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CONSTRUCION DE DEMOCRACIA Y CIUDADANIA DESDE LA ESCUELA

ESTUDIANTE:

WARLINYER ORTIZ VENTE

C.C 1111800268

DOCENTE:

PAULO ALFONSO ORTIZ CASTRO

CORPORACION UNIVERSITARIA DEL CARIBE – CECAR

LICENCIATURA E INGLES

FILOSOFIA DE VALORES

EDUPOL- BUENAVENTURA

2019
Investigar a cerca de tres noticias en donde se muestren como se constituye
democracia y ciudadanía desde la escuela.

PRIMERA NOTICIA.

Publicada por el periódico, EL TIEMPO, el 5 de agosto del 2012

Cali está mostrando ejemplo en lo que a materia de educación se refiere,


puesto que es la primera ciudad del país en implementar un modelo de
participación a nivel educativo; basándose principalmente en la reunión de
conceptos de justicia y democracia para el contexto escolar.

Su nombre así lo indica, pues el programa se denomina La Escuela como


Laboratorio de Democracia y Justicia, es un patrón dirigido a las escuelas de
educación básica primaria de la ciudad, que desde el mes de marzo comenzó a
trabajar y que en esta oportunidad entró en su séptima sesión contando así con
la participación de 70 maestros y padres de familia.

El sistema que emplea el programa es el de la reflexión a través de seminarios


sobre la función de la escuela, el sistema democrático y la justicia escolar; la
actitud mostrada frente a una situación coyuntural o conflicto, el dialogo y el
trabajo en equipo y convivencia con los demás. Según directivas del Instituto
Fes de Liderazgo se trata de una estrategia o plan pedagógico que busca
transformar el espacio de la escuela y la comunidad en espacios socio
culturales apropiados para la difusión y ampliación de los valores ciudadanos
de democracia y justicia.

La escuela, espacio de formación integral La escuela es un espacio físico en el


que se desarrollan las actividades del pensar y del saber y donde se gestan
actitudes y comportamientos que funcionan en el espacio donde se mueven o
se relacionan los alumnos. Bajo este concepto, la escuela se convierte en una
institución que fundamenta en aprendizaje para los valores esenciales del
devenir democrático.

La clave está en generalizar estas conductas desde la infancia para los


alumnos, para que se acostumbren a manejar relaciones de convivencia,
tolerancia y respeto con el otro. El programa de democracia y justicia trabaja
con 10 instituciones escolares del municipio y un grupo de adultos que
trabajan con niños en el escenario escolar y comunitario. Aplicar modelos y
ejercicios democrático bajo asesoría y diseñar un modelo replicable para un
número mayor de planteles de educativos, son los objetivos del programa
educativo.

Con la aplicación de principios democráticos se generan otras características


relevantes para el movimiento funcional de la sociedad, como la búsqueda de
líderes, perfeccionamiento de reglamentación institucional y la participación,
involucre y desarrollo de vínculos interpersonales para la solución de
conflictos. El laboratorio viene trabajando a través de módulos de trabajo que
se enfocan en diferentes temáticas aplicables al universo en mención.

El liderazgo y la participación, la generación y conocimiento de los valores


democráticos, los derechos humanos, ética y vida ciudadana, las relaciones
interpersonales; son algunas de las directrices que mueven e proyecto. La idea
nació de una necesidad propuesta en el marco constitucional que propuso la
generación de un tipo de ciudadano que corresponda a un proceso educativo
que nace desde la misma escuela (artículo 95).

Este artículo propone al ciudadano como actor social de un ambiente general


que se mueve en una práctica continua de solidaridad y participación activa en
los procesos políticos y comunitarios de su medio ambiente.

De igual forma, el Plan de Desarrollo Municipal de Cali en su artículo 40


enuncia propiciar gradualmente la creación de gobiernos estudiantiles en las
escuelas del municipio, donde los jóvenes estudiantes puedan participar en los
procesos de toma de decisión de sus propios centros educativos y donde el
baile de los votos, las campañas y las elecciones se conviertan en una
actividad cotidiana y productiva hacia el futuro.

