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LA ESTATICA FETAL

Estática Fetal Contrario a lo que pueda decir la palabra “estática”, es un


concepto dinámico donde se van presentando variaciones durante el
embarazo, donde el feto a partir del tamaño que va adquiriendo tiene que ir
adaptándose a un espacio que es limitado, que si bien éste (espacio) crece y
se multiplica respecto al tamaño inicial, igual sigue siendo insuficiente en
cuanto a las dimensiones que va teniendo este feto. Así el feto tendrá que
organizarse dentro del útero, o sea dentro de este espacio limitado, para poder
estar de una manera más cómoda, ya que tendrán que estar así varios meses
dentro de ésta “casa”.
Los objetivos en la estática fetal principalmente son reconocer los elementos
dentro de ella, como están relacionados con la semiología y como nos vamos a
orientar en base a la pesquisa semiológica para hacer un diagnóstico, tomar
una conducta o para gestionar alguna acción y así obtener un óptimo resultado
en el parto.
La estática fetal es una rama que está específicamente estudiando las
relaciones que tiene intrínsecamente tanto el feto con sí mismo, con el útero y
con la madre. Entonces los conceptos que vayamos analizando van a ir
dirigidos a estos 3 puntos, uno que es individual del feto, el otro como está
dispuesto dentro del útero y finalmente en cómo ésta disposición está en
relación con la pelvis materna (madre).
Es importante conocer este concepto porque al determinar o al poder evaluar
los distintos conceptos de la estática fetal, nosotros como futuros profesionales
vamos a poder entender porque se producen los fenómenos mecánicos del
parto, porque fallan, que podemos hacer para intervenir y facilitar este proceso.
Por lo tanto aquí hablaremos de un “móvil fetal” que va a ser el feto en sí
mismo, que es quien va a ir adaptándose y es un concepto, no sólo en cuanto a
la morfología sino que en cómo está dispuesto dentro en su propia estructura y
además que es dinámico porque va presentando variaciones durante el
embarazo.
Ley de Pajot
“Cuando un cuerpo sólido, de superficie lisa y resbaladiza (feto cubierto de unto
sebáceo), está contenido en otro con paredes deslizantes y poco angulosas
(que va a terminar siendo este útero globuloso tapizado por el amnios) y
presenta movimientos alternativos de contracción y relajación (como en el
trabajo de parto), el contenido (feto) va a tender a adaptarse en sus formas y
dimensiones al continente (útero).”
Entonces el feto se va a adaptar a la forma que va adquiriendo el útero y
durante el trabajo de parto, las contracciones y relajaciones uterinas van
haciendo que el feto se valla movilizando y valla teniendo cierta posición que va
a facilitar que se desencadenen los mecanismos de parto. Por lo tanto es un
fenómeno activo y cinético.
Los parámetros que vamos a conversar sobre la estática fetal son:
 Actitud.
 Situación.
 Presentación.
 Posición.
Estas cosas deben quedar muy claras, ya que nos van a servir cuando
tengamos que ejecutar o realizar algún diagnóstico o evaluar un trabajo de
parto, el progreso o simplemente cuando nos enfrentemos a alguna urgencia.
Incluso en consultorios cuando se pesquise alguna posición o presentación que
creamos que no permitirá un trabajo de parto y que se necesite la evaluación
de un especialista.
Finalmente lo que veremos es cómo este feto se organiza dentro del útero de
una manera óptima para las condiciones que va teniendo y que permita
desencadenar los mecanismos de parto.
¿Cómo vamos a determinar los distintos parámetros?
Básicamente a través de las maniobras de Leopold y tacto vaginal. Entonces
son nuestras manos las herramientas que van a organizar todos los conceptos
que hemos estudiado anteriormente, y que van a formar un conjunto. Conocer
la importancia de realizar las 4 maniobras, ya que son principalmente las
maniobras de Leopold las que nos van a permitir determinar cómo está este
feto distribuido dentro del útero.
Parámetros
1. Actitud fetal
Hace alusión principalmente al feto y como él se relaciona con las partes de su
propio cuerpo, mientras este in-útero. Definición: es la relación que guarda
entre si los distintos segmentos fetales (cabeza, tronco y extremidades),
durante su permanencia en el útero. En un feto normal la actitud va a ser una
flexión marcada y activa. Esto quiere decir que el mentón del feto toca el
esternón, se flecta la cabeza; las extremidades superiores se cruzan delante
del tórax como si se diera un abrazo a sí mismo; luego las extremidades
inferiores (muslos) se van a apoyar sobre el abdomen e incluso cubren los
brazos, las piernas sobre los muslos y los
pies se doblan sobre su propio eje. Entonces
cuando estemos enfrentados a un parto o a
la atención de un RN inmediato, nos vamos
a fijar que siempre tienden a enroscarse; lo
cual tendrá después otras explicaciones ya
que entre menos área ocupe más calor
tendrá en su cuerpo (termorregulación). Ésta
posición que adopta el feto in-útero se le denomina Ovoide fetal.

