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La lectura fuente de nueva vida

La lectura hoy en día es un tema de discusión, en el que personas jóvenes y adultos se


enfrentan a debatir, con el único propósito de encontrar la solución a la gran problemática del
por qué se ha dejado esta de lado. En su lugar se ha impuesto un mundo de
telecomunicaciones que supuestamente favorecen a la evolución de la comunicación entre las
personas. Y en gran parte eso es verdad, pero ¿cómo mantener nuestra naturaleza humana solo
comunicándonos atreves de objetos superficiales que no pueden transmitir nuestros
sentimientos o emociones?

Muchos de estos sentimientos y emociones cotidianas se ven reflejados en las grandes


historias que nos dejan las obras clásicas. Pero como saber de ellas si no las leemos. Aunque
podemos admitir que algunas personas si las leen, la mayoría de ellas son personas adultas o
jóvenes que les apasiona leer, estos son minoría a comparación con las personas que no tienen
el hábito de leer, en su mayoría estos son jóvenes que se encierran en un mundo virtual y que
no se atreven a ver que hay más allá de su pantalla. Y su justificación del por qué no leen es
absurda: ¡Que no hay tiempo! ¡Que es aburrido, tedioso e innecesario!
La respuesta más sencilla para sus justificaciones es que no siempre hacemos lo que nos
parece divertido e interesante, pero muchas veces esas cosas nos hacen un bien y son más
necesarias a comparación de lo que nos gusta hacer.

Sin importar las justificaciones que podamos dar del por qué hemos dejado de lado la lectura,
estas no pueden tapar la gran verdad, que todos conocemos y es el que al oír la palabra leer
nos espantamos, ya que se nos hace difícil aceptar que no podemos evitar esta larga actividad,
con ayuda de la tecnología que casi siempre nos hace fácil las cosas.
Pero sin duda, a veces, hacer las cosas por el camino fácil nos vuelve algo perezosos y en el
peor de los casos nos quita la esencia de ser humanos, es decir, el esforzarnos por conseguir lo
que queremos. La satisfacción de poder decir que hicimos algo sin tomar atajos, es una alegría.
Si nos dejan de tarea leer alguna obra, no es necesario ir al buscador y colocar el resumen de
tal obra, solo para salir del apuro en el que nos encontremos, porque es más que seguro que en
todo el tiempo que tuvimos, no le dedicamos ni una hora para poder leer, preferimos hacer
cualquier otra cosa y evitar nuestras responsabilidades. La única forma de evitar que eso pase
de nuevo, es que cada quien reflexione y se dé cuenta que el hacer las cosas por cumplir nos
vuelve personas mediocres. En cambio al leer algo completo es más que seguro de sentirnos
personas más capaces de poder dialogar acerca de dicha lectura con total normalidad y poder
justificar dichas respuestas que tengamos.

El leer no debe ser considerado un acto obligado por otras personas, porque el único que se
debe imponer ello eres tú, ya que no hay más satisfacción en lograr algo que nosotros mismos
nos hayamos propuesto alcanzar.
Es curioso que hace apenas un siglo la gente estuviera ávida de cultura y formación, y que en
nuestros días la frase “no me gusta leer” se escuche cada vez más a menudo. Para entender las
causas de esta contradicción, es necesario remontarse
al pasado y evaluar el nivel de vida de la población. El despertar de un espíritu reivindicativo
propiciado por las revoluciones, fue el detonante que llevó a la sociedad a hacerse preguntas y
buscar respuestas.

El saber la causa del por qué los jóvenes no leen hoy en día, no se podría describir en una solo
factor, ya que hay muchos factores.
Y la que más influye o reluce es la costumbre de esta.

El hábito de la lectura no se forma de la noche a la mañana, más bien es algo que se logra con
dedicación y mucho esfuerzo, esto se da desde infancia.

Es entonces donde entra a tallar la educación en el hogar, mientras los padres no den ejemplo a
sus hijos del gusto por la lectura, ellos tampoco sentirán motivación por esta.

Mientras los padres no den ejemplo a sus hijos del gusto por la lectura, ellos tampoco sentirán
motivación por esta.

Algunos no descubrimos lo interesante que es leer un libro, porque nuestro padres, abuelos o
algún otro adulto no nos acercaron a la literatura. Otro factor es la falta de educación de
calidad que la verdad lo que le interesa al gobierno es solo tenernos como “robot” sin pensar,
sin seres críticos.

