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Historia de España Contemporánea Siglos XIX – XX.

Capitulo Primero: La crisis del antiguo régimen el Estado y la Sociedad de 1800. Javier Donezar
Diez de Ulzurrun.

El Estado del antiguo régimen se caracterizó por una forma específica de poder la Monarquía
absoluta y una organización estatal, territorial y social diferenciada. En 1800 este Estado escribe
Artola seguía atado por su pacto secular con los estamentos privilegiados de la sociedad, pese a
los esfuerzos de diversos ministros reformistas, consciente de que una ruptura acarrearía a su
propia destrucción. En efecto el poder absoluto de los monarcas implicaba como tal que los tres
poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) con todas sus competencias estaban reunidos en una
misma persona.

Esta unidad de poder, que en su más alto grado pertenecía al rey, se prolongaba hacia abajo, en
un trazo piramidal, hasta el último de los cargos delegado elegidos tanto si se trataba de
instituciones como de individuos.

Previo a la llegada de Godoy como ministro: Historia 16

Floriblanca y el problema de la censura: Cuando Carlos IV recibió el trono de su padre a los


cuarenta años de edad, floriblanca heredo el cargo de primer ministro. No faltan quienes hablan
del pánico del mismo frente al contexto francés. Su política cargada de pánico comenzó con la
censura de los periódicos, los mismos tenían la orden de no publicar nada relativo a los asuntos de
Francia. Incluso a los embajadores de las cortes extranjeras se les pidió recibir libros prohibidos.

Actuación del santo oficio español: la inquisición de nuevo con fuerza, convirtiéndose a igual que
lo haría en tiempos de Fernando VII, en un poderoso auxiliar de la policía. En diciembre de 1789, la
inquisición prohibía, bajo la pena de excomunión mayor, la venta e impresión y aun la lectura, de
una larga lista de libros franceses.

En 1792 se dieron sendas reales órdenes y del consejo mandaron a recoger en las aduanas no
solo el papel impreso que tratase de la Revolución y de la Constitución de Francia sino también los
abanicos, cajas, cintas y otras manufacturas con leyendas o motivos que aludieran a ella.

Aranda y los revolucionarios franceses: el conde sustituye a Floriblanca en 1792, condición el


restablecimiento del consejo de Estado. Aranda puso sobre el tapete los puntos básicos de su
pensamiento frente a la guerra y los objetivos a alcanzar, para el mismo lo fundamental era
impedir que Inglaterra se sirviese de la guerra europea para tomar posesión en las posesiones
españolas de ultramar.

Pero frente a la guerra europea tomo una postura de neutralidad y fue esta posición la que lo
obligo a cesar en el desempeño interino del Ministerio de Estado, pero esta separación no le
impidió seguir cerca de la política española como decano del Consejo de Castilla. Y a pesar de su
razonada oposición a entrar en guerra con Francia, su patriotismo y conocimiento militares le
llevaron a redactar un segundo plan de campaña, el 27 de febrero de 1793, al que seguiría un
tercero.

Godoy y la Guerra contra la conversión: asume con 25 años y se le otorgan 14 títulos nobiliarios y
de riqueza. Godoy va a protagonizar una política en caminada en un principio a salvar la vida de
Luis XVI, incluso el soborno mediante la compra de los votos necesarios para evitar su condena
pero fue un acto fallido ya que él fue guillotinado.

Desde un primer momento se manifestó con fuerza un partido influyente opuesto a dicha guerra,
integrado por abogados, profesores, estudiantes, funcionarios, comerciantes etc. El cual apoyo
fervientemente a Fernando VII.

Carlos IV Y Godoy, hacia la crisis general: A la hora de explicar la crisis general del Antiguo
Régimen suele considerarse la subida al trono de Carlos IV (1788) como el punto de partida
cronológico. Fue una crisis que comenzó siendo económica, luego fue política y acabo afectando
al conjunto de la Monarquía incluidas las tierras de Ultramar.

