Está en la página 1de 3

Elio Antonio de Nebrija

(Lebrija 1444 - Alcalá de Henares 1522)

Antonio Martínez de Cala e Hinojosa, que después cambió su nombre por el de Aelius
Antonius Nebrissensis, nació en la villa de Lebrija (la antigua Nebrissa Veneria) hacia 1444.
Estudió en Salamanca y a los 19 años se graduó en Retórica y Gramática. Marchó entonces a Italia
(Bolonia) a estudiar lenguas clásicas, que él veía muy degradadas en sus maestros, y humanidades 1.
Allí estudio, además de latín, griego y hebreo, Teología, Medicina, Derecho, Cosmografía,
Matemáticas, Geografía e Historia (hombre típicamente renacentista que estudia todas las ciencias).
En 1470 volvió a España convertido en defensor del humanismo renacentista y con la
intención de «desbaratar la barbarie por todas partes de España tan ancha y luengamente
derramada»; aquí adoptó su nuevo nombre y entró al servicio del arzobispo de Sevilla, D. Alonso de
Fonseca. Muerto este en 1473, Nebrija fue a Salamanca, donde fue primero lector y más tarde
(1476) catedrático de Prima de Gramática. Nebrija, ante la falta de manuales aptos para la
enseñanza del latín, decidió escribir las Introductiones latinae2. La obra pretendía volver el latín a
su primitiva pureza y demostrar que la barbarie se podía combatir con la gramática. Por esta época
casó con Isabel de Solís y conoció al Obispo de Ávila y confesor de la reina Isabel, Fray Hernando
de Talavera (después, primer arzobispo de Granada), quien, por orden de esta, le pidió que editase
las Introductiones en castellano para que «las mugeres religiosas y vírgenes dedicadas a Dios, sin
participación de varones pudiesen conocer algo de la lengua latina», lo que hizo hacia 1488
(Introducciones latinas contrapuesto el romance al latín). También publicó la Repetitio secunda
sobre la reforma de la pronunciación del latín.
Por esta época desempeñaba Nebrija dos cátedras en Salamanca, pero su numerosa familia,
las amantes y los hijos naturales consumían su hacienda. Sus penurias quedaron solucionadas
cuando D. Juan de Zúñiga, Maestre de la Orden de Alcántara y, después, Cardenal-Arzobispo de
Sevilla, lo llamó a su servicio en 1487. Nebrija tuvo tiempo y medios para dedicarse a sus
investigaciones y publicó entonces el Diccionario latino-español, el Vocabulario español-latino, la
Gramática de la lengua castellana, y la Muestra de la istoria de las antigüedades de España.
Nebrija fue llamado por el Cardenal Cisneros y se incorporó en 1502 a los trabajos de la
edición de la Biblia políglota, encomendándosele el texto latino. Nebrija dio preferencia al criterio
filológico y se propuso revisar la Vulgata de San Jerónimo. Los teólogos protestaron y Nebrija fue
retirado del proyecto, pasando de nuevo al servicio de D. Juan de Zúñiga hasta que murió este en
1504.
Marchó de nuevo Nebrija a Salamanca, donde obtuvo una Cátedra de Prima de Gramática
(1505). Continuó sus estudios y escribió varias Repetitio y el Iuris Civilis Lexicon. Al comienzo de
1509 fue desposeído de su Cátedra por ausentarse largo tiempo. Nebrija, afligido, acudió al rey,
Fernando el Católico, que lo nombró entonces su cronista. Ese mismo año ganó la Cátedra de
Retórica de Salamanca.
En 1513 quedó vacante una Cátedra de Prima de Gramática que había regentado el maestro
Tizón, Cátedra de gran prestigio y buena remuneración. Nebrija opositó a ella, pero el Claustro, que
estaba dolido por las continuas insinuaciones acerca de sus conocimientos, votó a un joven
licenciado. Nebrija, apesadumbrado, se retiró a Sevilla donde regentó la Cátedra de San Miguel.
En 1514, con 70 años de edad, Nebrija fue llamado por el Cardenal Cisneros, que le
concedió la Cátedra de Retórica de la Universidad Complutense (fundada por Cisneros en 1499)

