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1.

¿Qué es un enlace
químico?
Conocemos como enlaces químicos a la
fusión de átomos y moléculas para
formar compuestos químicos más
grandes y complejos dotados de
estabilidad. En este proceso los átomos
o moléculas alteran sus propiedades físicas y
químicas, constituyendo nuevas sustancias
homogéneas (no mezclas), inseparables a
través de mecanismos físicos como
el filtrado o el tamizado.
Es un hecho que los átomos que forman la
materia tienden a unirse y alcanzar
condiciones más estables que en
solitario, a través de diversos métodos que
equilibran o comparten sus cargas eléctricas
naturales. Se sabe que los protones en el
núcleo de todo átomo poseen carga positiva
(+) y los electrones alrededor poseen carga
negativa (-), mientras que los neutrones,
también en el núcleo, no tienen carga, pero
aportan masa (y, por lo tanto, gravedad).
Los enlaces químicos ocurren en la
naturaleza y forman parte tanto de
sustancias inorgánicas como de formas
de vida, ya que sin ellos no podrían
construirse las proteínas y aminoácidos
complejos que conforman nuestros cuerpos.
De manera semejante, los enlaces
químicos pueden romperse bajo ciertas y
determinadas condiciones, como al ser
sometidos a cantidades de calor, a la acción
de la electricidad, o a la de sustancias que
rompan la unión existente y propicien otras
nuevas junturas.
Así, por ejemplo, es posible someter
al agua a electricidad para separar las
uniones químicas entre el hidrógeno y el
oxígeno que la conforman, en un proceso
denominado electrólisis; o añadir grandes
cantidades de energía calórica a una proteína
para romper sus enlaces y desnaturalizarla,
es decir, romperla en trozos más pequeños.
Ver también: Modelos Atómicos.

2. Tipos de enlace
químico
Existen tres tipos de enlace químico
conocidos, dependiendo de la naturaleza de
los átomos involucrados, así:
 Enlace covalente. Ocurre entre átomos
no metálicos y de cargas
electromagnéticas semejantes (por lo
general altas), que se juntan y
comparten algunos pares de electrones
de su última órbita (la más externa), y
conseguir una forma eléctrica más
estable. Es el tipo de enlace
predominante en las moléculas orgánicas
y puede ser de tres tipos: simple (A-A),
doble (A=A) y triple (A≡A), dependiendo
de la cantidad de electrones compartidos.
 Enlace iónico. Tiene lugar entre átomos
metálicos y no metálicos, y consiste en
una transferencia permanente de
electrones desde el átomo metálico hacia
el átomo no metálico, produciendo una
molécula cargada eléctricamente en
algún sentido, ya sea cationes (+1) o
aniones (-1).
 Enlace metálico. Se da únicamente
entre átomos metálicos de un mismo
elemento, que por lo general constituyen
estructuras sólidas, sumamente
compactas. Es un enlace fuerte, que
junta los núcleos atómicos entre sí,
rodeados de sus electrones como en una
nube, y cuesta mucho esfuerzo
separarlos.

3. Ejemplos de enlace
químico
Algunos ejemplos de enlace covalente están
presentes en los siguientes compuestos:
 Benceno (C6H6)
 Metano (CH4)
 Glucosa (C6H12O6)
 Amoníaco (NH3)
 Freón (CFC)
 En todas las formas del carbono (C):
carbón, diamantes, grafeno, etc.
En cambio, ejemplos de compuestos con
enlaces iónicos son:
 Óxido de magnesio (MgO)
 Sulfato de cobre (CuSO4)
 Ioduro de potasio (KI)
 Cloruro de manganeso (MnCl2)
 Carbonato de calcio (CaCO3)
 Sulfuro de hierro (Fe2S3)
Y, finalmente, ejemplos de elementos con
enlaces metálicos:
 Barras de hierro (Fe)
 Yacimientos de cobre (Cu)
 Barras de oro puro (Au)
 Barras de plata pura (Ag)

Fuente: https://concepto.de/enlace-
quimico/#ixzz63IIR4rXR

Enlaces químicos

Ana Zita
Doctora en Bioquímica

Un enlace químico es la fuerza que mantiene a


los átomos unidos en los compuestos. Estas
fuerzas son de tipo electromagnético y pueden ser
de distintos tipos y valores. La energía necesaria
para romper un enlace se conoce como energía
de enlace.
Cuando se produce un enlace, los átomos no
cambian. Por ejemplo, al formar el agua (H2O),
los hidrógenos H siguen siendo hidrógenos y el
oxígeno O es siempre oxígeno. Son los electrones
de los hidrógenos los que se comparten con el
oxígeno.
¿Cómo se forman los enlaces químicos?

La naturaleza siempre tiende a alcanzar el estado


de menor energía. Los gases nobles son los
elementos que poseen su capa de energía de
electrones de valencia completa; por eso, estos
elementos son muy estables y poco reactivos.
Así, la tendencia de los elementos por tener
una capa de energía de valencia completa es la
fuerza que promueve la formación de los enlaces
químicos.
Los elementos pueden aceptar, ceder o compartir
electrones de forma tal que su última capa
energética tenga 8 electrones. A esto se conoce
como la regla del octeto.
Ejemplo 1
La configuración electrónica del potasio es:
Según la regla del octeto, el potasio se vuelve
más estable si cede el electrón 4s1 en el último
nivel, quedando de la siguiente forma:

Por otro lado, la configuración electrónica del


cloro es:

Para alcanzar el octeto, es más fácil si el cloro


acepta un electrón, con lo que la configuración se
transforma en:

Entonces, si se colocan en el mismo recipiente K


y Cl, el electrón del K se transfiere al Cl y se
forma un enlace químico entre K y Cl, haciendo
este compuesto más estable que cuando están
separados.
Ejemplo 2
En el caso de dos átomos con diferentes
afinidades por electrones es fácil entender por qué
se unen. ¿Qué pasa entre dos átomos iguales?
Veamos el ejemplo del oxígeno molecular O2.
La configuración electrónica del oxígeno es:

Entonces, el oxígeno tiene 6 electrones (2s2 2p4)


en su capa exterior. Dos átomos de oxígeno
tienen la misma atracción por electrones, pero,
cuando se juntan, comparten dos pares de
electrones, quedando cada uno con ocho
electrones en su capa exterior. Esto resulta en que
la molécula de oxígeno O2 es más estable que dos
átomos de oxígeno separados.
Función del electrón en el enlace químico

El actor principal en los enlaces entre átomos


es el electrón. Recordando la estructura del
átomo, cada átomo posee el mismo número de
electrones con carga negativa y protones cargados
positivamente. Esto le da al átomo una carga
neutra. Sin embargo, los electrones tienen la
capacidad de moverse entre átomos en ciertas
condiciones.
Para entender la naturaleza de los enlaces
químicos, es importante saber la configuración
electrónica del átomo, esto es, cómo están
distribuidos los electrones en un átomo. Los
electrones que ocupan los niveles más altos de
energía (los más exteriores) se llaman electrones
de valencia y son estos los involucrados en la
formación de los enlaces químicos.
Cuando un átomo pierde o gana un electrón,
adquiere una carga eléctrica y se transforma
en ion. Un átomo que cedió su electrón tiene
ahora carga positiva y se llama catión. Por el
contrario, cuando toma un electrón, tiene carga
negativa y se llama anión.
Tipos de enlaces químicos

Dependiendo de la configuración electrónica de


los átomos y de su afinidad por los electrones,
tenemos diferentes tipos de enlaces, que
describiremos a continuación.
Enlace iónico
Via GIPHY
El sodio y el cloro son un ejemplo clásico de la formación de enlaces iónicos.