Uno de los desencadenantes de la crisis española fue la revolución francesa que acabaron con el
sistema de una política exterior española basada en Pactos de Familia entre los Borbones de
ambos lados de los Pirineos y que obligaron a un posterior acercamiento a Gran Bretaña. En 1789
el Gobierno español permaneció decididamente neutral como consecuencia de la aversión hacia
la nueva Francia y todo medidas para que las ideas revolucionarias no llegaran a la Península y a
América : se cerraron la fronteras a las publicaciones de Francia y en marzo del año siguiente se
prohibía salir a estudiar al extranjero sin permiso del rey, se hizo un censo de los extranjeros,
medida dirigida contra los franceses que eran los más numerosos y la inquisición revivió para
ponerse a disposición de la monarquía a aislar a España del “contagio revolucionario”.

El intento diplomático de Godoy de salvar la vida de Luis XVI fracaso y los monarcas franceses
fueron ejecutados en enero de 1793. Esta intromisión española en la política interna francesa fue
mal vista por la Conversión y se convirtió en el pretexto para que en marzo Francia declarase la
guerra a España.

Esta guerra culmino con la y la la firma de la Paz de Basilea por la falta de tropas suficientes y la
carencia de dinero. Sin embargo fueron también motivos muy importantes el abandono de la
coalición por parte de Prusia y el nuevo sesgo que estaban tomando las cosas en Francia con la
reacción termidoriana. Los británicos, por su parte admiraron de que Francia, pese a estar
vencido, llegara demasiado pronto a un acuerdo con España y consideraron que era señal de que
la Paz se iba a convertir muy pronto en una alianza contra Gran Bretaña.

La paz de Basilea: el 15 de octubre de ese año comenzaron las negociaciones oficiales de paz. Por
el tratado de paz entra la República francesa y el Rey Católico firmado en Basilea el 22 de julio de
1795. Francia restituía a España todas las conquistas hechas en el curso de la guerra, en tanto
que Carlos IV concedía a Francia la parte española de Santo Domingo. España no solo recobraba
la parte de francesa de la isla, sino que perdía incluso la parte española.

La paz de Basilea contenía además unas cláusulas secretas, según las cuales España debería
permitir la exportación de un número determinado de caballos y yeguas de Andalucía y de ovejas
y corderos de raza merina. Con la paz de Basilea se inicia una nueva fase de amistad con Francia
que culmino el 18 de agosto con la firma del primer tratado de San Idelfonso por el que
renovaron los antiguos pactos de familia y España se obligaba a luchar junto a Francia contra
Inglaterra.

Las Ordenes de Napoleón: el mismo considero a España como una pieza de su plan y se
aprovechó de la debilidad tanto de su monarquía como del contexto de debilidad del territorio
(crisis económica, fiebre amarilla, alza de los precios, revueltas, saqueos etc.).

España y Napoleón el Segundo tratado de San Idelfonso: Nombrado Napoleón como primer
Cónsul, se inició un giro en la política internacional, logra que Rusia se separe de la coalición y que
España firme el segundo tratado de San Idelfonso (1 de octubre 1800).

Comenzó Napoleón por provocar a Portugal exigiéndole algo tan imposible como que cerrara sus
puertos al comercio inglés y al tiempo por presionar a España para que como aliada invadiera
Portugal, la cual capitulo en Badajoz entregando la plaza de Olivenza e España y una importante
indemnización a Francia.

En 1804 provoco un cassus belli interceptado unas fragatas españolas que se dirigían a Cádiz el
ataque fue llevado acabo por Gran Bretaña, frente a esta situación España declaro la guerra y en
enero de 1805 firmo una alianza marítima con Francia; diez meses después llego la derrota de
trafalgar de escuadra hispano-francesa ante la británica del almirante Nelson.

Estas acciones bélicas se desarrollan en un contexto de inestabilidad política ya que surge una
ferviente oposición a Godoy y en contra posición surge el apoyo hacia Fernando VII, el cual
promovió una conspiración en contra de su padre como así también de Godoy, la misma fracaso y
termino siendo arrestado pero por la rapidez con la que se disculpó frente a su padre , no logro
ser juzgado y fue perdonado por Carlos IV.

