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Isla Negra 6/263  

Casa de poesía y literaturas 
noviembre - 2010
suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO
revistaislanegra@yahoo.es  ‐                                                                 ‐ http://revistaislanegra.blogspot.es   
Martín Micharvegas
Argentina
“"- Y vos creés en la reencarnasión?
- Cómo no voy a creer,
si yevo una vida de perro!"
"Parajodas (sic)", es una recopilasión escrita en fonética rioplatense, ante los "Fastos del Biserpentario

Marcos Ana Pero soñar es despierto


Aleonada, Salamanca, España - 1920 (mi reja es el costado
Mi corazón es patio de un sueño
La tierra no es redonda: que da al campo)
es un patio cuadrado Amanezco, y ya todo
donde los hombres giran -fuera del sueño- es patio:
bajo un cielo de estaño. un patio donde giran
Soñé que el mundo era los hombres sin espacio.
un redondo espectáculo
¡Hace ya tantos siglos
envuelto por el cielo,
que nací emparedado,
con ciudades y campos
que me olvidé del mundo,
en paz, con trigo y besos,
de cómo canta el árbol,
con ríos, montes y anchos
de la pasión que enciende
mares donde navegan
el amor en los labios,
corazones y barcos.
de si hay puertas sin llaves
Pero el mundo es un patio
y otras manos sin clavos!
(Un patio donde giran
Yo ya creo que todo
los hombres sin espacio)
-fuera del sueño- es patio.
A veces, cuando subo
(Un patio bajo un cielo
a mi ventana, palpo
de fosa, desgarrado,
con mis ojos la vida
que acuchillan y acotan
de luz que voy soñando
muros y pararrayos).
y entonces, digo: “El mundo
es algo más que el patio Ya ni el sueño me lleva
y estas losas terribles hacia mis libres años.
donde me voy gastando”. Ya todo, todo, todo,
Y oigo colinas libres, -hasta en el sueño- es patio.
voces entre los álamos, Un patio donde gira
la charla azul del río mi corazón, clavado;
que ciñe mi cadalso. mi corazón, desnudo;
“Es la vida”, me dicen mi corazón, clamando;
los aromas, el canto mi corazón, que tiene
rojo de los jilgueros, la forma gris de un patio.
la música en el vaso
blanco y azul del día, (Un patio donde giran
la risa de un muchacho… los hombres sin descanso)

"... el que no conoce la verdad es simplemente un ignorante. Pero el que la conoce y la llama mentira, ¡ese es un
criminal!..." .- Bertold Brecht

1
Jorge Falcone
Argentina
Salud, colegas
Salud, colegas!
Nunca ignoré que
ustedes no me quieren:
He procurado formar parte concibiendo
textos luminosos como los de Pedroni,
minimalistas como los de Gianuzzi,
o jocundos como los de Girondo…
Pero las musas,
como el cartero,
no pisan esta calle de tierra,
y aunque con la risa hice las paces
a mí sólo me brotan versos graves.-
de “Alpargatas”

Ferruccio Brugnaro
Mestre, Italia -1936
El cloruro de vinilo

En nuestra sección se trabaja


el cloruro.
Supimos hace poco
que es una sustancia
cancerígena.
Hablamos largamente hoy
de esto
discutimos, debatimos.
Estamos trastornados.
Duros escalofríos corren
ahora sobre los ventanales
de la sección.
El cloruro de vinilo
no perdona a nadie.
La muerte jamás
estuvo
tan presente.
No se siente hoy más que la muerte.
Versión del italiano, Gabriel Impaglione

Viacheslav Kupriyanov
Novosibirsk, Rusia -1939
Llamamiento (14)
Los amarillos
los negros
los blancos
la sangre nuestra
es igualmente
roja
basta de
averiguar.

2
Martín Micharvegas por mujer por maestra por traductora
Argentina – reside en Madrid, España- te vi salir corriendo hacia la caye
Marchela tras el hombre que te abandonaba
una pitia una erinia una airada canéfora
a vos te gustaba el silensio
yegar despeinada a plasa congreso
escuchar desir mantener diálogos
( ayí serca tenías casa acojedora )
hablar de uno por ves
los ojos locos rojos los brasos crispados
a no sobreponerse con gritos
la amarga vos ronca quebrada
a no asfisiar al otro con chiyidos
en un yanto de amor inigualable
paralelísimamente
en bata en pantuflas semidesnuda
odiabas el olvido el desdén
arropada sólo por tu desesperasión
el dejar caer como si nada
como fue como ha sido como es
enseniabas: el despresio es fasista
tu vida ante la muerte
cada palabra modulada a su tono
cada nota encadenada a melodía in memoriam Marcella Milano
cada canto el mas prístino
cada resitativo al corasón hermano
y sin embargo

Carlos Sánchez La vida tiene sus vueltas


Argentina - reside en Folignano, Italia Marcella.
Cara Marcella Hoy esto aquí
en un pueblito de montaña
La poesía italiana
en los Apeninos
seducía nuestra necesidad
dispuesto a abandonar
de entrar en otra dimensión
estos huesos rotos
en otra realidad.
en una tierra extranjera
Yo era el más pequeño
y desde Madrid
de un grupo maravillosamente
el hermano Poni
desigual de escritores
me ha dado la noticia dolorosa
y me convertí en un tímido
de tu muerte.
oídor
La vida tiene sus vueltas
pero como todos ellos
Marcella
un día como otro
vos estás allá
en los alrededores del Congreso
y tu sonrisa se perderá
llegué hasta tu casa.
en una tierra pampa.
Primeras y únicas clases de italiano
No puedo dejar de pensar
primera voz auténtica a los poemas
en la ironía de la vida
de Pavese
en la ironía de la muerte.
calor humano y una sonrisa
luminosa Noviembre 2010
inolvidable.

Luis Luchi
Villa Crespo, Buenos Aires, Argentina- 1921- 2000
Promesas sagradas
alguna vez volveré
no se impacienten
tengan la seguridad, volveré
espérenme con mate amargo
llegaré cuando menos lo crean
no seré el mismo
de acuerdo
mi traje será más viejo
¿recuerdan esa sonrisa?
no sirve más
mi mirada tendrá un matiz distinto
pero prometí que iba a volver
y allí me tendrán Del libro Ave de paso

3
Lello Voce
Nápoles, Italia –1957
El verbo ser
soy un hueso enamorado un foso estrangulado un no logro
como el poso del café en el fondo de la taza soy morfina
polvillo centellante soy una mosca que zumba y no se posa
soy lo contrario de un yo soy mío me mato yo mismo yo
solo como un encontrarse un rol o el desagüe del agua de
trastos sucios como las pestañas soy un hígado infectado el
vuelo de un insecto el tabique desviado que no siente olor soy
un dolor entre costillas un amor recíproco soy un
músculo adulterado un hircocervo narcotizado un hálito un hiato)
y tú que piensas que estas palabras mías son claras como un hacer dime
si crees realmente entender
y tú que confundes simplicidad y transparencia deseo e indecencia dime
si sin palabras no es como morir:
era carne joven nervios vivos era todo lo que aún escribes el
crujido del sol y los olivos líquidos como el mar como vapores
de gasolina y automóviles agresivos o brazos y muslos que
punzar con amor que acariciar y descubrir era aquel sentado
de lado el más silencioso y aquel hablador era todo lo que
ya soy era un sonido agudo entre lengua y paladar un amor
revolucionario un diario un silbido un golpe un terno en lotería
era futuro repleto de pasado era uno apuesto era la víctima
de la historia era los años de plomo y la mirada atónita sobre el
precipicio la muerte negra el cuerpo de cera la derrota la chimenea)
y tú que piensas que estas palabras mías son claras como un hacer dime
si crees realmente entender
y tú que confundes simplicidad y transparencia deseo e indecencia dime
si sin palabras no es como morir
seré mi padre que retorna seré su vejez y el primero para la
cuchilla seré el arrepentimiento del futuro el último muro sin más
añicos seré la punta afilada del final una vida hecha paja y tumor
piedra áspera de la lengua seré el aliento que falta la memoria cansada
de guevara la mano avara la almendra amarga que envenena y el ahínco
seré hijo de mi hijo será él quien me arrastre por la última milla quien
gritará el último grito quién calculará el residuo entre muerte y sueño seré
el eco de su dolor el salto acrobático y el abismo que lo contiene el
tiempo que viene y que más no pasa seré sólo un pero un sinfín
de vocales sin más consonantes estaré de pie con ojos abiertos piernas
separadas estaré de espaldas supino de rodillas estaré vivo como cuando escribo)
y tú que piensas que estas palabras mías son claras como un hacer dime
si crees realmente entender
y tú que confundes simplicidad y transparencia deseo e indecencia dime
si sin palabras no es como morir

