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Los Vicio De Consentimiento es todo hecho, manifestación o actitud con la que se

anula o restringe la plena libertad o el pleno conocimiento con que debe formularse una

declaración. Los vicios del consentimiento son: el error, el dolo, la violencia y la lesión.

De una manera particular se definirá la parte que nos compete: violencia y lesión.

La violencia es la compulsión ejercida sobre una persona para determinarla a realizar

un acto y que vicia su consentimiento. Esta es exterior, cuando consiste en impresiones

físicas sobre el cuerpo, violencia física y la violencia moral que es una presión sicológica

ante el temor inmediato de un daño serio a sí mismo o a más personas obligándola a pactar

forzando su voluntad.

En nuestro código civil la violencia se encuentra reglamentada por los arts. Del 1111

al 1115.

La lesión Es el perjuicio que un acto jurídico causa a una de las partes contratantes,

como consecuencia de las cláusulas que contiene, de las condiciones en que se pacta. La

lesión no vicia las convenciones, sino en ciertos contratos y respecto de determinadas

personas, según el Art.1118 del Código Civil.

El trabajo está organizado en dos capítulos que son:

I. Violencia.

A. Concepto

B. Tipos de violencia

1. Violencia física

2. Violencia moral.

C. Requisitos de la violencia.

1. Debe ser ilegitima

2. Debe ser determinante.

D. Efectos de la violencia.
II. Lesión.

A. Concepto

B. Ámbito de la lesión.

C. Fundamento por la rescisión por lesión.

1. Tesis subjetiva.

2. Tesis objetiva.

D. Prueba de la lesión.

E. Procedimiento especial de prueba.

F. La lesión en la Ley de Registro de Tierras.

G. Efectos de la lesión.

Este trabajo es de suma importancia para nosotros porque más que obtener una

excelente calificación buscamos enriquecer nuestro conocimiento, conocimiento que será

de mucha utilidad al momento que tengamos que aplicarlo en el ámbito laboral.


I. La violencia.

A. Concepto.

El temor que le causa a un sujeto sano de mente, la amenaza que le hace otro, de

producirle un daño considerable a su persona, a sus bienes o a sus familiares, mediante el

constreñimiento o amenaza para lograr el consentimiento contra su voluntad. 1

La violencia es la coacción por el cual una de las partes o un tercero lleva a la otra con

la finalidad de vencer su resistencia y de consentir la celebración de un acto jurídico.

La coacción es la fuerza o violencia que se hace a una persona para precisarla que diga

o ejecute alguna cosa. En este sentido el empleo de la coacción origina múltiples

consecuencias de orden civil, ya que los actos ejecutados, bajo coacción adolecen del

vicio de nulidad.

La violencia representa un acto atentatorio contra la libre voluntad de las personas en

la realización de los actos jurídicos, por lo cual es causa de su nulidad.2

La violencia se encuentra reglamentada por lo arts. Del 111 al 1115 del Código Civil.

Hay violencia cuando esta es de tal naturaleza, que haga impresión en sujeto de sano

juicio provocándole temor de exponer su persona o su fortuna, a un mal considerable y

presente, según el Art. 1112 del Código Civil. Esta es causa de nulidad del contrato

cuando se haya ejercido en la persona del contratante o su cónyuge, descendientes o

ascendientes de aquél, según el Art. 1113 de Código Civil.

1https://www.monografias.com/trabajos102/vicios-del-consentimiento/vicios-del-

consentimiento.shtml
2 https://jorgemachicado.blogspot.com/2013/04/vio.html
El Art. 1114 expresa que; El temor respetuoso hacia los padres u otros ascendientes,

sin que hayan mediado verdaderos actos de violencia, no basta por si solo para anular el

contrato.

Un contrato no puede ser impugnado nuevamente por causa de violencia, si después

de cesada ésta se ha aprobado el contrato expresa o tácitamente, o dejando pasar

el tiempo de la restitución fijado por la ley, según el Art. 1115 del Código Civil. 3

En sus orígenes la violencia constituía un delito penal y como tal era sancionada. Hoy

en día la idea de infracción penal no subsiste en nuestro derecho, no obstante a que el

código penal castiga en su art. 400, modificado por la Ley num.461 del 17 de mayo de

1941, Gaceta Oficial num,5595 al que hubiere arrancad por fuerza, violencia o

constreñimiento, la firma o la entrega de un escrito, acto, titulo o documento cualquiera

que contenga u opere obligación, disposición o descargo, estableciendo como sanción la

pena de tres a diez años de trabajo público, hoy sustituida por la denominación reclusión,

según el art.106 de la Ley num.224 de 19844

B. Tipos de violencia.

Se distinguen dos tipos de violencia: la violencia física y la violencia moral.

