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Apóstoles Luis y Milagro de Suárez

RENOVANDO EL
ESPÍRITU DE NUESTRA
MENTE

ROM 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de


la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la
buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
RENOVANDO EL ESPÍRITU DE NUESTRA MENTE
ROM 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de
la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la
buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Conforméis: acorde con otro en un mismo dictamen, unido para una acción. Que
está de acuerdo con lo oficialmente establecido o que se conforma con la rutina,
tradiciones y costumbre

La palabra renovación inicia con el prefijó RE que está indicando volver al


principio original

Para poder saber la voluntad perfecta del Padre hay que renovarse

Efe 4:23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente.

Col 3:10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo
creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,

En el principio había una relación muy estrecha entre el Creador y el hombre, esta
relación era muy buena, comunión, compartir, amistad eso trae confianza, sientes
que estas protegido, seguridad y entre otras, no había miedo, vergüenza, rebelión,
muerte.

¿Por qué debemos volver al conocimiento original?

Por nuestra mente corrompida

Efe 4:17-19 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis


como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el
entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia
que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que
perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con
avidez toda clase de impureza.

Isa_40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas
como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Tengo que vestirme. Las águilas reconocen que tienen que renovarse

«El águila es el ave de mayor longevidad de su especie; llega a vivir 70


años, pero para llegar a esa edad, a los 40 años, deberá tomar una seria y
difícil decisión.
A las cuatro décadas de vida sus uñas se vuelven apretadas y flexibles, sin
conseguir tomar a sus presas con las cuales se alimenta.

Su pico largo y puntiagudo se curva apuntando contra su pecho, sus alas


envejecen y se tornan pesadas y de plumas gruesas. Volar se le hace ya
muy difícil. Entonces el águila tiene solamente dos alternativas: morir o
enfrentar su doloso proceso de renovación, que durará 150 días.

Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí,
en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después, al encontrarse en el lugar, el águila comienza a golpear con su


pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Luego de hacer esto, esperará
el crecimiento de un nuevo pico con el que desprenderá una a una sus uñas
talones. Cuando los nuevos talones comienzan a nacer, comenzara a
desplumar sus plumas viejas.

Finalmente, después de cinco meses muy duros, sale para el famoso vuelo
de renovación que le dará 30 años mas de vida».

Situaciones parecidas nos suceden a lo largo de la vida. Hay momentos en


que parece que ya hemos dado en nuestro trabajo (familia, comunidad)
todo lo que teníamos. Pareciera como si hubiéramos agotado nuestra
creatividad y que ya no tenemos mucho que aportar.

Nuestra vida suele verse gris y envejecida. ¡Estamos en un punto de


quiebre!.O nos transformamos como las águilas o estaremos condenados a
morir. La transformación exige, primero, hacer un alto en el camino,
tenemos que resguardarnos por algún tiempo. Volar hacia lo alto y
comenzar un proceso de renovación.

Solo así podremos desprendernos de esas viejas uñas y plumas para


continuar un vuelo de renacimiento y de victoria. Y ¿cuáles son esas
plumas y uñas de las que tenemos que desprendernos?. Pues, cada uno
puede identificarlas fácilmente en sus vidas: son aquellas actitudes, vicios y
costumbres que nos impiden el cambio, que nos atan al pasado, a la
mediocridad a la falta de ánimo para empezar la lucha.

En otros puede tratarse de resentimientos, complejos, baja o alta


autoestima, que nos nublan la vista y la capacidad de ser objetivos con
nosotros mismos. Debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y
recuerdos que nos causan dolor. Solamente libres del peso del pasado
podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.
Efe 4:24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y
santidad de la verdad. La Justicia es vivir conforme a la Palabra y esta te da
como resultado la santidad

El ESPIRITU SANTO es el que puede hacer la obra

Tit_3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,
sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la
renovación en el Espíritu Santo,

El Espíritu Santo es nuestro ayudador

Muchos tienen el conflicto que piensan que el ESPIRITU SANTO no quiere


acercarse y es que están caminando en condenación, pero él está esperando por
nosotros, porque EL es un caballero tienes que pedírselo al PADRE

Luc 11:11-13 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una
piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? Pues si
vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,
¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo
pidan?

