1

EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO:
SÍMBOLO Y REALIDAD

Daniel Bosqued Ortiz
Universidad Adventista del Plata
danielbosqued@al.uap.edu.ar

El bautismo del Espíritu Santo es un concepto muy especial. A pesar de ser
conocido entre los creyentes, no es sencillo determinar su naturaleza y comprender sus
implicaciones teológicas más relevantes. Desde hace tiempo ha sido un tema
controvertido en círculos teológicos, sobre todo a raíz del surgimiento del movimiento
pentecostal a comienzos del siglo XX.
1
Teniendo en cuenta que en la actualidad se
estima que cerca de 500 millones de cristianos están relacionados con el movimiento
carismático-pentecostal, todo estudio relacionado con el Espíritu cobra una mayor
relevancia. Parece que estamos viviendo una revolución ecuménica, eclesiástica y
académica respecto a la naturaleza y obra del Espíritu Santo,
2
y entre los diferentes
aspectos de la naturaleza y la obra del Espíritu Santo, es evidente que el concepto de
“bautismo del Espíritu” juega un papel central. Por eso, puede resultar útil la reflexión
sobre la naturaleza de dicho bautismo, no sólo para comprender mejor su significado,
ante el crecimiento de los movimientos Pentecostales, sino para profundizar en el
conocimiento de la pneumatología en general.
3

Aunque las interpretaciones son varias, se pueden resumir en dos grandes
opiniones: el punto de vista pentecostal y el evangélico tradicional. Para la tradición
pentecostal, el “bautismo del Espíritu” es una “segunda bendición”.
4
Es decir, es una
capacitación especial para el servicio cristiano distinta y posterior a la conversión. Por
tanto es una condición espiritual especial y superior anhelada por todo creyente, que
define la esencia misma del movimiento Pentecostal.
5
De hecho, esta doctrina que
sostiene la necesidad de recibir el bautismo del Espíritu para conseguir la plenitud de
poder y para recibir todo el complemento de los dones espirituales, se identifica como el
eje y centro del pentecostalismo moderno.
6


1
Cornelis Bennema, “Spirit-Baptism in the Fourth Gospel: A Messianic Reading of John 1:33”, Biblica
84, 1 (2003): 35.
2
Ron E. M. Clouzet, “The Personhood of the Holy Spirit and Why It Matters”, Journal of the Adventist
Theological Society 17, 1 (2006): 11. Ya lo señalaba el teólogo Millard Erickson hace unos años, para
quien la obra del Espíritu Santo era la más prominente de la Deidad en estos tiempos, Cf. Millard J.
Ericsson, Christian Theology (Grand Rapids: Baker Book House, 1985), 846.
3
Norbert Baumert, “‘Charism’ and ‘Spirit-Baptism’: Presentation and Analysis”, Journal of Pentecostal
Studies 12, 2 (2004): 151.
4
Cf. Lloyd David Franklin, “Spirit-Baptism: Pneumatological Continuance”, Review and Expositor, 94
(1997): 19-23. Franklin, como la mayoría de autores pentecostales, señala cinco patrones diferentes para
apoyar que el bautismo es una experiencia subsiguiente a recibir la palabra de Dios y la conversión en
diferentes pasajes del libro de Hechos (2:38; 8:15-16; 9:17; 11:17; 19:4-6).
5
Para un estudio sobre el desarrollo histórico de esta doctrina en el mundo pentecostal es interesante el
artículo de Roland Wessels, “The Spirit Baptism, Nineteenth Century Roots”, Pneuma 14, 2 (1992): 127-
157.
6
Cf. Anthony A. Hoekema, El bautismo del Espíritu Santo (Barcelona: Ediciones Evangélicas Europeas,
1977), 17; R. C. Sproul, The Mistery of the Holy Spirit (Wheaton, IL: Tyndale, 1990), 136. Este último
explica que en el llamado Neo-Pentecostalismo, el bautismo del Espíritu Santo ya no tiene las
connotaciones de perfeccionismo moral que tenían en el Pentecostalismo tradicional. En la actualidad, el
énfasis del bautismo del Espíritu se hace en la capacitación carismática para el ministerio.
2
Entre los pentecostales, el bautismo del Espíritu se relaciona estrechamente
con la manifestación del don de lenguas, de forma que la glosolalia se convierte en la
“evidencia inicial” de dicho bautismo
7
y se concibe como una nueva ignición espiritual
que marca el paso a una vida espiritual con otros dones espirituales.
8

De esta interpretación se desprende que cuando el creyente no ha pasado por la
experiencia carismática del bautismo del Espíritu, con todas sus manifestaciones
externas, significa que le falta algo, y por tanto la identificación del creyente con el
pueblo de Dios no es del todo completa.
9

No está del todo claro en qué situación “teológica” queda el creyente fiel que
no ha sido “bautizado en el Espíritu”, pero un peligro de este planteamiento pentecostal
según el cual todo el que no habla en lenguas no pertenece al pueblo de Dios, es que
estas manifestaciones sobrenaturales puedan ser sean buscadas, inducidas e incluso a
veces fingidas entre ellos.
10

Norbert Baumert, que ha estudiado la historia de la interpretación del
concepto, señala que desde los tiempos de Orígenes el “bautismo del Espíritu” se
entendió únicamente como una descripción del envío del Espíritu. Según él, el sentido
de experiencia única y particular, con las connotaciones de evento inicial, experiencia
profundamente existencial, y de naturaleza excepcional tal y como la conciben los
pentecostales, es algo relativamente reciente.
11
Fruto del auge esta interpretación,
relativamente reciente, algunos autores han comenzado a defender con una intensidad
creciente la opinión más tradicional respecto al bautismo del Espíritu Santo. Entre los
más destacados se encuentra James Dunn con su obra clásica The Baptism in the Holy
Spirit
12
, en la que sostiene que, en términos bíblicos, el bautismo del Espíritu Santo
debe ser entendido como equivalente a la conversión-iniciación. Para él, y otros autores
evangélicos, el bautismo del Espíritu Santo es un hecho intrínseco al ser cristiano.
13
Es

7
Para una demoledora crítica sobre esta postura véase Phillip H. Wiebe, “The Pentecostal Initial
Evidence Doctrine”, JETS 27, 4 (1984): 465-472; véase también Allan Loder, “The Classical Pentecostal
Doctrine of Spirit-Baptism: Some Exegetical Considerations”, Didaskalia 13, 2 (2002): 76. Menzies, sin
embargo, sigue defendiendo el valor de la glosolalia como evidencia inicial, aunque necesita apoyarse en
la teología sistemática porque la evidencia bíblica es a todas luces insuficiente. Para él, por tanto, se trata
de una “inferencia adecuada”. Cf. Robert P. Menzies en Empowered for Witness: The Spirit in Luke-Acts
(Sheffield: Sheffield Academic Press, 1994), 251.
8
Aunque la concepción sobre el bautismo del Espíritu es básicamente la misma entre pentecostales y
carismáticos, en la así llamada “experiencia pentecostal”, se subraya la experiencia inicial de ser “lleno
del Espíritu” en relación con el don de lenguas, mientras que en la “experiencia carismática” se relaciona
el ser “lleno del Espíritu” con diferentes manifestaciones diferentes aparte de la glosolalia. Cf. Koo Dong
Yun, “Water Baptism and Spirit Baptism: Pentecostals and Lutherans in Dialogue”, Dialogue 43, 4
(2004): 345.
9
Frank D. Macchia, “Salvation and Spirit Baptism: Another Look at James Dunn’s Classic”, Pneuma 24,
1 (2002): 5.
10
Con el mayor respeto hacia ellos, así lo han reconocido algunos amigos pentecostales en
conversaciones personales.
11
Norbert Baumert, “‘Charism’ and ‘Spirit-Baptism’: Presentation and Analysis”, Journal of Pentecostal
Studies 12, 2 (2004): 166-167. Su punto de vista es que este “bautismo” es un don que el Espíritu reparte
a quien él quiere, por tanto, es una más de entre las diferentes formas que hay de experimentar el Espíritu.
Cf. Ibid., 171.
12
James D.G. Dunn, Baptism in the Holy Spirit: A Re-examination of the New Testament Teaching on the
Gift of the Spirit in Relationship with the Pentecostalism of today. Studies in Biblical Theology Series 2,
15 (London: SCM Press, 1970).
13
Cf. Bennema, “Spirit-Baptism in the Fourth Gospel”, 35; Sproul, The Mistery of the Holy Spirit, 158.
3
decir, no es una segunda bendición que puede ocurrir o no, ni un nivel espiritual
superior, sino que es equivalente al don del Espíritu, dado automáticamente a todos los
creyentes.
14
En este sentido es interesante la propuesta de Stott según el cual:
“La negación de que la conversión cristiana de hoy sea o incluya un bautismo
con el Espíritu se basa en una presunción a priori de lo que es un bautismo con
el Espíritu. La gente tiene constantemente en el fondo del recuerdo los sucesos
del día de Pentecostés. Olvidan que las señales sobrenaturales de Pentecostés no
son más típicas de cualquier bautismo con el Espíritu que lo que pudieran serlo
las del camino a Damasco respecto a cualquier conversión”.
15

Entre estas propuestas se mueven las diferentes interpretaciones, que no
coinciden necesariamente con las fronteras denominacionales.
16

Para tratar de conciliar y acercar las posturas entre los evangélicos y los
pentecostales, algunos autores han propuesto un doble sentido para el bautismo en el
Espíritu: un sentido teológico y otro experimental. El sentido teológico haría referencia
al concepto de iniciación cristiana, mientras que el experimental implicaría el
componente carismático.
17
Sin embargo, esta postura no explica suficientemente por
qué el sentido teológico podría ser común a todos los creyentes, mientras que el sentido
experimental, que en última instancia se deriva del teológico, sería particular solo a
unos creyentes.
Un elemento que se percibe común a estas interpretaciones es que otorgan al
término bautismo un sentido más bien técnico, dejando de lado un posible sentido
simbólico o metafórico. Que el concepto de “bautismo” sea un concepto teológico muy
rico, no significa que el término “bautizar” o “bautismo” en el NT tenga un sentido
técnico diferente a otros verbos que se relacionan con el Espíritu Santo.
18
Es posible que
el “bautismo del Espíritu Santo” no sea utilizado explícitamente en el NT con un
sentido técnico que marque una experiencia espiritual única diferente a la que indican
otros verbos que explican la interacción o influencia del Espíritu en el creyente.
La propuesta que aquí se presenta, precisamente, es que el “bautismo en el
Espíritu Santo” no es una expresión técnica que implique una experiencia mística única
que ocurre a nivel individual o corporativo. Es una expresión simbólica utilizada en el
NT, que en el libro de Hechos, donde se desarrolla su sentido teológico con más
claridad, se equipara a otras expresiones como “ser lleno del Espíritu”, o “recibir el
Espíritu”. De esta forma, esta expresión simbólica puede hacer referencia a una
situación tanto inaugural en el sentido cronológico, como repetible; que ocurre en todos

14
Mark Lee, “An Evangelical Dialogue on Luke, Salvation, and Spirit Baptism”, Pneuma 26, 1 (2004):
81.
15
John R. W. Stott, El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo, Trad. José María Blanch (Miami:
Editorial Caribe, 1973), 23.
16
Por ejemplo, aunque no existe una enseñanza propiamente católica sobre el “bautismo del Espíritu”,
entre los católicos, en general, es fuertemente relacionado con el sacramento del bautismo por agua, cf.,
Meter Hocken, “Baptized in Spirit-An Eschatological Concept: A Response to Norbert Baumert and His
Interlocutors”, Journal of Pentecostal Studies 13, 2 (2005): 258. Sin embargo, en la teología católica esta
relación con el bautismo por agua se complica mucho si se introduce el bautismo de los niños, como
reconoce Eduard Schweizer en El Espíritu Santo, Trad. Faustino Martínez (Salamanca: Sígueme, 1984),
86. Evidentemente, los católicos involucrados en el movimiento carismático comparten, en esencia, la
interpretación pentecostal.
17
Yun, “Water Baptism and Spirit Baptism”, 347.
18
Cf. Hocken, “Baptized in Spirit-An Eschatological Concept”, 259-261.
4
los creyentes, y que, entendida como un estado de interacción con el Espíritu Santo, es
posible incluso “vivir en ella”.
Análisis de los términos
El griego !a:·t,a (bautizar) es una forma intensiva del verbo !a:·a. Su
significado literal es “hundir” o “sumergir”.
19
Como sustantivo se utiliza tanto la forma
!a:·tc+e:, que hace referencia al acto en sí de un lavamiento ritual o de sumergir algo,
como !a:·tc+a que implica más bien el resultado de la acción, y por eso es el término
que hace referencia específicamente al concepto de bautismo bíblico.
20

En el NT aparecen varios tipos de bautismos que se construyen con el
sustantivo !a:·tc+a acompañado un genitivo: el “bautismo de Juan” (Mt 3:7; 21:25; Mc
11:30; Lc 7:9; 20:4; He 1:22; 10:37; 18:25; 19:3); el “bautismo de arrepentimiento”,
siempre asociado a Juan “el Bautista” (Mc 1:4; Lc 3:3; 13:24; He 19:4;); el bautismo
por el que debe pasar Jesús (Mc 10:38, 39; Lc 12:50);
21
y por último, en las epístolas
aparece el bautismo más elaborado como concepto teológico (cf. Ro 6:4; Ef 4:5; 1 Pe
3:21).
22

En cualquier caso, en el NT no hay un “bautismo del Espíritu Santo” como tal.
No aparece ni una sola vez el sustantivo “bautismo” acompañado de una referencia al
Espíritu (:|.u+a) en genitivo, como sería de esperar teniendo en cuenta que es la
construcción utilizada en expresiones como el “bautismo de Juan” y el “bautismo de
arrepentimiento”.
Hay siete pasajes en el NT que mencionan el “bautismo en el Espíritu Santo”
(Mt 3:11; Mc 1:8; Lc 3:16; Jn 1:33; He 1:5; 11:16 y 1 Cor 12:13). La expresión literal
“!a:·t,a .| :|.u+a·t avta”, no se conoce en el judaísmo anterior al primer siglo, por
tanto, es una expresión nueva.
23
En las siete veces que se hace mención al “bautismo en
el Espíritu” se utiliza la preposición .| (en) más un dativo. Esta forma de expresión, con
el dativo instrumental o la preposición “en” es la forma griega en la que se expresa el
medio por el cual se administra el bautismo.
24
Por eso en el NT la preposición aparece
asociada tanto al agua
25
como al Espíritu Santo.
Las cuatro veces que aparece en los Evangelios es en boca de Juan “el
Bautista” cuando contrasta su bautismo en agua (.| uea·t) y el bautismo en el Espíritu