Los jóvenes se preocupan por las eliminatorias de dota, o por conseguir el último juego de
PlayStation. Es muy extraño ver a algun joven con un libro en las manos, pero no son ellos los
culpables, porque no se les puede exigir que hagan algo que nunca han visto: sus padres o sus
allegados tampoco sostienen paginas concentrados, tampoco se sumergen en el placer de
imaginar lo que se cuenta en unas páginas.

Los padres usualmente no tenían tiempo, ni conocimiento y mucho menos paciencia y los
niños también eran apáticos a la lectura. La lectura y escritura son el eje de todas las áreas del
saber, así como el núcleo familiar es el eje de una comunidad, de un país y del mundo.

Tanto niños como jóvenes viven la mitad de su tiempo en la escuela, y ésta es la encargada de
iniciar el proceso de leer y escribir. Por tanto, desde este lugar es fundamental procurar por
una evolución constante de los estudiantes en sus procesos de comprensión y producción para
lograr un aprendizaje significativo en todas las áreas.

No soy de las personas que dice que el alumno no lee. Sí lee, pero lo que le interesa. La
escuela ha contribuido a que el hábito de lectura se pierda y hay que recuperarlo. La docente,
además, sostiene que la sociedad de consumo y el mismo gobierno propician que el estudiante
avance en grados sin aprender lo suficiente y a veces sin merecerlo.
Los docentes deben buscar una alternativa que ayude a que los muchachos lean y lo hagan de
una manera creativa y comprometida, no por salir del paso como lo han venido haciendo.
Cuando mandan a leer una obra literaria, ya existe el resumen y hasta una posible película,
entonces, muchos solo ven la película o leen el resumen. Por lo tanto deben de actuar de una
manera inteligente y procurar que el estudiante lea la obra comparándola con la película y
mirando qué elementos omitió el productor de ésta, eso es contrastar el filme con el libro
original, y obligar al muchacho a leer de una manera comprometida.

Es probable que los jóvenes comprenderán que la obra era más completa y más interesante, y
aunque ésta no es comparable a los clásicos de la literatura que siempre se han manejado en la
educación tradicional, la docente se dará cuenta que este es un primer acercamiento de los
alumnos a la adquisición del hábito de la lectura.

¿Es realmente necesario que los jóvenes lean? La necesidad y la urgencia de la lectura se han
convertido ya en un lugar común del discurso educativo y hasta de la charla cotidiana. Uno de
los factores también importantes que están hoy en día sucediendo es que hay una “crisis de la
lectura” y “crisis de lectores”, y algunos factores más o menos relacionados: índices de hábitos
de lectura en nuestra sociedad, influencia de nuevos medios de comunicación, el futuro del
libro y de las nuevas tecnologías.

Dentro de una evolución de los hábitos de lectura solemos realizar comentarios del tipo: “antes
los jóvenes leían más que ahora”, o que en un “ambiente urbano o social más favorecedor se
lee más que en un ambiente rural o desfavorecedor”. Si bien estas afirmaciones pueden ser
ciertas, no sería inoportuno un replanteo crítico de ciertos lugares comunes, pero, sobre todo,
no perder de vista que la lectura conforma un instrumento al servicio del desarrollo humano y
que la propia sociedad, más que imponer o prestigiar un uso determinado, debe responder a la
exigencia de crear las mejores condiciones para que cada lector pueda aprovechar en su
beneficio las inmensas posibilidades de tal técnica en su desarrollo personal.
El largo proceso educativo abarcaría todo el proceso vital de cada individuo, con un papel
importante en ese desarrollo de la escuela y de la promoción de la lectura en los distintos
estratos de la sociedad. Es decir, la responsabilidad de formar lectores hábiles, competentes o
modélicos no es competencia ni única ni exclusiva de la escuela, sino que entre los
colaboradores de ese aprendizaje, esencialmente personal, hay que atender a los aportes desde
la familia hasta otras instituciones sociales, como las bibliotecas, los organismos de gobierno,
los medios de información y de comunicación.

