problema del
desabastecimiento, en el Gran Santiago. 1971-1973………………….. 113-170

Capítulo 4
Las organizaciones de poder popular entre los pobladores, en el
Gran Santiago. 1970-1973…………………………………….…………. 171-214

Conclusiones………………………………………………………………. 215-219

Bibliografía…………………………………………………………………. 220-227

Anexo……………………………………………………………………….. 227-243

Resumen

4
¿Cuáles han sido las potencialidades y los límites revolucionarios de los
movimientos sociales de clase en nuestra sociedad? o ¿cuáles han sido las
fortalezas y las debilidades desde una perspectiva transformadora de orden
social de los movimientos sociales? Desde las ciencias históricas estos
problemas aún no se han abordado sistemáticamente, al menos no para los
años de la Unidad Popular, por lo que se hace necesario estudiar las acciones
colectivas de estos movimientos.
Este estudio se centra en los rasgos fundamentales del movimiento de
pobladores del Gran Santiago, entre 1970 y 1973, así como en los efectos
transformadores de las relaciones de clase y al interior de la clase popular, de
sus acciones colectivas, a partir de cuatro de sus ejes reivindicativos: 1) las
tomas de sitios y las organizaciones en los campamentos, 2) las luchas
colectivas por equipamiento urbano, 3) las organizaciones en torno al problema
del abastecimiento y 4) las prácticas del poder popular.
Debido a la carencia de estudios al respecto, las fuentes utilizadas han sido
principalmente primarias, es decir, informaciones de prensa y documentación
estatal. A partir de éstas se han creado bases de dato, a partir de las cuales se
han podido establecer características básicas del movimiento, problematizar
sus fortalezas y debilidades, e introducir problemáticas mayores asociadas a las
relaciones de clase en la sociedad.

Introducción

5
El Chile de hoy, que vive en una profunda desigualdad con estabilidad política y
paz social, ha sido construido por las clases dominantes como la negación de lo
que fue el Chile de la Unidad Popular (UP), es decir, de aquel que tendió a
generar equidad en un contexto de profundos conflictos políticos y sociales. Por
eso, para comprender históricamente el Chile de hoy se debe estudiar en
profundidad el Chile de la UP, y sus antecedentes históricos, pero no sólo en
sus ámbitos políticos e institucionales, ampliamente conocidos, sino,
principalmente, en lo que respecta a las relaciones entre clases sociales.
Los estudios sobre el Chile de la UP se han centrado en las disputas político
institucionales y sólo parcialmente en movimientos sociales como el de
trabajadores. Respecto del movimiento de pobladores, que alcanzó un
protagonismo inédito en la historia, en aquellos años, salvo algunas excelentes
excepciones, no se han realizado estudios sistemáticos. 1
Esta investigación, originalmente, se había propuesto analizar las
potencialidades y los límites revolucionarios de dicho movimiento de
pobladores, centrando la atención en los efectos modificadores que había
generado en las relaciones de clase y al interior de la clase popular,
específicamente, entre los pobladores del Gran Santiago, a partir de tres de sus
acciones colectivas: 1) las tomas de terrenos, 2) el abastecimiento y 3) el poder
popular.
Sin embargo, al desarrollar la investigación se constató que la falta de estudios
sistemáticos previos, que ofrecieran un conocimiento certero sobre cuestiones
fundamentales del movimiento de pobladores del Gran Santiago, entre 1970 y

1
Para un análisis sobre los estudios referidos a la UP, ver: Mario Garcés y Sebastián Leiva,
“Perspectivas de análisis de la UP: opciones y omisiones”, Universidad ARCIS, octubre de
2004. Informe de avance, del proyecto de investigación: “Los movimientos sociales populares y
la izquierda chilena en la Unidad Popular y su respuesta frente al golpe de estado de
septiembre de 1973”. Dichas excepciones son los estudios, analizados críticamente más
adelante en este estudio, de Ernesto Pastrana, del CIDU y Mario Garcés. Sobre el movimiento
de trabajadores ver: Peter Winn, Tejedores de la revolución, ediciones LOM, Santiago de Chile,
2004; Franck Gaudichaud, Poder Popular y Cordones Industriales, ediciones LOM, Santiago de
Chile, 2004.

6
1973, hizo necesario modificar los objetivos originales y centrar el estudio,
primero, en aquellos rasgos fundamentales del movimiento, como su dimensión
cuantitativa, para luego abordar los objetivos originales señalados. El resultado
de aquel cambio fue que el producto de esta investigación entrega análisis
sobre problemas constituyentes y fundamentales del movimiento (no advertidos
en un comienzo), se centra en los cambios que generó este movimiento social
entre los pobladores y aborda sólo parcialmente, los efectos que generó dicho
movimiento en las relaciones de clase. Así, sólo quedan insinuados problemas
fundamentales para la comprensión de nuestra sociedad. Problemas que
necesariamente debieron ser postergados para futuras investigaciones
sistemáticas. Otra modificación importante al proyecto inicial se originó en la
constatación de la relevancia que tuvo para el movimiento el problema del
equipamiento urbano. En consecuencia con aquello se elaboró un capítulo al
respecto.
Esta investigación ha sido realizada desde los principios de la Historia Social y
las Ciencias Sociales, es decir, desde una historiografía materialista y dialéctica
que se apoya en los aportes de diversas disciplinas que son útiles y coherentes
con dicha visión, como la teoría sociológica de los movimientos sociales.
Siguiendo la teoría de la triple temporalidad del historiador francés Fernando
Braudel, es posible sintetizar los contextos históricos, de nuestro sujeto de
estudio, afirmando que, en términos estructurales, (siglo XIX y XX), han estado
marcados, a nivel nacional como internacional, por el predominio conflictivo de
los regímenes republicanos, sistemas democráticos, modos de producción
capitalistas y procesos de urbanización. En términos coyunturales, (siglo XX
corto), en ambos niveles, por el conflicto entre las fuerzas capitalistas y
socialistas. Y en el corto plazo, (década de 1960 e inicios de los 70), también en
los dos niveles, por el predominio de la rebelión social y la búsqueda de
cambios profundos al orden social.2
2
La teoría de la triple temporalidad, que divide el tiempo histórico en estructura (larga duración),
coyuntura (mediana duración) y acontecimiento (corta duración) en: Fernand Braudel, La

7
Los años del gobierno de la Unidad Popular han sido vistos como un momento
en el cual la lucha político institucional se polarizó inadecuadamente, sin
embargo, esta imagen cambia cuando se incorporan al análisis histórico a las
clases sociales en su conjunto. Desde este punto de vista se puede apreciar
cómo dichos acontecimientos fueron una oportunidad real, aunque
desaprovechada, de mejoramiento equitativo del orden social.
Desde la perspectiva de este estudio, se supone que las principales
potencialidades revolucionarias del movimiento de pobladores del Gran
Santiago, entre 1970 y 1973, habrían sido que tendió a trasformar, de forma
significativa, las relaciones sociales de clase en la capital, haciéndolas más
conflictivas, y las relaciones sociales al interior de la clase popular, favoreciendo
la formación de la conciencia de clase. Y con ello habría modificado, en un
sentido igualitario y socialista, las relaciones de poder en la sociedad.
Mientras que los límites revolucionarios de este movimiento habrían sido que
delegó la conducción central del proceso histórico a una vanguardia política
cuyo proyecto de cambio institucional fue derrotado, y que fue incapaz de
generar, junto a otros movimientos y partidos de clase, una alternativa política
revolucionaria y viable distinta (no necesariamente armada) a la institucional,
que proyectara políticamente dicho cambio en su favor en las relaciones de
poder.
En este estudio los conflictos de clases serán considerados como elementos
fundamentales de las estructuras, coyunturas y los acontecimientos históricos.
Éstos han sido protagonizados concretamente por sectores organizados de
estas clases, como gremios, partidos y movimientos sociales de clase. Es por
ello que aquí el punto de partida conceptual será la teoría de Marx. 3
En el contexto (del impacto en Europa) de la doble revolución (inglesa y
francesa) que permitió el paso a la sociedad contemporánea y en oposición a
historia y las ciencias sociales, Alianza editorial, 1968. El concepto de “siglo XX corto” en E.
Hobsbawm, Historia del siglo XX, 1914-1991, Editorial Crítica, Barcelona, 1995.
3
Y no las conceptualizaciones de “clase” y “situación de clase”, que cuestionan estos principios,
elaboradas por: Max Weber, Economía y sociedad, Ediciones FCE, México, 1996, pp.242-246.

8
las teorías idealistas (hegelianas), Carlos Marx elaboró, a pesar de nunca haber
escrito de forma sistemática sobre las clases sociales, una teoría materialista de
la lucha de clases. Para él la historia ha sido la historia de la lucha de clases.
Desde sus orígenes (en la antigüedad) la humanidad se ha dividido en distinto
grupos o clases sociales, de entre estos grupos han existido clases asociadas a
los modos de producción predominantes, es decir, clases fundamentales, que
han estado relacionadas entre sí a partir de un antagonismo objetivo derivado
del modo de organización de la sociedad. Este antagonismo se puede expresar
históricamente de forma encubierta o abierta según los niveles de
enfrentamientos alcanzados en cada sociedad. En las sociedades
contemporáneas esta lucha ha sido protagonizada principalmente por la
burguesía: capitalistas modernos, propietarios de los medios fundamentales de
producción y empleadores de trabajo asalariado, y el proletariado: trabajadores
asalariados modernos, privados de los medios de producción que deben vender
su fuerza de trabajo para poder subsistir. Los primeros fueron una clase
revolucionaria, es decir, sus intereses de clase se identificaron con el sentido de
la historia, durante el tránsito del feudalismo al capitalismo, y los segundos, de
igual forma, deberían ser una clase revolucionaria en el paso del capitalismo al
socialismo.4
Esta teoría (materialista y dialéctica) de la historia enfatiza en el conflicto como
dinamizador de los procesos históricos, sin embargo, carece de definiciones
precisas sobre las clases sociales. A éstas Marx las entendió en un doble
sentido. Primero, como grupos humanos amplios determinados “objetivamente”
por sus relaciones sociales de producción, divididos entre sí más allá de sus
voluntades por sus intereses económico-sociales entre explotadores
(burguesía) y explotados (proletarios). Segundo, como grupos humanos amplios
que alcanzan dicha condición sólo cuando toman “conciencia” de sus intereses

4
Carlos Marx y Federico Engels, “Manifiesto del Partido Comunista”, Obras Escogidas, Editorial
Progreso, Moscú, URSS, s/f. pp. 32-60; ver también El dieciocho de Brumario de Luis
Bonaparte; y Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850.

9
5
y luchan por ellos, es decir, alcanzan la conciencia de clases. Estos dos
énfasis han dado lugar a interpretaciones diversas entre los marxistas producto
de sus implicancias políticas.
El problema de los “énfasis” en la teoría de Marx dice relación con los niveles
de determinación que tendrían las relaciones sociales de producción,
generadas en la base económica, sobre las conciencias de las clases,
expresadas en la superestructura política.
En el primer énfasis es posible identificar claramente a dos autores, G. Lukacs y
L. Althusser. El problema teórico de ambos, en la primera mitad del siglo XX,
era construir, a partir de Marx, un modelo universal de pensamiento, capaz de
alcanzar científicamente las leyes sociales que explicarán el sentido estructural
del devenir histórico de la humanidad en su totalidad, es decir, mostrar la
inevitabilidad del transito del capitalismo al socialismo, y para ello privilegiaron
el desarrollo de un pensamiento abstracto y filosófico, que proponía verdades
absolutas en donde las clases sociales concretas y específicas quedaban
radicalmente determinadas en dicho modelo. 6 Entre esta determinación
absoluta y el segundo énfasis, es posible ubicar los planteamientos de Nicos
Poulantzas y una obra de Eric Hobsbamw, para ambos autores, si bien las
clases sociales están definidas y determinadas de forma objetiva por su lugar
en el proceso de producción, las luchas políticas e ideológicas en las
sociedades reales también juegan un papel importante tanto en la constitución
de las clases como en el devenir histórico.7
5
Eric Hosbabwm, El mundo del trabajo, estudios históricos sobre la formación y evolución de la
clase obrera, editorial Critica, Barcelona, 1987, pp.29 y 30. El primer énfasis se puede observar
en “El Manifiesto del Partido Comunista” y el segundo en El dieciocho de Brumario de Luis
Bonaparte.
6
G. Gurvitch, El concepto de clases sociales, de Marx a nuestros días, Ediciones Galatea
Nueva Visión, Argentina, 1960; L. Althusser, Para leer El Capital, Siglo veintiuno editores,
México, 1970, pp. 87-91 y 197-209; “Materialismo histórico y materialismo dialéctico”,
Cuadernos de Pasado y Presente, Nº 8, 1972, pp.37-61; La revolución teórica de Marx, Siglo
veintiuno editores, México, 1968, pp.142-150, principalmente pág.146 donde distingue su
problema universal en relación al particular de Lenin.
7
Nicos Poulantza, “Las clases sociales”, en: Raúl Benítez (coordinador), Las clase sociales en
América Latina, Siglo veintiuno editores, México, 1973, pp.96-126; Eric Hosbabwm, El mundo
del trabajo, estudios históricos sobre la formación y evolución de la clase obrera, editorial

10
En el segundo énfasis se puede ubicar, en primer lugar, a Vladimir Ilich Ulianov
o Lenin, quien, aclarando que sus propuestas no eran aplicables como un
modelo a todas las realidades de forma automática, sino más bien una teoría
para la práctica revolucionaria en la Rusia bolchevique, enfatizó en las causas
políticas de la formación de las clases y del triunfo de la revolución 8, así como
en la necesidad de la acción política revolucionaria organizada, en el “partido”,
para la destrucción del Estado burgués y el transito violento al socialismo. 9 En
seguida Antonio Gramsci quien, desde la Italia del primer tercio del siglo XX,
especificó que era necesario el desarrollo de la conciencia de clases en los
trabajadores, es decir, que dicho partido debía “educar para la revolución” a la
clase obrera, a partir de las organizaciones gremiales y la cultura popular
solidaria “ya existentes”, y que desde éstas se debía construir el Estado
proletario, única institución que permitiría avanzar en el sentido de la historia: el
socialismo.10 Y en tercer lugar, a los historiadores marxistas británicos como E.
P. Thompson, G. Rudé y C. Hill, quienes propusieron, en contraposición a dicho
modelo teórico abstracto y a las teorías funcionalistas que entendían la acción
colectiva popular como una desviación social, que la clase obrera era una
“realidad” histórica compleja y heterogénea, aunque unificada por el proceso de
asalarización, “capaz” de formarse (racionalmente) a sí misma en un contexto
político favorable, alcanzando la conciencia de clases a partir de sus
experiencias, en el tránsito de las luchas políticas tradicionales (multitud
popular) a las modernas (clase obrera), en el ámbito económico y
principalmente en el político.11 Además, que dicha multitud revolucionaria estaba
Critica, Barcelona, 1987. La valoración histórica de todas las esferas de la sociedad fue
elaborada posteriormente por el historiador inglés a través del concepto “historia social como
historia de la sociedad” en: Sobre la historia, ediciones Crítica, 1998.
8
Para el caso ruso habrían sido la revolución de 1905-1907, la contrarrevolución de 1907-1914
y la guerra imperialista de 1914-1917, en: V.I. Lenin, La estrategia para la toma del poder,
Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1976, pp.5-7.
9
V.I. Lenin, El Estado y la revolución, Editorial Nuestra América, Argentina, 2004.
10
A. Gramsci, El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Ediciones Nueva
Visión, Argentina, 1997, p.104; La concepción del partido proletario, Ediciones de Cultura
Popular, México, 1972, pp.23-36.
11
E. P. Thompson, La formación de la clase obrera, editorial Critica, Barcelona, 1989.

11
compuesta por trabajadores respetables, y no por vagabundos irracionales
como habían establecido las tesis funcionalistas, cuyos objetivos eran, desde
sus experiencias y perspectivas, del todo lógicos y racionales, a pesar de que
éstas no coincidieran de forma automática con los modelos generales de la
revolución.12 Y finalmente que en tiempos cortos, producto de la agudización de
las luchas de clases y políticas, es posible que el orden social sea cuestionado
profundamente y surjan gérmenes de una sociedad distinta (o trastornada), y
que parezca posible que el mundo sea distinto. 13
En síntesis, Marx dio origen a la teoría moderna de la lucha de clases,
definiendo, sin embargo, de forma ambivalente a las clases sociales,
enfatizando por un lado en sus determinaciones económicas y por otro en sus
posibilidades de acción política, así surgieron dos formas de entender dicha
teoría, una centrada en las determinaciones (por lo cual tomó una forma
totalizante y abstracta) y otra en las posibilidades de la acción política
(asumiendo una forma más concreta). Es evidente que para establecer y
analizar las potencialidades y los límites revolucionarios de un movimiento
social de clase concreto, como el de los pobladores del Gran Santiago entre los
años 1970 y 1973, es más útil y coherente la segunda forma de entender la
teoría de Marx.
En Chile esta teoría fue recepcionada por los historiadores marxistas en dos
momentos históricos distintos del siglo XX, separados por 1973. Durante la
primera parte de la coyuntura de 1930 a 1973, Julio Cesar Jobet, (quien militó
desde 1933 en el Partido Socialista de Chile y fue parte de su dirección entre
1937 y 1942), aplicó la teoría marxista con énfasis determinista a la historia de
Chile, utilizándola como argumento de autoridad y fundamento científico de las
prácticas políticas (gradualista y aliancista) de dicho partido. No obstante, la
12
George Rudé, La multitud en la historia, estudio de los disturbios populares en Francia e
Inglaterra 1730-1848, Siglo Veintiuno Editores, 1971; Revuelta popular y conciencia de clase,
Editorial Crítica, Barcelona, 1981; El rostro de la multitud, estudios sobre revolución, ideología y
protesta popular, Centro Francisco Tomás y Valiente UNED Alzira-Valencia, 2000.
13
Christopher Hill, El mundo trastornado, el ideario popular extremista en la revolución inglesa
del siglo XVII, Siglo Veintiuno Editores, México, 1983.

12
condición de historiador y militante político, seguramente, permitió a Jobet
reconocer espacios a la acción política en la historia. 14 Además, criticó la
historiografía conservadora y liberal predominante en su época por su visión
elitista e idealista de la historia, proponiendo una “nueva historia” desde un
estructuralismo, (construido a partir de dicho marxismo determinista con
elementos de acción política y algunos postulados de la “escuela” francesa de
los Annales), que le permitió proponer soluciones a los males del país: reforma
agraria, industrialización, democratización política y planificación centralizada,
es decir, transformaciones estructurales, tanto económicas como políticas. 15 En
la misma dirección, Hernán Ramírez Necochea, entendió la historia como un
proceso evolutivo, en donde las sociedades pasaban del atraso (feudal) al
progreso (capitalistas) y la libertad (socialistas) de forma inevitable. Donde,
además, la base económica determinaba a la superestructura jurídico-política. Y
donde, finalmente, el movimiento obrero chileno había superado su condición
tradicional, expresada en su desorganización y acción colectiva violenta,
alcanzando su forma moderna, expresada en el sindicalismo (racional y
pacífico) y los partidos obreros, quienes tenían la tarea histórica de dirigir el
transito del capitalismo al socialismo en Chile, a través de la ejecución de las
mismas propuesta políticas de Jobet.16 Así, la historia, si bien estaba
determinada estructuralmente, era protagonizada por clases sociales, que
luchaban políticamente por sus intereses de clase, nacionales e
internacionales.17 Dentro de la misma coyuntura, pero luego del impacto de la
(socialista y armada) revolución cubana (1959-1962) y del momento más
14
Julio Cesar Jobet, Los fundamentos del marxismo, Imprenta Citografía, Santiago de Chile,
1940. Para el énfasis determinista ver páginas 51 y 52, y para el reconocimiento a la acción
política ver la página 53.
15
Julio Cesar Jobet, Ensayo crítico del desarrollo económico-social de Chile, Editorial
Universitaria, Santiago de Chile, 1955, la tesis central en las páginas 19 a 24 y el énfasis de
acción política en las páginas 17 y 18.
16
Hernán Ramírez Necochea, Historia del Movimiento Obrero en Chile, Ediciones Lar,
Concepción, Chile, 1957.
17
Hernán Ramírez Necochea, Historia del imperialismo en Chile, Edición Revolucionaria, La
Habana, Cuba, 1966. Para el caso chileno esas tareas eran, además de las enunciadas por
Jobet, el antiimperialismo, la soberanía nacional y el socialismo.

13
intenso del proceso de migración campo ciudad en Chile (1930-1960), Luis
Vitale, participante en la fundación del MIR en 1965, mantuvo en su visión
historiográfica la determinación económica, como elemento de autoridad y
seguridad científica, pero para enfatizar en la necesidad de la acción política
revolucionaria inmediata. De tal forma, para el autor, era la estructura misma,
(expresada en dependencia económica, ausencia de burguesías nacionales
democratizadoras y existencia de modo de producción capitalista), la que
determinaba la “necesidad inmediata” de la acción revolucionaria socialista,
dirigida por la clase obrera y las capas pobres del campo y la ciudad. 18
En síntesis, la historiografía marxista nacional pre-1973 estuvo marcada por la
recepción del marxismo determinista, aunque, producto del protagonismo
histórico (inédito en América Latina) de los partidos de izquierda, incorporó
espacios para la acción política en la conformación de las clases y en el
resultado de los conflictos de clases.
El golpe de estado de 1973 significó en Chile un quiebre profundo en su
historia, desde entonces comenzó a cambiar la estructura de la sociedad
(neoliberalizandose) y los problemas científicos y políticos. La primera parte de
la nueva coyuntura (1973-1989) estuvo definida por la dicotomía
autoritarismo/democracia y al interior de los sectores democráticos y socialistas
por la forma que tomaría dicha democracia y, una vez iniciada la transición a la
democracia, por el sentido que ésta ha ido tomando. En este nuevo escenario,
hacia 1984, el historiador Gabriel Salazar, comenzó criticando el marxismo que
enfatizó en las determinaciones económico-sociales, en los modelos abstractos
universales y las categorías que acompañaron dicho énfasis. Luego reemplazó
dichos conceptos por otros “más adecuados” a los nuevos tiempos para
comprender la particularidad concreta de la realidad nacional y principalmente
popular, aunque sin abandonar el fondo de la teoría de Marx. Concretamente
propuso que el sentido de la historia es el proceso de humanización, que el
18
Luis Vitale, Interpretación marxista de la historia de Chile, Vol. 5, Prensa Latina, 1967. ver
también Historia del Movimiento Obrero, 1962.

14
sector alienado, la clase popular o el pueblo, producto de sus luchas por
desalinearse o humanizarse, es el que se identifica con el futuro, es así que la
esencia de la sociedad del futuro humanizada se encuentra al interior de las
relaciones de solidaridad del pueblo. 19 Hacia fines de los 90, agregó, junto a
Julio Pinto, que este pueblo no debe ser entendido como marginal sino como
ciudadano, es decir, como el único sujeto histórico soberano y legítimo para
construir el orden social, o sea, renombró a la clase popular como mayoría
ciudadana manteniéndole su identidad con el futuro. 20 En esta misma dirección,
J. Pinto elaboró una obra historiográfica donde criticó las visiones liberales y
funcionalistas reivindicando las categorías marxistas, pero explicitando que
dicha teoría no debe ser entendida de forma determinista ni dogmática, sino
más bien enfatizando en la heterogeneidad de las clases sociales.
Concretamente estableció que los procesos históricos han sido dinamizados por
actores sociales, de entre los cuales los fundamentales han sido las clases
sociales, y que éstas se han expresado a través de movimientos sociales. 21
De este modo, el énfasis en la teoría de Marx relevado por los historiadores
post-1973 es más bien politicista, centrado en el conjunto de la clase popular y
no sólo en el proletariado industrial, en la heterogeneidad de las clases por
sobre la homogeneidad y en la poca determinación de la historia por sobre el
supuesto de la inevitabilidad del socialismo. Sin embargo, los nuevos
historiadores marxistas no deben ser entendidos como un grupo homogéneo,
existen diferencias de matices importantes, por ejemplo, la centralidad de la
clase o el pueblo en desmedro de los partidos en Salazar ha sido discutido por
Sergio Grez quien propone una historia de conjunto que incluya a los partidos
en el análisis histórico.22

19
Gabriel Salazar, Labradores, peones y proletarios, Ediciones SUR, 1989, pp.7-18.
20
Gabriel Salazar y Julio Pinto, Historia contemporánea de Chile, Vol. I, ediciones LOM, 1999,
pp.7-11.
21
Gabriel Salazar y Julio Pinto, Historia contemporánea de Chile, Vol. II, ediciones LOM, 1999,
pp.7-11.
22
Sergio Grez, “Escribir la historia de los sectores populares. ¿Con o sin política incluida?”,
Revista Política, otoño de 2005, Universidad de Chile, Volumen 44, pp. 17-31.

15
De esta forma, en “términos generales” este estudio se sustenta
conceptualmente en el marxismo politicista, como ha sido entendido por los
autores aquí analizados, y en “términos particulares” en una lectura desde dicho
marxismo de la teoría de los movimientos sociales.
Los movimientos sociales han sido estudiados de formas múltiples y extensas,
por lo cual no existe una definición única y aceptada por todos los autores. Los
historiadores, principalmente los marxistas británicos, se centraron en los
motines, revueltas y rebeliones de la multitud tradicional y la clase obrera
moderna, los politólogos en los movimientos de protesta y los sociólogos en la
acción colectiva y los conflictos sociales, existiendo como único acuerdo entre
todos ellos la importancia de los movimientos sociales como objeto de estudio.
Este acuerdo se puede entender, en gran parte, por la emergencia de los
“nuevos movimientos sociales” en la década de 1960, en occidente y
principalmente en EE.UU. y Francia, que luchaban por derechos civiles, en
contra de la guerra de Vietnam, por la liberación de la mujer, la mayor
participación estudiantil, por la paz, la ecología y en contra de las armas
nucleares. Mientras los sociólogos y politólogos buscaron crear modelos
generales de explicación, los historiadores, (producto de su debate interno con
los marxistas deterministas), se centraron en las particularidades de cada caso.
Si bien en un comienzo estos historiadores inspiraron e influyeron a sociólogos
y politólogos, una vez que estos últimos desarrollaron sus modelos explicativos
tendieron a alejarse de la historiografía. Entre los principales autores se pueden
destacar a Alain Touraine, Manuel Castells, Charles Tilly y Sidney Tarrow. 23
Los dos primeros autores se encuentran en polos opuestos de dicha teoría,
mientras Touraine estableció que en Chile, como en toda América Latina, no
han existido, o han existido de forma poco significativa, los movimientos
sociales, producto de que la lucha de clases en nuestro continente ha tenido
una expresión escasa y limitada, ya que el sistema productivo ha sido
23
Manuel Pérez Ledesma, “‘Cuando lleguen los días de la cólera’ (Movimientos sociales, teoría
e historia), Letra Internacional, Nº 34, otoño de 1994, pp. 51-120.

16
desbordado, tanto por la dependencia económica, el carácter oligárquico de las
clases dominantes y la fuerte intervención estatal, como por la marginalidad de
amplios sectores populares.24 Castells, por el contrario, propuso que fue en el
movimiento de pobladores de Chile, 1970-1973, donde se expresó con mayor
claridad la existencia de los movimientos sociales urbanos, es decir, de
sistemas de prácticas sociales que se enfrentaban al orden establecido a partir
de contradicciones específicas de las problemáticas urbanas, como la lucha por
la vivienda y servicios colectivos, enmarcadas en las luchas políticas y de
clases.25
Si bien los conceptos de Castells serán muy útiles para este estudio, han sido
Tilly y Tarrow quienes han elaborado más sistemáticamente categorías para
pensar a los movimientos sociales. El primero ha establecido que cuando las
personas se reúnen para actuar a favor de sus quejas, esperanzas e intereses
compartidos surge en la sociedad la “acción colectiva”, y que cuando estas
acciones afectan de manera directa, visible y significativa los intereses de otras
personas estamos ante la “acción colectiva discontinua de enfrentamiento”.
Mientras que cuando estas personas organizadas desafían de forma
permanente a las autoridades, utilizando un repertorio de acción colectiva
diversa y limitada, son capaces de movilizar a personas más allá de sus
miembros y lo hacen en momentos políticos favorables estamos ante un
“movimiento social”. Y el segundo, ha precisado que estas acciones colectivas
surgen cuando existen “oportunidades políticas” (como las elecciones
presidenciales de 1970 en Chile), que dependen de “incentivos” materiales e
ideológicos (como la acción de politización de los partidos de izquierda en el
Chile 1970-1973), que se expresan a través de “repertorios conocidos” (como
los comités de sin casas, las tomas de sitios y las movilizaciones en general),
que cuando se sostienen en “redes sociales compactas, estructuras de
24
Alain Touraine, “De la mañana de los regímenes nacional-populares a la víspera de los
movimientos sociales”, Ecole des Hautes Études en Sciences Sociales, Paris, 1997, pp.1-7.
25
Manuel Castells, Movimientos sociales urbanos, Siglo Veintiuno editores, México, 1974, pp.1-
13 y 94-116.

17
conexión, utilizan marcos culturales consensuados y orientados a la acción”
podrán mantener sus luchas en el tiempo (como el caso de las diversas
expresiones del movimiento de pobladores del Gran Santiago en la UP), y que
cuando dicha acción colectiva alcanza todas estas características puede ser
considerada como un movimiento social. Ahora si esta acción colectiva se
desarrolla por toda la sociedad estamos ante un “ciclo de acción colectiva”
(como el que se vivió en Chile en los años citados) y si el ciclo de acción
colectiva se organiza en torno a soberanías opuestas o múltiples asistimos a
una revolución (como lo que estaba comenzando a ocurrir en el nuestro país). 26
El movimiento de pobladores del Gran Santiago de los años 1970 a 1973, ha
sido estudiado en dos momentos claves de la historia de Chile, primero durante
la “revolución en libertad” y la “vía chilena al socialismo” y posteriormente en los
años de la “transición a la democracia”.
Entre 1965 y 1973 el debate giró en torno a la problemática de la trasformación
estructural de la sociedad, dos fueron las posturas principales: a) reformista y b)
revolucionaria. En las décadas de 1980 y 1990 el debate se centró en el tipo de
redemocratización de nuestra sociedad y las posturas fueron democratización
a) con énfasis en “lo institucional” y b) en “lo social”.
Luego de la revolución cubana en 1959 y de su adhesión al socialismo en 1962
se abrió un nuevo momento político en América Latina marcado por los
proyectos de transformación estructural de las sociedades. Así el punto de
partida del Centro para el Desarrollo Económico y Social (DESAL), dirigido por
Roger Vekemans, fue la urgente necesidad de dichas reformas estructurales,
éstas debían ser una respuesta institucional al inédito y acelerado crecimiento
demográfico que multiplicaba peligrosamente a los pobres del continente, al
rápido desarrollo de los medios de comunicación de masas que incrementaban
el impacto de dicho crecimiento demográfico y al aumento de la desigualdad
entre países y clases sociales. Para responder eficientemente a estos desafíos
26
Sidney Tarrow, El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la
política, Alianza Editorial, Madrid, 2004, pp. 21-53; Manuel Pérez Ledesma, op., cit., pp.64-66.

18
históricos las reformas institucionales, implementadas desde el Estado, debían
ser capaces de crear un sistema de convivencia armónico e integrador
socialmente, que terminara con la creciente marginalidad, es decir, con la
situación de exclusión de la población pobre de las ciudades y los campos. 27 El
origen de dicha marginalidad estaría, según un segundo estudio, en la
superposición cultural, es decir, en la no fusión de las culturas europeas
modernas que conquistaron América Latina y las culturas indígenas
tradicionales conquistadas, así nuestras sociedades se habrían dividido en una
elite prospera, educada y moderna que vivía en las ciudades y que era
racialmente blanca, y una masa pobre, analfabeta y tradicional que vivía en los
campos o periferias de las ciudades que estaba compuesta por gente de color.
Estos marginales urbanos eran entendidos como pobladores, es decir, como
aquellos cuya existencia se reducía exclusivamente al acto de poblar, siendo
“nadie” en términos de significación social, es por ello que sus actitudes frente a
sus situaciones de pobreza material y cultural habrían sido de pasividad, ya que
su cultura tradicional y falta de educación no les habría permitido entender la
importancia de participar en las instituciones de la sociedad, de este modo,
como grupo social habrían estado desintegrados, débilmente organizados y
mal dirigidos.28
Esta teoría de la marginalidad fue puesta aprueba a través de un sistemático
estudio sobre los pobladores de Santiago, realizado por DESAL entre 1966 y
1968, los resultados empíricos mostraron que la mayoría de los supuestos (7 y
media de 12 hipótesis) eran falsos.29
Si bien este enfoque buscaba pensar la transformación estructural de la
sociedad, se mostró demasiado general para la realidad chilena, (donde el

27
Roger Vekemans, “Tesis fundamentales”, Centro para el Desarrollo Económico y Social
(DESAL), América Latina y Desarrollo Social, Vol. I, Edición DESAL, 1965, pp.57-93.
28
Centro para el Desarrollo Económico y Social (DESAL), Marginalidad en América Latina. Un
ensayo de diagnostico, Editorial Herder, 1969.
29
Olga Mercado, Centro para el Desarrollo Económico y Social (DESAL), “La marginalidad
urbana: origen, proceso y modo, resultados de una encuesta en Poblaciones marginales del
Gran Santiago”, Documentos, diciembre de 1968, ver volumen II, p.163.

19
mestizaje tuvo un desarrollo mayor a otros países como Guatemala o Bolivia),
puso excesivo énfasis en el protagonismo histórico de las instituciones estatales
en desmedro de los movimientos sociales, los cuales no pudieron
conceptualizarse desde estos principios funcionalistas, apareciendo en sus
lugares una masa marginal, pasiva e incapaz de transformar el orden social. La
distancia entre estas categorías y la realidad histórica del movimiento de
pobladores del Gran Santiago durante la UP es insalvable.
Esta postura funcionalista y reformista fue cuestionada desde el Centro
Interdisciplinario de Desarrollo Urbano y Regional de la Pontificia Universidad
Católica de Chile (CIDU-PUC), a través de una serie de estudios dirigidos por
Manuel Castells, quien apoyado en el marxismo y la teoría de la dependencia,
propuso que, al contrario de lo argumentado por Vekemans, una particularidad
de la lucha de clases en Chile era la importancia que había alcanzado el
movimiento de pobladores. La composición de clase de este movimiento era
heterogénea, pero no primaban en él los campesinos, sino más bien los obreros
industriales de bajos ingresos y los proletarios de la gran industria, quienes
juntos a algunos pequeños burgueses y empleados residían en las poblaciones
populares de la capital. En términos ideológicos y políticos los pobladores
también eran heterogéneos, en ellos predominaba una concepción del mundo
dividido en clases sociales aunque la transformación estructural de la sociedad
la entendían desde una mentalidad economicista y no revolucionaria, existían
además un sector menor que había alcanzado la conciencia de clase y otro aún
más pequeño que se correspondía con los principios de la teoría de la
marginalidad. Sin embargo, esta composición ideológica de los pobladores era
idéntica a la de los trabajadores en general, pues, según Castells, dichas
composiciones ideológicas estaban determinadas de igual forma por las luchas
políticas y de clase en el país. No obstante, los pobladores podían ser
considerados un movimiento social (de clase) específico ya que expresaban la
articulación de las reivindicaciones populares urbanas y una serie de

20
estrategias políticas asociadas a tipos diversos de movilización y porque
afectaban significativamente las relaciones de clase en la ciudad. Finalmente, la
importancia de este movimiento en la lucha de clases dependería de las
alianzas de clase que estableciera el gobierno de la Unidad Popular. 30
Estos estudios tienen el merito de reconocer la importancia efectiva del
movimiento de pobladores en la sociedad urbana santiaguina, derivada de su
significación en las relaciones sociales de clase, así como en reconocer la
heterogeneidad de este movimiento sin perder de vista su unidad, evitando
crear imágenes de desarticulación absoluta, sin embargo, pusieron excesivo
énfasis en la predominancia de los partidos por sobre los pobladores, cuestión
que probablemente se explique por la excepcional influencia de la izquierda
chilena sobre la clase popular en relación a la de América Latina. Así es posible
ver sólo parcialmente las potencialidades y los límites revolucionarios de los
pobladores, ya que éstos aparecen subordinados a las decisiones del gobierno
de Allende.
Como se ha explicado aquí, el golpe de Estado de septiembre de 1973 significó
un quiebre profundo en la historia de Chile, cerró una coyuntura histórica, en la
que las ciencias sociales debatían en torno a la dicotomía reforma/revolución, y
abrió otra coyuntura en la que el debate central en dichas ciencias fue
autoritarismo/democratización. En este nuevo contexto histórico e intelectual los
pobladores de la UP han sido estudiados a partir de la dicotomía
democratización con énfasis en “lo institucional” y en “lo social”.

30
Manuel Castells, “Movimiento de pobladores y lucha de clases”, revista EURE, (CIDU),
Santiago de Chile, Volumen III, Nº 7, abril de 1973, pp. 9-35. Este artículo sintetiza los aportes
de una serie de estudios realizados por otros autores bajo la dirección de Castells, ver: Franz
Vanderschueren, “Pobladores y conciencia social”, EURE N° 3, 1971, pp.95-124; Equipo de
estudios poblacional del CIDU, “Reivindicación urbana y lucha política: Los campamentos de
pobladores en Santiago de Chile”, EURE, Nº 6, 1972, pp. 55-81; Alvarado, Luis, et al,
“Movilización social en torno al problema de la vivienda”, EURE, N° 7, 1973, pp. 37-70. También
sirvió de orientación para futuros estudios que en lo central mantenían las propuestas de este
artículo, ver: Ernesto Pastrana y Monica Threlfall, Pan, techo y poder. El movimiento de
pobladores en Chile (1970-1973), Siap-Planteos. Buenos Aires, Argentina, julio de 1974.

21
La primera postura ha estado representada por Vicente Espinoza, quien ha
propuesto, utilizando la experiencia de los pobladores del campamento
Herminda de la Victoria como paradigma, que las tomas de sitios urbanos, de
fines de los 60, habrían sido procesos, más allá de su ilegalidad, altamente
institucionalizados, en donde los pobladores buscaban sólo acelerar las
negociaciones con las autoridades, (de quienes esperaban la solución
habitacional), los propietarios de los sitios evitar tediosos juicios y los partidos
conseguir adhesión a sus estrategias políticas sirviendo como mediadores en
dichas negociaciones. Así durante estos años los pobladores desarrollaron una
estrategia que tendió a la participación institucional como la forma más
adecuada para mejorar sus condiciones de vida. A pesar de que las acciones
colectivas, fundamentalmente las tomas de terrenos, de los pobladores
parecían anti institucionales eran en verdad una demanda por integración al
sistema de decisiones. Así esta acción colectiva tendió a la búsqueda de
participación institucional.31 Una década después Espinoza propuso, desde la
sociología de los movimientos sociales (de Touraine), que las acciones
colectivas de los pobladores pueden entenderse a partir de la relación de cuatro
categorías: a) acción reivindicativa, b) participación institucional, c) acción
comunitaria y d) lógica de ruptura con el orden social. Estos cuatro tipos de
acciones colectivas coexistieron problemáticamente entre 1957 y 1987, y se
relacionaron entre sí, de distintas maneras, pero sin llegar a transformarse en
movimiento social, producto de que les fue imposible solucionar en un sólo
proyecto sus diferencias, inherentes a dicha coexistencia diversa y
problemática.
Durante la Unidad Popular, la lucha reivindicativa de los pobladores habría
sobrepasado la institucionalidad, estimulada por el gobierno y su lógica de
participación popular, ésta se expresó en más de 300 tomas de sitios, las cuales
habrían sido, sin embargo, sólo una respuesta inmediata y concreta a la
31
Vicente Espinoza, Para una historia de los pobres de la ciudad, ediciones SUR, agosto de
1988.

22
carencia habitacional, a pesar de que transformaron radicalmente la forma de la
principal ciudad del país. Estas tomas habrían adoptado una significación
política sólo al estar apoyadas e insertas en las estrategias de los partidos de
centro e izquierda. Así los conflictos que generaban eran más políticos que de
clase. Dichas tomas dependían del apoyo partidista, sin éste habrían estado
condenadas al fracaso, producto de que eran actos ilegales. De este modo, los
pobladores se transformaron en parte de la base de apoyo de los partidos que
luchaban por ingresar al sistema político o por alcanzar el gobierno. La
dependencia de los pobladores respecto de los partidos y el Estado se expresó
incluso entre los que fueron dirigidos por partidos (radicales) como el MIR. A
pesar de las expectativas de los investigadores contemporáneos, los
pobladores no habrían sido agentes de cambio social sino más bien un grupo
movido por una lógica economicista o corporativista. Por sobre la reforma o la
revolución, en su mayoría, habrían buscado alcanzar un sitio y una vivienda
urbanizada. Según el autor, “la gran lección de este período sigue siendo el
fracaso de las tentativas de vincular la reivindicación a una lógica de ruptura
revolucionaria por agregación de descontento”. 32
Espinoza es quien mejor muestra la heterogeneidad de los pobladores y su cara
economicista, lo que permite matizar las visiones idealizadoras del movimiento,
no obstante, esta misma heterogeneidad permite pensar que dicha cara es sólo
una expresión del movimiento de pobladores y que presentarlo como
absolutamente economicista es demasiado aventurado, sobre todo si se hace a
partir de un caso. De igual forma, puede ser excesiva la imagen de
subordinación de los pobladores a los partidos. Además es imposible demostrar
científicamente que las tomas de sitios estaban condenadas al fracaso sin el
apoyo de los partidos. Y finalmente existe algo de injusticia con los pobladores

32
Vicente Espinoza, “Historia social de la acción colectiva urbana: Los pobladores de Santiago,
1957-1987”, Revista EURE, 1998, vol.24, N° 72, p.71-84. La cita textual corresponde a la
página 79.

23
que modificaron profundamente el orden social urbano capitalino al afirmar que
no habrían sido agentes de cambio social.
Si Vicente Espinoza propone que la acción colectiva de los pobladores,
producto de sus diversos y divergentes tipos, ha sido incapaz de constituirse en
un movimiento social en forma, Mario Garcés afirma, por el contrario, que “el
movimiento de pobladores, si se le observa en perspectiva, se nos revela como
uno de los principales actores sociales urbanos de la segunda mitad del siglo
XX… Se trata del movimiento social popular que tomó la posta del histórico
movimiento obrero chileno.”33 Centrándose en la historicidad propia de los
pobladores, el autor, invierte la lógica previa y afirma que los pobladores
“expandieron sus capacidades organizativas e interactuaron con el sistema de
partidos políticos y el Estado, hasta constituirse en un actor social, capaz de
influir en la satisfacción de sus necesidades de vivienda y en el evidente
reordenamiento urbano que vivió Santiago en los 60.” 34 Respecto de la
identidad de los pobladores ésta había estado determinada por la pobreza y sus
formas comunitarias de habitar la ciudad. Así apoyados en sus tradiciones
organizativas los pobladores, pobres y comunitarios, habrían impulsado sus
demandas más allá de todo cálculo político, tomando un nuevo y mejor sitio en
la sociedad, este proceso se materializó tanto en el mejoramiento fundamental
de sus residencias como en el de su posición social ante el Estado y la
sociedad. 35
Sobre el movimiento de pobladores durante la Unidad Popular, Garcés afirma
que las “tomas” de estos años habrían sido una experiencia altamente simbólica
y relevante, caracterizada por una serie de pasos organizativos que iban desde
la formación de los comités de sin casas hasta la resistencia al desalojo de la

33
Mario Garcés, “Construyendo las poblaciones: el movimiento de pobladores durante la Unidad
Popular”. En: Cuando hicimos historia, la experiencia de la Unidad Popular. Coordinador y editor
Julio Pinto V., ediciones LOM, 2005, p.57.
34
Mario Garcés, Tomando su sitio, El movimiento de pobladores de Santiago, 1957-1970, LOM,
2002, p.13.
35
Mario Garcés, Tomando su sitio, El movimiento de pobladores de Santiago, 1957-1970, LOM,
2002.

24
toma para iniciar las negociaciones con las autoridades. Una vez en los
campamentos los pobladores habrían desarrollado experiencias de democracia
directa, en donde sus aprendizajes políticos y organizativos habrían sido muy
altos, llevando incluso a constituirse en gérmenes de autogobiernos locales. Si
bien la autonomía del movimiento fue relativa en términos generales, existieron
experiencias concretas como el congreso de pobladores de San Miguel en 1971
y la población Nueva La Habana que tuvo claras orientaciones socialistas. Este
movimiento social fue una vanguardia, al lado del gobierno, dispuesta a
enfrentar desafíos históricos como la construcción de poblaciones y el
desarrollo de una vida comunitaria en los barrios. 36
Existen dos vacíos en los estudios de Garcés, el primero es el relativo descuido
del importante (no totalizante) rol jugado por los partidos y la lucha política en la
configuración del movimiento de pobladores y el segundo, la ausencia de
propuestas respecto de los límites transformadores de dicho movimiento, sin
embargo, es el autor que con mayor claridad se refiere a la historicidad propia
de los pobladores, en la línea de Salazar, observa sus potencialidades y
capacidades integrando elementos como la negociación con las autoridades
dentro de sus proyecciones como movimiento social y no como evidencia de su
incapacidad.
Para establecer y analizar las potencialidades y los límites revolucionarios del
movimiento de pobladores de 1970 a 1973, se han observado analítica y
sistemáticamente, en el capítulo 1: las tomas de terrenos y las organizaciones
en los campamentos, en el capítulo 2: las luchas colectivas de los pobladores
por equipamientos urbanos, en el capítulo 3: las organizaciones surgidas en
torno a los problemas del abastecimiento, materializadas en las JAP y los
Almacenes del Pueblo, y, en el capítulo 4: las prácticas de poder popular,
expresadas en las Milicias Populares y los Comandos Comunales.

36
Mario Garcés, “Construyendo las poblaciones: el movimiento de pobladores durante la Unidad
Popular”. En: Cuando hicimos historia, la experiencia de la Unidad Popular. Coordinador y editor
Julio Pinto V., ediciones LOM, 2005.

25
En términos generales, la metodología de este estudio ha sido inspirada en los
aportes de la historiografía materialista y dialéctica de Inglaterra y de la
francesa (Annales), es decir, en los conceptos de la historia total, como marco
general de análisis, historia problema, en tanto la investigación se articula a
partir de preguntas e hipótesis y no es un mero relato de acontecimientos,
historia en construcción, pues éste se inserta en los avances de trabajos
previos y se presenta como una contribución y no como la verdad absoluta,
cerrada y terminada.37
En términos concretos, se han utilizado fundamentales fuentes primarias, es
decir, registros de la prensa de la época. Se han seleccionado los medios
informativos de mayor difusión, que representaran diversas visiones políticas y
que cubrieran, de forma más o menos sistemática, las acciones colectivas del
movimiento de pobladores.
Así se revisaron y analizaron las informaciones de los diarios: Clarín (de
220.000 ejemplares vendidos cada día de la semana), El Siglo (29.000
ejemplares), Puro Chile (25.000 ejemplares), La Nación (21.000 ejemplares),
Las Noticias de Última Hora (17.000 ejemplares), La Tercera (220.000
ejemplares), El Mercurio (126.000 ejemplares), Tribuna (40.000 ejemplares), y
La Prensa (29.000 ejemplares), de las revistas: El Rebelde (sin información),
Chile Hoy (25.000 ejemplares), Punto Final (12.000 ejemplares), Mensaje
(8.000 ejemplares), además de periódicos comunales como Puente Alto al Día
o locales como Cóndores de Chile. Es preciso señalar que la mayoría de estos
medios distribuía el 50% de sus ediciones en Santiago y el otro 50% en
regiones.38
También, se han realizado algunas entrevistas que han permito acceder a
informaciones especificas que los medios escritos no incluían. Entre las fuentes

37
Respecto de la historiografía francesa ver: Carlos Aguirre, La escuela de los Annales. Editorial
Montesinos, 1999.
38
Los datos referidos al número de ejemplares de prensa vendidos en Chile durante la Unidad
Popular, ver el artículo “¿Qué leen los chilenos?” publicado en la ediciones Nº 4 de 1972 de la
revista Chile Hoy.

26
secundarias más utilizadas están los sistemáticos estudios referidos a los
pobladores durante la UP del CIDU y Ernesto Pastrana.

Capítulo 1
Las tomas de sitios y organizaciones en los campamentos, en el Gran
Santiago. 1970-1973.

¿Cuántas tomas de sitios urbanos se registraron en Santiago entre 1970 y


septiembre de 1973? ¿Cuántas familias y número de pobladores las
protagonizaron? ¿En qué zonas de la capital se localizaron? ¿Qué partidos
políticos estuvieron asociados a ellas, en qué forma y proporción? ¿Cómo se
materializó la asociación entre partidos y pobladores? ¿Cuáles fueron las
principales organizaciones en los campamentos? Y ¿Qué efectos tuvieron
dichas organizaciones en la conciencia y unidad, desde la perspectiva de clase,
de los sin casa de la capital?

1. Las tomas de sitios en el Gran Santiago, 1970 a septiembre de 1973.

1.1. Número de tomas de terreno.

27
Establecer una dimensión de la cantidad de tomas de terrenos ocurridas en el
Gran Santiago, entre 1970 y 1973, es fundamental para comenzar a
comprender cómo este movimiento de pobladores transformó las relaciones
entre clases sociales y dentro de la clase trabajadora y popular.
Según Duque y Pastrana entre 1964 y 1969 se registraron 58 tomas de sitios en
el Gran Santiago, de las cuales 35 fueron protagonizadas en este último año. 39
Diversos autores indican que dicha cantidad se elevó de forma explosiva entre
1970 y mayo de 1972, sin embargo los datos referidos por éstos son muy
generales e imprecisos, citan fundamentalmente tres fuentes, a saber: a) un
informe de la Dirección General de Carabineros entregada a la Comisión de
Constitución, Legislación y Justicia del Senado, en junio de 1971 40, b) las
“informaciones del Ministerio de la Vivienda, de mayo 1971”, 41 y c) la
“estadística de la Dirección General de Carabineros, hasta el 31 de mayo de
1972”.42
Sin embargo, estas tres fuentes no se han podido encontrar. En los registros de
las sesiones del Senado no está dicho informe, en el MINVU tampoco se
encuentra la información señalada y la Dirección General de Carabineros
desconoce dichos datos.
Pero aún encontrando dichos textos sólo nos darían luces sobre el número de
tomas de terrenos hasta mediados de 1972, quedando, de todas formas, a

39
Joaquín Duque y Ernesto Pastrana, “La movilización reivindicativa urbana de los sectores
populares en Chile: 1964-1972”, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Nº 4, diciembre
de 1972, (FLACSO), pp.263. Según estos autores, los datos para los años previos son los
siguientes: entre 1964 y 1966: 6 tomas; en 1967: 13 tomas; y 1968: 4 tomas.
40
El Mercurio, 1 de julio de 1971, p.17; Equipo de estudios poblacional del CIDU,
“Reivindicación urbana y lucha política: Los campamentos de pobladores en Santiago de Chile”,
EURE, Nº 6, 1972, p.58.
41
Joaquín Duque y Ernesto Pastrana, “La movilización reivindicativa urbana de los sectores
populares en Chile: 1964-1972”, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Nº 4, diciembre
de 1972, (FLACSO), pp.265.
42
Ernesto Pastrana y Monica Threlfall, Pan, techo y poder. El movimiento de pobladores en
Chile, (1970-1973), Ediciones Siap-Planteos, julio de 1974, Buenos Aires, Argentina, p.65; Joan
Garcés, El Estado y los problemas tácticos en el gobierno de Allende, siglo XXI, 1973, p.151.