Mat 3:11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el


que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso
que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Mal 3:2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá


estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador,
y como jabón de lavadores.

La renovación nos lleva a caminar como el segundo Adán

En el principio Dios estableció caminar en lo sobrenatural, esto se paralizo por


causa de la desobediencia del primer Adán, pero nuestro Señor Jesucristo
recuperando de nuevo el reino vino a manifestar y a demostrar cómo se debería
caminar, porque al principio había una relación del creador con el hombre creado
por él.

Rom_5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que
no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había
de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de
aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia
y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.
1Co_15:45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma
viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.

1Co_15:45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma
viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.

¿Como debemos caminar en esa renovación?

1 Juan 2:6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Hch_10:38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de
Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los
oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

CLAVES PARA ENTRAR EN LA RENOVACIÓN

1. Para entrar a una verdadera renovación necesitamos tener un corazón


quebrantado

Jesús ora en Getsemaní

Lucas 22: 39-46 Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y
sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo:
Orad que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como
de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres,
pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le
apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba
más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían
hasta la tierra. Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los
halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo: ¿Por qué dormís?
Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.

(Mt. 26.36-46; Mr. 14.32-42)

Nuestro Señor Jesucristo enfrento una situación difícil en el Getsemaní,


donde murió a su voluntad y esa es la razón de su seguridad y firmeza;
pudo perdonar. El quebrantamiento nos lleva a caminar en firmeza,
seguridad; en esta posición podemos perdonar y no prestar atención a las
situaciones adversas que se nos pueden presentar.

Colosenses 3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:


fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y
avaricia, que es idolatría.
1 Corintios 15:31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de
vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero.

Sal_34:18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y


salva a los contritos de espíritu.

Isaías 57:15 Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la


eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la
santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir
el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los
quebrantados.

2. Edificando el corazón

Pro 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de


él mana la vida.

Por causa del estado engañoso del corazón nosotros necesitamos


renovarnos con la Palabra, y de esta forma se guarda o se edifica el
corazón.
Guardar el corazón necesariamente es una obra previa de regeneración,
que ha puesto el corazón en orden y ha hecho que tenga una inclinación
espiritual; el ego es el centro del corazón no regenerado, es lo que lo inclina
y lo motiva en todos sus planes y acciones mientras esto sea así, es
imposible que ningún medio externo lo mantenga con Dios.
Por la regeneración del alma desordenada el corazón se endereza, las
escrituras expresan este gran cambio como la renovación del alma a la
imagen de Dios.
El cuidado constante y diligente en el hombre renovado por preservar su
alma en esa posición santa a la que lo ha llevado la gracia.

Quien te atrapa o domina el corazón tendrá toda tu vida; en este caso si el


corazón es dominado por el Espíritu Santo entonces tu vida será de él; si es
la carne, serás dominado por ella.
Jeremías 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y
perverso; ¿quién lo conocerá?

Salmos 119:9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu


palabra.

Claves para cuidar el corazón


Observar frecuentemente la disposición de nuestro corazón:

Salmos 77:6 Me acordaba de mis cánticos de noche; Meditaba


en mi corazón, Y mi espíritu inquiría.

Salmos 37:6 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.

Humillarse profundamente por las maldades y desordenes del corazón

Salmos 119:71 Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda


tus estatutos.

Orar fervorosamente pidiendo la gracia para enderezar y purificar el


corazón cuando el pecado lo ha contaminado
Salmo 19:12-13 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de
los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que
no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran
rebelión

Salmos 86:11 Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad;


Afirma mi corazón para que tema tu nombre.