Ahora ¿por qué ese feto se adapta de esta forma dentro del útero?
Si tenemos que el útero inicialmente medía 7 cm, después empieza a
distenderse gracias a la implantación, luego empieza todo lo que es la
producción del líquido, etc.
Ahora teniendo en cuenta los rangos normales de un feto de término que son:
 Talla fetal al término de la gestación 47- 50 cm
 Diámetro mayor del útero (longitudinal lo que llamamos altura uterina)
30- 32 cm
 Ovoide fetal (como el feto optimiza el espacio) 28 cm
Con esto vemos que el espacio es más reducido para todo el tamaño que tiene
el feto, por lo tanto tiene que curvarse y adoptar la posición de ovoide fetal. Así
aunque quedó justo está cómodo. Los polos del ovoide principalmente son dos:
polo podálico y el polo cefálico. Donde el podálico es más blando, grande,
abultado; y el cefálico que es más liso, de consistencia más dura, regular y más
pequeño.
En resumen la actitud fetal se debe gracias a la acomodación que va a tener
que ir sufriendo este feto, gracias a su propio crecimiento y a la ley de Pajot.
También se debe a la relación tamaño fetal/uterino, ya que hay un punto en
que el útero alcanza su máximo crecimiento y el feto sigue desarrollándose. Y
al final de la gestación, como también lo mencionaba la ley de Pajot, el tono
uterino y las contracciones del trabajo de parto van a ir haciendo que el feto
sienta más reducido el espacio y por lo tanto tiene que ir flectándose lo más
posible. Hasta las 28 semanas el polo cefálico se encuentra en el fondo uterino.
Entonces cuando realicemos las maniobras de Leopold a las 28 semanas y
encontremos una presentación podálica, no es un indicio de que haya
problemas, ya que sabremos que hasta esa semana aproximadamente la
cabeza se encuentra en el fondo del útero.
¿Por qué la cabeza está de esa forma hasta las 28 semanas?, eso es porque
es más grande que las nalgas y como en el tercer trimestre es la etapa de
ganancia de peso y masa muscular, son las nalgas las que serán el polo más
grande, por lo que encontraremos una presentación cefálica.
Aquí vemos que en un principio el feto casi puede nadar, se puede movilizar en
el útero. Después la cabeza es mucho más grande en cuanto a la relación que
va a tener con las nalgas, asique la cabeza se ubica en el fondo uterino. Y
cuando empieza la ganancia muscular y de peso, se ubica el polo más grande
y abultado en el fondo uterino que corresponde a las nalgas. Durante el
embarazo hay que recordar que el útero tiene forma de pera invertida, pero al
término del embarazo tiene una forma globulosa.
La actitud fetal es como un chanchito de tierra, se enrolla en sí mismo para
estar cómodo y tener espacio.
2. Situación fetal
Es la relación que va a guardar este feto (ovoide fetal) en relación al eje
longitudinal de la madre. Definición: Es la relación que guarda el eje
longitudinal del ovoide fetal con el eje longitudinal de la madre.
Vamos a encontrar principalmente 3 situaciones:
 Longitudinal: cuando el eje longitudinal del ovoide
coincide con el eje longitudinal de la madre.
 Oblicua: cuando el eje del ovoide es oblicuo en
relación al eje longitudinal de la madre. Está en un
ángulo de 45° grados.
 Transversa: cuando el feto está en un ángulo de 90° en relación al eje
longitudinal de la madre.