Ernesto Ráez Mendiola


Perú
Poéticas
XII
Soy la mano que arranca las flores. Soy la espina de la rosa violada. Soy el alga sinuosa que colorea el mar. Soy tu
canto esencial.
No preguntes jamás quién fue mi creador. Pues soy tu criatura.
De... Ecos...Grafías-Meditaciones en torno a la Poesía

4
Oscar Sierra
Honduras
René Fajardo
Nunca morirás
Llegaron con sus máquinas depredadoras
de carne humana
Como pájaros ennegrecidos picotearon la puerta
Degollaron tus melódicas miradas
Con el efecto de una podadora eléctrica amputaron tus palabras
Y te arrastraron a la oscuridad
Hirieron la luz de tus transparencias
Huellas de abejas africanizadas en tus hombros de niño-pictórico
La memoria se murió
Comparsa de pincelazos grises y policromes
Se escucharon tus plegarias de auxilio
Venías urgido a paso aligerado
y la muerte con pasarela de mala jugada
Modelando sus vestuarios de verdes profundos
comparsa de silentes luchas
en ti muere el sueños de todos y todas
los homicidas caerán en sus telarañas de sus propias trampas
René sólo dejas tu angustia perfilada en risas interminables
El recuerdo descansa en la levedad del ser.

Teresinka Pereira
Brasil
Alphonse Crepin
Directeur Generale de la Academie Europeene des Arts
De pronto la muerte golpea
otra vez, rompiendo
todos los cristales de la virtud,
azotando nuestro entendimiento
como si fuera una despreciada
equivocación.
Los que conocíamos y amábamos
el Poeta Alphonse Crepin
no sabemos a quienes entregar
estas lágrimas cargadas de espanto.
De una carta recibida hace poco
con la noticia de su muerte
me sube un grito que se me para
en la garganta:
Adios Poeta! Ahora
en la eternidad gloriosa,
que descanse en paz.
Agosto 2010
Jacobo Regen
Quijano- Salta, Argentina- 1935
Alianza
Me quedo en cualquier parte
porque no tengo a dónde ir.
Y vuelven mis fantasmas
a inventarme
la luz
entre paredes de agua muerta.
Vuelven
para fundar la última alianza
con el que fui,
con el que nunca ha sido.
Andan ya por mi sangre.
Voy con ellos.

5
Eduardo Lucio Molina y Vedia
Argentina – reside en México
La manzana
“A diario una manzana
es cosa sana
(An apple a day
keeps the doctor away)”
decía y repetía mi madre
en puntual ritual matutino
desbaratándola sobre el rayador
mañana tras mañana
cada desayuno.
“Una manzana al día
—literal, retraducía—
lejos al médico mantiene.”
Arte de hechicería,
recitaba lo que no creía
para compartír la eufónica belleza
de la lengua inglesa.
Reducido a puré
el fruto soltaba su fragancia
al perder la jactancia
de las cinco simétricas jorobas
—orgullo del Río Negro—
que coronan los extremos de su eje.
Era la escena donde en verdad crecía,
ajeno a la viril prominencia
del cartílago tiroides,
el árbol virtual de la sabiduría.,
Rotunda, roja y deliciosa
manzana de la concordia,
liberada de crueles advertencias
y traducciones inciertas
en culpógenas, bíblicas versiones,
de lenguas muertas.
La inmemorial manzana platónica
que nadie mira
que nadie toca
que nadie muerde:
la verdadera.

Abdul H. Sadoun
Bagdad, Irak – 1968
Nuestros caballos
Nuestros caballos
de cola
y madera
y clavos
eran conducidos.
Pero ahora nos patean.
¡Ay de este sopor!
Nuestros caballos
de cola
y madera
y clavos,
nos deshacen
costilla tras costilla.

6
Emilio Coco
San Marco in Lamis, Italia, 1940
Calixto y Dulcinea
Michele, obsesionado por sus mitos,
se acuesta con Calipso, y flechas de oro
lanza contra las ninfas. Los centauros
por celos le convierten en laurel.
Emilio corre tras las españolas
Juana Cristina Sara Margarita:
todas mayores que él, aunque las únicas
que son para su vida un gran alivio.
Sus mujeres esperan impacientes
la hora de apertura de las tiendas;
sin piedad los arrancan a sus ocios.
Obedientes aunque poco entusiastas,
empujando el carrito van felices
quien con Calixto quien con Dulcinea.
Traducción de Carlos Pujol

Mahbobah Ebrahimi
Kandahar, Afganistán - 1976
Noticias en la mañana: la sombra de la guerra
Una vez más saliste en televisión
a impresionar a la gente feliz y a arruinar
su mañana.
Tú, ¡la más oscura imagen de la existencia!
mostrado a las gentes tranquilas del mundo
para arruinar su paz y su letargo.
No te importa cómo se pasó la noche,
por qué murieron los pájaros, una bandada
tras otra.
Los ángeles guardianes sobre los hombros de la tierra
enseñaron una y otra vez a los jóvenes
a levantarse y continuar.
Una vez más el corazón de la humanidad
hinchado de sangre
volvió a salir por la televisión.

“El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el
idioma nacional unánime. Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no
entienden español son como animales.
De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el
español. La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los
negros. El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y
los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.) Hace
cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir ek
nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha,
un nombre de su lengua. El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.
Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca
de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a
civilizarse o empieza a suicidarse?”- Eduardo Galeano – Uruguay-

7
B e r th a Ca ro u
Argentina
A Miguel Hernández
El viento me trajo la conmovedora voz del poeta.
Me fui con ella en una gota transparente.
Sentí la voz de España, esplendente y sonora.
Bebí el dolor de un hombre, que es el dolor de todos.
Empecé a escalar soles y montañas
a hacer sangrar mis pies en guijarros
y a escuchar el llanto del pueblo
en la convulsa pasión de la metralla.
Y crecí desnuda, esencial, ligera
caminando entre el dolor del fuego
y gozando del blancor de la nieve.
Su verbo fue quedándose en mi sangre
compulsado con un hálito de magia.
Miro ahora su fulgor
su delirio de diamante
y regreso a la batalla
con el barro prendido de mis plantas
y un cielo creciendo a mis espaldas.

Marta de Arévalo
Uruguay
Aviso al viento
SE BUSCA URGENTE un vientecito de primavera.
De aquellos que venían del Olimpo
con soplos de Afrodita y efluvios de pámpanos y mirtos.
Cómplice en cabriolas de Dionisos.
Sáfico
sátiro
y conmovedoramente grácil.
Se lo necesita para renovar los corazones
de los graves señorones que marean la política
que trafican con el átomo y el niño
que sueñan todo el día en ganancias suculentas
y comen en blanquísimos manteles pacifistas
mientras cuentan los favores
de los dólares que compran los misiles.
Se necesita un vientecito de primavera
para distraer esas mentes rigurosas
y salvar
lo que nos queda de sonrisa.
Del libro “Avisos varios” 1983, cuarta edición.