Un enlace iónico se forma cuando hay


transferencia de electrones entre un metal y un no
metal. Por ejemplo, el sodio (Na) es un metal
cuya capa externa tiene un electrón. Este puede
ser cedido fácilmente y quedar como catión Na+.
En cambio, el cloro (Cl), tiene siete electrones en
su capa externa, razón por la cual tiene una mayor
predisposición para atraer un electrón y quedar
con ocho electrones, lo que lo transforma en el
anión cloruro Cl-.
Si se juntan en solución acuosa el sodio y cloro,
sus cargas opuestas se atraen por fuerzas
electrostáticas. Los compuestos formados de esta
manera se arreglan en cristales.
Características generales de los cristales iónicos

Via GIPHY
En los cristales iónicos, los cationes atraen a varios aniones y, a su vez, los aniones se
unen a varios cationes.

 En los enlaces iónicos, participan un catión y un


anión.
 En escala macroscópica, los compuestos iónicos
forman sólidos cristalinos.
 Por lo general, presentan puntos de fusión altos
debido a la fuerte atracción electrostática y
multidireccional entre iones de signo contrario.
Es decir, un catión se puede unir a varios aniones
al mismo tiempo. Lo mismo ocurre con los
aniones.
 Se fracturan al someterlos a una fuerza externa
por la formación de planos de repulsión iónica.
 No conducen electricidad en estado sólido.
 Conducen electricidad cuando están fundidos,
debido a la presencia de iones móviles.
 Conducen electricidad cuando están disociados
en solución.
Ejemplos de compuestos iónicos

La mina más grande de fluorita CaF2 se


encuentra en México.
Muchos de los compuestos iónicos son piedras
preciosas como la fluorita o fluoruro de Calcio
CaF2. El cloruro de calcio CaCl2 es un compuesto
iónico usado principalmente para evitar la
formación de hielo y como deshumidificador. El
bromuro de magnesio MgBr2 es usado como
acelerador de reacciones químicas.
Enlace covalente

Via GIPHY
El carbono C comparte sus cuatro electrones de valencia con cuatro hidrógenos H y forma
metano CH4.

Un enlace covalente se establece entre dos


átomos cuando estos comparten electrones. Los
electrones no se encuentran fijos, se mueven entre
los dos átomos dependiendo de
la electronegatividad de cada átomo, esto es, de
la atracción por electrones que tienen los átomos.

Enlace covalente polar


Via GIPHY
Los electrones que comparten el oxígeno y el hidrógeno son más atraídos por el oxígeno.

Cuando sustancias con diferente capacidad para


atraer electrones forman un enlace covalente, se
dice que este son polares. Por ejemplo: en la
molécula de sulfuro de hidrógeno HS, el azufre S
es más electronegativo que el hidrógeno, por lo
tanto, los electrones que comparten estarán más
próximos del azufre.
Otro ejemplo de enlace covalente polar se
encuentra en el enlace entre el carbono y el flúor
CF. Ambos comparten electrones, pero debido a
que el flúor atrae con más fuerzas los electrones,
estos crean un dipolo eléctrico en el cual es más
negativo el lado del flúor y más positivo el lado
del carbono.
En la formación de un enlace covalente polar no
hablamos de aniones o cationes; el átomo con
mayor electronegatividad queda con una carga
eléctrica parcial negativa:

El átomo con menor electronegatividad queda


con una carga parcial positiva:

Enlace covalente no polar

Via GIPHY
Formación de un enlace covalente no polar entre dos átomos de cloro (Cl).

Cuando sustancias con similar capacidad para


atraer electrones forman un enlace, se dice que
este es no polar, pues los electrones están
compartidos de forma igualitaria entre los
átomos.
Por ejemplo: la unión entre carbonos en la
molécula de etano C2H6 es no polar, pues entre
los dos carbonos la atracción por electrones es
igual.
Dependiendo de la cantidad de electrones que son
compartidos, se puede tener enlace covalente
simple, doble o triple. A continuación,
explicamos cada uno.
Enlace covalente simple

Un enlace covalente simple se produce cuando


sólo un par de electrones son compartidos. Se
representa como una línea entre dos átomos. Por
ejemplo, la molécula de oxígeno:
Enlace covalente doble

El enlace covalente doble este tipo de enlace


covalente, son cuatro los electrones compartidos
entre átomos. Se representan por dos líneas
paralelas entre los dos átomos. Esta unión es más
fuerte que la el enlace covalente simple. Por
ejemplo, el eteno:

Enlace covalente triple

Un triple enlace significa que se está


compartiendo seis electrones entre dos átomos. Se
representa por tres líneas paralelas entre los
elementos. Por ejemplo, la molécula de
nitrógeno:

Características de los compuestos covalentes

 Los electrones son compartidos entre dos o mas


átomos. Estas uniones se presentan
frecuentemente entre elementos similares o
entre no metales.
 Pueden formar moléculas, a diferencia de los
cristales iónicos.
 Las moléculas formadas son neutras.
 No pueden conducir la electricidad.
 Al disolverse no producen partículas cargadas.
 Cuando las moléculas de estas sustancias se
mantienen unidas por fuerzas intermoleculares
poco intensas, tienen puntos de fusión bajos, por
lo que son gases o líquidos a temperatura
ambiente.
 Los solidos covalentes con fuerzas
multidireccionales tienen altos puntos de fusión
(diamante, grafito, sílice) y forman sólidos
reticulares o periódicos.
Ejemplos de compuestos con enlaces covalentes

La adrenalina es un compuesto con enlaces


covalentes simples y dobles.
La mayoría de los compuestos orgánicos, donde
el carbono es elemento primordial se caracterizan
por la presencia de enlaces covalentes. Moléculas
como la adrenalina, el metano CH4 y la glucosa
C6H12O6 están formadas por enlaces covalentes.
El monóxido de carbono CO, un gas tóxico, es
también un compuesto covalente.
Conceptos claves a recordar en enlaces químicos

Electronegatividad: la capacidad de un átomo de


atraer electrones de valencia.
Electrones de valencia: los electrones que
pueden formar el enlace son los electrones de
valencia. Estos son los electrones que se
encuentran en la capa más exterior de energía de
un átomo.
Científicos destacados en los enlaces químicos

En 1858, el químico alemán Friedrich August


Kekulé (1829-1896) fue el primero en definir la
capacidad del átomo de un elemento para unirse
con átomos de otros elementos. Así predijo que el
carbono era tetravalente, lo que significaba que
podía unirse a otros cuatro átomos.
Otro químico alemán, Richard Abegg (1869-
1910) descubrió que los gases nobles (que no se
unen a otros átomos) poseían 8 electrones de
valencia. Entonces sugirió que los átomos se unen
para alcanzar la configuración de los gases
nobles, esto es, con 8 electrones en su capa
exterior.
Por su parte, el químico americano Gilbert
Newton Lewis (1875-1946) descubrió que, en los
enlaces covalentes, los electrones son
compartidos entre los átomos. También se le
atribuye a Lewis la forma de representar los
electrones con puntos alrededor del símbolo
químico del átomo.
Enlaces químicos

Ana Zita
Doctora en Bioquímica

Un enlace químico es la fuerza que mantiene a


los átomos unidos en los compuestos. Estas
fuerzas son de tipo electromagnético y pueden ser
de distintos tipos y valores. La energía necesaria
para romper un enlace se conoce como energía
de enlace.
Cuando se produce un enlace, los átomos no
cambian. Por ejemplo, al formar el agua (H2O),
los hidrógenos H siguen siendo hidrógenos y el
oxígeno O es siempre oxígeno. Son los electrones
de los hidrógenos los que se comparten con el
oxígeno.
¿Cómo se forman los enlaces químicos?

