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I. INTRODUCCIÓN.........................................................................................

II. OBJETIVOS .............................................................................................. 2

III. MARCO TEÓRICO .................................................................................. 2


3.1. Jabón .................................................................................................................. 2
3.2. Características del Jabón .................................................................................... 2
3.3. Tipos de Jabones ................................................................................................ 3
3.4. Acción de los Jabones ........................................................................................ 4
3.5. Principales aplicaciones de los Jabones ............................................................. 5
3.6. Elaboración de Jabón ......................................................................................... 6
3.6.1. Reacción de Saponificación........................................................................ 6
3.6.2. Materias primas para la fabricación de Jabón ............................................ 7
Álcalis ................................................................................................................... 8
Agua ..................................................................................................................... 9
Grasa animal o aceite vegetal ............................................................................... 9
3.6.3. Cantidad de álcalis para saponificar ......................................................... 10
Aceite de oliva (Olea europea). .......................................................................... 11
3.7. Factores que determinan la calidad del Jabón.................................................. 11
3.7.1. Aditivos y sus propiedades ....................................................................... 11
3.7.2. Preservantes .............................................................................................. 11
3.7.3. El pH ......................................................................................................... 12
3.7.4. Temperatura .............................................................................................. 12
BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................ 13
I. INTRODUCCIÓN

II. OBJETIVOS

III. MARCO TEÓRICO

3.1. Jabón

Del latín: sapo, jabón y facere, hacer (convertir en jabón). El termino jabón, se

denomina al producto de la reacción de sales alcalinas tales como hidróxido de sodio,

hidróxido de potasio y ácidos grasos, especialmente: palmítico, esteárico y oleico

(Centeno & Hernandez, 2009).

Químicamente hablando el jabón es una sal; el valor del jabón se basa en la capacidad

de emulsionar la suciedad aceitosa para que se pueda lavar. La capacidad para actuar

como agente emulsionante se origina en dos propiedades del jabón: La cadena de

hidrocarburos de la molécula de jabón se disuelve en las sustancias no polares tales

como las gotitas de aceite. El extremo aniónico de la molécula de jabón, sobresale de las

gotas de aceite a causa de las repulsiones entre las gotitas de aceite y jabón, estas no se

pueden unir y se mantienen separadas (Fessenden & Fressenden, 1982).

3.2. Características del Jabón

El jabón es un producto básico de pH entre 7.5 a 9, es un material muy versátil capaz de

aceptar un alto rango de aditivos sólidos y líquidos, la única limitación real es que los

aditivos pueden degradar químicamente el producto, y causar daño físico al equipo que

se utiliza en el proceso o lesiones en el trabajador o al usuario final. La calidad de los

materiales a usar tiene un efecto importante en el color y la fragancia final del producto
terminado y es importante escogerlos en forma correcta de acuerdo al tipo de jabón y al

uso final (Ruiz, 2001).

3.3. Tipos de Jabones

Entre los jabones utilizados de mayor uso, se encuentran los siguientes:

 Jabones duros: se fabrican con un elevado porcentaje de aceite saturado, que se

saponifican con hidróxido de sodio, dando como resultados, jabones de

consistencia dura y compacta, es de color blanco o ligeramente amarillento.

Soluble en agua con reacción alcalina y en alcohol en caliente.

 Jabones blandos: son jabones semifluidos que se producen con ácidos grasos

insaturados, como por ejemplo el de aceite vegetales los cuales se saponifican

con hidróxido de potasio, obteniéndose jabones de consistencia blanda y untuoso

al tacto, de color amarillento pardusco, diáfano en lamina delgada y traslúcido

en masa, y soluble en agua y etanol.

 Jabón medicinal: contienen alguna sustancia con acción terapéutica, por

ejemplo, el azufre.

 Jabón de origen animal: se obtiene por saponificación de grasas animales con

lejía de sosa. Se prepara como el jabón medicinal, sustituyendo en la formula el

aceite por la grasa animal empleada. Tiene consistencia dura y color blanco

mate, que con el tiempo pasa a amarillento, y es fácilmente pulverizable. Soluble

en agua destilada y en alcohol de 90 % en caliente.