Ko Un
Gunsan, Corea del Norte – 1933
Bajando de la montaña
Al mirar atrás
¡ah!
la montaña de la que desciendo
ha desaparecido.
En el lugar donde estoy
la brisa otoñal agita
indolente
la piel que mudó la serpiente
Versión de Joung Kwon Tae - Revisada por Isabel R. Cachera.- De "108 poemas Zen"
Editorial Casariego 2005- Fuente: http://poetassigloveintiuno.blogspot.com

8
Kishwar Naheed
Pakistán - 1940
Nosotras, mujeres pecadoras
Somos nosotras, mujeres pecadoras,
quienes no sentimos temor ante la
grandeza de aquellos, los señores de hábito.
Quienes no vendemos nuestras vidas,
quienes no inclinamos la cabeza,
ni juntamos nuestras manos en señal de devoción.
Somos nosotras, mujeres pecadoras;
mientras aquellos que venden la cosecha de nuestros cuerpos,
se exaltan, se vuelven distinguidos,
se convierten en simples príncipes del mundo material.
Somos nosotras, mujeres pecadoras,
quienes salimos levantando la bandera de la verdad
contra la barricada de mentiras esparcida sobre las avenidas;
quienes encuentran historias de persecución
apiladas en cada umbral,
quienes se dan cuenta que esas
lenguas que podrían hablar,
han sido cercenadas.
Somos nosotras, mujeres pecadoras.
Incluso si la noche nos persigue
estos ojos no habrán de apagarse.
No insistan en volver a levantar
la pared ya construida.
Somos nosotras, mujeres pecadoras,
quienes no sentimos temor ante la
grandeza de aquellos, los señores de hábito.
Quienes no vendemos nuestros cuerpos,
quienes no inclinamos la cabeza,
ni juntamos nuestras manos en señal de devoción.
Traduccion de Ximena Londoño- Fte: Revista Prometeo

Antonio Arroyo Silva


Islas Canarias
Clávame tu puñal
hasta lo insoportable. Yo me rindo a tu agravio.
Hiéreme hasta el fondo, donde algo aún quede
de mi dolor humano. Excava un agujero
sobre tu corazón y déjame enterrado
bajo el latido tuyo.
Yo me rindo, si luego germinara de ti
mi corazón desnudo. Yo me rindo a tu agravio,
pues seré tu coraza.
de Casi luz.

León Félix Batista


Santo Domingo, República Dominicana, 1964
saraos en sarong
Tras una minuciosa reconstrucción del sueño (que persiste en el afán de articularse) vislumbras expandiendo, licuando
las escalas, las sombras de la hoguera: eternidad. Timbraban dos guitarras: guarismos en estratos entre los que se
instalan estos acontecimientos; pellejos percutían un arte de hojalata: cuando las tres bailaban urdían el tambor.
Abdómenes danzaban (vapor en hipodermia) y al lila exonerado de uveros esparcidos las ingles entreabrían su cisma
impermeable. Yo no descalifico con símbolos con órganos ni arbustos ni arrecifes: deduzco derivados de rápida grafía,
fusiones que son cúpulas: había un buque anclado. Sin embargo llovió, la arena se hizo limo, sus llamas troncos
muertos. Armar la impermanencia no es doctrina.

9
Leonardo Martínez
Catamarca, Argentina 1937
Una visita
Ese domingo a fines del verano
íbamos a almorzar a lo de tía Rudecinda
En la americana por caminos polvorientos
mis abuelos y yo
alegres saboreando de antemano
las delicias de la tía
Encarnita su hermana era una sombra
En la casa con tantos arrimados y sirvientes
Rudecinda sola llenaba los cuartos los patios
los jardines la huerta la quinta de frutales
los alfalfares hasta el río
Rudecinda y la Encarnita
nos abrazaron entre pájaros y flores
Los perfumes de los guisos
de los asados crujientes
de la ambrosía y huevos quimbos
llegaban como emisarios del banquete cercano
Encarnita nos empujaba cuesta abajo
por un senderito festoneado de junquillos
hacia el gallinero semejante a una pagoda
Había quince gallos y una gallina
-¿Por qué una sola gallina entre tanto gallo?-
preguntó mi abuela
y respondió la Niña
-¡ Ay mamacita
no quiero que la pobre sufra
como yo he sufrido!-
Tiempos de lumbre aquéllos
Personajes de historias en clausura
Sobreviven y se ingenian para presentarse
brillantes y limpitos
Reflejos de una leche primeriza derramada
vuelta al pecho de la madre
como lágrima de pezón y sed de labios
Tiempo sin nosotros
Tiempo de nadie
Ruido semental
Agua espesa batida por los vientos
De: Los ojos de lo fugaz- 2009

Zwetelina Damjanova
Sofía, Bulgaria
En la boca
II
Mis dedos enloquecidos y líquidos
Descorren en tu piel, ríos condenados
Y liman y chupan tu paisaje, avanzan
En los espacios más íntimos,
Animales feroces, sin saciarse pueblan
Los cuartos de tu cuerpo.
Finalmente cesan sus alaridos, se esfuman antes
De que abras los ojos, sus huellas en tus piernas húmedas,
En tu aliento saltante.

“Algunos hombres ven las cosas que existen y se preguntan por qué. Yo sueño cosas que nunca existieron y me
pregunto por qué no.".-Bernard Shaw

10
Feliciano Mejía
Abancay, Perú - 1948.
Letanía morada
Aten el grito
y la metralla enferma.

Que la sombra amargada


y rubicunda
se hunda en las raíces
de esta precisa era.
Demasiado gusano
cascando la médula del día
y harto regodeo
del tocino
crujiendo en la hecatombe.
Se ha llegado al preciso dintel de la Muerte
(de la muerte de todos, hermanos…)
y los Perros deambulan
por los linderos patrios de la Tierra
y por nuestros dormitorios
masticando sus rabias:
Yo les pido, ahora,
ausculten los pliegues de sus almas
y todos,
con mesurado paso y furia serenada,
construyamos el dique
de la bilis.
Ha llegado el momento
y no hay recodo ni pedazo de sombra
donde ocultar la duda.
Es la hora…
Lima, marzo de 2008 - Perú .-De: Marirís

Ian Welden
Copenhague, Dinamarca
Vieja carta extraviada por allí
Para Iván
...y como te habrás enterado por los diarios
la situación por acá es intolerable mi amor.
No vayas a regresar todavía
andan como locos
es una cacería sin piedad
fantasmas blancos manchados de sangre
flotan en el río cual banderas solitarias
y en los desiertos una multutud de almas frágiles
deambulan desconcertadas tratando de abrazarse
y sombras incógnitas se cuelgan de las alas de los aviones
o se encaraman en los techos de la cordillera
el presidente vulnerable como un cisne no renunció.
No vuelvas aún amor.
Esto jamás debe ser olvidado creo yo.

José Lezama Lima, en su libro Fascinación de la memoria: "La poesía no soporta una discriminación por
inferioridad; la poesía es una esencia, se posee esa esencia o se carece de ella. Si alguien hizo un verso hermoso
que perdura en la mente de los hombres, es sencillamente un poeta.”

11
Jüri Talvet
Pärnu , Estonia - 1945
Del Camino de Santiago- (Ecos)
Ayer, en el ascensor, tenté los cinco dedos
de la fama,
ante una duda elemental: ¿la rosa, o bien su nombre?
Luego, en la catedral, hundí los cinco dedos de mi mano
en el mármol transido,
y de cada uno de ellos alzó el vuelo
una masa de aves,
que iría a sumergirse en el fondo de los siglos,
desde aquí, desde los límites de Europa:
Finisterre
Bajo tus pies, san Jaime, oh oscuro Santiago
(mientras fuera batía la lluvia de cien años;
Galicia es como Estonia),
anhelaba el amor, la amistad, y que se prolongara,
aunque fuera un instante solamente, nuestra edad
torpe e inepta.
Lo sentí de inmediato: estaba locamente enamorado de ti,
allí, con otra lluvia, del lado del corazón.
Ayer Eco, el boloñés barbudo, preñado de signos,
bordeaba diestramente las simas de su amor.
Lo importante es ser diestro: detrás de cada signo,
de cada juego,
la noche, en cualquier caso, nos bosteza
maldiciones y augurios.
¿Qué podemos hacer sino soñar
con el eco del logos, con el nombre de la rosa,
o con nosotros mismos
en medio de ese logos que ya se descompone,
de esa rosa que
ya se marchita, en la danzante oscuridad del reto
de cada yo esencial?
La antigua pesadilla-amiga nos inculca su aliento:
¡Surque el aire camino de la noche
el sueño de la razón con alas de murciélago!
Pero que el viento haga agitar tus alas,
querido y mustio corredor de vallas,
papagayo en las vallas del aire,
eco sintomático
y crestomático del ser,
muriendo de risa.