Tratado de Fontainebleau: el 27 de octubre de 1807 se firmaba el tratado por el que Francia y


España se unían para atacar y apoderarse de Portugal que esta vez seria dividido en tres partes
independientes y sin posibilidad de racer en la misma persona. Como consecuencia de este
tratado, un ejército francés al mando de Junot penetro en España con el pretexto de tomar parte
en la guerra de Portugal. Poco después atravesaban los pirineos cinco cuerpos de ejército y otros
tantos de reserva permanecían en la frontera, quedando España prácticamente bajo el control de
Napoleón. La ocupación de España, bajo pretexto de invadir Portugal, empezó a ser una realidad,
cuando una vez tomada Lisboa otros ejércitos se apoderaron de las plazas españolas fronterizas
con Francia.
Existía gran inquietud popular ante los franceses, pese a las proclamas de Carlos IV, asegurando las
intenciones pacíficas de aquellos, y crecía el odio Godoy, siendo considerado culpable de todo, así
que su proyecto de salvar a la familia fue visto como traición . Con todo esto, muy poco les iba a
costar a los fernandinos poner en marcha un nuevo levantamiento para volver a intentar derribar
a Godoy.

En la noche de 17 de marzo de 1808 estallo un motín de Aranjuez protagonizado por una


muchedumbre de soldados, campesinos y trabajadores del Real sitio. Fue asaltada la vivienda de
Godoy y se exigió su caída; al dia siguiente lo destituyo el rey y comunico a Napoleón y se exigió la
abdicación de Carlos IV que hizo en su hijo Fernando. El 23 de marzo el general Murat entro en
Madrid y al día siguiente lo hizo triunfar a Fernando VII dando el paso decisivo al poner su persona
en manos francesas. Sus seguidores pronto se darían cuenta de que Napoleón había dirigido sus
tropas a Madrid para conducir a Fernando a Francia.

El traspaso de poderes y la carta otorgada de Bayona: precisa Lynch que los acontecimientos de
marzo fueron una reacción aristocrática para librarse de Godoy y manipular un gobierno
alternativo bajo Fernando VII, también una reacción clerical por el ataque de aquel a las
propiedades de los mismos. De hecho a los pocos días de asumir Fernando comenzó a instaurar
una serie de medidas para ganar el apoyo popular, además de revocar una serie de órdenes de
Godoy.

El motín dejo a la vista la debilidad del régimen y para Napoleón dio la oportunidad para pasar a
la nueva etapa de su plan, esta consistía en quedarse con todo el país aprovechando este conflicto
familiar, en su remplazo colocaría a uno de sus hermanos se debe aclarar que el único que acepto
fue José Bonaparte conocido como Pepe botella.

Napoleón comienza a entrometerte en este conflicto familiar proponiéndose como mediador del
asunto es decir quería ser el árbitro del conflicto para ello creo una situación insostenible en la
corte ya que comenzaron a tomar fervor los rumores de que la abdicación de Carlos IV había sido
forzada, de esta manera proponía la reunión de las partes para lograr aclarar el asunto.

El paso siguiente fue atraer a todos los miembros de la familia reala a las tierras galas, a Bayona,
a fin de evitar que convirtiesen símbolos de Resistencia contra los franceses. El asunto de que
toda ella traspasara la frontera no era fácil si bien Napoleón se encontraba con una premia inicial
que cada de las partes deseaba tener una audiencia con él para poner fin a la controversia.

Fernando llego a Bayona el día 20 y ese mismo día fue comunicada la decisión del emperador de
sustituir a los Borbones en el trono de España, frente a esta situación Napoleón busco varias
veces la abdicación de Fernando la cual fue negada. Cuando diez días más tarde llego Carlos IV y
este manifestó el deseo de recuperar la corona estos aceptaron de inmediato. el 6 de mayo
Fernando devolvía la corona a su padre el cual se la había cedido al emperador por tratado
firmado en la víspera en que además se establecían las compensaciones que recibían los reyes y
príncipes españoles.
Sin esperar más tiempo, el mismo dio de la renuncia de Fernando a sus derechos Napoleón
notifico su decisión de nombrar rey sin esperar la ratificación del Consejo de Castilla. El 6 de junio
se firmó el decreto que proclamaba a José Bonaparte como Rey de España y de las Indias. Y para
solemnizar este cambio de dinastía propuso la reunión de una asamblea que diera al país el
primer texto constitucional.

