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REPBUBLICA BOLIVARINA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD BICENTENARIA ARAGUA


SAN JOAQUÍN DE TURMERO-ESTADO ARAGUA
ESCUELA DE PSICOLOGIA

Técnicas Terapéuticas Aplicadas

Alumno: Suarez Gustavo V. 19.190.181


Una escolarización exitosa haría vaticinar una franca posibilidad potencial del
ajuste social futuro del individuo; sin embargo, parece peligroso concebir el
fracaso escolar como indicador de una futura inadaptación social. La
inadaptación escolar puede ser la manifestación de problemas variados, unas
veces porque el niño llega a la escuela en una posición previa psicológica, otras
porque el propio proceso del aprendizaje presente problemas, otras por la
realidad social que implica como lugar de resonancia de conflictos transferidos.
El retraso en la escolaridad, como visión global, podrá tener una relación
recíproca con el potencial intelectual del niño, pero no necesariamente sería la
situación más frecuente. Así, con frecuencia se asiste a una discordancia entre
nivel intelectual y nivel escolar que, de manera simplificada podemos atribuir a
trastornos afectivos, instrumentales, relacionales, etc. Tampoco debe olvidarse
la realidad atribuir a trastornos afectivos, instrumentales, relacionales,
socioeconómicos y los aspectos más propiamente pedagógicos (cambios de
escuela, profesores, planes socio económicos) y métodos de enseñanza
inapropiados.
El sentido de la escolarización propiamente dicha, el niño accede a un universo
nuevo desde una doble perspectiva, el aprendizaje de conocimientos cada vez
más complejos en un sistema reglado. En la parte afectiva y social, la separación
del medio familiares e integración a un grupo nuevo heterogéneo. La adaptación
en el aprendizaje del niño a esta nueva realidad se concreta, de cara a los
adultos, en unos rendimientos escolares. La adaptación en lo social se concreta
en la aceptación del grupo escolar donde tiene que hacerse con su propio hueco
en un grupo que, en estas fases del desarrollo, no se preocupa por acoger a los
miembros nuevos. Así, el niño no logra siempre la integración en el grupo,
aceptación relacionada con su organización afectiva precedente que posibilita
cierta capacidad relacional.

No es casual que la escolarización se inicie cuando el niño, en su evolución,


entra en el período de latencia, encauzado por la sublimación hacia el
conocimiento. La latencia supondría una identificación hacia la imagen parental
del mismo sexo, transfiriéndose a un maestro/a continuamente presente. Para el
niño, en la escuela, se representan y asumen nuevas formas de planteamiento
de sus conflictos familiares. Pero también los padres viven la escolaridad desde
su propia dinámica. Se podrá vivir como un principio de autonomía del niño,
como la irrupción de un tercero con autoridad (profesor), lo que a veces supone
actitudes ambivalentes respecto al maestro, el centro, etc.; que manifestadas
ante el niño pueden dificultar una buena escolaridad. Además, sobre la
escolaridad del niño se proyectan los deseos y fantasías de los padres. Por tanto,
los padres desempeñan un papel fundamental en la disposición del niño hacia la
escuela. Muy relacionado con la vida social y el desarrollo cognoscitivo del niño
está el tema de la "aptitud para la escolaridad". La utilización de test, tan
frecuente en el campo de la Psicología escolar, debe ser tomado con mucha
precaución. Por otra parte, no hay que olvidar que la capacidad estructurante del
éxito varía en virtud del sociocultural de origen, y que la escuela más que eliminar
ciertas desigualdades puede ser un elemento ratificador.

La conducta problema o desadaptativa, no es el problema sino el indicador de


un problema que hay que estudiar. Ello no niega la importancia del síntoma, pero
nuestra atención debe ir más allá. El síntoma puede ser el medio de resolver una
situación conflictiva generadora de tensión interna. Por tanto, el síntoma será
individual en cada niño. En la infancia, el síntoma a menudo puede ser cambiante
a lo largo desarrollo libidinal y madurativo y, en ocasiones, los "síntomas"
propiamente serán manifestación misma de este desarrollo. La dificultad surge
al procurar delimitar el comportamiento desadaptativo frente a un hipotético
patrón de normalidad. Así, ante toda situación desadaptativa del niño escolar
habrá que valorar intensidad de los síntomas, frecuencia. momento de aparición,
edad, circunstancias y perturbación para el medio, nivel de tolerancia, capacidad
del niño para referir su problemática (difícil en los niños en latencia), repercusión
en otras áreas funcionales.