Sergio Hernández
Chile – 1931 - 2010
Sólo en este contacto
Sólo en este contacto nos unimos
en esta mordedura nos queremos
ardemos juntos como un pequeño infierno
descubrimos el mundo en este rato
y no queremos morir
o desearíamos morir
siempre que el paraíso pudiera ser este momento
qué desatado furor de carne y fuego
fugaz como el suicidio de una estrella
magnifico temblor
cósmica entrega

12
León Felipe
Zamora, España – 1884 - 1968
Pie para el Niño de Vallecas, de Velázquez
Bacía, Yelmo, Halo.
Este es el orden, Sancho.
De aquí no se va nadie.
Mientras esta cabeza rota
del Niño de Vallecas exista,
de aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.
Antes hay que deshacer este entuerto,
antes hay que resolver este enigma.
Y hay que resolverlo entre todos,
y hay que resolverlo sin cobardía,
sin huir
con unas alas de percalina
o haciendo un agujero
en la tarima.
De aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.
Y es inútil,
inútil toda huida
(ni por abajo
ni por arriba).
Se vuelve siempre. Siempre.
Hasta que un día (¡un buen día!)
el yelmo de Mambrino
—halo ya, no yelmo ni bacía—
se acomode a las sienes de Sancho
y a las tuyas y a las mías
como pintiparado,
como hecho a la medida.
Entonces nos iremos todos
por las bambalinas.
Tú, y yo, y Sancho, y el Niño de Vallecas,
y el místico, y el suicida.
Versos y oraciones de caminante II (1930)

Gonzalo Millán
Chile - 1947-2006
23.
Los maderos bajan flotando por el río.
La madera se apila en el aserradero.
El serrucho presenta dientes.
El serrucho ya no corta madera.
El cepillo tiene cuchilla.
El cepillo ya no cepilla madera.
El martillo ya no golpea el clavo.
El carpintero vendió el serrucho.
Vendió el cepillo.
Vendió el martillo.
El carpintero no tiene trabajo.
Ya no se construye.
La madera se apila en el aserradero.
La carcoma roe la madera.

13
Mario Meléndez
Linares, Chile - 1971
Los teloneros de la muerte
Para Jim, Jimmy y Janis
Ellos son los teloneros de la muerte
y tocan cada noche en el bar del cementerio
Ponen tanta fuerza en lo que hacen
que la gente se levanta de sus tumbas
apenas suenan los primeros acordes
y comienzan a bailar desenfrenadamente
como si espíritus embrujados
se adueñaran de sus tristes esqueletos
y naufragaran al ritmo del rock and roll
y corearan los temas elegidos
en un aullido que no es de este mundo
Y cuando cae el telón a manos de
Bill Halley o Elvis Presley
la locura se apodera de los nichos
de la fosa común salen lamentos
que arrugan la oscuridad
y los pocos que yacen impávidos
o porque están sordos o no fueron invitados
o prefieren una música más docta
juegan ajedrez con los gusanos
y beben tequila hasta resucitar
Así es la cosa en el bar del cementerio
ahora que la noche ha perdido la voz
y los muertos descansan en paz
bajo las mesas del más allá
de: “la muerte tiene los días contados” -Laberinto ediciones, México, 2010

Graciela Malagrida
Posadas, Misiones, Argentina - 1967
Inclinaciones
off
El
dijo que no
tan a secas
que le raspó la garganta.
Ella
expulsó: -¡no, no!
como sacándose de adentro
los demonios.
Ellos
antepusieron “no” a toda luz
y apagaron
monosilábicamente
la poesía
y todas
las estrellas.
Después
no hubo después
ni calendario lunar
ni fechas patrias
ni cálidas razones
tras la grieta
para volver en el tiempo.

14
Candelario Reyes García
Honduras
Grafía
A Diana Canales
La vida se multiplica en una forja que no divide,
se da en sí, se vuelve en sí, es sí
para así dar vida.
Suelta nudos al germinar,
es ella, no otra y se revela,
siendo que es en pleno alimentando su equilibrio,
desmenuzando cosechas,
desgranando futuras siembras,
compartiendo gozos
compartiéndose en lo esencial de su pasión,
de su paciencia en la adversidad
y la espera que siempre califica breve,
en las circunstancias de su eternidad.
En su caminar puede parecer duelo,
aromas de azahares truncados,
libélulas que de felpa su vuelo decae en polvo
o una esperanza perdida
en la esquina de esa calle que tan bien creímos conocer.
Pero ni el invierno es eterno,
ni el verano permanente,
tampoco el egoísmo alcanza a parodiar la primavera,
yenándolo todo de rótulos dobles,
ni la iniquidad suplantar la gentileza de los colores del otoño
con maquillajes sosos.
Su energía está escrita en las líneas de las manos,
en las que crean las manos,
en las que dan y encuentran
cuando se juntan en torno a una fogata
a esperar que algo suceda,
una sonrisa,
un carbón vuelto diamante,
una alegoría del mañana,
un homenaje al sueño
de soñar la gratuidad de la vida,
el punto exacto donde nos encontramos,
que acaso sea
la concurrencia en que despierta una galaxia.

Raúl Zurita
Santiago, Chile -1950
El ascenso del Pacífico
Se encumbró entonces el océano
y nuestras pupilas miraban el portento
sin todavía creerlo
Escuchamos de nuevo las rompientes, las
infinidades de islas
subiendo igual que estrellas sobre el cielo
Allí está el Pacífico hombre, allí, encima,
de nuestras cabezas
y no lo crees y tus ojos lloran
y no puedes entenderlo y tus ojos lloran
todos los que amamos son el mar
Todo lo que amamos es el mar
América es un mar con otro nombre

15
Washington Daniel Gorosito Pérez
México
Navegar en Tzintzuntzan
El árbol de tronco
largo y fino,
emerge entre las yácatas.
Sus raíces profundas
y fuertes
como el pueblo
al que da sombra.
Árbol viejo, inflexible,
que alberga en su tiempo
historias mágicas.
Un mundo de piedra me rodea.
Hay huellas en la roca.
Los petroglifos comunican,
esencia de una cultura,
efluvio ancestral.
Silenciosos muros se yerguen
entre la tierra
y el cielo.
En la piedra hay movimiento.
Mi mirada tropieza con una lagartija gris.
Se escurre entre las grietas oscuras.
Son los espíritus de los guerreros,
al menos, siempre lo he pensado.
Los guardianes de la ciudad.
Tierra roja, húmeda,
de a ratos me envuelve
una angustia milenaria.
Tomo la manito de Camila,
y juntos miramos el lago,
a lo lejos una barca nos dice:
“navegar es necesario”.

Pablo Mora
Venezuela
Irse
A las amigas del miércoles de trabajo
Irse apagando en una luz que tiembla.
Irse volviendo polvo lentamente…
sin la piel, sin el roce, sin aliento.
Antonia Palacios
Irse volviendo polvo lentamente,
llevar las cinco de la tarde a cuestas,
estarse con el día a la intemperie,
saber que alguna noche no estaremos.
Irse quedando sin algún suspiro,
pensar que somos un fugaz relámpago,
irse apagando como el sol de siempre,
irse como el venado sin saberlo.
Irse perdiendo en una ausencia eterna,
irse apagando en una luz que tiembla
sin la piel, sin el roce, sin aliento.
Irse tan solamente de la tierra,
perderse como el pájaro en el cielo
tras el fragor de aquella tolvanera.
Las Acacias, miércoles, 06 de Octubre de 2010.