Con la estimulación de procesos pedagógicos unidos a conceptos


democráticos se abre una brecha importante que va más allá de la simple
enunciación de las características democráticas que rigen en el país, para dar
herramientas de orden práctico para incentivar esos procesos.
SEGUNDA NOTICIA

Publicada por EL ESPECTADOR el 15 de Agosto del 2016

La democracia en la familia y en la escuela

¿Es polémica, es debate, es confrontación? Qué está sucediendo con el


cumplimiento de la sentencia T-478 de 2015, que le ordena al Ministerio de
Educación tomar las medidas necesarias para erradicar la discriminación y el
rechazo (social, racial o sexual) en las aulas y demás espacios escolares.

La primera impresión que tenemos las ciudadanas y ciudadanos que


observamos este vaivén de declaraciones es que no sabemos discutir, no
sabemos discernir en el plano de las ideas y desde las posiciones y
responsabilidades que se tienen en el argumento nacional. Lo que apreciamos
es una confrontación que a todas luces impide que se cumpla una orden
emanada de una tutela interpuesta por la violación de un derecho fundamental
(los derechos sexuales y reproductivos). Por consiguiente, la orden es singular
y perentoria. La Corte ordena que se revisen los manuales de convivencia de
todos los colegios del país para que a través de ellos se abran las conciencias
de todos los integrantes de las comunidades educativas a la comprensión de
que existen opciones sexuales diversas.

Un joven se suicidó, se llamaba Sergio Urrego, porque en su colegio lo


estigmatizaron, o lo rechazaron en vez de brindarle la orientación para el
manejo de su sexualidad que despertaba con inclinaciones diferentes a lo
aceptado por la tradición familiar y social. Y seguiremos llorando a Sergio y
vendrán otros casos si no se toman las medidas adecuadas.

¿Quiénes no hicieron lo correcto? Los maestros y maestras que no lo


atendieron, no le brindaron la orientación adecuada y no trabajaron con la
comunidad educativa el tema para que de esta manera muchos niños y niñas
que ignoran o no entiende estas situaciones sino que arremeten contra dichos
individuaos por medio de acciones de rechazo, bullying, en caso contrario,
entendieran lo que es la diversidad sexual.
¿Quién tiene la responsabilidad de impedir que no haya un solo niño o niña
sometido a malos tratos por su condición sexual? El Estado, es decir el
presidente, a través de su ministra de Educación. Por eso la Corte emitió esa
orden a esta entidad. Y el Ministerio tiene que cumplir la orden a pesar de lo
que piensen las rectoras, los maestros, los padres y madres de familia y la
sociedad en general. Y no es que olvide las disposiciones nacionales e
internacionales de derechos humanos que reconocen el derecho de los padres
y madres a escoger y orientar la educación de sus hijos e hijas, es que el
Estado está llamado a respetar, promover y proteger los derechos y libertades
fundamentales de todas las personas en todos los momentos de su desarrollo
vital y en todos los escenarios y momentos de la vida, inclusive en el
escenario familiar.

La tradición nos imponía que la familia era el espacio privado por excelencia a
donde el Estado no podía entrar, y en ese escenario se producen, en aras del
poder patriarcal, los abusos y violaciones más crueles y espantosas a las
personas que integran la familia; de ello dan cuenta las experiencias
personales, los estudios e investigaciones académicos, y los datos de Medicina
Legal. Son los padres, padrastros, tíos, abuelos, hermanos, los violadores y
maltratantes de las niñas, los niños y las mujeres, y aun así, las iglesias y
algunas organizaciones sociales, rectores y rectoras de colegios, convocan a
predicar el respeto a los valores tradicionales. No podemos seguir en la idea de
que la familia tradicional es el mejor de los mundos y que su voluntad (la de
los padres y madres) es intocable cuando se trata de la educación y orientación
de sus hijas e hijos.

