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Nacimiento a muerte de Jesús

El ángel Gabriel fue enviado a una excelente joven llamada María.


Él le dijo que ella tendría un hijo que gobernaría como rey para
siempre. El hijo, Jesús, nació en un establo, donde unos pastores lo
visitaron. Después, una estrella guió a unos hombres del Oriente
hasta él. Aprendemos quién les hizo ver la estrella, y cómo se salvó
a Jesús de los esfuerzos que se hicieron por matarlo.

Después, hallamos a Jesús, cuando tenía 12 años de edad,


hablando con maestros en el templo. Dieciocho años después Jesús
fue bautizado, y entonces empezó la obra de predicar y enseñar el
Reino, para la cual Dios lo había enviado a la Tierra. Para que lo
ayudaran en esta obra, Jesús escogió a 12 hombres y los hizo sus
apóstoles.

Jesús también hizo muchos milagros. Alimentó a miles de personas


con solo unos pescaditos y unos cuantos panes. Sanó a los
enfermos y hasta levantó a los muertos. Finalmente, aprendemos
acerca de las muchas cosas que le sucedieron a Jesús en el último
día de su vida, y cómo lo mataron. Jesús predicó por unos tres años
y medio, de manera que la PARTE 6 cubre un espacio de poco más
de 34 años.

María. Es israelita, y vive en el pueblo de Nazaret. Dios sabe que


ella es excelente persona. Por eso ha enviado su ángel Gabriel a
hablarle. ¿Sabes lo que Gabriel le dice a María? Vamos a ver.

‘Buenos días, altamente favorecida,’ le dice Gabriel. ‘Jehová está


contigo.’ María nunca ha visto a esta persona antes. Se preocupa,
porque no sabe qué quiere decir él. Pero enseguida Gabriel la
tranquiliza.

‘No temas, María,’ dice. ‘Jehová está muy complacido contigo. Por
eso va a hacer una maravilla para ti. Pronto tendrás un bebé. Y
debes llamarlo Jesús.’
Gabriel sigue explicando: ‘Este niño será grande, y será llamado
Hijo del Dios Altísimo. Jehová lo hará rey, como fue David. ¡Pero
Jesús será rey para siempre, y su reino nunca terminará!’

‘¿Cómo puede ser todo esto?’ pregunta María. ‘Sin casarme y vivir
con un hombre, ¿cómo puedo tener un bebé?’

‘El poder de Dios vendrá sobre ti,’ dice Gabriel. ‘Así que el niño será
llamado Hijo de Dios.’ Entonces le dice: ‘Recuerda a tu parienta
Elisabet. La gente decía que ella era muy vieja para tener hijos.
Pero pronto tendrá un hijo. Así que, ya ves que no hay nada que
Dios no pueda hacer.’

Enseguida María dice: ‘¡Soy la esclava de Jehová! Que me pase tal


como has dicho.’ Entonces el ángel se va.

María corre a visitar a Elisabet. Cuando Elisabet oye la voz de


María, el bebé dentro de Elisabet salta de gozo. Elisabet se llena de
espíritu santo y le dice a María: ‘Tú eres especialmente bendita
entre las mujeres.’ María pasa unos tres meses con Elisabet, y
entonces vuelve a Nazaret.

Pronto María se va a casar con un hombre llamado José. Pero


cuando José sabe que María va a tener un bebé, no cree que debe
casarse con ella. Entonces el ángel de Dios le dice: ‘No temas tomar
a María como esposa. Pues Dios es quien le ha dado un hijo.’ Así
que María y José se casan, y esperan que Jesús nazca.

Podemos decir que toda la Biblia es un mensaje de Dios. Nuestro


Padre celestial nos la ha dado para enseñarnos muchas cosas.
Pero ahora hablaremos de dos mensajes especiales que Dios
transmitió hace más de dos mil años mediante un ángel llamado
Gabriel. La Biblia dice que este ángel “está de pie delante de Dios”
(Lucas 1:19). ¿Cuándo y dónde dio Gabriel estos importantes
mensajes? ¿Y a quiénes se los entregó?

Gabriel transmite su primer mensaje alrededor del año 3 antes de


nuestra era. En las montañas de Judea, seguramente cerca de
Jerusalén, vive un sacerdote de Jehová llamado Zacarías. Él y su
esposa, Elisabet, ya son mayores y no tienen hijos. A Zacarías le
toca ahora servir de sacerdote en el templo de Dios, en Jerusalén.
Mientras está dentro del santuario del templo, se le aparece de
repente Gabriel junto al altar del incienso.

Como es natural, Zacarías se asusta, pero el ángel lo tranquiliza con


estas palabras: “No tengas miedo, Zacarías, porque tu ruego ha
sido escuchado. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y tienes que
llamarlo Juan”. Gabriel también le dice que su hijo “será grande a
los ojos de Jehová”. Además, le indica que Juan preparará un
pueblo para Jehová (Lucas 1:13-17).

A Zacarías le cuesta mucho creer lo que le anuncia el ángel, porque


él y Elisabet ya no tienen edad para tener hijos. Por eso, Gabriel le
dice: “No podrás hablar y estarás en silencio hasta el día en que
estas cosas sucedan, porque no creíste mis palabras” (Lucas 1:20).
Mientras tanto, la gente fuera del santuario se pregunta por qué
tarda tanto en salir Zacarías. Cuando por fin sale, no puede hablar.
Tiene que comunicarse haciendo señas con las manos. Está claro
que ha visto algo sobrenatural en el santuario.

Tras terminar su servicio en el templo, Zacarías regresa a su casa.


Al poco tiempo, Elisabet queda embarazada. Mientras espera a que
nazca su hijo, se mantiene lejos de la gente y no sale de su casa en
cinco meses.

Entonces, el ángel Gabriel se aparece de nuevo. ¿A quién? A una


joven soltera llamada María que vive en la ciudad de Nazaret —en
la región de Galilea—, al norte de Jerusalén. ¿Qué le dice?
“Cuentas con el favor de Dios. Mira, quedarás embarazada y darás
a luz un hijo, y tienes que llamarlo Jesús. Él será grande y será
llamado Hijo del Altísimo [...], y él reinará sobre la casa de Jacob
para siempre. Su Reino no tendrá fin” (Lucas 1:30-33).

Seguro que para Gabriel es un gran honor entregar estos dos


mensajes. En los siguientes capítulos, veremos por qué estos
mensajes de Dios son tan importantes.

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