La Guerra de la Independencia: fue ante todo una guerra nacional y se implican en ella
elementos sociales distintos. La guerra tuvo un carácter popular es una realidad notoria; las guerra
de la revolución habían aportado una nueva concepto bélico la guerrilla la cual fue eficaz para
lograr la resistencia rural frente a los ataques constantes. Se caracteriza a su vez por su signo
incesante de la guerra es todas las horas del día o de la noche creando un constante factor
sorpresa y desgaste constante sin dar la posibilidad de una recuperación.

En la primera etapa de la guerra entre España existe un gran predominio francés el cual fue muy
claro porque los españoles quedaron reducidos a Andalucía y desde febrero de 1810 solo a Cádiz,
al tiempo que los ingleses seguían ocupando Portugal impidiendo la entrada de los franceses.
Portugal fue el frente y el objetivo decisivos desde 1809 y tuvo como hitos claves la victoria
hispano- inglesa en talavera, torres vedras, el asalto ingles en la Cuidad Rodrigo y la victoria
inglesa y portuguesa en Arapiles que puso el punto de inflexión en la Guerra de la Independencia.
A partir de aquí comenzó el desastre francés coincidente con la campaña de Napoleón en Rusia
de modo que las tropas aliadas (inglesas, portuguesas y españolas) pudieron pasar a la ofensiva y
obligaron a los franceses a replegare hacia levante. La ofensiva final en la primavera de 1813
empujó a estos hacia los pirineos poniendo fin a la contienda las batallas de Vitoria y San Mariacl.

Los ingleses con apoyo de los españoles penetraron Francia persiguiendo a las tropas del General
Soul y entro en la cuidad de Toulouse tras sitiarla; para entonces se había firmado la paz en Paris y
Napoleón ya no era emperador por lo que este final podía ser evitado.

Capitulo Segundo: Entre la revolución política y la reacción. Javier Donezar Diez de Ulzurrun.

El reinado de José I, las juntas supremas provinciales y la junta central suprema: el 20 de julio
José I entro solo a Madrid y fue proclamado rey en la tarde del 25 se julio de 1808,el mismo
intento gobernar rodeados de españoles ilustrados a quienes aplico el termino de afrancesados.
Su gobierno se basó en la superación de tres dificultades: pacificar el país, introducir reformas
nievas a la antigua organización y sobre todo solucionar el gran problema financiero con apoyo de
Francia.

Para lograr superar la crisis económica busco obtener recursos por medio de impuestos,
empréstitos o confiscaciones y en especial empréstitos obligatoritos exigidos al clero secular y
regular además de recurrir a la ayuda de Francia. Dividió a España siguiendo el modelo francés en
83 prefecturas, suprimió los derechos señoriales, declaro abolido el tribunal de la inquisición y
creo una comisión para adopta el código de Napoleón y dar al país una legislación civil uniforme
entre otras medidas.
Paralelamente, el vacío del poder que supuso la marcha de la familia real trajo a la España
sublevada la necesidad de constituir un gobierno provisional. Para entonces, la Junta Suprema de
Gobierno que había dejado Fernando VII como representante frente a su ausencia encabezo la
resistencia. Estas se constituyeron en 18 juntas y su objetivo fue la lucha contra los franceses, y
constituían el más alto pode y no reconocía ningún otro poder superior (el poder vuelve al pueblo
es su principio)

A partir de estas juntas se constituyó la Junta Central Suprema y Gubernativa del reino, título que
implicaba el reconocimiento de que emanaba de las juntas provinciales y de que en ella
descansaba la autoridad de la Monarquía.

