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SE NECESITA,

DE FORMA URGENTE,
UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Iniciativa estudiantil de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile,


¡Por una Nueva Constitución mediante Asamblea Constituyente!

Noviembre de 2019
Índice

Introducción 2
1. La actual Constitución Política de la República 3
2. ¿Por qué es necesario cambiar la Constitución hoy? 4
3. ¿Qué tendría que pasar para que se redacte una nueva Constitución? 9
4. Entonces… ¿Asamblea Constituyente? 10
Conclusiones 12
Glosario 13

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Introducción

Nuestro país vive una crisis profunda. El transversal descontento social se ha


manifestado a través de masivas protestas en todo Chile, en los que vecinas y vecinos
salieron a las calles para exigir derechos sociales. Es necesario entender que estamos
ante una emergencia social que requiere de transformaciones estructurales y que la
única manera de atender las demandas expresadas por la ciudadanía es la creación,
por primera vez, de un pacto social que se ajuste a la realidad de nuestro país.

Una de las principales demandas que emanan de la ciudadanía es reformar la manera


en que se ejerce nuestra democracia y cómo se abordan los derechos sociales. Para
ello, se hace necesaria una nueva Constitución Política que sea capaz de atender
aquella y todas las demás peticiones sociales que hoy se levantan en las calles,
consagrando instituciones que permitan hacer efectiva la participación ciudadana.

Constitución Política es la “Carta Magna”, la ley suprema de una nación, la madre


de todas las demás leyes. Se encarga justamente de constituir el poder político y de
establecer las bases normativas de todo el ordenamiento jurídico. Esencialmente, le
corresponde al pueblo su escrituración, ya que debe manifestar el sentir soberano de
la(s) Nación(es). Se define Constitución como el orden jurídico fundamental de la
comunidad, que fija los principios rectores con arreglo a los cuales se debe formar la
unidad política y se deben asumir las tareas del Estado. En concreto, la Constitución
es un acuerdo de reglas de convivencia, es decir, una forma de pacto político y social,
con acuerdo al cual se dicta cada ley.

De este modo, hoy se nos presenta una oportunidad histórica de crear una
Constitución que efectivamente provenga de un acuerdo de todos los chilenos, para
así tener una base normativa legítima que realmente sea un pacto social. Esta se
construirá de manera abierta, participativa y democrática, desde cada rincón del país.
Así, se pondrá fin a un largo período de democracia protegida y autoritaria, con
origen en la Dictadura cívico militar y la Constitución de 1980. No cambiar la
Constitución nos haría volver a caer en el círculo vicioso de modificaciones
cosméticas que, al fin y al cabo, no solucionan nada. Debemos perseguir una
Constitución que permita al Estado satisfacer demandas en condiciones de equidad,
lo cual es imposible bajo la actual. Tenemos el deber, como ciudadanos, de crear una
nueva carta fundamental, que sea capaz de dar solución a los problemas de nuestra
sociedad.

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1. La actual Constitución Política de la República

La Constitución que nos rige actualmente fue elaborada durante la Dictadura cívico
militar de Augusto Pinochet. Su redacción estuvo a cargo de la “Comisión Ortúzar”,
organismo compuesto por un grupo de abogados partidarios del régimen de
Pinochet. El objetivo del cambio constitucional, era poder consolidar el plan
económico y político desarrollado por los “Chicago Boys”, dándole soporte al
modelo desarrollado durante la dictadura.

Para su aprobación, la dictadura convocó a un plebiscito en 1980, el cual fue


enormemente criticado. Por una parte, este no contó con una base mínima de
seguridad democrática, al no existir padrones electorales, por lo que, por ejemplo,
hubo mucha gente que votó más de una vez; las papeletas eran semitransparentes; y
los votos en blanco se contabilizaban a favor de la opción “Sí”. Por otra, se desarrolló
en un contexto donde existía un miedo a votar por el “No”, por las consecuencias
que ello podría tener.

