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RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFAt'1l

LECCiÓN 2

CUESTIONES ÉTICAS BÁSICAS: CONCIENCIA, ACCIÓN Y DECISIÓN


RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

Objetivo general

El objetivo general de esta lección es presentar al estudiante tres elemen-


tos esenciales para el análisis ético de la conducta humana: la conciencia, la
decisión y la acción.

Esquema de Desarrollo

INTRODUCCiÓN
1. LA CONCIENCIA MORAL
1 .1. Noción y Naturaleza
1.2. formación, génesis y desarrollo
2. LA DECISiÓN
2.1. Naturaleza
2.2. Discernimiento
2.3. Opción fundamental
3. LA ACCiÓN
3.1. Naturaleza y Estructura
3.2. Dimensión de la conducta
3.3. Responsabilidad
ÉTICA Y DEONTOLOGíA PÚBliCAS

INTRODUCCiÓN

Cuando nos planteamos la bondad o maldad de nuestras acciones debemos


dirigir la mirada al sujeto humano que está detrás de las conductas analizadas y
preguntarnos ¿cómo actúa? ¿por qué ha actuado de una manera determinada? ¿a
qué o a quién obedece su comportamiento?
Cada uno de nosotros, a diario, debemos tomar decisiones que guíen nuestra
conducta en todos los ámbitos de la existencia. Decisiones que llevamos a la prác-
tica convirtiéndolas en acciones concretas. El campo profesional es uno de los que
abarca una parte considerable de nuestro horario cotidiano y, por ende, en el que
debemos tomar un número importante de decisiones y observar una línea de con-
ducta que nos implica a la totalidad de nuestra persona y afecta a otros sujetos e
instituciones. Cuando ese campo profesional se enmarca dentro de la función
pública no se nos puede olvidar que nuestro comportamiento va dirigido al servi-
cio del ciudadano y de la sociedad en general y que, si cabe, tiene una mayor tras-
cendencia. Pero también debemos tener en cuenta que nuestro comportamiento
individual se agazapa detrás del comportamiento colectivo del grupo de personas
que se integran en una institución determinada y se corre el riesgo de dejarnos lle-
var por el ente "mastodóntico" para el que trabajamos o por la colectividad de indi-
viduos. En este caso corremos el riesgo de, al sentirnos poco influyentes en el
grupo, caer en un relativismo ético dándonos igual cualquier conducta que reali-
cemos, incluso justificando (por el solo hecho de ocultarnos detrás del colectivo)
conductas que valoramos como negativas.
Ese comportamiento, esa conducta, esas decisiones, responden a "algo", están
movidas por algún "hilo". Aquí es donde se sitúa la conciencia como motor de
nuestra autonomía moral ¿se puede afirmar que la conciencia es la que mueve
nuestra decisión y nuestra acción? ¿en qué consiste la conciencia? ¿qué pape!
juega la libertad y la responsabilidad?
Conciencia, decisión y acción son elementos importantes para valorar desde la
ética cualquier comportamiento humano y, en consecuencia, también nuestro
actuar profesional en la función pública.
Una vez que en la primera lección se ha introducido el concepto de Ética y de
moral, en esta segunda lección vamos a acercarnos a estos tres conceptos (con-
ciencia, decisión y acción) que nos sirvan para entender y valorar el comporta-
miento de los seres humanos

1. LA CONCIENCIA MORAL

Cuando se va a valorar la conducta del ser humano, tradicionalmente se ha acu-


dido a la conciencia. Ésta ha desempeñado un papel muy importante a partir de un
determinado momento de la historia de la moral. Lo que en una etapa se refería a
la autoridad como último criterio de moralidad se fue transfiriendo hacia el inte-
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rior del ser humano, a un reducto íntimo en que éste se enfrenta consigo mismo.
Es el espacio de la coherencia personal, de la fundamentación de las propias accio-
nes y decisiones. Es el criterio interior que nos indica cómo actuar y el que valora
críticamente los comportamientos realizados. Pero ¿qué es la conciencia? ¿cuál es
su naturaleza?

1.1. Noción y naturaleza

En primer lugar, el término de conciencia puede tener dos significados


amplios. Puede aludirse al hecho de reconocer, percibir algo (conciencia psicoló-
gica). Pero, también se puede aludir con este término a conocer la bondad o mal-
dad de los comportamientos (conciencia moral). Más adelante explicaremos estos
dos significados.
Históricamente y de una manera genérica se han distinguido varias etapas en
la evolución de la conciencia moral de la humanidad 1 : etapa del tabú, marcada por
conductas infantiles, amorales y cautelosas; etapa legalista, marcada por el autori-
tarismo moral y el cumplimiento rígido de una norma; etapa de la reciprocidad,
marcada por la "regla de oro" (haz a los otros lo que quieras que los otros te hagan a
ti); etapa de la moralidad social, viene marcada por el sistema social que define las
reglas de comportamiento; y etapa de la autonomía moral, esta etapa viene marca-
da por el dominio de sí mismo y de su propia vida por parte del individuo. Ahora
bien, esta clasificación es un tanto arbitraria y se simplifica demasiado la compleja
realidad histórica y evolutiva del ser humano como individuo y como especie.
En las siguientes tablas quedan reflejados los dos significados del término
moral (tabla A) y las etapas de evolución de la conciencia moral de la humanidad
(tabla B):

TABLA A
SIGNIFICADOS
CONCIENCIA
PSICOLOGICO I Reconocer, percibir ...
MORAL I Conocer bondad o maldad ...

TABLAB
ETAPAS EVOlUCION CONCIENCIA MORAL
TABU conductas infantiles, amorales y cautelosas
LEGALISTA autoritarismo moral y el cumplimiento rígido de una norma
RECIPROCIDAD haz a los otros lo que quieras que los otros te hagan a ti
MORALIDAD SOCIAL sistema social define las reglas de comportamiento
AUTONOMIA MORAL dominio de sí mismo y de su propia vida

I Ver: VIDAL, M., Moral fundamental (Moral de actitudes 1), Madrid, PS, 1990, p.492.
En nuestra cultura debemos retrotraernos a nuestras raíces hebraicas y
helénicas. El término conciencia se desconoce para el mundo hebreo aunque
no su contenido. Se habla del "corazón" (zona interior del ser humano donde
resuena la voz de Dios y que es la fuente íntima de la valoración moral), o de
la "sabiduría" (discernimiento ético). En el mundo griego la palabra conciencia
se deriva del término synéidesis. Se trata de un término técnico. En un inicio sig-
nifica saber con otro (ser testigo, confidente, cómplice). Posteriormente se le
aplica el significado de saber consigo mismo. Se alude a la crítica del propio
comportamiento, bien porque el maestro examina al discípulo, bien porque
uno se examina a sí mismo. A través de la oikeiosis (la autopercepción), cada
uno de nosotros conocemos en nuestro interior la ley natural que es la que
debe de guiar nuestra vida. Se puede decir que, para el pensamiento greco-
rromano, "la conciencia es un aspecto concreto de algo más general que se
admite: el hombre es un ser responsable y un ser moral"2. En el mundo roma-
no se hablará de conscientia (saber con: cum-scire), implica un saber comparti-
do y también alcanzar algo mediante el saber 3 • En la siguiente tabla se resumen
estas visiones:

mundo hebreo mundo griego mundo romano cristianismo


Corazón
Synéidesis
(fuente de Juez interior
(ser testigo) Conscientia
valoración) Voz de Dios
(saber compartido)
Sabiduría Oikeiosis Centro unificador
(discernimiento) (autopercepción)

En el cristianismo se hablará de la conciencia como testigo o juez interior de


la valoración moral, o de instancia crítica del propio comportamiento. San Pablo
hablará de la necesidad de obedecer la propia conciencia y de respetar la con-
ciencia de los "otros"4.
Desde estas posturas se está dando una primacía casi absoluta a la concien-
cia en el momento de tomar decisiones. Dentro de las corrientes cristianas pos-
teriores prevalece la idea de conciencia como expresión de la voz de Dios, cen-
tro unificador de la persona e interioridad definitoria del ser humanos. Poco a
poco se encorseta la noción de conciencia en una visión legalista, como cálculo
de la aplicación de una norma. La conciencia se limita a analizar si la conducta a
realizar cabe bajo el paraguas de la norma o si se queda fuera. Como conse-
cuencia de estas posturas, ya en los siglos XVII Y XVIII, surge la polémica entre
dos sistemas morales: las morales objetivas y las morales subjetivas. Con ambos
se buscan modos de conjugar la conciencia del individuo con la norma moral en
casos de conflicto. Para el primer sistema la solución se encuentra en el mero

2 Ibídem, p. 494.
3 Ibídem, p. 502.
4 Ver los textos bíblicos: Rom. 2, 15; 2 Coro 1, 'J2 Y 1 Cor. 8 y Rom. 14.
5 Sobre esta brevísima introducción histórica ver: GÓMEZ, c., "Conciencia Moral", en CORTINA, A. (dir.), 10

palabras e/ave en Ética, (Tercera ed.) Estella, Verbo Divino, 2000, pp. 18-20.
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cumplimiento formal de los dictados de la norma moral. Para el segundo la solu-


ción ia debe de buscar el propio sujeto en su interior. Los dos intentan buscar
soluciones a las siguientes cuestiones: ¿Cómo se ha de actuar cuando la con-
ciencia duda si existe una nOITl1a moral y las opiniones de los autores son diver-
gentes? ¿Basta con seguir la opinión probable o es preciso seguir la más segura?
Dentro de los sistemas objetivos podemos distinguir cuatro corrientes:
a) El Tuciorismo absoluto afirma que basta que exista una mínima probabilidad
sobre la existencia de una ley para estar obligados al cumplimiento de ia
misma.
b) El Tuciorismo mitigado: la conciencia debería conformarse siempre con la
opinión probable que propone la ley.
c) El Probabiliorismo: Debe de seguirse la opinión más probable, en contrapo-
sición del probabilismo que acepta simplemente la probable.
d) El Compensa cion ismo: mantiene que el riesgo de infringir una norma moral
de la que se duda quede compensada por razones proporcionadas a ese
quebranto material de la ley moral.

De los sistemas que defienden la propia subjetividad se pueden diferenciar


tres corrientes:
a) El Laxismo: el sujeto moral puede verse liberado de cumplir una norma
moral por el mero hecho de que exista alguna opinión que mantenga la
total libertad para actuar.
b) El Probabilismo: Doctrina conforme a la cual, en la calificación de bondad o
malicia de los actos humanos, se puede seguir lícitamente y con seguridad
la opinión probable, en contraposición de la más probable.
c) El Equiprobabilismo: cuando se está en estado de duda por la presencia de
dos opiniones probables opuestas, prevalece la ley (la norma) si ésta era
cierta y se duda de que haya cesado, y que prevalece la libertad cuando se
duda de que la ley exista.
Éstas son las distintas vertientes de aquellos dos sistemas morales que inten-
tan responder a la cuestión de cómo se debe actuar cuando la conciencia no
conoce claramente qué norma moral aplicar para que guíe nuestra acción. Ahora
bien ¿qué se entiende por conciencia?
Siguiendo al profesor de la Torre podemos sistematizar las distintas nociones
de la conciencia moral 6 en las siguientes:
- Conciencia como intimidad. La conciencia es el lugar íntimo donde optamos
por el bien o por el mal. Es a lo que se refieren distintas culturas cuando hablan
del "corazón" del ser humano, del "espíritu".
- Conciencia como sensibilidad. Es la sensibilidad de la persona hacia los valo-
res morales.