La naturaleza siempre tiende a alcanzar el estado


de menor energía. Los gases nobles son los
elementos que poseen su capa de energía de
electrones de valencia completa; por eso, estos
elementos son muy estables y poco reactivos.
Así, la tendencia de los elementos por tener
una capa de energía de valencia completa es la
fuerza que promueve la formación de los enlaces
químicos.
Los elementos pueden aceptar, ceder o compartir
electrones de forma tal que su última capa
energética tenga 8 electrones. A esto se conoce
como la regla del octeto.
Ejemplo 1
La configuración electrónica del potasio es:

Según la regla del octeto, el potasio se vuelve


más estable si cede el electrón 4s1 en el último
nivel, quedando de la siguiente forma:

Por otro lado, la configuración electrónica del


cloro es:

Para alcanzar el octeto, es más fácil si el cloro


acepta un electrón, con lo que la configuración se
transforma en:

Entonces, si se colocan en el mismo recipiente K


y Cl, el electrón del K se transfiere al Cl y se
forma un enlace químico entre K y Cl, haciendo
este compuesto más estable que cuando están
separados.
Ejemplo 2
En el caso de dos átomos con diferentes
afinidades por electrones es fácil entender por qué
se unen. ¿Qué pasa entre dos átomos iguales?
Veamos el ejemplo del oxígeno molecular O2.
La configuración electrónica del oxígeno es:

Entonces, el oxígeno tiene 6 electrones (2s2 2p4)


en su capa exterior. Dos átomos de oxígeno
tienen la misma atracción por electrones, pero,
cuando se juntan, comparten dos pares de
electrones, quedando cada uno con ocho
electrones en su capa exterior. Esto resulta en que
la molécula de oxígeno O2 es más estable que dos
átomos de oxígeno separados.
Función del electrón en el enlace químico

El actor principal en los enlaces entre átomos


es el electrón. Recordando la estructura del
átomo, cada átomo posee el mismo número de
electrones con carga negativa y protones cargados
positivamente. Esto le da al átomo una carga
neutra. Sin embargo, los electrones tienen la
capacidad de moverse entre átomos en ciertas
condiciones.
Para entender la naturaleza de los enlaces
químicos, es importante saber la configuración
electrónica del átomo, esto es, cómo están
distribuidos los electrones en un átomo. Los
electrones que ocupan los niveles más altos de
energía (los más exteriores) se llaman electrones
de valencia y son estos los involucrados en la
formación de los enlaces químicos.
Cuando un átomo pierde o gana un electrón,
adquiere una carga eléctrica y se transforma
en ion. Un átomo que cedió su electrón tiene
ahora carga positiva y se llama catión. Por el
contrario, cuando toma un electrón, tiene carga
negativa y se llama anión.
Tipos de enlaces químicos

Dependiendo de la configuración electrónica de


los átomos y de su afinidad por los electrones,
tenemos diferentes tipos de enlaces, que
describiremos a continuación.
Enlace iónico
Via GIPHY
El sodio y el cloro son un ejemplo clásico de la formación de enlaces iónicos.

Un enlace iónico se forma cuando hay


transferencia de electrones entre un metal y un no
metal. Por ejemplo, el sodio (Na) es un metal
cuya capa externa tiene un electrón. Este puede
ser cedido fácilmente y quedar como catión Na+.
En cambio, el cloro (Cl), tiene siete electrones en
su capa externa, razón por la cual tiene una mayor
predisposición para atraer un electrón y quedar
con ocho electrones, lo que lo transforma en el
anión cloruro Cl-.
Si se juntan en solución acuosa el sodio y cloro,
sus cargas opuestas se atraen por fuerzas
electrostáticas. Los compuestos formados de esta
manera se arreglan en cristales.
Características generales de los cristales iónicos

Via GIPHY
En los cristales iónicos, los cationes atraen a varios aniones y, a su vez, los aniones se
unen a varios cationes.

 En los enlaces iónicos, participan un catión y un


anión.
 En escala macroscópica, los compuestos iónicos
forman sólidos cristalinos.
 Por lo general, presentan puntos de fusión altos
debido a la fuerte atracción electrostática y
multidireccional entre iones de signo contrario.
Es decir, un catión se puede unir a varios aniones
al mismo tiempo. Lo mismo ocurre con los
aniones.
 Se fracturan al someterlos a una fuerza externa
por la formación de planos de repulsión iónica.
 No conducen electricidad en estado sólido.
 Conducen electricidad cuando están fundidos,
debido a la presencia de iones móviles.
 Conducen electricidad cuando están disociados
en solución.
Ejemplos de compuestos iónicos

La mina más grande de fluorita CaF2 se


encuentra en México.
Muchos de los compuestos iónicos son piedras
preciosas como la fluorita o fluoruro de Calcio
CaF2. El cloruro de calcio CaCl2 es un compuesto
iónico usado principalmente para evitar la
formación de hielo y como deshumidificador. El
bromuro de magnesio MgBr2 es usado como
acelerador de reacciones químicas.
Enlace covalente

Via GIPHY
El carbono C comparte sus cuatro electrones de valencia con cuatro hidrógenos H y forma
metano CH4.

Un enlace covalente se establece entre dos


átomos cuando estos comparten electrones. Los
electrones no se encuentran fijos, se mueven entre
los dos átomos dependiendo de
la electronegatividad de cada átomo, esto es, de
la atracción por electrones que tienen los átomos.

Enlace covalente polar


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Los electrones que comparten el oxígeno y el hidrógeno son más atraídos por el oxígeno.

Cuando sustancias con diferente capacidad para


atraer electrones forman un enlace covalente, se
dice que este son polares. Por ejemplo: en la
molécula de sulfuro de hidrógeno HS, el azufre S
es más electronegativo que el hidrógeno, por lo
tanto, los electrones que comparten estarán más
próximos del azufre.
Otro ejemplo de enlace covalente polar se
encuentra en el enlace entre el carbono y el flúor
CF. Ambos comparten electrones, pero debido a
que el flúor atrae con más fuerzas los electrones,
estos crean un dipolo eléctrico en el cual es más
negativo el lado del flúor y más positivo el lado
del carbono.
En la formación de un enlace covalente polar no
hablamos de aniones o cationes; el átomo con
mayor electronegatividad queda con una carga
eléctrica parcial negativa:

El átomo con menor electronegatividad queda


con una carga parcial positiva:

Enlace covalente no polar

Via GIPHY
Formación de un enlace covalente no polar entre dos átomos de cloro (Cl).