28
oscuras lo ocurrido en el Gran Santiago entre mediados de 1972 y septiembre
de 1973.
¿Cómo resolver esta ausencia de fuentes? Creando bases de datos nuevas.
Para ello se debe considerar que el proceso histórico que se quiere cuantificar
fue altamente dinámico, pudiéndose utilizar la analogía de una “explosión”, por
lo que se debe buscar una “dimensión” y no un número exacto. Luego, nos
debemos preguntar por el origen de los números asociados a los pobladores:
¿quiénes los contaban? ¿En qué contexto? Las cifras relacionadas con las
tomas de terrenos y campamentos provienen de varias fuentes, por ejemplo, a)
se sabía en la época con bastante exactitud el número de pobladores
involucrados en una toma de sitio porque en ella participaban familias
organizadas, y ya encuestadas, en comités de sin casas, así al llegar la prensa
al lugar de la toma los dirigentes podían informar del número de personas
involucradas en la acción colectiva. De hecho, los partes policiales, registrados
por el funcionario de carabineros que asistía al lugar de la toma, se debieron
basar en la misma información. Pero, estas cifras muestran sólo la realidad del
primer día de la toma. Era común que en tomas de sitios los comités de sin
casas organizadores permitieran la entrada de más familias en los días y
semanas siguientes, así se conocen casos donde el número original (día uno)
aumentó en el tiempo de 1.200 a 2.500 familias (Unidad Popular, La Florida) o
de 150 a 924 (26 de Julio, Maipú). b) Una toma de sitio normalmente daba
origen a un campamento, pero no siempre esto fue así porque también ocurrió
que varias tomas de terrenos eran transformadas en un solo campamento,
como en el caso de Nueva La Habana en La Florida que nació de tres tomas, o
a la inversa que una sola toma daba origen a varios campamentos, como en el
caso del Pablo Neruda de Conchalí. 43 Así una toma de terrenos no siempre
significaba un campamento. Entonces cuando el MINVU indicaba la existencia
de 312 campamentos (según Duque y Pastrana) en Santiago a mediados de

43
Mario Garcés, Historia de la comuna de Huechuraba, Chile, ECO, 1998.

29
1971 no significaba necesariamente que habían ocurrido 312 tomas de
terreno.44 Por lo que la cantidad exacta de tomas de terrenos en estos años es
muy difícil de establecer, siendo más apropiado buscar establecer, a partir de la
construcción de nuevas bases de datos, una dimensión aproximada de la
cantidad de dichas tomas de sitios urbanos.
En síntesis, un nuevo objetivo de este estudio será establecer una “dimensión”
cuantitativa de las tomas de terrenos ocurridas en Santiago entre 1970 y
septiembre de 1973, a partir de nuevos datos más precisos y fiables, sin
pretender alcanzar un número exacto, de tal forma de poder, luego, establecer y
analizar las potencialidades y los límites revolucionarios de dicho movimiento,
sobre un conocimiento mayor del tamaño de éste.
Una opción, la que he elegido en este estudio, es la revisión, selección y
análisis de la información entregada por la prensa de la época. A pesar de no
haber podido revisar sistemáticamente “toda” la prensa de 1970 a 1973, he
creado una muestra bastante completa de 166 tomas de terrenos y
campamentos de aquellos años basándome en a) una revisión sistemática de
varios diarios, periódicos y revistas (Clarín, Última Hora, El Siglo, El Rebelde,
Chile Hoy, Mensaje, Punto Final, Puente Alto Al Día, Cóndores de Chile) de
1970 y parte de 1971, 1972, 1973 y b) una revisión sistemática de la completa
información de la prensa de la época seleccionada por el Archivo del Congreso
para los parlamentarios sobre las tomas de terrenos entre 1970 y 1973, ésta se
encuentra ordenada por meses, en carpetas que contienen los recortes de
prensa originales y su contenido es absolutamente sistemático. 45
La muestra elaborada con dicha información de prensa nos indica respecto de
estas tomas de terrenos: a) nombre b) fecha, c) ubicación, d) número de

44
Joaquín Duque y Ernesto Pastrana, “La movilización reivindicativa urbana de los sectores
populares en Chile: 1964-1972”, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Nº 4,
(FLACSO), diciembre de 1972.
45
Además he compartido innumerable cantidad de fuentes con Mario Garcés, a quien
agradezco su generosidad. Por otra parte, agradezco a las y los funcionarios del Archivo del
Congreso, Biblioteca Nacional, Salón de Investigadores, Archivo Nacional Administrativo y
MINVU por su eficiente servicio y ayuda.

30
familias y pobladores, e) partido político asociado y f) fuentes. En algunos casos
la información es parcial como se puede ver en el siguiente cuadro que muestra
las tres primeras y tres últimas tomas del ciclo 1970-1973.

Tomas de terrenos en el Gran Santiago, 1970-1973.46

Nº Nombre Fecha Ubicación Número de Partido Fuente


toma de Pobladores asociado
sitio

1 Unidad 11.01.70 La Florida 1200 familias PC El Siglo


Popular 6000 pobladores 12.01.70
2 26 de Enero 26.01.70 La Granja 575 familias MIR Punto
2875 pobladores Final
Nº98
17.02.70
3 Andrés 01.02.70 Conchalí 430 familias DC El Siglo
Donoso 2150 pobladores 02.02.70
(…)
164 Nombre 12.08.73 Las 60 familias Sin El
desconocido Barrancas 300 pobladores información Mercurio
13.08.73
165 Oscar 01.09.73 La Granja 2.000 familias UP El Siglo
Balboa 10.000 03.09.73
pobladores
166 Arturo Araya 01.09.73 Las 49 familias Sin La Prensa
Barrancas 240 pobladores información 02.09.73

Además de esta muestra basada en la información de prensa, se ha elaborado


una segunda fuente de datos creada con información inédita: En una
investigación anterior (2005-2007) centrada en los pobladores del Campamento
46
El cuadro completo ha sido anexado al final de este estudio, ver: Anexo 1.

31
Nueva La Habana,47 entrevisté varias veces a René Urbina, quien fuera director
del Departamento de Planificación Urbana y Regional de la Universidad de
Chile entre 1970 y 1973. Juntos ordenamos y revisamos sus antiguos
documentos entre los cuales descubrimos varios textos y planos inéditos
referidos a pobladores de Santiago y Nueva La Habana, fue así como
encontramos: a) el “Plano de campamentos en Santiago a mediados de 1971”,
que indica con toda precisión el nombre, la cantidad y localización de los
campamentos de Santiago en dicha fecha, b) el plano de la “Distribución
espacial de los Cordones Industriales y de los asentamientos no controlados
(campamentos), 1973”, que entrega similar información, c) el “Plano catastral de
Nueva Habana”, y d) el plano de la “Población 26 de Julio”, además de una
veintena de planos referidos a Nueva La Habana y Santiago. 48
Estos planos han sido digitalizados y su información incorporada al Sistema de
Información Georeferencial (SIG), que ha permitido un análisis detallado de su
información.49
Incorporando estas nuevas fuentes al análisis histórico, se ha podido establecer
una “dimensión” cuantitativa de la explosiva ocurrencia de tomas de terrenos
protagonizadas por los pobladores en el Gran Santiago entre 1970 y septiembre
de 1973.
Según el “Plano de campamentos en Santiago a mediados de 1971”, el número
de campamentos existentes era de 338. Lo que no significa, como hemos visto,
que hayan existido 338 tomas de sitios entre 1970 y junio de 1971 pues esta
cifra incluye las 58 tomas exitosas de 1964-1969 e incluso a campamentos que
datan de la década de 1930. Cuando el MINVU o la Universidad de Chile
contabilizaban a los campamentos lo hacían con el objetivo de resolver el

47
Boris Cofré Schmeisser, Campamento Nueva La Habana, El MIR y El Movimiento de
Pobladores, 1970-1973, Escaparate, 2007.
48
Agradezco a René Urbina por las entrevistas, documentos y confianza.
49
Agradezco al Centro de Estudios Críticos Urbanos de la Universidad de Chile por su trabajo y
apoyo.

32
problema del déficit habitacional, es decir, no distinguían entre tomas de 1930,
1964 o 1971.
Así a los 338 campamentos que indica dicho plano se deben restar, con toda
seguridad, los campamentos que datan de entre 1930 y 1964, es decir, 4;
Areneros de Maipo (San Bernardo), El Ejemplo, El Esfuerzo y Villa Trabajo (Las
Condes), y los que se originaron entre 1964 y 1969, o sea, 58, es decir, 62 en
total. De este modo, habrían existido, según esta fuente, unas 276 tomas de
sitios exitosas en el Gran Santiago entre 1970 y junio de 1971.
Si sumamos a estas 276 tomas (indicadas por el Plano a mediados de 1971) las
68 que ocurrieron luego de junio de 1971 y fueron registradas por la prensa, se
puede afirmar con toda seguridad que entre 1970 y septiembre de 1973 se
registraron en Santiago, “al menos”, 344 tomas exitosas de terrenos urbanos, y
que existieron, al menos, 402 campamentos en la capital originados en tomas
de entre 1964 y 1973.50
El plano de 1973 indica la existencia de 388 campamentos en el Santiago de
aquel año, cifra inferior a los 402 que sabemos debieron existir. ¿Qué ocurrió?
Primero, en 1973 muchos campamentos se habían urbanizado por lo que
pudieron dejar de ser contabilizados. Segundo, el gobierno desde 1971 había
iniciado la construcción de una inédita cantidad (83.000 unidades) de
poblaciones populares por lo que otro número, no muy alto, de campamentos
se transformaron en poblaciones (obras terminadas) durante el gobierno de
Allende.
En resumen, sabemos a ciencia cierta que en Santiago entre 1964 y 1973 se
produjeron 402 tomas exitosas y de ellas 344 ocurrieron de forma explosiva
entre 1970 y septiembre de 1973. Estas tomas dieron origen a un número
indeterminado, pero similar, de campamentos, que producto de la construcción
de viviendas definitivas y otros factores, llegaron a ser 388 en 1973. 51
50
De este total el gobierno atendió 288 campamentos, a través de la “operación invierno”, al
iniciarse las lluvias en mayo de 1971, ver: Noticias de Última Hora, 27 de mayo de 1971, p.7
51
Entre septiembre de 1971 y mayo de 1972, Duque y Pastrana habrían registrado 88 tomas de
sitios en Santiago. Ver Duque y Pastrana, op.cit., p.266. Para Chile Joan Garcés ubica la cifra

33
Estas cifras nos acercan a una dimensión del tamaño del movimiento de
pobladores de Santiago de la época originado en las tomas de sitios urbanos
(1970-1973), al que debemos incorporar los campamentos surgidos antes de
1970 porque, como veremos más adelante, también formaron parte activa de
dicho proceso histórico.
Establecida la dimensión de tomas de terrenos ocurridas en Santiago entre
1970 y 1973, (unas 344) y el número de campamentos existentes entre dichos
años (388) buscaremos determinar la cantidad de familias y pobladores que
protagonizaron dichas acciones colectivas y/o que habitaron en los
campamentos.

Toma de terreno asociada al MIR, Lo Valledor, Santiago. 13 de febrero de 1972


(La Prensa, 14 de febrero de 1972, p.1)

1.2. Número de familias y pobladores protagonistas de las tomas de sitios.

El Equipo de estudios poblacionales del CIDU, citaba, con algo de cautela,


información de la Oficina de Pobladores y de la Operación Invierno, ambas del
MINVU, en donde se señalaba que el número de familias que habitaban en
campamentos en Santiago era de 57.000 mil en abril de 1971. 52 Un mes
después, según Duque y Pastrana, el MINVU registraba 54.710 familias en 312
campamentos,53 y, según El Mercurio, el Programa Habitacional de Emergencia
del gobierno ubicaba la cifra en 60.000 familias, 54 es decir, hacia mediados de
1971 el número de familias que habrían habitado en los campamentos era de

de tomas de terrenos en 560 durante 1971 y 148 entre enero y mayo de 1972. ver Joan Garcés,
op.cit., p.151. Armando de Ramón indica que el Programa de Erradicación de 1979 contabilizó
340 campamentos en Santiago en dicho año. En Santiago de Chile, p.254.
52
Equipo de estudios poblacional del CIDU, “Reivindicación urbana y lucha política: Los
campamentos de pobladores en Santiago de Chile”, EURE, Nº 6, 1972, p.58.
53
Joaquín Duque y Ernesto Pastrana, “La movilización reivindicativa urbana de los sectores
populares en Chile: 1964-1972”, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Nº 4, diciembre
de 1972, (FLACSO), pp.265.
54
El Mercurio, 23 de mayo de 1971, p.1.

34
entre 54 y 60 mil. Un año después, en mayo de 1972, la Dirección de
planificación urbana del MINVU realizó un censo de pobladores, en 275
campamentos de 18 comunas urbanas del Gran Santiago, en la cual se
registraron 83.000 familias. Cifra confirmada por un estudio de la CORVI, de
septiembre de 1972, que ubicaba la cantidad en 85.000. Finalmente,
CORHABIT, en julio de 1973, en el contexto de la “operación invierno”, elevó la
cantidad a 117.000 familias.55
En resumen, estas fuentes indican que a mediados de 1971 las familias habrían
sido unas 57.000, a mediados de 1972, unas 83.000 y en julio de 1973, unas
117.000.

La prensa indicaba y corregía en el tiempo el número de familias que habitaban


en cada campamento. De los 166 campamentos registrados por dicha prensa
en Santiago entre 1970 y 1973, en 32 no se informa del número de familias, por
lo que la muestra real es de 134 campamentos. La muestra es fiable porque
incorpora la evolución que van teniendo estos campamentos en el tiempo y
porque incluye a los más numerosos, que aparecen por esta condición en una
lista de un estudio de la época.56
55
Ignacio San Martín, “Las tres vías en la historia del ‘Campamento chileno’. Informe de
investigación académica del primer semestre 1973”. Depto. Urbanismo y vivienda. P. U. C. de
Chile.
56
Equipo de estudios poblacional del CIDU, “Reivindicación urbana y lucha política: Los
campamentos de pobladores en Santiago de Chile”, EURE, Nº 6, 1972, p.80. Entre los más
numerosos estaban Unidad Popular de la Florida con 2.500 familias, Venceremos de La
Cisterna con 2.000 familias, Che Guevara de Las Barrancas con 1.200 familias, Puro Chile de
Las Barrancas con 2.000, Nueva La Habana de La Florida con 1.600 familias, entre varias otras.

35
En nuestra muestra de 134 campamentos registrados por la prensa, entre 1970
y 1973, habitaban 58.014 familias, es decir, unos 290.070 pobladores. 57 Si
calculamos el promedio de habitantes por campamento, sabemos que en cada
toma debieron vivir 432 familias, unos 2.160 pobladores. Con esta información
podemos incluir, de forma estimativa, los 32 campamentos que la prensa indicó
de sus existencias pero no de la cantidad de sus habitantes. Así se puede
estimar inicialmente que el número de familias que habitó en los 166
campamentos originados de tomas entre 1970 y 1973, debió ser de 71.838,
unos 359.190 pobladores.
Sin embargo, al observar con mayor detalle la composición numérica de cada
campamento, de la muestra de 134, podemos advertir que cerca del 80%, es
decir la gran mayoría, estaban compuestos por entre 12 y 500 familias, mientras
que un 12% por entre 501 y 1.500 familias, y sólo un 7% por entre 1.500 y
3.000 familias.
Así, si estimamos que el promedio de familias fue 250 y no 432, que
inicialmente habíamos supuesto, podemos deducir que habrían habitado en los
344 campamentos (surgidos entre 1970-1973) unas 86.000 familias, es decir,
unos 430 mil pobladores. Cifra que se eleva a 100.500 familias si consideramos
los 402 campamentos que sabemos se originaron entre 1964 y 1973. Así la
diferencia con los números oficiales es de apenas 16.500 familias.
En resumen, según fuentes oficiales en el Gran Santiago de 1973 habrían
habitado unas 117 mil familias en campamentos, (originados desde 1930, pero
principalmente entre 1964 y 1973), de las cuales, según mis registros basados
en informaciones de prensa, 86 mil habrían protagonizado tomas de sitios entre
1970 y 1973, es decir, cerca del 80% del total. Así sabemos que de los 585 mil
pobladores que habitaron en campamentos de Santiago en 1973, 430 mil
habrían participado en tomas de terrenos.

57
Según los resultados de los censos en Chile, el promedio de individuos por familia era de 5 en
la época.

36
Según el Censo de Población y Vivienda de 1970 en el Gran Santiago
habitaban 3.230.790 de personas, de las cuales 2.272.826 residían en zonas
urbanas de la capital. Así los más de 500 mil pobladores que habitaron en
campamentos hacía 1973 equivalían a casi el 20% del total y a cerca del 25%
de la población urbana de Santiago.58

1.3. Localización espacial de las tomas de terrenos en el Gran Santiago.

Conocemos de forma certera la dimensión cuantitativa del movimiento de


pobladores asociado a las tomas de sitos urbanos en el Gran Santiago entre
1970 y 1973. Pero aún nos falta establecer una cuestión central para este
estudio: ¿en qué áreas de la ciudad se localizaron estos campamentos? Si
aceptamos la idea común de que éstos estuvieron en la periferia popular de
Santiago, en sitios de bajo valor, a las orillas de los ríos y canales, tal vez la
pregunta no sea significativa, no obstante, sabemos que, de forma inédita en la
historia, los pobladores, que protagonizaron de forma explosiva cientos de
tomas de sitios, entre 1970 y 1973, se ubicaron indiscriminadamente en toda la
ciudad sin respetar la planificación estatal (planos reguladores) ni el calculo
empresarial (valor de la renta de la tierra) generando un descontrol, nunca
antes visto, en el orden desigual y segregado de la capital, es decir, el germen
de una revolución urbana que alteró las relaciones de clase en la principal
ciudad del país.
Según el plano de “Localización de campamentos en Santiago a mediados de
1971” los campamentos se ubicaron de la siguiente forma: 43 en el sector
oriente, residencia predominante de la clase alta (Las Condes, Vitacura,
Providencia y La Reina), 35 en el sector sur-oriente, residencia principalmente
de la clase media y popular (Ñuñoa y La Florida), 141 en la zona sur, residencia
básicamente de clase popular (Puente Alto, San Miguel, La Granja y San
Bernardo), 82 en el área poniente de gran concentración popular (Quilicura,

58
Instituto Nacional de Estadística, XIV Censo de Población y III Vivienda de 1970.

37
Renca, Las Barrancas, Maipú y Quinta Normal) y 37 en la zona norte, también
popular (Conchalí).
Es decir, existían 78 campamentos ubicados en una zona que alteraba “en los
hechos” el orden segregador y clasista de la principal ciudad del país, vale
decir, cerca de un cuarto del total de los campamentos de 1971 se encontraban
en barrios de ingresos medios y altos.
Según los registros de la prensa, las tomas posteriores a junio de 1971 se
ubicaron de la siguiente forma: zona norte: 20, zona poniente: 23, zona sur: 14
y zona oriente: 20. Es decir, según esta segunda fuente, los campamentos en la
zona sur-oriente y oriente (área sensible desde la perspectiva de las relaciones
de clase para ubicar campamentos) alcanzaron un cuarto del total.
El Plano de 1973 muestra unos 60 campamentos en dicha “área sensible”, es
decir, baja las cifras a cerca de un quinto del total (388 campamentos).
Así, según dichas fuentes, entre un cuarto (1971) y un quinto (1973) de los
campamentos se localizaron en la zona de residencia de las clases medias y
altas de la capital, generando con ello condiciones objetivas para una alteración
significativa en la relaciones de clases en el Gran Santiago. 59
Finalmente, se puede argumentar que dicha alteración “en los hechos” del
orden social urbano capitalino, afectó realmente a las clases sociales
santiaguinas, recordando las erradicaciones de estos campamentos del “barrio
alto” hacia las otras áreas de la ciudad bajo el régimen militar, porque en su
gran mayoría fueron expulsados de Las Condes, La Reina, Ñuñoa y
Providencia hacia La Graja, La Pintana, Puente Alto y otras comunas populares
evidenciando el carácter clasista de la segregación santiaguina, y evidenciando
que la construcción del actual orden social en Chile ha sido realizada como
negación de lo ocurrido en el Chile de la UP.

59
El hecho de que haya disminuido de un cuarto a un quinto es evidencia de la activa oposición
los vecinos y las autoridades del sector oriente ante las tomas de terrenos de pobladores
asociados a la izquierda, como se verá más adelante en este estudio.

38
Para graficar ambos procesos, (tanto la “explosión” de tomas de terrenos en
Santiago a comienzo de los 70 y la alteración que generó en el orden social
urbano, como las erradicaciones de estos campamentos a mediados de los 80 y
la restauración del orden segregado y clasista que reimpusieron) he
incorporado los siguientes planos de Santiago, que indican, primero:
localización de campamentos hacia mediados de 1971, y segundo, la ubicación
de dichos campamentos en 1986 luego de sus erradicaciones del “barrio alto”.

39
Plano de localización de campamentos de Santiago a mediados de 1971.

(MINVU y DEPUR de la Universidad de Chile).

40
Plano de localización de poblaciones de erradicación, radicación y sitios semi
urbanizados, Santiago, junio de 1985.

(Lorena Torres, “Movilidad espacial intraurbana de los pobladores del área


metropolitana de Santiago, 1988”, Memoria para optar al titulo de Geógrafo, P.
Universidad Católica de Chile, noviembre de 1991, p. 42).

41
Si a esto sumamos que los dirigentes de muchas de estas tomas de sitios en el
barrio alto eran militantes del PS y MIR y que la acción colectiva de estos
pobladores tendió a enmarcarse en la conflictividad política y de clases,
tenemos como resultado una situación material y subjetiva tendiente a la
agudización de la lucha de clases, como se mostrará más adelante.

1.4. Partidos políticos asociados a los pobladores en las tomas de sitios,


en el Gran Santiago. 1970-1973.

¿Qué partidos políticos estuvieron asociados a las tomas de sitios, en qué


forma y proporción, y cómo se concretó en los hechos dicha asociación?
La única asociación indirecta entre sectores del Partido Nacional y pobladores
registrada en la prensa fue un caso muy particular donde habitantes de la
población René Schneider entraron en conflicto con el gobierno de la UP
porque éste quiso relocalizarlos, en dicho conflicto dirigentes DC lideraron las
movilizaciones y permitieron que sectores de derecha se vincularan con estos
pobladores movilizados.60 Sin embargo, las políticas de la derecha iban en
sentido contrario, los pobladores eran vistos en el mejor de los casos, como un
sector sobre el cual se debía actuar resolviendo sus necesidades de vivienda,
para evitar su movilización,61 y en el peor, como masas manipuladas por los
comunistas que debían ser desmovilizadas, de cualquier forma, con urgencia. 62
Fueron los partidos de centro e izquierda los que se vincularon con los
pobladores de la época.

60
Tribuna, 10, 15 y 17 de abril de 1971.
61
Verónica Valdivia, Nacionales y gremialistas, el “parto” de la nueva derecha política chilena,
1964-1973, Ediciones LOM, 2008, p.242.
62
El Mercurio, 31 de marzo de 1970, p.3.

42
El Equipo de estudios poblacionales del CIDU conceptualizó las relaciones
entre pobladores y partidos a partir de 5 tácticas políticas observables. 63 Una de
éstas fue asistencialista, es decir, basada en la teoría de la marginalidad
observó a los pobladores como agentes pasivos e incapaces que debían ser
atendidos por el Estado, y cuya participación debía ser institucional y realizarse
a través del apoyo electoral a la DC, (entre 1964 y 1970). Una vez que dicho
partido se convirtió en oposición política (desde el 4 de septiembre de 1970)
fomentó la movilización reivindicativa de los pobladores en contra del nuevo
gobierno apoyando tomas de terrenos y viviendas en construcción.
Otra táctica política similar fue desarrollada por el PC, partido que se relacionó
con los sin casas, desde la oposición entre 1964 y 1970, como mediador entre
el Estado y los pobladores, estimulando las movilizaciones de éstos para
presionar y acelerar la solución habitacional desde el gobierno, buscando con
ello capitalizar adhesión electoral entre los pobladores, que para el PC eran
obreros sin casas. Una vez que los comunistas se transformaron en gobierno
desincentivaron las movilizaciones, entre ellas las tomas de terrenos, y se
centraron en resolver desde el Estado el déficit habitacional.
Una tercera táctica buscó vincular las reivindicaciones de los pobladores, a
través de la movilización permanente, con la profundización de la lucha de
clases, para ello estimularon las tomas de terrenos, principalmente desde 1970
a 1973, la articulación entre el movimiento de pobladores y el movimiento
obrero bajo una conducción política revolucionaria. Sectores “radicales” del PS
y el MIR fueron los partidos que se asociaron de esta forma con los pobladores.
Otra táctica vinculó elementos de varias políticas, es decir, el partido operó
como mediador entre el Estado y los pobladores, buscó movilizarlos con el

63
Equipo de estudios poblacional del CIDU, “Reivindicación urbana y lucha política: Los
campamentos de pobladores en Santiago de Chile”, EURE, Nº 6, 1972, pp.69-74.

43
objetivo de acelerar las soluciones habitacionales y conseguir adhesión
electoral (tipo DC o PC), pero también fomentó la agudización de los conflictos
políticos y de clases (tipo MIR), con la particularidad de que quien lideraba el
proceso era un caudillo, esta fue la principal forma de asociarse con los
pobladores del Partido Socialista.
Finalmente, existió una versión asistencialista desde dentro de la UP, es decir,
organización paternalista desde el Estado sobre los pobladores desmovilizados,
el Partido Radical se puede vincular a estos empeños políticos. 64
Es necesario aclarar que cada línea política es una orientación general que no
se reproducía mecánicamente entre los pobladores, así dos campamentos que
tenían un mismo partido en su dirección generaban realidades muy distintas, o
un mismo partido implementaba de formas diversas su política dependiendo de
los casos. Existieron muchos campamentos en que la dirección fue compartida
por distintos partidos y la principal fuerza fue variando en el tiempo. Siempre el
resultado concreto dependía tanto de la influencia partidista como de la de los
pobladores, por eso el concepto acuñado en este estudio para referirse a dicha
relación es “asociación”. Contrario a lo que comúnmente se supone, en este
estudio se ha constatado una relación más cercana al equilibrio entre los
pobladores y los militantes de partidos que a la dirección (o manipulación)
absoluta de alguna de las partes, entre otras razones porque muchos de los
dirigentes tenían la doble condición de poblador y militante.
Basados en los citados estudios sabemos que los partidos de centro (P.
Radical, P. Demócrata Cristiano) e izquierda (P. Comunista, P. Socialista, MIR)
se asociaron a los pobladores de Santiago con distintas tácticas y objetivos,
teniendo todos en común que apoyaron y legitimaron las luchas colectivas de
los sin casas.
64
Ernesto Pastrana y Mónica Threlfall, conceptualizaron estas tácticas políticas agrupándolas
en sólo tres “asistencialistas” (DC y sectores de la UP), “participacionistas” (UP) y “político y
organizativo movilizador” (sectores UP y MIR). Ver: Ernesto Pastrana y Mónica Threlfall, Pan,
techo y poder. El movimiento de pobladores en Chile, (1970-1973), Ediciones Siap-Planteos,
Argentina, 1974, pp. 66-74; Elementos teóricos para la interpretación de los procesos
organizativo-políticos poblacionales. ELAS-FLACSO, Santiago, diciembre de 1971.

44
Entre 1964 y 1970 el PDC, desde el Estado, habría sido el partido con mayor
influencia entre los pobladores, influencia que el PC habría disputado con
relativo éxito, sobre todo de 1967 en adelante, momento en el cual apoyó una
serie de tomas de sitios. Una vez instalado el gobierno de la UP, el PC habría
ampliado su influencia entre los pobladores, pero ahora desde su nueva
posición estatal. Finalmente, habrían sido el PS y el MIR los que se habrían
asociado al movimiento de tomas de terrenos entre 1971 y 1973.
Lo que aún no sabemos, a ciencia cierta, es en qué proporción se vincularon
estos partidos a los pobladores que protagonizaron tomas de sitios entre 1970 y
septiembre de 1973.
Según mi muestra de 166 casos, los partidos aparecen asociados a 80 tomas
de terrenos urbanos, es decir, a casi el 50% del total de la muestra, que en
número absoluto significó 40.774 familias. No se debe olvidar que el número
total (o al menos demostrable) de tomas de terrenos en el ciclo 1970-1973 fue
de 344. Si se pudieran proyectar las cifras los partidos de centro e izquierda
habrían estado asociados a unas 170 tomas de sitios.
En dicha muestra la DC ocupa el primer lugar de influencia sobre los
pobladores, con 13 mil familias asociadas, sin embargo, esta información debe
ser matizada porque más de la mitad de éstas no participaron en tomas de
sitios sino en “operaciones sitios” asociadas a tomas de terrenos (sectores de
La Bandera y Lo Hermida) y más del 90% de estos pobladores participaron en
acciones colectivas sólo en 1970, por lo que muchos de ellos, como se
mostrará más adelante, cambiaron su adhesión hacia partidos de izquierda
entre 1971 y 1973.

45
Tomas de terrenos de pobladores asociados a la DC, en Santiago, 1970-1973.

Número Nombre Fecha de toma o Ubicación Número de


campamento erradicación familias
1. Andrés Donoso 01.02.70 Conchalí 430
2. Lo Franco 05.03.70 Conchalí 100
3. Lo Hermida/ 04.05.70 Ñuñoa 1200
Erradicación
4. La Bandera/ 19.05.70 La Granja 6000
Erradicación
5. Las Acacias 03.08.70 La Cisterna 2.500
6. Santa Corina 22.08.70 Las Barrancas 1.350
7. Nombre 22.08.70 Conchalí 1.350
desconocido
8. Tomic 70 15.10.70 Conchalí 50
9. Nombre 20.04.73 Cerro Navia. 20
desconocido

Total 13.000

El partido que seguiría en influencia es el comunista, con 11.900 familias, todas


participantes en tomas de terrenos en 1970, no obstante, este partido tuvo una
representación mayor. Si se incorporan al calculo, las familias pobladoras de las
tomas de sitios ocurridas entre 1967 y 1969 asociadas al PC se deben sumar
unas 4.248 familias, lo que suma un total de 16.148 familias ¿Corresponde
hacer esto? Sí. Las tomas previas a 1970 asociadas al PC fueron parte del
movimiento de pobladores de este ciclo, entre ellas están Herminda de la
Victoria (1967), Violeta Parra (1968), 1 de Mayo (1969), Pablo Neruda (1969) y
Unión Progreso (1969) todas participantes en las movilizaciones de 1970 a
1973.65

65
No han sido indicadas inicialmente porque no fuero parte del ciclo explosivo de tomas
originado en 1970.

46
Tomas de terrenos de pobladores asociados al PC, en Santiago, 1967-1969.

Número Nombre Fecha de toma Ubicación Número de


campamento o erradicación familias

1. Herminda de La 16.03.67 Las Barrancas 648


Victoria
2. Violeta Parra 07.02.68 Las Barrancas 1000

3. 1 de Mayo 01.05.69 Renca 1600

4. Pablo Neruda 26.10.69 Conchalí 1000


5. Unión Progreso 1969 Puente Alto Número
desconocido

Total 4.248 familias

Tomas de terrenos de pobladores asociados al PC, en Santiago, 1970-1973.

Número Nombre Fecha de toma o Ubicación Número de


campamento erradicación familias

1. Unidad Popular 11.01.70 La Florida 2.500


2. Venceremos 03.08.70 La Cisterna 2.000
3. Lo Hermida/ Áreas ¿?.08.70 Ñuñoa 2.000
Verdes
4. Nombre 19.08.70 La Florida 300
desconocido
5. Pablo 21.08.70 Conchalí 600
Neruda/Retoma de
sitio
6. Puro Chile 25.08.70 Las Barrancas 2.000
7. Patria Nueva ¿?.08.70 Las Barrancas 330
8. Bernardo O’Higgins 30.08.70 Las Barrancas 1800
9. Maria Elena Sur 31.08.70 Puente Alto 190
10. Santiago Pino ¿?.09.70 Las Barrancas 60
11. Blanca Vergara 10.09.70 Renca 120

Total 11.900
familias

Por su parte el PS aparece asociado, al menos, a 10.488 familias que


protagonizaron 45 tomas de terrenos entre 1970 y 1973, de ellas en 9 casos se

47
desconoce el número de participantes, por lo que la cifra debe corregirse al
alza. Otro elemento importante a destacar, en relación con el PS, es que
mientras la DC y el PC dejaron de asociarse a tomas de terrenos entre 1971 y
1973, este partido lo hizo de forma decidida ocupando el espacio dejado por
ambos.

Tomas de terrenos de pobladores asociados al PS, en Santiago, 1970-1973.

Número Nombre Fecha de toma o Ubicación Número de


campamento erradicación familias

1. Tito Palestro 09.03.70 San Miguel 114


2. Che Guevara 24.08.70 Las 1.200
Barrancas
3. Última Hora 30.08.70 Conchalí 900
4. Nueva Maria ¿?.08.70 Puente Alto 190
Elena
5. Cauquenes 04.09.70 Las 150
Barrancas
6. 3 de la Victoria 05.10.70 Maipú 180
7. René Schneider ¿?.10.70. San Miguel 60
El Pinar
8. Liberación ¿?.¿?.70 Maipú 52
(promediados)
9. Los Unidos ¿?.¿?.70 Maipú 52
(promediados)
10. Esperanza ¿?.¿?.70 Maipú 52
(promediados)
11. 23 de Agosto 23.08.70? Maipú 52
(promediados)
12. Los Libertadores ¿?.¿?.70 Maipú 52
(promediados)
13. 4 de Noviembre ¿?.¿?.70 Maipú 52
(promediados)
14. Lulo Pinochet /Lo ¿?.09.70 Ñuñoa 600
Hermida
15. Allegados de La 13.02.71 San 48
Portada Bernardo
16. La Selva 14.01.71 San 200
Bernardo
17. Las Palmeras ¿?.02.71 San 58
Bernardo

48
18. Villa San Andrés ¿?.02.71 San 178
Origen 1964 Bernardo
reorganizada en UP
19. Palestino ¿?.06.71 San Miguel 70
(promediados)
20. Modelito ¿?.06.71 San Miguel 70
(promediados)
21. Luis Cabeza ¿?.06.71 San Miguel 70
(promediados)
22. Mercedes Araya ¿?.06.71 San Miguel 70
(promediados)
23. Gilberto Bustos ¿?.06.71 San Miguel 70
(promediados)
24. Puro Chile/ 25.04.71 Puente Alto 500
Erradicación
25. 7 canchas ¿?.¿?.71 Ñuñoa 350
Origen 1964
reorganizada en UP
26. Camilo Torres ¿?.¿?.71 La Reina 37
27. Ignacio Lagno Invierno 1971 Santiago 25
Centro
28. Rene Schneider ¿?.08.71 La Florida 130
29. Nombre 08.08.71 Maipú 23
desconocido
30. Nombre 12.09.71 Maipú 60
desconocido
31. Nombre ¿?.12.71 La Florida 500
desconocido
32. Nombre 18.12.71 Conchalí 30
desconocido
33. Ministro Obrero ¿?.0172 Estación 81
Central
34. Fidel Ernesto 09.05.72 Las Condes 700
35. 20 de Mayo 20.05.72 Conchalí 120
36. Nombre 26.07.72 Quinta 25
desconocido Normal
37. Nombre 23.11.72 La Cisterna 30
desconocido
38. 4 de septiembre ¿?.¿?.72 Las Condes 80
39. Ñancahuazu ¿?.¿?.72 Las Condes 480
40. Playa Girón ¿?.04.73 Las 400

49
Barrancas
41. Nueva Maria 02.07.73 Puente Alto 67
Elena /(Re-toma)
42. Carlos Prat 06.07.73 Ñuñoa 220
43. Nombre 11.08.73 Las 90
desconocido Barrancas
44. Nombre 12.08.73 Maipú 20
desconocido
45. Oscar Balboa 01.09.73 La Granja 2.000

Total 10.488
familias66

Finalmente el MIR, que los estudios lo ubicaban muy lejos de los demás
partidos en influencia, a parece asociado a 5.386 familias que participaron en
15 tomas de sitios entre 1970 y 1973, de las cuales en un caso se desconoce el
número de participantes. Si bien su influencia es menor a los demás partidos
políticos, estos datos indican que fue mayor de lo que hasta ahora se suponía. 67

Tomas de terrenos de pobladores asociados al MIR, en Santiago, 1970-1973.

Número Nombre Fecha de toma o Ubicación Número de


campamento erradicación familias

1. 26 de Enero 26.01.70 La Granja 575


2. Ranquil 07.07.70 La Granja 1200
3. La Unión 07.07.70 La Granja 600
4. 26 de Julio 26.07.70 Cerrillos 924
5. Elmo Catalán 26.07.70 Ñuñoa 362
6. Rigoberto Zamora ¿?.08.70 (Esc. 340
Veterinaria de
U. de Chile)
7. Magaly Honorato 23.08.70 San Miguel 325

66
En el caso de las tomas de Maipú, numeradas del 8 al 13, que se indican con “52
(promedios)”, la fuentes señalaba que el número de familias que componían el total de esas
tomas que estaban agrupadas por su cercanía, era de 312, de igual forma, con las tomas de
San Miguel numeradas entre el 19 y 23, la fuente original indicaba que las familias sumaban
350. Por eso el número se dividió en partes iguales para integrar dicha información al cuadro.
67
Ver Hugo Cancino, Chile. La problemática del poder popular en el proceso de la vía chilena al
socialismo, 1970-1973. Dinamarca, 1988, p.347.; Vicente Espinoza, “Historia social de la acción
colectiva urbana: Los pobladores de Santiago, 1957-1987”, Revista EURE, 1998, vol.24, N° 72,
p.71-84.

50
8. Nombre 22.05.71 Renca 30
desconocido
9. Nombre 13.02.72 PAC 100
desconocido
10. Moisés Huentelaf 10.03.72 La Granja 180
11. Luciano Cruz ¿?.05.72 Las Condes 150
12. Vietnam Heroico 14.05.72 Ñuñoa 300
(Lo Hermida)
13. Nombre 30.05.72 Las Condes/ Lo 80
desconocido Barnechea
14. Casa o muerte 29.09.72 La Florida 100
15. Lenin 14.03.73 Renca 120

Total 5.386
familias

Ahora observaremos brevemente cómo se materializaban dichas asociaciones


entre partidos y pobladores en las tomas de terrenos, a partir de cuatro casos
concretos: 1) campamento Unidad Popular asociado al PC, 2) campamento 26
de Enero asociado al MIR, 3) campamento Che Guevara asociado al PS y 4)
campamento Santa Corina asociado a la DC.
La explosión de tomas de terrenos en el Gran Santiago se inició el 11 de enero
de 1970 en La Florida. Más de 2.000 familias sin casas, de la comuna de
Ñuñoa, se habían organizado en 11 comités y éstos, a su vez, eran parte del
Comando de familias inestables y sin casa, asociado al PC de dicha comuna.
Los pobladores de los comités Las Brisas, San Luis de Macul, Escuela Agrícola,
Chacarillas, Santa Julia, Villa Macul y Unión hace la Fuerza, unas 1.200
familias, decidieron tomarse los sitios ubicados entre los caminos
Departamental y La Florida, de propiedad de la sucesión Chacón Zamora. Así,
ese día de enero de 1970:

A las once y cuarto de la mañana ya las familias con evidente


nerviosismo trataban de parar algunos palos y ramas para protegerse
del implacable sol. Las banderas chilenas al viento daban un aire alegre
al improvisado campamento.

51
Fue en esos momentos cuando llegó hasta el lugar un bus del Grupo
Móvil de Carabineros apostándose a la entrada del potrero en el
polvoriento camino Departamental. Del vehiculo bajó un fuerte
destacamento de efectivos policiales portando fusiles, lanza bombas de
gas, lumas, cascos y los llamativos escudos tipo gladiador. De
inmediato cercaron el extenso terreno.
Cuando todo hacía presagiar que procedería un desalojo intervinieron
los diputados Luis Figueroa, presidente de la CUT y Orlando Millas para
explicar la situación de los pobladores a los jefes policiales.
Después de parlamentar con el mayor de carabineros, los diputados del
PC continuaron juntos a las familias… De las conversaciones surgió el
acuerdo de que las familias continuaran en los sitios tomados hasta que
se les solucione el problema.68

En este caso se puede confirmar el modelo antes señalado donde el partido


comunista se transformaba en representante de los pobladores y mediador
entre éstos y el Estado. Esta acción conjunta permitió consolidar la toma de sitio
y transformarla en un campamento que iniciaría nuevas luchas (por
equipamiento urbano) y adheriría electoralmente al PC.
Sólo 11 días después de esta toma, el 22 de enero sería protagonizada la
segunda toma de sitio del ciclo 1970-1973. Esta vez la línea política
materializada sería la del MIR, partido que carecía de parlamentarios que
pudieran mediar institucionalmente y que, por el contrario, buscaba vincular la
lucha de los pobladores con la lucha revolucionaria y armada por el socialismo.
Así dentro del mismo proceso histórico los acontecimientos fueron distintos: tres
días después de dicha toma Carabineros desalojó violentamente a los
pobladores, los que al día siguiente, el 26 de enero, se tomaron nuevamente los
terrenos produciéndose un violento enfrentamiento con las fuerzas policiales, en
el lugar estuvo presente el diputado socialista Mario Palestro, él que fue
detenido por Carabineros. Finalmente el conflicto terminó con un triunfo para los
68
El Siglo, 12 de enero de 1970, pp.1 y 5.

52
pobladores que se quedaron en los terrenos ocupados. 69 Posteriormente, el
MIR haría pública la entrega de ayuda en medicamentos y mercaderías a los
pobladores del campamento 26 de Enero informando que el origen del dinero
utilizado para las compras provenía de un asalto que habían realizado al Banco
Nacional del Trabajo,70 buscando vincular, de este modo, las luchas de los
pobladores con la lucha armada por el socialismo.
Cuando ya se habían producido una veintena de tomas de terrenos en la
capital, el 24 de agosto de 1970, en la chacra Santa Anita, a la altura 5 mil de
San Pablo, comuna de Las Barrancas, una 1.200 familias asociadas al Partido
Socialista:

Procedieron a levantar carpas, rucas y chozas con todos los materiales


que pillaron a su alcance. La nueva población fue bautizada con el
nombre del revolucionario latinoamericano Ernesto Che Guevara.
Luego de consumada la acción llegó hasta el lugar la diputada
socialista Laura Allende.
La parlamentaria manifestó que haría las gestiones correspondientes
ante las autoridades de la CORVI, para solicitar que los terrenos fueron
entregados a sus ocupantes.
Por su parte, los pobladores dijeron que no se moverían de ahí, en
caso que la CORVI no acoja sus peticiones.
Imitando la organización de los campamentos que controla la Jefatura
Provincial Revolucionaria (MIR) los pobladores se organizaron
rápidamente en comandos de vigilancia para evitar cualquier
atropello.71

69
Punto Final, Nº 98, 17 de febrero de 1970, pp.30-31; El Siglo, 27 de enero de 1970, pp.1 y 6.
70
Clarín, 2 de marzo de 1970, p.3.
71
Clarín, 25 de agosto de 1970, p.25.
Así la política del PS, que combinada la mediación institucional (tipo PC) con la
radicalización social (tipo MIR), se concretaba bajo el liderazgo de uno o varios
caudillos que eran parte de algunas de las corrientes internas del partido.
Respecto de los pobladores asociados puramente al PDC, según los registros
de prensa de la época, se puede advertir que se habrían centrado solamente en
alcanzar sus reivindicaciones habitacionales esperando la asistencia del Estado
gestionada por sus dirigentes. Así, por ejemplo, se puede observar al
Campamento Santa Corina, nacido de una toma de terrenos el 22 de agosto de
1970 y ubicado a la altura del cinco mil de avenida San Pablo en la comuna de
Las Barrancas. A sólo tres días de la toma se publicaba que, estos pobladores
asociados al partido de gobierno ya habían alcanzado la asignación de sus
sitios.72 Un año después, en agosto de 1971, se informaba de la urbanización
de 448 sitios y el inicio de la construcción de 416 viviendas definitivas para
estos pobladores.73 Y en agosto del año siguiente, de la aceleración de dicha
urbanización.74 Pero nada se informó sobre organizaciones o movilizaciones de
estos pobladores.
Sin embargo, cuando se observan campamentos o conjuntos de campamentos,
como en La Bandera y Lo Hermida, en donde la asociación política DC
coexistía con partidos de izquierda estos pobladores mostrarán un cambio en
su conciencia y práctica similar al de los pobladores de los campamentos
Unidad Popular, 26 de Enero y Che Guevara.
Por ejemplo, en 1970, en el sector 2 de La Bandera, la directiva estaba
compuesta por pobladores asociados al PC, 75 de igual forma que el alcalde de
la comuna (La Granja), Pascual Barraza. Así tanto pobladores como
autoridades comunales se asociaron en la lógica del PC bajo la consigna:
“ardua lucha de La Bandera y Municipalidad por mejores condiciones de vida”, 76

72
Clarín, 25 de agosto de 1970, p.25
73
Noticias de Última Hora, 11 de agosto de 1971, p.8.
74
Noticias de Última Hora, 16 de agosto de 1972, p.18.
75
El Siglo, 27 de febrero de 1970, p.5
76
El Siglo, 13 de mayo de 1970, p.12.
y se movilizaron por sitios y equipamientos urbanos. 77 Similar situación se pudo
ver en Lo Hermida, donde una observadora externa describió la siguiente
realidad:

A muchísimos de los que integran el campamento “Lulo Pinochet” de


Lo Hermida, les conocí de cerca hasta hace algo más de un año.
Justo antes que se les erradicara a esos terrenos que fueron
obtenidos mediante una clásica toma. (…)
Sé que en el sector nadie pidió que se les erradicara, porque pese a
sus condiciones en general misérrimas, eran humildes y muy
honrados. No molestaban y varios dueños de propiedades que salían
de vacaciones, se las dejaban para que las cuidasen. A la infinidad de
mocosos que salían a juguetear a las calles adyacentes, siempre se
les regalaba algo: zapatos, camisas, dulces y hasta dinero.
En 1970, en vísperas de las elecciones, esa ciudadela pareció un
paréntesis dentro del país: nadie hablaba de política.
Sin embargo, quien les encontró un año más tarde, se topó con gente
completamente cambiada. Arisca, agresiva y destilando rencor. Llena
de proyectos amenazantes y de conceptos cuya única meta era la
violencia y la destrucción.78

El campamento Lulo Pinochet nació de una toma de terrenos que


protagonizaron unas 600 familias en el sector de la operación sitio de Lo
Hermida en Ñuñoa, en medio de la coyuntura electoral de 1970. La descripción
aquí citada fue hecha por una lectora del diario Tribuna, del Partido Nacional, en
agosto de 1972. Es notable como la observadora externa del campamento
destaca las características de los pobladores antes de la toma, definiéndolos
como personas muy pobres, humildes, despreocupadas de la política, que no
molestaban ni amenazaban la propiedad y que recibían gustosos la caridad,

77
El Siglo, 14, 15 y 18 de mayo de 1970, p. 9, 10 y 5 respectivamente.
78
La Tribuna, 9 de agosto de 1972, p.2.
pero que, sin embargo, hacia 1971, luego de la toma y habitar en el sector, se
habían transformado en personas agresivas, llenas de proyectos y conceptos
amenazantes (para la clase alta). La conciencia de clase de estos pobladores,
evidentemente, se había modificado.

Movilización de pobladores del campamento Lulo Pinochet, Santiago.


(Fotografía de René Urbina)

Finalmente, si bien la DC no habría querido estimular la conciencia de clase de


los pobladores, al organizarlos (desde 1964 a través del Estado) y asociarse en
sus luchas por sitios y viviendas, en momentos en que la izquierda le restaba
influencia, también habría legitimado dicho proceso histórico.
Si bien estas cuatro tácticas políticas eran distintas, (la del PC centrada en los
espacios institucionales, la del MIR en los populares, la del PS mezclando
ambas bajo caudillismo políticos y la del PDC en la asistencia estatal) todas, al
asociarse a las luchas por vivienda de los pobladores, favorecieron la formación
del movimiento social que modificó la conciencia de clase de los pobladores.

1.5. El caso de las tomas de terrenos en Las Condes: La rebelión de los


basureros. 1972.

Evidencia clara del efecto polarizador que tuvo el movimiento de pobladores en


las relaciones de clase de la capital fueron las tomas de terrenos en la comuna
de Las Condes.
En el plano de “Localización de campamentos en Santiago a mediados de
1971”, se pueden observar 17 campamentos en Las Condes, de los cuales
sabemos, al menos, 4 datan de décadas anteriores a 1970. De los 13 restantes
del plano sólo 3 (Fidel Ernesto, Ñancaguazu y 4 de septiembre) fueron
registrados por la prensa a junio de 1971. A estos hay que agregar 3 más
(Tencha Bussi, Carlos Gana y Luciano Cruz) que registró la prensa pero no
están en el plano. Así debieron existir al menos 20 campamentos en Las
Condes en 1973. Cifra que es confirmada por el plano de 1973 que señala la
existencia de 22 campamentos en dicha comuna.
Según nuestra muestra, en 7 de estos campamentos habitaban unas 1.675
familias, es decir, unos 8.375 pobladores. Como sabemos que existían, al
menos, 20 campamentos las cifras reales debieron ser cercanas al doble, o
sea, se estiman en unas 3.200 familias con unos 16.000 pobladores. Esta
estimación es confirmada por la información entregada por el Estado entre 1970
y 1971, éste señalaba que existían cerca de 3.000 familias sin casa en Las
Condes a fines de 1970 y que, en mayo de 1971, se habían entregado 4.896
mediaguas para los sin casa de dicha comuna en el contexto de la Operación
Invierno.79 Informaciones posteriores (1980) del Estado establecían con toda
precisión que en Las Condes existían 26 campamentos en los que habitaban
3.651 familias, es decir, unos 16.429 pobladores. 80 Como sabemos que el
régimen militar no permitió tomas de terrenos, entre 1973 y 1980 en Las
Condes, los pobladores referidos en 1980 de forma segura datan de antes de
1973.
La sola presencia de estos pobladores sin casa habitando en dichos
campamentos en pleno “barrio alto” fue resistida por las autoridades comunales
y los vecinos más ricos de la ciudad. Al iniciarse 1970, desde El Mercurio se
inició una campaña en defensa de las áreas verdes en la capital, especialmente
en el sector oriente. En ésta las autoridades de Las Condes definían y
proyectaban a dicha comuna como sector bello y turístico, al que se debía
proteger de las poblaciones de autoconstrucción, es decir, de los campamentos,
los que afectaban seriamente la estética de la comuna.

79
El Siglo, 12 de abril de 1970, p.6 y 15 de mayo de 1971, p.4.
80
Paulina Wilckens Recart, “Efectos de las acciones de radicación y erradicación en la situación
socio espacial de los campamentos en el área metropolitana de Santiago. 1980-1981/1982-
1983”. Tesis para optar al grado de magíster en desarrollo urbano. P. Universidad Católica de
Chile. Facultad de Arquitectura y Bellas Artes. Enero de 1986, p.92.

57
Pero el problema no era sólo de estética comunal, las empresas constructoras
que ofrecían las viviendas más costosas del país para la clase alta en dicha
comuna destacaban la localización de éstas y las características de clase de
sus vecinos, así en la publicidad se podía leer: “Ubique su casa, elija a su
vecino” o “En la mejor ubicación, a todo campo”.
Si bien la campaña mantuvo cierta prudencia al comienzo, enfatizando en la
protección de las áreas verdes, una vez iniciado el ciclo de tomas de terrenos,
el discurso se hizo más explicito, argumentando, ahora, que el desmesurado
aumento urbano, o sea, la llegada de pobres a la comuna y afectaría la vida de
los vecinos.81
La presencia de estos pobladores devaluaba los terrenos en la comuna,
afectando las lógicas e intereses de las grandes empresas constructoras.
Además afectaba la decisión que los vecinos más ricos de la capital habían
tomado, en las primeras décadas del siglo XX, respecto de alejar sus
residencias del centro y barrios pobres de la capital, es decir, de materializar un
orden social urbano segregado por clases sociales. 82
Sobre esta realidad material y objetiva los pobladores protagonizaron las tomas
de terrenos en la comuna de Las Condes. Las dos primeras, según nuestros
registros, del ciclo 1970-1973, fueron la Tencha Bussi de Allende, en los
Dominicos, con un total de 100 familias y la Carlos Gana, en Apoquindo, con la
participación de unas 85 familias, ambas en 1970.
Fue en mayo de 1972 cuando las tomas de terrenos terminaron de transformar
las relaciones sociales de clase en Las Condes. Comenzaba la temporada de
lluvias en la capital y como era costumbre las autoridades aplicaban un plan
especial dirigido a los campamentos, llamado Operación Invierno, en el que se
atendían las necesidades más urgentes de los pobladores, normalmente
anegados por dichas lluvias.

81
El Mercurio, 1, 3, 4, 7, 8, 10, 17 y 18 de enero de 1970.
82
Armando De Ramón, Santiago de Chile, Editorial Catalonia, octubre de 2007, Chile, p.188-
193 y 205-220.