Si hay un escenario fundamental para asegurar la paz y la convivencia social y


política, es la familia: tenemos que cambiar los valores patriarcales que aún
subsisten en su interior. Esta confrontación les muestra al Estado y a la
sociedad la importancia de erradicar las violencias que flagelan la titularidad
de los derechos de las personas en dos escenarios tan importantes para el
desarrollo integral de los niños y las niñas como son la familia y la escuela, y
para ello hay que pasar de los valores autoritarios, excluyentes y
discriminatorios, a valores que promuevan en la casa y en la escuela la
igualdad entre los géneros y entre las opciones sexuales. Esta responsabilidad
es ante todo del Estado, pero muy relevantemente de la familia que es el lugar
donde se infunden en valores y la escuela donde se afianzan más, en virtud de
la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos ratificados
por Colombia y, para cumplirla, ante todo tenemos que recordar que somos un
Estado laico, y que todos y todas, con sus opciones sensuales diferentes,
somos iguales porque nacemos iguales en derechos y obligaciones. La
democracia también vale para la familia y la escuela. Esto es lo que la ministra
trata de cumplir y para ello se apoya en organizaciones tan serias y respetables
como el Fondo de Población, la Unicef y Colombia Diversa.

TERCERA NOTICIA

Publicado por: GECIPAP (Grupo de Estudios en Ciencia Política y


Administración Publica) de la universidad Nacional de Colombia sede
Medellín Por el profesor Edgar Ramírez Monsalve, el 16 de Agosto del 2010.

Escuela, convivencia y democracia

Este artículo aborda aspectos pertenecientes a la vida escolar de cara a la


democracia y a la convivencia, enfatizando en el papel que le corresponde en
la formación de nuevas ciudadanías, en la construcción de la diferencia y la
diversidad. La escuela es un núcleo básico de la democracia, donde la
formación integral incluye la convivencia como competencia relacional para
la vida social, política y cultural de los pobladores.

Esta reflexión hace parte de un trabajo de investigación- intervención en las


instituciones educativas de Medellín, en la perspectiva de la revisión –
reelaboración democrática de los manuales de convivencia escolar.

La democracia como forma de vida apunta a construir formas y relaciones de


ciudadanía participativas e incluyentes. La escuela es un espacio de
socialización, de formación de cultura y comportamientos ciudadanos
democráticos; la convivencia se constituye en uno de los saberes que deben
ser aprendidos y practicados en la escena de la cotidianidad escolar y
ciudadana.
La escuela cumple diversas funciones, es trasmisora de saberes y
conocimientos, formadora y habilitadora de competencias. Uno de los grandes
retos y compromisos de la escuela es la formación en la integralidad
democrática, de allí la pertinencia y la urgencia de una escuela que comparte y
trasmita valores y principios democráticos y convivientes a quienes
conforman y participan de la comunidad educativa.

La escuela es epicentro de lo diverso y lo diferente, allí se manifiesta y se


presenta el ejercicio de la pluralidad y las libertades las cuales deben estar por
encima de los sesgos ideológicos en cualquiera de sus acepciones, la escuela
para ser foro de la democracia y formadora de ciudadanía debe procurar ser
abierta, propositiva, crítica; presta a mantener una apertura permanente a la
reflexión y al pensamiento en todas sus manifestaciones.

La escuela es epicentro de lo diverso y lo diferente, allí se manifiesta y se


presenta el ejercicio de la pluralidad y las libertades las cuales deben estar por
encima de los sesgos ideológicos en cualesquiera de sus acepciones, la escuela
para ser foro de la democracia y formadora de ciudadanía debe procurar ser
abierta, propositiva, crítica; presta a mantener una apertura permanente a la
reflexión y al pensamiento en todas sus manifestaciones.

Los problemas y las situaciones de crisis que están presentes en la vida


democrática invitan a que la escuela participe de forma activa, informada e
interpretativa de los distintos eventos que se presentan tanto en su jurisdicción
como en el mundo social.