Cuando sustancias con similar capacidad para


atraer electrones forman un enlace, se dice que
este es no polar, pues los electrones están
compartidos de forma igualitaria entre los
átomos.
Por ejemplo: la unión entre carbonos en la
molécula de etano C2H6 es no polar, pues entre
los dos carbonos la atracción por electrones es
igual.
Dependiendo de la cantidad de electrones que son
compartidos, se puede tener enlace covalente
simple, doble o triple. A continuación,
explicamos cada uno.
Enlace covalente simple

Un enlace covalente simple se produce cuando


sólo un par de electrones son compartidos. Se
representa como una línea entre dos átomos. Por
ejemplo, la molécula de oxígeno:
Enlace covalente doble

El enlace covalente doble este tipo de enlace


covalente, son cuatro los electrones compartidos
entre átomos. Se representan por dos líneas
paralelas entre los dos átomos. Esta unión es más
fuerte que la el enlace covalente simple. Por
ejemplo, el eteno:

Enlace covalente triple

Un triple enlace significa que se está


compartiendo seis electrones entre dos átomos. Se
representa por tres líneas paralelas entre los
elementos. Por ejemplo, la molécula de
nitrógeno:

Características de los compuestos covalentes

 Los electrones son compartidos entre dos o mas


átomos. Estas uniones se presentan
frecuentemente entre elementos similares o
entre no metales.
 Pueden formar moléculas, a diferencia de los
cristales iónicos.
 Las moléculas formadas son neutras.
 No pueden conducir la electricidad.
 Al disolverse no producen partículas cargadas.
 Cuando las moléculas de estas sustancias se
mantienen unidas por fuerzas intermoleculares
poco intensas, tienen puntos de fusión bajos, por
lo que son gases o líquidos a temperatura
ambiente.
 Los solidos covalentes con fuerzas
multidireccionales tienen altos puntos de fusión
(diamante, grafito, sílice) y forman sólidos
reticulares o periódicos.
Ejemplos de compuestos con enlaces covalentes

La adrenalina es un compuesto con enlaces


covalentes simples y dobles.
La mayoría de los compuestos orgánicos, donde
el carbono es elemento primordial se caracterizan
por la presencia de enlaces covalentes. Moléculas
como la adrenalina, el metano CH4 y la glucosa
C6H12O6 están formadas por enlaces covalentes.
El monóxido de carbono CO, un gas tóxico, es
también un compuesto covalente.
Conceptos claves a recordar en enlaces químicos

Electronegatividad: la capacidad de un átomo de


atraer electrones de valencia.
Electrones de valencia: los electrones que
pueden formar el enlace son los electrones de
valencia. Estos son los electrones que se
encuentran en la capa más exterior de energía de
un átomo.
Científicos destacados en los enlaces químicos

En 1858, el químico alemán Friedrich August


Kekulé (1829-1896) fue el primero en definir la
capacidad del átomo de un elemento para unirse
con átomos de otros elementos. Así predijo que el
carbono era tetravalente, lo que significaba que
podía unirse a otros cuatro átomos.
Otro químico alemán, Richard Abegg (1869-
1910) descubrió que los gases nobles (que no se
unen a otros átomos) poseían 8 electrones de
valencia. Entonces sugirió que los átomos se unen
para alcanzar la configuración de los gases
nobles, esto es, con 8 electrones en su capa
exterior.
Por su parte, el químico americano Gilbert
Newton Lewis (1875-1946) descubrió que, en los
enlaces covalentes, los electrones son
compartidos entre los átomos. También se le
atribuye a Lewis la forma de representar los
electrones con puntos alrededor del símbolo
químico del átomo.
Enlace químico:
características,
cómo se forman,
tipos
Por
Gabriel Bolívar

El enlace químico es la fuerza que logra


mantener unidos los átomos que
componen la materia. Cada tipo de
materia posee un enlace químico
característico, el cual consiste en la
participación de uno o más electrones.
Así, las fuerzas que unen los átomos en
los gases son diferentes, por ejemplo, a
la de los metales.

Todos los elementos de la tabla periódica


(a excepción del helio y los gases nobles
livianos) pueden formar enlaces químicos
unos con otros. Sin embargo, la
naturaleza de éstos se modifica
dependiendo de qué elementos
provienen los electrones que los forman.
Un parámetro esencial para explicar el
tipo de enlaces es la electronegatividad.

Fuente: By Ymwang42 (talk).Ymwang42 at


en.wikipedia [Public domain], from Wikimedia
Commons

La diferencia de electronegatividad (ΔE)


entre dos átomos define no sólo el tipo
de enlace químico, sino además, las
propiedades fisicoquímicas del
compuesto. Las sales se caracterizan por
tener enlaces iónicos (ΔE alto), y muchos
de los compuestos orgánicos, como la
vitamina B12 (imagen superior), enlaces
covalentes (ΔE bajo).

En la estructura molecular superior, cada


una de las líneas representa un enlace
covalente. Las cuñas indican que el
enlace emerge del plano (hacia el lector),
y las subrayadas detrás del plano
(alejándose del lector). Nótese que hay
dobles enlaces (=) y un átomo de
cobalto coordinado con cinco átomos de
nitrógeno y una cadena lateral R.

Pero, ¿por qué se forman tales enlaces


químicos? La respuesta se encuentra en
la estabilidad energética de los átomos y
electrones participantes. Esta estabilidad
debe equilibrar las repulsiones
electrostáticas experimentadas entre las
nubes electrónicas y los núcleos, y la
atracción ejercida por un núcleo sobre los
electrones del átomo vecino.

Índice [Ocultar]
 1 Definición del enlace químico
 2 Características
 3 Cómo se forman
o 3.1 Compuestos homonucleares A-A
o 3.2 Compuestos heteronucleares A-B
 4 Tipos
o 4.1 -Enlace covalente
o 4.2 -Enlace iónico
o 4.3 Enlace metálico
 5 Ejemplos
 6 Importancia del enlace químico
 7 Referencias

Definición del enlace


químico
Muchos autores han dado definiciones del
enlace químico. De todas ellas la más
importante fue la del fisicoquímico G. N.
Lewis, quien definió el enlace químico
como la participación de un par de
electrones entre dos átomos. Si los
átomos A· y ·B pueden aportar un solo
electrón, entonces se formará entre ellos
el enlace sencillo A:B o A–B.
Antes de la formación del enlace, tanto A
como B están separados por una
distancia indefinida, pero al enlazarse
existe ahora una fuerza que los mantiene
unidos en el compuesto diatómico AB y
una distancia (o longitud) de enlace.

Características


Fuente: Gabriel Bolívar

¿Qué características posee esta fuerza


que mantiene unido los átomos? Estas
dependen más del tipo de enlace entre A
y B que de sus estructuras electrónicas.
Por ejemplo, el enlace A–B es
direccional. ¿Qué quiere decir? Que la
fuerza ejercida por la unión del par de
electrones puede representarse en un eje
(como si fuera un cilindro).

Asimismo, este enlace requiere de


energía para romperse. Esta cantidad de
energía puede venir expresada en las
unidades de kJ/mol o cal/mol. Una vez
aplicada la suficiente energía sobre el
compuesto AB (mediante calor, por
ejemplo), este se disociará en los átomos
A· y ·B originales.

Mientras más estable sea el enlace,


mayor es la cantidad de energía que
requiere para separar los átomos unidos.

Por otro lado, si el enlace en el


compuesto AB fuera iónico, A+B–,
entonces se trataría de una fuerza no
direccional. ¿Por qué? Porque A+ ejerce
una fuerza de atracción sobre B– (y
viceversa) que depende más de la
distancia que separa ambos iones en el
espacio que de una ubicación relativa de
los mismos.
Este campo de atracción y repulsión
reúne a otros iones para formar lo que se
conoce como red cristalina (imagen
superior: el catión A+ yace rodeado de
cuatro aniones B–, y estos de cuatro
cationes A+ y así sucesivamente).