3. Tengo que despojarme y implantar el conocimiento original

Dos cosas tenemos que hacer para cuidar el corazón: primero, no permitir que
lo externo nos contamine (lo que escuchamos o vemos) que es el enemigo
externo; segundo, sacar lo interno, que éste es el enemigo traicionero que está
dentro de nosotros.

La palabra “despojaos” es el retrato vivido de una persona que se quita sus


ropas inmundas de pecado y las hechas al fuego. No es que se les y las cuelga
en el ropero para usarlas en un día de lluvia o de dificultad, ni que las deja
tiradas en el piso para tropezar con ellas todos los días. Esa es una perfecta
ilustración de deseo engañoso. Por ejemplo, no podemos salir a tomar con
nuestros compañeros de trabajo mientras declaramos que somos luz. La
verdad es que estaríamos en camino de tinieblas.

Efe 4:22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo


hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,

Deja de un lado la vieja naturaleza, un creyente nunca debería decir: “Ahora soy
parte de los redimidos y perdonados, pero vivo de la misma manera en que vivía
antes de recibir a Jesús como mi Salvador”. Nuestras vidas deben ser diferentes a
la de los pecadores. Hay ciertas cosas que dejamos de lado cuando venimos a
Cristo, si en verdad le hemos oído, y hemos sido por Él enseñados, conforme a la
verdad que está en Jesús.

No, cuando nos sacamos las ropas sucias de pecado, debemos también sacarnos
pensamientos, actitudes y comportamientos asociados con nuestra previa
existencia separada de Jesús. Esta es la manifestación exterior del cambio
interior, lo que la Biblia llama fruto de justicia (ver Hebreos 12:11 y Santiago 3:18).
Más atrás nos referimos a los creyentes que lucen vestiduras de justicia, pero que
debajo de ellas están llenos de agitación. El proceso mediante el cual pueden
deshacerse de esas contradicciones es sacándose y quemando la ropa interior de
pecado que llevan debajo de sus vestiduras de justicia.

Hay muchos creyentes que tienen viejos hábitos que necesitan quebrar. Algunos
de esos hábitos son prejuicios y viejas maneras de pensar. Algunos de estos
hábitos son tan comunes en las vidas de las personas que ni siquiera saben que
los tienen. Uno a uno esos hábitos deben cambiar. Algunos creyentes han
quebrado sus viejos hábitos, pero siguen atormentados por pensamientos
relacionados con ellos. Atormentados en sus mentes. Tanto esos pensamientos
como esos hábitos deben ser dejados de lado.

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo,
todo lo puro, todo lo amable, todo lo Que es de buen nombre, si hay virtud alguna,
si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Lo Que aprendisteis y retiñisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced, y el Dios de


paz estará con vosotros. Filipenses 4:8-9

La única manera de poder deshacernos permanentemente de esos pensamientos


es reemplazándolos por pensamientos inspirados por Dios. Debemos asegurarnos
de recordar siempre el perfecto compromiso de Dios para con nuestras vidas si
nos familiarizamos con sus promesas y su Palabra. Debemos entrenar nuestras
mentes a pensar en otras cosas que en los pecados en que vivimos sumergidos
en otros tiempos. Debemos comenzar a tomar nuevos hábitos de pensamientos
"que contribuyan a establecer actitudes, comportamientos y reacciones de Dios en
nuestras vidas.

Y renovaos el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre,


creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. EFESIOS 4:23-24

Hay mucha riqueza de pensamiento encerrada en esta frase, "renovaos en el


espíritu de vuestra mente". La palabra "mente" no es la misma que cerebro, sino
que se refiere a la manera en que una persona arriba a conclusiones. Es la
habilidad de percibir comprender, sentir, juzgar y determinar cosas. Pablo dice que
debemos renovar o rejuvenecer de nuevo la actitud de nuestro pensamiento. La
manera en que procesamos la información que llega a nosotros y la manera en
que llegamos a conclusiones deben estar sometidas a la voluntad de Dios.