1. La violencia física. Es aquella mediante la cual una persona aprovecha la falta

de voluntad de otra persona para realizar un ato jurídico, como, por ejemplo,

tomarle la mano para que firme un documento. O también cuando se aprovecha

la circunstancia de una persona que se encuentra bajo un estado hipnótico, bajo

los efectos de una embriaguez total o bajo los efectos de estupefacientes. En

este tipo de violencia existe una ausencia completa de voluntad. La parte que

3 Código Civil Dominicano


4 Jorge Subero Isa. (2014). El contrato y los cuasicontratos.
ha actuado por violencia no ha dado su consentimiento y por eso la nulidad con

que se sanciona el acto jurídico obtenido bajo la circunstancia de violencia es

la nulidad absoluta.

2. La violencia moral. Es aquella que consiste en amenazar una persona con

ocasionarle un mal considerable, como, por ejemplo, cuando se obtiene la firma

de un documento bajo la amenaza de muerte. La única violencia moral; en esta

existe voluntad, aunque viciada, pero si existe. Se parte del aforismo latino de

“voluntad coactas est voluntas”.

La única violencia, pues, que nos interesa retener es la que vicia el consentimiento, es

decir, la violencia moral.5

C. Requisitos de la violencia.

Para la existencia de la violencia como vicio del consentimiento es preciso que se

encuentren reunidos lo requisitos siguientes:

1. La violencia debe ser ilegitima. Para que la violencia pueda ser considerada

como ilegitima es preciso que no sea la resultante del ejercicio de un derecho;

cuando una persona ejerce un derecho protegido por la ley, no se puede decir

que ha ejercido una violencia capaz de viciar el consentimiento de la persona

contra quien ese derecho es ejercido. Es decir, que Es ilegítima cuando la

amenaza se hace sin derecho. Es como dice Gaudemet, la violencia debe ser

contraria al derecho. Esto significa que la amenaza no anularía el contrato si

derivara del ejercicio de un derecho, aunque tal ejercicio pudiese causar un mal

considerable. Por ejemplo, el acreedor de un comerciante a punto de quebrar

5 https://es.slideshare.net/enjportal/primer-encuentro-principales-contratos-ante-la-ji

adames
va en busca del padre de dicho comerciante y le exige que garantice a su hijo,

pues de lo contrario pondrá a este en quiebra; el padre consciente en ello,

aunque obligado por el temor de un mal considerable; el contrato no será nulo,

pues el acreedor, de ejecutar su amenaza no, haría, sino ejercer su derecho.

De igual manera, debe considerarse como legitima la violencia ejercida por el acreedor

contra du deudor, quien ante la amenaza de embargo se ve precisado a vender sus bienes.

Por igual, cuando el arrendatario que le ha robado a su arrendador se ve constreñido a

abandonar el predio arrendado bajo amenaza de querella en su contra.

Sin embargo, en ciertas circunstancias el ejercicio de un derecho es susceptible de

viciar por violencia el consentimiento de la otra parte y esto ocurre cuando no existe una

relación directa entre el derecho que se amenaza con ejercer y la convención o contrato

que se obtiene bajo esa amenaza, por ejemplo, cuando el marido a sabiendo de que la

esposa le es infiel y bajo amenaza de que la demandara en divorcio por la causa de

adulterio o que presentara una querella penal en su contra, obtiene de ella un

reconocimiento de una deuda inexistente. En fin, den todos aquellos casos en que no

existe una relación directa entre el derecho ejercido o el que se amenaza con ejercer y la

convención que se obtiene bajo esa amenaza, se considera que el consentimiento se

encuentra viciado por violencia.