19
Oepke, “!a:·a, !a:·t,a”, TDNT, 1:529.
20
Oepke, “βαπτισµός, βάπτισµα”, TDNT, 1:544.
21
Este bautismo de Jesús (que no es su bautismo por inmersión), no aparece acompañado de ningún
complemento, y se refiere a una prueba o dificultad especial, probablemente a su pasión y muerte.
22
Este aparente uso diferente de los términos entre los Evangelios y Hechos por una parte, y las epístolas
por otra es sobredimensionado por algunos carismáticos y pentecostales. Algún autor llega a percibir que
los pentecostales se basan más en Lucas para basar teológicamente sus razonamientos, mientras que los
carismáticos parecen hacer más énfasis en la teología paulina. Cf. Yun, “Water Baptism and Spirit
Baptism”, 350.
23
Bennema, “Spirit-Baptism in the Fourth Gospel”, 41. Bennema en su estudio no llega a demostrar de
forma satisfactoria la relación sintáctica ni teológica entre el bautismo del Espíritu y la revelación.
Bennema parece pasar por algo que el desarrollo del concepto de “bautismo del Espíritu Santo” no ocurre
en Juan, sino en Lucas-Hechos, por eso el evangelio de Juan no es el mejor lugar para encontrar
desarrollo teológico al “bautismo del Espíritu”. Quizá por eso su trabajo es innovador, porque nadie antes
lo había intentado.
24
Oepke, “!a:·a, !a:·t,a”, TDNT, 1:538.
25
Por ejemplo Mt 3:11 “Yo a la verdad os bautizo en agua” (. | uea·t); Jn 1:26 “yo bautizo con agua” (.|
uea·t).
5
Santo (.| :|.u+a·t avta) que realizaría Jesús.
26
Así pues, el bautismo en el Espíritu
Santo no se identifica con el bautismo por inmersión. No ocurren necesariamente al
mismo tiempo, y por tanto son realidades diferentes.
27
Cullmann señala claramente que
el don del Espíritu Santo no tiene que ver con el acto externo del bautismo.
28
El único
caso en el que coincidirían de forma absoluta es con Jesús, cuando el Espíritu Santo
desciende en forma de paloma sobre él en el mismo momento de su bautismo.
29
Pero
evidentemente no hay base bíblica para extrapolar esta experiencia a todos los
creyentes, porque si el bautismo en agua de Jesús fue especial, con seguridad la
referencia al descenso del Espíritu Santo sobre Jesús también tiene un carácter especial.
El que se diferencie de forma explícita el bautismo en agua y el bautismo en el
Espíritu es significativo, porque si bien es cierto que Jesús no bautizó en agua durante
su ministerio,
30
en las cuatro menciones de los evangelios se señala a Jesús como el
autor del bautismo en el Espíritu (cf. Mt 3:11; Mc 1:8; Lc 3:16 y Jn 1:33). De hecho, en
el versículo de Jn 1:33, cuando se dice que Jesús es “el que bautiza”, se utiliza un
participio de presente (e !a:·t,a| ), lo que puede implicar un sentido atemporal,
atribuyendo a Jesús esta función como peculiar a Él.
31
De forma que se da a entender
que el bautismo en el Espíritu Santo está unido inextricablemente con la persona y la
obra de Cristo.
32

Hay otras expresiones asociadas con el bautismo, que en castellano se
traducen por “en” o “para”, que no indican el instrumento del bautismo. Son
expresiones en las que se utiliza la preposición .t:. Esta preposición se utiliza
generalmente para indicar el propósito buscado y acompañado por el bautismo. Por
ejemplo: Mt 3:11 “Para arrepentimiento” (.t: +.·a|eta|); He 2:38 “para perdón de
pecados” (.t: a|.ct| ·a| a+ac·ta|); 1 Cor 12:13 “en un cuerpo” (.t: .| ca+a); Ga
3:27; Ro 6:3 “en Cristo” (.t: Xctc·e|); 1 Cor 10:2 “en Moisés” (.t: ·e| \aucu|). Por

26
Aunque algunos eruditos dudan de que estas palabras fuesen realmente dichas por Juan, no hay motivos
suficientes como para dudar de la fiabilidad del pasaje. Cf. Archie W. D. Hui, “John the Baptist and
Spirit-Baptism”, Evangelical Quarterly 71, 2 (1999): 99-115. Hui finalmente sostiene que la declaración
original contenía el mensaje del fuego, sin embargo, no es necesario entender las diferentes versiones de
los sinópticos como excluyentes. Se acepta una referencia al bautismo en el Espíritu, y eso es suficiente.
27
Al contrario de lo que propone Pinnock, para quien el bautismo en agua es el acto en el que el Espíritu
inicia a los individuos en el cuerpo de Cristo, y por tanto, es una señal pública de la venida del Espíritu al
creyente. Cf. Clark H. Pinnock, Flame of Love: A Theology of the Holy Spirit (Downer Grove:
Intervarsity Press, 1996), 124. Gerhard Barth tampoco concuerda con esta clara diferenciación entre los
dos tipos del bautismo, “en agua” y “en Espíritu”, y sostiene que estos términos implican “una
diferenciación histórico-salvífica” entre el bautismo de Juan y el bautismo cristiano, Gerhard Barth, El
bautismo en el tiempo del cristianismo primitivo (Salamanca: Sígueme, 1996), 70. Para él, el bautismo
del Espíritu y el bautismo cristiano están íntimamente relacionados. Sin embargo, no logra explicar
suficientemente que en numerosos pasajes de Hechos se separe claramente el bautismo del Espíritu Santo
del acto exterior del bautismo, como en Pentecostés. De hecho, más adelante reconoce que “el Espíritu es
libre; puede preceder también al bautismo y puede venir después de él”. Ibid., 80.
28
Oscar Cullmann, Baptism in the New Testament. Studies in Biblical Theology, v.1 (London: SCM
Press, 1969), 11.
29
Cf. Mt 3:16; Mc 1:10; Lc 3:22; Jn 1:32, 33.
30
Cf. Jn 4:2.
31
Cf. Stott, El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo, 6.
32
Cullmann, Baptism in the New Testament, 10.
6
eso, también puede señalar el elemento constitutivo de una forma de bautismo.
33

Cuando se utiliza la expresión bautizados “en Cristo” sería posible una traducción que
indicara el propósito: “para Cristo”, más que un lugar o un medio.
34
Por tanto, se
pueden distinguir 4 elementos generales relacionados con el bautismo a partir de los
textos estudiados: el sujeto que bautiza, el objeto bautizado, el elemento con o en el que
se bautiza (.|) y por último el propósito (.t:) por el que se bautiza. Por ejemplo, en el
bautismo de Juan, él era el sujeto que bautizaba, el objeto eran todos los que venían para
ser bautizados, el bautismo se hacía en (.|) las aguas del Jordán y era para (.t:)
arrepentimiento y perdón de pecados. Al estudiar con esta categorización las
expresiones del “bautismo del Espíritu” se puede apreciar que es Jesús el que bautiza, el
creyente el bautizado, el Espíritu es el elemento en el cual o con el cual se bautiza y el
propósito (.t:) es formar un cuerpo (cf. 1 Cor 12:13).
35
Por eso, autores como Howard,
señalan que uno de los propósitos del bautismo con el Espíritu Santo es incorporar al
creyente en el cuerpo de Cristo.
36
Y esto no es algo que ocurra necesariamente después
de aceptar a Jesús y ser cristiano, porque no se puede ser cristiano sin poseer el Espíritu
Santo, “Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro 8:9).
Profundizando en la riqueza del símbolo, en la expresión “bautismo en el
Espíritu Santo”, el instrumento y la localización coinciden. El creyente es bautizado con
el Espíritu Santo, o es “sumergido” en el Espíritu Santo. Este lenguaje concuerda
también con la expresión de Juan 3:5, cuando Jesús dice que es necesario nacer “del
agua y del Espíritu” (.: uea·e: sat :|.u+a·e:), en clara referencia al bautismo en
ambos.
37
La simbología de ser “sumergido” en el Espíritu adquiere mayor significado al
traer a colación las expresiones que usa Jesús en Juan 7:38-39 “el que cree en mí, de su
interior brotarán ríos de agua viva […] y esto dijo del Espíritu Santo”. El símbolo del
agua es aplicado al Espíritu también de forma clara en Is 44:3 “Porque yo derramaré
aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu
generación, y mi bendición sobre tus renuevos”. En la misma línea, el apóstol Pablo
señala en la única referencia en sus epístolas al “bautismo en el Espíritu” que “en un
solo Espíritu fuimos bautizados” y “de un Espíritu fuimos dados de beber” (1 Cor
12:13).
38


33
Oepke, “!a:·a, !a:·t ,a”, TDNT, 1:539. Oepke también señala que la fórmula que se utiliza para el
bautismo: “en el nombre de” (εἰς τὸ ὄνομα), parece indicar una expresión comercial que indicaba “a la
cuenta de”. Cf. Ibid., 538.
34
Oepke, comentando los versículos en los que se habla del bautismo “en Cristo” descarta la idea de un
bautismo místico “en Cristo”. Sostiene que puesto que “bautismo” significa sumergir en agua, no hace
falta señalar el medio del bautismo. Además sostiene que las veces que se determina el medio, no se
utiliza con .t:. Por tanto no es un bautismo “del Espíritu” de forma explícita, sino de un Bautismo “con el
Espíritu”, o “en el Espíritu”. El bautismo sería de Jesús, porque es él quien lo realiza. Cf. Oepke, “!a:·a,
!a:·t,a”, TDNT, 1: 540-542.
35
Stott, El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo, 16.
36
David M. Howard, Con el poder del Espíritu Santo, Trad. José María Blanch (Miami: Editorial Caribe,
1974), 35.
37
La referencia al agua implicando limpieza es abundante en el AT (Ex 29:4; 30:18-21; Lv 8:6; 14:5-9,
49-52; 16;4,24; Num 8:7; 19:7-9, 17; Eze 36:25; Zac 13:1) y aparece también en Qumrán (1QS 3:4-9;
4:21).
38
Aunque luego se comentará más este versículo, se puede señalar ya que Pablo está claramente hablando
del “bautismo en el Espíritu” como de algo común a todos los creyentes.

7
Como se mostrará más adelante, la expresión paralela “ser lleno del Espíritu”
completa la imagen del bautismo en el Espíritu tal y como se utiliza en el NT, de forma
que se identifican los símbolos del ser “sumergido por completo” con el ser “llenado
por completo”.

El anuncio del “bautismo en el Espíritu”
La promesa del bautismo en el Espíritu que hace Jesús a los discípulos retoma
la relación entre el agua y el Espíritu. En Hechos 1:5, es claro el paralelismo entre el
bautismo “en agua” y el bautismo “en el Espíritu”:
39
“Porque Juan ciertamente bautizó
con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo (.| :|.u+a·t
!a:·tc)uc.c). avta) dentro de no muchos días.”
En esa ocasión, Jesús ordena a sus discípulos que no salgan de Jerusalén sino
que esperen la promesa del Padre.
40
Justo después de esta declaración de Jesús, los que
estaban con él le preguntan acerca de la restauración del reino de Israel. Puesto que la
creencia judía era que los días finales o del cumplimiento estarían marcados por un
especial derramamiento del Espíritu, y estos asuntos habían sido ya temas de discusión
entre los discípulos, la referencia al Espíritu probablemente fue la que disparó sus ansias
de restauración de Israel.
41
En todo caso, en su respuesta, Jesús vuelve a hacer mención
al Espíritu Santo: “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo” (.:.ì)e|·e: ·eu avteu :|.u+a·e: . |` u+a:). Este acontecimiento vendría
acompañado de un poder especial, para testificar “en Jerusalén, en toda Judea, en
Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (He 1:8). Ese poder debía capacitarlos para tal
misión.
42

La siguiente vez que aparece el Espíritu Santo después de este relato, es
precisamente en el día de Pentecostés. En el versículo 2:4 se dice que “fueron todos
llenos del Espíritu Santo” (.:ìuc)uca| :a|·.: :|.u+a·e: avteu). Aquí se presenta el
derramamiento del Espíritu Santo de forma especial. La mayoría de comentaristas están
de acuerdo con que en Pentecostés se cumple la promesa de que los discípulos serían
“bautizados en el Espíritu”.
43
Por tanto, es posible concluir que la experiencia de ser
“llenos del Espíritu” de Hechos 2:4, cumple tanto el anuncio del bautismo en 1:5, como
la promesa del descenso del Espíritu para impartirles poder, en 1:8. De esta forma, en

39
O’Neill reconoce esta construcción, sin embargo luego argumenta que la expresión hace referencia al
bautismo en agua y en fuego no “en el Espíritu”. J. C. O’Neill, “The Connection Between Baptism and
the Gift of the Spirit in Acts”, JSNT 63 (1996): 87-103. No hay espacio para refutar su planteamiento,
pero es altamente improbable su propuesta de crítica textual. Además, el que Lucas la utilice en Hechos
es un argumento demoledor contra la posible corrupción del texto. La única variante relevante en este
texto es la transposición de palabras que ocurre en algunos manuscritos importantes (P
74
א A C E Ψ 33.
1739), pero no altera para nada el significado del texto.
40
Probablemente esta promesa ya anunciada hace referencia a versículos como Lc 12:12, “el Espíritu
Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir”, el paralelo de Lc 24:49, o los pasajes de Juan
(14:16-17; 15:26-27; 16:7-15).
41
F. F. Bruce, The Book of the Acts (Grand Rapids: Eermands, 1998), 35; Erns Haenchen, The Acts of the
Apostles: A Commentary (Philadelphia: Westminster Press, 1971), 143.
42
Es importante tener en cuenta que una de las primeras manifestaciones del poder del Espíritu Santo, en
Pentecostés, consistió precisamente en la capacitación para hablar diferentes lenguas, lo cual está en plena
armonía con la necesidad de esparcir el mensaje.
43
Cf. Franklin, “Spirit-Baptism: Pneumatological Continuance”, 15; Hoekema, El bautismo del Espíritu
Santo, 20; Bruce, The Book of the Acts, 51, entre otros.
8
esta experiencia del Pentecostés se identifican el “bautismo en el Espíritu”, la “venida
del Espíritu” sobre los discípulos, y la experiencia de ser “llenos del Espíritu”.
Algunos autores señalan que el “bautismo del Espíritu” no se puede identificar
con la experiencia del ser “lleno del Espíritu” porque el bautismo ocurrió una vez y para
siempre.
44
En este sentido es cierto que el “bautismo en el Espíritu” que aparece en los
cuatro evangelios y Hechos 1:5 se aplica al acontecimiento histórico del derramamiento
del Espíritu en Pentecostés, sin embargo, no hace referencia únicamente a ese
acontecimiento. Hay otros casos en los que se utiliza también esta expresión para hacer
referencia a eventos diferentes a Pentecostés. Un ejemplo claro es la explicación que
hace Pedro sobre la conversión de Cornelio y los que con él estaban, en He 11:15-17.
Pedro describe que:
“Cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.
Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente
bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios,
pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el
Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”
Pedro identifica la experiencia de Cornelio con el bautismo que tuvo lugar en
Pentecostés y utiliza la misma expresión del “bautismo con el Espíritu”, para describir
la recepción del Espíritu Santo, por parte de personas que antes no lo tenían.
45
Por otra
parte, en 1 Cor 12:14, el apóstol Pablo señala que todos los creyentes fueron
“bautizados en un mismo Espíritu”, y en esa ocasión claramente no está haciendo
referencia al día de Pentecostés, en el que no estaban los corintios a los que escribe.
Hoekema señala que “Pablo dice aquí sin género de duda, que todos los cristianos han
sido bautizados en el Espíritu”.
46
Así que, no solo no se puede identificar únicamente
con el evento histórico de Pentecostés, sino que se señala explícitamente que no es una
experiencia posterior a la conversión que puede ocurrir o no, sino que es común a todos
los creyentes.
En este último pasaje hay algo muy importante que parece pasar desapercibido
por la interpretación pentecostal. Aquí se presenta el bautismo en el Espíritu como un
factor de unidad, no como algo que unos tendrían y otros no.
47
El planteamiento
Pentecostal que concibe el bautismo en el Espíritu como una bendición solo para
algunos no se puede sostener a la luz de estos versículos.
La expresión “bautismo del Espíritu”, por tanto, aunque pueda tener un matiz
inaugural, parece indicar lo mismo que lo señalado por la expresión “ser lleno del
Espíritu”. Es importante resaltar esto, porque una vez que se establece la conexión en
los textos bíblicos, es posible profundizar en el significado del bautismo en el Espíritu
Santo a través de las expresiones “lleno del Espíritu Santo”, o las ocasiones en las que el
Espíritu “viene” o “está” sobre alguien.

