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¿Es ético evolucionar el cuerpo humano?

Todos nos hemos imaginado un futuro tal y como las películas de ciencia ficción nos lo han
mostrado: robots súper inteligentes, viajes a otras galaxias en minutos y civilizaciones de distintos
planetas viviendo en uno solo como turistas. Pero pocas son las veces que nos hemos detenido a
observar nuestro alrededor, y darnos cuenta de que ya estamos viviendo el futuro. Nos
encontramos en un presente donde la tecnología evoluciona cada vez más rápido, un presente
donde ya es posible realizar una cirugía estando el paciente al otro lado del mundo, donde ya se
puede tener una conversación con una maquina e incluso clonar seres vivos. Es la era del
descubrimiento. Y finalmente ha llegado el momento de que nos empecemos a preguntar qué es
lo que le aguarda a la humanidad dentro de los siguientes 100 o 200 años, porque no creo que la
tierra dure mucho más si seguimos al ritmo en que consumimos sus recursos.

La tecnología ha avanzado tanto en la última década que actualmente gozamos con


“herramientas” con las que hace 100 años solo soñarían. Y no solo ha habido mejoras en
tecnologías de comunicación , como los mensajes instantáneos, celulares cada vez más útiles o
súper computadoras, sino que estos avances trajeron con ellos nuevas maneras de ver al cuerpo
humano, de curar sus enfermedades, de estudiarlo. Lo que significa que ya podemos empezar a
mejorarlo.

Un ejemplo del que Juan Enríquez habla son las prótesis. Pienso que son algo bastante útil para las
personas que perdieron partes de su cuerpo, por la razón que haya sido, ya que les da a estas
personas una nueva oportunidad, les da una manera de seguir con una vida normal. Por ejemplo,
supongamos que un padre mecánico, que tiene una esposa y tres hijos de los cuales debe cuidar
en casa, tiene un accidente en el que pierde su brazo, el que obviamente necesita para poder
trabajar. Eso pone a la familia en una situación económica difícil. Gracias a una prótesis de brazo él
podría continuar trabajando y proveer a su familia debidamiente. Pero tal y como se menciona en
la conferencia de Juan Enríquez hay un punto en el que las prótesis dejan de ser algo que una
persona discapacitada necesita y empiezan a ser algo que una persona que no las necesita quiere
tener. Esto significa que ya no hablamos de darles una nueva oportunidad a las personas sin un
brazo o una pierna, sino de mejorar el cuerpo humano. Lo que es algo totalmente distinto, de
cierto modo es algo que podría traer beneficios (para aquellos que puedan pagarlo), pero ¿Qué
pasaría si excedemos la cantidad de “mejoras” en el cuerpo?, ¿seguiríamos siendo humanos o nos
convertiríamos en máquinas?, ¿Cómo podríamos asegurar nuestra propia supervivencia si estas
prótesis se volvieran indispensables para la vida humana?

Por otro lado Craig Venter y Ham Smith no solo hablan acerca de mejoras físicas, sino que se
preparan para hacerlo en un nivel molecular. Lo que han estado haciendo es tratar de encontrar la
manera de reprogramar una célula. Esto significa que si pueden hacerlo, podremos cambiar las
células en los órganos, permitiéndoles ser más eficientes o más resistentes a la radiación, hacerlos
absorber mas oxigeno e incluso hacerlos mantener fuera lo que no queramos en nuestro cuerpo,
tal y como explica Juan Enríquez. En este punto hablamos no solo de cambiar el aspecto físico de
los humanos en el futuro, sino de su estructura interna también. Quien sabe hasta dónde nos
llevara esto, pues quizá aprendamos a hacer que las células dejen de envejecer, haciendo que
vivamos más de 100 años o cualquier otra cosa con la que hoy solo soñamos. Si pudiéramos
mejorar el cuerpo humano en un nivel genético, seriamos capaces de utilizar estos cambios
genéticos para atacar virus como el SIDA o manejarlo para auto curar el cáncer. También
podríamos cambiar el código genético a través de terapia genética para deshacernos de las
enfermedades hereditarias. Un sin fin de posibilidades. O quizá sea la causa de nuestra propia
extinción, no podemos saberlo con seguridad.

En el video se habla acerca de que para llegar a marte tendríamos que modificar
nuestrogfcxdsde3lkj cuerpo de cierta manera, pues no sabemos si los procesos que lleva a cabo
nuestro cuerpo serán los mismos donde la gravedad cambia sustancialmente. Y eso hablando del
plante más cercano a la tierra, no las lunas de Júpiter que se creen son similares a la tierra. Y al
final de estos cambios no tenemos idea de que como se verá el cuerpo humano. Además
enfrentamos otro problema si es que algún da esperamos cambiar nuestro hogar por una tierra
número 2: a los objetos humanos más rápidos como es el “Voyager 1” les toma 10,000 años llegar
a la estrella más cercana por lo que parece imposible lograrlo siendo un humano que difícilmente
llega a vivir 100 años. Aunque puede ser que encontremos la respuesta en los experimentos del
Dr. Ren Xiaoping que constan de lo siguiente:

Lo que el Dr. Ren Xiaoping ha estado haciendo es trasplantar cabezas de ratones. Lo que es
bastante interesante. ¿Por qué? Antes cuando se realizaba un trasplante de corazón se le
preguntaba a la persona (después del trasplante) si sentía algo por las personas a las que
el donador amaba, creyendo que el amor del donante se quedaría en su corazón, haciendo
sentir al paciente lo que él sentía. Esto porque se creía que las emociones provenían del
corazón. Hoy sabemos que el corazón es un musculo, y las emociones se registran en el
cerebro. Pero ¿Qué hay del cerebro? Para este experimento podría haber dos resultados
de los que se habla en la conferencia:

El primero de ellos sería que la mente del nuevo ratón sea una pizarra en blanco, lo cual
tiene bastantes implicaciones. El segundo resultado sería que el ratón con el nuevo
cerebro, recuerde todo lo que ya existía en la mente del otro: a lo que le tenía miedo,
como escapar del laberinto, etc… si fuera el caso significa que es posible trasplantar la
conciencia. Entonces, si es posible que podamos transmitir nuestro conocimiento y
conciencia, quizás a una máquina, significa que podremos ir más allá de donde un humano
normal llegaría. Una máquina que mantenga la conciencia de alguien por 10,000 años,
tiempo suficiente como para encontrar otro hogar.

Juan Enríquez dice: “es no ético no evolucionar el cuerpo humano”. Desde que mejorar el cuerpo
humano significa encontrar la cura para enfermedades mortales o hacernos vivir por más tiempo,
yo estoy de acuerdo. Pero ¿vivir en otro planeta? Es obvio que como cualquier otro animal
tenemos la necesidad y el deseo de no extinguirnos. Nosotros, los humanos, tenemos más
conocimiento, que a su vez trae poder, del que deberíamos. Estamos matando a la tierra.

Somos un virus para ella. Sabemos que los que estamos haciendo y aun así no paramos de dañarla.
Lo que me hace preguntarme si realmente estamos listos para empezar de nuevo. Creo que no
deberíamos tener ese poder, si lo que haremos es acabar con los recursos de todos los planetas
que podríamos habitar. Si ese es el caso, estoy segura de que lo que nos aguarda, quizás no en 100
o 200 años, pero si en un futuro es la extinción