Cómo se forman

Compuestos homonucleares
A-A

Fuente: Gabriel Bolívar

Para que un par de electrones formen un


enlace hay muchos aspectos que deben
considerarse primero. Los núcleos, a
decir los de A, tienen protones y son por
lo tanto positivos. Cuando dos átomos de
A se encuentran muy alejados entre sí,
es decir, a una distancia internuclear
grande (imagen superior), estos no
experimentan ninguna atracción.
A medida que se aproximan los dos
átomos de A sus núcleos atraen la nube
electrónica del átomo vecino (el círculo
morado). Esta es la fuerza de atracción
(A sobre el círculo morado vecino). Sin
embargo, los dos núcleos de A se repelen
por ser positivos, y esta fuerza aumenta
la energía potencial del enlace (eje
vertical).

Existe una distancia internuclear en la


cual la energía potencial alcanza un
mínimo; es decir, se equilibran tanto la
fuerza de atracción como la de repulsión
(los dos átomos de A en la parte inferior
de la imagen).
Si esta distancia disminuye después de
este punto, el enlace ocasionará que los
dos núcleos se repelan con mucha
fuerza, desestabilizando el compuesto A-
A.

Entonces, para que el enlace se forme


debe haber una distancia internuclear
energéticamente adecuada; y además,
los orbitales atómicos deben traslaparse
correctamente para que los electrones se
enlacen.

Compuestos heteronucleares
A-B

¿Y si en lugar de dos átomos de A se


unieran uno de A y otro de B? En dicho
caso la gráfica superior cambiaría porque
uno de los átomos tendría más protones
que el otro, y las nubes electrónicas
diferentes tamaños.

Al formarse el enlace A–B a la adecuada


distancia internuclear, el par de
electrones se encontrará principalmente
en las cercanías del átomo más
electronegativo. Esto sucede así con
todos los compuestos químicos
heteronucleares, los cuales constituyen
la inmensa mayoría de los que se
conocen (y se conocerán).

Aunque no se mencionen con


profundidad, hay numerosas variables
que influyen directamente en cómo se
aproximan los átomos y se forman los
enlaces químicos; algunas son
termodinámicas (¿es espontánea la
reacción?), electrónicas (qué tan llenos o
vacíos están los orbitales de los átomos)
y otras cinéticas.

Tipos
Los enlaces presentan una serie de
características que los distinguen unos de
otros. Varias de ellas pueden enmarcarse
en tres principales clasificaciones:
covalentes, iónicos o metálicos.

Aunque hay compuestos cuyos enlaces


pertenecen a un único tipo, muchos en
realidad consisten de una mezcla de
caracteres de cada uno. Este hecho se
debe a la diferencia de electronegatividad
entre los átomos que forman los enlaces.
Así, algunos compuestos pueden ser
covalentes, pero presentan en sus
enlaces cierto carácter iónico.

Asimismo, el tipo de enlace, la estructura


y la masa molecular, son factores claves
que definen las propiedades
macroscópicas de la materia (brillo,
dureza, solubilidad, punto de fusión,
etc.).

-Enlace covalente
Los enlaces covalentes son aquellos que
han venido explicándose hasta el
momento. En ellos, dos orbitales (un
electrón en cada uno) deben traslaparse
con los núcleos separados a una
apropiada distancia internuclear.

De acuerdo a la teoría del orbital


molecular (TOM), si el traslape de los
orbitales es frontal se formará un enlace
sigma σ (al cual también se le llama
enlace sencillo o simple). Mientras que si
los orbitales se forman por traslapes
laterales y perpendiculares respecto al
eje internuclear, se tendrán los enlaces
π (doble y triple):

Fuente: Gabriel Bolívar

Enlace sencillo

El enlace σ como puede apreciarse en la


imagen se forma a lo largo del eje
internuclear. A pesar de que no se
muestre, A y B pueden tener otros
enlaces, y por lo tanto, sus propios
entornos químicos (distintas partes de la
estructura molecular). Este tipo de
enlace se caracteriza por su poder de
rotación (cilindro verde) y por ser el más
fuerte de todos.

Por ejemplo, el enlace sencillo de la


molécula de hidrógeno puede rotar sobre
el eje internuclear (H–H). Del mismo
modo, puede hacerlo una molécula
hipotética CA–AB.

Los enlaces C–A, A–A y A–B rotan; pero


si C o B son átomos o un grupo de
átomos voluminosos, la rotación A–A se
ve impedida estéricamente (porque
chocarían C y B).
Los enlaces sencillos se encuentran
prácticamente en todas las moléculas.
Sus átomos pueden tener cualquier
hibridación química siempre y cuando el
traslape de sus orbitales sea frontal.
Volviendo a la estructura de la vitamina
B12, cualquiera línea sola (–) indica un
enlace sencillo (por ejemplo, los enlaces
–CONH2).

Enlace doble

El enlace doble requiere que los átomos


posean (de ordinario) hibridación sp2. El
enlace p puro, perpendicular a los tres
orbitales híbridos sp2, forma el enlace
doble, el cual se muestra como una
lámina grisácea.
Nótese que tanto el enlace sencillo
(cilindro verde) como el doble (lámina
grisácea) coexisten al mismo tiempo. Sin
embargo, a diferencia de los enlaces
sencillos, los dobles no presentan la
misma libertad de rotación entorno al eje
internuclear. Esto se debe a que, para
rotar, el enlace (o la lámina) debe
romperse; proceso el cual necesita
energía.

Asimismo, el enlace A=B es más reactivo


que A–B. La longitud de éste es menor y
los átomos A y B se encuentran a una
menor distancia internuclear; por lo
tanto, hay mayor repulsión entre ambos
núcleos. Romper ambos enlaces, el
sencillo y el doble, requiere más energía
que la que se necesita para separar los
átomos en la molécula de A–B.

En la estructura de la vitamina
B12 pueden observarse varios enlaces
dobles: C=O, P=O, y dentro de los
anillos aromáticos.

Enlace triple

El enlace triple es aún más corto que el


enlace doble y su rotación se encuentra
más impedida energéticamente. En él, se
forman dos enlaces π perpendiculares
entre sí (las láminas grisácea y morada),
así como un enlace sencillo.
De ordinario, la hibridación química de
los átomos de A y de B debe ser sp: dos
orbitales sp separados 180º, y dos
orbitales p puros perpendiculares a los
primeros. Nótese que un triple enlace se
parece a una paleta, pero sin poder de
rotación. Este enlace puede
representarse sencillamente como A≡B
(N≡N, molécula de nitrógeno N2).

De todos los enlaces covalentes, este es


el más reactivo; pero al mismo tiempo,
el que necesita de mayor energía para la
completa separación de sus átomos (·A:
+ :B·). Si la vitamina B12 tuviera un
enlace triple dentro de su estructura
molecular, su efecto farmacológico
cambiaría drásticamente.
En los enlaces triples participan seis
electrones; en los dobles, cuatro
electrones; y en los sencillos o simples,
dos.

La formación de uno o más de estos


enlaces covalentes depende de la
disponibilidad electrónica de los átomos;
es decir, de cuántos electrones necesitan
sus orbitales para adquirir un octeto de
valencia.

Enlace no polar

Un enlace covalente consiste de una


compartición equitativa de un par de
electrones entre dos átomos. Pero esto
es estrictamente cierto solamente en el
caso donde ambos átomos tengan
iguales electronegatividades; esto es, la
misma tendencia de atraer densidad
electrónica de su entorno dentro de un
compuesto.

Los enlaces no polares se caracterizan


por una diferencia de electronegatividad
nula (ΔE≈0). Esto ocurre en dos
situaciones: en un compuesto
homonuclear (A2), o si los entornos
químicos a ambos lados del enlace son
equivalentes (H3C–CH3, molécula de
etano).