16
Daisy Zamora
Managua, Nicaragua - 1950
Cuando las veo pasar
Cuando las veo pasar alguna vez me digo: qué sentirán
ellas, las que decidieron ser perfectas conservar a toda costa
sus matrimonios no importa cómo les haya resultado el marido
(parrandero mujeriego jugador pendenciero
gritón violento penqueador lunático raro algo anormal
neurótico temático de plano insoportable
dundeco mortalmente aburrido bruto insensible desaseado
ególatra ambicioso desleal politiquero ladrón traidor mentiroso
violador de las hijas verdugo de los hijos emperador de la casa
tirano en todas partes) pero ellas se aguantaron
y sólo Dios que está allá ariba sabe lo que sufrieron.
Cuando las veo pasar tan dignas y envejecidas,
los hijos las hijas ya se han ido en la casa sólo ellas han quedado
con ese hombre que alguna vez quisieron (tal vez ya se calmó
no bebe apenas habla se mantiene sentado frente al televisor
anda en chancletas bosteza se duerme ronca se levanta temprano
está achacoso cegato inofensivo casi niño) me pregunto:
¿Se atreverán a imaginarse viudas, a soñar alguna noche que son libres
y que vuelven por fin sin culpas a la vida?
De “Tierra de nadie, tierra de todos”

Ana Rosetti
Cádiz,España - 1950
Demonio, lengua de plata...
«Truman Capote»

Arcángel desterrado y refugiado en mi anhelo;


cada vez que la albahaca se movía
a mi vientre tu mano apuñalaba
y en el raudo abanico de luces y luciérnagas
o en la pared confusa, donde el enfebrecido
pájaro de la noche se cernía,
aparecías tú.
Continua caracola prendida de mi oído;
hasta cuando la hierba, de grillos relucientes
salpicada, de pronto enloquecía
podíase escuchar tu lengua colibrí.
Y había que decidirse
entre el blanco inocente del naranjo
y tu oscura coraza.
Duro, frío y deslumbrante estuche
para tan dulce torso, terciopelo.

Julya Vasconcelos
Recife, Brasil - 1984
Velhice
Entortam-se ainda mais as dobras, dobram-se as linhas da mão, os joelhos e, sobretudo, as fronteiras das coisas, os calos
gigantes das coisas. Os fatos, as peles. Os rios caudalosos transmutam-se em frestas ruidosas e goteiras insistentes de
apartamento.
Corpo alquimista, bicho comendo toda coisa.
Dizem:— AUROOORA, LAMBE O PRESENTE DE DIA
E JOGA PRA FORA DA CABEÇA À NOITE! — desacelera sinapses e ossos.
E de toda seta faca lâmina apenas resta um nó invariavelmente cego ou eclipsado,
mas sábio como o nadar de uma lontra de costas cuspindo água para cima.
Tomado de revista Escritoras Suicidas.

17
Víctor Redondo
Buenos Aires, Argentina –1953
Tráfico pesado
Un pájaro con un cajón en la boca.
Un galeón de oro tripulado por ratones blancos.
Un pez que cuando nada a dos aguas desgarra
(el casco de todos los barcos.
Una hora de nuestra vida que no lograremos recordar.
Una botella de whisky vacía con la lengua de un náufrago.
Una palabra que no podré decir cuando me vaya.
Un vagabundo durmiendo bajo un puente.
Un barco cuya tripulación no conoce el mar.
Un error que volverás a cometer.
Una fantasía homosexual que te obsesiona.
Un verdugo aterrorizado afeitándose con una navaja
(frente a un espejo.
Un vagón del subterráneo donde ella murmura:
(¨Todo está perdido¨.
La soledad de un hombre que viaja por sus venas
(y se pierde antes de llegar.
El dar vuelta los relojes para evitar el degüello.
El espacio interior vacío de un ataúd y el espacio que lo rodea.
El imán que no atrae ni a su sombra.
Una iglesia de sillas eléctricas.
El abanico fantástico con el que podrías
(atraer planetas hasta tu ventana.
Todo lo que cabe en un espacio similar al triángulo
(formado por el ángulo de inclinación
de la Torre de Pisa.
Nunca asesines a quien no amas.
Trafica tus segundos con la eternidad.
Circe, cuaderno de trabajo 1979-1984

Sonia Sales
Brasil
Cosiendo Estrellas
Cielo ceniciento
luces de coral.
El crepúsculo es apenas un
anuncio, injertado de relámpagos
en el vestido azul que usaré
el domingo.
Coso estrellas
brillos y vidriecitos.
Un sastre
en el añil sideral.
Las golondrinas se posaron
sobre el becerro de oro,
el vino se escurre del vaso
en llamas, mas en secreto
inventaré la Primavera,
cantaré en el coro de la iglesia,
tocando mi guitarra, y usaré
el domingo el vestido azul
cosido de estrellas.

Traducción: Alberto Acosta – tomado de: http://navegantesdelacruzdelsur.blogspot.com/

18
Carmen Ollé
Perú - 1947
Tener treinta años
Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque
cardíaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen
nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.
He vuelto a despertar en Lima a ser una mujer que va
midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada
por el vaivén de su culo transparente.
Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.
Son millas las que me separan de Lima reducidas a sólo
24 horas de avión como una vida se reduce a una sola
crema o a una sola visión del paraíso.
¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?
Tengo 30 años (la edad del stress).
Mi vagina se llena de hongos como consecuencia del
primer parto.
Este verano se repleta de espaldas tostadas en el
Mediterráneo.
El color del mar es tan verde como mi lírica
verde de bella subdesarrollada.
¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema de ser o no
ser
gorda / pequeña / imberbe / velluda / transparente
raquítica / potona / ojerosa...
Del botín que es la cultura me pregunto por el destino
¿Por qué Genet y no Sarrazine?
o Cohn Bendit / Dutschke / Ulrike
y no las pequeñas militantes que iluminaban mis aburridas
clases en la U
ELSA MARGARITA SIRA
Marx aromaba en sus carteras como retamas frescas
qué bellas están ahora calladas y marchitas.
No conozco la teoría del reflejo. Fui masoquista
a solas gozadora del llanto en el espejo del WC
antes que La muerte de la Familia nos diera el alcance.

Andrea Ocampo
Avellaneda, Argentina
Mujer adulta
si al menos
estos años hubieran merecido
la paciencia o
la esperanza y no calcular cuántas
horas de insomnio van
del sarcasmo a la depresión
y entender que cuando
la vida pierde
todo sentido, aún quedan
los electrodomésticos
En “2º Edición y Sueltos”, Editorial Ciudad Gótica, Rosario, 2004- Tomado de Revista Aromito.

“Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la
entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar
afuera la palabra.”- Clarice Lispector

19
Marta Kornblith
Venezuela- 1969 - 1997
Es Martes
leo a Kristeva ("la melancolía es estéril
si ella no deviene en poema)
Es Martes
y hace un mes
mi mano izquierda
ardía en carne viva
Conocí a un médico
al que amé con locura.
Ese hombre lavó mi sangre
ese hombre limpió
mi piel quemada
con indulgencia.
Ese hombre conoció mi llanto
pero ese llanto
no era un llanto
que venía de adentro
era un llanto distinto,
un llanto de afuera.
Es Martes
leo a Kristeva:("Habito la cripta
secreta de un dolor
sin palabras")
A él le dedico"Del dolor puede surgir
el amor, el más profundo
amor")
Es Martes
y leo a Kristeva:"La melancolía es
una perversión,a nosotros nos toca
conducirla hasta las
palabras y la vida"
Cuando caiga el gobierno estaré habitualmente sola.
Como habré pospuesto
las compras-como es habitual-
de tanto usar el tiempo
para imaginarte,
mi despensa andará
vacía
y deambularé sin un
grano de pan,
ni parientes, ni vecinos
ni calmantes, sola.
Seré una mujer en un
país en guerra
que piensa en ti
habitualmente-sola.
Margareta Ekström
Suecia - 1930
Para uso diário
Se a vida não fosse tão insubstituível
talvez ousássemos utilizá-la.
Porém arrumamo-la na prateleira
como um vistoso par de sapatos
que é bonito de se ver
mas não para uso diário.
Assim, continuamos por aí sentados
numa expectativa descalça.
Trad. a partir do inglês de João Luís Barreto Magalhães. Envío Amelia Pais

20
Antonio del Toro
México - 1947
Rayas
Para Eduardo Lizalde
No conocen los tigres el sueño absoluto del oso,
los tigres no duermen por entero
y en su vigilia acechante
hay una capa de luna y de silencio.
En el sueño más profundo de un tigre,
un tigre está despierto;
para él los días y las noches
son franjas de un eterno retorno,
de un nirvana amarillo y obscuro.
El tigre es más tigre en las horas nocturnas,
en ellas todo el tigre se despliega:
inaudible, invisible, obscuro, ensangrentado.
Cuando busca sus presas, cuando las embosca,
cuando salta abatiéndolas, el tigre es un sonámbulo.
El tigre sueña con la caza cuando sueña y cuando caza,
y devora a sus presas con ojos traslúcidos de sueño:
todo tigre tiene una capa de luna y de silencio
para cazar dormido con los ojos abiertos.
De: 7 Poetas Mexicanos (1940 - 1960) -Selección de Mario Meléndez - Proyecto Patrimonio – 2009- www.letras.s5.com: Página chilena al servicio
de la cultura dirigida por Luis Martinez S.