58
A la altura del Puente Nuevo del río Mapocho, en Las Condes, sobrevivían unas
120 familias pobres. Un grupo de estos pobladores, que totalizaban unas 40
familias, trabajaban en la municipalidad de dicha comuna recolectando la
basura de los vecinos. Ahí eran parte de las organizaciones sindicales dirigidas
por militantes del Partido Socialista.
Desatadas las lluvias, el caudal del río Mapocho comenzó a crecer de forma
amenazante y peligrosa para los pobladores del campamento Puente Nuevo,
por lo que el grupo de pobladores que trabajaba en la municipalidad decidió
utilizar los camiones de la basura para sacar de forma urgente a la totalidad de
las familias. Manuel Rosales, presidente de la Federación de obreros de la
municipalidad de Las Condes y militante socialista, dirigió esta acción colectiva
de los pobladores. Cuando los camiones de la basura trasladaban a los
pobladores por Avenida Las Condes, a la altura del once mil, los dirigentes
decidieron aprovechar la oportunidad, única, y realizar una toma de terrenos.
Los sitios eran de propiedad de dos senadores de la DC. Eran canchas de
fútbol ubicadas a cuatro cuadras del Club de Campo y frente a un local de venta
de joyas. Así, el 9 de mayo de 1972, nacía el Campamento Fidel Ernesto en Las
Condes.
La respuesta de los vecinos y del alcalde, Ramón Luco, militante del Partido
Nacional, fue pedir el inmediato desalojo de la toma. Carabineros procedió a
detener a cinco chóferes y requisar igual número de camiones. Ante lo cual los
pobladores decidieron retener el resto de los camiones de la municipalidad al
interior de la toma. Informadas las autoridades superiores, es decir, el Ministro
del Interior y el Intendente de Santiago, la orden a Carabineros fue liberar a los
detenidos y entregar los cinco camiones a la directiva de los pobladores, pues
el problema se resolvería a través de un dialogo dirigido por el gobierno de la
UP.
El alcalde desconocido en su autoridad por el gobierno solicitó apoyo a los
parlamentarios de oposición y propuso a los pobladores trasladarse al ex fundo

59
San Luis, ubicado detrás de la Escuela Militar. La respuesta de los pobladores
fue la siguiente:

Esos sitios son de CORHABIT y no queremos enfrentamiento ni


perjudicar a otros compañeros de clase.83

Frente a la negativa de los pobladores, las autoridades comunales solicitaron al


gobierno central que cuanto antes se terminará con la toma de sitio: “Que ha
creado gran sobresalto en todos los vecinos de la comuna”. 84
Por otra parte, en dicho sector, meses después se comenzó a construir la
Remodelación Carlos Cortés para unas 12 mil familias de pobladores sin casas
que habitaban en la zona oriente de la capital. 85
Mientras tanto, los vecinos del sector se reunieron en torno a la Junta de
Vecinos, presidida por Hernán Cubillo, Almirante en retiro y ex Comandante en
Jefe de la Armada de Chile, y el joven abogado, Carlos Larraín Peña. 86 En la
cita decidieron a) pedir a la Municipalidad que intente convencer a los
pobladores de que desalojen, b) solicitar a los propietarios que establezcan
demandas criminales ante la justicia contra los pobladores, c) requerir a
Carabineros para que evite la llegada de nuevos pobladores a la toma, y d)
solicitar a la intendencia el desalojo de los pobladores. 87 Es decir, por uno u otro
medio, erradicar a los pobladores de Las Condes.
Debido a que los pobladores no fueron desalojados ni trasladados, en las
noches siguientes grupos de vecinos, asociados a la extrema derecha, en sus
lujosos automóviles merodeaban de forma amenazante el campamento. Los
pobladores dirigidos por militantes del PS y MIR comenzaron a organizarse en
Brigadas de Vigilancia.88
83
El Mercurio, 12 de mayo de 1972, p.20.
84
El Mercurio, 12 de mayo de 1972, p.20.
85
Clarín, 22 de octubre de 1972, p.4
86
Actual (2010) presidente de Renovación Nacional.
87
El Mercurio, 12 y 17 de mayo de 1972; La Segunda, 12 de mayo de 1972, p.1 y última.
88
El Rebelde, 16 de mayo de 1972, p.5

60
Campamento Fidel Ernesto, Las Condes, 1972.
(Mundo ‘72, 21 de septiembre de 1972, p.19)

Las clases comenzaban a prepararse para un enfrentamiento directo. Y una


expresión de este tipo de contienda se produjo, tres meses después, el 14 de
agosto de 1972, cuando un grupo de pobladores del Campamento
Ñancahuazú89, se tomaron unos terrenos en la esquina de Las Condes con
Estoril. Los propietarios del sector organizados en la Junta de Vecinos llegaron
en sus automóviles particulares, en número que doblaban a los pobladores,
rodearon el sitio y procedieron a atacar a los sin casa. De ambos bandos:

Los participantes utilizaron sus puños y sus pies… luego comenzaron a


repartir golpes con palos y otros elementos contundentes.90

Los pobladores en minoría debieron replegarse hacia su campamento que se


encontraba a unos 200 metros del lugar del enfrentamiento, manteniéndose en
las cercanías con actitud provocadora. Cuando el enfrentamiento estaba
terminando llegaron al lugar los Carabineros quienes procedieron a separar a
ambos grupos.
El alcalde de Las Condes declaró que era totalmente contrario a las tomas de
terrenos en su comuna, que el actuar de los vecinos había sido ejemplar y que
se debía buscar una solución rápida a estos conflictos, que provocaban honda
conmoción en todos los vecinos de Las Condes.91

89
Nombre que recuerda una localidad de la selva boliviana donde el Che Guevara instaló su
campamento guerrillero, en 1967.
90
La Prensa, 15 de agosto de 1972, p.8
91
El Mercurio, 15 de agosto de 1972, p.1 y 8.

61
Según declararían a la prensa los vecinos, cuando desalojaban a los
pobladores lo hacían defendiendo el siguiente principio: No permitir ningún tipo
de ocupaciones en la comuna.92
Fue así como los que antes retiraban la basura de las viviendas de los más
ricos (los basureros) ahora se transformaban en los nuevos vecinos del sector
alto de la capital.
Mientras los residentes ricos de la comuna consideraban como inaceptable esta
nueva realidad, los pobladores sin casa de Las Condes afianzaban sus nuevas
ideas y prácticas.
Así fue como finalmente, estos últimos lograron consolidar una veintena de
campamentos en la comuna, entre ellos estaba el Fidel Ernesto, Luciano Cruz,
4 de Septiembre y Ñancahuazú, todos organizados en el Consejo de
Pobladores de Las Condes, entidad que dirigía la lucha de unas 1.400 familias
de pobladores.93

2. Las principales organizaciones en los campamentos de pobladores


asociados a la izquierda en el Gran Santiago. 1970-1973.

Al comienzo del proceso los pobladores se organizaban en Comités de sin


casas, varios de éstos, a su vez, se agrupaban en Comandos de sin casas
asociados a corrientes políticas. Estos últimos organizaban las tomas de

92
La Prensa, 15 de agosto de 1972, p.8
93
Mayoría, 19 de septiembre de 1972.

62
terrenos que protagonizaban los pobladores de varios Comités. Si la toma era
exitosa, es decir, no era desalojada, se transformaba en campamento.
¿Cuáles eran las principales características de las organizaciones de los
campamentos? ¿Qué consecuencias tuvieron éstas en las conciencias y unidad
de clase de los pobladores de Santiago entre 1970 y septiembre de 1973?
Como se ha mostrado, fue la izquierda la fuerza política que, de distintas
formas, más estimuló la organización de los pobladores. Es por ello que para
introducirnos en la comprensión de las organizaciones al interior de los
campamentos, en el marco de la compleja constitución del movimiento social,
observaremos tres casos asociados al PS, tres al PC y dos al MIR como
muestra de lo que ocurrió en los campamentos más organizados de la época.

2.1. Organizaciones en los campamentos de pobladores asociados al PS.

Por San Pablo abajo, detrás de zarzamoras de tres metros de alto,


encima de una tierra árida y rodeada de potreros está el Campamento
Che Guevara. Mil doscientas familias viven hacinadas en chozas de
tablas, carpas y techumbres de fonolas, esparcidas sobre unas 3
hectáreas de terrenos que se tomaron el 24 de agosto.94

Las primeras organizaciones que estructuraron los pobladores asociados al PS


del Campamento Che Guevara, de la comuna de Las Barrancas, fueron la
Directiva y el Comité de Vigilancia, éste último con el objetivo de proteger a los
pobladores de cualquier amenaza externa, para ello crearon un sistema de
guardias en el que todos debían participar en turnos, consiguiendo con ello que
el campamento estuviera protegido permanentemente, noche y día, por grupos
de 25 pobladores. Luego implementaron un sistema de comunicación interna
que permitía la comunicación entre pobladores, y de éstos con la directiva o
alguna persona de fuera que lo requiriera, eran altoparlantes que entregaban

94
La Prensa, 3 de enero de 1971, p.2.

63
avisos de este tipo: “Atención, atención al compañero que tenga una llave
francesa se le ruega que la preste” o “a la compañera Rosa la buscan en la
puerta”.95
Estas organizaciones permitieron modificar la conciencia y las prácticas de los
pobladores, evidencia de esto es el relato de un observador externo, un
periodista de un diario DC, quien informaba lo siguiente:

Se aprecia que la gente es netamente de clase baja. Obreros,


vendedores ambulantes, algunos cesantes y todos muy pobres. Pero
no hay humildad, nadie se acerca a pedir limosna, no hay borrachos, ni
niños vagos, ni personas sucias. Llama la atención una dignidad, una
seguridad en sí mismos, un cierto ambiente de combatividad y un orden
que jamás ví en las poblaciones callampas de diez años atrás.96

Otro espacio de organización importante para la modificación de las conciencias


de los pobladores era el Comité de obra. La futura Población Che Guevara era
construida directamente por el Estado y éste había contratado a 240 obreros,
de los que su mayoría eran pobladores del campamento, todos estaban
organizados en dicho Comité.
En 1971 los 1.054 departamentos que formaban la futura población estaban en
plena construcción. En febrero de ese año, otro periodista visitó el campamento
y la obra, en la oportunidad consultó lo siguiente: ¿cómo han logrado que todos
los obreros eleven su rendimiento en el trabajo? Ante lo cual un poblador
respondió:

A través de nuestra organización, del comité de obra. Allí discutimos lo


que debe ser nuestro aporte… aquí todos tenemos conciencia de que
nuestro patrón es Chile… por eso junto con ponerle mayor empeño a

95
Clarín, 27 de noviembre de 1970, p.7; La Prensa, 3 de enero de 1971, p.2.
96
La Prensa, 3 de enero de 1971, p.2.

64
nuestras labores en los días hábiles, hacemos trabajos voluntarios,
especialmente los Sábados.97

Otro ejemplo de cómo las organizaciones en los campamentos modificaban, en


procesos altamente complejos, el modo de pensar y actuar de los pobladores lo
encontramos en el Campamento Última Hora. Éste nació de una toma de
terrenos que fue protagonizada por unas 800 familias asociadas al PS, el 30 de
agosto de 1970, en Conchalí. Tres eran las necesidades más urgentes que
debían resolver los pobladores a través de sus organizaciones: la dirección del
campamento que condujera la organización de la vida interna y la relación con
las autoridades, la protección del campamento de amenazas como el desalojo o
el robo a los pobladores, y la ayuda a los pobladores más necesitados como a
los ancianos o las mujeres solas. Así nacieron la dirección, la guardia y grupos
de ayuda en el campamento.
La guardia del campamento debió actuar el 15 de octubre de 1970 cuando unas
50 familias sin casa del Campamento Tomic 70, asociado a la DC, se tomaron
los sitios vecinos a éste. Los pobladores de Última Hora entendieron dicha
ocupación como una amenaza y procedieron a desalojarla, generándose un
violento enfrentamiento entre pobladores que dejó como resultados varios
heridos.
Este hecho nos muestra el mundo de inseguridad en el que vivían los
pobladores: habitaban en sitios tomados, bajo permanente amenaza de
desalojo, sin equipamiento urbano, es decir, a oscuras, sin agua, sin locomoción
y sin pavimento. Un mundo complejo, donde la sobrevivencia, sobre todo en
cierto tipo de campamentos especialmente pobres como éste, determinaba el
diario vivir.98

97
El Siglo, 26 de septiembre de 1971
98
Respecto de las organizaciones que los pobladores crearon como respuesta a esta
inseguridad, ver el Capítulo 4, sección “milicias populares”.

65
Este mundo complejo, lleno de necesidades, en el que los modos de ver y
hacer la vida entre los pobladores comenzaban a cambiar, quedó expresado en
un dialogo de dos pobladoras del campamento Última Hora, en septiembre de
1970, en el contexto de la entrega de mediaguas:

Lucila: Yo no quiero más que eso. He vivido tan mal que solo teniendo
una mediagua y un sitio me bastan para sentirme feliz. Imagínese yo
antes vivía de allegada en una pieza estrecha y oscura. Allí la dueña
me cortaba la luz durante el día y la pieza seguía como de noche. Así a
oscuras o valiéndome de la luz de una vela tenía que atender a mi
guagua. Por eso yo estaría feliz con una mediagua y un sitio.
Carmen: Pero usted vecina aspira a muy poco. El Gobierno Popular y el
compañero Allende no se va a enojar si usted lucha por una casa
cómoda. Tiene que comprender que las familias obreras también
somos seres humanos y que por tanto tenemos derecho a una vivienda
digna.99

En otro punto de la capital, en medio de un barrio residencial de la clase alta de


la época, en Ñuñoa, estaba ubicado el Campamento Siete Canchas, también
asociado al PS, donde se construían esas “viviendas dignas” para unas 350
familias sin casa. Los pobladores se habían organizado en una directiva, centro
de madres, guardias nocturnas de 16 familias por turnos y un Almacén del
Pueblo. Habían conseguido hacia 1973 una policlínica, unos buses-escuela y el
inicio de la construcción de sus viviendas definitivas.
Asentados en la zona “burguesa” de la ciudad, los pobladores tuvieron que
enfrentar el desprecio de sus vecinos, quienes juntaban firmas para sacarlos del
lugar. Una pobladora entendía este conflicto de la siguiente forma:

99
El Siglo, 25 de septiembre de 1970, p.10. Ver también Noticias de Última Hora, 31 de agosto
de 1970, p.16; El Siglo, 2 de septiembre de 1970, p.12; Noticias de Última Hora, 20 de octubre
de 1970, p.6; Clarín, 16 de octubre de 1970, p.19; El Siglo, 19 de marzo de 1971, p.9; El
Mercurio, 3 de mayo de 1971, p.9; Noticias de Última Hora, 8 de mayo de 1971, p.2.

66
Yo sé por qué nos atacan. Nos atacan porque pedimos nuestro derecho
a vivir como la gente, a que nos hagan aquí una población obrera. Ese
es el miedo que tienen, que les vamos a estropear para siempre el
paisaje.100

Poco más de un año después de estas declaraciones, un observador externo


describía de la siguiente forma a estos pobladores:

Lo que más los enorgullece es haber roto el cerco. Enquistados en


pleno corazón de la burguesía los mil habitantes del Campamento Siete
Canchas luchan a diario por su dignidad.101

José Sepúlveda, poblador del campamento explicaba en 1972 que ellos


estaban “luchando por la liberación de la mujer, para que vaya adquiriendo
conciencia y participe”. Por su parte, Mardones, obrero textil que vive en el
campamento, agregaba que en éste existía un 12% de analfabetismo y que en
la escuela nocturna se trabajaba para eliminarlo. Humberto Portales, de 23
años, oficio alcantarillero y siempre izquierdista, señalaba que su vida había
mejorado en el campamento porque ahora tenía para comer y donde vivir.
Mientras que Margarita, secretaria del centro de madres, y su marido Obdulio
se alegraban de estar en el campamento porque podían “meterse a fondo y
participar realmente”.102
Finalmente, un año después, en abril de 1973, en la inauguración del Almacén
del Pueblo del campamento, el presidente de éste, Enrique Salina, señalaba
que ellos no estaban

100
Puro Chile, 1 de diciembre de 1970, p.9.
101
Mayoría, 17 de mayo de 1972, p.18.
102
Mayoría, 17 de mayo de 1972, p.19.

67
Dispuestos a recoger las migajas que caen de la suculenta mesa de la
burguesía… aquí en la base decimos basta… y cuando decimos basta,
es la clase la que dice basta.103

2.2. Organizaciones en los campamentos de pobladores asociados al PC.

Sin embargo, como ya hemos insinuado, este movimiento social tuvo problemas
en su unidad interna, principalmente entre los pobladores asociados al PC y la
DC.
Un claro ejemplo de este problema se puede apreciar en la organización del
Campamento Pablo Neruda asociado al PC.
Éste nació de una toma de terrenos, el 26 de octubre de 1969, en Conchalí,
donde más de mil familias, organizadas en 10 comités de sin casas, ocuparon
sitios ubicados entre las calles El Guanaco y La Serena. Entre ellos estaba
Maria, lavandera de 27 años, con dos hijos y separada, ese día llevaba consigo:

Un catre de bronce, una mesa, una cocina a parafina, un lavatorio, una


caja de madera para la ropa, una bacenica y una bandera chilena que
le facilitó un vecino con el encargo de no deteriorarla.104

Es decir, elementos básicos para realizar la vida, ahora de un modo distinto.


También se encontraban, varios parlamentarios del Partido Comunista, quienes
al llegar fueron aclamados por los pobladores.
Como era común se organizó la directiva, presidida por Rosa Villouta, y la
guardia. Además en el centro de la toma se localizó la sede del Comando
Comunal de los sin casa. Luego de algunos incidentes en el día con
Carabineros la toma de consolidó. Un aire de fiesta y trabajo se mezcló la
primera noche:

103
Punto Final, Nº 181, p.15.
104
El Siglo, 27 de octubre de 1969, p.6.

68
Cuecas animadas con las palmas de las manos y una que otra guitarra,
y bailadas por docenas de parejas se hicieron ver y escuchar durante la
primera noche vivida por el campamento Pablo Neruda… entre tanto
ocurría esto, otras familias cumplían guardias rotativas…
En verdad anoche se vivió un clima de fiesta y de trabajo. Parecía un
18 de septiembre pero sin vino. El trabajo de levantar carpas y palos se
aliviaba con cantos y bailes.105

Los problemas de unidad en el movimiento surgieron luego porque los terrenos


no eran aptos para edificar y el dueño se mostró, al final, reacio a venderlos al
Estado. Así la solución habitacional sólo podía pasar por un traslado o
erradicación a otros sitios que contarán con equipamiento urbano. Sin embargo,
el Estado no disponía de muchos en la comuna y las autoridades DC no
premiarían a estos pobladores asociados al PC que estaban presionándolas
con medidas de fuerza. Una cuestión fundamental que se debe considerar,
además, es que el factor tiempo era central para la lógica reivindicativa de los
comités de pobladores sin casa que llevaban años esperando en condiciones
de miseria: éstos sabían que ocupar un sitio significaba la aceleración de la
solución habitacional y que la postulación institucional podía significar años más
de espera. De este modo, cuando fueron identificados los sitios aptos, se inició
una carrera entre los comités de pobladores del sector por asegurarlos. Varias
tomas de sitios, enfrentamientos y desalojos o amenazas de desalojos mutuos
protagonizaron pobladores asociados a la DC y el PC del sector, generándose
la división del movimiento y un retraso en la conciencia de clase de estos
pobladores de la comuna.106

105
El Siglo, 28 de octubre de 1969, p.12. Sobre el carácter festivo del movimiento de pobladores
durante la UP aún no se han realizado estudios sistemáticos, pero existen muchas evidencias
en las fuentes que muestran que fue un elemento importante.
106
Noticias de Última Hora, 16 de noviembre de 1969, p.4; El Siglo, 30 de febrero de 1970, p.7;
4 de febrero de 1970, p.4 y 6; y especialmente: 8 de febrero de 1970, p.8; 18 de abril de 1970,
p.6; 9 de mayo de 1970; 26 de mayo de 1970, p.12 y 22 de agosto de 1970, p.8; Noticias de
Última Hora, 8 de mayo de 1971, p.2.

69
Una solución distinta a un problema similar se registró entre los campamentos
Venceremos y Benítez del Canto. En el paradero 35 de Gran Avenida, en La
Cisterna, CORHABIT, dirigida por la DC, habilitaba sitios para ser entregados a
pobladores de Benítez del Canto, del sector Los Duraznos y Las Acacias, a
fines de septiembre de 1970. Por su parte 16 comités de pobladores, de San
Bernardo y La Cisterna, asociados al PC, unas 1.450 familias, se tomaron
dichos sitios, el 3 de agosto de 1970, cuando ya estaban demarcados 1.400
sitios para urbanizar, naciendo así el campamento Venceremos.
Este nuevo campamento se organizó internamente manteniendo los 16 comités
que lo formaron, ahora dirigidos por un Comando General del Campamento,
que organizó a su vez la construcción de una escuela y una policlínica.
Ante esta situación de división, los pobladores de ambos campamentos
buscaron unirse para alcanzar una solución definitiva en conjunto. Así lo
afirmaba José Miguel Pavez, presidente del campamento Venceremos, a fines
de 1970:

O nos unificamos para dar una lucha unida por nuestras


reivindicaciones o seguimos dando luchas individuales que solo
benefician a los burócratas y dispersan nuestras fuerzas.107

Mientras que pobladores del Benítez del Canto confirmaban que la unidad era

La única manera de afrontar la solución de problemas comunes:


instalación de policlínica, recojo de basura, servicio de agua, etc.108

Permitiéndose así que la organización del campamento elevara la unidad y


conciencia de clase de los pobladores. Evidencia de ello es la declaración de
Trinidad Peña, pobladora del Venceremos y madres de una de las dos guaguas

107
Cóndores de Chile, s/f, se deduce que corresponde a 1970, p.4.
108
Cóndores de Chile, s/f, se deduce que corresponde a 1970, p.4.

70
muertas los primeros días de la toma. Consultada respecto de si volvería, luego
del velorio, a vivir al campamento respondió:

Claro que voy a volver a la toma… el campamento no tiene la culpa de


la muerte de mi hijo, es nuestra pobreza la que ha matado a mi hijo.109

Paralelo a este proceso, el 25 de agosto de 1970, unas 2.000 familias


asociadas al PC se tomaron sitios vecinos al Campamento Violeta Parra, en
Las Barrancas: nacía así el Campamento Puro Chile. 110 Sus pobladores estaban
organizados en cuatro comités con un ejecutivo único, éste último compuesto
por 12 pobladores y presidido por Vicente Jara.
Cuatro días después de la toma, el 29 de agosto, un regidor DC dirigió el
traslado de varios comités de sin casa a sitios vecinos generando una nueva
tensión entre pobladores. Sin embargo, los pobladores del Campamento Puro
Chile y sus dirigentes comunistas buscaron la unidad del movimiento. En El
Siglo de 29 de agosto se leía:

Para ellos el problema es común y no aceptan las provocaciones; todos


los sin casa son hermanos de clase.

Además la parlamentaria Gladys Marín les decía a los pobladores del


campamento Puro Chile:

Cada uno de ustedes lucha por un sitio, pero tienen que pelear todos
unidos por el gran sitio de todos: nuestra patria.111
109
El Siglo, 13 de agosto de 1970, pp.1 y 5. Además ver Cóndores de Chile, s/f; El Siglo, 3 y 13
de agosto de 1970 y 27 de marzo de 1971; Puro Chile, 24 de febrero de 1971; Clarín, 25 de de
agosto de 1970, p.25.
110
En nuestra investigación registramos 4 campamentos con este nombre: él descrito arriba,
uno vecino, otro en Renca y el cuarto en Puente Alto. Este último nació el 25 de abril de 1971,
estuvo compuesto por 500 familias, ubicado frente al Estadio Papelero y la directiva estaba
asociada al regidor Sergio Bone. Ver Puente Alto al Día, 22 de abril de 1972, p.4.
111
El Siglo, 29 de agosto de 1970, p.9.

71
Finalmente, los enfrentamientos entre estos pobladores no se reprodujeron, las
organizaciones internas se consolidaron y las conciencias siguieron
modificándose, haciéndose más reivindicativas, colectivas y clasistas. Roberto
Fournet, comerciante ambulante, padres de 6 hijos y habitante del Campamento
Puro Chile concluía:

Hemos llegado aquí a conquistar lo que nos pertenece: el derecho a un


techo propio.112

2.3. Organizaciones en los campamentos de pobladores asociados al MIR.

Como se sabe, las tácticas políticas del MIR se asociaron por primera vez de
forma significativa con pobladores de Santiago en el campamento 26 de Enero.
Según Vicente Espinoza “uno de los aspectos que más llamaba la atención a
los visitantes del campamento, era el nivel de organización que habían
alcanzado”.113 Mario Garcés, por su parte, destaca que este campamento
“alcanzó rápida notoriedad pública por sus métodos de acción,… la
organización de ‘milicias populares’,… y, la realización de un ‘Congreso
Provincial de Pobladores’ en que en cierto modo debutó un discurso
revolucionario entre los pobladores asociados al MIR”. 114
Estos pobladores, al igual que el resto, generaron organizaciones a partir de
sus necesidades más urgentes, así crearon una olla común que paleaba en
parte la falta de alimentos con mil raciones diarias conseguidas con el apoyo de
comerciantes de ferias libres del sector, una policlínica atendida por médicos
aportados por el MIR y un centro cultural. 115 Sin embargo, el contenido que se le
112
El Siglo, 27 de agosto 1970, p.12. También El Siglo, 26, 27, 28 y 29 de agosto de 1970, 4 y
12 de diciembre de 1971.
113
Vicente Espinoza, Para una historia de los pobres de la ciudad, Ediciones Sur, 1988, p.307.
114
Mario Garcés, Tomando su sitio, ediciones LOM, 2002, p.410.
115
Vicente Espinoza, Para una historia de los pobres de la ciudad, Ediciones Sur, 1988, p.307.

72
buscó dar a estas organizaciones fue distinto, se intentó crear a partir de ellas
nuevas relaciones sociales que se entendían como socialistas. Fue así como
las guardias del campamento, (que como hemos visto existieron en todas las
tomas) fueron llamadas Milicias Populares y proyectadas, al menos en el
discurso del MIR, como gérmenes de un ejército popular. 116
Los pobladores realizaron innumerables acciones colectivas enmarcadas en la
conflictividad política y de clase, en todas mostraron su desconfianza hacia el
Estado y enemistad hacia “los ricos”. Una buena forma de graficar estas
“formas” más radicales en el actuar es a través de incidentes entre pobladores
y autoridades públicas. Por ejemplo, un poblador recordaba que

(En un momento) nos largamos a reír (de los planteamientos del


subsecretario de la vivienda). Entonces se enojó, se paró de la silla y dijo que
saliéramos de la oficina por insolentes.117

En otra oportunidad similar

Entramos a la oficina de la autoridad, con algo de agresividad como era


costumbre, el encargado molesto se puso de pie y solicitó a uno de nosotros,
que al menos se sacará el sombrero, por respeto, ante lo que le respondió: no
me lo sacó! Insistió con fuerza: sáqueselo! Y no me lo sacó!! Finalmente no
sé lo sacó. 118

Ambos incidentes menores retratan bien el estilo conflictivo de estos


pobladores. Para Espinoza estas formas sólo habrían generado aislamiento de
éstos con el resto del movimiento, mientras que para Garcés inauguraban una
nueva forma de presión al Estado, que incluso llegó a ser más eficiente. 119
Como fuera, estimuló la organización de los pobladores más allá de la toma del
116
Punto Final, 14 de abril de 1970, Documento (Qué son las milicias populares). Ver también el
Capítulo 4 de este estudio.
117
Vicente Espinoza, Para una historia de los pobres de la ciudad, Ediciones Sur, 1988, p.306.
118
Entrevista a Rene Urbina, 3 de septiembre de 2005.

73
sitio, los orientó desde una perspectiva de clase, aunque su proyección sobre
otros campamentos generó un nuevo referente al interior del movimiento que
creó en los hechos divisiones entre los distintos campamentos de Santiago.
Pero el 26 de Enero fue sólo el comienzo, además de éste las principales tomas
de terrenos asociadas al MIR, entre 1970 y 1973, fueron el campamento
Ranquil, La Unión, 26 de Julio, Elmo Catalán, Rigoberto Zamora, Magaly
Honorato, Moisés Huentelaf, Luciano Cruz, Vietnam Heroico y Lenin (de
Renca).
El 7 de julio de 1970, en el paradero 25 de Santa Rosa, comuna de La Granja,
1.200 familias asociadas al MIR protagonizaron una toma de terrenos en sitios
de la iglesia católica, dando nacimiento al Campamento Ranquil.
El 26 de julio de 1970, entre las calles Quilin y Lo Plaza (actual A. Monckeberg),
comuna de Ñuñoa, 100 familias, que luego llegaron a ser 362, asociadas al MIR
se tomaron sitios de la Universidad Católica fundando el Campamento Elmo
Catalán.
El 23 de agosto de 1970, a la altura del paradero 12 de Gran Avenida, comuna
de San Miguel, 325 familias asociadas al MIR efectuaron la toma de terrenos
que dio origen al Campamento Magaly Honorato.
Las primeras organizaciones en dichos campamentos fueron la policlínica, la
olla común, las guardias llamadas Milicias Populares y la directiva nombrada
como jefatura. Además existieron centros culturales y pobladores (milicianos)
organizados en torno a las problemáticas de la higiene, el aseo y la salud.
En agosto de 1970, las organizaciones de los pobladores negociaron con el
MINVU y las universidades cuyos sitios habían sido tomados, alcanzando el
acuerdo de ser trasladados a un sitio urbanizado en La Florida. El MINVU
compraría el sitio (ex Chacra Los Castaños) y construiría las viviendas
definitivas, la Universidad de Chile aportaría en la solución técnica del problema
y los pobladores detendrían sus movilizaciones concentrándose en la
119
Vicente Espinoza, Para una historia de los pobres de la ciudad, Ediciones Sur, 1988; Mario
Garcés, Tomando su sitio, ediciones LOM, 2002.

74
organización del nuevo campamento. 120 Y así fue: el 1 de noviembre de 1970,
9.000 pobladores, unas 1.600 familias, se trasladaron dando vida al
Campamento Nueva La Habana.
La primera medida fundamental que tomaron para evitar divisiones internas en
el campamento fue mezclar a todos los pobladores. Desapareció así el Ranquil,
Elmo Catalán y Magaly Honorato, ahora los grupos familiares se ubicaron en los
sitios mezclados, permitiendo que naciera una nueva comunidad organizada y
unida.
En el Campamento Nueva La Habana las primeras organizaciones fueron
milicias (grupos de pobladores) que ayudaban a los pobladores que tenían
problemas para levantar sus viviendas: ancianos y mujeres solas.
Instalados en los nuevos sitios, los pobladores decidieron que debían elegir a
sus dirigentes. Además que debían crear organizaciones compuestas por
pobladores voluntarios que abordaran problemas específicos.
Crearon así organizaciones para dirigir el campamento: El Directorio (abordaba
problemas fundamentales), la Jefatura (ejecutaba decisiones del Directorio),
Asambleas de Manzanas (expresaba la voz de pobladores por cuadra) y la
Asamblea General (resolvían problemas fundamentales de forma directa en
casos concretos). E implementaron organizaciones de pobladores voluntarios
llamadas Frentes para solucionar problemas específicos: Frente de Vigilancia,
Frente de Trabajadores, Frente de Cultura, Frente de Salud y Frente de
Abastecimiento.
Estas organizaciones transformaron la conciencia de los pobladores, en un
complejo proceso que transitó de la formación (enero a noviembre de 1970) y
consolidación (noviembre de 1970 a septiembre de 1971) a la profundización
(octubre de 1972 a septiembre de 1973) de dichas prácticas.

120
René Urbina, “Proposiciones de acuerdo de colaboración entre la Corporación de la Vivienda
y el Instituto de Vivienda, Urbanismo y Planificación de la Universidad de Chile”, Santiago de
Chile, 1970.

75
Las evidencias del cambio en la conciencia de los pobladores del Campamento
Nueva La Habana son innumerables. Aquí referiré y citaré sólo algunas. 121

Campamento Nueva La Habana, noviembre de 1972.


(Fotografía de René Urbina)

Las decisiones fundamentales de la vida del campamento se socializaron a


través de las Asambleas por Manzanas, los delegados de éstas, las elecciones
de las Jefaturas, las ocurrencias periódicas de Asambleas Generales y la
actividad del Directorio. Así como los distintos Frentes maduraron en sus
niveles de conciencia: el Frente de Vigilancia alcanzó a administrar justicia
dentro del campamento, el Frente de Trabajadores consiguió que la población
fuera construida directamente por el Estado y que los criterios de construcción y
asignación de las viviendas fueran clasistas (centrados en los pobladores que
tenían mayores necesidades) y el Frente de Abastecimiento abordó el problema
del desabastecimiento de forma muy eficiente y desde una perspectiva de
clase, integrando a la mayoría de los pobladores, bajo la siguiente lógica:

Lo que se perseguía era que de una vez por todas el Estado… con
control popular, las masas organizadas, los obreros y campesinos,
controlaran el abastecimiento directo. Que los pobladores, campesinos
y trabajadores controlaran toda la producción nacional y nosotros
mismos nos distribuyéramos… que no fueran más las empresas
privadas, los patrones, quienes lucraran con los alimentos que
necesitan los trabajadores.122

121
Para mayores evidencias consultar: Departamento de Estudios y Planificación Urbana,
“Organización y lucha poblacional en el proceso de cambio, la experiencia del campamento
Nueva Habana”, U. de Chile, agosto de 1972; Boris Cofré, Campamento Nueva La Habana, El
MIR y el movimiento de pobladores, 1970-1973, ediciones Escaparate, octubre de 2007.
122
Documental: Macho, en latinamerikansk flykting. (Referido al Campamento Nueva La
Habana)

76
¿Mero discurso propagandístico? No, dicho cambio fue real en un número
importante de pobladores, prueba de ello era la alta cantidad de pobladores que
participaban en el Frente de Abastecimiento y en el igual elevado apoyo que
éstos dieron a sus dirigentes: en la segunda elección de Jefatura, en febrero de
1972, el MIR obtuvo un 50% del total de los votos y la UP un 35%, alcanzando
entre ambos un 85%, siendo la participación electoral de los pobladores muy
alta.123
El relato de una pobladora, (Maria Farias, sin militancia política, trabajadora
doméstica y feriante desde los 8 años, madres de tres hijos y casada a sus 22
años con un obrero industrial, en 1973), confirma dicho cambio en la conciencia
de estos pobladores:

Nosotros nos dimos cuenta en dos años [1971 y 1972] de lo importante


que éramos… ahora [1973] sabemos de la fuerza del patrón, pero
también sabemos que nosotros somos fuertes.
Ya no peleamos contra los ricos para que nos aumenten los sueldos
solamente. Sabemos que nuestros derechos van desde ocuparle su
fábrica, quitársela, hasta hacerla producir y dirigirla.124

Finalmente, será un observador externo, Pablo Portales, el que ratifique dichos


cambios al escribir en agosto de 1973 que los pobladores del campamento
Nueva La Habana habían:

“dado origen a algo que, en la practica, [era] un nuevo sistema de vida,


un nuevo tipo de relaciones sociales en las que todos [eran], en cierto
modo, responsables de todos. Los problemas de una familia [eran] de

123
El Rebelde, Nº 19, 29 de febrero de 1972, p.5.
124
Chile Hoy, Nº 32, 19 a 25 de enero de 1973, p.32. Para una historia del campamento Nueva
La Habana ver: Boris Cofré, Campamento Nueva La Habana, El MIR y el Movimiento de
Pobladores, 1970-1973, ediciones Escaparate, octubre de 2007; Departamento de Estudios y
Planificación Urbana, “Organización y lucha poblacional en el proceso de cambio, la experiencia
del campamento Nueva Habana”, U. de Chile, agosto de 1972.

77
la “manzana” y los de la “manzana” [eran] del campamento en su
totalidad. [Había] nacido una convivencia basada en la unidad y el
trabajo común por mejorar sus condiciones de existencia. Y [nació]
también una nueva perspectiva. Esta comunidad no se [encerró] en sí
misma sino que [intentó] comunizar su experiencia hacia otros
campamentos y poblaciones populares.
Vale la pena considerar esta experiencia y extraer lo que en ella hay de
generalizable. No cabe duda que aquí se encontraran aportes reales al
proceso de liberación de la humanidad”.125

En síntesis, hacia 1973 en el Gran Santiago había entre 388 y 402


campamentos originados de tomas de terrenos ocurridas entre 1964 y 1973, de
éstas 344 fueron protagonizadas por los pobladores, de forma explosiva, entre
el 11 de enero de 1970 y el 1 de septiembre de 1973. Unas 117 mil familias, es
decir, unos 585 mil pobladores sin casa participaron en dicho proceso, de los
cuales 430 mil lo habrían hecho entre 1970 y septiembre de 1973. Éstas
correspondían al 25% del total de la población urbana de la capital en aquellos
años, es decir, uno de cada cuatro santiaguinos había participado en una toma
de sitio.
Entre un 20 y 25% de los campamentos estuvieron localizados en los sectores
oriente y sur-oriente, áreas que habrían sido “sensibles”, desde la perspectiva
de clase, para ubicar tomas de terrenos en la urbe. La gran mayoría de éstos se
emplazaron en las zonas sur, poniente y norte de la capital, generando, de otras
formas similares conflictividad en la relaciones de los distintos grupos sociales
del Gran Santiago.
La DC y el PC aparecen como los partidos políticos con mayor asociación al
proceso de las tomas de sitios y a los pobladores en general en Santiago. Muy
cerca les habría seguido el PS y algo más distante, aunque con mayor
presencia de la que se suponía, el MIR. Las tácticas de los partidos

125
Mensaje, Nº 221, agosto de 1973, p.378.

78
favorecieron distintos tipos de asociaciones con los pobladores, los cuales
finalmente se organizaron con el fin de resolver sus necesidades más
apremiantes.
A cada necesidad los pobladores respondieron con una organización y acción
colectiva. Por ejemplo:

Necesidad Organización Acción colectiva


Sitios y vivienda Comités de sin casas Toma de sitios
Conducción del proceso Directivas o Jefaturas Dirigir
Seguridad Comités o Frentes de Guardias
vigilancias

Estas organizaciones y acciones colectivas deben ser entendidas en el contexto


de la agudización general de los conflictos políticos y de clases en el país, es
decir, en momentos en que tanto la clase popular como la dominante
comenzaban a movilizarse de forma más o menos directa.
De este modo, en estas organizaciones los pobladores habrían desarrollado, al
menos en una etapa inicial, conciencia de pertenecer a la clase trabajadora,
cuyos intereses se oponían a los de la clase dominante, sin embargo el hecho
de que en el origen y desarrollo de las organizaciones de estos pobladores
hayan estado muy presentes los distintos partidos políticos de centro e
izquierda generó una división entre los pobladores de Santiago que adhirieron a
distintos referentes o movimientos (Comando-DC, Comando-PC, Central-PS,
MPR-MIR), registrándose, por ejemplo, enfrentamientos entre comités de
pobladores asociados a la DC y el PC por sitios o falta de articulación entre
pobladores vinculados al PC y el MIR.

79
Capítulo 2
Las movilizaciones por viviendas definitivas y equipamientos urbanos, en
el Gran Santiago, 1970-1973.

1. Las movilizaciones por vivienda y equipos urbanos: una dimensión


cuantitativa

En el proyecto original de este estudio no existía el objetivo de analizar las


movilizaciones de los pobladores de Santiago por viviendas definitivas y
equipamientos urbanos, sin embargo en el transcurso de la investigación se

80
hizo evidente la necesidad de hacerlo y por tanto incorporar un capítulo
completo a esta cuestión que se mostró en las fuentes muy determinante en el
desarrollo histórico de este movimiento social.
Luego de la toma del terreno, las movilizaciones de los pobladores de Santiago
se concentraban en conseguir viviendas definitivas y equipamientos urbanos.
En 1972 Duque y Pastrana escribían que “la reivindicación específica de los
campamentos” eran la “rápida construcción de viviendas definitivas” y “dotación
de una infraestructura urbana mínima”.126 De igual forma, Castells indicaba que
este movimiento cuestionaba el orden establecido a partir de sus luchas por
viviendas y acceso a servicios colectivos.127
Estas movilizaciones fueron centrales en las reivindicaciones de los pobladores
del periodo, sin embargo, aún no han sido estudiadas sistemáticamente, por
ello, antes de centrarnos en nuestras preguntas de investigación, deberemos
resolver algunos problemas previos: ¿Cuántas movilizaciones realizaron los
pobladores entre 1970 y septiembre de 1973 en Santiago? ¿Cómo se
expresaron éstas?
Comenzare por establecer criterios básicos. Entiendo por movilizaciones las
siguientes acciones colectivas: a) toma del edificio del MINVU y de las
corporaciones de la vivienda (COU, CORMU, CORVI, CORHABIT), b) toma de
municipalidades, c) toma de otros edificios públicos (universidades,
gobernaciones, centros de salud y abastecimiento), d) toma de buses de
locomoción colectiva o terminales, e) miting o concentraciones, f) marchas y g)
bloqueo de calles/caminos. Así como considero que equipamiento urbano son
los siguientes servicios: 1) agua potable y alcantarillado, 2) electricidad, 3)
transporte público y 4) pavimentación de calles. Estas categorías han surgido
de mi conocimiento inicial de las movilizaciones de los pobladores.

126
Joaquín Duque y Ernesto Pastrana, “La movilización reivindicativa urbana de los sectores
populares en Chile: 1964-1972”, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Nº 4, diciembre
de 1972, (FLACSO), pp.267-268.
127
Manuel Castells, Movimientos sociales urbanos, Siglo XXI editores, México, 1974, p.3.

81
En 1978 FLACSO publicó en VIII volúmenes un texto llamado: Chile. Cronología
del período 1970- 1973128, en éste se buscó dar cuenta de los principales
hechos ocurridos entre septiembre de 1970 e igual mes de 1973, para ello los
autores revisaron sistemáticamente cuatro diarios: El Mercurio, El Siglo, La
Prensa y La Nación, seleccionando los hechos más relevantes en las siguientes
categorías: Política, Economía, Exterior, Iglesia, Universidades, Fuerzas
Armadas, Gremios y Sindicatos, Nuevas organizaciones de masas, Otros y
Editoriales. Esta extensa obra ha sido revisada por Susana Costamagna, en el
contexto de un proyecto de investigación, utilizando como clave de selección:
Las noticias referidas al movimiento de pobladores durante la Unidad Popular. 129
El resultado de ambas búsquedas y selecciones integrado a mis categorías ha
arrojado el siguiente cuadro:

Tipo de 1970 1971 1972 1973


movilización
Sept- Enero- Julio- Enero- Julio- Enero- Julio-
Diciembre Junio Diciembre Junio Diciembre Junio sept.
a) Toma 1 1
MINVU/Corp.
b) Toma 1 2 1
Municipalidad
c) Toma otros 5 1 3 8 2
edificios
d) Toma de 2 1 1
bus/Terminal
e) Miting o 1 2 1 5 3 1
concentración
f) Marchas 1
g) Bloqueo de 1 1 7 15

128
Manuel Antonio Carretón, et., al., Chile. Cronología del período 1970- 1973. Santiago,
ediciones FLACSO, 1978.
129
El movimiento de pobladores durante la UP: de las “tomas de sitios” a la formación de
poblaciones. FONDECYT. N 1100142, (2010-2011). Cuyo investigador responsable es Mario
Garcés. Se agradece el acceso a esta información.

82
calles

Subtotales 8 5 3 5 15 27 4

Es decir, en el transcurso de estos 36 meses los cuatro diarios (El Mercurio, El


Siglo, La Prensa y La Nación) habrían registrado 67 movilizaciones de los
pobladores: una cada 16 días. Por su parte Duque y Pastrana contabilizaron
(sin señalas sus fuentes) 52 movilizaciones en sólo 9 meses transcurridos entre
septiembre de 1971 y mayo de 1972, vale decir, una movilización cada 5
días.130 Para complementar la muestra y hacerla más representativa, utilizando
los mismos criterios del cuadro, he revisado dos diarios y un periódico:
1) Clarín que registró 12 movilizaciones durante 1970, pero integró una nueva
forma de movilización: “visitas de denuncia” al diario, de éstas constató 10 en
igual periodo, así este medio informó de 22 movilizaciones, es decir, una
movilización cada 16 días, mientras que 2) El Siglo informó de 20
movilizaciones entre enero y octubre de 1970, o sea, una movilización cada 15
días, y finalmente, 3) El Rebelde registró 19 movilizaciones ocurridas en 16
meses trascurridos entre octubre de 1971 y enero de 1973, promediando una
movilización cada 27 días. En resumen, según estas fuentes los pobladores se
habrían movilizado en promedio una vez cada 15.8 días.

Movilizaciones de pobladores de Santiago.


Registradas por el diario Clarín durante 1970
Tipo de movilización 1970
Enero-junio Julio-Diciembre
a) Toma MINVU/Corp.
b) Toma Municipalidad
c) Toma otros edificios 1 5
d) Toma de bus/Terminal 1

130
Joaquín Duque y Ernesto Pastrana, “La movilización reivindicativa urbana de los sectores
populares en Chile: 1964-1972”, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Nº 4, diciembre
de 1972, (FLACSO), pp.267-268.

83
e) Miting o concentración 2 1
f) Marchas 1 1
g) Bloqueo de calles
h) visitas de denuncia 5 5

Subtotales 9 13

Movilizaciones de pobladores de Santiago.


Registradas por el diario El Siglo entre enero y octubre de 1970 131
Tipo de movilización 1970
Enero-junio julio-octubre
a) Toma MINVU/Corp. 1
b) Toma Municipalidad
c) Toma otros edificios 1 1
d) Toma de bus/Terminal 1
e) Miting o concentración 5 6
f) Marchas 4 1
g) Bloqueo de calles

Subtotales 11 9

Movilizaciones de pobladores de Santiago.


Registradas por el periódico El Rebelde. Octubre de 1971 a enero 1973.
Tipo de movilización 1971 1972 1973
Octubre- Enero-Junio Julio Enero Julio
Diciembre Diciembre Junio sept.
a) Toma
MINVU/Corp.
b) Toma 2
Municipalidad
c) Toma otros 1 1 1 2
edificios
d) Toma de bus/Term. 2
e) Miting o concentra. 1 1 4
f) Marchas 2
131
El periodo seleccionado para el diario El Siglo ha sido sólo hasta octubre de 1970 porque
luego que el gobierno de Allende asumió el 4 de este mes dejó de informar sistemáticamente
sobre dichas movilizaciones y se concentró exclusivamente en las soluciones gubernamentales.

84
g) Bloqueo de calles 1 1

Subtotales 4 2 10 3

Si bien esta información basada en los registros de prensa es representativa de


la realidad no es aún concluyente, pienso que lo que nos esta indicando es un
piso mínimo del número de movilizaciones del periodo, es decir, las que “al
menos” ocurrieron. ¿Por qué? Primero, porque dos de los diarios revisados por
FLACSO, La Nación y El Siglo, eran oficialistas y centraron su atención en las
soluciones que el gobierno daba a las reivindicaciones de los pobladores por
viviendas definitivas y equipamientos urbanos en desmedro de las
movilizaciones de éstos, mientras que El Mercurio y La Prensa, ambos de
oposición al gobierno, si bien pudieron destacar estas movilizaciones como
expresiones del descontento social también entendían a éstas como un mal de
la sociedad de la época. Así los cuatro medios informativos, por distintas
razones, debieron limitar la cobertura a dichas movilizaciones. Segundo, porque
El Siglo, diario del PC, y El Rebelde, periódico del MIR, informaron casi
exclusivamente de las movilizaciones de los pobladores asociados a sus
militantes políticos, omitiendo casi por completo las acciones colectivas
realizadas por otros grupos, además El Rebelde, bajo la lógica del poder
popular, centró su atención en las organizaciones de los pobladores por sobre
las movilizaciones de éstos.
Otra cuestión importante a considerar es que los pobladores habrían
protagonizado una movilización cada 15 días “lo suficientemente significativa
como para que la prensa lo registrara” pudiendo existir muchas otras menores
que no alcanzaron notoriedad pública.
Ahora que sabemos, según los registros de la prensa, que los pobladores del
Gran Santiago debieron protagonizar, al menos, unas 90 movilizaciones
significativas en los 45 meses que van entre enero de 1970 y septiembre de
1973 podemos sumarlas a las 344 tomas de terrenos que estos mismos

85
pobladores realizaron en igual periodo de tiempo. Así se puede afirmar con
seguridad que “en total” este movimiento social habría efectuado en dichos
años, al menos, 434 acciones colectivas, es decir, aproximadamente una
movilización cada tres días.
Según Joan Garcés132, la Dirección General de Carabineros, informó en mayo
de 1972 que en todo el país se habían producido 352 ocupaciones de predios
urbanos en 1970, 560 en 1971 y 148 a mayo de 1972, es decir, unas 1.060
tomas de terrenos urbanos. Así como 137 ocupaciones de industrias en 1970,
378 en 1971 y 299 a mayo de 1972, o sea, unas 814 tomas de centros de
producción. En el campo se habrían registrado 368 ocupaciones de predios
agrícolas en 1970, 1.593 en 1971 y 515 a mayo de 1972, vale decir, unas 2.476
tomas de tierras rurales. Finalmente, en 1970 se habrían producido 165 tomas
de establecimientos educaciones, 44 en 1971 y 279 a mayo de 1972, es decir,
unas 488 tomas de centros de educación. Esta fuente indica que en total, entre
1970 y mayo de 1972, se habrían registrado en Chile unas 4.838 movilizaciones
protagonizadas por pobladores, trabajadores, campesinos e indígenas, y
estudiantes. De este modo, se habrían generado 166 movilizaciones (del tipo
“tomas”), en promedio cada mes, en dicho periodo de tiempo, es decir, 5.5
“tomas” por día.
Si bien faltan datos sobre 1973, en sí esta cantidad es suficiente para constatar
los niveles de movilización social de aquellos años: Cantidad inaceptable para
las fuerzas políticas y grupos sociales que buscaban conservar el orden social
existente, pero insuficiente para aquellos partidos y grupos sociales que se
plantearon realizar una revolución socialista en el país.

2. Las movilizaciones por viviendas definitivas y equipamientos urbanos:


una visión analítica

132
Joan Garcés, El Estado y los problemas tácticos en el Gobierno de Allende, ediciones siglo
XXI, 1973, p.151.

86
¿Cómo se concretaron dichas movilizaciones protagonizadas por los
pobladores de Santiago, entre 1970 y septiembre de 1973?
Como muestra representativa de este ciclo de movilizaciones propongo
describir a) las acciones colectivas de los pobladores durante 1970 asociadas al
PC y MIR, porque tuvieron como eje central la reivindicación por la vivienda
definitiva, y b) las movilizaciones de pobladores de Santiago entre 1971 y 1973,
en términos generales, ya que de ellas podemos seleccionar las que tuvieron
por motivo conseguir equipamiento urbano.