Sin embargo, la mejor clasificación de los jabones se basa en el uso para los que hayan

sido fabricados. Los de mejor calidad son los jabones de tocador. Se fabrican en forma

de barra o pastillas con grasas y aceite de alta calidad y contienen poco álcali. Las

grasas y aceites empleadas para hacer los jabones blancos de tocador son de color más
claro que los utilizados para fabricar jabones de color. Sigue al anterior en calidad el

grupo de jabones de servicio ligero que se presenta en forma de pastilla, polvos,

gránulos y escamas. Se usan para lavar trastos, tejidos de lana y otras telas finas son

jabones casi puros hechos con grasas de color ligeramente más oscuros que los de

tocador. Las grasas más oscuras se emplean en la fabricación de jabones para el lavado

de ropa (Castellón de González & Mendoza Flores, 2013).

3.4. Acción de los Jabones

La limpieza es eliminar los aceites y grasas de la ropa o de la propia piel. Hay diversas

formas de eliminar el aceite y la suciedad disolviéndolos, pero el agua sola no los

disuelve.

La polaridad de las moléculas de agua da lugar a la formación de puentes de hidrógeno

entre los hidrógenos de las moléculas cercanas, formando cúmulos. Las moléculas no

polares de aceite se atraen unas a otras en menor grado. Por ello las moléculas de los

aceites no se disuelven fácilmente en agua.

El jabón tiene una naturaleza muy contradictoria; tiene una especie de “cabeza”,

compuesta de sodio o potasio (extremo hidrófilo, es decir con afinidad por el agua), y

una “cola” que consiste en una cadena de ácidos grasos (extremo hidrófobo, es decir sin

afinidad por el agua).

Figura 1. Estructura de una molécula de jabón.


La eficacia del jabón como agente limpiador procede directamente de esta

contradicción, puesto que el jabón actúa como intermediario entre dos sustancias

radicalmente incompatibles, el aceite y el agua.

Cuando el jabón se ha disuelto en el agua, las moléculas del jabón afines a los aceites

son atraídas por las manchas de suciedad de la piel o de las telas y forman un anillo

alrededor de las partículas llamado micela. Estos compuestos hidrófobos descomponen

la partícula en pequeños glóbulos. Mientras, las mitades hidrófilas de las moléculas

estiran hacia fuera, hacia el agua de la pila o de la lavadora. La acción limpiadora del

jabón, es así, un proceso de doble efecto: una disgregación, ya que los extremos

hidrófobos rodean y emulsionan la suciedad, y un drenaje de agua sucia, puesto que los

extremos hidrófilos estiran hacia el agua de alrededor.

Figura 2. Accionar del jabón en las grasas.

3.5. Principales aplicaciones de los Jabones

Limpieza, lavandería, Textiles, Alimentos, Jabones sanitarios, Jabones para afeitar,

Jabones de tocador, limpiadores de muebles, Jabones medicinales, Jabones para limpiar

en seco, Jabones para las manos de los mecánicos, para acabados de cuero, lubricantes y

cosméticos, en la industria de las pinturas, plásticos, papel y tintas, en la producción de

petróleo y en la agricultura (M. & Castellion, 2007).


3.6. Elaboración de Jabón

3.6.1. Reacción de Saponificación

El aceite y el agua son inmiscibles. Esto supone un problema para los fabricantes de

jabón cuando se añade una solución de soda caustica a las grasas, ya que todas las

reacciones químicas requieren que los dos reactivos estén en contacto. Las grasas y los

aceites se componen de triglicéridos, tres moléculas de ácidos grasos unidas a una

molécula simple de glicerol en una configuración que se parece vagamente a la letra E

mayúscula (Castellón de González & Mendoza Flores, 2013).

Los triglicéridos son moléculas fuertemente cohesionados, pero incluso las grasas y los

aceites más puros contienen siempre una pequeña proporción de ácidos grasos libres, es

decir, cadenas de ácidos no unidas a las moléculas de glicerol. Cuando se añade una

solución cáustica a una grasa, la saponificación se produce en primer lugar entre estos

ácidos grasos libres y el álcali, una vez que ocurre esta primera reacción da lugar a la

formación de pequeñas cantidades de jabón, se aprovecha las propiedades de este como

agente emulsificante que facilita el contacto entre las moléculas de glicerol y el agua

(Centeno & Hernandez, 2009).

Figura 3. Reacción de Saponificación.


Figura 4. Estructura molecular de la Reacción de Saponificación.

La cantidad de cuajo de jabón que se forma al principio por la reacción entre los ácidos

grasos libres presentes en la fase oleosa y el álcali emulsiona la grasa no saponificada

disgregándola en pequeños glóbulos. La grasa dispersada aumenta de esta forma la

superficie de contacto entre la grasa y el álcali y la reacción de saponificación se

produce con mayor rapidez (Nuñez & Fuentes, 2010).