1
En Italia, Laurentius Valla († 1457) había comentado la Institutio oratoria de Quintiliano y había iniciado
una campaña contra el caótico estado de la lengua latina con su Elegantiae linguae latinae (escrita en 1444 y publicada
en 1471, pero ampliamente difundida desde la cátedra), donde frente a los tratados medievales (Pedro Helías, Summa,
de mediados del s. XII; Alexander de Villedieu, Doctrinale, de 1199; Evrard de Béthune, Graecismus, de principios del
s. XIII; etc.) propuso las obras de Donato y Prisciano, que describían el latín clásico. Valla pretendía ensalzar la retórica
(de Quintiliano), la gramática y la filología como bases de la sabiduría (escrita en latín) y del latín culto.
2
Nebrija, que fue discípulo indirecto de Valla, publicó en España una antología de las Elegantiae y unas
Introductiones Latinae (1481, primera obra de la imprenta salmantina; se considera edición definitiva la llamada
Recognitio de 1495), que iniciaron en España la lucha contra la incultura y la indolencia medieval. Las Introductiones
se convirtieron en libro de texto para los estudios latinos durante varios siglos (el éxito editorial obligó a hacer
numerosas ediciones y reimpresiones dentro y fuera de España).
con la advertencia de que «leyese lo que él quisiese, y si no quisiese leer, que no leyese; y que esto
no lo mandaba dar [Cisneros] porque trabajase, sino por pagarle lo que le debía España». En Alcalá
publicó sus Reglas de Ortographía en la lengua castellana (1517) y allí murió de apoplejía en
1522.

Nebrija, como humanista y hombre de su tiempo, pretendía extender el conocimiento


correcto de las obras latinas, que eran la fuente de la sabiduría, y para ello partió del conocimiento
de la gramática3. Sus Introducciones alcanzaron una enorme difusión y fue libro de texto hasta el
siglo XIX.
Su interés científico abarcó todos los campos del saber: la gramática, la historia, la
geografía, la pedagogía, la medicina, el derecho, etc., y en todos destacó, como igualmente
sobresalió por sus poesías latinas y por su deseo de sistematizar y difundir la sabiduría. Fue
considerado uno de los hombres sabios de su tiempo.
Estas son algunas de sus obras:
Introductiones latinae (1481).
Repetitio secunda, de corruptis Hispaniorum ignorantia quarumdam litterarum vocibus (1486).
Introducciones latinas contrapuesto el romance al latín (h. 1488).
Diccionario latino-español (1492).
Gramática de la lengua castellana (1492).
Muestra de la istoria de las antigüedades de España (h. 1492).
Vocabulario español-latino (h. 1495).
Tabla de la diversidad de los días (1499).
In Cosmographia libros introductorium (h. 1499).
Iuris Civilis Lexicon (h. 1508).
De liberis educandis (h. 1509).
Reglas de Ortographía en la lengua castellana (1517)

Elio Antonio de Nebrija. Obra lexicográfica.


-Lexicon hoc est Dictionarium ex sermone latino in hispaniensem, conocido como Diccionario
latino-español (Salamanca, 1492).
-Dictionarium hispanum latinum o Vocabulario español-latino (Salamanca, h. 1495).
-Iuris Civiles Lexicon (h. 1508).
-Escribió, además, un léxico de la medicina, hoy perdido, y añadió a las Repetitio dedicadas a
estudiar los pesos y medidas latinos un glosario con las voces allí analizadas.
Con el Diccionario latino-español Nebrija continuó su cruzada contra la barbarie4, llenó el
vacío existente en la lexicografía latina y complementó pedagógicamente las Introducciones latinas.
Aunque conocía el Universal vocabulario5, publicado dos años antes por Alfonso de Palencia en
Sevilla, todo apunta a que no se vio influido por él, antes bien, algunas palabras del prólogo parecen
indicar cierta animadversión hacia este. El Diccionario traduce a «la lengua castellana las diciones
latinas o griegas e barbaras usadas en la lengua latina: repartidas por mui diligente orden del a b c»,
y procura dar el significado exacto de las palabras latinas. denostar

