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Paso 1: Definición de Psicología publicitaria.

La psicología publicitaria se dedica al análisis de la incidencia que la publicidad


tiene en las personas, estudiando sus características y su difusión. De esta manera
los psicólogos publicitarios extraen conclusiones sobre los hábitos de consumo de
las personas, estableciendo estrategias sobre las que posteriormente se diseñarán
las campañas publicitarias. Estudia aspectos tan importantes como los sonidos y
el lenguaje empleados en los anuncios, haciendo hincapié en su nivel emocional,
es decir, en la capacidad que tienen para impresionar y en las expresiones que
despiertan en las personas.

Paso 2
Apartado primero.

La psicología de la propaganda y de la publicidad promueve el consumo de


productos que deterioran la calidad del medio ambiente, debido a los distintos
materiales para hacer estas, como por ejemplo los envoltorios y embalajes, plástico,
los teléfonos móviles, cosméticos, los productos de limpieza, etc. Todos procedentes
de la industria y están elaborados con productos potencialmente tóxicos, y algunos
incluso muy contaminantes. Según el Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente y los estudios realizados, llegaron a la conclusión de que gracias
a esta publicidad engañosa, adquirimos algunos hábitos, algunas acciones que
realizamos casi mecánicamente o sin darnos cuenta tienen un impacto ambiental
que, aunque sea relativamente bajo, multiplicado por los millones de personas que
habitamos el planeta sus consecuencias adquieren unas dimensiones
verdaderamente enormes.

Apartado segundo

Por otro lado, el recurso más insidioso de esta psicología publicitaria consiste en
sugerir que un determinado producto puede curar las llamadas deficiencias de
nuestra personalidad, tal es el caso de las “Bebidas energéticas” las cuales tienen
una propaganda que consiste en hacer que las personas consuman este producto,
para aumentar las energías al realizar alguna actividad, pero esto conlleva a que
nuestro organismo se deteriore por el consumo de los productos publicitados.

Beber un litro de una bebida energética en un corto periodo de tiempo puede


aumentar la presión arterial y el riesgo de trastornos en el corazón, que afectan al
ritmo cardiaco, según un pequeño estudio publicado en la revista de la Asociación
Americana del Corazón. Otro ejemplo es el consumo de comida rápida y/o snacks,
que puede afectar la salud de los consumidores al asumir que el producto contiene
determinados componentes, cuando en realidad, está compuesto por saborizantes,
colorantes o simplemente no coinciden con los ingredientes que fueron
comunicados en la publicidad del producto.
En el caso de los alimentos, las consecuencias de salud pueden estar relacionadas
con el exceso de azúcar, grasas saturadas, exceso de sodio o falta de vitaminas
esenciales, estas consecuencias pueden ocasionar graves enfermedades con el paso
del tiempo o empeorar algunas enfermedades que los usuarios ya padezcan.

En conclusión antes de consumir cualquier producto debemos analizar bien cada


una de las propagandas que vemos o escuchamos y no nos vayamos por lo que
estas dicen o dejan de decir.

ERNESTO PRADO PALOMINO

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