Pierre Louys
Bélgica -1870 - 1925
A un árbol
un árbol, desnuda, subí cierta vez:
la lisa corteza mis muslos asían,
en húmedo musgo hincaba los pies.
Tan alto que, apenas, las hojas mojadas del sol me cubrían con sombra discreta,
me puse a horcajadas en cómoda horqueta y balanceaba feliz, al descuido, los pies en el aire.
De lluvia temprana, besando mi piel las gotas rodaban del fresco dosel;
de zumo de flores bermejas tenía las plantas, y el musgo mis brazos cubría.
Y al soplo impetuoso del viento -al empuje de fuerzas internas- el árbol hermoso temblaba de vida...
Lo sentí de pronto, toda estremecida, y apreté las piernas y posé, entreabiertos,
los labios ardiendo sobre la vellosa nuca de la rama.

Leticia Herrera
Michoacán, México
No encontrarme
Desconocerme al menos por un día
disfrazarme de nadie
de todos
no encontrarme
siempre yo misma
De: Ver al volar, México, 1988

“¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo
remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen.
Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es
providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el
odio instintivo al hombre civilizado”.- Domingo F. Sarmiento.

21
Manuel Alegre
Águeda, Portugal - 1936
Teoria do amor
Amor é mais do que dizer.
Por amor no teu corpo fui além
e vi florir a rosa em todo o ser
fui anjo e bicho e todos e ninguém.
Como Bernard de Ventadour amei
uma princesa ausente em Tripoli
amada minha onde fui escravo e rei
e vi que o longe estava todo em ti.
Beatriz e Laura e todas e só tu
rainha e puta no teu corpo nu
o mar de Itália a Líbia o belvedere.
E quanto mais te perco mais te encontro
morrendo e renascendo e sempre pronto
para em ti me encontrar e me perder.
in “Obra Poética”

Antonio Miranda
Brasil - 1940
intraduzível
Escrever um texto totalmente intraduzível
para nós mesmos, incapazes
de enunciá-lo, por referir-se
a sentimentos ausentes
e a raciocínios vazios de sentidos.
Visões sem imagens
num espelho irrefletido
e sem leitura e interpretação
e que, ao intensificar-se, se desfazem
nos opostos
- ou de frente e sem verso.
Ainda assim
compreensível
sendo sensível
e sutil.
Os argumentos deixaram-nos perplexos
devido à irracionalidade
das metáforas forçadas.
Tudo sobre o nada
e seu contexto
e circunstância.
Alejandra Pizarnik
Argentina – 1936 - 1972
Los ojos del aire
Sucede que me olvido
de ser culpable
tal vez por eso
blancos cadáveres
bailan en mi corazón
y el destino huye
y la muerte vaga por las calles
en busca de mis manos.

22
Fesal Chain pero allá no pasaba nada,
Chile no habían banderas a media asta
Antipoema para Parra ni sonaban las campanas de la iglesia,
busque la casa natal de Nicanor
Apurado como ando siempre al parecer ya no existía,
apurado, pregunté si sabían la noticia
tomé el bus a Las Cruces y nadie contestaba,
para asistir al funeral se parecía al pueblo de un tal Pedro Páramo,
de Parra, todos eran fantasmagóricas siluetas.
el Presidente había dicho
por la tarde Apurado como ando siempre
que estaba muerto, apurado,
como muerto está De Rokha tomé de vuelta
como muerto está Huidobro el bus a Las Cruces,
como muerto está mi padre, el sol alumbraba cada grano de arena,
y yo siempre me acosté a dormir un poco
le creo al Presidente y desperté con la figura del poeta
sea de derecha, caminando por la orilla del mar
de izquierda o de centro, con un poncho y una chupalla
porque por algo salió elegido, de colores,
no cualquiera es Presidente no podía ser
de la ilustre República de Chile, si lo había dicho el Presidente
llegué tarde Nicanor Parra había muerto,
muy tarde entonces dude de mi existencia,
a la casa del poeta, a lo mejor era yo el fallecido
nadie salía a a recibirme y me encontraba en el cielo
las luces estaban apagadas de los creadores y hechiceros,
negras las ventanas, pellizqué mis brazos y mis piernas
como las olas negras de ese mar comencé a jalarme los cabellos
que ya no tan tranquilo nos baña, y a gritar incoherencias,
entonces se me ocurrió llegaron los carabineros y los ratis
que ya lo habrían enterrado una muchedumbre histérica
que Nicanor rodeaba mi figura,
no quiso homenajes quisieron llevarme a la comisaría
ni velorios, por desorden público
que andaba apurado y actos inmorales,
como yo ando apurado siempre, me resistí como pude
y que quería reunirse corrí por la arena
sin demora con la Violeta como un niño
o con su hermano Roberto hasta que el propio Nicanor
o con su madre, paró la batahola,
también pensé que a lo mejor les dijo a todos
lo estaban velando en otra parte que me dejaran tranquilo
en la Municipalidad del Tabo que yo era un hombre como cualquiera,
por ejemplo, el individuo,
o que se lo habrían llevado que quizás qué problemas tendría
en un avión de la misma Presidencia que el se haría cargo
a Chillán o a San Fabián de Alico, que me convidaría a tomar un té de toronjil
donde todo el pueblo lo estaría esperando con rosquillas o galletas.
con lágrimas en los ojos Cuando iba camino hacia la casa del poeta,
y las gargantas apretadas, del antipoeta como le dicen los que saben,
entonces tomé el bus a Chillán me entró la duda
viajé toda la noche que quizás este tal Señor Piñera
no pude dormir ni un solo instante, ignorase por completo
pensando en la muerte del poeta, que Parra estaba tan fresco y reluciente,
en la soledad en que quedaríamos me entró la duda entonces,
nosotros individuos que a lo mejor este tal Señor Piñera
simples mortales, andaba más perdido
que con suerte que el Teniente Bello
escribimos o que eremita en una fiesta,
algunas letras ya que lo que yo veía
en el puzzle del domingo, sin oscuridades ni reflejos
que con suerte sin borrascas ni desfiladeros,
leemos las Ultimas Noticias era que Nicanor Parra
o los especiales del Deporte el mismísimo poeta
de la Tercera de la Hora. que yo amaba como a un padre,
Llegué a Chillán de madrugada estaba más vivo
tomé un camión a San Fabián de Alico, que la cresta.