44
Bruce, The Book of the Acts, 51; O’Neill, “The Connection Between Baptism and the Gift of the Spirit
in Acts”, 102.
45
Hoekema, El bautismo del Espíritu Santo, 23.
46
Ibid., 24. También lo interpretan así autores como Gordon D. Fee, God’s Empowering Presence: The
Holy Spirit in the Letters of Paul (Peabody: Hendrickson, 1994), 178-179, y Sinclair B. Ferguson, The
Holy Spirit (Downers Grove: Intervarsity Press, 1996), 88.
47
Stott, El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo, 14.
9
Ser “lleno del Espíritu Santo”
El concepto de ser “lleno del espíritu” es el evento al que apelan como causa
de la experiencia pentecostal y carismática estos movimientos religiosos.
48
Aunque
generalmente no se describe explícitamente en qué consiste, se toma como un evento
puntual y exteriormente visible por sus manifestaciones sobrenaturales. Por eso hay
autores que sostienen que el ser “lleno del Espíritu Santo” no se refiere a una conducta o
un servicio cristiano en general, sino que describe específicamente una vocación e
inspiración proféticas.
49

La expresión “ser lleno del Espíritu” aparece en numerosas ocasiones en el
libro de Hechos, de forma que marca la narrativa de este libro forma especial.
50
Tanto
en Hechos como en el resto del NT, se utilizan tres términos diferentes para decir
expresar el ser “lleno” en relación con el Espíritu Santo. El verbo :t+:ìu+t, el adjetivo
:ìucu:, y el verbo :ìucea. Estos tres términos parecen indicar matices distintos en
relación con el Espíritu.
1) :t+:ìu+t es un verbo que significa “llenar” o “llenarse”.
51
Tiene un sentido
literal bastante común (Lc 5:7 “llenaron ambas barcas”; Mt 22:10 “las bodas fueron
llenas de convidados”; 27:48 “tomó una esponja, y la empapó de vinagre”; Jn 19:29
“empaparon en vinagre una esponja”). Sin embargo, también es muy frecuente su uso
en sentido figurado, respecto a procesos mentales o espirituales (Lc 4:28 “se llenaron de
ira”; 6:11 “se llenaron de furor”; 5:26 “llenos de temor”; etc.) Lucas es el único que
aplica esta expresión en relación con el Espíritu. Ocurre en las narraciones de la
infancia: Elisabet fue “llena del Espíritu” cuando oyó el saludo de María (Lc 1:41);
Zacarías fue “lleno del Espíritu” y profetizó después de poner el nombre a Juan (Lc
1:67). La misma promesa de ser “lleno del Espíritu Santo” se hace respecto a Juan el
Bautista antes de nacer (Lc 1:15).
Delling señala que en Hechos la designación primaria de esta expresión es
describir la obra del Espíritu Santo en el creyente.
52
El ser “lleno del Espíritu” transmite
el poder de predicar en numerosas ocasiones (He 2:4; 4:8; 4:31; 13:9), aunque no
siempre va acompañado de una manifestación especial. Por ejemplo, aunque con toda
seguridad lo capacitó para su amplio ministerio, no se menciona que la imposición de
manos a Pablo para ser “lleno del Espíritu” fuese acompañada de alguna manifestación
especial o poder en aquel momento (cf. He 9:17-19). Algunas veces representa una
experiencia momentánea, una situación puntual que capacita al receptor para alguna
tarea especial que tenga que cumplir. Generalmente en estos casos se utiliza el verbo en
aoristo, que indica una acción puntual. (He 2:4 “fueron todos llenos”; 4:8 “lleno del
Espíritu Santo”; 4:31 “todos fueron llenos”; 13:9 “lleno del Espíritu Santo”.
53

En Lc 1:41 se menciona que Elisabet, al oír la salutación de María fue “llena
del Espíritu Santo” (.:ìuc)u :|.u+a·e: avteu), y a continuación pronunció una
bendición sobre María. Siendo que María aún no le había contado la declaración del

48
Yun, “Water Baptism and Spirit Baptism”, 345.
49
Roger Stronstad, “‘Filled with the Holy Spirit’: Terminology in Luke-Acts” en Roger Stronstad y
Laurence Van Kleek, eds. The Holy Spirit in the Scriptures and the Church (Clayburn: Western
Pentecostal Bible College, 1987): 4.
50
Jaroslav Pelikan, Acts (Grand Rapids: Brazos Press, 2005), 49.
51
Delling, “:t +:ìu+t, .+:t:ìu+t”, TDNT, 6:129.
52
Ibid, 130.
53
En todos estos casos se utiliza en aoristo pasivo.
10
ángel, se puede inferir que el ser “llena del Espíritu Santo” le confirió la comprensión
espiritual de la realidad que tenía ante ella, y le inspiró a exclamar una bendición
especial sobre María y el fruto de su vientre. En Luc 1:67, se menciona que después de
poner el nombre de Juan a su hijo, Zacarías pudo comenzar a hablar (1:64) y comenzó a
bendecir a Dios. A continuación se menciona que “fue lleno del Espíritu Santo”
(.:ìuc)u :|.u+a·e: avteu) y comenzó a profetizar (1:68-79). Así pues, el ser lleno del
Espíritu capacitó a Zacarías para profetizar sobre el Salvador y sobre la misión de su
hijo Juan.
De Juan el Bautista sólo se menciona que sería “lleno del Espíritu Santo”
desde (.s) su nacimiento en Lc 1:15. Lo peculiar de este mensaje es que se dice que él
que sería lleno aún desde el vientre de su madre. El ángel parece dar a entender que la
influencia divina se dejaría notar en él aún antes de su nacimiento. Esto es después
contrastado cuando se menciona de forma explícita que el niño saltó de alegría en el
vientre de Elisabet cuando María va a visitarla, lo cual implica una acción sobrenatural
por parte de Dios en el niño. Si, como ha sido señalado, la expresión “lleno del Espíritu”
indica en ocasiones una capacitación especial, sin lugar a dudas la referencia a Juan
como “lleno del Espíritu” desde su nacimiento, implica que la importante misión que
iba a realizar requería una plena conexión entre el niño y Dios desde los primeros
momentos de su formación.
En He 4:8 se menciona que cuando Pedro comenzó a predicar a los que había
congregados, estaba “lleno del Espíritu Santo”, y se utiliza un participio aoristo
(:ìuc).t:). Pedro ya había dado un discurso “lleno del Espíritu” en ocasión del
Pentecostés (cf. He 2:4, 14-39). En esta ocasión, se hace mención explícita a que Pedro
estaba de nuevo “lleno del Espíritu” para hablar con los gobernantes. Por tanto, aquí
también se identifica con una situación en la que hace falta una capacitación especial.
Finalmente en 13:9 se menciona la experiencia de Pablo y Bernabé en Pafos, en la que
Pablo “lleno del Espíritu Santo” reprendió a Elimas con un acto sobrenatural. En este
caso la mención explícita ocurre antes de una acción especial en la que Pablo deja
temporalmente ciego a aquel que trastornaba y estorbaba su labor de testificación.
2) En otras ocasiones se utiliza el adjetivo :ìucu: que significa
“completamente lleno”, o “rico” en algo.
54
En referencia al Espíritu Santo se aplica a
Jesús en Lc 4:1 cuando, “lleno del Espíritu Santo”, es llevado al desierto. En Hechos 6:3
se menciona que los diáconos debían ser “llenos del Espíritu Santo”, y poco después se
aplica la expresión a Esteban (Hechos 6:5: “varón lleno de fe y del Espíritu Santo”).
También se menciona del mismo Esteban justo antes de morir apedreado, cuando ve la
gloria de Dios (He 7:55) y por último también se aplica a Bernabé en una descripción de
su persona en la que se señala que “era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe.
(He 11:24).
Un matiz de significado importante que se desprende de estos pasajes, es que
el uso del adjetivo :ìucu: asociado al Espíritu Santo, a diferencia del uso anterior de
:t+:ìu+t en aoristo, no parece indicar un momento o situación puntual, sino una
cualidad más bien estable en el tiempo, perteneciente al creyente. Es decir, parece estar
describiendo un nivel espiritual en el que la persona vive o se desenvuelve.
55

3) Una última forma que designa estar “lleno del Espíritu” es el uso del verbo
:ìucea. Significa “llenar por completo”, “satisfacer”, “cumplir”, “colmar”,

54
Delling, “:ìucu:”, TDNT, 6:285.
55
Stronstad también percibe la diferencia de uso, pero la atribuye a que el uso de :ìucu: indica el
contenido de la habilitación que el Espíritu hace para el ministerio, en vez de la inspiración o vocación
profética del otro término. Cf. Stronstad, “‘Filled with the Holy Spirit’”, 10.
11
“completar”, “terminar”.
56
También indica de forma especial que un hombre es
completamente controlado y sellado por los poderes que lo llenan. De forma que
sentimientos como el gozo, la alegría, etc., modelan la existencia del que es llenado
completamente por ellas y reclaman todo su ser.
57

Aunque este verbo es muy frecuente en el NT, en relación con el Espíritu
Santo solo aparece dos veces. Una es en Hechos 13:52: “Y los discípulos estaban llenos
de gozo y del Espíritu Santo”. Aquí el verbo está en imperfecto pasivo, lo que implica
una acción continuada en el pasado, es decir “vivían llenos de gozo y del Espíritu”, o
“eran llenados de gozo y del Espíritu”.
Es digno de señalar el uso que se hace del mismo término para expresar la
realidad totalmente opuesta al ser lleno del Espíritu. Ocurre con Ananías y la reprensión
es respecto a por qué Satanás había llenado (.:ìucac.|) su corazón para mentir
precisamente al Espíritu Santo (He 5:3). Hace clara referencia a dejarse influenciar y
controlar por Satanás, en lugar de dejarse llenar de la influencia del Espíritu. Aunque la
expresión es llenar el corazón, la realidad a la que alude con seguridad es la influencia
en la mente del creyente, que ejercen una de esas dos fuerzas que luchan por llenar su
interior.
La otra ocasión en la que aparece es en Efesios 5:18 “No os embriaguéis con
vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”. Este uso de Pablo
está en relación con el versículo de 1 Cor 12:14 en el que, como se ha comentado, se
señalaba que “a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. Aquí Pablo lo contrasta
por oposición con embriagarse. Es un imperativo de presente, no de aoristo, por eso
aquí indica una apropiación continua:
58
“llenaos continuamente”, “sed llenos
continuamente”. La exhortación es a mantener el estado de plenitud, más que un
momento puntual.
Así pues, la expresión ser “lleno en el Espíritu” se usa en numerosas
ocasiones. En unas hace referencia a momentos puntuales en los que se es necesario
realizar una función o actividad puntual de testificación. En ocasiones se acompaña de
manifestaciones sobrenaturales. En otras hace referencia a una situación existencial
relativamente estable en alguien que se identifica como cualidad de la persona.
Finalmente hace referencia a situaciones de acción continua, lo que indica la necesidad
de repetir la experiencia de llenado y mantenerse en ella. Las consecuencias del ser
“lleno del Espíritu”, a parte de las señaladas, quedan resumidas en Efe 5:18-20 tras la
exhortación de Pablo por una serie consecutiva de participios en presente: “Hablando
entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales”, “cantando y alabando en
vuestros corazones”, “dando siempre gracias por todo” y “sometiéndoos unos a otros”.
Estas construcciones resumen la actitud de compañerismo, alegría, alabanza,
agradecimiento a Dios y humildad, que sólo la influencia del Espíritu Santo en la mente
del creyente puede producir.
Aunque algunos autores han señalado el carácter técnico de estas expresiones,
con matices proféticos o de la habilitación que el Espíritu hace para el servicio, en
realidad estas frases se entienden perfectamente como un lenguaje altamente simbólico
y metafórico. Las frases que hablan del “ser lleno” tienen el propósito de llamar la
atención a la intensidad de las cualidades definidas por los nombres en genitivo a los
que acompañan, en este caso el Espíritu. Cuando alguien está “lleno de” una particular

56
Delling, “:ìucu:”, TDNT, 6:285.
57
Ibid., 291.
58
Stott, El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo, 33.
12
cualidad, expresa de manera visible esa cualidad, de forma que marca a la persona en
vez de residir meramente en él como algo potencial.
59

Venida del Espíritu Santo
El último concepto que se identifica
60
con el “bautismo en el espíritu” y con el
“ser lleno” del Espíritu es en realidad un conjunto de expresiones. Todas ellas marcan el
hecho de que el Espíritu “viene” sobre alguien.
En la expresión de Hechos 1:8 que se ha utilizado para relacionar estos tres
conceptos se utiliza el verbo .:.c¿e+at que significa “venir sobre”. Esta no es la única
expresión que se relaciona con el Espíritu Santo interaccionando con el creyente. Hay
tantos versículos y tantas expresiones, que realizar un análisis de ellas escaparía al
propósito de este estudio. Sin embargo, es necesario mencionar algunas de ellas para
captar su naturaleza y relación con el “bautismo del Espíritu”.
El verbo .:t:t:·a, por ejemplo, significa “caer o venir sobre”. Aparece en He
8:16 relacionado con los samaritanos sobre los que aún no había descendido el Espíritu.
También aparece en 10:44 cuando el Espíritu “cayó sobre los que oían” en casa de
Cornelio. Es curioso que no se mencione de forma explícita que fueran “llenos del
Espíritu”, sin embargo, en 11:15-17 cuando Pedro cuenta la experiencia con Cornelio
aplica la expresión del “bautismo en el espíritu” (cf. He 1:5), y lo describe como el
mismo don que habían recibido ellos.
Otro verbo asociado con el Espíritu es .c¿e+at “venir”. La primera vez que
aparece es en Luc 1:35 en la anunciación: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti”, e implica
el acto sobrenatural de la encarnación. También se utiliza en He 19:6 respecto a los de
Éfeso sobre los que “vino el Espíritu Santo” después de la imposición de manos de
Pablo.
También se asocia con la obra del Espíritu en el creyente mediante la
expresión sa·a!at|a “descender”. Aparece en Lc 3:22; Mr 1:10 y Juan 1:32,33
designando el descenso del Espíritu Santo sobre Jesús en el momento del bautismo.
En otras ocasiones simplemente se utiliza la preposición .:t (sobre)
acompañada o no de verbo, como en la descripción de Simeón en Lc 2:25 donde se
indica que “el Espíritu Santo estaba sobre él”. En Lc 4:18 utiliza la expresión Jesús
mismo “El Espíritu del Señor está sobre mí”.
En Hechos 2:17-18 se utiliza el verbo .s¿.a, que significa “derramar” citando
la profecía del profeta Joel. Esta misma expresión se utiliza para mostrar la sorpresa de
los judíos de que el bautismo en el Espíritu hubiese ocurrido sobre los gentiles.
El verbo ìa+!a|a “recibir” también es bastante común. Aparece en el primer
discurso de Pedro cuando anuncia a los creyentes que recibirán el Espíritu tras el
bautismo (He 2:38). Y también más adelante en 8:15, 17, 19; 10:47; 19:2. Este verbo
también es usado por Pablo en 2 Cor 11:14 confrontando a los corintios respecto al
Espíritu que habían recibido. Y de nuevo es empleado por Pablo en Gal 3:2
“¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?”.