Cuando una persona comienza a pensar de una manera nueva o adopta nuevos
hábitos, puede sentirse extraña al principio, y hasta puede pensar, "esto es una
pose", y de la manera en que una prenda nueva o un par de zapatos nuevos no se
sienten cómodos ni bien nos los ponemos, con los nuevos hábitos y pensamientos
sucederá lo mismo: no los sentiremos naturales inmediatamente. Lo que debemos
hacer es continuar "poniéndonos" esos nuevos pensamientos y esos nuevos
hábitos que sabemos que son agradables a Dios una y otra vez hasta que nos
sintamos confortables con ellos.

Tenemos que practicar ser agradables a Dios hasta que automáticamente seamos
agradables.

Tenemos que practicar el decir la verdad hasta que las mentiras nos dejen un
gusto feo en la boca y el decir la verdad sea una respuesta automática cuando se
nos pregunte algo en cualquier circunstancia.

Debemos practicar el decir buenas cosas hasta que los comentarios cínicos,
sarcásticos, negativos, amargos e iracundos estén completamente fuera de
nuestra conversación.

“Pero”, puedes decir, “¿no es esto una hipocresía pensar de una manera y hablar
y actuar de otra?

No. Esto es re-entrenarte para andar de la manera en que el Señor desees que
andes, manteniéndote apartado de toda impureza. Con esto le declaramos: “Ya no
todo me viene bien, Ahora es cuestión de lo que tú dices y de lo que tú me
ordenas y de lo que tú quieres que haga”

Cuatro cosas que debemos dejar de lado

En Efesios 4:21-24 Pablo nos dice muy claramente que cualquier cambio de
comportamiento requiere nuestra voluntad. Lo que hacemos es nuestra elección.
Pablo es muy específico con los efesios -y con nosotros- acerca de lo que debe
dejarse de lado y lo que debe aceptarse:

Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo,
porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis, no
se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.
El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que
es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, si-no la que sea buena para la
necesaria edificación, a fin de EFESIOS 4:25-29

1. Basta de mentiras. El mentir debe desaparecer y en su lugar debemos poner la


verdad. La mentira es una falsedad consciente e intencional, un intento
deliberado de engaño para convencer a una persona de algo que no es verdad
o de un sentimiento que no es genuino.
Mentir es cualquier cosa que no sea "la verdad y nada más que la verdad" en
contenido e intención. Esto incluye esas pequeñas mentiras que todo el mundo
está siempre listo a justificar. Mentir incluye el llevar a otros a una falsa conclusión,
aunque no hayamos pronunciado palabras falsas. Incluye plantear algo infundado
o una ilusión que es falsa. En lugar de mentir debemos ser seguidores y
habladores de la verdad.

2. Basta de pecar con el enojo. La ira descontrolada que lleva a un


comportamiento pecaminoso debe desaparecer. En su lugar, debemos
perseguir la reconciliación y la paz. Pablo no habla de indignación justa o de
enojo contra el pecado, ni de asumir una postura a favor de lo justo. Tampoco
habla de ignorar el mal ni de rehusar hacer algo al respecto. Dios nos ha dado
la habilidad de enojarnos de manera que nos enojemos con las mismas cosas
que lo enojan a Él: el mal uso y el abuso y el "usar" a las personas con un fin
malo.
Debemos mostrar enojo cuando encontramos pecado y cuando vemos al diablo a
cargo de una situación.

Pero debemos responder a esas situaciones que nos enojan mediante la batalla
espiritual necesaria para derribar las fortalezas de Satanás. No debemos buscar la
venganza por nuestros medios a favor de aquellos que han sido lastimados u
ofendidos. Pablo es muy claro al decir que el enojo no es un pecado en sí mismo.
Lo que está mal es enojarnos y pecar con nuestro enojo.