3
La sabiduría de la época estaba escrita en latín, luego era necesario dominar esta lengua para estudiar y saber.
Nebrija criticaba la ignorancia de sus compañeros de Salamanca por el desconocimiento que tenían del latín y, por
consiguiente, de las materias que explicaban.
4
En el prólogo al mismo dice: «Por que cada professor en su arte o no cura o no sabe los mas de los vocablos
de las cosas, con los cuales si alguna vez encuentra por aventura: o los dissimula o toma uno por otro: o con una
generosa verguença confiessa que no los sabe. Y si quisieren ser un poco más diligentes e tomar consejo de aquellos
que escrivieron de las significaciones de los vocablos: o ninguna cosa hallarán: o si algo hallaren tanto monta como si
ninguna cosa hallassen. Porque todos los que en este cuidado se pusieron: estan por la mayor parte ocupados en
palabras mui antiguas, desusadas, barbaras, e extrangeras. Que declaran las cosas assi confusa e dudosamente: que
ninguna certidumbre dellas nos dexan».
5
El Universal vocabulario es un diccionario latino explicado en castellano; la primera columna presenta el
diccionario latino, la segunda, la traducción al castellano. Como no hay orden alfabético en las voces castellanas (la
segunda columna), el diccionario es difícil de manejar para aquel que no conozca el latín, por lo que se considera que
estaba dirigido a los cultos que ya conocían el latín.
El Vocabulario español-latino es, desde el punto de vista de la lexicografía española, obra
capital; sus más de 22.000 entradas no serán superadas ni en España ni en el resto de Europa en
muchos años. La lexicografía lo considera el primer diccionario de la lengua castellana. Nebrija se
propuso en esta obra fijar el léxico español y, siguiendo el camino iniciado para el latín y dentro de
la corriente latinizante del siglo XV, restituirlo a su pureza original, limpiándolo de extranjerismos,
idea que es simple adaptación de la defensa de la latinitas que hace Varrón en De lingua latina6. La
preocupación principal de Nebrija en esta obra fue doble: buscar términos latinos para las nuevas
voces castellanas y representar adecuadamente los sonidos castellanos. La obra conoció múltiples
ediciones (1506, 1513, 1516, 1517, etc.); en 1555 se editó con numerosas adiciones de humanistas
del XVI (también se editó con adiciones en Granada, 1545, y Antequera, 1581). También se editó
fuera de España (Francia, Italia, Alemania, Países Bajos) añadiéndosele la correspondencia de otras
lenguas, con lo que la obra de Nebrija se convirtió en patrón para la lexicografía europea y en
iniciadora de la lexicografía bilingüe.
Parece que ambas obras podrían haber sido elaboradas prácticamente a la vez, la ficha
escrita para el término latino podría servir, invirtiendo el orden, para el castellano. La diferente
fecha de publicación parece deberse a la más lenta elaboración del Vocabulario, para el que no
disponía de modelo alguno.
La modernidad y la calidad de la obra lexicográfica de Nebrija, que elimina todo lo que es
superfluo, sitúa al humanista sevillano a la cabeza de la investigación europea. Todos los
lexicógrafos posteriores, incluido Cavorrubias, se basaron en él o lo copiaron y tradujeron, como es
el caso de Fray Pedro de Alcalá y su Vocabulista arábigo impreso en letra castellana (Granada,