6 Ver DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética y Deontología jurídica, Madrid, Dykinson, 2000, pp. 204-209 Y DE LA
TORRE DíAZ, F. J., Deontología de Abogados, jueces )1 fiscales, Madrid, UPCO, 2008, pp. 113-116.
ÉTICA DEOf'-HOlOcíA PÚBLICAS

- Conciencia como actitud psicolóf?ica. Es una actitud de la psique que nos


hace estar despiertos, atentos, darnos cuenta de lo que ocurre, captar la realidad.
- Conciencia como elemento cognoscitivo. Nos hace saber si hemos realiza-
do una acción o no. A este terreno pertenece el recuerdo que nos permite
hacer presente algo que ha ocurrido.
- Conciencia como juicio. Es la capacidad de discernir entre lo bueno y lo
malo. Se ha dicho que la conciencia es norma próxima de moralidad, nos dice
l/aquí y ahora lo que concretamente podemos y debemos hacer, las normas y
criterios a aplicar en esta situación".
Conciencia como norma de moralidad. Es la instancia de autodeterminación
normativa de la personalidad. Toda norma para ser vinculante debe de ser acep-
tada como tal por el sujeto. Pero no se debe de reducir la conciencia a la simple
autorregulación subjetiva, se requiere un conocimiento objetivo (l/conocemos
algo" pero l/alguien" es quien "conoce").
- Conciencia como hábito. Es el resultado de la repetición de unos actos que
se convierten en hábitos (actitudes). Se hace referencia a la internalización pro-
funda realizada mediante la síntesis personal de las valoraciones recibidas.
En la tabla que sigue quedan reflejadas las distintas nociones.

NOCIONES DE CONCIENCIA
actitud norma de
Intimidad sensibilidad cognoscitividad juicio hábito
psicológica moralidad
Lugar Dispisición
íntimo hacia los atentos saber discernir autorregulación actitudes
de valores
opción

Otros autores consideran que con la palabra conciencia expresamos dos


conceptos de naturaleza diversa (como hemos visto anteriormente): a- ser
conscientes; y b- ser responsables. El primero alude a la naturaleza psicológica
de la conciencia y el segundo a la naturaleza moral de la misma 7 .
La conciencia psicológica consiste en ser consciente. Darse cuenta de las
acciones y situaciones, de la propia existencia, del propio ser. En este campo
psicológico se ha dicho que la conciencia no es una función del ser humano,
es su propia estructura de ser vivo consciente. Es una conciencia-testimonio
(atestigua la propia existencia) y no imperativa (meramente constatadora de
la realidad, de la existencia).
La conciencia moral presupone la conciencia psicológica. Se ha dicho que
la conciencia moral añade a la conciencia psicológica el aspecto de compro-
miso. Es una conciencia-juez (valora las acciones y comportamientos) e impe-
rativa (se orienta a la acción, a construir un proyecto de vida y tiene carácter
de obligación, ordena una determinada conducta).

7 VIDAL, M., Moral ... , cit., p. 502.


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Hasta aquí hemos presentado diversas nociones de conciencia. Cada una


de ellas ha acentuado un elemento u otro; pero si compaginamos todas nos
aproximarán mejor a un concepto más acertado de conciencia. Desde esta
combinación podemos entender la conciencia moral como un dictamen que
emite la inteligencia tras enjuiciar o valorar la acción a realizar mediante la con-
frontación con los principios rnora/es de ese actuar y que tiene por finaíidad guiar
nuestros propios actos.

1.2. Génesis, desarrollo y formación

Cuando nos planteamos la génesis de la conciencia mora! en el ser huma-


no, podemos hacerlo siguiendo dos vías alternativas: atendiendo al surgi-
miento del fenómeno moral en la humanidad en su conjunto (filogénesis) o
atendiendo al surgimiento de la moralidad en el individuo (ontogénesis). A
nosotros nos interesa en este momento el aspecto individual.
Siguiendo al profesor Vidal vamos a presentar esquemáticamente las dis-
tintas explicaciones ontogenéticas de la conciencia moral s:
EXPLICACiÓN BIOLOGISTA. Se reduce la vida moral al mundo de lo bioló-
gico. Ahora bien, esa estructura biológica de la que nace la moral puede ser la
estructura específica de la especie humana o puede ser compartida con otras
especies. Así habrá autores que consideren que lo moral no es una realidad
propiamente humana. Muchos de estos autores consideran que la génesis del
hecho moral hay que situarla dentro de las teorías evolucionistas. La concien-
cia moral surge en el individuo humano por su capacidad para aceptar la infor-
mación transmitida socialmente. Esta capacidad se manifiesta por la existen-
cia, dentro de nuestra mente, de los llamados sistemas de apuntalamiento de
la autoridad que facilitan la aparición de ciertas creencias y convicciones.
EXPLICACiÓN SOCIOLOGISTA. La conciencia moral es un mecanismo de
adaptación social, que surge como equilibrio entre el egoísmo individual yel
interés social. El ser humano que vive en sociedad recibe de ella un sistema de
valores morales que acepta. La fuerza vinculante de esas valoraciones proce-
de de la presión social.
EXPLICACiÓN FREUDIANA. Freud diferencia la vida psíquica en tres ins-
tancias: ello, superyo y yo. El ello es la parte de lo inconsciente, donde radican
las pulsiones, deseos, impulsos irracionales. Es la parte más primitiva. El yo es
la fuente de los instintos de autoafirmación y agresión, Es el sentido de uno
mismo. El superyo es el lugar de la conciencia moral. Es la instancia que susti-
tuye a los padres (como autoridad dictatorial) y vigila, dirige y amenaza al yo.
Aquí nace el deber imperativo, el sentimiento de culpabilidad y la infelicidad
humana. La conciencia moral es la capacidad para realizar la autoevaluación,
la crítica y el reproche.

B Ibídem, pp. 525-536.


EXPLlC/\C!ÓN DEL EQU!LlBR!O PS!CO-SOC!/\L. Se basa en e! equilibrio
que consiste en un proceso de todo ser vivo que rige los intercambios de los
individuos con el ambiente. El sujeto individual llega a la autonomía moral a
través del intercambio con el grupo social. Este intercambio pasa por tres
fases: sumisión, respeto y mutua cooperación.
EXPliCACiÓN COt'-lDUCTiSTA. La moral es algo ambiental. ¡'-lo existe la auto-
nomía moral. La moral se encuentra en el ambiente. Se introduce en el indivi-
duo a través de los refuerzos. El ambiente crea unos condicionantes para indu-
cir en los individuos unos comportamientos determinados.
Estas cinco explicaciones quedan recogidas en la tabla siguiente:

ONTOGENESIS DE LA CONCIENCIA
biologista sociologista freudiana equilibración conductista
refuerzos
Biología Sociedad superyo intercambio
ambientales

Estas explicaciones han sido criticadas por ser demasiado teóricas y no basa-
das en datos empíricos. En contraposición a ellas algunos autores defienden
que "el sujeto moral queda constituido cuando adquiere conciencia de subjeti-
vidad, cuando se relaciona con los demás en clave de reciprocidad y cuando se
hace cargo de la realidad social en términos de compromiso social". En conse-
cuencia, el mundo moral se organiza alrededor de tres ejes: "el "yo" o la res-
ponsabilidad, el "otro" o la relación de reciprocidad, y la "estructura" o el "com-
promiso social"9.
Por otra parte se puede constatar que el desarrollo de la conciencia moral se
ha tomado del juicio moral. Lo tradicional ha sido acudir a Piaget que distinguía
varias etapas en la evolución o desarrollo de la conciencia moral en el individuo:
a- etapa de la anomía (premoral) en que el individuo (el niño) no sigue normas
o reglas; b- etapa heterónoma en que se aceptan las normas coercitivas impues-
tas por la autoridad (constituida por los adultos); c- etapa intermedia en que no
se obedece a la autoridad sino a la norma en sí misma que se aplica mediante la
razón; d- etapa autónoma, en la que se contemplan las normas como fruto de
un acuerdo tácito entre los miembros del grupo; y e- etapa de codificación de
las normas. Otro autor de referencia ha sido Kohlberg, que entiende que en
este desarrollo se han dado las siguientes etapas: a- premoral, no se tienen
reglas sino apreciación de lo que agrada o daña (se busca lo primero y se evita
lo segundo); b- preconvencional, en que se obedece la norma en función del
castigo o de la recompensa, pero ya existen reglas y se aprecian; c- convencio-
nal, en que el individuo busca el reconocimiento de las personas de su entorno
social y que, en un segundo momento, se buscará mediante el cumplimiento de
las normas establecidas por el grupo para mantener el orden; y d- postconven-

9 Ibídem, p. 536·
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ciona!, las normas se siguen porque se las ve como producto de un acuerdo


social y se intenta regir por principios que sean válidos para cualquier sociedad.
Como ya hemos adelantado, se trata de dos modelos ya tradicionales (Piaget y
Kohlberg) basados en estudios de hace muchas décadas y que es posible que ya
no respondan a la evolución de los nuevos individuos que integran nuestra
sociedad, pero que pueden servirnos como modeios orientativos dei desarro-
llo de la conciencia moral. Son varios los autores 10 que, basándose en estos
modelos, observan una línea de desarrollo que transcurre por las siguientes
fases: a- anomía; b- heteronomía; c- socionomía; y d- autonomía. Lo vemos en la
tabla contigua:

ETAPAS EVOLUCION DE LA CONCIENCIA


Piaget Kohlberg otros
ANOMíA
PREMORAL ANOMíA
HETERONOMíA
PRECONVENCIONAL HETERONOMíA
INTERMEDIA
CONVENCIONAL SOCIONOMíA
AUTONOMíA
POSTCONVENCIONAL AUTONOMíA
CODIFICACiÓN

Ahora bien, esta conciencia moral no es algo que portan nuestros genes,
sino que nosotros somos responsables de la misma y debemos formarla. La sen-
sibilidad moral se desarrolla mediante el cultivo y desarrollo personal de los
valores que fundamenten una vida honrada y justa. No es lo mismo acostum-
brarse a vivir mintiendo, robando, cometiendo injusticias que vivir desde la ver-
dad, la honradez y la justicia. En un caso conformaremos unos hábitos que nos
llevarán a vivir fuera de la bondad moral, nos habituaremos a vivir lejos de esa
bondad y desarrollaremos unos comportamientos alejados de los valores ante-
riormente citados. En el otro caso desarrollaremos hábitos justos y honrados
que nos harán vivir instalados en la bondad moral. De ahí que sea muy impor-
tante que en el ejercicio de la función pública cuidemos nuestras conductas e
intentemos actuar correctamente. A veces desdeñamos las conductas aparente-
mente intrascendentes (malas respuestas a los ciudadanos, desidia en nuestra
labor funcionarial, trabajos realizados de cualquier manera, falta de responsa-
bilidad, ... ) y no nos percatamos de que esos comportamientos van configuran-
do nuestro modo de ser y lentamente van generando unos malos hábitos en
nuestra conducta profesional que pueden llevarnos a otras conductas más tras-
cendentes y graves. Incluso configurarán nuestra vida personal en todos sus
ámbitos.
Completando a la conciencia como un elemento básico de la moralidad, se
presenta el dúo libertad-responsabilidad 11 • Sin la primera es muy difícil, por no
decir imposible, que una conducta pueda considerarse moral. Nos sentimos

10 Ibídem, pp. 545-551 Y DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética y ... , cit., p. 227¡ Y Deontología de ... , cit., p. 125.
11 Ver: DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética y... , cit., pp. 238-241.
ÉTICA DEOr>,JTOLOCiA PÚBLICAS

impelidos a realizar una conducta porque somos libres y podemos llevarla a


cabo o no, podemos optar. Y si tomamos una opción desde la libertad somos
responsables del camino emprendido. Esa responsabilidad tiene tres momen-
tos: decidir, actuar y consentir. En epígrafes posteriores abordaremos el tema de
la responsabilidad. Trataremos a continuación del momento de la decisión, para
posteriormente abordar ia acción.