Debemos ir inmediatamente a aquellos con los que hemos discutido y contendido


para reconciliar nuestras diferencias, inclusive antes de que se ponga el Sol. El
diablo no debe encontrar ningún lugar en nuestras vidas del cual colgar sus
acusaciones. No le debemos dar lugar ni para que apoye un dedo, ni debemos
tener Tajadura alguna en la puerta de nuestra alma. Debemos hacer oídos sordos
a cualquier tentación que el diablo susurre para inducirnos a pecar por el enojo.
3. Basta de robar.- "El que hurtaba, no hurte más" (Efesios 4:28a). En lugar de
robar Pablo dice: "Ve y consigue trabajo. Has algo bueno. Gana un salario de
manera que tengas algo para dar".
Pablo sabía que Éfeso era una importante ciudad comercial. Era una ciudad en la
que todos estaban detrás de algún buen negocio para obtener la mayor ganancia
posible. Era una ciudad de muchas riquezas, de muchas transacciones
comerciales, de muchas caravanas y barcos que traían sus productos. También
tenía mucha corrupción y avaricia.

Hay una gran conexión entre robar y acumular. Aquellos que roban a otros, que
incluye a los que hacen trampa, son deshonestos y clandestinos, son personas
centradas en el "yo". Ellos desean que todo funcione a su conveniencia. Una vez
que han obtenido algo de los demás a través de actos inmorales o ilegales, no
dejan su presa. Consumen o gastan lo que han robado en su propia persona. ¿Por
qué? Porque constantemente tienen que probarse a sí mismos que merecen tener
lo que han robado u obtenido por medios ilegales. Se adueñan de cosas para
poder tener derecho sobre ellas. Cuanto más roban, más se aferran a lo robado
para demostrar que están en posesión de algo. La verdad es; por supuesto, que
nunca van a poder demostrar totalmente su propiedad porque lo que tienen no es
verdaderamente de ellos.

Otra razón por las que las personas que roban son tan tacañas, es porque roban
en sus propias fuerzas. Dios no ayuda a nadie a robar. Dios está totalmente en
contra del robo, y esto incluye deshonestidad, avaricia, engaño y hurto. Aquellos
que roban nunca están seguros de cuándo tendrán otra oportunidad para volver a
hacerlo, por lo tanto, se aferran fuertemente a lo que tienen, guardándolo todo
para sí.

Hay una relación similar entre ganar un salario y dar. Aquellos que se apropian de
cosas por medios honestos saben que los que tienen legítimamente les pertenece
y pueden hacer con ellos lo que deseen. Es muy probable que estén dispuestos a
satisfacer las necesidades de otros cada vez que puedan hacerlo.

También saben que los que tienen o ganaron lo hicieron por la gracia de Dios.
Dios ayuda a aquellos que laboran honestamente. Él recompensa a los que
trabajan "como para Él". Los que trabajan honesta-mente pueden obedecer el
mandato de Jesús: "degrada recibisteis, dad degrada" (Mateo 10:8). Saben que
pueden confiar en la constante ayuda de Dios para ganar, trabajar y dar. Dios está
en este mover, por ello el mover continuará.

Pablo no solamente trata de limpiar el robo y la falta de honestidad, en realidad


trata de cambiar por completo la forma de pensar y de actuar de los efesios. Les
predica acerca del espíritu de generosidad que debe moverse en la iglesia a
través de un libre fluir dirigido a compartir sus dones.

¿Por qué es tan importante este espíritu de generosidad en la Iglesia? Porque


esto está prácticamente relacionado con mucho más que dinero y posesiones
materiales. Esto incluye también el ser generosos con los dones espirituales.
Incluye ministrar a otros, compartir el Evangelio, ser testigos de Cristo. Si en
realidad eres una persona generosa, vas a tratar de dar lo mejor a los demás. Vas
a, literalmente, vaciar tus bolsillos para darle a otros lo que tienes. Vas a cambiar
tu forma de vivir de manera que puedas dar de tu tiempo a quienes te necesiten.
Vas a abrir las puertas de tu casa para dar hospitalidad. Vas a abrir los cofres de
los talentos y habilidades con que fuiste dotado para enriquecer las vidas de los
demás.