Esta reacción sucede en tres fases o etapas: en la primera el triglicérido se convierte en

diglicérido, en la segunda, el anterior pasa a monoglicérido, y en la tercera fase se forma

glicerina. Estas tres reacciones no se observan ordinariamente en la industria de la

elaboración del jabón, pero la reacción siempre ocurre formándose; primero un

triglicérido no saponificado, segundo un Diglicérido no saponificado, y tercero un

Monoglicérido no saponificado, quedando por último la glicerina libre (Centeno &

Hernandez, 2009).

3.6.2. Materias primas para la fabricación de Jabón

El jabón se obtiene mediante el proceso de saponificación, que consiste en la reacción

de hidrólisis de ácidos grasos con una base (hidróxido de sodio). Esta reacción produce

la sal del ácido graso empleado, es decir, el jabón, más glicerina (Nuñez & Fuentes,

2010).
En la fabricación del jabón, los caracteres físicos y químicos del producto dependen

directamente de las materias primas empleadas y de las finalidades del uso. Los aceites

y grasas utilizados para la saponificación con hidróxido de sodio o de potasio pueden

ser de cualquier calidad, ya que desde el punto de vista de composición química son

perfectamente sustituibles en general, no obstante, la elección de la materia grasa

dependerá del uso para el cual estará destinado el jabón que se intenta sintetizar.

A continuación, se indican las materias primas principales empleadas en la fabricación

de jabones:

 Álcalis (Hidróxido de sodio o de potasio)

 Agua

 Grasa animal o aceite vegetal

Álcalis

En mayoría de los jabones se utiliza el Hidróxido de sodio como álcali saponificador o

neutralizante. Los jabones potásicos son más blandos en el agua que los de sodio y por

tanto se denominan jabones blandos. Los jabones blandos o de potasio se emplean para

hacer soluciones de jabón (jabón líquido) y para mezclarlos con jabones de sodio

(Bombón, 2014).

La sosa cáustica es muy higroscópica, con la humedad atmosférica, por consiguiente,

hay que tener mucho cuidado con el almacenamiento de este reactivo (se deben tratar de

cerrar los envases lo más herméticamente posible). Es importante mencionar la sosa

cáustica es muy corrosiva (quema la piel tras sólo unos segundos de exposición). Para

mayor seguridad, es recomendable usar guantes y gafas protectoras durante la

manipulación y el mezclado de soluciones de lejía, así como durante la mezcla del

propio jabón (Bombón, 2014).


Agua

Es recomendable utilizar agua destilada siempre que sea posible, el agua del grifo y el

agua embotellada son demasiado duras y contienen demasiado magnesio y calcio que

produce sales ácidas grasas insolubles, afectando la calidad del jabón. El agua blanda

debe ser baja en hierro, en magnesio y en calcio, puesto que las sales de hierro

expuestas a un pH elevado se vuelven marrones debido a la formación de hidróxidos de

hierro. La formación de estos hidróxidos de hierro también consumirá parte de la

solución de lejía (Bombón, 2014).

Grasa animal o aceite vegetal

Los jabones vegetales son más blandos que los animales y por ello, su período de

conservación es menor. Sin embargo, su espuma es más rica y suave. Una de las

ventajas de trabajar con aceites vegetales en lugar de hacerlo con grasa animal es que no

hay que derretirlos. La gran mayoría de los aceites vegetales, por no decir todos, los que

se comercializan en la actualidad están purificados y preparados para su uso (Bombón,

2014). Los jabones estén directamente relacionados con los ácidos grasos de las grasas

y aceites vegetales y animales utilizados como materias primas. Los ácidos grasos más

convenientes en los jabones son el láurico, mirístico, palmítico y oleico, contienen entre

12 a 18 carbonos. Estos ácidos, los cuales son ácidos saturados excepto el oleico, y el

aceite de coco forman la mayor parte de la materia grasa (Centeno & Hernandez, 2009).

Entre las materias primas más utilizadas se encuentran: aceite de oliva, aceite de

algodón, aceite de coco, manteca de cerdo, grasa de buey y grasa de lana (lanolina)

(Centeno & Hernandez, 2009).

Los aceites están compuestos por triésteres y ácidos grasos siendo estos últimos los que

le otorgan sus características físicas y químicas. Los aceites vegetales están constituidos
principalmente por ácidos grasos de 18 átomos de carbonos en su molécula. Estos

ácidos grasos pueden a su vez contener diferentes grados de insaturación en su

conformación (Mortimer, 1983).