2. LA DECISiÓN

Decidir implica tomar una opción para actuar y ser capaces de dar razones o
fundamentar nuestra acción. Como hemos visto anteriormente, para algunos
autores 12, es un primer momento de la responsabilidad. La auténtica decisión,
la que tiene trascendencia desde la moralidad, no es solo una afirmación o una
negación, un sí o un no, consiste en abordar desde la identidad del propio ser
aquello que nos mueve a realizar una determinada conducta u otra.

2.1. Naturaleza

La decisión supone optar entre varias posibilidades de actuación según unos


determinados criterios.
Se ha venido caracterizando la decisión por varios elementos 13 :
- Un proyecto de futuro. La decisión nos lleva a actuar en el futuro
- Una fundamentación. Existen unos motivos que nos llevan a actuar de una
determinada manera
- Unos instrumentos. Son los medios a través de los cuales la decisión se rea-
liza y se hace real el proyecto.
- Unos límites. El sujeto de la decisión no puede sustraerse a unas limitacio-
nes dentro de las cuales debe de realizar su conducta.
Ahora bien, para decidir en temas importantes y vitales, se sugiere que se
tome la decisión siguiendo las siguientes orientaciones 14 :
- Realizarlo con serenidad
- Analizar y descubrir los sentimientos que se nos producen ante la decisión
a tomar
- Percibir qué sentimientos se nos repiten constantemente
- Descubrir que los motivos que llevan a la decisión se convierten en crite-
rios de un proyecto
- Descubrir que la elección conlleva una responsabilidad y asumir una iden-
tidad del proyecto
- Utilizar la razón para analizar los pros y contras de las diversas elecciones

12 DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética y ... , cit., pp. 240-241 Y Deontología ... , cit., p. 133.
13 DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética y ... , cit., p. 242 Y Deontología ... , cit., p. 133.
14 DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética )1... , cit., pp. 243-245 Y Deontología ... , cit., pp. 134-135.
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- EmDlear técnicas Drovectivas. Ima2"inar. Dar eiemolo. aué haría otra oerSQ-
I I I LI' 1 J I ' I I

na cercana en la misma situación o imaginar que se está en los últimos días


de la vida y analizamos lo que nos hubiera gustado elegir
- Analizar las sensaciones que me produce la elección, una vez que hemos
optado por una alternativa.
Pero, no existe un método o unos métodos únicos para toda decisión y para
cualquier modelo ético, sino que los métodos para decidir dependen del
modeio ético en que se mueva el sujeto. Asf l5 :
- El modelo utilitarista y consecuencialista evalúa las decisiones en función de
su utilidad para las instituciones y para los individuos. El proceso de la deci-
sión consiste, para este modelo, en lo siguiente: elaborar una lista de opcio-
nes alternativas, valorar las consecuencias individuales e institucionales de
cada opción, y optar por la alternativa que proporcione más felicidad al
mayor número de individuos.
- El modelo deontológico analiza las decisiones en función de los deberes o
cumplimiento de las normas morales. El proceso de decidir consiste en
comparar las distintas alternativas con una lista de principios morales. La
opción correcta será la que coincida con el principio considerado más ele-
vado.
El modelo fenomenológico, para analizar las distintas opciones, parte de tres
reglas morales: la ley moral (obra de tal modo que la norma de actuación
pueda servir de norma universal), el derecho humano básico (todo ser
humano tiene el derecho a una igual consideración y respeto) y una regla
de oro (actúa con los demás como quieras que ellos actúen contigo).
Posteriormente se valora el acto a decidir evaluando la competencia del
sujeto actuante, la autenticidad del acto (comparándolo con la tabla de
valores, de derechos y de principios), se analiza si hay conflicto de princi-
pios, se juzga si el acto investigado es correcto y debe hacerse, se juzga
sobre las consecuencias buenas del acto, se resuelven los conflictos de
consecuencias y, por fin, se relaciona éstas con los principios.
- El modelo casuístico aplica dos principios o criterios: el principio del doble
efecto o del acto voluntario indirecto y el principio del mal menor. El pri-
mero es aquél por el cual una acción que produce efectos dañinos se con-
sidera buena por cuanto produce a su vez otro efecto beneficioso. Por
tanto, la acción es causa de dos efectos: uno es bueno y el otro malo. Pero,
el efecto dañino aparece como unido indisolublemente al beneficioso, que
se considera el principal al ser el que busca el sujeto. De ahí que se le deno-
mine también efecto indirecto. Se exige que haya proporcionalidad entre
ambos efectos. El típico ejemplo es cuando para salvar la vida de la madre
se sacrifica al feto. El principio del mal menor se aplica cuando la acción en

15 DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética y... , cit., pp. 245-247.


cualquiera de sus alternativas va a ocasionar siempre un mal, un efecto
dañino. En estos casos se aconseja optar por aquél que se considere que es
menos perjudicial, para ello debemos comparar las alternativas, comprobar
que infringen principios éticos de igual importancia y que no existe otra
salida al conflicto.
Sintéticamente, podemos ver los distintos métodos en esta tabla:

METO DOS PARA DECIDIR


Eticas Eticas Eticas Eticas
Utilitaristas Deontológicas fenomenológicas casuísticas

LEY MORAL
Criterio de DOBLE EFECTO
UTILIDAD DEBER DERECHO HUMANO
evaluación MAL MENOR
REGLA DE ORO

Ahora bien, estamos pensando en acciones individuales, pero la actividad


profesional del funcionario público tiene lugar dentro de instituciones yorga-
nismos donde la mayor parte de las actividades son cooperativas, es decir, se
hacen con otros y repercuten en otros. De ahí que se mantenga que "no basta
obrar bien sino que hay que cooperar para institucionalmente (. .. ) realizar bienes
y evitar injusticias"16. El hecho de actuar "con otros" no nos exime de actuar
correctamente desde el punto de vista moral. Podemos cooperar con conduc-
tas buenas o con conductas malas. A la hora de tomar nuestras decisiones en el
campo de la función pública deberemos considerar no solo el resultado de
nuestra acción individual sino también el de nuestra acción cooperativa. Más
adelante, en el epígrafe 3, trataremos la Acción y allí desarrollaremos su conte-
nido. Pero, antes vamos a tratar un tema íntimamente relacionado con la deci-
sión: el discernimiento.

2.2. Discernimiento

Para decidir en conciencia y en profundidad entre varias opciones que se


nos presentan para nuestra actuación hay que pasar por un proceso: el discer-
nimiento.
Por discernimiento se entiende el proceso "mental por el cual se percibe la
diferencia que existe entre varias realidades"17. Aquí lo vamos a aplicar al dis-
cernimiento ético.
Cuando nos disponemos a estudiar este discernimiento ético debemos
tomar en consideración toda la reflexión teórica sobre la decisión moral, que se
puede dividir en: perspectivas personalistas y perspectivas críticas 18.

16 Ibídem, p.248.
17 VIDAL, M., /vIoral ... , cit., p. 565.
18 Ibídem, p. 569.
Las primeras entienden que la decisión moral surge de la autonomía de la
persona y esa decisión se expresa principalmente a través de opciones yactitu-
des de la propia persona y no en actos aislados. Así, el discernimiento ético se
realiza desde la llamada opción fundamentaP9 desde donde se orienta todo el
comportamiento de la persona20 .
Las segundas parten de las llamadas filosofías de la sospecha (lv1arx, Freud,
etc.) y analizan las posibles desviaciones ideológicas del juicio ético. Se entien-
de que la decisión moral tiene un componente socio-político. Frente al carácter
intimista del discernimiento moral que otras corrientes acentúan, estas postu-
ras destacan su función social y material. El discernimiento ético buscará distin-
guir entre las posturas que liberan a los pobres y oprimidos y aquellas que favo-
recen la opresión del poder 21 .
Pero, para poder estudiar en profundidad el tema de la decisión debemos
conectarlo con el tema de la opción fundamental.

2.3. Opción fundamental

Por la opción fundamental la persona expresa su decisión globalizante como


ser. Algo que caracteriza a la persona es su capacidad de tomar decisiones una
vez que se ha discernido ("La vida personal es una vida elegida"22). Pero si ana-
lizamos las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra existencia comproba-
mos que no todas son del mismo calado e importancia: las hay totalmente
intrascendentes, las hay más importantes, las hay muy puntuales y concretas, las
hay más globalizantes, las hay que afectan a toda nuestra existencia, etc.
Desde la misma psicología se ha defendido la importancia que tiene para
estructurar la personalidad la existencia de una elección fundamental en la
vida de un individuo. Esa elección fundamental consiste en un proyecto glo-
bal de vida desde el que cobran sentido todas las acciones de ese ser huma-
no y del que dependen sus decisiones. Ese proyecto constituye lo que deno-
minamos opción fundamental que representa la orientación de una vida.
Aplicado este concepto al mundo moral diremos que es "la intención globali-
zante que acompaña a todo el comportamiento moral" 23 , intención central
que se desarrolla en todos los actos morales concretos. Se ha mantenido que
se concreta no en actos aislados sino en la actitud del individuo, su "disposi-
ción de ánimo" ante su vida; es la postura··que manifiesta el sujeto para reac-
cionar de determinada manera ante las situaciones que le plantea la existen-
cia. La responsabilidad de los actos se debe de medir desde la opción funda-
mental y porque pueden ir configurando determinadas actitudes, pero no

19 Ver el siguiente epígrafe.


20 VIDAL, M., Moral ... , cit., p. 569-570.
21 Ibídem, pp. 570-571.
22 Ibídem, p. 793.
23 Ibídem, p. 798.
ÉTICA Y DEONTOLOGíA rÚBlICAS

deben ser valorados exclusivamente de una manera aislada24, acto por acto.
Ahora bien, al tratarse de una decisión global y trascendente de la persona,
sólo aparecerá cuando exista una madurez psicológica suficiente 25 • Al hablar-
se de crisis en la persona se alude al momento de la opción fundamental.
Algunas corrientes defienden el paralelismo entre la aparición de la crisis de
la adolescencia con el momento del planteamiento de la opción fundamental.
Pero la adolescencia puede resultar un momento demasiado prematuro,
habría que pensar en momentos evolutivos y críticos posteriores para colocar
en ellos el planteamiento del proyecto vital.
La decisión se concreta en la acción o conducta de los sujetos.
Estudiaremos a continuación la acción humana como conducta moral.