Una persona verdaderamente generosa es una persona que puede ser usada por
el Espíritu Santo. Una persona generosa es un vaso abierto, un conducto abierto
por medio del cual El puede moverse. Una persona generosa es una persona a
través de la cual el Espíritu Santo puede derramar sus dones y manifestar sus
frutos.

¿Estás dispuesto a ganar tanto como puedas -de manera justa, con un buen
espíritu y motivación, en un buen trabajo- de manera que esto te permita dar a
otros tanto como puedas en el nombre de Jesús? Nuestro cometido debe ser tener
ganancias como para poder vivir de esta manera. ¡Imagínese qué bendición
podría ser derramada sobre nuestras iglesias, nuestros vecindarios, nuestras
ciudades y sobre las áreas necesitadas alrededor del mundo si todos los
creyentes fueran así de generosos!

4. Basta de comunicaciones corruptas. Pablo dice: "Basta de hablar como


hablaban. Basta de participar en cualquier cosa que traiga deterioro,
destrucción o suciedad que pueda salpicar a las vidas de otras personas. En
su lugar, hablen bien a los demás y acerca de los demás".
Comunicaciones corruptas no significa simplemente decir palabras groseras o
bromas subidas de tono, aunque ninguna de estas cosas deberían ser parte del
andar del creyente. En su lugar, las comunicaciones corruptas son aquellas que se
han torcido, contaminado o invalidado. Es, lisa y llanamente, mentir. Es cualquier
clase de comunicación que conduce a un final contrario a los más altos y mejores
deseos de Dios para una persona.

¿Está usted consciente de que el cinismo, el sarcasmo y la crítica negativa son


distintas formas de comunicación corrupta? Este tipo de comunicación refleja sólo
cómo es su opinión acerca de algo determinado, lo cual nunca es la verdad
genuina desde el punto de vista de Dios. Los comentarios cínicos sarcásticos y
críticos destruyen a una persona tanto como las mentiras de un desfachatado
pueden destruir la reputación o la autoestima de una buena persona. Esto puede
causar que parte de la autoestima de la persona sea dañada o que parte de su
crecimiento personal en Cristo Jesús se vea paralizado.

Pablo exhorta a los efesios a hablar solamente "sino la que sea buena para la
necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes" (Efesios 4:29b). Edificar
significa construir, no quiere decir falsa adulación, sino levantar el edificio espiritual
de otra persona. Quiere decir hablar la Palabra de Dios sin sobre tonos ni
condenación. También es dar genuino reconocimiento a alguien porque
reconocemos que es el producto del obrar de Dios y alguien sobre quien Dios ha
derramado su gracia, amor y misericordia.

Edificar es reconocer que otros tienen tanto derecho a la gracia de Dios como
nosotros mismos. La actitud que caracteriza la edificación es reconocer que los
demás tienen tanta necesidad de perdón como nosotros, y que tiene tanto acceso
al perdón como lo tenemos nosotros. Edificar es decir cosas que puedan ayudar a
los demás a levantar la cabeza un poco más, caminar un poco más derecho, y
actuar, aunque sea, un poco mejor de lo que lo hacían antes.

Nunca debemos justificar conversaciones que lastimen solo porque digan la


verdad. La Biblia no enseña que debemos decir todo lo que sabemos. De hecho,
muchos de los proverbios son inflexibles acerca de aquellos tontos que
continuamente hablan de todo lo que tienen en su mente. Si el enunciar una
verdad va a afectar a la unidad del cuerpo o desmerecer a una persona, es una
equivocación. Deja que esa verdad muera dentro de ti y permite que Dios haga lo
que desea sin que agregues el combustible de tus palabras a ese incendio.