Pensar la democracia, el conflicto escolar y social, las normativas de la


convivencia, las estructuras organizativas del aparato escolar, las formas y
mecanismos de participación escolar y político se constituye en una bitácora
orientadora y formadora de nuevas ciudadanías democráticas para la práctica y
la acción ciudadana.

La democracia y la escuela como escenarios de construcción ciudadanía

La democracia encierra múltiples acepciones o significados, en el orden


político como gobierno de las mayorías que respetan los derechos de las
minorías donde se establecen reglas del juego para el respeto de las libertades
y los derechos ciudadanos y en el plano social conlleva a la formación de
ciudadanos con autonomía de la voluntad y sujetos de responsabilidades
civiles en el marco de los derechos y deberes.

La escuela para la democracia es un espacio formador de valores y principios


que impulsa los presupuestos básicos de la convivencia y la democracia social
y política, si bien, el ejercicio de lo epistemológico se constituye en el objetivo
misional central de la escuela, su papel de socializadora de lo socio-cultural, lo
ético, moral y pedagógico le responsabiliza respecto a la formación y
construcción de nuevas ciudadanías participativas y democráticas.

Desde los griegos donde la democracia fue pensada para los hombres libres
que ejercitaban la palabra y la racionalidad como instrumentos de la
participación en los asuntos públicos, hasta la actualidad, donde la
argumentación, la deliberación de contrarios y organización de ideas y
pensamientos divergentes, han dado lugar a la formación de comunidades y
grupos que logran altos niveles de comprensión, entendimiento y convivencia
a través del debate libre de las formas opuesta de ser, pensar y hacer. La
democracia se constituye en la forma más abierta y soportable de la vida
socio-política.

La escuela democrática debe asumir un papel activo cuando de la democracia


participativa se trata, porque los recientes modelos y enfoques de
interpretación de la vida democrática recalcaron en la construcción de lo socio
-político desde el individualismo subjetivo, rompiendo con ello, dinámicas
sociales, comunitarias y públicas, colocando en entredicho la solidaridad
social y la convivencia ciudadana.

La democracia de mercado precipitó a un falso consumismo y a equívocas


valoraciones de vida buena trastocando las condiciones de existencia de la
vida digna ligada a la solidaridad y participación de la vida pública,
rompiendo las formas de participación y de vivencias de lo colectivo. El
sentido de la libertad en democracia trasciende el ámbito de la no injerencia en
lo subjetivo o del excesivo intervencionismo de Estado en lo privado. La
libertad positiva se plantea desde la autorrealización y la autonomía para la
construcción del proyecto de vida individual y a la vez social.
En este último ámbito lo material y cultural crea y recrea cosmogonías
diversas y plurales que contextualizan los relacionamientos ciudadanos en
dialécticas complejas y abiertas como ser humano, social, cultural y político.
Los derechos ciudadanos incluidos las tres generaciones de derechos
humanos, se constituyen en los canales de comunicación de la esfera de lo
individual y subjetivo a la esfera de lo público a través de Estado de derecho.
Este avanza en ese relacionamiento cuando desde el marco de lo
constitucional y lo formal se asimila el Estado moderno como portador de lo
social y lo democrático y por ende de lo público, (pese a que en muchas de sus
actuaciones en el mundo real se comporte como su antítesis).

La convivencia puede ser pensada en la democracia como una construcción


social donde intervienen una amplia gama de normativas, las cuales
comienzan a conocerse, implementarse y desarrollarse, desde los primeros
procesos de socialización - familia, escuela -. Pero es justamente en la escuela
vía la diversidad y la diferencia donde se vivencia y racionaliza la convivencia
como valor social y político. La vida familiar está constituida por lo
consanguíneo y el afecto como factores reguladores de la cotidianidad
familiar, lo cual no excluye factores que impactan negativamente las
relaciones familiares de cara a la convivencia.