3. LA ACCiÓN

La acción de las personas ha sido considerada como la unidad fundamen-


tal de Psicología. Ahora bien, entendida la acción como conducta motivada, se
puede definir como la conducta orientada por y hacia un fin 26 .
El prototipo de acción se caracteriza por los siguientes elementos:
- Existencia de un fin a conseguir. El sujeto tiene en su mente ese fin con
anterioridad a que comience a actuar
- Existencia de un plan. El sujeto diseña un proceso sistematizado de actua-
ción: se establecen unos pasos o etapas que nos dirigen al fin
- Esos planes se objetivizan y se materializan en herramientas
- El plan se va evaluando y reestructurando "sobre la marcha" en la conse-
cución del fin planteado.

3.1. Naturaleza y Estructura

Para algunos autores la conducta moral tiene una estructura común a todo
comportamiento psicológico y está constituido por tres factores: cognosciti-
vos, afectivos y motivacionales 27 •
Los factores cognoscitivos están integrados por el hecho de tener concien-
cia de uno mismo, por tener conciencia de los demás, por la previsión de las
consecuencias de la acción, por el darse y aplicar normas y principios, por
poseer convicciones morales, por tener capacidad de pensamiento conjetural,
y por poseer coherencia intelectual.
Los factores afectivos están formados por la capacidad de identificarse con

24 Ejemplo de actitudes: verdad, fidelidad, servicio, solidaridad, igualdad, libertad, generosidad (DE LA
TORRE DíAZ, F. J., Ética y"., cit., p. 255 Y Deontología e/e"., cit., pp. 125-128).
25 VI DAL, M., Moral ... , cit., p. 802.
26 El conductivismo sustituye el término acción por conducta.

27 Sobre estos factores ver: VIDAL, M., Moral. '" cit., pp. 70 Y 71.
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

el otro y su situación (endopatía), por la capacidad de imitar, por poseer


pudor, remordimiento, y vergüenza.
Los factores motivacionales son la dependencia del exterior (de los
"otros"-heteronomía-), la aprobación social, la reciprocidad y la conciencia
moral (autonomía).
En la tabla que sigue quedan recogidos todos estos factores que integran
la estructura del comportamiento psicológico y, por tanto, del comportamien-
to mora!:

ESTRUCTURA DEL COMPORTAMIENTO


Factores cognoscitivos Factores afectivos Factores motivacionales
- conciencia de uno
mismo
- tener conciencia de los
demás
- previsión de las - endopatía
-
consecuencias heteronomía
- capacidad de imitar
- darse y aplicar normas y - pudor
- aprobación social
- reciprocidad
principios - remordimiento, y
- autonomía
- poseer convicciones vergüenza
morales
- capacidad de
pensamiento conjetural
- coherencia intelectual

Desde otro punto de vista, la escolástica distinguía entre actos del hombre
y actos humanos. Los primeros son los que se realizan sin intervención de la
voluntad ni de la razón, o sin intervenir alguna de ellas. Se denominan actos
del hombre porque son realizados por éste pero no alcanzan la categoría de
humanos. Los actos humanos son los que se realizan interviniendo la volun-
tad libre y la razón. Son los llamados por otros autores, actos intencionales. El
único que interesa en el ámbito de la moral es el acto humano. Esta corriente
hizo un análisis profundo de todo el desarrollo del acto humano, que se
puede sintetizar en los siguientes puntos o fases: se conoce un objeto por el
entendimiento y se capta como bueno para el sujeto¡ a continuación la volun-
tad se dirige hacia el objeto como mera inclinación¡ posteriormente se descu-
bre por el entendimiento que realmente el objeto es alcanzable por el sujeto
y se convierte en un acto volitivo efectivo¡ ahora interviene otra vez el enten-
dimiento para, a través de la deliberación, decidir qué medios más adecuados
va a emplear¡ tras la deliberación, interviene la voluntad para elegir el medio
más apropiado y se decide a realizar el acto¡ y la voluntad emite un mandato
dirigido a la facultad del sujeto encargada de realizar la acción (en la tabla que
sigue a este párrafo queda reflejado todo este proceso).
PROCESO DEL ACTO HUMANO

1-se conoce un objeto por el entendimiento


2-se capta como bueno para el su jeto
3-la voluntad se dirige hacia el objeto como mera inclinación
4-se descubre por el entendimiento que el objeto es alcanzable por el sujeto y se
convierte en un acto volitivo efectivo
S-interviene otra vez el entendimiento para, a tíavés de la deliberación, decidir
qué medios más adecuados va a emplear
6-interviene la voluntad para elegir el medio más apropiado y se decide a realizar el
acto
7-la voluntad emite un mandato dirigido a la facultad del sujeto encargada de rea-
lizar la acción

Todo este proceso se ha sintetizado en tres momentos: propuesta del fin,


deliberación y decisión 28 •
Pero las acciones del ser humano no son unívocas, tienen distintas dimen-
siones, y no pueden explicarse solo desde el ámbito meramente descriptivo.
Hay que analizar lo que está detrás de su actuar, la intencionalidad, lo que se
pretende con la acción. No basta con responder a qué hace el sujeto, sino tam-
bién a por qué lo hace. Detrás de la acción se encuentran las ideologías, la his-
toria, las creencias, las relaciones del sujet0 29 • A continuación vamos a analizar
las diversas facetas de la acción.

3.2. Dimensiones de la conducta

Se habla de que la conducta tiene una dimensión biológica, una dimensión


cognitiva, una dimensión evolutiva, una dimensión social y una dimensión ética.
Según estas dimensiones la acción (conducta) humana tiene una base bioló-
gica (se fundamenta en el funcionamiento del cuerpo humano), procede de una
elaboración de la información (cognitiva), las estructuras mentales del ser huma-
no no son innatas proceden de la interacción con el medio (evolutiva), y la con-
ducta humana se da dentro de un grupo donde se modela (social). Pero también
tiene otra dimensión que es la ética.

2B Sobre todo este proceso ver: FERNÁNDEZ GALIANa, A., Derecho Natural, Madrid, Ramón Areces, 1989,
pp. 325-327.
29 Ver: DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética y ... , cit., pp. 229-231 Y Deontología de ... , cit., p. 126.
Ri\FAEL JUN(~UERi\ DE ESTÉFi\N I

DIMENSIONES DE LA CONDUCTA
Biológica Cognitiva Evolutiva Social Etica~~
- Teoría
psicoanalítica
Base en el
Base en las - Teoría
Base en la conocimiento y Base en la influencia
influencias del cognitivo-
naturaleza biológica recepción de del medio ambiente
grupo social evolutiva
información
- Teoría del
aprendizaje

La dimensión ética es explicada por la psicología desde diversas teorías: la


teoría psicoanalítica, la teoría cognitivo-evolutiva y la teoría del aprendizaje.
La teoría psicoanalítica considera que el aspecto fundamental de la conduc-
ta moral es el campo emotivo. La afectividad marca la moralidad de los sujetos.
El proceso de moralización de las conductas de los individuos viene determi-
nado por la identificación o por el rechazo de la imagen parental.
La teoría cognitivo-evolutiva señala como elemento principal de la moralidad
la dimensión intelectiva. Lo importante es el juicio o criterio moral. Los proce-
sos moralizantes se producen por un equilibrio entre el individuo y el medio en
el que se desarrolla.
La teoría del aprendizaje (conductismo, por ejemplo) pone como elemento
central de la acción moral la dimensión conductual. El comportamiento moral
viene condicionado por determinadas variables que influyen sobre la conducta
de los sujetos. La moralización se produce por la creación de relaciones entre
diversos tipos de variables independientes y la conducta moral como variable
dependiente. Manipulando las diversas variables se conseguirá una determina-
da conducta moral u otra.
Cada una de estas teorías destaca una dimensión dentro de la conducta
moral. El profesor Marciano Vidal recoge sintéticamente estas tres teorías y las
representa en el siguiente cuadr0 31 :

MARCO TEORICO
DE LA Teoría cognitivo- Teoría del
Teoría Psicoanalítica
CONDUCTA evolutiva aprendizaje
MORAL
Aspecto
fundamental de la Dimensión emotiva Dimensión intelectiva Dimensión conductual
conducta
Procesos de Identificación, rechazo e Manipulación de
Equilibrio psico-social
moralización idealización del yo variables
Método para el
estudio de la Psicoanalítico Clínico y de estadística Experimental
conducta moral

31 VIDAL, M., Moral ... , cit., pp. 66-70.


ÉTICA Y DEONTOLOGíA PÚBliCAS

No podemos tratar la acción o conducta moral sin estudiar la responsabili-


dad de dicha conducta.

3.3. Responsabilidad

La responsabilidad, para la psicología, es un fenómeno interpersonal y


social, influida por aspectos motivacionales que marcan el comportamiento de
los sujetos. Por tanto, deberemos acudir al campo de las motivaciones para
explicar la responsabilidad que tienen los agentes por sus actos.
La psicología ha estudiado el campo de las motivaciones desde figuras meta-
fóricas. Para algunos autores, las personas cuando emplean juicios de respon-
sabilidad (es decir, cuando valoran la responsabilidad de los sujetos por sus
acciones) se comportan según dos modelos: a- según el modelo de la persona
endiosada; y b- según el modelo de la vida como tribunal de justicia. Según el
primer modelo, las personas se consideran con legitimación para juzgar a los
otros y dichos juicios producen sentimientos de ira o de compasión. Ahora
bien, la atribución de la responsabilidad es competencia del individuo (juicio
moral privado). En el segundo modelo, las actuaciones humanas se enfrentan
como si se estuviera ante un tribunal, en el cual se analizan las pruebas para
determinar las causas del comportamiento y la responsabilidad, llegando a
imponer una sanción o una absolución. La atribución de responsabilidad se rea-
liza en representación del grupo social, no es algo privado (juicio moral públi-
co). Los autores que defienden la existencia de estos dos modelos o metáforas
consideran que en toda sociedad se dan ambos y coexisten o pueden coexistir
al mismo tiempo. El primer paradigma se lleva a cabo en las acciones individua-
les y el sujeto es evaluado por la opción tomada y por las razones que le lleva-
ron a adoptarla. En el segundo, la opción individual no tiene importancia. Los
sujetos se atienen a un código normativo externo que les señala lo que deben
y no deben de realizar. Lo importante es vivir de acuerdo con las obligaciones
que se tienen 32 .
Para la psicología, todo el actuar humano es explicable en términos de moti-
vación y la atribución de responsabilidad viene motivada por la necesidad que
sentimos de controlar la propia vida y el medio que nos rodea. Atribuyendo res-
ponsabilidades se busca control y estabilidad, así se le considera un medio muy
eficaz para controlar el mundo personaP3. Si sabemos cómo deben comportar-
se los demás, conoceremos cómo debe de ser nuestro comportamiento y qué
hacer cuando los individuos no se comporten según lo esperado. También el