59
Max Turner, “Spirit Endowment in Luke/Acts: Some Linguistic Considerations”, VoxEvang 12 (1979):
53, citado en Archie W. D. Hui, “Spirit-Fullness in Luke-Acts: Technical and Prophetic?” JPS 17 (2000):
29.
60
Incluso los autores Pentecostales aceptan la equivalencia de estas expresiones. Mark Lee, por ejemplo,
reconoce que pueden ser diferentes metáforas que hagan referencia a la misma realidad, aunque sigue
considerando que el uso del “bautismo” tiene un significado distinto, que implicaba pertenencia a una
comunidad determinada. Cf. Lee, “An Evangelical Dialogue on Luke, Salvation, and Spirit Baptism, 97.
13
En He 8:18 se utiliza el verbo etea+t “dar”, cuando Simón se sorprende de
que por la imposición de manos “se daba el Espíritu”. Este verbo también es utilizado
por el apóstol Pablo en 1 Tes 4:8 en referencia a Dios “que también nos dio su Espíritu
Santo”.
Finalmente aparece el verbo ¿cta “ungir” en el discurso de Pedro al hablar de
Jesús cuando fue “ungido” con el Espíritu Santo a Jesús en su bautismo.
Las diferentes expresiones utilizadas y las variadas circunstancias en las que se
mencionan hacen difícil un análisis exhaustivo, sin embargo, en todas ellas se describe
un tipo de acción del Espíritu Santo en el creyente. Puede ir acompañada o no de
manifestaciones sobrenaturales tales como profetizar, un especial discernimiento
espiritual, una capacitación general para un ministerio, o una manifestación del don de
lenguas.

No hay un patrón único y exclusivo.
61
Sin embargo, aunque las
manifestaciones fuesen diferentes, la realidad de la acción del Espíritu es la misma.
62

Respecto a este último punto, sin embargo, algo interesante en el diálogo con
la postura pentecostal es que de todos los grupos que “recibieron” el Espíritu,
mencionados en Hechos, sólo se menciona a tres que hablaron en lenguas (He 2:1-4;
10:44-46; 19:1-6). En el resto de casos, o bien no hubo manifestaciones sobrenaturales,
o éstas no implicaron este don. La manifestación del poder del Espíritu en forma del
don de lenguas, más que una experiencia universal, se presenta en el NT como parte de
la necesidad de testificar a todos los rincones de la tierra y esparcir el mensaje por todo
el mundo. Conforme esta necesidad fue siendo suplida por los propios creyentes en sus
propias lenguas, el don de lenguas fue perdiendo su relevancia y su importancia entre
los cristianos. Quienes pretenden hacer de esa manifestación puntual, el signo de la
segunda bendición del “bautismo en el Espíritu”, no están respetando el peso de la
evidencia bíblica.
Finalmente es necesario comentar un caso particular en la experiencia de
recibir el Espíritu Santo, y es la que ocurre con imposición de manos. Es cierto que en
algunas ocasiones se menciona a individuos que recibieron el Espíritu tras la imposición
de manos (Hechos 8:17; 9:17; 19:6), sin embargo, el hecho de que esto ocurra más bien
como excepción que como norma hace que no haya suficiente base bíblica como para
extrapolar esta práctica como norma permanente en la iglesia.
63
Además, es interesante
señalar al respecto de la imposición de manos, que tuvo lugar en contextos donde
estaban uniéndose a la iglesia discípulos de Juan el Bautista (He 19:1-7),
64
gentiles (He
8:12-17) o Pablo, que hasta ese momento había sido un perseguidor de la iglesia.
Probablemente esta acción de imponer las manos sirvió en momentos puntuales para
enfatizar que los apóstoles habían sido designados por Dios como instrumentos de la
Iglesia, y que el recibimiento del Espíritu era un don divino.
65


61
Schweizer sostiene que, en todo caso, las manifestaciones sobrenaturales relacionadas con el Espíritu
ocurren solo cuando Dios trata de dar un paso especial y nuevo en su comunidad, de forma que dichas
manifestaciones transmiten un sentido de novedad. Cf. Eduard Schweizer, El Espíritu Santo, Trad.
Faustino Martínez (Salamanca: Sígueme, 1984), 85.
62
Cf. Le Roy E. Froom, The Coming of the Comforter (Washington: Review & Herald, 1956), 156.
63
Ángel M. Rodríguez, “Baptismal Instruction in the New Testament and Other Related Issues”, Biblical
Research Institute, 1999. (http://www.adventistbiblicalresearch.org/documents/baptism-ca.htm, 15 Feb
2007).
64
Stott duda incluso que fueran verdaderos cristianos. Cf. Stott, El bautismo y la plenitud del Espíritu
Santo, 11; véase también Allan Loder, “The Classical Pentecostal Doctrine of Spirit-Baptism: Some
Exegetical Considerations” Didaskalia 13, 2 (2002): 85.
65
Rodríguez, “Baptismal Instruction in the New Testament and Other Related Issues”.
14
Implicaciones teológicas
Como se ha señalado al principio, hay tantos matices, y tantos usos diferentes,
que es complicado establecer una clara delimitación de la naturaleza del “bautismo del
Espíritu Santo”. Después de considerar el conjunto de expresiones paralelas que
permiten ampliar el rango de estudio del concepto de “bautismo”, sigue habiendo textos
complejos que parecen resistirse a una definición absoluta respecto a la naturaleza de
dicho bautismo. Sin embargo, es posible extraer una serie de conclusiones a partir de lo
estudiado.
El bautismo en el Espíritu Santo, no indica en el NT de forma explícita un tipo
de bautismo, sino que su uso se percibe más bien como simbólico o metafórico, de
forma que se aprovecha la imagen del bautismo por inmersión, que era bien conocida
por todos los creyentes
66
y se aplica de forma simbólica
67
a la acción del Espíritu Santo
en la mente del hombre. En sentido estricto el “bautismo en el Espíritu”, y las
expresiones paralelas que se utilizan en el NT, indican, siguiendo la imagen utilizada
por los autores bíblicos, que el creyente es “lleno” del Espíritu Santo, cuando es
sumergido totalmente (es decir bautizado) en él. Este proceso es llevado a cabo por
Jesús, autor último del bautismo, y describe la situación del creyente cuando acepta
plena y totalmente la influencia del Espíritu Santo en su mente, que es el lugar en el que
el Espíritu Santo actúa.
Por otra parte, en el NT el “bautismo en el Espíritu Santo” no puede ser
identificado estrictamente con el bautismo por inmersión porque se diferencia
explícitamente de él. Aunque los dos son símbolos, uno es un rito exterior, el otro es la
descripción de una interacción interna del creyente con el Espíritu Santo.
68

Es cierto que hay pasajes en los que se marca un espacio de tiempo entre la
conversión y el bautismo del Espíritu (Hechos 2, 8, 9, 10 y 19), sin embargo, estos
pasajes no pueden ser tomados como normativos.
69
Estos casos comprenden a judíos,
samaritanos, gentiles y gentiles convertidos, que son los grupos sociales que tenían
mayor relevancia en ese momento en la Iglesia. Por eso parece probable que Lucas,
además de seguir una lógica estrategia narrativa que describiese la expansión del
evangelio desde Jerusalén hasta lo último de la tierra
70
, mencionó de forma explícita
estos casos de recepción plena del Espíritu para mostrar la igualdad de todos ante la
obra del Espíritu Santo.
71

En este sentido, por tanto, el bautismo en el Espíritu no se puede circunscribir
únicamente a una experiencia posterior a la conversión que puede darse o no entre los
creyentes, marcando una separación espiritual entre ellos. En ningún lugar de la Biblia

66
Cf. Henry F. Brown, Baptism Through the Centuries (Mountain View: Pacific Press, 1965).
67
Diccionario Bíblico Adventista, “bautismo”, Ed. Siegfried H. Horn (Buenos Aires: ACES, 1995), 146.
El sentido metafórico del concepto es también rescatado por autores como David J. Williams, en Acts,
New International Biblical Commentary (Peabody: Hendrickson, 1990), 22; o Cornelis Bennema, “Spirit-
Baptism in the Fourth Gospel”, 37. Éste último señala que una interpretación del bautismo entendido
como ser literalmente sumergido en un medio líquido del Espíritu Santo es absurda, pero no llega a
criticar el sentido técnico que algunos autores otorgan al bautismo en relación con el Espíritu
68
Es interesante al respecto la reflexión de Fee sobre la relación entre la conversión, el bautismo por
inmersión y el bautismo en el Espíritu Santo. Cf. Gordon D. Fee, God’s Empowering Presence: The Holy
Spirit in the Letters of Paul (Peabody: Hendrickson, 1994), 860-863.
69
Sinclair B. Ferguson, The Holy Spirit (Downers Grove: Intervarsity Press, 1996), 84.
70
Cf. Allan Loder, “The Classical Pentecostal Doctrine of Spirit-Baptism: Some Exegetical
Considerations” Didaskalia 13, 2 (2002): 81.
71
Cf. Sproul, The Mistery of the Holy Spirit, 152-154.
15
se enseña explícitamente que el don de lenguas sea una señal necesaria del bautismo del
Espíritu, o que deba haber una brecha entre la conversión y el bautismo del Espíritu.
72

Como ha sido señalado Pablo lo señala explícitamente como una experiencia común a
todos los creyentes (cf. 1 Cor 12:13). Por otra parte, tampoco se identifica de forma
unívoca con una manifestación sobrenatural, ya sea hablar en lenguas o profetizar.
Aunque en algunos pasajes las expresiones que se han estudiado como equivalentes
señalan la influencia del Espíritu Santo en la mente del creyente, y esta influencia en
ocasiones va acompañada de una capacitación especial en un momento determinado, sin
embargo, esa interacción Espíritu Santo-creyente no siempre queda marcada por un
evento sobrenatural.
Desde otro punto de vista, surge un argumento muy poderoso que descarta la
interpretación pentecostal sobre el “bautismo del Espíritu Santo”. Si, como señalan, hay
dos tipos de cristianos: los que han recibido el “bautismo y los que no lo han hecho; y
esta diferencia queda marcada por una manifestación sobrenatural como el don de
lenguas, resulta difícil agrupar a todos los cristianos sinceros y fervientes que han
vivido a lo largo de la historia y que no recibieron dicho bautismo tal y como ellos lo
entienden.
73
Desde los padres de la Iglesia, pasando por los reformadores y los grandes
predicadores, en ningún caso se menciona una manifestación sobrenatural tal y como el
hablar en lenguas, que indicara un “bautismo del Espíritu Santo”. Y aunque se
pretendiera explicar esta discontinuidad histórica hablando de los conceptos de “lluvia
temprana” y “lluvia tardía”, esto implicaría que las experiencias narradas en los Hechos
de los Apóstoles no se podrían tomar como normativas para todas las edades.
74

Avanzando con las implicaciones teológicas, los resultados de esta experiencia
en el creyente, a la luz del NT, pueden incluir un fortalecimiento especial en una
situación de conflicto, una demostración de poder para testificar, una comprensión y
capacitación espiritual mayor, una conexión especial con Dios y un discernimiento
espiritual especial. Respecto a esto último, esta interpretación explica cómo algunos
creyentes como los discípulos fueron “bautizados en el Espíritu” tiempo después de
haber estado con Jesús y de su conversión. Ellen White señala al respecto:
“No fue sino hasta después de la ascensión de Cristo al Padre y del
derramamiento del Espíritu Santo sobre los creyentes, cuando los discípulos
apreciaron plenamente el carácter y la misión del Salvador. Después de recibir
el bautismo del Espíritu, comenzaron a comprender que habían estado en la
misma presencia del Señor de gloria.”
75

Por otra parte, también se desprende del NT que el bautismo del Espíritu Santo
puede ser repetido. Esto es señalado en la expresión “ser lleno del Espíritu”. El evento
inaugural en el que el Espíritu Santo influye plenamente en la mente del creyente, puede
ser repetido cada vez que la persona acepta completamente dicha influencia del Espíritu

72
Sproul, The Mistery of the Holy Spirit, 145.
73
Suurmond defiende que durante la historia hubo manifestaciones carismáticas y cita como ejemplo a
Orígenes, los Montanistas, algunos monjes en la Edad Media, los Cuáqueros, algunos Hugonotes, etc. Sin
embargo, estos casos no pueden explicar la evidente brecha histórica relativa a las manifestaciones
externas del bautismo del Espíritu Santo en la noción Pentecostal. Cf. Jean-Jacques Suurmond, “The
Ethical Influence of the Spirit of God: An Exegetical and Theological Study with Special Reference to 1
Corinthians, Romans 7:14-8:30 and the Johannine Literature”, Tesis doctoral: Fuller Theological
Seminary, 1983, 370-371.
74
Cf. Sproul, The Mistery of the Holy Spirit, 145.
75
Ellen G. White, El deseado de todas las gentes (Buenos Aires: ACES, 1986), 467.
16
de nuevo.
76
De hecho no hay ninguna exhortación en el NT a ser “bautizados en el
Espíritu”, pero sí a ser “llenos del Espíritu”.
77
Por eso, el que todos los creyentes hayan
sido “bautizados en el Espíritu”, no significa que todos estén plenamente entregados a
él. Todos los creyentes tienen el Espíritu en ellos, pero no todos los creyentes continúan
llenándose de él.
78
Por eso, la labor de toda persona convertida es mantenerse “llena del
Espíritu” permitiendo una completa y libre acción de Él en su mente.
79

Finalmente, no toda “interacción” del Espíritu Santo en el creyente se puede
identificar con un “bautismo en el Espíritu”. Está claro que el Espíritu Santo trabaja en
la mente del hombre para producir el arrepentimiento y la conversión, por eso esta
influencia es necesariamente anterior a ella.
80
La obra de regeneración que el Espíritu
realiza no implica necesariamente estar “lleno de él”,
81
ya que a lo que hacen referencia
las expresiones estudiadas es a una plena aceptación del Espíritu Santeo en el interior,
“ser lleno” y aceptar sin restricciones su presencia y el poder que ésta imparte al
creyente, ya sea de forma sobrenatural o no.

