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¿Cuál es la importancia de la filosofía del derecho en la formación de un

abogado?
Angie Paola Álvarez Rodríguez
Universidad de Antioquia, sede Amalfi.

Para poder responder a esta pregunta es necesario dirigirnos a varias épocas atrás,
y basta con hacer un pequeño análisis comparativo sin desmeritar ni desmejorar a
nadie, pero si situándose en la premisa de que anteriormente el derecho se hacía y
se pensaba diferente. Creo que con esto podemos acercarnos un poco más a lo
que pretendo decir.
Anteriormente quienes pensaban el derecho, lo hacían de una manera muy
iusfilosófica, con pensamientos muy profundos que permitían abarcar cualquier tipo
de situación, pensando en casos concretos y la generalización era permitida por
que siempre estaban surgiendo nuevas preguntas del ser en sociedad, la
comparación que hago de estos respecto de los abogados modernos, es que estos
últimos no van más allá del caso, siempre estamos utilizando códigos, siendo muy
exegetas, no pensamos en la naturaleza o el ser de las normas que estamos
aplicando día a día, hemos perdido la interpretación de la norma, reduciendo la
argumentación de nuestros escritos en plantillas y formatos.
Lamentablemente la luz de la filosofía del derecho se ha venido extinguiendo
promoción tras promoción, ¿y cuál es el motivo?
El motivo es que ya lo interesante son las materias modernas, aquellas que generan
gran rentabilidad no solo a las universidades, sino también a sus estudiantes y
egresados, a los primeros porque mientras una materia tenga un nombre atractivo
y moderno permite la inscripción de más personas para estudiarla generando
ganancias económicas, y a los segundos por qué se va convirtiendo en moda,
aunque esto no es gratuito por que la sociedad es cambiante, avanza, sí, pero
también es importante que las cosas no pierdan su esencia, su estructura y su base;
pensémonos en la construccion de una vivienda en la cual solo se utilizan ladrillos
y cemento para sus paredes, tal vez resista algunos días, pero con el paso del
tiempo se va a volver débil hasta caer, si por el contrario se hubiese construido con
columnas en hierro y fuertes, hubiese perdurado más. Sucede con el derecho, las
materias que ven los estudiantes deben estar bien estructuradas, con bases sólidas
que permitan tener un criterio y defenderlo, que permitan mantenerse firmes y
abiertos a la interpretación, sobre todo en estos sistemas en los que la normatividad
cambia todos los días. Si esto llegare a suceder, seguramente las nuevas
generaciones de abogados que serán los próximos congresistas, jueces,
magistrados y demás, harían las leyes y las aplicarían de forma correcta, sin
lagunas ni cualquier otro problema que pueda surgir de la elaboración de estas.
Es que la filosofía del derecho tiene gran importancia, tanto es que transversal a
cada rama del derecho, y lo hace porque gracias a ella y gracias al pensamiento de
nuestros antecesores podemos estudiarlo, podemos definir si es o no una ciencia,
si la moral va o no va dentro del derecho, el porqué de las conductas de las
personas, se puede deducir cual es la forma correcta de castigar y cualquier tipo de
interrogante que surja del ejercicio de pensar la forma correcta de hacer el derecho,
esa respuesta te la va a dar la filosofía del derecho, basta con conocer la filosofía
del derecho para que la verdad a su interrogante la encuentre en su interior.
¿Para concluir debo decir que no es posible estudiar derecho sin conocer la filosofía
del derecho, y voy poner un ejemplo clásico, que cualquier estudiante de derecho
podría aceptar: en los primeros semestres de la carrera los maestros siempre están
haciendo interrogantes, los cuales permiten al estudiante que esté interesado en
estos en hacerse sub interrogantes, quizá más complejos de los planteados, ¿El
derecho es una ciencia?, ¿Que es el estado?, ¿ Que es la persona?, ¿Que son las
leyes?, ¿Que es la justicia?, ¿Qué es la dignidad humana?; si juiciosamente lo
entendemos y alguien nos advierte en este momento que estas preguntas no deben
solo divagar por nuestras mentes, si no que debemos estudiarlas, comprenderlas y
aplicarlas, la carrera sería un éxito y posterior a esto la abogacía seria impecable
en su ejercicio, pero estos interrogantes no se resuelven solos, la solución está en
la lectura, en querer conocer más allá, en explorar, en debatir y por supuesto me
atrevo a decir, en enamorarse de la filosofía para alcanzar tal vez la propia verdad
de estos o quizá poder encontrar más interrogantes.
POSDATA: ¡Es gratificante para mí el haber conocido la filosofía del derecho como
debe ser, del derecho! Lamento que fue mi último curso en una de las mejores
etapas de mi vida, gracias a usted profesor por permitir las lecturas que abrieron en
mi muchos interrogantes, ojala mis próximos colegas y la universidad tengan la
oportunidad de entender que desde aquí radica todo, y el curso pueda ser ofertado
en el génesis de la carrera, agradezco al universo por el nuevo conocimiento.