32 Sobre el estudio psicológico de la responsabilidad ver: REHRAUER, S., "Psicología de la responsabilidad",


Moralia, 23, 2000, pp. 9-50.
33El control del mundo personal se puede llevar a cabo a través de seis estrategias: control de comporta-
miento, control cognitivo, control de decisiones, control de la información, control retrospectivo y control
secundario. Un medio eficaz para ejercer esos controles es la atribución de la responsabilidad. Ver: REH-
RAUER, S., "Psicología de ... ", cit., p. 15
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFN~I

concepto de responsabilidad nos capacita para enjuiciar a los demás y para pre-
decir su comportamiento.
Normalmente, se valora la responsabilidad ante una situación en que se
han violado las normas morales aceptadas por el grupo. Pero, esa valoración
se realiza a través de un juicio. Para algunas corrientes el acto responsable es
aquél acto humano que es deliberado y voluntario, razonado y libre. El juicio
debe recaer sobre este tipo de actos. Pero, ¿cómo se realiza dicho juicio?
Heider señala cinco niveles en la responsabilidad atribuida a las acciones de
las personas 34 :
- Asociación: se atribuye responsabilidad a una persona por todos los efectos
que se vinculen (asocien) a esa persona, a su comportamiento
- Causalidad: se atribuye responsabilidad a una persona por todo aquello
causado por sus actos, porque es la causa de las consecuencias de los mis-
mos
- Previsibilidad: el sujeto es responsable atendiendo a las consecuencias que
se siguen de las acciones que haya previsto o que debiera de prever.
- Intención: solo se atribuye responsabilidad por las acciones intencionadas.
Lo fundamental es la intención.
- justificabilidad de la motivación: la responsabilidad no se atribuye solo al
sujeto sino también a los factores ambientales que han influido en la
acción.
Se ha distinguido cada nivel en función de las respuestas que daría una per-
sona al defenderse de la atribución de responsabilidad en cada uno de ellos 35 :
asociación: lino tuve nada que ver con el asunto"¡ causalidad: lino lo hice"¡ pre-
visibilidad: lino quise hacerlo"; intención: "fui obligado a hacerlo"; justificabili-
dad: lino fue un acto equivocado o malo".
Ahora bien, cualquier juicio de responsabilidad necesita tomar en conside-
ración los siguientes elementos: alguna conexión entre el agente y el suceso;
unos principios morales aceptados por quienes juzgan el suceso como perjudi-
cial; la percepción de que la acción humana interviene dentro de las causas de
ese evento; constatar que el sujeto produjo voluntariamente el resultado nega-
tivo; y examinar las circunstancias que pueden atenuar la responsabilidad del
individuo por el resultado de sus acciones 36 • Ahora bien, el núcleo del proble-
ma moral consiste en que muchas personas no se sienten responsables de sus
acciones cuando realmente lo son 37 •
El comportamiento moralmente responsable está integrado por cuatro ele-
mentos 38 : el elemento pático¡ el elemento cognoscitivo; el elemento volitivo; y el
elemento ejecutivo. El elemento pático hace referencia al mundo de los senti-

34 Ibídem, p. 19.
35 Ibídem, p. 19.
36 Ibídem, p. 20.
37 Ibídem, p. 28.
38VIOAL, M., MoraL, cit., pp. 373-383.
mientos, de la afectividad. Un acto humano nunca es puro producto de la inte-
ligencia y de la voluntad sin más, sino que se ve envuelto por las emociones y
los afectos. El elemento cognoscitivo alude al mundo de la razón. Los actos
humanos para ser responsables tienen que estar iluminado por la razón, que
supone conocimiento de lo que se está haciendo y de los valores implicados en
la acción, El elemento volitivo es la voluntad que quiere realizar la acción, que la
convierte en realidad, la "formaliza". El elemento ejecutivo alude a su realización
externa. Veamos la tabla:

ELEMENTOS DEL COMPORTAMIENTO MORALMENTE RESPONSABLE


PATICO COGNOSCITIVO VOLITIVO EJECUTIVO

Actos humanos
están envueltos por Conocimiento de lo que Querer realizar la Realización de la
emociones y se está haciendo acción conducta
afectos

Para otros autores la responsabilidad tiene tres momentos: decidir, actuar


y consentif3 9 • En el decidir, el sujeto elige el comportamiento a seguir guia-
do por unos motivos. En el actuar el sujeto concreta el producto de su
elección, de su opción. En el consentir el agente asume sus actos, los
acepta y reconoce como suyos.

RESUMEN

Conciencia, decisión y acclOn son elementos importantes para valorar


desde la ética cualquier comportamiento humano y, en consecuencia,
también nuestro actuar profesional en la función pública.
la conciencia moral es el espacio de la coherencia personal, de la funda-
mentación de las propias acciones y decisiones. El término de conciencia
puede tener dos significados amplios: como conciencia psicológica o
como conciencia moral.
Históricamente y de una manera genérica se han distinguido varias eta-
pas en la evolución de la conciencia moral de la humanidad: etapa del
tabú; etapa legalista; etapa de la reciprocidad; etapa de la moralidad social;
y etapa de la autonomía moral.
Podemos sistematizar las distintas nociones de la conciencia moral en las
siguientes: Conciencia como intimidad; conciencia como sensibilidad;
conciencia como actitud psicológica; conciencia como elemento cognos-
citivo; conciencia como juicio; conciencia como norma de moralidad; y
conciencia como hábito.

39 Cita de Paul Ricoeur recogida por DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética y... , cit., pp. 240-241.
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

Ahora bien, existen diversas explicaciones ontogenéticas de la aparición


de la conciencia moral en los sujetos: biologista, sociologista, freudiana,
del equilibrio psico-social, y conductista. Piaget, a su vez, distinguía varias
etapas en la evolución o desarrollo de la conciencia moral en el indivi-
duo: a- etapa de la anomía; b- etapa heterónoma; c- etapa intermedia; d-
etapa autónoma; y e- etapa de codificación de las normas. Otro autor de
referencia ha sido Kohlberg, que entiende que en este desarrollo se han
dado las siguientes etapas: a- premora/; b- preconvenciona/; c- convencio-
nal; y d- postconvencional.
la decisión implica tomar una opción para actuar y ser capaces de dar razones
o fundamentar nuestra acción. Para algunos autores, es un primer momento
de la responsabilidad. Se ha venido caracterizando la decisión por varios ele-
mentos: un proyecto de futuro; una fundamentación; unos instrumentos y unos
límites. Para decidir en conciencia yen profundidad entre varias opciones que
se nos presentan para nuestra actuación hay que pasar por un proceso: el dis-
cernimiento (proceso "mental por el cual se percibe la diferencia que existe
entre varias realidades"). Aquí lo vamos a aplicar al discernimiento ético. Pero
decisión y discernimiento no pueden entenderse sin la opción fundamental.
Por la opción fundamental la persona expresa su decisión globalizante como
ser. Esa elección fundamental consiste en un proyecto global de vida desde el
que cobran sentido todas las acciones de ese ser humano y del que depen-
den sus decisiones.
La acción se puede definir como la conducta orientada por y hacia un fin. El
prototipo de acción se caracteriza por los siguientes elementos: existencia de
un fin a conseguir; existencia de un plan; esos planes se materializan en herra-
mientas; y, por último, el plan se va evaluando y reestructurando "sobre la
marcha" en la consecución del fin planteado.
Para algunos autores la conducta o acción moral tiene una estructura común
a todo comportamiento psicológico y está constituido por tres factores: cog-
noscitivos, afectivos y motivacionales. Desde otro punto de vista, la escolástica
distinguía entre actos del hombre y actos humanos.
La acción tiene varias dimensiones. Se habla de una dimensión biológica, una
dimensión cognitiva, una dimensión evolutiva, una dimensión social y una dimen-
sión ética.
Un elemento relacionado con la acción es la responsabilidad. La responsabi-
lidad, para la psicología, es un fenómeno interpersonal y social, influida por
aspectos motivacionales que marcan el comportamiento de los sujetos.
La psicología ha estudiado el campo de las motivaciones desde figuras meta-
fóricas. Para algunos autores, las personas cuando emplean juicios de res-
ponsabilidad (valoran la responsabilidad de los sujetos por sus acciones) se
comportan según dos modelos: a- según el modelo de la persona endiosada; y
b- según el modelo de la vida como tribunal de justicia.
ÉncA y DEONTOLOGíA PÚBLICAS

~ EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓi~

Las siguientes cuestiones pretenden ayudar al estudiante en su tarea de


preparar el presente material. Se le aconseja que lea detenidamente las
cuestiones planteadas e intente responder por escrito a las mismas.
Posteriormente acuda al texto y compruebe sus respuestas en compara-
ción con el mismo.
Cuestiones:
Señale dos significados amplios del término conciencia
• Indique las etapas de evolución de la conciencia moral de la humani-
dad
\11 ¿Qué significa que "se encorseta la noción de conciencia en una

visión legalista"?
• ¿Cómo se pueden sistematizar las distintas nociones de conciencia?
• ¿Por qué la conciencia "es la propia estructura de ser vivo consciente"?
• ¿Debemos formar nuestra conciencia? Razone la respuesta
• Señale los elementos de la decisión
\11 ¿Por qué está vinculado el discernimiento con la decisión? Razone la

respuesta
• ¿Es importante la opción fundamental? ¿Por qué? Razone la respues-
ta
• Indique los elementos de la acción
• ¿Cuáles son los tres momentos en que se sintetiza todo el proceso
del acto humano?
¿Qué son las metáforas de la "persona endiosada" y "del tribunal de
Justicia"?
• Empareje las siguientes expresiones con los distintos niveles de la
responsabilidad atribuida a las acciones de las personas según Heider:
-"no tuve nada que ver con el asunto": _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

-"no lo
hice": _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
-"no quise
hacerlo": _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
-"fui obligado a
hacerlo": _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
-"no fue un acto equivocado o malo": _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

LECTURAS COMPLEMENTARIAS

- CORTINA, A. (dir.), 10 palabras clave en Ética, (Tercera ed.) Estella, Verbo


Divino, 2000.
- DE LA TORRE DíAZ, F. J., Ética y Deontología jurídica, Madrid, Dykinson,
2000.
- DE LA TORRE OrAZ, F. J., Deontología de Abogados, jueces y fiscales,
Madrid, UPCO, 2008,
- REHRAUER, S., "Psicología de la responsabilidad", Moralia, 23, 2000, pp. 9-50.
- VIDAL, M., Moral fundamental (Moral de actitudes 1), Madrid, PS, 1990.
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

LECCiÓN 3

LA MORAL COMO CÓDIGO DE CONDUCTA: EL VALOR,


LOS PRINCIPIOS Y LA NORMA
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

Objetivo general

El objetivo general de esta lección es plantear la moral como uno de los


códigos normativos que se dan en cualquier sociedad y que sirven para con-
trolar los mecanismos de socialización.