Con el triunfo del “No” en el plebiscito de 1988 y las nuevas elecciones


presidenciales, se generaron las condiciones políticas para poder llevar a cabo un
proceso de cambio constitucional. Sin embargo, la Constitución siguió manteniendo
disposiciones hechas en dictadura, que funcionaban como una camisa de fuerza para
los cambios profundos que se quisieran implementar. Lo anterior explica que en
todos estos años no se haya podido hacer alguna reforma significativa al sistema, de
modo que tan solo se han abordado reformas parciales, como sucedió en 2005
durante el gobierno de Ricardo Lagos, o el proceso de cabildos ciudadanos durante
el segundo gobierno de Michelle Bachelet; ambas sin grandes cambios al modelo, ya
que la misma Constitución está hecha precisamente para oponer resistencia a los
cambios sustanciales.
Es así como las reformas constitucionales a la fecha no han podido cambiar las
bases del modelo político, social y económico. Es por esto que la clase política y el
Estado no han logrado responder a las demandas del pueblo chileno. Ello puede
verse, por ejemplo, en la protección al sistema de AFP, y en la pretensión de
inconstitucionalidad del proyecto 40 horas, lo que evidencia la función de la actual
constitución.

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2. ¿Por qué es necesario cambiar la Constitución hoy?

Nuestra constitución política actual contiene principios y normas que favorecen el


desarrollo y privilegio de la actividad privada por sobre la actividad estatal,
debilitando y limitando extremadamente las acciones del Estado y la participación
ciudadana en general, lo cual se evidencia en los siguientes elementos:

2.1. Bases de la constitución

Principio de Subsidiariedad
El principio de subsidiariedad, consagrado en el artículo 1° inciso tercero de la
Constitución, da preferencia a la iniciativa privada frente a la estatal, teniendo los
privados mayores ventajas para desarrollar sus actividades económicas. El Estado
podrá actuar, por regla general, sólo en aquellos ámbitos en que los privados no estén
interesados, o bien no puedan hacerlo.

Como por ejemplo, en el caso de las AFP, donde prima forzosamente la actividad
privada y el Estado sólo interviene mínimamente a través del pilar solidario.
Proclamando este principio, el texto constitucional respalda, permite e incentiva el
lucro con nuestros derechos fundamentales, de forma tal que el Estado subvenciona
los costos, y el copago de la ciudadanía es todo ganancia para los privados. A causa
de este principio se genera la actual desigualdad de nuestra sociedad, conformando
un verdadero negocio con nuestros derechos que por esencia y definición debería
garantizar el Estado siempre, como la educación, la salud, o el agua.

Centralización: Santiago como el imperio y las regiones como sus colonias.


La actual Constitución consagra la figura de Estado unitario, lo que significa que
existe un solo centro de poder que administra todo el territorio nacional, lo que en
el caso de nuestro país corresponde a Santiago. Esto implica que existe una pérdida
de autonomía política, económica y cultural, generando graves desigualdades y
diferencias entre cada zona de nuestro país, desatendiendo a las necesidades propias
de cada región y las comunidades que allí habitan.

La concepción de Estado unitario, aparece entonces, como el gran límite al progreso


de los diversos territorios del país, cerrando las posibilidades de diálogo y decisión
política local y en conjunto a la población de cada región. Por ejemplo, los recursos
de la gran minería del cobre se generan en el norte del país, pero se transfieren al
presupuesto nacional central que es administrado en Santiago. De la misma manera,

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se hace creer que el poder político está dividido equitativamente porque el Congreso
Nacional está en Valparaíso, lo que no es más que un gesto, porque todo el resto del
poder político más relevante se mantiene concentrado en Santiago.

Concepción uninacional y monocultural de Chile.


La concepción uninacional (una sola nación) y monocultural (el reconocimiento de
una sola cultura) se encuentra consagrada en la Constitución. Pese a que en gran
parte del continente se reconoce la existencia de diversas culturas y naciones en su
territorio, Chile nunca ha hecho un reconocimiento efectivo de esta realidad.

La constitución no responde a la realidad multicultural de nuestro país, lo que se


traduce en un déficit de su representación institucional y la constante exclusión en la
toma de decisiones que les afectan directamente. Nada se señala sobre la autonomía
territorial y no territorial de los pueblos indígenas, desincentivando y restando
legitimidad a sus mecanismos de gobierno territorial y limitando fuertemente su
derecho de participación en la relación entre el Estado y la sociedad indígena.

Para superar esto, además de valorar la contribución de los pueblos indígenas en


aspectos culturales, sociales y políticos, se requiere un compromiso constitucional
con el respeto de sus modos de organización, territorios, y formas de vida.

Soberanía y gobierno
Soberanía

La base de una democracia es que el poder reside en el pueblo, no obstante, la actual


Constitución desconfía de las mayorías populares y ciudadanas, ya que únicamente
se consagran como mecanismos para la expresión de la voluntad popular la elección
periódica y plebiscitos excepcionales, que son insuficientes para un democracia
efectiva e integral.