2.1. Las movilizaciones de pobladores asociadas al PC y MIR durante 1970

Los pobladores que se movilizaron asociados al PC provenían de tomas de


terrenos realizadas entre 1967 y 1970, estas eran principalmente, Herminda de
la Victoria, Violeta Parra, 1º de Mayo, Pablo Neruda y Unidad Popular.
El 30 de enero de 1970, unos 400 pobladores del Comando provincial de los sin
casa de Santiago, acompañados de la diputada Gladys Marín y del dirigente
Juan Araya, llegaron marchando al MINVU alrededor de las 13:00 horas. Luego
de reunirse con las autoridades, los pobladores y sus representantes lograron
los siguientes compromisos del gobierno: 465 sitios urbanizados para el
campamento Pablo Neruda, la expropiación de sitios para el campamento
Violeta Parra y sitios definitivos en el mes de febrero para el campamento 1º de
Mayo.133
Frente al incumplimiento de dichos compromisos, pobladores de los
campamentos Pablo Neruda y Laura Allende volvieron a marchar sobre el
MINVU, el 16 de marzo de 1970, bajo la consigna: “queremos solución y no
tramitación”.134
Iniciadas las lluvias en mayo de 1970, la situación de dichos pobladores
empeoró terriblemente y el incumplimiento se hizo más grave. Por eso cuando
133
El Siglo, 31 de enero de 1970, p.6
134
El Siglo, 17 de marzo de 1970, p.8

87
el 8 de mayo de 1970 los pobladores del campamento Pablo Neruda volvieron
al MINVU lo hicieron para tomárselo exigiendo violentamente el cumplimiento
de los compromisos.135
Este descontento era canalizado por los comunistas hacia la movilización
reivindicativa y la adhesión electoral, así dirigentes del Comando provincial de
los sin casa y de la CUT organizaron una gran concentración de pobladores, fue
por ello que

Miles y miles de pobladores marcharon [el 14 de junio de 1970] en dos


apretadas columnas que llegaron hasta el Estadio Nataniel… Estadio
[que] vibró con los gritos de las poblaciones Herminda de la Victoria, 1º
de Mayo, Pablo Neruda, Unidad Popular, Laura Allende, Violeta Parra,
Villa La Bandera, etc. todos llegaron con banderas chilenas y con
pompones de múltiples colores. A las 12 horas llegó el abanderado de
la Unidad Popular, Salvador Allende quien recibió una ovación de parte
de los miles de pobladores.136

Entre los oradores del acto estuvieron Rosa Villouta, presidenta del
campamento Pablo Neruda, Juan Araya presidente del Comando provincial de
sin casa y Salvador Allende, entonces, candidato a la presidencia.
Los discursos de todos estuvieron marcados por la contingencia política y
tenían por objeto politizar a los pobladores asistentes, entre ellos Eduardo
Villalobos cuya situación económica era complicada pues estaba cesante. Los
dos días completos que le demandó su participación en la toma de terreno
Pablo Neruda fueron suficientes para que lo despidieran de la construcción
donde trabajaba como obrero. Consultado respecto de los “patrones” del país
respondió que “lo único que les [interesaba era] que uno se mate trabajando”, y
sobre sus aprendizajes en la toma de terreno señaló que había aprendido que

135
El Siglo, 9 de mayo de 1970, p.6
136
El Siglo, 15 de junio de 1970, p.5.

88
“la unidad y la lucha de un grupo de personas puede conseguir lo que este
sistema en que vivimos nos impide”, finalmente, respecto del futuro afirmó que
“al final de todo, con sacrificio, sabemos que vamos a conseguir lo que tantas
veces se nos ha negado”.137
Luego del triunfo electoral se Salvador Allende, los comunistas se transformaron
en partido de gobierno, en el MINVU crearon la Oficina del Poblador, dirigida
por Juan Araya. Para el PC era el momento de dar solución efectiva al problema
habitacional de los trabajadores, por ello se concentraron en implementar un
plan inédito de construcción de viviendas. Fue así que desincentivaron las
tomas de sitios y movilizaciones de los pobladores desde octubre de 1970.
Como hemos visto no tuvieron mucho éxito en esto último, pues la ocurrencia
explosiva de tomas de terrenos y movilizaciones recién se iniciaba.
Como se ha mostrado, los pobladores asociados al MIR realizaron un Congreso
provincial de pobladores en el Campamento 26 de Enero los días 28 y 29 de
marzo, en éste acordaron continuar con las tomas de sitios urbanos y crear una
organización provincial que dirigiera a los pobladores, naciendo así la Jefatura
Provincial Revolucionaria de los sin casa (JPR) que luego se trasformaría en el
Movimiento de Pobladores Revolucionarios (MPR). Entre julio y agosto de 1970
pobladores asociados a la JPR protagonizaron seis tomas de terrenos,
surgiendo con ellas los campamentos Ranquil, La Unión, 26 de Julio, Elmo
Catalán, Rigoberto Zamora y Magaly Honorato. El conjunto de estos pobladores
fue el que se movilizó por vivienda asociados al MIR.
A comienzos de agosto de 1970, la JPR se declaró en estado de alerta y
movilización permanente, su objetivo era presionar al gobierno para que
solucionara o se comprometiera a solucionar los problemas habitacionales de
dichos campamentos antes de las elecciones presidenciales del 4 de
septiembre.138

137
El Siglo, 17 de mayo de 1970, p.8
138
Clarín, 7 de agosto de 1970, p.7

89
El 7 de agosto de 1970, unos 700 pobladores asociados a la JPR se
concentraron en la Escuela de Leyes de la U. de Chile, donde habló Víctor Toro,
presidente de la JPR, y Clotario Blest, dirigente sindical. Luego los pobladores
marcharon en dirección al MINVU, gritando consignas como: “casa o muerte”.
Éstos llevaban consigo palos y otros elementos contundentes para defenderse
de Carabineros si fuese necesario. Los combativos pobladores no fueron
recibidos por las autoridades pero sí invitados a una futura reunión. Se retiraron
sin mayores incidentes de regreso a sus campamentos. 139
Diez días después, el 17 de agosto de 1970, más de 2.000 pobladores de
dichos campamentos se reunieron en la casa central de la Universidad Católica
con estudiantes. Cerca de las tres de la tarde la masa de pobladores se dirigió a
un par de cuadras donde se encontraba La Remodelación San Borja: edificios
de departamentos de alto valor. Allí procedieron a tomarse unos de los edificios
en construcción y declarar que:

Serán los pobladores los que radicalizaran las fuerzas para enfrentar a
la burguesía después del cuatro de septiembre.140

Y que el objetivo de sus movilizaciones era presionar al gobierno para que diera
solución a sus problemas habitacionales.
Funcionarios del gobierno, con el objeto de que los pobladores hicieran
abandono del edificio, sostuvieron una reunión urgente con los dirigentes, en
ésta se comprometieron a encuestar a los pobladores para conocer la real
dimensión del problema y ofrecer una solución definitiva al conjunto de
campamentos asociados a la JPR el día 21 de agosto. Cerca de las 19 horas
los pobladores entregaron los edificios y regresaron a sus campamentos. 141

139
Clarín, 8 de agosto de 1970, p.7
140
Clarín, 18 de agosto de 1970, p.9
141
Clarín, 18 de agosto de 1970, p.9

90
Paralela a la toma de la Remodelación San Borja, 38 mujeres de los
campamentos asociados a la JPR iniciaron una huelga de hambre en los
jardines del Congreso Nacional, entonces ubicado en Santiago, con el mismo
objetivo: acelerar una solución habitacional definitiva. El lugar se llenó de
periodistas extranjeros, que estaban en Chile reporteando las elecciones
presidenciales, a los que las pobladoras declararon:

Hemos iniciado una campaña de movilización y denuncia para informar


a la opinión pública sobre la discriminación social que ha establecido en
contra nuestra el llamado Plan Habitacional del Gobierno… Somos más
de 3 mil familias agrupadas bajo la dirección de de la Jefatura
Provincial Revolucionaria de los sin casa… El gobierno nos posterga,
nos tramita y nos persigue por el pecado de que luchamos por tener
donde vivir.
El llamado Plan Habitacional sólo favorece a los ricos y posterga a los
sin casa. Nosotros les decimos a los pobladores sin casa: el gobierno
no nos construye casas porque no quiere hacerlo. Los recursos que
tiene los destina a viviendas para los ricos.142

Así mantuvieron la movilización en el parlamento hasta el 21 de agosto, día en


que las autoridades darían una respuesta definitiva a los pobladores
movilizados. Ese día miles de pobladores se reunieron en la Escuela de
Ingeniería de la Universidad de Chile a esperar dicha respuesta. 143 Si bien ésta
no llegó ese día, por lo que los pobladores anunciaron radicalizar sus
movilizaciones, efectivamente los pobladores alcanzaron un acuerdo en el que
participaron los dirigentes de la JPR, el MINVU y profesionales de la
Universidad de Chile, que se había visto involucrada porque varios de los sitios
tomados eran de su propiedad. De dicho acuerdo nacerían las Poblaciones 26
de Julio (ex campamento 26 de Julio), Fidel Castro (ex campamentos La Unión
142
Noticias de Última Hora, 18 de agosto de 1970, p.7
143
Noticias de Última Hora, 21 de agosto de 1970, p.16; Clarín, 22 de agosto de 1970, p.8

91
y Rigoberto Zamora) y Nueva La Habana (ex campamentos Raquil, Elmo
Catalán y Magaly Honorato).144
Las soluciones habitacionales entregadas por el Estado no significaron una
posterior desmovilización de éstos, sino que fueron entendidas por los
pobladores como el primer paso de una lucha que ahora trascendía los sitios y
la vivienda.

2.2. Los problemas por faltas de equipamientos urbanos y las


movilizaciones de los pobladores del Gran Santiago por resolverlos. 1971-
1973

Una vez que los pobladores, en grupos de cientos o miles, habían tomado los
sitios urbanos en la capital surgían de inmediato una gran serie de necesidades
urgentes por servicios básicos como el agua potable y alcantarillado,
electricidad, locomoción colectiva y pavimentación, que determinó la vida de
éstos. Para cubrir estas necesidades los pobladores se organizaron y
movilizaron con el objetivo de presionar al gobierno.
Los problemas generados por la falta de equipamiento urbano, en especial del
servicio de agua potable, eran tan graves que el gobierno debió tomar medidas
inéditas como la siguiente:

Desde ayer los “guanacos” proveen de agua potable a las poblaciones.

144
René Urbina, “Proposiciones de acuerdo de colaboración entre la CORVI y el Ivuplan de la U.
de Chile”. 11 de diciembre de 1970.

92
Ayer en la tarde los carro-cisterna de la Prefectura de Servicios
Especiales de Carabineros, comenzaron a proveer de agua potable a
las poblaciones de la capital que carecen del vital elemento… Para hoy,
se tiene anunciado el abastecimiento de agua en el sector 5 de la
Población Huechuraba, en la comuna de Conchalí, y otras poblaciones
proletarias.
Cabe señalar que en los sectores que ayer llegó el cuerpo de
carabineros, los pobladores recibieron con aplausos a los policías
uniformados.145

Pobladora y su hija en campamento de Santiago. 1971.


(Fotografía de René Urbina)

En mayo de 1971 un artículo en la revista Ahora se refería de la siguiente forma


a la realidad de un grupo de campamentos de Santiago:

No hay alcantarillado; no hay agua potable en las casas; no hay


escuelas; no hay hospital ni posta de primeros auxilios; no hay
carabineros; no hay movilización; no hay…
Estamos detrás del Cerro San Cristóbal, a espaldas de la virgen y
bastante lejos de Dios, en una serie de poblaciones callampas cuyos
habitantes esperan su traslado a “sitios definitivos”. Mientras tanto se
acomodan en mediaguas de madera proporcionadas por CORHABIT:
dos piezas de 3x3 m. para toda la familia
Los conjuntos de casitas tienen nombres pintorescos: El Barrero, Luis
Corvalán, El Bosque Sur, Peor es Na’ y 7 de Febrero.146

Esta realidad se multiplicaba, sobre todo en la etapa inicial de las tomas de


sitios, en la mayoría de los campamentos de la capital. En el 26 de Enero, hacia

145
El Siglo, 17 de noviembre de 1970, p.5
146
Ahora, 18 de mayo de 1971, p.7

93
febrero de 1970 “la carencia de agua [había] provocado brotes de enfermedades
intestinales”.147 Así como en el campamento Pablo Neruda, en la misma fecha,
“la falta de agua, luz, alcantarillado y otros elementos de urbanización y
salubridad [golpeaban] el diario vivir de las familias sin casa”, según estos
pobladores, “la carencia de estos servicios [estaban] haciendo estragos en la
salud de los habitantes”.148 Cóndores de Chile era una población de unas 3.574
familias ubicadas en el paradero 35 de Gran Avenida (en 1971), de éstas sólo
450 tenían alcantarillado.149 Similar situación vivían las cerca de 600 familias de
la población Luis Cristian Martínez, vecina de la anterior, que contaban con una
red de alcantarillado a medio construir.150 En la población Santa Elena, sus 10
mil habitantes carecían totalmente de alcantarillado y sus dirigentes ubicaban
en primer lugar de necesidades dicho equipamiento urbano. 151 A un costado de
la Población Pablo de Rokha, paradero 34 de Santa Rosa, se ubicaba un
campamento “sin nombre”, (en mayo de 1971), donde habitaban 270 familias
que carecían de “agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, letrinas,
asistencia medica”, y de locomoción colectiva. Respecto de sus necesidades
un poblador indicaba que en el campamento:

No existen servicios de agua potable ni de alcantarillado. No hay


letrinas y para suplir esta última deficiencia, tenemos que hacer grandes
hoyos que después de utilizados se deben tapar con el mismo material
que se extrajo. De todas maneras, lo mal sano persiste aún por mucho
tiempo.152

En la Población Teniente Merino, ubicada en el nueve mil de San Pablo,


comuna de Las Barrancas, habitaban 801 familias en 634 viviendas, teniendo
147
Clarín, 11 de febrero de 1970, p.6
148
El Siglo, 30 de febrero de 1970, p.7
149
Cóndores de Chile, s/f, p.7, Se infiere que el número corresponde a junio de 1970.
150
Cóndores de Chile, s/f, p.4. Se infiere que el número corresponde a 1971.
151
Cóndores de Chile, s/f, p.5. Se infiere que el número corresponde a 1971.
152
El Mercurio, 6 de mayo de 1971, p.19

94
como uno de sus problemas principales la “colocación de alcantarillado, para
evitar el estancamiento de las aguas lluvias”. 153 De igual forma, las 950 familias
que vivían en los campamentos Huamachuco, José Gordón y Primero de Mayo,
ubicados (desde marzo de 1970) a un costado del cerro Renca, necesitaban de
forma urgente tener acceso a agua potable y alcantarillado pues, a mediado de
1971, debían juntar agua en tarros durante tres días (hasta que un camión
cisterna volviese a abastecerlos), y hervirla para poder beberla. 154 Respecto de
esta misma realidad, a fines de 1972, el diario La Prensa informaba lo siguiente:

Los pobladores de la “Villa Digna Rosas”, ubicada en la comunidad de


Las Barrancas, están sufriendo el grave problema de la falta de agua
potable. Durante el día, las cañerías están secas y en la noche apenas
sale un “hilo” del líquido en las llaves.
Los pequeños pasan enfermos con infecciones intestinales, a causa de
la carencia de agua potable. Además, los pobladores corren el riesgo de
que si ocurre un siniestro, no tendrán como apagarlo, ya que, a parte de
la falta de agua, el pequeño Cuerpo de Bomberos, no tiene
implementos para desempeñar sus abnegadas tareas.155

La falta de sistemas modernos de abastecimiento de agua potable en los


campamentos, efectivamente permitió que múltiples incendios arrasaran con
viviendas de pobladores. Sólo por citar algunos ejemplos: En febrero de 1970
un incendio dejó a 37 familias sin vivienda en el campamento Primero de
Mayo.156 De igual forma, en el campamento Nueva La Habana se quemó una
manzana completa, es decir, unas 60 viviendas, el verano de 1972. 157 Idéntica
tragedia se registró en el campamento San Jerónimo de Puente Alto

153
El Mercurio, 17 de mayo de 1971, p.23.
154
El Mercurio, 18 de mayo de 1971, p.15.
155
La Prensa, 28 de noviembre de 1972, p.5
156
El Siglo, 20 de febrero de 1970, p.8
157
Boris Cofré, Campamento Nueva La Habana. El MIR y el movimiento de pobladores, 1970-
1973, ediciones Escaparate, 2007, p.198

95
quemándose la manzana 29 completa con sus 11 viviendas, en enero de
1973.158
La falta de electricidad generaba otra serie de problemas a los pobladores,
respecto de éstos el diario La Prensa informaba en abril de 1971 lo que sigue:

Sin luz ni agua en forma estable permanecen cerca de mil familias


formadas por pobladores que habitan en campamentos ubicados al final
de la Avenida Recoleta. Así lo expresaron los dirigentes que ocuparon
extensos predios a fines del año pasado y que ahora aparte de [carecer
de] esos servicios esenciales se aprestan a afrontar un crudo invierno.
Los más afectados son los pobladores del Campamento Patria Nueva,
formado por cerca de 400 familias.159

Un mes después, ya iniciadas las lluvias, los pobladores de dicho sector de la


capital reiteraron los graves problemas que les generaba la falta de agua
potable y electricidad.160 Aún en sectores donde existía instalación eléctrica,
como en la población Santa Elena de Puente Alto, ésta no era de la mejor
calidad.161 Estas instalaciones, además, no resistían el consumo extra
producido por los múltiples pobladores que no pudiendo pagar el servicio se
“colgaban” a dicho sistema generándose así constantes apagones. 162 La falta
de electricidad y adecuado alumbrado público generó también en muchos
campamentos una situación de inseguridad:

El corazón de Santiago está lejano y late a otro ritmo. El mismo obrero


que tarda 90 minutos en llegar a su hogar [de regreso de su trabajo], si
lo hace entrada la noche corre el riesgo de ser cogoteado. Las
modestas viviendas, que un visitante medianamente acomodado jamás

158
Puente Alto Al Día, 27 de enero de 1973, p.12
159
La Prensa, 26 de abril de 1971, p.8
160
La Prensa, 7 de mayo de 1971, p.2
161
Puente Alto al Día, 4 de agosto de 1973, p.4
162
Puente Alto al Día, 25 de agosto de 1973, p.5

96
imaginaría como susceptibles de robos, son saqueadas al menor
descuido de sus ocupantes. Hay riñas entre pobladores, violaciones,
venta clandestina de licor, y la justicia más distante aún.163

Otro problema importante en los barrios populares de la ciudad de Santiago fue


la falta de pavimentación. Calle Larga era la principal avenida de la población
Cóndores de Chile, en ella se ubicaba la Feria Libre del sector, donde “la queja
común de compradores y vendedores [era] la falta de pavimento”.164 Hacia 1970,
a la población Santa Ema de San Bernardo, compuesta por unos mil
pobladores, sólo le faltaba la pavimentación para ser incorporada al radio
urbano de la ciudad.165 En abril de 1971 se informaba que “la Corporación de
Obras Urbanas [declaraba] de emergencia extrema las obras de pavimentación
que [debían] efectuarse en la comunas de Conchalí, Las Barrancas, Maipú,
Buin, Paine y Providencia… Las obras a ejecutarse [beneficiarían] a
importantes sectores de recursos limitados, ya que [se trataba] de vías de
acceso y circulación en poblaciones de Operación Sitio o calles de barrios o
poblaciones populares”.166 En el sector de Casas Viejas en Puente Alto, en
marzo de 1972, “en asamblea se acordó que cada propietario deberá cancelar
la cuota inicial de Eº 50 por sitio para asfaltar la arteria principal y así asegurar
el servicio especial de microbuses”. 167 En julio de 1973, en la población Teniente
Merino de dicha comuna se realizó una asamblea donde participaron “todos los
organismos vivos de la población”, en ésta se acordó exigir a las autoridades,
entre otras cuestiones, “prolongación de pavimentación de calle Arturo Prat
hasta avenida circunvalación” y “pavimentación de la playa de estacionamiento
frente a la sede social de la Junta de Vecinos”. 168

163
Ahora, 18 de mayo de 1971, p.8
164
Cóndores de Chile, s/f, se deduce que corresponde a julio de 1970, p.5
165
Cóndores de Chile, s/f, se deduce que corresponde a 1970, p.5
166
Las Noticias de Última Hora, 23 de abril de 1971, p.6
167
Puente Alto al Día, 18 de marzo de 2972, p.12
168
Puente Alto al Día, 28 de julio de 1973, p.6

97
Un servicio de transporte público adecuado fue otro de los equipamientos
urbanos que carecieron los pobladores. En febrero de 1970, sintiéndose
perjudicados los pobladores de Clara Estrella de La Cisterna demandaban que
se respetara el recorrido y la tarifa del servicio de buses 91-A. 169 A fines de este
año en la población Santa Julia “uno de los problemas más agudos, y que
[hacía] crisis, especialmente en los días de trabajo, de lunes a viernes, [era] el
de la locomoción.”170 En la misma fecha, pobladores de Nueva Palena
denunciaron, a través de un diario, sus graves problemas de locomoción. 171
Sólo un par de meses después, en febrero de 1971, pobladores de Las
Barrancas se quejaban de la falta de transporte público en esa zona de la
ciudad.172 Tiempo después, en 1973, un diario informó que “sin solución
aparente [continuaba] el grave problema de la locomoción que [afectaba] a los
pobladores” de la zona sur de la ciudad. 173 Estos casos muestran las
dificultades que tuvieron los pobladores del Gran Santiago en relación al
servicio de transporte público, problemas serios que se agudizaban cuando los
empresarios, opositores al gobierno, realizaban paros de actividades o los
trabajadores del sector hacían lo propio en el marco de sus movilizaciones. En
mayo de 1971 se registró uno de estos paros que generó múltiples problemas
en los trabajadores que habitaban en los campamentos de la capital. 174 En
enero de 1973 se registró otro que dejó sin locomoción colectiva a la zona sur
de Santiago, producto del paro y cortes de avenidas principales. 175
De este modo, las carencias de agua potable, electricidad, locomoción y
pavimentación, es decir, equipamientos urbanos mínimos fueron razones por
las cuales los pobladores del Gran Santiago se movilizaron.

169
El Siglo, 7 de febrero de 1970, p.9
170
La Prensa, 8 de diciembre de 1970, p.8
171
El Siglo, 6 de diciembre de 1970, p.10
172
El Siglo, 17 de febrero de 1971, p.5
173
Puente Alto al Día, 3 de marzo de 1973, p.18, ver también 17 de marzo, 12 de mayo y 18 de
agosto de 1973.
174
El Siglo, 14 de mayo de 1971, pp.1 y 3
175
Puente Alto al Día, 6 de enero de 1973, pp.3 y 12

98
Las principales movilizaciones de los pobladores por equipamientos urbanos,
según los registros de la prensa, fueron por agua potable, alcantarillado y
locomoción colectiva. En mayo de 1970, un grupo de pobladores del
campamento 26 de Enero de La Granja acudió al diario Clarín para denunciar la
falta de agua potable y la decisión del alcalde de restringirles la entrega de agua
en camiones aljibes. Además expresaron que se movilizarían por sus
principales necesidades: “falta de escuela, luz, agua, pavimentación y
locomoción”.176
En la misma fecha, El Siglo informaba que

Una gran concentración de los pobladores de La Bandera se realizó


ayer, organizada por el Comando Unido de Pobladores para impulsar, a
breve plazo, la solución de los múltiples problemas que afectan a las
4.500 familias que allí viven.
Hernán Contreras… líder de La Bandera… enumeró los problemas
básicos que enfrentan: construcción del alcantarillado, agua, luz y
locomoción.177

Al iniciarse 1971, pobladores bloquearon avenida Departamental exigiendo


solución a sus problemas de falta de agua potable, luz y servicios urbanos. 178
En octubre de 1971, luego de dos meses que la Municipalidad de La Florida no
retirará la basura del campamento Nueva La Habana, los pobladores de éste
decidieron tomarla, llevarla y vaciarla en las puertas de dicha sede comunal y
en la oficina del propio alcalde. El Rebelde informó esta acción colectiva de la
siguiente forma:

176
Clarín, 10 de mayo de 1970, p.36
177
El Siglo, 18 de mayo de 1970, p.5
178
El Mercurio, 4 de enero de 1971. Hecho seleccionado por Susana Costamagna en citado
proyecto de estudio.

99
Los pobladores del Campamento Nueva Habana se cansaron de
soportar las maniobras sediciosas del alcalde… Este representante de
la reacción chilena… hace dos meses que no manda recolectores a
sacar la basura… se trata de crear entre los pobladores, y
especialmente entre las madres, descontento para que luego le echen
la culpa al gobierno.
Cerca de 200 pobladores participaron en la acción de protesta que
sirvió para poner al descubierto las maniobras del alcalde momio.179

Al finalizar 1971, un grupo de pobladores se tomó la Municipalidad de La Florida


con el objetivo de demandar solución a sus variados problemas de
equipamientos urbanos y de exigir que se constituyera en la comuna un
Consejo Comunal.180
En el sector de Pudahuel, a mediados de 1972, pobladores se tomaron dos
veces en una semana el camino principal en protesta por el mal estado de un
colector de aguas que inundó sus viviendas.181
En septiembre de 1972, frente a la muerte de dos personas atropelladas en la
esquina de Macul con Departamental, los pobladores de los campamentos
Camilo Torres y Nueva La Habana:

Realizaron asambleas y discusiones que los llevaron a movilizarse en


conjunto hacia la Municipalidad de La Florida, en un combativo acto que
fue dirigido por Alejandro Villalobos, y en el que las mujeres dieron el
ejemplo, acudiendo en gran número, así como también los trabajadores
de la obra Nueva Habana.182

179
El Rebelde, 5 de octubre de 1971, p.13
180
El Mercurio, 15 de diciembre de 1971. Hecho seleccionado por Susana Costamagna en
citado proyecto.
181
El Mercurio, 10 de julio de 1972. Hecho seleccionado por Susana Costamagna en citado
proyecto.
182
El Rebelde, 12 de septiembre de 1972, p.2

100
En la población Roosveldt, comuna de Las Barrancas, las movilizaciones se
expresaron de la siguiente forma:

La población… estuvo durante todo el día de ayer bloqueada por sus


vecinos en protesta por el deficiente servicio de suministro de agua
potable… debido a ello es que en las primeras horas de ayer todos los
accesos fueron bloqueados, se impidió el transito de vehículos y se
designó a una comisión que concurrió a la Intendencia para exigir una
solución rápida y definitiva… En la noche se efectuó en la plaza de la
población un cabildo abierto.183

Al iniciase abril de 1973, los pobladores de La Reina se tomaron varias calles


del sector en protesta por la demora de CORHABIT en la terminación de las
urbanizaciones de los campamentos de la comuna. 184
En San Bernardo, un grupo de pobladores del campamento “Kiko Barraza”
cortó las dos vías de la carretera panamericana a la altura del kilómetro 14,
sector donde se ubica dicho campamento. Jorge Hernández, presidente del
campamento señaló que:

La toma se debe al incumplimiento de las autoridades administrativas


de un acuerdo tomado con anterioridad para la entrega de mediaguas,
instalación de luz y agua potable.185

Similar acción colectiva protagonizaron los pobladores de los campamentos


Laura Allende, Eugenio Matte, 19 de septiembre y Matías Nuñez, en el sector
de Los Morros, paradero 37 de Gran Avenida, al instalar barricadas en dicha
arteria, esta acción se generó producto de las demoras en soluciones

183
Las Últimas Noticias, 23 de noviembre de 1972, p.28
184
La Prensa, 1 de abril de 1973, Hecho seleccionado por Susana Costamagna en citado
proyecto de estudio.
185
La Prensa, 21 de abril de 1973, p.8

101
urbanas.186 En los campamentos Nueva Palena y Tito Palestro, comuna de San
Miguel, ante la presencia del Intendente de Santiago los pobladores expresaron
sus exigencias: “la instalación de alumbrado público, alcantarillado y
saneamiento de los títulos de dominios”.187 En Puente Alto, sector de Maria
Elena, un grupo de pobladores exigía una solución a la pendiente construcción
del alcantarillado en el lugar.188
Al igual que el agua potable, una de las problemáticas urbanas que más
movilizó a los pobladores, según nuestros registros de prensa, fue la falta de
transporte público. En octubre de 1970, los pobladores del campamento Violeta
Parra “aburridos de no contar con una movilización adecuada” y de recorrer
“mucha distancia a pie hasta los lugares donde se pueden colgar en algún
vehiculo… se tomaron 14 buses, con chóferes y todo”. 189 La respuesta de los
empresarios y la policía generó un enfrentamiento violento que dejó como saldo
40 detenidos.190 “De acuerdo con informaciones proporcionadas por
Carabineros”, el 10 de febrero de 1971, los pobladores del campamento Tania,
ubicado en la comuna de Renca, “decidieron tomarse seis microbuses, como
forma de protesta por la falta de locomoción colectiva”. 191 En junio de 1972,
pobladores de Maipú atacaron con piedras microbuses, destruyeron un terminal
y bloquearon con barricadas el camino a Pajaritos en protesta por el deficiente
servicio de transporte público en la comuna. 192 En la misma fecha, en el
campamento Moisés Huentelaf, los pobladores organizaban un Comando de la
Locomoción que tenía por objetivo solucionar los graves problemas de
transporte que aquejaba a éstos e impulsar como solución general la
estatización del transporte público en la capital. 193 En el sector de Lo Hermida,
186
La Prensa, 21 de abril de 1973, p.8
187
Clarín, 10 de julio de 1973, p.8
188
Puente Alto al Día, 7 de abril de 1973, p.4
189
Clarín, 20 de octubre de 1970, p.17
190
El Siglo, 22 de octubre de 1970, p.12
191
La Tarde, 10 de febrero de 1971, p.16
192
El Mercurio, 21 de junio de 1972, Hecho seleccionado por Susana Costamagna en citado
proyecto de estudio.
193
El Rebelde, 18 de julio de 1972, p.7

102
los pobladores de los campamentos Villa Los Lagos, Asalto al cuartel Moncada,
Lulo Pinochet y Vietnam Heroico declaraban, en julio de 1972, que enfrentarían
sus principales problemas (viviendas definitivas, agua potable, locomoción y
basura) a través de la organización y movilización permanente. 194 Esta
declaración se transformó en realidad prontamente, pues según en periódico
santiaguino:

Gracias a la combativa movilización que realizaron los pobladores de


los campamentos Vietnam Heroico, Lulo Pinochet, Los Lagos, y el
comité sin casa Trabajadores al Poder consiguieron la expropiación
inmediata de los terrenos que hoy ocupan.
En la mañana del lunes 24 [de julio] llegaron hasta la avenida Macul con
Grecia cientos de mujeres, hombres y niños que levantaron barricadas.
A las horas de levantadas las barricadas llegó hasta el lugar el
Subsecretario de la Vivienda.195

En la misma fecha pero en la zona poniente de la capital:

Pobladores y estudiantes de la comuna de Las Barrancas, dirigidos por


elementos del PS y del MIR, bloquearon tres importantes arterias de
acceso al centro de Santiago.
Protestaban por la pésima locomoción, la falta de un hospital y las
pocas industrias levantadas en esa área. Desde las primeras horas de
la mañana, con palos, piedras, tablones, neumáticos, y otros
implementos, cientos de habitantes de Las Barrancas ocuparon la
carretera Pudahuel, frente a la población Kennedy; la calle San Pablo y
Teniente Cruz y la Avenida José Joaquín Pérez y San Daniel.196

194
El Rebelde, 25 de julio de 1972, p.6
195
El Rebelde, 1 de agosto de 1972, p.7
196
El Mercurio, 20 de julio de 1972, p.1

103
Según El Mercurio estas movilizaciones eran un asunto generalizado en el Gran
Santiago, a mediados de 1972:

No es ésta la primera vez que grupos de pobladores bloquean los


caminos de acceso a Santiago. También se ha efectuado esta acción en
otras oportunidades en la carretera Panamericana Norte y en la
Panamericana Sur. Las razones esgrimidas han sido siempre distintas,
pero la coincidencia está en que durante varias horas el transito hacia y
desde la capital se suspende y debe desviarse por otros caminos para
poder proseguir. También se ha usado este procedimiento con el
camino a la costa y lo mismo ha sucedido en los caminos de Pirque y
Puente Alto.197

A fines de dicho año, en Las Condes los pobladores de los campamentos


Luciano Cruz, 4 de Septiembre, Fidel-Ernesto y Ñancahuazú se tomaron cuatro
buses. Tiempo después:

Con barricadas humanas, ocuparon el camino al Arrayán, por La


Dehesa y el Puente Nuevo, exigiendo locomoción a precios populares y
regularidad mínima, para poder llegar a sus trabajos en hora y sin botar
casi el salario de un día en el gasto del pasaje.198

Agrupados en un Consejo Local estos pobladores, asociado al PS y MIR,


demandaban la estatización del transporte público. Roberto Parada, miembro
del MPR, jefe del campamento Luciano Cruz y presidente de dicho Consejo
explicaba sus problemas de transporte:199

Desde que los pobladores sin casa comenzaron a tomarse terrenos de


la aristocrática comuna de Las Condes, el problema de la locomoción
197
El Mercurio, 23 de julio de 1972, p.3
198
El Rebelde, 23 de octubre de 1972, p.7; Mayoría, 19 de octubre de 1972, p.15
199
El Rebelde, 7 de octubre de 1972, p.7

104
se mostró como uno de los más importantes. Tanto por el número de
maquinas como por el costo del pasaje.200

Siempre a fines de 1972, el diario La Prensa informaba que “numerosos


pobladores se tomaron el camino que une la continuación de Macul con las
Vizcachas, como un modo de protesta ante las autoridades por la no solución
del problema de la movilización colectiva que afecta a ese sector que cada día
aumenta. La vía denominada “Camilo Henríquez”, fue ocupada por la Junta de
Vecinos, quienes colocaron barricadas a la altura del paradero 36, frente el
Open Door, y del 41 en el Peñon”. 201 Según otro medio, esta movilización eran
en verdad la cuarta o quinta que protagonizaban dichos pobladores en el
transcurso de 1972 en demanda por el mejoramiento de la locomoción. 202
Durante 1973, la situación fue agravada por los paros de chóferes de
microbuses, en la zona sur de la ciudad se registraron dos en un solo mes:
enero.203 Por otra parte, los pobladores de Manuel Plaza de Puente Alto “se
tomaron seis micros” por “falta de locomoción colectiva”. 204 En junio de 1973,
más de cien pobladores bloquearon la carretera Panamericana Norte en
protesta por la carencia de locomoción colectiva y servicios como agua potable,
luz y pavimentación.205 Finalmente, el mismo 11 de septiembre de 1973 se
informaba de la toma de siete microbuses por parte de los pobladores del
campamento 3 de Noviembre, esta acción fue protagonizada porque la empresa
en cuestión se había negado a ampliar su recorrido hasta el lugar de residencia
de los pobladores.206

200
El Rebelde, 23 de octubre de 1972, p.7
201
La Prensa, 21 de noviembre de 1972, p.8
202
Las Últimas Noticias, 21 de noviembre de 1972, p.5
203
Puente Alto al Día, 6 de enero de 1973, p.3 y 13 de enero de 1973, p.3
204
Puente Alto al Día, 13 de enero de 1973, p.5
205
El Mercurio, 12 de junio de 1973. Hecho seleccionado por Susana Costamagna en citado
proyecto de estudio.
206
El Siglo, 11 de septiembre de 1973. Hecho seleccionado por Susana Costamagna en citado
proyecto de estudio.

105
En síntesis, luego de consolidada la toma de terreno, los pobladores debían
enfrentar serios problemas derivados de la falta de viviendas definitivas y
equipamientos urbanos, como respuesta a este desafío lo pobladores se
movilizaron para presionar al Estado y resolver, de esta forma, dichos
problemas.
Si bien las fuentes de información disponibles son insuficientes para establecer
definitivamente la cantidad de movilizaciones protagonizadas por los pobladores
por viviendas y equipos urbanos, se puede establecer que “al menos” realizaron
unas 90 en los 45 meses que van entre enero de 1970 y septiembre de 1973,
es decir, que efectuaron una movilización cada 15 días, que al sumarlas a las
tomas de sitios, se alcanza la cifra de una movilización cada 3 días.
A pesar de las diferencias e incluso disputas entre el PC y el MIR, los
pobladores asociados a estos partidos se movilizaron de formas muy similares,
mostrando que no eran meros reproductores de las tácticas de los partidos.
De todas las carencias de equipamiento urbano, las que más movilizaron a los
pobladores del Gran Santiago, según los registros de prensa, fueron el agua
potable y alcantarillado, y la locomoción colectiva, ambas vinculadas a la
necesidad elemental del alimento, la primera de forma directa y la segunda a
través del trabajo (lugar al que los pobladores necesitaban transportarse).
Finalmente, los tipos de movilizaciones que más protagonizaron los pobladores,
después de las tomas de sitios, fueron los bloqueos de calles o caminos, y los
miting, marchas y tomas de edificios públicos.

106
Capítulo 3
Las organizaciones de pobladores surgidas en torno al problema del
desabastecimiento, en el Gran Santiago. 1971-1973.

1. Problemas económicos, paro de octubre y crisis de 1973.

La economía nacional, basada en el modelo de industrialización por sustitución


de importaciones, de inspiración keynesiana, había mostrado problemas
estructurales hacía décadas. Con una tardía y resistida reforma agraria (1967),
escasísimo desarrollo de tecnología industrial y bajos niveles de modernización
en el Estado y la sociedad el desarrollo esperado no llegó. El agotamiento
económico se expresó en crisis cíclicas de inflación, en el periodo 1930-1973.

107
En este marco, de precarios equilibrios, la oposición empresarial y política al
gobierno de Allende impulsó una táctica de sabotaje económico, expresado en
la baja en inversiones de capital y en el entorpecimiento del normal
funcionamiento de los mecanismos de mercado, que entorpeció
dramáticamente la distribución de mercancías en la sociedad. La suma de
ambos factores generó graves problemas de inflación, desabastecimiento y
mercado negro. Durante el gobierno de Allende los empresarios privados tenían
el control del 70% de la distribución de mercancías, es decir, dependía de ellos
el abastecimiento de alimentos de la población. Una vez que éstos quisieron
generar problemas al gobierno simplemente comenzaron a producir escasez de
alimentos. Seguido de esto surgió el mercado negro, es decir, el lugar no oficial
donde los comerciantes vendían sus productos a la población a un precio libre
del control estatal, lo que significaba un valor de los productos varias veces
superior al establecido por ley. El gobierno buscó compensar los efectos
negativos aumentando los salarios de los trabajadores, sin embargo, existía un
sector de la clase trabajadora que no recibía sistemáticamente esta
compensación: el sub proletariado, es decir, los pobladores.
La oposición buscó por distintos medios derribar al gobierno de la UP. En
octubre de 1972, a través de un paro general e indefinido de transportistas y
comerciantes, más algunos gremios profesionales, quiso hacer dimitir a Allende
o generar las condiciones para un golpe de Estado. La clase empresarial y los
partidos de derecha tenían razones suficientes para instaurar un régimen
autoritario desde 1967 o 1970, lo que necesitaban era tomar la iniciativa
política, que habían perdido, para construir las condiciones históricas que se los
permitiera. Pero el paro de octubre de 1972 no logró derribar al gobierno ni
producir una intervención militar, porque, entre otras razones, el poder ejecutivo
y las organizaciones de trabajadores y pobladores fueron capaces de resistir la
ofensiva, manteniendo ciertos niveles de funcionamiento en la economía
durante el paro. Fue ahí donde surgieron nuevas organizaciones de

108
trabajadores y pobladores que permitieron distribuir alimentos a la población, en
alianza con las distribuidoras estatales que tenían el control del 30% de los
productos. Surgieron y se potenciaron así las Juntas de Abastecimiento y
Control de Precios, (JAP), asociadas al PC, y los Comandos de Abastecimiento
Directo y los Almacenes del Pueblo, asociados al PS y MIR.
Luego del paro de octubre, el desabastecimiento se hizo crónico y se agudizó,
surgió la imagen de la población haciendo interminables colas para conseguir
alimentos de primera necesidad a precio oficial o comprando en el mercado
negro al doble o triple del valor de dicho precio. En las elecciones
parlamentarias de marzo de 1973 debía expresarse el descontento. Con dos
tercios de los votos la oposición podría acusar constitucionalmente a Salvador
Allende y hacerlo renunciar, sin embargo, la crisis había fortalecido a sus bases
electorales y había creado nuevas organizaciones, llamadas, de poder popular.
Finalmente la UP alcanzó un 43% de los votos. Al interior de la UP las
diferencias se habían agudizado, el sector del PC trataba de enfriar el conflicto
de clase y político buscando alianza con la DC y los grupos medios como los
medianos y pequeños comerciantes (consolidar para avanzar), mientras que el
sector del PS (apoyados desde fuera por el MIR) sin ser hegemónico en el
gobierno impulsaba políticas que agudizaran la lucha de clases y política
(avanzar sin transar). Los movimientos de trabajadores y pobladores sufrieron
esta división de sus dirigentes, no fueron capaces de crear una conducción
separada de éstos, y finalmente no lograron aliarse a los grupos medios ni
hacer la revolución. La oposición entró en el tiempo de la intervención militar y
la materializó dramáticamente en septiembre de 1973.

2. Las Juntas de Abastecimiento y control de Precios: JAP.

2.1. Las JAP como proyecto del gobierno de la Unidad Popular

109
En su primer mensaje al congreso pleno, el 21 de mayo de 1971, Allende ya
informaba que “como tarea principal” se habían “propuesto acercar a la masa
consumidora a prestar la colaboración, tan necesaria en defensa de intereses
comunes, como es la de terminar en forma definitiva con procesos
especulativos que acrecientan la inflación” y que aquello se haría “por
intermedio de todas las Organizaciones Poblacionales y Sindicales… en toda la
provincia de Santiago”.207
Casi un año después, el 3 de marzo de 1972, en consideración de “que el país
en general y en especial las organizaciones comunitarias [es decir,
poblacionales], sindicales y otras de trabajadores se han preocupado de
colaborar con el Supremo Gobierno para combatir la especulación, solucionar
sus problemas de abastecimiento y velar por la normalidad de los precios de los
bienes, artículos o servicios de primera necesidad o de uso o consumo habitual,
y han expresado públicamente su deseo de cooperar a través de Juntas de
Abastecimiento y Control de Precios”, el gobierno de Allende resolvió crear el
“Departamento de Juntas de Abastecimiento y Control de Precios”,
entendiéndose por estas Juntas (JAP) “aquella agrupación de trabajadores que
lucha por mejorar las condiciones de vida del pueblo dentro de cada unidad
vecinal”. Además que estas JAP “se crearán ordinariamente por medio de una
Asamblea Constitutiva, a la que podrán concurrir los representantes de todas
las organizaciones de trabajadores que tengan su sede en una determinada
unidad vecinal, tal como juntas de vecinos, centros de madres, sindicatos,
agrupaciones de comerciantes detallistas, centros de estudiantes, clubes
deportivos y otros organismos funcionales”. Entre sus atribuciones las JAP
podrán “cooperar en el control de los precios teniendo al día en cada unidad
vecinal la lista de precios oficiales y exigiendo a los comerciantes su

207
Primer Mensaje del Presidente Allende ante el Congreso Pleno, 21 de mayo de 1971, IV
parte: la política económica, punto C: política de abastecimiento y precios, p.294.

110
cumplimiento mediante la persuasión y, en caso contrario, mediante la
respectiva denuncia”.208
En 1973 se publicaron manuales para los pobladores indicando cómo debían
organizarse, en uno de éstos se señalaba que “deben tener presente que la
organización de una JAP no está sujeta a una norma rígida: las condiciones
existentes en la población, el barrio o el sector habitacional son las que
determinan su composición”,209 aún así en dicho documento se anexó un
esquema que hacía grafico el funcionamiento de una JAP:

En febrero de 1973, la Oficina de Informaciones de la Presidencia de la


República hizo público, a través de la lectura del General Bachellet, un
“Instructivo General para las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios” 210
en el cual se establecían las orientaciones de acción básicas para los
pobladores organizados en dichas Juntas. Se señalaba que el “objetivo central”
era “asegurar que cada familia reciba, en el lugar de su residencia y por los
canales habituales de comercialización, un volumen de productos esenciales,
proporcional a la disponibilidad nacional y al precio oficial. Es decir, cualquiera
que sea el nivel de ingreso de una familia; y cualquiera el grado de desarrollo
de la infraestructura comercial, en el lugar en que vive, deberá garantizársele el
acceso de una proporción equitativa de los productos esenciales”.
El instructivo, además, indicaba que “en esta tarea corresponde una
participación muy destacada de las organizaciones de base de la población”.

208
Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción. DIRINCO, Resolución Nº 112, 3 de
marzo de 1972, y publicada en el Diario Oficial el 4 de abril del mismo año, que creó y normó
legalmente las JAP.
209
Cómo participar: Lo que ud. necesita saber: como organizar juntas de vecinos, clubes
deportivos, centros de madres, centros culturales, etc. Santiago, Ediciones Quimantú, 1973,
p.35
210
Gobierno de Chile, Oficina de informaciones y radiodifusión de la presidencia de la república.
Instructivo general para las Juntas de Abastecimientos y Control de Precios, J.A.P., Santiago, 19
de febrero de 1973.

111
Por ello les asignaba una gran cantidad de trabajos a realizar, entre los cuales
destacaban a) “confeccionar y mantener actualizado un conjunto de datos
estadísticos, con el número de familias, cantidad de habitantes, cantidad y tipo
de negocios, con dirección, nombre y número de patentes, y en general todo
tipo de información”, b) con respecto a sus relaciones con el pequeño comercio
“deberán mantener como método la persuasión, de tal modo que éstos
comprendan que las JAP no son enemigas de los comerciantes”, c) a propósito
de su vínculos con otros pobladores “deben ir creando en la población, la
conciencia de que todos deben abastecerse en el lugar donde viven, evitando
así distorsiones en la distribución”, d) ante la especulación, el acaparamiento, el
mercado negro y el contrabando “deberán investigar y denunciar
oportunamente a las autoridades correspondientes” y e) para todo ello “la
directiva de la JAP deberá reunirse cada 15 días, dejando las semanas
intermedias, para dar cuenta a las asambleas públicas, masivas y amplias del
resultado de su gestión”.
En síntesis, desde el inicio del gobierno éste hizo explicita su voluntad de
apoyarse en las organizaciones de los pobladores y trabajadores para fortalecer
su control sobre la especulación con el fin de reducir la inflación. A medida que
los problemas económicos se hicieron más agudos, el primer trimestre de 1972,
el gobierno creó o reguló legalmente los organismos (es decir, las JAP), a
través de los cuales pobladores y trabajadores deberían apoyar al gobierno en
las tareas de control en el ámbito del comercio. Éstas Juntas debían realizar
sus trabajos en el marco de una unidad vecinal, o sea, de una población o en el
sector de una de éstas en caso que fuera demasiado grande. Las tareas
asignadas fueron amplias y variadas pero todas orientadas a apoyar “en
terreno” o “en las poblaciones” al gobierno en el control de la especulación, el
desabastecimiento, acaparamiento y mercado negro que generaban enormes
problemas a la economía y con ello a la población. Un paradigma de estas

112
dificultades fueron la enormes “colas” que tenían que hacer los compradores
para poder adquirir productos de primera necesidad.
Esta fue la intención del gobierno respecto de las JAP ¿qué ocurrió en realidad?

2.2. Los pobladores organizados en las JAP

En las JAP no sólo participaron pobladores de los campamentos, también lo


hicieron pobladores y vecinos de poblaciones y barrios de sectores obreros y
medios. Este estudio se centrará en las JAP protagonizadas por pobladores que
habitaban en poblaciones y campamentos.

a) El origen de las JAP como organizaciones populares

En enero de 1971, el diagnóstico que hacia el Partido Comunista, principal


impulsor de las JAP, respecto del abasto de Santiago era el siguiente:

El abastecimiento de la capital es en la actualidad extremadamente


deficiente para las necesidades que tiene la población del Gran
Santiago, que según el último censo, cuenta ya con más de tres
millones de habitantes.211

En mayo del mismo año, el Ministerio de la Vivienda en conjunto con la


Dirección de Industria y Comercio (DIRINCO), impulsaron la iniciativa de crear
“almacenes populares en las poblaciones construidas por los organismos de
211
El Siglo, 24 de enero de 1971, p.7

113
esa Secretaria de Estado, con el objetivo de abastecer de forma oportuna, y a
precios oficiales, de artículos de primera necesidad”. 212
Según Pastrana y Threlfall, “la idea de las JAP se plantea públicamente por
primera vez durante el gobierno de la UP en un “Encuentro con Dueñas de
Casa”, en Santiago, en julio de 1971. Con el impulso del Partido Comunista se
[comenzó] a formar las JAP hacia fines de 1971, cuando [aparecieron] los
primeros problemas de desabastecimiento de pollo y carne, y de especulación
con algunos otros productos”.213
El 23 de enero de 1972, dirigentes de pobladores de Las Barrancas y La
Cisterna plantearon la necesidad de crear una comisión que organizará un
encuentro de todas las JAP de Santiago, ésta finalmente quedó constituida por
10 dirigentes, los cuales contactaron a las distintas Juntas de la ciudad y a las
autoridades de gobierno para convocarlos a una gran asamblea. 214
En efecto, el 5 de marzo de 1972, se efectuó la Primera Asamblea Provincial de
las JAP, en el Teatro Municipal de Santiago, donde debatieron por más de 8
horas unos 300 representantes de organizaciones de pobladores y el Ministro
del Economía, Pedro Vuskovic y Patricio Palma, director de DIRINCO. El
objetivo de la asamblea fue debatir sobre las causas del desabastecimiento y
proponer soluciones, para ello se buscó mejorar la organización de las JAP
existentes en Renca, San Bernardo, La Granja, Ñuñoa y La Cisterna, y darlas a
conocer a los pobladores y pequeños comerciantes con el fin de que éstos se
integraran.215 Fueron los dirigentes de San Bernardo los que plantearon la
necesidad de precisar junto al gobierno las tareas y atribuciones de las JAP. 216
Como se ha indicado aquí, entre el 2 de marzo y el 4 de abril de 1972, el
gobierno de la UP elaboró y publicó la resolución 112, del Ministerio de

212
El Siglo, 9 de mayo de 1971, p.1
213
Ernesto Pastrana y Mónica Threlfall, Pan, Techo y Poder, El movimiento de pobladores en
Chile (1970-1973), ediciones Siap-Planteos, Argentina, 1974, p.91
214
Las Noticias de Última Hora, 6 de marzo de 1972, p.15
215
Las Noticias de Última Hora, 5 de marzo de 1972, p.5
216
Las Noticias de Última Hora, 6 de marzo de 1972, p.15

114
Economía, DIRINCO, en donde se precisaron legalmente las tareas y
atribuciones de las JAP.
Esta cuestión fue central para el desarrollo de las JAP debido a que la oposición
política cuestionó públicamente la legalidad de estas Juntas y sus miembros,
seguidores o simpatizantes, entre ellos muchas autoridades, tendieron a
desconocer las atribuciones de las JAP.
A pesar de aquello, bajo el impulso del gobierno y principalmente del PC estas
Juntas continuaron formándose en las poblaciones del Gran Santiago. En
Puente Alto:

Con fecha 27 de marzo, a las 16 horas, se constituyó la Junta de


Abastecimiento y Precio de la Unidad Vecinal A-16, de la Población
Manuel Plaza.217

A mediados de abril de 1972, luego de una asamblea en la Escuela Nº 27,


convocada por la Junta de Vecinos, quedó constituida la JAP de la Población
Los Quillayes.218 De igual forma, luego de “una reunión ampliada a la que
asistieron todos los organismos comunitarios de la Población San Carlos e Inés
Undurraga, Unidad Vecinal A-2, se formó el directorio de la Junta de
Abastecimiento y Control de Precios.
A esta reunión asistió el Director de DIRINCO, de la capital, quien a su vez
disertó sobre la importancia que tienen las JAP para evitar los abusos en los
precios y el abastecimiento para determinados sectores poblacionales. Al
mismo tiempo instruyó acerca de las funciones y atribuciones de las Juntas”. 219
Atribuciones y funciones que la población en general no tenía muy clara. Como
se ha mostrado, las tareas asignadas legalmente a las JAP fueron amplias y
variadas, además, la forma que tomaría la realización concreta de éstas
dependía de cada sector, y finalmente, la oposición desconoció su legalidad
217
Puente Alto al Día, 8 de abril de 1972, p.4
218
Puente Alto al Día, 15 de abril de 1972, p.2
219
Puente Alto al Día, 22 de abril de 1972, p.8

115
permanentemente, generándose, por todos estos motivos, desconcierto entre
los consumidores, comerciantes y autoridades. Así, en mayo de 1972, una
editorial comunal alegaba que “pese al tiempo transcurrido, no ha sido posible
establecer con claridad meridiana, la misión o misiones fundamentales que
estas Juntas cumplirán”.220
La respuesta que tuvieron los pequeños comerciantes de Puente Alto ilustra
bien la actitud que en general mostró el comercio minorista ante estas nuevas
organizaciones. Éstos comerciantes consideraron a las JAP “instrumentos de
presión política” del gobierno, que los sometería a “un constante asedio” con
sus fiscalizaciones. Fue por ello que organizaron encuentros con dirigentes
nacionales de la Cámara chilena de comercio. 221 Quienes gestionaron una
coordinación directa entre abastecedores y comerciantes de la comuna, en una
clara muestra del desconocimiento de las atribuciones de las JAP. 222
En el resto de la ciudad la formación de estas Juntas continuó. Luego de la
asamblea provincial y del respaldo legal que les dio el gobierno “diferentes
juntas de vecinos han manifestado su más amplio apoyo a esta idea”, grupos de
“dueños de negocios se hacen presentes en las oficinas de las JAP, ubicadas
en el Ministerio de Economía, con el fin de inscribirse”, voluntarios se
incorporaban a las JAP como “nuevos inspectores ad-honorem”, y en dichas
oficinas existía una gran actividad: se realizaban “constantemente cursos de
perfeccionamiento para inspectores” que duraban “aproximadamente tres
semanas”. Según los registros del Estado:

Se [habían] constituido en Santiago, hasta el momento [mayo de 1972],


más de 500 de estas organizaciones, incluyendo las comunales. En las
amplias comunas de la capital, a saber: Las Barrancas, Renca, San
Miguel, Conchalí, etc. Éstas se encuentran con asiento en las

220
Puente Alto al Día, 6 de mayo de 1972, p.3
221
Puente Alto al Día, 20 de mayo de 1972, p.7
222
Puente Alto al Día, 24 de junio de 1972, p1.