Más allá del lenguaje
Tras analizar las expresiones relacionadas con el “bautismo en el Espíritu”, y
una vez agotado el lenguaje bíblico, es necesario llegar a la realidad.
82
A nivel teológico
no es necesario ser rígido en el análisis de esta expresión, ya que el tema puede quedar
abierto a las diferentes acepciones con las que el término se utiliza en el NT, o bien
entendiendo que hay varias dimensiones en juego.
83
En la Biblia a menudo se utilizan
conceptos que no necesariamente hacen referencia a una única realidad de forma
unívoca, sino que constituyen descripciones de diferentes aspectos, en este caso de la
acción del Espíritu Santo en la vida del creyente.
Siendo que la naturaleza del Espíritu Santo es la más misteriosa y velada para
el ser humano, es lógico pensar que sea difícil diseccionar y delimitar con precisión
todo lo que tenga que ver con él. El lenguaje de plenitud estudiado en las diferentes
expresiones hace referencia a una especial conexión entre la mente del hombre, y la
influencia divina. De forma que cuando se menciona el Bautismo en el Espíritu Santo se

76
Stott señala que “como acto de iniciación, el bautismo ni se puede repetir ni se puede perder, pero la
acción de llenar sí puede repetirse y debe siempre mantenerse”. Stott, El bautismo y la plenitud del
Espíritu Santo, 24. Wallenkampf también marca la diferencia entre el bautismo como experiencia
inaugural en el creyente, y la experiencia posterior de ser llenado o mantenerse lleno del Espíritu. Cf.
Arnold Wallenkampf, Renovados por el Espíritu, Trad. Miguel A. Valdivia (Buenos Aires: ACES, 2005),
69.
77
Los autores como Walvoord, que no perciben la conexión entre el “bautismo” y el “ser lleno del
Espíritu” interpretan el bautismo del Espíritu como un evento irrepetible. Cf. John F. Walvoord, The Holy
Spirit (Grand Rapids: Zondervan, 1974), 145.
78
Hoekema, 94.
79
En este sentido no es necesario separar demasiado la naturaleza de ambos eventos, puesto que es la
misma. El mismo Wallenkapf citando a E.G.White reconoce que Jesús “diariamente recibía un nuevo
bautismo del Espíritu Santo”. Wallenkampf, Renovados por el Espíritu, 68.
80
Cf. Millard J. Ericsson, Christian Theology (Grand Rapids: Baker Book House, 1985), 872-873.
81
Cf. Le Roy E. Froom, The Coming of the Comforter (Washington: Review & Herald, 1956), pág 114.
82
Hay autores que incluso llegan a estudiar las implicaciones psicológicas del ser “lleno del Espíritu
Santo” en la vida del creyente. Cf. John A. Ingram “Psychological Aspects of the Filling of the Holy
Spirit: A Preliminary Model of Post-Redemptive Personality Functioning”, Journal of Psychology &
Theology, 24 (1996): 104-113.
83
Cf. Yun, “Water Baptism and Spirit Baptism”, 350.
17
indica que el Espíritu es aceptado a dirigir plenamente los sentimientos, actitudes,
emociones y pensamientos del creyente.
Las consecuencias de esta influencia no son metafóricas ni simbólicas, sino
reales, tangibles y manifiestas en la vida del creyente. En palabras de Stott, “nadie
puede poseer el Espíritu de Dios y guardárselo para sí mismo. Si el Espíritu está
presente, fluye; si no fluye, no está”.
84



84
Stott, El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo, 22.

pero un peligro de este planteamiento pentecostal según el cual todo el que no habla en lenguas no pertenece al pueblo de Dios. Aunque la concepción sobre el bautismo del Espíritu es básicamente la misma entre pentecostales y carismáticos. “Water Baptism and Spirit Baptism: Pentecostals and Lutherans in Dialogue”.10 Norbert Baumert. Dialogue 43. significa que le falta algo.13 Es Para una demoledora crítica sobre esta postura véase Phillip H. “The Pentecostal Initial Evidence Doctrine”. sigue defendiendo el valor de la glosolalia como evidencia inicial. mientras que en la “experiencia carismática” se relaciona el ser “lleno del Espíritu” con diferentes manifestaciones diferentes aparte de la glosolalia. Wiebe. Dunn. Baptism in the Holy Spirit: A Re-examination of the New Testament Teaching on the Gift of the Spirit in Relationship with the Pentecostalism of today. Con el mayor respeto hacia ellos. “Salvation and Spirit Baptism: Another Look at James Dunn’s Classic”. Para él. 35.Entre los pentecostales.8 De esta interpretación se desprende que cuando el creyente no ha pasado por la experiencia carismática del bautismo del Espíritu.. es una más de entre las diferentes formas que hay de experimentar el Espíritu. relativamente reciente. 4 (1984): 465-472. el sentido de experiencia única y particular. Entre los más destacados se encuentra James Dunn con su obra clásica The Baptism in the Holy Spirit12. con las connotaciones de evento inicial. 2 (2002): 76. “‘Charism’ and ‘Spirit-Baptism’: Presentation and Analysis”. inducidas e incluso a veces fingidas entre ellos. Cf. por tanto. 13 12 11 10 Cf. 158. señala que desde los tiempos de Orígenes el “bautismo del Espíritu” se entendió únicamente como una descripción del envío del Espíritu. 2 . en la así llamada “experiencia pentecostal”. es algo relativamente reciente. Para él. y por tanto la identificación del creyente con el pueblo de Dios no es del todo completa. así lo han reconocido algunos amigos pentecostales en conversaciones personales. véase también Allan Loder. 2 (2004): 166-167. Robert P. “Spirit-Baptism in the Fourth Gospel”. 1 (2002): 5. en la que sostiene que. algunos autores han comenzado a defender con una intensidad creciente la opinión más tradicional respecto al bautismo del Espíritu Santo. 251.9 No está del todo claro en qué situación “teológica” queda el creyente fiel que no ha sido “bautizado en el Espíritu”. y otros autores evangélicos. James D. 9 8 7 Frank D. “The Classical Pentecostal Doctrine of Spirit-Baptism: Some Exegetical Considerations”. Según él. Bennema. es que estas manifestaciones sobrenaturales puedan ser sean buscadas. Pneuma 24. de forma que la glosolalia se convierte en la “evidencia inicial” de dicho bautismo7 y se concibe como una nueva ignición espiritual que marca el paso a una vida espiritual con otros dones espirituales. el bautismo del Espíritu Santo es un hecho intrínseco al ser cristiano. Sproul. con todas sus manifestaciones externas.11 Fruto del auge esta interpretación. 171. aunque necesita apoyarse en la teología sistemática porque la evidencia bíblica es a todas luces insuficiente. Su punto de vista es que este “bautismo” es un don que el Espíritu reparte a quien él quiere. que ha estudiado la historia de la interpretación del concepto. experiencia profundamente existencial. en términos bíblicos. The Mistery of the Holy Spirit. el bautismo del Espíritu se relaciona estrechamente con la manifestación del don de lenguas. por tanto. 1970). Ibid. Norbert Baumert. sin embargo. 15 (London: SCM Press. Cf. JETS 27. Journal of Pentecostal Studies 12. se trata de una “inferencia adecuada”. el bautismo del Espíritu Santo debe ser entendido como equivalente a la conversión-iniciación. 1994). Studies in Biblical Theology Series 2. y de naturaleza excepcional tal y como la conciben los pentecostales. Menzies. Menzies en Empowered for Witness: The Spirit in Luke-Acts (Sheffield: Sheffield Academic Press. Macchia. se subraya la experiencia inicial de ser “lleno del Espíritu” en relación con el don de lenguas.G. Koo Dong Yun. Didaskalia 13. 4 (2004): 345. Cf.

ni un nivel espiritual superior. 86. 17 18 16 15 Yun. 2 (2005): 258.17 Sin embargo. esta postura no explica suficientemente por qué el sentido teológico podría ser común a todos los creyentes. en esencia. en la teología católica esta relación con el bautismo por agua se complica mucho si se introduce el bautismo de los niños. Por ejemplo. que ocurre en todos 14 Mark Lee. El sentido teológico haría referencia al concepto de iniciación cristiana. algunos autores han propuesto un doble sentido para el bautismo en el Espíritu: un sentido teológico y otro experimental.18 Es posible que el “bautismo del Espíritu Santo” no sea utilizado explícitamente en el NT con un sentido técnico que marque una experiencia espiritual única diferente a la que indican otros verbos que explican la interacción o influencia del Espíritu en el creyente. and Spirit Baptism”. como repetible. John R. Un elemento que se percibe común a estas interpretaciones es que otorgan al término bautismo un sentido más bien técnico.14 En este sentido es interesante la propuesta de Stott según el cual: “La negación de que la conversión cristiana de hoy sea o incluya un bautismo con el Espíritu se basa en una presunción a priori de lo que es un bautismo con el Espíritu. Es una expresión simbólica utilizada en el NT. “Baptized in Spirit-An Eschatological Concept”. aunque no existe una enseñanza propiamente católica sobre el “bautismo del Espíritu”. o “recibir el Espíritu”.. Que el concepto de “bautismo” sea un concepto teológico muy rico. no significa que el término “bautizar” o “bautismo” en el NT tenga un sentido técnico diferente a otros verbos que se relacionan con el Espíritu Santo. Cf. sería particular solo a unos creyentes.decir. José María Blanch (Miami: Editorial Caribe. como reconoce Eduard Schweizer en El Espíritu Santo. De esta forma. Stott. los católicos involucrados en el movimiento carismático comparten. que no coinciden necesariamente con las fronteras denominacionales. 1973). “Water Baptism and Spirit Baptism”. El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo.16 Para tratar de conciliar y acercar las posturas entre los evangélicos y los pentecostales. La gente tiene constantemente en el fondo del recuerdo los sucesos del día de Pentecostés. donde se desarrolla su sentido teológico con más claridad. 3 . Sin embargo. Salvation. esta expresión simbólica puede hacer referencia a una situación tanto inaugural en el sentido cronológico. “An Evangelical Dialogue on Luke. mientras que el experimental implicaría el componente carismático. que en el libro de Hechos. Pneuma 26. sino que es equivalente al don del Espíritu. es fuertemente relacionado con el sacramento del bautismo por agua. dejando de lado un posible sentido simbólico o metafórico. dado automáticamente a todos los creyentes. Meter Hocken. 259-261. la interpretación pentecostal. 1 (2004): 81. entre los católicos. La propuesta que aquí se presenta. en general. Faustino Martínez (Salamanca: Sígueme. se equipara a otras expresiones como “ser lleno del Espíritu”. que en última instancia se deriva del teológico. Trad. “Baptized in Spirit-An Eschatological Concept: A Response to Norbert Baumert and His Interlocutors”. 347. W.15 Entre estas propuestas se mueven las diferentes interpretaciones. no es una segunda bendición que puede ocurrir o no. Journal of Pentecostal Studies 13. cf. precisamente. es que el “bautismo en el Espíritu Santo” no es una expresión técnica que implique una experiencia mística única que ocurre a nivel individual o corporativo. Trad. 23. mientras que el sentido experimental. Hocken. Olvidan que las señales sobrenaturales de Pentecostés no son más típicas de cualquier bautismo con el Espíritu que lo que pudieran serlo las del camino a Damasco respecto a cualquier conversión”. Evidentemente. 1984).

Mc 1:8. Bennema.zw”.zw (bautizar) es una forma intensiva del verbo ba. Jn 1:33. 10:37. 19:3). el bautismo por el que debe pasar Jesús (Mc 10:38. “ba. He 1:5. Cf. Lc 3:3. Yun. Bennema en su estudio no llega a demostrar de forma satisfactoria la relación sintáctica ni teológica entre el bautismo del Espíritu y la revelación.zw”.zw evn pneu. 1 Pe 3:21). Lc 12:50).21 y por último. Por ejemplo Mt 3:11 “Yo a la verdad os bautizo en agua” (evn u[dati). Bennema parece pasar por algo que el desarrollo del concepto de “bautismo del Espíritu Santo” no ocurre en Juan. mientras que los carismáticos parecen hacer más énfasis en la teología paulina. probablemente a su pasión y muerte. No aparece ni una sola vez el sustantivo “bautismo” acompañado de una referencia al Espíritu (pneu/ma) en genitivo.mati a`gi. 18:25. Ro 6:4. por eso el evangelio de Juan no es el mejor lugar para encontrar desarrollo teológico al “bautismo del Espíritu”. por tanto. Lc 7:9. no aparece acompañado de ningún complemento. Algún autor llega a percibir que los pentecostales se basan más en Lucas para basar teológicamente sus razonamientos. Ef 4:5. 13:24. sino en Lucas-Hechos. 4 .los creyentes. en las epístolas aparece el bautismo más elaborado como concepto teológico (cf. es posible incluso “vivir en ella”. Hay siete pasajes en el NT que mencionan el “bautismo en el Espíritu Santo” (Mt 3:11.22 En cualquier caso. Jn 1:26 “yo bautizo con agua” (evn u[dati). Esta forma de expresión. no se conoce en el judaísmo anterior al primer siglo.23 En las siete veces que se hace mención al “bautismo en el Espíritu” se utiliza la preposición evn (en) más un dativo. como ba. He 1:22. Su significado literal es “hundir” o “sumergir”. TDNT. 20:4. “Water Baptism and Spirit Baptism”. con el dativo instrumental o la preposición “en” es la forma griega en la que se expresa el medio por el cual se administra el bautismo. βάπτισµα”. TDNT.ptw. y se refiere a una prueba o dificultad especial. y las epístolas por otra es sobredimensionado por algunos carismáticos y pentecostales. como sería de esperar teniendo en cuenta que es la construcción utilizada en expresiones como el “bautismo de Juan” y el “bautismo de arrepentimiento”. 11:16 y 1 Cor 12:13). 39. bapti. bapti. 350.ptw. entendida como un estado de interacción con el Espíritu Santo.ptw. y por eso es el término que hace referencia específicamente al concepto de bautismo bíblico. 1:544.19 Como sustantivo se utiliza tanto la forma baptismo. siempre asociado a Juan “el Bautista” (Mc 1:4. Lc 3:16.24 Por eso en el NT la preposición aparece asociada tanto al agua25 como al Espíritu Santo. Oepke.20 En el NT aparecen varios tipos de bautismos que se construyen con el sustantivo ba. Quizá por eso su trabajo es innovador. “βαπτισµός.ptisma acompañado un genitivo: el “bautismo de Juan” (Mt 3:7. TDNT. 21:25. Este bautismo de Jesús (que no es su bautismo por inmersión). 1:529. “ba. Este aparente uso diferente de los términos entre los Evangelios y Hechos por una parte. 41. en el NT no hay un “bautismo del Espíritu Santo” como tal.w”. “Spirit-Baptism in the Fourth Gospel”.j.). y que. el “bautismo de arrepentimiento”. Mc 11:30. 24 25 23 22 Oepke. He 19:4. que hace referencia al acto en sí de un lavamiento ritual o de sumergir algo. porque nadie antes lo había intentado.ptisma que implica más bien el resultado de la acción. Análisis de los términos El griego bapti. Las cuatro veces que aparece en los Evangelios es en boca de Juan “el Bautista” cuando contrasta su bautismo en agua (evn u[dati) y el bautismo en el Espíritu 19 20 21 Oepke. 1:538. es una expresión nueva. La expresión literal “bapti.