Actualmente en Chile se establece una democracia representativa, es decir, la


participación del pueblo se limita a la elección de representantes cada cierto tiempo,
lo que es completamente insuficiente, especialmente por la ineficacia de esa
“representación”.

El Art. 1° de nuestro Código Civil señala que la ley es una declaración de la voluntad
soberana. Sin embargo, en la práctica aquello no se lleva a cabo, puesto que:

a. Son limitados los mecanismos de control sobre la labor de los representantes.

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b. Existe incumplimiento de programas políticos por parte de quienes resultan
electos.
c. Hay excesiva burocracia en los procesos de aprobación de ley.
d. Es difícil el acceso a los cargos públicos, los que en la práctica terminan siendo
mayoritariamente ocupados por la elite.

El único caso donde la Constitución plantea mecanismos más significativos de


participación es en la gestión municipal, ya que otorga un poco más de atribuciones
a las comunidades. No obstante, dependen de la voluntad de las autoridades y no
son vinculantes, lo que reafirma la problemática planteada sobre nuestra democracia
representativa.

Gobierno

En relación al gobierno, la Constitución establece un régimen presidencialista, en el


cual el Presidente es la principal autoridad político-administrativa del país, influyendo
de forma significativa en los demás poderes del Estado (Congreso y Tribunales).

De esta forma, el artículo 32 de la Constitución establece un conjunto amplio de


materias que son atribuciones especiales del Presidente, por ejemplo, designar un
conjunto de importantes autoridades, la declaración de los Estados de Excepción
y tener la iniciativa exclusiva de ley en temas específicos, lo que genera que solamente
el presidente puede presentar proyectos respecto a ciertos temas (como el
presupuesto estatal y el sueldo mínimo).

Asimismo, en otros artículos, la Constitución le entrega otros poderes, asociados al


nombramiento de un conjunto de altos funcionarios públicos y autoridades tales
como algunos ministros del Tribunal Constitucional, Corte Suprema y al fiscal
nacional. Además, puede establecer la prioridad de proyectos de ley que se discutirán
en el congreso, lo que determina el orden de los mismos.

Igualdad ante la ley


La constitución actual establece la igualdad ante la ley como un derecho fundamental
de todas las personas, prohibiendo las discriminaciones arbitrarias. El problema
radica en que en la práctica este derecho no es efectivamente garantizado, ya que en
diversas situaciones podemos evidenciar que la justicia no se imparte de igual manera
para todos, dando privilegios a quienes tienen mayor estatus social y aporte
económico. Esta injusticia la hemos evidenciado muchas veces en nuestro país, así,
mientras los de bajos recursos son condenados a vivir en precarias condiciones

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dentro de la cárcel, los poderosos que han cometido delitos de grandes cuantía se
reivindican fácilmente, por ejemplo, con clases de ética. En el mismo sentido, la
constitución no menciona en ninguna de sus disposiciones siquiera la existencia de
personas en situación de discapacidad, dejando a una minoría tradicional e
históricamente vulnerada sin ninguna clase de protección particular, y sin el
reconocimiento que como ciudadanos merecen.

La igualdad ante la ley debe ser tratada considerando que los derechos humanos son
para todas las personas, por el hecho de ser tales, por lo que no deben existir
privilegios para ciertos grupos, sino que estrategias para la protección de los derechos
de todos.

Las trampas de la Constitución


Se ha dicho que el espíritu de nuestra Constitución actual es tramposo. Fue diseñada
y ha sido reformada sin variar el trascendental propósito original que tuvo al ser
redactada. Este carácter imposibilita normativamente las transformaciones que ha
demandado la ciudadanía durante los últimos años, las mismas que han sido
reclamadas con mayor fuerza durante los últimos días.

Para evitar transformaciones de fondo, se dispusieron las siguientes trampas hoy


vigentes y operativas: existe la necesidad de tener muchos votos para aprobar
proyectos de Reforma Constitucional o de Leyes Orgánicas Constitucionales
(sobre elecciones y plebiscitos, educación, concesiones mineras, fuerzas armadas,
tribunal constitucional, etc.) e incluso mayoría absoluta para las Leyes de
Quórum Calificado (que tratan materias como la actividad empresarial del Estado
o el derecho a la seguridad social), las cuales, en su conjunto regulan materias claves
para las demandas actuales de la población. También existen órganos como el
Tribunal Constitucional, que puede revertir decisiones tomadas democráticamente
en el Congreso. Por razón de las posturas políticas e intereses personales de sus
miembros, 3 de los 10 ministros son elegidos por el Presidente de la República. Estas
trampas son relevantes porque, como se mencionó anteriormente, permiten
controlar y mantener el sistema establecido originalmente en la Constitución. Por lo
tanto, los políticos no pueden hacer cambios transformadores aunque tuvieran la
intención de ello.