Tradicionalmente la escuela ha sido transmisora de contenidos. En la actualidad


se llevan a cabo programas educativos que permiten la integración de niños con
problemas y el tratamiento de los mismos dentro del entorno educativos que
permiten la integración de niños con problemas y el tratamiento de los mismos
dentro del entorno escolar. Entre el niño y el equipo de salud mental existen,
cuando menos, dos eslabones fundamentales por ser los más próximos y por su
propia situación física: el organigrama educativo (profesor-tutor-jefe de estudios)
y el psicólogo escolar. Los enseñantes son unos mediadores excepcionales por
su situación de observación y acción. Dentro de los programas de psicología
escolar, interesan los destinados entrenar a los docentes en técnicas de
observación y registro de problemáticas del escolar. En multitud de ocasiones
los profesores observan de forma directa o indirecta una serie de situaciones
personales o familiares en las que la intervención precoz puede evitar en
ocasiones situaciones límites de crisis, establecer programas específicos, no
sólo en la vertiente educativa, sino también de tratamiento tanto de dificultades
de aprendizaje específicas como de abordaje e integración de los niños
desadaptados (aulas de apoyo, (aulas de apoyo, etc.) establecer una sistemática
de derivación y seguimiento conjunto de los casos detectados, en estrecha
imbricación con la red de salud. Con la red de salud. Por último, el propio profesor
y psicólogo escolar tienen su acción "terapéutico-preventiva" a la hora de
manejar con el grupo de escolares el impacto que sobre ellos puede haber tenido
la existencia de una crisis en uno de sus compañeros.
Se incluyen aquellos niños que teniendo un buen desarrollo intelectual y, en
general cognoscitivo, fracasan en su escolaridad. Son frecuentes los niños con
un cociente intelectual normal sin anomalías fracasan en su escolaridad. Son
frecuentes los niños con un cociente intelectual normal sin anomalías en sus
funciones psiconeurológicas o psicomotrices y con llamativas alteraciones de
personalidad que determinan una inadaptación escolar y en muchas ocasiones
un rendimiento bajo. El sistema escolar determina una inadaptación escolar y en
muchas ocasiones un rendimiento bajo, aunque puede manifestarse sólo en el
medio escolar, a menudo también lo hace en el familiar. Frecuentemente se trata
de una oposición que parece consciente. Puede aparecer en distintas
circunstancias, al principio de la escolaridad como un problema de separación,
reaccionando con cólera, enfrentamiento o desinterés hacia la clase. Hay que
distinguirlo de la fobia escolar porque no aparece durante la escolaridad como
reacción ante una herida narcisista (fracaso por ser poco dotado o estar en un
nivel superior a los conocimientos básicos que posee) puede estar englobado en
una oposición caracterial, generalmente reactiva contra un medio familiar difícil
o mal constituido en la adolescencia como manera de manifestar una dificultad
para superar a la figura paterna.

El periodo de adaptación escolar finaliza cuando existe una aceptación de la


ausencia de los familiares, se establezca una relación de confianza con su
profesor/a, se relacione con sus compañeros y participe en la dinámica escolar.
Entonces se sentirá seguro como para mostrar sus emociones y estará
preparado para dar y recibir afecto en ese nuevo ambiente. Las reacciones
anteriormente descritas, suelen ser algo pasajero y se soluciona con cariño y
comprensión. Sin embargo, en ocasiones se alargan en el tiempo y al niño le
continúan provocando malestar y ansiedad generalizada.

Es por ello, que el proceso de adaptación del niño al contexto escolar representa
en algunos casos un punto de ansiedad y temor, ya que por lo general es en la
primera vez que él se separa de su familia, esto implica cierto desconcierto de
su parte y de los padres, quienes experimentan la intranquilidad de la separación
y la incertidumbre del bienestar de su hijo.
Bibliografía

Ajuriaguerra J. Manual de psiquiatría infantil. 4.ª ed. Barcelona: Masson, 1991.

Psicopatología del niño. 2.ª ed. Barcelona: Masson, 1992.

Garanto J. Trastornos de conducta en la infancia. 2.ª ed. Barcelona:


Promociones y Publicaciones Universitarias, 1993

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