Ejemplos de enlaces no polares se ven


en los siguientes compuestos:
-Hidrógeno (H–H)

-Oxígeno (O=O)

-Nitrógeno (N≡N)

-Flúor (F–F)

-Cloro (Cl–Cl)

-Acetileno (HC≡CH)

Enlaces polares

Cuando existe una diferencia marcada de


electronegatividad ΔE entre ambos
átomos, se forma un momento dipolar a
lo largo del eje de enlace: Aδ+–Bδ-. En el
caso del compuesto heteronuclear AB, B
es el átomo más electronegativo, y por
tanto, tiene mayor densidad electrónica
δ-; mientras que A, el menos
electronegativo, deficiencia de carga δ+.

Para que se den los enlaces polares


deben unirse dos átomos con diferentes
electronegativades; y así, formar
compuestos heteronucleares. A–B se
asemeja a un imán: tiene un polo
positivo y otro negativo. Esto le permite
interaccionar con otras moléculas
mediante fuerzas dipolo-dipolo, entre las
cuales están los puentes de hidrógeno.

El agua tiene dos enlaces covalentes


polares, H–O–H, y su geometría
molecular es angular, lo cual incrementa
su momento dipolar. Si su geometría
fuera lineal, los océanos se evaporarían y
el agua tendría un punto de ebullición
menor.

El hecho de que un compuesto posea


enlaces polares, no implica que éste
sea polar. Por ejemplo, el tetracloruro
de carbono, CCl4, tiene cuatro enlaces
polares C–Cl, pero por la disposición
tetraédrica de los mismos el momento
dipolar termina anulándose
vectorialmente.
Enlaces dativos o de coordinación

Cuando un átomo cede un par de


electrones para formar un enlace
covalente con otro átomo, se habla
entonces de un enlace dativo o de
coordinación. Por ejemplo, teniendo B: el
par de electrones disponible, y A (o A+),
una vacancia electrónica, se forma el
enlace B:A.

En la estructura de la vitamina B12 los


cinco átomos de nitrógeno se enlazan al
centro metálico de Co mediante este tipo
de enlace covalente. Estos nitrógenos
ceden su par de electrones libres al
catión Co3+, coordinándose el metal con
ellos (Co3+:N–)
Otro ejemplo puede encontrarse en la
protonación de una molécula de
amoníaco para formar amonio:

H3N: + H+ => NH4+

Nótese que en ambos casos es el átomo


de nitrógeno quien aporta los electrones;
por lo tanto, el enlace covalente dativo o
de coordinación ocurre cuando un átomo
por sí solo aporta el par de electrones.

Del mismo modo, la molécula de agua


puede protonarse para transformarse en
el catión hidronio (u oxonio):

H2O + H+ => H3O+


A diferencia del catión amonio, el
hidronio todavía tiene un par de
electrones libre (H3O:+); sin embargo, es
muy difícil que acepte otro protón para
formar el inestable dicatión hidronio,
H4O2+.

-Enlace iónico

Fuente: Pixabay
En la imagen se muestra una colina
blanca de sal. Las sales se caracterizan
por tener estructuras cristalinas, es
decir, simétricas y ordenadas; altos
puntos de fusión y ebullición, altas
conductividades eléctricas al fundirse o
disolverse, y también, sus iones se
encuentran fuertemente unidos por
interacciones electrostáticas.

Estas interacciones conforman lo que se


conoce como el enlace iónico. En la
segunda imagen se mostró a un catión
A+ rodeado de cuatro aniones B–, pero
esta es una representación 2D. En tres
dimensiones, A+ debería tener otros
aniones B– adelante y detrás del plano,
formando diversas estructuras.
Así, A+ puede tener seis, ocho, o incluso,
doce vecinos. El número de vecinos que
rodea un ion en un cristal se conoce
como número de coordinación (N.C).
Para cada N.C viene asociada un tipo de
arreglo cristalino, lo que a su vez
constituye una fase sólida de la sal.

Los cristales simétricos y facetados vistos


en las sales se deben al equilibrio
establecido por las interacciones de
atracción (A+ B–) y repulsión (A+ A+, B– B–)
electrostáticas.

Formación

Pero, ¿por qué A+ y B–, o Na+ y Cl–, no


forman enlaces covalentes Na–Cl?
Porque el átomo de cloro es mucho más
electronegativo que el metal sodio, el
cual además se caracteriza por ceder
muy fácilmente sus electrones. Cuando
estos elementos se encuentran,
reaccionan exotérmicamente para
producir la sal de mesa:

2Na(s) + Cl2(g) => 2NaCl(s)

Dos átomos de sodio cede su único


electrón de valencia (Na·) a la molécula
diatómica de Cl2, para así formar los
aniones Cl–.

Las interacciones entre los cationes sodio


y los aniones cloruros, aunque
representan un enlace más débil que los
covalentes, son capaces de mantenerlos
fuertemente unidos en el sólido; y este
hecho se refleja en el alto punto de
fusión de la sal (801ºC).

Enlace metálico

Fuente: Pixnio

El último de los tipos de enlace químico


es el metálico. Este puede encontrarse
en cualquier pieza metálica o de
aleación. Se caracteriza por ser especial
y diferente de los demás, debido a que
los electrones no pasan de un átomo a
otro, sino que recorren, como un mar, el
cristal de los metales.

Así, los átomos metálicos, a decir el


cobre, entremezclan sus orbitales de
valencia unos con otros para formar
bandas de conducción; por las cuales, los
electrones (s, p, d o f) transitan entorno
a los átomos y los mantiene fuertemente
unidos.

Dependiendo del número de electrones


que transiten por el cristal metálico, los
orbitales aportados para las bandas, y
del empaquetamiento de sus átomos, el
metal puede ser blando (como los
metales alcalinos), duro, brillante, o buen
conductor de la electricidad y el calor.

La fuerza que mantiene unidos los


átomos de los metales, como los que
componen el hombrecillo de la imagen y
su portátil, es superior a la de las sales.

Esto puede comprobarse


experimentalmente porque los cristales
de las sales pueden partirse en varias
mitades ante una fuerza mecánica;
mientras que una pieza metálica
(compuesta de cristales muy pequeños)
se deforma.
Ejemplos
Los siguientes cuatro compuestos
engloban los tipos de enlaces químicos
explicados:

-Fluoruro de sodio, NaF (Na+F–): iónico.

-Sodio, Na: metálico.

-Flúor, F2 (F–F): covalente no polar,


debido a que hay una ΔE nula entre
ambos átomos por ser idénticos.

-Fluoruro de hidrógeno, HF (H–F):


covalente polar, ya que en este
compuesto el flúor es más
electronegativo que el hidrógeno.

Hay compuestos, como la vitamina B12,


que posee tanto enlaces covalentes
polares como iónicos (en la carga
negativa de su grupo fosfato –PO4––). En
algunas estructuras complejas, como la
de los clusters metálicos, pueden incluso
coexistir todos estos tipos de enlaces.

La materia ofrece en todas sus


manifestaciones ejemplos de enlaces
químicos. Desde la piedra en el fondo de
un estanque y el agua que la rodea,
hasta los sapos que croan en sus bordes.
Si bien los enlaces pueden ser simples, el
número y disposición espacial de los
átomos en la estructura molecular abren
paso a una rica diversidad de
compuestos.

Importancia del enlace


químico
¿Cuál es la importancia del enlace
químico? El incalculable número de
consecuencias que desataría la ausencia
del enlace químico resalta su enorme
importancia en la naturaleza:

-Sin él, no existirían los colores, pues sus


electrones no absorberían la radiación
electromagnética. Las partículas de polvo
y hielo presentes en la atmósfera
desaparecerían, y por lo tanto, el color
azul del cielo se tornaría oscuro.