No hay lugar en el andar del creyente para decir: "Bueno, yo siempre digo lo que
pienso". El hecho es que tus pensamientos no necesariamente son correctos. Lo
que piensas no tiene por qué ser verdad. Santiago dijo: "Quien controla la boca,
controla el resto del cuerpo" (ver Santiago 3:3-5.) A tal punto que lo que dices
determina el alcance de tu habilidad de actuar. Pone un límite entre lo que puedes
hacer y lo que harás, y establece los límites de tu testimonio.

Pensamos, hablamos, actuamos. Esa es la progresión usual del comportamiento


humano. Pero no sólo nos influenciamos a nosotros mismos con nuestras
palabras. También ponemos límites a los demás, y por último a todo el cuerpo de
Cristo. Lo que decimos tiene influencia sobre todo el cuerpo de creyentes con los
cuales tenemos contacto.
Un pequeño chisme no sólo corrompe a quien lo esboza, también daña los oídos
de quien lo escucha y la reputación de la persona a quien el chisme se refiere.
Causa una reacción en cadena que se esparce en tres direcciones —hacia el que
lo dice, hacia el que lo escucha y hacia la víctima- y alcanza con sus tentáculos de
destrucción a toda la comunidad o iglesia en la que esas personas viven.

Una mentirita no solo trae daño al alma del mentiroso, sino que causa que quien la
escucha sea dañado e infectado con falsedad. La persona que escucha una
mentira puede actuar en función de ella, al creer que es verdad. Los resultados de
esas acciones también serán falsos. Estos tendrán un impacto sobre otras
personas, y poco a poco toda la comunidad o iglesia se infecta con un elemento
de falsedad y decadencia. Lo que decimos tiene una onda expansiva que va
mucho más allá de nosotros y alcanza las vidas de otros.

En contraposición a esto, al dar una palabra de edificación es decir algo que va a


ayudar a la persona a '' ver a Jesús con más claridad, va a desear una relación
más profunda con el Padre y estará más abierto al Espíritu Santo. Al dar una
palabra de edificación hacemos que las personas se abran a todo lo que Dios
desea hacer en sus vidas y a través de sus vidas.

Las palabras edificantes también producen una onda expansiva — una poderosa
onda que beneficia todo lo que alcanza. Las palabras edificantes que fluyen del
cuerpo de creyentes provocan un mayor derramamiento de amor, aceptación,
perdón y reconciliación. Las palabras edificantes que frecuentemente se escuchan
entre los creyentes producen, unidad, y en esta unidad, se manifiesta un mayor
poder espiritual. Las palabras^ edificantes crean una atmósfera en la quejas vidas
son cambiadas y en la las bendiciones son derramadas.

Podemos hacerlo

Pablo no les hubiera pedido a los efesios que cesaran en sus mentiras, robos y
enojos, si esta forma de vida fuera imposible de alcanzar para nosotros. El hecho
es que podemos vivir de esta manera. No s preciso que mintamos para alcanzar
posiciones más altas, robar para prosperar o ser deshonestos para conseguir lo
que necesitamos. No tenemos que estar enojados para controlar una situación
dada, ni hablar mal para hacer las cosas como no parece. Para ponerlos en pocas
palabras, no tenemos por qué darle lugar al diablo.

Podemos andar “en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:24b). Esta es


nuestra elección de vida diaria al orar; “Espíritu Santo, guíame. Espíritu Santo,
ayúdame a guardar mi lengua del mal. Ayúdame a recibir y a dar. Guíame para no
expresar en forma equivocada mi enojo, injusticias y maldad. Ayúdame a ser un
guerrero poderoso para asaltar las puertas del infierno”.
Cuando elegimos vivir de esta manera, de acuerdo a la Palabra de Dios y bajo el
poder y la guía del Espíritu Santo, comenzamos a vivir la realidad muy
emocionante que cambia el mundo. Comenzamos a ser y a vivir como ese hombre
nuevo que somos en Cristo Jesús. Nuestra vida se desarrolla, entonces, a través
de nuestra verdadera esencia y de nuestra eterna identidad. Así nuestro cotidiano
andar en Jesús se convierte en una aventura diaria de fe y poder

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