23
Manuel J. Castilla
Salta, Argentina - 1918- 1980
Esta tierra es hermosa.
Crece sobre mis ojos como una abierta claridad asombrada.
La nombro con las cosas que voy amando y que me duelen;
Montañas pensativas, lunas que se alzan sobre el chaco
Como una boca de horno de pan recién prendido,
Yuchanes de leyenda
En donde duermen indios y ríos esplendentes,
Gauchos envueltos en una gruesa cáscara de silencio
Y bejucos volcando su azulina inocencia.
Todo eso quiero.
Y hablo de contrapuntos encrespados
Y de lo que ellos para virilmente sangrientos
Cuando el vino en la muerte es un adios morado.
Esta tierra es hermosa.
Déjenme que la alabe desbordado,
Que la vaya cavando
De canto en canto turbio
Y en semilla y semilla demorado.
Ocurre que me pasa que la pienso despacio
Y que empieza a dolerme casi como un recuerdo,
Y sin embargo, triste, la festejo.
Mato los colibríes que la elogian
Como quien apagara los pétalos del aire.
Hondeo como un niño ángeles y campanas
Y cuando así, dolido, la desnudo,
Cuando así la lastimo,
Me crece, ay, una lágrima en la que apenas si me reconozco.
Digo que me le entrego.
Digo que sin saber la voy amando,
Y digo que me vaya perdonando
Y en un perdón y en otro que le pido
Digo que alegremente voy sangrando.

Miquel Martí I Pol


Catalunya, España - 1929-2003
Descubristeis que en sólo un instante...
Descubristeis que en sólo un instante
puede amarse como en toda una vida.
Descubrísteis el gozo como una isla
desconocida que puede aparecer
ante la proa de la nave que os lleva,
una mañana ignorada,
por una ruta antigua.
Lanzáos ardientemente entonces
a la locura de amaros, ahora
que vuestro cuerpo es ágil, y haced trizas
el ánfora que conservaba el viejo perfume,
para aspirar de un solo golpe
toda su intensidad dominadora,
y quién sabe si morir después de la prueba.
De "Palabras al viento"- Versión de Adolfo García Ortega

“Los responsables de lo que sucede en el mundo somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable,
que es el verbo. Arquímedes dijo: “Dadme un punto de apoyo, la palabra justa, el asunto justo, y moveré el
mundo”; a nosotros, que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca pues, mover al mundo con esta
arma”. César Vallejo

24
Juano Villafañe
Argentina – (Quito, Ecuador, 1952)
Segunda estadía
Era como un país en el infierno
Con familiares que te retiraban a una estadía de campo.
En los jardines y en las miradas de luz sobre los ojos.
En los felinos de caza y la casa de felinos.
Una actuación, una marca de mundo y su registro
en espadas cruzadas por el honor perdido, en la puerta entreabierta
en la huida, el vidrio roto por donde penetraba el frío, lo elemental, el nocturno y el aviso: ingresa la visita, los reflejos,
la familia.
Será así sobre la vuelta, en la segunda, en la que no ha sido buena y se repite siempre,
por otra vez, en su destino que está sobre la vuelta,
con los felinos paseando por el parque.
Es un destino con un país de infierno
donde se huye sobre un espejo roto, y rota el alma, el frío extendido.
Nadie te despide ahora
ni viajan antes para llegar mañana.
Es la segunda, donde todo se ha roto, donde ya nada es bueno, ni hay partes para luego.
Pero qué pena, si el parque es tan inmenso, la casa hermosa y la familia ha muerto.
Cuando volví a verte, aún los animales paseaban.

Horacio Castillo
Ensenada, Argentina – 1934
Todos llevamos, como Eneas, a nuestro padre
sobre los hombros.
Débiles aún, su peso nos impide la marcha,
pero luego se vuelve cada vez más liviano,
hasta que un día deja de sentirse
y advertimos que ha muerto.
Entonces lo abandonamos para siempre
en un recodo del camino
y trepamos a los hombros de nuestro hijo.

Carlos Mastronardi
Gualeguay, Entre Ríos, Argentina - 1901- 1976
Romance con lejanías
Me gustaría verte, ser alguno en tu pecho.
Un ámbito de música elogia tu presencia.
Serena luz y mundo pudieras darme ahora,
letras para la vida y un eco de Septiembres.
Que este verso te encuentre eligiendo una dicha
y tus manos conozcan la azucena y el río.
Juegan con tu dulzura las gentes de tu sueño,
y yo soy en tu lástima el vendaval dormido.
¿Cuáles serán los nombres que esclarecen tu boca,
cuando vuelven a tu alma las personas de sombra
y tus ojos perdonan? ¿Cómo serán las calles
por donde te adelantas a las futuras horas?
Otra vez me retienen las quietudes del Norte,
mas te encuentra el recuerdo de la ciudad porteña.
Lejano de esos días que en los días se pierden,
vuelve tu gracia triste para regir mi poema.
Ahora soy el huésped callado de tu vida,
y apenas el silencio que te influye en las tardes.
Miren tus ojos lentos un orbe de violetas,
¡oh, amorosa de muertes, mi amiga y mi coraje!

25
Francisco Madariaga
Corrientes, Argentina - 1927- 2000
Su ataúd es la alborada
El tiempo arrasará todas las rosas:
las florecidas,
las heridas,
las que tienen los labios en el verano
como cortaderas carmesíes,
pero volverá el amor de las recolectoras de las rosas,
y la caridad encendida del color del horizonte,
donde se prenden las lámparas de las palmeras
al paso del ferrocarril,
oloroso de ciudades y de esteros.
Pasa el entierro del cuerpo de un sueño,
pero su ataúd es la alborada.

Liliana Lukin
Buenos Aires, Argentina –1951
Retórica erótica
Si él se quedara ahí, así, adentro,
ella no se caería nunca.
Lo dice y balancea su peso sobre él,
sobre el vacío, sobre la frase.
Y él, que trabaja para el placer,
pero alimenta la tristeza,
apretando su carne habla.
Ella ríe de lo que él habla: come
de lo que él pone entre sus dientes.
Si él cortara sus cabellos ella no tendría
de dónde sostenerse, y él avisa
que los cabellos son una materia frágil,
mientras le acomoda
el pelo en la frente, lo quita
de sus hombros, despeja las curvas
de la oreja para hurgar,
como si nadie
viera, como si nadie se diera
cuenta de nada.

Hilda Hilst
Jaú, Brasil - 1930 – 2004
De Amavisse (1989)
VI
Que las barcazas del Tiempo me devuelvan
la primitiva urna de palabras.
que me devuelvan a ti y a tu rostro
como lo conocí desde siempre: punzante
pero centellante de vida, renovado
como si el sol y el rostro caminasen
porque venía de uno la luz del otro.
Que me devuelvan la noche, el espacio
para sentirme tan vasta y poseída
como si aguas y maderas de todas las barcazas
se hiciesen materia rediviva, adolescencia y mito.
Que te devuelva la fuente de mi primer grito.
Traducción Leo Lobos

26
Grace Nichols
Georgetown, Guyana - 1950
Consejos para cruzar una calle en Nueva Delhi
Primero toma un momento para observar
la caprichosa simetría del tráfico.
Mientras contemplas ruedas de mortalidad,
advierte cómo familias enteras en motos
se lanzan atrevidas entre los cambiante bajíos
del cacofónico río.
Seguramente, si ellos pueden, tú también puedes
tejer un rápido trayecto
Así que lánzate…
a la primera señal de una pequeña pausa
con gran fe y gran abandono.
Si te varas en mitad de la avenida
conviértete en vaca sagrada con cuernos dorados
y adopta la quietud interna de la posición de loto.
Deja que los autos pitando, las jinrikishas*, las vagonetas
se amontonen o vuelen en torno a ti.
Estás en manos de la gran madre.
El secreto en la India puede ser
seguir bien el ritmo
—ese ritmo que cambiará para siempre
la forma en que cruces una calle.