El eje longitudinal de la madre está representado de manera vertical, es decir


de cabeza a pies.
La situación longitudinal entonces será cuando el eje longitudinal del ovoide
fetal se superpone con el eje longitudinal del útero. Se da más o menos en el
99% de los embarazos de término (es lo más frecuente).
La oblicua es cuando el eje longitudinal del ovoide fetal forma un ángulo de 45°
con el eje longitudinal del útero. Y el transverso cuando el ángulo que se forma
es de 90° (todo esto explicado en palabras más profesionales).
Antes de las 28 semanas podríamos apreciar cualquiera de estas situaciones y
no será relevante para escoger vía de parto. Pero después de las 28 semanas
el feto puede permanecer en una u otra situación, según como se vaya
adaptando, lo que va a permitir decidir la vía de parto, e incluso puede darnos a
interpretar problemas en el desarrollo del feto.
Cuando ejecutemos las maniobras de Leopold veremos a este ovoide en
flexión y en una de estas situaciones anteriormente mencionadas.
3. Presentación fetal
Se define como el polo fetal que se va a poner en contacto con el estrecho
superior de la pelvis materna y que es lo suficientemente voluminoso como
para llenar la pelvis y cumplir los mecanismos de parto.
Esto es MUY importante, ya que cuando hablemos de presentación y según la
definición, sólo hay dos presentaciones fetales, la podálica y la cefálica.
La presentación cefálica es cuando la cabeza o polo cefálico se está ofreciendo
hacia el estrecho de la pelvis y es capaz de desencadenar los mecanismos de
parto.
La presentación podálica es cuando las nalgas o polo podálico se ofrece al el
estrecho superior de la pelvis y es capaz de desencadenar los mecanismos de
parto.
Esto debemos tenerlo claro, ya que la presentación transversa no existe, o
presentación de tronco, se usa pero no debería nombrarse así. Lo correcto es
decir que es una situación transversa, ya que el feto no va a ocupar toda la
pelvis si es que está de esta manera; sino que se va a introducir un hombro,
una mano, etc. y además no tiene la capacidad de desencadenar los
mecanismos de parto.
Si tenemos una paciente en el consultorio que viene con una presentación
podálica, aunque no tenga trabajo de parto, debemos derivarla igualmente, ya
que por las complicaciones que conlleva asistir un parto de ésta manera, se
decide por lo general que sea por vía alta, o sea por cesárea. Ahora si somos
una matrona de urgencias, y llega la misma presentación podálica, porque la
paciente no hizo caso y no fue al hospital, y se desencadena el trabajo de parto
con dilatación completa y en 3° a 4° plano (separamos los genitales y
visualizamos las nalgas). El parto se asiste por la vía más expedita, es decir si
ya viene el feto por vía baja, debemos saber asistir en podálica.
Presentación cefálica
Dentro de la presentación cefálica vamos a tener una sub-clasificación, la que
va a depender del grado de flexión que tenga la cabeza. Es decir, cuan cercano
está el mentón del esternón, que es lo más óptimo. Así tendremos 4
representaciones:
 La de vértice u occipucio.
 Bregma.
 Frente.
 Cara.
Cada una va a ofrecer distintos diámetros de la cabeza del feto a la pelvis,
siendo la más dificultosa la de frente. Ya que al ofrecer la frente, está
ofreciendo el diámetro más ancho de la cabeza fetal. Para estas
representaciones vamos a tener puntos de referencia o puntos guías, cuando
realicemos el tacto vaginal iremos en busca de estos para decir hacia donde
está orientada ésta cabeza.
Hay que considerar cuando hablamos de puntos de reparo y puntos de
referencia, conceptos que se pueden observar en el recuadro. Los puntos de
referencias son los que nos van a guiar, y que se establecieron por la mayoría.
Van a servir para establecer la posición y la variedad de esta posición. En
cambio el punto de reparo es el punto de diagnóstico, va más asociado a
mostrar la relación con las partes pelvianas maternas. Ambos puntos nos llevan
al mismo resultado, pero uno (de referencia) es más coloquial y el otro (reparo)
es más científico. Por ejemplo si se hace un tacto vaginal y tocamos la
fontanela posterior que sirve para diagnosticar ésta variedad de presentación
cefálica, se dice que es una presentación cefálica de vértice.
Si tocamos la fontanela anterior se dice que es una presentación cefálica de
bregma; si tocamos las arcadas orbitales será una presentación cefálica de
frente; y finalmente si tocamos los maxilares será una presentación cefálica de
cara  Estos son los puntos de reparo. En cambio los puntos de referencia,
aunque hablamos de cosas muy similares, es algo convencional que a nosotros
nos sirve para orientar hacia qué lado está girada esa cabeza.
Entonces cuando estemos frente a una presentación de vértice nos vamos a
guiar por el occipucio que estará hacia el lado derecho de la madre, entonces
decimos que es una presentación cefálica de vértice occipito-iliaca anterior
derecha (como un ejemplo). Entonces sirve para ver a qué lado está girada
ésta presentación y la otra es para diagnosticar que tipo de presentación
cefálica es.
Presentación podálica
Aquí también vamos a encontrar sub-clasificaciones, y encontramos la
podálica completa y la de tipo incompleta. Donde ambas tienen como punto de
referencia al sacro.
En una presentación podálica completa vamos a tocar las nalgas, los genitales
y los pies del feto.
Y en la presentación podálica incompleta vamos a tocar principalmente las
nalgas, porque no necesariamente tendremos los pies a ese nivel.
Dentro de la podálica incompleta el feto puede presentarse de rodillas, con los
pies extendidos hacia el canal de parto (como si estuviera de pie), con uno de
los pies extendidos y el otro flectado, etc.
4. Posición
Es la relación que va a guardar el dorso fetal con el lado izquierdo o derecho de
la pelvis de la madre.
Recapitulando todo lo que hemos visto, podemos decir que tenemos entonces
una actitud de flexión, una situación fetal, una presentación que puede ser
cefálica o podálica. Y ahora tenemos una posición que va a ser derecha o
izquierda. Todo obtenido de las maniobras de Leopold y el tacto vaginal.
Variedad de posición
Es un tema más específico, donde vamos a ocupar un punto guía. Y va a
depender de la relación entre el punto guía (según la presentación fetal) y el
estrecho superior de la pelvis. Así encontraremos variedades de posiciones:
 Anterior.
 Posterior.
 Transversa.
 Oblicua.
Estas variedades se van a interpretar a través del tacto vaginal, donde vas a
buscar este punto guía o de referencia que mencionamos en los cuadros de
presentación fetal. Y dependiendo de cómo este orientado este feto, se
designará o se van a desglosar las variedades de posiciones.
En simples palabras es hacia donde está mirando el feto. Los puntos guías
para cada variedad serán:
 Eminencia iliopectínea ( Anteriores)
 Extremidad del diámetro transverso (transversas)
 Articulación sacro-iliaca (Posteriores)
 Pubis o sacro (Directas)
La situación transversa al igual que no cumple los
requisitos para ser una presentación, tampoco
posee variedades de posición. Pero se habla de
situación transversa anterior o posterior. Por
ejemplo si en un tacto interpretamos que estamos
tocando la espalda y parte del hombro, sería
situación transversa anterior ya que está mirando
hacia la pelvis; pero si tocamos la “guatita” o una
extremidad, sería situación transversa posterior ya
que los hombros están mirando hacia el lado contrario.
HISTORIA DE LA OBSTETRICIA