116
municipalidades respectivas. En cada una de estas comunas, a su vez,
participan diversas JAP en cada unidad vecinal.223

Por otra parte, este mismo mes, camiones de la Empresa Nacional de


Comercialización y Distribución (DINAC) iniciaron la venta directa de productos
básicos, como el azúcar, en cuatro poblaciones de Santiago: en las cercanías
del Estadio El Llano entre los paraderos 4 y 8 de Gran Avenida, en la Población
Manuel Rodríguez Nº2 de Las Condes, en la Villa Santa Carolina de Ñuñoa y
en la Población La Bandera de La Granja:

Los vehículos de DINAC venden bolsas azucareras de unos cinco y


diez kilogramos. Los beneficiados con esta operación para abastecer de
azúcar, a parte de los propios consumidores, serán los comerciantes
minoristas afiliados a las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAP) de
esos sectores.224

Una vez constituidas las JAP, y en alianza con las autoridades de gobierno,
comenzaron a ejercer su control sobre los comerciantes que ocultaban
(acaparaban) los productos con el objetivo de profundizar el desabastecimiento
de artículos de primera necesidad y con ello generar descontento en la
población y vender posteriormente, en el mercado negro, los mismos productos
a un precio mucho mayor al oficial (fijado por el gobierno):

En el curso de la semana, autoridades de DINAC y DIRINCO


asesoradas por dirigentes de las JAP procedieron a requisar miles de
pares de zapatos ocultos, normalizándose la venta para escolares. Se
requisaron uniformes escolares, cocinas, refrigeradores, lavadoras.
El Ministro Vuskovic visitó ayer la comuna de Renca en medio del
aplauso de los pobladores. Dueñas de casas en dialogo directo con el

223
Las Noticias de Última Hora, 3 de mayo de 1972, p.8
224
Las Noticias de Última Hora, 19 de mayo de 1972, p.2

117
Ministro de Economía, manifestaron su decisión… El Ministro señaló
que la visita tenía por objeto conocer las necesidades de la población y
recoger experiencias de las JAP, para divulgarlas en otros sectores.225

Según Pastrana y Threlfall, promediando 1972 las JAP habían tenido un


crecimiento cuantitativo muy grande, alcanzando la cifra de 675 en Santiago y
casi mil en todo el país, sin embargo, en términos cualitativos, es decir, de
funcionamiento, aún presentaban algunas deficiencias. 226
En agosto de 1972, la realidad de la JAP del sector A de la población José
María Caro, conformado por entre 5 y 6 mil familias de pobladores, según
Estrella Barrios Rojas, presidenta de la Unidad Vecinal y asesora de dicha
Junta, era la siguiente:

Todos los pobladores se han integrado para trabajar y evitar el


desabastecimiento. Nuestros asociados compran sus productos a
menor precio, permitiéndoles que sus remuneraciones les alcancen
para tener otras comodidades.227

Sin embargo, la dirigente se quejaba de la demora, de hasta 15 o 20 días,


desde la entrega del pedido hasta que DINAC enviaba los productos a la
población. Sobre todo si se consideraba que los comerciantes que iban en
camiones a las bodegas de DINAC a comprar mercadería podían hacer el retiro
el mismo día.228 Fue por ello que los pobladores más organizados de diversos
campamentos consiguieron camiones y realizaban las compras directamente en
dichas bodegas.
A pesar del crecimiento cuantitativo que tuvieron las JAP, los problemas que
generaba el desabastecimiento continuaron. Por ejemplo, en agosto de 1972, la
225
Las Noticias de Última Hora. s/f. Se deduce que corresponde a abril o mayo de 1972.
226
Ernesto Pastrana y Mónica Threlfall, Pan, Techo y Poder, El movimiento de pobladores en
Chile (1970-1973), ediciones Siap-Planteos, Argentina, 1974, p.20
227
Las Noticias de Última Hora, 1 de agosto de 1972, p.11
228
Las Noticias de Última Hora, 1 de agosto de 1972, p.11

118
Empresa de Comercio Agrícola instruyó a los molinos de Puente Alto no vender
harina al detalle, o sea, a las personas, con el fin de asegurar el abastecimiento
de las panaderías. Luego que los compradores habían hecho la “cola” desde las
5 de la mañana se les informó que no se les vendería, éstos decidieron cortar el
transito con barricadas e ir donde la autoridad a presionar por un cambio en la
medida, amenazando con tomarse el molino si fuese necesario. Finalmente, se
les vendió una porción de harina, pero bajo el siguiente consejo del gobernador:

Para evitar un problema similar posteriormente, los compradores


habituales debían organizarse en las JAP a fin de que por ese
intermedio se lograra la cuota de cada vecino y donde no existiera ésta
agruparse en comités o darlo a conocer a la gobernación.229

No obstante esta recomendación de la autoridad, al mes siguiente de este


hecho y ante la nueva negativa de venta de harina un grupo de pobladores
forzó la puerta de entrada del molino y “desde la bodega de despacho se
robaron algunos quintales de harina, sacos vacíos y dinero”. Suspendida la
venta al público de forma permanente, en los días posteriores los pobladores
insistieron violentamente derribando “una de las paredes laterales del molino, lo
que obligó a que en su interior se colocará una nutrida fuerza policial para
impedir que el molino fuese tomado”.230

b) Las JAP luego del paro de octubre de 1972

Luego del paro de octubre, la mayoría de los comerciantes medianos y


pequeños habían agudizado su postura anti comunista, o al menos anti UP, lo
que hizo imposible que se entendieran con éste, menos que participaran en sus
iniciativas para abastecer a la población. Mientras que los pobladores, ante la

229
Puente Alto al Día, 19 de agosto de 1972, p.6
230
Puente Alto al Día, 9 de septiembre de 1972, p.5

119
creciente escasez se centraron en organizarse para conseguir alimentos, a
través de diferentes vías.
En la comuna de La Cisterna existían aproximadamente 40 JAP, una de éstas
se localizaba, desde noviembre de 1971, en la población Clara Estrella donde
habitaban más de 7 mil pobladores, en su mayoría familias obreras que se
organizaban en su lugar de residencia en una Junta de Vecinos, Clubes
Deportivos, Centros Juveniles, Centros de Madres y dicha Junta.
La pobladora Irma Vega, de 38 años de edad, madres de 4 hijos y embarazada,
casada con un obrero y dirigente sindical de MADEMSA, era la presidenta de
esta JAP en octubre de 1972. Según su testimonio la Junta era dirigida por 6
miembros elegidos de las distintas organizaciones de la población y en ella
participaban, además, muchas mujeres pobladoras “que se sentían tocadas”
por los problemas económicos. En las reuniones de la JAP se discutía sobre los
problemas cotidianos de la población y respecto de los comerciantes del sector,
que en su mayoría apoyaban la JAP de los pobladores. En relación a la
participación de las pobladoras en la organización, Irma destacaba lo siguiente:

Ya no estamos pasivamente en la casa esperando que nos traigan las


cosas. Estamos luchando, ya no estamos en la casa discutiendo con el
marido: “Que me das poca plata, que me traes pocas cosas, que la
plata no me alcanza”. Ahora no, una le hace pelea a la cosa y se da
cuenta del momento actual que estamos viviendo, estamos más
concientes, se ha despertado una conciencia más clara en la mujer.231

¿Por qué se despertó esa conciencia?, según Irma: porque se habían integrado
a la lucha. En el caso de ella y muchas pobladoras a partir del conflicto por del
desabastecimiento.
Las fuerzas gremiales y políticas que impulsaron el paro de octubre se
encontraron con sectores de la clase trabajadora organizados, como en la
231
Chile Hoy, 6-12 octubre de 1972, p.13

120
población Clara Estrella, que se movilizaron para hacer frente a dicha huelga
gremial. Según Julio Stuardo, gerente general de DINAC, en medio de la crisis
las JAP “apoyaron efectivamente la labor de DINAC proporcionando
información de las necesidades reales de los distintos barrios, poblaciones o
campamentos, también colaboraron en labores de vigilancia de los abarrotes y
alimentos, mientras eran transportados e impusieron un sistema de autocontrol
del consumo con el fin de que las mercaderías se distribuyan entre la mayor
cantidad posible de consumidores”.232
En medio de la emergencia producida por el paro, DINAC había dividido la
ciudad de Santiago en tres zonas concéntricas para hacer más efectiva su
distribución de alimentos: en el centro (primer anillo) existía un comercio muy
activo, en las poblaciones (segundo anillo) DINAC abastecía de dos formas: a)
abasteciendo a los pequeños comerciantes para que ellos realicen las ventas y
b) abasteciendo directamente a los pobladores vendiendo en camiones que
iban hasta las poblaciones, en los campamentos (tercer anillo) abastecía por
medio de almacenes rodantes o, en el caso de los más organizados, éstos
conseguían camiones e iban a las bodegas de DINAC.
Un ejemplo de cómo las JAP, junto a otras organizaciones de pobladores y
trabajadores asociadas al gobierno de la UP respondieron al paro se registró en
el departamento de Pedro Aguirre Cerda, comuna de San Miguel, donde “todas
las organizaciones comunitarias, militantes de los partidos de la Unidad Popular,
JAP vecinales, centros de madres y estudiantes” se agruparon en un Comando
Único de Abastecimiento que centralizó la información respecto de los sectores
que carecían de productos básicos y organizó su abastecimiento con camiones
particulares y de servicios públicos. Según un joven dirigente del MAPU llamado
Carlos Montes:

232
Chile Hoy, 27 de octubre a 2 de noviembre de 1972, p.15

121
Saldrá desde esta Gobernación un convoy hacia Valparaíso a buscar
papas y cebollas que allí deben descargarse y traerse a este
Departamento. Los camiones que van son protegidos por piquetes de
pobladores y fuerzas militares.233

Por su parte las pobladoras de los centros de madres y JAP de la comuna,


expresaron su disposición de movilización de la siguiente manera:

Estamos aquí esperando a ver donde nos van a destinar. Donde sea
vamos, con tal de que logremos quebrarles la mano a los
sinvergüenzas comerciantes.
En forma organizada, hemos abierto UNICOOP y almacenes que se
habían plegado al paro, o habiendo sido amenazados por sectores de
oposición.234

Siempre en octubre de 1972, las empresas textiles del Área de Propiedad


Social (APS) comenzaron a vender directa y exclusivamente sus productos a
los pobladores que estaban asociados a las JAP. 235 El gobierno coordinó
campañas de abastecimiento hacia “decenas de campamentos y poblaciones
populares del Gran Santiago”, en éstas los pobladores protagonizaron prácticas
inéditas, como participar en la distribución directa de productos de primera
necesidad prescindiendo del mediano y gran comercio. Entre los campamentos
y poblaciones que fueron parte de este proceso, según los registros, destacan:
Lo Hermida, Lulo Pinochet, Vital Apoquindo y Cooperativa de Abajo, Lo Arrieta,
Manuel Rodríguez, Patria Nueva, Ho Chi Minh, Ñancaguazú, Ramona Parra, 4
de Septiembre, Manuel Rosales, Puente Nuevo, Luciano Cruz, San Antonio,
Fidel Ernesto, Remodelación Carlos Cortés, Población El Tranque, René
Schneider, René Saravia, Vietnam Heroico, Villa O’Higgins, Moisés Huentelaf,
233
Puro Chile, 20 de octubre de 1972, p.13. Carlos Montes actualmente es diputado de la
república por el PS.
234
Puro Chile, 20 de octubre de 1972, p.13
235
Puro Chile, 28 de octubre de 1972, p.21

122
Santa Elena, Lomas de La Florida, La Bandera, Nueva La Habana, Villa El
Cobre, Eugenio Matte, Avanzar sin Tranzar, Guatemala, 1º de Septiembre,
Pablo de Rokha, Luis Beltrán, Puro Chile, Población Carrascal, Colina,
Polpaico, Cipriano Pontigo, Malloco, Peñaflor, Villa Pamela, Herminda de La
Victoria y Noviciado.236
Una muestra de estas nuevas prácticas quedó registrada en la prensa de la
época, se trataba de los pobladores de la población Rosita Renard ubicada en
la Unidad Vecinal Nº 30 de Ñuñoa. Éstos constituyeron una JAP el 6 de octubre
de 1972 y, a partir de ella, se organizaron y movilizaron activa y masivamente
para resolver los problemas de desabastecimiento. Según testigos:

Tenían un sistema de estafetas en bicicletas, un equipo de vigilancia que


apenas veía algo irregular avisaba a los ciclistas los que recorrían las
poblaciones llamando a la gente. A veces, en diez minutos se juntaban
doscientas dueñas de casa, exigiendo apertura y venta en los locales
que pretendían cerrar.
Su vigilancia permanente les permitió descubrir y denunciar a las
autoridades algunos acaparamientos; impidió también que sacaran
mercaderías del sector para ocultarlas en otra parte.237

Además, “junto a los trabajadores de SUMAR organizaron una venta directa en


el local comunitario de la Rosita Renard y en dos medias jornadas” vendieron
“un millón de escudos”. La consigna con que acompañaron estas
movilizaciones fue: “Los trabajadores unidos abastecen al pueblo”. Coordinaron,
también, sus acciones colectivas con las de las JAP Nº 29 y 26-B, organizando
un Comité Coordinador en la comuna. En una entrevista, el presidente de esta
JAP señaló:

236
Clarín, 22 de octubre de 1972, p.4
237
El Siglo, 12 de noviembre de 1972, Suplemento, pp.4 y 5.

123
Hemos logrado superar en gran parte las dificultades de abastecimiento
creadas por el paro. Pero lo más importante es que demostramos y nos
demostramos a nosotros mismos que unidos podemos hacer muchas
cosas. La prueba está en que en esta Unidad Vecinal no faltó ningún
día el abastecimiento de los productos fundamentales para cada hogar.
238

Además, “puso el acento en la integración de todos al trabajo, y en la gran


fraternidad que nació en toda la vecindad, cuando unidos enfrentaron a quienes
querían privar de la necesaria alimentación a los hogares”. 239
Los pobladores de la Rosita Renard habían tomado conciencia de la situación
que vivían ellos y el país. Una de éstos era Olga González (casada, con diez
hijos), quien afirmó que “todas pudimos darnos cuenta de que si algo faltaba no
era responsabilidad del Gobierno, sino de los que ahora le dan la contra, de los
momios que no pueden seguir chupando”.240
Durante el mes de noviembre se desarrollaron múltiples asambleas vecinales y
comunales de las JAP en Santiago, éstas preparaban sus informes, respecto
de sus tareas y de las dificultades de éstas, para ser presentados en una nueva
Asamblea Provincial de JAP de la capital que se realizaría el 2 de diciembre de
1972,241 bajo la consigna “contra el mercado negro y la especulación”. 242
Efectivamente, dicho día, las JAP de la capital se reunieron en el edificio
Gabriela Mistral, debatieron durante 5 horas, haciendo un balance positivo,
aunque no carente de críticas, y proyectaron su futuras tareas: Planificar. ¿Qué
significaba planificar? Significaba varias cuestiones: a) realizar censos y planos
en cada unidad vecinal donde existieran JAP, b) programar las ventas, c)
solicitar a las empresas distribuidoras que crearan bodegas de venta en cada

238
El Siglo, 12 de noviembre de 1972, Suplemento, p.4.
239
El Siglo, 12 de noviembre de 1972, Suplemento, p.5.
240
El Siglo, 12 de noviembre de 1972, Suplemento, p.4.
241
El Siglo, 27 de noviembre de 1972, p.9
242
El Siglo, 28 de noviembre de 1972, p.7

124
comuna para descentralizar el abastecimiento de la ciudad, y d) elaborar una
estadística por rubro de la economía.
Además, existió acuerdo en que se debía evitar la venta directa en sectores
donde existía comercio, evitar la entrega directa de la producción a los
trabajadores para que éstos la vendieran porque generaba corrupción, evitar el
trueque porque favorecía el desarrollo de mercado negro, evitar otras fuentes
de abastecimiento porque permitía que algunos se abastecieran dos veces de
una mismo producto aumentando el desabastecimiento, apoyar el gobierno en
su iniciativa legal contra los delitos económicos y en el aumento del número de
productos de primera necesidad.
La evaluación que se hizo de estas Juntas fue positiva, en palabras de Patricio
Palma, director de DIRINCO, las JAP, frente a la “prueba de fuego” que
significó el paro de octubre, “salieron airosas”. Se acordó, también, la
realización de un Congreso Nacional de JAP los días 26, 27 y 28 de enero de
1973.243
A este encuentro asistieron todas las JAP del Gran Santiago, por ello se pudo
saber, con bastante certeza, la cantidad de Juntas de Abastecimiento y Control
de Precios existentes en diciembre de 1972. Junto con información previa, se
pudo conocer que existían 40 JAP en San Bernardo, 45 en Las Barrancas, 52
en Ñuñoa,244 38 en Las Condes,245 40 en La Cisterna246 y 49 en La Granja, 247
que sólo en San Miguel había unos 400 dirigentes participando activamente en
las JAP.248 Y que en todo el Gran Santiago la cifra era de entre 1.200 y 1.300
JAP.249

243
El Siglo, 10 de diciembre de 1972, pp.8 y 9.
244
El Siglo, 1 de diciembre de 1972, p.16
245
El Siglo, 10 de diciembre de 1972, suplemento, p.8
246
Las Noticias de Última Hora, 1 de agosto de 1972, p.11
247
El Siglo, 1 de diciembre de 1972, p.16
248
Clarín, 30 de noviembre de 1972, p.9
249
Según La Nación, 1 de diciembre de 1972, p.2 eran 1.200 en Santiago y 2.000 en Chile; El
Siglo, 10 de diciembre de 1972, suplemento, p.8 ubicó la cifra para Santiago en 1.300. Según
la edición del 13 de enero de 1973, de Puro Chile, en su pág.5, existían en Santiago 900 JAP.

125
En provincias la realidad era la siguiente: Tarapacá 102 JAP, Antofagasta 92,
Atacama 33, Coquimbo 63, Aconcagua 31, Valparaíso 393, O’Higgins 51,
Conchagua 23, Curico 17, Talca 26, Maule 15, Linares 20, Ñuble 40,
Concepción 114, Bio Bio 42, Malleco 14, Cautín 43, Valdivia 26, Osorno 31,
Llanquihue 42, Chiloé 21, Aysén 9 y Magallanes 22. 250 En Chile el total de JAP
era de alrededor de 2.000 a 2.195. 251
Las inéditas prácticas desarrolladas por las JAP, donde los pobladores tuvieron
un rol fundamental, y su explosivo crecimiento, hicieron ver a estas
organizaciones como organismos populares con un gran potencial. Por
ejemplo, se decía, respecto del pueblo, que

En la entraña misma de sus bases se desarrolla, activo y vigoroso, el


movimiento de las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios (JAP)
que se enfrentan decididamente al mercado negro y cooperan con la
autoridad en su lucha.
De no mediar la acción vigilante de los organismos vecinales que
refuerzan el escaso personal de DIRINCO, la especulación, el
acaparamiento y el mercado negro gozarían aún de mayor impunidad y
su desenfreno alcanzaría límites pavorosos.252

Al iniciarse 1973, El Mercurio (diario de oposición) describió el funcionamiento


de una JAP vecinal y su relación con la JAP comunal correspondiente, a partir
del caso de Ñuñoa, de la siguiente forma: Cada JAP vecinal estaba dirigida por
un directorio, compuesto por entre 6 y 9 miembros, según la cantidad de
familias pobladoras asociadas a dicha Junta. En este caso, las familias eran
800 y la cantidad de miembros del directorio eran 8. Cada miembro o director
vecinal coordinaba abastecimiento con una distribuidora específica, para ello

250
Chile Hoy, 19 a 25 de enero de 1973, p.15
251
La Nación, 1 de diciembre de 1972, p.2 ubicaba la cifra en 2.000 y Chile Hoy, 19 a 25 de
enero de 1973, p.15, en 2.195.
252
Clarín, 23 de diciembre de 1972, p.5

126
asistía una vez por semana, (los martes a las 18 horas, en la Municipalidad), a
la reunión de la JAP comunal. En esta reunión se coordinaba el abasto general
y se asignaban mercaderías a los distintos grupos vecinales de la comuna
asociados a las JAP. Luego llegaba un camión con dichas productos a las
poblaciones, en él iba un funcionario que hacía entrega de los artículos al
presidente de la JAP vecinal, que normalmente era un poblador militante del
PC o PS. Cada JAP vecinal definía a qué comerciante se le entregarían dichos
productos para que los vendiera, el criterio principal de selección era que lo
hiciera a precios oficiales, es decir, establecidos por el gobierno. En caso que
un comerciante vendiera los productos por sobre el precio oficial, la JAP le
suspendía la entrega de mercaderías por 2 o 3 semanas. 253
En la misma fecha, otro caso de JAP comunal y vecinales, fue registrado por
Las Noticias de Última Hora (diario que apoyaba al gobierno). Se trataba de la
6º Comuna, ubicada en la zona norte de la capital, paradero 21 de avenida
Recoleta, donde habitaban unos 12 mil pobladores, el presidente de esta JAP
comunal era José Inojosa. Según éste cada director vecinal, reunido en la
comunal, debía coordinar con una distribuidora, al igual que en Ñuñoa, sin
embargo, en este caso no siempre había productos suficientes por lo que las
JAP vecinales debía buscar una solución equitativa de distribución, por
ejemplo:

Aquí en la 6º Comuna nos tocan 1.500 pollos semanales, lo que es


realmente poco para toda la población, ya que solamente la 4ª Unidad
tiene cerca de 2.000 familias. Entonces los dividimos proporcionalmente
y cada sector encuentra una solución.
La tercera y cuarta Unidades Vecinales optaron por dividir cada unidad
en cuatro sectores y cada semana entrega pollos a un sector. Así la
gente recibe pollos una vez al mes, no es el ideal pero es más justo que

253
El Mercurio, 28 de enero de 1973, p.1

127
entregar todas las semanas a los mismos o permitir que la gente pierda
horas en las colas.254

Las principales tareas de esta JAP comunal eran: a) coordinar el


abastecimiento del sector con las distribuidoras, b) vigilar que los productos
lleguen a los pobladores (evitando que se “pierdan” en el camino) y c) distribuir
en cada sector la parte que les corresponde.
Los problemas más importantes eran el “sectarismo” de algunos dirigentes de
JAP vecinales, que avisaban primero a sus “cercanos” y luego a toda la
población y el “egoísmo” de algunos comerciantes, que vinculados a Patria y
Libertad o Proteco, no respetaban el sistema de distribución recién descrito y
acaparaban productos para venderlos por sobre el precio oficial.
En esta comuna existían 9 JAP vecinales, dos de ellas eran dirigidas por
pobladores DC, en sólo una unidad vecinal no se constituyó la JAP.
Luego de dos meses de trabajo, la mayoría de los pobladores apoyaba y
participaba de estas JAP.255
De este modo, tanto las instituciones de gobierno como las organizaciones de
pobladores, como las JAP, controlaban el abastecimiento de estos sectores
populares.
La permanencia, y en algunos casos profundización, del desabastecimiento en
la ciudad generó al gobierno un problema difícil de resolver: ¿Cómo asegurar
un mínimo de abastecimiento de alimentos básicos a las familias populares? Y
la respuesta fue racionar la distribución de ciertos productos, a través del
control del comercio. Cuestión que ciertamente los sectores medios y altos
vieron con temor, sin embargo, los sectores populares lo experimentaron como
el aseguramiento de su abastecimiento, y en algunos casos (donde los
pobladores estuvieron más organizados) incluso como una mejoría porque no
sólo tendrían asegurados sus productos sino que además se evitarían las
254
Las Noticia de Última Hora, 30 de enero de 1973, p.2
255
Las Noticia de Última Hora, 30 de enero de 1973, p.2

128
“colas”. Para esto la autoridad central creó una lista de productos básicos,
llamada originalmente por el gobierno como “canasta familiar”, luego en
sectores de izquierda y poblacionales se le conoció como “canasta popular” y la
oposición la nombraba como la “canasta del hambre”. Ésta se pensó para el
abastecimiento semanal de un grupo familias promedio, compuesto por 5
miembros, e integraba los siguientes productos:

Canasta Popular256
Producto Precio
1. Dos kilos de azúcar 24,00
2. Dos litros de aceite corriente 28,80
3. Un tarrito de Milo (½ kilo) 25,00
4. Un tarrito de Nido (½ kilo) 25,50
5. Un cuarto kilo de té 9,40
6. Un tarrito de Nescafé mediano 31,70
7. Un jabón Lux 9,60
8. Un Omo mediano 11,00
9. Medio kilo de sal fina 1,50
10. Un kilo de porotos 16,00
11. Dos panes de mantequilla 11,00
12. Un kilo de harina 6,80
13. Cuatro caldos Maggi (cubos) 6,80
14. Dos cremas Maggi para sopa 15,00
15. Un tubo de pasta de diente 6,80
16. Un pollo 45,00
17. U kilo de arroz 7,10
18. Un Klenzo 4,60
19. Paquetes con productos aurora 20,00
(flanes y jalea)
20. Dos tarros de leche condensada 17,00
21. Un kilo de fideos o tallarines 8,40

Precio de la “canasta popular” 332,80

Luego de visitar las poblaciones populares de Santiago, Patricio Palma señaló


a la prensa que en las últimas semanas “se han propagado a casi todos los
sectores populares las tareas de organización de la población para encarar las

256
Tercera de la Hora, 12 de enero de 1973, p.13

129
tareas de la distribución y el abastecimiento” debido a la “incorporación masiva
de pobladores de todos los sectores a organismos comunitarios”. 257
Como hemos señalado antes, el 19 de febrero de 1972, en el salón Toesca de
La Moneda se efectuó una reunión entre el Secretario Ejecutivo de la
Secretaría Nacional de Distribución y Comercialización, General del Aire,
Alberto Bachelet, el presidente de la república Salvador Allende y todos los
dirigentes de las JAP comunales de Santiago. En la cita Bachelet leyó el
“Instructivo General para las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios” y
afirmó que las JAP eran “organizaciones esencialmente democráticas en
cuanto a su organicidad y normas de funcionamiento”. 258
Según fuentes oficiales de mayo de 1973, más de 100.000 familias de
pobladores, que habitaban en unos 250 campamentos en Santiago tenían
como principal medio de abastecimiento la distribución coordinada desde el
Estado (DINAC), a través de las JAP y los Almacenes Populares. 259
En medio de la agudización de los conflictos políticos y de clases, las JAP
fueron vistas como “organizaciones de las masas, a nivel de barrio”, “el
instrumento que el pueblo se da para ejercer una distribución equitativa de los
productos que escasean”,260 “entidades de generación genuinamente popular
que florecen como defensa del consumidor”. 261
A punto de ser ilegalizadas, por un proyecto de ley presentado en agosto por la
oposición, las JAP continuaron con sus tareas hasta la crisis de septiembre de
1973, coyuntura que las encontró perfeccionado su funcionamiento. Las JAP
comunales junto a funcionarios de las bodegas de DINAC estaban “elaborando
un programa de fechas de atención para las distintas unidades vecinales” y
estudiaban “el cumplimiento de los programas de distribución” coordinados
desde el Estado.262 De igual forma, los problemas se mantuvieron hasta el final,
257
El Siglo, 21 de enero de 1973, p.8
258
El Siglo, 22 de febrero de 1973, p.17
259
La Nación, 28 de mayo de 1973, p.8
260
Puro Chile, 17 de mayo de 1973, p.5
261
Clarín, 3 de julio de 1973, p.5
262
La Prensa, 10 de agosto de 1973, p.4

130
en la población 26 de Julio se denunciaba que los dirigentes de la JAP
distribuían los productos de forma “sectaria”, es decir, asegurando primero a
sus cercanos.263 Así como las tareas propias y sus problemas permanecieron,
las movilizaciones de estos pobladores también continuaron: La JAP comunal
de Maipú se movilizó hacia el Congreso Nacional para expresar su rechazo a
dicho proyecto de ley que incluía un artículo que condenaba con cárcel la
participación de pobladores en las JAP. 264
El 10 de septiembre de 1973, todos los pobladores que participaban en las JAP
comunales de Santiago se reunieron con el Ministro de Economía, para
“encarar en forma organizada los problemas derivados del paro patronal y del
comercio”, especial atención tuvo “el problema del pan” y las acciones que
tomarían para “mejorar su distribución haciéndola más equitativa”. 265
Así, mientras la oposición a la UP se alistaba para desencadenar un violento
golpe de Estado, y resolver militarmente a su favor el conflicto político y de
clases, los pobladores organizados en las JAP se encontraban concentrados en
resolver el problema del abastecimiento del pan.

263
Clarín, 5 de septiembre de 1973, p.7
264
Clarín, 5 de septiembre de 1973, p.20
265
El Siglo, 11 de septiembre de 1973, 12

131
3. El Abastecimiento Directo (estatal) y los Almacenes del Pueblo en los
campamentos de Santiago. 1970-1973

Como se ha mostrado los pobladores de los campamentos del Gran Santiago


estaban desarrollando un explosivo proceso de organización y movilización en
torno a la lucha colectiva por sitios, viviendas y equipamientos urbanos, desde
al menos 1970. Cuando se desató la crisis de octubre de 1972 y se
profundizaron los problemas de desabastecimiento en la ciudad, que
ciertamente los afectaron por su poca capacidad de compra, estos pobladores
respondieron del modo que habían aprendido a resolver sus problemas: a
través de la organización y movilización colectiva.
Incluso antes, en julio de 1972 los pobladores del campamento Moisés
Huentelaf de La Granja ya habían conseguido abastecimiento directo, a través
de un camión de DINAC, luego de movilizarse. Un medio informativo que
registró esta acción colectiva afirmó que:

Los pobladores del campamento Moisés Huentelaf, junto a otras


familias del lugar, piden la instalación de Almacenes Populares en cada
población y en cada sector donde la masa de los pobres de la ciudad
sea grande.
Para esto se están movilizando, pero no solos. La Arnoldo Ríos, Pueblo
y Esfuerzo, El Manzanar y Suplementeros Manuel Rodriguez, Villa
O’Higgins y otras decenas de campamentos y poblaciones empiezan a
entender que un [sólo] Almacén Popular en La Granja no es solución,

132
así como tampoco lo es un [sólo] camión con mercadería los domingos.
[La solución era] en cada población un Almacén Popular.266

Los pobladores de Las Condes, que desde septiembre de 1972 se encontraban


coordinados a nivel comunal, convocaron al Primer Encuentro de Comandos
Comunales en Santiago, para el 17 de diciembre de 1972, en el Estadio Chile,
para debatir sobre los problemas de abastecimiento y para proponer soluciones.
A este encuentro asistieron 160 organizaciones de pobladores y trabajadores,
de comunas como Las Barrancas, San Miguel y La Granja, eran organismos
como centros de madres, juntas de vecinos, JAP y clubes deportivos que en su
mayoría estaban asociados al PS, IC y MIR.
El presidente del Comando Comunal de Las Condes señaló en la actividad que:

Este encuentro es el primer paso que ha dado el movimiento de


pobladores, dueñas de casa, trabajadores de la construcción, del
campo y la ciudad para luchar por una plataforma común que signifique
que se cambien las políticas de abastecimiento de DINAC. [Además,
agregó que] era indispensable luchar por la instalación de almacenes
populares a fin de dar una solución definitiva al problema.267

Entre los acuerdos del encuentro destacaron los siguientes: a) expropiación de


la distribuidora CODINA, b) favorecer el abastecimiento directo para evitar el
mercado negro, c) crear tarjetas de racionamiento y d) apoyar la venta directa
de los camiones de DINAC en las poblaciones y campamentos.
Por su parte Víctor Toro, dirigente del MPR y MIR, explicó su posición ante la
crisis del desabastecimiento en dicho encuentro, señalando que el gobierno de
la Unidad Popular, desde su posición en el Estado, junto a los pobladores y
obreros organizados, es decir, a la clase trabajadora más conciente debía tomar
el control total de la producción y distribución de mercancías en el país. Y que
266
El Rebelde, 18 de julio de 1972, p.7
267
Las Noticias de Última Hora, 18 de diciembre de 1972, p.5

133
para ello el gobierno debía avanzar en su control de la producción y distribución
de productos de primera necesidad, debía crear los Almacenes Populares,
fortalecer la unidad entre obreros y campesinos para asegurar el
abastecimiento, expropiar los consorcios extranjeros, que controlaban el
mercado alimenticio nacional, como Indus Lever, Corn Products, Chiprodal,
crear un Área de Propiedad Social Agraria, crear desde las bases una ley contra
la especulación, crear una canasta popular con precios “congelados”, abastecer
a los pobladores directamente desde la distribuidoras estatales, a través de
ferias libres y realizar una fiscalización más estricta del cumplimiento de los
precios oficiales en el comercio.
Otro elemento a destacar es que en el diagnostico este sector político
establecía que la crisis afectaba realmente, o más agudamente, a los
pobladores, es decir, a los trabajadores pobres, que carecían de seguridad
laboral, porque tenían menor recursos para consumir y no recibían las
compensaciones económicas estatales, con las que el gobierno de la UP
buscaba compensar a los sectores populares, por no estar insertos de forma
permanente y segura en el mercado laboral. Mientras que, se señalaba, los
sectores medios y altos, en verdad, tenían condiciones para afrontar esta crisis.
Por lo cual el sector al que se debía apoyar en sus intereses de clase era al
proletariado (trabajadores) y a los pobres del campo (campesinos) y la ciudad
(pobladores).
Los pobladores de Las Condes que convocaron a este encuentro eran los
mismos que se habían rebelado a las autoridades comunales, entre mayo y
septiembre de 1972. Luego de sus movilizaciones por viviendas y
equipamientos urbanos, y después de continuar sus luchas colectivas habían
conseguido abastecer de productos de primera necesidad adecuadamente sus
campamentos a través de los camiones de DINAC. También habían logrado
reintegrar en sus trabajos en la municipalidad a 20 “hermanos de clase” que
habían sido despedidos luego de las movilizaciones del invierno. Además, el

134
Consejo Local que habían creado hacia septiembre ahora estaba compuesto
por más de 60 organizaciones de pobladores, trabajadores y campesinos. 268
En enero de 1973, se publicaron los resultados de una encuesta realizada en
seis poblaciones populares de Santiago (Paraguay, Lo Amor, Sara Gajargo,
René Schneider, Carlos Cortés y Oscar Astudillo), por investigadores del CEA.
La investigación buscaba crear una muestra de la opinión de los pobladores de
la capital respecto de su aprobación o rechazo a la implantación de tarjetas de
racionamiento o abastecimiento (según como se le quiera ver) como medios
para solucionar el desabastecimiento. Los resultados fueron los siguientes: el
64% se mostró de acuerdo con la creación de dichas tarjetas, el 51% pensaba
que éstas beneficiarían a “los pobres, obreros y al pueblo” e igual cifra pensaba
que perjudicarían a “los ricos, capitalistas y grandes comerciantes”. Un 48% de
estos pobladores confiaba en las organizaciones de base (Juntas de Vecinos y
JAP) para administrar las tarjetas, mientras que un 31% prefería instituciones
estatales (DIRINCO, DINAC, uniformados, visitadoras sociales). La muestra
indica que los pobladores en su mayoría apoyaban las medidas del gobierno en
relación a su lucha contra el desabastecimiento, la mitad de éstos pensaban
que dichas medidas beneficiarían a la clase trabajadora y perjudicaría a la clase
dominante, es decir, que tenían un carácter clasista. Y casi la mitad confiaba
más en sus propias organizaciones que en las del Estado. 269
Similar ejercicio realizaron periodistas de Chile Hoy en las poblaciones Nueva
La Habana, José Maria Caro, Unidad Vecinal 22 de San Miguel y el paradero 29
de La Cisterna. Éstos concluyeron, luego de visitar y conversar con los
pobladores, que:

Mientras en los campamentos se advirtió un total acuerdo con las


medidas económicas anunciadas por el gobierno, en las poblaciones se
nota un respaldo menor. Nuestra impresión es que allí donde funcionan

268
El Rebelde, 26 de diciembre de 1972, pp.4 y 5
269
Chile Hoy, 19 a 25 de enero de 1973, p.5

135
los Almacenes Populares, las medidas son aprobadas masivamente. En
cambio, no hay unanimidad, aunque sí una fuerte mayoría favorable, en
aquellos lugares donde no existe todavía una buena organización de las
JAP y donde las dueñas de casa están sometidas a las colas y los
precios especulativos.270

Vale decir, en los campamentos y poblaciones populares de Santiago existió


una buena recepción a participar del abastecimiento directo, así como de ser
protagonistas de dicho proceso, principalmente en los primeros que desde 1970
estaban desarrollando múltiples prácticas de organización y movilización
colectiva.
Un ejemplo de esto se expresó el 9 de enero de 1973, cuando un grupo de
pobladores de campamentos de Santiago se tomó la sede de DINAC ubicada
en pleno centro de la capital, en la esquina de las calles Vietman Heroico (ex
Ahumada, desde el 8 de enero de 1973) con Moneda. El objetivo de la
movilización era presionar por una mayor eficiencia en la distribución de los
camiones de DINAC. El menor retraso de éstos significaba serios problemas de
desabastecimiento en los campamentos. La mayoría de los participantes en la
acción provenían de comunas como Las Barrancas, Conchalí, Quilicura, Ñuñoa
y Puente Alto.271 Luego la toma del edificio se transformó en una asamblea
donde funcionarios de gobierno y pobladores discutieron sobre las formas de
abordar los problemas, en ese debate un poblador, de unos 60 años, de Las
Condes señaló:

No sacamos nada, compañeros, con prometer tanto, hay que


organizarse: porque el mercado negro sigue, y las JAP a nosotros no
nos sirven. Hay ciertos partidos políticos que las sostienen. Digámosles
a esos dirigentes de esos partidos de allá arriba que aquí está la
organización nuestra, que nos tomen en cuenta… El abastecimiento
270
Chile Hoy, 19 a 25 de enero de 1073, p.9
271
El Rebelde, 22 de enero de 1973, p.4

136
directo de las poblaciones es la solución, compañeros. La canasta y la
tarjeta de racionamiento no nos asustan, al contrario. Hay que fortalecer
los Comandos Comunales de Abastecimiento, hay que llamara a las
autoridades para que se reúnan con nosotros, para que sepan
realmente que pasa aquí abajo, aquí en lo que dicen las bases.272

En febrero de 1973, los “almacenes del pueblo”, a través de los supermercados


Monserrat (estatizados) y la distribuidora Graham (estatal) distribuían unas
20.000 “canastas populares” a igual número de familias en los campamentos de
la capital, éstas así no debían hacer colas y compraban los productos a precios
oficiales.273 En esta misma fecha, existían en total 22 Almacenes del Pueblo en
campamentos y poblaciones del Gran Santiago. 274 Según informaciones de Las
Últimas Noticias, 350 campamentos habían sido abastecidos en dicho mes de
1973 por DINAC. Así prácticamente todos los pobladores que habitaban en
campamentos en Santiago se abastecían a través de la distribución directa. 275
Ante las elecciones de marzo de 1973 se discutió en el país respecto del
impacto electoral que tendría el desabastecimiento. Sectores de izquierda que
se habían asociado a pobladores de campamentos, en dicho contexto,
señalaron lo que sigue:

Muchos han pensado que con este asunto de las colas no tenemos
nada que hacer en marzo.
Es que estos señores [de la oposición] creen que el pueblo piensa con
el estómago. Y ponen sus esperanzas electorales en que el mercado
negro y las colas provoquen un sentimiento anti-UP en las masas.
Ilusiones vanas. Este pueblo ya no piensa con el estomago, este pueblo
ha comprendido lo que ocurre por encima de sus necesidades diarias.276

272
Chile Hoy, 19 de enero de 1973, p.17
273
La Aurora de Chile, 22 de febrero de 1973, p.1
274
Las Noticias de Última Hora, 13 de febrero de 1973, p.8
275
Las Últimas Noticias, 2 de marzo de 1973, p.84
276
La Aurora de Chile, 25 de enero de 1973, p.2

137
Considerando los resultados de dicha elección (la UP aumentó del 36% de
1970 al 43%), algo de razón tenían estos sectores de izquierda. La conciencia
de los sectores populares, entre ellos los pobladores, había alcanzado ciertos
niveles de madurez política que permitieron actuar como se ha mostrado en
este estudio. Sin embargo, los dirigentes de los Comandos Comunales y
Almacenes del Pueblo reclamaban que sus propuestas no eran aceptadas y
proyectadas por el gobierno de la UP. 277
Hacia marzo de 1973, en Conchalí se había constituido un Almacén del Pueblo,
uno de sus dirigentes explica como se formó:

La cuestión parte el año pasado, de la crisis de octubre. Conversamos


con los compañeros del Coordinador Área Norte de Conchalí, y ellos
nos plantearon que nosotros teníamos que dar nuestra pela, que ellos
nos iban a apoyar. Nos fuimos entonces a DINAC, llenamos los
papeles, pasó octubre, noviembre, diciembre, enero y no llegaban al
campo. Supimos de los Almacenes Populares. Fuimos a Lo Hermida, y
vimos que el control total del almacén lo tenían los pobladores, y luego
al Nueva La Habana, y así regresamos y propagamos estas
experiencias en toda la comuna. Así nos dimos la organización y
empezó a andar el Almacén del Pueblo de Conchalí.278

En abril de 1973, en el campamento Siete Canchas de Ñuñoa, se inauguró un


Almacén del Pueblo, en la actividad estuvieron funcionarios de la Agencia
Graham, quienes valoraron la formación de dicha organización, y pobladores
del campamento, en nombre de los pobladores habló Enrique Salinas, quien
dijo:

277
La Nación, 30 de marzo de 1973, p.4
278
El Rebelde, 27 de marzo de 1973, p.5

138
La lucha del proletariado es la lucha por el pan, por el pan hecho poder,
por obtener el pan y el derecho a distribuir ese pan. Ayer y hoy la
burguesía nos niega el derecho a abastecernos de los productos
esenciales.279

En mayo de 1973, el comando local de abastecimiento directo de la población


José Maria Caro hacia pública una carta abierta al presidente Allende en la que
reiteraban sus demandas tendientes a profundizar el control estatal y popular de
la producción y distribución de mercancías, y recibir el reconocimiento legal y
apoyo político necesario a sus iniciativas. 280
En julio de 1973, se proyectaba realizar un gran catastro de la población que
habitaba en los más de 350 campamentos que existían en la capital, se
calculaba que eran “140 mil familias, alrededor de 700 mil personas, 20 por
ciento de la población de la capital”, con el objetivo de racionalizar el
abastecimiento de dichos pobladores. Se conocía de campamentos con
problemas de abastecimiento, otros donde recibían por más de una vía o donde
el número de personas encuestadas era superior el que realmente residían en
el lugar.281
El funcionamiento de la distribución directa en los campamentos fue descrito de
la siguiente forma:

Los comités locales son formados por una asamblea de delegados por
manzana. En un campamento o población puede formarse más de un
comité que se reúnen en un Comando Local, encargado de programar
las necesidades locales de abastecimiento y hacer el contacto con
DINAC para que se lo entregue en la programación mensual. En un
determinado día del mes, fijado por DINAC y los pobladores. El comité
debe fletar un camión, llevarlos a las bodegas, retirar sus alimentos y

279
Punto Final, 10 de abril de 1973, p.28
280
El rebelde, 23 de mayo de 1973, p.2
281
Las Noticias de Última Hora, 24 de julio de 1973, p.8

139
entregarlos a los pobladores, que tienen un mes para cancelar el pago
en la oficina de la Distribuidora.282

En agosto de 1973, el Comando Local de abastecimiento de la Población José


María Caro realizó una movilización en protesta por la situación en el país,
marcada por el avance de las fuerzas de oposición y la agudización del
desabastecimiento. María Álvarez, presidenta de dicha organización, declaro
declaró: “Ya es lesera, los ricos, los patrones tienen todo en el Barrio Alto a
precio oficial, aquí nosotros, compañeras, no tenemos nada, y más encima los
comerciantes especulan con los alimentos”. A la movilización se sumaron los
pobladores de Lo Valledor Sur. Cuando estaban desarrollando la acción
colectiva Carabineros la disolvió de forma violenta agrediendo a los
sorprendidos pobladores.283
En agosto de 1973, una pobladora llamada Isabel Hernández del campamento
Playa Girón, de la comuna de Las Barrancas, explicaba a un medio informativo
que habían tenido que movilizarse mucho, haciendo barricadas que cortaban la
Panamericana en dirección a Pudahuel, para conseguir equipamientos urbanos
y abastecimiento, luego de estas acciones colectivas las autoridades fueron
hasta el campamento “y delante de todos los pobladores y los obreros del
Comando Comunal firmaron para poner el Almacén Popular”. 284
A fines de agosto de 1973, el comando de abastecimiento de La Granja fue a
retirar su mercadería a DINAC, sin embargo, se le informó que no había para
ellos, lo que significaba que debían volver a los campamentos sin alimentos y
perder el dinero del flete del camión, por ello procedieron a tomarse la bodega
San Miguel. En coordinación con los Comandos de Abastecimiento de todo
Santiago dieron 5 días a DINAC para solucionar el problema y como esto no

282
Las Noticias de Última Hora, 24 de julio de 1973, p.8
283
Clarín, 13 de agosto de 1973, p.4
284
Punto Final, 14 de agosto de 1973, p.5

140
ocurrió, el 2 de diciembre procedieron a tomarse la sede central de DINAC,
ubicada en el centro de la ciudad, para exigir la salida de sus directivos. 285

3.1. Supermercado ALMAC de la Santa Julia transformado en Almacén del


Pueblo

Las primeras semanas de octubre de 1972, las bodegas del supermercado


ALMAC, ubicado en avenida Los Presidente, cerca de la población Santa Julia,
en Ñuñoa, fueron vaciadas de mercadería por orden de su dueño, ésta fue
llevada a las sucursales del “barrio alto” donde se vendió en su totalidad sin
límite alguno.286 Días después, 11 de octubre se inició el paro gremial de
oposición al gobierno, empresarios transportistas y comerciantes paralizaron
sus actividades, la cadena de dichos supermercados adhirió a esta huelga
generando enormes problemas en el abastecimiento en la ciudad,
especialmente en dicho sector popular, sin embargo, no tuvo perdidas
económicas puesto que ya había vendido su stock en la zona oriente de
Santiago. A una semana de iniciado el paro, el conflicto se agudizó cuando
gremios profesionales se sumaron al paro y el gobierno decidió requisar una
gran cantidad de empresas que se mantenían cerradas. Fue por ello que el 19
de octubre el gobierno de Allende requisó el ALMAC de Los Presidentes,
también conocido como “de la población Santa Julia”. 287 Pedro Ibáñez, senador
del Partido Nacional y propietario de la cadena de supermercados ALMAC,
interpuso un recurso de protección en el 8º Juzgado de Menor Cuantía, el que
inició una investigación.288 El 29 de octubre la requisa se transformó en
intervención, es decir, el gobierno nombró un interventor que junto a dos
comités de producción, organizados por los trabajadores, iniciarían la
administración del supermercado. Estos trabajadores organizados solicitaron
285
Clarín, 3 de septiembre de 1973, p.7
286
El Siglo, 30 de octubre de 1972, p.2
287
El Siglo, 20 de octubre de 1972, p.16
288
El Rebelde, 9 de enero de 1973, p.2

141
que el ALMAC fuera incorporado al Área de Propiedad Social o a DINAC, es
decir, que fuera directamente estatizado, en cualquier caso el modo de distribuir
de los productos cambiaría profundamente: sería realizado prescindiendo de la
participación del dueño y los gerentes. 289 Y así ocurrió: Como en todo Santiago,
en este sector de la ciudad se organizó el abastecimiento a partir de los medios
disponibles por el poder ejecutivo y las organizaciones de los pobladores, de
este modo el movimiento de pobladores asociado a la izquierda comenzó a
participar en la administración del supermercado hasta el 27 de diciembre de
1972. Este día Carabineros, a primeras horas de la mañana, desalojó y detuvo
a los 13 trabajadores y pobladores que tenían a su cargo el resguardo del local.
Dos días después Allende se reunió con los trabajadores del ALMAC y
pobladores del sector, luego contravino la disposición del juez y volvió a
requisar el supermercado. Cuando pobladores y trabajadores volvieron a tomar
el control del supermercado se dieron cuenta que el dueño había aprovechado
esas 48 horas para retirar todas la mercadería de su interior. No obstante
aquello, desde ese mismo día, los trabajadores, dirigentes de pobladores de la
Santa Julia, Jaime Eyzaguirre y Villa Lo Alerce y estudiantes del vecino Instituto
Pedagógico, organizaron el Consejo Administrativo del primer Almacén del
Pueblo ex ALMAC, creando el siguiente sistema de distribución:

Las organizaciones de masa de las poblaciones ya están haciendo los


levantamientos del número de personas por familia. Después de eso se
entregará a cada familia una tarjeta valida por dos o tres meses, es
decir, para 8 o 12 canastas. Las canastas, totalmente listas, serán
entregadas a esos organismos para que sean entregadas a las familias,
de acuerdo con la lista de personas que nos entreguen ellos. Además
habrá un comité de abastecimiento para controlar que la entrega se
haga correctamente, con un delegado por manzana. Así ninguna familia

289
El Siglo, 30 de octubre de 1972, p.2

142
se quedara sin abastecimiento y se acabaran las colas. Los demás
artículos seguirán siendo vendidos normalmente.290

Esta forma de abastecimiento directo organizado por pobladores distribuyó


productos básicos a través de las canastas populares a unas 5.500 familias. 291
Todo esto generó, de una parte, un gran apoyo en sectores de pobladores que
con esto aseguraban su abastecimiento, en un contexto de aguda escasez, y
evitaban hacer colas todos los días, y rechazo en otros vecinos del sector que
no estaban de acuerdo con esa forma de distribución.

“No estoy de acuerdo con la toma de este ALMAC, cuando estaban los
dueños podíamos comprar más y sin tanto problema” Dijo Laura
Rodríguez.
“Yo no pienso así, compañera. Estoy totalmente de acuerdo con la toma
del ALMAC porque ahora somos los pobladores los que controlamos
esto”. Respondió Rita Nepulgual.292

Más allá de estas discrepancias, lo notable de esta experiencia fue que durante
algunos meses este ALMAC transformado en Almacén del Pueblo abasteció de
productos a un amplio sector popular de la ciudad sólo con la administración de
pobladores y trabajadores organizados asociados el gobierno de la UP.
Según los protagonistas de esta historia:

El ALMAC… primera experiencia masiva de Almacén del Pueblo ha


resultado un éxito.293

3.2. El Almacén del Pueblo de Lo Hermida

290
Las Noticias de Última Hora, 17 de enero de 1973, p.3
291
Chile Hoy, 19 de enero de 1973, pp.16 y 17
292
Chile Hoy, 19 de enero de 1973, pp.16 y 17
293
El Rebelde, 9 de enero de 1973, p.2

143
El 27 de diciembre de 1972 se informaba que en Lo Hermida, donde se
localizaban cerca de una docena de campamentos, los pobladores se
abastecían a través de la canasta popular, es decir, prescindiendo del comercio
y en asociación con organismos estatales. De esta forma, las pobladoras
evitaban hacer largas colas y pagar el precio de mercado, que en comparación
con el oficial era tres veces mayor. Unas 2.500 familias, o sea, unos 15 mil
pobladores eran parte de esta realidad. La canasta popular de Lo Hermida
estaba compuesta por 17 productos de primera necesidad, que podían
alimentar a una familia de 6 miembros durante una semana y su costo era de
350 escudos.294
En enero de 1973, el gobierno había estatizado la cadena de supermercados
MONTSERRAT, integrándola al Área de Propiedad Social y entregando su
administración a un interventor y a los propios trabajadores organizados. En sus
dos locales de venta, ubicados en calle 21 de Mayo 819 y Monjitas 739, se
podían comprar los productos a precio oficial. Pero lo más importante era que
abastecía de forma directa a los campamentos de Lo Hermida y Nueva La
Habana. La Agencia Graham, estatal, abastecía a supermercados
MONTSERRAT y éstos a dichos campamento. El costo de estas canastas
populares era de 380 escudos y estaba compuesta por una veintena productos,
ahora en 1973:

Canasta Popular (Lo Hermida)


Producto Cantidad

1. Azúcar 2 kilos

294
Posición, 27 de diciembre de 1972, p.9

144
2. Arroz 1 kilo
3. Harina 1 kilo
4. Fideos 1 kilo
5. Aceite 1 litro
6. Sal ½ kilo
7. Porotos 1 kilo
8. Leche Nido 1 tarro
9. Nescafé 1 tarro
10. Milo 1 tarro
11. Mantequilla ¼ kilo
12. Pollo 1
13. Cochayuyo --
14. Leche condensada --
15. Omo --
16. Jabón Lux --
17. pasta dental --
18. fósforos --
19. té --
20. productos aurora --

En la cadena de distribución comercial los pobladores jugaban un rol


fundamental puesto que a través de sus organizaciones realizaban casi en su
totalidad el proceso de abastecimiento:

Tomando en cuenta la cantidad de habitantes de cada campamento, los


organismos de base del mismo, planifican la distribución y entregan una
tarjeta de control de abastecimiento, para evitar con este mecanismo el
mercado negro y la especulación.295

Se calcula que “en el sector 1 y 2 de Lo Hermida se entregaban 3.000


canastas”.296 Una vez que los productos llegaban a Lo Hermida el
procedimiento era el siguiente:

El almacén entrega las canastas todos los sábados, con hora marcada.
Por sorteo se determina qué familias recibirán en el primer sábado y

295
La Aurora de Chile, 11 de enero de 1973, p.4
296
La Nación, 13 de enero de 1973, p.5

145
cuáles se quedarán para el próximo porque todavía no tenemos
alimentos suficientes. Después se inicia la entrega por manzanas, para
evitar las colas. Se llenan los bolsones de plástico, que usamos como
canastas, un compañero revisa, se paga y listo. La tarjeta nosotros la
mantenemos para que no se la presten a la gente de afuera y las
devolvemos después que se termina la entrega. Lo que sobra se vende
normalmente.297

Luego de una visita a la población, periodistas de la revista Chile Hoy afirmaban


que “el Almacén Popular de Lo Hermida” era “un ejemplo concreto” de cómo las
bases populares, organizadas” podían “proporcionar una respuesta eficaz al
desafío del mercado negro”. Sin embargo, advertían que la canasta popular
mostraba “entre otros defectos, el de que [era] rígida, o sea, que su volumen y
composición no se [modificaban] según la magnitud y las características de cada
núcleo familiar”. De todas forma, un elementos importante que destacaron los
periodistas de estos almacenes populares era que evitaba a los pobladores
tener que hacer colas, lo hicieron “mediante el sencillo mecanismo de organizar
la distribución por manzana: se [avisaba] previamente a cada delegado que
[estaban] listas las canastas para su área, y éste [notificaba] a los interesados”.
Era de interés de los organizadores, también, ampliar el tipo de producto
distribuido entre los pobladores hacia “las verduras, el pan y las bebidas”. 298
Para un mejor funcionamiento del Almacén del Pueblo y de otras iniciativas, los
pobladores construyeron un “centro de equipamiento social”, que contaba con
“un pabellón para locales comerciales… donde [funcionaban] los almacenes
populares”, también habían “dos pabellones sedes sociales y tres pabellones
para los parvulitos” con “capacidad para 25” niños. Este centro social contaba
con “servicios higiénicos completos, agua caliente, bodega, cocina y

297
Las Noticias de Última Hora, 17 de enero de 1973, p.3
298
Chile Hoy, 19 de enero de 1973, p.16

146
comedores. Fueron construidos con estructuras metálicas, albañilerías y
hormigón”.299
Otra forma de destacar esta experiencia en la época, fue nombrándola como
“poder popular”, es decir, como una práctica donde “todo el mundo se organiza,
y debate, y decide solucionar sus problemas, y no espera que venga a
solucionarle el problema algún burócrata de la administración pública”. 300
En torno a los Almacenes del Pueblo también surgieron organizaciones de
vigilancia, puesto que los comerciantes de oposición amenazaron con “destruir
el local”. Cada manzana enviaba a un poblador para que hiciera guardia,
incluidos los que no simpatizaban con el gobierno como los DC, en total eran 34
pobladores que rotaban. A todos los vecinos de una manzana les tocaba hacer
guardia y eran elegidos a través de una lista de ésta que evitaba que alguno no
hiciera. En caso de que algún poblador se negase a cumplir dichas tareas, se
reunían todos los delegados de manzanas y en una reunión escuchaban las
acusaciones contra el vecino, luego en otra cita escuchaban los descargos del
acusado y finalmente decidían si correspondía o no algún tipo de sanción. 301
Luego, el 3 de febrero de 1973, la DC convocó a una reunión en Lo Hermida
donde un grupo de pobladores del sector acordó no participar del Almacén del
Pueblo ni de las JAP.302 Las fuentes no registraron conflictos agudos entre
pobladores del sector por lo que es posible suponer que ambos grupos
terminaron coexistiendo de forma separada. Sobre todo si se considera que el
Almacén del Pueblo abastecía, más allá de las posturas políticas, de forma
efectiva a todos los pobladores de los campamentos de Lo Hermida.303

En nuestro almacén participan todos los pobladores sin discriminación


política alguna. Todos tienen derecho a participar de la iniciativa y es así

299
Clarín, 31 de enero de 1973, p. 11
300
La Aurora de Chile, 1 de febrero de 1973, p.8
301
La Aurora de Chile, 1 de febrero de 1973, p.8
302
Tribuna, 6 de febrero de 1973, p.13
303
La Tercera de la Hora, 10 de febrero de 1973, p.15

147
como todas las semanas preparamos alrededor de dos mil canastas
familiares para todos los núcleos que habitan en el sector. Con esto se
puede abastecer, normalmente, cerca de diez mil personas, o sea, la
totalidad de los pobladores y sus familias.304

3.3. El Almacén del Pueblo del campamento Nueva La Habana

Hacia septiembre de 1972, en el campamento Nueva La Habana había escasez


y algunos comerciantes vendían a precio de mercado, es decir, de dos a tres
veces más del valor oficial de los productos. Había reclamos y peleas en el
campamento por este asunto, sin embargo, la organización de estos
pobladores, originada en las tomas de terrenos de 1970, ya se había
consolidado, por lo que pasaron rápidamente de las quejas a la acción
colectiva, hacia octubre del mismo año. Comenzaron organizando una JAP,
para ello eligieron a 7 pobladores, uno de cada Frente de organización: Frente
de Madres, Frente de Salud, Frente de Vigilancia, Frente de Trabajadores,
Frente de Cultura, Frente de Apoderados y Frente de Áreas Verdes. Esta
directiva fue acompañada de delegados de cada manzana, es decir, de 23
pobladores más. Lo primero que hizo la JAP fue encuestar a cada familia del
campamento para conocer sus reales necesidades alimenticias. Luego se
asoció a la distribución estatal a través de DINAC y solicitó los productos que
necesitaban realmente para el campamento. En seguida organizó la distribución
de los productos básicos bajo el sistema de la canasta popular. Las principales
protagonistas de este proceso fueron las mujeres del campamento quienes
participaron activamente en la organización del abastecimiento, de igual forma
como lo hacían en los organismos de salud y educación. 305 Finalmente, la JAP
procedió a controlar a los pequeños comerciantes del campamento, incluso
304
Las Noticias de Última Hora, 13 de febrero de 1973, p.8
305
El Rebelde, 5 de noviembre de 1972, p.7. Respecto del protagonismo de las mujeres en las
organizaciones en el campamento Nueva La Habana ver: Félix Fuentes, “Reconstruyendo la
historia de Nueva Habana: una mirada de pobladora”, tesis para optar al grado de Licenciado en
Historia, Universidad Andrés Bello, 2007.

