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Capítulo 3: CRÍTICA A LA CONCEPCIÓN DOMINANTE

DE “NECESIDADES”
La insuficiencia de la doctrina económica liberal clásica:

El ser humano es un ser siempre Los bosquesinos, siendo


menesteroso que trabaja para satisfacer “(extremadamente) pobres”, carecen de
sus necesidades, supuestamente dinero para satisfacer sus necesidades;
ilimitadas; al trabajar, obtiene dinero con desde luego, hay que ayudarles a que
que consume, satisfaciendo así sus aumenten su producción y, con eso, sus
necesidades. Esta lógica asume que el ingresos, para que puedan consumir más
mercado es el lugar donde el ser humano y satisfacer las necesidades que hasta
satisface sus necesidades y que la ahora quedan insatisfechas. Es eso el
satisfacción consiste en el consumo de objetivo de los “proyectos de desarrollo”.
bienes y servicios adquiridos en el No todas las necesidades diarias están
mercado. satisfechas con bienes o servicios
comprados en el mercado. El bosquesino
consume en parte lo que él mismo
produce o adquiere en la naturaleza.

el mercado satisface las “necesidades básicas” de alimentación, vivienda,


vestimenta (acomodación corporal), salud. La cultura (acceso a información,
conocimientos, diversión: libros, periódicos, música, videos, teatro, internet ...)
no aparece como “necesidad básica” y, considerada un lujo, está ausente de las
políticas de desarrollo, a pesar de que una parte del mercado fomente este tipo
de consumo.
La educación es reconocida como “necesidad básica” pero ha escapado por
mucho tiempo a los intereses del mercado y ha sido asumida como una
obligación del Estado. la educación convertirla en un bien de consumo por el cual
el educando tiene que pagar. el marketing responde, en primera instancia, no a
“necesidades básicas”, sino despierta deseos y crea desiderata. De hecho, no
es el mercado que amplía el abanico de bienes consumibles — el mercado de
por sí no “hace” nada —, son las estrategias de conquista del mercado de las
empresas las que hacen que cada día aparezcan nuevos productos consumibles
en los lugares de mercado. Estas estrategias de conquista del mercado utilizan
la manipulación sicológica de los consumidores.
Las empresas productoras y vendedoras no sólo responden a gustos ya
existentes, sino crean nuevos gustos mediante la promoción de nuevas formas
culturales e innovaciones técnicas, esforzándose a crear modas. ya no apuntan
a satisfacer “necesidades básicas” sino a despertar nuevos deseos, con el fin de
aumentar el consumo, y las ganancias.
Decimos “con cierto éxito”, pues el acceso al consumo en esta sociedad es
desigual por la distribución desigual de la riqueza y los ingresos.
La satisfacción de los gustos de consumo mercantiles en las comunidades
bosquesinas no es diaria como en la ciudad y por la escasez crónica de dinero,
no hay ni para asumir los gastos de salud cuando se presenta una enfermedad
en la familia. La “economía de subsistencia”, atribuida a los bosquesinos, no
logra satisfacer las necesidades humanas.
desde el siglo 18, la ciencia económica ha mantenido la idea que el mercado,
como mecanismo abastecedor y distribuidor de bienes, satisface las
necesidades humanas y, por ende, es el mejor garante del bienestar humano.
La colusión actual entre los actores económicos empresariales y los políticos —
que se vuelve visible no sólo en las nuevas leyes y reglamentos nacionales e
internacionales que subordinan los intereses sociales comunes a los intereses
empresariales particulares,

Estas ecuaciones orientan los proyectos que los


desarrollistas conciben, planean y ejecutan “en beneficio” de
la sociedad bosquesina, que carece del nivel de consumo mercantil urbano y
que, desde luego, dizque, no satisface sus necesidades, es menesterosa y
“pobre”.
Este diagnóstico de la “pobreza” toma como nivel económico referencial el
medio urbano de clase media que beneficia de ingresos monetarios regulares y
suficientes para abastecerse diariamente los bienes y servicios ofrecidos en el
mercado.
La doctrina económica liberal afirma que el ser humano es racional y que su
racionalidad económica consiste en alcanzar los mayores beneficios con el
mínimo de costos.