Esquema de Desarrollo

INTRODUCCiÓN
1. SISTEMAS NORMATIVOS y SOCIEDAD
1.1 función de los sistemas normativos
1.2 Diversidad de sistemas normativos
2. EL VALOR
2.1 Concepto y fundamentación de los valores
2.2 Caracteres de los valores
3. Los PRINCIPIOS
3.1 Naturaleza del principio
3.2 Concepto del principio moral y tipología
4. LAS NORMAS
4.1 Concepto y caracteres de las normas
4.2 Necesidad de las normas
4.3 Norma compulsiva frente a norma liberadora
ÉTICA Y DEONTOLOGíA PÚBLICAS

INTRODUCCiÓN

La vida humana tiene una dimensión eminentemente social. Existe una


correlación muy íntima entre el ser humano y la sociedad. Para algunos estu-
diosos lo que caracteriza al individuo humano es precisamente su sociabilidad,
su ser social. Ya Aristóteles definía al ser humano como animal social. la nota
esencial, por tanto, definitoria de lo humano es que son seres sociales. Otras
tesis acentL¡an¡ más que el rasgo socia! del ser humano, la nota humana de lo
social. los seres humanos son sociales porque son, precisamente, humanos. Se
trata de la otra cara de la misma moneda. la sociedad no es ni más ni menos que
el medio natural del humano, allí donde se desarrolla, crece, vive, muere. Para
él existe una necesidad vital de la sociedad. Cada uno de nosotros necesitamos
relacionarnos con los "otros" y a través de esas relaciones satisfacemos nuestras
carencias. Dependemos de los otros y ellos dependen de nosotros, les necesi-
tamos y nos necesitan. Así, existe una reciprocidad entre ser necesitado y nece-
sitar (yo necesito a los demás pero ellos me necesitan a mí yeso ocurre con
todos los miembros del grupo social)1.
Esa sociedad, para subsistir y cumplir su función con respecto a sus inte-
grantes, tiene unos mecanismos que fortalecen y aseguran el funcionamiento
del grupo humano. A continuación veremos cuáles son dichos mecanismos.

1. SISTEMAS NORMATIVOS y SOCIEDAD

la sociedad, como acabamos de ver, precisa de unas condiciones, mecanis-


mos o actitudes que engrasen sus engranajes. Éstos son: unidad de acción, coo-
peración e integración 2 .
Unidad de acción: con esta expresión queremos aludir a la coincidencia de
programa entre los miembros del grupo. la mayoría de ellos debe de tener una
misma intención al actuar, deben de buscar lo mismo o, por lo menos, un míni-
mo de programa común a todos.
Cooperación: esta actitud implica que todos los integrantes del grupo social
mantienen una participación común en todos aquellos elementos fundamenta-
les para la vida social y en la consecución del programa común.
Integración: Imprescindible para mantener el grupo social es tener concien-
cia de pertenencia, saberse miembro del mismo. Se precisa una mínima coinci-
dencia de pensar, valorar y actuar frente a las necesidades y los objetivos de la
colectividad. Consiste en "sentirse" grupo.

1 Ver DE CASTRO CID, B., "Vida social y normas de conducta" en MARTíNEZ MORÁN, N. y DE CASTRO CID,
B., (coords.), Diecisiete lecciones de Teoría del Derecho, Madrid, Universitas, 2010, pp. 45-46. Este apartado se
encuentra más desarrollado en DE CASTRO CID, B., "Organización social y sistemas normativos: la importan-
cia del Derecho" en DE CASTRO CID, B., (coord.), Manual ele Teoría e/el Derecho, segunda edición, Madrid,
Universitas, 2007, pp. 55-58.
2 DE CASTRO CID, B., "Vida social y... ", cit., p. 45 Y DE CASTRO CID, B., "Organización social y... ", cit., pp. 56-57.
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

El papel de estos tres mecanismos es tan fundamental que las sociedades se


han armado con unas herramientas que aseguran que el comportamiento
humano cumplirá esas actitudes. Dichas herramientas son los sistemas de nor-
mas o códigos normativos.
En esta tabla quedan reflejados estos mecanismos:

Mecanismos de funcionamiento de la vida social


UNIDAD DE ACCION COOPERACION INTEGRACION
Misma intención al
Participación común Sentirse grupo
actuar

Códigos normativos

1.1. Función de !os sistemas normativos

Para que se realicen los tres mecanismos se precisa que la vida colectiva
cuente con unos determinados cauces de acción. Los grupos solo pueden evi-
tar el caos si disponen de un sistema de comportamiento social mínimamente
codificado. Estos códigos de normas están siempre presentes en todos los
ámbitos del vivir colectivo. El idioma, la religión, la moral, la cortesía, la activi-
dad jurídica, etc., cuentan con sus propios códigos que nos ayudan a compor-
tarnos, relacionarnos y entendernos dentro del grupo. Ellos evitan la incerti-
dumbre y la inseguridad y coordinan las diversas actividades individuales (ver el
cuadro inmediatamente anterior).
Así, las normas sociales, los distintos sistemas normativos de la sociedad, son
una consecuencia natural de la vida en sociedad y tienen atribuida la función de
desarrollar un control explícito del comportamiento social. Con ellas se preten-
de que el comportamiento humano se realice dentro de una unidad de acción,
de una cooperación y asegurando una integración. En conclusión, se pretende
proteger al grupo y favorecer que los individuos que lo integran no lo destru-
yan con su comportamiento, lo que iría en su propio perjuicio.
Pero los distintos sistemas de normas no sólo pretenden controlar y prote-
ger la sociedad y el comportamiento humano sino que, también, buscan orga-
nizar la sociedad. Cuando se establecen unas conductas que deben de ser rea-
lizadas y se prohíben otras, cuando se regulan unas relaciones y se erigen unas
instituciones, cuando se normativiza un lenguaje, cuando se orienta un com-
portamiento, cuando se homogeniza una manera de saludar y de circular por la
vía pública, se está estructurando y organizando el cuerpo social 3 .

3 DE CASTRO CID, B., "Vida social y... ", cit., p. 46 Y DE CASTRO CID, B., "Organización social y... ", cit., pp. 57-58.
y DEOf'-JTOlOGiA PÚBliCAS

1.2. Diversidad de los sistemas normativos

La progresiva diversificación de las actividades dentro de la sociedad (moral,


jurídica, económica, deportiva, política, etc.) y el proceso de especialización de
las agrupaciones humanas (familiar, mercantil, benéfica, ocio, etc.) han desem-
bocado en una multiplicidad de códigos normativos, Se podría decir que todas
las actividades arriba citadas y las distintas agrupaciones humanas tienen su
propio código. Así, existe un código moral, un código económico, un código
jurídico, un código deportivo, un código político, etc. También las familias tie-
nen sus propias normas de convivencia, los comerciantes las suyas, las asocia-
ciones las suyas, etc.
Pero, de entre todas ellas, destacan y han destacado históricamente tres
códigos normativos que son los principales agentes de control y organización
de la vida social: la Moral, el Derecho y los Usos Sociales.
La moral es un código que mira hacia el interior del ser humano. Su finalidad
se dirige al interior de la persona, a su conciencia, a sus proyectos, como hemos
visto en la lección dos. El derecho pretende regular las relaciones externas de
los humanos, intenta compaginar los distintos intereses en juego. Los usos
sociales son normas de comportamiento social, de buenos modales, de educa-
ción. En lecciones posteriores, dentro de la Unidad Didáctica 11, se desarrollará
más detenidamente las relaciones entre el Derecho y la Moral,
En la siguiente tabla aparecen recogidos los tres principales sistemas de nor-
mas:

PRINCIPALES CODIGOS NORMATIVOS


MORAL DERECHO USOS SOCIALES
Exterioridad
Exterioridad
Poca coactividad
Interioridad Mucha coactividad
Regula ámbitos poco
Poca coactividad Regula ámbitos esenciales
trascendentes para la
para la comunidad
comunidad

Una vez vistos los sistemas normativos y la sociedad vamos a pasar a tratar
dos instrumentos básicos de la moral, antes de introducirnos en la teoría de la
norma. Estos instrumentos son: el valor moral y el principio moral.

2. EL VALOR

Es un término muy empleado en Ética y en Derecho. Constantemente esta-


mos aludiendo a los valores. Pero ¿qué son?, ¿cómo podemos definirlos?, ¿cuál
es su fundamento? Preguntas nada sencillas de responder y que vamos a inten-
tar abordar a continuación.
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

2.1. Concepto y fundamentación de los valores

En el ámbito de la moral, los valores son definidos como "posibilidades de


actuar, de realizarse plenamente, de construirse como persona" (el obrar con jus-
ticia, honradez, etc., nos mejora como personas) y, al mismo tiempo, se les consi-
dera como "propiedades o cualidades de los bienes" (el cuadro es bello)4.
Los valores pueden ser definidos desde diversos ángulos, según la posición
desde la que partamos. Para esclarecer su concepto, vamos a comenzar diferen-
ciándolos (siguiendo al profesor Atienza) de los hechos y de la norma. Los hechos
son meros acontecimientos y los juicios de hecho son puras descripciones de
esos acontecimientos (ejemplo: Pedro conduce un coche). El juicio de valor con-
siste en una reflexión valorativa del acontecimiento (Pedro conduce un coche
con prudencia). Por otra parte las normas son enunciados que no pretenden dar
información, sino dirigir la acción (ante un semáforo en rojo hay que detenerse).
Al definir los valores, no podemos pasar por alto el problema de su funda-
mentación, es decir en qué se basan, por qué son importantes. En este sentido,
existen, entre otras, dos grandes corrientes fundamentadoras: a- el objetivismo
axiológico y b- el subjetivismo axiológico.
a-El objetivismo axiológico (Scheler y Hartmann) concibe los valores como esen-
cias puras, objetivas y con validez absoluta que son independientes de la expe-
riencia de la realidad. Al contrario de la esencia de las cosas, éstas son, los valores
no son, sino que valen. Por tanto, tienen una existencia distinta a aquéllas: no son
conocidos sino intuidos a través del sentimiento. Pero se defiende que son autén-
ticas realidades materiales.
b-EI subjetivismo axiológico reduce los valores al campo de los deseos o inte-
reses de los individuos. Así, algo es valioso en la medida en que los sujetos lo
valoran, no dependiendo de lo valorado en sí mismo. Se considera la autonomía
humana como fuente de todos los valores. No tienen existencia fuera de los suje-
tos que valoran.
Creemos que hay que evitar tanto el puro objetivismo como el mero subjeti-
vismo, los valores tienen ambas dimensiones: pueden ser captados (luego en
cierta manera existen fuera de de los individuos que los aprecian) y necesitan un
sujeto que los capte (son subjetivos). Un objeto es bello, pero soy yo el que per-
cibo que es bello.
En la siguiente tabla se recogen muy esquemáticamente estas corrientes:

FUNDAMENTACION DE LOS VALORES


Objetivismo Jurídico Subjetivismo Jurídico
Los valores existen independientemente de Los valores solo existen vinculados a los
los sujetos sujetos

4. Ver DE LA TORRE DíAZ, F. J., Étíca y Deontología jurídíca, Madrid, Dykinson, 2000, p 195.
ÉTICA Y DEOf'HOLOCíA PÚBliCAS