148
sancionándolos con cierres de dos semanas, cuando no respetaban los precios
oficiales en las ventas de productos básicos. La siguiente foto grafica uno de
estos momentos.

JAP del campamento Nueva La Habana, octubre de 1972.


(Fotografía de Amy Conger).

No obstante los avances, la estructura burocrática de la JAP, en donde los


pobladores debían delegar en la directiva las principales acciones, chocó con
las formas adquiridas de organización de estos pobladores, acostumbrados a la
socialización de las decisiones y la participación. El modelo de Abastecimiento
Directo vía Almacén del Pueblo se correspondía mejor con ellos. Por eso en
enero de 1973, luego de la creación de los Almacenes Populares en la Santa
Julio y Lo Hermida, se creó el Almacén Popular en Nueva La Habana. 306
La prensa de la época informó de la creación estos tres Almacenes del Pueblo
en poblaciones y campamentos de la zona sur oriente de la capital, para
mostrarlos como ejemplo de organización o para alertar del peligro de su
expansión. Al igual que en Lo Hermida, el abastecimiento de este Almacén
Popular dependía del estatizado supermercado MONTSERRAT, al cual enviaba
1.660 canastas populares todas las semanas y la gestión era administrada casi
exclusivamente por pobladores de Nueva La Habana. Así al iniciarse 1973, con
toda seguridad no existía mercado negro ni especulación en el campamento y
estos pobladores podían comprar sus alimentos a precios oficiales. 307
Proyectando sus formas de organización previas, los pobladores de Nueva La
Habana crearon el Frente de Abastecimiento para abordar “entre todos” el
problema del desabastecimiento. Cada manzana se reunió en asamblea y
discutió la mejor forma de resolver dichos problemas y luego eligió un delegado

306
Pastrana, Ernesto y Threlfall, Mónica, Pan, techo y poder, El movimiento de pobladores en
Chile (1970- 1973), ediciones Siap- Planteos, Buenos Aires de Argentina, 1974, p.99
307
La Aurora de Chile, 11 de enero de 1973, p.4; La Nación, 13 de enero de 1973, p.5

149
para que participara en el Frente recientemente creado. Acordaron que saldrían
a buscar la solución a DINAC, para luego llevar los productos a una sede, el
Almacén del Pueblo, en donde los ordenaría y repartiría cada delegado de
manzana, según como allá decidido cada grupo de pobladores vecinos. Una
novedad surgió de las propuestas de los pobladores: la distribución de
alimentos se haría a través de tres tipos de canastas populares, que se
asociarían a tres tipos de tarjetas.

Tamaño de familia Tipo de tarjeta Tipo de canasta popular

Con más de 7 miembros Roja Grande


Entre 3 y 6 miembros Amarilla Mediana
1 o dos miembros Blanca Chica

Lo que buscaban los pobladores era proyectar el criterio de la equidad, que


habían utilizado en la construcción y futura asignación de viviendas, a la
distribución de alimentos. También habían decidido construir tres tipos de
viviendas de distintos tamaños, bajo el mismo criterio.
Ante las críticas de sectores de los grupos sociales medios y altos, y de la
oposición política, a este tipo de abastecimiento una pobladora de Nueva La
Habana explicaba:

Para los pobres esta es una solución, porque así nos aseguramos por
lo menos los alimentos más indispensables, y nos evitamos las colas.
Esto para los ricos es racionamiento, pero no aclaran que sería
racionamiento sólo para ellos, que tienen la plata y pueden comprar y
acaparar lo que querían.308

308
El Rebelde, 29 de enero de 1973, pp.4 y 5

150
FRENTE DE ABASTECIMIENTO
DEL CAMPAMENTO NUEVA LA HABANA

Almacén Popular

Delegado Delegado Delegado Delegado Delegado

Manzana A Manzana B Manzana C … Manzana X

Familias Familias Familias Familias Familias

151
DISTRIBUCIÓN DE ALIMENTOS EN NUEVA LA HABANA

FRENTE DE
ABASTECIMIENTO
DINAC
ALMACEN
POPULAR

DELEGADO
CANASTA
POPULAR
FAMILIAS

Ambos gráficos han sido elaborados con información de la época. 309 El primero
representa la organización que se dieron los pobladores para abastecerse y el
segundo el sistema que utilizaron con el mismo fin.
A fines de enero de 1973, fue registrada una entrevista a María Farías Godoy,
pobladora de Nueva La Habana, madres de 3 hijos y casada a sus 22 años de
edad. Consultada por múltiples temas en sus respuestas mostró haber
desarrollado una conciencia política y de clase. Era una típica pobladora de
campamento, había comenzado a trabajar a los 8 años de edad en distintos
trabajados, como empleada domestica (nana) y feriante, había participado en
una toma de terrenos en Lo Valledor que dio origen al campamento Nueva
Palena, donde fueron duramente reprimidos por el gobierno de Alessandri, junto

309
El Rebelde, 22 de enero de 1973, pp.4 y 5.

152
a ellos había estado el parlamentario socialista Mario Palestro. Luego participó
de un comité de sin casa que organizó la toma de terrenos Magaly Honorato en
1970, grupo de pobladores que se asoció a dirigentes del MIR. Fue parte de las
movilizaciones por viviendas y equipamientos urbanos en dicho año. Junto a los
otros pobladores del Magaly Honorato, Ranquil y Elmo Catalán, fue erradicada
a Nueva La Habana el 1 de noviembre de 1970. Donde pudo desarrollar aun
más su conciencia en las distintas organizaciones del campamento. En
palabras de ella:

Nosotros nos dimos cuenta en dos años [1971 y 1972] de lo importante


que éramos. Ahora… [1973] sabemos de la fuerza del patrón, pero
también sabemos que nosotros somos fuertes. Ya no peleamos contra
los ricos para que nos aumenten los sueldos solamente. Sabemos que
nuestros derechos van desde ocuparle su fábrica, quitársela, hasta
hacerla producir y dirigirla.310

María fue consultada sobre los problemas coyunturales pos paro de octubre.
Afirmaba tener claro que “era la burguesía la que estaba haciendo todo lo
posible por botar al gobierno de la UP” y que por eso existía “el mercado negro”.
Pero también consideraba que el gobierno de Allende se había equivocado, es
su opinión si este “gobierno hubiera tenido mano dura desde el principio” el
problema del desabastecimiento no habría sido tal, es decir, “si les hubieran
expropiado los grandes supermercados y las distribuidoras” no habrían existido
tantos problemas de desabastecimiento.
Para ella el problema debía ser abordado desde una perspectiva de clases.
“¿No se dan cuenta que nosotros siempre hemos vivido racionados?
Racionados con los sueldos que nos pagan los ricos. El racionamiento es ahora
para los ricos, no es para nosotros”, afirmaba.

310
Chile Hoy, 25 de enero de 1973, pp.29 y 32

153
Manteniendo su apoyo crítico al gobierno, desde una perspectiva clasista, se
lamentaba: “No confían en nosotros. Todavía no se dan cuenta de lo fuerte que
somos”, refiriéndose a las capacidades de los pobladores organizados.
Consultada sobre la organización en Nueva La Habana respondió:

Al principio teníamos una JAP. Se empezó con la JAP que iba a DINAC
y traían las cosas, pero nos dimos cuenta que la JAP no nos servía
mucho, que era mentira que los comerciantes se integrarían, porque
ellos defienden siempre sus intereses y la mayoría tiene ideología
burguesa. Se hablaba de darles más poder a las JAP, pero nadie les dio
más poder, sino que empezó a quitárseles ese poder.
Los pobladores pensamos que era más importante que todos
participemos en la distribución. Todos y no cuatro cinco compañeros
solamente, entonces formamos el Comando o Frente de
Abastecimiento, donde participa toda la población. Este Comando trae
la mercadería a un Almacén Popular que formamos. Cada delegado por
manzana sabe cuántas familias tiene en su sector y pide a este
Almacén las canastas que necesita, o las lleva en un carrito a su
manzana y allí, en un local destinado a eso, las reparte a cada familia.311

Respecto de la eficiencia del abastecimiento directo vía Almacén del Pueblo,


otra pobladora del campamento Nueva La Habana, llamada Ana Fuentes,
señalaba que “con la canasta nosotros estamos mejor que antes. Antes
teníamos que andar buscando las cosas. Ahora las tenemos semanalmente”.
Idea que confirmó una pobladora del Frente de Salud, que afirmó que “la
canasta está perfecta, sobre todo para nosotras, que no podemos salir del
trabajo a hacer colas. Hay quienes dicen que eso sirve para presionarnos. Eso
es mentira. Yo estoy de acuerdo con todo el abastecimiento popular”. 312

311
Chile Hoy, 25 de enero de 1973, p.29
312
Chile Hoy, 25 de enero de 1973, p.9

154
Distribución Directa en Campamento Nueva La Habana, Santiago, 1973.
(Fotografía de Amy Conger)

Este modelo de abastecimiento, muy eficiente para los pobladores de los


campamentos, no era el que el gobierno de la UP buscaba masificar, en la
lógica de la alianza de clases con los medianos y pequeños comerciantes,
buscaba que la distribución de mercancías se hiciera a través de mecanismos
de marcado. Esta tendencia se profundizó con la incorporación de militares a
los gabinetes ministeriales. El problema se suscitó porque las distribuidoras
estatales comenzaron a limitar la distribución a los campamentos con
Almacenes Populares, lugares que tenían el “privilegio” en la capital del
abastecimiento seguro. Ante esto los pobladores de Nueva La Habana se
movilizaron en abril de 1973.

El objetivo de la movilización había sido pedir la canasta popular o, más


bien, pedir que se volviera a distribuir en la población, porque ya habían
tenido una experiencia positiva durante meses.313

En palabras de una pobladora que participó de la movilización:

Si yo peleo por algo, es por mi necesidad. Mi marido es obrero.


Considero que mi necesidad es la necesidad de todos mis hermanos de
clase, de todas las mujeres de los obreros, de los obreros y estudiantes
que sean proletas como yo.314

Finalmente, los pobladores recuperaron su abastecimiento seguro, a precio


oficial y sin necesidad de hacer colas. Según Pastrana “el campamento Nueva

313
Chile Hoy, 18 de abril de 1973, p.16
314
Chile Hoy, 18 de abril de 1973, p.16

155
La Habana, el más organizado y combativo de Santiago, era, en agosto de
1973, mejor aprovisionado que los barrios que no habían sabido organizarse. 315

3.4. El Comando Provincial de Abastecimiento (CPA) y el Comando


Provincial de Almacenes del Pueblo (CPAP).

El 10 de enero de 1973, se constituyó el Comando Provincial de


Abastecimiento, organización de pobladores que se vinculaba con el
“Departamento de Abastecimiento Popular de DINAC”, cuyo objetivo era “la
organización de los trabajadores para atender el problema del abastecimiento,
especialmente en los campamentos periféricos de la capital”, se trataba de que
“la misma clase trabajadora” buscara “los mecanismo adecuados para combatir
y vencer el mercado negro y la especulación. La directiva del Comando quedó
constituida por las siguientes personas: Luis Oscar Cáceres, Joaquín Reyes,
Fernando Avendaño, Vicente Neira y Humberto Díaz”. 316 Este empeño

315
Pastrana, Ernesto y Threlfall, Mónica, Pan, techo y poder, El movimiento de pobladores en
Chile (1970- 1973), ediciones Siap- Planteos, Buenos Aires de Argentina, 1974, p.86
316
La Nación, 11 de enero de 1973, p.8

156
organizativo era dirigido desde el Estado por militantes socialistas y apoyado
desde los campamentos por líderes de dicho partido y del MIR.
Ante los cuestionamientos públicos a esta iniciativa del otro sector del gobierno
dirigido por el PC y Allende, el Comando Provincial de Abastecimiento declaró,
en marzo de 1973, que se debían respetar los cargos directivos de la agencia
Graham, expropiar las distribuidoras privadas, crear una institución estatal que
centralizará la distribución de alimentos básicos, cuya administración fuera
compartida con las organizaciones de trabajadores y pobladores, también,
pedían al gobierno que apoyará sus iniciativas: El abastecimiento directo, es
decir, estatal hacía los campamentos a través de MONTSERRAT, los
Almacenes del Pueblo y que estatizará vía compra el ALMAC de Santa Julia.
Finalmente, que sólo la movilización popular haría realidad estas medidas, por
ello hizo un llamado a los Cordones Industriales, Comandos Campesinos y JAP
Comunales a movilizarse para conseguir dichas iniciativas. 317
Este llamado se materializó, a mediados de marzo de 1973 en el Primer
Encuentro Provincial de Comandos de Abastecimiento, realizado en Padre
Hurtado, los días 16, 17 y 18 de marzo de 1973, en el que participaron
dirigentes del Comando Provincial de Abastecimiento, Comando Provincial de
Almacenes del Pueblo, Cordones Industriales y del Sindicato Único de la
Construcción, es decir, de los movimientos de trabajadores y pobladores
asociados al PS y MIR, también conocidos como las iniciativas del poder
popular. El objetivo del encuentro era generar una política “de clase”, o sea que
tuviera su centralidad en los intereses de la clase trabajadora, para enfrentar el
problema del desabastecimiento.
Nelson Villarroel, dirigente del Almacén del Pueblo de la Santa Julia, ex ALMAC,
afirmó que el problema debía ser entendido como parte de la lucha por el poder,
por lo cual se debía enfrentar a la burguesía para solucionarlo, por su parte,
Alejandro Villalobos, presidente del campamentos Nueva La Habana y dirigente

317
La Aurora de Chile, 1 de marzo de 1973, p.4

157
del Comando Provincial de Almacenes del Pueblo, señaló que se debían
expropiar las empresas privadas que controlaban el 70% del abastecimiento
para arrebatarles el poder de generar problemas en la economía. Según él o se
avanzaba en crear una Central Proletaria de Distribución, es decir, estatización
total de las distribuidoras o se retrocedía porque la burguesía ocuparía su poder
para derrotar al gobierno y el pueblo. Navarro, coordinador general del
Comando Provincial de Abastecimiento, criticó la postura de los sectores
predominantes del gobierno, porque, según él, no logran ver que el problema
del abastecimiento es más profundo y tiene que ver con el problema de la lucha
de clases.
Este sector político consideraba que luego de las elecciones de marzo de 1973,
la oposición económica y política agudizaría su táctica de desestabilización del
gobierno creando caos en el abastecimiento de productos, además, que dicha
oposición le tenía un enorme temor a estas organizaciones del “poder popular”
y que por ello se debían fortalecer desde el gobierno. 318
Los protagonistas consideraron este encuentro como un avance en “la unidad
del pueblo en torno a las tareas de control popular de la distribución y el
abastecimiento”, ya que había servido para articular a estas distintas
organizaciones de pobladores y trabajadores bajo las consignas del control total
del Estado y el pueblo organizado de la producción y distribución de
mercancías.319 Es decir, bajo las consignas de la autonomía de clases en la
lucha por la distribución de los productos en la sociedad. 320
En esta misma fecha, pero en otra entrevista Alejandro Villalobos aclaraba que
el Comando Provincial de Abastecimiento creado por DINAC y las JAP tenían
algunas diferencias con el Comando Provincial de Almacenes del Pueblo, que él
lideraba. Básicamente este último había surgido desde las bases organizadas,
es decir, era la expresión organizada de los Almacenes del Pueblo que se

318
La Aurora de Chile, 15 de marzo de 1973, p.4
319
La Aurora de Chile, 22 de marzo de 1973, p.8
320
El Rebelde, 27 de marzo de 1973, p.4

158
encontraban físicamente en los campamentos, donde participaban
masivamente pobladores, en cambio el Comando Provincial y las JAP había
surgido desde el gobierno y tenían un rol de apoyo y asesoramiento a éste, no
eran entendidos como organismo de poder del pueblo. 321
A fines de mayo de 1973, este grupo de dirigentes de pobladores y trabajadores
dio un nuevo paso en la articulación de sus organizaciones: convocó a
Congresos Comunales de abastecimiento que concluirían en un Congreso
Provincial. También buscó democratizar la elección de sus miembros en todos
sus niveles, así los delegados de campamentos debían ser elegidos por los
pobladores, ellos a su vez debían elegir a los miembros de los Comandos
Comunales y finalmente los dirigentes provinciales serían electos por los
delegados de locales y comunales. Los cargos de los dirigentes provinciales
durarían sólo un año y estarían sujetos a ser removidos en cualquier momento
de forma democrática por la bases.322
En tanto, el Comando Provincial de Almacenes del Pueblo había creado
comisiones, entre las cuales estaba el Comité de Agitación y Propaganda que
comenzó a publicar un periódico llamado La Canasta Popular. En la editorial del
primer número se señalaba que el objetivo de la organización era la toma del
poder para la construcción del socialismo. Que en la crisis de octubre habían
demostrado que tenían la fuerza de detener la ofensiva de la clase burguesa y
que habían aprendido que necesitan crear nuevas organizaciones autónomas
del Estado, e incluso del gobierno, que representara directamente los intereses
de la clase trabajadora. Y que para ello debían unirse con todas las
organizaciones que habían surgido en las bases en torno al problema del
abastecimiento, para transformarse en “la vanguardia de los pobladores”.
En las páginas siguientes de La Canasta Popular, aparece un escrito firmado
por Fidel Castro, en el cual se invita a la unión de todas las organizaciones de

321
Chile Hoy, 22 de marzo de 1973, p.12
322
La Aurora de Chile, 24 de mayo de 1973, p.5

159
pobladores que luchan por el abastecimiento para acumular la fuerza necesaria
para triunfar en la lucha por el socialismo.
En seguida se indica que existían 37 Almacenes del Pueblo, insertos en la
lógica del poder popular, pero que, sin embargo, aun existían problemas en
éstos, por ejemplo, en algunos las bases dependían excesivamente de los
dirigentes y en otros no se respetaban adecuadamente los canales
institucionales para resolver conflictos.323
En julio de 1973, luego del fallido golpe de Estado del 29 de junio, los dirigentes
de los Comandos Provinciales de Abastecimiento alertaban dramáticamente de
la situación nacional, presagiando lo que suponían iba a ocurrir:

Pero no nos engañemos compañeros, en el golpe del 29 había


comprometidos otros señores que todos conocemos. Ahora están
preparando su golpe en serio. Porque estos señores son así. Nada de
unos cuantos muertos y algunos tiros. NO. La cosa tiene que ser en
serio, es decir, tienen que matar a todos los dirigentes políticos de
izquierda, a todos los dirigentes obreros y campesinos, a los
trabajadores que ocupan las fábricas y fundos, a los pobladores que
viven en las poblaciones marginales. Los señores serios están
preparando el asesinato del pueblo de Chile.324

El 22 de agosto estos Comandos de Abastecimiento convocaron a una


movilización, solicitando que no se llevarán banderas de partidos porque lo
harían como “clase explotada”.325
Hacia agosto y septiembre de 1973, los dirigentes de pobladores y trabajadores
tienen planteado en frente un doble desafío, conseguir alimentos para
abastecer al 30% de la población y prepararse para enfrentar un golpe de
Estado que suponían iba a ser de gran envergadura. ¿Qué hacer? En la
323
La Canasta Popular, editado por el Comando Provincial de Almacenes del Pueblo, Nº 1, s/f.
Se deduce que corresponde a 1973.
324
La Aurora de Chile, 20 de julio de 1973, p.2
325
Las Noticias de Última Hora, 17 de agosto de 1973, p.2.

160
situación en la que estaban hicieron lo que pudieron hacer: tratar de vincular las
organizaciones más vitales del pueblo, es decir, las surgidas a partir del
problema del abastecimiento, con la resistencia material a una ofensiva político
y militar.

Que los Comités de Abastecimiento Directo sean la avanzada en la


creación de los Comités Antifascistas. Ya no se trata de pelear solo por
alimentos. Se trata de pelear por nuestra vida y la de nuestros hijos.326

En síntesis, los problemas en la economía nacional tenían sus orígenes en


causas estructurales, éstos fueron profundizados por la agudización de las
luchas políticas y de clase en la sociedad, a partir de 1970, y especialmente
desde octubre de 1972. Expresión de estos problemas fue el grave
desabastecimiento de productos de primera necesidad. Como respuesta a esto
el gobierno de Allende buscó utilizar los mecanismos de distribución de
mercado, pero en alianza con los medianos y pequeños comerciantes y los
pobladores, prescindiendo de los grandes capitalistas de la distribución, que
controlaban el 70% del total del abasto en el país, lo que era extremadamente
difícil de realizar si se considera que los medianos y pequeños comerciantes
tendieron a oponerse activamente a estas medidas. Por su parte, los
pobladores se organizaron en las JAP siguiendo la orientación del gobierno,
que fue algo confusa por la gran cantidad de tareas que les asignaba a dichas
Juntas sin entregarles atribuciones claras que les permitiera realizar dichas
tareas. Asociadas al gobierno y su control parcial (30%) de la distribución, las
JAP no pudieron resolver el problema del desabastecimiento, aunque fueron
fundamentales en permitir el acceso a los alimentos a las clases populares. Por
su partes, sectores radicales de izquierda (PS y MIR) asociado a pobladores de

326
La Aurora de Chile, 20 de julio de 1973, p.2. Es impresionante el carácter premonitor de estos
mensajes, pero es aun más impactante cuando hoy se conoce que las organizaciones que
resistieron la represión bajo el régimen militar se llamaron justamente comités antifascistas.

161
los campamentos desarrollaron mecanismos de distribución directos, es decir,
prescindiendo totalmente del mercado, abastecieron creando una alianza entre
el Estado y los pobladores, expresados en los Almacenes del Pueblo. De igual
forma que las JAP, estas organizaciones no fueron capaces de solucionar el
problema planteado, no obstante fueron espacios, inéditos en la historia, donde
los pobladores de campamentos planificaron y ejecutaron la distribución de sus
alimentos.

Capítulo 4
Las organizaciones de poder popular entre los pobladores, en el Gran
Santiago. 1970-1973.

1. El poder popular según la teoría revolucionaria y su expresión en


revoluciones históricas

Según la teoría revolucionara de Marx, descrita brevemente en la introducción


de este estudio, para que se desarrollara el poder popular, la clase trabajadora
moderna debía constituirse en un poder que desafiara, enfrentara y derrotara al
poder de la burguesía. Ese nuevo poder que representaría los intereses de
clase de los trabajadores asalariados sería el “poder popular”. Una vez que el
enfrentamiento de clases se expresara abiertamente y en la sociedad existieran
dos poderes antagónicos, la contienda debía resolverse en el corto plazo, de
forma violenta y transformando la estructura de la sociedad, o sea, a través de
una revolución. De esta forma, las organizaciones de poder popular debían ser
capaces de desafiar, enfrentar y derrotar al poder político y militar (Estado) de la

162
burguesía. Para esto era imperioso que éste entrara en crisis al momento del
ascenso del poder popular, (de lo contrario el resultado podría ser una terrible
derrota de la clase trabajadora). El momento clave para este suceso histórico
debía estar señalado por el desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas
que habiendo madurado lo suficiente permitirían el surgimiento de una moderna
y poderosa clase trabajadora capaz de convertirse en conductora de un nuevo y
superior orden social.327
La constitución de este nuevo poder (el popular) debía ser dirigida por una
organización política de clase, compuesta por los trabajadores más concientes.
Así la conducción de la clase trabajadora debía ser asumida por una única
vanguardia que dirigiera las energías de esta clase hacia el enfrentamiento
contra la burguesía. Sólo la suma de una clase obrera conciente y un partido
revolucionario a su cabeza permitirían el triunfo del socialismo. Por ello el
partido debía fomentar la conciencia revolucionaria (rupturista) entre los
trabajadores y no estimular los acuerdos con la clase burguesa. Durante la
revolución y luego de su triunfo era de esperar que la clase burguesa luchara
violentamente en defensa de sus intereses de clase, así que las organizaciones
de la clase obrera debían impulsar una situación de control por la fuerza de la
nueva realidad (dictadura del proletariado) que permitiera que el nuevo orden
socialista se consolidara. Este nuevo Estado obrero debía ser sólo transitorio
pues al eliminarse la propiedad privada de los medios de producción éste debía
tender a desaparecer. La democracia representativa era considerada como el
sistema político del capitalismo por lo que debía ser destruida junto el Estado
burgués y en su lugar se debía imponer un sistema político y económico que
permitiera la socialización los medios de producción, eliminando con ello la
contradicción entre explotadores y explotados, puesto que los productores
(trabajadores) se apropiarían de los medios fundamentales de producción. Así

327
Carlos Marx y Federico Engels, “Manifiesto del Partido Comunista”, Obras Escogidas,
Editorial Progreso, Moscú, URSS, s/f. pp. 32-60.

163
se penaba eliminar la explotación, el Estado y las clases sociales alcanzando
un orden social donde predominara la igualdad y libertad: el comunismo. 328
Durante el siglo XX se registraron procesos revolucionarios que parecieron
expresar históricamente esta teoría. El Estado Zarista en Rusia cuestionado por
la derrota ante Japón en 1905 y agotado por los fracasos militares en la I
Guerra Mundial entró en crisis en 1917 cuando ascendió el poder de los soviet y
de los Bolcheviques, produciéndose la primera revolución que llevaría el
nombre de socialista.329 El Estado en China se encontraba debilitado por la
invasión japonesa durante la II Guerra Mundial y la Guerra Civil que la sucedió
hasta 1949, fecha en la cual triunfó política y militarmente el Partido Comunista
y las guerrillas maoístas sobre los desacreditados grupos nacionalitas. 330 El
Estado cubano había permanecido en una constante inestabilidad política
desde su formación como república, ésta había permitido la llegada al poder de
distintas fuerzas políticas a través de vías no democráticas, así en 1959 una
nueva crisis de Estado fue propiciada por un amplia oposición a la dictadura de
Batista que fue dirigida por el M-26 de Julio (guerrilla dirigida por Fidel Castro)
que posteriormente (1962), en el contexto de la Guerra Fría, se declararía
socialista.331 En los tres casos históricos el triunfo de la revolución supuso que
el poder popular desafiara, enfrentara y derrotara a un Estado que por diversos
motivos se encontraba debilitado o en crisis.
Así tanto la teoría como la historia revolucionaria moderna habían mostrado que
el triunfo de la revolución socialista requería del a) surgimiento de un nuevo
poder que representara los intereses de los obreros, b) capaz de desafía,
enfrentar y derrotar al poder constituido, c) organizado para ello en orgánicas

328
V.I. Lenin, El Estado y la revolución, Editorial Nuestra América, Argentina, 2004.
329
E. H. Carr, La Revolución rusa, de Lenin a Stalin, 1917 a 1929, Alianza Editorial, España,
1981.
330
Paul J. Bailey, China en el siglo XX, ediciones Ariel, España, 2002.
331
Louis A. Pérez, “Cuba 1930-1959”; Jorge Domínguez, “Cuba 1959-1990”, en: Leslie Bethel
(editor), Historia contemporánea de América Latina, Tomo 13. pp.151-182 y 183-221
respectivamente.

164
políticas y militares y d) en momentos en que el Estado burgués se encontraba
muy debilitado o en crisis.
Este modelo de transición violenta al socialismo, que se transformó en las
certezas de muchos revolucionarios de la época, no coincidió con el modelo de
transición pacífica al socialismo impulsado por el gobierno de la Unidad Popular,
de allí que el emergente poder popular surgido en la clase popular del país no
fuera puesto a la vanguardia del proceso de cambio sino, por el contrario, haya
sido desincentivado, paradójicamente, por la vanguardia revolucionaria chilena,
es decir, por los sectores hegemónicos de la Unidad Popular.
En el caso chileno el poder popular se expresó en múltiples organizaciones
rurales de campesinos e indígenas, y urbanas de trabajadores y pobladores
durante la Unidad Popular. Los Cordones Industriales han sido estudiados de
forma sistemática recientemente, del resto se conoce muy poco. Este estudio
se centrará en las prácticas de poder popular que los pobladores de Santiago
desarrollaron, es decir, en las Milicias Populares y los Comandos Comunales. 332

2. Las Milicias Populares y la administración de justicia popular en los


campamentos de Santiago. 1970-1973.

¿Cuáles fueron las principales características de las Milicias Populares?


¿Fueron éstas el germen de un ejército del pueblo? ¿En qué forma
administraron justicia popular en los campamentos de Santiago?
En este estudio no se busca concluir el problema recién planteado, pero sí
hacer un aporte significativo al conocimiento de las prácticas de poder popular

332
Respecto de los principales estudios sobre el poder popular en el Chile de la Unidad Popular,
ver: Hugo Cancino, Chile: La problemática del poder popular en el proceso de la vía chilena al
socialismo. 1970-1973. Dinamarca, 1988; Franck Gaudichaud, Poder Popular y Cordones
Industriales, ediciones LOM, Santiago de Chile, 2004; Sebastián Leiva, “Teoría y práctica del
poder popular: los casos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR, Chile, 1970 - 1973)
y el Partido Revolucionario de los Trabajadores - Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT - ERP,
Argentina, 1973 - 1976)”, Santiago, (Tesis para optar al grado de Magíster en Historia, mención
Historia de América, Universidad de Santiago de Chile, 2007).

165
protagonizadas por los pobladores de la capital. Para ello se analizarán
críticamente cuatro fuentes, a saber, a) los estudios, contemporáneos a estas
prácticas, realizados por cientistas sociales del CIDU, b) los registros de prensa
de la época referidos a las Milicias Populares, c) los estudios de la experiencia
de justicias popular en el campamento Nueva La Habana y d) los registros de
prensa referidos a las prácticas de auto protección popular que se gestaron en
el contexto de la agudización de los conflictos políticos y de clase en el Gran
Santiago.

a)

El problema aquí enunciado también fue planeado durante la Unidad Popular,


ya fuese por la organización de Milicias Populares en el campamento 26 de
Enero o por el proyecto de ley del gobierno de Allende referido a la creación de
Tribunales Vecinales, generando un debate a nivel nacional respecto del
carácter (clasista o no) del sistema de justicia y de las tácticas políticas a utilizar
por la izquierda para avanzar en los cambios estructurales de la sociedad. 333
El asunto era grave para la elite que observaba como los discursos
revolucionarios de siempre, ahora se transformaban en organizaciones
populares reales. No obstante aquello, dicho debate se desarrolló en un nivel
abstracto e ideológico. Fue por esto que investigadores del CIDU estudiaron
sistemáticamente las “experiencias de justicias popular en poblaciones”, con el
objetivo de aportar elementos de la realidad al debate recién referido. 334

333
Sobre el debate referido al carácter (clasista) de la justicia chilena ver: ediciones de mayo de
1970 de Mensaje y El Mercurio. Respecto del debate PC-MIR asociado a los pobladores ver,
por ejemplo, ediciones del 1 de junio, 29 de agosto, 15 de diciembre de 1970 de El Siglo y
ediciones del 4 de julio y 5 de diciembre de 1972 de Punto Final.
334
Equipo de Estudio Poblacional, CIDU, “Experiencia de justicia popular en poblaciones”.
Cuaderno de la Realidad nacional, Nº 8, junio de 1971.

166
Luego de estudiar las prácticas de administración de justicia protagonizadas por
pobladores de 5 campamentos y 6 poblaciones de Santiago, cuyas realidades
eran representativas de toda la ciudad, concluyeron lo siguiente. 335
Ante la ausencia de seguridad y protección estatal, los pobladores generaron
cuatro tipos de acciones colectivas en torno al problema de la administración de
justicia en poblaciones y campamentos de la capital, desde las menos
complejas y novedosas, como la “pasividad”, hasta las más sofisticadas y
originales, como el “reemplazo” del sistema judicial establecido por uno
alternativo.
El primer tipo de acción colectiva se registró entre pobladores que no tuvieron
liderazgos locales (políticos o sociales) claros y donde los delincuentes
predominaban en el espacio público del sector, este primer tipo de acción fue de
“pasividad”, es decir, limitada al desarrollo de una “visión negativa del aparato
judicial” acompañada de “una ausencia total de iniciativa” propia, aquí las
soluciones se esperaban de algún caudillo (político externo) y eran gestionadas
a través de relaciones “clientelistas”.
El segundo tipo de acción fue de “suplencia”, o sea, donde los pobladores
suplían el sistema judicial con instancias locales que imitaban y hacían el
trabajo de dicho sistema. Este tipo de acción colectiva tuvo tres expresiones: A)
Las Juntas de Vigilancia, surgidas en poblaciones cuya dirección estaba
asociada a la DC, donde la policía de Investigaciones asesoraba a grupos de 10
pobladores voluntarios que realizaban rondas nocturnas con el fin de vigilar y
proteger la población. Para el Estado se trataba de suplir la falta de policías con
pobladores voluntarios y para estos últimos de tener un barrio tranquilo, lo que
les hacía sentir que estaban en un status social “superior”, ya que vivían
seguros como en el barrio alto. B) Política de persuasión, originada en una
población cuya dirección era muy débil en lo político (dirigentes sin mayor
formación) y donde los niveles de delincuencia era altos, aquí los propios
335
La muestra incluyó poblaciones y campamentos con distintos niveles delictuales, diferentes
tipos de conducciones políticas y de todas las áreas geográficas de la capital.

167
pobladores aconsejaban o persuadían a los vecinos delincuentes de que
limitaran sus acciones delictuales y las llevaran, al menos, fuera de la
población. Aquí los delitos comunes eran aceptados si se cometían fuera de la
población. Por su escaso desarrollo este tipo de acción colectiva fue atípica. C)
Política de disuasión, creada en un campamento poco organizado, movilizado y
cohesionado internamente, en éste se disuadió el delito castigando (sin más) a
los infractores, los llevaban a la policía y si ésta no los castigaba los hacían los
pobladores directamente. También debe ser considerado un caso atípico,
puesto que se observó en un solo campamento.
El tercer tipo de acción colectiva se encontraba entre la pasividad o suplencia,
es decir, las formas más elementales de administración de justicia popular, y las
formas más avanzadas. Así era una práctica que estaba a medio camino o en
“transición” hacia formas más sofisticadas de justicia popular. Aquí la
organización de los pobladores buscaba crear un orden mínimo en los
campamentos que permitiera alcanzar metas o reivindicaciones comunes,
principalmente el sitio y la vivienda propia. Estas prácticas se registraron en
campamentos con todo tipo de nivel organizativo (bajos y altos) y donde lo que
otorgaba cohesión y unidad a los pobladores eran sus luchas colectivas por
vivienda.
El último tipo de acción colectiva se materializó en organizaciones de
pobladores que buscaban alcanzar un orden interno mínimo en los
campamentos con el objetivo de llegar a una meta reivindicativa y política: el
socialismo. Para ello estas organizaciones trabajaron en desarrollar nuevos
valores e ideas entre los pobladores, haciéndolos más socialistas. Según los
autores del estudio, un punto que merece ser destacado es que “el efecto
fundamental” de estas prácticas consistió en “la elevación del nivel de
conciencia social de la población marginada, en un incremento de su

168
responsabilidad y madurez cívica” que se tradujo “en una menor frecuencia de
los actos delictivos”.336
Los investigadores también observaron que las prácticas de justicias popular de
menor desarrollo se registraron en poblaciones mientras que las más complejas
se registraron en los campamentos. Los primeros entendieron como faltas
exactamente lo que la ley establecía como delitos, los segundos, en cambio,
fueron capaces de crear una nueva definición de lo lícito e ilícito: Por ejemplo,
cuestiones que la ley definía como poco graves (faltas a reglamento de higiene,
cooperación o participación comunitaria) en muchos campamentos fueron
entendidas como faltas graves. Según los autores, tres habrían sido los factores
que explicarían esto: 1) los distintos niveles de intervención del Estado, 2) la
diferencia en la intensidad de las necesidades y 3) la disparidad en los tipos de
liderazgos políticos.
En general en los campamentos se observó que los pobladores valoraban las
organizaciones encargadas de administrar justicia porque a) eran eficientes y
generaban conciencia de clase (que prevenía la ocurrencia de delitos), b)
favorecieron el surgimiento de la solidaridad entre los pobladores, c) crearon
iniciativas preventivas del delito en general, y d) generaron liderazgos de nuevo
tipo, más integrales y comprometidos con los problemas cotidianos de los
pobladores.
Desde la perspectiva de este estudio, las conclusiones a las que llegó el Equipo
de estudios poblacional del CIDU deben ser problematizadas. Primero: si bien
la muestra sobre la cual realizaron el estudio es representativa de la realidad
general de los pobladores en un momento dado, carece de un elemento que, a
mí entender, es fundamental: la temporalidad.
Este estudio del CIDU debe ser entendido como una “fotografía” de la realidad
de los pobladores, ya que carece de un seguimiento en el tiempo de dichas
prácticas. Segundo: al establecer cuatro niveles de desarrollo en las prácticas
336
Equipo de Estudio Poblacional, “Experiencia de justicia popular en poblaciones”, Cuaderno
de la Realidad nacional, Nº 8, junio de 1971, p.172

169
de justicia popular y ordenarlos de menor a mayor desarrollo tiende a
desconocer los elementos negativos de los niveles 3 y 4. Si hubiesen seguido
en el tiempo la práctica que ellos definieron como más avanzada, entre ellas
Nueva La Habana, se habrían encontrado con las enormes dificultades que
estas tuvieron en su desarrollo.337
Similar crítica es el punto de partida del estudio que fue realizado a
continuación, en 1973, desde el CIDU, titulado: “Campamento Nueva La
Habana: estudio de una experiencia de auto administración de justicia”, por
Jorge Fiori. Éste concluyó en términos generales que a pesar de que las
iniciativas político-jurídicas del gobierno de Allende, tendientes a transformar el
sistema judicial chileno, fracasaron, existieron experiencias de auto
administración de justicia en los campamentos de Santiago que pudieron llegar
a constituirse en gérmenes de un nuevo tipo de justicia: la justicia popular. Al
estudiar el caso de Nueva La Habana, que según su parecer no fue el más
representativo de Santiago sino el más avanzado, concluyó que dicha
experiencia no sería capaz de trascender los límites del campamento sino no se
vinculaba con las luchas políticas y de clases del país, es decir, no iría más allá,
por ejemplo, creando un reglamento escrito o estableciendo un tribunal popular
propia mente tal, hasta que la realidad nacional se lo permitiese. De ahí la
importancia para estas prácticas de poder popular de la acción de las
direcciones políticas (gobierno de la UP) del proceso de cambio social. 338
Según el último estudio del CIDU que analizaremos, dirigido por Santiago
Quevedo y Eder Sader, lo novedoso del movimiento de pobladores de Santiago
durante la Unidad Popular eran las nuevas formas que había adoptado para
enfrentar sus problemas: demandar o presionar al Estado y crear
organizaciones propias que buscaban solucionar directamente sus

337
Boris Cofré, Campamento Nueva La Habana, El MIR y El Movimiento de Pobladores, 1970-
1973, ediciones Escaparate, octubre de 2007.
338
Jorge Fiori, “Campamento Nueva Habana: estudio de una experiencia de autoadministración
de justicia”, EURE, Santiago de Chile, 1973, (Centro Interdisciplinario de Desarrollo Urbano y
Regional, CIDU), Volumen III, Nº 7, pp. 83-101.

170
necesidades, en algunos casos incluso en oposición al Estado. Ejemplos de
estas nuevas formas de organización y movilización eran: a) las tomas de
terrenos urbanos que dieron origen a los campamentos, b) las experiencias de
autoadministración de justicia, c) las organizaciones internas en campamentos
que superaban el esquema dependiente del Estado expresado en las Juntas de
Vecinos, d) las brigadas o frentes de salud, e) los intentos por modificar los
contenidos en los planes de educación estatal en escuelas de campamentos, f)
las tomas de edificios públicos en demanda por equipamiento urbano, y g) los
comités de cesantes o las brigadas de trabajadores. Si bien estas acciones
colectivas eran políticamente heterogéneas expresaban el germen del poder
popular entre los pobladores, es decir, de la capacidad que tenían éstos para
imponer sus intereses de clase. Así el poder popular poblacional se
materializaba en organizaciones que en oposición al Estado resolvían
autónomamente los problemas que dicho ente no había solucionado,
generando un gran impacto en la sociedad, el Estado y los partidos políticos
que atentos observaban sus posibles proyecciones (revolucionarias).
¿Cuál fue el alcance del poder popular entre los pobladores? Fue de un alcance
relativo. Primero: el sentido político de sus luchas colectivas (reivindicativas) fue
heterogéneo, predominando demandas que el Estado capitalista podía
absorber, sin embargo, también existieron luchas que exigían una
transformación revolucionaria del Estado para ser solucionadas. Si bien éstas
pudieron servir de modelo para el resto de los pobladores aquello no ocurrió.
Segundo: el arraigo que tuvo el poder popular entre los pobladores fue menor,
en su mayoría no constituyeron organizaciones que en oposición al Estado
resolvieran autónomamente sus problemas, a pesar de existir un gran potencial
para aquello. Tercero: la articulación con el movimiento obrero fue débil, no se
desarrollaron coordinaciones centrales entre el movimiento de pobladores y el
obrero (centrado en el mundo de la producción, expresado en organizaciones
como los sindicatos o los Cordones Industriales), apenas existieron

171
coordinaciones entre dirigentes de partidos de izquierda presentes en estos
frentes, además, muchos de estos partidos carecieron de políticas claras para
el mundo poblacional. Cuarto: en su relación con el Estado el movimiento de
pobladores tendió a la autonomía y la conflictividad cuando tuvo en frente un
gobierno (el DC) que reprimía sus movilizaciones fundamentales (entre ellas las
tomas de sitios). Cuando asumió la UP (1971) dicho movimiento tendió a
disminuir su autonomía y conflictividad, luego cuando este gobierno no pudo
resolver todos los problemas que planteaba el mundo poblacional (1972) el
movimiento de pobladores reactivó sus luchas pero, en este nuevo contexto,
éstas no tendieron a generar la misma autonomía y conflictividad que antes,
finalmente (1973) parte del movimiento buscó crear, con relativo éxito, poder
popular a partir los problemas no resueltos de los pobladores y en el espacio
político que el gobierno había creado. 339
El valor de estos estudios, para mi problema de investigación, radica en que
muestran claramente que las experiencias de justicia popular, expresadas en
organizaciones como las Milicias Populares, “surgieron” como respuesta a la
ausencia de protección estatal y no como germen de un ejército popular, lo que
no significa que desde ellas se no se habría podido “construir” las bases de un
ejército del pueblo.

b)

De unas 80 noticias que registró la prensa referidas a Milicias Populares (y


temas asociados), entre 1970 y 1973, no más de 5 se referían a Milicias
Populares reales que existieron en campamentos, el resto llamaban la atención
sobre el peligro de que éstas se formaran (desde los medios de oposición) o se
centraron en desmentir su existencia (desde el gobierno). En concordancia con
lo observado por los estudios del CIDU las pocas referencias donde los
339
Santiago Quevedo y Eder Sader, “Algunas consideraciones en relación a las nuevas formas
de poder popular en las poblaciones”. Revista EURE, Nº 7, abril de 1973, (CIDU) pp.71-81.

172
pobladores pudieron expresarse directamente muestran que éstas fueron
organizaciones de protección de los pobladores y no grupos armados
violentistas.
Comenzaremos describiendo dicho debate, para luego centrarnos en las
Milicias Populares como organizaciones de pobladores.
Como se ha mostrado en el primer capítulo de este estudio, luego de la toma de
terreno los pobladores constituían organizaciones que solucionaban en parte
sus problemas más urgentes, así surgieron en centenares de campamentos de
Santiago, entre 1970 y 1973, directivas, ollas comunes, policlínicas y comités de
vigilancia. Estos últimos tomaron diversos nombres, pero su función era la
misma: proteger a los pobladores de múltiples amenazas, como el desalojo
sorpresivo de Carabineros, la delincuencia y la violencia entre pobladores. El
MIR y sectores del PS, en la perspectiva de la teoría revolucionaria, llamaron a
estas organizaciones Milicias Populares y buscaron darles un carácter más
político y miliciano, sin llegar a transformarlas en grupos armados propiamente
tales.
En el Primer Congreso Provincial de pobladores sin casa asociados al MIR y
sectores del PS, realizado a fines de marzo de 1970, en el campamento 26 de
Enero se acordó como política general para el Gran Santiago organizar en los
campamentos de la ciudad Milicias Populares. Estas milicias, según dichos
dirigentes, debían asumir como tareas inmediatas a) la defensa de los
campamentos, b) cooperar en las luchas de los trabajadores y c) fomentar el
desarrollo de la conciencia entre los pobladores. También debían d) administrar
justicia popular al interior de los campamentos prescindiendo del sistema
judicial establecido, por ser considerar clasista. Finalmente, e) en el futuro estas
milicias debían transformarse en la base del ejército del pueblo. 340
De este modo, al iniciarse 1970 se hacía pública la información en el país de
que se estaban formando Milicias Populares “en sitios que se transformarían en

340
El Mercurio, 30 de marzo de 1970, p.29

173
nido de conflictos de grave proyección social”. 341 El gobierno DC reaccionó a
esta información restándole importancia, recordando que la constitución
permitía la libertad de reunión, pero, aclarando, que sin embargo era ilegal la
organización de milicias que realizaran labores propias de la fuerza pública. 342
El 2 de abril de dicho año, pobladores del campamento 26 de Enero asistieron a
un foro en el Instituto Pedagógico para debatir con estudiantes sobre el futuro
de sus luchas, en el encuentro se expresaron las diferencias entre comunistas y
miristas respecto de las formas de lucha a utilizar. Para los primeros la creación
de Milicias Populares y el uso de la violencia sólo desprestigiaban al
movimiento obrero, mientras que para los segundos ambas cuestiones era la
única forma de asegurar el triunfo de la revolución. 343
El 6 de abril de 1970, El Mercurio hacía público su convencimiento que tanto
comunistas como miristas, más allá de sus diferencias, en consecuencia con
sus teorías y discursos, debían estar organizando Milicias Populares entre los
pobladores.344
De este modo, iniciarse 1970 y luego de la organización de Milicias Populares
en el campamento 26 de Enero y de las públicas declaraciones de sus
dirigentes en el sentido de organizar estas milicias en todos los campamentos
posibles de Santiago, se generó en el país un agudo debate respecto de los
alcances de éstas.
El MIR, principal organizador de las Milicias Populares, publicó en abril de 1970,
en la revista Punto Final un documento llamado: ¿Qué son las milicias
populares? En éste se hizo explicita la intensión de dicha organización al
promover la organización de estas milicias. El documento se inicia legitimando
la creación de las milicias, argumentando que existían cinco razones que
avalaban la creación de estas organizaciones, a saber: 1) las fuerzas públicas
existentes (policía uniformada y civil) no sólo no protegían a los pobladores sino
341
El Mercurio, 31 de marzo de 1970, p.3
342
El Mercurio, 1 de abril de 1970, p.1
343
El Mercurio, 3 de abril de 1970, pp.2-3
344
El Mercurio, 6 de abril de 1970, p.31

174
que constantemente los agredían por su condición de clase, 2) estas policías,
además, sólo protegían a los dueños del poder y la riqueza, 3) el hecho de que
las tomas de sitios urbanos hayan sido actos ilegales exigía a los pobladores
niveles de organización y disciplina superior, 4) las precarias condiciones de
vida en una toma de terreno exigían a los pobladores generar organizaciones
que asegurasen un orden armónico mínimo al interior de los campamentos y 5)
ante la gran cesantía existente entre los jóvenes pobladores de los
campamentos las milicias ofrecían un espacio de crecimiento que evitaría su
caída en la delincuencia y los formaría políticamente para participar en las
luchas populares. Es decir, para el MIR las Milicias Populares debían crease
porque el Estado tenían un carácter clasista contrario a los pobladores, porque
la superación de las condiciones de extrema pobreza de los pobladores y el
ascenso en los niveles de lucha de éstos demandaban organizaciones más
complejas y disciplinadas.
Respecto de la proyección de éstas, cuestión que generaba mayor controversia,
el documento señalaba que esperaban que las Milicias Populares sirvieran de
escuela para los pobladores, los que debían aprender en ellas a confiar en sus
propias capacidades y a luchar directamente por sus derechos, para de esta
forma “en el futuro” incorporarse a las luchas definitivas de su clase por el
socialismo. En palabras de sus promotores:

En el futuro, en la medida en que los aparatos represivos de los dueños de


las fábricas y fundos se vayan debilitando por la movilización de obreros,
campesinos y pobladores –y por la acción de las organizaciones
revolucionarias- las milicias de pobladores, de obreros y campesinos irán
haciéndose cargo de funciones cada vez más importantes. Estas milicias
serán las que –junto a las organizaciones revolucionarias- tomaran finalmente
el poder y serán gobierno, pero no paso a paso, sino cuando un Ejército

175
Revolucionario del Pueblo destruya el aparato militar y de dominio de los
patrones: el Estado capitalista.345

Así el MIR hacía explicita su intención de organizar Milicias Populares en los


campamentos de Santiago y “luego” transformarlas en las bases de un ejército
popular. Para ello establecieron un reglamento, basado en los principios del
centralismo democrático, que regulaba la organización y el funcionamiento de
dichas milicias. En lo fundamental éste definía a las Milicias Populares como
una organización de pobladores en transito a una milicia real, es decir, le
asignaba funciones propias de la vida social de un campamento pero con los
rasgos orgánicos de un cuerpo miliciano, por ejemplo, se consideraba la
existencia de milicias de salud, trabajo o vigilancia, es decir, se trataba de
vincular la realidad de los pobladores con “la futura” necesidad de crear un
ejército popular.
En el contexto de la agudización de las luchas políticas y de clases en el país y
de la explosiva emergencia del movimiento de pobladores en Santiago desde
1970, estas declaraciones generaron un gran impacto en todas las fuerzas
políticas. Sin embargo, como se ha mostrado en este estudio, las intenciones
políticas de los partidos no se reproducían mecánicamente entre los
pobladores.
Por otra parte, el sector político hegemónico en el gobierno de la Unidad
Popular dirigido por el PC nunca estuvo de acuerdo en impulsar la creación de
estas organizaciones, restándoles legitimidad y fuerza.
Más allá de estos debates y declaraciones políticas centradas en la teoría o
suposiciones futuras ¿cuáles fueron las principales características de las
Milicias Populares en Santiago, según los registros de la prensa?
Para responder esta pregunta el punto de partida no deber ser la teoría
revolucionaria de la izquierda ni los miedos de la elite de comienzos de los 70,
sino las condiciones de vida de los pobladores en los campamentos.
345
Punto Final, 14 de abril de 1970, documento, p.2

176
Se debe recordar que los pobladores vivían en un territorio a medio construir, el
sitio sobre el cual estaban sus viviendas tenía una propiedad ambigua (había
sido originalmente de un privado o del Estado, se encontraba tomado y en
proceso de regularización jurídica), es decir, no se sabía bien de quien era a
pesar de que los campamentos se hayan consolidado rápidamente, luego, no
había o era muy deficitario el equipamiento urbano, o sea, eran zonas casi sin
agua potable y alcantarillado, sin pavimentación ni locomoción colectiva, con
sistemas de alumbrado público precarios que hacían que muchas partes fueran
oscuras e inseguras, ciertamente no habían comisarías que mitigarán este
efecto. En resumen habitaban en sitios “inseguros” que demandaban
fuertemente sistemas de “protección”, ya fueran generados por el Estado o por
la propia Sociedad.
Por ejemplo, en los referidos campamentos El Barrero, Luis Corvalan, El
Bosque Sur, Peor es Na’ y 7 de Febrero, ubicados a un costado norte del cerro
San Cristóbal, la inseguridad se expresaba de la siguiente forma:

Un obrero de la construcción que trabaja cerca del Estadio Nacional y vive


en la 7 de Febrero necesita una hora y media para llegar a casa… si lo hace
entrada la noche corre el riesgo de ser cogoteado.
Hay riñas entre pobladores, violaciones y venta clandestina de licor.