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2.2 Demandas.

La Nueva Constitución debe dar forma a un modelo político y social que haga frente
a las necesidades de la sociedad chilena en materia de democracia y dignidad
personal, y el Estado se debe comprometer con la materialización efectiva de los
derechos sociales, económicos y culturales.

La Constitución no permite, de ninguna forma, alcanzar los objetivos anteriores. La


primera razón de esto es la sobreprotección de la actividad económica privada y el
derecho de propiedad, por sobre un Estado activo en otros derechos sociales.

La Constitución respalda la economía por sobre la función social de ciertas temáticas:

- En materia de salud, solo asegura el libre acceso a los servicios privados o


públicos de salud, no un derecho a la salud para todas las personas. Lo cual
privilegia al mercado, dándole un rol fundamental en esta materia, incluso
siendo beneficiado por cotizaciones obligatorias.
- Respecto al sistema educativo, la Constitución no concibe un sistema educativo
público, gratuito y de calidad como un pilar para el desarrollo de la sociedad.
Junto a esto, no concibe una protección al derecho de acceso a la educación,
sino sólo al derecho a tener un establecimiento educativo, demostrando la
privatización de este derecho fundamental.
- El sistema previsional también ha sido restringido en su alcance por la
Constitución. El sistema de seguridad social le permite actuar al Estado solo
en un rol subsidiario, privilegiando a que los privados (AFP) administren el
capital de los trabajadores/as. Lo anterior se ha traducido en que la mayoría
de chilenas y chilenos se jubilan con pensiones indignas e insuficientes.
- La vivienda digna es otro déficit de la Constitución. Esto porque se pasó de un
Estado que gestiona viviendas a otro que solo entrega subsidios. Si además se
toma en cuenta la desregulación del suelo, y un aumento descontrolado de la
construcción de inmuebles (como negocio), la especulación financiera impide
asegurar este derecho.
- Respecto al trabajo digno, la Constitución limita el trabajo en aquellas
actividades contrarias a la “seguridad, la moral y la salubridad pública”,
términos muy ambiguos respecto a los cuales no existe consenso sobre su
definición. Por otro lado, no se hace cargo de problemas como la sobrecarga
ni la flexibilidad laboral. Así, la Constitución perpetúa un sistema donde
importa principalmente la mayor producción de ganancia, sin asegurarse de

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establecer condiciones laborales dignas ni preocuparse de la calidad de vida
personal de los trabajadores.
- En un contexto mundial de crisis medio ambiental, el derecho que asegura la
Constitución de vivir en un medioambiente libre de contaminación, tampoco
se cumple. Esto, pues, la Constitución no atiende a los efectos negativos que
pueden tener las actividades productivas sobre la población y el
medioambiente. Ejemplo de esto es la creación de las denominadas zonas de
sacrificio, como los casos de Quintero y Puchuncaví.

“Vida Digna” como base para una Nueva Constitución


La solución que planteamos es una Nueva Constitución que tenga la aspiración de
“Vida Digna’’ como elemento central y como límite de la acumulación de la riqueza
en unos pocos, así también para que sirva como puente para disfrutar lo más
ampliamente posible tanto de los frutos del trabajo, como del tiempo no trabajado.

Para ello, no basta un Estado subsidiario de derechos sociales. Se requiere de un


Estado Social y Empresario, el cual recaude fondos, invierta en áreas estratégicas,
fiscalice y controle debidamente la actividad económica fraudulenta. Solo así
podremos frenar de raíz el abuso sistemático en nuestro país.

3. ¿Qué tendría que pasar para que se redacte una nueva Constitución?