11. No ocurren necesariamente al mismo tiempo. Flame of Love: A Theology of the Holy Spirit (Downer Grove: Intervarsity Press.30 en las cuatro menciones de los evangelios se señala a Jesús como el autor del bautismo en el Espíritu (cf. y sostiene que estos términos implican “una diferenciación histórico-salvífica” entre el bautismo de Juan y el bautismo cristiano. Lc 3:22. Cf. y por tanto. y por tanto son realidades diferentes. que en castellano se traducen por “en” o “para”. Hui. El que se diferencie de forma explícita el bautismo en agua y el bautismo en el Espíritu es significativo. Esta preposición se utiliza generalmente para indicar el propósito buscado y acompañado por el bautismo. “John the Baptist and Spirit-Baptism”. He 2:38 “para perdón de pecados” (eivj a. Hui finalmente sostiene que la declaración original contenía el mensaje del fuego. Cf. 33. 80. Gerhard Barth tampoco concuerda con esta clara diferenciación entre los dos tipos del bautismo. Cf. Ga 3:27. Baptism in the New Testament. D. con seguridad la referencia al descenso del Espíritu Santo sobre Jesús también tiene un carácter especial. no logra explicar suficientemente que en numerosos pasajes de Hechos se separe claramente el bautismo del Espíritu Santo del acto exterior del bautismo. Jn 1:32. el bautismo en el Espíritu Santo no se identifica con el bautismo por inmersión. Gerhard Barth. 2 (1999): 99-115. Son expresiones en las que se utiliza la preposición eivj.1 (London: SCM Press.27 Cullmann señala claramente que el don del Espíritu Santo no tiene que ver con el acto externo del bautismo. Mc 1:8. Cullmann. y eso es suficiente. Para él. Pinnock. Cf.fesin tw/n a`martiw/n). Clark H. Sin embargo.zwn|). Oscar Cullmann. 1996).29 Pero evidentemente no hay base bíblica para extrapolar esta experiencia a todos los creyentes.31 De forma que se da a entender que el bautismo en el Espíritu Santo está unido inextricablemente con la persona y la obra de Cristo. 1 Cor 12:13 “en un cuerpo” (eivj e]n sw/ma). atribuyendo a Jesús esta función como peculiar a Él. Mc 1:10.. cuando el Espíritu Santo desciende en forma de paloma sobre él en el mismo momento de su bautismo. no hay motivos suficientes como para dudar de la fiabilidad del pasaje.26 Así pues.n). Mt 3:11. Al contrario de lo que propone Pinnock. Baptism in the New Testament. 6. Studies in Biblical Theology. 5 . Evangelical Quarterly 71. Archie W. no es necesario entender las diferentes versiones de los sinópticos como excluyentes. se utiliza un participio de presente (o` bapti. lo que puede implicar un sentido atemporal. Lc 3:16 y Jn 1:33).Santo (evn pneu. Ro 6:3 “en Cristo” (eivj Cristo. Por ejemplo: Mt 3:11 “Para arrepentimiento” (eivj meta.n Mwu?sh/n). 1969).noian). 70. es una señal pública de la venida del Espíritu al creyente. más adelante reconoce que “el Espíritu es libre. De hecho. 124. que no indican el instrumento del bautismo. porque si bien es cierto que Jesús no bautizó en agua durante su ministerio.32 Hay otras expresiones asociadas con el bautismo. “en agua” y “en Espíritu”. como en Pentecostés. cuando se dice que Jesús es “el que bautiza”. en el versículo de Jn 1:33. 1996). El bautismo en el tiempo del cristianismo primitivo (Salamanca: Sígueme. v. para quien el bautismo en agua es el acto en el que el Espíritu inicia a los individuos en el cuerpo de Cristo. el bautismo del Espíritu y el bautismo cristiano están íntimamente relacionados. Se acepta una referencia al bautismo en el Espíritu. porque si el bautismo en agua de Jesús fue especial. El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo. 29 30 31 32 28 27 26 Cf. Ibid.w|) que realizaría Jesús. Mt 3:16.mati a`gi. puede preceder también al bautismo y puede venir después de él”. Por Aunque algunos eruditos dudan de que estas palabras fuesen realmente dichas por Juan. Stott.28 El único caso en el que coincidirían de forma absoluta es con Jesús. 1 Cor 10:2 “en Moisés” (eivj to. Jn 4:2. De hecho. 10. sin embargo.

el bautismo se hacía en (evn) las aguas del Jordán y era para (eivj) arrepentimiento y perdón de pecados. 1: 540-542.24. el apóstol Pablo señala en la única referencia en sus epístolas al “bautismo en el Espíritu” que “en un solo Espíritu fuimos bautizados” y “de un Espíritu fuimos dados de beber” (1 Cor 12:13). 35 36 34 33 Stott. Además sostiene que las veces que se determina el medio. La referencia al agua implicando limpieza es abundante en el AT (Ex 29:4. se puede señalar ya que Pablo está claramente hablando del “bautismo en el Espíritu” como de algo común a todos los creyentes. Trad. José María Blanch (Miami: Editorial Caribe. 16.38 Oepke. 19:7-9. de su interior brotarán ríos de agua viva […] y esto dijo del Espíritu Santo”. Profundizando en la riqueza del símbolo. Eze 36:25. Aunque luego se comentará más este versículo. más que un lugar o un medio. Sostiene que puesto que “bautismo” significa sumergir en agua. autores como Howard.34 Por tanto. 1974). El creyente es bautizado con el Espíritu Santo. Por ejemplo.zw”. Por tanto no es un bautismo “del Espíritu” de forma explícita. “ba. el Espíritu es el elemento en el cual o con el cual se bautiza y el propósito (eivj) es formar un cuerpo (cf. En la misma línea. bapti. 1:539. Zac 13:1) y aparece también en Qumrán (1QS 3:4-9. David M. 1 Cor 12:13). “ba. Este lenguaje concuerda también con la expresión de Juan 3:5. el elemento con o en el que se bautiza (evn) y por último el propósito (eivj) por el que se bautiza. y mi bendición sobre tus renuevos”. Al estudiar con esta categorización las expresiones del “bautismo del Espíritu” se puede apreciar que es Jesús el que bautiza. Oepke también señala que la fórmula que se utiliza para el bautismo: “en el nombre de” (εἰς τὸ ὄνομα). comentando los versículos en los que se habla del bautismo “en Cristo” descarta la idea de un bautismo místico “en Cristo”. o es “sumergido” en el Espíritu Santo.33 Cuando se utiliza la expresión bautizados “en Cristo” sería posible una traducción que indicara el propósito: “para Cristo”.ptw. Num 8:7. “Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo. también puede señalar el elemento constitutivo de una forma de bautismo. y ríos sobre la tierra árida. no hace falta señalar el medio del bautismo. pneu. en la expresión “bautismo en el Espíritu Santo”. en el bautismo de Juan. El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo.ptw.36 Y esto no es algo que ocurra necesariamente después de aceptar a Jesús y ser cristiano. 38 37 6 . el objeto bautizado. Con el poder del Espíritu Santo. mi Espíritu derramaré sobre tu generación. porque es él quien lo realiza. se pueden distinguir 4 elementos generales relacionados con el bautismo a partir de los textos estudiados: el sujeto que bautiza. Oepke. el creyente el bautizado. 35.matoj). Lv 8:6. Howard.eso. en clara referencia al bautismo en ambos. o “en el Espíritu”. 4:21). El símbolo del agua es aplicado al Espíritu también de forma clara en Is 44:3 “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal.35 Por eso. Cf. TDNT. TDNT. Cf.zw”. cuando Jesús dice que es necesario nacer “del agua y del Espíritu” (evx u[datoj kai. Oepke. no se utiliza con eivj.4. no es de él” (Ro 8:9). 17. 14:5-9. señalan que uno de los propósitos del bautismo con el Espíritu Santo es incorporar al creyente en el cuerpo de Cristo. sino de un Bautismo “con el Espíritu”. 49-52.. 30:18-21. Ibid. 538. 16. el instrumento y la localización coinciden. porque no se puede ser cristiano sin poseer el Espíritu Santo.37 La simbología de ser “sumergido” en el Espíritu adquiere mayor significado al traer a colación las expresiones que usa Jesús en Juan 7:38-39 “el que cree en mí. él era el sujeto que bautizaba. El bautismo sería de Jesús. bapti. parece indicar una expresión comercial que indicaba “a la cuenta de”. el objeto eran todos los que venían para ser bautizados.

ou). Este acontecimiento vendría acompañado de un poder especial.ntoj tou/ a`gi. 15.41 En todo caso. Probablemente esta promesa ya anunciada hace referencia a versículos como Lc 12:12. 16:7-15). La única variante relevante en este texto es la transposición de palabras que ocurre en algunos manuscritos importantes (P74 ‫ א‬A C E Ψ 33. los que estaban con él le preguntan acerca de la restauración del reino de Israel. en 1:8. Bruce. El anuncio del “bautismo en el Espíritu” La promesa del bautismo en el Espíritu que hace Jesús a los discípulos retoma la relación entre el agua y el Espíritu. En el versículo 2:4 se dice que “fueron todos llenos del Espíritu Santo” (evplh. y hasta lo último de la tierra. 15:26-27. lo cual está en plena armonía con la necesidad de esparcir el mensaje. No hay espacio para refutar su planteamiento. 51. para testificar “en Jerusalén. 35. 1998). El bautismo del Espíritu Santo.sqhsan pa. JSNT 63 (1996): 87-103. cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (evpelqo. entre otros. Hoekema. Ese poder debía capacitarlos para tal misión. en su respuesta. Bruce.Como se mostrará más adelante. 143.matoj evfV u`ma/j). F.matoj a`gi. La mayoría de comentaristas están de acuerdo con que en Pentecostés se cumple la promesa de que los discípulos serían “bautizados en el Espíritu”.42 La siguiente vez que aparece el Espíritu Santo después de este relato.43 Por tanto.ntej pneu. The Acts of the Apostles: A Commentary (Philadelphia: Westminster Press.mati baptisqh. “Spirit-Baptism: Pneumatological Continuance”.40 Justo después de esta declaración de Jesús.sesqe a`gi. es posible concluir que la experiencia de ser “llenos del Espíritu” de Hechos 2:4. y estos asuntos habían sido ya temas de discusión entre los discípulos. consistió precisamente en la capacitación para hablar diferentes lenguas.” (He 1:8). Jesús ordena a sus discípulos que no salgan de Jerusalén sino que esperen la promesa del Padre. O’Neill. cumple tanto el anuncio del bautismo en 1:5. 20. es precisamente en el día de Pentecostés.ou pneu. pero no altera para nada el significado del texto. como la promesa del descenso del Espíritu para impartirles poder. Jesús vuelve a hacer mención al Espíritu Santo: “recibiréis poder. 43 7 . Puesto que la creencia judía era que los días finales o del cumplimiento estarían marcados por un especial derramamiento del Espíritu.w|) dentro de no muchos días. es claro el paralelismo entre el bautismo “en agua” y el bautismo “en el Espíritu”:39 “Porque Juan ciertamente bautizó con agua. el que Lucas la utilice en Hechos es un argumento demoledor contra la posible corrupción del texto. De esta forma. C. en Samaria. J. pero es altamente improbable su propuesta de crítica textual. 42 Cf. “The Connection Between Baptism and the Gift of the Spirit in Acts”. Es importante tener en cuenta que una de las primeras manifestaciones del poder del Espíritu Santo. en Pentecostés.” En esa ocasión. Franklin. En Hechos 1:5. mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo (evn pneu. The Book of the Acts (Grand Rapids: Eermands. 1739). Además. la referencia al Espíritu probablemente fue la que disparó sus ansias de restauración de Israel. el paralelo de Lc 24:49. 1971). de forma que se identifican los símbolos del ser “sumergido por completo” con el ser “llenado por completo”. la expresión paralela “ser lleno del Espíritu” completa la imagen del bautismo en el Espíritu tal y como se utiliza en el NT. Aquí se presenta el derramamiento del Espíritu Santo de forma especial. en 39 O’Neill reconoce esta construcción. 41 40 F. Erns Haenchen. sin embargo luego argumenta que la expresión hace referencia al bautismo en agua y en fuego no “en el Espíritu”. en toda Judea. The Book of the Acts. o los pasajes de Juan (14:16-17. “el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir”.

no hace referencia únicamente a ese acontecimiento.46 Así que. 51. Ferguson. en el que no estaban los corintios a los que escribe. cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua. Es importante resaltar esto.. En este último pasaje hay algo muy importante que parece pasar desapercibido por la interpretación pentecostal. God’s Empowering Presence: The Holy Spirit in the Letters of Paul (Peabody: Hendrickson. y en esa ocasión claramente no está haciendo referencia al día de Pentecostés. para describir la recepción del Espíritu Santo. es posible profundizar en el significado del bautismo en el Espíritu Santo a través de las expresiones “lleno del Espíritu Santo”. aunque pueda tener un matiz inaugural. “The Connection Between Baptism and the Gift of the Spirit in Acts”. sino que es común a todos los creyentes. Ibid. por parte de personas que antes no lo tenían. Algunos autores señalan que el “bautismo del Espíritu” no se puede identificar con la experiencia del ser “lleno del Espíritu” porque el bautismo ocurrió una vez y para siempre.45 Por otra parte. Un ejemplo claro es la explicación que hace Pedro sobre la conversión de Cornelio y los que con él estaban. Pedro describe que: “Cayó el Espíritu Santo sobre ellos también. como sobre nosotros al principio. Hay otros casos en los que se utiliza también esta expresión para hacer referencia a eventos diferentes a Pentecostés. mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. la “venida del Espíritu” sobre los discípulos. les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo. pues. 1994).44 En este sentido es cierto que el “bautismo en el Espíritu” que aparece en los cuatro evangelios y Hechos 1:5 se aplica al acontecimiento histórico del derramamiento del Espíritu en Pentecostés. También lo interpretan así autores como Gordon D. 14. sin embargo. The Book of the Acts. 88. El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo. que todos los cristianos han sido bautizados en el Espíritu”. no solo no se puede identificar únicamente con el evento histórico de Pentecostés. Fee. Si Dios. sino que se señala explícitamente que no es una experiencia posterior a la conversión que puede ocurrir o no. por tanto. Bruce.esta experiencia del Pentecostés se identifican el “bautismo en el Espíritu”. 178-179. El bautismo del Espíritu Santo. Stott. 102. porque una vez que se establece la conexión en los textos bíblicos. o las ocasiones en las que el Espíritu “viene” o “está” sobre alguien. en 1 Cor 12:14. La expresión “bautismo del Espíritu”. y Sinclair B. 23. O’Neill. The Holy Spirit (Downers Grove: Intervarsity Press. parece indicar lo mismo que lo señalado por la expresión “ser lleno del Espíritu”. 24. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor. 1996). y la experiencia de ser “llenos del Espíritu”. en He 11:15-17. no como algo que unos tendrían y otros no. Aquí se presenta el bautismo en el Espíritu como un factor de unidad. ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?” Pedro identifica la experiencia de Cornelio con el bautismo que tuvo lugar en Pentecostés y utiliza la misma expresión del “bautismo con el Espíritu”. Hoekema señala que “Pablo dice aquí sin género de duda. el apóstol Pablo señala que todos los creyentes fueron “bautizados en un mismo Espíritu”. 45 46 44 Hoekema.47 El planteamiento Pentecostal que concibe el bautismo en el Espíritu como una bendición solo para algunos no se puede sostener a la luz de estos versículos. 47 8 .