-El carbono no podría formar sus


interminables cadenas, de las cuales
derivan billones de compuestos orgánicos
y biológicos.

-Las proteínas no podrían siquiera


definirse en sus aminoácidos
constituyentes. Los azúcares y las grasas
desaparecerían, así como cualquier
compuesto carbonado en los organismos
vivos.
-La Tierra se quedaría sin atmósfera,
porque en ausencia de los enlaces
químicos en sus gases, no habría fuerza
que los mantuviera unidos. Tampoco
habría la más mínima interacción
intermolecular entre ellos.

-Las montañas quizás se esfumarían,


debido a que sus rocas y minerales,
aunque pesados, no podrían contener
empaquetados sus átomos dentro de sus
estructuras cristalinas o amorfas.

-El mundo estaría formado por átomos


solitarios incapaces de formar sustancias
sólidas ni líquidas. Esto también traería
como consecuencia la desaparición de
toda transformación de la materia; es
decir, no habría ninguna reacción
química. Solo gases fugaces por doquier.

Enlace químico
Primero medio - Actividad Nº 51

1.- ¿Qué es el enlace químico?

El enlace químico corresponde a la fuerza de


atracción que mantiene unidos a los átomos
que forman parte de una molécula, para lograr
estabilidad.
Los átomos, moléculas e iones se unen entre
sí para alcanzar la máxima estabilidad, es
decir, tener la mínima energía. Para ello,
utilizan los electrones que se encuentran en la
capa más externa, denominados electrones
de valencia. Estos se mueven con mucha
facilidad entre un átomo y otro, de lo cual
depende el tipo de enlace que se forme.
Gilbert Lewis estableció que cuando dos o
más átomos se aproximan unos con otros, y
juntan su última capa de valencia entre sí,
logran ceder, ganar o compartir electrones, de
tal manera, que en su última capa, se queden
con la estructura de máxima estabilidad, que
es la que poseen los gases nobles, elementos
muy poco reactivos y que poseen ocho
electrones en la última capa, a excepción del
helio que solo posee dos.

A partir de esto, se establecen dos reglas; la


regla del octeto y la regla del dueto.
a) La regla del octeto establece que los
átomos se unen compartiendo electrones
hasta conseguir completar la última capa de
energía con cuatro pares de electrones, es
decir, con 8 electrones, adquiriendo la
configuración electrónica del gas noble más
cercano.

b) Por otro lado, la regla del dueto, dice que


los átomos se unen compartiendo electrones
hasta conseguir en la última capa de valencia,
tener un par de electrones, es decir, 2
electrones, para conseguir la configuración
electrónica del gas noble más cercano, que en
este caso es el helio.

Para cumplir con estas reglas, los metales por


lo general, tienden a ceder electrones, debido
a su baja electronegatividad y su pequeño
potencial de ionización, mientras que los no
metales, debido a su elevada
electronegatividad, y alto potencial de
ionización, tienden a captar electrones.

2.- ¿Cómo se representan los electrones


de valencia de un átomo o molécula?

Gilbert Lewis, propuso una representación


gráfica para poder establecer los electrones de
valencia de un átomo, colocándolos como
puntos alrededor del símbolo del elemento
químico. Esto se denominó simbología de
Lewis

Por ejemplo, para poder desarrollar la


simbología de Lewis del átomo de nitrógeno,
cuyo número atómico es 7, se debe tener en
consideración lo siguiente:
- En primer lugar se debe terminar la
configuración electrónica del elemento

Z = 7 = 1s22s22p3

- El último nivel de energía es el 2, por lo tanto,


se debe determinar la cantidad de electrones
que hay en ese nivel, que corresponden a los
electrones de valencia

1s22s22p3 = 5 electrones de valencia

- Se debe confeccionar el diagrama de


orbitales del último nivel de energía, para
determinar la cantidad de electrones
apareados y desapareados
En el último nivel de energía hay un par de
electrones apareados y 3 electrones
desapareados

- Finalmente, se escribe el símbolo del


elemento, y luego se distribuyen los
electrones, respetando la cantidad de
electrones apareados y desapareados.

Para construir la simbología de Lewis de una


molécula, como por ejemplo el CH4, se debe
tener en consideración, lo siguiente:
- En primer lugar, se debe construir la
configuración electrónica de los elementos
presentes en la molécula:

C = 6 electrones = 1s22s22p2

H = 1 electrón = 1s1

- En cada uno de ellos, se deben identificar la


cantidad de electrones de valencia

C = 4 electrones

H = 1 electrón

- Se deben contar la cantidad total de


electrones de valencia que hay en la molécula,
y para ello, además se debe tener en
consideración la cantidad de átomos de cada
elemento:

C = 4 electrones x 1 átomo = 4 electrones

H = 1 electrón x 4 átomos = 4 electrones

Total electrones de valencia = 8 electrones

- A partir de estos datos, se debe dibujar un


esquema simple, en el cual se identifiquen los
elementos presentes en la molécula:
- Se deben calcular la cantidad de electrones
de valencia que no forman parte de los enlaces
químicos, y para ello, es necesario restar la
cantidad de electrones de valencia de
participan en el enlace, y cuantos disponibles.
Es necesario recordar que cada enlace simple,
está formado por 2 electrones. Por lo tanto, en
este caso hay 8 electrones participando de los
enlaces en la molécula y son 8 electrones en
total, por lo tanto, no hay electrones que no
participen de los enlaces.

- Se debe corroborar que cada uno de los


enlaces cumple la regla del octeto y/o del
dueto según corresponda en cada caso.

3.- ¿Qué tipos de enlaces químicos hay?


Las propiedades de las sustancias químicas se
deben en gran medida de la naturaleza de los
enlaces químicos que unen a los átomos o
iones constituyentes.

Los enlaces químicos pueden ser de tipo


metálico, iónico o covalente, según el tipo de
átomos participantes en la molécula, y cómo
se comportan los electrones durante la
formación de éste.

a) El enlace metálico, es aquel que se


establece entre átomos metálicos, es decir,
elementos que presentan una
electronegatividad muy baja y un mínimo
potencial de ionización, por ende, tienen
tendencia a ceder electrones.
La presencia de este enlace químico, implica la
formación de estructuras tridimensionales
compactas, lo que le otorga a las especies
metálicas altas densidades electrónicas.

Estas altas densidades, también denominadas


nubes electrónicas, se forman cuando un
conjunto de iones positivos, se ordenan en
forma de redes, y los electrones liberados se
deslocalizan, es decir, se mueven libremente
por una extensa región entre los iones
positivos.
Por lo tanto, las sustancias que presentan en
su estructura, enlaces metálicos, tienen las
siguientes características:

- Tienen brillo.
- Son sólidos a temperatura ambiente, excepto
el mercurio (Hg) que es un líquido.
- Tienen altos puntos de fusión y ebullición,
excepto el mercurio (Hg), el cesio (Cs) y el
galio (Ga).
- Son buenos conductores del calor y de la
electricidad.
- Son maleables, es decir, pueden formar
láminas o planchas finas.
- Son dúctiles, es decir, pueden formar
alambres o hilos delgados.
- Resisten grandes tensiones sin romperse, es
decir, son tenaces.
- Por lo general, son más densos que el agua,
excepto el sodio (Na), el litio (Li) y el potasio
(K).

b) El enlace iónico, se establece a través de


la interacción de iones, es decir, átomos que
son capaces de ganar o perder electrones. Por
lo tanto, en este tipo de enlace hay una
transferencia de electrones entre las especies
participantes.
Los metales son las especies que pierden los
electrones, mientras que los no metales los
ganan, por ende, este tipo de enlace se
establece entre especies metálicos y no
metálicas, transformándose el metal en
un catión y el no metal en un anión, quedando
unidas entre sí a través de fuerzas
electrostáticas.