En general, las Constituciones autoritarias, como es el caso de la Constitución


chilena, para perdurar en el tiempo, contemplan procedimientos de reforma que
dificultan la realización de cambios estructurales. De esta forma, la actual
Constitución no contempla mecanismos para su reemplazo, por lo que se debe
agregar a la constitución una regulación en este sentido. Para ello, hay 3 opciones:

1. Plebiscito: la actual Constitución contempla que el Presidente, en uso de su


potestad reglamentaria, tiene la facultad de convocar a un plebiscito
constituyente. Esto significa una oportunidad para que la ciudadanía decida
a través del voto qué mecanismo prefiere para crear una nueva Constitución.
Esta opción, además de depender de la voluntad política del ejecutivo,
necesitaría contar con la aprobación de la Contraloría General de la República,
y en caso de que haya conflicto de esta con el Presidente, del Tribunal
Constitucional.
2. Modificación del capítulo XV por parte del Congreso: En la actualidad, la
Constitución sólo permite plebiscitos en casos muy específicos y, como

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vimos, deben ser convocados por el Presidente. Sin embargo, una alternativa
es la modificación del Capítulo XV de la Constitución, mediante la cual el
Congreso podría permitir que la propia ciudadanía, a través de un plebiscito,
decida si reemplazar o no la actual constitución, y el mecanismo idóneo para
crear una nueva; o bien, que sea el mismo Congreso quien decida este
mecanismo.
3. Impulsar los proyectos de ley existentes: La última opción consiste en
impulsar un proyecto de ley que le otorgue al Presidente y/o al Congreso la
facultad de convocar a un plebiscito que decida, primero, si se quiere o no
tener una nueva constitución, y luego cuál es el mecanismo más idóneo para
crearla.
Ahora bien, una vez decidido cambiar la Constitución, se debe determinar el
mecanismo por el cual llevar a cabo la reforma. Los métodos más discutidos para
crear una nueva Constitución en los últimos años son:

1. Convención Bicameral: Consiste en un tipo de asamblea compuesta por


representantes de la Cámara de Diputados y del Senado, con el único fin de
redactar una nueva Constitución.
2. Convención Constituyente Mixta: Consiste en un tipo de asamblea compuesta
por representantes de la Cámara de Diputados, del Senado y de la Sociedad
Civil, que tenga como único fin redactar una nueva Constitución.
3. Congreso Constituyente: Consiste en que una de las cámaras de nuestro actual
Congreso, ya sea la Cámara de Diputados o el Senado, actúe como poder
constituyente y asuma la tarea de redactar una nueva Constitución.
4. Asamblea Constituyente. Consiste en un órgano colegiado constituido por
ciudadanas y ciudadanos con el fin único y exclusivo de diseñar una nueva
Constitución.

4. Entonces… ¿Asamblea Constituyente?

4.1 ¿Qué es una Asamblea Constituyente?

La Asamblea Constituyente (AC) es el procedimiento más democrático para


establecer una Constitución, pues permite que los y las ciudadanos/as asuman la
tarea de refundar y dar forma a la organización política y social de la nación. Esta
participación ciudadana puede darse mediante distintos mecanismos, tales como el
sorteo de los asambleístas o elecciones libres, competitivas y transparentes, en donde

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se elige a los miembros que conformarán la Asamblea, quienes serán los que elaboren
la nueva Constitución Política del Estado, como único fin de su elección.

Este procedimiento es común en el medio internacional, fue utilizado en Islandia,


Brasil, Perú, Túnez, Venezuela, Ecuador, Colombia, Portugal, entre otros.

4.2. ¿Cómo funciona una Asamblea Constituyente?

Como se ha señalado, no es un mecanismo contemplado en nuestra Constitución,


por lo que requiere ciertas reformas previas para generarse. Ello ya se ha hecho en
muchos otros países, donde se ha erigido como una salida democrática y efectiva
para enfrentar crisis sociales y políticas como la actual. Así, la Asamblea
Constituyente (de ahora en adelante “AC”) se fundaría en la voluntad del pueblo, y
no en la Constitución anterior, cambiando las bases del modelo preexistente.

La AC se compone de miembros electos por la ciudadanía, quienes tienen como


única tarea redactar una nueva Constitución. Esta labor solo tiene las siguientes
limitantes: los Derechos Fundamentales, la división de poderes y los principios
básicos de la democracia, a saber, la participación de todos los miembros de la
sociedad, el compromiso con la dignidad humana, la búsqueda del bien común, entre
otros.

4.3 ¿Por qué una Asamblea Constituyente y no otro método de cambio


constitucional?

La AC presenta ventajas respecto de otros métodos como la reforma constitucional,


o la gestión del Congreso. Esto porque ambos mecanismos resultan restrictivos, por
exigir un alto número de votos, razón por la cual, se complica hacer grandes cambios.
Además, el Congreso actualmente sufre de una grave falta de legitimidad, confianza
y representatividad. La alta abstención en las recientes elecciones, y la desconexión
de los partidos políticos con el pueblo, atenta contra la autenticidad de lo que este
decida.