no se menciona que la imposición de manos a Pablo para ser “lleno del Espíritu” fuese acompañada de alguna manifestación especial o poder en aquel momento (cf. 6:129. (He 2:4 “fueron todos llenos”. Estos tres términos parecen indicar matices distintos en relación con el Espíritu. se utilizan tres términos diferentes para decir expresar el ser “lleno” en relación con el Espíritu Santo. 1987): 4. 4:31 “todos fueron llenos”. sino que describe específicamente una vocación e inspiración proféticas. de forma que marca la narrativa de este libro forma especial. 27:48 “tomó una esponja. Delling señala que en Hechos la designación primaria de esta expresión es describir la obra del Espíritu Santo en el creyente. aunque con toda seguridad lo capacitó para su amplio ministerio.matoj a`gi. y el verbo plhro. Zacarías fue “lleno del Espíritu” y profetizó después de poner el nombre a Juan (Lc 1:67). 49.Ser “lleno del Espíritu Santo” El concepto de ser “lleno del espíritu” es el evento al que apelan como causa de la experiencia pentecostal y carismática estos movimientos religiosos. Sin embargo. aunque no siempre va acompañado de una manifestación especial.52 El ser “lleno del Espíritu” transmite el poder de predicar en numerosas ocasiones (He 2:4. “pi.rhj. Siendo que María aún no le había contado la declaración del 48 49 Yun. “Water Baptism and Spirit Baptism”. Algunas veces representa una experiencia momentánea.w. El verbo pi. se toma como un evento puntual y exteriormente visible por sus manifestaciones sobrenaturales. TDNT. eds.49 La expresión “ser lleno del Espíritu” aparece en numerosas ocasiones en el libro de Hechos.53 En Lc 1:41 se menciona que Elisabet.ou). Ocurre en las narraciones de la infancia: Elisabet fue “llena del Espíritu” cuando oyó el saludo de María (Lc 1:41). Por ejemplo. el adjetivo plh. 5:26 “llenos de temor”. y la empapó de vinagre”. una situación puntual que capacita al receptor para alguna tarea especial que tenga que cumplir. 4:8. 130. también es muy frecuente su uso en sentido figurado. y a continuación pronunció una bendición sobre María. 50 51 52 53 Jaroslav Pelikan. evmpi.48 Aunque generalmente no se describe explícitamente en qué consiste. Acts (Grand Rapids: Brazos Press. 13:9). En todos estos casos se utiliza en aoristo pasivo.mplhmi. 9 . Jn 19:29 “empaparon en vinagre una esponja”). The Holy Spirit in the Scriptures and the Church (Clayburn: Western Pentecostal Bible College.50 Tanto en Hechos como en el resto del NT. Ibid. respecto a procesos mentales o espirituales (Lc 4:28 “se llenaron de ira”. 6:11 “se llenaron de furor”.mplhmi es un verbo que significa “llenar” o “llenarse”. Por eso hay autores que sostienen que el ser “lleno del Espíritu Santo” no se refiere a una conducta o un servicio cristiano en general. que indica una acción puntual. 13:9 “lleno del Espíritu Santo”.plhmi”. 4:8 “lleno del Espíritu Santo”. Generalmente en estos casos se utiliza el verbo en aoristo.sqh pneu. “‘Filled with the Holy Spirit’: Terminology in Luke-Acts” en Roger Stronstad y Laurence Van Kleek. 345. etc. Delling.mplhmi. al oír la salutación de María fue “llena del Espíritu Santo” (evplh. He 9:17-19). 4:31.) Lucas es el único que aplica esta expresión en relación con el Espíritu. 1) pi. La misma promesa de ser “lleno del Espíritu Santo” se hace respecto a Juan el Bautista antes de nacer (Lc 1:15).51 Tiene un sentido literal bastante común (Lc 5:7 “llenaron ambas barcas”. 2005). Mt 22:10 “las bodas fueron llenas de convidados”. Roger Stronstad.

rhj indica el contenido de la habilitación que el Espíritu hace para el ministerio. y poco después se aplica la expresión a Esteban (Hechos 6:5: “varón lleno de fe y del Espíritu Santo”). Significa “llenar por completo”. (He 11:24).w. A continuación se menciona que “fue lleno del Espíritu Santo” (evplh.54 En referencia al Espíritu Santo se aplica a Jesús en Lc 4:1 cuando. Un matiz de significado importante que se desprende de estos pasajes. es que el uso del adjetivo plh. la expresión “lleno del Espíritu” indica en ocasiones una capacitación especial. 2) En otras ocasiones se utiliza el adjetivo plh. En Luc 1:67.sqh pneu.ángel. es llevado al desierto. se puede inferir que el ser “llena del Espíritu Santo” le confirió la comprensión espiritual de la realidad que tenía ante ella. 10. 6:285. y lleno del Espíritu Santo y de fe. En He 4:8 se menciona que cuando Pedro comenzó a predicar a los que había congregados. “plh. el ser lleno del Espíritu capacitó a Zacarías para profetizar sobre el Salvador y sobre la misión de su hijo Juan. implica que la importante misión que iba a realizar requería una plena conexión entre el niño y Dios desde los primeros momentos de su formación. estaba “lleno del Espíritu Santo”. Lo peculiar de este mensaje es que se dice que él que sería lleno aún desde el vientre de su madre. “lleno del Espíritu Santo”. Si. perteneciente al creyente.rhj”. parece estar describiendo un nivel espiritual en el que la persona vive o se desenvuelve.mplhmi en aoristo. 14-39). También se menciona del mismo Esteban justo antes de morir apedreado. sino una cualidad más bien estable en el tiempo. De Juan el Bautista sólo se menciona que sería “lleno del Espíritu Santo” desde (evk) su nacimiento en Lc 1:15. en vez de la inspiración o vocación profética del otro término. y le inspiró a exclamar una bendición especial sobre María y el fruto de su vientre. 10 . Esto es después contrastado cuando se menciona de forma explícita que el niño saltó de alegría en el vientre de Elisabet cuando María va a visitarla. Cf. En este caso la mención explícita ocurre antes de una acción especial en la que Pablo deja temporalmente ciego a aquel que trastornaba y estorbaba su labor de testificación. aquí también se identifica con una situación en la que hace falta una capacitación especial. Por tanto.ou) y comenzó a profetizar (1:68-79). Stronstad también percibe la diferencia de uso. En esta ocasión. 54 55 Delling. Finalmente en 13:9 se menciona la experiencia de Pablo y Bernabé en Pafos. se menciona que después de poner el nombre de Juan a su hijo. sin lugar a dudas la referencia a Juan como “lleno del Espíritu” desde su nacimiento. pero la atribuye a que el uso de plh.j). lo cual implica una acción sobrenatural por parte de Dios en el niño.55 3) Una última forma que designa estar “lleno del Espíritu” es el uso del verbo plhro. “colmar”. El ángel parece dar a entender que la influencia divina se dejaría notar en él aún antes de su nacimiento.rhj que significa “completamente lleno”. Pedro ya había dado un discurso “lleno del Espíritu” en ocasión del Pentecostés (cf. o “rico” en algo. Zacarías pudo comenzar a hablar (1:64) y comenzó a bendecir a Dios. cuando ve la gloria de Dios (He 7:55) y por último también se aplica a Bernabé en una descripción de su persona en la que se señala que “era varón bueno. He 2:4. Stronstad. no parece indicar un momento o situación puntual. se hace mención explícita a que Pedro estaba de nuevo “lleno del Espíritu” para hablar con los gobernantes.rhj asociado al Espíritu Santo. TDNT. Así pues.matoj a`gi. y se utiliza un participio aoristo (plhsqei. “satisfacer”. como ha sido señalado. en la que Pablo “lleno del Espíritu Santo” reprendió a Elimas con un acto sobrenatural. “‘Filled with the Holy Spirit’”. a diferencia del uso anterior de pi. Es decir. “cumplir”. En Hechos 6:3 se menciona que los diáconos debían ser “llenos del Espíritu Santo”.

la alegría. 11 . 33. no de aoristo. Finalmente hace referencia a situaciones de acción continua. que sólo la influencia del Espíritu Santo en la mente del creyente puede producir. con himnos y cánticos espirituales”. 291. Una es en Hechos 13:52: “Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”. en lugar de dejarse llenar de la influencia del Espíritu. Las consecuencias del ser “lleno del Espíritu”. antes bien sed llenos del Espíritu”.“completar”. La otra ocasión en la que aparece es en Efesios 5:18 “No os embriaguéis con vino. Cuando alguien está “lleno de” una particular 56 57 58 Delling. modelan la existencia del que es llenado completamente por ellas y reclaman todo su ser. La exhortación es a mantener el estado de plenitud. que ejercen una de esas dos fuerzas que luchan por llenar su interior. Estas construcciones resumen la actitud de compañerismo. Es un imperativo de presente. Ibid.57 Aunque este verbo es muy frecuente en el NT. El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo. por eso aquí indica una apropiación continua:58 “llenaos continuamente”. Stott. lo que implica una acción continuada en el pasado. 6:285. etc. En otras hace referencia a una situación existencial relativamente estable en alguien que se identifica como cualidad de la persona. Así pues. alabanza. como se ha comentado. la realidad a la que alude con seguridad es la influencia en la mente del creyente. “dando siempre gracias por todo” y “sometiéndoos unos a otros”. Este uso de Pablo está en relación con el versículo de 1 Cor 12:14 en el que. Aquí el verbo está en imperfecto pasivo. se señalaba que “a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. TDNT. en lo cual hay disolución. en este caso el Espíritu.56 También indica de forma especial que un hombre es completamente controlado y sellado por los poderes que lo llenan. alegría. agradecimiento a Dios y humildad. lo que indica la necesidad de repetir la experiencia de llenado y mantenerse en ella. Aquí Pablo lo contrasta por oposición con embriagarse. más que un momento puntual. Las frases que hablan del “ser lleno” tienen el propósito de llamar la atención a la intensidad de las cualidades definidas por los nombres en genitivo a los que acompañan. en relación con el Espíritu Santo solo aparece dos veces. Ocurre con Ananías y la reprensión es respecto a por qué Satanás había llenado (evplh. “sed llenos continuamente”. quedan resumidas en Efe 5:18-20 tras la exhortación de Pablo por una serie consecutiva de participios en presente: “Hablando entre vosotros con salmos. es decir “vivían llenos de gozo y del Espíritu”. En unas hace referencia a momentos puntuales en los que se es necesario realizar una función o actividad puntual de testificación. Aunque la expresión es llenar el corazón. “cantando y alabando en vuestros corazones”. Aunque algunos autores han señalado el carácter técnico de estas expresiones. “plh. “terminar”.rwsen) su corazón para mentir precisamente al Espíritu Santo (He 5:3). Hace clara referencia a dejarse influenciar y controlar por Satanás. Es digno de señalar el uso que se hace del mismo término para expresar la realidad totalmente opuesta al ser lleno del Espíritu. De forma que sentimientos como el gozo. la expresión ser “lleno en el Espíritu” se usa en numerosas ocasiones. en realidad estas frases se entienden perfectamente como un lenguaje altamente simbólico y metafórico.rhj”. con matices proféticos o de la habilitación que el Espíritu hace para el servicio. a parte de las señaladas.. o “eran llenados de gozo y del Espíritu”.. En ocasiones se acompaña de manifestaciones sobrenaturales.

10:47. Otro verbo asociado con el Espíritu es e. He 1:5). Es curioso que no se mencione de forma explícita que fueran “llenos del Espíritu”. Salvation.nw “descender”. significa “caer o venir sobre”. y lo describe como el mismo don que habían recibido ellos. sin embargo. o por el oír con fe?”. reconoce que pueden ser diferentes metáforas que hagan referencia a la misma realidad. 19. Hay tantos versículos y tantas expresiones.w. Aparece en Lc 3:22. en 11:15-17 cuando Pedro cuenta la experiencia con Cornelio aplica la expresión del “bautismo en el espíritu” (cf. expresa de manera visible esa cualidad. Aparece en He 8:16 relacionado con los samaritanos sobre los que aún no había descendido el Espíritu. El verbo evpipi.rcomai que significa “venir sobre”. Incluso los autores Pentecostales aceptan la equivalencia de estas expresiones. 97. que implicaba pertenencia a una comunidad determinada. 17. Esta no es la única expresión que se relaciona con el Espíritu Santo interaccionando con el creyente.rcomai “venir”. Mr 1:10 y Juan 1:32. por ejemplo. Max Turner. En Hechos 2:17-18 se utiliza el verbo evkce. Sin embargo.33 designando el descenso del Espíritu Santo sobre Jesús en el momento del bautismo. como en la descripción de Simeón en Lc 2:25 donde se indica que “el Espíritu Santo estaba sobre él”. En Lc 4:18 utiliza la expresión Jesús mismo “El Espíritu del Señor está sobre mí”. (sobre) acompañada o no de verbo. Cf. La primera vez que aparece es en Luc 1:35 en la anunciación: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti”. Lee. VoxEvang 12 (1979): 53. “Spirit Endowment in Luke/Acts: Some Linguistic Considerations”. Y también más adelante en 8:15. El verbo lamba. “An Evangelical Dialogue on Luke. También aparece en 10:44 cuando el Espíritu “cayó sobre los que oían” en casa de Cornelio.59 Venida del Espíritu Santo El último concepto que se identifica60 con el “bautismo en el espíritu” y con el “ser lleno” del Espíritu es en realidad un conjunto de expresiones. que significa “derramar” citando la profecía del profeta Joel. Este verbo también es usado por Pablo en 2 Cor 11:14 confrontando a los corintios respecto al Espíritu que habían recibido. por ejemplo. También se utiliza en He 19:6 respecto a los de Éfeso sobre los que “vino el Espíritu Santo” después de la imposición de manos de Pablo. Aparece en el primer discurso de Pedro cuando anuncia a los creyentes que recibirán el Espíritu tras el bautismo (He 2:38). 19:2. Mark Lee.nw “recibir” también es bastante común. “Spirit-Fullness in Luke-Acts: Technical and Prophetic?” JPS 17 (2000): 29. and Spirit Baptism.cualidad. D. En la expresión de Hechos 1:8 que se ha utilizado para relacionar estos tres conceptos se utiliza el verbo evpe. que realizar un análisis de ellas escaparía al propósito de este estudio. aunque sigue considerando que el uso del “bautismo” tiene un significado distinto. En otras ocasiones simplemente se utiliza la preposición evpi. citado en Archie W. Esta misma expresión se utiliza para mostrar la sorpresa de los judíos de que el bautismo en el Espíritu hubiese ocurrido sobre los gentiles. También se asocia con la obra del Espíritu en el creyente mediante la expresión katabai. 60 59 12 . Y de nuevo es empleado por Pablo en Gal 3:2 “¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley. Hui. es necesario mencionar algunas de ellas para captar su naturaleza y relación con el “bautismo del Espíritu”. Todas ellas marcan el hecho de que el Espíritu “viene” sobre alguien.ptw. e implica el acto sobrenatural de la encarnación. de forma que marca a la persona en vez de residir meramente en él como algo potencial.