Esta realidad sumada a la ineficiencia de los sistemas de protección estatal hizo


que los pobladores crearan sus propios sistemas de protección.

Los pobladores tomaron el toro por el asta. Para las riñas entre vecinos,
tribunales vecinales, que ni siquiera tienen el nombre de tales, pero que
funcionan a las mil maravillas; contra los cogoteos, brigadas de vigilancia;
contra los clandestinos, visitas inspectivas; contra los violadores, paliza
instantánea y brutal. Resultado: erradicación del delito.

177
Es decir, los pobladores fueron creando organizaciones e instancias de auto-
protección, lejos de los debates sobre la transformación de éstas en un ejército
popular surgieron para resolver un problema fundamental que los aquejaba: la
inseguridad.
Fue así como surgieron organizaciones, en la mayoría de los campamentos,
que tenían por finalidad ofrecer un mínimo de seguridad a los pobladores.
Prueba de lo imperioso que era para éstos la protección es que las guardias
tuvieron que ser realizadas en las noches por ellos mismos luego de una
agotadora jornada laboral.

La vigilancia contra los cogoteos es la más dura, porque obliga a trasnochar


después de un día de labor. Se realiza entre 10 de la noche y 6 de la
madrugada. Grupos de cinco pobladores montan guardia renovándose cada
dos horas. Vigilan los accesos a la población (rodeadas de potreros,
generalmente) y acompañan a los transeúntes atrasados hasta sus
domicilios.
Una reunión semanal de la Junta de Vecino da respaldo democrático a los
Comités de Vigilancia, que tienen el apoyo de los pobladores.

De este modo, en su mayoría estas organizaciones, que tomaron diversos


nombres, tuvieron por finalidad proteger a los pobladores de la gran inseguridad
que les tocó vivir, más que constituirse en el germen de un ejército del
pueblo.346
Otra evidencia de aquello se encuentra en una declaración pública de
pobladores de campamentos de Lo Hermida en la cual se aclaraba este punto
de la siguiente forma:

1. Lo que las informaciones de prensa llaman milicias populares no son


más que una organización de vigilancia y seguridad, constituida por los
346
Ahora, 18 de mayo de 1971, p.8. Las citas anteriores no tienen nota al pie corresponden a
esta misma fuente.

178
pobladores con el fin de combatir la delincuencia e impedir riñas y altercados
entre los habitantes de campamentos y poblaciones de emergencia. Pese a
que la inmensa mayoría de nuestros compañeros tienen una responsable
formación de clase, en estas operaciones se infiltran inevitablemente
individuos de hábitos antisociales, cuyas actividades deben ser controladas
y reprimidas por la comunidad.
2. El establecimiento de un servicio voluntario de protección, en ningún
caso puede ser considerado como un acto hostil al cuerpo de Carabineros ni
una amenaza a las Fuerzas Armadas, como maliciosamente han pretendido
ciertos comentaristas reaccionarios. Nosotros creemos contribuir a la
disciplina social con este tipo de actividades.347

De igual forma, pobladores del campamento Metropolitano de La Cisterna


aclaraban en 1971 que era “irrisoria la idea de un campamento militar” en su
población.348
Lo anterior no significa, no obstante, que a partir de estas organizaciones de
auto protección popular no pudieran crearse organismos con un carácter más
político e incluso miliciano, sobre todo a medida que las contradicciones y
conflictos de clase se fueron haciendo más agudos hacia 1972 y 1973.

c)

Un caso paradigmático de aquello fueron las Milicias Populares y la experiencia


de justicias popular del campamento Nueva La Habana. 349 Las Milicias
Populares de Nueva La Habana se originaron en las tomas de sitios previas que
lo constituyeron, es decir, en las tomas de terrenos Ranquil, Magaly Honorato y
347
La Tercera de la Hora, 17 de diciembre de 1970, p.6
348
Puro Chile, 19 de enero de 1971, p.9
349
Boris Cofré, Campamento Nueva La Habana, El MIR y el movimiento de pobladores, 1970-
1973, Ediciones Escaparate, 2007, pp.143-162. Entrevista a “Manuel” ex militante del MIR en
Nueva La Habana. Jorge Fiori, “Campamento Nueva Habana: estudio de una experiencia de
autoadministración de justicia”, EURE, Santiago de Chile, 1973, (Centro Interdisciplinario de
Desarrollo Urbano y Regional, CIDU), Volumen III, Nº 7, pp. 83-101.

179
Elmo Catalán en 1970. En éstas se organizaron las primeras milicias,
antecedidas sólo por las del 26 de Enero, con el objetivo de crear un orden
mínimo al interior de cada toma, que permitiera construir nuevas relaciones
sociales entre los pobladores, éstas debían ser solidarias, comunitarias y
políticas. Se trataba de organizar, a partir de las comunes guardias de
vigilancia, una nueva autoridad que estableciera nuevos conceptos de lo lícito e
ilícito cuya jurisdicción era cada campamento. Se trataba, también, de crear
disciplina y cohesión a partir de las luchas colectivas de los pobladores. Así las
Milicias Populares asumieron el orden interno de las tomas controlando la
entrada y salida de los pobladores, limitando la violencia entre pobladores y al
interior de cada familia, principalmente contra las mujeres, prohibiendo la venta
de alcohol, vigilando el aseo comunitario, y estimulando la participación en las
organizaciones y movilizaciones de los pobladores.
Por su parte, los dirigentes no buscaban centrase en cada caso particular
(castigando) sino evitar que se desarrollaran conductas que afectaban la
disciplina y unidad del movimiento en su conjunto.
En el caso de estos campamentos no existió un reglamento escrito como en el
26 de Enero que hiciera explicito lo que se consideraba un delito o falta y su
consiguiente castigo, por ello existió ambigüedad en las funciones que
asumieron las milicias, cuestión que se agravó cuando los milicianos, en su
mayoría jóvenes cesantes que habían recibido una rápida instrucción de parte
de los dirigentes, con un marcado énfasis en los elementos de defensa
personal, en desmedro de una enseñanza más política, comenzaron a cometer
abusos de poder contra los pobladores.
Como se ha mostrado, el 1 de noviembre de 1970 los pobladores de estas tres
tomas de sitios fueron erradicados a terrenos en La Florida donde se
organizaron como un solo campamento: el Nueva La Habana. Una vez que se
instalaron en los nuevos sitios los pobladores debieron volver a organizarse,
para ello debatieron respecto de las nuevas formas de organización que

180
asumirían. Existió acuerdo mayoritario sobre la necesidad de volver a crear un
organismo que se encargara de la seguridad y el orden al interior del
campamento, mas sin los defectos que habían tenido las milicias previas. Así se
creó una organización de control similar a las milicias pero con una orientación
más rehabilitadora que represiva. Se le llamó Comisión de Disciplina.
La Comisión de Disciplina fue la encargada de enfrentar dos graves problemas
entre los pobladores: la delincuencia y la venta de alcohol. Ambos ponían en
riesgo la seguridad de los pobladores y no permitía generar relaciones sociales
distintas (más socialistas) entre éstos. La decisión fue drástica, aunque
apoyada por la gran mayoría de los pobladores: A las personas que cometieran
delitos, como robo o agresión al interior del campamento, se les expulsó y los
pequeños locales clandestinos de venta de licor del campamento fueron
cerrados y sus mercaderías destruidas. Si bien siguieron existiendo problemas
de delincuencia éstos fueron menores, el alcoholismo fue controlado, o más
bien reducido al espacio privado, de tal forma que tanto pobladores como
dirigentes pudieron ocupar los espacios públicos y empoderarse en sus
organizaciones.
Para evitar los abusos de poder entre los milicianos de la nueva comisión se
creó un embrionario sistema de investigación, así ante una denuncia de delito o
falta los milicianos sólo debían investigar y poner los antecedentes ante la
organización del campamento que correspondiera, que podía ser una Asamblea
de Manzana, la Jefatura o el Directorio, se trataba de restarle atribuciones que
permitiera excesos en el uso de la fuerza. Si el problema era familiar o de algún
vecino ebrio que molestaba los milicianos debía llamar al orden y poner en
antecedentes a la reunión de Manzana que era la que desidia si existiría
sanción y de qué tipo. Para caso más graves como conflictos entre pobladores
de manzanas el Directorio (compuesto por los dirigentes de las distintas
organizaciones del campamento) debía intervenir y sólo en los casos de
extrema gravedad o de interés común se convocaba a una Asamblea General.

181
De este modo, estos pobladores comenzaron a practicar una nueva forma de
justicia, administrada de forma autónoma y prescindiendo del sistema formal de
justicia. Una de las principales explicaciones de este fenómeno era que dicho
sistema, tanto a nivel de policías como de tribunales, tenía una muy débil
presencia en el campamento. Para los pobladores se trataba de crear un
sistema propio de seguridad y justicia, basado en principios modernos y
políticos, o vivir bajo el control de los “delincuentes” y/o “alcohólicos” más
agresivos y fuertes.
Esta Comisión de Disciplina buscó inhibir los delitos a través de castigos como
trabajos comunitarios o cuestionamientos públicos, se buscaba evitar el uso de
la fuerza física. Sin embargo, al no existir un reglamento escrito que
estableciera claramente qué era delito y qué no, y cuáles eran sus
correspondientes sanciones siempre existió el problema de la interpretación, así
cada caso fue tratado de forma independiente, pudiendo existir sanciones
distintas para una misma falta, lo que ciertamente generaba la sensación de
injusticia entre los pobladores involucrados. Estos problemas, sumados a
nuevos excesos cometidos por los milicianos llevaron a la organización de los
pobladores a eliminar esta Comisión en julio de 1971.
Los pobladores reconocían la necesidad de mantener una organización que
vigilara el orden y la seguridad en el campamento, sin embargo ésta debía
contar con el reconocimiento y la legitimidad de la comunidad, cuestión que
había sido sólo relativa hasta ese momento. La solución que generaron para
este problema fue la creación del Frente de Vigilancia.
En este Frente debían participar de forma rotativa pobladores de todas las
manzanas, así el poder de control interno era delegado a un amplio número de
pobladores y no a un grupo de voluntarios. Se trataba de dar mayor legitimidad
a una institución que todos consideraban necesaria pero que muchos criticaban
en su funcionamiento.

182
Luego de algunas dificultades el Frente de Vigilancia se consolidó a partir de
1972. Entre 30 y 40 pobladores participaban permanentemente en él, este
grupo mayor se dividió en siete grupos pequeños que eran responsables de la
seguridad del campamento, una vez por semana, mientras que un ampliado de
esta instancia se reunía una o dos veces por semana.
La vigilancia se realizaba a través de sistemas de turnos, la primera ronda se
hacía entre las 21:00 pm y 2:00 am, la segunda entre las 2 y 4 de la madrugada
y la última entre las 4 y 6 de la mañana. El territorio que debían proteger estaba
compuesto por los sitios del campamento y los de la construcción de las nuevas
viviendas.
Estas instancias de justicia fueron puestas a prueba al iniciarse 1972, cuando
tuvieron que abordar un caso de gran complejidad. En abril de 1972, una
profesora de la escuela del campamento fue atacada y violentada sexualmente.
Días después, el 18 de abril de 1972, la profesora reconoció al responsable,
que era un poblador que trabajaba en la obra de la nueva población, y lo acusó
a la dirigencia. El caso fue llevado a la instancia que correspondía: el Directorio.
Así el hecho se conoció rápidamente y generó gran conmoción en toda la
población. Esta instancia demoró en una resolución y dio tiempo a la victima y
un grupo de pobladores (todos trotskistas) para impulsar la iniciativa de castigar
con la pena de muerte al acusado. El 24 de abril de dicho año, en una
asamblea de trabajadores de la obra se decidió matar al acusado, previa
consulta al Directorio y a la Asamblea General. El Directorio resolvió confirmar
la sentencia. Lo que generó una gran conmoción entre todos pobladores. La
noche del 25 de abril se inició la Asamblea General con el relato de la victima: la
decisión de matar al acusado se generalizó entre los pobladores. Sólo después
de escuchar al acusado la Asamblea retrocedió en su decisión. Éste apareció
en escena con los brazos cortados, pues durante el día se había auto inferido
cortes con el objetivo de ser trasladado a un hospital y así evadir la sentencia
de los pobladores. Sin mayor información los pobladores supusieron que el

183
Frente de Vigilancia lo había castigado en exceso, lo que generó gran
confusión. Finalmente se decidió analizar el caso con más tiempo y en todas las
instancias de organización del campamento (Directorio, Jefatura, Frentes,
Manzanas), se creó una comisión investigadora compuesta por pobladores de
todas estas instancias que debía analizar los antecedentes e informar a una
próxima Asamblea General. Por un par de días todos los pobladores debatieron
respecto de qué hacer con el violador y sobre el verdadero carácter que debía
tener la justicia popular que ellos estaban implementando. La resolución final
fue entregar al acusado a una clínica psiquiatrita, porque se conoció que tenía
una enfermedad mental, para que lo evaluara e internara, de lo contrario sería
entregado a Carabineros.
Para los dirigentes esta decisión significaba reconocer que en ese momento
dado no tenían la fuerza política suficiente para reemplazar al sistema judicial
del Estado en casos tan grave como el de esa violación, no obstante sus
intenciones y acciones tendientes a alcanzar aquel reemplazo en el sistema de
justicia se encontraban intactas.
Luego se aclaró que los milicianos del Frente de Vigilancia no habían tenido
participación alguna en las heridas del acusado y retomaron normalmente sus
funciones de vigilancia en el campamento.
A diferencia de otras organizaciones que cumplían funciones de seguridad en
los campamentos del Gran Santiago, las milicias de Nueva La Habana siempre
tuvieron una subjetividad política y revolucionaria mayor. Lo que no significa que
hayan sido grupos armados o militares, se trataba de pobladores que
combinaban el resguardo de su población con ideas de cambio social, muy
legitimas y expandidas en aquel tiempo en el país y especialmente en dicho
campamento. De ahí que se les viera con actitud combativa en movilizaciones,
como marchas, utilizando cascos de obreros, pañoletas y palos. Lo que
seguramente más llamaba la atención de quienes los observaban era la imagen
que proyectaban: tomados firmemente de los brazos, en filas de decenas,

184
marchaban gritando consignas revolucionarias, mostrando una gran unidad y
mística. Proyectaban: fuerza, seguridad y confianza en el futuro de la revolución
socialista. Estas milicias habían tenido una formación política y de defensa
personal dirigida por los militantes más destacados del MIR.

Pobladora pintando un mural en el Campamento Nuevas La Habana, Santiago, 1973.


(Fotografía de Amy Conger)

d)

Durante y luego del paro de octubre de 1972, en Santiago estas organizaciones


se expandieron a los barrios de clase media y alta. La lucha de clases cada vez
se expresaba de forma más directa. Un reportaje de prensa lo expresaba de la
siguiente forma:

En todo Santiago, (barrios acomodados, medios o pobres, desde el Golf, Pedro


de Valdivia Norte o Vitacura, pasando por Ñuñoa y La Reina, hasta llegar a La
Florida, La Pintana y La Granja y aún a los humildes campamentos y
operaciones sitios) las comunidades sectoriales se están organizando para
defenderse.

Surgieron organizaciones en torno al problema de la seguridad, llamadas:


milicias, comités, juntas y comisiones de defensa, en toda la capital. La
inseguridad en la que habían vivido los pobladores se había expandido a todas
las clases sociales, por ello en cada barrio, sector, población y campamento se
multiplicaron estas organizaciones de protección que nunca alcanzaron una
forma propiamente militar, pero que sin embargo expresaban la polarización de
la lucha política y de clases. Dicho reportaje publicado en octubre de 1972 lo
expresó así:

185
Estas organizaciones de barrio eran, al comienzo, apolíticas, y unas pocas
todavía lo son. Pero su tendencia es la del país: a polarizarse, a teñirse de un
color gubernista u opositor cada vez más intenso. La mayor parte de ellas
carece hoy de armamento significativo, pero unánimemente ansían tenerlo, y
–asimismo unánimemente- perfeccionan su disciplina. Son mil ejércitos en
potencia.350

La ciudad se transformaba en un lugar inseguro, el miedo a un ataque de


grupos contrarios, a actos de delincuencia o a tomas de terrenos, se propagó
entre los capitalinos. Temor que era estimulado por la prensa de oposición, que
buscaba generar la sensación de desgobierno e inseguridad, pero también por
hechos reales y concretos. En muchas partes de la periferia Carabineros tenía
una presencia excesivamente débil o inexistente, los conflictos políticos se
agudizaron a partir de octubre de 1972 y eran comunes las amenazas o
escaramuzas entre partidarios del gobierno y opositores, el propio movimiento
de pobladores generaban enorme incertidumbre al realizar centenares de tomas
de sitios, en momentos que todos los actores sociales actuaban de similar
forma en fábricas, predios agrícolas y centros de estudio.
Según datos de Carabineros entre 1970 y mediados de 1972 se habían
registrado en el país más de 2.400 tomas de predios agrícolas, 814 tomas de
fábricas y 488 tomas de centros educacionales, es decir, más de 3.700
acciones colectivas del tipo “toma”.351
Sobre esta organización generalizada de los pobladores y vecinos de sectores
medios y altos, los partidos quisieron organizar estructuras más complejas. De
igual forma como la izquierda revolucionaria quiso transformar a las Milicias
Populares. En Ñuñoa ex uniformados y vecinos que se oponían a la UP y las
tomas de sitios de los pobladores organizaron Proteco (Protección a la
comunidad) bajo la idea de prevenir un ataque generalizado de las clases
350
Qué Pasa, 12 de octubre de 1972, p.11
351
Ernesto Pastrana y Mónica Threlfall, Pan, techo y poder, El movimiento de pobladores en
Chile (1970- 1973), ediciones Siap- Planteos, Buenos Aires de Argentina, 1974, p.21

186
populares sobre el barrio alto. En Las Condes, con el apoyo del alcalde, se
formaron las Comisiones de Defensa, compuestas por vecinos que hacían
rondas en la comuna buscando evitar tomas de terrenos y generar más
seguridad en la población.
En las poblaciones y campamentos la UP tuvo presencia en los Comités y
Juntas de Vigilancia. Como se ha mostrado, al comienzo surgieron para generar
seguridad entre los pobladores, pero luego comenzaron a involucrarse en los
crecientes conflictos políticos y de clase.

En síntesis, las Milicias Populares fueron organizaciones que crearon los


pobladores en los campamentos para protegerse de variadas amenazas, éstas
tuvieron un amplio desarrollo en dichos campamentos, bajo diversos nombres.
Fueron el MIR y sectores del PS los que quisieron darles una connotación más
política y miliciana, por ello buscaron transformarlas en organizaciones que “en
el futuro” podrían llegar a constituir la base de un ejército popular, en coherencia
con ello hicieron declaraciones en este sentido que la oposición utilizó para
denunciar el peligro de estas intenciones y el desgobierno existente. A partir de
ello surgió un debate entre las fuerzas políticas del país sobre dichas
organizaciones que expresaba más las tácticas de cada partido que la realidad
de las milicias. Entre 1970 y 1971 estas Milicias Populares habrían sido
organizaciones centradas en la seguridad de los pobladores, mientras que a
partir del paro de octubre de 1972 se habían visto influidas por la agudización
de los conflictos en la sociedad haciéndose más políticas y clasista. Sin
embargo, nunca llegaron a constituirse en verdaderas organizaciones
paramilitares, incluso en campamentos donde alcanzaron un gran desarrollo
como en Nueva La Habana.
Es muy probable que existieran condiciones para transformar a muchas de
estas organizaciones en partes de una fuerza político militar, o que muchas
actuaran violentamente en medio de un enfrentamiento político y de clase

187
abierto en la sociedad, pero esto nunca llegó a ocurrir. El gobierno de la UP, al
menos su sector hegemónico, buscaba anular la acción de los sectores
golpistas de las FFAA actuando en alianza con los sectores constitucionalistas,
justamente dando muestras de que no utilizaría la violencia en su actuar
político. Por ello desincentivaron el desarrollo de estas organizaciones.
Estas organizaciones administraron justicia de diversas formas, pero
básicamente supliendo la falta de presencia estatal, generando un orden
mínimo en los campamentos que podía ser utilizado para alcanzar objetivos
reivindicativos (viviendas) y/o políticos (crear organismo de poder popular).

3. Los Comandos Comunales y el poder popular poblacional en Santiago.


1970-1973.

¿Cuáles fueron los principales rasgos organizativos de los comandos


comunales? ¿El movimiento de pobladores se articuló con el movimiento obrero
en los comandos comunales? ¿Pudieron ser una alternativa en la conducción
de proceso revolucionario?
Para comenzar a responder estas preguntas aquí se analizaran críticamente los
principales estudios referidos a los Comandos Comunales y los registros de
prensa de la época referidos a dichas organizaciones.
Para Pastrana y Threlfall la organización de los Comandos Comunales significó
“un salto cualitativo” del movimiento de pobladores, porque 1) expresaba una

188
mayor capacidad política de éste, al agudizar sus conflictos con el Estado y la
burguesía, 2) estableció una vinculación, aunque irregular muy importante, con
el movimiento obrero y 3) fueron el intento de crear organismos locales de
poder popular. Para los organizadores se trataba de coordinar las distintas
fracciones de la clase obrera bajo una única dirección que defendiera el
conjunto de sus intereses de clase, que aquella coordinación se realizara a nivel
territorial y que a partir de dicha coordinación territorial se gestará un poder
local alternativo y desafiante al Estado burgués. Sin embargo, nos aclaran los
autores, que el movimiento de pobladores carecía de experiencia en la
vinculación de sus luchas con las del movimiento obrero, lo que hacía difícil
realizar dichos planes, a pesar de que sí existía en este movimiento una
tradición organizativa a nivel territorial.
Los primeros Comandos Comunales, entendidos en la lógica del poder popular,
surgieron durante la coyuntura del paro de octubre de 1972. 352 Éstos se
originaron desde las bases a partir de diferentes luchas reivindicativas y
políticas. Las direcciones centrales del gobierno de Allende o los partidos de
izquierda favorecieron su apoyo a las organizaciones obreras tradicionales,
como la CUT, o a las asociadas directamente a ellas, como las JAP, en
desmedro de las nuevas instancias organizativas originadas en dicha
coyuntura, como los Cordones Industriales o los Comandos Comunales.
El paro de octubre afectó directamente al conjunto de la clase trabajadora,
porque significó el cierre de los centros de producción (trabajo) y una crisis en la
distribución de alimentos básico, así la vinculación entre las luchas de los
trabajadores por mantener produciendo las fábricas y las luchas de los

352
Existieron múltiples organizaciones denominadas “Comandos Comunales” en Santiago
desde, al menos, 1970, que tuvieron distintas características, como reivindicativas, electorales o
partidarias, es decir, cada vez que se creaba una instancia a nivel comunal se podía utilizar las
denominaciones “comité” o “comando” comunal. Para estudiar los comandos comunales de sin
casas o electorales organizados por el PC ver: ediciones de enero, marzo y diciembre de 1970
de El Siglo. Las que aquí se estudian son aquellas que fueron creadas con el objetivo de
desarrollar en la práctica el poder popular entre los pobladores de Santiago, fundamentalmente
luego del paro de octubre de 1972.

189
pobladores por abastecer sus poblaciones y campamentos fue directa y
surgieron organizaciones que coordinaron ambas iniciativas estrechamente
ligadas a los empeños del gobierno por mantener la economía en
funcionamiento: habían nacido los Comités Coordinadores o Comandos
Comunales.
En el Gran Santiago se crearon unos 20 Comandos Comunales, en 5 de ellos
los trabajadores los constituyeron exclusivamente. De los 15 restante, en 5 los
miembros fueron casi exclusivamente pobladores, en 7 los trabajadores fueron
más que los pobladores y en 2 la presencia de trabajadores y pobladores fue
equilibrada. El último estuvo compuesto por empleados y pequeños burgueses.
Es decir, en cerca del 50% de los Comandos Comunales existió una vinculación
entre trabajadores y pobladores.
Si bien no se conocen datos precisos sobre la cantidad de participantes en
estos Comandos, se sabe que estuvieron compuestos en promedio por unas 10
a 20 organizaciones de pobladores y trabajadores cada uno, y que en uno de
ellos, que debió ser de los más activos, se coordinaban 21 organizaciones: 4 de
pobladores, 3 de trabajadores industriales, 2 de campesinos, 2 de estudiantes,
y 10 de trabajadores de pequeñas empresas y talleres, o sea, en este caso los
pobladores serían cerca del 25% de total de los participantes del Comando.
La dirección de estos Comandos Comunales recayó en los mismos individuos
(en su mayoría trabajadores y pobladores que militaban en las bases del PS y
el MIR) que los habían creado. Al comienzo no se registraron elecciones
democráticas, cuestión que trató de ser remediada más adelante, al menos así
quedó registrado en uno de sus medios informativos (Tarea Urgente). La
organización básica de los Comandos Comunales estaba compuesta por una
mesa directiva y comisiones de trabajo (abastecimiento, transporte, propaganda
y obreros), que sin embargo, en muchos casos existieron sólo nominalmente.
La crisis de octubre se superó políticamente con el acuerdo entre el gobierno y
la oposición de integrar al gabinete a los jefes de las FFAA, quienes debían

190
garantizar la “paz social” en el país de cara a las elecciones parlamentarias de
1973. El gobierno evitó la conflictividad con la oposición, por ello restó su apoyo
a los Cordones Industriales y Comandos Comunales y se concentró en la
competencia electoral. Sin el respaldo del gobierno los Comandos Comunales
no lograron proyectarse más allá de esta coyuntura y menos transformarse en
los Consejos Comunales de Trabajadores, que efectivamente ejercieran poder
popular a nivel comunal, como habían proyectado los organizadores de dichos
Comandos.
Durante 1973, en general el movimiento obrero se separó del de pobladores.
Éste último se centró en las tareas de abastecimiento, a través de las JAP y los
Almacenes del Pueblo. Sin el apoyo del gobierno, sin políticas claras que los
orientaran, sin el apoyo masivo de los pobladores y trabajadores, los Comandos
Comunales apenas sobrevivieron hasta septiembre de 1973. Si bien
denunciaron los peligros de un golpe de Estado y propusieron enfrentarlo no
tuvieron la fuerza necesaria para llevar a acabo dicha política. 353
Por su parte Hugo Cancino afirmó, al igual que Pastrana y Threlfall, que estos
Comando surgieron como respuesta a los desafíos planteados por el paro de
octubre de 1972 al gobierno y al movimiento popular. Fueron, según este autor,
“instancias de articulación de heterogéneos organismos de base”, es decir,
“formas de enlace y articulación entre sindicatos, JAP, Juntas de Vecinos,
Centros de Medres y campamentos de pobladores”. Sus principales tareas,
durante la coyuntura de dicho paro, habrían estado relacionadas con solucionar
los problemas de a) abastecimiento, en vinculación con las JAP comunales, b)
de defensa, creando Comités de Vigilancia en poblaciones y campamentos, y c)
de Transporte, controlando y requisando vehículos de locomoción colectiva. En
el Gran Santiago se organizaron los Comandos Comunales de Vicuña
Mackenna, Macul, Renca, San Miguel, Cerrillos, Estación Central, Las
Barrancas, Conchalí (Área Norte), Plaza Italia y Santiago Centro. Cada partido
353
Ernesto Pastrana y Mónica Threlfall, Pan, techo y poder, El movimiento de pobladores en
Chile (1970- 1973), ediciones Siap- Planteos, Buenos Aires de Argentina, 1974, pp. 106-137.

191
de izquierda tuvo una concepción propia y diferente a los demás sobre el
carácter y las proyecciones de los Comandos Comunales. 354
Luego Cancino constata una cuestión central para los estudios referidos a los
Comandos Comunales: la falta de fuentes para el conocimiento de estos
comandos como organizaciones reales más allá del debate que generaron entre
los partidos. No obstante, logra distinguir tres tipos de Comandos Comunales,
originados en la coyuntura de octubre de 1972, a saber, 1) para resolver
problemas de abastecimiento y distribución de alimentos en relación a las
iniciativas del gobierno, 2) como iniciativa política del PS, MIR u otro partido, y
3) para resolver problemas urgentes, como por ejemplo de falta de
equipamiento urbano, a nivel comunal.355
Finalmente Sebastián Leiva nos entrega información sobre los Comandos
Comunales asociados al MIR. El primero se habría creado en La Florida en
diciembre de 1971, luego de una toma de la Municipalidad protagonizada por
pobladores. El segundo se formó en la misma fecha, en Las Condes agrupando
a los pobladores de los campamentos de dicha comuna. El tercero fue
registrado por la prensa hacia abril de 1972, cuando pobladores de Lampa se
tomaron la Municipalidad en demanda de equipamiento urbano. El cuarto se
constituyó, en julio de 1972, en Las Barrancas a partir de las movilizaciones de
los pobladores que luchaban por equipamiento urbano a través del bloqueo de
caminos. El quinto agrupó, en la misma fecha, a los pobladores asociados al
MIR en los campamentos de Lo Hermida. Los últimos se habrían formado hacia
agosto de 1972 en diversos ligares de a capital, como Vicuña Mackenna, San
Miguel, Estación Central, La Florida y Segunda comuna. 356

354
Hugo Cancino, Chile: La problemática del poder popular en el proceso de la vía chilena al
socialismo. 1970-1973. Dinamarca, 1988, pp.298-307. El autor describe en detalle el debate de
la izquierda sobre el poder popular y los comandos comunales a partir de la página 330.
355
Hugo Cancino, Chile: La problemática del poder popular en el proceso de la vía chilena al
socialismo. 1970-1973. Dinamarca, 1988, pp.336-345.
356
Sebastián Leiva, Revolución socialista y poder popular, Los casos del MIR y PRT-ERP, 1970-
1976, ediciones Escaparate, abril de 2010, pp.195-206. Esta publicación es la versión en libro
de su tesis de magíster que ha sido citada más arriba.

192
En resumen, los Comandos Comunales, como organizaciones de poder
popular, surgieron como respuesta a los problemas generados por el paro de
octubre, en términos de organización se estructuraron con una directiva y varias
comisiones, en su mayoría compuestas por trabajadores y pobladores que
militaban en las bases del PS y MIR. Los Comandos se articularon con el
movimiento obrero pero sólo coyunturalmente, además los pobladores tuvieron
una presencia relativa en estos Comandos, cercana al 50% del total. Superada
la crisis de octubre y si el apoyo del gobierno los Comandos Comunales se
debilitaron, evidenciando con ello la dependencia que sufrían de la legitimación
que el gobiernos pudo darles. Así no fueron capaces en transformarse en
organizaciones que ejercieran poder popular permanentemente, menos aún que
enfrentaran y destruyeran el aparato estatal de la burguesía.

Fuente: Chile Hoy, 14 de diciembre de 1972, p.15.

Para una compresión más profunda de los Comandos Comunales es necesario


incorporar al conocimiento entregado por los autores referidos un análisis de la
información de prensa.
Existen dos momentos en que los Comandos Comunales se hacen públicos en
la prensa, el primero: fue en el contexto del paro de octubre de 1972, donde
aparecen como una respuesta desde el mundo popular, asociado al gobierno, a
la ofensiva de los gremios y la oposición. El segundo fue en la crisis previa al
golpe de Estado de septiembre de 1973, cuando aparecen como propuestas de
respuesta material ante la inminencia de dicho golpe.
A fines de octubre de 1972, el periódico Tarea Urgente indicaba que la iniciativa
de crear Comandos Comunales, desde la perspectiva del poder popular,

193
comenzaba a materializarse en algunos lugares del Gran Santiago. Además
hacía pública una carta firmada por el Comando Comunal de Unidad Popular y
pobladores de los campamentos de El Gran Cortijo, Huamachuco y sector
centro de Quilicura.357
Al iniciarse noviembre de 1972, dicho medio informaba sobre la constitución de
un Comando Comunal de la siguiente forma. “El viernes 27 del mes pasado, en
el teatro Sitchell, propiedad del Sindicato Único de Trabajadores de Chilectra,
se constituyó el Comando Comunal de la Segunda Comuna de Santiago” cuya
directiva quedó constituida por Juan Portilla del sindicato ETC, Adriana García
del sindicato Chilectra, Víctor Aravena del sindicato Farmoquimico, Clara
Pimentel de los Centros de Madres, Patricia Gutiérrez en representación de los
pobladores, Ignacio Vidaurrazaga en representación de los estudiantes y el
delegado de las JAP quedaba por definirse”. Además, se informó de la
convocatoria a la “asamblea constituyente” del “Comando Comunal de la
Séptima Comuna de Santiago, a realizarse en el Sindicato de Cristalerías Chile,
el viernes 3” de noviembre de 1972.358
Días después, el 9 de noviembre de 1972, pobladores de la población José
María Caro declaraban públicamente que, ante la ofensiva de los gremios
patronales y de la oposición habían creado el Comandos Únicos de
Abastecimiento en la perspectiva de formar un Comandos Comunales. 359
De este modo, se comenzaban a coordinar a nivel comunal las distintas
organizaciones populares y gubernamentales para enfrentar el paro de octubre.
Para unos (UP-PC) se trataba se defender al gobiernos, mientras que para
otros (UP-PS y MIR), además de aquello, de crear organizaciones autónomas
que defendieran los intereses de clase de los trabajadores. La urgencia de las
tareas a resolver hizo que dicha diferencia perdiera importancia en la práctica.

357
Tarea Urgente, 25 de octubre de 1972, p.6
358
Tarea Urgente, 2 de noviembre de 1972, p.4
359
Tarea Urgente, 9 de noviembre de 1972, p.5

194
Fue por ello que el PC sí participó en la creación de Comandos Comunales, a
pesar de no proyectarlos como entidades de poder popular, en el sentido
rupturista que el PS y MIR lo entendían. De tal forma, este partido participó en
la organización del Comando Comunal de la Quinta Comuna, “Cañadilla”. El 26
de noviembre de 1972, en el Teatro Nacional, ubicado en Avenida
Independencia, se constituyó el Comando Comunal, del “populoso sector
denominado Cañadilla, a partir de la decisión de los distintos partidos de la
Unidad Popular” con el objetivo de resolver los problemas de “abastecimiento,
control de precios, autodefensa contra el fascismo y respaldo al gobierno
constitucional”.360 Fue así que se reunieron “dirigentes de todos los partidos de
izquierda, representantes de más de 15 centros de madres y juntas de vecinos”,
junto a unas “mil personas”, para crear “este Comando”. Otros objetivos eran
preparase para tomar el control total de la producción, distribución de alimentos,
transporte, movilización y todo aquello que los empresarios y sus aliados
quieran paralizar”.361 Según El Siglo “la reunión se inició con la intervención del
presidente del Sindicato de la CCU, en calidad de integrante de la comisión
organizadora del Comando Comunal… posteriormente hizo uso de la palabra
Franklin Mundaca, quien preside la comisión organizadora”, éste “se refirió a la
manera cómo surgió la idea de formar el Comando, expresó que
espontáneamente los trabajadores de diversos frentes laborales de la Quinta
Comuna comenzaron a conocerse durante el paro y fue así como el día 15 de
octubre se acordó crear la Comisión Organizadora. El Comando, señaló, supera
las estructuras partidistas. En cuanto a los planes inmediatos del Comando
Comunal afirmó que dentro de los próximos 15 días deberán quedar formadas
las Comisiones de Vigilancia y Protección, de Abastecimiento, Salud, Educación
y Deporte”. Una pobladora, dirigente de un centro de madre, que participó en el

360
La Nación, 26 de noviembre de 172, p.5
361
La Nación, 27 de noviembre de 1972, p.17

195
acto señaló a dicho diario comunista que la presencia de ellas se explicaba por
la búsqueda de soluciones al problema de abastecimiento. 362
Al iniciarse noviembre de 1972, “los trabajadores de Macul pertenecientes a
diversas industrias decidieron agruparse en el Comando Comunal de
Trabajadores” para “asegurar la distribución de alimentos de primera necesidad,
mantener en funcionamiento el transporte colectivo, mantener vigiladas las
fábricas y poblaciones ante cualquier evento, proveer a cada fábrica de las
materias primas disponibles y mantener la producción bajo control obrero”.
Según sus organizadores este Comando debía “unificar las fuerzas de los
trabajadores, campesinos, Juntas de Vecinos, Centros de Madres y otros
organismos de masas comunales”.363
En la misma fecha, en Santiago Centro se convocó a la formación de un
Comando Comunal como respuesta al paro gremial, en palabras de ellos
mismos, “a partir de las experiencias sacadas de la situación provocada por la
agresión patronal, se ha visto la necesidad de proponer la coordinación de
todas las organizaciones de masas populares del sector”, es por esto que “el
pueblo de la comuna, los trabajadores, vecinos, pobladores y estudiantes
comprenden que deben aunar sus esfuerzos y capacidades. 364
En diciembre de 1972, Chile Hoy visitó una serie de Comandos Comunales con
el objetivo de constatar el estado de éstos. En San Miguel entrevistaron a
Manuel Mamani, miembro del Comando quién indicó que “estaban integrados
los pobladores, JAP, Centros de Madres, Organizaciones Juveniles, Juntas de
Vecinos, obreros y estudiantes”, quienes se habían coordinado para requisar y
vigilar algunas fábricas paralizadas, y resolver los problemas de abastecimiento
y distribución. En Cerrillo hicieron lo propio con Ricardo López, trabajador de la
industria Fensa, quien explicó que en el Comando Comunal estaban los
militantes de la IC, el MIR-FTR y algunos del PS, junto a unas 35

362
El Siglo, 27 de noviembre de 1972, p.5
363
Clarín, 3 de noviembre de 1972, p.3
364
Clarín, 8 de noviembre de 1972, p.7

196
organizaciones. En Conchalí, conversaron con Miguel Mata, dirigente sindical
de Deva y miembro del Comando, éste les dijo que el “Coordinador Área Norte
agrupaba a 33 frentes, 15 de los cuales eran sindicatos”, y que el Comando o
Coordinador había surgido para enfrentar el paro de octubre. En él participaban
pobladores, estudiantes, obreros y campesinos, en su mayoría asociados al
MAPU, el PC, la IC y el MIR. En Maipú, la informante fue María Angélica
Álvarez, obrera industrial, quien aclaró que en el Comando Comunal no
participaban todas las fuerzas políticas de izquierda, a pesar de lo positivo que
había resultado la coordinación para enfrentar el paro de octubre. 365
En medio de esta coyuntura, los Comandos Comunales fueron descritos en
artículos de prensa de la siguiente forma:

Estos organismos surgieron en forma espontánea durante los


acontecimientos de octubre, como respuesta del pueblo ante el paro patronal.
Su objetivo es coordinar todas las acciones que se emprendan en la comuna
para vigilar, prevenir el sabotaje, asegurar la distribución de alimentos y
bienes esenciales, el transporte, el abastecimiento de materias primas, y en
este sentido toman decisiones, planifican el trabajo, distribuyen
responsabilidades, es decir, ejercer realmente una determinada cuota de
poder llegando a ser verdaderos organismos de poder en el seno de las
masas.366

Otro relato sobre estos comandos explicaba qué había ocurrido con ellos luego
de la crisis de octubre de 1972, de la siguiente manera: “Sobrepasada la crisis
de octubre se produjo un reflujo en la actividad de masas orientada hacia los
Comandos Comunales. No obstante, muchos de ellos siguieron funcionando al
ligarse a actividades concretas de las masas, por ejemplo, al problema del
abastecimiento, la locomoción colectiva y el agua potable”, es decir, hacia la

365
Chile Hoy, 14 de diciembre de 1972, pp.15-17
366
Chile Hoy, 14 de diciembre de 1972, p.4

197
solución de los problemas de abastecimiento y equipamiento urbano. Otros
Comandos tuvieron una existencia posterior meramente nominal “debido a que
no orientaron su quehacer a las labores que interesaban vital y directamente a
la población trabajadora”. Por ello la realidad organizativa de los diferentes
Comandos Comunales de la capital fue variada.367
También fueron variadas las posiciones políticas de los partidos ante los
Comando Comunales. Al iniciarse 1973, el sindicato de trabajadores del diario
Clarín organizó el foro: “El Poder Popular y los Comandos de Trabajadores” en
el centro cultural Gabriela Mistral (ex edificio de la UNCTAD). En éste
participaron representantes de la IC, el PS, del Movimiento de Cristianos por el
Socialismo, del MIR y del MAPU. Existía acuerdo en todos los partidos en la
necesidad de seguir organizando dichos Comandos, sin embargo, las
diferencias emergían cuándo había que definir el carácter y las proyecciones de
los Comandos Comunales, puesto que de ello dependían las relaciones que
éstos debían establecer con el gobierno de Allende. Para unos los Comandos
debían privilegiar sus tareas en el sector de los trabajadores (Cordones
Industriales) y apoyar y defender al gobierno, el cual tenía que “avanzar sin
tranzar” en el proceso de transición al socialismo, para otros, en cambio, debían
constituirse en espacios autónomos de clase, que si bien apoyaran al gobierno
popular fueran independientes del Estado (burgués) y estuvieran en posición de
constituirse en gérmenes de un nuevo Estado popular. La primera postura era
defendida por sectores del PS y la segunda por el MIR. Es necesario indicar
que estas posturas no eran rígidas y fueron modificándose en el tiempo. 368
En febrero de 1973, los organizadores de los Comandos Comunales proponer
masificar estas organizaciones, para enfrentar el problema del abastecimiento,
homogeneizando sus prácticas.369 Al mes siguiente, hacen pública la
367
La Noticias de Última Hora, 25 de enero de 1973, p.16
368
Punto Final, 16 de enero de 1973. Documento. Como he indicado más arriba, por sobre los
debates partidistas este estudio se centra en las prácticas concretas que los Comandos
Comunales, especialmente los pobladores de éstos, desarrollaron como experiencia de poder
popular.
369
Tarea Urgente, 25 de febrero de 1973, p.4

198
“plataforma de lucha del Comando Comunal Estación Central”, en la cual se
hace un llamado a luchar por “la canasta popular”, la “formación de los
almacenes populares”, “expropiar a los grandes comerciantes y distribuidores”,
la “no devolución de las industrias requisadas durante el paro”, el “control
obrero de todas las industrias”, la “dirección obrera de las empresas del Área
Social”, “crear los consejos locales de salud, donde trabajadores y pobladores
conozcan y decidan las tareas de salud”, el mejoramiento del transporte público,
para ello “reforzar los recorridos con buses de la ETC y que éstos se
prolonguen hasta los barrios populares”, la canalización “del canal Zanjón de la
Aguada” y la “asignación de sitios y viviendas definitivas para todos los
campamentos”.370 En el mismo mes de marzo, en la prensa de Puente Alto se
informaba de la existencia de un Comando Comunal de pobladores sin casa,
que estaba compuesto por 6 comités de pobladores. 371 Un par de meses
después, en mayo de dicho año, trabajadores agrícolas de Lampa, organizados
en un Comando Comunal, protagonizaron la toma simultánea de 14 predios. 372
En la misma fecha, se constituyó el Comando Comunal de pobladores sin casa
“Unidad y Lucha”, de la Cuarta Comuna de Santiago, compuesto por los
pobladores de los campamentos 28 de Septiembre y San Juan, los comités de
sin casas Venceremos, Unidad y Lucha, Ministro Obrero Carlos Cortes, 20 de
Junio, Arrendatarios Jotabeche, y las comparativas Villa Habitacional e
Industrias Montero. Este Comando declaró públicamente que apoyaba la
política habitacional del gobierno, que se debía aprobar la ley que obligaba a los
grandes propietarios (rentistas) a arrendar sus viviendas desocupadas, que se
debía declara constitucional el derecho a la vivienda, que se debía democratizar
la participación en los programas de vivienda y que propiciaban la unidad
obrero-vecinal “con el objeto de que las organizaciones de pobladores sin casa
y los sindicatos se presten apoyo y colaboración cada vez el caso lo

370
Tarea Urgente, 24 de marzo de 1973, p.4
371
Puente Alto al Día, 24 de marzo de 1973, p.4
372
La Aurora de Chile, 31 de mayo de 1973, p.5

199
requiera”.373 También en mayo de 1973, pobladores del referido Comando
Comunal de sin casas de Puente Alto “se tomaron el edificio de la
Municipalidad”. La prensa informó que a éste no podía “entrar nadie que no sea
poblador, campesino o periodista que llegue a adquirir detalles de la ocupación”.
Tomas Álvarez, presidente del Comando Comunal de los sin casa de Puente
Alto explicó que no estaban de acuerdo con el pacto entre los partidos de
izquierda en el gobierno que les imponía un cambio de autoridad comunal,
demandaban que se respetara la voluntad popular y los cuatro años que el
alcalde (miembro de la UP) debía permanecer en su cargo. 374
El segundo momento en que los Comando Comunales alcanzaron notoriedad
pública fue en la coyuntura previa al golpe de Estado, aquí las acciones
colectivas concretas de los pobladores y trabajadores organizados en los
Comandos fueron acompañadas de llamados a transformar estas
organizaciones en organismos capaces de enfrentar la violencia estatal.
El 24 julio de 1973, “amaneció tomada la comuna de Barrancas por los
pobladores”, que bajo la coordinación del Comando Comunal “exigían mejores
viviendas, abastecimiento directo, transporte y la expropiación de Codina”. En
esta acción colectiva participaron pobladores de las “90 poblaciones de Las
Barrancas”. Si bien este Comando Comunal había nacido para solucionar
solamente problemas de abastecimiento, “con la incorporación de los
trabajadores de la comuna se transformó” y concentró en la totalidad de las
problemáticas comunales. Las principales demandas de los pobladores y
trabajadores de la comuna, es decir, su plataforma de lucha exigía, además de
las ya señaladas, la terminación de las viviendas definitivas en Santa Corina,
Villa Violeta Parra y Manuel Rodríguez, expropiación de los ALMAC,
reestructuración de las JAP y el fortalecimiento (con apoyo del gobierno) de las
organizaciones populares.375

373
Clarín, 10 de mayo de 1973, p.4
374
Puente Alto al Día, 19 de mayo de 1973, p.2
375
Las Noticias de Última Hora, 25 de julio de 1973, p.16

200
A fines del mismo mes, el MIR, principal impulsor de los Comandos Comunales,
publicó un documento llamado: “Comandos Comunales: órganos de poder del
pueblo”, en el cual afirmó que éstos “ya no son simples instrumentos para
enfrentar la ofensiva burguesa, sino que son herramientas eficaces para pasar
a la ofensiva… son el producto de un movimiento de masas en ascenso, que
genera sus propias instituciones, basadas en la democracia directa… son la
expresión política directa de todos los explotados de la comuna. En esta medida
el Comando debe incorporar a los obreros, pobladores, campesinos, pequeña
burguesía pobre, estudiantes y mujeres… suboficiales y soldados”. 376 Deber
que no logró concretarse.
En agosto de 1973, la ofensiva de los gremios patronales y la oposición se
reiteró y frente a ella los promotores de los Comandos Comunales propusieron
que estas organizaciones fueran las que, junto al gobierno, protagonizaran la
resistencia. En palabras de ellos:

Hoy como en octubre estamos enfrentados a un paro patronal que se


desarrolla en medio de una arremetida de violencia antipopular como nunca
ante se viera en nuestro país. Hoy como en octubre existe un gabinete cívico-
militar que no podrá detener la lucha de clases. Hoy, al revés de octubre,
debemos mantener nuestros estados de movilización. Para cumplir este
objetivo debemos crear o reorganizar los organismos de base, y para que
estos organismos funcionen coordinadamente deben agruparse bajo una
dirección común que no puede ser otra que el Comando Comunal.377

Similares llamados fueron efectuados a través de distintos medios de prensa,


en dicho mes.378 Como se ha mostrado aquí, estos Comando no se
constituyeron en organismos capaces de enfrentar materialmente la ofensiva

376
Punto Final, 31 de julio de 1973, Documento, pp.1-8.
377
La Aurora de Chile, 16 de agosto de 1973, p.6
378
El Rebelde, 8 de agosto de 1973, p.16; La Nación, 25 de agosto de 1973, p.19; Punto Final,
28 de agosto de 1973, pp.16-17

201
militar de las FFAA. No obstante, en la misma fecha, grupos de pobladores de
las poblaciones Dávila, Villa Sur, Santa Adriana, Clara Estrella, Pedro Opazo,
Las Lilas, Tricolor, Aquilina Rojas, Villa Seam, Hamilton, C. Ñandú y La Victoria,
se organizaron localmente para enfrentar la creciente agresión de los días
previos al golpe.

Un atentado terrorista, que dejó sin agua a siete poblaciones del sector La
Feria, fue lo que llevó a sus moradores a organizarse en un Cordón
poblacional con el objetivo de defender la seguridad de todos. Juntas de
Vecinos, Centros Madres, JAP, Centros Juveniles, y culturales y muchos otros
organismos de masas de la zona se reunieron en el cordón que ya agrupa a
12 poblaciones.
En una asamblea general, en la plaza Yugoslavia de la población Dávila se
dio forma definitiva al Cordón… el objetivo final de los pobladores es unirse al
Cordón Industrial de San Miguel para la formación del Comando Comunal.379

Estos pobladores elaboraron un manifiesto en el que planteaban sus objetivos:


1) defender el abastecimiento de agua en todo el sector, 2) luchar por la
solución del problema del abastecimiento, 3) luchar por conseguir locomoción
de acuerdo a las necesidades y 4) luchar por atención médica gratuita.

Miguel Pinto y Gabriel Álvarez, elegidos presidente y secretario general del


cordón llamaron a todos los pobladores de Santiago a organizarse para
facilitar la creación de los Comandos Comunales y para solucionar los
problemas que viven los pobladores y garantizar el curso socialista del
proceso que vive el país.380

379
La Noticias de Última Hora, 3 de septiembre de 1973, p.14. La Nación, 29 de agosto de 1973,
p.12
380
La Noticias de Última Hora, 3 de septiembre de 1973, p.14. La Nación, 29 de agosto de 1973,
p.12

202
En síntesis, según la teoría revolucionaria el poder popular debía expresarse en
organizaciones populares que fueran capaces de desafiar, enfrentar y derrotar
el Estado burgués. La historia de las revoluciones del siglo XX muestra que
para que esto ocurriera debía coincidir el ascenso del poder popular con una
crisis del Estado capitalista. Además, que la dirección revolucionaria debía
canalizar en una única dirección las energías transformadoras de las clases
populares, de tal forma de crear el germen de un nuevo Estado capaz de
destruir al antiguo, por lo que debía, también, resolver exitosamente el
problema de la violencia política y de clases.
En el caso del Chile de la UP no se constataron varios de estos imperativos
señalados por la teoría y la historia. Si bien surgieron organizaciones con
características propicias para ser transformadas en órganos de poder popular y
a partir de ellas generar un nuevo Estado, la estrategia política (hegemónica)
del gobierno no sólo no las proyectó sino que, en este sentido rupturista, las
desincentivó, para poder implementar su táctica de alianza con los sectores
medios y el centro político, con el fin de neutralizar a los sectores golpistas de
las FFAA. Así estas organizaciones no tuvieron el impulso que necesitaban
desde sus vanguardias. Por otra parte, su emergencia no coincidió con una
crisis de Estado por lo que les fue imposible tomar un camino propio.
Las Milicias Populares fueron organizaciones de pobladores que surgieron para
dar respuesta al problema de la seguridad en los campamentos, nunca se
transformaron en grupos armados, sin embargo, en medio de la agudización de
los conflictos políticos y de clase, pudieron ser transformadas en organizaciones
de tipo milicianas, al menos con seguridad parte de ellas. Cuestión que nunca
llegó a ocurrir.
Los Comandos Comunales también tuvieron un origen reactivo, en el caso de
éstos, surgieron para responder a los problemas generados por el paro de
octubre, principalmente de abastecimiento y transporte. Los pobladores
participaron en cerca del 50% de ellos, aunque en su mayoría eran militantes

203
del PS y MIR que buscaron sin éxito incorporar a amplios grupos sociales de las
clases populares, incluyendo a los uniformados. Se vincularon débil y sólo
coyunturalmente al movimiento de trabajadores, puesto que sus tareas en el
abastecimiento concentraron la gran mayoría de sus energías.
Sin el catalizador político necesario estas organizaciones de poder popular de
pobladores no lograron convertirse en gérmenes de un nuevo Estado ni en
vanguardia del proceso de transformaciones, sin embargo, evidenciaron cierta
disposición popular a enfrentar los desafíos de las verdaderas revoluciones.