2.2. Caracteres de los valores

Para mejor conocer qué son los valores vamos a presentar las características
que se les asignaS, que son:
a-Bipolaridad: el valor surge o se manifiesta frente a un "disvalor", un vicio
(bondad-maldad, justicia-injusticia, verdad-mentira, belleza-fealdad, etc.)
b-Jerarquía: se establece una prioridad o rango entre ellos dependiendo de
las distintas corrientes o autores. Por ejemplo para el marxismo prima ia
igualdad sobre la libertad, para el liberalismo prima la libertad sobre la
igualdad.
c-Contenido: ¿qué constituye el valor? La respuesta la dará cada sistema ético.
Para unos lo esencial será el placer, para otros el deber, la felicidad interior,
la armonía, la utilidad, etc.
d-Intuición: los valores no son como las cosas, entidades materiales, que se
pueden apreciar por los sentidos (se ven, se tocan, se huelen, se oyen),
aquellos se captan por intuición, se intuyen por la vivencia y por la expe-
riencia de las personas. Ante un hecho injusto notorio, percibimos una
sensación de rebeldía, de sublevación interior. Es la sensibilidad de los
sujetos la que les permite reconocerlos 6•
e-Perennidad: no cambian, permanecen porque se corresponden con la esen-
cia de las cosas. Lo que puede variar es la vivencia que se tenga de ellos, su
percepción. Los valores "están", somos nosotros los que, según las sensi-
bilidades de las diversas épocas y culturas, nos concienciamos ante la cap-
tación de un valor que hasta entonces no habíamos sabido apreciarlo ni
percibirlo.
Éstas son las notas del valor en general, pero si nos referimos al valor en el
campo de la moral, a los valores morales, podemos destacar unas notas específi-
cas de los mismos 7:
a-Subjetividad: el valor moral hace referencia a la intencionalidad, a la libertad
y al compromiso interno.
b-Justificación: el valor moral se autojustifica a sí mismo. Podríamos decir que
se encuentra en la cima de los valores.
c-Mediación entre valores: el valor moral está presente en el resto de valores.
d-Razón de ser de la persona: el valor moral condiciona al ser humano en su
realización personal. Es más personalizante.
También se cita la jerarquización (porque el valor moral tiene su propia tabla de
jerarquización), pero ya hemos comprobado en el listado anterior que ésta es
una nota característica de los valores en general, no sólo de los valores mora-
les.

5 Ibídem, pp. 195-196. Ver también: VIDAL, M., Moral fundamental (Moral de actitudes 1), Madrid, PS, 1990, pp. 416-417.
6 No deja de existir algúna posición que niega que los valores sean intuitivos (ver: VALCÁRCEL, A., "Valor",
en CORTINA, A., 70 palabras e/ave en Ética, Estella, EVD, 1999, p. 411).
7 VIDAL, M., Moral fundamental ... , cit., pp. 426-427.
RAFAEL JU[\lQUERA DE ESTÉFANI

Ambos grupos de caracteres quedan recogidos esquemáticamente en esta


tabla:

Características de los valores


Valor en general Valor moral
a- Bipolaridad a- Subjetividad
b- Jerarquía b- Justificación
c- Contenido c- Mediación
d- Intuición d- Razón de ser de la persona
e- Perennidad e- (Jerarquización)

Lo importante es que sepamos reconocer que existen los valores y que intente-
mos realizarlos, hacerlos realidad en nuestra existencia. Desde una ética profesional
de la actividad pública deberemos tener en nuestro horizonte unos valores básicos
para el funcionario como pueden ser, entre otros: la honestidad, la disponibilidad al
ciudadano, la confidencialidad, la profesionalidad, la veracidad, la equidad, etc.
Al lado de los valores, la moral cuenta con otros instrumentos o herramientas,
son los principios. A continuación vamos a profundizar en este término.

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3. Los PRINClPIOS

Tanto desde el campo de la Moral como del Derecho estamos aludiendo de


manera continua a los principios. Pero, éstos son algo ambiguo y difícil de delimitar,
por eso consideramos imprescindible clarificar este término, más cuando estamos
tratando de los valores y de las normas. Los principios se hallan en la mitad del cami-
no entre ambos. Así, veremos a continuación qué son los principios y cuál es su tipo-
logía.

3.1. Naturaleza del principio

En líneas generales se puede establecer que los principios señalan aquellas con-
ductas que se consideran valiosas y, por tanto, deben de ser realizadas. En consecuen-
cia, si nos ofrecen indicaciones acerca de cuál debe ser el comportamiento adecuado,
afirmamos (con la mayoría de la doctrina) que constituyen un tipo de normas muy
genéricas, ya que éstas siempre orientan la acción prescribiendo o prohibiendo alg09 y
el principio también pretende orientar nuestra acción.

B El tema de los principios se encuentra más desarrollado en JUNQUERA DE ESTÉFANI, R., "Principio, regla o
norma y ley" en DE CASTRO CID, B., (coord.), Manual de Teoría ... , cit., pp. 181-183; Y en JUNQUERA DE
ESTÉFANI, R., "Principio, regla y ley", en MARTíNEZ MORÁN, N. YDE CASTRO CID, B., (coords.), Diecisiete lec-
ciones ... , cit., pp. 141-'143.
9 Hemos partido de la idea de que los principios constituyen una clase de normas, pero existe otra postura
que no es partidaria de considerarlos como normas.
ÉTICA Y DEONTOLOGÍA

En primer lugar; reflexionaremos sobre los rasgos que han sido enumerados
por la doctrina como caracterizadores de ellos y que sirven para diferenciarlos
del resto de normas. Estos caracteres son los siguientes:
a-Los principios son fundamentales, establecen las razones para la acción, los
fundamentos de una acción. Nos explican el por qué debe realizarse o evi-
tarse un determinado comportamiento. Ejemplo de un principio: en caso
de duda, se debe favorecer al más débil, así este principio nos da razones
para actuar de una determinada manera: favoreciendo ai que se encuentra
más desvalido, el más débil.
b-Los principios son generales, prescriben de una manera genérica, marcan
el límite que no debe ser traspasado, estableciendo lo que se considera
aceptable (globalmente hablando) y lo que no. En el mismo ejemplo ante-
rior: sólo se nos señala que hay que favorecer al débil (de una manera
genérica) si no tenemos claro cómo resolver un asunto.
c-Los principios no son definitivos o concluyentes, constituyen simples
directrices que se consideran óptimas, pueden ser cumplidos en diferen-
tes grados. Esa actuación de favorecer al débil, puede ser cumplida de
muchísimas maneras.
d-Los principios son normas abiertas que carecen de la determinación fácti-
ca, no sabemos nítidamente cuándo han de ser aplicadas. En el ejemplo
anterior: ¿cuándo hay que favorecer al débil? ¿cómo?
e-Los principios no determinan necesariamente la decisión, sólo proporcionan
razones a favor de una u otra de las opciones que se nos presentan como
alternativas. Puedo decidir favorecer al más débil o no, pero no tengo una
obligación de hacerlo, en un estricto sentido de la palabra obligación. No
llevan aparejada ninguna sanción, son meras orientaciones.
f-Los principios tienen una dimensión de peso. Cuando se produce una coli-
sión entre dos principios, a uno de ellos se le concede mayor peso sin que
se invalide el otro, que también se aplicará pero en menor grado. Ante un
caso concreto pueden entrar en conflicto el principio de "favorecer al más
débil" con el principio de "no causar daño a nadie", porque en un conflic-
to de intereses las dos partes tienen algo que perder y, por lo tanto, se les
va a causar un daño. En este supuesto, podemos optar por dar más impor-
tancia a uno de esos principios pero sin olvidarnos del otro, que lo toma-
mos también en consideración y, por ejemplo, favorecemos al más débil
pero intentando no causar mucho daño al otro.
Estos son los rasgos característicos de los principios. Sin embargo, no todas
las corrientes doctrinales señalan estos caracteres. Unas corrientes aluden a
alguno de ellos y otros autores citan otros distintos, pero en general suelen ser
todos los que se mencionan.
Con respecto a los valores ¿en qué se diferencian los principios de ellos?
Algunos autores (Alexy) mantienen que principios y valores son lo mismo, pero
contemplados bajo aspectos distintos: los primeros se refieren al campo de los
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

deberes (estab!ecen e! deber de llevar a cabo una conducta -aspecto deontoló-


gico-) y los segundos al campo valorativo (suponen la valoración de una con-
ducta como justa o injusta, buena o mala, etc. -aspecto axiológico-). Así, los prin-
cipios establecerían las conductas que debemos realizar (por ejemplo, un prin-
cipio podría ser "hay que evitar dañar a otros") y los valores "califican" las con-
ductas (por ejemplo: dañar a otro es "injusto"). Se está diciendo lo mismo pero
de diferente manera.
Para otro sector doctrinal (Atienza y Ruiz Manero) tampoco se puede distin-
guir los valores de los principios, ni de las normas en concreto, porque se
encuentran difuminados en ambos. Así, en toda norma se pueden diferenciar
dos elementos: a- una guía de comportamiento (norma en sentido estricto: "hay
que evitar dañar a otros"); y b- una valoración de la conducta (justificación: "por-
que es injusto"). Por lo tanto, en los principios se encuentran ambos elementos,
lo que implica que los valores están introducidos dentro de ellos, quedan sub-
sumidos. La diferencia está en que en los principios sobresale, más bien, el ele-
mento normativo y en los valores el elemento de valoración.
Ahora bien, las corrientes que los diferencian aluden al grado de concreción:
los valores gozan de mayor abstracción y generalidad, se concretan en los prin-
cipios. Los valores no aclaran los supuestos en los que deben aplicarse, ni tam-
poco sus consecuencias, los principios sí (Pérez Luño).

3.2. Concepto del principio moral y tipología

Podemos dar muchas definiciones del principio, pero nos vamos a quedar
con aquella que lo define como una proposición que expresa un juicio de valor
sobre lo buen010 • Se le ha definido también como criterio o punto de vista desde
el que plantear las cuestiones o decisiones. No representan soluciones sino que
actúan como "guía".
Dentro de la moral existen unos principios que pretenden ser válidos univer-
salmente porque son muy genéricos. Sin pretender ser exhaustivos vamos a enu-
merar algunos principios de la moral con vistas a dejar mejor clarificado el pro-
pio concepto de principio. Así, se habla11 :

- de la regla de oro de la moral recogida en el principio de "haz a los demás


lo que quieras que te hagan a ti"
- del principio de la escolástica: "haz el bien y evita el mal"
- del principio del estoicismo: "obrar conforme a la naturaleza"
- del principio del imperativo categórico de Kant: "usa a la humanidad como
fin y nunca como medio"
- de los principios preferenciales de Ferrater: "el vivir es preferible al no vivir",

10 Ver DE LA TORRE DíAZ, J., Deontología de abogados, jueces y fiscales, Madrid, UPCO, 2008, p. 68.
11 Ibídem, p. 68.
ÉTiCA Y DEONTOLOGíA PÚBliCAS

"ser libre es preferible a ser esclavo" y "!a igualdad es preferible a


la desigualdad"
- de los principios de la bioética: beneficencia ("hacer ante todo el bien") y
no-maleficencia ("primero no dañar"), autonomía ("contar con el consen-
timiento del otro"), y justicia ("distribuir los recursos atendiendo a la igual-
dad de oportunidades")
- el principio de honradez: "hay que ser una persona honesta"
- el principio del desinterés: "anteponer el interés del otro al propio"
el principio de dignidad: "el valor inherente a la persona humana debe de
ser protegido y respetado"
- el principio de la conciencia: "obrar siempre según la propia conciencia" etc.

