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com/en-que-consiste-la-psicologia-humanista/

https://www.universidadviu.com/la-psicologia-humanista-teoria/

https://medium.com/teor%C3%ADas-y-sistemas-psicoterap%C3%A9uticos-2018-1/la-terapia-de-
pareja-desde-un-enfoque-humanista-953a80cb9160

https://gestaltnet.nt/sites/default/files/Terapia%20Familiar%20y%20Gestalt%20%281%29.pdfe si

http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/31584/6/Modelo_Sistemico_Enero2016.pdf no
importante informaciom

La familia actual está sumergida en una gran crisis, no de deceso o desaparición, sino de
ruptura de un modelo cultural de la familia parental, conyugal, patriarcal, tradicional.
A pesar de ser la familia una institución milenaria y un grupo humano reconocido como
importante y decisivo para el desarrollo humano en muchas ramas del saber, también es cierto
que su estudio es complejo y requiere una mirada multidimensional, transdisciplinaria e
integradora.
En los procesos de ajuste económico de la actual coyuntura histórica que vive nuestro país,
las investigaciones apuntan a las siguientes problemáticas actuales: hipertrofia de la función
económica, la subsistencia como actividad rectora de la familia, disminución abrupta de las
condiciones de vida para la mayoría de las familias cubanas producto de las crisis económicas
y bajos niveles de consumo, Dificultades en la función educativa de las familias, déficit de la
función cultural espiritual y más específicamente, de la transmisión de los valores.
El estudio de la familia como grupo social constituye una necesidad para el profesional de la
salud, por ser este el grupo que más influye en la formación de la personalidad, en ella se
adquieren las creencias, los temores y criterios de riesgo que condicionan las actitudes de la
persona.
Principio por decir que mis actitudes, filosofía y, buena parte de las técnicas que aplico en mi
trabajo con familias, son las del terapeuta Gestalt. La filosofía de vida que aprendí durante mi
formación en el Instituto es una marca indeleble que me acompañará siempre,
independientemente del campo en el que trabaje. En mi querido Instituto aprendí del Humanismo
rogeriano una actitud de respeto y aceptación por la persona tal cual es y a confiar en que, el ser
humano tiene un potencial de crecimiento y actualización. Asimismo, confío en la rectitud de la
naturaleza integral del ser humano y trato de trabajar con sus recursos y energía creativas. Trato
de aceptar incondicionalmente, a la familia, tal como es y sólo les pido, como diría Claudio
Naranjo, presencia (estar aquí y ahora), conciencia (darse cuenta) y responsabilidad ante el
proceso. Mi trabajo con el sistema familiar se convierte en un desafío para mí, pues a través de la
empatía, he de construir la relación con la familia. Esto me permite, posteriormente, ser incluida
en el sistema para poder detectar sus reglas, relaciones y formas de comunicación. De esta
manera, puedo entenderlo, ubicarlo en su desarrollo y promover las condiciones para que se
produzcan los reajustes que necesita. Mi expectativa es ayudar a cada familia a reorganizarse y a
descubrir nuevos significados en sus acciones, tareas y relaciones, con el fin de que puedan vivir
plenamente y disfrutar mejor de la vida. En ese sentido, procuro apoyar a sus miembros para que
se den cuenta de sus sensaciones, sentimientos, necesidades y que los acepten como parte de su
sí mismo. En mi trabajo con el sistema familiar, no trato de cambiar a nadie sino, más bien, de
responsabilizar a cada persona de sus acciones, actitudes, palabras, estados de ánimo,
resistencias, defensas, evasiones. Procuro que los miembros de la familia acepten la frustración y
el conflicto y procuro ayudarlos a aprobarse aquí y ahora, tal como son. A continuación daré
algunos ejemplos de cómo integro mi formación como terapeuta Gestalt al ámbito de la terapia
familiar.

En muchos aspectos, los enfoques humanistas son de


naturaleza filosófica, tratan con valores, hablan de la
naturaleza de la condición humana, condenan el uso de
etiquetas de diagnóstico y prefieren un punto de vista holístico
de la persona.