Cualquier reforma según los procedimientos antes mencionados, fundada en la


actual Constitución, seguirá las ideas y métodos del sistema político actual, que han
demostrado ser incapaces de responder a las verdaderas necesidades de la población.
el actual escenario nos demuestra que la única forma de construir un modelo
realmente democrático es garantizando la participación amplia de la ciudadanía, y no
a través de reformas hechas a espaldas de ella. Por lo anterior, la única forma de
hacer un cambio sustantivo como el que exige el contexto actual es a través de la

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Asamblea Constituyente, que independiente de la forma en que sea regulada, podrá
responder a dicha representación transversal. Una democracia representativa,
participativa y transparente es nuestro derecho como ciudadanos/as.

Conclusiones

Entendiendo que la gran crisis política y social que el país vive, agudizada estas
últimas semanas, se funda en un sistema que, al amparo de la Constitución actual
legitima la precarización de nuestros derechos sociales, restringe lo público
priorizando lo privado y neutraliza la política, se hace necesario redactar una nueva
constitución.

Independiente del mecanismo por el cual se opte para dar inicio al proceso
constituyente, este se debe ser realizado con prontitud para responder lo antes
posibles a las demandas del pueblo chileno que no pueden ser concebidas si no es
con un cambio radical del cuerpo normativo vigente.

Además la única forma de alcanzar estabilidad social real, fundada en la vida digna,
es mediante una nueva constitución que impulse desde la base un sistema justo y
democrático, y que sea capaz de atender al sentir ciudadano.

No es concebible un verdadero cambio social sin una Nueva Constitución. No es


posible materializar un pacto social justo, sin cambiar la Constitución.

La Asamblea Constituyente es un mecanismo efectivo, que permite no sólo una


participación ciudadana directa, sino que significa la posibilidad de por primera vez
en la historia de Chile, generar un verdadero pacto social que se ajuste a las
necesidades y objetivos que buscamos en conjunto como sociedad.

¡Se necesita, de forma urgente, una Asamblea Constituyente!

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Glosario

Cabildo: Asamblea de personas reunidas para conversar temas de importancia


pública.
Constitucion: Documento que contiene las reglas que ordenan la convivencia social
y política de una comunidad.
Democracia: Sistema político en donde el pueblo elige y controla a sus gobernantes.
División de poderes: Principio político según el cual la función de gobernar, crear
leyes, e impartir justicia, está a cargo de instituciones distintas entre sí, evitando que
el poder se reúna en una sola persona y facilitando su control.
Flexibilidad laboral: La reducción de la regulación del trabajo.
Estado de Excepción: Situación crítica que permite que el Presidente de la
República restrinja o suspenda derechos asegurados por la Constitución.
Leyes Orgánicas Constitucionales: Leyes especiales que desarrollan y
complementan la Constitución, en áreas de especial importancia, que para ser
aprobadas, modificadas o anuladas, exigen el voto a favor de los 4/7 del Congreso.
Leyes de Quórum Calificado: Leyes especiales que, para ser aprobadas,
modificadas o anuladas, exigen la mayoría de todas y todos los miembros del
Congreso, no solo de las y los que asistan al Congreso ese día.
Mayoría absoluta: Para considerar que una decisión está siendo tomada por
mayoría absoluta, se ha de haber votado de manera favorable (o en contra) con
mínimo de la mitad + 1 de votos totales de todos los miembros, estén presentes o
no.
Padrones electorales: Documento en donde están registradas todas las personas
que pueden votar.
Plebiscito: Votación popular de un asunto de mucha importancia.
Potestad reglamentaria: Capacidad de crear reglamentos, instrucciones y decretos.
Reforma Constitucional: Modificación de una o más partes de la Constitución.
Soberanía: Poder político supremo que es del pueblo.
Subsidiariedad: Principio según el cual el Estado actúa en áreas de importancia
social sólo cuando los particulares no puedan o no quieran hacerlo.
Voluntad soberana: Capacidad del pueblo, en el ejercicio del poder soberano, de
decidir libremente.
Tribunal Constitucional: Tribunal que supervisa que las leyes no sean contrarias a
la Constitución.
Zonas de sacrificio: Lugar que recibe daño medioambiental constantemente.

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