La conquista del lector hábil, calificado, independiente, “cíber-lector” o como llamemos al


nuevo modelo impuesto ni más ni menos que por la propia evolución humana, es un proceso
único e irrepetible en cada ser que nace. “Desde el jardín de infantes hasta el aula universitaria
donde impartimos las enseñanzas de grado o postgrado. Son marcos donde debemos cuidar los
aspectos expresivos y sensitivos de la lectura oral, tan mal planteada en muchas prácticas
escolares rutinarias, el momento adecuado para una determinada lectura, el hábito de silencio
aceptado y deseado por los propios alumnos para adentrarse cada uno en su personal conquista
o recreación de un determinado texto.” (Sergio Baeza Cabello. 16-junio-2016).

Una idea sería, buscar técnicas infalibles para que todos los jóvenes puedan tener este hábito
de leer, habría que preocuparse por el desarrollo de hábitos positivos generados en cada lector
por la experiencia gratificante de una lectura que nos satisface y nos descubre la magia de las
palabras.

De ahí también que todos los docentes deben ser conscientes de la necesidad de no limitar la
problemática de la enseñanza, aprendizaje de la lectura al momento de su inicio y de su
posterior desarrollo en los años de la escolaridad básica. Por tal razón, debemos reclamar la
participación de todos los profesores en los distintos niveles y materias, para el desarrollo de
los hábitos que conforman al auténtico lector, al dominador consciente de técnicas y dueño de
los recursos que le facilitarán su desarrollo personal a través del ejercicio libre de la lectura.

Estos son algunos problemas generales que ocasionan que los jóvenes no tengan gusto por la
lectura:

La Adicción a los celulares, esto es lo que casi todos dicen: “Estoy pendiente de mi celular las
24 horas del día y toda la semana. Cada vez que veo que tengo un mensaje en mi celular tengo
que contestar”. Si los alumnos mantienen sus teléfonos al lado mientras están leyendo, es
virtualmente imposible para ellos terminar de leer alguna página sin sentir la presión de revisar
un mensaje de texto, un like de Instagram, o de Snapchat.

Un corto lapso de atención muchos estudiantes dicen que tuvieron problemas para mantener
la atención durante un largo período de tiempo. Frases que se pudieran presentar serian: “Me
deshago rápido de las tareas para poder hacer algo más”; Mientras que otro seria: “Mi lapso de
atención es muy bajo”. No hay duda de que la adicción a los aparatos celulares contribuye a la
falta de enfoque. “Un reporte reciente reveló que en promedio el lapso de atención humana
disminuye después de los primeros ocho segundos.”(Constanza Carmi . 26-Octubre-2016)

No hay lugares tranquilos para leer en el hogar: Muchos estudiantes mencionan el hecho de
que sus hogares no propician la lectura. Algunas personas dicen: “No hay lugares tranquilos
para leer en mi casa, por lo que no puedo hacerlo tanto como me gustaría”; otros señalan:
“Hay mucho ruido en mi casa”; y finalmente: “Nunca tengo tiempo y cuando leo nunca
encuentro un lugar tranquilo para hacerlo”.

Actividades extracurriculares: Muchos estudiantes están extremadamente ocupados después


de la escuela, eso afecta su habilidad para leer más de lo que a ellos les gustaría. “Cuando
vuelvo de practicar mi deporte generalmente ceno y luego me voy a acostar”, dijo un alumno
atleta. Y otro señaló: “Durante la temporada de pista no puedo leer mucho. Tendré que
ponerme al día durante el verano”.
Falta de interés: algunos alumnos señalan que pasan mucho tiempo buscando libros que
puedan ser de su interés y que no siempre han conseguido encontrarlo.

Falta de motivación: “El único obstáculo que tengo soy yo queriendo leer”. “No me fuerzo en
tomar un libro y comenzar a leer”.

Los jóvenes no leen porque en su enseñanza que les daban de pequeños no les ensañaron a
leer, de forma correcta y por un gusto propio. La problemática también es que en sus casas no
fomentan la lectura, en algunos casos y en otro si pero los jóvenes no le dan la importancia. En
algunos casos los profesores obligan a los alumnos a leer libros que no son de su agrado.

También no fomentan la lectura ya que para los trabajos de investigación los asen de una
forma fácil y cenicilla ya que no van a bibliotecas si no a un Internet, ya que con las nuevas
tecnologías, como la computadora te felicitan un trabajo con el apoyo de Internet.