Sassenfeld Jonquera (2006) menciona que la terapia


existencial aborda los problemas con relación a ciertas
preocupaciones básicas de la vida y ofrece un procedimiento
práctico al respecto.

Mientras que Villegas (1981) define psicoterapia como un


método de relación interpersonal y de análisis psicológico cuya
finalidad es promover un conocimiento de sí mismo y una
autonomía suficientes para asumir y desarrollar libremente la
propia existencia.

El objetivo de la terapia es analizar ese proyecto y su


modificación, de igual manera determina que con esta terapia
no se pretende cambiar la realidad externa, física o social, sino
la percepción que tiene la persona sobre las cosas.

El enfoque que vamos a trabajar para esta intervención es el Humanista, este enfoque a es un
acercamiento en psicoterapia, que tiene como objetivo llevar al paciente a tomar sus propias
decisiones de manera independiente, a promoviendo el crecimiento integral de la persona desde
una visión basada en el encuentro y el desarrollo de su conciencia como parte de una comunidad.

Uno de los propósitos de esta terapia es ayudar a los pacientes a identificar y cambiar
pensamientos destructivos que tienen influencias negativas en su comportamiento.

Este enfoque nos permitirá abordar la problemática del paciente expuesto, ya que el sujeto se
encuentra en una situación difícil con su familia y desea encontrar mejoría a su problema.

El enfoque cognitivo-conductual cumple un papel importante dentro de los ámbitos de la


psicología, tanto así que su representación cada día se extiende en diversos campos
alrededor del mundo, este tratamiento además de beneficiar la conducta de los individuos,
también fomenta en quienes lo emplean una visión de la existencia que se encamine hacia
el bienestar y la realización personal, es por ello que por medio de este trabajo de
investigación se desea resaltar su instauración y asentamiento a través del tiempo y de esta
manera evidenciar que mediante su aplicación se han encontrado diversos usos que han
permitido un mejor desarrollo del comportamiento general del ser humano.

individuo capaz de hallar en su interior todos los recursos necesarios para


mantener un equilibrio en su vida.

Igualmente, la historia de la psicología reconoce que el humanismo trajo al hombre


y su subjetividad al centro de este campo, lo empoderó y alejó muchos prejuicios
alrededor de las terapias psicológicas: las personas, a partir del humanismo, ya no
solo van a terapia porque están enfermas, también van porque quieren alcanzar la
mejor versión de sí mismas.

Así las metas que se fijan si se trabaja desde el enfoque


humanista serán fijadas en el proceso de cada uno de los
miembros que a su vez resulta en el proceso del sistema
familiar.

“En un proceso de pareja uno de los factores más importantes


para una relación en desarrollo verdadero parece ser
paradójico. Es simplemente que cuando cada uno de los
cónyuges progresa en ser su propio self, la pareja se enriquece.
Es casi como decir que mientras más separados se convierten,
mayor es la posibilidad de una unión sólida. Esto no debe
tomarse literalmente pues obviamente también puede llevar a
la ruptura” Carl Roger (citado en Freidberg 1985 ).

Como Rogers lo menciona, los extremos son limitaciones, lo


que se busca es un equilibrio fluido, ya que esto permitirá un
desarrollo individual y al mismo tiempo que hay suficiente
cohesión para un desarrollo en conjunto. Este principio que
expone Rogers se relaciona con Minuchin (del enfoque
sistémico), donde debe haber una claridad de los límites que
permita la apertura a otros subsistemas pero sin impedir la
cohesión (Rogers 1967).