2. La violencia debe ser determinante. El carácter determinante de la violencia

significa que esta debe ser de tal magnitud que sin ella la victima de ella n

habría contratado. La violencia debe ser apreciada en concreto, tomando en

cuenta la reacción de una persona determinada. El juez debe al momento de

apreciar la violencia tomar en cuenta todas las circunstancias internas como

externas, tales como la edad, el sexo y la condición de las personas que

pretendía haber sido víctima de la invocada violencia.


La violencia puede ser ejercida no solamente sobre la vida o sobre la fortuna de la otra

parte, entendiéndose por fortuna cualquier cosa que se juzgue de valor para esa parte, sino

que, además, la violencia puede ser ejercida sobre el esposo o la esposa, sobre los

ascendientes y los descendientes. Se considera que esa enumeración no es limitativa, sino

puramente enunciativas; pero cuando la violencia se ejerce sobre una persona distinta a

las precedentemente señaladas, la victima debe de probar el carácter determinante de la

violencia; carácter que se considera determinante en los casos de los parientes señalados

por el art. 1113 del código civil.

Finalmente, tanto la prueba de la violencia como el carácter determinante de la misma

se prueban por todos los medios. Prueba que le corresponde aportar a la víctima.

D. Efecto de la violencia.

La violencia física entraña la nulidad absoluta del contrato, toda vez que en ella no

existe voluntad, no existe consentimiento.

Cuando la violencia es moral, la voluntad ha existido, pero está viciada. La sanción

establecida para la violencia moral es la nulidad relativa, la cual solamente puede ser

demandada por la victima de la violencia.

Independientemente de la acción en nulidad, la víctima se beneficia de una acción en

responsabilidad civil contra el autor de la violencia, por constituir ésta una falta.6

II. La lesión.

6 Jorge Subero Isa. (2014). El contrato y los cuasicontratos.


A. Concepto.

La lesión es el perjuicio económico que sufre una de las partes contratantes.

Dentro de los vicios generales del consentimiento consagrados por el artículo 1109 del

Código Civil la lesión no se encuentra presente, pues ella fue consignada por el artículo

1118; esto en vista de que la lesión es un vicio excepcional del consentimiento, que solo

tiene aplicación en determinados contratos y en cuanto a determinadas personas.

La lesión solo es susceptible de afectar los contratos a aquellos contratos de los cuales

se deriven ventajas económicas, es decir, en los contratos a título onerosos. Es ajena a

los contratos a título gratuito, pues éstos no generan ventajas reciprocas para las partes.

Pero no todos los contratos a título onerosos pueden ser afectas por la lesión, pues los

contratos aleatorios escapan a su sanción en razón de que, las partes desde el momento

mismo de la formación del contrato han aceptado voluntariamente el riesgo que implica

la posibilidad de perdidas o ganancias.

B. Ámbito de la lesión.

Los redactores del Código Civil solamente tuvieron en cuenta la lesión como vicio del

consentimiento con respecto a los menores de edad y en determinados actos jurídicos.

El artículo 1305 del Código Civil hace de la lesión una causa general de nulidad de los

contratos celebrados por el menor.

La Suprema Corte de Justicia ha dicho sobre la lesión relativa a los menores de edad,

que los contratos realizados por un menor, y para los cuales la ley no ha determinado

formas especiales, no son nulos por causa de nulidad sino solamente rescindibles por

causa de lesión, por tanto, cuando la menor demanda la rescisión de un contrato debe

probar que ha sido lesionado; además, la existencia de la lesión es apreciada

soberanamente por los jueces del fondo.


El artículo 887 del Código Civil, declara rescindible por lesión las particiones cuando

uno de los copartícipes haya recibido un lote de un valor inferior en más de una cuarta

parte a la que habría debido constituir su parte.

El artículo 1674 del Código Civil concede al vendedor de inmuebles lesionado en más

de las siete duodécimas partes en el precio de un inmueble, el derecho de pedir la rescisión

de la venta por lesión.

El indicado artículo limita la acción rescisoria por lesión al vendedor de un inmueble.

El vendedor de un mueble está privado de dicha acción, como un vestigio del aforismo

“res mobilis, res vilis”.

De manera expresa el artículo 1683 niega al comprador la rescisión por lesión y el

artículo 1684 excluye del ámbito de la lesión las ventas que según la ley solamente pueden

hacerse con autorización judicial.