1956). Biblical Research Institute. y que el recibimiento del Espíritu era un don divino. cuando Simón se sorprende de que por la imposición de manos “se daba el Espíritu”. sin embargo. Froom. sin embargo.61 Sin embargo. (http://www. Le Roy E. se presenta en el NT como parte de la necesidad de testificar a todos los rincones de la tierra y esparcir el mensaje por todo el mundo. Este verbo también es utilizado por el apóstol Pablo en 1 Tes 4:8 en referencia a Dios “que también nos dio su Espíritu Santo”. que tuvo lugar en contextos donde estaban uniéndose a la iglesia discípulos de Juan el Bautista (He 19:1-7). el don de lenguas fue perdiendo su relevancia y su importancia entre los cristianos. Rodríguez. Trad. en todas ellas se describe un tipo de acción del Espíritu Santo en el creyente. el signo de la segunda bendición del “bautismo en el Espíritu”.63 Además. 19:1-6). más que una experiencia universal. 64 Stott duda incluso que fueran verdaderos cristianos.w “ungir” en el discurso de Pedro al hablar de Jesús cuando fue “ungido” con el Espíritu Santo a Jesús en su bautismo. 19:6). Cf. y es la que ocurre con imposición de manos. Cf. mencionados en Hechos. o éstas no implicaron este don. Cf. “The Classical Pentecostal Doctrine of Spirit-Baptism: Some Exegetical Considerations” Didaskalia 13. 62 63 Ángel M. aunque las manifestaciones fuesen diferentes. o una manifestación del don de lenguas. Las diferentes expresiones utilizadas y las variadas circunstancias en las que se mencionan hacen difícil un análisis exhaustivo. véase también Allan Loder. 10:44-46. Stott. “Baptismal Instruction in the New Testament and Other Related Issues”. algo interesante en el diálogo con la postura pentecostal es que de todos los grupos que “recibieron” el Espíritu. Finalmente es necesario comentar un caso particular en la experiencia de recibir el Espíritu Santo. que hasta ese momento había sido un perseguidor de la iglesia. 156. en todo caso. 2 (2002): 85. Eduard Schweizer.dwmi “dar”. Puede ir acompañada o no de manifestaciones sobrenaturales tales como profetizar. Faustino Martínez (Salamanca: Sígueme. es interesante señalar al respecto de la imposición de manos.En He 8:18 se utiliza el verbo di. Conforme esta necesidad fue siendo suplida por los propios creyentes en sus propias lenguas.62 Respecto a este último punto. un especial discernimiento espiritual. En el resto de casos. sin embargo. 15 Feb 2007).htm. No hay un patrón único y exclusivo. las manifestaciones sobrenaturales relacionadas con el Espíritu ocurren solo cuando Dios trata de dar un paso especial y nuevo en su comunidad. Quienes pretenden hacer de esa manifestación puntual.65 61 Schweizer sostiene que. Finalmente aparece el verbo cri. 9:17. una capacitación general para un ministerio. La manifestación del poder del Espíritu en forma del don de lenguas. o bien no hubo manifestaciones sobrenaturales.org/documents/baptism-ca. de forma que dichas manifestaciones transmiten un sentido de novedad. El Espíritu Santo. The Coming of the Comforter (Washington: Review & Herald. Rodríguez. 1999.64 gentiles (He 8:12-17) o Pablo. no están respetando el peso de la evidencia bíblica. Es cierto que en algunas ocasiones se menciona a individuos que recibieron el Espíritu tras la imposición de manos (Hechos 8:17. 1984). el hecho de que esto ocurra más bien como excepción que como norma hace que no haya suficiente base bíblica como para extrapolar esta práctica como norma permanente en la iglesia. Probablemente esta acción de imponer las manos sirvió en momentos puntuales para enfatizar que los apóstoles habían sido designados por Dios como instrumentos de la Iglesia. El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo. sólo se menciona a tres que hablaron en lenguas (He 2:1-4. la realidad de la acción del Espíritu es la misma. “Baptismal Instruction in the New Testament and Other Related Issues”. 85. 11.adventistbiblicalresearch. 65 13 .

además de seguir una lógica estrategia narrativa que describiese la expansión del evangelio desde Jerusalén hasta lo último de la tierra70. 84. es posible extraer una serie de conclusiones a partir de lo estudiado. Ed. gentiles y gentiles convertidos. Sproul. que era bien conocida por todos los creyentes66 y se aplica de forma simbólica67 a la acción del Espíritu Santo en la mente del hombre. 71 Cf. The Holy Spirit (Downers Grove: Intervarsity Press. Brown. Después de considerar el conjunto de expresiones paralelas que permiten ampliar el rango de estudio del concepto de “bautismo”. pero no llega a criticar el sentido técnico que algunos autores otorgan al bautismo en relación con el Espíritu Es interesante al respecto la reflexión de Fee sobre la relación entre la conversión. de forma que se aprovecha la imagen del bautismo por inmersión. en Acts. indican. Sin embargo. 22. Por otra parte. 2 (2002): 81. “The Classical Pentecostal Doctrine of Spirit-Baptism: Some Exegetical Considerations” Didaskalia 13. 14 . Fee. estos pasajes no pueden ser tomados como normativos.69 Estos casos comprenden a judíos. y las expresiones paralelas que se utilizan en el NT. Williams. 860-863. Horn (Buenos Aires: ACES. en el NT el “bautismo en el Espíritu Santo” no puede ser identificado estrictamente con el bautismo por inmersión porque se diferencia explícitamente de él. Éste último señala que una interpretación del bautismo entendido como ser literalmente sumergido en un medio líquido del Espíritu Santo es absurda.71 En este sentido. 1996). y tantos usos diferentes. 8. “bautismo”. 1990). 37. sino que su uso se percibe más bien como simbólico o metafórico. por tanto. Cf. sigue habiendo textos complejos que parecen resistirse a una definición absoluta respecto a la naturaleza de dicho bautismo. Siegfried H. que son los grupos sociales que tenían mayor relevancia en ese momento en la Iglesia. el bautismo en el Espíritu no se puede circunscribir únicamente a una experiencia posterior a la conversión que puede darse o no entre los creyentes. siguiendo la imagen utilizada por los autores bíblicos. En sentido estricto el “bautismo en el Espíritu”. 1965). samaritanos. Diccionario Bíblico Adventista. Por eso parece probable que Lucas. Este proceso es llevado a cabo por Jesús. sin embargo. no indica en el NT de forma explícita un tipo de bautismo. hay tantos matices. que el creyente es “lleno” del Espíritu Santo. uno es un rito exterior. o Cornelis Bennema. 10 y 19). God’s Empowering Presence: The Holy Spirit in the Letters of Paul (Peabody: Hendrickson. Aunque los dos son símbolos. 69 70 68 Sinclair B. el bautismo por inmersión y el bautismo en el Espíritu Santo. 1995). autor último del bautismo. el otro es la descripción de una interacción interna del creyente con el Espíritu Santo.Implicaciones teológicas Como se ha señalado al principio. mencionó de forma explícita estos casos de recepción plena del Espíritu para mostrar la igualdad de todos ante la obra del Espíritu Santo. Henry F. y describe la situación del creyente cuando acepta plena y totalmente la influencia del Espíritu Santo en su mente. cuando es sumergido totalmente (es decir bautizado) en él. Gordon D. 146. El bautismo en el Espíritu Santo. New International Biblical Commentary (Peabody: Hendrickson. 152-154. Ferguson. 9. Cf.68 Es cierto que hay pasajes en los que se marca un espacio de tiempo entre la conversión y el bautismo del Espíritu (Hechos 2. marcando una separación espiritual entre ellos. El sentido metafórico del concepto es también rescatado por autores como David J. que es complicado establecer una clara delimitación de la naturaleza del “bautismo del Espíritu Santo”. En ningún lugar de la Biblia 66 67 Cf. Allan Loder. The Mistery of the Holy Spirit. “SpiritBaptism in the Fourth Gospel”. que es el lugar en el que el Espíritu Santo actúa. Baptism Through the Centuries (Mountain View: Pacific Press. 1994).

15 . esto implicaría que las experiencias narradas en los Hechos de los Apóstoles no se podrían tomar como normativas para todas las edades. Suurmond defiende que durante la historia hubo manifestaciones carismáticas y cita como ejemplo a Orígenes. surge un argumento muy poderoso que descarta la interpretación pentecostal sobre el “bautismo del Espíritu Santo”.73 Desde los padres de la Iglesia. Cf. “The Ethical Influence of the Spirit of God: An Exegetical and Theological Study with Special Reference to 1 Corinthians. Esto es señalado en la expresión “ser lleno del Espíritu”. tampoco se identifica de forma unívoca con una manifestación sobrenatural. pueden incluir un fortalecimiento especial en una situación de conflicto. estos casos no pueden explicar la evidente brecha histórica relativa a las manifestaciones externas del bautismo del Espíritu Santo en la noción Pentecostal. 145. Por otra parte. 74 75 Cf. 1983. Tesis doctoral: Fuller Theological Seminary.”75 Por otra parte. sin embargo. 1986). El evento inaugural en el que el Espíritu Santo influye plenamente en la mente del creyente. etc. y esta diferencia queda marcada por una manifestación sobrenatural como el don de lenguas. pasando por los reformadores y los grandes predicadores. 370-371. esta interpretación explica cómo algunos creyentes como los discípulos fueron “bautizados en el Espíritu” tiempo después de haber estado con Jesús y de su conversión. Desde otro punto de vista. esa interacción Espíritu Santo-creyente no siempre queda marcada por un evento sobrenatural. 1 Cor 12:13). ya sea hablar en lenguas o profetizar. Ellen White señala al respecto: “No fue sino hasta después de la ascensión de Cristo al Padre y del derramamiento del Espíritu Santo sobre los creyentes. o que deba haber una brecha entre la conversión y el bautismo del Espíritu. hay dos tipos de cristianos: los que han recibido el “bautismo y los que no lo han hecho. en ningún caso se menciona una manifestación sobrenatural tal y como el hablar en lenguas. a la luz del NT. El deseado de todas las gentes (Buenos Aires: ACES.74 Avanzando con las implicaciones teológicas. Aunque en algunos pasajes las expresiones que se han estudiado como equivalentes señalan la influencia del Espíritu Santo en la mente del creyente. los Cuáqueros. como señalan. una conexión especial con Dios y un discernimiento espiritual especial. cuando los discípulos apreciaron plenamente el carácter y la misión del Salvador. también se desprende del NT que el bautismo del Espíritu Santo puede ser repetido. comenzaron a comprender que habían estado en la misma presencia del Señor de gloria. Sin embargo. 145. una demostración de poder para testificar. Jean-Jacques Suurmond. Después de recibir el bautismo del Espíritu.se enseña explícitamente que el don de lenguas sea una señal necesaria del bautismo del Espíritu. Ellen G. The Mistery of the Holy Spirit. Y aunque se pretendiera explicar esta discontinuidad histórica hablando de los conceptos de “lluvia temprana” y “lluvia tardía”. y esta influencia en ocasiones va acompañada de una capacitación especial en un momento determinado. los resultados de esta experiencia en el creyente. los Montanistas. Si. The Mistery of the Holy Spirit. que indicara un “bautismo del Espíritu Santo”.72 Como ha sido señalado Pablo lo señala explícitamente como una experiencia común a todos los creyentes (cf. Sproul. puede ser repetido cada vez que la persona acepta completamente dicha influencia del Espíritu 72 73 Sproul. 467. algunos monjes en la Edad Media. algunos Hugonotes. Romans 7:14-8:30 and the Johannine Literature”. White. una comprensión y capacitación espiritual mayor. Respecto a esto último. resulta difícil agrupar a todos los cristianos sinceros y fervientes que han vivido a lo largo de la historia y que no recibieron dicho bautismo tal y como ellos lo entienden.

Valdivia (Buenos Aires: ACES. la labor de toda persona convertida es mantenerse “llena del Espíritu” permitiendo una completa y libre acción de Él en su mente. sino que constituyen descripciones de diferentes aspectos. Journal of Psychology & Theology. el que todos los creyentes hayan sido “bautizados en el Espíritu”. Miguel A. Siendo que la naturaleza del Espíritu Santo es la más misteriosa y velada para el ser humano. Stott. Ericsson. 1974). puesto que es la misma. pág 114. que no perciben la conexión entre el “bautismo” y el “ser lleno del Espíritu” interpretan el bautismo del Espíritu como un evento irrepetible. Renovados por el Espíritu. Arnold Wallenkampf. Renovados por el Espíritu. John A. 872-873. 1985).81 ya que a lo que hacen referencia las expresiones estudiadas es a una plena aceptación del Espíritu Santeo en el interior. Cf. 83 Cf. Le Roy E. ya sea de forma sobrenatural o no. pero no todos los creyentes continúan llenándose de él. Ingram “Psychological Aspects of the Filling of the Holy Spirit: A Preliminary Model of Post-Redemptive Personality Functioning”. The Holy Spirit (Grand Rapids: Zondervan. no toda “interacción” del Espíritu Santo en el creyente se puede identificar con un “bautismo en el Espíritu”. Millard J. Todos los creyentes tienen el Espíritu en ellos.G. 1956). por eso esta influencia es necesariamente anterior a ella. 80 81 82 Cf. The Coming of the Comforter (Washington: Review & Herald. en este caso de la acción del Espíritu Santo en la vida del creyente. ya que el tema puede quedar abierto a las diferentes acepciones con las que el término se utiliza en el NT. 350. Wallenkampf. Cf.83 En la Biblia a menudo se utilizan conceptos que no necesariamente hacen referencia a una única realidad de forma unívoca. “ser lleno” y aceptar sin restricciones su presencia y el poder que ésta imparte al creyente. 2005). 24 (1996): 104-113.79 Finalmente.White reconoce que Jesús “diariamente recibía un nuevo bautismo del Espíritu Santo”. En este sentido no es necesario separar demasiado la naturaleza de ambos eventos. Cf. 69. Cf.76 De hecho no hay ninguna exhortación en el NT a ser “bautizados en el Espíritu”.80 La obra de regeneración que el Espíritu realiza no implica necesariamente estar “lleno de él”. es lógico pensar que sea difícil diseccionar y delimitar con precisión todo lo que tenga que ver con él. Yun. 16 . 78 79 77 76 Hoekema. El mismo Wallenkapf citando a E. Froom. o bien entendiendo que hay varias dimensiones en juego. y la experiencia posterior de ser llenado o mantenerse lleno del Espíritu. no significa que todos estén plenamente entregados a él. el bautismo ni se puede repetir ni se puede perder. y una vez agotado el lenguaje bíblico.77 Por eso. Walvoord. es necesario llegar a la realidad. El lenguaje de plenitud estudiado en las diferentes expresiones hace referencia a una especial conexión entre la mente del hombre. Christian Theology (Grand Rapids: Baker Book House. Los autores como Walvoord. 94. Wallenkampf también marca la diferencia entre el bautismo como experiencia inaugural en el creyente. De forma que cuando se menciona el Bautismo en el Espíritu Santo se Stott señala que “como acto de iniciación. Más allá del lenguaje Tras analizar las expresiones relacionadas con el “bautismo en el Espíritu”. John F.78 Por eso. 145. Hay autores que incluso llegan a estudiar las implicaciones psicológicas del ser “lleno del Espíritu Santo” en la vida del creyente. Trad. pero la acción de llenar sí puede repetirse y debe siempre mantenerse”. 68. 24. y la influencia divina.de nuevo.82 A nivel teológico no es necesario ser rígido en el análisis de esta expresión. “Water Baptism and Spirit Baptism”. pero sí a ser “llenos del Espíritu”. El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo. Está claro que el Espíritu Santo trabaja en la mente del hombre para producir el arrepentimiento y la conversión.

Si el Espíritu está presente. 22. actitudes. “nadie puede poseer el Espíritu de Dios y guardárselo para sí mismo. 17 . Las consecuencias de esta influencia no son metafóricas ni simbólicas. El bautismo y la plenitud del Espíritu Santo.indica que el Espíritu es aceptado a dirigir plenamente los sentimientos. En palabras de Stott. sino reales.84 84 Stott. si no fluye. emociones y pensamientos del creyente. tangibles y manifiestas en la vida del creyente. fluye. no está”.

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