1506) que prácticamente añade a lo escrito por Nebrija la traducción árabe de los términos.
Bibliografía consultada:
Alonso, Amado, «Examen de las noticias de Nebrija sobre la antigua pronunciación española», NRFH, 1949, pp. 1-82.
Bahner, Wagner., La lingüística española del Siglo de Oro. Madrid: Ciencia Nueva, 1966.
Casares, Julio, «Nebrija y la Gramática castellana». BRAE, XXVI (1947), pp. 335-367.
Cotarelo Valledor, Armando, Nebrija científico. Madrid: Instituto de España, 1947.
Esparza Torres, Miguel Ángel, Las ideas lingüísticas de Antonio de Nebrija. Münster: Nodus Publikationen, 1995.
Fernández López, Jorge, Retórica, humanismo y filología: Quintiliano y Lorenzo Valla. Logroño: Instituto de Estudios
Riojanos, 1999.
Fernández-Sevilla, Julio, Problemas de lexicografía actual. Bogotá: I. C. C., 1974.
García de la Concha, Víctor (dir.), Nebrija y la introducción del Renacimiento en España. Salamanca: Universidad,
1983.
García Macho, Mª. Luisa, «Algunas consideraciones en torno al Vocabulario y al Diccionario de Elio Antonio de
Nebrija». RFE, LXVII (1987), pp. 89-105.
Gómez Asencio, José Jesús, Antiguas gramáticas del castellano. Introducción y selección de ___. CD-Rom. Madrid:
Fundación Histórica Tavera – Digibis, 2001.
Lope Blanch, Juan Manuel, Nebrija cinco siglos después. México: UNAM, 1994.
Martínez González, Antonio, «Gramática y enseñanza de la lengua en Nebrija», en Álvarez Martínez, Mª. Á. (editora),
Actas del Congreso de la Sociedad Española de Lingüística. XX Aniversario (Tenerife, 2-6 de abril de 1990).
Madrid: Gredos, 1990, vol. II, pp. 611-621.
Nebrija, Antonio de, Gramática castellana. Salamanca, 1492. Ed. de P. Galindo Romeo y L. Ortiz Muñoz (2 vols.).
Madrid; s.n., 1946. Ed. de A. Quilis. Madrid: Editora Nacional, 1980, y Madrid: Centro de Estudios Ramón
Areces, 1989. Ed. de M. A. Esparza y R. Sarmiento. Madrid: Fundación Antonio de Nebrija, 1992.
Nebrija Antonio de, Introducciones latinas contrapuesto el romance al latin (c. 1488). Edición de Miguel Ángel
Esparza y Vicente Calvo. Münster: Nodus Publikationen, 1996.
Nebrija, Antonio de, Vocabulario español-latino. Salamanca, h. 1495. Edición facsímile. Madrid: R. A. E., 1989.
Rico, Francisco, Nebrija frente a los bárbaros. Salamanca: Universidad, 1978.
Valdés, Juan de, Diálogo de la lengua [1535]. Edición de Cristina Barbolani. Madrid: Cátedra, 1982.
Viñaza, Conde de la, Biblioteca histórica de la Filología Castellana, tomo III. Madrid: Manuel Tello, 1893.
http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/Lexikon%20der%20Linguistik/n/NEBRIJA%20Antonio%20de.htm
http://elies.rediris.es/elies16/Niederehe1.html
http://www.antoniodenebrija.org/
http://www.vallenajerilla.com/berceo/rioja-abierta/jfdezlopez/quintilianoyvalla.htm

6
Siglo I a. C. Si bien Nebrija elimina arabismos, incluye un americanismo, canoa, recién llegado de América.
Algunos ven en el rechazo de los arabismos la suma de los sentimientos antisemitas y de toda la problemática de la
«limpieza de sangre», cuestiones candentes en la España de los siglos XV a XVII. Valdés, lector atento del
Vocabulario, señala en su Diálogo de la lengua algunos de los errores en que cayó Nebrija: «…por aldeano dize
vicinus, por brío en costumbres morositas, por cecear y ceceoso balbutire y balbus; por loçano lasciuus…».

Intereses relacionados