C. Fundamento de la rescisión por lesión.

Antes de hablar de la rescisión por lesión, debemos conocer que es la rescisión por si

misma; pues la rescisión es la anulación de un contrato u otra obligación jurídica. Según

Jorge Subero Isa en su libro EL CONTRATO Y LOS CUASICONTRATOS, establece

la existencia de dos tesis opuestas que buscan fundamentar la rescisión de la lesión, las

cuales son: la tesis subjetiva y la tesis objetiva.

1. La tesis subjetiva basa la rescisión por lesión en la existencia de un vicio del

consentimiento. Es necesario para que haya lesión el consentimiento tiene que

haber sido dado por error. Si quien invoca la lesión no ha sido víctima de un

vicio de consentimiento, si ha aceptado con plena voluntad y pleno

consentimiento de causa para la realización del contrato, es porque ha querido

realizar una liberalidad por la porción es que se ha lesionado. Según esta tesis,

quien invoca la lesión tiene que probar no solo el perjuicio causado por el
contrato, sino también la existencia del vicio del consentimiento que lo incito

a realizar el contrato.

2. La tesis objetiva basa la rescisión sobre el desequilibrio entre la prestación

procurada y la ventaja obtenida del contrato. Por lo tanto, la lesión constituye

una aplicación particular de la teoría de la causa: el contrato lesivo se anula o

se reduce por defecto parcial de causa. Los partidarios de la teoría objetiva

sancionan la lesión en si misma, sin averiguar si es consecuencia de un vicio

de consentimiento.

Dicen los hermanos Mazeaud que los redactores del Código Civil se inspiraron en

ambas tesis. Pothier consignaba ya algunos argumentos de orden objetivo u subjetivo, los

cuales fueron reproducidos por los redactores del Código Civil. De la tesis subjetiva

tomaron la sanción de la lesión, la nulidad relativa de protección y de la tesis objetiva

admitieron que no era necesario una investigación subjetiva; pues la victima de la lesión

no tiene que probar que su consentimiento ha sido viciado.

D. Prueba de la lesión

En la parte donde se alega que la lesión no está obligada a dar su consentimiento fue

dada por error, dolo o violencia; es decir no es necesario probar un vicio del

consentimiento. Le basta con probar que ha sufrido un desequilibrio económico dentro de

los parámetros establecidos por la ley en cada caso. La parte contraria al lesionado puede

probar que este actuó con una intención liberal y consistió voluntariamente, dentro de la

intención liberal, en el desequilibrio del contrato y demuestra que el acto constituye, en

un parte, una donación indirecta o disfrazada, no hay lugar a invocar la lesión.

Por ejemplo: en un documento de compraventa, en donde se hace constar una

declaración del vendedor de que renuncia a invocar posteriormente la donación no tiene


ninguna validez. Esto se justifica porque el contratante que sepa que el contrato que causa

un perjuicio a la contraparte la hará renunciar por anticipado al beneficio de la acción

rescisoria por lesión.

El ar. 1674 del Código Civil dispone que el vendedor tiene derecho a pedir la rescisión

de la venta, aunque haya renunciado expresamente a esa facultad en el contrato, o

declarado que hacia una donación de la diferencia del precio.

Sin embargo, se admitió generalmente, que después del cumplimiento del contrato, es

decir después del pago en la compraventa, el contratante lesionado no se encuentra ya

bajo la dependencia económica del otro contratante; este no dispone ya de medios de

presión. Por eso las convenciones posteriores relativas a la renuncia del ejercicio de la

acción rescisión por lesión, son válidas.

En la facultad de los jueces para apreciar la lesión la Suprema Corte de Justicia ha

dicho que la existencia de la lesión es apreciada soberanamente por los jueces del fondo.

No hay duda de que la lesión se aprecia en la celebración del contrato. La lesión es un

perjuicio contemporáneo del contrato. En ocasiones, un contrato, equitativo en el instante

de su formación, se revea perjudicial para una de las partes en el momento de su

cumplimiento. El perjuicio sufrido con posterioridad a la celebración del contrato no es

una lesión, porque hay que situarse, en el momento en que el contrato se haya concertado

para apreciar si existe o no lesión.