Maruja Vieira
Manizales, Colombia - 1922
OTRA vez tú me tiendes
tu lento cerco de diamantes.
Contigo estaba escrito
el nombre del amor sobre la tierra;
contigo, lluvia de la medianoche,
tierna raíz de astros.
Y caes y me envuelves.
Eres música,
estás ciñéndome los pasos
y el mundo se me pierde,
porque lo borras tú,
con la mano invisible
con que cierras jazmines
y entreabres luciérnagas.
Yo te siento caer
sobre el sueño de agosto,
lluvia de otra ciudad
y este mismo recuerdo.
En: 50 poetas colombianos, editorial de Caza de Libros.- Tomado de Confabulación 148

Ernesto Cardenal
Granada, Nicaragua - 1925
Cantiga 20 (Del cántico Cósmico) II..
...La ida y el regreso de las aves migratorias./Los ciclos de las estrellas y el maíz./ La mimosa que se despliega durante el día/ y en la
noche se repliega./Ritmos de la luna y las mareas./ Y de los cangrejos que saben que va a bajar la marea/y antes que baje buscan sus
escondrijos./Un solo ritmo en los planetas, los átomos , el mar, las manzanas/que maduran y caen, y la mente de Newton.//Melodía,
acorde, arpegios./El arpa del universo/La unidad/ tras la aparente multiplicidad/ésa es la música./Diferencia entre la música y el
ruido.../El sonido de la campana está en su forma./ O a propósito,las piernas de las muchachas./La materia es música./ Materia en
perpetuo movimiento en espacio y tiempo./Rítmicos los corazones y los astros/ El universo canta y lo oyó Pitágoras./La música de las
esferas, más que música clasica música de jazz. La danza alborotada de las cosas...

27
Andrea Cote Botero
Barrancabermeja, Colombia - 1981
Huasipungo
Muchas veces arriban a la noche
enloquecidos por el opio de su sangre.
Otras, van insertándose como relámpagos
por una ráfaga de miedo
seguidos por una procesión de blancos
derramados en la arena.
Ahora serán ellos los esclavos
teñidos por su sangre
rasgándose la ropa
danzan gimiendo del lado de la hoguera
sus cabellos crepitantes
sus lenguas enroscadas entre llamas
la muerte ebria de venganza
reflejada desnuda en los puñales
una cabeza blanca entre los mares
partida a latigazos
ellos eyaculan sobre sus tumbas profanadas
regresan hasta sus lápidas abiertas
por una fiebre de cien años.
del libro La Merienda

Nicolás Guillén
Camagüey, Cuba -1902 – 1989
Puente
¿Lejos?
Hay un arco tendido
que hace viajar la flecha
de tu voz.
¿Alto?
Hay un ala que rema
recta, hacia el sol.
De polo a polo a una
secreta información.
¿Qué más?
Estar alerta
para el duro remar;
y toda el alma abierta
de par en par.
Tomado de: Nicolás Guillén, Nueva antología mayor, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1979.Nicolás Guillén,
Tengo 2, EGREM, La Habana, S/F.

Adriano Corrales Arias


Costa Rica - 1958
I
Entre el mar y la montaña
la memoria
Entre la montaña y el mar
el olvido
Entre la mar y el monte
este silbido
De Tranvía Negro, Ediciones Alambique, 1995

28
Rigoberto Paredes
Honduras - 1948
Letra para un himno
De algo que bien pudiera llegar a ser un país;
de un país que no puede ser, todavía,
estoy hablando.
Falta mucho, todo
lo que un país quiere tener:
un nombre, un nombre propio de país;
tierras, mares y cielos del país;
muertos, vivos por un país;
belleza, poetas y animalitos
a salvo en su país.
Un país que no duela sin querer.
Un país que no duela.
Otro país.
Un país que no puede ser, todavía,
es mi país.

Jacobo Rauskin
Villa Rica, Paraguay - 1941
La nave
Se parece a nuestra esperanza.
Navega todavía, no sabemos cómo,
entre viejos cargueros remozados
que a nadie engañan cuando se van a pique.
Su bandera de conveniencia
es un inconveniente panameño,
liberiano, chipriota.
Su carga es un misterio profundo.
Sus tripulantes, cuando no hablan inglés,
insultan en la lengua de Neptuno.
Podemos verla esta mañana
desde una playa de bañistas
o de este lado de la tevé.
En un mar de petróleo derramado,
esa inocente proa busca un rumbo.
Abre un surco, lo abre ahí,
donde desovan muerte los peces
y se empatanan hasta morir
las hambrientas gaviotas hambreadas.
de Los años en el viento, 2008.

Susy Delgado
San Lorenzo, Paraguay - 1949
Mboriau retä
Ka'aru pytü
ha che rovetäme
hendypu joa
tataindy mboriahúicha
tapÿi chavimi
mboriahu retä.
Anochece
y en mi ventana
se encienden
como candelitas pobres
los ranchos
la patria de los pobres.

29
Oscar Oriolo
Argentina
Desmemorial
“Ojalá que no haya infierno que le abra la puerta. / Su alma deberá deambular vaya a saber por cuáles tierras del cielo.
Ese es su gran ‘descielo’, como nuestro gran destierro.”- María Josefina Cerutti- (Por de la muerte de Massera)

Con sus trajes de ébano,


de anémonas y de soles umbríos
repta por el árido piélago de la muerte.
Su noche desparrama oscuridad hacia todos los rumbos del argento,
donde hunde continentes y ahoga llamas
que conmina a declinar sobre sus larvales hielos.
Su viento añil que descorazona tormentas
se repliega para que sus flores marchitas
aromen el fétido aire en que se convierte.
El ángel del tiempo llegará como una mariposa
para exterminar, con el leve resuello de sus aleteos,
el pretérito refusilar de su mirada.
Se dormirá la aurora en el ocaso de sus labios
para ennegrecerle la sonrisa.
El verano vomitará otoños en todos sus poros
y la ocre hojarasca de su piel ajada
caerá crujiendo como árboles sin raíces.
Llegará el reloj de la intemperie
sin más techumbre que la hora de las tinieblas
y en el oscuro fondo de la nada,
nada que no sea la palabra “asesino” le quedará.

Gabriel Impaglione
Argentina - 1958
Acta de Defunción
La muerte de un infame
Se murió el gran gusano el cretino la gran hiena
ahogado en su propia baba de bilis antropófaga
se murió el capitán de cloacas y lavabos el nefasto
ahogado en su mar de venenos en su gran ola de muertos.
Se murió el genitor de esmas el patrón de la mierda
el húmedo árbitro de vidas y vuelos de la muerte
se murió el palmípedo voraz el emplumado fósil
ahogado en la viscosidad de su saliva tóxica
una diarrea con moscas muertas se le agolpó en la boca
de comulgar y compraventa y le asfixió las órdenes
los dictados de tortura y bala de picana eléctrica
se murió la bolsa de basura el vejete extorsionador
relleno de soberbia pedazo de la bestia carnívora
ahogado de tanta sangre ajena de tanto festín
putas delirios de grandeza oh todopoderosa cría
del infierno! Se murió ahogado el decrépito rapaz
el violador el gran escupitajo del último círculo
se murió de un derrame infecto el verdugo
el desaparecedor el capo del espanto
en la cama de un hospital el muy secuestrador
tan cama pozo negro alabado por ratas
y malnacidos tan rodeado de un muro
de pura luzmemoria que le mordió los huesos.
Massera, el ex verdugo, murió reo el 8 de noviembre 2010.

30
Ileana Espinel
Guayaquil, Ecuador -1933
Paisaje
Afuera,
un carnicero espía de rodillas
la mueca azul del diablo.
El vientre es un tranvía de puñales.
La calle: un sombrío y anarquista
puente de lágrimas.
Adentro,
la tos ferina.
Y yo que clamo.

Etnairis Rivera
Puerto Rico - 1949
El mar interior
El mar interior todo lo mira
cuando se mira a sí mismo.
Su resplandor de gozo,
del sol caribe, ribera del ser,
el más amado beso, mi mar,
tan real, se mueve y me toca.
Su cuerpo invencible, aquí,
su aura, ahora,
penetra un sonido poderoso
que en mi interior todo lo mira.

Elsa Tió
Puerto Rico - 1951
Puntos de droga
Puntos de droga
sin punto final
a punto de pistola,
inyectan vacíos
en brazos y mentes,
trafican angustias
agotan esperanzas
acribillan la fe.
Y al noble y leal cordero,
escudo de mi patria,
lo han convertido en mula
por donde entra la muerte.

Isla Negra
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Isla Negra también es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas.
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“... porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más... “-Sancho.
(Quijote, 11, cap. 74.) Miguel de Cervantes Saavedra

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