Regencias, Cortes y Constitución:

Las cortes de Cádiz: la comisión de Cortes, creada por la Central, decidió convocar estas con la
clásica representación de los tres estados, clero, nobleza y representantes de las ciudades. El 1 de
enero de 1810 se cursaban las convocatorias a las ciudades con voto en las Cortes y a las juntas.

La central, instalada en Cádiz acordó disolverse y nombrar en su lugar un consejo de regencia y


remitir a este la tarea de que las cortes se reunieran. La creación de esta regencia, de cinco
miembros, tenía todas las características de un retroceso en el cambio reformista emprendido,
pero la convocatoria del país a una gran asamblea estaba en marcha.

El 24 de septiembre de 1810, después de las desidias y resistencias de la regencia, celebraba el


acto inaugural de las Cortes en la iglesia de la isla de León, San Fernando en Cádiz. Allí se
estableció la línea pragmática de lo que sería el liberalismo español hasta la revolución de 1868.
Las cortes, por demás no se limitaron a elaborar una constitución, sino que desarrollaron una
multiforme obra de gobierno a través de numerosos decretos que afectaron a todos los niveles
legislativos y que intentaban poner en marcha la mecánica gubernativa del nuevo Estado.

La constitución: la constitución política de la monarquía española, promulgada el 19 de marzo de


1812, no fue, como hemos dicho, toda la obra gaditana, pero resume en si lo fundamental de ella.
En sus títulos III, IV, V la Constitución define un estado donde el poder se reparte entre las Cortes,
que es el eminente, el monarca en el que se dice reside la potestad de hacer ejecutar las leyes en
las causas civiles y criminales. Es decir, la división del poder acaba con la acumulación y confusión
que se operaba en el Antiguo Regimen.

La constitución declara a la nació como el sujeto esencial de la soberanía, con lo que destruía el
pilar teórico tal vez más importante de la monarquía absoluta. Declaraba a todos los ciudadanos
iguales obligándolos a cumplir una misma ley y pagar tributos sin distinción alguna, eliminaba de
esta manera todos los privilegios de origen o estado, aunque no reconocía plenamente la igualdad
de derecho político. Declaraba a la Religión católica única y verdadera, como la propia de la
Nación y se obliga a defender la propiedad y la libertad.
El largo texto de la constitución contenía también en si una ley electoral, unas normas para la
organización política administrativa del Estado, de la justicia, de los tributos, de las fuerzas
armadas y de la milicia nacional.

Restauración Absolutista: en el mes de marzo 1814 regresaba el rey Fernando a España en virtud
del tratado de Valencia y firmado con Napoleón el 11 de Diciembre anterior. La regencia y las
cortes ordinarias, que habían reemplazado a las extraordinarias en octubre de 1813, eran la
máxima instancia política del país y ambas se encontraban instaladas en Madrid. La imposición del
sistema absolutista, tanto en la conformación social como en el aparato estatal, fue el propósito
del rey y los grupos que le apoyaban en los veinte años siguientes que se desarrolló entre 1820-23.

Sin embargo durante el reinado de Fernando, ni el absolutismo contrarrevolucionario se mantuvo


como una fuerza monolítica, ni el liberalismo de cuño gaditano tampoco. El régimen absolutista
era inviable desde sus mismas bases económicas, hacendísticas, sobre todo tras la pérdida de
América y resultaba políticamente sin futuro incluso en la reaccionaria europea de la restauración.

En efecto el periodo de 1814-1820 fue el de la restauración absolutista radical, Fernando y sus


consejeros conocían mal, al volver a España, el real estado política del país y por ello dudaron de la
actitud a seguir ante la transformaciones operadas. En las cercanías de Valencia, el general lio, qué
mandaba al ejercito de Levanto y se pronuncio ante el rey por el establecimiento pleno de la
soberanía real, es decir por el absolutismo. Un grupo de diputados a Cortes le entrega el escrito
que se conocía como Manifiesto de los persas, recusación completa de todas las obras de las
Cortes y del régimen liberal. El desenlace de las maquinaciones de poderosos grupos de presión
seria el célebre Decreto de 4 de mayo, dado en Valencia.