La palabra viene del latín Obstetrix; que significa comadrona.


También Significa "estar a la Espera", se ocupa de la filosofía de la mujer en el
embarazo, parto y puerperio.
En aquellas épocas prehistóricas el parto ocurría de manera solitaria, en sus
propias casas, sin acompañamiento, es por ello que es considerada la época
pre obstétrica. En ciertas culturas, esta forma de parto aún persiste,
convirtiéndose en la forma de parto de muchas nativas que siguen las prácticas
de sus antepasados.

La mujer primitiva para dar a luz, en su trance de parto, se alejaba de los suyos
para aislarse y no tener a nadie en frente, estando sola, en las orillas de los
ríos o también de las lagunas, o según la circunstancia y lugar donde se
encuentre, en la soledad del bosque, en la oscuridad de la caverna,
padeciendo de fuertes dolores sin gritos ya que las fieras merodeaban muchas
veces a su alrededor.

La posición que adoptaban era de manera instintiva (cuclillas), pues así le era
más fácil y productivo pujar. La mujer primitiva igualmente de manera instintiva
sabía que tenía que separar la placenta de su hijo, eso lo hacía trozando el
Cordón umbilical con el filo de una piedra o también por machucamiento. El
agua, que en muchas tribus era denominado como elemento purificador o una
deidad, se encargaba de limpiar la sangre del cuerpo del recién nacido y
también de la exploración ginecológica de la recién parida.

Grecia y Roma 500 a. C. - 500 d. C

En la antigua Grecia como posteriormente en Roma, ya existían


manifestaciones claras de participación en el tema de cesárea post mortem,
llegando a ser práctica obligatoria en el 715 a. C. entre los romanos. Allí se
obligaba a extraer el feto a toda mujer que muriese durante la gestación o
durante el parto, antes de darle sepultura.
Hacia el año 400 a. C. se inició el estudio de la Anatomía del hombre y
animales, base de la medicina científica. Los médicos comenzaron a dejar de
mirar hacia el más allá como solicitud de ayuda a su desconocimiento. En
aquellos tiempos en Roma (130–150 d. C.), cuando las parteras solicitaban
ayuda, la acción de los médicos sólo se concretaba a mutilar los fetos dentro
del vientre materno y a extraerlos, utilizando pinzas, ganchos y cuchillos;
instrumentos ya descritos también en la cultura India en el Ayurveda, en el
1500 a. C.