Todos estos principios pueden aplicarse tanto a la vida cotidiana y perso-


nal de cada uno de nosotros como a la vida profesional. En cualquier profe-
sión o actividad laboral tiene cabida su aplicación, sin embargo el profesor
De la Torre considera que los principios bioéticos son los que mejor se adap-
tan a la vida profesional al recoger y referirse a las tres instancias de la vida
profesional: el mismo profesional, el cliente y la sociedad 12 • Siguiendo a este
autor vamos a centrarnos en estos cuatro principios.
El principio de beneficencia tiene dos planos: el de no-maleficencia y el de
beneficencia (propiamente dicho). El de no-maleficencia implica que el pro-
fesional tiene como primera obligación (en la realización de su profesión) el
no causar daño o perjuicio a su cliente o usuario de su servicio; el de benefi-
cencia supone hacer bien una actividad y hacer bien a los usuarios/clientes
con la actividad bien hecha. Se trata de ir siempre en beneficio del cliente y,
también, se trata de ir a beneficiar a la sociedad con el servicio prestado.
El principio de autonomía supone, en primer lugar, constatar el hecho de
que el profesional y el usuario o cliente no se encuentran en el mismo plano.
El profesional es el experto, "el que sabe", y por eso se acude a él y el usua-
rio es el inexperto, "el que no sabe", y por eso precisa del conocimiento de
aquél. Ahora bien, esta desigualdad original de la relación profesional no
puede degenerar en un "paternalismo tiranizante", en reducir al usuario a
mero "objeto" del experto, del profesional. El principio de autonomía inten-
ta evitar o corregir esta desigualdad exagerada. El usuario no es un mero
objeto destinatario del servicio, es un sujeto de decisión y de derechos que
tiene una palabra que decir aunque no sea "experto", pero es un afectado
directo del servicio al que acude. El principio de autonomía viene a estable-
cer que el profesional debe tomar en consideración los puntos de vista del

12 Ibídem, p. 6955.
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

cliente y debe de llegar a acuerdos o pactos con él acerca de las actuaciones


a realizar. La acción del profesional debe subordinarse a los propios plantea-
mientos del usuario y es éste el que, contando con información suficiente,
debe de decidir acerca de la prestación que se le ofrece. Se debe contar con
su autorización o consentimiento en la medida de lo posible.
El principio de justicia implica la distribución racional y solidaria de los
recursos escasos para conseguir diversos fines que debemos jerarquizar para
ser atendidos según su importancia, urgencia, etc. Se pretende, con este
principio, establecer unas prioridades que equilibren las demandas exagera-
das de los profesionales (más medios) y de los usuarios (más servicios), siem-
pre teniendo en cuenta que los recursos son escasos. Así, el principio de
Justicia debe preocuparse del problema de la distribución de recursos y de la
igualdad de oportunidades.
Estos tres principios deben de conjugarse para evitar la despersonaliza-
ción en la que estamos cayendo en todas nuestras sociedades como conse-
cuencia de la excesiva especialización, burocratización, etc. Hay que recono-
cer la dignidad del usuario que tiene su propia historia, sus deseos y necesi-
dades y además es un ser libre y autónomo.
En el profesional y, más en el funcionario público, debe tomarse en consi-
deración también los últimos principios arriba reseñados: honradez, desinte-
rés, dignidad de la persona y obrar según la propia conciencia.
El principio de honradez implica el cumplimiento de los deberes con uno
mismo y con los demás. Supone no engañar al cliente/usuario y actuar siem-
pre con probidad. El desinterés implica anteponer el interés del cliente al pro-
pio. Consiste en no actuar solo y exclusivamente para la obtención del bene-
ficio personal. Implica sacrificarse para favorecer al otro. La dignidad de la
persona supone respetar al otro, al usuario, considerándole como un fin en sí
mismo y no como un mero instrumento para obtener un beneficio. El princi-
pio de la propia conciencia implica actuar profesionalmente atendiendo los
criterios y premisas de la propia conciencia. Es ésta la que debe de guiarnos
en la actuación profesional, la propia sociedad y el usuario.
ÉnCA y DEONTOLOGÍA PÚBLICAS

Todos lo principios recogidos más arriba quedan expuestos en la siguiente


tabla:

PRINCIPIOS
regla de oro de la moral "haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti"
principio de la escolástica "haz el bien y evita el mal"
principio del estoicismo "obrar conforme a la naturaleza" ~~

principio del imperativo "usa a la humanidad como fin y nunca como medio"
categórico de Kant
principios preferenciales "el vivir es preferible al no vivir"
de Ferrater "ser libre es preferible a ser esclavo"
"la igualdad es preferible a la desigualdad"
Principios de la bioética:
beneficencia "primero hacer el bien"
no-maleficencia "primero no dañar"
autonomía "contar con el consentimiento del otro"
justicia "distribuir los recursos atendiendo a la igualdad de
oportunidades"

Principios profesionales:
principio de honradez "hay que ser una persona honesta"
principio del desinterés "anteponer el interés del otro al propio"
principio de dignidad "el valor inherente a la persona humana debe de ser
protegido y respetado"
principio de la conciencia "obrar siempre según la propia conciencia"

4. LAS NORMAS

Al comienzo de este tema (epígrafe 1) hemos visto cómo existe diver-


sa tipología de normas en la sociedad (la norma moral, la norma jurídica,
los usos sociales, etc.), en este apartado comenzaremos hablando de la
norma en general para, posteriormente, concretar en la norma moral.
Como ya se ha presentado a lo largo del anterior epígrafe, el principio
puede ser considerado como una "norma muy genérica" porque intenta
canalizar o dirigir las conductas, guiar los comportamientos, concretan-
do los valores. Pero ahora nos vamos a referir a normas en un sentido
más específico. También éstas pretenden prescribir las conductas que se
estima convenientes para el buen funcionamiento de la vida colectiva.
Inicialmente podemos definirlas como una concreción de las indica-
ciones contenidas en los principios. Por lo tanto, la norma supone un
paso más a la hora de concretar ese contenido, y los principios, a su vez,
una concreción de los valores, pero, ¿sólo se diferencian por el grado de
concreción? Analizaremos a continuación (como hemos hecho en la
RAFAEL JUNQUERA DE ESTÉFANI

anterior pregunta) cuáles son las características diferenciadoras de este


bloque normativo, mediante la comparación y el contraste con los carac-
teres propios de los principios.

4.1. Concepto y caracteres de las normas

La norma se ha llegado a definir como la concreción de los principios


y de los valores.
En general, como hiciera con el otro grupo normativo, la doctrina ha
señalado las siguientes características definitorias de su naturaleza:
a-Las normas específicas son secundarias con respecto a los pri nci-
pios. Suponen un segundo paso: se parte de las razones para la acción
que nos aportan éstos y se elaboran las normas concretas. El principio
de no hacer daño a otro, en el código de circulación se traduce en la
norma de pararse ante un semáforo en rojo.
b-Las normas son menos genera/es, prescriben los modelos de con-
ducta de una manera más concreta y completa. Ejemplo: cuando el
semáforo está en rojo se debe de parar.
c-Las normas son definitivas o concluyentes, determinan claramente
la conducta que se debe realizar o la que se debe evitar, establecien-
do lo que hay que hacer. Se cumple o se incumple, exige un cumpli-
miento pleno: todo o nada. No admite gradación. Es obligatorio hacer
exactamente lo que ordena. El semáforo en rojo nos obliga a parar-
nos, no podemos decidir qué hacemos.
d-Las normas son cerradas, determinan claramente el supuesto fác-
tico. Las propiedades que caracterizan los casos a que se aplican apa-
recen formuladas en forma de lista cerrada. Cuando se da el supues-
to de hecho de que el semáforo está en rojo, la conducta deseada es
que se pare.
e-Las normas determinan necesariamente la decisión, señalan de
una manera diáfana qué consecuencias tiene una acción determinada.
O la regla es válida y deben aceptarse las consecuencias, o no es váli-
da y no cuenta de ningún modo en la decisión. Si el semáforo está en
rojo y no se detiene el vehículo, la conducta infractora llevará apare-
jada una sanción económica y una retirada de puntos del carnet de
conducir.
f-Las normas no tienen una dimensión de peso. Cuando se produce
una colisión entre dos normas, se opta por una de ellas que es la apli-
cable y se invalida la otra. A la conducción de vehículos, en el momen-
to actual, se le aplica la ley (código) en vigor, no ningún otro, sólo
éste.
En el siguiente cuadro se establece una comparativa entre los carac-
teres de los principios y de las normas:
ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PÚBLICAS

r-rUI'lIvlr-IV';;» 1"iI'lJI'IWI_~

O Fundamentales o Secundarias
o Generales o Menos
o No definitivos generales
o Abiertos o Definitivas
o No determinan o Cerradas
CARACTERES
necesariamente la o Determinan
decisión necesariamente la
o Tienen dimensión decisión
de peso o No tienen una
dimensión de peso

Vistas estas características, hay que destacar que no son admitidas con unani-
midad por la doctrina, e incluso algunas de ellas son rechazadas de plano como
criterios diferenciadores de ambos grupos normativos.

En cuanto a la norma moral la única diferencia de las otras normas se produce


en lo relativo a su ámbito: el campo del valor y la responsabilidad moral. El campo
de "lo interno", la interioridad de los sujetos. En el tema primero ya hemos visto
qué era la moral y cuál es su ámbito. Siguiendo lo que hemos dicho con respecto
a la norma en general, la norma moral será la concreción del valor y del principio
moraP3. La norma es un instrumento para conseguir la realización del valor moral.
Por tanto, no podemos quedarnos solo en la norma, en el mero comportamiento
externo de lo preceptuado en ella, se necesita la intervención de la conciencia. De
ahí, que la norma moral ha sido denominada por algunos autores como la "norma
interior".
La norma moral surge impulsada por la experiencia del valor moral. Según sea
la toma de conciencia del valor, así será el sistema normativo. Si lo que predomi-
na es la experiencia directa de los valores morales, la norma moral será original y
creativa. Si los valores se captan a través de modelos vivos, la norma será más bien
narrativa. Si los valores se objetivizan por autoridades y acuerdos, las normas
serán rígidas. Así, la norma moral más perfecta será la que integre los siguientes
elementos 14:
a-La originalidad individual y la tradición del grupo social
b-La experiencia directa del valor moral y la reflexión teórica del mismo
c-La expresión de modelos personales de vida moral y la objetivación de
valores aceptados anónimamente
d-La tendencia hacia el futuro (innovación) y la vinculación con el pasado del
grupo (tradición)

13 "Es la expresión lógica y obligante del valor moral" (VIDAL, M., Moral ... , cit., p. 449).
14 Ibídem, pp. 451-452.