Sobre el momento de la apreciación de la lesión es más difícil cuando se trata de un

contrato con opción a compra. La jurisprudencia francesa parece inclinarse a que lo que

formalidad el contrato es el ejercicio del derecho de opción de compra, por lo que en ese

momento es donde hay que colocarse para saber si hay o no lesión. Esto es muy

importante porque admitir lo contrario sería contraproducente, ya que la lesión se aprecia

en el momento en que se celebra el contrato de opción.


E. Procedimiento especial de prueba

Dice Gaudemet que se requiere de un procedimiento especial, pues la prueba que haya

que rendir es particularmente delicada; por tal motivo, se la rodea de garantías especiales.

El procedimiento se compone por tres fases:

Se requiere una primera decisión que autorice al actor la rendición de la prueba.

Los jueces no deben dar la autorización sino cuando los hechos invocados son

suficientemente verosímiles y graves para hacer presumir la lesión.

Si el juez autoriza la rendición de la prueba, esta no podrá hacerse sino por un

dictamen de tres peritos que levanten un acta y expresen su opinión por

mayoría de votos. Se requiere el peritaje de tres personas. No se permite a as

pates someterse a la decisión de un solo experto, como lo autoriza el derecho

común.

Una vez que los expertos han rendido su dictamen, el juez pronuncia una

segunda resolución decidiendo en cuanto al fondo. No queda sometido a la

opinión de los expertos; debe pedirla, pero no está obligado a acatarla.

F. La lesión en la Ley de Registro de Tierras

En nuestro país se encuentra vigente la Ley de Registro de Tierras, la cual de manera

expresa en su art, 175 establece que en la venta de terrenos registrados no tendrán

aplicación las disposiciones de los arts. 1674 a 1685 del Código Civil, que se refieren a

le rescisión de las ventas en que sea perjudicado el vendedor en más de las siete

duodécimas partes del verdadero valor del terreno.

Nuestra Ley de Registro de Tierras hace una distinción entre lo que es el terreno y lo

que son las mejoras que se encuentran fomentadas en el terreno. Disponiendo del art. 151
que establece que cuando en un Decreto de Registro no se mencionen las mejoras

permanentes que hay en el terreno, se considera que son adjudicatarias del terreno.

El art. 175 de la Ley de Registro de Tierras solamente excluye de la acción rescisoria

por lesión, la venta de terrenos registrados, pero no a las mejoras fomentadas sobre las

mismas, lo que pudiera interpretarse en el sentido de que el ámbito del art. 175 escapa la

venta de las mejoras.

Sobre dicho asunto la Suprema Corte de Justicia, actuando como Corte de Casación,

ha dicho que no procede la rescisión de la venta de las mejoras por causa de lesión, porque

el art. 175 de dicha Ley establece en los arts. 1674 a 1685 del Código Civil, lo relativo a

la rescisión de la venta de inmuebles, cuando el vendedor hubiese sido lesionado en más

de las siete duodécimas partes, no se aplican a la venta de terrenos registrados; es evidente

que el art. 175 también rige las ventas de las mejoras registradas, las cuales son, como el

terreno al que están incorporadas, inmuebles por naturaleza.

Por la protección y garantías ofrecidas por el Estado a los derechos registrados, parece

que el interés del legislador sobre la Ley del Registro de Tierras con respecto a la Ley de

Registro Inmobiliario ha sido la de excluir la lesión del ámbito de los terrenos registrados,

bajo el entendido de que después del saneamiento inmobiliario y de la expedición del

certificado de titulo los derechos no pueden verse alterados por un perjuicio económico

invocado por una de las partes, sino que su cuestionamiento solamente sea la

consecuencia de un procedimiento de revisión por causa de fraude o por error material.

G. Efectos de la lesión

La lesión al igual que los vicios generales del consentimiento, se encuentra afectada

por la acción de la nulidad relativa. Acción que en el caso específico de la lesión se

denomina rescisión y prescribe, de conformidad con el art. 1676 del Código Civil después
de haber pasado dos años, contados desde el día de la venta. Este plazo corre contra las

mujeres casadas y contra los ausentes, los declarados en interdicción y los menores, que

tengan por causante un mayor que haya vendido.

Después de la celebración del contrato, la que ha sufrido de la lesión puede proceder a

la confirmación de ese acto, la cual puede ser expuesta mediante una convención posterior

al contrato, lo que está prohibido es que en el mismo contrato contenga una cláusula de

renuncia a prevalerse de la lesión.