“Economía” bosquesina: 47
Los bosquesinos no buscan ganar dinero, a pesar de los diversos proyectos
financiados por ONGs ni la gran demanda de estos productos en el mercado.
Para comprender la contradicción que observamos entre los proyectos de
desarrollo que pretenden procurar mayores ingresos a los bosquesinos y el
desinterés de éstos en las actividades que harían posible estos mayores
ingresos debemos evaluar críticamente las nociones de “necesidad” y “bienestar”
con que los desarrollistas suelen justificar sus propuestas.

Necesidades y desiderata:48
Reconocemos que el bosquesino nos manifiesta su deseo de tener más dinero
y de poder comprar más cosas.mas no presentan la suficiente motivación
suficiente. El bosquesino, en sus actividades y por medio de ellas, satisface sus
necesidades; pero que, por otro lado, y además de estas necesidades que él
satisface diariamente, tiene deseos de consumo inspirados por el mercado y
orientados hacia él.
De esta manera distinguimos las necesidades que el bosquesino satisface
cotidianamente, sin distinguir a priori si recorre o no al mercado, y la desiderata
que el bosquesino no satisface, de los que sueña, o que sólo satisface
ocasionalmente, cuando se presenta la oportunidad de un mayor ingreso.
Con eso reconocemos que la palabra “satisfacción” tiene, en cada caso, un
contenido diferente y que lo mismo vale para la desiderata: el bosquesino sueña
de una red-trampa, de un pequepeque o de una motosierra, el urbano de un
carro o de una lavadora eléctrica.
En vez de apreciar al bosquesino como un ser fundamentalmente carente e
incapaz de satisfacer sus necesidades básicas, como lo ven los desarrollistas,
lo reconocemos como un ser humano plenamente capaz de satisfacer sus
necesidades
Esta posición valorativa, positiva, en la apreciación del sujeto bosquesino, crea
un punto de partida nuevo para proyectos de desarrollo.
Éstos, desde luego, ya no apuntan a remediar a una supuesta “pobreza”, a
supuestas carencias congénitas, ni a pretendidas “necesidades”; éstas, el
bosquesino las satisface. Los proyectos de desarrollo, al contrario, tendrán
el propósito de satisfacer desiderata.
la vida bosquesina aparece como una vida carente de una serie de elementos
que satisfacen necesidades diarias en la vida urbana: desagüe, agua corriente,
electricidad, pistas carrozables, disponibilidad de fármacos industriales y
servicios médicos, nivel de ingreso, alimentos, etc.
Las actividades del bosquesino son motivadas por necesidades de otra índole,
pues las que los expertos proyectan sobre los bosquesinos no les motivan, aun
cuando se les da los medios y conocimientos de los que carecen.
Tomar la palabra “necesidad” en un sentido relativo tiene como consecuencia
que se acepte que el bosquesino satisface sus necesidades y no es un ser a
priori carente y “pobre”.

Bienestar y disciplina:56
bienestar para designar el estado general de satisfacción que el bosquesinos
alcanza por medio de sus actividades. El bienestar se describe en términos de
las necesidades satisfechas y de las satisfacciones manifestadas en la
ejecución de las actividades.
La contraparte subjetiva de estas percepciones objetivas es la disciplina
personal implícita en las actividades y conductas. Ella se manifiesta en el
carácter repetitivo de las mismas acciones. La disciplina que manifiesta una
persona urbana opera en campos de realidad distintos de los que abarca la
disciplina bosquesina.
- pluriactividad que exige de la persona bosquesina la capacidad de
manejar un gran número de técnicas de adquisición y de transformación
en función de la variedad de los recursos y biotopos accesibles y de los
ritmos diarios y estacionales.
- la cooperación familiar que sitúa el trabajo en el mundo de los afectos
primarios. el ejercicio de la solidaridad, cumpliendo con derechos y
obligaciones sociales implícitas en las relaciones sociales
- la reciprocidad, no sólo frente a parientes, aliados u otros miembros de
la comunidad, sino también frente a las fuerzas de la naturaleza.
- el reconocimiento de una autoridad que reposa sobre su capacidad de
control de las fuerzas de la naturaleza y no sobre el ejercicio material del
poder
La práctica bosquesina de libertad resulta de la ausencia de poder de mando
en la comunidad y de la igualdad (ausencia de jerarquía) entre las unidades
domésticas de las que ninguna puede arrogarse el derecho de dar una orden a
otra