3.6.3. Cantidad de álcalis para saponificar

Cada grasa y cada aceite poseen un índice de saponificación determinado como SAP.

Este en realidad es una escala numérica la cual se encuentra especificada en una tabla de

valores. Este índice establece la cantidad de soda potásica (hidróxido de potasio) y de

soda caustica (hidróxido de sodio) en miligramos necesaria para saponificar 1 g de

aceite o grasa. Por ejemplo, el aceite de oliva tiene un valor de SAP de 189,7 lo cual

significa que necesitamos 18.970,0 miligramos de soda potásica para lograr la

saponificación de 100 gramos de aceite de oliva (es decir 18,97 g de soda potásica).

Entre más grande sea el índice de SAP, mayor será la cantidad de base que se necesitará

para la saponificación (Centeno & Hernandez, 2009).

Tabla 1
Algunos Índices de Saponificación (SAP) de los aceites más comunes en la elaboración
de jabones.

Fuente: (Pascual & Mejía, 2000)


Aceite de oliva (Olea europea).

Famoso por sus propiedades hidratantes, contribuye a mantener la humedad natural de

la piel. Hay muchas clases de aceite de oliva, y se diferencian por su color, aroma, sabor

y precio. Para hacer jabón puede utilizarse cualquier tipo. El extra virgen y el virgen,

procedentes de la primera extracción en frío de las olivas, son fragantes y de color

dorado oscuro, pueden hacer que el jabón huela a aceituna y le dan un color ligeramente

amarillento. El proceso de saponificación de estos aceites es bastante lento. El aceite de

oliva que se obtiene de la última prensada de las aceitunas, denominado orujo, es

prácticamente inodoro, mucho más barato y saponifica con rapidez. Produce un jabón

firme y de gran calidad, de espuma suave y abundante. Alto contenido de ácido oleico,

insaponificables del 0,5 al 1,5 % (Nuñez & Fuentes, 2010).

3.7. Factores que determinan la calidad del Jabón

3.7.1. Aditivos y sus propiedades

Los aditivos pueden ser introducidos tanto en la fase oleosa, como en la mezcla que se

está preparando. La primera elección de estos materiales son productos derivados del

petróleo, lanolina o ácidos grasos como el del coco. El perfume y el color representan la

mayor parte de los aditivos que uno puede encontrar en la formulación de los jabones

comunes. La cantidad de perfume que se usa en el jabón requiere que aseguren que la

formulación final tenga una excelente estabilidad con respecto a la vida útil, el mismo

criterio debe aplicarse a la elección del pigmento o colorante (Almendárez, 2003).

3.7.2. Preservantes

La oxidación ocurre en aceites y grasas la cual causa la rancidez en éstas. El aceite de

zanahoria, aceite de vitamina E y extracto de semilla de uva son preservantes que se

recomiendan para grasas ya que ellos contienen poderosos anti-oxidantes como


vitamina A, E y C los cuales pueden prevenir el deterioro. El uso de antioxidantes no

será necesario a menos que la grasa o ingrediente que se escogió para hacer el jabón sea

susceptible a rancidez (Almendárez, 2003).

3.7.3. El pH

A menudo los productos para la piel que se encuentran en el comercio dan una

indicación precisa de su pH. Esta es una medida que expresa el grado de acidez de una

sustancia o una solución. Varía entre 0 y 14, el valor de 7 corresponde a una condición

de neutralidad cuando el pH sea menor de 7 la solución será ácida y cuando sea superior

a 7 será básica. Para probar el pH de una solución se puede usar un papel tornasol. Este

papel tiene la propiedad de cambiar de color según el pH. Los pH comprendidos entre

5,5 – 10,5 corresponden a los valores de pH del cabello y la piel, aunque generalmente

se restringe este campo entre 5,5 y 8,0 para no llegar a pH extremos que dañen las

características de la piel. En este rango de pH debería encontrarse los jabones, pero lo

ideal para la piel es pH neutro o sea 7. En el cuadro 2 se puede observar el pH de

marcas de jabones reconocidos en el mercado (Almendárez, 2003).

3.7.4. Temperatura

Si la temperatura no es controlada en el proceso se pueden presentar problemas como:

Formación de pequeños grumos durante la mezcla debido a que el aceite, la lejía o

ambos fueron vertidos demasiado calientes o la agitación se está haciendo

inconstantemente o demasiado lenta. Esta mezcla es indeseable, ya que esto produce

una baja calidad del jabón (Almendárez, 2003).


BIBLIOGRAFÍA

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líquido con miel de abejas como alternativa de diversificación apícola. Trabajo
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