El Decreto Real declaraba la Constitución de 1812 y los decretos de Cortes nulas y de ningún valor
ni efecto, ahora ni en un tiempo alguno, como si no hubiera pasado jamás tales actos y se quitasen
del medio. Ante la pasividad de la opinión liberal y de sus instituciones, la manipulación de
movimientos populares antiliberales y el apoyo de los estamentos privilegiados, se consumó el
golpe de Estado absolutista.

El rey y sus colaboradores proceden a restaurar el orden de cosas anterior a 1808. Se disuelven la
Regencia y las Cortes, se detiene y procesa a los más destacados liberales y se practica un
represión sin contemplaciones, se suprimen diputaciones, jefes políticos y ayuntamientos
constitucionales, se restablece el sistema de consejos, la inquisición y se restituye el sistema
señorial con devolución de bienes al clero.

El viejo régimen se imponía apoyado en fuerzas sociales poderosas: la iglesia, fundamental factor
contrarrevolucionario, la nobleza que veía peligrar el régimen señorial, al igual que el ejército
tradicional, los cuales, con la racionalización y diferenciación de funciones que promovía el régimen
liberal, veían peligrar su preeminente papel.}

La nueva restauración: aunque una arraigada tradición liberal ha considerado a los diez últimos
años del reinado de Fernando VII,1823-1833,como una nueva y simple restauración, la política
fernandina de estos años se planteó, al menos , la necesidad de asumir las experiencias anteriores
y obtuvo la posibilidad de mantener un absolutismo férreamente cerrado a toda reforma.

El antiguo régimen pretende asegurar su supervivencia mediante una tímida reforma


administrativa, una racionalización de su hacienda y unos cuantos intentos de modificar su
imagen política estableciendo cierta moderación en su absolutismo. Estos moderados, Fernandita,
ilustrados, establecieron un sistema político que pretendía reformas administrativas desde dentro,
sin tocar las bases políticas del régimen, y que intento perpetuarse, como veremos, después de la
muerte del rey. Sin embargo, tan tímido intento fue capaz de crear una situación aparentemente
paradójica: contra el régimen fernandino conspiraran no solo los muy distantes de los primeros,
tampoco satisfacía a los segundos.

Las conspiraciones de los liberales exiliados culminan en 1826 y 1830 en sendos fracasos. El
partido realista, nacido en el tiento representa el absolutismo intransigente y acabara en este
periodo encontrando un liderazgo dinástico en la persona del infante Carlos María Isidro, hermano
del Rey y su heredero hasta que fue publicada la pragmática sanción de marzo de 1830 que
alteraba el derecho sucesorio a favor a los desentiende directos del rey cualquiera fuera su sexo.

Al problema de sucesión del régimen se sumaba ahora el de la sucesión a la Corona. La


publicación de la pragmática y el nacimiento de dos hijas en el cuarto matrimonio del rey, con
María Cristina Borbón, cambiaban los términos en perjuicio de don Carlos. En torno a este se
aglutina el realismo dando lugar al partido carlista.

En el curso de los llamados sucesos de la granja en septiembre 1832, la presión pro carlista sobre
el rey moribundo consiguió la derogación de la misma, pero repuesto el rey de su enfermedad,
repuso igualmente el vigor de aquella ley y cuando un año moría, las cortes habían proclamado ya
heredera a la princesa maría Isabel Luisa, con la oposición, no obstante, de algunos notables
personajes. Fernando VII murió sin arbitrar otra solución para el futuro político que mantenimiento
del absolutismo, de cuño modera e ilustrado, vigente desde años antes. Pero un sistema político
de esta especie, basado en la autoridad del rey, sin apoyos sociales, era incapaz de sucederse a su
mismo. Las estructuras del Antiguo Régimen, en la sociedad y en el Estado, sin un remozamiento y
una revitalización económica eran inviables en España en el contexto de Europa del tercer decenio
del siglo.