Conclusiones

Como se indicó en la introducción de este estudio, los objetivos originales


expresados en el proyecto de investigación debieron ser modificados. Así las
conclusiones que se indican a continuación se centran tanto en aquellos
problemas que se propusieron al inicio como en los que surgieron
posteriormente. El primer punto se centra en los objetivos que surgieron en el
transcurso de la investigación: principales características del movimiento de
pobladores. El segundo y tercer punto hacen lo propio con los problemas e
hipótesis elaborados originalmente.
1) ¿Cuáles fueron los rasgos fundamentales del movimiento de pobladores, en
el Gran Santiago, entre 1970 y 1973?
Cuando se crearon las condiciones político-institucionales adecuadas para la
acción colectiva reivindicativa y político-popular, estos pobladores emergieron
de forma explosiva protagonizando cientos y cientos de tomas de terrenos
urbanos, alcanzando una dimensión inédita en la historia de Chile y modificando
las relaciones sociales en la sociedad.

204
Estuvo compuesto por trabajadores asalariados de bajos ingresos, inestables o
cesantes, cerca del 25% del total de los santiaguinos, que sin tener capacidad
de consumo, debieron organizarse y movilizarse por sus necesidades más
urgentes, es decir, por sitios, viviendas, equipamientos urbanos y
abastecimiento, y en dicho proceso reivindicativo, algunos, también lo hicieron
por transformar la sociedad.
Cerca de la mitad de este movimiento social de clase se asoció directamente a
los partidos de centro e izquierda, mientras que la otra mitad si bien no apareció
vinculada a dichos partidos de forma directa sí tendió a adherir electoralmente
al gobierno de la UP. En general, no se constituyeron en vanguardia política,
pero tampoco fueron meras bases de apoyo de los partidos, fueron más bien un
movimiento social de clase que se asoció a dichos partidos en torno a sus
reivindicaciones más sentidas.
Las principales organizaciones del movimiento surgieron para solucionar
directamente y a través de la presión a las autoridades, sus necesidades. Se
trataba en muchos casos de crear organismos propios, donde el Estado era
débil o ausente, para evitar las consecuencias negativas de la falta de un orden
social (justo), es decir, distintas formas de violencia y delincuencia,
enfermedades y malas condiciones de vida, y de promover sus reivindicaciones
y, a veces, proyectos o iniciativas políticas. Cuando más se desarrollaron estas
prácticas mejores eran las condiciones de vida de los pobladores.
A nivel local tendieron a crear comités (de sin casas, de salud, de seguridad, de
cesantes), a escala comunal, comandos (de sin casas, electorales, de
abastecimiento, de coordinación con trabajadores, estudiantes y campesinos), a
nivel provincial y/o nacional existieron distintos movimientos (también llamados
Comandos provinciales de pobladores) que desarrollaban líneas de acción
generales en asociación a algún partido político.
Se localizaron espacialmente en los bordes de la ciudad, donde no existía
equipamiento urbano y se emplazaban chacras o sitios eriazos, en aquel

205
espacio que existía entre Santiago y “pueblos” vecinos como Puente Alto o
Maipú. Es decir, se ubicaron de tal forma que conectaron Santiago con dichos
pueblos, creando en los hechos el Gran Santiago, o sea, aquella gran ciudad
horizontal que conocemos hoy.
De forma inédita, además, se localizaron en la zona oriente, lugar de residencia
de las clases dominantes de la capital, generando con ello una profundización
en las disputas políticas y de clase.

2) ¿Cuáles fueron las principales potencialidades revolucionarias del


movimiento de pobladores, en el Gran Santiago, entre 1970 y 1973?
Originalmente se había propuesto la siguiente hipótesis: “su principal
potencialidad era que habría tendido a transformar, de forma significativa, las
relaciones sociales de clase en la capital, haciéndolas más conflictivas”.
Si bien en este documento no se han expresado sistemáticamente las
informaciones que contienen las fuentes sobre las respuestas de las clases
dominantes al movimiento de pobladores, es posible adelantar que éstas
confirman dicha hipótesis. Existe abundante información que confirma este
supuesto, una muestra de aquello se puede apreciar en la experiencia de las
tomas de terrenos en Las Condes o en las respuestas que las clases dirigentes
tuvieron hacia el movimiento de pobladores descritas en este estudio.
Es decir, las acciones colectivas de éstos, protagonizadas en momentos en que
trabajadores, campesinos y estudiantes registraban similar proceso de
movilización, modificaron las relaciones de clase y lo hicieron de forma
significativa, principalmente, por la magnitud y el carácter reivindicativo y
político de dichas acciones.
Además se había supuesto que “otra potencialidad del movimiento habría sido
que también transformó las relaciones al interior de la clase popular,
favoreciendo la formación de la consciencia de clase”.

206
Queda claro que fue así, en distintos niveles y grados, los pobladores que
participaron en el movimiento modificaron de forma importante sus prácticas y
conciencias. Se centraron en resolver colectivamente sus necesidades
urgentes, y a partir de aquello se organización y movilización por sus
reivindicaciones e iniciativas políticas. El clasismo no fue absoluto entre los
pobladores pero sí se expandió notablemente en aquellos años.

3) ¿Cuáles fueron los principales límites revolucionarios de dicho movimiento?


Antes de investigar sistemáticamente se suponía que “la principal debilidad era
que había delegado la conducción central del proceso histórico a una
vanguardia política cuyo proyecto fue derrotado”. Pero luego de realizar el
estudio se ha concluido que no puedo ser así. A pesar de la inédita dimensión
del movimiento, éste nunca llegó a constituirse en vanguardia o a tener la
iniciativa política a nivel nacional, por lo cual tampoco se planteo históricamente
el problema de delegar en otros un poder que no logró generar. El motor
organizativo de los pobladores, junto a los estímulos de los partidos de centro e
izquierda, desde dentro y fuera del Estado, fueron las necesidades materiales
que imperiosamente necesitaba resolver, así sus organismos tendieron a ser
reactivos. Por ello, no obstante el desarrollo reivindicativo y político, el
movimiento no logró constituirse en poder popular en forma o dirección, junto
con otros movimientos y partidos de clase, del proceso de cambio.
La falta de unidad orgánica, derivada de sus asociaciones a distintas
instituciones políticas, fue una limitante fundamental de las proyecciones del
movimiento. Respecto de la relación entre pobladores y partidos, aún es
necesario investigar más, principalmente en aquel sujeto que fue a la vez
poblador y partido: el dirigente, encarnado en personas como Juan Araya (PC) y
Alejandro Villalobos (MIR). Comprender este actor social que funcionó como
“puente” entre ambos mundos es necesario para profundizar el conocimiento de
dicha relación en los hechos, más allá de las suposiciones simplistas que

207
señalan que los partidos sin problema alguno dirigieron (o manipularon) a los
pobladores.
Finalmente se había supuesto que el movimiento habría sido “incapaz de
generar, junto a otros movimientos y partidos de clase, una alternativa política
revolucionaria y viable a la institucional”, es decir, de dar una salida
revolucionaria a la crisis de 1973.
Al analizar detalladamente las prácticas del movimiento entre octubre de 1972 y
septiembre de 1973, se puede constatar que los pobladores tendieron, como lo
venían haciendo desde 1970, a concentrar sus energías en resolver sus
problemas más urgentes, (aún cuando lograrán entender que se originaban en
los conflictos políticos y de clase), y no en generar una vía alternativa junto a los
trabajadores. Prueba de ello fue la débil vinculación que existido entre ambos
movimientos, las acciones colectivas de los pobladores en los meses y días
previos al golpe, como movilizaciones por abasto o equipamiento urbano, y la
adhesión electoral que mantuvieron hasta 1973 hacia el gobierno de Allende.
¿Por qué? Porque, se propone aquí, el movimiento se encontraba aún en una
etapa inicial de su desarrollo, no pudo ser estimulado en un sentido antagónico
al Estado desde el gobierno, (es decir, los responsables de dirigir el proceso), y
su emergencia no coincidió con, o no fue lo suficientemente grandes como para
crear, una crisis de Estado.
Finalmente, el movimiento de pobladores no sólo se organizó y movilizó para
presionar al Estado, también, lo hizo para emprender de forma relativamente
autónoma la solución de sus problemas. En los campamentos donde existió
mayor desarrollo de estas organizaciones y movilizaciones las condiciones de
vida de los pobladores fueron mejores, en relación a los pobladores
desorganizados y desmovilizados, y el aporte que hicieron para mejorar el
orden social en su conjunto, también, fue mayor.

208
Bibliografía

Libros

Aguirre, Carlos, La escuela de los Annales. Editorial Montesinos, 1999.

Althusser, L, La revolución teórica de Marx, Siglo veintiuno editores, México,


1968.

Althusser, L, Para leer El Capital, Siglo veintiuno editores, México, 1970.

Bailey, Paul J., China en el siglo XX, ediciones Ariel, España, 2002.

Baño, Rodrigo, (editor), La Unidad Popular 30 años después, Santiago, editorial


Universidad de Chile, Santiago de Chile, 2003).

Braudel, Fernand, La historia y las ciencias sociales, Alianza editorial, 1968.

Burke, Peter, Formas de hacer historia, Alianza Editorial, Barcelona, 1993.

Cancino, Hugo, Chile: La problemática del poder popular en el proceso de la vía


chilena al socialismo. 1970-1973. Dinamarca, 1988.

Carr, E. H., La Revolución Rusa, de Lenin a Stalin, 1917 a 1929, Alianza


Editorial, España, 1981.

209
Casals, Marcelo, El alba de una revolución, la izquierda y el proceso de
construcción estratégica de la “vía chilena al socialismo”, 1965-1970, ediciones
LOM, 2010.

Castells, Manuel, Movimientos sociales urbanos, Siglo Veintiuno editores,


México, 1974.

Castillo, Sandra, Cordones Industriales, nuevas formas de sociabilidad obrera y


organización política popular, (Chile, 1970-1973), ediciones Escaparate, 2009.

Cofré Schmeisser, Boris, Campamento Nueva La Habana, El MIR y El


Movimiento de Pobladores, 1970-1973, Escaparate, 2007.

De Ramón, Armando, Santiago de Chile, ediciones Sudamericana, Santiago de


Chile, 2000.

Espinoza, Vicente, Para una historia de los pobres de la ciudad, ediciones SUR,
Santiago de Chile, 1988.

Garcés, Joan, El Estado y los problemas tácticos en el gobierno de Allende,


siglo XXI, 1973.

Garcés, Mario, Historia de la comuna de Huechuraba, Chile, ECO, 1998.

Garcés, Mario y Leiva Sebastián, El Golpe en La Legua, ediciones LOM,


Santiago de Chile, 2005.

Garcés, Mario, et al, El mundo de las poblaciones, ediciones LOM, Santiago de


Chile, s/f.

Garcés, Mario, Tomando su sitio, El movimiento de pobladores de Santiago,


1957-1970, ediciones LOM, Santiago de Chile, 2002.

Garretón, Manuel Antonio et., al., Chile. Cronología del período 1970- 1973.
Santiago, ediciones FLACSO, 1978.

Garretón, Manuel Antonio y Moulian, Tomás, La Unidad Popular y el conflicto


político en Chile, ediciones Chile América CESOC y LOM, Santiago de Chile,
julio de 1993.

Gaudichaud, Franck, Poder Popular y Cordones Industriales, ediciones LOM,


Santiago de Chile, 2004.

210
Gómez, Juan Carlos, La frontera de la democracia en Chile, El derecho de
propiedad en Chile, ediciones LOM, Santiago de Chile, 2004.

Gramsci, A. La concepción del partido proletario, Ediciones de Cultura Popular,


México, 1972.

Gramsci, A. El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce,


Ediciones Nueva Visión, Argentina, 1997.

Guardia, Angel, Conchalí, apuntes para una historia, I. M. Conchalí, 1985.

Gurvitch, G., El concepto de clases sociales, de Marx a nuestros días,


Ediciones Galatea Nueva Visión, Argentina, 1960.

Hidalgo, Rodrigo, La vivienda Social en Chile y la construcción del espacio


urbano en el Santiago del siglo XX, edición DIBAM, Santiago de Chile, 2005.

Hill, Christopher, El mundo trastornado, el ideario popular extremista en la


revolución inglesa del siglo XVII, Siglo Veintiuno Editores, México, 1983.

Hosbabwm, Eric, El mundo del trabajo, estudios históricos sobre la formación y


evolución de la clase obrera, editorial Critica, Barcelona, 1987.

Hobsbawm, Eric, Historia del siglo XX, edición Crítica, 1995.

Hobsbawm, Eric, Sobre la historia, ediciones Crítica, 1998.

Instituto Nacional de Estadística, XIV Censo de Población y III Vivienda de


1970. INE. 1970.

Jobet, Julio Cesar, Los fundamentos del marxismo, Imprenta Citografía,


Santiago de Chile, 1940.

Jobet, Julio Cesar, Ensayo crítico del desarrollo económico-social de Chile,


Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1955.

Leiva, Sebastián, Revolución socialista y poder popular, Los casos del MIR y
PRT-ERP, 1970-1976, ediciones Escaparate, abril de 2010.

Lenin, V.I., La estrategia para la toma del poder, Editorial de Ciencias Sociales,
La Habana, 1976.

Lenin, V.I., El Estado y la revolución, Editorial Nuestra América, Argentina, 2004.

211
Marx, Carlos y Engels, Federico, Obras Escogidas, Editorial Progreso, Moscú,
URSS, s/f.

Naranjo, Pedro, et al, Miguel Enríquez y el proyecto revolucionario en Chile,


ediciones LOM, Santiago de Chile, 2004.

Pastrana, Ernesto y Threlfall, Mónica, Pan, techo y poder, El movimiento de


pobladores en Chile (1970- 1973), ediciones Siap- Planteos, Buenos Aires de
Argentina, 1974.

Pérez, Louis, “Cuba 1930-1959”; Jorge Domínguez, “Cuba 1959-1990”, en:


Leslie Bethel (editor), Historia contemporánea de América Latina, Tomo 13.

Poulantza, Nicos, “Las clases sociales”, en: Raúl Benítez (coordinador), Las
clase sociales en América Latina, Siglo veintiuno editores, México, 1973.

Ramírez Necochea, Hernán, Historia del Movimiento Obrero en Chile, Ediciones


Lar, Concepción, Chile, 1957.

Ramírez Necochea, Hernán, Historia del imperialismo en Chile, Edición


Revolucionaria, La Habana, Cuba, 1966.

Romero, José Luis, Latinoamérica, Las ciudades y las ideas, Siglo veintiuno
editores, Argentina, 2001.

Romero, Luis Alberto, ¿Qué hacer con los pobres?, elites y sectores populares
en Santiago de Chile, 1840-1895, Ariadna Ediciones, 2007.

Rudé, George, La multitud en la historia, estudio de los disturbios populares en


Francia e Inglaterra 1730-1848, Siglo Veintiuno Editores, 1971.

Rudé, George, Revuelta popular y conciencia de clase, Editorial Crítica,


Barcelona, 1981.

Rudé, George, El rostro de la multitud, estudios sobre revolución, ideología y


protesta popular, Centro Francisco Tomás y Valiente UNED Alzira-Valencia,
2000.

Salazar, Gabriel, Labradores, peones y proletarios, Ediciones SUR, 1989.

Salazar, Gabriel, Violencia política popular en las “Grandes Alamedas”,


Santiago, 1947-1987, ediciones SUR, 1990.

212
Salazar, Gabriel y Pinto, Julio, Historia contemporánea de Chile, Volúmenes I,
II, III y V, ediciones LOM, Santiago de Chile, 1999 - 2002.

Taller Acción Cultural, La organización fue como nacer de nuevo, edición TAC,
Santiago de Chile, 1986.

Tarrow, Sydney, El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción


colectiva y la política, Alianza Editorial, Madrid, 2004.

Thompson, E. P. La formación de la clase obrera, editorial Critica, Barcelona,


1989.

Urrutia, Cecilia, Historia de las poblaciones callampa, ediciones Quimantu,


Santiago de Chile, 1972.

Valdivia, Verónica, et al, Su revolución contra nuestra revolución, izquierdas y


derechas en el Chile de Pinochet (1973-1981), ediciones LOM, Santiago de
Chile, 2006.

Valdivia, Verónica, et al, Su revolución contra nuestra revolución, Vol. II,


ediciones LOM, Santiago de Chile, 2008.

Valdivia, Verónica, Nacionales y gremialistas, el “parto” de la nueva derecha


política chilena, 1964-1973, Ediciones LOM, 2008

Vekemans, Roger, et al, América Latina y Desarrollo Social, Centro para el


Desarrollo Económico y Social de América Latina (DESAL), Tomos I y II,
Santiago de Chile, 1965.

Winn, Peter, Tejedores de la revolución, ediciones LOM, Santiago de Chile,


2004

Vitale, Luis, Interpretación marxista de la historia de Chile, Vol. 5, Prensa Latina,


1967.

Artículos

Althusser, L, “Materialismo histórico y materialismo dialéctico”, Cuadernos de


Pasado y Presente, Nº 8, 1972.

Alvarado, Luis, et al, “Movilización social entorno al problema de la vivienda”,


EURE, (Centro Interdisciplinario de Desarrollo Urbano y Regional, CIDU),
Santiago de Chile, Volumen III, Nº 7, abril de 1973, pp. 37-70.

213
Castells, Manuel, “Movimiento de pobladores y lucha de clases”, EURE, (Centro
Interdisciplinario de Desarrollo Urbano y Regional, CIDU), Santiago de Chile,
Volumen III, Nº 7, abril de 1973, pp. 9-35.

Castells, Manuel, et al, “Reivindicación urbana y lucha política: Los


campamentos de pobladores en Santiago de Chile”, EURE, Santiago de Chile,
1972, (Centro Interdisciplinario de Desarrollo Urbano y Regional, CIDU),
Volumen II, Nº 6, pp. 55-81.

Cofré Schmeisser, Boris, “Campamento Nueva La Habana: La revolución entre


los pobres de la ciudad. Santiago de Chile, 1970-1973”, Revista Movimientos
Sociales, Nº 1, Universidad Bolivariana, octubre de 2007, pp. 123-136.

Cofré Schmeisser, Boris, “La política y los pobres de la ciudad”. Revista Nuestra
Historia, Universidad de Chile, año 2, N°2, 2007, pp.55-76.

Cofré Schmeisser, Boris, “Pensar los movimientos sociales urbanos: Los


pobladores del Gran Santiago, 1970-1973”. Boletín de Historia y Geografía.
Universidad Metropolitana de la Educación (UMCE), N° 29, 2009.

Cofré Schmeisser, Boris, “El movimiento de pobladores durante la Unidad


Popular. Santiago, 1970-1973”. Revista de Historia, Universidad Academia de
Humanismo Cristiano. Nº 2, 2011, (en prensa).

Duque, Joaquín y Pastrana, Ernesto, “La movilización reivindicativa urbana de


los sectores populares en Chile: 1964-1972”, Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales, Nº 4, diciembre de 1972, (FLACSO).

Equipo de Estudio Poblacional, “Experiencia de justicia popular en poblaciones”,


Cuaderno de la Realidad nacional, Nº 8, junio de 1971.

Espinoza, Vicente, “Historia social de la acción colectiva urbana: Los


pobladores de Santiago, 1957-1987”, EURE, Santiago de Chile, 1998 (Centro
Interdisciplinario de Desarrollo Urbano y Regional, CIDU), Volumen XXIV, Nº 72,
pp. 71-84.

Fiori, Jorge, “Campamento Nueva Habana: estudio de una experiencia de


autoadministración de justicia”, EURE, Santiago de Chile, 1973, (Centro
Interdisciplinario de Desarrollo Urbano y Regional, CIDU), Volumen III, Nº 7, pp.
83-101.

Gaudichaud, Franck, “La Central Única de Trabajadores, Las luchas obreras y


los Cordones Industriales en el periodo de la Unidad popular. Ensayo de

214
interpretación histórica”, Cuaderno sociológico, edición Universidad ARCIS,
Santiago de Chile, 2004, Nº 3, pp. 123-156.

Gómez, Juan Carlos, “Democracia v/s propiedad privada. Los orígenes políticos
de la dictadura militar chilena”, Cuaderno sociológico, edición Universidad
ARCIS, Santiago de Chile, 2004, Nº 3, pp. 27-72.

Grez, Sergio, “Escribir la historia de los sectores populares. ¿Con o sin política
incluida?”, Revista Política, otoño de 2005, Universidad de Chile, Volumen 44,
pp. 17-31.

Pérez Ledesma, Manuel, “‘Cuando lleguen los días de la cólera’ (Movimientos


sociales, teoría e historia), Letra Internacional, Nº 34, otoño de 1994, pp. 51-
120.

Quevedo, Santiago y Sader, Eder, “Algunas consideraciones en relación a las


nuevas formas de poder popular en las poblaciones”. Revista EURE, Nº 7, abril
de 1973, (CIDU) pp.71-81.

Rubio, Pablo y Venegas, Hernán, “La ‘Nueva Derecha Chilena’: El Partido


Nacional (1966-1970)”, Revista de Historia y Ciencias Sociales, edición
Universidad ARCIS, diciembre de 2004, Nº 2, pp. 59-72

San Martín, Ignacio, “Las tres vías en la historia del ‘Campamento chileno’.
Informe de investigación académica del primer semestre 1973”. Depto.
Urbanismo y vivienda. P. U. C. de Chile.

Touraine, Alain, “De la mañana de los regímenes nacional-populares a la


víspera de los movimientos sociales”, Ecole des Hautes Études en Sciences
Sociales, Paris, 1997.

Fuentes (Prensa de 1970-1973)

Revistas

Chile Hoy
EURE
La Construcción,
Mensaje
Planificación
Punto Final

Periódicos

215
El Rebelde
Cóndores de Chile (Local)
Puente Alto al Día (Comunal)

Diarios

Clarín
El Mercurio (Santiago)
El Siglo
Tribuna
La Nación
La Prensa
La Tercera
Las Noticia de Última Hora
Puro Chile

216
Anexo
Campamentos del Gran Santiago y Chile. 1964-1973.
Nombre, fecha de toma de sitio o erradicación, número de pobladores, partido asociado y fuente.

Nombre Fecha Ubicación Número de pobladores Partido Fuente


toma de asociado
sitio

1964-1966 Santiago 6 tomas de sitios Duque y


Pastrana
1967 Santiago 13 tomas de sitios Duque y
Pastrana
1968 Santiago 4 tomas de sitios Duque y
Pastrana
1969 Santiago 35 tomas de sitios Duque y
Pastrana

Herminda de La 16.03.67 Las Barrancas (alt. 648 familias PC Duque y


Victoria 6.600 San Pablo) 3240 pobladores Pastrana
Garcés
Violeta Parra 07.02.68 Las Barrancas 1000 familias PC Duque y
5000 pobladores Pastrana Rev. 4
Toma desalojada 08.02.69 Las Barrancas 450 familias PS Not. Ult. Hora
Las Barrancas (Alt. 6.600 San 2250 pobladores 09.02.69
Pablo, frente a
Herm. Victoria)
Manuel Rodríguez 14.02.69 Las Barrancas 1000 familias DC Not. Ult. Hora
(Alt. 6.500 San 5000 pobladores 14.02.69
Pablo)
Toma desalojada 09.03.69 Puerto Montt 93 familias Sin ES
Pampa Irigoin 465 pobladores (10 muertos y información
varios heridos)
1 de Mayo 01.05.69 Renca 1600 familias PC ES
8000 pobladores
La Faena/Los 29.05.69 Ñuñoa 400 familias DC-PC-PS ES
Guindos 2000 pobladores Clarín 28.03.70
Pablo Neruda 26.10.69 Conchalí 1000 familias PC ES
5000 pobladores
Laura Allende ¿?.10.69 Conchalí Número desconocido PC-PS-DC ES 25.02.70
ES 17.03.70
Unión Progreso 1969 Puente Alto Número desconocido PC ES 17.02.70
El Cortijo 01.11.69 Quilicura 600 familias DC ES 02.11.69
3000 pobladores
El Cortijo 07.11.69 Quilicura 1235 familias UP-DC Clarín 14.01.70
6175 pobladores
L. E. Recabarren Nov. a Dic. Chillan Número desconocido PS Punto Final Nº
69 95 06.01.70
Violeta Parra Nov. a Dic. Chillan Número desconocido PS Punto Final Nº
69 95 06.01.70
Camilo Torres Nov. a Dic. Chillan Número desconocido PS Punto Final Nº
69 95 06.01.70
Huambalí 22.12.69 Chillan De 150 a 570 familias, PS Punto Final Nº
2.850 pobladores 95 06.01.70

1. Unidad Popular 11.01.70 La Florida De 1200 en 1970 a 2500 PC ES 12.01.70


familias en 1971 Castells
6000 en 1970 a 12.500
pobladores en 1971
I Nombre 16.01.70 Chillan 45 familias DC Clarín 17.01.70
desconocido 225 pobladores
2. 26 de Enero 26.01.70 La Granja 575 familias MIR Cofré
2875 pobladores PF Nº98
17.02.70
3. Andrés Donoso 01.02.70 Conchalí 430 familias DC ES
2150 pobladores
II Nombre 25.02.70 Chillan 83 familias Sin Clarín 26.02.70
desconocido 415 pobladores información
4. Lo Franco 05.03.70 Conchalí 100 familias DC Clarín 06.03.70
600 pobladores ES 06.03.70
5. Tito Palestro 09.03.70 San Miguel (Zanjón 114 familias PS Clarín 14.03.70
de la aguada. Pte. 570 pobladores

218
Sierra Bella)
A Toma desalojada 21.03.70 Chillan (Coihueco) 50 familias PC ES 22.03.70
Chillan 250 pobladores
B Toma desalojada 25.03.70 Las Barrancas 40 familias DC ES 27.03.70
Las Barrancas (Villa Manuel 200 pobladores
Rodríguez)
6. Huamachuco ¿?.03.70 Renca 316 familias Sin EM 18.05.71
1580 pobladores (número información
promediado por 3)
7. José Gordón ¿?.03.70 Renca 316 familias Sin EM 18.05.71
1580 pobladores (número información
promediado)
8. 1º de Mayo ¿?.03.70 Renca 316 familias Sin EM 18.05.71
1580 pobladores (número información
promediado)
9. Lo Hermida 04.05.70 Ñuñoa 1200 familias DC Clarín 05.05.70
Erradicación 6000 pobladores
10. Nombre 18.04.70 Conchalí Número desconocido DC ES 18.04.70
desconocido
III Lenin 08.05.70 Concepción 600 familias Independ. ES
(Camino a 3000 pobladores MIR-PC Mensaje
Talcahuano)
11. La Bandera 19.05.70 La Granja 6000 familias DC ES
Erradicación 30000 pobladores
IV Unidad Popular 29.05.70 Antofagasta 180 familias PC ES 08.06.70
900 pobladores
V Nombre 07.06.70 Curico 150 familias Sin ES 08.06.70
desconocido 750 pobladores información
C Toma desalojada 10.06.70 La Florida 10 familias Sin Not. Ult. Hora
Villa Perú 50 pobladores información 10.06.70
D Toma desalojada 05.07.70 Concepción 200 familias PC ES 06.07.70
Concepción 1000 pobladores
12. Ranquil 07.07.70 La Granja 1200 familias MIR Clarín 16.07.70
(P.25 Sta. Rosa) 6000 pobladores
13. La Unión 07.07.70 La Granja 600 familias MIR Clarín 11.07.70
(P.32 Sta. Rosa) 3000 pobladores Mensaje Nº 193

219
14. 26 de Julio 26.07.70 Cerrillos 150 a 924 familias MIR Cofré
Cerrillo c/ Salomón 750 a 4500 pobladores (julio a Clarín
Sack agosto 1970)
15. Elmo Catalán 26.07.70 Ñuñoa 100 a 362 familias MIR Clarín
(Quilin/Lo Plaza) 500 a 1.810 pobladores (julio a Cofré
agosto 1970)
16. Tania Agosto.70 Renca 320 familias Puro Chile
Detrás de fabrica 1600 pobladores 03.12.70
Feñaloza Carrascal.
17. Venceremos 03.08.70 La Cisterna 2.000 familias PC Duque y
Pard. 35 Gran 10.000 pobladores Pastrana
Avenida Clarín 25.08.70
ES 03.08.70
Puro Chile
24.02.71
18. Las Acacias 03.08.70 La Cisterna 2.500 familias DC Duque y
12.500 pobladores Pastrana
19. Rigoberto Zamora ¿?.08.70 340 familias MIR Cofré
Veterinaria de U de 1.700 pobladores Acta CORVI
Chile
20. Lo Hermida ¿?.08.70 Ñuñoa 2.000 familias UP ES
Áreas Verdes Lo Hermida 10.000 pobladores
VI Teniente Merino 18.08.70 Concepción 800 familias UP-PC ES 22.08.70
Concepción. Fundo La Vasconía 4.000 pobladores
21. Nombre 19.08.70 La Florida 300 familias UP Clarín
desconocido P. 19. Avenidas 1.500 pobladores
San Luis, Santa
Raquel y Rojas
Magallanes.
22. Pablo Neruda 21.08.70 Conchalí 600 familias PC ES
Retoma de sitio 3.000 pobladores (del Pablo 22.08.70
Neruda se toman terrenos
vecinos: El Gallinero y Bosque
2)
23. Santa Corina 22.08.70 Las Barrancas (alt. 1.350 familias DC Clarín

220
5 mil San Pablo. 6.750 pobladores (promediado
Vecino del Che por dos)
Guevara)
24. Nombre 22.08.70 Conchalí 1.350 familias DC Clarín
desconocido 6.750 pobladores (número
promediado por 2)
25. Magali Honorato 23.08.70 San Miguel 325 familias MIR Clarín
P.12 de Gran 1.625 pobladores
Avenida
26. Che Guevara 24.08.70 Las Barrancas 1.200 familias PS Clarín 09.05.71
Chacra Santa Anita. 6.000 pobladores
Alt. 5 mil de San
Pablo
27. Puro Chile 25.08.70 Las Barrancas 2.000 familias PC ES 26.08.70
(Frente al Violeta 10.000 pobladores
Parra)
28. Patria Nueva ¿?.08.70 Las Barrancas 330 familias UP Not. Ult. Hora
Vecina de Puro 1650 pobladores (número 18.02.71
Chile promediado por 3)
29. Los Unidos ¿?.08.70 Las Barrancas 330 familias Not. Ult. Hora
Vecina de Puro 1650 pobladores (número 18.02.71
Chile promediado por 3)
30. Estrella Dos ¿?.08.70 Las Barrancas 330 familias Not. Ult. Hora
Vecina de Puro 1650 pobladores (número 18.02.71
Chile promediado por 3)
31. Última Hora 30.08.70 Conchalí 900 familias PS Not. Ult. Hora
Av. Recoleta. 4500 pobladores 31.08.70
Clarín 21.10.70
32. Bernardo O’Higgins 30.08.70 Las Barrancas (de) 1200 (a) 1800 familias PC La Prensa
Costado Norte de (de) 7500 (a) 9000 pobladores 02.12.72
carretera a Duque y
Pudahuel. Pastrana
Alt. Kilómetro 5. Castells
33. Maria Elena Sur 31.08.70 Puente Alto 190 familias UP PALD 07.04.73
P. 28 de Vicuña 950 pobladores (número PALD 01.09.73
Mackenna promediado por 2)

221
34. Nueva Maria Elena Post.08.70 Puente Alto 190 familias UP PALD 07.04.73
P. 26 de Vicuña 950 pobladores (número PALD 01.09.73
Mackenna promediado por 2)
35. 31 de agosto 31.08.70 Maipú Número desconocido Sin Puro Chile
información 01.01.71.
36. Cauquenes 04.09.70 Las Barrancas 150 familias UP ES 24.02.71
750 pobladores M. Robles (tesis
Lic.p.261)
37. Santiago Pino ¿?.09.70 Las Barrancas 60 familias PC M. Robles (tesis
San Pablo c/ Tte. 300 pobladores Lic.p.272)
Cruz
38. Nombre ¿?.09.70 Las Condes Número desconocido Sin ES 04.09.70
desconocido (Colon Oriente) información
39. Blanca Vergara 10.09.70 Renca 120 familias UP-PC Tribuna
600 pobladores 06.08.71
40. Corina Soto ¿?.09.70 La Florida 60 familias Sin Clarín 06.10.70
P. 23 Vicuña 300 pobladores información
Mackenna
41. Nombre 14.09.70 La Cisterna 16 familias Sin Garreton/La
desconocido 80 pobladores información Nación 15.09.70
42. 26 de septiembre 26.09.70 La Florida (P. 19 de 100 familias Sin Clarín
Vicuña Mackenna) 500 pobladores información 15.10.70
43. Nombre 01.10.70 Puente Alto 162 familias Sin Clarín
desconocido Casas viejas 1452 pobladores información
44. 3 de la Victoria 05.10.70 Maipú De 90 a 180 familias PS La Prensa
Calle Las Rejas con De 450 a 900 pobladores 02.12.70
Rio Quetro Not. Ult. Hora
29.09.70
45. General Schneider 07.10.70 San Miguel 60 familias aprox. (60 carpas Sin La Prensa
(o René Schneider aprox. P. 5 Vicuña según fuente) información 07.12.70
El Pinar) Mackenna, sector El 300 pobladores (a 2 meses de
Pinar toma)
46. Liberación ¿?.¿?.70 Maipú 52 familias UP Clarín 04.10.70
262 pobladores (número
promediado por 6)
47. Los Unidos ¿?.¿?.70 Maipú 52 familias UP Clarín 04.10.70

222
262 pobladores (número
promediado por 6)
48. Esperanza ¿?.¿?.70 Maipú 52 familias UP Clarín 04.10.70
262 pobladores (número
promediado por 6)
49. 23 de Agosto 23.08.70? Maipú 52 familias UP Clarín 04.10.70
262 pobladores (número
promediado por 6)
50. Los Libertadores ¿?.¿?.70 Maipú 52 familias UP Clarín 04.10.70
262 pobladores (número
promediado por 6)
51. 4 de Noviembre ¿?.¿?.70 Maipú 52 familias UP Clarín 04.10.70
262 pobladores (número
promediado por 6)
52. Sin Nombre ¿?.¿?.70 La Granja 270 familias Sin EM 06.05.71
Entre Kennedy y Lo 1350 pobladores información
Martínez.
P. 34 de Santa Rosa
53. Pueblo y Esfuerzo ¿?.¿?.70 La Florida 100 familias Sin EM 21.05.71
Costado de Villa 500 pobladores (número información
O’Higgins. promediado por 2)
54. 18 de Septiembre ¿?.¿?.70 La Florida 100 familias Sin EM 21.05.71
Costado de Villa 500 pobladores (número información
O’Higgins. promediado por 2)
55. Asalto al cuartel ¿?.¿?.70 Ñuñoa 1.090 familias MIR La Segunda
Moncada Lo Hermida. 5.000 pobladores 25.02.71

56. Lulo Pinochet Post-09.1970 Ñuñoa 600 familias MIR-PS Tribuna


Lo Hermida 3.000 pobladores 09.08.72
Tribuna 10.3.73
VII 8 de Octubre 08.10.70 San Carlos 200 familias Sin Clarín 15.10.70
1000 pobladores información
VIII Guerrillero Heroico 14.10.70 Los Ángeles 160 familias MIR Clarín 15.10.70
800 pobladores
57. Luis E. Recabarren 14.10.70 Puente Alto Número desconocido PS PALD 14.10.72
Interior de 310 niños (inscritos para salud) PALD 17.02.73

223
Población Casas
Viejas
58. Tomic 70 15.10.70 Conchalí 50 familias DC Clarín
Vecino a Última 250 pobladores
Hora.
* Nueva La Habana 01.11.70 La Florida 1600 familias MIR Cofré
Erradicación 9.000 pobladores
Erradicados de campamentos
Ranquil, Elmo Catán y Magali
Honorato.
** Fidel Castro ¿?.11.70 San Bernardo de 465 a 665 familias MIR El Rebelde
Erradicación de 2325 a 3325 pobladores Cofré
Erradicados de campamentos La Nación
Rigoberto Zamora y La Unión. Castells
59. Tencha Bussi de 05.11.70 Las Condes 100 familias UP Clarín
Allende Los Dominicos 500 pobladores Clarín 13.06.72
60. Carlos Gana 06.11.70 Las Condes 85 familias Sin Clarín
Fundo Apoquindo 425 pobladores información
61. 29 de Noviembre 29.11.70 La Granja Número desconocido UP Clarín
62. Patria Nueva ¿?.12.70 Sin información 120 familias UP La Prensa
Santiago 600 pobladores 11.04.71
63. Ampliación 27.12.70 Las Barrancas 2000 familias PC La Prensa
Bernardo O’Higgins Costado norte de 10.000 pobladores 28.12.70
carretera a
Pudahuel.
Alt. Kilómetro 5
64. Rene Schneider 27.12.70 Conchalí Número desconocido Sin EM 06.08.71
Km. 23 información La Prensa
Panamericana norte 18.12.70

65. Nombre Ene/feb.71 Estación Central Número desconocido Sin La Tercera


desconocido Alameda c/ La Toma gradual de sitios en información 02.02.71
Rejas dicho sector.
66. Allegados de La 13.02.71 San Bernardo 48 familias UP ES 22.02.71
Portada 240 pobladores La Prensa
15.02.71

224
67. La Selva 14.01.71 San Bernardo 200 familias UP ES 22.02.71
1000 pobladores
68. Eliseo Viera Ene/feb.71 San Bernardo Número desconocido UP ES 22.02.71
69. Las Palmeras Ene/feb.71 San Bernardo 58 familias UP ES 22.02.71
P. 30 Gran Avenida 290 pobladores La Prensa
22.02.71
70. Villa San Andrés 1964 San Bernardo 178 familias UP ES 22.02.71
Resignificada P. 30 Gran Avenida 890 pobladores
en UP
71. Palestino ¿?.06.71 San Miguel 70 familias PS Not. Ult. Hora
350 pobladores (número 30.06.72
promediado por 5)
72. Modelito ¿?.06.71 San Miguel 70 familias PS Not. Ult. Hora
350 pobladores (número 30.06.72
promediado por 5)
73. Luis Cabeza ¿?.06.71 San Miguel 70 familias PS Not. Ult. Hora
350 pobladores (número 30.06.72
promediado por 5)
74. Mercedes Araya post.06.71 San Miguel 70 familias PS Not. Ult. Hora
350 pobladores (número 30.06.72
promediado por 5)
75. Gilberto Bustos Post.06.71 San Miguel 70 familias PS Not. Ult. Hora
350 pobladores (número 30.06.72
promediado por 5)
76. Gabriela Mistral 23 y 24.01.71 San Bernardo 150 familias Independ. La Tercera
P. 33 Gran Avenida 750 pobladores declarados 31.01.71
77. Nombre 14.02.71 La Cisterna 48 familias UP ES 16.02.71
desconocido P. 21 de Gran 240 pobladores
Avenida
78. Ampliación La 27.02.71 La Florida 200 familias Sin La Prensa
Higuera Departamental c/ 1000 pobladores información 28.02.71
Tobalaba por Av. La
Higuera al Oriente
79. Nombre 10.04.71 Conchalí 12 familias Sin La Prensa
desconocido 24 adultos y 6 menores, 30 information 11.04.71
pobladores Comité Rene

225
Schneider
80. Puro Chile 25.04.71 Puente Alto 500 familias UP PALD 22.04.72
Erradicación Frente al Estadio 2500 pobladores
Papelero.
81. Areneros del Maipo 1960 aprox. San Bernardo 37 familias Sin Not. Ult. Hora
(o Población Resignificada Rivera sur del río 185 pobladores información 21.05.72
Arenera) en UP Maipo. SNS (1972)
82. Población Areneros Sin Rivera del río 600 familias Sin EM 21.04.71
información Mapocho (al llegar a 3000 pobladores información
Santiago)
83. El Ejemplo 1930 aprox. Vitacura 200 familias Sin EM 11.05.71
Resignificada Vecina al Club de 1.000 pobladores (número información
en UP Golf promediado por 3)

84. El Esfuerzo 1930 aprox. Vitacura 200 familias Sin EM 11.05.71


Resignificada Vecina al Club de 1.000 pobladores (número información
en UP Golf promediado por 3)

85. Villa Trabajo 1930 aprox. Vitacura 200 familias Sin EM 11.05.71
Resignificada Vecina al Club de 1.000 pobladores (número información
en UP Golf promediado por 3)

86. Camilo Torres Pre.71 La Florida Número desconocido Izquierda Clarín


Depart. c/ La Florida Cristina
87. Santa Maria de Pre.71 La Florida Número desconocido Izquierda La tercera
Iquique Depart. c/ La Florida Cristina 06.08.72
88. 7 canchas 1964 Ñuñoa De 220 a 350 familias UP-PS Mayoría
Resignificada De 1100 a 1750 pobladores 17.05.72
en UP 1971 (de 1971 a 1973) Punto Final
Nº181
Puro Chile
01.12.70
89. El Barrero Pre.05.71 Conchalí Número desconocido Sin Ahora 18.05.71
Detrás del Cerro información
San Cristóbal
90. Luis Corvalan Pre.05.71 Conchalí Número desconocido PC Ahora 18.05.71

226
Detrás del Cerro
San Cristóbal
91. El Bosque Sur Pre.05.71 Conchalí Número desconocido Sin Ahora 18.05.71
Detrás del Cerro información
San Cristóbal
92. Peor es Na´ Pre.05.71 Conchalí Número desconocido Sin Ahora 18.05.71
Detrás del Cerro información
San Cristóbal
93. 7 de Febrero 07.02.71? Conchalí Número desconocido Sin Ahora 18.05.71
Detrás del Cerro información
San Cristóbal
94. Patria Nueva Pre.08.71 Conchalí Número desconocido Sin EM 06.08.71
información

95. Bosque 1 Pre.08.71 Conchalí Número desconocido Sin EM 06.08.71


información
96. Bosque 2 Pre.08.71 Conchalí Número desconocido Sin EM 06.08.71
información
97. 3 de septiembre 03.09.70? Conchalí Número desconocido Sin EM 06.08.71
información
98. Ampliación Santa Pre.08.71 Conchalí Número desconocido Sin EM 06.08.71
Ana información
99. Canal Pinto Solar Pre.08.71 Conchalí Número desconocido Sin EM 06.08.71
información
100. Elias Lafferte Pre.08.71 Conchalí Número desconocido Sin EM 06.08.71
información
101. Fidel Castro pre.08.71 Renca Número desconocido UP La Tercera
17.07.71
102. Laura Allende pre.08.71 Renca Número desconocido UP La Tercera
17.07.71
103. Rafael Tarud pre.08.71 Renca Número desconocido DC La Tercera
17.07.71
104. La Palmera pre.08.71 Renca Número desconocido UP La Tercera
17.07.71
105. El Cobre de es pre.08.71 Renca Número desconocido UP La Tercera
Chile (o Cobre 17.07.71

227
chileno)
106. Nombre 22.05.71 Renca 30 familias, MIR La Tercera
desconocido Costado Industria 150 pobladores 23.05.71
Titán Sitios de Cónsul de Noruega

107. Los Anhelos 23.05.71 La Reina Número desconocido Sin ES


Erradicación Tobalaba c/ información
Irarrazaval
108. El Mercado Pre.71 La Reina 47 familias Sin ES
Tobalaba c/ 235 pobladores información
Irarrazaval
109. 4 de noviembre Pre.71 La Reina Número desconocido UP ES
(Palmas de Tobalaba c/
Mallorca) Irarrazaval
110. Lynch-norte Pre.71 La Reina 37 familias Sin ES
Tobalaba c/ 185 pobladores información
Irarrazaval
111. Camilo Torres Pre.71 La Reina 37 familias UP ES
Tobalaba c/ 185 pobladores
Irarrazaval
112. La Campana Pre.71 La Reina 70 familias Sin ES
Tobalaba c/ 350 pobladores información
Irarrazaval
113. Ignacio Lagno Invierno 1971 Santiago Centro 25 familias, UP La Huella
200 pobladores (47 niños, 153 04.11.71
adultos)
114. Rene Schneider Pre.08.71 La Florida 130 familias UP Castells
650 pobladores
115. Fernando Quezada Pre.08.71 Las Barrancas 112 familias Sin Castells
560 pobladores información
116. Ex Che Guevara Pre.08.71 Las Barrancas 176 familias Sin Castells
880 pobladores información
117. Junta Adelanto Pre.08.71 Las Barrancas 2900 familias Sin Castells
14.500 pobladores información
118. Pedro Aguirre Cerda Pre.08.71 Las Barrancas 490 familias Sin Castells
2450 pobladores información

228
119. Metropolitano Pre.08.71 La Cisterna 150 familias Sin Castells
750 pobladores información
120. Benítez del Canto Pre.08.71 La Cisterna 1800 familias Sin Castells
9000 pobladores información
121. Tencha Allende Pre.08.71 Ñuñoa 236 familias UP Castells
1180 pobladores
122. Manzanar Pre.08.71 La Cisterna 40 familias Sin Castells
200 pobladores información
123. Tepual Pre.08.71 La Cisterna 95 familias Sin Castells
475 pobladores información
124. Nombre 08.08.71 Maipú 23 familias PS La Prensa
desconocido Calle Vergara 115 pobladores 11.08.71
Salcedo
125. Nombre 12.09.71 Maipú 60 familias PS La Prensa
desconocido Calle divino Maestro 210 adultos y 290 menores. 13.09.71
c/ Bajo Mirador. 500 pobladores
Chacra Badori-Vana
126. Nombre Entre 25.11 y La Florida 150 familias Sin EM 05.12.71
desconocido 05.12.71 P. 21 del camino 750 pobladores información
Santiago Puente
Alto.
127. Nombre Entre La Florida 500 familias UP La Prensa
desconocido 01.12.71 y P. 21 de Vicuña 2500 pobladores 15.12.71
15.12.71 Mackenna
128. Nombre 18.12.71 Conchalí 30 familias UP La Prensa
desconocido 150 pobladores 19.12.71
129. Ministro Obrero Ene.72 Estación Central 81 familias UP Not. Ult. Hora
aprox. Población Santiago 400 pobladores 17.03.72
130. Matías Ñuñez Ene.72 Sin información 500 familias Sin Not. Ult. Hora
aprox. Santiago 2500 pobladores información 17.03.72
131. Santa Elena Ene.72 Santiago 60 familias Sin Not. Ult. Hora
aprox. Maule c/ Ñuble 300 pobladores información 17.03.72
132. Progreso Ene.72 Peñalolen 400 familias Sin Not. Ult. Hora
aprox. 2000 pobladores información 17.03.72
133. Juan Ballestero Ene.72 Conchalí 60 familias Sin Not. Ult. Hora
aprox. Entre Av. El Salto y 300 pobladores información 17.03.72

229
cerro San Cristóbal
134. Alcides Leal Ene.72 Sin información 60 familias Sin Not. Ult. Hora
aprox. Santiago 300 pobladores información 17.03.72
135. Villa Los Lagos Ene.72 prox. Ñuñoa 110 familias Sin Not. Ult. Hora
Lo Hermida 550 pobladores información 17.03.72
Vesp.c/ Grecia
136. 23 de Septiembre Ene..72 PAC c/ San Joaquin 1.308 familias Sin Not. Ult. Hora
aprox. 6540 pobladores información 17.03.72
137. Nombre 13.02.72 PAC? 100 familias MIR La Prensa
desconocido Lo Valledor. Detrás 500 pobladores 14.02.72
del matadero.
138. Moisés Huentelaf 10.03.72 La Granja 180 familias MIR El Rebelde
P. 25 de Santa 900 pobladores 21.03.72
Rosas
139. Nombre 20.04.72 Macul Número desconocido UP La Prensa
desconocido aprox. Unidad Vecinal 35 23.04.72
140. Fidel Ernesto 09.05.72 Las Condes 700 familias, PS-MIR EM foto
Alt. 11 mil de Av Las 3500 pobladores 12.05.72
Condes. EM foto
17.05.72
El Rebelde
16.05.72
La Segunda
EM 25.06.72
141. Luciano Cruz ¿?.05.72 Las Condes 150 familias, MIR El Rebelde
750 pobladores 16.05.72
La Prensa
12.05.72
142. Vietnam Heroico 14.05.72 Ñuñoa 300 familias MIR El Rebelde
Lo Hermida 1500 pobladores 23.05.72
143. Vietnam Vencerá 14.05.72 Conchalí Número desconocido MIR Punto Final
Frente Pobl. Bosque Nº158 23.05.72
4
144. 20 de Mayo 20.05.72 Conchalí 120 familias, UP La Nación
600 pobladores 13.06.72
145. Nombre 30.05.72 Las Condes/ 80 familias MIR El Rebelde

230
desconocido Lo Barnechea 400 pobladores (Comité 06.06.72
Moisés Huentelaf)
E Toma desalojada 14.08.72 Las Condes 20 familias PS (MPR) EM foto
pobladores (Av. Las Condes c/ 100 pobladores del 15.08.72
Ñancahuazu en Estéril) Ñancahuazu. La Prensa
sitios vecinos a su Sitios de ALMAC Desalojado por JJVV Las 15.08.72
campamento Condes y Carabineros.
146. Nombre 26.07.72 Quinta Normal 25 familias, PS La Nación
desconocido 200 pobladores 07.09.72
147. La Cañamera 10.08.72 Puente Alto 100 familias Sin PALD 12.08.72
(Basural) Calle Eyzaguirre en 500 pobladores información PALD 11.08.73
Futura población el Basural
Santa Elena
148. Nombre 15.08.72 La Granja Número desconocido PC ES
desconocido P. 28 de Santa Rosa
149. Casa o muerte 29.09.72 La Florida 100 familias MIR- PS-IC El Rebelde
Calle Trinidad. 500 pobladores 23.10.72
P. 21 Vicuña La Tercera
Mackenna 12.10.72
150. San Marco 07.10.72 Avenida Los 35 familias, 30 adultos y 60 Sin La Prensa
Cardenales entre menores. información 08.10.72
Americo Vespucio c/ 90 pobladores La Prensa
Población José 19.02.73
Santo Ossa.
151. Hernán del Canto 28.10.72 Puente Alto 27 familias Sin PALD 11.11.72
Esquina Ramón 145 pobladores información
Ñuñez c/ A. Prat
F Toma desalojada 10.11.72 San Miguel Número desconocido UP ES
Campamento 1 de
Septiembre
152. Nombre 23.11.72 La Cisterna 30 familias UP-PS La Segunda
desconocido P. 25 de Av. 150 pobladores 24.11.72
Progreso
153. 4 de septiembre Pre.72 Las Condes 80 familias UP ES
400 pobladores
154. Ñancahuazu Pre.72 Las Condes (Vecino 480 familias PS-MIR ES 02.01.73

231
al 4 de septiembre) 2400 pobladores EM
Tabancura con Las
Condes.
G Toma desalojada 18.02.73 Calle Los Número desconocido MIR La Prensa
Ángela Davis (MIR) Cardenales. 19.02.73
por pobladores El Salto; sitio vecino
vecinos a campamento San
Marco y Gabriela
Mistral (90 familias
entre ambos)
155. Playa Girón ¿?.04.73 Las Barrancas 400 familias PS-MIR Punto Final
(PF) San Pablo Alt. 8700 2000 pobladores Nº190
14.08.73
Marcelo Robles
156. Lenin 14.03.73 Renca 120 familias MIR-PS Chile hoy Nº 39.
Manuel Matta c/ Las 600 pobladores 9-15.03.73
Acacias
157. Nombre 20.04.73 Cerro Navia. 20 familias DC EM
desconocido Araucanía c/ 100 pobladores (Comités La Prensa
Mapocho Cerro Navia y Santa Teresa) 21.04.73
158. Nombre 20.04.73 Quinta Normal 20 familias Sin EM
desconocido Calle Alsino 3799 90 pobladores información La Prensa
21.04.73
159. Nombre 31.05.73 Macul 50 familias Sin La Prensa
desconocido Calle Quilin por 250 pobladores información 31.05.73
Punto de Rieles
160. Nueva Maria Elena 02.07.73 Puente Alto 67 familias UP PALD 07.07.73
(Re-toma) P. 26 de Vicuña 335 pobladores
Mackenna
161. Carlos Prat 06.07.73 Ñuñoa 220 familias UP Clarín foto 28
Lo Hermida c/Los 1100 pobladores
Molineros: en 2
canchas
H Toma desalojada 14.07.73 Macul Número desconocido UP EM
Macul
I Toma desalojada 20.07.73 PAC 12 familias Sin EM

232
PAC Calles fraternal 60 pobladores información
ferroviaria y
maestranza
162. Nombre 11.08.73 Las Barrancas 90 familias UP La Prensa
desconocido 450 pobladores 14.08.73
163. Nombre 12.08.73 Maipú 20 familias UP-PS EM
desconocido 100 pobladores
164. Nombre 12.08.73 Las Barrancas 60 familias Sin EM
desconocido 300 pobladores (Comité información
Unidad y Progreso)
165. Oscar Balboa 01.09.73 La Granja 2.000 familias UP ES
P. 35 Santa Rosa 10.000 pobladores
166. Arturo Araya 01.09.73 Las Barrancas 49 familias Sin La Prensa
San Pablo 9047 240 pobladores información 02.09.73

233