La terapia humanista está centrada en la persona, es ahí dónde aparece la


figura del Carl Rogers.
Podríamos simplificar la identidad de esta corriente de la psicología diciendo que
los “humanistas” no sólo investigan el sufrimiento, sino que profundizan en el
crecimiento y el autoconocimiento de la propia persona. Se preocupan más de
plantear alternativas a este sufrimiento que a estudiar la conducta. Aportan
una visión positiva y su base es la voluntad y la esperanza de la misma persona.
Parten de la bondad y la salud, y entienden que los trastornos mentales o los
problemas cotidianos son distorsiones de esta tendencia natural. Se centran en las
personas sanas, y consideran que la personalidad es innata y “buena” en sí
misma.
En los modelos humanistas no se apela al pasado o a la historia personal, sino
que son las capacidades y herramientas de las que dispone la persona en el
momento actual las que influyen en su problema y/o solución. Podríamos decir
que analiza el presente, el aquí y ahora. En el momento que no se es capaz de
disfrutar y aprovechar este presente es cuando aparecen los problemas. Los
humanistas entienden que la persona “sana” es la que se enriquece con su
experiencia. Su fin es poder conocerse y aprender gradualmente.
Los humanistas defienden que cada persona tiene, de forma innata, un potencial
que le permite crecer, evolucionar y autoactualizarse y que la patología aparece
cuando estas capacidades se bloquean. Consideran que el individuo debe
aprender a ser, a conocer y a a hacer, y que es la misma persona la que debe
encontrar por sí sola las soluciones, dejándole total libertad para decidir.
Los trastornos patológicos son renuncias o pérdidas de esta libertad que no le
permite seguir su proceso de

El enfoque humanista es el que se va a tratar en esta intervención las personas, a partir


del humanismo, ya no solo van a terapia porque están enfermas, también van
porque quieren alcanzar la mejor versión de sí mismas.

El enfoque humanista cumple un papel importante dentro de lo ámbitos de la psicología,


este enfoque es un acercamiento a la psicoterapia ya que el individuo es capaz de hallar en
su interior todos los recursos necesarios para mantener un equilibrio en su vida, las personas
a partir del humanismo ya no solo van a terapia porque están enfermas; también van porque
quieren alcanzar la mejor versión de sí mismas. Así las metas que se fijan si se trabaja desde
el enfoque humanista serán fijadas en el proceso de cada uno de los miembros que a su vez
resulta en el proceso del sistema familiar.

“En un proceso de pareja uno de los factores más importantes para una relación en
desarrollo verdadero parece ser paradójico. Es simplemente que cuando cada uno de los
cónyuges progresa en ser su propio self, la pareja se enriquece. Es casi como decir que
mientras más separados se convierten, mayor es la posibilidad de una unión sólida. Esto no
debe tomarse literalmente pues obviamente también puede llevar a la ruptura” Carl Roger
(citado en Freidberg 1985 ).

Como Rogers lo menciona, los extremos son limitaciones, lo que se busca es un equilibrio
fluido, ya que esto permitirá un desarrollo individual y al mismo tiempo que hay suficiente
cohesión para un desarrollo en conjunto. Este principio que expone Rogers se relaciona con
Minuchin (del enfoque sistémico), donde debe haber una claridad de los límites que permita
la apertura a otros subsistemas pero sin impedir la cohesión (Rogers 1967).
Podríamos simplificar la identidad de esta corriente de la psicología diciendo que los
“humanistas” no sólo investigan el sufrimiento, sino que profundizan en el crecimiento y el
autoconocimiento de la propia persona. Se preocupan más de plantear alternativas a este
sufrimiento que a estudiar la conducta. Aportan una visión positiva y su base es la
voluntad y la esperanza de la misma persona. Parten de la bondad y la salud, y entienden
que los trastornos mentales o los problemas cotidianos son distorsiones de esta tendencia
natural. Se centran en las personas sanas, y consideran que la personalidad es innata y
“buena” en sí misma.
En los modelos humanistas no se apela al pasado o a la historia personal, sino que son las
capacidades y herramientas de las que dispone la persona en el momento actual las que
influyen en su problema y/o solución. Podríamos decir que analiza el presente, el aquí y
ahora. En el momento que no se es capaz de disfrutar y aprovechar este presente es cuando
aparecen los problemas. Los humanistas entienden que la persona “sana” es la que se
enriquece con su experiencia. Su fin es poder conocerse y aprender gradualmente.
Los humanistas defienden que cada persona tiene, de forma innata, un potencial que le
permite crecer, evolucionar y auto actualizarse y que la patología aparece cuando estas
capacidades se bloquean. Consideran que el individuo debe aprender a ser, a conocer y a
hacer, y que es la misma persona la que debe encontrar por sí sola las soluciones, dejándole
total libertad para decidir.

La terapia humanista está centrada en la persona, es ahí donde aparece la figura del Carl
Rogers.