- Anión. Se forma cuando un átomo gana


electrones y se carga negativamente.

- Catión. Se forma cuando un átomo pierde


electrones y se carga positivamente.
En la mayoría de los casos, el número de los
electrones ganados o perdidos, permite que
cada uno de los iones resultantes adquiera la
configuración electrónica del gas noble más
cercano, es decir, cumpla con la regla del
octeto.

Cuando se forman los iones, las fuerzas de


atracción, hacen que se forme una red
tridimensional que recibe el nombre de red
cristalina.
Las sustancias que presentan enlace iónico en
su estructura, tienen las siguientes
propiedades:

- Son sólidos cristalinos a temperatura


ambiente.
- Tienen altos puntos de fusión y ebullición,
debido a la intensidad de las fuerzas
electrostáticas entre los iones de carga
opuesta.
- Generalmente son solubles en agua y otros
solventes polares.
- Al entrar en contacto con el agua se separan
en sus iones, es decir, se disocian.
- Fundidos o disueltos son buenos
conductores de la electricidad, puesto que
sus iones tienen libertad para movilizarse.
- Son duros, es decir, difíciles de rayar, por la
gran intensidad de las fuerzas de atracción
electrostáticas entre
sus iones.
- Son frágiles, porque si el cristal se golpea en
determinadas direcciones, sus capas se
deslizan unas
sobre otras, de forma que los iones de igual
carga quedan enfrentados y las fuerzas de
repulsión separan las
dos capas. Así, se produce una línea de
fractura que los divide en cristales de menor
tamaño.
c) Finalmente, el enlace covalente se
establece entre átomos no metálicos,
ocurriendo en ellos, una compartición de uno o
más electrones, debido a la elevada
electronegatividad que hay en estos átomos,
que no permite una transferencia de
electrones.

En la mayoría de los casos, los átomos


adquieren la configuración del gas noble más
cercano, para cumplir la regla del octeto.
Para que haya un enlace covalente, debe
haber una diferencia de electronegatividad
entre los átomos presentes en la molécula
menor o igual a 1,7.

Si los átomos comparten un par de electrones,


se denomina enlace covalente simple. Si
comparten dos pares de electrones, se
denomina enlace covalente doble, y si son
tres pares de electrones los que se comparten
se llama enlace covalente triple.

El enlace covalente, se puede clasificar como


enlace covalente apolar y enlace covalente
polar, según la diferencia de
electronegatividades que exista entre los
átomos que forman la molécula.
a) El enlace covalente apolar, se presenta
cuando el par o los pares de electrones son
compartidos por átomos que presentan igual
electronegatividad, por lo tanto, el par o los
pares de electrones son atraídos de igual
manera por ambos átomos, estando a la
misma distancia de ambos átomos,
generándose una distribución simétrica de la
densidad electrónica en la molécula.
El enlace covalente polar se presenta cuando
el par o los pares de electrones son
compartidos por átomos que presentan distinta
electronegatividad, lo que provoca que el
átomo más electronegativo atraiga hacia sí con
mayor intensidad los electrones compartidos,
produciéndose una asimetría en la densidad
electrónica de la molécula, con lo que ésta va
a poseer un polo positivo, donde habrá una
menor densidad electrónica, y un polo
negativo, en el cual se concentrarán los
electrones. Las moléculas polares, constituyen
los se denomina dipolo eléctrico.

Para mostrar que hay un dipolo, se escribe la


letra griega delta, δ, seguida por los signos
más (+) o menos (-) para indicar cuál átomo es
más positivo y cuál es más negativo.
La delta se lee como parcial. Es decir, δ–
significa que un átomo tiene una carga parcial
negativa y δ+ significa que un átomo tiene una
carga parcial positiva.

Por lo general, aquellos compuestos que


presentan enlaces covalentes en su estructura,
tienen las siguientes propiedades:

- Son compuestos volátiles, es decir,


compuestos que se evaporan fácilmente
- Tiene puntos de fusión y ebullición bajos
- No conducen la corriente eléctrica en estado
puro
- Las sustancias polares se disuelven en
sustancias polares y las apolares en
sustancias apolares.

4.- ¿Cómo se puede establecer la


geometría que tendrá una molécula?

La geometría molecular corresponde a la


distribución espacial específica que tendrá
cada uno de los átomos que forman un
compuesto, lo que le otorga, junto al tipo de
enlace presente en él, sus propiedades y
características.

De esta manera, por ejemplo, el grafito y el


diamante, ambos formados por átomos de
carbono, y que en su estructura poseen
enlaces covalentes, tendrán propiedades muy
diferentes, debido a la disposición espacial de
los átomos que lo conforman.
Para explicar esto, se debe recurrir a la teoría
de repulsión de pares de electrones de
valencia, conocida con la sigla RPEV, que es
un modelo propuesto por R.J. Gillespie y R.S
Nyholm, que permite predecir la geometría de
las moléculas, y su idea central consiste en
que los electrones de valencia en torno a un
átomo tienden a ubicarse en las posiciones
que minimizan las repulsiones electrostáticas
entre ellos.

La simbología de este modelo es AXnE, donde


A corresponde al átomo central, X a los
átomos ligandos unidos al átomo central, n al
número de ligandos unidos al átomo central, y
E a la cantidad de pares de electrones libres
en torno al átomo central.

En base a esto, es posible establecer


diferentes geometrías para las moléculas.

- La geometría lineal, es la más simple de


todas, y está representada por la siguiente
simbología: AX2, donde A es el átomo central,
hay dos átomos ligandos unidos, y no hay
pares de electrones libres en el átomo central.

Es posible visualizar este tipo de geometría en


la molécula de CO2, y en ella, el ángulo de
enlace es igual a 180°.
- La geometría trigonal plana, presenta una
simbología: AX3, es decir, hay un átomo
central, y unido a él hay tres ligandos, y en el
átomo central no hay pares de electrones
libres.

Esto ocurre por ejemplo, en la molécula de


BF3, en donde el ángulo de enlace es de 120°
- La geometría trigonal angular, presenta la
simbología AX2E, es decir, hay un átomo
central, dos ligandos unidos a él y un par de
electrones libres, lo que provoca que el ángulo
de enlace sea inferior a 120°, como ocurre con
la estructura del ión nitrilo.
- La geometría tetraédrica, presenta la
simbología AX4, en donde hay un átomo
central, cuatro átomos ligandos y no hay pares
de electrones libres, generándose ángulos de
enlace iguales a 109,5°.

La molécula de metano presenta geometría de


este tipo.
- La geometría piramidal trigonal, es aquella
cuya simbología es AX3E, por lo tanto, hay un
átomo central, tres átomos unidos a él y un par
de electrones libres.

La molécula de amoníaco presenta esta


geometría y su ángulo de enlace es menor a
109°.
- Finalmente, la geometría angular, presenta
la simbología AX2E2, es decir, hay un átomo
central, dos átomos ligandos y dos pares de
electrones libres, tal como ocurre en la
molécula de agua, cuyos ángulos de enlace
son inferiores a 109°.

Para poder determinar la geometría de una


molécula, es necesario tener en consideración,
lo siguiente:
- El átomo central, siempre será el más
electronegativo entre las especies presentes
en la molécula.