Sin embargo, es en las unidades macros de relacionamientos sociales donde se


deben establecer normativas de convivencia amplias por los niveles de
complejidad y problematización que implican las múltiples diversidades y
diferencias que están insertas en las relaciones de lo social. La escuela al tener
un papel cada vez más activo en los procesos de socialización debe ser
entendida como agente dinámico que impulsa desde lo curricular, lo
normativo y su estructura general los aspectos de la convivencia. Las
estrategias escolares para sociedades complejas y críticas deben incorporar
altos componentes sobre valores, principios y comportamientos democráticos
y convivientes.

El Estado de derecho es una aproximación a la administración de justicia a


través de la positivización de los derechos y la democracia representativa es
una forma de gobierno que tiende a aclimatar la arbitrariedad de los
gobernantes, son formas limitadas que se complementa con el Estado social de
derecho y la democracia participativa en tanto estos son los escenarios donde
debe dirimirse las grandes controversias y diferencias sociales y políticas de
una sociedad. La escuela al inscribirse en la democracia como forma de vida
regula tendencias individualistas y consumistas y plantea alternativas para la
vida social como escenario de realización de proyectos de vida de corte
democráticos, impidiendo los aislamientos y la negación a la participación en
lo social y lo político.

Hoy día la autonomía y la independencia subjetiva cobran sentido si se


inscriben en un combate permanente por la democracia social. Las
subjetividades modernas en la era del capitalismo consumista y salvaje
rompen los hilos de la solidaridad y la cooperación social, construyen un
sujeto trasgredido y trasgresor del vínculo social, dándole énfasis a los logros
individuales, efímeros y mediáticos. Se valida todo aquello que se inscriba en
las lógicas de ostentaciones y consumos personalizados, exclusivo y
excluyentes, produciendo una forma de vida que destaca una intimidad
apática, acrítica y conformista produciendo y reproduciendo formas,
comportamientos y actitudes amorfas en lo social y lo cultural.

Las tendencias neoliberales plantearon el asunto de las libertades como


preocupación del sujeto-ciudadano de forma aislada y descontextualizada,
dejando de lado los derechos de tercera generación, denominados como los
Derechos Económicos, Sociales y Culturales –DESC-. Sobre el
incumplimiento de estos, recae la responsabilidad socio-histórica de la
insensibilidad social y la subvaloración del bienestar socio-cultural que
ahondo las brechas de inequidad y la marginalidad a la que asistimos entre
desconcertados y e indiferentes. La escuela al ser una célula de lo social es
escenario de múltiples problemas, pero al mismo tiempo, lugar y espacio de
construcción de la diversidad y de miradas democráticas, que facilitan la
formación de la diferencia y de la otredad personal, cultural, filosófica,
ideológica, política y social.

En los países de la periferia del mundo del capitalista consumista, la escuela


debe cumplir un papel protagónico en la democratización de la vida cotidiana

Cumpliendo a más de la universalización de la escolaridad con la de ser una


institución aperturista, crítica y propositiva. El nuevo ciudadano por el que
propende la escuela en y para la democracia debe ser informado, deliberativo
y con capacidad cierta de decisión ante los eventos, hechos y relaciones en lo
socio-político. El ciudadano que entienda que la inclusión, el ejercicio de las
libertades y la equidad son parte del ABC de la democracia entra en un
proceso de socialización democrático que le permite vivir e interpretar el
mundo escolar como parte del todo social político y cultural.

CONCLUSIÓN

Teniendo en consideración todo lo dicho por cada uno de estos escritores en


cuanto a la relevancia de la función de las escuelas como constructoras de
democracia, creo que es muy necesario que esto no se deje pasar por
desapercibido, en la actualidad es muy necesario que todos aquellos que nos
estamos formando o capacitando como docentes entendamos el fin de esta
gran labor, que quizá no solamente es impartir un conocimiento, sino además
enseñar a esa futura generaciones que se están preparando a crear futuro,
futuro dese sus hogares, en sus entornos, sociales, culturales, etc. Y sobre
todo que estos puedan vivir experiencias enriquecedoras en los que siempre
este la satisfacción del deber cumplido, enseñando a crear democracia y
ciudadanía desde los planteles educativos.