Sorano de Éfeso (98–138 d. C.), considerado el padre de la Ginecología y


Obstetricia, escribió su obra maestra “Sobre las enfermedades de las mujeres”,
en el que incluyó un tratado sobre el parto y que se usó como guía por más de
quince siglos. Fue el primer obstetra reconocido de la historia. En su obra
describió maniobras para la atención del parto en podálica, cómo cambiar la
posición del feto hacia cefálica y el desprendimiento de los hombros. Escribió
sobre distocias, cómo proteger periné en el parto semejante a lo actual, así
como también sobre siete instrumentos para destruir los fetos muertos y
extraerlos del vientre materno. No hizo referencia alguna sobre instrumentos
para el extraer el feto vivo. Si bien realizó una de las primeras disecciones
completas del útero, tenía rechazo hacia la disección por su supuesta inutilidad,
lo que probablemente frenó la evolución de la Obstetricia hasta el tiempo de
Vesalio. En épocas en que en Roma era frecuente la práctica del aborto
criminal, fundó las indicaciones de la interrupción del embarazo.

Obstetricia en la edad media

En la Edad Media el parto era un momento extremadamente peligroso para las


mujeres, la muerte acechaba y en muchas ocasiones el fallecimiento de la
madre coincidía con el nacimiento del hijo. Ésta se trataba de una muerte
aceptada para la sociedad de la época, cuya amenaza estaba indisolublemente
unida al parto.

Para que la mujer no muriera se rezaban oraciones donde se colocaban


reliquias sobre el vientre para que la protegiera y se apelaba a la intercesión de
los santos para así poder salir con bien del trance. El alumbramiento se llevaba
a cabo en un entorno femenino.

La Ginecología y Obstetricia en la edad media eran dos campos del saber


eminentemente femenino, incluso profesionalizado en muchos casos.

Durante la Edad Media, con la desintegración del Imperio Romano, fueron


olvidados lo fórceps y otras prácticas obstétricas, es hasta el Renacimiento
donde no se informa sobre cesáreas practicadas en mujeres vivas. El primer
registro de cesárea es en el año 1500, en Suiza. La embarazada tras varios
días de parto, fue intervenida por su esposo, de oficio de carnicero.

La mujer y el bebé sobrevivieron, sin embargo, algunos historiadores


consideran que la primera cesárea médica fue en 1600.

Según François Russet, quien publicó el primer manual escrito sobre la


cesárea en 1581 (Paris), recomendaba realizar la cesárea con bebés
demasiado corpulentos, gemelos, muerte del bebé en el útero y cuando había
presencia de estrechez en las vías de parto.

Las mujeres que se dedicaban a ayudar a dar a luz estaban bien preparadas,
pero no recibían una formación oficial. El oficio era aprendido como otros
trabajos artesanales, por medio de la repetición, la observación y la adquisición
de responsabilidades cada vez mayores.

Una característica que debía de poseer una comadrona era el ingenio, para
poder resolver situaciones complicadas, y por último ser moderada y tener
buenas costumbres.

Renacimiento de la Obstetricia
El siglo XVI es testigo del renacimiento de la obstetricia, o también llamado
advenimiento de la obstetricia moderna, donde Francia es la cuna. Aquí las
mujeres seguían a cargo del oficio, pero los hombres (cirujanos) eran los
encargados de subsanar sus fracasos. Ambos, parteras y cirujanos pertenecían
a la Cofradía de San Cosme. El padre de la cirugía, Ambrosio Paré tuvo un
papel destacado en el desarrollo de la Obstetricia, mostrando que era posible
dar la vuelta al niño antes del parto cuando se presentaban complicaciones
debidas a su posición.

El médico francés, Francois Mouriceau propuso la idea de que la mujer diera a


luz en una cama ginecológica, publicando en 1668 su tratado “Las
enfermedades de las mujeres en el embarazo y el parto” siendo considerada
como la obra obstétrica más sobresaliente del siglo XVII.

En 1701, Deventer publicó su famoso libro titulado “Nueva luz para las
parteras”, en lo cual, se convirtió en el primer estudio completo de la anatomía
de la pelvis y sus deformaciones, así como la relación entre éstas y el
desarrollo del parto. Su publicación tuvo una inmensa influencia en el ejercicio
obstétrico durante 150 años.

La primera cesárea vaginal (episiotomía) fue hecha por Alfred Dúhrssen en


1896, que viene a ser para la época un valioso recurso para sortear con éxito
las dificultades del parto.

En 1897 W. Zoege von Manteuffel (Dorpat, Livonia), aporta a la cirugía los


guantes de goma. Siendo éste un objeto más que significativo en el ejercicio
obstétrico y ginecológico.