Una manera fácil de que los jóvenes lean es que los escritores, aborden temas del agrado de
los jóvenes.

Y hay innumerables razones del por qué los jóvenes de hoy en día no leen, pero debemos
darnos que esto no mejorará si no ponemos de nuestra parte, los padres en primer lugar deben
de incentivar a sus hijos a tener un buen hábito de lectura, en segundo lugar los colegios deben
de mantener motivados a sus alumnos para que nunca se aburran de nutrirse con los
conocimientos de brindan las diferentes obras. Por ultimo cada uno de nosotros decide si
quiere ser una persona culta y brillante o una persona que vive en la ignorancia, está en
nuestras manos acostumbrarnos a leer y cambiar eso de sentirnos obligados a leer por sentir
goce al leer.

El centro de investigación y documentación educativa (CIDE) ha realizado un estudio para


conocer los hábitos de lectura de los jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 16 años con
un fin de encontrar los factores personales, sociales , familiares y escolares asociados con los
mismos.
“El 36% de los adolescentes de 15/16 años leen libros en su tiempo libre mas de una vez a la
semana, por lo que se les puede considerar como lectores frecuentes. El 38% son lectores
ocasionales (leen más de una vez al trimestre) y el 26% se puede considerar no lectores.”
(Estudiantes de comunicación,(26-mayo-2010)

Llegamos a notar con estas cifras que no en su totalidad todo los jóvenes leen, motivos ya se
dieron a conocer, pero ya no nos enfoquemos en ello solo tratemos de buscar soluciones a este
tipo de problema que hoy en día se está haciendo presente en todas las ciudades, por lo cual
cambiemos todos para que de esta forma podamos ser partes de un cambio positivo hacia todo
los niños ya que ellos serán los jóvenes del mañana.
Realmente para mí, no hay nada mejor que sentarme en un lugar tranquilo, mientras el silencio
me rodea, con un buen libro en mis manos, con una obra que me haga pensar, que me haga
imaginar, que me haga saborear las maravillas creadas por una mente prodigiosa. Nada mejor
que conocer lugares a través de mi mente, sin necesidad de imágenes; que sólo sean las
palabras las que me transporten, y que pueda ser capaz de transformar lo plano del papel en
formas tridimensionales increíbles, pero al mismo tiempo, reales y completamente
verosímiles, con una voz, con un cuerpo, con una existencia plantada en los confines y
profundidades de mi cerebro.
La lectura nos hace crecer, tenemos la posibilidad de aprender unas palabras y desarrollar la
imaginación que hoy está muy destruida, nos ayuda a ser creativos. La lectura nos da el placer
de imaginarnos la historia, ser protagonistas y hasta seguir leyendo sin dejar ni un instante ese
libro.

Solo hay una solución: cambiar el mundo o cambiar los escritos. Muchas obras realmente lo
revolucionaron todo, desde la Biblia o la Torá hasta la Constitución; los cuentos que dijeron
que las princesas no eran solo amas de casa sumisas, sino heroínas conquistadoras; las novelas
que auguraron que podían existir tecnologías que pusieran a un hombre en la Luna. Inspirar a
las nuevas generaciones es el mayor deber de los ciudadanos. Leer es enseñar a pensar y a
sentir. Y en mis sueños ansío ver el mundo cambiar a base de verter tinta en vez de sangre
Bibliografía

 Sergio Baeza Cabello. (16-junio-2016). ¿Por qué leen tan poco los jóvenes hoy en día?.
15-junio-2017, de elquintopoder Sitio web: http://www.elquintopoder.cl/cultura/por-
que-leen-tan-poco-los-jovenes-hoy-en-dia/

 Constanza Carmi . (26-Octubre-2016). ¿Por qué no leen los adolescentes? Según los
adolescentes. 20-junio-2017, de eligeeducar Sitio web:
http://www.chalkbeat.org/posts/us/2016/09/20/first-person-what-100-ninth-graders-
told-me-about-why-they-dont-read/#.V_WKF5PhCb8

 Mondragón Del Río Berenice. ( 26-mayo-2010). ¿Por qué a los jóvenes no les gusta
leer?. 01-julio-2017, de Los Eslabones del Periodismo Sitio web:
http://loseslabonesdelperodismo.blogspot.pe/2010/05/por-que-los-jovenes-no-les-
gusta-leer.html