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La situación lingüística en España

El castellano es la lengua oficial del Estado español. Sin embargo, el castellano no es la


única lengua española. En la actualidad existen otras lenguas españolas que constituyen un
patrimonio lingüístico singularmente rico.
La Constitución Española reconoce el derecho de las Comunidades Autónomas de usar
sus propias lenguas.
El artículo 3 de la Constitución dice:
1. El castellano es la lengua oficial del Estado español. Todos los españoles
tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla.
2. Las otras lenguas españolas serán también oficiales en sus respectivas
Comunidades Autónomas y de acuerdo con sus Estatutos.
3. La riqueza de las diferentes variantes lingüísticas de España es una herencia
cultural que será objeto de respeto y protección especial.
Las tres lenguas españolas oficialmente reconocidas por los Estatutos de las
Comunidades Autónomas son euskera (País Vasco y Navarra), gallego (Galicia), catalán
(Cataluña, Islas Baleares y Comunidad Valenciana).
Otros Estatutos dan especial protección a las siguientes lenguas españolas: el bable en
Asturias y la diversidad lingüística de Aragón (la fabla aragonesa) y el aranés que es
hablado en el valle de Arán (provincia de Lérida).

El español y otras lenguas de España


El español proviene del latín, como otras lenguas románicas: el francés, el italiano, el
rumano, el portugués, etc., al igual que sus vecinos más próximos: el gallego y el catalán.
Su historia se inicia a finales del siglo III a.c., cuando los romanos entraron a la península
para incorporarla a sus muy amplios dominios. El poder de sus armas logró destruir casi
por completo las culturas y las lenguas indígenas (íbero, vasco y celta) para imponer la
centralización romana y su sonoro idioma.
Pero lo que quizá más caracteriza al español es la influencia árabe. Siete siglos de
dominación árabe en el sur y poco más de uno en el norte dieron como fruto más de dos
mil palabras que ahora forman parte del patrimonio léxico español, la mayoría de ellas en
el campo de la agricultura. Por ejempo, albaricoque, naranja, algodón. También azul,
alfombra, álgebra y almohada.
Entonces en la península existían muchos reinos, y no uno sólo, y prácticamente cada uno
de ellos tenía su propio idioma: el asturleonés, el gallego, el aragonés, el catalán etc.
Poco a poco, el reino de Castilla iba haciéndose más poderoso y su unión con el de León
llegó a tener consecuencias para la futura historia de España. Sus reyes no aspiraban a
otra cosa sino a la unificación de los reinos peninsulares bajo su corona. Y, cuando
contrajeron matrimonio Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, ese objetivo llegó a
cumplirse.
El nieto de los Reyes Católicos, Carlos I, convirtió España en un imperio, lo que implicó
la necesidad de un solo idioma.
En nuestros días, el castellano – o, como dicen ahora, el español – es la lengua oficial de
España, pero junto a ella coexisten las lenguas minoritarias citadas anteriormente, que a
su vez también son oficiales en sus respectivos territorios.
De ahí vienen posibles conflictos políticos y enfrentamientos entre las lenguas
peninsulares.