El efecto retroactivo que presenta la acción rescisoria por lesión tiene como

consecuencia que se destruyan todos los derechos constituidos sobre la cosa con

posterioridad a la celebración del contrato. Para evitar esto el art. 1681 del Código Civil

dispone que en caso de que se admita la rescisión, tiene derecho el comprador, a devolver

la cosa tomando el precio que haya pagado o a quedarse con el precio, pagando el

suplemento de su justo valor, bajo a deducción de la décima parte del precio total.

El plazo común de cinco años establecido por el art.1304 del Código Civil para ejercer

la acción rescisoria fue derogado por el art. 1676, en el cual bajo el plazo de cinco a solo

dos años. Por lo que se considera a dicho plazo más que un plazo de prescripción es un

plazo perentorio o plazo prefijado, pues no se suspende en provecho de las incapacidades

y de los ausentes.

Sobre la prescripción de la acción en rescisión por lesión, nuestra Suprema Corte de

Justicia ha dicho, que los jueces del fondo no pueden suplir de oficio la excepción que

resulta de la prescripción, conforme a la regla dictada por el art.2223 del Código Civil,

que es aplicable al caso del art.1676 del mismo Código, que establece contra la acción en

rescisión por causa de lesión, una prescripción especial, porque reduce a dos años la
acción en rescisión de las convenciones establecidas por el art. 1304 de dicho Código

para todos los casos en que no esté limitada a menor tiempo por una ley particular.7

Conclusión.

La violencia en sus orígenes estaba constituida como un delito penal y como tal era

sancionada, pero hoy en día no es castigada como tal.

Se distinguen dos tipos de violencias: la violencia física, que es aquella mediante la

cual una persona aprovecha la falta de voluntad de otra persona para realizar un acto

jurídico y la violencia moral, que es aquella que consiste en amenazar a una persona con

ocasionarle un mal considerable. Pero la única violencia que nos interesó en dicho trabajo

es la violencia moral, porque es la única que vicia el consentimiento.

Los requisitos primordiales de la violencia es que esta debe ser ilegitima y

determinante, porque tanto la prueba de la violencia como el carácter determinante de la

misma se prueban por todos los medios. Las mismas deben ser aportadas por la víctima.

La lesión es el perjuicio económico que sufre una de las partes contratantes. Entre los

vicios generales consagrados en el Código Civil Dominicano en el art.1109 no se

encuentra la lesión, ya que esta fue consagrada en el art.1118. Esto se justifica porque la

lesión es un vicio excepcional del consentimiento, que solo tiene aplicación en

determinados contratos y en cuanto a determinadas personas.

La lesión es nuestro Código se fundamenta por dos tesis, que son la tesis subjetiva y

objetiva. Por ejemplo, de la tesis subjetiva extrajeron la nulidad de protección y de la tesis

7 Jorge Subero Isa. (2014). El contrato y los cuasicontratos.


objetiva, el hecho de que no se necesite una investigación subjetiva, pues la víctima no

necesita probar que su consentimiento ha sido viciado.

La parte que alega la lesión no está obligada a probar que su consentimiento fue dado

por error, dolo o violencia; es decir que no tiene que probar un vicio del consentimiento.

Le basta con probar que ha sufrido un desequilibrio económico dentro de las proporciones

establecidas por la ley como método de prueba de la lesión.

Bibliografía.

Yunior Andrés Castillo. (2011). Los vicios del consentimiento en el contrato. 2011, de

Monografias.com Sitio web: https://www.monografias.com/trabajos102/vicios-del-

consentimiento/vicios-del-consentimiento.shtml

MACHICADO, Jorge,"La Violencia", Apuntes Juridicos™, 2013

https://jorgemachicado.blogspot.com/2013/04/vio.html

Código Civil Dominicano

Luis Adames. (2015). Principales contratos ante la Jurisdicción Inmobiliaria - Teoría

General de las Obligaciones 2; de slideshare Sitio web:

https://es.slideshare.net/enjportal/primer-encuentro-principales-contratos-ante-la-ji-

adames

Jorge Subero Isa. (2014). El contrato y los cuasicontratos. santo Domingo: corripio.